0% encontró este documento útil (0 votos)
60 vistas5 páginas

Impulsividad Infantil: Caso de Juan

Este documento presenta el caso de Juan, un niño de 6 años con comportamientos impulsivos y desafiantes hacia sus padres. Se describe que Juan insulta y manipula emocionalmente a su madre, lo que ha deteriorado su relación. Juan tiene un CI alto de 120, pero muestra impulsividad y dificultades espaciales. Los resultados sugieren que Juan puede tener un trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Los padres buscan ayuda psicológica para mejorar la situación familiar.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
60 vistas5 páginas

Impulsividad Infantil: Caso de Juan

Este documento presenta el caso de Juan, un niño de 6 años con comportamientos impulsivos y desafiantes hacia sus padres. Se describe que Juan insulta y manipula emocionalmente a su madre, lo que ha deteriorado su relación. Juan tiene un CI alto de 120, pero muestra impulsividad y dificultades espaciales. Los resultados sugieren que Juan puede tener un trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Los padres buscan ayuda psicológica para mejorar la situación familiar.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Introducción

El caso que exponemos a continuación, a pesar de que está basado en un


caso real, hemos cambiado datos y otros elementos para guardar la privacidad
de las personas implicadas y a efectos de que no pueda identificarse con
ninguna persona o familia concreta. Cualquier parecido con otros casos es
mera coincidencia.
Este material está dirigido a profesionales o estudiantes de psicología con una
mera intención informativa pero que creemos que puede serles de utilidad en
su formación práctica.

Con cierta frecuencia recibimos en nuestras consultas familias que se quejan


de comportamientos muy impulsivos en sus hijos (baja tolerancia a la
frustración, quejas continuadas, fuertes rabietas, poca capacidad de
autocontrol) y, a veces, desafiantes hacia los padres y otras figuras de
autoridad como maestros o educadores. Muchos de estos niños nos llegan ya
con sospecha o diagnóstico de un posible TDAH. Sea como fuere, la cuestión
es que los padres solicitan desesperadamente ayuda, especialmente en
aquellos casos en los que la impulsividad toma la forma de insultos,
manipulación emocional o amenazas de hacer o hacerse alguna lesión.

En los últimos años también hemos asistido a un aumento de estos trastornos


o síntomas con la paradoja de que cada vez acuden niños con menor edad. Así
nos hemos encontrado con niños de 4 o 5 años que se han convertido pese a
su corta edad en unos verdaderos tiranos, con la capacidad de subyugar a toda
la familia hasta el punto de producir un cambio drástico en sus relaciones
sociales, amigos, salidas, etc. En los casos más graves, la madre puede llegar
a romper el vínculo afectivo con el hijo viendo en él más un problema o la
causa de muchos de sus problemas actuales que no un hijo al que debemos
querer y ayudar.

2- Presentación del caso


Este es el caso de la madre de Juan (nombre figurado), niño de 6,5 años
cuando llegaron a consulta. La madre estaba emocionalmente rota. En aquellos
momentos eran frecuentes los insultos graves hacia ella (“hija de puta”) y una
constante manipulación afectiva poniéndola a prueba a cada momento. Así era
frecuente que en determinadas situaciones sociales (aniversarios, encuentros
padres, actividades varias) su hijo la insultara o vejara en público con
verbalizaciones como “Vete de aquí” “No te quiero ver”. La madre además
había tenido que soportar los inevitables comentarios de terceras personas al
respecto de la educación de algunos niños lo que aún hacia estar más insegura
en cualquier situación con su hijo.
Las relaciones en casa con la madre eran muy complicadas con episodios
frecuentes de desobediencia y desafío a su autoridad. Con el padre estas
situaciones eran de menor intensidad, si bien, era la madre quien pasaba la
mayor parte del tiempo con Juan.
Juan, pese a ser hijo único, parecía alternar una gran necesidad de atención y
afecto por parte de su madre (preguntarle constantemente si le quería,
interrumpir conversaciones con otras personas, celos del padre, etc.) y al
mismo tiempo iban produciéndose episodios de menosprecio y agresividad
verbal. En algunos momentos, especialmente si la madre era capaz de
mantener la calma, los menosprecios podían volverse hacia el mismo,
victimizándose de que era “muy malo” “se le iba la cabeza” o “tengo ideas de
bombero…”La madre solía responder ante estas conductas con un gran temor
e inseguridad hasta el punto de ver a su hijo como un problema para su propia
estabilidad emocional y manifestaba haber perdido el amor de madre, llegando
a odiar el período vacacional porque suponía estar más tiempo con su hijo.
Era evidente que la familia estaba desbordada y necesitaban ayuda psicológica
para cambiar todo este panorama.

En el colegio se habían empezado a producir algunas conductas impulsivas


(pegar a algún compañero) por lo que había sido castigado. A Juan no le
gustaba contar estos episodios en casa y cuando lo hacía solía victimizarse
(“no me puedo controlar”, “todos los niños me van a odiar”).

3- Algunos antecedentes de interés:


Juan pertenece a una familia normal de clase media acomodada y nivel de
estudios universitario. La familia nuclear está compuesta por los padres y Juan.
Viven en el centro de la ciudad en un amplio piso. Ambos padres trabajaban en
el momento de la evaluación del caso.

No hay ningún otro factor de riesgo informado por la familia.

El padre obedecía a un perfil bastante rígido e impulsivo y el niño de pequeño


había presenciado ciertos episodios hostiles (verbales) del padre hacia la
madre. Estos episodios aumentaron a raíz de que el padre sufriera un
accidente de coche y estuviera dos meses reposando en casa. Esto había
deteriorado las relaciones de la pareja hasta el punto que se planteó por parte
de la madre una posible separación que no se produjo. Cuando llegaron a
consulta el padre estaba totalmente implicado en encontrar ayuda para corregir
los comportamientos de Juan, especialmente con su madre.

4- Historia evolutiva

Nacido de parto natural pero con ayuda de fórceps. Primeras palabras a los 14-
15 meses. Empezó a andar al año y medio. Percentiles de peso y talla siempre
por encima de su edad. No hay enfermedades relevantes ni ningún tipo de
intervención o accidente. Control de esfínter nocturno no asumido hasta los 6
años. Alergia a algunos alimentos (algunos tipos de fruta).

Cuidadores habituales los padres hasta los 7 meses que empezó en la


guardería.

Juan tiene cierta torpeza motriz.

Patrón de sueño bastante normalizado si bien hay días que parece muy
inquieto con despertares nocturnos.

Los primeros informes escolares (P-4, P-5) determinan una buena adaptación a
la escuela y la consecución sin ningún tipo de problema de los objetivos de
aprendizaje. Actualmente está en el ciclo de Primaria y no hay ningún tipo de
problema o retraso en su aprendizaje.
Los padres definen a Juan como desafiante e impulsivo (primero hace, luego
piensa). A nivel emocional como muy sensible y baja autoestima, si bien, puede
mostrarse también alegre en muchas ocasiones.

5- Plan de Evaluación

Tras la recogida de datos en entrevista personal a la familia y efectuado el


cuestionario evolutivo, nos planteamos evaluar el nivel de inteligencia y obtener
el perfil cognitivo. Aunque, en principio, no teníamos problemas de aprendizaje,
sí creíamos necesario determinar su CI y observar su patrón de funcionamiento
durante las pruebas estructuradas. Escogimos por edad el WPPSI-III. Aunque
se trata básicamente de un test de inteligencia nos permite observar a través
de la ejecución del niño, la posible presencia de déficit de atención,
impulsividad y/o hiperactividad. Estos factores también fueron evaluados
mediante los criterios diagnósticos recogidos en el DSM-IV y posteriores.
Complementamos la recogida de información con el BASC (Padres) y
aplicamos diferentes test proyectivos (familia, árbol, casa). También el Test de
Bender y el A-EP (autoestima).

6- Resultados evaluación

Los resultados con esta prueba determinan un elevado CI Total (120) lo que lo
sitúa en una franja superior respecto a su grupo normativo. No hay diferencias
significativas interescalas aunque sí intraescalas (en Cubos p.e.=7 y Conceptos
p.e.=16, dentro de la escala Manipulativa). La mala puntuación en Cubos se
explica en parte por una alta precipitación e impulsividad. También por una
tendencia a rotar las diferentes figuras. Al ver sus dificultades en la ubicación
en el espacio pasamos a comprobar su lateralidad, mostrando una lateralidad
cruzada (diestro de mano y pie pero con dominancia ocular izquierda). Es muy
habitual encontrar niños del colectivo TDAH o con impulsividad elevada
presentando mala lateralización o lateralidad cruzada.

Pese a ser precipitado en su ejecución, Juan puntúa alto en Velocidad de


Procesamiento (p.e.=15 en Bs y Cl.) con un CI en esta escala de 130. De
hecho se tomó la prueba como un reto y no paró de dar golpes con el pie al
suelo mientras duró la prueba.
Destacar también la buena ejecución, dentro de la Escala Manipulativa, en
Matrices y Conceptos (p.e.=15 y 16 respectivamente). Juan es capaz de
relacionar la información visual y ordenarla según categorías lógicas con un
nivel significativamente más alto que lo esperado por su edad.

En definitiva, Juan tiene un buen potencial de aprendizaje, no obstante tiene


algunas dificultades para situarse en las coordenadas espaciales y esto puede
acarrearle ciertas dificultades en las tareas de coordinación visomotriz como la
escritura. De hecho en el Test de Bender presentó muchas dificultades con
mala distribución de los elementos, rotaciones, distorsiones y elementos mal
integrados. Curiosamente el tamaño de los diferentes dibujos era pequeño
respecto a la muestra, lo cual no era esperable en un niño impulsivo
caracterizado, en general, por el agrandamiento de las formas. Esto podría
explicarse por el hecho de que Juan intentó hacerlo bien y para ello le era más
fácil controlar una representación de figura pequeña que no hacerlas más
grandes. Contrariamente en el dibujo libre, Juan se expresaba utilizando todo el
espacio.

También podría gustarte