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Doble Presencia: Impacto en Mujeres

Este documento define y explica el concepto de "doble presencia", que se refiere a la doble carga de trabajo que enfrentan muchas mujeres al trabajar tanto dentro como fuera del hogar. La doble presencia surge en sociedades industriales donde los roles de género son rígidos y las mujeres se ven obligadas a trabajar para ganarse la vida mientras también se encargan de las tareas domésticas. Esto tiene efectos negativos en la salud física y mental de las mujeres debido al estrés y la insatisfacción de no poder

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Doble Presencia: Impacto en Mujeres

Este documento define y explica el concepto de "doble presencia", que se refiere a la doble carga de trabajo que enfrentan muchas mujeres al trabajar tanto dentro como fuera del hogar. La doble presencia surge en sociedades industriales donde los roles de género son rígidos y las mujeres se ven obligadas a trabajar para ganarse la vida mientras también se encargan de las tareas domésticas. Esto tiene efectos negativos en la salud física y mental de las mujeres debido al estrés y la insatisfacción de no poder

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La 

doble presencia, doble jornada o doble carga, es un concepto que surge del fenómeno


observable en las economías desarrolladas, por el cual hay una presencia de las mujeres en el
empleo (ámbito productivo) que siempre se presenta acompañada de una presencia en el ámbito
doméstico-familiar (ámbito reproductivo).

La doble presencia, en opinión de la socióloga italiana Laura Balbo, que utilizó el término en el


año 1978, es un fenómeno que surge en la modernidad tardía, es por ello un fenómeno típico de
una sociedad basada en un capitalismo industrial, en el que se da una rígida separación de
espacios, actividades y géneros. El concepto de doble presencia, para esta autora, es diferente del
concepto de doble jornada, ya que se quiere incidir, no ya en las dos jornadas de trabajo distintas y
separables, sino en la doble carga de trabajo en un mismo espacio, tiempo y jornada.4
Dado que en este tipo de sociedades los hombres ocupan tanto el espacio público, como dominan
el espacio privado; la presencia femenina sólo es tolerada en la esfera pública como medio de
ayudar en la economía familiar para lograr la supervivencia, pero sin tener en cuenta el valor de su
aportación, ni darle reconocimiento. Es por ello por lo que la doble presencia es un fenómeno que
sufren de forma mayoritaria las mujeres. Esta doble presencia tiene repercusiones negativas en la
salud física y mental de las mujeres que la padecen, produciéndoles estrés, ansiedad e
insatisfacción, ya que sienten que al final no logran alcanzar sus objetivos en ninguna de sus
múltiples facetas, como mujeres trabajadoras fuera del hogar y como mujeres responsables de los
trabajos de la casa.

Este concepto nació producto de las reflexiones del feminismo, en un intento de consolidar la
equidad entre hombres y mujeres en el ámbito familiar y laboral. Si bien en cierto ha habido un
adelanto en el camino de la igualdad, pero aún estamos lejos de ese objetivo, por lo que considerar
la Doble Presencia como un riesgo psicosocial más, es un paso importante a la hora de combatirla.
Más aún si tenemos en cuenta que el 90% de mujeres que trabajan fuera de casa la sufren, y esta
Doble Presencia afecta directamente sobre la salud de dichas mujeres, siendo los síntomas más
frecuentes el estrés, la ansiedad, la depresión y los problemas osteomusculares (Elvira Ramos,
2008, p 2).

Conceptualizando el factor de riesgo denominado Doble Presencia es el trabajo realizado, tanto


como empleadas del trabajo remunerado como el realizado en las tareas familiares y domésticas,
que es realizado de manera simultánea por una misma persona., lo que produce un aumento de
las cargas de trabajo en la persona.

En la actualidad, el género femenino es quien continúa responsabilizándose de gran parte del


trabajo doméstico-familiar. La Doble Presencia significa que, durante el tiempo de trabajo
remunerado, la persona debe gestionar sus responsabilidades domésticas y, durante el tiempo
privado, debe organizar o gestionar de alguna forma sus responsabilidades profesionales.

Profundizando el concepto de Riesgo Psicosocial, consisten en interacciones entre el trabajo, su


medio ambiente, la satisfacción en el trabajo y las condiciones de la organización, por una parte, y
por la otra, las capacidades del trabajador, sus necesidades, su cultura y su situación personal
fuera del trabajo, todo lo cual, a través de percepciones y experiencias, puede influir en la salud, en
el rendimiento y en la satisfacción en el trabajo (Comité Mixto OIT-OMS 1986, p. 3).

Esto nos muestra que los factores de riesgo psicosocial son las condiciones a los que el
trabajador está expuesto y que si se prolonga o intensifica esa condición perjudicial se trasformara
en el riesgo psicosocial ya ahora visto como un hecho.

Las consecuencias de los riesgos psicosociales son percibidas por el trabajador y por la
empresa, debido a que el desempeño del trabajador se ve afectado por lo tanto la productividad de
la empresa sufriría un decrecimiento. Según Chiavenato (2009) en el libro "Gestión del Talento
Humano", sostiene que el desempeño laboral son aquellas conductas que se observa en los
empleados que son notables y esencialmente indispensables para el cumplimiento de los objetivos
de una organización ya que son empleados que saben cómo hacer su trabajo y no solo lo hacen
por hacerlo, por lo tanto son esenciales aspectos tales como: las aptitudes, la conducta, la
disciplina, y las cualidades personales que se demandan en el desempeño de determinadas
funciones o cargos laborales.

Como consecuencia de los importantes cambios en las organizaciones y de los procesos de


globalización actual, la exposición a los riesgos psicosociales se ha hecho más frecuente e intensa,
haciendo conveniente y necesario su identificación, evaluación y control con el fin de evitar sus
riesgos asociados para la salud y la seguridad en el trabajo (EU-OSHA, 2007).

Los riesgos Psicosociales se han vuelto un referente en el perjuicio a la salud laboral de los
empleados, por tal motivo su estudio se hace imprescindible para restar o tratar de eliminar los
efectos nocivos de estos en el bienestar de los trabajadores

El riesgo psicosocial crea cualquier probabilidad de que un colaborador sufra un determinado


perjuicio en su salud física o psíquica derivado, bien de la inadaptación de los puestos, métodos y
procesos de trabajo a las competencias del trabajador, bien como consecuencia de la influencia
negativa de la organización y condiciones de trabajo, así como de las relaciones sociales en la
empresa y de cualquier otro "factor ambiental" del trabajo (Fernández, 2010, p. 65).

Los riesgos psicosociales están latentes en todo trabajador, el porcentaje en el que estén
expuestos a un determinado factor de riesgo psicosocial, determinara cuan grave podría ser las
consecuencias, tanto para la salud física como emocional. Además de esas consecuencias
individuales, que son muy perjudiciales para el bienestar del empleado, existen también
consecuencias organizacionales como son el desempeño del empleado en su lugar de trabajo
remunerado.

Los factores psicosociales pueden ser convenientes o inconvenientes para el desarrollo de la


actividad laboral y para la calidad de vida laboral del trabajador. En el primer caso contribuyen
positivamente al desarrollo personal de los trabajadores, mientras que cuando son desfavorables
tienen consecuencias nocivas para su salud y para su bienestar. En este caso nos referimos a los
factores de riesgo psicosocial o fuentes de estrés laboral y tienen el potencial de causar daño
psicológico, físico, o social a los trabajadores. Son innumerables los estudios que han concluido
que los riesgos psicosociales son agentes capaces de deteriorar la salud de las personas durante
el desempeño de su trabajo e incluso fuera de él. (Gill-Monte 2008, p. 1)

Es importante resaltar que los riesgos psicosociales producen en quien los sufren unos
desequilibrios que se ven reflejados en su propia persona -físico y psíquico-, en su entorno familiar
y en la organización donde trabaja.

Prado, J. (2014) manifiesta que "Cuando la organización y el contenido del trabajo constituyen
una amenaza psíquica se producen cambios psicológicos, el individuo activa los mecanismos de
defensa que dispone para conseguir el equilibrio, mediante la adaptación a la nueva situación." Si
el trabajador no consigue establecer el equilibrio, se puede dar lugar a la aparición alteraciones
psicológicas o emocionales que afectaran al individuo no solo en el ámbito laboral,
fundamentalmente su rendimiento sino en sus otras esferas externas al trabajo.

Tal como recogen Cox y Griffiths (1996), los efectos de los factores psicosociales de estrés
pueden afectar tanto la salud psicológica como la salud física a través de los mecanismos
psicofisiológicos activados por el estrés.
Los primeros trabajos de Selye (1956) pusieron de manifiesto un síndrome general de
adaptación vinculado al estrés. Otros estudios posteriores (Everly, 1989) hicieron patente la
activación de ejes neurales, endocrinos y neuroendocrinos que suponían una preparación del
organismo para la respuesta de lucha o huida o de resistencia a la amenaza y la agresión. Estudios
posteriores han vinculado el sistema inmune a la respuesta de Estrés (Rabin, 1999; Sandin, 2001).
Hoy día existe un común acuerdo en que la respuesta de estrés supone una modificación sistémica
del organismo (McEwen, 2002; Martínez Plaza, 2007). La paradoja es que la respuesta que
prepara al organismo para su salud puede conducirle a la enfermedad (Selye, 1975).

Complementariamente, en el ámbito laboral se comprobaba una estrecha asociación entre los


factores psicosociales de riesgo y el daño a la salud. El estrés relacionado con el trabajo (work-
related stress) sería el agente psicofisiológico mediador entre los problemas laborales
organizacionales y los problemas de salud, físicos y mentales (Cox, Griffiths y Rial-Gonzalez,
2000).

El estrés es de gran importancia ya que es el primer síntoma por afectación de los riesgos
psicosociales, todos los riesgos psicosociales conducen al estrés, y el estrés posteriormente
desencadena las diferentes consecuencias fisiológicas y psicológicas por ello se tiene que
entender todo lo que el estrés conlleva.

A nivel físico el individuo puede sufrir casos de estrés, ansiedad, dolores musculares,
enfermedades cardiovasculares, etc. (Gil-Monte et al., 2006); a nivel psíquico, la carga mental, etc.;
en su entorno familiar, conflicto con su pareja, malestar por el ruido de los niños, etc.; y, en la
organización, pérdida de interés por el trabajo, absentismo laboral, conflicto con sus compañeros
de trabajo, etc.

Un punto muy importante a considerar es que no todas las mujeres tienen la misma resistencia a
los factores de riesgo psicosocial, hay que recalcar que la personalidad de toda mujer no viene
marcada por un patrón concreto, sino que se ve influenciada por factores como el nivel de
aspiración de la persona, la confianza en sí mismo, la resistencia al estrés... personas con estás
habilidades suelen ser más eficientes, responsables y activas. Por el contrario las personas
inseguras, dependientes, depresivas suelen tener más riesgo de sufrir algún tipo de patología
psicológica como ansiedad, depresión... (Salgado, 2005, pp. 115-117).

Desde el punto de vista empresarial, una de las consecuencias más costosas a la que debe
hacer frente una organización son las bajas laborales por enfermedad. También hay que tener
presente que los riesgos psicosociales afectan directamente a la calidad de vida laboral de los
trabajadores (Garrido-Pinzón et al., 2011), y que a su vez, influyen en su desempeño laboral, su
motivación, su satisfacción con el trabajo realizado, entre otros. Son tres las consecuencias que
estos riesgos producen sobre las organizaciones y que han sido las más estudiadas: absentismo
laboral, rotación en el trabajo y abandono del trabajo.

En la actualidad, este tema es aún poco reconocido por empleadores o directivos de empresas;
como consecuencia de esto, el sistema de control y prevención de los riesgos psicosociales es
mínimo, lo que es perjudicial para la salud y el bienestar del talento humano de la organización.

Para muchos trabajadores es demasiado usual que el lugar de trabajo es el sitio en el que pasan
la mayor parte de sus horas despiertos. Conforme a varias encuestas, muchos realizan actividades
que ellos perciben como exigentes, restrictivas, y por lo demás estresantes. Problemas de salud
mental y otros trastornos relacionados con el estrés son reconocidos como unas de las principales
causas de molestias y trastornos músculo-esqueléticos, cese anticipado del trabajo, las altas tasas
de ausencia y la baja productividad de la organización. Por eso es muy importante reconocer la
importancia de los riesgos psicosociales. (European Risk Observatory Report celebrado en 2012)
Las consecuencias fisiológicas de la Doble Presencia son: estrés, ansiedad, depresión y las
lesiones osteomusculares. A su vez, pueden producirse también consecuencias sociales, dado que
su comportamiento influenciado por un ritmo de vida muy acelerado, además de la fatiga física
como mental, puede tener variaciones en la actitud de la mujer, tornándola en ocasiones un tanto
hostil y perjudicando su desempeño laboral, sus relaciones laborales, el clima laboral de la
organización y su entorno familiar y social.

No obstante, la incorporación masiva de la mujer al mercado laboral, no se ha visto acompañada


en la misma proporción por una incorporación paralela del hombre al trabajo doméstico. Esto
puede deberse a que la división sexual del trabajo continúa cargando a hombros de la mujer la
responsabilidad de los niños y el hogar. El fenómeno de la Doble Presencia se ha vuelto más
evidente conforme avanza la globalización y muestra de esto encontramos las innumerables luchas
que se han tenido y se tienen contra la equidad de género en el campo laboral a nivel mundial

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