Faltan pocos días para navidad, Papá Noel y sus
elfos trabajan contra reloj en la preparación de
los regalos. Pero una carta ha hecho saltar
todas las alarmas: Iker no ha pedido ningún
regalo para sí mismo. ¡No solo está en la lista
de los buenos, sino que ha llegado al tope del
medidor de generosidad!
Papá Noel contacta con Touli, la elfa Bienhechora
encargada de vigilar a Iker. Esta le confirma lo que
el niño ha escrito y que además se ha portado muy
bien durante todo el año.
Papá Noel y los elfos se reúnen para ver como abordar esta
situación tan excepcional. Tras deliberar, deciden recompensar
a Iker por su generosidad: ¡lo invitarán a la aldea de Papá Noel y
conocerá su mágico mundo!
- Touli se encargará de guiarlo hasta el polo Norte – ordena
Papá Noel.
Touli conduce a un maravillado Iker por un laberinto de
puertas mágicas que conectan a todos los rincones del mundo
con la aldea de Papá Noel. Son muchísimas puertas, pero Touli
se sabe el camino de memoria.
- ¡Es increíble! ¡jamás hubiera imaginado que existiera algo
así! – exclama Iker.
Una vez que llegan a la plaza del pueblo, Iker no puede creer lo
que ven sus ojos. La aldea de Papá Noel está cubierta por capas de
nieve mágica. Elfos, renos y huskies trabajan duro para preparar
hasta el último detalle de la fabricación y entrega de todos los
regalos de navidad del mundo. ¡Qué lugar tan mágico!
-¡Jo, jo, jo! Bienvenido, Iker. Nos alegramos de conocerte – saluda
Pápá Noel.
Papá Noel lleva a Iker hasta el taller de Juguetes donde trabajan
los elfos Artedores. Estos habilidosos elfos combinan artesanía y
magia para fabricar montañas de juguetes en tiempo récord y lo
hacen siguiendo las indicaciones de los elfos Invengenieros que
los inventan. Maravillado, Iker contempla la pila de juguetes que
cada vez crece más y más.
Iker y Papá Noel se dirigieron hacia el último lugar de la visita: la
cocina de la aldea. Pero parece que algo va mal. Tanto Gordot, el
jefe de cocina, como varios elfos encargados de cocinar para el
poblado, flotaban en los aires.
El elfo aprendiz ha confundido los brotes para ensalada con el
liquen mágico, ese que deben comer los renos dos veces al día
para poder volar y tirar del trineo de Papá Noel. ¡Y se ha
terminado!
- ¡Si no hacemos algo, ningún niño recibirá su regalo de
navidad! – se lamenta Gordot mientras flota bocabajo.
Papá Noel se queda pensativo. Les dice que cree que
existe otro lugar donde es posible encontrar liquen
especial, ¡pero no recuerda dónde ni porqué lo sabe!
Iker asegura que las respuestas a todas las preguntas
del mundo están en los libros.
- ¡Miremos en la Gran biblioteca! Allí descubriremos
si existe ese lugar.
Tras mucho buscar… ¡Por fin encuentran un
libro donde aparece la respuesta!
Con la ayuda de los huskies, encuentran suficiente
liquen para llegar a Nochebuena. Con gran
emoción, Papá Noel felicita a Iker:
- Gracias a ti, todos los niños podrán tener su
regalo de Navidad.
Como recompensa, Papá Noel invita a Iker a acompañarle
en Nochebuena y recorrer todo el mundo repartiendo
regalos. Al llegar la tan esperada noche, los renos elevan el
trineo por el cielo. Todos se despiden de Iker con gran
alboroto.
- ¡Vuelve pronto, Iker! ¡Serás siempre bienvenido al Polo
Norte! – gritan los elfos.