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Bullying en Escuelas: Impacto y Consecuencias

Este documento describe la problemática del bullying o acoso escolar en México. Señala que México ocupa el primer lugar a nivel internacional en casos de bullying en educación básica, afectando a más de 18 millones de estudiantes. Explora los diferentes actores involucrados (víctimas, victimarios, observadores), los tipos de agresiones, y cómo el bullying afecta negativamente el aprendizaje y las relaciones sociales de los estudiantes. Finalmente, plantea la necesidad de desarrollar una estrategia efectiva para reducir el acoso escolar

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Bullying en Escuelas: Impacto y Consecuencias

Este documento describe la problemática del bullying o acoso escolar en México. Señala que México ocupa el primer lugar a nivel internacional en casos de bullying en educación básica, afectando a más de 18 millones de estudiantes. Explora los diferentes actores involucrados (víctimas, victimarios, observadores), los tipos de agresiones, y cómo el bullying afecta negativamente el aprendizaje y las relaciones sociales de los estudiantes. Finalmente, plantea la necesidad de desarrollar una estrategia efectiva para reducir el acoso escolar

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INSTITUTO ESTATAL DE EDUCACIÓN PÚBLICA DE OAXACA

ESCUELA NORMAL EXPERIMENTAL HUAJUAPAN

CLAVE: 20DNL0003P

LICENCIATURA EN EDUCACIÓN PRIMARIA


QUINTO SEMESTRE.

PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA.

ALUMNO: NERI LÓPEZ PORTAS

HCA. CD. DE HUAJUAPAN DE LEÓN, OAX., ENERO DE 2021.


Planteamiento del problema.

Desafortunadamente la violencia forma parte habitual de la realidad actual y las

relaciones sociales, enfáticamente la que se propicia dentro del ámbito escolar es una

problemática a nivel estatal, nacional e internacional, ya que la ocurrencia de ésta da

origen a casos graves de rezago escolar e incluso deserción en estudiantes que son

víctimas, ahora el problema se agudiza ya que la violencia podría decirse que es

maquillada e incluso promovida por gran parte de la sociedad, por los padres de familia e

incluso por los mismos maestros y lamentablemente incide aún más en las comunidades;

por lo que independientemente de que sea una problemática que se presenta en la escuela,

es llevada fuera de la misma, incurriendo en aspectos psicológicos y morales, permeando

de cierta manera la vida de los estudiantes.

Con relación a lo anterior es necesario tomar en cuenta las consecuencias y alcances que

tiene la ocurrencia del bullying puesto que independientemente de que se presente en el

ámbito escolar, es una problemática que acompaña a los estudiantes quienes la

experimentan de alguna manera: víctima, victimario y observadores en todo momento;

por lo que se puede observar en la convivencia diaria de los alumnos.

El "bullying" o como se denomina en América Latina, acoso escolar, se trata de cualquier

tipo de violencia ejercida habitualmente en el ámbito escolar que se reitera en el tiempo.

Esto lo padece uno de cada alumnos que sufren agresiones y no lo comunican o demoran

mucho en denunciarlo. Esta es la causa por la que se alega que el bullying es silencioso,
el temor y las amenazas generan miedo en la víctima. El factor que desencadena este

síndrome tiene relación con el poder, su uso y abuso (Mendoza, 2011).

México ocupa el primer lugar a nivel internacional en casos de bullying en educación

básica afectando a 18,781,875 alumnos en nivel primaria y secundaria tanto en escuelas

públicas como privadas, de acuerdo con un estudio realizado por la Organización para la

Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE; citado en Valadez, 2014). Los datos de

este estudio fueron recabados mediante la prueba denominada TALIS realizada en 2013.

El análisis efectuado por la OCDE entre los países miembros reporta que 40.24% de los

estudiantes declaró haber sido víctima de acoso; 25.35% haber recibido insultos y

amenazas; 17% ha sido golpeado y 44.47% dijo haber atravesado por algún episodio de

violencia verbal, psicológica, física y actualmente cibernética (Valadez, 2014).

Como se ha señalado, la ocurrencia de bullying se presenta en diferentes momentos de la

vida, la infancia o niñez y la adolescencia son los más comunes. No es exclusivo de algún

país en especial, por lo que la problemática se presenta en distintos puntos geográficos

situados internacionalmente, hasta situarse en un nivel contextual regional o local. Esta

problemática se hace evidente en escuelas pertenecientes al nivel de educación básica. No

distingue de factores tales como la raza, religión, género, posición social, condición

física, ni edad, por lo que demuestra la relación con los diferentes ámbitos de la vida.

El origen del bullying es multifactorial y muy complejo puesto que intervienen un sinfín

de factores. Algunos de ellos como el nivel socioeconómico, la religión, alguna


discapacidad o la cultura experimentada en el contexto de los estudiantes; en fin los

valores, aprendizajes y enseñanzas que se han adquirido a lo largo de la vida en el núcleo

familiar, tienen relación con el fenómeno. Estos factores, por mencionar algunos,

determinan ciertas conductas que se manifiestan en diferentes tipos de agresiones.

Inclusive se ha considerado todo un fenómeno por la magnitud que ha alcanzado ante la

sociedad, la cual ha llegado a ser considerada como una problemática de salud

(Emmanuel O. Acquach, 2014).

Se han mencionado los distintos niveles que alcanza la problemática en torno a las

ocurrencias de bullying, lo que se ha hecho en materia de legislación, cómo se ha

considerado; pero poco se ha mencionado acerca de los distintos actores que se

encuentran inmersos en la problemática. El fenómeno de la violencia trasciende la

conducta individual, convirtiéndose en un proceso interpersonal porque afecta al menos a

dos protagonistas o actores: víctima (quien padece la violencia manifestada a través de

sus distintos tipos de agresión) y el victimario (quien ejerce la misma) según Olweus

(2004).

También es posible identificar un tercer actor: quien contempla la problemática como

observador o testigo (Nashiki, 2013); aunque en estricto sentido sólo hay

dos tipos de observadores, el activo y el pasivo. El activo es quien observa la ocurrencia

de algún tipo de agresión por parte del victimario hacia la víctima, pero a su vez motiva

al victimario a continuar ejerciendo de alguna manera esas agresiones; mientras que el

pasivo es simplemente quien observa la ocurrencia de bullying sin intervención alguna en


el momento del problema. En algunas ocasiones tanto el observador activo como pasivo

pueden denunciar la situación con alguna de las autoridades escolares, aunque si él

mismo se considera como involucrado por motivar o alentar a ejercer ciertas agresiones a

la víctima, en el caso del observador activo, difícilmente hará la denuncia.

La ocurrencia de bullying se presenta con los actores antes mencionados, sin embargo, es

pertinente señalar que esta situación ocurre en un contexto determinado: el ámbito

escolar, así como en sus diversos espacios tales como aulas, pasillos, canchas,

explanadas, baños, bibliotecas, cafeterías o cooperativas, etc. Esta problemática se

presenta frecuentemente en momentos tales como en clase, en el receso, en la entrada o

salida a la escuela. Ocurre por lo general cuando hay ausencia de algún tipo de personal

con cierto poder y reconocimiento ante los estudiantes tal como el personal docente, de

prefectura, administrativo o directivo o figuras que les resulten significativamente

mayores respecto a la edad (Nashiki, 2013).

Las diferentes agresiones a las que recurre el victimario como derivado de la violencia

que se genera en la escuela, se clasifican de distintos tipos, tal como la agresión física,

psicológica, verbal, social e incluso sexual (Vázquez, 2012). Esta clasificación se

manifiesta principalmente de la siguiente manera.

Cuando el victimario ejecuta agresión alguna sobre la víctima ante los demás compañeros

de grupo o de la escuela en general, hace de esta situación una experiencia para sus

compañeros, tanto para la víctima como para aquellos que fungen como observadores.

Algunos lo comunicarán a sus seres más allegados mientras que en otros no será el caso,
por lo que el silencio cumple su papel de anonimato ante la situación, fungiendo

posiblemente como una característica clave de las víctimas.

Estas agresiones, como resultado de diversas conductas violentas, pueden ser un factor

determinante, ya que permean las interacciones que establece el alumno con sus

compañeros dentro del ámbito escolar.

Se puede observar que lo que busca el agresor en una persona vulnerable es encontrar

algún rasgo de debilidad, por ejemplo, que puede ser de carácter introvertido, o porque el

victimario reconoce que puede accionar sobre esa persona esto sin respetar que sean

alumnos de primero, segundo o sexto año. Y por lo que se observa esto afecta

directamente sobre la motivación del alumno, es decir, que no pone la misma atención

que antes, no participa por temor a las burlas y esto incide directamente sobre su

aprendizaje en el aula.

Alejandro Castro Santander, Coordinador Internacional del Observatorio de la

Convivencia Escolar y Asesor de Gabinete de la Dirección General de Escuelas (DGE)

explicó: “a veces la agresión hacia otro no necesariamente tiene que ver con las

características físicas. Primero el agresor localiza al débil y busca cómo

acosarlo”(Mendoza, 2011). Señaló que algunas de las características frecuentes para

ejercer el bullying son el sobrepeso, la timidez y la homosexualidad.

La ocurrencia de bullying en la escuela incide de forma significativa en los estudiantes

dentro del ámbito escolar, siendo una situación que se experimenta en la escuela y que
influye en las conductas y actitudes, afectando las diferentes relaciones e interacciones

que establecen los mismos estudiantes entre ellos mismos y con sus maestros. Además de

que preocupantemente repercuten dentro de los procesos de aprendizaje de los mismos,

quienes tienen como consecuencia desinterés, apatía e incluso desapego de la escuela. Es

un hecho que este problema es mucho más complejo de lo que parece, pero no

incorregible, entonces ¿cúal debe ser la estrategia que oriente a la reducción del acoso

escolar y actitudes de violencia en la convivencia de los alumnos de segundo grado?

Referencias bibliográficas.

Emmanuel O. Acquach, M. L. (2014). ​Patrones y correlaciones del acoso entre


adolescentes jóvenes.​ Ciencias sociales, pp. 827–840.

Mendoza. (23 de Septiembre de 2011). ​"Bullying": 40% de los chicos que sufren
violencia escolar no lo comunican. ​Recuperado el 06 de Enero de 2021, de El sol:
https://www.elsol.com.ar/bullying-40-de-los-chicos-que-sufren-violencia-escolar-no-lo-c
omunican.html

Nashiki, A. G. (2013).​ Bullying: el poder de la violencia.​ Revista Mexicana de


Investigación Educativa, pp. 839-870.

Olweus, D. (2004). ​Conductas de acoso y amenaza entre escolares. ​Madrid: Morata.

Valadez, B. (05 de Enero 2021). ​México es el primer lugar de bullying a escala


internacional​. Obtenido de Milenio: http://www.milenio.com/politica/Mexico-
primer-bullying-escala-internacional_0_304169593.html

Vázquez , H. H. (2012). Tesis: El bullying y las relaciones interpersonales. ​Xalapa,


Veracruz.

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