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Relacion Laboral

Las relaciones laborales son interacciones entre trabajadores y empleadores en el proceso productivo, y pueden ser individuales o colectivas. En Venezuela, el trabajo se considera un derecho humano fundamental, esencial para el desarrollo personal y social, y la reducción del desempleo es clave para combatir la pobreza y mejorar la calidad de vida. El Estado tiene la responsabilidad de garantizar relaciones laborales estables y adecuadas, promoviendo el acceso al empleo y protegiendo los derechos de los trabajadores.

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Relacion Laboral

Las relaciones laborales son interacciones entre trabajadores y empleadores en el proceso productivo, y pueden ser individuales o colectivas. En Venezuela, el trabajo se considera un derecho humano fundamental, esencial para el desarrollo personal y social, y la reducción del desempleo es clave para combatir la pobreza y mejorar la calidad de vida. El Estado tiene la responsabilidad de garantizar relaciones laborales estables y adecuadas, promoviendo el acceso al empleo y protegiendo los derechos de los trabajadores.

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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

MINISTERIO POPULAR DEL PODER PARA LA EDUCACIÓN UNIVERSITARIA


UNIVERSIDAD BOLIVARIANA DE VENEZUELA
PROGRAMA DE FORMACIÓN DE GRADO ESTUDIO JURÍDICO
ALDEA UNIVERSITARIA “FRANCISCO PACO LÓPEZ”
BARINAS, EDO. BARINAS

ERIKA TORRES C.I.V-27.133.661

1. ¿QUÉ ES UNA RELACION LABORAL?

Las relaciones laborales son aquellas que se establecen entre el trabajo y el


capital en el proceso productivo. En esa relación, la persona que aporta el trabajo
se denomina trabajador, en tanto que la que aporta el capital se denomina
empleador, patronal o empresario.

Este término hace referencia al sistema en el que las empresas, los


trabajadores y sus representantes y, directa o indirectamente, la Administración,
interactúan con el fin de establecer las normas básicas que rigen las relaciones de
trabajo.

El término surgió a partir de la revolución industrial, donde se dio lugar a la


creación de los sindicatos como medio de representación de los trabajadores y al
desarrollo de las relaciones laborales colectivas.

Relaciones laborales: individuales y colectivas.

 Individuales: Son las que establece un trabajador aislado directamente con


su empleador o su representante. 
 Colectivas: Son las que establece un sindicato o un grupo de sindicatos
con una empresa u organización patronal, o un grupo de unas u otras.

2. ¿CUAL ES LA RAZÓN PARA CONSIDERAR COMO PROCESO


FUNDAMENTAL PARA VENEZUELA AL HECHO SOCIAL Y DE
TRABAJO?
No cabe duda que la Carta Magna de 1.999 es de neto corte social. Su
preámbulo recoge la búsqueda del bien común, la justicia social, el derecho al
aseguramiento del trabajo y la preservación de los derechos humanos, bajo el
signo de una democracia participativa y protagónica, y un Estado de justicia social.

Para poder garantizar todo lo señalado, es menester el predominio de una


sociedad igualitaria y sin discriminaciones, que defienda y sostenga el desarrollo
de la persona y el respeto a su dignidad.

El desarrollo de la persona sólo se logra, a través del acceso de ella a un


trabajo digno, adecuado y permanente (estable), que le garantice ingresos para
poder sostenerse a sí misma y a su grupo familiar y, además, para existir
plenamente (junto con su grupo familiar) en su entorno, desarrollándose
cabalmente. Es decir, que el trabajador pueda contar con un futuro material.

Esa perspectiva de que los trabajadores puedan tener un futuro material, a


través de un empleo seguro, es lo que permite comprender la importancia de la
relación laboral adecuada y estable. Así, puede establecerse que, después de la
vida, quizás el trabajo es el derecho humano más importante, porque toca el tema
de la subsistencia y, evidentemente la actividad laboral debe desarrollarse en
condiciones de dignidad.

Es interesante traer a colación, lo que ha señalado el informe de la


Organización Internacional del Trabajo, en la 89ª Reunión de junio del año 2001,
sobre lo que ese ente denomina trabajo decente (OIT, 2001):

La mejor expresión de la meta del trabajo decente es la visión que tiene de


él la gente. Se trata de un puesto de trabajo y sus perspectivas futuras, de sus
condiciones de trabajo, del equilibrio entre el trabajo y la vida familiar, de la
posibilidad de enviar a sus hijos a la escuela o retirarlos del trabajo infantil. Se
trata de la igualdad de reconocimiento y de la capacitación de las mujeres para
que puedan tomar decisiones y asumir el control de su vida. Se trata de las
capacidades personales para competir en el mercado, de mantenerse al día con
las nuevas calificaciones tecnológicas y de preservar la salud. Se trata de
desarrollar las calificaciones empresariales y de recibir una parte equitativa de la
riqueza que se ha ayudado a crear y de no ser objeto de discriminación; se trata
de tener una voz en el lugar de trabajo y en la comunidad. En las situaciones más
extremas, se trata de pasar de la subsistencia a la existencia. Para muchos es la
vía fundamental para salir de la pobreza. Para muchos otros, se trata de realizar
las aspiraciones personales en la existencia diaria y de manifestar solidaridad para
con los demás. Y en todas partes, y para todos, el trabajo decente es un medio
para garantizar la dignidad humana...El trabajo decente ofrece, pues, un medio
para combinar el empleo, los derechos, la protección social y el diálogo social en
las estrategias de desarrollo.

Venezuela, en la actualidad y más que en ninguna otra oportunidad, está


comprometida con el desarrollo de sus habitantes y de su sociedad, para obtener
un estado de satisfacción, que le permita prosperidad, dado el gravísimo momento
de pobreza crítica y de desnutrición que azota a la mayor parte de su población,
que vive en miserables ranchos, pese a la inmensa fortuna que ha salido de los
pozos petroleros de este país.

Debe decirse que no es casual que, tanto Venezuela, como los demás
países latinoamericanos, sufren el terrible azote de la pobreza, que golpea a su
clase intermedia, llevándola a niveles extremos nunca antes conocidos, y también
a la clase obrera y a los trabajadores informales. Ello se localiza cuando se
observa la proletarización de los niveles medios, hasta casi la desaparición de la
clase media y también en el éxodo de profesionales universitarios hacia países
avanzados, lo cual representa la dolorosa y grave “fuga de cerebros”, que luego
de grandes esfuerzos para formarlos, resulta sumamente difícil recuperarlo. Y en
los estratos más bajos, los graves números de la pobreza crítica, que lleva a la
población a la indigencia, sin lugar a dudas.
Esta situación nos permite diagnosticar que es imprescindible atacar ese
flagelo de la pobreza, y de allí que el trabajo sea un proceso fundamental para
Venezuela.

La reducción sustancial de los niveles de desempleo, a través del


establecimiento de relaciones laborales adecuadas y permanentes será un factor
esencial e importante para la baja de las altas tasas o porcentajes de inseguridad
ciudadana (delincuencia urbana y rural), reducción de los explosivos números de
la desnutrición, pobreza crítica y carencias sanitarias, la limitación de los juegos de
envite y azar (que se traduce en grandes masas de personas dedicadas a la
vagancia, el ocio y otras actividades deplorables), el combate a la prostitución y a
las drogas. De allí que el Estado tenga como proceso fundamental al trabajo.

Ahora, desde otro ángulo, debe observarse que el trabajo adecuado y


permanente, permite garantizarle al laborante su acceso a los planes de vivienda,
a la adquisición de bienes y servicios, de hospitalización, medicinas y seguridad
social. De la misma manera, a servicios de comedores en la empresa, y así
mismo, a disciplinarse en el uso de los implementos de higiene y seguridad y en la
existencia de un lugar de trabajo adecuado (lo cual impide o limita los infortunios
laborales).

No hay que olvidar que un trabajador bien alimentado, que haya recibido
capacitación para desarrollar sus labores, que cuente con un buen ambiente y
condiciones de higiene y seguridad en el trabajo, que reciba y use sus
implementos para efectuar su actividad, que se siente a gusto en su empresa,
porque recibe una remuneración adecuada, constituye una barrera para que se
produzcan desgracias en las fábricas y establecimientos, y es un elemento vital en
la productividad.

Debe decirse que la garantía de una relación laboral adecuada y estable


reside en el Estado, pues indudablemente la realidad del campo de trabajo indica
que, regularmente, existen manejos y vicios que disminuyen los derechos del
laborante, como: extensión arbitraria de la jornada laboral (sin retribución y sin
consideración de las fuerzas físicas y psíquicas del trabajador), escamoteo de
pagos (cesta-ticket, bonos, etc.), la no inscripción en el seguro social obligatorio,
pagos por debajo del salario mínimo y otras situaciones.

También, no hay que olvidar que muchas veces se pretende esconder una
relación de trabajo bajo formas distintas, para hacerlas aparecer como otro tipo de
contrato (arrendamiento, concesión, sociedad, etc.). Es lo que en el medio laboral
se conoce con el nombre de simulación contractual o fraude laboral, que buscan
burlar la aplicación de las normas del trabajo y la legislación social. Ello no debía
ocurrir y por eso, resulta necesaria la creación de los mecanismos directos de
control y supervisión al respecto.

Esto revela la importancia y trascendencia de la intervención del Estado,


como parte protectora de una relación laboral adecuada y estable, ya que
realmente, en otras situaciones, el trabajador está totalmente desasistido, pues
una relación laboral irregular (donde no existe estabilidad, ni un salario justo y
remunerador, donde carezca de seguro para enfrentar las enfermedades
personales y las del grupo familiar, donde no se le garantice buenas condiciones
de trabajo, ambiente adecuado e implementos para su labor, etc.) es una
calamidad tanto para ese trabajador, para la sociedad y para el país, en general.

3. ¿MENCIONE LAS FORMAS QUE EL ESTADO DEBE DAR PROTECCIÓN


A UNA RELACIÓN LABORAL ESTABLE?

Evidentemente que el Estado debe ser el patrocinante mayor del acceso de


todo ciudadano a una relación laboral adecuada y estable, sin que ello excluya la
participación de la familia y la sociedad (sobre todo de los protagonistas directos:
organizaciones patronales y de trabajadores) quienes están expresamente
comprometidos como indica la Carta Magna en su artículo 7 (in fine), pues no
debe olvidarse que el trabajo constituye un proceso fundamental para la nación
venezolana.
Este compromiso se localiza en tres instantes, que indican la vinculación del
trabajador con la relación laboral: formas de obtenerla, mantenerla y retenerla.

En el primer momento, se trata del acceso del individuo al puesto


(obtenerlo). En tal sentido, en Venezuela existe la declaratoria del derecho y el
deber del trabajo, en condiciones de dignidad, siendo una obligación del Estado.
Así, el artículo 87 de la Carta Magna (1999), indica que:

Toda persona tiene derecho al trabajo y el deber de trabajar. El Estado


garantizará la adopción de las medidas necesarias a los fines de que toda persona
pueda obtener ocupación productiva, que le proporcione una existencia digna y
decorosa y le garantice el pleno ejercicio de este derecho. Es fin del Estado
fomentar el empleo. La ley adoptará medidas tendentes a garantizar el ejercicio de
los derechos laborales de los trabajadores y trabajadoras no dependientes. La
libertad de trabajo, no será sometida a otras restricciones que las que la ley
establezca. Todo patrono o patrona garantizará a sus trabajadores y trabajadoras
condiciones de seguridad, higiene y ambiente de trabajo adecuados. El Estado
adoptará medidas y creará instituciones que permitan el control y la promoción de
estas condiciones.

Se observan claramente las obligaciones que atañen a cada una de las


personas (Estado y particulares) comprometidas con esta primera situación
(acceso al empleo o forma de obtenerlo).

Ahora, para el ingreso, el legislador ha buscado regular el período de


prueba, por cuanto como se trata de un lapso de reconocimiento de las partes, la
ruptura que se produce en su curso es sui géneris, puesto que se efectúa sin aviso
previo y sin indemnización alguna, aunque el patrono está obligado a cancelar los
salarios que se produzcan, por jornada cumplida. Por estas circunstancias,
ese período de prueba no puede exceder de noventa (90) días continuos,
conforme indica el artículo 103, parágrafo segundo, literal (a) de la Ley Orgánica
del Trabajo (1.997), consagrándose la total igualdad del hombre y la mujer al
ejercicio del derecho del trabajo (artículo 88 de la Carta Magna), estableciéndose
constitucionalmente el principio de la no discriminación por razones políticas, de
sexo, de raza, edad, religión o credo o cualquiera otra condición. (artículo 89,
numeral 5º ejusdem).

Para el ingreso al trabajo, para obtener una relación laboral adecuada y


estable, es indudable que deben potenciarse los mecanismos de acceso, a saber:

1. Debe aplicarse una sostenida política de reducción de las jornadas


laborales, llevándose a treinta y seis horas semanales, la diurna,
aplicándose la reducción en igual proporción a las otras dos jornadas. Ello
permitirá la incorporación de muchos trabajadores para cubrir las horas que
quedan libres. De paso, quienes obtienen una ampliación del tiempo libre,
desarrollarán actividades de recreo que incentivan las áreas de
distracciones y espectáculos (creándose otros puestos).

2. La implementación de planes de rigurosos controles para reducir los


trabajos extraordinarios (horas extras) en las empresas y las violaciones de
las jornadas laborales (en general). Así mismo, debe crearse causales para
poder permitirse el trabajo por horas, el cual será excepcional y sujeto a
autorización. Y en caso de existir, al trabajador debe garantizársele los
beneficios del seguro social obligatorio, descansos semanal y anual
obligatorios remunerados y otros, con el fin de que sean transformado en
un trabajo regular y no por horas.

3. Planes de capacitación (INCE, televisoras regionales, casas comunales de


los barrios, etc.) para preparar a los jóvenes y a los otros trabajadores que
desean seguir progresando. En este punto, es importante el concurso de
los jubilados, quienes pueden ayudar a capacitar las nuevas generaciones,
para darles paso y así no se repita el vicio que continúen laborando por
contrato, pues ello genera desempleo.

4. Mejor organización y tratamiento a las agencias de empleo, así como a la


información sobre mercado de trabajo, modernizándolas.
Desde otra perspectiva, debe garantizarse que, al ingresar al trabajo un
laborante, se aplique el principio de la conservación de la relación laboral, es decir,
aquel que predica que todo nexo del trabajo se reputa a tiempo indeterminado, a
menos que sea indispensable conforme a los casos específicos establecidos
excepcionalmente en los artículos 75 y 77 de la Ley Orgánica del Trabajo. Ello
genera la seguridad en la permanencia del laborante en el puesto, lo cual evita las
angustias del grupo familiar y del trabajador ante la ruptura del vínculo.

Este segundo aspecto, señalado anteriormente, es el que se corresponde a


la forma de mantener la relación laboral. Nuestra Constitución en su artículo 93
establece la garantía de estabilidad, limitando toda forma de despido.

Ahora, mantener un vínculo del trabajo genera específicos lineamientos


constitucionales en cuanto a la duración máxima de la jornada de trabajo, al
descanso semanal obligatorio y al derecho a vacar (artículo 90), el derecho a un
salario digno y a utilidades (artículo 91), a prestaciones sociales (artículo 92), a
sindicalizarse (artículo 95), a contratación colectiva (artículo 96) y a huelga
(artículo 97).

Estas disposiciones, que buscan elevar la calidad de vida del trabajador,


concretan en la práctica, los supremos derechos humanos del venezolano y de
quienes conviven con él en este país: el derecho a la vida (por cuanto al tener
acceso a un empleo digno, puede subsistir o existir, junto a los suyos); el derecho
a la salud (pues con su salario puede obtener alimentos, medicinas, ropas, etc.
que lo proteja plenamente, aparte de su acceso a la seguridad social); derecho a
una vivienda (porque con empleo tendrá mayor oportunidad de obtenerla, a través
de su salario, prestaciones o caja de ahorro, o por lo menos de exigir de su
sindicato el acceso a cooperativas para adquirirla); derecho a la educación
(porque tendrá acceso a planes de capacitación del INCE, la obtención de becas
para él y sus hijos conforme al respectivo convenio colectivo de trabajo, etc.);
derecho al desarrollo de su personalidad (a través de los planes de creación y
recreación que deben existir en empresas y sindicatos, incluso con la asesoría del
Instituto Nacional de Creación y Recreación de los Trabajadores (INCRET),
instituto dependiente del Ministerio del Trabajo, para desarrollar actividades como:
bibliotecas, teatros, grupos corales, planes vacacionales, etc., que incluso generan
actividad cultural y turística); y así, una gran cantidad de derechos que se hacen
realidad evidente.

En cuanto a la tercera situación, relativa a retener la relación laboral, es


evidente que esto se refiere a que el trabajador tiene garantizado el derecho de
recuperar su trabajo, cuando lo ha perdido. Es decir, que el laborante puede ser
reintegrado a su empleo, cuando fuere despedido injustificadamente, toda vez que
el texto constitucional, en el artículo 93, reputa nulo todo acto de esa naturaleza,
por ser contrario a la Carta Magna.

La institución de la estabilidad laboral ha existido, desde hace muchos años


en Venezuela (a través de los procedimientos de calificación de despido,
reenganche y pago de salarios caídos, de la estabilidad absoluta y relativa), sin
embargo, si se lee con detenimiento la actual Carta Magna puede atribuirse una
nueva dirección, sin lugar a dudas; la forma como está redactada esta norma
constitucional plantea nuevos lineamientos, que parecieran ser más rigurosos.
Todo ello se concretará con la próxima reforma laboral.

5. ¿CUALES SON LOS PRINCIPIOS CONSTITUCIONALES DE


CUMPLIMIENTO?

Para el cumplimiento de las obligaciones del Estado, indicadas en las


formas anteriores, la normativa constitucional ha establecido seis principios
básicos, a saber:

a. Intangibilidad, progresividad y primacía de la realidad: Establece que


ninguna norma podrá alterar los derechos y beneficios de los
trabajadores, los cuales tienen carácter progresivo (es decir, que
siempre se conservarán los derechos adquiridos y no podrán
disminuirse ni eliminarse, sino superarse siempre). Y, además, debe
predominar lo que existe, la realidad, sobre las formalidades. Ello con
el objeto de la protección del trabajo frente a la simulación y al
fraude.

b. El principio de la irrenunciabilidad de los derechos laborales: con los


cuales se tratan de evitar los atentados contra los beneficios del
laborante.

c. La interpretación de las normas laborales a favor del trabajador,


cuando haya dudas o cuando existan varias normativas.

d. La absoluta nulidad, tanto en su existencia como en sus efectos, de


todo acto contrario a los lineamientos constitucionales del trabajo.

e. La consagración del principio de la no discriminación.

f. La protección de los menores contra toda explotación económica y


social.

La garantía del cumplimiento de cada una de las obligaciones y de los


compromisos establecidos constitucional y legalmente reside en cada ciudadano,
quien se encuentra respaldado por la institución de la Defensoría del Pueblo,
facultada por los artículos 280, 281 y 282 de la Carta Magna para actuar en los
casos atinentes a la defensa y preservación de los derechos laborales. Además de
la existencia de los órganos administrativos del trabajo (Procuraduría, Inspectoría,
etc.). Ello no obsta a que las organizaciones (sindicales o de cualquier otra índole)
puedan actuar al respecto, debiéndose agregar, que cuentan también con el
recurso especial de amparo constitucional, previsto en artículo 11 de la ley laboral.

Todo esto es de suma importancia, por cuanto el cumplimiento de las


referidas normativas constituye garantía para que se logre alcanzar la elevación
en el nivel de vida del trabajador venezolano. Debe señalarse que la satisfacción
de las necesidades del trabajador trae como elemental consecuencia su
identificación con la empresa y elevación de su auto-estima, pues se siente
cómodo y agradado, por lo cual su respuesta (en la ejecución de su prestación de
servicio y trato) será más satisfactoria, indudablemente, lo cual valoriza la calidad
de la prestación, la productividad y el mejor manejo en la administración de la
empresa por el patrono.

Es interesante anotar que Lares Soto (1998) ha indicado que la mayoría de


los enfoques sobre la satisfacción en el trabajo le asigna una connotación positiva,
de manera explícita o implícita. Agregando que la misma debe ser maximizada. Y
ello es verdad, porque con buena productividad los empresarios obtienen mejores
dividendos, lo cual hace posible un desarrollo sostenido.

Como corolario surge que todo ello contribuye ostensiblemente a la paz


social, el progreso y prosperidad en todo el ámbito del país.

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