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Naturaleza y Tareas de la Dirección Espiritual

Este documento describe la naturaleza y tareas de la dirección espiritual. Explica que la dirección espiritual ayuda al creyente a descubrir la voluntad de Dios y crecer en su relación con Él mediante el acompañamiento de un director. También describe los tres protagonistas de la dirección espiritual: el Espíritu Santo, el dirigido y el director. El director actúa como mediador humilde para ayudar al dirigido a estar abierto a la guía del Espíritu Santo.
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Naturaleza y Tareas de la Dirección Espiritual

Este documento describe la naturaleza y tareas de la dirección espiritual. Explica que la dirección espiritual ayuda al creyente a descubrir la voluntad de Dios y crecer en su relación con Él mediante el acompañamiento de un director. También describe los tres protagonistas de la dirección espiritual: el Espíritu Santo, el dirigido y el director. El director actúa como mediador humilde para ayudar al dirigido a estar abierto a la guía del Espíritu Santo.
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Tema 18

LA DIRECCIÓN ESPIRITUAL
En una visión de síntesis, por medio de una elección de textos bíblicos y del Magisterio de la
Iglesia, desarrollar los siguientes temas: naturaleza y tareas de la dirección espiritual; el
discernimiento y la dirección espiritual en la vida del creyente y de la Iglesia y un método de
dirección espiritual.

1. Naturaleza y tareas de la dirección espiritual


La dirección espiritual se ubica dentro de la dinámica del crecimiento humano y espiritual del
cristiano. Dentro de ésta aparecen algunos elementos importantes que constituyen su identidad,
tales como: la relación del hombre con Dios y la búsqueda de su Voluntad, la mediación del
director en el acompañamiento espiritual, los protagonistas de la dirección espiritual y el
discernimiento espiritual1.
a) El ser humano, creado para vivir en diálogo con el Creador
La raíz de la dirección espiritual está en la realidad misma del hombre en su verdad más
profunda. Él es imagen y semejanza de Dios2, creado para el diálogo con su Creador. Dios, en su
propia iniciativa, quiso llamar al ser humano a la existencia haciéndolo partícipe de capacidades
singulares y superiores respecto a las demás creaturas. Los relatos bíblicos del Génesis dan a
entender que el hombre es la obra culmen de la creación. Sin embargo, los mismos textos bíblicos
nos advierten que, aunque esto es verdad, el hombre no debe olvidar que depende de su Creador.
No debe olvidar que es creatura y que su realización plena jamás la alcanzará cerrándose en sus
capacidades, sino que alcanzará su plenitud en la medida en que, desde su libertad, viva un
diálogo amoroso y de comunión con Dios.
A lo largo de la Sagrada Escritura encontramos la insistente llamada de Dios al hombre a seguir
sus caminos. Es una llamada dirigida al individuo concreto como Abraham o Salomón: Cuando
Abrahám tenía noventa y nueve años, se le apareció Yahvé y le dijo: Yo soy el Sadday, anda en
mi presencia y sé perfecto3. Si andas por mis caminos, guardando mis preceptos y mis
mandamientos, como anduvo David tu padre, yo prolongaré tus días 4. Pero es también una
llamada dirigida al Pueblo de Israel como comunidad: si escuchas los mandamientos de Yahvé tu
Dios que yo te mando hoy, amando a Yahvé tu Dios, siguiendo sus caminos y guardando sus
mandamientos, preceptos y normas, vivirás y te multiplicarás; Yahvé tu Dios te bendecirá en la
tierra en la que vas a entrar para tomarla en posesión 5. Ahora, pues, si de veras me obedecéis y
guardáis mi alianza, seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la
tierra6. Pero vosotros sois linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido, para
anunciar las alabanzas de Aquel que os ha llamado de las tinieblas a su admirable luz 7. La

1
Cfr. COSTA, Maurizio. (2002). Direzione Spirituale…, p. 49.
2
Cf. Gn. 1,27.
3
Gn. 17,1.
4
1Re. 3,14.
5
Gn. 30,16.
6
Ex. 19,5.
7
1 Pe. 2,9.
1
respuesta del hombre a esta llamada de Dios se hace concreta en la obediencia a los
mandamientos y en el cumplimiento de su voluntad.
b) El hombre, llamado a cumplir la voluntad de Dios

La Sagrada Escritura nos da a entender que el ser humano vivirá realmente el diálogo con Dios,
en la medida en que cumpla su ley, motivado, no por un legalismo exterior, sino por una
convicción profunda que nace del amor: esta será la alianza que yo pacte con la casa de Israel,
después de aquellos días - oráculo de Yahveh -: pondré mi Ley en su interior y sobre sus
corazones la escribiré, y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo 8. La ley del señor ha de ser
fuente de paz y felicidad para quien la sigue: Feliz quien no sigue consejos de malvados ni anda
mezclado con pecadores ni en grupos de necios toma asiento, sino que se recrea en la ley de
Yahvé, susurrando su ley día y noche9. La obediencia a la voluntad del Señor depende del amor a
Él: Los que temen al Señor buscan su agrado, los que le aman quedan llenos de su Ley 10. De esta
manera, la ley se convierte en un fundamental punto de referencia para descubrir la voluntad del
Señor y orientar la propia vida según los planes del Creador. El Señor ofrece a su Pueblo la Ley,
no como una carga insoportable hecha de prohibiciones arbitrarias, sino como un camino de
libertad que lo lleva a actualizar la bondad más profunda que el Creador ha colocado en lo íntimo
de su ser.
Sin embargo, en la cotidianidad, no siempre es sencillo para el creyente descubrir la voluntad de
Dios por sus propias fuerzas. Por esta razón el justo, en su oración, pide insistentemente a Dios la
luz del Espíritu para poder cumplir su voluntad: Enséñame a cumplir tu voluntad, tu, que eres mi
Dios; tu Espíritu, que es bueno, me guíe por tierra llana 11. Ante esta oración del hombre, que
reconoce su limitación para ver con claridad la voluntad de Dios, el Espíritu responde a través de
mediaciones humanas que podrán ayudarlo a actualizar en la existencia personal el proyecto de
Dios. Desde esta óptica se entiende la dirección espiritual como una realidad de mediación en la
que una persona acompaña a la otra y la ayuda a descubrir los caminos para actualizar la voluntad
de Dios en la propia vida. La misión de los profetas y de diferentes personajes de la Sagrada
Escritura nos dan razón de esta realidad de mediación que hace parte también de la dirección
espiritual.

c) La realidad de mediación
En la Sagrada Escritura podemos ver con claridad que Dios involucra al hombre en su proyecto
salvífico, no solamente a nivel pasivo, haciéndolo partícipe de su salvación, sino que también lo
involucra convirtiéndolo en instrumento para que su salvación alcance a otros. Dios se sirve de la
mediación de personas para llevar a cabo su plan de salvación. Desde el Antiguo Testamento
podemos contemplar esta realidad en la vida de diferentes personajes. Basta contemplar el papel
de Moisés y de los profetas, quienes con sus palabras y obras guiaron al Pueblo por los caminos
de Dios. De igual manera el Nuevo Testamento nos presenta esta realidad cuando Cristo
encomienda a sus apóstoles la misión de anunciar su nombre y bautizar, prometiéndoles que
estará con ellos todos los días hasta el fin del mundo12. Las obras realizadas por los apóstoles son,
8
Jer. 31,33.
9
Sal. 1,1-2.
10
Sab. 2,16.
11
Sal. 142,10.
12
Cf. Mt. 28,20.
2
en realidad, obradas por Cristo: puesto que con motivo de la obra realizada en un enfermo somos
hoy interrogados por quién ha sido éste curado, sabed todos vosotros y todo el pueblo de Israel
que ha sido por el nombre de Jesucristo, el Nazoreo, a quien vosotros crucificasteis y a quien
Dios resucitó de entre los muertos; por su nombre y no por ningún otro se presenta éste aquí
sano delante de vosotros13.
Del mismo modo la dirección espiritual se entiende como una mediación en donde siempre el
principal protagonista es el Espíritu Santo. Según Melgarejo: “El director espiritual es el Espíritu
Santo [...] [quien] en la lógica de la encarnación del Verbo y de la sacramentalidad de la Iglesia
que prolonga en el tiempo la encarnación del Verbo, se manifiesta por mediaciones humanas”14.
d) Protagonistas de la dirección Espiritual
El director espiritual y el dirigido son hermanos en la fe y ambos se encuentran en la escuela del
espíritu15. Estos son los tres protagonistas de la dirección espiritual.

- El Espíritu Santo: Jesús promete a sus discípulos el Espíritu que los guiará a la verdad
plena16. Los documentos postconciliares insisten en que el Espíritu Santo es el primero, en
cuanto que él realiza la formación humana y espiritual del director espiritual y del
dirigido, porque ambos son llamados a crecer, siempre hacia una mayor configuración
con Cristo17, y ambos deben ser dóciles a la acción del Espíritu, ya que sin esta apertura y
docilidad no se podrá dar un verdadero crecimiento en la vida cristiana. El acento de la
primacía del Espíritu en la dirección espiritual la previene del riesgo de desembocar en
paternalismo, autoritarismo, directivismo, o una pasividad negativa caracterizada por la
inactividad espiritual. “Guía e hijo espiritual, reconocen en la fe que el Espíritu Santo
orienta la comunicación espiritual que se instaura entre ellos, en la Iglesia”18.
- El dirigido: la dirección espiritual debe ser una decisión libre; por tanto, quien se acerca a
ella debe experimentar el deseo sincero de ser acompañado19 para crecer en su vida de fe,
y por tanto en su vida vocacional. La búsqueda de la dirección espiritual con sinceridad y
recta intención, unida a una suficiente confianza y apertura, permiten al discípulo acoger
la Palabra de Dios en su corazón de modo que ésta pueda echar raíces en él y dar fruto20.
- El director: debe ser una persona capaz de convertirse en mediación humilde y dócil del
Espíritu Santo21. Aunque el director espiritual no es la persona más importante dentro de
este medio de crecimiento espiritual, no podemos pensar que su rol sea accidental. Prueba
de esto es la preocupación del Magisterio y de diversos autores por delinear la
radiografía ideal del director espiritual, a través de la presentación de las cualidades que

13
Hech. 4,9-10.
14
RODRIGUEZ MELGAREJO, Guillermo. (1996). Formación y Dirección Espiritual: Aportes para la formación
Espiritual de los Presbíteros en América Latina. Bogotá: OSLAM, p. 47.
15
Cfr. PLATOVNJAK, Ivan. (1996). La Direzione Spirituale Oggi: lo Sviluppo della sua dottrina dal Vaticano II a
Vita Consacrata. Roma: Editrice Pontificia Università Gregoriana., p. 355.
16
Cf. Jn. 16,13.
17
Cfr. PLATOVNJAK, Ivan. (1996). La Direzione Spirituale Oggi..., p. 449.
18
BERNARD, Charles. (1981). L’aiuto Spirituale Personale. Roma: Editrice Rogate, p. 21.
19
Cfr. RENDINA, Sergio. (2003). “Direzione Spirituale”, Rassegna di teologia, n. 44, p. 532.
20
Cfr. PIGNA, Arnaldo. (2005). “La Direzione Spirituale come scuola di verità bontà e bellezza”, Vita e spiritualità,
n. 59, p. 607.
21
Cfr. PLATOVNJAK, Ivan. (1996). La Direzione Spirituale Oggi..., p. 435.
3
debe poseer: equilibrio psicológico, sólida madurez humana22, sólida doctrina23, vida
espiritual intensa24, capacidad de acogida y escucha25, capacidad de respetar la libertad,
autonomía y conciencia del dirigido26, humildad, sabiduría y prudencia27. La ayuda del
director se puede definir como activa-directiva, guardando la justa moderación al
comprender estas palabras, que no proponen un dominio del director espiritual sobre el
dirigido, sino más bien un papel activo que propicie en éste el crecimiento, ya que una
actitud pasiva sería incongruente con la educación al discernimiento de la voluntad de
Dios28.
e) Definición de la dirección Espiritual
Existen diversas y variadas definiciones de la dirección espiritual, lo que por un lado denota la
dificultad a llegar a una explicación exhaustiva, y por otro lado muestra la riqueza y amplitud de
la materia29. El Padre Maurizio Costa, haciendo un análisis de las tendencias actuales al concebir
la dirección espiritual, presenta básicamente dos: en la primera están los autores que la entienden,
ante todo, en el ámbito de la comunicación de la fe; en la segunda se pone el acento en el Espíritu
Santo y en la centralidad del discernimiento espiritual; el autor considera que estas dos líneas no
deben verse en contraposición sino en armonía, e intenta dar una definición coherente a dicha
posición: “La dirección espiritual es una ayuda que un hombre, a través de una comunicación de
fe, da a otro, para que éste llegue a ser sí mismo en la plenitud de su verdad, es decir en este
concreto orden de la Providencia, y, bajo la guía, la ayuda y el apoyo del director, pueda
libremente emprender el camino y el itinerario de la vida espiritual hacia la santidad, aprendiendo
a discernir la voluntad de Dios en lo concreto de la cotidianidad, a través del mismo ejercicio del
discernimiento30.
Ivan Platovnjak la presenta como una experiencia de ayuda espiritual con variadas características,
inserta en una relación interpersonal31, concretizada en el coloquio espiritual32, diferente de otros
tipos de ayuda espiritual, que requiere en sí algunas condiciones para ser auténtica, y cuya
finalidad es discernir la voluntad de Dios para crecer en Cristo33.
El Padre Mendiazabal ve la dirección espiritual como una parte de la pastoral que busca ofrecer a
los fieles la guía para la práctica de la vida cristiana. “la dirección espiritual va del consejo
amistoso y de la ayuda transitoria que se puede dar a aquel que tiene una necesidad, a la dirección
habitual y plena a quien busca orientaciones de vida.”34

22
Cfr. CONGREGAZIONE PER L’EDUCAZIONE CATTOLICA. (1993). Direttive sulla Preparazione Degli Educatori nei
Seminari. Roma: Tipografia Vaticana, Roma, n. 44; GOYA, Benito. (2003). “La Formazione delle nuove Guide
Spirituali”. Rivista di Vita Spirituale. n. 4, p. 278.
23
Cfr. CONGREGAZIONE PER L’EDUCAZIONE CATTOLICA. (1993). Direttive sulla Preparazione…, n. 44.
24
Cfr. PLATOVNJAK, Ivan. (1996). La Direzione Spirituale Oggi..., p. 438.
25
Cfr. PLATOVNJAK, Ivan. (1996). La Direzione Spirituale Oggi..., p. 374.
26
Cfr. PLATOVNJAK, Ivan. (1996). La Direzione Spirituale Oggi..., p. 374.
27
Cfr. PLATOVNJAK, Ivan. (1996). La Direzione Spirituale Oggi..., p. 437.
28
Cfr. PLATOVNJAK, Ivan. (1996). La Direzione Spirituale Oggi..., p. 377.
29
Cfr. PLATOVNJAK, Ivan. (1996). La Direzione Spirituale Oggi…, p. 351; FRATELLONE, Raimondo. (1996). La
Direzione Spirituale Oggi: Una proposta di Ricomprensione. Torino: Società Editrice Internazionale, p. 138.
30
COSTA, Maurizio. (2002). Direzione Spirituale…, pp. 71-72.
31
Cfr. PLATOVNJAK, Ivan. (1996). La Direzione Spirituale Oggi..., pp. 380-381.
32
Cfr. PLATOVNJAK, Ivan. (1996). La Direzione Spirituale Oggi…, p. 385.
33
Cfr. PLATOVNJAK, Ivan. (1996). La Direzione Spirituale Oggi…, p. 352.
34
MENDIAZABAL, Luis M. (1990). La direzione Spirituale: Teoría e [Link]: EDB, p. 35
4
Según Carlo Porro, el objeto del ministerio de la dirección espiritual es la comunicación personal
de la fe en Jesucristo, comunicación que se realiza a través del diálogo, gracias al cual el Padre
espiritual puede graduar la propuesta del ideal cristiano con la concreta situación de aquellos que
dirige. Esta es la connotación cristológica de la dirección espiritual.
El Padre Charles Berrnard afirma que: “Hablamos de dirección espiritual cuando el creyente, en
la búsqueda de plenitud de vida cristiana, recibe una ayuda espiritual que lo ilumina, los sostiene
y lo guía en discernir la voluntad de Dios para alcanzar la santidad”35.
Para Fratellone la dirección espiritual, en las diversas etapas de la vida, con los medios de los que
dispone: el coloquio y el plan de vida, no es sino un instrumento al servicio del crecimiento
espiritual; su ejercicio es expresión de la acción del Espíritu que acompaña a quien se deja guiar.
La dirección espiritual es una experiencia de ayuda en el espíritu que tiene en cuenta la unidad
sustancial de la persona, promoviendo su vocación dentro del plan de salvación de Dios. Por lo
tanto, se debe tener presente una dimensión teológica36, es decir, se debe reconocer la acción del
Espíritu Santo que es su primer protagonista. Entra además una dimensión eclesial, en cuanto que
el director espiritual no ofrece este servicio a nombre propio, sino en nombre de la Iglesia 37.
Mirando la dirección espiritual en los seminarios esta realidad eclesial aparece todavía con mayor
claridad cuando se trata del director espiritual nombrado oficialmente por el obispo, lo cual no
resta absolutamente nada de eclesialidad a aquella ofrecida por otros sacerdotes tal como lo
permite la actual legislación de la Iglesia38. Por último, la dirección espiritual tiene también una
dimensión antropológica, en donde deben tenerse en cuenta tanto la visión ofrecida por la
antropología teológica como el aporte de las ciencias humanas39.
f) Tareas de la Dirección espiritual
1. En la vida de los fieles
- Ayudar en la formación de la conciencia de los fieles.

35
BERNARD, Charles. (1981). L’aiuto Spirituale Personale…, p. 21.
36
“La dirección espiritual fundada sobre una reflexión teológica Teocéntrica acentuará el camino de la experiencia
de Dios, que, en el momento de la oración, se convertirá en búsqueda de la voluntad de Dios y fuerza moral para
progresar en las virtudes”. FRATELLONE, Raimondo. (1996). La Direzione Spirituale Oggi..., p. 140.
37
“La dirección espiritual, cuando no es desarrollada por explícito y puntual mandato eclesiástico, como sucede en el
caso de un padre espiritual de un seminario o de un maestro o maestra de novicios, es siempre un hecho eclesial”.
RENDINA, Sergio. (2003). “Direzione Spirituale”…, p. 530.
38
La actual normativa de la Iglesia pide que en el seminario haya un Director espiritual oficial, sin embargo, permite
que otros sacerdotes idóneos sean escogidos por los mismos seminaristas para este servicio eclesial. Cfr. Código de
Derecho Canónico, cc. 239 y 246.
39
En el conjunto de las ciencias humanas la Psicología tiene un papel importante dentro de la dirección espiritual.
Esta importancia no ha sido reconocida siempre, pero poco a poco, se han venido dando pasos importantes. De
hecho, el Concilio Vaticano II empezó reconociendo la utilidad de la Psicología dentro de la vida espiritual,
clarificando que ésta no debe sustituir o confundirse con la dirección espiritual. Cfr. CONCILIO VATICANO II. (1965).
Optatam Totius. nn. 2, 3, 11; JUAN PABLO II. (1992). Pastores dabo vobis. n. 40. En la medida en que el director
espiritual posea ciencia y experiencia en el campo de la Psicología podrá conocer con mayor facilidad los aspectos
problemáticos de la personalidad en la dirección espiritual. Cfr. FRATELLONE, Raimondo. (1996). La Direzione
Spirituale Oggi..., p. 190.
5
- Enseñar a la persona a escuchar la voz divina y obedecer a ella. Sugerir la práctica de la
virtud, teniendo en cuenta la situación actual de la persona: ayudarla a alcanzar el grado
de santidad al que Dios la destina40.
- Facilitar a la persona el cultivo de su relación con Dios.
- Ayudar a la persona a crecer e su camino de maduración cristiana a través de la
iluminación y el discernimiento.
- Conducir a una vivencia de la vida en Cristo con sentido de pertenencia a la Iglesia.
- Ayudar a la persona en su camino de ascesis, oración, servicio caritativo a los hermanos y
testimonio cristiano para alcanzar una existencia unificada41.
- Ayudar a la persona a progresar en la perfección42.

2. En la vida de los seminaristas


- Ser instrumento de una formación religiosa peculiar en los alumnos del seminario menor,
cultivando en ellos el germen de la vocación43.
- Ser un medio de formación espiritual que prepare a los seminaristas a la configuración
con Cristo que tendrá lugar a través de la ordenación sacerdotal44.
- Orientar y ayudar a discernir en los jóvenes la llamada del Señor a seguirlo y consagrarle
la vida45.
- Ha de ser un medio de preparación que ayude a los seminaristas a asumir los
compromisos de la ordenación sacerdotal, orientando al crecimiento de la libertad, tanto
interna como externa46.
- Dentro de la formación sacerdotal debe propiciar el crecimiento humano y espiritual de
los seminaristas47.
- Acompañar a los seminaristas en el discernimiento sobre la propia vocación al sacerdocio.
- Formar en la adquisición de virtudes y actitudes apropiadas del estado presbiteral y la
formación en un amor casto para el celibato sacerdotal48.
- Acompañar las vocaciones al sacerdocio49.

3. En la vida de los sacerdotes


- Cultivar y fortalecer la vida espiritual de los sacerdotes50.
- Promover y acompañar el proceso de formación permanente.

40
GANZI, I. (1965). “L’ufficio del direttore spirituale”. en AA. VV. La formazione spiritaule del candidato al
sacerdozio. Città del Vaticano, p. 238.
41
FRATELLONE, Raimondo. (2006). Direzione Spirituale: un camino verso la pienezza della vita in Cristo. Roma:
Libreria Ateneo Salesiano, p. 249-250.
42
Cf. CEC. n. 2690.
43
Cf. O.T. n. 3.
44
Cfr. O.T. n. 8.
45
Cfr. P.O. n. 11.
46
Cf. P.O. n. 11.
47
Cfr. PLATOVNJAK, Ivan. (1996). La Direzione Spirituale Oggi..., p. 165.
48
Cfr. PLATOVNJAK, Ivan. (1996). La Direzione Spirituale Oggi..., pp. 166-167.
49
Cfr. P.O. n. 18; Directorio para el ministerio y vida de los Pbros, n. 54.
50
Cfr. P.O. n. 18.
6
4. En la vida de los religiosos
- Debe ser un medio espiritual que promueva la santidad en los religiosos51.
- Alimentar, en el contexto de una pastoral vocacional, la respuesta de amor personal al
Señor, condición indispensable para convertirse en discípulos y apóstoles de su Reino52.
-  Ayudar a progresar en el camino evangélico, especialmente en el periodo de formación y
en ciertos momentos de la vida. Así el religioso podrá recibir ánimos para responder con
generosidad a las mociones del Espíritu y orientarse decididamente hacia la santidad53.
2. El discernimiento y la dirección espiritual en la vida del creyente y de la Iglesia.
La dirección espiritual debe tener presente la realidad, la edad y el estado de vida de la persona
que es acompañada.
- La dirección espiritual para jóvenes ha de tener presente su situación, sus valores
fundamentales (el amor por sí mismos, por Dios y por el prójimo) y los problemas
principales que viven (orientación de las energías propias en la vivencia del amor, las
dificultades que experimentan para relacionarse con Dios).
- La dirección espiritual para los laicos casados debe tener presente la situación (el
matrimonio como misterio, la crisis del matrimonio y los grupos y asociaciones eclesiales
que promueven los valores irrenunciables del matrimonio), los valores fundamentales (el
amor conyugal: unitivo, fiel, fecundo y abierto a la acción del Espíritu), los problemas
principales (compatibilidad de caracteres, problemas económicos, morales).
- La dirección espiritual para seminaristas tiene en cuenta su situación (son “hijos” de la
época actual y están influenciados por ella), los valores fundamentales (Cristo sacerdote
con quien el seminarista se debe configurar asumiendo su misma caridad pastoral), los
problemas principales (temores de tomar decisiones, ambigüedad o poca claridad de
frente a la vocación, insuficiente libertad para asumir responsablemente los compromisos
del sacramento del orden),
- La dirección espiritual para los presbíteros tiene en cuenta la situación (invitación a los
presbíteros a la práctica de la dirección espiritual, escases de directores espirituales, ritmo
acelerado de la vida que obstaculiza sacar el espacio para la dirección espiritual), los
valores fundamentales (Cristo Sacerdote de quien el Presbítero es signo, la santificación
en el ejercicio del ministerio, identidad sacerdotal y el anuncio de la Palabra de Dios, la
Eucaristía como vértice de su vida sacerdotal, la caridad pastoral como fruto de la
configuración con Cristo), los problemas principales (dicotomía entre apostolado y
oración, purificación y sublimación de la afectividad, la auto afirmación y el deseo de
poseer).
- La dirección espiritual para religiosos debe tener en cuenta la situación (el ambiente
actual que puede cuestionar la elección de consagración, la no siempre clara visión
teológica de la vida religiosa en la reflexión de la Iglesia), los valores fundamentales (los
consejos evangélicos, la asunción de los compromisos que exige la regla de vida, la
oración personal y comunitaria, la disponibilidad a la misión), problemas principales (el
ritmo lento o acelerado de la renovación de la vida religiosa y el impacto de sufrimiento

51
VC. N. 39.
52
VC. N. 64.
53
VC. N. 95.
7
que ésta causa en el religioso, tensiones de vida comunitaria, problemas en la vida de
piedad, de caridad fraterna o de caridad pastoral, decadencia de la vida espiritual).

La finalidad de la dirección espiritual está profundamente ligada al discernimiento, ya que es éste


el que permite escuchar, percibir, captar y acoger el soplo del Espíritu en la vida concreta. El
cristiano está llamado siempre, según la invitación de San Pablo a examinar qué es lo que agrada
al Señor54. Hemos de reconocer que no es cosa fácil identificar inmediatamente cuál es el mejor
camino que nos conviene recorrer, cuál es el proyecto de Dios sobre nosotros, discernir y escoger
entre lo que es bueno y lo que es mejor. Esta constatación nos permite captar la necesidad del
discernimiento espiritual55. Sin embargo, en este camino de discernimiento está presente la acción
del Espíritu Santo que guía y acompaña a los hijos de Dios56.

El discernimiento se entiende como el proceso y método de comprensión de la voluntad de Dios,


y como el desarrollo de la capacidad personal para realizar esta operación 57, en cuanto que la
acción del Espíritu Santo en nuestra vida, siendo decisiva, es también discreta y no evidente, por
lo que se necesita una actitud de escucha, una mirada aguda, una sensibilidad delicada,
permeadas de la gracia divina, para poder descubrir las huellas y la llamada de Dios en la propia
historia, de modo que esta sea vivida verdaderamente como historia de salvación. Esta era una
convicción de Pablo quien invitaba a sus comunidades frecuentemente a discernir y contemplar la
voluntad de Dios: No os acomodéis al mundo presente, antes bien, transformaos mediante la
renovación de vuestra mente, de forma que podáis distinguir cuál es la voluntad de Dios: lo
bueno, lo agradable, lo perfecto58.

La centralidad del discernimiento en la dirección espiritual no es discutida por nadie. Al


contrario, muchos autores consideran la dirección espiritual como una escuela del discernimiento,
en cuanto que en ella se aprende a discernir y se hace ejercicio de discernimiento 59. “El
discernimiento es un momento de lectura sapiencial y espiritual de la historia personal y colectiva
que, por la presencia y la acción del Espíritu Santo, se convierte en una verdadera comunicación
– Palabra de Dios para mí – aquí – ahora”60.
“[El discernimiento] es un don de Dios a través del cual nos abrimos a colaborar con el Espíritu
para dejarnos guiar sobre las vías preparadas para nosotros [...] Es un don del Espíritu que nos
ayuda a caminar hacia Dios y a buscar apasionadamente su voluntad. Y es una búsqueda jamás
terminada, sino siempre en marcha. Por lo cual jamás se «llega», sino que siempre se está en
camino. Todo descubrimiento de verdad, toda conquista de elección se abre inmediatamente
sobre una nueva etapa por alcanzar”61.
Para San Ignacio de Loyola es muy importante el tema del discernimiento espiritual; de hecho,
podemos considerar a Ignacio un verdadero maestro en este campo. Él habla de “discernimiento
de los espíritus”, que significa considerar como objeto del discernimiento las situaciones del
54
Cf. Ef. 5,10.
55
Cfr. TERRINONI, Ubaldo. (2000). “Lo Spirito Santo nel Discernimento Spirituale”. Rivista di Vita Spirituale. Roma.
n. 1, p. 10.
56
Cf. Rm. 8,14.
57
Cfr. PLATOVNJAK, Ivan. (1996). La Direzione Spirituale Oggi..., p. 399.
58
Rm. 12,2-3; Cf. Col. 1,9-10; Ef. 5,17;
59
Cfr. PLATOVNJAK, Ivan. (1996). La Direzione Spirituale Oggi..., p. 400.
60
PLATOVNJAK, Ivan. (1996). La Direzione Spirituale Oggi..., p. 401.
61
TERRINONI, Ubaldo. (2000). “Lo Spirito Santo nel Discernimento…, p. 8.
8
espíritu: luces, mociones, tendencias e inclinaciones. Discernimiento de los espíritus indica
también una forma específica de búsqueda, de conocimiento y de elección de la voluntad de Dios,
que se realiza mediante la comprensión, el análisis y la evaluación de aquéllos que, en una
palabra, son los espíritus interiores62.
Sería errado pensar que el discernimiento espiritual es competencia sólo del director espiritual. Al
contrario “la decisión y el discernimiento personal, en concreto, deben ser de la persona, del
sujeto que se hace «dirigir»: en función de esto, el discernimiento ejercitado por parte del director
espiritual se concibe como ordenado no a sustituir o a imponerse autoritariamente, sino a
«conducir», a sostener el discernimiento del sujeto”63.
Teniendo claro que la tarea del discernimiento no es exclusiva del director espiritual, podemos
distinguir un doble discernimiento que le compete en el ejercicio de su servicio. En primer lugar
le corresponde un discernimiento de obediencia al Espíritu Santo, en donde debe descubrir cómo
promover de la mejor manera el discernimiento de la persona dirigida. En segundo lugar, le
compete un discernimiento que le permita ver con claridad la acción del Espíritu sobre la
persona, es decir, descubrir las vías que el Señor le indica 64. En este sentido la dirección espiritual
ayuda a desarrollar en el dirigido la capacidad de discernir la concreta voluntad de Dios para
cumplirla65.
Ayudará mucho al director espiritual en su discernimiento la observación de los hechos 66 con la
máxima prudencia posible, de modo que pueda descubrir los elementos más significativos en la
experiencia personal y concreta del dirigido 67; además será importante en esta tarea valorar y
promover la interioridad y el ejercicio de las virtudes teologales en la persona 68, para poder
alcanzar así una comprensión global e integral de la persona, ya que los hechos son mirados
dentro del conjunto y unidad de la persona.
Es necesario reconocer que el discernimiento espiritual no funciona como las Matemáticas.
Hemos de saber que existe en él la posibilidad de error, en razón de la limitación humana, en
donde no podemos alcanzar la certeza matemática, sino una certeza moral que nos permite actuar
honestamente69. La conciencia de esta realidad no nos debe llevar a desconfiar del discernimiento
que hacemos, obligándonos a permanecer pasivos, temerosos de tomar decisiones por miedo a
equivocarnos; al contrario, es fundamental arriesgarse, “porque quien no arriesga no vive” 70. Para
superar cierto temor que podría nacer del reconocimiento de la posibilidad de error en el
discernimiento son útiles las recomendaciones del Cardenal Martini: “La primera es la
purificación del corazón y de la mente, es decir, quitar todas las ataduras conscientes e
inconscientes que nos impiden razonar libremente y nos hacen inclinarnos ya sea por una u otra
solución. La segunda cosa es el conocimiento de la Palabra de Dios, porque la Palabra de Dios
nos da el contexto general de las preferencias de Dios, y confrontándonos con las preferencias de

62
Cfr. PLATOVNJAK, Ivan. (1996). La Direzione Spirituale Oggi... p. 401.
63
PLATOVNJAK, Ivan. (1996). La Direzione Spirituale Oggi..., p. 402.
64
Cfr. PLATOVNJAK, Ivan. (1996). La Direzione Spirituale Oggi..., pp. 402-403.
65
Cfr. PLATOVNJAK, Ivan. (1996). La Direzione Spirituale Oggi..., p. 403.
66
Cfr. GIORDANI, Bruno e MERCATALLI, Andrea. (1984). La Direzione Spirituale come incontro di aiuto. Brescia-
Roma: La Scuola Editrice-Ed. Antonianum, p. 82.
67
Cfr. GIORDANI, Bruno e MERCATALLI, Andrea. (1984). La Direzione Spirituale…, pp. 82-83.
68
Cfr. GIORDANI, Bruno e MERCATALLI, Andrea. (1984). La Direzione Spirituale…, pp. 83-84.
69
Cfr. MARTINI, Carlo M. (2006). “Il Conflitto di Interpretazione nel Discernimento”. Tredimensione, n. 3, p. 128.
70
MARTINI, Carlo M. (2006). “Il Conflitto di Interpretazione…, p. 127.
9
Dios, con las decisiones y elecciones de Jesús, nosotros podemos percibir bien aquello a lo que
nos llama Dios”71.

3. Un método de dirección espiritual: El método de Carkhuff


- Generalidades y contextualización
R. Carkhuff fue alumno de Rogers pero se distancia un poco del método de su maestro. El
objetivo de Carkhuff era precisamente mejorar los procesos terapéuticos, y en esto ha seguido
a Rogers en cuanto que ha sido intuición suya el mejorar los procesos interpersonales (terapia
centrada en la persona), sin embargo Carkhuff elabora un método en el que se da espacio a la
directividad, de hecho, para Carkhuff el terapeuta “debe saber acoger como hace la madre y,
cuando es necesario, dirigir como el padre”72.
Carkhuff ha elaborado un primer modelo de ayuda en el 1969 donde se centra ante todo en las
actitudes de fondo que el terapeuta debe cultivar en sí y aplicar en el coloquio; para él “el
terapeuta funciona bien si aplica en la medida adecuada al ritmo del proceso nueve
características o variables. Tres de ellas son disposiciones que el terapeuta cultiva hacia el
cliente: la empatía, el respeto y la autenticidad [...] existen después seis modos de
intervención: la especificidad, el confrontar, la relación al momento, la auto-revelación y la
auto-realización”73. La especificidad tiene por objetivo ayudar a la persona a ser más concreta
y no divagar en un discurso sin orden donde habla de diversas cosas sin centrarse en ninguna;
en la confrontación el terapeuta hace caer en la cuenta al cliente de algunas contradicciones
entre cosas que ha dicho en una y en otra ocasión; con la relación al momento el terapeuta
permite a la persona expresar los sentimientos que esta prueba dentro del coloquio respecto al
mismo terapeuta; con la auto-revelación el terapeuta comparte gradualmente sus experiencias
y su vida en la medida que esto sirva para fomentar el crecimiento en la otra persona; el
impacto de personalidad constituye las cualidades o dotes humanas que la persona del
terapeuta posee que pueden favorecer la eficacia del coloquio; por último la auto-realización
es una conquista humana, en cuanto que invita siempre a la persona a trascenderse, a crecer, a
madurar, a ser cada día más dueña de sí. Este sería el esquema que Carkhuff proponía en un
primer momento antes de articular definitivamente su método.
A inicios de los años 70 Carkhuff se ha interesado por estudiar de un nuevo modo los
elementos que constituyen una ayuda adecuada y eficaz, en donde no se centra solo en las
actitudes generales del terapeuta, a quien él mejor opta por llamar Helper (aquel que ofrece su
ayuda), sino ante todo, en las especificas habilidades que se deben poner secuencialmente en
acto dentro del proceso de ayuda. Para él el Helper siempre debe ser sensitivo y creativo, pero
igualmente debe hacer uso de una estructura fija en los coloquios.

- Síntesis del Método de Carkhuff


71
MARTINI, Carlo M. (2006). “Il Conflitto di Interpretazione…, pp. 127-128.
72
FOLGHERAITER, Fabio. Introducción..., p. 25
73
GIORDANI, Bruno e MERCATALLI, Andrea. (1984). La Direzione Spirituale…, pp. 222-223
10
El método de Carkhuff presenta un esquema en donde Helper (persona que ofrece la ayuda) y
el Helpee (persona que recibe la ayuda) permanecen en una actitud activa dentro del coloquio,
poniendo lo mejor de sí para llegar a un crecimiento. Explicamos brevemente el método en el
orden en que lo propone Carkhuff, por tanto, en un orden de interacción entre el Helper y el
Helpee.
Preayuda
a) El Helper Presta atención
En esta primera parte Carkhuff tiene considera de suma importancia prestar verdaderamente
atención a la otra persona, de modo que ésta se sienta acogida y comprendida, encontrando un
ambiente favorable para compartir su situación personal, sus preocupaciones, sus problemas.
Carkhuff subraya la importancia de prestar una verdadera atención a la persona, a través de
actitudes internas (no juzgar, tratar de comprender lo que la persona vive, etc.) y externas
(ubicarse cerca a ella, mirarla a los ojos, etc.). Todo esto propiciará que la persona se sienta
importante, valiosa y comprendida y, por lo tanto, la llevará a compartir y comprometerse
seriamente en el proceso de crecimientos que los coloquios buscan favorecer.
b) El Helpee se involucra
A la acogida y atención que el Helper ha ofrecido a la persona, esta responde involucrándose
activamente en el proceso de ayuda compartiendo su situación y tomándose en serio la
responsabilidad para crecer en madurez.
Proceso de Ayuda
a) El Helper Responde
De frente a lo que la persona ha manifestado el Helper está llamado a responder sin hacer
ningún juicio sobre la situación o el problema. Se puede definir esta primera parte del proceso
como “hacer eco” ya sea de las palabras o de los sentimientos que la persona que viene a
pedir la ayuda experimenta. Carkhuff habla de responder al contenido (lo que la persona ha
dicho) y de responder al sentimiento (lo que la persona expresa a través de sus gestos, voz,
etc.).
b) El Helpee Explora
La respuesta del Helper, que no sobrepasa la información que la persona misma ha dado,
lleva al Helpee a mirar dentro de sí mismo buscando establecer en qué punto específico se
encuentra con respecto a aquello que desea alcanzar de su vida. La exploración debe llevar a
la persona a ser capaz de verbalizar esta situación en la que se encuentra, mirándola con
relación a aquella en la que debería o quisiera estar.
c) El Helper personaliza
Cuando la persona en su exploración ha verbalizado la incongruencia existente entre su
situación actual y aquella en la que debería o quisiera encontrarse, el Helper trata de
personalizar, es decir, favorecer en el Helpee la asunción de la propia responsabilidad;
básicamente es favorecer que la persona se dé cuenta de sus actitudes de frente a las diversas
dificultades que afronta, para que descubra que ella también es responsable y no descargue
11
solo la culpa sobre los demás. En esta fase el Helper fácilmente encontrará cierta resistencia
inconsciente de parte de la persona, pero es fundamental que se llegue a esto para poder llegar
a una transformación.
d) El Helpee comprende
En esta fase la persona se toma la propia responsabilidad reconociéndose agente de ciertos
errores en su vida. La persona descubre cómo en cierta medida ha errado en su manera de
reaccionar de frente a ciertas situaciones o personas, empeorando sus problemas.
e) El Helper inicia
Después de que la persona ha mirado a la cara su situación, su problema y ha reconocido la
propia responsabilidad, el Helper junto con el Helpee definen algunos objetivos, metas,
programas de acción para iniciar el proceso de transformación.
f) El Helpee actúa
Del plan de acción acordado con el Helper la persona comienza a poner en práctica ciertas
actitudes a la vida concreta siguiendo los caminos propuestos para la consecución de los
objetivos fijados. Este actuar del Helpee debe ser evaluado, verificado a través del
FEEDBACK que para Carkhuff reactiva el proceso de los pasos anteriores llevando a un
mayor conocimiento y comprensión de las situaciones y problemas de la persona que pide la
ayuda, favoreciendo en ella un crecimiento eficaz.
- Características del Método de Carkhuff74
Se puede decir que el método de Carkhuff es un método bipolar en cuanto que se centra sobre
la dinámica de la relación interpersonal entre la persona que ofrece la ayuda y la persona que
la recibe.
Es un modelo secuencial, en cuanto que describe una línea progresiva de intervención dentro
del coloquio.
Es un modelo bifásico, e cuanto que presenta una parte descendente o interiorizante y otra
ascendente o exteriorizante.
Es un método sincrético y compuesto, en cuanto que toma puntos y elementos de algunas
otras escuelas psicológicas, colocándolos juntos en un método articulado.
- El Método de Carkhuff en la Dirección Espiritual
En la dirección espiritual el objetivo principal no es quitar los problemas de las persona, sino
poner las condiciones para quitar los obstáculos a la solución de los mismos. Por lo tanto se
trata de crear un clima, un estado de ánimo que ayude al sujeto a tomar consciencia de su
situación y a iniciar un proceso de superación y liberación 75. Se puede afirmar entonces, con
Mercatali y Giordani que “el conocimiento teórico práctico de un método de acercamiento

74
Cfr. FOLGHERAITER, Fabio. Introducción..., pp. 28-30
75
GIORDANI, Bruno e MERCATALLI, Andrea. (1984). La Direzione Spirituale..., p. 228
12
personal con objetivo curativo confiere un alto grado de eficiencia también a la dirección
espiritual”76.
El método de Carkhuff puede ser aplicado a la dirección espiritual. “Podemos definir la
función del Padre espiritual, como la capacidad de prestar atención, de responder a la
experiencia del otro, de personalizar el grado de responsabilidad de la persona y de iniciarla
hacia la meta”77. Seguir el método de Carkhuff en la dirección espiritual puede ser de gran
utilidad siempre y cuando la misma dirección espiritual no pierda su identidad. Habiendo sido
presentado sintéticamente el método de Carkhuff creemos sea suficiente presentar el siguiente
esquema para ilustrar el rol del director y del dirigido en la aplicación del método a la
dirección espiritual.

Director Atención Responder Personalizar Iniciar


Espiritual

Dirigido. Involucrarse Explorar Comprender Acción


FEEDBACK

- Algunas anotaciones sobre el uso del método de Carkhuff en la dirección espiritual:


1. El primer protagonista de la dirección espiritual es el Espíritu santo. Esta ha de ser una
convicción tanto en el director como en el dirigido. Ambos deben tener claro que los métodos
son medios pero que al final la fuente de la eficacia procede de la acción del Espíritu que está
presente en la dirección espiritual.
2. Antes que el mismo método, está la primacía de las cualidades humanas y espirituales y de
las disposiciones de base que el padre espiritual debe cultivar en sí mismo. De nuevo lo
afirmamos, el método es un instrumento eficaz para favorecer el crecimiento humano y
espiritual en la persona78.
3. Un método estructurado como el de Carkhuff, al ser puesto en práctica en la dirección
espiritual, no se puede convertir en una camisa de fuerza en donde por rigor metodológico se
resista a la voz del Espíritu. Un riesgo de este método es que puede llevar al director
espiritual a operar solo en el campo técnico; por lo tanto se debe prestar atención a no caer en
esta tentación en la dirección espiritual.79

76
GIORDANI, Bruno e MERCATALLI, Andrea. (1984). La Direzione Spirituale..., p. 228
77
GIORDANI, Bruno e MERCATALLI, Andrea. (1984). La Direzione Spirituale..., p. 230
78
GIORDANI, Bruno e MERCATALLI, Andrea. (1984). La Direzione Spirituale..., p.236
79
GIORDANI, Bruno e MERCATALLI, Andrea. (1984). La Direzione Spirituale..., p. 218
13
4. Una no apropiada utilización del método de Carkhuff en la dirección espiritual podría
desembocar en un mal sano directivismo al momento de orientar el coloquio, al forzar ritmos
de exploración, al indicar las etapas del trabajo80.

80
GIORDANI, Bruno e MERCATALLI, Andrea. (1984). La Direzione Spirituale i..., p. 218
14

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