UNIVERSIDAD TECNÓLOGICA DE SANTIAGO,
UTESA
SISTEMA CORPORATIVO
Escuela de Graduados
Facultad de Ciencias y Humanidades
UNIDAD V:
LEY DE TERRENOS COMUNEROS.
Trabajo de investigación presentado como requisito de la Maestría en Derecho
Inmobiliario, en la asignatura Historia del Derecho Inmobiliario (MDI-110)-Grupo01
PRESENTADA POR:
Yajaira Josefina Vásquez Morel 1-19-9267
Yunior Andrés Castillo Silverio 1-19-9269
Ofni Misel Peralta Azcona 1-19-9292
FACILITADOR:
Licdo. Arístides Salcé, MDI
Santiago de los Caballeros,
República Dominicana
2 de julio del 2019
1
TEMA:
LEY DE TERRENOS COMUNEROS.
2
ÍNDICE:
Introducción…………………………………...……………...………........................4
Propósitos de la investigación…………..……………………….................................5
Objetivo general………………………….…………...………....................................5
Objetivos específicos……………………………….……...........................................5
TEMA: LEY DE TERRENOS COMUNEROS.
5.1.- Concepto de terrenos
comuneros………………………………………………...6
5.2.- Cuarto periodo: la ley sobre división de terrenos comuneros de 1911-
1920……..7
5.3.- Diferencia entre terrenos comuneros y terrenos en
comunidad………………….7
5.4.- Elementos constitutivos de la Ley de división de terrenos
comuneros…………...8
5.5.- Partición numérica………………………………………………………………8
5.6.- La partición en
naturaleza………………………………………………………..8
5.7.- La orden ejecutiva No. 590………………………………………………………
8
5.8.- Procedimiento histórico - jurídico para la división de terrenos
comuneros………9
5.9.- Sentencia comunera……………………………………………………………..9
5.10.-Tribunal competente…………………………………………………………..10
3
Conclusiones…………………………………………………………………….…..12
Bibliografías………………………………………………………………………....15
Introducción.
En la siguiente investigación trataremos de manera sucinta sobre el tema de la unidad
V: Ley de terrenos comuneros. En donde desglosaremos cada uno de los siguientes,
temas como son: Concepto de terrenos comuneros; Cuarto periodo: la ley sobre
división de terrenos comuneros de 1911-1920; Diferencia entre terrenos comuneros y
terrenos en comunidad; Elementos constitutivos de la Ley de división de terrenos
comuneros; Partición numérica; La partición en naturaleza; La orden ejecutiva No.
590; Procedimiento histórico - jurídico para la división de terrenos comuneros;
Sentencia comunera. y al final concluiremos con el Tribunal competente, para tratar
estos casos. De acuerdo a esta ley, se entiende por tales, aquellos cuya propiedad se
tiene por acciones y pertenecen a dos o más personas. La Ley 1542 de Registro de
Tierras expresaba "Terrenos Comuneros" o "Sitios Comuneros", se entenderá que
significan predios indivisos de terrenos que pertenezcan, o que se digan pertenecer
dos o más personas, cuyos derechos estén representados en acciones denominadas
"PESOS" u otras unidades que más bien guarden relación al valor o derechos
proporcionales con el área de terrenos. Los Terrenos Comuneros es un sistema
jurídico de propiedad inmobiliario rural característico de la República Dominicana,
es el de los terrenos comuneros, los cuales surgieron de la época colonial,
extendiéndose al período republicano, y persistiendo aún hoy, aunque con campo de
aplicación muy reducido. Los terrenos comuneros llegaron a tener las peculiaridades
siguientes: La parte llana, o sea, las llamadas sabanas que eran pastizales con sus
ríos, lagunas, trochas y trillos, formaban la parte más importante del Hato, que con
las subsiguientes subdivisiones. Estas sabanas se repartían físicamente en herencia
entre los hijos y luego los nietos. Pero los montes, las extensiones boscosas, donde el
ganado se escapaba y era montaraz, donde abundaba la madera y donde se escondían
4
los puercos cimarrones y los caballos y reses horras que es como se les llama, no se
subdividían, sino que continuaban comunes a todos los herederos, y en ellas los
condueños, "Los, nietos, etc. podían penetrar a tumbar madera, hacer carbón vegetal,
capturar las reses y cazar los cimarrones. Este principio no fue invento local, sino
que viene de costumbres y leyes ancestrales en Castilla medieval, de que los montes,
así como los ejidos en los alrededores de los municipios, se destinaban al uso común
de los habitantes de las villas y aldeas vecinas.
Propósitos de la Investigación:
Cada uno de nosotros requiere para desenvolvernos en nuestra profesión, adquirir
conocimientos, los cuales nos ofrecen herramientas para realizar determinada labor.
Es, por tanto, que esta investigación sobre la ley sobre división de terrenos
comuneros de 1911, hasta el 1920, en la República Dominicana. Esta es de carácter
documental, por lo cual utilizamos varios libros citados en la bibliografía.
Objetivo General:
Conocer sobre la importancia del cuarto periodo, desde la ley sobre división de
terrenos comuneros de 1911, hasta el 1920, en la República Dominicana.
Objetivos Específicos:
Definir el concepto de terrenos comuneros.
Establecer como estaba compuesto el cuarto periodo (desde la ley sobre
división de terrenos comuneros de 1911-1920).
Diferencial entre terrenos comuneros y terrenos en comunidad.
Identificar los elementos constitutivos de la Ley de división de terrenos
comuneros.
Definir la partición numérica.
Describir la partición en naturaleza.
Conocer sobre la orden ejecutiva No. 590.
5
Formular cuales eran los procedimiento histórico - jurídico para la división de
terrenos comuneros.
Conocer sobre la sentencia comunera.
Describir cual era el Tribunal competente.
TEMA: LEY DE TERRENOS COMUNEROS.
5.1 Concepto de terrenos comuneros.
Según la Ley No. 4989, sobre división de terrenos comuneros, de 21 de abril de
1911, nos dice: “Se entiende por tales aquellos cuya propiedad, se tiene por acciones
y pertenecen a dos (2) ó más personas”.
Para Ruiz Tejada, M.R. (1952), en su libro Estudio sobre la propiedad Inmobiliaria
en república dominicana. Nos dice: “Son aquellos cuya propiedad se tiene por
acciones y pertenecen a dos o más personas" , ahora bien, nos sigue diciendo que la
antigua Ley de Registro de Tierras, expresa que cuando se emplean las palabras
terrenos comuneros o sitios comuneros, se entenderá que significan predios indivisos
de terrenos que pertenezcan o digan pertenecer a dos o más personas, cuyos derechos
estén representados en acciones denominadas pesos y otras unidades que más bien
guarden relación al valor o derecho proporcionales con el área del terreno”. (p. 142)
Según Vega B. W. (1981), en su libro Historia del Derecho Dominicano. Nos dice:
“Es un sistema jurídico de propiedad inmobiliario rural característico de la República
Dominicana, los cuales surgieron de la época colonial, extendiéndose al período
republicano, y persistiendo aún hoy, aunque con campo de aplicación muy reducido
ya”. (p. 92); por su lado el cubano Celorio Alfonso en su obra Las Haciendas
Comuneras, nos dice: “Estas son tierras adquiridas por los particulares, cuya
transmisión dominical, entre estos se ha hecho por medio de los valores dados a los
mismo”. (p. 18)
6
Mientras que Ciprián, R. (2010), en su libro Tratado de Derecho Inmobiliario (Bases
Constitucionales y Legales; Jurisprudencias, Doctrinas y Procedimientos). Nos dice:
“como la manifestación de una de las formas de la propiedad pre capitalista de las
tierras rurales que, en comunidad, pertenecen a dos o más personas sin que ninguna
sepa con precisión el área que le corresponde, y cuyos derechos están avalados en
acciones o pesos de títulos que no especifico las porciones de terrenos que amparan,
en razón de que se refieran al posible valor que tuvo la propiedad inmobiliaria en su
origen o al adquirirla”. (p. 155) Los terrenos comuneros representaron la forma de
propiedad pre capitalista de la tierra por excelencia en nuestros primeros periodos de
vida republicana. Una sentencia del Tribunal Superior de Tierras del año 1947 define
a los terrenos comuneros como una extensión de un predio cuyos límites materiales
conocían sus dueños, pero cuya superficie ignoraban por no haber mensurado el
pedio (Ravelo de la Fuente; Jurisprudencia del Tribunal Superior de Tierras Pág.
382).
5.2.-Cuarto período: la ley sobre división de terrenos comuneros de 1911-1920.
Con esta disposición legal se inicia el cuarto período de la propiedad inmobiliaria en
la República Dominicana, puede definirse como el primer esfuerzo legislativo para
organizar la división de los terrenos comuneros, o sea aquellos terrenos tenidos
mediante acciones y que pertenecen a dos o más personas. Se caracterizó por haber
simplificado el procedimiento de la partición, contrastando con el que había sido
establecido por el Código de Procedimiento Civil que resultaba difícil, largo e
intrincado.
El propósito de esta Ley, en síntesis, fue que en el país desapareciera el sistema de
los terrenos comuneros y que fuera sustituidos por otro en donde las propiedades
rurales estuvieran todas mensuradas, deslindadas y divididas entre todos sus dueños.
La ley ordenó que el procedimiento para lograrlo fuera de orden público. El
procedimiento no era sin embargo obligatorio, sino opcional, pero una vez iniciado
por uno o más reclamantes, todos los demás condueños en un sitio comunero
quedaban afectados y comprometidos por el procedimiento y la sentencia final les
era oponible.
7
5.3.- Diferencia entre terrenos comuneros y terrenos en comunidad.
Según Vega B. W. (1981), en su libro Historia del Derecho Dominicano. Nos dice:
“Los terrenos comuneros nunca fueron comunes, es decir no había copropiedad
indivisa entre todos los dueños, como sería el caso de una sucesión, puesto que cada
dueño, dentro de un sitio podía no sólo usar libremente de su terreno, sino venderlo y
dejarlo en sucesión sin necesidad de obtener la autorización de los demás dueños del
sitio”. (p. 92)
5.4.- Elementos constitutivos de la Ley de división de terrenos comuneros
Según Vega B. W. (1981), en su libro Historia del Derecho Dominicano. Nos dice:
“los terrenos comuneros llegaron a tener las peculiaridades siguientes: la parte llana,
ósea las llamadas sabanas que eran pastizales con sus ríos, lagunas, trochas y trillos,
formaban la parte más importante del Hato, que con las subsiguientes subdivisiones.
Estas sabanas se repartieron físicamente en herencia entre los hijos y luego los
nietos. Pero los montes, las extensiones boscosas, donde el ganado se escapaba y era
montaraz, donde abundaba la madera y donde se escondían los puercos cimarrones y
los caballos y reses horras que es como se les llamo, no se subdividían, sino que
continuaban comunes a todos los herederos, y en ellas los condueños, hijos, nietos,
etc.. podían penetrar a tumbar madera, hacer carbón vegetal, capturar las reses
y cazar los cimarrones. Este principio no fue invento local, sino que viene de
costumbres y leyes ancestrales en Castilla medieval, de que los montes, así como los
ejidos en los alrededores de los municipios, se destinaban al uso común de los
habitantes de las villas y aldeas vecinas”. (p. 92)
5.5.- Partición numérica.
Consiste en dividir la cantidad de tareas que contenía el sitio comunero entre el
número de accionistas que figuraban en el computo para saber cuántas tareas
correspondía a cada accionista. Era una labor que hacían juntos el Notario y el
Agrimensor. Servía de base para ir a realizar sobre el terreno la verdadera partición.
5.6.- La partición en naturaleza.
8
Consistía en separar a cada accionista la porción que le había correspondido dentro
de un sitio comunero.
5.7.- La orden ejecutiva No. 590.
Esta orden fue dictada el 02 de enero del 1921, con la cual se dio capacidad a los
Juzgados de Primera Instancias para conocer y homologar conforme a la Ley sobre
división de terreno comunero del año 1911 la cual quedaba restablecida únicamente
para esos fines, los expedientes de división de terrenos comuneros cuyas mensuras
generales hubiesen sido terminados antes del 1ro. de agosto del 1920 así como los de
las mensuras comenzadas al 06 de diciembre del 1919. La capacidad de los Juzgados
en esos casos quedaba súper dictada al hecho de que no se hubiese ordenado y
empezado una mensura catastral en ese sitio. La competencia del Juzgado para
homologar las particiones en los dos casos arriba indicados era absoluta, salvo que se
hubiera comenzado una mensura catastral. Esto último quería decir que, si la
mensura catastral había sido ordenada y comenzada, ya los Juzgados de Primera
Instancia no podían actual ni para homologar ni para nada. El procedimiento
quedaba pues, interrumpido, trunco, sin efecto, pues el Tribunal de Tierras tampoco
tenía capacidad para homologar mensuras ordinarias hecha al amparo de la Ley
1911.
5.8.- Procedimiento histórico - jurídico para la división de terrenos comuneros.
Para varios autores han tratado este tema y han querido describir la figura jurídica del
Hato ganadero o de los terrenos comuneros. Los autores, Gudreau y Justi de la
propiedad de las tierras, le dan estas características de:
a) Incertidumbre de linderos;
b) Carácter común de los hatos;
c) Apropiación informal de tierras realengas”. (p. 465)
5.9.- Sentencia comunera.
Conforme la ley de terrenos comuneros del 29 de Junio del 1907, se tiende a evitar,
un sin número de fraude, causa constante de desordenes entre los condueños de
9
terrenos Comuneros, y para ello el legislador cree encontrar la solución en estas dos
disposiciones:
1. Prohíbe a los Notarios levantar actos de ventas en terrenos comuneros, si no fueren
previamente mensurado.
2. Prohíbe a los encargados del registro, registrar actos bajo escritura privada que se
refieran a ventas en esas tierras, a menos que se les presente el plano de dichas
tierras.
Estas Sentencias buscaban, que en el país desaparecieran el sistema de los terrenos
comuneros y que fuera sustituido por otro donde las propiedades rurales estuvieran
todas mensuradas, deslindadas y divididas entre todos sus dueños. La ley ordeno que
el procedimiento para lograrlo fuera de orden público. El procedimiento no era sin
embargo obligatorio, sino opcional, pero una vez iniciado por uno o más
reclamantes, todos los demás condueños en un sitio comunero quedaban afectados y
comprometidos por el procedimiento y la sentencia final les era oponible. Las partes
diligentes debían publicar el resumen de la sentencia y distribuirlas entre los vecinos
y copropietarios por medio de hojas sueltas de las que entregaban un número
suficiente al ministerio público para que este funcionario las hiciera distribuir por
medio de las autoridades rurales. Esta publicidad tenía por finalidad advertir del
procedimiento a toda persona, aunque no tuviese la calidad de accionista, porque
podría ocurrir que un no accionista tuviese interés en hacer una oposición a la
partición con el propósito de excluir del perímetro a partir una porción de terreno
determinada que hubiese venido poseyendo en condiciones útiles, para prescribir. En
efecto, la ley permitía a los co-propietarios que tuviesen motivos para oponerse a la
operación, o a la validez o cantidad que representase algún título, demandar a los que
habían pedido la partición ante el Juzgado de Primera Instancia del Distrito Judicial
correspondiente. Esta demanda fallada, en un plazo de 15 días y por la corta si había
apelación en el mismo plazo. De ahí pues, que había la posibilidad de ejercer dos
clases de acciones: Una demanda en oposición para excluir del terreno, objeto de la
mensura, una porción determinada, por considerar que tenía derechos exclusivos
sobre ella por prescripción, o por otro motivo y una demanda en oposición a la
validez de un título o a la cantidad expresada por este, esta última correspondía solo
al accionista
10
5.10.-Tribunal competente.
Según la Ley No. 4989, sobre división de terrenos comuneros, de 21 de Abril de
1911, en su Art. 2, nos dice: ”Los Tribunales o Juzgados de la Instancia, en el caso
de que uno o más copropietarios lo pidan, mediante instancia acompañando los
títulos justificativos de su derecho, ordenarán la mensura y partición del sitio
indicado, y darán comisión a un Notario o a quien haga sus veces para que, mediante
recibo, sea depositario de los títulos, en cuya oficina podrán tomar conocimiento de
ellos los interesados”. “Este funcionario dará constancia de lo que haya
correspondido a cada accionista al terminarse la operación, la cual practicará, previos
los requisitos de la Ley de Agrimensura, el Agrimensor que, por precio más módico,
realice la operación, siempre que las tres cuartas partes de los condueños, no hayan
designado uno de común acuerdo. En el primer caso del Tribunal dará comisión a
aquel que en los dos meses de la publicación del resumen de la sentencia de que se
trata más adelante, hubiere depositado en la Secretaría mejores proposiciones, y
declare conformarse con que cada accionista tiene la elección para el pago que le
corresponda, entre hacerlo en efectivo o en determinada cantidad del terreno que le
quepa, la cual no podrá exceder de la cuarta parte de su porción”. De ahí, que esta ley
estableció un procedimiento de orden público.
11
Conclusiones:
YUNIOR ANDRÉS CASTILLO SILVERIO: Después de haber investigado de una
forma minuciosa todo lo relativo al tema de la unidad V: sobre la Ley de terrenos
comuneros. En donde desglosamos cada uno de los siguientes, temas como son:
Concepto de terrenos comuneros; Cuarto periodo: la ley sobre división de terrenos
comuneros de 1911-1920; Diferencia entre terrenos comuneros y terrenos en
comunidad; Elementos constitutivos de la Ley de división de terrenos comuneros;
Partición numérica; La partición en naturaleza; La orden ejecutiva No. 590;
Procedimiento histórico - jurídico para la división de terrenos comuneros; Sentencia
comunera. y al final concluiremos con el Tribunal competente, para tratar estos
casos. En 1911 se dictó la Ley de Partición de Terrenos comuneros; intento oficial
cuya finalidad era poner fin de manera definitiva a este sistema de tenencia de la
tierra y pocos años después, con la Ley de Registro de Tierras del año 1920, dictado
bajo la ocupación militar norteamericana, los terrenos comuneros fueron condenados
a desaparecer como figura jurídica, estableciéndose al sistema registral Torrens, que
es el que hoy tenemos. Bajo estas leyes, se hizo obligatoria la entrega a Notarios y
agrimensores designados por el Estado, los títulos de acciones en los Sitios
Comuneros, para verificar posesiones y derechos. En audiencias en los propios Hatos
donde se aclaraban las posesiones y los derechos de cada parte. Durante los años
siguientes a la Ley del 1920 el nuevo Tribunal de Tierras conoció y falló sobre los
12
más de cinco mil Sitios Comuneros que aún había en el país. Poco a poco, fueron
mensuradas y subdivididos esos Sitios, y en las audiencias se discutían los títulos, las
posesiones, las extensiones, etc., dictándose la Sentencia que abolía el Sitio y en vez
se establecían una serie de parcelas individualizadas, con sus linderos y áreas
claramente marcadas en el Plano Catastral, y se expedía a cada dueño de una antigua
porción, su título separado.
OFNI MISEL PERALTA AZCONA: Según la ley de 1911, sobre División de
Terrenos Comuneros. Esta ley estableció un procedimiento de orden público. En su
artículo 1ro. declaró de utilidad pública la mensura, deslinde y partición de los
terrenos comuneros. Al ser de orden público el procedimiento, era obligatorio para
todo el mundo, después de iniciado, pero el iniciarlo o no era optativo, para los
accionistas, no se les imponía la partición sino la solicitaban, aunque una vez
solicitada por uno o más accionistas y ordenada por el juez, todos quedaban
afectados por el procedimiento. El procedimiento por ella establecido es un
procedimiento sencillo; uno o más accionistas podían dirigirse al juez de Primera
Instancia del Distrito Judicial donde estuviese situado el terreno comunero, pidiendo
la mensura y participación de este. A la Instancia de petición debían anexar los
títulos justificativos de su derecho. El Juzgado de Primera Instancia, previo
dictamen fiscal, si acogía la instancia, comisionaba a un Notario para que expidiese a
su oportunidad lo que a cada accionista correspondiera. También asignaba el juez un
Agrimensor para que efectuara la partición, sobre la designación del agrimensor, los
tres cuartos partes de los accionistas podían escogerlo y señalarlo. En la Instancia
sometida al juez de Primera Instancia para pedir la partición de un terreno comunero,
debían los peticionarios indicar los copropietarios conocidos y su residencia y si se
había o no ausentes o menores sin tutor, o si lo ignoraban. Esta publicidad tenía por
finalidad advertir del procedimiento a toda persona, aunque no tuviese la calidad de
accionista, porque podría ocurrir que un no accionista tuviese interés en hacer una
oposición a la partición con el propósito de excluir del perímetro a partir una porción
de terreno determinada que hubiese venido poseyendo en condiciones útiles, para
prescribir. En efecto, la ley permitía a los co-propietarios que tuviesen motivos para
oponerse a la operación, o a la validez o cantidad que representase algún título,
13
demandar a los que habían pedido la partición ante el Juzgado de Primera Instancia
del Distrito Judicial correspondiente. Esta demanda fallada, en un plazo de 15 días y
por la corta si había apelación en el mismo plazo. De ahí pues, que había la
posibilidad de ejercer dos clases de acciones: Una demanda en oposición para excluir
del terreno, objeto de la mensura, una porción determinada, por considerar que tenía
derechos exclusivos sobre ella por prescripción, o por otro motivo y una demanda en
oposición a la validez de un título o a la cantidad expresada por este, esta última
correspondía solo al accionista. Sin embargo, esta ley permitió que muchas personas
ambiciosas midieran lo que deseaban poseer, lo que trajo graves perjuicios para otros
accionistas. Esto fue el origen de muchos planos y actas de mensuras caprichosas,
pero que, a la larga han engendrado prescripción. Fue derogada por la Ley 1911.
YAJAIRA JOSEFINA VÁSQUEZ MOREL: En dicha investigación sobre la Ley de
terrenos comuneros. Al terminar dicha investigación pudimos apreciar que el
magistrado Ciprián define los terrenos comuneros, como la manifestación de una de
las formas de la propiedad pre capitalista de las tierras rurales que, en comunidad,
pertenecen a dos o más personas sin que ninguna sepa con precisión el área que le
corresponde, y cuyos derechos están avalados en acciones o pesos de títulos que no
especifico las porciones de terrenos que amparan, en razón de que se refieran al
posible valor que tuvo la propiedad inmobiliaria en su origen o al adquirirla.
Observamos que la Ley sobre División de Terrenos Comuneros es considerada el
primer gran esfuerzo del Estado por regularizar y normar la propiedad inmobiliaria
en la República Dominicana. Sin embargo, la crisis de la propiedad inmobiliaria
seguía siendo muy grave. El Sistema Ministerial entrañaba grandes riesgos para la el
crédito territorial y la movilización de los derechos. Puesto que en el país operaban
bandas de falsificadores que alteraban las inscripciones en los libros del Registro y
Conservaduría de Hipotecas, haciendo inscripciones que establecían, por medio de
maniobras fraudulentas, la prioridad en el Registro, con lo cual despojaban de sus
derechos a los legítimos propietarios. Desde el 1916 hasta 1924, los Estados Unidos
de Norteamérica ocupan la República Dominicana, período en que procuran
establecer un nuevo sistema registral que garantice las inversiones inmobiliarias en el
país, ya que desde finales del siglo XIX y comienzos del XX, grandes corporaciones
estadounidenses se habían establecido en el país con la finalidad de construir
14
centrales azucareras, y explotar las tierras nacionales con el cultivo de la caña de
azúcar, por lo cual muchas operaciones de estas compañías habían sido afectadas por
el clima de inseguridad jurídica imperante. Vimos además que conforme la ley de
terrenos comuneros se tiende a evitar, un sin número de fraude, causa constante de
desordenes entre los condueños de terrenos Comuneros, y para ello el legislador cree
encontrar la solución en estas dos disposiciones: 1. Prohíbe a los Notarios levantar
actos de ventas en terrenos comuneros, si no fueren previamente mensurado.
2. Prohíbe a los encargados del registro, registrar actos bajo escritura privada que se
refieran a ventas en esas tierras, a menos que se les presente el plano de dichas
tierras.
Bibliografías.
Álvarez Sánchez, Arístides. (1986). Estudios de la ley de Registro de Tierras.
Santo Domingo, República Dominicana: Editora Tiempo, S.A.
Bonilla Atiles, José. (1974). Legislación de Tierras Dominicanas (2da. ed).
Santo Domingo, República Dominicana: Librería Dominicana.
Ciprián, Rafael. (2010). Tratado de Derecho Inmobiliario (Bases
Constitucionales y Legales; Jurisprudencias, Doctrinas y Procedimientos) (3ra.
ed). Santo Domingo, República Dominicana: Editora Centenario.
Ruiz Tejada, Manuel Ramón. (1952). Estudio sobre la propiedad Inmobiliaria
en república dominicana. Santo Domingo, República Dominicana: Editora del
Caribe, C. Por A.
Vega B. Wenceslao. (2005). Historia del Derecho Dominicano (5ta. ed).
Santo Domingo, República Dominicana: Editora Amigo del Hogar.
15