Consejería Pastoral Efectiva
Consejería Pastoral Efectiva
“INFORTECR”
[Link]
El Capellán Como Consejero 2
[Link]
El Capellán Como Consejero 3
Contenido
Plan de estudio……………………………………………………………….…….……….4
El propósito divino para nosotros: una vida plena ………….………………….……….6
Capítulo 1. Sanados para sanar................................................................................8
Capítulo 2. Adentrándonos en el maravilloso mundo de la vida interior….…………13
Capítulo 3. Los fundamentos de la Personalidad…………………………….…..……17
Capítulo 4. Los sentimientos: su influencia en nuestro ser…………….…….……….23
Capítulo 5. Sentimientos y su relación………………………………………….....……27
Capítulo 6. Escuchar: clave de la Consejería Pastoral………………………….….…31
Capítulo 7. La necesidad de estar bien………………………………………..………..34
Capítulo 8. La evaluación del grado de madurez del aconsejado………….………..39
Capítulo 9. Adentrándonos en los mecanismos de defensa……………….…………42
Capítulo 10. Clasificación de la Consejería………………………………… …………45
Capítulo 11. Hacia la Sanidad Interior……………………………………… ………….48
Capítulo 12. Heridas del alma que aún no han sanado, ¿qué producen?................51
Capítulo 13. Obstáculos para la Sanidad Interior……………………………….……..54
Capítulo 14. Cerrando las puertas abiertas al ocultismo……………………… ……..57
Capítulo 15. Seguimiento al proceso de Sanidad Interior…………………………….59
Capítulo 16. Rompiendo pactos con el ocultismo y los recuerdos traumáticos….…62
Capítulo 17. Lo que No debe hacer un consejero……………………………………..64
Capítulo 18. Consejería Bíblica ……………………………………………………...….66
[Link]
El Capellán Como Consejero 4
PROFESOR ______________________________________________________
PLAN DE CURSO
I. OBJETIVOS
A. CONOCIMIENTOS
Al Terminar el curso el estudiante estará en capacidad de conocer:
1. Los procesos para dar una consejería efectiva
2. Pasos para la sanidad Interior
3. Cuáles son los fundamentos de la personalidad
4. Los procesos y pasos la evaluar al aconsejado
B. ACTITUDES
Al finalizar el curso el estudiante estará capacitado para:
1. Valorar el ministerio de la consejería
2. Dar continuidad a los estudios de formación del consejero
3. Buscar las herramientas para crear la oficina de consejería
4. Establecer centros de formación de consejeros.
C. HABILIDADES
Al finalizar el curso el estudiante estará en capacidad de:
1. Transmitir lo aprendido a lo largo de su vida
2. Aplicar a la vida personal las lecciones aprendidas.
3. Organizar seminarios y conferencias de consejería
4. Identificar personas que requieren de sanidad interior
[Link]
El Capellán Como Consejero 5
VI. EXPOSICIONES
Tópicos para exponer según número de estudiantes
A. Fundamentos de la personalidad
B. Cuál debe ser el perfil de un consejero.
C. Como se clasifican el cuerpo, el alma y el espíritu.
[Link]
El Capellán Como Consejero 6
Introducción
El propósito de Dios para el hombre: una vida plena
El Señor Jesús dijo: "El ladrón solamente viene para robar, matar y destruir. Yo vine
para que la gente tenga vida y la tenga en abundancia" (Juan 10:10. Versión: Nuevo
Testamento, la Palabra de Dios para todos).
Nada reemplaza el contacto cara a cara, pero curiosamente el que las personas
puedan contar sus dificultades al amparo del relativo anonimato que ofrece un correo
electrónico, abre las puertas para que haya franqueza y confianza al volcar sus
sentimientos.
La principal dificultad estriba en que no podemos hacer un seguimiento a cada caso
como quisiéramos, porque muchas veces al intentar restablecer el contacto para
conocer cómo evolucionan las cosas, los correos simplemente se pierden en ese
lugar indeterminado del Internet a donde van a parar los mensajes que nadie quiere
o considera conveniente responder.
Ahora bien, el relativo éxito que arrojó abrir en nuestra página de Internet
[Link] el programa o seminario de consejería, vino acompañado con otro
aspecto de suma trascendencia: decenas de pastores, obreros y líderes de todos los
países reclamaban sumarse a la tarea de aconsejar. Sin embargo su interrogante
siempre convergía en un solo punto: ¿cómo hacerlo de una manera sencilla, sujeta a
los principios bíblicos y que además, se manifestara eficazmente mediante un
adecuado acompañamiento con orientaciones oportunas?
No pretendemos escribir y difundir un tratado magistral sobre el análisis, atención y
aplicación de pautas que lleven a corregir todos los problemas que aquejan al ser
humano; por el contrario, estamos convencidos de que hay otras disciplinas válidas y
de suma importancia como la Sicología y la Psiquiatría, que son las más apropiadas
en muchos casos. Sin embargo, con este MANUAL aspiramos a servir de
orientadores para quienes tienen sobre sus hombros la enorme responsabilidad de
orientar a otros.
El propósito divino para nosotros: una vida plena
[Link]
El Capellán Como Consejero 7
Cuando Dios dio vida al género humano, lo puso en un Jardín preparado con
antelación para que pudiera disfrutar de todo aquello que había ocupado sus primeros
días de creación. Imagine a un padre amoroso que construye una casa para su hijo,
la provee de todo lo necesario y cuando considera que todo está a punto, le entrega
las llaves. ¡Eso fue lo que hizo el Señor con nosotros!
¿De dónde provienen entonces las situaciones traumáticas que afloran en decenas
de personas trayendo amargura a su existencia? Del pecado. Cuando vamos en
contravía de los propósitos del Creador para nosotros, asumimos las consecuencias.
Pero hay una buena noticia: el Señor Jesús -mediante su muerte en la cruz- eliminó
la brecha que nos separaba de Dios y ahora podemos disfrutar de la plenitud de vida
que tenía planeada desde un comienzo para usted y para mí. "Por eso el sacrificio
del cuerpo de Cristo nos hace sanos porque él hizo lo que Dios quería al
sacrificarse una sola vez y para siempre. Nos ha limpiado y liberado de toda
culpa, y ahora nuestro cuerpo está lavado con agua pura... "(Hebreos 10:10, 22.
Versión: Nuevo Testamento, la Palabra de Dios para todos)
¿Hay razón para que continuemos en tal condición de tristeza, amargura y
desesperanza no solo en el presente sino hacia el futuro porque todavía nos
gobiernan los recuerdos y sensación de culpa de cuanto hicimos en el pasado? En
absoluto. Fuimos lavados y cada día es un nuevo capítulo por escribir.
En cierta ocasión el Señor Jesucristo se encontraba en Nazaret, el pueblo donde
había crecido. Conforme a su costumbre fue a la Sinagoga en el día de reposo. "Le
dieron el libro del profeta Isaías, lo abrió y encontró la parte donde está escrito:
El Señor ha puesto su Espíritu en mí, porque me escogió para anunciar a
buenas noticias a los pobres. Me envió a contarles a los prisioneros que serán
liberados. A contarles a los ciegos que verán de nuevo...Luego Jesús enrolló el
libro, se lo devolvió al ayudante y se sentó. Los que estaban en la sinagoga le
ponían mucha atención. Entonces Jesús les dijo: --Lo que acabo de leerles se
ha cumplido hoy"(Lucas 4:17-20. Versión: Nuevo Testamento, la Palabra de
Dios para todos).
Cuando leemos el texto con detenimiento podemos imaginar la escena, en la que
decenas de hombres estaban atentos al Maestro. Ellos enfrentaban dificultades. Tal
vez su temperamento, los temores, recuerdos de errores pasados que no les
permitían avanzar. Sinnúmero de situaciones que venían atropelladamente a
su memoria y les llevaban a coincidir en un punto: todavía eran presa de traumas que
les impedían crecer como personas pero también, en la vida espiritual. Es probable
que no fueran traumas sino limitaciones que ellos mismos ponían a su paso y que
mantenían sus vidas en estancamiento.
Pero las palabras del Señor Jesús trajeron sanidad a su mente y a su corazón. ¡He
ahí el punto: ¡Sanidad Interior! Ese es el centro de todo el asunto: que las personas a
quienes ustedes y yo orientemos, encuentren sosiego y además, con ayuda de
los principios bíblicos, encuentren sanidad para sus heridas...
El MANUAL puede ser enseñado por Lecciones, a grupos de liderazgo. También
puede convertirse en la base fundamental para un retiro espiritual. Es probable que
lo incluya en la Escuela para el Servicio Cristiano de su denominación. O
simplemente, sirva como su instrumento de estudio personal. En todos los casos
nuestra oración es que sea útil para su existencia y la de quienes le rodean.
Así es que, tome su Biblia, papel y lápiz, y ... a trabajar...
[Link]
El Capellán Como Consejero 8
CAPITULO 1
SANADOS PARA SANAR
Si hay algo complejo en la existencia de todo ser humano, es aprender a llevarse bien
con quienes le rodean.
El padre que discute con sus hijos, la esposa que considera imposible mantener un
buen entendimiento con su cónyuge, el compañero de trabajo que explota a la más
mínima provocación o el vecino que nos mira mal sin que le hayamos hecho nada, en
su conjunto, constituyen algunos ejemplos de los factores que inciden negativamente
en la meta de mantener unas buenas relaciones interpersonales.
Las fricciones o diferencias de criterio conducen en buena parte de los casos a
malentendidos, desacuerdos, gestos de desaprobación o un ceño fruncido que hiere
a las personas, aun sin que nadie se lo proponga.
Cada quien es un mundo diferente y por esa razón es tan complicado entender a los
demás y que nos entiendan. Aunque nos esforcemos, no podemos mantener a gusto
a nuestro semejante.
Sobre esta base, ¿considera que es fácil asumir la tarea de Consejero en la iglesia en
la que se congrega? Es probable que a primera vista piense que sí, sin embargo,
cuando medita en el asunto, comprobará que se necesita mucho más que buenas
intenciones para desarrollar una buena consejería.
Para sanar a otros mediante la orientación con fundamento en lo que plantean las
Escrituras, es necesario que nosotros mismos estemos sanos. De lo contrario
nuestro trabajo será ineficaz. El principio esencial es: "Sanados para sanar". No se
[Link]
El Capellán Como Consejero 9
trata de un simple juego de palabras sino de una pauta que nos llevará a cumplir una
labor oportuna, exitosa y con resultados sólidos.
Relaciones apropiadas
Quien anhela servir al Señor Jesucristo en el campo de la Consejería Cristiana debe
cumplir un proceso que sienta las bases en tres direcciones ineludibles:
1.- Una buena relación con Dios.
2.- Una buena relación consigo mismo.
3.- Una buena relación con los demás.
Imagine por un instante que el proceso es como un edificio de tres pisos. No se puede
llegar a un nivel superior hasta tanto esté construida la estructura del primer piso, con
bases sólidos. Y el tercero no será edificado hasta tanto esté terminado el segundo
nivel.
Igual usted y yo, si no tenemos una buena relación, no estaremos en paz con nosotros
mismos y, por supuesto, experimentaremos choques y confrontaciones con el
prójimo.
Un buen comienzo
El mejor comienzo para adelantar exitosamente el proceso de preparación hacia la
Consejería Cristiana, es practicarnos un auto examen.
La mejor ilustración la arroja quien se mira frente al espejo. A menos que lo haga, no
sabrá cómo se encuentra. Los demás pueden saberlo, pero el interesado ignora.
Esta idea es la que fundamenta la necesidad de evaluarnos de forma honesta y sin
apasionamientos, reconociendo los errores.
Como si estuviéramos llenando un formulario, es preciso que respondamos
a conciencia algunos aspectos que nos ayudarán a elaborar la radiografía sobre
cómo nos encontramos, espiritual y emocionalmente:
1.- ¿Cuáles son nuestras reacciones ante cualquier estímulo? ¿Nos embarga el
temor, la ira, la incertidumbre?
2.- ¿Qué aspectos de una conversación nos afectan más? ¿Sentimos que aquél que
nos lleva a reconocer nuestros errores lo hace con el propósito de herirnos?
3.- ¿Qué factores externos o internos producen en nosotros variaciones en los
estados de ánimo?
4.- Frente a circunstancias adversas o inesperadas ¿Nos embargan estados
de seguridad o de inseguridad?¿Podríamos explicar las razones?
Conforme vaya avanzando en el auto análisis, emergerán nuevos interrogantes.
Revisten particular importancia porque le permitirán tener una mayor aproximación a
cuál es su estado como persona. De paso, le permitirá identificar fallas que es
necesario corregir -con ayuda del Señor Jesucristo “para desarrollar una tarea eficaz
en materia de Consejería Cristiana. El propósito final es determinar qué nos hace
sentir mal y trazar pautas que nos permitan superar esa sensación, frustrante para
quienes no saben manejarla.
Este avance paso a paso es lo que podríamos definir como Sanidad Interior que
debe experimentar todo cristiano, tanto el que asiste a la congregación cada semana
como aquél que trabajará en labores de Consejero.
[Link]
El Capellán Como Consejero 10
[Link]
El Capellán Como Consejero 11
[Link]
El Capellán Como Consejero 12
[Link]
El Capellán Como Consejero 13
CAPITULO 2
Entrando en la Vida Interior
"Los cimientos son esenciales para que una estructura pueda soportar varios pisos.
En caso de que la cimentación sea débil, inevitablemente se producirá un colapso y
el edificio se vendrá a tierra". Con estas palabras un amigo ingeniero con quien
dialogaba en la oficina, sustentó la importancia de tener una base sólida en
toda construcción.
Igual ocurre con nuestra vida. A menos que haya un buen basamento,
experimentaremos trastornos que serán evidentes a todos. Enfrentaremos dolor y lo
provocaremos en los demás.
Hace pocos días leí el libro "Relaciones Humanas Aplicadas" del sicoterapeuta Juan
Francisco Gallo quien asegura que la situación no solo es preocupante, sino que
podría evitarse con una edificación personal y espiritual apropiada.
En su criterio: "Los complejos, la timidez, el nerviosismo, la preocupación, el temor,
la agresividad y la inestabilidad de ánimo, son trastornos de la conducta originados
en la mala formación de nuestra personalidad, o sea, que los materiales con los que
está fundamentada son falsos y maleables"( "Relaciones Humanas Aplicadas", Pag.
21. Ediciones Paulinas. 1987. Santafé de Bogotá. Colombia).
Considero que se trata de una ilustración que grafica dos elementos sobre los que
debemos trabajar como preámbulo a una Consejería Cristiana eficaz, oportuna y
bíblica: la Personalidad y la Conducta.
[Link]
El Capellán Como Consejero 14
Para quien estudio sicología o quizá recibió asignaturas afines durante su formación
académica en el Seminario o en el Instituto Bíblico, es fácil comprender de qué se
trata; sin embargo, como aspiramos tornar muy sencilla la enseñanza de tal manera
que además de asequible a todo Pastor, Obrero o Líder que trabaja en la obra de
Jesucristo, sea muy práctica, debemos comenzar por definir estos dos grandes
conceptos de manera que los podamos comprender y asimilar con facilidad.
La Personalidad
Latinoamérica se vio sacudida hace algún tiempo con la noticia sobre un hombre que,
comenzando la mañana y frente a su negocio de ferretería en una plaza de mercado,
procedió a agredir con un destornillador a los transeúntes. No había razón aparente
para su comportamiento.
Las autoridades reaccionaron con rapidez. Pese a ello no fue fácil detenerlo, es más,
era literalmente imposible. Seguía lanzando ataques con aquella herramienta.
Los intentos de un agente del orden por detenerlo degeneraron en una gresca hasta
que un disparo zanjó las diferencias. El hombre murió.
Su tragedia había comenzado dos horas atrás. Apenas se sentó a beberse un café en
el desayuno, la esposa le recordó que debían tres meses de renta, a los hijos les
habían devuelto dos veces de la escuela por estar atrasados en el pago de la
colegiatura y, además, aquél día no tenían nada para el almuerzo. "¿Qué
hago, mujer, si el negocio cada día va peor?", gritó ofuscado al tiempo que echaba
por el suelo el pocillo con café. Salió dando tremendo portazo. Estaba angustiado. La
más mínima provocación desencadenó su ira irracional.
Alguien que presenció la escena resumió el asunto al decir: "A este pobre hombre lo
mató la desesperación". Tenía razón. Estaba atravesando por un mal momento que
se dimensionó como producto de problemas en su personalidad.
Un hombre de la antigüedad a quien se consideraba ejemplo, delante de Dios y de
los hombres, la esencia misma de la rectitud, se encontró en un abrir y cerrar de ojos
en una penosa situación: perdió sus posesiones, en un absurdo accidente murieron
sus hijos y para coronar la sucesión de incidentes trágicos, evidenció una enfermedad
que no podían controlar los médicos de la época.
Fue una presión externa enorme que golpeó su vida y, por ende, su personalidad.
Presa de la desesperanza escribió: "Perezca el día en que yo nací, y la noche que
dijo: "Un varón ha sido concebido". ¿Por qué no morí yo al nacer, o expiré al
salir del vientre? Porque ahora yo yacería tranquilo; dormiría, y entonces
tendría descanso...¿Por qué se da luz al que sufre, y vida al amargado de alma;
a los que ansían la muerte, pero no llega, y cavan por ella más que por tesoros;
que se alegran sobremanera, y se regocijan cuando encuentran el sepulcro?
Porque al ver mi alimento salen mis gemidos, y mis clamores se derraman como
agua. Pues lo que temo viene sobre mí, y lo que me aterroriza me sucede. No
tengo reposo ni estoy tranquilo, no descanso, sino que me viene
tribulación"(Job 3:1, 11,20, 21, 24-26. La Biblia de las Américas).
¿Le resultan familiares estas reacciones?¿Acaso ha tenido la oportunidad de
apreciar actitudes así en amigos, familiares o tal vez en su propio ser? Si es así -
como no dudo que haya ocurrido “hay problemas de personalidad tras los
comportamientos errados descritos. Ese es el punto clave al que debe dirigirse el
Consejero Cristiano. Ahora, para alcanzar mayor eficacia en la tarea, tanto de análisis
[Link]
El Capellán Como Consejero 15
[Link]
El Capellán Como Consejero 16
personalidad y por qué razón el Consejero Cristiano debe tomar nota del asunto antes
de brindar una orientación a quien le consulta su problema?
Ahora, ¿de qué manera influye el yo o el ego? Es como la página en blanco que
tengo abierta en el computador. Está vacía. Pero conforme voy escribiendo, tendrá
un mensaje que usted podrá leer. Todo depende de la concatenación de términos,
frases y párrafos que consigne allí. Bien podría escribir una novela costumbrista
latinoamericana o, como lo estamos haciendo, un MANUAL DE CONSEJERIA
PASTORAL. El papel (en este caso el yo o el ego) es el mismo en todos los casos,
el resultado es el fruto de todo aquello que escriba (lo que llamaríamos personalidad,
para el ejemplo que nos ocupa).
Hay algo más que debo agregar: nuestra Personalidad no es estática; por el
contrario, es dinámica. Jamás podemos decir que ya está formada porque siempre
está en proceso de formación. Se desenvuelve en actividad y evolución pero también
puede manifestar deterioro cuando dejamos de lado cultivarla, orientarla y
desarrollarla mediante el proceso constante de crecimiento personal y espiritual, y por
supuesto, de sanidad interior.
En particular estas últimas palabras le invito para que las lea de nuevo y tome
conciencia de que todo ser humano, cuando mediante una adecuada orientación, es
encaminado a asumir y a avanzar en el proceso de transformación de Dios, puede
cambiar. ¡No todo está perdido!
Satanás, nuestro adversario espiritual y quien mantiene al mundo cegado a la nueva
oportunidad de vida que ofrece Dios gracias a la obra redentora del Señor Jesucristo,
nos vende la idea de que no podemos cambiar y, cuando lo estamos logrando y por
alguna razón fallamos, nos trae desánimo. Sin embargo, en Jesucristo hay
esperanza. Él dijo: "Yo soy la puerta; si alguno entra por mí, será salvo; y entrará
y saldrá y hallará pasto. El ladrón solo viene para robar y matar y destruir; yo
he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia"(Juan 10:
9, 10).
El Consejero Cristiano debe conocer elementos esenciales que componen a todo ser
humano. La gran diferencia es que no pretende ser psicólogo y menos competir con
el sicoanalista, sino brindar aconsejamiento con fundamento en los principios de vida
que se hallan en las Escrituras.
Cuando tenemos una comprensión básica del yo o del ego, su relación con las
circunstancias exteriores y de qué manera se forma una personalidad, podemos
afirmar que la personalidad se puede mejorar, transformar y perfeccionar.
La Conducta
Ahora, ¿cómo definimos la Conducta? Es sencillo. Conducta es la manifestación de
la Personalidad. Podríamos decir que la conducta es el lenguaje o medio a través
del cual se expresa la personalidad.
Si tenemos una personalidad que tiene conflictos y problemas, reflejaremos estas
anomalías en nuestros hechos, es decir, en la conducta. Nadie que enfrente
desórdenes tendrán una conducta equilibrada.
Hay un hecho que no podemos desconocer. Es el de personas que en apariencia son
absolutamente calmadas y equilibradas, pero sorpresivamente tienen
comportamientos que riñen con la imagen que nos habíamos formado. ¿Qué ha
ocurrido en tal situación? Que el individuo ha estado tratando de disimular y ocultar
sus condiciones personales, antes que disponerse a superarlas. Cuando toma la
[Link]
El Capellán Como Consejero 17
CAPITULO 3
Capítulo 3 FUNDAMENTOS DE LA PERSONALIDAD
En Latinoamérica hay un refrán popular que encierra una profunda sabiduría. Dice:
"Caras vemos, corazones no sabemos". La grandeza de su significación radica en
que dentro de cada uno hay un mundo que solo Dios y cada quien conoce. Ese
cosmos al que estudiaremos hoy como un nuevo paso en la Consejería Pastoral es
la Personalidad y se afianza en nueve fundamentos.
Cuando aprendemos a conocerlos se facilita el proceso de identificación de la
problemática que enfrenta una persona y, con ayuda de Dios, se logran establecer
los pasos a seguir en el proceso de resolución de su conflicto interior.
¿Recuerda una definición sencilla de la Personalidad? Sin duda que sí. No obstante,
recordémosla: Es la manifestación del individuo frente a los hechos de la vida.
Allí radica la importancia de que las personas tengan una aproximación clara respecto
a su realidad. No olvide que aquel no sabe quién es en realidad, difícilmente podrá
experimentar con éxito los estímulos --tanto positivos como negativos-- provenientes
de su medio ambiente.
Mirándonos al espejo del alma
[Link]
El Capellán Como Consejero 18
Parece curioso, pero es real: todas las personas nos encontramos frente a tres
facetas “diferentes una de la otra “en cuanto a lo que realmente somos. Son
concepciones distintas de acuerdo a quien nos mira. ¿Cuáles son?
1.- La perspectiva que tenemos de nosotros mismos. Generalmente es una visión
equivocada porque consideramos tener más virtudes de las que efectivamente hemos
cultivado.
2.- La perspectiva que los demás tienen de nosotros. Generalmente un concepto
equivocado porque hay a quienes les caemos muy bien en el plano personal y
también aquellos a quienes les parecemos "pesados" sin que hayamos hecho méritos
para que tengan tal concepción nuestra. Puede darse también el caso inverso, en el
que nos han idealizado de tal manera que tienen una extraordinaria imagen de
nuestro comportamiento y, apenas fallamos, descubren la faceta real.
3.- La perspectiva de lo que realmente somos. Distinta de lo que nosotros creemos
ser y de aquello que los demás creen que somos.
Ahora la tarea es llegar, con estos tres elementos, a un punto de equilibrio que nos
permita identificar los errores, áreas y puntos débiles, aspectos en los que somos
fuertes y de qué manera podemos mejorar.
Es necesario conocernos
Lo que llamamos "Yo" o expresión de la Personalidad se conjuga en tres elementos.
El apóstol Pablo los describió así al desear parabienes a los creyentes de
Tesalónica: "Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro
ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida del Señor
Jesucristo"(1 Tesalonicenses 5:23).
Si observa el texto detenidamente, encontrará que siglos antes de que los expertos
en sicología se pronunciaran, el apóstol tenía claros tres componentes de toda
persona: espíritu -el que nos otorga Dios al darnos vida física y a través del cual nos
podemos comunicar con Él--; el alma -la capacidad pensante de todo ser, es decir,
el elemento esencial que nos lleva a tener conciencia de que existimos, a razonar y
tomar decisiones--, y por último el cuerpo, que es el revestimiento material en el que
se anidan el espíritu y el alma.
¿Cómo se construye la Personalidad?
La edificación de la Personalidad constituye todo un proceso en el que, como si
estuviéramos levantando un muro, cada experiencia positiva o negativa, representa
un ladrillo -único e irrepetible “pero a la vez de suma importancia para que la
estructura quede bien construida o tenga algunos puntos vulnerables. Levantada la
muralla, se conjugan el "Yo" y la Personalidad. No olvide que el hombre es una
unidad inseparable.
Es probable que diga: "Vamos despacio, Fernando, Explíqueme un poco más acerca
del <Yo> y su significación en el ser". De acuerdo. El "Yo" concentra las facultades
de expresión que se manifiestan como la razón, la imaginación, las emociones, los
sentimientos y la voluntad, entre otros.
Un excelente complemento hacia el hombre que, como lo anota Pablo en la
primera carta a los Tesalonicenses es "guardado irreprensible hasta la venida del
Señor Jesucristo", lo constituye un adecuado cultivo de su personalidad. ¿De qué
manera? Mediante el afianzamiento de dos principios esenciales: el
primero, equilibrio y, el segundo, organización.
[Link]
El Capellán Como Consejero 19
[Link]
El Capellán Como Consejero 20
[Link]
El Capellán Como Consejero 21
apóstol Pablo: "Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras
peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la
paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones
y vuestros pensamientos en Cristo Jesús"(Filipenses 4:6, 7).
Cuando nos sometemos al Señor se producen los cambios que por años anhelamos
y que eran imposibles dependiendo de nuestras propias fuerzas.
4.- Los Instintos
Una definición sencilla de los Instintos podríamos orientarla al decir que se trata de
la impulsión natural que domina el comportamiento de un ser humano. Constituyen
una fuerza poderosa que amerita su satisfacción de una manera imperiosa, por
ejemplo, el hambre, reaccionar frente al peligro de muerte y descansar, entre otros.
Son eminentemente algo biológico que influyen en el Temperamento y a su turno,
el Temperamento en los Instintos.
5.- Los Factores Externos
¿Cuáles son los Factores Externos que influyen en la Personalidad? Hay por lo
menos tres. El primero es el medio ambiente vital, que es la concatenación de
experiencias que ocurren en el individuo desde la niñez y que le afectan positiva o
negativamente en su desarrollo físico, mental y emocional. Estos incidentes
repercuten en su personalidad. Entre ellos podemos mencionar las manifestaciones
de afecto, amor, comprensión y tolerancia de padres y allegados.
El segundo es el medio ambiente social en el que toman parte la sociedad en la que
nos desenvolvemos y la cultura prevaleciente. Es la realidad con la cual se enfrenta
el ser humano apenas tiene uso de razón; por tal motivo es necesario que se adapte
a las circunstancias que le rodean. Es imperativo, entonces, que preparemos al niño
para asumir las vivencias que pueden ser positivas o negativas afrontándolas con
equilibrio.
El tercer y último factor sobresaliente es el medio ambiente ético en donde priman
aspectos morales, la influencia que ejerce la religión y la formación educativa. Es una
fase de suma importancia porque se afianzan los valores del ser humano.
6.- El Intelecto
Al Intelecto lo definimos como la capacidad de pensar, entender, comprender y
aprender, Unos seres pueden desarrollar más habilidades que otros, pero eso no
significan que tengan mayor desarrollo de inteligencia que sus congéneres.
El Intelecto o Inteligencia influye y modifica la Personalidad. Aprender a pensar
equivale a aprender a vivir bien.
7.- La Salud Integral
Ante todo, en este estudio es necesario tener en cuenta que la Salud Integral debe
ser física, mental y emocional. Cuando se produce un trastorno de la Personalidad,
hay serias fallas en la salud. Es una enfermedad del alma o de la mente que debe ser
atendida ya que pueden manifestarse como afecciones orgánicas.
8.- Las Experiencias
Se constituyen en la colección de vivencias que el individuo experimenta durante su
existencia, bien sean positivas o negativas y quedan grabadas en nuestra mente.
Aunque no seamos conscientes, afectan nuestros actos. Al revisar el pasado
[Link]
El Capellán Como Consejero 22
[Link]
El Capellán Como Consejero 23
CAPITULO 4
SEMITIMIENTOS E INFLUENCIA
[Link]
El Capellán Como Consejero 24
Definamos conceptos
Para entender qué son los sentimientos, es esencial que primero hagamos
diferencia entre Sentimientos y Emociones. Con frecuencia muchas personas
confunden los términos e incurren en un error.
Los Sentimientos toman forma en el mundo interior de cada individuo y son
subjetivos. De manera aislada, los sentimientos no afectan decididamente lo que
hacemos; en cambio, la sumatoria de sentimientos sí está asociada con
las emociones. Éstas son las que determinan si nuestras acciones serán agradables
o desagradables.
Sobre esta base, los sentimientos agradables producen entusiasmo, ánimo, placer,
felicidad, alegría y deleite, entre otras manifestaciones. Los sentimientos
desagradables -a su turno “desencadenan descontento, pesar, tristeza, aflicción,
desaliento y sentido de inferioridad.
Probablemente usted diga: "El asunto es complicado, ¿podrías explicarte un poco
más?". De acuerdo. El propósito del MANUAL DE CONSEJERIA PASTORAL es que
haya claridad en los conceptos. De esta manera su proceso de acompañamiento a
alguien que va en búsqueda de un consejo, será más eficaz.
Aquí es esencial que comprendamos algo: tanto los Sentimientos como
las Emociones son de carácter afectivo por naturaleza.
Cuando se concatenan varios sentimientos positivos tendríamos un sentimiento
general de bienestar o, por el contrario, de depresión en caso de que se trate de
sentimientos negativos.
Sentimientos Emociones
Enriquecen nuestra vida y le dan Son necesarias como elemento que nos
significado. estimula a hacer las cosas.
[Link]
El Capellán Como Consejero 25
Sentimientos Sensaciones
[Link]
El Capellán Como Consejero 26
[Link]
El Capellán Como Consejero 27
CAPITULO 5
Capítulo 5 SEMITIMIENTOS, RELACIONES, SENTIDOS
Los sentimientos y su relación con los sentidos, los estímulos y las actitudes
Con frecuencia llegan a consultar al Consejero Pastoral quienes experimentan una
lucha constante con sus sentimientos. "No puedo controlarlos" me dijo en cierta
ocasión una mujer que no encontraba coherencia entre aquello que quería hacer y la
forma como finalmente obraba.
Guardando las proporciones, el apóstol Pablo refiere al asunto cuando escribe: "No
entiendo lo que me pasa, pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco.
Ahora bien, si hago lo que no quiero, estoy de acuerdo en que la ley es buena;
pero, en ese caso, ya no soy yo quien lo lleva a cabo sino el pecado que habita
en mí. Yo sé que, en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa, nada bueno
habita. Aunque deseo hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo. De hecho, no
hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero"(Romanos 7:16-19. Nueva
Versión Internacional).
¿Acaso es imposible vencer? ¿Quién viene a nosotros debe irse desalentado porque
no hay nada qué hacer? ¿Acaso sus sentimientos lo llevan a enfrentar cada vez más
dificultades para interactuar con los demás? En absoluto. Lo que se requiere es
emplear los sentimientos de manera constructiva.
En el libro "Cultive sus sentimientos" de J. Maurus, a quien cité en el capítulo anterior,
menciona algunas actitudes que le llevarán a ser mucho más eficaz en la meta de
transformar los sentimientos:
[Link]
El Capellán Como Consejero 28
1.- Acepte sus sentimientos, que son una parte suya natural. Experimente con ellos
(hacia el cambio).
2.- Trate de sacar alegría constante de su trabajo.
3.- Tome conciencia de la función de sus sentimientos. Ellos -como un fusible “le
señalan cuando se está rompiendo una relación, que algo debe ser ajustado o quizá
llegar a una concertación en algún aspecto.
4.- Libere sus fuerzas creativas.
5.- Alégrese de que sus sentimientos ponen en acción lo mejor que hay en su ser y
puede determinar cómo actuar en cada circunstancia: con delicadeza o valentía.
6.- Los sentimientos dinamizan sus acciones, pero guarde prudencia antes de dejarse
mover por ellos, como si se tratara de jueces que señalan sus acciones para
cuestionarlas o aprobarlas.
7.- Permanezca sereno. No reaccione inmediatamente movido por sus sentimientos.
8.- Sea cuidadoso para no confundir sus sentimientos con el amor.
9.- sea paciente en aquellos momentos en los que se siente desanimado. Siga
sonriendo, aunque prefiera estar serio.
"Cultive sus sentimientos", J. Maurus. Pag. 25. Editorial San Pablo, 1993. Santafé de
Bogotá, Colombia.
Educar los sentidos y la percepción
Usted como Consejero Pastoral y, aquellos a quienes atienda, son personas en
proceso de cambio con ayuda del Señor Jesús. En ese orden de ideas, debe educar
positivamente sus sentidos y someterlos a la razón. No podemos obrar movidos
únicamente por el instinto o quizá por las emociones.
Hay que tener en cuenta que los incidentes que impresionan nuestros sentidos inician
un impulso en los terminales sensoriales de los nervios, llegan al cerebro e
inmediatamente nos lleva a tomar conciencia de lo que está ocurriendo y de su
alcances en nosotros. Se producen entonces tres elementos: percibir, interpretar y
dar sentido a las sensaciones.
Es fundamental, entonces, que seamos muy cuidadoso con nuestra forma
de percibir todo lo que ocurre alrededor. Un ejemplo práctico es cuando alguien nos
saluda. De acuerdo a nuestro estado de ánimo (emocional) podemos percibir que lo
hicieron afectuosamente, con desdén o quizá, fríamente.
¿Cuántas veces hemos reaccionado negativamente porque, aunque nuestro
interlocutor no se lo proponía, percibimos sus pensamientos y palabras como algo
ofensivo? Sin duda, muchas veces. Deducimos entonces que tal vez
la percepción del asunto fue errada...
Ahora bien, conforme transcurre el tiempo, la percepción se perfecciona y nos lleva a
ser más reflexivos y mesurados al reaccionar.
Al comenzar el libro de los Proverbios, el rey Salomón escribió que tenían un propósito
específico: "... para adquirir sabiduría y disciplina; para discernir palabras de
inteligencia; para recibir la corrección que dan la prudencia, la rectitud,
la justicia y la equidad; para infundir sagacidad en los inexpertos,
conocimientos y discreción en los jóvenes. Escuche esto el sabio, y aumente
su saber; reciba dirección el entendido..."(Proverbios 1:1-6. NVI).
[Link]
El Capellán Como Consejero 29
[Link]
El Capellán Como Consejero 30
[Link]
El Capellán Como Consejero 31
CAPITULO 6
ESCUCHAR, CLAVE DE LA CONSEJERÍA
[Link]
El Capellán Como Consejero 32
El Consejero debe preocuparse por las personas. Dios mismo lo manifestó así cuando
se refiere al cuidado que tiene por su pueblo: "Como pastor pastorea a su rebaño;
recoge en brazos a los corderitos, en el seno los lleva, y trata con cuidado a las
paridas"(Isaías 40:11 Biblia de Jerusalén), y también: "Buscaré la oveja perdida,
tornará a la descarriada, curará a la herida, confortará a la enferma..."(Ezequiel
34:16 Biblia de Jerusalén).
Un ministerio en la iglesia no será eficaz en la medida en que el bienestar de las almas
no represente preocupación en nuestro corazón; si las miramos con indiferencia,
iremos en contravía de una actitud que identificaba al Señor Jesucristo.
En cierta ocasión "... al desembarcar, vio a mucha gente, sintió compasión de
ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles
muchas cosas"(Marcos 6:34 Biblia de Jerusalén).
Una primera tarea, entonces, es sentir compasión por todas las personas que no
tienen a Cristo como su único y suficiente Salvador. De lo contrario, debemos pedir a
Dios en oración por millares hombres y mujeres que parten a la eternidad sin Jesús
el Señor en sus corazones. La segunda tarea, desarrollar un principio fundamental en
nuestra condición de consejeros, y es aprender a escuchar.
Dominar la tendencia de hablar
Una tendencia común entre quienes ocupamos cierto grado de responsabilidad o
liderazgo en la iglesia, es que hablamos más de lo que escuchamos.
Es cierto que en los evangelios hallamos diversas escenas en las que el Señor Jesús
es quien asume una actitud proactiva al intervenir, pero hay que tomar nota del buen
número de diálogos que sostenía con las personas, a quienes escuchaba con
detenimiento.
Quiero aludir a dos ejemplos específicos. El primero, el encuentro que sostiene con
una mujer, la samaritana. La historia la ubicamos en el Evangelio de Juan, capítulo 4,
versículos del 1 al 26. La segunda, la breve, aunque profunda conversación que
sostuvo con una mujer adúltera. También se encuentra en el relato de Juan. Quienes
deseaban apedrearla, tras la intervención del Maestro, se alejaron. "... y se quedó
Jesús con la mujer, que seguía en medio. Incorporándose Jesús le dijo: Mujer,
¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado? Ella respondió: Nadie, Señor. Jesús le
dijo: Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más"(Juan 8:9-11.
Biblia de Jerusalén).
Usted y yo tenemos que asumir este principio: permanecer en atenta escucha.
Cuando nos encontramos frente a alguien que viene en procura de orientación con
fundamento en principios bíblicos, además de amabilidad debemos expresar el deseo
que tenemos de oírle. Hay que darle plena libertad para que se exprese, sin
poner límites, los cuales podrían estar representados en mirar constantemente el reloj
o quizá, preguntar por el intercomunicador a la secretaria si hay llegado alguien a
buscarnos.-
Aunque parezca gracioso, son estrategias que utilizan algunas personas que se
desenvuelven en el campo de la Consejería para hacer entender con actitudes y
gestos, que el tiempo del interlocutor ha terminado o, al menos, que está llegando a
su límite.
Como ya hemos visto una serie de elementos relacionados con el ser humano y su
mundo interior, lo esencial es que usted asuma la disposición de oír a quien tiene
[Link]
El Capellán Como Consejero 33
enfrente con el propósito de reunir los elementos de juicio que le ayuden en el proceso
de diagnóstico.
Mientras hable la persona que solicitó aconsejamiento, mírela con detenimiento y
vaya tomando apuntes. Haga el mayor número posible de anotaciones: me refiero a
los hechos y detalles que, aunque luzcan intrascendentes a primera vista, pueden
resultar de significativa importancia.
Dos métodos de diagnóstico
Cuando estamos tomando anotaciones, es probable que nos hayamos inclinado por
uno de los dos grandes métodos de aconsejamiento.
Indistintamente de cuál hayamos elegido, allegar el mayor número de información
sobre el entorno y los incidentes que rodean a quien pidió orientación, es esencial.
Veamos de cuáles métodos hablamos:
1.- Método Directivo o de Direccionamiento.
2.- Método no Directivo.
¿En qué consisten? Vamos a describirlos brevemente. El Método Directivo es aquella
técnica en la cual el Consejero asume un papel similar al del médico, es decir, toma
la información del paciente que obtiene mediante la formulación de preguntas, hace
el diagnóstico con fundamento en su evaluación y prescribe el remedio. Es una de las
más utilizadas en la Consejería.
El segundo método es el no Directivo. Éste toma elementos del sicoanálisis cuyo
mayor exponente fue el médico austriaco Sigmund Freud. Quien hace las veces de
Consejero escucha al paciente, analiza cada detalle, aplica principios orientados a
comprender la situación por la que atraviesa el aconsejado, y le ayuda a identificar
cuál es la solución más apropiada de acuerdo con su caso.
¿Cuántas sesiones deben emplearse?
Usted deberá emplear cuantas sesiones considere oportunas. Puede que con la
primera entrevista “la cual generalmente dura entre cuarenta y cinco minutos o una
hora--, considere que tiene todos los elementos necesarios para orientarle. Sin
embargo, no olvide que en la Consejería Cristiana “a diferencia de la psicología
"median la oración, la sanidad interior y la orientación con base en los principios
trazados por la Biblia. Por tanto, no debe apresurarse.
Usted debe estudiar la integralidad del individuo y no permitir que lo muevan
las apariencias. Es importante que tome tiempo para orar por el asunto y tener
claridad respecto al direccionamiento que brindará.
Deberá revisar los apuntes. Lo hará con sumo cuidado. No tenga afán al hacerlo. De
su habilidad en este aspecto depende la eficacia de su trabajo como ministro cristiano
en el área de la Consejería.
Su tarea, al término de este capítulo, es desarrollar con ayuda de Dios el principio de
escuchar. Póngalo en práctica con sus compañeros de trabajo, con su familia y, en
general, con quienes le rodean. Tómese el trabajo de oír antes de hablar. ¡Se
sorprenderá de los resultados!
[Link]
El Capellán Como Consejero 34
CAPITULO 7
LA NECESIDAD DE ESTAR BIEN
[Link]
El Capellán Como Consejero 35
Dios nos ama. Quiere lo mejor para nosotros. Y sin duda hay algo que quiere
satisfacer en cada uno: la sensación permanente y real de bienestar. Es lo que todas
las personas, si usted realizara una encuesta respecto a qué desean, le responderían
sin dudarlo. ¿A quién no le gustaría vivir a gusto, sintiéndose bien? Dudo que a
alguien o, tal vez, a muy pocas personas.
Necesidades básicas
Cuando alguien busca su ayuda como Consejero Cristiano, es el primer aspecto que
debe considerar: aquella persona, en lo más íntimo de su corazón, desea estar bien.
¿Por qué solicitan ayuda? Porque sienten amenazado el propósito de estar y sentirse
bien.
Todo ser humano tiene necesidades sociales, físicas y sicológicas que deben
satisfacerse para que gocen de una buena salud mental. ¿Cuáles son algunas de
ellas? La aprobación por parte de quienes le rodean; sentirse seguro y con manejo
del entorno en el que se desenvuelve; la satisfacción de conquistar nuevas metas y
de realizarse en aquello que desean.
No hay absolutamente que rechace la aceptación de alguien o de un grupo, en el que
se valore apropiadamente su individualidad, se le respete y se le conciba como
alguien digno.
Ahora, entre las necesidades físicas hallamos la de alimentarse, el bienestar en
cuanto a salud y cubrir sus necesidades sexuales (aunque pareciera que hay quienes
consideran que éste no constituye un aspecto que pueda ser considerado como
"necesidad" natural en todo individuo). Y en último renglón están las necesidades
sicológicas entre las que identificamos el anhelo de felicidad, de ser libre para actuar
y de liberar sus capacidades para alcanzar aquellas metas que guardan en su
corazón.
Cuando no logran atenderse los anteriores aspectos y muchos otros que no enumeré
porque haría interminable la lista, se presentan en la persona estados de tendencia o
desequilibrio. Es lo que suele llamarse "un problema sicológico", y desde la
perspectiva cristiana sería una situación de "desorden" que debe atenderse en la
integralidad de su ser involucrando a Dios, quien nos creó y por tanto, puede obrar la
reparación donde quiera que se hayan registrado dificultades, bien en la parte
consciente o inconsciente.
Un mundo único con sus particularidades
Todo ser humano es alguien único, con una cosmovisión muy particular del mundo
que le rodea y, por tanto, con una forma singular de asumir las cosas. Hay quienes
no se afectan, por ejemplo, si llueve y se desatan relámpagos y truenos. Otros por el
contrario se sienten aterrorizados. El ejemplo nos señala la individualidad de cada
uno y la forma como asume las cosas.
¿Por qué actúan o reaccionan de determinada forma los individuos tan distintos de
otros? Por tres razones en particular: La primera, por conductas inconscientes; la
segunda, por los complejos que subyacen dentro de si, muchos de los cuales toman
forma por experiencias pasadas, y la tercera, por las expectativas que tienen en
cuanto al futuro.
¿Por qué mencionar estas particularidades? Porque cuando usted tenga enfrente a
alguien que busca orientación, esos son los primeros elementos que debe considerar:
1.- La individualidad de cada cual, con sus componentes físicos y sicológicos.
[Link]
El Capellán Como Consejero 36
[Link]
El Capellán Como Consejero 37
En cierta ocasión fue a aconsejar a una joven que iba a la iglesia pero atravesaba por
períodos depresivos constantes.
Fernando hizo gala de todos sus conocimientos e inició el proceso. La joven que hasta
entonces estaba llorando, secó sus lágrimas y dijo: "Ya regreso, voy al baño". Mi
amigo suponía que todo iba bien. "Estoy en camino de ser un buen consejero",
razonaba. Al percatarse que la chica demoraba demasiado, alertó a sus familiares.
Cuando fueron a ver qué ocurría ¡encontraron a la chica sangrando! Se había cortado
las venas.
El remedio, en este caso, resultó peor que la enfermedad. Y aunque lograron salvar
a la joven, es evidente que se requirió tomar una medida salomónica: cambiar de
Consejero...
Cuatro actitudes de las que debemos cuidarnos
Un Consejero Cristiano no es juez de nadie. Es un hombre o mujer al servicio de la
Iglesia y debe reflejar el amor de Cristo cuando desempeña su labor. No hay nada
más chocante que alguien venga en nuestra búsqueda y respondamos con
intolerancia, sin un ápice de comprensión y ayuda por la situación que atraviesa.
¿Cuáles son las actitudes de las que debemos cuidarnos y por qué? Son en esencia
cuatro:
1.- Actitud Inquisidora: No podemos culpar a las personas cuando estas acuden por
un consejo, tenemos una necesidad grande re recibir y aceptar la consejería, de esta
manera no vamos a culpar a nadie, cuando no tenemos una actitud inquisidora. Somo
en calan que Dios usa.
Un Consejero Cristiano no puede considerar que tiene derecho a juzgar e incluso, a
culpabilizar a quien viene en procura de su orientación.
2.- Actitud Interrogativa: Quien acude a un Consejero Cristiano desea orientación
y, por supuesto, es necesario ampliar la base de la información formulando algunas
preguntas. Lo que no está bien es elevar interrogantes sobre aspectos privados o
íntimos que no vienen al caso y que, generalmente buscan llenar la curiosidad de
quien aconseja. Eso no es ético y menos, está bien en su labor de servicio a la Iglesia.
No ceda a la tentación. Pregunte sólo lo básico y que usted evalúe, es necesario para
brindar una guía posterior.
3.- Actitud Universalizarte: ¿A qué se refiere?, preguntará usted. Me refiero a quien
ejerciendo como Consejero, olvida que cada ser es único e irrepetible y en muchos
casos “sino en todos “sus problemas son distintos de los que enfrenta otra persona.
Esa es la razón por la que no debemos creer que, si atendimos a alguien en alguna
ocasión, su problema es el mismo y tiene un tratamiento igual de quien está enfrente.
¡Es un terrible error!
Quien aspira ser aconsejado no puede ser echado en una "bolsa común". Por el
contrario, merece especial cuidado porque evidentemente su situación es distinta en
todos los órdenes.
5.- Actitud Amonestadora: Hoy día abundan quienes, amparados en su vida
espiritual, se creen con el derecho de andar diciéndole a cada quién cómo debe
actuar. No tienen en consideración su situación específica, sino que juzgan a priori y
dicen las cosas como les vienen a la cabeza. En muchas ocasiones antes que edificar,
generan heridas.
[Link]
El Capellán Como Consejero 38
Por esa razón, antes de emitir un consejo, es necesario que hayamos orado al Señor
Jesucristo pidiendo su guía y estemos seguros de que aquello que recomendamos,
esté en consonancia con las Escrituras.
Libros recomendados para ampliar sobre Consejería Pastoral
- "Cultive sus sentimientos", J. Maurus. Editorial San Pablo, 1993. Santafé de
Bogotá, Colombia.
- "Mejorando mis relaciones personales", tratado. Organización Cristo para todas las
Naciones. Venezuela, 1987.
- "Relaciones Humanas Aplicadas". Ediciones Paulinas. 1987. Santafé de Bogotá.
Colombia
[Link]
El Capellán Como Consejero 39
CAPITULO 8
MADUREZ DEL CONSEJERO
[Link]
El Capellán Como Consejero 40
[Link]
El Capellán Como Consejero 41
Imagine un competidor que tiene frente así el reto de correr dos kilómetros en el
menor tiempo posible. Si es alguien "autosuficiente" marchará bajo el convencimiento
de que tiene todas las condiciones para lograrlo.
Buenas relaciones interpersonales
Una manifestación evidente en la madurez tanto en el carácter como personalidad de
un individuo, la constituyen sus buenas relaciones interpersonales. Desde la
perspectiva cristiana encontramos que se lleva bien con Dios, consigo mismo y, por
tanto, está abierto a una buena interactuación con quienes le rodean. Les acepta tal
como son y reconoce que sus fallas, son ante todo humanas y pueden corregirse. Se
adapta por tanto a la sociedad, la cultura y el ambiente que constituyen su entorno.
Autodominio
En la medida que usted habla con alguien que pide ayuda a través de la Consejería
podrá descubrir si evidencia o experimenta falta de autodominio, es decir, que sabe
gobernar sus emociones, así se vean exaltadas por situaciones ajenas a su voluntad.
Le caracteriza el equilibrio, como lo describe el apóstol Pablo (2 Timoteo 1:7).
En síntesis, no se deja mover por los impulsos.
Aceptación de circunstancias difíciles
Una inclinación natural de todo ser humano es buscar la línea de la menor resistencia,
es decir, hacer el menor esfuerzo posible. Inevitablemente nos gusta evadir los
problemas y si miraran en lo más profundo de nuestro ser, descubrirían que ansiamos
que todo sea fácil, en particular las situaciones complejas.
Quien ha alcanzado madures no se rinde ante los obstáculos sino que reconoce que
en la vida, así como hay períodos de paz y de éxito, también se experimentan
períodos de sufrimiento, también se presentan adversidades. Pese a ello no dan
margen a un revés espiritual o en sus relaciones interpersonales.
Interés por el bienestar de los demás
Una última característica que cabe mencionar es el interés que demuestra alguien
maduro, por el bienestar de los demás. Aprende a escuchar y procura ayudar, en la
medida de sus posibilidades, para que situaciones complicadas puedan ser resueltas.
En el próximo capítulo estudiaremos un aspecto apasionante: el inconsciente y los
mecanismos de defensa. Orientamos nuestros pasos hacia la identificación de los
problemas de fondo y las alternativas que se ofrecen al aconsejado...
Estoy convencido que no querrá perderse un elemento de tanta importancia en el
proceso de Consejería Pastoral...
[Link]
El Capellán Como Consejero 42
CAPITULO 9
CONOCIENDO MECANISMOS DE DEFENSA
[Link]
El Capellán Como Consejero 43
[Link]
El Capellán Como Consejero 44
[Link]
El Capellán Como Consejero 45
CAPITULO 10
CLASIFICACIÓN DE LA CONSEJERÍA
Clasificación de la Consejería
Cuando hemos avanzado en el conocimiento del ser humano aunque, tal como lo
explican las Escrituras quien nos conoce tal como somos es Dios (Salmo 139:2, 4),
pasamos a una nueva fase en el proceso de preparación: la clasificación de la
Consejería Pastoral.
Esta clasificación nos indica cuáles son las diferentes opciones por las que podemos
inclinarnos, de acuerdo con el caso específico que estemos tratando. ¿Cuáles son
esas clases de Consejería disponibles?
Orientación espiritual
La esencia de la Consejería Pastoral es brindar una orientación espiritual. No
podemos desconocer que, si bien en nuestros procedimientos pueden existir
elementos que tocan las fronteras de la psico-terapia, nuestro principal cimiento es el
Señor Jesucristo y la orientación que brindamos se encuentra respaldada en las
Escrituras.
Por ese motivo cuando alguien viene en procura de ayuda, debemos aterrizarlo hacia
cuál será nuestro direccionamiento: espiritual. Cuando sentamos bases dejando clara
nuestra inclinación, se ahorra mucho camino porque hay quienes vienen pidiendo
consejo pero no tienen el propósito de reconocer que en algunas de sus actitudes se
encierra el pecado y que el mismo debe ser corregido, conforme lo espera Dios de
nosotros.
[Link]
El Capellán Como Consejero 46
[Link]
El Capellán Como Consejero 47
ahora tienes no es tu marido. Es cierto lo que has dicho. Al oír esto, la mujer le
dijo: --Señor, ya veo que eres un profeta."(Juan 4:16-19. Versión Popular).
¿Por qué la necesidad de confrontar a alguien? Por quizá el último en percatarse de
sus errores, es quien incurre en ellos como lo anota la Biblia: "¿Quién se da cuenta
de sus propios errores?!Perdona, Señor, mis faltas ocultas!"(Salmo 19:12.
Versión Popular).
Nuestra labor se encamina entonces a que, si se trata de un pecado, el aconsejado
afronte la situación en la que ha incurrido, la confiese a dios y, por último, cambie de
actitudes.
Hasta tanto se admira el yerro, no se podrá avanzar en el proceso de cambio y
crecimiento personal y espiritual.
Ahora, usted como Consejero no debe presionar la decisión de quien tiene enfrente;
su función es orientar y señalar el camino, no impulsar a alguien para que obre de tal
o cual manera. Igualmente debe estar preparado para que se produzca una reacción
de enojo o de resistencia a su consejo; no obstante, debe proseguir con prudencia
porque su labor es mostrar la senda.
Ofreciendo una alternativa a través de la educación
En cierta ocasión y ante el interrogante de decenas de personas que reconocieron
delante de Pedro sus errores y pecados, él les orientó sobre qué camino tomar: "Por
eso, vuélvanse ustedes a Dios y conviértanse, para que él les borre sus pecados
sus pecados, y el Señor les mande tiempos de alivio, enviándoles a Jesús, a
quien desde el principio había escogido como Mesías para ustedes"(Hechos
3:19, 20. Versión Popular).
Nuestra función en la Consejería Pastoral está orientada a educar a quien consulta.
Es probable que tal persona esté acudiendo a muchas actitudes, aprendidas en la
mayor parte de los casos, que resultan ineficaces. Al educarle, lo que hacemos es
llevarle a tomar conciencia de que sus acciones y reacciones están desencadenando
problemas.
En esencia es una tarea de re-aprendizaje. ¿De qué se trata? Fundamentalmente de
que, aquellos que piden una orientación, aprendan nuevas formas de pensar y de
actuar, conforme lo enseñan las Escrituras, con el propósito de modelar sanamente
su comportamiento. No se trata de alienar mentalmente sino de llevar a la senda
apropiada. Y tal tarea comienza cambiando nuestra forma de pensar, como lo
recomienda el apóstol Pablo: "... piensen en todo lo verdadero, en todo lo que es
digno de respeto, en todo lo recto, en todo lo puro, en todo lo agradable, en
todo lo que tiene buena fama. Piensen en toda clase de virtudes, en todo lo que
merece alabanza"(Filipenses 4:8. Versión Popular).
Si los pensamientos que albergamos en nuestro ser son sanos, nuestra conducta
igualmente será sana.
La terapia de grupo
Cerramos las opciones de aconsejamiento pastoral con las terapias de grupo. Son
apropiadas para personas inmersas en la farmacodependencia, matrimonios en crisis
o grupos de jóvenes.
El mejor ejemplo de su eficacia lo ofrecen los resultados que arroja para los
Alcohólicos Anónimos. Por años han utilizado este método y ha demostrado validez.
[Link]
El Capellán Como Consejero 48
Usted como Consejero no está llamado a encasillarse con un solo método. Utilice el
que considere ajustado a las circunstancias.
CAPITULO 11
HACIA LA SANIDAD INTERIOR
[Link]
El Capellán Como Consejero 49
[Link]
El Capellán Como Consejero 50
[Link]
El Capellán Como Consejero 51
CAPITULO 12
HERIDAS DEL ALMA, SIN SANAR
[Link]
El Capellán Como Consejero 52
[Link]
El Capellán Como Consejero 53
Recordemos que si bien es cierto no podemos viajar en el tiempo hacia los instantes
en que ocurrieron hechos traumáticos en nuestra vida, con el propósito de resolver
los conflictos que se generaron, sí podemos entregar todos esos sentimientos y
emociones -todavía sin sanar “en manos del Señor Jesucristo para quien no hay
tiempo porque Él es eterno. Cuando lo hacemos, es posible que haya Sanidad
Interior.
Una forma práctica es llevar todo el odio, resentimiento, temor, celos, inseguridad y
otras heridas, en oración al amado Hijo de Dios. Siéntalo allí, a su lado, de qué manera
toma en sus manos todas sus frustraciones y dolor.
No olvide que Él dijo: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y
yo os haré descansar."(Mateo 11:28)
Nuestro amado Salvador espera que usted le entrega todo cuanto ha guardado en su
corazón. Una vez lo deposite todo en Sus manos, pídale allí en oración que comience
a sanar todo su ser. Él lo hará, sin duda, porque nos ama y quiere lo mejor para
nosotros ya que dijo: "...yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan
en abundancia."(Juan 10:10 b.)
Cristo Jesús llevó nuestros pecados, pero también nuestras enfermedades y traumas
hasta la cruz. Y allí nos hizo libres. Ese es un principio que debemos grabar en el
corazón de quienes vienen en busca de orientación y Consejería. Y, por supuesto,
ayudarles en su proceso de sanidad...
[Link]
El Capellán Como Consejero 54
CAPITULO 13
OBSTACULOS PARA LA SANIDAD INTERIOR
[Link]
El Capellán Como Consejero 55
[Link]
El Capellán Como Consejero 56
Es algo apenas previsible. Todos los seres humanos, en mayor o menor medida,
enfrentamos el temor a lo desconocido.
A su manera, creen que tienen el control de todo, aunque por supuesto, están
equivocados.
Esta es la razón por la que haya quienes, en medio de sus crisis o situación
traumática, sientan relativa comodidad. Simplemente ya se acostumbraron al
sufrimiento y prefieren seguir sujetos a él, que abrir las puertas al mover de Cristo en
su corazón. La realidad es que temen encontrarse con "sorpresas" al auscultar su ser
interior.
Una vez descubrimos que el aconsejado está atravesando por una situación así, es
necesario con paciencia, comprensión y seguridad, despejar todas sus inquietudes.
En particular enfatizar en el hecho de que sólo un auto examen “con ayuda de Dios
“permitirá dejar atrás el sufrimiento producto de situaciones traumáticas del pasado,
y ser libres.
Recuerde que generalmente todo ser humano es producto de una cadena de sucesos
que marcaron su existencia. Y a menos que se produzca la Sanidad Interior, la cadena
proseguirá y golpeará a nuestros hijos, nietos y toda la generación que se desprenda
de nosotros...
En su condición de Consejero cristiano, el reto que tiene es enorme, pero debe
asumirlo. Aquél a quien brinda acompañamiento debe dejar de lado los temores,
encontrar seguridad y abrir su corazón a avanzar en los siguientes pasos...
[Link]
El Capellán Como Consejero 57
CAPITULO 14
CERRANDO LAS PUERTAS AL OCULTISMO
[Link]
El Capellán Como Consejero 58
[Link]
El Capellán Como Consejero 59
CAPITULO 15
SEGUIMIENTO AL PROCESO DE SANIDAD
[Link]
El Capellán Como Consejero 60
Los mayores ataques que tiene todo ser humano en proceso de Sanidad Interior son
los pensamientos. Es en la mente donde se pierden o se ganan las batallas. Ese es
el motivo por el cual usted debe insistir al aconsejado sobre la necesidad e
importancia de tener control de ellos, con ayuda de Dios.
El apóstol Pablo hizo una recomendación que cobra particular vigencia con las
personas a las que orientamos. Él escribió: "Todo pensamiento humano lo
sometemos a Cristo, para que lo obedezca a él, y estamos dispuestos a castigar
toda desobediencia, una vez que ustedes obedezcan perfectamente"(2
Corintios 10:5).
Nuestro enemigo espiritual, Satanás, quiere echar por tierra el trabajo de Consejería
sembrando derrota en aquellos a quienes estamos guiando en el proceso. Genera,
además, ideas que le asocian con un pasado traumático.
Al respecto, debemos instruirle en el sentido de que “siendo libre en Cristo “debe
experimentar una transformación radical en su forma de racionalizar las cosas, como
aconseja el apóstol Pablo: "No os conforméis a este siglo, sino transformaos por
medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál
sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta."(Romanos 12:2).
Es importante, entonces, que reemplace esa perspectiva errada de la vida con una
visión renovada, como lo escribe el autor sagrado en su carta a los cristianos de
Filipos: "Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto,
todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si
hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad"(Filipenses 4:8).
Sólo cuando le enseñamos al aconsejado sobre la necesidad de dejar de lado los
pensamientos negativos para dar cabida a aquellos que son positivos, podremos
tener tranquilidad plena porque no será presa fácil de los ataques en procura de
vuelva atrás en su Sanidad Interior.
Características que deben rodear al Consejero
Quien asume su compromiso como Consejero debe estar secundado por cuatro
características de suma importancia que le llevarán a ser más eficaz y oportuno en
su labor:
1.- Atento
Sólo una actitud perspicaz nos permitirá identificar los avances, estancamiento o
retroceso que experimenta el aconsejado.
En muchas ocasiones quien acude en procura de orientación y desea superar, bien
hechos traumáticos o las consecuencias que se derivan de su participación en
actividades ocultistas, niegan que estén enfrentando de nuevo pensamientos
obsesivos o ataques de orden espiritual.
Recuerdo el caso de una persona a quien orientamos en el proceso de Sanidad
Interior. Había hecho pacto de sangre con su ex marido y, cuando por fin se cayó el
velo de sus ojos y pudo apreciar la realidad en su verdadera proporción y se apartó
de él, la asediaba invocando espíritus que le producían escozor en todo el cuerpo.
La liberación como tal, tomó varias horas. Pero en los días siguientes no sólo volvió
a acudir a los espíritus en procura de ayuda, sino que el domingo siguiente, después
del culto y, cuando le pregunté cómo seguía, se limitó a responder: "Muy bien, pastor".
Su madre fue la que contó que, por el contrario, en la noche la despertaban los gritos
aterrorizados de la mujer ya que la asediaban los espíritus de nuevamente.
[Link]
El Capellán Como Consejero 61
[Link]
El Capellán Como Consejero 62
CAPITULO 16
Capítulo 16ROMPIENDO PACTOS CON EL OCULTISMO
[Link]
El Capellán Como Consejero 63
[Link]
El Capellán Como Consejero 64
Sin duda el Creador quiere obrar salvación espiritual, física y sicológica en todas las
personas. Y romper ataduras con el ocultismo y con los recuerdos traumáticos forma
parte de tales pasos que debemos orientar para que siga el aconsejado.
CAPITULO 17
LO QUE NO DEBE HACER UN CONSEJERO
3. Evita aconsejar sobre áreas de tu vida que aún no has dominado. Muchos
de los problemas que traen las personas a la consejería pueden tener una
raíz espiritual, u origen demoníaco. No es lógico intentar ayudar a alguien
en un asunto que domina tu propia vida.
4. Nunca aconsejes sobre lo que desconoces. Es preferible que digas
abiertamente que consultarás el tema, o buscarás la solución. También
puedes dirigir a la persona a alguien con mayor preparación en el área de
que se trate. Aconsejar sin la debida preparación puede ser causa de
mayor daño.
5. No aconsejes sin oír todas las partes involucradas.
6. No hables a todo el mundo de la misma manera. No todas las personas
son iguales ni tienen la misma preparación. Ser sencillo con todos, es
mejor que hablar técnicamente. Procura ser lo suficientemente claro como
para que te entiendan, de lo contrario no estarás ayudando a la persona
que te solicita ayuda.
7. Cuida de no manipular a las personas. Los consejeros tenemos un poder
real sobre las personas a quienes aconsejamos. Usar dicho poder en
beneficio propio es indigno de alguien que sirve a Dios.
8. Tampoco permitas que el aconsejado te manipule. Tú debes dirigir la
entrevista, no él o ella. De lo contrario no podrás ayudarle.
9. Evita continuar una consejería si descubres que la persona se siente
atraída por ti. O tú por ella. Cuando eso ocurre es tiempo de enviar el
caso a otro consejero.
[Link]
El Capellán Como Consejero 65
12. No le digas lo que tiene que hacer. Deja que tome sus propias decisiones.
Tu trabajo es mostrarle las posibilidades y las consecuencias de cada
decisión. Pero deja que la persona decida por si misma.
[Link]
El Capellán Como Consejero 66
CAPITULO 18
CONSEJERÍA BÍBLICA
Ahora veremos cómo trata el problema el consejero cristiano. Toma buena nota de
ello.
Nuestra consejería debe ser bíblica.
Dios ha querido que la sanidad y la restauración, que eran parte del ministerio de
Jesús, se realice a través de nosotros, su Cuerpo, la Iglesia. El conocimiento de
esto debe llevarnos a desear estar mejor preparados para ayudar a las personas.
Y estar más dispuestos a realizar sacrificios y aceptar los riesgos que entrañan la
tarea de la consejería.
La consejería desde la perspectiva Bíblica requiere un buen conocimiento de la
Palabra de Dios.
Algunos aconsejan según valores mundanos y aunque mezclan en sus consejos
algunos versículos bíblicos lo hacen tratando de santificar un sistema mundano. No
debemos mezclar lo sagrado con lo pagano.
Quienes aconsejamos dentro de la perspectiva bíblica nos comprometemos a
hacerlo a la manera de Dios. No importa lo que los demás puedan pensar.
Reconocemos la autoridad de la Palabra de Dios.
Si Dios es un Dios bueno y yo estoy seguro de que lo es, entonces su dirección
también es buena. Puede que a quien aconsejamos no le parezca bien lo que le
decimos, pero si es bíblico y esa persona cree en Dios y su Palabra, tendrá una
orientación clara de lo que debe hacer.
Si creemos que Dios nos ama y desea lo mejor para sus hijos, sabremos que la
Biblia es el mejor manual de consejería que podemos usar.
Estoy convencido de que, aunque no existiera la vida eterna, las pautas que
encontramos en la Biblia son necesarias para que las personas vivamos
equilibradamente y encontremos propósito y sentido a nuestras vidas. Lo creo
porque me lo han dado a mí.
Incluso en la consejería a personas no creyentes, el uso de la Palabra de Dios se
ha mostrado como el método más eficaz para conseguir resultado.
Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos
filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas, los tuétanos, y
discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. 13Y no hay cosa creada
que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas
las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar
cuenta. Hebreos 4.12-13.
[Link]
El Capellán Como Consejero 67
Cuando como consejeros abrimos la Biblia y le pedimos a la persona que lea algún
pasaje bíblico, los efectos pueden apreciarse casi de inmediato. La Palabra de Dios
penetra hasta lo más profundo del alma y allí hace lo que Dios quiere que haga. No
te prives de usar ésta hermosa herramienta que Dios nos ha otorgado. No hay otra
mejor. No en vano, Dios es el Creador de la mente. ¿Quién mejor que Él para
conocer sus entresijos?
La Palabra inspirada de Dios hace en el alma, algo que yo no debo hacer:
juzgar los motivos y las intenciones del corazón.
Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual
aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los
corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios. 1 corintios 4.5
La Biblia es Palabra. La palabra penetra hasta lo más profundo del ser y allí,
alumbra y aclara, investiga, discierne y saca a luz lo oculto de los corazones. Salmo
119.98-105
Pablo declara que: Las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para
la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. 16Toda la Escritura es inspirada por
Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17a
fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena
obra. (2 Ti. 3:15-17).
Ninguna otra consejería conseguiría jamás estos objetivos.
Uno de los fundamentos más importantes a tener en cuenta en la consejería es
hacia dónde dirigirnos y dirigir a quienes aconsejamos. Muchos consejeros se
pierden en conceptos que ni ellos entienden, y no pueden ayudar a las personas
porque no saben qué hacer con ellas. El consejero cristiano trabaja con ventaja,
pues, sabemos cuál es la voluntad de Dios para la persona a la que aconsejamos.
Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos
conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos
hermanos. 30Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a
éstos también justificó; y a los que justificó, a esto también glorificó. ¿Qué, pues,
diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? Romanos 8.29-
3
Nuestro objetivo en la consejería es conformar a las personas a la imagen de Cristo.
Así pues, teniendo el modelo, sabemos hacia dónde dirigirnos.
Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por
vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda
sabiduría e inteligencia espiritual, 10para que andéis como es digno del Señor,
agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el
conocimiento de Dios; 11fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su
gloria, para toda paciencia y longanimidad; 12con gozo dando gracias al Padre que
nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; 13el cual nos ha
librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, 14en
quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados. Amonestando a
todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda
[Link]
68
El Capellán Como Consejero