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Guía Básica: Vida y Obra de Jesús

Este documento presenta una guía de estudio sobre la vida y obra de Jesús dirigida a cristianos. Explica que conocer a Jesús a través de los evangelios es esencial para los que siguen su enseñanza. La guía tiene el propósito de narrar los hechos de Jesús con base en los evangelios para que los lectores puedan reflexionar y fortalecer su fe. Incluye índice de contenidos, lista de abreviaturas, glosario e introducción sobre la importancia de Jesús.

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Guía Básica: Vida y Obra de Jesús

Este documento presenta una guía de estudio sobre la vida y obra de Jesús dirigida a cristianos. Explica que conocer a Jesús a través de los evangelios es esencial para los que siguen su enseñanza. La guía tiene el propósito de narrar los hechos de Jesús con base en los evangelios para que los lectores puedan reflexionar y fortalecer su fe. Incluye índice de contenidos, lista de abreviaturas, glosario e introducción sobre la importancia de Jesús.

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República Bolivariana de Venezuela

Iglesia Evangélica Pentecostal Las Acacias


Centro de Formación Ministerial

Nivel Básico
Guía
Vida y Obra de Jesús

Autor: Lic. José Gregorio Ferreira

Caracas, Mayo 2012


NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

Rev. Samuel Olson - Pastor de la Iglesia Evangélica Pentecostal Las Acacias

Coordinadora General: Profa. Esmirna Luna

Asesor Corrector: Profa. Eunice Alvarado

Diagramación de Portada: Lic. José Gregorio Ferreira

Reproducción: Dpto de Reproducción de la Iglesia Evangélica Pentecostal Las Acacias

SISTEMA EDUCATIVO IEPLA 1


NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

ÍNDICE DE CONTENIDOS

PRÓLOGO …………………………………………………….. Pág. 3

LISTA DE ABREVIATURAS ……………………………………………………….. Pág. 5

GLOSARIO ……………………………………………………….. Pág. 6

INTRODUCCIÓN ……………………………………………………….. Pág. 08

LOS PRIMEROS AÑOS DE JESÚS……………………………………………….. Pág. 24

EL AÑO DE LA INAUGURACIÓN………………………………………………….. Pág. 38

LOS AÑOS DE POPULARIDAD…………………………………………………….. Pág. 50

EL AÑO DE LA OPOSICIÓN ……………………………………………………….. Pág. 63

JESÚS Y SUS ÚLTIMOS MESES…………………………………………………….. Pág. 80

LOS ÚLTIMOS DÍAS ……………………………………………………….. Pág. 91

LAS ÚLTIMAS HORAS ……………………………………………………….. Pág. 109

APARICIONES DESPUÉS DE SU RESURRECCIÓN ….……………………….. Pág. 115

BIBLIOGRAFÍA ……………………………………………………….. Pág. 121

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

GUÍA DE ESTUDIO DE VIDA Y OBRA DE JESÚS

PRÓLOGO

Viniendo Jesús a la región de Cesárea de Filipo, preguntó a sus discípulos: ¿Quién dicen
los hombres que es el Hijo del hombre? Ellos contestaron: Unos, que Juan el Bautista; otros, que
Elías; otros, que Jeremías u otro de los profetas. Y El les dijo: Y vosotros: ¿Quién decís que soy
yo? Tomando la palabra Simón Pedro, dijo: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo, Mateo
16:13-16. No ha habido en la historia de la humanidad persona tan controvertida como
Jesucristo.

Ya se ve claro en la respuesta que dan los discípulos a la pregunta del Maestro: Para
unos es un personaje importante: Juan el Bautista, Elías, Jeremías u otro de los profetas. Nunca
ha negado nadie (salvo algún fanático sectario) que Jesús ha sido un hombre importante en la
historia humana. Alguien con una personalidad capaz de arrastrar tras sí a la gente, no sólo en
su tiempo, sino siempre.

Lo que no todos son capaces de descubrir es la razón íntima por la que Jesús atrae. La
respuesta la da San Pedro cuando contesta: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Para ello
hace falta (como Jesús le dice a Pedro) que lo revele el Padre eterno. Hace falta la fe, que es un
don de Dios. No se puede entender a Jesucristo si no se cree que ese hombre, que llamamos
Jesús de Nazaret, encierra en sí mismo un misterio: La Segunda Persona divina, el Verbo, sin
dejar de ser Dios, se hizo hombre al asumir la naturaleza humana.

Ya sabemos que en la mentalidad del judaísmo de la época de Jesús se estaba


esperando próximamente al Mesías. La mujer samaritana le dice a Jesús: sé que está para v enir
el Mesías. La profecía de Daniel y otras sobre el tiempo de la venida del Mesías coincidía
aproximadamente con estos años. En estas circunstancias aparece en Galilea Jesús de Nazaret.
Juan el Bautista, que tenía un gran prestigio entre todos los judíos de su tiempo (hasta Herodes
le escuchaba con gusto), da testimonio a favor de Jesús. Le llama “el Cordero de Dios que quita
los pecados del mundo. Este es de quien yo dije: Detrás de mí viene un hombre que es más que
yo, porque existía antes que yo Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y permanecer sobre él,
ése es el que ha de bautizar en el Espíritu Santo. Y yo he visto y atestiguo que él es el Hijo de
Dios”, Juan 1: 30-34.

Comienza Jesús a predicar y su predicación está llena de misericordia para con todos. Su
doctrina es una doctrina de perdón y compasión. Enseña que Dios ama a todos los hombres y
que incluso los pecadores pueden alcanzar el amor de Dios, si se convierten. El pueblo piensa y
dice de él, que “nunca nadie ha hablado como este hombre” Juan 7:46 , porque hablaba con
autoridad, no como los escribas y fariseos. Y es el mismo Jesús quien en la sinagoga de Nazaret,
después de leer una profecía de Isaías referente a los tiempos del Mesías, dice: “Hoy se cumple
esta escritura que acabáis de oír” Lucas 4:21. Su doctrina va acompañada de abundantes
milagros, movido por la compasión que sentía: sanar enfermedades, resucitar muertos,
multiplicar la comida, etcétera.

No es de extrañar, por tanto, que la gente sencilla y los de corazón abierto le tuvieran
por el Mesías esperado. Efectivamente, ¿qué mejor rey se podía tener que uno para quien no
habrá problema de carestía ni de hambres? ¿Qué mejor rey que quien puede curar a los
enfermos y resucitar a los muertos? ¿Quién puede gobernar mejor a un país, que un hombre
que da muestras de tal sabiduría? Por todo esto no es de extrañar que en una ocasión, después
SISTEMA EDUCATIVO IEPLA 3
NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

de haber dado de comer a cinco mil hombres con unos pocos panes y peces, quieran
proclamarle rey. Indudablemente, a Jesús le seguía la masa del pueblo, compuesta en su
mayoría por gente sencilla y humilde: ¿Acaso algún magistrado o fariseo ha creído en él? Es
verdad que también algunos personajes importantes le siguieron, y aunque al principio con
miedo, luego no tuvieron reparo en confesarse amigos suyos a la hora de su muerte. Así fueron
Nicodemo, José de Arimatea y otros. Estas gentes sencillas, que frecue ntemente eran
despreciadas por los orgullosos fariseos, ven con buenos ojos la doctrina de Jesús. Unos le
seguían, efectivamente, movidos por su doctrina aunque no la entendían plenamente, como
pasó con sus discípulos. Otros le seguían porque les daba de comer; otros porque hacía
milagros. Posiblemente algunos también le seguían por gratitud, al haber sido sanados.
Ciertamente su bondad, su trato exquisito para con los débiles del mundo y severo para con los
que obraban injustamente, serían motivos para que las masas le siguiesen. ¿Pero dónde estaba
el verdadero atractivo de su personalidad? Jesucristo es el Salvador. Para salvarse es necesario
aceptarle como tal.

Conocer y estudiar la vida y obra de nuestro Maestro, es esencial para todo aquél que profesa
ser cristiano, y sobre todo evangélico (puesto que vive conforme al evangelio de Jesucristo). El
estudio de la “vida y obra de Jesús” tiene que llevarse a cabo en una atmósfera de adoración,
oración, meditación y escrutinio de la misma. El estudio de la vida de Jesús, en este sentido es
una acción de gracia en donde conocemos a Dios. La vida evangélica no puede ser más que una
expresión actual de la revelación bíblica, un reflejo de la verdad revelada y eterna para las
necesidades del pueblo de Dios en su peregrinaje histórico. En donde ponemos por práctica lo
aprendido de la vida del Maestro, en sus palabras, hechos y actitudes. ¿Es necesario conocer la
vida y obra de Jesús? Si hemos de crecer en la gracia y en el conocimiento de Cristo 2 de
Pedro 3:18 , resulta obvio que debemos anhelar este conocimiento, necesitamos conocerle a
través de los Evangelios. Si somos embajadores en el nombre de Cristo, 2 de Corintios 5:19-
20 y la encomienda evangelizadora Mateo 28:19-20 va dirigida a todos los cristianos
discípulos de Jesús, es evidente que tenemos necesidad de conocer los que los Evangelios nos
dicen acerca de Jesús. Como embajadores en el nombre de Jesús, somos portadores del
mensaje del Evangelio. Se impone un aprendizaje a fondo de la vida de Cristo; un dominio
profundo y amplio de la totalidad del mismo. Se exige, en suma, del embajador que conozca los
documentos de los que es portador y portavoz. ¿Qué impresión causaría un diplomático que no
estuviera familiarizado con el contenido de la encomienda oficial de su gobierno? ¿Qué
embajada podría ejercer un tal funcionario? De la misma manera, es condición indispensable
para el cristiano discípulo de Jesús el conocer más y más la vida y la obra de aquél que está
siguiendo.

El propósito fundamental de esta Guía es dar a conocer la vida y obra de Jesús, para
aquellos que quieren seguir una norma de fe y conducta que esté conforme a la vida que el llev ó
en medio de nosotros. La enseñanza de la vida y obra de Cristo Jesús, la entendemos como una
necesidad, por considerarla como la expresión de los momentos del maestro en medio de
nosotros; para que así, de acuerdo con Efesios, 4:14 , este aprendizaje revelado y necesario
no nos permita ser como “niños fluctuantes llevados por cualquier viento de doctrina”.

Ésta Guía está orientada a proporcionar conocimiento y “guía” acerca de Jesús. Para ello,
desarrollará planteamientos narrativos basados en los Evangelios que permitan al cristiano
participante en el curso de Vida y Obra de Jesús, reflexionar y auto examinarse en función del
bagaje que posee y que requiere renovar y fortalecer con atención en los Evangelios. Espero
que esta Guía ayude al participante de Vida y Obra de Jesús, mediante sus contenidos, a lograr
un cambio de aptitudes y actitudes centradas en valores como la fe, el amor y el respeto, la
misericordia, la lealtad, el desprendimiento y el perdón, Mateo, 7:12.
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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

LISTA DE ABREVIATURAS

s.s. …………………………………………………………………….. Sus siguientes o sucesivos.

A.T. …………………………………………………………………….. Antiguo Testamento

N.T. …………………………………………………………………….. Nuevo Testamento

E.S. …………………………………………………………………….. Espíritu Santo

Th. …………………………………………………………………….. Teólogo

v.R.V. …………………………………………………………………….. Versión Reina Valera 1960

Vg. …………………………………………………………………….. Vulgata Latina

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

GLOSARIO

 ANTROPOLÓGICO
Relativo a la Antropología, estudio del hombre y de la diversidad biológica, cultural y social de
los grupos humanos en el espacio y el tiempo.

 APOLOGÉTICA
Relativo o perteneciente a la apología, parte de la teología que trata de demostrar la credibilidad
de los dogmas y doctrinas de fe, defensa de la fe.

 APOSTOLICIDAD
Perteneciente a los apóstoles, calidad de apostólico, que fue escrito, defendido o predicado por
algún apóstol.

 BENEDICTUS
Formulado en Lucas 1, 68-79, es uno de los tres grandes cánticos de los capítulos iniciales de
este Evangelio, siendo los otros dos el Magnificat y el Nunc dimittis. El Benedictus fue el canto
de acción de gracias pronunciado por Zacarías con ocasión del nacimiento de su hijo, San Juan
Bautista. Es judío por la forma.

 DOGMA
Punto fundamental de una doctrina religiosa o filosófica. Creencia establecida, cuya aceptación
es necesaria para profesar una fe.

 DIONYSIUS EXIGUTIS
Era un abad de un monasterio en Roma, su nombre en español era Dionisio el Pequeño, quien
murió en el año 556 tuvo la idea de establecer un calendario con base en el nacimiento de
Cristo. Él tuvo que calcular para atrás usando los datos que tenía para fijar el punto de principio
para contar los años, es a saber, el nacimiento de Cristo. Se equivocó unos 4 o 5 años.

 DR. A. T. ROBERTSON
Teólogo e Historiador, escritor de varios libros de Teología y Biblia.

 ESCATOLOGÍA
Perteneciente o relativo a lo Escatológico (el fin de las cosas) Rama de la teología cuyo fin de
estudio de los últimos tiempos, el fin de las cosas existentes, inclusive la muerte y el más allá.

 ECLESIÁSTICO
Relativo a la Iglesia.

 ESCOLÁSTICO
Que es muy rígido, conservador o formalista, en especial referido al lenguaje, al discurso o a
algún rasgo del comportamiento.

 EMPADRONAMIENTO
Realización de un censo.

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

 FILOSOFÍA
Etimológicamente: amor a la sabiduría. Originalmente, sinónimo de Ciencia (conocimiento por
causa). En su sentido actual puede definirse como “saber de la totalidad de las cosas por sus
causas últimas adquirido a la luz de la razón”.

 JUDAÍSTA
Que practica la religión y creencias del Judaísmo.

 LÍCITO
Que está permitido y no tiene ninguna prohibición legal.

 ORTODOXO
Adj. Conforme con el dogma de una religión.

 PROFETISMO
Período antiguo testamentario donde se ubica a los profetas bíblicos.

 PARADÓJICO
Adj. Que incluye paradoja o que usa de ella.

 QUM-RAN
Uno de los descubrimientos de importancia más trascendental para el estudio de la Biblia, de su
transmisión, y también para el estudio de ciertos aspectos de la vida y estado del judaísmo en la
época de Cristo, tuvo lugar en la zona de la desembocadura del Wadi Qumrán en el Mar Muerto.
Los primeros descubrimientos tuvieron lugar en 1946 al 1947; y desde entonces se fueron
sucediendo los acontecimientos, gracias a un intenso esfuerzo de exploración y excavación.

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

I. INTRODUCCIÓN

OBJETIVOS:

1. CONOCER LA TIERRA DE JESÚS, SU GEOGRAFÍA, CIUDADES Y POBLADOS.


2. ESTUDIAR LAS REFERENCIAS FAMILIARES DE JESUCRISTO Y SUS RELACIONES.
3. CONOCER Y DESCUBRIR LOS CONTEXTOS DE LA CULTURA Y SOCIEDAD DEL
MOMENTO DE SU NACIMIENTO Y VIDA, CONTEXTOS JUDÍOS, ROMANOS Y
GRIEGOS.

CONTENIDOS:
 La tierra de Jesús.
 Su familia.
 Su contexto cultural y sociedad.

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

OBJETIVO 1.- Conocer la tierra de Jesús, su geografía, ciudades y poblados.


1.1.- La tierra de Jesús
Durante el primer siglo los judíos estaban dispersos por todas partes del Imperio Romano. A
fines de este siglo y a través de la labor de Pablo y otros apóstoles, el mensaje cris tiano fue
llevado prácticamente a todas las regiones que en aquellos tiempos estaban gobernadas por
Roma. Debemos recordar, sin embargo, que Jesús nació en Palestina; que toda su vida terrestre
transcurrió dentro de las fronteras de este pequeño país, y que fue allí donde se instauró
primeramente el cristianismo. Palestina era la tierra real de los judíos, y allí más que en ningún
otro lugar podremos notar la forma de vida de ese pueblo semita. Por este motivo será muy
ventajoso para el estudiante de la Vida y Obra de Jesús familiarizarse con las condiciones de
vida de los judíos de Palestina durante los tiempos de Cristo. No podemos ni comprender su
carácter, ni las dificultades que Jesús encontró mientras procuraba incorporar en la historia el
don benéfico que traía, sin tener una idea clara de la condición de la esfera en que iba a
desenvolver su vida.

a. Palestina: Tierra de Filisteos


 Palestina
Llamada a menudo Tierra Santa, era un país reducido y de dimensiones casi increíbles. Su
superficie era de unos 17.000 kilómetros cuadrados. A pesar de ello, su importancia en la
historia mundial es desproporcionada a su pequeña superficie.
 Limites
Estaba limitada al oeste por el Mar Mediterráneo; al norte por el territorio de la antigua Siria; al
este por el Desierto de Arabia y al sur por un terreno semidesierto que durante siglos estuvo
ocupado por muchas gentes nómadas. Más allá del sur se encontraba Egipto. Además, se
observaban dos estaciones, la seca y la lluviosa. La lluvia va desde el comienzo del otoño hasta
mediados de invierno. La estación seca dura desde abril hasta septiembre, durante los cuales no
llueve en absoluto en todo el país.

b. Divisiones naturales de Tierra Santa


 Las llanuras marítimas o costeras
Desde la orilla del Mar Mediterráneo hasta las laderas de los montes de Galilea, Samaria y
Judea.

 Los Montes Occidentales


Son la cordillera que abarca desde el Líbano hasta el Desierto de Arabia, se dividen en tres
secciones: Galilea, Samaria y Judea o Judá.

 Galilea
Región montañosa, Jesús paso la mayor parte de su vida y crianza allí.

 Samaria
Otra región montañosa con algunas tierras de cultivo, pastos para el ganado (era el territorio de
las tribus del Norte o Reino de Israel). El reino del Norte cayó junto a su ciudad principal llamada
Samaria el 722 a.C. por el Imperio de Asirio.

 Judea
Este territorio se divide en tres regiones, las colinas orientales o desierto, las colinas occidentales
(conocida como Filistea) y Judea del sur, que consta de terrenos rocosos y áridos, con algunos
espacios de pastos. Este era el territorio del reino del Sur o Judá, cuya capital era Jerusalén.
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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

 El valle del Jordán


Este se inicia en el Monte Tauro hasta descender al sur de Palestina, recorre cerca de 885
kilómetros. Cerca del Monte Tauro tiene una altitud de 900 metros sobre el nivel del mar y al
llegar y desembocar en el Mar Muerto, una profundidad de 793 metros bajo el nivel del mar. El
Valle en su parte más ancha es de aproximadamente 22 kilómetros y en la más angosta, 2
kilómetros. Está dividido en tres áreas: Mar de Galilea, el Jordán y el Mar Muerto.

 El Mar de Galilea
También llamado Genezaret, Tiberías, Cineret (es un lago). Tiene forma de pera, con un ancho
de 11 kilómetros y una longitud de 19 kilómetros.

 El Jordán
Se encuentra entre los dos lagos y un largo de 177 kilómetros (en línea recta 104 kilómetros)
Jordán significa: “el que desciende” y su profundidad oscila de 1 metro a 3 metros. Su ancho
máximo es de aproximadamente 37 metros en algunas partes y aumenta durante la época
lluviosa. En este territorio en verano se alcanza una temperatura de 43 grados centígrados.

 El Mar Muerto
Conocido como el Mar Salado también, se encuentra a 394 metros de profundidad bajo el nivel
del mar, tiene 80 kilómetros de longitud y un ancho máximo de 16 kilómetros. No tiene salida
por ningún lado.

 Los montes orientales


También conocidos como Decápolis (10 ciudades) región muy parecida a la Cordillera
Occidental.

c. Divisiones políticas
Esta tierra de Palestina, sufrió muchos cambios geopolíticos y muchos de ellos sucedieron bajo
el Imperio Romano. Para la época de Jesús, la división política existente era así: Judea o Judá
con la ciudad de Jerusalén, Samaria, Galilea, Perea (al este del Jordán), Idumea, Decápolis y el
noreste de Palestina conocido como: Iturea (Gaulonitis, Auranitis, Traconitis o Batanea).

d. Ciudades principales
Las ciudades más importantes para la época de Jesús eran: Jerusalén, Belén, Betania, Jericó (o
la ciudad de las palmeras), Nazareth, Capernaum, Jope y las ciudades griegas de Tiberias y
Cesarea.

e. Vías antiguas
Para el primer siglo, existían cuatro rutas que atravesaban Palestina. La primera de ellas iba de
Gaza, llegaba a Hebrón, pasaba por Belén, luego Jerusalén, Jericó y llegaba hasta Damasco. La
segunda ruta empezaba en Gaza hiendo por la costa hasta llegar a Jope, luego a Cesarea,
después Tolemaida y por último llegaba a Tiro. En la tercera ruta tenemos como punto de inicio
Jerusalén atravesando Judea hasta llegar a Samaria para luego internarse en el territorio de
Galilea para terminar en Capernaum. La cuarta vía es conocida como “La Vía Maris”, parte de
Damasco hacía el sur cruzando por el río Jordán cerca del Norte del Mar de Galilea. Se llegaba a
Capernaum, luego siguiendo hasta Nazareth finalizando en Tolemaida.

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

OBJETIVO 2.- Estudiar las referencias familiares de Jesucristo y sus relaciones.

2.1.- Su familia
Aunque no existen razones bíblicas, ni lógicas, ni históricas, ni teológicas, ni sociales, ni
culturales, ni referidas a la religión judía; ni siquiera para sospechar que María, la madre de
Jesucristo, no era la legítima esposa de José y que no habría tenido más hijos que Jesús, aún
hoy subsisten estas atroces leyendas. Por lo tanto, todas las herejías que se han creado en torno
a que María nunca fue la mujer de José y aún así vivieron juntos violando de ese modo la ley
judía y la Ley Divina, no pueden catalogarse de otro modo que blasfemias descaradas contra la
Biblia, que es la Verdad y es la Palabra de Dios.

a. Consideraciones del texto escrito


 Con respecto a que María nunca llegó a ser la esposa de José y aún así vivieron juntos es un
gran absurdo ya que:
 Dios prohibía expresamente juntarse o ayuntarse sin casarse.
 Tanto María como José habrían sido apedreados hasta morir de no haberse casado.
 El concepto judío del casamiento no admite la posibilidad de un voto de virginidad y celibato
en el matrimonio.
 Dios manda a los esposos a no negarse sexualmente el uno para con el otro a no ser por
breve tiempo, de mutuo consentimiento y para ocuparse de la oración, 1 Corintios 7:3-5. Sin
ninguna duda María y José, más que ningún otro matrimonio, acataba la voluntad de Dios sin
negarse sexualmente el uno al otro luego del nacimiento de Jesús, Mateo 1:25. Aquí el verbo
conocer significa la unión sexual entre el hombre y la mujer. La misma palabra la utiliza María
para decirle al ángel (mensajero) que no conocía varón y el escritor sagrado de Mateo para decir
que José no tuvo relaciones sexuales con María sólo hasta que nació Jesús; dando a entender
implícitamente que luego sí.
 Si María no tuvo relaciones sexuales con José nunca fueron esposos, ya que el matrimonio
jamás se concretó, que es un fundamento bíblico, civil y eclesiástico para ser esposos.
 Dios jamás mandó a María a abstenerse de tener relaciones sexuales con su marido.
 Dios mandó a José que no temiera en recibir a María por su mujer, Mateo 1:20 . En el
lenguaje bíblico esto significa concretar el acto de unión sexual, tal como lo hizo David en 2
Samuel 12:9 , al recibir por mujer a la mujer de Urías el heteo.
 Desde el punto de vista sociocultural era una honra para la mujer casada tener muchos hijos.
Y para el hombre es una bienaventuranza, Salmo 127:4- 5 .
 Historiadores contemporáneos a Jesucristo tales como Flavio Josefo hacen referencia a los
«hermanos y hermanas (de Jesús) quienes no creían en él».
 No hay razones bíblicas para dudar que María haya tenido más hijos después del nacimiento
de Jesús, ni existe ningún texto que diga tal cosa. Tampoco se deja en duda la concreción del
matrimonio entre María y José ya que, Dios mismo manda a José a tomarla por mujer. Lucas
escribió alrededor del año 70, unos 40 años después del nacimiento de Jesús. Se sobreentiende
que para aquel entonces Lucas ya sabía si María había tenido o no más hijos luego del
nacimiento de Jesús. Por esto motivo Lucas (doctor en medicina), utiliza el término griego
Prototokos, que significa «el primer nacido», para referirse al nacimiento de Jesús, Lucas 2:7 .
Nótese que dice su primer hijo y no su único hijo (unigénito si es que Jesús hubiera sido su
único hijo). La Palabra se refiere a «todas» sus hermanas dando a entender que por lo menos
Jesús tenía tres medio hermanas. La Palabra menciona hasta los nombres de los hermanos de
Jesús: Jacobo, José, Judas y Simón, Marcos 6:3; Mateo 13:55 . La Palabra dice explícitamente
que Jesús tenía cuatro hermanos y algunas hermanas. Siempre que se hace mención de los
hermanos de Jesús están asociados a su madre María, Marcos 3:31-35; Mateo 12:46-50;
Lucas 8:19, 21; Hechos 1:14.

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

 Se deben descartar algunas malintencionadas opiniones acerca de: Que los hermanos de
Jesús eran «hermanos en la fe», ya que la Biblia misma afirma que «...ni aún sus hermanos
creían en él...», Juan 7:5. Que los hermanos de Jesús eran «primos hermanos», ya que la
Biblia nunca utiliza la palabra griega ANEPSIOS referida a sus hermanos; que habría sido
adecuada en el supuesto caso que fueran primeros hermanos. Que los hermanos de Jesús eran
«hermanos por parte de José, hijos de otra madre», ya que la Biblia nunca utiliza la palabra
griega “suntrophos”, referida a sus hermanos; que habría sido adecuada en el supuesto caso
que fueron hermanos sólo por parte de padre.
 Se debe traducir las palabras griegas tal como su significado indica. Cuando menciona a
sus hermanos utiliza la palabra adelphos y cuando menciona a sus hermanas utiliz an el término
adelphe. Es decir, hermanos y hermanas por parte por lo menos de madre.

b. La Genealogía de Jesús
Como logramos ver dos veces en el Nuevo Testamento, se nos presenta la genealogía detallada
de Jesús. El primer evangelista inicia su relato, con lenguaje que recuerda al libro de Génesis,
con las palabras “libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham”, y luego
traza la línea de descendencia a través de cuarenta y dos generaciones desde Abraham hasta
Cristo Mateo 1:1-17 . El tercer evangelista, inmediatamente después de su relato sobre el
bautismo de Cristo, dice que “Jesús mismo al comenzar su ministerio era como de treinta años,
hijo, según se creía, de José”, y luego retrocede desde José, a través de más de setenta
generaciones, hasta “Adán, hijo de Dios” Lucas 3:23-38.

Tenemos que examinar la genealogía desde Adán hasta Abraham, que no aparece en Mateo, y
que Lucas evidentemente obtuvo - quizá a través de 1 de Crónicas 1:1-4, 1 de Crónicas
1:24-27, Génesis 5:3-32, Génesis 11:10-26. Entre Abraham y David en las dos listas son
prácticamente idénticas; la línea que va de Judá a David se basa en 1 de Crónicas 2:4-15,
Rut 4:18-22. Mateo 1:5 agrega la información de que la madre de Booz fue Rahab
(presumiblemente la Rahab de Jericó). Entre David y José las listas difieren, por cuanto Mateo
traza la descendencia a través de Salomón hijo de David y los sucesivos reyes de Judá, hasta
Joaquín (Jeconías), mientras que Lucas la traza a través de Natán, otro hijo de David por
Betsabé (1 de Crónicas 3:5, donde se la llama Bet-súa), y no siguiendo la línea real

Adán
Set
Enós
Cainán
Mahalaleel
Jared
Enoc
Matusalén
Lamac
Noe
Sem
Arfaxad
Sala
Heber
Peleg
Ragau
Serug
Nacor

SISTEMA EDUCATIVO IEPLA 12


NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

Tares
Abraham
Isaac
Jacob
Judá
Fares
Esrom
Aram
Aminadab
Naasón
Salmón
Booz
Obed
Isai
David
según Mateo según Lucas
Natán, Lc. 3:31.
Matata, Lc. 3:31.
Salomón, 1 Cr. 3:5.
Mainán, Lc. 3:31.
Roboam, 1 Cr. 3:10.
Melea, Lc. 3:31.
Abías, 1 Cr. 3:10.
Eliaquim, Lc. 3:30.
Asa, 1 Cr. 3:10.
Jonán, Lc. 3:30.
Josafat, 1 Cr. 3:10.
José, Lc. 3:30.
Joram, 1 Cr. 3:11.
Judá, Lc. 3:30.
Ocozías, 1 Cr. 3:11.
Simeón, Lc. 3:30.
Joás, 1 Cr. 3:11.
Leví, Lc. 3:29.
Amasías, 1 Cr. 3:12.
Matat, Lc. 3:29.
Ararías, 1 Cr. 3:12.
Jorim, Lc. 3:29.
Jotam, 1 Cr. 3:12.
Eliécer, Lc. 3:29.
Acaz, 1 Cr. 3:13.
Josué, Lc. 3:29.
Exequias, 1 Cr. 3:13.
Er, Lc. 3:28.
Manasés, 1 Cr. 3:13.
Elmodam, Lc. 3:28.
Amón, 1 Cr. 3:14.
Cosam, Lc. 3:28.
Josías, 1 Cr. 3:14.
Adi, Lc. 3:28.
Joacaz, 2 R. 23:31.
Melqui, Lc. 3:28.
Joacim, 1 Cr. 3:15.
Neri, Lc. 3:27.
Jeconías, 1 Cr. 3:16.
Salatiel, Lc. 3:27.
Salatiel, 1 Cr. 3:17.
Zorobabel, Lc. 3:27.
Zorobabel, 1 Cr. 3:19.
Resa, Lc. 3:27.
Abiud, Mt. 1:13.
Joana, Lc. 3:27.
Eliaquim, Mt. 1:13.
Judá, Lc. 3:26.
Azor, Mt. 1:13.
José, Lc. 3:26.
Sadoc, Mt. 1:14.
Semen, Lc. 3:26.
Aquim, Mt. 1:14.
Matatías, Lc. 3:26.
Eliud, Mt. 1:14.
Maat, Lc. 3:26.
Eleazar, Mt. 1:15.
Nagai, Lc. 3:25.
Matán, Mt. 1:15.
Esli, Lc. 3:25.
Jacob, Mt. 1:15.
Nahum, Lc. 3:25.
José, Mt. 1:16.
Amós, Lc. 3:25.
Matatías, Lc. 3:25.
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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

José, Lc. 3:24.


Jana, Lc. 3:24.
Melqui, Lc. 3:24.
Levi, Lc. 3:24.
Matat, Lc. 3:24.
Elí, Lc. 3:23.
Maria,Mt. 1:18.

En Mateo Joaquín va seguido de Salatiel y su hijo Zorobabel, y estos dos nombres aparecen
también en Lucas 3:27 , pero después de esta convergencia momentánea, no hay más
concordancia entre las listas hasta que llegamos a José.

Es sumamente improbable que los nombres, en cualquiera de las listas, que no reciben
confirmación por el Antiguo Testamento, fueran sencillamente inventados por los evangelistas o
sus fuentes. Pero si tomamos en serio dichas listas, la relación entre ellas constituye un
problema. Ambas hacen descender a Jesús de David; su descendencia davídica era cuestión de
dominio público durante su ministerio Marcos 10:47 y recibe confirmación por el testimonio
apostólico. Romanos 1:3 da por sentado que todos saben que Jesús pertenecía a la tribu de
Judá. Pero ambas listas trazan su descendencia davídica a través de José, a pesar de que
aparecen en los dos evangelios que dejan bien aclarado que José, si bien era e l padre de Jesús
de iure;,no lo era de facto. La genealogía de Lucas reconoce esto mediante la cláusula “según se
creía” en Lucas 3:23 . La línea que sigue Mateo probablemente tiene la intención de trazar la
sucesión hasta el trono de David, aun cuando no pasara por la línea directa de padre a hijo.

El propósito principal de ambas listas es el de confirmar el derecho de Jesús a ser el hijo de


David, y en forma más general, de destacar su solidaridad con la humanidad, y su estrecha
relación con todo lo que había acontecido anteriormente. Cristo y el Nuevo Pacto están
firmemente ligados a la época del Viejo Pacto.

c. El cuadro familiar de Jesucristo


La referencia a los hermanos de Jesús sólo puede causar sorpresa en aquellos que no han leído
nunca el texto completo de los Evangelios. En estos textos abundan las referencias a los
hermanos de Jesús, e incluso llega a darse el nombre de los mismos. Como señala el Evangelio
de Marcos 6:3 y el de Mateo 13:54-55 los hermanos se llamaban Santiago, José, Simón y
Judas y habría al menos dos hermanas de las que no se dan los nombres. Sabemos también por
el Nuevo Testamento que esos hermanos no creían en Jesús inicialmente Juan 7:5 y que
incluso en un primer momento, en compañía de María, intentaron disuadirle de su minist erio
Mateo 12:46 . Esa incredulidad de los hermanos de Jesús seguramente explica que en la cruz
encomendara el cuidado de su madre al discípulo amado. Sin embargo, también consta que se
produjo un cambio al poco de la muerte, ya que en Pentecostés tanto María como los hermanos
de Jesús ya formaban parte de la comunidad judío - cristiana de Jerusalén Hechos 1:14 . No
sabemos con total certeza a qué obedeció la transformación, pero todo parece señalar que pudo
deberse a la convicción de que Jesús había resucitado. De hecho, Pablo, escribiendo un par de
décadas después, señalaba que entre las personas que vieron a Jesús resucitado se encontraba
Santiago 1 de Corintios 15:7 . Cabe pues pensar que esa circunstancia provocó un cambio
radical en él y, muy posiblemente, también en los otros hermanos.

OBJETIVO 3.- Conocer y descubrir los contextos de la cultura y sociedad del


momento de su nacimiento y vida, contextos judíos, romanos y griegos.

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3.1.- Su contexto cultural y sociedad.


a. La Economía
El país de los judíos es un territorio pequeño. Le rodea el desierto por todas partes y le penetra
en cuanto falta el agua. Se distinguen en él dos regiones: Galilea, al norte, con más agua y por
tanto más fértil; produce sobre todo cereales. Judea, al sur, árida y montañosa, cubierta de
viñas y olivares; en los sitios en que es posible se desarrolla la ganadería, sobre todo de ovejas;
en las orillas de los lagos y al borde del mar se practica la pesca. Dentro de una situación
general de una gran pobreza existían varios grupos económicos que podemos dividir en:

 Clase Alta: compuesta por propietarios o la nobleza laica (formada por el gobierno) y la
nobleza clerical (los que vivían de la gente con fe) que controlaba la economía del templo.
Nobleza laica denominada en el Nuevo T estamento como ancianos o senadores, que tuvieron
peso decisivo en la condena de Jesús. Nobleza clerical: sumos sacerdotes.
 Clase Media Actual: sus ingresos eran modestos y ajustados a sus necesidades y vivían sin
mayores sobresaltos. Estaba compuesta por los trabajadores diarios llamados jornaleros.
 Mendigos: vivían de lo que se les diera.
 No existían los esclavos, solamente en el aspecto laboral

La economía de la zona estaba compuesta por 3 grandes actividades económicas:

 Agricultura: explotada en el sur de Galilea, donde se formaban centros de trabajo hacia los
cuales la gente emigraba en busca de empleo. Cultivo de trigo.
 Ganadería: explotada en la mayoría de los territorios menos fértiles. Se explotaba ganado
ovino, bueyes en mayor medida y cabras.
 Pesca: era una actividad desarrollada por la mayoría del pueblo ya que para esta no se
requería de herramientas, terrenos o elementos de trabajo. Alimento al alcance de la mano del
pobre. Se pescaba en el lago de Tiberíades en el centro de la región.

Estas actividades comerciales estaban explotadas por 2 grupos de ciudadanos:

 Artesanos o comerciantes: producían sus propio productos para luego venderlos (cueros,
perfumes, aceites, etc.). Trabajaban en las grandes ciudades de Jerusalén y aldeas.
 Profesionales: gente de pueblos con oficio generalmente eran: carpinteros, tejedores,
cobradores de impuestos, agricultores, pastores, etc.

Una buena parte de la población vive agrupada en pequeñas aldeas donde los habitantes viven
de sus propios productos: cada cual fabrica sus propios instrumentos rudimentarios, construyen
también las pobres edificaciones que necesitan. En algunos pueblos un poco mayores se
desarrolla el comercio y el artesanado; Eso requiere ya cierta especialización: éstos viven de su
oficio y el dinero sirve para intercambiar los productos.

Este último modo de vida está mucho más desarrollado en Jerusalén, la capital; está en la
región del sur y es la única ciudad de importancia; tiene alrededor de unos 100.000 habitantes:
comerciantes, artesanos, empleados del Estado, conviven con toda una clase dirigente
compuesta por grandes propietarios de tierras y por las familias y allegados de los “sumos
sacerdotes”. En Jerusalén toda la actividad tiene su eje en el “Templo”, lugar del encuentro del
pueblo judío con su Dios. Económicamente la importancia del Templo ha llevado consigo todo un
comercio de objetos de piedad, todo un tráfico de compraventa de animales para los sacrificios,
toda una organización de cambio de moneda. (Pues en el templo sólo se puede com prar con
una moneda especial).

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Había un comercio muy intenso, principalmente en Cesárea de Filipo, porque los romanos habían
hecho de ella una ciudad portuaria y comercial. También se intercambiaban productos. Pero las
dificultades eran muchas, porque los camino eran pocos y peligrosos y las regiones muy
montañosas. Por causa del comercio, se usaban diferentes tipos de monedas, por ejemplo el
denario romano, la dracma griega o el siclo judío (la moneda de plata).

Las riquezas del país provienen tanto de los productos de la tierra como de todo el montaje de
comercio religioso, unas y otras son acaparadas por una casta de notables que obtienen fuertes
ganancias. Los propietarios sacan sumas enormes de sus fincas y acumulan tierras. Los
dignatarios religiosos exigen los “diezmos”: todo judío mayor de edad debe pagar este impuesto
que representa, en principio, el 10% de sus ingresos. Recogían los impuestos civiles y religiosos:
“La Pax Romana” al Imperio, el lujo de la corte de Herodes y la construcción, el funcionamiento
y donativos del templo, la compra de animales para sacrificios y el cordero para la Pascua.
Además recogen los donativos y regalos que los peregrinos llevan a Jerusalén. Unos y otros son
la clase dominante y fuera de ellos nada hay organizado en el plano social.

Entre los trabajadores se puede distinguir a aquellos que tienen un oficio: alfareros, pescadores,
carpinteros, herreros, constructores, pastores, etc. Frecuentemente son oficios “familiares”: el
padre enseña a sus hijos lo que él sabe: Jesús pertenecía a este medio social. A título de
ejemplo digamos que por aquella época la reconstrucción del Templo fue una gran obra de
ámbito nacional: 18.000 obreros estuvieron empleados en ella y estaban bastante bien pagados;
Empezó el año 18 a.C. y todavía continuaba cuando Jesús empezó a predicar.

Había otro grupo de trabajadores que se alquilaban para trabajar; eran gentes sin ninguna
calificación profesional; frecuentemente eran temporeros que se contrataban para la jornada. Si
un día quedaban sin ser contratado era una catástrofe familiar, pues vivían al día.

Más explotados todavía estaban los esclavos, hombres y mujeres que habían perdido su libertad
o porque habían nacido esclavos o por endeudamiento progresivo. Su amo disponía de ellos
como le viniera en gana; unos eran esclavos domésticos vinculados al servicio de las grandes
familias (cocineros, encargadas de limpieza y perfumería, profesores, etc.), otros estaban
vinculados al trabajo de las tierras: campesinos reducidos a la esclavitud.

El conjunto de esta situación engendraba gran cantidad de parados a los que no les quedaba
más posibilidad que mendigar su sustento. Peor era la situación de los disminuidos físicos o
mentales, pues a la pobreza material se añadían motivos religiosos para rechaz arles: se les
consideraba malditos. No había ayuda alguna prevista para sostener a los enfermos o a los
disminuidos: todo lo contrario, se les aplastaba y se les tenía en nada.

Para completar este cuadro general de aquella sociedad hay que mencionar la cas ta de los
prestamistas de dinero, de los recaudadores de los diversos impuestos, de los intendentes
(llamados “publicanos” en el Evangelio): nacieron sobre todo con la ocupación romana;
contribuían a acrecentar la injusticia entre la minoría dominante y la mayoría explotada; ésta era
su manera de proceder: cuando un particular, un pueblo o incluso una provincia, debían sumas
de dinero al poder romano en concepto de impuestos, o a los grandes propietarios, ellos
pagaban esas sumas en nombre de los deudores, y luego tenían todos los poderes para
recuperar por la fuerza esas cantidades, sacándoselas a la población o a los deudores
particulares según los casos; y ciertamente usaban sus omnímodos poderes. Los medios de
transporte más comunes para las mercaderías lo eran también para las personas: barcos y

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burros. Podemos resumir la situación económica del pueblo; despojado, explotado, tributario,
empobrecido, sin espacio vital y sin garantías.

b. Hogar
Las casas eran modestas de una o dos habitaciones, con un terrado para recibir visitas y poder
dormir allí en verano. Los utensilios eran básicamente ollas de arcilla, platos, pequeñas camas o
catres, taburetes y en algunos casos mesas bajas. La comida consistía en leche, pescado, queso,
carne, vegetales, pan, frutas y miel. Generalmente las familias eran numerosas, los hijos
varones eran preferidos a las hembras y los primogénitos tenían un lugar de honor dentro del
hogar. Las familias permanecían unidas y normalmente se caracterizaba por una lealtad
extremada. Los Evangelios cuentan que gran parte de la actividad de Jesús tuvo lugar en las
casas en las que se alojaba o era recibido. La arqueología tradicional se ha interesado sobre
todo por los grandes edificios públicos (teatros, acueductos, templos, etc.). En los últimos años,
sin embargo, han aparecido algunos estudios sobre arqueología doméstica, que pueden
ayudarnos a imaginar cómo eran las casas de Galilea en el siglo primero, y a conocer mejor el
contexto en el que se desarrolló el ministerio de Jesús. Durante la época Helenístico-Romana,
además de los dos tipos de casa tradicionales en Palestina (la casa sencilla de cuatro
habitaciones y la casa de patio común), encontramos en Galilea, y en general en el Oriente
Romano, otros tres tipos de vivienda: la gran casa señorial o "domus", la granja agrícola y las
tiendas o "tabernae". La casa sencilla. Era el tipo de casa más común, en el que vivía la mayor
parte de la población. Consistía en un edificio cuadrangular unido generalmente a un patio
exterior, donde se realizaban algunas de las tareas domésticas; el interior podía estar dividido en
dos o más habitaciones. Su tamaño podía oscilar entre 20 y 200 m2, pero la mayor parte de
estas viviendas tenían unas dimensiones reducidas. Las casas de este tipo que se han
encontrado eran de piedra o bien estaban excavadas en la roca, pero probablemente no eran las
únicas, ni siquiera las más comunes. Los estudios sobre la arquitectura doméstica a principios de
este siglo en Palestina, indican que existía otra clase de casas que deben incluirse en este
grupo: las casas de adobe. Entre los campesinos estas casas eran probablemente las más
comunes, aunque no hayan sobrevivido al paso del tiempo.

La casa de patio común. Estaba compuesta por diversas viviendas que daban a un mismo patio.
Este tipo de vivienda es el más característico de la arquitectura doméstica tradicional en
Palestina. El conjunto estaba rodeado por un muro externo y tenía sólo una entrada que daba al
patio, alrededor del cual había dos o más viviendas unifamiliares de dos o más habitaciones. El
patio era de uso común, y en el se realizaba todo tipo de tareas domésticas: moler el grano,
cocinar, hilar, lavar, etc, y también otra serie de tareas agrícolas o artesanales. Este tipo de casa
estaba habitada por miembros de la misma familia, o por familias emparentadas entre sí, porque
el patio era común y sólo había una verdadera entrada a la casa. El tamaño de estas casas
(entre 200 y 300 m2) indica que las familias que habitaban en ellas tenían una buena situación
económica. Grandes casas señoriales (Domus). Este tipo de casa comenzó a introducirse en
Palestina finales del periodo helenístico. La entrada de la casa da a un patio columnado,
alrededor del cual se encuentran habitaciones destinadas a diversos usos. Al otro lado del patio
solían estar las habitaciones privadas: el triclinio, los dormitorios y las habitaciones de las
mujeres. Estas mansiones tenían espacio suficiente para albergar a una familia extensa y a un
buen grupo de sirvientes, así como para recibir a los clientes y amigos, y para realizar las
transacciones económicas y sociales que solían realizarse en las casas grecorromanas. Granjas.
Se trata de un tipo de vivienda rural ligado a una explotación agrícola intensiva. La granja de
Ramat Hanadiv, cerca de Cesarea, tenía una extensión de 2800 m2 y estaba rodeada por un
muro. La mayor parte del espacio estaba dedicado al almacenaje de los aperos y de los
productos cultivados.

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Casa con tienda (Taberna). Este tipo de vivienda, que era muy común en las ciudades del
Imperio Romano, constaba de una habitación que daba por un lado a una calle y por otro estaba
conectada a una habitación interior, que servía de vivienda. En Galilea este tipo de casas se
encontraba sobre todo en las calles principales de las grandes ciudades. El estudio de la
arqueología doméstica aporta informaciones sobre tres aspectos importantes de la sociedad
galilea: el nivel de penetración del modo de vida helenístico, la estratificación social y la
composición de la familia, que era la institución central en aquella cultura. La presencia de
grandes mansiones de estilo helenístico en una proporción relativamente importante, así como la
existencia de las casas con tienda (tabernae) en las ciudades es un claro indicio de la presencia
del modo de vida helenístico en Galilea durante esta época. A juzgar por el tipo de casa en que
vivían, un porcentaje importante de los habitantes de Galilea, sobre todo los de las ciudades, se
diferenciaban muy poco en su estilo de vida de los moradores de otras ciudades del Imperio
Romano. Las diferencias entre estos diversos tipos de casa no eran sólo arquitectónicas, sino
que afectaban al tamaño, a los materiales y al equipamiento de las mismas. Estas diferencias
reflejan niveles sociales y económicos muy distintos. Los diversos tipos de casa y la proporción
en que se han encontrado muestran que la estratificación de la sociedad galilea era muy
parecida a la de otras sociedades agrarias avanzadas, en las que existen tres grandes grupos: a)
el de los gobernantes y sus funcionarios; b) el de los campesinos y artesanos; c) el de los
despreciables y prescindibles.

Finalmente, los diversos tipos de casa encontrados, nos hacen caer en la cuenta de que no
existía sólo un tipo de familia, sino diversos tipos, que eran muy distintos entre sí. En la Galilea
del siglo primero había, al menos, cuatro tipos de familia, que se distinguían por el tipo de casa
en que habitaban, por el número de miembros que componía la unidad familiar básica, por su
capacidad de ayuda y solidaridad hacia el grupo de los parientes, por las tierras que poseían y
por el grupo social al que pertenecían: la familia extensa, la familia múltiple, la familia nucleada
y la familia dispersa. Este dato es muy importante, porque la familia era la institución c entral de
la sociedad Helenístico-Romana, y como tal era el elemento más determinante del ser y de las
posibilidades de los individuos.

c. Roma
La Palestina del siglo I era un lugar lleno de conflictos. Por un tiempo, en la Tierra Santa hubo
conflictos dinásticos por el poder, luchas internas y, ocasionalmente, guerras en gran escala.
Durante el siglo II a.C., se estableció transitoriamente un reino judío más o menos unificado, tal
como menciona el Libro de Macabeo del Antiguo Testamento. Sin embargo, en el 63 a.C., esta
tierra volvía a estar en conflicto y era invadida por nuevos conquistadores. Más de medio siglo
antes del nacimiento de Jesús, Palestina cayó ante las legiones de Pompeyo y se impuso el
Dominio Romano. Pero el Imperio Romano estaba muy extendido por ese entonces, y
demasiado preocupado con sus problemas propios como para instalar la estructura
administrativa necesaria para regir directamente. Es así que los romanos decidieron crear una
línea de reyes-títeres que gobiernen Palestina bajo su tutela. Esta es la dinastía de Reyes
Herodianos que no eran hebreos sino árabes. El primero de estos fue Antípater, que ascendió al
trono de Palestina el año 63 a.C. Debemos imaginarnos una tierra conquistada por fuerza, sus
habitantes sometidos, gobernada por un régimen de reyes-títeres que se mantenían en el poder
por medio de la fuerza militar (Romana obviamente). La gente del país pudo mantener su propia
religión; pero Roma era la autoridad suprema. Su autoridad era ejercitada por medio del
Derecho Romano que era forzadamente impuesto por los legionarios romanos, tal como lo
hicieron luego en Inglaterra.

d. Los Griegos

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La civilización del primer siglo es llamada Greco – Romana porque estuvo formada
principalmente por griegos y romanos. Las ideas y costumbres nativas de los distintos pueblos
subyugados por Roma fueron desapareciendo gradualmente y fueron suplantados, al fin, por los
hábitos de Grecia y Roma. Aún los judíos de Palestina a pesar de su fiera tenacidad por las
enseñanzas de sus padres, habían sido ganados por aquellas filosofías paganas y nuevas formas
de vivir. Los romanos establecieron en el primer siglo sus principios políticos y administrativos,
aunque los griegos fueron el molde de su vida intelectual. La influencia griega dominaba la
cultura de todo el mundo civilizado. Aquel mundo era romano políticamente, griego
culturalmente, pagano socialmente y Greco – Oriental religiosamente.

e. Herodes
Herodes el Grande (73-4 a.C.), rey de Judea (37-4 a.C.), apoyado por Roma y representado por
la tradición cristiana y judía como un traidor, conocido por ser el responsable de la degollación
de los llamados santos inocentes. Herodes nació al sur de Palestina, de padres árabes. Su padre,
Antípatro el Idumeo, fue nombrado Procurador de Judea por Julio César en el 47 a.C.; Pompey o
Magno anteriormente había depuesto a la dinastía Asmonea. A pesar de la oposición Asmonea,
el Senado Romano reconoció a Herodes como rey en el 39 a.C., pero su gobierno real se inició
dos años después. Herodes intentó consolidar su posición con los judíos casándose con
Mariamna, princesa de la línea Asmonea, a quien posteriormente mandó asesinar. Los primeros
años del reinado de Herodes fueron complicados por la hostilidad entre dos sectas judías,
saduceos y fariseos, y por la enemistad de los miembros supervivientes de la familia Asmonea,
quienes establecieron una alianza con Cleopatra, reina de Egipto. Herodes finalmente prevaleció
ante sus oponentes, sobre todo porque Cleopatra y Marco Antonio prevalecieron
momentáneamente frente a Cayo Octavio (posteriormente el Emperador Augusto). Aunque
Herodes había apoyado a Marco Antonio en su lucha contra Octavio, sin embargo, éste confirmó
a Herodes como rey en el 31 a.C., convencido de que continuaría gobernando según los
dictados de Roma. Los años transcurridos entre el 25 y el 13 a.C. fueron los más prósperos de
su reinado. Durante este periodo Herodes se ocupó de un gran número de proyectos
arquitectónicos, incluida la construcción en Jerusalén, Jericó y Cesarea, de teatros, anfiteatros y
circos para los juegos inaugurados en honor de Augusto. Para proteger la frontera de Judea
frente a las incursiones árabes, construyó o restauró una serie de fortalezas, que posteriormente
probaron ser de gran valor para los judíos en su insurrección contra Roma (tal es el caso de
Masada). Comenzó a reconstruir el Templo de Jerusalén, poniendo gran atención en los
escrúpulos religiosos del pueblo. Los últimos años del reinado de Herodes fueron muy amargos a
causa de las complicadas intrigas de palacio A su muerte en Jericó, en marzo o abril del 4 a.C.,
el reino de Herodes se dividió entre sus tres hijos (Herodes Antipas, Arquelao y Herodes Filipo).
Aunque judío practicante, y a pesar de sus intentos para conseguir su favor, Herodes era odiado
por los judíos, por extranjero y por amigo de los romanos. Según Mateo 2:16 intentó matar al
niño Jesús, masacrando a todos los niños varones de Belén, en lo que se conoce como la
degollación de los santos inocentes.

f. Poncio Pilatos
Fue Gobernador Romano en Judea del año 26 al 37 d.C. Así pues, bajo su mandato se desarrolló
la predicación y muerte de Jesús. Su misión era controlar las siete administraciones de Palestina,
nombrar o destituir al sumo sacerdote (título equivalente al presidente del gobierno). Cobrar los
impuestos que imponía Roma y autorizar la ejecución de la pena de muerte. Se le describe como
un hombre inflexible, arbitrario y despiadado. Ordenó una matanza de galileos en el templo y
posteriormente, otra de samaritanos.

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g. El Templo
El templo de Jerusalén resume en sí los poderes económico, político y religioso: acaparado por
la clase dominante, nadie puede atacarlo sin socavar profundamente las estructuras sociales de
la época. Con esto se aprecia la importancia de las posturas que Jesús tomará respe cto de él.
Como lugar de poder económico es el centro más importante de comercio y de intercambios
monetarios; tras sus muros se encierra el tesoro de las finanzas públicas; también se aceptan
depósitos privados. “Allí se refugia toda la riqueza judía”, dice el historiador Josefo. Como lugar
de poder político, ofrece sede a las convocatorias del Sanedrín, que es la única Asamblea que
tolera el poder romano; es también la sede del sumo sacerdote, y en una de sus alas los
romanos han instalado permanentemente una guarnición de soldados para controlar la situación.
Finalmente, como lugar de poder religioso, hacia él suben todos los judíos al menos una vez al
año; es el único sitio en el que, según la Ley de Moisés, se pueden hacer los sacrificios
prescritos; solamente allí puede el pueblo responder con toda fidelidad a su Dios y vivir la
Alianza que Dios propuso. Las rivalidades, los grupos opuestos, las diversas corrientes políticas -
religiosas tienen al pueblo en efervescencia: todos son indicios de que la situación no puede
durar mucho; las revueltas son continuas. Ciertamente en el pueblo se espera a alguien, se
espera un mundo nuevo.

h. Las Fiestas Anuales


En tiempos de Jesús los judíos celebraban anualmente seis grandes fiestas solemnes. Siguiendo
las fechas de nuestro calendario eran: Purim, Pascua, Pentecostés, Día de Expiación, Fiesta de
los Tabernáculos y Día de Dedicación. Purim, se observaba a primeros de marzo y tiene su
origen en la liberación de los judíos de los designios de Amán, según nos narra el libro de Ester.
Normalmente era un día de alegría en el que se respiraban aires de fiesta. Durante la
celebración se leía el libro de Ester.

La Pascua, era la más antigua de las fiestas y tenía lugar en los primeros días de abril. Era para
conmemorar la libertad del pueblo hebreo de la esclavitud de Egipto; se trataba, pues, de la más
expresiva e importante. Normalmente venían muchas gentes para evocar el hecho. Pentecostés,
era la fiesta de las primicias, tenía lugar cincuenta días después de la Pascua, o sea, durante la
segunda quincena de mayo. Eran días de siega y celebraban una ceremonia relacionada con el
acontecimiento que consistía en la presentación de dos panecillos elaborados con harina de trigo
nueva. La fiesta conmemoraba también la donación de la ley de Moisés. Fue en el día de
Pentecostés cuando descendió el Espíritu Santo sobre los cristianos en Jerusalén después de la
ascensión de Jesús.

El Día de Expiación era una jornada de ayuno que tenía lugar a finales de septiembre. En aquella
ocasión solemne, el Sumo Sacerdote entraba en el Lugar Santísimo para hacer la expiación de
los pecados del pueblo.

La Fiesta de los Tabernáculos, se celebraba cinco días después del Día de Expiación. Era una
especie de acción de gracias por las bendiciones recibidas de Dios durante el año, y
especialmente relacionadas con los favores de Dios sobre sus padres cuando en el desierto
hacían ruta a Canaán.

La Fiesta de Dedicación, era en diciembre y se celebraba para conmemorar la dedicación del


templo que tuvo lugar en el año 165 a.C,. después que Judas Macabeo consiguiera aquellas
grandes victorias sobre los enemigos de Israel.

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i. Las Sinagogas
Era el lugar donde se reunían los judíos para rezar. Lo hacían tres veces al día: por la mañana, a
primera hora de la tarde y al acabar la jornada. De manera solemne, estas reuniones tenían
lugar el sábado. En ellas rezaban la profesión de fe o credo judío; leían el Decálogo y fragmento
de la Ley; cantaban los Salmos y leían otros textos de la Biblia que eran comentados por los
rabinos o estudiosos de la Biblia. La sinagoga también servía de escuela. Los evangelios nos
cuentan que, durante su juventud, Jesús frecuentó la sinagoga de Nazaret y Capernaúm.

j. Los Escribas
Después del exilio, empezó a existir el ministerio de escribas. Estos dirigentes poseían una
tremenda influencia en los tiempos de Jesús. Al principio, según su nombre indica, eran los
copistas de los escritos sagrados. Gradualmente se produjo un cambio en sus funciones hasta
llegar a ser considerados como verdaderos intérpretes de las Escrituras. Pretendían sentir una
extrema veneración por los escritos del Antiguo Testamento hasta el punto de contar todas las
palabras que había en él. Poco a poco llegaron a formar "una estéril clase eclesiástica y
escolástica" que tenía autoridad primordial en la letra de la ley. Se sentían insaciables de poder y
consideraban su grandeza como superior a los demás. Lo más espiritual, esencial, humano y
grande en las Escrituras lo pasaban por alto. Generación tras generación se multiplicaban los
comentarios de sus hombres notables y los discípulos estudiaban los comentarios en vez del
texto. Aún más, era una regla entre ellos que la correcta interpretación de un pasaje tenía tanta
autoridad como el texto mismo y, puesto que las interpretaciones de los maestros famosos se
consideraban como correctas, la gran masa de opiniones era tenida en tanto aprecio como la
Biblia misma, llegó a adquirir proporciones enormes. Estas eran las tradiciones de los ancianos.
Gradualmente vino a estar en boga un sistema arbitrario de exégesis, por el que cualquier
opinión podía ponerse en conexión con algún texto y recibir el sello de la autoridad divina. Cada
una de las peculiaridades farisaicas que se inventaban era sancionada de este modo. Estas se
multiplicaron hasta aplicarse a todos los detalles de la vida personal, doméstica social y pública,
llegando a ser tan numerosas que requerían toda una vida para aprenderlas. La instrucción de
un escriba consistía en estar familiarizado con ellas, con los fallos de los grandes rabinos y con
las formas de exégesis que ellos habían sancionado. Esta era la hojarasca con que ellos
alimentaban al pueblo en las sinagogas. Cargaban la conciencia con innumerables detalles, cada
uno de los cuales se representaba tan divinamente sancionado como cualquiera de los Diez
Mandamientos. Esta fue la intolerable carga que Pedro dijo que ni él ni sus padres podían
soportar. Esta fue la horrible pesadilla que se apoderó, por tanto tiempo, de la conciencia de
Pablo. Pero consecuencias peores resultaron de allí. Es una ley bien conocida de la Historia que
siempre que el ceremonial es elevado al mismo nivel que la moral, ésta pronto se pierde de
vista. Los escribas y los fariseos habían aprendido a hacer a un lado, por su exégesis a rbitraria y
sus discusiones casuísticas, las obligaciones morales de más peso y compensaban el desprecio
que de ellas hacían, aumentando las observancias rituales. Así podían ostentarse con el orgullo
de la santidad, mientras daban rienda suelta a sus egoístas y viles pasiones. La sociedad estaba
podrida por dentro con los vicios, y estaba barnizada por fuera con una engañosa religiosidad.

k. Los Esenios
El conocimiento de los esenios ha progresado decisivamente a partir de los famosos
descubrimientos, en 1947, de los manuscritos de las cuevas de Qum-Ran. Los esenios del Qum -
Ran eran un grupo de sacerdotes descontentos con la relajación en que había caído el
sacerdocio y el Templo. Habían roto con el judaísmo oficial, se habían retirado al desierto y se
consideraban el verdadero Israel, el pueblo de la Nueva Alianza. Su fundador había sido una
grande y enigmática personalidad religiosa llamada “Maestro de Justicia”. Estaban influenciados
por las ideas apocalípticas y por la visión dualista del mundo y de la His toria, lo cual les llevaba a
propugnar el amor a los propios miembros de la comunidad y el odio implacable a los enemigos.
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Seguían una serie de normas de purificación (abluciones, etc.), practicaban la comunidad de


bienes, había miembros célibes y tenían reglas de ingreso y una especie de noviciado.

l. Los Fariseos
Fariseo quiere decir “separado”: para ellos era un timbre de gloria no mantener relación con la
gente del pueblo, a quien se consideraba ignorante de la Ley y poco celosa de su cumplimiento.
Los Fariseos eran fervorosos cumplidores de la Ley, admitiendo la tradición oral también como
revelación divina. Los Evangelios presentan una imagen peyorativa de los fariseos. Pero ya en
tiempo de Jesús existían los gérmenes de una religiosidad formal e hipócrita. La mayoría de los
doctores de la Ley o escribas eran fariseos. Evidentemente había otros muchos fariseos que no
tenían esta preparación intelectual. Estaban organizados en comunidades, que contaban con sus
propias sinagogas y con reglas precisas de admisión. Por su extracción social y género de vida
contaban con bastante estima en el pueblo, siendo sus portavoces en el Sanedrín.

m. Los Saduceos
Era el partido de la aristocracia tanto sacerdotal como laical. En la práctica estaban helenizados
y eran colaboracionistas con el ocupante griego o romano. Sin embargo, doctrinalmente eran
muy conservadores, no aceptaban la tradición oral y tampoco participaban de las utopías de las
clases populares, que se expresaban en el mesianismo, en la apocalíptica, en la creencia de la
resurrección de los muertos, etc. Sus intereses y sus ideologías estaban vinculados al Templo y,
por tanto, desaparecieron con él. Los saduceos representaban a la clase dominante en el
judaísmo del tiempo de Jesús, tenían el control del templo y de las instituciones judías y eran
dueños de gran parte de las tierras, pero la influencia de los fariseos en el pueblo iba en
aumento y llegaría a imponerse después del 70. La oposición fariseos -saduceos ha dominado la
evolución religiosa del judaísmo durante todo este tiempo. La oposición religiosa iba unida a una
oposición social ya que ambos movimientos expresaban interés de clase diferente.

n. Los Zelotes
Parece que en Palestina en tiempo de Jesús reinaba una relativa tranquilidad. No hay indicios de
ningún tipo de resistencia armada “organizada” contra los romanos. Naturalmente, se daban
casos de rebeldes aislados. ¿Entonces qué pensar de los Zelotes que suelen ser presentados
como un grupo guerrillero en plena efervescencia? En el A.T. hay una alta estima del “celo” de
Jehová. “Zelote” es sinónimo de fervoroso o celoso de la Ley y de la Santidad del Templo. Los
zelotes se preocupan de la pureza religiosa y no de la liberación del poder extranjero. En el año
6, en plena guerra contra los romanos, aparece en el Templo un grupo armado dirigido por
Eleazar, que fue uno de los componentes de la resistencia, y que se llamaban “Zelotes”. Estaba
formado, en gran parte, por sacerdotes pobres de procedencia campesina, que reaccionaban
violentamente contra unos sumos sacerdotes opresores, infieles a la Ley y aliados con el poder
extranjero. Ese grupo de zelotes permaneció siempre vinculado al Templo, de modo que cuando
este fue destruido, desapareció.

o. El Sanedrín
Era el órgano de gobierno propiamente judío. Su nombre significa "sentarse juntos, consejo".
El Sanedrín era similar a un parlamento. Ejercía el poder Legislativo (elaborar y aprobar las
leyes), el judicial (juzgar los delitos contra las leyes), y el ejecutivo (hacer cumplir la ley). Estos
poderes estaban limitados por las autoridades romanas. Así, si el Sanedrín, por ejemplo,
condenaba a alguien a muerte, no podía aplicarse la sentencia sin la autorización del
Gobernador Romano. Ejercía también de corte suprema religiosa; es decir, fijaba la doctrina
religiosa, establecía el calendario litúrgico y regulaba la vida religiosa del país.
El Sanedrín estaba compuesto por 71 miembros pertenecientes a tres clases:

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

 Los ancianos (senadores o presbíteros) eran casi todos, miembros de la aristocracia y hombres
de negocios
 Los sumos sacerdotes eran, en su mayoría, saduceos.
 Los letrados o maestros de la ley, fariseos en su mayor parte.
 El presidente del Sanedrín era el sumo sacerdote, una especie de presidente del gobierno. Su
función era gobernar el país bajo el control de Roma.

p. La Esperanza Mesiánica
A pesar de la superficialidad y carencia de convicción religiosa en la masa, había personas
devotas y sinceras que seguían confiando en Dios y creían en la misión espiritual encomendada
a su raza. Algunos dirigentes religiosos sustentaban la esperanza de un Mesías que debía venir.
Esta expectación variaba según los grupos, además de haber distintas creencias en cuanto a la
naturaleza y obra del Mesías. Igual podía ser un profeta, un sacerdote, un rey o un ángel. En los
corazones de muchos existía el anhelo profundo de algo que les satisfaciera más que lo ofrecido
por la religión oficial.

Asignación permanente:
 Lea el material con detenimiento.
 Consulte las citas ofrecidas en el material.
 Investigue sobre la vida hogareña de la época de Jesús en Palestina.

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

II. LOS PRIMEROS AÑOS DE JESÚS

OBJETIVOS:

1. CONOCER LOS INICIOS DE JESÚS, SU NACIMIENTO, PRIMEROS AÑOS, SU


PRESENTACIÓN EN EL TEMPLO, SU INFANCIA Y SU FAMILIA.
2. ESTUDIAR LAS REFERENCIAS DE LOS EVANGELIOS ACERCA DE JESÚS, SUS
PADRES Y SUS HERMANOS.

CONTENIDOS:

 De Nazaret a Belèn.
 De Belèn a Egipto, la huída.
 De Egipto a Nazaret.
 De Nazaret a Jerusalén.
 De Jerusalén a Nazaret.
 Referencia Bìblica Nº 1.
 Referencia Bìblica Nº 2.
 Referencia Bìblica Nº 3.

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

OBJETIVO 1.- Conocer los inicios de Jesús, su nacimiento, primeros años, su


presentación en el templo, su infancia y su familia.

1.1.- De Nazaret a Belén


a. El nacimiento de Jesús, Lucas 2:1-7
Lucas nos habla de este acontecimiento. Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto
de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. Este primer censo se hizo
siendo Cirenio gobernador de Siria."Hasta hace muy pocos años, todos los estudiantes del
Nuevo Testamento estaban confundidos por las declaraciones de Lucas. Algunos sostenían que
Lucas cometió un error en su relato. Sin embargo, los descubrimientos arqueológicos han
demostrado que tenla razón, porque se han encontrado referencias fidedignas sobre el
empadronamiento del cual nos habla Lucas, y que tuvo lugar en el año 5 o 6 d. de J.C. Bajo este
decreto, todos los varones debían ir al pueblo de origen a empadronarse, con el objeto de pagar
luego sus contribuciones al gobierno. José vivía por aquellos días en Nazaret, pero como tenía
que empadronarse en el lugar de origen de su tribu, tuvo que hacer un largo viaje de Nazaret a
través del Valle de Esdraelón y la antigua Samaria y, pasando por Jerusalén, llegar hasta Belén
donde debía necesariamente empadronarse.

El decreto que obligó a José a ir a Belén sirvió, sin saberlo, para que se cumpliese la profecía del
antiguo profeta cuando dijo: "Pero tú, Belén Efrata, pequeña entre las familias de Judá, de ti me
saldrá el que será Señor en Israel”. Miqueas 5:2

Legalmente no era necesario que María fuese con José a Belén. Pero como que ella estaba
encinta y el gran acontecimiento podía ocurrir en cualquier momento, prefirió acompañar a su
esposo antes que permanecer sin él en el hogar. Cabe la posibilidad de que ella viajara sobre un
pequeño asno, animal de carga común en aquellos días, que era llevado del ronzal por José. Sin
lugar a dudas, se trataba de un viaje aburrido y cansado, pero no triste. Viajando por aquella
antigua vía vieron muchos lugares históricos. Pasarían de largo, por la ciudad de Jerusalén
apresurados en arreglar cuanto antes sus asuntos oficiales. Cuando llegaron a Belén se
encontraron con pesar que "no había lugar para él" en el mesón. No eran tan pobres que no
pudieran pagarse un acomodo..., pero no había ningún lugar libre. A menudo uno se pregunta
por qué cualquier persona comprensiva del mesón no ofreció aquella noche su habitación a
aquellos cansados viajeros. No podemos censurar demasiado al encargado de la posada porque
no sabía la historia como nosotros, aunque también cabe la posibilidad de que fuera amable, y
que después de todo encontró un lugar para ellos. El lugar pudo ser una bodega, o un simple
resguardo donde comía el ganado. Todo ocurrió en el mejor lugar disponible y en un es tablo
cercano a un mesón nacía Jesús. ¿Había allí amigos amables para asistirles? No lo sabemos.
Según costumbre, el niño recién nacido fue envuelto en pañales (unas tiras de tela blanca con
las que daban vueltas al pequeño y acostado en el pesebre.

No es posible ni tampoco necesario determinar el lugar exacto donde nació Jesús. Elena, la
madre de Constantino, primer Emperador Romano que abrazó el cristianismo, mandó edificar un
templo donde se decía que había nacido Jesús. En nuestros días la Iglesia de la Na tividad ocupa
su lugar y los turistas bajan por una escalera a una pequeña habitación situada debajo del
mismo altar, para ver el sitio, señalado donde hay una gran estrella sobre el suelo de piedra.
Esto puede ser o no ser auténtico; lo más importan-te es saber que el Hijo de Dios nació.

Hay una confusión tremenda en cuanto a la fecha del nacimiento de Jesús. No nac ió el 25 de
diciembre del año 1º. d. de J.C. Fue seiscientos años después del nacimiento de Jesús cuando
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se intentó que la Historia contara los días a partir del gran acontecimiento. “Dionysius Exigutis”,
con los datos que poseía fue contando para atrás y fijó lo que él creyó era la fecha exacta.
Basados en sus cálculos establecieron el calendario cristiano que todavía se usa. La dificultad
estriba en que más tarde se probó que la fecha era inexacta. Debía haber vuelto atrás cuatro o
cinco años más. El año en que Jesús nació era el cuatro o cinco antes de Jesucristo. Los sabios
fundan su creencia basados en varias pruebas diferentes, tales como la fecha del nacimiento de
Herodes; el comienzo del ministerio de Juan el Bautista; la construcción del templo, etcétera. Sin
siquiera intentar presentar los argumentos, diremos que todos los sabios concuerdan
unánimemente en esta opinión.

No existe la forma de determinar con exactitud el mes del año en que tuvo lugar el
acontecimiento. Difícilmente pudo ocurrir en medio del invierno, toda vez que los pastores no
guardan los rebaños en los campos durante las noches frías de invierno. Parece que el tiempo
más adecuado sería a finales del verano o temprano en el otoño.

Por lo menos en dos aspectos el nacimiento de Jesús fue único. Su encarnación era el milagro
de uno que era Dios desde el principio y se anonada a sí mismo para devenir un ser humano. En
este aspecto Jesús es único en la Historia de la humanidad. Su nacimiento también es único por
haber sido concebido por el Espíritu Santo en el seno de una virgen. No era el hijo de José o de
otro hombre cualquiera, sino el Hijo de Dios. El "nacimiento virginal" de Jesús no es solamente
único, sino que también, de una importancia capital. Desde el primer siglo hasta nuestros días,
esta cuestión ha sido discutida y quizá más a menudo y más ampliamente que ninguna otra. La
gran mayoría de cristianos aceptan esta doctrina, aunque algunos la rechazan alegando que el
asunto no afecta su fe en Cristo. Es importante señalar que el Cristianismo Evangélico y la
Iglesia Romana aceptan la doctrina del nacimiento virginal de Jesús.

Es evidente que los límites de nuestro estudio hacen imposible tratar a fondo la materia.
Podemos, sin embargo, resumir unos argumentos que podrán ser sostenidos por los cristianos
amantes del estudio. La situación es única e incomparable. Si Jesús era el Hijo de Dios,
circunstancias milagrosas debieron concurrir en su venida. Existió desde el principio y se hizo
hombre. También debemos preguntarnos: Si Jesús nació de unos padres humanos, ¿quién fue
su padre? Nunca pudo ser José porque éste no cohabitó con ella. La sola alternativa es el
escándalo y en este caso, el carácter de María y el de Jesús quedarían mancillados. Recordemos,
además, que Jesús nunca llamó a José ni a ningún otro hombre con el nombre de padre.
Cuando habla de su padre siempre se refiere a Dios.

El argumento incontestable sobre el nacimiento virginal es la evidencia documental. Los cuatro


Evangelios nos relatan los factores que concurrieron en la vida de Jesús. Dos de ellos confirman
enfáticamente su nacimiento virginal. Mateo lo presenta desde el punto de vista de José, y
Lucas, el médico e historiador, que nos presenta el relato más completo, escribe desde el punto
de vista de María, de la cual posiblemente recibió verbalmente todos los detalles, en su obra
investigadora antes de escribir. Es cierto que ni Marcos ni Juan relatan el nacimiento virginal de
Jesús, pero Marcos comienza su evangelio con el ministerio público de Jesús y no explica nada
de los factores que rodearon su infancia y preparación. Juan afirma que Jesús estaba con Dios
antes de la creación del mundo, y se refiere a él llamándole el Hijo "unigénito" del Padre.
Sostener que Marcos y Juan no creían en el nacimiento virginal de Jesús porque no hablan de él,
es del todo imposible. En este caso podríamos decir que tampoco creyeron en su infancia.

Rechazar las evidencias dadas por los Evangelios es desacreditarlos como documentos
históricos, lo cual no puede hacerse fácilmente. Algunos pretenden que Pablo no aceptó el
nacimiento virginal porque no lo menciona específicamente en sus escritos. El argumento que
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podemos esgrimir es el del silencio. El que Pablo no mencionara el Sermón del Monte no
significa que no creyera en él. Todo cuanto Pablo dice de Jesús concuerda con los Evangelios. Es
más que probable que el Apóstol no tuviera la necesidad de defender este hecho por ser
aceptado de todo el mundo. Defendió otras verdades, pero esta no.

b. Visita de los ángeles y pastores, Lucas 2:8-20


Aunque su nacimiento no fue noticiado, los Evangelios nos hablan de vanos grupos de personas
que pronto fueron a rendir tributo al Rey recién nacido. Un ángel del Señor apareció a unos
pastores que guardaban las vigilias de la noche sobre sus rebaños y les anunció las alegres
nuevas del nacimiento de un Salvador. El ángel les explicó cómo y dónde encontrarían al niño, y
de pronto, un coro angelical prorrumpió a cantar. Los pastores se apresuraron hacia el pueblo y
encontraron a María, José y al niño acostado en el pesebre. La visita de los ángeles y el anuncio
que les habían hecho acerca de Jesús, causó estupor a cuantos les oían. Despué s de haber
rendido tributo al niño, los pastores que representaban al "vulgo” volvieron a los campos con sus
rebaños. "María guardaba todas estas cosas en su corazón”. Lucas 2:19

c. Presentación de Jesús en el Templo, Lucas 2:21-38


Ocho días después de su nacimiento, el niño fue circuncidado y más tarde, presentado en el
templo de Jerusalén, conforme a la ley de los judíos. Allí, María y José encontraron al anciano
Simeón, hombre temeroso de Dios y piadoso, que había recibido la seguridad de no ver la
muerte hasta haber visto "a Cristo el Señor", Lucas 2:28-28. Simeón tomó al niño en sus
brazos y bendijo a Dios por haber cumplido su promesa. Ahora estaba presto a marcharse de
este mundo en paz. También hablé de la obra que debía hacer el hijo de María. Dios le había
establecido para levantamiento y caída de muchos, y sería la piedra de toque de los corazones
humanos y de la Historia. Simeón añadió una advertencia a María: "Y una espada traspasará tu
misma alma." ¿Acaso recordó las palabras de esta profecía cuando treinta y tres años más tarde
vio cómo Jesús moría en la cruz?

d. Visita de los magos, Mateo 2:1-12


De Jerusalén volvieron a Belén donde continuaron viviendo. Mateo, relata la historia de unos
magos venidos de oriente para adorar al niño Jesús. Estos, siguiendo una estrella, llegaron a
Jerusalén y fueron a ver al rey Herodes con la idea de que él sabría algo acerca del Rey recién
nacido. Herodes se perturbó, pero después de reunir a todos los sacerdotes y escribas para que
le explicaran las profecías sobre el Rey que debía venir, mandó a los magos a Belén rogándoles
que de regreso le hablaran del nuevo rey que él también quería ir a visitar y a adorar. Los
magos salieron de Jerusalén en dirección a Belén y adoraron al niño, pero tuvieron un sueño por
medio del cual se les avisaba que no fueran a dar la noticia a Herodes, y volvieron a sus
respectivos hogares por otro camino.

Existen muchas preguntas sobre estos magos, que no tienen respuestas satisfactorias. Ni
siquiera sabemos cuántos eran, ni sus nombres, ni países de origen. La estrella que siguieron,
¿era un cometa o una estrella corriente? Estos hombres adoraron al niño y le ofrecieron oro,
incienso y mirra. De todas formas, los magos también tenían el derecho de adorar a Cristo al
igual que los pastores.

1.2.- De Belén a Egipto, la huída.


a. Segundo sueño de José y la matanza de los inocentes, Mateo 2:13-18
Otra vez un ángel apareció a José y les hizo saber lo que debían hacer. Tenía que marcharse a
Egipto, fuera de la jurisdicción de Herodes, y permanecer allí hasta que se les dijera que
volvieran. Así que toda la familia fue a vivir a aquella tierra donde sus antepasados habían sido
esclavos. Posiblemente permanecieron allí durante un año por lo menos.
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El próximo incidente en la vida de José, María y el Jesús, demuestra el mal sujeto que era
Herodes, rey de Judea. Había mandado matar a un considerable número de personas, de las
cuales temía que algún día le usurparan el trono. En sus postreros días, atormentado por
achaques corporales, se volvió ruin y vicioso. Sospechaba de todo el mundo y aún de su propia
familia. Cuando los magos fueron a informarse sobre el Rey de los judíos que acababa de nacer,
se enojó mucho. Incapaz de comprender la verdad y engañado por los magos que no volvieron
a informarle, su ira se acrecentó, "Herodes se turbó y toda Jerusalén con él." Determinado a
matar al Rey recién nacido, decretó la orden de hacer perecer a todos los niños menores de dos
años que hubiese en Belén. Sus servidores, a quienes encomendó la orden, hubieran visto que
aquel niño nunca habría podido ser el Rey de los judíos. Nunca sabremos cuántos niños
murieron en la "matanza de los inocentes". La mano de Dios rescató a Jesús de la matanza
mandada por Herodes.

1.3.-De Egipto a Nazaret


a. Regreso a su tierra natal, Lucas 2:39-40
En el año 4 a.C. moría Herodes con la natural complacencia de todo el mundo. Con perversa
ingeniosidad discurrió un plan con el propósito de que toda la nación estuviera de luto a su
muerte. Convocó a todos los principales de la nación en Jerusalén y les encerró en el hipódromo.
Encargó, luego, a Salomé y a su esposo, que en el momento que su cuerpo dejara de respirar,
los soldados deberían matar a estos principales hasta que no quedara ninguno vivo. Ciertamente
si la maldad pudiese encarnarse en un cuerpo, cuando el amor encarnado vino a este mundo,
fue la masa corrompida la que yacía en la cama real y tramaba la muerte.

b. Tercer sueño de José, el regreso a tierra de Israel, Mateo 2:19-21


Otra vez el ángel apareció a José y le dijo que se volviera a la tierra de Israel, "porque han
muerto los que procuraban la muerte del niño". José obedeció el mandato del ángel.

c. Cuarto sueño de José, establecimiento en Nazaret, Mateo 2:22-23


Pero al enterarse de que Arquelao, hijo de Herodes, cuya reputación era tan mala como la de su
padre, estaba reinando en Judea, avisado por revelación, se fue a la región de Galilea y vino y
habitó en la ciudad de Nazaret, donde podrían estar más seguros. Aconteció pues que Jesús
debía criarse en Nazaret de Galilea. Podemos creer que esto fue providencial. Por varias razones
Nazaret tenía que ser el lugar de su infancia. El pueblo se encontraba situado al sur de las
llanuras de la baja Galilea y en medio del lugar más hermoso de Palestina. El niño estaría
rodeado de las bellezas de la naturaleza. Desde la cima en que estaba situada Nazaret puede
verse el histórico Valle de Esdraelón con sus veinte campos de batalla, lugar donde ocurrieron
tan grandes acontecimientos de la Historia Hebrea. Nazaret estaba en la encruc ijada de las
antiguas vías que atravesaban Galilea. El camino de Jerusalén a Capernaúm pasaba por el
centro del pueblo. La famosa Vía Maris iba de Damasco hasta la costa mediterránea pasando por
Nazaret. La vía este-oeste, por la que se trasladaban los ejércitos romanos, cruzaba Nazaret. Los
muchachos estaban intrigados por la abigarrada y cosmopolita multitud que pasaba diariamente
por la ciudad. Sin lugar a dudas, Jesús había visto de niño a muchos jóvenes "ir de viaje a un
lejano país". Había mucha maldad en aquella ciudad, según rezaba el proverbio popular: "¿De
Nazaret puede salir algo de bueno?" Allí pudo ver lo peor de la vida y comprender la necesidad
de la redención humana. Aquí creció y fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin
pecado. La perfección de su pureza y paciencia fue consumada no encerrándose dentro de una
valla para separarse del mundo, sino en medio del ruido y del escándalo, provocado por
curiosidades ilícitas y ambiciones prematuras.

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José y María tuvieron sul hogar y criaron a su familia en Nazaret. Puesto que José tenía
establecido un negocio, su vida no sería ni muy pobre ni demasiado desahogada. Posiblemente
se trataba de una casa modesta, provista de un mobiliario sencillo, como muchas otras de la
clase media. La vida de José sería hogareña debido a su trabajo de carpintero. Una vez
aposentados en Nazaret tuvieron otros hijos. Jesús tuvo por lo menos dos hermanas y cuatro
hermanos. Jacobo, José, Judas y Simón. Con una madre como María el hogar era feliz a pesar
de las muchas obligaciones. Ella y José enseñarían mucho las Escrituras del Antiguo Testamento
a sus hijos, y en la sinagoga recibiría el curso regular de instrucción que seguían los niños según
su edad. En este hogar humilde pero feliz Jesús creció. "Y el niño crecía y se fortalecía, y se
llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él", Lucas 2:40. Su infancia fue como la de
cualquier otro niño, pero sin pecado. Los treinta años transcurridos en Nazaret, es decir, hasta el
comienzo de su ministerio público, son llamados a menudo los años de silencio. Con sabiduría
los escritores de los Evangelios, excepción hecha de un gran acontecimiento, no explican
ninguna de sus experiencias ocurridas durante los años de Nazaret. Sin embargo, otros
escritores han inventado cosas que le acontecieron que son ridículas y blasfemas.

1.4.- De Nazaret a Jerusalén y el regreso fallido


a. El viaje de Nazaret a Jerusalén y la fiesta de Pascuas, Lucas 2:41-42
Cuando un niño judío llegaba a los doce años de edad, era costumbre pres entarle al rabino,
tomar parte en el culto que se celebraba en el templo y ser desde entonces un "Hijo de la Ley".
Así, cuando Jesús tuvo los doce años fue a Jerusalén con José y María para asistir a la Pascua,
aunque posiblemente ya había estado en otras ocasiones anteriores. El hacer un viaje de esa
clase era una experiencia memorable para cualquier niño. Jerusalén, la Ciudad Santa, era como
un relicario conservado en el corazón de cada judío. El ir junto con un gran grupo de peregrinos;
compartir la alegría y aventura de tal viaje; visitar a parientes y amigos de la familia; tomar
parte en las impresionantes ceremonias, sería algo que agitaría el alma de Jesús.

b. El retorno fallido de José y María, Lucas 2:43-45


Cuando la semana de fiestas hubo terminado y la comitiva emprendió el camino de regreso,
José y María suponían que Jesús estaría con otros peregrinos en algún lugar de la comitiva y no
se preocuparon en buscarle hasta que el grupo, llegada la noche, decidió acampar. Podemos
deducir que el niño había demostrado su confianza e independencia de sus padres tan a
menudo, que éstos no sentían ansia por él. Sin embargo, imaginamos la angustia y la alarma,
cuando la búsqueda más minuciosa resultó infructuosa.

c. Jesús con los doctores de la ley en el Templo, Lucas 2:46-50


Después de una noche sin poder descansar, llena de tristes augurios, viajaron durante todo el
día para volver a Jerusalén. A la mañana siguiente, "tres días después le hallaron en el templo,
sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndoles y preguntándoles. Y todos los que le oían,
se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas”. Lucas 2:46-47

La reacción de María, según las primeras palabras que le dirigió al hallarle sano y salvo, fue
perfectamente natural. A pesar de su ternura, un reproche maternal salió de sus labios. La
respuesta de Jesús a su madre son las primeras palabras de Jesús que encontramos escritas.
Palabras que revelan una auténtica sorpresa y que constituyen un reproche. "¿Por qué me
buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?" Lucas 2:49.
Jesús no podía comprender el por qué no habían ido en seguida a buscarlo en el templo. Sus
padres deberían haber conocido sus gustos, costumbres e interés. Estas primeras palabras
demuestran un asombroso sentido de su alta misión en el mundo. A los doce años atestiguó su
única dependencia del Padre y la sumisión que debía a ella.

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1.5.- De Jerusalén a Nazaret


a. El retorno, Lucas 2:51-52
José y María "no entendieron las palabras que les habló". Volv ieron al hogar y Jesús estaba
sujeto a ellos. Puesto que después de la Pascua, cuando Jesús tenía doce años de edad, ya no
se menciona más a José, se cree generalmente que murió poco tiempo después. Esto debe ser
cierto, pero no tenemos pruebas. Como hijo mayor de la familia, Jesús tomaría la
responsabilidad de José y se hizo hombre en el banco de carpintero. Haciéndose obrero dignificó
el sudor y el trabajo de todos los hombres del mundo. Seguramente fue un buen artesano y
todo cuanto hizo fue con el mayor interés. Debemos creer que fue también un consejero y
amigo de su madre en todos los deberes para con sus hermanos y del hogar.

b. El crecimiento de Jesús en sujeción


Lucas escribe unas palabras sobre estos dieciocho años que precedieron al ministerio público de
Jesús. Estas palabras son maravillosas y suficientes: Crecía en inteligencia (sabiduría),
físicamente (en edad), espiritualmente (en gracia), en sus relaciones religiosas (para con Dios),
y en sus relaciones sociales (y los hombres). Cuando estudiamos este versículo, y lo analizamos
a fondo, nos damos cuenta de que provee una fuente de información en cuanto a la madurez
del Mesías y su preparación en vistas al ministerio terrestre. Erraremos y nuestra comprensión
de Jesús será muy limitada, si no concedemos plena importancia a las palabras de Lucas cuando
dice: “Y Jesús crecía”. Esto significa problemas, impedimentos, dificultades; sudor, trabajo,
penas, perseverancia y lealtad a un ideal que se definía cada vez más claro. Era tan
extraordinario que consumó la calidad y distinción de único.

c. María y su corazón
San Lucas hace dos referencias al corazón de María. La primera nos describe a los pastores
quienes, convocados por un ángel del Señor “...reconocieron las cosas que les habían sido
anunciadas sobre este niño. Y todo los que lo oyeron se maravillaron de cuanto los pastores les
habían dicho. María guardaba todas estas cosas ponderándolas en su corazón”, Lucas 2:19 . En
el mismo capítulo dos del Evangelio de Lucas, tras el episodio del niño perdido y hallado en el
Templo, encontramos una segunda y muy similar referencia: “...Y su madre guardaba estas
cosas en su corazón”, Lucas 2:51. El corazón de María nos muestra todas las emociones
encontradas que un corazón es capaz de sentir.

OBJETIVO 2.- Estudiar las referencias de los evangelios acerca de Jesús, sus padres y
sus hermanos.
2.1.- Referencia Bìblica Nº. 1: “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas
maneras en otro tiempo a los padres por los profetas…” Hebreos 1:1.

El estudiante quedará impresionado al ver las frecuentes menciones de hechos milagrosos en los
Evangelios. El Nuevo Testamento empieza con acontecimientos sobrenaturales, y los Evangelios
acaban con el relato de la resurrección y ascensión de Jesús. Una y otra vez los escritores de los
libros del Nuevo Testamento, narran estos acontecimientos con una naturalidad que les hace
parte integrante de la narración. Una pregunta se impone. ¿Podemos aceptar los hechos como
auténticos? ¿Ocurrieron esos milagros? Las respuestas son distintas. Otros creen en los
acontecimientos sobrenaturales aunque no son capaces de explicarlos por medio de la razón.
Creen que los hechos no pueden rechazarse simplemente porque no pueden entenderlos
totalmente. El que no puedan explicarse no significa que no sean ciertos. Por la fe aceptan lo
sobrenatural corno siendo obra del Dios que tiene infinita sabiduría y un poder ilimitado: "Todas
las cosas son posibles para Dios."

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

Sin intentar siquiera la menor discusión sobre el problema, debemos notar tres o cuatro cosas
de suma importancia. a. Los relatos de hechos sobrenaturales son parte natural e integrante de
los Evangelios. Quienes no aceptan los milagros han intentado quitarlos del texto hasta lograr
una narración comprensiva por lo de la razón, pero lo que han conseguido ha sido un relato
insípido y sin ninguna clase de poder persuasivo. b. Lo que realmente envuelve toda la cuestión
es nuestro concepto de Dios y de Cristo. Debemos considerar si Jesús es un mero resultado de
la evolución o la manifestación de Dios a los hombres. La distinción es importante desde todos
los puntos de vista. Si Jesús es solamente un hombre que vino a darnos su opinión de Dios, es
un personaje interesante que nos ofrece una valiosa ayuda en tanto que establece buenos
ejemplos, pero nunca un Salvador del pecado que deba ser objeto de nuestra adoración. Pero si,
como creemos y sabemos, es el Hijo de Dios que murió en la cruz por los pecados del mundo,
no hay lugar a dudas de que Dios podía manifestarse de forma poco común en la vida, muerte y
resurrección de Jesús. c. Será un estímulo que el estudiante sepa que millones de cristianos,
entre ellos algunos de nuestros más grandes pensadores y teólogos, se han enfrentado con la
dificultad y han ejercido su fe aceptando lo sobrenatural, aunque no fueran capaces de explicar
los hechos científicamente. Cualquiera que sostenga esta idea se encuentra entre una compañía
respetable de personas.

Los orientales no tenían la conciencia de tiempo que posee la gente occidental moderna. Al
escribir la biografía de un personaje, ordenamos todos los detalles de su vida por orden
cronológico, pero los escritores de los Evangelios no hicieron así en el relato de la vida de Jesús.
Es obvio que siguen un orden cronológico en cuanto empiezan por el nacimiento y terminan con
su muerte y resurrección, pero no se preocupan demasiado en ordenar los detalles de su vida
siguiendo la pauta en que ocurrieron los hechos. Les interesaban los asuntos más importantes.
Por lo tanto, el estudiante no encontrará la posibilidad de hacer un arreglo cronológico de los
hechos ocurridos. Sin embargo, esto no resta importancia y valor al relato. Por ejemplo, el que
los teólogos no estén de acuerdo sobre el tiempo y lugar del Sermón del Monte, no afecta el
valor de esa gran alocución. No existen demasiadas dificultades en ponerse de acuerdo sobre el
orden de los acontecimientos acaecidos al comienzo del ministerio público de Jesús. Hablaremos
sobre el asunto de la extensión de su ministerio y del orden general de los acontecimientos
cuando lleguemos a este asunto en nuestros estudios.

a. Las profecías mesiánicas


La mayoría de nosotros estamos familiarizados con la traducción griega de esta palabra,
“Cristos” la cual quiere decir Cristo, en Español. Las personas han hecho de este título de Jesús,
un apellido al nombre de Jesús. Pero no es su nombre, es su título. Jesucristo significa Jesús el
Cristo (Mesías). Cuando nosotros decimos que somos cristianos, decimos que somos mesiánicos,
o seguidores del Mesías. La definición ha sido prácticamente perdida. Un propio entendimiento
de este título es crítico si vamos a entender completamente quien es Jesús.

“Mesías”, palabra Hebrea que significa “el ungido”. El agente ungido de Jehová. Los reyes de
Israel fueron ungidos con aceite en el nombre de Dios, que simbolizaba su investidura con el
Espíritu de Dios. El término Mesías fue usado más tarde para determinar un “rey venidero”, un
esperado líder majestuoso de la descendencia de David quien restauraría el reino a Israel. Un
rey que haría todas las cosas nuevas, consagrado a Dios en Israel. Este hijo de David quien era
esperado con expectativa por la nación Judía, era el Mesías por excelencia, un término que ha
sido interpretado en griego por Cristos. Se supone que el Mesías sea un rey, esto es un hecho
muy bien conocido por todo el que haya estudiado la Biblia a profundidad. Porque era
costumbre ungir a los reyes, la frase “el ungido del Señor” llegó a ser un sinónimo de “rey”. Este
hecho puede ser verificado en muchos versículos. Inclusive la inscripción en la cruz leía, “El rey

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

de los judíos”, Marcos 15:26, Juan 1:41,49, Lucas 19:38, Jeremías 23:5, Daniel 7:13-
14, Salmo 2:6, Zacarías 9:9, Hechos 17:7.

Jesús, el Mesías, es revelado como tal en el Nuevo Testamento en los cuatro Evangelios y es en
ellos, en donde encontramos el cumplimiento de todas las profecías relacionadas al “Mesías” en
el Antiguo Testamento, algunas de ellas que podemos mencionar a continuación, están:

PROFECÍAS EN EL CUMPLIMIENTO EN EL
ANTÍGUO TESTAMENTO NUEVO TESTAMENTO
Génesis 3:15 Gálatas 4.4

Génesis 18:18 Hechos 3:25


Génesis 17:19 Mateo 1:2
Números 24:17 Lucas 3:34

Génesis 49:10 Lucas 3.33


Isaías 9:7 Mateo 1:1

Miqueas 5:2 Mateo 2:1


Daniel 9:25 Lucas 19:43-44
Isaías 7:14 Lucas 1:21

Jeremías 31:15 Mateo 2:16


Oseas 11:1 Mateo 2:14

Isaías 9:1-2 Mateo 4:12-16


Deuteronomio 18:15 Juan 6:14
Salmo 110:4 Hebreos 6:20

Isaías 53:3 Juan 1:11


Isaías 11:2 Juan 1:33-34

Zacarías 9:9 Juan 12:13-14


Salmo 41:9 Marcos 14:10
Zacarías 11:12 Mateo 26:15

Zacarías 11:13 Mateo 27:6-10


Salmo 109:7-8 Hechos 1:18-20

Salmo 27:12 Mateo 26:60-61


Isaías 53:7 Mateo 26:62-63
Isaías 50:6 Marcos 14:65

Salmo 69:4 Juan 15:23-25

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Isaías 53:4-5 Mateo 8:16-17


Isaías 53:12 Mateo 27:38

Salmo 22:16 Juan 20:27


Salmo 22:6-8 Mateo 27:39-40

Salmo 69:21 Juan 19:29


Salmo 22:8 Mateo 27:43
Salmo 109:4 Lucas 23:34

Zacarías 12:10 Juan 19:34


Salmo 22:18 Marcos 15:24

Salmo 34:20 Juan 19:33


Isaías 53:9 Mateo 27:57-60
Salmo 16:10 Mateo 28:7,9

Salmo 68:18 Lucas 24:50-51

b. Las genealogías de Jesús, Mateo:1-17, Lucas 3:23-38


El propósito principal de ambas genealogías (Mateo y Lucas) es el de confirmar el derecho de
Jesús a ser el hijo de David y, en forma más general, de destacar su solidaridad con la
humanidad, y su estrecha relación con todo lo que había acontecido anteriormente. Cristo y el
Nuevo Pacto están firmemente ligados a la época del Viejo Pacto. Marción, que quiso romper
todos los lazos que ligaban al cristianismo con el AT, sabía lo que hacía cuando eliminó la
genealogía de su edición de Lucas. La lista de Lucas enumera veinte o veintiuna generaciones
entre David y el exilio babilónico, y otras tantas entre el exilio y Jesús, mientras que la lista de
Mateo enumera sólo catorce generaciones para cada uno de dichos períodos. Pero es posible
demostrar que se han omitido varias generaciones de la lista de Mateo en el período entre Dav id
y el exilio, y es posible que se hayan omitido otras en el período posterior.

No sabemos nada de la familia de María, como tampoco demasiado de ella misma. Posiblemente
era de la tribu de Judá y del linaje de David. La familia era humilde, aunque no extremadamente
pobre. Sus experiencias relacionadas con la concepción y el nacimiento de Jesús, revelan que
era una mujer devota y reverente. Además, conocía muy bien el Antiguo Testamento, según se
deduce de su cántico. No dudamos que se trataba de una mujer joven, con buena salud, de
apariencia atractiva y pura de corazón. Seguramente Dios escogería a la mujer de mejor
carácter y nobleza de alma para ser la madre de su hijo.

También sabemos muy poco de José. Solamente que vivía en Nazaret, aunque su hogar familiar
había sido Belén. Su oficio era el de carpintero, llamado por Mateo "el carpintero de Nazaret”, lo
que indica que era una persona conocida y de buena reputación en la ciudad. El carpintero no se
dedicaba solamente a hacer remiendos, sino que también hacía nuevas construcciones. El
proceder de José al no desconfiar de la fidelidad de María, y su consentimiento en casarse con
ella, es digno de encomio. En todo, José demostró buena voluntad. Se trataba, pues, de un
hombre genuinamente piadoso, poseído de una fe simple., laborioso, comprensivo y lleno de
devoción por María.

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c. 2.2.- Referencia Bíblica Nº. 2: “En el principio…” Juan 1:1-14.


a. El prólogo de Juan, Juan 1:1-14
Es corriente en los estudiantes que principian pensar que Jesús tuvo su origen cuando nació en
Belén. Es cierto que su nacimiento fue el principio de su vida como hombre. Sin embargo, su
existencia como Hijo de Dios, se remonta al principio de los tiempos. Esta verdad se declara con
sencillas palabras en el Evangelio de Juan: "En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios,
y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin
él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los
hombres”, Juan 1:1-4. Según Juan, las raíces de la vida de Jesús se remontan a la eternidad.
Se declara ser el Hijo de Dios, igual a Dios y con poder para crear. Estaba con Dios. Cuando vino
"el cumplimiento del tiempo", se hizo carne y habitó entre los hombres. Su encarnación es
descrita por Pablo: "Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el
cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse, sino que
se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en
la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte
de cruz", Filipenses 2:5-8.

“El gran milagro del nacimiento de Jesús es la encarnación; Dios haciéndose carne y habitando
entre los hombres. Quizá no podamos comprender esto, pero sí que podemos creerlo. A lo suy o
vino (mundo) y los suyos (familia) no le recibieron." El Cristo eterno nació como cualquier otro
niño en Belén y estuvo viviendo entre los hombres durante treinta y tres años. Este pequeño
arco en el círculo de su eternidad es llamado a menudo “los días de la carne". En estos días
reveló a Dios e hizo que los hombres le comprendieran.

b. El prólogo de Lucas, Lucas 1:1-4


Los versos 1-4 contienen el prólogo y la dedicatoria de este Evangelio; están escritos en un
magnífico griego koiné literario, el idioma "común" del mundo romano que hablaba griego. Esta
introducción se ciñe al estilo de los mejores modelos literarios griegos. El parecido que se nota
entre esta introducción y la del libro de los Hechos 1: 1-2 y la circunstancia de que este libro
continúa el relato en el mismo punto donde lo dejara el Evangelio de Lucas 24: 50-53, sugiere
que Lucas tenía la intención de que estos dos libros formaran una historia en dos tomos de la
Iglesia Cristiana Primitiva.

No se sabe si Lucas incluye a Mateo y a Marcos entre estos "muchos", aunque por varias
razones se cree que ya se había escrito, por lo menos, el Evangelio de Marcos, y posiblemente el
de Mateo. Sin embargo, la palabra "muchos" parece que se refiere a más de dos, y por lo tanto
es probable que se aluda a algunas historias escritas fuera de los Evangelios canónicos. Muchos
autores habían consignado en diversos documentos diferentes incidentes y aspectos de la vida
de Jesús. Lucas dice haber estudiado esos materiales antes de componer su Evangelio. Lucas no
necesariamente implica un orden cronológico. Estos términos podrían sugerir que los relatos
escritos por autores evangélicos anteriores habían sido incompletos, pero de ningún modo
indicarían que esos relatos eran inexactos.

La modestia que aquí manifiesta Lucas da un excelente testimonio en favor de que el Evangelio
que lleva su nombre es fidedigno y válido. Lucas fue cuidadoso en decir la verdad exacta y no
pretendió ser testigo ocular como podría haberlo hecho un impostor. Lucas afirma claramente
que su conocimiento de los hechos relacionados con la vida y el ministerio de Cristo, los había
recibido por medio de los relatos de testigos oculares; por lo tanto, parece que en el caso de
Lucas, el papel de la Inspiración no fue tanto impartir una información original, sino garantizar la
precisión de lo que él registró de acuerdo al testimonio de otros. Lucas fue un historiador que
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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

investigó las fuentes originales; pero fue más que esto: fue un historiador inspirado. A Lucas le
pareció apropiado redactar un relato completo, preciso y auténtico de la vida de Cristo, quizá
con la idea de registrar algunos acontecimientos que pudieran haberse omitido en relatos
anteriores escritos por “muchos”. Estas palabras revelan la manera en la cual, al menos algunos
de los autores, fueron guiados por Dios para redactar el registro bíblico. La impresión del
Espíritu Santo en la mente de Lucas hizo que a éste le pareciera apropiada y deseable una
determinada manera de actuar. La segunda razón por la cual Lucas escribe es su deseo de
transmitir a otros los beneficios de su estudio cuidadoso de la vida y de las enseñanzas de Jesús.
Parece que Lucas había comenzado por el principio e investigado todo. Presenta su relato
evangélico como una narración precisa, completa y sistemática de la vida de Jesús. Estas son
características de la verdadera erudición. Mateo destaca las enseñanzas de Jesús; Marcos, los
hechos de su ministerio, pero Lucas combina ambos elementos de un modo más completo y
sistemático que el de los otros evangelistas. La declaración de Lucas de que había "investigado
todas las cosas" no es una vana presunción. Es evidente que Lucas investigó cabalmente.

Lucas, como un explorador, siguió muy de cerca el curso de los acontecimientos hasta llegar a
su origen. Expone las circunstancias que rodearon el nacimiento y la niñez de Jesús en forma
mucho más detallada que los otros evangelistas. Sólo Lucas registra cinco de los seis
acontecimientos anteriores al nacimiento de Jesús, que se mencionan en los Evangelios.

2.3- Referencia Bìblica Nº. 3: “Aconteció en aquellos días…”


Todo lo concerniente al nacimiento de Jesús ha sido detallado por Mateo y Lucas. Marcos y Juan
no hablan de su nacimiento, sino que empiezan su relato con la inauguración de su ministerio
público. La historia del advenimiento, de Jesús empieza con las anunciaciones. El ángel Gabriel
hizo tres anuncios: a Zacarías el sacerdote, a María en Nazaret y a José. Estas notificaciones son
muy significativas porque rompieron un largo silencio de cuatrocientos años, y anunciaron
acontecimientos trascendentales.

a. Anunciación del nacimiento de Juan, Lucas 1:5-25


Probablemente fue en el año 6 a. de J.C., que Zacarías recibió la visita de Gabriel mientras
cumplía sus deberes normales de sacerdote en el templo. Este anciano sacerdote y su esposa se
asustaron cuando el ángel les anunció que serían padres de un niño, aunque tanto él como ella
eran de edad avanzada. El carácter y la obra de este hijo que iban a tener fueron profetizados
por el ángel. Este anuncio era tan inesperado y alarmante, que ni aún un hombre pío y devoto
como Zacarías pudo creerlo fácilmente. A causa de su duda, este sacerdote se volvería mudo
hasta después del nacimiento del niño. Naturalmente, el anuncio impidió que Zacarías
prosiguiera su ministerio en el templo, y ello suscitó la curiosidad de la gente que esperaba.

b. Anunciación del nacimiento de Jesús, Lucas 1:26-38


Seis meses más tarde Gabriel apareció a Maria, una joven de Nazaret, en Galilea, y le anunció
que ella sería la madre del Mesías. Con gran belleza y suma delicadeza Lucas nos da todos los
detalles, Lucas 1:26-38. Aquellas extrañas palabras sorprendieron a María y la turbaron tanto
que pidió más luz sobre acontecimiento tan importante. María se regocijaba mientras el ángel
bosquejaba la naturaleza de la obra del Mesías. Sabiendo los problemas que ello acarrearía a su
familia y a José, con quien estaba desposada, aceptó el plan de Dios con gozo. El "Magnificat",
canto de María en esta ocasión, nos muestra la profundidad de la belleza de su carácter. Ella
necesitaba a alguien para revelarle su confidencia y posiblemente habló con sus padres y con
José.

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c. Primer sueño de José, Mateo 1:18-25


En cuanto a si María confió a José su problema, podemos casi afirmar que así fue, toda v ez que
tarde o temprano él iba a saber lo ocurrido. Este, le creó dificultades a José. Los judíos
consideraban el desposorio más sagrado y serio que un “compromiso matrimonial" de los que se
estilan en nuestros días. María pertenecía a José aunque no estuvieran todavía casados
legalmente. Debido a lo ocurrido, la fidelidad de María estaría puesta en duda. Su estado de
gravidez, ¿era milagroso o causado por su infidelidad? Con el objeto de asegurar la colaboración
de José, un ángel se le apareció y le dijo: "No temas recibir a María tu mujer, porque lo que en
ella es engendrado, del Espíritu Santo es”, Mateo 1:20. "Y despertando José del sueño, hizo
como el ángel del Señor le había mandado, y -recibió a su mujer. Pero no la conoció hasta que
dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre Jesús", Mateo 1:24, 25.

d. Visita de María a Elizabeth, Lucas 1:39-56


María conoció el secreto de su prima Elisabet por boca de Gabriel y se apresuró a ir al hogar de
Zacarías y Elisabet, en la zona montañosa de Judea, para visitarles. Aquellas dos piadosas
mujeres que tenían un secreto en común encontrarían juntas ayuda mutua y estímulo.

e. Nacimiento de Juan, Lucas 1:57-66


Por razones dignas de encomio Lucas hace un relato notable del nacimiento del hombre que iba
a trastornar la nación y presentar a Jesús. Cuando el anciano sacerdote Zacarías estaba en el
templo cumpliendo sus deberes, recibió la noticia de que él y su esposa Elisabet iban a ver
consumada la respuesta de sus oraciones y el cumplimiento de sus sueños, que eran el
nacimiento de un hijo. Cuando Zacarías hubo concluido su servicio en el templo, volvió con su
esposa a la casa que tenían en los montes de Judea. Al tiempo debido, el sueño se hizo realidad.
Nació un niño y obedeciendo las instrucciones del ángel, no lo llamaron Zacarías como al padre,
sino Juan. El lugar donde se encontraba su casa, y otros detalles que desearíamos conocer no
han sido revelados. Lo que sabemos es que Zacarías y Elisabet eran unos ancianos muy
piadosos, y que en todo eran dignos de ser los padres de un niño que iba a tener una carrera
notable.

El principal propósito del ministerio de Juan era preparar el camino para el Mesías. Durante
cuatrocientos años las voces de los profetas no se habían oído. La esperanza mesiánica se había
esfumado de las mentes y los corazones de la mayoría de los judíos, quienes estaban absorbidos
por el formulismo y el secularismo. Se necesitaba que una voz despertara al pueblo, lo llamara a
estudiar de nuevo Escrituras, les reprendiera por sus pecados y les presentara las exigencias de
un Dios justo y de justicia. Era necesario volver a encender la llam a de la esperanza mesiánica
que se había apagado. Si alguien está dispuesto a discutir la sabia misión de Juan como heraldo
del Rey, que nos explique cómo hubiera sido recibido Jesús sin la preparación que le hizo el
Bautista. A lo suyo vino, mas los suyos no le recibieron. ¿Que después de todo no le recibieron?
De acuerdo; le rechazaron, pero Juan preparó algo el terreno para la semilla que debía esparcir
el Mesías. Quienes primero respondieron al llamado, de Jesús fueron los discípulos de Juan. El
pueblo fue de Juan a Jesús. Aunque el ministerio de Jesús fue breve, probablemente lo que duró
fue debido al ministerio de Juan. El movimiento cristiano empezó con Juan. El fue quien preparó
el terreno. Juan no vino solamente a predisponer la mente humana para la venida del Mesías,
sino también sus vidas. Si venía el Mesías, ¿quién era merecedor de ir a darle la bienvenida?

f. Profecía de Zacarías, Lucas 1:67-80


La "profecía” o el Benedictus pronunciado por Zacarías, es un parangón de las profecías del
Antiguo Testamento, y termina presentando un maravilloso cuadro de la obra que debía llevar a
cabo el hijo de Zacarías y Elisabet:

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 Irás delante de la presencia del Señor, para preparar sus caminos, para dar conocimiento
de salvación a su pueblo,
 Para perdón de sus pecados,
 Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó desde lo alto,
 Para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte;
 Para encaminar nuestros pies por camino de paz, Lucas 1:76-79

Cuánto orgullo y gozo habría en el corazón de este anciano matrimonio, y con cuánta devoción
se entregarían a la educación de su hijo. Imaginamos que su cuerpo se desarrollaría en los
montes; que sería instruido en las Escrituras; que le enseñarían todas las virtudes que deben
caracterizar una vida ejemplar; y que pasaría muchas horas meditando en las soledades de la
desértica región. No podemos decir a qué edad murieron sus padres. Puesto que cuando nació
eran ya ancianos, suponemos que no vivirían lo suficiente para verle hecho un hombre. Lucas
nos dice que estuvo en lugares desiertos hasta el día de su manifestación a Israel.

En el desierto desarrolló sus facultades de observación y aprendió a vivir allí, según se refleja en
su predicación. De todas formas, cuando el tiempo se cumplió, él ya estaba preparado.

Asignación permanente:
 ¿Qué detalles encontró en los textos estudiados sobre la vida de Jesús que le parecen
importantes?
 ¿Qué enseñanzas morales y de aplicación diaria le enseñan los textos estudiados hasta ahora?

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III. EL AÑO DE LA INAUGURACIÓN

OBJETIVOS:

1. ESTUDIAR LA VIDA DE JESÚS A PARTIR DEL AÑO DE LA INAUGURACIÓN DE SU


MINISTERIO, SU RELACIÓN CON JUAN BAUTISTA Y SUS PRIMEROS DISCÍPULOS.
2. CONOCER LOS EFECTOS DE LOS PRIMEROS MILAGROS REALIZADOS POR JESÚS.
3. DESCUBRIR LAS RELACIONES ENTRE JESÚS, LAS AUTORIDADES DEL MOMENTO,
SAMARITANOS Y OTROS.

CONTENIDOS:

 De Nazaret al Jordán.
 Del Jordán al desierto de Judea.
 Del desierto a Betábara.
 De Batábara a Caná.
 De Caná a Capernaúm.
 De Capernaúm a Jerusalén.
 De Jerusalén a la tierra de Judea.
 De la tierra de Judea al pozo de Jacob.
 De Samaria a Caná de Galilea.
 De Caná a Nazaret.

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OBJETIVO 1.- Estudiar la vida de Jesús a partir del año de la inauguración de su


ministerio, su relación con Juan Bautista y sus primeros discípulos.

1.1.- De Nazaret al Jordán


a. Juan el precursor
Juan era una figura sorprendente. Marcos nos dice que iba vestido de pelo de camello y tenía un
cinto de cuero alrededor de sus lomos. Sus vestidos eran posiblemente una especie de saco
tejido con pieles de camello; copia de los vestidos del gran profeta Elías. Marcos también nos
habla de su comida: langostas y miel silvestre. Algunos teólogos dicen que la miel era una resina
dulce que desprenden algunas especies de árboles, y las langostas el fruto del “langostero" o
algarrobo. Sin embargo, parece mucho más razonable aceptar el simple significado del lenguaje.
Había abundancia de miel en el desierto, y desde tiempos inmemoriales la gente ha comido
langostas (insectos), como todavía siguen consumiendo los beduinos de aquella región. A
nosotros que comemos ostras y camarones, no debiera hacemos asco el comer langostas.

Juan atraía a la gente y movía multitudes, y no a causa de su indumentaria. Su poderosa


personalidad y su mensaje eran los secretos de su reputación y poder. Era un hombre
impresionante, regio y fuerte. No era embaucador ni charlatán. Su súbita aparición y la
impresión causada, recordaban al Elías de antaño.

b. Comienzo de su ministerio, Marcos 1:2-4, Mateo 3:1-4, Lucas 3:1-2, Juan


1:23
La obra de Juan abre una nueva época. Habló con la autoridad de un profeta y su trabajo ex igía
una respuesta al igual que con los profetas de antes. Fue probablemente en el año 25 o 26 d. de
J.C. cuando este nuevo profeta, de unos treinta años de edad, rompió el silencio y empezó a
agitar el corazón de las gentes. Escogió el valle del río Jordán como escenario de su obra, y
posiblemente recorrió arriba y abajo todo el valle con su mensaje. Parece que pasó mucho
tiempo en el desierto de Judea que ocupaba entonces una tercera parte de la región cercana al
Mar Muerto. Esencialmente era el mensaje de Juan lo que atraía a las multitudes y
revolucionaba a la gente. Predicaba sobre el pecado y el juicio; sobre el arrepentimiento y el
perdón. Su mensaje básico era: "Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado." Sus
palabras resonaron claramente y con fuerza por toda Judea. La llamada al arrepentimiento era
un desafío que llamaba la atención de los oyentes. Juan poseía la honradez moral de exigir una
nueva vida a todo su auditorio. La gente le escuchaba con respeto y veneración. Pero era la
segunda parte de su mensaje lo que conmovía a las multitudes: “Porque el reino de los cielos se
ha acercado…”

Lo que más sobrecogía a la gente no era el día del juicio que estaba cerca, sino la edad
mesiánica que había llegado. El desenfrenado regocijo de Andrés cuando corrió a Simón y le
gritó: “Hemos hallado el Mesías”, nos demuestra el entusiasmo por las maravillosas palabras de
Juan. Un hermano diría al otro hermano todo cuanto había oído, y se reunirían en grupos para
hablar del asunto. Cada cual sentiría la necesidad de oír al profeta personalmente. En cada
corazón el “reino de los cielos” significaba uno de los de acontecimientos más esperados.
Inmensas multitudes acudían a oír al extraño predicador y sus palabras les agitaban
profundamente. Lucas habla de grandes multitudes que iban a oírle. Durante el transcurso de su
ministerio muchos miles de personas de toda Palestina, fueron a escuchar al nuevo profeta. Es
digno de notar que aun los dirigentes religiosos de Jerusalén, se unieron a las gentes que iban a
oír los discursos del extraño mensajero.

A medida que la obra de Juan seguía adelante, las noticias fueron extendiéndose por todo el
país. En Nazaret de Galilea, Jesús, quien ya tenía treinta años de edad, estaba más ansioso e
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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

impaciente que nadie, pues debía saber que el tiempo de empezar su obra estaba muy cerca.
Palestina vivía pendiente de la nueva sensación que había causado el Nuevo Profeta de los
Montes, el Evangelista del Jordán. Nadie había hablado sobre el Dios viviente durante
cuatrocientos años, como lo hacia él. Todas las comunidades estaban agitadas a causa del
mensaje de Juan. Ningún pueblo permanecía impasible. De todas partes del país acudían al valle
cercano a Jericó compañías de peregrinos para oír a Juan. Algunos volvían a Nazaret y excitados
contaban a todos lo maravilloso que era el predicador y su ardiente mensaje.

c. Denuncia del pecado por Juan, Marcos 1:4-6, Mateo 3:5-10, Lucas 3:3-14
Juan podía anunciar la inminente venida del Mesías, aunque también se daba cuenta de que la
gente no estaba preparada para ello. El Reino debía caracterizarse por la justicia y la santidad, y
solamente quienes poseyeran estas cualidades, podían formar parte de él. Los demás serían
rechazados, como el agricultor echa fuera la paja con su aventador, o el viñador corta toda cepa
que no produce fruto. Para proclamar este mensaje se requería mucho coraje, porque incluía la
confesión de los pecados, la oración por el perdón y el deseo de obedecer. Su palabra clave era
“Arrepentíos”. Una y otra vez denunciaba toda clase de pecado y pedía el arrepentimiento. “Al
igual que los antiguos profetas hostigaba a los hombres por sus pecados”. La exigencia
requerida para demostrar que abandonaban el pecado, era la sumisión al bautismo. Este
predicador de la justicia lo denunciaba todo y a todos. Ni aún los dirigentes religiosos eran
eximidos, y sus denuncias contra ellos fueron las más severas. Estos se excusaban a sí mismos,
alegando su descendencia de Abraham, pero esto no era suficiente. Los líderes, al igual que los
demás, debían hacer frutos dignos de arrepentimiento. No sabemos con exactitud cuál era la
reacción de las multitudes al oír al fiero profeta gritar a los escribas y sacerdotes de Jerusalén:
“¡Generación de víboras! ¿Quién os enseño a huir de la ira venidera” Era fácil ver que, un nuevo
profeta se había levantado en Israel; uno que se enfrentaba ante aquellos de más noble
alcurnia; que comprendía la debilidad de los hombres de su tiempo, y que tenla el valor de
presentarlos al descubierto.

d. Descripción del Mesías por Juan, Marcos 1:7-8, Mateo 3:11-12, Lucas 3:15-18
A medida que progresaba la obra de Juan, las multitudes le oían y se arrepentían. Las personas
devotas leían las Escrituras e inquirían todo lo concerniente al Mesías. ¿Podría aquel hombre
extraño, cuya obra estaba causando un gran impacto, ser el Mesías? ¿Podía ser que el Mesías
esperado estuviera entre ellos y su obra se estuviera llevando a cabo? En respuesta a estas
preguntas, Juan se apresuró a notificar que él no era el Mesías. “Pero viene uno más que y o, de
quien no soy digno de desatar la correa de su calzado; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.
Su aventador está en su mano, y limpiará su era, y recogerá el trigo en su granero, y quemará
la paja en fuego que nunca se apagará”. Esta magnífica descripción sirvió para desear la
anticipación de la venida del Mesías y conocer dónde estaba y cuando aparecería. Juan no dio
detalles, toda vez que ni él mismo los sabía. Probablemente nunca había visto a Jesús, pero
sabía que tenía que venir pronto. Así prosiguió su labor esperando fielmente la aparición del
Ungido. Luego vino Jesús al Jordán donde Juan se encontraba.

e. El bautismo de Jesús, Marcos 1.9-11, Mateo 3:13-17, Lucas 3.21-22


Jesús se unió a los grupos de peregrinos que se dirigían al Jordán. Dos o tres días más tarde
estaba entre la multitud oyendo hablar a Juan, y se presentó a él para que lo bautizara. Por fin,
Juan y Jesús estaban frente a frente. En el tiempo previsto de antemano los dos hombres
predestinados se encontraron. Juan había estado unos años preparando ese momento. Era la
culminación de la obra de su vida. Era el comienzo del ministerio de Jesús . Hasta estos instantes
Juan no había visto probablemente nunca a Jesús. Pero cuando Jesús le pidió que lo bautizara
supo que por fin el Mesías estaba ante él. Juan vaciló e insistió en que no era digno de
bautizarlo. Sin lugar a dudas la presencia de aquel hombre sin pecado lo convenció a él de
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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

pecado y le hizo ver la necesidad que tenía de un Redentor. Jesús insistió en que Juan debía
bautizarlo, diciendo: “porque así conviene que cumplamos toda justicia”. Juan obedeció a su
Maestro. "Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le
fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo
una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”.

El bautismo de Jesús señala un punto histórico que es el comienzo de su ministerio. Este


importante acontecimiento tuvo lugar en el río Jordán. Jesús fue a Juan el Bautista con este
propósito e insistió en ser bautizado a pesar de la resistencia de Juan. La demás gente era
bautizada para confesar públicamente sus pecados, pero no fue así con Jesús. El no tenía
pecado y, por lo tanto, no podía arrepentirse ni confesarlos. El aceptar el bautismo era la
aprobación formal del ministerio de su precursor. En el bautismo se “cumplió toda la justicia”,
además de ser milagrosamente confirmado, ya que en Jesús se manifestó visiblemente la
presencia del Espíritu Santo en forma de paloma, y las palabras de aprobación del Padre cuando
dijo. “Este es mi Hijo amado”. Juan y Jesús se regocijaron con esta experiencia. El Hijo de Dios
comenzaba su ministerio terrestre.

1.2.- Del Jordán al desierto de Judea


a. La tentación de Jesús, Marcos 1:12-13, Mateo 4:1-11, Lucas 4:1-13
Inmediatamente después de su bautismo Jesús pasó por un período de prueba conocido
usualmente por las tentaciones. Estas experiencias son en extremo importantes. El era el Mesías
venido a reivindicar un reino que Satán también quería para sí.

Según una tradición, la escena de esta lucha tuvo lugar en el monte Quarantania de Judea, al
oeste de Jericó y a unos mil quinientos metros del valle del Jordán. La región era desierta y apta
para su gran lucha. El período de pruebas duró cuarenta días. Se suele pensar que las
tentaciones de Jesús fueron tres, sin embargo, si leemos bien el relato de los Evangelios
veremos que fueron más de tres. Lucas dice: “por cuarenta días y era tentado por el diablo” y
más adelante añade: “Y cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó de él por un
tiempo”. El relato de Mateo dice: “Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado
por el diablo”. Esta prueba tenía un propósito. Era una lucha consciente de dos líderes que
deseaban al hombre. El diablo había vencido a Adán y Eva y estaba sumamente preocupado por
vencer al nuevo Adán. La esperanza de la raza humana estaba en la encrucijada. Satán sabía
quién era Jesús y le aceptaba como el Hijo de Dios, pero a pesar de esto, aún se atrevió a
tentarle.

La primera tentación corresponde al dominio del apetito. “Y vino a él el tentador, y le dijo: Si


eres Hijo de Dios, dí que estas piedras se conviertan en pan”. Se trata de tentarle a que use los
poderes sobrenaturales para satisfacer su propio apetito. Jesús no había comido durante
cuarenta días y estaba hambriento; pero no emplearía su poder para satisfacer su apetito, y le
contestó con las palabras del Antiguo Testamento: “No sólo de pan vivirá el hombre”
Deuteronomio 8:3

La segunda prueba fue también engañosa y sutil. Tomando a Jesús le llevó hasta la ciudad santa
y le puso sobre el pináculo del templo y le dijo: “Si eres Hijo de Dios, échate abajo”. Es
interesante notar que Satán citó un pasaje de las Escrituras, pero lo aplicó mal Salmo 91:11-
12. Fue una tentación para incitarle a buscar la vanidad y el aplauso de la s multitudes. Se
trataba de una ocasión fácil, barata y sensacional para comenzar su obra. Jesús resistió otra v ez
a Satán y le citó de nuevo un texto del Antiguo Testamento: “No tentarás al Señor tu Dios”.
Deuteronomio 6:16.

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La tercera tentación ofrecía a Jesús la manera fácil y rápida de ser el rey del mundo. “Otra vez le
llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y
le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares”. Satán pensaba que Jesús quería ser rey y
le mostró un camino corto. Hubiese sido tan fácil comprometerse y adorar a Satán a cambio de
lo que le ofrecía. Por este medio no hubiera tenido que sufrir privaciones, ser rechazado y luego
crucificado. Jesús no aceptó la propuesta satánica y respondió con la Palabra de Dios: “Al Señor
tu Dios adorarás, y a él sólo servirás”, Deuteronomio 6:13. Prefirió ganar el reinado y tomar el
camino más largo y difícil que acababa con la tortura y la muerte. Sería una lucha sin cuartel
hasta el fin.

Jesús había ganado la primera batalla. Todavía tendría otras. “Satán se apartó de él por un
tiempo y los ángeles le servían”. Jesús salió del desierto con el plan de su vida, el cual había
sido formado, sin duda, mucho antes, endurecido por el fuego de la prueba . Nada es más
notable en su vida posterior que la resolución con que llevaba a cabo este plan. Otros hombres,
aún aquellos que han ejecutado grandes obras, no han tenido a veces ningún plan definido y
sólo han visto gradualmente, en la evolución de las circunstancias, el camino que debían seguir;
sus propósitos han sido modificados por los eventos y por los consejos de otros. Pero Jesús
principió con su plan perfeccionado y nunca se desvió de él. Rechazó la intervención de este
plan de su madre y de su principal discípulo, tan resueltamente como lo sostenía bajo la
furibunda oposición de sus declarados enemigos. Y su plan era establecer el Reino de Dios en el
corazón de cada hombre y poner su confianza no en las armas de fuerza política y material, sino
en el del amor y en la fuerza de la verdad.

1.3.- Del desierto a Betábara.


a. El testimonio de Juan el Bautista: La explicación de su misión, Juan 1:19-36
Después del bautismo de Jesús el trabajo de Juan debía continuar. Su deber era seguir
denunciando el pecado, pedir que los hombres se arrepintieran, preparar el camino del Reino y
presentar a Jesús. Juan 1:19-24 nos dice que una delegación oficial, posiblemente compuesta
por miembros del Sanedrín de Jerusalén, fue a Juan para enterarse más de su naturaleza, su
obra y sus pretensiones personales. Juan, con su característica humildad, les dijo no ser él el
Mesías ni Elías, sino una voz que clamaba en el desierto. En otras dos ocasiones distintas Juan
identificó a Jesús como el Mesías. El siguiente día vio Juan a Jesús que venia a él, y dijo: He
aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: Después
de mí viene un varón, el cual es antes de mí; porque era primero que yo Juan 1:29, 30 . El
siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos. Y mirando a Jesús que andaba por
al, dijo: He aquí el Cordero de Dios Juan 1:35, 36 . Estas palabras tan claramente manifestadas
harían que los hombres miraran a aquel que Juan identificaba como el Mesías esperado. Uno se
pregunta cómo alguien ha podido dudar de la confianza de Juan sobre el Mesianismo de Jesús.

La nobleza de Juan se revela en un acontecimiento de gran importancia que tuvo lugar


entonces. Durante meses Juan había sido el personaje más destacado de todo el país. Su fa ma
había alcanzado límites insospechados. Pocos hombres habían gozado de tanta popularidad y
beneplácito entre sus conciudadanos. Era el héroe de muchos. Sus propios discípulos estaban
celosos de su fama. Jesús había comenzado su ministerio y atraía a grandes multitudes. Algunos
seguidores de Juan le habían abandonado para seguir a Jesús. Sus discípulos se alarmaron por
la popularidad de Jesús en ascenso y por la poca que alcanzaba su ídolo. Llenos de celo y con
palabras cuidadosamente calculadas con el propósito de suscitar la envidia en el corazón de
Juan, fueron y le dijeron: “Rabí, mira que el que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien
tú diste testimonio, bautiza, y todos vienen a él” Juan 3:26. En esto juzgaron mal a Juan, y él
se apresuró a contestar con palabras que revelan que en su corazón no cabían los celos, y su
lealtad hacia Aquél que había bautizado como el Mesías. “Respondió Juan y dijo: No puede el
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hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo. Vosotros mismos me sois testigos de que dije:
Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él. El que tiene la esposa, es el esposo;
mas el amigo del esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del
esposo; así pues, este mi gozo está cumplido. Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe”
Juan 3:27-30. Esto fue una prueba muy seria para Juan, como para cualquier hombre.
“Cuando en el transcurso de la vida una persona ha estado situada en el pináculo de la fama e
influencia y viene otro a suplantarle, tan sólo si se opera en él un milagro de la gracia, podrá
mirar a su sucesor con amistad y buena voluntad”. La prueba de Juan no tuvo límites. Reconoció
que él no era la luz verdadera, y que solamente, había tenido el gozo de ser testigo de la luz. Él
(Juan) brilló como una estrella en la alborada y saludó con gozo la venida de un nuevo día.
Ahora que el día ha llegado, se desvanece... La ley y los profetas permanecieron hasta Juan.
Este fue el eslabón de unión entre el Antiguo Pacto, y el Nuevo. Su obra ha conc luido, pero
permanece su monumento que no puede ser duplicado ni olvidado. El construyó el puente por
medio del cual los primeros judíos pasaron de Moisés a Cristo. Ahora estamos al otro lado del
Jordán, pero nunca olvidemos el puente por medio del cual cruzamos la orilla.

b. Juan denuncia a Herodes y a Herodías, Marcos 6:18, Mateo 14:4, Lucas 3:19-20
El próximo relato sobre la vida de Juan es la historia contada brevemente por Marcos y
parcialmente por Mateo y Lucas, acerca de la condena de la unión adúltera entre Herodes
Antipas y Herodías, que culminé con su encarcelamiento, y la muerte,

Herodes Antipas (4 a.C. al 37 d.C.) tetrarca de Galilea y Perea, era hijo de Herodes el Grande.
Hábil gobernante, edificador de ciudades, amigo de los romanos y a la vez prudente en sus
relaciones con los judíos. Se había casado con la hermana de Aretas, rey de Arabia. Más tarde,
se enamoró ciegamente de su sobrina Herodías, que era la esposa de su medio hermano Felipe
de Roma. Se divorció de su esposa y se casó con Herodías. Todo esto causó guerra entre él y
Aretas. Este escándalo en la vida del soberano, motivó muchos comentarios de la gente. Juan
denunció aquella impía alianza y a causa de su valor, Herodes mandó que lo decapitaran.

No tenemos más detalles del caso, ni sabemos cómo aconteció. Algunos piensan que los judíos
se sintieron ultrajados por aquella unión y pidieron a Juan que diera su opinión públicamente.
Otros creen que los fariseos le tendieron una trampa y luego fueron a llevar las nuevas a
Herodes. Marcos dice simplemente: “Porque Juan decía a Herodes: No te es licito tener la mujer
de tu hermano” Marcos 6:18. Puesto que era un hombre de convicción y valor, no podía hacer
otra cosa a pesar de saber el gran peligro que corría.

c. El llamamiento de cuatro discípulos, Juan 1:35-49


Después que hubieron terminado las tentaciones, Jesús fue a Betania, cerca del Jordán, donde
estaba Juan prosiguiendo fielmente la obra encomendada. ¿Cómo empezaría su ministerio? Juan
era su amigo y era natural que los seguidores de éste llegasen a ser amigos de Jesús. En dos
ocasiones Juan vio a Jesús y espontáneamente declaró que era el Mesías o el Cordero de Dios
Juan 1:29-35. Juan dio este testimonio y dos de sus discípulos fueron en pos de Jesús. “Le
oyeron hablar los dos discípulos (Andrés y Juan hermano de Jacobo) y siguieron a Jesús”. Estos
fueron los dos primeros discípulos de Jesús. Dándose cuenta Jesús de que le seguían se volvió y
les preguntó: “¿Qué buscáis? y ellos le preguntaron: ¿Dónde moras?” Luego Jesús les invitó:
“Venid y ved”. Esta invitación sigue todavía vigente. Los dos discípulos fueron con Jesús hasta
donde moraba, que era un lugar cualquiera del campo, y pasaron un día inolvidable con su
nuevo Maestro. Es digno notar que Juan, uno de los dos nuevos seguidores, al escribir su
Evangelio sesenta años después, todavía se acordaba de la hora exacta: “era como la hora
décima” (las cuatro de la tarde). Jesús también encontró a Felipe, quien más tarde trajo a su

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hermano Natanael. Estos cuatro discípulos, Andrés y Juan, Felipe y Natanael formaron el primer
grupo de personas que llegaron a ser fieles discípulos o seguidores.

OBJETIVO 2.- Conocer los efectos de los primeros milagros realizados por Jesús.

2.1.- De Betábara a Caná


a. El primer milagro: Agua en vino, Juan 2:1-11
Con estos seis primeros discípulos, Jesús fue a Galilea para empezar su obra. La ocasión que
motivó su visita era una boda que debía celebrarse en Caná, un pequeño pueblo situado más o
menos a seis kilómetros al noroeste de Nazaret, sobre el mismo camino que iba a Capernaúm.
Allí vivía Natanael, y es muy posible que Jesús y los demás que le acompañaban fueran invitados
a su casa.

Si bien una boda era motivo de fiesta y regocijo, era también una festividad seria e importante.
Los lazos sagrados del desposorio culminaban con la ceremonia del casamiento que se celebraba
normalmente por la noche. Aquella tarde la novia salía del hogar paterno, acompañada de
música y procesión hasta la casa del novio, donde se celebraba la ceremonia y después se servía
un banquete.

En esta ocasión se había congregado una multitud de parientes y amigos. María, la madre de
Jesús, también estaba allí ayudando a la familia en su trabajo y sirviendo la cena. Tuvo lugar
entonces un acontecimiento de gran importancia que nos revela la nueva relación existente
entre Jesús y su madre, y el poder de Jesús para operar milagros. La concurrencia sobrepasaba
lo esperado y la familia se dio cuenta, estupefacta, de que se agotaba rápidamente la existencia
de vino. Ante tan grave aprieto, María fue a su hijo Jesús en demanda de ayuda. Las palabras
de Jesús a María, interpretadas como desconsideradas y duras, no lo fueron tanto como algunos
piensan. Jesús solamente puso en claro a su madre que desde entonces en adelante, debía
hacer su obra y seguir su propio camino, sin interferencias de nadie, ni aún de su madre.

Al hacer el primer milagro, Jesús salvó el compromiso de su anfitrión y demostró delante de


todos, el poder divino de que estaba provisto. No nos importa demasiado saber la forma en qu e
se efectuó el milagro. Era el Hijo de Dios quien lo hacía por medio de su poder sobrenatural. “El
agua avergonzada por Dios se sonrojó”. El vino empleado en tales ocasiones estaba mezclado
con tres partes de agua y era lo que nosotros llamamos un refresco. Sería una blasfemia decir
que la transformación del agua en vino, demuestra que Jesús aprobó el tráfico de licores.

2.2.- De Caná a Capernaúm


a. Camino a Capernaúm después de las bodas: Jesús su familia y discípulos, Juan
2:12
De Caná Jesús fue a Capernaúm, ciudad situada en la playa noroeste del lago de Galilea, para
efectuar una breve visita. Le acompañaban su madre, hermanos y discípulos.

OBJETIVO 3.- Descubrir las relaciones entre Jesús y las autoridades del momento,
samaritanos y otros.

3.1.- De Capernaúm a Jerusalén


a. La primera visita a Jerusalén: La primera Pascua, Juan 2:13
La primavera había empezado y tendría lugar pronto la gran fiesta de la Pascua que se
celebraba en Jerusalén. Jesús había asistido a este encuentro anual de judíos más o menos
regularmente desde que tenía doce años. Ahora que ya había empezado su ministerio, era
natural que también fuese. Él Mesías iría a la ciudad santa y presentaría allí sus reivindicaciones.
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b. La purificación del templo, Juan 2:14-22


A su llegada fue en seguida al templo, donde la gente hacía los sacrificios y observaba las
ceremonias de la fiesta. Jesús quedó sorprendido por lo que allí vio. El patio de los gentiles, que
se encontraba en la planta baja del gran templo, estaba lleno de confusión, ruido y riñas. Los
que vendían animales para los sacrificios y los cambiadores de moneda estaban en el interior, y
habían transformado el santo templo en un mercado. No se trataba solamente de una
profanación del sagrado lugar, sino que se cometían estafas que daban gra n cantidad de dinero
a los poco escrupulosos negociantes. Lleno de justa indignación, Jesús echó fuera del patio a
todos los cambistas. “Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y las
ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas; y dijo a los que
vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado”
Juan 2:15-16. Los comerciantes sin escrúpulos huyeron de la presencia del Hijo de Dios. “Una
centelleante fiereza brillaba en sus ojos y la majestad de la Divinidad resplandecía en su rostro”
¿Por qué se fueron aquellos hombres sin oponer ninguna resistencia? Porque la gran
personalidad de Jesús les impuso respeto y su aspecto indignado era insoportable. Por medio de
este hecho justo recibiría el apoyo incondicional de la gente que también le consideraba como
una práctica nefasta. La gente quedaría asombrada al ver esta manifestación de su poder y
autoridad. Se dieron cuenta de que entre ellos se había levantado una nueva figura.

c. Conversación con Nicodemo: La enseñanza sobre el nuevo nacimiento, Juan


2:23 – 3:1-21
Aunque muchos de los que siguieron a Jesús en Jerusalén no eran discípulos genuinos, Jesús
causó profunda impresión en algunos. Un ejemplo de esta influencia nos lo presenta Juan en su
relato de la larga conversación entre Jesús y Nicodemo. Algunos de los trabajos más efectivos
hechos por Jesús fueron realizados en conversaciones privadas sostenidas con individuos. Más
de la mitad de las sabias enseñanzas del Maestro que hallamos en los Evangelios fueron dichas
en conversaciones privadas.

Nicodemo era un hombre excepcional. Principal entre los judíos, hombre de elevada cultura y
posición social y de un espíritu religioso sincero. Era fariseo y miembro del Sanedrín. Había visto
en Jesús algo que no podía definir. Quedó tan impresionado, que procuró una entrevista privada
con el nuevo maestro, que tuvo lugar por la noche. El que Nicodemo fuera a Jesús de noche, no
es una evidencia de cobardía. Era natural que así lo hiciera. El estudiante debería leer
cuidadosamente el relato que nos presenta Juan de esta notable conversación Juan 2:23-3:21.
Fíjense en la sincera y cortés aproximación de Nicodemo; en el aparente aturdimiento de
Nicodemo; en la declaración positiva de Jesús en cuanto a la necesidad del nuevo nacimiento;
las pacientes palabras de Jesús que implican que un “maestro en Israel” debiera saber esta
verdad; la aserción de Jesús: “lo que sabemos hablarnos”, y la señal que Jesús hace hacia la
cruz por medio de un incidente acontecido a Israel cuando peregrinaba por el desierto Juan
3:14

En esta conversación encontramos el texto más conocido del Nuevo Testamento: Porque de tal
manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en é l
cree, no se pierda, mas tenga vida eterna Juan 3:16 . Esta gran declaración llamada la
pequeña Biblia de Lutero resume mejor que cualquier otro versículo la gloriosa misión de Jesús.
Nicodemo no comprendió todas las cosas en seguida. Más adelante volveremos a encontrarle en
el relato bíblico. Llegó a apreciar el mensaje del Maestro y al final demostró su lealtad hacia
Jesús.

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3.2.- De Jerusalén a la tierra de Judea


a. Su ministerio Inicial en Judea, Juan 3:22
No sabemos cuánto tiempo permaneció Jesús en Jerusalén, aunque parece que su estancia no
fue demasiado larga. Estaba advertido de la hostilidad de los rabinos y el interés superficial de la
gente. Así que, junto con sus discípulos salió de la ciudad, y fue a Judea, donde se quedó unos
días, y bautizaba. Aunque no tenemos detalles del lugar y el tiempo que estuvo allí, es evidente
que su ministerio en la provincia fue de mucho estímulo y éxito. La gente le oía y aceptaba su
mensaje. El éxito alcanzado suscitó los celos y la ira de los fariseos de Jerusalé n. Había
comenzado una lucha sorda entre ellos y Jesús.

Fue durante esa época que los discípulos de Juan el Bautista, entonces preso en la cárcel, se
acercaron a Jesús para preguntarle en nombre de Juan. Poco después Juan moría decapitado.
En vistas de la creciente oposición de los fariseos y la crítica situación causada por él en los
medios oficiales, Jesús y sus discípulos dejaron Judea y volvieron a Galilea, donde podría
desarrollar un ministerio más extenso.

3.3.- De la tierra de Judea a tierra de Samaria, Juan 4:1-6

a. El agua de vida: Jesús y la mujer samaritana, Juan 4:4-26


Después que hubo decidido salir de Judea para volver a Galilea, Jesús posiblemente hizo
extrañar a sus discípulos y a cuantos le seguían, al anunciarles el camino que iban a tomar para
trasladarse. “Y le era necesario pasar por Samaria”. Los samaritanos y su territorio eran evitados
por todos los buenos judíos. Los judíos ortodoxos, cuando tenían que viajar de Judea a Galilea,
pasaban por Jericó, cruzaban el Jordán e iban hacia el norte por Perea; luego volvían a cruzar el
Jordán para penetrar en Galilea. Al desear pasar por Samaria, Jesús demostró su interés por los
odiados samaritanos.

En su Evangelio Juan nos relata un encuentro muy significativo de Jesús a su paso por Samaria.
También esta conversación tuvo consecuencias remotas, y ocurrió junto al pozo de Jacob que se
encontraba aproximadamente a uno y medio kilómetros al sur del pueblo de Sicar. Este pozo de
más o menos cuarenta y cinco metros de profundidad al construirse, había provisto de agua a la
gente de la comarca desde los tiempos de Jacob (1700 a.C.). El pozo, que fue una especie de
relicario durante siglos, sigue siendo en nuestros días un manantial de agua abundante para la
gente de sus alrededores.

Jesús y sus discípulos llegaron junto al pozo a una hora avanzada de la tarde y les envió a Sicar
a comprar comida. “Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo para
descansar. Cansado como estaba no tendría ganas de platicar con una que vino al pozo por
agua. Sin embargo, la persona con quien iba a hablar era muy distinta del erudito Nicodemo.
Era una mujer, y para colmo samaritana, que además estaba ennegrecida por el pecado.
En el estudio de este ejemplo clásico de los métodos empleados por Jesús en el trato con la
gente, el estudiante debe notar su cortesía, paciencia, tacto e insistencia. Jesús establece un
punto de contacto y conduce finalmente a que la mujer vea y reconozca, que él es el Mesías que
han esperado sus antepasados y también los judíos. El Señor no vacila en conversar con una
samaritana, aunque ello fuera contrario a las costumbres judías; habla con ella a pesar de ser
una mujer a la cual no se le reconocían sus derechos en aquellos días, y desafía la costumbre en
boga al tratar de ayudar a una persona que era “pecadora” a ojos vistas. Luego y como siempre,
le recuerda que el Hijo del Hombre había venido a “buscar y a salvar lo que se había perdido”.

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b. El avivamiento en Samaria, Juan 4:27-42


Los efectos de esta conversación se demostraron inmediatamente. Citando los discípulos
volvieron de Sicar, quedaron estupefactos al encontrar al Maestro hablando con una mujer.
Aunque no le hicieron preguntas por el insólito hecho, se maravillaron. Los efectos sobre la
mujer produjeron un cambio de vida. Había visto la luz; bebido del agua de vida, y se fue
corriendo apresurada a contar lo que había experimentado. La experiencia había conmovido
tanto a Jesús, que cuando los discípulos le ofrecieron la comida que habían procurado siguiendo
sus consejos, no pudo comerla, y replicó: “Yo tengo una comida que comer, que vosotros no
sabéis”. El Señor estaba profundamente conmovido al darse cuenta de que aún los pecadores
más viles pueden ser redimidos. Su mensaje redentor podía salvar a los pecadores más
impenitentes. Ahora también se daba cuenta de la posibilidad de salvar a toda la humanidad.
Mientras consideraba todas estas cosas, vio venir una gran multitud que había oído el testimonio
de su nueva conversa y dijo a sus discípulos: “Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque
ya están blancos para la siega”. Jesús se conmovió contemplando la redención del mundo.

Los resultados de este encuentro fueron sobrecogedores y de gran bendición para todo aquel
pueblo. “Y muchos samaritanos de aquella ciudad creyeron en él”. “Y creyeron muchos más por
la palabra de él y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros
mismos hemos oído, y sabemos verdaderamente que éste es el Salvador del mundo, el Cristo”.

3.4.- De Samaria a Caná de Galilea, Juan 4:43-45


Después de dos días ocupados y fructíferos en Samaria, él y sus discípulos prosiguieron viaje
hacia el norte y a través del valle de Esdraelón, llegaron a los montes del sur de Galilea. Había
tenido un ministerio lleno de éxito en Judea (excepto en Jerusalén) y también en Samaria. Ahora
está dispuesto a empezar, en la tierra que le viera nacer, un ministerio que resultó ser dilatado y
muy popular.

a. Su ministerio Inicial en Galilea, Mateo 4:12-17, Marcos 1:14-15, Lucas 4:14-15,


Juan 4:3, Juan 4:43-45
En todos los aspectos esta tierra ahora visitada por Jesús es el marco adecuado para el
desarrollo de su obra. Galilea estaba constituida, en su mayor parte, por una elevada meseta
cuya superficie estaba quebrada por irregulares masas montaños as. Cerca de su lindero oriental
remataba súbitamente en una gran barranca, por la cual corría el Jordán y en medio de la cual,
a la profundidad de 152 metros bajo el nivel del mar Mediterráneo, estaba el hermoso mar de
Galilea con la forma de un arpa. Toda la provincia era muy fértil y su superficie estaba
densamente cubierta de grandes aldeas y pueblos. Pero el centro de actividad era la cuenca del
lago, extensión de agua de casi veintiún kilómetros de largo por nueve de ancho. Sobre su orilla
oriental, alrededor de la cual corría un listón de verdor de menos de medio kilómetro de ancho,
se elevaban altas y desnudas colinas, hendidas por los canales de los torrentes. Por el lado
occidental las montañas descendían lentamente y sus declives estaban ricamente cultivados,
produciendo espléndidas cosechas de todas clases; mientras que, a su pie, la ribera estaba
verde con vigorosos bosques de olivos, naranjos, higueras y todos los productos de un clima casi
tropical. Al extremo septentrional de la laguna, el espacio entre el agua y las montañas estaba
ensanchado por la boca del río y regado de muchas corrientes de las colinas, de tal manera que
era un perfecto paraíso de fertilidad y hermosura. Se llamaba el llano de Genezaret y aun en el
día de hoy, cuando casi toda la cuenca ardiente del lago no es más que una ardiente soledad, se
cubre todavía de mieses, dondequiera que toca la mano del agricultor; y en donde la pereza lo
ha dejado desatendido, está cubierto de espesos matorrales de espinos y adelfas. En tiempos de
Jesús estaban allí las ciudades más importantes de aquella región, tales como Capernaúm,
Betsaida y Corazín. Pero toda la ribera estaba tachonada de pueblos y aldeas y formaba una
verdadera colmena de bulliciosa vida humana.
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Los elementos para existir eran abundantes, por motivo de las cosechas y frutas de toda clase
que los campos producían tan ricamente; y las aguas del lago hervían de pescados, dando
empleo a miles de pescadores. Además, los grandes caminos reales de Damasco a Egipto y de
Fenicia al Eufrates pasaban por aquí, y lo hacían un vasto centro de tráfico. Miles de naves de
pesca, transporte o diversión se movían de aquí para allá sobre la superficie del lago, de tal
manera que toda la región era un foco de energía y prosperidad.

El carácter de los moradores deparaba a Jesús la oportunidad de emprender un trabajo positiv o.


Judea y especialmente Jerusalén, habían sido desde siempre el punto céntrico de la religión.
Empapados de costumbres y tradiciones desde muchos siglos antes, las gentes de Judea no
correspondían a la nueva verdad. Tan devotos eran de sus instituciones que cerraron sus
mentes a todo cuanto pudiera desafiar sus hábitos y creencias. No era así con los galileos. La
región estaba compuesta de una población heterogénea y cosmopolita. Sus maneras de vivir
eran sencillas; amaban la hospitalidad, típica en las gentes de la montaña, y no estaban
aferrados a ninguna costumbre o tradición. Aquellas gentes le escucharon gozosas. El nivel
moral era bastante bajo, el pecado y la maldad se hallaba presente por doquier y la gente vivía
en tinieblas. Aquí encontró Jesús una ocasión propicia para llevar a cabo su obra de
regeneración. Aquellos que andaban en tinieblas verían una gran luz. La sabiduría de Jesús
como maestro, resplandeció como una brillante luz en medio de las tinieblas. A pesar de que al
principio se aceptó con complacencia su ministerio, después de algunos meses de popularidad
sin precedentes, los seguidores superficiales se volvieron atrás, pero los resultados alcanzados
no fueron, en conjunto, totalmente desalentadores. Muchos permanecieron leales al Señor. Es
digno notar que en Galilea encontró a sus doce discípulos, excepto Judas Iscariote de Judea,
que fue quien lo traicionó.

b. Jesús de nuevo en Caná de Galilea: Sanidad del hijo de un funcionario, Juan 4:46-
54
El hombre que viene a Jesús es un “Basilikos” alguien al servicio del rey. Ha habido mucha
especulación en cuanto a la identidad del funcionario real que viene a Jesús. El funcionario real
ha venido a Jesús desde Capernaúm porque su hijo está gravemente enfermo y teme un
desenlace fatal. Se consideraba que los que padecían de una enfermedad grave ya estaban en
poder de la muerte. La sanidad de una persona al borde de la muerte era considerada casi como
la resurrección de un muerto y solamente Jehová Dios tenía en sus manos el poder de librar a
un moribundo de las fauces de la muerte. Si el funcionario real hace el viaje de 26 kilómetros de
Capernaúm a Caná es porque confía que a Jesús se le ha dado poder que sólo Dios pos ee.
El encarcelamiento de Juan en Macaerus (Maqueronte), Mateo 4:12, Mateo 14:3-5,
Marcos 1:14, Marcos 6:17-20, Lucas 3:19-20
Mateo, Marcos y Lucas nos cuentan que Juan fue encarcelado debido a los reproches que hizo a
Herodes y a Herodías. Está claro que fue Herodías y no Herodes la responsable de su muerte.
Existen buenas razones para creer que Herodes sentía cierta admiración por Juan; que le había
oído a menudo y algunas veces había sido benigno con él. Algunos creen que Herodes, le invitó
a su palacio para oírle. Los detalles no los sabemos, pero estamos convencidos que Herodías le
acechaba y resolvió hacerle pagar su pública denuncia. Ella aguijonearía a Herodes hasta que
hiciera algo contra Juan. Marcos dice que “el mismo Herodes había enviado y prendido a Juan y
le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías” Marcos 6:17.

Juan fue encarcelado en la antigua fortaleza de Macaerus que estaba situada a unos once
kilómetros al noroeste de la costa del Mar Muerto. Los arqueólogos han descubierto la antigua
fortaleza, por lo que podemos reconstruir sus detalles. Fue fortificada por los príncipes Macabeos
alrededor del año 100 a.C., destruida por los romanos y luego reconstruida por Herodes el
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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

Grande. En el tiempo de Juan, Herodes Antipas controlaba la fortaleza. La fortaleza estaba


situada sobre una cima cónica más alta que Jerusalén, al otro lado del Jordán. El castillo estaba
edificado sobre dos mazmorras que fueron descubiertas en lo que formaba un sótano y que
posiblemente ocupó Juan. En aquel frío y solitario calabozo vivió Juan hasta el día de su
ejecución, que aconteció un año después de su encierro. Sabemos muy poco de los días que
estuvo allí, solamente que el lugar era inconfortable, solitario y húmedo. Fueron indulge ntes con
él y sus amigos podían visitarle en alguna ocasión. Mateo 11:2-19; Lucas 7:18-35.

Los discípulos de Juan no se dispersaron después de su encarcelamiento a pesar de que se


habían quedado sin líder. Estos le dieron las nuevas de que grandes multitudes seguían a Jesús,
y de las obras y milagros que estaba realizando. Todo esto hacía pensar a Juan y maravillarse.
“Y al oír Juan, en la cárcel, los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos, para
preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro?”. Esta pregunta suscita
una duda en la fe de Juan. ¿Dudaba realmente Juan que Jesús era el Mesías? Aunque no
podemos tratar adecuadamente la cuestión, podemos decir que las circunstancias tenían mucho
que ver con su pregunta. Posiblemente estaba afectado por la situación deprimente en que se
encontraba. Era muy natural que deseara de Aquel a quien había presentado como el Mesías
unas palabras que le aseguraran su mesianismo. En todo caso presentó sus dudas a Jesús.

La respuesta de Jesús a la pregunta de Juan ha sido a veces mal comprendida. Jesús no sentía
antipatía ni hostilidad hacia Juan. Cuando los discípulos de Juan encontraron a Jesús, éste
estaba muy ocupado y continuó su obra hasta que halló el momento oportuno para hablar con
ellos. Sus palabras fueron simplemente: “Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: los
ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son
resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio” Lucas 7:22. Esta respuesta, además de
ser un cumplido, debería ser suficiente para Juan.

Después de la marcha de estos mensajeros, Jesús rindió un elocuente tributo al gran predicador
encarcelado: “Os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el
Bautista; pero el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él” Lucas 7:28. ¿Oyó Juan
alguna vez estas palabras de afecto y de ánimo? Es muy posible que algunos de sus amigos
fueran a decírselo; por lo menos lo deseamos.

3.5.- De Caná a Nazaret


a. Por las aldeas de Galilea, Mateo 4:12, Marcos 1:14, Lucas 4:14-15, Juan 4:1-3,
Juan 4:43-45
Jesús empezó su obra en Galilea entre el verano y el otoño del año 26 o 27 d.C. Su ministerio
duró alrededor de dieciocho meses. Se cree generalmente que su cuartel general era
Capernaum, y que desde esta ciudad hizo por lo menos tres viajes al interior de la provincia
durante los dieciocho meses. Este período es conocido por el Año de Popularidad, el cual
estudiaremos en la próxima unidad de estudio.
Asignación permanente:

 ¿Cuáles son las señales de Jesús acontecidas hasta ahora más impactantes para ti y por qué?
 ¿Qué detalles has descubierto que te ayudan a conocer un poco más a Jesús como hombre?
 ¿Qué detalles has descubierto que te ayudan a conocer un poco más a Jesús como Dios
verdadero?

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

IV. LOS AÑOS DE POPULARIDAD

OBJETIVOS:

1. INDAGAR SOBRE LOS PRIMEROS VIAJES REALIZADOS POR JESÚS EN TIERRA


SANTA.
2. ESTUDIAR LOS AÑOS DE LA POPULARIDAD DE JESÚS, SANIDADES REALIZADAS POR
ÉL Y SUS PARÁBOLAS.
3. CONOCER EL TRASFONDO DE SUS ENSEÑANZAS IMPARTIDAS EN EL SERMÓN DEL
MONTE.

CONTENIDOS:

 De Nazaret a Capernaúm.
 Gira por Galilea y regreso a Capernaúm.
 De Capernaùm a Jerusalén.
 De Jerusalén a Capernaúm.
 De Capernaúm, pasando por Galilea hacia Naím y su regreso.
 Desde Capernaúm realiza su tercera gira de Galilea.
 De Capernaúm a la región de los gadarenos.
 De la región de los gadarenos a Capernaúm.
 De Capernaúm al monte de las bienaventuranzas.
 Regreso del monte de las bienaventuranzas a Capernaúm.
 Desde Capernaúm, su tercera gira de Galilea.

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

OBJETIVO 1.- Indagar sobre los primeros viajes realizados por Jesús en Tierra Santa.
1.1.- De Nazaret a Capernaúm
a. Jesús es rechazado en Nazaret, Lucas 4:28-30
En Nazareth, el lugar de su infancia; como era su costumbre, el sábado acudió a la sinagoga y
aceptó la invitación de predicar. Después de leer en Isaías una profecía en la que se definen
parcialmente las funciones del Mesías, les anunció: “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante
de vosotros”. La gente oía maravillada las palabras de gracia que salían de su boca, y estaban
atónitos preguntándose: “¿No es éste el hijo de José?” Ha crecido entre nosotros ¿Cómo un
hombre que conocemos tan bien puede ser el Mesías? La reacción del pueblo fue tan contraria a
su persona, que le rechazaron, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del
monte para despeñarle. Mas él pasó por en medio de ellos y se fue. Se había ofrecido a las
gentes de su pueblo, pero no le aceptaron. Ahora debía irse a vivir a otro lugar y hacer allí su
obra.

b. Jesús se traslada a Capernaúm, Mateo 4:13-16, Lucas 4:31-32


Establece su cuartel general en Capernaum, que se encontraba en la parte norte del lago y a
unos treinta y dos kilómetros de Nazareth. Allí encontró una ciudad bulliciosa y próspera, capital
de una región muy poblada donde había diez ciudades muy importantes. Su situación era
privilegiada por hallarse en el lugar más rico de Palestina y ser por lo tanto un centro agrícola
muy importante. Por allí pasaba la Vía Maris, una ruta internacional muy a ntigua que iba de
Damasco hasta Egipto. Era además un centro mercantil y pesquero, y el lugar apropiado para
empezar la obra que estaba dispuesto a hacer en Galilea.

c. La pesca milagrosa: El llamamiento de dos discípulos más, Marcos 1:16-20,


Mateo 4:18-22, Lucas 5:1-11
Durante el tiempo que estuvieron Juan y Andrés con Jesús (a partir de su llamado y encuentro
con él en Betania del Jordán), quedaron tan cautivados que fueron al encuentro de sus
respectivos hermanos. Andrés probablemente le presentó Simón Pedro a Jesús allá en el Mar de
Galilea, Fijémonos en el tono de gozo y determinación de las palabras de Andrés a Simón Pedro:
“Hemos hallado al Mesías”. Este a su vez probablemente no creía que era el Mesías, hasta que
sucede lo de la pesca narrada en Lucas, y por su lado, Juan pudo presentar a su hermano
Jacobo ante Jesús. Este fue el primer encuentro de Simón Pedro con Jesús. En esta ocasión
mirándolo Jesús le dijo: “tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir,
Pedro)”. A partir de aquí son seis hombres quienes acompañan a Jesús en su ministerio, estos
son: Andrés, Juan, Felipe, Natanael (Bartolomé), Simón Pedro y Jacobo. A causa de su
precedente unión con Juan, estos hombres no vacilaron en seguirle. Su decisión de abandonar el
negocio de pesca no fue apresurada ni impremeditada. Sabían lo que estaban haciendo. En
adelante deberían permanecer con él. Jesús ya había establecido el principio de sus planes para
la fundación del Reino.

d. Liberación del endemoniado, Marcos 1:23-28, Lucas 4:31-37


Marcos y Lucas nos hablan de dos milagros que hizo Jesús entonces y que incrementaron su
fama. El primero de ellos tuvo lugar en la sinagoga de Capernaum, cuyas ruinas pueden verse
todavía en nuestros días. Los servicios comenzaban a las nueve de la mañana del sábado. Jesús
estaba allí y dijo unas palabras que a causa de la autoridad con que fueron pronunciadas,
perturbaron a la multitud. Luego les dejó atónitos al sanar a un endemoniado que estaba en la
asamblea. Este milagro que era una prueba de su poder sobre los espíritus inmundos, tuvo
efectos electrizantes, y todos se asombraron de tal manera que discutían entre sí, diciendo:
¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es esta, que con autoridad manda aún a los espíritus
inmundos, y le obedecen? Marcos 1:27.

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e. Sanidad de la suegra de Pedro, Mateo 8:14-17, Marcos 1:29-34; Lucas 4:38-41


Inmediatamente después del servicio Jesús y sus discípulos fueron a casa de Simón, donde se
encontraba su suegra en cama con fiebre. “Entonces él se acercó, y la tomó de la mano y la
levantó; e inmediatamente le dejó la fiebre, y ella les servía” Marcos 1:31.

El informe de estos dos milagros se extendería como un fuego impetuoso y toda la región sería
sacudida. Los que estaban enfermos querían ser llevados al hombre poderoso. Los tres
Evangelios sinópticos nos cuentan lo que ocurrió al final de ese día. Cuando llegó la noche, luego
que el sol se puso, le trajeron todos los que tenían enfermedades, y a los endemoniados; y toda
la ciudad se agolpó a la puerta. Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas
enfermedades, y echó fuera muchos demonios, Marcos 1:32-34.

OBJETIVO 2.- Estudiar los años de la popularidad de Jesús, sanidades realizadas por
él y sus parábolas.

2.1.- Gira por Galilea y regreso a Capernaúm


a. El ministerio posterior en Galilea, Mateo 4:23-25, Marcos 1:38-39, Lucas 4:43-
45
Después de aquel día tan ocupado el Señor se levantó muy de mañana, siendo aún oscuro, y
fue a un lugar solitario para orar. Necesitaba disponer de tiempo para orar y meditar, toda vez
que de la noche a la mañana se había hecho tan popular que la situación empezaba a
complicarse. Simón y otros finalmente le encontraron y le dijeron que se había juntado una
multitud que le esperaba. Entonces les comunicó su intención de salir unos días de Capernaum
para que los ánimos de la gente se apaciguaran. Ellos debían recordar que también había venido
a servir a gentes de otros pueblos. “Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas
de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el
pueblo. Y se difundió su fama por toda Siria. Y le siguió mucha gente de Galilea, de Decápolis,
de, Jerusalén, de Judea y del otro lado del Jordán” Mateo 4:23-25.

b. Sanidad del leproso, Mateo 8:2-4, Marcos 1:40-42, Lucas 5:12-13


Esta horrorosa enfermedad causaba muchos estragos en aquellos días. Era una dolencia
cutánea, considerada siempre como impura, que trabajaba lenta pero implacablemente y se
hacía cada vez más dolorosa, hasta acabar con la muerte. La pobre víctima mencionada aquí
había oído hablar de Jesús y, desafiando las leyes vigentes fue a adorarle y le suplicó que
tuviera compasión de él y le limpiara. Jesús extendió su mano y le tocó, y al instante la lepra se
fue de él. El resultado fue que se reuniese mucha gente a su alrededor, “mas él se apartaba a
lugares desiertos, y oraba” Lucas 5:16.

c. El regreso a Capernaúm, Marcos 2:1-2


De vuelta a Capernaúm encontró a una gran multitud que le esperaba. Capernaúm fue la ciudad
donde Jesús empezó su ministerio según Marcos, en esa ciudad fue donde Jesús sano a todos
los enfermos, donde sanó a la suegra de Pedro, donde sanó un paralítico, es el lugar donde
Jesús entró caminando sobre el mar. Esta ciudad fue levantada hasta lo alto, y cuando volvió a
regresar reprendió su pueblo diciendo que si se hubiera hecho lo que Él había hecho en otro
lugar en esas ciudades, se hubieran arrepentido. En otras palabras, la gente se arrepiente
cuando pasa por situaciones adversas.

d. Sanidad del paralítico, Mateo 9:2-8, Marcos 2:2-12, Lucas 5:18-26


La sanidad del paralítico que fue llevado a Jesús pasándole a través del techo de la casa de
Pedro, es relatada por Mateo, Marcos y Lucas. Entre el grupo que había en el interior de la casa
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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

se encontraban “sentados los fariseos y doctores de la ley, los cuales habían venido de todas las
aldeas de Galilea, y de Judea y Jerusalén” Lucas 5:17 . Estos se habían enterado de su obra y
movidos por la curiosidad y por la envidia, estaban investigando. Criticaban su trabajo y no se
daban cuenta de su mala voluntad cuando prejuzgaron a Jesús y hablaron mal de él por haber
sanado el paralítico. Al ver Jesús su actitud hostil les desafió abiertamente. Aquellos dirigentes
religiosos estaban trazando un plan para reprimir las actividades de aquel maestro obrador de
maravillas, cuyas obras no podían comprender, aunque temieran su poder.

e. El llamamiento de Mateo, Mateo 9:9, Marcos 2:13-14, Lucas 5:27-28


Jesús ya tenía cuatro discípulos sumisos, pero necesitaba otros que añadir al grupo. A causa del
lugar prominente que ocupó más tarde Mateo (Leví), los tres evangelios sinópticos dan los
detalles de su llamamiento. Jesús se encontraba otra vez en la playa del lago enseñando a las
multitudes cuando encontró a su futuro discípulo. Mateo no era pescador como los anteriores,
sino cobrador de contribuciones. El gobierno romano había impuesto grandes tributos sobre los
judíos, y el pago les era extremadamente odioso. Cualquier recaudador de impuestos era
despreciado por ellos, ya que consideraban como una ofensa imperdonable el que uno de su
propia raza lo hiciera. De todos modos, el trabajo era lucrativo, porque el cobrador,
completamente respaldado por la autoridad militar, podía hacer ciertas estafas. Mateo, a pesar
de ser odiado por sus compatriotas, era un hombre que poseía muy buenas cualidades. Jesús
encontró en él lo que quería y necesitaba. El “banco de los públicos tributos” donde Mateo
estaba sentado se encontraba a la orilla del lago, y no dudamos que Jesús le había visto en más
de una ocasión. Mateo no solamente había oído las maravillas que hacía Jesús, sino que
probablemente le conocía personalmente. Esto explica el hecho de que Mateo se levantara
inmediatamente y le siguiera. No era una decisión imprevista, y aceptó gozoso el llamamiento de
Jesús.

2.2.- De Capernaúm a Jerusalén para la Pascua


a. La segunda pascua, Juan 5:1
El escenario de la obra de Jesús se transfiere ahora de Galilea a Jerusalén. La ocasión fue con
motivo de la Pascua. El año en que tuvo lugar esta visita ha sido muy discutido. Si durante su
ministerio se sucedieron cuatro fiestas de Pascua, como muchos opinan, su obra en la tierra
debió durar algo más de tres años. Algunos eruditos bíblicos creen que esta fiesta tuvo lugar a
finales del segundo año de su ministerio; otros sostienen que fue a fines del primer año. Es
difícil encontrar una solución, a pesar de que la cosa no es demasiado importante.

b. Sanidad del hombre en Betesda, Juan 5:2-18


El capitulo 5 del evangelio de Juan nos relata un hecho distinto a los dos relatos anteriores,
relatos donde Jesús realiza señales respectivamente, nos relata que después de lo acontecido en
Caná de Galilea, Jesús retorna a Jerusalén, días donde tenia lugar una fiesta Judía (no
especificada) en Jerusalén, había cerca de las puertas de las ovejas un estanque llamado
Betesda (5:1-2). Por el texto se aprecia que bajo aquellos pórticos se reunían todo tipo de
enfermos, sobre todo los que estaban dañados físicamente. La palabra “Katekeito”, Imperfecto
en voz media de “katakeimai”: “Estar recostado”, “reclinarse”, “estar echado” o “acostado”.
Estar recostado día a día, de manera continúa. Este hombre débil o enfermo, sin fuerza para
estar de pie, estaba recostado o reclinado. Jesús compadecido, en virtud a su naturaleza
amante, le está preguntando a este paralítico ¿En medio de tu enfermedad, todavía tienes la
esperanza de sanarte? Él enfermo de entre los demás enfermos no ha pasado desapercibido
para Jesús, la iniciativa de sanar en este caso parte de Jesús movido por su amor, el mismo que
está revestido de misericordia. “Señor”, le respondió el enfermo, “no tengo quien me meta en el
estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo”.

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

La situación de esta persona era muy difícil, no solamente porque era enfermo sino porque esta
abandonado: “no tengo quien me meta en el estanque”. Jesús le dio una orden. Esta cláusula,
connota que el mandato debe ser cumplido al instante. Jesús al dirigirse al paralítico lo hace con
autoridad: “Levántate, arriba, ahora, e inmediatamente levanta tu cama movible” (esto es
lógico, indudablemente por la precariedad del material que estaba hecha esta),” y ponte a
caminar en derredor”. El paralítico lo hace, porque cree, tiene confianza en las palabras de Jesús
y el poder de Dios. Jesús demanda del paralítico una reacción rápida, la enfermedad desapareció
y fue sanado al instante. La orden de pasear y de caminar con su cama a cuestas es la garantía
de que el milagro no sólo es evidente a los demás enfermos, sino ante todos los que le conocían
como había sido antes de su encuentro con Jesús, pero ahora lo conocerán como una prenda
visible, como señal del poder sobrenatural de Dios. La obediencia inmediata trajo como
resultado la salud: “Inmediatamente fue sanado”. Esta sanidad no ha atravesado por un proceso
gradual, no fue sanado parcialmente, poco a poco, no ha sido una sanidad subjetiva u
emocional, sino concreta, real, total e inmediata.

c. Enseñanza sobre su divinidad, Juan 5:19-47


Cuando Jesús sanó al paralítico demostró la voluntad y el poder de Dios. No dijo que era igual al
Padre con espíritu independiente o jactancioso; por el contrario, sigue afirmando que Él no tenía
voluntad aparte de la voluntad del Padre y, por eso, que no hacía nada aparte de su voluntad.
Siempre estaban unidos en todo. Jesús no solamente observaba lo que el Padre hacía, sino que
Él tenía conocimiento sobrenatural (divino) de todo lo que el Padre hace. Esta frase es otra
afirmación de la omnisciencia de Cristo. En los versos 19-23 Cristo presenta pruebas de lo que
dijo en el verso 18. El no afirma que el Hijo imita al Padre, sino que la voluntad y acciones del
Hijo y la voluntad y acciones del Padre son idénticas. Para probar o ilustrar esta verdad
introduce cuatro afirmaciones con la palabra porque: “porque todo lo que el Padre hace,
también lo hace el Hijo igualmente, porque el Hijo es amado por el Padre, porque el Hijo tiene
autoridad para levantar a los muertos, y porque el Hijo juzgará al mundo”. Aquí se afirma
enfáticamente que Jesucristo era omnipotente: “todo lo que el Padre hace, también lo hace el
Hijo igualmente”. También afirma que sus obras son las mismas. Cuando Jesús sanaba en el día
de reposo, en realidad el Padre estaba sanando en el día de reposo. Jesús no dijo que Él podía
hacer lo que el Padre hace, es decir, que ÉL tenía el mismo poder, sino que las acciones de
Jesús son las acciones del Padre; por eso, las acciones de Jesús siempre están en perfecta
armonía con la voluntad del Padre. Como niño de doce años de edad Jesús había expresado este
mismo pensamiento: “¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?”
Lucas 2:49. Lo que Jesús hacía, de principio a fin, era la obra del Padre.

d. Explicación acerca del día de reposo, Mateo 12:1-8, Marcos 2:23-28, Lucas 6:1-5
Ya hemos reseñado el espíritu crítico y la hostilidad que los dirigentes religiosos judíos habían
demostrado con Jesús. Esta hostilidad iba a incrementarse poco a poco hasta culminar con su
muerte en la cruz. Durante esta visita a Jerusalén se consumió el odio y su temor. Jesús se
enfrentó a ellos honradamente y la oposición fue tenaz. La cuestión suscitada durante la
discordia fue acerca del día de sábado. Los judíos veneraban el sábado y lo observaban tan
escrupulosamente, que había llegado a ser una de sus instituciones más sagradas. Empezaba a
la puesta del sol (seis de la tarde) del viernes y terminaba el sábado a la misma hora. El
cumplimiento de la festividad se había complicado hasta llegar a ser una pesada obligación. Las
restricciones mosaicas habían sido elaboradas y multiplicadas por centenares. Muchos de sus
preceptos, eran ridículos. Por ejemplo, llevar dientes postizos en sábado era considerado como
una carga; así como arrancarse una cana; coger una espiga o escribir dos letras del alfabeto
juntas. La cantidad de prohibiciones había hecho de la observancia del sábado algo imposible de
guardar, aún para los rabinos mismos. Estos se habían refugiado en la casuística y en la
decepción. El sistema había destruido el espíritu del sábado.
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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

Este fue el origen de los hechos ocurridos a Jesús en Jerusalén. La disputa comenzó después
que Jesús curó a un paralítico en sábado. Cuando fue acusado por los judíos a causa de haber
hecho un acto misericordioso, Jesús se defendió identificándose con el Padre, y sobre esta base
reafirmó que el sábado no había; ido quebrantado en modo alguno. Anunció abiertamente ser el
Hijo de Dios y el juez designado para juzgar a la humanidad, aunque en esta ocasión no dijo ser
el Mesías porque ello hubiese entrañado repercusiones políticas. Sus palabras causaron una
profunda impresión entre sus oyentes. Esto no lo olvidarían aquellos líderes religiosos de
Jerusalén.

Cuando Jesús salía de Jerusalén para volver a Galilea, ocurrió un incidente que promovió otra
vez la cuestión de la observancia del sábado. Andaba con sus discípulos por un camino rodeado
de trigales y éstos cogían espigas, que prensaban entre sus manos para quitar la barcia y
comerse el grano. Esto no quebrantaba la ley Mosaica Deuteronomio 23:25 , pero violaba las
tradiciones farisaicas. Aquellos fariseos posiblemente eran los dueños de algunos de aquellos
trigales y recriminaron a Jesús quien, ante sus protestas, replicó refiriéndose a lo que hizo David
cuando comió los panes de la proposición hecho que los judíos no podían negar para decirles
que el Hijo del Hombre es Señor aún del día de reposo. Una vez en Galilea ocurrió un incide nte
que provocó una polémica sobre el mismo asunto. En sábado curó dentro de la sinagoga a un
hombre que tenía la mano seca. Los judíos lo criticaron y Jesús volvió a justificar su acción
explicando el propósito real del sábado.

e. Sanidad de la mano seca, Mateo 12:9-13, Marcos 3:1-5, Lucas 6:6-10


La mano seca. ¿No es el colmo del fariseísmo y de la envidia valerse de la enfermedad de un ser
humano para tratar de acusar al que lo puede sanar? Y eso en un lugar de culto. Es que la
libertad de juzgar malignamente a otros es lo que lisonjea más agradablemente del corazón de
los hijos de Adán. El argumento empleado por Jesús hubiera debido demostrar a sus
contrincantes hasta qué punto la envidia y el encono ciegan, y hacen perder el simple buen
sentido. Pero ellos no resienten la vergüenza de su pregunta sino como un aguijón que excita su
odio y su furia hasta el paroxismo. Extraña corrupción del corazón humano al que se le debe dar
la prueba de que siempre le es lícito hacer el bien y que no cree infringir el sába do al complotar
contra la vida de un santo. Cuántas manos inútiles e incapaces transformadas por Jesús en
manos activas, abnegadas, valientes, cálidas y bienhechoras hizo el Maestro a pesar de los
obstáculos.

f. Los fariseos se oponen a Jesús, Mateo 12:14, Marcos 3:6, Lucas 6:11
El texto nos dice que los fariseos callaban ante las palabras del Maestro, silencio lleno de
segunda intención, silencio molesto, de gente que se da cuenta que cualquier palabra que
dijeran los condenaría, pero que no quiere reconocerse culpable, silencio que los condena
porque es una especie de confesión, la ceguedad de su corazón hacía de la admirable y
bienhechora institución del Sábado un arma mortífera, Dios poniendo así el sello de su
aprobación sobre la actuación de su Hijo.

2.3.- De Jerusalén a Capernaúm.


a. Sanidad de muchos cerca de Galilea, Mateo 12:15, Marcos 3: 7-12
Yendo hacia el lago, encontró una inmensa multitud de personas que le estaban aguardando.
Sanó a todos los que estaban enfermos les adoctrinó y su fama fue extendiéndose. Ahora iba a
escalar otro peldaño de su carrera.

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

2.4.- De Capernaúm, pasando por Galilea hacia Naím y su regreso


a. Jesús en Naím, Lucas 7:11
La única vez que es mencionado el pueblo de Naím en toda la Biblia es en el relato que
hace Lucas de la resurrección del hijo único de una viuda. Mirando a la montaña de
Nazaret y al monte Tabor, al pie del monte Moré, en su vertiente septentrional, está
situada la aldea de Naím (Nein o Nen para los árabes, Nain en la versión griega de la Biblia
y Na’im que podría significar agradable para el hebreo). Por ningún otro motivo se habla
de Naím y se le conoce si no es por este milagro que narra exclusivamente Lucas y omiten
los demás evangelistas.

b. Resurrección del hijo de la viuda, Lucas 7.12-16


En ese encuentro imprevisto de los dos cortejos, el de la vida y el de la muerte, Jesús
discierne, no la casualidad, sino una dirección providencial, una orden divina, una
oportunidad de demostrar que vino para triunfar de la misma muerte. Dios tiene a veces
que volver a quebrantar un corazón ya contrito, para brindarle la ocasión de conocer a
Jesús y darlo a conocer a otros. Poder irresistible de la palabra de Jesús: la misma muerte
le obedece.

c. La delegación de Juan Bautista, Mateo 11:2-6, Lucas 7:18-23


Juan no pone en duda que Jesús sea el Hijo de Dios y el Cordero de Dios. Empero, al
comprobar que cumple algunas de las profecías y otras no, y que, particularmente, no se
abre su cárcel y no sabiendo qué explicación dar de ello a sus discípulos, los envía para
que pidan a Jesús una aclaración: ¿Estaría, acaso, reservado a un segundo Mesías dar
cumplimiento cabal a tu obra? Llevemos a Jesús lo que queda oscuro para nosotros pues Él
es la luz. Jesús no da, sin embargo, una respuesta completa, es aún necesario que Juan
ande por fe. Pero, al dirigir su atención a la Escritura, con una proclamación de
bienaventuranza para el que no se deja desalentar, Jesús dijo lo suficiente para disipar del
corazón del precursor todo temor de haberse equivocado; es bien cierto que el Hijo del
hombre es también el Hijo de Dios.

d. Exaltación de Juan Bautista, Mateo 11:7-19, Lucas 7:24-28


Jesús no se avergüenza de un encarcelado, aunque no pueda hacer el elogio de él sin
censurar a Herodes. Pone de relieve tres características de la vida de Juan: la firmeza de
su fe, que se hubiera podido poner en duda a raíz de su pregunta, su austeridad, propia de
un profeta enteramente consagrado a su tarea y la magnitud de su misión, que resalta por
el hecho de haber sido anunciada cuatro siglos antes por Malaquías 3:1-5 , Juan Bautista
pertenece todavía a la preparatoria, la de los profetas y de la ley, si Juan Bautista es un
Elías, su misma grandeza hace resaltar la del Reino de que él no fue más que un heraldo.

e. Condenación de las ciudades, Mateo 11:20-24


Todo privilegio aumenta la responsabilidad, toda bendición puede trocarse en una
maldición. Aún los más espectaculares milagros no pueden crear la fe en un corazón
obstinado. Los crímenes de aquellas ciudades no hubieran sido un obstáculo para su
salvación, con tal que se arrepintieran, Jesús pudo hacer abundantes milagros, mas Él no
obligó nunca a nadie a convertirse, ¿Nos será posible representarnos cuán dolorosa haya
sido para el corazón de Jesús la resistencia opuesta por su ciudad y para Mateo,
aparentemente ciudadano de ella, la condenación pública de que fuera objeto Capernaúm?
Los Evangelios no refieren ninguno de los numerosos milagros realizados en Coraz aín y
Betsaida (con excepción de la pesca milagrosa).

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f. Jesús en casa del fariseo y la unción (Parábola de los dos deudores), Lucas
7:36-48
Jesús acepta de buen grado una invitación, aunque sea de parte de un fariseo y sabiendo
que se le convida, no tanto para honrarlo cuanto para acecharle. Pero puede ser tal vez
para él una oportunidad única de dar alguna preciosa enseñanza. Lo que despertó la
conciencia de esa pecadora no ha sido una reconvención, sino el amor santo que irradia de
la persona de Jesús. El verdadero dolor y el amor sincero saben expresarse de otra manera
y mejor que en palabras, siendo las lenguas humanas incapaces de decirlo todo. Sin
embargo, el fariseo, no sabía comprender ese lenguaje, “este, si fuera profeta” dijo. Lo es,
pues que lee como en un libro abierto en el corazón de Simón al igual que en el de la
pecadora; y es más que profeta puesto que hasta perdona los pecados, “una cosa tengo
que decirte”, expresó el Maestro. Pero lo que Jesús está por decirlo difiere mucho de lo
que dirá a esa mujer. Con qué tacto se dirige a su huésped sin abdicar por nada de su
habitual franqueza. Todos deudores insolventes: la misma gracia que rehabilitaba a la
pecadora había preservado a Simón de igual caída. Lo que falta a Simón no es el pecado,
sino el reconocimiento de su pecado, por eso no tiene ninguna idea de la inmensidad de su
deuda para con Dios, y no estaría lejos del pensamiento de que Dios es su deudor, ¿cuál
le amará más? El amor se paga solamente con amor. Tú que estabas dispuesto a dar
gracias a Dios porque no te pareces a esta pecadora, haz pues una comparación
equitativa. El amor de ella no es la causa, sino la prueba del perdón recibido. Jesús no
juzga necesario ni oportuno agregar, como en Juan 8:11 “y no peques más”, pues
hubiera significado dudar de la realidad de ese arrepentimiento.

2.5.- De Capernaúm a la región de los gadarenos Mateo 8:18, Mateo 8:23, Marcos
4:35-36, Lucas 8:22

a. Jesús calma la tempestad, Mateo 8:24-27, Marcos 4:37-41, Lucas 8:23-25


Las multitudes continuaban apretujándose alrededor suyo. Estaba agotado aunque no lo
demostraba, y sugirió a sus discípulos que tomaran uno de los pequeños barcos para ir a la otra
orilla, y así escapar de las multitudes y descansar un poco. Una vez que hubieron salido de la
playa, Jesús se puso a descansar y se quedó dormido. El desfallecimiento, el cansancio y el
agotamiento dominaron el cuerpo físico del humano Jesús y quedó inmerso en un sueño
apacible, aireado por la brisa del lago y mecido por el rítmico vaivén del barco. Aquí tenemos un
cuadro sublime e inefable del humano Salvador descansando en el barco que navega en medio
del hermoso Mar de Galilea. Cerca de él conversan en voz baja algunos discípulos acerca de los
acontecimientos del día, mientras otros gobiernan la embarcación y la conducen sobre aguas
tranquilas. Los postreros resplandores del día se vislumbran en el horizonte, y la noche empieza
a cubrir con su negro manto la pacífica escena. Millones de estrellas titilan en el cielo y proveen
toda la luz que necesitan para que continúe la navegación y el barco permanezca ahora en
medio del plácido lago. Pero la escena cambiaría pronto. Una repentina tormenta, muy corriente
en el lago, se desencadenó sobre ellos y les puso en grave peligro. Los discípulos se alarmaron y
despertaron a Jesús, quien apaciguó en seguida la tormenta. Por medio de sus palabras: “¡Calla,
enmudece!”, la tempestad cesó y se calmaron las aguas. Aquellos experimentados marineros,
que conocían el peligro de aquella clase de tormentas, debieron quedar profundamente
impresionados por este milagro y se decían unos a otros: “¿Quién es éste, que aún el viento y el
mar le obedecen?”

b. Sanidad de los endemoniados gadarenos, Mateo 8:28-34, Marcos 5:1-20, Lucas


8:26-39
Al llegar a la otra orilla del lago no pudieron encontrar una ocasión para descansar, ya que
inmediatamente fue a su encuentro un endemoniado gadareno del que Jesús tuvo profunda
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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

compasión y le sanó. Los resultados de este milagro fueron muy distintos de los esperados. Y
comenzaron a rogarle que se fuera de sus contornos. La única solución que le quedaba era la de
volver a Capernaúm. El corazón de Jesús se regocijó, porque cuando se aprestaba a dejar el
territorio, vino el hombre que había sido sanado y le rogó que le permitiera acompañarle para
estar con Él. Esto no era prudente y el Maestro le dijo: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales
cuan grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti. Y se fue, y
comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas había hecho Jesús con él.

2.6.- De la región de los gadarenos a Capernaúm


De regreso a Capernaum y sus alrededores Jesús continuó los milagros de sanidad. Los
Evangelios nos cuentan cuatro de ellos: la hija de Jairo; la mujer con flujo de sangre
(hemorragias crónicas), los dos ciegos y el endemoniado mudo. Las multitudes continuaban
rodeando a Jesús y éste proseguía haciendo muchas obras de misericordia que no han sido,
relatadas en los Evangelios. También los fariseos hacían acto de presencia para criticar y
tergiversar sus palabras.

a. La comida en la casa de Mateo, Mateo 9:9-13, Marcos 2:14-17, Lucas 5:29-32


Mateo en señal de aprecio, ofreció una recepción en honor a Jesús. En aquella comida se
encontraban muchos “publicanos y pecadores”, invitados como Jesús. Para consternación de los
escribas y fariseos, Jesús no solamente asistió a la recepción ofrecida en casa de un publicano,
sino que también se sentó y comió con todos aquellos pecadores. A su menosprecio replicó con
aquellas palabras tan conocidas: “Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.
No he venido a llamar a justos, sino a pecadores” Marcos 2:17.

Entre los milagros de Jesús en esta región encontramos:


 Sanidad de la mujer enferma, Mateo 9:20-22, Marcos 5:25-34, Lucas 8:43-48
 Resurrección de la hija de Jairo, Mateo 9:18-19, Mateo 9:23-26, Marcos 5:22-24,
 Marcos 5:35-43, Lucas 8:41- 42, Lucas 8:49-56
 Sanidad de los ciegos y del endemoniado mudo, Mateo 9:27.34

OBJETIVO 3.- Conocer el trasfondo de sus enseñanzas impartidas en el Sermón del


Monte.

3.1.- De Capernaúm al monte de las bienaventuranzas


a. Elección de los doce, Mateo 10:1-4, Marcos 3:13-18, Lucas 6:12-16
El ministerio de Jesús en Galilea estaba en crisis. Las críticas contra su obra se habían
incrementado, tanto en Jerusalén como en Galilea. Parecía inminente una división entre sus
enseñanzas y todo el sistema de tradiciones rabínicas. Jesús no podía tolerar sus innumerables
preceptos y ridículos mandamientos. La verdadera religión significaba mucho más que la
observancia de unas normas.

Escogería a doce hombres de forma definitiva para la obra especial que consistía en edificar su
Reino. El ministerio entre las multitudes de uno y otro lugar debía asegurarse por medio de una
organización que fortaleciera el movimiento y garantizara su existencia. Antes de escoger a doce
hombres pasó toda una noche orando, ya que los resultados de esa elección serían
importantísimos. Seguramente la selección de los apóstoles se efectuó poco después de su
regreso de Jerusalén y tuvo lugar en un sitio muy conocido por Jesús, que posiblemente fue el
monte llamado Cuernos de Hattin que se encontraba a casi trece kilómetros al sur de
Capernaum y a seis al oeste del lago.

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

Antes de subir al monte llamó a sí a los que Él quiso; y vinieron a Él. De los escogidos sacó a
doce que llamó apóstoles, porque debían ser enviados. Estos eran los hombres que habían
estado con él durante más tiempo y habían sido probados y examinados. Tenemos cuatro listas
de ellos en Marcos, Mateo, Lucas y Hechos, que son presentadas en un orden distinto.
Seguiremos el de Mateo 10:2-4 al nombrarles, aunque los mismos nombres están en las
cuatro listas. Estos fueron: Simón Pedro, Andrés, Jacobo, Juan, Felipe, Bartolomé (Natanael),
Tomás, Mateo, Jacobo (el hijo de Alfeo), Lebeo o Judas (por sobrenombre Tadeo), Simón el
cananita y Judas Iscariote. Nos falta espacio para comentar el carácter de cada uno de ellos,
aunque sería provechoso que el estudiante conociera su personalidad. En adelante, estos
hombres estarán con Jesús para recibir una preparación especial y ser sus colaboradores más
inmediatos.

b. El Sermón del Monte, Mateo 5, 6, 7, Lucas 6:20-49


Inmediatamente después de haber escogido a los doce apóstoles Jesús pronunció el famoso
Sermón del Monte. La fecha y el lugar son los mismos que los mencionados en el párrafo
anterior. Su propósito era declarar públicamente a los apóstoles y a las gentes que le rodeaban,
los ideales y principios que deben caracterizar la vida de aquellos que serán súbditos del reino.
Se trata de una lección inaugural por la que les revela unas normas de disciplina. Era una
ocasión muy importante y Jesús habló con franqueza y autoridad.

Solamente dos Evangelios nos relatan el discurso. El informe de Lucas es muy breve; no así el
de Mateo que dedica tres capítulos completos. La narración de Mateo no es de palabra por
palabra, sino que es un compendio o resumen ordenado con mucho cuidado y lógica.
Posiblemente fue un largo discurso que duró varias horas, y no dudamos que sus palabras
provocaron comentarios y preguntas entre sus oyentes. La alocución es tan significativa que
debe ser minuciosamente estudiada por cada lector. Aunque estamos resistiendo la tentación de
hacer un comentario sobre este largo sermón, en que cada una de las ideas es un caudal de
inspiración, no lo haremos y presentaremos un breve análisis, en el que seguiremos el bosquejo
dado por el doctor A. T. Robertson en su Armonía de los Evangelios:

 Introducción Mateo 5:3-12, Lucas 6:20-26. Las Bienaventuranzas y los ayes. Los privilegios
que poseen los súbditos del Mesías.
 El tema: La justicia de Cristo en contraste con la de los escribas y fariseos Mateo 5:13-20 .
 Las enseñanzas éticas de Jesús son superiores a las de los escribas. Seis ejemplos lo
demuestran: asesinato, adulterio, divorcio, juramentos, venganza y amor hacia los enemigos
Mateo 5:21-48.
 La práctica de la justicia en el Reino es diferente a las ostentaciones hipócritas de los fariseos,
tales como las limosnas, la oración y el ayuno Mateo 6:1-18 .
 La devoción del hombre sencillo hacia Dios se opone a los propósitos y ansiedades humanas
 Mateo 6:19-34
 La crítica capciosa y los juicios contra el prójimo Mateo 7:1-6, Lucas 6:37-42.
 La oración y la Regla de Oro Mateo 7:7-12.
 Conclusión del sermón: la justicia personal enseñada por medio de poderosas parábolas
Mateo 7:1-6 y 13-14.

Debemos llamar la atención sobre varios aspectos de este famoso Sermón. A causa de su
significado, algunas de las enseñanzas son más citadas que cualesquiera otras palabras de
Jesús. Es eminentemente práctico y trata en su conjunto de la conducta humana. Las
enseñanzas teológicas de Jesús vendrán más tarde. Los efectos del Sermón fueron maravillosos.
Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; porque les
enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.
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3.2.- Regreso del monte de las bienaventuranzas a Capernaúm


Poco después de este gran discurso, Jesús y sus recién nombrados discípulos, junto con varias
mujeres que habían sido sanadas de sus enfermedades, hicieron un segundo viaje por la
provincia de Galilea. “Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas,
predicando y anunciando el Evangelio del Reino de Dios” Lucas 8:1-3. No sabemos la ruta que
siguieron, ni las fechas en que tuvo lugar el recorrido, aunque ello no es demasiado importante.
Lo primordial era el anuncio de las Buenas Nuevas a cuantos más, mejor. Ello le dio también la
oportunidad de preparar a los discípulos. No intentaremos entrar en detalles sobre este segundo
viaje por Galilea, aunque mencionaremos varios hechos acaecidos en aquellos días. Jesús hizo el
milagro de sanar al siervo de un centurión; resucitar al hijo de la viuda de Naín; denunciar la
maldad de las ciudades de Corazín, Betsaida y Capernaum y luego abrir sus brazos a los
necesitados de todas partes a través de su inmortal invitación: “Venid a mí todos los que está is
trabajados y cargados, y yo os haré descansar”. Otro hecho que corresponde a este v iaje es el
aprecio espontáneo hacia Jesús, demostrado por aquella mujer que ungió sus pies con aceite,
mientras el Maestro estaba como invitado en casa de Simón.

a. En Capernaúm, Mateo 8:5, Lucas 7:1


Capernaúm misma se prestaba muy bien para ser el centro de la obra del Salvador. Como se
encontraba sobre el camino de Damasco a Jerusalén y Egipto y al mar Mediterráneo, era un
punto de mucho tránsito. Gente de muchos países pasaba por la ciudad, o se quedaban allí a
descansar en sus viajes de un punto a otro. Allí Jesús podía encontrarse con representantes de
todas las naciones y de todas las clases sociales, tanto ricos y encumbrados, como pobres y
humildes, y sus lecciones serían llevadas a otras naciones y a muchas familias. Así se
fomentaría la investigación de las profecías, la atención sería atraída al Salvador, y su misión
sería presentada al mundo. A pesar de las acciones en contra de Jesús, la gente esperaba
ávidamente el desarrollo de su misión. En Capernaúm, se encontraba el hijo del noble a quien
Cristo había sanado y era un testigo de su poder. Y el oficial de la corte y su familia testificaban
gozosamente de su fe. Cuando se supo que el Maestro mismo estaba allí, toda la ciudad se
conmovió. Multitudes acudieron a su presencia.

b. Sanidad del siervo del centurión, Mateo 8:5-13, Lucas 7:2-10


Según la narración de Lucas, más completa, no vino a Jesús ese oficial romano, sino que envió a
él intercesores, más dignos a su juicio de presentarse ante Jesús. Tal vez el centurión había oído
hablar de la sanidad relatada en Juan 4:47-53, que se realizara, también en Capernaúm, unos
meses antes; sin embargo él explica de otra manera su fe: conoce el poder de su propia palabr a
de oficial romano y el poder maravilloso de la palabra en general. Es otro modo de decir: si
quieres, puedes. La verdadera fe es inseparable de la humildad, que es al mismo tiempo madre
e hija de la fe. Es porque habrán tenido la fe de Abraham, Isaac y Jacob. La fe de ese pagano
pone de relieve la culpa de la incredulidad de Israel, más asombrosa todavía que la fe del
romano.

3.3.- Desde Capernaúm realiza su tercera gira de Galilea


a. Los viajes en Galilea, Lucas 8:1-3
Lucas aparte de mencionar que Jesús realizó un recorrido por varias ciudades y aldeas de
Galilea, también señala cómo un grupo de mujeres seguía a Jesús y formaba parte del grupo de
discípulos del Señor. La actitud de Jesús hacia las mujeres derriba varios prejuicios y costumbres
de su tiempo: se acerca a ellas, conversa, visita su casa, las incorpora a su grupo. Conocemos
bien los prejuicios que existían en la época de Jesús contra los pecadores, y como él los
transgrede denunciándolos como falsos y contrarios al Dios de la Vida. Algo parecido sucedía
con las mujeres. En las prácticas religiosas judías de aquel tiempo las mujeres tenían un papel
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absolutamente secundario y sin importancia. Jesús las atiende, charla con ellas, cura a muchas e
incorpora mujeres a su grupo de seguidores y les da un protagonismo impensable para la época.
Ningún rabino tenía discípulas. Sin embargo varias mujeres pertenecen al grupo más íntimo de
Jesús, como lo atestiguan numerosos textos evangélicos. Son incluso quienes permanecen fieles
hasta la cruz, y como transmiten con unanimidad los cuatro evangelios, son las primeras testigos
de la resurrección.

b. Sanidad del endemoniado ciego y mudo, Mateo 12:22-23, Lucas 11:14


Marcos y Mateo nos relatan ciertas actividades en la vida de Jesús para mostramos cuán
ocupados estaban sus días. “Sanó a un hombre endemoniado, ciego y mudo”. Esta obra de
misericordia dejó atónitos a los presentes y ello hizo que arreciaran las acusaciones de los
fariseos, quienes decían que se había aliado con BeIzebú, príncipe de los demonios, y por e sta
razón podía echarlos fuera. Jesús demostró lo absurdo del argumento y luego denunció a
aquellos hipócritas por su maldad y engaño.

c. Crecimiento de la oposición a Jesús, Mateo 12:24-25, Marcos 3:22-27, Lucas


11:14-15, Lucas 11:17-23
Aquellos judíos pidieron que hiciera un milagro para demostrar sus pretensiones mesiánicas. Sin
embargo, todos los milagros que había hecho y que los fariseos habían visto eran más que
suficientes. Después de rechazar una petición tan innecesaria, Jesús profetizó su resurrecc ión de
los muertos, a pesar de que ellos no podían entenderlo. En aquel día tan ocupado, también se
incluye otro hecho que ha sido generalmente mal comprendido. Se trata de su madre y
hermanos que estaban entre la multitud y mandaron a uno que dijo a Jesús que su familia
deseaba verle en privado y personalmente. Se cree que los familiares estaban profundamente
preocupados por la creciente animosidad de los dirigentes religiosos y por las disputas que Jesús
había tenido con ellos. Sin lugar a dudas, debemos admitir el relato como veraz, aunque Jesús
posiblemente también estaba sobreexcitado y mentalmente cansado. No sabemos si la familia
tenía profundo sentimiento de ello. De todas formas María su madre y sus hermanos era natural
que vieran la necesidad que tenía de apartarse de la presión de las multitudes y dejara su obra
para descansar unos días en su casa.

Jesús no dejó lo que estaba haciendo para hablar en privado con María, sino que insistió en que
todas las relaciones humanas debían estar subordinadas a las relaciones espirituales con el
Reino, por ser éstas superiores. Jesús no fue descortés con su madre al no atenderla como ella
había suplicado. María debió de comprender que primero era la obra encomendada, aún a pesar
de su petición. No es ni irreverente, ni presuntuoso pensar que más tarde estuvo con su madre
y habló en privado con ella. De cualquier forma, amaba a su madre devotamente y ella
ciertamente le acompañó con sus oraciones y reverencia hasta la misma cruz. En aquel día tan
ocupado deben incluirse largas horas de enseñanza a sus discípulos y a las multitudes por medio
de parábolas.

Entre las enseñanzas que Jesús dictó durante este período están:
 Enseñanza sobre el pecado imperdonable, Mateo 12:26-37, Marcos 3:28-30
 Enseñanza sobre los buscadores de señales, Mateo 12:38-45, Lucas 11:16, Lucas
11:39-40
 Enseñanza sobre las relaciones espirituales, Mateo 12:41-50, Marcos 3:31-35, Lucas
8:19-21
 Jesús condena a los fariseos escribas e intérpretes de la ley Lucas 11:37-42
 Parábola del rico insensato, Lucas 12:16-20
 Palabras de ánimo a sus discípulos, Lucas 12:22-32
 Parábola de la fiesta de bodas, Lucas 12:36-38
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 Parábola del mayordomo fiel y prudente, Lucas 12:42-48


 Parábola de la higuera estéril, Lucas 13: 6-9
 Parábola del sembrador, Mateo 13:3-9, Mateo 13:18-23, Marcos 4:3-20, Lucas
8:4-15
 Parábola del trigo y la cizaña, Mateo 13:24-30, Mateo 13:36-43
 Parábola de la semilla de mostaza, Mateo 13:31-32, Marcos 4:31-32, Lucas
13:18-19
 Parábola de la levadura, Mateo 13:33, Lucas 13:20-21
 Parábola del tesoro escondido, Mateo 13:44
 Parábola de la perla de gran precio, Mateo 13:45-46
 Parábola de la red, Mateo 13:47-51

Jesús empleó un notable y significativo método de enseñanza. Hablaba en parábolas a las


multitudes que estaban en el lago y también a sus discípulos. Existen tres períodos en la vida de
Jesús, pródigos en el uso de parábolas: en Galilea; durante su ministerio en Perea y en la última
semana de su vida que pasó en Jerusalén. Toda vez que este método de enseñanza fue tan
importante en la vida de Jesús, debemos hacer algunas consideraciones acerca de la enseñanza
por medio de parábolas. Otros maestros las han usado, pero las de Jesús son inmortales. La
palabra parábola significa poner en paralelo. Las parábolas eran generalmente de tres clases: a.
Proverbiales: “Médico cúrate a ti mismo”. b. Paradójicas: “Es más fácil que un camello pase por
el ojo de una aguja” y c. Narrativas que es la forma más común. La parábola debía ser un hecho
real o posible. Las parábolas de Jesús son excepcionales debido a su belleza literaria. Son el arte
literario mejor del mundo, en el que se compagina la simplicidad, una emoción elemental y una
intensidad espiritual
Existen varias razones para que Jesús hiciera uso de ellas. Para llamar la atención, Jesús
conocía, como todo buen predicador, el poder de una buena historia. Para estimular a los
discípulos a indagar, deseaba despertar su mente y hacerles pensar. Por medio de parábolas
Jesús podía condensar verdades que serían más fáciles de recordar y después digerir y
comprender. A causa de la creciente oposición de sus enemigos, que buscaban toda ocasión
para mal interpretar y criticar sus enseñanzas, Jesús quería revelar una enseñanza a sus
discípulos sin que sus oponentes pudieran comprenderlo.

Asignación permanente:
 ¿Para quiénes van dirigidas las parábolas de Jesús según su criterio?
 ¿Qué detalles le han impactado sobre las sanidades realizadas por Jesús?
 ¿Cuál es el milagro más importante acontecido hasta ahora con Jesús y por qué?

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V. EL AÑO DE LA OPOSICIÓN

OBJETIVOS:

1. ESTUDIAR LOS INDICIOS DE LA OPOSICIÓN QUE ENFRENTABA JESÚS.


2. CONOCER SUS OPOSITORES Y POR QUÉ SE OPONÍAN A ÉL.
3. CONCRETAR LOS MILAGROS, SANIDADES, ENSEÑANZAS Y ENCUENTROS
PERSONALES QUE REALIZÓ JESÚS DURANTE ESTA ETAPA DE SU MINISTERIO.

CONTENIDOS:
 De Nazaret por las ciudades y poblaciones a Capernaúm.
 Los lìderes religiosos: fariseos, escribas, saduceos y otros.
 De Capernaúm al desierto.
 Del desierto cerca de Betsaida a Genesaret.
 De Genesaret a Capernaúm.
 De Capernaúm a Fenicia.
 De Fenicia pasando por Decápolis.
 De Decápolis en barca hasta Dalmanuta.
 De Dalmanuta en barca hasta Betsaida.
 De Betsaida a Cesarea de Filipo.
 De Cesarea de Filipo al Monte de la Transfiguración.
 Del monte de la transfiguración camino a Galilea.
 Llegan de nuevo a Capernaúm.
 De Capernaúm a través de Samaria: Jesús inicia su retorno a Jerusalén.
 De Samaria a Jerusalén.
 De Jerusalén a Betania.
 Al otro lado del Jordán.

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OBJETIVO 1.- Estudiar los indicios de la oposición que enfrentaba Jesús.

1.1.- De Nazaret por las ciudades y poblaciones a Capernaúm.

Durante la primavera Jesús terminó su ministerio en Galilea y empezó el último año de su vida.
Le quedaba un año e iba a ser el más difícil. Este último período se llama el año de oposición.
Hemos mencionado anteriormente la creciente oposición de los dirigentes religiosos judíos; en
este último año de existencia se incrementó y se hizo todavía más amarga, hasta finalmente
culminar con la crucifixión. Debido a su importancia debemos, examinar las causas de esta
oposición.

Desde el principio los eruditos e influyentes saduceos habían adoptado una actitud de
indiferencia para con aquel reformador aldeano. Estaban tan ocupados en otros quehaceres que
prestaron muy poca atención al hombre de Galilea que pretendía ser el Mesías. Cuando el
movimiento se hizo popular e impetuoso, hasta el punto de tener visos de revolución política, los
saduceos empezaron a preocuparse del asunto por temor de que terminaran sus negocios, y se
vieran complicados con las autoridades romanas.

Sin embargo, con los escribas y fariseos que eran el grupo más numeroso, y a la vez
sumamente interesado en las cuestiones religiosas, era distinto. Los miembros de este grupo,
que pueden compararse con el clero de nuestros días, estaban muy interesados en Jesús. Desde
el primer día le habían oído y consideraban que las nuevas doctrinas proclamadas eran
peligrosas para ellos. Estos “conservadores de respetable ortodoxia” vieron en seguida que
Jesús era distinto en todo; que sus enseñanzas no podrían aceptarlas nunca, como tampoco
silenciarlas, y decidieron oponerse a la doctrina del Maestro ya desde el comienzo de su
ministerio público. Esta oposición fue consolidándose a medida que transcurrían los días.

OBJETIVO 2.- Conocer sus opositores y por qué se oponían a él.

2.1.- Los líderes religiosos: fariseos, escribas, saduceos y otros.


El que la mayoría de los líderes religiosos judíos no pudieran ni quisieran reconocer y aceptar al
Hijo de Dios, es espantoso y trágico. Existían varias razones para que no lo aceptaran. Estaban
cegados por el pecado y no podían discernir la luz. Enseñanzas pervertidas durante siglos habían
creado en sus mentes muchos prejuicios y no podían reconocer al verdadero Mesías. El origen
humilde de Jesús fue otra causa para que le rechazaran. Les habían enseñado a asociar al
Mesías con las riquezas, el poder y el esplendor mundano. Además, tampoco les gustaban los
hombres que había escogido como discípulos. Todos ellos eran trabajadores, pescadores,
agricultores y entre ellos un odiado publicano. Jesús había ignorado al grupo religioso más
importante e influyente cuando escogió a sus seguidores. Otra buena razón para oponerse al
Maestro era que él no practicaba ni enseñaba guardar muchas observancias establecidas que los
fariseos apreciaban mucho tales como lavarse las manos antes de las comidas, etcétera. Para los
fariseos nadie era genuinamente religioso, ni podía pretender representar a Dios, sin observar
meticulosamente aquellas instituciones de los hombres. Por esta razón Jesús no era solamente
impuro, sino también mentiroso. Quizá la causa principal de su hostilidad eran las enseñanzas de
Jesús concernientes al sábado. Para ellos el cumplimiento de este día santo requería la
obediencia literal a miles de normas que habían establecido. En cambio Jesús consideraba que
“el día de reposo fue hecho por causa del hombre”.

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

Una vez llegaron a la convicción de que Jesús era un impostor, y nunca volvieron atrás para
reexaminar su primera decisión. Ni siquiera los milagros sirvieron para convencerlos de que
Jesús era el Hijo de Dios, Desde entonces intensificaron su oposición y buscaron todos los
aliados posibles en su lucha contra el Mesías. Por esto, los primeros que debían haberle recibido
fueron quienes le combatieron y finalmente le crucificaron.

Después de su último viaje por Galilea, la fama de Jesús fue mayor que nunca. Inmensas
multitudes le buscaban para estar con él. Había principiado un movimiento que agitó a Galilea y
las regiones de sus alrededores. Los fariseos se habían hecho más arriesgados y escrupulosos en
su oposición. Juan el Bautista había sido decapitado por Herodes Antipas, y los oficiales del
gobierno no miraban con buenos ojos la obra de Jesús. En cualquier momento podían comenzar
las dificultades, y el Maestro decidió emprender un nuevo camino que consistiría en retirarse de
la escena con sus discípulos por un tiempo. Estos retiros fueron cuidadosamente proyectados.
Era la primavera y le quedaba solamente un año de ministerio y este período de ret iros sería
empleado para hacer un trabajo especial que duraría aproximadamente seis meses, o sea de la
primavera hasta el otoño, o de abril a septiembre.

Hubo cuatro retiros, cada uno de los cuales tuvo lugar en una región cercana a Galilea. Quizá
sea significativo el que en todos los casos fuese a territorios que estaban fuera de la jurisdicción
de Herodes Antipas, y casi cada vez fue a una región gobernada por Felipe, el cual no era
públicamente hostil a Jesús. Estos retiros fueron: a. Al otro lado del mar de Galilea, en la región
de Betsaida Julia, que se encontraba situada en la parte oriental de Palestina. b. Al territorio de
Tiro y Sidón en la antigua Fenicia y al noroeste de Galilea. c. En Decápolis, al sureste del lago.
d. En la región de Cesarea de Filipo, que se encontraba al norte del Mar de Galilea.

Existen varias razones para estos periódicos retiros. Jesús sabía que los galileos le seguían por
razones superficiales y que su propósito era hacer de él un rey terreno que pudiera suplir sus
necesidades materiales. La oposición de los judíos se hacía más abierta e intolerable. Herodes
Antipas parecía estar dispuesto a emplear las fuerzas del gobierno contra Jesús. Jesús y sus
discípulos necesitaban descansar después del extenuante ministerio en Galilea. Estos retiros en
lugares tranquilos les serían de mucho beneficio. Podría preparar intensivamente a sus
discípulos, lo cual era del todo imposible entre las densas multitudes de Galilea. Tan sólo
faltaban doce meses para el final. ¿Tendría a sus discípulos preparados para esa fecha?

a. De Nazaret a Capernaúm, Mateo 9:35-38, Marcos 6:6


Se precisa el ojo de Jesús, el Espíritu de Jesús para discernir no ya necesariamente el malestar
que se encubre o que uno aparenta ocultar a sí mismo, sino la misma fuente del malestar
universal. Isaías 53:6. Al darse un pecador cuenta de él y reconocerlo, no está lejos del Reino
de los Cielos. ¿Qué seríamos nosotros todos sin el divino Pastor? Había pastores, pero eran
malos pastores, Juan 10:11-14; Ezequiel 34:2-6; Zacarías 11:16. ¿Por qué no envía Dios
directamente a los misioneros? ¿Por qué espera él nuestros ruegos? Para cultivar en nuestros
corazones los sentimientos de solidaridad y responsabilidad, para que a nuestro turno, seamos
amor. Dios quiere que seamos todos obreros con él, 1 de Corintios 3:9, sea que
intercedamos, sea que obremos, todos enviados por él. A nosotros nos corresponde pedir
obreros, solamente a Dios corresponde enviarlos, Juan 4:38. En calidad de verdadero Hijo,
Jesús mismo cumple el pedido de que hablara. El no impone una tarea a los suyos sin equiparlos
debidamente. ¿A quiénes envía él como obreros en la gran mies? No a sabios ni a oradores ni a
hombres con dotes superiores, sino a pescadores, a un publicano, a otros hombres del pueblo
bajo, y, entre ellos a un Judas, 1 de Corintios 1:27-29; Isaías 6:8. El hecho de haber sido
elegido para el apostolado no inmuniza contra cualquier caída.

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b. Es rechazado nuevamente en Nazaret, Mateo 13:54-58, Marcos 6:1-6


Antes de comenzar el tercer y último viaje por Galilea, Jesús tomó a sus discípulos y volvió otra
vez a Nazaret para ofrecer a las gentes de su pueblo una segunda oportunidad de recibirle. Sin
embargo, el resultado fue otra vez desalentador. “Y se escandalizaban de él... Y no pudo hacer
allí ningún milagro… Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos”. Esta fue la última visita
que hizo a Nazaret. Llegamos al establecimiento de un nuevo método en la obra de Jesús. Hasta
el momento presente sus discípulos habían ido siempre con él; ahora “comenzó a enviarlos de
dos en dos; y les dio autoridad sobre los espíritus inmundos”. Después de aquellos meses de
preparación cerca del Maestro, deberían ir en adelante sin Él. ¿Cuánto habían aprendido y qué
éxito tendrían?

c. Instrucciones a sus discípulos, Mateo 10:5-42, Marcos 6:7-13, Lucas 9:1-6


Una vez que les hubo dado las instrucciones pertinentes Jesús reanudó su propia obra. Se cree
que probablemente fue a muchas ciudades en las que encontró a sus discípulos o ya habían
estado en ellas. Más tarde volvió a Capernaúm, y sus discípulos se reunieron con Él allí para
explicarle sus experiencias y logros.

Su ministerio en Galilea llegaba a su fin. Se había creado una nueva situación y era necesario
que su ministerio adoptara un nuevo rumbo.

d. Muerte de Juan el Bautista, Mateo 14:1-12, Mateo 14:6-12, Marcos 6:14-16,


Marcos 6:21-29, Lucas 9:7-9
Herodías había determinado procurar, por todos los medios a su alcance, la muerte de Juan.
Con la persistencia y cautela esperaba su oportunidad. La ocasión se presentó el día del
cumpleaños de Herodes. La fiesta debía celebrarse en el palacio, donde dio una cena a sus
príncipes y tribunos y a los principales de Galilea, Marcos 6:21 . Se trataba de un banquete de
gala, pompa y orgía. La función principal de la conmemoración era la comida. Los invitados se
atiborraron de una buena comilona y olorosos vinos. Herodes era un anfitrión poseído de buen
humor. Herodías había planeado la consecución de sus propósitos. Su plan era lo más pérfido
que se pueda imaginar. Iba a humillarse y a emplear el atractivo físico de su propia hija Salomé
ante Herodes su amante y ahora marido. Salomé, tan vil como su madre, deseaba tomar parte
en los planes de ésta. Sin considerar el deshonor que ello iba a significar, entró la hija de
Herodías, danzó, y agradó a Herodes y a los que estaban con él a la mesa. Dice una inscripción
latina: “Era vergonzoso bailar y que una virgen entrara en el salón de banquete donde los
hombres habían bebido libremente”. Herodías estaba dispuesta a prostituir a su propia hija si
con ello podía cumplir su propósito. Herodes estaría demasiado borracho para darse cuenta en
las profundidades que había caído Herodías, o bien no le importó demasiado la cosa. Sin duda
alguna fue obsequiada con grandes aplausos por la distinguida concurrencia presente, y Herodes
excitado llamó a la bailarina y le dijo: Pídeme lo que quieras, y yo te lo daré. Más tarde volvió a
decirle en juramento: “Todo lo que me pidas te daré, hasta la mitad de mi reino” Marcos 6:23.

Salomé y su madre Herodías habían anticipado esto. Su proyecto estaba en marcha. Salomé
salió unos instantes para platicar con su madre y reapareció prontamente y pidió a Herodes:
“Quiero que ahora mismo, me des en un plato la cabeza de Juan el Bautista”. El rey borracho,
había prometido demasiado, y se entristeció mucho. Sin embargo, ya era demasiado tarde.
Debía sostener su promesa a causa de su juramento, de sus invitados, y porque no podía hacer
un desplante a Herodías. Había saltado el resorte de la trampa y Juan el Bautista iba a mo rir.
Los malos designios deben ser ejecutados en seguida. El rey, enviando uno de la guardia,
mandó que fuese traída la cabeza de Juan. El guarda fue y le decapitó en la cárcel. Los detalles
de esta horrorosa muerte no se encuentran relatados en los Evangelios. ¿Fue Juan advertido
previamente? ¿Fue decapitado mientras dormía? ¿Opuso alguna resistencia? No podemos
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saberlo. Una impúdica bailarina había bailado por una cabeza, y un rey ebrio había débilmente
condescendido.

Herodías había conseguido su deseo. El guarda fue, le decapitó en la cárcel, y trajo su cabeza en
un plato y la dio a la muchacha, y la muchacha la dio a su madre. Salomé había cumplido su
parte. Cuando se le trajo el plato con la sangrienta cabeza, sin duda lo tomó delicadamente en
las manos, por temor de que alguna gota de sangre manchara su vestido de gala y se fue
alegremente a su madre como si le llevara un plato de comida exquisita de la mesa del rey.
Existe una tradición que dice que Herodías sacó una aguja de su pelo y atravesó aquella lengua
que no podría hablar más. Ella había triunfado sobre el poderoso predicador y Juan, se había
enfrentado con su destino. Jesús también se enfrentaría con el suyo más tarde. Sin duda alguna
las nuevas de tan desgraciado acontecimiento se esparcieron en seguida, y cuando algunos de
los discípulos de Juan se enteraron, nos dice Marcos, que vinieron y tomaron su cuerpo y lo
pusieron en un sepulcro. El lugar de su sepultura fue, posiblemente, alguna de las cavidades
usadas como tumbas cerca del castillo Macaerus. Mateo añade al relato de la muerte de Juan las
palabras: “Y fueron y dieron las nuevas a Jesús”. No sabemos lo que Jesús hizo o dijo. Sin
embargo, estamos seguros que apreciaba y amaba a Juan. Aquel que lloró sobre la tumba de
Lázaro, también se apenó por la tragedia acontecida a su precursor y leal amigo.

OBJETIVO 3.- Concretar los milagros, sanidades, enseñanzas y encuentros


personales que realizó Jesús durante esta etapa de su ministerio.

3.1.- De Capernaúm al desierto cerca de Betsaida


a. Su descanso es interrumpido, Mateo 14:13-14, Marcos 6:30-34, Lucas 9:10-11,Juan
6:1-4
Después de completar el tercer viaje por Galilea, los discípulos se encontraron con Jesús en
Capernaúm, donde le informaron detalladamente de sus experiencias durante el viaje. Viendo a
las multitudes, y sabiendo que debía llevarse a los discípulos con él, consiguió un barco para
cruzar el lago e ir hacia el este.

b. Alimentación de los cinco mil, Mateo 14:15-21, Marcos 6:35-44 Lucas 9:12-17, Juan
6:5-14
Allí se encontraron con un gran gentío que estaba hambriento, y conmovido, Jesús efectuó el
gran milagro de multiplicar cinco panes y dos peces y dar de comer a una multitud de “cinco mil
hombres, sin contar las mujeres y los niños”.

3.2.- Del desierto cerca de Betsaida a Genesaret


a. Jesús camina sobre las aguas, Mateo 14:22-33, Marcos 6:45-52, Juan 6:16-21
Una vez obrado el milagro, mandó a sus discípulos que regresaran al otro lado del lago, y luego
que despidió a las gentes se fue solo a un lugar desierto para orar. Había intuido un gran peligro
en lo sucedido. “Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey,
volvió a retirarse al monte él solo”. Estaban tramando un movimiento político para elegirle rey y
ser un gobernante terrestre.

Cuando los discípulos tomaron el barco para volver otra vez a Capernaúm, se encontraron de
pronto con una tormenta en el lago, y viendo Jesús su temor, dejó la playa “y fue a ellos
andando sobre las aguas”. Este milagro les salvó la vida y fue la causa de que Simón Pedro
aprendiera una lección de fe. Todos juntos regresaron al lado occidental del lago, esta vez a la
tierra de Genesaret, donde fueron recibidos por un gran gentío. Una vez más "cuando le
conocieron los hombres de aquel lugar, enviaron noticia por toda aquella tierra alrededor, y

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trajeron a él todos los enfermos; y le rogaban que les dejase tocar solamente el borde de su
manto; y todos los que lo tocaron, quedaron sanos".

b. Hace muchos milagros, Mateo 14:34-36, Marcos 6:53-56


Aquí tenemos el segundo fruto de una noche de oración. Se destaca que simplemente tocando
el borde de su vestido se era sano, ¿Qué nos enseña esto acerca del aliento que se nos ofrece
para confiar en su poder y en su amor que no rechaza a nadie?

3.3.- De Genesaret a Capernaúm


a. La gente busca a Jesús, Juan 6:22-24
La gente que estaba al otro lado del mar andaba buscando a Jesús, más no le hallaron.
Entonces ¿dónde estaría Jesús? Si está en este lado, ¿por qué no han regresado sus discípulos
para buscarlo? “Cuando vio, pues, la gente que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos, entraron
en las barcas y fueron a Capernaúm (frecuentemente Jesús estaba en Capernaúm), buscando a
Jesús. Probablemente aún querían hacerle rey. ¿Con qué propósito le buscaban?

b. Enseñanza sobre el pan de vida, Juan 6:25-59


El texto nos dice: “Y hallándole al otro lado del mar, le dijeron: Rabí, ¿cuándo llegaste acá?”. No
lo vieron cruzar el mar con sus discípulos, y no había venido con ellos. ¿Cuándo, pues, y cómo
llegó? Jesús no perdió tiempo contestando su pregunta, sino que inmediatamente les dijo lo que
deberían oír. “Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque
habéis visto las señales” (no solamente la alimentación de los cinco mil, sino también la sanidad
de algunos), sino “porque comisteis el pan y os saciasteis”. Otra vez Jesús demuestra su deidad,
al leer los pensamientos y propósitos de la gente. El sabía que el interés de ellos no era
espiritual sino temporal. Le seguían no porque El les había enseñado, sino porque les había
alimentado; no le seguían por amor sino por el pan. No apreciaban el significado de los milagros
de sanar enfermos y multiplicar los panes y peces como señal de Dios que indicaba la identidad
divina de Jesús como el Salvador del mundo. Si lo hubieran hecho, se habrían postrado delante
de Él, buscando la salvación que Él ofrece y adorándole. Cristo todavía lee los pensamientos de
los que se acercan a Él. Él sabe los pensamientos, secretos, propósitos de todos, Él se da cuenta
de toda forma de hipocresía. No solamente oye nuestros cantos, sermones y oraciones, sino que
también conoce nuestros corazones. Nadie le puede engañar. “Yo soy el pan de vida”, enseña
Jesús y agrega: “Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron”. Como la vida
física se sostiene por medio del pan literal, la vida eterna es obtenida solamente por medio de
Cristo. De todos los más de 600.000 hombres incluidos en el primer censo, todos murieron en el
desierto excepto Caleb y Josué. Así pues, aunque el maná vino directamente del cielo,
solamente dio vida física, porque todos los que comieron de él murieron. Dice Josué 5:12 que
cuando los israelitas cruzaron al río Jordán y llegaron a Gilgal, “El maná cesó el día siguiente,
desde que comenzaron a comer del fruto de la tierra; y los hijos de Israel nunca más tuvieron
maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año”. Jesús es el pan que
desciende del cielo, para que el que de él come, no muera. Cristo es el pan sobrenatural, el
alimento para el alma, que da vida eterna. El que come de este pan muere físicamente, pero no
muere espiritualmente. “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este
pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del
mundo”. Se refiere a su muerte que sería el sacrificio perfecto por los pecados del mundo. En
esto vemos, pues, que al comer este pan de vida la gente tiene que creer no solamente en
Cristo sino en el Cristo que había de morir, ser sepultado y resucitar para salvarnos de los
pecados. “Jesús ha presentado aquí a esta multitud galilea el hecho central de su muerte
expiatoria por la vida espiritual del mundo”. Desde luego, es mucho más fácil entender estas
palabras después de la muerte de Jesús. Recuérdese que ni siquiera los apóstoles entendían a
Jesús cuando hablaba de su muerte.
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c. Defección de algunos de los discípulos, Juan 6:60-71


Juan nos dice al respecto de esta ocasión: “muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta
palabra”. La palabra dura no significa que ellos no podían entender que el lenguaje de Jesús era
figurado. No fue que ellos pensaran que Jesús esperara que literalmente se comiera su cuerpo y
se bebiera su sangre. Eso no fue el problema. Todo el problema fue que esta enseñanza de
Cristo hizo clara la necesidad de su muerte. Tal enseñanza fue muy desagradable para ellos. No
era dura para entender, sino dura para aceptar que Él había descendido del cielo y que traía
beneficios espirituales, y que no pensaba establecer un reino terrenal como ellos querían. Si esta
enseñanza de Jesús hubiera sido muy dura para entender, y si sus discípulos hubieran sido
sinceros, habrían pedido una aclaración de lo que decía. Compárese con Mateo 13:36 ,
“Explícanos la parábola de la cizaña del campo”; entonces Jesús les explicó la parábola. De esta
manera, a través de la enseñanza entendida, Dios trae a los hombres a Cristo. Pero en esta
ocasión muchos de sus discípulos no pidieron explicación, sino que murmuraban y dijeron, “Dura
es esta palabra”, y volvieron atrás. Es obvio que a ellos no les gustó lo que Jesús decía. ¿Quién
la puede oír? Su enseñanza era dura y difícil de aceptar para los que esperaban que Cristo
ocupara un trono terrenal y que proveyera no solamente libertad del yugo de Roma, sino pan
físico en abundancia y muchas otras bendiciones materiales. “Sabiendo Jesús en sí mismo que
(no solamente los incrédulos sino también) sus discípulos murmuraban de esto”. Aquí está otra
demostración de la omnisciencia de Cristo, porque solamente Dios puede leer los pensamientos
de los hombres, él les dijo: “¿Esto os ofende? ¿Qué les hizo tropezar? Véase el ver. 51 , “el pan
que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo” y que al comer su cuerpo y
beber su sangre, ellos también estarían de alguna manera involucrados en tal sacrificio. Ya
hemos visto en Mateo 16:21-23 que tal pensamiento hizo tropezar a los apóstoles.

d. Los fariseos son reprendidos, Mateo 15:1-9, Marcos 7:1-13


Los fariseos eran los peores enemigos de Jesús. A través de Mateo, Marcos, Lucas y Juan
leemos que ellos constantemente le acechaban, murmuraban contra Él, le tentaban, se burlaban
de Él, le calumniaban, le vituperaban, y conspiraban con las autoridades para destruirlo. Sería
difícil para nosotros comprender lo duro de este golpe que Jesús dio a los escribas y fariseos y la
tradición de los ancianos. Fue asunto de un sistema religioso bien establecido y aceptado. Era la
religión del día. Nadie se había atrevido a decir lo que Jesús estaba diciendo en esta ocasión (y,
desde luego, su ataque sería mucho más severo después, como vemos en Mateo 23. )

3.4.- De Capernaúm a Fenicia

a. El viaje a Fenicia, Mateo 15:21-28, Marcos 7:24-30


Otro estallido de oposición, esta vez por parte de los fariseos que habían venido de Jerusalén,
evidenció su determinación de proseguir el hostigamiento. Podían pervertir sus enseñanzas y
poner sus reparos ante la gente. Porque no existía la posibilidad de ganarles para la causa,
Jesús sintió la necesidad de huir para trabajar con sus discípulos. El primer esfuerzo que hicieron
para encontrar tranquilidad había fracasado, y el Maestro decidió ir más lejos, donde no pudiera
ser molestado. El lugar escogido estaba en la costa de la antigua Fenicia, alrededor de Tiro y
Sidón y a unos cincuenta y seis kilómetros al noroeste de Capernaúm. Allí las montañas iban
hasta el mar, de forma que el sitio era ideal para descansar. Estaba también fuera de la
jurisdicción de Herodes Antipas y era una región pagana. Sin embargo, su fama también se
extendió y, al reconocerle la gente, acudían a él. “Entrando en una casa, no quiso que nadie lo
supiese; pero no pudo esconderse”. No podemos saber exactamente cuánto tiempo Jesús
permaneció allí, ni tampoco cuáles fueron todas sus actividades. Sin embargo, podemos deducir
que ocupó la mayor parte de su tiempo en instruir a sus discípulos. Tenemos solamente un
incidente relatado en los Evangelios, y aún presenta muchas dificultades de interpretación. Se
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trata de la curación de la hija de una mujer sirofenicia. Jesús no fue descortés con aquella
mujer, ni permaneció impasible ante su pena, ni hizo oídos sordos ante su ruego. Lo que el
Señor parece afirmar, después de todo, es que no había venido a obrar entre aquella comunidad
pagana. “Si se hubiera comprometido a extender su ministerio aquí, hubiese cerrado para
siempre la puerta de futuros esfuerzos en favor de las ovejas, perdidas de la casa de Israel”.
Esto hubiera hecho mal a la obra que debía hacerse más tarde en el mundo por medio de los
judíos, que una vez iluminados tenían que ser sus emisarios.

b. Sanidad de la hija de la mujer cananea, Mateo 15:22-28, Marcos 7:25-30


“Y he aquí una mujer cananea cuya hija tenía un espíritu inmundo, luego que oyó de él…”. La
mujer era griega, y sirofenicia de nación; que había salido de aquella región; clamaba,
diciéndole: ¡Señor, Hijo de David! este nombre equivale a Mesías. Ella tenía mucha fe en Cristo,
¡ten misericordia de mí!, mi hija es gravemente atormentada por un demonio. Dijo, “ten
misericordia de mí”, pero en realidad pedía por su hija; una madre fiel sufre cuando sus hijos
sufren. Hace suyo propio el caso de su hija. Hizo del problema de su hija el suyo propio. Como
esta madre y su hija fueron inseparables, así también deben ser los discípulos de Cristo. Los
demonios atormentaban a sus víctimas física y mentalmente, pero no podían hacerles pecar.
Eran imparciales, pues en este caso estaba atormentando a una niña gentil. Pero Jesús no le
respondió palabra. ¿Por qué la demora en responderle? Pero esto hacía para probarle; porque Él
sabía lo que había de hacer. Jesús probaba la fe de la gente, y dejaba que la fe madurara y se
refinara. En este caso dejó que la fe de esta mujer se expresara. Si Jesús hubiera sanado su hija
inmediatamente, no habríamos tenido la hermosa expresión de humildad y fe. El silencio de Dios
nunca debe ser interpretado como indicación de que Él no está dispuesto a contestar nuestras
oraciones. Aún cuando Él calla, posiblemente esté arreglando la misma respuesta que
deseamos. Su silencio puede indicar su deseo de que nosotros aprendamos la disciplina de la
oración paciente y el esperar humilde. Dios contesta nuestras oraciones pero tal vez no lo hace
de acuerdo al programa de tiempo que tratamos de imponer sobre Él”. “El efecto fue desarrollar,
esforzar, y manifestar la fe”. Entonces acercándose sus discípulos (probablemente los doce), le
rogaron, diciendo: “Despídela, pues da voces tras nosotros”. Sin duda Jesús ya sabía lo que iba
a hacer (como en los textos citados arriba), pero los apóstoles no comprendían nada de es o. T al
vez ellos dicen esto en base a que “Jesús no le respondía palabra”. Al principio Jesús “no le
respondió palabra”, pero no la despidió.

2.5.- De Fenicia pasando por Decápolis


a. El viaje a Decápolis, Marcos 7:31
Salidos de territorio fenicio, Jesús y sus discípulos fueron en dirección al este, hacia el monte
Hermón, y viajaron a través de la región oriental del Jordán y el Lago de Galilea hasta Decápolis.
En algún lugar del viaje sanó a un hombre sordomudo que le trajeron. Marcos y Mateo nos
cuentan de otra multitud de cuatro mil personas que fue alimentada. Algunos exegetas
identifican el hecho con la otra multiplicación ocurrida a principios del verano, en la que dio de
comer a cinco mil personas; pero no existen razones convincentes para tal aserto. Deseando
apartarse de las multitudes de aquella región, Él y los discípulos se dirigieron a Magdala, que se
encontraba en la costa oeste del lago. “Entonces vinieron los fariseos y los saduceos para
tentarle y le pidieron que les mostrase señal del cielo”. Esta es la primera vez que encontramos
juntos, oponiéndose a Jesús, a las dos principales facciones judías. Sabiendo Jesús que los
milagros no vencerían a aquellos criticones, dijo que ninguna señal les sería dada, y Mateo
añade: “Sino la señal del profeta Jonás”, con lo cual predecía el hecho de su propia resurrección.
Es obvio que aquellos hombres no entendieron sus palabras.

b. Sanidad de un sordomudo, Marcos 7:32-37

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A no haber sido por esos amigos complacientes, por esos intercesores, el desdichado enferm o
no se habría sanado nunca. ¿No encontraríamos entre nuestras relaciones algún sordo que
pudiéramos traer a Jesús? En vez de ponerle la mano encima, como le pedían, Jesús, con el fin
de despertar la fe en ese corazón cerrado y poco accesible, lo toma aparte, haciéndole
comprender que quiere obrar sobre su oído y comunicar a su lengua algo de su propia
personalidad. ¿Qué uso va a hacer ese hombre del oído que le voy a restituir y del don inefable
de la palabra que él va a poder al fin aprovechar plenamente? Empero ese gemido doloroso no
le impide pronunciar la primera palabra que suena a los oídos de ese infeliz como un mando
imperioso dirigido, tal vez, al corazón y a la inteligencia espiritual de ese hombre tanto como a
sus órganos defectuosos: ábrete a la gratitud, al gozo, al amor, a la esperanza, a la confianza, al
soplo vivificador del Espíritu Santo; ábrete al bien, y ciérrate frente al mal; ábrete a lo que viene
de lo Alto y ciérrate a lo que es de abajo.

c. Hace muchos milagros, Mateo 15:29-31


Jesús pasó de allí (Tiro) y vino junto al Mar de Galilea; y subiendo al monte, se sentó allí. Jesús
decía repetidas veces que el Padre lo había enviado, que Él hacía las obras del Padre, etc., para
identificarse con el Padre. El logró su propósito como vemos en este y otros textos, pues al ver
los milagros de Jesús glorificaban al Dios de Israel.

d. Alimentación de los cuatro mil, Mateo 15:32-38, Marcos 8:1-9


Desde luego, hay mucha semejanza entre este milagro y el de alimentar a los cinco mil. En los
dos casos Jesús mostró su compasión por el pueblo; usó poder divino para que el pueblo
pudiera ver al Padre en Él, los sobrantes fueron recogidos; con lo poco que tenían Jesús hizo
algo grande y significativo. Muchos creen que la iglesia debe practicar la benevolencia ge neral
para poder evangelizar, pero Romanos 1:16 dice que el poder de Dios para salvar es el
evangelio. Los que “ganan miembros” con alimentos y medicina tienen que retenerlos como
miembros con estas comodidades. Es obvio en Romanos 15:25-27 , que la benevolencia
practicada por las iglesias de Cristo era limitada (era para los santos necesitados) y que no es
para evangelizar, sino que es expresión de la comunión entre hermanos; es decir, las iglesias de
Cristo que puedan deben ayudar a las que tengan escasez. Las iglesias de Cristo no son como
otra Cruz Roja o departamento de asistencia pública, sino que, como estos textos indican, varias
iglesias (como las de Macedonia y Acaya) ayudaron a los santos necesitados de Jerusalén
cuando había una gran hambre. La iglesia no funciona como empresa de seguros. La ofrenda
del primer día de la semana no es pago de seguro, para que en cualquier momento de
“necesidad” los miembros puedan acudir a los fondos de la iglesia.

3.6.- De Decápolis en barca hasta Dalmanuta


a. Los buscadores de señales son reprendidos, Mateo 16:1-4, Marcos 8:10-12
Estos dos grupos no eran amigos. “Estaban mutuamente enemistados hasta la acerbidad”. Sin
embargo, tenían algo en común. Los dos odiaban a Jesús; por eso, se unieron para tentarle.
“Entonces vinieron a él los fariseos, tentándole. Dinos, pues, qué te parece: ¿Es lícito dar tributo
a César, o no?” Pero Jesús, conociendo la malicia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis,
hipócritas?” En estos y otros textos es obvio que cuando los fariseos y otros “tentaron” a Cristo
no le presentaban algo atractivo y deseable. Lamentablemente hay hermanos que creen que si
Jesús era tentado, la tentación tenía que ser algo atractivo y deseable, pero las tentaciones de
estos textos no tienen nada que ver con esa clase de tentación. La Biblia de las Américas dice
correctamente, “para ponerle a prueba” aunque literalmente la palabra griega es “tentándole”.
Ellos querían atraparle en sus palabras para que perdiera su influencia con la gente, “ y le
pidieron que les mostrase señal del cielo”. Le piden señal, por ejemplo, como el maná del cielo,
pero lo que no entendían era que Jesús mismo era la señal del cielo. Creían que Jesús no podía
obrar ninguna señal del cielo y que, de esa manera, él quedaría avergonzado delante de sus
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seguidores. La reacción de Jesús a su petición se ve en Marcos 8:12, “gimiendo en su espíritu,


dijo: ¿Por qué pide señal esta generación?” Jesús ya había hecho muchas señales pero ellos no
querían creer. Aun Nicodemo reconoció que Jesús había venido de Dios. “Rabí, sabemos que has
venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está
Dios con él”. ¿Por qué no hablaban así estos fariseos y saduceos? Porque de ninguna manera
querían convencerse de esta verdad. Deberían más bien preocuparse por las señales de los
tiempos. Estas no podían discernir, pues ni siquiera tenían interés en ellas. En cuanto a las
señales de los tiempos eran ciegos, sordos y torpes de entendimiento. Juan había dicho
claramente que “el reino se ha acercado”. No querían reconocer la condición depravada y
deplorable del judaísmo.

3.7.- De Dalmanuta en barca hasta Betsaida


a. Sanidad de un ciego en Betsaida, Marcos 8:22-26
Distintos medios para despertar en el corazón del ciego la esperanza y la fe, usó Jesús. Lentas
en nacer, como lo indica la curación parcial conseguida en principio, conforme a la regla: “según
vuestra fe”.

3.8.- De Betsaida a Cesarea de Filipo


a. La confesión de Pedro acerca de Cristo, Mateo 16:13-19, Marcos 8:27-29, Lucas
9:18-21
Jesús cruzó el lago en dirección al este, para dirigirse a la Montañosa región de Cesarea de Filipo
en busca de un lugar ideal para descansar. Los acontecimientos ocurridos en este cuarto retiro
tuvieron un gran significado en su obra. Durante aquellos días oyó de sus discípulos la gran
confesión de fe en él como Mesías. En aquella región fue transfigurado, después de lo cual
empezaron a prepararse él y sus discípulos para el “éxodo” que tendría lugar unos seis meses
más tarde. Cuando estuvo preparado para volver a su lugar de partida, cruzó el valle del Jordán
y se dirigió hacia el norte de Galilea, e hizo un viaje relativamente tranquilo hasta Capernaúm.
Este viaje no había sido emprendido para enseñar públicamente, ni para sanar. “Y no quería que
nadie lo supiese. Porque enseñaba a sus discípulos, y les decía: El Hijo del Hombre será
entregado en manos de hombres, y le matarán; pero después de muerto, resucitará al tercer
día. Pero ellos no entendían esta palabra, y tenían miedo de preguntarle”. El ministerio de Jesús
había empezado un giro bien definido. La sombra de la cruz se proyectará en adelante como un
espejismo.

Uno de los acontecimientos más importantes en este viaje de retiro, fue la prueba hecha a los
discípulos por la que llegaron a declarar su fe en él como Hijo de Dios. La hermosa región de
Cesarea de Filipo era un lugar ideal para examinar a sus estudiantes. “Todo es agreste y lleno
de cascadas, con moreras, higueras, torrentes de aguas, viñedos, fuentes burbujeantes,
cañaverales, ruinas y la mezcla de música de pájaros y de aguas”. En este tranquilo retiro Jesús
pasó mucho tiempo en oración, y cuando estuvo preparado llamó a sus discípulos y les hizo
algunas preguntas. La primera de ellas no era difícil contestar: "¿Quién dicen los hombre s que
es el Hijo del Hombre?" Las respuestas evidenciaron distintas opiniones al respecto: "Unos Juan
el Bautista; otros, Elías y otros Jeremías o alguno de los profetas.» La pregunta que siguió fue
mucho más probatoria: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo”. Simón Pedro, que a menudo
hablaba el primero, pronunció aquella grandiosa declaración: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios
viviente”. Esta valiente y sincera afirmación de Pedro conmovió profundamente a Jesús y le
alabó, al mismo tiempo que declaraba que la respuesta dada por él le había sido revelada por
Dios. Luego Jesús pronunció unas palabras famosas y significativas: “Y yo también te digo, que
tú eres Pedro (petros), y sobre esta roca (petra) edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no
prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y todo lo que atares en

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la tierra será atado en los cielos, y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los
cielos”.

3.9.- De Cesarea de Filipo al Monte de la Transfiguración


a. La transfiguración, Mateo 17:1-9, Marcos 9:2-10, Lucas 9:28-36
Seis días después de haber probado a sus discípulos y de la gran confesión de Pedro, Jesús
subió a un monte elevado, posiblemente el Hermón, para orar. Con él tomó a Pedro, Jacobo, y
Juan y dejó a los demás a corta distancia para que vigilaran. Mientras oraba se transfiguró
delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos corno la
luz. Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él. Pedro el impetuoso pidió al Señor
permiso para quedarse indefinidamente con él en aquella gloriosa montaña. Esto no era
prudente y era a la vez imposible. Las experiencias obtenidas en la montaña debían ocupar un
lugar en la vida del discípulo, pero donde él debía necesariamente estar, era en el valle con la
gente. La aprobación divina se hizo oír: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia, a
él oíd”.

Sin caer en la tentación de comentar detalles de esta experiencia significativa, diremos que el
propósito primordial de la transfiguración era preparar a Jesús y sus discípulos para su futura
muerte. Debemos tener en cuenta que los discípulos no veían la necesidad de la cruz como
nosotros la vemos ahora. Si nos ponemos en su lugar, sentiremos una sensación de sorpresa, en
la que ellos sintieron cuando se les habló por primera vez de esta necesidad. Con suma
reverencia diremos también que esta experiencia de renovada comunión con Dios el Padre,
fortaleció a Jesús y le confirmaría que la cruz formaba parte del plan divino.

3.10.- Del monte de la transfiguración camino a Galilea


a. La sanidad del hijo endemoniado, Mateo 17:14-21, Marcos 9:14-29, Lucas 9:37-
42
“Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo,
el cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va
secando”. El verdadero mal de este muchacho fue que estaba endemoniado. Los modernistas
niegan que hubiera endemoniados; dicen que tenían problemas psicológicos o físicos. Los
demonios eran capaces de provocar toda clase de desorden, y no es correcto decir que todos
estos males pueden identificarse con cierta enfermedad conocida ahora.

b. Predice sus sufrimientos, Mateo 17:22-23, Marcos 9:30-32, Lucas 9:43-45


Era imprescindible que él tuviera tiempo con sus apóstoles a solas para convencerles de la
realidad de lo que en poco tiempo le esperaba. Mas ellos no entendían estas palabras, pues les
estaban veladas para que no las entendiesen; y temían preguntarle sobre esas palabras. Jesús
les dijo: “El Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres y le matarán; mas al tercer
día resucitará y ellos se entristecieron en gran manera”. Pedro ya no protesta, sino que ahora
se llenan de tristeza y confusión.

3.11.- Llegan de nuevo a Capernaúm


a. La incredulidad de sus hermanos, Juan 7:1-9
Querían que Jesús subiera a la fiesta de los tabernáculos y que públicamente obrara milagros.
Desde el punto de vista mundano su sugerencia era buena. Para ellos el trabajo de Jesús en
Galilea era obra secreta. La palabra "si" indica su incredulidad. De esta manera habló el diablo,
con el cual en ese momento ellos estaban aliados al no creer en Jesús. “M anifiéstate al mundo”,
es decir, en Jerusalén, ahora, durante la fiesta de los tabernáculos. En las tres fiestas solemnes
los judíos de todas las naciones se reunían en Jerusalén. La idea de los hermanos de Jesús fue
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que si en realidad él era el Mesías, debería, como un político ambicioso, aprovechar la ocasión
para hacer señales. De esa manera sería manifestado al mundo judío. Entonces Jesús les dijo:
“Mi tiempo aún no ha llegado”. Faltaban seis meses más para que su tiempo (hora) llegara. Su
hora llegó cuando llegó la siguiente Pascua. Jesús había demostrado su deidad, pero su tiempo
u hora fue cuando el odio de los judíos llegó a su colmo y lograron que los romanos lo
crucificaran.

b. El dinero del tributo, Mateo 17:24-27


Si el Hijo del Hombre ha de morir, no olvida que es Hijo de Dios. Para el sostén de la casa de su
Padre, más bien que rehusar el pago de su cuota, lo saca del tesoro paterno, agregando la que
corresponde a Pedro.

c. La lección acerca de la humildad, la universalidad y el perdón, Mateo 18:1-22,


Marcos 9:33-50, Lucas 9:46-50
Después de estos trascendentales acontecimientos, los discípulos siguieron a Jesús a Galilea,
aunque aún no habían comprendido todo cuanto oyeron acerca de su crucifixión. De vuelta a
Capernaúm se suscitó una discusión entre ellos que revela cuán mal habían comprendido lo
enseñado por Jesús, pues discutían sobre quién sería el mayor en el nuevo reino de Dios. Jesús
se acercó a ellos y, sabedor de la situación, tomó parte en la disputa. Les enseñó el significado
de la verdadera grandeza de una forma que nunca olvidarían. “Y llamando Jesús a un niño, lo
puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no
entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el
mayor en el reino de los cielos”.

Continuando sus enseñanzas, les explicó la infinita importancia de la persona humana y la


necesidad de interesarse profundamente en todos los pobres: ovejas perdidas del mundo. La
relación entre los súbditos del Reino es importantísima. La necesidad de perdonar al que les
hubiera ofendido, y la exigencia de pureza y perfección en su vida, les impresionaron de forma
indeleble. Su enseñanza, en esta ocasión, terminó con la declaración hecha a sus seguidores en
la que les dice, que quienes le siguen, han de dejarlo todo para servirle. “Ninguno que poniendo
su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el Reino de Dios”.

d. Parábola del siervo inmisericorde, Mateo 18:23-35


Quien no perdona regiamente demuestra ignorar aún lo que significa haber sido perdonado y
que el solo gozo mayor que el propio perdón es el de perdonar a nuestra vez. ¿Quién no es un
deudor insolvente?

e. El envío de los setenta, Lucas 10:1-16


Lo primero que hizo durante este período fue escoger a setenta hombres y enviarlos a las
ciudades y aldeas de Judea. Debían ir de dos en dos a donde Jesús iría más tarde. No
conocernos el nombre de estos hombres, ni las obras que hicieron. Es de notar que Jesús tenía
los suficientes seguidores para encontrar esa cantidad de fieles que Él seleccionó
personalmente. Les dio detalladas instrucciones en cuanto a lo que debían llevar, el trabajo que
debían realizar y cómo debían comportarse. Las instrucciones eran bastante parecidas a las que
dio a los doce cuando fueron enviados a Galilea. Por supuesto, el Maestro iría tras ellos para
valorar su trabajo.

3.12.- De Capernaúm a través de Samaria: Jesús inicia su retorno a Jerusalén


a. Es rechazado por los samaritanos, Lucas 9:51-56
“Y envió mensajeros delante de él, los cuales fueron y entraron en una aldea de los samaritanos
para hacerle preparativos. Mas no le recibieron, porque su aspecto era como de ir a Jerusalén”.
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No rechazaron a los que atravesaran su país yendo hacia el norte (saliendo de Jerusalén), pero
ellos consideraban el “ir a Jerusalén” como insulto a su lugar de culto en el Monte Gerizim y no
querían cooperar con los que iban al templo en Jerusalén. Juan 4 relata la buena obra que
Jesús hizo en Samaria y la buena acogida que recibió. Tal vez en esta ocasión si hubiera llegado
a Samaria para enseñarles, lo habrían recibido como en la otra ocasión, pero esta vez solamente
pensaba pasar por su territorio rumbo a Jerusalén y esto provocó celos entre los samaritanos.
Jesús fue rechazado por Nazaret, rechazado por los gadarenos, fue rechazado por los líderes
religiosos de Jerusalén y por último fue rechazado por muchos judíos que gritaron “¡crucifíquele,
crucifíquele!”. Viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: “Señor, ¿quieres que
mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma?” Aquí Jacobo y Juan
muestran que merecían el apodo que recibieron, porque estaban dispuestos a castigar a los
samaritanos inhospitalarios. Es algo admirable que estos apóstoles creyeran que tenían tal
poder. Desde luego, con el permiso de Jesús lo habrían tenido, pero no se lo concedió. Je sús
corrigió a los apóstoles muchas veces. Rechazaron al Hijo de Dios, y Él simplemente fue a otra
aldea.

b. Sanidad de los diez leprosos, Lucas 17:11-19


Después de una breve estancia en aquellos alrededores, entró en Samaria para cruzarla y hacer
una breve visita a Galilea. Jesús fue siempre amable y amigo de los samaritanos, y al pasar por
la provincia realizó un milagro de curación. Diez hombres aquejados por la terrible enfermedad
llamada lepra “se pararon de lejos y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús!, Mae stro, ten misericordia
de nosotros” El Señor les ordenó que fueran a mostrarse a los sacerdotes de acuerdo con la ley ,
Levítico 13:49. “Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados”. Uno de los diez volvió para
dar las gracias a Jesús por haberle limpiado. Los demás no fueron. Jesús empleó esta
experiencia para enseñarles una lección de gratitud y aprecio demostrada por aquel
“extranjero”. El Señor hacía lo que estaba a su alcance para derribar el muro de separación
entre las razas.

3.13.- De Samaria a Jerusalén


a. Enseñanza en la fiesta de los tabernáculos, Juan 7:10-53
Era el mes de septiembre y se iba a celebrar en Jerusalén la Fiesta de los Tabernáculos. Jesús
vio la necesidad de asistir a la fiesta a causa de la crisis que había estallado. Él deseaba
ardientemente ir a Jerusalén, aún sabiendo de antemano lo que le aguardaba, pero allí fue,
pasando de pueblo en pueblo por la región de Samaria. Con su llegada a Jerusalén entramos en
una nueva fase de su ministerio conocida por el nombre del último Ministerio en Judea. Esta fase
del ministerio de Jesús tuvo lugar entre principios de otoño y comienzos del invierno, que
precedieron a la primavera en que ocurrió su crucifixión. Empezó con la fiesta de los
Tabernáculos en septiembre y terminó con la Fiesta de la Dedicación en diciembre. La fase
empezó con varias experiencias de Jesús en Jerusalén, alrededor del templo, e incluye un
ministerio en varios lugares de la provincia de Judea. Corno ya hemos visto, Jesús había visitado
Jerusalén y Judea unos dos años antes. En la ciudad no tuvo muchos oyentes, sin embargo, en
las aldeas fue recibido con fervor popular. La segunda visita fue una repetición de la primera. En
Jerusalén disputó amargamente con los judíos, y fue tanta la hostilidad, que se vio incapaz de
hacer muchas cosas. Luego fue a las aldeas, donde había mandado a los setenta discípulos de
dos en dos para que le prepararan el camino. Según parece, en esta campaña breve, pero
efectiva, que terminó en diciembre, cubrió casi toda la provincia de Judea. Perma neció en
Jerusalén para la Fiesta de la Dedicación y fue entonces cuando sus enemigos trataron de
agredirle con piedras. Luego, se retiró a Betania, donde permaneció hasta que empezó el
ministerio en Perea.

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

La Fiesta de los Tabernáculos tenía lugar en otoño; era como un día de Acción de Gracias, en el
que se expresaba la gratitud por las bendiciones recibidas durante el año, y por los años de su
historia transcurridos bajo la dirección de Dios. Aunque la festividad no era tan antigua como la
Pascua, ni poseía tanto significado histórico, la fiesta era un acontecimiento importante y
acudían a la ciudad muchos miles de peregrinos. Era además una ocasión propicia para juntarse
los dirigentes religiosos y discutir asuntos de su incumbencia. La obra de Jesús había extendido
su fama por toda Palestina. Era el tema principal de las conversaciones, sobre todo después de
que los líderes le desafiaran abiertamente. La pregunta que afloraba en los labios de todos
durante la fiesta era: ¿Estará aquí Jesús? Cuando vieron que no llegaba durante los tres
primeros días, los líderes judíos empezaron a buscarle. “Y había gran murmullo acerca de él
entre la multitud, pues unos decían: Es bueno; pero otros decían: No, sino que engaña al
pueblo. Pero ninguno hablaba abiertamente de él, por miedo a los judíos”.

De pronto, a media fiesta, apareció Jesús en el templo, probablemente en el Pórtico de


Salomón, y allí comenzó a enseñar. El estudiante debe leer cuidadosamente el relato de Juan.
Debemos notar que habló con intrepidez; que las críticas de sus adversarios todavía le
estimulaban; que siempre habló aunque los enemigos no estuvieran conformes, y que entre
aquella multitud hostil también tenía amigos. La discusión fue enérgica, de tira y afloja, hasta el
punto de crearse un clima tenso y amargo. Jesús sabía discutir cuando la ocasión lo exigía. Si
hubiese rechazado enfrentarse a sus adversarios, permaneciendo impasible y sin exponerles su
causa, hubiera estado perdido.

En el último día de la fiesta Jesús pronunció la gran invitación: “Si alguno tiene sed, venga a mí
y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva”.
Estas palabras causaron una división entre la multitud. Algunos dijeron que era un profeta y
otros que ningún profeta podía venir de Galilea. Los alguaciles comisionados para arrestarle lo
comunicaron al Sanedrín, pero no llevaron con ellos a Jesús y dijeron a los principales
sacerdotes y fariseos: “jamás hombre alguno ha hablado como este hombre”.

Nicodemo, con quien Jesús había hablado durante su primer viaje a Jerusalén, declaró que no
podía ser arrestado si no se le imputaba ningún cargo. La única respuesta de aquellos fanáticos
judíos fue el escarnio: “¿Eres tú también galileo?

b. La mujer adúltera, Juan 8:1-11


Después de aquella tormentosa sesión las multitudes regresaron a sus casas, y Jesús se
encaminó hacia el monte de los Olivos, que se hallaba al otro lado del arroyo de Cedrón y al este
de la ciudad. Al día siguiente volvió al templo y enserió a la gente que fue a oírle. Los escribas y
fariseos procuraron esta vez coger a Jesús en una trampa, y le llevaron a una mujer tomada en
adulterio y le preguntaron qué tenía que decir él sobre el particular. Al insistir ellos para que les
respondiera, les dijo: “El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra
contra ella”. Como no supieron qué hacer ni qué decir, empezaron a marcharse uno tras otro,
hasta que no quedó nadie. Luego dijo Jesús a la mujer: “Ni yo te condeno; vete, y no peques
más”.

Otra vez Jesús les habló, diciendo:” Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en
tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”. Su pretensión era cierta, o se trataba de la
declaración más presuntuosa que hombre alguno haya podido hacer. Sus palabras enfurecieron
a los fariseos que habían vuelto a reunir a la multitud después que hubiera fracasado la trampa
que le tendieron. En defensa de su pretensión siguió diciendo que era el Hijo de Dios, y añadió:
“Ni a mí me conocéis, ni a mi Padre; si a mí me conocieseis, también a mi Padre conoceríais”.

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Sin duda alguna, era el Hijo de Dios y la luz del mundo, pero aquellos ciegos y enojados
religiosos, no podían o no querían verlo.

c. Discurso acerca de la paternidad, Juan 8:15-58


Prosiguiendo su discurso, les anunció que él se iba y que algún día le buscarían, pero morirían
en sus pecados porque donde él iba ellos no podían ir. El resto de su discurso lo consagró a
hacer una descripción incontestable de los escribas y fariseos. “Todo cuanto les dijo fue un
vapuleo oral”. Les comunicó que la verdad les haría libres, pero que ahora eran esclavos. Ellos
no eran los verdaderos hijos espirituales de Abraham, ni tampoco hijos de Dios, sino del diablo;
y terminó su discurso con tres grandes prerrogativas personales: Tenía poder sobre la muerte;
Abraham conoció su día (de Jesús) y se regocijó, y que Él existía antes de Abraham. Los fariseos
no pudieron responderle y, llenos de odio, cogieron piedras para lapidarle.

d. Parábola del buen samaritano, Lucas 10:25-37


Una de las parábolas de Jesús más conocidas es la del Buen Samaritano. Para comprenderla
debemos conocer las circunstancias que rodeaban al Señor cuando fue pronunciada. La motivó
la pregunta sorpresiva hecha por un intérprete de la ley, quien representaba a la autoridad
religiosa y no a la ley civil: ¿Haciendo qué cosa heredaré la vida eterna? El deseo del jurista no
era conocer la luz sino poner a Jesús en evidencia, y éste le contestó que cumpliera todo lo que
pudiese de la ley. Luego le recomendó. “Haz esto, y vivirás”. Pero el jurista, queriendo
justificarse preguntó: “¿Y quién es mi prójimo?” En seguida el Maestro le contó la historia del
Buen Samaritano. La parábola era una condena terrible del hombre de leyes y de los escribas y
fariseos. Solamente uno y éste era un despreciado samaritano procuró hacer lo que era justo.
Sin ninguna compasión Jesús hizo que el intérprete de la ley lo admitiera. Esta maravillosa
historia contada sin querer a un jurista poco sincero, ha contribuido más a la edificación de
hospitales y otras instituciones benéficas que todas las palabras juntas que se han pronunciado
en el mundo.

e. El regreso de los setenta, Lucas 10:17-24


No sabemos cuánto tiempo duró el ministerio de los setenta. Sin embargo, leemos que
“volvieron con gozo, diciendo: Señor, aún los demonios se nos sujetan en tu nombre”. ¿Era una
pequeña vanidad, o estaban impresionados por las experiencias realizadas durante su misión? El
caso es que Jesús se congratuló por el éxito obtenido. Alguien ha dicho que Jesús se regocijó
solamente en dos ocasiones, y fue por la conversión de pecadores en este caso y junto al pozo
de Jacob. El Señor felicitó a esos discípulos por el privilegio que habían tenido de participar en
aquella misión: “Porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros v eis,
y no lo vieron, y oír lo que oís, y no lo oyeron”.

f. Parábola del amigo impertinente, Lucas 11:5-13


Tenemos frecuentes referencias de las ocasiones que Jesús paso en oración. Parece que el
tiempo que dedicaba a ello era durante la noche. Sin duda alguna se preparaba para la crisis
que iba a haber en su ministerio, por medio de largos períodos de comunión con el Padre. Sus
discípulos le habrían visto orar muchas veces y se habrían dado cuenta de la fortaleza y paz que
adquiría después de esos períodos de devoción. Esto les había impresionado tanto, que en cierta
ocasión le pidieron que les enseñara a orar, y Jesús les respondió enseñándoles otra vez la
oración modelo, llamada a menudo equivocadamente el Padre Nuestro, que ya les había
enseñado muchos meses antes en Galilea. Esta oración no quiere significar que debía ser la
única y definitiva, sino que debía servirles como pauta en sus oraciones.

Luego y por medio de una historia muy conocida, enseñó a sus seguidores la necesidad de
perseverar en la oración. Jesús no quiso presentar a Dios como un ser egoísta, indiferente y
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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

despiadado que importuna a sus hijos con órdenes e impedimentos. Dios es amor, amante y
filial. Sus oídos permanecen siempre abiertos a las peticiones de sus hijos que acuden a Él con
fe y humildad. Sin embargo, por muchas buenas razones nuestras plegarías no hallan una
respuesta inmediata. La experiencia de la oración sincera ennoblece la vida del cristiano, y la
tardanza de la respuesta no debe ser motivo de renuncia ni de pérdida de la esperanza, sino de
perseverancia en la fe de que Dios hará por nosotros lo mejor.

g. Sanidad del ciego, Juan 9:1-41


La historia de la sanidad del ciego de nacimiento es sugestiva, viva y reveladora. En esta
experiencia Jesús basó sus argumentos para hablar de la posición insostenible que los fariseos
habían adoptado contra él.

Los discípulos y acompañantes le preguntaron cuál era el pecado que había provocado la
ceguera en aquel hombre. Jesús denunció tal especulación teológica y le sanó. El hecho causó
sensación entre la gente. ¿Quién era el que había obrado el milagro? Llevaron al hombre a los
fariseos y demandaron que aquellas autoridades religiosas explicaran lo ocurrido. Estos trataron
de hacerlo sin decir ni creer que Jesús lo hubiera realizado. El hombre dijo que quien le había
sanado debía ser profeta. Luego preguntaron a los padres del ciego, pero éstos evitaron la
conclusión saliendo por la tangente: “Edad tiene, preguntadle a él”. Volviendo a preguntar al ex
ciego, éste replicó: “Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego ahora
veo”. Los judíos, llenos de odio, echaron al pobre hombre fuera de la sinagoga y Jesús, que le
encontró, le dijo que era el Hijo de Dios quien le había sanado. Luego el hombre exclamó:
“Creo, Señor; y le adoró”. Jesús había ganado otro discípulo, pero había incrementado el enojo y
hecho humillar otra vez a los fariseos.

h. Parábola del buen pastor, Juan 10:1-17


Después de este acontecimiento les explicó la parábola del Buen Pastor, por me dio de la cual
quería ilustrar la hostilidad de los fariseos y enseñarles que el Buen Pastor moriría por su rebaño
y luego volvería a vivir. Muy pocos entendieron el significado de sus palabras, pero algunos
creyeron en él. “Muchos de ellos decían: Demonio tiene y está fuera de sí; ¿por qué le oís?
Decían otros: Estas palabras no son de endemoniado. ¿Puede acaso el demonio abrir los ojos de
los ciegos?”. Dándose cuenta de que no podía hacer muchas cosas a causa del ambiente hostil
de los habitantes de Jerusalén, dejó la ciudad para ir por la provincia de Judea.

i. La fiesta de la dedicación, Juan 10:22-40


Era en diciembre, durante los días de la Fiesta de la Dedicación, y Jesús se encontraba de nuev o
en Jerusalén, después de regresar de su viaje por la región de Judea. Esta era la última gran
fiesta que se había instituido, en ella se conmemoraba la dedicación del templo después de que
Judas Macabeo había conquistado a Jerusalén de mano de Seleuco, en el año 165 a.C. La fiesta
duraba ocho días y normalmente asistían a ella grandes multitudes. Jesús fue al templo y en el
Pórtico de Salomón los judíos se congregaron a su alrededor y le pidieron les dijera si en verdad
era el Mesías. El Maestro les contestó: “Os lo he dicho y no creéis; las obras que yo hago en
nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí”. Luego les explicó que ellos no podían creer
porque no deseaban hacerlo, y que Él y el Padre eran una misma cosa. Esta pretensión divina
no podían aceptarla de ningún modo y enojados, “volvieron. a tomar piedras para apedrearle”.
Después de haberles declarado que no querían creer, le hubieran matado, “pero él se escapó de
sus manos”. Una vez más Jerusalén le había cerrado sus puertas. Jesús sabía que su obra allí
había terminado por el momento presente, y salió de la ciudad en dirección al valle, cruzó el
Jordán y fue a Betania, cerca de donde había sido bautizado y proclamado Mesías por su gran
precursor Juan el Bautista. Aquel lugar era para el Señor de grata memoria. Unos tres años

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

antes había sido llamado en ese lugar para comenzar el ministerio que ahora tocaba a su fin. Allí
debía esperar la llamada que le anunciara su inminente y supremo sacrificio.

¿Y acerca de Jerusalén? ¿Quedaba una esperanza para la gran ciudad? A pesar de haber
desafiado al Salvador tendría otra oportunidad, porque volvería a pasar una semana en ella, los
últimos días de su carne, durante los cuales aquellos engreídos y beatos dirigentes tendrían la
postrera ocasión de recibir al Hijo de Dios. Aunque su labor había sido en apariencia
desalentadora, no había sido vana. Aunque había sido rechazado por los líderes, sus palabras
habían penetrado en los corazones de mucha gente plebeya. Además, había sido fiel y podía
confiar los resultados a su Padre Celestial.

3.14.- De Jerusalén a Betania cruzando el Jordán


a. En la casa de Marta y de María, Lucas 10:38-42
Parece ser que cuando Jesús estaba en Galilea moraba en casa de Simón Pedro en Capernaúm.
De ahora en adelante parece que disfrutó la hospitalidad de un buen hogar de Betania. En esta
pequeña aldea, que se encontraba a unos tres o cuatro kilómetros al sureste de Jerusalén,
Lázaro, Marta y María recibieron a Jesús en su casa, y allí pudo encontrar solaz y descanso.
Estas dos hermanas, ambas devotas seguidoras de Jesús, representan a dos tipos de cristianos.
Marta era eminentemente práctica, una buena ama de casa que “se preocupaba por servir”. Ella
era de las que presentan siempre una buena mesa, y era además consciente de sus obligaciones
como anfitriona. María, en cambio, era meditabunda y se preocupaba por las cosas espirituales.
Estaba alerta y deseaba ardientemente aprender de Jesús. Estas hermanas que le hacían grato
el hogar a Lázaro, fueron más tarde en busca del Señor para comunicarle con pesar la muerte
de su querido hermano. A uno le gusta pensar en el tiempo que Jesús pasó en este hogar,
donde era tan cordialmente recibido y donde encontró una amistad y ayuda estimulantes.

3.15.- Al otro lado del Jordán


a. En Betábara, Juan 10:39-42
Jesús no se retiró a Betania para descansar, sino para proseguir la obra sin ser molestado por
sus enemigos; por lo tanto, sus días allí estuvieron muy ocupados. Y muchos venían a él, y
decían: Juan, a la verdad, ninguna señal hizo; pero todo lo que Juan dijo de éste, era verdad. Y
muchos creyeron en él allí. Las valientes palabras del precursor eran confirmadas. Jesús estaba
demostrando ser el Mesías. Es evidente que se quedó allí varios días e hizo muchos milagros y
enseñó a muchas gentes.

Un poco más tarde, aunque desconocemos la fecha exacta, Jesús efectuó una breve visita a
Jerusalén. Mientras tanto “pasaba por ciudades y aldeas y las multitudes le seguían”. En cierta
ocasión alguien le preguntó: ¿Son pocos los que se salvan? Esta pregunta de inocente
apariencia, era en realidad muy sagaz y de gran sabor teológico. La respuesta de Jesús a todos
sus seguidores fue: Esforzaos a entrar por la puerta angosta. Se acostumbra especular sobre las
personas que se salvarán; pero lo más importante para el individuo es que él esté en relaciones
normales con Dios. En esta misma ocasión ciertos fariseos dijeron a Jesús: “Sal, y vete de aquí,
Herodes te quiere matar”. La respuesta de Jesús fue que no temía a Herodes.

Asignación permanente:

 ¿Cuál es la acción de Jesús que más le impresiona en esta sección de estudio y por qué?
 ¿Qué aprendió sobre las parábolas de Jesús?
 ¿Qué actitudes destaca Jesús en esta sección de enseñanza, para ser aplicadas en su vida?

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

VI. JESÚS Y SUS ÚLTIMOS MESES

OBJETIVOS:

1. CONOCER LAS ACTIVIDADES PRELIMINARES DE JESÚS, ESPECIALMENTE EN


JERUSALÉN.
2. ESTUDIAR LAS PALABRAS PROFÉTICAS DE JESÚS HACIA JERUSALÉN.
3. DEFINIR EL PROPÓSITO FINAL DE JESÚS, COMO SER HUMANO Y COMO DIOS.

CONTENIDOS:

 De Betábara a Betania.
 De Betania a Efraín.
 De Efraín a Perea.
 De Perea a Jerusalén.
 Palabras proféticas de Jesús sobre Jerusalén.
 Propósito final de Jesús, como ser humano y como Dios.

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

OBJETIVO 1.- Conocer las actividades preliminares de Jesús, especialmente en


Jerusalén.

1.1.- De Betábara a Betania


a. La resurrección de Lázaro, Juan 11:1-46
Cuando Jesús se encontraba por los alrededores de Betania, al otro lado del Jordán (Betábara),
se enteró de la grave enfermedad que aquejaba a su amigo Lázaro, el hermano de Marta y
María de Betania en Judea. La distancia que le separaba de la cas a de Lázaro era de más de un
día de camino y, en vista de la urgencia del caso, es de suponer que Jesús se apresuraría a
llegar lo antes posible. Sin embargo, dijo a sus discípulos: “Esta enfermedad no es para muerte,
sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella”. El amaba
tiernamente a Lázaro y no tenía en poco su enfermedad, pero demoró dos días completos el
viaje para ir hasta su casa. Jesús explicó a sus discípulos el propósito del viaje: “Nuestro amigo
Lázaro duerme; mas voy para despertarle”. Lázaro había muerto poco después de que Jesús
recibió la noticia de su enfermedad, éste tuvo que andar dos días para llegar a Betania, más los
dos días de demora, cuando llegó a la aldea, hacía cuatro días que Lázaro había fallecido. Al
arribar, Lázaro ya estaba sepultado, y no quedaba ninguna esperanza en el corazón de aquellas
dos hermanas, quienes permanecían en casa rodeadas de dilectos amigos que habían ido para
estar con ellas. Incapaces de comprender la demora de Jesús, tal vez se dijeron una y otra v ez:
“Si el Señor hubiese estado aquí, nuestro hermano no hubiera muerto”.

Al saber Marta que se acercaba Jesús, corrió a su encuentro y ante él se lamentó: “Señor, si
hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto… Mas también sé ahora que todo la que
pidas a Dios, Dios te lo dará”. Jesús le afirmó que su hermano resucitaría aún después de cuatro
días de muerto. “¿Crees esto?”, le preguntó. “Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el
Hijo de Dios, que has venido al mundo”. Marta dijo a María que Jesús había llegado, y ésta en
seguida fue corriendo a Jesús y le dijo lo mismo que Marta le había dicho, al mismo tiempo que
caía postrada a sus pies. Los judíos y las hermanas lloraban mientras guiaban a Jesús al lugar
donde Lázaro había sido sepultado. Aquí nos dice la Escritura que también Jesús lloró. Cuando
Jesús llegó ante el sepulcro ordenó que quitaran la piedra que cerraba la cueva y, según lo que
indican sus palabras, ya había orado a Dios; “Padre, gracias te doy por ha berme oído”. Luego
gritó en alta voz: ¡Lázaro, ven fuera! y, para asombro e todos, Lázaro volvió a la vida”. El que
había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario.
Jesús les dijo: “Desatadle, y dejadle ir”. Supongan que Jesús hubiese fracasado. Allí estaban sus
enemigos para pregonar el hecho a los cuatro vientos. En la prueba, Jesús arriesgaba sus
pretensiones mesiánicas. Sin embargo, el Padre no podía permitir el fracaso. Este milagro fue
efectuado por el poder de Dios.

Los efectos del insólito milagro serían sensacionales. Muchos de los judíos que lo vieron, llegaron
a creer en el Mesías. Costara lo que costara, debían seguir al hombre que podía resucitar a los
muertos. Los efectos sobre los fariseos fueron mucho más trascendentales. Este hombre al que
habían desafiado a menudo y siempre en vano, y con el que estaban tan incomodados, se había
entrometido en sus dominios y los había provocado, al realizar un milagro que les desacreditaba.
Su angustia se demuestra por el hecho de congregar con urgencia al Sanedrín para considerar
qué podían hacer. El temor que se apoderó de ellos se indica por las palabras: ¿Qué haremos?,
porque este hombre hace muchas señales. Si le dejamos así, todos creerán en él y vendrán los
romanos y destruirán nuestro lugar santo y nuestra nación.

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

1.2.- De Betania a Efraín


b. El retiro a la ciudad de Efraín, Juan 11:54
Esto lo hizo porque su hora no había llegado. Jesús mismo inició los encuentros con los judíos.
El sabía exactamente cuándo y cómo él iba a poner su vida, y los judíos y romanos no podían
cambiar ese plan.

1.3.- De Efraín a Perea


a. El ministerio en Perea, Mateo 19:1-2, Marcos 10:1
El ministerio en Judea terminó en diciembre, alrededor de cuatro meses antes de la crucifixión.
Después de salir de Jerusalén para ir a Betania al otro lado del Jordán, Jesús pasó unos tres
meses y medio, desde enero a primeros de abril, en la región que se conocía por el nombre de
Perea y que estaba situada al este del Jordán. Esta provincia se ex tendía desde Decápolis al
norte, hasta la región situada al este del mar Muerto. Estaba gobernada por Herodes Antipas y
era política y religiosamente muy distinta de Judea y Galilea. En su población predominaban los
judíos, pero estaba tan expuesta a las influencias gentiles, que las ideas de las gentes eran
mucho más liberales que las de quienes residían en las demás provincias judías.

La obra realizada por Jesús en la región nos ha sido relatada casi toda por Lucas, quien
asimismo era gentil. No tenemos constancia del orden exacto de los acontecimientos y lugares
visitados, aunque posiblemente Jesús recorrió la mayor parte del territorio. Sus viajes incluyen
uno a Jerusalén; a Efraín en Judea; a Galilea pasando por Samaria y el largo recorrido de
regreso por Perea, camino de Jerusalén, para asistir a las fiestas de la Pascua. Este ministerio
concluye con la llegada a casa de Marta y María en Betania el viernes anterior al que fue
crucificado.

b. La mujer es sanada dé su enfermedad, Lucas 13:10-17


La extensión de los éxitos de Jesús durante estos meses pasados en Judea se deduce por las
multitudes que se beneficiaron de su ministerio. “juntándose por millares la multitud, tanto que
unos a otros se atropellaban”. El tenía a las gentes y los fariseos llenos de e nvidia y enojo, se
esforzaban cada vez más en tenderle una trampa para poder acusarle. A pesar de tanta
oposición, hablaba con franqueza, sin ambages, denunciando la hipocresía de los dirigentes
religiosos a la vez que advertía a sus seguidores que su fe debía ser más profunda y genuina
que la de sus líderes. Viendo la tremenda crisis que se avecinaba, avisó a sus discípulos que se
preparasen para soportar la persecución y sufrir por su causa. Al mismo tiempo hacía hincapié
en el aspecto espiritual de su Reino, el cual no debería calificarse por su esplendor terreno, sino
que debía estar en el corazón de los hombres. Ellos debían confiar en el Dios que cuida de los
pajarillos del campo y viste a los lirios de los valles; tenían que estar siempre ocupados y prestos
para la venida del Rey, “porque a la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá”.

En otra ocasión Jesús entró en la sinagoga en día de sábado y sanó a una pobre “mujer que
desde hacia dieciocho años tenía espíritu de enfermedad". Esto causó un tumulto, y el principal
de la sinagoga reprendió severamente a Jesús, pero éste defendió su acto citando de las
Escrituras y acusando a los fariseos por su la hipocresía, debido a que ellos recuperaban sin
escrúpulos su oveja aunque fuera en sábado si era necesario, mientras que ahora protestaban
por la curación de una pobre mujer. “Al decir él estas cosas, se avergonzaban todos sus
adversarios; pero todo el pueblo se regocijaba por todas las cosas gloriosas hechas por él”.

c. Explicación sobre el número de los salvos, Lucas 13:23-30

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

En lugar de preocuparse por cuántos serán salvos, nos conviene estar seguros que seremos
salvos nosotros mismos. Lucas 9:23-26 explica porque la puerta es angosta, como también
Santiago 1:22. El Señor nos ofrece una puerta angosta y hay tiempo limitado para entrar por
ella para ser salvos. Al pasar por ella uno “cierra la puerta” a la vida pasada y entra en una vida
bendecida y dichosa con la esperanza de heredar la vida eterna. Esta palabra indica dificultad.
Enseña que es difícil ser discípulo de Cristo. Es imposible dar otro sentido a este término. Su
significado es obvio. No es fácil obedecer. Pregunte al joven rico si el camino es angosto o
ancho. ¿Quién puede leer Mateo 10:34-37 y concluir que es fácil ser discípulo de Cristo?
Pregunte a los apóstoles si era fácil “dejar todo” y seguir a Jesús. Por eso, la puerta angosta
excluye a muchos. No admite a los desobedientes. No admite a los que meramente profesan
obedecerle. No admite a los que no nacen otra vez. La enseñanza de Jesús, comenzando con el
Sermón del Monte, se compara con una puerta estrecha y un camino angosto. Isaías 35:8
profetizó diciendo: “Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad”.

d. En la cena con el fariseo, Lucas 14:1-24


Jesús aceptó otra vez la invitación a comer en casa de un fariseo un sábado, y viendo que entre
el grupo se encontraba un hombre hidrópico, tomó la iniciativa e hizo una pregunta directa a los
fariseos: ¿Es lícito sanar en el día de reposo? Estos vacilaron en contestar y Jesús “tomándole, le
sanó, y le despidió”. El milagro operado lo basó en la Ley Mosaica que mandaba sacar de un
pozo el asno o el buey caído en día de reposo. El argumento dejó perplejos a sus enemigos. Al
observar las prácticas comunes que se realizaban en un banquete, dirigió tres parábolas a los
presentes. Para enseñarles una lección de humildad les aconsejó que no buscaran los primeros
asientos en las bodas, sino que esperasen a que les invitaran a ello. Una lección de hospitalidad,
sugerida en no invitar a una comida a los amigos o parientes ricos, sino a los menos
privilegiados que nunca podrían recompensarles volviéndoles a convidar. Para demostrarles el
privilegio que es el poder entrar en su Reino, les explicó la historia de la gran Cena, con la que
quería significarles que el lugar que se les invitaba ocupar, sería algún día lleno con gentes de
las plazas y las calles.

Estos acontecimientos sucedieron durante la cena en casa del fariseo:


 Sanidad del hombre hidrópico, Lucas 14:1-6
 Parábola del huésped ambicioso, Lucas 14:7-14
 Parábola de la gran cena, Lucas 14.15-24

1.4.- De Perea a Jerusalén


a. Enseñanza acerca de calcular el costo, Lucas 14:25-33
Grandes multitudes hormigueaban alrededor de Jesús, y se dio cuenta de que la mayoría no
entendía bien lo que significaba un verdadero discípulo, y no debían permanecer desorientados.
Así que les invitó a considerar seriamente el asunto por medio de la ilustración del hombre que
antes de edificar una casa calcula el costo, y del rey que antes de ir a la guerra piensa en todas
las posibilidades e imprevistos. El seguidor de Jesús debe ser conocedor de los hechos, calcular
el precio y luego decidir el camino a seguir. Como era costumbre en los orientales, debía usar un
lenguaje especial para llamar la atención de los oyentes. Luego les dijo claramente: “Si alguno
viene a mí, y no aborrece a su padre y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aún
también su propia vida, no puede ser mi discípulo”. No comprendemos el que Jesús ordenase a
sus seguidores despreciar a los padres y semejantes; sin embargo, Cristo debe ocupar el primer
lugar en el corazón de sus discípulos. Él debe ser primero que los demás queridos vínculos
familiares. Si uno tiene que decidir entre los seres amados y Cristo, debe en primer lugar ser fiel
al Señor su Maestro. En ninguna ocasión Cristo presentó el discipulado como fácil o atractivo,
sino que adrede lo divulgó como difícil, porque no quería engañar a nadie. Nunca ha sido fácil
ser un verdadero discípulo de Jesús, toda vez que ello exige sacrificios; la renuncia de uno
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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

mismo y dificultades de vanas clases. A pesar de todo, las recompensas de un fiel discipulado
sobrepujan a las dificultades y los sacrificios soportados.

b. Parábolas dictadas en Perea


Durante las semanas que estuvo en Perea pronunció algunas de sus parábolas más notables.
Seis de ellas fueron dichas en una sola ocasión y, con el propósito de apreciarlas, debemos
comprender antes las circunstancias en que fueron relatadas. Los publicanos y pecadore s,
proscritos a los ojos de los maestros religiosos judíos, se sentían atraídos por aquel extraño que
les acogía cordialmente. En esta ocasión estaban presentes gran cantidad de ellos y
correspondían a sus enseñanzas. Pretendiendo ensombrecer el interés que Jesús demostraba
para con aquellos indeseables, los escribas y fariseos murmuraron: Este a los pecadores recibe,
y con ellos come. Para justificar su posición, el Señor les relató las parábolas de la Moneda
Perdida, la Oveja Perdida y el Hijo pródigo o Perdido.

Las tres parábolas siguientes se refieren a las posesiones. La primera de ellas es la del
Mayordomo Infiel y fue dicha a sus discípulos. En ella deseaba resaltar y enseñar a sus
discípulos cómo usar los bienes materiales, cómo hacer amigos eternos por medio de ellos y
depositar los tesoros en el cielo. La parábola del rico y Lázaro fue dirigida a los fariseos. Los
hombres son depositarios de los bienes que Dios les ha concedido y deben usarse en beneficio
de los necesitados. El hombre que representa a los fariseos, no era necesariamente un pecador
vicioso. Era más bien un ególatra que despreciaba y no sentía ninguna compasión por las gentes
desafortunadas y miserables. No tenía el espíritu cristiano y nunca podría estar cómodo con Dios
o con los cristianos.

La parábola del Siervo Inútil fue dirigida a sus discípulos e introdujo la historia por medio de
declaraciones en las que se refiere al pecado que hace pecar a los demás; el deber de perdonar
Y el poder de la fe. La enseñanza de la parábola es que los discípulos deben mantener en todo
tiempo un espíritu de humildad, depende de él y estar siempre dispuesto a servirle como siervos
fieles.

Estas parábolas se encuentran en:


 Parábola de la oveja perdida, Lucas 15:1-7
 Parábola de la moneda perdida, Lucas 15:8-10
 Parábola del hijo pródigo, Lucas 15:11-32
 Parábola del mayordomo infiel, Lucas 16:1-13
 Parábola del rico y Lázaro, Lucas 16:19-31

c. Las enseñanzas de Jesús en Efraín


Puesto que todavía no había llegado su hora, era necesario que Jesús saliera de Jerusalén hacia
un lugar donde no fuera molestado, y escogió ir a Efraín, ciudad de Judea, situada a unos
cuarenta y ocho kilómetros al noroeste de Jerusalén. Allí estaría a salvo, toda vez que parte del
desierto de Judea la separaba de Jerusalén y estaba en los límites de Samaria. En el caso que el
Sanedrín fuera a buscarle, podría fácilmente meterse en la región de Samaria.

Entre los que seguían a Jesús y sus discípulos en este viaje se encontraban algunos fariseos. A
medida que se acercaba su muerte, hablaba cada vez más del Reino, y los fariseos desearon
saber cuándo sería definitivamente establecido. A sus preguntas contestó que su Reino no
vendría con advertencia. No se trataba de un gobierno terrestre que se establecería con
ceremonias y pompa, sino que vendría silenciosamente en el corazón de los hombres.
Continuando su discurso, recalcó nuevamente las condiciones que debían poseer sus seguidores.
Todo el que procure salvar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la salvará.
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Con el objeto de hacer hincapié en la necesidad de orar, les contó dos parábolas para ilustrar la
naturaleza de la oración efectiva y genuina. La parábola de la viuda importuna les fue explicada
para que vieran la necesidad de orar siempre, y no desmayar. Para provecho de los fariseos les
explicó la parábola de los dos hombres que subieron al templo a orar. Uno era fariseo, orgulloso
y ególatra, que, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias
porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aún como este
publicano. Esto no era una oración sino un soliloquio para felicitarse a sí mismo. El otro que
oraba era un pobre publicano que estando lejos, no quería ni aún alzar los ojos al cielo, sino que
se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Dios justificó al publicano por su
humildad, desprecio propio y sinceridad; en cambio, rechazó la plegaria del fariseo por su
satisfacción propia, orgullo e insinceridad. Los resultados de la oración dependen del que ora, de
la naturaleza de la petición y del espíritu de la plegaria.

Estas palabras las encontramos en las siguientes citas:


 Enseñanza sobre la indulgencia, la fe y la humildad, Lucas 17:1-10
 Explicaciones sobre la segunda venida, Lucas 17:20-37
 Parábolas de la viuda inoportuna, del fariseo el publicano, Lucas 18:1-14

d. Explicación acerca del divorcio, Mateo 19:3-12, Marcos 10:2-12


Mateo, y Marcos nos relatan el incidente en el que los fariseos presentaron a Jesús la cuestión
del divorcio. Este era un asunto embarazoso, causante de divisiones, y querían comprometer a
Jesús. Las dos grandes escuelas judías, Hillel y Shamai, habían debatido la cuestión con pasión.
Hillel se había inclinado por el lado liberal y Shamai por el conservador. Los fariseos procuraro n
que Jesús se decidiera por el uno o por el otro y así causarle enajenar una parte de la multitud.
Hillel sostenía que el divorcio debía ser concedido por la más trivial de las ofensas. Este punto de
vista había conseguido el beneplácito popular y las consecuencias que se derivaban era una gran
relajación moral. La mujer llegó a ser un simple objeto del hombre, sometida a crueles e injustos
tratos. Como siempre, Jesús vio su propósito y, en vez de tomar partido, apuntó
inmediatamente hacia las leyes fundamentales del matrimonio presentadas en el Génesis. ¿No
habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo? La poderosa fuerza del
sexo fue establecida por Dios sobre las bases de la unidad inseparable. En el verdadero
matrimonio, la unión es de un sólo cuerpo, alma y espíritu. Según el concepto hebreo, el cuerpo
estaba compuesto de tres partes, y este vínculo, por medio del cual se unían dos almas, no
podía ser separado por el hombre impunemente. Jesús remonta la controversia a un pasado
lejano, y traslada el asunto al principio, cuando Dios estableció las inmutables leyes del
matrimonio. Jesús estaba profundamente conmovido por los males que sufría la mujer judía y la
mujer en todo el mundo, y aquí aclara las leyes fundamentales de Dios para el matrimonio, las
cuales nunca fueron cambiadas desde principio de la creación de la raza humana.

e. Los niños son bendecidos, Mateo 19:13-15, Marcos 10:13-16, Lucas 18:15-17
Es significativo que este incidente acerca de los padres que trajeron sus hijos a Jesús ocurriera
mientras él hablaba sobre el matrimonio. Es difícil para nosotros, que estamos acostumbrados al
respeto con nuestros hijos, el comprender este hecho insólito. Sin embargo, la atención y el
aprecio que se conceden a la infancia en nuestros días, debe ser directamente atribuido a las
enseñanzas de Jesucristo al respecto. La simple verdad es que el Cristianismo ha emancipado a
los niños. Es digno de notar que los niños se sentían atraídos por Jesús y le consideraban en
seguida su amigo. Aún sus discípulos compartían el sentimiento general para con los niños y
consideraban su venida a Jesús como una intrusión. Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: Dejad
a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el Reino de Dios. Y abundando
más en esta enseñanza explicó que sus seguidores debían ser niños en espíritu. De cierto os
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digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. El Reino pertenece a
los hombres que poseen una naturaleza parecida a la de los niños: credulidad, sencillez y dados
a aprender. Jesús no dice que los niños están en el Reino de Dios porque son niños, sino que
hace del niño una pauta para aquellos que desean entrar en el Reino. No existe de Jesús un
cuadro tan revelador y emotivo como el presente. “Y tomándolos en los brazos, poniendo las
manos sobre ellos, los bendecía”.

f. El joven rico, Mateo 19:16-30, Marcos 10:17-31, Lucas 18:18-30


Otra experiencia reveladora ocurrió cuando Jesús iba camino de Jerusalén. El estudiante ha rá
bien en leer cuidadosamente todo el relato del encuentro de Jesús con el joven rico. Son dignas
de encomio las notables cualidades exhibidas por el joven: su humildad, su honestidad y su
genuino deseo de ser ayudado. Era acomodado, conocía la ley y, sin duda alguna, era un buen
hombre. Poseía buenas intenciones, pero sus ideas eran equivocadas en cuanto a la forma de
llegar a ser discípulo del Maestro. Noten la gentileza desplegada por Jesús en cuanto a su
conversación con el joven. Deseaba ayudarle y tuvo que prescribirle un drástico remedio. Una
cosa sus posesiones se erigían entre él y la vida eterna, y debía dejar estas cosas para poner a
Jesús en primer lugar.

El joven rico no había previsto una respuesta de esa clase. El buscaba algún consejo del gran
Maestro, pero no esperaba medidas radicales que pudieran afectar toda su vida. Por esto,
afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. El hecho suscitó la
cuestión de las riquezas en relación con el Reino. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto
os digo que difícilmente entrará un rico en el Reino de los Cielos. Los discípulos que compartían
la opinión general de que las riquezas eran una evidencia de la aprobación divina de los
hombres y que las mismas no podían ser malas, se asombraron de sus palabras. Luego
Interpretó sus sentimientos de la siguiente forma:” Hijos, ¡Cuán difícil les es entrar en el Reino
de Dios, a los que confían en las riquezas!” Jesús afirmó a los discípulos, en respuesta a las
preguntas que tenían en el pensamiento, que cualquiera que hubiese abandonado todo para
seguirle, sería ampliamente recompensado. Los sacrificios hechos no podrían compararse con la
recompensa que recibirían.

g. Parábola de los obreros de la viña, Mateo 20:1-16


A los ojos del hombre natural que no conoce sino su propia miseria, la gracia parece contraria a
la justicia; empero, para el hombre regenerado, que vive por gracia, todo es gracia y privilegio:
es una gracia ser llamado simplemente, independientemente de la hora. De manera que lejos de
quejarse, bendice a Dios por ello; es una gracia poder trabajar y no quedarse todo el día ocioso,
una gracia también es recibir una recompensa, cualquiera que haya de ser. Dios no nos debe
nada, nosotros se lo debemos todo y el tiempo que no empleamos para él, es tiempo perdido.

h. Jesús llega a Jericó: La Visita a Zaqueo, Lucas 19:2-10


Zaqueo de Jericó era un recaudador de contribuciones, que había amasado una gran fortuna y
quería ver a Jesús, el famoso Maestro. Pero como era pequeño de estatura, le era imposible
verle entre tanta multitud. Así que apartándose del gentío, subió a un árbol elevado desde
donde podría verle perfectamente. El que supuso era el Maestro se acercaba y con estupor vio
que se paraba debajo del árbol, elevaba sus ojos y le llamaba por su nombre ordenándole que
bajase porque “hoy es necesario que pose yo en tu casa”.

El hombre obedeció el mandato, le recibió gozoso en su casa y se hizo discípulo de Jesús. La


inesperada visita a la casa de un publicano provocó una tormenta de protesta entre los judíos
que murmuraban diciendo que había entrado a posar con un hombre pecado. Luego Zaqueo
mostró evidencias inequívocas de su conversión:”He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a
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los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado”. Sin lugar a


dudas, él como los demás publícanos, se había quedado con más de lo que le pertenecía, pero
ahora estaba dispuesto a restituirlo. Ser honrado en los negocios es uno de los requisitos del
cristiano. Jesús zanjó la cuestión declarando el propósito de su ministerio: “Porque el Hijo del
Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”.

Sus viajes pronto se terminarían. Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús por cuanto estaba
cerca de Jerusalén. Haría un breve alto en Betania, aunque su destino era Jerusalén.

i. Sanidad de dos ciegos, Mateo 20:29-34, Marcos 10:46-52, Lucas 18:35-43


Por fin, Jesús y cuantos le seguían se dirigieron al Jordán para cruzarlo y entrar en Judea.
Llegados al lado occidental, fueron hacia Jericó, donde tuvieron lugar dos acontecimientos
importantes. Se habían formado inmensas multitudes en el camino, que iban a la ciudad para la
próxima gran fiesta de la Pascua. Un mendigo ciego llamado Bartimeo estaba sentado en el
camino y le dijeron que pasaba el gran Maestro. En alta voz suplicó: “¡Jesús, Hijo de David, ten
misericordia de mí!” La gente le reprendió, pero él volvió a gritar con más fuerza. Jesús se
detuvo y mandó que le trajeran al pobre ciego. Bartimeo al oír que le llamaba, arrojó su capa, se
levantó y vino a Jesús, para rogarle de nuevo que le sanara. El Señor, misericordioso, le sanó.
“Y luego vio, y le seguía, glorificando a Dios; y todo el pueblo, cuando vio aquello, dio alabanza
a Dios”.

j. Cerca de Jerusalén: Predicción de sus sufrimientos, Mateo 20:17-19, Marcos


10:32-34, Lucas 18:31-34
Jesús tenía ahora sus ojos fijos en Jerusalén, y sentía prisa por llegar a la ciudad. Iba delante de
sus discípulos, quienes se asombraron, y le seguían con miedo, ante la resuelt a y solemne
prestancia de Jesús. Ellos se daban poca cuenta de lo que iba a acontecerles, y Jesús, sintiendo
su ansia, les tomó aparte y les explicó todo cuanto sucedería. “He aquí subimos a Jerusalén, y el
Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a
muerte, y le entregarán a los gentiles; y le escarnecerán, le azotarán y escupirán en él, y le
matarán; mas al tercer día resucitará”. ¿Cómo podían ellos creer aquello? ¡Si parecía todo tan
irrazonable. Lucas añade que ellos nada comprendieron de estas cosas.

La fiesta, además de ser la más antigua de las seis que se celebraban anualmente, era también
la más concurrida. Jerusalén no era una gran ciudad, pero en esta ocasión especial era la
anfitriona de grandes multitudes de personas. Algunas autoridades en la materia dicen que a
esta fiesta de la Pascua asistían más de dos millones de personas. Este movimiento no exigía
reservas en los hoteles como en nuestros días, dado que muchos visitantes eran los invitados de
sus parientes y amigos. Sin embargo, una inmensa mayoría acampaba en los alrededores de la
ciudad, como era costumbre de muchos pueblos orientales.

Existían varias razones para que la gente asistiera a la celebración de esta fiesta de Pascua. La
fama de Jesús había alcanzado límites insospechados. Su nombre iba de boca en boca. Sus
milagros habían agitado toda la nación. Además, la gente era conocedora de las frecuentes
disputas con los escribas y fariseos, y sabían que las controversias se habían vuelto tan agrias,
que algo fuera de lo normal podía ocurrir en cualquier momento. Sabían también de la entereza
de ánimo de Jesús, y de la determinación que anidaba en el corazón de los dirigentes religiosos,
de desembarazarse de él. Era natural esperar que acontecimientos sensacionales ocurrieran en
esta festividad religiosa. Por esto las multitudes estaban allí y un sentimiento de espera poseía a
las gentes. La gran pregunta que todo el mundo se hacía era: ¿Asistirá a la fiesta? Algunos
decían que no tendría la valentía de hacerlo, otros insistían en que vendría y se enfrentaría a sus
enemigos. De cualquier forma, las multitudes estaban allí para ver el desarrollo de los
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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

acontecimientos. Ninguno de ellos conocía la gran desgracia en que sus dirigentes sumirían a la
nación, ni la victoria que lograría Jesús dentro de la tragedia de la semana.

j. La ambición de Jacobo y Juan, Mateo 20:20-28, Marcos 10:35-45


En su camino a Jerusalén se unió a ellos Salomé, la madre de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo,
la cual fue inmediatamente a Jesús para pedirle un favor especial y le dijo: “Ordena que en tu
Reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda”. Esta
petición revela el pensamiento de todos los discípulos acerca de la naturaleza del Reino. Para
ellos tendría un carácter terrestre, donde los hombres podrían ocupar lugares de honor, y cada
uno deseaba estar en un lugar honorable cuando se hiciera el reparto. Al hacer una petición de
esa índole demostraron su presunción e irreverencia. La respuesta de Jesús fue que no sabían lo
que pedían. “El sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para
quienes está preparado por mi Padre.” ¿Qué quería decir Jesús con estas palabras? Suponed
que hay un árbitro y que hay muchos atletas valientes enlistados. Dos de los que le son íntimos
se acercan y le dicen, confiando en su amistad y buena voluntad: Arregla las cosas para que
seamos coronados y proclamados vencedores. Pero el árbitro responde: Esto no puedo
concederlo yo. Luego Jesús hizo resaltar la grandeza de su Reino: El que quiera hacerse grande
entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será sie rvo de
todos. Cuán difícil es aún en nuestros días que los cristianos acepten esta verdad.

l. Parábola de las diez minas, Lucas 19:11-27


En esta parábola, al mismo tiempo que da a entender que el Reino de Dios no está por
manifestarse tan pronto como se supone, Jesús declara que lo que importa es emplear bien el
tiempo de espera. Habrá que presentar cuentas. En esta enseñanza, todos reciben la misma
pequeña cantidad, estando el Señor de ellos menos preocupado en aumentar su fortuna que en
poner a prueba la fidelidad y las capacidades de sus siervos. La mina representa el conocimiento
de la salvación gratuita, la primera condición para hacerla valer es apropiársela y aprovecharla.

m. La unción en Betania, Mateo 26:6-13, Marcos 14:3-9, Juan 12:2-8


A menudo había sido invitado en el hospitalario hogar de Lázaro, Marta y María en Betania.
Durante la última visita realizada unas semanas antes, había resucitado a Lázaro de los
muertos. Aquella casa sería el lugar ideal para descansar antes de soportar las pruebas que le
esperaban. Sin embargo, su estancia en Betania fue pronto conocida por todo el mundo. Desde
Jerusalén muchos irían al pueblo situado a menos de tres kilómetros de distancia para ver a
Jesús y al hombre que él había resucitado de entre los muertos, Lázaro, era un testigo viviente
del poder de Jesús. Nunca la gente había oído hablar de un milagro parecido. ¿Podía un hombre
que poseía el poder de resucitar a los muertos no ser el Mesías? Por esta razón muchos de ellos
creyeron en Jesús. Todo esto enfureció tanto a los sacerdotes, que pensaron quitar de en medio
a Lázaro y a Jesús.

Jesús llegó a Betania el viernes por la tarde. El sábado judío empezaba a las seis de la tarde del
viernes y terminaba en la misma hora del sábado. Los Evangelios no mencionan ningún
acontecimiento ocurrido el sábado, pero imaginamos que Jesús fue a la sinagoga como de
costumbre y pasó descansando en casa de Lázaro el resto del día.

Jesús salió de la ciudad al atardecer y volvió a Betania para pasar aquella noche en casa de
Simón el leproso. Durante la cena tuvo lugar un acontecimiento que regocijó en gran manera a
Jesús. Marta, María y Lázaro estaban presentes en esta feliz ocasión. Los invitados estaban
reunidos alrededor de la mesa. La correcta posición de sentarse con los pies bajo la mesa como
solemos hacer los occidentales, no era correcta en aquellos días, sino que acostumbraban
reclinarse con la cabeza frente a la mesa y los pies extendidos a lo largo de ella. María, la
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hermana de Lázaro, conociendo un poco los planes que hacían los enemigos de Jesús, y
presintiendo que el Maestro tenía necesidad que le de mostraran simpatía y aprecio, entró en la
sala con un vaso de blanco alabastro que contenía doce onzas de un preciado perfume que
representaba todos sus ahorros, y lo rompió para ungir su cabeza y sus pies. La casa se llenó
con el aroma del perfume. Era un don reservado normalmente para los reyes, pero tan sólo ese
don podía expresar el amor y el aprecio que María sentía por Jesús.

La extravagancia fue criticada por Judas, cuyo real interés no era el bienestar de los pobres,
como dijo. Jesús defendió a María, aprobó su manifiesta devoción y expresión de amor, y
prometió “dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo
que ésta ha hecho, para memoria de ella”. María demostró su amor para con el Señor mientras
éste vivía y podía apreciarlo.

Bajo la influencia nefasta de Judas, los discípulos califican de pérdida este homenaje. Empero a
los ojos de Jesús nada de lo que se gasta por amor está perdido. Entonces María, sin calcular el
precio ni consultar con la familia ni preocuparse por lo que los discípulos dijeran, tomó una libra
(frasco de alabastro, una especie de mármol translúcido) de perfume de nardo puro, de mucho
precio, y ungió los pies de Jesús y los enjugó con sus cabellos. María no tomó en cuenta el costo
del perfume, porque no era posible expresar con un acto físico lo profundo de su fe, su gratitud
y su deseo de honrarle. Es muy probable que este perfume haya sido la posesión más valiosa de
María. Sin duda, ella dio lo mejor al Maestro. Su generosidad para con Cristo era una bendición
para la gente también. María reconocía que esta ocasión le ofrecía una maravillosa y única
oportunidad para mostrar su devoción al Señor y la aprovechó. Fue una ocasión muy especial, la
única oportunidad que tendría para hacer lo que hizo.

Objetivo 2.- Estudiar las palabras proféticas de Jesús hacia Jerusalén.


Las encontramos en Lucas 19:41-44 y 21:5, 6, 20 y 24. En estos pasajes, Jesús predice
dos eventos:

2.1. La destrucción de Jerusalén.


Describe Jesús como los enemigos rodearán, sitiarán, derribarán la ciudad a tierra y a sus hijos
dentro de ella, y no dejarán de ella piedra sobre piedra.

2.2. La destrucción del templo.


Viendo a algunos que hablaban de la magnificencia del templo, predijo su destrucción,
recalcando también, que no quedaría piedra sobre piedra.

Ambos eventos sucedieron en el año 70 d.C., cuando las legiones romanas del Emperador Tito,
se encargaron de dar cumplimiento a lo mencionado por Jesús en estas palabras.

Objetivo 3.- Estudiar el propósito de Jesús como ser humano y como Dios.
Para ello analizaremos el pasaje bíblico Filipenses 2:6-11, en el cual se habla:

3.1. De sus dos naturalezas, la divina y la humana.


“El cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que a ferrarse, sino
que se despojó a sí mismo, comando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y
estando en la condición de hombre…”

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

3.2. Del propósito de su venida como hombre y como Dios.


a. Jesús tuvo que tomar la semejanza de hombre, para “humillarse a sí mismo,
haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”, para poder cumplir su misión, y así, a
través de su obra en esta tierra:
- Hizo la voluntad de su Padre Mateo 26:39, Juan 4:34 y 6:38.
- Cumplió el Antiguo Testamento Mateo 5:17.
- Vino a buscar y a salvar a los perdidos Lucas 19:10.
- Vino a darnos la vida eterna Juan 10:10, 28.
- Dio su vida en rescate por muchos Marcos 10:45.
- Hizo un sacrificio de propiciación Romanos 3:25, 1 Juan 2:2, en el cual fue víctima
perfecta, Cordero de Dios Juan 1:29 y Sumo Sacerdote perfecto Hebreos 9:11-12, para
que el sacrificio fuese perfecto.
- Murió por nuestros pecados 1 Corintios 15:3, Gálatas 1:4, 1 Pedro 3:18.
- Nos reconcilió con Dios 2 Corintios 5:18-19, Efesios 2:14-17.
- Resucitó para nuestra justificación Romanos 4:25.
- Destruyó la obra de Satanás Hebreos 2:14,1 Juan 3:8.

b. Siguiendo con la cita de Filipenses 2:9-11,


- Dios le exaltó hasta lo sumo.
- Le dio un nombre que es sobre todo nombre.
- Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en el cielo, en la
tierra y debajo de la tierra.
- Y toda lengua confiese que Jesús es el Señor, para gloria de Dios Padre.

c. Jesús, en cuanto a su naturaleza divina, preexistió con Dios

- Afirmado en el Antiguo Testamento Isaías 9:6-7, Miqueas 5:2.


- Declarado en el Nuevo Testamento Juan 1.1, Filipenses. Colosenses 1:15-17.
d. Tiene cualidades divinas que le son atribuidas.
- La plenitud de la Deidad Colosenses 2:9.
- Tomó parte en la creación Juan 1:3, Colosenses 1:16.
- Tiene la gloria de Dios Juan 1:14, Hebreos 1:3.
- Preserva la creación Colosenses 1:17, Hebreos 1:3.
- Es omnipresente Mateo 28:20.
- Es todopoderoso Mateo 28:18, Filipenses 3:21.
- Es omnisciente Juan 2:24-25, Juan 6:61,64.
- Es inmutable Hebreos 1:12, y 13:18.
- Tiene el poder para perdonar pecados Marcos 2:5-11, Lucas 7:48.
- Recibe la adoración de la gente Mateo 2:11, Apocalipsis 5:11-14.
- Recibe la adoración de ángeles Hebreos 1:6.
- Debemos creer en él como creemos en Dios Juan 14:1, Hechos 16:31-34

Asignación permanente:
 ¿Cuáles son los estatutos de fe, principios o normas en mi iglesia, que hablan acerca de la
doctrina con respecto a estos puntos aquí tratados?
 ¿Qué afirman y qué niegan?
 ¿Cuál es el basamento bíblico de mi iglesia acerca de la enseñanza vista?

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

VII. LOS ÚLTIMOS DÍAS

OBJETIVOS:

1. ESTUDIAR LOS MOVIMIENTOS DE JESÚS ANTES DE SU MUERTE.


2. CONCRETAR CUALES FUERON LAS ÚLTIMAS ACCIONES Y ÚLTIMAS
INSTRUCCIONES DE JESÚS ANTES DE SU MUERTE.
3. CONOCER EL PROCESO DE ACUSACIÓN Y TRIBUNALICIO EN SU JUICIO.

CONTENIDOS:

 De Betania a Jerusalén.
 De la ultima cena al huerto de Getsemaní.
 Comparecencias religiosas y juicios civiles.
 Del palacio de Caifás al tribunal de Pilato.
 De Pilatos a Herodes.
 De Herodes a Pilatos.
 Del tribunal de Pilatos al Gólgota o Calvario, la crucifixión.

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

OBJETIVO 1.- Estudiar los movimientos de Jesús antes de su muerte.

INTRODUCCIÓN A LA ÚLTIMA SEMANA


Al tratar los hechos relativos a esta semana seguiremos su orden día tras día. Todo ocurrió
durante la gran Fiesta de Pascua que tuvo lugar en la primavera, los acontecimientos sucedieron
durante la segunda y tercera semanas de abril de aquel año. Jesús llegó a Betania, que estaba
en las afueras de Jerusalén, el viernes 10 de abril, y permaneció allí hasta el domingo 12,
cuando por la mañana fue a Jerusalén para hacer su entrada triunfal. El domingo por la noche y
todas las noches hasta el miércoles volvió a Betania para pernoctar. El jueves 16 de abril fue a la
gran ciudad por última vez. El jueves por la tarde y durante la noche, así como el viernes por la
mañana, tomó la comida de Pascua con sus discípulos; instituyó la Cena del Señor; hizo un largo
discurso de despedida a sus discípulos; fue al Huerto de Getsemaní donde fue arrestado y
soportó una serie de fatigosas pruebas hasta después del amanecer del viernes 17 de abril. Le
crucificaron al viernes y le pusieron en el sepulcro cuando ya las tinieblas se cernían sobre la
ciudad. Permaneció en la tumba el sábado y, por la mañana del domingo día 19, resucitó de los
muertos y apareció en distintas ocasiones a los creyentes. Su ascensión tuvo lugar cuarenta días
más tarde.

Al considerar estos acontecimientos día tras día, no solamente podremos tenerlos en nuestra
mente de forma apropiada, sino que también podemos interpretar los sentimientos de Jesús a
medida que iba sufriendo las pruebas que culminaron con su muerte. Si seguimos a Jesús en
esta trágica semana y de una experiencia a otra, nos impresionará su compostura, dignidad y
dominio de sí mismo. La grandeza de su carácter permanece ante la pobre y vergonzosa forma
de proceder de aquellos que le hicieron prisionero y le crucificaron. “El cristianismo no tiene otra
posesión más preciosa que la memoria de Jesús durante la semana en la cual él estuvo cara a
cara con la muerte. Inefablemente grande como Éll lo fue siempre, puede decirse
reverentemente que nunca fue tan grande como durante esos días de la más horrenda
calamidad. Todo lo que tenía de más sublime y de mas tierno, los aspectos humanos y divinos
de su carácter, fueron manifestados como nunca lo habían sido antes”.

Él llegó a Jerusalén con el pleno conocimiento de que su muerte se acercaba. Por todo un año el
hecho había estado constantemente a su vista, y lo que se había esperado por mucho tiempo
llegó por fin. Sabía que era la voluntad de su Padre y, cuando llegó la hora, dirigió sus pasos,
con sublime valor, al lugar fatal. Pero no fue sin un terrible conflicto de sentimientos; flujo y
reflujo de las más diversas emociones, angustia y éxtasis, el más prolongado y abrumador
abatimiento, el más triunfante gozo y la más majestuosa paz, iban y venían dentro de Él como
los movimientos de un vasto océano.

1.1.- De Betania a Jerusalén, la ultima cena. Lucas 22: 14-20.


DOMINGO
a. La entrada triunfal en Jerusalén, Mateo 21:1-11, Marcos 11:1-11, Lucas 19:29-
44, Juan 12:12-19
La primera de sus visitas a la Santa Ciudad tuvo lugar en domingo. Su entrada en esta ocasión
es llamada usualmente la Entrada Triunfal. A menudo pensamos que su llegada se efectuó
rodeada de la tranquilidad que existe en nuestros domingos. Sin embargo, el sábado judío era el
día anterior y su entrada correspondería a nuestro lunes. En la ciudad no había tranquilidad. La
gente estaba excitada y a la expectativa. Todo el mundo hablaba de Jesús y de si vendría a

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

enfrentarse a sus enemigos. Su cabeza había sido valorada y se necesitaba mucha valentía para
asistir a la solemne fiesta.

El Señor planeó deliberadamente la forma de entrar en la ciudad. En una o dos ocasiones había
hecho saber que era el Mesías y su hora había llegado. De forma simbólica declararía
abiertamente su mesianismo. En la profecía de Zacarías existía un cuadro de la entrada del
Mesías en su ciudad: “Alégrate mucho, hija de Sión; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he
aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino
hijo de asno” Zacarías 9:9. Noten que debía entrar cabalgando, pero no sobre un caballo que
los judíos asociaban con la guerra, sino sobre un pollino, animal atractivo, montado y apreciado
por los príncipes cuando iban en misiones pacíficas.

Jesús se dirigió a la ciudad montado sobre un asno, precedido de una gran multitud que había
salido fuera de Jerusalén, y seguido por sus discípulos y de gran cantidad de personas. Las
gentes habían comprendido el significado de lo que Jesús estaba realizando. Algunos extendían
sus ropas sobre el camino, otros quebraban ramas de los árboles que se encontraban al borde
de la senda y las ponían a los pies del Señor. El entusiasmo era indescriptible. Las multitudes le
aclamaban y prorrumpían en coros de alabanza, diciendo: “¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito
el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!” Esta procesión se acercaba a la
ciudad y sus gritos resonaban en los montes.

Las gentes que se alineaban a los lados del camino comprendieron el sentido de la ent rada de
Cristo y se unieron a los demás en sus voces de júbilo y bienvenida. Cuando Jesús rodeó el
monte de los Olivos y se acercó al valle del torrente de Cedrón, pudo divisar la vista panorámica
de la ciudad. Todos los judíos estimaban la capital de su nación, la cual era también muy
querida por Jesús. Al pensar que pronto sería destruida, unas lágrimas brotaron de sus ojos y de
su boca se escapó un lamento: “¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que
es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos”. El día de su destrucción no estaba muy
lejano. La procesión bajó precipitadamente el valle y por la Puerta de Oro entró en el recinto del
templo. Jesús era el centro del interés de las vastas multitudes que surgían de todas partes y le
aclamaban como Mesías, a pesar de que Él sabía que muchos de cuantos le daban la
bienvenida, unos días más tarde pedirían su muerte con fuertes gritos. La espontánea buena
acogida dispensada por las multitudes, turbaron a los enemigos de Jesús. “Los fa riseos se
dijeron: Ya veis que no conseguís nada. Mirad, el mundo se va tras él”. Los fariseos están
mirando lo que sucede en el camino. La gente se ha ido en pos de él. Ello es una gran victoria
para Jesús y, entretanto, las autoridades judías están siendo fustigadas. Jesús entró en el
templo y sanó a los ciegos y paralíticos que acudieron a Él. Los niños también gritaban:
“¡Hosanna al Hijo de David!” El Señor permitía que le aclamaran como Mesías. Ya se había
enfrentado al odio de los judíos. “Y como ya anochecía, se fue a Betania con los doce”.

LUNES
a. La maldición de la higuera estéril, Mateo 21:18-20, Marcos 11:12-14, Marcos
11:20-21
Después de una noche de descanso en Betania, él y los discípulos se encaminaron de nuevo a
Jerusalén. Consciente de lo mucho que debía hacer, saldría muy temprano, posiblemente antes
que Marta y María pudieran servirle el desayuno. Se nos dice que vio en el camino una higuera
llena de hojas. Toda vez que en Palestina los higos aparecen antes que las hojas estén
completamente formadas, el Maestro dedujo que en ella encontraría higos para saciar su
apetito. Pero se encontró con que en el árbol no había ningún fruto. Inmediatamente vio en la
higuera un símbolo de Israel, que a pesar de haber sido cultivado no llevaba ningún fruto. Luego
dijo al árbol: “Nunca jamás nazca de ti fruto”.
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b. Segunda purificación del templo, Mateo 21:12-13, Marcos 11:15-17, Lucas


19:45-46
Al llegar a la ciudad, Jesús fue en seguida al templo y se encontró de nuevo con un hecho que
había provocado su ira tres años antes. Quienes vendían animales para los sacrificios y los que
cambiaban dinero, se habían introducido otra vez dentro del recinto prohibido y estaban
profanando la casa de Dios. Jesús, lleno de enojo, les sacó fuera y limpió el templo.

c. Sanidades en el templo, Mateo 21:14


Estos fueron los últimos que fueron sanados por Jesús antes de su muerte. Obsérvese el
contraste entre lo que Jesús hizo en el templo y lo que los mercaderes hacían en el templo.

MARTES Y MIÉRCOLES
a. Su autoridad es puesta en duda, Mateo 21:23-27, Marcos 11:27-33, Lucas 20:1-8
Este día fue el más largo, penoso y decisivo de todo el ministerio de Jesús. Llegó a la ciudad
muy temprano por la mañana y estuvo ocupado constantemente hasta muy tarde por la noche,
cuando decidió regresar a Betania en medio de la oscuridad. Algunos llaman a ese día “el gran
día de las controversias” y otros “el día de la repudiación”. Ambos grupos tienen razón. Aquel día
terminó su popular enseñanza en el templo y después de salir de la ciudad, no volvió a ella
hasta el día anterior a su ejecución.

Durante el domingo y el lunes, Jesús asumió públicamente el oficio de Mesías. Esto precipitó la
ruptura con los dirigentes judíos, quienes negaban todas sus pretensiones. Todos, de común
acuerdo, trataron de desafiarle provocándole e intentaron tenderle una trampa por medio de
sutiles preguntas para desacreditarle. Había cuatro grupos distintos, quienes con preguntas
cuidadosamente preparadas fueron a encontrarle en el templo donde estaba con la gente, para
interrogarle. Sus preguntas parecían inocentes y sencillas, sin embargo, llevaban mucho veneno
y ellos habían planeado sus ataques de forma que Jesús no pudiera escapar a sus ardides.

Los primeros en aparecer este martes fueron unos cuantos miembros del Sanedrín, y le
preguntaron que con la autoridad de quién se había posesionado del templo y enseñaba a la
gente. Jesús les replicó preguntándoles si el bautismo de Juan el Bautista era del cielo o de los
hombres. Ellos mismos se habían metido en esto y temieron responder. Jesús había sido más
listo que ellos y les explicó su argumento por medio de tres parábolas:

 Parábola de los dos hijos, Mateo 21:28-32


 Parábola de los labradores malvados, Mateo 21:33-41, Marcos 12:1-9, Lucas 20:9-
16
 Parábola de la fiesta de bodas, Mateo 22:1-14
La enseñanza de cada una de ellas debía ser deducida por los mismos dirigentes judíos.
Exasperados por la exposición que de ellos hizo, le hubieran matado si no hubiesen temido a la
gente.

Los segundos que quisieron probarle fue un grupo de estudiantes de los fariseos y los
herodianos. Primero cumplimentaron a Jesús y luego, con inocente apariencia le preguntaron, si
era lícito no pagar el tributo al César. Desde luego que la cuestión iba envuelta con dinamita.
Ellos esperaban que Jesús tomara partido y así desafiar a quienes tenían el punto de vista
opuesto. De nuevo Jesús burló a los que les preguntaron, con la respuesta siguiente “Dad a
César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios”.

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

 La cuestión del tributo, Mateo 22:15-22, Marcos 12:13-17, Lucas 20:20-26

Los saduceos siguieron con sus preguntas sobre un asunto que esgrimían contra los fariseos que
creían en la resurrección. Era asunto inoportuno, pero les parecía muy efectivo; creían que duda
alguna comprometería a Jesús. Pero de nuevo Él les contestó con tanta perspicacia que no
pudieron decir nada: “Erráis ignorando las Escrituras y el poder de Dios”. Suponían ser
autoridades en la materia, pero eran unos ignorantes. La forma en que puso en ridículo a
aquellos hombres le hizo ganar el aplauso de la multitud.

Finalmente, aún debían hacerle otra prueba, pero esta vez por medio de un experimentado
maestro de la ley que se creía más sagaz que los anteriores. La pregunta trataba acerca de cuál
era mandamiento más importante de la ley. Ningún asunto había sido tan calurosamente
debatido como éste. Sin lugar a duda Jesús debía tomar posiciones. Pero de nuevo ridiculizó al
maestro de la ley diciendo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y
con toda tu mente... Amarás tu Prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende
toda la ley y los profetas”.

En tres partes se divide este acontecimiento o discusión con los saduceos:


 La pregunta de los saduceos, Mateo 22:23-33, Marcos 12:18-27, Lucas 20:27-40
 El gran mandamiento, Mateo 22:34-40, Marcos [Link]
 La pregunta de Jesús, Mateo 22:41-46, Marcos 12:35-37, Lucas 20:41-44

Uno después de otro, aquellos inquiridores habían sido puestos fuera de combate. Jesús había
sido el vencedor absoluto, además de haber conquistado el favor de las multitudes. Estos
preguntones que habían sometido a Jesús a sus preguntas y habían sido derrotados, estaban
ahora a merced del Señor, quien les preguntó acerca de su mesianismo. Sobre el asunto no
pudieron responder. Su victoria era completa, “Y nadie le podía responder palabra; ni osó alguno
desde aquel día preguntarle más”.

b. Ayes contra los fariseos, Mateo 23, Marcos 12:38-40, Lucas 20:45-47
Estos inmorales y viciosos oponentes de Jesús que habían sido del todo desacreditados ante la
gente, trataron de escabullirse para estar solos y dar rienda suelta a su orgullo, pero antes
tuvieron que oír las palabras de Jesús. Este debía hacerles una senda reprimenda que, por
supuesto, merecían. “Era una severa acusación, posiblemente la más terrible que jamás se hay a
hecho, aunque, sin embargo, no fue eso solamente, sino también un lamento, sobre los escribas
y fariseos”. El repetido apóstrofe: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!”, es un grito
de compasión, y no comprenderemos el propósito de su enunciado a menos que entendamos el
acento de piedad que encierran estas palabras. En realidad, se trata del último llamamiento del
Salvador a sus obstinados enemigos, en el que hace resaltar su impureza y presagia la ine vitable
retribución, con la esperanza de que aún lleguen a arrepentirse.

c. La ofrenda de la viuda, Marcos 12:41-44, Lucas 21.1-4


Después de sus palabras, que debieron ser una experiencia difícil y desagradable, Jesús fue a
sentarse delante del arca de la ofrenda para descansar. Aquí fue donde observó la ofrenda de la
viuda pobre, la cual usó para ilustrar la manera de ofrendar del verdadero cristiano. Estas
palabras fueron las últimas que pronunció en el templo. Nunca más volvería a entrar en él.

d. La visita de los griegos, Juan 12:20-36


El lector leerá cuidadosamente el relato de Juan sobre la visita que unos griegos efectuaron al
templo aquel día. Debemos recordar que eran gentiles y que no les asistía ningún derecho de
estar allí. Noten con cuánta cortesía suplicaron el tener una entrevista con Jesús; como vacilaron
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los discípulos en recomendarla al Señor, y cuán profundamente se conmovió Jesús por la


petición hecha por aquellos gentiles. Sabía que pronto sería rechazado por los de su propia raza
y le matarían. Ahora le invitaban a escapar de la muerte y ser el maestro de los gentiles. Sin
lugar a dudas Jesús previó todo esto en el incidente, y pronunció una de sus declaraciones más
maravillosas y profundas: “De cierto, de cierto os digo, que sí el grano de trigo no cae en la
tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto… Ahora está turbada mi alma; ¿y
qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora”. Jesús afirmó su
decisión de llevar a cabo su misión hasta la misma muerte. Esto era publicar ante el mundo el
plan redentor de Dios. La crisis mundial había estallado y dentro de pocos días el mundo iba a
ser juzgado y condenado por haberle condenado a él.

e. Enseñanza acerca de la incredulidad, Juan 12:37-50


Las señales hechas por Jesús eran y son adecuadas para producir la fe en cualquier persona
sincera. Cristo quiere que todos piensen y razonen. El requiere que el hombre crea en él (que es
el Hijo de Dios) porque ha mostrado la evidencia de esta verdad. Cristo quiere que los jóvenes
(y todos) investiguen las evidencias y pruebas de su divinidad. Quiere que usen su intelecto. El
uso del intelecto no destruye la fe.

f. Discurso sobre las señales y los eventos venideros, Mateo 24.1-14, Marcos 13:1-
13, Lucas 21:5-19, Mateo 24:15-42, Marcos 13:14-37, Lucas 21:20-36
Al atardecer, Jesús y sus discípulos salieron del templo, cruzaron el torrente de Cedrón y
subieron al Monte de los Olivos. Allí se sentaron y el Señor habló largamente a aquellos amigos
tan queridos. Su largo discurso se refirió a la segunda venida y a la cercana destrucción del
templo de Jerusalén. En la última parte del discurso pronunció varias parábolas, entre ellas:

 Parábola de las diez vírgenes, Mateo 25:1-13


 Parábola de los diez talentos, Mateo 25:14-30

Cuando hubo terminado recordó de nuevo a los discípulos la inminencia de su muerte que debía
ocurrir solamente dos días después. Posiblemente al mismo tiempo los principales sacerdotes y
ancianos estaban reunidos en el patio de la casa de Caifás, teniendo consejo para prenderle con
engaño y matarle.

g. Enseñanza sobre el día del juicio, Mateo 25:31-46, Apocalipsis 20:11


Jesús habla con toda confianza de su triunfo fina, acerca de los eventos finales. Cuando Cristo
venga la tierra será quemada, “Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de
delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos”; los muertos
serán resucitados; y los vivos serán transformados, entonces todos comparecerán ante el
tribunal de Cristo.

h. El complot de Judas y los judíos, Mateo 26:1-5, Mateo 26:14-16, Marcos 14:1-2,
Marcos 14:10-11, Lucas 22:1-6
“Y Satán entró en el corazón de Judas, llamado Iscariote, que era uno de los doce”. Su espíritu
insaciable y vengativo se manifestaba. También había tenido muchas dudas sobre el
establecimiento del Reino de Jesús. Sin duda alguna, él sólo pensaba en los beneficios
materiales que el acompañar a Jesús pudiera reportarle, pero pronto, se dio cuenta de que tenía
muy poco que ganar. Era el tesorero del grupo y tenía en su poder la escuálida suma que
pertenecía a los doce. Puesto que la empresa estaba a punto de fracasar, posiblemente pensó
que debía aprovecharse tanto como pudiese. Además de su deseo de dinero, estaba la
humillante reprimenda que acababa de sufrir. Adolorido por todo esto, decidió vender al Maestro
por el mejor precio que pudiera obtener, y volvió a la ciudad para entrevistarse con los
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principales sacerdotes, y “ver de qué manera podría entregarlo en sus manos”. Ellos, al oírlo, se
alegraron y prometieron darle dinero. El precio que acordaron por la entrega de treinta piezas de
plata, era lo que costaba un esclavo y que Judas aceptó, vendiendo así su honor por una
mezquindad.

OBJETIVO 2.- Concretar cuáles fueron las últimas acciones y últimas instrucciones de
Jesús antes de su muerte.

2.1.- De la ùltima cena al huerto de Getsemanì. Mateo 26:36, Lucas 22:40-45.


JUEVES

a. La preparación para la pascua, Mateo 26:17-19, Marcos 14:12-16, Lucas 22:7-13


Este era el día de los panes sin levadura. Al atardecer todos los judíos piadosos debían comer la
cena Pascual. Jesús y los discípulos, según lo previsto y planeado, fueron a comer juntos. El
lugar del encuentro fue un gran cenáculo que se encontraba en la casa de algún simpatizante,
posiblemente María la madre de Juan Marcos. Antes de salir de la ciudad el martes, Jesús hizo
los arreglos pertinentes para celebrar juntos la cena. El jueves por la tarde envió a sus discípulos
para que se encargaran de los detalles que faltaran y todo estuviera a punto cuando él llegara.
Fueron sus discípulos y entraron en la ciudad. E hicieron como se había dicho; y prepararon la
pascua.

b. La comida de pascua, Mateo 26:20, Marcos 14:17-18, Lucas 22:14-18


Esta consistía en un cordero escogido y asado entero, panes sin levadura, vino y hierbas
amargas. A la puesta del sol, tocarían las trompetas y podrían comenzar la cena. Antes de que
fuera la hora de la puesta del sol, los discípulos habrían dejado todo preparado y esperarían a
que llegara Jesús. Este llegó a la hora prevista y se dispusieron a conmemorar la liberación de
sus antepasados de la esclavitud de Egipto.

c. Disputa entre los discípulos, Lucas 22:24-30


No sabemos cuáles serían los sentimientos del Maestro cuando llegó y encontró a sus discípulos
discutiendo amargamente entre ellos sobre cuál sería el mayor. “Hubo una disputa entre ellos,
ya que les había dicho que después de dos días moriría, y los dos días habían pasado. Pedro
quería sentarse en la silla de honor porque él llevaba siempre la voz cantante; Juan, porque le
conocía mejor; Judas porque era el tesorero. Sin embargo, parece ser que Juan ocupó el lugar
privilegiado”. ¡Cuán humano y cuán lejos vivían de todo cuanto el Maestro les había enseñado!
Aún ahora tenía que enseñarles y empezar diciéndoles que el valor de la grandeza mundana
estaba basado en el señorío, y la autoridad. “Mas no así vosotros, sino sea el mayor entre
vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve”.

d. Jesús lava los pies de los discípulos, Juan 13:1-17


El Evangelio de Juan nos cuenta un hermoso ejemplo de Jesús ocurrido durante la Cena de
Pascua, por el que enseña una lección de humildad. La tradición que se observaba en el
transcurso de la Cena Pascual, estaba compuesta de trece ritos diferentes. El primero consistía
en la bendición, luego la copa de vino y el lavacro formal de las manos de todos los asistentes.
En esta ocasión, Jesús lavó los pies a los discípulos. Se trataba de una lección objetiva por la
que quería enseñarles las cualidades de la verdadera grandeza. El era su Señor y, sin embargo,
se hizo como un siervo al quitar su manto. Tomar la toalla y ceñírsela, poner agua en un lebrillo
y lavar los pies de sus discípulos. Este era un trabajo servil del que se ocupaban solamente los
criados, y este hecho suscitó el interés de sus seguidores. Al acabar la labor, tomó su manto,
volvió a la mesa Y les explicó lo que había hecho. “Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado
vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os
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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis”. Por supuesto, debemos
entender que Jesús no estaba instituyendo en esta ocasión una nueva ordenanza como la Cena
del Señor, sino que estaba enseñando una lección objetiva con verdadero espíritu de humildad.

e. El traidor es señalado, Mateo 26:21-25, Marcos 14:18-21, Lucas 22:21-23, Juan


13:21-30
Mientras estaban comiendo la Cena Pascual, Jesús les anunció que uno de los doce presentes
iba a traicionarle. “Y entristecidos en gran manera, comenzó a uno de ellos a decirle: ¿Soy yo,
Señor?” Luego Jesús les explicó la contraseña por medio de la cual sabrían quién era el traidor.
En el relato de Juan leemos: “A quien yo diere el pan mojado, aquél es. Y mojando el pan, lo dio
a Judas Iscariote hijo de Simón”. Juan añade que Satán entró en Judas, y Jesús le dijo que lo
que iba a hacer lo hiciera pronto. “Cuando él, pues, hubo tomado el bocado, luego salió; y era
ya de noche”.

A partir de aquel momento todos supieron que no podían confiar en Judas. Cuando él hubo
salido, Jesús habló tiernamente a sus amigos expresándoles su amor y advirtiéndoles del peligro
a que estarían expuestos. Pedro, en un arrebato de presunción, dijo que aunque todos le
abandonaran él no lo haría, y que estaba dispuesto a ir con el Maestro no sólo a la cárcel, sino
también a la muerte. Luego el Señor anunció un hecho triste que Pedro haría aquella noche: “De
cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces”. De nuevo
Pedro, con más vehemencia, afirmó que estaba dispuesto a morir con él. “Y todos los discípulos
dijeron lo mismo”.

f. La Cena del Señor, Mateo 26:26-29, Marcos 14:22-25, Lucas 22:19-20


Después de comer el cordero pascual con hierbas amargas, y cuando era el momento propicio
de explicar lo que representaba la fiesta, Jesús instituyó la Santa Cena. Tomó el pan, dio
gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo: “Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por
vosotros es partido; haced esto en memoria de mí”. Después tomó la copa de vino, dio otra v ez
gracias y dijo: “Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos
es derramada para remisión de los pecados. Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y
bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga”.

La cena era una nueva institución. Como el bautismo, simboliza la vida de Cristo. Jesús dejó
establecidas dos ordenanzas a la iglesia que cubren simbólicamente toda la vida cristiana. El
bautismo se encuentra al principio y representa la transformación espiritual que se opera en el
nuevo nacimiento, muerte al pecado y resurrección a una vida nueva. La Cena del Señor
simboliza la continuación de la vida de los discípulos a través de una continua asimilación de
Cristo, que es nuestro pan de vida, nuestra Pascua. La cena conmemora la muerte expiatoria de
Jesús, al mismo tiempo que representa la vida, carne y sangre que debe ser comida por el
discípulo para el sustento de su vida espiritual.

g. Palabras de despedida de Jesús, Juan 14:1-31


Entre la cena pascua y la Cena del Señor transcurrieron dos horas o más. Pero como quiera que
la noche no fuera demasiado avanzada, el Señor empleó las tres o cuatro horas que faltaban
para la medianoche del jueves en pronunciar un largo discurso de despedida a los amigos que
tanto amaba, a pesar de que eran tan débiles. Esta conferencia empezó en el Aposento Alto y
continuó mientras Jesús y sus amigos andaban a través de las calles hasta encontrar la puerta
este, seguir el camino que bajaba a Cedrón y luego subir las primeras estribaciones del monte
de los Olivos para llegar al lugar de retiro: el huerto de Getsemaní.

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h. Parábola de la vid verdadera, Juan 15:1-11


Todos los textos “Yo soy” enfatizan la necesidad de estar en Cristo para tener la vida espiritual.
En Cristo se realiza el propósito eterno de Dios. Él es la verdadera luz y el verdadero pan. Aún
después de físicamente dejar a sus apóstoles estaría con ellos, y de Él recibirían vida, para poder
llevar fruto en su servicio. El Padre es el viñador, porque todo el plan que Jesús llevaba a cabo
era según el propósito eterno de Dios. La figura de la vid y los sarmientos describe la relación de
los apóstoles con Cristo. Pronto Jesús volvería al Padre y después volvería a los apóstoles en la
persona del Espíritu Santo, para seguir trabajando con ellos. Cristo es la vid verdadera porque
sus apóstoles, como sarmientos de esa vid, no podrían recibir vida de otra fuente para poder
llevar fruto para Dios. El pensamiento principal en estas palabras de Jesús era la necesidad de
que sus apóstoles permaneciesen en Él aunque estuviera físicamente ausente de ellos.

i. La promesa del Espíritu Santo, Juan 16:7-15


Jesús estuvo con ellos en su ministerio entre los judíos de Palestina, pero el Espíritu Santo
estaría con ellos en su ministerio entre los judíos y también entre los gentiles de todas las
naciones, Mateo 28:19, Marcos 16:15, Hechos 1:8. El Espíritu Santo no es simplemente una
“influencia” o “fuerza” (como la energía eléctrica) como afirman los “testigos” del Atalay a y
otros, sino una persona, la tercera persona de la deidad. Cuando Ananías mintió al Espíritu
Santo, mintió a Dios Hechos 5:3. Al hablar del Espíritu Santo, la Biblia dice “Él”, porque, como
persona, Él enseña, exhorta, guía, prohíbe, reprende, etc.; puede ser resistido y aún contristado.

j. La oración de intercesión, Juan 17:1-26


La oración conocida como el “Padre nuestro” Mateo 6:9-13, no es la oración del Señor, porque
contiene peticiones que él no haría, sino la explicación de cómo los discípulos deben orar. Juan
17 registra la verdadera oración del Señor, la oración que ningún hombre puede orar, Juan 13-
16 narra el discurso largo de Jesús en el cual quería animar y consolar a sus apóstoles y muy
apropiadamente, lo terminó con esta oración al Padre en la cual oró por sí mismo para que el
Padre le glorificara Juan 17:1-5, por sus apóstoles para que los guardara en su nombre, para
que fueran uno, y para que los guardara del maligno Juan 17:6-19 , y por los que serían
convertidos por la palabra de los apóstoles, que fueran “uno en nosotros” Juan 17:20-26 .

k. La agonía en el huerto, Mateo 26:36-46, Marcos 14:32-42, Lucas 22:39-46, Juan


18:1
Los últimos acontecimientos que le ocurrieron a Jesús durante aquel día fueron las experiencias
que tuvieron lugar en el monte de Getsemaní. En su viaje hacia Getsemaní cruzaron el Torrente
de Cedrón, crecido por las aguas otoñales y teñido de rojo por la sangre de los animales
degollados para celebrar los sacrificios de la Pascua. Getsemaní, huerto lleno de olivos, se
encontraba menos de un kilómetro de distancia en línea recta de la Puerta de Oro, y era uno de
los lugares favoritos de Jesús. El huerto que aún existe en nuestros días, de unos setenta
metros cuadrados, está rodeado de un muro y tiene unos setenta y cinco olivos retorcidos, que
los guías pretenden equivocadamente sean los mismos árboles bajo los cuales Jesús sufrió
aquella noche.

Llegados a la puerta del huerto Jesús dejó a ocho de sus discípulos (Judas ya no estaba con
ellos) para que vigilaran, y luego, tomando a Pedro, Jacobo y Juan, se adentró con ellos en el
huerto. Ante la extraña y terrible experiencia que le esperaba “comenzó a entristecerse y a
angustiarse en gran manera”. “Mi alma está muy triste, hasta la muerte”. Ordenando a los tres
discípulos que permanecieran velando, él se fue un poco adelante y postrándose sobre su rostro,
oró. Estos discípulos pudieron oír su angustia: “Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa;
pero no sea como yo quiero, sino como tú”. Mientras él sufría, los tres amigos, cansados, se
durmieron. Había confiado recibir de ellos aliento y simpatía, pero se habían dormido.
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Levantándose, fue a ellos y dijo a Pedro: “¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora?”
Luego volvió a retirarse para orar y al volver más tarde, encontró de nuevo a sus amigos
durmiendo. Esta vez se turbaron y no supieron qué contestar. El Señor volvió a orar “diciendo
las mismas palabras”. Entonces vino a sus discípulos y les dijo: “Dormid ya, y descansad. He
aquí ha llegado la hora, y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores”. Había
ganado la batalla, pero sin su ayuda.

l. La traición, Mateo 26:47-56, Marcos 14:43-52, Lucas 22:47-53, Juan 18:3-13


Mientras estaba hablando, vio las antorchas de la compañía capitaneada por Judas, que desde la
colina se dirigían al huerto. Jesús conocía el propósito de su venida y dijo a sus discípulos:
“Levantaos, vamos; ved, se acerca el que me entrega”. Los cuatro fueron hacia la puerta de
entrada para reunirse con los otros ocho apóstoles. Era como medianoche o algo más tarde. Sus
enemigos habían venido a prenderle. El arresto oficial tuvo lugar en el Huerto de Getsemaní,
después que Jesús alcanzó la victoria de rodillas. Con sus discípulos fue al encuentro de la
multitud que había ido a prenderle. Esta gran multitud era un grupo vulgar de personas
compuesto de jefes levitas de la guardia del templo, algunos miembros del Sanedrín, una
compañía de soldados y curiosos que se unieron para ver lo que sucedía. Y con linternas,
antorchas y armas, fueron a detener a un hombre que estaba desarmado y, sin nadie que le
defendiera.

Judas, que había dejado el Aposento Alto al ser identificado como el traidor, conducía el grupo.
Había ido a los enemigos de Jesús con quienes pactó entregar al Maestro en sus manos.
Conociendo las costumbres del Señor, había supuesto que estaría allí para orar y, en
consecuencia, llevó a la comitiva a aquel lugar y tal como estaba convenido, dijo a los soldados
quién era Jesús. Para cumplir su propósito empleó el saludo usual en los discípulos que consistía
en un beso. Al acercarse al Maestro le dijo: ¡Salve, Maestro! Y le besó. Jesús retrocedió ante
tanta infamia y le dijo: “Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre? “ En el relato de Juan
leemos que Jesús fue al encuentro de la compañía y les preguntó: “¿A quién buscáis?” y cuando
ellos respondieron a Jesús Nazareno, éste les respondió: “Yo soy”, y todos cayeron al suelo. La
fortaleza, el ánimo y la apariencia conquistadora de ese hombre les anonadaban.

m. La sanidad de la oreja de Malco, Lucas 22:50-51


Aún aquí Jesús demostró su señorío. Los discípulos estaban aturdidos y no supieron reaccionar
adecuadamente en aquellos momentos de crisis. Pedro, recordando la predicción de Jesús y
determinado a mantener su promesa, se había procurado una vieja espada, y trató de defender
precipitadamente al Señor hiriendo a un soldado. Temiendo un motín, Jesús se encargó de
arreglar la situación; regañó a Pedro por su loca acción; sanó al herido y se entregó a la
chusma. Les permitió que le ataran y le llevaran preso, pero no sin antes testificar que se
entregaba voluntariamente y para cumplir un propósito. Nunca hubieran podido prenderle si no
hubiese sido porque ello formaba parte del plan divino. La última palabra que les dirigió fue:
“esta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas”. Entonces todos los discípulos, dejándole,
huyeron. ¡Por fin se encontraba solo ante el poder de sus enemigos!

OBJETIVO 3.- Conocer el proceso de acusación y tribunalicio en su juicio.


VIERNES
Es necesario considerar brevemente los sentimientos de Jesús mientras se enfrentaba a las
experiencias que estaba arrostrando. Porque era el Hijo de Dios olvidamos a menudo que
también era hombre, y que como tal podía sufrir como los demás hombres. Algunas veces
vacilamos cuando pensamos en el temor natural que tenía de la muerte. Recordemos que era
joven, treinta y tres años solamente, y se encontraba en la plenitud del vigor que da la
juventud. No es ninguna irreverencia afirmar que no deseaba morir y que su muerte estuv o
SISTEMA EDUCATIVO IEPLA 100
NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

acompañada de terribles experiencias. Había sido traicionado por uno de sus íntimos amigos;
negado por otro; rechazado y repudiado por sus conciudadanos; abandonado por todos, aún por
sus discípulos. “Estaba terriblemente solo...” Todo el mundo iba contra él. Jerusalén deseaba su
muerte con odio apasionado. Ni uno solo de sus apóstoles, entre ellos Juan, comprendían la
situación real, ni eran capaces de ser depositarios de los pensamientos de Jesús. Esta era una
de las gotas más amargas de su cáliz. Comprendía, como ninguna otra persona lo ha
comprendido., la necesidad de seguir viviendo en el mundo después de su muerte.

Humanamente hablando, estaba totalmente solo; pero no estaba solo. Su Padre estaba con Él y
le sostuvo en medio de los padecimientos, gracias a la oración y comunión constantes entre
ambos. Normalmente hemos pensado más en lo que ocurrió a Jesús durante esos días que en lo
realizado por medio de sus sufrimientos y su muerte. Es muy natural que le tengamos simpatía y
nos compadezcamos de Él; esto es bueno, pero debemos considerar todo el conjunto. Es fácil
verle derrotado, pobre, desvalido, víctima de la ignorancia de sus enemigos, atrapado en una
tupida red, condenado a muerte y como un mártir que debe ser compadecido. Instintivamente
desearíamos intervenir nosotros mismos y poder rescatarle de su cruel destino. En cierto sentido
fue una víctima, un cordero llevado al matadero. Pero esto es sólo un aspecto del cuadro. Jesús
se entregó a sus enemigos y consintió ser la víctima propiciatoria, pero lo hizo conscientemente.
Escogió este sino, sabiendo todo cuanto hacía y consciente de que así consumaba el propósito
divino. Era la víctima, pero también el vencedor. En todas estas lacerantes experiencias fue el
único que mantuvo la calma entre los muchos que participaron en la gran tragedia. Afrontó las
circunstancias con singular compostura y con una serenidad y dignidad que han maravillado a la
Historia. Siempre fue dueño de la situación hasta consumar su propósito. Se entregó a él
voluntariamente, y jugó su papel sabiendo que después de todo, era el verdadero vencedor.

Antes de narrar brevemente las experiencias de Jesús realizadas durante las seis etapas del
juicio, deberíamos comentar la naturaleza de las pruebas a que fue sometido. Existe siem pre el
peligro de estudiantes inexpertos que creen que los distintos juicios fueron legítimos y que Jesús
era culpable de algún crimen que merecía ser castigado, lo cual no es cierto. Estos juicios no
eran legales, ni trataban de establecer honradamente la culpabilidad o inocencia del reo. Nunca
procuraron ser equitativos, ni sus esfuerzos fueron imparciales, sino que se trataba de
confabulaciones más o menos legales manejadas por sus enemigos, no con el propósito de
aplicar un veredicto justo, sino para asegurar la condenación de Jesús. Los judíos habían
determinado matar al Maestro, y los juicios que llevaron a cabo eran una parodia de la
justificación legal de sus designios. Como veremos más tarde, cada vista de la causa estuvo
repleta de notorias irregularidades.

Los juicios de Jesús tuvieron dos aspectos generales, uno eclesiástico y otro civil, ya que al estar
los judíos gobernados por los romanos, sólo se les permitía intervenir en asuntos que fueran de
naturaleza religiosa. Las cuestiones civiles eran solventadas por las autoridades romanas. Los
judíos no podían condenar a muerte, pues ello era un privilegio de los romanos, y puesto que
Jesús era un dirigente religioso y las acusaciones hechas contra él eran de naturaleza religiosa,
tenía que comparecer ante el Sanedrín.

3.1.- Las comparecencias religiosas y juicios civiles


Las comparecencias religiosas tuvieron lugar ante tres distintas autoridades: Anás, el Sanedrín
reunido durante la noche, y otra vez el Sanedrín después de la salida del sol. Los juicios civiles
tuvieron también tres fases: ante Pilato, ante Herodes Antipas, y de nuevo ante Pilato. Así, pues,
tuvo que pasar ante seis auditores.

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a. Jesús ante el sumo sacerdote, Mateo 26:57, Marcos 14:53, Lucas 22:54, Juan
18:13-14
En realidad, la presentación de Jesús ante Anás no fue un juicio, ya que éste era un ex sumo
sacerdote y no tenía ninguna autoridad. Además, lo que ocurrió allí no tuvo ningún significado
especial. Parece ser que le llevaron a él, porque los judíos pensaban que les podría ayudar ante
el Sanedrín, toda vez que era el suegro de Caifás, actual sumo sacerdote. Reunir todo el
Sanedrín requería bastante tiempo. Si Jesús fue arrestado alrededor de la una de la madrugada
del viernes más fácilmente y antes de lo que estaba previsto se supone que no se había reunido
todavía el Sanedrín y, enviar mensajeros a los setenta miembros que lo componían y estaban
durmiendo, amén de vivir en lugares distintos de la ciudad, se necesitaban por lo menos dos
horas para que se congregaran y con el objeto de ganar tiempo, mientras los miembros del
Sanedrín acudían al punto de reunión, llevaron a Jesús ante Anás.

Anás tuvo que interrogar a Jesús, pero como no tenía ninguna idea acerca del proceso, le hizo
tan sólo unas vagas preguntas sobre sus discípulos y sus enseñanzas. Jesús replicó que debía
preguntar a quienes les habían oído y conocían sus enseñanzas. Uno de los alguaciles se enojó y
dio una bofetada a Jesús. Esto era un insulto y un acto indigno al que ningún acusado debía
someterse.

b. Pedro niega a Jesús, Mateo 26:58, Mateo 26:69-75, Marcos 14:54, Marcos
14:66-72, Lucas 22:54-62, Juan 18:15-18, Juan 18:25-27
Mientras Jesús estaba delante del Sanedrín, un grupo de personas se había congregado en el
patio en espera de que acabara el juicio. Entre ellos se encontraba Pedro, que había “seguido de
lejos” junto con Juan a la comitiva. Para resguardarse un poco del frío de la madrugada habían
encendido un fuego en el patio, donde Pedro se calentaba en compañía de los enemigos de
Cristo. Estaba nervioso, lleno de temor por lo que pudiera ocurrir y, sin embargo, quería
permanecer allí cerca. Fue durante ese período de espera cuando negó a su Señor tres veces tal
como Jesús lo había predicho. La última negación estuvo acompañada de maldiciones y
juramentos. “E inmediatamente que hubo hablado, el gallo cantó”. Abrumado por haber
cometido pecado tan grave, Pedro se trastornó. Al mismo tiempo el juicio había concluido y
Jesús fue llevado a la parte baja del edificio donde se encontraba Pedro, y el Maestro volvió su
mirada hacia él. No le dijo nada, pero aquella mirada quebrantó el corazón de Pedro, “el cual
salió llorando amargamente”. ¿Cuántos remordimientos sentiría Pedro, por haber hecho lo que
había jurado no haría? Negaba a su mejor amigo, el Hijo de Dios, y sintió que todo terminaba y
que no había ninguna esperanza para él.

c. Jesús ante el Sanedrín, Mateo 26:59-68, Marcos 14:55-65, Lucas 22:66-71, Juan
18:19-24
Debemos deducir que el Sanedrín se congregó y estuvo preparado para que se presentara al
acusado a eso de las tres o las cuatro de la madrugada del viernes. El lugar de reuniones era
una gran sala que daba a un patio interior.

La extensión de nuestro estudio no nos permite detallar minuciosamente los trámites seguidos
en esos juicios o pruebas. El estudiante debiera leer con cuidado los detalles que los Evangelios
nos dan sobre el particular. Sin embargo, haremos notar algunas cosas importantes. Primero,
buscaron falsos testigos para que depusieran contra él; éstos discreparon y los judíos se
enfurecieron, hasta que al fin dos concordaron en cuanto a lo que Jesús había dicho sobre el
templo; el Señor mantuvo un significativo silencio, y Caifás, al ver que el proyecto trazado
estaba a punto de fracasar, le pidió a Jesús que dijera si era o no el Cristo. Por supuesto, éste
dijo que sí. Luego lleno de júbilo exclamó: “¡Ha blasfemado! ¿Qué más necesidad tenemos de
testigos? He aquí, ahora mismo habéis oído su blasfemia. Y fue considerado digno de muerte.
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Algunos de los presentes abofetearon al indefenso. El odio se había desbordado hasta límites
insospechados y le escupieron en el rostro, le dieron de puñetazos y otros le golpearon. Con
alegría incontrolada y al igual que un grupo de truhanes, aquellos doctores en Teología
insultaron a Jesús. Esa escena de brutalidad incitada y aprobada por los dignísimos miembros
del Sanedrín, era la obra más ruin que pueden hacer los más depravados criminales. Nunca
podremos concebir lo que el insulto y la deshonra significaban para el hombre más puro,
sensible y santo que ha existido en el mundo.

Los judíos debían esperar que se hiciera de día para que pudiera reunirse de nuevo el Sanedrín.
La primera sesión celebrada era ilegal, ya que sólo podían congregarse durante las horas del día.
Mientras esperaban fue de nuevo sometido a burlas y escarnios por parte de los judíos. Estaban
congratulándose por haber llegado la hora de su venganza y lo exteriorizaban por medio de
injurias e insultos a la pobre víctima. Cuando fue de día, el Sanedrín volvió a juntarse para
aprobar formalmente la decisión tomada durante la noche. La sesión fue corta y allí terminó su
trabajo. Aquellas autoridades eclesiásticas habían llevado a cabo su propósito.

Para darnos cuenta de la farsa del Sanedrín al juzgar a Jesús, debemos reseñar unas pocas pe ro
evidentes ilegalidades. a. Jesús fue arrestado sin pesar sobre él una acusación formal. b. Fue
llevado a juicio sin brindarle la oportunidad de que alguien defendiera su caso. c. Presentaron
testigos que declararon con falsedad. d. No pidieron ningún testimonio favorable a Jesús. e. Le
juramentaron para que se condenara a sí mismo. f. No consintieron discutir la acusación de
blasfemia. g. La hora en que se reunieron antes que se hiciera de día era ilegal. h. No les asistía
ninguna autoridad para condenarle a muerte.

d. El suicidio de Judas, Mateo 27:3-10


Fue posiblemente muy temprano en la mañana del viernes cuando ocurrió el fin de la trágica
carrera de Judas Iscariote, Había aceptado las treinta piezas de plata con las cuales cobró su
participación de entregar a Jesús en manos de los judíos. Pero con esto no terminó el caso.
Cuando vio que los enemigos se burlaban y abusaban de Cristo, tristes remordimientos asaltaron
su corazón. Quizá todavía no había quedado cancelado del todo el infame trato. Esperando una
oportunidad, fue al encuentro del sumo sacerdote y de los ancianos y les dijo: “Yo he pecado
entregando sangre inocente”. Pero le quitaron de en medio con estas palabras: “¿Qué nos
importa a nosotros? ¡Allá tú!” Estaban satisfechos del contrato y el asunto quedaba saldado en
lo que a ellos concernía. En espera de calmar los remordimientos de su conciencia, Judas tiró el
dinero a sus pies estando en el mismo santuario. Luego, “salió, y fue y se ahorcó”. Aquellos
religiosos recogieron las monedas y puesto que se trataba del precio de sangre y no podían
echarías en la caja del templo, decidieron comprar con ellas un pedazo de terreno en el sur de la
ciudad, para que en él se enterrara a los gentiles. El lugar llegó a conocerse por el nombre de
Acéldama, que significa “campo de sangre”. Así terminó la vida Judas.

e. Jesús ante Pilato, Mateo 27:1-2, Mateo 27:11-14, Marcos 15:1-5, Lucas 23:1-
5, Juan 18:28-38
Después que los judíos obtuvieron del Sanedrín el veredicto que deseaban, hubieran llevado
adelante y en seguida su programa de muerte. Pero la ley romana no les permitía hacer tal
cosa. Debían obtener el consentimiento del Gobernador Romano antes de poder crucificar a
Jesús, y en consecuencia tenían que ir ante Pilato, gobernador de Judea, y persuadirle a que
condenara a muerte al prisionero.

En seguida se dirigieron con el acusado, seguidos por una variada multitud, hacia el palacio del
Gobernador. El juicio debía celebrarse en el patio frontal del palacio. No podemos ahora entrar
en detalles, pero notemos el esfuerzo que hizo la turba para que Pilato confirmara la sentencia
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de muerte sin paliativos; cómo Pilato rechazó hacerlo y ellos presentaron una larga lista de
acusaciones contra su prisionero. Los principales cargos fueron que pervertía a la nación, que
rechazaba pagar tributo y que él mismo se hacía rey. A Pilato no le importaban demasiado las
dos primeras acusaciones, pero quería saber más sobre las pretensiones de ser rey, y le tomó en
el interior para examinarle en privado. Después de haberse persuadido que aquel hombre era
inocente, le presentó de nuevo ante los judíos y dijo que no hallaba en él ninguna cosa por la
que fuera digno de muerte. Esto no satisfizo a la multitud de judíos encolerizados, y Pilato,
conociendo su obstinación, tuvo miedo. Al momento tuvo una idea que esperaba le iba a evitar
ceder a las demandas de los judíos. Jesús era de Galilea, que estaba bajo la jurisdicción de
Herodes Antipas, tetrarca de Galilea y Perea, quien se encontraba por aquellos días en Jerusalén
con motivo de la Pascua. Podría pasarle el delicado juicio y que él tomara una decisión. Así que
dijo a los judíos que llevaran al prisionero a Herodes, quien se hallaba en la ciudad, en el Palacio
de los Macabeos.

f. Jesús ante Herodes, Lucas 23:6-12


Llenos de odio, los judíos llevaron a su víctima hasta Herodes, quien había ordenado decapitar a
Juan el Bautista y deseaba conocer a Jesús desde hacía tiempo. Ahora se le presentaba la
oportunidad que anhelaba. Herodes le consideró como un milagrero y le comparó a uno de los
artistas que cantaban y bailaban. Lo único que pidió fue que hiciera un milagro para poder
recrearse. Le hizo varias preguntas, pero Jesús mantuvo un honroso silencio. Herodes le tomó
por un estúpido incapaz de hacer un milagro, e ignorando todas las acusaciones que
presentaban los judíos contra él, puso un manto sobre sus espaldas y lo devolvió a Pilato. En
ningún sentido este examen puede ser considerado un juicio, sino que se trata de un paso más
en el infame trato otorgado a un inocente.

g. Segundo encuentro de Jesús con Pilatos: Pilato intenta dejar libre a Jesús,
Mateo 27:15-26, Marcos 15:6-15, Lucas 23:13-24, Juan 18:39-40
Era todavía temprano cuando la turba volvió al palacio de Pilato. Su paciencia estaba a punto de
estallar. El mal talante les impedía aceptar los argumentos. Pilato vio con desagrado que
volvieran a traerle al prisionero y se dio cuenta que ahora debía intervenir definitivamente. Los
acontecimientos ocurridos en esta etapa son más largos e importantes que en las precedentes.
Pilato les recordó que en esta fiesta había la costumbre de dejar en libertad a algún prisionero, y
pensó en soltar a Jesús de acuerdo con esa costumbre. Pero su intento fracasó, ya que los
judíos no querían otra cosa que no fuese la muerte del Señor, y pidieron que soltara a un
homicida llamado Barrabás y que Jesús fuera crucificado. Pilato volvió a preguntarles: “¿Qué,
pues, queréis que haga del que llamáis Rey de los judíos? Y ellos volvieron a dar voces:
¡Crucifícale!” El intento de Pilato para hacer a un lado la conjura dio como resultado que la turba
gritara con más fuerza. “Pero ellos gritaban aún más. ¡Crucifícale!”

Juan nos dice que llegados aquí, Pilato hizo pasar a Jesús al interior del palacio para examinarle
brevemente. Esta entrevista desató una terrible crisis en el corazón de Pilato. Jesús trató de
salvarle y Pilato reconoció la inocencia del prisionero, y aún hizo otro esfuerzo para hacer lo que
debía hacer un verdadero hombre: impartir justicia. Sin embargo, los judíos, previendo esto,
habían presentado una nueva acusación que estaban seguros prevalecería. Su respuesta a la
clemente sugerencia de Pilato fue: “Si a éste sueltas, no eres amigo de César; todo el que se
hace rey, a César se opone”. César no podía ser informado de la conducta de Pilato debido a la
mala administración de éste, porque le hubiera depuesto enseguida. Los judíos sabían esto y
con ello redoblaron sus demandas de condenar a muerte a Jesús. Pilato les entregó a Jesús y
demostró una debilidad de carácter que le ha granjeado la antipatía de todos los hombres. Así
que se sentó en el tribunal y, burlándose de ellos, señaló a Jesús y les dijo. “He aquí el hombre”.
Pero ellos gritaron: “¡Fuera, fuera, crucifícale!” “¿A vuestro rey he de crucificar?, añadió Pilato.
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Respondieron los principales sacerdotes: No tenemos más rey que César”. Con esta respuesta
llegaban al punto culminante de su degradación.

h. La apelación de la esposa de Pilato, Mateo 27:19


No importa si su sueño (pesadilla) era normal o sobrenatural, los romanos eran muy
supersticiosos y creían que eran presagios. Sin duda alguna esta advertencia de parte de su
propia esposa le inquietaba sobremanera al juez Pilato porque confirmaba lo que él mismo
pensaba. Fue otro argumento más, uno de los más fuertes, a favor de soltar a Jesús. Estos
detalles eran y son muy importantes para gentiles. Esta mujer no era judía, sino romana, y aún
ella se daba cuenta de la inocencia de Jesús.

i. Pilato se lava las manos, Mateo 27:24


Sabiendo Pilato que consentía en la crucifixión de un inocente, pidió un lebrillo de agua y se lavó
las manos ante la multitud diciendo: “Inocente soy yo de la sangre de este justo; allá vosotros”.
La respuesta del pueblo fue: “Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos”. Esta
respuesta era la renuncia a sus derechos de primogenitura, la defección de su destino. Pilato y
los judíos eran culpables de este crimen.

j. Pilato aprueba la pena de muerte, Mateo 27:26-30, Marcos 15.15, Lucas 23:24,
Juan 19:1-16
También aquí encontramos violados todos los principios reconocidos en los procedimientos
judiciales. En los cargos presentados a Pilato contra Jesús nunca mencionaron la blasfemia, y
fue por esto por lo que le condenó el Sanedrín. Tampoco fue llamado testigo alguno que
depusiera en favor de Jesús. Pilato no halló en la primera entrevista causa alguna contra él,
pero, a pesar de ello, lo pasé a Herodes Antipas. Tampoco éste halló nada que fuera digno de
muerte. Pilato le halló inocente la segunda vez; sin embargo, lo entregó a los acusadores. A
Jesús no le fue concedida protección alguna contra las iniquidades de la turba, y fue arrojado de
un oficial a otro con una precipitación inexcusable. Finalmente fue llevado rápidamente del patio
del palacio de Pilato al lugar donde debía ser crucificado. Todo el proceso constituye una de las
parodias más desgraciadas que se han realizado en toda la historia de la humanidad.

k. Jesús es escarnecido, Mateo 27:30, Marcos 15:16-20, Juan 19:1-3


Por fin los enemigos de Jesús habían conseguido su propósito y podían proceder a darle muert e.
Tan pronto como Pilato se retiró de la escena, después de su infame cobardía, la chusma
vociferó gozosa. Barrabás el homicida fue puesto en libertad y Jesús fue entregado en manos de
sus enemigos. Ahora podían hacer con él lo que quisieran. El olor a sangre se sentía en la
atmósfera. Las pasiones viles estaban desatadas y la escena que siguió es rechazada con horror
por todas las personas decentes. En aquellos días a los brutales soldados romanos se les
permitía abusar del reo cuando éste iba a ser pronto crucificado. “Los soldados romanos
tomaron a Jesús y le azotaron. El flagelo era un látigo de varias correas y en el extremo de cada
una de ellas había una bola de plomo de la que salían unos afilados clavos de hierro o hueso.
Despojado de sus ropas, con las manos atadas a una columna o estaca y su espalda
descubierta, la víctima era azotada por seis verdugos, quienes usaban estos instrumentos de
tortura con tanta severidad, que casi siempre dejaban al prisionero medio muerto. Cada golpe
cortaba profundamente la carne hasta que las venas y algunas veces las entrañas salían fuera.
Algunas veces el flagelo estropeaba la cara, rompía los dientes, y reventaba los ojos. A menudo
el reo desfallecía o moría de la brutal paliza”.

Una vez azotado a Jesús le dieron las peores burlas que se pueden decir a un hombre. Sobre el
cuerpo lacerado le pusieron una túnica escarlata dada por Herodes, y sobre su cabeza le
ajustaron groseramente una corona de espinas. En su mano derecha colocaron una caña y le
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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

hicieron objeto de ignominia; con la cual golpearon su cabeza coronada de espinas, y le dieron
de bofetadas y golpes sobre el cuerpo herido. “E hincando la rodilla delante de él, le
escarnecían, diciendo: ¡Salve, rey de los judíos!” Los más nauseabundos de todos los insultos
fueron los continuos esputos que echaron sobre su rostro.

l. Llevan a Jesús para crucificarlo, Mateo 27:31-33, Marcos 15:20-22, Lucas 23:26,
Juan 19:16-17
Una de las infamias de la crucifixión era la costumbre de exhibir a la víctima en procesión
pública hasta el lugar donde debía ser ejecutada. Los judíos insistirían en que se realizara este
espectáculo para así humillar más a Jesús. Esta caminata hacia el Calvario es conocida por el
nombre de Vía Dolorosa. El lugar de la crucifixión fue una colina s ituada a menos de medio
kilómetro de la puerta de Damasco, y fuera de los muros de Jerusalén. Durante mucho tiempo
se creyó que la muerte de Jesús ocurrió dentro de la ciudad, exactamente donde se levanta la
iglesia del Santo Sepulcro. Sin embargo, ahora se acepta generalmente una pequeña colina al
norte de la ciudad llamada monte Calvario, por ser el lugar que más concuerda con el relato
bíblico. La procesión salió del centro de la ciudad, donde Pilato entregó a Jesús a la chusma, y
pasó por la puerta de Damasco hasta llegar al Calvario. Este lugar llamado Gólgota (lugar de la
calavera) puede ser identificado en nuestros días por haber allí una roca que, mirada desde
cierta distancia, parece una auténtica calavera.

Los judíos habían anticipado que conseguirían el beneplácito de Pilato y estaban dispuestos a
llevar adelante sus planes. Habían dispuesto una tosca cruz y los soldados romanos estaban allí
para cumplir su trabajo. Se formó la procesión que sería encabezada por Jesús y en la que irían
los dos ladrones que debían ser crucificados, cada cual con su cruz a cuestas. Inmediatamente
después de las víctimas seguían los soldados romanos, y luego una gran multitud de judíos
recreándose en la escena. Parece que el apóstol Juan estaba allí y también se encontraban
algunos seguidores de Jesús entre los cuales estaban María la madre de Jesús y María
Magdalena. Viendo lo que iba a ocurrir, estos amigos se juntaron a la procesión que se dirigía al
Gólgota. Durante el recorrido hasta el lugar de la crucifixión tuv ieron lugar dos incidentes: la
orden dada a Simón de que llevara la cruz de Jesús, y el lamento de las mujeres. Dice la
tradición, aunque no hablen de ello los Evangelios, que Jesús, exhausto por las dolorosas
experiencias de los días anteriores y no habiendo dormido ni descansado durante la noche
anterior, caía en el camino por el peso de la cruz. Los soldados viendo cómo se encontraba el
rey y deseando encontrar a alguien para llevar la cruz, vieron a un hombre llamado Simón de
Cirene, oriundo de una provincia africana, que pasaba por la puerta y se dirigía hacia el templo
para hacer sus oraciones matinales. Ordenado por los soldados, Simón, quizá con desgano, fue
obligado a tomar la cruz del Salvador. Aquella orden al principio fue humillante para Simón, pero
luego sin duda dio gracias a Dios por haber sido eso el medio de conocer a Jesús. Nunca
olvidaría el haber andado en su compañía y consideraría aquel hecho como el honor más grande
de su vida.

m. El llanto de las mujeres, Lucas 23:27-31


Posiblemente cuando paró la procesión para que Simón tomara la cruz de Jesús, fue cuando las
mujeres lloraron y se lamentaron de la condición del Salvador. La respuesta del Señor fue que
no lloraran por él porque sus sufrimientos pronto se acabarían, sino que lo hicie ron por ellas
mismas y por sus hijos, ya que para ellos ahora comenzaban los sufrimientos. Por fin llegaron al
lugar destinado.

n. Le ofrecen vino, Mateo 27:34, Marcos 15:23


Con el objeto de embotar e insensibilizar los sentidos de las pobres víctimas, s e les ofrecía un
brebaje vinoso que contenía una droga. También se lo dieron a Jesús, pero él no quiso beberlo.
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Sólo existe una razón para que rechazara esa bebida, y es que quería hacer su obra en la cruz
en la plena posesión de todas sus facultades.

O. La crucifixión, Mateo 27:35-38, Marcos 15:25-28, Lucas 23:33-38, Juan 19:18-24


Consideremos brevemente la crucifixión como medio empleado para ajusticiar a los criminales.
Esta terrible forma de castigo capital no fue inventada por los romanos. Había sido usada por los
egipcios, babilonios, fenicios y otros pueblos orientales desde muchos siglos antes. Cuando los
romanos conquistaron a Palestina continuaron usando esa forma de castigo, pero sólo con los
esclavos y los peores criminales. Por eso la crucifix ión acarreaba consigo un estigma. El
sufrimiento de esta muerte particular formaba parte de la humillación de Jesús y le identificaba
con los criminales de la peor calaña.

La crucifixión era un inenarrable y horrible medio de morir. Cicerón, condenándola, dijo: “No se
acerque nunca (la crucifixión) de un ciudadano romano ni a sus pensamientos, ni ojos, ni oídos”.
Los condenados a morir crucificados eran colgados de una cruz que se levantaba en el suelo y
era considerada como la muerte, tortura y agonía más infames. Hoy representa para muchos un
símbolo de adoración y honor, porque Jesús murió en ella. Consistía en dos palos cruzados y
clavados por la parte superior del vertical que se mantenía en el suelo. Usualmente la víctima
era despojada de sus ropas que se las apropiaban los ejecutores. Primero colocaban la cruz en
el suelo y se ponía al reo extendido sobre ella con los brazos en cruz, éstos se ataban con
cuerdas al madero horizontal, y se le ponían unos clavos en las palmas de las manos. Una vez
realizada esta operación se izaba la cruz en el lugar previsto, y la cabeza del condenado
quedaba a unos tres metros del suelo, suspendido por los brazos. Los pies se aseguraban al palo
vertical por medio de un largo clavo que los atravesaba. La víctima así suspendida era
abandonada a una lenta agonía, hasta que la muerte terminaba con sus sufrimientos. Esto era
lo que constituía el terror de esa clase de muerte. Puesto que ningún órgano vital quedaba
lesionado, el pobre reo se consumía vivo en una lenta tortura. La muerte venía despacio y a
veces el condenado vivía dos o tres días. Completamente dolorido, quemado por la fiebre y
torturado por la sed, la pobre víctima suplicaba a menudo que le libraran del tormento que sólo
la muerte podía quitarle. Esta era la forma de tortura que aguardaba al Hijo de Dios.

Jesús fue crucificado alrededor de las nueve de la mañana. Durante las tres horas que
precedieron al mediodía acontecieron las siguientes cosas: Jesús pronunció tres palabras; los
soldados echaron suertes sobre las ropas del Señor; pusieron una inscripción sobre la cruz; las
gentes juntamente con los soldados se burlaron de Jesucristo, y el ladrón arrepentido fue salvo.

Pilato, queriendo vengarse de los judíos, mandó hacer un letrero que colocaron en el trave saño
horizontal de la cruz y sobre la cabeza de Cristo, en el que se leían las palabras: “Este es Jesús,
el Rey de los judíos”, escritas en hebreo, latín y griego, para que todo el mundo pudiese leerlas.
Los judíos se enojaron y fueron a Pilato con el ruego de que cambiara la inscripción por ésta: “El
dijo: Soy Rey de los judíos”; pero les respondió con desprecio: “Lo que he escrito, he escrito”.

La cruz de la cual pendía Jesús estaba en medio de otras dos en las que eran ajusticiados
sendos malhechores. “Y los que pasaban le injuriaban meneando la cabeza y diciendo: ¡Bah! tú
que derribas el templo de Dios, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo, y desciende de la
cruz”. Luego uno de los ancianos, sin quererlo, pronunció la verdad más grande y profunda que
jamás se dijo: “A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar”. Y la multitud continuó burlándose
del Señor mientras pendía del madero.

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

Asignación permanente:

 ¿Qué transformó esta enseñanza en usted en relación a la salvación?


 ¿Qué aprendió usted sobre el acto de amor expresado por Jesús en esta última semana?

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

VIII. LAS ÚLTIMAS HORAS

OBJETIVOS:

1. CONOCER EL DESARROLLO DE LOS HECHOS ACONTECIDOS AL MAESTRO EN SUS


ÚLTIMAS HORAS.
2. APRENDER LAS SIETE PALABRAS EMITIDAS POR JESÚS EN EL GÓLGOTA.
3. DESCUBRIR LAS INTERRELACIONES EN LOS EVENTOS DE SU CRUCIFIXIÓN Y
MUERTE.

CONTENIDOS:
 Echan suertes por sus ropas y reparten sus vestiduras, Juan 19:23-24.
 Injurias hacia él, Mateo 27:39-40.
 Insultos de los sacerdotes, Marcos 15:31.
 Los insultos de los soldados, Lucas 23:36-37.
 Los malhechores crucificados, Lucas 23:39.
 La respuesta de uno de los malhechores, Lucas 23:40-42.
 Primera palabra de Jesús.
 Segunda palabra de Jesús, Lucas 23:43.
 Tercera palabra de Jesús, Juan 19:26-27.
 Las tinieblas en la hora sexta, Marcos 15:33.
 Cuarta palabra de Jesús, Mateo 27:46.
 Quinta palabra de Jesús, Juan 19:28.
 Sexta palabra de Jesús, Juan 19:30.
 Séptima palabra de Jesús, Lucas 23:46.
 El velo del templo se rasga, tiembla la tierra, se abren sepulcros, el centurión
exclama unas palabras, la multitud confiesa, son quebradas las piernas de los
ladrones, se abre el costado de Jesús con una lanza, el descenso de la cruz, Mateo
27:57-58, Marcos 15:42-45, Lucas 23:50-53, Juan 19:31-38.
 Jesús es sepultado, Juan 19:38-42.

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

OBJETIVO 1.- Conocer el desarrollo de los hechos acontecidos al Maestro en sus


últimas horas.

Hora 10 a.m. a 11 a.m.


1.1.- Echan suertes por sus ropas y reparten sus vestiduras, Juan 19:23-24
Después que los soldados concluyeron su trabajo, ejercieron el derecho de echar suertes con
unos dados sobre las ropas de Jesús (turbante, sandalias, manteleta, cinto y túnica sin costuras,
hecha y regalada por un amigo íntimo). Los soldados no quisieron rasgar la hermosa túnica y la
sortearon.

1.2.- Injurias hacia él, Mateo 27:39-40


No se conformaban con clavarle en una cruz. Aparte de ese sufrimiento tan terrible, agregaron
insultos. En ese momento estaban destruyendo el templo (el cuerpo de Jesús) y en tres días
Jesús lo levantaría Juan 2:17-19. Emplearon las mismas palabras usadas por el diablo, Mateo
4:3, 6, “Si eres Hijo de Dios”. Jesús había hecho milagros repetidas veces para demostrar que
era el Hijo de Dios. Si en ese momento hubiera bajado de la cruz, no habrían creído en El.

1.3.- Insultos de los sacerdotes, Marcos 15:31


El hecho de que los líderes religiosos fueron a ver a Jesús crucificado, demostró cuánto lo
odiaban y cuánto deseaban que Él muriera. Esos eran los líderes religiosos que se suponían
debían cuidar por el pueblo y ayudar al pueblo cuando el pueblo actuaba en venganza. Los
líderes religiosos también recordaron las palabras de Jesús con relación al templo. Ellos
percibieron las palabras de Jesús como una amenaza de destruir el templo, y pensaron que la
habían aplacado. Ellos retaban a Jesús a que usara Su poder y se salvara. Estas palabras le
recordaban a Jesús que Él resucitaría tal y como el Padre lo había prometido. También le
recordaban que el sufrimiento que Él estaba padeciendo era para salvar al mundo. Ellos le
recordaban aún más su propósito de morir en la cruz. Las palabras usadas para insultar a Jesús,
le animaban. Él sabía que la tumba no sería el final sino el principio. Los líderes religiosos
continuaron mofándose de Jesús y decían que creerían en él si Jesús se bajaba de la cruz. Ellos
tuvieron muchísimas oportunidades antes de la cruz para creer en Jesús. El Maestro había
hecho muchos milagros y dado muchas señales respecto a su identidad. Los líderes religiosos no
creerían en él por fe, sin embargo. En vez, ellos querían evidencia tangible de que Jesús era el
Hijo de Dios.

1.4.- Los insultos de los soldados, Lucas 23:36-37


Los enemigos de Jesús agregaban insulto a la injuria. Aunque lo tenían colgado en una cruz,
persistían en atormentarle, burlándose de él. ¡Qué odio tan intenso y exagerado! En lo que
decían estaban equivocados y también tenían razón. Desde luego, Jesús podía haber descendido
de la cruz, pero no podía salvar a otros si se salvaba a sí mismo. Hechos 4:27 , “Porque
verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes
y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, para hacer cuanto tu mano y tu consejo
habían antes determinado que sucediera”.

1.5.- Los malhechores crucificados, Lucas 23:39


Al principio los dos le injuriaban diciendo: “Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros”.
Luego es que responde el otro con una reprensión, diciendo: “¿Ni aún temes tú a Dios, estando
en la misma condenación?” Estaba cometiendo otro pecado, difamando a un hombre inocente.
El ladrón arrepentido, tenía la misma humildad y la misma actitud hacia su pecado que el
publicano que dijo “sé propicio a mí, pecador” Lucas 18:13 . Y dijo a Jesús: “Acuérdate de mí
cuando vengas en tu reino”. No se puede saber lo que este hombre entendía acerca del reino de
Cristo, pero lo importante es que Jesús, conociendo su corazón, le salvó.
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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

1.6.- La respuesta de uno de los malhechores, Lucas 23:40-42


Uno de los ladrones unió sus palabras a las burlas de la multitud y le dijo: “Si tú eres el Cristo,
sálvate a ti mismo y a nosotros”, pero el otro ladrón reconoció la inocencia de Jesús y reprendió
al malhechor. Cuando el Salvador le oyó, sin duda que con una expresión cariñosa del rostro le
agradeció sus palabras.

1.7.- Las tinieblas en la hora sexta, Marcos 15:33 ( Hora 12 m.)


Las tres primeras horas de crucifixión terminaron al mediodía. A las doce, unas espesas tinieblas
cubrieron la tierra, aunque hasta el momento un brillante y diáfano sol había brillado. Cuando se
hicieron tinieblas sobre la tierra, las multitudes se pasmaron y tuvieron miedo. Aquello debía ser
el poder de Dios. Esta oscuridad sobrenatural duró desde el mediodía hasta las tres de la tarde,
que fue cuando Jesús expiró. Durante estas tres horas, el Señor pronunció cuatro palabras más.

OBJETIVO 2.- Aprender las siete palabras emitidas por Jesús en el Gólgota.

2.1.- Primera palabra de Jesús, Lucas 23:34 ( Hora 10 a.m. a 11 a.m.)


Los evangelistas anotaron siete palabras o frases que Jesús dijo en la cruz. La primera la
pronunció al comienzo de la crucifixión. A medida que los clavos penetraban en la carne de las
víctimas, éstas gritaban y maldecían. Pero no fue así con Jesucristo. No salió de su boca ningún
lamento, ni suplicó misericordia, sino una oración: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que
hacen”. Durante los días que estuvo en la tierra enseñó a sus discípulos a orar por los
perseguidores y practicó ese precepto en las primeras palabras que dijo en la cruz. Su corazón
se abrió amoroso para los pobres ciegos e ignorantes pecadores que cometían el crimen.

2.2.- Segunda palabra de Jesús, Lucas 23:43 ( Hora 11 a.m. a 12 m.)


Luego el pobre ladrón suplicó: “Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino”. En respuesta a
esta plegaria Jesús pronunció la segunda frase: “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el
Paraíso”.

2.3.- Tercera palabra de Jesús, Juan 19:26-27 (Hora 11 a.m. a 12 m.)


Varias mujeres fieles habían seguido a Jesús hasta el lugar de la ejecución. “Al pie de la cruz
tomaron su responsabilidad en el ministerio de esperar amando. Allí se manifestó el abandono y
la devoción como más fuertes que la muerte. Fueron a asistirle con su presencia a la hora de
morir”. Sin tener Jesús demasiado en cuenta su angustia física, se ocupó de su madre María con
infinita ternura. Entre el grupo de santas mujeres también se encontraba Juan, “el discípulo
amado”. El Señor dijo primero a su madre: “Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo: He
ahí tu madre”. Juan en su Evangelio dice que “desde aquella hora el discípulo la recibió en su
casa”. Posiblemente con el propósito de evitar el que ella viera la horrible escena la llevó en
seguida a su casa.

2.4.- Cuarta palabra de Jesús, Mateo 27:46 ( Hora 1 p.m.)


En el momento en que la intensa oscuridad invadía la escena salió de sus labios un grito de
desolación: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” Jesús se sintió solo y
desamparado. Su pueblo le había rechazado; los discípulos habían huido; la naturaleza le había
sumido en tinieblas y ahora parecía que su Padre le abandonaba. En apariencia, la presencia
espiritual de Dios no le asistía. Dios había vuelto su rostro y Jesús lo sintió. La respuesta de este
abandono momentáneo se encuentra en Juan 3:16. En realidad era necesario que Jesús
sufriera completamente solo para poder hacer la obra redentora. El lastimero lamento brotaba
de lo más profundo de su sufrimiento, desolación y muerte. Bajó a los sepulcros al encuentro de
Satán y le venció. Este fue el clímax de su sufrimiento. ¿Le había abandonado Dios? ¿Ya no le
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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

amaba? El Padre nunca estuvo tan cerca de Él, ni tan complacido con su amado Hijo como en
esa hora suprema de dolor y devoción. Jesús había gustado la muerte por todos los hombres y
salió vencedor.

2.5.- Quinta palabra de Jesús, Juan 19:28


La quinta palabra de Jesús, “Sed tengo”, se debió a la angustia física. Una cosa terrible que
acontecía a los crucificados era la sed que torturaba a la víctima. El Salvador era humano y,
como todos los seres mortales, sintió una necesidad física.

Hora 2 p.m. a 3 p.m.


2.6.- Sexta palabra de Jesús, Juan 19:30
La sexta palabra fue de victoria. Había vencido al diablo y no tenía miedo; por eso gritó:
“Consumado es”. La expresión consumado se traduce a la palabra tetelestai que significa
“llevado a su fin completo y perfecto”. El propósito divino de su venida al mundo fue perfecta y
completamente llevado a cabo. Esto es de mucho consuelo para todo el mundo, porque la
muerte de Cristo pagó el precio de nuestra redención Hechos 20:28, Efesios 5:25-27, 1 de
Pedro 1:18, 19.

2.7.- Séptima palabra de Jesús, Lucas 23:46


A medida que fueron pasando las horas, las tinieblas empezaron a disiparse. En paz y resignado
repitió con calma las palabras del salmista: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Por
fin, después de haber concluido Su obra, el incansable Salvador descansó. La vida se había ido
del cuerpo y su espíritu había retornado al Padre. Con reverencia debemos preguntarnos: ¿Qué
provocó la muerte prematura de Jesús, puesto que seis horas después de haber sido colocado
en la cruz moría, cuando las víctimas vivían durante dos o tres días y la vida se les escapaba
muy lentamente del cuerpo? La respuesta es que murió con el corazón quebrantado debido a la
ruptura de los vasos sanguíneos. Toda vez que en la crucifixión no se afectaban órganos vitales,
la muerte no era inmediata. Cuando se experimenta un intenso sufrimiento emocional, los vasos
de la sangre se revientan y ocurre la muerte. Los pecados del mundo pasados, presentes y
futuros quebrantaron su corazón. Los pecados del mundo que llevó sobre sí le mataron.

OBJETIVO 3.- Descubrir las interrelaciones en los eventos de su crucifixión y muerte.


Hora 3 p.m. a 6 p.m.
3.1.- El velo del templo se rasga, Mateo 27:51
Además de las tinieblas que cubrieron la faz de la tierra desde el mediodía hasta las tres de la
tarde, otros fenómenos acompañaron a la muerte de Jesús. El hermoso y exquisito velo que en
el templo separaba el lugar Santo del Lugar Santísimo se rompió de arriba abajo. Este milagro
simbolizaba que a partir de entonces todos los hombres pueden estar en la presencia de Dios.
En aquellos tiempos solamente los sacerdotes podían entrar en el lugar Santísimo. Ya no existe
ningún velo que impida que el hombre hable con Dios directamente.

3.2.- Tiembla la tierra, se abren sepulcros, Mateo 27:51-52


El relato evangélico también nos habla de terremotos: “Y la tierra tembló, y las rocas se
partieron; y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se
levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa
ciudad y aparecieron a muchos”. Estos acontecimientos impresionaron tan profundamente a los
discípulos y a las gentes, que todos tuvieron gran temor. Nunca tales cosas habían ocurrido y sin
duda alguna allí se manifestaba la mano de Dios.

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

3.3.- El centurión exclama unas palabras, Mateo 27:54


El centurión romano, posiblemente encargado de la crucifixión, expresó sus propios sentimientos
con estas palabras: “Verdaderamente éste era Hijo de Dios”. Algunos dicen que el centurión no
estaba confesando a Cristo como el Hijo de Dios porque falta el artículo definido (el) antes de
Hijo. Cuando el centurión vio lo que había acontecido, dio gloria a Dios, diciendo:
Verdaderamente este hombre era justo”. Recuérdese que Lucas escribió al “excelentísimo”
Teófilo, un romano de eminencia, con el propósito de predicar a Cristo como el Hijo de Dios, y
con el hecho de que el centurión romano dijera que Jesús era hombre justo, lo vindicaba de la
acusación de los judíos.

3.4.- La multitud confiesa, Lucas 23:48


Lucas añade que “toda la multitud de los que estaban presentes en este espectáculo, viendo lo
que había acontecido, se volvían golpeándose el pecho”. Marcos y Mateo nos dicen que muc has
mujeres fieles que hablan seguido a Jesús desde Galilea, estaban allí mirando de lejos todo
cuanto ocurría. Estaban tristes y profundamente conmovidas porque todo había llegado a su fin.

3.5.- Son quebradas las piernas de los ladrones, Juan 19:31-32


Los judíos tenían una ley que prohibía que las víctimas de la crucifixión permaneciesen en la cruz
durante el sábado y, puesto que el sábado judío empezaba el viernes a las seis de la tarde, era
necesario que el cuerpo de Jesús y el de los dos ladrones estuvieran fuera a esa hora. En el caso
de los ajusticiados no estuviesen muertos todavía, se solía romperles los huesos con un pesado
mallo que les provocaba la muerte instantánea. Esto fue Posiblemente lo que se hizo con los dos
ladrones que acompañaban a Jesús. Sin embargo, esta operación no tuvo que hacerse con el
Señor, puesto que al examinarle vieron que ya estaba muerto.

3.6.- Se abre el costado de Jesús con una lanza, Juan 19:34


Un soldado, para asegurarse, le pinchó en el costado con una lanza y salió “sangre y agua”, lo
que demuestra que murió de corazón quebrantado. ¿Qué tan grande fue la herida causada por
la lanza? Tomás sabía que podría meter su mano en el lugar de la lanza: “Si no metiere mi mano
en su costado, no creeré”. Algunos decían que Cristo no ocupaba un cuerpo literal, pero no sale
“sangre y agua” de un fantasma. Compárese con Lucas 24:37-39. Otra vez recalcamos que en
realidad Cristo murió en la cruz. Los soldados “le vieron ya muerto” y para estar segurísimos uno
de ellos “le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua”. Es muy importante
que en la predicación del Evangelio se enfaticen estos detalles para hacer callar los argumentos
necios de los incrédulos.

3.7.- El descenso de la cruz, Mateo 27:57-58, Marcos 15:42-45, Lucas 23:50-53, Juan
19:31-38
La disposición de los cuerpos de los que morían crucificados era un viejo problema. La mayoría
de las veces esas víctimas eran echadas en cualquier lugar y de cualquier manera, por carecer
de amigos o familiares que pidieran el cuerpo para sepultarlo dignamente. Pero como ya saben,
hacía poco que se había destinado un lugar especial para esos cuerpos, en el campo que
compraron con el dinero de la traición. Los amigos de Jesús le hubieran colocado en aquel sitio
destinado, pero José, amigo del Señor, hombre rico que vivía en la cercana aldea de Arimatea, y
hombre piadoso que “esperaba el reino de Dios”, fue a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús.

3.8.- La sepultura, Mateo 27:59-61, Marcos 15:46-47, Lucas 23:53, Juan 19:39-42
El Gobernador, después de convencerse de la muerte del reo, concedió su petición. José tenía
un sepulcro nuevo, quizá el de su propia familia, “en el cual no se había puesto a nadie”. Este se

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

encontraba cerca del lugar de la crucifixión y no dudamos que poseía una elegancia poco
común.

Juan nos habla de otro hombre que fue a asistir al fallecido Galileo. Era Nicodemo, el primer
hombre que fue a Jesús de noche para sostener una memorable conversación con él tres años
antes. Nunca había olvidado a Jesús y ahora quería testimoniarle su lealtad y devoción. José y
Nicodemo tomaron posesión del cuerpo de Jesús. Según costumbre judía, lavaron el cuerpo, lo
embalsamaron con un compuesto traído por Nicodemo, lo envolvieron en una sábana limpia de
lino blanco, y lo depositaron en el sepulcro provisto por José de Arimatea. Este sepulcro que
“estaba en la roca” era un agujero excavado en la roca de una de las laderas de una colina
cercana.

3.9.- Jesús es sepultado, Juan 19:38-42


Para asegurar el cierre de la tumba, lo que hacía de puerta podía ser trabado y sellado; además,
solían poner una gran piedra a la entrada para mayor seguridad. En este sepulcro fue puesto el
cuerpo de Jesús el viernes por la tarde a una hora bastante avanzada. Aún después de muerto y
sepultado, tanto los judíos como los romanos sentían una especie de temor y ansiedad
indecibles. Para asegurarse de que nada iba a ocurrir tomaron precauciones especiales, y
estacionaron una guardia ante la tumba; pusieron el sello de Roma en la entrada y, ademá s,
una gran piedra cerraba el sepulcro. Como empezaba el sábado judío, las multitudes empezaron
a dispersarse; los soldados fueron a cumplir sus obligaciones; los judíos volvieron a la ciudad
para celebrar posiblemente su triunfo, y unos pocos y tímidos discípulos se marcharon aturdidos
por todas las cosas que habían acontecido aquel día.

Los tres Evangelios sinópticos nos hablan de la fidelidad del grupo de mujeres que habían salido
de Galilea y habían visto la crucifixión. María Magdalena y María la madre de José, fueron dos de
las que observaron todo cuidadosamente, y quizás ayudaron a sepultar al Salvador. “Y María
Magdalena y María madre de José miraban dónde lo ponían”. Mateo nos dice que ambas
“estaban sentadas delante del sepulcro”. Aquellas fieles mujeres fueron fieles hasta el fin.

3.10.- La guardia en el sepulcro, Mateo 27:62-66


Los judíos dijeron a Pilato que “aquel engañador dijo, viviendo aún: Después de tres días
resucitaré. Manda, pues, que se asegure al sepulcro hasta el tercer día”. ¿Por qué no dijeron que
se aseguraran al sepulcro hasta el cuarto día (o sea, hasta terminar las setenta y dos horas)?
Porque todos entendían que al decir “después de tres días” o “en tres días” o “al tercer día”
decían la misma cosa, pues para los judíos cualquier parte de un día era un día y una noche. No
acostumbramos hablar de esta manera pero ellos así se expresaban.

Asignación permanente:
 ¿Qué transformó esta enseñanza en usted en relación a su relación con Jesús?
 ¿Qué aprendió usted sobre el acto de amor expresado por Jesús en estos acontecimientos?

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

IX. APARICIONES DESPUÉS DE SU RESURRECCIÓN

OBJETIVOS:

1. APRENDER LOS ACONTECIMIENTOS SUCESIVOS EN LA RESURRECCIÓN DE JESÚS.


2. ESTUDIAR LOS ENCUENTROS DE JESÚS LUEGO DE SU RESURRECCIÓN, A QUIENES
SE LES APARECIÓ Y POR QUÉ.

CONTENIDOS:

- Importancia de la resurrección de Cristo


- Acontecimientos principales de la resurrección de Cristo
- Su aparición a Pedro, Lucas 24:34
- Su aparición a los discípulos en Emaús, Marcos 16:12-13, Lucas 24:13-
35
- Su aparición a los discípulos, estando Tomás ausente, Lucas 24:36-48,
Juan 20:19-25
- Su aparición a los once, estando Tomás presente, Marcos 16:14-18,
Juan 20:26-29
- Su aparición en Galilea: La pesca milagrosa, Mateo 28:16-20, Juan
21:1-24
- Su aparición a los quinientos, 1 de Corintios 15:6
- Su aparición a Jacobo, 1 de Corintios 15:7
- Su aparición en su ascensión, Marcos 16:19-20, Lucas 24:50-53
- Apariciones de Jesús después de su ascensión

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

OBJETIVO 1.- Aprender los acontecimientos sucesivos en la resurrección de Jesús.

1.1.- Importancia de la resurrección de Cristo


Será primordial estudiar estos acontecimientos tratando de colocarnos en el lugar de los
discípulos. Afortunadamente, sabemos que Jesús resucitó de entre los muertos. Sin embargo, es
difícil comprender la reacción de sus seguidores después del arresto, crucifixión y muerte del
Señor. Debemos recordar que no entendían todo lo que estaba ocurriendo. Habían observado
cómo moría en la cruz; visto cómo descendían el cuerpo y lo ponían en el sepulcro y habían
sentido mucha pena por su muerte. Pero ninguno tenía idea de que Cristo saldría vivo de la
tumba. Jesús estaba bien muerto, y “un muerto está muerto para siempre. Su tristura era doble.
Primero estaban apesadumbrados por la trágica repudiación y muerte de su mejor amigo, al que
tanto amaban. Pero sobre todo, estaban aturdidos por los acontecimientos, y su fe sufría un
eclipse. Si Jesús era el Hijo de Dios, ¿por qué ocurría aquello? ¿Había fracasado y la muerte le
había vencido? El reino prometido tocaba a su fin y ello significaba que ahora serían objeto de
las burlas de las gentes. Viernes, sábado y parte del domingo fueron días tenebrosos y
desoladores para todos los que habían creído en Jesús. La pregunta más importante que se
impone es: ¿Resucitó Jesús de entre los muertos? ¿Es un hecho real la resurrección? Todo
depende de la respuesta a estas preguntas. Este es el dogma fundamental del Cristianismo. Las
demás doctrinas son importantes, pero ésta es absolutamente esencial. La resurrección es el
más asombroso de todos los milagros. Importante lo es tanto como todas las obras
sobrenaturales que hizo Jesús, pero esta es la primera por poseer el significado más grande.
Jesús basó los resultados de su ministerio en ello. En varias ocasiones dijo que ninguna señal
sería dada excepto esta que comentarnos. Si él no hubiese resucitado, hubiera fracasado
rotundamente, lo que significaría la derrota más completa. Si él triunfaba sobre la muerte, era
porque realmente era lo que pretendía ser, y reivindicaba todas sus enseñanzas y obras. Ningún
otro milagro ha sido tan exhaustivamente considerado y estudiado debido a los tremendos
resultados que envuelve.

1.2.- Acontecimientos principales de la resurrección de Cristo


a. El terremoto, Mateo 28:2-4
El sábado al atardecer las dos Marías fueron al sepulcro para ver cómo ponían el cuerpo de
Jesús. Aunque no sabían lo que iba a suceder permanecieron fieles a él. Podían ser leales aun
cuando estuviesen en tinieblas. En dos o tres breves frases, Mateo nos relata lo que aconteció el
domingo muy temprano por la mañana. “Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor,
descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella. Su aspecto era como
un relámpago, y su vestido blanco como la nieve. Y de miedo de él los guardas temblaron y se
quedaron como muertos”. Así como los ángeles anunciaron el nacimiento o aparición de Jesús
en la carne, era necesario que un ángel hiciera lo mismo con su resurrección de los muertos.
Antes de que amaneciese, Jesús fue levantado del sepulcro por el poder de Dios. La guardia y
otras personas fueron a la tumba al hacerse de día y encontraron que estaba vacía.

b. La venida de las mujeres al sepulcro a ungir el cuerpo, Mateo 28:1-7, Marcos


16:1-5, Lucas 24:1-2, Juan 20:1, Mateo 28:8-10
Más tarde fueron otras mujeres y vieron a “dos ángeles” vestidos con ropas blancas, los cuales
les dijeron: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, s ino que ha
resucitado”. Otro grupito de mujeres fue al sepulcro; ellas, ignorando lo acontecido, se
encontraron con el Señor resucitado que les saludó con la palabra: “Salve”. Ellas, convencidas
de la resurrección, le adoraron y obedecieron su orden de ir a comunicarlo a “sus hermanos”.

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

c. María encuentra la tumba vacía e informa a Pedro, Juan 20:2, Marcos 16:9-11,
Juan 20:2
María Magdalena fue presurosa al sepulcro, siendo la primera en llegar, y al encontrar la tumba
abierta, volvió corriendo a comunicarlo a Pedro y Juan. Las demás mujeres fueron un poco más
tarde, una vez hubo salido el sol, y se les apareció un ángel que les dio un mensaje para los
discípulos. Debió haber sido a eso de las seis y media de la mañana cuando Pedro y Juan,
después de haber recibido la grata noticia, corrieron hacia el sepulcro. Juan llegó antes que
Pedro y al encontrarse en la puerta del sepulcro miró hacia el interior y se dio cuenta de lo
sucedido. Al llegar Pedro, con su fogosidad habitual, entró en el sepulcro “y vio los lienzos
puestos allí, y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con los lienzos,
sino enrollado en un lugar aparte”. Luego, Juan entró donde estaba Pedro “y vio, y creyó”.
Parece ser que éstos fueron los dos primeros discípulos que se convencieron de la realidad de la
resurrección. Ambos volvieron a sus respectivos hogares.

d. Jesús aparece a María Magdalena, Marcos 16:9, Juan 20:11-17


María Magdalena, de quien Jesús había echado fuera unos demonios temprano en su ministerio,
demostró ser una de sus seguidoras más fieles. Fue testigo de la crucifixión; vio cómo lo
sepultaban; fue al sepulcro el sábado a una hora avanzada, y volvió el domingo, muy temprano
por la mañana, que fue cuando se encontró con la tumba vacía y se puso a llorar pensando que
se habían robado el cuerpo. De pronto vio a dos ángeles que le dijeron: “Mujer; ¿por qué
lloras?” y ella respondió: “Porque se han llevado a mi Señor, y no se dónde le han puesto”.
Cuando hubo dicho esto se volvió y vio a un hombre que le preguntó por qué lloraba. Ella,
creyendo que era el hortelano, le dijo animosa y valiente: “Señor, si tú lo has llevado, dime
dónde lo has puesto, y yo lo llevaré”. ¡Qué palabras tan hermosas en boca de una pobre y débil
mujer! Luego Jesús dijo solamente una palabra: “¡María!” La voz le era familiar. ¡Era Jesús! Este
le dijo que fuera a anunciarlo a los discípulos, lo que ella hizo con mucho entusiasmo, pero no lo
creyeron”.

e. El informe de los guardias, Mateo 28:11-15


Mateo nos cuenta que unos de la guardia dieron aviso a los principales sacerdotes de todas las
cosas que habían ocurrido. Estos se reunieron en consejo para considerar la alarmante noticia y
decidieron sobornar a los soldados con mucho dinero para que dijeran: “Sus discípulos vinieron
de noche, y lo hurtaron, estando nosotros dormidos”. Aquello era una pérfida mentira, pues,
¿cómo podían ellos saberlo si estaban durmiendo? Sin embargo, los guardias tomaron el dinero
y dijeron lo que habían convenido con los sacerdotes.

OBJETIVO 2.- Estudiar los encuentros de Jesús luego de su resurrección, a quienes se


les apareció y por qué.

2.1.- Su aparición a Pedro, Lucas 24:34


Los Evangelios no nos cuentan este acontecimiento detalladamente, aunque Pablo escribió sobre
él a la iglesia de Corinto. Sin embargo, fue un hecho de gran importancia, toda vez que los
discípulos se reunieron aquel domingo por la tarde para hablar del asunto y, cuando Cleofás y su
compañero llegaron para contar lo que les había sucedido con Jesús, los que se encontraban en
la puerta anunciaron triunfalmente: “Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a
Simón”. Simón seguía siendo un líder y su palabra pesaba mucho. El testimonio de los dos de
Emaús se añadió al de los demás. Las pruebas se acumularon y los discípulos se convencieron
de la resurrección después de tantas evidencias.

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

Nos gustaría saber todo lo ocurrido en la aparición de Jesús a Pedro, aquel domingo por la
tarde. Parece ser que Pedro no había visto a Jesús desde la madrugada del viernes, cuando
después de haberle negado, salio para llorar amargamente. Pedro pensaba entonces que todo
había terminado. Se había deshonrado a sí mismo y había negado a su Señor. El viernes, el
sábado y el domingo debieron ser días muy tristes para él. Luego el Señor se le apare ció;
perdonó, restauró y comisionó para un trabajo muy importante en el reino.

2.2.- Su aparición a los discípulos en Emaús, Marcos 16:12-13, Lucas 24:13-35


El estudiante debe leer cuidadosamente esta historia clásica debido a su belleza y significado.
Cleofás y su compañero vivían en el pequeño pueblo de Emaús, que se hallaba situado no muy
lejos de Jerusalén, y regresaban a su casa después del decepcionante fracaso habido en el
ministerio de Jesús. Noten la tristeza de sus corazones, y la manera de acerc arse a ellos aquel
“forastero” que les hace contar la historia de su desengaño, causada por la muerte de Jesús y
por haber sido robado su cuerpo. Noten también cómo Jesús, “comenzando desde Moisés y
siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían”, y
cómo ellos no le reconocieron hasta que partió el pan, y luego volvieron presurosos a Jerusalén
para decir a los demás que Jesús había resucitado y había hablado con ellos.

2.3.-Su aparición a los discípulos, estando Tomás ausente, Lucas 24:36-48, Juan
20:19-25
Los Evangelios nos cuentan que los discípulos de Jesús tuvieron una reunión especial al
atardecer de aquel día tan cargado de acontecimientos. Seguramente estaban congregados en
el aposento alto que había en casa de María la madre de Juan Marcos, con las puertas cerradas
“por temor a los judíos”, oyendo con avidez las noticias de las apariciones de Jesús. Por alguna
razón Tomás, uno de los doce, no estaba presente. De pronto apareció Jesús en medio de ellos
y les dijo: “Paz a vosotros”. Los congregados se espantaron, “pensaban que veían espíritu”, y
para convencerles les mostró sus manos y sus pies. “Palpad, y ved; porque un espíritu no tiene
carne ni huesos, como veis que yo tengo”. Después de haberles convencido que estaba vivo, les
ordenó que fuesen y predicasen el arrepentimiento y el perdón de los pecados en todas las
naciones.

2.4.- Su aparición a los once, estando Tomás presente, Marcos 16:14-18, Juan 20:26-
29
Después de toda una semana, los discípulos decidieron reunirse otra vez el domingo por la
noche. A Tomás le explicaron que se habían congregado el domingo anterior y esta vez estaba
presente. No sabemos de qué manera le persuadieron para que asistiese al encuentro, toda v ez
que al comienzo de la semana había hecho constar sus dudas a los discípulos y no quiso creer lo
que le contaron. “Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar
de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré”. La noche en que volvió a
aparecérseles, Tomás estaba en el grupo y Jesús le invitó a que examinara sus manos y su
costado. Tomás no quiso hacerlo, y reverente hizo una noble confesión de su fe en la deidad de
Cristo.

2.5.- Su aparición en Galilea: La pesca milagrosa, Mateo 28:16-20, Juan 21:1-24


Solamente Juan nos narra la hermosa historia de Jesús yendo al encuentro de siete discípulos
que se hallaban en la playa del Mar de Galilea. Por algún motivo estaban de nuevo entre las
escenas familiares de días anteriores. Pedro y otros habían retornado a los trabajos de pesca,
aunque sin la intención de abandonar totalmente a Jesús.

“Aquella noche no pescaron nada”, y al amanecer vieron un hombre en la playa que les dijo que
echaran la red a la derecha de la barca. Así lo hicieron y quedaron asombrados por el tamaño y
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la cantidad de los peces, que era de ciento cincuenta y tres. Juan fue el primero en darse cuenta
de que había sido Jesús quien les había hablado. Después se juntaron todos en la playa para
desayunar y Jesús interrogó a Pedro. Para entender todo el significado de los verbos empleados
por Jesús y Pedro en la conversación, el estudiante tendría que comprender el griego. Pedro se
entristeció cuando por tercera vez Jesús usó el verbo empleado por el Apóstol durante la plática.
En otras palabras, no se ofendió porque le habían interrogado tres veces, sino que se sintió
humillado al recordar su trágica defección después de haber declarado abiertamente que no
haría tal cosa. Pedro fue restaurado y comprendió la obra que debía hacer en el futuro.

2.6.- Su aparición a los quinientos, 1 de Corintios 15:6


Esta reunión fue preparada con antelación y una gran multitud se congregó en un monte no
revelado de Galilea. Mientras esperaban Jesús se les apareció. Aquellas gentes le habían
conocido antes de su muerte, habían oído que estaba vivo otra vez y ahora le ven, le oyen
hablar y se convencen de su resurrección. Sin embargo, Mateo añade en el relato que “algunos
dudaban todavía”. Fue en esta ocasión cuando Jesús pronunció lo que se ha dado en llamar
comúnmente “La Gran Comisión”. Sus seguidores debían ser ahora sus testigos y asumir la
responsabilidad de explicar la verdadera historia. El pronto volvería al Padre y los discípulos
tenían que llevar las nuevas a todo el mundo y “hacer nuevos discípulos, bautizar a los creyentes
y enseñarles a observar todo lo que él había mandado”. Todos cuantos obedecieran serían
acompañados con su presencia “hasta la consumación de los siglos”. En Galilea había logrado el
mayor número de seguidores, y desde Galilea envió el mayor número de discípulos.

2.7.-Su aparición a Jacobo, 1 de Corintios 15:7


Los Evangelios no hablan de esta aparición, pero Pablo lo sabía y habla de ella en su primera
carta a los cristianos de Corinto. No conocemos el lugar ni el día en que ocurrió el hecho.
Muchos creen que esta aparición trajo como resultado la conversión de Jacobo, hermano del
Señor, quien después de alistarse en las filas de los discípulos, pronto llegó a ser un dirigente de
mucha influencia.

2.8.- Su aparición en su ascensión, Marcos 16:19-20, Lucas 24:50-53


Solamente Lucas nos cuenta esta aparición a los discípulos, ocurrida cerca de Jerusalén. Jesús
habló brevemente e identificó su obra con lo dicho en las Escrituras del Antiguo Testamento.
“Entonces les abrió el entendimiento para que comprendiesen las Escrituras”, porque estaba
escrito y “así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y
que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las
naciones, comenzando desde Jerusalén”. Estos discípulos deben ser testigos de estas cosas y
han de permanecer en Jerusalén hasta que sean “investidos de poder desde lo alto”. Jesús sacó
a sus discípulos fuera de la ciudad hasta el monte de los Olivos, camino de Bet ania, donde
tantas veces habían estado, v les habló brevemente. Mientras les bendecía, “viéndolo ellos, fue
alzado y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos”. Los discípulos maravillados siguieron con
los ojos puestos en el cielo hasta que dos ángeles les hablaron asegurándoles que “este mismo
Jesús que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo”.
Entonces volvieron a Jerusalén “con gran gozo” y en seguida “salieron y predicaron en todas
partes”. La obra para la cual Jesús vino al mundo había sido acabada y su misión consumada. El
futuro del reino estaba en las manos de sus seguidores.

2.9.- Apariciones de Jesús después de su ascensión


Mucho tiempo después, aparece de nuevo nuestro Maestro, relacionado a tres eventos todos
ellos distantes el uno del otro en cuanto a tiempo se refiere. Estas tres ocasiones son:
 La visión de Esteban, Hechos 7:55-56
 La visión de Pablo, Hechos 26:13-15
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 La visión de Juan, Apocalipsis 1:12-16

Asignación permanente:
 ¿Qué transformó esta enseñanza en usted?
 ¿Qué aprendió usted sobre Jesús en estos acontecimientos?

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NIVEL BÁSICO – VIDA Y OBRA DE JESÚS

BIBLIOGRAFÍA

 Nuestro Nuevo Testamento, “Una perspectiva histórico analítica”, Autor: Merrill C. Tenney,
Editorial: Moody Press.

 El Mundo del Nuevo testamento, Autores: J. I. Packer, Merrill C. Tenney, William White Jr.,
Editorial: Vida.

 La era de los Mártires, “Y hasta lo último de la tierra: Una historia ilustrada del cristianismo”,
Tomo 1, Autor: Justo González, Editorial: Caribe.

 Juan, “Un comentario teológico y pastoral al cuarto evangelio”, Autor: Rodolfo H. Blank,
Editorial: Concordia.

 Atlas Bíblico de bolsillo, Autor: Charles F. Pfeiffer, Editorial: Vida.

 El Jesús que nunca conocí, Autor: Philip Yancey, Editorial: Vida.

 Biblia de estudio y referencia Thompson, versión Reina – Valera, revisión de 1960.

 Introducción al estudio del Nuevo testamento, Autor: H. I. Hester, Editorial: Casa Bautista
de Publicaciones.

 Comentario al Nuevo Testamento Vol. 01 - Mateo I - William Barclay, Editorial CLIE

 Comentario al Nuevo Testamento Vol. 02 - Mateo II - William Barclay, Editorial CLIE

 Comentario al Nuevo Testamento Vol. 03 - Marcos - William Barclay, Editorial CLIE

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