si tengo un bocadillo que me dispongo a comer y alguien me lo quita, eso es malo, porque
nadie debe quitarme mi bocadillo, porque eso es una falta de respeto hacia mí. Por el
contrario, si otro tiene un bocadillo y yo le pido por favor que me dé una parte, porque
tengo hambre, pero me dice que no, eso es egoísta, pero no malo, porque nadie tiene el
deber de darme su comida.
Ahora A pone la música muy alta por la noche en su casa, y un vecino llama a su puerta y le
pide que la baje porque le impide dormir, pero A no le hace ningún caso. Al cabo de unos
minutos llama a la puerta otro vecino, que es amigo suyo, con la misma petición, y ahora A
sí que decide quitar la música.
Supongamos que un desconocido le pide a A unas monedas para comprar un billete de tren
con el que regresar a su casa, pero A se niega a dárselas. En cambio, luego un amigo de A
le pide unas monedas para llamar por teléfono y A se las da gustosamente, y más adelante
se niega incluso a aceptar que se las devuelva.