Pendiente transversal y altura del andén Se entiende por altura del andén, la distancia entre la
superficie del andén, medida desde la parte superior del bordillo o sardinel, hasta el nivel del
pavimento de la calzada adyacente. En caso de que exista cuneta, la altura se mide hasta el nivel
más bajo de la cuneta. En una sección típica, los andenes deben tener una pendiente transversal
de máximo el dos por ciento (2%) hacia la calzada vehicular. En caso de que la cota de acceso a un
predio sea inferior a la cota de la calzada, se debe mantener la altura del andén, resolver la
pendiente hacia el predio y colocar un sistema de drenaje longitudinal (como el sistema de
cañuelas prefabricadas y cárcamos) entre el andén y la línea de demarcación del predio, de
manera que se recoja la escorrentía proveniente del andén y sea conducida al sistema de
alcantarillado. En andenes o senderos peatonales de parques o zonas verdes se debe tener,
igualmente, pendiente transversal máxima del dos por ciento (2%), que se puede resolver hacia
uno a ambos costados.
La franja de circulación peatonal debe incluir los elementos de superficies táctiles guía y alerta,
cuya función es avisar, orientar y dirigir a las personas con movilidad reducida visual o con
problemas severos de orientación. Para el diseño, se debe atender los siguientes lineamientos:
En el diseño y construcción de superficies podotáctiles se debe aplicar, en lo pertinente, la Norma
Técnica Colombiana NTC 5610 "Accesibilidad de las personas al medio físico. Señalización táctil” o
aquella que la modifique, adicione o sustituya. Los elementos prefabricados mediante los cuales
se componen las superficies táctiles guía y alerta (ver fichas técnicas de elementos podoctáctiles)
deben ser utilizados, exclusivamente, para configurar el sistema de guía para el tránsito de las
personas con movilidad reducida visual. NO deben ser dispuestas con una intensión estética en el
diseño del andén, pues se distorsiona su función y se puede confundir a los usuarios que requieren
de guía. Será responsabilidad del diseñador, constructor e interventor dar correcta aplicación a
estos lineamientos. Las señales podotáctiles de alerta son usados con el fin de llamar la atención
del peatón e informar que próximo a este hay una alteración en su recorrido. Las señales
podotáctiles alerta se deben instalar siempre perpendiculares al sentido del itinerario peatonal y
en la totalidad del andén para indicar cambios de nivel o dirección sin importar el ancho de la
franja de circulación. Las señales podotáctiles guía son usados con el fin de conducir al peatón
de manera directa evitando posibles obstáculos. Las señales podotáctiles guía se deben instalar
a lo largo de todo el itinerario peatonal y de la franja de circulación cuando el ancho de esta es
mayor ó igual a 2.00 metros. Se recomienda el uso de las piezas podotáctiles guía a mínimo 1.00
metro de distancia del paramento y garantizando 0.60 metros de ancho libre del otro costado.
La configuración de los podotáctiles guía debe ser continua entre todos los andenes. La
continuidad se debe mantener después de un cruce vehicular y coincidir con el eje del itinerario
accesible. Cuando las tapas se encuentren en el itinerario de circulación se les debe continuar
con los elementos de alerta y guía, mediante la instalación de domos truncados y/o barras
alargadas individuales, estas deben continuar con la misma configuración.
La textura y el color de los elementos que componen las superficies táctiles guía y alerta deben ser
diferentes y contrastantes con respecto a los del resto de los elementos prefabricados que se
utilicen en el diseño para la conformación del andén. Se debe procurar el empleo de piezas
prefabricadas de los mismos colores y texturas de las piezas que conforman las superficies guía y
alerta ya instaladas en el sector a intervenir, en caso de que estas existan, de manera que se
facilite la detección por parte de los usuarios y se conserve homogeneidad en el diseño de los
andenes. El diseño de superficies podotáctiles debe llamar la atención de los usuarios en los
puntos de cambios de dirección, bifurcación o encuentro de líneas de superficie táctil guía,
mediante la instalación de una superficie táctil de alerta, como se ilustra de manera general a
continuación
La Superficie Táctil Alerta tiene una función de advertencia ante la presencia de una eventualidad
en el tránsito peatonal como obstáculos, riesgos, cambios de nivel o dirección de la superficie
táctil guía, zonas de tránsito vehicular en andén para acceso a predios, paraderos de transporte
público, etc. Se debe ubicar en sentido perpendicular al sentido de circulación peatonal, a todo lo
ancho del andén, interceptando la franja táctil guía. Todos los cambios de nivel, de uso o
dirección en el itinerario peatonal deberán estar demarcados mediante franjas táctiles de alerta.
La superficie táctil de alerta debe ser dispuesta rodeando las zonas de tránsito vehicular. En
pasos peatonales a nivel de calzada, regulados mediante intersecciones semaforizadas, se debe
colocar superficies táctiles de alerta como se indica en las ilustraciones, para indicar a los usuarios
dónde está ubicado el poste semafórico con el botón de demanda peatonal. En estos casos, el
diseño del andén y la ubicación de vados para el paso peatonal deben armonizarse con la
ubicación del poste semafórico donde se ubique el botón de demanda peatonal. Esto, para
facilitar que las personas con movilidad reducida visual puedan localizar y activar fácilmente la
señal sonora. La Franja demarcadora es un mecanismo de señalización complementario al
sistema de superficies podotáctiles, que le permite a las personas con movilidad reducida visual
parcial, advertir la presencia de escalones, bordes de andén, escaleras, cambios de pendientes, fin
de rampas, cañuelas transversales, etc. Su uso es indispensable en todo espacio público,
especialmente cuando se presenta un cambio de nivel inesperado o una situación de advertencia.
Se debe tener precaución en el diseño porque el uso excesivo de franjas demarcadoras puede
originar saturación y por tanto, confusión para los usuarios que requieren la demarcación
Vados peatonales La necesidad de tránsito seguro entre el nivel de andén y el nivel de calzada
vehicular se debe resolver mediante vados peatonales. Los vados permiten garantizar circulación
libre a todas las personas, principalmente aquellas en condición de movilidad reducida
permanente o temporal, mediante superficies inclinadas a manera de rampas con resistencia
suficiente al deslizamiento en ambientes secos y húmedos. Para el diseño, se debe atender los
siguientes lineamientos Sus pendientes son igual o menor al 12%. El diseño depende del
desnivel a salvar entre el andén y la calzada. Su ancho mínimo será de 2.0 metros únicamente
para circulación peatonal. Cuando exista ciclorruta en andén el ancho del vado debe
corresponder al ancho de la franja de ciclorruta más el ancho de la franja de circulación. El suelo
deberá ser totalmente continuo, firme y antideslizante tanto en seco como en mojado. Los vados
siempre se deben situar enfrentados entre ellos y alineados con la línea podotáctil guía. El ancho
mínimo entre bolardos en los vados peatonales debe ser de 0.90 metros y máximo 2.00 metros,
estos son los únicos elementos verticales permitidos en estas zonas. El borde superior e inferior
de la superficie inclinada del vado deben estar al mismo nivel de las superficies circundantes. Se
debe instalar piezas podotáctiles alerta en los costados del vado no colindantes con la calzada
vehicular. En las zonas de vados no debe haber elementos de desagües que contengan rejillas
cuya trama interfiera con el paso peatonal cómodo y seguro. Cuando el ancho de la franja de
paisajismo y mobiliario no sea suficiente para implantar un vado perpendicular a la dirección
principal de circulación peatonal, los planos inclinados del vado se deben disponer paralelos a
esta. Se puede rebajar la superficie del andén al mismo nivel de la calzada en toda la esquina o
haciendo una disminución de altura del andén en el sentido de la vía
d. Estructuras Tipo E2. Pavimentos flexibles. El pavimento flexible contemplado en esta cartilla, es
aquel en el que la capa superficial está constituida por mezclas asfálticas, que se apoya sobre la
capa de sub-base granular y ésta sobre el suelo de cimentación mejorado o no. Los granulares de
apoyo, se pueden emplear mejorados; también las capas asfálticas aunque, en el marco de los
lineamientos de esta Cartilla, la aplicación de capas asfálticas se hace para infraestructura de la red
de ciclo-rutas a nivel de andén, donde la carga es esencialmente peatonal, por lo que su
mejoramiento puede no requerirse. Se definen aquí las especificaciones y procesos constructivos
correspondientes a la ejecución de capas asfálticas. Estos procesos presuponen la ejecución de la
capa de sub-base granular, de acuerdo con lo definido en la parte inicial de este capítulo.
Especificaciones de los materiales Las mezclas asfálticas se pueden definir como un producto de
la mezcla de un ligante asfaltico, agregados granulares y aditivos (fibras, grano caucho), fabricado
en planta y colocado en obras a temperaturas superiores a la ambiental. Los requisitos para
garantizar la calidad de los materiales son un conjunto de propiedades que buscan garantizar un
desempeño adecuado de las estructuras construidas, con el paso tiempo. Por eso, los materiales
empleados deben ajustarse a los parámetros y lineamientos de la sección 510 del Manual IDU MG-
IC-010: ET-2011, en su versión vigente, para agregados pétreos, llenante mineral y ligante
asfáltico. El material de superficie para la red de ciclorrutas (a nivel de andén) podrá ser capa
asfáltica del tipo MD-10, en su espesor mínimo de 3 cm según se indica en la Tabla 510.5 de dicha
sección.