Enero de 1976: la Chrysler en Huelga
TALLER DE HISTORIA DEL PCE "MARUSIA"
Antonio Ortiz Mateos
En el invierno de 1975-76, se produce en Madrid uno de los más
importantes procesos de huelgas vivido durante el franquismo,
participando en ellas cerca de 400.000 trabajadores, pertenecientes
a la práctica totalidad de sectores productivos y de servicios: metal,
construcción, transportes, banca, seguros, artes gráficas, químicas,
etc. ¿Cómo se había llegado a ello, cuáles eran sus objetivos?
En un marco caracterizado por la crisis definitiva del régimen de
Franco, la vida laboral madrileña vendrá marcada, en los primeros
meses de 1975, por las movilizaciones de solidaridad con los
dirigentes de CC.OO. condenados a largas penas de cárcel en el
proceso 1001 y la preparación de las próximas elecciones
sindicales.
El 6 de febrero de 1975, más de 6.000 personas, la mayoría
metalúrgicos se concentraron a las puertas de la cárcel de
Carabanchel, intentando varios representantes sindicales
entrevistarse con el director de la prisión. Durante los días 10 y 11,
más 30.000 metalúrgicos participarán en las acciones de solidaridad
convocadas: paros, concentraciones, marchas...
Dadas las limitaciones impuestas por el Decreto de “congelación
salarial”, adoptado por el gobierno el 8 de abril de 1975, su
derogación se convertirá en uno de los objetivos de las
movilizaciones obreras habidas a lo largo de 1975, como pone de
manifiesto la convocatoria dirigida “A todos los trabajadores de
Madrid y a la opinión pública”, (1) realizada el 16 de mayo de 1975
por “vocales nacionales y provinciales, enlaces y jurados de
empresas” de los diversos sectores productivos, para:
“[...] unificar todas nuestras luchas el día 4 de junio, manifestando
pública y colectivamente nuestra protesta, en las formas que
veamos más conveniente en cada empresa.
- Contra el Decreto de congelación salarial, por un salario mínimo
de 600 pesetas diarias.
1
- Contra el paro y la carestía de la vida.
- Por un Sindicato democrático, de los trabajadores por los
derechos de reunión, expresión y huelga”.
Según señalan José Babiano y J. Antonio de Mingo, a diferencia de
las celebradas cuatro años antes, en 1975 existió una mayor
unanimidad respecto a la participación en las elecciones sindicales,
articulándose a través de la constitución de las llamadas
Candidaturas Unitarias y Democráticas, en las que se incluirían,
junto a militantes de las distintas organizaciones políticas,
particularmente del PCE, a trabajadores “independientes”. Las
elecciones arrojaron los mejores resultados obtenidos hasta
entones por las candidaturas auspiciadas por las CC.OO.,
“superando en la primera vuelta el cincuenta por ciento de los
puestos en disputa en el metal y en torno a esa proporción en la
construcción, banca, seguros, artes gráficas, enseñanza, transporte
y sanidad.” (2)
La principal tarea de los dirigentes sindicales recién elegidos será la
negociación de aquellos convenios colectivos que espiraban a
finales de año -dos terceras partes del total-, exigiendo subidas
salariales que les compensara de la pérdida del poder adquisitivo
provocada por la fuerte inflación de 1975. (3)
El 14 de noviembre de 1975, el Consejo de Ministros prorrogaba el
decreto de congelación salarial: los acuerdos entre los trabajadores
y los empresarios en ningún caso podían sobrepasar en tres puntos
el tope del índice del coste de la vida. La negociación se prevía
dura, con una patronal parapetada en la crisis económica que
atravesaba el país y la ley y una clase obrera no dispuesta a ceder
en sus demandas: económicas, sociales y políticas.
Con el objetivo de una huelga general que forzara la ruptura,
evitando una salida “pseudodemocrática” liderada por la burguesía,
durante el mes de diciembre, las organizaciones sindicales
-especialmente CCOO- iniciarán un proceso de paros, reuniones de
cargos sindicales y asambleas de trabajadores, con el fin de
aprobar las plataformas reivindicativas y elegir los representantes
que negociaran con la patronal.
El 4 de diciembre se reúnen en Getafe representantes de los
trabajadores de las principales fábricas, decidiendo en asamblea
comenzar un movimiento huelguístico general. (4) Es el comienzo
2
de las huelgas, movilizaciones, concentraciones y manifestaciones
que tendrán lugar en Madrid a lo largo de casi dos meses. (5)
Junto a la exigencia de aumentos salariales, las plataformas
reivindicativas de las distintas ramas y empresas incluían la
exigencia de de derechos políticos y sindicales, el rechazo al
sindicato vertical, y la amnistía, así como medidas destinadas a
paliar la grave crisis económica que atravesaba el país, como los
despidos, los expedientes de crisis o el desempleo. La Gaceta de
Derecho Social (6) englobaba todas ellas en una tabla común o
“superplataforma”, expresión del salto dado por el movimiento
obrero en los últimos años.
Como señala José María Marín, en la “extensión y fortalecimiento
de las huelgas” jugaron un papel muy importante los cargos
sindicales elegidos en las últimas elecciones, capaces de organizar
“empresa por empresa y sector por sector” las futuras
movilizaciones, así como “la capacidad demostrada por los
dirigentes de CCOO para buscar fórmulas flexibles de organización
y representación”: en unos casos serán los jurados de empresa o
los vocales de las UTT, ratificados por los trabajadores, quienes
negocien y representen a los trabajadores; en otros, “comisiones
asesoras” o “negociadoras” elegidas en asambleas. En segundo
lugar, “la capacidad del movimiento obrero organizado en las
grandes empresas del metal”, punto de referencia de otros sectores
en huelga. En tercer lugar, la importancia de los conflictos en las
áreas industriales madrileñas “que se convirtieron en auténticas
‘zonas liberadas’”, donde el movimiento vecinal y ciudadano “fue
capaz de arropar a los trabajadores, haciendo posible el
mantenimiento de huelgas generalizadas”, caso de los barrios de
Villaverde y Méndez Álvaro, o de los pueblos de Getafe, Torrejón,
Alcalá de Henares, San Fernando, Coslada o San Sebastián de los
Reyes. Por último, la huelga de los trabajadores del Metro. (7)
Entre los días 10-18 de diciembre pararon en Madrid alrededor de
100.000 personas, fundamentalmente trabajadores de las grandes
empresas del metal (Standart, Chrysler, CASA, Kelvinator, Pegaso,
etc.), obreros de la construcción, empleados de banca, seguros y
telefónica y los 8.000 taxistas madrileños. En la tarde del día 11,
más de mil trabajadores ocupan el Sindicato Provincial, celebrando
una asamblea donde cada rama informa de la marcha de los paros.
Poco antes de Navidad eran 150.000 los trabajadores en huelga.
3
El 6 de enero, los trabajadores del Metro de Madrid se pusieron en
huelga. A las pocas horas, en sesión extraordinaria, el Consejo de
Ministros amenazaba con “militarizar” a los trabajadores,
sustituyendo a los huelguistas por personal militar, el cual puso en
circulación el día 7 algunas líneas del Metro, y el envío de cartas
individuales de militarización a los trabajadores.
A partir del día 7, el paro se extendió por todo Madrid, alcanzando
en la semana del 11 al 18 de enero a más de 350.000 trabajadores:
100.000 metalúrgicos, 90.000 obreros de la construcción,
numerosos centros de la Compañía Telefónica, 15.000 empleados
de la banca, 6.000 trabajadores de Artes Gráficas, 4.000
funcionarios de Correos, numerosas entidades del sector de
Seguros, 2.300 trabajadores de la Compañía Internacional de
Coches Camas, RENFE, etc.
Paralelamente se produce una oleada de manifestaciones, sobre
todo en las zonas industriales. El día 7, a las ocho de la mañana,
una multitud de trabajadores se concentraban en Atocha, la mayoría
obreros de Standard que recorrían las calles informando de su
situación, pidiendo dinero para la caja de resistencia y exigiendo a
gritos la amnistía, el fin del paro obrero y el de los topes salariales.
Por la tarde, tras realizar una asamblea en la fábrica salieron en
manifestación desde la factoría de Rodríguez del Prado, por el
Paseo de las Delicias. La policía no tardaría en intervenir con gases
lacrimógenos y balas de goma. Los trabajadores retrocedieron
hacia Legazpi para encontrarse con los trabajadores de Chrysler y y
Standard-Villaverde que venían en marcha por la carretera de
Andalucía, enfrentándose con la policía que trataba de impedirles
“cruzar” el Manzanares.
En los días siguientes, las manifestaciones se trasladan a la Gran
Vía y Alcalá, participando en ellas miles de trabajadores del metal,
la construcción, la banca y los seguros. El día 9, en Getafe, más de
18.000 personas ocuparon prácticamente la ciudad. El día 12, en
los alrededores de la Puerta del Sol se produce una auténtica
batalla campal entre miles de manifestantes y la policía. El día 16,
con el apoyo de las asociaciones de vecinos, amas de casas y una
parte importante de los párrocos y sacerdotes, se produce una
huelga general que paraliza Getafe. (8) El día 20, más de 10.000
personas, convocadas por la Junta Democrática, la Plataforma de
Convergencia y diversas entidades, fueron dispersadas por las
fuerzas antidisturbios en los alrededores de la plaza de Colón.
4
Además de estas movilizaciones, durante todo el tiempo tienen
lugar numerosas asambleas en las que participan miles de
trabajadores -en las fábricas, en las plazas, en los estadios de
fútbol, en las parroquias, ante las puertas de los juzgados, en los
locales de la Organización Sindical, etc.-.
A pesar de actuar con extremada contundencia -detenciones de
dirigentes obreros, desalojo de fábricas e iglesias, movilización de
trabajadores del Metro, militarización de los de Correos y RENFE-,
en muchas ocasiones el gobierno se vio desbordado por los
acontecimientos. Tales actuaciones, junto a los cierres patronales y
los cerca de 40.000 sancionados con despido o suspensión de
empleo y sueldo, obligaron a los dirigentes sindicales a un repliegue
táctico, optando por la negociación empresa por empresa.
Asimismo, fijaron como condiciones para la vuelta al trabajo que no
hubiera sanciones ni despidos y que todos los detenidos fueran
puestos en libertad. (9) El 26 de enero, los trabajadores de
Standard-ITT se reintegraban a sus puestos de trabajo, y en días
sucesivos el resto de los trabajadores que aún permanecían en
huelga.
A continuación veremos como se vive este proceso en Chrysler
España, S.A., una de las principales empresas del sector del metal
de la época, con 11.650, y una amplia experiencia sindical, puesta a
prueba en las movilizaciones llevadas a cabo a lo largo de la
década anterior en Barreiros, empresa que sería comprada en xxxx
por la multinacional americana: entre otras, destacar la huelga de
1966, en respuesta a la detención de varios trabajadores de la
empresa, y la de 1970, saldada con el despido de varios
trabajadores, (10) lo que supuso el descabezamiento de la actividad
sindical en Chrysler durante varios años.
ANTECEDENTES
Según testimonio de Eusebio Calle, responsable del PCE en
Chrysler, al inicio de 1975, Comisiones Obreras contaba con unos
100 activistas, (11) a los que habría que sumar algún otro en la
órbita del PTE. (12) Junto a las movilizaciones de solidaridad con
los condenados en el Proceso 1001, o contra la congelación
salarial, su principal tarea fue la preparación de las elecciones
sindicales, convocadas para el 13 de junio, las cuales, dado el
momento político que se vivía, se juzgaban de gran importancia.
Para su coordinación, los responsables del PCE en las principales
5
empresas de la zona sur -Standard, Chrysler, Marconi, Hierros
Madrid, Vers, Boetticher...- solían mantener frecuentes reuniones, a
las que asistían entre otros dirigentes madrileños Víctor Díaz
Cardiel, Adolfo Piñedo, Agustín Moreno, Luis Lucio Lobato o Simón
Sánchez Montero.
A pesar de las maniobras realizadas por la dirección de la empresa,
como cambiar a varios dirigentes sindicales de planta, llevándoles
donde fueran menos conocidos para dificultar su elección, las
candidaturas auspiciadas por CC.OO. consiguieron un notable
éxito, obteniendo entre un 80 y un 90 por ciento de los enlaces
sindicales en el conjunto de Chrysler. A excepción de oficinas y
vigilancia, donde ganaron los candidatos propiciados por la
empresa, los de CC.OO. ganaron en el resto de las secciones:
Simca, Dodge, prensa, fundición, motores, servicios auxiliares,
parque, ejes y suspensiones -Gisa-, taller térmico, taller galvánico,
engranaje y camiones.
Dado el sistema electoral, en la segunda fase, la elección del
Jurado de Empresa, serán los “candidatos de la empresa” quienes
obtengan la mayoría: 7 de sus 12 miembros, los seis de técnicos y
administrativos y uno de oficiales. Tras el nombramiento de C.
Villamarín Iglesias, coronel retirado del Ejército, como presidente, el
Jurado quedó formado por: (13)
Técnicos: Carlos J. González San José, secretario del Jurado, Juan
J. Cerratos García y Ángel García Cornejo.
Administrativos-oficinas: Rogelio J. Menchaca Cotero, Manuel
Martínez Pérez, y Alejandro Martínez Ramón.
Oficiales: José Gómez Pacheco, Esteban Labrador Fermoso
(CC.OO.) y Eustaquio Rodríguez Nombela (PCE/CC.OO.).
Especialistas y no cualificados: Eusebio Calle (PCE/CC.OO.), José
Blanco Martos (PTE) y Manuel Martínez Selfas (CC.OO.).
A iniciativa de los representantes de los trabajadores, y el
asesoramiento del despacho de abogados laboralistas sito en la
calle Alcalá, 151 -Ricardo Bodas, José L. Martínez Jerez, Enrique
Lillo...-, el Jurado de Empresa, recogiendo la opinión del conjunto
de los trabajadores de la Chrysler, redactó un “Anteproyecto de
convenio colectivo de Chrysler España, S.A.”, haciendo públicas el
9 de noviembre sus mejoras más significativas:
“1.- Clasificación y valoración de los puestos de trabajo.
6
2.- 1.880 horas anuales.
3.- Trienios con un valor de 750,- Pts. para cada uno de los
productores.
4.- I.R.P.F. por cuenta de la Empresa.
5.- Suplemento de 2.000,- Pts. mensuales para los productores de
Fundición y 400,- Pts. para todos los productores que trabajen en
“cadena”.
6.- 40% sobre el salario base para el turno de noche.
7.- 3 pagas extraordinarias completas, una de ellas en dos abonos.
8.- 100% del salario desde el primer día de baja.
9.- Jubilación a los 60 años, con el 100%.
10.- 500,- Pts. de ayuda escolar para los hijos de los productores
comprendidos entre los 4 y los 16 años.
11.- Ampliación de préstamos para viviendas hasta 200.000,- Pts.
12.- Constitución de un nuevo Grupo de Empresa.
13.- Descuento del 25% sobre el precio Franco Fábrica, para los
productores que adquieran vehículos nuevos de la Compañía y el
30% en accesorios sobre el precio de coste.
14.- Revisión trimestral de salarios de acuerdo al porcentaje de
carestía de vida más dos enteros.
15.- 50% del salario mensual para quienes cumplen servicio militar
y tienen cargas familiares, y el 25% para quienes no tienen cargas.
16.- Negociación de la readmisión de despedidos por cuestiones
laborales.
17.- Incremento salarial anual de 1.551.582.398,- Pts. (27.000.- Pts.
mensuales para el especialista).” (14)
Días más tarde la “parte económica”, es decir la empresa,
contestaba a los trabajadores. En su respuesta, tras destacar el
incremento anual que supondría la propuesta presentada por los
trabajadores -3.700 millones de pesetas-, así como las limitaciones
impuestas por el decreto de “congelación salarial”, concretaba sus
propuestas de convenio colectivo, posponiendo la discusión del
resto del articulado:
“1º) En cuanto a lo económico: Otorgar la máxima mejora salarial
establecida en el Decreto mencionado y efectuar el reparto de esa
mejora de acuerdo con la Representación Social.
2º) En cuanto a la jornada: dado que consideramos un avance
social el hecho de contar con una serie de sábados libres, juzgamos
imprescindible aumentar el número de esos sábados manteniendo
la jornada diaria en 7 horas 58 minutos y estableciendo un número
anual de horas de 1.992 para el personal de fábrica y el mismo
7
número de horas que tenemos actualmente para el personal de
oficinas.” (15)
Cuando se empezaban a negociar las condiciones del convenio
colectivo, el presidente de la Unión de Trabajadores y Técnicos
(U.T.T.) del Sindicato Provincial, José Bañales, prohibía a la
representación sindical de Chrysler España difundir entre los
trabajadores una hoja informativa en la que, entre otros temas,
ofrecía datos sobre la marcha de la empresa: la de mejor situación
económica y más bajos salarios del sector. Por tal motivo, varios
abogados laboralistas se dirigieron por carta al ministro de
Relaciones Sindicales, mostrando su indignación por tal actitud, la
cual limitaba el derecho de los representantes sindicales a la hora
de informar a los trabajadores, según establecían los artículos 2º, f)
y 18 del decreto de Garantías de cargos sindicales. (16)
Fijadas las posiciones de las partes ante el nuevo Convenio
Colectivo, dos hechos marcarán la negociación: la explosión que
tuvo lugar en la planta de engranajes el 17 de noviembre, con tres
obreros muertos y seis heridos graves, y la prórroga de la
congelación salarial hasta el 31 de diciembre de 1976.
El 17 de noviembre de 1975, una explosión en la planta de
engranajes de la factoría Chrysler España, en la carretera de
Villaverde, ocasionó la muerte de tres trabajadores -Leonardo
Martínez Jareño, Melquiades Sánchez Ruiz y Francisco Sánchez
Bueno- y heridas graves a seis: Ruperto Novoa, Francisco Rebollo,
Juan Alcalde, Francisco Tomás Sánchez, José Zapata y Néstor
García. (17) El impacto de este hecho, y en particular la emoción
generada durante el posterior entierro de las víctimas, propiciará un
clima de unidad entre los trabajadores y de lucha que se
manifestará en jornadas posteriores, según testimonio de varios de
los trabajadores consultados: Manuel Martínez Selfas y Julio
Misiego. (18) En señal de duelo, se para la fábrica, pidiéndose
responsabilidades a la multinacional y garantías para reanudar la
actividad. El 5 de diciembre más de 2.000 trabajadores asistieron al
funeral, celebrado en la iglesia de San Félix en la U.V.A. de
Villaverde. Al terminar, todos los asistentes se dirigieron en
manifestación hasta la Delegación de Sindicatos de Villaverde Alto,
profiriendo diversos gritos como “seguridad en el trabajo”, “amnistía-
libertad”, “abajo los topes salariales, “unidad”, “el pueblo unido
jamás será vencido” y “sindicato obrero”. La policía, presente en los
alrededores de la iglesia, escoltó a los manifestantes, mezclándose
8
con ellos para dividirlos en grupos, no produciéndose ningún
enfrentamiento. (19)
El 18 de noviembre se publicaba en el “Boletín Oficial del Estado”
un decreto prorrogando las medidas previstas en la disposición
adicional tercera de la ley del 19 de diciembre de 1973, de
convenios colectivos sindicales de trabajo, conocido como “decreto
de congelación salarial”. El 8 de diciembre, el Comité ejecutivo de la
Unión de Trabajadores y Técnicos (U.T.T.) del Metal hacía público
un comunicado, en el que mostraba su oposición al citado decreto y
su disposición a luchar contra el mismo, dado su impacto en orden
a la negociación colectiva en curso, afectando tanto al convenio
provincial como a los convenios de las principales empresas
metalúrgicas madrileñas, al limitar las posibilidades de negociación
de los trabajadores. Igualmente, el Comité Ejecutivo de la U.T.T. del
Metal solicitaba la ampliación del indulto real a todas las sanciones
laborales impuestas con anterioridad al 25 de noviembre. (20)
El 9 de diciembre los medios de comunicación se hicieron eco de la
reunión mantenida por los miembros de comisión deliberadora del
convenio colectivo de Chrysler España, S.A., con la representación
empresarial, para tratar de delimitar la plataforma inicial de acuerdo.
Por expreso deseo de la Compañía, la representación social estuvo
acompañada de asesores técnicos, que tomaron parte activa en la
negociación. (21)
El 10 de diciembre, unos 20.000 trabajadores pertenecientes al
ramo del metal protagonizaron paros de diversa duración: Standard,
FEMSA, Intelsa, C.A.S.A., Kelvinator... El día 11, las fuerzas de
Orden Público procedían a desalojar a los cuatro mil trabajadores
de Chrysler España del turno de la mañana, tras decidir en
asamblea permanecer en paro como señal de protesta por la
ruptura de las negociaciones. Por la tarde, al persistir los
trabajadores en la actitud de paro, tuvo lugar un segundo desalojo
policial de las instalaciones, a solicitud de la compañía. (22)
El día 12, el paro afectó a la totalidad de la plantilla de Chrysler
España, unas 12.000 personas. Por la mañana, a las siete, tuvo
lugar una asamblea de fábrica, en la que se decidió continuar en
situación de paro, como protesta por el contenido de la contraoferta
empresarial en materia del convenio colectivo. A las ocho y media,
la Policía procedió a desalojar la factoría, ordenando la salida de los
trabajadores. A media mañana se celebró –sin avenencia- el acto
9
de conciliación sindical, por lo que las negociaciones para el
convenio quedaron definitivamente rotas, sometiéndose ambas
partes a las normas de obligado cumplimiento, laudo, que dicte en
su día el Ministerio de Trabajo. Por la tarde, en reunión
extraordinaria, el Jurado de empresa acordó restablecer la
normalidad laboral. Tal decisión sería refrendada al día siguiente
por los trabajadores en asamblea. (23)
Sin embargo, la vuelta al trabajo no supondrá el fin de las
movilizaciones, continuando con las asambleas y paros. Así, el 2 de
enero, al término del turno de la mañana, cerca de 4.000
trabajadores de la empresa Chrysler España, S.A., celebraron una
asamblea informativa en la que se abordaron diversos aspectos de
la problemática laboral, debatiéndose especialmente un escrito
dirigido al presidente de la U.T.T. del Sindicato Provincial del Metal,
en el que se solicitaba el cese de siete miembros del Jurado de
Empresa por considerar que eran poco representativos de los
intereses de los trabajadores. (24) El objetivo del cese era provocar
un crisis de representación, “rompiendo” con el Sindicato Vertical, y
la posterior creación de un Consejo Obrero, formado por
trabajadores elegidos por las diferentes plantas en colegio único.
(25)
En relación con el laudo arbitral, el domingo 2 de enero, ochenta
trabajadores de la Chrysler se encerraban en la parroquia de San
Félix, del barrio de la U.V.A. de Villaverde, exigiendo la anulación de
las sanciones impuestas a los trabajadores, así como de las 1.700
cartas de sanción preparadas por la empresa. Junto a
reivindicaciones relacionadas con el convenio colectivo, los
trabajadores encerrados solicitaban la supresión de los contratos de
trabajo eventuales, una amnistía general, Sindicato obrero y la
dimisión de siete miembros del Jurado de empresa, cuya actuación
era considerada no representativa. (26)
Terminaban su nota puntualizando que el lugar elegido para el
encierro se debía a que la parroquia de San Félix se encontraba
ubicada en una zona eminentemente obrera, con todo tipo de
problemas humanos, económicos, sociales, familiares y morales.
(27) Será ésta una preocupación constante a lo largo de todo el
conflicto, lo que les granjeará el apoyo de los vecinos del entorno,
como recuerda Mª Prado de la Mata, vecina de Villaverde y
actualmente presidenta de la Asociación de Vecinos de San
Cristóbal de los Ángeles: “En las manifestaciones, dejábamos
10
abiertas las puertas de las casas para que pudieran refugiarse los
trabajadores cuando llegaba la policía”. (28)
El lunes, el número de los encerrados superaba los doscientos,
siendo continua la visita de vecinos y trabajadores de la zona,
proporcionándoles comida, mantas y dinero. Por la mañana
recibieron también la visita del obispo auxiliar de Madrid, don José
Manuel Estepa, quien, tras escuchar a los encerrados, se
comprometió a hacer cuanto pudiera para “posibilitar una vía de
diálogo que conduzca a una rápida solución del problema
planteado”, según recogía el diario INFORMACIONES en su edición
del lunes. (29)
Al día siguiente, al considerar cumplidos los propósitos iniciales de
dar publicidad a sus problemas laborales, los trabajadores dieron
por finalizado el encierro, no sin antes entregar a la parroquia todas
las bebidas que les habían llegado, así como gran cantidad de
alimentos y tabaco para su distribución entre las familias
necesitadas de la U.V.A. de Villaverde. Por su parte los sacerdotes
de San Félix agradecieron a los trabajadores la actitud mostrada:
“No sólo accedieron a nuestra petición –declararon a Cifra- de que
no se fumase en el templo, sino que incluso se negaron a tomar
bebidas alcohólicas, barrieron y fregaron los dos días el local y
jamás interfirieron en las celebraciones litúrgicas programadas en la
parroquia.” (30) Al salir, tras mostrar la firmeza en sus exigencias,
los trabajadores de Chrysler agradecieron públicamente la
solidaridad mostrada por: “Asociación de vecinos de Villaverde Alto
y vecinos en general, Asociación de vecinos del barrio El Progreso,
y las fábricas Standard, Robert Bosch, Santa Clara, Jhon Deere,
C.A.S.A., Citesa, Siemens, y a todo el movimiento obrero que se ha
preocupado por nuestra situación así mismo queremos destacar el
gesto de los trabajadores de Giralt Laporta que se han privado de
todos sus bocadillos entregándolos para nuestro alimento.” (31)
El 7 de enero, los trabajadores de Chrysler salieron en marcha
protestando contra las sanciones y contra el laudo que temían,
convergiendo con miles de compañeros de Standard y otras
fábricas de la zona. En el puente de la Princesa fueron disueltos por
la Policía, que usó gases lacrimógenos y balas de goma. Algunos
grupos se dirigieron hacia el puente de Toledo y, tras ser de nuevo
disueltos, hacia el de Segovia. Durante toda la tarde, fuerzas
antidisturbios mantuvieron vigilados los puentes sobre el
11
Manzanares, y en especial la zona del estadio Vicente Calderón.
(32)
En apoyo de estas movilizaciones, Comisiones Obreras de Madrid
lanzó un manifiesto el día 7 dirigido “A TODOS LOS
TRABAJADORES DE MADRID”, donde, tras hacer un balance de la
situación de conflictividad existente, llamaba a toda la clase obrera
madrileña a luchar contra la congelación de salarios, por la
amnistía, por el sindicato obrero y por las libertades políticas. (33)
A última hora de la tarde del miércoles día 7, un grupo de 1.500
trabajadores de Chrysler España se concentraron ante la
Delegación Provincial de Trabajo, en la calle Princesa, para recabar
información sobre la marcha del laudo laboral. El delegado informó
a una comisión de trabajadores de la decisión arbitral obligatoria
que había dictado aquel mismo día, entregándoles una copia. Tras
proceder a su lectura en una asamblea improvisada en la calle, los
trabajadores se disolvieron pacíficamente. (34) El contenido de la
resolución, tras una serie de considerandos, era el siguiente: (35)
“RESOLUCION DE LA DELEGACIÓN PROVINCIAL DE TRABAJO
DE MADRID DICTANDO DECISIÓN ARBITRAL OBLIGATORIA
PARA LA EMPRESA CHRYSLER ESPAÑA, S.A.
[...] Vistos los preceptos mencionados y los demás de general
aplicación esta Delegación Provincial de Trabajo
ACUERDA
1º.- Mantener la vigencia del Convenio Colectivo Sindical aprobado
por este Organismo en 19 de diciembre de 1973 en todo lo que no
resulte modificado por los apartados siguientes.
2º.- Las retribuciones establecidas en la columna “Total Salario
Bruto Anual”, que se compone de la suma de los distintos
conceptos retributivos del Convenio, se incrementarán en un 17%,
equivalente al aumento experimentado por el costo de la vida en los
12 meses precedentes más tres enteros.
La cantidad de aumento en la nómina total de la Empresa que
resulte de lo anterior, se distribuirá por partes iguales entre todos
los productores, sin distinción de categorías, en las 14 pagas
anuales.
3º.- La presente Decisión Arbitral Obligatoria comenzará a regir a
partir del día primero del presente mes. Si transcurrido un año, no
12
hubiese sido sustituida por un Convenio Colectivo Sindical o nueva
Decisión Arbitral Obligatoria, se prorrogará su vigencia,
incrementándose las retribuciones en un porcentaje igual al que
experimente el costo de la vida durante los 12 meses precedentes
en el conjunto nacional, según los índices elaborados por el Instituto
Nacional de Estadística.
Madrid, 7 de enero de 1976
EL DELEGADO DE TRABAJO”
Tratando de frenar las movilizaciones que llevaban a cabo los
trabajadores en relación con el convenio colectivo, la Dirección de
Personal de Chrysler España, S.A. hacía entrega al Jurado de un
escrito en el que amenazaba con “hacer efectivas las medidas
disciplinarias oportunas en el caso de que tuviesen lugar nuevas
asambleas o paros”. (36)
El día 9 se sucedieron las manifestaciones en la zona industrial del
sur de Madrid. Tras realizar una asamblea en la empresa, los
trabajadores de Standard se dirigieron a la plaza de Villaverde,
donde se encontraba la Delegación Sindical, uniéndoseles diversos
grupos de trabajadores de la zona (Marconi, Vers y Boetticher).
Tras celebrar una asamblea conjunta, decidieron unirse a los
trabajadores de Chrysler, que se encontraban reunidos en
asamblea en el interior de la fábrica en solicitud de la readmisión de
seis trabajadores -entre ellos un vocal provincial y tres enlaces
sindicales- despedidos. La actuación de la Policía Armada fue
contundente, lanzando numerosas granadas de humo, primero
contra los manifestantes y, una vez disueltos éstos, contra los
trabajadores de Chrysler, desalojándoles de la factoría. A las siete
de la tarde, grupos de trabajadores de diversas empresas
madrileñas intentaron manifestarse en la Gran Vía, dando gritos de
“Unidad” y “¡No a la congelación salarial!”. Acosados por las fuerzas
del orden, un grupo se dirigió hacia Preciados y otro hacia Princesa.
(37)
En un intento de descabezar el movimiento huelguístico, aquella
noche fueron detenidos en sus domicilios por agentes del Cuerpo
General de Policía varios representantes sindicales pertenecientes
a la rama del Metal, quienes se habían destacado en los conflictos
laborales de los últimos días. Entre ellos se encontraban: Adolfo
Piñedo, de Standard-ITT; Manuel Valbuena, de Standard;
Ascensión Martín, de Standard; Fidel Alonso Plaza, de
13
Construcciones Aeronáuticas Sociedad Anónima (CASA); Antonio
Varela, de Standard; Rosa Roldán Herrero, de C.A.S.A.; Félix
Alonso de Castro, despedido de Chrysler; Manuel Alarcón Olmedo,
de Siemens; Antonio Galán, Jurado de Siemens; Juan Francisco
Moreno, de Fiat Hispania; José Francisco Serrano, de Seix Barral;
Bautista Pérez, de Kelvinator; Gerardo Díaz, de Kelvinator; Julián
Abad, de Kelvinator; Julián Sánchez, de Electromecánica; Jesús
García, de John Deere; Emilio Alcaraz García, de Taibesa; Ángel
Fernández Lupión, de Pegaso; Ángel Frutos; Ángel F. Vega...
Eusebio Calle, responsable del PCE en Chrysler, evitó su
detención, al no dormir aquella noche en su domicilio, temiéndose
una redad. Efectivamente, a la 1,30 de la madrugada se presentó la
policía en su domicilio derribando la puerta de entrada. (38)
10 DE ENERO: LA CHRYSLER EN HUELGA
El sábado 10 de enero, los trabajadores del Metro madrileño se
incorporaban al trabajo. Sin embargo, lejos de remitir, la
conflictividad laboral se incrementó notablemente, siendo
numerosas las fábricas que permanecieron cerradas o virtualmente
paralizadas, bien por despido de la totalidad o parte sustancial de
las plantillas o como consecuencia de los cierres patronales
llevados a cabo por las Direcciones respectivas, previa autorización
–incluso verbal en algunas ocasiones- de la Delegación Provincial
de Trabajo: al margen de los paros propiamente dichos, el número
de trabajadores que se encontraba imposibilitado de acceder a sus
puestos laborales en la mañana del día 10 ascendía a la cifra de
35.000.
Respecto a las fábricas que optaron por el “lock out” empresarial
frente a la huelga, hay que destacar las filiales españolas de las
multinacionales Standard Eléctrica-I.T.T. (más de 15.000
trabajadores afectados), Chrysler España, S.A. (12.000), Industrias
de Telecomunicación, Sociedad Anónima, Intelsa (3.000), John
Deere Ibérica (1.450) y Kelvinator (1.800), así como la factoría de
Getafe Construcciones Aeronáuticas, Sociedad Anónima (C.A.S.A.)
con 3.200 trabajadores de plantilla, la Sociedad Española de
Metales Preciosos (380) y Electromecánica de Precisión (390). En
todas estas empresas, y como consecuencia del cierre patronal
legal, la totalidad de las plantillas se vería afectada por la
correspondiente medida sancionadora de suspensión de empleo y
sueldo, cuya efectividad se extendía hasta el momento en que, de
14
acuerdo con la autoridad laboral, se procediera a la reapertura de
las respectivas factorías o centros de trabajo. (39)
A continuación, unos siete mil trabajadores de Chrysler bajaron por
la Ciudad de los Ángeles a la carretera de Leganés-Villaverde hasta
la plaza de Villaverde, sede de la Delegación de Sindicatos.
Posteriormente, trabajadores de Chrysler y de Standard se
recluyeron voluntariamente en la iglesia de Beato Juan de Ávila, de
Usera. Poco después se sumaron al encierro trabajadores de
Boetticher y Marconi. Tal y como señalaba en su día la Gaceta de
Derecho Social:
“Se iniciaba así un proceso de solidaridad activa de los trabajadores
madrileños, superando el hecho básico hasta entonces de que la
mayoría de las fábricas se hubieran esforzado en plantear sus
propios problemas limitándose además excesivamente a los puntos
económicos. Pero aquella mañana gélida, con decenas de Guardias
Civiles y policías antidisturbios rodeando la iglesia, llegaba a los
encerrados un caudal incesante de información”. (40)
En la asamblea, con trabajadores de distintas empresas madrileñas,
se propuso, por primera vez, la formación de un comité de huelga
para todo Madrid, iniciativa que no llegó a plasmarse. Si cuajaría la
decisión de llamar el lunes siguiente a la huelga desde la UTT,
debatiéndose su duración.
A primera hora de la tarde unos setecientos trabajadores de
Chrysler España se concentraron frente a la factoría de Villaverde,
siendo disueltos por las fuerzas del orden. La fábrica –que
permanecía cerrada- se encontraba custodiada por la fuerza
pública. En las puertas, grupos de trabajadores, por turnos, hicieron
guardia a lo largo de todo el conflicto, informando a los obreros que
allí acudían de las convocatorias previstas: marchas, asambleas,
encierros, etc.
A las seis y media de la tarde, cerca de 4.000 trabajadores de
Standard, Chrysler y otras empresas, se manifestaron a lo largo de
la Gran Vía madrileña, entre la plaza de España y Callao, ante la
presencia de gran número de personas que hacían cola en las
taquillas de los cines. Los manifestantes gritaban “Abajo los topes
salariales”, “Pan y trabajo”, “Trabajo, si; despido, no” y “Sindicato
obrero”. La Policía no intervino hasta el final de la manifestación,
15
una hora más tarde, en que dispersó algunos grupos y practicó
varias detenciones. (41)
En la tarde del domingo, varios centenares de personas se
manifestaron en la glorieta de las Pirámides, junto al puente de
Toledo, en las cercanías del estadio Vicente Calderón, a la salida
del partido Atlético de Madrid-Real Madrid. Los manifestantes, entre
los que se hallaban numerosos trabajadores del metal, se dirigieron
por el paseo de las Acacias, hacia Atocha, profiriendo gritos de
“unidad, libertad y amnistía”. Poco antes de llegar a Atocha fueron
disueltos por la brigada especial antidisturbios, con gases
lacrimógenos. No se practicaron detenciones, pero se retiraron
numerosos carnets. (42)
El lunes 12 de enero, más de cien mil trabajadores madrileños –
cifra estimada en medios laborales- participaron en las diversas
movilizaciones que tuvieron lugar en Madrid, con paros y
asambleas, concentraciones, desalojos y manifestaciones. Los
sectores más afectados fueron Construcción (unos 50.000 obreros
acudieron a la huelga convocada por organizaciones sindicales
ilegales), Metal (35.000 trabajadores en paro, bien por interrupción
voluntaria del trabajo o como consecuencia de los cierres de las
fábricas respectivas), Banca (10.000 trabajadores de 29 entidades
observaron paros de dos a cuatro horas) y Comunicaciones (10.000
empleados de la Telefónica y un número no determinado de
Correos, pero superior al millar). (43)
El día 12 de enero, diversos representantes sindicales y
trabajadores de Chrysler se dirigían al presidente de la U.T.T. del
Sindicato Provincial del Metal de Madrid, solicitando la convocatoria
y celebración urgente de una asamblea donde poder informar a los
trabajadores del Laudo Arbitral, discutir sobre las medidas y
actuaciones a seguir de cara a la defensa de sus intereses y
reivindicaciones, y acordar unas nuevas bases de diálogo con la
Empresa tras el cierre de las factorías.
En Villaverde Alto, unos cuatro mil trabajadores de la zona, de las
empresas Standard, Chrysler, Marconi, Hierros Madrid, Vers y otras
fueron dispersados por la Policía. Los trabajadores, posteriormente,
en pequeños grupos, recorrieron la localidad.
Desde las siete de la tarde del día 12, el centro de Madrid fue
escenario de sucesivas manifestaciones de trabajadores, que
16
intentaron concentrarse ante el Ministerio de Hacienda y que fueron
dispersados por la Policía Armada, que, en gran número, vigilaba la
zona. En la calle de Espoz y Mina se registraron diversos incidentes
y conatos de manifestación y la Policía utilizó gases lacrimógenos
para dispersar a los manifestantes, que intentaban reunirse en la
Puerta del Sol. Durante toda la tarde fueron continuas las acciones
de los manifestantes en diversos puntos de la Gran Vía, calle de
Alcalá y Cibeles, donde una densa cortina de humo formada por los
gases antidisturbios impedía casi por completo la visión. Los
trabajadores habían redactado un escrito para ser entregado al
ministro de Hacienda, en el que se solicitaba la derogación del
decreto sobre medidas económicas, libertad para los detenidos,
reapertura de las empresas y levantamiento de sanciones. (44)
El mismo lunes, por la tarde, las agencias informativas nacionales
Cifra, Europa Press y Pyresa, citando fuentes competentes,
distribuían una información en la que se aseguraba que las
alteraciones laborales registradas en Madrid “responden a un plan
subversivo y violento preestablecido”. Ninguna de las agencias
citadas identificaba sin embargo la naturaleza de dichas fuentes.
Tal “información” sería desmentida categóricamente por los
representantes de los trabajadores de más de trescientas empresas
madrileñas en rueda de prensa, negando que las jornadas de lucha
que venía manteniendo la clase obrera durante los últimos días en
la capital de España, fueran la consecuencia de una campaña de
agitación política. (45)
El 12 de enero por la tarde, el ministro de Relaciones Sindicales,
Rodolfo Martín Villa, recibía, en su despacho, al Comité ejecutivo de
la U.T.T. del Sindicato del Metal, acompañados por don José
Blanco Martos, de Chrysler España, Domingo García de Frutos, de
Pegaso, y Sixto Muñoz Algaba, de Standard-I.T.T., que le visitaron
para interesarse por la situación de los representantes sindicales
detenidos, entre los que había cuatro vocales provinciales.
El ministro de Relaciones Sindicales manifestó que en el
planteamiento de las reivindicaciones por los cauces laborales
tendrían siempre su apoyo pero que ni él ni el Gobierno aceptarían
retos que afectasen al orden público. Los miembros del Comité
Ejecutivo manifestaron al ministro, las causas que, a su juicio,
habían provocado la situación, entre las que destacaron la actitud
de las empresas al sentirse respaldadas por las disposiciones
17
limitativas de la negociación colectiva. Por último, pidieron al señor
Martín Villa que asumiese el papel de mediador para hacer llegar al
Gobierno las inquietudes expuestas. (46)
Terminada la reunión, los miembros de la Comisión regresaron a la
sede del Sindicato Nacional, donde continuaba el pleno de la Unión,
constituido en sesión permanente. Se decidió convocar a todos los
trabajadores del sector a un paro diario de una hora, de nueve a
diez de la mañana, decidiendo continuar el encierro hasta tanto
fueran atendidas sus reivindicaciones y, muy especialmente, la
puesta en libertad de los dirigentes sindicales detenidos. La Junta
sería interrumpida al día siguiente por decisión expresa del ministro
de Relaciones Sindicales, desalojando el local ordenadamente al
ser requeridos por la fuerza pública. (47)
Al día siguiente, el 13 de enero, el sector madrileño del metal
presentaba una elevada conflictividad, hasta el extremo de que la
situación parecía haber desembocado en un punto crítico difícil de
remontar, dada la postura de empresarios y trabajadores. En el
transcurso de las últimas horas, cerraron sus factorías, sumándose
a las nueve que ya se encontraban en esta situación: Siemens, en
Getafe; Marconi, en Villaverde, con 3.000 obreros; la Empresa
Nacional de Autocamiones, S. A. (ENASA/Pegaso), con 6.000
empleados, y la Unión de Orfebres (antigua Plata Meneses), con
340 trabajadores de plantilla, afectadas todas ellas por paros
parciales en los últimos días.
Por zonas, las más afectadas erna Getafe, en la que los dieciocho
mil trabajadores de su censo permanecían en paro –o sancionados-
y Villaverde, donde hubo huelgas –parciales o totales, según los
casos- en empresas tales como Tafesa, Citesa, Euskalduna,
Ruedarsa, Hierros Madrid, Marconi –que fue posteriormente
cerrada-, Bosch y otras. (48)
En Chrysler, se produjo una asamblea a las siete de la mañana con
participación de unas 4.000 personas, siendo disuelta una hora más
tarde. Posteriormente los trabajadores se encerraron en una iglesia
de la meseta de Orcasitas para protestar por los despidos, siete de
los cuales ocupaban cargos sindicales. Durante la tarde se realizó
una nueva asamblea ante la puerta de la fábrica en Villaverde,
informando el Jurado de la negativa de la empresa, por boca del
Presidente del Jurado, a la anulación de los expedientes cartas de
sanciones, así como de la reunión solicitada al ministro de
18
Relaciones Sindicales “con el fin de tratar de encontrar una solución
positiva al problema de nuestra empresa”. (49) Antes de
dispersarse, se acordó no trabajar hasta que fueran readmitidos los
despedidos y puestos en libertad los detenidos. (50)
El 14 de enero, aparecía en “Boletín Oficial del Estado”, el decreto
de militarización del Servicio de Correos. Tal decisión del gobierno,
afectaba a todos los empleados mayores de dieciocho años,
entrando en vigor inmediatamente. (51)
El mismo día 14, otras siete empresas madrileñas, en su mayoría
pertenecientes al ramo del Metal, cerraron sus puertas: Ibmi, con
1.500 trabajadores; Metal Mazda, con 1.300; Transfesa, de
Villaverde Bajo; Minvielle, en Torrejón; en Fuelabrada, Fraymon;
Uralita, de Getafe, e Industrias Esteban. Con ellas, el número de
factorías afectadas por el “lock-out” alcanzó la veintena, viéndose
afectados por tal medida más de 55.000 trabajadores. (52)
A las diez de la mañana, comenzó un nuevo encierro de los vocales
provinciales del Metal en la sede de la central sindical madrileña,
manifestando su intención de mantener su actitud hasta que fueran
atendidas sus reivindicaciones, entre las que figuraban la inmediata
reapertura de las fábricas clausuradas, readmisión de despedidos,
puesta en libertad de detenidos, etc., así como otras de orden
económico y estrictamente sindical.
En relación con el conflicto en la Chrysler, el 14 de enero se
rompían las negociaciones para el restablecimiento de la
normalidad. Ante la negativa de la Dirección a readmitir a los
trabajadores despedidos, como paso previo para negociar sobre la
norma de obligado cumplimiento y el calendario laboral, los
miembros del Jurado de empresa abandonaron la reunión. (53)
A fin de apoyar la negociación, unos diez mil trabajadores de
Chrysler se concentraron ante la factoría de la empresa, que
permanecía cerrada, siendo disueltos por la Policía. Unos dos mil
trabajadores se recluyeron seguidamente en la iglesia de los
capuchinos en el barrio de Usera, y otras mil quinientas personas lo
hicieron en la de San Mateo. (54)
La jornada del 15, cuarta de huelga generalizada en el Metal, se
caracterizó –al igual que en días anteriores- por una paralización
casi total de las actividades en amplias zonas industriales del
19
“hinterland” madrileño, como Getafe, Villaverde y San Fernando de
Henares, mientras que la huelga adquiría proporciones
considerables en otros puntos, como Móstoles, Alcobendas, Alcalá
de Henares y la zona Este –Ventas- de Madrid. 26 empresas -la
mayoría del sector del Metal- aparecían cerradas por decisión
patronal, con más de 60.000 obreros sancionados con suspensión
de empleo y sueldo como consecuencia del “lock-out”.
Por lo que respecta a la problemática general del conflicto, referido
al abanico de reivindicaciones socio-laborales de los trabajadores
del metal, la única novedad reseñable sería la reunión mantenida
por el ministro de Relaciones Sindicales con los empresarios de
Madrid más directamente afectados por las huelgas, a los que
Martín Villa habría expresado “la necesidad de que la conflictividad
laboral finalice lo antes posible, por lo que se hace necesaria la
máxima colaboración empresarial”. (55)
Paralelamente, la U.T.T. Provincial del Metal tomaba el acuerdo de
abonar con fondos sindicales propios las multas impuestas a los
trabajadores detenidos, manteniendo en pie la convocatoria de una
huelga diaria en todas las empresas del sector hasta el sábado día
17. (56) Sin embargo, antes de que se cumpliera el plazo marcado
en la convocatoria, el delegado sindical provincial de Madrid,
Eduardo Martínez Fernández procedió a suspender dicho acuerdo,
comunicando tal decisión a las empresas afectadas. (57)
Por su parte, la Comisión sindical de Chrysler se mantuvo reunida
durante toda la mañana en el Sindicato, decidiendo permanecer en
éste hasta que la empresa aceptara negociar. (58)
A las siete de la tarde del día 15, unas dos mil mujeres se
concentraron en la calle Goya, ante la puerta principal de Galerías
Preciados. Encabezaban la manifestación las presidentas y
representantes de 25 Asociaciones de Amas de Casa, Asociación
de Mujeres Universitarias y movimientos apostólicos de Madrid, con
pancartas en las que se aludía a la liberación de la mujer, la
carestía de la vida y las libertades democráticas, así como a la
petición de amnistía. (59)
A las diez de la noche del día 15, eran detenidos 120 trabajadores
de distintas ramas productivas madrileñas cuando se hallaban
reunidos en el Grupo Obrero de Estudios Sociales (G.O.E.S.), en la
calle Silva, 20, de la Hermandad Obrera de Acción Católica
20
(H.O.A.C.). Según una nota de la Dirección General de Seguridad,
reproducida por el diario INFORMACIONES: “[...] al parecer, se
estaba preparando la huelga general política de Madrid”. (60)
Funcionarios de la Brigada Social y numerosos efectivos de la
Policía Armada –varios “jeeps” y dos autobuses- hicieron acto de
presencia en la calle de Silva y procedieron a acordonar la zona en
el tramo de la Gran Vía hasta las inmediaciones de la calle de la
Luna. Posteriormente fue totalmente desalojado el inmueble,
procediéndose a la detención de las personas, que en aquellos
momentos se encontraban en el piso cuarto, donde se hallan
instaladas las oficinas de organismos apostólicos filiales de
H.O.A.C. y G.O.E.S. El consiliario diocesano que se encontraba en
los locales intentó comunicarse telefónicamente con el obispo de la
zona, cosa que le fue denegada por la Policía. Posteriormente, la
Policía procedió también al registro en algunos bares de la calle.
(61) Según nota de la Dirección General de Seguridad, 20 de las
personas detenidas fueron puestas a disposición del Juzgado de
Orden Público, y el resto en libertad “antes de las setenta y dos
horas”. (62)
El viernes 16 la situación de conflictividad experimentó un giro
significativo, iniciando los dirigentes sindicales un repliegue táctico
que evitara el descabezamiento del movimiento obrero, trasladando
la negociación empresa a empresa. Así, flexibilizando su anterior
postura, la U.T.T. del Metal condicionaba la normalización a tres
únicos requisitos: reapertura de las fábricas, fijación de un plazo por
parte de las empresas para la reanudación de las negociaciones
salariales y, por último, que no se procediera a la aplicación de
sanciones, con anulación de los despidos que hubieran podido
producirse y la puesta en libertad de los detenidos. (63)
El día 16, alrededor de 2.200 trabajadores de Chrysler España, que
se habían encerrado en la iglesia de San Andrés, de Villaverde, en
la calle Oxígeno, 13, fueron desalojados por la policía. Los
trabajadores se habían reunido en la iglesia a las ocho de esta
mañana y el desalojo se produjo aproximadamente a las diez y
cuarto. (64)
Por su parte, la Unión de Empresarios del Sindicato Provincial del
Metal hacía publica en la tarde del viernes una nota en la que
negaba toda responsabilidad en el conflicto, amparándose para ello
en la legalidad vigente, señalando que la mayoría de las causas del
21
conflicto, como la derogación del “incorrectamente” denominado
Decreto de Congelación Salarial, en ningún caso podían ser
“facultad de las empresas”, al quedar fuera de sus competencias.
Asimismo justificaban los empresarios las medidas adoptadas: “Las
sanciones disciplinarias impuestas, los desalojos y posterior cierre
de empresas que se han producido lo han sido en aplicación de las
disposiciones vigentes y como consecuencia de la necesidad de
mantener el orden y la seguridad de las personas y de los bienes”.
Terminaba la nota “amenazando” con un descenso de las
inversiones y el empleo en el sector industrial “ante la creciente
inseguridad actual”. (65)
Continuando con la represión ejercida sobre el movimiento obrero,
en la madrugada del sábado fueron detenidas un total de 55
personas, abogados laboralistas pertenecientes a distintos
despachos de Madrid en su mayoría, cuando se encontraban
reunidas en un chalet de la calle Mesena, en Ciudad Lineal,
propiedad de José Ignacio Montejo. Entre los detenidos figuraban
los abogados doña Manola Carmena, Cristina Almeida, Alisa
Maravall, Fátima Macho, Javier López, Rafael Company, Antonio
Doblás, Javier Sauquillo, Héctor Maravall, José Luis Núñez Casal y
otros varios; igualmente fueron detenidos el marido de Manuela
Carmena, Eduardo Leila, miembro de la Junta de gobierno del
Colegio de Arquitectos; varios economistas y el periodista Ángel
Mullor, jefe de Prensa de los despachos laboralistas de Madrid.
Todos ellos serían puestos en libertad en las veinticuatro horas
siguientes.
CHRYSLER: APERTURA Y CIERRE
Ante el anuncio de apertura de la empresa el lunes 19 de enero,
junto a las de Isodel, Metal-Mazda y Uralita, el domingo 18, los
trabajadores de Chrysler celebraron una asamblea en la Institución
Sindical Virgen de la Paloma, decidiendo por amplia mayoría no
reintegrarse al día siguiente al trabajo, en apoyo de sus peticiones
de que no hubiera despidos, fueran puestos en libertad los
trabajadores detenidos y que la empresa les abonara los días no
trabajados.
El lunes, sólo entró al trabajo un 20 por ciento del primer turno,
abandonando la factoría ante la actitud del resto de los
compañeros. La fuerza pública, con abundantes efectivos
antidisturbios, se situó en las inmediaciones de la fábrica y en
22
algunos puntos de Villaverde, disolviendo las concentraciones de
trabajadores. (67)
Al no reanudarse la actividad laboral, las factorías de Chrysler en
Villaverde fueron de nuevo clausuradas, por tiempo indefinido. Con
relación al cierre, la empresa hizo pública una nota, calculando las
pérdidas de la compañía, desde el 10 de enero, en 288 millones de
pesetas. En este tiempo, se habrían dejado de fabricar unos 3.000
vehículos, sobre todo del modelo “SIMCA 1200”, viéndose asimismo
sus programas de exportación y producción de equipos. Finalmente,
la nota anunciaba que la dirección comunicaría mediante carta a
sus productores cuál era su situación respecto a los puestos de
trabajo, anuncio interpretado en medios sindicales como un aviso
de que se iba a proceder a la aplicación masiva de sanciones y
despidos. (68)
En la mañana del día 20, mientras una representación de los
enlaces y Jurados de empresa de Chrysler se encontraba en los
locales del Sindicato, en espera de que la empresa les llamara para
iniciar negociaciones, los trabajadores se concentraron ante las
puertas cerradas de la factoría, y posteriormente en una iglesia de
la plaza Elíptica, en Usera, exigiendo la reapertura de los centros y
la supresión de las sanciones, como condición para reincorporarse
al trabajo. (69)
Por la tarde, el ministro de Relaciones Sindicales, Martín Villa,
recibió a una Comisión de vocales del Sindicato Provincial del
Metal, quienes solicitaron su intervención ante las empresas para
que éstas abrieran de nuevo sus factorías y que no sancionaran a
los obreros en paro. (70) Martín Villa dejaría claro que n iba a haber
negociación global sino por rama, fundamentalmente en el Metal.
A últimas horas de la tarde, 10.000 personas intentaron
manifestarse en la plaza de Colón, adhiriéndose a un acto en
petición de amnistía y libertades democráticas convocado por la
Junta Democrática y la Plataforma de Convergencia Democrática.
(71)
Al día siguiente de la reunión con Martín Villa, se reunieron sendas
delegaciones de la Unión de Empresarios del Sindicato Provincial
del Metal y de la Unión de Trabajadores y Técnicos, (72) a la
búsqueda de una solución negociada. Como base para un posible
acuerdo, los trabajadores plantearon: la reapertura de centros, la
23
anulación de sanciones y despidos, la puesta en libertad de los
trabajadores detenidos, la desmilitariazación de Correos y Renfe y
el inicio de las negociaciones pendientes sin sujeción a topes
salariales. Las conversaciones finalizaron sin acuerdo, al insistir
algunos empresarios –concretamente los representantes de John
Deere, Wafuis, Odag Vers y Chrysler– en el mantenimiento de las
sanciones impuestas con motivo de los últimos conflictos. (73)
El jueves 22, a última hora de la mañana, se hicieron públicas las
sentencias de las Magistraturas de Trabajo números 2 y 3 de
Madrid levantando las sanciones de suspensión de empleo y sueldo
que la empresa Chrysler España, S.A. había impuesto, con carácter
cautelar, a cuatro representantes sindicales: Eusebio Calle Serrano,
vocal jurado; Agustín Barrús, enlace sindical (vistos por la
Magistratura número 3); José Blanco Martos, vocal jurado, y Sixto
Arenas, enlace sindical (por la Magistratura número 2) . (74)
Los magistrados dispusieron el levantamiento de las sanciones por
considerar que la empresa no aportó pruebas para demostrar que
los encartados habían faltado contra la seguridad y disciplina
colectiva, de acuerdo con lo previsto en la ley para esos casos.
Desde las 10,30 de la mañana se habían congregado dentro del
recinto de la Magistratura de Trabajo, en los patios adyacentes y en
el exterior del edificio unos dos mil trabajadores de la empresa,
quienes esperaron hasta pasadas las dos y media de la tarde a que
se diese a conocer la segunda sentencia favorable a los
trabajadores. (75)
Para estar informados de la evolución de los acontecimientos y
adoptar las medidas que consideraran adecuadas los trabajadores
de Chrysler continuaron reuniéndose en los días siguientes. El 23
de enero, cinco mil trabajadores de la compañía lo hacían en la
parroquia de Santo Domingo, en Aluche, en donde se informó de
que un centenar de trabajadores habían recibido cartas de despido;
en algunos casos, según se afirmó en la asamblea, la notificación
se había llevado a cabo mediante el oportuno requerimiento
notarial. Se informó igualmente de que la empresa había
manifestado su disponibilidad de negociar con los trabajadores en
un local sindical, cuya concesión no había resultado posible hasta el
momento. La asamblea fue disuelta a requerimiento de la Guardia
Civil. El 24 de enero lo harían en la iglesia de la Beata María de
Jesús, en Legazpi. (76)
24
El 24 de enero, la dirección de Chrysler España S.A. hizo pública
una nota en la que señalaba no haber decidido aún el momento en
que se produciría la convocatoria al trabajo, al no existir las
condiciones para su reanudación, ni la modalidad de dicho
llamamiento. Salía así al paso de las noticias relativas a un
mantenimiento de las sanciones impuestas con motivo de los paros,
manifestando: “Nuestra postura, a este respecto, permanece
invariable. Si tras la reapertura se trabajase con normalidad, la
Dirección de Chrysler España está dispuesta a considerar con la
mejor voluntad la readmisión de los despedidos (se refiere a las 100
sanciones impuestas recientemente), pero no entrará en la
reconsideración de los expedientes incoados con anterioridad, que
seguirán su curso”. (77)
VUELTA AL TRABAJO
El sábado, 26 de enero, la dirección de Chrysler dirigía a sus
trabajadores un comunicado en el que, entre otras cosas, decía que
el cierre de la fábrica dañaba gravemente sus intereses y ponía en
peligro la supervivencia de la empresa, por lo que se hacía
necesario conocer, en forma democrática, la voluntad de todos los
trabajadores, reclamando que a nadie que quisiera volver al trabajo,
cuando se abriera la fábrica, se le impidiera hacerlo.
La dirección de la empresa manifestaba asimismo su deseo de no
tener que imponer nuevas sanciones y de adoptar una postura
flexible respecto a las impuestas, lo que sólo sería posible cuando
se hubiera reanudado el trabajo. Finalmente, tras señalar el riesgo
que un prolongado cierre de la fábrica suponía no sólo para la
producción, sino también para la estabilidad del empleo, terminaba
la dirección de Chrysler manifestando su deseo de proceder a la
reapertura de las instalaciones en el más breve plazo posible. (78)
El mismo sábado, unos 8.000 trabajadores de Chrysler España,
S.A., reunidos en asamblea en los comedores de la institución
sindical Virgen de la Paloma, de Madrid, acordaron no volver al
trabajo mientras la empresa no readmitiera a los despedidos y
retirase las sanciones y expedientes, así como la adopción de un
compromiso formal de que no se adoptarían represalias por causa
de los paros. También pidieron a la empresa el establecimiento de
diálogo fuera del recinto fabril sobre la retribución de los días no
trabajados y compromiso de negociaciones a plazo fijo, para
mejorar las condiciones económicas.
25
A la asamblea asistieron la mayoría de los 84 cargos sindicales y
los 12 miembros del Jurado de empresa, así como el asesor jurídico
de la compañía, Carlos Rodríguez Devesa, quien dijo a la asamblea
que no iba a negociar, pero que podía decir que no habría
represalias en absoluto; que todos querían ver a los despedidos en
la fábrica; y que el pago de haberes en días de huelga, si se
planteaba en la mesa de negociación, se conseguiría con toda
seguridad. Las palabras del representante de la empresa fueron
acogidas con un fuerte aplauso.
Más adelante, el señor Rodríguez Devesa preguntó a la asamblea:
“¿Puedo decir a la empresa que vuelven al trabajo y se negocia la
readmisión de todos los despedidos?”. Los trabajadores contestaron
que sí. Seguidamente, un miembro del Jurado señaló que esa
respuesta estaba condicionada a la readmisión de los despedidos, a
que no hubiera represalias, etc. (79)
El 28 de enero, tras varias reuniones, en las que se debatió sobre
todo las condiciones de reingreso de los 84 despedidos, el Jurado
de empresa y la Dirección de Chrysler anunciaban el acuerdo de las
partes para la reapertura de la fábrica. Según la nota informativa
hecha pública por el Jurado de empresa, los términos del mismo
eran: (80)
“1.- Reingreso de los 84 despedidos y sustitución de la sanción de
despido por la de suspensión de empleo y sueldo correspondiente a
las faltas muy graves, formalizándose este acuerdo en Conciliación
Sindical.
2.- Cuando se reanude la actividad laboral en la Empresa, entrarán
a trabajar los expedientados; continuarán los expedientes su curso
normal, hasta la resolución de la Magistratura de Trabajo
correspondiente, en cuyo momento se verán las resoluciones
emitidas.
3.- Por parte de Dirección se estudiará una fórmula económica de
anticipos voluntarios y reintegrables para el personal que los
solicite, cuya cuantía y plazos de reintegro se fijarán
oportunamente.
4.- En caso de reanudación y permanencia normal en el trabajo la
Empresa inmediatamente procederá a la no absorción del 6,4%
dado en el mes de Julio del pasado año. Con efectos de primero de
Abril próximo, la Dirección estudiará un sistema de mejora de las
condiciones económicas establecidas en el Laudo, sin que pueda
26
en éste momento determinarse la cuantía de esta mejora, la cual
será realizada con el conocimiento en información del Jurado de
Empresa, siempre que concurran condiciones normales de trabajo
que no produzcan más deterioros en la situación en la situación
financiera de la Compañía.
Madrid, 28 de Enero de 1.976.”
Al día siguiente, 29 de enero, a las siete en punto, abría de nuevo
sus puertas la factoría de Chrysler España, Sociedad Anónima, en
Villaverde. Dado que el acuerdo alcanzado entre el Jurado y la
Dirección de la Empresa no respetaba las condiciones establecidas
en asamblea para la reanudación del trabajo -readmisión de todos
los sancionados con despido, supresión de los expedientes
incoados, compromiso formal de abono de los salarios devengados
durante los días de cierre patronal y reanudación de las
conversaciones del convenio colectivo-, cuando el primer turno se
disponía a entrar en la factoría, los líderes sindicales de los
trabajadores convocaron una asamblea en la puerta de la fábrica.
La votación realizada fue favorable a la no reincorporación: un 60%
de los trabajadores abandonaron la fábrica y se trasladaron a una
iglesia de la Ciudad de los Ángeles para constituirse en asamblea
permanente. (81) Al día siguiente, una vez aceptados los términos
del acuerdo por la asamblea, se reincorporó al trabajo la totalidad
de la plantilla, aunque sin realizar horas extraordinarias y
manteniendo sus reivindicaciones en relación a un nuevo convenio
colectivo.
Siguiendo con el proceso de normalización, el viernes 30 de enero
se vio en Magistratura el juicio por la aplicación de las medidas
cautelares de suspensión de empleo y sueldo a dos enlaces
sindicales de la empresa –Manuel Santamaría y Francisco Díaz-,
fallando el magistrado a favor de los trabajadores.
El 2 de febrero de 1976 tuvo lugar el acto de conciliación sindical,
previo a la reclamación presentada por 59 de los 84 trabajadores
despedidos contra Chrysler España S.A. ante la Magistratura de
Trabajo nº 9. (82) Tras ratificarse los trabajadores en su demanda,
la empresa manifestó estar “dispuesta a rebajar la sanción de
despido por una sanción de suspensión de empleo y sueldo, de tal
manera que la suspensión de empleo y sueldo abarcaría solamente
el tiempo que llevan en la actualidad en suspensión,
reincorporándose al trabajo el día de mañana 3. Además no
27
constarán las sanciones en los expedientes personales de los
trabajadores”. Los trabajadores aceptaron, terminándose el acto con
avenencia. (83)
El 21 de febrero de 1976, un grupo de trabajadores se dirigió a la
dirección de personal de Chrysler España pidiendo la anulación de
los expedientes incoados a los vocales jurados, Eusebio Calle y
José Blanco, y a los enlaces Francisco Díaz, Manuel Santamaría,
Agustín Barrús, Sixto Arenas y Fernando Caamaño. Asimismo
solicitaban, la apertura inmediata de las negociaciones económicas.
(84) Paralelamente, la representación sindical abrirá una cuenta o
fondo de ayuda a los compañeros expedientados y trabajadores de
otras empresas en conflicto, como los de VERS, a los que
entregaron 40.000 ptas. (85)
En relación con los expedientes, el 4 de mayo de 1976, el Jurado de
empresa informaba a los trabajadores que la dirección de Chrysler
accedido, en el acto de conciliación celebrado ante la Magistratura
de Trabajo nº 8 de Madrid el día anterior, a cambiar la sanción
prevista de despido de los siete cargos sindicales expedientados
con motivo de las huelgas de diciembre y enero, “por la de
suspensión de empleo y sueldo desde hoy hasta el día 10 de junio
próximo”. (86)
Tras varias deliberaciones, el 27 de julio, el Jurado alcanzaba
finalmente un acuerdo con la dirección de Chrysler en relación a un
“aumento lineal de 3.000.- ptas brutas mensuales y 2.100.- ptas
brutas en las pagas extraordinarias para todos los empleados de la
compañía, a partir del 1º de septiembre y efectivos desde esa
misma fecha”. (87)
------------------------------
(1) “A todos los trabajadores de Madrid y a la opinión pública”.
Madrid, 16 de Mayo de 1975. Archivo Histórico del PCE (AHPCE),
Sección Mov. Obrero, caja 88, carp. 77.
(2) BABIANO, José y MINGO, Antonio de: “De la Comisión de
Enlaces y Jurados del Metal a la Unión Sindical de Madrid”. En
RUIZ, David (dirección): Historia de Comisiones Obreras (1958-
28
1988). Madrid, Siglo XXI editores, 1993, pp. 210-211
(3) En Madrid, con la Construcción a la cabeza, numerosas
empresas se disponían a negociar sus convenios: Telefónica,
Standard, Chrysler, Metal Mazda, Empresa Municipal de
Transportes... A ellas se sumarían otras con el deseo de “actualizar”
sus convenios, desfasados por las subidas experimentadas por el
coste de la vida a lo largo del año: en torno al 20%.
(4) Entre otros asistentes, cabe citar la presencia en esta reunión de
Fidel Alonso, de CASA, Adolfo Piñedo, de Standard, Eusebio Calle,
de Chrysler, Francisco Hortet, de Marconi, etc.
(5) DÍAZ CARDIEL, Víctor: “Huelgas obreras en Madrid en
noviembre de 1975”. En www.profesionalespcm.org, Madrid, 22 de
enero de 2006
(6) “Convenios congelados. Los trabajadores en ascuas”. En
Gaceta de Derecho Social, nº 54, noviembre de 1975, p. 6.
Fundación 1º de Mayo, AHT.
(7) MARÍN ARCE, José María: “La transición sindical y la
conflictividad social”. En TUSELL, Javier (coord.): La transición a la
democracia y el reinado de Juan Carlos I. Madrid, Espasa Calpe,
S.A., pp. 452-453
(8) Una muestra del apoyo a las movilizaciones en Getafe lo
tenemos en el escrito de solidaridad de los alumnos de un colegio
del municipio:
“Nosotros, alumnos de 8º curso de EGB junto con nuestros
profesores del Colegio Nacional “San José de Calasanz”,
conscientes y responsables de la situación actual que vive Getafe,
queremos ofrecer una pequeña ayuda para solidarizarnos con los
obreros de nuestro pueblo, aportando la cantidad de 3.100 ptas que
habíamos destinado a una excursión fin de curso, sacrificando parte
de ello para alentaros a vosotros trabajadores en la lucha constante
para la consecución de una España más “unida, libre y
democrática”.
Getafe 12-1-1976”
(9) “A los trabajadores y a la opinión pública
29
Durante las últimas semanas se ha producido un movimiento
huelguístico de una envergadura no conocida hasta ahora en
Madrid. El conflicto, que comenzó contra los topes salariales y por
la negociación de los Convenios, se ha radicalizado, ante la postura
cerrada de la patronal que se ha concretado en cierres, despidos,
sanciones, desalojos y detenciones.
Entendemos que todo conflicto laboral es negativo. Estamos por
una negociación responsable y seria, previa a la cual se deberían
abrir las fábricas, sin despidos ni sanciones, sin ningún trabajador
detenido y habiéndose producido la desmilitarización de los 120.000
trabajadores militarizados. Por nuestra parte hemos iniciado
gestiones con el Delegado Provincial de Sindicatos además de ser
recibidos por el Ministro de Relaciones Sindicales. Estamos por una
solución digna. Los representantes de los trabajadores de todas las
ramas en conflicto, buscan afanosamente la negociación y será
responsabilidad absoluta de la patronal y de los funcionarios que
deficulten esta salida el lanzamiento redoblado de la conflictividad,
hasta que los trabajadores sean escuchados en nuestras justas
reivindicaciones.
Nos dirigimos a todas las capas de la población para que apoyen
activamente la perspectiva de salida del conflicto que proclamamos
y que se concreta en:
1. Reapertura de todos los centros de trabajo.
2. Levantamiento de sanciones y despidos y libertad para los
detenidos.
3. Desmilitarización de los 120.000 trabajadores de Correos y
Renfe.
4. Apertura de negociaciones para solucionar, por rama el problema
salarial.
Madrid, 20 de enero de 1976
Comisión Asesora de Construcción.
Asamblea Permanente de la UTT del Metal de Madrid
Presidentes de las UTT de Getafe, Pinto, Alcalá y Torrejón
Comisión Gestora de Banca
Jurados de Empresa de Metro y Telefónica
Comisión de los cincuenta de Artes Gráficas”
Gaceta de Derecho Social, nº 56-57, enero-febrero de 1976, pp. 16-
17. Fundación 1º de Mayo, AHT.
(10) Félix Alonso de Castro “Urtain”, José Luis Rodríguez Alonso,
Antonio Sierra, Remigio Roldán Monjas y Antonio de Prado de
Andrés, entre otros. Comisión Obrera de Chrysler: “Carta
30
informativa de los trabajadores de Barreiros”. AHPCE, Mov. Obrero,
caja 84, carp. 3/3
(11) La mayoría de ellos eran militantes comunistas, caso de
Eusebio Calle (prensa), Matías Pérez Vilches (prensa), Manuel
Santamaría (camiones), Nemesio Sepúlveda (ejes), Francisco Díaz
Gutiérrez (camiones), Bruno (fundición), Julio Misiego (Dodge),
Regino (fundición), Prisciliano Castro (térmicos), Ezequiel (Gisa),
Julián el Viejo (Gisa), Antonio Rodríguez (fundición), Miguel A.
Cremades (oficinas), Jareño (oficinas), Esther (oficinas), Saavedra
(oficinas), Luis Ruiz Ruiz (camiones), Primitivo Díaz (camiones),
Benigno el barrendero (prensa), Francisco Pérez Vilches (tanques),
Francisco Culebras (tanques), Manuel Esteban Sastre (Simca),
Eustaquio Rodríguez (Simca), Gregorio (Simca), Canuto Mota
Cantarero (Simca), Esteban Gonzélez (Simca), etc. Otros activistas
de CC.OO., independientes o militantes de organizaciones como el
MCE eran: Caamaño (del MCE, engranajes), Conchi (Simca), Javier
de la Fuente (engranajes), Segundo Arias (motores), Francisco
González Larrio (oficinas), Ángel Gordariza (oficinas), Zamora
Góngora (Gisa), Sebastián Calcerrada (prensa), etc. Entrevista con
Eusebio Calle, Matías Pérez y Francisco González, Leganés, mayo
de 2008.
(12) José Blanco, Sixto Arenas, etc.
(13) Entrevista con Eusebio Calle, Matías Pérez y Francisco
González, Leganés, mayo de 2008.
(14) Jurado de Empresa Chrysler España, S.A.: “Resumen de las
mejoras más importantes del Anteproyecto del Convenio Colectivo
de Chrysler España, S.A.”. Madrid, 9 de noviembre de 1975.
Documento facilitado por Manuel Martínez Selfas, miembro del
Jurado de Empresa de Chrysler España, S.A. en 1975-76.
(15) “Respuesta al Anteproyecto presentado por la Representación
Social a la Comisión deliberadora del Convenio Colectivo”. Madrid,
noviembre de 1975. Documento facilitado por Manuel Martínez
Selfas.
31
(16) “Carta de los abogados laboralistas al ministro de Relaciones
Sindicales”. INFORMACIONES, 6 de diciembre de 1975.
(17) DOMÍNGUEZ, Ricardo: “Tres muertos en una explosión en
Chrysler España”. ABC, 18 de noviembre de 1975, p. 73.
(18) “Cálculos aproximados señalaban entre los veinticinco y treinta
mil trabajadores asistentes al entierro [celebrado en el Instituto
Anatómico Forense de S. Carlos, Atocha, con asistencia del
ministro de Trabajo]. Una impresionante manifestación de duelo se
desarrolló desde el depósito de cadáveres hasta el cementerio de
Carabanchel, donde fueron enterrados. Los trabajadores asistentes,
de los que un buen número eran mujeres de todas las edades,
decidieron ir andando hasta el cementerio. Durante casi todo el
trayecto, policía armada, guardias civiles y fuerzas de la brigada
político-social vigilaban a la multitud y en el cementerio había gran
aparato de coches policiales y algunos policías a caballo; un
helicóptero sobrevoló en todo momento el recorrido de los
trabajadores hasta el cementerio. Asistieron delegaciones y gran
número de trabajadores de Standard, CITESA, Confecciones Santa
Clara, etc. A lo largo del recorrido, los trabajadores que salían de
sus fábricas se incorporaron a la comitiva, igual que gran cantidad
de personas que vieron el cortejo y, al enterarse de qué era, se
incorporaron también. La manifestación de duelo se desarrolló en
un perfecto orden”. Gaceta de Derecho Social, nº 54, noviembre de
1975, p. 42. Fundación 1º de Mayo, AHT.
(19) RIVERA PAVÓN, Amador: Funeral por los muertos en
Chrysler”. En Gaceta de Derecho Social, nº 55, diciembre de 1975,
p. 11. Fundación 1º de Mayo, AHT.
(20) “Madrid: La U.T.T. del Metal luchará contra la congelación”.
ABC, 9 de diciembre de 1975, p. 9
(21) “Chrysler: negociaciones directas con asesores técnicos”.
INFORMACIONES, 9 de diciembre de 1975, p. 9
32
(22) “Pararon más de 70.000 personas”. INFORMACIONES, 12 de
diciembre de 1975, p. 11
(23) “Madrid: se extingue el paro”. INFORMACIONES, 13 de
diciembre de 1975, p. 11
(24) “Chrysler: Piden la dimisión de varios jurados”.
INFORMACIONES, 3 de enero de 1976, p. 4
(25) Entrevista con Eusebio Calle, Matías Pérez y Francisco
González, Leganés, mayo de 2008.
(26) “Encierro de ochenta trabajadores de Chrysler”.
INFORMACIONES, 5 de enero de 1976, p. 5
(27) “Los trabajadores de Chrysler España S.A. encerrados
voluntariamente en la parroquia de San Felix, del barrio de la Uva
de Villaverde Alto, que corresponde a nuestra fábrica, exigimos:
1º Anulación total de todos los expedientes con propuesta de
despido incoados a representantes sindicales, las ocho sanciones
impuestas a otros tantos compañeros, y las sanciones (mil
setecientas aproximadamente), que tenemos conocimiento que van
a ser comunicadas de forma inmediata.
2º No habiendo llegado a un acuerdo la parte económica y la parte
social, nos vemos obligados a aceptar el laudo de obligado
cumplimiento, ya que con las 4.500, brutas y lineales que nos
ofrecía la empresa significaba vernos hipotecados por dos años.
Siendo nuestras peticiones justas: conclusiones sacadas del
informe jurídico-económico confeccionado con los pocos datos que
nos ofrecía la empresa.
3º Que sean suprimidos los contratos de trabajo eventuales,
pasando a ser fijos los trabajadores así contratados, y que no se
ejerza presión sobre ellos bajo amenaza de despido, para que
hagan horas extraordinarias incluso los días festivos.
4º Ser auténticamente oídos y estudiadas a nivel de Ministerio de
Trabajo y Sindicatos las peticiones de los trabajadores ya que al ser
33
exigidas por la totalidad del mundo laboral son de una necesidad
vital para el bienestar social, ya que hasta ahora resultan
inoperantes todas las gestiones realizadas a favor de nuestras
peticiones.
5º La dimisión de siete miembros del Jurado de empresa que con
su forma de actuar han demostrado no ser representativos y no
defender los derechos e intereses de los trabajadores. Esta
exigencia la apoyamos con la firma de 7.000 trabajadores recogidas
en su día.
6º Readmisión de todos los despedidos, en especial para los que lo
fueron por conflictos laborales.
7º Amnistía general y Sindicato obrero.
NOTA: El haber elegido esta Parroquia para encerrarnos no sólo ha
sido por ser la que corresponde a la demarcación de nuestra
fábrica, sino por encontrarse también enclavada en una zona
eminentemente obrera con todo tipo de problemas humanos,
económicos, sociales, familiares y morales”. “Nota informativa”.
Madrid, 5 de enero de 1976. Archivo Histórico del PCE. Mov.
Obrero, caja 84, carp. 1/3.
(28) Testimonio de Mª Prado de la Mata. Entrevista realizada en
San Cristóbal de los Ángeles, Madrid, marzo de 2008.
(29) “El Obispo visita a los obreros de Chrysler encerrados en la
parroquia de la U.V.A.”. INFORMACIONES, 5 de enero de 1976, p.
24
(30) “Los trabajadores de Chrysler se encerraron con objeto de
informar a la opinión pública”. ABC, 7 de enero de 1976, p. 14
(31) “Nota informativa”. Madrid, 5 de enero de 1976. AHPCE. Mov.
Obrero, caja 84, carp. 1/3.
(32) “Manifestaciones en distintos puntos de Madrid”.
INFORMACIONES, 8 de enero de 1976
(33) “A TODOS LOS TRABAJADORES DE MADRID.
34
La HUELGA DEL METRO es una formidable respuesta contra la
política social del Gobierno. Nada más conocer la huelga, el
Gobierno de Juan Carlos, que sigue haciendo pagar la crisis a los
trabajadores, y que por boca del Ministro de Hacienda, nos dice que
trabajemos gratis, se ha reunido para estudiar la forma de
reprimirla.
Pero a pesar de eso, los trabajadores del Metro continúan con
fuerza, y no están solos. Los trabajadores madrileños estamos
desarrollando una lucha sin precedentes contra la congelación
salarial, por la Amnistía, por el sindicato de clase y las libertades
políticas, y la valiente acción de los compañeros del Metro, es una
patente muestra de ello. A pesar de la amenaza de militarización y
los desalojos de sus asambleas, los trabajadores del Metro, están
señalando el camino al resto de la clase obrera y del pueblo.
Junto a ellos, y después de las luchas de diciembre, en las que
participamos más de 1000.000 trabajadores, Getafe entera se
encuentra en huelga, con las fábricas desalojadas por la Policía y
los trabajadores manifestándose en las calles. Standard continúa su
tremenda lucha parando totalmente el trabajo, saliendo en
manifestación desde las factorías y concentrándose ante la
Dirección de la fábrica, que dice a los trabajadores que puede
pagar, pero no le da la gana. Han parado los Bancos y siguen en
lucha con paros, concentraciones, encierros y marchas Chrysler,
Otis, Vers, Waffios, etc.
De la clase obrera sale un clamor unánime: ¡Abajo la congelación
de salarios, por la Amnistía, por el sindicato obrero, por la
readmisión de los despedidos.
COMPAÑEROS: Este es el momento: no sólo se trata de la
solidaridad con el Metro, que hay que desarrollar y apoyar la acción
de esos compañeros. Se trata de impulsar en todas partes la lucha,
de imponer la convocatoria a la lucha desde los jurados, desde las
U.T.T., de salir a la calle, de ocupar masivamente los locales
sindicales y llamar desde allí a la acción.
A los compañeros de E.M.T., de los taxis: la lucha del Metro es
también vuestra. Adelante, al paro contra el convenio indignante de
E.M.T., y por las reivindicaciones pendientes del taxi.
¡ABAJO LA CONGELACIÓN DE SALARIOS, ABAJO ESTE
GOBIERNO DE LADRONES!
¡POR EL SINDICATO OBRERO!
¡POR LA AMNISTÍA!
¡POR LAS LIBERTADES POLÍTICAS!
Comisiones Obreras de Madrid.
7 de Enero de 1.976
35
(Hoy día 8 de Enero, al ir a publicar esta hoja, han desalojado
Standard de Ramírez de Prado.)
¡¡¡SOLIDARIDAD CON STANDAR!!!
¡¡¡SOLIDARIDAD CON EL METRO!!!”
“A TODOS LOS TRABAJADORES DE MADRID”. Comisiones
Obreras de Madrid, 7 de enero de 1976. AHPCE, Mov. Obrero, caja
84, carp. 1/3
“Laudo de Chrysler”. ABC, 9 de enero de 1976
(34) “RESOLUCION DE LA DELEGACIÓN PROVINCIAL DE
TRABAJO DE MADRID DICTANDO DECISIÓN ARBITRAL
OBLIGATORIA PARA LA EMPRESA CHRYSLER ESPAÑA, S.A.”.
Ministerio de Trabajo. Delegación Provincial de Trabajo de Madrid,
7 de enero de 1976. Documento facilitado por Manuel Martínez
Selfas.
(35) El escrito de la Dirección de Personal, según nota informativa
dirigida a los trabajadores del Jurado de Empresa decía
textualmente:
(36) “La dirección de la empresa en su intento de evitar conflictos
laborales se ha abstenido hasta el momento de llevar a cabo las
medidas disciplinarias que lógicamente debería haber adoptado
como consecuencia de los diferentes paros y asambleas no
autorizadas que se han venido produciendo.
Habiéndose recibido la decisión de la autoridad laboral y no
habiendo cesado las asambleas ilegales se pone en general
conocimiento que no pudiendo permitirse la continuación de la
presente situación, serán necesario hacer efectivas las medidas
disciplinarias oportunas en el caso de que tuviesen lugar nuevas
asambleas o paros.”
“El Jurado informa”. Madrid, 8 de enero de 1976. Documento
facilitado por Manuel Martínez Selfas.
(37) Madrid: Ayer, manifestaciones en Villaverde y en la Gran Vía”.
36
INFORMACIONES, 10 de enero de 1976
(38) Entrevista con Eusebio Calle, Matías Pérez y Francisco
González, Leganés, mayo de 2008.
(39) “Conflictiva situación laboral en Madrid”. INFORMACIONES, 12
de enero de 1976, p. 6
(40) “Chrysler: con el laudo o sin el laudo”. En Gaceta de Derecho
Social, nº 56-57, enero-febrero de 1976, p. 9. Fundación 1º de
Mayo, AHT.
(41) “Cerradas las factorías de Chrysler en Villaverde”. ABC, 11 de
enero de 1976, pp.11-12
(42) “A la salida del partido”. INFORMACIONES, 12 de enero de
1976, p. 5
(43) “Madrid: Ayer pararon más de 100.000 trabajadores”.
INFORMACIONES, 13 de enero de 1976, p. 5
(44) “El centro de Madrid, escenario de manifestaciones ayer tarde”.
INFORMACIONES, 13 de enero de 1976, p. 6
(45) “Plan subversivo y violento”. INFORMACIONES, 13 de enero
de 1976, p. 5
(46) “La U.T.T. del Metal, con el ministro de Relaciones Sindicales”.
INFORMACIONES, 13 de enero de 1976, p.5
(47) “Metal: nuevo encierro de vocales provinciales”.
INFORMACIONES, 14 de enero de 1976, p. 1
37
(48) “Madrid: Ayer pararon más de 100.000 trabajadores”.
INFORMACIONES, 13 de enero de 1976, p. 5
(49) “El Jurado informa”. Madrid, 13 de enero de 1976. Documento
facilitado por Manuel Martínez Selfas.
(50) “Chrysler”. ABC, 14 de enero de 1976, p. 14
(51) “A raíz de la huelga de carteros. Correos militarizado”.
INFORMACIONES, 14 de enero de 1976, p. 1
(52) “Madrid: no cede la huelga”. INFORMACIONES, 14 de enero
de 1976, p. 1
(53) “Chrysler, Siemens, Standard”. INFORMACIONES, 15 de
enero de 1976, p. 5
(54) “Concentración en Chrysler”. INFORMACIONES, 15 de enero
de 1976, p. 4
(55) “Madrid: La huelga estacionaria”. INFORMACIONES, 15 de
enero de 1976, p. 5
(56) “Madrid: La huelga estacionaria”. INFORMACIONES, 15 de
enero de 1976, p. 5
(57) “Metal: hacia la solución”. INFORMACIONES, 15 de enero de
1976, p. 5
(58) “Chrysler, a la espera”. ABC, 16 de enero de 1976, p. 13
38
(59) “Manifestación de mujeres en la calle de Goya, de Madrid”.
INFORMACIONES, 16 de enero de 1976, p. 4
(60) Según Eusebio Calle, cuando se dirigía a la reunión, en
compañía de Manuel Santamaría y José Blanco, fueron advertidos
de la presencia de la policía, decidiendo marcharse.
(61) “Madrid: detenidos los presuntos componentes de la Comisión
Coordinadora de la huelga”. INFORMACIONES, 16 de enero de
1976, p. 4
(62) “Nota de la D.G.S.”. INFORMACIONES, 20 de enero de 1976,
p. 32
(63) “Madrid: decrece la huelga”. INFORMACIONES, 17 de enero
de 1976, p. 1
(64) Desalojados de una iglesia más de dos mil trabajadores de
Chrysler”. INFORMACIONES, 16 de enero de 1976, p. 36
(65) “Metal: la postura de los empresarios”. INFORMACIONES, 17
de enero de 1976, p. 2
(66) “Los detenidos en Ciudad Lineal, en libertad”.
INFORMACIONES, 19 de enero de 1976, p. 3
(67) “Chrysler sigue parada”. INFORMACIONES, 19 de enero de
1976, p. 28
(68) “Pérdidas en Chrysler”. INFORMACIONES, 20 de enero de
1976, p. 4
(69) “Reuniones en varias iglesias madrileñas”. ABC, 21 de enero
39
de 1976, p. 79
(70) “Martín Villa recibe a una Comisión del Sindicato Provincial del
Metal”. ABC, 21 de enero de 1976, p. 79
(71) “La Policía impidió la manifestación de ayer”.
INFORMACIONES, 21 de enero de 1976, p. 3
(72) La representación de los trabajadores estaba constituida por
una Delegación elegida en la asamblea permanente de la UTT del
Metal, compuesta por Antonio González (Mesa), Domingo García
de Frutos (Pegaso), Adolfo Piñedo (Standard), Emilio Martín
(CASA), José Blanco (Chrysler), Emilio Alcaráz (Taibesa), Luis
Pacheco (John Deere), todos ellos vocales provinciales, y los
presidentes de Pinto, Alcalá, Torrejón, Getafe y Alcobendas,
acompañando al Comité Ejecutivo de la UTT. PIÑEDO, Adolfo:
“Madrid, enero de 1976. Las lecciones de una gran huelga”. En
Gaceta de Derecho Social, nº 56-57, enero-febrero de 1976, pp. 41-
43. Fundación 1º de Mayo, AHT.
(73) “Reunión de los empresarios y del Comité Ejecutivo de la
U.T.T. del Metal”. ABC, 22 de enero de 1976, p. 14
(74) José Blanco y Sixto Arenas fueron defendidos por Eduardo del
Campo; Eusebio Calle por José Luis Martínez Jerez y Agustín
Barrús por Ricardo Bodas.
(75) “Levantadas las sanciones a cuatro representantes sindicales
de Chrysler”. ABC, 23 de enero de 1976, p. 15
(76) “La jornada de ayer”. INFORMACIONES, 24 de enero de 1976,
p. 24
(77) “Chrysler España: la reapertura no será inmediata”.
INFORMACIONES, 24 de enero de 1976, p. 24
40
(78) “COMUNICADO A LA ASAMBLEA DE LA SECCIÓN SINDICAL
DE TRABAJADORES DE C.H.E.S.A. El cierre de la Fábrica daña
gravemente los intereses de los obreros y pone en peligro la
supervivencia de la Empresa y, ante esta situación, se hace
necesario conocer, en forma democrática la voluntad de todos los
trabajadores; para ello el mejor sistema es, no los gritos o las
manos alzadas, sino que cada uno tome la decisión que le dicte su
conciencia y si esta decisión es volver al trabajo, que nadie le
impida que pueda hacerlo con toda libertad, cuando se abra la
Fábrica.
La dirección de la Empresa, que debe ajustar su actuación a la
legislación vigente, desea no tener que imponer nuevassanciones e
incluso poder adoptar una postura flexible respecto a aplicación de
las impuestas hasta el momento, lo que solo será posible cuando
estén normalizadas las relaciones laborales, cuando se haya
reanudado el trabajo, único camino para tener un diálogo que
permita lograr soluciones ya que la experiencia de estos días ha
demostrado que con la ruptura no se logra ningún resultado
positivo.
Todos debemos conocer que el prolongado cierre de la Fábrica
supone un riesgo grave no solo para la producción sino también
para la estabilidad del empleo y es la medida de este riesgo la que
tiene que motivar nuestras decisiones; en otras palabras: solo
debemos actuar en defensa de intereses laborales y nunca en
defensa de motivaciones extralaborales ajenas a la Empresa y que
ni la Dirección puede solucionar, ni los trabajadores deben
defender.
Finalmente la Empresa manifiesta que su deseo es proceder a la
reapertura de sus instalaciones en el más breve plazo posible, pero
esta reapertura sólo se podrá llevar a cabo cuando sea
reazonablemente previsible la normal y continuada reanudación del
trabajo. La Dirección”. “Comunicado a la asamblea de la sección
sindical de trabajadores de C.H.E.S.A.” Chrysler España S.A.
Madrid, 26 de enero de 1976. Documento facilitado por Manuel
Martínez Selfas.
(79) “Buenas perspectivas en Chrysler España”. INFORMACIONES,
27 de enero de 1976, p. 9
41
(80) “Nota informativa”. Jurado de Empresa de Chrysler España
S.A. Madrid, 28 de Enero de 1976. Documento facilitado por Manuel
Martínez Selfas.
(81) “Chrysler: reapertura y anormalidad”. INFORMACIONES, 29 de
enero de 1976, p. 7
(82) La relación de demandantes era: Jesús Fernández Rodríguez,
Francisco León Molinero, José Calahorra Espinosa, Manuel
Preciados Marques, Anastasio García Moreno, José Antonio
Medina García Cuenca, Gabriel Orgaz Roncero, Juan Solís Baca,
Canuto Cantarero Mota, Inocencio Roldán Monzo, Daniel Orgaz
Orgaz, Julián Rodríguez Martínez, Inocente Rodríguez Rey,
Fernando Cabrerizo Martínez, Ponciano de Huerta Romo, Eusebio
Martín García, Manuel Durán Martínez, Juan Sanz Ajo, Manuel
Esteban Sastre, Argimiro Rueda Llorente, Vicente Hervás Hervás,
Apolinar Martín Jiménez, Cecilio Olmos Fuentetaja, Gregorio
Rodríguez García, Rafael Socuellamos Zarco, Santiago Padrino
Prieto, Manuel Albarrán Pérez, Manuel Somolinos Simón, Domingo
Díaz Nieto, Luis Barriga Martínez, Antonio Escámez Mateos, Carlos
Vicente González, Adolfo Conde Bravo, Maximiliano Rojas Pedraza,
Eulogio Adán Rubio, Javier d ela Fuente González, Francisco
Fernández Camada, Agustín Díaz Ramos, Francisco Gutiérrez
Becerril, José Fernández Pino, Luis Larruga Robledano, Sergio
Marín Camacho, Norberto Fernández Gómez, Cecilio Rabadán
Delgado, Antonio del Olmo Sáez, Mario Luis Pérez Pérez Domingo,
José Benito García. Antonio Riaño Bravo, Luis Mariano Olmos
Peinado, Rafael Fernández Hervás, Antonio Vivancos Moratilla,
José Andrés García Garrido, Juan Manuel Arenas Padilla, Juan
Merlo Sevilla, Pedro San Juan Moreno, Bruno Moreno Bejarano,
José Martín Muñoz, Demetrio Rodríguez Verdú y Belisario Gómez
Martín.
(83) “Expediente 594. Acta de Conciliación Sindical”. Organización
Sindical. Delegación Provincial. Madrid. Junta de Conciliación
Sindical de Metal. Madrid, 19 de febrero de 1976. Documento
facilitado por Manuel Martínez Selfas.
(84) “A la dirección de personal de Chrysler España”. Madrid, 21 de
42
febrero de 1976. Documento facilitado por Manuel Martínez Selfas.
(85) A finales de mayo de 1976 se habían aportado al fondo
365.725 ptas, entregadas por las siguientes secciones de la
empresa: Camiones: 37.900 ptas.; Motores: 63.000 ptas.;
Fundición: 7.300 ptas.; Simca: 163.825 ptas.; T. Galvánicos: 5.475
ptas.; T. Térmicos: 12.200 ptas.; S. Auxiliares: 4.625 ptas.; Prensas:
18.600 ptas.; Tanques: 2.600 ptas.; Parque: 7.500 ptas.; Gisa:
39.000 ptas.; Vigilancia: 1.500 ptas.; Imprenta: 150 ptas.; Dodge:
1.450 ptas.
(86) “El Jurado informa”. Madrid, 4 de mayo de 1976. Documento
facilitado por Manuel Martínez Selfas.
(87) Jurado de Empresa Chrysler España S.A. Madrid, 27 de Julio
1976. Documento facilitado por Manuel Martínez Selfas.
“Escrito de un grupo de alumnos del C.N. San José de Calasanz”.
Getafe, 12 de Mayo de 1976. AHPCE, Mov. Obrero, caja 84, carp.
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Fuente: http://tallerhistoriapce.blogspot.com.es/2010/06/enero-de-
1976-la-chrysler-en-huelga.html
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