“Los más grandes escritores cristianos son aquellos que proyectan más
poderosamente a sus lectores espirituales el conocimiento de Dios, de
nosotros mismos, y de la gracia de nuestro Señor Jesucristo. Entre estos
están Agustín, Calvino, Edwards, y el puritano John Owen, quien debería
ser más conocido de lo que es. Lleno de la teología devocional clásica como
El Progreso del Peregrino de John Bunyan, que necesita ser leída vez tras vez
para apropiarse correctamente de sus enseñanzas. Tenemos en estos
tratados de Owen una compañía para toda la vida.”
J.I. Packer, Profesor de Teología, Regent College.
“El Dr. Lovelace, en su curso Dinámicas Básicas en Gordon-Conwell, nos
hizo leer el libro Sobre la tentación y La mortificación del pecado. Fue así como
descubrí a John Owen en 1972. No estaría en el ministerio el día de hoy si
no lo hubiera leído, y definitivamente mi vida sería un naufragio si nunca
hubiera leído a Owen”.
Timothy Keller, Fundador de Redeemer Presbyterian Church, y del
ministerio City to City.
“Owen es extraordinario. Owen es simplemente extraordinario. Él esta en
una categoría diferente, como lo dice Packer, junto con Agustín, Lutero,
Calvino y Edwards, esa muy inusual clase de pastores y pensadores que están
entre los 10 mejores del mundo. John Owen conoce el alma, conoce a Cristo
y conoce como tener comunión con Cristo como muy pocos”
John Piper, fundador del ministerio “Desiring God”, y autor.
“El pecado es tenaz, pero por la gracia de Dios podemos odiarlo, y cazarlo.
John Owen nos provee de una guía maestra para poder cazar el pecado. La
sustancia de este libro es útil para nuestro entrenamiento espiritual, y el amor
por las almas.”
Mark Dever, pastor principal de Capitol Hill Baptist Church,
Washington, D.C.
2 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
“Cuando tienes un volumen de Owen en tus manos te preguntas, “¿por que
he pasado tanto tiempo leyendo cosas de mucho menos calidad?” Esto es
cierto, y como el Dr. John Duncan dijo una vez, “si vas a leer esto, tienes
que prepararte a ti mismo para el cuchillo”. Pero ese cuchillo es el bisturí de
uno de los más excelente cirujanos espirituales del alma en toda la historia
de la Iglesia. Owen entendió, como muy pocos lo han hecho, la manera
como el Evangelio nos renueva por completo.”
Sinclair Ferguson, Senior Minister, First Presbyterian Church,
Columbia, S.C.
“Los tres tratados de Owen sobre el pecado, la mortificación, y la tentación
son un tesoro que no tiene precio. Leerlos es extraer puro oro de riqueza
espiritual. Sin embargo, de la misma manera que en la búsqueda del oro, leer
a John Owen ha sido un trabajo difícil. Cualquier persona que desea crecer
en santidad persona tendrá gran ganancia de la lectura de este libro.”
Jerry Bridges, Navigators Community Ministries Group
VICTORIA SOBRE
EL PECADO Y LA
TENTACIÓN
La Mortificación del Pecado, sus Causas y
Curas
JOHN OWEN
Editor: Jaime Daniel Caballero
Impreso en Lima, Perú
2 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN: LA
MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y CURAS
Autor:
©Jaime Daniel Caballero Vilchez
John Owen
Primera revisión de traducción: Elioth Fonseca.
Segunda revisión de traducción: Jaime Daniel Caballero.
Diseño de cubierta: Billy Jerry Gil Contreras
Revisión de estilo y lenguaje: Alex Dávila.
Serie: Colección John Owen - Volumen: 01
Titulo original: John Owen, Of the Mortification of Sin in Believers; the Necessity,
Nature, and Means of it, en The works of John Owen, ed. William H. Goold, vol. 6
(Edinburgh: T&T Clark, 1857), 1-86.
John Owen, Of Temptation; The Nature and Power of it; The Danger of Entering into it;
and the Means of Preventing that Danger, en The works of John Owen, ed. William H.
Goold, vol. 6 (Edinburgh: T&T Clark, 1857), 87-151.
Editado por:
©TEOLOGIAPARAVIVIR.S.A.C
José de Rivadeneyra 610. Urb. Santa Catalina, La Victoria.
Lima, Perú.
ventas@[Link]
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Primera edición: Octubre de 2019
Tiraje: 1000 ejemplares
Hecho el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú, N°: 2019-14125
ISBN: 978-612-47706-4-7
Se terminó de imprimir en Octubre de 2019 en:
ALEPH IMPRESIONES S.R.L.
Jr. Risso 580, Lince
Lima, Perú.
Prohibida su reproducción o transmisión total o parcial, por cualquier medio, sin
permiso escrito de la editorial. Las citas bíblicas fueron tomadas de las Versión Reina
Valera de 1960, y de la Nueva Biblia de los Hispanos, salvo indique lo contrario en
alguna de ellas.
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 3
TABLA DE CONTENIDOS
TABLA DE CONTENIDOS ....................................................................... 3
DEDICATORIA ........................................................................................ 13
AGRADECIMIENTOS ............................................................................. 15
UNA INTRODUCCIÓN A VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA
TENTACIÓN DE JOHN OWEN ............................................................ 17
Jaime D. Caballero .................................................................................. 17
1. ¿CÓMO ERA EL MUNDO EN LA ÉPOCA DE JOHN OWEN?......................... 19
2. RELEVANCIA PARA EL CONTEXTO LATINOAMERICANO ......................... 21
3. SOBRE LA EDICIÓN DE LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, Y LA
TENTACIÓN ................................................................................................... 23
4. CONTEXTO HISTÓRICO Y TEOLÓGICO .................................................... 26
a. Contexto histórico ................................................................................ 26
b. Contexto teológico ............................................................................... 33
5. ÉNFASIS TOMISTA, PACTUAL Y EXPERIENCIAL ....................................... 35
a. Énfasis tomista ..................................................................................... 35
b. Coherencia pactual .............................................................................. 37
c. Literatura experiencial ......................................................................... 41
6. CONCLUSIÓN ............................................................................................ 44
SOBRE ESTE LIBRO....................................................................................... 45
LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO EN LOS CREYENTES ............ 47
PREFACIO................................................................................................ 49
PARTE 1: LA NECESIDAD DE LA MORTIFICACIÓN ........................ 53
CAPÍTULO 1: EXPLICACIÓN DE ROMANOS 8:13 ............................... 55
1. LA BASE TEXTUAL ACERCA DE LA MORTIFICACIÓN: ROMANOS 8:13 .... 55
2. LA CONDICIONALIDAD: CONEXIÓN ENTRE LA MORTIFICACIÓN Y LA
VIDA.............................................................................................................. 57
4 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
3. LAS PERSONAS A QUIENES ESTE DEBER ES PRESCRITO: LOS CREYENTES
...................................................................................................................... 58
4. LA CAUSA O MEDIO PARA LA EJECUCIÓN DE ESTE DEBER: EL ESPÍRITU
SANTO .......................................................................................................... 59
5. EL DEBER QUE SE PRESCRIBE: “MORTIFICAD LAS OBRAS DEL CUERPO”
...................................................................................................................... 60
a. Qué se entiende por “el cuerpo” ......................................................... 60
b. Qué se entiende por “las obras del cuerpo” ........................................ 61
c. Qué se entiende por “mortificarlas”.................................................... 62
6. LA PROMESA ANEXA A ESE DEBER: “VIVIRÉIS”...................................... 63
CAPÍTULO 2: LOS CREYENTES DEBEN HACER DE LA
MORTIFICACIÓN DEL PECADO REMANENTE SU OCUPACIÓN
DIARIA ..................................................................................................... 65
1. EL PRIMER PRINCIPIO PARA LA MORTIFICACIÓN: DEBE SER CONTINUA
...................................................................................................................... 66
2. RAZONES POR LAS QUE LA MORTIFICACIÓN DEBE SER CONTINUA ........ 67
a. El pecado remanente siempre permanece en nosotros ........................ 67
b. El pecado remanente continúa actuando ............................................. 69
c. El pecado remanente producirá pecados destructores en el alma si no
es mortificado .......................................................................................... 70
d. El Espíritu y la nueva naturaleza dados para contender contra el
pecado ...................................................................................................... 72
e. Los resultados de descuidar la mortificación del pecado remanente... 73
f. Es nuestro deber perfeccionar la santidad en el temor de Dios y crecer
en gracia cada día ................................................................................... 75
3. LA LAMENTABLE AUSENCIA DE LA MORTIFICACIÓN .............................. 76
a. El mal de la falta de mortificación en los que profesan ser cristianos 77
b. La mala influencia de la falta de mortificación sobre los incrédulos .. 78
CAPÍTULO 3: EL ESPÍRITU SANTO ES LA GRAN CAUSA
SOBERANA DE LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO REMANENTE
................................................................................................................... 81
1. EL SEGUNDO PRINCIPIO PARA LA MORTIFICACIÓN: EL ESPÍRITU ES LA
CAUSA EFICIENTE ........................................................................................ 81
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 5
a. Otros remedios vanos........................................................................... 82
b. Razones por las que son vanos............................................................. 83
2. RAZONES POR LAS QUE LA MORTIFICACIÓN ES LA OBRA DEL ESPÍRITU86
3. CÓMO EL ESPÍRITU MORTIFICA EL PECADO ........................................... 87
a. Maneras en las que el Espíritu mortifica el pecado ............................. 87
b. Nuestra parte en la mortificación ........................................................ 88
CAPÍTULO 4: LA UTILIDAD DE LA MORTIFICACIÓN ..................... 91
1. EL TERCER PRINCIPIO PARA LA MORTIFICACIÓN: LA VIDA Y EL
CONSUELO DEPENDEN DE ELLA ................................................................... 91
a. La vida, el vigor y el consuelo no están necesariamente relacionados
con la mortificación ................................................................................. 92
b. La adopción y la justificación, no la mortificación, son las causas
inmediatas de la vida, el vigor y el consuelo ........................................... 93
c. En la relación ordinaria con Dios, el vigor y el consuelo de nuestras
vidas espirituales dependen mucho de nuestra mortificación del pecado 93
2. RAZONES POR LAS QUE LA VIDA Y EL CONSUELO DEPENDEN DE LA
MORTIFICACIÓN .......................................................................................... 94
a. Solamente la mortificación evitará que el pecado nos prive de estas
bendiciones .............................................................................................. 94
b. La mortificación corta todas las malezas de las pasiones y hace
espacio para que las gracias de Dios florezcan en nuestros corazones. . 97
c. La mortificación sinceramente aplicada produce paz.......................... 98
PARTE 2: LA NATURALEZA DE LA MORTIFICACIÓN..................... 99
CAPÍTULO 5: QUÉ NO ES LA MORTIFICACIÓN ............................. 101
1. LA MORTIFICACIÓN NO ES LA DESTRUCCIÓN TOTAL Y LA MUERTE DEL
PECADO ...................................................................................................... 102
2. LA MORTIFICACIÓN NO ES LA DISIMULACIÓN DEL PECADO ................. 104
3. LA MORTIFICACIÓN NO ES LA MEJORA DE UNA NATURALEZA
TRANQUILA Y SOSEGADA ........................................................................... 104
4. LA MORTIFICACIÓN NO ES LA DESVIACIÓN DEL PECADO ..................... 105
5. LA MORTIFICACIÓN NO ES SOLO CONQUISTAS OCASIONALES SOBRE EL
PECADO ...................................................................................................... 106
6 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
a. Cuando el pecado surge repentinamente ........................................... 106
b. Cuando hay tiempos de aflicción ....................................................... 107
CAPÍTULO 6: QUÉ ES LA MORTIFICACIÓN .................................... 109
1. LA MORTIFICACIÓN CONSISTE EN EL DEBILITAMIENTO HABITUAL DEL
PECADO ...................................................................................................... 109
a. Limitaciones ....................................................................................... 111
b. Crucificando la carne ........................................................................ 113
2. LA MORTIFICACIÓN CONSISTE EN UNA LUCHA O CONTIENDA
CONSTANTE CONTRA EL PECADO .............................................................. 115
a. Se debe conocer al enemigo ............................................................... 115
b. Se debe conocer los designios del enemigo........................................ 116
c. Se debe atacar diariamente ................................................................ 117
3. LA MORTIFICACIÓN CONSISTE EN UN TRIUNFO FRECUENTE CONTRA EL
PECADO ...................................................................................................... 118
CAPÍTULO 7: REGLAS GENERALES PARA LA MORTIFICACIÓN: ES
NECESARIO SER CREYENTE ............................................................ 121
1. NO HABRÁ MORTIFICACIÓN A NO SER QUE LA PERSONA SEA CREYENTE
.................................................................................................................... 122
a. Falsa mortificación de los filósofos y religiosos ................................ 122
b. La ley y el evangelio exigen que se mortifique el pecado .................. 123
c. Se requiere el Espíritu Santo para mortificar el pecado .................... 124
d. Los esfuerzos humanos fallan ............................................................ 125
e. Los males que resultan de intentar mortificar el pecado siendo no
creyente .................................................................................................. 127
2. LA OBRA DE LA FE .................................................................................. 131
3. UNAS PALABRAS A LOS PREDICADORES ................................................ 133
CAPÍTULO 8: REGLAS GENERALES PARA LA MORTIFICACIÓN:
SINCERIDAD Y DILIGENCIA EN LA OBEDIENCIA ....................... 137
1. LA NECESIDAD DE LA OBEDIENCIA UNIVERSAL .................................... 138
a. La obediencia parcial procede de un principio corrupto .................. 139
b. El castigo de la obediencia parcial .................................................... 140
2. RAZONES DEL PREDOMINIO DE UNA CONCUPISCENCIA PARTICULAR .. 140
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 7
a. Es debido a su efecto natural ............................................................. 141
b. Es debido al castigo por otros pecados ............................................. 142
CAPÍTULO 9: INSTRUCCIONES PARTICULARES PARA LA
MORTIFICACIÓN: SÍNTOMAS PELIGROSOS .................................. 145
1. CONSIDEREN LOS SÍNTOMAS PELIGROSOS ............................................ 146
a. Intransigencia .................................................................................... 146
b. Suplicas secretas del corazón ............................................................ 148
c. Triunfo frecuente de la seducción del pecado .................................... 151
d. Uso de argumentos basados en la ley ................................................ 152
e. Sentido de castigo .............................................................................. 155
f. Resistencia de la concupiscencia al castigo ....................................... 156
g. Unas palabras de advertencia ........................................................... 157
CAPÍTULO 10: INSTRUCCIONES PARTICULARES PARA LA
MORTIFICACIÓN: SENTIDO CLARO DEL PECADO ...................... 159
2. TENGAN UN SENTIDO CLARO DEL PECADO............................................ 159
a. Consideren la culpa de su pecado ..................................................... 159
b. Consideren el peligro de su pecado ................................................... 163
c. Consideren los males de su pecado .................................................... 168
CAPÍTULO 11: INSTRUCCIONES PARTICULARES PARA LA
MORTIFICACIÓN: OTRAS CINCO INSTRUCCIONES .................... 173
3. CARGUEN SUS CONCIENCIAS CON LA CULPA DEL PECADO ................... 173
a. Aspectos generales de la culpa del pecado ........................................ 174
b. Aspectos particulares de la culpa del pecado .................................... 177
4. ANHELEN CONSTANTEMENTE LA LIBERACIÓN DEL PODER DEL PECADO
.................................................................................................................... 179
5. CONSIDEREN SU TEMPERAMENTO PARTICULAR ................................... 180
a. Esto no minimiza ni un poco la culpa de tu pecado ........................... 180
b. Ten cuidado de que tu temperamento no le de ventaja al pecado y a
Satanás ................................................................................................... 181
c. Pon tu cuerpo en servidumbre............................................................ 181
6. VIGILEN CONTRA LAS VENTAJAS DEL PECADO ..................................... 183
7. LEVÁNTESE CONTRA LA PRIMERA EVIDENCIA DE PECADO .................. 184
8 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
CAPÍTULO 12: INSTRUCCIONES PARTICULARES PARA LA
MORTIFICACIÓN: MEDITEN EN DIOS ........................................... 187
8. DEDÍQUENSE A SÍ MISMOS A MEDITAR EN DIOS .................................... 187
a. Consideren la excelencia de la majestad de Dios .............................. 188
b. Piensen mucho en lo poco que conocen a Dios ................................. 189
c. Consideraciones y formas para conocer a Dios ................................ 193
CAPÍTULO 13: INSTRUCCIONES PARTICULARES PARA LA
MORTIFICACIÓN: NO HABLEN DE PAZ ......................................... 203
9. NO HABLEN DE PAZ HASTA QUE DIOS HABLE DE PAZ ........................... 203
a. Dios da paz soberanamente ............................................................. 204
b. Cristo habla de paz soberanamente ................................................... 205
c. Reglas para saber si Dios nos habla de paz o si nosotros mismos nos
hablamos de paz..................................................................................... 206
PARTE 3: LOS MEDIOS PARA LA MORTIFICACIÓN ....................... 221
CAPÍTULO 14: INSTRUCCIONES PARA LA OBRA MISMA DE LA
MORTIFICACIÓN ................................................................................. 223
1. PONGAN LA FE A TRABAJAR EN CRISTO ................................................ 223
a. Cómo actúa la fe en Cristo ................................................................ 224
b. Jesucristo: El fundamento de la fe ..................................................... 227
c. Ventajas eminentes ............................................................................. 231
d. Detalles de esta instrucción ............................................................... 233
2. LA OBRA DEL ESPÍRITU ......................................................................... 236
VICTORIA SOBRE LA TENTACIÓN .................................................. 239
PREFACIO.............................................................................................. 241
PARTE 1: LA NATURALEZA Y PODER DE LA TENTACIÓN.......... 245
CAPÍTULO 1: EN QUÉ CONSISTE LA TENTACIÓN ....................... 247
1. LA BASE TEXTUAL ACERCA DE LA TENTACIÓN: MATEO 26:41 ............ 247
2. LA NATURALEZA GENERAL DE LA TENTACIÓN ..................................... 250
3. LA NATURALEZA PARTICULAR DE LA TENTACIÓN ................................ 250
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 9
4. CONSIDERACIONES EN CUANTO AL ASUNTO DE QUE DIOS TIENTA O
PRUEBA....................................................................................................... 251
a. El fin por el cual Dios prueba ............................................................ 251
b. La forma en que Dios prueba............................................................. 254
5. LA FORMA EN QUE SATANÁS TIENTA .................................................... 255
a. Tienta por él mismo ........................................................................... 255
b. Tienta haciendo uso del mundo.......................................................... 256
c. Tienta tomando ayuda de nosotros mismos........................................ 256
6. LAS DEFINICIONES DE LA TENTACIÓN ................................................... 257
PARTE 2: EL PELIGRO DE ENTRAR EN TENTACIÓN .................. 259
CAPÍTULO 2: ENTRAR EN TENTACIÓN ......................................... 261
1. LO QUE ES ENTRAR EN TENTACIÓN Y LO QUE NO LO ES ....................... 261
a. No es simplemente ser tentado ........................................................... 262
b. Es algo más que la labor ordinaria de Satanás y nuestras propias
concupiscencias ..................................................................................... 262
c. No es simplemente ser vencido por una tentación o cometer un pecado
............................................................................................................... 263
d. Es “caer en tentación” y verse enredado en ella ............................... 263
2. CONDICIONES PARA ENTRAR EN LA TENTACIÓN .................................. 264
3. LA HORA DE LA TENTACIÓN .................................................................. 266
4. CÓMO SABEMOS CUÁNDO LA TENTACIÓN ESTÁ EN SU HORA ............... 267
a. Cómo o por cuales medios comúnmente alguna tentación alcanza su
hora ........................................................................................................ 267
5. MEDIOS PARA PREVENIR LA TENTACIÓN PRESCRITOS POR NUESTRO
SALVADOR ................................................................................................. 271
a. Velar .................................................................................................. 271
b. Orar ................................................................................................... 272
PARTE 3: EL GRAN DEBER DE TODOS LOS CREYENTES ........... 273
CAPÍTULO 3: EL GRAN DEBER DE TODOS LOS CREYENTES ES
SER DILIGENTES PARA NO CAER EN TENTACIÓN..................... 275
1. NUESTRO SALVADOR NOS INSTRUYE A ORAR PARA QUE NO ENTREMOS
EN TENTACIÓN ........................................................................................... 276
10 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
2. CRISTO PROMETE LIBERTAD O LIBERACIÓN COMO RECOMPENSA DE LA
OBEDIENCIA ............................................................................................... 277
3. LOS RESULTADOS GENERALES ACERCA DE ENTRAR EN TENTACIÓN ... 278
a. Resultados generales de los hombres malos o profesantes vacilantes
que entran en tentación .......................................................................... 278
b. Resultados generales de los hombres buenos o los mejores santos que
entran en tentación ................................................................................ 280
c. Exhortación sobre estos resultados generales ................................... 281
4. CONSIDERÉMONOS A NOSOTROS MISMOS Y CONSIDEREMOS QUÉ ES LA
TENTACIÓN ................................................................................................ 283
a. Consideremos que somos la debilidad misma .................................... 283
b. Consideremos el poder de la tentación que oscurece la mente .......... 292
c. Consideremos las tentaciones públicas y privadas ............................ 295
d. Consideremos el objetivo de Satanás y del pecado en la tentación ... 303
e. Consideremos cuál ha sido el resultado de nuestras antiguas
tentaciones ............................................................................................. 303
5. OBJECIONES Y RESPUESTAS .................................................................. 304
PARTE 4: CASOS PARTICULARES E INSTRUCCIONES GENERALES
................................................................................................................. 309
CAPÍTULO 4: CÓMO UNO SABE QUE HA ENTRADO EN LA
TENTACIÓN ......................................................................................... 311
1. CUANDO UN HOMBRE ES ATRAÍDO A CUALQUIER PECADO ................... 312
2. CUANDO LA TENTACIÓN AGITA LA CONCUPISCENCIA .......................... 313
3. CUANDO SE ALIMENTA A LA TENTACIÓN CON AQUELLO QUE ES BUENO O
NO PECAMINOSO ........................................................................................ 315
4. CUANDO LA TENTACIÓN ENCUENTRA OCASIONES PARA SER PROVOCADA
POR LAS CIRCUNSTANCIAS ........................................................................ 317
5. CUANDO EL HOMBRE DESCUIDA SUS DEBERES ESPIRITUALES.............. 319
CAPÍTULO 5: INSTRUCCIONES GENERALES PARA EVITAR QUE
EL ALMA ENTRE EN TENTACIÓN .................................................. 323
1. DEBEMOS TENER UNA CLARA COMPRENSIÓN DEL GRAN MAL QUE EXISTE
EN ENTRAR EN TENTACIÓN ........................................................................ 324
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 11
2. RECONOZCAMOS NUESTRA INCAPACIDAD ............................................ 326
3. EJERZAN LA FE SOBRE LAS PROMESAS DE DIOS .................................. 328
4. OREN ...................................................................................................... 329
CAPÍTULO 6: TIEMPOS EN LOS QUE UN HOMBRE PUEDE
TEMER QUE LA HORA DE LA TENTACIÓN SE APROXIMA ........ 333
1. EN EL TIEMPO DE INUSUAL PROSPERIDAD EXTERNA ............................ 334
2. EN EL TIEMPO DE DESCUIDO.................................................................. 336
3. EN EL TIEMPO DE GRANDES GOCES ESPIRITUALES ............................... 338
4. EN EL TIEMPO DE AUTOCONFIANZA ...................................................... 339
CAPÍTULO 7: VIGILEMOS EL CORAZÓN MISMO ........................... 343
1. CONOZCAN SUS CORAZONES ................................................................. 343
2. EVITEN LAS OCASIONES QUE PROVOCAN SUS CORRUPCIONES ............. 346
3. ALMACENEN PROVISIONES EN CONTRA DE LAS TENTACIONES ............ 347
4. OTRAS INSTRUCCIONES PARA VIGILAR EL CORAZÓN ........................... 349
a. Estén atentos ...................................................................................... 349
b. Consideren el propósito y la tendencia de sus tentaciones ................ 350
c. Hagan frente a sus tentaciones con pensamientos de fe con respecto a
Cristo ..................................................................................................... 351
d. Medios que evitan que el alma sorprendida por la tentación se hunda
en ella..................................................................................................... 352
CAPÍTULO 8: OTRA INSTRUCCIÓN GENERAL PARA PROTEGER
EL ALMA DE ENTRAR EN TENTACIÓN ......................................... 357
1. EL SIGNIFICADO DE “GUARDAR LA PALABRA DE LA PACIENCIA DE
CRISTO” ..................................................................................................... 358
a. La palabra de Cristo es la palabra del evangelio .............................. 358
b. Las cosas implicadas en guardar esta palabra .................................. 361
2. CÓMO GUARDAR LA PALABRA DE LA PACIENCIA DE CRISTO SERÁ UN
MEDIO PARA PRESERVARNOS .................................................................... 366
a. El que guarda la palabra de la paciencia de Cristo tiene la promesa de
preservación........................................................................................... 366
b. Guardar de manera constante la palabra de la paciencia de Cristo
hará que ninguna tentación prevalezca contra el alma ......................... 368
12 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
c. Guardar la palabra de la paciencia de Cristo proporciona
consideraciones y principios que preservan .......................................... 372
3. RAZONES POR LAS QUE LOS PROFESANTES QUE SE QUEDAN CORTOS EN
GUARDAR LA PALABRA DE CRISTO ........................................................... 378
4. PRECAUCIONES QUE SE DEBEN TENER PARA SER PRESERVADOS DE LA
TENTACIÓN ................................................................................................ 379
a. Tengan cuidado de apoyarse en ayudas engañosas ........................... 379
b. Dedíquense a guardar la palabra de la paciencia de Cristo ............. 380
CAPÍTULO 9: EXHORTACIONES GENERALES RELACIONADAS
CON EL DEBER PRESCRITO ............................................................. 383
1. CONSIDEREN QUE, SI DESCUIDAN ESTE DEBER, ENTRARÁN EN
TENTACIÓN Y CAERÁN EN PECADO ............................................................ 386
2. CONSIDEREN QUE CRISTO LOS OBSERVA .............................................. 387
3. CONSIDEREN QUE, SI DESCUIDAN ESTE DEBER, ES POSIBLE QUE DIOS
TRAIGA ALGUNA AFLICCIÓN O JUICIO GRAVE SOBRE USTEDES ............... 387
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 13
DEDICATORIA
Benedict Bird,
Por animarme con su ejemplo y erudición a profundizar
en los escritos de Owen
14 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 15
AGRADECIMIENTOS
Hay muchas personas que han hecho posible la publicación de este libro. No
solo este libro no estaría disponible el día de hoy en español, sino tampoco
la editorial Teología para Vivir, sino fuera porque un gran interés por las
obras de los puritanos que fue despertado en mí años atrás.
Quisiera agradecer al Dr. Joel Beeke, quien a través de sus escritos me
guió hacia el estudio y amor por los puritanos. Y, a través de su ejemplo y
amistad me animó a la publicación de estos clásicos. A Crawford Gribben,
un querido profesor, quien me enseñó a leer a Owen y ha realmente ser un
historiador de la Iglesia. A Carl Trueman, quien a través de sus clases en
Westminster despertó un amor inicial hacia Owen. A Garry Williams, mi
supervisor de tesis, quien fue paciente hasta el extremo para tolerar las
múltiples postergaciones, y por sus valiosas correcciones a mi pensamiento
en innumerables conversaciones teológicas. A Benedict Bird, quien siempre
ha estado un paso adelante de mí en estudios históricos Owenianos, y que
con toda humildad corregía mis desviaciones, solamente con decir
“Impresionante Daniel, es una teoría interesante, pero has considerado…”.
A Timothy Laurence, con quien pase decenas, quizá cientos de horas
hablando de las implicancias de la teología del Pacto, y refinando nuestras
posturas Bauti-Prebisteriana. Puedo ver la mano del Señor poniendo a
hombres de un intelecto increíble, pero con una piedad aún más grande en
mi camino a lo largo de los años para guiar a un pobre joven peruano
estudiante de teología e historia. Mi cariño y respeto sincero.
Quisiera agradecer al equipo de traducción y edición de la editorial
Teología para Vivir. El éxito de esta obra es suyo. En especial a Elioth
Fonseca por la revisión de la traducción, a Billy Jerry José Gil Contreras por
el diseño de la portada, y ha Jean Paul Gotopo por la construcción de la
16 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
página web. A todo el equipo de traductores de Teología para Vivir que
colaboraron en la traducción de este proyecto. La traducción del libro
original de Owen fue un reto gigante. Los traductores, y el editor, pasaron
decenas, y en algunos casos centenas de horas preparando este proyecto. Este
proyecto es suyo!: (en orden alfabético): Cristina Accolla, Sergio Bardalez,
Manuel Bento, Juan Chero, Elioth Fonseca, Cesar Garrido-Lecca, Samuel
Nontol, Pamela Morales y Ubi Rodriguez. Muchas gracias, queridos
hermanos.
Agradezco a mi familia por haberme apoyado continuamente y animado
en el desarrollo de este proyecto. A mis padres y hermanas: Mi más sincera
gratitud.
Quisiera agradecer a mis hermanos en Irlanda por habernos recibido con
los brazos abiertos y por darnos múltiples oportunidades para ministrar
juntos. A Bryce Carlaw, y a toda su familia, y a los ancianos y la
congregación de Douglas Baptist Church, en Cork, Irlanda.
Esta sección no estaría completa sin un agradecimiento especial a mi
querida esposa Ellie. Que dulce suena la frase “pacto de amor” cuando es
contigo.
Por último, a Aquel de quien proceden todas las cosas, quien rige en Su
Soberana voluntad el Universo, al mediador del Nuevo Pacto, quien entro en
un Pacto de Amor eterno con el Padre y el Espíritu para nuestra salvación: a
mi Señor y tierno Salvador, Cristo Jesús.
Soli Deo Gloria.
Jaime Daniel Caballero
Cork, Irlanda,
Viernes, 18 de Octubre, 2019
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 17
UNA INTRODUCCIÓN A
VICTORIA SOBRE EL
PECADO Y LA TENTACIÓN
DE JOHN OWEN
Jaime D. Caballero
Bosquejo:
1. ¿Cómo era el mundo en la época de John Owen?
2. Relevancia para el contexto latinoamericano
3. Sobre la edición de la mortificación del pecado, y la tentación
4. Contexto histórico y teológico
a. Contexto histórico
b. Contexto teológico
5. Énfasis tomista, pactual y experiencial
a. Énfasis tomista
b. Coherencia pactual
c. Literatura experiencial
6. Conclusión
7. Sobre este libro
John Owen es, en términos de la influencia de su teología, sin duda el más
importante de todos los teólogos puritanos. Es conocido como “El
18 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
príncipe de los teólogos los puritanos”,1 y ya en su tiempo era conocido
por sus compañeros puritanos como “el Juan Calvino de Inglaterra”.2 Su
popularidad hacia el final de su vida era tal, que se convirtió casi en una
atracción turística, un punto de parada de profesores y estudiantes que
visitaban Inglaterra.
Es difícil sobre enfatizar la importancia de John Owen, no solo por
sus contribuciones teológicas, sino también por el rol protagónico que
tuvo como líder del movimiento puritano, más que cualquier otro teólogo
puritano en la historia. Carl Trueman ha dicho sobre él:
[John Owen] fue uno de los mejores teólogos europeos de su tiempo, y es
muy posible que fuera la mente teológica más brillante que Inglaterra jamás
ha producido.3
Como líder teológico indiscutible del partido calvinista inglés del siglo
XVII,4 es virtualmente imposible entender la era histórica que siguió a la
Reforma conocida como la ‘Alta Ortodoxia’ sin estar familiarizado con
el trabajo de Owen.
Sin embargo, como ya ha sido mencionado, la importancia de Owen
no solo se encuentra en el campo teológico, sino también en su rol
histórico en el gobierno de transición inglés. John Owen fue consejero
personal de Oliver Cromwell, el mismo que lideró las fuerzas del ejército
republicano inglés en contra del ejército real; también fue el líder de la
Asamblea de Savoy, la misma que tuvo un rol fundamental en la
formación del independentismo evangélico e identidad Bautista.
1
Joel R. Beeke and Mark Jones, A Puritan Theology: Doctrine for Life (Grand
Rapids, MI: Reformation Heritage Books, 2012), 712.
2
Peter Toon, God’s Statesman: The Life and Work of John Owen (Exeter:
Paternoster Press, 1971), 173.
3
C. R. Trueman, “Owen, John,” in Biographical Dictionary of Evangelicals, ed.
Timothy Larsen et al., (Leicester, England; Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 2003),
494.
4
Joel R. Beeke and Randall J. Pederson, Meet the Puritans: With a Guide to Modern
Reprints (Grand Rapids, MI: Reformation Heritage Books, 2006), 455.
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 19
Sin embargo, su influencia abarca aún más, como Rector de la
Universidad de Oxford tuvo a su cargo la formación de toda una
generación de intelectuales en Inglaterra que más adelante afectarían con
sus ideas al mundo entero. Y en adición a todo esto fue pastor, predicador
oficial del Parlamento Inglés, parlamentario, teólogo, y escritor de
innumerables libros, los mismos que han sido compilados en 23 gruesos
volúmenes de teología.5 Y esto solo para nombrar algunos de sus logros.
La amplitud de su conocimiento teológico es sin parangón. Educado
en las mejores instituciones académicas de su tiempo, Owen dominaba lo
mejor de su tiempo en términos de filología, historia, patrística, teología
escolástica medieval, literatura europea contemporánea, idiomas
bíblicos, lógica, gramática y filosofía, y esto solo para nombrar algunas
de las cualidades de la amplitud de su erudición.6
Sin embargo, ha sido mencionado de manera correcta, que los
escritos de Owen no están entre los más fáciles de leer entre los puritanos.
Él mismo menciona que no estaba preocupado con el ornamento y
elegancia de estos, sino con el contenido. Andrew Thompson, el biógrafo
de Owen del siglo XIX menciona que Owen aborda los temas que escribe
con el mismo tacto con “que un elefante al caminar”.7 Esto es cierto.
Owen escribe con la misma gracia con la que un elefante bailaría ballet.
1. ¿Cómo era el mundo en la época de John Owen?
Owen vivió en uno de los tiempos de mayor cambio en la historia de la
humanidad, el periodo transicional entre la edad media y el modernismo,
un tiempo de guerras, nuevos descubrimientos, un tiempo de cambios.
5
Carl R. Trueman, The Claims of Truth: John Owen's Trinitarian Theology
(Carlisle, Cumbria: Paternoster Press, 1998), 1-3.
6
Crawford Gribben, “John Owen, Renaissance Man? The Evidence Of Edward
Millington’s Bibliotheca Oweniana (1684),” Westminster Theological Journal 72, no. 2
(2010): 322.
7
Andrew Thompson, “Life of Dr. John Owen”, en The Works of John Owen, ed.
William H. Goold, vol. 1 (Edinburgh: T&T Clark, n.d.), xxxviii.
20 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
Para el momento de su nacimiento en 1616, James I era Rey de Inglaterra,
Oliver Cromwell era un adolescente un año mayor que el hijo del Rey y
futuro enemigo de Cromwell, Charles I. Para el momento que Owen
nació, en el continente europeo, Galileo estaba publicando sus
descubrimientos en ciencia, como la invención del telescopio, Kepler
estaba escribiendo sobre el movimiento de los planetas, y en otras áreas
del saber, importantes obras estaban siendo publicadas como por ejemplo
las obras de Francis Bacon en filosofía, y las obras de Robert Keyes, y
Cornelius Jansen en teología habían sido recientemente publicadas. A
nivel internacional, la ‘Compañía británica de las Indias Orientales’ había
sido recientemente inaugurada en 1600, incrementando así el comercio
entre las naciones, el desarrollo de estas, así como la explotación, abuso
y codicia: La era del colonialismo mercantilista había comenzado.
Mientras tanto, nuestras naciones latinoamericanas se encontraban
en medio de una turbulencia económica y social. Por un lado, mientras
que el norte de Europa se volvía cada vez más protestante, y las
migraciones de los mismos al Norte de América había comenzado; por
otro lado, Latinoamérica se consolidaba cada vez más al Catolicismo
Romano, el mismo que encontró terreno fértil para su crecimiento en uno
de los tiempos más tristes para nuestras naciones latinas. Justo Gonzales
menciona sobre el mismo:
Es una historia triste. Triste, por cuanto en aquel encuentro se destruyeron
poblaciones enteras y ricas culturas. Triste, por cuanto, quienes tal hicieron,
no parecen haberse percatado siquiera del enorme crimen que se cometía.
Y triste sobretodo, porque esto se hizo en nombre de la cruz de Cristo.8
Era un tiempo de nuevas ideas, nuevos descubrimientos, nuevas
oportunidades, y Owen se encontraba viviendo justo en el medio de ellas
jugando un rol de suma importancia. La Inglaterra en la que Owen nació
8
Justo L. González, Historia Del Cristianismo: Tomo 2, vol. 2 (Miami, FL:
Editorial Unilit, 2003), 250–251.
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 21
estuvo marcado por el sectarismo religioso, desde hacía ya unos años las
semillas de lo que desencadenaría en una guerra civil uno años más tarde
en 1638, estaban siendo sembradas. Por un lado, una parte de la población
quería una reforma aún más completa, mientras que, por otro lado,
algunos otros pensaban que la reforma ya había ido demasiado lejos.
Las tensiones políticas, económicas y sociales solamente se iban
acrecentando con los años. Para el momento en que James I de Inglaterra,
o James VI de Escocia, llegó al poder en 1603 las tensiones entre el
partido puritano y el royalista estaban cada vez más en aumento.9
2. Relevancia para el contexto latinoamericano
Pocas cosas son más escasas en la Iglesia Evangélica actual que una vida
en santidad y pureza. El pecado sexual destruye la vida de nuestros
jóvenes. La pornografía se esta volviendo tan común dentro de la Iglesia
como fuera. La codicia por dinero y poder corrompe día a día la vida de
nuestros líderes. Debemos matar el pecado, o este nos matará a nosotros.
Vivimos en una sociedad hiper-saturada de mundanalidad, de tal manera
que podemos llegar a pensar que lo que vemos es normal. Mas aún, las
pocas veces que se aborda el tema de la santidad en nuestras iglesias se
hace desde una perspectiva moralista en el mejor de los casos, y legalista
en el peor de ellos. La moralidad es quizá la falsificación satánica de
mayor éxito para llevar a las personas al infierno. La moralidad se mira a
sí misma y se compara con otros, mientras que la santidad a Cristo y se
compara con él. La moralidad se enfoca más en lo que debo hacer, la
santidad en lo que Cristo ya ha hecho por mí. La moralidad es la
consecuencia de la santidad, y nunca la causa de ella. Las palabras que el
profeta Jeremías pronunció en contra del pueblo de Israel son tan
relevantes para nosotros como cuando por primera vez fueron dichas:
9
John Craig, “The growth of English Puritanism,” en The Cambridge companion
to Puritanism, eds. John Coffey y Paul C.H. Lim, (Cambridge: Cambridge University
Press, 2008), 34-47.
22 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
Jeremías 6.13–16 “Porque desde el menor hasta el mayor, todos ellos
codician ganancias, y desde el profeta hasta el sacerdote, todos practican el
engaño. Curan a la ligera el quebranto de Mi pueblo, diciendo: ‘Paz, paz,’
Pero no hay paz. ¿Se han avergonzado de la abominación que han
cometido? Ciertamente no se han avergonzado, ni aún han sabido
ruborizarse; por tanto caerán entre los que caigan; en la hora que Yo los
castigue serán derribados,” dice el Señor. Así dice el Señor: “Párense en los
caminos y miren, y pregunten por los senderos antiguos, cuál es el buen
camino, y anden por él; y hallarán descanso para sus almas.
Cuando al pecado le llamamos falta de autoestima, estamos diciendo
‘Paz, paz’, ¡pero no hay paz! Cuando minimizamos la lujuria dentro de
nuestros clubes de jóvenes porque no queremos asustarlos
innecesariamente, estamos predicando ‘Paz, paz’, ¡pero no hay paz!
Cuando consentimos el pecado sexual y las faltas en nuestro liderazgo, y
en lugar de hacer un arrepentimiento publico, las escondemos debajo del
tapete, estamos declarando ‘Paz, paz’, ¡pero no hay paz! Donde Dios es
pequeño, el hombre es grande; y donde el hombre es grande el pecado es
grande, pero se considera como algo pequeño.
Si lo que estas buscando es un libro que te diga ‘Paz, paz’, donde no
hay paz, este libro no es para ti. Si estas buscando un libro que te haga
sentir bien contigo mismo diciéndote que Dios no puede vivir sin ti y que
eres un príncipe y una princesa del Reino, este libro no es para ti. Si lo
que buscas es una técnica sobre como ser más disciplinado, o como dejar
de ver pornografía, este libro no es para ti. Sin embargo, si lo que estas
buscando es un libro que descubra las llagas supurantes de tu pecado, y
te muestre lo horrible que estas son delante Dios, este libro es para ti. Si
lo que estas buscando es reconocer como tu identidad completa, lo que
eres y lo que haces, se encuentra en Cristo Jesús, este libro es para ti. Si
lo que buscas es amar a Cristo, y como consecuencia de esto no alimentar
los deseos podridos de tu carne, este libro es para ti.
Este libro esta diseñado para ser una compañía para toda la vida, y
no simplemente un libro que se lea y luego se deje dormir en un estante.
Es un libro que debe ser visitado vez tras vez, año tras año para poder
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 23
comprender y aplicar sus conceptos plenamente. Los puritanos fueron
gigantes espirituales. Donde nosotros somos débiles, ellos eran fuertes.
Donde nosotros construimos castillos de naipes, ellos edificaron
fortalezas. Sin embargo, quizá la mayor diferencia entre ellos y nosotros
pueda ser resumida en una palabra: madurez. Me dirijo aquí
especialmente a los varones, aunque también se aplica de igual manera a
las mujeres: No puedes estar en comunión con Cristo mientras al mismo
tiempo satisfaces los placeres de tu carne. No puedes ver a Cristo radiante
como es, con los mismos ojos con los que alimentas tu lujuria. Cuando
cambias el ver la belleza del Salvador que derramó su sangre por ti, por
el ver imágenes pornográficas en el internet, no estas en comunión con
Dios, y el pecado te matara pronto. ¡Sin santidad nadie, nadie, nadie sin
excepción, vera a Dios! No puede haber comunión con Cristo sin
mortificación del pecado. ¡Mortifica el pecado, o este te matara a ti!
Seamos hombres de carácter, virilidad y fortaleza, y no niños fluctuantes.
3. Sobre la edición de La Mortificación del Pecado, y La
Tentación
John Owen (1616-1683) escribió tres obras relacionadas con la mortificación
del pecado: La Mortificación del Pecado en los Creyentes (1656), La
Tentación: Su naturaleza y poder (1658); y El Pecado Remanente en los
Creyentes (1667). Sin embargo, algo que debemos notar es que las dos
primeras de estas obras La Mortificación del Pecado (1656), y La Tentación
(1658), fueron originalmente una serie de sermones predicados a los
estudiantes de la Universidad de Oxford, estudiantes entre 15 a 19 años. Sin
embargo, aunque fueron predicadas al mismo tiempo, probablemente entre
Junio y Agosto de 1655, no fueron publicadas sino hasta varios años después
debido a las múltiples obligaciones políticas y eclesiásticas de Owen. Estas
dos obras contienen temas estrechamente relacionados entre sí y deben leerse
como dos partes de una misma obra. La tercera obra de Owen sobre este
tópico, que lleva el título El Pecado Remanente en los Creyentes (1667),
pertenece a una era diferente en la vida de autor. Este es un punto importante
24 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
que debemos tomar en cuenta a fin de comprender correctamente el
pensamiento de Owen, pues, aunque los temas de estas tres obras son
similares, el contexto y propósito de las dos primeras obras es diferente a la
tercera. Hemos tomado en cuenta este factor al momento de decidir agrupar
las obras de Owen para su publicación.
Quizá la edición más conocida de las obras de Owen fue compilada en
el siglo XIX por William Goold. William Goold (1815-1897) fue un ministro
presbiteriano escocés encargado de editar y republicar las obras de John
Owen. El trabajo de edición de William Goold sobre John Owen ha llegado
a ser la edición clásica de estudios sobre Owen, conocida como la edición de
Goold. Esta edición contiene 17 volúmenes de sus obras generales, y 7
volúmenes de su comentario de Hebreos. La masiva obra de edición de Goold
tiene muchos puntos encomiables, como por ejemplo el hecho de que trajo
de regreso a Owen en un formato más accesible, corrigió tipografías y errores
de transcripción en el manuscrito original, produjo un muy útil índice de
autores y textos bíblicos, entre otras cosas. Esta edición es la que ha sido
republicada en ingles por casi todas las editoriales, incluidas The Banner of
Truth, Crossway, Christian Focus Publication, etc.
Sin embargo, el arreglo de las obras de Owen en la edición de Goold
sigue una división en tres áreas: doctrinal, práctica y controversial, es decir
sigue un arreglo temático en lugar de cronológico.10 En otras palabras, cada
volumen contiene un número de obras de Owen agrupadas de acuerdo con
temas similares entre sí, en lugar de seguir el orden de publicación original
de dichas obras. Si bien es cierto esto facilita la lectura de las obras de Owen,
desde un punto de vista académico no ayuda, sino que de hecho puede ser
engañoso y hasta crear dificultades para comprender el pensamiento de
Owen. Esto por dos razones:
1. Owen cambio algunas de sus posturas teológicas con el tiempo.
Por ejemplo, Owen comenzó su carrera como teólogo siendo
presbiteriano al inicio de sus veintes, sin embargo, hacia el final de
sus veintes cambio su postura al congregacionalismo. Hay otros
10
Joel R. Beeke, “Reading the Puritans,” Puritan Reformed Journal Volume 3, no.
2 (2011): 221-222.
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 25
puntos en los que probablemente cambio su postura. Por ejemplo, el
uso de los sacramentos, la eficacia del Bautismo, la necesidad de la
expiación de Cristo, desarrollo en la teología del pacto, entre otros.
Solo una lectura cronológica de las obras de Owen muestra
claramente la progresión de su pensamiento, y sobre todo permite
comprender de que manera su contexto histórico y teológico
afectaron sus pensamiento y composición teológica. Todo esto
queda oscurecido con una lectura temática de sus obras.
2. Owen fue un teólogo polemista y no de escritorio. Esto es
sumamente importante para comprender el pensamiento de Owen.
Salvo con algunas notables excepciones, las obras de Owen
surgieron como consecuencia de una necesidad específica para un
tiempo específico, y a menos que se conozca el contexto en el cual
fueron escritas, será difícil apreciar correctamente lo que el autor
esta diciendo. Déjeme ponerle un ejemplo. Imagine que usted es un
parlamentario en su respectivo país de origen, y como tal, escribe un
tratado de política de gobierno a inicios de sus veintes, otro tratado
cuando cumple los cincuenta años, y un último tratado cuando esta
a mediados de los ochenta años. Aunque es cierto que van a haber
puntos en común entre todos estos tratados, habrá también
diferencias grandes entre ellos, por su madurez, contexto y agenda
política respectiva. Owen fue un teólogo y pastor, pero también fue
uno de los políticos más importantes de su tiempo, un tiempo en el
cual la religión y la teología estaban estrechamente ligados.
Por estas y otras razones, las obras que publicaremos en la editorial Teología
para Vivir no seguirán el mismo orden de las obras publicadas en la edición
en ingles, es decir, la edición de Goold del siglo XIX. La publicación de las
obras de Owen en nuestra edición seguirá un arreglo cronológico. ¿Por qué?
Porque solo de esta manera podremos introducir al lector de una manera más
sólida a los temas y contexto respectivo de Owen, y los puritanos, así como
poder observar claramente el desarrollo de su pensamiento teológico, y las
influencias teológicas que tuvo en un momento respectivo.
26 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
En la edición de Goold estas tres obras, La Mortificación del Pecado en
los Creyentes (1656), La Tentación: Su naturaleza y poder (1658); y El
Pecado Remanente en los Creyentes (1667) fueron publicadas en un solo
volumen. Sin embargo, en la edición de Teología para Vivir, serán
publicadas en dos volúmenes diferentes. El primer volumen, que es el que el
lector tiene en sus manos, corresponde a las dos primeras obras: La
Mortificación del Pecado en los Creyentes (1656) y La Tentación: Su
naturaleza y poder (1658); mientras que en un segundo volumen se publicará
El Pecado Remanente en los Creyentes (1667) como una obra independiente.
4. Contexto histórico y teológico
Owen fue enviado a estudiar a Queen’s College, en la Universidad de
Oxford en 1628 a los 12 años. Esta era la edad promedio en la que los
jóvenes normalmente iban a la Universidad.11 Owen terminó sus estudios
en la Universidad de Oxford en 1632 obteniendo un BA, y más adelante
una Maestría en 1635, siendo ordenado como diácono en la Iglesia
Anglicana inmediatamente después.12 Después de varios años de estar
alejado de las aulas, Owen fue nombrado decano de una de las escuelas
universitarias que conforman la Universidad de Oxford, y más adelante
rector de la Universidad.
a. Contexto histórico
Para el momento en el que La Mortificación del Pecado en los Creyentes
(1656) y La Tentación: Su naturaleza y poder (1658) fueron publicados,
Owen ya era un teólogo bien conocido en Inglaterra. Para ese entonces ya
11
Crawford Gribben, John Owen and English Puritanism: Experiences of Defeat.
Oxford Studies in Historical Theology. (New York, NY: Oxford University Press, 2016),
30.
12
Carl R. Trueman, John Owen: Reformed Catholic, Renaissance Man. Great
Theologians Series. (Aldershot, England: Ashgate, 2007), 2.
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 27
había publicado 25 libros,13 estaba en la cumbre de su carrera, era un
predicador regular del Parlamento Británico, había sido nombrado decano de
Christ Church en Oxford en1651, nombrado rector de la Universidad en
1652, y poco tiempo después sería elegido como parlamentario Británico.14
Desde un punto de vista terrenal, Owen era un hombre poderoso para
mediados de 1650.
Sabemos que para 1649, sus sermones se imprimían y circulaban
masivamente por toda Inglaterra e incluso Escocia.15 En menos de una
década Owen había pasado de ser “un pastor de una pequeña congregación
rural… a ser una figura de importancia nacional”.16 Para el tiempo de la
publicación de La Mortificación del Pecado en los Creyentes (1656) y La
Tentación: Su naturaleza y poder (1658); Owen era considerado como “el
13
Entre los libros publicados por Owen para 1658 tenemos: A Display of
Arminianism (1642), The Duty of Pastors and People Distinguished (1643), Two Short
Catechisms (1645), Vision of Unchangeable Free Mercy, a Sermon (1646), Eshcol: a
Cluster of the Fruit of Canaan (1647), Salus Electorum, Sanguis Jesu [Death of Death in
the Death of Christ] (1647), Ebenezer: A Memorial of the Deliverance in Essex: Two
Sermons (1648), Righteous Zeal: A Sermon with an Essay on Toleration (1649), Shaking
of Heaven and Earth: A Sermon (1649), Advantage of the Kingdom of God: A Sermon
(1650), Branch of the Lord: Two Sermons (1650), Death of Christ (1650), Steadfastness
of the Promises: A Sermon (1650), Labouring Saint’s Dismission to Rest: A Sermon
(1651), Christ’s Kingdom and the Magistrate’s Power: A Sermon (1652), Humble
Proposals for the Propagation of the Gospel [with others] (1652), De Divina Justitia
Diatriba [A Dissertation on Divine Justice] (1653), Proposals for the Propagation of the
Gospel…Also Some Principles of Christian Religion [with others] (1653), Doctrine of the
Saints’ Perseverance Explained and Confirmed (1654), Vindiciae Evangelicae [Mystery
of the Gospel Vindicated] (1655), God’s Presence with His People: A Sermon (1656), The
True Nature Of Schism (1656), God’s Work in Founding Zion: A Sermon (1656),
Mortification of Sin in Believers (1656), Review of the Annotations of Grotius (1656).
14
Blair Worden, “Politics, piety, and learning: Cromwellian Oxford,” in God’s
instruments: Political conduct in the England of Oliver Cromwell (Oxford: Oxford
University Press, 2012), 118-119.
15
R. Scott Spurlock, Cromwell and Scotland: Conquest and religion, 1650–1660
(Edinburgh: John Donald, 2007), 46.
16
Sarah Cook, “A political biography of a religious Independent: John Owen, 1616-
1683”, (unpublished PhD thesis, Harvard University, 1972), 70.
28 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
principal vocero del nuevo régimen puritano, el profeta del nuevo orden
establecido”. 17
Los sermones de La Mortificación del Pecado, y La Tentación tuvieron
lugar mientras Owen fue decano de la escuela de Oxford, Christ Church. El
13 de marzo de 1651 Owen predicó un poderoso sermón en el Parlamento
Británico, que para ese entonces se encontraba en la búsqueda de un nuevo
decano en Oxford. El siguiente día después de que Owen predicara en el
Parlamento fue elegido como el nuevo decano de Christ Church. Dos meses
después, el 9 de mayo de 1651, Owen se mudaría a Oxford.18 Owen comenta
sobre este evento dos años después en 1653:
Unos dos años atrás, el Parlamento y el gobierno mancomunado me
promovieron, mientras conducía mis labores de manera muy diligente, de
acuerdo con la medida de los dones que me han sido dados en la predicación
del Evangelio. Esto lo hicieron de acuerdo a su autoridad e influencia y a
pesar de la renuencia de mi parte, a ocupar la silla de la decania de la muy
famosa Universidad de Oxford. 19
Ahora bien, las responsabilidades de Owen en la Universidad de Oxford
no eran solamente pedagógicas, sino también políticas. Este aspecto
político se incrementó mucho más un año más tarde en 1652 cuando fue
nombrado Rector principal de la Universidad por Oliver Cromwell.20
Durante su tiempo en Oxford, Owen estuvo trabajando de manera
muy cercana con otra de las mentes más brillantes del Puritanismo,
Thomas Goodwin, quien era decano de la escuela Magdalen de la
Universidad de Oxford. Ambos, Owen y Goodwin, formaron parte del
17
Crawford Gribben, John Owen and English Puritanism: Experiences of Defeat.
Oxford Studies in Historical Theology. (New York, NY: Oxford University Press, 2016),
104.
18
“Deans of Christ Church, Oxford,” Fasti Ecclesiae Anglicanae, 1541–1857, vol.
8: Bristol, Gloucester, Oxford and Peterborough dioceses, ed. Joyce M. Horn (London:
Institute for Historical Research, 1996), 80–83.
19
John Owen, “A Dissertation on Divine Justice”, in The Works of John Owen, ed.
William H. Goold, vol. 10 (Edinburgh: T&T Clark, 1862), 492.
20
Peter Toon, God’s Statesman: The Life and Work of John Owen (Exeter:
Paternoster Press, 1971), 50.
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 29
proyecto iniciado por Oliver Cromwell para la reforma de las
Universidades en Inglaterra, Escocia e Irlanda.21 Owen se consideraba a
sí mismo insuficiente y con pocos dones para dicha tarea. Sus dones eran
más de teólogo y escritor, que de reformador y administrador como el
mismo lo dice.22
Un punto importante que debemos tener en cuenta es que la ciudad
de Oxford es muy pequeña y que la mayoría de la población pertenecía a
la Universidad. Debemos tener en mente también que la Universidad de
Oxford había sido uno de los bastiones del recientemente derrotado
ejercito real, y que aún tenía una mayoría arminiana en favor del Rey
entre sus filas. Oxford era una ciudad militarizada, en la cuál el ejercito
republicano puritano dirigido por Cromwell había desplegado un
regimentó de soldados para evitar disturbios.23 Por lo cual Owen, un
puritano con convicciones republicanas, debía ser muy cuidadoso en las
reformas que implementaría en la Universidad para evitar disturbios
innecesarios.
Owen se encontraba bajo gran presión en la Universidad de Oxford. Por
un lado, el parlamento republicano quería “purgar Oxford de todos los
simpatizantes realistas, llenarla de nuevos profesores y tutores”, 24 y por otro
lado el partido real, aunque derrotado, aún era muy fuerte en Oxford. La
tensiones y enfrentamientos parecían inevitables. Sobre este punto el
historiador Blair Worden ha escrito:
La universidad estaba abarrotada de profesores a favor de la corona Real,
siervos del Rey, y conspiradores en favor del partido Real. En los pueblos
21
Blair Worden, “Politics, piety, and learning: Cromwellian Oxford,” in God’s
instruments: Political conduct in the England of Oliver Cromwell (Oxford: Oxford
University Press, 2012), 123.
22
John Owen, “A Dissertation on Divine Justice”, in The Works of John Owen, ed.
William H. Goold, vol. 10 (Edinburgh: T&T Clark, 1862), 492.
23
Blair Worden, “Cromwellian Oxford” in The history of the University of Oxford,
vol. 4: The seventeenth century, ed. Nicholas Tyacke (Oxford: Oxford University Press,
1997), 733.
24
John Owen, The Oxford Orations of John Owen, ed. Peter Toon (Callington,
Cornwall, UK: Gospel Communications, 1971), 2.
30 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
y villas cercanas, los señores dueños de las tierras apoyaban de manera
mayoritaria al partido Real. La importancia de Oxford no podía
desestimarse, porque, aunque se había rendido al ejercito parlamentario,
aún permanecía como una pieza clave. Esto se puede ver cuando vez tras
vez la ciudad fue el objetivo principal de las fuerzas reales, primero de
Charles II en 1651, luego de Penruddock en 1655, y mas adelante de Monck
y de Lambert en 1660.25
Siendo este el contexto de la ciudad y la Universidad, un ambiente
completamente antagonista al partido puritano, no es de extrañarse que el
joven nuevo rector no recibiera una calurosa bienvenida.26 Owen se
encontraba en una situación complicada.
Pocos meses antes de que Owen se mudara a Oxford para asumir su
nuevo cargo en mayo de 1651, las tropas del ejercito republicado de
Cromwell se habían retirado de la ciudad, dejándola aún más vulnerable
a amenazas de insurgencias y revueltas.27 La vida espiritual de los
estudiantes estaba por los suelos. Casi al mismo tiempo de la llegada de
Owen a Oxford, y casi inmediatamente después del retiro de las tropas de
la ciudad, disturbios se desataron por parte de estudiantes. Owen describe
vívidamente su primera impresión de los estudiantes a su llegada a
Oxford:
A los estudiantes no les importa la autoridad sagrada de la ley, tampoco
muestran el respeto que deben a sus superiores, y mucho menos están en
guardia en contra de sus deseos malvados. Les importa poco las lágrimas y
los ruegos de sus tutores en nuestra alma mater, poniendo de esta manera
en peligro de daño eterno el buen nombre de nuestra comunidad, y también
25
Blair Worden, “Cromwellian Oxford” in The history of the University of Oxford,
vol. 4: The seventeenth century, ed. Nicholas Tyacke (Oxford: Oxford University Press,
1997), 733.
26
Crawford Gribben, John Owen and English Puritanism: Experiences of Defeat.
Oxford Studies in Historical Theology. (New York, NY: Oxford University Press, 2016),
129.
27
Henry Reece, The army in Cromwellian England, 1649–1660 (Oxford: Oxford
University Press, 2013), 132.
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 31
causando un gran daño a todo el cuerpo académico. ¡Esta detestable audacia
y vidas licenciosas son dignas de un epicúreo! Y, lamentablemente, una
gran porción de los estudiantes está sin rumbo, y viven más allá de todos
los límites de la modestia y piedad. 28
Owen continúa escribiendo sobre el estado de los estudiantes en la
Universidad de Oxford a su llegada:
Todos ellos son ociosos, borrachos, mujeriegos, hacedores de bromas
sucias, timadores, irrespetuosos, maleducados para con sus superiores,
quebrantadores de la ley, trasnochadores, corruptores de la juventud,
enemigos de bien, menospreciadores de la religión verdadera, y todo tipo
de canceres malignos.29
Sin embargo, la respuesta de Owen a las tensiones políticas y sociales, y
a el decaimiento espiritual de los estudiantes no fue imponer una ley
marcial, o reglas más estrictas. Tampoco fue perseguir o encarcelar a sus
enemigos políticos. Sino que, por el contrario, su respuesta fue predicar
una serie de sermones sobre el cultivo de la verdadera espiritualidad y la
comunión con Dios. Owen estaba convencido de que solamente a través
del cultivo de una verdadera espiritualidad reformada se podrían
trascender las barreras políticas y sociales que dividían al país.30
Fue de esta serie de sermones que los más ricos volúmenes de
teología sobre espiritualidad cristiana fueron producidos. Owen tocó dos
temas de vital importancia: ¿Cómo cultivar una comunión con el Dios
Trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo?, y ¿Cómo puedo mortificar el pecado
en mí? De la primera serie de sermones se publicó el libro Comunión con
el Dios Trino en 1657, y de la segunda serie se publicaron los libros La
28
John Owen, The Oxford Orations of John Owen, ed. Peter Toon (Callington,
Cornwall, UK: Gospel Communications, 1971), 5.
29
Ibid., 7.
30
Crawford Gribben, John Owen and English Puritanism: Experiences of Defeat.
Oxford Studies in Historical Theology. (New York, NY: Oxford University Press, 2016),
129-130.
32 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
Mortificación del Pecado en los Creyentes en 1656, 31 y La Tentación: Su
naturaleza y poder en 1658. 32
¿Por qué es todo esto importante? Porque para Owen, el poder y la
motivación para la mortificación del pecado surge de una comunión con
Dios. La serie de sermones predicados en 1651 y que más tarde fueron
plasmados en el libro Comunión con el Dios Trino, es una combinación
de los atributos distintivos de cada una de las personas de las trinidad,
Padre, Hijo y Espíritu, y la manera como el creyente se relaciona en amor
con cada uno de ellos de manera distintiva y particular. La mortificación
del pecado solo es posible como una consecuencia de la contemplación
de quien es Dios, y lo que él ha hecho por nosotros en la persona de Cristo
Jesús. Owen predicó la serie de sermones sobre la mortificación del
pecado y la tentación entre Junio y Agosto de 1655 al grupo de
estudiantes de bachiller de la Universidad de Oxford, jóvenes que tenían
en promedio 15 a 19 años, mientras editaba los sermones sobre comunión
con Dios, y que dos años más tarde, en 1657, serían publicados bajo el
título Comunión con el Dios Trino.33
Aunque el libro Comunión con el Dios Trino (1657) fue publicado
un año después que el libro La Mortificación del Pecado en los Creyentes
(1656), la predicación de los sermones que conforman este libro no solo
precede cronológicamente al libro La Mortificación del Pecado, y al libro
La Tentación, sino que sienta las bases y presuposiciones teológicas bajo
las cuales estos dos libros deben ser leídos. Hay un total de 68 referencias
en los libros La Mortificación del Pecado, y La Tentación a los conceptos
delineados en Comunión con el Dios Trino. Este es un hecho de vital
importancia que casi todas las ediciones en ingles han pasado por alto. A
menos que comprendamos los conceptos de la mortificación del pecado
31
John Owen, ‘Of the Mortification of Sin in Believers’, in The Works of John
Owen, ed. William H. Goold, vol. 6 (Edinburgh: T&T Clark, 1862), 1-86.
32
John Owen, ‘Of Temptation’, in The Works of John Owen, ed. William H. Goold,
vol. 6 (Edinburgh: T&T Clark, 1862), 87-151.
33
Crawford Gribben, John Owen and English Puritanism: Experiences of Defeat.
Oxford Studies in Historical Theology. (New York, NY: Oxford University Press, 2016),
165.
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 33
a la luz de la teología de la comunión con Dios, se corre el riesgo de caer
en una lectura legalista de la mortificación del pecado y lucha contra la
tentación.
b. Contexto teológico
La fuente para la mortificación del pecado en la vida del creyente radica
en la comunión con Cristo.34 El pecado en su esencia misma es lo que
destruye nuestra comunión con Dios.35 Es solamente la comunión en
amor con la persona del Señor Jesucristo lo que fortalece el alma por el
Espíritu Santo para llevar a cabo la mortificación del pecado.36 Por lo
tanto, la esencia de la tentación esta estrechamente relacionada con el
intento de la ruptura de la comunión con Dios en la vida del creyente.37
El poder para la mortificación del pecado y la tentación fluye un amor
hacia Cristo.38 Esta comunión del creyente con Dios, que hace posible la
mortificación del Pecado, es una consecuencia del amor trinitario de Dios
por Su Pueblo. Para Owen, en última instancia es el Pacto intratrinitario
de amor, es decir el Pacto de la Redención o pactum salutis, lo que hace
posible la mortificación del pecado. Exploraremos esto en mas detalle
más adelante.
Lo que le preocupaba a Owen no era primariamente que los
estudiantes tuvieran una conducta más moral, o que fueran más educados,
sino que pudieran realmente tener una comunión con Dios, moralidad y
modales serían una consecuencia de esta comunión con Dios. La
mortificación del pecado no es un fin en sí mismo, sino un medio y una
consecuencia. La mortificación es un medio para preservar nuestra
34
John Owen, ‘Of the Mortification of Sin in Believers’, in The Works of John
Owen, ed. William H. Goold, vol. 6 (Edinburgh: T&T Clark, 1862), 19.
35
Ibid, 11, 22.
36
Ibid, 24.
37
John Owen, ‘Of Temptation’, in The Works of John Owen, ed. William H. Goold,
vol. 6 (Edinburgh: T&T Clark, 1862), 96.
38
John Owen, ‘Of the Mortification of Sin in Believers’, in The Works of John
Owen, ed. William H. Goold, vol. 6 (Edinburgh: T&T Clark, 1862), 58.
34 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
comunión con Dios, pero al mismo tiempo es la consecuencia de una vida
en comunión con él.
Mas aún, la mortificación del pecado solamente es posible cuando
se tiene una idea correcta acerca de Dios. Owen escribe “cuan pocos son
los creyentes que conocen por experiencia este privilegio de disfrutar
comunión en amor con el Padre”,39 y en lugar de eso lo consideran como
alguien distante, duro, sombrío, como alguien que esta enojado y furioso
con ellos.40 Es a partir de un concepto equivocado de quien Dios y lo que
ha hecho por nosotros que errores relacionados con la seguridad de
salvación, la adoración y el proceso de la santificación tienen lugar. 41
Owen considera que el antídoto para esta falta de mortificación del
pecado en los creyentes no se encuentra en desarrollar una serie de reglas
estrictas para prevenir el pecado, si bien es cierto que estas pueden ser de
ayuda, sino que más bien en conocer por experiencia a Dios. Es por esta
razón que antes de abordar el tema de la mortificación de pecado, Owen
pasó casi dos años predicando y enseñando exclusivamente sobre los
atributos de Dios, y el obrar distintivo de cada una de las personas de la
trinidad, y la manera como el creyente puede desarrollar una comunión
íntima con cada una de ellas de manera particular y distintiva. Para Owen,
39
Works, 2:32.
40
Works, 2:35.
41
Este punto ha sido señalado por varios estudiosos del pensamiento de Owen. Por
ejemplo, Joel Beeke y Sinclair Ferguson han señalado correctamente como para Owen el
tener un adecuado concepto de Dios, de sus atributos, esta directamente ligado con el
desarrollo de una piedad bíblica y el cultivo de nuestra comunión con Dios. Ver: Joel
Beeke, The Quest for Full Assurance: The Legacy of Calvin and his Successors
(Edinburgh: The Banner of Truth Trust, 1999), 173-186; y también Sinclair B. Ferguson,
John Owen on the Christian Life (Edinburgh: Banner of Truth Trust, 1987), 77-78; 122-
124. El tema ha sido desarrollado en años recientes por Ryan M. McGraw, quien
menciona que el concepto del pacto de la redención es la medula misma del pensamiento
trinitario de Owen, y el concepto teológico a través del cual se deriva el esquema de
comunión con Dios y santificación en la vida cristiana, particularmente relacionado con
la adoración como un medio para la mortificación. Ver: Ryan M. McGraw, A Heavenly
Directory: Trinitarian Piety, Public Worship and a Reassessment of John Owen’s
Theology, ed. Herman J. Selderhuis, Reformed Historical Theology 29 (Bristol, CT:
Vandenhoeck & Ruprecht, 2014), 69-139.
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 35
la efectividad en la mortificación del pecado en la vida del creyente esta
directamente ligada de su conocimiento experiencial de Dios.
Sin embargo, para Owen, este conocimiento experiencial de Dios no
esta relacionado con una experiencia subjetiva y casi mística de él, sino a
través de los medios ordenados para la santificación, esto es, los medios
de gracia, a veces también llamados sacramentos. Por otro lado, este
conocimiento experiencial de Dios no es de ninguna manera puramente
intelectual, sino también emocional. No podemos conocer a Dios de
manera experiencial solamente por leer un libro sobre los atributos de
Dios, o por participar de los medios de gracia de manera mecánica.
Conocemos a Dios de manera experiencial al hacer uso de los medios de
gracia, y este conocimiento tiene un profundo impacto en nuestros
afectos.
5. Énfasis tomista, pactual y experiencial
a. Énfasis tomista
Con énfasis tomista nos referimos simplemente al método escolástico
usado por Owen, y por experiencial nos referimos a algo que no se conoce
de manera verdadera sino hasta que tiene un impacto en los afectos. Los
escritos de Owen a partir de la década de 1650 son fuertemente tomistas
en su método,42 y distintivamente experienciales en su naturaleza.43 La
noción de que el escolasticismo reformado de la post-reforma produjo
escritos puramente cerebrales desprovistos de toda emoción y deseo por
Dios, francamente a la luz de la evidencia no tiene sentido.
Owen hace uso de un método escolástico en el desarrollo de su
teología de la mortificación del pecado, y de la necesidad de un
42
Carl R. Trueman, The Claims of Truth: John Owen's Trinitarian Theology
(Carlisle, Cumbria: Paternoster Press, 1998), 112-113.
43
Crawford Gribben, John Owen and English Puritanism: Experiences of Defeat.
Oxford Studies in Historical Theology. (New York, NY: Oxford University Press, 2016),
131.
36 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
conocimiento de Dios por experiencia. La combinación de estos dos le
llevó a desarrollar una teología de la santificación que es distintivamente
trinitaria y doxológica, es decir, orientaba a la adoración. Christopher
Cleveland ha escrito sobre este punto:
Es cierto que Owen desarrolla una teología especulativa haciendo fuerte
uso de principios e ideas Tomistas [escolásticas], pero con el propósito final
de transmitir un conocimiento correcto del Dios Trino cuyo resultado
práctico necesariamente es la verdadera adoración.44
Para Owen, la mortificación del pecado esta directamente relacionada con
nuestro conocimiento experiencial de Dios. Sin embargo, la consecuencia
necesaria de este conocimiento experiencial de Dios es la comunión en
amor con Dios, lo cual resulta necesariamente en adoración. Adoramos
aquellos que amamos, y amamos aquello que conocemos. No se puede
adorar a Dios y gratificar los deseos de la carne de manera simultanea.
Sino que la verdadera adoración, en espíritu y en verdad, brota y alimenta
nuestra comunión con el Dios Trino.
La adoración es el combustible, la sangre, que mueve al cristiano
hacia la mortificación. Ahora bien, esta adoración es Trinitaria, y surge
de un adecuado conocimiento y entendimiento de la naturaleza deplorable
y sin esperanza del creyente sin Cristo, y simultáneamente de lo que cada
una de las personas de la Trinidad; Padre, Hijo y Espíritu, han contribuido
de manera distintiva y particular a nuestra salvación.45 No hay
mortificación sin comunión, pero la primera evidencia de la una
verdadera comunión es adoración. En otras palabras, para Owen, toda
mortificación es doxológica. La mortificación del pecado es, en sí mismo,
el más sublime acto de adoración a Dios. Sin mortificación no puede
haber adoración.
44
Christopher Cleveland, Thomism in John Owen (Burlington, VT: Ashgate, 2013),
155.
45
Brian Kay. Trinitarian Spirituality: John Owen and the Doctrine of God in
Western Devotion. Studies in Christian History and Thought. (Eugene, Or.: Wipf & Stock,
2008), 6-7.
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 37
b. Coherencia pactual
La relación del Pacto de la Redención (Pactum Salutis), y la
mortificación del pecado
El Pacto de la Redención se refiere al arreglo o al acuerdo en amor entre
las personas de la Trinidad, hecho antes de la fundación del mundo, y que
concierte a todos los aspectos relacionados con la redención del hombre.
El Pacto de la Redención es la médula misma del decreto de Dios.46
Para inicios de 1650 el concepto del Pacto de la Redención comenzó
a tomar un papel preponderante en la teología reformada.47 Fue también
durante esta década que Owen desarrollo sus posturas maduras sobre la
mortificación del pecado y la comunión con Dios. Durante los años en
los que Owen predicó sus sermones sobre comunión con Dios, la
mortificación del pecado y la tentación, se vio envuelto en dos
controversias principales, en contra del socinianismo y el arminianismo.
Owen estaba preocupado por el crecimiento de la influencia del
socinianismo. El socinianismo fue una versión temprana del deísmo y el
liberalismo teológico, negaban la doctrina de la Trinidad y eran unitarios.
El socinianismo ganaba cada vez más terreno en círculos académicos a
mediados del siglo XVII. Para el socinianismo la mortificación del
pecado y la seguridad de salvación estaban directamente relacionados con
una transformación o reforma moral de la persona.48 El énfasis del
socinianismo era primariamente moral y externo. Para los socinianos, es
46
Por Decreto de Dios, nos referimos al decreto hecho por Dios antes de la
fundación del mundo por el cual todas las cosas tienen lugar. El decreto incluye la
creación del hombre, la muerte de Cristo, con quien me casaré, etc. La parte de este
decreto relacionada con la actividad trinitaria de la redención del hombre es el Pacto de
la Redención. Existe un debate en la teología reformada sobre si el Pacto de la Redención
es un sinónimo del Decreto de Dios, o solo una parte del mismo.
47
J.V. Fesko, The Covenant of Redemption: Origins, Development, and Reception,
ed. Herman J. Selderhuis, Reformed Historical Theology 35 (Bristol, CT: Vandenhoeck
& Ruprecht, 2016), 16-17.
48
Matthew Barrett and Michael Haykin, Owen on the Christian Life: Living for the
Glory of God in Christ (Wheaton, IL: Crossway, 2015), 168.
38 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
la mortificación la que produce la comunión. Owen respondió enseñando
lo opuesto, es decir, que la comunión con Dios precede y es la base de la
mortificación. Por otro lado, el esquema de seguridad de salvación y
mortificación arminiano tendía al sinergismo, es decir a una cooperación
entre Dios y el hombre, pero sin una clara definición sobre cual es la causa
final para la salvación, es decir, es la voluntad del hombre o de Dios.
Las reacciones teológicas a estos dos movimientos, el sociniano y el
arminiano, durante el siglo XVII tendían hacia el antinomianismo y
nomismo.49 Tanto el antinomianismo como el nomismo se relacionan con
el rol de la ley en la vida cristiana, y no primariamente con el hecho de
que una persona sea inmoral o moral. Por un lado, el antinomianismo
enseñaba que la ley de Dios no tiene ningún rol como guía para
santificación del creyente del Nuevo Pacto. Por otro lado, el nomismo
añadía leyes a las que había sido dadas por Dios para promover la piedad.
De esta manera el nomismo era fuertemente legalista en su estructura. El
socinianismo tendía por un lado al antinomianismo, mientras que el
armianismo hacia el legalismo. Es en este contexto y bajo estas dos
enseñanzas opuestas que Owen desarrolla entre 1640 y 1670 una teología
de la santificación y mortificación del pecado distintivamente reformada,
enraizada en la unión que el creyente goza con Cristo.50
El esquema de santificación socinianista y hasta cierto extremo
también el arminiano, enfatizaban primariamente una reforma moralista
externa, mientras que el esquema de santificación de Owen enfatizó en
49
Sobre la relación cercana entre el Antinomianismo y el Nomismo en el siglo
XVII, puede ver: David D. Hall, ed., The Antinomian Controversy, 1636–38: A
Documentary History (Durham: Duke University Press, 1990); Theodore Dwight
Bozeman, The Precisianist Strain: Disciplinary Religion and Antinomian Backlash in
Puritanism to 1638 (Chapel Hill: University of North Carolina Press, 2003); David R.
Como, Blown by the Spirit: Puritanism and the Emergence of an Antinomian
Underground in Pre-Civil-War England (Stanford, CA: Stanford University Press, 2004).
50
J.V. Fesko, The Trinity and the Covenant of Redemption (Ross-shire, Great
Britain: Mentor, 2016), 19; J.V. Fesko, “John Owen”, in Beyond Calvin: Union with
Christ and Justification in Early Modern Reformed Theology (1517-1700), ed. Herman J.
Selderhuis, Reformed Historical Theology 20 (Bristol, CT: Vandenhoeck & Ruprecht,
2012), 286.
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 39
primer lugar una renovación interna de la naturaleza del creyente.51 Para
el socinianismo y el arminianismo, la regeneración es una consecuencia
de una reforma moral, expresada en el arrepentimiento y la fe del hombre,
mientras que para Owen, y la teología reformada en general, la
regeneración es la causa del arrepentimiento y la fe, y no la
consecuencia.52 Para Owen, la regeneración del creyente se encuentra
enraizada no en una decisión humana, sino en una premisa divina,
diseñada y expresada en el Pacto de la Redención (pactum salutis). De
esta manera la base para la seguridad de salvación, crecimiento en
santificación, comunión con Dios, adoración a Dios, entre otros, hayan
su origen totalmente en Dios, y en particular en el Pacto de la
Redención.53 El esquema de santificación y mortificación del pecado de
Owen no puede ser entendido fuera de una estructura pactual, y como la
consecuencia lógica y necesaria de esta.54
¿Cuál es primero, comunión o mortificación del pecado?
Uno de los puntos centrales de la inclusión del Pacto de la Redención en
el esquema de la santificación de Owen fue justamente este punto: ¿Cuál
de estos dos tiene prioridad en la santificación del hombre, el obrar de la
gracia de Dios o la actividad humana?55 En otras palabras, ¿recibimos la
51
Matthew Barrett and Michael Haykin, Owen on the Christian Life: Living for the
Glory of God in Christ (Wheaton, IL: Crossway, 2015), 168-170; cf. John Owen, “A
Discourse Concerning The Holy Spirit”, in The Works of John Owen, ed. William H.
Goold, vol. 3 (Edinburgh: T&T Clark, n.d.), 218-220.
52
Joel R. Beeke and Mark Jones, A Puritan Theology: Doctrine for Life (Grand
Rapids, MI: Reformation Heritage Books, 2012), 467-469.
53
J.V. Fesko, “John Owen”, in Beyond Calvin: Union with Christ and Justification
in Early Modern Reformed Theology (1517-1700), ed. Herman J. Selderhuis, Reformed
Historical Theology 20 (Bristol, CT: Vandenhoeck & Ruprecht, 2012), 287-298.
54
Sebastian Rehnman, Divine Discourse: The Theological Methodology of John
Owen, Texts and Studies in Reformation and Post-Reformation Thought (Grand Rapids:
Baker Book House, 2002), 155-156.
55
David Dickson, ‘Arminianism Discussed,’ in Records of the Kirk of Scotland,
Containing the Acts and Proceedings of the General Assemblies, from the Year 1638
Downwards, ed. Alexander Peterkin (Edinburg: Peter Brown, 1845), 156-158.
40 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
gracia de Dios como consecuencia de la mortificación de nuestro pecado,
o es la mortificación de nuestro pecado una consecuencia de haber
recibido la gracia de Dios? Esto es de central importancia al momento de
examinar la teología de la santificación y mortificación del pecado de
Owen. Como escribe J.V. Fesko, Owen “antepone la justificación a la
santificación, y coloca estas dos como una consecuencia de la doctrina de
la unión del creyente con Cristo”. 56
Es decir, la base de nuestra santificación se encuentra en nuestra
justificación, y ambas son consecuencias de la unión del creyente con
Cristo. Es nuestra unión con Cristo lo que nos capacita para recibir la
gracia de Dios necesaria para la mortificación del pecado, y no viceversa.
Todos los beneficios del ordo salutis (justificación, santificación,
glorificación, etc.), fluyen como consecuencia de nuestra unión con
Cristo, y la unión del creyente con Cristo es una consecuencia del Pacto
de la Redención (pactum salutis).
En otras palabras, para Owen, los beneficios del Pacto de la Gracia
fluyen como consecuencia del Pacto de la Redención en Cristo, pues
“Cristo mismo es la base del Pacto de la Gracia, siendo él mismo
destinado y dado libremente para hacer obtener toda gracia para [los
suyos]”.57 En otras palabras, para Owen no solo la doctrina de la
santificación, sino la totalidad del ordo salutis tiene como base el pactum
salutis.58 Debido a que el Pacto de la Redención tiene su base en la
eternidad, entonces no hay razón por la cual el creyente se adjudique
ninguna obra en su santificación porque la gracia que recibe de Dios es
una gracia que le ha sido dado no por lo que es, sino a pesar de lo que es.
Es una gracia dada por los méritos del mediador del Nuevo Pacto, Cristo
56
J.V. Fesko, “John Owen”, in Beyond Calvin: Union with Christ and Justification
in Early Modern Reformed Theology (1517-1700), ed. Herman J. Selderhuis, Reformed
Historical Theology 20 (Bristol, CT: Vandenhoeck & Ruprecht, 2012), 287.
57
Works, 2:199.
58
John Owen, ‘The Doctrine of Justification by Faith, through The Imputation Of
The Righteousness Of Christ’, in The Works of John Owen, ed. William H. Goold, vol. 5
(Edinburgh: T&T Clark, n.d.), 257-259.
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 41
Jesús. De esta manera el esquema de santificación de Owen marca una
diferencia radical con el esquema arminiano de tendencia legalista.
Por otro lado, el hecho de que el pactum salutis, tiene
necesariamente su ejecución en la historia destruye la idea de una
pasividad del cristiano. Si, el creyente ha sido predestinado para ser
justificado, pero no será justificado hasta que crea y se arrepienta. Tiene
que haber una respuesta en el hombre. Si, el creyente recibe gracia solo
por los méritos de Cristo Jesús en la Cruz del Calvario, pero debe
responder a dicha gracia en una relación activa en comunión con Dios a
través de los medios de gracia, y en el Espíritu Santo, para que pueda
crecer en santidad. De esta manera el esquema de santificación de Owen
marca una diferencia radical con el socinianismo de tendencia
antinomianista.
c. Literatura experiencial
Se ha dicho, de manera correcta, que la característica principal de la
literatura producida en la reforma y post reforma es el énfasis experiencial
o casuístico.59 Esto es particularmente cierto de la literatura producida por
el puritanismo ingles del siglo XVII, y la teología producida por la
reforma holandesa, especialmente de lo que se conoce como la segunda
reforma holandesa.60 Los escritos experienciales o casuísticos puritanos
poseen tres características distintivas en cuanto a su propósito:
a. Tienen el propósito primario de promover la piedad, en lugar de
solamente ser un ejercicio meramente académico, a través de la
59
Joseph A. Pipa Jr., “Puritan Preaching,” in The Practical Calvinist: An
Introduction to the Presbyterian and Reformed Heritage, ed. Peter A. Lillback (Fearn,
Ross-shire, UK: Christian Focus Publications, 2002), 174.
60
Joel R. Beeke, “Reading the Puritans,” ed. Stephen J. Wellum, Southern Baptist
Journal of Theology Volume 14, no. 4 (2010): 29.
42 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
obra del Espíritu Santo en la vida del creyente. Poseen un fuerte
énfasis en la obra y rol del Espíritu Santo.
b. Tienen el propósito de ser usados por las Iglesia local en la
enseñanza y la predicación, en lugar de ser usados en salones de
seminarios o en círculos puramente académicos.
c. Tienen el propósito de buscar una adoración simple y bíblica,
basadas en los mandamientos expresos de las Escrituras. 61
De esta manera la obra Victoria contra la tentación y el pecado de John
Owen, es una obra clásica de literatura casuística puritana. Esto es a lo
que el teólogo John Murray le llama “piedad inteligente”.62 Sin embargo,
no debe confundirse este énfasis experiencial, y la obra del Espíritu Santo,
y las realidades de la guerra espiritual, con la teología experiencial casi
mística y basada primariamente en experiencias subjetivas que a menudo
se encuentra en escritos de carácter pentecostal y carismático.63 Sobre
este punto Joel Beeke ha escrito:
Los teólogos [puritanos] no estaban primariamente preocupados con una
experiencia religiosa como un fin en sí mismo (lo cual es a menudo la
preocupación en mucho del pietismo negativo), sino que más bien su
preocupación principal era con una experiencia religiosa como una
revelación de Dios y su abundante gracia (es decir, un pietismo positivo).64
61
Peter Lewis, The Genius of Puritanism (Grand Rapids, MI: Reformation Heritage
Books, 2008), 11.
62
Joel R. Beeke, “Toward A Reformed Marriage of Knowledge and Piety: The
Contribution Of Gisbertus Voetius,” ed. John H. Armstrong, Reformation and Revival 10,
no. 1 (2001): 149.
63
Edmund J. Rybarczyk, Beyond Salvation: Eastern Orthodoxy and Classical
Pentecostalism on Becoming Like Christ (Eugene, OR: Wipf and Stock Publishers, 2004),
257.
64
Joel Beeke, The Quest for Full Assurance: The Legacy of Calvin and his
Successors (Edinburgh: The Banner of Truth Trust, 1999), 174.
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 43
Esto es de vital importancia para nuestro contexto latino saturado de la
búsqueda de experiencias místicas, pues aunque la teología de Owen es
profundamente experiencial y práctica, y llama a una conexión y
experiencia del Espíritu Santo, es muy diferente a lo que la teología
carismática y pentecostal entiende por experiencial.65 La diferencia
principal se encuentra en que la experiencia del Espíritu para Owen se da
en el contexto de los medios dados por Dios para la misma, es decir, los
medios de gracia (sacramentos u ordenanzas, dependiendo de la
traducción que use), como la Predicación de la Palabra de Dios, la Cena
del Señor, la adoración congregacional regida por el principio regulador,
entre otras. Por ejemplo, Owen escribe,
El predicador debe experimentar el poder de la verdad que predica en y
sobre su propia alma. Sin esta experiencia, no tendrán vida ni alma para
llevar a cabo su trabajo, y sus labores en la mayor parte no tendrá ningún
fruto para con otros.” 66
Dios obra a través de los medios que él ha establecido, pero su obrar a
través de estos medios ordinarios, es verdaderamente extraordinario. ¿Por
qué es importante estudiar Victoria contra el pecado y la tentación a la
luz del énfasis experiencial de la teología de Owen? Porque Victoria
contra el pecado y la tentación no es primariamente un tratado sobre la
teología del Pacto, el Sacerdocio de Cristo o Justificación solamente por
la Fe, sino acerca de como el creyente puede tener una comunión más
profunda con la Trinidad a través de la mortificación del pecado.67 Sin
embargo, una correcta apreciación y aplicación de la teología
experiencial de Owen con relación a la mortificación del pecado solo
tiene lugar cuando esta se aprecia a la luz de los grandes temas que
65
Sinclair B. Ferguson, John Owen on the Christian Life (Edinburgh: Banner of
Truth Trust, 1987), 11.
66
John Owen, ‘The True Nature of a Gospel Church and its Government’, in The
Works of John Owen, ed. William H. Goold, vol. 16 (Edinburgh: T&T Clark, n.d.), 76.
67
Works, 2:116.
44 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
permean su teología. No podemos aislar la doctrina experiencial de Owen
de los otros grandes temas teológicos dentro de su teología.
6. Conclusión
Victoria sobre el pecado y la tentación es una de las obras experienciales
más importantes de John Owen. Su propósito es que el creyente pueda
experimentar una comunión más profunda con Dios a través del Espíritu
Santo. Sin embargo, si el lector se acerca a esta obra solamente con el
propósito de vivir una vida más moral, el propósito de Owen se vera
frustrado. Este no es un libro sobre como ser más moral, sino sobre como
amar más y mejor a Cristo Jesús.
Mortificación es una consecuencia de comunión, y comunión con
Dios es una consecuencia de unión con Cristo y unión con Cristo es una
elección soberana de Dios hecha en el Pacto de la Redención. De esta
manera para Owen, los eventos que tienen lugar en el ordo salutis, como
la santificación del creyente, deben ser vistos a la luz del calvario, es decir
la historia salutis (historia de la redención). Esta historia salutis es el
desarrollo progresivo de los eventos ordenados por Dios en el pactum
salutis. Solamente esta noción de santificación, de completa soberanía de
Dios, pero al mismo tiempo completa responsabilidad del hombre, es la
receta para combatir una noción legalista de santificación, obrando como
si todo dependiera de mí, y una noción antinomianista, en la cual se
menosprecian las enseñanzas morales de las Escrituras.
El poder para mortificar el pecado, y perseverar, no se encuentra en
un método, sino en la dependencia del poder del Espíritu Santo. Haríamos
bien en recordar las palabras del apóstol Pablo:
Gálatas 5.13–16 Porque ustedes, hermanos, a libertad fueron llamados;
sólo que no usen la libertad como pretexto para la carne, sino sírvanse por
amor los unos a los otros. Porque toda la Ley en una palabra se cumple en
el precepto: “Amaras a tu prójimo como a ti mismo.” Pero si ustedes se
muerden y se devoran unos a otros, tengan cuidado, no sea que se consuman
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 45
unos a otros. Digo, pues: anden por el Espíritu, y no cumplirán el deseo de
la carne.
Que el Señor nos ayude, y traiga bendición a nuestras iglesias.
Sobre este libro
Hay algunos puntos que deben tenerse en cuenta al momento de leer esta
obra:
El libro ha sido traducido de la versión original en inglés. No ha sido
abreviado de ninguna manera y contiene el prólogo, introducción, y
comentarios originales de John Owen.
La edición en inglés que se ha usado es la siguiente:
• John Owen, Of the Mortification of Sin in Believers; the
Necessity, Nature, and Means of it, en The works of John Owen,
ed. William H. Goold, vol. 6 (Edinburgh: T&T Clark, 1857), 1-
86.
• John Owen, Of Temptation; The Nature and Power of it; The
Danger of Entering into it; and the Means of Preventing that
Danger, en The works of John Owen, ed. William H. Goold, vol.
6 (Edinburgh: T&T Clark, 1857), 87-151.
En algunas instancias cuando se ha creído apropiado, se ha citado de
manera completa el texto de las Escrituras en los casos cuando Owen solo
citaba una parte de este o solo las palabras iniciales, a fin de proveer una
mayor comodidad a la lectura del texto, y por la convicción del editor de
que las Escrituras tienen poder en sí mismas.
La versión electrónica corresponde exactamente a la versión impresa
de este libro.
Todas las citas en griego, hebreo y latín, que se encuentran en el
manuscrito original de Owen, han sido traducidas al español por el editor,
y el texto original ha sido dejado en un pie de notas.
46 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
Cuando se ha considerado apropiado, se han añadido las referencias
bíblicas mencionadas por Owen. Los subtítulos han sido añadidos por el
editor, así como el bosquejo general de la obra, que no están en el texto
original de Owen, pero que han sido añadidos para una mayor facilidad
en la lectura.
Un llamado de ayuda:
La publicación de este libro ha sido posible gracias al trabajo de un grupo
de voluntarios. Esta obra ha sido netamente autofinanciada. Pedimos pues
a los lectores que nos ayuden comprando nuestros libros con el fin de
seguir publicando más obras clásicas, de lo contrario nos será imposible
seguir publicando libros de calidad.
Entre las obras que tenemos proyectadas a traducir en los próximos
dos años están: El Arte de Predicar, por William Perkins; La Caña
Golpeada, por Richard Sibbes; Cartas, por Samuel Rutherford; Sobre el
Objeto y la Manera de la Justificación por Fe, por Thomas Goodwin; El
Pastor Renovado, por Richard Baxter; Comunión con Dios, por John
Owen; El Progreso del Peregrino, por John Bunyan; La Naturaleza
Humana en sus Cuatro Estados, por Thomas Boston, Afectos Religiosos
de Jonathan Edwards, entre muchos otros.
Todas serán las obras originales, sin abreviar, en español
contemporáneo y siguiendo altos estándares académicos. Tenemos como
meta publicar los cien volúmenes más importantes, tanto literatura
primaria como secundaria, de la teología puritana y reformada en los
próximos diez años. Si desea contribuir con esta obra, ore por nosotros,
compre nuestros libros, y si desea, también puede contribuir
económicamente. Muchas gracias.
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 47
LA MORTIFICACIÓN DEL
PECADO EN LOS
CREYENTES
Su necesidad, naturaleza y medios.
Con la resolución de varios casos de conciencia
que se derivan de mortificar el pecado.
John Owen, D. D.
Siervo de Jesucristo en la obra del evangelio
48 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 49
PREFACIO
LECTOR CRISTIANO
Quisiera expresarte en pocas palabras las razones que lograron mi
consentimiento para publicar el siguiente discurso. La principal de ellas
es la consideración del estado y condición actuales de la mayoría de los
profesantes.1 Las evidencias visibles de la condición de sus corazones y
espíritus manifiestan una gran incapacidad a la hora de lidiar con las
tentaciones con las que son envueltos, como se presenta en la paz que
tienen con el mundo y las divisiones existentes entre sí.
Estoy seguro de que esto es de tan gran importancia, que si por este
medio hago que otros presionen con más eficacia la conciencia de los
hombres en lo que respecta a la labor de considerar sus caminos y de dar
una dirección más clara para conseguir la mortificación del pecado,
estimaré que mi parte en este esfuerzo habrá merecido la pena.
La segunda razón para publicar [este escrito] se debe a que he
observado los peligrosos errores de algunos hombres que últimamente
han tomado el cargo de dar indicaciones para la mortificación del pecado
y que —siendo conocedores del misterio del evangelio y la eficacia de la
muerte de Cristo— han puesto de nuevo un yugo de mortificación obrada
por sus propias fuerzas sobre los cuellos de sus discípulos, lo cual ni ellos
ni sus padres han podido llevar (cf. Hch. 15:10).
1
Aquellos que hacen una confesión religiosa —los que afirman ser cristianos.
Aquellos que profesan ser creyentes.
50 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
Hechos de los Apóstoles 15.10 “Ahora pues, ¿por qué tientan a Dios
poniendo sobre el cuello de los discípulos un yugo que ni nuestros padres
(antepasados) ni nosotros hemos podido llevar?
La mortificación que proclaman y promueven no es adecuada al
evangelio ni en su naturaleza, objeto, causas, medios o efectos, ya que
produce constantemente el deplorable resultado de supersticiones,
fariseísmo y ansiedad de conciencia en aquellos que toman sobre sí la
carga que se les impone.
Lo que aquí en debilidad propongo, espero humildemente que
responda al espíritu y letra del evangelio, junto con la experiencia de
aquellos que saben lo que es caminar con Dios de acuerdo al tenor del
Pacto de Gracia. Y si no es esto, ciertamente algo de este tipo resulta muy
necesario en esta época, de forma que se promueva y avance la obra de la
mortificación por medio del evangelio en los corazones de los creyentes,
y que la dirección de sus caminos sea segura, y en ello puedan hallar
descanso para sus almas.
Algo he de añadir en cuanto a lo que particularmente a mí mismo se
refiere: Habiendo predicado sobre este tema con algo de reconfortante
éxito por la gracia de Aquel que da semilla al que siembra, me vi
apremiado por distintas personas en cuyos corazones están los caminos
de Dios, a publicar lo que había enseñado, junto con las adiciones y
alteraciones que considerase necesarias. Inducido por sus deseos, recordé
la deuda en la que he permanecido durante algunos años con varios nobles
y dignos amigos cristianos en lo que respecta a un tratado sobre la
Comunión con Dios, que les prometí hace algún tiempo.2 Y en esto
entendí que si no podía en este momento cumplir con la deuda mayor,
puede que aun fuese posible brindarles este discurso sobre el conflicto3
2
Véase Communion with God, de John Owen en The Works of John Owen, vol. 2,
ed. William H. Goold (1850–1855; reimpreso en Edinburgh: Banner of Truth, 1965–
1968). Communion with God fue publicado en 1657, un año después de la publicación de
La mortificación del pecado en los creyentes.
3
Batalla del creyente en su interior con su pecado.
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 51
con ellos mismos como interés por su paciencia con aquella otra obra
sobre la paz y la comunión con Dios.
Además, he observado que he sido involucrado providencialmente en
el debate público de varias controversias en materia de religión, que
parecieran afirmar algo en otra especie de uso más general, como
resultado de elección y no de necesidad. Por estos y otros motivos
semejantes, traigo este corto discurso a la vista pública, y ahora te lo
presento a ti.
Confieso con sinceridad que es el deseo de mi corazón para con Dios
y el principal objetivo de mi vida en el lugar en el que la buena
providencia de Dios me ha colocado, que esa mortificación y santidad
universal pueda promoverse para la gloria de Dios en los corazones y
caminos de otros así como en el mío, de modo que el evangelio de nuestro
Señor y Salvador Jesucristo sea adornado en todas las cosas. Si este
pequeño discurso (de cuya publicación esto es todo el relato que daré)
puede ser útil en algo al menor de los santos para el cumplimiento de este
objetivo, lo veré como la respuesta de las débiles oraciones con la que
este indigno autor ha sido atendido.
John Owen
52 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 53
PARTE 1: LA
NECESIDAD DE LA
MORTIFICACIÓN
54 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 55
CAPÍTULO 1: EXPLICACIÓN
DE ROMANOS 8:13
Porque si vivís conforme a la carne, moriréis;
pero si por el Espíritu vosotros mortificáis las
obras del cuerpo, viviréis.
Romanos 8:13
1. La base textual acerca de la mortificación: Romanos 8:13
2. La condicionalidad: conexión entre la mortificación y la vida
3. Las personas a quienes este deber es prescrito: los creyentes
4. La causa o medio para la ejecución de este deber: el espíritu
santo
5. El deber que se prescribe: “mortificad las obras del cuerpo”
a. Qué se entiende por “el cuerpo”
b. Qué se entiende por “las obras del cuerpo”
c. Qué se entiende por “mortificarlas”
6. La promesa anexa a ese deber: “viviréis”
1. La base textual acerca de la mortificación: Romanos 8:13
Para que mi contribución de instrucciones para la obra de mortificación
en los creyentes pueda ser ordenada y clara, estableceré su fundamento
en las palabras del apóstol: “Si por el Espíritu vosotros mortificáis las
obras de la carne, viviréis” (Ro. 8:13). Y reduciré todo a la aplicación o
exposición de la gran verdad evangélica y el misterio contenido en ellas.
56 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
El apóstol, habiendo recapitulado su doctrina de la justificación por
fe, y el bendito estado y condición de aquellos que por gracia son hechos
partícipes de ella (vv. 1-3), procede a aplicarla para que los creyentes
vivan en santidad y sean consolados.
Romanos 8.1–3 Por tanto, ahora no hay condenación para los que están en
Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne sino conforme al Espíritu.
Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha libertado de la ley del
pecado y de la muerte. Pues lo que la Ley no pudo hacer, ya que era débil
por causa de la carne, Dios lo hizo: enviando a Su propio Hijo en semejanza
de carne de pecado y como ofrenda por el pecado, condenó al pecado en la
carne.
Entre sus argumentos y motivos para la santidad, el versículo mencionado
contiene uno de los resultados y efectos contrarios entre la santidad y el
pecado: “Si vivís conforme a la carne, moriréis”. En qué consiste “vivir
conforme a la carne” y lo que es “morir”, solamente diré que el sentido
recae en las últimas palabras del versículo, como se dijo anteriormente,
ya que no es mi objetivo y ocupación actual.
En las palabras especialmente designadas para formar la base del
discurso con que continuaremos, existe:
1. El deber que se prescribe: “[Mortificad] las obras del cuerpo”.
2. Las personas a las que se dirige esta prescripción:
“Vosotros”—“Si vosotros mortificáis”.
3. La promesa anexa a ese deber: “Viviréis”.
4. La causa o medio para la ejecución de este deber es el Espíritu:
“Si por el Espíritu”.
5. La condición de la proposición completa, en la cual están
contenidos el deber, el medio y la promesa: “Si vosotros”, etc.
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 57
2. La condicionalidad: Conexión entre la mortificación y la
vida
Lo primero que sucede en las palabras tal como están en la proposición
completa es la expresión condicional: “Eí dé”1 [Pero si]. Los
condicionales en este tipo de proposiciones pueden indicar dos cosas:
a. La incertidumbre del resultado o cosa que se promete con
respecto a quien se prescribe el deber.
Y esto tiene lugar donde la condición es completamente necesaria para el
resultado, y no depende en sí misma de ninguna causa determinada que
sea conocida para aquel a quien se indica. De esta manera decimos: “Si
vivimos, haremos tal cosa”. Esta no puede ser la intención de la expresión
condicional en este lugar. Se dice acerca de las personas a quienes se
dirigen estas palabras que “no hay condenación para ellos” (Ro. 8:1).
b. La certeza de la coherencia y conexión que existe entre aquellas
cosas de las que se habla, tal y como decimos de un hombre enfermo.
“Si tomas este brebaje medicinal o usas este remedio, estarás bien”. La
única cosa que intentamos expresar es la certeza de la conexión entre el
brebaje medicinal o remedio y la salud. Y ese es el uso que se hace aquí.
Esta partícula condicional da a entender la certeza de la conexión que
existe entre la mortificación de las obras de la carne y la vida.
Ahora bien, puesto que la conexión y coherencia de las cosas puede
ser múltiple —como de causa y efecto o de medio y fin—, la conexión
que existe entre la mortificación y la vida no es una de causa y efecto
estricta y propiamente dicha, ya que la “dádiva de Dios es vida eterna en
Cristo Jesús” (Ro. 6:23). La conexión es más bien una de medio y fin.
Dios ha designado este medio para alcanzar ese fin que ha prometido
libremente.
1
Griego: εἰ δὲ.
58 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
El medio, aun siendo necesario, tiene una justa subordinación a todo
el fin que es prometido libremente. Es inconsistente que se de un regalo
y que en aquel que lo recibe exista una causa que lo procure. Por tanto, la
intención de esta proposición condicional es que existe una conexión
infalible y una coherencia entre la verdadera mortificación y la vida
eterna: Si utilizas este medio, obtendrás ese fin; si mortificas, vivirás. Y
en esto descansa la principal motivación y obligación para el deber que
se indica.
3. Las personas a quienes este deber es prescrito: Los
creyentes
Lo siguiente con lo que nos encontramos en las palabras [de Romanos
8:13] son las personas a las que se dirige este deber, y que se expresan en
la palabra “vosotros”, incluida en el verbo en el original: “Thanatoúte”2
[Si vosotros mortificáis]. Esto es, vosotros creyentes —vosotros para
quienes “no hay condenación” (v. 1); vosotros que “no vivís según la
carne, sino según el Espíritu” (v. 9); que sois “vivificados por el Espíritu
de Cristo” (vv. 10-11); a vosotros es que se asigna este deber. Instar este
deber a cualquier otra persona de forma inmediata es un destacado fruto
de la superstición y fariseísmo del que está lleno el mundo —la gran obra
e invención de hombres devotos que son ignorantes del evangelio (cf. Ro.
10:3-4; Jn. 15:5).
Romanos 8.10–11 Y si Cristo está en ustedes, aunque el cuerpo esté muerto
a causa del pecado, sin embargo, el espíritu está vivo (es vida) a causa de la
justicia. Pero si el Espíritu de Aquél que resucitó a Jesús de entre los muertos
habita en ustedes, el mismo que resucitó a Cristo Jesús de entre los muertos,
también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de Su Espíritu que
habita en ustedes.
2
Griego: θανατοῦτε.
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 59
Por lo tanto, esta descripción de las personas, junto con la prescripción
del deber, es la base principal del consiguiente discurso, ya que descansa
sobre esta proposición o tesis:
Los mejores creyentes, a quienes se asegura que están libres del
poder condenatorio del pecado, aún deben convertir en su
ocupación diaria el mortificar el poder del pecado remanente.
4. La causa o medio para la ejecución de este deber: El
Espíritu Santo
La causa eficiente principal3 de la ejecución de este deber es el Espíritu:
“Ei dé pneúmatic”4 [Si por el Espíritu]. El Espíritu aquí es el mismo
mencionado en Romanos 8:11 —el Espíritu de Cristo, el Espíritu “que
mora en nosotros” (v. 9), que nos “vivifica” (v. 11), “el Espíritu de Dios”
(v. 14), el “Espíritu de adopción” (v. 15), el Espíritu que “intercede por
nosotros” (v. 26).
Todo otro medio de mortificación es vano y toda otra ayuda nos deja
desamparados. Debe hacerse por medio del Espíritu. Como nos dice el
apóstol (cf. Ro. 9:30-32), las personas pueden tratar de realizar esta obra
basándose en otros principios, utilizando medios y ventajas administradas
de otra forma, como siempre han hecho y todavía hacen. Pero él nos dice:
“Esta es la obra del Espíritu; solo por Él puede hacerse, y no puede
realizarse mediante ningún otro poder”.
Romanos 9.30–32 ¿Qué diremos entonces? Que los Gentiles, que no iban
tras la justicia, alcanzaron justicia, es decir, la justicia que es por fe; pero
Israel, que iba tras una ley de justicia, no alcanzó esa ley. ¿Por qué? Porque
3
Aristóteles (384–322 a.C.) clasificó cuatro tipos de causas distintas, que resolvían
cada una de ellas una pregunta diferente: (1) Causa material (¿De qué está hecho?). (2)
Causa formal (¿Cuál es su forma o esencia?). (3) Causa eficiente (¿Quién lo hizo?). (4)
Causa final (¿Con qué propósito?).
4
Griego: εἰ δὲ πνεύματι.
60 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
no iban tras ella por fe, sino como por obras. Tropezaron en la piedra de
tropiezo.
La mortificación realizada por nuestras propias fuerzas y continuada por
medio de nuestras propias inventivas hasta el fin de considerarnos justos
a nuestros ojos, es el alma y sustancia de todas las religiones falsas del
mundo. Y este es el segundo principio de mi consiguiente discurso.
5. El deber que se prescribe: “Mortificad las obras del
cuerpo”
Lo siguiente a destacar es el deber en sí mismo: “Mortificad las obras del
cuerpo”. En esto se han de considerar tres cosas: a. Qué se entiende por
“el cuerpo”. b. Qué se entiende por “las obras del cuerpo”. c. Qué se
entiende por “mortificarlas”.
a. Qué se entiende por “el cuerpo”
“El cuerpo” al final de este versículo es lo mismo que “la carne” al
principio de este: “Si vivís conforme a la carne, moriréis; pero si […]
mortificáis las obras del cuerpo” —es decir, la carne. Es aquello de lo que
el apóstol ha estado hablando todo el tiempo bajo el nombre de “la carne”,
lo cual es evidente a partir de su énfasis sobre el contraste entre el Espíritu
y la carne, tanto antes como después.
“El cuerpo” significa entonces esa corrupción y depravación de
nuestras naturalezas de las que el cuerpo en gran parte es sede e
instrumento. Tal corrupción convierte los mismos miembros del cuerpo
en siervos a la injusticia (cf. Ro. 6:19).
Romanos 6.19 Hablo en términos humanos, por causa de la debilidad de
su carne. Porque de la manera que ustedes presentaron sus miembros como
esclavos a la impureza y a la iniquidad, para iniquidad, así ahora presenten
sus miembros como esclavos a la justicia, para santificación.
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 61
Lo que se da a entender por “el cuerpo” es el pecado remanente, la carne
o deseos corrompidos. Se pueden ofrecer muchas razones para esta
expresión metonímica5 en las cuales no voy a insistir. “El cuerpo” en este
texto es lo mismo que “palaiós ándsropos”6 [el viejo hombre] y “sóma
tes jamartía”7 [el cuerpo del pecado] (Ro. 6:6); o también puede,
mediante sinécdoque,8 expresar a la persona por completo,
considerándola corrupta y sede de los deseos y afectos desordenados.
b. Qué se entiende por “las obras del cuerpo”
“Las obras del cuerpo”. La palabra en el original es “práxeis”,9 la cual
ciertamente denota principalmente las acciones externas, “tá érga tes
sarkós”10 [las obras de la carne], como son llamadas en Gálatas 5:19. En
ese verso se dice que son “manifiestas” y luego son enumeradas. Ahora
bien, aunque aquí solamente se expresan las obras externas, las causas
internas y más cercanas son las que principalmente se quieren indicar. El
“hacha está puesta a la raíz del árbol” (Mt. 3:10).
Las obras de la carne deben ser mortificadas en sus causas, desde las
cuales brotan. El apóstol las llama “obras” porque toda concupiscencia
tiende a ellas. Aunque solo se conciba y acabe siendo abortivo, su
objetivo es dar a luz un pecado completo (cf. Stg. 1:15).
Santiago 1.15 Después, cuando la pasión ha concebido, da a luz el pecado;
y cuando el pecado es consumado, engendra la muerte.
5
Una expresión metonímica es una figura retórica en que un término se sustituye
por otro con el que está estrechamente asociado. Por ejemplo, podemos decir “ruedas”
para referirnos a un automóvil, “corona” para referirnos a una monarquía, o “Washington”
para referirnos al gobierno de Estados Unidos.
6
Griego: παλαιὸς ἄνθρωπος.
7
Griego: σῶμα τῆς ἁμαρτίας.
8
De manera similar a una expresión metonímica, una sinécdoque es una figura
retórica en la cual (entre otros usos) la parte representa al todo o el todo a la parte. En este
caso Owen sugiere que el “cuerpo” representa a la persona por completo.
9
Griego: πράξεις.
10
Griego: τὰ ἔργα τῆς σαρκός.
62 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
Habiendo tratado acerca de la concupiscencia y el pecado remanente
como fuente y principio de toda acción pecaminosa tanto en el capítulo
séptimo como al principio de este, el apóstol menciona aquí su
destrucción bajo el nombre de los efectos que produce. “Práxeis toú
sómatos”11 [las obras del cuerpo] son “la sabiduría de la carne” tanto
como “frónema tes sarkós”12 [la mente carnal] (Ro. 8:6), por metonimia
de la misma naturaleza con la anterior; o como “pathemata”13 [las
pasiones] y “epithumíai”14 [los deseos] de la carne (cf. Gá. 5:24), de los
que nacen las obras y los frutos.
Gálatas 5.24 Pues los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con
sus pasiones y deseos.
Y en este sentido es que se utiliza la palabra “cuerpo” en Romanos [Link]
“El cuerpo está muerto a causa del pecado”.
c. Qué se entiende por “mortificarlas”
“Mortificar”. “Eí thanatoúte”15 [Si hacéis morir], es una expresión
metafórica tomada del hacer morir a cualquier cosa viviente. Matar a un
hombre o cualquier otro ser viviente es arrebatar el principio de toda su
fuerza, vigor y poder, de manera que no pueda actuar, ejercer o realizar
alguna acción de manera adecuada por sí mismo. Y así mismo es en este
caso.
El pecado remanente es comparado con una persona viva llamada
“el viejo hombre”, con sus facultades y propiedades, su sabiduría,
astucias, sutileza y fuerza. El apóstol dice que debemos matarlo, hacerlo
11
Griego: πράξεις τοῦ σώματος.
12
Griego: φρόνημα τῆς σαρκὸς.
13
Griego: παθήματα.
14
Griego: ἐπιθυμίαι.
15
Griego: εἰ θανατοῦτε.
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 63
morir, mortificarlo —es decir, hacer que el Espíritu se lleve el poder, vida,
vigor y fuerza que producen sus efectos.
Ciertamente es meritoria y ejemplarmente mortificado y muerto al
completo en la cruz de Cristo. Y es por eso que se dice que el “viejo
hombre” está “crucificado con Cristo” (Ro. 6:6) y que nosotros estamos
“muertos” con Él (Ro. 6:8). Y es real e inicialmente mortificado en la
regeneración (cf. Ro. 6:3-5), cuando un principio contrario y destructivo
para él es plantado en nuestros corazones (cf. Gá. 5:17).
Romanos 6.3–5 ¿O no saben ustedes que todos los que hemos sido
bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en Su muerte? Por tanto,
hemos sido sepultados con El por medio del bautismo para muerte, a fin de
que como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así
también nosotros andemos en novedad de vida. Porque si hemos sido
unidos a Cristo en la semejanza de Su muerte, ciertamente lo seremos
también en la semejanza de Su resurrección.
Pero la obra completa se lleva a cabo gradualmente en toda nuestra vida
hasta la perfección. Sobre esto hablaremos más conforme avancemos en
este discurso. La intención del apóstol al prescribir el deber mencionado
es el siguiente:
La mortificación del pecado remanente que habita en nuestros
cuerpos mortales es el deber constante de los creyentes, a fin de
que no tenga vida ni poder para dar a luz las obras o hechos de la
carne.
6. La promesa anexa a ese deber: “Viviréis”.
La promesa anexa a este deber es la vida: “Viviréis”. La vida que se
promete se opone a la muerte con la que se amenazó en la cláusula
anterior: “Si vivís conforme a la carne, moriréis” —lo cual el mismo
64 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
apóstol expresa: “De la carne segará corrupción” (Gá. 6:8) o destrucción
de parte de Dios.
Ahora bien, quizás esta palabra pueda no solo expresar la vida
eterna, sino también la vida espiritual en Cristo que tenemos aquí en esta
vida; no refiriéndose a la esencia y naturaleza de esta —que los creyentes
ya disfrutan—, sino al gozo, consuelo y vigor de esta. Esto es como el
apóstol dice en otro caso: “Ahora vivimos, si vosotros estáis firmes” (1
Ts. 3:8) —es decir: “Ahora mi vida me hará bien; tendré gozo y consuelo
en mi vida”. “Viviréis” —es decir: “Llevaréis una vida espiritual buena,
vigorosa y con bienestar mientras estáis aquí, y obtendréis la vida eterna
después”.
Suponiendo lo antes dicho sobre la conexión entre la mortificación y
la vida eterna como medio y fin, solo añadiré como segundo motivo para
el deber que aquí se prescribe lo siguiente:
El vigor, poder y consuelo de nuestra vida espiritual depende de la
mortificación de las obras de la carne.
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 65
CAPÍTULO 2: LOS
CREYENTES DEBEN HACER
DE LA MORTIFICACIÓN DEL
PECADO REMANENTE SU
OCUPACIÓN DIARIA
1. El primer principio para la mortificación: Debe ser continua
2. Razones por las que la mortificación debe ser continua
a. El pecado remanente siempre permanece en nosotros
b. El pecado remanente continúa actuando
c. El pecado remanente producirá pecados destructores en el
alma si no es mortificado
d. El espíritu y la nueva naturaleza dados para contender contra
el pecado
e. Los resultados de descuidar la mortificación del pecado
remanente
f. Es nuestro deber perfeccionar la santidad en el temor de Dios
y crecer en gracia cada día
3. La lamentable ausencia de la mortificación
a. El mal de la falta de mortificación en los que profesan ser
cristianos
b. La mala influencia de la falta de mortificación sobre los
incrédulos
66 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
1. El primer principio para la mortificación: Debe ser
continua
Habiendo puesto este fundamento, una breve confirmación de las
conclusiones principales antes mencionadas, me lleva al tema central, a
saber:
Principio 1: Los mejores creyentes, a quienes se asegura que están
libres del poder condenatorio del pecado, aún deben convertir en
su ocupación diaria el mortificar el poder del pecado remanente.
Así dice el apóstol: “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros” (Col.
3:5). ¿A quiénes habla? A aquellos que han sido “resucitados con Cristo”
(v. 1); a aquellos que han “muerto” con Él (v. 3); a aquellos que tienen a
Cristo como su vida y se manifestarán “con Él en gloria” (v.4).
Colosenses 3.1–4 Si ustedes, pues, han resucitado con Cristo, busquen las
cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Pongan la
mira (la mente) en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque ustedes
han muerto, y su vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo,
nuestra vida, sea manifestado, entonces ustedes también serán manifestados
con El en gloria.
¡Mortifica tu pecado! ¡Hazlo tu dedicación diaria! Mantente en ello
mientras vivas y no omitas esta obra ni un día. ¡Mata el pecado o el
pecado te matará a ti! El que estés virtualmente muerto junto con Cristo,
el que estés resucitado con Él, no te excusa de esta obra (cf. Ro. 6:3-4).
Nuestro Salvador nos dice cómo Su Padre trata todo pámpano que
en Él lleva fruto, todo pámpano vivo y verdadero: “Lo [limpia], para que
lleve más fruto” (Jn. 15:2). Lo limpia, y no solo durante un día o dos, sino
todo el tiempo que el pámpano se encuentre en este mundo. Y el apóstol
nos dice cuál fue su práctica: “Golpeo mi cuerpo, y lo pongo en
servidumbre” (1 Co. 9:27).
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 67
Es como si hubiera dicho: “Lo hago diariamente; es la ocupación de
mi vida. No lo omito; es a lo que me dedico”. Y si este era el trabajo y
ocupación de Pablo, quien estaba tan incomparablemente exaltado en
gracia, revelaciones, disfrutes, privilegios y consuelos por encima de la
medida ordinaria de los creyentes, ¿en qué podemos basarnos para
eximirnos de ese trabajo y deber mientras estamos en este mundo? A
continuación, se dará una breve lista de las razones para esto.
2. Razones por las que la mortificación debe ser continua
a. El pecado remanente siempre permanece en nosotros
El pecado remanente siempre permanece mientras estamos en este
mundo, por lo que siempre ha de mortificarse. No me inmiscuiré en las
disputas vanas, necias e ignorantes de los hombres acerca de guardar
perfectamente los mandamientos de Dios, de la perfección en esta vida y
de estar completa y perfectamente muertos al pecado.
Es más que probable que los hombres que sostienen esas
abominaciones nunca hayan conocido en qué consiste guardar alguno de
los mandamientos de Dios. Están tantos grados por debajo de la
perfección que nunca la han alcanzado con sinceridad, ya sea en
obediencia parcial u obediencia universal.1 Por tanto, muchos de los que
en nuestros días han hablado de la perfección han sido más sabios y han
afirmado que consiste en no reconocer diferencia alguna entre el bien y
el mal.
No que sean perfectos en las cosas que llamamos buenas, sino que
todo es igual para ellos. La cúspide de la impiedad es su perfección. Otros
han encontrado un nuevo camino a la perfección negando el pecado
original y remanente, y modificando la espiritualidad de la ley de Dios
para los corazones carnales de los hombres. Han mostrado
suficientemente que son ignorantes de la vida de Cristo y de su poder en
1
Completa.
68 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
los creyentes, de modo que han inventado una nueva justicia de la que
nada habla el evangelio, vanamente hinchados por su propia mente carnal
(cf. Col. 2:18).
Colosenses 2.18 Nadie los defraude de su premio deleitándose en la
humillación de sí mismo y en la adoración de los ángeles, basándose en las
visiones que ha visto, envanecido sin causa por su mente carnal.
Pero nosotros —que no osamos ser más sabios de lo que está escrito, ni
nos jactamos como otros hombres de lo que Dios no ha hecho— decimos
que el pecado remanente vive en nosotros en cierta medida y grado
mientras estamos en este mundo. No nos atrevemos a hablar como “si lo
hubiéramos alcanzado ya, o como si fuéramos ya perfectos” (Fil. 3:12).
Nuestro “hombre interior se renueva día a día” mientras vivimos aquí (2
Co. 4:16). Y en virtud de las renovaciones del nuevo son las grietas y la
decadencia del viejo. Mientras estamos aquí “conocemos en parte” (1 Co.
13:2), teniendo unas tinieblas remanentes que son gradualmente
eliminadas por nuestro “crecimiento en la gracia y el conocimiento de
nuestro Señor Jesucristo” (2 P. 3:18). “El deseo de la carne es contra el
Espíritu […], para que no hagáis lo que quisiereis” (Gá. 5:17). Por tanto,
somos deficientes tanto en nuestra obediencia como en nuestra luz (cf. 1
Jn. 1:8). Tenemos un “cuerpo de muerte” (Ro. 7:24), del cual no somos
librados sino por la muerte de nuestros cuerpos (cf. Fil. 3:21).
Romanos 7.24 ¡Miserable de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de
muerte?
Filipenses 3.20–21 Porque nuestra ciudadanía (patria) está en los cielos, de
donde también ansiosamente esperamos a un Salvador, el Señor Jesucristo,
el cual transformará el cuerpo de nuestro estado de humillación en
conformidad al cuerpo de Su gloria, por el ejercicio del poder que tiene aun
para sujetar todas las cosas a El mismo.
Siendo entonces nuestro deber mortificar o matar el pecado mientras
todavía está en nosotros, debemos estar manos a la obra. Al que se le
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 69
asigna matar un enemigo, si para de golpear antes que el otro deje de
vivir, no hace más que la mitad de su trabajo (cf. Gá. 6:9; He. 12:1; 2 Co.
7:1).
b. El pecado remanente continúa actuando
El pecado no solo permanece en nosotros, sino que sigue actuando,
esforzándose en producir las obras de la carne. Cuando el pecado nos deje
en paz, podemos dejarlo en paz; pero ya que el pecado nunca está menos
en calma que cuando parece estar más tranquilo y dado que sus aguas son
en su mayoría profundas cuando está en reposo, nuestras estrategias
contra él han de ser vigorosas en todo tiempo y condición, incluso cuando
tenemos menos sospechas.
El pecado no solo permanece en nosotros, sino que “la ley de los
miembros continúa rebelándose contra la ley de la mente” (Ro. 7:23); y
“el espíritu que mora en nosotros codicia para envidia” (Stg. 4:5). Es
siempre una obra continua: “El deseo de la carne es contra el Espíritu”
(Gá. 5:17); la concupiscencia sigue tentando y concibiendo pecado (cf.
Stg. 1:14).
Santiago 1.14–16 Sino que cada uno es tentado cuando es llevado y
seducido por su propia pasión. Después, cuando la pasión ha concebido, da
a luz el pecado; y cuando el pecado es consumado, engendra la muerte.
Amados hermanos míos, no se engañen.
En cada acción moral el pecado siempre está inclinándonos al mal,
obstaculizándonos de aquello que es bueno o indisponiendo el espíritu
para la comunión con Dios. Nos inclina hacia el mal: “El mal que no
quiero, eso hago” dice el apóstol (Ro. 7:19). ¿De dónde proviene eso? De
que “en mí [esto es, en mi carne] no mora el bien” (7:18). E impide hacer
lo bueno: “No hago el bien que quiero” (v. 19) —es decir: “Debido a lo
mismo, o bien no lo hago, o no lo hago como debería, estando todas mis
cosas santas contaminadas por este pecado”. “El deseo de la carne es
70 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
contra el Espíritu […], para que no hagáis lo que quisiereis” (Gá. 5:17).
E indispone nuestro espíritu, de ahí que sea llamado “el pecado que tan
fácilmente nos asedia” (He. 12:1), y de ahí las dolorosas quejas que el
apóstol realiza sobre él (cf. Ro. 7). Así pues, el pecado siempre está
activo, siempre concibiendo, siempre seduciendo y tentando.
¿Quién puede decir que nunca el pecado remanente ha puesto su
mano para corromper esa acción que se ha tenido que hacer con Dios o
para Dios? Y el pecado continuará esta práctica más o menos durante toda
nuestra vida. Si el pecado entonces siempre está actuando, y nosotros no
estamos siempre mortificando, seremos criaturas perdidas. Aquel que
permanece quieto y permite que sus enemigos redoblen los golpes sobre
él sin resistencia, sin duda acabará siendo vencido. Si el pecado es sutil,
vigilante, fuerte y siempre está operando con el cometido de matar
nuestras almas, y si somos perezosos, negligentes y necios a la hora de
proceder a su destrucción, ¿podemos esperar un buen resultado?
Diariamente el pecado frustra o lo frustramos, prevalece o prevalecemos
sobre él. Y esto será así mientras vivamos en este mundo.
Eximiré de este deber a aquel que pueda llevar al pecado a una tregua
—a una suspensión de las armas en esta guerra. Si el pecado lo deja en
paz en cada día y en cada deber (siempre y cuando sea una persona que
sabe de la espiritualidad de la obediencia y de la sutileza del pecado), esa
persona puede decir a su alma en cuanto a su deber: “Alma, repósate”.
Los santos —cuyas almas anhelan ser liberadas de su desconcertante
rebelión [es decir, la del pecado]— saben que la única protección contra
el pecado es la lucha constante.
c. El pecado remanente producirá pecados destructores en el alma si
no es mortificado
El pecado no solo estará esforzándose, actuando, rebelándose,
atribulando e intranquilizando, sino que, si se le deja en paz, si no se
mortifica continuamente, producirá pecados enormes, malditos y
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 71
escandalosos que destruirán el alma. El apóstol nos relata cuales son las
obras y frutos de este:
Gálatas 5.19–21 Ahora bien, las obras de la carne son evidentes, las cuales
son: inmoralidad, impureza, sensualidad, idolatría, hechicería, enemistades,
pleitos, celos, enojos, rivalidades, disensiones, herejías, envidias,
borracheras, orgías y cosas semejantes, contra las cuales les advierto, como
ya se lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el
reino de Dios.
Ustedes saben lo que hicieron en David y en muchos otros. El pecado
siempre apunta a lo más alto: Cada vez que se levanta a tentar o seducir,
si pudiese seguir su curso, llegaría hasta el máximo pecado de ese tipo.
Cada mirada o pensamiento impuro sería adulterio; cada deseo codicioso
sería opresión; cada pensamiento de incredulidad sería ateísmo, si pudiera
desarrollarse completamente.
Los hombres pueden llegar al punto en que el pecado no pueda ser
escuchado hablando palabras escandalosas en sus corazones —es decir,
sin que los provoque a algún gran pecado con escándalo en su boca—,
pero cada vez que la lujuria se levanta, si se la dejase seguir su curso,
llegaría a lo más alto de la vileza. Es como el sepulcro que nunca se sacia
(cf. Pr. 30:15-16). Y en esto yace una parte no pequeña del engaño del
pecado mediante la cual prevalece para endurecer a los hombres hasta
destruirlos (cf. He. 3:13).
Hebreos 3.13 Antes, exhórtense los unos a los otros cada día, mientras
todavía se dice: “Hoy;” no sea que alguno de ustedes sea endurecido por el
engaño del pecado.
Es modesto, por así decirlo, en sus primeros acercamientos y propuestas,
pero una vez que ha conseguido una posición en el corazón de los
hombres, constantemente aprovecha su ventaja y los empuja a grados
mayores del mismo tipo. Este nuevo actuar y empuje hace que el alma
preste poca atención a la separación de Dios que ya se ha iniciado. Piensa
72 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
que todo estará bien si no hay un progreso mayor. Y en la medida en que
el alma se vuelve insensible a cualquier pecado —es decir, en cuanto a
tal sentido que el evangelio requiere—, también se verá endurecido. Pero
el pecado sigue presionando hacia delante, y esto es así porque no tiene
límite alguno salvo hacer que se renuncie a Dios totalmente y el oponerse
a Él.
El hecho de que avance hasta estas alturas gradualmente,
aprovechando la posición que ha obtenido endureciendo el corazón, no
se debe a su naturaleza, sino a su engaño. Nada puede evitar entonces esto
sino la mortificación. La mortificación marchita la raíz y golpea la cabeza
del pecado cada momento, de tal manera que sea donde quiera que este
apunte, este se verá frustrado. Alguien puede ser el mejor santo del
mundo, pero si abandona este deber, caerá en tantos pecados malditos
como cualquier otro de su especie.
d. El Espíritu y la nueva naturaleza dados para contender contra el
pecado
Existe una razón principal por la que el Espíritu y la nueva naturaleza nos
son dadas: Para que podamos tener un principio en nuestro interior con el
cual oponernos al pecado y la concupiscencia. “El deseo de la carne es
contra el Espíritu”. Bueno, ¿y qué entonces? Pues, “[el deseo del] Espíritu
[también] es contra la carne” (Gál. 5:17). Hay una propensión en el
Espíritu y en la nueva naturaleza espiritual para actuar en contra de la
carne, así como en la carne la hay para actuar en contra del Espíritu. Es
nuestra participación de la naturaleza divina la que nos proporciona
escapatoria de las corrupciones que hay en el mundo a causa de la
concupiscencia (cf. 2 P. 1:4-5).
2 Pedro 1.4–5 Por ellas El nos ha concedido Sus preciosas y maravillosas
promesas, a fin de que ustedes lleguen a ser partícipes de la naturaleza
divina, habiendo escapado de la corrupción que hay en el mundo por causa
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 73
de los malos deseos. Por esta razón también, obrando con toda diligencia,
añadan a su fe, virtud, y a la virtud, conocimiento;
Hay una ley de la mente, así como hay una ley de los miembros (cf. Ro.
7:23). En primer lugar, esta es entonces la cosa más injusta e irrazonable
del mundo: Cuando se atrapa a dos combatientes, atar a uno y evitar que
haga todo lo que puede, y dejar el otro en libertad para que hiera según le
plazca. En segundo lugar, esta es la cosa más necia en el mundo: Atar a
Aquel que lucha por defender nuestra condición eterna, y dejar tranquilo
a aquel que busca e intenta con violencia nuestra ruina eterna. La
contienda es por nuestras vidas y almas.
El no emplear diariamente el Espíritu y la nueva naturaleza para
mortificar el pecado es descuidar ese excelente socorro que Dios nos ha
dado contra nuestro mayor enemigo. Si descuidamos el hacer uso de lo
que hemos recibido, Dios justamente puede retener Su mano de darnos
más. Sus gracias, así como Sus dones, son derramados sobre nosotros
para ser utilizados, ejercitados y operar con ellos. No mortificar el pecado
diariamente es pecar contra la bondad, benignidad, sabiduría, gracia y
amor de Dios, quien nos ha equipado con el principio para hacerlo.
e. Los resultados de descuidar la mortificación del pecado remanente
La negligencia en este deber arroja el alma en una condición que es
perfectamente contraria a aquella que el apóstol afirma que era la suya:
“Aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no
obstante se renueva de día en día” (2 Co. 4:16). En esta condición el
hombre interior perece y el exterior se renueva día a día. El pecado se
vuelve como la casa de David, y la gracia como la casa de Saúl. El
ejercicio y el éxito son los que principalmente cuidan la gracia en el
corazón. Cuando se permite que esta permanezca tranquila, se marchita y
decae. Las cosas relativas a ella se disponen a morir (cf. Ap. 3:2), y el
pecado gana terreno hacia el endurecimiento del corazón (cf. He. 3:13).
74 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
Apocalipsis 3.2 “Ponte en vela y afirma las cosas que quedan, que estaban
a punto de morir, porque no he hallado completas tus obras delante de Mi
Dios.
Lo que quiero decir es que por la omisión de este deber la gracia se
marchita, la concupiscencia florece y el estado del corazón se empeora
cada vez más. Y el Señor sabe los resultados aterradores y desesperantes
que esto ha tenido en muchos. Donde el pecado consigue una victoria
considerable por medio del descuido de la mortificación, quebranta los
huesos del alma (cf. Sal. 31:10; 51:8) y debilita, enferma y dispone para
la muerte al hombre (cf. Sal. 38:3-5), de tal modo que no puede mirar
hacia arriba (cf. Sal. 40:12; Is. 33:24).
Salmo 38.3–5 Nada hay sano en mi carne a causa de Tu indignación; en
mis huesos no hay salud a causa de mi pecado. Porque mis iniquidades han
sobrepasado mi cabeza; como pesada carga, pesan mucho para mí. Mis
llagas huelen mal y supuran a causa de mi necedad.
Salmo 31.10 Pues mi vida se gasta en tristeza y mis años en suspiros; mis
fuerzas se agotan a causa de mi iniquidad, y se ha consumido mi cuerpo.
Cuando las pobres criaturas reciben un golpe tras otro, una herida tras
otra, una derrota tras otra, y nunca se levantan para realizar una oposición
vigorosa, no pueden esperar otra cosa que verse endurecidos “por el
engaño del pecado” (He. 3:13) y contemplar cómo sus almas se desangran
hasta la muerte (cf. 2 Jn. 1:8).
Ciertamente es triste considerar las temibles consecuencias de este
descuido, las cuales podemos ver con nuestros ojos a diario. ¿Acaso no
hemos visto a aquellos que sabíamos que eran cristianos —humildes,
dulces, de corazón quebrantado, tiernos y que temían ofender, celosos por
Dios y de todos Sus caminos, guardando Sus días de reposo y
ordenanzas— volverse terrenales, carnales, fríos, iracundos, siguiendo la
gente y las cosas del mundo por descuidar este deber, para escándalo de
la religión y la temible tentación de aquellos que los conocen? La verdad
es que entre colocar la mortificación en una disposición de espíritu rígida
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 75
y obstinada —que en su mayor parte es terrenal, legalista, censuradora,
parcial, consistente con la ira, envidia, malicia y orgullo— por un lado, y
las pretensiones de libertad, gracia y no sé qué más en el otro lado, la
verdadera mortificación evangélica casi se ha perdido entre nosotros, de
lo cual trataremos más adelante.
f. Es nuestro deber perfeccionar la santidad en el temor de Dios y
crecer en gracia cada día
Es nuestro deber perfeccionar “la santidad en el temor de Dios” (2 Co.
7:1), “crecer en gracia” cada día (cf. 1 P. 2:2; 2 P. 3:18), que “nuestro
hombre interior se renueve día a día” (2 Co. 4:16).
1 Pedro 2.2 Deseen como niños recién nacidos, la leche pura de la palabra,
para que por ella crezcan para salvación.
2 Pedro 3.18 Antes bien, crezcan en la gracia y el conocimiento de nuestro
Señor y Salvador Jesucristo. A El sea la gloria ahora y hasta el día de la
eternidad. Amén.
Esto entonces no puede lograrse sin la mortificación diaria del pecado. El
pecado pone resistencia contra cada acto de santidad y contra cada grado
de nuestro crecimiento. Que nadie piense que hace algún progreso en la
santidad si no camina sobre los cuerpos muertos de sus concupiscencias.
El que no mata el pecado que se coloca en su camino, no está dando pasos
que lo acerquen al fin de su viaje. Aquel que no encuentra oposición del
pecado y que no se dispone a mortificarlo en cada oportunidad, está en
paz con él y no está muriendo al mismo.
Este es entonces el primer principio general de nuestro discurso: A
pesar de la meritoria mortificación (si puede llamarse así) de todos los
pecados en la cruz de Cristo; a pesar de que la base real de la
mortificación universal fue establecida en nuestra primera conversión por
medio de la convicción de pecado, humillación por el pecado y la
implantación de un nuevo principio opuesto y destructor del mismo —
76 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
aun así, el pecado permanece, actúa y obra de tal forma en el mejor de
los creyentes mientras viven en este mundo, de modo que la mortificación
diaria y constante del mismo todos los días es obligatoria para ellos.
3. La lamentable ausencia de la mortificación
Antes de proceder a la consideración del siguiente principio, no puedo
sino protestar contra muchos profesantes de estos días, quienes en lugar
de producir los frutos tan maravillosos y evidentes de la mortificación
como se espera de ellos, apenas muestran algunas hojas.
Ciertamente existe una amplia luz que ha recaído sobre los hombres
de esta generación, y junto con ella muchos dones espirituales han sido
comunicados, que, unidos a algunas otras consideraciones, han ampliado
maravillosamente el número de los profesantes y la profesión, habiéndose
visto ambos sobremanera multiplicados e incrementados. De ahí que haya
cierto clamor de religión, deberes religiosos en cada rincón y predicación
en abundancia —y esto no de manera vacía, ligera, trivial y vana como
antiguamente, sino conforme a una buena proporción de un don
espiritual—, de tal forma que, si se midiese el número de creyentes por la
luz, dones y profesión, la iglesia podría tener motivos para decir: “¿Quién
me ha engendrado éstos?” (Is. 49:21).
Sin embargo, si tomamos la medida de ellos por esta gran y
distinguida gracia de los cristianos —[es decir, la mortificación del
pecado]—, quizás encontrarás que su número no ha se multiplicado tanto.
¿Dónde se encuentra ese profesante que debe su conversión a estos días
de luz —que habla y profesa un grado de espiritualidad tal con el que
pocos en días pasados estaban familiarizados en cierta medida (no los
juzgaré, pero quizás se jactan de lo que el Señor ha hecho en ellos)— y
que no da evidencias de un corazón miserablemente no mortificado? Si
el pasar el tiempo de forma vana, la ociosidad, la falta de productividad
en lugares de hombres, la envidia, rencillas, desacuerdos, el fingimiento,
el enojo, el orgullo, la mundanalidad y el egoísmo (cf. 1 Co. 1) son
medallas de los cristianos, las tenemos sobre nosotros y entre nosotros en
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 77
abundancia. Y si es de esta manera con aquellos que tienen mucha luz (y
que, esperamos, sea luz salvadora), ¿qué diremos de algunos que son
considerados religiosos y, sin embargo, desprecian la luz del evangelio?
¿Qué diremos de aquellos que creen que el deber que tenemos entre
manos consiste en que los hombres se nieguen disfrutes externos de vez
en cuando (lo cual no es sino una de las ramificaciones más externas de
ello) y que aun así rara vez practican? ¡Quiera el buen Señor enviar un
espíritu de mortificación para sanar nuestras enfermedades,2 o estaremos
en una lamentable condición!
Hay dos males que ciertamente acompañan a cada persona no
mortificada que profesa ser cristiana: El primero se encuentra en el
profesante mismo y el otro se encuentra con respecto a los demás.
a. El mal de la falta de mortificación en los que profesan ser cristianos
En el profesante mismo. Puede pretender lo que quiera, pero tiene
pensamientos superficiales acerca del pecado, al menos de los pecados
de la debilidad diaria. La raíz de un caminar sin mortificación es el ser
capaz de digerir el pecado sin amargura en el corazón. Cuando alguien ha
conformado su imaginación a un entendimiento de la gracia y la
misericordia que le permite engullir y digerir sin amargura los pecados
diarios, esa persona está al borde de convertir la gracia de Dios en
libertinaje y de verse endurecida por el engaño del pecado (cf. Jud. 1:4;
He. 3:13).
Judas 4 Pues algunos hombres se han infiltrado encubiertamente, los cuales
desde mucho antes estaban marcados para esta condenación, impíos que
convierten la gracia de nuestro Dios en libertinaje, y niegan a nuestro único
Soberano y Señor, Jesucristo.
Hebreos 3.13 Antes, exhórtense los unos a los otros cada día, mientras
todavía se dice: “Hoy;” no sea que alguno de ustedes sea endurecido por el
engaño del pecado.
2
Inclinaciones pecaminosas.
78 LA MORTIFICACIÓN DEL PECADO, SUS CAUSAS Y
CURAS
No existe en el mundo una evidencia mayor de un corazón falso y podrido
que el caminar en tal condición. Utilizar la sangre de Cristo, que se nos
ha dado para limpiarnos (cf. 1 Jn. 1:7; Tit. 2:14); usar la exaltación de
Cristo, que se nos da para arrepentimiento (cf. Hch. 5:31); utilizar la
doctrina de la gracia, que nos enseña a renunciar a toda impiedad (cf. Tit.
2:11-12) —con el propósito de aprobar el pecado, es una rebelión que en
su fin quebrantará los huesos.
Tito 2.11–12 Porque la gracia de Dios se ha manifestado, trayendo
salvación a todos los hombres, enseñándonos, que negando la impiedad y
los deseos mundanos, vivamos en este mundo sobria, justa y piadosamente.
Por esa puerta se han marchado de nosotros la mayoría de los que decían
ser cristianos y han apostatado en los días en que vivimos. Durante un
tiempo, la mayoría de ellos estaban bajo convicciones que los suscitaban
a sus deberes y los trajeron a su confesión de fe, de forma que habían
“escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del
Señor y Salvador Jesucristo” (2 P. 2:20). Pero habiendo tenido solamente
conocimiento de la doctrina del evangelio y habiéndose fatigado del
deber (a causa de no tener raíz), comenzaron a permitirse muchos
descuidos de la doctrina de la gracia. Luego, una vez que el mal les había
atrapado, se precipitaron velozmente a la perdición.
b. La mala influencia de la falta de mortificación sobre los incrédulos
Con respecto a los demás. La mala influencia sobre ellos es doble:
1) Esta mala influencia los endurece convenciéndolos de que son tan
buenos en su condición como los mejores profesantes.3 Todo lo que ven
en tales profesantes está tan contaminado por la falta de mortificación que
no tiene valor para ellos. Tienen celo por la religión, pero está
3
Profesantes, es la palabra que usa Owen para referirse a todos aquellos que han
hecho una profesión de fe por Cristo. Es decir, aquellos que profesan creen en Cristo como
Señor y Salvador.
VICTORIA SOBRE EL PECADO Y LA TENTACIÓN 79
acompañado con la falta de abstención y rectitud en general. Niegan la
prodigalidad,4 pero viven de manera mundana. Se separan del mundo,
pero viven completamente para sí mismos, sin preocuparse de ejercitar la
bondad amorosa en la tierra. Hablan de forma espiritual, pero viven
vanamente. Mencionan la comunión con Dios, pero están en toda forma
conformados con el mundo. Se jactan del perdón de pecados, pero nunca
perdonan a otros. Y con tales consideraciones las pobres criaturas no
regeneradas endurecen sus corazones.
2) Esta mala influencia los engaña al hacerles creer que si pueden
llegar a la misma condición del profesante les irá bien. Y de esta forma
los incrédulos son fácilmente tentados a esforzarse por obtener cierta
reputación en la religión, cuando [en realidad] podrían ir mucho más allá
de lo que ven en tales profesantes en la religión externa y, sin embargo,
no alcanzar la vida eterna.
Pero todas estas cosas y todos los males de una vida sin la
mortificación, los consideraremos más adelante.
4
Extravagancia imprudente, especialmente en lo que respecta al dinero.