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Teoría del Etiquetado en Criminología

Este documento presenta un proyecto final sobre la teoría del etiquetamiento o "labelling approach" de Howard S. Becker. El proyecto incluye una introducción al tema y objetivos generales y específicos. Luego, desarrolla temáticamente los antecedentes de la teoría y su creador Becker, los postulados centrales de la teoría del etiquetamiento, sus aplicaciones en criminología y un análisis crítico de la teoría. El documento concluye con una bibliografía y anexos sobre el tema.
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Teoría del Etiquetado en Criminología

Este documento presenta un proyecto final sobre la teoría del etiquetamiento o "labelling approach" de Howard S. Becker. El proyecto incluye una introducción al tema y objetivos generales y específicos. Luego, desarrolla temáticamente los antecedentes de la teoría y su creador Becker, los postulados centrales de la teoría del etiquetamiento, sus aplicaciones en criminología y un análisis crítico de la teoría. El documento concluye con una bibliografía y anexos sobre el tema.
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ISAE UNIVERSIDAD

FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS


POLÍTICAS
GRUPO No. 68
CRIMINOLOGÍA

PROYECTO FINAL
LA TEORÍA DEL ETIQUETADO
“LABELLING APROACH” DE
HOWARD S. BECKER

DOCENTE:
Dr. Roderick Ivan Lezcano

PRESENTADO POR:

PEDRO SÁNCHEZ SÁENZ  4-740-1580


NORKYS MIRANDA 
GUADALUPE ORTEGA 

04 DE FEBRERO DE 2021
ÍNDICE DE CONTENIDO
I. OBJETIVOS........................................................................................................2

1.1 OBJETIVO GENERAL..................................................................................2

2.1 OBJETIVOS ESPECÍFICOS........................................................................2

II. INTRODUCCIÓN................................................................................................3

III. DESARROLLO TEMÁTICO: LA TEORÍA DEL EQTIQUETADO “LABELLING


APROACH”, DE HOWARD S. BECKER...................................................................5

3.1 ANTECEDENTES........................................................................................5

3.2. EL PUNTO DE PARTIDA: LA SOCIOLOGÍA DE LA DESVIACIÓN............7

3.3. EL CONCEPTO DE “CONTROL SOCIAL”..................................................9

3.4. ¿QUÉ ES LA TEORIA DEL ETIQUETAMIENTO, DE LA REACCION


SOCIAL O DEL “LABELLING APPROACH”?......................................................11

3.4.1. PRINCIPALES PRESUPUESTOS......................................................11

3.5. GENERALIDADES DE LA TEORÍA DEL “LABELLING PROACH” SEGÚN


HOWARD BECKER.............................................................................................14

3.6. PRINCIPALES APORTES DE HOWARD S. BECKER Y LA TEORÍA DEL


ETIQUETAMIENTO “LABELLING APROACH”...................................................20

3.7. ANALISIS CRÍTICO DE LA TEORÍA DEL “ETIQUETAMIENTO” POR


PARTE DE OTRAS CORRIENTES.....................................................................24

3.8. ¿QUÉ IMPACTO TIENE LA TEORÍA DEL ETIQUETAMIENTO EN LA


CRIMINOLOGÍA?.................................................................................................25

IV. CONCLUSIONES..........................................................................................27

V. BIBLIOGRAFÍA.................................................................................................28

VI. ANEXOS........................................................................................................29

1
I. OBJETIVOS

1.1 OBJETIVO GENERAL


Investigar la teoría del etiquetamiento “Teoría de Labelling Approach” de Howard
S. Becker y sus diversas aplicaciones en la criminología

2.1 OBJETIVOS ESPECÍFICOS


 Introducir los antecedentes de la teoría del etiquetamiento “Labelling
Aproach” y de su gestor Howard S. Becker.
 Conocer los postulados de la teoría del etiquetamiento “Labelling Aproach”,
formulados por Howard S. Becker.
 Presentar las características más importantes de la teoría del
etiquetamiento “Teoría de Labelling Aproach” formulada por Howard S.
Becker.
 Analizar el impacto que tiene la teoría del etiquetamiento “Teoría de
Labelling Aproach” en la criminología

2
II. INTRODUCCIÓN

La teoría del etiquetamiento estudia cómo la autoidentidad y el comportamiento de


los individuos pueden ser determinados o influenciados por los términos que se
usan para describirlos o clasificarlos. La teoría se ha vuelto importante y ha
conquistado un espacio destacado como una de las teorías más productivas
acerca de la desviación.
En el estudio de la dogmática criminal, más precisamente en lo que respecta a la
teoría general del castigo, será unánime la premisa de que, en el Estado
Democrático de Derecho, la misión / función del Derecho Penal es la “Protección
de bienes jurídicos considerados de alta relevancia para la convivencia social”
(Batista, 2019), teniendo en cuenta que la persecución penal, es decir, el
instrumento que utiliza el Estado para implementar dicha protección de bienes
jurídicos, debe brindar condiciones dignas para que la persona que violó la ley o la
norma pueda insertarse nuevamente en la vida social.
Sin embargo, algo que intriga a quienes se interesan por el estudio de las ciencias
penales, es la comprensión de la separación o contradicción que existe entre los
siguientes enunciados: a) si el Derecho Penal, como instrumento de acción
estatal, solo protege los bienes legales más relevantes, ¿por qué la población
carcelaria crece a un ritmo alarmante?, y b) si el sistema jurídico-penal panameño
se presta al cumplimiento de la función resocializadora de la pena, ¿por qué
algunas personas nunca abandonan la práctica criminal?
Más que simples preguntas retóricas, estas preguntas impregnan el objeto de
estudio de un aspecto importante de las ciencias penales: la criminología, ya que
traza el perfil sociológico del delito, explicando, a través de diversas teorías, las
razones que conducen a la práctica del acto delictivo o, como lo hace, los
aspectos críticos de este delito; la exposición del aparato que justifica el
movimiento constante de las instituciones de seguridad pública a ciertos tipos de
delincuentes, además de las consecuencias que los rituales degradantes de este
sistema promueven en la vida del individuo que comete su primer delito.

3
En este punto, es importante señalar que las primeras teorías criminológicas
orientaron sus estudios en el análisis del delincuente, fenómeno que se extendió a
varias escuelas consideradas modernas, difuminando en los en los teóricos del
enfoque del etiquetad, el problema del autor del delito, por el factor social que
genera el delito.
El enfoque de etiquetamiento “ya no se pregunta por qué el criminal comete
delitos. La pregunta es: ¿por qué se trata a algunas personas como delincuentes,
cuáles son las consecuencias de este trato y cuál es la fuente de legitimidad?”
(Shecaira, 2019).
Preguntas como “por qué la gente convencional no sigue los impulsos desviados
que todos tenemos” Shecaira (2019) y las consecuencias del comportamiento
estigmatizador operado por la sociedad, inauguraron una dimensión de teorías
que centraron sus respuestas en el proceso de exclusión social de un consumidor.
sociedad, capaz de influir y profanar el comportamiento desviado.
En esta investigación buscamos realizar una reconstrucción de la propuesta de
Howard Becker que permite explicar la estructura profunda de la teoría. Además,
se buscar presentar, aunque sea brevemente, algunas de las principales
discusiones que suscita el enfoque del etiquetamiento , que se ocupa de exponer
el proceso degradante de estigmatización del delincuente y el reflejo de éste con
respecto a la reincidencia, así como la influencia de los “rituales de lucha contra el
crimen”, implementados por las instituciones de control social, sobre la ineficacia
de la función resocializadora del castigo.

4
III. DESARROLLO TEMÁTICO: LA TEORÍA DEL EQTIQUETADO
“LABELLING APROACH”, DE HOWARD S. BECKER

3.1 ANTECEDENTES

Hasta mediados del siglo pasado, el estudio del fenómeno de la conducta


desviada se encontraba anclado a las concepciones positivistas, que limitaban el
objeto del análisis, (centrándolo exclusivamente en el desviado, el antisocial, las
motivaciones del comportamiento antisocial o desviado, etc.) y determinaban
además el método del análisis. (basado en la observación y la descripción del
fenómeno, de carácter causal-explicativo). Se concebía al delincuente como una
suerte de “entidad patológica” ante la cual la sociedad organizada en base a los
inmutables valores que debía preservar a toda costa debía actuar a fin de
encontrar las razones de la patología, y aplicar el remedio. Tal ha sido y continúa
siendo la base ideológica fundamental de las políticas estatales dirigidas
exclusivamente a la corrección del problema criminal, aplicando penas y
sanciones con cada vez mayor severidad y violencia. Sin embargo, tal sustento
doctrinario comenzó a declinar cuando los estudios sociológicos pusieron en tela
de juicio la imagen estática de la organización social, establecida a base del
sometimiento individual a las reglas establecidas por el grupo.

La teoría del “labelling approach” también llamada de la reacción social o del


“etiquetamiento”, revolucionó en su momento los círculos intelectuales al otorgar
relevancia a los mecanismos de control de la sociedad como los auténticos
creadores de la conducta antisocial, en abierta oposición a los estudios imperantes
que, volcados en el estudio del delincuente, no prestaban atención a los
problemas del control social, ni cuestionaban las definiciones otorgadas por las
normas, ni criticaban el funcionamiento del sistema ni la aplicación normativa a la
realidad social. Por el contrario, el objeto central del análisis del fenómeno criminal

5
en el “etiquetamiento” es precisamente la acción del control social, su
comportamiento selectivo y su impacto en el sujeto sobre el que actúan. Su campo
de estudio se centró en este nivel. En tal sentido, su aporte en una concepción
cabal del proceso por el cual una persona va estructurando un comportamiento
contrario a las normas establecidas ha sido valiosísimo. Si bien en su momento se
le hicieron, y aún pueden hacérsele hoy, diversas observaciones, su impacto en la
evolución del pensamiento criminológico es, y sigue siendo, trascendental. Al
estudio de estas teorías centradas en el estudio de los mecanismos del control
social antes que en el estudio de las motivaciones de la conducta antisocial.

6
III.2. EL PUNTO DE PARTIDA: LA SOCIOLOGÍA DE LA DESVIACIÓN

Para comprender mejor en qué consiste la teoría del etiquetamiento, abordaremos


primero el objeto de estudio de la sociología de la desviación. Esta rama analiza el
consenso sobre las normas sociales que rigen en un determinado lugar y
momento, observando los actos y comportamientos que se salen de esas
convenciones sociales y cómo reacciona el sistema para controlar tales
desviaciones.

Por ejemplo: la norma social establece que los vehículos circulan por el carril
derecho de la calzada. Los conductores, al aprender a manejar un coche u otro
vehículo, comprenden esa norma y la respetan; es la manera de que múltiples
vehículos se desplacen por una ciudad sin generar accidentes. Sin embargo, una
persona decide conducir invadiendo el carril izquierdo, poniendo en peligro no solo
su vida sino la del resto de conductores que recorren la ciudad en ese momento.

El hecho de conducir por el carril contrario es de por sí una infracción de una


norma y si, además, genera algún tipo de accidente o daño sobre otra persona,
cometerá otro tipo de delitos. La reacción del sistema (del Estado) ante tal
conducta es la de imponer distintas sanciones económicas o de otro tipo, primero
por infringir las normas de tráfico y, segundo, en caso de causar daño sobre las
personas, por delitos que pueden implicar privación de libertad.

Esa infracción de una norma o convención social es lo que se denomina una


desviación. La sociología de la desviación, en sus distintas corrientes, analiza e
interpreta cómo y por qué una persona desobedece las normas. Dentro de esta
rama de estudio se aborda la teoría del etiquetamiento que defiende que “la
desviación no es una cualidad de la acción cometida, sino la consecuencia de la
aplicación, por parte de otros, de reglas y sanciones”, según afirma Becker.

7
Este postulado supone que “los grupos sociales crean la desviación estableciendo
reglas cuya infracción constituye una desviación, y aplicando estas reglas a
personas particulares, a las que se etiqueta como outsider o ajeno al grupo: “El
desviado es alguien al que la etiqueta le ha sido puesta, mientras que el
comportamiento desviado es el comportamiento etiquetamiento de una manera
concreta por la gente”, añade el sociólogo.

Es decir, el hecho en sí de desobedecer una norma no supone una desviación.


Esta se constituye cuando la mayoría de la sociedad considera o etiqueta como tal
esa desobediencia que realiza una minoría de personas y, por tanto, queda
asociado como una conducta negativa.

Siguiendo con el ejemplo que comentábamos antes, la amplia mayoría de los


conductores respetan las reglas de tráfico y eso permite circular con seguridad en
una ciudad. Cada cierto tiempo surge un conductor “kamikaze”, que es la etiqueta
con la que popularmente se designa a aquellos que dirigen su vehículo a una
velocidad muy superior a la permitida y conducen sus coches en dirección
contraria, poniendo en riesgo la seguridad de otras personas o, en el peor de los
casos, generando accidentes con fatales consecuencias.

La propia Dirección General de Tráfico, que es el organismo del Estado que


supervisa el cumplimiento de las normas viales, utiliza esta etiqueta para referirse
a esta infracción. Los ciudadanos saben que es algo minoritario y tachan la
conducta como algo negativo, peligroso y, en los casos en que se causa la muerte
de otras personas, como criminal.

8
III.3. EL CONCEPTO DE “CONTROL SOCIAL”

Los sociólogos definen el Control Social como una extensión del proceso de
socialización, mediante el cual una persona aprende y se conduce conforme lo
que se considerada “adecuado” para su sistema social. Como lo anota Joseph
Fichter (1994), para actuar “....hace presión sobre las personas para que se
conformen con las pautas, papeles, relaciones e instituciones que son
considerados de alto valor en la cultura.” Su acción, -y esto es oportuno
recalcar- no se restringe al concepto estatal únicamente. “La sociedad
contemporánea conoce y teme el poder dominante del Estado sobre los
individuos. Sin embargo, las exigencias de la institución política en la
mayoría de las sociedades son de hecho indirectas e impersonales. Mucho
más poderosa es la influencia de otros grupos, y es un axioma que los
pequeños grupos primarios ejercen sobre el comportamiento individual
mayor y más directo control que las grandes asociaciones secundarias”. 1

El control social no tiene un solo nivel de acción, en función pluralidad- individuo.


Existe un control inverso; el jefe ejerce su influencia sobre el grupo para que se
allane a los valores que fomenta o representa. Existe también la presión de grupos
sobre la totalidad de la sociedad, como es el caso de algunas minorías políticas o
los llamados “grupos de presión económica”.

La distinción básica entre los tipos de control social es la siguiente:


 Controles Formales: Los que el sistema elabora cuidadosamente, son
promulgados solemnemente y son de carácter obligatorio para todo aquél
que se encuentre de algún modo subordinado a la autoridad que establece
la norma. De tal tipo son las Leyes, decretos reglamentos, etc.
 Controles informales: Son de tipo más sutil y se usan para imponer un
comportamiento acorde con las prescripciones del sistema social.
En tal área de acción, podemos encontrar otros tipos de control:

1
Fichter, Joseph: “Sociología”. pp.373-384

9
 -Control de grupo, que es ejercido por la totalidad sobre sus
integrantes para mantener su cohesión interna. Tiene varios niveles:
el familiar y educativo, el económico y político, el recreativo y
religioso.
 -Control Institucional, que es el que ejerce el grupo sobre la
totalidad social, repitiendo comportamientos establecidos y
desarrollando en otros la progresiva aceptación a tales
comportamientos.

En este sentido, las pautas de comportamiento establecido y aceptado por la


sociedad deben ser comunicadas a aquellos que están obligados a mantenerlas.
Sin una efectiva comunicación, y en varios niveles, el control social no tendría
forma de llevar a cabo su misión. Se requiere que las reglas consideradas básicas
o fundamentales, sean internalizadas por todos los miembros. Esto se logra
mediante mecanismos de carácter formal, como son las órdenes o mandatos
emanados del Estado o de la autoridad (Leyes, decretos) o mediante mecanismos
indirectos o informales, como el proceso educativo, la publicidad y la propaganda.

Como podemos apreciar, el control social de carácter informal cumple un rol


trascendental para establecer los motivos o intereses que llevan al poder político a
crear la imagen de la criminalidad. La instancia familiar produce esquemas de
comportamiento en el individuo; los miembros de la familia reciben roles sociales
que se espera sean cumplidos a cabalidad. El proceso educativo en sus primeros
años está generalmente construido en base a conceptos como “obediencia” y
“disciplina”, defendiendo el modelo social preeminente a través de su estructura.
Los medios de comunicación, por su parte, imponen modelos de comportamiento
por medio de la publicidad.

En tal sentido, es válida la conclusión de Villavicencio Terreros (2003):

10
“Las sanciones penales son sólo un medio de control social, y
2
probablemente, ni siquiera el más importante.”

III.4. ¿QUÉ ES LA TEORIA DEL ETIQUETAMIENTO, DE LA REACCION


SOCIAL O DEL “LABELLING APPROACH”?

Esta concepción afirma que la conducta delictiva es el resultado del proceso de


“rotulación” o “etiquetamiento” que efectúa la misma sociedad, y no una
enfermedad o degradación de ella. En las siguientes líneas intentaremos
desarrollar sus fundamentos más importantes.

III.4.1. PRINCIPALES PRESUPUESTOS

Tiene sus antecedentes en dos tendencias de la sociología norteamericana:


a) Interaccionismo simbólico,
b) Etnometodología.

A. El Interaccionismo Simbólico, considera que la realidad social se forma


por interacciones concretas entre individuos, a quienes un proceso de
tipificación confiere un significado que es abstraído de las situaciones
concretas y se extiende por medio del lenguaje.
Esta corriente, fundamentada al igual que las anteriores en la filosofía
fenomenológica, pone énfasis en la interacción de los individuos y en la
interpretación de estos procesos de comunicación. De tal manera, no presta
mucha atención a las estructuras sociales, a los sistemas y a las relaciones
funcionales, sino al mundo de significados de los símbolos dentro del cual
actúan los sujetos.
Los fundamentos teóricos más importantes son:

2
Villavicencio Terreros, Felipe, “Introducción a la Criminología”. pp.134.

11
 La alienación del sentido de la comunicación cotidiana, contraria a
la búsqueda de identidad y del importante papel que juega en la
sociedad la empatía (capacidad de ponerse en el lugar de otro).
 La realidad social se explica a través de las interacciones de los
individuos y grupos sociales (en este sentido se opone al
determinismo social). Para interpretar la actuación de los grupos e
individuos no es suficiente estudiar su comportamiento visible, sino
también es relevante considerar su conciencia y sus pensamientos
como parte de sus actuaciones (contrario al conductismo).
Esta visión está basada en la concepción teórica del hombre, a la vez
producto y productor de su realidad social. La interpretación, el sentido de
las acciones, es resultado de las interacciones que tienen una
intencionalidad y un objeto; este sentido es objetivo en la medida en que la
interpretación es intersubjetiva. Se llega a la interpretación de que una
situación es real si los involucrados la definen como tal (pragmatismo). Los
hombres construyen la verdad, es decir, la verdad no existe, por sí como tal.
El interaccionismo simbólico busca, conjugar la teoría analítica deductiva
(análisis de factores preestablecidos) y la investigación empírico-inductiva
(análisis de situaciones o conocimientos emergentes, construidos en el
proceso), procurando investigar la realidad en su complejidad sin reducirla a
lo que el investigador científico "cree como esencial”. No obstante, el
énfasis queda en los procedimientos inductivos del método empírico
(construcción emergente de la realidad).
Los interaccionistas simbólicos consideran que el ser humano es
básicamente distinto del resto de los animales. Mientras que los animales
actúan en respuesta a otros objetos y acontecimientos a partir del instinto o
del condicionamiento previo, los seres humanos adoptan una actitud o
comportamiento sobre los objetos a partir de los significados que estos
objetos tienen para ellos. Los significados surgen a través de la interacción
social con los demás. Los significados son comprendidos como productos
sociales. La conducta humana no es causada de un modo determinado

12
predefinido por fuerzas internas. La conducta es causada por una
interpretación reflexiva y derivada de la cultura de los estímulos internos o
externos presentes.

B. La Etnometodología, o Interaccionismo Neosimbólico, considera que


los significados del comportamiento son construidos y reconstruidos por el
hombre común durante su quehacer cotidiano. La realidad social es
producto de esta “construcción social”.
Este enfoque hace hincapié en la interpretación y también en la
transformación de la realidad social y en el actuar creativo de los sujetos.
El énfasis en los estudios etnometodológicos se centra en los
acontecimientos cotidianos y las influencias del conocimiento común.
Las investigaciones en este contexto se realizan a nivel micro y parten del
supuesto de que el comportamiento humano es, en gran medida, racional.
El interés no se halla en el análisis funcional de las normas sociales, sino en
los procesos en los que la gente organiza sus actuaciones en la vida
cotidiana.
Se intenta analizar el sentido del comportamiento y las relaciones
socioculturales de las expresiones, normas, reglas y códigos que emplea la
gente.
Las personas emplean el lenguaje cargándolo de sentido; no se socializa
únicamente, sino "crea" acciones en un contexto social.
La etnometodología se ocupa de la organización de la vida cotidiana. Los
hechos sociales son el resultado del esfuerzo concertado de las personas
en su vida cotidiana. El orden social se deriva, al menos parcialmente, de la
reflexividad (término que debe entenderse como el proceso en el que
estamos todos implicados para crear la realidad social mediante nuestros
pensamientos y nuestras acciones) de las personas. Es decir, los
etnometodólogos rechazan la idea de que el orden se deriva meramente de
la conformidad a las normas. Es la conciencia del actor de sus opciones, así

13
como su capacidad de anticipar cómo van a reaccionar los otros a lo que
ellos dicen y hacen, lo que dispone el orden en el mundo cotidiano.

14
III.5. GENERALIDADES DE LA TEORÍA DEL “LABELLING PROACH” SEGÚN
HOWARD BECKER

Howard S. Becker es considerado como el auténtico sistematizador y el mayor


representante de la teoría del etiquetamiento - “Labelling Aproach”. En su obra
“Outsiders: Studies of the Sociology of desviance”, (1963) expone lo siguiente:

“...deviance is not a quality of the act of a person commits, but rather a


consequence of the application by others of rules and sanction to an
“offender” The deviant .is one to whom the label has successfully
been applied; deviant behaviour is behaviour that people so label”.
(Becker, 1963) 3
“... la desviación no es una cualidad del acto que comete una persona,
sino más bien una consecuencia de la aplicación por parte de otros de
las reglas y la sanción a un “infractor”. El desviado es aquel a quien
se le ha aplicado con éxito la etiqueta; el comportamiento desviado es
un comportamiento que la gente etiqueta así". (Becker, 1963)
Es decir, la desviación no es una cualidad del acto cometido por la persona; es
más bien, una consecuencia de la aplicación por parte de otros de las reglas y
sanciones a este ofensor. El desviado es alguien a quien esta etiqueta le ha sido
aplicada con éxito, el comportamiento desviado es el que la gente ha establecido o
“etiquetamiento” como tal.

La conducta desviada o criminal surge verdaderamente en el momento en que la


sociedad establece reglas que definen que comportamiento es aceptado y cuál no
lo es.

Para Becker, que tan “desviada” es una conducta, depende en qué tanto lo vea el
entorno de esta manera. No se trata de una simple cualidad presente en algunos
tipos de conducta y no en otros. La misma conducta puede ser una infracción a las

3
Becker, Howard: “Outsiders” pp. 9, 10.

15
reglas en alguna circunstancia y no serlo en otra; puede ser considerada infracción
cuando es cometida por una persona pero no cuando la comete otra; algunas
reglas se violan impunemente y otras no. Que tan “desviado es un acto no es
solamente consecuencia de la naturaleza del acto (en la medida que viole o no
determinada regla) sino que precisa de una efectiva reacción contraria de la
comunidad. El definir un comportamiento como antisocial involucra cómo responde
el resto de la comunidad a la conducta. En esta concepción teórica, como bien
anota Villavicencio Terreros (2003),”...la conducta desviada es el resultado de
un proceso de interacción que tiene lugar entre la acción que se cuestiona y
la reacción de otros individuos”4. Donde, el objeto central del análisis es la
definición de la criminalidad, que se hace en las circunstancias ya mencionadas.

Ahora bien, después de haber sido definidas las normas y delimitada de tal forma
la criminalidad, debe tomarse en cuenta el hecho que la sola violación de éstas no
ocasiona la calificación de un comportamiento como antisocial o desviado. La
fijación de las normas debe combinarse con la percepción del entorno social.
Becker plantea la siguiente tipología:

Cuadro 1.
Tipos de comportamiento desviado (Deviant Behavior)

CONDUCTA OBEDIENTE CONDUCTA INFRACTORA

4
Villavicencio, [Link].

16
(Obedient Behavior) (Rule-breaking Behavior)

PERCIBIDO COMO Equivocadamente Netamente desviado


DESVIADO  incriminado (Pure deviant)
(Perceived as deviant) (Falsely Accused)

NO PERCIBIDO COMO Conformista Secretamente desviado


DESVIADO (Conforming) (Secret deviant)
(Not perceived as
deviant)
Elaborado por Sánchez, Pedro basado en Becker (1963)

Se considera de importancia esta “diferenciación” o categorización de la


desviación” por ser necesaria para una completa explicación de tal conducta. Por
cierto, Becker se apresura a acotar que esta clasificación debe ser usada en un
entorno en el cual exista un código de normas ya establecido; no será efectiva en
una sociedad compleja en la cual exista más de un código aplicable a la misma
persona y situación.

Dentro de su esquema sociológico conflictual, en el cual los grupos sociales están


siempre tratando de imponer sus reglas a otros, una importante cuestión salta a la
vista:

”... Who can, in fact, force others to accept their rules and what are the
causes of their success? This is, of course, a question of political and
economic power”. (“¿Quién puede, de hecho, forzar a otros a aceptar sus
reglas y que ocasiona que tengan éxito? Esta es, por supuesto, una
cuestión de poder político y económico.”) (Becker, 1963) 5
Becker apreció que en Estados Unidos de Norteamérica los negros tienen reglas
hechas por gente de raza aria; los inmigrantes o integrantes de una etnia diferente
siempre tenían reglas diseñadas para ellos por la minoría protestante anglosajona.

5
Becker, [Link]. pp.13-14

17
Igualmente, la clase media norma lo que debe llevarse a cabo por los que
pertenecen a clases más bajas. Simplemente, porque tienen preeminencia sobre
el resto de la comunidad, ya sea por riqueza o por tener a su lado algún tipo de
fuerza coercitiva.

Sobre este fundamento eminentemente político, se explica el comienzo (pero no el


origen) de las carreras delictivas. Sin dar demasiada importancia a las
motivaciones internas, Becker afirma que no hay razón válida para asumir que
solamente los que efectivamente incurren en un acto desviado son los que sienten
el impulso de perpetrarlo. En tal sentido, antes que preguntarse porque hay gente
que tiene impulsos criminales, hay que preguntarse porqué existe gente que no
cede a estos impulsos. El desarrollo normal de la Sociedad puede ser visto como
una secuencia progresiva de mandamientos en pro de instituciones y nuevas
convencionales sociales.

La persona “normal” que descubre en sí un impulso desviado, puede sopesar las


consecuencias que le acarrearían el ceder al mismo. Un adolescente
clasemediero reprime su impulso de abandonar la secundaria porque su futuro
ocupacional depende de que tenga una instrucción completa. Igualmente, el adulto
de posición social establecida reprime su interés en las sustancias tóxicas o su
beneficio pecuniario por temor a perder lo ganado: familia, trabajo, reputación etc.
Por el contrario, quien no tiene una reputación o una posición que mantener no
tiene porqué refrenar sus impulsos. De tal manera, la sumisión se produce por
temor a la reacción del entorno, que viene a ser temor a la sanción, o finalmente,
temor al poder.

Ahora bien; ¿cómo se crea en el sujeto el patrón criminal, es decir, no el acto


aislado sino la conducta habitualmente habitual o desviada? Aquí viene -no antes-
la actuación del aprendizaje. Quien está primaria mente involucrado en el proceso
de convertirse en un marginal (“Outsider”, como lo denomina Becker) de primera
mano no puede reconocer los beneficios o placeres que produce el quebrar las

18
normas establecidas. Necesita, por tanto, ser avisado de ellas. Paso crucial en el
inicio de la carrera delictiva, como ya se ha mencionado párrafos arriba, es tener
la experiencia efectiva de ser señalado, “marcado”, “etiquetamiento ” o “rotulado”
como antisocial o desviado, es decir, se ha revelado, para la sociedad como una
persona distinta a la que se conocía anteriormente. Esto trae drásticas
consecuencias para la posterior participación social del sujeto, así como para con
la imagen que posea de sí mismo.
“To be labelled a criminal one need only commit a single criminal
offense, and this is all the term formally refers to..(...).One recieves the
status as a result of breaking a rule, and the identification proves to be
more important than most of others. One will be identified as a deviant
first before other identifications are made. The cuestion is raised: what
kind of person would break such an important rule? And the answer is
given: One who is different from the rest of us, who cannot act as a
moral human being and therefore break another important rules. The
deviant identification becomes the controlling one” (Becker, 1963) 6

“Para ser etiquetado como delincuente, sólo es necesario cometer un único


delito, y esto es todo lo que el término se refiere formalmente ... (...). Uno
recibe el estado como resultado de infringir una regla, y la identificación
resulta ser más importante que la mayoría de los demás. Uno será
identificado como desviado primero antes de que se realicen otras
identificaciones. Se plantea la pregunta: ¿qué tipo de persona rompería una
regla tan importante? Y se da la respuesta: alguien que es diferente al resto
de nosotros, que no puede actuar como un ser humano moral y, por lo
tanto, romper otras reglas importantes. La identificación desviada se
convierte en la controladora” (Becker, 1963)
Solamente se requiere cometer un acto criminal o antisocial para que el fenómeno
de “estigmatización” se inicie. La reacción social es fácilmente graficable: “Quién
sería capaz de hacer eso?” Solamente alguien diferente, que no puede vivir como

6
Becker, [Link]. pp17-19

19
el resto (Vereau Montenegro, 2010). La identidad criminal pasa a tener control
absoluto y definitivo.

Ante esta circunstancia, ¿Cuál es el siguiente paso para el ya “etiquetamiento”?


Buscar a otros que compartan su condición. Los grupos de marginales se
organizan, de tal manera, en torno a su marginalidad, que los ha separado del
resto. Becker recurre constantemente al ejemplo de los homosexuales, ejemplo
que resulta a la fecha particularmente actual, si tomamos en cuenta la acción de
las Comunidades y Movimientos de homosexuales en América y Europa, los
cuales plantean reivindicaciones al Estado y van ganando terreno
progresivamente.

Ahora bien, que tan completa es esta teoría, o en todo caso, que tan bien logra
explicar el fenómeno de la criminalidad en la sociedad, precisa de un análisis que
efectuaremos a continuación.

20
III.6. PRINCIPALES APORTES DE HOWARD S. BECKER Y LA TEORÍA DEL
ETIQUETAMIENTO “LABELLING APROACH”

Howard Becker, nacido en Chicago en 1928, el mayor referente de la teoría del


etiquetamiento estudió sociología en la Universidad de su ciudad natal, un bastión
de la sociología funcionalista americana, donde se doctoró en 1951. Se formó en
medio del auge de las tesis criminológicas explicativas de la Escuela de Chicago,
al influjo de investigadores tales como Robert Park o Herbert Blumer.

Fue profesor de sociología en las universidades de Northwestern, Washington y


California y Doctor 'honoris causa' de la Universidad París. Participó del creciente
vigor que, hacia los años setenta, adquirió el interaccionismo simbólico, cuyas
raíces aparecen en el pensamiento de Mead y Lemert, en lo que concierne a la
explicación de los hechos delictivos. Es autor de muchas obras, entre las que es
cabe destacar, Outsiders: Studies in the Sociology of Deviance (1963), en la que
desarrolla su teoría sobre la reacción social y la conducta desviada, también
conocida como la “labelling aproach theory”, que refiere los efectos de la reacción
social en la creación del delincuente (el “etiquetamiento”).

La teoría de Becker se desarrolló durante un período dinámico, donde surgieron


innumerables expresiones y agregados que cuestionaron el poder político en todo
el mundo, y que fueron particularmente influyentes en el ámbito académico. Los
movimientos de liberación nacional, el nacimiento de los países del Tercer Mundo,
las luchas por la igualdad racial, por los derechos de las mujeres, iban
construyendo durante las décadas de los 60’s y 70’s un escenario original sin
precedentes.

Según Becker, para comprender el crimen debe atenderse especialmente a la


“reacción social”, por una parte, y al proceso de definición o selección de
determinadas conductas, y personas etiquetadas como “desviadas”, por la otra.

21
El delito o el infractor tienen para esta tendencia naturaleza social y definicional.
Integran una realidad social que se construye. Por lo tanto, no interesan tanto las
“causas” de la desviación, sino los procesos de criminalización a través de los
cuales, ciertos grupos sociales que tienen poder para ello, definen como delito y
como delincuente a determinadas conductas y determinadas personas. Cuando
este proceso de etiquetamiento se realiza con éxito, se construye un delincuente.

De esta forma, se analizan mucho más los procesos de definición social del
delincuente que el desviado en sí mismo.

Según Becker, y su teoría, son las instancias estatales, institucionales o sociales


de “control” las que crean el delito y el delincuente. Pero esas instancias de control
son altamente selectivas, discriminatorias y poseen una altísima capacidad de
atribuir significados simbólicos que visibilizan y exponen a los desviados a
continuos procesos de revictimización.

La “reacción social”, no solamente es injusta, sino que resulta irracional, va


precedida de intenciones reales que se enmascaran detrás de la verbalización de
grandes valores y, no solamente no previene el delito ni reinserta al desviado, sino
que crea al delincuente, potencia los conflictos, genera y legitima estereotipos y
afirma al infractor en su status criminal.

La pena es la culminación de una cadena de símbolos y prácticas de degradación


que estigmatiza al ofensor con un status irreversible, al punto que éste redefine su
personalidad de acuerdo al nuevo rol disvalioso asignado: el delincuente, que se
asume como tal.

Desde la utilización de esposas, y los rituales carcelarios, hasta gestualidades


“preventivas” tales como los recaudos que los operadores de la justicia adoptan
cuando comparece ante sí un acusado (quitar los pisapapeles, requerir la
presencia policial durante el acto), suponen una función constitutiva del control

22
social y una asignación de un nuevo rol: el del delincuente, que además es
aceptado por este.
Becker también se ocupa de desenmascarar un sujeto social de entera vigencia: el
empresario moral; una persona que, arrogándose la representación del conjunto,
sobre todo si se trata en ese caso de una víctima de un delito o un miembro de
una corporación, promueve iniciativas generalmente punitivas en materia criminal,
hasta lograr sancionar nuevos códigos y nuevas leyes. Se afirma que el éxito de
cada cruzada moral trae consigo un emprendedor “profesional” y un nuevo grupo
de “extraños”, y una nueva responsabilidad de un organismo de aplicación
respecto de estos “otros”.

En la visión de Howard Becker, la teoría del etiquetamiento puede ser presentada


con arreglo a estas características:
1) Ningún modo de comportamiento contiene en sí la cualidad de
desviado; antes bien, los mismos modos de comportamiento pueden
ser tanto conformistas como desviados, lo que se demuestra con
facilidad interculturalmente como también intracultural e
históricamente.
2) Por la fijación de normas, a determinados modos de comportamiento
se les atribuye el predicado e desviado o violador de las reglas. Por
lo tanto, los que establecen las normas son los que definen el
comportamiento desviado.
3) Estas definiciones del comportamiento desviado sólo influyen sobre
el comportamiento cuando las mismas son aplicadas. Las normas
implícitas o explícitas son realizadas en interacciones.
4) la aplicación de la norma como forma de etiquetamiento del
comportamiento desviado es realizada selectivamente, esto es, los
mismos modos de comportamiento son definidos diferencialmente
según las situaciones y personas específicas.

23
5) Aquellos criterios que determinan la selección pueden ser
subsumidos bajo el facto poder. El poder puede ser concebido,
operacionalmente, como la pertenencia a un estrato.
6) la rotulación como desviado pone en movimiento, bajo condiciones
que deben ser aún más especificadas los mecanismos de la self-
fulfilling prophecy (profesía del autocumplimiento) que permite
esperar modos de comportamiento ulteriores que están definidos
como desviados, o bien que serán definidos como tales. Por una
decisiva reducción de las posibilidades de acción conformista por
expectativas de comportamiento no conformista se inician las
carreras desviadas”. (Becker, 1963)

En términos de política criminal, la teoría del etiquetamiento supone una crítica de


las instancias punitivas del estado, basada en que éste, a través de sus instancias
de criminalización (primarias y secundarias) favorece la identidad del delincuente,
visibilizándolo como tal y estigmatizándolo de tal manera que la persona termina
asumiéndose como tal, como portador de un nuevo rol desvalorado que lo obliga a
iniciar procesos de socialización en grupos vinculados a comportamientos
desviados, lo que no hace más que favorecer su inserción en la “carrera delictiva”.

Por lo tanto, desde el labelling se proponen estrategias basadas no tanto en la


recurrencia al sistema penal cuanto en medidas de descriminalización, vinculadas
a la reparación o restauración de los daños causados por el ofensor, evitando el
proceso de estigmatización que, de manera irreversible, ocasiona el sistema penal
a través de sus normas, sus símbolos, sus prácticas y sus gramáticas cotidianas.

24
III.7. ANALISIS CRÍTICO DE LA TEORÍA DEL “ETIQUETAMIENTO” POR
PARTE DE OTRAS CORRIENTES

La Teoría del “etiquetamiento” o “labelling approach” tuvo gran aceptación en los


círculos intelectuales y progresistas norteamericanos durante la década del
sesenta. Sin embargo, el avance de las sociedades en América latina durante las
décadas subsiguientes puso en tela de juicio gran parte de sus razonamientos y
conclusiones. Villavicencio Terreros (2003) sintetiza las críticas planteadas de la
siguiente forma:
“La perspectiva del etiquetamiento se desatiende de la
desviación primaria (de las causas que conducen al comportamiento
desviado), cae en un determinismo (la etiqueta siempre conduce a la
desviación y con ello se ignora que la desviación puede ser una
opción para el sujeto), la perspectiva del etiquetamiento es idealista y
que esa perspectiva desconoce la cuestión del poder pues sólo presta
atención al mecanismo del etiquetamiento.” 7

Por su parte, Alonso Pérez, (1999), citando a García-Pablos de Molina, sintetiza


las críticas correspondientes de la siguiente forma:

 “No dice nada respecto a la existencia y explicación de una conducta


socialmente no deseada, que oficialmente no se caracteriza como
delito y que, además tampoco pretende cambiarla.
 No ofrece, pues, respuesta al problema de la desviación misma ni se
preocupa de problemas básicos, como los de control y prevención del
delito o la resocialización del delincuente.
 Parece interesada sólo por describir y criticar la acción del control
penal y de sus instancias criminalizadoras, prescindiendo de toda
referencia valorativa.

7
Villavicencio, [Link]. pp. 89-90

25
 Por último, apenas presta interés a los denunciantes y a las víctimas.”
8

En efecto, el método de análisis utilizado por el “labelling aproach” enfatiza la


observación sobre la acción y reacción del entorno social a la conducta desviada,
expresados a través de los mecanos del Control Social. Como operan estos
mecanismos es fundamental, porque son los que atribuyen la condición de
criminal al individuo. En esta concepción, es trascendental el razonamiento grupo-
individuo, y la acción del poder político y económico.

III.8. ¿QUÉ IMPACTO TIENE LA TEORÍA DEL ETIQUETAMIENTO EN LA


CRIMINOLOGÍA?

Hasta que se empezaron a abordar estos estudios, la criminología se centraba en


analizar las causas del comportamiento delictivo. Esta teoría supuso un cambio de
orientación en la forma de estudiar tanto la conducta de los delincuentes como el
efecto que las normas de control y el eco social que generan las infracciones
sobre el delincuente.

Los sociólogos empiezan entonces a estudiar qué supone una desviación, las
distintas interpretaciones que los grupos sociales dan a estas desobediencias de
las normas y cómo afecta a una persona el hecho de criminalizar un
comportamiento, pudiendo lesionar determinados intereses como el hecho de
lograr su reinserción y evitar que reincida en la comisión de ciertas conductas.

Así, los teóricos del etiquetamiento social empiezan a tener en cuenta


planteamientos como la propia definición de los comportamientos que se
consideran delito, las consecuencias que tiene para una persona el cumplimiento
de determinadas penas a causa de esas infracciones y en los efectos que tiene
para una persona ser etiquetada como desviada. Es decir, analizan si la propia
etiqueta de criminal puede retroalimentar la conducta delictiva llegando así al

8
Alonso Pérez, Francisco:”Introducción a la Criminología”,pp.114-119

26
concepto de estigma. La imagen que se forma una persona de sí misma está
influenciada por su interacción con los demás y, por tanto, llegará a actuar movido
por lo que se espera de él, por la visión que se tiene de él.

El impacto de la teoría del etiquetamiento sobre los estudios criminológicos es


enorme. La huella que ese estigma puede dejar sobre una persona puede
empujarle a realizar precisamente los actos en los que ha sido “etiquetamiento”. El
estudio de este tipo de personalidades y conductas lleva a los criminólogos a
trazar patrones de conducta y elaborar perfiles de gran utilidad desde el punto de
vista procesal y para desarrollar programas de tratamiento terapéutico y de
prevención de delitos.

27
IV. CONCLUSIONES

La teoría del etiquetamiento “labelling aproach” de Howard Becker, nos brinda


interesantes aportes en el entendimiento del proceso mediante el cual el individuo
desarrolla un comportamiento criminal, y se “institucionaliza” como tal.

Pero consideramos que de cierta forma no ofrece explicación alguna a la


desviación primaria del futuro criminal (cómo inicia el individuo por sí solo, en
conductas criminales, sin una predisposición externa de etiquetamiento). Es decir,
esta teoría presta una explicación coherente del inicio y hasta del proceso de una
carrera criminal, pero no otorga explicación alguna del origen del criminal o del
antisocial.

Becker, concibe en su teoría de etiquetamiento, la existencia de criminales a


quienes la sociedad o la reacción social ha podido “crear”, así mismo establece 4
conductas de desviación: “equivocadamente incriminado” - (Falsely Accused);
“netamente desviado” - (Pure deviant); “Conformista” - (Conforming);
“Secretamente desviado” - (Secret deviant).

En este sentido, el enfoque de la teoría de etiquetamiento, podría ser aplicable


únicamente a conductas antisociales comunes cometidas por gente de estratos
sociales bajos, y no a conductas delictivas cometidas por gente de estratos
sociales altos, con poderío económico y/o político, de importancia cada vez mayor
en nuestra sociedad.

Asimismo, esta teoría considera en su análisis casi exclusivamente la reacción del


grupo de poder contra el individuo. El aporte intelectual de Becker y de las
concepciones interaccionistas ha sido fundamental para el avance en el estudio
del fenómeno criminal. Permitiendo comprender la conducta antisocial como un
fenómeno, a mayor profundidad, integrando en este el comportamiento de las
estructuras de la sociedad políticamente organizada.

28
La teoría cuestiona, en primer lugar, el proceso de definición del delito. Se
cuestiona la idea de que las normas penales sancionan las conductas socialmente
más reprochables, argumentando que, en realidad, esas normas responden a los
intereses de grupos sociales poderosos, muchas veces sintetizados en
empresarios morales, con aptitud para decidir e influir en lo que legalmente está
prohibido y lo que está permitido. Lo que acontece es, primeramente, un “proceso
de calificación”, en un contexto de interacción en el que los hombres le atribuyen a
otro la condición desviada. Si una persona incumple estos mandatos normativos
grupales, seguramente, será considerada desviada desde la visión de esos
grupos. Sin embargo, a la inversa, “Desde el punto de vista del individuo que es
etiquetado como desviado, pueden ser outsiders aquellas personas que
elaboraron las reglas, de cuya violación fue encontrado culpable

V. BIBLIOGRAFÍA

Alonso Pérez, F. (1999). Introducción al Estudio de la Criminología (REUS).


[Link]
criminologia/9788429013498/644313
Batista, H. (2019). LABELLING APPROACH MADE IN BRAZIL : O PARADOXO
ENTRE O CARÁTER RESSOCIALIZADOR DA PENA E A NOSSA
PRODUTIVA.
Becker, H. S. (1963). Outsiders. Simon and Schuster.
Fichter, J. H. (1994). Sociología.
Shecaira, S. (2019). CRIMINOLOGIA DO CONSENSO. 1–5.
Vereau Montenegro, R. A. (2010). La teoría del etiquetamiento o “labelling
approach” de Howard Becker. El cambio del paradigma. Libros El César.
[Link]
Villavicencio Terreros, F. (2003). Límites a la función punitiva estatal. Derecho &
Sociedad, 21, 93–116.

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VI. ANEXOS

Anexo 1.
Representación grafico-simbólica del etiquetado social

30
Anexo 2.
Howard S. Becker, impulsor de la Teoría del etiquetado “labelling aproach”

31
Anexo 3.
Portada del Libro “Outsiders” de Howard Becker

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