EL YESO
Es un mineral compuesto por sulfato de calcio hidratado y a la vez una roca sedimentaria de
origen químico, muy común en la corteza terrestre. Su nombre se deriva del griego antiguo
gypsos. El sistema de cristalización es monoclínico y su hábito granular-compacto. Se presenta
en masas y también en cristales grandes con maclas en punta de flecha o punta de lanza.
CARACTERÍSTICAS DEL YESO
La dureza del yeso es baja, de 1,5 a 2 en la escala de Mohs. La fractura es concoidea y a veces
fibrosa o en finas láminas paralelas. De acuerdo a su grado de pureza, se puede decir que el
yeso es traslúcido, blanco, gris, amarillento, rojizo, inclusive negro… En todo caso, es de de
apariencia vítrea y sedosa. Es soluble en agua (a altas temperaturas), ácido clorhídrico y
alcohol etílico.
YACIMIENTOS DE YESO
Según lo indica la historia, los depósitos de yeso se formaron hace cientos de millones de años,
cuando por evaporación se redujeron fuentes acuosas de lagos y mares. En Europa hay
registros de que este proceso se llevó a cabo durante el Terciario.
El yeso es habitual en rocas sedimentarias donde se depositan sales marinas y en suelos
formados por la evaporación y posterior hidratación de anhidrita. Asimismo, se produce por la
acción de gases volcánicos sulfurosos sobre las rocas que le rodean. De tal manera, que puede
hallarse en cualquier lugar en el que existan estas condiciones.
Los afloramientos yesíferos más conocidos son los de Sorbas y el Valle del Ebro. El de Sorbas,
en la provincia de Almería, es un yeso de calidad, natural y libre de impurezas. Se ha formado
en estratos o capas de hasta 20 metros de espesor, que «sirven la mesa» para su explotación.
En el lugar existen tres canteras que distribuyen la materia prima a gran parte del mundo. El
Valle, por su parte, es popular por la vegetación que ha crecido en los suelos de yeso. Se trata
de albada y asnallo, plantas gispsófilas de gran valor ecológico.
Otras formaciones kársticas son las geodas, producto de la recristalización de yeso en las
hendijas de la piedra de yeso. La geoda de mayor tamaño apreciada hasta la fecha se
encuentra en Pulpí, provincia de Almería.
USOS DEL YESO
Es de gran utilidad en diversos campos. Ya en el período Neolítico se utilizaba para unir las
piezas de mampostería, revestir viviendas y moldear figuras. En el Antiguo Egipto se empleó
para sellar las juntas de los bloques de la Gran Pirámide de Guiza. En la Edad Media formó
parte de la decoración en los diferentes períodos. Además, del yeso se obtiene ácido sulfúrico.
Triturado y sin fraguar es empleado en la agricultura para la limpieza (elimina los metales
pesados) y fertilización de los suelos (es rico en calcio y azufre). Sustituye el sodio por calcio,
mejorando la estructura del terreno sin aumentar el PH, como lo hace la cal. Su valor
neutralizante es 0, por lo que permite el adecuado crecimiento y desarrollo de las plantas
desde su raíz. Al natural, su componente principal es el sulfato de calcio y dos moléculas de
agua.
Molido y cocido en hornos especiales, se desprende totalmente del agua para dar lugar al yeso
que se emplea en la industria de la construcción como pasta de agarre, juntas, guarnecidos y
revoques; también como materia prima para estucos, cemento portland (como elemento
retardador del fraguado) y paneles de yeso prefabricados, entre otros.
MÁS SOBRE SU UTILIDAD
Según su utilidad será la temperatura ordinaria a la que debe ser sometido, ejemplo: Es llevado
a 200º para obtener el yeso para la fabricación de estucos; o de 800º a 1000º para su empleo
como yeso hidráulico o de pavimento. En este caso, sus características serán óptimas. Un
material duro, resistente, no poroso y con un mínimo porcentaje de absorción de agua.
Se clasifica por tipos I: Corriente, II: Paris, III: Extra duro, IV: Densita y V: Sintético,
dependiendo de su grado de cocción, dureza y empleo. Ya antes se ha hablado de su
clasificación natural, agrícola, artesanal, industrial, con o sin aditivos (estos modifican las
propiedades del mineral para convertirlos en yesos especiales).
El yeso es conductor del calor y la electricidad. Por eso es también empleado en las
construcciones -en interiores- como aislante térmico.
Con este mineral se elaboran tizas para la escritura, moldes para el vaciado y reproducción de
esculturas y moldes de dentaduras utilizados con fines terapéuticos y quirúrgicos en
odontología.