Comentario exegético de la perícopa de Jn 6, 1-71 Guija Rodríguez, Andrés Pablo
CENTRO DE ESTUDIOS TEOLÓGICOS DE SEVILLA
COMENTARIO
EXEGÉTICO DE LA
PERÍCOPA DE Jn 6, 1-71
Asignatura: Escritos de San Juan
Profesor: D. Alfonso García Araya, ofm.
Alumno: Andrés Pablo Guija Rodríguez
2011/2012
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Comentario exegético de la perícopa de Jn 6, 1-71 Guija Rodríguez, Andrés Pablo
Índice
a) Estudio literario 2
Delimitación de la perícopa 2
Contexto literario e histórico-cultural 2
Género literario 3
Dificultades textuales 3
Fuentes de la perícopa 5
Recursos literarios y estilísticos 6
Vocabulario significativo 7
Estructura 7
b) Estudio teológico 7
Temas teológicos 7
Actualización existencial de la perícopa 10
c) Bibliografía 11
1
Comentario exegético de la perícopa de Jn 6, 1-71 Guija Rodríguez, Andrés Pablo
a) Estudio literario
Delimitación de la perícopa
Nos encontramos ante un capítulo que comprende diversas perícopas, a saber, la
multiplicación de los panes, el discurso del pan de vida y la confesión de fe de Pedro,
pero en realidad todas tienen elementos comunes que le confieren gran unidad. Prueba
de ello tenemos la referencia a Jesús, sus discípulos y la muchedumbre durante todo el
relato, el elemento del pan con trasfondo eucarístico y el entorno (Cafarnaúm y sus
alrededores). De esta manera, el relato anterior nos situaba al Señor en Jerusalén, en la
piscina de Betesda (aunque si tenemos en cuenta la hipótesis de la traslación de
capítulos, el que nos ocupa, iría tras la curación del hijo del funcionario real, también en
Galilea), pero el fragmento a estudiar está delimitado por una fórmula de transición al
inicio, que indica el paso de una perícopa a otra, pues escribe: “Después de esto”, es
decir, damos comienzo a una nueva enseñanza; y la misma construcción de transición al
final, pues, de hecho, es de igual forma como da inicio el capítulo siete, dando a
entender que también es otro relato distinto, delimitando a la perfección el texto que
vamos a analizar, fuera aparte que ya el tema del pan no aparece en esta nueva perícopa.
Contexto literario e histórico-cultural
Respecto al contexto literario, es necesario señalar que pertenece a la tercera
sección del libro de los signos, puesto que presenta dos hechos que podríamos
considerar milagrosos, la multiplicación de los panes (6, 1-15) y el episodio de Jesús
caminando sobre las aguas (6, 16-21, aunque no vayamos a analizar éste), y un discurso
sobre el pan de vida (6, 22-71).
En cuanto al contexto histórico-cultural, nos encontramos con un cambio de
entorno según progresa el relato; de esta manera, al principio localiza la acción en una
parte del mar de Galilea, y luego lo cruza caminando sobre las aguas, desarrollándose el
resto de la acción en Cafarnaúm, en la orilla opuesta, de donde era Jesús.
Es curioso pero se menciona la fiesta de la Pascua como próxima
temporalmente, y sería la segunda que menciona Juan (cf. Jn 2 ,13), pero en relación a
esto, cabe observar que la multitud de la que habla probablemente no consistiera en
peregrinos camino de Jerusalén porque no es el camino habitual para ir de Galilea a la
capital de Judea, aparte de que irían provistos de alimentos y no necesitarían del que les
da Jesús.
Por otro lado, si se encontraban por aquella zona, y estaban en la orilla oriental,
es lógico que crucen a la occidental para tomar el camino hacia Jerusalén para celebrar
la Pascua, pues todo varón mayor de doce años que no padeciera ninguna enfermedad
incapacitante tenía la obligación de acudir al Templo a celebrar esa fiesta, en recuerdo
de la experiencia de la liberación del pueblo de la opresión egipcia por parte de Dios.
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También se habla de doscientos denarios (Jn 6, 7). Para comprender la cantidad
de personas que habían acudido a Jesús hay que tener en cuenta que un denario
equivalía a un jornal diario1.
El pan que se presenta es de cebada, en lugar de harina, que es el pan de los
pobres. Y son cinco más dos peces porque su suma da siete, el número de la perfección
judía. Y es que también el número doce de los canastos que se recogen es simbólico,
pues representa a los apóstoles, que darán lugar al nuevo pueblo elegido.
En el versículo 59 se nos revela que Jesús predicaba en una sinagoga, que
representaba la Ley. Era el edificio donde se leía la palabra y donde predicaban los
rabinos. Que a Jesús se le dejase enseñar su doctrina es muestra de su elocuencia y
carisma.
Género literario
Nos encontramos ante un largo relato que comienza por una narración en la que,
a través de un diálogo de Jesús con sus discípulos que acaba con una fórmula de fe del
pueblo, se recoge un signo, la multiplicación de los panes y los peces; a continuación
aparece otro diálogo del Señor con la multitud, para continuar con un discurso de tipo
hermético que trata sobre el pan de vida 2. Y finaliza con otro diálogo a tres bandas entre
Jesús y la muchedumbre por un lado, y con los doce por otro, presentando la confesión
de fe de Pedro.
Dificultades textuales
Aparecen varios casos de crítica textual3:
- En el versículo 14 el término “signo” puede estar en singular, como recogen
la mayoría de traducciones, en referencia a la multiplicación de los panes, o
en plural, que aludiría al versículo 2 en el que se afirmaba que la multitud
había presenciado numerosos signos.
- En el versículo 15 algunos papiros transcriben que Jesús “huyo”, mientras
que la mayoría se decanta por “se retiró”, que da muestras de mayor dominio
sobre las circunstancias.
- Otro ejemplo de crítica textual nos lo encontramos en el versículo 23, donde
algunos manuscritos omiten la frase “después que el Señor hubo dado
1
Cf. Raymond E. BROWN, El Evangelio según Juan. I-XII. Cristiandad, Madrid, 1979. 446.
2
Según Borges, el discurso en su forma actual, es una construcción judeo-cristiana de tipo homilética. Cf.
Ibid. 501.
3
Cf. Ibid. 448-509.
3
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gracias”, que además resulta curioso porque la expresión “el Señor” no es
joánica.
- En el versículo 27 nos encontramos un nuevo problema, ya que
determinados manuscritos recogen el verbo “dar” en futuro, con sentido
escatológico, mientras que otros lo transcriben en presente, dando a entender
la inminente instauración del Reino de Dios.
- En el versículo 36 la mayoría de papiros recogen el pronombre reflexivo
“me” referido a Jesús, pero unos pocos no lo contienen, generando una
visión más vaga que puede aludir a los signos.
- Un nuevo caso aparece en el versículo 42, pues algunos manuscritos dicen
“¿no conocemos a su madre y a su madre?”, mientras que unos pocos omiten
la referencia materna.
- En el versículo 52, la interrogativa “¿cómo puede éste darnos a comer su
carne?”, algunos textos omiten el determinante posesivo “su”, con lo que
varía el significado, lo empobrece.
- Un caso importante que implica un cambio enorme de significado es el del
versículo 56, que postula de la siguiente manera: “el que come mi carne y
bebe mi sangre habita en mí y yo en él”; tal y como está recogido se nos
indica que la finalidad de la eucaristía es entrar en plena comunión con
Jesús. Sin embargo, algunos manuscritos en lugar de acabar con “yo en él”,
lo hacen añadiendo “como el Padre en mí y yo en el Padre”, que invitaría a la
participación en el misterio trinitario.
- Resulta curioso, porque algunos papiros terminan el versículo 59 agregando
“un sábado”, lo que entrañaría problemas debido al trasiego de barcos de una
orilla a otra en los versículos anteriores que estaba prohibido (si es que todo
ocurrió el mismo día).
Otro problema es su relación con los capítulos antecedente y siguiente. El
capítulo 4 sitúa la acción en Galilea, el 5 lo hace en Jerusalén, el que nos ocupa vuelve a
presentarnos a Jesús en su tierra, pero el 7 sigue haciéndolo en Galilea porque por lo
visto en Judea querían matarlo. De esta forma, la localización hace que la comprensión
resulte difícil y se sostenga que es necesario invertir el orden de los capítulos 5 y 6
(como en el sexto la Pascua está cerca, justifica que vaya a Jerusalén, como indica el
quinto, pues en él no se especifica la fiesta que se celebra). Sin embargo, esta secuencia
reordenada no resulta perfecta (porque entonces entre la acción del cuarto capítulo y la
del sexto tendría que haber transcurrido casi un año, algo bastante inverosímil 4). Todo
esto lleva a defender la hipótesis de las distintas fases en su redacción, pues justifica en
cierta medida este tipo de incoherencias.
4
Cf. Raymond E. BROWN, El Evangelio según Juan. I-XII. Cristiandad, Madrid, 1979. 449-450.
4
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Por otro lado, no se entiende muy bien cómo en los versículos 26-27 se
menciona a la multitud que había comido del pan que repartió Jesús el día anterior, lo
que consideramos un signo, y en los versículos 30-31 la misma multitud
(aparentemente) le pide un signo, como si nunca hubieran visto ninguno, lo que hace
que pierda coherencia el relato.
Por último, como ya sabemos, sorprende que se nos diga primero que Jesús da la
vida (6,34) y luego que es la eucaristía la que la da (6, 53); o que la fe en Jesús hace
vivir para siempre (6, 40) y otras que es comulgar lo que lo hace (6, 58). Todo esto
aboga por la hipótesis de las redacciones diversas.
Fuente de la perícopa
Aunque en los sinópticos también aparece la multiplicación de los panes, no se
tiene muy claro si provienen de una fuente común a la de éstos porque, pese a que
presenta notables semejanzas con ellos, como la multitud de personas, los pocos panes y
peces que hay, que al final sobra y se recoge en cestos, el tema del pan, la profesión de
fe, etc5, lo que llama la atención son las diferencias, es decir, los detalles que no
aparecen en el relato joánico pese a que al autor le encajaban muy bien porque habrían
reforzado sus temas teológicos, como el entorno del desierto o la fracción del pan, que
lo enmarcaría en la comparación mosaica del maná y el tema eucarístico
respectivamente, y presenta otros elementos inexistentes en los sinópticos, como la
ambientación pascual, la identificación de Andrés y Felipe, la semejanza con el relato
de Eliseo (signo de la dimensión profética de Jesús), los rasgos eucarísticos (el deseo de
recoger los pedazos para que nada se pierda, que sea Jesús el que reparta el pan, los
doce canastos) que prevalecen sobre la intención que presentan los sinópticos por la
cual los milagros sobre la naturaleza se tratan como actos de poder para la instauración
del reino de Dios. Es por ello que se debate entre la posibilidad de que el relato joánico
pertenezca a una tradición incluso más antigua que la sinóptica, aunque con añadidos
posteriores, independiente de la fuente sinóptica6, y la alternativa de una primitiva
tradición preevangélica que luego derivó en las fuentes joánicas y sinóptica.
Como acabamos de enunciar, llama la atención que, al igual que ocurría en Jn 1,
40.43, se vuelve a destacar la participación de Andrés y de Felipe, dos discípulos con
nulo protagonismo en los otros evangelios y que no aparecen en los relatos paralelos de
la multiplicación de los panes en los sinópticos. La explicación que dan algunos autores
es que se trató de una intervención real y que, como probablemente ellos evangelizaron
por la zona de Éfeso, donde se cree que se escribió este evangelio, el detalle de la
intervención de estos dos discípulos sí tuvo relevancia para esta comunidad y pasó a
5
Es sorprendente que, sin que aparentemente Marcos y Juan se hayan inspirado en una fuente común,
enmarquen estos relatos en la misma secuencia: multiplicación de panes y peces para cinco mil personas,
que Jesús camine sobre las aguas, la petición de un signo, las observaciones sobre el pan, la profesión de
fe de Pedro y el tema de la pasión y la traición. Cf. Ibid. 453.
6
Cf. Ibid.450-469.
5
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formar parte de su tradición, siendo olvidada en la sinóptica 7, lo que aboga por una
fuente propia de Juan.
Pero, a la hora de investigar las fuentes, es necesario señalar el momento en que
parece que se escribió cada fragmento de este capítulo 6. De este modo, nos
encontramos que, si bien la multiplicación de los panes parece ser de una primitiva
redacción, el discurso del pan de vida, en concreto los versículos 51 al 58, se trata de
una reelaboración cristiana del tema eucarístico añadido a los ya existentes 35-50, al
igual que ocurrirá con la profesión de fe de Pedro, que también responde a la necesidad
última de acabar con el sectarismo que se estaba extendiendo por la comunidad.
Recursos literarios y estilísticos
El relato es muy rico en recursos literarios característicos del autor joánico. De
esta manera, encontramos la fórmula acompañada de una metáfora en la que
Jesús se automanifiesta como el pan de vida.
La ironía joánica también está presente ante la pregunta de Jesús: “¿con qué
compraremos panes para que coman éstos?”, pues sabe la respuesta de antemano.
Aparece un paralelismo sinónimo en el versículo 35 también: “el que viene a mí
no tendrá hambre, el que cree en mí no tendrá sed”. También del mismo tipo en el
versículo 39 y el 40 con la oración: “esta es la voluntad de…”. Paralelismo sintético en
el versículo 37, y otro antitético en el versículo 32 sobre quién da el pan del cielo.
También hay un quiasmo en los versículos del 36 al 40, que expresan la
necesidad de creer en Jesús a través del recorrido que hace8.
36: ver y no creer 40: ver y creer
37: no echar fuera lo que 39: no perder nada de lo que
el Padre ha otorgado el Padre ha dado
38: Yo he bajado del cielo.
El discurso está encerrado por medio de una inclusión en la que se alude al “pan
que baja del cielo” (versículos 50 y 58).
Utiliza la fórmula “en verdad, en verdad os digo” para señalar cuándo habla
Jesús y va a realizar sentencias fundamentales para la fe en cuatro ocasiones (versículo
26, 32, 47 y 53).
La expresión “pan bajado del cielo” la emplea en siete ocasiones (versículos 31,
32 dos veces, 41, 50, 51, 58).
Son numerosos los paréntesis explicativos (versículos 1b, 4b, 6, 64-65, 71).
7
Cf. Ibid. 463.
8
Cf. Ibid. 498.
6
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Vocabulario significativo
“Yo soy”, Jesús, Dios, Padre, Hijo, Espíritu, Señor, Santo de Dios, maestro,
Profeta, rey, Moisés, pan, agua, palabras, creer, enviar, venir, conocer, saciarse,
perderse, encontrarse, habitar, vivir, morir, escoger, comer/comida, beber/bebida, carne,
sangre, alimento, buscar, acudir, resucitar, trabajar, entregar, signo, doce, discípulos, los
judíos, multitud, voluntad, mundo, montaña, sentarse, obras, verdad/verdadero, pan de
vida, vida eterna, bajar del cielo, último día.
Estructura
- Introducción: Jn 6, 1-4.
- Signo: Jn 6, 5-15.
- Transición: Jn 6, 22-24.
- Diálogo: Jn 6, 25-34.
- Discurso sobre el pan de vida: Jn 6, 35-59.
- Diálogo y profesión de fe: Jn 6, 60-71.
b) Estudio teológico
Temas teológicos
Todo el capítulo, como ya hemos referido, presenta una unidad interna gracias a
la temática común e íntimamente relacionada, la eucaristía9 (hace uso de la polivalencia
del término “pan”, al que le otorga diversos significados). De ello tenemos numerosas
pruebas, la primera surge en el relato de la multiplicación de los panes cuando Jesús
pronuncia la acción de gracias, que el autor transcribe como (cf. Jn 6,
1110), con significado de bendición, pero dando a entender que la eucaristía es una
acción de gracias. Además, a continuación aparece como si fuera el mismo Jesús el que
9
Cf. Ibid. 444-532.
10
Cf. José María BOVER, y José O´CALLAGHAN, Nuevo Testamento Trilingüe. BAC, Madrid, 20056.
510.
7
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reparte a todos el pan (cf. Jn 6, 11), como hará en la última cena presentada por los
sinópticos (cf. Lc 22, 19). Otro detalle que refuerza esto y va centrando la idea de todo
el capítulo es que en el versículo 23 se habla de “pan” en singular, en lugar de “panes”,
siendo una nueva concesión al lenguaje eucarístico. Por otro lado, en el versículo 27
aparece una clave importante, la recomendación de Jesús de trabajar por el alimento que
perdura hasta la vida eterna en lugar de hacerlo por el que perece, es decir, que el
esfuerzo humano tiene que ir enfocado a disponer a la persona para recibir el don
eterno, que no es algo que se consigue por mero esfuerzo o voluntarismo humano; esto
se completa con el versículo 28, pues aparece el tradicional contraste entre la fe y las
obras, ya que conseguir la vida eterna no es cuestión de obras sin que importe la fe, pero
tampoco de fe sin obras, de tal manera que ambas tienen que ir a la par, consistiendo la
fe en la sumisión a la obra de Dios realizada en Jesús (de hecho, en boca de Cristo se
pone su obediencia a la voluntad del Padre en 6, 57) 11. Pero el relato sigue
evolucionando y adquiriendo elementos más trascendentales todavía; así nos
encontramos en el versículo 33 que el mismo Jesús se equipara al pan, pues dice: “el
pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo”; este “pan” al ser sujeto del
predicado (en este sentido, en el versículo 35 utiliza la típica fórmula joánica
seguida de la metáfora del pan de vida, cuya aceptación conlleva consecuencias
salvíficas), se refiere a sí mismo y alude a la encarnación, como ya hiciera Jn 1, 14 (en
esta misma línea, en el versículo 62 se habla de ver al Hijo subir a donde estaba antes,
es decir, ha descendido, se ha encarnado, y luego a través de la crucifixión y la
resurrección ascenderá al Padre); y el tema de la vida eterna lo recupera de la
conversación del capítulo 4 con la samaritana, siguiendo el estilo envolvente propio del
autor joánico en el que se da la recurrencia de temas, cuando estableció la diferencia
entre el agua que apaga la sed temporalmente y la que sacia para siempre. Pero para ello
hay que reconocer al Hijo, es decir, llegar a un conocimiento espiritual de Él, lo que
supone el cambio de vida que hemos comentado con anterioridad. En esta línea,
introduce elementos de esa conversación con la samaritana, pues en el mismo versículo
sentencia que quien cree en Él, no tendrá sed jamás (6, 35). De esta manera, bajo las
formas de pan, agua y vida, y con una perspectiva escatológica, se está refiriendo Jesús
simbólicamente a la misma realidad que, una vez poseída, hace que el hombre considere
insignificantes el hambre, la sed y la muerte naturales. Sin embargo, no se queda aquí, y
el lenguaje eucarístico sigue alcanzando nuevas cotas, porque ya en el versículo 53
postula la necesidad de “beber su sangre”, que hace referencia a la sangre de la alianza
del Sinaí (Ex 24, 8), pero dando a entender que consumirla supone una nueva alianza.
Pero a la vez entraña una referencia a la muerte, pues Jesús dará su carne y su sangre
para que el mundo viva (6, 54), lo que supone entrar en todo el tema sacrificial y
redentor que vamos a abordar seguidamente. Es por todo ello que los estudiosos
sostienen que, como Juan no recoge ninguna de las palabras sobre el pan y el vino en la
última cena, este discurso recoja las palabras de la institución de la eucaristía. De hecho,
se cree que es este evangelio el que más cerca estuviera del lenguaje que utilizó el
11
Recordemos que el evangelista se caracterizaba por una actitud antieclesiástica, pues del mismo modo
que no utiliza el término “apóstol” porque lo importante es ser discípulo, también subraya que las obras
sin fe y sin consecuencias para la vida no son nada.
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Comentario exegético de la perícopa de Jn 6, 1-71 Guija Rodríguez, Andrés Pablo
propio Jesús. Por tanto, con todo este lenguaje eucarístico, lo que se nos está diciendo es
que el Señor nos invita a ser uno con Él a través de su sangre y de su carne. Cristo es
consciente de que ha venido al mundo para salvarnos y traernos nueva vida, y para ello
se tendrá que dar hasta las últimas consecuencias, todo su cuerpo y su sangre. Pero ésta
es la manera por la que conseguiremos una comunión íntima con Él y con el Padre, que
dan como resultado las dos escatologías que presenta, la realizada (quien come la carne
de Jesús ya posee la vida eterna) y la escatología final (Cristo lo resucitará en el último
día).
Pero no es el único tema que trata el capítulo, sino que el evangelista realiza un
paralelismo entre Jesús y Moisés nuevamente, como ya ocurriera con anterioridad (cf.
Jn 1, 17; 4, 19), de tal forma que desarrolla la acción en una montaña (Jn 6, 3), donde
tradicionalmente han tenido lugar importantes acontecimientos teológicos en el AT,
como la manifestación de Dios en el Sinaí (Ex 19, 2s). Además, contamos con la
profesión de fe del pueblo cuando en el versículo 14 se refieren a Jesús como el profeta
que debía venir al mundo, asemejándolo a Moisés, pues al igual que los israelitas se
saciaron del maná (Ex 16, 15) que, de hecho, es considerado el mayor milagro de los
que realizó Moisés, ahora lo han hecho de pan gracias al Señor (solo que ha
multiplicado pan de cebada, como hiciera Eliseo en 2Re 4, 42-44). De tal forma que
contempla una concepción de mesianismo terreno, de ahí que Jesús se traslade a la otra
orilla para evitar su proclamación. Pero este tema sigue presente en el resto del relato,
ya que en esta línea el autor coloca en boca del mismo Jesús una alusión a Moisés en el
versículo 32, pues el Señor postula que el milagro no fue del profeta, sino del mismo
Dios; con esto el evangelista quiere contrastar la Ley (que es representada con Moisés)
y la doctrina de Jesús12. En este mismo sentido va la sentencia del versículo 46 que se
alude a Moisés en la referencia a quien ha visto al Padre, señalando que en realidad el
único que lo ha hecho es el Señor mismo que estaba junto a Él (en su preexistencia)13.
Un tema interesante son las dudas lógicas que surgen entre los seguidores de
Jesús. No podemos olvidar que se encuentra en Galilea, su tierra natal; por tanto, sus
paisanos conocen a su familia, incluso puede que a Él desde pequeño. Es difícil, por
tanto, asimilar las enseñanzas que da. Lo primero es porque conocen su origen, y se
supone que del Mesías nadie sabrá de dónde viene porque será alguien enviado por Dios
directamente. De ahí la referencia a sus padres biológicos para desacreditarle. En esta
misma línea, en el versículo 66 se dice que, ante la radicalidad de la predicación de
Jesús, muchos discípulos se echaron atrás. Para comprender este versículo tenemos que
tener en cuenta que en el evangelio está muy presente la vida de la comunidad joánica.
En este sentido, ante la implicación en la fe que tenía considerar al Señor como Hijo de
Dios, como expulsión de la sinagoga, persecución y demás repercusiones para la vida
cotidiana, muchos miembros de la comunidad rehusaron y se produjo una ruptura dentro
de la comunidad (de ahí que poco más adelante, en el versículo 49, cuando dice
12
Nos encontramos ante un símil de la comparación del vino viejo y del nuevo que tratamos en el capítulo
4. Para el evangelista, Jesús es indiscutiblemente el medio para salvarnos por encima de otras
mediaciones.
13
Cf. BROWN, El Evangelio según Juan. I-XII. 483-513.
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Comentario exegético de la perícopa de Jn 6, 1-71 Guija Rodríguez, Andrés Pablo
“vuestros padres” se refiere a la disgregación con los que siguen apegados al judaísmo).
Jesús no es simplemente un profeta más, es Dios mismo enviado al mundo para traernos
la salvación, y creer esto implica una transformación en la vida, que cada uno tendrá
que decidir si está dispuesto a aceptar.
Otro tema singular es la mención de los doce por el autor del evangelio. En Juan
no aparece nunca el término de “apóstol” y, de hecho, siempre que se hace referencia a
los seguidores de Jesús se les apela como discípulos, que es lo importante. Sin embargo,
en este capítulo hay dos referencias a ellos como el grupo de los doce, primera, e
indirecta, son los doce canastos en los que se recogen las sobras, y la segunda, más
directa, cuando habla de los Doce como entidad propia. En Juan no aparece la elección
de los apóstoles, pero sí nos encontramos con que se reconoce que hubo un grupo de
seguidores más cercanos a Jesús que Él mismo eligió (versículo 70), porque de Cristo
parte la iniciativa para el seguimiento. Además, destaca la confesión de Pedro en los
versículos 68 y 69; se trata posiblemente de un añadido posterior en la cuarta fase de
redacción del evangelio para reconocer la primacía de Pedro en la Gran Iglesia.
También es interesante señalar la idea del “Dios que vive” que aparece en el
versículo 57. Recordemos que en el Antiguo Testamento, Dios se presentaba como el
Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob (ex 3, 6), y era frecuente la idea del “Dios vivo”,
al igual que en el Nuevo Testamento (cf. Lc 20, 38). Pero es la única vez que aparece
con esta expresión literaria en toda la tradición neotestamentaria. Y es curioso porque se
trata de un concepto fundamental para la fe. Dios está vivo, por eso puede dar vida, es el
dador de vida; y la vida que otorga tiene un carácter sacro porque es participación en su
propia vida. Si Él estuviera muerto, nada existiría; pero al estar vivo se presenta como
ser en relación y nos invita a nosotros a ser sujetos activos de esa relación interpersonal.
En nuestra libertad está decidir si esa vida que nos propone, que puede ir plenificándose
al relacionarnos con Él, la empleamos en eso o la reducimos a meros actos físicos y
biológicos.
Por último, un aspecto que aparece de trasfondo en el lenguaje eucarístico, al
que hemos aludido de pasada, y que al final se ve de manera más patente, es el tema
sacrificial. Jesús sabe que va a morir. De hecho, aunque no haga un anuncio de la pasión
como en los sinópticos, habla de su sangre, de comerle y beberle, y menciona la entrega.
Con respecto a esto, no es que se niegue el libre albedrío de Judas el de Iscariote, sino
que refleja el carácter inexorable del plan de salvación 14. Por tanto, Cristo habla de la
voluntad del Padre, que es quien le envía para dar vida, pero para ello debe ser sumiso y
obedecerlo. Es por ello que derramará su sangre y la muerte, se transformará en vida, y
nos invita a imitarle en esta obediencia filial a su voluntad.
Actualización existencial de la perícopa
14
Cf. Ibid. 526.
10
Comentario exegético de la perícopa de Jn 6, 1-71 Guija Rodríguez, Andrés Pablo
Desde el domingo XVII hasta el XXI del tiempo ordinario del ciclo B se
proclama el capítulo 6 del evangelio según san Juan, al igual que ocurre en los días
laborables de la II y III semana de Pascua, porque es necesario tener presente siempre
que, para tener vida eterna, hay que comer a Jesús, hacernos uno con Él. Por otro lado,
para fiestas como el Corpus Christi, en el ciclo A se proclama Jn 6, 51-58 15, pues este
evangelio recoge, como ya hemos dicho, expresiones muy cercanas a las utilizadas por
Jesús que nos pueden ayudar a comprender mejor el misterio de gracia que implica que
el Señor mismo se nos dé en algo tan sencillo como el pan y el vino.
La finalidad de todo este relato es exhortar a creer en Jesús y vivir desde Él,
porque concederá la plenitud y la vida eterna. La radicalidad que exige es para todos,
aunque muchos no estén dispuestos a aceptarla y decidan en su libertad no seguir el
camino que marca el Señor, de ahí que señale el episodio de los discípulos que se
echaron para atrás. Pero es que con estas palabras, Jesús completa y eleva las palabras
del relato del Génesis, creados a imagen y semejanza de Dios, porque ahora nos otorga
dignidad de hijos de Dios, de ser uno con el Padre, y todo lo hace por amor y desde el
amor que se desprende de la entrega absoluta.
c) Bibliografía
- CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA, Sagrada Biblia. BAC, Madrid,
2010.
- BOVER, J. M. y O´CALLAGHAN, J., Nuevo Testamento Trilingüe. BAC,
Madrid, 20056.
- BROWN, R. E., El Evangelio según Juan. I-XII. Cristiandad, Madrid, 1979.
15
Cf. CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA, Sagrada Biblia. BAC, Madrid, 2010.
11