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Poder de Orar en el Espíritu Santo

Este documento describe la práctica de orar en el Espíritu, en la que los creyentes reciben un don del Espíritu Santo que les permite orar en un lenguaje especial impartido por Dios. Explica que este lenguaje de oración ayuda a los creyentes a comunicarse con Dios, fortalecer su fe y orar Su voluntad. Relata cómo el padre del autor practicaba esta oración, pasando largos períodos orando en lenguas, y cómo presenció milagros como resultado de la oración en el Espírit
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Poder de Orar en el Espíritu Santo

Este documento describe la práctica de orar en el Espíritu, en la que los creyentes reciben un don del Espíritu Santo que les permite orar en un lenguaje especial impartido por Dios. Explica que este lenguaje de oración ayuda a los creyentes a comunicarse con Dios, fortalecer su fe y orar Su voluntad. Relata cómo el padre del autor practicaba esta oración, pasando largos períodos orando en lenguas, y cómo presenció milagros como resultado de la oración en el Espírit
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ORE EN EL ESPÍRITU

Papá creía firmemente en eso de orar en el Espíritu. “Orar en el Espíritu” es una forma de oración
practicada por cientos de millones de creyentes a nivel mundial. Este acto es llamado “el don del
Espíritu Santo” (Hch 2:38) o ser “bautizados con el Espíritu Santo” (Hch 1:5). A través del Nuevo
Testamento, cuando los creyentes recibían el bautismo o llenura del Espíritu Santo, un lenguaje de
oración especial les era impartido, lo que la versión bíblica Reina-Valera y en casi todas las demás
llaman “hablar en lenguas” (Hch 2:4; 10:46; 19:6). También lo llaman lenguaje de hombres y de
ángeles (1 Co 13:1). El propósito del lenguaje de oración es capacitar al espíritu interior de la
persona para hablar con Dios (1 Co 14:2), para ayudar al creyente a edificar su fe (Jud 20), y para
orar la voluntad de Dios cuando no se sabe con certeza cuál es su voluntad (Ro 8:26-28).

No voy a tomar tiempo para defender esta enseñanza, ya que aquellos que la han recibido no
necesitan explicación y los que no la han recibido pueden encontrar la promesa del Espíritu Santo
en el Nuevo Testamento. Le diré que una de las cosas más importantes que papa me enseñó
surgió al observar su propia vida de oración al ir cambiando las palabras de su idioma natal por las
del lenguaje de oración del Espíritu Santo. Si papá oraba más de una hora, al menos la mitad de su
oración sería en la lengua que el Espíritu Santo le había dado. El aprendió eso bajo el ministerio de
Rufo. Una de las hijas de tío Rufo asiste a una iglesia bautista grande en Virginia. Hace años me
contó que, cuando pequeña, veía a su papá salirse de la cama y caer en Sus rodillas en oración.
Cuando la unción del Señor venía sobre él, su Papa saltaba, literalmente, en sus rodillas por todo el
suelo del dormitorio, ¡A veces, los que estaban en el piso de abajo se preguntaban si al final, el
techo se caería!

En una ocasión, mi padre estaba viajando con Rufo durante un avivamiento en Beef Hide,
Kentucky. Había un niño que había nacido con un defecto congénito y caminaba sobre el costado
de su tobillo. No podía caminar sobre sus pies apoyados en la suela ni nunca había corrido, ya que
le era imposible. Rufo oró por el muchacho, pero nada sucedió. Le dijo a la iglesia que ayunara y
orara el día después y dio instrucciones a los padres para que lo llevaran de nuevo la siguiente
noche. La siguiente mañana, papá y Rufo fueron a una montaña y pasaron el día ayunando y
orando. Papá dijo: "La mayoría de las oraciones de Rufo fueron en el Espíritu". La siguiente noche
el niño se sentó en la primera banca mientras Rufo comenzó a frotar su tobillo y oró por un
milagro. De repente, los huesos le empezaron a crujir y ¡el pie del pequeño se enderezó! Estaba
tan aturdido que comenzó a reír y llorar al mismo tiempo. Corrió alrededor de la iglesia y continuó
riendo y llorando. Papá dijo que el día de ayuno y oración en el Espíritu había activado la fe de la
gente, por lo que Dios tocó al niño.

He estado cientos de veces con mi padre en oración y he observado un gran cambio atmosférico
cuando él pasaba de su idioma al lenguaje del Espíritu Santo. A veces, los vellos de mis brazos se
erizaban y sentía una real reverencia y santidad por la presencia de Dios que opacaba la
atmósfera. Nunca subestime el poder de pedir la voluntad de Dios a través del lenguaje de oración
del Espíritu.

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