Guía Básica: Vida y Obra de Jesús
Guía Básica: Vida y Obra de Jesús
Nivel Básico
Guía
Vida y Obra de Jesús
ÍNDICE DE CONTENIDOS
PRÓLOGO
Viniendo Jesús a la región de Cesárea de Filipo, preguntó a sus discípulos: ¿Quién dicen
los hombres que es el Hijo del hombre? Ellos contestaron: Unos, que Juan el Bautista; otros, que
Elías; otros, que Jeremías u otro de los profetas. Y El les dijo: Y vosotros: ¿Quién decís que soy
yo? Tomando la palabra Simón Pedro, dijo: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo, Mateo
16:13-16. No ha habido en la historia de la humanidad persona tan controvertida como
Jesucristo.
Ya se ve claro en la respuesta que dan los discípulos a la pregunta del Maestro: Para
unos es un personaje importante: Juan el Bautista, Elías, Jeremías u otro de los profetas. Nunca
ha negado nadie (salvo algún fanático sectario) que Jesús ha sido un hombre importante en la
historia humana. Alguien con una personalidad capaz de arrastrar tras sí a la gente, no sólo en
su tiempo, sino siempre.
Lo que no todos son capaces de descubrir es la razón íntima por la que Jesús atrae. La
respuesta la da San Pedro cuando contesta: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Para ello
hace falta (como Jesús le dice a Pedro) que lo revele el Padre eterno. Hace falta la fe, que es un
don de Dios. No se puede entender a Jesucristo si no se cree que ese hombre, que llamamos
Jesús de Nazaret, encierra en sí mismo un misterio: La Segunda Persona divina, el Verbo, sin
dejar de ser Dios, se hizo hombre al asumir la naturaleza humana.
Comienza Jesús a predicar y su predicación está llena de misericordia para con todos. Su
doctrina es una doctrina de perdón y compasión. Enseña que Dios ama a todos los hombres y
que incluso los pecadores pueden alcanzar el amor de Dios, si se convierten. El pueblo piensa y
dice de él, que “nunca nadie ha hablado como este hombre” Juan 7:46 , porque hablaba con
autoridad, no como los escribas y fariseos. Y es el mismo Jesús quien en la sinagoga de Nazaret,
después de leer una profecía de Isaías referente a los tiempos del Mesías, dice: “Hoy se cumple
esta escritura que acabáis de oír” Lucas 4:21. Su doctrina va acompañada de abundantes
milagros, movido por la compasión que sentía: sanar enfermedades, resucitar muertos,
multiplicar la comida, etcétera.
No es de extrañar, por tanto, que la gente sencilla y los de corazón abierto le tuvieran
por el Mesías esperado. Efectivamente, ¿qué mejor rey se podía tener que uno para quien no
habrá problema de carestía ni de hambres? ¿Qué mejor rey que quien puede curar a los
enfermos y resucitar a los muertos? ¿Quién puede gobernar mejor a un país, que un hombre
que da muestras de tal sabiduría? Por todo esto no es de extrañar que en una ocasión, después
SISTEMA EDUCATIVO IEPLA 3
NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS
de haber dado de comer a cinco mil hombres con unos pocos panes y peces, quieran
proclamarle rey. Indudablemente, a Jesús le seguía la masa del pueblo, compuesta en su
mayoría por gente sencilla y humilde: ¿Acaso algún magistrado o fariseo ha creído en él? Es
verdad que también algunos personajes importantes le siguieron, y aunque al principio con
miedo, luego no tuvieron reparo en confesarse amigos suyos a la hora de su muerte. Así fueron
Nicodemo, José de Arimatea y otros. Estas gentes sencillas, que frecue ntemente eran
despreciadas por los orgullosos fariseos, ven con buenos ojos la doctrina de Jesús. Unos le
seguían, efectivamente, movidos por su doctrina aunque no la entendían plenamente, como
pasó con sus discípulos. Otros le seguían porque les daba de comer; otros porque hacía
milagros. Posiblemente algunos también le seguían por gratitud, al haber sido sanados.
Ciertamente su bondad, su trato exquisito para con los débiles del mundo y severo para con los
que obraban injustamente, serían motivos para que las masas le siguiesen. ¿Pero dónde estaba
el verdadero atractivo de su personalidad? Jesucristo es el Salvador. Para salvarse es necesario
aceptarle como tal.
Conocer y estudiar la vida y obra de nuestro Maestro, es esencial para todo aquél que profesa
ser cristiano, y sobre todo evangélico (puesto que vive conforme al evangelio de Jesucristo). El
estudio de la “vida y obra de Jesús” tiene que llevarse a cabo en una atmósfera de adoración,
oración, meditación y escrutinio de la misma. El estudio de la vida de Jesús, en este sentido es
una acción de gracia en donde conocemos a Dios. La vida evangélica no puede ser más que una
expresión actual de la revelación bíblica, un reflejo de la verdad revelada y eterna para las
necesidades del pueblo de Dios en su peregrinaje histórico. En donde ponemos por práctica lo
aprendido de la vida del Maestro, en sus palabras, hechos y actitudes. ¿Es necesario conocer la
vida y obra de Jesús? Si hemos de crecer en la gracia y en el conocimiento de Cristo 2 de
Pedro 3:18 , resulta obvio que debemos anhelar este conocimiento, necesitamos conocerle a
través de los Evangelios. Si somos embajadores en el nombre de Cristo, 2 de Corintios 5:19-
20 y la encomienda evangelizadora Mateo 28:19-20 va dirigida a todos los cristianos
discípulos de Jesús, es evidente que tenemos necesidad de conocer los que los Evangelios nos
dicen acerca de Jesús. Como embajadores en el nombre de Jesús, somos portadores del
mensaje del Evangelio. Se impone un aprendizaje a fondo de la vida de Cristo; un dominio
profundo y amplio de la totalidad del mismo. Se exige, en suma, del embajador que conozca los
documentos de los que es portador y portavoz. ¿Qué impresión causaría un diplomático que no
estuviera familiarizado con el contenido de la encomienda oficial de su gobierno? ¿Qué
embajada podría ejercer un tal funcionario? De la misma manera, es condición indispensable
para el cristiano discípulo de Jesús el conocer más y más la vida y la obra de aquél que está
siguiendo.
El propósito fundamental de esta Guía es dar a conocer la vida y obra de Jesús, para
aquellos que quieren seguir una norma de fe y conducta que esté conforme a la vida que el llev ó
en medio de nosotros. La enseñanza de la vida y obra de Cristo Jesús, la entendemos como una
necesidad, por considerarla como la expresión de los momentos del maestro en medio de
nosotros; para que así, de acuerdo con Efesios, 4:14 , este aprendizaje revelado y necesario
no nos permita ser como “niños fluctuantes llevados por cualquier viento de doctrina”.
Ésta Guía está orientada a proporcionar conocimiento y “guía” acerca de Jesús. Para ello,
desarrollará planteamientos narrativos basados en los Evangelios que permitan al cristiano
participante en el curso de Vida y Obra de Jesús, reflexionar y auto examinarse en función del
bagaje que posee y que requiere renovar y fortalecer con atención en los Evangelios. Espero
que esta Guía ayude al participante de Vida y Obra de Jesús, mediante sus contenidos, a lograr
un cambio de aptitudes y actitudes centradas en valores como la fe, el amor y el respeto, la
misericordia, la lealtad, el desprendimiento y el perdón, Mateo, 7:12.
SISTEMA EDUCATIVO IEPLA 4
NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS
LISTA DE ABREVIATURAS
GLOSARIO
ANTROPOLÓGICO
Relativo a la Antropología, estudio del hombre y de la diversidad biológica, cultural y social de
los grupos humanos en el espacio y el tiempo.
APOLOGÉTICA
Relativo o perteneciente a la apología, parte de la teología que trata de demostrar la credibilidad
de los dogmas y doctrinas de fe, defensa de la fe.
APOSTOLICIDAD
Perteneciente a los apóstoles, calidad de apostólico, que fue escrito, defendido o predicado por
algún apóstol.
BENEDICTUS
Formulado en Lucas 1, 68-79, es uno de los tres grandes cánticos de los capítulos iniciales de
este Evangelio, siendo los otros dos el Magnificat y el Nunc dimittis. El Benedictus fue el canto
de acción de gracias pronunciado por Zacarías con ocasión del nacimiento de su hijo, San Juan
Bautista. Es judío por la forma.
DOGMA
Punto fundamental de una doctrina religiosa o filosófica. Creencia establecida, cuya aceptación
es necesaria para profesar una fe.
DIONYSIUS EXIGUTIS
Era un abad de un monasterio en Roma, su nombre en español era Dionisio el Pequeño, quien
murió en el año 556 tuvo la idea de establecer un calendario con base en el nacimiento de
Cristo. Él tuvo que calcular para atrás usando los datos que tenía para fijar el punto de principio
para contar los años, es a saber, el nacimiento de Cristo. Se equivocó unos 4 o 5 años.
DR. A. T. ROBERTSON
Teólogo e Historiador, escritor de varios libros de Teología y Biblia.
ESCATOLOGÍA
Perteneciente o relativo a lo Escatológico (el fin de las cosas) Rama de la teología cuyo fin de
estudio de los últimos tiempos, el fin de las cosas existentes, inclusive la muerte y el más allá.
ECLESIÁSTICO
Relativo a la Iglesia.
ESCOLÁSTICO
Que es muy rígido, conservador o formalista, en especial referido al lenguaje, al discurso o a
algún rasgo del comportamiento.
EMPADRONAMIENTO
Realización de un censo.
FILOSOFÍA
Etimológicamente: amor a la sabiduría. Originalmente, sinónimo de Ciencia (conocimiento por
causa). En su sentido actual puede definirse como “saber de la totalidad de las cosas por sus
causas últimas adquirido a la luz de la razón”.
JUDAÍSTA
Que practica la religión y creencias del Judaísmo.
LÍCITO
Que está permitido y no tiene ninguna prohibición legal.
ORTODOXO
Adj. Conforme con el dogma de una religión.
PROFETISMO
Período antiguo testamentario donde se ubica a los profetas bíblicos.
PARADÓJICO
Adj. Que incluye paradoja o que usa de ella.
QUM-RAN
Uno de los descubrimientos de importancia más trascendental para el estudio de la Biblia, de su
transmisión, y también para el estudio de ciertos aspectos de la vida y estado del judaísmo en la
época de Cristo, tuvo lugar en la zona de la desembocadura del Wadi Qumrán en el Mar Muerto.
Los primeros descubrimientos tuvieron lugar en 1946 al 1947; y desde entonces se fueron
sucediendo los acontecimientos, gracias a un intenso esfuerzo de exploración y excavación.
I. INTRODUCCIÓN
OBJETIVOS:
CONTENIDOS:
La tierra de Jesús.
Su familia.
Su contexto cultural y sociedad.
Galilea
Región montañosa, Jesús paso la mayor parte de su vida y crianza allí.
Samaria
Otra región montañosa con algunas tierras de cultivo, pastos para el ganado (era el territorio de
las tribus del Norte o Reino de Israel). El reino del Norte cayó junto a su ciudad principal llamada
Samaria el 722 a.C. por el Imperio de Asirio.
Judea
Este territorio se divide en tres regiones, las colinas orientales o desierto, las colinas occidentales
(conocida como Filistea) y Judea del sur, que consta de terrenos rocosos y áridos, con algunos
espacios de pastos. Este era el territorio del reino del Sur o Judá, cuya capital era Jerusalén.
SISTEMA EDUCATIVO IEPLA 9
NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS
El Mar de Galilea
También llamado Genezaret, Tiberías, Cineret (es un lago). Tiene forma de pera, con un ancho
de 11 kilómetros y una longitud de 19 kilómetros.
El Jordán
Se encuentra entre los dos lagos y un largo de 177 kilómetros (en línea recta 104 kilómetros)
Jordán significa: “el que desciende” y su profundidad oscila de 1 metro a 3 metros. Su ancho
máximo es de aproximadamente 37 metros en algunas partes y aumenta durante la época
lluviosa. En este territorio en verano se alcanza una temperatura de 43 grados centígrados.
El Mar Muerto
Conocido como el Mar Salado también, se encuentra a 394 metros de profundidad bajo el nivel
del mar, tiene 80 kilómetros de longitud y un ancho máximo de 16 kilómetros. No tiene salida
por ningún lado.
c. Divisiones políticas
Esta tierra de Palestina, sufrió muchos cambios geopolíticos y muchos de ellos sucedieron bajo
el Imperio Romano. Para la época de Jesús, la división política existente era así: Judea o Judá
con la ciudad de Jerusalén, Samaria, Galilea, Perea (al este del Jordán), Idumea, Decápolis y el
noreste de Palestina conocido como: Iturea (Gaulonitis, Auranitis, Traconitis o Batanea).
d. Ciudades principales
Las ciudades más importantes para la época de Jesús eran: Jerusalén, Belén, Betania, Jericó (o
la ciudad de las palmeras), Nazareth, Capernaum, Jope y las ciudades griegas de Tiberias y
Cesarea.
e. Vías antiguas
Para el primer siglo, existían cuatro rutas que atravesaban Palestina. La primera de ellas iba de
Gaza, llegaba a Hebrón, pasaba por Belén, luego Jerusalén, Jericó y llegaba hasta Damasco. La
segunda ruta empezaba en Gaza hiendo por la costa hasta llegar a Jope, luego a Cesarea,
después Tolemaida y por último llegaba a Tiro. En la tercera ruta tenemos como punto de inicio
Jerusalén atravesando Judea hasta llegar a Samaria para luego internarse en el territorio de
Galilea para terminar en Capernaum. La cuarta vía es conocida como “La Vía Maris”, parte de
Damasco hacía el sur cruzando por el río Jordán cerca del Norte del Mar de Galilea. Se llegaba a
Capernaum, luego siguiendo hasta Nazareth finalizando en Tolemaida.
2.1.- Su familia
Aunque no existen razones bíblicas, ni lógicas, ni históricas, ni teológicas, ni sociales, ni
culturales, ni referidas a la religión judía; ni siquiera para sospechar que María, la madre de
Jesucristo, no era la legítima esposa de José y que no habría tenido más hijos que Jesús, aún
hoy subsisten estas atroces leyendas. Por lo tanto, todas las herejías que se han creado en torno
a que María nunca fue la mujer de José y aún así vivieron juntos violando de ese modo la ley
judía y la Ley Divina, no pueden catalogarse de otro modo que blasfemias descaradas contra la
Biblia, que es la Verdad y es la Palabra de Dios.
Se deben descartar algunas malintencionadas opiniones acerca de: Que los hermanos de
Jesús eran «hermanos en la fe», ya que la Biblia misma afirma que «...ni aún sus hermanos
creían en él...», Juan 7:5. Que los hermanos de Jesús eran «primos hermanos», ya que la
Biblia nunca utiliza la palabra griega ANEPSIOS referida a sus hermanos; que habría sido
adecuada en el supuesto caso que fueran primeros hermanos. Que los hermanos de Jesús eran
«hermanos por parte de José, hijos de otra madre», ya que la Biblia nunca utiliza la palabra
griega “suntrophos”, referida a sus hermanos; que habría sido adecuada en el supuesto caso
que fueron hermanos sólo por parte de padre.
Se debe traducir las palabras griegas tal como su significado indica. Cuando menciona a
sus hermanos utiliza la palabra adelphos y cuando menciona a sus hermanas utiliz an el término
adelphe. Es decir, hermanos y hermanas por parte por lo menos de madre.
b. La Genealogía de Jesús
Como logramos ver dos veces en el Nuevo Testamento, se nos presenta la genealogía detallada
de Jesús. El primer evangelista inicia su relato, con lenguaje que recuerda al libro de Génesis,
con las palabras “libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham”, y luego
traza la línea de descendencia a través de cuarenta y dos generaciones desde Abraham hasta
Cristo Mateo 1:1-17 . El tercer evangelista, inmediatamente después de su relato sobre el
bautismo de Cristo, dice que “Jesús mismo al comenzar su ministerio era como de treinta años,
hijo, según se creía, de José”, y luego retrocede desde José, a través de más de setenta
generaciones, hasta “Adán, hijo de Dios” Lucas 3:23-38.
Tenemos que examinar la genealogía desde Adán hasta Abraham, que no aparece en Mateo, y
que Lucas evidentemente obtuvo - quizá a través de 1 de Crónicas 1:1-4, 1 de Crónicas
1:24-27, Génesis 5:3-32, Génesis 11:10-26. Entre Abraham y David en las dos listas son
prácticamente idénticas; la línea que va de Judá a David se basa en 1 de Crónicas 2:4-15,
Rut 4:18-22. Mateo 1:5 agrega la información de que la madre de Booz fue Rahab
(presumiblemente la Rahab de Jericó). Entre David y José las listas difieren, por cuanto Mateo
traza la descendencia a través de Salomón hijo de David y los sucesivos reyes de Judá, hasta
Joaquín (Jeconías), mientras que Lucas la traza a través de Natán, otro hijo de David por
Betsabé (1 de Crónicas 3:5, donde se la llama Bet-súa), y no siguiendo la línea real
Adán
Set
Enós
Cainán
Mahalaleel
Jared
Enoc
Matusalén
Lamac
Noe
Sem
Arfaxad
Sala
Heber
Peleg
Ragau
Serug
Nacor
Tares
Abraham
Isaac
Jacob
Judá
Fares
Esrom
Aram
Aminadab
Naasón
Salmón
Booz
Obed
Isai
David
según Mateo según Lucas
Natán, Lc. 3:31.
Matata, Lc. 3:31.
Salomón, 1 Cr. 3:5.
Mainán, Lc. 3:31.
Roboam, 1 Cr. 3:10.
Melea, Lc. 3:31.
Abías, 1 Cr. 3:10.
Eliaquim, Lc. 3:30.
Asa, 1 Cr. 3:10.
Jonán, Lc. 3:30.
Josafat, 1 Cr. 3:10.
José, Lc. 3:30.
Joram, 1 Cr. 3:11.
Judá, Lc. 3:30.
Ocozías, 1 Cr. 3:11.
Simeón, Lc. 3:30.
Joás, 1 Cr. 3:11.
Leví, Lc. 3:29.
Amasías, 1 Cr. 3:12.
Matat, Lc. 3:29.
Ararías, 1 Cr. 3:12.
Jorim, Lc. 3:29.
Jotam, 1 Cr. 3:12.
Eliécer, Lc. 3:29.
Acaz, 1 Cr. 3:13.
Josué, Lc. 3:29.
Exequias, 1 Cr. 3:13.
Er, Lc. 3:28.
Manasés, 1 Cr. 3:13.
Elmodam, Lc. 3:28.
Amón, 1 Cr. 3:14.
Cosam, Lc. 3:28.
Josías, 1 Cr. 3:14.
Adi, Lc. 3:28.
Joacaz, 2 R. 23:31.
Melqui, Lc. 3:28.
Joacim, 1 Cr. 3:15.
Neri, Lc. 3:27.
Jeconías, 1 Cr. 3:16.
Salatiel, Lc. 3:27.
Salatiel, 1 Cr. 3:17.
Zorobabel, Lc. 3:27.
Zorobabel, 1 Cr. 3:19.
Resa, Lc. 3:27.
Abiud, Mt. 1:13.
Joana, Lc. 3:27.
Eliaquim, Mt. 1:13.
Judá, Lc. 3:26.
Azor, Mt. 1:13.
José, Lc. 3:26.
Sadoc, Mt. 1:14.
Semen, Lc. 3:26.
Aquim, Mt. 1:14.
Matatías, Lc. 3:26.
Eliud, Mt. 1:14.
Maat, Lc. 3:26.
Eleazar, Mt. 1:15.
Nagai, Lc. 3:25.
Matán, Mt. 1:15.
Esli, Lc. 3:25.
Jacob, Mt. 1:15.
Nahum, Lc. 3:25.
José, Mt. 1:16.
Amós, Lc. 3:25.
Matatías, Lc. 3:25.
SISTEMA EDUCATIVO IEPLA 13
NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS
En Mateo Joaquín va seguido de Salatiel y su hijo Zorobabel, y estos dos nombres aparecen
también en Lucas 3:27 , pero después de esta convergencia momentánea, no hay más
concordancia entre las listas hasta que llegamos a José.
Es sumamente improbable que los nombres, en cualquiera de las listas, que no reciben
confirmación por el Antiguo Testamento, fueran sencillamente inventados por los evangelistas o
sus fuentes. Pero si tomamos en serio dichas listas, la relación entre ellas constituye un
problema. Ambas hacen descender a Jesús de David; su descendencia davídica era cuestión de
dominio público durante su ministerio Marcos 10:47 y recibe confirmación por el testimonio
apostólico. Romanos 1:3 da por sentado que todos saben que Jesús pertenecía a la tribu de
Judá. Pero ambas listas trazan su descendencia davídica a través de José, a pesar de que
aparecen en los dos evangelios que dejan bien aclarado que José, si bien era e l padre de Jesús
de iure;,no lo era de facto. La genealogía de Lucas reconoce esto mediante la cláusula “según se
creía” en Lucas 3:23 . La línea que sigue Mateo probablemente tiene la intención de trazar la
sucesión hasta el trono de David, aun cuando no pasara por la línea directa de padre a hijo.
Clase Alta: compuesta por propietarios o la nobleza laica (formada por el gobierno) y la
nobleza clerical (los que vivían de la gente con fe) que controlaba la economía del templo.
Nobleza laica denominada en el Nuevo T estamento como ancianos o senadores, que tuvieron
peso decisivo en la condena de Jesús. Nobleza clerical: sumos sacerdotes.
Clase Media Actual: sus ingresos eran modestos y ajustados a sus necesidades y vivían sin
mayores sobresaltos. Estaba compuesta por los trabajadores diarios llamados jornaleros.
Mendigos: vivían de lo que se les diera.
No existían los esclavos, solamente en el aspecto laboral
Agricultura: explotada en el sur de Galilea, donde se formaban centros de trabajo hacia los
cuales la gente emigraba en busca de empleo. Cultivo de trigo.
Ganadería: explotada en la mayoría de los territorios menos fértiles. Se explotaba ganado
ovino, bueyes en mayor medida y cabras.
Pesca: era una actividad desarrollada por la mayoría del pueblo ya que para esta no se
requería de herramientas, terrenos o elementos de trabajo. Alimento al alcance de la mano del
pobre. Se pescaba en el lago de Tiberíades en el centro de la región.
Artesanos o comerciantes: producían sus propio productos para luego venderlos (cueros,
perfumes, aceites, etc.). Trabajaban en las grandes ciudades de Jerusalén y aldeas.
Profesionales: gente de pueblos con oficio generalmente eran: carpinteros, tejedores,
cobradores de impuestos, agricultores, pastores, etc.
Una buena parte de la población vive agrupada en pequeñas aldeas donde los habitantes viven
de sus propios productos: cada cual fabrica sus propios instrumentos rudimentarios, construyen
también las pobres edificaciones que necesitan. En algunos pueblos un poco mayores se
desarrolla el comercio y el artesanado; Eso requiere ya cierta especialización: éstos viven de su
oficio y el dinero sirve para intercambiar los productos.
Este último modo de vida está mucho más desarrollado en Jerusalén, la capital; está en la
región del sur y es la única ciudad de importancia; tiene alrededor de unos 100.000 habitantes:
comerciantes, artesanos, empleados del Estado, conviven con toda una clase dirigente
compuesta por grandes propietarios de tierras y por las familias y allegados de los “sumos
sacerdotes”. En Jerusalén toda la actividad tiene su eje en el “Templo”, lugar del encuentro del
pueblo judío con su Dios. Económicamente la importancia del Templo ha llevado consigo todo un
comercio de objetos de piedad, todo un tráfico de compraventa de animales para los sacrificios,
toda una organización de cambio de moneda. (Pues en el templo sólo se puede com prar con
una moneda especial).
Había un comercio muy intenso, principalmente en Cesárea de Filipo, porque los romanos habían
hecho de ella una ciudad portuaria y comercial. También se intercambiaban productos. Pero las
dificultades eran muchas, porque los camino eran pocos y peligrosos y las regiones muy
montañosas. Por causa del comercio, se usaban diferentes tipos de monedas, por ejemplo el
denario romano, la dracma griega o el siclo judío (la moneda de plata).
Las riquezas del país provienen tanto de los productos de la tierra como de todo el montaje de
comercio religioso, unas y otras son acaparadas por una casta de notables que obtienen fuertes
ganancias. Los propietarios sacan sumas enormes de sus fincas y acumulan tierras. Los
dignatarios religiosos exigen los “diezmos”: todo judío mayor de edad debe pagar este impuesto
que representa, en principio, el 10% de sus ingresos. Recogían los impuestos civiles y religiosos:
“La Pax Romana” al Imperio, el lujo de la corte de Herodes y la construcción, el funcionamiento
y donativos del templo, la compra de animales para sacrificios y el cordero para la Pascua.
Además recogen los donativos y regalos que los peregrinos llevan a Jerusalén. Unos y otros son
la clase dominante y fuera de ellos nada hay organizado en el plano social.
Entre los trabajadores se puede distinguir a aquellos que tienen un oficio: alfareros, pescadores,
carpinteros, herreros, constructores, pastores, etc. Frecuentemente son oficios “familiares”: el
padre enseña a sus hijos lo que él sabe: Jesús pertenecía a este medio social. A título de
ejemplo digamos que por aquella época la reconstrucción del Templo fue una gran obra de
ámbito nacional: 18.000 obreros estuvieron empleados en ella y estaban bastante bien pagados;
Empezó el año 18 a.C. y todavía continuaba cuando Jesús empezó a predicar.
Había otro grupo de trabajadores que se alquilaban para trabajar; eran gentes sin ninguna
calificación profesional; frecuentemente eran temporeros que se contrataban para la jornada. Si
un día quedaban sin ser contratado era una catástrofe familiar, pues vivían al día.
Más explotados todavía estaban los esclavos, hombres y mujeres que habían perdido su libertad
o porque habían nacido esclavos o por endeudamiento progresivo. Su amo disponía de ellos
como le viniera en gana; unos eran esclavos domésticos vinculados al servicio de las grandes
familias (cocineros, encargadas de limpieza y perfumería, profesores, etc.), otros estaban
vinculados al trabajo de las tierras: campesinos reducidos a la esclavitud.
El conjunto de esta situación engendraba gran cantidad de parados a los que no les quedaba
más posibilidad que mendigar su sustento. Peor era la situación de los disminuidos físicos o
mentales, pues a la pobreza material se añadían motivos religiosos para rechaz arles: se les
consideraba malditos. No había ayuda alguna prevista para sostener a los enfermos o a los
disminuidos: todo lo contrario, se les aplastaba y se les tenía en nada.
Para completar este cuadro general de aquella sociedad hay que mencionar la cas ta de los
prestamistas de dinero, de los recaudadores de los diversos impuestos, de los intendentes
(llamados “publicanos” en el Evangelio): nacieron sobre todo con la ocupación romana;
contribuían a acrecentar la injusticia entre la minoría dominante y la mayoría explotada; ésta era
su manera de proceder: cuando un particular, un pueblo o incluso una provincia, debían sumas
de dinero al poder romano en concepto de impuestos, o a los grandes propietarios, ellos
pagaban esas sumas en nombre de los deudores, y luego tenían todos los poderes para
recuperar por la fuerza esas cantidades, sacándoselas a la población o a los deudores
particulares según los casos; y ciertamente usaban sus omnímodos poderes. Los medios de
transporte más comunes para las mercaderías lo eran también para las personas: barcos y
burros. Podemos resumir la situación económica del pueblo; despojado, explotado, tributario,
empobrecido, sin espacio vital y sin garantías.
b. Hogar
Las casas eran modestas de una o dos habitaciones, con un terrado para recibir visitas y poder
dormir allí en verano. Los utensilios eran básicamente ollas de arcilla, platos, pequeñas camas o
catres, taburetes y en algunos casos mesas bajas. La comida consistía en leche, pescado, queso,
carne, vegetales, pan, frutas y miel. Generalmente las familias eran numerosas, los hijos
varones eran preferidos a las hembras y los primogénitos tenían un lugar de honor dentro del
hogar. Las familias permanecían unidas y normalmente se caracterizaba por una lealtad
extremada. Los Evangelios cuentan que gran parte de la actividad de Jesús tuvo lugar en las
casas en las que se alojaba o era recibido. La arqueología tradicional se ha interesado sobre
todo por los grandes edificios públicos (teatros, acueductos, templos, etc.). En los últimos años,
sin embargo, han aparecido algunos estudios sobre arqueología doméstica, que pueden
ayudarnos a imaginar cómo eran las casas de Galilea en el siglo primero, y a conocer mejor el
contexto en el que se desarrolló el ministerio de Jesús. Durante la época Helenístico-Romana,
además de los dos tipos de casa tradicionales en Palestina (la casa sencilla de cuatro
habitaciones y la casa de patio común), encontramos en Galilea, y en general en el Oriente
Romano, otros tres tipos de vivienda: la gran casa señorial o "domus", la granja agrícola y las
tiendas o "tabernae". La casa sencilla. Era el tipo de casa más común, en el que vivía la mayor
parte de la población. Consistía en un edificio cuadrangular unido generalmente a un patio
exterior, donde se realizaban algunas de las tareas domésticas; el interior podía estar dividido en
dos o más habitaciones. Su tamaño podía oscilar entre 20 y 200 m2, pero la mayor parte de
estas viviendas tenían unas dimensiones reducidas. Las casas de este tipo que se han
encontrado eran de piedra o bien estaban excavadas en la roca, pero probablemente no eran las
únicas, ni siquiera las más comunes. Los estudios sobre la arquitectura doméstica a principios de
este siglo en Palestina, indican que existía otra clase de casas que deben incluirse en este
grupo: las casas de adobe. Entre los campesinos estas casas eran probablemente las más
comunes, aunque no hayan sobrevivido al paso del tiempo.
La casa de patio común. Estaba compuesta por diversas viviendas que daban a un mismo patio.
Este tipo de vivienda es el más característico de la arquitectura doméstica tradicional en
Palestina. El conjunto estaba rodeado por un muro externo y tenía sólo una entrada que daba al
patio, alrededor del cual había dos o más viviendas unifamiliares de dos o más habitaciones. El
patio era de uso común, y en el se realizaba todo tipo de tareas domésticas: moler el grano,
cocinar, hilar, lavar, etc, y también otra serie de tareas agrícolas o artesanales. Este tipo de casa
estaba habitada por miembros de la misma familia, o por familias emparentadas entre sí, porque
el patio era común y sólo había una verdadera entrada a la casa. El tamaño de estas casas
(entre 200 y 300 m2) indica que las familias que habitaban en ellas tenían una buena situación
económica. Grandes casas señoriales (Domus). Este tipo de casa comenzó a introducirse en
Palestina finales del periodo helenístico. La entrada de la casa da a un patio columnado,
alrededor del cual se encuentran habitaciones destinadas a diversos usos. Al otro lado del patio
solían estar las habitaciones privadas: el triclinio, los dormitorios y las habitaciones de las
mujeres. Estas mansiones tenían espacio suficiente para albergar a una familia extensa y a un
buen grupo de sirvientes, así como para recibir a los clientes y amigos, y para realizar las
transacciones económicas y sociales que solían realizarse en las casas grecorromanas. Granjas.
Se trata de un tipo de vivienda rural ligado a una explotación agrícola intensiva. La granja de
Ramat Hanadiv, cerca de Cesarea, tenía una extensión de 2800 m2 y estaba rodeada por un
muro. La mayor parte del espacio estaba dedicado al almacenaje de los aperos y de los
productos cultivados.
Casa con tienda (Taberna). Este tipo de vivienda, que era muy común en las ciudades del
Imperio Romano, constaba de una habitación que daba por un lado a una calle y por otro estaba
conectada a una habitación interior, que servía de vivienda. En Galilea este tipo de casas se
encontraba sobre todo en las calles principales de las grandes ciudades. El estudio de la
arqueología doméstica aporta informaciones sobre tres aspectos importantes de la sociedad
galilea: el nivel de penetración del modo de vida helenístico, la estratificación social y la
composición de la familia, que era la institución central en aquella cultura. La presencia de
grandes mansiones de estilo helenístico en una proporción relativamente importante, así como la
existencia de las casas con tienda (tabernae) en las ciudades es un claro indicio de la presencia
del modo de vida helenístico en Galilea durante esta época. A juzgar por el tipo de casa en que
vivían, un porcentaje importante de los habitantes de Galilea, sobre todo los de las ciudades, se
diferenciaban muy poco en su estilo de vida de los moradores de otras ciudades del Imperio
Romano. Las diferencias entre estos diversos tipos de casa no eran sólo arquitectónicas, sino
que afectaban al tamaño, a los materiales y al equipamiento de las mismas. Estas diferencias
reflejan niveles sociales y económicos muy distintos. Los diversos tipos de casa y la proporción
en que se han encontrado muestran que la estratificación de la sociedad galilea era muy
parecida a la de otras sociedades agrarias avanzadas, en las que existen tres grandes grupos: a)
el de los gobernantes y sus funcionarios; b) el de los campesinos y artesanos; c) el de los
despreciables y prescindibles.
Finalmente, los diversos tipos de casa encontrados, nos hacen caer en la cuenta de que no
existía sólo un tipo de familia, sino diversos tipos, que eran muy distintos entre sí. En la Galilea
del siglo primero había, al menos, cuatro tipos de familia, que se distinguían por el tipo de casa
en que habitaban, por el número de miembros que componía la unidad familiar básica, por su
capacidad de ayuda y solidaridad hacia el grupo de los parientes, por las tierras que poseían y
por el grupo social al que pertenecían: la familia extensa, la familia múltiple, la familia nucleada
y la familia dispersa. Este dato es muy importante, porque la familia era la institución c entral de
la sociedad Helenístico-Romana, y como tal era el elemento más determinante del ser y de las
posibilidades de los individuos.
c. Roma
La Palestina del siglo I era un lugar lleno de conflictos. Por un tiempo, en la Tierra Santa hubo
conflictos dinásticos por el poder, luchas internas y, ocasionalmente, guerras en gran escala.
Durante el siglo II a.C., se estableció transitoriamente un reino judío más o menos unificado, tal
como menciona el Libro de Macabeo del Antiguo Testamento. Sin embargo, en el 63 a.C., esta
tierra volvía a estar en conflicto y era invadida por nuevos conquistadores. Más de medio siglo
antes del nacimiento de Jesús, Palestina cayó ante las legiones de Pompeyo y se impuso el
Dominio Romano. Pero el Imperio Romano estaba muy extendido por ese entonces, y
demasiado preocupado con sus problemas propios como para instalar la estructura
administrativa necesaria para regir directamente. Es así que los romanos decidieron crear una
línea de reyes-títeres que gobiernen Palestina bajo su tutela. Esta es la dinastía de Reyes
Herodianos que no eran hebreos sino árabes. El primero de estos fue Antípater, que ascendió al
trono de Palestina el año 63 a.C. Debemos imaginarnos una tierra conquistada por fuerza, sus
habitantes sometidos, gobernada por un régimen de reyes-títeres que se mantenían en el poder
por medio de la fuerza militar (Romana obviamente). La gente del país pudo mantener su propia
religión; pero Roma era la autoridad suprema. Su autoridad era ejercitada por medio del
Derecho Romano que era forzadamente impuesto por los legionarios romanos, tal como lo
hicieron luego en Inglaterra.
d. Los Griegos
La civilización del primer siglo es llamada Greco – Romana porque estuvo formada
principalmente por griegos y romanos. Las ideas y costumbres nativas de los distintos pueblos
subyugados por Roma fueron desapareciendo gradualmente y fueron suplantados, al fin, por los
hábitos de Grecia y Roma. Aún los judíos de Palestina a pesar de su fiera tenacidad por las
enseñanzas de sus padres, habían sido ganados por aquellas filosofías paganas y nuevas formas
de vivir. Los romanos establecieron en el primer siglo sus principios políticos y administrativos,
aunque los griegos fueron el molde de su vida intelectual. La influencia griega dominaba la
cultura de todo el mundo civilizado. Aquel mundo era romano políticamente, griego
culturalmente, pagano socialmente y Greco – Oriental religiosamente.
e. Herodes
Herodes el Grande (73-4 a.C.), rey de Judea (37-4 a.C.), apoyado por Roma y representado por
la tradición cristiana y judía como un traidor, conocido por ser el responsable de la degollación
de los llamados santos inocentes. Herodes nació al sur de Palestina, de padres árabes. Su padre,
Antípatro el Idumeo, fue nombrado Procurador de Judea por Julio César en el 47 a.C.; Pompey o
Magno anteriormente había depuesto a la dinastía Asmonea. A pesar de la oposición Asmonea,
el Senado Romano reconoció a Herodes como rey en el 39 a.C., pero su gobierno real se inició
dos años después. Herodes intentó consolidar su posición con los judíos casándose con
Mariamna, princesa de la línea Asmonea, a quien posteriormente mandó asesinar. Los primeros
años del reinado de Herodes fueron complicados por la hostilidad entre dos sectas judías,
saduceos y fariseos, y por la enemistad de los miembros supervivientes de la familia Asmonea,
quienes establecieron una alianza con Cleopatra, reina de Egipto. Herodes finalmente prevaleció
ante sus oponentes, sobre todo porque Cleopatra y Marco Antonio prevalecieron
momentáneamente frente a Cayo Octavio (posteriormente el Emperador Augusto). Aunque
Herodes había apoyado a Marco Antonio en su lucha contra Octavio, sin embargo, éste confirmó
a Herodes como rey en el 31 a.C., convencido de que continuaría gobernando según los
dictados de Roma. Los años transcurridos entre el 25 y el 13 a.C. fueron los más prósperos de
su reinado. Durante este periodo Herodes se ocupó de un gran número de proyectos
arquitectónicos, incluida la construcción en Jerusalén, Jericó y Cesarea, de teatros, anfiteatros y
circos para los juegos inaugurados en honor de Augusto. Para proteger la frontera de Judea
frente a las incursiones árabes, construyó o restauró una serie de fortalezas, que posteriormente
probaron ser de gran valor para los judíos en su insurrección contra Roma (tal es el caso de
Masada). Comenzó a reconstruir el Templo de Jerusalén, poniendo gran atención en los
escrúpulos religiosos del pueblo. Los últimos años del reinado de Herodes fueron muy amargos a
causa de las complicadas intrigas de palacio A su muerte en Jericó, en marzo o abril del 4 a.C.,
el reino de Herodes se dividió entre sus tres hijos (Herodes Antipas, Arquelao y Herodes Filipo).
Aunque judío practicante, y a pesar de sus intentos para conseguir su favor, Herodes era odiado
por los judíos, por extranjero y por amigo de los romanos. Según Mateo 2:16 intentó matar al
niño Jesús, masacrando a todos los niños varones de Belén, en lo que se conoce como la
degollación de los santos inocentes.
f. Poncio Pilatos
Fue Gobernador Romano en Judea del año 26 al 37 d.C. Así pues, bajo su mandato se desarrolló
la predicación y muerte de Jesús. Su misión era controlar las siete administraciones de Palestina,
nombrar o destituir al sumo sacerdote (título equivalente al presidente del gobierno). Cobrar los
impuestos que imponía Roma y autorizar la ejecución de la pena de muerte. Se le describe como
un hombre inflexible, arbitrario y despiadado. Ordenó una matanza de galileos en el templo y
posteriormente, otra de samaritanos.
g. El Templo
El templo de Jerusalén resume en sí los poderes económico, político y religioso: acaparado por
la clase dominante, nadie puede atacarlo sin socavar profundamente las estructuras sociales de
la época. Con esto se aprecia la importancia de las posturas que Jesús tomará respe cto de él.
Como lugar de poder económico es el centro más importante de comercio y de intercambios
monetarios; tras sus muros se encierra el tesoro de las finanzas públicas; también se aceptan
depósitos privados. “Allí se refugia toda la riqueza judía”, dice el historiador Josefo. Como lugar
de poder político, ofrece sede a las convocatorias del Sanedrín, que es la única Asamblea que
tolera el poder romano; es también la sede del sumo sacerdote, y en una de sus alas los
romanos han instalado permanentemente una guarnición de soldados para controlar la situación.
Finalmente, como lugar de poder religioso, hacia él suben todos los judíos al menos una vez al
año; es el único sitio en el que, según la Ley de Moisés, se pueden hacer los sacrificios
prescritos; solamente allí puede el pueblo responder con toda fidelidad a su Dios y vivir la
Alianza que Dios propuso. Las rivalidades, los grupos opuestos, las diversas corrientes políticas -
religiosas tienen al pueblo en efervescencia: todos son indicios de que la situación no puede
durar mucho; las revueltas son continuas. Ciertamente en el pueblo se espera a alguien, se
espera un mundo nuevo.
La Pascua, era la más antigua de las fiestas y tenía lugar en los primeros días de abril. Era para
conmemorar la libertad del pueblo hebreo de la esclavitud de Egipto; se trataba, pues, de la más
expresiva e importante. Normalmente venían muchas gentes para evocar el hecho. Pentecostés,
era la fiesta de las primicias, tenía lugar cincuenta días después de la Pascua, o sea, durante la
segunda quincena de mayo. Eran días de siega y celebraban una ceremonia relacionada con el
acontecimiento que consistía en la presentación de dos panecillos elaborados con harina de trigo
nueva. La fiesta conmemoraba también la donación de la ley de Moisés. Fue en el día de
Pentecostés cuando descendió el Espíritu Santo sobre los cristianos en Jerusalén después de la
ascensión de Jesús.
El Día de Expiación era una jornada de ayuno que tenía lugar a finales de septiembre. En aquella
ocasión solemne, el Sumo Sacerdote entraba en el Lugar Santísimo para hacer la expiación de
los pecados del pueblo.
La Fiesta de los Tabernáculos, se celebraba cinco días después del Día de Expiación. Era una
especie de acción de gracias por las bendiciones recibidas de Dios durante el año, y
especialmente relacionadas con los favores de Dios sobre sus padres cuando en el desierto
hacían ruta a Canaán.
i. Las Sinagogas
Era el lugar donde se reunían los judíos para rezar. Lo hacían tres veces al día: por la mañana, a
primera hora de la tarde y al acabar la jornada. De manera solemne, estas reuniones tenían
lugar el sábado. En ellas rezaban la profesión de fe o credo judío; leían el Decálogo y fragmento
de la Ley; cantaban los Salmos y leían otros textos de la Biblia que eran comentados por los
rabinos o estudiosos de la Biblia. La sinagoga también servía de escuela. Los evangelios nos
cuentan que, durante su juventud, Jesús frecuentó la sinagoga de Nazaret y Capernaúm.
j. Los Escribas
Después del exilio, empezó a existir el ministerio de escribas. Estos dirigentes poseían una
tremenda influencia en los tiempos de Jesús. Al principio, según su nombre indica, eran los
copistas de los escritos sagrados. Gradualmente se produjo un cambio en sus funciones hasta
llegar a ser considerados como verdaderos intérpretes de las Escrituras. Pretendían sentir una
extrema veneración por los escritos del Antiguo Testamento hasta el punto de contar todas las
palabras que había en él. Poco a poco llegaron a formar "una estéril clase eclesiástica y
escolástica" que tenía autoridad primordial en la letra de la ley. Se sentían insaciables de poder y
consideraban su grandeza como superior a los demás. Lo más espiritual, esencial, humano y
grande en las Escrituras lo pasaban por alto. Generación tras generación se multiplicaban los
comentarios de sus hombres notables y los discípulos estudiaban los comentarios en vez del
texto. Aún más, era una regla entre ellos que la correcta interpretación de un pasaje tenía tanta
autoridad como el texto mismo y, puesto que las interpretaciones de los maestros famosos se
consideraban como correctas, la gran masa de opiniones era tenida en tanto aprecio como la
Biblia misma, llegó a adquirir proporciones enormes. Estas eran las tradiciones de los ancianos.
Gradualmente vino a estar en boga un sistema arbitrario de exégesis, por el que cualquier
opinión podía ponerse en conexión con algún texto y recibir el sello de la autoridad divina. Cada
una de las peculiaridades farisaicas que se inventaban era sancionada de este modo. Estas se
multiplicaron hasta aplicarse a todos los detalles de la vida personal, doméstica social y pública,
llegando a ser tan numerosas que requerían toda una vida para aprenderlas. La instrucción de
un escriba consistía en estar familiarizado con ellas, con los fallos de los grandes rabinos y con
las formas de exégesis que ellos habían sancionado. Esta era la hojarasca con que ellos
alimentaban al pueblo en las sinagogas. Cargaban la conciencia con innumerables detalles, cada
uno de los cuales se representaba tan divinamente sancionado como cualquiera de los Diez
Mandamientos. Esta fue la intolerable carga que Pedro dijo que ni él ni sus padres podían
soportar. Esta fue la horrible pesadilla que se apoderó, por tanto tiempo, de la conciencia de
Pablo. Pero consecuencias peores resultaron de allí. Es una ley bien conocida de la Historia que
siempre que el ceremonial es elevado al mismo nivel que la moral, ésta pronto se pierde de
vista. Los escribas y los fariseos habían aprendido a hacer a un lado, por su exégesis a rbitraria y
sus discusiones casuísticas, las obligaciones morales de más peso y compensaban el desprecio
que de ellas hacían, aumentando las observancias rituales. Así podían ostentarse con el orgullo
de la santidad, mientras daban rienda suelta a sus egoístas y viles pasiones. La sociedad estaba
podrida por dentro con los vicios, y estaba barnizada por fuera con una engañosa religiosidad.
k. Los Esenios
El conocimiento de los esenios ha progresado decisivamente a partir de los famosos
descubrimientos, en 1947, de los manuscritos de las cuevas de Qum-Ran. Los esenios del Qum -
Ran eran un grupo de sacerdotes descontentos con la relajación en que había caído el
sacerdocio y el Templo. Habían roto con el judaísmo oficial, se habían retirado al desierto y se
consideraban el verdadero Israel, el pueblo de la Nueva Alianza. Su fundador había sido una
grande y enigmática personalidad religiosa llamada “Maestro de Justicia”. Estaban influenciados
por las ideas apocalípticas y por la visión dualista del mundo y de la His toria, lo cual les llevaba a
propugnar el amor a los propios miembros de la comunidad y el odio implacable a los enemigos.
SISTEMA EDUCATIVO IEPLA 21
NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS
l. Los Fariseos
Fariseo quiere decir “separado”: para ellos era un timbre de gloria no mantener relación con la
gente del pueblo, a quien se consideraba ignorante de la Ley y poco celosa de su cumplimiento.
Los Fariseos eran fervorosos cumplidores de la Ley, admitiendo la tradición oral también como
revelación divina. Los Evangelios presentan una imagen peyorativa de los fariseos. Pero ya en
tiempo de Jesús existían los gérmenes de una religiosidad formal e hipócrita. La mayoría de los
doctores de la Ley o escribas eran fariseos. Evidentemente había otros muchos fariseos que no
tenían esta preparación intelectual. Estaban organizados en comunidades, que contaban con sus
propias sinagogas y con reglas precisas de admisión. Por su extracción social y género de vida
contaban con bastante estima en el pueblo, siendo sus portavoces en el Sanedrín.
m. Los Saduceos
Era el partido de la aristocracia tanto sacerdotal como laical. En la práctica estaban helenizados
y eran colaboracionistas con el ocupante griego o romano. Sin embargo, doctrinalmente eran
muy conservadores, no aceptaban la tradición oral y tampoco participaban de las utopías de las
clases populares, que se expresaban en el mesianismo, en la apocalíptica, en la creencia de la
resurrección de los muertos, etc. Sus intereses y sus ideologías estaban vinculados al Templo y,
por tanto, desaparecieron con él. Los saduceos representaban a la clase dominante en el
judaísmo del tiempo de Jesús, tenían el control del templo y de las instituciones judías y eran
dueños de gran parte de las tierras, pero la influencia de los fariseos en el pueblo iba en
aumento y llegaría a imponerse después del 70. La oposición fariseos -saduceos ha dominado la
evolución religiosa del judaísmo durante todo este tiempo. La oposición religiosa iba unida a una
oposición social ya que ambos movimientos expresaban interés de clase diferente.
n. Los Zelotes
Parece que en Palestina en tiempo de Jesús reinaba una relativa tranquilidad. No hay indicios de
ningún tipo de resistencia armada “organizada” contra los romanos. Naturalmente, se daban
casos de rebeldes aislados. ¿Entonces qué pensar de los Zelotes que suelen ser presentados
como un grupo guerrillero en plena efervescencia? En el A.T. hay una alta estima del “celo” de
Jehová. “Zelote” es sinónimo de fervoroso o celoso de la Ley y de la Santidad del Templo. Los
zelotes se preocupan de la pureza religiosa y no de la liberación del poder extranjero. En el año
6, en plena guerra contra los romanos, aparece en el Templo un grupo armado dirigido por
Eleazar, que fue uno de los componentes de la resistencia, y que se llamaban “Zelotes”. Estaba
formado, en gran parte, por sacerdotes pobres de procedencia campesina, que reaccionaban
violentamente contra unos sumos sacerdotes opresores, infieles a la Ley y aliados con el poder
extranjero. Ese grupo de zelotes permaneció siempre vinculado al Templo, de modo que cuando
este fue destruido, desapareció.
o. El Sanedrín
Era el órgano de gobierno propiamente judío. Su nombre significa "sentarse juntos, consejo".
El Sanedrín era similar a un parlamento. Ejercía el poder Legislativo (elaborar y aprobar las
leyes), el judicial (juzgar los delitos contra las leyes), y el ejecutivo (hacer cumplir la ley). Estos
poderes estaban limitados por las autoridades romanas. Así, si el Sanedrín, por ejemplo,
condenaba a alguien a muerte, no podía aplicarse la sentencia sin la autorización del
Gobernador Romano. Ejercía también de corte suprema religiosa; es decir, fijaba la doctrina
religiosa, establecía el calendario litúrgico y regulaba la vida religiosa del país.
El Sanedrín estaba compuesto por 71 miembros pertenecientes a tres clases:
Los ancianos (senadores o presbíteros) eran casi todos, miembros de la aristocracia y hombres
de negocios
Los sumos sacerdotes eran, en su mayoría, saduceos.
Los letrados o maestros de la ley, fariseos en su mayor parte.
El presidente del Sanedrín era el sumo sacerdote, una especie de presidente del gobierno. Su
función era gobernar el país bajo el control de Roma.
p. La Esperanza Mesiánica
A pesar de la superficialidad y carencia de convicción religiosa en la masa, había personas
devotas y sinceras que seguían confiando en Dios y creían en la misión espiritual encomendada
a su raza. Algunos dirigentes religiosos sustentaban la esperanza de un Mesías que debía venir.
Esta expectación variaba según los grupos, además de haber distintas creencias en cuanto a la
naturaleza y obra del Mesías. Igual podía ser un profeta, un sacerdote, un rey o un ángel. En los
corazones de muchos existía el anhelo profundo de algo que les satisfaciera más que lo ofrecido
por la religión oficial.
Asignación permanente:
Lea el material con detenimiento.
Consulte las citas ofrecidas en el material.
Investigue sobre la vida hogareña de la época de Jesús en Palestina.
OBJETIVOS:
CONTENIDOS:
De Nazaret a Belèn.
De Belèn a Egipto, la huída.
De Egipto a Nazaret.
De Nazaret a Jerusalén.
De Jerusalén a Nazaret.
Referencia Bìblica Nº 1.
Referencia Bìblica Nº 2.
Referencia Bìblica Nº 3.
El decreto que obligó a José a ir a Belén sirvió, sin saberlo, para que se cumpliese la profecía del
antiguo profeta cuando dijo: "Pero tú, Belén Efrata, pequeña entre las familias de Judá, de ti me
saldrá el que será Señor en Israel”. Miqueas 5:2
Legalmente no era necesario que María fuese con José a Belén. Pero como que ella estaba
encinta y el gran acontecimiento podía ocurrir en cualquier momento, prefirió acompañar a su
esposo antes que permanecer sin él en el hogar. Cabe la posibilidad de que ella viajara sobre un
pequeño asno, animal de carga común en aquellos días, que era llevado del ronzal por José. Sin
lugar a dudas, se trataba de un viaje aburrido y cansado, pero no triste. Viajando por aquella
antigua vía vieron muchos lugares históricos. Pasarían de largo, por la ciudad de Jerusalén
apresurados en arreglar cuanto antes sus asuntos oficiales. Cuando llegaron a Belén se
encontraron con pesar que "no había lugar para él" en el mesón. No eran tan pobres que no
pudieran pagarse un acomodo..., pero no había ningún lugar libre. A menudo uno se pregunta
por qué cualquier persona comprensiva del mesón no ofreció aquella noche su habitación a
aquellos cansados viajeros. No podemos censurar demasiado al encargado de la posada porque
no sabía la historia como nosotros, aunque también cabe la posibilidad de que fuera amable, y
que después de todo encontró un lugar para ellos. El lugar pudo ser una bodega, o un simple
resguardo donde comía el ganado. Todo ocurrió en el mejor lugar disponible y en un es tablo
cercano a un mesón nacía Jesús. ¿Había allí amigos amables para asistirles? No lo sabemos.
Según costumbre, el niño recién nacido fue envuelto en pañales (unas tiras de tela blanca con
las que daban vueltas al pequeño y acostado en el pesebre.
No es posible ni tampoco necesario determinar el lugar exacto donde nació Jesús. Elena, la
madre de Constantino, primer Emperador Romano que abrazó el cristianismo, mandó edificar un
templo donde se decía que había nacido Jesús. En nuestros días la Iglesia de la Na tividad ocupa
su lugar y los turistas bajan por una escalera a una pequeña habitación situada debajo del
mismo altar, para ver el sitio, señalado donde hay una gran estrella sobre el suelo de piedra.
Esto puede ser o no ser auténtico; lo más importan-te es saber que el Hijo de Dios nació.
Hay una confusión tremenda en cuanto a la fecha del nacimiento de Jesús. No nac ió el 25 de
diciembre del año 1º. d. de J.C. Fue seiscientos años después del nacimiento de Jesús cuando
SISTEMA EDUCATIVO IEPLA 25
NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS
se intentó que la Historia contara los días a partir del gran acontecimiento. “Dionysius Exigutis”,
con los datos que poseía fue contando para atrás y fijó lo que él creyó era la fecha exacta.
Basados en sus cálculos establecieron el calendario cristiano que todavía se usa. La dificultad
estriba en que más tarde se probó que la fecha era inexacta. Debía haber vuelto atrás cuatro o
cinco años más. El año en que Jesús nació era el cuatro o cinco antes de Jesucristo. Los sabios
fundan su creencia basados en varias pruebas diferentes, tales como la fecha del nacimiento de
Herodes; el comienzo del ministerio de Juan el Bautista; la construcción del templo, etcétera. Sin
siquiera intentar presentar los argumentos, diremos que todos los sabios concuerdan
unánimemente en esta opinión.
No existe la forma de determinar con exactitud el mes del año en que tuvo lugar el
acontecimiento. Difícilmente pudo ocurrir en medio del invierno, toda vez que los pastores no
guardan los rebaños en los campos durante las noches frías de invierno. Parece que el tiempo
más adecuado sería a finales del verano o temprano en el otoño.
Por lo menos en dos aspectos el nacimiento de Jesús fue único. Su encarnación era el milagro
de uno que era Dios desde el principio y se anonada a sí mismo para devenir un ser humano. En
este aspecto Jesús es único en la Historia de la humanidad. Su nacimiento también es único por
haber sido concebido por el Espíritu Santo en el seno de una virgen. No era el hijo de José o de
otro hombre cualquiera, sino el Hijo de Dios. El "nacimiento virginal" de Jesús no es solamente
único, sino que también, de una importancia capital. Desde el primer siglo hasta nuestros días,
esta cuestión ha sido discutida y quizá más a menudo y más ampliamente que ninguna otra. La
gran mayoría de cristianos aceptan esta doctrina, aunque algunos la rechazan alegando que el
asunto no afecta su fe en Cristo. Es importante señalar que el Cristianismo Evangélico y la
Iglesia Romana aceptan la doctrina del nacimiento virginal de Jesús.
Es evidente que los límites de nuestro estudio hacen imposible tratar a fondo la materia.
Podemos, sin embargo, resumir unos argumentos que podrán ser sostenidos por los cristianos
amantes del estudio. La situación es única e incomparable. Si Jesús era el Hijo de Dios,
circunstancias milagrosas debieron concurrir en su venida. Existió desde el principio y se hizo
hombre. También debemos preguntarnos: Si Jesús nació de unos padres humanos, ¿quién fue
su padre? Nunca pudo ser José porque éste no cohabitó con ella. La sola alternativa es el
escándalo y en este caso, el carácter de María y el de Jesús quedarían mancillados. Recordemos,
además, que Jesús nunca llamó a José ni a ningún otro hombre con el nombre de padre.
Cuando habla de su padre siempre se refiere a Dios.
Rechazar las evidencias dadas por los Evangelios es desacreditarlos como documentos
históricos, lo cual no puede hacerse fácilmente. Algunos pretenden que Pablo no aceptó el
nacimiento virginal porque no lo menciona específicamente en sus escritos. El argumento que
SISTEMA EDUCATIVO IEPLA 26
NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS
podemos esgrimir es el del silencio. El que Pablo no mencionara el Sermón del Monte no
significa que no creyera en él. Todo cuanto Pablo dice de Jesús concuerda con los Evangelios. Es
más que probable que el Apóstol no tuviera la necesidad de defender este hecho por ser
aceptado de todo el mundo. Defendió otras verdades, pero esta no.
Existen muchas preguntas sobre estos magos, que no tienen respuestas satisfactorias. Ni
siquiera sabemos cuántos eran, ni sus nombres, ni países de origen. La estrella que siguieron,
¿era un cometa o una estrella corriente? Estos hombres adoraron al niño y le ofrecieron oro,
incienso y mirra. De todas formas, los magos también tenían el derecho de adorar a Cristo al
igual que los pastores.
El próximo incidente en la vida de José, María y el Jesús, demuestra el mal sujeto que era
Herodes, rey de Judea. Había mandado matar a un considerable número de personas, de las
cuales temía que algún día le usurparan el trono. En sus postreros días, atormentado por
achaques corporales, se volvió ruin y vicioso. Sospechaba de todo el mundo y aún de su propia
familia. Cuando los magos fueron a informarse sobre el Rey de los judíos que acababa de nacer,
se enojó mucho. Incapaz de comprender la verdad y engañado por los magos que no volvieron
a informarle, su ira se acrecentó, "Herodes se turbó y toda Jerusalén con él." Determinado a
matar al Rey recién nacido, decretó la orden de hacer perecer a todos los niños menores de dos
años que hubiese en Belén. Sus servidores, a quienes encomendó la orden, hubieran visto que
aquel niño nunca habría podido ser el Rey de los judíos. Nunca sabremos cuántos niños
murieron en la "matanza de los inocentes". La mano de Dios rescató a Jesús de la matanza
mandada por Herodes.
José y María tuvieron sul hogar y criaron a su familia en Nazaret. Puesto que José tenía
establecido un negocio, su vida no sería ni muy pobre ni demasiado desahogada. Posiblemente
se trataba de una casa modesta, provista de un mobiliario sencillo, como muchas otras de la
clase media. La vida de José sería hogareña debido a su trabajo de carpintero. Una vez
aposentados en Nazaret tuvieron otros hijos. Jesús tuvo por lo menos dos hermanas y cuatro
hermanos. Jacobo, José, Judas y Simón. Con una madre como María el hogar era feliz a pesar
de las muchas obligaciones. Ella y José enseñarían mucho las Escrituras del Antiguo Testamento
a sus hijos, y en la sinagoga recibiría el curso regular de instrucción que seguían los niños según
su edad. En este hogar humilde pero feliz Jesús creció. "Y el niño crecía y se fortalecía, y se
llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él", Lucas 2:40. Su infancia fue como la de
cualquier otro niño, pero sin pecado. Los treinta años transcurridos en Nazaret, es decir, hasta el
comienzo de su ministerio público, son llamados a menudo los años de silencio. Con sabiduría
los escritores de los Evangelios, excepción hecha de un gran acontecimiento, no explican
ninguna de sus experiencias ocurridas durante los años de Nazaret. Sin embargo, otros
escritores han inventado cosas que le acontecieron que son ridículas y blasfemas.
La reacción de María, según las primeras palabras que le dirigió al hallarle sano y salvo, fue
perfectamente natural. A pesar de su ternura, un reproche maternal salió de sus labios. La
respuesta de Jesús a su madre son las primeras palabras de Jesús que encontramos escritas.
Palabras que revelan una auténtica sorpresa y que constituyen un reproche. "¿Por qué me
buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?" Lucas 2:49.
Jesús no podía comprender el por qué no habían ido en seguida a buscarlo en el templo. Sus
padres deberían haber conocido sus gustos, costumbres e interés. Estas primeras palabras
demuestran un asombroso sentido de su alta misión en el mundo. A los doce años atestiguó su
única dependencia del Padre y la sumisión que debía a ella.
c. María y su corazón
San Lucas hace dos referencias al corazón de María. La primera nos describe a los pastores
quienes, convocados por un ángel del Señor “...reconocieron las cosas que les habían sido
anunciadas sobre este niño. Y todo los que lo oyeron se maravillaron de cuanto los pastores les
habían dicho. María guardaba todas estas cosas ponderándolas en su corazón”, Lucas 2:19 . En
el mismo capítulo dos del Evangelio de Lucas, tras el episodio del niño perdido y hallado en el
Templo, encontramos una segunda y muy similar referencia: “...Y su madre guardaba estas
cosas en su corazón”, Lucas 2:51. El corazón de María nos muestra todas las emociones
encontradas que un corazón es capaz de sentir.
OBJETIVO 2.- Estudiar las referencias de los evangelios acerca de Jesús, sus padres y
sus hermanos.
2.1.- Referencia Bìblica Nº. 1: “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas
maneras en otro tiempo a los padres por los profetas…” Hebreos 1:1.
El estudiante quedará impresionado al ver las frecuentes menciones de hechos milagrosos en los
Evangelios. El Nuevo Testamento empieza con acontecimientos sobrenaturales, y los Evangelios
acaban con el relato de la resurrección y ascensión de Jesús. Una y otra vez los escritores de los
libros del Nuevo Testamento, narran estos acontecimientos con una naturalidad que les hace
parte integrante de la narración. Una pregunta se impone. ¿Podemos aceptar los hechos como
auténticos? ¿Ocurrieron esos milagros? Las respuestas son distintas. Otros creen en los
acontecimientos sobrenaturales aunque no son capaces de explicarlos por medio de la razón.
Creen que los hechos no pueden rechazarse simplemente porque no pueden entenderlos
totalmente. El que no puedan explicarse no significa que no sean ciertos. Por la fe aceptan lo
sobrenatural corno siendo obra del Dios que tiene infinita sabiduría y un poder ilimitado: "Todas
las cosas son posibles para Dios."
Sin intentar siquiera la menor discusión sobre el problema, debemos notar tres o cuatro cosas
de suma importancia. a. Los relatos de hechos sobrenaturales son parte natural e integrante de
los Evangelios. Quienes no aceptan los milagros han intentado quitarlos del texto hasta lograr
una narración comprensiva por lo de la razón, pero lo que han conseguido ha sido un relato
insípido y sin ninguna clase de poder persuasivo. b. Lo que realmente envuelve toda la cuestión
es nuestro concepto de Dios y de Cristo. Debemos considerar si Jesús es un mero resultado de
la evolución o la manifestación de Dios a los hombres. La distinción es importante desde todos
los puntos de vista. Si Jesús es solamente un hombre que vino a darnos su opinión de Dios, es
un personaje interesante que nos ofrece una valiosa ayuda en tanto que establece buenos
ejemplos, pero nunca un Salvador del pecado que deba ser objeto de nuestra adoración. Pero si,
como creemos y sabemos, es el Hijo de Dios que murió en la cruz por los pecados del mundo,
no hay lugar a dudas de que Dios podía manifestarse de forma poco común en la vida, muerte y
resurrección de Jesús. c. Será un estímulo que el estudiante sepa que millones de cristianos,
entre ellos algunos de nuestros más grandes pensadores y teólogos, se han enfrentado con la
dificultad y han ejercido su fe aceptando lo sobrenatural, aunque no fueran capaces de explicar
los hechos científicamente. Cualquiera que sostenga esta idea se encuentra entre una compañía
respetable de personas.
Los orientales no tenían la conciencia de tiempo que posee la gente occidental moderna. Al
escribir la biografía de un personaje, ordenamos todos los detalles de su vida por orden
cronológico, pero los escritores de los Evangelios no hicieron así en el relato de la vida de Jesús.
Es obvio que siguen un orden cronológico en cuanto empiezan por el nacimiento y terminan con
su muerte y resurrección, pero no se preocupan demasiado en ordenar los detalles de su vida
siguiendo la pauta en que ocurrieron los hechos. Les interesaban los asuntos más importantes.
Por lo tanto, el estudiante no encontrará la posibilidad de hacer un arreglo cronológico de los
hechos ocurridos. Sin embargo, esto no resta importancia y valor al relato. Por ejemplo, el que
los teólogos no estén de acuerdo sobre el tiempo y lugar del Sermón del Monte, no afecta el
valor de esa gran alocución. No existen demasiadas dificultades en ponerse de acuerdo sobre el
orden de los acontecimientos acaecidos al comienzo del ministerio público de Jesús. Hablaremos
sobre el asunto de la extensión de su ministerio y del orden general de los acontecimientos
cuando lleguemos a este asunto en nuestros estudios.
“Mesías”, palabra Hebrea que significa “el ungido”. El agente ungido de Jehová. Los reyes de
Israel fueron ungidos con aceite en el nombre de Dios, que simbolizaba su investidura con el
Espíritu de Dios. El término Mesías fue usado más tarde para determinar un “rey venidero”, un
esperado líder majestuoso de la descendencia de David quien restauraría el reino a Israel. Un
rey que haría todas las cosas nuevas, consagrado a Dios en Israel. Este hijo de David quien era
esperado con expectativa por la nación Judía, era el Mesías por excelencia, un término que ha
sido interpretado en griego por Cristos. Se supone que el Mesías sea un rey, esto es un hecho
muy bien conocido por todo el que haya estudiado la Biblia a profundidad. Porque era
costumbre ungir a los reyes, la frase “el ungido del Señor” llegó a ser un sinónimo de “rey”. Este
hecho puede ser verificado en muchos versículos. Inclusive la inscripción en la cruz leía, “El rey
de los judíos”, Marcos 15:26, Juan 1:41,49, Lucas 19:38, Jeremías 23:5, Daniel 7:13-
14, Salmo 2:6, Zacarías 9:9, Hechos 17:7.
Jesús, el Mesías, es revelado como tal en el Nuevo Testamento en los cuatro Evangelios y es en
ellos, en donde encontramos el cumplimiento de todas las profecías relacionadas al “Mesías” en
el Antiguo Testamento, algunas de ellas que podemos mencionar a continuación, están:
PROFECÍAS EN EL CUMPLIMIENTO EN EL
ANTÍGUO TESTAMENTO NUEVO TESTAMENTO
Génesis 3:15 Gálatas 4.4
No sabemos nada de la familia de María, como tampoco demasiado de ella misma. Posiblemente
era de la tribu de Judá y del linaje de David. La familia era humilde, aunque no extremadamente
pobre. Sus experiencias relacionadas con la concepción y el nacimiento de Jesús, revelan que
era una mujer devota y reverente. Además, conocía muy bien el Antiguo Testamento, según se
deduce de su cántico. No dudamos que se trataba de una mujer joven, con buena salud, de
apariencia atractiva y pura de corazón. Seguramente Dios escogería a la mujer de mejor
carácter y nobleza de alma para ser la madre de su hijo.
También sabemos muy poco de José. Solamente que vivía en Nazaret, aunque su hogar familiar
había sido Belén. Su oficio era el de carpintero, llamado por Mateo "el carpintero de Nazaret”, lo
que indica que era una persona conocida y de buena reputación en la ciudad. El carpintero no se
dedicaba solamente a hacer remiendos, sino que también hacía nuevas construcciones. El
proceder de José al no desconfiar de la fidelidad de María, y su consentimiento en casarse con
ella, es digno de encomio. En todo, José demostró buena voluntad. Se trataba, pues, de un
hombre genuinamente piadoso, poseído de una fe simple., laborioso, comprensivo y lleno de
devoción por María.
“El gran milagro del nacimiento de Jesús es la encarnación; Dios haciéndose carne y habitando
entre los hombres. Quizá no podamos comprender esto, pero sí que podemos creerlo. A lo suy o
vino (mundo) y los suyos (familia) no le recibieron." El Cristo eterno nació como cualquier otro
niño en Belén y estuvo viviendo entre los hombres durante treinta y tres años. Este pequeño
arco en el círculo de su eternidad es llamado a menudo “los días de la carne". En estos días
reveló a Dios e hizo que los hombres le comprendieran.
No se sabe si Lucas incluye a Mateo y a Marcos entre estos "muchos", aunque por varias
razones se cree que ya se había escrito, por lo menos, el Evangelio de Marcos, y posiblemente el
de Mateo. Sin embargo, la palabra "muchos" parece que se refiere a más de dos, y por lo tanto
es probable que se aluda a algunas historias escritas fuera de los Evangelios canónicos. Muchos
autores habían consignado en diversos documentos diferentes incidentes y aspectos de la vida
de Jesús. Lucas dice haber estudiado esos materiales antes de componer su Evangelio. Lucas no
necesariamente implica un orden cronológico. Estos términos podrían sugerir que los relatos
escritos por autores evangélicos anteriores habían sido incompletos, pero de ningún modo
indicarían que esos relatos eran inexactos.
La modestia que aquí manifiesta Lucas da un excelente testimonio en favor de que el Evangelio
que lleva su nombre es fidedigno y válido. Lucas fue cuidadoso en decir la verdad exacta y no
pretendió ser testigo ocular como podría haberlo hecho un impostor. Lucas afirma claramente
que su conocimiento de los hechos relacionados con la vida y el ministerio de Cristo, los había
recibido por medio de los relatos de testigos oculares; por lo tanto, parece que en el caso de
Lucas, el papel de la Inspiración no fue tanto impartir una información original, sino garantizar la
precisión de lo que él registró de acuerdo al testimonio de otros. Lucas fue un historiador que
SISTEMA EDUCATIVO IEPLA 34
NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS
investigó las fuentes originales; pero fue más que esto: fue un historiador inspirado. A Lucas le
pareció apropiado redactar un relato completo, preciso y auténtico de la vida de Cristo, quizá
con la idea de registrar algunos acontecimientos que pudieran haberse omitido en relatos
anteriores escritos por “muchos”. Estas palabras revelan la manera en la cual, al menos algunos
de los autores, fueron guiados por Dios para redactar el registro bíblico. La impresión del
Espíritu Santo en la mente de Lucas hizo que a éste le pareciera apropiada y deseable una
determinada manera de actuar. La segunda razón por la cual Lucas escribe es su deseo de
transmitir a otros los beneficios de su estudio cuidadoso de la vida y de las enseñanzas de Jesús.
Parece que Lucas había comenzado por el principio e investigado todo. Presenta su relato
evangélico como una narración precisa, completa y sistemática de la vida de Jesús. Estas son
características de la verdadera erudición. Mateo destaca las enseñanzas de Jesús; Marcos, los
hechos de su ministerio, pero Lucas combina ambos elementos de un modo más completo y
sistemático que el de los otros evangelistas. La declaración de Lucas de que había "investigado
todas las cosas" no es una vana presunción. Es evidente que Lucas investigó cabalmente.
Lucas, como un explorador, siguió muy de cerca el curso de los acontecimientos hasta llegar a
su origen. Expone las circunstancias que rodearon el nacimiento y la niñez de Jesús en forma
mucho más detallada que los otros evangelistas. Sólo Lucas registra cinco de los seis
acontecimientos anteriores al nacimiento de Jesús, que se mencionan en los Evangelios.
El principal propósito del ministerio de Juan era preparar el camino para el Mesías. Durante
cuatrocientos años las voces de los profetas no se habían oído. La esperanza mesiánica se había
esfumado de las mentes y los corazones de la mayoría de los judíos, quienes estaban absorbidos
por el formulismo y el secularismo. Se necesitaba que una voz despertara al pueblo, lo llamara a
estudiar de nuevo Escrituras, les reprendiera por sus pecados y les presentara las exigencias de
un Dios justo y de justicia. Era necesario volver a encender la llam a de la esperanza mesiánica
que se había apagado. Si alguien está dispuesto a discutir la sabia misión de Juan como heraldo
del Rey, que nos explique cómo hubiera sido recibido Jesús sin la preparación que le hizo el
Bautista. A lo suyo vino, mas los suyos no le recibieron. ¿Que después de todo no le recibieron?
De acuerdo; le rechazaron, pero Juan preparó algo el terreno para la semilla que debía esparcir
el Mesías. Quienes primero respondieron al llamado, de Jesús fueron los discípulos de Juan. El
pueblo fue de Juan a Jesús. Aunque el ministerio de Jesús fue breve, probablemente lo que duró
fue debido al ministerio de Juan. El movimiento cristiano empezó con Juan. El fue quien preparó
el terreno. Juan no vino solamente a predisponer la mente humana para la venida del Mesías,
sino también sus vidas. Si venía el Mesías, ¿quién era merecedor de ir a darle la bienvenida?
Irás delante de la presencia del Señor, para preparar sus caminos, para dar conocimiento
de salvación a su pueblo,
Para perdón de sus pecados,
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó desde lo alto,
Para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte;
Para encaminar nuestros pies por camino de paz, Lucas 1:76-79
Cuánto orgullo y gozo habría en el corazón de este anciano matrimonio, y con cuánta devoción
se entregarían a la educación de su hijo. Imaginamos que su cuerpo se desarrollaría en los
montes; que sería instruido en las Escrituras; que le enseñarían todas las virtudes que deben
caracterizar una vida ejemplar; y que pasaría muchas horas meditando en las soledades de la
desértica región. No podemos decir a qué edad murieron sus padres. Puesto que cuando nació
eran ya ancianos, suponemos que no vivirían lo suficiente para verle hecho un hombre. Lucas
nos dice que estuvo en lugares desiertos hasta el día de su manifestación a Israel.
En el desierto desarrolló sus facultades de observación y aprendió a vivir allí, según se refleja en
su predicación. De todas formas, cuando el tiempo se cumplió, él ya estaba preparado.
Asignación permanente:
¿Qué detalles encontró en los textos estudiados sobre la vida de Jesús que le parecen
importantes?
¿Qué enseñanzas morales y de aplicación diaria le enseñan los textos estudiados hasta ahora?
OBJETIVOS:
CONTENIDOS:
De Nazaret al Jordán.
Del Jordán al desierto de Judea.
Del desierto a Betábara.
De Batábara a Caná.
De Caná a Capernaúm.
De Capernaúm a Jerusalén.
De Jerusalén a la tierra de Judea.
De la tierra de Judea al pozo de Jacob.
De Samaria a Caná de Galilea.
De Caná a Nazaret.
Lo que más sobrecogía a la gente no era el día del juicio que estaba cerca, sino la edad
mesiánica que había llegado. El desenfrenado regocijo de Andrés cuando corrió a Simón y le
gritó: “Hemos hallado el Mesías”, nos demuestra el entusiasmo por las maravillosas palabras de
Juan. Un hermano diría al otro hermano todo cuanto había oído, y se reunirían en grupos para
hablar del asunto. Cada cual sentiría la necesidad de oír al profeta personalmente. En cada
corazón el “reino de los cielos” significaba uno de los de acontecimientos más esperados.
Inmensas multitudes acudían a oír al extraño predicador y sus palabras les agitaban
profundamente. Lucas habla de grandes multitudes que iban a oírle. Durante el transcurso de su
ministerio muchos miles de personas de toda Palestina, fueron a escuchar al nuevo profeta. Es
digno de notar que aun los dirigentes religiosos de Jerusalén, se unieron a las gentes que iban a
oír los discursos del extraño mensajero.
A medida que la obra de Juan seguía adelante, las noticias fueron extendiéndose por todo el
país. En Nazaret de Galilea, Jesús, quien ya tenía treinta años de edad, estaba más ansioso e
SISTEMA EDUCATIVO IEPLA 39
NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS
impaciente que nadie, pues debía saber que el tiempo de empezar su obra estaba muy cerca.
Palestina vivía pendiente de la nueva sensación que había causado el Nuevo Profeta de los
Montes, el Evangelista del Jordán. Nadie había hablado sobre el Dios viviente durante
cuatrocientos años, como lo hacia él. Todas las comunidades estaban agitadas a causa del
mensaje de Juan. Ningún pueblo permanecía impasible. De todas partes del país acudían al valle
cercano a Jericó compañías de peregrinos para oír a Juan. Algunos volvían a Nazaret y excitados
contaban a todos lo maravilloso que era el predicador y su ardiente mensaje.
c. Denuncia del pecado por Juan, Marcos 1:4-6, Mateo 3:5-10, Lucas 3:3-14
Juan podía anunciar la inminente venida del Mesías, aunque también se daba cuenta de que la
gente no estaba preparada para ello. El Reino debía caracterizarse por la justicia y la santidad, y
solamente quienes poseyeran estas cualidades, podían formar parte de él. Los demás serían
rechazados, como el agricultor echa fuera la paja con su aventador, o el viñador corta toda cepa
que no produce fruto. Para proclamar este mensaje se requería mucho coraje, porque incluía la
confesión de los pecados, la oración por el perdón y el deseo de obedecer. Su palabra clave era
“Arrepentíos”. Una y otra vez denunciaba toda clase de pecado y pedía el arrepentimiento. “Al
igual que los antiguos profetas hostigaba a los hombres por sus pecados”. La exigencia
requerida para demostrar que abandonaban el pecado, era la sumisión al bautismo. Este
predicador de la justicia lo denunciaba todo y a todos. Ni aún los dirigentes religiosos eran
eximidos, y sus denuncias contra ellos fueron las más severas. Estos se excusaban a sí mismos,
alegando su descendencia de Abraham, pero esto no era suficiente. Los líderes, al igual que los
demás, debían hacer frutos dignos de arrepentimiento. No sabemos con exactitud cuál era la
reacción de las multitudes al oír al fiero profeta gritar a los escribas y sacerdotes de Jerusalén:
“¡Generación de víboras! ¿Quién os enseño a huir de la ira venidera” Era fácil ver que, un nuevo
profeta se había levantado en Israel; uno que se enfrentaba ante aquellos de más noble
alcurnia; que comprendía la debilidad de los hombres de su tiempo, y que tenla el valor de
presentarlos al descubierto.
d. Descripción del Mesías por Juan, Marcos 1:7-8, Mateo 3:11-12, Lucas 3:15-18
A medida que progresaba la obra de Juan, las multitudes le oían y se arrepentían. Las personas
devotas leían las Escrituras e inquirían todo lo concerniente al Mesías. ¿Podría aquel hombre
extraño, cuya obra estaba causando un gran impacto, ser el Mesías? ¿Podía ser que el Mesías
esperado estuviera entre ellos y su obra se estuviera llevando a cabo? En respuesta a estas
preguntas, Juan se apresuró a notificar que él no era el Mesías. “Pero viene uno más que y o, de
quien no soy digno de desatar la correa de su calzado; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.
Su aventador está en su mano, y limpiará su era, y recogerá el trigo en su granero, y quemará
la paja en fuego que nunca se apagará”. Esta magnífica descripción sirvió para desear la
anticipación de la venida del Mesías y conocer dónde estaba y cuando aparecería. Juan no dio
detalles, toda vez que ni él mismo los sabía. Probablemente nunca había visto a Jesús, pero
sabía que tenía que venir pronto. Así prosiguió su labor esperando fielmente la aparición del
Ungido. Luego vino Jesús al Jordán donde Juan se encontraba.
pecado y le hizo ver la necesidad que tenía de un Redentor. Jesús insistió en que Juan debía
bautizarlo, diciendo: “porque así conviene que cumplamos toda justicia”. Juan obedeció a su
Maestro. "Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le
fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo
una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”.
Según una tradición, la escena de esta lucha tuvo lugar en el monte Quarantania de Judea, al
oeste de Jericó y a unos mil quinientos metros del valle del Jordán. La región era desierta y apta
para su gran lucha. El período de pruebas duró cuarenta días. Se suele pensar que las
tentaciones de Jesús fueron tres, sin embargo, si leemos bien el relato de los Evangelios
veremos que fueron más de tres. Lucas dice: “por cuarenta días y era tentado por el diablo” y
más adelante añade: “Y cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó de él por un
tiempo”. El relato de Mateo dice: “Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado
por el diablo”. Esta prueba tenía un propósito. Era una lucha consciente de dos líderes que
deseaban al hombre. El diablo había vencido a Adán y Eva y estaba sumamente preocupado por
vencer al nuevo Adán. La esperanza de la raza humana estaba en la encrucijada. Satán sabía
quién era Jesús y le aceptaba como el Hijo de Dios, pero a pesar de esto, aún se atrevió a
tentarle.
La segunda prueba fue también engañosa y sutil. Tomando a Jesús le llevó hasta la ciudad santa
y le puso sobre el pináculo del templo y le dijo: “Si eres Hijo de Dios, échate abajo”. Es
interesante notar que Satán citó un pasaje de las Escrituras, pero lo aplicó mal Salmo 91:11-
12. Fue una tentación para incitarle a buscar la vanidad y el aplauso de la s multitudes. Se
trataba de una ocasión fácil, barata y sensacional para comenzar su obra. Jesús resistió otra v ez
a Satán y le citó de nuevo un texto del Antiguo Testamento: “No tentarás al Señor tu Dios”.
Deuteronomio 6:16.
La tercera tentación ofrecía a Jesús la manera fácil y rápida de ser el rey del mundo. “Otra vez le
llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y
le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares”. Satán pensaba que Jesús quería ser rey y
le mostró un camino corto. Hubiese sido tan fácil comprometerse y adorar a Satán a cambio de
lo que le ofrecía. Por este medio no hubiera tenido que sufrir privaciones, ser rechazado y luego
crucificado. Jesús no aceptó la propuesta satánica y respondió con la Palabra de Dios: “Al Señor
tu Dios adorarás, y a él sólo servirás”, Deuteronomio 6:13. Prefirió ganar el reinado y tomar el
camino más largo y difícil que acababa con la tortura y la muerte. Sería una lucha sin cuartel
hasta el fin.
Jesús había ganado la primera batalla. Todavía tendría otras. “Satán se apartó de él por un
tiempo y los ángeles le servían”. Jesús salió del desierto con el plan de su vida, el cual había
sido formado, sin duda, mucho antes, endurecido por el fuego de la prueba . Nada es más
notable en su vida posterior que la resolución con que llevaba a cabo este plan. Otros hombres,
aún aquellos que han ejecutado grandes obras, no han tenido a veces ningún plan definido y
sólo han visto gradualmente, en la evolución de las circunstancias, el camino que debían seguir;
sus propósitos han sido modificados por los eventos y por los consejos de otros. Pero Jesús
principió con su plan perfeccionado y nunca se desvió de él. Rechazó la intervención de este
plan de su madre y de su principal discípulo, tan resueltamente como lo sostenía bajo la
furibunda oposición de sus declarados enemigos. Y su plan era establecer el Reino de Dios en el
corazón de cada hombre y poner su confianza no en las armas de fuerza política y material, sino
en el del amor y en la fuerza de la verdad.
hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo. Vosotros mismos me sois testigos de que dije:
Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él. El que tiene la esposa, es el esposo;
mas el amigo del esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del
esposo; así pues, este mi gozo está cumplido. Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe”
Juan 3:27-30. Esto fue una prueba muy seria para Juan, como para cualquier hombre.
“Cuando en el transcurso de la vida una persona ha estado situada en el pináculo de la fama e
influencia y viene otro a suplantarle, tan sólo si se opera en él un milagro de la gracia, podrá
mirar a su sucesor con amistad y buena voluntad”. La prueba de Juan no tuvo límites. Reconoció
que él no era la luz verdadera, y que solamente, había tenido el gozo de ser testigo de la luz. Él
(Juan) brilló como una estrella en la alborada y saludó con gozo la venida de un nuevo día.
Ahora que el día ha llegado, se desvanece... La ley y los profetas permanecieron hasta Juan.
Este fue el eslabón de unión entre el Antiguo Pacto, y el Nuevo. Su obra ha conc luido, pero
permanece su monumento que no puede ser duplicado ni olvidado. El construyó el puente por
medio del cual los primeros judíos pasaron de Moisés a Cristo. Ahora estamos al otro lado del
Jordán, pero nunca olvidemos el puente por medio del cual cruzamos la orilla.
b. Juan denuncia a Herodes y a Herodías, Marcos 6:18, Mateo 14:4, Lucas 3:19-20
El próximo relato sobre la vida de Juan es la historia contada brevemente por Marcos y
parcialmente por Mateo y Lucas, acerca de la condena de la unión adúltera entre Herodes
Antipas y Herodías, que culminé con su encarcelamiento, y la muerte,
Herodes Antipas (4 a.C. al 37 d.C.) tetrarca de Galilea y Perea, era hijo de Herodes el Grande.
Hábil gobernante, edificador de ciudades, amigo de los romanos y a la vez prudente en sus
relaciones con los judíos. Se había casado con la hermana de Aretas, rey de Arabia. Más tarde,
se enamoró ciegamente de su sobrina Herodías, que era la esposa de su medio hermano Felipe
de Roma. Se divorció de su esposa y se casó con Herodías. Todo esto causó guerra entre él y
Aretas. Este escándalo en la vida del soberano, motivó muchos comentarios de la gente. Juan
denunció aquella impía alianza y a causa de su valor, Herodes mandó que lo decapitaran.
No tenemos más detalles del caso, ni sabemos cómo aconteció. Algunos piensan que los judíos
se sintieron ultrajados por aquella unión y pidieron a Juan que diera su opinión públicamente.
Otros creen que los fariseos le tendieron una trampa y luego fueron a llevar las nuevas a
Herodes. Marcos dice simplemente: “Porque Juan decía a Herodes: No te es licito tener la mujer
de tu hermano” Marcos 6:18. Puesto que era un hombre de convicción y valor, no podía hacer
otra cosa a pesar de saber el gran peligro que corría.
hermano Natanael. Estos cuatro discípulos, Andrés y Juan, Felipe y Natanael formaron el primer
grupo de personas que llegaron a ser fieles discípulos o seguidores.
OBJETIVO 2.- Conocer los efectos de los primeros milagros realizados por Jesús.
Si bien una boda era motivo de fiesta y regocijo, era también una festividad seria e importante.
Los lazos sagrados del desposorio culminaban con la ceremonia del casamiento que se celebraba
normalmente por la noche. Aquella tarde la novia salía del hogar paterno, acompañada de
música y procesión hasta la casa del novio, donde se celebraba la ceremonia y después se servía
un banquete.
En esta ocasión se había congregado una multitud de parientes y amigos. María, la madre de
Jesús, también estaba allí ayudando a la familia en su trabajo y sirviendo la cena. Tuvo lugar
entonces un acontecimiento de gran importancia que nos revela la nueva relación existente
entre Jesús y su madre, y el poder de Jesús para operar milagros. La concurrencia sobrepasaba
lo esperado y la familia se dio cuenta, estupefacta, de que se agotaba rápidamente la existencia
de vino. Ante tan grave aprieto, María fue a su hijo Jesús en demanda de ayuda. Las palabras
de Jesús a María, interpretadas como desconsideradas y duras, no lo fueron tanto como algunos
piensan. Jesús solamente puso en claro a su madre que desde entonces en adelante, debía
hacer su obra y seguir su propio camino, sin interferencias de nadie, ni aún de su madre.
OBJETIVO 3.- Descubrir las relaciones entre Jesús y las autoridades del momento,
samaritanos y otros.
Nicodemo era un hombre excepcional. Principal entre los judíos, hombre de elevada cultura y
posición social y de un espíritu religioso sincero. Era fariseo y miembro del Sanedrín. Había visto
en Jesús algo que no podía definir. Quedó tan impresionado, que procuró una entrevista privada
con el nuevo maestro, que tuvo lugar por la noche. El que Nicodemo fuera a Jesús de noche, no
es una evidencia de cobardía. Era natural que así lo hiciera. El estudiante debería leer
cuidadosamente el relato que nos presenta Juan de esta notable conversación Juan 2:23-3:21.
Fíjense en la sincera y cortés aproximación de Nicodemo; en el aparente aturdimiento de
Nicodemo; en la declaración positiva de Jesús en cuanto a la necesidad del nuevo nacimiento;
las pacientes palabras de Jesús que implican que un “maestro en Israel” debiera saber esta
verdad; la aserción de Jesús: “lo que sabemos hablarnos”, y la señal que Jesús hace hacia la
cruz por medio de un incidente acontecido a Israel cuando peregrinaba por el desierto Juan
3:14
En esta conversación encontramos el texto más conocido del Nuevo Testamento: Porque de tal
manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en é l
cree, no se pierda, mas tenga vida eterna Juan 3:16 . Esta gran declaración llamada la
pequeña Biblia de Lutero resume mejor que cualquier otro versículo la gloriosa misión de Jesús.
Nicodemo no comprendió todas las cosas en seguida. Más adelante volveremos a encontrarle en
el relato bíblico. Llegó a apreciar el mensaje del Maestro y al final demostró su lealtad hacia
Jesús.
Fue durante esa época que los discípulos de Juan el Bautista, entonces preso en la cárcel, se
acercaron a Jesús para preguntarle en nombre de Juan. Poco después Juan moría decapitado.
En vistas de la creciente oposición de los fariseos y la crítica situación causada por él en los
medios oficiales, Jesús y sus discípulos dejaron Judea y volvieron a Galilea, donde podría
desarrollar un ministerio más extenso.
En su Evangelio Juan nos relata un encuentro muy significativo de Jesús a su paso por Samaria.
También esta conversación tuvo consecuencias remotas, y ocurrió junto al pozo de Jacob que se
encontraba aproximadamente a uno y medio kilómetros al sur del pueblo de Sicar. Este pozo de
más o menos cuarenta y cinco metros de profundidad al construirse, había provisto de agua a la
gente de la comarca desde los tiempos de Jacob (1700 a.C.). El pozo, que fue una especie de
relicario durante siglos, sigue siendo en nuestros días un manantial de agua abundante para la
gente de sus alrededores.
Jesús y sus discípulos llegaron junto al pozo a una hora avanzada de la tarde y les envió a Sicar
a comprar comida. “Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo para
descansar. Cansado como estaba no tendría ganas de platicar con una que vino al pozo por
agua. Sin embargo, la persona con quien iba a hablar era muy distinta del erudito Nicodemo.
Era una mujer, y para colmo samaritana, que además estaba ennegrecida por el pecado.
En el estudio de este ejemplo clásico de los métodos empleados por Jesús en el trato con la
gente, el estudiante debe notar su cortesía, paciencia, tacto e insistencia. Jesús establece un
punto de contacto y conduce finalmente a que la mujer vea y reconozca, que él es el Mesías que
han esperado sus antepasados y también los judíos. El Señor no vacila en conversar con una
samaritana, aunque ello fuera contrario a las costumbres judías; habla con ella a pesar de ser
una mujer a la cual no se le reconocían sus derechos en aquellos días, y desafía la costumbre en
boga al tratar de ayudar a una persona que era “pecadora” a ojos vistas. Luego y como siempre,
le recuerda que el Hijo del Hombre había venido a “buscar y a salvar lo que se había perdido”.
Los resultados de este encuentro fueron sobrecogedores y de gran bendición para todo aquel
pueblo. “Y muchos samaritanos de aquella ciudad creyeron en él”. “Y creyeron muchos más por
la palabra de él y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros
mismos hemos oído, y sabemos verdaderamente que éste es el Salvador del mundo, el Cristo”.
Los elementos para existir eran abundantes, por motivo de las cosechas y frutas de toda clase
que los campos producían tan ricamente; y las aguas del lago hervían de pescados, dando
empleo a miles de pescadores. Además, los grandes caminos reales de Damasco a Egipto y de
Fenicia al Eufrates pasaban por aquí, y lo hacían un vasto centro de tráfico. Miles de naves de
pesca, transporte o diversión se movían de aquí para allá sobre la superficie del lago, de tal
manera que toda la región era un foco de energía y prosperidad.
b. Jesús de nuevo en Caná de Galilea: Sanidad del hijo de un funcionario, Juan 4:46-
54
El hombre que viene a Jesús es un “Basilikos” alguien al servicio del rey. Ha habido mucha
especulación en cuanto a la identidad del funcionario real que viene a Jesús. El funcionario real
ha venido a Jesús desde Capernaúm porque su hijo está gravemente enfermo y teme un
desenlace fatal. Se consideraba que los que padecían de una enfermedad grave ya estaban en
poder de la muerte. La sanidad de una persona al borde de la muerte era considerada casi como
la resurrección de un muerto y solamente Jehová Dios tenía en sus manos el poder de librar a
un moribundo de las fauces de la muerte. Si el funcionario real hace el viaje de 26 kilómetros de
Capernaúm a Caná es porque confía que a Jesús se le ha dado poder que sólo Dios pos ee.
El encarcelamiento de Juan en Macaerus (Maqueronte), Mateo 4:12, Mateo 14:3-5,
Marcos 1:14, Marcos 6:17-20, Lucas 3:19-20
Mateo, Marcos y Lucas nos cuentan que Juan fue encarcelado debido a los reproches que hizo a
Herodes y a Herodías. Está claro que fue Herodías y no Herodes la responsable de su muerte.
Existen buenas razones para creer que Herodes sentía cierta admiración por Juan; que le había
oído a menudo y algunas veces había sido benigno con él. Algunos creen que Herodes, le invitó
a su palacio para oírle. Los detalles no los sabemos, pero estamos convencidos que Herodías le
acechaba y resolvió hacerle pagar su pública denuncia. Ella aguijonearía a Herodes hasta que
hiciera algo contra Juan. Marcos dice que “el mismo Herodes había enviado y prendido a Juan y
le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías” Marcos 6:17.
Juan fue encarcelado en la antigua fortaleza de Macaerus que estaba situada a unos once
kilómetros al noroeste de la costa del Mar Muerto. Los arqueólogos han descubierto la antigua
fortaleza, por lo que podemos reconstruir sus detalles. Fue fortificada por los príncipes Macabeos
alrededor del año 100 a.C., destruida por los romanos y luego reconstruida por Herodes el
SISTEMA EDUCATIVO IEPLA 48
NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS
La respuesta de Jesús a la pregunta de Juan ha sido a veces mal comprendida. Jesús no sentía
antipatía ni hostilidad hacia Juan. Cuando los discípulos de Juan encontraron a Jesús, éste
estaba muy ocupado y continuó su obra hasta que halló el momento oportuno para hablar con
ellos. Sus palabras fueron simplemente: “Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: los
ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son
resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio” Lucas 7:22. Esta respuesta, además de
ser un cumplido, debería ser suficiente para Juan.
Después de la marcha de estos mensajeros, Jesús rindió un elocuente tributo al gran predicador
encarcelado: “Os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el
Bautista; pero el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él” Lucas 7:28. ¿Oyó Juan
alguna vez estas palabras de afecto y de ánimo? Es muy posible que algunos de sus amigos
fueran a decírselo; por lo menos lo deseamos.
¿Cuáles son las señales de Jesús acontecidas hasta ahora más impactantes para ti y por qué?
¿Qué detalles has descubierto que te ayudan a conocer un poco más a Jesús como hombre?
¿Qué detalles has descubierto que te ayudan a conocer un poco más a Jesús como Dios
verdadero?
OBJETIVOS:
CONTENIDOS:
De Nazaret a Capernaúm.
Gira por Galilea y regreso a Capernaúm.
De Capernaùm a Jerusalén.
De Jerusalén a Capernaúm.
De Capernaúm, pasando por Galilea hacia Naím y su regreso.
Desde Capernaúm realiza su tercera gira de Galilea.
De Capernaúm a la región de los gadarenos.
De la región de los gadarenos a Capernaúm.
De Capernaúm al monte de las bienaventuranzas.
Regreso del monte de las bienaventuranzas a Capernaúm.
Desde Capernaúm, su tercera gira de Galilea.
OBJETIVO 1.- Indagar sobre los primeros viajes realizados por Jesús en Tierra Santa.
1.1.- De Nazaret a Capernaúm
a. Jesús es rechazado en Nazaret, Lucas 4:28-30
En Nazareth, el lugar de su infancia; como era su costumbre, el sábado acudió a la sinagoga y
aceptó la invitación de predicar. Después de leer en Isaías una profecía en la que se definen
parcialmente las funciones del Mesías, les anunció: “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante
de vosotros”. La gente oía maravillada las palabras de gracia que salían de su boca, y estaban
atónitos preguntándose: “¿No es éste el hijo de José?” Ha crecido entre nosotros ¿Cómo un
hombre que conocemos tan bien puede ser el Mesías? La reacción del pueblo fue tan contraria a
su persona, que le rechazaron, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del
monte para despeñarle. Mas él pasó por en medio de ellos y se fue. Se había ofrecido a las
gentes de su pueblo, pero no le aceptaron. Ahora debía irse a vivir a otro lugar y hacer allí su
obra.
El informe de estos dos milagros se extendería como un fuego impetuoso y toda la región sería
sacudida. Los que estaban enfermos querían ser llevados al hombre poderoso. Los tres
Evangelios sinópticos nos cuentan lo que ocurrió al final de ese día. Cuando llegó la noche, luego
que el sol se puso, le trajeron todos los que tenían enfermedades, y a los endemoniados; y toda
la ciudad se agolpó a la puerta. Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas
enfermedades, y echó fuera muchos demonios, Marcos 1:32-34.
OBJETIVO 2.- Estudiar los años de la popularidad de Jesús, sanidades realizadas por
él y sus parábolas.
se encontraban “sentados los fariseos y doctores de la ley, los cuales habían venido de todas las
aldeas de Galilea, y de Judea y Jerusalén” Lucas 5:17 . Estos se habían enterado de su obra y
movidos por la curiosidad y por la envidia, estaban investigando. Criticaban su trabajo y no se
daban cuenta de su mala voluntad cuando prejuzgaron a Jesús y hablaron mal de él por haber
sanado el paralítico. Al ver Jesús su actitud hostil les desafió abiertamente. Aquellos dirigentes
religiosos estaban trazando un plan para reprimir las actividades de aquel maestro obrador de
maravillas, cuyas obras no podían comprender, aunque temieran su poder.
La situación de esta persona era muy difícil, no solamente porque era enfermo sino porque esta
abandonado: “no tengo quien me meta en el estanque”. Jesús le dio una orden. Esta cláusula,
connota que el mandato debe ser cumplido al instante. Jesús al dirigirse al paralítico lo hace con
autoridad: “Levántate, arriba, ahora, e inmediatamente levanta tu cama movible” (esto es
lógico, indudablemente por la precariedad del material que estaba hecha esta),” y ponte a
caminar en derredor”. El paralítico lo hace, porque cree, tiene confianza en las palabras de Jesús
y el poder de Dios. Jesús demanda del paralítico una reacción rápida, la enfermedad desapareció
y fue sanado al instante. La orden de pasear y de caminar con su cama a cuestas es la garantía
de que el milagro no sólo es evidente a los demás enfermos, sino ante todos los que le conocían
como había sido antes de su encuentro con Jesús, pero ahora lo conocerán como una prenda
visible, como señal del poder sobrenatural de Dios. La obediencia inmediata trajo como
resultado la salud: “Inmediatamente fue sanado”. Esta sanidad no ha atravesado por un proceso
gradual, no fue sanado parcialmente, poco a poco, no ha sido una sanidad subjetiva u
emocional, sino concreta, real, total e inmediata.
d. Explicación acerca del día de reposo, Mateo 12:1-8, Marcos 2:23-28, Lucas 6:1-5
Ya hemos reseñado el espíritu crítico y la hostilidad que los dirigentes religiosos judíos habían
demostrado con Jesús. Esta hostilidad iba a incrementarse poco a poco hasta culminar con su
muerte en la cruz. Durante esta visita a Jerusalén se consumió el odio y su temor. Jesús se
enfrentó a ellos honradamente y la oposición fue tenaz. La cuestión suscitada durante la
discordia fue acerca del día de sábado. Los judíos veneraban el sábado y lo observaban tan
escrupulosamente, que había llegado a ser una de sus instituciones más sagradas. Empezaba a
la puesta del sol (seis de la tarde) del viernes y terminaba el sábado a la misma hora. El
cumplimiento de la festividad se había complicado hasta llegar a ser una pesada obligación. Las
restricciones mosaicas habían sido elaboradas y multiplicadas por centenares. Muchos de sus
preceptos, eran ridículos. Por ejemplo, llevar dientes postizos en sábado era considerado como
una carga; así como arrancarse una cana; coger una espiga o escribir dos letras del alfabeto
juntas. La cantidad de prohibiciones había hecho de la observancia del sábado algo imposible de
guardar, aún para los rabinos mismos. Estos se habían refugiado en la casuística y en la
decepción. El sistema había destruido el espíritu del sábado.
SISTEMA EDUCATIVO IEPLA 54
NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS
Este fue el origen de los hechos ocurridos a Jesús en Jerusalén. La disputa comenzó después
que Jesús curó a un paralítico en sábado. Cuando fue acusado por los judíos a causa de haber
hecho un acto misericordioso, Jesús se defendió identificándose con el Padre, y sobre esta base
reafirmó que el sábado no había; ido quebrantado en modo alguno. Anunció abiertamente ser el
Hijo de Dios y el juez designado para juzgar a la humanidad, aunque en esta ocasión no dijo ser
el Mesías porque ello hubiese entrañado repercusiones políticas. Sus palabras causaron una
profunda impresión entre sus oyentes. Esto no lo olvidarían aquellos líderes religiosos de
Jerusalén.
Cuando Jesús salía de Jerusalén para volver a Galilea, ocurrió un incidente que promovió otra
vez la cuestión de la observancia del sábado. Andaba con sus discípulos por un camino rodeado
de trigales y éstos cogían espigas, que prensaban entre sus manos para quitar la barcia y
comerse el grano. Esto no quebrantaba la ley Mosaica Deuteronomio 23:25 , pero violaba las
tradiciones farisaicas. Aquellos fariseos posiblemente eran los dueños de algunos de aquellos
trigales y recriminaron a Jesús quien, ante sus protestas, replicó refiriéndose a lo que hizo David
cuando comió los panes de la proposición hecho que los judíos no podían negar para decirles
que el Hijo del Hombre es Señor aún del día de reposo. Una vez en Galilea ocurrió un incide nte
que provocó una polémica sobre el mismo asunto. En sábado curó dentro de la sinagoga a un
hombre que tenía la mano seca. Los judíos lo criticaron y Jesús volvió a justificar su acción
explicando el propósito real del sábado.
f. Los fariseos se oponen a Jesús, Mateo 12:14, Marcos 3:6, Lucas 6:11
El texto nos dice que los fariseos callaban ante las palabras del Maestro, silencio lleno de
segunda intención, silencio molesto, de gente que se da cuenta que cualquier palabra que
dijeran los condenaría, pero que no quiere reconocerse culpable, silencio que los condena
porque es una especie de confesión, la ceguedad de su corazón hacía de la admirable y
bienhechora institución del Sábado un arma mortífera, Dios poniendo así el sello de su
aprobación sobre la actuación de su Hijo.
f. Jesús en casa del fariseo y la unción (Parábola de los dos deudores), Lucas
7:36-48
Jesús acepta de buen grado una invitación, aunque sea de parte de un fariseo y sabiendo
que se le convida, no tanto para honrarlo cuanto para acecharle. Pero puede ser tal vez
para él una oportunidad única de dar alguna preciosa enseñanza. Lo que despertó la
conciencia de esa pecadora no ha sido una reconvención, sino el amor santo que irradia de
la persona de Jesús. El verdadero dolor y el amor sincero saben expresarse de otra manera
y mejor que en palabras, siendo las lenguas humanas incapaces de decirlo todo. Sin
embargo, el fariseo, no sabía comprender ese lenguaje, “este, si fuera profeta” dijo. Lo es,
pues que lee como en un libro abierto en el corazón de Simón al igual que en el de la
pecadora; y es más que profeta puesto que hasta perdona los pecados, “una cosa tengo
que decirte”, expresó el Maestro. Pero lo que Jesús está por decirlo difiere mucho de lo
que dirá a esa mujer. Con qué tacto se dirige a su huésped sin abdicar por nada de su
habitual franqueza. Todos deudores insolventes: la misma gracia que rehabilitaba a la
pecadora había preservado a Simón de igual caída. Lo que falta a Simón no es el pecado,
sino el reconocimiento de su pecado, por eso no tiene ninguna idea de la inmensidad de su
deuda para con Dios, y no estaría lejos del pensamiento de que Dios es su deudor, ¿cuál
le amará más? El amor se paga solamente con amor. Tú que estabas dispuesto a dar
gracias a Dios porque no te pareces a esta pecadora, haz pues una comparación
equitativa. El amor de ella no es la causa, sino la prueba del perdón recibido. Jesús no
juzga necesario ni oportuno agregar, como en Juan 8:11 “y no peques más”, pues
hubiera significado dudar de la realidad de ese arrepentimiento.
2.5.- De Capernaúm a la región de los gadarenos Mateo 8:18, Mateo 8:23, Marcos
4:35-36, Lucas 8:22
compasión y le sanó. Los resultados de este milagro fueron muy distintos de los esperados. Y
comenzaron a rogarle que se fuera de sus contornos. La única solución que le quedaba era la de
volver a Capernaúm. El corazón de Jesús se regocijó, porque cuando se aprestaba a dejar el
territorio, vino el hombre que había sido sanado y le rogó que le permitiera acompañarle para
estar con Él. Esto no era prudente y el Maestro le dijo: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales
cuan grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti. Y se fue, y
comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas había hecho Jesús con él.
Escogería a doce hombres de forma definitiva para la obra especial que consistía en edificar su
Reino. El ministerio entre las multitudes de uno y otro lugar debía asegurarse por medio de una
organización que fortaleciera el movimiento y garantizara su existencia. Antes de escoger a doce
hombres pasó toda una noche orando, ya que los resultados de esa elección serían
importantísimos. Seguramente la selección de los apóstoles se efectuó poco después de su
regreso de Jerusalén y tuvo lugar en un sitio muy conocido por Jesús, que posiblemente fue el
monte llamado Cuernos de Hattin que se encontraba a casi trece kilómetros al sur de
Capernaum y a seis al oeste del lago.
Antes de subir al monte llamó a sí a los que Él quiso; y vinieron a Él. De los escogidos sacó a
doce que llamó apóstoles, porque debían ser enviados. Estos eran los hombres que habían
estado con él durante más tiempo y habían sido probados y examinados. Tenemos cuatro listas
de ellos en Marcos, Mateo, Lucas y Hechos, que son presentadas en un orden distinto.
Seguiremos el de Mateo 10:2-4 al nombrarles, aunque los mismos nombres están en las
cuatro listas. Estos fueron: Simón Pedro, Andrés, Jacobo, Juan, Felipe, Bartolomé (Natanael),
Tomás, Mateo, Jacobo (el hijo de Alfeo), Lebeo o Judas (por sobrenombre Tadeo), Simón el
cananita y Judas Iscariote. Nos falta espacio para comentar el carácter de cada uno de ellos,
aunque sería provechoso que el estudiante conociera su personalidad. En adelante, estos
hombres estarán con Jesús para recibir una preparación especial y ser sus colaboradores más
inmediatos.
Solamente dos Evangelios nos relatan el discurso. El informe de Lucas es muy breve; no así el
de Mateo que dedica tres capítulos completos. La narración de Mateo no es de palabra por
palabra, sino que es un compendio o resumen ordenado con mucho cuidado y lógica.
Posiblemente fue un largo discurso que duró varias horas, y no dudamos que sus palabras
provocaron comentarios y preguntas entre sus oyentes. La alocución es tan significativa que
debe ser minuciosamente estudiada por cada lector. Aunque estamos resistiendo la tentación de
hacer un comentario sobre este largo sermón, en que cada una de las ideas es un caudal de
inspiración, no lo haremos y presentaremos un breve análisis, en el que seguiremos el bosquejo
dado por el doctor A. T. Robertson en su Armonía de los Evangelios:
Introducción Mateo 5:3-12, Lucas 6:20-26. Las Bienaventuranzas y los ayes. Los privilegios
que poseen los súbditos del Mesías.
El tema: La justicia de Cristo en contraste con la de los escribas y fariseos Mateo 5:13-20 .
Las enseñanzas éticas de Jesús son superiores a las de los escribas. Seis ejemplos lo
demuestran: asesinato, adulterio, divorcio, juramentos, venganza y amor hacia los enemigos
Mateo 5:21-48.
La práctica de la justicia en el Reino es diferente a las ostentaciones hipócritas de los fariseos,
tales como las limosnas, la oración y el ayuno Mateo 6:1-18 .
La devoción del hombre sencillo hacia Dios se opone a los propósitos y ansiedades humanas
Mateo 6:19-34
La crítica capciosa y los juicios contra el prójimo Mateo 7:1-6, Lucas 6:37-42.
La oración y la Regla de Oro Mateo 7:7-12.
Conclusión del sermón: la justicia personal enseñada por medio de poderosas parábolas
Mateo 7:1-6 y 13-14.
Debemos llamar la atención sobre varios aspectos de este famoso Sermón. A causa de su
significado, algunas de las enseñanzas son más citadas que cualesquiera otras palabras de
Jesús. Es eminentemente práctico y trata en su conjunto de la conducta humana. Las
enseñanzas teológicas de Jesús vendrán más tarde. Los efectos del Sermón fueron maravillosos.
Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; porque les
enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.
SISTEMA EDUCATIVO IEPLA 59
NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS
absolutamente secundario y sin importancia. Jesús las atiende, charla con ellas, cura a muchas e
incorpora mujeres a su grupo de seguidores y les da un protagonismo impensable para la época.
Ningún rabino tenía discípulas. Sin embargo varias mujeres pertenecen al grupo más íntimo de
Jesús, como lo atestiguan numerosos textos evangélicos. Son incluso quienes permanecen fieles
hasta la cruz, y como transmiten con unanimidad los cuatro evangelios, son las primeras testigos
de la resurrección.
Jesús no dejó lo que estaba haciendo para hablar en privado con María, sino que insistió en que
todas las relaciones humanas debían estar subordinadas a las relaciones espirituales con el
Reino, por ser éstas superiores. Jesús no fue descortés con su madre al no atenderla como ella
había suplicado. María debió de comprender que primero era la obra encomendada, aún a pesar
de su petición. No es ni irreverente, ni presuntuoso pensar que más tarde estuvo con su madre
y habló en privado con ella. De cualquier forma, amaba a su madre devotamente y ella
ciertamente le acompañó con sus oraciones y reverencia hasta la misma cruz. En aquel día tan
ocupado deben incluirse largas horas de enseñanza a sus discípulos y a las multitudes por medio
de parábolas.
Entre las enseñanzas que Jesús dictó durante este período están:
Enseñanza sobre el pecado imperdonable, Mateo 12:26-37, Marcos 3:28-30
Enseñanza sobre los buscadores de señales, Mateo 12:38-45, Lucas 11:16, Lucas
11:39-40
Enseñanza sobre las relaciones espirituales, Mateo 12:41-50, Marcos 3:31-35, Lucas
8:19-21
Jesús condena a los fariseos escribas e intérpretes de la ley Lucas 11:37-42
Parábola del rico insensato, Lucas 12:16-20
Palabras de ánimo a sus discípulos, Lucas 12:22-32
Parábola de la fiesta de bodas, Lucas 12:36-38
SISTEMA EDUCATIVO IEPLA 61
NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS
Asignación permanente:
¿Para quiénes van dirigidas las parábolas de Jesús según su criterio?
¿Qué detalles le han impactado sobre las sanidades realizadas por Jesús?
¿Cuál es el milagro más importante acontecido hasta ahora con Jesús y por qué?
V. EL AÑO DE LA OPOSICIÓN
OBJETIVOS:
CONTENIDOS:
De Nazaret por las ciudades y poblaciones a Capernaúm.
Los lìderes religiosos: fariseos, escribas, saduceos y otros.
De Capernaúm al desierto.
Del desierto cerca de Betsaida a Genesaret.
De Genesaret a Capernaúm.
De Capernaúm a Fenicia.
De Fenicia pasando por Decápolis.
De Decápolis en barca hasta Dalmanuta.
De Dalmanuta en barca hasta Betsaida.
De Betsaida a Cesarea de Filipo.
De Cesarea de Filipo al Monte de la Transfiguración.
Del monte de la transfiguración camino a Galilea.
Llegan de nuevo a Capernaúm.
De Capernaúm a través de Samaria: Jesús inicia su retorno a Jerusalén.
De Samaria a Jerusalén.
De Jerusalén a Betania.
Al otro lado del Jordán.
Durante la primavera Jesús terminó su ministerio en Galilea y empezó el último año de su vida.
Le quedaba un año e iba a ser el más difícil. Este último período se llama el año de oposición.
Hemos mencionado anteriormente la creciente oposición de los dirigentes religiosos judíos; en
este último año de existencia se incrementó y se hizo todavía más amarga, hasta finalmente
culminar con la crucifixión. Debido a su importancia debemos, examinar las causas de esta
oposición.
Desde el principio los eruditos e influyentes saduceos habían adoptado una actitud de
indiferencia para con aquel reformador aldeano. Estaban tan ocupados en otros quehaceres que
prestaron muy poca atención al hombre de Galilea que pretendía ser el Mesías. Cuando el
movimiento se hizo popular e impetuoso, hasta el punto de tener visos de revolución política, los
saduceos empezaron a preocuparse del asunto por temor de que terminaran sus negocios, y se
vieran complicados con las autoridades romanas.
Sin embargo, con los escribas y fariseos que eran el grupo más numeroso, y a la vez
sumamente interesado en las cuestiones religiosas, era distinto. Los miembros de este grupo,
que pueden compararse con el clero de nuestros días, estaban muy interesados en Jesús. Desde
el primer día le habían oído y consideraban que las nuevas doctrinas proclamadas eran
peligrosas para ellos. Estos “conservadores de respetable ortodoxia” vieron en seguida que
Jesús era distinto en todo; que sus enseñanzas no podrían aceptarlas nunca, como tampoco
silenciarlas, y decidieron oponerse a la doctrina del Maestro ya desde el comienzo de su
ministerio público. Esta oposición fue consolidándose a medida que transcurrían los días.
Una vez llegaron a la convicción de que Jesús era un impostor, y nunca volvieron atrás para
reexaminar su primera decisión. Ni siquiera los milagros sirvieron para convencerlos de que
Jesús era el Hijo de Dios, Desde entonces intensificaron su oposición y buscaron todos los
aliados posibles en su lucha contra el Mesías. Por esto, los primeros que debían haberle recibido
fueron quienes le combatieron y finalmente le crucificaron.
Después de su último viaje por Galilea, la fama de Jesús fue mayor que nunca. Inmensas
multitudes le buscaban para estar con él. Había principiado un movimiento que agitó a Galilea y
las regiones de sus alrededores. Los fariseos se habían hecho más arriesgados y escrupulosos en
su oposición. Juan el Bautista había sido decapitado por Herodes Antipas, y los oficiales del
gobierno no miraban con buenos ojos la obra de Jesús. En cualquier momento podían comenzar
las dificultades, y el Maestro decidió emprender un nuevo camino que consistiría en retirarse de
la escena con sus discípulos por un tiempo. Estos retiros fueron cuidadosamente proyectados.
Era la primavera y le quedaba solamente un año de ministerio y este período de ret iros sería
empleado para hacer un trabajo especial que duraría aproximadamente seis meses, o sea de la
primavera hasta el otoño, o de abril a septiembre.
Hubo cuatro retiros, cada uno de los cuales tuvo lugar en una región cercana a Galilea. Quizá
sea significativo el que en todos los casos fuese a territorios que estaban fuera de la jurisdicción
de Herodes Antipas, y casi cada vez fue a una región gobernada por Felipe, el cual no era
públicamente hostil a Jesús. Estos retiros fueron: a. Al otro lado del mar de Galilea, en la región
de Betsaida Julia, que se encontraba situada en la parte oriental de Palestina. b. Al territorio de
Tiro y Sidón en la antigua Fenicia y al noroeste de Galilea. c. En Decápolis, al sureste del lago.
d. En la región de Cesarea de Filipo, que se encontraba al norte del Mar de Galilea.
Existen varias razones para estos periódicos retiros. Jesús sabía que los galileos le seguían por
razones superficiales y que su propósito era hacer de él un rey terreno que pudiera suplir sus
necesidades materiales. La oposición de los judíos se hacía más abierta e intolerable. Herodes
Antipas parecía estar dispuesto a emplear las fuerzas del gobierno contra Jesús. Jesús y sus
discípulos necesitaban descansar después del extenuante ministerio en Galilea. Estos retiros en
lugares tranquilos les serían de mucho beneficio. Podría preparar intensivamente a sus
discípulos, lo cual era del todo imposible entre las densas multitudes de Galilea. Tan sólo
faltaban doce meses para el final. ¿Tendría a sus discípulos preparados para esa fecha?
Su ministerio en Galilea llegaba a su fin. Se había creado una nueva situación y era necesario
que su ministerio adoptara un nuevo rumbo.
Salomé y su madre Herodías habían anticipado esto. Su proyecto estaba en marcha. Salomé
salió unos instantes para platicar con su madre y reapareció prontamente y pidió a Herodes:
“Quiero que ahora mismo, me des en un plato la cabeza de Juan el Bautista”. El rey borracho,
había prometido demasiado, y se entristeció mucho. Sin embargo, ya era demasiado tarde.
Debía sostener su promesa a causa de su juramento, de sus invitados, y porque no podía hacer
un desplante a Herodías. Había saltado el resorte de la trampa y Juan el Bautista iba a mo rir.
Los malos designios deben ser ejecutados en seguida. El rey, enviando uno de la guardia,
mandó que fuese traída la cabeza de Juan. El guarda fue y le decapitó en la cárcel. Los detalles
de esta horrorosa muerte no se encuentran relatados en los Evangelios. ¿Fue Juan advertido
previamente? ¿Fue decapitado mientras dormía? ¿Opuso alguna resistencia? No podemos
SISTEMA EDUCATIVO IEPLA 66
NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS
saberlo. Una impúdica bailarina había bailado por una cabeza, y un rey ebrio había débilmente
condescendido.
Herodías había conseguido su deseo. El guarda fue, le decapitó en la cárcel, y trajo su cabeza en
un plato y la dio a la muchacha, y la muchacha la dio a su madre. Salomé había cumplido su
parte. Cuando se le trajo el plato con la sangrienta cabeza, sin duda lo tomó delicadamente en
las manos, por temor de que alguna gota de sangre manchara su vestido de gala y se fue
alegremente a su madre como si le llevara un plato de comida exquisita de la mesa del rey.
Existe una tradición que dice que Herodías sacó una aguja de su pelo y atravesó aquella lengua
que no podría hablar más. Ella había triunfado sobre el poderoso predicador y Juan, se había
enfrentado con su destino. Jesús también se enfrentaría con el suyo más tarde. Sin duda alguna
las nuevas de tan desgraciado acontecimiento se esparcieron en seguida, y cuando algunos de
los discípulos de Juan se enteraron, nos dice Marcos, que vinieron y tomaron su cuerpo y lo
pusieron en un sepulcro. El lugar de su sepultura fue, posiblemente, alguna de las cavidades
usadas como tumbas cerca del castillo Macaerus. Mateo añade al relato de la muerte de Juan las
palabras: “Y fueron y dieron las nuevas a Jesús”. No sabemos lo que Jesús hizo o dijo. Sin
embargo, estamos seguros que apreciaba y amaba a Juan. Aquel que lloró sobre la tumba de
Lázaro, también se apenó por la tragedia acontecida a su precursor y leal amigo.
b. Alimentación de los cinco mil, Mateo 14:15-21, Marcos 6:35-44 Lucas 9:12-17, Juan
6:5-14
Allí se encontraron con un gran gentío que estaba hambriento, y conmovido, Jesús efectuó el
gran milagro de multiplicar cinco panes y dos peces y dar de comer a una multitud de “cinco mil
hombres, sin contar las mujeres y los niños”.
Cuando los discípulos tomaron el barco para volver otra vez a Capernaúm, se encontraron de
pronto con una tormenta en el lago, y viendo Jesús su temor, dejó la playa “y fue a ellos
andando sobre las aguas”. Este milagro les salvó la vida y fue la causa de que Simón Pedro
aprendiera una lección de fe. Todos juntos regresaron al lado occidental del lago, esta vez a la
tierra de Genesaret, donde fueron recibidos por un gran gentío. Una vez más "cuando le
conocieron los hombres de aquel lugar, enviaron noticia por toda aquella tierra alrededor, y
trajeron a él todos los enfermos; y le rogaban que les dejase tocar solamente el borde de su
manto; y todos los que lo tocaron, quedaron sanos".
trata de la curación de la hija de una mujer sirofenicia. Jesús no fue descortés con aquella
mujer, ni permaneció impasible ante su pena, ni hizo oídos sordos ante su ruego. Lo que el
Señor parece afirmar, después de todo, es que no había venido a obrar entre aquella comunidad
pagana. “Si se hubiera comprometido a extender su ministerio aquí, hubiese cerrado para
siempre la puerta de futuros esfuerzos en favor de las ovejas, perdidas de la casa de Israel”.
Esto hubiera hecho mal a la obra que debía hacerse más tarde en el mundo por medio de los
judíos, que una vez iluminados tenían que ser sus emisarios.
A no haber sido por esos amigos complacientes, por esos intercesores, el desdichado enferm o
no se habría sanado nunca. ¿No encontraríamos entre nuestras relaciones algún sordo que
pudiéramos traer a Jesús? En vez de ponerle la mano encima, como le pedían, Jesús, con el fin
de despertar la fe en ese corazón cerrado y poco accesible, lo toma aparte, haciéndole
comprender que quiere obrar sobre su oído y comunicar a su lengua algo de su propia
personalidad. ¿Qué uso va a hacer ese hombre del oído que le voy a restituir y del don inefable
de la palabra que él va a poder al fin aprovechar plenamente? Empero ese gemido doloroso no
le impide pronunciar la primera palabra que suena a los oídos de ese infeliz como un mando
imperioso dirigido, tal vez, al corazón y a la inteligencia espiritual de ese hombre tanto como a
sus órganos defectuosos: ábrete a la gratitud, al gozo, al amor, a la esperanza, a la confianza, al
soplo vivificador del Espíritu Santo; ábrete al bien, y ciérrate frente al mal; ábrete a lo que viene
de lo Alto y ciérrate a lo que es de abajo.
Uno de los acontecimientos más importantes en este viaje de retiro, fue la prueba hecha a los
discípulos por la que llegaron a declarar su fe en él como Hijo de Dios. La hermosa región de
Cesarea de Filipo era un lugar ideal para examinar a sus estudiantes. “Todo es agreste y lleno
de cascadas, con moreras, higueras, torrentes de aguas, viñedos, fuentes burbujeantes,
cañaverales, ruinas y la mezcla de música de pájaros y de aguas”. En este tranquilo retiro Jesús
pasó mucho tiempo en oración, y cuando estuvo preparado llamó a sus discípulos y les hizo
algunas preguntas. La primera de ellas no era difícil contestar: "¿Quién dicen los hombre s que
es el Hijo del Hombre?" Las respuestas evidenciaron distintas opiniones al respecto: "Unos Juan
el Bautista; otros, Elías y otros Jeremías o alguno de los profetas.» La pregunta que siguió fue
mucho más probatoria: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo”. Simón Pedro, que a menudo
hablaba el primero, pronunció aquella grandiosa declaración: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios
viviente”. Esta valiente y sincera afirmación de Pedro conmovió profundamente a Jesús y le
alabó, al mismo tiempo que declaraba que la respuesta dada por él le había sido revelada por
Dios. Luego Jesús pronunció unas palabras famosas y significativas: “Y yo también te digo, que
tú eres Pedro (petros), y sobre esta roca (petra) edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no
prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y todo lo que atares en
la tierra será atado en los cielos, y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los
cielos”.
Sin caer en la tentación de comentar detalles de esta experiencia significativa, diremos que el
propósito primordial de la transfiguración era preparar a Jesús y sus discípulos para su futura
muerte. Debemos tener en cuenta que los discípulos no veían la necesidad de la cruz como
nosotros la vemos ahora. Si nos ponemos en su lugar, sentiremos una sensación de sorpresa, en
la que ellos sintieron cuando se les habló por primera vez de esta necesidad. Con suma
reverencia diremos también que esta experiencia de renovada comunión con Dios el Padre,
fortaleció a Jesús y le confirmaría que la cruz formaba parte del plan divino.
que si en realidad él era el Mesías, debería, como un político ambicioso, aprovechar la ocasión
para hacer señales. De esa manera sería manifestado al mundo judío. Entonces Jesús les dijo:
“Mi tiempo aún no ha llegado”. Faltaban seis meses más para que su tiempo (hora) llegara. Su
hora llegó cuando llegó la siguiente Pascua. Jesús había demostrado su deidad, pero su tiempo
u hora fue cuando el odio de los judíos llegó a su colmo y lograron que los romanos lo
crucificaran.
No rechazaron a los que atravesaran su país yendo hacia el norte (saliendo de Jerusalén), pero
ellos consideraban el “ir a Jerusalén” como insulto a su lugar de culto en el Monte Gerizim y no
querían cooperar con los que iban al templo en Jerusalén. Juan 4 relata la buena obra que
Jesús hizo en Samaria y la buena acogida que recibió. Tal vez en esta ocasión si hubiera llegado
a Samaria para enseñarles, lo habrían recibido como en la otra ocasión, pero esta vez solamente
pensaba pasar por su territorio rumbo a Jerusalén y esto provocó celos entre los samaritanos.
Jesús fue rechazado por Nazaret, rechazado por los gadarenos, fue rechazado por los líderes
religiosos de Jerusalén y por último fue rechazado por muchos judíos que gritaron “¡crucifíquele,
crucifíquele!”. Viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: “Señor, ¿quieres que
mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma?” Aquí Jacobo y Juan
muestran que merecían el apodo que recibieron, porque estaban dispuestos a castigar a los
samaritanos inhospitalarios. Es algo admirable que estos apóstoles creyeran que tenían tal
poder. Desde luego, con el permiso de Jesús lo habrían tenido, pero no se lo concedió. Je sús
corrigió a los apóstoles muchas veces. Rechazaron al Hijo de Dios, y Él simplemente fue a otra
aldea.
La Fiesta de los Tabernáculos tenía lugar en otoño; era como un día de Acción de Gracias, en el
que se expresaba la gratitud por las bendiciones recibidas durante el año, y por los años de su
historia transcurridos bajo la dirección de Dios. Aunque la festividad no era tan antigua como la
Pascua, ni poseía tanto significado histórico, la fiesta era un acontecimiento importante y
acudían a la ciudad muchos miles de peregrinos. Era además una ocasión propicia para juntarse
los dirigentes religiosos y discutir asuntos de su incumbencia. La obra de Jesús había extendido
su fama por toda Palestina. Era el tema principal de las conversaciones, sobre todo después de
que los líderes le desafiaran abiertamente. La pregunta que afloraba en los labios de todos
durante la fiesta era: ¿Estará aquí Jesús? Cuando vieron que no llegaba durante los tres
primeros días, los líderes judíos empezaron a buscarle. “Y había gran murmullo acerca de él
entre la multitud, pues unos decían: Es bueno; pero otros decían: No, sino que engaña al
pueblo. Pero ninguno hablaba abiertamente de él, por miedo a los judíos”.
En el último día de la fiesta Jesús pronunció la gran invitación: “Si alguno tiene sed, venga a mí
y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva”.
Estas palabras causaron una división entre la multitud. Algunos dijeron que era un profeta y
otros que ningún profeta podía venir de Galilea. Los alguaciles comisionados para arrestarle lo
comunicaron al Sanedrín, pero no llevaron con ellos a Jesús y dijeron a los principales
sacerdotes y fariseos: “jamás hombre alguno ha hablado como este hombre”.
Nicodemo, con quien Jesús había hablado durante su primer viaje a Jerusalén, declaró que no
podía ser arrestado si no se le imputaba ningún cargo. La única respuesta de aquellos fanáticos
judíos fue el escarnio: “¿Eres tú también galileo?
Otra vez Jesús les habló, diciendo:” Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en
tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”. Su pretensión era cierta, o se trataba de la
declaración más presuntuosa que hombre alguno haya podido hacer. Sus palabras enfurecieron
a los fariseos que habían vuelto a reunir a la multitud después que hubiera fracasado la trampa
que le tendieron. En defensa de su pretensión siguió diciendo que era el Hijo de Dios, y añadió:
“Ni a mí me conocéis, ni a mi Padre; si a mí me conocieseis, también a mi Padre conoceríais”.
Sin duda alguna, era el Hijo de Dios y la luz del mundo, pero aquellos ciegos y enojados
religiosos, no podían o no querían verlo.
Luego y por medio de una historia muy conocida, enseñó a sus seguidores la necesidad de
perseverar en la oración. Jesús no quiso presentar a Dios como un ser egoísta, indiferente y
SISTEMA EDUCATIVO IEPLA 77
NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS
despiadado que importuna a sus hijos con órdenes e impedimentos. Dios es amor, amante y
filial. Sus oídos permanecen siempre abiertos a las peticiones de sus hijos que acuden a Él con
fe y humildad. Sin embargo, por muchas buenas razones nuestras plegarías no hallan una
respuesta inmediata. La experiencia de la oración sincera ennoblece la vida del cristiano, y la
tardanza de la respuesta no debe ser motivo de renuncia ni de pérdida de la esperanza, sino de
perseverancia en la fe de que Dios hará por nosotros lo mejor.
Los discípulos y acompañantes le preguntaron cuál era el pecado que había provocado la
ceguera en aquel hombre. Jesús denunció tal especulación teológica y le sanó. El hecho causó
sensación entre la gente. ¿Quién era el que había obrado el milagro? Llevaron al hombre a los
fariseos y demandaron que aquellas autoridades religiosas explicaran lo ocurrido. Estos trataron
de hacerlo sin decir ni creer que Jesús lo hubiera realizado. El hombre dijo que quien le había
sanado debía ser profeta. Luego preguntaron a los padres del ciego, pero éstos evitaron la
conclusión saliendo por la tangente: “Edad tiene, preguntadle a él”. Volviendo a preguntar al ex
ciego, éste replicó: “Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego ahora
veo”. Los judíos, llenos de odio, echaron al pobre hombre fuera de la sinagoga y Jesús, que le
encontró, le dijo que era el Hijo de Dios quien le había sanado. Luego el hombre exclamó:
“Creo, Señor; y le adoró”. Jesús había ganado otro discípulo, pero había incrementado el enojo y
hecho humillar otra vez a los fariseos.
antes había sido llamado en ese lugar para comenzar el ministerio que ahora tocaba a su fin. Allí
debía esperar la llamada que le anunciara su inminente y supremo sacrificio.
¿Y acerca de Jerusalén? ¿Quedaba una esperanza para la gran ciudad? A pesar de haber
desafiado al Salvador tendría otra oportunidad, porque volvería a pasar una semana en ella, los
últimos días de su carne, durante los cuales aquellos engreídos y beatos dirigentes tendrían la
postrera ocasión de recibir al Hijo de Dios. Aunque su labor había sido en apariencia
desalentadora, no había sido vana. Aunque había sido rechazado por los líderes, sus palabras
habían penetrado en los corazones de mucha gente plebeya. Además, había sido fiel y podía
confiar los resultados a su Padre Celestial.
Un poco más tarde, aunque desconocemos la fecha exacta, Jesús efectuó una breve visita a
Jerusalén. Mientras tanto “pasaba por ciudades y aldeas y las multitudes le seguían”. En cierta
ocasión alguien le preguntó: ¿Son pocos los que se salvan? Esta pregunta de inocente
apariencia, era en realidad muy sagaz y de gran sabor teológico. La respuesta de Jesús a todos
sus seguidores fue: Esforzaos a entrar por la puerta angosta. Se acostumbra especular sobre las
personas que se salvarán; pero lo más importante para el individuo es que él esté en relaciones
normales con Dios. En esta misma ocasión ciertos fariseos dijeron a Jesús: “Sal, y vete de aquí,
Herodes te quiere matar”. La respuesta de Jesús fue que no temía a Herodes.
Asignación permanente:
¿Cuál es la acción de Jesús que más le impresiona en esta sección de estudio y por qué?
¿Qué aprendió sobre las parábolas de Jesús?
¿Qué actitudes destaca Jesús en esta sección de enseñanza, para ser aplicadas en su vida?
OBJETIVOS:
CONTENIDOS:
De Betábara a Betania.
De Betania a Efraín.
De Efraín a Perea.
De Perea a Jerusalén.
Palabras proféticas de Jesús sobre Jerusalén.
Propósito final de Jesús, como ser humano y como Dios.
Al saber Marta que se acercaba Jesús, corrió a su encuentro y ante él se lamentó: “Señor, si
hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto… Mas también sé ahora que todo la que
pidas a Dios, Dios te lo dará”. Jesús le afirmó que su hermano resucitaría aún después de cuatro
días de muerto. “¿Crees esto?”, le preguntó. “Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el
Hijo de Dios, que has venido al mundo”. Marta dijo a María que Jesús había llegado, y ésta en
seguida fue corriendo a Jesús y le dijo lo mismo que Marta le había dicho, al mismo tiempo que
caía postrada a sus pies. Los judíos y las hermanas lloraban mientras guiaban a Jesús al lugar
donde Lázaro había sido sepultado. Aquí nos dice la Escritura que también Jesús lloró. Cuando
Jesús llegó ante el sepulcro ordenó que quitaran la piedra que cerraba la cueva y, según lo que
indican sus palabras, ya había orado a Dios; “Padre, gracias te doy por ha berme oído”. Luego
gritó en alta voz: ¡Lázaro, ven fuera! y, para asombro e todos, Lázaro volvió a la vida”. El que
había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario.
Jesús les dijo: “Desatadle, y dejadle ir”. Supongan que Jesús hubiese fracasado. Allí estaban sus
enemigos para pregonar el hecho a los cuatro vientos. En la prueba, Jesús arriesgaba sus
pretensiones mesiánicas. Sin embargo, el Padre no podía permitir el fracaso. Este milagro fue
efectuado por el poder de Dios.
Los efectos del insólito milagro serían sensacionales. Muchos de los judíos que lo vieron, llegaron
a creer en el Mesías. Costara lo que costara, debían seguir al hombre que podía resucitar a los
muertos. Los efectos sobre los fariseos fueron mucho más trascendentales. Este hombre al que
habían desafiado a menudo y siempre en vano, y con el que estaban tan incomodados, se había
entrometido en sus dominios y los había provocado, al realizar un milagro que les desacreditaba.
Su angustia se demuestra por el hecho de congregar con urgencia al Sanedrín para considerar
qué podían hacer. El temor que se apoderó de ellos se indica por las palabras: ¿Qué haremos?,
porque este hombre hace muchas señales. Si le dejamos así, todos creerán en él y vendrán los
romanos y destruirán nuestro lugar santo y nuestra nación.
La obra realizada por Jesús en la región nos ha sido relatada casi toda por Lucas, quien
asimismo era gentil. No tenemos constancia del orden exacto de los acontecimientos y lugares
visitados, aunque posiblemente Jesús recorrió la mayor parte del territorio. Sus viajes incluyen
uno a Jerusalén; a Efraín en Judea; a Galilea pasando por Samaria y el largo recorrido de
regreso por Perea, camino de Jerusalén, para asistir a las fiestas de la Pascua. Este ministerio
concluye con la llegada a casa de Marta y María en Betania el viernes anterior al que fue
crucificado.
En otra ocasión Jesús entró en la sinagoga en día de sábado y sanó a una pobre “mujer que
desde hacia dieciocho años tenía espíritu de enfermedad". Esto causó un tumulto, y el principal
de la sinagoga reprendió severamente a Jesús, pero éste defendió su acto citando de las
Escrituras y acusando a los fariseos por su la hipocresía, debido a que ellos recuperaban sin
escrúpulos su oveja aunque fuera en sábado si era necesario, mientras que ahora protestaban
por la curación de una pobre mujer. “Al decir él estas cosas, se avergonzaban todos sus
adversarios; pero todo el pueblo se regocijaba por todas las cosas gloriosas hechas por él”.
En lugar de preocuparse por cuántos serán salvos, nos conviene estar seguros que seremos
salvos nosotros mismos. Lucas 9:23-26 explica porque la puerta es angosta, como también
Santiago 1:22. El Señor nos ofrece una puerta angosta y hay tiempo limitado para entrar por
ella para ser salvos. Al pasar por ella uno “cierra la puerta” a la vida pasada y entra en una vida
bendecida y dichosa con la esperanza de heredar la vida eterna. Esta palabra indica dificultad.
Enseña que es difícil ser discípulo de Cristo. Es imposible dar otro sentido a este término. Su
significado es obvio. No es fácil obedecer. Pregunte al joven rico si el camino es angosto o
ancho. ¿Quién puede leer Mateo 10:34-37 y concluir que es fácil ser discípulo de Cristo?
Pregunte a los apóstoles si era fácil “dejar todo” y seguir a Jesús. Por eso, la puerta angosta
excluye a muchos. No admite a los desobedientes. No admite a los que meramente profesan
obedecerle. No admite a los que no nacen otra vez. La enseñanza de Jesús, comenzando con el
Sermón del Monte, se compara con una puerta estrecha y un camino angosto. Isaías 35:8
profetizó diciendo: “Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad”.
mismo y dificultades de vanas clases. A pesar de todo, las recompensas de un fiel discipulado
sobrepujan a las dificultades y los sacrificios soportados.
Las tres parábolas siguientes se refieren a las posesiones. La primera de ellas es la del
Mayordomo Infiel y fue dicha a sus discípulos. En ella deseaba resaltar y enseñar a sus
discípulos cómo usar los bienes materiales, cómo hacer amigos eternos por medio de ellos y
depositar los tesoros en el cielo. La parábola del rico y Lázaro fue dirigida a los fariseos. Los
hombres son depositarios de los bienes que Dios les ha concedido y deben usarse en beneficio
de los necesitados. El hombre que representa a los fariseos, no era necesariamente un pecador
vicioso. Era más bien un ególatra que despreciaba y no sentía ninguna compasión por las gentes
desafortunadas y miserables. No tenía el espíritu cristiano y nunca podría estar cómodo con Dios
o con los cristianos.
La parábola del Siervo Inútil fue dirigida a sus discípulos e introdujo la historia por medio de
declaraciones en las que se refiere al pecado que hace pecar a los demás; el deber de perdonar
Y el poder de la fe. La enseñanza de la parábola es que los discípulos deben mantener en todo
tiempo un espíritu de humildad, depende de él y estar siempre dispuesto a servirle como siervos
fieles.
Entre los que seguían a Jesús y sus discípulos en este viaje se encontraban algunos fariseos. A
medida que se acercaba su muerte, hablaba cada vez más del Reino, y los fariseos desearon
saber cuándo sería definitivamente establecido. A sus preguntas contestó que su Reino no
vendría con advertencia. No se trataba de un gobierno terrestre que se establecería con
ceremonias y pompa, sino que vendría silenciosamente en el corazón de los hombres.
Continuando su discurso, recalcó nuevamente las condiciones que debían poseer sus seguidores.
Todo el que procure salvar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la salvará.
SISTEMA EDUCATIVO IEPLA 84
NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS
Con el objeto de hacer hincapié en la necesidad de orar, les contó dos parábolas para ilustrar la
naturaleza de la oración efectiva y genuina. La parábola de la viuda importuna les fue explicada
para que vieran la necesidad de orar siempre, y no desmayar. Para provecho de los fariseos les
explicó la parábola de los dos hombres que subieron al templo a orar. Uno era fariseo, orgulloso
y ególatra, que, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias
porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aún como este
publicano. Esto no era una oración sino un soliloquio para felicitarse a sí mismo. El otro que
oraba era un pobre publicano que estando lejos, no quería ni aún alzar los ojos al cielo, sino que
se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Dios justificó al publicano por su
humildad, desprecio propio y sinceridad; en cambio, rechazó la plegaria del fariseo por su
satisfacción propia, orgullo e insinceridad. Los resultados de la oración dependen del que ora, de
la naturaleza de la petición y del espíritu de la plegaria.
e. Los niños son bendecidos, Mateo 19:13-15, Marcos 10:13-16, Lucas 18:15-17
Es significativo que este incidente acerca de los padres que trajeron sus hijos a Jesús ocurriera
mientras él hablaba sobre el matrimonio. Es difícil para nosotros, que estamos acostumbrados al
respeto con nuestros hijos, el comprender este hecho insólito. Sin embargo, la atención y el
aprecio que se conceden a la infancia en nuestros días, debe ser directamente atribuido a las
enseñanzas de Jesucristo al respecto. La simple verdad es que el Cristianismo ha emancipado a
los niños. Es digno de notar que los niños se sentían atraídos por Jesús y le consideraban en
seguida su amigo. Aún sus discípulos compartían el sentimiento general para con los niños y
consideraban su venida a Jesús como una intrusión. Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: Dejad
a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el Reino de Dios. Y abundando
más en esta enseñanza explicó que sus seguidores debían ser niños en espíritu. De cierto os
SISTEMA EDUCATIVO IEPLA 85
NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS
digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. El Reino pertenece a
los hombres que poseen una naturaleza parecida a la de los niños: credulidad, sencillez y dados
a aprender. Jesús no dice que los niños están en el Reino de Dios porque son niños, sino que
hace del niño una pauta para aquellos que desean entrar en el Reino. No existe de Jesús un
cuadro tan revelador y emotivo como el presente. “Y tomándolos en los brazos, poniendo las
manos sobre ellos, los bendecía”.
El joven rico no había previsto una respuesta de esa clase. El buscaba algún consejo del gran
Maestro, pero no esperaba medidas radicales que pudieran afectar toda su vida. Por esto,
afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. El hecho suscitó la
cuestión de las riquezas en relación con el Reino. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto
os digo que difícilmente entrará un rico en el Reino de los Cielos. Los discípulos que compartían
la opinión general de que las riquezas eran una evidencia de la aprobación divina de los
hombres y que las mismas no podían ser malas, se asombraron de sus palabras. Luego
Interpretó sus sentimientos de la siguiente forma:” Hijos, ¡Cuán difícil les es entrar en el Reino
de Dios, a los que confían en las riquezas!” Jesús afirmó a los discípulos, en respuesta a las
preguntas que tenían en el pensamiento, que cualquiera que hubiese abandonado todo para
seguirle, sería ampliamente recompensado. Los sacrificios hechos no podrían compararse con la
recompensa que recibirían.
Sus viajes pronto se terminarían. Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús por cuanto estaba
cerca de Jerusalén. Haría un breve alto en Betania, aunque su destino era Jerusalén.
La fiesta, además de ser la más antigua de las seis que se celebraban anualmente, era también
la más concurrida. Jerusalén no era una gran ciudad, pero en esta ocasión especial era la
anfitriona de grandes multitudes de personas. Algunas autoridades en la materia dicen que a
esta fiesta de la Pascua asistían más de dos millones de personas. Este movimiento no exigía
reservas en los hoteles como en nuestros días, dado que muchos visitantes eran los invitados de
sus parientes y amigos. Sin embargo, una inmensa mayoría acampaba en los alrededores de la
ciudad, como era costumbre de muchos pueblos orientales.
Existían varias razones para que la gente asistiera a la celebración de esta fiesta de Pascua. La
fama de Jesús había alcanzado límites insospechados. Su nombre iba de boca en boca. Sus
milagros habían agitado toda la nación. Además, la gente era conocedora de las frecuentes
disputas con los escribas y fariseos, y sabían que las controversias se habían vuelto tan agrias,
que algo fuera de lo normal podía ocurrir en cualquier momento. Sabían también de la entereza
de ánimo de Jesús, y de la determinación que anidaba en el corazón de los dirigentes religiosos,
de desembarazarse de él. Era natural esperar que acontecimientos sensacionales ocurrieran en
esta festividad religiosa. Por esto las multitudes estaban allí y un sentimiento de espera poseía a
las gentes. La gran pregunta que todo el mundo se hacía era: ¿Asistirá a la fiesta? Algunos
decían que no tendría la valentía de hacerlo, otros insistían en que vendría y se enfrentaría a sus
enemigos. De cualquier forma, las multitudes estaban allí para ver el desarrollo de los
SISTEMA EDUCATIVO IEPLA 87
NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS
acontecimientos. Ninguno de ellos conocía la gran desgracia en que sus dirigentes sumirían a la
nación, ni la victoria que lograría Jesús dentro de la tragedia de la semana.
Jesús llegó a Betania el viernes por la tarde. El sábado judío empezaba a las seis de la tarde del
viernes y terminaba en la misma hora del sábado. Los Evangelios no mencionan ningún
acontecimiento ocurrido el sábado, pero imaginamos que Jesús fue a la sinagoga como de
costumbre y pasó descansando en casa de Lázaro el resto del día.
Jesús salió de la ciudad al atardecer y volvió a Betania para pasar aquella noche en casa de
Simón el leproso. Durante la cena tuvo lugar un acontecimiento que regocijó en gran manera a
Jesús. Marta, María y Lázaro estaban presentes en esta feliz ocasión. Los invitados estaban
reunidos alrededor de la mesa. La correcta posición de sentarse con los pies bajo la mesa como
solemos hacer los occidentales, no era correcta en aquellos días, sino que acostumbraban
reclinarse con la cabeza frente a la mesa y los pies extendidos a lo largo de ella. María, la
SISTEMA EDUCATIVO IEPLA 88
NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS
hermana de Lázaro, conociendo un poco los planes que hacían los enemigos de Jesús, y
presintiendo que el Maestro tenía necesidad que le de mostraran simpatía y aprecio, entró en la
sala con un vaso de blanco alabastro que contenía doce onzas de un preciado perfume que
representaba todos sus ahorros, y lo rompió para ungir su cabeza y sus pies. La casa se llenó
con el aroma del perfume. Era un don reservado normalmente para los reyes, pero tan sólo ese
don podía expresar el amor y el aprecio que María sentía por Jesús.
La extravagancia fue criticada por Judas, cuyo real interés no era el bienestar de los pobres,
como dijo. Jesús defendió a María, aprobó su manifiesta devoción y expresión de amor, y
prometió “dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo
que ésta ha hecho, para memoria de ella”. María demostró su amor para con el Señor mientras
éste vivía y podía apreciarlo.
Bajo la influencia nefasta de Judas, los discípulos califican de pérdida este homenaje. Empero a
los ojos de Jesús nada de lo que se gasta por amor está perdido. Entonces María, sin calcular el
precio ni consultar con la familia ni preocuparse por lo que los discípulos dijeran, tomó una libra
(frasco de alabastro, una especie de mármol translúcido) de perfume de nardo puro, de mucho
precio, y ungió los pies de Jesús y los enjugó con sus cabellos. María no tomó en cuenta el costo
del perfume, porque no era posible expresar con un acto físico lo profundo de su fe, su gratitud
y su deseo de honrarle. Es muy probable que este perfume haya sido la posesión más valiosa de
María. Sin duda, ella dio lo mejor al Maestro. Su generosidad para con Cristo era una bendición
para la gente también. María reconocía que esta ocasión le ofrecía una maravillosa y única
oportunidad para mostrar su devoción al Señor y la aprovechó. Fue una ocasión muy especial, la
única oportunidad que tendría para hacer lo que hizo.
Ambos eventos sucedieron en el año 70 d.C., cuando las legiones romanas del Emperador Tito,
se encargaron de dar cumplimiento a lo mencionado por Jesús en estas palabras.
Objetivo 3.- Estudiar el propósito de Jesús como ser humano y como Dios.
Para ello analizaremos el pasaje bíblico Filipenses 2:6-11, en el cual se habla:
Asignación permanente:
¿Cuáles son los estatutos de fe, principios o normas en mi iglesia, que hablan acerca de la
doctrina con respecto a estos puntos aquí tratados?
¿Qué afirman y qué niegan?
¿Cuál es el basamento bíblico de mi iglesia acerca de la enseñanza vista?
OBJETIVOS:
CONTENIDOS:
De Betania a Jerusalén.
De la ultima cena al huerto de Getsemaní.
Comparecencias religiosas y juicios civiles.
Del palacio de Caifás al tribunal de Pilato.
De Pilatos a Herodes.
De Herodes a Pilatos.
Del tribunal de Pilatos al Gólgota o Calvario, la crucifixión.
Al considerar estos acontecimientos día tras día, no solamente podremos tenerlos en nuestra
mente de forma apropiada, sino que también podemos interpretar los sentimientos de Jesús a
medida que iba sufriendo las pruebas que culminaron con su muerte. Si seguimos a Jesús en
esta trágica semana y de una experiencia a otra, nos impresionará su compostura, dignidad y
dominio de sí mismo. La grandeza de su carácter permanece ante la pobre y vergonzosa forma
de proceder de aquellos que le hicieron prisionero y le crucificaron. “El cristianismo no tiene otra
posesión más preciosa que la memoria de Jesús durante la semana en la cual él estuvo cara a
cara con la muerte. Inefablemente grande como Éll lo fue siempre, puede decirse
reverentemente que nunca fue tan grande como durante esos días de la más horrenda
calamidad. Todo lo que tenía de más sublime y de mas tierno, los aspectos humanos y divinos
de su carácter, fueron manifestados como nunca lo habían sido antes”.
Él llegó a Jerusalén con el pleno conocimiento de que su muerte se acercaba. Por todo un año el
hecho había estado constantemente a su vista, y lo que se había esperado por mucho tiempo
llegó por fin. Sabía que era la voluntad de su Padre y, cuando llegó la hora, dirigió sus pasos,
con sublime valor, al lugar fatal. Pero no fue sin un terrible conflicto de sentimientos; flujo y
reflujo de las más diversas emociones, angustia y éxtasis, el más prolongado y abrumador
abatimiento, el más triunfante gozo y la más majestuosa paz, iban y venían dentro de Él como
los movimientos de un vasto océano.
enfrentarse a sus enemigos. Su cabeza había sido valorada y se necesitaba mucha valentía para
asistir a la solemne fiesta.
El Señor planeó deliberadamente la forma de entrar en la ciudad. En una o dos ocasiones había
hecho saber que era el Mesías y su hora había llegado. De forma simbólica declararía
abiertamente su mesianismo. En la profecía de Zacarías existía un cuadro de la entrada del
Mesías en su ciudad: “Alégrate mucho, hija de Sión; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he
aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino
hijo de asno” Zacarías 9:9. Noten que debía entrar cabalgando, pero no sobre un caballo que
los judíos asociaban con la guerra, sino sobre un pollino, animal atractivo, montado y apreciado
por los príncipes cuando iban en misiones pacíficas.
Jesús se dirigió a la ciudad montado sobre un asno, precedido de una gran multitud que había
salido fuera de Jerusalén, y seguido por sus discípulos y de gran cantidad de personas. Las
gentes habían comprendido el significado de lo que Jesús estaba realizando. Algunos extendían
sus ropas sobre el camino, otros quebraban ramas de los árboles que se encontraban al borde
de la senda y las ponían a los pies del Señor. El entusiasmo era indescriptible. Las multitudes le
aclamaban y prorrumpían en coros de alabanza, diciendo: “¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito
el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!” Esta procesión se acercaba a la
ciudad y sus gritos resonaban en los montes.
Las gentes que se alineaban a los lados del camino comprendieron el sentido de la ent rada de
Cristo y se unieron a los demás en sus voces de júbilo y bienvenida. Cuando Jesús rodeó el
monte de los Olivos y se acercó al valle del torrente de Cedrón, pudo divisar la vista panorámica
de la ciudad. Todos los judíos estimaban la capital de su nación, la cual era también muy
querida por Jesús. Al pensar que pronto sería destruida, unas lágrimas brotaron de sus ojos y de
su boca se escapó un lamento: “¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que
es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos”. El día de su destrucción no estaba muy
lejano. La procesión bajó precipitadamente el valle y por la Puerta de Oro entró en el recinto del
templo. Jesús era el centro del interés de las vastas multitudes que surgían de todas partes y le
aclamaban como Mesías, a pesar de que Él sabía que muchos de cuantos le daban la
bienvenida, unos días más tarde pedirían su muerte con fuertes gritos. La espontánea buena
acogida dispensada por las multitudes, turbaron a los enemigos de Jesús. “Los fa riseos se
dijeron: Ya veis que no conseguís nada. Mirad, el mundo se va tras él”. Los fariseos están
mirando lo que sucede en el camino. La gente se ha ido en pos de él. Ello es una gran victoria
para Jesús y, entretanto, las autoridades judías están siendo fustigadas. Jesús entró en el
templo y sanó a los ciegos y paralíticos que acudieron a Él. Los niños también gritaban:
“¡Hosanna al Hijo de David!” El Señor permitía que le aclamaran como Mesías. Ya se había
enfrentado al odio de los judíos. “Y como ya anochecía, se fue a Betania con los doce”.
LUNES
a. La maldición de la higuera estéril, Mateo 21:18-20, Marcos 11:12-14, Marcos
11:20-21
Después de una noche de descanso en Betania, él y los discípulos se encaminaron de nuevo a
Jerusalén. Consciente de lo mucho que debía hacer, saldría muy temprano, posiblemente antes
que Marta y María pudieran servirle el desayuno. Se nos dice que vio en el camino una higuera
llena de hojas. Toda vez que en Palestina los higos aparecen antes que las hojas estén
completamente formadas, el Maestro dedujo que en ella encontraría higos para saciar su
apetito. Pero se encontró con que en el árbol no había ningún fruto. Inmediatamente vio en la
higuera un símbolo de Israel, que a pesar de haber sido cultivado no llevaba ningún fruto. Luego
dijo al árbol: “Nunca jamás nazca de ti fruto”.
SISTEMA EDUCATIVO IEPLA 93
NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS
MARTES Y MIÉRCOLES
a. Su autoridad es puesta en duda, Mateo 21:23-27, Marcos 11:27-33, Lucas 20:1-8
Este día fue el más largo, penoso y decisivo de todo el ministerio de Jesús. Llegó a la ciudad
muy temprano por la mañana y estuvo ocupado constantemente hasta muy tarde por la noche,
cuando decidió regresar a Betania en medio de la oscuridad. Algunos llaman a ese día “el gran
día de las controversias” y otros “el día de la repudiación”. Ambos grupos tienen razón. Aquel día
terminó su popular enseñanza en el templo y después de salir de la ciudad, no volvió a ella
hasta el día anterior a su ejecución.
Durante el domingo y el lunes, Jesús asumió públicamente el oficio de Mesías. Esto precipitó la
ruptura con los dirigentes judíos, quienes negaban todas sus pretensiones. Todos, de común
acuerdo, trataron de desafiarle provocándole e intentaron tenderle una trampa por medio de
sutiles preguntas para desacreditarle. Había cuatro grupos distintos, quienes con preguntas
cuidadosamente preparadas fueron a encontrarle en el templo donde estaba con la gente, para
interrogarle. Sus preguntas parecían inocentes y sencillas, sin embargo, llevaban mucho veneno
y ellos habían planeado sus ataques de forma que Jesús no pudiera escapar a sus ardides.
Los primeros en aparecer este martes fueron unos cuantos miembros del Sanedrín, y le
preguntaron que con la autoridad de quién se había posesionado del templo y enseñaba a la
gente. Jesús les replicó preguntándoles si el bautismo de Juan el Bautista era del cielo o de los
hombres. Ellos mismos se habían metido en esto y temieron responder. Jesús había sido más
listo que ellos y les explicó su argumento por medio de tres parábolas:
Los segundos que quisieron probarle fue un grupo de estudiantes de los fariseos y los
herodianos. Primero cumplimentaron a Jesús y luego, con inocente apariencia le preguntaron, si
era lícito no pagar el tributo al César. Desde luego que la cuestión iba envuelta con dinamita.
Ellos esperaban que Jesús tomara partido y así desafiar a quienes tenían el punto de vista
opuesto. De nuevo Jesús burló a los que les preguntaron, con la respuesta siguiente “Dad a
César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios”.
Los saduceos siguieron con sus preguntas sobre un asunto que esgrimían contra los fariseos que
creían en la resurrección. Era asunto inoportuno, pero les parecía muy efectivo; creían que duda
alguna comprometería a Jesús. Pero de nuevo Él les contestó con tanta perspicacia que no
pudieron decir nada: “Erráis ignorando las Escrituras y el poder de Dios”. Suponían ser
autoridades en la materia, pero eran unos ignorantes. La forma en que puso en ridículo a
aquellos hombres le hizo ganar el aplauso de la multitud.
Finalmente, aún debían hacerle otra prueba, pero esta vez por medio de un experimentado
maestro de la ley que se creía más sagaz que los anteriores. La pregunta trataba acerca de cuál
era mandamiento más importante de la ley. Ningún asunto había sido tan calurosamente
debatido como éste. Sin lugar a duda Jesús debía tomar posiciones. Pero de nuevo ridiculizó al
maestro de la ley diciendo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y
con toda tu mente... Amarás tu Prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende
toda la ley y los profetas”.
Uno después de otro, aquellos inquiridores habían sido puestos fuera de combate. Jesús había
sido el vencedor absoluto, además de haber conquistado el favor de las multitudes. Estos
preguntones que habían sometido a Jesús a sus preguntas y habían sido derrotados, estaban
ahora a merced del Señor, quien les preguntó acerca de su mesianismo. Sobre el asunto no
pudieron responder. Su victoria era completa, “Y nadie le podía responder palabra; ni osó alguno
desde aquel día preguntarle más”.
b. Ayes contra los fariseos, Mateo 23, Marcos 12:38-40, Lucas 20:45-47
Estos inmorales y viciosos oponentes de Jesús que habían sido del todo desacreditados ante la
gente, trataron de escabullirse para estar solos y dar rienda suelta a su orgullo, pero antes
tuvieron que oír las palabras de Jesús. Este debía hacerles una senda reprimenda que, por
supuesto, merecían. “Era una severa acusación, posiblemente la más terrible que jamás se hay a
hecho, aunque, sin embargo, no fue eso solamente, sino también un lamento, sobre los escribas
y fariseos”. El repetido apóstrofe: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!”, es un grito
de compasión, y no comprenderemos el propósito de su enunciado a menos que entendamos el
acento de piedad que encierran estas palabras. En realidad, se trata del último llamamiento del
Salvador a sus obstinados enemigos, en el que hace resaltar su impureza y presagia la ine vitable
retribución, con la esperanza de que aún lleguen a arrepentirse.
f. Discurso sobre las señales y los eventos venideros, Mateo 24.1-14, Marcos 13:1-
13, Lucas 21:5-19, Mateo 24:15-42, Marcos 13:14-37, Lucas 21:20-36
Al atardecer, Jesús y sus discípulos salieron del templo, cruzaron el torrente de Cedrón y
subieron al Monte de los Olivos. Allí se sentaron y el Señor habló largamente a aquellos amigos
tan queridos. Su largo discurso se refirió a la segunda venida y a la cercana destrucción del
templo de Jerusalén. En la última parte del discurso pronunció varias parábolas, entre ellas:
Cuando hubo terminado recordó de nuevo a los discípulos la inminencia de su muerte que debía
ocurrir solamente dos días después. Posiblemente al mismo tiempo los principales sacerdotes y
ancianos estaban reunidos en el patio de la casa de Caifás, teniendo consejo para prenderle con
engaño y matarle.
h. El complot de Judas y los judíos, Mateo 26:1-5, Mateo 26:14-16, Marcos 14:1-2,
Marcos 14:10-11, Lucas 22:1-6
“Y Satán entró en el corazón de Judas, llamado Iscariote, que era uno de los doce”. Su espíritu
insaciable y vengativo se manifestaba. También había tenido muchas dudas sobre el
establecimiento del Reino de Jesús. Sin duda alguna, él sólo pensaba en los beneficios
materiales que el acompañar a Jesús pudiera reportarle, pero pronto, se dio cuenta de que tenía
muy poco que ganar. Era el tesorero del grupo y tenía en su poder la escuálida suma que
pertenecía a los doce. Puesto que la empresa estaba a punto de fracasar, posiblemente pensó
que debía aprovecharse tanto como pudiese. Además de su deseo de dinero, estaba la
humillante reprimenda que acababa de sufrir. Adolorido por todo esto, decidió vender al Maestro
por el mejor precio que pudiera obtener, y volvió a la ciudad para entrevistarse con los
SISTEMA EDUCATIVO IEPLA 96
NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS
principales sacerdotes, y “ver de qué manera podría entregarlo en sus manos”. Ellos, al oírlo, se
alegraron y prometieron darle dinero. El precio que acordaron por la entrega de treinta piezas de
plata, era lo que costaba un esclavo y que Judas aceptó, vendiendo así su honor por una
mezquindad.
OBJETIVO 2.- Concretar cuáles fueron las últimas acciones y últimas instrucciones de
Jesús antes de su muerte.
he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis”. Por supuesto, debemos
entender que Jesús no estaba instituyendo en esta ocasión una nueva ordenanza como la Cena
del Señor, sino que estaba enseñando una lección objetiva con verdadero espíritu de humildad.
A partir de aquel momento todos supieron que no podían confiar en Judas. Cuando él hubo
salido, Jesús habló tiernamente a sus amigos expresándoles su amor y advirtiéndoles del peligro
a que estarían expuestos. Pedro, en un arrebato de presunción, dijo que aunque todos le
abandonaran él no lo haría, y que estaba dispuesto a ir con el Maestro no sólo a la cárcel, sino
también a la muerte. Luego el Señor anunció un hecho triste que Pedro haría aquella noche: “De
cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces”. De nuevo
Pedro, con más vehemencia, afirmó que estaba dispuesto a morir con él. “Y todos los discípulos
dijeron lo mismo”.
La cena era una nueva institución. Como el bautismo, simboliza la vida de Cristo. Jesús dejó
establecidas dos ordenanzas a la iglesia que cubren simbólicamente toda la vida cristiana. El
bautismo se encuentra al principio y representa la transformación espiritual que se opera en el
nuevo nacimiento, muerte al pecado y resurrección a una vida nueva. La Cena del Señor
simboliza la continuación de la vida de los discípulos a través de una continua asimilación de
Cristo, que es nuestro pan de vida, nuestra Pascua. La cena conmemora la muerte expiatoria de
Jesús, al mismo tiempo que representa la vida, carne y sangre que debe ser comida por el
discípulo para el sustento de su vida espiritual.
Llegados a la puerta del huerto Jesús dejó a ocho de sus discípulos (Judas ya no estaba con
ellos) para que vigilaran, y luego, tomando a Pedro, Jacobo y Juan, se adentró con ellos en el
huerto. Ante la extraña y terrible experiencia que le esperaba “comenzó a entristecerse y a
angustiarse en gran manera”. “Mi alma está muy triste, hasta la muerte”. Ordenando a los tres
discípulos que permanecieran velando, él se fue un poco adelante y postrándose sobre su rostro,
oró. Estos discípulos pudieron oír su angustia: “Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa;
pero no sea como yo quiero, sino como tú”. Mientras él sufría, los tres amigos, cansados, se
durmieron. Había confiado recibir de ellos aliento y simpatía, pero se habían dormido.
SISTEMA EDUCATIVO IEPLA 99
NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS
Levantándose, fue a ellos y dijo a Pedro: “¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora?”
Luego volvió a retirarse para orar y al volver más tarde, encontró de nuevo a sus amigos
durmiendo. Esta vez se turbaron y no supieron qué contestar. El Señor volvió a orar “diciendo
las mismas palabras”. Entonces vino a sus discípulos y les dijo: “Dormid ya, y descansad. He
aquí ha llegado la hora, y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores”. Había
ganado la batalla, pero sin su ayuda.
Judas, que había dejado el Aposento Alto al ser identificado como el traidor, conducía el grupo.
Había ido a los enemigos de Jesús con quienes pactó entregar al Maestro en sus manos.
Conociendo las costumbres del Señor, había supuesto que estaría allí para orar y, en
consecuencia, llevó a la comitiva a aquel lugar y tal como estaba convenido, dijo a los soldados
quién era Jesús. Para cumplir su propósito empleó el saludo usual en los discípulos que consistía
en un beso. Al acercarse al Maestro le dijo: ¡Salve, Maestro! Y le besó. Jesús retrocedió ante
tanta infamia y le dijo: “Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre? “ En el relato de Juan
leemos que Jesús fue al encuentro de la compañía y les preguntó: “¿A quién buscáis?” y cuando
ellos respondieron a Jesús Nazareno, éste les respondió: “Yo soy”, y todos cayeron al suelo. La
fortaleza, el ánimo y la apariencia conquistadora de ese hombre les anonadaban.
acompañada de terribles experiencias. Había sido traicionado por uno de sus íntimos amigos;
negado por otro; rechazado y repudiado por sus conciudadanos; abandonado por todos, aún por
sus discípulos. “Estaba terriblemente solo...” Todo el mundo iba contra él. Jerusalén deseaba su
muerte con odio apasionado. Ni uno solo de sus apóstoles, entre ellos Juan, comprendían la
situación real, ni eran capaces de ser depositarios de los pensamientos de Jesús. Esta era una
de las gotas más amargas de su cáliz. Comprendía, como ninguna otra persona lo ha
comprendido., la necesidad de seguir viviendo en el mundo después de su muerte.
Humanamente hablando, estaba totalmente solo; pero no estaba solo. Su Padre estaba con Él y
le sostuvo en medio de los padecimientos, gracias a la oración y comunión constantes entre
ambos. Normalmente hemos pensado más en lo que ocurrió a Jesús durante esos días que en lo
realizado por medio de sus sufrimientos y su muerte. Es muy natural que le tengamos simpatía y
nos compadezcamos de Él; esto es bueno, pero debemos considerar todo el conjunto. Es fácil
verle derrotado, pobre, desvalido, víctima de la ignorancia de sus enemigos, atrapado en una
tupida red, condenado a muerte y como un mártir que debe ser compadecido. Instintivamente
desearíamos intervenir nosotros mismos y poder rescatarle de su cruel destino. En cierto sentido
fue una víctima, un cordero llevado al matadero. Pero esto es sólo un aspecto del cuadro. Jesús
se entregó a sus enemigos y consintió ser la víctima propiciatoria, pero lo hizo conscientemente.
Escogió este sino, sabiendo todo cuanto hacía y consciente de que así consumaba el propósito
divino. Era la víctima, pero también el vencedor. En todas estas lacerantes experiencias fue el
único que mantuvo la calma entre los muchos que participaron en la gran tragedia. Afrontó las
circunstancias con singular compostura y con una serenidad y dignidad que han maravillado a la
Historia. Siempre fue dueño de la situación hasta consumar su propósito. Se entregó a él
voluntariamente, y jugó su papel sabiendo que después de todo, era el verdadero vencedor.
Antes de narrar brevemente las experiencias de Jesús realizadas durante las seis etapas del
juicio, deberíamos comentar la naturaleza de las pruebas a que fue sometido. Existe siem pre el
peligro de estudiantes inexpertos que creen que los distintos juicios fueron legítimos y que Jesús
era culpable de algún crimen que merecía ser castigado, lo cual no es cierto. Estos juicios no
eran legales, ni trataban de establecer honradamente la culpabilidad o inocencia del reo. Nunca
procuraron ser equitativos, ni sus esfuerzos fueron imparciales, sino que se trataba de
confabulaciones más o menos legales manejadas por sus enemigos, no con el propósito de
aplicar un veredicto justo, sino para asegurar la condenación de Jesús. Los judíos habían
determinado matar al Maestro, y los juicios que llevaron a cabo eran una parodia de la
justificación legal de sus designios. Como veremos más tarde, cada vista de la causa estuvo
repleta de notorias irregularidades.
Los juicios de Jesús tuvieron dos aspectos generales, uno eclesiástico y otro civil, ya que al estar
los judíos gobernados por los romanos, sólo se les permitía intervenir en asuntos que fueran de
naturaleza religiosa. Las cuestiones civiles eran solventadas por las autoridades romanas. Los
judíos no podían condenar a muerte, pues ello era un privilegio de los romanos, y puesto que
Jesús era un dirigente religioso y las acusaciones hechas contra él eran de naturaleza religiosa,
tenía que comparecer ante el Sanedrín.
a. Jesús ante el sumo sacerdote, Mateo 26:57, Marcos 14:53, Lucas 22:54, Juan
18:13-14
En realidad, la presentación de Jesús ante Anás no fue un juicio, ya que éste era un ex sumo
sacerdote y no tenía ninguna autoridad. Además, lo que ocurrió allí no tuvo ningún significado
especial. Parece ser que le llevaron a él, porque los judíos pensaban que les podría ayudar ante
el Sanedrín, toda vez que era el suegro de Caifás, actual sumo sacerdote. Reunir todo el
Sanedrín requería bastante tiempo. Si Jesús fue arrestado alrededor de la una de la madrugada
del viernes más fácilmente y antes de lo que estaba previsto se supone que no se había reunido
todavía el Sanedrín y, enviar mensajeros a los setenta miembros que lo componían y estaban
durmiendo, amén de vivir en lugares distintos de la ciudad, se necesitaban por lo menos dos
horas para que se congregaran y con el objeto de ganar tiempo, mientras los miembros del
Sanedrín acudían al punto de reunión, llevaron a Jesús ante Anás.
Anás tuvo que interrogar a Jesús, pero como no tenía ninguna idea acerca del proceso, le hizo
tan sólo unas vagas preguntas sobre sus discípulos y sus enseñanzas. Jesús replicó que debía
preguntar a quienes les habían oído y conocían sus enseñanzas. Uno de los alguaciles se enojó y
dio una bofetada a Jesús. Esto era un insulto y un acto indigno al que ningún acusado debía
someterse.
b. Pedro niega a Jesús, Mateo 26:58, Mateo 26:69-75, Marcos 14:54, Marcos
14:66-72, Lucas 22:54-62, Juan 18:15-18, Juan 18:25-27
Mientras Jesús estaba delante del Sanedrín, un grupo de personas se había congregado en el
patio en espera de que acabara el juicio. Entre ellos se encontraba Pedro, que había “seguido de
lejos” junto con Juan a la comitiva. Para resguardarse un poco del frío de la madrugada habían
encendido un fuego en el patio, donde Pedro se calentaba en compañía de los enemigos de
Cristo. Estaba nervioso, lleno de temor por lo que pudiera ocurrir y, sin embargo, quería
permanecer allí cerca. Fue durante ese período de espera cuando negó a su Señor tres veces tal
como Jesús lo había predicho. La última negación estuvo acompañada de maldiciones y
juramentos. “E inmediatamente que hubo hablado, el gallo cantó”. Abrumado por haber
cometido pecado tan grave, Pedro se trastornó. Al mismo tiempo el juicio había concluido y
Jesús fue llevado a la parte baja del edificio donde se encontraba Pedro, y el Maestro volvió su
mirada hacia él. No le dijo nada, pero aquella mirada quebrantó el corazón de Pedro, “el cual
salió llorando amargamente”. ¿Cuántos remordimientos sentiría Pedro, por haber hecho lo que
había jurado no haría? Negaba a su mejor amigo, el Hijo de Dios, y sintió que todo terminaba y
que no había ninguna esperanza para él.
c. Jesús ante el Sanedrín, Mateo 26:59-68, Marcos 14:55-65, Lucas 22:66-71, Juan
18:19-24
Debemos deducir que el Sanedrín se congregó y estuvo preparado para que se presentara al
acusado a eso de las tres o las cuatro de la madrugada del viernes. El lugar de reuniones era
una gran sala que daba a un patio interior.
La extensión de nuestro estudio no nos permite detallar minuciosamente los trámites seguidos
en esos juicios o pruebas. El estudiante debiera leer con cuidado los detalles que los Evangelios
nos dan sobre el particular. Sin embargo, haremos notar algunas cosas importantes. Primero,
buscaron falsos testigos para que depusieran contra él; éstos discreparon y los judíos se
enfurecieron, hasta que al fin dos concordaron en cuanto a lo que Jesús había dicho sobre el
templo; el Señor mantuvo un significativo silencio, y Caifás, al ver que el proyecto trazado
estaba a punto de fracasar, le pidió a Jesús que dijera si era o no el Cristo. Por supuesto, éste
dijo que sí. Luego lleno de júbilo exclamó: “¡Ha blasfemado! ¿Qué más necesidad tenemos de
testigos? He aquí, ahora mismo habéis oído su blasfemia. Y fue considerado digno de muerte.
SISTEMA EDUCATIVO IEPLA 102
NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS
Algunos de los presentes abofetearon al indefenso. El odio se había desbordado hasta límites
insospechados y le escupieron en el rostro, le dieron de puñetazos y otros le golpearon. Con
alegría incontrolada y al igual que un grupo de truhanes, aquellos doctores en Teología
insultaron a Jesús. Esa escena de brutalidad incitada y aprobada por los dignísimos miembros
del Sanedrín, era la obra más ruin que pueden hacer los más depravados criminales. Nunca
podremos concebir lo que el insulto y la deshonra significaban para el hombre más puro,
sensible y santo que ha existido en el mundo.
Los judíos debían esperar que se hiciera de día para que pudiera reunirse de nuevo el Sanedrín.
La primera sesión celebrada era ilegal, ya que sólo podían congregarse durante las horas del día.
Mientras esperaban fue de nuevo sometido a burlas y escarnios por parte de los judíos. Estaban
congratulándose por haber llegado la hora de su venganza y lo exteriorizaban por medio de
injurias e insultos a la pobre víctima. Cuando fue de día, el Sanedrín volvió a juntarse para
aprobar formalmente la decisión tomada durante la noche. La sesión fue corta y allí terminó su
trabajo. Aquellas autoridades eclesiásticas habían llevado a cabo su propósito.
Para darnos cuenta de la farsa del Sanedrín al juzgar a Jesús, debemos reseñar unas pocas pe ro
evidentes ilegalidades. a. Jesús fue arrestado sin pesar sobre él una acusación formal. b. Fue
llevado a juicio sin brindarle la oportunidad de que alguien defendiera su caso. c. Presentaron
testigos que declararon con falsedad. d. No pidieron ningún testimonio favorable a Jesús. e. Le
juramentaron para que se condenara a sí mismo. f. No consintieron discutir la acusación de
blasfemia. g. La hora en que se reunieron antes que se hiciera de día era ilegal. h. No les asistía
ninguna autoridad para condenarle a muerte.
e. Jesús ante Pilato, Mateo 27:1-2, Mateo 27:11-14, Marcos 15:1-5, Lucas 23:1-
5, Juan 18:28-38
Después que los judíos obtuvieron del Sanedrín el veredicto que deseaban, hubieran llevado
adelante y en seguida su programa de muerte. Pero la ley romana no les permitía hacer tal
cosa. Debían obtener el consentimiento del Gobernador Romano antes de poder crucificar a
Jesús, y en consecuencia tenían que ir ante Pilato, gobernador de Judea, y persuadirle a que
condenara a muerte al prisionero.
En seguida se dirigieron con el acusado, seguidos por una variada multitud, hacia el palacio del
Gobernador. El juicio debía celebrarse en el patio frontal del palacio. No podemos ahora entrar
en detalles, pero notemos el esfuerzo que hizo la turba para que Pilato confirmara la sentencia
SISTEMA EDUCATIVO IEPLA 103
NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS
de muerte sin paliativos; cómo Pilato rechazó hacerlo y ellos presentaron una larga lista de
acusaciones contra su prisionero. Los principales cargos fueron que pervertía a la nación, que
rechazaba pagar tributo y que él mismo se hacía rey. A Pilato no le importaban demasiado las
dos primeras acusaciones, pero quería saber más sobre las pretensiones de ser rey, y le tomó en
el interior para examinarle en privado. Después de haberse persuadido que aquel hombre era
inocente, le presentó de nuevo ante los judíos y dijo que no hallaba en él ninguna cosa por la
que fuera digno de muerte. Esto no satisfizo a la multitud de judíos encolerizados, y Pilato,
conociendo su obstinación, tuvo miedo. Al momento tuvo una idea que esperaba le iba a evitar
ceder a las demandas de los judíos. Jesús era de Galilea, que estaba bajo la jurisdicción de
Herodes Antipas, tetrarca de Galilea y Perea, quien se encontraba por aquellos días en Jerusalén
con motivo de la Pascua. Podría pasarle el delicado juicio y que él tomara una decisión. Así que
dijo a los judíos que llevaran al prisionero a Herodes, quien se hallaba en la ciudad, en el Palacio
de los Macabeos.
g. Segundo encuentro de Jesús con Pilatos: Pilato intenta dejar libre a Jesús,
Mateo 27:15-26, Marcos 15:6-15, Lucas 23:13-24, Juan 18:39-40
Era todavía temprano cuando la turba volvió al palacio de Pilato. Su paciencia estaba a punto de
estallar. El mal talante les impedía aceptar los argumentos. Pilato vio con desagrado que
volvieran a traerle al prisionero y se dio cuenta que ahora debía intervenir definitivamente. Los
acontecimientos ocurridos en esta etapa son más largos e importantes que en las precedentes.
Pilato les recordó que en esta fiesta había la costumbre de dejar en libertad a algún prisionero, y
pensó en soltar a Jesús de acuerdo con esa costumbre. Pero su intento fracasó, ya que los
judíos no querían otra cosa que no fuese la muerte del Señor, y pidieron que soltara a un
homicida llamado Barrabás y que Jesús fuera crucificado. Pilato volvió a preguntarles: “¿Qué,
pues, queréis que haga del que llamáis Rey de los judíos? Y ellos volvieron a dar voces:
¡Crucifícale!” El intento de Pilato para hacer a un lado la conjura dio como resultado que la turba
gritara con más fuerza. “Pero ellos gritaban aún más. ¡Crucifícale!”
Juan nos dice que llegados aquí, Pilato hizo pasar a Jesús al interior del palacio para examinarle
brevemente. Esta entrevista desató una terrible crisis en el corazón de Pilato. Jesús trató de
salvarle y Pilato reconoció la inocencia del prisionero, y aún hizo otro esfuerzo para hacer lo que
debía hacer un verdadero hombre: impartir justicia. Sin embargo, los judíos, previendo esto,
habían presentado una nueva acusación que estaban seguros prevalecería. Su respuesta a la
clemente sugerencia de Pilato fue: “Si a éste sueltas, no eres amigo de César; todo el que se
hace rey, a César se opone”. César no podía ser informado de la conducta de Pilato debido a la
mala administración de éste, porque le hubiera depuesto enseguida. Los judíos sabían esto y
con ello redoblaron sus demandas de condenar a muerte a Jesús. Pilato les entregó a Jesús y
demostró una debilidad de carácter que le ha granjeado la antipatía de todos los hombres. Así
que se sentó en el tribunal y, burlándose de ellos, señaló a Jesús y les dijo. “He aquí el hombre”.
Pero ellos gritaron: “¡Fuera, fuera, crucifícale!” “¿A vuestro rey he de crucificar?, añadió Pilato.
SISTEMA EDUCATIVO IEPLA 104
NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS
Respondieron los principales sacerdotes: No tenemos más rey que César”. Con esta respuesta
llegaban al punto culminante de su degradación.
j. Pilato aprueba la pena de muerte, Mateo 27:26-30, Marcos 15.15, Lucas 23:24,
Juan 19:1-16
También aquí encontramos violados todos los principios reconocidos en los procedimientos
judiciales. En los cargos presentados a Pilato contra Jesús nunca mencionaron la blasfemia, y
fue por esto por lo que le condenó el Sanedrín. Tampoco fue llamado testigo alguno que
depusiera en favor de Jesús. Pilato no halló en la primera entrevista causa alguna contra él,
pero, a pesar de ello, lo pasé a Herodes Antipas. Tampoco éste halló nada que fuera digno de
muerte. Pilato le halló inocente la segunda vez; sin embargo, lo entregó a los acusadores. A
Jesús no le fue concedida protección alguna contra las iniquidades de la turba, y fue arrojado de
un oficial a otro con una precipitación inexcusable. Finalmente fue llevado rápidamente del patio
del palacio de Pilato al lugar donde debía ser crucificado. Todo el proceso constituye una de las
parodias más desgraciadas que se han realizado en toda la historia de la humanidad.
Una vez azotado a Jesús le dieron las peores burlas que se pueden decir a un hombre. Sobre el
cuerpo lacerado le pusieron una túnica escarlata dada por Herodes, y sobre su cabeza le
ajustaron groseramente una corona de espinas. En su mano derecha colocaron una caña y le
SISTEMA EDUCATIVO IEPLA 105
NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS
hicieron objeto de ignominia; con la cual golpearon su cabeza coronada de espinas, y le dieron
de bofetadas y golpes sobre el cuerpo herido. “E hincando la rodilla delante de él, le
escarnecían, diciendo: ¡Salve, rey de los judíos!” Los más nauseabundos de todos los insultos
fueron los continuos esputos que echaron sobre su rostro.
l. Llevan a Jesús para crucificarlo, Mateo 27:31-33, Marcos 15:20-22, Lucas 23:26,
Juan 19:16-17
Una de las infamias de la crucifixión era la costumbre de exhibir a la víctima en procesión
pública hasta el lugar donde debía ser ejecutada. Los judíos insistirían en que se realizara este
espectáculo para así humillar más a Jesús. Esta caminata hacia el Calvario es conocida por el
nombre de Vía Dolorosa. El lugar de la crucifixión fue una colina s ituada a menos de medio
kilómetro de la puerta de Damasco, y fuera de los muros de Jerusalén. Durante mucho tiempo
se creyó que la muerte de Jesús ocurrió dentro de la ciudad, exactamente donde se levanta la
iglesia del Santo Sepulcro. Sin embargo, ahora se acepta generalmente una pequeña colina al
norte de la ciudad llamada monte Calvario, por ser el lugar que más concuerda con el relato
bíblico. La procesión salió del centro de la ciudad, donde Pilato entregó a Jesús a la chusma, y
pasó por la puerta de Damasco hasta llegar al Calvario. Este lugar llamado Gólgota (lugar de la
calavera) puede ser identificado en nuestros días por haber allí una roca que, mirada desde
cierta distancia, parece una auténtica calavera.
Los judíos habían anticipado que conseguirían el beneplácito de Pilato y estaban dispuestos a
llevar adelante sus planes. Habían dispuesto una tosca cruz y los soldados romanos estaban allí
para cumplir su trabajo. Se formó la procesión que sería encabezada por Jesús y en la que irían
los dos ladrones que debían ser crucificados, cada cual con su cruz a cuestas. Inmediatamente
después de las víctimas seguían los soldados romanos, y luego una gran multitud de judíos
recreándose en la escena. Parece que el apóstol Juan estaba allí y también se encontraban
algunos seguidores de Jesús entre los cuales estaban María la madre de Jesús y María
Magdalena. Viendo lo que iba a ocurrir, estos amigos se juntaron a la procesión que se dirigía al
Gólgota. Durante el recorrido hasta el lugar de la crucifixión tuv ieron lugar dos incidentes: la
orden dada a Simón de que llevara la cruz de Jesús, y el lamento de las mujeres. Dice la
tradición, aunque no hablen de ello los Evangelios, que Jesús, exhausto por las dolorosas
experiencias de los días anteriores y no habiendo dormido ni descansado durante la noche
anterior, caía en el camino por el peso de la cruz. Los soldados viendo cómo se encontraba el
rey y deseando encontrar a alguien para llevar la cruz, vieron a un hombre llamado Simón de
Cirene, oriundo de una provincia africana, que pasaba por la puerta y se dirigía hacia el templo
para hacer sus oraciones matinales. Ordenado por los soldados, Simón, quizá con desgano, fue
obligado a tomar la cruz del Salvador. Aquella orden al principio fue humillante para Simón, pero
luego sin duda dio gracias a Dios por haber sido eso el medio de conocer a Jesús. Nunca
olvidaría el haber andado en su compañía y consideraría aquel hecho como el honor más grande
de su vida.
Sólo existe una razón para que rechazara esa bebida, y es que quería hacer su obra en la cruz
en la plena posesión de todas sus facultades.
La crucifixión era un inenarrable y horrible medio de morir. Cicerón, condenándola, dijo: “No se
acerque nunca (la crucifixión) de un ciudadano romano ni a sus pensamientos, ni ojos, ni oídos”.
Los condenados a morir crucificados eran colgados de una cruz que se levantaba en el suelo y
era considerada como la muerte, tortura y agonía más infames. Hoy representa para muchos un
símbolo de adoración y honor, porque Jesús murió en ella. Consistía en dos palos cruzados y
clavados por la parte superior del vertical que se mantenía en el suelo. Usualmente la víctima
era despojada de sus ropas que se las apropiaban los ejecutores. Primero colocaban la cruz en
el suelo y se ponía al reo extendido sobre ella con los brazos en cruz, éstos se ataban con
cuerdas al madero horizontal, y se le ponían unos clavos en las palmas de las manos. Una vez
realizada esta operación se izaba la cruz en el lugar previsto, y la cabeza del condenado
quedaba a unos tres metros del suelo, suspendido por los brazos. Los pies se aseguraban al palo
vertical por medio de un largo clavo que los atravesaba. La víctima así suspendida era
abandonada a una lenta agonía, hasta que la muerte terminaba con sus sufrimientos. Esto era
lo que constituía el terror de esa clase de muerte. Puesto que ningún órgano vital quedaba
lesionado, el pobre reo se consumía vivo en una lenta tortura. La muerte venía despacio y a
veces el condenado vivía dos o tres días. Completamente dolorido, quemado por la fiebre y
torturado por la sed, la pobre víctima suplicaba a menudo que le libraran del tormento que sólo
la muerte podía quitarle. Esta era la forma de tortura que aguardaba al Hijo de Dios.
Jesús fue crucificado alrededor de las nueve de la mañana. Durante las tres horas que
precedieron al mediodía acontecieron las siguientes cosas: Jesús pronunció tres palabras; los
soldados echaron suertes sobre las ropas del Señor; pusieron una inscripción sobre la cruz; las
gentes juntamente con los soldados se burlaron de Jesucristo, y el ladrón arrepentido fue salvo.
Pilato, queriendo vengarse de los judíos, mandó hacer un letrero que colocaron en el trave saño
horizontal de la cruz y sobre la cabeza de Cristo, en el que se leían las palabras: “Este es Jesús,
el Rey de los judíos”, escritas en hebreo, latín y griego, para que todo el mundo pudiese leerlas.
Los judíos se enojaron y fueron a Pilato con el ruego de que cambiara la inscripción por ésta: “El
dijo: Soy Rey de los judíos”; pero les respondió con desprecio: “Lo que he escrito, he escrito”.
La cruz de la cual pendía Jesús estaba en medio de otras dos en las que eran ajusticiados
sendos malhechores. “Y los que pasaban le injuriaban meneando la cabeza y diciendo: ¡Bah! tú
que derribas el templo de Dios, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo, y desciende de la
cruz”. Luego uno de los ancianos, sin quererlo, pronunció la verdad más grande y profunda que
jamás se dijo: “A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar”. Y la multitud continuó burlándose
del Señor mientras pendía del madero.
Asignación permanente:
OBJETIVOS:
CONTENIDOS:
Echan suertes por sus ropas y reparten sus vestiduras, Juan 19:23-24.
Injurias hacia él, Mateo 27:39-40.
Insultos de los sacerdotes, Marcos 15:31.
Los insultos de los soldados, Lucas 23:36-37.
Los malhechores crucificados, Lucas 23:39.
La respuesta de uno de los malhechores, Lucas 23:40-42.
Primera palabra de Jesús.
Segunda palabra de Jesús, Lucas 23:43.
Tercera palabra de Jesús, Juan 19:26-27.
Las tinieblas en la hora sexta, Marcos 15:33.
Cuarta palabra de Jesús, Mateo 27:46.
Quinta palabra de Jesús, Juan 19:28.
Sexta palabra de Jesús, Juan 19:30.
Séptima palabra de Jesús, Lucas 23:46.
El velo del templo se rasga, tiembla la tierra, se abren sepulcros, el centurión
exclama unas palabras, la multitud confiesa, son quebradas las piernas de los
ladrones, se abre el costado de Jesús con una lanza, el descenso de la cruz, Mateo
27:57-58, Marcos 15:42-45, Lucas 23:50-53, Juan 19:31-38.
Jesús es sepultado, Juan 19:38-42.
OBJETIVO 2.- Aprender las siete palabras emitidas por Jesús en el Gólgota.
amaba? El Padre nunca estuvo tan cerca de Él, ni tan complacido con su amado Hijo como en
esa hora suprema de dolor y devoción. Jesús había gustado la muerte por todos los hombres y
salió vencedor.
3.7.- El descenso de la cruz, Mateo 27:57-58, Marcos 15:42-45, Lucas 23:50-53, Juan
19:31-38
La disposición de los cuerpos de los que morían crucificados era un viejo problema. La mayoría
de las veces esas víctimas eran echadas en cualquier lugar y de cualquier manera, por carecer
de amigos o familiares que pidieran el cuerpo para sepultarlo dignamente. Pero como ya saben,
hacía poco que se había destinado un lugar especial para esos cuerpos, en el campo que
compraron con el dinero de la traición. Los amigos de Jesús le hubieran colocado en aquel sitio
destinado, pero José, amigo del Señor, hombre rico que vivía en la cercana aldea de Arimatea, y
hombre piadoso que “esperaba el reino de Dios”, fue a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús.
3.8.- La sepultura, Mateo 27:59-61, Marcos 15:46-47, Lucas 23:53, Juan 19:39-42
El Gobernador, después de convencerse de la muerte del reo, concedió su petición. José tenía
un sepulcro nuevo, quizá el de su propia familia, “en el cual no se había puesto a nadie”. Este se
encontraba cerca del lugar de la crucifixión y no dudamos que poseía una elegancia poco
común.
Juan nos habla de otro hombre que fue a asistir al fallecido Galileo. Era Nicodemo, el primer
hombre que fue a Jesús de noche para sostener una memorable conversación con él tres años
antes. Nunca había olvidado a Jesús y ahora quería testimoniarle su lealtad y devoción. José y
Nicodemo tomaron posesión del cuerpo de Jesús. Según costumbre judía, lavaron el cuerpo, lo
embalsamaron con un compuesto traído por Nicodemo, lo envolvieron en una sábana limpia de
lino blanco, y lo depositaron en el sepulcro provisto por José de Arimatea. Este sepulcro que
“estaba en la roca” era un agujero excavado en la roca de una de las laderas de una colina
cercana.
Los tres Evangelios sinópticos nos hablan de la fidelidad del grupo de mujeres que habían salido
de Galilea y habían visto la crucifixión. María Magdalena y María la madre de José, fueron dos de
las que observaron todo cuidadosamente, y quizás ayudaron a sepultar al Salvador. “Y María
Magdalena y María madre de José miraban dónde lo ponían”. Mateo nos dice que ambas
“estaban sentadas delante del sepulcro”. Aquellas fieles mujeres fueron fieles hasta el fin.
Asignación permanente:
¿Qué transformó esta enseñanza en usted en relación a su relación con Jesús?
¿Qué aprendió usted sobre el acto de amor expresado por Jesús en estos acontecimientos?
OBJETIVOS:
CONTENIDOS:
c. María encuentra la tumba vacía e informa a Pedro, Juan 20:2, Marcos 16:9-11,
Juan 20:2
María Magdalena fue presurosa al sepulcro, siendo la primera en llegar, y al encontrar la tumba
abierta, volvió corriendo a comunicarlo a Pedro y Juan. Las demás mujeres fueron un poco más
tarde, una vez hubo salido el sol, y se les apareció un ángel que les dio un mensaje para los
discípulos. Debió haber sido a eso de las seis y media de la mañana cuando Pedro y Juan,
después de haber recibido la grata noticia, corrieron hacia el sepulcro. Juan llegó antes que
Pedro y al encontrarse en la puerta del sepulcro miró hacia el interior y se dio cuenta de lo
sucedido. Al llegar Pedro, con su fogosidad habitual, entró en el sepulcro “y vio los lienzos
puestos allí, y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con los lienzos,
sino enrollado en un lugar aparte”. Luego, Juan entró donde estaba Pedro “y vio, y creyó”.
Parece ser que éstos fueron los dos primeros discípulos que se convencieron de la realidad de la
resurrección. Ambos volvieron a sus respectivos hogares.
Nos gustaría saber todo lo ocurrido en la aparición de Jesús a Pedro, aquel domingo por la
tarde. Parece ser que Pedro no había visto a Jesús desde la madrugada del viernes, cuando
después de haberle negado, salio para llorar amargamente. Pedro pensaba entonces que todo
había terminado. Se había deshonrado a sí mismo y había negado a su Señor. El viernes, el
sábado y el domingo debieron ser días muy tristes para él. Luego el Señor se le apare ció;
perdonó, restauró y comisionó para un trabajo muy importante en el reino.
2.3.-Su aparición a los discípulos, estando Tomás ausente, Lucas 24:36-48, Juan
20:19-25
Los Evangelios nos cuentan que los discípulos de Jesús tuvieron una reunión especial al
atardecer de aquel día tan cargado de acontecimientos. Seguramente estaban congregados en
el aposento alto que había en casa de María la madre de Juan Marcos, con las puertas cerradas
“por temor a los judíos”, oyendo con avidez las noticias de las apariciones de Jesús. Por alguna
razón Tomás, uno de los doce, no estaba presente. De pronto apareció Jesús en medio de ellos
y les dijo: “Paz a vosotros”. Los congregados se espantaron, “pensaban que veían espíritu”, y
para convencerles les mostró sus manos y sus pies. “Palpad, y ved; porque un espíritu no tiene
carne ni huesos, como veis que yo tengo”. Después de haberles convencido que estaba vivo, les
ordenó que fuesen y predicasen el arrepentimiento y el perdón de los pecados en todas las
naciones.
2.4.- Su aparición a los once, estando Tomás presente, Marcos 16:14-18, Juan 20:26-
29
Después de toda una semana, los discípulos decidieron reunirse otra vez el domingo por la
noche. A Tomás le explicaron que se habían congregado el domingo anterior y esta vez estaba
presente. No sabemos de qué manera le persuadieron para que asistiese al encuentro, toda v ez
que al comienzo de la semana había hecho constar sus dudas a los discípulos y no quiso creer lo
que le contaron. “Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar
de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré”. La noche en que volvió a
aparecérseles, Tomás estaba en el grupo y Jesús le invitó a que examinara sus manos y su
costado. Tomás no quiso hacerlo, y reverente hizo una noble confesión de su fe en la deidad de
Cristo.
“Aquella noche no pescaron nada”, y al amanecer vieron un hombre en la playa que les dijo que
echaran la red a la derecha de la barca. Así lo hicieron y quedaron asombrados por el tamaño y
SISTEMA EDUCATIVO IEPLA 118
NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS
la cantidad de los peces, que era de ciento cincuenta y tres. Juan fue el primero en darse cuenta
de que había sido Jesús quien les había hablado. Después se juntaron todos en la playa para
desayunar y Jesús interrogó a Pedro. Para entender todo el significado de los verbos empleados
por Jesús y Pedro en la conversación, el estudiante tendría que comprender el griego. Pedro se
entristeció cuando por tercera vez Jesús usó el verbo empleado por el Apóstol durante la plática.
En otras palabras, no se ofendió porque le habían interrogado tres veces, sino que se sintió
humillado al recordar su trágica defección después de haber declarado abiertamente que no
haría tal cosa. Pedro fue restaurado y comprendió la obra que debía hacer en el futuro.
Asignación permanente:
¿Qué transformó esta enseñanza en usted?
¿Qué aprendió usted sobre Jesús en estos acontecimientos?
BIBLIOGRAFÍA
Nuestro Nuevo Testamento, “Una perspectiva histórico analítica”, Autor: Merrill C. Tenney,
Editorial: Moody Press.
El Mundo del Nuevo testamento, Autores: J. I. Packer, Merrill C. Tenney, William White Jr.,
Editorial: Vida.
La era de los Mártires, “Y hasta lo último de la tierra: Una historia ilustrada del cristianismo”,
Tomo 1, Autor: Justo González, Editorial: Caribe.
Juan, “Un comentario teológico y pastoral al cuarto evangelio”, Autor: Rodolfo H. Blank,
Editorial: Concordia.
Introducción al estudio del Nuevo testamento, Autor: H. I. Hester, Editorial: Casa Bautista
de Publicaciones.