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Escucha Activa

Este documento describe la escucha activa y su importancia para la comunicación efectiva. La escucha activa requiere que el comunicador sea consciente de que el proceso de comunicación es recíproco y comparta la responsabilidad de transmitir e interpretar mensajes de manera precisa. Escuchar activamente ayuda a generar entendimiento, empatía y confianza entre las partes involucradas en la comunicación. Sin embargo, existen varios obstáculos como las diferencias en percepciones, habilidades y estatus que dificultan la escucha activa.

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Escucha Activa

Este documento describe la escucha activa y su importancia para la comunicación efectiva. La escucha activa requiere que el comunicador sea consciente de que el proceso de comunicación es recíproco y comparta la responsabilidad de transmitir e interpretar mensajes de manera precisa. Escuchar activamente ayuda a generar entendimiento, empatía y confianza entre las partes involucradas en la comunicación. Sin embargo, existen varios obstáculos como las diferencias en percepciones, habilidades y estatus que dificultan la escucha activa.

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ESCUCHA ACTIVA

Hemos visto que en toda sociedad o cultura desempeñamos roles, aprendemos normas de
comportamiento y formamos criterios respecto de lo que más nos conviene en cada situación en la
que interactuamos; evaluamos lo que es correcto o incorrecto en cada caso y lo adecuado para cada
contexto cultural, enfrentamos conflictos al desempeñar varios papeles, individual o colectivamente,
y en algunas actividades inclusive evitamos o inhibimos la comunicación.

Nuestros patrones de lenguaje y vocabulario son aprendidos. Cada quien decide cuándo conviene
usar el lenguaje formal y cuándo es apropiado hablar informalmente. Todos usamos un idioma, una
lengua propia de nuestra familia y de la región en donde crecimos o vivimos. Incluyendo modismos
o palabras populares con la entonación que nos caracteriza.

Tenemos creencias y tomamos actitudes que determinan nuestros pensamientos, acciones y


preferencias acerca de objetos y acontecimientos, y las cuales manifestamos a través de múltiples
comportamientos: estéticos, religiosos, cívicos, etc. esto exige que toda persona esté consciente de
sus acciones cuando vive un proceso de comunicación, pues sabemos que es compartido, así como
sus efectos intelectuales y emocionales son recíprocos; por lo tanto, la responsabilidad también debe
ser compartida.

Saber escuchar: responsabilidad del comunicador

La primera responsabilidad en el rol del comunicador es aprender a ser buen oyente, y más aún, ser
un ¨escucha activo¨, lograr el entendimiento de ideas y tal vez también alguien empático. Saber
escuchar activamente es una práctica de comunicación que exige responsabilidad en cualquier
situación, ya que puede ayudar a generar intercambio de información precisa, estableciendo gran
fidelidad en la transmisión y recepción de idead que contienen los mensajes, la empatía nos permite
aprender a anticipar los probables efectos en nuestro encuentro comunicativo.

El comunicador debe tener conciencia clara de que el proceso de comunicación es recíproco, en


tanto que el éxito en la comunicación depende en la misma medida del emisor y del receptor.
Recordemos que la dinámica de la comunicación es transaccional, y que, con el intercambio de
mensajes, la responsabilidad que adquieren ambas partes viviendo el rol de comunicadores es
compartida.

Saber escuchar activamente es responsabilidad indispensable para lograr la identificación con otras
personas; además nos hace ser comprendidos y respetados, a la vez nos da credibilidad, con la que
ganamos la confianza de los demás éstos, al ser escuchados con atención, reciben la satisfacción de
ser ¨atendidos¨, también se incrementa, en el escucha, las habilidades de autonomía, flexibilidad y
éxito en la comunicación. Tales habilidades son:

 Físicas: visuales y auditivas. Vemos gestos y movimientos, y escuchamos ideas a un mismo


tiempo.
 Intelectuales: memoria, inteligencia, imaginación, etc. porque analizamos, categorizamos,
relacionamos, sintetizamos, aplicamos ideas, generamos imágenes mentales etc.
 Psicológicas: emociones, sentimientos, estados de ánimo. Porque leemos ¨entre líneas¨ lo que
sienten las personas al hablar.

Escuchar activamente no es un proceso fácil, porque, más que una facultad física e intelectual, es un
proceso psicológico-emocional-selectivo, ya que posee una íntima relación con el interés o la motivación que
cada uno de nosotros tenga para escuchar; es un proceso selectivo, que funciona cuando una
persona siente necesidad y busca satisfacerlas mediante e la información o comunicación con otros,
aun cuando se presenten ciertos obstáculos debido a las diferencias entre emisor y receptor,
comenzando por la intención, los objetivos o las razones que haya para escuchar.

Obstáculos para escuchar activamente

 Diferencia en las percepciones. Las diferentes experiencias, actitudes y valores, es decir, los
marcos de referencia distintos, determinan la forma como percibimos e interpretamos lo que
vemos y escuchamos.
 Diferencias en las habilidades de comunicación. No siempre es evidente el nivel personal de
conocimientos o habilidades para interactuar con que cuenta el emisor y el receptor en un
proceso comunicativo. Nos empeñamos en evaluar o juzgar las ¨deficiencias¨ o ¨defectos¨,
anulando muchas veces el propósito de comprensión y entendimiento.
 Diferencias en la interpretación del mensaje. Tanto las palabras como los gestos pueden ser
interpretados por varias formas, creando una barrera para el entendimiento.
 Diferencias en autoridad o estatus. Las posiciones que ocupan los individuos en la situación
de comunicación también influyen en la calidad de la recepción y emisión de mensajes. Dos
personas de igual jerarquía tienden a escucharse mutuamente al mismo nivel, pero en
posiciones de jefe-subordinado, maestro-alumno, padre-hijo, etc., en las que la autoridad de
uno de los participantes está presente, se tiende a ocultar información, a no hacerla clara o, al
menos no lo suficientemente explícita. Entonces se propician los malos entendidos o la
captación parcial de los mensajes.

Otros factores que pueden impedir la escucha activa son:

 Tratar de memorizar la información


 Prejuzgar el contenido del mensaje sin antes haberlo oído
 Distraerse o soñar
 Creer que nuestras ideas siempre son mejores a las que escuchamos
 Atender falsamente
Mitos sobre la escucha activa

1. Los malos oyentes son menos inteligentes


2. No se puede mejorar la capacidad de escucha
3. La lectura incrementa la habilidad para escuchar

Conociendo las dificultades que implica escuchar activamente, es responsabilidad del comunicador,
en su rol de emisor, elaborar mensajes significativos y estimulantes que despierten interés y
entendimiento en el receptor.

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