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SP3918 2020 (55440)

La Corte se pronuncia sobre la posible violación del debido proceso en el caso de Diana Marcela Escudero Martínez, condenada por inasistencia alimentaria. Se cuestiona la delimitación temporal de los hechos por parte de la Fiscalía, que extendió la conducta delictiva más allá de la formulación de imputación, lo que afecta el derecho de defensa. La Corte concluye que la conducta delictiva debe ser limitada hasta la fecha de imputación y no más allá, lo que implica la exclusión de los cargos adicionales presentados en la acusación.

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SP3918 2020 (55440)

La Corte se pronuncia sobre la posible violación del debido proceso en el caso de Diana Marcela Escudero Martínez, condenada por inasistencia alimentaria. Se cuestiona la delimitación temporal de los hechos por parte de la Fiscalía, que extendió la conducta delictiva más allá de la formulación de imputación, lo que afecta el derecho de defensa. La Corte concluye que la conducta delictiva debe ser limitada hasta la fecha de imputación y no más allá, lo que implica la exclusión de los cargos adicionales presentados en la acusación.

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EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER

Magistrado Ponente

SP3918-2020
Radicación 55440
Aprobado en acta No. 214

Bogotá D.C., catorce (14) de octubre de dos mil veinte (2020).

La Sala se pronuncia de oficio en sede de casación acerca de la eventual


violación de la garantía fundamental del debido proceso predicable de DIANA
MARCELA ESCUDERO MARTÍNEZ, en relación con el delito de inasistencia
alimentaria por el cual fue condenada mediante sentencia del Juzgado
Segundo Penal Municipal con Funciones de Conocimiento de Soacha,
confirmada el 12 de marzo de 2019 por el Tribunal Superior de Cundinamarca.

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL

A DIANA MARCELA ESCUDERO MARTÍNEZ, el Juzgado de Familia de


Soacha, mediante sentencia de 15 de diciembre de 2011 le fijó para sus hijos
JM y JC —quienes contaban en ese entonces con 11 y 8 años de edad—,
como cuota alimentaria la suma de $150.000,oo la cual se reajustaría
anualmente según el incremento del salario mínimo, más $80.000,oo en los
meses de julio y diciembre para vestuario, sin embargo, no dio cumplimiento a
esa obligación según lo denunció Tito Ángel Rodríguez Pineda, padre de los
niños. El organismo investigador delimitó tal conducta omisiva de enero de
2012 hasta el 16 de junio de 2017.

La Fiscalía, el 7 de abril de 2016 ante el Juez Tercero Penal Municipal con


funciones de Control de Garantías de Soacha, le imputó a DIANA MARCELA
la posible comisión del delito de inasistencia alimentaria, sin solicitar la
imposición de medida de aseguramiento.

Una vez la representante del ente investigador presentó el escrito de


acusación por el mismo ilícito, de conformidad con el artículo 233, inciso 2° del
Código Penal, en la audiencia de formulación, cumplida en el Juzgado
Segundo Penal Municipal con Funciones de Conocimiento de Soacha, se le
solicitó precisar temporalmente los hechos, por ello, tras la adición del escrito,
el 16 de junio de 2017 se terminó tal diligencia, en la cual también se reconoció
como víctima a Tito Ángel Rodríguez Pineda en su calidad de padre y
representante legal de los menores.

Evacuadas en ese despacho judicial las audiencias preparatoria y de juicio


oral, en ésta última se emitió sentido de fallo de carácter condenatorio por el
delito objeto de acusación, el cual se materializó en decisión de 11 de febrero
de 2019 al imponerle a DIANA MARCELA ESCUDERO MARTÍNEZ las penas
de treinta y dos (32) meses de prisión y de inhabilitación ciudadana, así como
multa de veinte (20) salarios mínimos legales mensuales vigentes,
Casación 55440. DIANA MARCELA ESCUDERO MARTÍNEZ

concediéndole la suspensión condicional de la ejecución de la pena, decisión


confirmada el 12 de marzo de esa anualidad por el Tribunal Superior de
Cundinamarca.

Contra ese fallo el apoderado de la procesada presentó demanda de casación,


la cual no fue admitida por la Corte, pero se dispuso que una vez surtido el
trámite del mecanismo de insistencia, retornara el proceso al despacho a fin
de proveer de oficio acerca de la posible vulneración de la garantía
fundamental del debido proceso en cuanto a la acotación temporal de los
hechos efectuada por la Fiscalía, toda vez que abarcó hasta el momento de la
formalización de la acusación, sobrepasando así el límite que demarcaba la
formulación de imputación.

CONSIDERACIONES DE LA CORTE

Teniendo en cuenta que el delito de inasistencia alimentaria es de naturaleza


permanente, el problema jurídico que abordará la Corporación se centrará en
determinar si la delimitación temporal que hizo la Fiscalía para endilgarle tal
ilícito y por el cual fue condenada DIANA MARCELA ESCUDERO MARTÍNEZ
resultó ajustada a la ley o si, por el contrario, fueron abordados supuestos
fácticos no imputados cuando se concluyó que la comisión se extendió hasta
el momento de la formulación de acusación.

La Corte de tiempo atrás ha insistido en los requisitos objetivos mínimos con


que debe contar la Fiscalía al momento de formular tanto la imputación, como
la acusación, así como la coherencia que en ese sentido se debe mantener a
lo largo del diligenciamiento.

En principio, para que a través del juez de control de garantías le comunique


a una persona la calidad de imputada al estar siendo investigada por su posible
participación en una conducta punible, el artículo 288 de la Ley 906 de 2004
tiene como exigencias el expresar oralmente la concreta individualización,
identificación y ubicación del imputado, así como hacer una «relación clara y
sucinta de los hechos jurídicamente relevantes».

Aunque en ese estadio no es necesario descubrir los elementos materiales


probatorios ni la evidencia física, sí debe el representante del ente investigador
ofrecerle al juez de control de garantías elementos de juicio tendientes a
acreditar la índole penal del comportamiento y la relación del imputado con el
mismo, a fin de que pueda inferir razonablemente la autoría o participación en
el delito que se investiga, tal y como lo dispone el artículo 287 de la normativa
en comento.

Por ello, se ha enfatizado en que la formulación de imputación ha de ser fáctica


y jurídica, fase embrionaria ubicada en los terrenos de posibilidad, que luego,
en virtud del principio de progresividad, permitirá allegar elementos materiales
probatorios y evidencia con miras a sustentar la formulación de acusación con
un grado de probabilidad de verdad, momento culminante de la investigación

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Casación 55440. DIANA MARCELA ESCUDERO MARTÍNEZ

que la reviste de un halo definitivo delimitando así el marco factual y jurídico


dentro del cual habrá de surtirse el debate oral.

Bajo esa perspectiva, la formulación de imputación se constituye en un


condicionante fáctico de la acusación —o del allanamiento o del preacuerdo—
, sin que los hechos puedan ser modificados, estableciéndose así una
correspondencia desde la arista factual, lo cual implica respetar el núcleo de
los hechos, sin que ello signifique la existencia de un nexo necesario o
condicionante de índole jurídica entre tales actos.

Esa precisión que debe tener la Fiscalía desde la formulación de imputación


de informar al imputado de los hechos y circunstancias, con las consecuencias
jurídicas que aparejan, habilita el ejercicio pleno de derecho de defensa a fin
de planear la estrategia tendiente a morigerar el poder punitivo estatal, al punto
que le permite optar de manera libre, consciente y voluntaria por aceptar los
cargos con miras a lograr una sustancial rebaja de la pena o continuar el
trámite ordinario para discutir en el juicio los hechos o su responsabilidad,
allegando pruebas en su favor o controvirtiendo las que se aducen en su
contra.

Pero cuando surgen nuevas aristas fácticas que conllevan la configuración de


otras hipótesis delictivas será necesario ampliar la formulación de imputación
o incluso practicar otra diligencia de esa índole a fin de no sorprender al
incriminado, limitante que subsiste aun en la audiencia de formulación de
acusación, en la que, si bien el Fiscal puede corregir la acusación, no está
facultado para alterar el aspecto fáctico.

El límite, entonces, son los hechos registrados en la imputación, sin que se


puedan considerar supuestos fácticos no incluidos en ella, máxime cuando tal
modificación agrava la situación jurídica del incriminado. Esto significa que
tales modificaciones serán posibles si se adelanta una audiencia de garantías
adicional a la imputación para tales efectos y se realiza antes de la
presentación del susodicho escrito.

La Sala insiste en que bajo la Ley 906 de 2004 la fijación de los hechos es de
exclusiva competencia de la fiscalía y, la modificación del núcleo fáctico de los
dados a conocer en la audiencia de imputación solo es viable a instancia suya,
eso sí agotando el procedimiento correspondiente antes de la presentación del
escrito de acusación. En las audiencias posteriores ese núcleo es
inmodificable para agravar en los procesos ordinarios y abreviados (no así las
circunstancias que favorezcan al procesado), por demás, a los hechos
judicializados se tiene que circunscribir la conducta procesal de las partes, los
intervinientes y las autoridades (judiciales, fiscales y Ministerio Público).

La formulación de imputación se constituye, entonces, en condicionante fáctico


de la acusación, de ahí que deba mediar relación de correspondencia entre
tales actos. Los hechos serán inmodificables, pues si bien han de serle

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Casación 55440. DIANA MARCELA ESCUDERO MARTÍNEZ

imputados al sujeto con su connotación jurídica, no podrá la acusación abarcar


hechos nuevos.

Lo anterior no conlleva a una inmutabilidad jurídica, porque precisamente los


desarrollos y progresividad del proceso hacen que el grado de conocimiento
se incremente, por lo tanto, es posible que la valoración jurídica de ese hecho,
tenga para el momento de la acusación mayores connotaciones que implican
su precisión y detalle, además, de exigirse aún la imposibilidad de modificar la
imputación jurídica, no tendría sentido que el legislador hubiera previsto la
formulación de imputación como primera fase y antecedente de la acusación.

En este sentido, se insiste, si surge otro hecho, debe adelantarse una nueva
formulación de imputación, pues ello tiene sustento en la Reglas Mínimas de
las Naciones Unidas para la Administración de Justicia Penal al establecer los
derechos del imputado cuando indica que “las decisiones que afecten
derechos personales o procesales del imputado no podrán ser adoptadas sin
audiencia previa.”

Ahora, debe resaltarse que el objeto del proceso no es el delito y su


consecuencia punitiva, sino una conducta del mundo fenomenológico —sea
una acción o una omisión—, por ello, no se puede cohonestar la improvisación
de la Fiscalía en la formulación de imputación, ni menos el afán por llenar los
vacíos con la formulación de acusación, pues ello tiene incidencia en las
garantías fundamentales del sujeto pasivo de la acción judicial al sorprenderlo
con otros supuestos fácticos, cambiando así la delimitación del objeto del
proceso.

Además, el derecho de defensa, como mecanismo para la realización de la


justicia y base fundamental del Estado de derecho, ha de estar presente en
toda la actuación, en consecuencia, la necesaria armonía fáctica entre la
formulación de la imputación y la acusación —entendida esta última en su
forma de acto complejo de escrito y formulación oral—, involucra el derecho
del incriminado de conocer desde un principio los hechos por los cuales se le
va a procesar.

En suma, la modificación de la imputación fáctica: i) no puede recaer sobre el


núcleo de lo que fue objeto de imputación; ii) es admisible para aclarar los
hechos en todos los casos, o para excluir supuestos de imputación; y iii) si se
trata de adición, necesariamente no se puede agravar la situación jurídica del
inculpado.

Las anteriores precisiones le permiten a la Corporación destacar que en este


caso la Fiscalía al prolongar los hechos más allá de la delimitación temporal
que aparejaba la formulación de imputación hizo una variación fáctica.

En efecto, el 7 de abril de 2016 al momento de formular la imputación la


delegada del ente investigador describió el incumplimiento de las obligaciones
alimentarias por parte de DIANA MARCELA ESCUDERO MARTÍNEZ al

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Casación 55440. DIANA MARCELA ESCUDERO MARTÍNEZ

señalar que tal sustracción se dio desde diciembre de 2011, a raíz de la fijación
que de la respectiva cuota hiciera el 15 de diciembre de 2011 el Juzgado de
Familia de Soacha (no fijó hasta cuándo se había dado tal comportamiento).
Por lo mismo, imputó jurídicamente el delito contemplado en el artículo 233
inciso 2° del Código Penal.

Posteriormente, en el escrito de acusación, radicado el 22 de julio de 2016,


señaló que la imputada “incumplió la obligación alimentaria estipulada en
sentencia del Juzgado de Familia de Soacha el 15 de diciembre de 2011”. Pero
como en la audiencia de formulación de acusación, el defensor denunció que
en el escrito no se hacía una relación clara y sucinta de los hechos al
referenciar simplemente la providencia que fijó la cuota alimentaria, se
suspendió tal diligencia para que la fiscal procediera a clarificar el aspecto
fáctico.

En virtud de lo anterior, adicionó el escrito de acusación indicando que “los


hechos fueron denunciados el 28 de octubre de 2013 como ya se señaló,
mencionando el incumplimiento a partir de 2011, estando dentro del término
de ley, ya que se presentó imputación el día 7 de abril de 2016”, pero al
reanudar la audiencia de formulación de acusación, el 16 de junio de 2017, al
ser nuevamente reconvenida para que acotara temporalmente los sucesos,
manifestó que el incumplimiento alimentario se había dado desde el mes de
enero de 2012 hasta el 16 de junio de 2017 (fecha de tal audiencia).

Los juzgadores se apoyaron en ese lapso temporal para concluir que en el


mismo los menores necesitaron el suministro de alimentos y emolumentos que
habían sido fijados por el juez de familia en el valor de $[Link] mensuales,
suma que debía incrementarse anualmente en proporción al aumento del
salario mínimo, además de darles dos mudas de ropa al año por valor de
$80.000,oo:

“…se tiene que entre la fecha en que se inició el incumplimiento, esto es, el
mes de enero de 2012 y hasta el 16 de junio de 2017 (fecha de la audiencia
de formulación de acusación, en la que se verbalizó el escrito de acusación
con sus respectivas adiciones), la señora DIANA MACELA ESCUDERO
MARTÍNEZ omitió cumplir la obligación examinada, pues, tal como lo afirma el
padre de los menores y denunciante, no se ha realizado pago alguno de las
cuotas alimentarias fijadas”.

Para la Corte, contrariamente, el último acto configurativo de la sustracción a


la obligación de suministrar alimentos por parte de la procesada se debe ubicar
hasta el momento de la formulación de imputación que según se advierte de
las glosas procesales acaeció el 7 de abril de 2016, fecha para la cual aún
persistía la conducta delictiva.

La omisión del ente investigador al momento de la formulación de imputación


cuando no precisó el marco temporal hasta cuando había acaecido la conducta
omisiva y el yerro posterior al delimitarla al momento en que formuló oralmente

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Casación 55440. DIANA MARCELA ESCUDERO MARTÍNEZ

la acusación, apareja excluir como cargo y marginar esos nuevos supuestos


fácticos ante la clara afrenta de la estructura esencial del proceso y, de
contera, del derecho de defensa.

No significa que cada mesada sea independiente, dado que no se trata de una
pluralidad de conductas punibles, sino un solo y único delito exteriorizado en
el lapso comprendido entre el mes de enero de 2012 al 7 de abril de 2016, y
no hasta el 16 de junio de 2017 como se consideró en las instancias.

Y aunque podría afirmarse que ninguna incidencia tiene ese dislate en cuanto
el juzgador, ubicado en el primer cuarto punitivo ante la ausencia de
circunstancias de mayor punibilidad, fijó las penas en el mínimo legal (32
meses de prisión y multa de 20 salarios mínimos legales mensuales vigentes),
deviene evidente que la incidencia se refleja en las consecuencias civiles del
delito, de cara al incidente de reparación integral que puede adelantarse, por
eso, se ha de precisar que la conducta por la cual fue condenada DIANA
MARCELA ESCUDERO MARTÍNEZ se acota en el lapso de enero de 2012 al
7 de abril de 2016.

Consecuentemente, se deberá excluir de la condena el lapso comprendido


entre el 8 de abril de 2016 al 16 de junio de 2017.

En mérito de lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de


Justicia, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de
la ley,

RESUELVE

1. CASAR de oficio y parcialmente el fallo emitido el 12 de marzo de 2019 por


el Tribunal Superior de Cundinamarca contra DIANA MARCELA ESCUDERO
MARTÍNEZ por el delito de inasistencia alimentaria, en el sentido de marginar
del aspecto fáctico el lapso comprendido entre el 8 de abril de 2016 al 16 de
junio de 2017.

2. PRECISAR que, en consecuencia, DIANA MARCELA ESCUDERO


MARTÍNEZ es condenada como responsable del delito de inasistencia
alimentaria acaecida de enero de 2012 al 7 de abril de 2016.

3. En lo demás, el fallo impugnado se mantiene incólume.

Contra esta decisión no procede recurso alguno.

Cópiese, notifíquese, cúmplase y devuélvase al Tribunal de origen.

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