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Chantaje Emocional

Este documento habla sobre el chantaje emocional. Explica que el chantaje emocional implica manipular a otra persona a través de la culpa, vergüenza u obligación para lograr control sobre ellos. Los chantajistas emocionales usan tácticas como la seducción, victimización y agresión. El documento también analiza las características de los chantajistas emocionales y sus víctimas.

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Chantaje Emocional

Este documento habla sobre el chantaje emocional. Explica que el chantaje emocional implica manipular a otra persona a través de la culpa, vergüenza u obligación para lograr control sobre ellos. Los chantajistas emocionales usan tácticas como la seducción, victimización y agresión. El documento también analiza las características de los chantajistas emocionales y sus víctimas.

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CHANTAJE

EMOCIONAL
Bienvenidos a este eBook sobre

CHANTAJE EMOCIONAL

Escrito por

Silvia Chediek
Psicóloga, Life Coach y Neuropsicoeducadora

silviachediek.com

[email protected]

Diseño: weedgraphic.com

Buenos Aires. Octubre 2019

Copyleft (Por favor, si compartes esta información, no dejes de citar la fuente)

¡Gracias!

“Toma una decisión, si es la correcta


celebra y continúa, si no lo es aprende y
corrige, en ambos casos ganas en
sabiduría”

Silvia Chediek

. . . .
Prólogo

Este es un tema que me apasiona y que experimenté y estudié en


profundidad.

Yo vengo de un contexto de crianza donde la manipulación y el chantaje


emocional fueron moneda corriente. Me enseñó mucho y también me permitió
ayudar a muchos desde mis propias heridas y cicatrices.

Siempre me asombró como en los años que llevo trabajando con cientos de
consultantes, un alto porcentaje de ellos llegan a consulta con algún motivo
de consulta que gira alrededor del chantaje emocional.

Por eso, no solo puedo hablar sobre este tema desde la teoría que aprendí de
muchos grandes maestros a lo largo de mi formación, sino porque la
experiencia con otros y la mía personal me regalaron información,
conocimiento y práctica que sumado a mi propio camino pude comprender
con claridad y en profundidad.

Es mi deseo que lo que estoy compartiendo contigo en este libro sume luz a tu
vida y te permita crear vínculos saludables, basados en el amor, el respeto y
la confianza.

Si esto no está presente en tu vida y en tus relaciones, y la mayoría del


tiempo sientes que hay situaciones de las que no puedes salir…

Si te encuentras hace mucho tiempo intentando fallidamente cambiar la


forma en que te relacionas contigo y con los demás y no lo logras…

Si sientes que estás buscando una salida y aún no la encuentras…

Tal vez aquí encuentres algunas respuestas que te permitan comenzar un


camino que te lleve a tu libertad.

Todos lo merecemos, date la oportunidad porque tú también lo mereces.


¿Qué significa chantaje emocional?
Como término lo popularizó Susan Forward, una psicoterapeuta
estadounidense, refiriéndose y haciendo alusión a un tipo de vínculo basado
en una forma de control que recurre a la culpa, la vergüenza, el sentido de
obligación y el miedo, siendo generalmente el objetivo del chantajista o
manipulador ganar poder control sobre la otra persona, su víctima o presa de
turno. 

El término chantaje emocional se utiliza casi de la misma forma que


manipulación, aunque como perfil, el chantajista emocional esgrime ciertas
características, que incluyen la manipulación como base y sustento de todas
ellas, pero es un perfil más florido que lo que representa la manipulación
como hecho aislado. Así podemos decir que el chantajista emocional usa la
seducción, la victimización, la agresión y las amenazas como una manera de
manipular a otra persona para lograr sus objetivos.

Por lo tanto, podemos hacer una distinción entre la manipulación de un


chantajista emocional y la manipulación como un acto o conducta realizado
por un individuo para lograr sus objetivos, algo que vemos mucho en los niños
que hacen berrinches para lograr la atención de sus cuidadores y conseguir lo
que quieren y más veces de lo que nos gustaría, esto se sigue repitiendo en la
edad adulta.

El chantajista emocional es un perfil de personalidad que esgrime la


manipulación como una constante en su forma de relacionarse con otra
persona, siendo una forma de vinculación tóxica e inmadura que puede tener
diferentes consecuencias, desde leves a muy graves.

Definición de Manipulación
Si buscamos la definición de manipulación en google podemos encontrar que

La  manipulación mental  está asociada a la toma de control del


comportamiento  de un individuo o de un grupo mediante técnicas de
persuasión o de presión psicológica. El manipulador intenta eliminar el juicio
crítico de la persona, distorsionando su capacidad reflexiva.
A través de diversas técnicas, el manipulador logra influir en las acciones, el
pensamiento y las emociones del sujeto. La manipulación puede desarrollarse
en cualquier tipo de ámbito y relación. Existen relaciones de manipulación en
el seno de las familias  (padre-hijo, madre-hijo, marido-mujer, etc.), pero
también en contextos muchos más amplios (como la manipulación que puede
ejercer un líder político sobre sus seguidores, un jefe con su empleado, un
maestro con su alumno, etc.).
El chantajista emocional, que tiene fuerte impacto en vínculos cercanos,
esgrime la manipulación como forma de coersión, extorsión, imposición sobre
la otra parte del vínculo, que funciona como complemento perfecto de su rol.
Por eso, cuando nos encontramos frente a un chantajista emocional,
podremos observar que su complemento necesario es generalmente una
persona que tiene dificultades para poner límites personales, que sufre de
baja autoestima, tiene una personalidad lábil o débil, es culposa y con alta
necesidad de sentirse amada, protegida, aceptada y aprobada.

Este es el terreno fértil donde el chantajista emocional se encuentra listo


para desplegar sus habilidades y atrapar a la presa, que de ser que ésta no
esté atenta y despierta, seguramente caerá en su trampa, como la mosca en
la red de la araña.

Es mucho más frecuente de lo que imaginamos


Todos nos hemos visto involucrados alguna vez en una situación parecida, ya
sea como víctimas o como verdugos, porque en algún momento hemos buscado
los medios para conseguir lo que deseábamos, manipulando el deseo del otro
sin importarnos las consecuencias que eso pudiera tener en la otra persona.
Este es un accionar muy común entre los niños y en muchos adultos se sigue
repitiendo aunque la mayoría de las veces sea totalmente inconsciente.

Sin embargo, a medida que crecemos, maduramos y comprendemos que la vida


no se trata de vampirizar energéticamente a otros, sino de encontrar nuestro
propio camino. Aprendemos a agradecer el apoyo de los aliados que
encontremos en él, nos damos cuenta que convencer, insistir, presionar y
manipular a otros para que cumplan con nuestros deseos y expectativas
desestimando los deseos de ellos, es un camino sin salida, de corto alcance y
de un alto grado de inmadurez.

Cuando los demás obedecen y acceden a nuestro pedido sin medir su propio
deseo o diciendo sí cuando quieren decir no, tarde o temprano, esa persona se
sentirá abusada energéticamente, y a pesar que ha accedido,
inconscientemente no podrá evitar sentirse manipulada, y en algún momento
se cobrará su factura, y esto se volverá en contra de quien creyó salirse con la
suya sin consecuencias.

¿Entonces… qué significa chantajear emocionalmente a otra


persona?
Significa manipular la voluntad ajena con el único objetivo de lograr que
cumpla con los deseos y expectativas del chantajista, sin importar el costo
que pueda pagar el chantajeado, ejerciendo abuso de poder y control, y
provocando sentimientos de culpa, vergüenza, miedo y obligación en éste
último.

La víctima o persona chantajeada no parece poder escapar de


esos  sentimientos  negativos aunque intenta diferentes estrategias como
negarse o argumentar por qué no desea hacerlo, solo para lograr que el
chantajista aumente la presión y las amenazas mediante diferentes estrategias
como pueden ser la victimización o la agresión, hasta que logra que su víctima
se rinda a sus pedido y lo complazca.
Como dije antes, y esto es muy importante por eso lo repito, los chantajistas
emocionales usan el miedo, el abuso de poder y el control en sus relaciones,
asegurándose de que la otra parte tema enfrentarlos, obligándolos a ceder
ante sus demandas, hasta que quedan abrumados por la culpa o la vergüenza
si se resisten, sintiéndose temerosos frente a las consecuencias posibles de no
hacerlo y la presión de cumplir con las demandas por obligación.
El chantajista tiene una habilidad muy especial para detectar a personas que
buscan afecto, aprobación, reconocimiento o que necesitan confirmación de
identidad y autoestima. Esta habilidad les es muy útil a la hora de buscar la
víctima adecuada con quien relacionarse para que el partido vuelva a
comenzar. Saben casi con precisión de bisturí cómo detectar a sus presas y
van al ataque sin miramientos.
El chantajista emocional construye su estrategia consciente o
inconscientemente en base a la información que obtienen de las personas
acerca de lo que les causa miedo o los ponen nerviosos. Observan cómo
reaccionan, estudian su lenguaje corporal, y escuchan atentamente sus
historias para descubrir cuáles son sus debilidades y partes más vulnerables.
Toman nota activamente y registran la información para luego utilizarla en su
beneficio para chantajear, ridiculizar, avergonzar y debilitar a su presa.
Cabe destacar que esto generalmente no lo hacen conscientemente,
simplemente han aprendido este patrón de relacionamiento en algún
momento de su crianza, cuyas características comentaremos más adelante.
Aprendieron que para tener el poder y el control sobre la relación, lo cual
necesitan para sentirse seguros, tienen que hacer todo lo necesario, primero
para seducir a su víctima y asegurarse que caiga en su red y una vez logrado
esto comienza la etapa de reversión de rol, pasando de la seducción a la
descalificación, el estrato y el sometimiento.
Así entonces, si la primera etapa resultó como esperaba, el chantajista pasa a
la siguiente, donde ya deja de ser el seductor encantador, que escucha y
atiende abnegadamente a la que se está convirtiendo en su futura víctima sin
darse cuenta, y comienza a cambiar de estrategia.
Empieza a exigir, a demandar y siente tanto miedo de no obtener lo que desea
que se obsesiona y lo único que puede hacer es centrar su atención en su
presa. Esto le imposibilita apartar su mirada del objetivo y percibir de qué
manera su forma de actuar afecta y debilita a la persona, y sin miramientos
le comienza a demandar acatamiento mientras que con palabras y acciones la
va confundiendo y debilitando, hasta que logra que ceda a sus exigencias y
cumpla con sus expectativas.
En esta instancia toda la información que han recogido sobre las personas en
la fase de seducción inicial, será usada en su contra para chantajearlas más
adelante.

¿Qué estrategias usa el Chantajista Emocional?


Los chantajistas consiguen lo que se proponen utilizando tres estrategias de
manipulación básicas: la seducción, la victimización, y si estas no funcionan,
llegan a la agresión. Cuando llegan a esta última, las consecuencias y sus
efectos pueden tener grados de intensidad variados, desde leves como una
amenaza de romper el vínculo hasta muy graves, que pueden significar riesgo
de vida para la víctima y/o personas muy allegadas.
Sin embargo, sea cual fuere la intensidad, es importante tener en cuenta que
la mayoría de las veces, sino casi todas, ellos nunca son los responsables, ni
mucho menos culpables de nada, siempre es la víctima que “los obligó a obrar
de esa manera” por lo tanto es ella la culpable de lo acontecido.
Generar confusión es otra de sus estrategias favoritas. La víctima que ya
perdió toda claridad y la poca autoestima que le quedaba, se siente muy
debilitada, y desabastecida energéticamente y termina cuestionándose si el
chantajista no estará en lo cierto, siendo ella la culpable de todo.
Y quiero aclarar que esto no es una cuestión de género. Tanto hombres como
mujeres esgrimen con facilidad ambos roles, e incluso hasta en un mismo
vínculo, víctima y victimario pueden alternarse con frecuencia.
Por lo tanto, la víctima o el chantajista pueden ser hombres o mujeres
indistintamente, y alternar los roles dentro del mismo vínculo, aunque no por
mucho tiempo.
Perfil del chantajista emocional y la víctima
Las víctimas de chantaje realmente la pasan muy mal, pero no puedo decir
que los chantajistas emocionales la pasan mejor, ya que ambos padecen de un
mismo dolor y carencia afectiva.
En épocas cruciales de la crianza de estos niños, el afecto estuvo
condicionado a que se cumpliera con las expectativas de la autoridad, papá,
mamá u otro significativo. Esto pudo implicar manifestaciones de carencias de
diferentes tipos. Fueron invalidados en su deseo, tal vez muy criticados y
maltratados, o simplemente ignorados. Seguramente fueron exigidos sin
importar su deseo y con poca empatía por lo que sentían o deseaban.
La resolución en ambos, debido a algunas diferencias en el vínculo original y
diferentes experiencias vividas, luce opuesta, sin embargo, son las dos caras
de una misma moneda. A ambos los invade el miedo a no ser amados, a no
poder controlar, a sentirse impotentes, inseguros, a ser juzgados, ignorados,
abandonados. Las causas originales y sus efectos varían y pueden ser muchas,
lo que puede ser un denominador común para ambos es la falta de verdadero
amor, cuidado, respeto y atención.

¿Cómo fueron sus contextos de crianza?


El chantajista y su víctima fueron niños que padecieron carencias de algún
tipo, afectiva, atencional, material. Fueron condicionados a que si cumplían
con las expectativas de sus cuidadores podrían recibir el afecto y la atención
que tanto anhelaban, viviendo en un estado de miedo constante de que en
cualquier momento ese afecto y esa atención podían desaparecer y
generalmente ellos eran los culpables por no cumplir con las exigencias de la
autoridad reinante, o sea papá, mamá o cuidador.
Así en ambos casos el miedo es la base que los llevó a resolver su personalidad
de esta forma.
El chantajista emocional puede provenir de contextos de mucho abuso, y esta
sensación de inseguridad e impotencia, enojo y furia reprimida sumado al
rencor y resentimiento que aún cargan, lo llevaron a crear estrategias de
control y poder para compensar la impotencia y la inseguridad que padeció,
sin desestimar los accesos de ira que puede manifestar contra su víctima,
resultado de la ira que ha reprimido durante años.
Su desesperación por controlar y mantener el poder sobre la situación y lograr
lo que necesita, el chantajista encarcela y oprime a sus víctimas con tal que
no lo abandonen.
En el caso de la víctima, generalmente el dolor original es una carencia
afectiva pero también un contexto donde se sintió insuficiente, desvalorizada,
ineficiente, inoperante y culpable por no cumplir con las expectativas de sus
criadores. A raíz de esto carga con su necesidad de ser amada y aprobada,
reconocida y aceptada y está dispuesta a pagar cualquier precio. Así aprendió
a complacer a cualquier costo las exigencias de los que consideran sus
afectos, justamente para no ser abandonada y perder su bien más preciado,
atención, aprobación y cariño.
En ambos casos, la mayoría de las veces, el chantajista y la víctima son
individuos que provienen de contextos donde hubo altos niveles de
manipulación en la forma de maltrato, carencias, abuso psico-emocional,
incluso físico, indiferencia, coerción, exigencia extrema, descalificación, lo
cual ha llevado a esos niños a reprimir dolores no gestionados ni
comprendidos, instalados en su subconsciente como programas que operan
desde la sombra.
A partir de ello han generado diferentes tipos de creencias y en todos los
casos el sentimiento de miedo que los protege e invita a actuar de la manera
descripta más arriba, tiene un solo objetivo que es evitar conectar con ese
dolor instalado en algún lugar que intentan olvidar y que el miedo se ocupa de
preservar.

¿Qué características tienen los vínculos de este tipo?


A partir del sistema de creencias de ambos integrantes del vínculo, minado
por el miedo, la baja autoestima, la inseguridad, el enojo, la frustración, la
agresividad, la impotencia, y la necesidad compulsiva de llenar la carencia
afectiva a cualquier costo, los vínculos de este tipo son vínculos basados en
el miedo, el control, el sufrimiento, las discusiones y peleas seguidos por
momentos de luna de miel que duran poco.
El abuso de poder, la opresión, la coerción, la falta de libertad, la falta de
respeto, el dolor, la duda, la angustia, el estrés, la ansiedad, la confusión, la
exigencia, la falta de empatía, la complacencia, entre otras características,
son la moneda de cambio en estos vínculos.
Muchos de estos individuos que personifican al rol de la víctima, normalmente
se vinculan desde la codependencia, un lugar donde a menudo se colocan las
prioridades de los demás por encima de las propias necesidades. Esto puede
ocurrir en cualquier tipo de relación: la familia, el trabajo, la amistad, las
relaciones amorosas.
Estos perfiles son los que muchas veces atraen a chantajistas emocionales
cuyo principal objetivo es lograr que sus necesidades sean prioritarias ante
cualquier otra necesidad. Así se juntan el hambre y las ganas de comer y esto
ofrece el campo fértil para que este dúo perfecto del chantajista y el
chantajeado se encuentren en un vínculo disfuncional y tóxico.
Sin embargo, vuelvo a recordar que no se trata de una batalla entre buenos y
malos, víctimas y victimarios, porque ambos pertenecen al mismo bando, los
dos son víctimas de su propia historia, de sus dolores, de sus carencias. Ambos
viven dominados por su sombra, y como dijo Carl Jung, si no hacen consciente
lo inconsciente, se convertirá en su destino. Y en estos dúos complementarios
encontramos cómo el destino de ambos se dibuja sin siquiera ser conscientes
de ello. Simplemente lo actúan y sienten que no tienen otra opción.
Ambos sufren por estos programas subconscientes que operan desde su
sombra y les impiden ver que hay otro camino posible, que no es necesario
manipular a otra persona para que cumpla con sus expectativas sin tener en
cuenta el deseo y sin medir las consecuencias que esto le implique a la otra
parte. Tampoco es necesario complacer indiscriminadamente a otra persona,
con tal que nos quiera, nos apruebe o no nos abandone.

Como vemos, ambos operan desde el miedo, un miedo que está


protegiéndolos de conectar con dolores profundos e instalados que están
detrás de altas murallas, sin siquiera ser conscientes de su existencia.

¿Por qué manipulamos?


El chantajista emocional y la que llamamos presa o víctima de chantaje,
aprendieron desde muy pequeños el significado de manipular y de ser
manipulado, ya sea porque tuvieron padres o cuidadores que les enseñaron a
vincularse de esa forma, o porque vivieron en un contexto de crianza en
donde el miedo, la culpa, la vergüenza, la obligación, la exigencia, el abuso,
el maltrato, la frialdad, la distancia, la indiferencia afectiva, la
descalificación, la ausencia de demostraciones de cariño, eran la forma
habitual de vincularse.

Cuando es esto lo que se aprende es eso lo que se actúa, y de forma


inconsciente y reactiva, el patrón se repite una y otra vez.

El chantaje emocional funciona desde la sombra


El chantaje emocional está infiltrado en nuestras relaciones por lo que, en
ocasiones, es complicado determinar cuándo somos chantajeados o cuando nos
convertimos en chantajistas.  Suele hacerse de manera inconsciente y esto
hace más difícil detectar la manipulación.
Generalmente asociamos la manipulación con personas tóxicas, mal
intencionadas y egoístas. Pero como dije anteriormente, en la práctica, todos
recurrimos alguna vez a algún tipo de manipulación. 

Frases como “tú sabrás lo que haces”, “allá tú con tu decisión” o “si me
quisieras no harías eso” son un ejemplo de manipulación bien claro y usado
con frecuencia. A veces,  mensajes que a primera vista parecen inofensivos
pueden llevar una gran carga de intencionalidad, buscan inculcar el miedo a la
otra persona si no cumple con los deseos explícitos o implícitos del
chantajista, generando en la víctima un sentimiento de culpa que lo obligue a
complacerlo. Estas expresiones pueden ser inconscientes pero siempre
conllevan una intencionalidad encubierta.

Sin embargo, las personas que practican este tipo de extorsión o chantaje
emocional y que utilizan estrategias para presionar al otro hasta que logran
que se sienta desequilibrado, avergonzado y sobre todo, culpable, no son
inofensivos.

La burla, la ridiculización, la descalificación, el maltrato verbal, las amenazas


son formas de manipular que ayudan a que la víctima caiga en la trampa y si
no está atenta, y esto avanza en el tiempo, conlleva un alto potencial de
terminar mal.

Características del Chantajista emocional


Repasando, dijimos que el chantajista emocional es una persona cuya
emocionalidad básica es el miedo. Miedo a las pérdidas, miedo al cambio,
miedo al rechazo, miedo al abandono, y sobre todo miedo a perder el poder y
el control de todo.

En la mayoría de los casos esos miedos radican en una larga historia de


sentimientos de angustia y ineptitud. En otros podrían ser la respuesta a
situaciones de ansiedad y estrés que han socavado su autoestima y sus
sentimientos de competencia y seguridad.

También pueden ser la resultante de abuso y maltrato, donde se sintieron tan


indefensos e impotentes que se pasan la vida tratando de recuperar su poder
personal controlando a otros tratándolos de la misma forma que fueron
tratados en su infancia.

El potencial de convertirse en chantajista aumenta notoriamente a medida


que los miedos y las situaciones estresantes van presentándose en la vida de
esa persona.
Ciertos hechos y factores desencadenantes, especialmente aquellos donde
una persona siente que no puede controlar o manipular la situación, o donde
siente que pierde el poder, como sentirse rechazados, abandonados, solos, la
pérdida de un trabajo, un divorcio, o una enfermedad, pueden convertir en
chantajista a personas que de poder mantener el control sobre su vida y su
entorno no se hubieran activado.

Sin embargo, cabe aclarar que para que esto ocurra debe haber un campo
fértil donde estas situaciones puedan enraizar. Claramente, esta no es una
respuesta que cualquier persona daría frente a las mismas circunstancias.

El chantajista emocional es básicamente lo que conocemos como un


manipulador que busca llenar esa carencia afectiva y disimular su propia
inseguridad por medio de estrategias opresoras, manipuladoras, con el solo
objetivo de obtener su beneficio y de que se cumpla su deseo
indiscriminadamente.

La baja empatía que tienen no les permite ver el daño que causan y exigen sin
medir las consecuencias que conlleva en la otra persona su demandas y
cuando estas no se cumplen o son cuestionadas, aprietan el botón que activa
el miedo, la culpa, la vergüenza y el sentido de obligación de sus víctimas, y
como ocurre con la perilla del volumen de cualquier aparato de sonido, ellos
van girando la perilla hasta encontrar el punto justo donde su víctima no
puede resistirse más, y cae rendida y agotada frente a sus exigencias.

Los chantajistas emocionales son personas capaces de detectar las debilidades


del otro. Y no solo las identifican, sino que no tienen reparo en aprovecharse
de ello para utilizarlas en su contra. El manipulador es controlador, tenaz,
obsesivo y muy perseverante. No para hasta conseguir lo que busca por
cualquier medio.

Los hay que usan una cierta agresividad, otros el desprestigio, la


descalificación o la victimización  y muchos son capaces de malinterpretar
cualquier palabra o gesto de su víctima para devolvérselo en forma cínica y
suspicaz, reclamando explicaciones que llevan a su víctima a la justificación
de su decir para calmar los reclamos del chantajista.

La baja autoestima, la carencia afectiva y la inseguridad del chantajista


quedan de manifiesto a través de esta coraza de exigencia, demandas, baja
empatía y extorsiones con las que amenaza a la víctima. Aunque esto podría
lucir como alguien con alta autoestima, no se debe confundir esto con el que
esgrime un gran ego, porque el ego es la personificación del miedo disfrazado
de seguridad.
Estos individuos esconden mucho miedo e inseguridad, disfrazadas de un
pseudo poder y son egocéntricos, egoístas y narcisitas. Nada más lejos que
alguien que tenga una alta autoestima y autovaloración saludable

Características de la víctima o presa de chantajista


La personalidad de la víctima es similar a la del chantajista aunque luce
diferente. Ambos comparten una baja autoestima, aunque lo manifiestan de
forma diferente. La víctima manifiesta inseguridad, poca claridad mental y
confusión, incapacidad para poner límites adecuados, alta complacencia, co-
dependencia y un fuerte sentido de culpa.

Tiene una compulsión a decir sí cuando desea decir no, y cuando logra
negarse es tan fuerte lo culpable que se siente que rápidamente se arrepiente
y lo modifica, sobre todo si el chantajista ya comenzó a girar la perilla para
subir el volumen de sus amenazas.

Así corre a complacerlo antes de que este las cumpla quitándole su afecto o
su atención y caen vencidas e impotentes cumpliendo una vez más con el
deseo del chantajista.

En ese momento, las víctimas se invalidan a sí mismas totalmente, entregan


su dignidad, y ya anestesiadas de su propio deseo, tienen una sola meta en
mente, lograr que el chantajista no cumpla con sus amenazas de retirarles el
afecto, abandonarlas o dejar de dirigirles la palabra.

Todo esto es insoportable para ellas, porque toca esos puntos de dolores
instalados, que cuando se activan, el miedo protector dice…”haz lo que te
pida de lo contrario, será aún más doloroso”.

A esta altura la víctima de chantaje, a pesar de haber invalidado su propio


deseo, de haberse relegado a un segundo plano, y de haber vendido su propia
dignidad, paradójicamente siente un gran alivio, porque para ella, el costo
que pagó, valió la pena ya que el chantajista, de quien depende
afectivamente, no la abandonó, no la dejó de querer, (si a esto se puede
llamar amor), y todo volvió al lugar donde se recuperó la estabilidad solo para
volver a repetirse el circuito nuevamente en poco tiempo más.

La víctima paga un alto precio


El precio que la víctima de chantajistas paga cuando cede reiteradamente es
enorme. Los comentarios y actitudes del chantajista llevan a la víctima a
sentirse desequilibrada, insegura, confusa, avergonzada, inoperante,
insuficiente y culpable.

Sabe que tiene que modificar o terminar con esta situación y reiteradamente
se promete a sí misma que no volverá a caer, solo para encontrarse, una y
otra vez, burlada y manipulada, cayendo nuevamente en la misma trampa,
culpándose y sintiéndose aún peor.

Aunque sabe que nada cambiará, prefiere negar las evidencias y volver a
creer que todo cambiará y volverá a ser como al principio. Pero el ciclo vuelve
a comenzar más temprano que tarde.

Así comienza a dudar de su capacidad de mantener las promesas que se hace


y pierde la poca confianza en sí misma que le quedaba. Su autoestima se
sigue erosionando, y lo peor de todo es, quizás, que cada vez que cede al
chantaje emocional una vez más, pierde contacto con su propia integridad, y
su brújula interior, la que le ayuda a determinar cuáles deberían ser sus
valores y su conducta, para tomar las decisiones apropiadas, deja de
funcionar.

A pesar que el chantaje emocional no se considera abuso psico-físico violento,


no hay que caer en la tentación de suponer que el precio que se paga no
podría llegar a ser tan elevado. Las denuncias por abuso, maltrato y los
femicidios están a la orden del día en todas las fiscalías, por lo que no hay
que desestimar el peligro que esto conlleva.

Para que haya un victimario, es necesario que exista una


víctima
Cuando convivimos con él, el chantaje emocional nos carcome, y se expande
hasta dañar en lo más hondo nuestras relaciones más importantes y nuestra
propia autoestima, pero es importante que sepamos que no hay victimario sin
víctima y viceversa.

Es importante recalcar que sin el consentimiento de la víctima, el chantajista


se vuelve totalmente impotente.
Tipos y características del chantaje emocional
Según algunos investigadores podemos identificar cuatro tipos de chantajes,
cada uno con su propio estilo de manipulación mental:

Tipo Ejemplo
Amenaza desde el Si no me compras estos zapatos no iré contigo a la
castigo fiesta
Amenaza desde el
Si me abandonas me quitaré la vida
autocastigo
Amenaza desde Tú dejas comida en el plato cuando yo me sacrifiqué
la victimización todo el mes trabajando para pagarla
Amenaza desde la Si no dejas este trabajo te prometo que no te hablaré
promesa más


Fases del chantaje emocional
Un vínculo calificado como “chantaje emocional” está compuesto por dos fases
bien delimitadas.

1era fase

La seducción manipuladora
Cuando el chantajista encontró una víctima potencial, va a desarrollar amplias
estrategias de seducción. Se muestra como un muy buen escuchador, la
víctima se siente escuchada y comprendida, y es el momento donde aparecen
todas las cosas en común que ambos tienen. El chantajista luce como un regalo
del cielo para la víctima en potencia, mientras que la víctima también resulta
ser la presa ideal para el chantajista, siendo en ambos casos el complemento
perfecto.

El chantajista escucha atentamente a su víctima. Detecta sus necesidades


básicas, sabrá decir y hacer lo que ésta quiere escuchar y experimentar, hasta
que logra que la víctima piense y sienta que ha encontrado a su “media
naranja”.
Las estrategias de seducción pueden tener algunas o todas de la siguientes
características: llamados o mensajes telefónicos muy frecuentes, largas
conversaciones, declaraciones de amor casi inmediatas, elogios, halagos,
declaraciones como “nunca sentí lo que siento por ti, eres única o único,
nunca conocí a alguien como tú, me pasé la vida buscando a alguien como tú y
finalmente te encontré, estamos hechos el uno para el otro, etc. Etc.

Esta fase de deslumbramiento e idealización, es aquella donde el chantajista


le está poniendo una venda simbólica en los ojos a su víctima, y le está
mostrando la película que él o ella quiere ver. Es una etapa donde todas son
rosas, no hay ni un sí ni un no, tal vez también haya mucha risa, diversión, y
un sentimiento de afecto, cuidado y protección, que la víctima va sintiendo
cada vez más, mientras sin darse cuenta, como la mosca en la tela de araña,
va quedando atrapada y encandilada.

La víctima que desde su baja autoestima busca un protector o cuidador que le


demuestre afecto, atención y aprobación, cae rendida a los pies del
chantajista, creyendo que encontró a su príncipe o princesa tan esperada,
imposibilitada de ver lo que hay detrás de su disfraz.

En esta 1era fase el chantajista emocional ya comenzó a operar desde la


sombra y de forma casi imperceptible va desplegando la red. Si la potencial
víctima no está atenta y detecta este tipo de manipulación a tiempo, cae en la
trampa.

Lo que el chantajista busca es lucirse y encandilar a su víctima para que esta


se rinda a sus pies en admiración. Busca exageradamente agradar, ser servicial
y paternalista, dando al máximo lo que ya se dio cuenta que su víctima busca.

En esta fase el manipulador despliega todos sus encantos, da a conocer solo


su mejor perfil y a veces, si tiene la oportunidad, se posiciona en un lugar de
superioridad para ofrecer seguridad, amistad y apoyo incondicional a su
víctima. Todo con tal de ganarse su confianza y admiración.

El manipulador sabe lo que la víctima “necesita” y se lo da, a veces en exceso,


para que quede encadenada a ese trato tan exageradamente agradable y
atento.

La palabra clave aquí es “necesita”. Dijimos que estas personas provienen de


contextos donde hubo algún tipo de carencia, y desde ahí se vuelven
“necesitadas” buscando cubrir esos vacíos que los acompañan hasta la vida
adulta. Si esto no se hace consciente a tiempo, esta “necesidad” los
transformará en personas dependientes de personas y patrones limitantes que
les impiden ser libres, cayendo una y otra vez en la misma trampa.
Detectar a tiempo la manipulación emocional
Una de las claves para detectar la manipulación seductora del comienzo
estaría en percibir los excesos. Alguien te puede apreciar, tener cariño, incluso
admirarte, pero dentro de ciertos estándares de normalidad. Cuando es en
exceso debes preguntarte por qué te expresa con tanta exageración ciertas
virtudes que ni siquiera tú sabías que tenías.

Esta es una señal a tener en cuenta cuando dudas de declaraciones virtuosas


rimbombantes que suenan muy exageradas. Si eres la víctima potencial,
posiblemente el chantajista ya detectó que buscas aprobación, aceptación,
reconocimiento y afecto y está buscando por medios manipuladores y poco
confiables que sientas que él está allí viendo en ti lo que nadie nunca vio.

Por eso es posible que sea difícil rechazar semejante oportunidad para sentirte
tan halagada o halagado, sin embargo, como dice el viejo refrán “cuando la
limosna es grande, hasta el santo desconfía”.

Si es por un intento de manipulación con el objetivo de encandilarte, es


tiempo que emprendas la retirada antes que sea demasiado tarde. Y si es
alguien que te está idealizando, debido a su baja autoestima y su necesidad de
buscar afecto, tampoco te está viendo, está viendo un ideal que creó en su
imaginación que no eres tú. Ninguna de las dos versiones es saludable ni es un
buen comienzo para ningún vínculo afectivo.

2da fase
Pasado el tiempo y sintiendo que hizo bien su trabajo, el chantajista ya sabe
que la víctima está totalmente entregada y obnubilada por el disfraz de galán
o mujer perfecta que se puso, con su imagen tan idealizada que ya no ve la
realidad y se siente totalmente apegada o “enamorada” de ese ideal.

Pero las cosas empiezan a cambiar, y como la rana dentro del agua tibia, le
van aumentando el calor del agua, comienza a sentir la incomodidad del agua
caliente pero ya no siente que tiene medios para escapar.

Usando esta analogía, la víctima comienza a sentir que lo que al principio eran
puras rosas se comienza a transformar en un campo de espinas. Sin embargo,
está tan apegada al lindo recuerdo del principio, que elige desestimar la
realidad presente, pensando que tan solo es un mal momento, que ya pasará y
que el otro u otra volverán a ser como al principio.
Lamentablemente esto no sucede y ya no volverá a ser igual. El disfraz cayó y
comienza la 2da fase de las exigencias y el control, los malos tratos, las
comparaciones desagradables, los reclamos y las demandas.

Rápidamente lo que para la víctima lucía ser un paraíso, se convierte en el


peor de los infiernos.

Se cayó el disfraz
Una vez que el manipulador ya siente que tiene la confianza total, el cariño, el
enganche del otro, y siente que la mosca ya cayó en la red, pasa a esta etapa
de cambio de roles.  Si antes era el gran ayudador, el buen escuchador, el
protector que daba apoyo y seguridad permanente,  ahora pasará a jugar la
manipulación desde el rol de la víctima para promover la culpa y la obligación
de complacencia en su víctima.

Ya ha proyectado en el otro lo que justamente quiere recibir, y como la otra


persona ya quedó atrapada en su red y siente que encontró a su “media
naranja”, hará lo que sea por ayudarle y cumplir con sus deseos con tal de no
perder a ese ser que tuvo la dicha de encontrar.  Una vez el apego se ha
instalado, y la víctima siente que no quiere perderlo, el manipulador sabe que
ya tiene el control de la situación.

Normalmente, la persona se da cuenta de que está metida en un problema


cuando siente que en la primera fase era muy feliz relacionándose con esa
persona, pero al pasar a la segunda, todo es malestar y dolor. Sin embargo,
por lo general se empecina en negarlo desestimando las evidencias,
apegándose a la ilusión y la esperanza de que todo vuelva a como era al
principio. Esto no solo no se cumplirá sino que a medida que pase el tiempo,
solo empeorará.

A esta altura el manipulador puede seguir usando estrategias como crear


distancia y frialdad, mostrándose indiferente frente a la persona para
vampirizarla energéticamente y engancharla más, logrando que la víctima le
preste atención y busque la forma de complacerlo y de disminuir la distancia
que el chantajista puso totalmente adrede y conscientemente.

Una vez que se aseguró que ya tiene captada su atención y que cayó en la red,
aparece y desaparece a su antojo porque sabe que haga lo que haga ya la tiene
atrapada.

Mientras tanto, la víctima se siente ansiosa y estresada porque ya no recibe lo


mismo que recibía al principio pero está tan confundida que hasta puede llegar
a sentirse culpable pensando que tal vez hizo algo inapropiado que lo ha
estropeado todo. 

No encuentra explicación a lo que sucede y no se da cuenta de que la han


engañado manipuladoramente. Siente que ya no vive un cuento de hadas, pero
sigue haciendo un esfuerzo enorme, aunque infructuoso, para volver al
principio y recuperar lo que la había hecho tan feliz.

Si la persona no se aleja del manipulador en cuanto siente que la relación le


produce malestar y opresión, es muy posible que el vínculo se transforme en
una co-dependencia emocional muy tóxica.

Las cosas no volverán a ser como eran, pero si la víctima insiste en permanecer
en el vínculo, lo único que puede conseguir es entrar en un círculo vicioso de
intentos fallidos de arreglar las cosas, que la llevará a constantes frustraciones
y finalmente a hundirse en la desesperanza y el desasosiego.

Veamos algunas características de la 2da fase

1 – Exigencias y demandas
Las exigencias y las demandas constantes son una de las características
principales.

Los chantajistas generalmente no expresan con claridad lo que quieren, sino


que esperan que el otro “lo adivine”. Y si la víctima no tiene la bola de cristal
o capacidades telepáticas, posiblemente no capte la intención oculta de lo no
dicho que hay detrás de esas exigencias tácitas.

Es entonces que el manipulador utiliza esto a su favor, y comienza a esgrimir


todo tipo de ataques a la autoestima de su víctima. Comienzan las
descalificaciones, los malos tratos, el abuso psico-emocional, la burla, las
ridiculizaciones, el generarle culpa, vergüenza y sobre todo mucho miedo,
entre otras estrategias para debilitarla.

El botón de la intensidad de la manipulación del que hablamos más arriba,


comienza a aumentar el volumen y la víctima empieza a sentir el dolor del
desafecto, la distancia y la posible pérdida o alejamiento de su hombre o
mujer ideal, y es entonces que comienza a ceder a cualquier exigencia.
Esto puede llegar a extremos tales que la víctima hasta puede sentir que
“debe” hacerlo porque el chantajista le dio, y cree que le sigue dando tanto,
que se lo merece.

Lo que ya no tiene son recursos para darse cuenta que todo lo que le dio al
principio era ficticio, tenía un objetivo, que era encandilar, enamorar, dominar
y controlar a su víctima, y una vez logrado eso, terminó el engaño y su
verdadera personalidad manipuladora, exigente, demandante, culpógena,
externalizadora y controladora apareció.

2 – El control

El chantajista no acepta nada que no sea como él o ella quiere que sea

Cuando la víctima se atreve a pensar diferente al chantajista, este se enoja o


se victimiza, haciendo que la persona se sienta culpable, hasta creerse
responsable por su tristeza.

Los chantajistas necesitan tener todo bajo control. Se vuelven perseguidores,


cuestionadores, celosos y controladores y es posible que comiencen a limitar el
acceso de sus víctimas a sus antiguos afectos, amigos, parientes, si los
considera una amenaza para su vínculo o que podrían mostrarle a su víctima lo
que él se empecina en ocultar.

No olvidemos que el manipulador tiene miedo y por eso necesita tener todo
bajo control. Controla y manipula a su víctima porque tiene miedo de perder
el control sobre ella y que esta lo abandone.

Así cada vez que nota que su víctima pone distancia o logra algo de claridad
cuestionando el vínculo, esgrime rápidamente estrategias de seducción o
victimización manipuladora, y si estas no funcionan la manipulará por medio
de la agresión. Todo para volver a atrapar a su víctima, recuperando el control
y el poder.

A medida que pasa el tiempo la opresión, la presión y la coerción es cada vez


peor y más aísla a su presa. No quiere que salga con sus allegados, ni que vaya
a trabajar ni tampoco que deje su casa. Logra acorralarla y aislarla de tal
manera hasta que ella cede a estas demandas con el fin de evitar la
confrontación y las consecuencias de sus amenazas.
Esto puede tomar un giro muy patológico y hasta peligroso. Cada día que pasa,
la víctima se siente más desabastecida energéticamente, hasta puede
enfermar gravemente.

Si no pide ayuda urgentemente, pueden haber consecuencias aún peores, y


dependiendo del nivel de toxicidad en el vínculo, su vida y las de sus hijos si
existieran, corren peligro.  

3 – La presión

El chantajista emocional es muy obstinado y perseverante, y como tiene


muy baja tolerancia a que se resistan a sus demandas, presiona hasta lograr
lo que quiere utilizando todas las estrategias posibles. 

Se obsesiona y no cambia de parecer. No importa que la víctima discuta,


reclame, llore, grite, o se enoje, da igual. Su bajo nivel de empatía lo lleva a
presionar a extremos inimaginables con tal de salirse con la suya.

Siempre se mantiene firme en su punto de vista y busca imponer lo que quiere,


sin importar el deseo o las consecuencias en el otro, utilizando la culpa  y la
victimización para lograr que su víctima se rinda y acceda, para así continuar
con su juego indefinidamente.

4 – La amenaza

Si aún así no pudo conseguir lo que quiere y percibe la resistencia del otro,
comienza con el Plan B describiendo cuáles pueden llegar a ser las
consecuencias si la víctima no accede a su pedido. 

La amenaza puede variar en intensidad y gravedad, pero sin duda estará


dirigida a esos puntos de vulnerabilidad y debilidad que conoce muy bien en su
víctima.

El manipulador podrá decir cosas como cuánto está sufriendo por esto, que
siente que no es amado de verdad, que no puede vivir de esta manera, que es
mejor separarse, etc.

Es en esta instancia que la víctima comienza a sentir miedo, culpa, vergüenza


y hasta la necesidad y obligación de ceder, ya que la amenaza es tan grande
que prefiere entregar su dignidad, invalidarse y negar su deseo antes de sufrir
un dolor aun peor que es a ser abandonada, a no ser amada, a quedar
desprotegida, a la soledad, y a tantos otros dolores que siguen resguardados
por estos miedos que la llevan a ceder, ya que inconscientemente considera
este un mal menor.

Esto va minando su autoestima, la confianza en sí misma, su claridad mental,


su dignidad, y el respeto por sí misma y muy de a poco, la rana se va hirviendo
en el agua cada vez más caliente y ella sin fuerza, débil y asustada ya no tiene
como escapar.

5 – La obediencia

La víctima está tan asustada de sentir que esas amenazas puedan


concretarse que cede y acepta la propuesta, la idea, la opinión, la orden
del chantajista.

Ya no mide si eso es lo que quiere o si le hace bien o mal, eso ya no es


prioritario. Claro que no está de acuerdo con lo que propone el chantajista y
seguramente no ha cambiado de parecer, pero simplemente lo hace para no
generar más problemas.

Lo único que quiere es que se detengan las amenazas, que es lo que ella no
puede tolerar, pues conecta con viejos dolores aún enterrados en su
subconsciente y que siguen operando desde la sombra.

El miedo le pide que acceda antes de conectar con ese dolor que es aún peor.
Así, va pasando el tiempo y cada vez va cediendo más terreno, que será muy
difícil de recuperar.

6 – La reiteración
Si los cincos puntos anteriores vuelven a ocurrir una y otra vez, con un
lapso de paz y tranquilidad, es porque el círculo vicioso ya se instaló.

Ya la presión, la manipulación, la  victimización, la culpa, echar en cara o el


artilugio preferido seguirá siendo usado indefinidamente, porque el chantajista
ya comprobó que mediante ellos logrará someter a su víctima y conseguirá sus
objetivos, manteniendo el poder y el control.

Y así es como el vínculo ingresa en un círculo vicioso del que no se puede


escapar. 

Es vital prestar atención a la primera señal de alerta de chantaje emocional,


el primer “si me dejas me mato”, “no podré vivir sin ti”, “si no haces lo que
te pido esto se terminó” o “con todo lo que yo hago por ti y tú me pagas de
esta manera” porque después puede ser demasiado tarde.

Comprender estas dinámicas es útil para cualquiera que intente liberarse del
comportamiento manipulador de otra persona y lidiar con sus propias
compulsiones de hacer cosas por los demás que sean incómodas, indeseables,
o que impliquen un sacrificio personal, sintiéndose en deuda si no lo hace o
culpable si pone los límites correspondientes, anteponiendo su dignidad y su
elección personal.

Cuando uno cree que está siendo manipulado, lo mejor es iniciar un viaje de
autoconocimiento, consciencia y auto-observación. Si esto no se puede lograr
por los propios medios pedir ayuda es de vital importancia para poder salir de
esta trampa y comprender como uno cayó en ella en primera instancia.  

Este trabajo de autoconocimiento ayudará a observar las propias emociones y


aprender a gestionarlas de forma más equilibrada y madura. Sentimientos
como la culpa, el miedo, la angustia, el desasosiego o la frustración suelen
estar asociados a prácticas manipuladoras.

Es vital recordar que nadie tiene el derecho de dirigir las acciones de otro ni
tampoco le podemos entregar el poder para manejar nuestra libertad de
elección a nadie, mucho menos a cambio de un pseudo afecto, de atención y
de cuidado.

¿Son todos los chantajes emocionales iguales?

No todos los grados de chantaje emocional son iguales, ni responden a los


mismos objetivos. Algunos son casi inofensivos. Sin embargo, otros son tan
complejos que pueden terminar dinamitando psicológicamente a la otra
persona o incluso haciendo que corra riesgo su vida.

Los chantajistas emocionales con altas características psicopáticas y


narcisistas, dada su casi inexistente empatía, son ciertamente mucho más
crueles y peligrosos que alguien que desde su inseguridad, su carencia y su
necesidad personal, busca manipular a otro para que no lo abandone o para
asegurarse su afecto y presencia.
De cualquier modo, ningún tipo de manipulación es saludable, ya que implica
un nivel de vinculación tóxico e inmaduro, que necesita salir de la co-
dependencia, el apego, la falta de respeto, el control y los juegos de poder.

La manipulación llevada al extremo puede dejar una  herida emocional  muy


dañina para la persona que lo sufre. Es posible, como lo dijimos
anteriormente, que estas personas necesiten sentirse amados, seguros,
valiosos, apreciados, apoyados, necesarios, etc. El problema suele radicar en
las estrategias que implementan para obtener lo que quieren, porque la
mayoría de las veces son insensibles a las necesidades y no miden el efecto de
sus exigencias en la vida del otro.

En lugar de hacerse cargo de sus limitaciones, se convierten en culpógenos, es


decir que culpan a los demás de sus desgracias y miserias, victimizándose y
cargando sobre el otro sus debilidades, provocándole sentimientos de culpa y
miedo.

¿Qué hacer para liberarse de un vínculo tóxico como este?

Tanto chantajista como chantajeado deben hacer un viaje interior para poder
salir de estos viejos patrones de comportamiento y vinculación basados en sus
carencias. Ambos necesitan madurar y sanar las viejas heridas. La primera
estrategia para comenzar este viaje es tomar consciencia de lo que están
haciendo, de qué los motiva a actuar de esa manera y tomar la decisión de
querer cambiar.

Sin embargo, si el manipulador está muy cómodo en su situación creyendo


ilusoriamente que mediante el control y el abuso de poder logrará todo en la
vida (y esto le ha funcionado bien por cierto dada la cantidad de víctimas
potenciales que encuentra en su camino), no es fácil que súbitamente se
vuelva tan empático para comprender que si bien él o ella logran su cometido,
no es necesario hacerlo de esta manera.

Si esta situación no se hace consciente, difícilmente un manipulador


chantajista buscará ayuda. Muy por el contrario, años de consultorio me han
mostrado que si llegan a consulta, utilizan la sesión quejándose de su pareja,
hijo u otro vínculo afectivo de turno, diciendo que son los otros los que tienen
que cambiar y vienen a pedir consejo de cómo hacerlo.
Estas personas no tienen mucha capacidad de flexibilizarse y de bucear en su
interior. Están empecinados en mostrar que son víctimas de los errores de los
demás y que el mundo y las circunstancias están en contra de ellos.

Como es de imaginar, hay poco por hacer con personas tan rigidizadas en su rol
de víctimas, tan comprometidos con la manipulación y culpando a los demás o
las circunstancias de sus desdichas. Son externalizadores, esto significa que
ellos no tienen nada que ver con los problemas, son los demás que no hacen lo
que deben. Por lo tanto, con tanta dificultad de verse como parte del
problema, no pueden ser parte de la solución.

En cambio, la persona que personifica a la víctima como complementaria del


chantajista, al darse cuenta que cayó en una trampa, a veces muy tarde
porque las amenazas hicieron que corriera peligro su vida, son las que en algún
momento caen tan profundo en el pozo, que recién ahí tienen una oportunidad
de volver a salir y ver el sol nuevamente.

Esta es una tarea profunda, un viaje interior generalmente doloroso, pero


esclarecedor, y siempre sanador.

Pero creo importante recordar y voy a volver a repetirlo, que no hablamos de


villanos y de víctimas como si pertenecieran a dos bandos diferentes.

Son dos caras de la misma moneda, y se necesitan y se complementan para


que ambos puedan aplacar sus miedos. Como vimos, la diferencia radica en
que usan estrategias opuestas y complementarias.

Estas estrategias, no son conscientes la mayoría de las veces y surgen


reactivamente por patrones subconscientes aprendidos en la temprana
infancia, dolores instalados no resueltos, protegidos por el miedo que los lleva
al control y a la complacencia respectivamente.

El manipulador necesita manejar la situación, y teme perder el control y el


poder y el patrón de la culpa que siente la víctima la lleva compulsivamente a
complacer, porque teme ser abandonada, rechazada o no amada.
Frases típicas del chantajista emocional y qué puedes hacer
al respecto

Veamos ahora algunas frases típicas que el manipulador usa para debilitar a su
víctima, activando su patrón culposo mientras la obliga a complacerlo, a
punta de amenazas y consecuencias que la víctima no soporta sentir y termina
cediendo.

1- “Deja, no me pasa nada”. La más conocida de todas las manipulaciones,


usada frecuentemente. Después de esta frase le sigue un prolongado silencio,
distancia, frialdad o indiferencia y, normalmente, un lenguaje no verbal que
demuestra el enfado y la desilusión. Es una técnica muy efectiva para hacer
sentir culpable a otros.

Si dijo: “No me pasa nada” y entra en silencio, frío y distante, dile que el
silencio daña más que las palabras. Explícale lo mal que te sientes con este
silencio. Puedes decirle que intentarás entender lo que siente, si te lo dice,
pero que esto no crees merecerlo, por lo que si insiste en lastimarte dudarás
de su amor y evaluarás la posibilidad de tomar otro camino.


2-  “Sin ti no soy nada”.  Hacer el papel de víctima es una manera muy
sencilla y muy cruel de hacer sentir culpable al otro con el único propósito de
hacerle cargar con la responsabilidad de que si lo abandona él o ella no podrá
seguir sola y la culpa será suya. Esto a veces se agrava con amenazas de
quitarse la vida. Es una manipulación típica del chantajista emocional.

Si dijo: “Sin ti no soy nada”, ten en mente que ni tú ni nadie tiene la


obligación de cargar con la responsabilidad de la vida de otro y no serás un
héroe/heroína si lo haces. Hazle saber que todos somos personas únicas y
grandiosas, y que depender de otro para sentirse que uno es algo, habla de
alguien que siente mucha inseguridad, tiene muy baja autoestima y no tiene
fortaleza interior ni se sabe suficiente.

3- “Haz lo que quieras”, es una amenaza encubierta, porque en caso de no
ceder, complacer y obedecer al manipulador, el mensaje de la amenaza es
que se perderán ciertos privilegios o la relación sufrirá. Esta frase inconclusa,
lleva implícitas las amenazas de las consecuencias que puede traer de no
ceder con sus demandas.

Si dijo: “Haz lo que quieras”, pregúntale sinceramente ¿Qué piensas que es


lo que yo quiero? Explícale que sientes que se enoja si lo que tú quieres no
coincide con lo que él o ella quiere, pero que eso es libertad para elegir, y
que no corresponde que exija que debas acatar sus deseos para que no se
enoje. Luego aclara, que quieres hablar para acordar y encontrar un punto de
encuentro entre lo que ambos desean y no tener una relación donde uno
imponga su voluntad y el otro acate y cumpla.


4-  “Con todo lo que yo hice por ti”,  si bien en cualquier relación está el
tema de “dar y recibir”, eso no significa que esto esté por encima de todo,
porque por encima de todo estamos nosotros, nuestra libertad, nuestra
integridad y nuestras elecciones. Cuando el manipulador se victimiza, su único
propósito es hacer sentir culpable a su víctima y que se sienta en deuda,
asegurándose así que terminará accediendo a sus demandas.

Si dijo: “Lo que yo hice por ti”, dile que estás agradecido/a por aquello que
habrá hecho por ti, pero que no crees que lo hizo obligado por ti ni forzado/a
por nadie, que es lo que eligió hacer y tú lo agradeces pero que eso no te deja
en deuda, porque de ser así te lleva a pensar que todo lo que te da es algo
que luego facturará y eso no es amor generoso e incondicional, sino
totalmente condicionado a recibir el mismo pago, cuando él o ella así lo
consideren.

5-  “Si no quieres, yo tampoco”. Para que se entienda un ejemplo: Si no
quieres hacer “tal cosa” conmigo, yo tampoco quiero. Detrás de esta frase se
encuentra una manipulación que demuestra la forma que el chantajista obliga
a la otra persona a hacer cosas que realmente no quiere. Esta amenaza
encubre un objetivo, forzar a la víctima a hacer lo que no quiere porque de
no hacerlo cargará con la culpa de que el chantajista tampoco lo hizo, y la
víctima será la culpable de eso y para evitarlo, una vez, más la víctima
accede.

Si dijo: “Si no quieres yo tampoco”. Dile: “Piensa en lo que quieres y


también piensa en lo que te haría bien, elige lo que te haría bien a ti,
independientemente de lo que yo quiero. Si eliges no hacerlo que sea por tu
propia elección, en la cual yo no tengo nada que ver”. Recuérdale que es libre
para elegir lo que quiera y que tú no le impondrás otra cosa, mucho menos
para que se cumpla tu deseo en detrimento del deseo de él o ella. Cada uno
puede elegir desde su libertad y no desde los condicionamientos del otro.
Algunas sugerencias para la víctima de manipulación

Si  tu  autoestima  está muy deteriorada, tardarás un tiempo en sanar, pero el
darte cuenta que tienes que hacer algo al respecto es hacer consciente lo
inconsciente, con lo cual ya habrás dado  el  paso más importante hacia tu
liberación.

Estos son algunas claves que puedes entrenar para salir de la trampa de los
chantajistas emocionales:

-No dependas de la aprobación de los demás

El chantajista podrá alabarte mucho en los comienzos de la relación, pero


verás que esto no se extenderá en el tiempo, muy pronto pasarás a ser la
última o el último en su lista de prioridades o alabanzas.

Imagina si tu valoración dependiera de los demás, siempre habrá quienes te


aprecien y quienes no, sin embargo, no es de los demás de donde viene la
esencia de tu valoración, si no de ti misma/o. Cuando aprendes a ser amoroso
y compasivo/a contigo mismo/a, cuando reconoces con admiración el camino
que has recorrido para llegar hasta tu presente, cuando puedes ver con amor y
aceptación a esa niñita o niñito que alguna vez fuiste, carente, sufriente,
abandonado, maltratado, descalificado o simplemente ignorado, verás en tus
propios ojos como ese niño o niña que aún viven en ti, está desesperadamente
llamándote para que vayas a rescatarlo pidiéndote a gritos que lo abraces y
que no lo abandones nunca más.

Míralo como un sobreviviente de un contexto seguramente muy tóxico lleno de


necesidades no cubiertas, sin embargo, por su fortaleza estoica y sacrificada y
su fuerza interior, logró sobrevivir y hoy tú eres la mujer o el hombre que ves
en el espejo gracias a ese niño o niña que aún viven en tí y que llegaron hasta
aquí por ti.

Admíralo, abrázalo, agradécele y ve a rescatarlo. Tómalo de la mano y no lo


abandones nunca más. Él o ella será tu mejor aliado, tu mejor amigo, y en
medio de abrazos y agradecimiento, el dolor que aún cargaba se irá disipando,
las heridas irán sanando, y el miedo protector de esos dolores irá cediendo
porque ya no hay que protegerte de conectar con tanto dolor reprimido
durante tantos años.

Es tiempo de crecer, de madurar, de convertirte en ese hombre y en esa mujer


que llevan su cabeza bien alto y con dignidad y que no le entregan a nadie
más, nunca, su poder personal para ser controlados y manipulados a cambio de
falsas promesas de migajas de afecto y aprobación.

Ya no más, no es necesario, ese tiempo llegó a su final. Tal vez el camino sea
largo y duro, pero cuando llegues a destino la recompensa bien habrá valido
tu inversión.

-No te compares con los demás, tú eres único/a

Cuando pasas mucho tiempo comparándote con los demás, puedes crear una
imagen bastante mala de ti mismo/a.  El hecho es que la vida de todos los
demás parece mejor vista desde el otro lado de la calle, pero todo el mundo
tiene sus propios problemas.

Si estás al lado de un manipulador, posiblemente no le agrade que tengas el


control sobre tu vida, ni que tengas una alta autoestima o un interior fuerte,
por lo que buscará medios para minar todo eso y descalificarte, comparándote
con otros que referirá como mejores que tú o que hacen las cosas que él o ella
esperaría que tú hicieras.

Siempre encontrará alguien mejor que tú para compararte mientras te


descalifica y te llena de inseguridades, con el único objetivo de debilitarte y
de socavar tu autoestima, así puede mantener el control y el poder sobre ti y
sobre el vínculo. Cuanto más débil te encuentres más control y poder tiene
sobre ti.

Recuerda que eres única o único, tu huella digital es única, tu iris es único,
cada célula de tu cuerpo es única…reconócete en ese brillante esplendoroso
que eres, único en su especie, forma y características, único y especial por
que no hay otro igual.
-Confía en ti mismo/a 

A la duda le gusta pegarle fuerte a la autoestima y enloquecer a la mente.


Sentir que no se puede confiar en las propias decisiones o percepciones, puede
hacer que una persona se sienta defectuosa. Por eso, deja de dudar de ti
mismo/a y comienza a confiar en ti y en la vida.

Esto al lado de un chantajista emocional es una tarea titánica, ya que en


primera instancia tú caíste en su trampa por traer una falta de valoración y
seguridad en ti misma/o. Por eso es que el chantajista se dio cuenta
rápidamente que eras una presa fácil.

Luego, de lo que se aseguraría es que esa baja autoestima y confianza en ti


mismo/a cada día se deteriorara más, hasta debilitarte y confundirte tanto
que ya no podrías tomar decisiones sin dudar de tu eficiencia para hacerlo y
sin consultarle.

-Escucha a tus emociones


Las emociones hablan por sí solas. Si tus  emociones  te llevan a perder la
alegría, las ganas de vivir, de producir, de decidir, de disfrutar, de compartir,
de crear y sientes que tu vida se volvió gris y sin entusiasmo, es que algo no
anda bien y es tiempo de sentir los vientos del cambio.

Hay veces que desde la razón no podemos comprender lo que nos sucede, sin
embargo, si podemos darle espacio a nuestro sentir, éste nunca nos engaña.

El corazón no entiende de razones pero sabe muy bien cuando estamos en un


lugar de expansión y crecimiento, o cuando estamos constreñidos, reprimidos,
y retraídos. El amor hace que todo crezca y se expanda, el miedo cierra, calla
y apaga.

Cuando estamos en presencia de relaciones poco sanas o tóxicas, donde la


manipulación y el chantaje emocional son la forma de comunicación
imperante, la víctima involucrada experimenta malestar y emociones
inhabilitadoras y agotadoras que desgastan y deterioran a la persona.
-Da el primer paso y priorízate
Muchas veces, alejarse de una relación tóxica puede parecer realmente difícil
cuando no sabemos como hacerlo y no creemos tener los recursos para
lograrlo. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones lo único que hace falta
es tomar la decisión de dar el primer paso. Una vez que lo hagas, verás cómo
todo se vuelve mucho más sencillo y tu  vida mejora de manera casi
automática.

En ocasiones, para algunas víctimas, tomar la decisión y dar el paso no resulta


imposible, sin embargo, sostener la decisión en el tiempo sí lo es. Vuelven a
caer una y otra vez en la trampa, solo para volver a comprobar que deben
alejarse.

Recién cuando hayan llegado al punto de saturación, de estar hartas de estar


hartas y cuando volver a la relación es mucho peor que no ceder a la
compulsión de querer hacerlo, recién entonces se habrá dado un paso
significativo hacia la sanación. Hasta entonces, si no aprendiste a priorizarte y
aún no pudiste liberarte de las ilusiones, la idealización y los miedos
paralizantes, vas a volver a caer en las trampas y engaños del chantajista.

Cuando te relacionas con un manipulador emocional puedes empezar a dudar


de la capacidad de mantener tus propias promesas, pierdes la confianza en ti
mismo, tu autoestima se va deteriorando mientras te dejas convencer con sus
tácticas y acabas perdiendo tu integridad, tu independencia, tus sueños y tus
deseos. Así te vas dejando último/a en la lista de tus prioridades sintiéndote
cada día más débil y vencido/a.

Resumiendo…esto es importante que lo tengas en cuenta si


la evidencia dice que tú eres víctima de un chantajistas
emocional

• Primero toma consciencia que estas siendo manipulado/a


• Es muy útil registrar donde sientes físicamente la manipulación.
• Siente qué emociones estás experimentando.
• Registra todo esto por escrito, en cada experiencia deja asentado por
escrito cómo te sentiste, qué pensaste y qué hiciste al respecto. Esto
ayudará a poder cambiar los patrones de comportamiento a los que te
has habituado.
• Luego respira profundamente varias veces y reconoce que el círculo
tóxico se volvió a activar
• No reacciones ni respondas con enojo, eso solo empeora tu estado
emocional y la situación
• Mantén la calma y la serenidad interior ya que eso te permitirá
reflexionar y discernir tomando decisiones con mayor efectividad.
• Si crees que es posible y tiene capacidad de escucharte, explícale que
estás sintiendo cómo te está manipulando obligándote a hacer algo que
tú no deseas. Explícale que eso no es amor, y que te sientes oprimida/o
y censurada/o, mientras sigue insistiendo que hagas lo que tú no
deseas hacer. Dile que eso es faltarte el respeto y que tú no eliges
sentirte de esa manera. Que sabes que él/ella no lo hace de manera
intencional y que se lo dices porque quieres mejorar la relación.
• Y luego ve qué responde y cómo actúa al respecto y verás cuál es la
decisión que eliges tomar. Recuerda que debes priorizarte y buscar tu
propio camino de paz y equilibrio interior, y si no es a su lado, pues no
hay que insistir.

Algunas intervenciones importantes para salir de este


círculo vicioso

• Toma la decisión de salir de esto


• Busca ayuda profesional con un/a psicoterapeuta
• Invierte tiempo para romper viejos patrones mientras te involucras en un
proceso de autoconocimiento y desarrollo personal
• Lee libros, toma cursos que te ayuden a reconectar con tu interior
• Entrena en Mindfulness
• Practica Meditación
• Busca grupos de ayuda frente al abuso psico-emocional y al chantaje
emocional.
• Haz cursos de entrenamiento en Asertividad
• Aprende a poner límites personales sanos
• No cedas ante las demandas aunque temas y no toleres sentirte culpable.
Seguirás sintiéndote así por un tiempo pero “no actúes la culpa” y si lo
logras debes saber que este es ya un paso muy importante
• Desarrolla una declaración de poder y di ¡Basta! porque tú no mereces esta
vida y puedes elegir desde tu libertad
• Vuelve a conectarte contigo mismo/a, tus deseos, tus anhelos, aprende a
decir NO, priorízate, y vuelve a recuperar tu dignidad!
Para despedirme te dejo este cuento que me regaló una
gran amiga y cuentista, Claudia Galindo.

"Estaba tan oscuro que era lo mismo tener los ojos abiertos que cerrados…
¿hay alguien ahí? preguntó, pero nadie respondió.
Era un silencio inquietante….pesado…. ¿qué habría detrás de esas paredes?
No lo sabía…no conocía el mundo. Por eso lo mejor era cerrar nuevamente los
ojos y seguir durmiendo.
Sin embargo, algo dentro de su ser la impulsaba a crecer, necesitaba salir de
esa oscuridad.
Esta fuerza era más poderosa que ella misma y aunque el miedo era intenso,
no lo podía controlar.
Sentía dolor, no era fácil derrumbar esas paredes, pero siguió pujando con
fuerza hasta que por fin un fuerte rayo de luz hirió sus ojos, mientras que un
mundo que desconocía se presentaba frente a ella.
Tras unos pocos minutos de asombro y sorpresa sintió que sus alas de colores
brillantes comenzaron a desplegarse y esa majestuosa mariposa multicolor
inició su vuelo hacia su libertad!!”

Te deseo que tú también puedas


desplegar tus alas e iniciar tu vuelo a la libertad!

Silvia Chediek

. . . .

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