TUTORIAL
CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA
TÍTULO II
CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA
LEGISLACIÓN
& Constitución Española de 1978.
ÍNDICE
1. TÍTULO II __________________________________________________________ 3
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CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA
1. TÍTULO II. DE LA CORONA
La Corona viene regulada en el Título II, “De la Corona”, el cual comprende los
artículos 56 al 65.
El artículo 1.3 establece, como forma política del Estado español, la Monarquía
Parlamentaria regulándose en el Título II.
Características de la Monarquía parlamentaria
– Es una forma de gobierno en donde el rey o monarca posee el poder de forma parcial,
ya que es regulado por un parlamento.
– El máximo representante es el rey, llamado jefe de Estado.
– En la monarquía parlamentaria “El rey reina pero no gobierna”, ya que quien lo
hace es el jefe de gobierno (poder ejecutivo) y el parlamento (poder legislativo).
– Todas las acciones del gobierno son reguladas por el parlamento. Del mismo modo, las
leyes y decretos emitidos por el parlamento deben ser ratificados y aceptados por el
monarca.
– Esta forma de gobierno nace en Inglaterra luego de la Revolución Gloriosa.
Este aforismo en nuestra Constitución se traduce en:
El Gobierno "debe tener la confianza del Congreso de los Diputados y ante él
responde solidariamente", y le corresponde dirigir la política interior y exterior
del Estado.
El Rey es el Jefe del Estado (art. 56 CE), pero sus actos "serán refrendados
por el Presidente del Gobierno y, en su caso, por los ministros competentes", los
cuales serán los responsables de dichos actos (art. 64 CE).
Este Título II, tiene la especial protección en cuanto a su reforma, prevista en el ar-
tículo 168 CE, la misma que la revisión total de la Constitución (lo veremos más adelante).
EL REY: FUNCIONES, TÍTULO, INVIOLABILIDAD Y NO SUJECIÓN A
RESPONSABILIDAD (Artículo 56)
El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y mo-
dera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del
Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las Naciones de su co-
munidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y
las Leyes.
Le corresponde al Rey: la propuesta, nombramiento y cese del Presidente del Gobierno; la convocatoria y
disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones; la convocatoria de referéndum; la sanción y promul-
gación de las leyes, etc. En el ejercicio de todas ellas, el Rey actúa como mediador, árbitro o moderador, pero
sin asumir la responsabilidad de sus actos.
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Su título es el de Rey de España y podrá utilizar los demás que correspondan a la
Corona (Real Decreto 1.368/1987, de 6 de noviembre, sobre régimen de títulos, tratamientos
y honores de la Familia Real y de los Regentes).
Recibirá el tratamiento de Majestad
– La consorte (cónyuge) del Rey de España, mientras lo sea o permanezca
viuda, recibirá la denominación de Reina y el tratamiento de Majestad.
– Al consorte de la Reina de España, mientras lo sea o permanezca viudo,
corresponderá la Dignidad de Príncipe. Recibirá el tratamiento de Alteza
Real.
La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad. Sus ac-
tos estarán siempre refrendados en la forma establecida en el Art. 64, careciendo de va-
lidez sin dicho refrendo, salvo lo dispuesto en el Art. 65. 2 (el Rey nombra y releva libre-
mente a los miembros civiles y militares de su Casa).
Inviolabilidad e irresponsabilidad: la primera protege la conducta del Rey como persona; la segunda, sus
actos como institución del Estado.
En este sentido, ambos términos significan que no se puede perseguir criminalmente al Monarca y que, en
cuanto se refiere a la responsabilidad civil, no se le puede demandar ante la jurisdicción ordinaria; no se da,
en cambio, la imposibilidad de someter a juicio a la Familia Real.
El Rey es irresponsable de sus actos porque nunca puede actuar solo, en su lugar, responden quienes, me-
diante el refrendo en sus diversas formas, asumiendo los actos regios, los posibilitan.
SUCESIÓN (Artículo 57)
Art. 57.1 SUCESIÓN A LA CORONA POR HERENCIA
La Corona de España es hereditaria en los sucesores de SM. Don Juan Carlos I de
Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica. La sucesión en el trono seguirá el
orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la lí-
nea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el
mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de me-
nos.
El trono se defiere al primogénito y a sus descendientes, de padres a hijos y nietos, y así sucesivamen-
te, con preferencia sobre los hermanos y los sobrinos por razón de línea; que las mujeres sólo tienen
acceso al trono si no tienen hermanos varones.
Unido el principio de la primogenitura al de la representación supone que el primogénito constituirá
siempre cabeza de la primera línea descendente; el segundo legítimo, cabeza de la segunda, y así
sucesivamente, de forma que ningún integrante de la segunda línea podrá entrar a suceder mientras
queden descendientes de la primera.
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Línea anterior a la posterior
1ª línea FELIPE DE BORBÓN Infanta
REY
Príncipe de Asturias LEONOR DE BORBÓN
FELIPE DE BORBÓN Infanta
2ª línea REY
Príncipe de Asturias SOFÍA DE BORBÓN
3ª línea REY
Infanta
FELIPE JUAN FROILÁN
ELENA DE BORBÓN
El grado más próximo al más remoto: FELIPE a LEONOR.
El varón a la mujer: FELIPE a ELENA.
El mayor al menor: LEONOR a SOFÍA.
Art. 57.2 PRÍNCIPE DE ASTURIAS
El Príncipe heredero, desde su nacimiento o desde que se produzca el hecho que ori-
gine el llamamiento, tendrá la dignidad de Príncipe de Asturias y los demás títulos vincula-
dos tradicionalmente al sucesor de la Corona de España.
Art. 57.3 PROVISIÓN DEL SUCESOR POR LAS CORTES
Extinguidas todas las líneas llamadas en Derecho, las Cortes Generales proveerán a
la sucesión en la Corona en la forma que más convenga a los intereses de España.
Sólo una vez en nuestra historia, en 1870, se ha utilizado este procedimiento de elección
parlamentaria de un monarca. Fue para la elección de Amadeo I de Saboya.
Art. 57.4 EXCLUSIÓN A LA SUCESIÓN EN LA CORONA
Aquellas personas que teniendo derecho a la sucesión en el trono contrajeren matri-
monio contra la expresa prohibición del Rey y de las Cortes Generales, quedarán ex-
cluidas en la sucesión a la Corona por sí y sus descendientes.
Para que se produzca la exclusión de la sucesión, la expresa prohi-
bición del matrimonio debe proceder tanto del Rey como de las
Cortes Generales.
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Art. 57.5. ABDICACIONES Y RENUNCIAS
Las abdicaciones y renuncias y cualquier duda de hecho o de derecho que ocurra en
el orden de sucesión a la Corona se resolverán por una Ley orgánica. (La abdicación
comporta ceder los derechos sucesorios al siguiente en la línea de sucesión, mientras que la
renuncia comporta la pérdida de los mismos por sí y por los descendientes).
Podríamos definir la abdicación como el abandono o dejación voluntaria del oficio regio por el titular de
la Corona, causándose la transmisión de sus derechos al sucesor. Las Cortes juegan un papel importante
aquí, pues de alguna manera han de aceptar la abdicación.
A diferencia de la abdicación, la renuncia no pone en marcha automáticamente el mecanismo sucesorio,
ni supone una traslación de las funciones que corresponden al titular de la Corona, ya que viene a produ-
cirse previamente al acceso a tan alta magistratura.
Un heredero a la Corona puede renunciar a su derecho a
reinar antes de subir al trono, pero para abdicar antes
tiene que ser nombrado monarca.
CÓNYUGE DEL REY O DE LA REINA (Artículo 58)
La Reina consorte o el consorte de la Reina no podrán asumir funciones constitucio-
nales, salvo lo dispuesto para la Regencia.
La Reina asiste y desempeña su papel en numerosos actos oficiales, actividades sociales, culturales y
benéficas, con lo que asume así una función representativa, bien que sea en el ámbito interno. Porque
la más alta representación del Estado español en el ámbito internacional, a la que se refiere el artículo
56 de la Constitución, sí debe corresponder en exclusiva al Monarca.
REGENCIA (Artículo 59)
El artículo 59 establece dos supuestos de regencia:
59.1. Por MINORÍA DE EDAD DEL REY
Cuando el Rey fuere menor de edad, el padre o la madre del Rey y, en su defec-
to, el pariente mayor de edad más próximo a suceder en la Corona, según el orden
establecido en la Constitución, entrará a ejercer inmediatamente la Regencia y la ejercerá
durante el tiempo de la minoría de edad del Rey.
La Regencia es provisional
Estas personas entran a ejercer la Regencia ope legis, sin necesidad de acto alguno de nombramiento o
investidura, desde que se produce el hecho desencadenante de la suplencia del Rey. Deberán, no obstante,
al igual que el Rey, prestar el correspondiente juramento de desempeñar fielmente sus funciones, guardar y
hacer guardar la Constitución y las leyes y respetar los derechos de los ciudadanos y de las Comunidades
Autónomas, así como el juramento de fidelidad al Rey.
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59.2 Por INHABILITACIÓN DEL REY
Si el Rey se inhabilitare para el ejercicio de su autoridad y la imposibilidad fuere
reconocida por las Cortes Generales (reunidas, al efecto, en sesión conjunta, conforme
al Art. 74.1 CE, al igual que en los restantes supuestos en que este Título II les atribuye
expresamente competencias no legislativas), entrará a ejercer inmediatamente la Regencia
el Príncipe heredero de la Corona, si fuere mayor de edad. Si no lo fuere, se procede-
rá de la manera prevista en el apartado anterior, hasta que el Príncipe heredero alcance la
mayoría de edad.
REGENCIA LEGÍTIMA En este caso, el papel de las CORTES es RECONOCER LA INHABI-
Art. 59.1 y 59.2 LITACIÓN DEL REY.
59.3 Si no hubiere ninguna persona a quien corresponda la Regencia, ésta será
nombrada por las Cortes Generales, y se compondrá de una, tres o cinco perso-
nas.
59.4 Para ejercer la Regencia es preciso ser español y mayor de edad.
Debemos de estar atentos a:
REGENCIA: español y mayor de edad.
TUTOR: español de nacimiento y mayor de edad.
59.5 La Regencia se ejercerá por mandato constitucional y siempre en nombre del
Rey.
La Regencia tiene carácter temporal, a quien corresponde, mientras subsista, ejercer las funciones
que la Constitución atribuye a la Corona. Porque la Regencia se ejerce "siempre en nombre del
Rey", su duración vendrá determinada por el supuesto que haya dado lugar a la misma: en el caso
de la menor edad, el Regente lo será hasta que el Rey cumpla dieciocho años; en el supuesto de la
inhabilitación, hasta que las Cortes aprecien que ésta ha desaparecido, siempre que el Príncipe
heredero no hubiera alcanzado la mayor edad, en cuyo supuesto la Regencia será desempeñada
por éste.
TUTELA (Artículo 60)
Conforme al artículo 60, será tutor del Rey menor la persona que en su testa-
mento hubiese nombrado el Rey difunto, siempre que sea mayor de edad y español
de nacimiento; si no lo hubiese nombrado, será tutor el padre o la madre, mientras
permanezcan viudos. En su defecto, lo nombrarán las Cortes Generales, pero no podrán
acumularse los cargos de Regente y de tutor sino en el padre, madre o ascendientes
directos del Rey.
El ejercicio de la tutela es también incompatible con el de todo cargo o representa-
ción política.
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Vemos por tanto, como a tenor del artículo 60, la tutela puede ser:
Testamentaria: cuando el tutor del Rey menor sea nombrado por testamento
por el Rey difunto; el tutor habrá de ser mayor de edad y español de nacimiento.
Legítima: procede en defecto de la testamentaria y corresponde ser tutor al pa-
dre o la madre, mientras permanezcan viudos.
Parlamentaria: que tiene lugar en defecto de la tutela legítima, procediéndose
por las Cortes Generales a nombrar a un tutor.
JURAMENTO (Artículo 61)
1. El Rey, al ser proclamado ante las Cortes Generales, prestará juramento de
desempeñar fielmente sus funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y
las Leyes y respetar los derechos de los ciudadanos y de las Comunidades Autó-
nomas.
2. El Príncipe heredero, al alcanzar la mayoría de edad, y el Regente o Regen-
tes al hacerse cargo de sus funciones, prestarán el mismo juramento, así como el
de fidelidad al Rey.
El artículo 61.1 dice que el Rey "al ser proclamado ante las Cortes Generales pres-
tará juramento...". Lo que quiere decir que la proclamación se hará en unión
conjunta del Congreso y del Senado, siendo ésta una de las cuestiones que debe-
rá regularse en el Reglamento de las Cortes Generales.
FUNCIONES DEL REY (Artículos 62 y 63)
Corresponde al Rey:
a) Sancionar y promulgar las Leyes.
Al respecto, el Art. 91 CE establece que «el Rey sancionará en el plazo de quince días
las leyes aprobadas por las Cortes Generales, y las promulgará y ordenará su inme-
diata publicación.
b) Convocar y disolver las Cortes Generales y convocar elecciones en los
términos previstos en la Constitución.
Según el artículo 68.6, la convocatoria de las Cortes debe tener lugar dentro de los
veinticinco días siguientes a las elecciones. Por tanto, el Rey se limitará a dar cum-
plimiento a esa exigencia constitucional mediante acto sometido a refrendo. Y en lo
que a las reuniones ordinarias y extraordinarias se refiere previstas en el artículo 73,
la convocatoria se produce por la propia Cámara, sin intervención real.
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En cuanto a la disolución de las Cortes Generales, el ordenamiento constitucional
español prevé dos vías diferenciadas:
El supuesto ordinario y voluntario de la exclusiva responsabilidad del Pre-
sidente del Gobierno a que se refiere el artículo 115.
Artículo 115 CE. El Presidente del Gobierno, previa deliberación del Consejo de
Ministros, y bajo su exclusiva responsabilidad, podrá proponer la disolución del
Congreso, del Senado o de las Cortes Generales, que será decretada por el Rey. El
decreto de disolución fijará la fecha de las elecciones.
El supuesto extraordinario y obligatorio del artículo 99.5.
Artículo 99.5 CE. Si transcurrido el plazo de dos meses, a partir de la primera vo-
tación de investidura, ningún candidato hubiere obtenido la confianza del Congre-
so, el Rey disolverá ambas Cámaras y convocará nuevas elecciones con el refrendo
del Presidente del Congreso.
En ambos casos el Rey se limita a firmar el decreto de disolución.
c) Convocar a referéndum en los casos previstos en la Constitución.
Se trata de los supuestos de referéndum consultivo -Art. 92-, constitucional -Arts.
167 y 168-, y autonómico -Arts. 151 y 152-.
d) Proponer al candidato a Presidente del Gobierno y, en su caso, nombrarlo,
así como poner fin a sus funciones en los términos previstos en la Constitución es-
tando a lo dispuesto en los Art. 99 y 101 CE).
e) Nombrar y separar a los miembros del Gobierno, a propuesta de su Presi-
dente, a lo que se refiere, asimismo, el Art. 100 CE.
Además, podemos destacar entre las funciones de nombramiento del Rey las siguientes:
A) En relación con el poder judicial:
La justicia emana del pueblo y se administra en nombre del Rey (artículo 117.1).
Nombra al Presidente del Tribunal Supremo a propuesta del Consejo General del Poder Judi-
cial (artículo 123.2).
Nombra al Fiscal General del Estado, a propuesta del Gobierno, oído el Consejo General del
Poder Judicial (artículo 124.4).
Nombra a los veinte miembros del Consejo del Poder Judicial de la forma que se determina
en el artículo 122.3 y en la LOPJ.
B) En relación con el Tribunal Constitucional:
Nombra a sus doce miembros (art. 159.1).
Nombra al Presidente del Tribunal entre sus miembros (art. 160).
C) En relación con las Comunidades Autónomas:
Nombra al Presidente del Consejo de Gobierno de esas entidades (artículo 152.1).
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f) Expedir los Decretos acordados en el Consejo de Ministros, conferir los empleos
civiles y militares y conceder honores y distinciones con arreglo a las Leyes.
g) Ser informado de los asuntos de Estado y presidir, a estos efectos, las sesiones del
Consejo de Ministros, cuando lo estime oportuno, a petición del Presidente del
Gobierno.
h) El mando supremo de las Fuerzas Armadas (no se debe confundir con el art.
97 C.E., que atribuye la dirección de la política militar y la defensa del Estado al
Gobierno).
i) Ejercer el derecho de gracia con arreglo a la Ley, que no podrá autorizar indul-
tos generales. (Lo otorga el Rey, a propuesta del Ministro de Justicia, previa delibe-
ración del Consejo de Ministros).
Indultos: es una causa de extinción de la
Derecho de gracia: potestad de responsabilidad penal, que supone el per-
perdonar una pena o de conmutarla dón de la pena. Es una situación diferente a
por otra menor que el ordenamien- la amnistía, que supone el perdón del deli-
to constitucional atribuye normal- to, ya que por el indulto la persona sigue
mente al jefe del Estado. siendo culpable, pero se le ha perdonado el
cumplimiento de la pena.
j) Alto Patronazgo de las Reales Academias.
k) Acreditar a los Embajadores y otros representantes diplomáticos, los representan-
tes extranjeros en España están acreditados ante él.
l) Manifestar el consentimiento del Estado para obligarse internacional-
mente por medio de Tratados, de conformidad con la Constitución y las Leyes
(habrá que estar a lo dispuesto en el Capítulo 3° del Título III de la Constitución).
m) Declarar la guerra y hacer la paz, previa autorización de las Cortes Ge-
nerales.
EL REFRENDO (Artículo 64)
Viene regulado en el artículo 64, conforme al cual “los actos del Rey serán re-
frendados por el Presidente del Gobierno y, en su caso, por los Ministros compe-
tentes”. La propuesta y el nombramiento del Presidente del Gobierno, y la disolución pre-
vista en el artículo 99 (de las Cortes Generales, cuando ningún candidato a Presidente del
Gobierno hubiere obtenido la confianza del Congreso, a partir de los dos meses de la prime-
ra votación de investidura) serán refrendados por el Presidente del Congreso.
De los actos del Rey serán responsables las personas que los refrenden.
El principal efecto del refrendo es la traslación de la res-
ponsabilidad por el acto del Rey al titular legitimado para
prestarlo.
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Dada la irresponsabilidad política del Rey reconocida en el Art. 56.3, se hace necesa-
rio refrendar sus actos, para darles validez, respondiendo de los mismos la persona que la
refrenda, que, así, asume la responsabilidad que al Rey hubiera correspondido.
SOSTENIMIENTO DE LA CASA Y FAMILIA REAL (Artículo 65)
Como actos no necesitados de refrendo la Constitución señala en su Art. 65 dos
supuestos, al disponer que «el Rey recibe de los Presupuestos del Estado una cantidad glo-
bal para el sostenimiento de su Familia y Casa, y distribuye libremente la misma.
El Rey nombra y releva libremente a los miembros civiles y militares de su
Casa.
Real Decreto 434/1988, de 6 de mayo, sobre reestructuración de la Casa de S. M. el Rey.
La naturaleza de la Casa de Su Majestad, que queda configurada como un órgano de naturaleza pública al
servicio de la Jefatura del Estado, con gran relevancia política e institucional. En este sentido, el artículo 1.1
del citado Real Decreto 434/88, dice que la Casa de Su majestad el Rey es el Organismo que, bajo la depen-
dencia directa de SM, tiene como misión servirle de apoyo en cuantas actividades se deriven del ejercicio de
sus funciones como Jefe del Estado.
La constitución de la Casa de SM el Rey está formada por:
Jefatura de la Casa de SM
Secretaría General
Cuarto Militar y Guardia Real.
Servicio de Seguridad.
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