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Multiculturalismo

El multiculturalismo se refiere a la coexistencia de diversas culturas en un mismo espacio, donde los grupos culturales pueden utilizar acciones políticas para reivindicar sus derechos. En Quebec, se reconoce una nación cultural con derechos de autodeterminación, mientras que la educación intercultural bilingüe busca respetar y preservar las lenguas y culturas indígenas. La filosofía del multiculturalismo plantea la necesidad de equilibrar el respeto por las identidades culturales con la igualdad y los derechos comunes en sociedades democráticas.
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Multiculturalismo

El multiculturalismo se refiere a la coexistencia de diversas culturas en un mismo espacio, donde los grupos culturales pueden utilizar acciones políticas para reivindicar sus derechos. En Quebec, se reconoce una nación cultural con derechos de autodeterminación, mientras que la educación intercultural bilingüe busca respetar y preservar las lenguas y culturas indígenas. La filosofía del multiculturalismo plantea la necesidad de equilibrar el respeto por las identidades culturales con la igualdad y los derechos comunes en sociedades democráticas.
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Multiculturalismo

Término1 que hace referencia a la coexistencia en un mismo espacio geográfico de


diferentes culturas o grupos culturales que no necesariamente desarrollan vínculos o
relaciones de intercambio. Sin embargo, para la participación en los asuntos del Estado, los
distintos grupos culturales pueden utilizar instrumentos de acción política para luchar y
hacer valer sus derechos, tanto políticos como sociales.

La provincia de Quebec y la multiculturalidad:


La provincia de Quebec por su idioma, su cultura y sus instituciones, forma una nación
dentro de Canadá. Fue reconocida en 2006 por el Parlamento canadiense como una
nación dentro de Canadá en un sentido social pero no legal, es decir como una nación no
independiente. Se le ha permitido ejercer el derecho de autodeterminación en dos
referendos, los de 1980 y 1995, en los que se obtuvo el 40.5% y el 49,4% de votos en favor
del 'Sí'. El idioma oficial de la provincia es el francés y su población es mayoritariamente
católica

La educación intercultural bilingüe


Durante mucho tiempo, los niños que tenían una lengua indígena como el quechua
o el ashaninka debían recibir una educación en castellano, forzándolos a olvidar su
lengua y menospreciando su cultura. Hoy, los pueblos indígenas en coordinación
con el Estado, implementan la educación intercultural bilingüe, que respeta
saberes y costumbres, es bilingüe, entrega materiales educativos pertinentes en
castellano y en la lengua originaria, cuenta con docentes que manejan ambos
idiomas y comprende la participación de autoridades educativas, padres de familia
y líderes comunales en los procesos educativos. (MINEDU; 2019).

Grupo étnico cultural


Es un grupo de personas que comparten una cultura 9. Por ello tienen creencias,
valores, prácticas y concepciones del bienestar particulares además de una
historia compartida y, usualmente, una lengua propia. Un grupo étnico es una
“colectividad que se identifica a sí misma y que es identificada por los demás en
función de ciertos elementos comunes tales como el idioma, las costumbres, la
religión, la nacionalidad o una combinación de estos elementos, y que comparte un
sentimiento común de identidad con otros miembros del grupo” (Stavenhagen,
1991).
El pueblo aimara y el pueblo gitano
Los aimaras son un grupo étnico-cultural asentado en el altiplano andino entre los
países de Perú, Bolivia y Chile, tienen una lengua común, costumbres, religiosidad,
comidas y danzas típicas. Los gitanos son también un grupo étnico-cultural, con
una identidad y costumbres que los identifican, aunque no comparten una
territorialidad específica por su carácter nómade, encontrándose dispersos por
países Europa del Este, España y también Latinoamérica.

Pueblos indígenas u originarios


Son aquellos grupos que descienden de poblaciones que habitaban en el país
antes de la colonización y que, cualquiera que sea su situación jurídica, conservan
sus propias instituciones sociales, culturales y políticas, o parte de ellas, y que, al
mismo tiempo se autoreconocen como tal. En el Perú, el Estado identifica a los
1
Fuente: Política Nacional para la Transversalización del Enfoque Intercultural. MINCU 2017.
pueblos indígenas u originarios tomando en cuenta dos grupos de características
únicas que los distinguen de los otros miembros de la sociedad nacional.
Características objetivas:
▪Continuidad histórica, porque descienden de las poblaciones originales de
América, que vivían en el continente mucho antes de la llegada de los europeos.
▪Vínculo territorial, porque tienen una vida y vínculos espirituales e históricos con
su territorio ancestral.
▪Instituciones propias, porque tienen instituciones políticas, culturales,
económicas y sociales propias, diferentes de otras poblaciones. Por ejemplo, una
lengua, costumbres, cultura y un modo vida propia (formas de relacionarse con su
entorno, de establecer justicia, entre otras instituciones).

Características subjetivas:
Referidas a la conciencia del grupo o colectivo de poseer una identidad indígena u
originaria, es decir de autoidentificarse como pueblos indígenas u originarios.

Los pueblos indígenas u originarios tienen derechos individuales como los tiene cualquier
persona y a la vez tienen derechos colectivos que solo se pueden ejercer como grupo
social. Estos son:
En el Perú, la población indígena generalmente vive en unidades político-organizativas
reconocidas por la legislación como comunidades campesinas (los andes) o nativas (selva)
pero también lo hace en las ciudades. Como se mencionó, el Viceministerio de
Interculturalidad señala la existencia de 55 pueblos indígenas u originarios u originarios, 51
de ellos asentados en la Amazonia y 4 en la región andina

El problema de la multiculturalidad desde la Filosofía


Últimamente el problema de la convivencia de diversas culturas dentro de una misma
sociedad ha estado en todos los medios de comunicación. Problemas como el de la
escolarización, los ritos o las costumbres (incluso a la hora de vestir) han sacado a la luz la
necesidad de que reflexionemos sobre la diversidad cultural que está empezando a formar
parte de nuestra sociedad. Por eso es muy importante platearse el tema del
multiculturalismo.

El mundo no está dividido en culturas con fronteras naturales, y en todas las sociedades
hay etnias y rasgos culturales muy variados. Puesto que los miembros de diferentes
culturas tienen que compartir lugares e instituciones públicas, puesto que tienen que
convivir, surge el problema de conjugar el respeto a otras culturas con la necesidad de
reglas y derechos comunes para todos los ciudadanos. El término “multiculturalismo” se
refiere a las demandas de minorías culturales centradas en el reconocimiento de su
identidad cultural. Se reivindica un sistema que les garantice un “status” y unos derechos
propios. Las medidas han de ser permanentes, no transitorias. En unos casos, se pide la
inclusión en el movimiento mayoritario, y en otros, como los nacionalistas, piden un
“status” diferenciado. El problema del nacionalismo quedará apartado de momento.

El problema del multiculturalismo consiste en cómo ajustar el modelo político de una


sociedad democrática (que ignora las particularidades étnicas) con las demandas de
derechos colectivos que deberían reconocerse a los grupos por su etnicidad. Si las
culturas minoritarias no son “protegidas”, corren el peligro de extinguirse y ser absorbidas
por la cultura dominante. ¿Cómo conjugar aspectos como la igualdad y la imparcialidad,
con las particularidades de las culturas minoritarias? ¿Violan la igualdad los derechos
colectivos? Por un lado, se pretende que a la hora de convivir sólo importa la igualdad, el
respeto a la libertad ajena, sin intervenir las costumbres, o tradiciones de cada cultura. Por
otro lado, en toda sociedad hay aspectos como la división administrativa, los días festivos,
los símbolos del estado, las decisiones lingüísticas... que favorecen a un grupo mayoritario.
Hay varias formas de enfocar el problema del multiculturalismo. Nos centraremos
principalmente en tres autores:
Tylor
en “La política del reconocimiento” trata de fundamentar una política que reconozca el
derecho de las culturas minoritarias. Según Tylor, el individuo está modelado por la cultura
a la que pertenece, y degradar una cultura es también degradar a sus individuos. SI la
democracia valora la dignidad del individuo, también debe valorar la dignidad de la cultura
a la que pertenece. El soporte de una cultura es necesario para la libertad individual.

Se podría responder a Tylor que el hombre necesita un marco cultural, pero no uno
determinado. Además, las culturas no están hoy en día separadas en compartimentos
estancos, sino que las fronteras entre ellas son permeables. Con todo, Tylor respondería
que la incomodidad que sufriría la mayoría es un mal menor, comparado con el hecho de
perder una cultura minoritaria. El sistema político debe, según Tylor, mantener las
identidad culturales que la forman, lo que implica mantener también a los individuos
presentes y futuros que la forman.

En segundo lugar, Kymlicka


reconoce las dificultades que acompañan al multiculturalismo:
a) Riesgo de que se proteja a una minoría que mantiene prácticas y tradiciones contrarias
a los derechos humanos y constitucionales.
b) Riesgo de que se consoliden identidades minoritarias que rompan con una actitud cívica
compartida y con la convivencia social.
Pese a todo, Kymlicka afirma la necesidad de un reconocimiento, y de una protección de
las culturas minoritarias. Por medio de un minucioso análisis busca soluciones límite que
conjuguen los valores democráticos con el reconocimiento de identidades culturales
minoritarias.

En tercer lugar, J.Habermas.
Según él, el sistema de derechos no debe ser ciego a las diferencias culturales. No hay que
formar territorios protegidos, reservas o “guetos”, sino una integración democrática. La
solución no está en distintas sociedades separadas, sino en una sociedad de individuos
capaces de darse cuenta de la importancia de proteger los contextos vitales y culturales en
los que se ha fraguado el individuo. La supervivencia de las culturas no se puede enfocar
como si éstas fueran especies. De hecho hay individuos nacidos en una cultura que se
sitúan críticamente respecto a la misma y deciden pasar a formar parte de otra cultura. La
pureza cultural no existe y la defensa de una cultura no puede evitar el cuestionamiento
de la misma. Las culturas deben ser defendidas por el reconocimiento que se merecen sus
individuos. La integración debe alcanzar el mayor grado posible, siempre que no se vaya
en contra de los derechos humanos y de la constitución de la cultura democrática.

Preguntas para debate

¿Son satisfactorios alguno de estos enfoques? El hecho del multiculturalismo nos sitúa en
el problema de la tensión entre universalidad y diferencia. Pretendemos valores
universales y a la vez pretendemos que se mantengan las diferencias como algo valioso.
Volvemos sobre viejos problemas, como la universalidad o relatividad de los valores
(Sócrates-sofistas), la pluralidad irreconciliable de modelos de vida buena (Aristóteles), o
encontrar unas pautas de justicia y deber (Kant). Pendientes quedan preguntas como ¿qué
papel desempeña la sociedad respecto al individuo? ¿Se puede lograr un conjunto de
valores universales, que acepten todas las culturas? ¿Cómo se puede alcanzar la
convivencia entre distintas culturas? ¿Debe desaparecer la cultura minoritaria? ¿Debe ser
absorbida por la sociedad mayoritaria? ¿Debe la sociedad de acogida plegarse a las
necesidades de las culturas minoritarias? ¿Hasta qué punto?

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