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Oración y unidad familiar en el Espíritu

El documento habla sobre la unidad familiar y la importancia de cultivar el amor entre los miembros de la familia a través del perdón, el agradecimiento y el permiso. Cita a Jesús diciendo que debemos vivir la unidad como existe entre el Padre y el Hijo, y no como un esfuerzo humano sino como obra de la gracia. También cita al Papa Francisco enfatizando el uso de palabras como "gracias", "perdón" y "permiso" para nutrir el amor familiar. Termina orando a Dios para que proteja y bendiga

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Oración y unidad familiar en el Espíritu

El documento habla sobre la unidad familiar y la importancia de cultivar el amor entre los miembros de la familia a través del perdón, el agradecimiento y el permiso. Cita a Jesús diciendo que debemos vivir la unidad como existe entre el Padre y el Hijo, y no como un esfuerzo humano sino como obra de la gracia. También cita al Papa Francisco enfatizando el uso de palabras como "gracias", "perdón" y "permiso" para nutrir el amor familiar. Termina orando a Dios para que proteja y bendiga

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Ven Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo,

Llena los corazones de tus fieles

y enciende en ellos

el fuego de tu amor.

Envía, Señor, tu Espíritu.

Que renueve la faz de la Tierra.

Oración:

Oh Dios,

que llenaste los corazones de tus

fieles con la luz del Espíritu

Santo; concédenos que,

guiados por el mismo Espíritu,

sintamos con rectitud y

gocemos siempre de tu consuelo.

Por Jesucristo Nuestro Señor.

Amén.
TEXTO BIBLICO
“También les di a ellos la gloria que me diste, para que sean uno, como
nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí, para que sean completamente uno,
de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y los has amado como me
has amado a mí” (Jn 17, 22-23).
Estamos llamados a vivir la unidad a semejanza de la misma unión que existe
entre Dios Padre y su Hijo Unigénito. No es un simple trabajo humano, sino una
obra de la gracia en nosotros.
Que seamos uno. Que nuestras familias no vivan la división, sino la experiencia
de unidad. Eso no significa que todos seamos iguales o que no existan peleas
o desencuentros, sino que la tendencia a buscar la comunión sea constante.
Trabajar juntos para arreglar aquello que se quebró y volver a la sintonía
cuando los malentendidos se hagan presentes.
Si Dios está en el centro de la vida familiar y el encuentro con Él es la prioridad
y motivación cotidiana, a pesar de las dificultades y desafíos, la unidad es
posible. Y esto, porque lo que une a la familia no son simplemente lazos
humanos sino también divinos.
“Los gestos que expresan (el amor familiar) deben ser constantemente
cultivados, sin mezquindad, llenos de palabras generosas. En la familia «es
necesario usar tres palabras. Quisiera repetirlo. Tres palabras: permiso,
gracias, perdón. ¡Tres palabras clave!”. Cuando en una familia no se es egoísta
y se aprende a decir “gracias”, y cuando en una familia uno se da cuenta que
hizo algo malo y sabe pedir “perdón”, en esa familia hay paz y hay alegría”
(AL,133). “No seamos mezquinos en el uso de estas palabras, seamos
generosos para repetirlas día a día, porque «algunos silencios pesan, a veces
incluso en la familia, entre marido y mujer, entre padres e hijos, entre
hermanos” (AL,134). “En cambio, las palabras adecuadas, dichas en el
momento justo, protegen y alimentan el amor día tras día” (AL, 133).
Está en nuestras manos, aunque a veces, por tener el corazón sumergido en
sentimientos negativos o egoístas, no las digamos. Empecemos por estas tres
palabras, dichas cada vez más de corazón, para que nuestros lazos familiares
se nutran de la unidad y de la presencia del mismo Dios, Comunión Eterna de
Amor.

Oración por la vida en familia


"Dios, Padre nuestro,
Somos hermanos y hermanas en Jesús, tu Hijo,
Una familia, en el Espíritu de tu amor.
Bendícenos con la alegría del amor.
Haznos pacientes y bondadosos,
Amables y generosos,
Acogedores de aquellos que tienen necesidad. Ayúdanos a vivir tu perdón y tu
paz.
Protege a todas las familias con tu cuidado amoroso, Especialmente a aquellos
por los que ahora te pedimos: [Hacemos una pausa y recordamos a los
miembros de la familia y a otras personas por su nombre].
Incrementa nuestra fe,
Fortalece nuestra esperanza,
Protégenos con tu amor, Haz que seamos siempre agradecidos por el regalo
de la vida que compartimos.
Te lo pedimos, por Jesucristo nuestro Señor, Amén.
María, madre y guía, ruega por nosotros.
San José, padre y protector, ruega por nosotros.
San Joaquín y Santa Ana, rueguen por nosotros.
San Luis y Santa Celia Martín, rueguen por nosotros.

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