PIRAMIDISMO EN TORTUGAS TERRESTRES.
CONCEPTOS, CAUSAS Y PREVENCION
Definición
El piramidismo ó piramyding es una
malformación del caparazón de las tortugas
terrestres, que se manifiesta estructuralmente
como un crecimiento vertical en pirámide de
los escudos que lo conforman. El término ha
sido adoptado por la semejanza que adquieren
dichos escudos con la forma poliédrica. En
ocasiones es confundida erróneamente con la
forma piramidal natural que algunas especies
presentan en sus escudos (p.ej. Geochelone
elegans, Pyxis, Psammobates, etc). Fig.1 Fig.1 Geochelone elegans con pirámides naturales
Composición del caparazón de las tortugas
El caparazón de las tortugas terrestres se
compone estructuralmente de 3 capas ó estratos
(Fig.2). De externa a interna, una primera capa a
base de queratina, formada por escudos ó placas,
una capa intermedia vascular y una capa interna
ósea, conformada por huesos soldados entre sí.
Esta es una adaptación evolutiva de las costillas en
la parte superior ó caparazón y de las clavículas en
la inferior ó plastrón. Fig.2 Capas caparazón
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Efectos
Los efectos que se producen en tortugas
terrestres con problemas de piramidismo
son detectables a simple vista, siendo
más ó menos destacables en función de
factores como la especie, edad,
mantenimiento de las condiciones que la
provocan, etc. (Fig.3 y 4).
Fig.3 Gopherus Agassizii con severo piramidismo
(Wikipedia)
Los escudos de la capa más externa queratinosa del
caparazón presentan un abultamiento vertical de
forma abombada (Fig.5) en los primeros estadios y
que va aumentando cada vez más hasta adoptar una
apariencia similar al de una pirámide en las fases
más avanzadas de la enfermedad (Fig.6).
Fig.4 Ghoperus Agassizii con crecimiento natural (deanimalia)
Aparte se producen otros impactos adversos internos no visibles, pero quizás incluso más
importantes que los puramente estéticos.
Fig.5 Abombamiento de escudos (AEAH) Fig.6 Escudos con piramidismo avanzado (AEAH)
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Encontramos que en la naturaleza, las tortugas salvajes que viven en su entorno autóctono
no padecen signos de piramidismo. Siendo un problema exclusivo de algunas tortugas criadas
en cautividad. Luego cabría esperar que sea en algunos de los factores de los cuidados
(artificiales) ofrecidos donde
podríamos hallar las razones
principales del problema.
Cabe destacar que los
problemas de piramidismo
están ligados y suelen
aparecer a la par que otras
enfermedades óseas, como
distrofia ósea ó EMO
(Enfermedad Metabólica
Ósea), (Fig.7). Esto se debe a
que algunas de las causas
que provocan el
piramidismo, son indisolubles
Fig.7 G. Sulcata con graves deformaciones óseas (Turtle Rescue of Long Island)
con las causas que provocan estas otras enfermedades. Además, también el piramidismo
puede verse agravado ó acentuado por estas otras. Al fin y al cabo, todas son dolencias que
tienen efectos adversos sobre estructuras óseas. Sea como fuere, en el presente artículo
vamos a intentar desvincular estas otras enfermedades, y comprobaremos más adelante
como previniendo el piramidismo,
estaremos actuando también al
mismo tiempo contra la distrofia
ósea y el EMO.
Primeramente es necesario
entender cómo se produce el
crecimiento de las tortugas
terrestres, y más concretamente
su caparazón, afín de ahondar en
los porqués de este crecimiento
anómalo y deforme.
Fig.8 G. Sulcata con crecimiento correcto del caparazón (Wikimedia)
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Las tortugas de tierra son animales generalmente herbívoros y de un crecimiento lento. Esto
hace que su organismo madure equilibradamente tanto en el desarrollo de músculos,
vísceras y órganos internos, como en la adaptación del tamaño del caparazón externo a estos
(Fig.8).
El caparazón tiene una composición básicamente ósea y queratinosa. Los escudos
externos del caparazón, se componen principalmente de β‐queratina y α‐queratina. El
crecimiento de los mismos se desarrolla de forma horizontal por medio de la acumulación
celular en los bordes del escudo, generando los conocidos como anillos de crecimiento. La
queratina es una proteína presente en órganos de los seres vivos en los que se requiere
dureza y cierta flexibilidad, como son las uñas, cuernos, plumas, etc. Esto le confiere
adaptabilidad pero también mayor sensibilidad a deformaciones. Cuando el crecimiento de
estas placas es excesivamente rápido, se produce un desajuste entre éstas y el crecimiento
óseo del endoesqueleto situado en el estrato inferior que cubre. Las placas crecen rápida y
horizontalmente, ejerciendo fuerzas y tensiones entre ellas y no correspondiéndose el mismo
ritmo de crecimiento en la capa ósea inferior del caparazón. Como consecuencia directa, el
crecimiento de los escudos se ve obligado a desarrollarse verticalmente, no habiendo espacio
físico para un crecimiento natural y horizontal de los anillos de crecimiento de las placas. El
resultado son las llamadas pirámides y la deformidad denominada piramidismo. También pico
y uñas crecen en exceso. Es cierto que hay factores aparte del excesivo crecimiento que
contribuyen directamente a agravar el problema, pero a este desarrollo exagerado lo
podríamos situar como un factor principal.
Causas
Según los últimos estudios al respecto, varios son los
factores que parecen influir en el piramidismo de las
tortugas terrestres. La alimentación excesiva y/o
inadecuada, la escasa humedad relativa ambiental, la
inapropiada hidratación interna, la insuficiencia de rayos
UVB, la avitaminosis y deficiencia de oligoelementos,
parecen contribuir decisivamente en el proceso. Otros
factores como la especie y la edad son también aspectos
asociados. Las posibles combinaciones de estos elementos
determinarán el grado de piramidismo alcanzable.
Fig.9 Chelonoidis Carbonaria alimentándose de pienso preparado.
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Alimentación: Es uno de los factores que juega un papel fundamental en el desarrollo de
piramidismo en las tortugas terrestres. Como se ha mencionado anteriormente, la mayoría de
las tortugas son vegetarianas, con una dieta basada en alimentos con un escaso contenido en
proteínas, bajo a su vez en hidratos de carbono, y alto en fibra. Esto provoca un crecimiento
relativamente lento y armonioso. Las tortugas, como reptiles que son, no generan el calor
necesario para la activación de las funciones vitales a partir de los alimentos ingeridos, como
lo hacen por ejemplo los mamíferos, sino que toman éste de los rayos del sol y utilizan los
alimentos para completar el desarrollo de órganos internos, músculos, caparazón, etc. Por lo
tanto, si la alimentación es excesiva ó con altos contenidos de energía en forma de proteína
ó carbohidratos (Fig.9), ésta tendrá un efecto directo sobre el desarrollo. Someterá a las
tortugas a un crecimiento acelerado, que
provocará un rápido desarrollo de los escudos
del caparazón, y por consiguiente contribuirá
irremediablemente al tan temido piramidismo.
Además, los órganos internos de la
tortuga se verán extralimitados a realizar un
esfuerzo para el que no fueron concebidos,
obligándoles a procesar y asimilar cantidades
de proteínas e hidratos de carbono que no son
capaces de tolerar. Esta circunstancia nos
desembocará sin duda en un debilitamiento
del sistema inmune del animal, una alteración
general del organismo y un por consiguiente
un estado de falta de salud crónico. Riñones,
hígado, estómago, intestinos, etc, se verán
afectados muy negativamente.
Fig.10 El diente de león, un excelente alimento para las tortugas. Aporte correcto de fibra, “Ca” y “P”.
Por todo esto, se deberá poner especial cuidado en la alimentación de las tortugas
terrestres. En general, para tortugas exclusivamente vegetarianas, los niveles de proteína
(vegetal ó animal) deberíamos mantenerlos en torno a los 4 puntos porcentuales como
máximo, los de fibra sobre 20‐25%, los de lípidos y grasas muy cercanos al 0%, y los de
glúcidos simples, por ejemplo los presentes en las frutas muy bajos. Hay una amplia
bibliografía al respecto sobre alimentación de tortugas terrestres que nos puede ayudar.
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Deberemos consultar en todo caso las necesidades concretas de cada especie. También son
importantes los aportes de Calcio “Ca” y Fósforo “P” y la relación en la que estos se
administran, además de otros oligoelementos. Pero de esto hablaremos más adelante por su
especial relevancia. (Fig. 10).
En general, los piensos y el suministro de comida preparada para perros ó gatos suele
tener consecuencias fatales en las tortugas terrestres. (Fig.9). Incluso la alimentación
exclusiva con preparados comerciales específicos pueden conllevar asociados problemas
óseos y de salud. También la alimentación correcta pero excesiva, unido al mantenimiento en
recintos angostos y sin posibilidad de un ejercicio físico suficiente, son prácticas erróneas de
manutención.
Humedad: Existen estudios relativamente recientes y muy interesantes que hacen referencia
a la posible influencia que tiene la humedad ambiental en el crecimiento de las tortugas, y
concretamente sobre el efecto directo de su ausencia ó presencia en el piramidismo. Como
hemos comentado anteriormente, la composición de las placas ó escudos más externos del
caparazón de las tortugas se compone básicamente de β‐queratina y α‐queratina. Esta
proteína tiene la propiedad, además de la flexibilidad mencionada, de ser higroscópica. La
higroscopicidad es la capacidad de una sustancia de absorber ó exhalar humedad
dependiendo de las condiciones que le rodean. La queratina, está en constante pérdida ó
ganancia de humedad. El objetivo no es otro que el de lograr un equilibrio entre la humedad
relativa ambiental y la propia. Así pues, cuando la humedad ambiental es alta, la queratina
absorbe parte de ésta humedad, exhalándola cuando disminuye. Además, tiene un efecto
influyente drástico sobre su flexibilidad. La hace flexible y maleable cuando rebosa humedad,
y rígida y dura cuando los
niveles de esta son bajos.
Para hacerse una idea de ésta
propiedad basta con
comprobar cómo varían en
tamaño y flexibilidad la piel y
uñas de nuestras manos, que
poseen una composición a
base de queratina también,
cuando las sometemos a
períodos prolongados
sumergidas en agua. Cuando
la queratina del caparazón se
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ve expuesta a humedad relativa ambiental muy baja, esta se vuelve más dura, rígida, gruesa y
porosa, ejerciendo fuerzas de tensión sobre el caparazón óseo que cubre. Así pues, si a un
crecimiento excesivo de la tortuga, que provoca grandes tensiones en los escudos externos,
unimos las tensiones producidas por un ambiente muy seco, podremos determinar que los
posibles efectos de piramidismo, se verían en todo caso acentuados y magnificados. Y parece
que este factor podría ayudar en cierta medida a generar la deformidad. Ésta teoría tiene una
lógica suficientemente aceptable para que se le preste la debida atención, siendo los estudios
realizados que lo relacionan de alto rigor científico.
Por otra parte, si nos fijamos atentamente en las condiciones en las que se mantienen
a las tortugas en cautividad, descubriremos que la utilización de lámparas ó potentes focos de
calor que tienen por fin mantener una temperatura alta e idónea para animales de sangre fría
como son las tortugas, está muy extendida entre los criadores. Y casi con total seguridad y sin
medición alguna, podríamos aventurar que esto inevitablemente desecará el ambiente
dentro de los habitáculos de cría (Fig.11). En Villa Tartarucha hemos realizado un pequeño
estudio con mediciones de temperatura y humedad en recintos interiores de cría
atemperados con focos de calor, afín de poder valorar someramente la influencia de estos
sobre la humedad relativa ambiental. Para este experimento, no hemos introducido animales
dentro de los elementos de prueba, primeramente porque nuestras crías crecen en una
condiciones de Tª y humedad diferentes y adecuadas a las utilizadas en el estudio y en
segundo lugar, porque en Villa Tartarucha no se realizan experimentos que puedan poner en
peligro la salud ó el bienestar de los animales.
Utilizamos para ello 2 terrarios interiores, uno cerrado con tapa y el otro totalmente abierto
por la parte superior. Mantenemos focos halógenos de calor de 40W, uno en cada uno, con
Temperaturas diurno‐nocturno 18‐26ºC, y el punto más caliente diurno a 32ºC. Sustrato de
turba rubia sin aporte de humedad. Estas condiciones las consideramos medias para
múltiples especies de tortugas. Lógicamente no se realiza aporte de humedad porque lo que
se pretende es valorar el efecto de los focos sobre la misma. Tabla1
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Día Datos H.R. habitáculo cerrado Datos H.R. habitáculo abierto
1 51,56% 51.56%
2 41,67% 43,23%
4 32,57% 38,23%
8 28,34% 35,34%
10 26,60% 32,67%
15 24,42% 31,34%
20 23,76% 27,1%
25 22,67% 26,00%
Tabla1. Resultados mediciones humedad
Vistos los resultados obtenidos, y aunque no pertenecen ni mucho menos a un estudio
exhaustivo, más bien a un experimento de acercamiento, podemos determinar al menos, que
los focos sin duda alguna resecan el ambiente, máxime si el terrario está cerrado. Aunque
tampoco nos sorprende por parecer bastante lógico.
También podríamos suponer, que una hidratación interna deficiente pudiera tener
algún efecto adverso en el correcto crecimiento del caparazón. Pero quizás se torna
complicado en este caso poder cuantificar a ciencia cierta cuál es la implicación directa que
tiene esta circunstancia sobre le piramidismo. Y se deberían hacer estudios más exhaustivos
para poder ajustarla correctamente. Sea como fuere, nosotros creemos que una correcta
hidratación adaptada a la especie concreta que mantengamos, es algo fundamental en el
correcto crecimiento general de cualquier tortuga y por ende, del caparazón externo de la
misma.
Rayos UVB: Muy importante para el correcto
desarrollo de las tortugas es el calor, pero tan
importante lo es la exposición a los rayos
ultravioletas. En especial a la radiación UVB. Esta es la
encargada directa de la síntesis de la vitamina D3,
que a su vez es la responsable de la fijación del “Ca”
en las tortugas.
Fig.12 Tortuga caja con graves síntomas de EMO (Kaloula)
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Podremos concluir entonces, que la implicación que tiene una correcta disposición de rayos
UVB dictaminará de manera decisiva el crecimiento del caparazón de la tortuga.
Una carencia en la exposición a los rayos UVB generará que no se sintetice correctamente la
vitamina D3 obtenida de estos, y por consecuencia directa, que el “Ca”, a pesar de poder
tenerlo a disposición, no pueda fijarse. Sin duda acarreará graves distorsiones en el
crecimiento del caparazón, con típicas EMO, invariablemente ligadas al piramidismo más ó
menos agudo, (Fig.12). En este caso se comprueba la relación tan directa entre el
piramidismo y el resto de enfermedades óseas. Que en casos como la falta de rayos
ultravioletas se entrelazan de forma directa.
Avitaminosis y deficiencias de oligoelementos: Las deficiencias de vitaminas, Calcio y
minerales tienen un efecto directo en malformaciones y Enfermedades Metabólicas Oseas
(EMO). Y concretamente las deficiencias en “Ca” y “P” parecen influir también en el
piramidismo. La implicación quizás no sea decisiva, ni podamos aseverar que posee carácter
único, pero como en el caso de otros problemas y deficiencias, la asociación de estas
carencias unida a la sobrealimentación ó sequedad ambiental, sí podrían tener efectos
agravantes en todo caso. Así pues, la proporción entre “Ca”/“P” de los alimentos
suministrados también debe ser controlada. No debiendo ser inferior a 3,5‐5:1 para un
adecuado desarrollo. Para ello se podrá suplementar con “Ca” la dieta, no siendo necesario el
aporte de “P”, debido a la suficiente presencia de éste en los alimentos vegetales frescos
naturales.
Especie y edad
Como se ha comentado anteriormente, existen especies que presentan un “piramidismo”
natural, no asociado con ninguna
enfermedad ni deficiencia alguna.
Así como encontramos especies
que por la experiencia, nos indican
que son más proclives a presentar
piramidismo. En ocasiones
relacionadas con especies de
crecimiento rápido, en ocasiones
por otros factores.
Fig. 13 Geochelone Gigantea‐ Zoo Daeje Corea del Sur
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Existe pues al parecer, un factor de influencia relacionado con la especie. Tortugas como
Geochelone Sulcata ó Geochelone Gigantea son conocidas por el extraordinario tamaño que
llegan a alcanzar (Fig.13). Su crecimiento es más rápido que en otras especies, luego los
factores de piramidismo asociados a alimentación excesiva podrían verse agravados en estas
especies de más acelerado crecimiento.
También podríamos pensar, que una tortuga que está en pleno desarrollo, crece con
mayor rapidez, y por consiguiente estará más expuesta a sufrir piramidismo. La atención que
se debe prestar a las condiciones de mantenimiento de ejemplares babys y juveniles tendrá
que ser máxima y revisada con periodicidad. Esto nos permitirá controlar en gran medida las
posibles desviaciones que sin duda aflorarán si cometemos errores de bulto.
Tratamiento
Desgraciadamente el piramidismo no es una enfermedad que tenga curación. Y
podemos asegurar que sólo en casos de tortugas que presenten los primeros estadios de la
misma, y sean ejemplares todavía jóvenes, se podrá “mejorar” parcialmente el crecimiento a
partir de ese momento, pudiendo con el tiempo llegar a completar el crecimiento del
caparazón de una manera más ó menos natural. Aunque quedará seguramente algún
resquicio visible a los ojos de un observador adiestrado en la materia. Sí que es cierto, que los
tremendos efectos internos adversos que producen algunas de las causas descritas
anteriormente, se verán en todo caso mejorados si se corrigen adecuadamente los
parámetros que los provocaron. En estos casos, mejorará la salud del animal, no tanto así
como su aspecto visual. Aunque evidentemente, esto dependerá del punto de gravedad al
que se haya llegado.
Prevención
Después de analizar todos los aspectos
expuestos en el presente artículo, queda
patente que el piramidismo es una enfermedad
en la que se puede actuar dentro del ámbito de
la prevención y en mucho menor medida en el
de la curación.
Fig. 14 Ejemplar joven con claros signos de inicio de piramidismo (tortoiseforum)
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Esto puede llegar a ser un grave problema, debido a la posibilidad existente de que en el
momento de percatarse que la enfermedad existe y está presente, sea demasiado tarde para
poder ponerle cura, al menos al 100% y sobre todo estéticamente hablando.
Dicho esto, la prevención será el arma más efectiva y deberá tomarse como herramienta
principal de actuación. Inevitablemente entonces, conocer las necesidades del animal en
concreto de cual se trate será un paso insalvable para una correcta prevención.
Los criadores, en el afán que existe de proveer al mercado de tortugas de
ejemplares totalmente lisos, y tomando como norma aceptada que aquellos que logran
ejemplares exentos de piramidismo son más fiables y gozan de mayor reputación entre
aficionados y colegas, buscan las alternativas de mantenimiento que aseguren un aspecto
estético correcto. En estos términos, encontramos algunos criadores, que procuran llegar a
este objetivo emulando al máximo las condiciones de cría y mantenimiento que se producen
de forma espontánea pero no casual en la naturaleza. Son necesarios para ello importantes
esfuerzos para controlar las condiciones ambientales, la alimentación, sustratos,
temperatura, humedad y un largo etcétera de factores que de una manera ó de otra influyen
en la salud de las tortugas. Estos criadores entienden, que un resultado óptimo se logrará por
medio de un porcentaje de acierto máximo en el sutil compendio y equilibrio de factores que
hacen que por norma general, las tortugas que se crían de esta forma responsable y
concienzuda, gocen de buena salud y de una conformación estética envidiable. Además, con
estas prácticas, se persigue también que esto sea perdurable a lo largo de toda la vida del
animal. También existe otra tendencia entre otros criadores, de buscar el método que les
permita un crecimiento rápido y uniforme de sus tortugas juveniles. De esta manera, pueden
ofrecer al mercado animales que a pesar de su corta edad, poseen un tamaño superior al de
ejemplares de otros criadores. Para ello, alimentan a sus tortugas con piensos preparados,
que poseen en principio cantidades de proteína excesivas para el correcto crecimiento de las
tortugas, y que podría dar como resultado el piramidismo como efecto inmediato visible. Sin
embargo, logran que no exista piramidismo en sus ejemplares, con juveniles totalmente
lisos. Para ello mantienen en los recintos de cría niveles de humedad elevados. La
combinación de estos dos factores (alimentación alta en proteína + humedad relativa alta)
parecen poder dar como resultado caparazones lisos y aparentemente sanos. Para nosotros
sin embargo, este método encierra otros problemas ocultos. Como hemos comentado a lo
largo del artículo, aparte del problema puramente estético que dan como resultado las
tortugas piramizadas, existe otro que hace referencia a la salud general del individuo, en
cuanto a la conformación, crecimiento y funcionamiento de los órganos internos.
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Que consideramos incluso más importante que el otro. Por consiguiente, la práctica de estos
métodos, nos presentará animales aparentemente sanos, pero con pocas probabilidades de
una vida larga y exenta de problemas. Existen ejemplares, que aunque son mantenidos
correctamente, parecen presentar algún signo de piramidismo. Sobre todo en los escudos
vertebrales. Incluso al lado de hermanos con caparazones lisos y mantenidos en las mismas
condiciones. Esto podría deberse a varias razones. Quizás los periodos sin acceso a alimento
que pasan en la naturaleza y no en cautividad, ya sea por condiciones climatológicas, ya sea
por escasez de alimento, influyen en un mejor crecimiento. Quizás algunos ejemplares sean
más proclives genéticamente al piramidismo, y cualquier pequeña alteración les afecta. El
caso es que estos ejemplares no suelen presentar ningún otro problema añadido.
También es una práctica extendida entre los criadores, entre los que nos incluimos, la
de que las tortugas babys en su primer año de vida no hibernen. Esto podría provocar un
inevitable exceso de alimentación. Y podría ser el inicio de una provocación al piramidismo.
Aunque nosotros no encontramos problemas en este sentido con nuestras crías.
Conclusiones
Las conclusiones que podemos derivar de todo lo mencionado en este artículo se resumen en
los siguientes puntos:
1. El piramidismo es una enfermedad que aparte de tener consecuencias estéticas tiene
consecuencias físicas internas importantes y graves.
2. Que las condiciones de mantenimiento, la alimentación, humedad, necesidades de
aporte vitamínico‐mineral y exposición a rayos ultravioletas UVB tienen un efecto
directo y decisivo en su aparición y desarrollo.
3. Que es una enfermedad que carece de tratamiento curativo efectivo y que el
preventivo es el único que nos predispone a su no aparición.
Por todo esto, la importancia que alberga conocer de manera exhaustiva y consciente
cuales son las condiciones necesarias de mantenimiento de una tortuga antes de adquirirla es
fundamental. Y no guiarse nunca exclusivamente por nuestros gustos estéticos personales ó
popularidad adquirida en el mercado a la hora de efectuar la elección. En la sociedad actual
muchas personas, preocupadas por la exclusividad y la rareza, las modas pasajeras y la
tenencia de animales exóticos de lugares remotos, olvida las condiciones especiales y
exclusivas que requieren estos para poder sobrevivir correctamente en nuestras latitudes. Y
con ello, son sometidos a mantenimientos inadecuados y extremos, que provocan como es el
caso del piramidismo, deformaciones y enfermedades que logran que cualquier persona con
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un mínimo de sensibilidad se horrorice al contemplarlas. Es por ello, que desde Villa
Tartarucha animamos a todas aquellas personas que desean adquirir un animal, sea cual sea
su especie, hagan una labor de investigación previa. Se informen de que necesidades son las
idóneas para su correcta manutención, y valoren de forma seria y prudente si serán capaces
de poder proporcionárselas a lo largo de toda su vida.
Villa Tartarucha
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