Bamputañe
La presa Bamputañe se encuentra ubicada sobre el río del mismo nombre en la parte Superior de la Cuenca
del Río Colca, en el distrito de Santa Lucía, provincia de Lampa y Región Puno, aproximadamente a 120 km
al noreste de Arequipa, en la parte sur del Perú, las elevaciones en el área del proyecto varían de los 4,500 a
los 5,000 m.s.n.m.
El proyecto Bamputañe consiste en la construcción de una presa formando un reservorio para el
almacenamiento de 40 millones de metros cúbicos de agua para ser utilizados como afianzamiento hídrico
del Río Chili.
Los componentes principales del proyecto son: una presa de materiales homogéneos, con una altura máxima
de 22 metros y una longitud en la cresta de 625 metros, pantalla y chimenea de drenaje, obras y estructuras
de descarga de fondo mediante un conducto revestido de concreto, una torre de control de concreto y un
aliviadero sin regulación con una capacidad de descarga de 252 m3/s.
El material de préstamo para la zona impermeable está ubicado aproximadamente a 300 metros al suroeste
del sitio de la presa. El riprap de protección del talud, los suelos granulares para los drenajes y filtros viene de
dos fuentes de préstamo, un afloramiento rocoso de Andesita a 3.3 km al noreste del eje de la presa y un
afloramiento de Caliza a 1.7 km al sureste del eje de la presa.
Chalhuanca
Esta obra consta de una presa de enrocado para almacenar 25,6 millones de metros cúbicos de agua, el cual
alcanza los 19,10 m de altura y un ancho de coronación de 7 m. El aliviadero ubicado sobre la margen
derecha está constituido por un vertedero de 15 m que permite evacuar caudales de hasta 45 m³/s. Para
mantener la continuidad del acceso entre la presa y los diques, se ha construido un puente sobre el vertedero
por donde podrán circular vehículos automotores ligeros. La descarga regulada de la presa se realizará a
través de un túnel de sección de excavación en forma de baúl de 2,60 x 3,10 m, revestido totalmente con
concreto armado. La torre de compuertas se ubica al inicio del túnel, siendo accesible a través de un andarivel
de 45 m de longitud, apoyado en los extremos en la presa y la torre de compuertas y en 3 pilares
intermedios. Para la operación de la presa se ha construido un campamento y una caseta para los grupos
electrógenos.
Pillones
La Presa Pillones actualmente se encuentra en funcionamiento, permitiendo almacenar hasta 80 millones de
metros cúbicos de agua. Consta de un sistema de derivación mediante un barraje fijo, uno móvil y una
bocatoma con 2 compuertas que regulan el caudal de ingreso al túnel; el túnel de derivación de 2 248 m de
longitud y una capacidad de 40 m³/s, que trasvasa las aguas del río Sumbay hacia el Embalse Pillones;
la presa de tierra con una pantalla de concreto de 769,04 m de longitud y 6,00 m de ancho de corona;
la descarga de fondo mediante válvulas con un diámetro interior de 1,91 m y el aliviadero diseñado para un
caudal de 21 m³/s con un ancho del vertedero de 8 m. Esta obra permite a EGASA incrementar la generación
de energía en un 18%, a través de sus Centrales Hidroeléctricas Charcani IV, V y VI, en los meses de estiaje
(mayo a diciembre).
Por Represa de Ancascocha, Arequipa se une con Ayacucho y
firmarán acuerdo birregional
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Etiquetas: ANCASCOCHA,REPRESA AREQUIPA
Author: Arequipense
El Consejo Regional de Arequipa aprobará mañana el acuerdo birregional que permitirá unirse con Ayacucho
para mejorar la represa de Ancascocha para irrigar más de 10 mil hectáreas de ambas regiones y ampliar la
frontera agrícola.
El acuerdo será importante para destinar los recursos que serán compartidos con la región Ayacucho, así será
importante contar con este documento que contendrá una agenda para este convenio birregional que ya se
suscribió en Lima.
Este trabajo permitirá realizar el diseño de obras en Ancascocha para detener las filtraciones y, de esa
manera, lograr un mayor aprovechamiento del recurso hídrico, ya que aumentará el volumen del recurso en
12 millones de metros cúbicos por segundo.
Ambas autoridades regionales de Ayacucho y Arequipa lograron alcanzar un acuerdo satisfactorio que
redundará en la ejecución de una obra destinada a mejorar la capacidad de almacenamiento de Ancascocha y
tener mayor disponibilidad del recurso para fines agrícolas y pecuarios.
La presa de Ancascocha tiene una capacidad de almacenamiento de 40 millones de metros cúbicos por
segundo y alimenta de agua a los valles de Sangarará, Lampalle y Yauca, que abarca jurisdicciones de
ambos departamentos. Se informó que los costos derivados de la elaboración del estudio serán asumidos por
ambos gobiernos regionales y la agenda regional será para realizar diversas actividades económicas.
Nuevo reservorio Yanayaco impulsará la agro exportación
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Etiquetas: AGRO AREQUIPA,AREQUIPA, CHARACATO
Author: Proyectos Aqp
El fin de semana se inaguraron las obras de mejoramiento del reservorio Yanayaco en Characato, que beneficiarán más de
430 personas de ese distrito.
Se tratan de obras para mejorar la infraestructura destinada al riego de tierras de cultivos, lo que redundará en una mayor
disponibilidad del agua y uso racional del mismo par atender las necesidades de las poblaciones urbanas y rurales.
Los trabajos contribuirán a fomentar el incremento de la producción y productividad agrícola, con miras a facilitar la
colocación de productos a los principales mercados internacionales, lo que elevará los ingresos de los agricultores.
Las obras de Yanayaco demandaron una inversión de casi 300 mil soles. Los trabajos generaron más de mil 089 jornales
de mano de obra. El mejoramiento del reservorio se hizo bajo la modalidad de núcleos ejecutores, un mecanismo efectivo
de participación de los habitantes de las comunidades campesinas o nativas en el diseño, ejecución y fiscalización de las
obras en su jurisdicción.
Las inversiones en la infraestructura de riego servirá para fomentar la agro exportación de la zona, teniendo en cuenta que
el sector agrario están en franca recuperación.
Las cuatro batallas perdidas del
Valle de Tambo
EN EL 2008 EL MINISTRO DE AGRICULTURA, ISMAEL
BENAVIDES, PROMETIÓ UNA REPRESA PARA EL VALLE. NO
SE CONCRETÓ.
En el 2008, el entonces ministro de Agricultura, Ismael Benavides, viajó a Cocachacra para
reunirse con el presidente de la región Arequipa, Juan Manuel Guillén. Allí, ambos
funcionarios firmaron un convenio para poner en marcha la construcción de la represa de
Huayrondo, con la que se beneficiaría al valle de Tambo. La noticia fue grata para una zona
que durante años ha padecido –y que sigue padeciendo– por la calidad de agua que recibe
(las aguas del río Tambo tienen elevadas concentraciones naturales de boro) y por la
disminución del caudal en meses de estiaje, que la empeora.
Ambas partes se comprometieron a aportar el millonario financiamiento de una obra que
embalsaría entre 40 y 50 millones de metros cúbicos (MMC) de agua y que mejoraría más
de 9.000 hectáreas cultivadas en Islay. La implementación de la represa habría generado
puestos de trabajo e impulsado el desarrollo. Dinero no faltaba, pues el Poder Ejecutivo y el
Gobierno regional contaban con S/. 30 millones para iniciar la construcción, que debía
ocurrir durante los primeros meses del año siguiente. Pero no pasó nada.
“Sí, pues, vino Benavides. Luego trajeron maquinaria solo para levantar polvo y hacernos
creer que ya estaba iniciándose la construcción”, dice Marilú Marroquín, presidenta de la
Junta de Usuarios de La Ensenada-Mejía-Mollendo. La represa de Huayrondo no se
construyó, pero ya se habían elevado las expectativas de la población. “Quisieron hacer este
subproyecto para reemplazar otro mayor que no pudo llevarse a cabo. Mostraron hasta los
cheques. Fue una movida equivocada”, opina el sociólogo Víctor Caballero, exjefe de la
Oficina de Gestión de Conflictos Sociales de la Presidencia del Consejo de Ministros.
El frustrante caso de la presa de Huayrondo es solo una de varias promesas que han jugado
con las esperanzas de un valle donde el suministro de agua es fundamental. Se trata de un
problema que puede rastrearse décadas atrás, mucho antes de la amenaza inminente que
representa Southern Copper y su proyecto Tía María. “Es un pueblo que viene sufriendo
derrota tras derrota. A las que se sumó una más, la del conflicto del 2011, que acabó con
tres muertos. Pensaron que la mina se iba, pero no. Se paralizó y ni siquiera les resolvieron
el problema del agua”, afirma Caballero.
Primeros choques
La cuenca del río Tambo la comparten Arequipa y Moquegua. Se debe tomar en cuenta que
el río es una ramificación de otros nacidos en Puno y que actualmente el número de
hectáreas irrigadas en Islay duplica las de Moquegua. La mayor parte del recorrido del río
está en esta última región, pero se aprovecha más en el valle de Tambo, en Islay, Arequipa.
A fines de la década de los setenta empezó a planificarse el proyecto Pasto Grande, en
Moquegua, con el objetivo de irrigar las pampas de dicha región. Como parte de la primera
etapa de este proyecto se construyó la represa de Pasto Grande para embalsar cerca de 200
MMC y almacenar las aguas de varios ríos, incluido el Vizcachas, uno de los principales
tributarios del río Tambo, que luego son derivadas a la cuenca del río Moquegua. Esta obra
se inauguró en 1989. Y a partir de ese momento el valle de Tambo, en Arequipa, vio
disminuir el caudal del río que finalmente lo irriga. “Desde entonces empezó una enorme
pelea entre moqueguanos y arequipeños, porque estos últimos se vieron afectados”,
comenta Víctor Caballero. Esta fue la primera batalla perdida.
Antes de la construcción de la represa de Pasto Grande, recuerda Marilú Marroquín, el
Estado prometió al valle de Tambo dos proyectos de irrigación: Yarando (1979), que iba a
beneficiar mil hectáreas y a embalsar 40 MMC, y Pampas del Alto Tambo (1982), con una
reserva de 14 MMC. Ninguno se concretó, “porque hubo desinterés de las autoridades”,
afirma.
Así, el valle de Tambo vio disminuir su suministro de agua sin poder hacer mucho al
respecto, solo existía la obligación de la represa de Pasto Grande de proporcionarles 8,2
MMC anuales del embalse para beneficiar esta zona de Islay. “Ya desde 1992 nos empieza
a faltar el agua. Por entonces empieza la penuria para el valle de Tambo… a estirarle la
mano a Pasto Grande para que nos dé el agua”, señala Marroquín.
Según el ingeniero Otto Hito, agricultor y técnico de dos juntas de usuarios del valle de
Tambo, Pasto Grande no “suelta el agua” que debe y a veces les proporciona menos, lo que
hace que el caudal del río baje hasta 9 m3 u 8 m3 por segundo en los meses de estiaje. “Esa
cantidad no es suficiente para sembrar el arroz. A veces tenemos que sembrarlo de forma
tardía”, dice Hito, y agrega que esta situación ocurre desde hace diez años.
La guerra del agua
Durante los primeros meses del 2003, Moquegua y Arequipa se enfrascaron en una tensa
disputa por las aguas de Pasto Grande. Desde mediados de los noventa, según indica un
informe de la revista Caretas, Moquegua abría las compuertas de la represa para beneficiar
a Arequipa ininterrumpidamente, pero aquel año no lo hizo.
La tensa coyuntura se convirtió en conflicto cuando Moquegua decidió no proporcionar el
agua que estaba comprometida a dar al valle de Tambo. Esto ocurrió en setiembre, justo al
inicio de los meses de estiaje, en los que, además de disminuir el caudal del río que llega a
Islay, aumenta la concentración de boro.
En noviembre, los arequipeños bloquearon la carretera Panamericana Sur, en demanda de
más agua. Los mercados se desabastecieron en ambas regiones. Mientras tanto, Daniel
Vera, presidente de la región Arequipa, y Cristala Constantinides, presidenta de Moquegua,
se enfrascaron en una lucha verbal con amenazas de radicalización por ambas partes. “Los
moqueguanos se movilizaron con una consigna: ni una gota de agua para los arequipeños”,
recuerda Víctor Caballero.
Por entonces el proyecto Pasto Grande estaba bajo la administración del Instituto Nacional
de Desarrollo y se iba a transferir al Gobierno Regional de Moquegua (GRM), lo que
finalmente ocurrió. Sin embargo, a la vez se creó la Autoridad Autónoma de la Cuenca
Hidrográfica de Tambo-Alto Tambo-Moquegua, a mediados de diciembre. Dicho
organismo tendría el poder de decisión en materia de uso y conservación del agua en el
valle de Tambo y en Moquegua.
A mediados de enero del 2004, cuando iba a formalizarse dicha autoridad, hubo actos
violentos en protesta por parte de los moqueguanos que habían acatado un paro desde el día
anterior. Incluso Constantinides habría abofeteado a un funcionario en medio del barullo
creado para frustrar la reunión de instalación del organismo autónomo.
“La autoridad, para todo el río, iba a estar en Islay. Los moqueguanos se opusieron, porque
en términos de recorrido se considera más moqueguano que arequipeño. Así que el
Gobierno desistió e hizo dos autoridades, una en cada región. Fue una segunda derrota para
el valle de Tambo”, comenta Víctor Caballero.
Esta división se hizo efectiva con las Resoluciones 0745 y 0758 del Ministerio de
Agricultura (Minagri), emitidas el 2005, que delimitaban los distritos de riego. El
presidente regional de Arequipa; los alcaldes de Islay, Cocachacra, Mejía y Punta de
Bombón; y las Juntas de Usuarios de Tambo, La Ensenada-Mejía-Mollendo y Punta de
Bombón presentaron impugnaciones que fueron denegadas al año siguiente. “Seccionaron
la cuenca para que nosotros no tuviéramos injerencia en la administración de los ríos
Chilota, Chincune, Vizcachas y la subcuenca del Carumas”, afirma Marilú Marroquín.
Un parche
Como compensación, en el 2004 se planteó una represa que, finalmente, beneficiaría al
valle de Tambo. Así, se propuso la de Paltiture, en territorio moqueguano, que almacenaría
30 MMC. Los recursos para la construcción provenían del Gobierno Regional de Arequipa
(GRA) y del Minagri. Sin embargo, también hubo oposición.
La represa de Paltiture iba a construirse sobre los terrenos de la comunidad de Tolapalca.
Los perfiles técnicos para la obra estaban aprobados, había financiamiento e incluso una
empresa ya contaba con la buena pro del proyecto. Pero los comuneros no estaban de
acuerdo: el proyecto no los iba a beneficiar y, peor aun, iban a ser desalojados. “El
planteamiento de la compra de las tierras de la comunidad de Tolapalca, y su pedido de ser
resarcidos con nuevas tierras en la parte baja de Moquegua, no fueron aceptados por el
GRM. Y eso frustró el proyecto”, cuenta Víctor Caballero.
La obra tuvo que ser abortada en el 2007. Entonces se resolvió el contrato que ganó el
Consorcio Hídrico Moquegua, y el valle de Tambo, una vez más, saboreó la derrota. Fue la
tercera.
Rápidamente se buscó una solución: la represa de Huayrondo –cuyo caso detallamos al
principio de este artículo–. Ubicada en territorio arequipeño (Islay), esta obra representaba
un beneficio directo para el valle de Tambo y minimizaba el riesgo de conflicto. Pero fue
otro fracaso. Una cuarta derrota para el valle de Tambo.
Jorge Montenegro, actual viceministro de Desarrollo e Infraestructura Agraria y Riego del
Minagri, afirma que la represa, además de ser muy costosa debido a condiciones del
terreno, iba a tener una vida útil de apenas 20 años, muy por debajo de los 50 años que
normalmente duran este tipo de obras de infraestructura. Pero ¿por qué anunciaron la obra
de esa manera, elevando las expectativas de la población? Montenegro intenta una
explicación: “Las ideas de proyecto se dan y, al evaluar, se descarta o se avanza. En este
caso, no fue favorable”.
Es en este contexto de expectativas frustradas y promesas fallidas que Southern Copper –
empresa de la que es fácil desconfiar (ver cuadro)– realiza las exploraciones y el primer
estudio de impacto ambiental del proyecto Tía María. Antes, el valle de Tambo ya había
sentido amenazado su suministro de agua por el proyecto Quellaveco de Anglo American,
que iba a usar las aguas embalsadas en Pasto Grande. La minería ya se veía como un grave
riesgo para el agro en la región.
Paltiture, una vez más
Durante el 2009 se registraron enfrentamientos entre pobladores de Cocachacra y la Policía
Nacional. Hubo un paro contra el proyecto. A fines de setiembre, se llevó a cabo una
consulta popular en los distritos de Cocachacra, Punta de Bombón y Deán Valdivia, cuyos
resultados evidenciaron un 90% de oposición al proyecto Tía María.
El último reporte de la Defensoría del Pueblo de aquel año registra que Southern Copper
propuso a la población de Islay participar en la construcción de la represa de Paltiture. Una
vez más se echaba mano de este proyecto, que se había frustrado años antes.
En el 2011 el proyecto Paltiture dio visos de dinamismo. Según reportó en enero la edición
sur del diario La República, sería una obra birregional, que también beneficiaría a
Moquegua, lo que implicaba un aumento del embalse. El presidente regional de Arequipa,
Juan Manuel Guillén, anunció que se actualizarían los expedientes del proyecto y que
existían los recursos para financiar la inversión.
Al mes siguiente, Paltiture volvía a enfrentar un escollo: la región Puno solicitó ser
consultada sobre la obra. ¿Por qué? La zona del embalse de la represa, a pesar de estar en
territorio moqueguano, alcanzaba a comunidades puneñas cercanas al límite interregional.
Hubo oposición y, una vez más, no se llegó a un acuerdo. Y el proyecto volvió a quedar en
el aire.
Para abril del 2011 se registraron los peores enfrentamientos hasta ese momento por Tía
María. La represión policial ocasionó la muerte de tres personas de la provincia de Islay. Y
el proyecto minero se suspendió.
¿Una letra hace la diferencia?
“Pasto Grande le quitó disponibilidad de agua al valle de Tambo. Siempre han tenido este
inconveniente. Entonces, cualquier proyecto que entra, como Tía María, va a generar
preocupación”, reflexiona el economista Juan Aste, asesor de la congresista Verónika
Mendoza. A pesar de ello, agrega, los agricultores han mejorado la eficiencia y el
rendimiento por hectárea en cultivos altamente demandantes de agua, como el arroz.
En el valle de Tambo se cultiva papa, ajos, cebollas, arroz y páprika. En sus cerca de
15.000 hectáreas se ha desarrollado una agricultura próspera, de ribetes empresariales. Sin
embargo, la frontera agrícola no puede expandirse mientras el agua siga siendo un
impedimento.
La Autoridad Nacional del Agua (ANA), en comunicación con PODER, señaló que el
mayor problema del valle de Tambo radica en la calidad del agua, debido a que la zona alta
de la cuenca es de formación volcánica y presenta de manera natural, como hemos
mencionado, altas concentraciones de boro. Este elemento –continúa la ANA– afecta
directamente los cultivos instalados en el valle. El organismo plantea como solución que se
incremente la cantidad de agua en los meses sin lluvia. Y para esto se ha propuesto la
represa de Paltuture (no confundir con Paltiture).
Jorge Montenegro, el viceministro de Desarrollo e Infraestructura Agraria y Riego,
comenta que la represa de Paltuture se realizará a seis kilómetros del territorio donde se iba
a construir Paltiture. Asegura que esto no generará problema alguno con Moquegua ni con
Puno. Tendrá una capacidad de almacenamiento 84 MMC y permitirá el mejoramiento de
13.000 hectáreas instaladas y la ampliación de mil más para el valle de Tambo y otras mil
para Moquegua. Es un proyecto de uso compartido.
¿Por qué demoró tanto este proyecto, tomando en cuenta lo ocurrido el 2011 alrededor de
Tía María? Montenegro afirma que fue porque se empezó desde cero –desde la elaboración
del perfil técnico–, pero que hoy ya se han avanzado varios pasos. Y desde el año pasado
han iniciado conversaciones con las juntas de usuarios. “Esperamos poner la primera piedra
este año”, concluye.
La historia de promesas rotas del valle de Tambo ha asentado el escepticismo en su gente.
Sobre la represa de Paltuture, Marilú Marroquín, de la Junta de Usuarios de La Ensenada-
Mejía-Mollendo, se muestra incrédula. “Hasta la fecha no han comprado los terrenos,
porque tienen que comprarlos o expropiarlos. Los comuneros recién van a determinar, de
acuerdo con el diseño del proyecto, si van a darlos o no”, advierte.
Otto Hito, técnico de dos juntas de usuarios del valle de Tambo, tiene una posición similar.
“Nos están dando una represa que no es de Arequipa”, asegura. Por deficiencia en el
mantenimiento, según informa la edición sur del diario La República, las aguas de Pasto
Grande se han contaminado. Hito considera que si esto ocurre con Paltuture, la situación
será peor: del total les darán 30 MMC, dice. “Seguro va a pasar lo mismo”.
Vistas las cosas en esta perspectiva, no hacía falta que llegará un proyecto como Tía María
para desatar la desconfianza de un valle que ha sufrido tantas derrotas. Pero ocurrió. Hoy,
varias víctimas más tarde, Southern Copper ha optado por una pausa de 60 días para
distender el conflicto. Pero ¿en dos meses se logrará aplacar los temores causados por un
problema con tantos años de historia? Difícil de creer, pero no queda otra salida que
intentarlo.
Las dudas sobre Southern
“Había muchas preguntas sobre el EIA. ¿Se va a contaminar el agua? ¿Los vientos van a
traer de vuelta el polvo de las voladuras cuando se inicie la explotación del tajo? ¿La
cercanía con el río es un riesgo muy grande? ¿Qué pasa si el ducto que va a devolver la
salmuera al mar se rompe? Y la gente tiene derecho a saber”, afirma Rolando Luque, de la
Defensoría del Pueblo. Pero a la vez lamenta que el diálogo se haya frustrado, por parte de
los dirigentes, la semana previa a la “pausa” de Southern Copper.
Las preguntas surgen de la desconfianza que ocasiona el historial de la empresa. El portal
Actualidad Ambiental menciona seis razones de la suspicacia hacia Southern: durante 36
años contaminó con relaves mineros la bahía de Ite, en Tacna; en Ilo ha emitido cuatro
veces y medio más del límite de dióxido de azufre permitido –además, esta empresa es la
principal opositora de la implementación de estándares de calidad ambiental–; a causa de
filtraciones en su embalse de relaves, contaminó la irrigación de Pampa Sitana, en Tacna; la
mina de Toquepala puso en riesgo las lagunas de Candarave; además, dicha operación
funciona con licencias de agua de hace más de 50 años. Finalmente, Southern Copper es
una de las diez empresas más multadas por el Organismo de Evaluación y Fiscalización
Ambiental (OEFA).
En el 2007, Southern anunció que concluyó el Programa de Adecuación y Manejo
Ambiental (PAMA) de su función de Ilo. No obstante, al año siguiente la empresa fue
sancionada por no haber cumplido con dos proyectos comprometidos en dicho instrumento.
¿Qué ocurrió? Para conversar sobre este punto y los anteriores, PODER coordinó una
entrevista con el OEFA, que fue cancelada a último momento. Southern Copper, por su
parte, dijo que no daría declaraciones.
Finalmente, un informe de [Link] reveló que el segundo Estudio de Impacto
Ambiental (EIA) del proyecto Tía María no incluyó el Estudio de Factibilidad para la
planta desalinzadora, punto crucial que fue una de las causas por las que se desestimó el
primero. De otro lado, el nuevo EIA tampoco detalla cómo se gestionará el impacto en el
ambiente que generarán los desechos, consecuencia del incremento del volumen en la
extracción de minerales. También hay controversias en torno a la medición de la calidad de
aire, pues los puntos de control se encuentran muy lejos de los tajos del proyecto lo que no
permitiría un adecuado monitoreo.