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Consejería Pastoral Efectiva

Este documento presenta un plan de estudio para un curso sobre el capellán como consejero. El curso consta de 18 capítulos y 36 horas de duración. Los objetivos del curso son que los estudiantes conozcan los procesos de consejería efectiva y sanidad interior, y que desarrollen las habilidades para aplicar estas lecciones en su vida y ministerio. La introducción discute el propósito de Dios de proveer una vida plena y la necesidad de la consejería bíblica.
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Consejería Pastoral Efectiva

Este documento presenta un plan de estudio para un curso sobre el capellán como consejero. El curso consta de 18 capítulos y 36 horas de duración. Los objetivos del curso son que los estudiantes conozcan los procesos de consejería efectiva y sanidad interior, y que desarrollen las habilidades para aplicar estas lecciones en su vida y ministerio. La introducción discute el propósito de Dios de proveer una vida plena y la necesidad de la consejería bíblica.
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El Capellán Como Consejero 1

INSTITUTO DE FORMACIÓN TEOLOGICA ECLESIÁSTICA


Y CIENCIAS RELIGIOSAS

“INFORTECR”

EL CAPELLÁN COMO CONSEJERO

Contacto Directo WhatsApp 321-425 61 62 Fijo: (7)5695854


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INSTITUTO DE FORMACIÓN TEOLOGICA ECLESIÁSTICA


Y CIENCIAS RELIGIOSAS
“INFORTECR”
EL CAPELLÁN COMO CONSEJERO

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Contenido

Plan de estudio……………………………………………………………….…….……….4
El propósito divino para nosotros: una vida plena ………….………………….……….6
Capítulo 1. Sanados para sanar................................................................................8
Capítulo 2. Adentrándonos en el maravilloso mundo de la vida interior….…………13
Capítulo 3. Los fundamentos de la Personalidad…………………………….…..……17
Capítulo 4. Los sentimientos: su influencia en nuestro ser…………….…….……….23
Capítulo 5. Sentimientos y su relación………………………………………….....……27
Capítulo 6. Escuchar: clave de la Consejería Pastoral………………………….….…31
Capítulo 7. La necesidad de estar bien………………………………………..………..34
Capítulo 8. La evaluación del grado de madurez del aconsejado………….………..39
Capítulo 9. Adentrándonos en los mecanismos de defensa……………….…………42
Capítulo 10. Clasificación de la Consejería………………………………… …………45
Capítulo 11. Hacia la Sanidad Interior……………………………………… ………….48
Capítulo 12. Heridas del alma que aún no han sanado, ¿qué producen?................51
Capítulo 13. Obstáculos para la Sanidad Interior……………………………….……..54
Capítulo 14. Cerrando las puertas abiertas al ocultismo……………………… ……..57
Capítulo 15. Seguimiento al proceso de Sanidad Interior…………………………….59
Capítulo 16. Rompiendo pactos con el ocultismo y los recuerdos traumáticos….…62
Capítulo 17. Lo que No debe hacer un consejero……………………………………..64
Capítulo 18. Consejería Bíblica ……………………………………………………...….66

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El Capellán Como Consejero 4

PROFESOR ______________________________________________________

Fecha apertura de la materia: Día _______ Mes _______________ Año _______


Fecha clausura de la materia: Día _______ Mes _______________ Año _______

PLAN DE CURSO

I. OBJETIVOS
A. CONOCIMIENTOS
Al Terminar el curso el estudiante estará en capacidad de conocer:
1. Los procesos para dar una consejería efectiva
2. Pasos para la sanidad Interior
3. Cuáles son los fundamentos de la personalidad
4. Los procesos y pasos la evaluar al aconsejado

B. ACTITUDES
Al finalizar el curso el estudiante estará capacitado para:
1. Valorar el ministerio de la consejería
2. Dar continuidad a los estudios de formación del consejero
3. Buscar las herramientas para crear la oficina de consejería
4. Establecer centros de formación de consejeros.

C. HABILIDADES
Al finalizar el curso el estudiante estará en capacidad de:
1. Transmitir lo aprendido a lo largo de su vida
2. Aplicar a la vida personal las lecciones aprendidas.
3. Organizar seminarios y conferencias de consejería
4. Identificar personas que requieren de sanidad interior

II. DESCRIPCIÓN DE LA MATERIA


A. Duración 36 horas teórico prácticos
B. Santa Biblia
C. Módulo o material de estudio

III. REQUISITOS DE LA MATERIA


A. Puntualidad en los trabajos
B. Participación y puntualidad en clases
C. Lectura de libros de textos y consultas

IV. TAREAS Y TRABAJOS INDIVIDUALES


A. Talleres
B. Síntesis de la materia

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C. Presentar un informe por escrito de una persona aconsejada


D. Otras asignadas por el tutor o profesor.

V. TAREAS Y TRABAJOS PARA REALIZAR EN GRUPOS.


A. Que es la sanidad interior (2 páginas)
B. Escriba los primeros 5 problemas espiritual del cristiano
C. Otras asignadas por el tutor o profesor

VI. EXPOSICIONES
Tópicos para exponer según número de estudiantes
A. Fundamentos de la personalidad
B. Cuál debe ser el perfil de un consejero.
C. Como se clasifican el cuerpo, el alma y el espíritu.

VII. DESCRIPCIÓN DE LA INTENSIDAD HORARIA DE LA MATERIA


A. 12 horas de estudio presencial
B. 10 horas de estudio individual
C. 10 horas de estudio en grupos de estudio
D. 4 horas de práctica

VIII. PARCELACIÓN DE LA MATERIA

A. Si esta materia tiene 16 capítulos, el profesor o facilitador podrá


parcelarlas en 4 clases
B. De esta manera tendrá un balance en todos los capítulos.

IX. OTROS ASPECTOS DEL CURSO


A. Al finalizar el estudiante deberá presentar el examen del curso mediante
un formulario, que será calificado por el profesor

Este Plan de Curso fue elaborado por:


OSMAR GALEANO

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El Capellán Como Consejero 6

Introducción
El propósito de Dios para el hombre: una vida plena

El Señor Jesús dijo: "El ladrón solamente viene para robar, matar y destruir. Yo vine
para que la gente tenga vida y la tenga en abundancia" (Juan 10:10. Versión: Nuevo
Testamento, la Palabra de Dios para todos).
Nada reemplaza el contacto cara a cara, pero curiosamente el que las personas
puedan contar sus dificultades al amparo del relativo anonimato que ofrece un correo
electrónico, abre las puertas para que haya franqueza y confianza al volcar sus
sentimientos.
La principal dificultad estriba en que no podemos hacer un seguimiento a cada caso
como quisiéramos, porque muchas veces al intentar restablecer el contacto para
conocer cómo evolucionan las cosas, los correos simplemente se pierden en ese
lugar indeterminado del Internet a donde van a parar los mensajes que nadie quiere
o considera conveniente responder.
Ahora bien, el relativo éxito que arrojó abrir en nuestra página de Internet
[Link] el programa o seminario de consejería, vino acompañado con otro
aspecto de suma trascendencia: decenas de pastores, obreros y líderes de todos los
países reclamaban sumarse a la tarea de aconsejar. Sin embargo su interrogante
siempre convergía en un solo punto: ¿cómo hacerlo de una manera sencilla, sujeta a
los principios bíblicos y que además, se manifestara eficazmente mediante un
adecuado acompañamiento con orientaciones oportunas?
No pretendemos escribir y difundir un tratado magistral sobre el análisis, atención y
aplicación de pautas que lleven a corregir todos los problemas que aquejan al ser
humano; por el contrario, estamos convencidos de que hay otras disciplinas válidas y
de suma importancia como la Sicología y la Psiquiatría, que son las más apropiadas
en muchos casos. Sin embargo, con este MANUAL aspiramos a servir de
orientadores para quienes tienen sobre sus hombros la enorme responsabilidad de
orientar a otros.
El propósito divino para nosotros: una vida plena

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El Capellán Como Consejero 7

Cuando Dios dio vida al género humano, lo puso en un Jardín preparado con
antelación para que pudiera disfrutar de todo aquello que había ocupado sus primeros
días de creación. Imagine a un padre amoroso que construye una casa para su hijo,
la provee de todo lo necesario y cuando considera que todo está a punto, le entrega
las llaves. ¡Eso fue lo que hizo el Señor con nosotros!
¿De dónde provienen entonces las situaciones traumáticas que afloran en decenas
de personas trayendo amargura a su existencia? Del pecado. Cuando vamos en
contravía de los propósitos del Creador para nosotros, asumimos las consecuencias.
Pero hay una buena noticia: el Señor Jesús -mediante su muerte en la cruz- eliminó
la brecha que nos separaba de Dios y ahora podemos disfrutar de la plenitud de vida
que tenía planeada desde un comienzo para usted y para mí. "Por eso el sacrificio
del cuerpo de Cristo nos hace sanos porque él hizo lo que Dios quería al
sacrificarse una sola vez y para siempre. Nos ha limpiado y liberado de toda
culpa, y ahora nuestro cuerpo está lavado con agua pura... "(Hebreos 10:10, 22.
Versión: Nuevo Testamento, la Palabra de Dios para todos)
¿Hay razón para que continuemos en tal condición de tristeza, amargura y
desesperanza no solo en el presente sino hacia el futuro porque todavía nos
gobiernan los recuerdos y sensación de culpa de cuanto hicimos en el pasado? En
absoluto. Fuimos lavados y cada día es un nuevo capítulo por escribir.
En cierta ocasión el Señor Jesucristo se encontraba en Nazaret, el pueblo donde
había crecido. Conforme a su costumbre fue a la Sinagoga en el día de reposo. "Le
dieron el libro del profeta Isaías, lo abrió y encontró la parte donde está escrito:
El Señor ha puesto su Espíritu en mí, porque me escogió para anunciar a
buenas noticias a los pobres. Me envió a contarles a los prisioneros que serán
liberados. A contarles a los ciegos que verán de nuevo...Luego Jesús enrolló el
libro, se lo devolvió al ayudante y se sentó. Los que estaban en la sinagoga le
ponían mucha atención. Entonces Jesús les dijo: --Lo que acabo de leerles se
ha cumplido hoy"(Lucas 4:17-20. Versión: Nuevo Testamento, la Palabra de
Dios para todos).
Cuando leemos el texto con detenimiento podemos imaginar la escena, en la que
decenas de hombres estaban atentos al Maestro. Ellos enfrentaban dificultades. Tal
vez su temperamento, los temores, recuerdos de errores pasados que no les
permitían avanzar. Sinnúmero de situaciones que venían atropelladamente a
su memoria y les llevaban a coincidir en un punto: todavía eran presa de traumas que
les impedían crecer como personas pero también, en la vida espiritual. Es probable
que no fueran traumas sino limitaciones que ellos mismos ponían a su paso y que
mantenían sus vidas en estancamiento.
Pero las palabras del Señor Jesús trajeron sanidad a su mente y a su corazón. ¡He
ahí el punto: ¡Sanidad Interior! Ese es el centro de todo el asunto: que las personas a
quienes ustedes y yo orientemos, encuentren sosiego y además, con ayuda de
los principios bíblicos, encuentren sanidad para sus heridas...
El MANUAL puede ser enseñado por Lecciones, a grupos de liderazgo. También
puede convertirse en la base fundamental para un retiro espiritual. Es probable que
lo incluya en la Escuela para el Servicio Cristiano de su denominación. O
simplemente, sirva como su instrumento de estudio personal. En todos los casos
nuestra oración es que sea útil para su existencia y la de quienes le rodean.
Así es que, tome su Biblia, papel y lápiz, y ... a trabajar...

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CAPITULO 1
SANADOS PARA SANAR

Si hay algo complejo en la existencia de todo ser humano, es aprender a llevarse bien
con quienes le rodean.
El padre que discute con sus hijos, la esposa que considera imposible mantener un
buen entendimiento con su cónyuge, el compañero de trabajo que explota a la más
mínima provocación o el vecino que nos mira mal sin que le hayamos hecho nada, en
su conjunto, constituyen algunos ejemplos de los factores que inciden negativamente
en la meta de mantener unas buenas relaciones interpersonales.
Las fricciones o diferencias de criterio conducen en buena parte de los casos a
malentendidos, desacuerdos, gestos de desaprobación o un ceño fruncido que hiere
a las personas, aun sin que nadie se lo proponga.
Cada quien es un mundo diferente y por esa razón es tan complicado entender a los
demás y que nos entiendan. Aunque nos esforcemos, no podemos mantener a gusto
a nuestro semejante.
Sobre esta base, ¿considera que es fácil asumir la tarea de Consejero en la iglesia en
la que se congrega? Es probable que a primera vista piense que sí, sin embargo,
cuando medita en el asunto, comprobará que se necesita mucho más que buenas
intenciones para desarrollar una buena consejería.
Para sanar a otros mediante la orientación con fundamento en lo que plantean las
Escrituras, es necesario que nosotros mismos estemos sanos. De lo contrario
nuestro trabajo será ineficaz. El principio esencial es: "Sanados para sanar". No se

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trata de un simple juego de palabras sino de una pauta que nos llevará a cumplir una
labor oportuna, exitosa y con resultados sólidos.
Relaciones apropiadas
Quien anhela servir al Señor Jesucristo en el campo de la Consejería Cristiana debe
cumplir un proceso que sienta las bases en tres direcciones ineludibles:
1.- Una buena relación con Dios.
2.- Una buena relación consigo mismo.
3.- Una buena relación con los demás.
Imagine por un instante que el proceso es como un edificio de tres pisos. No se puede
llegar a un nivel superior hasta tanto esté construida la estructura del primer piso, con
bases sólidos. Y el tercero no será edificado hasta tanto esté terminado el segundo
nivel.
Igual usted y yo, si no tenemos una buena relación, no estaremos en paz con nosotros
mismos y, por supuesto, experimentaremos choques y confrontaciones con el
prójimo.
Un buen comienzo
El mejor comienzo para adelantar exitosamente el proceso de preparación hacia la
Consejería Cristiana, es practicarnos un auto examen.
La mejor ilustración la arroja quien se mira frente al espejo. A menos que lo haga, no
sabrá cómo se encuentra. Los demás pueden saberlo, pero el interesado ignora.
Esta idea es la que fundamenta la necesidad de evaluarnos de forma honesta y sin
apasionamientos, reconociendo los errores.
Como si estuviéramos llenando un formulario, es preciso que respondamos
a conciencia algunos aspectos que nos ayudarán a elaborar la radiografía sobre
cómo nos encontramos, espiritual y emocionalmente:
1.- ¿Cuáles son nuestras reacciones ante cualquier estímulo? ¿Nos embarga el
temor, la ira, la incertidumbre?
2.- ¿Qué aspectos de una conversación nos afectan más? ¿Sentimos que aquél que
nos lleva a reconocer nuestros errores lo hace con el propósito de herirnos?
3.- ¿Qué factores externos o internos producen en nosotros variaciones en los
estados de ánimo?
4.- Frente a circunstancias adversas o inesperadas ¿Nos embargan estados
de seguridad o de inseguridad?¿Podríamos explicar las razones?
Conforme vaya avanzando en el auto análisis, emergerán nuevos interrogantes.
Revisten particular importancia porque le permitirán tener una mayor aproximación a
cuál es su estado como persona. De paso, le permitirá identificar fallas que es
necesario corregir -con ayuda del Señor Jesucristo “para desarrollar una tarea eficaz
en materia de Consejería Cristiana. El propósito final es determinar qué nos hace
sentir mal y trazar pautas que nos permitan superar esa sensación, frustrante para
quienes no saben manejarla.
Este avance paso a paso es lo que podríamos definir como Sanidad Interior que
debe experimentar todo cristiano, tanto el que asiste a la congregación cada semana
como aquél que trabajará en labores de Consejero.

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El Capellán Como Consejero 10

Ahora, si vamos al terreno de la psicoterapia o la psiquiatría para encontrar


fundamento a la importancia de la Sanidad Interior, no lo hallaremos porque -aunque
reconocemos y valoramos estas ramas del conocimiento “se limitan a trabajar con
fundamento en principios de ciencia y no espirituales. Los cristianos por nuestra parte
nos orientamos primero a la parte espiritual, sin desconocer los aportes hechos por
la ciencia.
I.- Una buena relación con Dios
Todo ser humano tiene un área espiritual, lo reconozca o no, que le abre las puertas
para relacionarse con Dios o como le llaman algunos, con un Ser Superior. Esta área
es de suma importancia. Sin embargo no estará en pleno desarrollo hasta tanto
restablezcamos la relación con Aquél que creó todas las cosas, incluso a usted o a
mí. ¿Qué nos separó del Señor? El pecado de Adán y Eva que sembraron en todas
las generaciones desde entonces hasta la nuestra, una naturaleza pecaminosa
siempre latente.
Construir un puente que nos acercara al Padre fue posible por la obra del Señor
Jesucristo. Aun así, hay quienes no conocen ese proceso maravilloso de liberación
del pecado que se produjo en el Monte Calvario y siguen distanciados del Creador.
Para eliminar esa brecha, Jesucristo nos llama a todos. Él dijo: "Yo estoy a la puerta,
y llamo; si oyes mi voz y me abres, entraré en tu casa, y cenaré
contigo"(Apocalipsis 3:20. Biblia de Traducción en Lenguaje Actual TLA - SBU).
La obra ya se hizo en la cruz. Somos libres. Sin embargo tal libertad no será posible
hasta tanto la comprendamos, asumamos y pongamos en práctica para dar paso a
una naturaleza renovada. ¿Cómo lograrlo? Derribando los muros que nos mantienen
alejados de Dios. Y, ¿cómo nos acercamos a Él? Por medio del Señor
Jesucristo. "Jesús le respondió (a Tomás) Yo soy el camino, la verdad y la vida.
Sin mí, nadie puede llegar a Dios el Padre"(Juan 14:6 TLA - SBU).
¿Desea ser un Consejero Cristiano? Primero, restablezca su contacto con Dios. ¿La
razón? Hay decenas de personas que hablan de Dios, aconsejan asegurando que lo
hacen sobre la base de pautas bíblicas y posan de ser cristianos, pero todavía no
conocen a Dios. No han tenido un encuentro personal con Él, que es posible a través
del Señor Jesucristo.
II.- Una buena relación consigo mismo
Volvamos al ejemplo de quien se mira al espejo. Es probable que nos haya ocurrido
cientos de veces recién nos levantamos. Ahora, ¿usted acepta a la persona que
encuentra reflejada en el cristal? ¿Hay algo que le molesta de ese ser que incluso le
lleva a considerarlo distante?
El problema estriba en quienes no logran aceptarse a sí mismos, porque tienen una
baja autoestima. Al respecto el apóstol Pablo escribió: "Dios en su bondad me
nombró apóstol, y por eso les pido que no me crean mejores de lo que realmente
son. Más bien, véanse ustedes mismos según la capacidad que Dios les ha dado
como seguidores de Cristo"(Romanos 12:3 TLA - SBU).
¿Qué significan estas palabras? Que es necesario aceptarnos tal como somos y
reconocer que tenemos fortalezas y debilidades, éstas últimas en proceso de ser
superadas gracias a la fortaleza que provienen del Señor Jesucristo.
¿Comprende ahora la importancia del auto examen? Nos proporcionó bases sólidas
para identificar fallas y correctivos.

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El Capellán Como Consejero 11

Somos criaturas de Dios y Él nos ama, a pesar de nuestras fallas. Obviamente su


propósito desde la eternidad para nosotros es que crezcamos en los niveles espiritual
y personal. ¿En nuestras fuerzas? No, en las que provienen de Dios.
Un hombre de la antigüedad quien comprendió que los planes del Señor para él eran
fabulosos, escribió: "Soy una creación maravillosa y por eso te doy gracias. Todo
lo que haces es maravilloso, ¡de eso estoy bien seguro! Tu viste cuando mi
cuerpo fue cobrando forma en las profundidades de la tierra; ¡aún no había
vivido un solo día, cuando tú ya habías decidido cuanto tiempo viviría!¡Lo
habías anotado en tu libro!"(Salmo 139:14-16 TLA - SBU).
Nuestro amado Padre definió las características genéticas, el aspecto físico,
las emociones y los rasgos básicos del carácter y la personalidad. ¿Quién podría
obrar mejor un cambio en nosotros que Dios quien nos creó? Cuando se produce tal
transformación, es como si cayera el velo que nos impedía reconocer cuál es el
propósito que tiene para nosotros.
En el proceso de trato del Señor con cada uno, llegamos a aceptarnos tal como somos
y emprendemos la tarea de crecer en todos los órdenes; por supuesto, tal crecimiento
implica aplicar ajustes donde hay fallas.
¿Cuánto demoran los cambios que tanto anhelamos? No hay un parámetro para
determinar que será cuestión de días, meses o de años. En esencia es un proceso y
debemos entenderlo como tal, de acuerdo como lo describe el apóstol Pablo al
referirse a los cambios que podían apreciarse en sus pensamientos y acciones: "Con
eso no quiero decir que yo haya logrado hacer todo lo que les he dicho, ni
tampoco que ya sea yo perfecto. Pero si puedo decir que sigo adelante
luchando por alcanzar esa meta, pues para eso me salvó Jesucristo. Hermanos,
yo sé muy bien que todavía no he alcanzado la meta; pero he decidido no fijarme
en lo que ya he recorrido, sino que ahora me concentro en lo que falta por
recorrer"(Filipenses 3:12, 13. TLA - SBU).
¿Podríamos resumir en tres puntos lo que anotaba Pablo? Por supuesto que sí. De
su escrito aprendemos:
1.- Que la transformación y crecimiento personal y espiritual constituyen un proceso
en la vida de todo cristiano.
2.- Que es necesario olvidar el pasado y no vivir atormentados por lo que hicimos o
nos hicieron ayer. Por mucho que nos esforcemos, no volveremos atrás en el tiempo.
3.- Que es esencial seguir adelante bajo un convencimiento: siempre hay una nueva
oportunidad para aprovecharla.
Hay aspectos que se forjaron en nosotros al interior de la familia que difícilmente
podrán ser modificados (a menos que lo haga Dios, por supuesto). Vienen a ser como
una impronta. De ahí que muchos descubran en usted y en mis rasgos que
identificaban a nuestros padres, quizá a los tíos e incluso, a los abuelos.
¿Quién sana esos recuerdos? El Señor Jesucristo durante el proceso de
transformación que desarrolla en nuestras vidas.
Insisto en algo: es necesario recordar que no podemos cambiar a los demás como
tampoco ellos nos pueden cambiar a nosotros. Quien lo hace es Dios.
Cuando tenemos claro este principio, es fácil comprender las etapas por las que
atravesamos cuando estamos dando pasos de significación en el proceso de
transformación personal y espiritual: La primera es el idealismo. Es aquella en la que

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El Capellán Como Consejero 12

soñamos un mundo perfecto con personas perfectas. La segunda es


la confrontación. Es la fase en la que descubrimos que hay una enorme brecha entre
el mundo que nos imaginamos y el real. Quienes nos rodean actúan muy distinto de
cómo quisiéramos. Una tercera etapa es la de ajustes, cuando entendemos que el
cambio comienza primero con nosotros antes de que se produzca un cambio en
nuestro prójimo.
III.- La relación con quienes me rodean
Una vez tenemos una buena relación con Dios y con nosotros mismos, pasamos a la
fase de cimentar una buena relación con los demás.
Dios instruyó a su pueblo desde la antigüedad al trazar pautas de vida en comunidad.
Él dijo: "Recuerden que cada uno debe amar a su prójimo como se ama a si
mismo"(Levítico 19:18, 19. TLA - SBU).
Es evidente que si me acepto tal como soy --consciente de mi necesidad de aplicar
ajustes-- puedo aceptar a los demás. Si no tengo amor propio, tampoco podré amar
a quienes me rodean.
¿Comprende ahora la importancia de haber edificado los dos primeros pisos? Una
buena relación con Dios y consigo mismo, sienta las bases para que las relaciones
interpersonales resulten exitosas.
El apóstol escribió: "Amen a los demás con sinceridad. Rechacen todo lo que sea
malo, y no se aparten de lo que sea bueno. Ámense unos a otros como
hermanos, y respétense siempre. No maldigan a sus perseguidores; más bien,
pídanle a Dios que los bendiga. Vivan siempre en armonía. No se crean más
inteligentes que los demás. Si alguien los trata mal, no le paguen con la misma
moneda. Al contrario, busquen hacerles el bien a todos. Hagan todo lo posible
por vivir en paz con todo el mundo"(Romanos 12:9, 10, 14, 16-18. TLA - SBU).
Sobre la base de las pautas bíblicas, aprendemos varios aspectos primordiales en el
trato con los demás:
Primero, amor sincero exento de fingimientos e hipocresía; segundo, desechar
rencor, resentimiento y todo aquello que pueda levantarse como un muro que
interfiera la relación con el prójimo; tercero, el respeto a la dignidad del otro; cuarto,
no pagar con la misma moneda sino, con amor y gracias a la ayuda divina, orar por
quienes nos hacen daño y en lo posible, ayudarles; quinto, poner de nuestra parte
para que el trato interpersonal resulte edificante. Por supuesto, hay situaciones en las
que resulta literalmente imposible cualquier tipo de acercamiento. Existen personas
intolerantes. Es algo que no vamos a cambiar de la noche a la mañana. En tal caso,
es Dios y en oración, quien nos concede la salida.

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El Capellán Como Consejero 13

CAPITULO 2
Entrando en la Vida Interior

"Los cimientos son esenciales para que una estructura pueda soportar varios pisos.
En caso de que la cimentación sea débil, inevitablemente se producirá un colapso y
el edificio se vendrá a tierra". Con estas palabras un amigo ingeniero con quien
dialogaba en la oficina, sustentó la importancia de tener una base sólida en
toda construcción.
Igual ocurre con nuestra vida. A menos que haya un buen basamento,
experimentaremos trastornos que serán evidentes a todos. Enfrentaremos dolor y lo
provocaremos en los demás.
Hace pocos días leí el libro "Relaciones Humanas Aplicadas" del sicoterapeuta Juan
Francisco Gallo quien asegura que la situación no solo es preocupante, sino que
podría evitarse con una edificación personal y espiritual apropiada.
En su criterio: "Los complejos, la timidez, el nerviosismo, la preocupación, el temor,
la agresividad y la inestabilidad de ánimo, son trastornos de la conducta originados
en la mala formación de nuestra personalidad, o sea, que los materiales con los que
está fundamentada son falsos y maleables"( "Relaciones Humanas Aplicadas", Pag.
21. Ediciones Paulinas. 1987. Santafé de Bogotá. Colombia).
Considero que se trata de una ilustración que grafica dos elementos sobre los que
debemos trabajar como preámbulo a una Consejería Cristiana eficaz, oportuna y
bíblica: la Personalidad y la Conducta.

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El Capellán Como Consejero 14

Para quien estudio sicología o quizá recibió asignaturas afines durante su formación
académica en el Seminario o en el Instituto Bíblico, es fácil comprender de qué se
trata; sin embargo, como aspiramos tornar muy sencilla la enseñanza de tal manera
que además de asequible a todo Pastor, Obrero o Líder que trabaja en la obra de
Jesucristo, sea muy práctica, debemos comenzar por definir estos dos grandes
conceptos de manera que los podamos comprender y asimilar con facilidad.
La Personalidad
Latinoamérica se vio sacudida hace algún tiempo con la noticia sobre un hombre que,
comenzando la mañana y frente a su negocio de ferretería en una plaza de mercado,
procedió a agredir con un destornillador a los transeúntes. No había razón aparente
para su comportamiento.
Las autoridades reaccionaron con rapidez. Pese a ello no fue fácil detenerlo, es más,
era literalmente imposible. Seguía lanzando ataques con aquella herramienta.
Los intentos de un agente del orden por detenerlo degeneraron en una gresca hasta
que un disparo zanjó las diferencias. El hombre murió.
Su tragedia había comenzado dos horas atrás. Apenas se sentó a beberse un café en
el desayuno, la esposa le recordó que debían tres meses de renta, a los hijos les
habían devuelto dos veces de la escuela por estar atrasados en el pago de la
colegiatura y, además, aquél día no tenían nada para el almuerzo. "¿Qué
hago, mujer, si el negocio cada día va peor?", gritó ofuscado al tiempo que echaba
por el suelo el pocillo con café. Salió dando tremendo portazo. Estaba angustiado. La
más mínima provocación desencadenó su ira irracional.
Alguien que presenció la escena resumió el asunto al decir: "A este pobre hombre lo
mató la desesperación". Tenía razón. Estaba atravesando por un mal momento que
se dimensionó como producto de problemas en su personalidad.
Un hombre de la antigüedad a quien se consideraba ejemplo, delante de Dios y de
los hombres, la esencia misma de la rectitud, se encontró en un abrir y cerrar de ojos
en una penosa situación: perdió sus posesiones, en un absurdo accidente murieron
sus hijos y para coronar la sucesión de incidentes trágicos, evidenció una enfermedad
que no podían controlar los médicos de la época.
Fue una presión externa enorme que golpeó su vida y, por ende, su personalidad.
Presa de la desesperanza escribió: "Perezca el día en que yo nací, y la noche que
dijo: "Un varón ha sido concebido". ¿Por qué no morí yo al nacer, o expiré al
salir del vientre? Porque ahora yo yacería tranquilo; dormiría, y entonces
tendría descanso...¿Por qué se da luz al que sufre, y vida al amargado de alma;
a los que ansían la muerte, pero no llega, y cavan por ella más que por tesoros;
que se alegran sobremanera, y se regocijan cuando encuentran el sepulcro?
Porque al ver mi alimento salen mis gemidos, y mis clamores se derraman como
agua. Pues lo que temo viene sobre mí, y lo que me aterroriza me sucede. No
tengo reposo ni estoy tranquilo, no descanso, sino que me viene
tribulación"(Job 3:1, 11,20, 21, 24-26. La Biblia de las Américas).
¿Le resultan familiares estas reacciones?¿Acaso ha tenido la oportunidad de
apreciar actitudes así en amigos, familiares o tal vez en su propio ser? Si es así -
como no dudo que haya ocurrido “hay problemas de personalidad tras los
comportamientos errados descritos. Ese es el punto clave al que debe dirigirse el
Consejero Cristiano. Ahora, para alcanzar mayor eficacia en la tarea, tanto de análisis

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El Capellán Como Consejero 15

como de acompañamiento con una orientación fundamentada en las Escritura, es


necesario que definamos qué es la Personalidad.
La forma más sencilla de describir la personalidad es precisando que se trata del
conjunto total de nuestras facultades físicas, mentales y emocionales, que a lo largo
de la vida de cada ser han sido construidas a partir de vivencias, experiencias y
aprendizajes tanto favorables como desfavorables, positivos y negativos.
Estos rasgos nos tornan distintos de las demás personas. Son algo único en cada
hombre y mujer, porque igual, cada uno de nosotros es un mundo diferente. Sobre
esa base, es natural que las reacciones difieran en las personas cuando reciben un
estímulo igual. Por ejemplo: a Job, el personaje bíblico, le avisaron que había perdido
sus propiedades y más aún: sus hijos. Se pronunció con calma ante quienes trajeron
las malas noticias: "Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré allá.
El Señor dio y el Señor quitó; bendito sea el nombre del Señor" (Job 1:22. La
Biblia de las Américas).
Moisés, el profeta que guiado por Dios sacó a Israel de la esclavitud egipcia, también
experimentó una situación delicada. Caminando en el desierto habían llegado a un
lugar entre Elim y Sinaí. Tenían hambre y fatiga. "Y toda la congregación de los
hijos de Israel, murmuró contra Moisés y contra Aarón en el desierto." Los dos
siervos de Dios se llenaron de angustia. ¡Era toda una nación en su contra!
Fueron al Señor en procura de ayuda. La calma retornó cuando Él se pronunció:
"Entonces el Señor le dijo a Moisés: he aquí, haré llover pan del cielo para
vosotros, y el pueblo saldrá y recogerá diariamente la porción de cada día, para
ponerlos a prueba si andan o no en mi ley"(Éxodo 16:2, 4. La Biblia de las
Américas).
Como podrá apreciar, mientras que Job guardó la calma y recurrió a Dios cuando las
circunstancias se hicieron cada vez más difíciles y minaron su confianza en
el poder divino, en Moisés la reacción fue opuesta: inmediatamente buscó al Supremo
Hacedor porque en ocasiones, fácilmente sucumbía a las presiones.
El ego, las circunstancias y la personalidad
Al primer concepto es esencial que le añadamos otro que está íntimamente ligado.
Se trata del yo o del ego que hay en todo ser humano. Es lo que la Biblia llama
espíritu. Vendría a ser el eje central de nuestra personalidad.
¿Ha observado con detenimiento las aspas de un ventilador al girar? Pues bien, si
tomamos esta gráfica mental para ilustrar el asunto, diríamos que el yo es el punto
central sobre el que la hélice da vueltas y vueltas.
Ahora, se preguntará usted, ¿qué relación hay entre el ego y la personalidad? Para
ilustrar la respuesta, tomaremos como ejemplo un cerillo. Sobre esta base, el ego es
el trozo de madera o de papel encerado sobre el que se fija el fósforo. La acción de
pasar el fósforo sobre una superficie corrugada para generar el fuego, vendría a ser
como las circunstancias que ejercen influencia en el ego; y la llama sería, en este
caso específico, la personalidad, es decir, lo que se produce al término de todo el
proceso. Son tres elementos que están estrechamente unidos entre sí.
Un ser que tenga la cimentación necesaria para guardar equilibrio frente al cúmulo de
factores positivos y negativos que afectan su vida desde fuera, sin duda reaccionara
con equilibrio. Por el contrario, quien tiene problemas en su personalidad,
desencadenará reacciones impredecibles. ¿Comprende ahora el valor de la sana

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El Capellán Como Consejero 16

personalidad y por qué razón el Consejero Cristiano debe tomar nota del asunto antes
de brindar una orientación a quien le consulta su problema?
Ahora, ¿de qué manera influye el yo o el ego? Es como la página en blanco que
tengo abierta en el computador. Está vacía. Pero conforme voy escribiendo, tendrá
un mensaje que usted podrá leer. Todo depende de la concatenación de términos,
frases y párrafos que consigne allí. Bien podría escribir una novela costumbrista
latinoamericana o, como lo estamos haciendo, un MANUAL DE CONSEJERIA
PASTORAL. El papel (en este caso el yo o el ego) es el mismo en todos los casos,
el resultado es el fruto de todo aquello que escriba (lo que llamaríamos personalidad,
para el ejemplo que nos ocupa).
Hay algo más que debo agregar: nuestra Personalidad no es estática; por el
contrario, es dinámica. Jamás podemos decir que ya está formada porque siempre
está en proceso de formación. Se desenvuelve en actividad y evolución pero también
puede manifestar deterioro cuando dejamos de lado cultivarla, orientarla y
desarrollarla mediante el proceso constante de crecimiento personal y espiritual, y por
supuesto, de sanidad interior.
En particular estas últimas palabras le invito para que las lea de nuevo y tome
conciencia de que todo ser humano, cuando mediante una adecuada orientación, es
encaminado a asumir y a avanzar en el proceso de transformación de Dios, puede
cambiar. ¡No todo está perdido!
Satanás, nuestro adversario espiritual y quien mantiene al mundo cegado a la nueva
oportunidad de vida que ofrece Dios gracias a la obra redentora del Señor Jesucristo,
nos vende la idea de que no podemos cambiar y, cuando lo estamos logrando y por
alguna razón fallamos, nos trae desánimo. Sin embargo, en Jesucristo hay
esperanza. Él dijo: "Yo soy la puerta; si alguno entra por mí, será salvo; y entrará
y saldrá y hallará pasto. El ladrón solo viene para robar y matar y destruir; yo
he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia"(Juan 10:
9, 10).
El Consejero Cristiano debe conocer elementos esenciales que componen a todo ser
humano. La gran diferencia es que no pretende ser psicólogo y menos competir con
el sicoanalista, sino brindar aconsejamiento con fundamento en los principios de vida
que se hallan en las Escrituras.
Cuando tenemos una comprensión básica del yo o del ego, su relación con las
circunstancias exteriores y de qué manera se forma una personalidad, podemos
afirmar que la personalidad se puede mejorar, transformar y perfeccionar.
La Conducta
Ahora, ¿cómo definimos la Conducta? Es sencillo. Conducta es la manifestación de
la Personalidad. Podríamos decir que la conducta es el lenguaje o medio a través
del cual se expresa la personalidad.
Si tenemos una personalidad que tiene conflictos y problemas, reflejaremos estas
anomalías en nuestros hechos, es decir, en la conducta. Nadie que enfrente
desórdenes tendrán una conducta equilibrada.
Hay un hecho que no podemos desconocer. Es el de personas que en apariencia son
absolutamente calmadas y equilibradas, pero sorpresivamente tienen
comportamientos que riñen con la imagen que nos habíamos formado. ¿Qué ha
ocurrido en tal situación? Que el individuo ha estado tratando de disimular y ocultar
sus condiciones personales, antes que disponerse a superarlas. Cuando toma la

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El Capellán Como Consejero 17

determinación apropiada, es decir, volcarse al cambio de la mano del Señor


Jesucristo, es posible mejorar y transformar el Carácter, la Personalidad y
la Conducta.

CAPITULO 3
Capítulo 3 FUNDAMENTOS DE LA PERSONALIDAD

En Latinoamérica hay un refrán popular que encierra una profunda sabiduría. Dice:
"Caras vemos, corazones no sabemos". La grandeza de su significación radica en
que dentro de cada uno hay un mundo que solo Dios y cada quien conoce. Ese
cosmos al que estudiaremos hoy como un nuevo paso en la Consejería Pastoral es
la Personalidad y se afianza en nueve fundamentos.
Cuando aprendemos a conocerlos se facilita el proceso de identificación de la
problemática que enfrenta una persona y, con ayuda de Dios, se logran establecer
los pasos a seguir en el proceso de resolución de su conflicto interior.
¿Recuerda una definición sencilla de la Personalidad? Sin duda que sí. No obstante,
recordémosla: Es la manifestación del individuo frente a los hechos de la vida.
Allí radica la importancia de que las personas tengan una aproximación clara respecto
a su realidad. No olvide que aquel no sabe quién es en realidad, difícilmente podrá
experimentar con éxito los estímulos --tanto positivos como negativos-- provenientes
de su medio ambiente.
Mirándonos al espejo del alma

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El Capellán Como Consejero 18

Parece curioso, pero es real: todas las personas nos encontramos frente a tres
facetas “diferentes una de la otra “en cuanto a lo que realmente somos. Son
concepciones distintas de acuerdo a quien nos mira. ¿Cuáles son?
1.- La perspectiva que tenemos de nosotros mismos. Generalmente es una visión
equivocada porque consideramos tener más virtudes de las que efectivamente hemos
cultivado.
2.- La perspectiva que los demás tienen de nosotros. Generalmente un concepto
equivocado porque hay a quienes les caemos muy bien en el plano personal y
también aquellos a quienes les parecemos "pesados" sin que hayamos hecho méritos
para que tengan tal concepción nuestra. Puede darse también el caso inverso, en el
que nos han idealizado de tal manera que tienen una extraordinaria imagen de
nuestro comportamiento y, apenas fallamos, descubren la faceta real.
3.- La perspectiva de lo que realmente somos. Distinta de lo que nosotros creemos
ser y de aquello que los demás creen que somos.
Ahora la tarea es llegar, con estos tres elementos, a un punto de equilibrio que nos
permita identificar los errores, áreas y puntos débiles, aspectos en los que somos
fuertes y de qué manera podemos mejorar.
Es necesario conocernos
Lo que llamamos "Yo" o expresión de la Personalidad se conjuga en tres elementos.
El apóstol Pablo los describió así al desear parabienes a los creyentes de
Tesalónica: "Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro
ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida del Señor
Jesucristo"(1 Tesalonicenses 5:23).
Si observa el texto detenidamente, encontrará que siglos antes de que los expertos
en sicología se pronunciaran, el apóstol tenía claros tres componentes de toda
persona: espíritu -el que nos otorga Dios al darnos vida física y a través del cual nos
podemos comunicar con Él--; el alma -la capacidad pensante de todo ser, es decir,
el elemento esencial que nos lleva a tener conciencia de que existimos, a razonar y
tomar decisiones--, y por último el cuerpo, que es el revestimiento material en el que
se anidan el espíritu y el alma.
¿Cómo se construye la Personalidad?
La edificación de la Personalidad constituye todo un proceso en el que, como si
estuviéramos levantando un muro, cada experiencia positiva o negativa, representa
un ladrillo -único e irrepetible “pero a la vez de suma importancia para que la
estructura quede bien construida o tenga algunos puntos vulnerables. Levantada la
muralla, se conjugan el "Yo" y la Personalidad. No olvide que el hombre es una
unidad inseparable.
Es probable que diga: "Vamos despacio, Fernando, Explíqueme un poco más acerca
del <Yo> y su significación en el ser". De acuerdo. El "Yo" concentra las facultades
de expresión que se manifiestan como la razón, la imaginación, las emociones, los
sentimientos y la voluntad, entre otros.
Un excelente complemento hacia el hombre que, como lo anota Pablo en la
primera carta a los Tesalonicenses es "guardado irreprensible hasta la venida del
Señor Jesucristo", lo constituye un adecuado cultivo de su personalidad. ¿De qué
manera? Mediante el afianzamiento de dos principios esenciales: el
primero, equilibrio y, el segundo, organización.

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El Capellán Como Consejero 19

Es probable que usted analice su comportamiento y razone que obra


inequitativamente, sus reacciones no miden consecuencias y tiene una idea
desacertada del medio que le rodea. A esta perspectiva suma el hecho de que no
sabe a ciencia cierta quiénes es, para dónde va y qué es lo que realmente espera de
la vida. Si responde afirmativamente a estos segmentos que hemos identificado, sin
duda usted necesita cultivar su personalidad para responder adecuadamente a las
exigencias del medio ambiente.
La construcción de la Personalidad se cimienta en tres bases: la primera, los
estímulos. Así sean experiencias agradables o desagradables, si estamos preparados
con una Personalidad estructurada, en la que Dios está obrando, no nos causarán
daño.
La segunda, el aprendizaje. Cada nuevo incidente que nos ocurre a diario debe
llevarnos a aprender una lección. Y la tercera es la aceptación de las influencias
positivas. Por naturaleza determinamos qué consideramos favorable y cuáles
ocurrencias de la cotidianidad son desventuradas. Una Personalidad con
fundamento no permitirá que lo negativo tome fuerza ante que lo positivo que
hayamos aprendido. El apóstol Pablo lo describe de la siguiente manera: “No seas
vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal"(Romanos 12:21).
La renovación mental: el secreto
El apóstol Pablo escribió: "No os conforméis a este siglo, sino transformaos por
medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál
sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta"(Romanos 12:2).
Los seres humanos tenemos una serie de paradigmas que han encasillado nuestro
comportamiento sujetándolo a determinadas reacciones. Incluso nuestros deseos
obedecen a los clichés que el mundo nos enseñó, son los que traen realización
personal, placer y satisfacción, así estén errados.
Alguien podrá pensar “por ejemplo “que escuchar música y beber toda la noche hasta
caer exhausto es una manifestación de "haberlo pasado bien" mientras que otro, a
quien no dudo que puedan considerarlo equivocado en sus apreciaciones, puede
pensar que "una noche a todo dar" podría ser leer las Escrituras, meditar en ellas y
orar.
Cuando iniciamos el cultivo de nuestra Personalidad es necesario someternos a
una Reprogramación mental. Los cristianos la miramos desde la perspectiva de
someternos al obrar de Dios cuando comprendemos que le pertenecemos a Aquél
que murió en la cruz por nuestros pecados y nos dio una nueva vida. "De modo que,
si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí
todas son hechas nuevas"(2 Corintios 5:17).
Hay quienes esbozan el método de impulsar la Reprogramación de nuestro ser a
fuerza de la sugestión y la repetición de principios para que tomen forma en nosotros.
La idea no es mala, pero tiene el fundamento necesario cuando esa transformación
parte de nuestra entrega a Dios para que Él obre en nosotros conforme a Su voluntad.
Recuerdos: no en el pasado ni en el futuro, en el presente
Hay algo bien interesante cuando estamos hablando de la Reprogramación. Son los
recuerdos.
Cuando usted y yo evocamos un buen o mal momento, nuestro ser no identifica que
acaeció en el pasado ni determina la fecha, hora y lugar en que tuvo ocurrencia la

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El Capellán Como Consejero 20

escena. Trae al presente la imagen y revive la sensación grata, de dolor o de molestia


que pudo producir aquel incidente.
Podemos anotar entonces que el "Yo" no vive ni en el pasado ni en el futuro sino en
el presente. Y algo que pudo haber acontecido hace cinco años, al rememorarlo,
puede avivar viejas heridas. Las experiencias negativas que evocamos pueden
tornarse traumáticas. Sus estados emocionales y orgánicos se manifiestan como si
estuviera atravesando nuevamente por la misma situación. De ahí la necesidad de
que alguien que acude a Consejería Pastoral tome conciencia sobre la importancia
de someterse a la Sanidad Interior que proviene de nuestro amado Dios y Padre.
Concluyamos para adentrarnos en los fundamentos: El "Yo" se expresa a través de
la Personalidad. No son diferentes. La Personalidad a su vez se forma con los
conocimientos del "Yo".
¿Qué son los fundamentos?
La pregunta que nos asalta ahora es, ¿qué son los fundamentos de la Personalidad?
Son los medios por los cuales recibimos estímulos internos y externos que
contribuyen a la formación de la Personalidad. Representan los "materiales":
componentes, planos, estructuras y pilares de la Personalidad.
1.- La Herencia
Todos los seres humanos traemos una carta de información producto de las
características físicas, orgánicas y glandulares que nos transmitieron nuestros
padres. Las características dan forma a la parte física y biológica de la Personalidad.
Los padres o quienes tuvieron a su cargo nuestra formación primaria influyen en
nuestra vida con aspectos positivos y negativos. Los primeros nos estimulan a la
imitación a futuro, los segundos se convierten en la mayoría de los casos en
experiencias traumáticas que deben ser sanadas.
Ahora, es necesario aclarar aquí que la Personalidad no se transmite
por herencia de una manera marcada sino ciertos rasgos básicos que pueden ser
modificados por el ambiente que nos rodea. Lo que hacen los progenitores es servir
de modelo básico en la formación incipiente de la Personalidad del niño.
2.- El Temperamento
Lo podemos definir como el conjunto de particularidades fisiológicas, morfológicas y
glandulares que diferencian a los individuos entre sí, determinando características
particulares de reacción frente a los estímulos. Todo se relaciona con sus estados
internos. Podemos decir que en el Temperamento es hereditario en alto grado. A él
se asocian las tendencias impulsivas, afectivas y emotivas.
¿Es inmodificable? En absoluto. El Temperamento es susceptible de ser encausado.
No podemos permitir “en nuestra condición de cristianos “que obre con los parámetros
de siempre.
3.- Las Emociones
Las Emociones son hijas legítimas del Temperamento. Constituyen su forma de
expresión. Aquél que educa sus Emociones incide directamente en
su Temperamento y a la inversa. Las emociones se expresan en ciclos. Se les
denomina "ciclos emocionales" que es menester aprender a conocer y a manejar.
Las Emociones se pueden conducir. Son susceptibles de "forjar estados de ánimo
positivos" cando llega la depresión o el desánimo, tal como lo leemos en el texto del

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El Capellán Como Consejero 21

apóstol Pablo: "Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras
peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la
paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones
y vuestros pensamientos en Cristo Jesús"(Filipenses 4:6, 7).
Cuando nos sometemos al Señor se producen los cambios que por años anhelamos
y que eran imposibles dependiendo de nuestras propias fuerzas.
4.- Los Instintos
Una definición sencilla de los Instintos podríamos orientarla al decir que se trata de
la impulsión natural que domina el comportamiento de un ser humano. Constituyen
una fuerza poderosa que amerita su satisfacción de una manera imperiosa, por
ejemplo, el hambre, reaccionar frente al peligro de muerte y descansar, entre otros.
Son eminentemente algo biológico que influyen en el Temperamento y a su turno,
el Temperamento en los Instintos.
5.- Los Factores Externos
¿Cuáles son los Factores Externos que influyen en la Personalidad? Hay por lo
menos tres. El primero es el medio ambiente vital, que es la concatenación de
experiencias que ocurren en el individuo desde la niñez y que le afectan positiva o
negativamente en su desarrollo físico, mental y emocional. Estos incidentes
repercuten en su personalidad. Entre ellos podemos mencionar las manifestaciones
de afecto, amor, comprensión y tolerancia de padres y allegados.
El segundo es el medio ambiente social en el que toman parte la sociedad en la que
nos desenvolvemos y la cultura prevaleciente. Es la realidad con la cual se enfrenta
el ser humano apenas tiene uso de razón; por tal motivo es necesario que se adapte
a las circunstancias que le rodean. Es imperativo, entonces, que preparemos al niño
para asumir las vivencias que pueden ser positivas o negativas afrontándolas con
equilibrio.
El tercer y último factor sobresaliente es el medio ambiente ético en donde priman
aspectos morales, la influencia que ejerce la religión y la formación educativa. Es una
fase de suma importancia porque se afianzan los valores del ser humano.
6.- El Intelecto
Al Intelecto lo definimos como la capacidad de pensar, entender, comprender y
aprender, Unos seres pueden desarrollar más habilidades que otros, pero eso no
significan que tengan mayor desarrollo de inteligencia que sus congéneres.
El Intelecto o Inteligencia influye y modifica la Personalidad. Aprender a pensar
equivale a aprender a vivir bien.
7.- La Salud Integral
Ante todo, en este estudio es necesario tener en cuenta que la Salud Integral debe
ser física, mental y emocional. Cuando se produce un trastorno de la Personalidad,
hay serias fallas en la salud. Es una enfermedad del alma o de la mente que debe ser
atendida ya que pueden manifestarse como afecciones orgánicas.
8.- Las Experiencias
Se constituyen en la colección de vivencias que el individuo experimenta durante su
existencia, bien sean positivas o negativas y quedan grabadas en nuestra mente.
Aunque no seamos conscientes, afectan nuestros actos. Al revisar el pasado

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El Capellán Como Consejero 22

recordamos las imágenes y qué tipo de experiencias evocan, y a partir de allí es


probable corregir la influencia que ejercieron en nosotros.
8.- El Carácter
El Carácter integra todos los fundamentos de la Personalidad y vendría a ser como
el tronco de un árbol cuyas raíces son las bases que mencionamos anteriormente.
El Carácter al igual que la Personalidad es susceptible de ser modificado con la
ayuda de Dios.
Conocer nuestro mundo interior y lo que representa la Personalidad para nuestro ser,
es esencial para quien ejerce la Consejería Pastoral. Primero, porque puede abrirse
al mover de Dios con el propósito de que aplique los cambios que requiere, y segundo,
porque podrá comprender fácilmente qué ocurre con aquellos que van en su
búsqueda en procura de orientación.

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El Capellán Como Consejero 23

CAPITULO 4
SEMITIMIENTOS E INFLUENCIA

Los sentimientos: su influencia en nuestro ser


Conocer la vida interior es trascendental en el proceso de identificar nuestros errores,
aplicar correctivos y emprender la renovación personal. Solo cuando logramos
conocernos y se ha producido una sanidad en nuestro mundo individual podemos dar
pasos sólidos hacia la CONSEJERIA PASTORAL. No se puede concebir un pastor,
obrero o líder que pretende aconsejar cuando su existencia es un caos. Una vez haya
orden en su ser podrá orientar a otras personas.
En cierta ocasión el Señor Jesús se encontraba reunido con sus discípulos y multitud
de personas que lo escuchaban. "Y les decía una parábola: ¿Acaso puede un
ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo? El discípulo no es
superior a su maestro; mas todo el que fuere perfeccionado, será como su
maestro"(Lucas 6:39, 40). La Palabra es clara: debemos ser sanos para sanar.
Hasta el momento hemos despejado interrogantes en torno a la Personalidad y sus
fundamentos. Hoy nos adentraremos en los sentimientos y la poderosa influencia que
ejercen en nosotros.
En la presentación del libro "The power of pleasant feelings" (El poder de las
sensaciones agradables), escribió Aloysius G. Rego: "Los sentimientos no nos deben
gobernar, nosotros somos quienes debemos gobernar nuestros sentimientos; los
sentimientos negativos deben ser vigilados, frenados y controlados; los sentimientos
positivos deben ser alimentados, fomentados y desarrollados “para la construcción de
una personalidad bien formada".
Esta faceta del género humano reviste particular importancia porque los sentimientos
vienen a ser controladores en nuestras relaciones interpersonales, como quiera que
en la mayoría de los casos debemos interactuar con otras personas.

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El Capellán Como Consejero 24

Definamos conceptos
Para entender qué son los sentimientos, es esencial que primero hagamos
diferencia entre Sentimientos y Emociones. Con frecuencia muchas personas
confunden los términos e incurren en un error.
Los Sentimientos toman forma en el mundo interior de cada individuo y son
subjetivos. De manera aislada, los sentimientos no afectan decididamente lo que
hacemos; en cambio, la sumatoria de sentimientos sí está asociada con
las emociones. Éstas son las que determinan si nuestras acciones serán agradables
o desagradables.
Sobre esta base, los sentimientos agradables producen entusiasmo, ánimo, placer,
felicidad, alegría y deleite, entre otras manifestaciones. Los sentimientos
desagradables -a su turno “desencadenan descontento, pesar, tristeza, aflicción,
desaliento y sentido de inferioridad.
Probablemente usted diga: "El asunto es complicado, ¿podrías explicarte un poco
más?". De acuerdo. El propósito del MANUAL DE CONSEJERIA PASTORAL es que
haya claridad en los conceptos. De esta manera su proceso de acompañamiento a
alguien que va en búsqueda de un consejo, será más eficaz.
Aquí es esencial que comprendamos algo: tanto los Sentimientos como
las Emociones son de carácter afectivo por naturaleza.
Cuando se concatenan varios sentimientos positivos tendríamos un sentimiento
general de bienestar o, por el contrario, de depresión en caso de que se trate de
sentimientos negativos.

DIFERENCIAS ENTRE SENTIMIENTOS Y EMOCIONES

Sentimientos Emociones

Enriquecen nuestra vida y le dan Son necesarias como elemento que nos
significado. estimula a hacer las cosas.

Transforman nuestra cotidianidad en algo Revisten mayor intensidad.


vibrante y con razón de ser. Pueden
fluctuar.

Son transitorios Son de naturaleza más prolongada y de


esta manera aseguran firmeza en lo que
hacemos.

Pueden ser positivos o negativos; Las emociones varían en su especie.


agradables o desagradables.

A través de los sentimientos Las emociones nos conducen hacia


determinamos si algo es placentero o acciones que, previamente,
desagradable para nosotros. consideramos serán apropiadas.

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El Capellán Como Consejero 25

Toman forma en el mundo interior. Determinan nuestras acciones.

Diferencias entre sentimientos y sensaciones


Ahora que dimos unos esbozos encaminados a que hagamos una adecuada
diferencia entre Sentimientos y Emociones, vamos a identificar qué marca la
contraste entre Sentimientos y Sensaciones.

DIFERENCIAS ENTRE SENTIMIENTOS Y SENSACIONES

Sentimientos Sensaciones

No tiene ningún órgano terminal. Puede referirse a órganos terminales


específicos.

Es subjetivo. Se producen en estado consciente. El


individuo queda afectado de una u otra
manera.

El placer o el disgusto pueden ser Son específicas.


producidos por estímulos en cualquier
órgano.

No es posible localizarla. Puede ser localizada en un ser humano.

Puede ser una reacción a imágenes, Es objetiva.


recuerdos o procesos más elevados
de pensamiento.

Dependiendo de si son agradables o Se manifiestan en nuestras expresiones.


desagradables, pueden acelerar o
disminuir el ritmo del corazón e influyen
incluso en nuestro sistema digestivo.

¿De dónde provienen los sentimientos?


Los seres humanos nos movemos por sentimientos. En muchos casos no tomamos
conciencia de su existencia a menos que sean fuertes, profundos o airados, entre
otras características. Cuando estamos conscientes de que están allí, los sentimientos
son registrados en billones de células que forman parte de nuestro sistema nervioso.
Lo curioso del asunto es que, en muchas ocasiones, apenas nos consideramos
estimulados por un sentimiento, lo expresamos de un modo o de otro. El asunto
complicado es que muchas veces los manifestamos con alguien que no es el
responsable de que se produzcan en nosotros.
Manifestamos contrariedad contra la persona equivocada, en el momento equivocado
y en el lugar equivocado.
Una pregunta apenas natural: ¿Qué hacer con los sentimientos desagradables? La
recomendación es dejar que haga su tránsito natural por nuestra vida. ¿Un ejemplo?

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El Capellán Como Consejero 26

Alguien pierde a uno de sus progenitores. ¿Acaso no es previsible que experimentará


dolor? Por supuesto que sí. Reprimirlo no conduce a nada. El luto o tristeza y hasta
depresión durará un tiempo, pero pasará. Cuando supera esa situación recobra
energías para seguir adelante.
No podemos desconocer que el sistema de comunicación más desarrollado en un ser
humano son los sentimientos. Revelan quiénes somos en realidad.
Controlando los pensamientos
Una forma práctica de controlar nuestros sentimientos es poniendo freno a los
pensamientos perjudiciales. Sobre esta base, avanzamos hacia un equilibrio personal
cuando ejercemos control sobre los pensamientos.
Imagine por un instante alguien que debe presentarse a una entrevista previa a la
concesión de un empleo. Sobre su mente vienen múltiples pensamientos: "En aquella
reunión se presentarán hombres y mujeres más capacitados que tú", "Tu serás
derrotado", "No estás en capacidad de asumir un reto de ese género", "Quien hace la
entrevista con solo verte, sabrá que debe descalificarte". Este conjunto de ideas
preconcebidas inevitablemente conducirá a un sentimiento de temor y sobra decir que
las consecuencias serán impredecibles.
En este caso, ¿qué hizo el sentimiento de temor? Revelar su estado ánimo, además,
si lo permitimos, puede tomar control de lo que haga al reflejarse en una emoción.
El apóstol Pablo lo expresó de la siguiente manera en su carta a los cristianos de
Filipos: "Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto,
todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; su
hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad"(Filipenses 4:8).
En el libro de Proverbios leemos que "Los pensamientos de los justos son
rectitud...", y también: "Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre;
más el consejo de Jehová permanecerá"(19:21).
Cuando avanzamos en el proceso de formación hacia la Consejería Pastoral es
necesario que analicemos cuidadosamente de qué manera, quien viene a pedir
orientación, tiene serios problemas son sus sentimientos, sensaciones, emociones y
pensamientos que llevarán a tornar más eficaz el proceso de acompañamiento.

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El Capellán Como Consejero 27

CAPITULO 5
Capítulo 5 SEMITIMIENTOS, RELACIONES, SENTIDOS

Los sentimientos y su relación con los sentidos, los estímulos y las actitudes
Con frecuencia llegan a consultar al Consejero Pastoral quienes experimentan una
lucha constante con sus sentimientos. "No puedo controlarlos" me dijo en cierta
ocasión una mujer que no encontraba coherencia entre aquello que quería hacer y la
forma como finalmente obraba.
Guardando las proporciones, el apóstol Pablo refiere al asunto cuando escribe: "No
entiendo lo que me pasa, pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco.
Ahora bien, si hago lo que no quiero, estoy de acuerdo en que la ley es buena;
pero, en ese caso, ya no soy yo quien lo lleva a cabo sino el pecado que habita
en mí. Yo sé que, en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa, nada bueno
habita. Aunque deseo hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo. De hecho, no
hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero"(Romanos 7:16-19. Nueva
Versión Internacional).
¿Acaso es imposible vencer? ¿Quién viene a nosotros debe irse desalentado porque
no hay nada qué hacer? ¿Acaso sus sentimientos lo llevan a enfrentar cada vez más
dificultades para interactuar con los demás? En absoluto. Lo que se requiere es
emplear los sentimientos de manera constructiva.
En el libro "Cultive sus sentimientos" de J. Maurus, a quien cité en el capítulo anterior,
menciona algunas actitudes que le llevarán a ser mucho más eficaz en la meta de
transformar los sentimientos:

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El Capellán Como Consejero 28

1.- Acepte sus sentimientos, que son una parte suya natural. Experimente con ellos
(hacia el cambio).
2.- Trate de sacar alegría constante de su trabajo.
3.- Tome conciencia de la función de sus sentimientos. Ellos -como un fusible “le
señalan cuando se está rompiendo una relación, que algo debe ser ajustado o quizá
llegar a una concertación en algún aspecto.
4.- Libere sus fuerzas creativas.
5.- Alégrese de que sus sentimientos ponen en acción lo mejor que hay en su ser y
puede determinar cómo actuar en cada circunstancia: con delicadeza o valentía.
6.- Los sentimientos dinamizan sus acciones, pero guarde prudencia antes de dejarse
mover por ellos, como si se tratara de jueces que señalan sus acciones para
cuestionarlas o aprobarlas.
7.- Permanezca sereno. No reaccione inmediatamente movido por sus sentimientos.
8.- Sea cuidadoso para no confundir sus sentimientos con el amor.
9.- sea paciente en aquellos momentos en los que se siente desanimado. Siga
sonriendo, aunque prefiera estar serio.
"Cultive sus sentimientos", J. Maurus. Pag. 25. Editorial San Pablo, 1993. Santafé de
Bogotá, Colombia.
Educar los sentidos y la percepción
Usted como Consejero Pastoral y, aquellos a quienes atienda, son personas en
proceso de cambio con ayuda del Señor Jesús. En ese orden de ideas, debe educar
positivamente sus sentidos y someterlos a la razón. No podemos obrar movidos
únicamente por el instinto o quizá por las emociones.
Hay que tener en cuenta que los incidentes que impresionan nuestros sentidos inician
un impulso en los terminales sensoriales de los nervios, llegan al cerebro e
inmediatamente nos lleva a tomar conciencia de lo que está ocurriendo y de su
alcances en nosotros. Se producen entonces tres elementos: percibir, interpretar y
dar sentido a las sensaciones.
Es fundamental, entonces, que seamos muy cuidadoso con nuestra forma
de percibir todo lo que ocurre alrededor. Un ejemplo práctico es cuando alguien nos
saluda. De acuerdo a nuestro estado de ánimo (emocional) podemos percibir que lo
hicieron afectuosamente, con desdén o quizá, fríamente.
¿Cuántas veces hemos reaccionado negativamente porque, aunque nuestro
interlocutor no se lo proponía, percibimos sus pensamientos y palabras como algo
ofensivo? Sin duda, muchas veces. Deducimos entonces que tal vez
la percepción del asunto fue errada...
Ahora bien, conforme transcurre el tiempo, la percepción se perfecciona y nos lleva a
ser más reflexivos y mesurados al reaccionar.
Al comenzar el libro de los Proverbios, el rey Salomón escribió que tenían un propósito
específico: "... para adquirir sabiduría y disciplina; para discernir palabras de
inteligencia; para recibir la corrección que dan la prudencia, la rectitud,
la justicia y la equidad; para infundir sagacidad en los inexpertos,
conocimientos y discreción en los jóvenes. Escuche esto el sabio, y aumente
su saber; reciba dirección el entendido..."(Proverbios 1:1-6. NVI).

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El Capellán Como Consejero 29

Reacción frente a los estímulos


Los sentimientos agradables y desagradables están íntimamente relacionados con
nuestras sensaciones y éstas a su vez a lo que producen los sentidos del ser humano,
así como la forma como operan en cada uno el intelecto y la voluntad. Nuestro sentido
central procesa las sensaciones que recibimos y de acuerdo con la percepción que
tengamos, determinaremos si es agradable o desagradable.
Cuando logramos el equilibrio para reaccionar frente a los estímulos, así alguien se
proponga hacernos la vida imposible, es posible que conservemos la calma tras
comprender que las provocaciones externas no deben movernos a nada.
Un dicho común en Latinoamérica señala que "todo entra por los ojos" y, sin duda,
tiene fundamento. El sentido más importante es el de la visión. Es el que nos permite
tener contacto directo con el mundo que nos rodea.
El Señor Jesús dijo: "El ojo es la lámpara del cuerpo. Por tanto, si tu visión es
clara, Todo tu ser disfrutará la luz. Pero si tu visión está nublada, todo tu ser
estará en oscuridad. Si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué densa será esa
oscuridad!"(Mateo 6:22, 23. NVI).
Es imperativo pedirle a Dios que nos ayude a reaccionar positivamente frente a lo que
es sano. En muchas ocasiones sólo obramos por lo que vemos de inmediato y
dejamos de lado lo que pudo ocurrir antes o lo que ocurrirá después.
Viene a mi mente un incidente grave que ocurrió en una familia cristiana:
En casa habían alojado a un líder jóvenes de la iglesia. Él asumió la tarea de
acompañar con consejería a uno de los hijos de la pareja que generosamente le
recibió.
En cierta ocasión mientras oraban, el líder y el joven estaban tomados de la mano y
justo en ese instante entró el padre. ¡Imagínese la tormenta que se desencadenó!
El hombre juzgó únicamente por aquello que vio en ese instante... Difícilmente aceptó
que no tenía suficientes elementos de juicio para indicar que el líder juvenil era
homosexual.
El sentido del tacto es otro elemento de suma importancia que despierta sentimientos
agradables o desagradables. Nos permite expresar afecto o también desagrado.
A este sentido sumamos otro: el oído. Gracias a él podemos desarrollar el arte de
escuchar, el cual enfocado con la sabiduría que nos otorga Dios, traerá sensaciones
agradables o desagradables.
La actitud del ser humano
En todo proceso de Consejería Pastoral juega un papel determinante el hecho de que
identifiquemos las actitudes de la persona a quien estamos brindando orientación.
Actitud es la inclinación de un individuo hacia algo y la consecuente reacción. Las
actitudes son estimuladas internamente y también, externamente. Es la tendencia o
resolución de una persona a obrar de determinada manera bajo un conjunto de
circunstancias.
Algo sorprendente es que las actitudes ejercen influencia en nuestro cuerpo y nuestra
mente, y hasta tanto lo comprendamos, incurriremos en fluctuaciones emocionales.
¿En dónde se aprende a asumir una actitud frente a algo? Las actitudes se asimilan
de acuerdo a lo que veamos en casa, entre los miembros de la familia, lo que

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El Capellán Como Consejero 30

observamos en la sociedad e incluso, a través de la información que recibimos cada


día.
La forma o actitud con la que asumamos todo cuanto nos ocurre, determinará las
reacciones.
Un electrodoméstico en casa se descompuso. Llamamos a un técnico para que lo
reparara. Era cristiano evangélico, como nosotros. Aunque el daño en apariencia era
fácil de resolver, resultó complicado.
El hombre recibió el asunto con tranquilidad. “No voy a dejar que me venza ni el
desánimo ni la molestia", explicó. A mi esposa y a mí nos sorprendió porque un año
antes, cuando contratamos a alguien que no era creyente en Jesús para que hiciera
una reparación similar, comenzó a lanzar palabras soeces cuando las cosas no salían
como él quería.
¡Qué gran diferencia entre uno y otro! Todo se debía, sin duda, a la actitud.
Si las actitudes positivas gobiernan nuestro ser, actitudes positivas que proceden de
una fe indeclinable de que Dios nos ayudará en cualquier situación difícil,
seguramente no perderemos la tranquilidad con rapidez. Por el contrario, si nuestra
actitud es negativa, interpretaremos todo cuanto nos ocurre como una provocación y
las reacciones, como es natural, serán negativas...

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El Capellán Como Consejero 31

CAPITULO 6
ESCUCHAR, CLAVE DE LA CONSEJERÍA

Escuchar: clave de la Consejería Pastoral


Hace algún tiempo leí una nota del periódico en la que se informaba sobre un servicio
muy especial que ofrecía una agencia en España. Consistía en Consultorios a los
cuales acudían las personas para -simplemente “ser escuchadas.
A decir verdad, tenían tantas emociones represadas en su interior, que el mayor
anhelo era encontrar a alguien dispuesto a oírlos. Se liberaban de sus frustraciones,
temores, estados de desesperanza, angustia y sinnúmero de sentimientos que los
ahogaban por momentos.
Lo sorprendente es la enorme demanda del servicio. El periodista relataba que
decenas de personas apartaban cita con antelación.
¿Ha experimentado la sensación de tranquilidad que le embarga cuando logra
descargase de una pesada carga que considera insufrible? Sin duda que sí. Lo
sorprendente es que bastó que alguien estuviera dispuesto a atenderle y, por
supuesto, a interesarse con sinceridad en sus problemas.
El Consejero y su papel cuando escucha
La Consejería Pastoral reviste singular importancia para la Iglesia. Los estudios
revelan la existencia de gran número denominaciones en las que llegan almas con
regularidad a los pies de Cristo, pero, en breve, abandonan el lugar. ¿La razón?
Adolecen de quien se interese de corazón por los nuevos convertidos. Pero hay algo
más: quienes llegan a las iglesias generalmente enfrentan problemas y andan en
búsqueda de respuestas a sus interrogantes y, ¡no hay quien los escuche y atienda!

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El Capellán Como Consejero 32

El Consejero debe preocuparse por las personas. Dios mismo lo manifestó así cuando
se refiere al cuidado que tiene por su pueblo: "Como pastor pastorea a su rebaño;
recoge en brazos a los corderitos, en el seno los lleva, y trata con cuidado a las
paridas"(Isaías 40:11 Biblia de Jerusalén), y también: "Buscaré la oveja perdida,
tornará a la descarriada, curará a la herida, confortará a la enferma..."(Ezequiel
34:16 Biblia de Jerusalén).
Un ministerio en la iglesia no será eficaz en la medida en que el bienestar de las almas
no represente preocupación en nuestro corazón; si las miramos con indiferencia,
iremos en contravía de una actitud que identificaba al Señor Jesucristo.
En cierta ocasión "... al desembarcar, vio a mucha gente, sintió compasión de
ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles
muchas cosas"(Marcos 6:34 Biblia de Jerusalén).
Una primera tarea, entonces, es sentir compasión por todas las personas que no
tienen a Cristo como su único y suficiente Salvador. De lo contrario, debemos pedir a
Dios en oración por millares hombres y mujeres que parten a la eternidad sin Jesús
el Señor en sus corazones. La segunda tarea, desarrollar un principio fundamental en
nuestra condición de consejeros, y es aprender a escuchar.
Dominar la tendencia de hablar
Una tendencia común entre quienes ocupamos cierto grado de responsabilidad o
liderazgo en la iglesia, es que hablamos más de lo que escuchamos.
Es cierto que en los evangelios hallamos diversas escenas en las que el Señor Jesús
es quien asume una actitud proactiva al intervenir, pero hay que tomar nota del buen
número de diálogos que sostenía con las personas, a quienes escuchaba con
detenimiento.
Quiero aludir a dos ejemplos específicos. El primero, el encuentro que sostiene con
una mujer, la samaritana. La historia la ubicamos en el Evangelio de Juan, capítulo 4,
versículos del 1 al 26. La segunda, la breve, aunque profunda conversación que
sostuvo con una mujer adúltera. También se encuentra en el relato de Juan. Quienes
deseaban apedrearla, tras la intervención del Maestro, se alejaron. "... y se quedó
Jesús con la mujer, que seguía en medio. Incorporándose Jesús le dijo: Mujer,
¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado? Ella respondió: Nadie, Señor. Jesús le
dijo: Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más"(Juan 8:9-11.
Biblia de Jerusalén).
Usted y yo tenemos que asumir este principio: permanecer en atenta escucha.
Cuando nos encontramos frente a alguien que viene en procura de orientación con
fundamento en principios bíblicos, además de amabilidad debemos expresar el deseo
que tenemos de oírle. Hay que darle plena libertad para que se exprese, sin
poner límites, los cuales podrían estar representados en mirar constantemente el reloj
o quizá, preguntar por el intercomunicador a la secretaria si hay llegado alguien a
buscarnos.-
Aunque parezca gracioso, son estrategias que utilizan algunas personas que se
desenvuelven en el campo de la Consejería para hacer entender con actitudes y
gestos, que el tiempo del interlocutor ha terminado o, al menos, que está llegando a
su límite.
Como ya hemos visto una serie de elementos relacionados con el ser humano y su
mundo interior, lo esencial es que usted asuma la disposición de oír a quien tiene

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El Capellán Como Consejero 33

enfrente con el propósito de reunir los elementos de juicio que le ayuden en el proceso
de diagnóstico.
Mientras hable la persona que solicitó aconsejamiento, mírela con detenimiento y
vaya tomando apuntes. Haga el mayor número posible de anotaciones: me refiero a
los hechos y detalles que, aunque luzcan intrascendentes a primera vista, pueden
resultar de significativa importancia.
Dos métodos de diagnóstico
Cuando estamos tomando anotaciones, es probable que nos hayamos inclinado por
uno de los dos grandes métodos de aconsejamiento.
Indistintamente de cuál hayamos elegido, allegar el mayor número de información
sobre el entorno y los incidentes que rodean a quien pidió orientación, es esencial.
Veamos de cuáles métodos hablamos:
1.- Método Directivo o de Direccionamiento.
2.- Método no Directivo.
¿En qué consisten? Vamos a describirlos brevemente. El Método Directivo es aquella
técnica en la cual el Consejero asume un papel similar al del médico, es decir, toma
la información del paciente que obtiene mediante la formulación de preguntas, hace
el diagnóstico con fundamento en su evaluación y prescribe el remedio. Es una de las
más utilizadas en la Consejería.
El segundo método es el no Directivo. Éste toma elementos del sicoanálisis cuyo
mayor exponente fue el médico austriaco Sigmund Freud. Quien hace las veces de
Consejero escucha al paciente, analiza cada detalle, aplica principios orientados a
comprender la situación por la que atraviesa el aconsejado, y le ayuda a identificar
cuál es la solución más apropiada de acuerdo con su caso.
¿Cuántas sesiones deben emplearse?
Usted deberá emplear cuantas sesiones considere oportunas. Puede que con la
primera entrevista “la cual generalmente dura entre cuarenta y cinco minutos o una
hora--, considere que tiene todos los elementos necesarios para orientarle. Sin
embargo, no olvide que en la Consejería Cristiana “a diferencia de la psicología
"median la oración, la sanidad interior y la orientación con base en los principios
trazados por la Biblia. Por tanto, no debe apresurarse.
Usted debe estudiar la integralidad del individuo y no permitir que lo muevan
las apariencias. Es importante que tome tiempo para orar por el asunto y tener
claridad respecto al direccionamiento que brindará.
Deberá revisar los apuntes. Lo hará con sumo cuidado. No tenga afán al hacerlo. De
su habilidad en este aspecto depende la eficacia de su trabajo como ministro cristiano
en el área de la Consejería.
Su tarea, al término de este capítulo, es desarrollar con ayuda de Dios el principio de
escuchar. Póngalo en práctica con sus compañeros de trabajo, con su familia y, en
general, con quienes le rodean. Tómese el trabajo de oír antes de hablar. ¡Se
sorprenderá de los resultados!

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CAPITULO 7
LA NECESIDAD DE ESTAR BIEN

La necesidad de estar bien


Con la diferencia de los términos utilizados, la persona que tenía frente a mi
revolviéndose las manos con desesperación, estaba repitiendo las palabras del
apóstol Pablo: "Porque yo sé que, en mí, es decir, en mi naturaleza débil, no
reside el bien; pues, aunque tengo el deseo de hacer lo bueno, no soy capaz de
hacerlo. No hago lo bueno que quiero hacer, sino lo malo que no quiero
hacer"(Romanos 7:18, 19. Versión Popular).
Alguien que va junto con su familia a la iglesia en mitad de semana y el día domingo.
Un buen empleado en el taller de mecánica para el que labora. Un compañero
excepcional, en criterio de quienes comparten el sitio de trabajo. Un vecino con
virtudes, distinto de los demás, presto a colaborar.
Sin embargo, con raptos de ira, reacciones que dejan sorprendidos a familiares y
amigos: unas veces de temor, otras de agresividad y otras más de indiferencia, aun
cuando el mundo se esté cayendo a pedazos a su lado.
--He pensado en el suicidio; creo que es la única salida. No hay forma de encuentre
paz en mi existencia. “me dijo después que analizamos la situación con detenimiento.
Volvimos a las páginas de la Biblia. Al fin y al cabo, él no había acudido a nadie distinto
que, a un pastor, amigo y, para el caso específico que nos ocupaba, un Consejero
Cristiano como lo es usted o quizá está en camino de serlo.
El Señor Jesucristo dijo hace ya muchos siglos y, nos dice hoy día: "... yo he venido
para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia"(Juan 10:10. Versión
Popular).

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Dios nos ama. Quiere lo mejor para nosotros. Y sin duda hay algo que quiere
satisfacer en cada uno: la sensación permanente y real de bienestar. Es lo que todas
las personas, si usted realizara una encuesta respecto a qué desean, le responderían
sin dudarlo. ¿A quién no le gustaría vivir a gusto, sintiéndose bien? Dudo que a
alguien o, tal vez, a muy pocas personas.
Necesidades básicas
Cuando alguien busca su ayuda como Consejero Cristiano, es el primer aspecto que
debe considerar: aquella persona, en lo más íntimo de su corazón, desea estar bien.
¿Por qué solicitan ayuda? Porque sienten amenazado el propósito de estar y sentirse
bien.
Todo ser humano tiene necesidades sociales, físicas y sicológicas que deben
satisfacerse para que gocen de una buena salud mental. ¿Cuáles son algunas de
ellas? La aprobación por parte de quienes le rodean; sentirse seguro y con manejo
del entorno en el que se desenvuelve; la satisfacción de conquistar nuevas metas y
de realizarse en aquello que desean.
No hay absolutamente que rechace la aceptación de alguien o de un grupo, en el que
se valore apropiadamente su individualidad, se le respete y se le conciba como
alguien digno.
Ahora, entre las necesidades físicas hallamos la de alimentarse, el bienestar en
cuanto a salud y cubrir sus necesidades sexuales (aunque pareciera que hay quienes
consideran que éste no constituye un aspecto que pueda ser considerado como
"necesidad" natural en todo individuo). Y en último renglón están las necesidades
sicológicas entre las que identificamos el anhelo de felicidad, de ser libre para actuar
y de liberar sus capacidades para alcanzar aquellas metas que guardan en su
corazón.
Cuando no logran atenderse los anteriores aspectos y muchos otros que no enumeré
porque haría interminable la lista, se presentan en la persona estados de tendencia o
desequilibrio. Es lo que suele llamarse "un problema sicológico", y desde la
perspectiva cristiana sería una situación de "desorden" que debe atenderse en la
integralidad de su ser involucrando a Dios, quien nos creó y por tanto, puede obrar la
reparación donde quiera que se hayan registrado dificultades, bien en la parte
consciente o inconsciente.
Un mundo único con sus particularidades
Todo ser humano es alguien único, con una cosmovisión muy particular del mundo
que le rodea y, por tanto, con una forma singular de asumir las cosas. Hay quienes
no se afectan, por ejemplo, si llueve y se desatan relámpagos y truenos. Otros por el
contrario se sienten aterrorizados. El ejemplo nos señala la individualidad de cada
uno y la forma como asume las cosas.
¿Por qué actúan o reaccionan de determinada forma los individuos tan distintos de
otros? Por tres razones en particular: La primera, por conductas inconscientes; la
segunda, por los complejos que subyacen dentro de si, muchos de los cuales toman
forma por experiencias pasadas, y la tercera, por las expectativas que tienen en
cuanto al futuro.
¿Por qué mencionar estas particularidades? Porque cuando usted tenga enfrente a
alguien que busca orientación, esos son los primeros elementos que debe considerar:
1.- La individualidad de cada cual, con sus componentes físicos y sicológicos.

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El Capellán Como Consejero 36

2.- Sus condiciones particulares de ver y asumir la vida.


3.- El hecho de que cada uno es un mundo.
Lo que experimenta en el ámbito sicológico una persona, le afecta en la dimensión
física y se puede reflejar en dolores de cabeza, temores en
apariencia injustificados que le generan sudoración o dolor estomacal, úlceras, asma,
fatiga o probablemente alergias.
Su misión: aconsejar acertadamente
¿Comprende la enorme responsabilidad que le asiste? Ante sus ojos esta alguien
muy particular. Debe tomar nota de todos los aspectos que aborda durante la
conversación, identificar detalles, tener claro que indistintamente de los errores que
haya cometido, está buscando ayuda.
En cumplimiento de su misión, en su condición de Consejero se orientará a disminuir
el impacto de las emociones destructivas en el individuo que pide orientación.
¿Cuáles? Enojo, angustia, ideas preconcebidas de que quitarse la vida es la única
solución. Solo de esta manera podrá pensar con lucidez y encontrará -con la ayuda y
poder de Dios “el camino a la solución del problema que enfrenta.
Usted llevará al aconsejado a valorarse como persona, quitándole toda concepción
de que "no vale la pena" y, paso a paso conforme va ayudando a despejar el
estado de ánimo que le asiste, le ayudará a identificar cuál es el verdadero problema.
Supongamos que alguien consulta porque tiene problemas en el hogar. Su inquietud
es que, desde que está la suegra en casa, tiene problemas constantes con la esposa.
En su criterio, es la esposa con quien tiene dificultades y por tanto ella es la "culpable".
El asunto, como podrá notarlo con calma, no está en la cónyuge de aquél individuo
sino en la importancia de resolver el verdadero problema: ¿qué hacer con la suegra
que interfiere en la relación de pareja?
En quien consulta usted ayudará a que identifique cuando es el culpable, asuma la
responsabilidad y se comprometa en la búsqueda de alternativas o salidas a la
situación que enfrenta.
Ayudará al asesorado a utilizar sus recursos interiores y a echar mano de los de Dios
en los momentos de crisis. No podrá depender siempre ni del pastor ni del Consejero.
Hasta aquí hemos avanzado en algo de suma importancia: la relación entre el
Consejero Cristiano y el aconsejado. Hasta tanto tengamos claro que
aquella persona a quien estamos asesorado es sumamente importante, alguien a
quien Dios amó hasta tal punto que envió a su Hijo Jesús a morir por sus pecados,
es improbable que tomemos con responsabilidad el problema que enfrenta y le
encaminemos hacia las soluciones, con fundamento en los principios bíblicos.
Concluyo este capítulo recordando un hecho anecdótico que junto con mis
compañeros de curso en el Seminario donde cursé la carrera de teología, nos llevó a
dimensionar la enorme responsabilidad que encierra la Consejería Cristiana.
Fernando, un compañero de asignatura, estaba sumamente emocionado con los
principios de Consejería que estaba recibiendo. ¡Y quería aconsejar a todo el mundo!
Sentía que reunía las capacidades, como persona, pero también como profesional,
para brindar orientación.

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El Capellán Como Consejero 37

En cierta ocasión fue a aconsejar a una joven que iba a la iglesia pero atravesaba por
períodos depresivos constantes.
Fernando hizo gala de todos sus conocimientos e inició el proceso. La joven que hasta
entonces estaba llorando, secó sus lágrimas y dijo: "Ya regreso, voy al baño". Mi
amigo suponía que todo iba bien. "Estoy en camino de ser un buen consejero",
razonaba. Al percatarse que la chica demoraba demasiado, alertó a sus familiares.
Cuando fueron a ver qué ocurría ¡encontraron a la chica sangrando! Se había cortado
las venas.
El remedio, en este caso, resultó peor que la enfermedad. Y aunque lograron salvar
a la joven, es evidente que se requirió tomar una medida salomónica: cambiar de
Consejero...
Cuatro actitudes de las que debemos cuidarnos
Un Consejero Cristiano no es juez de nadie. Es un hombre o mujer al servicio de la
Iglesia y debe reflejar el amor de Cristo cuando desempeña su labor. No hay nada
más chocante que alguien venga en nuestra búsqueda y respondamos con
intolerancia, sin un ápice de comprensión y ayuda por la situación que atraviesa.
¿Cuáles son las actitudes de las que debemos cuidarnos y por qué? Son en esencia
cuatro:
1.- Actitud Inquisidora: No podemos culpar a las personas cuando estas acuden por
un consejo, tenemos una necesidad grande re recibir y aceptar la consejería, de esta
manera no vamos a culpar a nadie, cuando no tenemos una actitud inquisidora. Somo
en calan que Dios usa.
Un Consejero Cristiano no puede considerar que tiene derecho a juzgar e incluso, a
culpabilizar a quien viene en procura de su orientación.
2.- Actitud Interrogativa: Quien acude a un Consejero Cristiano desea orientación
y, por supuesto, es necesario ampliar la base de la información formulando algunas
preguntas. Lo que no está bien es elevar interrogantes sobre aspectos privados o
íntimos que no vienen al caso y que, generalmente buscan llenar la curiosidad de
quien aconseja. Eso no es ético y menos, está bien en su labor de servicio a la Iglesia.
No ceda a la tentación. Pregunte sólo lo básico y que usted evalúe, es necesario para
brindar una guía posterior.
3.- Actitud Universalizarte: ¿A qué se refiere?, preguntará usted. Me refiero a quien
ejerciendo como Consejero, olvida que cada ser es único e irrepetible y en muchos
casos “sino en todos “sus problemas son distintos de los que enfrenta otra persona.
Esa es la razón por la que no debemos creer que, si atendimos a alguien en alguna
ocasión, su problema es el mismo y tiene un tratamiento igual de quien está enfrente.
¡Es un terrible error!
Quien aspira ser aconsejado no puede ser echado en una "bolsa común". Por el
contrario, merece especial cuidado porque evidentemente su situación es distinta en
todos los órdenes.
5.- Actitud Amonestadora: Hoy día abundan quienes, amparados en su vida
espiritual, se creen con el derecho de andar diciéndole a cada quién cómo debe
actuar. No tienen en consideración su situación específica, sino que juzgan a priori y
dicen las cosas como les vienen a la cabeza. En muchas ocasiones antes que edificar,
generan heridas.

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El Capellán Como Consejero 38

Por esa razón, antes de emitir un consejo, es necesario que hayamos orado al Señor
Jesucristo pidiendo su guía y estemos seguros de que aquello que recomendamos,
esté en consonancia con las Escrituras.
Libros recomendados para ampliar sobre Consejería Pastoral
- "Cultive sus sentimientos", J. Maurus. Editorial San Pablo, 1993. Santafé de
Bogotá, Colombia.
- "Mejorando mis relaciones personales", tratado. Organización Cristo para todas las
Naciones. Venezuela, 1987.
- "Relaciones Humanas Aplicadas". Ediciones Paulinas. 1987. Santafé de Bogotá.
Colombia

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El Capellán Como Consejero 39

CAPITULO 8
MADUREZ DEL CONSEJERO

La evaluación del grado de madurez del aconsejado


Hemos avanzado de manera significativa sentando las bases de la Consejería
Pastoral. ¿Por qué recién entramos en aspectos de tanta importancia como la
evaluación del grado de inmadurez de una persona y aspectos que abordaremos en
próximos capítulos como complejos y sanidad interior? Porque brindar
acompañamiento a quien solicita orientación no es un trabajo que debemos tomar a
la ligera. Por el contrario, debe obedecer a un proceso serio, sólido y
con objetivos específicos.
Recordemos que aquellos que asumen el ejercicio de la Consejería Pastoral deben
reunir características esenciales: la primera, ser alguien con quien se pueda tratar,
dueño de una mentalidad abierta -que no se escandalice por el sinnúmero de
situaciones que deberá escuchar por parte de sus aconsejados--; la segunda,
manifestar sociabilidad, de tal manera que quien solicita un consejo encuentre en el
Consejero a alguien que humanamente evalúa las circunstancias; que no está para
condenar sino para ayudar.
Una tercera característica es mostrarse asequible, y la cuarta, que reviste particular
importancia, es que demuestre verdadero interés por el problema de aquél a quien
brindará orientación.
Si priman la insensibilidad e indiferencia en el Consejero, su labor no será eficaz.
Además, por su condición de desinterés no reflejará el carácter y el amor de Cristo
que seguramente se manifestaría hacia los demás siendo sensible a los problemas,
ansiedad, frustraciones y anhelos de su interlocutor.

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El Capellán Como Consejero 40

Conversaciones que revelan mucho


Cuando estamos hablando con la persona que solicitó acompañamiento en
Consejería, las expresiones que utiliza son fundamentales ya que nos permitirán ir
conociendo aspectos que en apariencia pasan inadvertidos y que están
estrechamente relacionados con su grado de madurez o inmadurez tanto en
su personalidad como en su carácter.
Primero, veamos algunas señales de inmadurez que es necesario tomar en cuenta:
Un carácter explosivo
El aconsejado al relatar aspectos sobre su cotidianidad compartirá acerca de
reacciones explosivas, que se producen con facilidad y en la mayoría de los casos
por asuntos insignificantes. Sin duda nos encontramos con alguien que no tiene
manejo de sus emociones. Lo más probable es que esta predisposición para
responder a lo que considera una provocación, esté acompañada por la ansiedad e
interés que le asisten de resolver aquellas circunstancias o situaciones que le afectan,
con carácter inmediato y sin importarle que pueda herir a terceras personas.
Un ejemplo específico lo ofrecen quienes se enojan porque su interlocutor no
comparte su forma de ver la vida y espera que “así él haya cometido el error “sea su
interlocutor quien admita las fallas. Y en buena parte de los casos presiones hasta
lograr su objetivo. No dan un compás de espera en procura que los asuntos se
solucionen, sino que se inclinan por soluciones rápidas, aunque impliquen imposición
de sus opiniones.
Autocompasión
Sin duda ha encontrado en personas que van en procura de su ayuda, a hombres y
mujeres que sienten que todos a su alrededor están en contra y que son las víctimas
inocentes de las circunstancias adversas que deben enfrentar. Se sienten frustrados
porque no logran sus objetivos y atribuyen tal situación a que todo el mundo conspira
en su contra para tornarle un fracasado.
Dependencia de apoyo
Se manifiesta en quienes, a pesar de sus enormes potencialidades, jamás asumen
un compromiso hasta tanto encuentro voces de estímulo o de apoyo. Se niegan a los
cambios o tal vez a lo desconocido, porque esperan que puedan compartir
responsabilidad con otras personas. Como una tortuga, se enfrascan en las
condiciones difíciles que están alrededor y caen, por tanto, en constantes períodos
depresivos.

Una actitud madura


Hemos visto una cara de la moneda cuando hablamos del grado de madurez e
inmadurez de una persona. Vamos a mirar la perspectiva que nos ofrece alguien
maduro. Hay características que le identifican:
Autosuficiencia
No se trata de la actitud arrogante de quien cree que todo lo puede y menosprecia a
los demás, sino de aquél que conoce cuáles son sus potencialidades y cuáles son las
aptitudes y talentos que tal vez tiene dormidas y puede desarrollar con ayuda de Dios.

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El Capellán Como Consejero 41

Imagine un competidor que tiene frente así el reto de correr dos kilómetros en el
menor tiempo posible. Si es alguien "autosuficiente" marchará bajo el convencimiento
de que tiene todas las condiciones para lograrlo.
Buenas relaciones interpersonales
Una manifestación evidente en la madurez tanto en el carácter como personalidad de
un individuo, la constituyen sus buenas relaciones interpersonales. Desde la
perspectiva cristiana encontramos que se lleva bien con Dios, consigo mismo y, por
tanto, está abierto a una buena interactuación con quienes le rodean. Les acepta tal
como son y reconoce que sus fallas, son ante todo humanas y pueden corregirse. Se
adapta por tanto a la sociedad, la cultura y el ambiente que constituyen su entorno.
Autodominio
En la medida que usted habla con alguien que pide ayuda a través de la Consejería
podrá descubrir si evidencia o experimenta falta de autodominio, es decir, que sabe
gobernar sus emociones, así se vean exaltadas por situaciones ajenas a su voluntad.
Le caracteriza el equilibrio, como lo describe el apóstol Pablo (2 Timoteo 1:7).
En síntesis, no se deja mover por los impulsos.
Aceptación de circunstancias difíciles
Una inclinación natural de todo ser humano es buscar la línea de la menor resistencia,
es decir, hacer el menor esfuerzo posible. Inevitablemente nos gusta evadir los
problemas y si miraran en lo más profundo de nuestro ser, descubrirían que ansiamos
que todo sea fácil, en particular las situaciones complejas.
Quien ha alcanzado madures no se rinde ante los obstáculos sino que reconoce que
en la vida, así como hay períodos de paz y de éxito, también se experimentan
períodos de sufrimiento, también se presentan adversidades. Pese a ello no dan
margen a un revés espiritual o en sus relaciones interpersonales.
Interés por el bienestar de los demás
Una última característica que cabe mencionar es el interés que demuestra alguien
maduro, por el bienestar de los demás. Aprende a escuchar y procura ayudar, en la
medida de sus posibilidades, para que situaciones complicadas puedan ser resueltas.
En el próximo capítulo estudiaremos un aspecto apasionante: el inconsciente y los
mecanismos de defensa. Orientamos nuestros pasos hacia la identificación de los
problemas de fondo y las alternativas que se ofrecen al aconsejado...
Estoy convencido que no querrá perderse un elemento de tanta importancia en el
proceso de Consejería Pastoral...

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El Capellán Como Consejero 42

CAPITULO 9
CONOCIENDO MECANISMOS DE DEFENSA

Conociendo los mecanismos de defensa


Hay una dimensión de la personalidad que ejerce una poderosa influencia en
el comportamiento humano. Es el inconsciente. A él están estrechamente ligados los
mecanismos de defensa o de escape de las personas.
Para tener una idea clara de lo que significa inconsciente, es necesario que primero
definamos qué es consciente. Es aquella área del ser humano en la que podemos
racionalizar; la dimensión en la que tenemos claridad de qué está ocurriendo en
nosotros y alrededor y también, el por qué ocurre todo aquello.
Inmediatamente encontramos otra zona que llamaremos preconsciente, la cual se
compone de los conocimientos, experiencias e imágenes que hemos percibido pero
que hemos olvidado temporalmente. Con algo de esfuerzo se pueden recuperar y
traerle a la parte consciente.
Una tercera área es el inconsciente. Es como una enorme bodega en la que se
guardan experiencias que tuvieron lugar incluso en la niñez y que no son fáciles de
recordar. Se trata de impresiones que albergamos en forma de impulsos,
pensamientos incontrolados y recuerdos reprimidos, tanto activos como impulsivos.
Están ahí pero no emergen a la parte consciente de inmediato. ¿La razón? La mente
es como una inmensa grabadora. Registra todo lo que alguien ve, hace y
experimenta. Aunque pareciera estar detenida, contiene todo un cúmulo de
información que aflora cuando menos lo esperamos.

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El Capellán Como Consejero 43

El Señor Jesucristo, aunque no habló específicamente del consciente o el


inconsciente, dejó sentada una verdad que debemos recordar al abordar este tema.
Él dijo: "De la abundancia del corazón habla la boca. El que es bueno, de la
bondad que atesora en el corazón saca el bien, pero el que es malo, de su
maldad saca el mal"(Mateo 12:34b, 35. Nueva Versión Internacional).
Es evidente que hay un buen número de emociones, sentimientos y pasiones en
apariencia dormidas en cada quién y sin que haya tomado conciencia de su
existencia, pero que ejercen una enorme influencia sobre su conducta.
Es fundamental sanar recuerdos
Con frecuencia el Consejero Pastoral se enfrenta casos sin aparente explicación, en
los que alguien reacciona de manera inexplicable. Solo cuando se profundiza en el
asunto nos damos cuenta que sus actuaciones son producto de la influencia que
recibió en la niñez e incluso, antes de nacer. Las experiencias quedaron grabadas en
su ser y emergen. Por esa razón no puede definir conscientemente por qué razón
obra así.
También hay conflictos dentro del hombre que surgen en medio de la batalla que libra
entre sus deseos y la disciplina que le imponen su religión, su cultura y la sociedad
en la que se desenvuelve.
Ante esta situación puede huir de la realidad o enfrentarla. Quien decide no enfrentar
lo que ocurre consigo mismo acude a mecanismos de defensa que le permiten
resolver superficialmente el conflicto. Puede ser negando, falsificando o tergiversando
la verdad de lo que le ocurre.
Mecanismos de defensa
Sin duda se pregunta, ¿Cuáles son los mecanismos de defensa que operan en el
hombre?. Vamos a describirlos brevemente:
Represión: Mecanismo que se manifiesta olvidando aquello que nos desagrada. La
represión, de manera inconsciente, es acogida por el individuo para protegerse. Se
guarda de los recuerdos que le provocan dolor. En la mayoría de las ocasiones
la represión está asociada a evitar una acción que generaría un sentimiento de culpa
o ansiedad, como por ejemplo, agredir a alguien así nos esté causando daño.
Desde esta perspectiva, la represión es un mecanismo natural de defensa que si
bien es cierto es utilizada por quienes desean huir de la realidad, libran a una persona
de infinidad de recuerdos que tornarían infeliz su existencia.
Proyección: Es el mecanismo al que acuden quienes se sienten incómodos por algún
defecto moral o cometer alguna falta, y alivian su sentido de culpa atribuyendo su mal
a otra persona.
Quien se siente culpable experimenta alivio identificando en otros su propia debilidad,
así su señalamiento no tenga asidero. Así por ejemplo quien está acostumbrando a
engañar asume que son los demás quienes engañan. También quien enfrenta algún
grado de infelicidad considera que los demás también son infelices.
El mayor problema estriba en que es sumamente complejo ayudar a alguien que no
es consciente de su propia realidad. Generalmente ocurre con quienes evaden su
responsabilidad.
Substitución: Este mecanismo ocurre cuando la persona que enfrenta un problema
con algo o alguien no tiene el valor o quizá la oportunidad de descargar su enojo

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El Capellán Como Consejero 44

contra la situación que despierta su malestar o tal vez la persona, y proyecta su


contrariedad contra una tercera persona. Transferir sus emociones no hace más que
provocar dolor a inocentes. Es así como el esposo que ha sido tratado mal por parte
de su jefe, llega a casa y se desquita con la esposa o quizá con los hijos.
Sublimación: Este mecanismo de defensa se refleja en quienes enfrentan instintos
e impulsos muy fuertes que no siempre pueden expresar. Acuden en cambio a liberar
esa energía en otras actividades. De esa manera se sienten satisfechos.
Racionalización: Es el mecanismo a través del cual quien comete un error alude a
razones que justifican su obrar. Bien sea por sus acciones negativas o por la
incapacidad de hacer algo. Todos los seres racionalizan sus actos, encontrando
excusas a favor para eludir la culpa.
Quien se amparan en la racionalización tornan más tolerables las frustraciones de la
vida. Pese a ello, se les impide asumir la realidad. Y es apenas natural que, cuando
no se asume la realidad, no se dan pasos concretos orientados a resolver la situación.
Fantasía: Este mecanismo de defensa es el preferido de quienes desean escapar a
sus frustraciones y limitaciones, imaginando que son alguien diferente que sí puede
alcanzar desarrollo en diferentes áreas. La fantasía no se puede negar alivia las
frustraciones, pero aíslan de la realidad y en este sentido sí son perjudiciales porque
llevan al individuo a vivir en un mundo de ensueño.
Regresión: Cuando niños no teníamos mayor responsabilidad y eran los adultos
quienes entraban a resolver nuestros problemas. Así, quien acude a este mecanismo
de defensa, lo que hace es asumir una posición infantil para tratar de eludir la
situación.
Sus reacciones son ridículas y se manifiestan con gritos o reacciones de mal humor
ante lo que le desagrada. Ocurre generalmente con personas de edad avanzada.
Compensación: Es un mecanismo de defensa al que acuden quienes compensan
sus limitaciones físicas, sociales o intelectuales desarrollando su capacidad positiva.
Es así como aquellos que no tienen un nivel de desenvolvimiento intelectual
destacado, vuelcan sus esfuerzos a sobresalir en disciplinas como el arte o tal vez
el deporte. Generalmente lo logran.
Identificación: Este mecanismo de defensa opera en quienes quieren replicar en su
vida las características de otra persona. Si considera que alguien es exitoso en su
desenvolvimiento, tratará de asumir elementos de su personalidad. El problema
radica en quienes, pese al paso de los años, jamás logran identificarse consigo
mismos y andan imitando a todos aquellos que admiran o que
despiertan respeto o autoridad en la sociedad, lugar de trabajo o iglesia.
Una tarea final
La tarea ahora es que usted como Consejero estudie detenidamente cada uno de
estos mecanismos de defensa, utilizado en muchos casos para escapar de la
realidad, y aprender a identificarlos en quienes vienen en procura de orientación. Sólo
de esta manera podremos avanzar en el proceso de sanidad interior que ocuparán
nuestros próximos capítulos.

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El Capellán Como Consejero 45

CAPITULO 10
CLASIFICACIÓN DE LA CONSEJERÍA

Clasificación de la Consejería
Cuando hemos avanzado en el conocimiento del ser humano aunque, tal como lo
explican las Escrituras quien nos conoce tal como somos es Dios (Salmo 139:2, 4),
pasamos a una nueva fase en el proceso de preparación: la clasificación de la
Consejería Pastoral.
Esta clasificación nos indica cuáles son las diferentes opciones por las que podemos
inclinarnos, de acuerdo con el caso específico que estemos tratando. ¿Cuáles son
esas clases de Consejería disponibles?
Orientación espiritual
La esencia de la Consejería Pastoral es brindar una orientación espiritual. No
podemos desconocer que, si bien en nuestros procedimientos pueden existir
elementos que tocan las fronteras de la psico-terapia, nuestro principal cimiento es el
Señor Jesucristo y la orientación que brindamos se encuentra respaldada en las
Escrituras.
Por ese motivo cuando alguien viene en procura de ayuda, debemos aterrizarlo hacia
cuál será nuestro direccionamiento: espiritual. Cuando sentamos bases dejando clara
nuestra inclinación, se ahorra mucho camino porque hay quienes vienen pidiendo
consejo pero no tienen el propósito de reconocer que en algunas de sus actitudes se
encierra el pecado y que el mismo debe ser corregido, conforme lo espera Dios de
nosotros.

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El Capellán Como Consejero 46

Aconsejando en un ambiente informal


Generalmente para ofrecer aconsejamiento acudimos a la oficina o quizá, el templo.
No está mal. Sin embargo, es recomendable que la conversación -en lo posible “la
sostengamos en un ambiente informal que bien podría ser en un parque, una cafetería
cercana o quizá mientras se toma un helado. ¿Se pueden tomar allí notas? Por
supuesto.
¿Qué ventajas ofrece un ambiente informal? Fundamentalmente que se rompe el
hielo que en muy buena parte de los casos lleva a que las personas se sientan
intimidadas de hablar, porque están en un ambiente eclesial o en la frialdad de cuatro
paredes.
¿Qué hay si el Consejero no tiene facilidad de prestar sus servicios en un ambiente
informal? Puede hacerlo, por supuesto, en su lugar de trabajo, pero siempre
ofreciendo al aconsejado interés en sus palabras, un tono amistoso, una sonrisa
amplia y el grado de confianza para que entienda que está hablando con un amigo.
Brindando apoyo
Quien está frente a nosotros, en procura de una orientación con fundamento en las
Escrituras, es alguien que necesita apoyo. No que hagamos caer el mundo en contra
suya, haciéndole sentir culpable, sino por el contrario, que le mostremos el camino a
seguir para su restablecimiento personal y espiritual.
A este género de Consejería Pastoral pareciera referirse el apóstol Pablo cuando
escribió: "Jesucristo murió por nosotros, para que, ya sea sigamos despiertos o
que nos durmamos con el sueño de la muerte vivamos juntamente con él. Por
eso, anímense y fortalézcanse unos a otros, tal como yo lo estoy haciendo"(1
Tesalonicenses 5:10, 11. Versión Popular).
Otro autor sagrado recomendó: "...anímense unos a otros cada día, mientras dura
ese "hoy" de que habla la Escritura, para que ninguno de ustedes sea engañado
por el pecado y su corazón se vuelva rebelde"(Hebreos 3.13. Versión Popular).
Sobre esta base, en los momentos de crisis de alguien que pide ayuda,
nuestra función es brindarle apoyo. Puede constituir una de las primeras fases del
aconsejamiento con el propósito de que encuentre sosiego y manifieste apertura para
la búsqueda de soluciones, con el poder de Dios.
Confrontando al aconsejado con la realidad
Un dicho popular en Latinoamérica y que grafica lo que deseamos ilustrar, se refiere
a que adoptar la posición del avestruz que esconde la cabeza en la arena, no resuelve
los problemas; por el contrario, es confrontándolos como encontramos las soluciones.
En la Consejería Pastoral esta fase es esencia. Pongo un ejemplo. Llegó a la oficina
alguien que argumentaba, toda su familia era un problema. Tenía choques con la
esposa y cada uno de sus cuatro hijos. Una evaluación del caso demostró que era
aquel hermano en la fe y no sus allegados, quien representaba el problema. El paso
a seguir fue confrontarlo con la realidad de cara a proseguir con la alternativa para
resolver la situación.
¿Recuerda el incidente de Jesús y la mujer samaritana que relata el capítulo cuatro
del evangelio de Juan? Ayudarle a encontrar el camino correcto implicó que el
Maestro la condujera a reconocer su situación: "Jesús le dijo: --Ve a llamar a tu
marido y vuelve acá. La mujer le contestó: --No tengo marido. Jesús le dijo: --
Bien dices que no tienes marido porque has tenido cinco maridos, y el que

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El Capellán Como Consejero 47

ahora tienes no es tu marido. Es cierto lo que has dicho. Al oír esto, la mujer le
dijo: --Señor, ya veo que eres un profeta."(Juan 4:16-19. Versión Popular).
¿Por qué la necesidad de confrontar a alguien? Por quizá el último en percatarse de
sus errores, es quien incurre en ellos como lo anota la Biblia: "¿Quién se da cuenta
de sus propios errores?!Perdona, Señor, mis faltas ocultas!"(Salmo 19:12.
Versión Popular).
Nuestra labor se encamina entonces a que, si se trata de un pecado, el aconsejado
afronte la situación en la que ha incurrido, la confiese a dios y, por último, cambie de
actitudes.
Hasta tanto se admira el yerro, no se podrá avanzar en el proceso de cambio y
crecimiento personal y espiritual.
Ahora, usted como Consejero no debe presionar la decisión de quien tiene enfrente;
su función es orientar y señalar el camino, no impulsar a alguien para que obre de tal
o cual manera. Igualmente debe estar preparado para que se produzca una reacción
de enojo o de resistencia a su consejo; no obstante, debe proseguir con prudencia
porque su labor es mostrar la senda.
Ofreciendo una alternativa a través de la educación
En cierta ocasión y ante el interrogante de decenas de personas que reconocieron
delante de Pedro sus errores y pecados, él les orientó sobre qué camino tomar: "Por
eso, vuélvanse ustedes a Dios y conviértanse, para que él les borre sus pecados
sus pecados, y el Señor les mande tiempos de alivio, enviándoles a Jesús, a
quien desde el principio había escogido como Mesías para ustedes"(Hechos
3:19, 20. Versión Popular).
Nuestra función en la Consejería Pastoral está orientada a educar a quien consulta.
Es probable que tal persona esté acudiendo a muchas actitudes, aprendidas en la
mayor parte de los casos, que resultan ineficaces. Al educarle, lo que hacemos es
llevarle a tomar conciencia de que sus acciones y reacciones están desencadenando
problemas.
En esencia es una tarea de re-aprendizaje. ¿De qué se trata? Fundamentalmente de
que, aquellos que piden una orientación, aprendan nuevas formas de pensar y de
actuar, conforme lo enseñan las Escrituras, con el propósito de modelar sanamente
su comportamiento. No se trata de alienar mentalmente sino de llevar a la senda
apropiada. Y tal tarea comienza cambiando nuestra forma de pensar, como lo
recomienda el apóstol Pablo: "... piensen en todo lo verdadero, en todo lo que es
digno de respeto, en todo lo recto, en todo lo puro, en todo lo agradable, en
todo lo que tiene buena fama. Piensen en toda clase de virtudes, en todo lo que
merece alabanza"(Filipenses 4:8. Versión Popular).
Si los pensamientos que albergamos en nuestro ser son sanos, nuestra conducta
igualmente será sana.
La terapia de grupo
Cerramos las opciones de aconsejamiento pastoral con las terapias de grupo. Son
apropiadas para personas inmersas en la farmacodependencia, matrimonios en crisis
o grupos de jóvenes.
El mejor ejemplo de su eficacia lo ofrecen los resultados que arroja para los
Alcohólicos Anónimos. Por años han utilizado este método y ha demostrado validez.

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El Capellán Como Consejero 48

Usted como Consejero no está llamado a encasillarse con un solo método. Utilice el
que considere ajustado a las circunstancias.

CAPITULO 11
HACIA LA SANIDAD INTERIOR

Hacia la Sanidad Interior


El apóstol Pablo escribió en el primer siglo de nuestra era a los cristianos de
Tesalónica: "Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro
ser, espíritu, alma y cuerpo, sean guardados irreprensibles para la venida de
nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también lo hará"(1
Tesalonicenses 5:23, 24).
Cuando leemos cuidadosamente el texto encontramos que el propósito eterno de
Dios ha sido el que mantengamos equilibrio en nuestro ser. Cuando haya alguna
descompensación, Dios mismo será nuestro ayudador para subsanarla. Sobre esta
base entendemos que la Sanidad Interior es uno de los maravillosos planes que Él
tiene para nosotros. Conoce nuestros sufrimientos, expectativas y temores.
¿En qué áreas se produce la Sanidad Interior?
Cuando alguien por factores externos e incluso generacionales, evidencia algún
grado de desequilibrio, es necesario que experimente en su vida la Sanidad Interior
en la cual Jesucristo, como nuestro Señor y guiador, juega un papel fundamental. La
sanidad se opera en tres áreas:
1.- Área Sicológica.

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El Capellán Como Consejero 49

2.- Área Espiritual


3.- Área Física
La sumatoria de estas tres áreas constituyen el ser en su integralidad que es como lo
describe el apóstol Pablo: espíritu, alma (gr. Sique) y cuerpo.
Área Psicológica
Aunque la Psicología ha hecho avances de significación en el tratamiento de alguien
que enfrenta algún grado de afección en su Siquis, solamente Jesucristo puede obrar
una sanidad plena e integral.
Jesucristo dijo: "Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os
haré descansar"(Mateo 11:28). Con este símil estaba explicando que temores,
delirios, inquietudes y traumas, entre otros, debemos entregárselos a Él para que
ministre la sanidad en nuestro ser.
Los sicólogos ayudan hasta cierto punto, pero no pueden obrar plenamente hasta en
la parte más íntima de una persona. Cristo sí, porque Él mismo estuvo desde antes
de que todo existiera y fue partícipe de nuestra creación. Él es quien puede sanarnos
realmente.
Área Espiritual
El Señor Jesús dijo: "El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha
ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los
quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos y vista a los
ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del
Señor. Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros"(Lucas 4:18-21).
Estas palabras son sumamente reveladoras. Nos muestran al amado Hijo de Dios en
su propósito divino de liberarnos de toda atadura, entre ellas las de carácter espiritual.
El proceso comienza cuando reconocemos, comprendemos y asumidos el perdón
que Él logró en la cruz de todos nuestros pecados. Todo lo que hicimos en el pasado
queda absolutamente borrado. Delante nuestro se abren las páginas en blanco de
una nueva vida.
Si Dios nos perdonó por el sacrificio redentor de Jesús, ¿por qué seguir
atormentándonos por el ayer? No tiene sentido.
Asumir que Él ya ganó el perdón (gr. Soso que significa perdón, salvación) para
nosotros, nos libera del sentimiento de culpa que arrastran decenas de personas en
todo el mundo.
Área Física
Cuando leemos los evangelios hallamos que lo primero que hacía el Señor Jesús era
sanar a las personas. Una vez se producía su sanidad física o emocional, venía la
conversión. ¿Extraño? Es posible que sí, desde nuestra lógica pero no desde la
perspectiva de Dios. Para él un ser humano era importante en su totalidad, no sólo
en un Área específica.
Dios entonces planeó desde la eternidad nuestra sanidad física, espiritual y
sicológica. Él nos acompaña en el proceso. Su obrar es perfecto y no dejará nada a
medio camino.
Es probable que a estas alturas del Capítulo se pregunte, ¿cuál es la diferencia entre
la asistencia que se brinda con principios sicológicos y la ayuda a través de la

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El Capellán Como Consejero 50

Consejería Pastoral? En esencia median dos aspectos diversos. El primero, que la


orientación se fundamenta en pautas que traza la Biblia, y el segundo, que se atiende
las personas poniendo particular énfasis en la oración. ¿Para qué orar? Para que se
abran las puertas al trato del Señor Jesús con quien busca ser sano en su mundo
interior.
¿Por qué se producen las heridas en el alma?
Una respuesta directa podría estar encaminada a clarificar que es producto de las
necesidades humanas fundamentales que no se lograron satisfacer desde la propia
niñez. Es en la infancia cuando se produce la consolidación progresiva de un ser
humano y muchos traumas tienen origen en esa etapa del crecimiento.
A continuación, describimos algunas de las necesidades fundamentales:
Protección. Todo infante tiene la necesidad de experimentar la seguridad que se
deriva de padres que protegen, abrigan, cubren y se convierten en una especie de
muro entre el niño y el mundo alrededor. Ahora bien, es necesario tener en cuenta
que protección no puede confundirse con sobreprotección, que es el otro extremo,
fruto de padres que no permiten que el niño asuma sus propios mecanismos de
defensa y asimilación de lo que ocurren en su entorno.
Elogio. Un niño a quien se le reconocen sus pequeños logros, será en un futuro
alguien que reconozca los logros de los demás. Al pequeño le enriquece el
reconocimiento a sus ejecutorias, por insignificantes que parezcan.
Perdón. Cuando a un infante se le perdona “aunque se le haga notar los errores que
cometió “será en el futuro alguien dispuesto al perdón, comprensivo y tolerante. Nadie
perdona más que aquél que ha sido perdonado. En esta área se presentan muchas
dificultades y sinnúmero de personas arrastran por años un complejo de culpa
producto de que antes que ayuda al incurrir en cualquier falla, se les cuestionó e hizo
sentir que no tenían perdón alguno.
Amor. Este elemento ocupa un lugar preponderante. El primer contacto del niño con
el amor se produce a través de sus padres. Ellos deben manifestarlo de tal manera
que sus hijos aprendan a sentirlo. Quien recibe amor, puede dar amor; nadie que no
ha sido amado puede tener un corazón amoroso, a menos por supuesto que haya
permitido que el Señor Jesucristo entre en su corazón como Salvador personal.
Hay otras dos necesidades que enumeraremos también: el abrigo y la confianza.
¿Qué ocurre cuando en un ser no se satisfacen estos factores? Se generan las
condiciones para dos complejos que es de cuidado.
1.- Complejo de Inferioridad.
2.- Complejo de Superioridad.
Alguien con estos complejos tendrá marcadas tendencias a aislarse de los demás o
tal vez, buscar llamar la atención; ser susceptibles, evidenciar una actitud posesiva;
ser perfeccionistas, inclinarse a criticar todo cuanto hacen los demás o a encontrar
supuestos errores en sus semejantes que son justamente los defectos de
comportamiento que él mismo arrastra.
El Consejero Pastoral debe tener sumo cuidado en las entrevistas que sostiene con
quien viene en procura de orientación, con el fin de ir identificando el perfil y los
aspectos a tratar con ayuda de Dios y los principios que hallamos en las Escrituras.

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El Capellán Como Consejero 51

CAPITULO 12
HERIDAS DEL ALMA, SIN SANAR

Heridas del alma que aún no han sanado, ¿qué producen?


Las heridas de nuestra alma y corazón, que todavía no sanan, nos impiden crecer en
los planos personal y espiritual.
Sinnúmero de personas goza de capacitación académica e incluso ministerial; pese
a ello permanecen estancadas. No dan un paso ni adelante ni atrás. ¿La razón?
Dentro guardan conflictos sin resolver, que marcaron sus existencias y que se
constituyen en obstáculos enormes para dar pasos sólidos hacia su desarrollo.
¿Cuáles son algunas de esas heridas?
Entre las heridas que estudiaremos figuran:
La auto aceptación
¿Ha meditado en el impedimento que representa para hombres y mujeres el hecho
de no aceptarse tal como son? Hay quienes se miran al espejo e inmediatamente se
sobresaltan e incluso rechazan porque no comparten el que tengan una nariz de tal o
cual forma, que tengan unos kilos de más, que en el rostro muestren presencia de
acné, porque son bajitos o tal vez muy altos.
Hay algo dentro que no les gusta y por años arrastran esa inconformidad hasta tal
punto que se rechazan a sí mismo y mentalmente, cuando analizan sus actividades,
se culpan porque "no sirvo para nada", "con este cuerpo, ¿qué más podría lograr?"
¿Y buen número de apreciaciones erradas que tomaría mucho tiempo y espacio
enumerar?
Una actitud crítica y rechazo
Con frecuencia muchos infantes son el blanco de las críticas de sus padres. Por
alguna circunstancia, hay algo en los chicos que no satisface plenamente las
expectativas de sus progenitores y lo expresan sin tener en cuenta que cada palabra
encierra un poderoso mensaje se guarda en el inconsciente de cada menor.

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El Capellán Como Consejero 52

También encontramos el caso de madres embarazadas que rechazan el ser que


llevan dentro y manifiestan rabia, antes que amor a la pequeña vida que se está
gestando.
Una vez avanzan en su proceso de crecimiento, comienzan a aflorar las
consecuencias de la actitud crítica y el rechazo del que fueron víctimas. Sus
reacciones hacia sus semejantes reflejan todo lo que guardan en su existencia, que
fue grabado con letras indelebles por los gestos y palabras de sus padres.
Inseguridad
Cuando un menor, adolescente o joven no encuentra seguridad en sus padres,
desarrolla en su ser un estado de inseguridad que le impide avanzar con pasos firmes
en cualquier proyecto o empresa. Las relaciones sentimentales e interpersonales se
ven afectadas.
Por el contrario, quienes se edifican en un ambiente seguro y gozan de la aceptación
de sus progenitores, desarrollan en su vida tal seguridad y pueden brindar a su
semejante aceptación, aprobación y comprensión.
Carencia de auto perdón
Dentro de las heridas del alma que persisten y que se convierten en obstáculos, ocupa
un sitial importante el sentimiento de culpa y falta de perdón que cargan a sus
espaldas quienes obraron de alguna manera en el pasado y reconocen que no estuvo
bien.
Un ejemplo es la mujer que cometió un aborto. Con el paso de los años el sentimiento
de culpa se torna más pesado y se rechaza por considerar que "no debí obrar así".
No se perdonan a sí mismos y, por tanto, así se les explique que Dios ya les perdonó
cuando se arrepintieron, no aceptan esta realidad.
Sentimientos de odio y resentimiento
Cuando la persona toma conciencia del daño que le causaron desde la niñez, tiende
a desarrollar en su corazón el resentimiento y odio hacia sus padres, familiares,
personas cercanas y “en las etapas posteriores “compañeros de trabajo o aquellos
con quienes en hechos aislados tuvo una relación sentimental.
¿Cómo avanzar en el proceso de Sanidad Interior?
El primer paso sin duda, es reconocer que muchos de nuestros pensamientos y
actitudes no están bien, y son el fruto de hechos traumáticos que nos acompañan
desde la niñez, adolescencia, etapa joven o la adultez. Admitir que hay un
desequilibrio es el mayor reto.
El segundo reviste igualmente mucha importancia. Consiste en elaborar una lista con
haciendo recuento de las escenas, palabras e incidentes que marcaron nuestra vida.
Allí cabe incluir también los aspectos que no nos gustan de nosotros mismos.
Un tercer paso es aceptar que nuestro Padre es un Dios de perdón, el cual se hizo
realidad en la obra sacrificial del Señor Jesús en la cruz. Allí nos perdonó todas las
culpas.
Gracias a esa misericordia inmerecida, es necesario pedirle a Aquél que todo lo puede
que nos ayude a comprender, aceptar y embargarnos de su amor ilimitado. Sólo así,
cuando abrimos el corazón a su mover poderoso, podremos perdonar también a otros.

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El Capellán Como Consejero 53

Recordemos que si bien es cierto no podemos viajar en el tiempo hacia los instantes
en que ocurrieron hechos traumáticos en nuestra vida, con el propósito de resolver
los conflictos que se generaron, sí podemos entregar todos esos sentimientos y
emociones -todavía sin sanar “en manos del Señor Jesucristo para quien no hay
tiempo porque Él es eterno. Cuando lo hacemos, es posible que haya Sanidad
Interior.
Una forma práctica es llevar todo el odio, resentimiento, temor, celos, inseguridad y
otras heridas, en oración al amado Hijo de Dios. Siéntalo allí, a su lado, de qué manera
toma en sus manos todas sus frustraciones y dolor.
No olvide que Él dijo: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y
yo os haré descansar."(Mateo 11:28)
Nuestro amado Salvador espera que usted le entrega todo cuanto ha guardado en su
corazón. Una vez lo deposite todo en Sus manos, pídale allí en oración que comience
a sanar todo su ser. Él lo hará, sin duda, porque nos ama y quiere lo mejor para
nosotros ya que dijo: "...yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan
en abundancia."(Juan 10:10 b.)
Cristo Jesús llevó nuestros pecados, pero también nuestras enfermedades y traumas
hasta la cruz. Y allí nos hizo libres. Ese es un principio que debemos grabar en el
corazón de quienes vienen en busca de orientación y Consejería. Y, por supuesto,
ayudarles en su proceso de sanidad...

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El Capellán Como Consejero 54

CAPITULO 13
OBSTACULOS PARA LA SANIDAD INTERIOR

Obstáculos para la Sanidad Interior


El proceso de Sanidad Interior -que personalmente considero el más eficaz sin que,
por supuesto, tenga nada en contra de la sicología como disciplina psicoterapéutica",
puede enfrentar algunos obstáculos que es necesario, de un lado identificar, y de otro,
corregir.
Los impedimentos están representados en la imagen errada que pudiéramos tener de
Dios como autoridad suprema, temor a reconocer que tenemos un problema, echar
la culpa a los demás por los desequilibrios emocionales que experimentamos, e
incluso, la ansiedad que despierta hacer un examen interior para descubrir qué hay
guardado desde nuestra niñez, adolescencia y período juvenil, que está afectando
nuestro presente.
1.- Una imagen errada de Dios
Cuando niños quizá tuvimos un padre intolerante, carente de amor y de ternura,
despiadado y que todo error lo relacionaba con un fuerte castigo y, además, que no
escuchaba cuando queríamos hablarle.
Es el primer contacto que tenemos con una figura paterna y de autoridad, que en
la juventud e incluso edad adulta, homologamos con Dios.

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El Capellán Como Consejero 55

Es probable que consideremos que Él es castigador, que no podemos llegar a su


santa presencia, que está pendiente de pillarnos en una falla para traernos dolor, que
no nos ama y además, no comprende ni los problemas ni nuestras expectativas.
Esa es la asociación de ideas que hacen millares de personas en todo el mundo. Para
ellos Dios es muy lejano.
Si esa es la situación de la persona a quien usted aconseja, sin duda el proceso de
Sanidad Interior se encontrará boicoteado y es fundamental que le guiemos para que
cambie su imagen del Padre.
La tarea que le asiste como Consejero es tomar el tiempo suficiente, acompañado de
textos bíblicos, para mostrarle las características amorosas del Dios en el que hemos
creído, quien es precisamente el Sanador del ser en su totalidad.
2.- Temor a decir la verdad
Una mujer había practicado el aborto. Se deshizo de su criatura en gestación a los
cuatro meses.
¿Sabe qué impedía el que avanzáramos en el proceso de Sanidad Interior? El temor
de esta joven a decir la verdad. Creía que su pecado era tan terrible, que sin duda yo
jamás habría oído algo así. La concepción que tenía la llevaba, además, a tratar -por
supuesto, algo imposible “de Dios. "No puedo decírselo a Él porque me castigaría",
repetía una y otra vez.
Igual ha ocurrido, por ejemplo, con un ejecutivo de una agencia de seguros, casado
y con dos hijos, que tenía un enorme temor de confesar que era homosexual.
Carlos José, otra persona a quien brindamos apoyo a través de la Consejería
Pastoral, se negaba a contar que “tres años atrás y mientras ejercía como sicario
“había dado muerte a dos personas.
Estas personas inconscientemente levantaban muros que impedían dar pasos sólidos
hacia la Sanidad Interior.
¿Qué paso se siguió? Darle confianza a cada uno de ellos para que comprendiera
que, quien perdona los pecados y nos ayuda sobrenaturalmente a sanar las heridas
del alma, es el Señor Jesucristo.
Él es nuestro amigo, quiere ayudarnos y nos guía en el camino para ser libres.
3.- ¿Quién fue el culpable?
Un tercer obstáculo está representado en el temor de admitir que quizá fueron sus
hermanos, padres, familiares cercanos, vecinos o compañeros de estudio o de
trabajo, quienes provocaron -en muchos casos sin proponérselo--, una situación
traumática que golpea todavía sus vidas.
Reconocer que nos hicieron daños no es culpar. Es, por el contrario, mirar dentro de
nuestro ser en procura de encontrar dónde está el asunto que nos causa dolor para
proceder a arrojarlo de nuestra alma para alcanzar la libertad que el Señor Jesucristo
quiere para nosotros.
Temor a lo desconocido
Cuando estamos brindando orientación a través de la Consejería Pastoral y al
conocer que como cristianos pediremos al Señor Jesús que nos ayude en el proceso
de Sanidad Interior, es probable que nos pregunte: "¿Qué puede ocurrirme?".

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El Capellán Como Consejero 56

Es algo apenas previsible. Todos los seres humanos, en mayor o menor medida,
enfrentamos el temor a lo desconocido.
A su manera, creen que tienen el control de todo, aunque por supuesto, están
equivocados.
Esta es la razón por la que haya quienes, en medio de sus crisis o situación
traumática, sientan relativa comodidad. Simplemente ya se acostumbraron al
sufrimiento y prefieren seguir sujetos a él, que abrir las puertas al mover de Cristo en
su corazón. La realidad es que temen encontrarse con "sorpresas" al auscultar su ser
interior.
Una vez descubrimos que el aconsejado está atravesando por una situación así, es
necesario con paciencia, comprensión y seguridad, despejar todas sus inquietudes.
En particular enfatizar en el hecho de que sólo un auto examen “con ayuda de Dios
“permitirá dejar atrás el sufrimiento producto de situaciones traumáticas del pasado,
y ser libres.
Recuerde que generalmente todo ser humano es producto de una cadena de sucesos
que marcaron su existencia. Y a menos que se produzca la Sanidad Interior, la cadena
proseguirá y golpeará a nuestros hijos, nietos y toda la generación que se desprenda
de nosotros...
En su condición de Consejero cristiano, el reto que tiene es enorme, pero debe
asumirlo. Aquél a quien brinda acompañamiento debe dejar de lado los temores,
encontrar seguridad y abrir su corazón a avanzar en los siguientes pasos...

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El Capellán Como Consejero 57

CAPITULO 14
CERRANDO LAS PUERTAS AL OCULTISMO

Cerrando las puertas abiertas al ocultismo


A Nelly la atendieron todos los médicos imaginables, desde facultativos de atención
general hasta especialistas de la más alta categoría. Ella aducía que algunos temores
o incertidumbre generaban en su cuerpo brotes alérgicos.
La remitieron a un sicólogo, luego a otro y otro más. Nada mejoraba. Un siquiatra
descartó que tuviera problemas cerebrales. Su cuerpo evidenciaba enrojecimiento y
posteriormente amoratamiento.
Finalmente, y presa de la angustia, acudió a la iglesia. Un análisis preliminar llevó a
descartar que experimentara hechos traumáticos profundos, provenientes de la niñez
y etapa de juventud.
En medio de las continuas conversaciones, afloró algo a lo que temía enfrentar: había
abierto puertas al ocultismo. Le habían practicado conjuros, tenía espíritus guía y,
además, concertó con un ex marido, un pacto de sangre. "No lo mencioné antes
porque supuse que no tendría mayor importancia", argumentó.
Como ella, muchas personas han tenido estrecha relación con el ocultismo. Han
practicado algún grado de hechicería. Incluso, incurrir en la lectura asidua del Tarot o
el horóscopo, conducen a la contaminación espiritual. En la Biblia estas prácticas
fueron abiertamente condenadas (Deuteronomio 18:10-12).
Una vez un ente demoníaco anida en la persona, busca generar daño. De ahí que en
muchos casos se produzcan reacciones sicosomáticas.

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El Capellán Como Consejero 58

Una mala utilización de las capacidades


Todo ser humano tiene la capacidad de comunicarse con el mundo sobrenatural. Y
para nadie es desconocido que existen dos mundos: el de la luz, en donde gobierna
Dios (Juan 8:12), y el de las tinieblas, en donde gobierna Satanás (Efesios 6:12).
Ahora bien, cuando se abren las puertas al mundo de lo oculto, de las tinieblas, se
cede terreno a los poderes demoníacos.
Es fácil identificar a quien se encuentra en esta situación. No quieren leer la Biblia,
rechazan toda invitación a congregarse en una iglesia y, además, desechan toda
insinuación de que hagan oración.
¿Qué hacer entonces?
Cuando abordamos la Sanidad Interior en quienes han incurrido en el ocultismo,
quedan dos pasos ineludibles:
1.- Renunciar a los compromisos con el mundo de lo oculto.
Para que tal proceso sea eficaz, es necesario que el aconsejado haga una lista de las
ocasiones en las que tuvo alguna práctica ocultista e identificar de qué se trato.
También reviste importancia que indique con qué frecuencia lo hizo. La enumeración
es fundamental en el momento de avanzar en la Sanidad Interior.
2.- Recibir a Cristo y permitirle el pleno gobierno de nuestro ser.
Cuando Jesucristo entra a gobernar nuestro corazón, toda fuerza de lo oculto pierde
terreno.
Alguien que abrió las puertas al mundo demoníaco, generalmente encontrará motivos
para no recibir a Jesucristo y expresará renuencia aduciendo que "cree en el mundo
espiritual", ignorando o quizá ocultando que el mundo espiritual que conoce es el de
la maldad.
Al compartirle la Palabra, el Espíritu Santo abre puertas. No olvide que no es en
nuestras fuerzas sino en las de Dios.
Rompa toda cadena ancestral
En su condición de Consejero Cristiano lleve al aconsejado a renunciar a toda atadura
con el ocultismo, pero también, que en su oración renuncie a toda atadura
generacional, de tal manera que en el nombre de Jesucristo cancele todo pacto que
sus abuelos, bisabuelos o cualquier otro pariente, hayan hecho con el mundo
espiritual de maldad.
Recuerde que el amado Hijo de Dios es quien obra sanidad interior, rompiendo toda
ligadura, y además, quien cura nuestras heridas emocionales.

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El Capellán Como Consejero 59

CAPITULO 15
SEGUIMIENTO AL PROCESO DE SANIDAD

Seguimiento al proceso de Sanidad Interior


Así como el proceso de cambio y crecimiento tanto personal como espiritual es eso,
es decir un proceso que no se concluye en un abrir y cerrar de ojos, también la
Sanidad Interior no debe ni puede circunscribirse a una sola sesión con el Consejero
Pastoral.
No podemos olvidar que Satanás trabaja todos los días las veinticuatro horas, y bien
sea que el aconsejado haya estado inmerso en actividades ocultistas o que su
situación particular obedezca a hechos traumáticos, buscará recordar a la persona
sus errores del pasado y las consecuencias que trajeron, generando condiciones de
desánimo y sensación de fracaso.
El apóstol Pablo reconocía que era necesario perseverar en el camino hacia la
superación en todos los órdenes. Por tal motivo escribió: "No quiero decir que lo
haya conseguido todo, ni que ya sea perfecto; pero sigo adelante con la
esperanza de alcanzarlo, puesto que Cristo Jesús me alcanzó primero.
Hermanos, no digo que yo mismo ya lo haya alcanzado; lo que sí hago es
olvidarme de lo que queda atrás y esforzarme por alcanzar lo que está delante,
para llegar a la meta y ganar el premio celestial que Dios nos llama a recibir por
medio de Cristo Jesús"(Filipenses 3:12-14).
El paulatino avance hacia la Sanidad Interior arroja resultados que, al principio pueden
parecer lentos, pero que, si están sometidos en manos del Señor Jesucristo, serán
eficaces trayendo transformación al individuo.
Los pensamientos, una fortaleza

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El Capellán Como Consejero 60

Los mayores ataques que tiene todo ser humano en proceso de Sanidad Interior son
los pensamientos. Es en la mente donde se pierden o se ganan las batallas. Ese es
el motivo por el cual usted debe insistir al aconsejado sobre la necesidad e
importancia de tener control de ellos, con ayuda de Dios.
El apóstol Pablo hizo una recomendación que cobra particular vigencia con las
personas a las que orientamos. Él escribió: "Todo pensamiento humano lo
sometemos a Cristo, para que lo obedezca a él, y estamos dispuestos a castigar
toda desobediencia, una vez que ustedes obedezcan perfectamente"(2
Corintios 10:5).
Nuestro enemigo espiritual, Satanás, quiere echar por tierra el trabajo de Consejería
sembrando derrota en aquellos a quienes estamos guiando en el proceso. Genera,
además, ideas que le asocian con un pasado traumático.
Al respecto, debemos instruirle en el sentido de que “siendo libre en Cristo “debe
experimentar una transformación radical en su forma de racionalizar las cosas, como
aconseja el apóstol Pablo: "No os conforméis a este siglo, sino transformaos por
medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál
sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta."(Romanos 12:2).
Es importante, entonces, que reemplace esa perspectiva errada de la vida con una
visión renovada, como lo escribe el autor sagrado en su carta a los cristianos de
Filipos: "Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto,
todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si
hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad"(Filipenses 4:8).
Sólo cuando le enseñamos al aconsejado sobre la necesidad de dejar de lado los
pensamientos negativos para dar cabida a aquellos que son positivos, podremos
tener tranquilidad plena porque no será presa fácil de los ataques en procura de
vuelva atrás en su Sanidad Interior.
Características que deben rodear al Consejero
Quien asume su compromiso como Consejero debe estar secundado por cuatro
características de suma importancia que le llevarán a ser más eficaz y oportuno en
su labor:
1.- Atento
Sólo una actitud perspicaz nos permitirá identificar los avances, estancamiento o
retroceso que experimenta el aconsejado.
En muchas ocasiones quien acude en procura de orientación y desea superar, bien
hechos traumáticos o las consecuencias que se derivan de su participación en
actividades ocultistas, niegan que estén enfrentando de nuevo pensamientos
obsesivos o ataques de orden espiritual.
Recuerdo el caso de una persona a quien orientamos en el proceso de Sanidad
Interior. Había hecho pacto de sangre con su ex marido y, cuando por fin se cayó el
velo de sus ojos y pudo apreciar la realidad en su verdadera proporción y se apartó
de él, la asediaba invocando espíritus que le producían escozor en todo el cuerpo.
La liberación como tal, tomó varias horas. Pero en los días siguientes no sólo volvió
a acudir a los espíritus en procura de ayuda, sino que el domingo siguiente, después
del culto y, cuando le pregunté cómo seguía, se limitó a responder: "Muy bien, pastor".
Su madre fue la que contó que, por el contrario, en la noche la despertaban los gritos
aterrorizados de la mujer ya que la asediaban los espíritus de nuevamente.

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El Capellán Como Consejero 61

Estar atento a los cambios en la persona, permitirá identificar en qué aspectos es


necesario hacer mayor énfasis dentro del proceso de Sanidad Interior.
2.- Perseverancia
La Sanidad Interior implica que haya perseverancia. No podemos suspender la
atención de alguien que está siendo aconsejado, simplemente porque nos cansamos
o creemos que ya "se puede defender solo".
Recuerde que la persona, hasta tanto no cumpla el proceso, es como un bebé
indefenso en medio de un centro comercial lleno de personas. Usted debe guiarlo
hasta comprobar que, en efecto y por el poder de Dios, está libre, bien y en
crecimiento tanto personal como espiritual.
3.- Edificación
Corresponde a quien está adelantando la Consejería Pastoral brindar orientación
permanente con fundamentos bíblicos. En esta tarea se incluye llevarle a dejar
pensamientos y actitudes del pasado y llevarle a adoptar nuevos principios y valores,
sobre la base de que Dios ofrece una nueva oportunidad de vida.
4.- Estímulo
Es necesario fortalecer la autoestima en el aconsejado. Por esa razón es importante
llevarle a comprender que ha avanzado en el proceso de Sanidad Interior. Frases
como "Tú puedes superar el pasado y cambiar porque no estás solo, Dios está
contigo", son de gran ayuda.
5.- Revisión permanente de los apuntes
No olvide que el Consejero Pastoral debe estar al tanto del proceso, estancamiento o
retroceso del aconsejado. Una forma eficaz de lograrlo es mediante las anotaciones
en cada sesión. Constituyen su bitácora. Y debe consultarlas con frecuencia.
¿Cuál es el propósito? Recordar qué habló con la persona en la última reunión; citas
bíblicas que utilizó en la orientación; identificar de qué maneja el aconsejado está
aplicando las enseñanzas; reconocer cuáles son los puntos débiles en la Sanidad
Interior, así como las fortalezas.
Los temas bíblicos de aconsejamiento que vaya a utilizar en cada caso, debe tenerlos
claros desde antes de comenzar la sesión.

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El Capellán Como Consejero 62

CAPITULO 16
Capítulo 16ROMPIENDO PACTOS CON EL OCULTISMO

Rompiendo pactos con el ocultismo y los recuerdos traumáticos


Hasta el momento hemos insistido en la importancia de tener un seguimiento
cuidadoso del aconsejado en el proceso de Sanidad Interior. Tampoco conformarnos
con unas pocas sesiones sino persistir hasta llevarlos, en el poder de Jesucristo, a
una libertad plena.
El consejero debe guiarle a cerrar todas las puertas abiertas a Satanás en las
diferentes áreas de su vida. Incluso, en el proceso es probable que hallemos portillos
que no imaginábamos. La persona había guardado silencio por temor o quizá espero
hasta tener un grado de confianza suficiente para compartir todas sus inquietudes.
No es fácil vivir en un mundo sin Cristo
Para quienes caminamos de la mano del Señor Jesucristo, vivir en un mundo caído
donde prevalece el pecado en todos los órdenes, no es fácil. Pese a ello, nuestro
compromiso es vencer por encima de las circunstancias y enseñar al aconsejado a
sobreponerse a los obstáculos que seguramente encontrará a cada paso. Es esencial
que desarrolle confianza en Dios.
En procura de que avance en el proceso es imperativo enseñarle que todo su pasado,
incluyendo pecados y errores que haya cometido en el orden conductual y de
pensamientos, el Señor Jesús lo llevó y dejó en la cruz (Colosenses 2:13-15.

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El Capellán Como Consejero 63

Si toma conciencia de lo maravilloso que ocurrió en su existencia, puede dar un nuevo


paso consistente en la renuncia a todo pacto o juramente que haya hecho con el
ocultismo.
En cierta ocasión junto con dos pastores más ministramos liberación a una joven de
dieciséis años que había hecho pacto con Satanás. El diablo le insistía que tal
pacto no se podía romper. En desarrollo de la ministración comprendió la grandeza
que había ocurrido con su existencia gracias a la muerte sacrificial de Jesucristo y su
resurrección gloriosa. Y ¡rompió todo pacto en el nombre de Jesús! Fue libre.
El amado hijo de Dios dijo: "Así que, si el Hijo los hace libres, ustedes serán
verdaderamente libres."(Juan 8:36. Versión Popular). El apóstol Pablo hizo
además el siguiente comentario: "Ustedes, hermanos, han sido llamados a la
libertad."(Gálatas 5.13. Versión Popular).
Renunciando a los recuerdos
Quien está viviendo el proceso de Sanidad Interior no solamente deben renunciar a
todo pacto con el ocultismo sino, además, a sus recuerdos del pasado.
Aunque parezca insólito, hay quienes se aferran a escenas traumáticas ocurridas en
el pasado. Constituyen su pretexto para vivir amargadas culpando a los demás por
sus tristezas y fracaso.
Por tanto, se le debe confrontar con la realidad. Que tome conciencia de que si
persiste en una actitud así, jamás será libre.
Una sugerencia práctica es que le ayudemos a elaborar un listado de los recuerdos
dolorosos y que, en oración, vaya entregándolos uno a uno al Señor Jesús quien
dijo: "Vengan a mí los que estén cansados y agobiados, que yo los haré
descansar. Acepten la misión que les doy y aprendan de mí que soy paciente y
humilde. Conmigo encontrarán descanso. La misión que les doy es agradable
y la carga fácil de llevar."(Mateo 11:28-30. "Nuevo Testamento: La Palabra de
Dios para todos").
Sin duda alguna el propósito de Dios es la sanidad de nuestra alma y que
permanezcamos en ese estado de equilibrio, inclinados hacia el crecimiento personal
y espiritual. Así lo dejó claro el apóstol Pablo cuando escribió: "Que Dios mismo, el
Dios de paz, los haga a ustedes perfectamente santos, y les conserve todo su
ser, espiritual, alma y cuerpo, sin defecto alguno para la venida de nuestro
Señor Jesucristo. El que los llama es fiel y cumplirá todo esto."(1
Tesalonicenses 5:23, 24).
Es nuestro amado Hacedor quien nos concede la paz que tanto anhela el corazón. Él
es quien hace posible ese proceso. En nuestras fuerzas no podemos lograrlo.
Tampoco por muchas capacidades que tenga usted en su condición de Consejero
Pastoral.
Por supuesto, Satanás, nuestro adversario más aguerrido, buscará que haya
pensamientos acusatorios. De hecho él siempre lo ha hecho, como leemos en
el libro de Apocalipsis: "Entonces oí una voz fuerte en el cielo, que decía: "Ya
llegó la salvación, el poder y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su
Mesías; porque ha sido expulsado el acusador de nuestros hermanos, el que
día y noche los acusaba delante de nuestro Dios."(Apocalipsis 12:10. Versión
Popular).

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El Capellán Como Consejero 64

Sin duda el Creador quiere obrar salvación espiritual, física y sicológica en todas las
personas. Y romper ataduras con el ocultismo y con los recuerdos traumáticos forma
parte de tales pasos que debemos orientar para que siga el aconsejado.

CAPITULO 17
LO QUE NO DEBE HACER UN CONSEJERO

Comenzaremos con las cuestiones que debemos evitar en la consejería. Tómate


tiempo suficiente para meditar en todas y cada una de estas premisas antes de
continuar con la siguiente lección.
1. Jamás rechaces a alguien por su nacionalidad, raza, religión, o estilo de
vida. Cuando alguien busca nuestro consejo está haciendo un esfuerzo
por aceptarnos. Jesús no rechazó a la samaritana, a pesar de los
prejuicios entre judíos y samaritanos.
2. No debes comentar con nadie intimidades de ningún aconsejado. Es una
grave violación de los derechos de la persona que puso su confianza en
ti.

3. Evita aconsejar sobre áreas de tu vida que aún no has dominado. Muchos
de los problemas que traen las personas a la consejería pueden tener una
raíz espiritual, u origen demoníaco. No es lógico intentar ayudar a alguien
en un asunto que domina tu propia vida.
4. Nunca aconsejes sobre lo que desconoces. Es preferible que digas
abiertamente que consultarás el tema, o buscarás la solución. También
puedes dirigir a la persona a alguien con mayor preparación en el área de
que se trate. Aconsejar sin la debida preparación puede ser causa de
mayor daño.
5. No aconsejes sin oír todas las partes involucradas.
6. No hables a todo el mundo de la misma manera. No todas las personas
son iguales ni tienen la misma preparación. Ser sencillo con todos, es
mejor que hablar técnicamente. Procura ser lo suficientemente claro como
para que te entiendan, de lo contrario no estarás ayudando a la persona
que te solicita ayuda.
7. Cuida de no manipular a las personas. Los consejeros tenemos un poder
real sobre las personas a quienes aconsejamos. Usar dicho poder en
beneficio propio es indigno de alguien que sirve a Dios.
8. Tampoco permitas que el aconsejado te manipule. Tú debes dirigir la
entrevista, no él o ella. De lo contrario no podrás ayudarle.
9. Evita continuar una consejería si descubres que la persona se siente
atraída por ti. O tú por ella. Cuando eso ocurre es tiempo de enviar el
caso a otro consejero.

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El Capellán Como Consejero 65

10. A no ser que sea absolutamente necesario, no alargues la entrevista.


Puedes decirle que necesita otras y quedar para más adelante, lo cual le
dará tiempo y oportunidad para meditar sobre lo que hayáis hablado. Una
de las ventajas de limitar el tiempo es que permite a la persona a centrarse
en lo importante. No obstante, debemos evitar dar la sensación de prisas.
11. Procura evitar la dependencia. Mucha gente cuando encuentran un
consejero que le oye y le aporta soluciones, sufren la tentación de
depender del consejero para todo. Esto es algo que no les conviene a
ellos, ni al consejero, tampoco.

12. No le digas lo que tiene que hacer. Deja que tome sus propias decisiones.
Tu trabajo es mostrarle las posibilidades y las consecuencias de cada
decisión. Pero deja que la persona decida por si misma.

13. No te fíes de ti mismo. Confía en Dios, su amor y su poder para ayudar a


las personas. Cualquier cambio de corazón requiere la acción del Espíritu
Santo de Dios. Las técnicas de consejería, sólo son herramientas, sin
Dios, sólo eres un charlatán más.

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El Capellán Como Consejero 66

CAPITULO 18
CONSEJERÍA BÍBLICA

Ahora veremos cómo trata el problema el consejero cristiano. Toma buena nota de
ello.
Nuestra consejería debe ser bíblica.
Dios ha querido que la sanidad y la restauración, que eran parte del ministerio de
Jesús, se realice a través de nosotros, su Cuerpo, la Iglesia. El conocimiento de
esto debe llevarnos a desear estar mejor preparados para ayudar a las personas.
Y estar más dispuestos a realizar sacrificios y aceptar los riesgos que entrañan la
tarea de la consejería.
La consejería desde la perspectiva Bíblica requiere un buen conocimiento de la
Palabra de Dios.
Algunos aconsejan según valores mundanos y aunque mezclan en sus consejos
algunos versículos bíblicos lo hacen tratando de santificar un sistema mundano. No
debemos mezclar lo sagrado con lo pagano.
Quienes aconsejamos dentro de la perspectiva bíblica nos comprometemos a
hacerlo a la manera de Dios. No importa lo que los demás puedan pensar.
Reconocemos la autoridad de la Palabra de Dios.
Si Dios es un Dios bueno y yo estoy seguro de que lo es, entonces su dirección
también es buena. Puede que a quien aconsejamos no le parezca bien lo que le
decimos, pero si es bíblico y esa persona cree en Dios y su Palabra, tendrá una
orientación clara de lo que debe hacer.
Si creemos que Dios nos ama y desea lo mejor para sus hijos, sabremos que la
Biblia es el mejor manual de consejería que podemos usar.
Estoy convencido de que, aunque no existiera la vida eterna, las pautas que
encontramos en la Biblia son necesarias para que las personas vivamos
equilibradamente y encontremos propósito y sentido a nuestras vidas. Lo creo
porque me lo han dado a mí.
Incluso en la consejería a personas no creyentes, el uso de la Palabra de Dios se
ha mostrado como el método más eficaz para conseguir resultado.
Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos
filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas, los tuétanos, y
discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. 13Y no hay cosa creada
que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas

las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar
cuenta. Hebreos 4.12-13.

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El Capellán Como Consejero 67

Cuando como consejeros abrimos la Biblia y le pedimos a la persona que lea algún
pasaje bíblico, los efectos pueden apreciarse casi de inmediato. La Palabra de Dios
penetra hasta lo más profundo del alma y allí hace lo que Dios quiere que haga. No
te prives de usar ésta hermosa herramienta que Dios nos ha otorgado. No hay otra
mejor. No en vano, Dios es el Creador de la mente. ¿Quién mejor que Él para
conocer sus entresijos?
La Palabra inspirada de Dios hace en el alma, algo que yo no debo hacer:
juzgar los motivos y las intenciones del corazón.
Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual
aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los
corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios. 1 corintios 4.5
La Biblia es Palabra. La palabra penetra hasta lo más profundo del ser y allí,
alumbra y aclara, investiga, discierne y saca a luz lo oculto de los corazones. Salmo
119.98-105
Pablo declara que: Las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para
la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. 16Toda la Escritura es inspirada por
Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17a
fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena
obra. (2 Ti. 3:15-17).
Ninguna otra consejería conseguiría jamás estos objetivos.
Uno de los fundamentos más importantes a tener en cuenta en la consejería es
hacia dónde dirigirnos y dirigir a quienes aconsejamos. Muchos consejeros se
pierden en conceptos que ni ellos entienden, y no pueden ayudar a las personas
porque no saben qué hacer con ellas. El consejero cristiano trabaja con ventaja,
pues, sabemos cuál es la voluntad de Dios para la persona a la que aconsejamos.
Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos
conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos
hermanos. 30Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a
éstos también justificó; y a los que justificó, a esto también glorificó. ¿Qué, pues,
diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? Romanos 8.29-
3
Nuestro objetivo en la consejería es conformar a las personas a la imagen de Cristo.
Así pues, teniendo el modelo, sabemos hacia dónde dirigirnos.
Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por
vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda
sabiduría e inteligencia espiritual, 10para que andéis como es digno del Señor,
agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el
conocimiento de Dios; 11fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su
gloria, para toda paciencia y longanimidad; 12con gozo dando gracias al Padre que
nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; 13el cual nos ha
librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, 14en
quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados. Amonestando a
todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda

[Link]
68
El Capellán Como Consejero

sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre. Colosenses


1.9-14, 28
Este es otro pasaje que puede servirnos como base para la consejería. En él
están escritos los objetivos que debemos marcarnos en toda sesión de
consejería.
Por tanto, nuestros consejos deben estar profundamente enraizados en la
Palabra de Dios de la cual podemos surtirnos inagotablemente.
Profundiza tus conocimientos marcando en tu Biblia los pasajes que tengan que
ver con los temas que estudiaremos a continuación.

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Felicitaciones por haber terminado este curso.
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