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Gran Ell

Eugenio Fernández Granell fue un pintor surrealista gallego. Participó en la revolución española en las filas del POUM y luego se exilió en República Dominicana, posteriormente en Guatemala y en Estados Unidos.
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Gran Ell

Eugenio Fernández Granell fue un pintor surrealista gallego. Participó en la revolución española en las filas del POUM y luego se exilió en República Dominicana, posteriormente en Guatemala y en Estados Unidos.
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Del tiempo en que Eugenio Fernández Granell tenía razón

Revolución, surrealismo, antitotalitarismo

(1936-1950)

Claudio Albertani

Yo formé parte durante la guerra de una emigración socialista variopinta y


más bien desfavorecida, porque seguíamos remontando la corriente de
grandes ilusiones hoy desvalorizadas. Nunca hemos dejado de mantener
nuestra protesta contra todos los despotismos sin excepción. Nunca hemos
consentido en denunciar ciertos campos de concentración silenciando
otros… Es preciso verlo claro, diría más, ver claro sin piedad, contra todo
oportunismo político o ideológico.
Victor Serge

Nos había triturado el engranaje que habíamos puesto en marcha con


nuestras propias manos. Cual ruedas del mecanismo, aterrorizados hasta
el extravío, nos habíamos convertido en instrumentos de nuestra propia sumisión.
Todos los que no se alzaron contra la máquina stalinista son responsables,
colectivamente responsables de sus crímenes. Tampoco yo me libro de este veredicto.
Pero ¿quién protestó en aquella época? ¿Quién se levantó para gritar su hastío?
Leopold Trepper

Aclaremos que para ellos siempre fuimos agentes de alguien:


durante nuestra guerra civil lo éramos de Franco, luego de Hitler
y finalmente de la CIA norteamericana
Ignacio Iglesias

La primera vez que oí hablar de Eugenio Fernández Granell (A Coruña, 1912


– Madrid 2001) fue en los años noventa del siglo pasado. Me encontraba en
Fontanay-sous-Bois, a las afueras de París, en casa de Wilebaldo Solano 1, el
último secretario del Partido Obrero de Unificación Marxista, POUM, el

Agradezco a Natalia Fernández Segarra, hija del pintor y directora de la Fundación
Granell, haberme proporcionado material documental de y sobre su padre.
1
Wilebaldo Solano (1916-2010). Militante de las juventudes del Partido Obrero de
Unificación Marxista (POUM) desde su fundación en 1935. Tras ilegalización del partido
en 1937, contribuyó a fundar el segundo Comité Ejecutivo (clandestino). Detenido en 1938,
logró escapar y exiliarse en Francia donde participó en la Resistencia.
partido comunista disidente que Stalin mandó a exterminar durante la
revolución española. De joven, Solano había encontrado a Victor Serge y yo
quería conocer de primera mano sus opiniones sobre el escritor y
revolucionario ruso-belga fallecido en México. Solano tenía una memoria
prodigiosa, era un gran conversador y, además de hablarme de Serge, me
contó algunas anécdotas de su propia vida. Recuerdo muy bien la emoción con
que me narró de cuando, a principios de 1947, había viajado clandestinamente
de París a Madrid para encontrarse con Joaquín Maurín 2 -el fundador y primer
secretario del POUM- quien, dado por muerto varias veces, acababa de
emerger de las mazmorras franquistas, después de una década infernal. Maurín
estaba agotado y optó por abandonar la política activa y exiliarse en Estados
Unidos, donde murió en 1973. De regreso a París, ese mismo año de 1947,
Solano fue elegido secretario general del POUM, cargo que mantuvo hasta la
disolución del partido en 1980. Mientras el viejo revolucionario me hablaba,
llamó mi atención un cuadro que colgaba de una pared del comedor.
-Es un retrato de Teresa3, mi esposa, indicó Solano.
- ¿Quién es el autor?, pregunté intrigado.
-Un gran pintor y compañero, también militante del POUM: Eugenio
Fernández Granell.
Agregó que, en 1941, camino a México, Serge y su hijo, el entonces
joven pintor Vlady, habían sido sus huéspedes en Ciudad Trujillo, República
Dominicana. Cuando regresé a Tepoztlán donde yo residía entonces, fui a
Cuernavaca a ver a Vlady y él me confirmó lo dicho por Solano. Conservaba
un excelente recuerdo de Granell, pero hacía tiempo que había perdido el
contacto con él. Después supe que el pintor gallego había vivido en
Guatemala, lo cual aumentó mi curiosidad, pues tengo buenas amistades y una
larga historia personal en el país centroamericano.

2
Joaquín Maurín Juliá (1896-1973). Militante de la CNT desde 1919, en 1921, asistió como
delegado al III Congreso de la Comintern y al congreso fundacional de la Internacional
Sindical. De regreso a Barcelona, fue elegido secretario nacional de la CNT, pero se separó
de la organización en 1922 para continuar en la ISR. Ese mismo año fundó el semanario La
Batalla que buscaba un enlace entre el sindicalismo revolucionarlo y el marxismo.
Encarcelado varias veces durante la dictadura de Primo de Rivera, en otoño de 1924, fundó
la Federación Comunista Catalano-Balear (FCCB), en 1931 el Bloque Obrero y Campesino
y en 1935 el POUM, siendo su primer secretario.
3
María Teresa Carbonell (Barcelona, 1926). Hija de poumistas, fue ella misma militante
del parido. Actualmente es la presidenta de la Fundación Andreu Nin.

2
Otras ocupaciones desviaron mis pesquisas y Granell falleció en 2001,
sin que yo pudiera conocerlo, aunque aquí en México encontré a su gran
amigo y compañero de lucha, el editor catalán Bartomeu Costa-Amic, también
poumista.4 La figura del pintor gallego -quien además fue músico, poeta,
periodista y novelista- volvió a hacer irrupción en mi vida hace algún tiempo
cuando Arturo Taracena me regaló su libro, La polémica entre el pintor
Eugenio Fernández Granell, la AGEAR y el Grupo Saker-ti. Desencuentros
ideológicos durante la primavera democrática guatemalteca (Flacso,
Guatemala, 2015). Taracena, amigo mío de larga data, a pesar de recurrentes
desacuerdos, es uno de los principales historiadores de Guatemala,
especializado en el movimiento obrero, la guerra sucia y la cuestión indígena.
Saker-ti, palabra que significa “amanecer” en idioma cakchiquel, es el
nombre de un grupo político-cultural, creado en 1946, en el contexto de la
breve floración democrática que experimentó el país centroamericano entre
1944 y 1954. Sus fundadores, intelectuales entre los veinte y los treinta años,
eran originalmente discípulos del escritor, poeta, crítico de arte y diplomático,
Luis Cardoza y Aragón (Antigua Guatemala, 1901 – Ciudad de México,
1992). Tras distanciarse de Cardoza, dicho grupo integró en 1949 el núcleo
fundador del Partido Comunista de Guatemala, mismo que a partir de 1951
tomaría el nombre de Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT).
AGEAR es el acrónimo de la Asociación Guatemalteca de Escritores y
Artistas Revolucionarios. Taracena tilda a la agrupación de “nacionalista y
anticomunista”, lo cual me parece una exageración.5 Sin ser un especialista del
tema, señalo que en un libro reciente, también publicado por Flacso (y en el
cual el propio Taracena figura como uno de los autores), se menciona que el
grueso de las filas de la AGEAR la forman “jóvenes artistas de diferentes
disciplinas que poseen mayor sentido de compromiso social y una urgencia en
la búsqueda de nuevos derrotero experimentales”.6 De hecho, a los integrantes
de la AGEAR y de Saker-ti se le conoce en conjunto como “la generación
revolucionaria”.

4
Bartomeu Costa-Amic (1911-2002). Refugiado en México desde 1940 donde fundó
Ediciones Libres, el primero de muchos proyectos editoriales que lo llevaron a publicar más
mil quinientos libros en idioma español, unos cincuenta en catalán y varios en francés, entre
otros Le Merveilleux del surrealista Pierre Mabille.
5
A. Taracena, op. cit. pág. 126.
6
AAVV, Guatemala. Historia reciente (1954-1996), Tomo V, Cultura y arte en un país en
conflicto, pág. 115.

3
Taracena analiza dicha polémica en el marco de la incipiente Guerra
Fría, lo cual, como veremos, es discutible. Sostiene, además, que Granell, al
criticar la política de los comunistas guatemaltecos, favoreció los intereses
imperialistas de Estados Unidos, lo cual me parece un despropósito. La Guerra
Fría fue, como todos sabemos, un enfrentamiento entre dos superpotencias, la
Unión Soviética y Estados Unidos, que aspiraban al control del mundo. Menos
aceptada es la tesis de que dichas superpotencias tenían en común mucho más
de lo que sus respectivos partidarios estaban (y están) dispuestos a reconocer:
en la URSS no existía socialismo y en los EE. UU. sólo había un simulacro de
democracia. Lo que imperaba en ambos países eran dos variantes de un mismo
sistema de dominación, el capitalismo.
Hoy está claro que muchos sabían lo que realmente sucedía en la URSS,
pero optaron por callarse. Como señaló Serge, denunciaron unos campos de
concentración, pero silenciaron otros, lo cual -apuntó Trepper 7- los hizo
corresponsables de los crímenes de Stalin y de sus sucesores. En la actualidad,
gran parte de la izquierda latinoamericana sigue ignorando que, durante más
de medio siglo, los partidos comunistas, sus satélites, e incluso amplios
sectores de las organizaciones revolucionarias armadas, estuvieron dominados
por la ideología y la práctica estalinistas. Muchos -demasiados- quedaron
empantanados en el mito del socialismo soviético y vivieron su derrumbe
como una tragedia. Esa sensación -escribe Juan Manuel Vera de la Fundación
Andreu Nin8-, acompañada de la nostalgia melancólica de esa época, oculta
algo peligroso: la herencia del autoritarismo y del carácter dictatorial de ese
engendro que se llamó “socialismo real” y que no era socialista ni tampoco
real.
Desde mi punto de vista, la actuación de Fernández Granell en
Guatemala no se explica por su supuesta adhesión al campo imperialista
proamericano, sino a partir de su participación en la revolución española como
militante del POUM. En las páginas que siguen, después de abordar
rápidamente el contexto político y cultural en que se desarrolló la polémica,
trazaré un breve perfil de Granell y su paso por la República Dominicana, para

7
Leopold Trepper (pseudónimo de Lejb Domb, 1904-1982) fue un destacado agente del
servicio de inteligencia rusa que dirigió una red de espionaje antinazi conocida como la
Orquesta Roja.
8
Juan Manuel Vera, “¿Quién se perdió en la Guerra Fría?”, Trasversales no. 50, marzo
2020, https://fundanin.net/2020/04/30/guerra-fria/

4
finalmente concluir con una apreciación de su estancia en Guatemala y una
crítica al libro de Taracena.

La “década civilizada”
Los años 1944-1954, conocidos en Guatemala como “primavera de la
democracia”, dieron pie a una singular floración de libertad en el país de la
eterna tiranía.9 El movimiento inició en junio de 1944 con una ola de protestas
contra la dictadura de Jorge Ubico y se extendió hasta el golpe militar de junio
de 1954, promovido por los Estados Unidos. Ubico había gobernado el país
centroamericano con mano de hierro, en beneficio de una reducida oligarquía
agraria ultraconservadora y de la United Fruit Company -también conocida
como la Frutera o el Pulpo-, la mal afamada bananera norteamericana que
controlaba los puertos, las navieras, los ferrocarriles y la electricidad, o sea
aproximadamente el 40% de la economía del país, prácticamente sin pagar
impuestos.
Reducido a una condición semicolonial, el país -que tenía una mayoría
de población indígena maya cruelmente oprimida y explotada- había padecido
durante los años de Ubico (1931-44) un grave proceso de corrupción, mismo
que ha sido descrito poéticamente por Miguel Ángel Asturias en las novelas
que integran su trilogía bananera: Viento fuerte, El papa verde y Los ojos de
los enterrados. El tirano tuvo que renunciar el 1º de julio de 1944, pero heredó
su gobierno a un triunvirato integrado por los generales Eduardo Villagrán
Ariza, Buenaventura Pineda y Federico Ponce Vaides. Conocido por su
incompetencia descomunal y afición al alcohol, Ponce Vaides defenestró
rápidamente a sus dos colegas quedando como presidente de facto a partir del
día 4. Pero la jugada no le salió bien y el 20 de octubre fue derrocado por un
poderoso movimiento popular integrado por jóvenes militares, estudiantes
universitarios y obreros en armas.
Terminaba la dictadura y empezaba una corta estación marcada por el
soplo de vientos democráticos, la “década civilizada”, según la define
9
La literatura sobre el tema es abundante. Véase, en particular, Luis Cardoza y Aragón,
Guatemala. Las líneas de su mano, Editorial Nueva Nicaragua, Managua, 1985 (primera
edición, México, 1954) y La revolución guatemalteca, Editorial El Pensativo, Antigua
Guatemala, 1994 (primera edición, México, 1955); Susan Jonas and David Tobis,
Guatemala, North American Congress on Latin America, New York, 1981; Piero Gleijeses,
Shattered Hope. The Guatemalan Revolution and the United States, 1944-1954, Princeton
University Press, 1992.

5
Cardoza.10 Se instaló una junta revolucionaria integrada por un civil, Jorge
Toriello, y dos militares, Francisco Javier Arana y Jacobo Arbenz Guzmán. La
junta derogó rápidamente los decretos de la administración anterior, abolió el
trabajo forzoso, organizó elecciones libres y convocó a una Asamblea
Nacional Constituyente que promulgó una nueva Carta Magna. Antonio
Obando Sánchez, sindicalista y militante del primer Partido Comunista de
Guatemala (1922-1932), apuntó: “quiero consignar que la recuperación del
hombre por el hombre preconizado por la Junta Revolucionaria de Gobierno
es lo más valioso: por vez primera el hombre que trabaja se sintió un ser
humano; por vez primera los trabajadores podían organizarse en sindicatos o
como se les diera la gana para denunciar los atropellos y luchar por mejorar
sus condiciones de vida”.11
Bajo el mandato de dos presidentes, Juan José Arévalo (1945-1951) y
Jacobo Arbenz (1951-54), Guatemala comenzó un vigoroso proceso de
modernización, sin trascender el marco del capitalismo liberal. Ninguno de los
dos tenía una ideología “comunista”; en el caso de Arévalo se definía
“socialista espiritual” y Arbenz se afilió al PGT sólo después del golpe militar
de Castillo Armas. Ambos realizaron reformas no más radicales de las que
implementó el presidente Roosevelt en Estados Unidos, como admite incluso
un anticomunista furibundo como Mario Vargas Llosa en su reciente novela,
Tiempos recios.
Durante la primavera guatemalteca, se legalizaron los sindicatos, se creó
el Instituto Indigenista Nacional, se fundó el Instituto Guatemalteco del
Seguro Social y se construyeron escuelas, hospitales y caminos. Asimismo, se
concedió el voto a las mujeres y se promulgaron el estatuto de los trabajadores
-lo cual acababa con la práctica de impedir la formación de sindicatos y
reprimir violentamente toda protesta laboral- y la autonomía universitaria. Lo
más controversial fue el Decreto 900, una reforma agraria más bien tibia que
expropiaba los predios ociosos de los grandes latifundios, en beneficio de los
campesinos sin tierras afectando los intereses de la bananera.
Esa que pronto se llamó “Revolución de octubre”, propició auténticas
floraciones culturales. En palabras del poeta Otto-Raúl González “octubre
llegó como una marejada /de olas, nidos, miel y polen /de verter sobre el
10
Luis Cardoza y Aragón, El río. Novelas de caballería, Fondo de Cultura Económica,
México, 1996, pág. 635.
11
Antonio Obando Sánchez, Memorias. La historia del movimiento obrero, Editorial
Universitaria, Colección Popular, Guatemala, 1978, pág. 134.

6
mapa /sus brillantes racimos”.12 Nacieron la Orquesta Sinfónica Nacional, el
Ballet Guatemala y la Escuela de Artes; se hicieron campañas de
alfabetización, se crearon museos, bibliotecas e institutos de investigación, se
publicaron libros y revistas, por ejemplo, la importante Revista de Guatemala,
fundada por Cardoza. En un país que se había mantenido al margen de las
grandes corrientes culturales del mundo, se otorgaron becas para estudiar en el
extranjero, se hicieron intercambios y se organizaron exposiciones
vanguardistas.
Así las cosas, muchos artistas, escritores y científicos que se habían
mantenido prudentemente alejados del país, ya sea por razones políticas o
sencillamente por falta de oportunidades, optaran por regresar, al mismo
tiempo que llegaban decenas de intelectuales europeos que huían de la guerra
mundial y del franquismo. En ese clima de efervescencia, se manifestaron
distintos grupos y tendencias vanguardistas. Algunos, como “Círculo Acento”
(Otto-Raúl González, Manuel Galich, Carlos Illescas, Raúl Leiva Dagoberto
Vásquez, Rodolfo Galeotti Torres) habían surgido hacia el final de la
dictadura de Ubico. Otros florecieron después de 1944 incorporando a
aquellos en sus filas. Recordamos los siguientes: la Asociación de Profesores
y Estudiantes de Bellas Artes, APEBA (Jacobo Rodríguez Padilla, Mario
Alvarado Rubio, Rina Lazo), la ya mencionada AGEAR (Arturo Martínez,
Eugenio Fernández Granell, Dagoberto Vásquez, Mario Monteforte Toledo,
Eunice Odio) que agrupaba varias tendencias del arte contemporáneo y el
también ya señalado Saker-ti. Este último estaba animado por los futuros
integrantes del PGT: Huberto Alvarado, Enrique Torres, Jacobo Rodríguez
Padilla, Otto-Raúl González y Carlos Navarrete, entre otros.
Es pues un país en gran fermento político, social y cultural, la
Guatemala a que llegó Eugenio Fernández Granell (a quien sus amigos
llamaban simplemente Granell) a principios de noviembre de 1946, junto a su
compañera, Amparo Segarra, y a la pequeña hija de ambos, Natalia Fernández
Segarra.13 Procedían de la República Dominicana en donde habían vivido
desde 1940, como otros refugiados europeos.

Granell y la revolución española


12
Otto-Raúl González, “Color de alegría”, en María Luisa Rodríguez Mojón, Antología de
la poesía revolucionaria guatemalteca, Gráficas Guía, Madrid, 1971.
13
Eugenio Granell, Correspondencia con sus camaradas del P.O.U.M. (1936-1999),
Fundación Eugenio Granell, Santiago de Compostela, 2009, pág. 96.

7
Hablar de Granell -no sobra insistir en ello- implica hablar de la Guerra de
España, el evento central de su vida.14 Podemos empezar desde ahí, lo cual es
empresa arriesgada porque la literatura al respecto es exterminada y la
mistificación al orden del día. La interpretación corriente es que dicha guerra
fue un enfrentamiento entre dos Españas, una democrática, progresista y laica
y la otra autoritaria, conservadora y católica. Esta es una parte de la verdad.
Pero había otra España, la de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT)
-que contaba con unos 2 millones de afiliados cuando el PCE apenas llegaba a
los 20,000- y del POUM, pequeño pero aguerrido partido comunista disidente.
La fidelidad apasionada a esa España que aspiraba a hacer la revolución social
explica la conducta de Granell, no solamente en la contienda, sino también su
paso por Guatemala y el resto de su vida.
Recordemos que nuestro autor pasó la mayor parte de su infancia en
Santiago de Compostela y que en 1928 se trasladó a Madrid. Manifestó desde
niño una clara propensión artística, pero su vocación inicial no fue la pintura,
sino la música (era violinista egresado de la Escuela Superior de Música de
Madrid), además de la literatura y el periodismo, actividades que nunca
dejaría de practicar. Fue probablemente gracias a la amistad con Cándido
Fernández Mazas, pintor y futuro colaborador de las revistas del POUM, si,
todavía adolescente, descubrió las vanguardias artísticas y, en particular la
revista surrealista Minotaure misma que, rememorando sus experiencias
juveniles al final de su vida, definió un “barco fantástico, una isla movediza
para todo navegante de la gran aventura, sin importar su nacionalidad”.15
Parece que fue principios de los años treinta, cuando Granell conoció en
París a Pierre Naville16, el escritor surrealista que recién había sido expulsado
14
Sobre la trayectoria de Eugenio Fernández Granell, además de Correspondencia…, op.
cit. véase: Militante del POUM, Fundación Eugenio Granell, Santiago de Compostela,
2008, Artículos políticos, 1936-1990, Fundación Eugenio Granell, Santiago de Compostela,
2009 (con una larga introducción de Pello Erdoziain), Ensayos, encuentros e invenciones,
edición y prólogo de César Antonio Molina, Huerga y Fierro Editores, Madrid, 1998. Está
también el testimonio de Ignasio Iglesias, https://fundanin.net/2019/01/21/mi-viejo-amigo-
eugenio-ignacio-iglesias-1990/ y el perfil trazado por Pepe Gutiérrez Álvarez, Retratos
poumistas, Espuela de plata, colección España en armas, Sevilla, 2006, pp. 142-150.
15
Citado en Rubén Daniel Méndez Castiglioni, “El exilio español no es una abstracción”.
Eugenio Granell, un surrealista transterrado.”,
https://core.ac.uk/download/pdf/327051469.pdf
16
Pierre Naville (1904-1993). Perteneció al movimiento surrealista desde 1922.
Cofundador de la revista L’Oeuf dur, codirector de La révolution surrealiste y colaborador

8
del Partido Comunista Francés por su vinculación con el trotskismo. El
encuentro debe de haberlo marcado pues en 1932 -después de una breve
militancia en el PCE del cual fue expulsado- se adhirió a la Izquierda
Comunista de España (ICE), igual que sus hermanos Julio y Mario y su primo,
Jaime Fernández.17 De filiación trotskista, la ICE fue creada por Andreu Nin,
poco después de su regreso de la URSS. 18 En Madrid, la dirigía Juan
Andrade19, de quien Granell se haría amigo de por vida. Pelai Pagès,
historiador del trotskismo español, define a Granell como un “militante de
primera hora”.20
Colaboró con distintas revistas políticas y culturales: Leviatán, Soviet,
Comunismo, Nueva España y P.A.N. (Poetas Artistas Navegantes), junto al
ilustrador Cándido Fernández Mazas.21 Un artículo de 1932, escrito desde la
prisión celular de Madrid, anticipó sus futuras posiciones políticas: “en las

de Clarté. En 1925 se adhirió al PCF del cual fue expulsado tras sumarse a la Oposición de
Izquierda (trotskista). Después de la II Guerra Mundial, se dedicó a la sociología del
trabajo.
17
Mario Fernández Granell (1914-91). Pintor y sindicalista; detenido en 1937, pasó seis
años en la cárcel. Julio Fernández Granell (¿?), trabajador bancario; detenido por los
franquistas en 1949, a su salida de la cárcel emigró a Costa Rica. Jaime Fernández
Rodríguez (1914-98). Detenido en 1937, torturado y condenado a muerte por la policía
estalinista, pero consiguió evadirse en 1938. Pasado a Francia, militó en varios grupos
trotskistas y, de regreso a España, fue detenido en 1951 pasando cuatro años más en las
cárceles franquistas. Sucesivamente, defendió las posiciones del grupo Fomento Obrero
Revolucionario (FOR) junto con sus amigos Benjamín Péret y G. Munis (Manuel
Fernández-Grandizo y Martínez).
18
Andreu Nin (1892-1937). Militante de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT)
desde 1917. Asistió al III Congreso de la Comintern en 1921 y participó en la fundación de
la Internacional Sindical Roja (ISR) de la cual sería uno de los máximos dirigentes. En
1926, se sumó a la Oposición de Izquierda permaneciendo en la URSS hasta 1930. De
regreso a España, fue fundador de la ICE y luego del POUM. Véase: Pelai Pagès i Blanch,
Andreu Nin. Una vida al servicio de la clase obrera, Laertes, Barcelona, 2010.
19
Juan Andrade Rodríguez (1898-1981). Fundador PCE del cual fue expulsado en 1928. De
1931 a 1934 dirigió la revista de la ICE, Comunismo. Tras la fundación del POUM, fue su
principal dirigente en Madrid. Detenido en junio de 1937 por agentes soviéticos, en 1939,
se escapó para sumarse a la resistencia francesa. Al finalizar la guerra se estableció en París
donde se desempeñó como editor y librero. Regresó a su natal Madrid en 1978.
20
Pelai Pagès, El movimiento trotskista en España (1930-1935), Ediciones Península,
Barcelona, 1977, pág. 72.
21
Cándido Fernández Mazas (1902-1942). Pintor, ilustrador y escritor cercano al
anarquismo, al surrealismo y a la izquierda trotskista.

9
Juventudes Comunistas -escribe- se cometen los mayores atropellos
(expulsiones, imposición burocrática de resoluciones, etc.) en nombre de la
disciplina. Pero ocurre que, examinando el funcionamiento orgánico de las
Juventudes, nos encontramos con que la disciplina no existe. No existe como
tal disciplina comunista”. 22
Se refería, evidentemente, al PCE que ya se encontraba completamente
estalinizado y cuya prioridad era tener a militantes incondicionales. Por
entonces, la consigna de la Comintern (Internacional Comunista) era eliminar
a los partidos socialistas, los cuales tenían -supuestamente- la culpa de suscitar
ilusiones reformistas entre los obreros. En “El Partido Comunista y el
fascismo”, Granell profundizó sus críticas, ahora arremetiendo contra la
política de identificar al fascismo con el socialismo y el anarquismo, algo que
-afirmaba- no sólo era “una inconsecuencia política, sino además una
monstruosidad teórica”.23 Recordemos que dicha política de la Comintern
explica, al menos en parte, la victoria de Hitler en las elecciones de 1933 en
Alemania.
Según Víctor Alba,24 el PCE estaba dirigido tras bambalinas por cuadros
extranjeros de probada observancia moscovita como el italiano Vittorio
Codovilla25 y el húngaro Ernő Gerő26 que tildaban a los oposicionistas de
social-fascistas y a los sindicalistas de la CNT de anarcofascistas (¡!). 27 Pronto

22
Eugenio Fernández Granell, “La disciplina en las juventudes oficiales fuente de graves
errores”, El Soviet” Juvenil, Nº 7, Barcelona, 9 de junio de 1932, Izquierda Juvenil
Comunista. Ahora en: Eugenio Fernández Granell, Artículos políticos (1932-1990),
Fundación Eugenio Granell, Santiago de Compostela, 2008, pp. 75-77.
23
Comunismo, nº 27, agosto 1933, pp. 79-83. Citado en Pelai Pagès, “Eugenio Fernández
Granell y la Izquierda Comunista de España ,1931-1935”,
https://fundanin.net/2019/01/11/eugenio-f-granell-y-la-izquierda-comunista-de-espana-
1931-1935-pelai-pages/..
24
Víctor Alba, El Partido Comunista en España, Editorial Planeta, Barcelona, 1979, pp.
120-133.
25
Vittorio Codovilla (1894-1970). Dirigente comunista italiano nacionalizado argentino.
Murió en Moscú. Véase: Fernando Claudín, La crisis del movimiento comunista. De la
Komintern a la Kominform, Ruedo Ibérico, París, 1970, pp. 604-606.
26
Ernő Gerő (1898-1980). Delegado en España de la Comintern desde 1932 con el
pseudónimo de “Pedro”, trabajó intensamente en la represión contra el POUM y la CNT.
En 1956, fue uno de los verdugos de la revolución húngara.
27
Eugenio Fernández Granell, “El Partido Comunista y el fascismo”, Comunismo, 27
agosto 1933. Ahora en Artículos Políticos, op. cit. pp. 84-91.

10
se les sumaría Vittorio Vidali, alias Carlos Contreras o Enea Sormenti, otro
italiano de reputación siniestra, y su compañera, la fotógrafa Tina Modotti.28 
En España, el triunfo electoral de las derechas se consumó en
noviembre de 1933, causando considerable preocupación en distintos sectores
de la izquierda. El 9 de diciembre, por iniciativa del Bloque Obrero y
Campesino (BOC) -la organización dirigida por Maurín-, se constituyó en
Cataluña la primera Alianza Obrera y en los meses sucesivos nacieron otras en
distintas partes del país. La más importante fue la que se estableció en las
zonas mineras asturianas donde, en octubre de 1934, el acuerdo entre CNT,
UGT y PSOE29 -al que también se sumó, tardíamente, el PCE- jugó un papel
esencial en el movimiento que cimbró a la II República y que pasó a la
historia como “la revolución de Asturias”. 30 Si bien de menor envergadura, en
Madrid también hubo un conato de huelga insurreccional, en el que Granell
participó a través de su labor periodística y en calidad de militante de a pie.
El 28 de septiembre de 1935, en una reunión celebrada en Barcelona, la
ICE (que recién había roto con Trotsky) y el BOC se unieron para dar origen
al POUM. El nuevo partido procedía de las dos corrientes revolucionarias que
existían en España: el anarcosindicalismo y el comunismo no estalinista y, en
menor parte, el nacionalismo catalanista. Era, según opinaba Victor Serge
desde París, un partido comunista de oposición, es decir abiertamente hostil a
la concepción estalinista del socialismo, al estado totalitario y al sistema
burocrático.31 Al momento de su creación, contaba con unos 10,000 militantes,
especialmente, aunque no exclusivamente en Cataluña. Era una cantidad
limitada, sin duda, pero integrada por cuadros experimentados. 32 Granell se

28
Vittorio Vidali (1900-1983), alias “comandante Carlos Contreras”, comisario político del
V Regimiento, involucrado en múltiples asesinados de militantes oposicionista. Véase:
Claudio Albertani, “Vittorio Vidali, Tina Modotti, el estalinismo y la revolución”,
https://fundanin.net/2019/03/17/vittorio-vidali-tina-modotti/ y Patrick Karlsen, Vittorio
Vidali. Vita di uno stalinista (1916-56), Il Mulino, Bologna, 2019.
29
Confederación Nacional del Trabajo, anarcosindicalista; Unión General de los
Trabajadores, la confederación controlada por el Partido Socialista Obrero Español, PSOE.
30
Manuel Grossi Mier, La insurrección de Asturias (quince días de revolución socialista),
Ediciones Júcar, Barcelona, 1978 (primera edición, 1935). Versión digital:
https://docer.com.ar/doc/s0e85
31
Victor Serge, “Crimes en Russie, intrigues en Espagne”, La révolution proletarienne, no.
236, 10 de diciembre de 1936.
32
Joaquín Maurín: apéndice de 1964 a Revolución y contrarrevolución en España, Ruedo
Ibérico, París, 1966, pág. 288 (libro originalmente publicado en 1935 con el título Hacia la

11
sumó desde Madrid -junto a sus dos hermanos, Julio y Mario y a su primo,
Jaime Fernández- colaborando intensamente con la prensa partidista (La
Batalla, Antorcha, La Nueva Era) y con Hora de España de Valencia.
En las elecciones de febrero de 1936, el POUM se incorporó
tácticamente al Frente Popular, sin abandonar la bandera de la Alianza Obrera
y sin renunciar a sus criticas al comunismo oficial. Granell escribió en La
Batalla: “canten los comunistas oficiales el Himno de Riego y cúbranse con la
bandera tricolor de la burguesía. El pacto con los republicanos no nos obliga
más que a luchar contra la reacción clerical-fascista y a conseguir la amnistía
para nuestros presos. Pero nuestra misión no finaliza arrancando de las
cárceles de España a los 30.070 revolucionarios de octubre. Sin interrupción
caminamos derechos a libertar del gran presidio de la España capitalista a todo
el pueblo trabajador”.33
Maurín ganó una diputación, misma que le serviría como tribuna
política para difundir las tesis del partido. A partir del alzamiento militar
contra la República (18 de julio), el POUM participó en la lucha armada
impulsando, como los anarcosindicalistas, la idea de que el triunfo de la
revolución era la única garantía para ganar la guerra. Victor Alba resume con
una frase sencilla la atmósfera de las jornadas insurreccionales de julio 1936:
“los obreros querían ser los amos. No lo querían porque los sindicatos o los
partidos se lo indicaran, sino espontáneamente”.34
En las primeras semanas de la contienda, Granell encontró al pintor
cubano Wifredo Lam35 y a Benjamin Péret.36 Me los figuro debatiendo en

segunda revolución).
33
Eugenio Fernández Granell: “Proletariado y pequeña burguesía”, 28 de febrero de 1936.
En Artículos políticos, op. cit., pág. 114.
34
Víctor Alba, El marxismo en España (1919-1939), B. Costa-Amic Editor, México, 1973,
tomo I, pág. 296. Para una descripción de la atmósfera de Barcelona en 1936, véase: Abel
Paz, Viaje al pasado (1936-1939), Producción Editorial Medusa, Barcelona, 1995 pp. 19-
55 y George Orwell, Homenaje a Cataluña y otros escritos sobre la guerra civil española,
Tusquets Editores, Barcelona, 2003 (primera edición en inglés, 1938), pp. 71-85.
35
Wifredo Lam (1902-1982). Pintor afro-chino-cubano que participó en distintos
movimientos vanguardistas de su tiempo (cubismo, surrealismo, CoBrA). Murió en París.
36
Benjamin Péret (1899-1959). Poeta surrealista y militante revolucionario. Dirigió con
Pierre Naville los dos primeros números de La Révolution Surréaliste. En la revolución
española, luchó en las filas de la Columna Durruti. En 1942 se exilió en México con su
compañera, la pintora Remedios Varo. El encuentro de Granell está consignado en
Benjamin Péret, Œuvres complètes. Tome 7, Librarie José Corti, Paris, 1995, pp. 364.

12
plena guerra sobre revolución, surrealismo y liberación total del hombre...
Lam se había establecido en España a principios de los años veinte y siempre
simpatizó con la causa republicana, pero es difícil establecer su colocación
política en ese momento. Algunos lo ubican en las Brigadas Internacionales a
lado de su amigo, el biólogo Faustino Cordón, militante del PCE.37 Sin
embargo, cuando a finales de año, se trasladó a Barcelona, ya se encontraba
entre los colaboradores del POUM, junto a otros artistas extranjeros.38
Más tarde, Granell declararía: “entendí el franquismo como una guerra
contra la cultura más que contra la revolución. Tomé parte en ella desde la
trinchera de la cultura”.39 Habría que añadir que desplegó también una intensa
actividad militante y periodística. Fundó y dirigió El combatiente rojo. Diario
del POUM, órgano de las milicias madrileñas y escribió el folleto El ejército y
la revolución, que resumía la postura del POUM sobre las milicias. 40 Y no se
limitó a usar la pluma: combatió en la batalla de Sigüenza alcanzando el grado
de teniente coronel.
Aunque no tengo registro de ello, es muy probable que, en el frente de
Sigüenza, Granell haya coincidido con dos parejas de revolucionarios
inolvidables: el poeta surrealista cubano Juan Breá y su compañera, la
escritora australiana Mary Low41, así como los argentinos Hipólito y Mika
Etchebéhère. Llegados a España en agosto de 1936, Low y Brea tuvieron que
salir precipitosamente el 28 de diciembre, por las amenazas de los estalinistas.
La reedición en inglés del libro que escribieron ambos sobre su experiencia
incluye una introducción de Granell.42 En 1946, Mary Low publicó Alquimia
del recuerdo, estremecedora colección de poemas, ilustrada por Lam. En

37
Jon Juaristi, Los árboles portátiles, Penguin Random House, Barcelona, 2017, (versión
Kindle, capítulo 6).
38
Agustín Guillamón (dir.), Documentación histórica del trotskismo mexicano, Ediciones
de la Torre, Madrid, 2015, pág. 17. Edición digital, http://grupgerminal.org/?
q=system/files/TrosquismoEspa%C3%B1ol-EdiGerminal.pdf
39
P. Gutiérrez Álvarez, op. cit., pág. 144.
40
Citado en: Pelai Pagès i Blanch, Andreu Nin. Una vida al servicio de la revolución,
Laertes, Barcelona, 2011, pp. 276-77.
41
Los Breá escribieron juntos el testimonio: Cuaderno Rojo de la guerra de España, Virus,
Barcelona, 2019.
42
Mary Low & Juan Breá, Red Spanish Notebook, City Light, San Francisco, 1978. Sobre
Mary Low, véase: Agustín Guillamón, “Mary Low, poeta surrealista, trotskista y
revolucionaria”,
http://www.laizquierdadiario.cl/Mary-Low-poeta-surrealista-trotskista-y-revolucionaria

13
cuanto a los Etchebéhère, al caer Hipólito fulminado por una bala de
ametralladora, Mika tomó su lugar como mando de las milicias del POUM en
el frente. En su libro de recuerdos, Mi guerra de España, habla en distintas
ocasiones de la valentía del hermano de Granell, Julio.43
En aquel verano memorable, nuestro autor encontró el tiempo de
organizar viajes de voluntarios para la defensa de Madrid y Guadalajara en el
que llegó a conocerse como “El tren de Granell”. Participó también en la
requisición de una emisora de radio que, convertida en Radio POUM, emitía
desde Madrid a toda la península jugando un papel esencial en la movilización
de los trabajadores. Wilebaldo Solano, a la sazón dirigente de la organización
juvenil del POUM, narra de un mitin en el teatro Infanta Isabel de Madrid con
la participación de Eugenio F. Granell, Enrique Rodríguez “Quique” 44 y el
propio Solano que provocó la irritación de los estalinistas. Tan es así que
Santiago Carrillo, secretario general de las Juventudes Socialistas Unificadas y
futuro secretario general del PCE, organizó un asalto del local de la Juventud
Comunista Ibérica (perteneciente al POUM) de Madrid y una campaña contra
“el trotskismo”.45
A principios de 1937, tanto El combatiente Rojo, como Antorcha y
Radio POUM fueron liquidados por los estalinistas, so pretexto de que
“vertían agresiones verbales contra el gobierno legítimo de la República,
contra el Frente Popular y sus dignos representantes, contra las figuras
destacadas en la defensa de nuestra invicta ciudad, etc.”. 46 Así las cosas,
Granell se mudó a Barcelona por solicitud de Nin con la tarea de apoyar la
revista teórica del partido, La Nueva Era. No era un buen momento para estar
en la ciudad condal. La Batalla había estado muy activa en denunciar las
purgas en la URSS (el primer proceso de Moscú que concluyó con la
ejecución de Kamenev, Zinoviev y otros viejos bolcheviques es de agosto de
1936) y las funestas consecuencias políticas del envío de armas soviéticas que,

43
Mika Etchebéhère, Mi guerra de España, Alikornio Ediciones, Oviedo, 2003.
44
Enrique Rodríguez Arroyo, “Quique” (1913-1990). Dirigente de la Juventud Socialista en
1920; pasó al PC y en 1922 viajó a Moscú donde encontró a Trotsky. Varias veces
encarcelado durante la dictadura de Primo de Rivera, fue una de las figuras más
importantes de la ICE y luego del POUM en Madrid. Véase: P. Gutiérrez Álvarez, op. cit.,
p. 343-351.
45
E. F. Granell, Militante del POUM, op. cit. pág. 13.
46
Enrique Rodríguez “El POUM en Madrid”, https://vientosur.info/spip.php?article1511

14
como es bien sabido, se pagaron con el oro del Banco de España y la entrega
incondicional del gobierno republicano a las directivas de Moscú.
Al margen de las querellas doctrinales, es innegable que los marxistas
del POUM comprendían los problemas estratégicos de la revolución mejor
que los anarquistas, los cuales, en gran parte, no entendían el alcance de las
purgas y las consideraban asuntos entre “autoritarios”. Así las cosas, el POUM
representaba un grave peligro para los soviéticos y es justo en contra de ese
partido que se ensañaron con singular vehemencia. Se podría observar que,
desde su punto de vista -el punto de vista de la contrarrevolución-, les asistía
la razón pues, a pesar de su tamaño reducido, el partido les causaba dolores de
cabeza ya que su voz era escuchada y participaba con pleno derecho en los
principales órganos de poder surgidos después del 19 de julio.
Antes de ser disuelto en septiembre de 1936 precisamente por
imposición de los comunistas, el Comité Central de Milicias Antifascistas de
Cataluña, que era la emanación directa del pueblo en armas, había contado con
un representante poumista. Nin, por su parte, había sido Conseller de Justicia
del gobierno local, la Generalitat. En esta calidad, se había atrevido a ofrecer
asilo a León Trotsky, al mismo tiempo que una delegación integrada por dos
militantes del partido, Bartomeu Costa Amic y Daniel Rebull (David Rey)
gestionaba la opción de México, misma que a la postre resultó la única
viable.47
Los comunistas lograron sacar al POUM de la Generalitat de Cataluña y
de la Junta de Defensa de Madrid, en diciembre de 1936, sin que la CNT -que
estrenaba cuatro ministros- quisiera o pudiera impedirlo. Se alegaba que los
poumistas eran franquistas disfrazados, quintacolumnistas, “hitlero-
trotskistas” etc. y, aunque la mentira era evidente, las armas soviéticas pesaron
más que la verdad. El 16 de diciembre, 3 días después de la salida del POUM
de la Generalitat, apareció en La Pravda de Moscú un artículo sobre España
donde se decía entre otras cosas: “en Cataluña ha comenzado la eliminación
de trotskistas y anarcosindicalistas; se llevará a termino con la misma energía
con que se realizó en la URSS”.48
No era retórica. En marzo de 1937, Benjamin Péret escribió a André
Breton lo siguiente: “decidí de enlistarme en una milicia anarquista y estoy en
el frente de Pina del Ebro. Aquí me quedaré hasta que algo más interesante me
47
Bartomeu Costa-Amic, León Trotsky y Andreu Nin. Dos asesinatos del estalinismo,
Altres Costa-Amic, México, 1994.
48
Victor Alba, El marxismo…, op. cit. tomo I, pág. 395.

15
llame en otra parte. (…) Quisiera contarte todas las canalladas de los
estalinistas que sabotean abiertamente la revolución con el apoyo, entusiasta
evidentemente, de los pequeños burgueses de todas las tendencias”. 49 Lo peor
sucedió en mayo, cuando los comunistas que ya controlaban la Generalitat y la
policía local lanzaron una provocación: desalojar la central telefónica que se
encontraba en poder de la CNT-FAI desde julio del año anterior. 50
En respuesta, milicianos anarquistas, auxiliados por poumistas se
sublevaron, al margen de las directivas de sus respectivas organizaciones. En
la refriega perecieron por lo menos 500 personas y unas 1,500 resultaron
heridas, dejando en Barcelona número de víctimas superior al causado por la
asonada militar del l8 de julio. En ese contexto, fueron secuestrados y
asesinados, entre otros, los anarquistas italianos Camilo Berneri y Francesco
Barbieri, los trotskistas Kurt Landau y Erwin Wolf y el poumista Marciano
Mena. A pesar de que -según el testimonio de Orwell 51- la actitud de los
directivos del POUM había sido más bien vacilante, los estalinistas no
desperdiciaron el pretexto para acusarlos de traición. Dolores Ibárruri, La
pasionaria, exigió extirpar al trotskismo como se extirpan del campo las
plantas venenosas: “es preferible condenar a cien inocentes -escribió- antes
que el culpable pueda ser absuelto”.52
El 16 de junio, Nin -quien se desempeñaba como secretario del partido
tras la detención de Maurín el 19 de julio de 1936, en zona franquista- fue
secuestrado en plena luz del día por un comando integrado por policías de
Barcelona y militantes del PSUC. 53 El operativo fue organizado y dirigido por
Alexander Orlov54, a la sazón jefe de la policía secreta soviética en España,

49
B. Péret a André Breton, 7 de marzo de 1937, Correspondance. 1920-1959, Éditions
Gallimard, París, 2017, pág. 57.
50
Federación Anarquista Ibérica, fundada en 1928. Brazo político de la CNT.
51
G. Orwell, op. cit., pp. 146-164.
52
Mundo Obrero, Edición de la Mañana Para los Frentes, 12 de agosto de 1937.
53
Partido Socialista Unificado de Cataluña. Se fundó el 22 de julio de 1936 como producto
de la unión ente la Federación Catalana del PSOE, el Partido Comunista de Cataluña, la
Unió Socialista de Catalunya y el Partit Catalá Proletari. Nominalmente era un partido
independiente, pero en la práctica era una sucursal del PCE y de los funcionarios
cominternistas. Su secretario general era Joan Comorera. Véase: Víctor Alba, El
marxismo…, op. cit., tomo I, pp. 294-95.
54
Pseudónimo de Lev Lazarevich Nikolsky (1895-1973). Orlov también fue responsable del
traslado del oro español a la URSS. Defeccionó en 1938 y terminó sus días en Estados
Unidos donde colaboró con la CIA y escribió el libro Historia secreta de los crímenes de

16
con la complicidad de los ministros comunistas del gobierno. Nin fue
transferido a Madrid y sucesivamente a Alcalá de Henares, donde fue
torturado en un chalé residencia del jefe de la aviación republicana, Ignacio
Hidalgo de Cisneros, y su esposa, Constancia de la Mora, para que confesara
su colaboración con los franquistas. La idea era trasladarlo a Moscú para que
corroborara las acusaciones contra un inexistente “Centro trotskista
antisoviético”. Pero Nin no admitió nada y fue asesinado en un paraje de la
carretera Alcalá de Henares-Perales de Tacuña. 55
Los muros de la ciudad se llenaron de pintas: “Gobierno Negrín: ¿dónde
está Nin?”, abajo de las cuales los estalinistas garrapateaban: “en Salamanca o
en Berlín”, insinuando que el dirigente poumista se encontraba a salvo con
Franco o con Hitler. Una verdadera infamia. “Adiós amigo querido”, escribió
Victor Serge desde París. “Nos queda el recuerdo de tu vida valiente, tus
obras, tu acción. Y nos queda también tu muerte terrible”. 56 Aquel 16 de junio,
la policía de Barcelona ocupó también los locales del POUM y de la Batalla
deteniendo a gran parte de su Comité Ejecutivo.57 Aún así, el partido no
desapareció: se reorganizó en la clandestinidad y siguió luchando hasta el final
en una atmósfera ya muy deteriorada, misma que describen Orwell en
Homenaje a Cataluña y Ken Loach en la película Tierra y Libertad.
El asesinato de Nin, junto a muchos otros igualmente infames, sigue
pesando sobre la historia del comunismo.58 Fernando Claudín, disidente del
PCE, afirmó que “es la página más negra en la historia del Partido Comunista
de España, que se hizo cómplice del crimen cometido por los servicios
secretos de Stalin”.59 En 1954, Albert Camus escribió que el homicidio de Nin

Stalin (Populibro/La prensa, México, 1956).


55
Boris Volodarsky, El caso Orlov: Los servicios secretos soviéticos en la guerra civil
española, Editorial Crítica, Barcelona, 2013. Véase en especial el capítulo 8: “Los hechos
de mayo y la Operación Nikolai”.
56
Victor Serge, “Adieu à Andrés Nin”, La révolution proletarienne, no. 253, 25 de agosto
de 1937.
57
Julián Gorkin, Caníbales políticos. (Hitler contra Stalin en España), Ediciones Quetzal,
México, 1941, pp. 99-119.
58
Para una revisión de la abundante literatura sobre el tema, véase: Pelai Pagès, “El
asesinato de Andreu Nin. Más datos para la polémica” en EBRE 38. Revista Internacional
de la guerra civil (1936 -1939), No. 4, Barcelona, 2010, pp. 57-76 y el documental
Operación Nikolai de Dolors Genovés y Llibert Ferri, https://www.youtube.com/watch?
v=vaIQAQu9Ul0
59
F. Claudín, op. cit., pág. 616.

17
quien, entre otras cosas, fue el principal traductor de Dostoyevski al español,
“señala un viraje en la tragedia del siglo XX, que es el siglo de la revolución
traicionada”.60
No fue sino hasta en 1989, cuando el escritor Manuel Vázquez
Montalbán y otros militantes del PSUC tuvieron el valor de reconocer la
brutalidad cometida contra Nin y los poumistas.61 En junio de 1990, el propio
Granell fue parte de una delegación de la Fundación Andreu Nin que entregó a
la embajada de la URSS en Madrid una carta firmada por más de trescientos
intelectuales y militantes de diversas tendencias políticas y sindicales dirigida
a Mijaíl Gorbachov, al gobierno soviético y a la Comisión de Rehabilitaciones
del PCUS pidiendo el esclarecimiento del caso Andreu Nin. 62 El PCE jamás
hizo declaraciones al respecto.
En aquel año de 1937, Granell tuvo la suerte de evitar la detención y
pudo colaborar con el nuevo Comité Ejecutivo clandestino del POUM hasta
que se incorporó a un batallón cenetista. Pero la situación ya se había
deteriorado. En el curso del II Congreso Internacional de Escritores en
Defensa de la Cultura, celebrado en Valencia (julio de 1937), los comunistas
lanzaron la consigna de que los antifascistas tenían el deber de denunciar,
perseguir y matar a los trotskistas. Ninguno de los insignes intelectuales
convocados se atrevió a protestar.63
En 1939, poco antes de la victoria de Franco, Granell se fugó a Francia
cruzando los Pirineos Orientales. Llegó a París después de muchas aventuras y
estancias en varios campos de concentración. Atrás quedaba la revolución
para la cual él y tantos otros se habían jugado la vida sorteando las balas de
Franco en la frente y las de Stalin en la espalda. Permanecía una certidumbre:
la tumba del pueblo español había sido cavada por dos totalitarismos: el de la
falange y el soviético.
60
Carta de Albert Camus, La Batalla nº 123, de 25 de julio de 1954. Citada en: W. Solano,
El POUM en la historia. Andreu Nin y la revolución española, Los libros de la catarata,
Madrid, 1999, pp. 156 y 179.
61
Manuel Vázquez Montalbán, “La sombra de Nin es alargada”, El país, 1989. Ahora en:
https://fundanin.net/2019/10/31/la-sombra-de-nin-es-alargada/
62
Wilebaldo Solano, “La larga marcha por la verdad sobre Andreu Nin”,
https://fundanin.net/2018/12/03/la-larga-marcha-por-la-verdad-sobre-andreu-nin/
63
E. F. Granell, “El congreso que se divirtió con sangre”, Diario 16, Madrid, 14 de junio de
1987. Ahora en Artículos políticos… op. cit., pp. 229-234. En Memorias de España 1937,
(Siglo XXI Editores, México, 1992), Elena Garro describe, a su manera, la atmósfera de
represión contra el POUM.

18
Así las cosas, Granell buscó la manera de emigrar a América Latina. La
opción de Chile parecía viable, sin embargo, Pablo Neruda -futuro Premio
Nobel de Literatura (1971), futuro Premio Stalin (1952) y también futuro autor
de una oda al dictador (1953)64- a la sazón cónsul en París, se las arregló para
borrar su nombre de la lista de visados a causa de su pertenencia al POUM. 65
En el tren que lo llevaba al puerto de Burdeos, el fugitivo conoció a quien
sería su compañera de vida: Amparo Segarra. Salir de Francia era complicado,
pero la pareja tuvo suerte: junto a unos 600 españoles, judíos y
centroeuropeos, embarcó en el buque De La Salle y, al cabo de muchos
contratiempos, arribó a Santo Domingo, entonces Ciudad Trujillo, el 24 de
febrero de 1940.66

Surrealismo tropical
Natalia Fernández narra que, al llegar a la isla caribeña, sus padres fueron
destinados a Dajabón, una pequeña colonia de refugiados españoles ubicada
en el norte de la isla, cerca de la frontera con Haití. Debían dedicarse a la
agricultura, pero el proyecto no prosperó y a los pocos meses se trasladaron a
la capital. Granell se desempeñó como diseñador de muebles y luego como
primer violín de la recién creada Orquesta Sinfónica, misma que dirigía otro
republicano español, Enrique Casal Chapí. Lo merecía: en la versión inglesa
del libro sobre el POUM -que Víctor Alba escribió en colaboración con
Stephen Schwarz-, el artista es definido “prodigio musical”, además de
pintor.67 Inició, asimismo, una fructífera colaboración con el diario local La
Nación sobre arte, literatura y música.
Tomemos nota de una paradoja: Rafael Leónidas Trujillo, el tirano
sangriento que acaba de llevar a cabo una terrible matanza de haitianos,
recibió, al menos temporalmente, a unos cinco mil refugiados españoles,
64
“Oda a Stalin” no aparece en Antología general, edición conmemorativa de las obras de
Neruda, a cargo de la RAE y de la Asociación de Academias de la Lengua Española, Lima,
Perú, 2011.
65
Carlos Arias, Eugenio Granell. Biografía, Fundación Granell, Santiago de Compostela,
2017, pág. 73.
66
Antonio J. Canela Ruano, “Eugenio Fernández Granell y el impacto del surrealismo en la
República Dominicana”,
https://www.academia.edu/35938312/Antonio_J_Canela_Ruano_CIECI_Eugenio_Fernánd
ez_Granell_y_el_impacto_del_surrealismo_en_la_República_Dominicana_pdf
67
Victor Alba, Stephen Schwartz, Spanish Marxism Versus Soviet Communism: A History
of the P.O.U.M, Transaction Books, New Brunsvick and Oxford, 1988, pág.289.

19
muchos de los cuales eran de filiación anarquista, trotskista o comunista. A
Trujillo, evidentemente, no le importaba nada la cultura; sus objetivos eran
otros: “blanquear” la raza, traer agricultores, y legitimarse ante el mundo
como demócrata. Dicho esto, todas las fuentes concuerdan en que el aporte de
los exiliados a la sociedad dominicana acabó siendo muy relevante.68
1941 fue un año muy importante para nuestro autor: nació su hija
Natalia y comenzó a dedicarse a la pintura de manera profesional, sin
abandonar el periodismo. La noche del 23 de mayo, tras hacer escala en la isla
Guadalupe -donde se encontraba refugiado el medico, etnólogo y escritor
surrealista Pierre Mabille69- atracó en el puerto de Ciudad Trujillo el buque
presidente Trujillo, procedente de la Martinica. 70 Entre sus pasajeros, en gran
parte refugiados políticos, se encontraban Victor Serge, André Breton y
Wifredo Lam. Acompañado por su hijo poco más que veinteañero, el futuro
pintor Vlady, el escritor ruso-belga iba rumbo a México. El fundador del
surrealismo, quien viajaba con su esposa, Jacqueline Lamba, y con Aube, la
hija de ambos se dirigía a Estados Unidos, mientras que Lam regresaba a
Cuba, junto a su compañera, Helena Holzer.
Todos habían salido el 24 de marzo de Marsella, entonces situada en la
Francia pro-nazi de Vichy, tras permanecer algunos meses en la villa Air-Bel,
una casona situada a las afuera de la ciudad que alquilaba para ellos Varian
Fry. Era este un valiente norteamericano -uno de los héroes desconocidos del
siglo XX- que consagró su vida a organizar la fuga de los refugiados antinazis
en Europa.71 En esa villa decadente, bautizada por Serge, Château Esperevisa
68
Carmen Cañete Quesada, “Testimonio de la exiliada española María Ugarte”, Cuadernos
Americanos, núm. 127 (2009), pp. 125-144,
https://www.academia.edu/42986181/_Testimonio_de_la_exiliada_española_Mar
%C3%ADa_Ugarte_Cuadernos_Americanos_1_127_2009_125_44
69
Pierre Mabille (1904-1952). Autor de Egrégores: O la vida de las civilizaciones,
Límites, Barcelona, 2007. Granell publicó una entrevista con Mabille en el periódico La
Nación el 26 de junio de 1941.
70
Victor Serge, Diarios de un revolucionario, Edición y notas de Claudio Albertani.
Traducción de Claudio Albertani y Francesca Gargallo (entrada del 25 de mayo de 1941),
de próxima publicación por la editorial de la UACM; Victor Serge & Laurette Séjourné,
Écris-moi à Mexico. Correspondence inédite 1941-42, Signes et balises, Paris, 2017, pp.
43-46 (carta del 25 de mayo de 1941).
71
Varian Fry, Livrer sur demande...", Quand les artistes, les dissidents et les Juifs fuyaient
les nazis (Marseille, 1940-1941), Agone, Marsella, 2008 y Mary Jayne Gold, Crossroads
Marseille.1940, Doubleday, New York,1980.

20
(Castillo de la espera del visado), privaba una extraña atmósfera en la que se
mezclaban la angustia, la risa y el juego, según recordaría Vlady mucho
tiempo después.72
Los domingos visitaban la villa otros surrealistas refugiados en
Marsella: Remedios Varo, Benjamin Péret, Wifredo Lam, André Masson,
Max Ernst, Oscar Domínguez, Victor Brauner… 73 En Air-Bel Serge empezó a
redactar su novela más importante, El caso Tuláyev, que trata sobre los
procesos de Moscú. Junto a sus amigos, Breton inventó el Juego de Marsella
y compuso Fata Morgana, poema en prosa ilustrado por Wifredo Lam, del
cual se tiraron sólo 5 ejemplares porque la censura de Vichy acusó a los
autores de “negación del espíritu de revolución nacional” y no autorizó su
publicación.74
Antes de arribar a Ciudad Trujillo, Serge, Breton, Lam y sus respectivos
familiares habían permanecido un mes en la Martinica a dónde habían llegado
vía Orán y Casablanca a bordo de un carguero destartalado, el Capitaine Paul
Lemerle, que transportaba unos 300 refugiados: españoles derrotados, judíos
fugitivos, pintores, comerciantes quebrados y literatos insumisos, además de
unos cuarenta militantes sobrevivientes de varias revoluciones fracasadas.
Algunos eran famosos, otros lo serían después: el antropólogo Claude Levi-
Strauss75; Anna Seghers76, novelista de talento y firmes convicciones
estalinistas, igual que su marido, el economista Laslo Radvanyi 77; Alfred
72
Testimonio de Vlady: Alain Dugrand et Paul Morelle, “Sur les chemins de l’exil et de la
liberté”, Le Monde, Paris, 27 juillet 1984. Ahora en :
http://www.vlady.org/biblio/index.html
73
Rosemary Sullivan, Villa Air-Bel. La Segunda Guerra Mundial y la huida de los
intelectuales, Editorial Debate, Barcelona, 2008.
74
El libro fue publicado por la editorial Gallimard en 1948.
75
En las primeras páginas de Tristes Tropiques, su autobiografía, Levi-Strauss (1908-2009)
narra el viaje en el Capitaine Paul Lemerle y proporciona un retrato de Victor Serge; éste,
en sus Diarios (op. cit.), menciona las conversaciones que tuvo con el entonces joven
antropólogo francés.
76
Anna Seghers (seudónimo de Netty Reiling, 1900-1983). Escritora alemana. Militante del
Partido Comunista Alemán (KPD), participó en los Congresos Internacionales de Escritores
para la Defensa de la Cultura (París y Valencia, 1935, 1937) promovidos por la URSS. A
partir de 1941, residió en México donde fue presidenta del Club Heine. En 1947, regresó a
Alemania y entre 1952 y 1978, presidió la asociación de escritores de la República
Democrática de Alemania.
77
László Radványi (seudónimo de Johann Lorenz Schmidt, 1900-1978). De origen húngaro,
dirigió en Berlín la escuela de cuadros del KPD, entre 1925 y 1933. En México, fue

21
Kantorowicz78, historiador y periodista alemán, también comunista ortodoxo;
Toribio Echevarría79, socialista vasco; y Germaine Krull, fotógrafa
vanguardista.80 Con frío ojo analítico, Serge bautizó el barco “campo de
concentración flotante”, mientras que Vlady, más surrealista, lo definió una
“cáscara de nuez podrida hasta las máquinas”.81
En la Martinica, las autoridades pronazis, recluyeron a todos los
prófugos, salvo los franceses, en el campo de la Pointe-du-Bout, otrora colonia
de leprosos. Cuenta Granell que ahí Lam instruyó a Vlady en el arte de pintar
y que en la capital, Fort-de-France, Breton conoció a Aimé Césaire, el poeta
de la negritud, quien era entonces un joven intelectual desconocido, director
de la revista local Tropiques.82 Subyugado por ese “delirio vegetal” que
inflama la selva del trópico, Breton escribió Martinica, encantadora de
serpientes, libro ricamente ilustrado por André Masson, donde traza un retrato
entusiasta de Césaire.83 Gracias al poeta antillano, Lam volvió a descubrir su
propia negritud y dio un giro radical a su manera de pintar por influencia del
poeta martiniqués.
Tiempo después, Granell opinaría lo siguiente sobre la obra del pintor
cubano: “el surrealismo alcanza en Lam una de sus más elevadas cimas, a la
par que una de sus legítimas aspiraciones. Esa misteriosa conjunción de lo
mágico y de lo real, de lo material y lo intangible, de lo presentido y lo

profesor en la Universidad Obrera, fundada por Vicente Lombardo Toledano; luego, en la


Universidad Nacional Autónoma de México.
78
Alfred Kantorowicz (1899-1979). Militante del KPD, participó en la redacción del Libro
pardo, publicación de la Comintern sobre el incendio del Reichstag (1933). Fue integrante
de las Brigadas Internacionales en España.
79
Toribio Echevarría (1887-1998). Humanista y lingüista vasco. Véase: J, Juaristi, op. cit.
El libro contiene útiles informaciones sobre la travesía en el Capitaine Paul Lemerle.
80
Germaine Krull (1897-1985). Fotógrafa y viajera alemana, conocida por sus imágenes
futuristas sobre la condición obrera en las sociedades industriales. Sobre el Capitaine Paul
Lemerle, véase: Germaine Krull, Jacques Remy, Un voyage. Marseille-Rio 1941, Stock,
París, 2019. El libro incluye una selección de los dibujos que hizo Vlady durante la
travesía.
81
Victor Serge, Memorias de un revolucionario, Traficantes de sueños, Madrid, 2019, pág.
479; Vlady, testimonio citado.
82
E. F. Granell, “La aventura surrealista en las Antillas”, en AA VV, El surrealismo entre
el viejo y el nuevo mundo, Centro Atlántico de Arte Moderno, Las Palmas de Gran Canaria,
Madrid, 1989, pág. 97.
83
André Breton, Martinica, encantadora de serpientes, Ediciones Argonauta, Buenos
Aires, 2010 (edición original en francés, 1948).

22
confirmado, de lo soñado y lo vivido…. Mundo insospechado en el cual se ve
que la luna es un ciervo volante, y se asiste a las Bodas químicas, y se escucha
el grito del Pájaro Rock, y se presenta con asombroso desfile -maravilloso de
terror y amor poético- de los más angélicodemoniacos seres antillanos
(deslumbrantes, deslumbrados), vistos hasta hoy”.84
Así es como los surrealistas arribaron al Mar Caribe, “con su poesía
escrita o pintada que lo mismo da” -anota Granell- y la disposición a ampliar
esos viajes del espíritu que tanto pregonaban, pero también con la
incertidumbre sobre el destino que les aguardaba .85 Y es que, a unos cuantos
meses del asesinato de Trotsky por parte de Ramón Mercader, sabían
perfectamente que distanciarse de las amenazas de la guerra hitleriana no les
garantizaba “evadir de las acechanzas criminales del estalinismo”. 86
Curiosamente, Mark Polizzotti, autor de la biografía más completa de Breton,
apenas menciona el paso del poeta por Santo Domingo 87, del cual sabemos
gracias a la entrevista que le hizo Granell en el Hotel Palace de Ciudad
Trujillo y que se publicó en La Nación:
–¿Continúa siendo usted surrealista? inquirió nuestro autor.
–Continúo siendo surrealista, contestó Breton. Y no sé, por otra parte, cómo
podría dejar de serlo sin renunciar a mi identidad. (…) El surrealismo tiene
por ambición resolver dialécticamente todas las antinomias que se oponen a la
marcha del hombre: la realidad y el sueño, la percepción y la representación,
la razón y la locura, el pasado y el futuro, la vida y la muerte, etc.” 88
La charla versó también sobre la grave situación política de Francia.
Como es sabido, la derrota militar de 1940 había llevado a la división del país
en dos partes: el norte, incluyendo París, estaba ocupado por los alemanes,
mientras que en el sur el mariscal Pétain había instalado un odioso régimen
pronazi, bajo el lema siniestro de la “revolución nacional”, lo cual significaba
84
E. F. Granell, La nación, 1946. Ahora en: “El estudio y los amigos de Granell”,
https://www.fundacion-granell.gal/2005/01/03/el-estudio-y-los-amigos-de-granell/
85
E. F. Granell, op. cit., pp. 96-97.
86
Ibídem.
87
Mark Polizzotti, Revolución de la mente. La vida de André Breton, FCE, México, 2009,
pág. 484.
88
Emmanuel Guigon y George Sebbag, Los Granell de André Breton. Sueños de una
amistad. Epistolario, Editorial: Museo de Pontevedra Sexto edificio, Pontevedra, 2010,
pág. 36, ahora en: https://es.scribd.com/document/369289950/Los-Granell-de-Andre-
Breton-pdf-pdf. La fecha de publicación que proporcionan los compliladores, 21 de mayo,
está evidentemente equivocada pues el barco Presidente Trujillo llegó el día 23.

23
la muerte de la libertad. Breton manifestaba preocupación por la suerte de
Picasso, Péret, Prevert y otros artistas que todavía no lograban salir de
Francia. Aún así, y a pesar de ese “oscuro e inmenso velo que envolvía el
país”, no se mostraba demasiado pesimista sobre el futuro, al considerar que el
espíritu libertario de la cultura francesa volvería florecer al finalizar la guerra.
Sobre el futuro del surrealismo opinaba que en adelante su centro vital se
desplazaría de París hacia América. Los dos hombres pasaron días enteros
conversando en el café, ya que el poeta tuvo que quedarse un rato más en
Ciudad Trujillo esperando a Masson que no lograba salir de la Martinica.89
Es claro que conocer a Breton marcó profundamente a Granell: en 1946,
en ocasión de la segunda visita del fundador del surrealismo a Ciudad Trujillo,
lo definió “una inmensa figura de nuestra época” y cuando murió (1966) le
escribió a su última esposa, la chilena Elisa Bindhoff,  que “la dicha de haber
conocido a André Breton fue el acontecimiento moral e intelectual más
extraordinario de mi vida, y nada me ha causado más honda satisfacción que
la amistad que tuvo la bondad de dispensarme.” 90 Por su parte, el autor de El
amor loco expresó que “es en el continente americano donde, de lejos, la
pintura me parece haber lanzado sus más bellos ramos luminosos con efectos
retardados: Ernst, Tanguy, Matta, Donati y Gorki en Nueva York; Lam en
Cuba; Granell en la República Dominicana; Francés, Carrington y Remedios
en México; Arenas y Cáceres en Chile”.91
En esa primavera de 1941, otro acontecimiento marcó a Granell:
establecer una sólida amistad con Victor Serge, quien permaneció en Ciudad
Trujillo hasta finales de agosto en espera de los visados de tránsito para llegar
a México. Los dos hombres sólo se conocían por vía epistolar. En 1933, el
gallego había protestado vehementemente contra la detención del escritor
ruso-belga en Leningrado92 y, al terminar la guerra civil, había encontrado a
Vlady en París. Hay registro de una carta de agosto de 1940 en la que Serge
89
E. F. Granell, “La aventura surrealista…, op. cit., pág. 98.
90
Eugenio Fernández Granell, “Saludo a André Breton”, La Nación, Ciudad Trujillo, 24 de
febrero de 1946. Ahora en, E. Guigon y G. Sebbag, op. cit., pág. 38; carta de E. Granell a
Elisa Breton, fechada en 1966. pág. 138.
91
Declaraciones de Breton a Jean Duché, Le Littéraire, 5 de octubre de 1946. Citado en: E.
Guigon y G. Sebbag, “ Eugenio Granell & André Breton”, Los Granell de Breton, op. cit.,
pág. 28.
92
Eugenio Fernández Granell, “Notas”, Comunismo, Nº 29, Octubre 1933. Ahora en
Artículos políticos, op. cit. pp. 92-95. En el mismo texto Granell repudiaba las
declaraciones del ex surrealista Louis Aragon en defensa de la detención de Serge.

24
contesta las preguntas de Granell sobre el asesinato de Trotsky. 93 Ahora tenía
mucho interés en conocer personalmente al veterano revolucionario, antiguo
colaborador de La Batalla, que gozaba de un sólido prestigio entre la
militancia del POUM. Las pláticas entre los dos hombres derivaron en otra
entrevista, también para La Nación, de la cual el archivo del Centro Vlady
conserva el manuscrito.94
Serge reflexionaba sobre su condición de escritor francés, pero ruso de
origen, nutrido por dos culturas profundamente diferentes y por múltiples
experiencias históricas. Evocaba, asimismo, su participación en los
acontecimientos revolucionarios de Rusia, mismos que había expuesto en
varias obras de carácter histórico y literario, algunas de las cuales existían en
español: El año I de la revolución rusa, La Ojrana, Los hombres en la cárcel,
El nacimiento de nuestra fuerza. Añadía que, poco antes de salir de Francia,
había terminado Retrato de Stalin, del cual Costa Amic acababa de publicar la
traducción en la Ciudad de México.95
En este libro que, junto al de Boris Souvarine 96, es uno de los primeros
intentos de emprender una crítica del bolchevismo desde el interior, Serge
advertía que “los revolucionarios se darán cuenta un día que han construido un
despotismo totalitario” y denunciaba el inmenso error de rechazar las
proféticas advertencias que formulara Rosa Luxemburgo en 1918 desde una
cárcel alemana: “no cabe duda que las instituciones democráticas, como todas
las instituciones humanas tienen sus defectos y sus límites, pero el remedio
inventado por Lenin y Trotsky que consiste en suprimir la democracia en
general es peor que el mal”.97
La otra parte de la entrevista vertía sobre el desarrollo de la guerra. A un
mes de que iniciara la Operación Barbarroja, cuando la URSS todavía no se
encontraba en guerra con Alemania y Stalin se rehusaba a considerar
93
Serge a Granell, 23 de agosto 1940. En Correspondencia… op. cit., pág. 74.
94
Archivo del Centro Vlady, Fondo Victor Serge. El manuscrito en francés lleva el título
“Para La Nación”, y fecha 26 de mayo de 1941, la cual es, presumiblemente, la fecha de
entrega, pero desconocemos la fecha de publicación. En la transcripción faltan algunas
preguntas de Fernández Granell, pero están todas las respuestas de Serge.
95
Victor Serge, Retrato de Stalin, Ediciones Libres, México, 1940. La editorial -y su
sucesora, Ediciones Quetzal- era animada por Bartomeu Costa-Amic y Julián Gorkin
-ambos del POUM- y por los mexicanos José Muñoz Cota y Ermilo Abreu.
96
Boris Souvarine, Staline. Aperçu historique du bolchévisme, Éditions Ivrea, París, 1992
(primera edición, Plon, 1935)
97
V. Serge, Retrato de Stalin, op. cit. pp. 60-61.

25
inminente la invasión98, el escritor ruso-belga advertía que las victorias de los
nazis “hacen que penda sobre la URSS una espantosa amenaza para el
porvenir”. Admitía que el país poseía un buen ejército, con tanques y aviación,
pero señalaba que carecía de dirección y cuadros medios, pues todos sus jefes
habían sido ejecutados durante las purgas de 1937-1939. Así las cosas, Stalin
detenía un poder total, a la manera “del Führer y del Duce, en un país
interiormente débil y devastado por contradicciones sociales; es decir, por el
conflicto entre la burocracia y el pueblo”.
A partir del 5 de junio, el escritor y su hijo fueron huéspedes de los
Granell hasta finales de agosto, cuando ambos saldrían con rumbo primero a
Cuba y luego a México, su destino final.99 Después de muchos meses de
privaciones y sacrificios, padre e hijo disfrutaban ahora de un poco de paz:
“tenemos una habitación austera, pero limpia, en un hogar rodeado de árboles,
situado en las inmediaciones del centro histórico de Ciudad Trujillo”, escribió
Serge a Laurette.100 Vlady dibujaba y el escritor escribía o conversaba con los
Granell quedando impresionado por el relato de su odisea española: “nuestros
amigos salen de una etapa de luchas increíbles y están terriblemente
delgados”.101
El día 23, la noticia de la invasión nazi a la URSS se regó como pólvora
en el mundo entero y llegó también a Ciudad Trujillo. Serge escribió a
Laurette: “Vlady y yo vivimos los acontecimientos de Rusia como si
estuviéramos allá: tenemos frente a nosotros los rostros y las tierras. Vemos
demasiado claro lo que es y lo que será. Será la guerra más atroz; las víctimas
serán incontables. Contemplamos la derrota, el hundimiento y la resurrección
en el dolor. El desenlace llegará más rápido de lo que se puede pensar”.102
Acto seguido, el escritor redactó en unas cuantas semanas y sin contar
con más información que los despachos de prensa, el ensayo Hitler contra
Stalin, uno de los primeros intentos de evaluar el desenlace de la Operación
Barbarroja, a partir de un análisis al mismo tiempo militar y social de las

98
Stalin nunca dio crédito a los numerosos despachos sobre la inminencia de la invasión
nazi a la URSS que mandaban los espías Richard Sorge desde Tokio y Leopold Trepper
desde Europa. Véase: Stepehen Kotkin, Stalin. Waiting for Hitler, 1929-41, Penguin Books,
New York, 2017, pp. 874-79.
99
Victor Serge & Laurette Séjourné, op. cit. pág. 47.
100
Las descripciones de la casa de los Granell se encuentran en op. cit., pp. 47, 64, 73 y 87.
101
Ibídem, pág. 87.
102
Ibídem, pág. 57.

26
fuerzas en campo.103 Retomando lo que ya había advertido en su Stalin, Serge
enfatizaba el paralelismo entre el totalitarismo hitleriano y el estaliniano más
allá del culto al jefe: la implantación en ambos países de una dictadura
burocrática y policiaca que incluía la abolición de los derechos humanos más
elementales y de los derechos laborales.104
A pesar de que en ese momento muchos cronistas consideraban la
victoria nazi como inevitable, Serge no descartaba esa posibilidad, pero creía
más probable su derrota, vaticinando que el invierno ruso bloquearía “al
invasor en terreno conquistado, en ciudades destruidas o lanzadas a una
miseria espantosa, sin pan ni combustible”. 105 Su conclusión sobre el futuro
era profética, aunque no alentadora: “si el estalinismo consigue sostenerse,
constituiría un peligro para la nueva Europa ya que seguiría pervirtiéndolo
todo”.106
Y es que, como los poumistas, el escritor ruso-belga pertenecía a esas
minorías militantes integradas por anarquistas, socialistas revolucionarios y
marxistas independientes (de Moscú) que, en aquellos años trágicos y de gran
confusión política, no se dejaron deslumbrar por la retórica soviética de la
“patria del socialismo”. A pesar de diferencias y desacuerdos, en ocasiones
sustantivos, algunos -entre ellos el propio Serge- pensaban que el estalinismo
no había nacido con la llegada al poder de Stalin, sino que era el fruto de un
proceso histórico, político y social que había tenido lugar en Rusia a partir de
la burocratización de la Revolución de Octubre y de la derrota de la
revolución en Europa.
No había línea directa de Ciudad Trujillo a México y, después de un
intento fallido de alcanzar Cuba vía Haití, Serge y Vlady volaron a La Habana
el 24 de agosto de 1941. El 2 de septiembre, desde la capital cubana, el
escritor envió una carta a “Amparo, Eugenio, Natalie” para agradecer su
hospitalidad: “gracias a ustedes, [Vlady y yo] nunca nos sentimos solos.
Encontramos en su casa una suerte de intimidad y una comprensión tan
amistosa que me sorprende un poco. Ténganos, en todo momento, como sus

103
Victor Serge, Hitler contra Stalin, Ediciones Quetzal, México, 1941, pág. 9. Escrito en
francés, el libro fue inmediatamente traducido por el poumista Enrique Adroher “Gironella”
y publicado a finales de año. La introducción de Serge lleva como fecha el mes de agosto,
en Ciudad Trujillo.
104
Ibídem, pp. 117-121.
105
Ibídem, pp. 214 y 217.
106
Ibídem, pág. 216.

27
fieles amigos”.107 El día 5, después de un viaje que duraba desde el mes de
marzo, Serge y Vlady aterrizaban al fin en el aeropuerto Benito Juárez de la
Ciudad de México.108
Granell también intentó emigrar a México, pero el proyecto no
prosperó, de manera que permaneció en la República Dominicana algunos
años más. 109 Siguió colaborando con el diario La Nación en calidad de
responsable de cultura, analista de la guerra y editorialista. Por encima de
todo, fue afirmando su vocación artística. A partir de 1943, participó en el
comité de redacción de La Poesía Sorprendida, revista surrealista, a la vez que
editorial, para la cual hacía viñetas, poemas y textos de crítica literaria. En
1942, participó en una exposición colectiva110 y en 1943 hizo su primera
exposición individual en la Galería Nacional de Bellas Artes causando
revuelo.
Mariano Lebrón Savignón, reconocido historiador de la cultura
dominicana escribió al respecto palabras que vale la pena citar en extenso:
“Cuando en septiembre de 1943 tuvo lugar la primera exposición de Eugenio
Fernández Granell, el atormentado español que convivió con nosotros, hubo
un desconcierto general que culminó en una explosión delirante. La beocia rio
a mandíbulas batientes; los más conservadores se conformaron con un
imperceptible remilgo, mientras otros grupos –los de siempre- estallaron en
una sarta de improperios soflamados de indignación. ¿Y por qué todo esto?
Porque era la primera exposición novedosa que se hacía en el país por un largo
lapso; porque el pintor que traía el alma desgarrada por una lacerante angustia,
de un humano dolor desesperante, la había abierto dejando que de ella
brotaran esos informes materiales de dolor y hermosura que poblaron los
meandros de sus ríos oníricos”.111
A estas exposiciones, siguieron muchas más. En 1944, Granell publicó
El hombre verde, antología de cuentos surrealistas, ilustrada por él mismo. 112
Según la crítica de arte Jeannete Miller, el gallego fue el gran introductor del
107
V. Serge en E. F. Granell, Correspondencia…, op. cit. pág. 80.
108
Para un recuento del viaje, véase: Claudio Albertani, “El último exilio de un
revolucionario”, en Philippe Ollé-Laprune (selección y prólogo), Tras desterrados, FCE,
México, 2010, pp. 11-35
109
V. Serge a E. F. Granell, 23 de octubre de 1941, Archivo digital del Centro Vlady.
110
Se trata de la exposición “Modern Spanish Painters” que se llevó a cabo en la residencia
del encargado de la legación de los Estados Unidos en la República Dominicana.
111
Citado en: Artistas españoles en la Colección Bellapart. Ecos de la vanguardia europea,
Museo Bellapart, Santo Domingo, 2007, pág. 108.

28
surrealismo en la pintura dominicana. “En su obra, la presencia de la magia
antillana es evidente y su manejo del color es igualmente caribeño. Podemos
afirmar que la isla resultó para Granell un gran estímulo. Su trabajo pictórico
se ha catalogado como parte del surrealismo antillano y él ha sido un
insistente promotor de la importancia que jugaron las Antillas en el
movimiento surrealista internacional. Su influencia permanece en la obra de
muchos artistas dominicanos posteriores a él”.113 Otra autora, Estele Irizarry,
señala la correspondencia entre la creación pictórica y literaria de Granell, a la
vez que acredita su adscripción plena y consciente al movimiento animado por
André Breton. Reseñando Isla Cofre Mítico,114 novela hoy considerada un
ejemplo destacado de surrealismo literario, Irizarry precisa que nuestro autor
no seguía una moda o un credo estético, sino que asumía el movimiento como
una filosofía total, cuyo fin es la libertad absoluta.115
De vuelta en París en 1946, el propio Breton declaró a Le Figaro
Littéraire que la gran revelación de la pintura moderna era E. F. Granell,
residente en Santo Domingo.116 El artista plástico que se había forjado en la
isla era creador de una obra emparentada con la pintura contemporánea de
España (Juan Gris, Picasso, Miró, Dalí…) y con De Chirico, en la que la
luminosidad del trópico se mezcla con visiones oníricas, seres humanos,
vegetales y animales que dan vida a una mitología fantástica. A la par, y en la
mejor tradición surrealista, había creado una prosa de humor fino, saturada de
poesía e imágenes de mundos y sueños interiores.

Los años guatemaltecos

112
E. F. Granell, El hombre verde, Ediciones La poesía sorprendida, Ciudad Trujillo,
República Dominicana, 1944.
113
Jeannete Miller, “El exilio republicano español y sus aportes a la modernidad en el arte
dominicano”, en: Reina C. Rosario Fernández, El exilio republicano español en la
sociedad dominicana. Seminario Internacional, marzo 2010, Editora Búho, Santo
Domingo, 2010, pág. 174.
114
Eugenio Granell, Isla cofre mítico, Ediciones Libertarias, Madrid, 1995 (primera edción,
Editorial Caribe, Puerto Rico, 1951).
115
Estele Irizarry, La inventiva surrealista de E. F. Granell,
http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/la-inventiva-surrealista-de-e-f-granell-0/html/
116
Juan Andrade a E. F. Granell, 21 de marzo de 1948, Correspondencia … op. cit., pág.
100. En Entretiens (Gallimard, París, 1969, pág. 246), Breton menciona a Granell como el
exponente del surrealismo en la República Dominicana.

29
Granell acabó abrumado por la dictadura de Trujillo. El 10 de enero de 1945,
expresó la esperanza de emigrar a México lo antes posible: “no puedo
continuar aquí por más tiempo. Aparte la limitación de vida a que uno se ve
obligado en un medio extremadamente pobre y sin perspectivas, está la asfixia
intolerable de un ambiente al cual no tienen acceso ni las más cándidas
informaciones del exterior”.117 Lo mismo escribió a Breton: “en las
condiciones doblemente difíciles de la vida aquí, a causa del forzado
aislamiento a que nos somete la censura, pensamos trasladarnos a fines del
presente año a México”.118
El proyecto nunca se concretó. A finales de 1946, después de haberse
negado a firmar una carta de adhesión al régimen de Trujillo, Granell y su
familia se trasladaron precipitadamente a Guatemala donde se quedaron hasta
los primeros días de 1950. Por entonces nuestro pintor, músico, escritor y
periodista contaba con una larga experiencia de guerras, exilios y
persecuciones. Muchos años después recordaría: “de la República Dominicana
pasé a Guatemala, deseo que Cervantes no pudo satisfacer. Me encontré con
viejos amigos exiliados. La historia se permite humoradas como esta. Tuve la
suerte de conocer al pintor Carlos Mérida y a la poeta costarricense Eunice
Odio, ambos afectos a la condición surrealista. Conocí también al poeta Luis
Cardoza y Aragón de quien cuidé la edición de su libro Pequeña sinfonía del
nuevo mundo”.119
Los primeros pasos fueron alentadores, ya que, como sabemos,
Guatemala vivía sus diez años de primavera democrática y, entre otras cosas,
privaba una gran apertura en el ámbito cultural. A las pocas semanas, un
Granell entusiasta escribió al fundador del surrealismo: “hace casi dos meses
que estamos en Guatemala, donde he inaugurado una exposición el 10 de este
mes, para la cual el amigo Benjamín Péret ha tenido a bien redactar el prólogo
del catálogo con el que acompaño esta carta”. 120 Escribiendo desde México,
éste, después de definir a Granell como un pintor de grandes vuelos que
encuentra inspiración en su universo interior, añadía que en este lado del
Atlántico había ampliado la mirada hacia nuevos horizontes mencionando en

117
E. F. Granell a B. Costa-Amic, 10 de enero de 1945, Correspondencia… op. cit., pág. 89.
118
E. F. Granell a A. Breton, agosto de 1946, en: Los Granell de Breton, op. cit., pág. 90
119
E. F. Granell, “La aventura surrealista…”, op. cit. pág. 99.
120
E. F. Granell a A. Breton, 14 de diciembre de 1946, en: Los Granell de Breton, op. cit.,
pág. 92.

30
particular dos lienzos de producción reciente: “Cabeza de indio” y “Mujeres
jugando”.121
Breton contestó invitando a nuestro personaje a participar en la
Exposición Internacional del Surrealismo, que se realizaría en la Galería
Maeght de París en el mes de mayo de 1947, lo cual lo legitimaba como
integrante de la segunda generación del movimiento.122 Empezó, a la par, una
intensa actividad político-cultural en la tierra del quetzal: trabajó en el diario
Mediodía, fue profesor en la Escuela de Artes Plásticas, locutor en la Radio
Nacional de Guatemala, agregado de prensa de la legación de la República
Española. Y, por supuesto, pintó y escribió.
Su apreciación del país era más bien entusiasta: “desde mi llegada a
Guatemala, se ha podido realizar entre los artistas jóvenes de aquí un trabajo
excelente. Hay dos escultores y dos pintores cuyo trabajo me parece que está
llamado a tener el mayor interés. Ahora tratamos (tratamos desde hace mucho
tiempo y por fin logramos nuestro objeto) de sacar una revista. Creo que estará
bien. Para ella nos sería del mayor interés que Vd. nos indicase cómo obtener
la mejor información posible de la actividad surrealista internacional”.123
Bajo la dirección de Mario Monteforte Toledo, salió en diciembre de
1948 el primer número de la revista en cuestión, Agear, órgano del grupo
político cultural del mismo nombre. Granell publicó “El surrealismo y la
libertad” y en el siguiente número (enero de 1949), “Oscuridad a medio día, el
libro de Arthur Koestler”, reseña de la famosa novela sobre los procesos de
Moscú que marcó la ruptura del escritor con el comunismo.124 Según la
recopilación hecha por Arturo Taracena, a lo largo de los poco más de tres
años que vivió en el país (noviembre de 1946-enero de 1950), Granell
121
Texto fechado en México, 28 de noviembre de 1946. B. Péret, Œuvres complètes, op.
cit., tome 6, pág. 308. El tomo 7 incluye 16 cartas del poeta a Granell. Una traducción al
gallego de dicha correspondencia se encuentra en María Lopo, “Misivas de bucaneiros. A
correspondencia entre Eugenio Granell e Benjamin Péret” Moenia no. 16, 2010. Ahora en:
https://minerva.usc.es/xmlui/bitstream/handle/10347/5628/2%20Lopo.pdf?
sequence=1&isAllowed=y
122
A. Breton a E. F. Granell, 12 de enero de 1947, en Los Granell de Breton, op. cit., pág.
96.
123
A. Breton a E. F. Granell, 18 de junio de 1948, ibídem, pág. 101.
124
El título de la novela en inglés es Darkness at noon. En español, fue publicada como
Oscuridad a medio día, pero es más conocida con el título El cero y el infinito (varias
ediciones). En La polémica entre el pintor Eugenio Fernández Granell…, op. cit., Taracena
la cita dos veces como se fueran dos novelas distintas (pp. 46 y 119).

31
colaboró con las siguientes publicaciones: Revista de Guatemala, Revista del
Maestro, Saker-ti y Viento Nuevo, además de los diarios El Imparcial y El
Nacional (este último de México). Fue integrante de la propia AGEAR y de
la APEBA. De manera que su actividad político-cultural se desarrolló en el
ámbito de las revistas e instituciones nacidas o que se identificaban con la
Revolución de Octubre de 1944.
Entre las personas que lo marcaron, además de Carlos Mérida y Eunice
Odio, se encuentran el propio Monteforte Toledo, el futuro Premio Nobel
Miguel Ángel Asturias y Bartomeu Costa-Amic quien, invitado por el
gobierno de Arévalo a hacerse cargo de la editorial gubernamental (gracias a
la intermediación del poeta Otto-Raúl González, a la sazón agregado cultural
en México125), se trasladó a Guatemala el 28 de agosto de 1948 permaneciendo
en el país hasta 1954, cuando regresó precipitosamente a México, tras el golpe
de estado de Castillo Armas.126
Costa fue quien publicó en México (1946) la primera edición de El
señor presidente de Miguel Ángel Asturias, novela icónica de la literatura
latinoamericana que denuncia los mecanismos del poder absoluto a partir de la
dictadura de Manuel Estrada Cabrera. Ostentaba, sin embargo, un pecado
imperdonable: había sido -como sabemos- integrante de la delegación
poumista que en octubre de 1936 gestionó el asilo de León Trotsky con el
presidente Lázaro Cárdenas.127 Como si fuera poco, una vez establecido en
México, había publicado, entre otros libros políticamente incorrectos, los ya
citados Retrato de Stalin y Hitler contra Stalin, de Victor Serge y Caníbales
Políticos, de Julián Gorkin, sobre el papel funesto de los soviéticos en la
revolución española. Había sido, además, editor de la revista Mundo, órgano
de Socialismo y Libertad, movimiento resueltamente antitotalitario, en gran
parte animado por exiliados poumistas.128 A pesar de lo anterior o, mejor
dicho, gracias a lo anterior, el catalán se puso decididamente al servicio de la
125
Testimonio de Otto-Raúl González. Citado en Miguel Ángel Asturias, El señor
presidente, edición crítica de Gerald Martin, Edición del Centenario, Colección archivos,
Universidad de Costa Rica, Madrid, 2000, pág. XLI,
126
E. F. Granell, Correspondencia…, op. cit., pág. 110.
127
Bartomeu Costa-Amic, León Trotsky y Andreu Nin dos asesinatos del stalinismo, Altres
Costa-Amic/Costa-Amic Editores, S. A., México, 1994; Fabienne Bradu, “Bartomeu Costa-
Amic”, Vuelta núm. 253, Editorial México, dic. 1997.
128
Véase Claudio Albertani, “Socialismo y libertad. El exilio antiautoritario de Europa en
México y la lucha contra el estalinismo 1940-1950”,
https://fundanin.net/2019/03/08/socialismoylibertad/

32
causa democrática llevando a cabo una labor editorial titánica, que todavía no
se valora en su justa dimensión.129
Y es que durante los seis años y dos días que permaneció en el país,
Costa creó las siguientes colecciones: “Contemporáneos (con 40 títulos hasta
finales de 1953); “Libro Escolar” (15 títulos); Científico-Pedagógica (10
títulos); Documentos (10 títulos) y Biblioteca Popular 20 de Octubre (50
títulos). Esta última (…) se especializó en la redición de obras históricas y la
edición en español de obras antropológicas y arqueológicas hechas por
investigadores extranjeros. (…) A raíz de su expulsión del país en julio de
1954, de regreso al DF, continuó publicando esta colección bajo el título
Biblioteca Guatemalteca de Cultura Popular a partir del volumen 51.
Asimismo, el catalán se dedicó a publicar obras importantes del exilio
guatemalteco como la de Alfonso Bauer Paiz, Cómo opera el capital yanqui
en Centroamérica, aparecida en 1956”.130 Lo anterior acredita que Bartomeu
Costa-Amic sirvió a la causa de la democracia guatemalteca incluso después
de su regreso a México.
Volvamos a Granell. Su aportación más significativa en esos años es,
además de una cuantiosa obra pictórica,131 Arte y artistas en Guatemala,
ensayo de 1949 consagrado a las artes visuales, la música y la literatura.132 No
es un texto académico. Es, más bien, un canto al país, a su cultura y a la
civilización maya. Está compuesto como contrapunto, conjunto de notas,
apuntes y observaciones personales rebosantes de alegría, admiración y
humor, muy al estilo de su autor. En la senda de Breton y Péret, Granell
afirmaba que “no hay dos clases de poesía; sino solo una. Un cuadro es un
poema y un poema es un cuadro. No se leen cuartillas ni se contemplan
cuadros con cristales graduados, sino con la graduación superior, e íntima de
las gafas del alma” (pág. 68).
El libro tiene, asimismo, un fuerte talante polémico. Manifiesta un
absoluto rechazo al realismo socialista -ese que Breton definía un “medio de
129
Juan Fernando Cifuentes, “Desaparece José de Pineda Ibarra. Poco se ha dicho del cierre
de la Editorial del Ministerio de Educación, una herencia de la década revolucionaria 1944-
1954”, Revista D. No. 49, Prensa Libre, Guatemala, 12 de junio de 2005. 
130
Arturo Taracena a Claudio Albertani, 27 de junio de 2004.
131
Uno de los lienzos más significativos de esta época, El torito soñador, forma parte de la
colección Patrimonio Nacional de Guatemala del Museo Nacional de Arte Moderno
“Carlos Mérida”, https://www.museocarlosmerida.org/Libro_ArteCarlosMerida_Digital.pdf
132
Reedición: Eugenio Fernández Granell, Arte y artistas en Guatemala, Ollero y Ramos
Eitores, Madrid, 2012.

33
exterminación moral”133- la corriente estética que ensalzaba las glorias
artísticas del comunismo soviético. El autor reiteraba que el arte no puede ser
un mero instrumento de propaganda política y en esto estaban de acuerdo Luis
Cardoza y, en Europa, un escritor independiente como Albert Camus e,
incluso, Jean-Paul Sartre, notorio compañero de ruta del estalinismo. Como
buen surrealista, Granell no quería llevar el arte al pueblo (pág. 101), sino
llevar el pueblo hacia el arte. “Al fin y al cabo -agregaba con sarcasmo- la
diferencia que existe entre el arte realista burgués y el arte realista proletario
es bien pequeña; el primero representa señores burgueses sentados; el segundo
pinta proletarios de pie. La diferencia la establece una silla.” (pág. 121).
Sea como fuere, el libro queda como estampa impresionista de la
inmensa riqueza cultural de Guatemala en un momento específico de su
historia tan cruel y dolorosa. Desfilan los creadores con los que Granell entró
en contacto, no solamente los que le eran afines -como los anteriormente
citados y otros-, sino también personajes como Otto-Raúl González, integrante
de Saker-ti, y el propio Luis Cardoza y Aragón, con los cuales mantenía
evidentes diferencias políticas. Sobre el primero, anota: “la poesía social de
Otto-Raúl González no toma la circunstancia, sino que expresa siempre lo
íntimo. Y así, aún siendo, si se quiere, social, es, por fortuna, poesía lo que
hace. El riesgo existe siempre. Pero es tan firme la decisión poética de
González que cuando acabe de evacuar su indigestión social -para usar la
expresión picassiana- otras maravillosas inquietudes inclasificables brotarán
de la tinta húmeda de su pluma”.134
A Cardoza lo define “fino espíritu americano” y “gran poeta surrealista
[que] toma a veces el fusil de lo social como tantos pacifistas han tomado el
fusil de los combates. Pero el fusil acaba casi siempre por abrasar las manos.
Y se nota que las manos sensibles de su poesía se queman al contacto con la
máquina de disparar. La poesía se ahoga en la galería de tiro.” Y añade:
“Cardoza y Aragón formó parte del grupo no escindido de los surrealistas.
Luego el grupo se escindió. No sé bien, pero creo que está al lado de los que,
llegado un punto, prefirieron el bonapartismo artillero a la artillería estética de
Apollinaire y de Rousseau. Al lado de Paul Éluard y de Louis Aragon, pongo
por caso, y por ejemplo de huidos del refugio poético a otra suerte de refugios.

133
André Breton, La clé des champs, Pauvert, París, 1967, pág. 335.
134
Ibídem, pág. 31.

34
Con lo que no quiero decir que Cardoza haya adoptado a este respecto
definida actitud”.135
Granell agrega que “si no sintiese una gran admiración por la obra
poética de Cardoza y Aragon, no habría dicho nada de lo dicho” 136. Se trata
pues de una crítica amistosa, aunque ciertamente irónica, pues en aquella
escisión, Cardoza simpatizó, como veremos, con Éluard y Aragon, ambos
convertidos al estalinismo, y no con Breton y Péret que se mantuvieron fieles
al espíritu original del surrealismo hasta al final. Recordemos que, en
respuesta a El honor de los poetas, antología de poemas curada por Éluard y
publicada clandestinamente en Francia durante la ocupación nazi (julio de
1943), Péret había publicado en México (febrero de 1945), El deshonor de los
poetas, defensa apasionada de la naturaleza subversiva de la poesía y dura
invectiva contra los noveles vates del nacionalismo. 137 Por su parte, otro
destacado escritor antiestalinista, Jean Malaquais, había publicado, también en
México, un vitriólico libelo contra Aragon.138
Vale la pena añadir algo sobre el destino de Arte y artistas en
Guatemala, ensayo que el propio Taracena define “maravilloso”, a pesar de la
profunda antipatía que manifiesta hacia su autor. Escrito probablemente en
1948, el libro se imprimió en 1949, por la editorial El libro de Guatemala,
“Colección Contemporáneos”, pero fue inmediatamente retirado de la venta.
Taracena rechaza la versión de los editores españoles de 2012, según los
cuales los responsables fueron los dirigentes del recién fundado Partido
Guatemalteco del Trabajo139, a causa de la filiación trotskista del autor.
Desconozco de quién fue la responsabilidad, pero el hecho es que el libro fue
purgado, lo cual indica que algo estaba fallando en la primavera democrática
guatemalteca.
Por otro lado, en ese año de 1949, aconteció algo mucho más grave.
Francisco Arana, el ex integrante de la junta militar que en 1944 había
135
Ibídem, pp. 65-66.
136
Ibídem, pág. 67.
137
Véase al respecto el intercambio de cartas en André Breton Benjamin Péret,
Correspondence. 1920-1959, Gallimard, París, 2017, pp. 218-228.
138
Jean Malaquais (seudónimo de Vladimir Jan Pavel Malacki 1908-1998), Le Nommé
Louis Aragon ou le patriote professionnel, Les Égaux, suplemento de Masses, febrero
1947, n° 7. Ahora en: Éditions Syllepse, París, diciembre de 1998.
139
Véase la contraportada de Arte y artistas… op. cit. Fundado en 1949 con el nombre de
Partido Comunista de Guatemala, el partido fue rebautizado Partido Guatemalteco del
Trabajo en 1952.

35
derrocado al general Ponce Vaides, y ex jefe de las Fuerzas Armadas del
gobierno de Arévalo, fue asesinado en circunstancias oscuras. Siguió un
levantamiento militar promovido por los partidarios de Arana que tardó 24
horas en ser controlado. En otro libro en donde, una vez más, despliega su
hostilidad hacia el POUM, Taracena acusa a Granell de haber estado
involucrado, aunque sea “colateralmente”, en dicho levantamiento, pero no
aporta elemento alguno al respecto.140
El caso es que los responsables del asesinato de Arana nunca fueron
capturados y el crimen no ha dejado de suscitar polémica. Según el historiador
Piero Gleijeses, buen conocedor del país y la época, la muerte de Arana “fue
el momento decisivo de la Revolución guatemalteca. Eliminó al hombre fuerte
de Guatemala, un coronel conservador que había intentado ser el próximo
presidente del país, y abrió las puertas a la elección de Jacobo Arbenz, el
amigo de los comunistas, quien instituyó la primera reforma agraria y fue
derrocado por los Estados Unidos en junio de 1954”.141
La correspondencia entre Cardoza y otros funcionarios del gobierno de
Arévalo ayuda a entender la atmósfera imperante entre 1949 y 1951: “he
lamentado profundamente que se produzcan hechos tan violentos que nos
hagan dar un intempestivo salto hacia atrás”, escribe Jorge Luis Arriola, uno
de los correspondientes. “Un atentado de esta naturaleza, sin fundamento
ideológico, sin programa, por sintético que fuera, nos hace pensar en pueblos
todavía bárbaros, en los que no hay sino la lucha exclusiva por el dominio y la
autoridad.”142 En otra carta se tilda a la izquierda de encontrarse “muy
despedazada”, se mencionan divisiones en el movimiento obrero y “una lucha
permanente de intriga”.143
Es precisamente en este periodo -finales de 1948, probablemente poco
después de terminar Arte y artistas en Guatemala- cuando Granell comenzó a
tener problemas. A principios de 1949, Enrique Muñoz Meany, ministro de
140
Arturo Taracena, Guatemala, la República Española y el gobierno vasco en el exilio
(1944-1954), Mérida, Centro Peninsular en Humanidades y en Ciencias Sociales de la
UNAM y el Colegio de Michoacán, 2017, pág. 217.
141
Piero Gleijeses, “La muerte de Francisco Arana”, Revista Mesoamérica Vol. 13, no, 24,
CIRMA, Antigua Guatemala, 1992, pág.385.
142
Jorge Luis Arriola a Carlos Martínez Durán, 2 de agosto de 1949 en: El placer de
corresponder. Correspondencia entre Cardoza y Aragón, Muñoz Meany y Arriola (1945-
1951). Prólogo, selección y notas de Arturo Taracena /Arely Mendoza /Julio Pinto,
Editorial Universitaria, Universidad San Carlos de Guatemala, 2004, pág. 167.
143
Ibídem, pp. 238, 304, 337, 351, 357, 370, 379.

36
Relaciones Exteriores de Arévalo, lo invitó a su despacho para ofrecerle la
dirección de la revista de la Casa de la República Española. Viendo que el
material era de orientación soviética e incluía un texto sobre la “fabulosa
ayuda rusa a España”, Granell se negó, horrorizado. Hubo un altercado y
posteriormente otro personaje, Salvador Nicolás Pallarés, encargado de
negocios de la República Española, advirtió a Granell que, si no se callaba, se
“vería arrastrando la barriga por las calles de Guatemala”.
El gallego no reculó. Entonces Muñoz Meany solicitó su expulsión de
Guatemala y, aunque Arévalo rechazó la medida, la persecución persistió.144
Surgió, al mismo tiempo, una agria polémica que se prolongó a lo largo del
año sobre la pertinencia de celebrar un “Primer Congreso de Intelectuales y
Artista Guatemaltecos”.145 Los sakertianos estaban a favor, Granell y otros en
contra. Polémicas como esta siempre se han dado y siempre se darán, pero -en
opinión de Taracena-, la postura de Granell, por ser abiertamente crítica del
estalinismo, “encajaba en el discurso anticomunista que empezaba a tener un
campo de experimentación continental”.146
He aquí la trampa. Recordemos la regla del doble deber que Victor
Serge expone en sus memorias: “el socialismo no debe ser defendido
únicamente contra sus enemigos, contra el viejo mundo al que se opone, debe
defenderse también en su propio seno, contra sus propios fermentos de
reacción. Una revolución no puede considerarse como un bloque a menos que
la veamos de lejos; si la vivimos, puede compararse con un torrente que
acarrea a la vez, violentamente, lo mejor y lo peor y trae forzosamente
verdaderas corrientes de contrarrevolución. (…) Para ser servida con
honestidad, [una revolución] debe ser incesantemente puesta en guardia contra
sus propios abusos, sus propios excesos, sus propios crímenes, sus propios
elementos de reacción. Necesita pues vitalmente la crítica, la oposición, el
valor cívico de sus realizadores”.147

144
Lo anterior es un resumen de una larga carta que Granell envió a Juan Andrade, 12 de
octubre de 1953. Correspondencia…, op. cit. pp. 179.
145
Eunice Odio, “Polémica entre artistas. Dos actitudes frente a la tiranía”, El Imparcial,
Guatemala, 12 de abril de 1949. Ahora en: Eunice Odio en Guatemala y otros países
centroamericanos, Presentación, selección y notas, Mario A. Esquivel Tobar, Letra Maya,
2019, pp. 137-147.
146
A. Taracena, La polémica… op. cit., pág. 45.
147
Victor Serge, Memorias de un revolucionario, Traficantes de sueños, Madrid, 2019
(primera edición en francés, 1952), pág. 163.

37
Sin entrar en los detalles de la disputa -en la cual los sakertianos
echaron mano a la calumnia acusando a Granell de ser agente del fascismo 148-,
observo lo siguiente: como queda patente leyendo El placer de corresponder,
las divisiones que privaban en Guatemala no se pueden reducir a la incipiente
Guerra Fría, ni a la CIA que conspiraba a favor de los intereses económicos de
la United Fruit. Riñas y litigios abundaban en el campo democrático, al
margen de los conflictos internacionales, lo cual es hasta cierto punto normal
en un proceso revolucionario. Lo que no se vale es hacer lo que hace
Taracena: sacar de contexto la polémica y leerla a la luz del golpe imperialista
de 1954.
Sea como fuere, Granell vio que todas las puertas se le cerraban. Perdió
el trabajo en la radio y amenazaron con despedirle de la Escuela de Artes
Plásticas. Una noche, Monteforte Toledo acudió a su casa, jadeante. Venía a
decirle que se preparaba una conjura para matarle. Lo mismo le expresaron
otros amigos por lo que ya no quedaban alternativas y tuvo que emprender un
nuevo exilio.149 Mucho tiempo después, el pintor resumiría así sus años
guatemaltecos: “tras un periodo de intensa labor durante el cual disfruté de la
democracia en Guatemala, los comunistas tomaron el control del poder y una
de sus ideas prácticas fue la de hacerme la vida imposible. Perseguido, y a fin
de impedirles lograr su propósito, mi familia fue protegida por el embajador
de Italia, un socialista, y yo pasé a la embajada belga con otro socialista.
Luego nos juntamos en la de Brasil, cuyo embajador era un liberal. De ahí
pasamos a Puerto Rico en cuya universidad me acogió el rector, Jaime
Benítez”.150
Era el 6 de enero de 1950.151 Granell, ese guerrillero espiritual, viviría
nuevas aventuras en otras latitudes terminando sus días en España a donde
regresó en 1985. Monteforte evocó así sus días guatemaltecos: “realizó una
148
Grupo Saker-ti, “Fascismo. Caso Granell. Hacia un Congreso de Intelectuales”, Revista
Saker-ti, año III, nos. 9-12, enero-diciembre de 1949, pp. 131-133. Citado en A. Taracena,
La polémica… op. cit. pág. 47.
149
Carta del 12 de octubre de 1953, Correspondencia… op. cit. y carta de E. F. Granell a
Salvador Etcheverría Brañas, ex representante de la República Española en Guatemala, 19
de enero de 1957 (cortesía de Natalia Fernández Segarra).
150
E. F. Granell, “La aventura surrealista en las Antillas”, op. cit. pp. 99-100. Exposición
celebrada en el Centro Atlántico de Arte Moderno de Las Palmas de Gran Canaria del 4 de
diciembre de 1989 al 4 de febrero de 1990. Retomó el título de un texto de Juan Larrea en
Cuadernos Americanos, Vol. XV, no. 3 México, D. F., Mayo-Junio 1944.
151
Carta a Salvador Etcheverría Brañas, op. cit.

38
labor de primerísimo orden, guiando con su experiencia a los pintores nuevos,
abriendo los horizontes de la plástica contemporánea a los estudiantes de artes.
Participó en fila preferente en la fundación y mejoramiento de grupos de
escritores y artistas, de publicaciones de cultura”.152

Los enredos de Arturo Taracena


Es claro que los relatos del pintor gallego reflejan el punto de vista de un
artista surrealista, antiguo militante del POUM. Es decir, no son “objetivos” ni
pretenden serlo. Pregunto: ¿existe la objetividad en esta clase de escritos? La
respuesta es no, como tampoco la hay en los que cita Taracena. Granell
escribió que los “comunistas” lo querían matar, los cual es difícil de
comprobar y en esto tiene razón el historiador guatemalteco. Pero, además de
cartas y artículos de prensa que reflejan opiniones, están los hechos. Y hay dos
hechos contundentes que Taracena soslaya: el primero es que el libro Arte y
artistas en Guatemala fue, en efecto, retirado de la circulación y el segundo,
mucho más grave, es que Granell sí tuvo que huir del país con todo y familia,
tras abandonar precipitadamente su casa y pertenencias.
En lugar de aventarse contra el pintor gallego acusándolo de
antiguatemalteco y pronorteamericano, Taracena podía haberse preguntado:
¿por qué sucedieron hechos tan desafortunados en la tan cacareada primavera
democrática guatemalteca? Podía, pero no lo hizo. Prefirió jugar con las
palabras, sin hacer la diferencia entre el lenguaje coloquial de una
correspondencia privada y los escritos destinados a la publicación.
Recordemos, además, que para Granell y sus amigos el término “comunista”
había sido prostituido por los burócratas soviéticos. De manera que cuando
escriben “comunistas”, hay que leer “estalinistas” y cuando se definen
“anticomunistas” quieren decir que son “antiestalinistas”. Esto Taracena lo
sabe de sobra porque es un historiador familiarizado con la literatura existente
al respecto, pero confunde deliberadamente el “anticomunismo” de la
izquierda independiente con el anticomunismo de matriz reaccionaria.
Puedo coincidir con Taracena en que algunos ex poumistas, como Julián
Gorkin, exageraron, no tanto en su anticomunismo, sino en su pro-
americanismo. Entre el imperialismo ruso y el imperialismo occidental,

152
Mario Monteforte Toledo, Revista del maestro, “Sección Arte y Letras de Guatemala en
1950”, año V, Nos. 17-18, abril-diciembre 1950. Citado en: Eunice Odio, Obras
Completas, tomo III, Peggy von Mayer Cháves, Editora, Editorial UCR, 2017, pp. 81-82.

39
Gorkin optó por el segundo alejándose así de la izquierda revolucionaria. 153 Se
ha escrito mucho sobre el papel jugado por este personaje polémico y
controversial en el Congreso por la libertad de la cultura (CLC) que fue, ni
duda cabe, una organización anticomunista financiada por la CIA.154 Dirigió,
además, la revista Cuadernos, órgano del CLC que se publicaba en París, pero
se destinaba principalmente a América Latina, usándola como tribuna para
emprender su cruzada antisoviética.
Añado que lo anterior no quita un ápice de verdad a los análisis de
Gorkin sobre la URSS y la política soviética en la Guerra de España, que
expresó primero en el citado Caníbales políticos y luego en España, ensayo
de democracia popular de 1961. Tampoco se puede negar que Cuadernos fue
una revista de gran calidad cultural que contaba con distinguidos
colaboradores como el eminente marxista Maximilien Rubel o los escritores
María Zambrano y Jorge Luis Borges, entre muchos otros. Ninguno de ellos
era agente la CIA. En realidad, como observó Guy Debord – fundador de la
Internacional Situacionista (IS), y uno de los pensadores revolucionarios más
importantes de la segunda mitad del siglo XX- los comunistas execraban a
Gorkin “por haber revelado la represión contra el POUM en la España
republicana”.155
Puesto que Taracena es hostil a todo lo que huele a crítica libertaria, no
sobra mencionar un editorial de Potlatch, revista que Debord publicaba en
París con sus amigos de la Internacional Letrista, una pequeña organización
anterior a la IS que se proponía unificar la creación cultural de vanguardia con
la crítica revolucionaria de la sociedad. En el Número 1, publicado el 22 de
junio de 1954 en vísperas del golpe de Estado en Guatemala, leemos lo
siguiente: “el gobierno de J. Arbenz debe armar a los obreros. Es necesario
responder a las sanciones económicas y a los ataques del imperialismo con la
guerra civil en los países esclavizados de América Central y por un llamado a
voluntarios europeos”.156 Ya consumado el crimen, en el Número 3 (6 de julio)
153
Véase: Juan-Manuel Vera, “Experiencia y pensamiento anti-totalitario en Julián
Gorkin”, en Julián Gorkin, Contra el estalinismo, Editorial Laertes, Barcelona, 2001, pág.
40.
154
Véase al respecto, Frances Donor Sanders, La CIA y la Guerra Fría cultural, Editorial
Debate, Madrid, 2001 y Olga Glondys, La Guerra Fría cultural y el exilio republicano
español, Consejo Superior de Investigaciones científicas, Madrid, 2012.
155
Guy Debord, Correspondance, Vol. 6 (1979-1987), Librairie Arthème Fayard, París,
2006, pág. 93.
156
“Leur faire avaler leur chewing-gum”,

40
los letristas expresaron que “la causa de Guatemala se perdió porque los
hombres de poder no se atrevieron a pelear (…). En lugar de hacer un llamado
(…) a la insurrección lo sacrificaron todo a las exigencias del ejército
regular”. Y concluían con la famosa frase de Saint-Just: “hacer una revolución
a medias es cavar su propia tumba”.157
Dicho esto, y regresando al libro que nos ocupa, una vez más, Taracena
mezcla las cartas pues sostiene que el antiestalinismo de Granell favoreció el
golpe imperialista en Guatemala, lo cual, además de calumnioso, implica
adjudicarle un papel absolutamente desproporcionado. Sin contar que, como
ya señalé, la polémica con los sakertianos es anterior a 1954 y se desarrolló
entre diferentes facciones del gobierno arevalista, algo que admite el propio
Taracena, sin sacar las debidas conclusiones. Por otra parte, el CLC se fundó
en 1950, después de los hechos aquí narrados y Cuadernos no se publicó sino
hasta 1953, de manera que tampoco es válido conjeturar la injerencia de dicha
organización en los hechos que tienen que ver con la presencia de Granell en
Guatemala.
Taracena tacha a los poumistas de cómplices de la CIA, pero omite
señalar que la mayoría de ellos tomaron distancia de Gorkin, precisamente a
causa de su pro-americanismo.158 En una carta de 1949 que el historiador
guatemalteco se cuida de mencionar, Juan Andrade afirma que Gorkin “se ha
puesto al servicio del Departamento de Estado. (…) Está dispuesto a venderse
al mejor postor con tal de obtener dinero. Lo que es una vergüenza es que un
tipo semejante haya podido secretario general de nuestro partido durante
tantos años”.159
Hay dos asuntos más que vale la pena comentar. El primero tiene que
ver con la Guerra de España. Al principio del libro, y una que otra vez a lo
largo del texto, Taracena admite que, si bien los poumistas tuvieron razón en
España, el partido fundado por Nin y Maurín era “antirrepublicano”.160
¿Antirrepublicano? No es una broma, sino una opinión francamente
reaccionaria que Taracena retoma de Olga Glondys, pero que procede de

http://classiques.uqac.ca/contemporains/internationale_lettriste/Potlatch/IL_Potlatch.pdf
157
“Le Guatemala perdu”, ibídem.
158
Véase, por ejemplo, la caracterización muy crítica de Gorkin en Pepe Gutiérrez Álvarez,
Retratos poumistas, op. cit. pp.169-196.
159
Juan Andrade a Eugenio Granell, Correspondencia con sus camaradas del POUM, op.
cit. pág. 145.
160
A. Taracena, La polémica… op. cit., pp. 11 y 13.

41
Ángel Viñas. En uno de su libros, el conocido historiador español afirma que
el POUM “deseaba acabar con la república realmente existente”. 161 Y es que
Viñas, sus seguidores y otros como ellos entienden la Guerra de España como
un conflicto entre democracia y fascismo minimizando o, de plano, ignorando
que hubo también una revolución social, posiblemente la más profunda y
radical del siglo XX. Sorprende, por demás, que Taracena, un estudioso que
reivindica la tradición comunista, tilde de “antirrepublicano” al POUM porque
entonces tendría que hacer lo mismo con los bolcheviques de 1917 ya que
también se atrevieron a rebasar el horizonte de la república realmente
existente, la que presidía Aleksandr Kérenski.
¿Es necesario repetirlo? El POUM y los anarquistas no eran
antirrepublicanos, sino que -a diferencia del PCE, PSUC, Ezquerra
Republicana y demás partidos burgueses- pugnaban por una republica
socialista y libertaria que buscaba en la democratización radical de la vida
política, económica y cultural, la fórmula para acabar con el fascismo.
Perdieron, todos lo sabemos y en la actualidad, la historiografía republicana
moderada se encuentra aliada con la franquista y la estalinista en negar que el
horizonte de 1936 rebasaba con creces la lucha entre “rojos” y “nacionales”.
Tal y como asevera un grupo de historiadores radicales, “la historia oficial
necesita olvidar y borrar la existencia en el pasado, y por lo tanto la
posibilidad en el futuro, de un temible movimiento obrero revolucionario de
masas”. 162

El discreto estalinismo de Luis Cardoza y Aragón


El otro asunto que importa debatir tiene que ver con el poeta antigüeño.
Taracena se molesta porque Granell tilda a Luis Cardoza de “estalinista” en su
correspondencia con Andrade. Omite mencionar que en los textos públicos lo
trata con respeto, porque, como ya señalé, admiraba su obra literaria. 163 Dicho
esto, es pertinente interrogarse acerca del estalinismo, real o supuesto, del
autor de El Río. Taracena afirma que actuaba únicamente como “compañero

161
O. Glondys, op. cit., pp. 31-32; Ángel Viñas, El escudo de la república. El oro de
España, la apuesta soviética y los hechos de mayo de 1937, Editorial Crítica, Barcelona,
2007, pág. 206.
162
Véase al respecto el manifiesto Combate por la historia, firmado por decenas de
historiadores independientes,
https://archivochile.com/Ceme/recup_memoria/cemememo0032.pdf
163
Véase, por ejemplo, “La aventura surrealista…”, op. cit. pág. 99.

42
de ruta” y que nunca fue comunista.164 Puede ser, aunque creo que Cardoza no
habría apreciado esa definición pues, en tiempos de Stalin, se empleaba para
designar a escritores considerados tibios, pero susceptibles de ser “utilizados”
en beneficio de la causa.
Típicos compañeros de ruta fueron, por ejemplo Ernest Hemingway,
Waldo Frank, Henri Barbusse y Romain Rolland.165 En Retorno al futuro,
Cardoza define a los compañeros de ruta como “simpatizantes, pero no de
decidida actuación (…), por ser sin partido, ambiguos”. 166 Y definitivamente,
Cardoza no fue ambiguo, por lo menos con respecto a la dolorosa realidad de
Guatemala. Su oposición radical a la dictadura sangrienta que se instauró a
partir de 1954 fue admirable y, asimismo, un modelo para generaciones de
luchadores sociales. A diferencia de Miguel Ángel Asturias, que aceptó un
cargo diplomático en el gobierno de Julio César Méndez Montenegro (1966-
70), Cardoza nunca claudicó y murió exiliado en México en 1992.
La relación del poeta antigüeño con el comunismo estalinista se antoja,
en cambio, harto cuestionable, por decir lo menos, al igual que la de otros
grandes escritores de la época. Taracena afirma que Cardoza no pertenecía al
partido comunista, lo cual es cierto, pero no explica nada. Vicente Lombardo
Toledano -a quien el poeta antigüeño menciona en sus memorias como a una
persona cercana- aborrecía al PCM y sin embargo siempre fue un
incondicional de la URSS y de sus fechorías. 167 Cardoza hizo lo propio en La
revolución Guatemalteca (1955), donde lleva a cabo un balance muy severo
de la actuación del PGT en la caída del presidente Arbenz, sin meterse con los
soviéticos.
Es verdad que en el contexto de los debates que se dieron a mediados de
los años treinta en la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR 168),
164
Compañero de viaje. A. Taracena, La polémica… op. cit., pág. 23.
165
Quien introdujo la categoría de “compañero de ruta” fue León Trotsky en su libro
Literatura y revolución de 1924.
166
Luis Cardoza y Aragón, Retorno al futuro. Moscú 1946, Letras de México, México,
1948, pág. 155.
167
Véase al respecto la reciente biografía de Daniela Spenser, En combate. La vida de
Lombardo Toledano, Penguin/Random House, México, 2018. Especialmente el cap. IV,
“Un viaje al mundo del porvenir” pp. 101-126.
168
Impulsada por el PCM, la LEAR se fundó en 1932 permaneciendo activa hasta 1938.
Publicaba un periódico, Frente a Frente, y era la sección mexicana de la Unión
Internacional de Escritores Revolucionarios (UIER) creada por la COMINTERN. Su
primer secretario fue el pintor Luis Arenal y sus presidentes fueron Juan de la Cabada,

43
Cardoza se enfrentó valientemente a los estalinistas Juan Marinello y Juan de
la Cabada sobre temas de estética manifestándose contra el frente único en las
artes y rechazando toda clase de injerencia ideológica. “El arte -afirmó de
manera contundente- no tiene nada que ver con la fraseología comunista de
rigor, con la obligada retórica” y añadió: “no hay que hacer arte con la
política, sino la política con el arte”.169 Aun así, recomendaba seguir los
preceptos de la francesa AEAR (“Association des Écrivains et Artistes
Révolutionnaires”, a partir de la cual se había creado la LEAR), organización
creada en 1932 bajo la dirección del ultra-estalinista Paul Vaillant-Couturier,
precisamente para promover la nueva estética soviética.
Como sea, es verdad que en esta etapa Cardoza fue crítico del realismo
socialista y del arte de Estado, aunque también lo es que después cambió de
idea, al menos en parte, como veremos más adelante. Cuestionó, asimismo, el
muralismo mexicano. En La nube y el reloj de 1940, leemos que “el arte
proletario no existe” y “sólo trabajando por el arte, es decir para sí mismo, el
artista, con el arte, puede servir a los demás”.170 Son conocidas sus diatribas
con Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, así como su frase lapidaria: “los
tres grande son dos: Orozco”.171 En agradecimiento, Rivera le acusó de ser un
agente de la CIA (¿les suena?) y hasta pidió su expulsión de México, mientras
que Siqueiros, lo trató de “formalista” y “artepurista”, injurias gravísimas
entre los secuaces del materialismo dialectico.172 Recordemos, también, que
Cardoza fue amigo de Antonin Artaud y que gracias a él conocemos los
Silvestre Revueltas y José Mancisidor.
169
Véase El río…, op. cit., pp. 582-587 y el documento de la LEAR, “Puntos escogidos por
Luis Cardoza y Aragón para la discusión que se celebrará el día 3 de noviembre a las 20
horas en nuestros locales”,
https://icaa.mfah.org/s/en/item/822827#?c=&m=&s=&cv=&xywh=
2001%2C-133%2C6551%2C3666
170
Luis Cardoza y Aragón, La nube y el reloj, Ediciones de la Universidad Autónoma de
México, 1940, reedición Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM/Landucci, México,
2003 con presentación de Rita Eder y estudio preliminar de Renato González Mello, pp. 62-
64.
171
L. Cardoza, El río…, op. cit., pág. 483.
172
Véase: José Eduardo Serrato Córdova, “Luis Cardoza y la escuela mexicana de pintura:
la querella con los muralistas”,
https://www.iifilologicas.unam.mx/mirada-libro/Serrato3.html ; David Alfaro Siqueiros,
Me llamaban el coronelazo, Grijalbo, México, 1977, pág. 497. Siqueiros coloca a Cardoza
entre los marxistas “de la línea de Trotsky”, junto a los pintores de La Ruptura que, salvo
Vlady y Bartolí, eran más bien apolíticos.

44
escritos mexicanos del gran poeta surrealista, pues los originales en francés se
perdieron y sólo se conservan las traducciones que el escritor guatemalteco
publicaba en El Nacional.173 La relación con Breton, en cambio, fue más
complicada, entre otras razones, porque el fundador del surrealismo tomó
partido por Granell en la polémica que nos ocupa.
Y llegamos al meollo de la cuestión, pues una cosa son las opiniones
estéticas de Cardoza y otra, muy diferente, su relación política con la Rusia de
Stalin, misma que se encuentra plasmada especialmente, aunque no
exclusivamente, en Retorno al futuro.174 Publicado en México en 1948, antes
de que estallara la polémica, el libro resume las vivencias del autor en Moscú,
donde residió durante los primeros seis meses de 1946, en calidad de
embajador de Guatemala. Taracena afirma que es un texto “surrealista” (¿?)
que incluye una crítica moderada a la URSS y a “la camisa de fuerza que
significaba el realismo socialista para la creación y las libertades”. 175 Así las
cosas, el lector podría concluir que el problema principal de la URSS en 1946
era de carácter cultural y dejar de lado lo principal: era un régimen totalitario
contrarrevolucionario, basado en el pensamiento dirigido, la supresión del
disenso y el trabajo forzado. Un régimen que, como en la actualidad
difícilmente se puede negar, aterrorizaba, asesinaba y encerraba en campos de
concentración a cientos de miles de ciudadanos inocentes.176
Lo curioso es que Taracena no aporta una sola citación de Retorno al
futuro para sostener sus dichos, posiblemente porque es un libro justamente
olvidado que los estudiosos raramente citan de primera mano. 177 En su erudita
introducción a Poesía completa y algunas prosas, José Emilio Pacheco afirma,

173
Para una historia de la contribución de Cardoza a la edición de los escritos de Artaud
sobre México véase: Fabienne Bradu, Artaud, todavía, Fondo de Cultura Económica,
México, 2009.
174
Pablo Neruda escribió un prólogo al libro en donde se deshacía en elogios hacia el
sistema comunista. Sin embargo, el escrito nunca vio la luz por no estar de acuerdo el
chileno con la crítica de Cardoza y Aragón a los comunistas guatemaltecos, tras la caída de
Arbenz, https://www.perfil.com/noticias/cultura/prologo-inedito-de-neruda-con-elogios-a-
stalin-20070517-0082.phtml
175
A. Taracena, La polémica… op. cit., pág. 41.
176
Lejos de reducirse, el universo del GULAG se amplió después de la guerra alcanzando
su máxima extensión hacia 1950. Véase: Anne Applebaum, Gulag: une histoire,
Gallimard/Folio, pp. 743-44.
177
Taracena sólo cita un artículo de Cardoza publicado en el periódico guatemalteco La
hora, más no el libro. Véase La polémica…, op. cit., pág. 41.

45
piadosamente, que “el libro debe situarse en sus circunstancias y que su autor
hizo como sincera contribución a la paz”.178 Yo no lo conocía y fue
complicado localizarlo en una librería de viejos del centro de la Ciudad de
México. Al leerlo, encontré muy, pero muy pocas, críticas moderadas y sí un
cuadro más bien elogioso a la URSS.
En pleno apogeo del estalinismo, el poeta antigüeño no se toma la
molestia de retratar a la URSS realmente existente. Ignora, por ejemplo, el
universo concentracionario del cual ya se sabía, y opta por describir a un país
imaginario, donde se forja al “hombre nuevo” (pág. 56) y se vive “una sabia
aventura histórica” (pág. 17). Un país donde no hay totalitarismo (pág. 67),
sino “una sólida democracia social y económica” (pág. 55) y “las pequeñas
fallas” que, en efecto, existen, no son responsabilidad del régimen, sino de la
condición humana (pág.110). Cardoza menciona, además, un encuentro, que
me parece muy poco probable, con un autodefinido “trotskista” al que
presenta como “ansioso” y “fanático” (pág. 111). Pregunto: ¿de verdad en la
Rusia de 1946, algún “trotskista” se podía atrever a comentar sus ideas
políticas con un desconocido?
La parte sobre cultura es sorprendente. El 14 de agosto de 1946, el
Comité Central del PCUS aprobó una resolución funesta de Andréi Zhdanov,
el zar de la cultura estalinista, que censuraba a varios escritores y revistas
literarias inaugurando una nueva etapa de represión y censura. 179 Cardoza cita
dicha resolución (pág. 161), sin hacer comentarios. Prefiere enumerar datos
sobre educación, bibliotecas, tiraje de libros, música, teatro, cine y declarar
que se trata de un “triunfo histórico y de un ejemplo para todos” (pág. 137).
Sea. Pero calla el exterminio de los creadores de la literatura soviética. No
dice nada sobre el poeta Osip Mandelstam, asesinado en 1938 por escribir
versos irónicos sobre Stalin; nada sobre Isaak Babel, autor de Caballería Roja,
ejecutado en 1940; nada sobre la muerte de Boris Pilniak, autor de Caoba,
novela sobre los inicios del terror estalinista, ejecutado en 1938; nada sobre
Vsévolod Meyerhold, el creador del teatro soviético, fusilado en 1940. Oculta
el caso de David Riazanov, gran estudioso, fundador del Instituto Marx-
178
José Emilio Pacheco, Prólogo a Luis Cardoza y Aragón, Poesía completa y algunas
prosas, Fondo de Cultura Económica, México, 1977, pág. 16.
179
Véase: Victor Serge, La tragédie des écrivains sovietiques, suplemento de la revista
Masses no. 6, enero de 1947, pág. 15. En español, es texto salió póstumo en una versión
reducida publicada por la revista chilena Babel no. 48, noviembre-diciembre de 1948 que
Cardoza conocía.

46
Engels de Moscú, ajusticiado en 1938, y el de la escritora Marina Tsvetáyeva
que se suicidó en 1941, después de una odisea inimaginable.
Apenas si nombra a Anna Ajmátova (pág. 161), una de las mayores
poetisas líricas del siglo XX, a quien Zhdanov trató de ramera y acusó de
envenenar las mentes de los jóvenes soviéticos en la citada resolución del CC.
Tampoco menciona que el primer marido de Ajmátova, el también poeta
Nikolái Gumiliov, fue fusilado en tiempos de Lenin, ni que su hijo, Lev
Gumiliov, prominente historiador y etnólogo, ya había pasado varios años en
el GULAG (todavía le faltaban otros tantos), igual que su segundo marido, el
historiador del arte, Nikolái Punin, quien en el sistema penitenciario soviético
acabaría sus días.180 De Pasternak dice que “no se sintió jamás aislado,
incómodo entre su pueblo” (pág. 167), lo cual es verdad al pie de la letra ya
que el futuro autor de El doctor Zhivago se sentía “incómodo”, evidentemente,
con la censura y no con el pueblo.
Al mismo tiempo, Cardoza se expresa de manera elogiosa sobre Mijaíl
Shólojov, Ilyá Ehrenburg, y Alexis Tolstói (nada que ver con el autor de La
guerra y la paz), escritores alineados con el régimen. De este último que,
como el propio Ehrenburg, había sido inicialmente hostil a la revolución,
afirma que la sirvió “hasta su muerte” (pág. 171). No está por demás citar el
retrato que Ajmátova nos dejó de A. Tolstói: “un bribón (…), un aventurero
implacable, (…) capaz de todo”.181 Y Nadiezhda Mandelstam, la viuda del
poeta, lo acusa de ser el responsable de la detención y muerte de Osip. 182 Sin
embargo, en el recuento del poeta antigüeño, el proprio Zhdanov no sale tan
mal parado, pues aparece como “héroe de la resistencia”.183 Por último,
Cardoza reconsidera incluso el mismísimo realismo socialista pues, al fin y al
cabo, “presenta varios aspectos (…) para asir la realidad cargada de sus
potencias y posibilidades” (pág. 156).
Duele tomar nota de que el liberal Isaiah Berlin, presente en Moscú en
los mismos meses, también en calidad de diplomático (adscrito a la embajada

180
El lector interesado puede encontrar un dossier sobre, Ajmátova, Nikolái Gumiliov, Lev
Gumiliov y Nikolái Punin en Vitali Shentalinski, Crimen sin castigo. Últimos
descubrimientos en los archivos literarios del KGB, Galaxia Gutenberg/Círculo de
Lectores, Barcelona, 2007, pp. 285-298.
181
Isaiah Berlin, La mentalidad soviética. La cultura rusa bajo el comunismo, Galaxia
Gutenberg/Círculo de Lectores, Barcelona, 2009, pág. 147.
182
Nadiezhda Mandelstam, Contra toda esperanza, Alianza Tres, Madrid, 1984, pág. 25.
183
L. Cardoza y Aragón, Retorno al futuro, op. cit., pág. 22.

47
británica), nos haya dejado un cuadro mucho más fidedigno de la cultura rusa
en la primera posguerra. Memorables y estrujantes, son sus encuentros con
Pasternak y Ajmátova, a quien describe como “una reina trágica”.184
¿A poco Cardoza no estaba enterado de la realidad soviética?
Admitamos, sin conceder, que su estancia en la URSS era de carácter oficial y
que no pudo informarse bien. Admitamos, también sin conceder, que no sabía
de los trabajos de Victor Serge, quien en Destino de una revolución de 1937,
ya había descrito el universo concentracionario y que tampoco había leído La
tragedia de los escritores soviéticos de 1947.185 Asumamos que desconocía la
existencia de la citada revista Mundo que entre 1943 y 1945 difundió en
México informes de primera mano sobre la URSS, al igual que La révolution
proletarienne de París lo había hecho en los años treinta. Pero Cardoza había
leído el libro demoledor de André Gide, Regreso de la URSS, al cual alude en
sus memorias.186 Y no ignoraba a Panait Istrati, autor excomulgado y
calumniado, tras publicar una dolorosa trilogía sobre su estancia en la URSS a
finales de los años veinte.187
La adhesión de Cardoza a la Rusia de Stalin se confirma revisando su
correspondencia de los años 1945-51, donde habla con fervor de los congresos
culturales y de las iniciativas promovidas por los soviéticos. Mientras estaba
terminando Retorno al futuro, comenta que será tachado de “comunista”, pero
que no puede evitar de escribir “un libro entusiasta”. 188 Por cierto que en dicha
correspondencia se menciona repetidas veces a un personaje hoy felizmente
olvidado, Georges Soria, periodista, escritor y “gran amigo”. 189 ¿Quién era?
Un militante del PCF, autor en 1938 de un infame libelo contra el POUM al
que, siguiendo las indicaciones de Stalin, acusaba de ser agente de Franco.190

184
Escritos en distintos momentos, dichos encuentros han sido publicados en Isaiah Berlin,
op. cit.
185
Victor Serge, La tragédie des écrivains sovietiques, suplemento de la revista Masses no.
6, enero de 1947. En español, salió póstumo en la revista chilena Babel no. 48, noviembre-
diciembre de 1948 que Cardoza conocía.
186
L. Cardoza y Aragón, El río…, op. cit., pág. 406.
187
Publicado en francés con el título Vers l’autre flâme, 1929, el libro fue editado en España
por la editorial Cenit de Madrid en 1930 como Rusia al desnudo. De la trilogía, Istrati sólo
fue autor del primer ensayo, Hacia la otra llama. Por común acuerdo, el segundo, Soviets
1929, lo escribió Víctor Serge y el tercero, Rusia al desnudo, Boris Souvarine.
188
El placer de corresponder… op. cit. pp. 102 y 137.
189
Ibídem, pág. 329.

48
Habría que añadir que el poeta antigüeño nunca se retractó de lo que
publicó en 1948. En El río (sus memorias), no hay la menor autocrítica; más
bien se menciona Retorno al futuro como un “librito de apuntes sin
estalinismo” (pág. 735). En esta obra, sin duda fascinante, que, entre otras
cosas, proporciona un gran fresco de la literatura universal del siglo XX, no
hay noticia, por ejemplo, de Aleksandr Solzhenitsyn. Tampoco de las
vicisitudes de Pasternak: la catalogación de su obra maestra, El doctor
Zhivago, como libro pernicioso, su publicación azarosa en Italia en 1957 y el
Premio Nobel que se le confirió en 1958 y al que fue obligado a renunciar.
Tampoco se lee una opinión sobre la condena de la amante de Pasternak, Olga
Ivínskaïa -cuyas memorias fueron publicadas en francés en 1978- a pasar
cinco años en el GULAG para presionarlo a que dejara de escribir
críticamente sobre la URSS.191
En el texto sobre el pintor Kazimir Malévich, escrito mucho tiempo
después (1983), el poeta antigüeño, sigue rechazando el realismo socialista,
pero hermana al refinado creador del suprematismo (quien sufrió en carne
propia la persecución de la policía política) con Stajánov 192 y Zhdanov, dos
estalinistas emblemáticos. ¿Por qué? Porque -afirma- “viven los mismos
anhelos y luchan por la misma revolución. Los tres dan de sí todo lo que
pueden y tienen por su pueblo y por la humanidad”.193 Admite que en la URSS
no existía el socialismo real, pero sí “sociedades básicamente muy superiores
a las sociedades burguesas fundadas en el lucro, en la explotación, en la
opresión”.194
En un ensayo de la misma época ajusta las cuentas con Breton. Fue un
rebelde -espeta-, más no revolucionario, y como todo rebelde ciego en su
individualismo. El acercamiento que el fundador del surrealismo tuvo con la
izquierda no fue auténtico, sino sentimental y, más grave aun, los propósitos
190
Max Rieger, Espionaje en España, seguido de El trotskismo al servicio de Franco de
Georges Soria, con una introducción de Pelai Pagès, Ediciones Espuela de Plata,
Salamanca, 2007.
191
Olga Ivínskaïa, Otage de l’éternité. Mes années avec Pasternak, Fayard, París, 1978.
192
Alekséi Stajánov (1906-1977): héroe del trabajo soviético cuyo apellido da origen al
“estajanovismo”, el movimiento que pregonaba la auto-explotación de los trabajadores y
presentaba datos estadísticos falsos.
193
Ahora en: Luis Cardoza y Aragon, André Breton. Atisbado sin la mesa parlante y
Malevich. Apuntes sobre su aventura icárica, Fondo de Cultura Económica, México, 1992,
pág. 138.
194
Ibídem, pág. 168.

49
del proletariado y los suyos no sólo no eran los mismos: eran antagónicos. 195
Por entonces, hacía tiempo que el poeta antigüeño había escogido: contra
André Breton y Benjamin Péret, estaba a lado de Louis Aragon, Paul Éluard y
Tristan Tzara, es decir de los que habían regresado al redil estalinista. En lugar
de maquillar las ideas políticas de Luis Cardoza y Aragón, Arturo Taracena
mejor haría en preguntarse cómo pudo adherirse a la Rusia de Stalin ese gran
escritor y firme luchador social.

Epílogo
¿Qué significa y, sobre todo, que significó ser “estalinista” en el siglo XX?
Depende. En la URSS de los años sucesivos a la muerte de Lenin, implicaba
ejecutar o endosar las políticas de exterminio que aplicaba el tirano georgiano
y sus múltiples virajes en el ámbito internacional. En la España de 1936-39,
suponía oponerse a la revolución social y actuar de consecuencia. Dicho esto,
es preciso, evidentemente, entender la diferencia que había entre los miles de
militantes que fueron a combatir al fascismo enlistándose, por ejemplo, en las
Brigadas Internacionales y uno de sus dirigentes, digamos, André Marty, cuyo
retrato -nada halagüeño- pinta el también brigadista Sygmunt Stein en sus
memorias.196
Lo mismo vale por los partidos llamados comunistas de Europa
Occidental. El estalinista Palmiro Togliatti, secretario del PC italiano, sabía
perfectamente lo que hacía: actuar en Italia (como antes lo había hecho en
España) contra los intereses del proletariado italiano, en calidad de agente de
una potencia extranjera, la URSS. Pero el militante comunista de a pie estaba
absolutamente convencido de la inminente llegada del “bigotón”, vengador de
injusticias atávicas y santo protector de la revolución italiana. Por esto y
mucho más, el siglo XX es, entre otras cosas, el siglo de la gran mentira.
¿Y en la Guatemala de los años cuarenta? Taracena tiene razón en algo:
probablemente los jóvenes sakertianos que se enfrentaron a Granell lo
ignoraban todo sobre los crímenes de Stalin, la naturaleza de la URSS y las
fechorías de la (extinta) Comintern. Eran luchadores sociales que buscaban
cambiar las condiciones de vida en su país. Cardoza los recuerda con simpatía,

Ibídem, pp. 14-15.


195

André Marty (1886-1956): comunista francés, encargado de la Comintern por el


196

reclutamiento y organización de las Brigadas Internacionales. Sygmunt Stein, Ma guerre


d’Espagne. Brigades Internationales: la fin d’un mythe, Seuil, París, 2012, es el testimonio
permanecido inédito durante más de siete décadas de un militante polaco.

50
pero los pinta como eran: militantes doctrinarios, muy entregados a la causa y,
por lo mismo, poco dispuestos al diálogo.197 Refiere que tildaron de
“trotskista” Retorno al futuro, lo cual, después de analizar brevemente ese
libro tan poco “oposicionista”, ayuda a entender las penas de Granell en el
país centroamericano.
Sabemos que, años después, varios sakertianos murieron luchando
heroicamente contra la dictadura militar. Es el caso, entre otros, del
sindicalista Víctor Manuel Gutiérrez (1922-1966), maestro de profesión,
arrestado y torturado hasta la muerte en una operación militar orquestada con
la ayuda de agentes de estadounidenses y del poeta Huberto Alvarado
Arellano (1927-1974), también asesinado en la Ciudad de Guatemala. Hacia
ellos no podemos manifestar más que respeto, al margen de las cuestiones
ideológicas. El historiador, sin embargo, no debe adelantar o retroceder el
reloj del tiempo a su antojo. La noche que se extendió sobre Guatemala entre
1954 y 1996 y que, de alguna manera, se prolonga hasta el día hoy, no puede
servir para etiquetar retrospectivamente los debates político-culturales de esa
década.
Stalin ya no está de moda y en la actualidad sólo lo reivindican
abiertamente sectas de lunáticos trasnochados. Pero el estalinismo no ha
muerto del todo y, como observa, Raoul Vaneigem, la sombra de Stalin sigue
irradiándose por el mundo.198 Taracena comienza su libro afirmando que la
polémica entre Granell, la AGEAR y Saker-ti “muestra cómo se puede tener
razón al evaluar un proceder político autoritario que se ha venido
manifestando en el mediano plazo (el estalinismo) y no necesariamente tenerla
al interpretar una coyuntura (la presidencia de Arévalo), en la medida en que
se comete una equivocación al englobar en un mismo paquete a personas que,
haciendo alianzas por razones de interés nacional, no necesariamente actúan
de conformidad con el proceder estalinista”.199
Observo, en primer lugar, que definir el estalinismo un “proceder
político autoritario” es poco serio, puesto que, como todos sabemos, fue un
fenómeno bastante más complejo y, sobre todo, más siniestro. Irónicamente,
Taracena comete aquí el mismo error de los (por él detestados) dirigentes de la
CNT en 1937. Y es que el estalinismo en España no fue simplemente un
197
L. Cardoza y Aragón, El río…, op. cit., pp. 633 y 637.
198
Raoul Vaneigem, Lettre de Staline à ses enfants en fin réconciliés, Verdier, Francia,
1998.
199
A. Taracena, La polémica…, op. cit., pág. 11.

51
asunto de “autoritarismo”. Había una guerra y en una guerra todo el mundo
actúa de manera autoritaria; los anarquistas también. Pero está demostrado que
los estalinistas, además de autoritarios, eran el brazo político de una potencia
extranjera que ciertamente no actuaba en favor la revolución, pero tampoco
del Frente Popular que pretendía defender, sino de sus propios intereses.200
Granell lo sabía de sobra porque lo había vivido en primera persona y
en 1949 intentó, de buena fe, alertar a sus amigos guatemaltecos sobre los
peligros que implicaba seguir el modelo soviético. Pregunto: ¿qué tenía que
haber hecho? ¿Quedarse callado? Puede que haya exagerado en algún
momento, pero alegar, como lo hace Taracena, que hizo el juego del
imperialismo norteamericano es -repito- una enormidad y un procedimiento
típicamente estalinista.
En lo personal, pienso que Granell tuvo razón en 1949 contra los
sakertianos, como la tuvieron Breton, Péret y los otros contra Louis Aragon en
1935201; la volvieron a tener Breton y Trotsky en su famoso Manifiesto por un
arte revolucionario independiente de 1938202, y otra vez Péret y Malaquais
contra Aragon y Éluard en 1945. Lo pienso y lo digo. Sin embargo, si llegara a
deslizar la sugerencia de que los sakertianos actuaban para beneficiar a Stalin,
estaría mintiendo.
La tarea del historiador, incluso del historiador militante, es intentar
comprender cómo sucedieron las cosas y por qué. En otras palabras: buscar la
verdad, no torcerla. Por otro lado, la historia es una ciencia poco exacta y el
historiador interroga el pasado a partir de sus inquietudes sobre el presente.
Tomar postura sin desviar los hechos, no sólo es válido, sino también
necesario, entre otras razones, para no engañar a los lectores y hacer valedera
esa cita de que hablaba Walter Benjamin entre las aspiraciones de las
generaciones pasadas y las nuestras. La polémica de 1949 entre el veterano de
la revolución española y los noveles estalinistas chapines fue entre otras cosas,
el “desencuentro ideológico” que plantea Taracena. Pero fue, en primer lugar,
200
Véase, entre otras obras, Ronald Radosh, Mary R. Habeck y Grigory Sevostianov (eds),
España traicionada. Stalin y la guerra civil, Planeta. Historia y sociedad, Barcelona, 2002.
201
“ Du temps que les surréalistes avaient raison” (Del tiempo en que los surrealistas tenían
razón), 1935, firmado por 25 persona. Ahora en: Tracts surréalistes et déclarations
collectives. Tome I (1922/1939). Présentés et commentés par José Pierre, Editorial: Eric
Losfeld éditeur/, Paris, 1980, pp. 274-281.
202
André Bretón, León Trotski, Diego Rivera, Manifiesto por un arte revolucionario
independiente. Presentación de Michael Löwy, Introducción de Horacio Tarcus, 2019,
Siglo XXI Editores Argentina.

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un capítulo trágico, uno entre muchos, de las revoluciones traicionadas del
siglo XX. No lo olvidemos.
Ciudad de México, abril de 2020-enero de 2021.
Año I de la dictadura sanitaria

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