LA ORATORIA
El mundo moderno impone cada vez como una mayor exigencia la necesidad de
poseer un dominio cabal de la expresión oral. Ese es un imperativo ineludible. El
hombre debe ser capaz de transmitir sus ideas y sentimientos mediante el uso de
palabras pronunciadas con corrección y cuyo significado represente con precisión y
exactitud su pensamiento. Para esto es necesaria la oratoria, pues es uno de los
elementos fundamentales en la unificación de criterios, en la comprensión y el
estímulo de masas.
La facultad de la oratoria, está inmersa en cada ser humano, aflorarla y
desarrollarla es una de las metas de las personas que buscan un bienestar
específico.
¿Que es la oratoria y como se logra su dominio?
La oratoria debe ser considerada como un acto de relación más que como un
proceso de exposición. Es una acción de responsabilidad dual entre el orador y el
receptor donde se ponen en juego cuestiones de integridad bajo la influencia del
medio en el que se da la oratoria. Ambas partes se condicionan y se dan vida en el
mutuo interés provocado por el tema común.
El orador debe tener siempre presente que para llevar a cabo su tarea de
convencimiento y dominio sobre el público requiere no sólo de su más profunda y
adecuada capacidad, sino también de que ese público esté dispuesto a aceptar esa
influencia y dispuesto a aportar toda su capacidad para participar en el proceso
comunicativo.
¿Qué es, entonces, la oratoria? La oratoria es el arte de hablar con elocuencia, de
persuadir por medio de la palabra.
Dos grandes maestros de la oratoria y la elocuencia
■ San Agustín es considerado el padre de la iglesia latina. Su postura ideológica,
sus concepciones sobre la dialéctica entre la razón y la fe en paralelo a la relación
entre el estado y la iglesia dominaron marcando el pensamiento de toda la edad
media.
Agustín supo de todos los placeres y de la intensidad de la sensualidad que los
rodea, conoció la ovación de la multitud deslumbrada por su discurso y ya a los 43
años era famoso en toda África del norte. A los 19 años entrego su pasión a la
investigación subyugado por las grandes palabras de Virgilio, Cicerón y Terencio.
■ Homero: Cuando un orador de imaginación fuerte está dorado de ingenio, tiene
en su mano el imperio de los corazones, este es el caso de Homero, creador de La
Ilíada y La Odisea. Homero desarrolla sus capacidades oratorias y las respalda en la
imaginación y en el sentimiento, hay quienes dicen que su oratoria brillante es
consecuencia de su ceguera. Como sea, Homero es ejemplo de los grandes maestro
de la oratoria.
El desarrollo de la oratoria
Si bien la oratoria puede verse beneficiada por una gracia y estilos naturales, es
necesario pulir las virtudes innatas y ejercitarse en el desarrollo de la oratoria.
Trabajar sobre los siguientes niveles del discurso:
▪ Nivel técnico
▪ Nivel semántico
▪ Nivel influencial
Pulir los usos de las letras
▪ En la articulación (vocal y consonante)
▪ En lo formal
Retocar la emisión en:
▪ Técnicas mínimas de educación de la voz
▪ Ejercicio de la lectura
En el desarrollo de la oratoria pueden alcanzarse distintos niveles de influencia
sobre el auditorio. En este sentido lo innato y realmente benéfico en el porte e
impacto de un orador es la empatía. La empatía es una cualidad que puede
desarrollarse, pero cuya adquisición, cuando no se posee, exige una modificación
de toda la personalidad, pues el comportamiento empático no puede ser adoptar a
voluntad.
La empatía es una actitud profunda, determinada por convicciones, necesidades e
intereses profundamente anclados. Grandes oradores han existidos como una
explosión de empatía francamente emocionante como Gandhi, Robes Pierre,
Lincoln, Castro.
3. CLASIFICACIÓN DE LA ORATORIA
La oratoria, como arte del buen decir, se puede clasificar un tanto arbitrariamente, en dos
grandes grupos. Para esta clasificación se tiene en cuenta la gran variedad de matices de los
discursos, la persona o personas que lo pronuncian y la ocasión en que se hace uso de él. Ello
indudablemente se complica más, cuando entra a considerarse el tipo de público, el lugar
donde se pronuncia, la forma como se pronuncia y los fines que se persiguen. Por eso,
teniendo en cuenta los elementos descritos anteriormente, podemos establecer la siguiente
clasificación:
1° SEGÚN EL TEMA Y EL ÁMBITO PROFESIONAL:
Este tipo de oratoria involucra exposiciones especializadas, es decir, las utilizadas por
personas que tienen en común una misma profesión, arte u oficio y que en tal sentido
desarrollan una práctica oratoria que con el devenir del tiempo se constituye por derecho de
uso, en una práctica exclusiva del referido grupo humano. En ese sentido tenemos una
clasificación muy amplia que comprende los siguientes tipos:
a) Oratoria Social:
Llamada también oratoria sentimental, ceremonial o augural. Es la que tiene por ámbito propio,
las múltiples ceremonias en las que le toca participar al ser humano en general; sean estas en
el hogar, comunidad o a nivel institucional, académico o laboral.
b) Oratoria Pedagógica:
Es el arte de transmitir conocimientos y cultura general a través de la palabra hablada. Llamada
también didáctica o académica. Su objeto específico es enseñar, informar y/o transmitir
conocimientos. Usada por los profesores, catedráticos y educadores.
c) Oratoria forense:
Es la que tiene lugar en el ejercicio de la ciencia jurídica. Se le conoce también como Oratoria
Judicial y es utilizada en exclusiva, en el ámbito de la jurisprudencia para exponer con claridad
y precisión los informes orales de jueces, fiscales y abogados.
d) Oratoria Política:
Su esencia es exponer o debatir todas las cuestiones relacionadas con el gobierno de la
actividad pública, pero partiendo de los principios e ideas políticas que ostenta el orador. Es
utilizada en épocas electorales para persuadir y convencer a los votantes.
e) Oratoria Religiosa:
Denominada "homilía" u oratoria "sacra”. Es el arte de elaborar y disertar sermones a partir de
la palabra de Dios, plasmada en la Biblia u otros libros religiosos. Trata sobre asuntos de fe y
religión. Usada por los predicadores, curas, pastores y misioneros.
ORATORIA SACRA O RELIGIOSA
En la foto el finado Juan Pablo II brindando un discurso sacro u homilía al mundo católico.
Biblioteca de Consulta Microsoft ®
f) Oratoria Militar:
Es la oratoria propia del ámbito castrense ([Link]. y [Link].) tiene por objeto instruir la defensa
y el amor por la patria y estimular las virtudes heroicas en los soldados. Los discursos en este
tipo de oratoria son casi siempre leídos, pocas veces son espontáneos.
g) Oratoria Artística:
Su objeto es producir placer estético. Involucra crear belleza con la voz, de modo que regocije
el espíritu de los oyentes. Es usado por cantantes y artistas: teatrales, cineastas y televisivos.
Asimismo lo utilizan los animadores, maestros de ceremonia y locutores radiales.
h) Oratoria Empresarial:
Llamada "Management Speaking"; es usada por los hombres de negocios; empresarios,
gerentes, vendedores y relacionistas públicos. Su esencia lo constituyen las relaciones
humanas y la persuasión, para lograr el cumplimiento de los fines y objetivos empresariales.
ORATORIA EMPRESARIAL
En la foto un grupo de empresarios haciendo uso de sus dotes oratorias para persuadir a sus
clientes. (Tomado del CLIPART de Microsoft Word).
2° SEGÚN LA ACTITUD DE COMUNICACIÓN DEL ORADOR:
Cuando el orador se encuentra en actitud de comunicación oral con sus semejantes, puede
transmitir su mensaje de dos maneras: en forma individual; cuando sólo él hace uso de la
palabra para dirigirse hacía un grupo de personas que lo escucha sin intervenir o, en forma
cooperativa; cuando un grupo de oradores de forma alternada –según el turno establecido- se
dirigen al público, buscando entre todos, a través de la discusión, una opinión o decisión
común.
En el primer caso la oratoria es individual y entre sus formas mas clásicas encontramos:
• La Conferencia
• Discurso conmemorativo
• Discurso inaugural
• Discurso de presentación
• Discurso de bienvenida
• Discurso de ofrecimiento
• Discurso de aceptación
• Discurso de agradecimiento
• Discurso de despedida
• Discurso de augurio
• Discurso de sobremesa
• El Brindis
• Discurso fúnebre
• Discurso radiado
• Discurso televisado
En el segundo caso se denomina deliberativa o de grupo y entre sus formas más saltantes
encontramos las siguientes:
• La Conversación
• La Entrevista
• La Asamblea
• La Mesa redonda
• El Simposio
• El Debate
• El Foro
• El Cónclave, etc.
Una y otra forma de oratoria, según la actitud de comunicación del orador, comprende especies
propias con procedimientos particulares y acordes a las exigencias de cada una de ellas. En la
oratoria individual prima por ejemplo, la exposición mientras que en la oratoria deliberativa se
enseñorea la discusión.
4. IMPORTANCIA Y FINES DE LA ORATORIA
IMPORTANCIA DE LA ORATORIA
En año el 450 a. C. el pensador ateniense Pericles acuñó magistralmente la frase "El que sabe
pensar pero no sabe expresar lo que piensa, esta en el mismo nivel del que no sabe pensar" ,
frase inmortal que hoy cobra alarmante vigencia pues al verificar las estadísticas,
comprobamos que en nuestro medio, son escasas las personas que tienen la habilidad de
hablar con efectividad y firmeza, a fin de transmitir sus pensamientos e impresiones sin que el
miedo les paralice el cuerpo, cuando están frente a un público numeroso y variado.
En nuestra condición de instructores de oratoria, podemos asegurar que hablar en público no
es algo imposible o inalcanzable, la facultad elocutiva requiere como cualquier otra facultad del
hombre, cultivo y educación. Tengamos presente que una persona que no sepa expresarse
correctamente ante los demás, esta condenada a fracasar y a ser relegada a un plano inferior,
en cambio los que si dominan el arte de la elocuencia están destinados a sobresalir y a triunfar
en todas las esferas de su vida.
Es importante recordar que el hombre es el único ser viviente que habla y que la palabra es
uno de los dones más extraordinarios que posee, éste le permite manifestar la prodigiosa
riqueza de su alma y establecer relación con sus semejantes. Por ello, llama la atención que en
los centros escolares y de educación superior no se ponga especial atención en la enseñanza
de la expresión oral. Se nos enseña a leer y a escribir pero nunca se nos enseña a “hablar” y
mucho menos a hacerlo en público y con las técnicas apropiadas.
El arte de la palabra oral se ha constituido paulatinamente y a través de los siglos en un
patrimonio cultural sin dueños ni formulas mágicas, de tal forma que ha sido conceptualizada
acertadamente como “el arte de hablar en público” toda vez que el orador es un artista que
combina armoniosamente; ademanes, gestos, expresión verbal y corporal, encausando todo
ello a cumplir cabalmente los fines que ella conlleva, es decir; persuadir, educar, conmover y
agradar.
LOS FINES DE LA ORATORIA
Es importante precisar que la oratoria, como toda ciencia o arte, tiene una serie de propósitos
que anhela alcanzar a través de su práctica efectiva. Estos propósitos que también podemos
llamar fines, han sido materia de debate desde los tiempos antiguos. Rememorar la diversidad
de opiniones en torno a los fines de la oratoria, sería caer en una bizantina y fatigosa
enumeración; en esencia, casi todas las teorías coinciden entre sí. La divergencia de opinión
suele tener sus orígenes en el tiempo y en el espacio geográfico en el que le toca desarrollarse.
En esencia cuatro son los fines de la oratoria:
1. PERSUADIR:
Implica convencer a otras personas de que nuestras opiniones e ideas son las correctas y
moverlas a la acción de acuerdo con ellas. Involucra también la motivación para que otros
realicen lo que en el fondo muchas veces no quieren hacer. Es el caso del vendedor que busca
por medio de la persuasión que los clientes se sientan motivados a comprar sus productos o
servicios. La persuasión se orienta a la voluntad de los receptores, por ello podemos decir que
“es la actividad de convencer a nuestros semejantes para que tomen una decisión o hagan una
acción determinada”.
2. ENSEÑAR:
Comprende la acción de transmitir, a alumnos o discípulos, conocimientos y cultura general a
través de la palabra hablada. Esta transmisión pedagógica se realiza en sesiones académicas,
debates o incluso, en una plática común. Aquí la oratoria se orienta a la inteligencia de los
receptores, su propósito es comunicar no sólo las noticias cotidianas sino, va más allá;
transferir conocimientos de todo tipo por medio de un emisor y/o profesor, ya sea de manera
formal; en los centros de enseñanza de diferentes niveles o, ya sea de manera informal; esto
es en el hogar, la calle o la comunidad.
ORATORIA PEDAGÓGICA
En la foto anterior, los alumnos de una clase - en una escuela de enseñanza primaria- levantan
la mano para responder a una pregunta de la profesora. Biblioteca de Consulta Microsoft ®
Encarta ® 2005
3. CONMOVER:
Involucra provocar por intermedio de la oratoria, determinados sentimientos, pasiones y
emociones en el espíritu de las personas que escuchan nuestras palabras. El ser humano en la
vida diaria llora, ríe, se asusta, se encoleriza etc. Es decir, experimenta emociones. Estas
emociones también las puede crear un orador a través de sus palabras siempre y cuando estas
lleguen a la fibra interna del público oyente. Si logramos conmover a nuestro público podemos
cautivarlo y comunicarle satisfactoriamente nuestros sentimientos.
4. AGRADAR:
Agradar es crear belleza con la palabra hablada; es decir, producir en el alma ajena un
sentimiento de placer con fines determinados. La oratoria como entretenimiento se orienta al
campo del sentimiento. Por eso, cuando leemos un libro de chistes o espectamos un programa
humorístico, sentimos que perdemos todo contacto con la realidad, reímos y nos alegramos.
Cuando escuchamos a un cantante, su voz; o nos agrada o nos desagrada, lo mismo ocurre
con un conductor radial al momento de hablarnos románticamente con su voz impostada.
La hermenéutica significa también traducción, explicación, expresión o interpretación que
permite la comprensión; se refiere a la interpretación de un texto, “la posibilidad de referir
un signo a su designado para adquirir la comprensión. A veces se ha identificado con la
exégesis, o con la reflexión metodológica sobre la interpretación. Actualmente, este término
designa una teoría filosófica general de la interpretación.” [1] El concepto ha evolucionado
desde la interpretación de los oráculos o signos ocultos divinos, a referencias del signo a su
designado, y las atribuciones de dichos actos al alma. Con los estoicos la hermenéutica
alegórica trabajaba en los contenidos racionales escondidos en los mitos. Posteriormente, en
el pensamiento judío y cristiano, se ha asociado a las técnicas y métodos de interpretación de
textos bíblicos, aunque esta exégesis muchas veces atienda sólo al análisis lingüístico y
ciertos aspectos simbólicos. Más tarde, la hermenéutica profana se ha dado en la
interpretación de textos clásicos, jurídicos e históricos.
Con Schleiermacher la hermenéutica cobra plena relevancia filosófica, y comienza a
aparecer como una teoría general de la interpretación y la compresión. Propone que los datos
históricos y filológicos sean únicamente el punto de partida de la comprensión y la
interpretación, que al reconstruir la génesis del texto se genere una identificación con el
autor que exceda el mero entendimiento de textos, sino que haya una comprensión del todo.
Tras esta visión romántica, Dilthey concibió la hermenéutica como fundamento de las
ciencias del espíritu, ya no sólo como un conjunto de cuestiones técnicas-metodológicas, sino
también “como una perspectiva de naturaleza filosófica que habría de situar en la base de la
conciencia histórica y de la historicidad del hombre” [2], con ello es posible entender mejor a
un autor, una obra, una época, y entonces la comprensión resulta un proceso dirigido hacia
las objetivaciones de la vida, como signos de las vivencias del espíritu. Heidegger comprendió
el estatuto de las concepciones de Dilthey, en el sentido de que no consideró a la
hermenéutica o el “comprender” como un instrumento a disposición del hombre, sino como
una estructura constitutiva del Dasein como una dimensión intrínseca del hombre: “El hombre
crece sobre sí mismo, en un haz de experiencias, y cada nueva experiencia nace sobre el
trasfondo de las experiencias procedentes y las reinterpreta.” [3] Esta visión ontológica
asume la propia autocomprensión que aparece por medio del lenguaje, es decir que la
hermenéutica no resulta ser una forma particular del conocimiento sino lo que hace posible
cualquier forma de conocimiento: “El hombre, en cuanto abierto al ser, es el intérprete
privilegiado del ser” [4]. Es aquí donde aparece el círculo hermenéutico que concibe la
comprensión como una estructura de anticipación que muestra el carácter de lo «previo» o de
la pre-comprensión: toda interpretación que haya de acarrear comprensión tiene que haber
comprendido ya lo que trate de interpretar.
En Gadamer se conjugan todas estas perspectivas filosóficas de la hermenéutica, tomando en
principio la descripción que Heidegger hace respecto al círculo hermenéutico:
“El círculo hermenéutico no debe degradarse a la condición de círculo vicioso, y tampoco hay
que considerarlo un inconveniente insalvable. En él se oculta una positiva posibilidad del
conocer más originario, posibilidad que sólo se aferra de un modo genuino si la
interpretación comprende que su tarea primera, permanente y última consiste en no dejarse
imponer nunca pre-disponibilidades, pre-visiones y pre-conocimientos por parte del azar o de
las opiniones comunes, sino hacer que emerjan desde las cosas mismas, garantizando así la
cientificidad del tema específico. [5]
Sin asumirlo como precepto para la práctica del comprender, Gadamer señala que al
interpretar un texto se está actualizando un proyecto, replanteable continuamente en base a
lo que resulte de indagaciones posteriores en el texto. En su obra, Gadamer da un giro
ontológico en la identificación del ser con el lenguaje: “el ser que puede llegar a ser
comprendido es el lenguaje.” [6]
Para Ricœur la hermenéutica debe perseguir la identificación del ser del yo —un yo que no
debe reducirse sólo a sujeto de conocimiento, sino que está abierto a muchas otras
experiencias. En continuo diálogo con el estructuralismo, la lingüística y la semiótica, Ricœur
trata de aunar distintas estrategias hermenéuticas, incluyendo ideas de Marx, Nietzsche y
Freud que hablaban, cada uno en su ámbito, del carácter escondido y disfrazado del sentido
de las cosas. Al fusionar estas hermenéuticas, destaca una recuperación, una reapropiación
del sujeto como resultado del desvelamiento de las ilusiones de la conciencia. Otros
pensadores contemporáneos han desarrollado hermenéuticas ligadas a la crítica de las
ideologías, teología, etc.
Para Paul Ricœur no existe un único método de interpretación de los signos lingüísticos, lo
que explica como el conflicto de las interpretaciones. Afirma que es posible entender la
interpretación como manifestación de la sospecha, o bien como restauración plena del
sentido. Junto a la hermenéutica de la sospecha, en al que se desvelan significados ocultos,
debe realizarse una hermenéutica de la escucha que sea capaz de captar plenamente el
sentido. La primera conduce a una arqueología del sujeto que busca la identificación de las
ilusiones de la conciencia más allá de los intereses o motivaciones escondidas; pero debe
complementarse con la fenomenología de lo sagrado o con la fenomenología del espíritu,
porque una filosofía reflexiva debe buscar la complementariedad de interpretaciones
antitéticas, e incluir los resultados de los distintos métodos que intentan descifrar e
interpretar los signos y símbolos. El psicoanálisis de Freud y la fenomenología del espíritu de
Hegel posibilitan una ontología del sujeto que considere la conciencia a través de la
confrontación de las ilusiones y los mecanismos de ocultación, y una conciencia que adquiera
su sentido a través de una progresión dialéctica en que cada etapa es explicada por la
anterior. Esto se relaciona entonces con el círculo hermenéutico en tanto que asume la
necesidad de una comprensión previa a toda comprensión, y que Ricœur admite como una
manifestación del círculo de la creencia: creer para comprender, comprender para creer,
entendida la creencia como fe poscrítica.
Un texto, como escritura, espera y reclama una lectura: “La lectura es posible porque el
texto no está cerrado en sí mismo, sino abierto a otra cosa; leer es, en toda hipótesis,
articular un discurso nuevo al discurso del texto. Esta articulación de un discurso con un
discurso denuncia, en la constitución misma del texto, una capacidad original de
continuación, que es su carácter abierto. La interpretación es el cumplimiento concreto de
esta articulación y de esta continuación.” [7] La interpretación posee un carácter de
apropiación, puesto que “la interpretación de un texto se acaba en la interpretación de sí de
un sujeto que desde entonces se comprende mejor, se comprende de otra manera o, incluso,
comienza a comprenderse” [8]. La reflexión hermenéutica, pues, la constitución de sí mismo
y la del sentido son contemporáneas, y es aquí donde se salva la distancia cultural en la
fusión de la interpretación del texto con la de uno mismo, por lo que la dimensión
semiológica del texto, alcaza una dimensión semántica porque ya no sólo tiene sentido el
texto, sino un significado.
ego de un breve descanso, pasemos ahora al capítulo siguiente de nuestro libro.