Egipto y la invasión de los hicsos
Miguel Vega Carrasco Añadir comentario 5 minutos
Gracias a décadas de investigación y hallazgos arqueológicos, los historiadores
han podido extraer su ciente información para poner en duda las palabras de
Manetón sobre la invasión de los hicsos.
Tutimeos. Durante su reinado, por una causa que ignoro, nos
golpeó Dios e, inesperadamente, unos hombres de estirpe
desconocida, procedentes de Oriente, con osadía invadieron
nuestro país, al que sometieron mediante la fuerza, sin
di cultad ni combate. Tras haberse impuesto a los gobernantes
de la Tierra, destruyeron las ciudades, arrasaron los templos de
los dioses y trataron con extrema crueldad a los habitantes del
país, asesinando a unos y reduciendo a la esclavitud a los hijos
y mujeres de otros… Su
raza
era denominada
«hiksos», que
signi ca «reyes pastores», ya que «hyk» en lengua sagrada
signi ca «reyes» y «sos» en lenguaje vulgar es «pastor» o
«pastores».
Mapa de Egipto durante la
época de los hicsos
Con estas palabras describía Manetón, sacerdote e historiador egipcio del
siglo III a.C., a la dinastía de reyes de origen extranjero que gobernó el país
del Nilo durante el llamado II Periodo Intermedio (ca. 1800 a.C.-1500 a.C.).
Este testimonio, aunque constituye una de las escasas fuentes de que
disponemos para reconstruir el periodo de los hicsos, no deja de ser una
descripción sesgada y llena de connotaciones negativas hacia quienes
consideraba unos invasores y usurpadores.
Sin embargo, la realidad era bien distinta, y ha sido gracias a años y años de
investigación y hallazgos arqueológicos que los historiadores han podido
extraer su ciente información para poner en duda las palabras de Manetón.
Porque, como podemos imaginar, la forma en que este autor describiría a
unos reyes y una época que
la historiografía
egipcia
siempre miró con
desdén y rechazo corre el riesgo de ser, cuando menos, peyorativa. En efecto,
aunque los hicsos fueron un pueblo venido del exterior, su llegada al trono
no se produjo en los términos de invasión que se describía, ni tampoco
supuso la masacre y la destrucción de la cultura y el pueblo egipcio.
Lo primero que cabe preguntarse es de dónde venían y cómo llegaron a
Egipto estos «hicsos». Acerca de su origen se han elaborado numerosas
teorías, la mayoría de las cuales insiste en que venían de Oriente, y que eran
grupos heterogéneos de la zona de Palestina y las tierras orientales cercanas
al Nilo. Estos pueblos, entre los que se incluían a hurritas y amorritas,
pudieron tener un cierto componente semítico, y todo parece indicar que sus
contactos con Egipto se venían dando desde siglos antes del periodo al que
nos referimos. Por lo tanto, descartemos la posibilidad de una entrada
invasiva y feroz al estilo de la que narra Manetón.
Sebekhotep IV, faraón de la
XIII Dinastía
Como hemos comentado, el vacío documental es notable, así que no resulta
fácil narrar cuándo y cómo sucedió exactamente, pero el caso es que en un
momento dado, la debilidad
política
de losfaraones
de la XIII Dinastía para
mantener uni cado Egipto propició que los hicsos, que ya llevaban tiempo
asentándose progresivamente en diferentes ciudades del país, se fueran
haciendo fuertes y fuesen ganando poder en enclaves importantes como
Men s e Ichi-Tauy. De hecho, se suele tomar como punto de partida su
ascenso al poder en estas ciudades, en torno al 1675-1650 a.C., para
establecer la fecha de caída de la XIII Dinastía.
A partir de entonces, la in uencia de los nuevos faraones fue reconocida en
gran parte de Egipto, fundamentalmente en la zona del Delta, aunque no en
todo el país de manera efectiva. Muy probablemente, la llegada de los hicsos
respondió al propio contexto del II Milenio a.C. en la zona de Próximo oriente,
un periodo convulso a nivel político, con grandes cambios y transformaciones
que dieron lugar a un intenso movimiento demográ co. Entre estos pueblos
desplazados es donde debemos ubicar a los hicsos, que poco a poco se
fueron asentando en Egipto.
La cuestión es que la imagen de estos monarcas distaba mucho de aquella de
seres crueles y despiadados con los que la historiografía posterior los retrató.
Al contrario, los hicsos se adaptaron bastante bien al sistema y las estructura
administrativas de Egipto, y mantuvieron a una amplísima nómina de
funcionarios de origen egipcio. Además, respetaron el sistema de escritura,
los modelos artísticos y las vestimentas y tradiciones más propias del pueblo
egipcio. Pero, sobre todo, mantuvieron el ritual y protocolo de la monarquía
faraónica, ligada a la devoción al dios Ra.
Es cierto, eso sí, que llevaron consigo algunas manifestaciones culturales y
materiales propias, como instrumentos musicales asiáticos, joyas, formas
cerámicas o mejoras en la metalurgia del bronce. Además, fueron ellos los
encargados de introducir innovaciones en materia armamentística tales
como la espada curva o el arco compuesto asiático. Pero al margen de estas
aportaciones y particularidades, y de su política exterior más abierta a
relaciones con los pueblos vecinos, lo cierto es que la historia de los hicsos en
Egipto poco tuvo que verconlo que
los
historiadores
de épocas posteriores,
en un intento por ensalzar las virtudes de los faraones del Imperio Nuevo,
nos contaron.
Ahmose I (Dinastía XVIII) derrotando a
los hicsos
Esta estirpe gobernó el país del Nilo hasta el n del II Periodo Intermedio,
cuando un nuevo linaje de origen tebano se hizo con el poder, después de
intensas luchas, e instauró la XVII Dinastía. A partir de entonces, los hicsos
desaparecen de las crónicas reales y su rastro se reduce a las escasas y no
muy condescendientes descripciones de autores como Manetón.
Afortunadamente, la Historia nos permite hoy matizar esa visión y
comprender que el relato del pasado puede variar mucho según quién lo
cuente y con qué intención. Es nuestro labor y nuestro gran reto saber
discernir y contrastar toda esa información.
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Acerca del autor
Miguel Vega Carrasco
Licenciado en Historia y Máster en Historia del Mundo.
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Diego Ricol: El Cairo, tierra egipcia de faraones – Diego Ricol
21/11/2018 a las 19:06
[…] Los Hicsos llegaron al nal de esta época desde Palestina, y se
apoderaron del gobierno egipcio durante las dinastías XIII y XVII, pero no
fue sino hasta el año 1.550 a.C cuando el Faraón Ahmose expulsa a los
Hicsos, dando inicio a un periodo e imperio nuevo que se extendería por las
dinastías XVIII hasta la XX (entre los años 1551 y 1080 a. C.). […]
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