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El documento aborda la importancia de asumir la responsabilidad personal en los resultados obtenidos, destacando que el fracaso suele estar acompañado de excusas, mientras que el éxito no requiere justificaciones. Se enfatiza que cada experiencia, ya sea positiva o negativa, ofrece lecciones valiosas y que la verdadera libertad se encuentra en actuar responsablemente ante las consecuencias de nuestras decisiones. Además, se menciona que la buena suerte favorece a quienes están preparados y buscan activamente las oportunidades.
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El documento aborda la importancia de asumir la responsabilidad personal en los resultados obtenidos, destacando que el fracaso suele estar acompañado de excusas, mientras que el éxito no requiere justificaciones. Se enfatiza que cada experiencia, ya sea positiva o negativa, ofrece lecciones valiosas y que la verdadera libertad se encuentra en actuar responsablemente ante las consecuencias de nuestras decisiones. Además, se menciona que la buena suerte favorece a quienes están preparados y buscan activamente las oportunidades.
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Responsabilidad

YO NO FUÍ
Se trataba de la reunión
mensual para revisar los
resultados de la empresa. Los
diez gerentes estaban
presentes, ellos eran
responsables del 100% de las
operaciones de la organización.
En ese mes sólo dos gerentes
habían llegado al objetivo; el
resto había quedado muy por
debajo de lo esperado. Resultó
una experiencia interesante
escuchar de boca de los protagonistas el porqué de sus resultados; de ocho de ellos
solamente escuché excusas y más excusas. Por supuesto, sus metas estaban fuera
de su alcance, algo desconocido o algún fantasma había sido el culpable de sus
bajos rendimientos.
Escuché las expresiones usuales de la irresponsabilidad, las mil justificaciones del
por qué las cosas sucedieron así. El fracaso tiene mil excusas, éstas representan el
mejor escudo a la incapacidad: no me enteré, no me informaron, me chocaron el
auto, se perdió, se rompió, yo no sé quién fue, el equipo falló, fueron ellos, yo no
estaba, etcétera, etcétera.
En cambio, los dos gerentes, que no solamente habían alcanzado el objetivo sino
que lo habían rebasado, sin aspavientos presentaron sus resultados y curiosamente
nadie pidió ninguna explicación. Esto confirma que el fracaso tiene mil excusas y el
éxito no requiere explicación.
La palabra “excusa” me suena como a excusado (léase w.c. a la inglesa), donde se
depositan los desechos de la mediocridad, de quienes buscan instintivamente la
forma más rápida de evadir lo que es su propia responsabilidad. Son ciertamente
seres “raros” aquellos que no viven disculpándose, porque saben asumir sus
errores.
Toda experiencia, ya sea negativa o positiva, trae implícita una valiosa lección. Así
como el científico asimila cada fracaso como una posibilidad más que lo acerca al
éxito, el error le indica en forma clara a toda persona lo que no debe repetir,
asimilando las adversidades con un auténtico espíritu de aprendizaje.
Debemos saber con certeza que no dejaremos de fracasar, así como de triunfar. Lo
importante entonces, no es la experiencia, sino qué hacemos con ella. Hay quien,
por sus equivocaciones ante la adversidad, se deprime y se atormenta demasiado
tiempo; hay otros, los peores, que se consideran inocentes de los malos resultados y
echan la culpa a otros. Desafortunadamente estas personas que se niegan a crecer
y se sienten como los seres perfectos de la creación, se han declarado a sí mismos
“producto terminado”, sólo esperan a que finalmente los entierren, para que los
gusanos disfruten de sus restos. Por supuesto, los menos son aquellos gigantes que
no cesan de crecer, pues hacen de cada experiencia una lección. Han liberado a su
genio interior, cuya característica principal es que no cesa de aprender. Obviamente,
no hay límites de expansión para este tipo de personas.
Un día antes de su ejecución, Sócrates sorprendió a sus seguidores pues aprendía
una difícil composición. Su justificación fue que ese día aún podía aprender algo
más. Su espíritu de aprendizaje no tenía límites.
La libertad significa ejercer nuestra capacidad de decisión, así como asimilar sus
consecuencias. Sólo se es auténticamente libre cuando se actúa responsablemente.
El primer deber que nos impone la libertad es asumir con responsabilidad las
consecuencias de cada una de nuestras acciones. Cuando nuestra actitud en la vida
es analizar cada experiencia vivida, ya sea de éxito o fracaso, para extraer de ella la
lección que trae implícita, logramos desarrollar una conciencia expansiva que día a
día tendrá mayor capacidad de comprensión, y por lo tanto lograremos ser cada día
mejores.
De hoy en adelante no busque más excusas, reconozca su propia responsabilidad
en cada resultado obtenido.
Con esta actitud se abrirá
paso para lograr ser una
persona extraordinaria, cuyo
límite solamente usted podrá
fijar. Tenga la seguridad de
que usted está llamado a ser
una persona para quien el
infinito será su única
frontera.

Reflexión:
1. Analiza e interpreta el texto
2. Cada vez que usted no logra lo deseado, ¿se pregunta a sí mismo en qué falló?
3. ¿Se interesa por el éxito de los demás y les pide que le expliquen qué hicieron
para triunfar?
4. ¿Se atrevería de hoy en adelante a no buscar más excusas y a enfrentar
valerosamente sus fallas para aprender de ellas?
5. Relata alguna experiencia personal o afín en relación al texto.
VOA/Psic.
EL QUE BUSCA ENCUENTRA
En uno de los viajes de
investigación que se
realizó a Japón, nuestro
fotógrafo se dedicó a la
tarea de elaborar un
audiovisual sobre la vida
cotidiana de ese gran
país. Cuando hizo la
presentación de su
trabajo, en el que se
incluía una fantástica
toma de un pajarillo
hermoso posando sobre
los cerezos en flor, uno
de los espectadores
exclamó “¡qué suerte
tuviste!” A lo que el fotógrafo respondió: “Sí, tuve la suerte de estar ahí a las cuatro de la
mañana con el equipo indicado y a la espera del momento exacto para lograr la mejor
fotografía”.

La buena suerte existe para los buscadores preparados. Recuerde que para triunfar en la
vida de los elementos son tan sencillos como un 5% de talento. No se requiere más allá de
ser normal, no un privilegiado con dones especiales. Otro 5% de circunstancias favorables o
lo que comúnmente se le llama buena suerte, acontecimiento que nos sorprende
positivamente y que pensamos fue resultado de la casualidad cuando en realidad 9 de cada
10 oportunidades nosotros las producimos (“el que busca encuentra”), y el 90% restante es
la estrategia que utilizamos para alcanzar la cumbre.

La fortuna favorece a la mente preparada.

MIGUEL ÁNGEL CORNEJO


REFLEXIÓN:
1. Analiza e interpreta el texto.
2. ¿Existe la buena y la mala suerte? ¿Qué opinas?
3. ¿La suerte es una habilidad social o es producto del azar? Explicar.
VOA/Psic.
SALTO DE FÉ: LA CREACIÓN DE
NADIE
En alguna ocasión se
suscitó una fuerte
discusión entre dos
amigos, uno creyente de
la existencia de Dios y el
otro absolutamente
incrédulo y ateo.
Después de una larga y
bizantina discusión, se
separaron muy molestos.

El creyente, con el deseo


de convencer a su
amigo, construyó en una
habitación de su casa un
planetario, al cual le
invirtió mucho tiempo y dinero para simular el universo en movimiento, en el cual aparecía el
sol, los planetas, música sideral, cometas, etcétera. Lo realizó con tanto cuidado y esmero
que cuando uno entraba a esa habitación se sentía flotar en el espacio.

Invitó a su amigo ateo a visitarlo, y cuando este último, sorprendido, le preguntó al


constructor quien había realizado tan magnífica obra maestra, el creyente le contestó:
“Nadie”, a lo cual el otro reclamó: “¡Oye, no soy tonto!, esto lo debe haber hecho alguien. No
creo que se haya hecho solo”.

El creyente lo sacó de la habitación y, como era de noche, lo llevó al jardín de su casa y le


dijo: “Mira, observa el firmamento, las estrellas, la perfecta armonía de las fuerzas en
movimiento; sabes le dijo finalmente toda esta maravilla nadie la hizo”. En ese momento el
ateo comprendió que existía un poder superior.

La vida es un milagro, un amanecer, una flor, un niño… en fin, quien no cree en los milagros
no es realista.

MIGUEL ÁNGEL CORNEJO

REFLEXIÓN:
1. Analiza e interpreta el texto.
VOA/Psic.

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