PLUTÓN Y LA GRAN CONJUNCIÓN 2020
Ahora que las doce Noches Santas de este año han quedado atrás, estamos entrando en relaciones
dinámicas de las inteligencias cósmicas (o esferas planetarias) del año que se inicia, que culminará
con una Gran Conjunción entre Saturno y Júpiter durante la Navidad del 2020. La conjunción exacta
se producirá durante el solsticio, el 21 de Diciembre del 2020. Sin embargo, debido al lento
movimiento de Saturno y de Júpiter, podemos considerar válida una extensión de la conjunción por
varias semanas alrededor del solsticio 2020.
Una de las consideraciones más importantes en la nueva sabiduría estelar o Astrosofía, es ingresar
en el flujo rítmico de la vida de las esferas planetarias. Al hacer esto, tambi én debemos considerar
los ritmos que todavía están formando la temática de esta Gran Conjunción, mientras los planetas se
comprometen y preparan para el encuentro. Saturno y Júpiter pueden verse como los grandes
guardianes del plan evolutivo divino para la humanidad. Saturno es la esfera que custodia ese plan
desde su inicio, es el Gran Padre Tiempo, que contínuamente nos recuerda a través del karma sobre
los comienzos de nuestra Tierra, y el gran plan que le subyace para la evoluci ón humana. Aquí está la
memoria del mundo, o Akasha, de la existencia, que a menudo pareciera hacer sentir el peso del
karma como una fuerte advertencia, para que verifiquemos si continuamos siendo fieles a este plan.
Por el otro lado, Júpiter es el Padre Vida. En esta esfera, la sabiduría vital expansiva visualiza el
futuro. Los seres de esta esfera llevan los ideales y grandes pensamientos cósmicos que viven como
formación creadora de vida hacia el futuro, por de pronto hacia el próximo ciclo evolutivo que se
conoce esotéricamente como Futuro Júpiter. El encuentro de estos dos grandes custodios de
nuestro sistema solar, que llevan consigo lo que provino de la más alta Trinidad, de la más elevada
Sofía, puede verse como una especie de coloquio cósmico, evaluando de qué manera estamos
llevando a cabo el plan cósmico hacia el futuro, como colaboradores creativos en la evolución.
Estas Grandes Conjunciones siguen un patrón en el tiempo, produciéndose cada 20 años a 120º
equidistantes entre sí, componiendo un gran triángulo equilátero en el cielo que nos circunda,
también llamado Triángulo Dorado o Estrella Dorada, un símbolo utilizado en muchas escuelas
esotéricas. El Triángulo Dorado permanece intacto pero, con el tiempo, va avanzando por el zodíaco
entre 8º y 10º cada 60 años, luego de que una trinidad de conjunciones se haya completado. La
cuarta conjunción retorna al punto de partida, aunque habiendo avanzado un poco más. Por lo tanto,
estas puntas del triángulo pueden rastrarse en el tiempo, revelando sucesos históricos en la
humanidad que se relacionan con la evolución espiritual humana. Willi Sucher realizó un
seguimiento de esta Estrella Dorada por la historia y su investigación reveló, entre otras cosas, que
las puntas de este Gran Triángulo pueden ser rastreadas y que tienen una relación con los
acontecimientos durante la época del Cristo, vertiendo el resultado de sus coloquios, el nuevo
significado de la Tierra. Estos acontecimientos son la Gran Conjunci ón del año 6 AC que, según la
investigación de Willi Sucher, se trata de la así llamada ‘Estrella de Belén’, preanunciando el
nacimiento del niño que sería el Salvador del mundo. Esta ‘estrella’ observada por los magos, se
convirtió en su herramienta para saber sobre el lugar y el momento en que reencarnaría el gran
Maestro, Zoroastro (que significa Estrella Dorada) o Zaratustra en Bel én, Israel. Entonces se pusieron
en marcha, gracias a la sabiduría de la antigua sabiduría estelar clarividente, para dar con el gran
Maestro. Este es el motivo por el que ese lugar del zodíaco lleva el tema de la ‘gran Anunciación’,
incitando a la humanidad a despertar frente al nacimiento de lo nuevo en el mundo, revelando a
menudo en la historia sucesos relacionados con nuevos anunciamientos para la humanidad.
Esta es la punta que se corresponde con la Gran Conjunci ón 2020.
Las otras dos esquinas representan a una Gran Conjunción en el año 14 DC, que Willi Sucher
relaciona con el acontecimiento relatado por Rudolf Steiner como la convergencia de las dos
corrientes de los Niños Jesús -la corriente de los pastores de la historia descrita en el Evangelio de
Lucas, y la corriente de los magos descrita en el Evangelio de Mateo. Esta punta lleva el tema de la
unión de dos corrientes en la humanidad. La tercer punta se corresponde con la Gran Conjunci ón del
año 34 DC, que Willi Sucher asocia con la conversión de Pablo en su camino hacia Damasco que,
según Rudolf Steiner, fue la primera nueva experiencia del Cristo que sirvió en adelante de modelo
para toda la humanidad. Por ello es que esta esquina lleva el tema de ‘Damasco’, que aconteció por
última vez en el año 2000. Cada uno de estos temas debería elaborarse extensivamente, pero en
este artículo nos referiremos a los acontecimientos que van acompañando esta próxima Gran
Conjunción de la ‘Anunciación Cósmica’ en Diciembre del 2020.
A lo largo de varios meses, Saturno y Júpiter han estado transitando por el así llamado zodíaco
oscuro. Rudolf Steiner se refiere a esto en su conferencia sobre el Cordero Mísitico:
Pensemos ahora sobre las fuerzas que actualmente están comprendidas en una línea evolutiva
ascendente, de manera colectiva, como Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo y Libra –ya que ellas
realmente pertenecen a estas constelaciones. Estas siete constelaciones comprenden a las fuerzas
ascendentes. Las fuerzas descendentes están comprendidas, con mayor o menor aproximación, en
las cinco constelaciones de Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis. As í es como las fuerzas
descienden del zodíaco y vuelven a ascender: siete constelaciones de fuerzas ascendentes y cinco
descendentes. En el hombre, las fuerzas ascendentes también se corresponden con los miembros
superiores de su ser, con sus atributos más nobles y elevados. Las fuerzas que se encuentran en su
fase evolutiva descendente, han de pasar primero por el ser humano y gracias a ello alcanzar el
estadio de elevación nuevamente. (GA 102)
Estas constelaciones que aún deben ser transformadas, están asociadas con el ser humano ‘volitivo’
o inferior, desde Escorpio (sistema reproductivo) hasta Piscis (manos y pies). Actualmente, los dos
planetas se ubican bajo las estrellas de Sagitario, donde continuarán aproximándose entre sí durante
el año entrante hasta juntarse, justo sobre la transición de Sagitario a Capricornio y sus estrellas.
¿Qué es lo que esto nos está diciendo entonces?
En Sagitario tenemos a una especie de espejo, en un sentido más interno, de la constelación opuesta
de Géminis. Ambos representan una imaginación de dualidad o polaridad, pero en realidad puede
vérselos como representantes de una trimembración. En Géminis, tenemos a la historia de Castor y
Pollux de la mitología griega. Castor es el gemelo mortal, nacido de Leda y el rey de Esparta,
mientras que Pollux era inmortal y nacido de Zeus y Leda; ambos fueron concebidos el mismo d ía
por un dios y por un rey humano. Pero debido a su amor mutuo, alternaban un tiempo que pasaban
en el mundo de los dioses y en el Hades. Sin embargo, si miramos la imagen del s ímbolo de Géminis,
entonces tenemos el cuadro de dos mundos, el superior y el inferior, conectados por un puente o
columna. Este puente fue roto durante la evolución con el descenso de la humanidad, perdiendo el
‘puente’ entre los mundos. Pero debido al acontecimiento del Cristo (durante los Tres A ños, Saturno
transitaba por las estrellas de Géminis y Júpiter llegó a esa posición para Pascuas) el puente fue
restaurado de una manera nueva, a través del Yo Soy. Ahora quizás nos sea posible representarnos
una nueva imagen sobre Géminis, la cual creo que está mejor representada por la escultura de
Rudolf Steiner, el Representante del Hombre. Los dos mundos, el de las alturas y el de las
profundidades, se mantienen en equilibrio mutuo por obra del Ser Humano. Ahora veamos a
Sagitario, opuesto a Géminis, con otra imagen dual...que también conlleva una trimembración. Aquí
tenemos un tema similar al de Géminis, pero en Sagitario representa un cuadro histórico, pues la
elaboración de la dualidad acontece dentro del ser humano, lo que nos lleva a una historia evolutiva
tanto actual como futura. En Sagitario tenemos a la imaginación del Centauro, medio humano y
medio animal (caballo). Aquí podemos ver la dualidad que todos experimentamos en nuestra vida
anímica, entre la naturaleza instintiva inferior (que en épocas previas era guiada por la sabiduría de
los dioses, pero hoy está entregada a la actividad consciente de los seres humanos) y la humanidad
que emerge de allí. Pero es posible agregar un tercer elemento a Sagitario, puesto que ese ser
humano sostiene un arco y una flecha que apuntan hacia el futuro. En cierto sentido, tenemos
nuevamente un mundo inferior de naturaleza animal, que emerge en forma de pasiones e instintos,
y luego están el arco y la flecha apuntando hacia nuestros verdaderos objetivos humanos, con el ser
humano posicionado en el medio.
De hecho, en sus investigaciones (véase Isis Sophia II) Willi Sucher relaciona al zodíaco con las
grandes rondas evolutivas descritas por Steiner en su Ciencia Oculta. Allí asocia al zodíaco oscuro
con un proceso ocurrido en la Antigua Luna, que comenzó con la gran rebelión y la separación del
Sol de la Tierra (en Escorpio). El resultado fue un ser humano que vivía una existencia de naturaleza
dual entre lo solar y lo terrestre, endureciéndose cada vez más en la segunda (nótese el tema
dualista aquí en Sagitario). A esto le siguió una gran batalla, cuyo objetivo consistió en reunificar a la
Tierra con el Sol (Capricornio) resultando en un cosmos de sabiduría al finalizar el ciclo de la Antigua
Luna.
De este modo tenemos una especie de trasfondo cósmico en el zodíaco, que puede ayudarnos a
entender mejor el pasaje de Júpiter y Saturno por Sagitario durante varios meses. La humanidad
atraviesa por el dilema de ‘elaborar’ su humanidad, enfrentando oscuras fuerzas instintivas que
pretenden emerger desde el pasado y que amenazan nuestros objetivos para el ser superior en
nosotros. La Gran Conjunción concluirá justo para cuando Júpiter y Saturno dejen atrás a Sagitario e
ingresen en Capricornio, aquella constelación que lleva la memoria de la gran batalla que acabó
reuniendo al Sol con la Antigua Luna. ¿Cómo puede verse esto reflejado en el llamado y el desafío de
esta gran Conjunción de la Anunciación, durante la Navidad del 2020?¿lograremos un nuevo
despertar, un pasaje hacia lo ‘nuevo’? Como nota adicional, no puede dejarse de lado el conectar
esta pregunta de la próxima Gran Conjunción en Diciembre con las elecciones presidenciales
americanas en Noviembre del 2020, y la asunción de un nuevo presidente a partir del 20 de Enero
siguiente. Estos grandes acontecimientos de Júpiter y Saturno incluyen por supuesto a los meses
venideros, ya que orbitan muy cercanos entre sí por un período prolongado.
Pero veamos ahora más de cerca a los acontecimientos de este mes y de la Primavera que, si
consideramos los ritmos temporales de las esferas planetarias, se encuentran preparando el camino
para la Gran Conjunción de Diciembre.
1- el 10 de Enero pasado hubo Luna llena sobre Castor (resulta interesante que fuera llamado
‘domador de caballos’, lo que nos lleva a pensar en Sagitario) Naturalmente, esto quiere decir que la
Luna (y la Tierra) estaba en Géminis, en oposición al Sol y a Mercurio en Sagitario.
2- la Luna llena ocurrió durante una conjunción superior de Mercurio con el Sol (es decir por detrás
del Sol, visto desde la Tierra) en Sagitario. Completará su lazo durante la conjunción inferior del 26
de Febrero.
3- el 12 de Enero, ya acercándose con días de anticipación, la conjunción partil entre Saturno y
Plutón tuvo lugar sobre el torso del Centauro. Al día siguiente, Mercurio y el Sol se unieron a la
conjunción, es decir que tenemos un buen amontonamiento de planetas significativos sobre Plutón.
4- luego, el 23 de Marzo, Marte y Júpiter hacen conjunción con Plutón (Júpiter el 5 de Abril
exactamente, para Domingo de Ramos)
Tenemos entonces una interesante actividad alrededor de Plutón durante comienzos de Enero y otra
vez después en Marzo y Junio. Por ahora nos enfocaremos en el encuentro de Saturno y J úpiter con
Plutón, al ir aproximándose la Gran Conjunción. Mercurio y la Luna requerirían una mayor
elaboración, con lo cual sólo fueron mencionados como elementos adicionales durante este tiempo.
Consideremos el rol de Plutón dentro de este cuadro. Plutón, el Rey del Inframundo, se ubica sobre
la parte inferior del cuerpo del Centauro, y ha estado allí por varios meses. Esta es una imagen
poderosa para contemplar, considerando nuestros tiempos y el clamor de la vida instintiva inferior,
el surgimiento de nacionalismos y fundamentalismos religiosos, la separaci ón y polarización entre la
gente y las fuerzas retrógradas destructivas la alejan de su objetivo de libertad espiritual. Ya he
escrito sobre Plutón en otro artículo, pero incluiré una frase con el fin de poner algo de luz sobre los
acontecimientos actuales:
“Rudolf Steiner no dijo nada acerca de Plutón, puesto que no fue descubierto hasta 1930, sin
embargo describió a los así llamados planetas más allá de Saturno como ‘visitantes’ o
‘merodeadores’ del sistema solar, y no como parte del mismo en un sentido cl ásico. La investigación
de Willi Sucher arrojó cierta luz espiritual sobre estos planetas exteriores. A través de ellos, podemos
ver un reflejo de la evolución de la consciencia humana, en tanto nos dirigimos hacia el desarrollo de
nuestras facultades superiores, Yo Superior, Espíritu de Vida y Hombre Espíritu. Pero desde el
momento en que este desarrollo queda en las manos de nuestra libertad y existe en una forma m ás
o menos adormilada en la humanidad, estas esferas también son un campo de actividad adversaria
al desarrollo humano, y a menudo no revelan tanto su activi dad en seres humanos individuales sino
en los grandes objetivos y desafíos de la humanidad. En la esfera de Plutón vemos un campo
profundamente velado y el menos desarrollado. Se trata de la transformaci ón de la voluntad y del
cuerpo humano, en su verdadera forma como expresión del ego, tal como se revela en el cuerpo
incorruptible. También es el ámbito en donde se hacen esfuerzos por parte del tercer rango de
adversarios, los Asuras caídos, pertenecientes a los Espíritus de la Personalidad o Arcai. Estos
espíritus pretenden ligar el ego a la materia, tanto como para que la evoluci ón terrestre no pueda
continuar. Rudolf Steiner describe a estos seres desde varias perspectivas en diferentes conferencias,
pero una de ellas cobra peso en este tema y se trata de aquella ofrecida en Berlín, el 2 de Junio de
1907:
El egoísmo tiene un carácter dual; es excelente y necesario, tanto como es obnoxio y malvado. Si
durante la época de Saturno y siguientes fases planetarias no hubiese sido implantada la naturaleza
esencial del egoísmo reiteradamente, el hombre jamás habría llegado a ser alguien independiente
que puede decirse ‘yo’ a sí mismo. Desde Saturno que fue instilada en el cuerpo físico la suma de
fuerzas que nos permiten ser alguien independiente, separándonos del resto de los demás seres. Tal
fue el propósito de los Espíritus del Egoísmo, los Asuras.
Entre ellos puede distinguirse dos tipos, más allá de pequeños devíos. Uno de los tipos elaboró el
egoísmo de manera noble, auto-suficiente, y se elevó cada vez más alto en perfección con respecto a
la libertad; es la justa independencia del egoísmo. Estos espíritus guiaron a la humanidad durante los
sucesivos planetas; se convirtieron en los educadores del hombre hacia la independencia. Pero en
cada planeta hay seres que se rezagan en la evolución...si el más desarrollado de ellos cae y comete
el ‘gran pecado’ de no avanzar junto con la evolución, entonces se vuelve el peor de todos. El noble
sentido de la libertad se ve trocado en maldad, en su opuesto...ellos representan el lado malvado del
egoísmo, y todavía existen a nuestro alrededor.
También en Basilea, el 1 de Octubre de 1911:
Si lo que existe en la armonía de las esferas desciende aún más, hasta el territorio de los Asuras, una
fuerza aún más terrible que no podrá ser ocultada por mucho más tiempo, será generada. Sólo puede
esperarse que para cuando esta fuerza aparezca –una fuerza que debemos considerar como mucho
más poderosa que cualquier descarga eléctrica- sólo puede esperarse que antes de que algún
descubrimiento coloque a esta fuerza en las manos de la humanidad, los seres humanos ya no
tengan nada de inmoral en ellos.”
Por lo tanto, la esfera de Plutón está conectada por un lado con la más alta transformación de lo
físico a través del ego espiritual, pero también a su opuesto, a un egoísmo que ataría al ego a la
materia permanentemente. Plutón también está conectado con esta ‘fuerza terrible’ de la sub-
naturaleza, que Willi Sucher asocia con la energía nuclear y su potencial de obliterar la Tierra, y con
ello la capacidad humana de alcanzar su objetivo en la Tierra. Es interesante tomar en cuenta que el
primer desintegrador atómico fue inventado en 1932, dos años después del descubrimiento de
Plutón. Esto abrió las puertas al estudio de la estructura atómica y su destrucción. Lo aquí dicho no
puede ser más que un atisbo sobre la naturaleza del ámbito de Plutón, que llega a lo más profundo
de la naturaleza de la voluntad y de las fuerzas sub-naturales, al igual que la labor del ego sobre el
cuerpo físico. Debido a la situación mundial actual, añadiré otra referencia sobre los Asuras hecha
por Rudolf Steiner:
Puede que el mundo anglo-americano gane dominio mundial; pero sin un orden social trimembrado,
su dominio sólo provocará muerte y enfermedad cultural por sobre toda la Tierra... un obsequio de
las fuerzas asúricas!
Entonces tenemos que ahora y luego en Marzo se reunirán todos los planetas clásicos con Plutón
(con excepción de Venus, que hizo conjunción con Plutón en Diciembre pasado y volverá a
encontrarlo a finales de Enero del 2021)
En Astrosofía debemos llegar a reconocer que las estrellas ya no configuran nuestras vidas, sino que
aguardan una acción libre, un acceso a la consciencia humana y una actividad en respuesta a su
llamado, para así convertirnos en colaboradores de los dioses del mundo estelar. Los mundos
espirituales aguardan nuestra transformación. De no asumir nuestras tareas, los aspectos negativos
de las esferas planetarias no favorecerán nuestra libertad, sino que se convertirán en fuerzas
opositoras. Tal es ciertamente el desafío de Sagitario... elevarnos hasta nuestra verdadera naturaleza
superando obstáculos y desafíos que se revelan a sí mismos intentando impedir, e incluso destruir a
los objetivos evolutivos de los seres humanos. Pluto puede aparecer revolucionario y disruptivo en el
mundo. Sin embargo, estas son las simientes de la Intuici ón y de la realización del Hombre Espíritu. A
menudo, es a través de grandes obstáculos y desafíos que los seres humanos despiertan frente a su
verdadera naturaleza. Seamos conscientes de este despertar y de este llamado de la ‘Anunciación’
de la Gran Conjunción, en tanto nos dirigimos hacia la próxima Navidad, siguiendo ahora mismo el
ritmo planetario que prepara el camino.
Jonathan Hilton; 13 deEnero, 2020 Traducido al ESPAÑOL por DIEGO MILILLO
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