Hispasonic (EQ)
¿Para qué tenemos que ecualizar?
Con la ecualización durante la mezcla debemos conseguir dos cosas.
1. Por un lado debemos corregir las posibles carencias que tenga una pista. Muchas
veces las tomas microfónicas de los instrumentos musicales y de la voz no son todo lo
correctas que debieran, ya sea por mala acústica en las salas donde se grabaron, por no
haber usado buenos previos, buenos conversores, buenos micrófonos… Otras veces todo
está grabado tan magistralmente que todos los instrumentos suenan de maravilla por si
solos. Cuando esto sucede es probable que las pistas tengan componentes frecuenciales
que hacen que el sonido de un instrumento en cuestión sea maravilloso, pero que en
realidad tengamos muchos componentes que realmente no nos hacen falta.
2. Por otro lado, la ecualización durante la mezcla debe asegurar que los diferentes
elementos musicales encajen perfectamente los unos con los otros. Dos elementos
pueden “chocar” debido a enmascaramiento, o simplemente pueden no quedar bien
cuando los hacemos sonar juntos. Tened en cuenta que la finalidad de la mezcla es, como
su propio nombre dice, la de mezclar. Debemos conseguir que todos los elementos del
tema musical trabajen bien en conjunto.
Aparte de estas dos funciones fundamentales de la ecualización durante la mezcla,
podríamos añadir una tercera función menos importante que las anteriores. Estamos
hablando del uso de la ecualización como herramienta creativa. Por ejemplo, un efecto
muy usado es el de simular una voz telefónica o radiofónica. También es muy común el
uso de ecualizaciones extremas cuando trabajamos con sintetizadores, ya que podemos
crear ambientes, pads y sonidos solistas muy interesantes jugando con la ecualización.
No es mala la idea la de plantearse la ecualización en dos etapas diferenciadas. Por un
lado debemos solventar los problemas que presente una pista, y por otro debemos
ecualizar la pista para que trabaje bien con las demás pistas.
La técnica del barrido
En esta parte del artículo haremos referencia a aspectos psicoacústicos, los cuales son
bastante complicados de expresar en un texto. Los ingenieros de lengua inglesa suelen
hablar de cosas como boxy, muddy, boomy, etc.
Lo primero que sería interesante para ponernos en marcha es conocer una de las técnicas
más usadas en ecualización. Imaginad que tenéis una pista de guitarra que tiene una
resonancia extraña en bajas frecuencias. ¿Cómo podemos buscar las frecuencias que
nos están molestando? La técnica más usada para esto es la técnica de barrido.
Veamos cómo lo haríamos en el caso de esa guitarra. En un ecualizador paramétrico
configuraríamos una de las bandas a una frecuencia de 500Hz, pondríamos un ancho de
banda muy estrecho (del orden de Q=5) y pondríamos una ganancia de unos 8dBs.
Lentamente iríamos modificando la frecuencia hacia abajo hasta encontrar el punto
donde más se notase esa resonancia molesta. Una vez localizada dejamos la frecuencia
fija y jugamos con la Q, cerrando el ancho de banda del ecualizador, y la ganancia hasta
que hayamos mitigado los efectos de la resonancia sin que el sonido propio de la guitarra
se resienta demasiado.
Ten en cuenta siempre que…
A la hora de realizar cualquier cambio de ecualización en una pista, sea cual sea el fin de
este cambio de ecualización, debemos tener en cuenta algunas cuestiones importantes
sobre el proceso de ecualización.
En primer lugar tenemos que saber que cualquier cambio en unas determinadas
frecuencias afectan a la forma en que percibimos el resto de frecuencias. Esto se debe
en gran parte por el efecto de enmascaramiento que ya hemos citado anteriormente, el
cual se hace más patente en las altas frecuencias, donde los niveles a bajas frecuencias
producen enmascaramiento. Por tanto si, por ejemplo, hacemos una atenuación en una
pista a bajas frecuencias, lo más probable es que las frecuencias altas después del cambio
se perciban más claramente.
También es muy importante tener en cuenta que a la hora de ecualizar es mucho mejor
intentar hacer recortes que refuerzos, es decir... es mejor quitar que poner. Esto se debe
a que los refuerzos en los ecualizadores producen una coloración no deseable debido a
las distorsiones de fase. Usad solo refuerzos cuando no os quede más remedio o cuando
tratéis de dar al sonido de una pista un carácter que en realidad no tenía originalmente.
Cuando hagamos refuerzos a muy bajas frecuencias (por debajo de los 200Hz) debemos
tener en cuenta que un refuerzo leve en dos frecuencias es mejor que hacer un refuerzo
grande a una determinada frecuencia, ya que vamos a conseguir el mismo efecto
obteniendo una coloración menor. En la siguiente sección explicaremos una técnica para
conseguir esto.
Por último tenéis que intentar que los elementos principales suenen de la forma más
natural y agradable posible. Por ejemplo no forcéis las frecuencias propias de la
inteligibilidad de la voz para hacer que se oiga clara y se entienda bien, ya que esto
puede hacer que suene de forma estridente. Es mucho mejor intentar ecualizar haciendo
recortes en los instrumentos de acompañamiento.
La ecualización correctora
En muchas ocasiones podemos tener pistas con algunas carencias que debemos
corregir. Por otro lado podemos intentar que una determinada pista suene de forma
más agradable, por ejemplo haciendo que su sonido tome un cariz que originalmente
no tenía.
En muchas ocasiones encontramos pistas poco definidas o con un sonido muy áspero.
Casi siempre el problema se centra en frecuencias comprendidas entre 300Hz y 800Hz
aproximadamente. Podemos hacer un primer barrido, tal y como se explicó
anteriormente, desde esos 800Hz hasta los 300Hz para ver en qué punto tenemos ese
sonido que hace que la pista no esté bien definida. Una vez localizada la frecuencia que
más nos molesta ya tan solo queda el ajustar la Q y el nivel de recorte, teniendo en cuenta
que un recorte excesivo puede hacer que la pista pierda todo su carácter. Esto suele ser
suficiente para corregir el error, sin embargo en algunas ocasiones seguimos sin estar
satisfechos con la definición de la pista. En este caso debemos hacer refuerzos leves (de
tan solo 1dB o 2dBs) en frecuencias altas.
En algunas ocasiones puede que un refuerzo en frecuencias muy graves pueda venir bien
en algunas pistas para darle grandiosidad al sonido. Por ejemplo un bombo, un bajo o
una guitarra distorsionada para heavy metal y sucedáneos puede tomar un carácter
potente con tan solo subir unos pocos dBs las frecuencias extremadamente bajas. Como
ya dijimos anteriormente cuando reforcemos estas frecuencias es mejor hacer unos
pequeños refuerzos en dos frecuencias que hacer un refuerzo grande en tan solo una.
Para conseguir esto podemos usar una técnica que popularizaron los ingenieros
estadounidenses que consiste en buscar la frecuencia mitad o la frecuencia doble
aproximada de la frecuencia que queremos reforzar. Lo primero que debemos hacer es
elegir la frecuencia que nos interesa reforzar para darle ese cambio de matiz al sonido.
Una vez que hemos elegido la frecuencia, en vez que hacer un refuerzo grande en ella,
lo que hacemos es hacer un refuerzo leve, de tan solo 1 o 2dBs. Luego activamos otra
banda paramétrica del ecualizador y buscamos la frecuencia mitad, si la frecuencia
elegida no es demasiado baja, o la frecuencia doble si la frecuencia elegida es muy baja.
Por ejemplo si hemos decidido reforzar en 70Hz podemos subir 1dB en 140Hz, o si
hemos elegido, por ejemplo 100Hz para hacer el refuerzo podemos irnos a 50Hz y subir
ahí ese decibelio.
La ecualización como herramienta de empaste
Hay que tener en cuenta que el proceso de ecualización es lo más delicado en una mezcla
y es donde un simple cambio puede hacer que una mezcla sea realmente buena.
Como ya sabemos, existen diferentes elementos estructurales en una mezcla, siendo la
voz, o el instrumento solista, el elemento más importante al que los demás deben dar
soporte. Por ello debemos asegurarnos que nada se interpone en el camino de la voz
haciendo que, por ejemplo, pierda inteligibilidad, que suene de forma antinatural
habiendo tenido que hacer refuerzos de ecualización innecesarios,... En la mayoría de
temas musicales populares modernos vamos a tener una base rítmica bien diferenciada
y una voz solista (pop, rock, metal, diferentes tipos de música electrónica...) En otras
ocasiones esto variará, como por ejemplo en el jazz, en el que en muchas ocasiones nos
encontraremos con una base rítmica muy ambiental y en vez de voz una serie de
instrumentos solistas. Sin embargo la filosofía no va a variar demasiado, sea lo que sea
lo que tengamos que mezclar.
En esta parte me referiré a un tema típico de una banda de pop/rock. Sin embargo
podemos extrapolar toda la explicación a cualquier estilo musical con tan solo buscar las
equivalencias en los elementos musicales. Lo primero que debemos hacer es conseguir
una buena coherencia entre la base rítmica y la voz. Para ello subimos únicamente el
bombo y, por medio de lo que se ha dicho hasta ahora, buscamos el sonido deseado.
Luego subimos la caja y hacemos lo mismo. Normalmente no suelen existir choques
entre el bombo y la caja, pero debemos tener cuidado en encontrar un sonido que en
conjunto funcione bien. Luego subimos el bajo, buscamos el sonido deseado y nos
aseguramos de que no haya problemas entre el bombo, la caja y el bajo. Es muy
importante hacer que estos tres elementos suenen correctamente juntos por medio de
ecualizaciones, ya que son los elementos que dan consistencia al tema musical, teniendo
que poner especial atención en el empaste entre el bombo y el bajo. Luego añadimos la
voz o el instrumento solista y hacemos lo mismo. Hecho esto ya tendríamos la base del
tema bien ecualizado, lo cual es lo más difícil de conseguir en una mezcla. A partir de ahí
empezaríamos a añadir los demás elementos, haciendo las modificaciones oportunas en
las pistas que vamos añadiendo y retoques en las pistas que ya teníamos antes para
hacer que todo empaste bien junto.
Lo que debemos conseguir es que el sonido global de la mezcla sea agradable y que
sirva a las intenciones musicales del tema. Cada elemento debe escucharse claramente
sin que unos elementos estorben a otros. Sin embargo esto no sucede por azar. Lo
normal es que a medida que añadamos elementos a la mezcla empiecen
a obstaculizarse los diferentes elementos.
Existen dos formas fundamentales de resolver este problema. La más sencilla radica
en panoramizar los elementos que chocan entre si. Por ejemplo, podemos tener una
guitarra solista y una rítmica que choquen; la forma más sencilla de solucionar esto sería
panoramizar estas pistas de forma que en el camino de una no se interponga la otra. Sin
embargo esto se puede hacer en contadas ocasiones; en otro caso, tendremos que meter
mano a las ecualizaciones de las pistas. Cuando detectamos un choque lo primero que
debemos hacer es analizar la ecualización que hayamos podido hacer hasta ese
momento en las pistas. Puede suceder que ambas pistas tengan una ecualización similar
en las que exista algún refuerzo en frecuencias similares, o que el refuerzo en una de las
pistas a una frecuencia determinada choque con el sonido natural a esa misma frecuencia
de la otra pista. Lo que podemos hacer es o mover la frecuencia de refuerzo de una de
las pistas un poco hacia arriba o hacia abajo, haciendo que en esa frecuencia no choquen
ambas pistas, o haciendo una pequeña atenuación en la pista cuyo sonido natural se
interpone a la ecualizada. También puede suceder que una de las pistas tenga una zona
en la que hayamos hecho un recorte frecuencial. En ese caso, para que las dos pistas
suenen bien diferenciadas podemos hacer un pequeño refuerzo en la otra pista en la
misma frecuencia en la que la otra tiene el recorte.
Consejos (que no mandamientos) sobre la ecualización de instrumentos
Bombo
Básicamente el bombo tiene tres márgenes frecuenciales bien definidos. En la parte más
baja del espectro tenemos el “gordo” del bombo, el cual se puede extender desde unos
50Hz a 100Hz, dependiendo de las pulgadas y/o del modelo. Cuando queramos añadir
profundidad al bombo, van a ser esas frecuencias donde nos vamos a tener que mover.
Tened en cuenta que si queremos reforzar en esas frecuencias vamos a tener que aplicar
la técnica de la “frecuencia mitad o doble” que ya vimos anteriormente, siempre que nos
sea posible. Es importante resaltar que un refuerzo excesivo de estas frecuencias puede
provocar que el bombo tenga un sonido demasiado confuso que provoque inestabilidad
en el sonido global de la mezcla. También tenemos que tener en cuenta que por debajo
de esos 50Hz aproximadamente no vamos a tener nada aprovechable, así que no sería
mala idea el que aplicarais un filtro paso alto por medio de un filtro más o menos a 45Hz.
Con esto conseguimos eliminar posibles ruidos a muy bajas frecuencias y hacer que el
compresor que podamos ponerle al bombo actúe de forma más musical. Un poco más
por arriba (entre 200Hz y 400Hz) tenemos el “color” del bombo. Por normal general en
esta zona tendremos que aplicar un recorte, ya que aquí es donde tendremos
resonancias desagradables, Podemos usar la técnica del barrido para encontrar la
frecuencia o frecuencias más molestas. Una mala ecualización del bombo en esta zona
suele ser una de las causantes de ese sonido “maquetero” tan desagradable.
Por último tenemos el rango frecuencial donde se encuentra la pegada del bombo, y
cuyo sonido da nombre en lengua inglesa a este elemento de la batería (kick). La pegada
la podemos controlar ecualizando en la zona que va desde 2kHz hasta unos 7kHz. Cada
bombo tendrá la pegada en un lugar determinado, lo mejor es volver a usar la técnica
del barrido para encontrar donde se encuentra la pegada en cada caso. Lo que nunca
debéis hacer, con el bombo o con cualquier otro elemento, es ser vagos y para no tener
que buscar una frecuencia determinada el pillar un ecualizador paramétrico y usar una
Q muy baja y subir o bajar un rango frecuencial muy alto, ya que aparte de modificar la
frecuencia que os interesa estaréis modificando muchas otras que pueden hacer que la
mezcla jamás llegue a ser buena, y mucho menos “perfecta”. Un buen consejo que os
puedo dar a la hora de ecualizar un bombo es el de que podéis usar los “huecos” que
dejan las frecuencias importantes que hemos dicho antes para ubicar el bajo. Como ya,
creo, que he dicho antes, la relación bombo/bajo es importantísima para conseguir una
buena mezcla, ya que prácticamente toda la consistencia del tema musical lo
conseguiremos ahí. Podemos jugar sobre todo realizando cortes entre 100Hz y 200Hz y
entre aproximadamente 500Hz y 1kHz.
Caja
La caja tiene cuatro zonas frecuenciales bien definidas. Por un lado tenemos el rango de
120Hz a 350Hz aproximadamente que confiere a la caja el sonido “gordo”. En la
actualidad no suele tener mucho sentido el usar frecuencias en la caja por debajo de
esos 120Hz, ya que no contienen ninguna información importante y una excesiva carga
en esas frecuencias puede provocar que el sonido de la caja sea confuso. No estaría de
más usar un filtro paso alto en esa frecuencia aproximadamente, o si queremos simular
un sonido vintage usar el filtro paso alto un poco por debajo, aunque si seguimos
notando que la caja es muy difusa podemos insertar un ecualizador de estantería como
un corte suave entre el filtro paso alto y esos 120Hz para reducir la confusión en el sonido
sin cargarnos el ambiente antiguo que andamos buscando. Luego tenemos el rango
frecuencial que da al sonido de la caja el carácter “acartonado”, también muy típico del
desagradable sonido “maquetero”. Este rango es el comprendido entre 800Hz y 1kHz.
Hay modelos de caja que dan muy poca carga en este margen (sobre todo las finas
usadas en heavy metal) y otras que a estas frecuencias son insoportables (por ejemplo
las de madera usadas en rock), así que en base a la caja usada, al estilo del tema musical
y a vuestras intenciones en la mezcla, deberemos a veces reforzar y otras veces atenuar…
aunque normalmente suele suceder lo segundo. Entre 2kHz y 5kHz tenemos el margen
donde están las resonancias metálicas del arco de la caja. Estas resonancias dan a la caja
un sonido metálico.
Por último tenemos la pegada seca de la caja, la cual se encuentra normalmente entre
5kHz y 8kHz. A veces puede suceder que queremos un sonido más brillante en la caja.
Para ello se suele hacer un refuerzo aproximadamente sobre 10kHz. El sonido de la caja
en una mezcla es muy importante, y la ecualización tiene mucha culpa de él. Su sonido
va a determinar en gran medida el carácter del sonido una vez que la mezcla está
terminada, así que hay que esmerarse en hacer una buena ecualización en ella.
Timbales
Debido a que existen timbales de muy diferentes diámetros y profundidades, nos vamos
a tener que esmerar bastante en encontrar las frecuencias importantes de cada uno. Por
norma general, los timbales de suelo suelen tener frecuencias útiles hasta
aproximadamente unos 100Hz, mientras que los de rack llegan hasta más o menos 250Hz
o 300Hz. Podemos poner filtros para eliminar frecuencias más bajas y así asegurarnos la
eliminación de frecuencias innecesarias y de ruidos a bajas frecuencias. Sin embargo, hay
veces en que para crear un efecto de profundidad, sobre todo cuando un timbal de suelo
se usa como base en un ritmo, en el que un refuerzo de frecuencias graves puede ser
interesante. El sonido resonante en el timbal de suelo lo tendremos entre 100Hz y 200Hz,
mientras que en el caso de los demás timbales estará normalmente entre 300Hz y 600Hz.
El sonido propio del aro lo podremos buscar en el margen de frecuencias comprendido
entre 1kHz y 3kHz normalmente, mientras que si lo que queremos hacer es jugar con el
sonido de la baqueta al golpear el parche tendremos que irnos aproximadamente a 5kHz
o 6kHz.
Charles
Podemos colocar el filtro paso alto para el charles (hi-hat) más o menos en 150Hz, y
jugar con las frecuencias comprendidas entre 150Hz y 300Hz para buscar empaste en el
sonido de la baqueta al chocar. Las frecuencias más importantes en un charles se suelen
situar entre los 500Hz y los 800Hz. Cuando queramos añadir brillo podemos usar un
ecualizador de estantería que empiece a actuar a partir de 10kHz a 13kHz. Si tenemos la
posibilidad en nuestro ecualizador, probad a usar diferentes pendientes en ese refuerzo
de agudos.
Platos
Cuando tengamos pistas individuales para cada plato o alguno de ellos, jugaremos en
la zona de 100Hz y 300Hz, al igual que lo hacíamos en el charles, para ajustar el sonido
del golpe de la baqueta con el plato. Este ajuste es muy importante en por ejemplo el
ride, mientras que en platos como los crash o los slpash no tiene importancia, ya que lo
que nos importará en ellos será el efecto de las colas del sonido, en vez del sonido
definido de la baqueta al chocar con el plato. En los platos, al igual que sucedía con los
timbales, vamos a tener que ajustar muy bien las frecuencias, ya que existen infinidad de
platos distintos, tanto por su diámetro, forma y materiales de fabricación. Siempre en
estas pistas se hace necesario un filtro paso alto, el cual deberemos ajustar en función
del tipo de plato. Podemos colocar un filtro a 100Hz e ir subiendo la frecuencia hasta
que veamos que empezamos a eliminar frecuencias importantes del plato. El rango
comprendido entre 1kHz y 6kHz suele ser muy importante a la hora de definir el carácter
del sonido del plato. Si queremos añadir brillo podemos jugar con las frecuencias
comprendidas aproximadamente entre 8kHz y 12kHz.
Overheads
Los overheads son pistas muchas veces subestimadas en una mezcla, incluso algunos
ingenieros comienzan una mezcla normalmente a partir de estas pistas. Eso se debe a
que estas pistas nos dan un sonido global de la batería, el cual contiene el ambiente de
la sala donde se grabó la batería y una buena distribución espacial de la batería. En
muchas ocasiones si solo contásemos con las pistas con microfonía cercana de cada
elemento de la batería, debido al puerteo y a la ecualización de cada pista obtendríamos
un sonido demasiado procesado y no conseguiríamos que la batería sonase con entidad
propia, obteniendo un ambiente propio de una colección de elementos. Para entender
esto mejor imaginad una sección de cuerda de una orquesta sinfónica. Cuando se hace
una grabación de esta sección lo que se intenta es obtener un sonido que incite a pensar
en la sección como un solo elemento y no como un conjunto de instrumentistas tocando
a la vez. Algo parecido sucede con la batería. Las pistas de overheads pueden ayudarnos
a la hora de cohesionar el sonido de la batería.
También es importante considerar las pistas de overheads como una herramienta para
conseguir un sonido más natural en la batería. Normalmente se suele usar un filtro paso
alto aproximadamente en la zona de 150Hz a 200Hz para eliminar problemas a bajas
frecuencias. También se suelen hacer recortes aproximadamente a 400Hz para eliminar
resonancias innecesarias. Si queremos jugar a buscar un sonido más claro podemos
hacer recortes también en el margen que va de 700Hz a 1kHz. Por último podemos usar
un ecualizador de librería aproximadamente en 12kHz para definir un poco el brillo.
Bajo
El bajo es el instrumento con más componentes frecuenciales de todos. Es muy normal
pensar en el bajo y asociar su sonido a frecuencias bajas, pero sin embargo en
prácticamente todo el espectro audible tiene frecuencias importantes.
Fundamentalmente el bajo tiene dos zonas frecuenciales muy importantes. Por un lado
está la zona comprendida entre 80Hz y 100Hz, donde el sonido del bajo tiene su peso o
profundidad. Por otro lado está el rango que va desde 120Hz a 300Hz, donde el bajo
define su “color”. En estas frecuencias la gente suele cometer muchos errores. Algunos
piensan que para hacer definida la línea de bajo se necesita eliminar mucha de la
información contenida en la frecuencia más baja, y reforzar la alta. Esto se debe a que
mucha gente, como dije antes, tiene asociado el sonido del bajo a tan solo sus
componentes a frecuencias bajas. Yo recomendaría configurar un ecualizador
paramétrico con dos bandas activas. En ambas usaremos una Q estrecha, situando una
sobre 90Hz y otra en 200Hz. Lo normal sería hacer un recorte en la banda de 200Hz y
compensar esa pérdida con un refuerzo en 90Hz para no cargarnos el fondo del bajo.
Luego la definición la podemos buscar en frecuencias más altas. Estas frecuencias donde
buscar la claridad del bajo suelen estar comprendidas entre 500Hz y 1’5kHz,
dependiendo del bajo que se haya usado, del amplificador y del micro y preamplificador
en grabación.
Por último, en producciones de rock, metal, punk y similares podemos trabajar con un
ecualizador paramétrico entre 2kHz y 6kHz para reforzar el sonido metálico producido
por la púa o los dedos al chocar contra las cuerdas. También podemos usar un
ecualizador de estantería para ello. Si cogéis algún disco clásico de Iron Maiden podréis
escuchar el sonido provocado por un refuerzo excesivo de esas frecuencias.
Guitarras acústicas
En las guitarras acústicas vamos a tener tres márgenes de frecuencias muy importantes.
Por un lado tenemos las frecuencias bajas. Dependiendo del margen donde reforcemos
o atenuemos vamos a tener un carácter en el sonido muy distinto. Podemos trabajar en
el margen que va desde 80Hz hasta 300Hz, sin embargo considero un error reforzar o
atenuar toda esa banda. Sería bueno dividir la banda en dos, una que vaya
aproximadamente de 80Hz a 150Hz y otra que vaya desde 150Hz a 300Hz. La
modificación de tan solo una de estas bandas (tanto reforzando como atenuando) puede
provocar el suficiente cambio sin tener que trabajar con todo el rango de bajas
frecuencias, lo cual puede ser excesivo. La definición de las acústicas suele trabajarse en
la zona entre 2’5kHz a 5kHz. Hay que tener cuidado con esta banda, ya que un refuerzo
excesivo puede provocar que el sonido sea demasiado “nasal”.
El sonido brillante y metálico de las acústicas se encuentra en la banda comprendida
entre 5kHz y 10kHz. Dependiendo de vuestras intenciones y del tipo de guitarra usada
deberéis reforzar, atenuar o dejar tal y como está esa banda.
Guitarras eléctricas
El análisis frecuencial de las guitarras eléctricas es muy complicado, ya que su sonido
depende mucho del estilo musical, del modelo de guitarra usado, del amplificador, de
los efectos usados,… También hay que tener en cuenta que el sonido de las pistas de
guitarra eléctrica suelen estar ya ecualizadas en el propio amplificador, y aunque en
mezcla se hace necesaria una nueva ecualización, esta ecualización usada a la hora de
buscar el “tono” de la guitarra hace muy difícil también el análisis frecuencial. En guitarras
limpias podemos definir unas frecuencias importantes muy parecidas a las que tenemos
en guitarras acústicas. En guitarras distorsionadas, aunque cada pista es muy diferente a
otra, puedo daros algunos consejos generales sobre la su ecualización en mezcla. En
estas pistas se hace imprescindible el uso de un filtro paso alto para eliminar los ruidos
a bajas frecuencias, los cuales son muy notables en estas pistas. Tened en cuenta que las
guitarras más poderosas que podemos imaginar nunca van a tener frecuencias
importantes por debajo de los 80Hz, así que sería un buen punto de inicio el poner un
filtro en esa frecuencia e ir subiendo lentamente la frecuencia hasta que notemos que
empezamos a perder frecuencias importantes.
Cuando hayáis localizado la frecuencia límite dejad ahí el filtro. Si queremos que las
guitarras suenen poderosas tendremos que hacer refuerzos en la zona de bajas
frecuencias (entre 150Hz a 250Hz). Hay que tener cuidado con no pasarnos con esos
refuerzos, ya que podemos provocar que el sonido de las guitarras sea demasiado difuso
y emborrone toda la mezcla. Para controlar la “crudeza” de las guitarras debemos trabajar
entre 3kHz y 5kHz. Haciendo refuerzos en esta banda conseguiremos un sonido más
“incisivo” (típico del sonido inglés), mientras que si hacemos un recorte obtendremos un
sonido más agradable, aunque a veces eso no sea lo que necesite nuestra mezcla. Tened
muy en cuenta que un refuerzo en esta banda implica un aumento del ruido de fondo
típico de las guitarras distorsionadas.
La voz
Por último vamos a analizar el elemento más importante: la voz. Antes de ponernos a
ver como podemos conseguir una buena ecualización en la voz debemos hacer una
pequeña reflexión sobre como se distribuye la inteligibilidad de la voz en función de la
frecuencia. Se han hecho bastantes estudios por prestigiosos psicoacústicos, lo cuales
llegan siempre a la misma conclusión. Uno de esos estudios consistió en hacer escuchar
varios textos grabados a una audiencia de tal forma que los oyentes escribieran lo que
entendiesen a modo de dictado. Cada texto tenía una ecualización distinta y se llegó a
la conclusión de que en una voz existen tres zonas frecuenciales muy bien definidas y de
las que la inteligibilidad de la palabra depende en gran medida. Además se observó que
las frecuencias que contienen menos densidad de energía son las que menos tienen que
ver con dicha inteligibilidad. Las frecuencias bajas de la voz corresponden con el área
comprendida entre 125Hz y 250Hz. Aunque este rango sea muy estrecho es muy
importante, ya que en este margen de frecuencisa se contienen la información tímbrica
fundamental de la voz, es decir, es en este margen donde está la información de quien
es el que está halando (o cantando). Luego tenemos la zona donde se concentra casi
toda la energía de la voz, y que es propia de las vocales. Esta zona comprende desde
300Hz hasta los 1’5kHz aproximadamente.
Por último tenemos la zona entre 1’5kHz y 4kHz, donde se concentran las consonantes,
y que, aunque no contenga apenas densidad de energía, es esencial para la
inteligibilidad. Esta separación del rango frecuencial de la voz va a ser muy importante a
la hora de aprender a ecualizar una voz, ya que aparte de buscar un sonido agradable en
la voz debemos mantener la inteligibilidad siempre bien alta. Si tenéis en cuenta esta
división no os va a costar nada intuir los efectos que vamos a tener al reforzar o atenuar
algunas frecuencias dentro de una voz. Por ejemplo, un refuerzo en la zona más baja de
la voz (entre 125Hz y 250Hz va a hacer que la voz suene con más cuerpo, pero no influirá
nada en la inteligibilidad. Para trabajar con la definición de la voz podemos trabajar sobre
500Hz y 1’5kHz. Si reforzamos entre 1kHz y 3kHz el sonido que vamos a obtener va a ser
muy “nasal” e “incisivo”. Si cogemos el rango comprendido entre 3kHz y 5kHz y lo
recortamos podréis observar como perdemos inteligibilidad y la letra deja de entenderse
bien. También es muy importante cuidar mucho los armónicos de las consonantes (sobre
5 y 10kHz) ya que podemos tener silibancia o seseo. A veces funciona bien hacer un
refuerzo con un filtro de estantería por encima de 10kHz para añadir cierto “aire” a una
pista vocal.