TEMA 2.
NOVECENTISMO Y VANGUARDIAS
El comienzo del S.XX supuso la instalación definitiva de la modernidad
gracias a los avances científicos y tecnológicos que traerían consigo la
democratización, el movimiento obrero y una sociedad de masas. Sin embargo,
entre las relaciones internacionales existía una tensión constante, que
junto con los conflictos sociales y la amenaza revolucionaria desembocaría
en la Primera Guerra Mundial (1914). Además, España estaba
conmocionada por “el Desastre del 98” pero a la vez impregnada de ideas
regeneracionistas que abogaban por la modernización económica, social
y política.
El Novecentismo o Generación del 14 es uno de los movimientos
característicos de la época que actúa como transición entre modernismo y
vanguardia. Fue impulsado por jóvenes universitarios que defienden la
razón y la educación (intelectualistas) y se caracterizan por su posición
europeísta y elitista, que antepone lo sereno y clásico frente a lo romántico
y sentimental y la búsqueda de un arte puro, equilibrado y deshumanizado
carente de sentimentalismo y centrado en la estética.
CARACTERÍSTICAS
•. Mantuvieron su preocupación por el tema de España, al igual que la
Generación del 98, pero dejando a un lado la queja y aplicando el rigor y la
frialdad a la hora de examinar los problemas para buscar soluciones eficaces.
• Presentan un nuevo tipo de intelectual cuyos rasgos son: – No son
bohemios, su vida es ordenada. – Son universitarios – Se muestran objetivos
y racionales en sus análisis. – Se dirigen a una minoría culta e intelectual –
Están abiertos a ideas nuevas (europeístas) sin olvidar el problema de
España.
• Reaccionan contra el arte del siglo XIX mediante tres mecanismos: –
Huyen del sentimentalismo – Prefieren posturas intelectuales. – Literatura
de minorías.
* Defienden La pulcritud (cuidado, preocupación por el lenguaje) y la
renovación de la lengua literaria mediante la ampliación del vocabulario: –
Revitalización del significado original y etimológico de algunas palabras.
* Se crea bajo un imperativo de selección, que conduce a una literatura
para minorías.
* El intelectualismo, producto de la preocupación por evitar lo sentimental.
Todo conduce hacia el ideal de un arte puro, que propone un placer estético.
La estética novecentista está presidida por una obsesión constante de la
obra bien meditada, bien hecha.
El género literario más cultivado fue el ENSAYO, de carácter metódico,
elaborado e intelectual y tuvo lugar un gran desarrollo del periodismo (cuyo
inicio se remonta a Larra).
Entre los autores más importantes destaca JOSÉ ORTEGA Y GASSET,
filósofo y ensayista que aborda temas como la vida cotidiana, la historia o
la necesidad de progreso en sus ensayos: España invertebrada. En sus
obras posteriores depura todo sentimentalismo y defiende el arte puro e
intelectual: “El arte por el arte”. De esta nueva concepción nace su obra más
influyente, La deshumanización del arte, la cual influirá decisivamente en
las posteriores vanguardias. Por otra parte, destacan sus publicaciones en
varios periódicos, además de erigirse como el creador de la revista
“Occidente”, pieza clave para los autores de la Generación del 27.
Otros ensayistas relevantes fueron MANUEL AZAÑA, GREGORIO
MARAÑÓN, SALVADOR DE MADARIAGA y EUGENIO D’ORS.
En cuanto a la NOVELA destacaron GABRIEL MIRÓ con obras como Las
cerezas del cementerio o El obispo leproso y RAMÓN PÉREZ DE AYALA con
novelas como Prometeo, Luz de domingo y La caída de los limones. Ambos
autores destacan por su dominio del lenguaje y búsqueda de la perfección
formal.
Respecto a la POESÍA destaca la última etapa de JUAN RAMÓN JIMÉNEZ,
de carácter hermético e intelectual, su llamada “poesía pura”, desnuda de
todo artificio. Se trata de que la palabra poética se ajuste al concepto que se
quiere expresar. El poeta busca, a través de las palabras, la verdad y la
esencia de las cosas y del ser. Desea crear un mundo de belleza, del que él
forma parte.
Se exilió en 1939. recibió el Nobel de literatura en 1956.
La obra de Juan Ramón Jiménez suele dividirse en varias etapas:
Primera etapa: En 1903 se publica su primer gran libro: Arias tristes, poesía sencilla
con un acento becqueriano donde es evidente un neorromanticismo intimista-
simbolista.
La poesía modernista: entre 1908 y 1918. Juan Ramón compone poemas que recoge
en La soledad sonora, Poemas mágicos y dolientes, libros en los que adopta el
“Modernismo”. Típicamente modernistas son la utilización del color, la adjetivación
brillante y la aparición de ritmos amplios (alejandrino). Con todo, el Modernismo
de Juan Ramón es de tipo intimista. A esta época corresponde Platero y yo, 1914-
1917. Junto al estilo modernista, hay indicios de una voluntad de pureza.
Hacia la poesía pura: En 1917 Juan Ramón escribe Diario de un poeta recién casado,
obra de triple amor: a la mujer (Zenobia, su mujer), al mar y a lo mejor de Estados
Unidos. En 1948 cambió Juan Ramón el título por el de Diario de poeta y el mar. Este
libro marca la transición a una nueva época, en la que va prescindiendo de todo
artificio y elemento decorativo.
Poesía desnuda: el poeta escribe Eternidades (1917), Piedra y cielo (1919). Los
poemas de estos libros se hacen mucho más conceptuales y difíciles. Esta “poesía
desnuda” es más libre en la forma.
Poesía de plenitud: en Animal de fondo (1947) precisó el poeta su conexión con el
dios deseado y deseante que era para él la poesía. En 1949 el libro se publicó bajo el
título de Dios deseado y deseante.
Posteriormente, a principios del S.XX surgirían en Europa un conjunto de
movimientos artísticos, literarios y culturales conocidos con el nombre de
Vanguardias que tienen en común la ruptura frente a los movimientos
anteriores y el rechazo a las convenciones burguesas y que defienden la
LIBERTAD FORMAL que les lleva a una constante búsqueda de
INNOVACIONES EXPRESIVAS.
Entre las principales vanguardias o “istmos” destacan:
El FUTURISMO (Italia. Fundado por TOMASSO MARINETTI) que pretende
plasmar la técnica y tecnología (velocidad, acción, maquinaria…) eliminando
la subjetividad, destruyendo la sintaxis y omitiendo los signos de
puntuación. Así, rechazan de forma radical el pasado y sienten una gran
atracción por las máquinas de reciente creación.
El CUBISMO, tuvo más repercusión en la pintura que en la literatura. Busca
descomponer la realidad y recomponerla libremente mediante la creación de
poemas visuales, como los caligramas creados por APOLLINAIRE;
El DADAÍSMO promovido por TRISTÁN ZARA que representa la rebeldía total
contra la lógica y las convenciones sociales y juega con el azar (que sustituye
a la inspiración), lo que da lugar a textos absurdos e incoherentes. Por
sistema están en contra del arte y la belleza.
El EXPRESIONISMO que busca la exageración y el subjetivismo con el
empleo de recursos literarios de significado (metáfora, paradoja…) Entre sus
característica estaba la búsqueda de la realidad interior con el objetivo de
encontrar los rasgos más importantes de lo que se quiere reflejar, aunque estos
sean grotescos o deformes.
El SURREALISMO iniciado por ANDRÉ BRETÓN, el cual lo define como
“automatismo psíquico puro mediante el cual se pretende expresar el
funcionamiento real del pensamiento. Dictado del pensamiento con ausencia
de toda vigilancia ejercida por la razón, fuera de toda preocupación estética o
moral”. Plantea pues la liberación del hombre y da rienda suelta a los impulsos
reprimidos basándose en el subconsciente, los sueños, el psicoanálisis, el
monólogo interior o la escritura automática.
Como movimientos específicos hispánicos encontramos:
El ULTRAÍSMO creado por GUILLERMO DE TORRE que recoge elementos
futuristas y cubistas (nuevas palabras, sinsentidos). Pretendió crear una
poética nueva, buscando nuevas interpretaciones a situaciones y objetos
cotidianos.
El CREACIONISMO promovido por VICENTE HUIDOBRO (chileno). Toma el
arte y la literatura basándose en el rechazo a la imitación de la realidad. El
poeta creacionista pasa de ser un imitador de la realidad a crearla como haría
Dios, para lo cual el lenguaje inventa nuevas imágenes, palabras y relaciones.
Su obra más importante es Altazor.
Por último, en España destaca RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA, que es sin
duda el gran impulsor del espíritu vanguardista que difunde en tertulias (“Café
Rondó”), revistas y libros. Su obra es variada y compleja, siempre a
contracorriente y se caracteriza por su inconformismo, su disidencia y la
tendencia constante a la experimentación. El mayor logro es la invención de la
GREGUERÍA, género poético que consiste en la asociación de imágenes a
través de técnicas como el uso de figuras literarias (símil, metáfora) “Las algas
que aparecen en la playa son los pelos que se arrancan las sirenas al
peinarse”; el uso de la paronomasia “Un tumulto es un bulto que le suele salir a
las multitudes” y el humor “para el caballo, todo el campo es tambor”.