Nicole saint-Hilaire 19-0169.
Estática, Resumen de unidad 3.
Cuerpos rígidos: sistemas equivalentes de fuerza.
En el capítulo anterior se supuso que cada uno de los cuerpos considerados podía ser tratado
como si fuera una sola partícula. Sin embargo, esto no siempre es posible y, en general, un
cuerpo debe tratarse como la combinación de varias partículas. Tendrá que tomarse en
consideración el tamaño del cuerpo y también el hecho de que las fuerzas actúan sobre
distintas partículas y, por tanto, tienen distintos puntos de aplicación.
Al definir que un cuerpo rígido es aquel que no se de forma, se supone que la mayoría de los
cuerpos considerados en la mecánica elemental son rígidos. Sin embargo, las estructuras y
máquinas reales nunca son absolutamente rígidas y se deforman bajo la acción de las cargas
que actúan sobre ellas. A pesar de ello, por lo general esas deformaciones son pequeñas y no
afectan las condiciones de equilibrio o de movimiento de la estructura en consideración. No
obstante, tales deformaciones son importantes en lo concerniente a la resistencia a la falla de
las estructuras y están consideradas en el estudio de la mecánica de materiales.
En este capítulo se estudiará el efecto de las fuerzas ejercidas sobre un cuerpo rígido y se
aprenderá cómo reemplazar un sistema de fuerzas dado por un sistema equivalente más
simple.
Fuerzas externas e internas:
Si el sistema cuyo movimiento queremos describir es el conjunto de las dos masas (a), las
fuerzas F12 y F21 son fuerzas internas, puesto que sobre el sistema actúa la fuerza y su
reacción. Las fuerzas internas representan la interacción mutua de las partículas del sistema
Por el contrario, F1 y F2 son fuerzas externas, ya que sobre el sistema no actúa la reacción de
ninguna de las dos. Las fuerzas externas representan la interacción del sistema con el exterior
del mismo.
De lo dicho se deduce que el hecho de que una fuerza sea interna o externa depende de
cómo se defina el sistema objeto de estudio. Cualquier fuerza puede ser interna o externa.
Si el sistema está constituido únicamente por la masa 1 (parte (b) de la figura), sobre él
actúan las fuerzas F12 y F1, y en este caso ambas son externas, ya que sobre el sistema no
actúa la reacción de ninguna de las dos.
Como ejemplo de fuerzas internas y externas, en la siguiente figura se ha representado un
sistema constituido por dos bloques de masas m1 y m2. Entre ambos hay rozamiento,
mientras que entre el suelo y el bloque 1 no hay rozamiento. Sobre el bloque inferior se
ejerce una fuerza F.
PRINCIPIO DE TRANSMISIBILIDAD. FUERZAS EQUIVALENTES:
Una fuerza aplicada sobre un cuerpo rígido puede ser reemplazada por cualquier otra fuerza
que tenga la misma intensidad y el mismo sentido y la misma dirección que la fuerza original
y que se aplique sobre cualquier punto de su línea de acción.
Un ejemplo de esto se da cuando se empuja o se tira de un cuerpo con una fuerza del mismo
módulo. El movimiento del cuerpo es el mismo.
Producto vectorial:
Para entender mejor el efecto de una fuerza sobre un cuerpo rígido, a continuación se
introducirá un nuevo concepto: el momento de una fuerza con respecto a un punto. Este
concepto se podrá entender más fácilmente y podrá aplicarse en una forma más efectiva si
primero se agrega a las herramientas matemáticas que se tienen disponibles, el producto
vectorial de dos vectores. El producto vectorial de los vectores P y Q se define como el vector
V que satisface las siguientes condiciones. La línea de acción de V es perpendicular al plano
que contiene a P y Q . La magnitud de V es el producto de las magnitudes de P y Q por el
seno del ángulo formado por P y Q (cuya medida siempre deberá ser menor o igual a 180°);
por tanto, se tiene V PQ sen (3.1) 3. La dirección de V se obtiene a partir de la regla de la
mano derecha. Cierre su mano derecha y manténga la de manera que sus dedos están
doblados en el primer sentido que la rotación a través del ángulo que haría al vector P
colineal con el vector Q; entonces, su dedo pulgar indicará la dirección del vector V.
Obsérvese que si P y Q no tienen un punto de aplicación común, estos primeros se deben
volver a dibujar a partir del mismo punto. Se dice que los tres vectores P, Q y V —tomados
en ese orden— forman una tríada a mano derecha.
MOMENTO DE UNA FUERZA CON RESPECTO A UN PUNTO:
Por simplicidad y hasta el momento, hemos considerado que los cuerpos con los que
trabajamos son puntos materiales y no nos ha importado en absoluto en qué parte del cuerpo
se aplicaban las fuerzas. Esto es una abstracción más que perfecta para introducirnos en el
mundo de la dinámica, sin embargo los cuerpos reales son cuerpos extensos y el efecto que
producen las fuerzas sobre ellos dependen del punto en el que se les aplique, dando lugar no
sólo a movimientos de traslación si no también de rotación (giros).
El ejemplo más claro es el de una puerta. ¿Te la puedes imaginar?. ¿A que si la empujas hacia
delante desde el punto más cercano a las bisagras tendrás que aplicarle más fuerza y se
moverá más lenta que si los haces desde el pomo?. Como puedes comprobar, el sitio donde se
aplica la fuerza importa... y mucho!.
Con el fin de evaluar el efecto que producen las fuerzas en las variaciones de la velocidad de
giro se utiliza una magnitud denominada momento de una fuerza.
Teorema de varignon:
El teorema de Varignon es un teorema enunciado por primera vez por el matemático
neerlandés Simon Stevin a principios del siglo XVII, pero que debe su actual forma al
matemático francés Pierre Varignon (1654-1722), quien lo enunció en 1687 en su tratado
Nouvelle mécanique, como resultado de un estudio geométrico en el que, en contra de la
opinión de los matemáticos franceses de su época, decidió trasladar las ideas expuestas por
Newton a la notación y al enfoque que sobre el análisis sostiene Leibniz.
El teorema de Varignon es visto, gracias al empleo del cálculo vectorial, como una obviedad.
Sin embargo, en su época tuvo una relevancia fundamental, ya que las fuerzas no eran vistas
como vectores con un módulo, dirección y sentidos dados, sino como entelequias
tremendamente abstractas cuyo tratamiento se veía complicado por una difícil e ineficaz
semántica y simbología (que la notación de Leibniz vino a solventar), y por el empleo de
técnicas geométricas muy ingeniosas pero difíciles de tratar.