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Acta Samadhi

El documento discute el concepto de samadhi y la ilusión del yo a través de las perspectivas de varios oradores. Samadhi se refiere a un estado espiritual de conciencia completa y unidad con lo divino. También se discute cómo samadhi y el mito de la caverna de Platón se refieren a salir de las limitaciones de la identidad del ego y experimentar la realidad más allá de las apariencias.

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Acta Samadhi

El documento discute el concepto de samadhi y la ilusión del yo a través de las perspectivas de varios oradores. Samadhi se refiere a un estado espiritual de conciencia completa y unidad con lo divino. También se discute cómo samadhi y el mito de la caverna de Platón se refieren a salir de las limitaciones de la identidad del ego y experimentar la realidad más allá de las apariencias.

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ACTA

La presente hace constar que el día 12 de junio de 2020 desde las 13:20 horas hasta las
14:20 horas, Elkin Jesús Rodriguez Mercado, Sebastián Abdala Asencio, Jorge David
Junior Sierra Morales, Eduardo José Ebratt Cancino y Luis Ángel Bustamante Castro
mediante videoconferencia, debatimos y expusimos nuestros puntos de vista acerca de
samadhi: la ilusión del yo, en el que:
Luis Ángel Bustamante Castro dijo:
Samādhi es un estado espiritual de conciencia, es un estado de arrobamiento extático
completo. Dicha palabra deriva de las voces sam-âdha,en sánscrito sam o samiak:
‘completo’ y ādhi: ‘absorción [mental]’, en resumen “posesión de sí mismo”. Quien posee
un poder tal es capaz de ejercer un absoluto dominio sobre todas sus facultades, así físicas
como mentales. Es el supremo grado del Yoga. El Samādhi (contemplación extática o
supraconciencia) es aquel estado en que la concentración mental llega a un punto tan
extremo que la mente así fija se unifica con el objeto en que se halla concentrada (o sea el
Espíritu), cesando o suspendiéndose todas sus transformaciones, y el asceta pierde la
conciencia de toda individualidad, incluso la suya propia, y se convierte en el TODO.
El Samādhi es de dos clases: Savikalpa (sabîja o samprajñâta-Samādhi) y nirvikalpa (nirbîja
o asamprajñâta-Samādhi). El primero, generalmente hablando, es aquel en que la mente se
halla en reposo temporalmente, sin estar por completo absorbida en el Espíritu, y el
segundo, el más elevado, es aquel en que, gracias a un supremo desprendimiento total, se
halla enteramente absorbida en el Espíritu y le ve en todas partes. Estando entonces la
mente aniquilada, por decirlo así, sólo el Espíritu brilla en toda su gloria natural.
Samādhi es el término en pali de este factor del despertar. Una vez que se alcanza la paz, la
serenidad de la mente y el cuerpo, nos hacemos uno con el momento presente, vibrando de
instante a instante; y la concentración, la focalización en lo que pasa y lo existe aparece
espontáneamente.
El Samādhi en la tradición budista es entendido como el estado de conciencia, de
recogimiento interior, en el que se transcienden los límites de la existencia individual y se
experimenta la unidad con lo divino. Esta definición implica un estado iluminado de
conciencia. Desde la perspectiva que estamos contemplando es un estadio necesario, en el
que la conciencia se unifica, el cuerpo se recoge y la mente sirve a este recogimiento en la
unidad, solo existiendo para la contemplación directa, unificada en el momento presente.
En resumen, Samādhi es un estado de conciencia de ‘meditación’, ‘contemplación’ o
‘recogimiento’ en la que el mediante siente que alcanza la unidad con lo divino.
Eduardo José Ebratt Cancino dijo:
Como seres humanos la mayoría de nosotros vivimos inmerso en nuestra vida cotidiana con
una mínima idea de quienes somos, por qué estamos aquí o hacia dónde vamos. La mayoría
de nosotros no hemos descubierto nuestro verdadero ser, el alma o lo que el Buda llamó
anata. Es aquello que está más allá del nombre o de la forma, más allá del pensamiento.
Como resultado creemos que somos estos cuerpos limitados.
Vivimos con el miedo de hacer consciente lo inconsciente. De que la estructura limitada del
yo con el que estamos identificados morirá. En el mundo de hoy, la gran mayoría de las
personas que se dedican a prácticas religiosas o espirituales como el yoga, la oración, la
meditación, el canto, o cualquier tipo de ritual, están practicando técnicas que están
condicionadas. Lo que significa que son solo parte de la construcción de ego.
La búsqueda y la actividad no es el problema. El problema es pensar que han encontrado la
respuesta en alguna forma externa. La espiritualidad en su forma más común no es
diferente al pensamiento patológico que está presente en todas partes.
Se trata de una agitación adicional de la mente. Más que haceres humanos que seres
humanos. La construcción del ego quiere más dinero, más poder, más amor, más de todo.
Los que están llamado sendero espiritual, desean ser más espirituales, más despiertos, más
ecuánimes, más pacíficos, más iluminados.
Sebastián Abdala Asencio dijo:
Samadhi nos hace referencia al baile de las máscaras, y es que todos hemos nacido en este
mundo con estructuras biológicas condicionadas. A menudo al ver a los ojos de un niño
pequeño no hay rastro de sí mismo, solo un vacío luminoso.
La persona en la que uno crece es una máscara usada sobre la conciencia. En un individuo
despierto la conciencia brilla a través de la personalidad, a través de su máscara. Cuando
estás despierto no te identificas con tu personaje, no te crees que eres la máscara que llevas
puesta, pero tampoco renuncias a jugar un papel. Cuando estamos identificados con nuestro
personaje y nuestra persona esto es maya, la ilusión del yo. Samadhi es despertar del sueño
del personaje que interpretas en la vida.
Elkin Jesús Rodriguez Mercado dijo:
Samadhi también nos hace referencia a la caverna de platón, 2.400 años después de que
Platón escribió la república, la humanidad todavía está buscando para salir de la caverna de
Platón. De hecho, podemos estar más atrapados por las ilusiones que nunca.
El mito de la caverna de Platón es una alegoría sobre la realidad de nuestro conocimiento.
Platón crea el mito de la caverna para mostrar en sentido figurativo que nos encontramos
encadenados dentro de una caverna, desde que nacemos, y cómo las sombras que vemos
reflejadas en la pared componen aquello que consideramos real.
Platón (428 a. de C.-347 a. de C.) también usa esta alegoría para explicar cómo es para el
filósofo y maestro guiar a las personas al conocimiento (educación), intentando liberarlas
de las ataduras de la realidad de la caverna. Según este filósofo, la gente llega a sentirse
cómoda en su ignorancia y puede oponerse, incluso violentamente, a quienes intentan
ayudarles a cambiar. El mito de la caverna se encuentra en el libro VII de la obra República
de Platón, escrita hacia el año 380 a. de C. La importancia general de la obra República
radica en la exposición de conceptos y teorías que nos llevan a los cuestionamientos sobre
el origen del conocimiento, el problema de la representación de las cosas y la naturaleza de
la propia realidad.
Platón hizo que Sócrates describa a un grupo de personas que vivían encadenados en una
cueva toda su vida frente a una pared en blanco. Todo lo que podían ver eran las sombras
proyectadas en la pared por las cosas que pasaban delante de un fuego que estaba detrás de
ellos.
Este espectáculo de marionetas se convirtió en su mundo. Según Sócrates las sombras eran
lo más cercano a la realidad que los prisioneros podrían alguna vez percibir como real.
Incluso después de ser informados sobre el mundo sobre el mundo exterior continuaron
creyendo que las sombras eran todo lo que existían, incluso si sospechaban que había algo
más no estaban dispuesto a abandonar lo que les era conocido.
La humanidad de hoy es como el agente que solo ha visto las sombras en la pared de la
cueva.
Las sombras son análogas a nuestros pensamientos del mundo. El mundo del pensamiento
es el único mundo que conocemos.
Pero hay otro mundo que está más allá del pensamiento, más allá de la mente dualista.
Jorge David Junior Sierra dijo:
Samadhi también nos dice cómo salir de la caverna de platón, Platón filósofo griego, hacía
alusión al mito de unos hombres que estaban atrapados en el interior de una caverna y que
solo podían conocer una pequeña parte de la realidad. Poco a poco va relatando como es
que esta ínfima parte de la realidad se presta para el engaño y resulta una falsedad respecto
a los parámetros de conocimiento. En el mismo sentido el autor nos sugiere pensar sobre
cuáles son nuestras cavernas, pues desde su perspectiva, todos tenemos la propia. El gran
problema es que, para estas cavernas personales, ni los mejores equipos de rescate pueden
salvarnos, pues para salir de estas, necesitamos de nuestra propia voluntad e inteligencia,
además de la tolerancia y el reconocer a los otros como seres que merecen nuestro respeto.
Hay que buscar la forma de suscitar una sociedad más ética y más responsable. Con menos
prejuicios y más desafíos, con una mirada austera y menos elitista. Pasar de una sociedad
de “tres cuotas precio contado” a una de valores y tolerancia, a fin de cuentas, hay cosas
que el dinero no puede comprar.
Hoy más que nunca seguimos atrapados en cientos de cavernas personales y necesitamos
cuanto antes notificar a las autoridades, para hacerles saber que hay más de un centenar de
personas atrapadas en una caverna pequeña y frágil que reduce al hombre a su más mínima
expresión. Por esto, aquellas personas de Las Condes, contrarias a la construcción de
viviendas sociales, no aceptan otra realidad o peor aún, se niegan a conocerla.
Ojalá seamos capaces de pensar la realidad en todo su esplendor, evitando los
reduccionismos que atentan contra la dignidad de las personas. Argumentos hay de sobra y
más vale que nos esforcemos por salir de nuestras propias cavernas interiores. Pues como
dijo Martin Buber, filósofo judío austríaco-israelí “El hecho fundamental de la existencia
humana es el hombre con el hombre. Lo que singulariza al mundo humano es, por encima
de todo, que en él ocurre entre ser y ser algo que no encuentra par en ningún otro rincón de
la naturaleza”.

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