U.·.T.·.O.·.A.·.A.·.G.·.I.·.
UNIVERSI TERRARUM ORBIS ARCHITECTONIC
AD GLORIAM INGENTIS
IN DEO FIDUCIA NOSTRA
SUPREMO CONSEJO GRADO 33°
DEL R.·. E.·. A.· . y A.·.
PARA LA REPUBLICA DEL PERU
CONSISTORIO DE LOS SUBLIMES
PRINCIPES DEL REAL SECRETO
“VERDAD” No 1, GRADO 32°
“GAUTAMA, EL BUDA”
E.·.H.·. Fernando Efraín Bolívar Navarro, Gr.·. 32°.
2,021
Con Vuestra Venia I:.P:.H:. Enrique Garvich Prada, Tte:. Gran Com:. e Ilustre
Comendador en Jefe del Consistorio de Príncipes del Real Secreto “Verdad”
N° 1, Grado 32°– I:.P:.H:. Héctor Arturo Farfán Stamp Muy Pod:. Sob:. Gran
Com:. del Supremo Consejo Grado 33° para la Republica del Perú – I:.P:.H:.
Amador Ponce de León Gran Min:. de Est:. – I:.P:.H:. Rolando Alfaro Román
Gran Sec:. Gen:. del Sacro Imperio – I:.P:.H:.Miguel Montoya Ramírez Gran
Tes:. – I:.P:.H:. Eduardo Arana Yza, Gran Canciller; II:. PP:. HH:., EE:.HH:.
Presidentes de los Altares, II:.PP:.HH:., EE:. HH:.
Agradezco a voz, Ilustre Comendador en Jefe, el haberme asignado el tema que
nos convoca y ha sido objeto para burilar el presente trazado, lo que me ha
permitido investigar, analizar con sentido crítico y seguir profundizando en este
tema de suma importancia para el Príncipe del Real Secreto, con la esperanza de
que nos sirva de motivación a los EE:.HH:. para continuar ampliando nuestros
conocimientos en el largo camino de la búsqueda de la verdadera luz.
Durante la ceremonia de adelanto al grado XXXII, en el momento donde el
candidato hace su ingreso a la Cripta nos encontramos con las efigies de ocho
avatares y la estrella de Cinco Puntas o Pentalpha representación de Ahura y sus
cuatro Potencias Masculinas; uno de estos grandes avatares es GAUTAMA, EL
BUDA, que para nuestros modestos conocimientos describe con profundidad el
siguiente mensaje filosófico: “Yo soy Gautama, el Buda. He renunciado a los
privilegios del nacimiento y de la fortuna; hasta he aplazado mi paso a
Nirvana a fin de proseguir mis esfuerzos con el objeto de abrir a los hombres
la vía que conduce a la extinción del sufrimiento. Esta vía es el desinterés y
el altruismo. No mataras ser viviente. No robaras el bien de otro. No
cometerás adulterio. No mentiras. Te abstendrás de licores embriagadores.
Devolverás bien por mal. La generosidad, la benevolencia, la abnegación, son
al mundo lo que el eje al carro. Mi ley es una ley de gracia para todos”. Buda
sin duda alguna, fue un personaje místico - espiritual que inspira y nos motiva a la
investigación, cuyo resultado origina la presente exposición.
Siddhartha Gautama, EL BUDA
La religión budista relata que Siddhartha Gautama no ha sido el único buda. El
Cannon Pali (antiguos textos budistas escritos en el idioma pali, que
constituye el cuerpo doctrinal y fundacional del budismo - Theravada), se
refiriere al buda Gautama como el 28.º de una larga lista que surgen
paralelamente al florecimiento y posterior desaparición de su enseñanza Según
el budismo, el próximo Buda aparecerá dentro de miles de años y será llamado
Maitreya.
Siddhartha Gautama nació (560-480 ac), que vivía en el noreste de la India. El
príncipe Siddhartha creció en medio de la fortuna y el lujo. Su padre trató de
protegerlo contra el mundo más allá de los muros del palacio, mientras lo rodeaba
de delicias y diversiones. A los 29 años, Siddhartha experimentó algo que sería el
punto de inflexión de su vida. A pesar de la prohibición de su padre, se arriesgó a
abandonar el palacio y vio, por primera vez los cuatro signos: a un anciano, un
enfermo, un cadáver en descomposición y un sabio asceta con una radiante
expresión de alegría. Quedando espantado al no haber conocido antes esas
cosas. Y se preguntó: ¿hay algo que trascienda la vejez, la enfermedad y la
muerte? Inmerso en sus pensamientos, regresó al palacio y esa misma noche
renunció a su agradable vida como príncipe. Y se fue a la vida de un vagabundo.
A la edad de 35 años, después de seis años de vida ascética, logró la iluminación
(bodhi), mientras estaba sentado en meditación debajo de una higuera, al borde de
un afluente del río Ganges. Siddhartha ahora se ha convertido en un Buda, es decir,
un "iluminado": se ha dado cuenta de que todo el sufrimiento en el mundo es
causado por el deseo. Es solo reprimiendo el deseo que podemos escapar de otras
encarnaciones. Durante siete días y siete noches, el Buda se sentó debajo de su
árbol de la iluminación. En el budismo esto se llama nirvana. Al dominar su deseo
de vivir, que anteriormente lo vinculaba a la existencia, el Buda dejó de producir
karma y, por lo tanto, ya no estaba sujeto a la ley del renacimiento. Había logrado
alcanzar la salvación por sí mismo.
Buda difundió la nueva doctrina mediante la predicación, la enseñanza oral y el
razonamiento dialogado. Durante 45 años recorrió innumerables poblados y
regiones enseñando el camino hacia la verdad. Convirtió a muchos maestros
famosos, a reyes descreídos y a decenas de ascetas misántropos. Y su
extraordinaria actividad, en la que la eficacia de la palabra se unía a la fascinación
intensa de su persona para ganarse el corazón y la mente de las gentes, se hizo
inmortal por obra de los discípulos que conservaron sus discursos, predicaciones y
máximas, aproximadamente como debió haberlas pronunciado en tantas
circunstancias de su larga vida terrenal. Siddharta Gautama tenía 80 años cuando,
le sobrevino una severa infección. Murió sereno y confiado, de la misma manera
noble que había vivido, en un suburbio de Kusinagara. La muerte física de Buda,
de acuerdo con la doctrina budista, significó su entrada en el parinirvana o nirvana
absoluto.
EL BUDISMO DESPUES DE GAUTAMA
Durante los cien primeros años que siguieron a la muerte de Gautama, unos
discípulos leales trabajaron para codificar su legado. En el área de la meditación
reunieron informes de sus experiencias, por el placer de ayudar a los demás. En el
área de la vida monástica, la experiencia mostraba reglas claras sobre diversos
temas, tanto personales como de la comunidad. En el área de la enseñanza, las
mentes más dotadas iniciaron el proceso de difundir la doctrina en base a las ideas
de Gautama: LAS CUATRO VERDADES NOBLES, EL SENDERO OCTUPLE Y LAS
TRES JOYAS (La sabiduría, la moralidad y la meditación)
LAS CUATRO VERDADES NOBLES SOBRE EL SUFRIMIENTO,
Después de experimentar su iluminación debajo de la higuera, Buda pronunció el
sermón en el que presentó las cuatro nobles verdades sobre el
sufrimiento. Demuestran que todo está sufriendo; que la causa del sufrimiento es
el deseo; ese sufrimiento cesa cuando cesa el deseo; y que esto se logra siguiendo
el camino de ocho vías. En otras palabras: Buda hace un diagnóstico primero,
mostrando que la condición del hombre es de enfermedad (primera noble
verdad). Luego indica la causa de la enfermedad (segunda noble verdad). Sin
embargo, afirma que la enfermedad es curable (tercera verdad noble), y
finalmente da una descripción detallada de cómo debe tratarse la enfermedad,
prescribiendo una cura de ocho puntos (cuarta verdad noble). Así, Buda asume
el papel de médico; Por eso los textos budistas lo llaman "el gran doctor".
La primera noble verdad, determina que todo en el mundo está sufriendo. "Nacer
es sufrir, envejecer es sufrir, morir es sufrir, estar unido a lo que no nos gusta es
sufrir, separarnos de lo que amamos es sufrir, no obtener lo que queremos es
sufrir". En términos budistas, el sufrimiento implica más que una mera incomodidad
física y psicológica. Pero eso no significa que el budismo niegue toda felicidad
material y mental. Todo lo que amamos y a lo que nos aferramos simplemente no
va a durar.
En la segunda noble verdad, Buda afirma que el sufrimiento es causado por el
deseo del ser humano. El deseo implica sobre todo el deseo con los sentidos, la
sed de los placeres físicos. Dado que este impulso nunca puede satisfacerse por
completo, siempre dará lugar a una sensación de disgusto. Mientras se aferre a la
vida, percibirá el mundo como sufrimiento.
La tercera noble verdad, es que el sufrimiento puede llegar a su fin. Esto sucede
cuando cesa el deseo. Y cuando cesa el deseo, comienza el nirvana. Un
prerrequisito necesario para suprimir el deseo es que se debe enfrentar la
ignorancia del hombre, ya que es la causa del deseo. Así, solo el hombre que no
puede ver siente deseo. La ignorancia conduce al deseo, el deseo conduce a la
actividad, la actividad trae renacimiento y el renacimiento conduce a más
ignorancia. El hombre debe abordar la raíz del problema: su propia ignorancia.
La cuarta noble verdad, establece que el hombre puede liberarse del sufrimiento,
y del renacimiento, siguiendo el camino de las ocho vías.
EL CAMINO DE OCHO VÍAS
Basado en su propia experiencia, Buda creía que el hombre debería evitar los
extremos de la vida. La forma de acabar con el sufrimiento es la "vía intermedia", y
Buda lo describió en ocho partes:
(1) Comprensión perfecta;
(2) Aspiración perfecta;
(3) Discurso perfecto;
(4) Conducta perfecta;
(5) Medios de vida perfectos;
(6) Esfuerzo perfecto;
(7) Atención perfecta,
(8) Contemplación perfecta.
Comprensión Perfecta. El hombre debe construir su comprensión de cómo
funciona el mundo. Esto significa, entre otras cosas, comprender las verdades
sobre el sufrimiento y las enseñanzas de Buda de que el hombre no tiene
alma. Entonces, el hombre debe dedicarse a luchar contra el deseo, que es la raíz
del sufrimiento.
Aspiración Perfecta. El hombre debe evitar el odio y la lujuria, ambos causados
por la creencia errónea de un "yo". distinto y separado del entorno
circundante. Finalmente, el hombre debe mirar al Buda como un ideal.
Discurso perfecto. El discurso perfecto significa que el hombre debe abstenerse
de decir mentiras, intrigar y tener conversaciones vacías, y que debe hablar con
sus semejantes de una manera verdadera, amigable y afectuosa. Para los
budistas, el silencio también se incluye en el discurso perfecto.
Conducta perfecta. significa seguir los cinco mandamientos que se aplican a todos
los budistas: no matar a ningún ser vivo, no robar, no ser sexualmente promiscuo,
no mentir y no tomar estimulantes.
Esfuerzo Perfecto, Atención Perfecta y Contemplación Perfecta, Estos tres
puntos finales se relacionan con cómo un ser humano puede mejorarse a sí mismo
y purificar su mente. El esfuerzo perfecto significa que el budista no debe dejar que
intervengan pensamientos o estados de ánimo destructivos; y si ya están
presentes, debe intentar expulsarlos antes de que tengan efectos tangibles. La
atención perfecta es un precursor del último artículo. La auto contemplación es el
medio por el cual el budista logra el control total sobre el cuerpo y la mente. Una
vez que se logra esto, está listo para comenzar la meditación.
El Budismo después de Gautama desarrolló su legado, lo adaptó a los nuevos
tiempos y a las circunstancias culturales. Puesto que el budismo no ha tenido
ninguna otra autoridad central que la influencia colectiva de los componentes
dominantes de los consejos que a lo largo de los siglos se reunieron para tratar de
reformular la doctrina y la práctica. Sin embargo, la amplia mayoría de los budistas
ha querido vincularse a su esclarecimiento, sintiéndose muy orgullosos de llamarle
su fundador, respetando la pureza de su legado.
ENSEÑANZAS SOBRE LA NATURALEZA
Uno de los símbolos budistas más característicos, el de una flor de Loto flotando
encima de la basura de un estanque, sugiere el sentido de la naturaleza de
Gautama, el modo en que funciona la naturaleza en su propia espiritualidad. El loto
era bello incluso mágico. Flotaba serenamente encima de sus antecedentes
humildes, redimiéndolos. La lección era que incluso en un mundo sucio, doloroso,
los seres humanos podían vivir vidas hermosas, llenas de gracia. La lección era
que cuando uno estaba libre de deseo y disfrutaba del esclarecimiento, cosas bellas
como el loto, no despertaban la codicia. Podían contemplarse, y hasta tocarse, sin
ningún anhelo de poseerlas, sin ningún impulso de aprovecharse de ellas. El mundo
natural estaba allí, en una sucesión de hechos objetivos. Un sinceramiento de lo
real y objetivo, de querer vivir las cosas como son, no como podrían ser.
ENSEÑANZAS SOBRE LA SOCIEDAD
Es difícil encontrar una ética social budista. El único modo es considerar una ética
social implícita en las enseñanzas de Gautama sobre los principios tales como la
no violencia, las tres señales la negación del ansia y la posición suprema de la
búsqueda del nirvana. Pero no sentía ninguna pasión por brindar una enseñanza
social que apuntalase la existencia social corriente: los negocios, la vida familiar o
la política. Todo su deseo era ayudar a la gente a separarse del mundo a extinguir
la vehemencia que caracterizaba al mundo.
El deber, el cumplimiento de las responsabilidades como sacerdote o gobernante,
granjero o trabajador, ocupaban un lugar más elevado que el placer o la riqueza,
porque el deber provenía de las fuerzas divinas que habían ordenado al pueblo en
su diseño social, cuando todos cumplían con sus deberes, todos prosperaban.
Cuando el budismo se desplazó a Asia oriental, perdió la batalla con el hinduismo
por el alma de la India, sin embargo, prospero en China y Japón, en Corea y
Vietnam, acomodándose al espíritu mundano de las culturas asiáticas orientales.
Buda rompe los esquemas sociales de su tiempo al permitir a las mujeres como
monjas de apoyo a realizar una vida monástica en búsqueda del nirvana, en un
momento donde la mujer era considerada ciudadana de segunda clase.
ENSEÑANZAS SOBRE EL YO
Gautama, sostenía que no hay ninguna personalidad sólida y sustancial, ninguna
identidad que no cambie, ningún yo al que pueda aferrarse una persona sabia. Esta
enseñanza se aplicaba tanto a las mujeres como a los hombres. Por consiguiente,
la liberación que ofrecía Buda a pesar de la misoginia de la cultura Hindú también
era para las mujeres; que sostenía que hecho de nacer mujer era signo de mal
Karma y que lo mejor que podían conseguir las mujeres a través del esfuerzo
espiritual era nacer hombres la próxima vez, desarrollaron una exposición razonada
para honrar al yo femenino como un Buda potencial.
Otro aspecto de las enseñanzas de Buda sobre el yo procede del código ético que
desarrolló. Este código llamado (Sila), consiste en los cinco preceptos que son
simples y negativos: no matar, no robar, no mentir, no trasgredir la castidad y no
ingerir sustancias toxicas. La implicación adicional era que los budistas deberían
ser vegetarianos, sin pedir a ningún animal que renunciase a su vida a fin de que
los seres humanos pudiesen comer o deleitarse. El yo budista ideal era austero. Su
autocontención no lo hacía sombrío o reprimido. Mas bien estaba colmado de la
alegría de vivir en la luz espiritual, avanzando hacia el nirvana, y por lo tanto
irradiaba paz y atracción.
ENSEÑANZAS SOBRE LA DIVINIDAD
Los dioses del hinduismo de su época no daban a Gautama lo que el buscaba. No
fueron la fuente de su esclarecimiento y liberación, el encontró su discernimiento
deslumbrador a través de sus propios esfuerzos. Buda situó a los dioses y
demonios en reinos celestiales e infernales que, en análisis final, no eran decisivos
para el destino humano, lo decisivo era acabar con el deseo, encontrar el modo de
extinguir el fuego que causaba el sufrimiento humano. Los dioses seguían dentro
del reino del Karma, necesitaban liberarse del ciclo de renacimientos tanto como
los seres humanos. Así adquiere un gran sentido la afirmación que es mejor un ser
humano que una divinidad, sustentada en que la única tarea urgente era la de
resolver el problema del sufrimiento que justificaba su modo de vida, una vida
errante y pobre, de un monje concentrado en el reino de la liberación. Buda rechazo
la divinidad que le adjudicaban como dios viviente ampliamente mencionado por
muchas tradiciones religiosas.
No hace falta decir que Gautama no reclamaba la divinidad para si mismo. Las
primeras tradiciones budistas le honran como la cumbre de la autorrealización
humana, pero no sostienen que era divino: la encarnación de la fuerza sagrada de
la creación y la tradición ulterior venera a Buda como divino.
LA PERSONALIDAD DE BUDA
En la plenitud de su misión sanadora, Gautama había congregado a una importante
comunidad de monjes, Gautama se sentía plenamente satisfecho en su papel de
maestro del Dharma, fundador de la Orden y modelo de la vida dichosa, si la luz
fue el simbolismo central en las experiencias internas que le hicieron Buda, la paz
parece haber dominado su apariencia externa. Era amable pero riguroso, hasta
severo, en lo concerniente a las verdades religiosas, era desinteresado,
despreocupado por sí mismo o por las cosas terrenales, aunque estaba decidido a
predicar la verdad, a hacer todo lo que pudiese para ayudar a quienes sufrían.
Gautama consideraba a su grupo como una democracia, en el sentido de que
quería que sus integrantes celebrasen asambleas con frecuencia, para mantener
la Orden. Respetaba profundamente a los mayores instando a los monjes más
jóvenes a reverenciar a los ancianos y verlos como modelos vivientes del camino,
textos vivientes que podían leer en busca de guía. Buda amaba apasionadamente
la verdad y odiaba la impostura. La integridad caracteriza sus sermones. Nunca
permite atajos. La serenidad que encontramos en Gautama y la rectitud
conservadora que proclama en muchos sermones se entienden mejor como
expresiones de su equilibrio interior. Ese equilibrio hace que sus demandas tengan
una sabiduría persuasiva y redentora. Su personalidad humana era su argumento
más importante.
En ese sentido, Buda parece ser mejor descrito como un sabio con una misión
profética.
La fuerza de su mensaje reside en su experiencia personal de pasar de una
existencia de sufrimiento a una libre de este flagelo karmiko con el que todos
nacemos.
He concluido Ilustre Comendador en Jefe
BIBLIOGRAFIA
Ritual Grado XXXII, del Supremo Consejo Grado 33°, para la Republica del Perú.
Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada, Rene Guenon. Buenos Aires.
1,962.
Los Grandes Maestros de la Humanidad, Denise y John Carmody, Barcelona edic.
1,995.
Manual del Príncipe del Real Secreto de Aldo Lavagnini.
El Símbolo Masónico, Jules Boucher, Paris 1948.
Diccionario Enciclopédico de la Masonería Editorial KIER, Argentina edic.1962.
Enciclopedia Encarta
FUENTES CONSULTADAS
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