3.
2 SISTEMAS ACTIVOS DE PESCA
3.2.1 ÚTILES DE PESCA
Son instrumentos de construcción tradicional y sencilla que se emplean para el marisqueo de
aguas interiores, y que, generalmente, son manipulados por una sola persona o desde una
pequeña embarcación. Según su modo de trabajar se ordenan en dos clases:
Útiles recolectores: los dedicados a la pesca para la recolección de moluscos. Pueden ser
manuales (a la vara) o remolcados desde una embarcación (dragas).
Útiles hirientes: los que actúan de manera hiriente
Útiles recolectores manuales
Rastrillo
Útil con el que se va arando manualmente el fondo del mar permitiendo la captura de moluscos.
Normalmente se utiliza andando sobre el fondo, en aguas poco profundas, aunque también desde
una embarcación pequeña. Está compuesto por un taco grueso de madera con puntas metálicas
y un mango de gran longitud, entre 6 y 8 metros.
Rastro
Es una variante del rastrillo al que se le ha añadido un armazón semicircular para soportar una
red y que las capturas queden depositadas en ella. Se utiliza también desde una embarcación o
desde tierra, para la captura de almejas, coquinas, ostras, etc.
Angazo
Muy semejante a los anteriores, se utiliza en Galicia para la captura de ostras y almejas.
Dragas
Se arrastran desde una pequeña embarcación y se utilizan en caladeros costeros o rías de
Galicia. La gran mayoría están destinados al marisqueo y capturan mayoritariamente bivalvos,
gasterópodos y crustáceos. Constan de un armazón rígido metálico al que se arma una red en
forma de saco, o bien una estructura que se cubre con malla metálica o de plástico.
En la zona de Andalucía se usan de un tipo hidráulico en que el barco va tirando del rastro
maquina atrás y delante del rastro va una manguera que proporciona agua a presión sobre el
fondo desenterrando los bivalvos un momento antes de que pase la boca del rastro atrapándolos.
Útiles hirientes
Se utilizan para la pesca manual de pulpos, moluscos, cefalópodos o peces planos en aguas
poco profundas de puertos, bahías o playas. Las puntas terminan en media flecha para evitar que
se zafen las capturas cuando el útil es recogido. Su manejo requiere de cierta habilidad y práctica.
Los más destacados son las fitoras, las fisgas y los tridentes.
Los arpones se manejan de forma arrojadiza y pueden ser manuales, de fusil (pesca submarina)
o de cañón. Estos últimos se utilizan básicamente para la caza de la ballena.
3.2.2 ARRASTRE
Es un sistema de pesca activo que consiste en arrastrar una o varias redes a una velocidad
mayor a la que se desplace la especie objetivo, de modo que ésta quede capturada en su interior.
La red consiste básicamente en un gran saco de malla con forma de embudo, dividido en dos
mitades. El tamaño de malla va decreciendo desde la boca de la red hasta el copo, que es por
donde se cierra el embudo para acumular las capturas. De cada una de las alas de la red salen
unos cables y unas puertas que son unas piezas de madera o metálicas, que mantienen la boca
de la red abierta mientras es remolcada por el arrastrero.
Clasificación de las artes de arrastre
1) Según el modo de arrastre
a) Por popa
b) Por el costado
c) Tangoneros
2) Según el método de apertura horizontal de la red
a) Con puertas
b) A la pareja
c) Arrastre de vara
3) Según la profundidad de arrastre
a) Arrastre de fondo
b) Red de arrastre semipelágica o de gran apertura vertical (GAV)
c) Red de arrastre pelágica o de profundidad variable
La pesca de arrastre tiene su origen en el arrastre a la pareja que ya a principios del siglo XVII se
practicaba en el sur de Francia y Cataluña por dos embarcaciones a vela. Antiguamente se les
denominaba bous porque hacían un trabajo de tiro similar al que realizan los bueyes cuando aran
el campo.
Hoy en día el concepto de bou se ha concretado al que se realiza por una sola embarcación que
arrastra por popa (ya sea popa cerrada o rampero), mientras que si arrastra por el costado se le
denomina baka (sistema mayoritariamente empleado en el País Vasco).
Otra modalidad del arrastre son los tangoneros o camaroneros, buques que llevan dos tangones
en los costados y que remolcan dos redes de arrastre, una por cada tangón, y una tercera red en
la popa más pequeña, también llamada red de muestreo. Se dedican a la pesca de crustáceos.
La abertura horizontal de la red se consigue de diferentes formas:
En los que arrastran solos o al bou, por medio de las puertas de arrastre, y en los que arrastran a
la pareja, la abertura de la red dependerá de la separación entre buques. Existe otro sistema que
se denomina red de abertura horizontal constante o arrastre de vara, y que consiste en mantener
abierta la red por medio de una barra rígida; se utiliza en redes pequeñas para marisqueo.
Artes de arrastre de fondo
Destinadas a la captura de especies que normalmente viven en contacto directo con el fondo o
muy próximas a él (bentónicos) y la de aquellas que, como consecuencia de sus movimientos
más o menos periódicos en sentido vertical, permanecen cerca del mismo temporalmente
(demersales). Dados los hábitos de la mayoría de estas especies, las redes no necesitan de gran
abertura vertical, por lo que el rendimiento de la red dependerá del área máxima de la boca.
Los peces del fondo tienen poco desarrollados los órganos visuales y si a ello añadimos las
partículas de fondo removidas por los distintos elementos que preceden a la boca de la red y que
dificultan la visibilidad, resulta que cuando van a percatarse ya están dentro del campo de
influencia de la red.
Ante la presencia de la red intentan la huida que
puede ser en sentido vertical u horizontal. En el
primer caso si escapan hacia arriba la salida quedara
cortada por la presencia del cielo, pieza que
sobresale hacia delante por la parte superior. Hacia
abajo pueden intentar burlar la red pegándose o
enterrándose en el fondo, para evitarlo, la relinga
inferior irá bien lastrada. En el segundo caso si la
huida es en sentido lateral, quedara cortada por las
bandas o alas. Si tuviera lugar en sentido de la
tracción, es decir, por delante de la red, el pez
solamente podrá escapar si la velocidad de arrastre
es menor que su velocidad de desplazamiento.
Elementos de la red
Las artes de arrastre de fondo están compuestas de dos planos:
1. Plan alto o superior:
Alas o bandas superiores: unidas a la relinga de corchos en su parte alta, a las alas
inferiores por su parte baja y al cielo en la parte posterior.
Cielo o visera: unido por su parte anterior a las alas y relinga de corchos y por la
posterior a la espalda. Sobresale para evitar que los peces se escapen verticalmente
Espalda: paño comprendido entre el cielo y la garganta.
Garganta superior: une la espalda con la manga.
Manga superior: paño alargado que juntamente con el inferior forman el tubo que
conduce al copo o saco.
Copo superior: paño alto de la parte posterior de la red donde se concentra la captura.
El copo es la zona de la red más tupida pues tiene que soportar la fuerza y el peso de
todos los peces que se van capturando durante el proceso del arrastre. También se le
puede llamar saco o corona.
2. Plan bajo o inferior:
Alas inferiores: de mayor longitud que las superiores. Parten del vientre.
Vientre: pieza opuesta a la espalda.
Garganta inferior: opuesta a la superior.
Manga inferior: semejante a la superior.
Copo inferior: mitad complementaria del copo superior
Los paños de las partes inferiores suelen ir reforzados, pues sufren mayor desgaste con el roce
del fondo. Para evitar el desgaste prematuro del saco se suele proteger con un paño de red viejo
o con paños de red de goma. Esta pieza de protección recibe el nombre de parpalla.
Las piezas superiores se unen por el costado a sus correspondientes inferiores y ambas a un
refuerzo longitudinal llamado relinga de costadillo. En la relinga de corchos se colocan los
flotadores para ayudar a que la red coja su forma y también para evitar que se líe en la maniobra
de largado y virado del arte. La relinga de plomo, también llamada burlón, puede llevar tren de
arrastre (prohibido en el caladero nacional) o ir lastrada con cadenas.
En los extremos de las alas, por medio de los vientos, y en prolongación de las relingas se ubican
los calones. Los calones son unas piezas triangulares, de madera, hierro o acero. Por un lado, el
calón se une con grilletes a las relingas de corcho y de plomo y por el lado opuesto, se une a la
malleta. La función del calón es mantener las bandas del arte derechas, es decir, trabajando en
posición vertical.
El tamaño de la red depende naturalmente de la potencia del equipo propulsor, del diseño y de la
construcción del aparejo, del tamaño del buque y del espacio y disposición de la cubierta de
trabajo. Como cifras indicativas, se puede hablar de relingas del orden de 15 m (ancho) y
longitudes de hasta 40 m (red) para potencias de arrastre de 200 CV. Por otra parte, se emplean
relingas de 45 m y longitudes de hasta 100 m para potencias superiores a los 1500 CV.
Puertas de arrastre
Para que el arte consiga trabajar correctamente es necesario que las alas también se abran
horizontalmente para conseguir el máximo de área barrida. Para ello se colocan, entre los cables
metálicos y las malletas, las dos puertas que, gracias a su forma hidrodinámica y a la tracción que
ejerce el buque de pesca, se deslizan por el fondo a modo de patines y consiguen así mantener
abiertas lateralmente las bandas de la red. Antiguamente, antes de la incorporación de las
puertas, este tipo de pesca se realizaba mediante dos barcos, de forma que cada una de las
bandas de la red era arrastrada por uno de ellos.
Las puertas más utilizadas en el arrastre de fondo de bajura son las puertas ovaladas y las Star, y
en menor medida las Explorer. Existen diseños modernos como las puertas modelo Draco, que
tratan de evitar que las puertas vayan en contacto con el fondo, pero aún están en fase
experimental.
El ángulo de ataque de las puertas es el que forman la dirección arrastre con la orientación de la
puerta en el plano horizontal. Debe ser del orden de unos 35º.
Velocidad de arrastre
La velocidad de arrastre varía dependiendo de la especie que se trate de pescar, entre unos 2 y 4
nudos. El diseño de la red ha de tener en cuenta la velocidad de arrastre que se va a emplear;
para una red determinada, una velocidad excesivamente baja haría funcionar mal las puertas que
no darían la apertura horizontal necesaria; por el contrario, una velocidad de arrastre más alta que
la adecuada, podría hacer que la red se despegase del fondo.
Potencia de arrastre
Se entiende por potencia de arrastre el poder requerido para arrastrar el aparejo sin tener en
cuenta la resistencia del casco. Esta potencia depende del rendimiento del motor, de la forma del
casco, del diseño de la hélice, estado de la mar, equilibrio del buque durante la operación, etc.
El motor dispone de una potencia nominal (PN) que en la práctica no se usa en su totalidad, sino
que se multiplica por el coeficiente de utilidad (Cu), aproximadamente de 0,6 (60%), con el fin de
dar cierto margen de seguridad mejorando así también la vida útil del motor y también ahorrar
combustible.
PNU = PN x Cu
Pero la potencia nominal útil (PNU) es mayor que la potencia en el eje (PE), que es la que en
definitiva interesa, obteniéndose al multiplicar la primera por el coeficiente de propulsión.
PE = PNU x Cp
El valor del coeficiente de propulsión (Cp) varía con el número de revoluciones, tipo de hélice, etc,
y de una forma aproximada es el que se expresa a continuación:
Hasta 300 rpm: 0,24-0,28
300 rpm o más: 0,20-0,22
Hélice de paso variable: 0,24-0,30
Si tenemos en cuenta las condiciones de la mar y multiplicamos la potencia en el eje por el
coeficiente de mar (Cm) cuyos valores aproximados son:
Mar calma: 1,0
Fuerza 2-3: 0,9
Fuerza 3-4: 0,8
Fuerza 4-6: 0,7
obtendremos la fórmula que nos proporciona la potencia en CV disponible para el arrastre:
PD = PN x Cu x Cp x Cm
Ejemplo: El pesquero Illa del Sol tiene indicado en su chapa del motor principal 600 CV. El buque
trabaja con hélice de paso variable y tiene que pescar en condiciones del mar hasta 3 Bf.
Queremos saber que potencia del motor principal se utiliza para remolcar el equipo de arrastre.
Aplicando los coeficientes indicados tendremos:
PD = 600 x 0,6 x 0,27 x 0,9 = 87,5 CV
Resistencia total del aparejo
La potencia requerida para arrastrar un aparejo de resistencia total R a una velocidad V viene
expresada por la fórmula empírica:
Pr = (R x V) / 75
Al mismo tiempo, si lo que queremos es conocer la resistencia total del aparejo, incluidos cables,
puertas y red, despejando la fórmula podemos calcular la tensión aproximada en los cables T:
R = (PD x 75) / V
R: resistencia total del aparejo; T: tensión en los cables, en kg
PD o Pr: CV utilizados del motor principal para arrastrar el equipo de pesca
V: Velocidad de arrastre en m/seg
Ejemplo: Calcular la tensión aproximada en los cables de arrastre (resistencia) para la potencia
utilizada por el Illa del Sol según ejemplo anterior. Estimamos que aplicar una velocidad de
arrastre de 3,5 kn = 1,8 m/seg.
T = (87,5 x 75) / 1,8 = 3645 kg
Longitud de cable a largar
La longitud aproximada de cable a largar viene dada por la formula experimental:
L = 3F en la que L es la longitud de cable a largar y F es la sonda, en brazas o en metros.
La fórmula es válida para arrastre sobre la plataforma, para la gamba viene a ser el doble, aunque
siempre dependerá del tipo de puertas que llevemos armadas. Normalmente se lleva una marca
en el cable cada 100 m para así el maquinillero poder ir controlando la longitud de cable largado.
Ejemplo: Calcular la cantidad de marcas a largar si vamos a faenar al pescado marcando la
sonda 200 brazas (1 braza = 1,852 m).
L = 3F = 3*200 = 600 brazas = 1111 m = 11 marcas
Recursos pesqueros
La pesca de arrastre de fondo se realiza mayoritariamente sobre la plataforma continental y el
inicio del talud, lo que permite capturar una gran cantidad de recursos distintos, todos ellos
demersales y bentónicos como salmonete, espáridos, cabracho y escórpora, langostino, pulpo,
raya, sepia y calamar son recursos más litorales, mientras que merluza, rape, jurel, rodaballo,
lenguado, cigala, congrio, bacaladilla son recursos más profundos.
En las pesquerías de arrastre mediterráneas se practica una pesca de arrastre de fondo a mucha
profundidad, que incluso puede llegar a los 900 m. Son pesquerías destinadas a la gamba roja del
Mediterráneo, crustáceo muy apreciado y de un gran valor económico y que se realiza en zonas
de influencia de cañones submarinos (talud) o en zonas de canales profundos.
Artes de arrastre semipelágica o de gran abertura vertical (GAV)
Trabajan con la relinga inferior en contacto con el fondo, pero se diferencian de las bentónicas
convencionales en que la abertura vertical es mayor por estar diseñadas, principalmente, para la
captura de peces que no viven posados sobre el fondo sino a varios metros sobre el. Se
confeccionan con un cuerpo algo mas alargado para facilitar la fluidez del agua a través de las
mallas. Se arrastran a mayor velocidad que las bentónicas, ya que las especies que viven
despegadas del fondo tienen mayor facilidad de desplazamiento.
Artes de arrastre pelágica o de profundidad regulable
Están compuestas por cuatro o más planos y las formas más usuales que adoptan en posición de
trabajo son las de sección rectangular, ovalada o circular. La boca es de gran amplitud, las alas
muy cortas, y los materiales empleados son más ligeros y menos reforzados que las de fondo ya
que no están expuestos a la fricción con el fondo ni a las enganchadas o embarres. Se
caracterizan por poder trabajar a cualquier profundidad entre el fondo y la superficie.
Para el empleo de estas artes hay que tener muy en consideración los factores biológicos de las
distintas especies, como la termoclina o la salinidad. Los peces pelágicos son buenos nadadores
y tienen los órganos visuales y auditivos más desarrollados, lo que hace que puedan eludir el
aparejo con más facilidad, especialmente de día y en las capas próximas a la superficie.
La velocidad de arrastre depende de las especies objetivo, variando entre 2 y 6 nudos, pero
siempre es mayor que el arrastre de fondo al estar destinado a la captura de especies pelágicas.
El arrastre es mucho más breve que en las redes de fondo, porque lo que se pretende es capturar
una determinada agrupación, previamente localizada. Gran parte de la marea se emplea en la
búsqueda de cardúmenes que por su tamaño y grado de concentración justifiquen la maniobra de
calar la red. Es por tanto una pesca mucho más dirigida, que requiere la ayuda de un equipo
electrónico bastante completo para localizar el pescado y guiar la red.
Regulación del arrastre en España
Una de las regulaciones con mayor repercusión en el global de la pesquería de los artes de
arrastre es la prohibición de la utilización de la pesca de arrastre pelágico o semipelágico a los
buques españoles en el mar territorial español, en los caladeros del Cantábrico y noroeste, así
como del Mediterráneo y golfo de Cádiz. La consecuencia inmediata de esta normativa es la
prohibición a los arrastreros españoles de que capturen, desembarquen y vendan en puertos
nacionales especies de pequeños pelágicos como la anchoa y la sardina, así como atún blanco o
bonito del norte y túnidos en general.
El arte de arrastre también contempla modalidades distintas en relación al número de
embarcaciones que trabajan para arrastrar el arte. En el caladero del golfo de Cádiz y del
Mediterráneo está prohibido que lo haga más de un buque, mientras que en el caladero del
Cantábrico y noroeste está permitido que dos buques arrastren el mismo arte.
Para frenar la degradación de los fondos y evitar aumentar el esfuerzo pesquero, se reguló la
pesca de arrastre de fondo mediante la prohibición, en aguas de los caladeros nacionales del
Cantábrico y noroeste, golfo de Cádiz y Mediterráneo, de utilizar los sistemas llamados tren de
bolos o de arrastre que están diseñados para su empleo en fondos rocosos.
La regulación general que afecta a la pesquería de arrastre de fondo contempla la prohibición de
faenar en fondos inferiores a 100 m en las zonas del Cantábrico y noroeste, e inferiores a 50 m en
las zonas del Mediterráneo y golfo de Cádiz, y a una distancia mínima de la costa de 0,7 millas.
También está regulado un descanso preceptivo de 2 días semanales. En relación a la malla
mínima del arte, se establece de 40 mm en la zona del Mediterráneo, y en el norte es variable, de
40 a 70 mm, es función de la especie objetivo.
Embarre: Obstáculo por accidente natural, restos de naufragio u objetos sumergidos en los que
puede enganchar un arte de pesca. Es especialmente peligroso en el arrastre de fondo pues al
producirse la enganchada se ejerce un tiro excesivo en la maquinilla pudiéndose producir averías.
3.2.3 CERCO
El cerco es un sistema de pesca activo que se utiliza para capturar especies que se concentran
en cardúmenes cerca de la superficie. El método de captura consiste en calar una red de forma
vertical rodeando o cercando a un banco de peces que ha sido localizado previamente.
Es un sistema muy empleado en todo el mundo ya que se producen grandes capturas con muy
poco gasto. Casi todo el gasto de tiempo y combustible se emplea en la búsqueda de los bancos
de pescado. Las especies objetivo son tanto de los pequeños pelágicos, como la sardina y
anchoa, como de los grandes pelágicos, como las diferentes especies de túnidos.
Existen dos grupos diferenciados de artes de cerco según tengan o no, un sistema de cierre por
su parte inferior llamado jareta. El primer grupo es el más usado y generalizado de arte de cerco,
mientras que el segundo grupo lo forman diferentes artes, la mayoría empleados en pesca litoral
artesanal, cuyos nombres generalmente hacen referencia a las especies que capturan.
Clasificación de las artes de cerco
1. Según si cierran o no la red por la parte inferior
a) Cerco con jareta
i) Sistema americano: puente a proa, con panga
ii) Sistema europeo: puente a popa, con boya
b) Cerco sin jareta
2. Según la profundidad en la que se calan:
a) Artes de poca caída o peralto (distancia vertical entre relingas), destinados a la captura de
especies que viven cerca de la superficie.
b) Artes de gran peralto, para especies que normalmente viven alejadas de la superficie.
c) Artes de profundidad regulable. La profundidad del trabajo se regula por la longitud de los
cabos que unen la relinga superior a las boyas de flotación y por el número de flotadores.
3. Según el número de copos que puedan tener los artes de cerco se clasifican en dos grupos:
a) Artes de copo simple
b) Artes de copo múltiple
4. Según la zona donde faenan y el tipo de especie que captura:
a) Cerco de litoral o de bajura, distribuidos cerca de la costa
b) Cerco del caladero nacional
c) Cerco de altura compuestos por atuneros congeladores y cerqueros para la industria
conservera. Se incluyen en este apartado los cerqueros que se dedican a abastecer de
atunes vivos a las jaulas de cría y engorde de las empresas de acuicultura, y los que
faenan al cerco para la captura de especies que van a servir de alimento a esos atunes.
d) Cerco de Gran altura, de carácter internacional, Sierra Leona, Islas Seychelles, etc. Estos
barcos capturan diversas especies de túnidos, en especial el yellow finn o cimarrón.
Elementos de la red
Relinga superior o de los corchos: da flotabilidad y suele quedar al nivel de la superficie.
Cadeneta superior: es una banda de refuerzo de la red. Sobre ella se monta la relinga de
los corchos, en su parte inferior se une al cuerpo.
Cuerpo: es la red propiamente dicha, está formada por paños rectangulares, se monta
entre las cadenetas, une la relinga inferior con la superior.
Copo: es la parte de la red donde se concentra la pesca una vez se vira del arte,
generalmente está localizado en un extremo superior y alto. La malla es más tupida y de
hilo aún más reforzado ya que soporta una mayor presión por concentrarse el cardumen.
Cadeneta inferior: es una banda de paño formada por mallas más gruesas, unida en su
parte superior al cuerpo y en la inferior a la relinga inferior.
Alas: son los extremos longitudinales de la red, en los que se disponen unas anillas por las
que corre un cabo o pancilla que sirve para facilitar las operaciones de largado y recogida,
así como las de cierre del cerco. Las alas se unen a los calones de proa y de remolque o
popa, que sirven para tirar y aguantar la red. Su malla y grosor del hilo es mayor que en el
resto del arte.
Pies de gallo: son las varillas o tirantes plomados que une la relinga inferior con las anillas
de la jareta.
Jareta: cabo o cable que corre por el interior de unas anillas y que al tirar de sus extremos
cierra la red por su parte inferior.
Cerco sin jareta (lámparos)
Llampuguera
La llampuguera se usa en las costas del Mediterráneo y está muy difundida en las islas Baleares.
Es una pesquería tradicional cuya especie objetivo es la llampuga. Los pescadores tienen unas
boyas o andanas (capcers), que se obtienen por sorteo, bajo las que se concentran las
llampugas. Las redes tienen más de 100 m de largo y unos 15 m de altura.
La embarcación sale de puerto al orto o al ocaso. Se busca el capcer, que está fondeado con una
piedra de gran tamaño y en su parte superior se le coloca una rama de mata, y que según los
pescadores atrae la llampuga, y además facilita su avistamiento. A la sombra del capcer se han
ido acumulando las llampugas, entonces se larga la boya que lleva el arte en su extremo, se va
largando la red dando la vuelta al capcer y se recoge la pesca rápidamente para que no escapen
las capturas. El capcer se deja ya que seguirá acumulando más llampugas para el día siguiente.
Por lo general se fondea una fila de capcers, no muy lejos uno de otro, y la embarcación repite la
operación en cada uno de ellos. También puede realizarse la maniobra lanzando una fluixa con
cebo cerca del capcer, entonces cuando una llampuga pica, atrae el resto del banco y así puede
realizarse el cerco por fuera del capcer. La llampuga no hace como la sardina y otros peces que
tratan de huir por la parte inferior, en cuyo caso no serviría esta red, si no que avanza hacia
adelante y hacia arriba, y así queda metida en el saco sin darse cuenta.
Según los pescadores las noches de tormenta son las más productivas para capturar la llampuga,
de ahí su nombre, de llamp (relámpago). La temporada va de agosto a noviembre
Cerco con jareta
Su principal característica es el cierre de la red por la parte inferior formando una bolsa para evitar
que los peces rodeados puedan escapar por debajo de la red mientras se cierra. Esta maniobra
de cierre se consigue al tirar de un cabo llamado jareta que pasa por dentro de unas anillas
armadas, a determinados intervalos, a la relinga de plomos.
El lance tiene que ser rápido para evitar para que las especies objetivo, que son buenas
nadadoras y tienen gran resistencia, se escapen nadando horizontalmente o se vayan al fondo
lejos de las dimensiones verticales de la red mientras se está cerrando la jareta. Ello se evita
dotando a las redes de una gran altura, llegando a 300 metros en atuneros de altura y, además,
para que la red se vaya al fondo lo antes posible se lastra su parte inferior para conseguir una
inmersión rápida (despliegue vertical de la red a modo de barrera).
Este arte adquiere diferentes nombres según sus dimensiones y variando también entre costas,
pero siempre con la particularidad de tener jareta. En general, y muy especialmente en la costa
cantábrica y noroeste, se conoce como traíña, nombre que en el Levante derivó en trenyina o
teranyina cuando fue introducido por los pescadores del País Vasco.
Las pesquerías pelágicas procedentes del arte de cerco, junto con los artes de arrastre, son las
más importantes en cuanto a volumen de capturas a nivel mundial se refiere. De ellas procede
entre el 30% y el 40% de las capturas totales. Sin embargo, sus capturas no siempre se dirigen al
consumo humano directo, como ocurre con el producto procedente de la pesca de arrastre y de la
gran mayoría de artes artesanales. Muchas de las capturas de pequeños peces pelágicos se
destinan a fabricar harina de pescado para piensos u otros fines.
En España, las principales especies objetivo de este arte son la sardina y el boquerón, y se
destinan principalmente a consumo humano, ya sea en fresco, en seco o en conserva, aunque
también se suelen capturar otras especies pelágicas como jurel, caballa, bonito, melva o alacha...
La pesquería tiene lugar en fondos no muy alejados de la costa, sobre caladeros de la plataforma
continental, generalmente entre 60 y 150 m de profundidad.
Cerco de atunes
Las redes destinadas a la captura de túnidos son similares a la traiña pero de dimensiones mucho
mayores y más resistentes: llegan a medir 2000 m de largo por unos 200 m de alto con una
abertura de malla no inferior a los 120 mm, y pese a estar construidas con materiales ligeros,
pesan entre 40 y 50 toneladas. Además, la jareta es de cable metálico en lugar de ser un cabo.
Las embarcaciones son más rápidas y potentes en su condición de tener que seguir a estos
buenos y rápidos nadadores. En aguas donde el atún está asociado con el delfín, como es el
caso del océano Pacífico, los grandes cerqueros de atún trabajan en combinación con
helicópteros que son los encargados de detectar los atunes. En esta pesquería además del atún
rojo, que es la especie objetivo, también se capturan ejemplares grandes de melvas, bonito, atún
blanco y bacoreta. A diferencia del anterior, esta pesca solo se lleva a cabo de día.
Detección del cardumen
Existen varias formas para detectar visualmente el pescado: de día, detectando el cardumen por
la presencia de depredadores o pájaros, o simplemente apreciando la claridad del banco en la
superficie. De noche, apreciando la presencia del pescado por su fosforescencia.
Sin embargo lo más común es utilizar equipos electrónicos como el sonar o la ecosonda, tanto de
día como de noche, en lo que se conoce como pesca al aparato. El sonar, aparte de detectar
previamente el cardumen, también es capaz de señalar en todo instante la posición, la dirección y
la velocidad del banco durante el lance para obtener el éxito perseguido.
De noche también existe lo que se denomina pesca de cerco con luz, y se basa en la atracción
que algunas especies tienen hacia la energía lumínica. El método consiste en dejar a la deriva
durante horas una embarcación auxiliar, llamada bote lucero, provista de potentes focos que van
atrayendo el cardumen hacia la superficie.
Regulación del cerco en España
La pesquería de cerco está regulada por un periodo de cinco días a la semana con descanso de
48 horas continuadas, que generalmente se ejerce entre sábado y domingo. La longitud total del
arte armado no debe sobrepasar los 330 metros mientras que la luz de malla no debe ser nunca
inferior a los 14 mm. Además, en el año 2004 se prohibió la comercialización de la captura de
cebo vivo como carnada por los cerqueros de la pesquería de túnidos.