Caracteres generales de la constitución romana: res pública,populus,civitas-Roldan
Roma es una ciudad-estado, que parte de la idea que solo puede existir un Estado allí donde es la
propia comunidad ciudadana la que directamente se gobierna a sí misma. Está comunidad es
pequeña y limitada.
El concepto de ciudad-estado de Grecia en Roma va más allá ya que toda la vida pública ha de
desarrollarse en el ámbito urbano de la ciudad, que se distingue jurídicamente del territorio rústico
que la rodea. Solo en el recinto de Roma pueden reunirse asambleas y el Senado y celebrarse actos
jurídicos importantes, solo en el ámbito de la ciudad tienen vigencia los derechos y garantías
ciudadanos.
➔ El concepto de Estado parte también del pueblo: populus romanus es la designación oficial
del Estado romano en el interior y en el exterior, expresa que el ámbito de vigencia del
derecho romano no está ligado al ámbito personal del ciudadano y no al espacial del
territorio romano.
➔ La concepción jurídica romana supera la realidad de la polis griega para llegar a la noción
abstracta de res pública.
Res publica , populus y civitas → son los tres términos que se complementan para la comprensión
del concepto romano de Estado.
❖ por res publica se entiende la colectividad tomada en su individualidad, como sujeto de
relaciones jurídicas. Implica la existencia de una organización política determinada por reglas
de derecho,
❖ podría decirse que es la organización jurídica del populus que designa una cierta
personificación de la ciudad, una individualidad con derechos e intereses propios, que
tampoco se identifica con el Estado. Para Cicerón, es una reunión de individuos ligados, con
vistas al bien común, por un acuerdo unánime o por estructuras jurídicas;
❖ el populus es un elemento central de las civitas que podrían considerarse como una forma
de res publica y ser definido como una comunidad jurídicamente organizada cuyo centro
está constituido por una ciudad. Comporta los tres órganos fundamentales de toda ciudad:
asamblea, consejo y magistrados
El concepto abstracto de res pública no exige que el pueblo administre por sí mismo sus intereses,
que pueden confiarse a un reducido círculo de personas dentro del populus.
Segun la logica del pensamiento romano corresponde no abandonar la defensa de los asuntos de
Estado a una asamblea popular colectiva, incapaz de obrar, sino exclusivamente a administradores
personales, encargados por el pueblo.
La falta de una constitución escrita, que suple la tradición, el mos maiorum, según la cual se
desarrolla en la práctica en la vida pública, es otro de los elementos fundamentales de la
administración estatal romana.
La estructura social durante la República romana
El orden social romano a partir del siglo III a.C es consecuencia del final de la lucha de estamentos.
El enfrentamiento de patricios y plebeyos en el siglo V da paso a la formación de un nuevo orden
social con un carácter complejo y diferenciado. Como consecuencia de la expansión romana en
Italia, en el Estado no solo se incluye la población romana sino otros pueblos itálicos.
La sociedad se articula en clases bien diferenciadas en las que juegan diversos factores: la condición
jurídico-política, el sector económico, el grado de riquezas, el nacimiento, las relaciones familiares,
que contribuyen a fabricar una pirámide social compleja, en cuya cúspide se asienta un grupo
pequeño de los senadores conocido como nobilitas y, en la base se encuentra la plebe rústica y
urbana, y más abajo aún los esclavos.
La nobilitas:
La lucha de patricios y plebeyos no condujo en Roma al establecimiento de un régimen democrático
sino a la implantación de un nuevo orden aristocrático en el que ya no tiene significación el origen
patricio sino la pertenencia a los cuadros dirigentes de la política. Está nobleza constituye una parte
insignificante numéricamente del cuerpo ciudadano. Es un grupo de 20 familias senatoriales que
cuentan con algunos miembros que han ejercido la más alta magistratura del Estado, el consulado, y
que determinarán con su prestigio social y su influencia política el curso del mismo.
La aristocracia senatorial con este grupo a la cabeza se distingue de los restantes grupos y
estamentos sociales por privilegios, actividades, fortuna, prestigio y conciencia de clase, y durante
la época de su formación contempla la posibilidad de admitir a nuevos miembros en su grupo.
Los miembros de este grupo determinan la política: invisten las magistraturas, componen el Senado
y dominan las asambleas. Este poder político está asegurado no sólo institucionalmente sino
mediante relaciones económico-sociales que ligan a amplias masas de la población ciudadana con
distintas familias senatoriales. Además, imponen en el ámbito de las costumbres y de la vida privada
un estilo de vida que los convierte en ejemplo a imitar.
Mediante la monopolización de los sacerdotes imponen su voluntad a través de la relación con la
divinidad. La categoría ética que aglutina esta conciencia es el mos maiorum, la tradición de los
antepasados que han hecho posible la grandeza y la prosperidad de Roma, que sus descendientes
contribuyen a mantener.
Su posición dominante es impensable sin una base económica. Todo esto lleva a pensar que el orden
social romano es aristocrático
Los equites:
En la aristocracia senatorial se destaca lentamente el orden ecuestre luego de la segunda mitad del
siglo II a.C. Los caballeros son aquellos ciudadanos que por su fortuna están capacitados para servir
en la caballería en dieciocho centurias distintas a las clases de la infantería. Dotados de un caballo
a expensas del Estado,, estos caballeros constituyen una verdadera aristocracia en la que ser
incluidos representa una recompensa y un privilegio, que suponen una fortuna elevada.
Los caballeros originariamente mantienen estrechas relaciones con la nobleza, pero cuando el orden
senatorial se cierra como clase política exclusiva, los mismos se van aglutinando en un nuevo
estamento social que termina por convertirse en un orden institucional, el ordo equester, con
privilegios pero subordinado a la nobleza senatorial y a veces enfrentado a ella por intereses
contrarios.
Su preeminencia social también procede de su poder económico. Los caballeros terminaran por ser
lo suficientemente influyentes como para hacer oír su voz e inclinar las decisiones del Senado a
través de los grupos nobiliarios que se identifican con sus intereses económicos.
La plebe:
El núcleo fundamental de la sociedad romana está compuesta por campesinos, término que abarca,
sin embargo, un espectro muy amplio, de acuerdo con su fortuna ya que engloba desde los ricos
latifundistas hasta el jornalero no propietario. Durante mucho tiempo la clase de los pequeños
propietarios rurales constituye el nervio del Estado como base del ejército ciudadano. Pero las
continuas guerras la redujeron en número y la arruinaron económicamente.
Una gran parte de este campesino abandono o perdió sus tierras para instalarse en Roma con una
precaria actividad económica dependiente de la liberalidad de los estamentos privilegiados.
Así surge una nueva plebe urbana desclasada a la que se suman los artesanos y pequeños
comerciantes de Roma que nutre con su presencia las asambleas populares.
Libertos y esclavos:
Los esclavos no tienen incidencia alguna en las instituciones políticas romanas. En Roma, la
esclavitud no es una condición personal insalvable ya que se puede salir de ella a través de la
emancipación que constituye un elemento importante en la misma sociedad debido a que convierte
a los esclavos liberados en libertos, ciudadanos con ciertas limitaciones que desaparecen en la
segunda generación.
Peregrini:
Al margen de la constitución ciudadana quedan también los aliados y súbditos del Estado romano en
Italia y en las provincias.
Como la ciudadanía no se encuentra ligada al territorio sino al personal del ciudadano, está libre la
posibilidad de otorgar tanto de forma personal como colectiva el status de ciudadanía a individuos o
comunidades de la esfera de dominio romano.
Las instituciones políticas de la Roma republicana
No es el pueblo cívico romano el que toma en sus manos los negocios del Estado sino que se da un
reparto entre distintas instituciones públicas, que se encuentran agrupadas en tres ámbitos:
magistratura, consejo y asambleas.
Magistraturas
Es la gran contribución del genio político romano a la técnica de gobierno. El magistrado es más
portador y exponente del poder estatal que servidor del mismo.
Magistrado es llamado todo aquel que ejerce una función pública secular y en la ciudad. Su
autoridad en la función deriva de la legitimación de una elección por la asamblea popular
correspondiente.
No hay un poder más grande que el de magistrado ya que este implica la unidad de mando civil y
militar.
Todos los magistrados son honorarios, no reciben una compensación económica e incluso el término
honor es, con el de magistratus, el que designa la función pública. Su carácter gratuito designa que el
cargo esté bajo las nobilitas o las clases más altas.
Dentro de las magistraturas se distinguen dos: las patricias y las plebeyas. La jurisdicción de las
patricias recae sobre los comicios centuriados; en cambio para las plebeyas es competente la
asamblea por tribus.
Las magistraturas están definidas por una serie de principios, caracterizadas por un conjunto de
poderes y limitadas por distintos requisitos y reglamentaciones. Hay que tener en cuenta dos
conceptos fundamentales:
A. El imperium:
Indica el conjunto de la autoridad concreta, los derechos y prerrogativas que corresponden al
magistrado que lo posee. Está restringido a las más altas magistraturas, concretamente al consulado
y pretura. A lo largo de la república es concedido por la asamblea por centurias a través de la
elección y formalizado por las asambleas por curias en el acto solemne de inauguración o
investiduras mediante la llamada lex de imperio.
Lleva consigo el derecho de mando militar en Roma y en el exterior; este es ilimitado, absoluto y sin
ninguna cortapisa constitucional más allá de la línea tradicional de demarcación que separa el
territorio de la urbs del exterior.
Las prerrogativas militares del mismo sólo pueden ser ejercidas en el interior del recinto religioso del
pomerium (zona en la que está prohibido a las tropas penetrar en armas). Es por ello que se
distingue el imperium militiae que hace referencia a las atribuciones militares y el imperium domi,
que solo incluye funciones civiles.
Además quienes portaban de imperium disponen de lictores, hace referencia al derecho a ser
escoltados.
B. La potestas:
Designa de forma más general toda forma de autoridad reconocida por el derecho a una persona
sobre otra persona o sobre bienes. Significa simplemente la competencia de un magistrado. El
término no tiene ningún contenido concreto, sino sólo en relación con la magistratura
correspondiente.
Constituye el mecanismo fundamental de funcionamiento del Estado, cuyos magistrados están
controlados vertical y horizontalmente por las distintas potestades que establecen el derecho de
prohibición, de mayor a menor, y de veto, de igual a igual; es por tanto, el principal órgano de
control de la sociedad aristocrática sobre el propio aparato de Estado. En derecho público, la
potestas implica, por la capacidad de expresar la voluntad de la ciudad bajo la forma de
prescripciones que serán obligatorias durante la duración de las funciones del magistrado y, la
posibilidad de ejercer un cierto poder de coacción que permite al magistrado asegurar la
observación de sus prescripciones, procediendo a arrestos, embargo de propiedades y multas hasta
un cierto máximo.
Principios fundamentales de la magistratura
1. Anualidad: todo magistrado romano ejerce su función durante el término de un año aunque
sin embargo, por diversas complicaciones en las competencias se desarrolló la costumbre de
la prorrogatio o prolongación de la función por el tiempo que se estimase conveniente hasta
la solución de un asunto.
2. Colegialidad: todos los magistrados romanos forman colegios de al menos, dos miembros.
Sin embargo, esto no significa que al momento de obrar hayan de estar completos o
funcionar como conjunto ya que en el interior de los mismos, cada miembro está en
posesión por sí solo de la competencia correspondiente a su función.
3. Intercessio: es el veto que cada miembro de un colegio tiene sobre las decisiones de sus
colegas, individual o colectivamente. No se trata de repartir las competencias sino de dejar
abierta una válvula que permita paralizar la acción de un magistrado cuando se tema
contraria a los intereses del Estado.
Poderes del magistrado:
Para cumplir su función, los magistrados cuentan con una serie de derechos, poderes y
prerrogativas que se traducen en unos correspondientes honores con los que se reconoce la
superioridad del magistrado. El magistrado es en toda ocasión el representante de la comunidad
ciudadana para la que actúa.
Representar a la comunidad ante los dioses es una obligación especialmente importante, así como
un derecho fundamental del magistrado. Sin embargo, el derecho más importante es el de los
auspicios. Todos los magistrados desde el rango de cuestor tienen el derecho a dirigir el servicio
tradicional ritual de los auspicios, la ceremonia mágico-religiosa con la que se impreca el favor de los
dioses antes de emprender una acción cualquiera.
Con respecto a la representación ante el exterior, competía al magistrado el derecho de cerrar
acuerdos válidos y vinculantes en nombre del pueblo romano. La declaración de hostilidades y los
acuerdos de paz, en cambio, eran de la competencia exclusiva de las asambleas por centurias.
Además, tienen el derecho de convocar las asambleas populares y presentar ante ellas propuestas
para su votación, así como el de expresar sus deseos y órdenes por escrito para su conocimiento y
cumplimiento general.
Tiene el derecho de nombrar los sustitutos y colaboradores necesarios para ayudarle en su cometido
y la posibilidad de contar con medios de coacción para obligar al cumplimiento de sus funciones.
Durante el periodo de su cargo, no está sujeto de responsabilidad, ni necesita dar cuenta de sus
acto. Sin embargo esto se pierde luego de cumplida su función y puede ser juzgado.
Requisitos y limitaciones de la magistratura
Las magistraturas han de cumplir una serie de requisitos y sujetarse a un conjunto de limitaciones
personales: sólo puede alcanzarla el ciudadano varón, adulto, cuya ascendencia sea libre al menos
desde la segunda generación, que no pese sobre él una condena judicial y que no ejerza un oficio
remunerado. Tenía que ser económicamente independiente y con una fortuna suficiente para llevar
el régimen de vida de los estamentos superiores de la sociedad.
El cursus honorum:
Estas limitaciones se acompañan con normas que interesan a las magistraturas en su conjunto: no se
permite así la repetición de una magistratura ni la investidura inmediata y sucesiva de dos distintas,
ni la acumulacion de varias en un solo individuo. A lo largo del tiempo se fueron desarrollando una
serie de normas que terminaron por establecer un orden y correlación en el conjunto de las
magistraturas y en el modo de cumplirlas. Así se fijó la auténtica carrera que podía llevar al joven
Está carrera o cursus honorum, fue regulada por un decreto del 180, la lex Villia annalis: en ella se
fijaban los distintos escalones de la magistratura, de menor a mayor (cuestura, tribunado de la plebe
o edilidad, pretura y consulado), la limitación mínima de edad para cada uno de los grados, la
obligación de un intervalo de dos años entre el ejercicio de dos magistraturas y el cumplimiento de
un servicio militar de una legión por diez años.
La secuencia de magistraturas en jerarquía ascendente constituye una de las más características
técnicas gubernamentales a las que hay que atribuir el éxito de la práctica romana de gobiernos.
Está carrera provee en la vida pública continuamente de una élite socialmente homogénea de
políticos. Así, Roma era gobernada por profesionales política y administrativamente, que desde los
rangos inferiores iban ascendiendo hasta las más altas magistraturas. Las limitaciones y restricciones
de la carrera pública prevenian que cualquier miembro individual pudiera perpetuarse en el cargo y
utilizar el poder abusivamente.
Las elecciones a la magistratura
Los magistrados eran elegidos por las asambleas por centurias (para las magistraturas superiores:
consulado, pretura y censura) o por tribus (para las inferiores: tribunado de la plebe, edilidad y
cuestura)
El candidato debía presentarse personalmente en Roma ante los magistrados encargados de la
convocatoria y dirección de la asamblea electiva. La elegibilidad para la magistratura, abierta en
principio para todo ciudadano en posesión de las condiciones requeridas, en la práctica quedaba
fuertemente limitada a una minoria (nobilitas, la elite dirigente)
El gobierno de Roma era un rígido monopolio de la aristocracia de nacimiento completada con
elementos plutocráticos. Las razones de su mantenimiento eran en primer lugar que solo
ciudadanos en posesión de una gran fortuna podían ejercer la magistratura, un cargo estrictamente
honorario. La oligarquía senatorial consideró siempre la magistratura como un monopolio exclusivo
y lo defendió con todos sus medios. Las clases bajas tradicionalmente respetaron este privilegio
social, político y nunca desearon participar en el gobierno de Roma.
Consilium y personal auxiliar del magistrado
El ejercicio de la magistratura por individuos que habían de revestir año tras año distintas funciones
excluye una especialización. Ello hacía imprescindible el recurso a un consilium de colaboradores;
por otro, a un personal administrativo competente.
El propio magistrado debía procurarse del personal necesario tanto para el trabajo físico como para
el administrativo generalmente procedente del personal auxiliar de su casa, libertos o esclavos. Sin
embargo poco a poco se fue formando un aparato estatal especializado, nutrido por esclavos del
Estado o individuos libre y organizado en corporaciones. Estos apparitores, cubrían las funciones
administrativas más precisas.
Las magistraturas: enumeración
1. Consulado: son los magistrados superiores del estado romano y les corresponde la dirección
de los asuntos públicos. Los cónsules heredan el antiguo imperium real solo limitado por los
principios de anualidad y de la colegialidad y encarnan por ello el poder estatal: dispone del
mando militar supremo y del gobierno de la ciudad. De ellos depende la conducción de la
guerra. En la ciudad convocan y presiden los comicios centuriados y por tribus, así como el
Senado. Pueden proponer leyes y tienen igualmente un papel en materia financiera.
2. Pretura: originariamente el pretor parece que fue un tercer magistrado igual en rango a los
cónsules que fue subordinado a ellos con funciones específicamente jurisdiccionales (en la
administración de justicia). Existen dos tipos de pretores el urbano y el peregrini. Además,
estaban autorizados a convocar asambleas para la elección de magistrados inferiores.
3. Edilidad: el colegio de los ediles estaba compuesto por cuatro miembros emparejados, los
dos ediles patricios o curules y los dos plebeyos. La importancia política de esta magistratura
estaba en la tarea específica que les encomendaba la organización de los juegos públicos del
Estado, ocasión extraordinaria de propaganda electoral.
4. Tribunado de la plebe: ocupa un puesto especial en el conjunto de la magistratura romana.
El tribunado fue creado en al lucha de estamentos como instrumento de los plebeyos contra
la aristocracia patricia y tuvo en principio un carácter revolucionario. Como magistrado de la
plebe, su función principal era la protección de los plebeyos contra los magistrados patricios,
el auxilium, que se operaba de hecho en la prohibición impartida por el tribuno a la acción
de un magistrado patricio, lo que significaba un derecho de intercessio o veto. Cuando se
soluciono el conflicto patricio-plebeyo, la ayuda se extendió a todo el cuerpo de ciudadano.
5. Cuestura: su función consista en la administración del tesoro público y la protección del
archivo del Estado, guardado en el templo de Saturno.
6. Censura: entre los magistrados extraordinarios, que no eran elegidos anualmente, son sin
duda los censores los más importantes. Su existencia se conexiona con la idea fundamental
de que el cuerpo ciudadano no es nunca la simple suma de individuos, sino una comunidad
ordenada por determinados principios. Año tras año era necesario revisar y completar
continuamente las listas en donde se hallaban inscritos los ciudadanos, tarea encomendada
a dos censores, elegidos normalmente cada cinco años.
7. Dictadura: el dictador nombrado por el cónsul, es una solución de emergencia en
circunstancias externas o internas especialmente graves. Solo puede sobrepasar un período
de más de seis meses, tras el cual se restaura la magistratura ordinaria consular. La
concentración de poder del dictador es tan fuerte que contra él no tiene validez ni el
derecho de veto de los tribunos de la plebe ni el de apelación ante el pueblo.
8. Vigntisexviratus: aún, como paso previo al cursus honorum, y si no como magistratura
propia al menos como función regular, existen una serie de ejercicios públicos
encomendados a un número determinado de colegios. La suma total de sus miembros, daba
el nombre a esta antesala de la magistratura, vigntisexviratus, que el joven aristócrata debía
cumplir.
El senado
Miembros
El senado, originariamente “consejo de ancianos”, compuesto por los jefes de los grupo gentilicios
romanos, se desarrolló a lo largo de la República como un consejo supremo destinado a asesorar a
los magistrados. En un principio sus miembros debían ser elegidos por la magistratura suprema de
entre los antiguos altos magistrados y las personas que sobresalieron por sus cualidades y por su
posición social. Además, tuvo que incorporar elementos plebeyos en sus bases.
Funcionamiento
Era solo un consejo permanente destinado a asesorar a los magistrados con la autoridad que le
otorgaba la experiencia y el prestigio de sus miembros. Las decisiones del Senado no eran
legalmente vinculantes y adoptan exteriormente la forma de recomendación como expresión de la
opinión de la cámara sobre un asunto determinado o como exhortación a los magistrados a adoptar
una decisión pública concreta. Lo mismo que las asambleas populares, tampoco el Senado podía
reunirse por iniciativa propia: necesitaba ser convocado.
Competencias
El Senado representaba el núcleo firme y duradero del Estado, el elemento que otorgaba a la
política romana su estabilidad y consistencia. Y si bien en sentido estricto el Senado no gobernaba en
su papel de consejero de los magistrados, de hecho puede considerarse como el auténtico gobierno
de Roma. El peso del Senado fue creciendo con la expansión de Roma y su transformación en una
potencia mundial.
Es en el ámbito de la política exterior en donde el papel del Senado aparece con mayor intensidad.
Decide las operaciones militares y proporciona los medios necesarios para llevarlos a cabo.
En el ámbito interno, la función fundamental es la relativa a las finanzas públicas.
Interregnum y Auctoritas patrum
Dos atribuciones conservaban los patres de los tiempos oscuros del Estado patricio que solo podían
ser ejercidas por senadores del mismo origen. La primera supone la pervivencia de una vieja
tradición según la cual, cuando desaparecen los magistrados supremos estos vuelven a los patres.
Por su parte, la segunda significaba que ninguna decisión popular podía entrar en vigor sin la
autorización del Senado. Sin embargo, en el desarrollo de la República está supervisión y control
absoluto del Estado fue debilitándose.
El populus:la ciudadanía romana
El ciudadano (civis) forma parte de la comunidad, pero la ciudadanía no implica ninguna referencia
a un principio de territorialidad. El derecho de ciudadanía supera muy ampliamente la Urbe. Roma
mantuvo siempre un lazo estrecho entre el derecho de ciudadanía y la libertad: no concibe a los
ciudadanos más que como hombres libres, de tal modo que la pérdida de la libertad entraña
paralelamente la de la ciudadanía romana.
El cuerpo de ciudadanos romanos se ha desarrollado paralelamente a la extensión de la ciudad y el
aumento de población por un lado, pero también por la concesión del derecho de la ciudadanía a
extranjeros al compás de la conquista y de la colonización.
Se es ciudadano romano naturalmente y sobre todo por nacimiento, si se cumplen los
presupuestos jurídicos indispensables: unión conyugal acorde con las exigencias fijadas por el
derecho romano. Pero también se puede acceder a la ciudadanía por naturalización, cumpliendo
con determinadas condiciones. El derecho de ciudadanía otorgado a extranjeros solo juega en la
República un papel importante a lo largo de la etapa de expansión por Italia. En cambio, las
concesiones individuales sólo tienen lugar en casos excepcionales y por decreto popular.
Hay una forma importante de acceso individual, la emancipación, por la que el esclavo libre recibe
de su amo con la libertad el derecho de ciudadanía con ciertas limitaciones.
Las asambleas populares: caracteres generales
Las asambleas populares incluyen a todos los ciudadanos. No existía el principio de la
representación: la presencia física era imprescindible.
La reunión de ciudadanos en asamblea no era tumultuaria, sino invariablemente compuesta por la
suma de un conjunto de partes o grupos, en los que todo el pueblo se ordenaba según unos
principios:
❏ gentilicio: la división del pueblo por familias y linajes
❏ territorial: la división del territorio en determinados distritos
❏ autocrático: de acuerdo con la fortuna de los ciudadanos, el reparto del pueblo romano en
cinco clases censitarias
En relación con esto existía en Roma tres asambleas:
1. Comicios por curias: las asambleas más antiguas son los comitia curiata, en los cuales el
principio de ordenación del pueblo son las treinta curias.
2. Comicios por centurias: cumplen el ordenamiento del ejército pero no se confunden con el.
Dentro de cada clase los ciudadanos se repartían en un número igual de centurias según la
edad. El poder de los mismos tiene tres órdenes: elección de los magistrados superiores,
voto de las leyes y poder judicial de naturaleza controvertida.
3. Comicios por tribus: el territorio romano se encontraba organizado en tribus y cada
territorio anexado luego de la conquista era adscrito a una de las 35 tribus existentes. Tenían
los mismos poderes que los centurias pero con cierto grado de inferioridad
El ejército republicano
El sistema militar romano no está unido al político y por ello el disfrute de los derechos inherentes
a la condición de ciudadano está ligado a la obligación del servicio militar.
El ciudadano romano como tal es un soldado y viceversa. Está obligacion se extiende a todos los
varones sin excepcion.
El ejército romano arcaico
Era una milicia de élite, en la que la técnica militar estaba dominada por la aristocracia. Ocupaban un
papel importante el carro y el caballo.
El ejército hoplítico: la reforma serviana
El ejército se transformará radicalmente a la par que la sociedad para dar paso a lo que comúnmente
se llama ordenamiento de centurias o Constitución serviana que tiene su reflejo en la nueva táctica
hoplita.
La reforma del ejército supone la formación de clases sociales capaces de soportar la carga de las
armas y al propio tiempo interesadas en asumirla como distinción Suprema del ciudadano.
No todos los ciudadanos con derechos y deberes militares están Igualmente armados. Sólo las tres
primeras clases están dotadas de armamento pesado correspondiente a la Infantería hoplita,
mientras la centuria de las otras clases aparecen como auxiliares de las primeras. Son los ricos tiene
un espacio importante en el ámbito militar.
Roma es una comunidad de guerreros en la que la función militar no está monopolizado por un
grupo sino que se identifica con la ciudad misma.
El ejército manipular. El stipendium
Un conjunto de circunstancias internas y exteriores había de transformar este ejército primitivo de
ricos armados En beneficio tanto a una necesaria uniformización como un reparto más racional de
los pesados deberes militares. La complicación creciente y la ampliación del horizonte tradicional
explican el inicio de una política de expansión que marca un nuevo período en la historia militar
romana y cuyos rasgos más característicos es la introducción del estipendio o soldada para
indemnizar a los ciudadanos que efectivamente soportan sobre sus hombros el servicio de las armas.
No es un salario sino una contribución estatal o compensación a los poseedores de los perjuicios
militares.
Los problemas de reclutamiento en la época de expansión
La necesidad de compaginar deberes militares y ocupaciones privadas desarrollo no sería de usos
que regulan el sistema del dilectus (elección de soldados).
Se genera una crisis en el ejército al cambiar considerablemente las condiciones del servicio sin
atender paralelamente al modus vivendi del soldado.
El cuerpo Cívico Romano hubo de acostumbrarse a soportar las consecuencias del imperialismo y las
crecientes exigencias de sangre descargadas sobre el núcleo de agricultores arruinados a los que se
les privaba de medios y tiempo para rehacer sus haciendas. Se produjo un continuo deterioro de las
condiciones económicas de los mismos.