Aspectos básicos de la regulació n emocional
- Psicoeducació n
- Las emociones y el cuerpo
o Correlatos somá ticos
o Neurobiología de la regulació n emocional
Ventana de tolerancia
Teoría vagal
- Aspectos relacionales implicados en la regulació n emocional
Regulació n emocional alumnado
o Discriminació n emocional
o Propuesta de 8 sesiones grupales
o Materiales: bibliografía, juegos…
o Cuando la desregulació n es patoló gica… algunos indicadores de ansiedad,
depresió n…
- Apego y regulació n emocional
- Tics aplicadas a la regulació n emocional
- Mindfulness
Regulació n emocional profesorado
- Autocuidado
- Burnout en el profesorado
¿Y có mo pueden ayudar los padres de nuestros alumnos?
Habilidades específicas de regulación de las emociones
Entender las funciones de las emociones.
Las conductas emocionales son percibidas como importantes para las personas y por ello
cambiar conductas emocionales importantes puede resultar muy difícil de realizar. Es
necesario identificar qué está reforzando una determinada actitud emocional para poder
así cambiarla. Para ello es necesario identificar las funciones de las emociones y de la
conducta emocional que serían fundamentalmente dos:
1) Influir en las conductas de los demá s, y
2) Alerta a uno mismo para prestar atenció n a determinadas situaciones que podrían ser
importantes.
Identificar obstáculos para el cambio de las emociones.
A pesar de tener muy buena predisposició n para el cambio, hay factores que hacen que, en
ocasiones sea muy complicado el poder cambiar las emociones. Los factores bioló gicos
pueden interferir en el la sensibilidad emocional, intensidad y el tiempo requerido para
volver a un estado emocional de “línea base”.
Cuando esto ocurre, debemos de ser capaces de utilizar las habilidades adecuadas para
poder modular las emociones, ya que utilizar habilidades inadecuadas, como la supresió n
o la evitació n, puede dificultar muchísimo la regulació n.
Identificar y etiquetar emociones
Es un paso importante a la hora de regular emociones y requiere la habilidad de observar
las propias respuestas y de describir con precisió n el contexto en el que estas tienen lugar.
Por ello, para identificar una respuesta emocional uno debe ser capaz de observar y
describir:
1. El suceso que ha desencadenado la emoció n
2. La interpretació n de la situació n desencadenante de la emoció n
3. La historia previa al evento desencadenante que aumenta la sensibilidad al evento y la
vulnerabilidad a responder emocionalmente.
4. La experiencia subjetiva, incluyendo la sensació n física provocada por la emoció n
5. Las conductas que expresan la emoció n
6. Efectos secundarios de la propia emoció n en otras á reas de funcionamiento de la
persona.
Comprobar los hechos
Las emociones son principalmente reacciones a la interpretació n que hacemos de los
sucesos, y no hechos reales de un suceso. Comprobar la veracidad de los hechos permite
poder modificar estas activaciones y basadas en asunciones.
Solucionar problemas
La TDC parte de la premisa de que las personas, cuando se sienten mal, lo hacen en general
por buenas razones y no por percepciones distorsionadas de los sucesos. Por ello, un
modo de controlar las emociones sería controlando las situaciones que las generan.
Solucionar problemas de situaciones emocionales puede ser muy ú til, ya que si la persona
realiza acciones para solucionar el problema de la situació n, al resolverse también se
modificara la experiencia emocional asociada.
Acción opuesta
Una estrategia para cambiar o regular una emoció n consiste en cambiar la respuesta
conductual-expresiva de la misma actuando de un modo opuesto, o incoherente, con la
propia emoció n. Por ejemplo a través de acciones (ayudando a alguien con quien estoy
enfadado) o a través de expresiones faciales o corporales (expresió n facial relajada, afable,
ante la emoció n de la ira). No se trata de bloquear una expresió n emocional sino de añ adir
la expresió n de otra emoció n má s agradable.
Acumular emociones positivas
Exponerse a experiencias o actividades placenteras, y tomar conciencia de ellas, permite
una aproximació n a la regulació n emocional. A corto plazo se trata de exponerse
diariamente a experiencias positivas, y a largo plazo implica realizar cambios vitales que
hagan que los sucesos placenteros ocurran má s a menudo y que, por tanto, “la vida
merezca ser vivida”. Puede ser mucho má s fácil afrontar una pérdida o una situació n
negativa cuando en el otro lado de la balanza existen numerosas experiencias positivas
vitales.
Construyendo maestría y aprendiendo a afrontar el futuro
Se trata de realizar actividades o vivir experiencias que hagan sentir competencia,
confianza, autoeficacia, sentir que uno es bueno en algo o que está aprendiendo algo, así
como aprender a lidiar con anticipació n ante situaciones difíciles a través de pruebas en
imaginació n.
Cuidar del cuerpo
Ante situaciones de estrés físico o ambiental es habitual el reaccionar de un modo
demasiado emocional, por ello es necesario vigilar y controlar aquellos factores que
pueden posicionar a nuestra “mente emocional” en una situació n de vulnerabilidad ante
estos sucesos. Los factores que proporcionan “protecció n emocional” son: tratarse las
enfermedades físicas apropiadamente, alimentació n equilibrada, evitar el consumo de
drogas y de medicamentos innecesarios, sueñ o equilibrado (ni en exceso ni en defecto) y
realizar ejercicio físico.
Incrementar la conciencia ante las emociones del momento
Ser consciente de las emociones implica experimentar dichas emociones como un
observador, es decir, sin juzgarlas, reprimirlas, ni tratar de evitarlas, etc. Cuando una
persona juzga sus emociones negativas como algo “malo” provoca de forma natural la
aparició n de emociones secundarias que generan culpabilidad, ira, ansiedad… que
aparecen cada vez que experimenta el malestar asociado a la emoció n primaria. Al
aparecer ademá s estas emociones secundarias el malestar percibido es má s intenso y por
tanto la tolerancia es aú n má s difícil.
Identificar el punto límite y aplicar técnicas de tolerancia al malestar
Conseguir modular la intensidad y duració n de las emociones negativas significa tolerarlas
sin que la presencia de las emociones implique acciones impulsivas que puedan empeorar
la situació n o el malestar percibido. Para ello se pueden usar:
a) estrategias distractoras, como realizar actividades distractoras, tener pensamientos
distractores, generar emociones opuestas, etc.;
b) proporcionarse estímulos positivos, relajando alguno de los 5 sentidos;
c) mejorar el momento, reemplazando los sucesos negativos por otros má s positivos como
usando la fantasía, practicando la relajació n, darse á nimo, etc.; y
d) pensar en pros y contras, es decir, pensar acerca de los aspectos positivos y negativos
de tolerar el malestar y de no tolerarlo.
Este mó dulo ha servido de inspiració n para muchos posteriores, y es uno de los elementos
clave que ha hecho que la terapia dialéctico-conductual haya mostrado unos resultados de
eficacia muy relevantes tanto para el trastorno de personalidad como para otros
trastornos como los trastornos de alimentació n. La evidencia acumulada a lo largo del
tiempo es considerable y se puede consultar en otras publicaciones previas (García-
Palacios, 2006).