Hofstede 2003 PDF
Hofstede 2003 PDF
ec
Los Páramos
del Mundo
Editado por:
Robert Hofstede
Pool Segarra
Patricio Mena Vásconez
UICN
Unión Mundial para la Naturaleza
Global Peatland
Initiative
H
ÍCOCIENCIA
Sugerimos citar este libro así:
HOFSTEDE, R., R SEGARRA y R MENA V. (Eds.). 2003. Los Páramos del Mundo. Proyecto Atlas
Mundial de los Páramos. Global Peatland Initiative/NC-IUCN/EcoCiencia. Quito.
Diseño,diagramación e impresión: Sara Santacruz y Efrén Icaza (SARA COM UNICACION VISUAL)
[email protected]
Fotografías contraportada:
Laguna La Carbonera, Venezuela © 2003 Minan Yépez-Zulimar Hernández/Universidad de los Andes en
Mérida
Chagra joven, Ecuador © 2003 Robert Hofstede/EcoPar
Páramos de Cochapamba © 2003 Patricio Mena/Ecociencia
ISBN: 9978-43-505-0
_________________________________ ÍNDICE
Presentación 11
COLOMBIA 39
Contexto histórico 39
El páramo en Colombia 39
Páramos transformados 39
Distribución del páramo en el pasado y presente 40
El uso histórico del páramo 41
Inventario y caracterización de los páramos 41
Condiciones ambientales 41
La biodiversidad de los páramos colombianos 44
Fauna 52
Bienes y servicios ambientales 53
Oferta de bienes y servicios ambientales 53
Situación actual 54
Descripción general de actividades e impactos 54
Comunidades humanas asentadas en los páramos 55
Uso del suelo 58
Agricultura 58
Ganadería 60
Áreas protegidas 61
Las áreas no protegidas bajo el SINAP 65
Otros esfuerzos desde la sociedad civil 66
Gestión en páramos 67
Marco legal 67
Políticas y programas nacionales 72
Acuerdos internacionales 73
Instituciones 74
Generación de conocimientos 74
Acciones 75
La valoración del páramo 78
Recomendaciones 83
Subprogramas del programa para el manejo sostenible y restauración
de ecosistemas de la alta montaña 83
COSTA RICA
ECUADOR
Contexto histórico 91
Los páramos dentro del contexto ecuatoriano 91
El origen antiguo de los Andes y los páramos 92
Los límites del páramo 93
El uso histórico de los páramos 93
Inventario y caracterización de los páramos 95
Condiciones ambientales 95
Humedales y corrientes de agua 98
Los tipos de páramo en el Ecuador 99
Caracterización biofísica 102
La diversidad biológica de los páramos 105
Fauna 108
La agrobiodiversidad en los ecosistemas páramo: una primera
aproximación a su inventario y situación actual 111
Clasificación de la agrobiodiversidad de las zonas altoandinas 113
Situación actual 121
Caracterización socioeconómica 121
Principales indicadores sociales y económicos de los páramos
ecuatorianos 134
Conservación de los páramos del Ecuador 148
Gestión en Páramos 149
Marco legal 150
Actores 152
Acuerdos 152
PERÚ 159
Introducción 159
El páramo jalea en el Perú 159
Caracterización biofísica de los ecosistemas del páramo jalea 160
¿Qué es el páramo jalea del norte de Perú? 160
El páramo jalea como generador de agua 162
Los páramos jalea y su importancia socioeconómica en el norte peruano 162
Origen geomorfológico 163
Tipos y zonas de páramos jalea en el norte peruano 163
Biodiversidad vegetal 165
Biodiversidad animal 181
La gente en el páramo jalea 184
La población actual 189
Organización social y manejo del espacio 190
Principales actividades productivas en el páramo jalea 194
La ganadería extensiva 194
La agricultura de complemento en el páramo jalea 195
El comercio 195
La minería del oro 196
La forestación de la jalea 196
Gestión para la conservación de los páramos jalea 197
La investigación para la gestión de los páramos jalea en
la región de Cajamarca 197
El herbario de la universidad 198
Políticas y legislación 198
Áreas protegidas 199
Impacto de la actividad humana sobre el páramo 199
VENEZUELA 205
ÁFRICA 237
E
El páramo funciona como un corredor biológi
nentes que tienen territorio sobre la línea co para muchos de sus habitantes más importan
ecuatorial (Suramérica, África y Oceania) tes. El espectacular oso andino (Tremarctos orna-
hay montañas que sobrepasan altitudes que per tus) merodea por el corredor y por los bosques nu
miten la formación de bosques y cuyas cumbres blados asociados, desde la Cordillera de Mérida
están cubiertas por ecosistemas no boscosos pero en Venezuela hasta el Perú. Una de las aves vola
muy biodiversos, social y económicamente impor doras más grandes del mundo, el cóndor (I/ultur
tantes y paisajísticamente espectaculares. En los gryphus), puede volar fácilmente 150 km/día. El
Andes y en Costa Rica, este paisaje se llama pá puma (Felis concolor) opera a través de un mosai
ramo. En los otros continentes su nombre es dife co de páramos y bosques. Muchas de las aves del
rente según sus idiomas locales, pero tienen una páramo dependen de las "islas" remanentes de
muy llamativa similitud con el páramo andino. To Polylepis que les proveen de alimento y albergue
dos están dominados por pajonales y un mosaico a lo largo de todos los Andes altos. Tanto la espe
de humedales y turberas con una presencia de es cie de colibrí más grande (Patagona gigas) como
pectaculares formas de vida como el frailejón en la más pequeña (Oreotrochilus chimborazo).
los Andes y su primo africano, el Senecio gigante. La biodiversidad de los páramos tiene más va
Es un fenómeno muy fascinante observar cómo la lores impresionantes. Aparte de su alto grado de
naturaleza en áreas tan distintas en la evolución endemismo, un aspecto interesante de su flora
ha reaccionado de la misma manera a las condi son las adaptaciones morfológicas de las plantas
ciones climáticas extremas. al ambiente. El frailejón (más de 120 especies de
Estos ecosistemas están repletos de valores espeletia y aliados) y el Senecio gigante (Senecio
extremos. El páramo es el ecosistema natural de keniodendron y S. brassica) son probablemente
mayor altitud en el mundo, es el ecosistema con las plantas que más adaptaciones presentan a un
mayor irradiación solar del planeta, tiene una flo clima extremo que cualquier especie en el mundo:
ra más rica que toda la flora de los ecosistemas de tienen una forma de crecimiento con la roseta ele
montaña en el mundo. Tiene una diferencia entre vada, protegiendo el punto de crecimiento, man
día y noche de a veces más de 20 grados, pero a tienen hojas muertas para aislar el tronco y para
la vez la diferencia entre “invierno” y “verano" retener nutrientes, tienen un tronco grueso que re
prácticamente no existe. Seis de cada diez espe tiene agua, tienen las hojas suculentas y peludas,
cies de plantas no crecen en ningún otro bioma, tienen una resistencia muy alta para rayos UV-B e
lo que es un valor muy alto para ecosistemas con inclusive contienen sustancias químicas en las cé
tinentales. Muchos páramos y sus similares en los lulas para inhibir congelación del citoplasma.
demás continentes tienen condiciones geológicas También la paja, mucho menos vistosa, tiene una
especiales. La mayor montaña aislada -Kilim anja gran serie de adaptaciones al frío, al viento, a la
ro-, el volcán activo más grande -Cotopaxi-, una gran irradiación y a la humedad. La paja forma la
de las áreas volcánicas más activas -Sangay-, la principal cobertura en el páramo, da protección a
montaña costera más alta -Sierra Nevada de San una gran variedad de plantas menores y fauna, y
ta Marta-, el punto más lejano del centro del pla protege el suelo cubriéndolo y permitiendo así la
neta -Chimborazo-, y el área con el 60% de toda regulación hídrica.
la extensión de nieve perpetua en el trópico -C o r La regulación hídrica es el valor más notable
dillera Blanca-, están cubiertos o rodeados por pá de los páramos tanto en Latinoamérica como en
ramo. África y Oceanía. Esta importancia se debe a un
12
balance hídrico positivo (la resta entre precipita agua potable, de agua para electicidad y para rie
ción y evapotranspiración es casi siempre positi go de producción de alimentos sale de los pára
va, y a veces llega hasta 3.000 mm), a la neblina mos. Afortunadamente hay cada vez más concien
que cubre grandes extensiones durante la mayoría cia y respeto de la gente urbana para el páramo,
del tiempo, a la estructura de la vegetación que lo que se evidencia por el aumento de turismo na
capta el agua, la conduce al suelo y a su vez lo cional e internacional a este ecosistema. Relacio
protege contra erosión y disecación, y, por supues nado a esto hay otro récord mundial: el teleférico
to, al suelo humífero. El carácter humífero del sue más alto del mundo tiene como principal destino
lo de alta montaña es causado por la lenta des los páramos de Mérida, Venezuela.
composición de la materia orgánica por tempera La agricultura, el turismo y el aprovechamien
turas bajas y características específicas de cenizas to de plantas y fauna forman el nexo por excelen
volcánicas. Ésta es tan grande que los suelos pue cia de la gente con el ecosistema, lo que ha hecho
den caracterizarse como “turberas minerales". Es que el páramo hoy en día contenga una gran di
tos suelos negros y profundos son esponjas natu versidad de paisajes. Entre los distintos tipos de
rales capaces de contener hasta dos veces su pe páramo que se conocen y que son determinados
so seco en agua. Por esta razón pueden retener to por su naturaleza, como páramos secos, páramos
da la lluvia de varios meses de invierno (hasta herbáceos, páramos de almohadillas etc., encon
500 mm) en su estructura y liberarla lentamente tramos ahora varios grados de intervención huma
durante la época seca. Se puede decir que cada na que ha transformado al páramo en menor o
metro cuadrado de páramo “produce” 1 litro de mayor grado en un mosaico de paisajes. De esta
agua por día. manera se pueden encontrar ahora en un área que
Los pajonales montanos también sirven como originalmente contenía páramo de pajonal con
fuente de germoplasma silvestre para las papas unos bosquetes y algo de pantano, potreros, culti
cultivadas (Solanum spp) y ocas (Oxalis tubero vos, una plantación forestal artificial, pajonal que
sa). Un análisis del banco de datos de germoplas mado, pajonal en recuperación, etc.
ma del Centro Internacional de la Papa indica que La convivencia del ser humano, con sus distin
un 45% de las especies de Solanum silvestres (de tos usos de la tierra, con el páramo se puede con
un total de 5.200) y un 30% de las especies de siderar como un aporte positivo mientras que a la
ocas (de un total de 400), fueron recolectadas por do de los potreros y cultivos se mantenga el pajo
encima de los 3.500 msnm, donde prevalece la nal con unos bosquetes y algo de pantano. Desa
pradera montana. fortunadamente, por muchas razones las activida
El páramo también es un importante espacio des humanas son muy intensivas y no siempre
de vida para mucha gente. Sólo en Colombia y sustentables por lo que, en muchas áreas, los re
Ecuador viven cerca de 450.000 personas dentro manentes de bosque son talados y los pantanos
de este ecosistema; para otros países no existen drenados y el resto del páramo consisten en potre
datos. Sin embargo, más de 100 millones de per ros degradados y cultivos sin rendimiento. A este
sonas en los Andes, en las montañas de África y nivel, este beneficio del páramo ha perjudicado
en Nueva Guinea dependen indirectamente del los otros beneficios (hidrología y diversidad) e in
agua que viene de este bioma. La gran mayoría de clusive se está afectando a sí mismo. Actualmen
los habitantes de los páramos viven en una pobre te, cerca de 30% de todos los páramos están
za extrema, pero son supremamente ricos en di completamente transformados o degradados (“ya
versidad cultural: todos los pueblos indígenas de no son páramos"), un 40% se encuentra modifi
los Andes tienen sus representantes en los pára cado (natural; pero con quemas, ganado, carrete
mos y todavía existe mucho conocimiento y tradi ras, plantaciones forestales, etc.) y apenas un ter
ción viva en sus comunidades. A pesar de que el cio de todos los páramos están en condiciones na
páramo es el único ecosistema natural visible des turales; normalmente son los más inaccesibles.
de las ciudades en muchas partes de los Andes El presente libro tiene como objetivo analizar el
(ya que han desaparecido los bosques), la gente estado actual de los páramos y de otros ecosiste
urbana no conoce mucho del páramo porque les mas de alta montaña en los trópicos. Se presen
parece frío e inhóspito. Sin embargo, dependen tan por cada país los datos conocidos de la diver
mucho de él porque el 85% de las fuentes de sidad biológica, la situación histórica y actual de
13
des extensiones de páramo (¿la mitad de todo?) se razo, Oña-Saraguro (Ecuador) y Cajamarca (Perú).
han convertido en pajonales monotípicos, quema Aunque hay suficientes evidencias sobre el efecto
dos regularmente y con las primeras señales de negativo de estas plantaciones, la polémica sobre
deterioro. Éstos, sin embargo, se encuentran toda su justificación sigue vigente. En general, son
vía en un estado de conservación mayor que las aceptadas al ofrecer una alternativa económica y
áreas con ganadería ovina. Dado que normalmen energética para el campesinado local y con menos
te las ovejas o borregos están en manadas gran impactos que la ganadería o la agricultura y aun
des y que su hocico les permite arrancar el pasto que cada vez hay más experiencias con especies
desde muy abajo, las áreas afectadas por ovinos arbóreas nativas de altura, todavía éstas no pue
generalmente son convertidas en una pradera cor den competir económicamente con las exóticas.
ta con alta tendencia a la desaparición. Finalmente, los programas de fijación de CO 2 at
Los problemas para poder manejar los impac mosférico están financiando nuevas plantaciones
tos de agricultura y ganadería en los páramos es forestales, lo que aumenta nuevamente la discu
tán en parte relacionados con la falta de conoci sión (Cortés et al. 1990, Hofstede et al. 2002).
miento. No existen suficientes estadísticas para
determinar si se necesita tanta producción en los
páramos para abastecer el mercado. Del otro lado, Minería
no hay suficientes experiencias de mejorar los sis
temas productivos y así reducir su impacto. Sin En Perú, el sur del Ecuador y ciertas partes de
embargo, lo que más se necesita son incentivos Colombia, la actividad minera es una amenaza
(políticos, económicos y técnicos) para ofrecer al muy fuerte. No hay muchos estudios sobre este
ternativas a la gente que depende de estos tipos impacto pero tampoco es necesario para poder
de agricultura y ganadería. decir que es devastadora por su impacto directo
sobre el ecosistema (minas), por el impacto de su
infraestructura (carreteras, campamentos) y evi
Deforestación y reforestación dentemente, por los cambios drásticos que provo
ca en la organización social de las comunidades
La deforestación es una práctica que no afecta (Recharte 2002).
tanto directamente al páramo, pero sí termina con
la zona amortiguadora de éste. La deforestación
de los bosques andinos (por diferentes razones) ya Impactos de actividades
es casi completa en el valle interandino del Ecua
menores
dor, en el sur de Colombia y en Boyacá, mientras
que las vertientes externas de la Sierra ecuatoria Otras actividades humanas, menos frecuentes
na, la cordillera Central colombiana, el Macizo Co
pero de igual impacto, son las formas de recolec
lombiano, los Santanderes y parte de Mérida, tie
ción de recursos como cacería, recolección de le
nen todavía una franja de bosque montano. En la
ña y de hierbas medicinales y minería de tierra, y
cordillera Occidental colombiana y alrededor de
también el turismo.
los páramos de Costa Rica los bosques montanos
La cacería supuestamente contribuyó mucho a
todavía ocupan espacios considerables.
disminuir la densidad de animales, pero es proba
Especialmente donde hubo mucha deforesta
ble que la destrucción de hábitat natural por las
ción, se produjo una demanda política y local de
quemas y la deforestación tenga más impacto que
actividades de reforestación. Por la falta de expe
la cacería. Sin embargo, es un hecho que, espe
riencia técnica con especies nativas andinas y por
la coyuntura desarrollista de los años 60-70, em cialmente la población de los animales grandes
pezaron grandes programas de plantación de ár como dantas, osos, cóndores y venados se ha
boles exóticos (Pinus) en los páramos bajos. Zo reducido bastante por la cacería. Es más, existen
nas donde hay grandes extensiones de estas plan ejemplos donde venados y ganado viven lado a la
taciones son Mucubají (Venezuela), Cundinamar- do en un área donde se ha dejado de cazar total
ca, Cauca-Nariño (Colombia), Cotopaxi, Chimbo- mente durante dos décadas (Cotopaxi).
29
Los Páramos en el Mundo: Su diversidad y sus habitantes
Una forma especial de cacería es la pesca. Pa el mismo fin. Así, se usan arbustos, frailejones,
ra satisfacer la demanda, ya desde hace muchas pantano seco y hasta paja como combustible pa
décadas se introdujo la trucha arco iris en casi to ra la cocina. Por esto, el impacto de la recolección
das las aguas superficiales de los páramos. La tru de madera para uso doméstico depende mucho
cha ya se hizo un habitante tan pertinente de los del grado de deforestación.
páramos, que la mayoría de la población andina Otra forma de recolección de recursos del pá
piensa que es un animal nativo que merece pro ramo es la minería de suelo que se ve en varios lu
tección. Pero, a pesar de que la trucha conlleva gares. El suelo de páramo, en sí con muchos pro
muchas ventajas como alimentación para comuni blemas para los cultivos por la inmovilización de
nutrientes, se convierte en un suelo muy fértil
dades andinas y, además, es un buen indicador de
cuando se deposita en áreas más calientes. Por
calidad de agua, vale destacar que es un elemen
esto hay un interés en llevar volquetas llenas de
to foráneo que ha desplazado a la fauna nativa de
suelo negro de páramo para viveros de plantas or
los ríos y lagunas. En los páramos no hay eviden
namentales, para la floricultura, para urbanizacio
cia de que la trucha realmente reemplazó a peces
nes en la periferia de grandes ciudades y hasta pa
nativos, pero en el lago Titicaca se habla de una ra la venta como abono bajo el nombre de “tierra
disminución de 80 a 2-3 especies de peces nati mágica”. Aunque esta actividad tampoco llega a
vos después de la introducción de la trucha. devastar extensiones mayores de páramo (¿toda
El impacto de los usos domésticos que dan los vía?), sí es una actividad muy depredadora y con
habitantes de las comunidades andinas, incluye el poca justificación social o económica. En un mun
de la recolección de flora en forma de leña, hier do donde existen tantas opciones de manejo de
bas medicinales y frutas. Aunque se puede espe suelos y de fabricación de abonos orgánicos, no
cular que inclusive una actividad tan humilde co hay necesidad de minar el suelo o el páramo por
mo la recolección de morímos (fruto) o de sunfo lujo.
(para aguas medicinales) puede tener un cierto El turismo siempre es nombrado como una al
impacto leve sobre la vegetación (diversidad, dis ternativa sustentable frente a las actividades agrí
tribución, dispersión natural, etc.), en realidad ca colas, que genera ingreso y empleo en el páramo.
si no es medible. Además, son actividades tan im Pero el mismo turismo tiene sus efectos negativos
portantes cultural y socialmente, que a nadie se le también. No todo turismo es ecoturismo y existen
ocurriría cuestionar la sustentabilidad de las mis ejemplos supremamente dañinos como el “depor
mas. La recolección de leña ya es un tema más te” off-road en los páramos (especialmente Pie
polémico. Una familia campesina necesita una dras Blancas - Mérida- y Cotopaxi - Ecuador; Pé
pequeña cantidad de leña por año (entre 5 y 15 rez 1991). Otras actividades turísticas, más hu
m3). Esta cantidad, correspondiente a unos 25 a mildes, no siempre son tan sustentables como pa
50 troncos de árboles altoandinos, es fácilmente recen. Actividades como caminatas, escaladas,
recogida cuando todavía hay bosques extensos, camping, picnic, navegación sobre lagunas, etc.,
con densidades de dos a tres mil árboles por hec pueden tener efectos como contaminación con
tárea. Este leve disturbio es probablemente prefe deshechos, perturbación de la fauna, destrucción
rible sobre la alternativa, que consiste en traer gas de bosques por la necesidad de leña y hasta in
o madera de plantaciones de áreas lejanas, lo que cendios (Narváez 2001). Claro que los carros y
implica contaminación ambiental y la necesidad las motos tienen el mayor efecto destructivo, pero
de más recursos económicos. El problema de la también la gente que usa el páramo para cabalga
recolección de madera para uso doméstico está en tas, bicicletas de montaña o incluso para camina
que hay mucho páramo sin fragmentos de bos tas tiene que considerar que cada paso deja una
ques. Así, recolectar la pequeña cantidad necesa huella que no se quita durante un buen rato. Agui-
ria sí puede terminar con los últimos remanentes. rre (2001) encontró que en el páramo del Parque
Una vez desaparecido el último árbol, la gente sin Nacional Podocarpus (Ecuador), un camino donde
capacidad de comprar gas doméstico, empieza a transita un máximo de 100 turistas al año, ha te
usar cualquier otra parte de la vegetación para nido un efecto directo sobre la diversidad de la ve
combustible, en todos los casos menos eficiente getación en una franja de cinco metros de ancho.
por lo que se necesita sacrificar más material para Sin embargo, es relativamente fácil mitigar estos
30
efectos por medio de una buena campaña de con- norte de Mérida, Boyacá y Chimborazo. Las acti
cienciación, la construcción de infraestructura con vidades de gestión local están lentamente encon
sentido ecológico y el evitar actividades intensivas trando ecos en gobiernos mayores y otros sectores
en áreas vulnerables. Los posibles efectos negati de interés. Sin embargo, falta mucho para un
vos sociales y culturales del turismo masivo sobre ajuste de agendas entre todos los sectores de la
las comunidades andinas son más difíciles de sociedad que permita hablar de una gestión inte
manejar. gral por el bien de los páramos, sus habitantes y
sus usuarios y usuarias.
Un sector que nunca ha dejado el interés en
GESTIÓN PARA LA los páramos es la academia. Desde los explorado
res naturalistas europeos de hace 200 años (Mu
CONSERVACIÓN DE tis, Humboldt, La Condamine, etc.) muchas gene
raciones de, especialmente, biólogos/as y geógra-
LOS PÁRAMOS fos/as nacionales y extranjeros/as los han visitado,
NEOTROPICALES estudiado y publicado. A pesar de que hoy en día
es difícil justificar que "el páramo es un ecosiste
ma desconocido” , falta todavía mucho por estu
Es preocupante que ningún país con páramo diar antes de poder tomar todas las decisiones de
tenga una legislación especial para ecosistemas manejo basadas en conocimientos técnicos. Pero
frágiles no boscosos o en áreas de alta montaña. probablemente más que conocimiento técnico-
Solamente los dos países con mayor cantidad de ecológico, hay una falta de conocimiento social,
páramo incluyen en la entidad gubernamental ofi económico y político para realmente poder apro
cial personal vinculado con la conservación de vechar todo el conocimiento técnico sobre el eco
este ecosistema dentro de sus cargos oficiales. Es sistema, su funcionamiento y sus alternativas de
to es sorprendente ya que todos los países tienen uso.
sus leyes para bosques y entidades gubernamen Si el objetivo de la mayoría de iniciativas de
tales completas para su manejo y la conservación. conservación de páramos es manejar el páramo
Además, cada país reconoce la gran importancia con un enfoque ecosistémico, es decir, como un
de los páramos como regulador de agua, como espacio de vida, un espacio de desarrollo humano
ecosistema con una biodiversidad singular y como pero a la vez de alta importancia para la conser
espacio de vida para comunidades rurales (evi vación de la biodiversidad y la preservación de
denciado por la visión de la conservación de la servicios ambientales (Ministerio del Medio Am
biodiversidad de la CAN y la Resolución de los hu biente 2002), se necesita generar alternativas de
medales de Alta Montaña en América Latina en la manejo basadas en tres pilares interdependientes:
Convención Ramsar), pero poco se ha puesto en a. Investigaciones científicas multidisciplina-
práctica en el ámbito nacional y menos aún en el rias sólidas,
ámbito internacional. Esta falta de acciones lega b. Participación comunitaria activa, y
les, a pesar de las buenas intenciones, probable c. Marco institucional y político coherente.
mente se ha dado porque la atención masiva ha Esto llevará a tener:
cia los páramos es aún reciente. • datos concretos y aplicables que rescaten
Dicho esto, la conservación o manejo susten e incluyan el saber tradicional,
ta r e de los páramos sí ha recibido mucha aten • una población capacitada, concienciada,
ción a niveles locales, entre ONGs, gobiernos sec empoderada y apropiada de estos saberes
toriales y empresas. La principal razón para la y
preocupación en el campo es que en muchas • una voluntad política para apoyar a largo
áreas se están empezando a sentir las consecuen plazo las iniciativas de conservación y ma
cias de su falta de conservación. No es casualidad nejo (Hofstede y Mena 2000).
que la mayor cantidad de actividades multidisci-
plinarias y de gestión local empezaron en zonas
de mayor población, mayor escasez de agua y ma
yor presión sobre los páramos: ejemplos son al
31
Los Páramos en el Mundo: Su diversidad y sus habitantes
Entre las redes ¡nterinstitucionales que tienen les tienen más incidencia en sus recursos natura
el páramo en su agenda, está en primer lugar el les, incluyendo las áreas protegidas.
Grupo Páramo, que busca agrupar a todos los ac Tanto en el Ecuador como en el Perú, hay una
tores que se interesan (o que deben Interesarse) fuerte participación de ONGs en la toma de deci
en los páramos (Hofstede y Mujica 2002). CON siones. Probablemente porque ambos tienen una
DESAN es un consorcio de casi 200 instituciones historia con mucho apoyo para el desarrollo y tie
internacionales y nacionales, que trabaja para el nen una fuerte organización campesina, las ONGs
desarrollo sustentable de la ecorregión andina. de desarrollo y conservación han hecho su propia
Aunque su énfasis es hacia actividades producti forma de gestión en el manejo de las áreas natu
vas y ambientales a nivel de la cuenca entera, és rales, incluyendo los páramos. También porque el
tas están muy relacionadas con la conservación instrumento gubernamental es más pequeño (y
de los páramos (Estrada y Posner, 2001). Una por esto menos técnica y personalmente equipa
nueva iniciativa internacional, dentro del ámbito do), son las ONGs las que apoyan a nivel técnico,
de humedales, es la Iniciativa Global de Turberas organizativo y financiero la construcción de pla
(Global Peatland Initiative), iniciada por Wetlands nes, políticas e instrumentos de manejo de pára
International y UICN. Los páramos son uno de los mo. En Colombia la participación de ONGs es me
ejes temáticos de esta iniciativa (Resolución COP nor porque, de un lado, hay menos ONGs y, de
VIII - 17; www.ramsar.org/key_res_v¡ii_index_e.htm). otro lado, las CAR son muy fuertes y ocupan en
A nivel nacional los actores son muy diferentes parte el “nicho" que tienen las ONGs en otros paí
en cada país, aunque a nivel del gobierno nacio ses. En Colombia también hay una historia cientí
nal hay bastante similitud. Venezuela, Ecuador, fica más fuerte que en Perú y Ecuador y las Uni
Colombia y Costa Rica tienen un Ministerio de versidades Nacionales, Andes y Javeriana (entre
(medio) Ambiente y una Unidad de Áreas Protegi otras) han generado una parte muy grande del co
das que administra grandes extensiones de pára nocimiento actual sobre los páramos en general.
mo. Perú no tiene un ministerio pero el Consejo En Venezuela, dado que la extensión de pára
Nacional de Ambiente (interministerial) y el Insti mos no es muy grande y que la Universidad de los
tuto Nacional de Recursos Naturales (en el Minis Andes es enorme, la misma universidad ha gestio
terio del Agricultura) son las autoridades principa nado muchos proyectos y programas en el páramo
les para administrar los páramos y las áreas pro y es uno de los actores más fuertes. En Venezue
tegidas. En todos los países también hay otros mi la y más aún en Costa Rica, gracias a su gran por
nisterios que tienen influencia directa sobre el pá centaje de páramos protegidos, las entidades que
ramo (agricultura, obras públicas, defensa, mine administran los parques nacionales son actores
ría, salud, etc.) y uno de los problemas comunes importantes a nivel local.
a nivel andino es la falta de coordinación en las
agendas de estos ministerios. Una excepción, al
menos en papel, es Colombia, donde se creó el Iniciativas de conservación y
Sistema Nacional Ambiental (SINA) que agrupa
todos los ministerios y entidades de la sociedad manejo participativo de
civil. páramos
Existen diferencias grandes en la administra
ción de los recursos naturales entre las diferentes
entidades del estado y/o de la sociedad civil. El En todos los países y especialmente en este
sistema de corporaciones regionales en Colombia ecosistema, el tomador de decisiones directo (pe
es muy fuerte y estas entidades tienen una gran ro por mucho tiempo no tenido en cuenta) es el
influencia sobre el manejo de los páramos. En el campesino minifundista. Es el grupo de actores
Ecuador, originalmente la administración de sue más numeroso, más directo y que más influencia
los y aguas (incluyendo los de páramos) estaba en tiene. Según Hofstede (2001), especialmente pa
manos de entidades nacionales (instituto de Re ra el páramo es funcional considerar el manejo in
cursos Hídricos, Instituto Nacional de Desarrollo tegral participativo, por las siguientes razones:
Agrario, etc.) pero en el actual proceso de descen (1) No hay un apoyo de la sociedad para la
tralización, cada vez más los gobiernos secciona protección total del páramo. El páramo
Los Páramos en el Mundo: Su diversidad y sus habitantes 33
es un ecosistema con menos aprecio en la les. La primera es la relación entre todas las insti
sociedad civil que un bosque. Esto no es tuciones, organizaciones y personas que tienen un
ninguna sorpresa sino un fenómeno gene interés en el páramo. Esta relación se resume co
ral a nivel mundial en el que la imagen mo participación e institucionalización. La segun
clásica de naturaleza y diversidad está da relación es la relación entre el páramo y la zo
mucho más asociada con una selva que na baja, haciendo realidad la visión de manejo in
con un pajonal, un humedal o una zona tegrado a nivel de cuenca. La tercera relación es
árida. Así es que existe un menor cimien la relación entre conservación y desarrollo; para
to en la sociedad para la voluntad de apo cada restricción con fines de protección de natu
yar la protección total. Para un bosque to raleza, debe haber una oportunidad de desarrollo
davía se puede encontrar suficiente apoyo de sus usuarios y usuarias (Hofstede 2001).
para convertirlo en reserva total, para un Durante los últimos años se han empezado va
páramo esto es casi imposible. rias iniciativas, a diferente escala, en la conserva
(2) En la mayoría de los páramos hay gente. ción de los páramos y en el desarrollo de sus ha
Debido a que no hay que transformar el bitantes. A nivel internacional, existen ya dos pro
páramo para usar toda su superficie, la yectos en marcha, ambos con el objetivo de prio-
colonización de este ecosistema ha sido rizar áreas y actividades para la conservación de
rápida y hoy en día, prácticamente todos la biodiversidad en los Andes del Norte (CAN y
los páramos se encuentran bajo algún uso W W F). El proyecto del CAN-BID es más político
de la tierra. En comparación, a una selva mientras que el del W W F es más técnico-acadé
hay que tumbarla antes de usarla comple mico. Un tercer proyecto regional es un proyecto
tamente y muchas de las selvas que toda de ejecución y dirigido completamente al páramo.
vía existen no reciben ningún uso de la Este proyecto, desarrollado en consorcio con
tierra; y donde hay uso de la tierra, ya no CONDESAN y presentado al GEF por UNEP, está
hay selva. al borde de arrancar.
(3) La gente en el páramo necesita desarro En Costa Rica, dentro del proyecto EcoMapas,
llarse. La mayoría de la gente que utiliza se están inventariando y mapeando en detalle los
directamente los páramos pertenece a los páramos de Centroamérica por primera vez. Los
grupos más pobres de Latinoamérica. Un integrantes del Grupo Páramo de Costa Rica, ba
manejo integral participativo ofrece la sados en este proyecto y en otras fuentes, están
oportunidad de combinar efectivamente la elaborando el libro sobre los Páramos de Costa Ri
conservación con el desarrollo de la gen ca.
te. En Venezuela un proyecto grande e innovador
(4) Al páramo hay que manejarlo afuera del es el Programa Andes Tropicales que, otra vez en
páramo. Por el frío, que hace que la recu estrecha colaboración con la Universidad de los
peración de la vegetación sea lenta y por Andes, está implementando diferentes proyectos
la gran humedad y los suelos humíferos de desarrollo agrícola y conservación de páramos.
que hacen que los suelos sean muy sua Uno de los elementos que lo destaca es el sistema
ves y fáciles de perturbar, el páramo es de microcréditos agrícolas y el sistema de alber
probablemente el ejemplo ideal de un gues para turistas, manejados por los campesinos.
ecosistema frágil. Cada actividad humana En Colombia actualmente hay dos grandes
tiene su impacto directo. Por esto hay que proyectos GEF en ejecución: Proyecto Andes
tener tanto cuidado con el uso de la tierra (Istituto von Humboldt-MMA-BM-Holanda) y el
en el páramo, casi imposible lograr un uso Proyecto Biomacizo (U AESPN N -M M A). El
ecológico y económicamente sustentable Proyecto Andes trabaja con inventarios y conser
dentro de él. Hay que buscar la integridad vación de ecosistemas estratégicos en los Andes
con el manejo de las partes de la cuenca de Colombia, tiene una fuerte línea de trabajo en
más abajo, lo que requiere la participa los páramos del nororiente colombiano. El Proyec
ción de todavía más actores. to Biomacizo trata de la conservación integral de
Para lograr éxito en el manejo integral partici los páramos y bosques andinos del Macizo Colom
pativo, se necesita establecer tres relaciones vita biano, con un enfoque de corredores entre las cin-
34
ñas de miles de hectáreas para proteger, controle mas de gestión conjunta (SIRAP en Colombia; Re
el ingreso de colonos o, peor aún, de grupos arma servas de Biosfera en Venezuela y Costa Rica; Bio-
dos. Más que todo en áreas enormes, con menos reserva en Ecuador), la participación activa de los
atención nacional, resultan “parques en papel" y habitantes en el manejo (Los Nevados, El Ángel,
no importa si un páramo está adentro o afuera de Sangay, Huascarán, entre otros) y una atención
un área protegida. Considerando todo esto, no pa fuerte hacia las áreas naturales aparte de las
rece lógico declarar más áreas protegidas mien áreas protegidas (corredores biológicos, alternati
tras no se aumenten los recursos financieros, per vas de uso en zonas de amortiguamiento) parecen
sonales y técnicos de las administraciones. ser la solución para la gran amenaza sobre los pá
Afortunadamente hay mucho avance hacia un ramos, tanto para aquellos dentro como para
mejor manejo de las áreas protegidas. Los siste aquellos fuera de las áreas protegidas.
Extensión páramo
PAÍS Extensión país km2
km2 %
Total 3 /6 5 2 .3 8 0 3 3 .9 7 8 1
36
ECUADOR
Páramo Pantanoso 32.257
Superpáramo 18.951
B. COLOMBIA
C. ECUADOR
D. PERÚ
C. ECUA DO R
Santander y Norte de Santander, donde las zonas hace 5 y 3 millones de años, durante el gran le
paramunas han sido las predilectas para el esta vantamiento final de los Andes. Además, se ha es
blecimiento de hatos ovinos, caprinos y vacunos. tablecido que la extensión actual de la alta mon
En el siglo XIX, los efectos de las transformaciones taña colombiana se corresponde con la mayor ex
ya eran evidentes a través de la geometrización tensión del hielo durante la última glaciación. Es
del territorio, la alteración de los ciclos hidrológi decir, las áreas que estuvieron directa e indirecta
cos, la reducción de la capacidad productiva de mente influenciadas por los glaciares durante el
los suelos, la pérdida de la biodiversidad y la alte período comprendido entre 70.000 y 100.000
ración del clima regional y local (Molano 1995; años antes del presente (AP) aproximadamente,
Villa et al. 1994). Durante la guerra de indepen corresponden a la distribución de los ecosistemas
dencia, los páramos fueron escenario y territorio de páramo actuales (IDEAM y Universidad Nacio
de los conflictos. Estos espacios permitían y per nal de Colombia 1997).
Van der Hammen (1997) reconoce una fase
miten en la actualidad, controlar los caminos que
del páramo hipotética antes de ese gran levanta
comunican los valles interandinos, los altiplanos,
miento: el prepáramo. En las cimas podría haber
los llanos y algunas vías hacia los litorales (Villa et
se encontrado vegetación de tipo sabana de mon
al. 1994). Hoy, en su mayoría los páramos son
taña definida edáfica y/o climáticamente. Algunos
espacios productivos dedicados a la papa y, en
elementos arbustivos como Aragoa y Polylepis, así
forma extensiva, a la producción de leche y carne.
como ciertos elementos de origen sabanero actua
El páramo no sólo es del campesinado pobre. Au
les, podrían haber migrado y evolucionado para
sentistas y magnates de la papa se adaptan en
llegar a constituir la vegetación actual.
breve tiempo al ambiente y aprovechan el ecosis
La génesis de formación continúa con el proto-
tema.
páramo (Van der Hammen 1997). Esta etapa se
En el presente se observa cómo el páramo ha
dio al finalizar el levantamiento de los Andes (al fi
sido transformado y el efecto de esa transforma
nal del Plioceno, hace 2 millones de años) cuan
ción sobre otros ecosistemas que dependen de su
do ya habían alcanzado su altitud actual. Aquí pu
aporte hídrico (Rojas 1989). Además, hay que do haber ocurrido la evolución de las especies
considerar la pérdida de la riqueza cultural y las adaptadas a las temperaturas más bajas. Durante
formas de manejar y utilizar el ecosistema sin pro el protopáramo, el límite superior del bosque se
ducir en él transformaciones profundas. Histórica encontraba más bajo, entre 2.500 y 2.600 m, y
mente se han entendido los páramos como una la temperatura anual parece haber sido superior
expresión de culturas que llevan siglos dependien en el límite inferior del subpáramo. Los páramos
do de él; bajo esta condición, la problemática de todavía eran muy pobres en géneros, pero ya ha
la ocupación del ecosistema en la actualidad no bía elementos actuales típicos que contribuyeron
debe ser entendida como un fenómeno desligado al enriquecimiento del elemento fitogeográfico
de la condición natural, pues los campesinos co templado. Como estas condiciones abarcaron una
nocen su medio y entienden su funcionamiento. gran extensión y duraron cerca de un millón de
La problemática debería ser interpretada más co años, se vio favorecida la migración de taxones
mo la ausencia del mecanismo para articular los desde el Holártico y el Austral-Antártico, y es po
conocimientos científicos con los ancestrales, lo sible que la mayoría de los géneros haya llegado
que conduciría a interactuar con el medio garanti durante este período (Van der Hammen 1997).
zando la supervivencia sin causar transformacio La sucesión de ciclos de glaciales e interglacia
nes profundas. les pronunciados, de 100.000 años de duración
cada uno, condicionó la extensión del páramo:
máxima durante los interglaciales y mínima du
Distribución del páramo en rante los glaciales. Durante estas fases se forma
ron las islas de páramo en las partes más altas.
el pasado y en el presente Asimismo, la secuencia de aislamiento y unión de
las especies, determinada por los procesos de
Van der Hammen (1997) describe el inicio de unión y aislamiento de las áreas de páramo, favo
la formación de los páramos al final del Plioceno, reció especiaciones que produjeron mayor o me-
Colombia 41
ñor diversidad biológica en las tres cordilleras: sagrados fueron transformados por la presión de la
menor en la Central con respecto a la Oriental. En colonización española. Entonces, el ecosistema se
la Cordillera Occidental los páramos son más pe empezó a usar para cultivar y pastar. De España
queños y se cree que sólo en el norte algunos de vino el cultivo intensivo de los cereales. Así, los
ellos pudieron haber estado unidos durante las valles destinados por las personas indígenas para
glaciaciones (Van der Hammen 1997). Así, la for los cultivos resultaron insuficientes, por lo que se
mación de los páramos puede entenderse como debió ampliar la frontera agrícola hacia las lade
una secuencia de eventos de movimientos tectóni ras. Sin embargo, por la fragilidad de los sitios,
cos, cambios climáticos, migraciones entre cordi empezó el proceso de erosión y degradación que
lleras y desde las zonas Holárticas y Austral-An- se incrementó por el pastoreo. Además, los bos
tártica, y evolución. ques que antes no se habían empleado para el
cultivo, empezaron a ser talados y quemados, lo
que estrechó la distancia entre la frontera agríco
El uso histórico del páramo 1 la y la paramuna (Monasterio 1980).
dillera Occidental, a barlovento de las masas de fluctúan entre -11° C y 25° C (Guhl 1982).
aire del Pacífico y los del norte del país, a barlo Rangel (2000), con base en datos de estacio
vento de las corrientes de aire del norte, tienden a nes meteorológicas, propuso esta clasificación pa
ser más húmedos que los situados a sotavento de ra los páramos según la precipitación:
estas masas. Así, los páramos orientales de la •.Páramos secos: entre 623,5 mm y
Cordillera Oriental presentan altas precipitaciones 1.196,5 mm;
(mayor humedad) durante el año. Por el contrario, • Páramos semihúmedos: entre 1.196,5 y
en la parte sur del país, en la región del nudo de 1.770 mm;
los Pastos, la cadena de páramos es más seca y • Páramos húmedos: entre 1.770 y 2.344 mm;
las lluvias menos abundantes (en promedio entre • Páramos muy húmedos: entre 2.344 y
500 y 1.000 mm/año; Rivera 2001). 2.918 mm;
Bioclimáticamente, el páramo se caracteriza • Páramos superhúmedos: entre 2.918 y
por condiciones ambientales extremas y con gran 3.492 mm;
influencia biológica: baja presión atmosférica, es • Páramos superhúmedos-pluviales: entre
casa densidad del aire, baja temperatura media 3.492 y 4.066 mm;
pero alta del aire y del suelo, con directa insola • Páramos pluviales: mayor a 4.066 mm.
ción y muy bajos valores cuando no se realiza tal Una aproximación realizada por el IDEAM, de
radiación de calor (Guhl 1982). La humedad del acuerdo con una clasificación bioclimática que
aire cambia más rápida y bruscamente que la contempla la variable de precipitación media
temperatura, la fuerza del aire es moderada y pe anual, agrupa los diferentes distritos de páramo
riódica, lo que sucede también con las heladas acorde con su ubicación dentro de los ramales de
nocturnas. En general, los páramos tienen un ré las cordilleras del país (Tabla 1). La clasificación
gimen de temperatura bastante uniforme durante por distritos de páramo es la propuesta por Her-
el año. Sin embargo, las temperaturas extremas nández-Camacho y Van der Hammen, y presenta
absolutas muestran una marcha irregular, de ma da en Van der Hammen (1997). Para una clasifi
nera que cuando se presentan las temperaturas cación más exacta se deberían considerar otras
más altas se registran las mínimas más bajas. En variables como la lluvia horizontal.
tre los 2.800 y más de 3.000 m las extremas
actividades agropecuarias, en general, producen entre los departamentos del Valle del Cauca y To-
un coluvionamiento que colmata las lagunas, con lima. Sobresalen las del Macizo de Cumanday en
la consecuente disminución de la capacidad de re el Parque Nacional Natural Los Nevados. Una de
gulación y almacenamiento del sistema hídrico. El las más conocidas es la Laguna Verde, entre los
drenado de pantanos y lagunas para el estableci Nevados del Cisne y Santa Isabel. Aquí también
miento de cultivos aumenta la disección. Igual se encuentra la laguna del Otún o Tataquí, una de
mente, la destrucción de los bosques achaparra las lagunas en mejor estado de conservación en
dos, instalados sobre las morrenas laterales, gene toda la región altoandina de Colombia. Otro con
ra derrumbes que semejan arañazos, efecto que junto importante de lagunas de páramo está al in
desestabiliza las laderas medias de los valles gla terior del Parque Nacional Natural Puracé. Éste
ciares. cubre el Macizo Colombiano y es cuna de los prin
Por la pérdida de los sistemas radiculares, la cipales ríos del país: Magdalena, Caquetá, Cauca
resistencia disminuye y las morrenas se derrum y Patía. Este conjunto constituye la estrella hidro
ban. También hay formación de cárcavas, surcos gráfica más importante de Colombia y los ríos que
aquí nacen son los de mayor influencia sobre
y túneles por escurrimiento superficial y subsuper
grandes y apartadas regiones del país. Así, el Ma
ficial. Este último es especialmente relevante en
cizo Colombiano y el nudo de Los Pastos confor
los suelos volcánicos poco resistentes. Estos pro
man una gran unidad orogràfica de donde se bi
cesos están determinados en gran medida, en la
furcan dos sistemas hídricos que forman un im
actualidad, por el establecimiento de la ganadería
portante reservorio de agua.
extensiva y el cultivo de la papa con una frontera
agrícola en ascenso. Además, la construcción de
surcos para el cultivo contribuye a pequeños des
Suelos
plazamientos y formación de terracetas que se de
gradan más si hay pisoteo por el ganado (Rangel
El rigor del clima, la débil meteorización quí
2000).
mica, la pobreza de diversidad vegetal y el relieve
accidentado, no proporcionan en conjunto las in
teracciones que conduzcan ni a la génesis, ni a la
Hidrología
evolución, ni a la diversificación de suelos en el
páramo. Los suelos, en términos generales, son,
Colombia es rica en lagunas de alta montaña. por una parte, poco evolucionados y por lo tanto
Éstas pueden alcanzar un número de 1.600, con de perfil poco diferenciado en horizontes y, por
características que dependen de los patrones eco otro, suelos humíferos (con acumulación de mate
lógicos y ambientales, a su vez resultados de un
ria orgánica), desaturados (sin o bajos en nutri
factor principal: la altura sobre el nivel del mar. En
mentos), desarrollados bajo condiciones de clima
Colombia, las lagunas del páramo son muy nume
frío y húmedo. Por consiguiente, las clases, sub
rosas en las cordilleras Central y Oriental y están
clases y grupos de suelos tienen características
prácticamente ausentes en la Occidental. En el
comunes en todo el conjunto latitudinal y son me
páramo de Sumapaz, en la Cordillera Oriental, se
nos diversos que los suelos de la alta y media
encuentra la mayor concentración de lagunas de
montaña andina con cobertura boscosa cerrada.
alta montaña del país. Allí, en torno al Cerro Ne
vado, ordenadas en escalones a lo largo de valles
glaciares en forma de U, se encuentran, entre mu
chas otras, las lagunas de Sitiales, La Negra de Al- La biodiversidad de los
sacia y La Guitarra. En el páramo de La Rusia, en páramos colombianos
cajonada profundamente en impresionantes fara
llones, está la laguna de Cachalú. Otras lagunas
de la Cordillera Oriental son La Verde del páramo Los páramos en Colombia conforman un eco
de Guerrero y la laguna del Verjón, donde nace el sistema de una diversidad y complejidad notables
río Teusacá. que se manifiestan en los varios niveles en los que
En la Cordillera Central sobresale el espectacu se entiende la biodiversidad. En términos ecosis-
lar conjunto de lagunas de páramo enclavado en témicos amplios, Van der Hammen (1997) esta
los profundos valles glaciares de las Hermosas, blece una primera agrupación: los páramos zona
45
Colombia
les y los páramos azonales. Los zonales general nal de las turberas de plantas en cojines de Plan-
mente están bajo condiciones climáticas regiona tago rígida o de Dlstichia muscoides en los pára
les que en gran medida favorecen un desarrollo mos de las cordilleras Oriental y Central.
máximo de las comunidades vegetales (Rangel
2000). La vegetación de páramo azonal está de
terminada por condiciones edáficas relativamente Las unidades biogeográficas de
extremas, como sucede en los suelos rocosos o en
los pantanos donde se encuentra un nivel freático
los páramos colombianos
alto (Van der Hammen 1997) en donde se forman
páramos fuera de su distribución determinado por Una clasificación biogeográfica jerárquica más
el clima. Las variaciones locales en aspectos tales detallada de los páramos del país se presenta en
como el contenido del agua en el suelo o las con Van der Hammen (1997), la cual se basa en la
diciones de determinado nutrimento, ocasionan inicial de 1992 de Hernández-Camacho et al.,
cambios en la composición florística que pueden que clasificó los páramos en Provincias y Distritos.
llegar a constituir fitocenosis diferentes (Rangel El autor la complementa añadiendo las categorías
2000). Un ejemplo de esto es la vegetación azo de Sectores y Complejos (Tabla 2).
Tabla 2. Unidades biogeográficas de los páramos según la clasificación propuesta por Hernández-Camacho y colaborado
res en 1992 y complementada por Van der Hammen (1997).
Fuente: Van der Hammen (1997)
PROVINCIA NORANDINA
Las diferencias entre los niveles de la jerarquía cias entre sectores se deben, de manera compar
se deben a los géneros y especies de flora y, para tida, a las especies y a los géneros. La diferencia
el caso de los complejos, a la separación geográ ción basada en géneros y especies de plantas
fica (Van der Hammen 1997). Así, las diferencias también puede ser aplicada a los diferentes com
entre distritos de un mismo sector se deben, en plejos de un mismo distrito.
general, a las especies presentes; pero las diferen
46
Los Páramos del Mundo
Los matorrales son un nombre genérico para especies en 415 géneros y 102 familias, y la fran
designar cualquier estadio sucesional temprano o ja del páramo medio, con 1.575 especies en 361
los bosques enanos altoandinos y también aque géneros y 90 familias. La franja más pobre es el
llos que crecen sobre los afloramientos rocosos superpáramo, con 443 especies en 136 géneros y
(Barbosa y Cruz 2002). Rangel (2000) describe 42 familias. El patrón establece claramente una
los matorrales como la vegetación arbustiva don disminución en el número de especies conforme
de predominan los elementos leñosos y que se es aumenta la altitud. Con base en las comparacio
tablece desde el páramo bajo hasta el superpára- nes florísticas de numerosas localidades paramu
mo. Estos tipos fisonómicos encuentran su mayor nas del país y en las caracterizaciones de la vege
distribución en los matorrales que están domina tación de varias publicaciones al respecto, que en
dos por especies de Asteraceae, Castilleja e Hy los páramos de Colombia existe un rango básico
pericum. de especies de flora, integrado entre otras por: Ca-
Al estrato con predominio de vegetación rasan lamagrostis effusa, Gaultherla erecta, Eryngium
te o, en algunos casos, con un estrato herbáceo humile, Castilleja fissifolia, C. integrifolia, Festu
pobre en cobertura, pertenecen los prados, turbe ca dolychophylla, Agrostis tolucensis, Pentacalia
ras o agrupaciones de plantas vasculares en cojín andícola, Pentacalia vaccinifolia, Hypochaeris
(Barbosa y Cruz 2002). Las turberas son más que sessiliflora, Bartsia stricta, Coprosma granaden-
una cobertura vegetal. Son áreas que se caracteri sis, Galium hypocarpium, Pentacalia vaccin¡oi-
zan por formarse sobre cuerpos de agua y zonas des, Geranium sibbaldioides, Oritrophium peru-
en proceso de colmatación. En el páramo poseen vianum, Luzula racemosa, Valeriana plantaginea,
el aspecto de zonas pantanosas cubiertas de mus Niphogeton ternata, Conyza bonariensis, Hiera-
gos (Sphagnum sp.) y otras especies. Otras veces cium avilae, Gaiadendron punctatum, Cortaderia
están cubiertas por diminutas plantas arrosetadas nítida, Agrostis hankeana, Escallonia m yrtilloi-
de Plantago u otros que tienden a formas rosetas des, Senecio formosus, Xyris subulata, Orthro-
(Barbosa y Cruz 2002). santhus chimboracensis, Bidens triplinervia,
Los grupos de bromeliáceas arrosetadas cons Acaena elongata, Lachemilla nivalis, Polylepis
tituyen los púyales, que pueden contener espe sericea, Hesperomeles obtusifolia y Excremis
cies, como Puya goudotiana, de hasta 3 m de al coarctata.
tura. Los púyales pueden encontrarse indistinta
mente en laderas expuestas a vientos fuertes o
cerca de humedales (Barbosa y Cruz 2002). Consideraciones fitogeográficas
En el superpáramo, las condiciones son extre y endemismo
mas: vientos fuertes y temperaturas por debajo de
0°C. La vegetación es discontinua y las escasas Un análisis fitogeográfico de la flora genérica
plantas están aisladas; es apreciable el suelo des de páramo muestra siete elementos: a) páramo,
nudo con predominio del sustrato rocoso (Rangel b) otros elementos neotropicales, c) austral-antár-
2000). La vegetación típica es de rosetas con cre tico, d) holártico, e) templado amplio, f) tropical
cimiento de plantas aisladas y gramíneas (Barbo amplio y g) cosmopolita. (Van der Hammen
sa y Cruz 2002), y criptógamas, generalmente so 1997). En general, la mitad de los géneros de
bre las rocas expuestas (Churchill y Linares plantas vasculares es de origen (Neo)tropical
1995). Rangel (2000) describe el tipo fisonómico (44%) y la mitad de las zonas templadas (48%),
más común en esta franja: el de tipo prado, con donde la proporción de elementos Holárticos y
especies de Draba y Senecio canescens. Asimis Austral-Antárticos es aproximadamente igual.
mo, los matorrales con Loricaria son frecuentes en Dentro de los elementos neotropical, tropical am
esta franja. plio y cosmopolita se incluyen veinte géneros que
Según Rangel (2000), en la zona de transición el páramo tiene en común con la sabana neotro
o ecotonía altoandina-subpáramo se encuentra el pical, varios de ellos probablemente con origen en
mayor número de especies: 2.384, en 486 géne la misma sabana (por ejemplo Axonopus, Bul-
ros y 115 familias. En segundo lugar y por impor bostylis, Eriocaulon, Paepalanthus, Paspalum,
tancia numérica, están el subpáramo, con 1.958 Sporobolus y Xyris) (Van der Hammen 1997)).
Colombia 49
Asimismo, el número de géneros endémicos en el getación acuática está dominada por (Rangel
páramo es del orden de 25 (8% del total) y se re 2000):
conoce la superioridad, en número de géneros, es • Drepanocladus revolveos, Elatine chilen-
pecies y endemismos, de la flora de la Cordillera sis y Elaeocharls macrostachya;
Oriental, hecho que se relaciona con su mayor su • Isoétes spp.; Hydrocotyle ranunculoides,
perficie y más larga historia geológica. El mismo Myriophyllum quitensis yCrassula vene-
autor cita a las asteráceas y las poáceas como las zuelensis-,
dos familias que contribuyen con el mayor núme • Callitriche cf. nubigena-,
ro de géneros. De igual manera, reconoce alrede • Ranunculus limoselloides.
dor de 35 géneros de fanerógamas que se pueden Por otro lado, los microorganismos del suelo
considerar endémicos de los páramos (desde Cos son considerados como el principal agente trans
ta Rica a Ecuador) y a Floscaldasia como el úni formador de los nutrimentos del ecosistema y co
co género endémico de los superpáramos. mo una fuente importante del alimento para las
En Colombia, por lo general, en todas las fran plantas durante sus ciclos de renovación (Rivera
jas del páramo predominan representantes de las 2001). El incremento de tales microorganismos
familias Asteraceae, Poaceae y Scrophulariaceae
influye en la diversidad que se presenta después
(Rangel 1995 citado por Rangel 2000). Las Or-
de más de 20 años de un cultivo de papa. La bio-
chidaceae dominan hasta el páramo medio y, aun
masa microbiana es una fuente de nitrógeno que
que llegan al superpáramo, son sustituidas en do
puede explicar la mayor fertilidad a partir de los
minancia por otras familias como Apiaceae, Car-
12 años de descanso. Además, la simbiosis entre
yophyllaceae y Brassicaceae; Ericaceae tiene bue
micorrizas y bacterias contribuye a superar las de
na representación en el subpáramo y en el pára
ficiencias en nitrógeno y el fósforo, elementos
mo medio (Rangel 2000).
esenciales para las plantas cuando los suelos son
Según Rangel (2000), en el páramo colombia
no se repite la totalidad de las combinaciones fi- muy ácidos. Por la relación entre microorganismos
toecológicas de los páramos de la región biogeo- se facilita un reciclaje directo de iones y nutrimen
gráfica. Los chuscales de Costa Rica están muy tos para que sean aprovechados por la planta y no
bien representados en la Cordillera Occidental se pierdan en el ecosistema (Rivera 2001).
(Macizo del Tatamá) y en los páramos húmedos R Martínez (com. pers.) considera que la in
de las cordilleras Central y Oriental. Los pajonales vestigación microbiana en ecosistemas paramu
de la Sierra Nevada de Mérida y de otros páramos nos es aún incipiente en Colombia. Los estudios
venezolanos tienen amplia representación en la con que se cuenta son una medida de la poca im
Cordillera Central colombiana. Los frailejones del portancia que se otorga a los microorganismos a
norte del Ecuador son similares a los que se esta pesar de su papel en el mantenimiento y regula
blecen en los volcanes del sur de Colombia. Los ción de ciclos biogeoquímicos, reciclaje de mate
frailejonales de Colombia (equivalentes a los rose- ria orgánica y degradación de compuestos conta
tales de Venezuela) son igualmente variados como minantes. La mayoría de los estudios se ha enfo
los del vecino país norteño. En general, la varie cado sobre la biota fúngica, con especial énfasis
dad de los matorrales de la región paramuna de en las micorrizas arbusculares. Este grupo esta
Colombia no tiene comparación con los de la re blece relaciones simbióticas con el 80-90% de las
gión global desde Costa Rica hasta Perú (Rangel especies vegetales; en el páramo y subpáramo es
2000). tas relaciones funcionales se hacen con las gramí
neas, las compuestas y árboles de baja estatura
como Weinmarmia tomentosa. El interés que han
Vegetación acuática, despertado las micorrizas arbusculares y que da
cuenta de las investigaciones que se realizan, se
microorganismos y fitoplancton debe a su función como recuperadoras durante la
sucesión vegetal de ecosistemas alterados (Ponti
Los párrafos anteriores se refieren a faneróga ficia Universidad Javeriana 1995-2000a). En es
mas terrestres. Es necesario complementar esta tado experimental se encuentra el potencial bio
información con otros grupos importantes. La ve tecnología) como controlador de fitopatógenos de
50 Los Páramos del Mundo
importancia comercial y funcional de algunas co Con respecto a la dominancia de las especies, se
munidades fúngicas que se encuentran en la aso destaca que en los lagos de las cordilleras Orien
ciación típica pajonal-frailejonal (Pontificia Uni tal y Central, Peridinium inconspicuum, Gymno-
versidad Javeriana 1995-2002b; Gualdrón y Suá- dinium sp., Aulocoseira ¡talica, Cryptomonas
rez 1983). Otros estudios, también escasos, se ovata y Frustulia rhomboides son las más abun
han centrado en bacterias y otros microorganis dantes, mientras que las especies predominantes
mos en los páramos para estudiar su papel como de la Cordillera Occidental y nudo de los Pastos
fijadoras de nitrógeno y solubilizadoras de fosfatos son Trachelomonas volvocina, Tetrastum triangu
(García y Martínez 2001). lan y Cyclotella stelligera (Donato 2001).
Los estudios con que se cuenta, en relación
con el total de páramos del país, representan sólo
el 4% y, además, su alcance es demasiado restrin Especies de la flora colombiana
gido. Aunque estos trabajos contribuyen enorme en riesgo2
mente a descubrir la gran diversidad microbiana
de los páramos colombianos (en los estudios con
sultados se han registrado aproximadamente 60 En la actualidad, el Instituto Humboldt se en
géneros), casi no hay investigación que permita cuentra en el proceso de edición de los Libros Ro
establecer la dinámica poblacional de estos gru jos de la Flora y Fauna Colombianas y ya publicó,
pos (García y Martínez 2001). de manera preliminar, un listado de flora en ries
En cuanto al fitoplancton, correspondiente a la go (Calderón 2001). En éste se cuentan 1.534
flora de las desmidiáceas, Donato (2001) encuen especies de plantas con algún riesgo según los cri
tra que en los lagos de la Cordillera Central hay terios de la UICN. De este total, 274 especies,
más riqueza de especies que en la Oriental. Ade que corresponden aproximadamente al 18 % del
más, anota que los lagos de la Cordillera Central, total (Tabla 3), están presentes a alturas mayores
por su dominancia en desmidiales, se relacionan de 2.800 m. Aunque no se estableció cuáles de
con los lagos andinos de Bolivia y Ecuador, mien ellas son propias del páramo, el dato de altitud da
tras que los lagos Guamuez, Cumbal y Tota, por la una buena ¡dea de las especies de alta montaña
importancia de las clorococales, son parecidos a en riesgo.
los lagos del Perú y al Lago Titicaca (Perú-Bolivia).
Porcentaje de especies de
No. de especies de plantas plantas en riesgo de la alta
No. de especies de plantas de la alta montaña Colombiana montaña Colombiana
totales en riesgo para Colombia (altitud >2.800 m) en riesgo (altitud >2.800 m) con
respecto al total
1.534 274 Aprox. 18%
Las 274 especies de plantas reportadas en Brunellia (12 especies), Passiflora (11 especies),
riesgo pertenecen a 93 géneros. De estos, Espele- Aragoa (11 especies), Salvia (9 especies) y So/a-
tia contribuye con el mayor número (Tabla 4): 42 num (6 especies). Otros géneros tienen entre 5 y
especies incluidas en la lista y que representan el 1 especies. Además, hay 14 especies para las
15 % del total de las especies de páramo amena cuales el criterio de riesgo se da en el nivel de su
zadas. En importancia numérica sigue Masdeva- bespecie o variedad.
llia (28 especies), Espeletiopsis (14 especies),
2 Síntesis preparada por Fernando Salazar y Lorena Franco, IDEAM, con base en la lista preliminar de especies de plantas en riesgo de Colombia del
Instituto Humboldt (Calderón 2001).
Colombia 51
Un análisis del número y porcentaje de espe pecies en riesgo (entre 33 y 35). El resto de de
cies con algún riesgo por departamentos reveló partamentos tiene un número menor de estas es
que el mayor número de especies está en Cundi- pecies, aunque no por ello merecen menor aten
namarca y Boyacá y en orden numérico siguen ción. De igual manera, se estableció que el mayor
Santander, Norte de Santander y Cauca con 56 a número de especies endémicas corresponde a los
52 especies. Para estos departamentos también departamentos con mayor número de especies
se registra el mayor número de especies en ame amenazadas. Departamentos como el Amazonas,
naza: EX (taxón extinto), EW (taxón extinto en es aunque no tienen alta montaña, se presentan en
tado silvestre) y CR (taxón en peligro crítico). Tam la tabla ya que también en ellos hay especies en
bién Nariño, Valle del Cauca y Antioquia tienen un riesgo y que en otros están a más de 2.800 m.
número representativo, con respecto al total de es
Tabla 4. Géneros de plantas de alta montaña (altitud >2.800 m) colombiana con especies en riesgo (número de especies
en riesgo y porcentaje del total de las especies de páramo en riesgo).
Fauna 200 1 ).
Para los páramos, Van der Hammen (1997)
anota que las mariposas diurnas están representa
Biogeografía das por especies de las familias Hesperiidae, Pie-
ridae, Satyridae, Nymphalidae y Lycaenidae. Aun
Hoffstetter (1986) citado en Rivera (2001), que los detalles sobre los patrones de distribución
sugiere tres grandes períodos de cambio de la fau y diversificación de las especies de este grupo no
na de la alta montaña andina. El primero sucedió son bien conocidos, se sabe que el número de es
en el Mioceno-Plioceno (hace unos 6 millones de pecies disminuye al aumentar la altitud.
años) y el segundo en el Plioceno-Pleistoceno (ha
ce 2 millones de años), cuando hubo la llegada
masiva de fauna desde América del Norte: masto Herpetofauna
dontes, caballos primitivos, llamas y vicuñas, ve
nados, tapires y pecaríes. El tercer gran cambio se En anfibios se han reportado 90 especies; Ar-
dio hace más o menos 10.000 años, en el límite dila y Acosta citados por Rangel (2000), destacan
del Pleistoceno-Holoceno. La fauna quedó confor como los elementos más representativos de este
mada por los géneros modernos ya que los gran grupo a Osornophryne bufonifromis, Atelopus
des carnívoros que migraron a través del istmo de ebenoides, Eleutherodactylus boulengeri e Hy-
Panamá diezmaron la fauna autóctona (Rivera lopsis buckleyi. Castaño et al., citados por Rangel
2001). En Colombia se ha encontrado evidencia (2000), anotan a Liophis epinephelus y Anadia
fósil de mastodontes de clima frío Cuvieronius sp. como las especies de reptiles más representa
hyodon, un cráneo de Stegomastodon y un Haplo- tivos. Para el grupo se han encontrado registros de
mastodon, encontrados en la Sierra Nevada del 15 especies.
Cocuy, a 4.000 m. Los mastodontes ocupaban to
dos los pisos térmicos de la zona intertropical de
Sudamérica. También otros registros fósiles reve
laron la existencia de tapires (de los que se derivó Aves
Tapirus pinchaque) y de pecaríes o cafuches, ca
mélidos, cérvidos, grandes felinos y cánidos (Rive En el grupo de las aves hay registros de 31 fa
ra 2001). Estos grandes mamíferos tienen un am milias y 154 especies. Los datos tomados del tra
plio rango de distribución vertical y utilizaron el bajo de Stiles (en Van der Hammen 1997) indican
páramo como extenso corredor biológico; la fauna que de las 120 especies reportadas, 80 son habi
que migró hacia las montañas permaneció como tantes regulares de los páramos. En cuanto a ri
fauna “preparamuna" y se adaptó al nuevo am queza de especies, la Cordillera Occidental es in
biente, y en la actualidad está compuesta por 460 termedia en diversidad de aves: 48 en total (Van
especies. der Hammen 1997). De acuerdo con el trabajo de
Stiles, se cuentan entre las aves propias del pára
mo a pato paramuno (Anas flavirostris), pato an
Artrópodos dino (Oxyura jamaicensis), cóndor de Los Andes
(Vultur gryphus), águila paramuna (Geranoaétus
En el páramo, los microhábitats son refugio de melanoleucus), águila variable (Bufeo poeciloch-
artrópodos que lograron adaptarse a un ecosiste rous), guaraguaco paramuno (Phalcoboenus ca-
ma de condiciones extremas. En una comunidad runculatus), pellar de páramo ( Vanellus resplen-
de frailejonal-pajonal puede haber hasta 10 mi dens), caica cordillerana (Gallinago stricklandii),
crohábitats diferentes. Éstos son el resultado de la caica imperial (Gallinago imperialis), tortolita pa
arquitectura de la vegetación paramuna, con gran ramuna (Metriopelia melanoptera), periquito de
cantidad de nichos disponibles para la artropofau- los nevados (Bolborhynchus ferrugineifrons), es
na. Los daños a la vegetación por quemas y pas trella ecuatoriana (Oreotrochllus chlmborazo), ala
toreo alteran los procesos naturales, disminuyen de zafiro (Pterophanes cyanopterus), cometa coli-
do por lo tanto la distribución de nichos y extin negro (Lesbia victoriae), metalura verde (Metallu-
guiendo varias especies de artrópodos (Rivera ra williami), pico de tuna broncíneo (Chalcostig-
Colombia 53
viven bacterias, algas y hongos que se apropian las plantas silvestres arbustivas de ecosistemas en
de las sustancias minerales disueltas y las entre peligro como bosque altoandino, subpáramo, su-
gan como productos de metabolismo. Las sustan perpáramo y nevados, presentan niveles de riesgo
cias orgánicas muertas vuelven con la ayuda del si no se controla el volumen que se comercia en la
agua a la compleja molécula gigante del humus, actualidad.
que a su vez se disuelve en agua y se separa, en Como usos potenciales están la pesca comer
parte, en capas inferiores. También los denomina cial, la comercialización de plantas medicinales
dos minerales arcillosos -que vuelven a formarse como la viravira, la manzanilla dulce, el guaco, la
frecuentemente por medio de la erosión- son acti árnica, la cineraria y el diente de León (Salaman
vos químicamente, esponjándose y absorbiendo el ca, en Minambiente 2002), al igual que la pesca
agua o entregándola en tiempos de sequía, junto deportiva y los usos potenciales futuros que en el
con “pequeños” átomos o grupos de átomos tales campo de la medicina y la biotecnología pueden
como potasio, sodio y amonio. tener los recursos genéticos y demás organismos
del páramo (Minambiente 2002).
Carbono
Atractivos escénicos y científicos3
Otro aspecto de la función reguladora de los
El páramo proporciona oportunidades para el
páramos está relacionado con su capacidad acu
turismo ecológico, la educación, la fotografía y la
muladora de carbono. Según Minambiente
observación e investigación científicas, como en
(2002), en las zonas andinas de páramo los pajo
los casos de los Parques Nacionales Naturales Los
nales no disturbados presentan una reserva de
Nevados, Cocuy, Chingaza, Nevado del Huila, Su-
carbono aérea alta en comparación con otros pa
mapaz, Las Hermosas y el Santuario de Fauna y
jonales en el mundo, contribuyendo a la mitiga
Flora Galeras. Ésta situación sólo se ha manteni
ción del cambio climático. Igualmente, la forma
do constante en número de visitantes (para los
de las plantas y la estructura de las hojas de las
dos años anteriores) para el Parque Nacional Na
rosetas gigantes de Espeletia hacen que estas es
tural Los Nevados y el Santuario de Fauna y Flora
pecies resistan el flujo de CO 2 y el de calor, acer
Galeras (según estadísticas de la Unidad de Par
cándose la temperatura de la hoja al óptimo de la
ques Nacionales Naturales).
fotosíntesis, lo que redunda en un mejor aprove
chamiento del carbono. Las turberas de páramo
también acumulan carbono cumpliendo una fun
ción importante como reguladores bioquímicos, SITUACIÓN ACTUAL
especialmente significativos en relación con el
efecto invernadero.
Descripción general de
Producción
actividades e impactos
Como sistema productor, las comunidades hu Como se logró establecer para el Programa de
manas usan el páramo para desarrollar cultivos y Páramos realizado por la Dirección General de
establecer pastizales (Salamanca, en Minambien Ecosistemas del Ministerio del Medio Ambiente
te 2002). Igualmente de aquí se extraen especies (2002), en Colombia las condiciones de transfor
de flora silvestre para diferentes usos, se cazan es mación son diferentes en cada páramo. Sin em
pecies cinegéticas y se establecen estanques piscí bargo, hay características generales del proceso
colas. Asimismo, se establece que entre 100 y de intervención y la alteración que ésta conlleva:
243 especies de plantas silvestres, con categoría • Avance ascendente de la colonización de
de medicinales y aromáticas, son vendidas en el vertiente;
mercado informal (plazas de mercado). Además, • Falta de tierra para las comunidades loca
la flora silvestre de más alta distribución en el co les (tipos dominantes de tenencia de la
mercio está en los ecosistemas transformados y tierra);
• Tala de las selvas andinas superiores (in sez de tierras aptas para el cultivo ocasiona la
cluyendo leña y carbón de palo); pauperización de estas comunidades y son cada
• Agresivo avance de la producción papera vez menos ios suelos fértiles en las áreas de res
bajo la modalidad de monocultivo; guardo.
• Implementación de la producción ganade La mayor parte de la población campesina en
ra de doble propósito; los páramos colombianos son de raza mestiza.
• Impacto de las obras de ingeniería sobre la Entre éstos, hay dos tendencias marcadas: los del
estabilidad y condiciones del ambiente pa complejo cultural antioqueño y los del complejo
cultural cundi-boyacense. Los primeros se expan
ramuno (construcción de embalses, oleo
dieron por las dobles vertientes de las Cordilleras
ductos y carreteras);
Occidental y Central, y los páramos se convirtie
• Proliferación de los cultivos de amapola;
ron en lugares importantes para la producción
• Actividades extractivas de plantas (pastos,
económica. Por su parte, los campesinos del com
musgos, turbas) y animales (cacería);
plejo cundi-boyacense se radicaron en los Santan-
• Corte de matorrales para leña, carbón de deres, Boyacá y Cundinamarca. Aquí el latifundio
palo y cercas; se fortaleció debido a que la tenencia de la tierra
• Explotación de minas de calizas, carbón, era considerada símbolo del nivel social. También
oro y canteras; y con marcada ascendencia indígena, en los pára
• Disposición de residuos sólidos y líquidos; mos están los campesinos que habitan los altipla
• Siembra de especies forestales exóticas; nos caucano y nariñense.
• Turismo sin control; En la actualidad, se considera que aproxima
• Incendios; damente el 10% de la población mundial vive en
• Impacto de grupos armados sobre los eco las zonas de laderas altas de las montañas y el
sistemas. 40% ocupa las zonas adyacentes de las cuencas
Además, el país ha empezado a tomar en bajas y medias. Estas cuencas presentan graves
cuenta el cambio climático global como uno más problemas de deterioro ecológico. Por ejemplo, en
de los procesos que se suma a la ya larga lista de las zonas andinas de Sudamérica una gran parte
de la población rural se enfrenta hoy al rápido de
tensores sobre el ecosistema (Castaño Uribe
terioro de las tierras (FAO 2000 en Minambiente
2002) .
2002). Según el Departamento Nacional de Esta
dística, la población Colombiana actual se estima
en 40.200.000 habitantes, de los cuales cerca
Comunidades humanas del 70% se encuentra concentrado en áreas urba
asentadas en los páramos4 nas de la región andina. Se calcula para el año
2007, que de una población de 50 millones de
habitantes el 80% se ubicará tanto en las zonas
Según Rodríguez (1996, en Geoíngeniería urbanas de media como en las de alta montaña
1999), las comunidades humanas asentadas en (Cortés 1989, en Geoíngeniería 1999). Esta con
áreas de páramo incluyen una diversidad de pue centración de población causará una gran presión
blos indígenas. Dentro de este tipo de comunida y alteración de los ecosistemas de páramo, a no
des se destacan: ser que se tomen las medidas preventivas perti
• Pastos en el departamento de Nariño; nentes (Minambiente 2002).
• Paeces en los departamentos del Cauca, Con el fin de contar con algunos indicadores de
Valle del Cauca y Huila; número de habitantes y algunos de calidad de vi
• Guambíanos en el departamento del Cau da, la Subdirección de Población y Asentamientos
ca; Humanos del IDEAM identificó los municipios co
• Arsarios en el departamento del Cesar y lombianos cuyas cabeceras municipales se en
Magdalena; cuentran ubicadas por encima de 2.744 msnm.
• Koguis en los departamentos de Magdale Esta altitud es considerada, en general, como la
na y la Guajira. mínima en la que quedan incluidos los ecosiste
Estos grupos desarrollan la ganadería y la agri mas de la alta montaña colombiana: bosque al-
cultura de pequeña escala; sin embargo, la esca toandino, subpáramo, páramo y superpáramo.
‘Síntesis preparada con base en el documento de la Subdlrecclón de Población y Asentamientos Humanos-IDEAM. 2002: Proceso de ocupación, dis
tribución poblacional y calidad de vida de los asentamientos humanos de la alta montaña colombiana y en otros documentos.
56 Los Páramos del Mundo
Asimismo y en un análisis más puntual, se tomó La estimación más confiable sobre el número
la cota de 3.300 m para identificar los municipios de habitantes en la alta montaña colombiana
con una porción de territorio relacionado con pá (IDEAM-Universidad Nacional de Colombia 1997)
ramos. Sin embargo, no se determinó la población estableció un número de 560.087 habitantes,
que se encuentra propiamente en este ecosistema que corresponden al 1,4 % de la población del
debido a la dinámica poblacional que se ha dado país (Tabla 5). Del total, se estima que alrededor
en los últimos años en el país y que pone de ma del 21 % (119.500 habitantes) se localiza en las
nifiesto la necesidad de un análisis a escalas más unidades físicas que coinciden con el piso biocli-
detalladas. Este dinamismo obedece, en gran me mático de páramo. El estudio también identifica a
dida, a fenómenos como la violencia, que ocasio la Cordillera Oriental como la más densamente
na grandes desplazamientos (campo-ciudad) y a poblada, que igualmente es donde se encuentra la
la proliferación del cultivo de la amapola, que ha mayor distribución de los páramos colombianos.
llevado a la ocupación de los páramos.
El análisis identificó 476 municipios con terri hectáreas). Le siguen Santander (9,4% ), Cundina-
torios en alturas superiores a los 2.744 m y 272 marca (9,3%), Cauca (8,1%), Tolima (7,9% ), Na-
con superficies ubicadas a alturas superiores a los riño (7,5%), Meta (6,9% ), Magdalena (6,3%),
3.300 m. Estos representan el 46,8 % y el 26,7 Valle (5,9% ) y otros. Las cifras de porcentajes son
% , respectivamente, del total de municipios del tomadas de Geoingeniería (1999).
país. Para afinar el estudio y dadas las limitacio El análisis estableció que la altura de 2.700 m
nes de la aproximación realizada, se optó por in es el umbral a partir del cual se limita la densidad
cluir los municipios cuyas cabeceras municipales poblacional, ya que precisamente por debajo de
están a altitudes mayores de 2.744 m, conside esta se localizan las grandes concentraciones de
rando así que son éstos los que, por su ubicación, población (por ejemplo, Bogotá está ubicada en
ejercerían una mayor influencia sobre el ecosiste un altiplano). La mayoría de los municipios esta
ma. Así se logró establecer que son 40 los que tie blecidos a partir de los 2.744 m tienen baja den
nen cabeceras municipales ubicadas a 2.744 m. sidad. Éstos cuentan en general con poblaciones
El departamento con mayor distribución de pá no superiores a los 10.000 habitantes (13 muni
ramos en el país es Boyacá (18,3%). De los 120 cipios de 37) y de este número cerca del 80 % de
municipios de este departamento, 70 coinciden la población se ubica en el área rural. Sin embar
con área de páramo (aproximadamente 650.000 go, existen algunos que superan los 50.000 habí-
57
Colombia
tantes como es el caso de Tunja (Boyacá) e Ipia visita intermitente de algunos funcionarios
les (Nariño). Además, la evaluación de los niveles que desarrollan actividades de legitimidad
de ruralidad mostró que en el 48 % de los muni política y social.
cipios identificados más del 75 % de la población 2 .En cuanto al índice de participación, el
es rural y en aproximadamente la mitad de ellos el 52,5% de estos municipios se encuentra
número de habitantes no supera los 30 hab/km* 23
1.
4 en las categorías de incipientes, frágiles y
En las áreas de alta montaña de Colombia precarios. Esto se interpreta como perfil
existe un número considerable de pequeñas loca organizacional débil y con baja capacidad
lidades rurales dispersas y de baja densidad po- para representarse en las instancias de de
blacional. Esto conlleva a establecer que los eco liberación y decisión del Estado. En gene
sistemas de páramo sean áreas bastante despo ral, sus esfuerzos se orientan hacia la
bladas, pero con alta intervención del territorio de atención de problemas más permanentes,
bido al uso que se le ha dado a estos ecosistemas mediante la provisión de servicios o bene
y a su cercanía a las grandes concentraciones ur ficios en una perspectiva de corto y media
banas. En las localidades rurales ubicadas por en no plazo.
cima de los 3.300 m, más del 50 % de los hoga 3 .Según el índice ambiental, existe un 63%
res presentan necesidades básicas insatisfechas de los municipios en las categorías de pre
(NBI) y en el 32 % de los municipios entre el 10% carios, frágiles e incipientes. Son munici
y 20 % de los hogares viven en condiciones de mi pios rurales en terrenos de bajo potencial
seria. En estas viviendas se carece de acceso a natural para actividades agrícolas tradicio
servicios públicos. Por ejemplo, el agua es capta nales. Esto se podría traducir en deterioro
da de las quebradas y nacimientos a través de generalizado del entorno. Por lo tanto, fun
mangueras ya que los acueductos veredales se damentar el desarrollo de estos munici
ubican en las zonas más bajas del páramo propia pios rurales en agricultura y ganadería es
mente dicho (Minambiente 2002). En departa un error en el mediano y largo plazo ya
mentos como Boyacá, Cundinamarca, Santander que los costos ambientales podrían ser
y Tolima, más del 60 % de los acueductos se sur muy altos. De igual manera, este tipo de
ten de quebradas, ríos pequeños y arroyos. En las producción tampoco representa una solu
poblaciones rurales de la alta montaña, las aguas ción plausible para las comunidades loca
negras son vertidas a través de zanjas a las fuen les.
tes hídricas o son arrojadas a los potreros cerca 4.Según el índice económico, un 75% de los
nos. municipios está dentro de la categoría de
Del índice sintético de desarrollo y sostenibili- frágiles y precarios. En gran parte son te
dad social y ambiental5 utilizado por Fundación rritorios con importantes funciones am
Social (1998) para la categorización de los muni bientales, por lo cual su dinámica de de
cipios con cabeceras municipales a altitudes ma sarrollo y sostenibilidad debería ser en un
yores de 2.744 m se obtienen las siguientes con futuro diferente al estilo seguido por el
clusiones: país.
l.E I 82,5 % de los 40 municipios se en 5.Por último, con respecto al índice sintéti
cuentra en las categorías de precario, frá co, el 85% de los municipios se ubica en
gil e incipiente según el índice de Estado. las categorías de precario, frágil e incipien
Aquí hay municipios con estructuras orga- te. Esto es coherente con los índices ante
nizacionales y capacidades institucionales riores.
mínimas y la presencia nacional es muy
poca. Además, sólo procede por la vía de
los recursos de las transferencias y por la
De especial relevancia como factor transforma Figura 1. Área cultivada en hectáreas en el periodo com
dor del ecosistema es la agricultura. Aunque los prendido entre 1987 y 1999.
suelos de los páramos requieren de muchos recur
sos económicos para hacerlos aptos para la acti
vidad, han sido empleados para cultivos y en un
lugar de importancia se encuentra el de la papa
(Solanum tuberosum). La agricultura, especial
mente de papa, encuentra en el páramo benefi
cios climáticos para su desarrollo, pero la tecnolo
gía utilizada deja los suelos inestables propensos
a procesos de reptación, solifluxión, sofucción,
subsidencia deslizamientos y derrumbes. El dre
naje de los suelos hidromórficos y las quemas
afectan la función reguladora en la alta montaña y
la materia orgánica, su flora y fauna6.
La papa se encuentra cultivada básicamente
en la región andina, en los departamentos de Bo-
yacá, Cundinamarca, Nariño, Antioquia y Santan Según información del Ministerio de Agricultu
der7. Las zonas aptas para la producción están en ra, ha habido un incremento en el área de cultivos
formaciones ecológicas de altitudes entre 1.500 y en Colombia y entre los cultivos transitorios el de
4.000 m, con temperaturas entre 6 y 18°C y plu- la papa es, junto con el arroz, el que ha presenta
viosidad de 500 a 2.000 mm anuales. La franja do el mayor y más sostenido crecimiento en la su
entre los 3.000 y 3.500 m es la más utilizada pa perficie sembrada en los últimos 45 años. En
ra la producción comercial de semilla ya que las 1950 se sembraban menos de 40.000 ha de pa
condiciones climáticas de los páramos los hacen pa y a finales de la década de los ochenta el área
ideales para su producción y almacenamiento li total era de 155.000 ha. Es decir, el incremento
bres de patógenos, especialmente áfidos, ácaros y correspondió, en casi cuarenta años, al 400% y el
pulgones (Rivera 2001). período de 1987 a 1998 representó aproximada
Los suelos de páramo son de relieve ondulado mente el 6% del total de área bajo cultivo en el
a quebrado con pendientes mayores del 25%. En país (Figura 2). La incorporación de áreas de cul
los páramos de los departamentos de Cundina tivo de papa ha sido generalizada en los principa
marca y Tolima con cultivos de papa, la formación les departamentos productores, debido especial
ecológica (sensu Holdridge) que se presenta es la mente al crecimiento estable de la demanda del
de Bosque Húmedo Montano. La zona papera de producto y al papel que ejerce en los esquemas
Nariño se encuentra localizada entre 2.500 m en rotacionales de los productores de clima frío.
el Valle de Atriz y 3.200 m en la parte baja del pá El cultivo de papa utiliza insumos como pesti
ramo y comprende los valles altos e intermonta cidas, herbicidas y fertilizantes en niveles impor
nos de Pasto, Túquerres e Ipiales. tantes que deberían ser materia de regulación y
El área de cultivo en el país se ha mantenido control por parte de las autoridades sanitarias y
alrededor de la media de 170.000 hectáreas por ambientales. Para el año de 1999 se estimó que
año entre los años 1988 y 2000. El valor más ba de los costos directos de producción de la papa, el
jo registrado se presentó en el año 1992, con 31,8% corresponde al uso de agroquímicos, de
146.568 ha y el más alto en 1993, con un área los cuales 15,8% se invierte en abonos y fertili
de 185.080 ha (Ministerio de Agricultura, Con zantes y 16% en insecticidas y fungicidas.
senso Agropecuario). En la Figura 1 se observa la
6 Con base en la síntesis de suelos de los páramos preparada por la Subdirección de Geomorfología del IDEAM (2002).
’ Síntesis elaborada por Jesús Emilio Peinado Solano, Dirección Ambiental Sectorial del Ministerio del Medio Ambiente y Patricia Martínez Nieto, IDEAM.
Colombia 59
dinos se ven afectados principalmente por cultivos tral de Huila y Tolima en la producción casera de
de amapola, especialmente en bosques de niebla, amapola y en la obtención de látex de alta cali
encontrándose cultivos hasta los 3.100 m (Capi dad. A principios de la década de los noventa del
tán Tunjano, com. pers.). Los núcleos de mayor siglo pasado, los cultivos de amapola aumentaron
densidad se ubican en la Cordillera Central en los de cerca de 700 ha a 16.000 ha en el año de
departamentos de Cauca, Huila, Tolima, Valle y 1994, para luego descender en el año 2000 a un
Nariño; sin embargo, a excepción de Nariño, se ha área total de 6.500 ha (Tavera 2000).
visto una disminución en la extensión cultivada en Las coberturas vegetales de alta montaña a
el año 2000. En la Cordillera Occidental se ha ex partir de 2.744 m afectadas por la implementa-
tendido a los bosques altoandinos que dividen ción de cultivos de amapola son, principalmente,
aguas hacia la región Pacifico en la zona cafetera. pastos con un 44,1 % , seguida por bosque al-
Igualmente sucede hacia el oriente de la Cordille toandino 26,5 % , cultivos 16.2 % , arbustos de
ra Oriental, en los departamentos de Cundinamar- páramo 7,4 % y páramo 5,9 % (Figura 4); se ob
ca y Boyacá. Últimamente se han detectado culti servan igualmente marcados los patrones de sus
vos en el Caribe, en las zonas altas de la Serranía titución de áreas destinadas a la actividad agrope
de Perijá (Cesar- La Guajira) (Policía Antinarcóti cuaria (cultivos y pastos) como la ampliación de
cos 2002b). esta frontera en ecosistemas de alta montaña.
Arbustos de
- HUILA - TOLIMA
-CAUCA - META
- GUAJIRA CAGUETA En el territorio nacional los cultivos de amapo
la han afectado principalmente las zonas de alta
montaña pluviales y secas a semihúmedas y en
menor proporción las áreas húmedas a semihú
Según la Dirección Nacional de Estupefacien
medas.
tes, se presenta recientemente siembra continua
de amapola en las estribaciones de la Serranía del
Perijá con desplazamientos a zonas de ecosiste
mas sensibles. En general, se estableció que para
Ganadería
el departamento del Cesar, el 76 % de los cultivos
se encuentra en bosque medio denso húmedo an La ganadería es otro agente transformador de
dino medianamente intervenido, un 20 % en los páramos. A pesar de que se considera que no
áreas intervenidas y un 4 % en bosque bajo den es posible una actividad ganadera económica
so altoandino y de niebla. mente rentable en este ecosistema, el pastoreo de
A finales de los ochenta surgieron comercian ganado vacuno, equino, lanar y caprino es amplio
tes que iniciaron y asesoraron a campesinos e in en los páramos ubicados por encima del límite de
dígenas de las partes altas de la zona andina cen- los cultivos (3.500 a 4.000 m). Estos animales se
Colombia 61
Extensión
No. Área del Sistema Extensión en Páramos (ha) Total páramos
total (ha)
Páramos Páramos Superpáramos
húmedos secos
2 Tam á 4 8 .0 0 0 3 .2 6 7 3 .2 6 7
6 Iguaque 6 .7 5 0 2 .4 1 6 2 .4 1 6
7 Los Nevados*. 6 1 .8 7 1 4 0 .1 7 9 7 .1 6 9 4 0 .1 7 9
8 Chingaza 5 0 .3 7 4 2 5 .3 0 0 2 .4 8 7 2 7 .7 8 7
9 Sum apaz 1 5 4 .0 0 0 1 0 2 .9 4 5 1 0 2 .9 4 5
11 Farallones de C ali 1 5 0 .0 0 0 7 .5 01 7 .5 01
13 Puracé 8 3 .0 0 0 7 .1 6 2 7 .1 6 2
14 Galeras 7 .6 1 5 7 .2 1 6 7 .2 1 6
15 Pisba 4 5 .0 0 0 1 7 .7 0 4 1 7 .7 0 4
16 H erm osas 1 2 5 .0 0 0 5 0 .5 3 0 5 0 .5 3 0
17 Puracé 8 3 .0 0 0 1 1 .0 6 0 1 1 .0 6 0
TO TA L 2 .5 4 7 . 1 6 8 5 0 2 .8 3 0 4 .9 0 3 5 8 .3 3 0 5 6 6 .0 6 3
ramo de Urrao, Predio La Bolsa y ríos Chorrera- sarrollos legislativos para armonizar y
Concepción. complementar la legislación vigente, tra
Hace falta una relación detallada de las áreas bajar en la unificación consensual del sis
protegidas y en general de los esfuerzos de con tema de categorías integrando las necesi
servación de las Corporaciones Autónomas Regio dades de conservación y las dinámicas so
nales y de Desarrollo Sostenible, de los Munici cioeconómicas, culturales y políticas e in
pios, de los Territorios indígenas y del sector pri corporar, como propuestas de manejo, los
vado, que permita dimensionar las áreas con al distintos sistemas reguladores como ex
gún tipo de protección y lo que resta por asumir presiones organizativas y culturales de los
en este sentido. pueblos indígenas, las comunidades afro-
La gestión propuesta en los Sistemas de Áreas colombianas, raizales y campesinas.
Protegidas es diferencial de acuerdo con las carac 5. Generar y fortalecer procesos de ordena
terísticas propias de sus condiciones biofísicas y miento ambiental del territorio, que inclu
humanas. Sin embargo, se puede hacer la siguien yan valores de conservación y estrategias
te lista general de objetivos de gestión: de desarrollo con criterios de sostenibili-
1. Identificar necesidades de conservación dad. Se intenta aquí generar consenso en
conjuntas en el marco de diversidad natu torno a lineamientos de ordenamiento te
ral, bienes y servicios ambientales y ele rritorial en ecosistemas comunes (depen
mentos naturales fundamentales para la dencias interregionales), lo mismo que cri
supervivencia de las culturas tradiciona terios y metodologías efectivas para la eje
les. Dentro del término “conjuntas" se en cución de sistemas productivos o extracti
tiende que cada uno de los actores socia vos sostenibles, que en todo caso trabajen
les expresan y comprenden los diversos in sobre la fragmentación de ecosistemas, la
tereses de conservación, de acuerdo con sobreexplotación y la contaminación, los
las territorialidades por cada uno de ellos cuales afectan las metas de conservación
representada. Posteriormente se podrá definidas.
concluir lo que conviene conservar en el 6. Desarrollar y poner en marcha mecanis
ámbito de lo colectivo, en la escala res mos que incentiven a los actores hacia la
pectiva. adopción de prácticas y comportamientos
2. Crear y consolidar un sistema de planifica acordes con las conveniencias de conser
ción y gestión del Sistema de Áreas Prote vación en cada escala. Identificación y
gidas, impulsando la creación de instan gestión de instrumentos económicos, lega
cias que trabajarán con base en una estra les e institucionales para la conservación
tegia concertada, donde primen los crite de la biodiversidad, estrategias de com
rios de corresponsabilidad en la conserva pensación y corresponsabilidad, técnicas
ción, ordenamiento territorial y participa de valoración de beneficios, alianzas con
ción social efectiva. el sector privado y mixto, con base en la
3. Fortalecer la capacidad social para lograr inversión en conservación (relación de
un adecuado manejo de las áreas protegi oferta y demanda en bienes y servicios
das y el desarrollo de esfuerzos de conser ambientales).
vación complementarios. Con este objeti 7. Generar y desarrollar procesos de investi
vo se pretende aumentar o generar capa gación que incrementen el conocimiento
cidad a través de procesos de formación sobre las metas de conservación en cada
ambiental y del desarrollo de mecanismos escala, permitan monitorear su estado y la
para el manejo de la información, orienta eficacia de la gestión realizada. Con este
dos a la planificación, la participación y la objetivo se pretende monitorear el estado
gestión de recursos financieros. de avance de la estrategia desarrollando
4. Promover la creación y reconocimiento de indicadores, mecanismos para superar va
sistemas reguladores para el ordenamien cíos de conocimiento y diálogos intercultu
to ambiental del territorio, valorando e in rales a través de procesos de investiga
tegrando figuras y mecanismos preexisten ción.
tes. Este objetivo persigue consolidar de
64 Los Páramos del Mundo
Con respecto al primero de estos objetivos, se ción de los Distritos Biogeográficos, proponiendo
han desarrollado en el país varios ejercicios de un total de 196 áreas en el país. Los principales
priorización de áreas protegidas desde varios en Sistemas de Áreas Protegidas en marcha que in
foques. Uno de ellos es el efectuado por Bioco- cluyen acciones en páramos8 se presentan en la
lombia (2000) para el Ministerio del Medio Am Tabla 7.
biente. En él se parte del concepto de representa
Tabla 7. Sistemas de Áreas Protegidas, donde se incluyen gestiones en Fuente: Subdirección de Gestión,
Unidad Administrativa Especial del Sistema de Parques Nacionales Naturales.
PROCESO D E S C R IP C IÓ N Y A V A N C E S (h a s ta M a yo 2 0 0 2 )
El tra b ajo interinstitucional en áreas protegidas en la región data de la década de los 8 0 . Fue forta le
ciendo su visión regional en el año 1 9 99 , integrándose a través de una mesa regional en la que con
fluyeron las corporaciones autónom as regionales, institutos de investigación, O N G s internacionales y
regionales, U n ive rsid ad e s y algunas O N G s . Esta mesa se ha visto forta lecid a por la agregación gra
dual de los procesos en cada uno de los D epartam entos a través de sus respectivas m esas de tra b a
Eje jo. En estas ú ltim as han pa rticipa n d o de m anera diferenciada y de acuerdo con sus particularidades:
Cafetero U n ive rsid ad e s, O N G s , la C orporación respectiva, la U n id a d de Parques, representantes del sector pri
vado, entre otros. Se tienen avances a pa rtir de convenios firm ad os entre todas las partes, instancias
form ales de carácter d irectivo y técnico, proyectos finan ciad os y ejecutados a través de una coo rd in a
ción cen tra liza d a en C A R D E R , una prim era a p roxim ación a las áreas protegidas actualm ente existen
tes en la ecorregión, m apas y d ocum entos básicos, y un grupo té cn ico consolidado.
Sierra Nevada
de Santa Se ha desarrollado la propuesta institucional a pa rtir del c ono cim ien to y experiencia de los fu n c io n a
Marta rios de las áreas de la U n id ad de Parques, la cual se som ete a la discusión a través del desarrollo de
Ciénaga talleres con actores institucionales, académ icos y sociales en los tres departam entos, y de las cuales
Grande de saldrán las estrategias particulares de actuación.
Santa Marta
•información de la Subdirección de Gestión de la Unidad Administrativa Especial del Sistema de Parques Nacionales Naturales del Ministerio del Medio
Ambiente.
Colombia 65
PROCESO D E S C R IP C IÓ N Y A V AN CE S (h a s ta M a yo 2 0 0 2 )
Apoyos a
D entro de la d in ám ica de construcción del Sistem a N acional de Á reas Protegidas y de sus procesos
Corporaciones
regionales, diferentes C orporaciones han ven id o asum iend o un ejercicio en áreas de su Jurisd ic ció n ,
para sus
que aporta a estos niveles y aporta un m arco orientad or a los procesos locales. A lg u n a s de las corp o
Sistemas de
Áreas raciones son: C A R D E R , C O R P O C A L D A S , C R Q , C O R T O L IM A , C V C , C A M , C A R , C O R A N T IO Q U IA , en
Protegidas. tre otras.
9 Preparado por Marta Suárez. Subdirección de Gestión de la Unidad Administrativa Especial del Sistema de Parques Nacionales Naturales.
66 Los Páramos del Mundo
10 Este componente es una síntesis con base en el análisis realizado por Eugenia Ponce De León del IDEAM sobre legislación alrededor del páramo para
Castaño Uribe (en prensa) y con base en el trabajo de la Subdirección de Planificación de la Unidad de Parques del Ministerio del Medio Ambiente.
68 Los Páramos del Mundo
C A TE G O R ÍA D E F IN IC IÓ N
Á R E A S DE La zona de propiedad pública o privada reservada para destinarla exclu sivam en te al establecim iento
RESER VA o m a n ten im iento y utilización racional de áreas forestales productoras, protectoras o pro d u c to ra s -p ro -
FO RESTAL tectoras. (C R N A rt. 2 0 6 )
l.A R F La zona que debe ser conservada perm anentem ente con bosques naturales o artificia les para obtener
Productora prod uctos forestales para c o m ercia liza ción o consum o. (C R N art. 2 0 3 )
La zona q ue debe ser conservada perm anentem ente con bosques naturales o artificia les para prote
ger estos m ism os recursos u otros naturales renovables En esta área prevalece el efecto protector y
2 .A R F sólo se perm ite la obtención de frutos secund arios del bosque. (C R N a rtícu lo 2 0 4 )
Productora
Se podrán d eclara r com o protectoras áreas forestales, cuan do sea necesario para proteger especies en
vía de extin ción . (D e c. 1 6 08 art. 2 0 )
3 .A R F La zona que debe ser conservada perm anentem ente con bosques naturales o artificia les para prote
P rotectora- ger los recursos naturales renovables y que, adem ás puede ser objeto de a ctivid a d es de prod ucción
Productora sujeta necesariam ente al m a ntenim iento del efecto protector. (C R N a rtícu lo 2 0 5 )
Entiéndase por te rritorio fá un ico el que se reserva y a linda con fines de conservación, investigación y
m anejo de la fauna silvestre para exh ib ición . (C R N a rt.2 5 3 )
El área que se reserva y alinda con fines de conservación, investigación y m anejo, para fom ento de
especies cinegéticas en donde puede ser perm itid a la caza con sujeción a reglam entos especiales.
5. Reserva de (C R N A rt. 2 5 5 )
Caza
Se podrá pe rm itir la caza c ie ntífica , de fom ento, control y deportiva (si no se ha d eclarado veda o pro
h ib ició n ). (D e c. 1608/78 art. 171)
El área q ue se reserva y alinda con fines de conservación, investigación y m anejo, para fom ento de
6. Coto de especies cinegéticas en donde puede ser perm itid a la caza con sujeción a reglam entos especiales....
caza destinada al m antenim iento, fom ento y a provecham ien to de especies de la fauna silvestre para caza
d ep ortiva. (C R N a rtíc u lo 2 5 5 y 2 5 6 )
C A TE G O R ÍA D E F IN IC IÓ N
Paisajes urbanos y rurales que contrib u ya n al bienestar físico y espiritu al. Para la preservación del pai
saje corresponde a la ad m inistra ción : a) D eterm inar las zonas en los cuales se prohibirá la construc
ción de obras; b) P roh ib ir la tala, la siem bra o la alteración de la configuración de lugares de paisa
9 .Zon a s de
je; c) F ija r lím ites de altura o determ ina r estilos para preservar la uniform idad estética o histórica.
protección
(C R N A rt. 3 0 2 , 3 0 3 )
del Paisaje
Proteger una zona a lado y lado de las carreteras determ inada por M in. O b ras P ú b lica s e Inderena
(D ec 1715/78)
Á R E A S DE
Es área de m anejo especial la que se d elim ita para ad m inistra ción , m anejo y protección del a m b ien
M A N E JO
te y de los recursos naturales renovables. (C R N art. 3 0 8 )
E S P E C IA L
Podrán crearse áreas de recreación urbanas y rurales destinadas a la recreación y a las actividades
11. Áreas de deportivas. (C R N A rt. 311)
Recreación Se planeará el desarrollo urbano determ inando, entre otros, sectores de recreación así com o zonas
oxigenantes y am ortiguad oras y c ontem p la n d o la necesaria arborización ornam ental. (C R N , art. 187)
12. Distrito Á rea que se d elim ita para som eterla a m anejo especial orientad o a la recuperación de suelos altera
de dos o degradados o la prevención de fenóm enos que causen alteración o degradación en áreas espe
Conservación cialm en te vulnerables por sus cond iciones físicas o c lim á tica s o por la clase de utilidad que en ellas
de Suelos se desarrolla. (C R N art. 3 2 4 )
70 Los Páramos del Mundo
C A TE G O R ÍA D E F IN IC IÓ N
C on ju n to de áreas con valores excepcionales para el pa trim on io nacional que, en beneficio de los ha
bitantes de la nación y deb id o a sus características naturales, culturales o históricas, se reserva y d e
clara com pren d id a en cualquiera de las categorías que adelante se enum eran. (C R N art. 3 2 7 )
Área de extensión que perm ita su autorregulación ecológica y c uyos ecosistem as no han sido altera
13. Parque dos su stancialm ente por la explotación u ocupación hum ana y donde las especies vegetales y anim a
Nacional les, com plejos g eom orfológicos y m anifestaciones históricas o culturales tienen va lo r cie ntífico , edu
cativo, estético y recreativo nacional y para su perpetuación se som ete a un régim en adecuado.
14. Reserva Área en la cual existen cond iciones prim itivas de flora, fauna y gea, y está destinada a la conserva
Natural ción , investigación y estudio de sus riquezas naturales.
15. Área
Área que, por poseer cond iciones especiales de flora o gea es escenario natural raro.
Natural Única
16. Santuario Área dedicada a preservar especies o com u nid ad es vegetales para conservar recursos genéticos de la
de Flora flora nacional.
17. Santuario Área dedicada a preservar especies o com u nid ad es de anim ales silvestres, para conservar recursos
de Fauna genéticos de la fauna nacional.
18. Vía Faja de terreno con carretera, que posee bellezas pa n orám icas sin gu lares o valores naturales o c u l
Parque turales, conservada para fines de educación y esparcim iento.
19. Parque
Funciones de las C A R s : Reservar, alinderar, a d m inistra r o sustraer, los parques naturales de carácter
Natural
regional, y reglam entar su uso y fu nciona m ien to. (L e y 99/93 A rt. 3 1 )
Regional
2 0 . Reserva La parte o el todo del área de un inm ueble que conserve una m uestra de un ecosistem a natural y sea
N atural de m anejado bajo los p rin cipios de la sustentabilidad en el uso de los recursos naturales renovables,
la Sociedad cuyas a ctivid a d es y usos se establecerán de acuerdo a reglam entación, con la pa rticipa ción de las
C ivil orga n iza cion es sin á nim o de lucro de carácter a m b ien tal. (L 9 9 /93 art. 109)
La selección de hum edales deberá basarse en su im portan cia internacional en térm in os ecológicos,
21. botánicos, zoológicos, lim no ló gicos o hid rológicos. En prim er lugar deberán incluirse los hum edales
Humedales q ue tengan im po rtan cia internacional para las aves acuáticas. (L e y 3 5 7 de 1997 art. 2)
de Los hum edales podrán com pren d e r sus zonas ribereñas o costeras adyacentes, así c om o las islas o
Importancia extensiones de agua m arina de una profundidad su pe rior a los seis m etros en marea baja, cuando se
Internacional encuentren dentro del hum edal y especialm ente cuan do tengan im portan cia com o hábitat de aves
a cuáticas.
Colombia 71
CATEGORÍA DEFINICIÓN
Constituido por las zonas .... que por sus características geográficas, paisajísticas o ambientales, o
22. Áreas de por formar parte de las zonas de utilidad pública para la ubicación de infraestructuras para la pro
Conservación
visión de servicios públicos domiciliarios o de las áreas de amenazas y riesgo no mitigable para la
y Protección
(municipal) localización de asentamientos humanos, tiene restringida la posibilidad de urbanizarse. (Ley 388 / 97
art. 35)
Elementos del componente rural del plan de ordenamiento: (Ley 388/97 art. 12-14 y Dec. 879 /
98 art. 11)
- El señalamiento de las condiciones de protección, conservación y mejoramiento de las zonas de pro
ducción agropecuaria, forestal o minera.
- La delimitación de las áreas de conservación y protección de los recursos naturales, paisajísticos,
geográficos y ambientales, incluyendo las áreas de amenazas y riesgos, o que formen parte de los sis
temas de provisión de los servicios públicos domiciliarios o de disposición final de desechos sólidos
o líquidos.
- La determinación de los sistemas de aprovisionamiento de los servicios de agua potable y
saneamiento básico de las zonas rurales a corto y mediano plazo y la localización prevista para los
equipamientos de salud y educación.
Elementos del componente urbano del plan de ordenamiento: (Ley 388/97 art. 12-13 y Dec. 879
/ 98 art. 10)
- La delimitación, ... de las áreas de conservación y protección de los recursos naturales, paisajísti
cos y de conjuntos urbanos, históricos y culturales, de conformidad con la legislación general aplica
ble a cada caso y las normas específicas que los complementan en la presente ley; así como de las
áreas expuestas a amenazas y riesgos naturales.
Tabla 9. Distinciones para sitios de importancia ambiental, diferentes a categorías de áreas protegidas
Fuente: Subdirección de Gestión. Unidad de Parques Nacionales Naturales, 2002.
Nombre DEFINICIÓN
Proteger el medio ambiente chocoano como área especial de reserva ecológica de Colombia, de inte
rés mundial y como recipiente singular de la megabiodiversidad del trópico húmedo.
Es función principal de la corporación, fomentar la integración de las comunidades indígenas y negras
que tradicionalmente habitan la región al proceso de conservación, protección y aprovechamiento sos-
Área tenible de los recursos y propiciar la cooperación y ayuda de la comunidad internacional para que
Especial de compense los esfuerzos de la comunidad local en la defensa de ese ecosistema único.
Reserva Proteger el medio ambiente del Sur de la Amazonia Colombiana como área especial de reserva eco
Ecológica lógica de Colombia, de interés mundial y como recipiente singular de la megabiodiversidad del trópi
co húmedo.
Es función principal de la corporación, fomentar la integración de las comunidades indígenas que tra
dicionalmente habitan la región al proceso de conservación, protección y aprovechamiento sostenible
de los recursos y propiciar la cooperación y ayuda de la comunidad internacional para que compen
se los esfuerzos de la comunidad local en la defensa de ese ecosistema único.
72 Los Páramos del Mundo
N o m b re D E F IN IC IÓ N
D eclárase la Sabana de Bogotá, sus páram os, aguas, va lle s aledaños, cerros circun d a ntes y sistem as
m ontañosos co m o de interés ecológico nacional, cuya destinación prioritaria será la agropecuaria y fo
Área de restal.
interés El M M A determ inará las zonas en las cuales exista com p a tib ilid a d con las exp lotaciones m ineras, con
ecológico base en esta d eterm inación la C A R - otorgará o negará las correspondientes licencias a m bientales. Los
nacional m u n icipios y el D istrito Capital expedirán la reglam entación de los usos del suelo, teniendo en cuen
ta las d isp osicion es de que trata este a rtícu lo y las que en el á m b ito nacional expida el M M A . (Le y
9 9 / 9 3 art. 6 1 )
Los Estados Partes se o b lig a n ,... , a prestar su concurso para identificar, proteger, conservar y revalo
rizar el pa trim on io cultural y natural de que trata el a rtíc u lo 11, párrafos 2 y 4 , si lo pide el Estado
en c u yo te rritorio esté situad o. (L e y 4 5 de 1983 art. 6)
Política Objetivos
Proyecto C olectivo A m b ie n ta l “Som os Restaurar y conservar las ecorregiones estratégicas, prom oviend o y fom en
Agua” tando el desarrollo regional y sectorial sostenible, en el contexto de la cons
trucción de la paz
Lineam ientos para la Política de O rie ntar y regular los procesos de ocup ación, apropiación y uso del territo
O rd en am ie nto Territorial rio y los recursos naturales, con el propósito de gara ntiza r su adecuado
a provecham ien to y desarrollo sostenible
Política de C onsolid ación
del Sistem a de Parques N acionales C on solid ar la conservación de los ecosistem as y los recursos naturales de
N aturales, con base en la participación C olo m b ia , y a pa rtir de ellos c o n trib u ir a forjar, de m anera pa rticipativa,
social en la conservación nuevas alternativas de desarrollo local y regional.
G enerar las cond icione s necesarias para el uso y a provecham ien to sosteni
Política de G estión A m b ie n ta l para la ble de la fauna silvestre com o estrategia de conservación de la b iod iversi-
Fauna Silvestre en C olom bia dad y alternativa socioeconóm ica para el desarrollo del país, garantizando
la perm anencia y fu nciona lid ad de las poblaciones y de los ecosistem as.
“ Instituto A. von Humboldt. 1997. Informe Nacional sobre el estado de la biodiversidad en Colombia. Tomo III: Capacidad nacional actual para la con
servación y el uso sostenible de la diversidad biológica.
Colombia 75
Tabla 11. Ecorregiones Estratégicas del orden Nacional con Ecosistemas de Alta Montaña y Páramos
Fuente: MMA (Plan Verde), 1998
E C O R R E G IÓ N D E P A R TA M E N TO M UN ICIPIOS E X TE N S IÓ N A P R O X IM A D A
La siguiente es una descripción del comporta han ejecutado proyectos en el tema pára
miento de la inversión ambiental en páramos. In mos y ecosistemas asociados.
cluye ecosistemas de bosque alto andino, subpá 4. Entre 1996 y 1997 se registró un aumen
ramo, páramo y superpáramo y ecosistemas aso to en la inversión, debido a la cantidad de
ciados a través de proyectos financiados con Pre proyectos inscritos una vez que se estruc
supuesto General de la Nación -PGN entre 1995 turó administrativamente el SINA (Ley
y 200214 : (Figura 5). 99/93). Este incremento también puede
1. En general la tendencia indica una dismi ser atribuido a los aportes a recursos del
nución en el número de proyectos ejecuta PGN por motivo de las privatizaciones y
dos con recursos del PGN. Los temas que apalancamiento de recursos externos y por
la línea específica que se dio en el Plan de
más se han desarrollado en los proyectos
Desarrollo El Salto Social: Ecosistemas es
son los de conservación y uso sostenible
tratégicos.
ligado a acciones de conservación. Desde
5. Por último, la inversión ambiental, en el
1999 sólo se han desarrollado proyectos
tema páramos con recursos del PGN, ha
relacionados con acciones de conserva
presentado una tendencia decreciente en
ción.
los últimos 4 años. El año 2001 fue el de
2. En 1997 hubo un mayor número de pro
la menor inversión.
yectos exclusivamente en el tema páramos
desarrollando actividades de conservación
y acciones conjuntas de uso sostenible y
conservación. Los otros temas que han de
sarrollado los proyectos en páramos y eco
sistemas asociados son conocimiento y
conservación, uso sostenible, conocimien
to y uso sostenible y por último aquellos
proyectos que integran los 3 objetivos del
Convenio de Diversidad Biológica-CDB.
3 . En cuanto a las entidades se encontró que,
como ya se mencionó, son trece las que
Síntesis preparada por María José Calderón, Dirección de Política Ambiental, Departamento Nacional de Planeación.
71
Colombia
Figura 5. Inversión anual en Páramos y ecosistemas asociados, bosques alto andinos en la Unidad Biogeo-
con recursos del Presupuesto General de la Nación. gráfica de Santurbán (Santander y Norte
de Santander)
3. Formulación e implementación participati-
In ve rsió n anual c o n re cu rsos del P G N
va del plan de manejo integral en el pára
Precios constantes
mo de Rabanal(Boyacá)
4. Conservación y uso sostenible de la biodi
versidad en la región nororiental de los An
des (financiación GEF)
5.Implementación participativa de los planes
de manejo y uso sostenible de los pára
mos de Mamapacha y Bijagual (Boyacá)
6. Conservación y manejo sostenible de los
páramos Cristales, Cuchilla del Choque y
nacimiento del río Bogotá (Cundinamarca
Arto
y Boyacá)
Cordillera Central
¡.Formulación del Plan de Manejo del Par
que Nacional Natural Los Nevados y de su
Ecorregiones estratégicas
zona amortiguadora e implementación de
acciones concretas de restauración
En las Ecorregiones estratégicas, algunos de
2 .Conservación de los ecosistemas de alta
los proyectos desarrollados, en desarrollo o por
montaña en la Cordillera Central (Caldas,
desarrollarse por parte de las Corporaciones Autó
Quindío, Valle del Cauca y Tolima), un
nomas Regionales del Medio Ambiente (CARs),
aporte a las ecorregiones estratégicas.
Institutos de Investigación adscritos al MMA y la
Además de lo anterior y con base en la infor
Unidad de Parques Nacionales Naturales, entre
mación solicitada a los integrantes del Grupo de
otros, con apoyo del MMA, son:
Trabajo en Páramos-Colombia acerca de los pro
Macizo Colombiano
yectos desarrollados o en proceso, en relación con
1. Convenio Intercorporativo del Macizo co
los páramos se logró establecer que, en general, la
lombiano
gestión está orientada a la definición de planes de
2 . Conservación de la Biodiversidad en los
manejo y, en los casos más avanzados, a su im
ecosistemas de Páramo y Bosque Monta
plementación. Los componentes de estos planes
ñoso del Macizo Colombiano (financiación
incluyen la participación de las comunidades que
GEF)
influyen sobre el ecosistema y se encuentran in
Sierra Nevada de Santa Marta
fluenciadas por él. El reconocimiento de las comu
1. Plan Sierra: Desarrollo Sostenible de la
nidades humanas como elemento clave en el éxi
SNSM (Unión Europea)
to de la gestión es un paso fundamental en el pro
2 . Conservación y Uso sostenible de la Biodi
ceso.
versidad en la Sierra Nevada de Santa
Algunos ejemplos de lo anterior se pueden en
Marta
contrar en los procesos de planificación participa
Serranía de Perijá
tiva de las acciones orientadas hacia la ¡mplemen-
1 . Plan de Manejo Ambiental de la Serranía
tación de prioridades para la conservación, recu
del Perijá (Guajira y Cesar)
peración y uso sostenible del páramo. Aquí las co
Región Oriente
munidades se organizan y se capacitan en torno a
¡.Restauración y manejo sostenible de los
un ambiente que les provee de bienes y servicios
Páramos, Subpáramos y Selvas Andinas
ambientales, además de valores simbólicos para
del Nororiente Colombiano
sus culturas. El desarrollo de todas las fases de
2 . Marco Estratégico para la planificación y el
implementación de los planes de manejo, esto es
manejo ambiental de los ecosistemas
desde la propuesta hasta su ejecución y monito-
compartidos de páramos, subpáramos y
reo, propone el acompañamiento por parte de las
78 Los Páramos del Mundo
comunidades locales. Éste se considera el medio objetivo es que éstos aporten con el conocimiento
para favorecer el que éstas se apropien del proce que han obtenido a través del contacto con el eco
so y del esfuerzo en torno al ecosistema, garanti sistema para la construcción colectiva de modelos
zando así su sostenibilidad. de uso y aprovechamiento de los biomas altoandi-
En Colombia, los planes de manejo proponen nos. Esto evidencia la tendencia a reevaluar la vie
trabajar en una serie de componentes y pasos. Es ja premisa de excluir el componente humano de la
tos pasos incluyen: conservación. Así, por ejemplo, la formación y ca
1. Caracterización ecológica básica de las di pacitación de guías de ecoturismo, que pertene
ferentes unidades del ecosistema, valora cen a las comunidades locales y que poseen el co
ción económica y simbólica de los bienes nocimiento que les otorga el ser parte integrante
y servicios ambientales del ecosistema, son planteadas como actividades
2 .Identificación de actores locales y de posi fundamentales de gestión compartida15.
bles alianzas para la conservación y el ma Lo anterior permite concluir que se está orien
nejo tando la gestión hacia el establecimiento de una
3 . Capacitación de representantes de las co sana relación entre la gente y el páramo, como
munidades locales en aspectos técnicos una estrategia para posibilitar que el ecosistema
de las acciones de conservación, restaura siga sus dinámicas naturales y no se cruce el lími
ción y manejo te de su resistencia.
4. Propuestas de reconversión de prácticas Es importante anotar que los procesos partici-
tradicionales de explotación de los recur pativos, en especial los de orden ambiental, han
sos naturales y del entorno natural tenido que abordar múltiples requerimientos. En
5. Desarrollo de propuestas de ordenamiento tre los más relevantes, se anotan:
de las diferentes unidades del ecosistema • Los procesos participativos necesitan mu
como herramienta fundamental para ma cho tiempo, compromiso y constancia por
nejo. parte de los facilitadores externos y de las
En el planteamiento de estos componentes es mismas comunidades.
importante resaltar la relevancia que se da al de • Se requiere de una permanente sensibili
sarrollo de investigaciones tendientes a entender zación, capacitación y acompañamiento,
la estructura y la dinámica del sistema. Este cono tanto sobre el desarrollo organizacional
cimiento permite una mayor especificidad en las como sobre los variados mecanismos y
herramientas ambientales y del desarrollo
acciones de conservación, manejo y restauración,
y una mayor integración del componente humano sostenible.
• En algunas regiones de nuestro país, en
con su entorno.
Las propuestas de reconversión de tecnologías virtud de los conflictos, muchos de ellos
armados, es esencial la aplicación de mé
y prácticas de uso establecen una fase piloto. Es
todos de resolución de conflictos, lo que
to es, el diseño de proyectos modelo en pequeñas
implica procesos aún más prolongados,
áreas destinadas a ser manejadas, de acuerdo con
complejos y de mayor compromiso.
estándares que garanticen la estabilidad (constan
• Además, exigen que los planes, agendas,
cia) de los diferentes componentes estructurales y
programaciones y procesos contractuales
funcionales del ecosistema. Además, se promueve
institucionales sean mucho más flexibles y
la identificación colectiva de proyectos producti
adaptativos, toda vez que los procesos
vos sostenibles como alternativa socioeconómica
participativos no obedecen al ritmo de las
y estrategia de conservación. Estas fases piloto
exigencias o requerimientos instituciona
buscan, como ganancia adicional, el reconoci
les.
miento del componente humano como parte del
ecosistema que interactúa con él y, además, la ur
gencia de establecer los límites de resiliencia del
ecosistema.
La valoración del páramo
La verdadera participación de los actores loca
les es un paso de especial importancia en las pro Según Molano (1996), las montañas cubiertas
puestas de gestión compartida del ecosistema. El de selvas y páramos existen como construcción y
expresión social desde hace milenios y no surgen, cundantes del altiplano de Bogotá son espacios
como lo expresan algunas personas, con la visión ecológicos, sitios estratégicos de control militar,
conquistadora del siglo 16. Los indígenas le dan lugares adecuados para estaciones transmisoras,
al páramo una identidad mítica, religiosa y simbó espacios de conflictos sociopolíticos, áreas de pro
lica. El pueblo Yanacona del Macizo Colombiano ducción en varios renglones agropecuarios, obje
toma plantas, animales y minerales de uso medi tos de recreación y de investigación, reservas y
cinal y ritual, donados por los dioses de reinos an parques nacionales naturales, oficiales y privados
cestrales que se encuentran en la tierra. Estos dio y zonas captadoras de agua para el Distrito Capi
ses habitan en las aguas pero su poder desapare tal.
ce cuando llega el “hombre blanco" y cultiva,
construye o quema.
Los abrigos rocosos paramunos eran usados Ejercicios de valoración económica
por las comunidades indígenas para el resguardo
durante travesías de caza (Correal y van der Ham-
La valoración económica de bienes y servicios
men 1977 citados por Rangel 2000). En las lagu
ambientales se ha planteado como una herra
nas y lagos del páramo se llevaban a cabo cere
mienta para el manejo, la gestión y las políticas en
monias religiosas y manifestaciones cosmológicas
torno a los ecosistemas. Juega un papel en la to
(Minambiente 2002).
ma de decisiones concerniente al aprovechamien
Los animales tienen para la gente indígena es
to de los recursos naturales. Sin embargo, una de
peciales significados dentro de la práctica ritual y
las causas de disminución y conversión excesiva
chamanística (Castaño-Uribe 1996). Por ejemplo,
de estos recursos se debe a que sus valores co
para el pueblo Coconuko, el venado, el oso y la
merciales no son tomados en cuenta en las medi
danta son animales muy importantes. La sacrali-
das concernientes al desarrollo. A través de la va
zación de estos animales es total; muchas de sus
loración económica se miden y comparan los di
partes sirven para curar las enfermedades y males
versos beneficios de los ecosistemas. Este balan
del páramo. Las plantas silvestres del páramo cu
rativas y medicinales se dividen en dos grupos: las ce puede servir de instrumento efectivo de facili
plantas con espíritu y las que sirven al nivel del tación y mejoramiento del uso racional.
cuerpo. Las primeras las utiliza el macuco para A pesar de que el páramo es generador de im
sacar los vientos, aires, envidias y maleficios, cu portantes procesos socioeconómicos, no se cuen
rar espantos y cerrar el cuerpo, mientras que las ta en el país con información acerca de la valora
segundas sirven para curar síntomas físicos (Faust ción económica en ecosistemas de alta montaña.
1988 citado por Castaño-Uribe 1996). Hasta ahora, sólo el Instituto Humboldt, Corpochi-
Otros seres espirituales viven en los páramos. vor, El W W F y el Departamento Nacional de Pla-
Por ejemplo, el Duende tiene una marcada predi neación están gestando un proceso de construc
lección por plantas como la chupana negra, con la ción de conocimiento alrededor del tema de la va
que confecciona su sombrero, o la ruda y uvilla de loración económica y los incentivos a la conserva
duende que le sirven de alimento (Castaño-Uribe ción. Por el momento, el proceso ha empezado
1996). El arco iris es considerado el dueño de los con Corpochivor en los páramos de Mamapacha y
musgos y de las llamas de agua, que son las que Bijagual en Boyacá. Además, hay otras institucio
precisamente curan la enfermedad que él mismo nes interesadas en sumarse a este proyecto de
produce, “picada de arco” o “cuiche" (Faust 1988 construcción de conocimiento.
citado por Castaño-Uribe 1996).
Los páramos para el campesinado se definen
de forma espiritual y comercial. En él se lucha por Incentivos a la conservación
la supervivencia y por una vida digna (Molano
1996). Además de guardar en él su cultura, la El Instituto Humboldt y otras instituciones
poesía, la leyenda y la raza del páramo, el páramo (2.000), presentan de manera general los incenti
le sirve de sustento. Pero el páramo ha sido civili vos que pueden ser aplicados a la conservación de
zado. Otros proyectos y significaciones han surgi la diversidad biológica y en el caso de otros bienes
do (Molano 1996). Por ejemplo, los páramos cir y servicios ambientales.
80 Los Páramos del Mundo
En este contexto se encuentra que las institu veles de decisión e implementación de políticas,
ciones, entendidas como las formas de organiza sin omitir la dimensión global, en la cual los bene
ción entre los grupos humanos que determinan las ficios se extienden más allá del ámbito en que se
“reglas del juego”, estipulan la manera como la generan las acciones de conservación; esto es la
sociedad usa y distribuye los activos derivados del relación país - comunidad internacional y comuni
desarrollo socioeconómico. En materia ambiental dad local - comunidad global.
ha predominado un esquema centralista, en don Lo anterior implicaría la adopción de nuevos
de el Estado es garante mediante la formulación esquemas de negociación, de acuerdos que sean
de políticas de conservación, protección y mane legal y jurídicamente respetados entre las partes,
jo. Se hace necesario entonces, analizar los aspec que permitan construir un criterio de corresponsa
tos institucionales en relación con los conflictos bilidad dirigido a la distribución equitativa y justa
socio-ambientales en el nivel local y regional, en de los beneficios y costos derivados del uso y la
tendiendo así mejor los efectos redistributivos conservación de la biodiversidad. Aquí radica el
(costos y beneficios) de las políticas e instrumen mayor desafío para conseguir el apoyo necesario
tos y los factores que influyen en la eficiencia y para la gestión del Páramo, su biodiversidad y su
efectividad de la gestión. oferta de bienes y servicios ambientales.
Los mecanismos para estimular que los acto Se entienden pues los incentivos como el con
res económicos adopten prácticas y comporta junto de señales dirigidas a los actores sociales
mientos favorables con la conservación de la bio- para que establezcan criterios de decisión en
diversidad, se deben basar en el análisis de los
cuanto al uso de los recursos naturales y de la di
conflictos locales en el aprovechamiento de los
versidad biológica (Instituto Humboldt, 2.000).
elementos de la diversidad biológica, la identifica
En la Tabla 12 se presentan algunos instrumentos
ción de las fallas de mercado, los limitantes insti
tucionales y la identificación del potencial econó de política en los ámbitos nacional, regional y mu
mico derivado de la conservación y uso sostenible nicipal, los cuales si bien no son específicos para
de la biodiversidad. El éxito de estos mecanismos páramos, son pertinentes en el marco de la acción
depende además de la coordinación entre los ni que para este ecosistema se emprenda.
Á m b ito d e c re a c ió n
T ip o d e In s tru m e n to
d el In c e n tiv o
C IF de conservación (decreto 9 0 0 de 19 97 )
Tasas de uso de agua (L e y 5 0 8 de 1 999 que m od ifica el a rtícu lo 4 3 de la
N ivel N acional
Ley 99/93)
Venta de inm uebles que ayudan a proteger ecosistem as (A rt. 171 de la Ley
1. Incentivos económ icos
2 2 3 de 1 9 9 5 ).
N orm a tivid ad en fauna silvestre (D e c. Ley 2 8 1 1 /7 4 , Ley 17/81. Ley 13/90,
2. Incentivos trib u ta rios
Ley 99/93, Ley 165/94 y decisión A n d in a 3 9 1 ).
Legislación en m ateria de flora silvestre en conservación y preservación (D ec.
3. Instrum entos reglam entarios
Ley 2 8 1 1 /7 4 , Dec 622/77, Ley 99/93, C ó d igo Penal C olom b ian o en sus
a rtículos 2 4 2 a 2 4 7 , Ley 299/96, C IT E S m ediante Ley 17/81).
A continuación se exponen con un poco más viene el agua, el Sistema de Parques Na
de detalle los instrumentos económicos disponi cionales Naturales de Colombia, el desa
bles en el orden Nacional, que pueden ser usados rrollo de sistemas y tecnologías ahorrado
para atender las áreas de páramo; aclarando que ras del recurso, programas de investiga
éstos no ha tenido aún un desarrollo suficiente, ción e inventario sobre el recurso, de co
salvo contadas excepciones: municación educativa sobre el uso racio
• El CIF (Certificado de Incentivo Forestal) nal del agua en las regiones y sistemas de
de conservación. Esta dirigido a la conser monitoreo y control del recurso. No obs
vación del bosque natural, como forma de tante estos avances, aún faltan mecanis
compensación por los servicios ambienta mos para su implementación y reglamen
les que los actores asumirían por la pre tación.
servación del mismo (Decreto 900 de Aunque el Ministerio del Medio Ambiente no
1.997). El efecto esperado sería evitar el ha reglamentado el artículo 43 de la ley 99, es
cambio de uso del bosque con impacto so importante señalar que ha realizado numerosos
bre la biodiversidad (extensión de la fron esfuerzos en este sentido como la búsqueda de
tera agropecuaria). Sin embargo, el CIF se apoyo técnico mediante el estudio “diseño de una
encuentra debilitado por las restricciones metodología para el cálculo de las tasas por uso
presupuestarias que afronta actualmente de agua (Octubre/97) cuyas conclusiones mues
el Estado. (Instituto Flumboldt y otras ins tran la imposibilidad de reglamentar dicho artícu
tituciones, 2.000). Desde la perspectiva lo. Esto por el amplio número de factores costo
económica el CIF de conservación busca que intervienen en la determinación del precio del
reconocer parte del costo de oportunidad agua al usuario final y documentan que la fijación
de áreas forestales de interés con el fin de de precios por procedimiento administrativo no es
desincentivar actividades económicas que recomendable dados los altos requerimientos de
sustituyan las áreas naturales. información que exige el sistema y método expre
• Las tasas de uso de agua. Son un cargo sado en la ley. Esto debido a que el sistema y mé
que se fija para estimular un uso racional todo de la tasa retributiva están ligados al artícu
del recurso y propender por la conserva lo 42 de tasas retributivas que está diseñado pa
ción y restauración de los recursos hídri- ra atacar un problema de contaminación y no de
cos. Esto se consigue al destinar los recur uso que es un concepto más amplio que la conta
sos recaudados por este concepto en pro minación.
yectos relacionados con la conservación y Teniendo en cuenta la importancia de diseñar
restauración del agua (de acuerdo a lo dis e implementar un esquema eficiente para el uso
puesto en la ley 99/93 y la ley 373 de del agua y que ha transcurrido un tiempo pruden
1997 de uso racional del agua). El Gobier cial desde la expedición de la reglamentación de
no Nacional a través de la Ley 508 de las tasas retributivas por contaminación hídrica, la
1999 (declarada inexequible) que sancio actual política que tiene como eje articulador al
na la Ley del Plan Nacional de Desarrollo, agua, contempla dentro de su plan de acción la
modificó, en su Artículo 58, el Articulo 43 reglamentación de la tasa por uso de agua. Ade
de la Ley 99/93 con el fin de llenar los va más el Ministerio del Medio Ambiente inició el
cíos de la normatividad existente al seña proceso de concertación de la propuesta regla
lar un sistema, método y mecanismo de mentaria con las autoridades ambientales regiona
asignación más acorde con la disponibili les (corporaciones autónomas regionales de desa
dad de información. La utilización de rrollo sostenible y departamentos administrativos
aguas por personas naturales o jurídicas, del medio ambiente), gremios, academia y otras
publicas o privadas, dará lugar al cobro de entidades públicas relacionadas con el tema del
tasas fijadas por el Ministerio del Medio agua. Se espera que esté reglamentado en el
Ambiente, que se destinarán equitativa transcurso del presente año.
mente a programas de inversión en: con En cuanto al ordenamiento territorial, como
servación, restauración y manejo íntegro elemento de gestión, se debe tener en cuenta que
de las cuencas hidrográficas de donde pro por la precaria situación socioeconómica en las
82 Los Páramos del Mundo
partes más altas de las montañas se requiere una nal de los usuarios que derivan beneficios directos
gestión para el ordenamiento ambiental integral de corto plazo de los ecosistemas. Algunos de los
(Minambiente, 2002). Así el Instituto Humboldt y elementos de análisis para la aplicación de incen
otras instituciones (1997), plantean que es nece tivos a la conservación se plantean en el docu
sario que desaparezca el cultivo mecanizado en mento del Instituto Humboldt:
grandes extensiones. Para los pequeños campesi 1. Altas tasas de interés, caída de produc
nos será necesario elaborar un plan de ordena ción, precios bajos, desempleo para el
miento y manejo que reglamente el uso y lo limi sector agropecuario.
2 . La política agropecuaria obedece a una vi
te a áreas reducidas, con separación de funciones,
sión productivista y extractivista de los re
dejando grandes áreas intactas, para lo cual se
cursos naturales.
debe diseñar un sistema de subsidio con base en
3 . Gran variedad de instrumentos normativos
el agua.
sin unidad de criterio y coherencia para su
En materia de política se plantea sustituir las
aplicación. No hay articulación entre las
medidas policivas por mecanismos de coopera
políticas ambientales y agrarias. La aplica
ción y gestión local/regional (Instituto Humboldt y
ción de los instrumentos está directamen
otras instituciones, 1997).
te relacionada con la permanencia de una
Por último, el tema de la institucionalidad en institucionalidad cuyos enfoques y premi
Colombia y el de la coordinación entre los toma sas de gestión no valoran e incorporan la
dores de decisión se ha identificado como el críti importancia de la biodiversidad hacia el
co en la capacidad de gestión, monitoreo y segui sector, por ejemplo: a) en ciencia y tecno
miento de muchas de las políticas. Por ley, el Es logía, los enfoques investigai ivos están ba
tado ha definido una organización de la gestión sados sobre línea de cultivos y no sobre
ambiental a través del SINA. Pero hay discrepan sistemas integrales de producción; b) la
cias en la definición de competencias y responsa Reforma Agraria no se ha basado en un or
bilidades entre entidades gubernamentales y entre denamiento territorial que permita incor
éstas y las entidades territoriales. Se evidencia porar tierras agroecológicamente aptas a
igualmente una falta de integración y cooperación la producción (compra de tierras en zonas
intersectorial que permita abarcar la problemática marginales); c) en la adecuación de tierras
ambiental como eje integrador dentro de las polí no existe una valoración de los bienes y
ticas de desarrollo del país (Instituto Humboldt y servicios ambientales que representa el
otras instituciones, 1997) agua para el sector; d) capitalización y fi-
nanciamiento: las altas tasas de interés y
el otorgamiento de créditos diferenciales
Incentivos sectoriales dependiendo de la actividad productiva.
4 .Incentivos: gran variedad de incentivos pa
Los páramos eran considerados baldíos y por ra el fomento a la producción, aplicados
esto se realizaron esfuerzos institucionales para sin criterios de integralidad y complemen-
colonizarlos. De acuerdo con la Carta Agraria tariedad sin enfoque sistèmico. Incentivos
No.282 de 1987 esta era la visión que se tenía amarrados a la institucionalidad pública y
sobre el páramo: “Cuando se hacen prácticas cul dependientes de los aportes del estado.
turales como arar, rastrillar, o introducir anima 5.Costos de administración y de transacción
les, la fertilidad del suelo mejora y la vegetación bajo esa estructura muy altos, limitando el
cambia en composición botánica y en calidad acceso de los diferentes usuarios potencia
nutritiva. Por tanto es evidente que parte del pá les.
ramo se puede mejorar y aprovechar debidamen 6 .Incentivo a la capitalización rural: ha faci
te" (Fergusson et al. 1987 en Geoingeniería litado la incorporación de recursos econó
1999). micos en beneficio de productores con en
Hoy existen incentivos económicos que ocasio foque netamente empresarial, sin incorpo
nan sobreexplotación de los ecosistemas locales rar en su diseño, objetivos y mecanismos
sobrepasando los límites de su resiliencia. Esta de evaluación de las variables relaciona
sobreexplotación se origina en la respuesta racio das con la biodiversidad.
Colombia 83
‘‘ Síntesis preparada por César Rey, Unidad de Parques Nacionales, Minambiente, con base en aportes el Grupo de Trabajo de Páramos.
84 Los Páramos del Mundo
fundamental que con los Sistemas de In 7 . Propiciar un cambio de concepción tecno
formación se generen modelos espaciales lógica tendiente a racionalizar, cambiar o
complementarios claves en la visualiza- minimizar al máximo el uso de los agroin-
ción de escenarios tendenciales y desea sumos, sin perder su competitividad res
bles, que orienten el manejo; incluyendo pondiendo al contexto de desarrollo soste-
también el monitoreo y constante evalua nible. El lograr proyectar sectores como el
ción de los procesos de gestión. papicultor hacia una agroindustria sosteni-
3 . Vincular los diversos sistemas de conoci ble y competitiva mantendría su importan
miento, tanto en la generación de informa cia socioeconómica para el país sin detri
ción, como en las estrategias de manejo y mento del medio ambiente. Es necesario
monitoreo, en una verdadera construcción identificar un sistema de incentivos (com
pluriétnica y multicultural. Esto con una binación de instrumentos económicos,
sensibilización y educación en doble vía. financieros, institucionales, reglamentar
Con una metodología que involucre los ios y de tipo cultural) que permitan llegar
procesos institucionales en una gestión in al cumplimiento de objetivos de conser
tegrada con lo comunitario, que permita vación, vinculando las escalas global,
ejecutar permanentemente acciones prác nacional, regional y local que se encuen
ticas que se consoliden en la cotidianidad tren beneficiadas de su logro.
de los habitantes y logren los objetivos 8 . Es necesario coordinar el conjunto de los
ambientales requeridos e identificados co instrumentos de política macroeconómica
lectivamente. y sectorial de manera que contribuyan al
4. Identificar mediante un ejercicio sistemáti mismo objetivo de conservación y uso
co, que contemple las diferentes escalas sostenible. Se deben identificar los incen
de la gestión, las prioridades de conserva tivos perversos de las políticas sectoriales
ción, tanto de la diversidad natural como y que tienen por efecto estimular activi
de la oferta de bienes y servicios ambien dades adversas a la conservación.
tales necesarios para el desarrollo huma 9. Se deben precisar los requerimientos de
no. En una gama amplia de posibilidades recursos financieros para la conservación
de manejo, que en todo caso no ponga en de los ecosistemas andinos y con ello
riesgo la estabilidad ecológica de la alta garantizar que desde las instancias corpo
montaña, ni de los ecosistemas depen rativas y nacionales se designen los recur
dientes de la misma. sos.
5 . Tomar las decisiones necesarias para la 10. La articulación del Grupo de Trabajo en
conservación de los páramos, con base en Páramos, es el mejor mecanismo para
acuerdos que tengan en cuenta los diver atender la problemática relacionada. La
sos intereses generales. Temas como el de cooperación mutua ha de ser la constan
la ganadería extensiva y la agricultura me te. Ésta debe incluir la coordinación y la
canizada, deben estar en primer orden. En expresa complementariedad entre fuentes
una justa distribución de cargas y benefi de recursos, con el fin de evitar duplicida
cios por parte de la sociedad en general. des y propiciar una variedad de fortalezas
6. La adaptación natural relativa a los efec institucionales que permita una mayor efi
tos del Cambio Climático requiere del con ciencia y eficacia conjunta en la gestión.
trol de la actividad humana hacia las zo 11. La información, aquella para cuya genera
nas de páramo, así como llevar a cabo una ción, la Sociedad (global, nacional, regio
política orientada a limitar gradualmente nal o local) ha aportado, ha de ser expe
la actividad socioeconómica en el ecosis ditamente accesible, tanto en mecanis
tema. Estas medidas sin embargo requie mos como en lenguaje, a todos los acto
ren la consideración de las especificidades res del manejo de la Alta Montaña.
y la profundización de los estudios socioe 12. Generar capacidad en las instituciones y
conómicos y de tenencia de la tierra en ca comunidades para el manejo de las situa
da páramo. ciones de contexto, las cuales forman un
Colombia 85
Maarten Kappelle
Instituto Copernicus, Universidad de Utrecht
Utrecht, Holanda
e INBio
San José, Costa Rica
El páramo corresponde a la zona neotropical una fuerte mezcla de géneros vasculares con una
(11° latitud N y 8° latitud S) del bioma pantropi- distribución restringida a las zonas templadas
cal alpino-subalpino húmedo. Es una formación (50%) y al Neotrópico (30%). Como resultado del
vegetal altomontana (altoandina), heterogénea, ligado proceso de especiación se nota hoy día una
psicrofítica, muy vellosa, herbácea y generalmen gran abundancia de especies endémicas (60% de
te desarbolada o con doseles abiertos de arbolitos la flora vascular paramuna), lo que contribuye a
tupidos. En Costa Rica, hoy día corona la Cordi una única y extraordinariamente rica flora, com
llera de Talamanca, por encima de los bosques ponente fundamental del sobresaliente "punto ca
montanos, entre los 3.000-3.200 m (límite supe liente” (“hot spot” sensu Myers) de Mesoamérica.
rior de bosque) y los 3.819 m, elevación que Las actuales condiciones climáticas del pára
coincide con la cumbre del pico más alto de Cos mo en Costa Rica presentan ciclos diurnos con
ta Rica, el Cerro Chirripó. En la Cordillera de Ta cambios climáticos bruscos (oscilaciones diarias
lamanca los páramos se encuentran en las partes de 20 a 35°C). Existe un frío extremo con tempe
altas de los macizos de los cerros Las Vueltas, raturas promedio anuales por debajo de los 10°C,
Buenavista (La Muerte), Cuericí, Urán, Chirripó, una isotermía mensual a lo largo del año (es de
Ventisqueros, Amo, Kamuk, Dúrika y Echandi, en cir, sin estacionalidad térmica) y períodos de es
la frontera con Panamá (Fig. 1). En este último carcha generalmente nocturnos. La zona del pára
país también alberga un tipo de páramo en la mo se encuentra muy frecuentemente cubierta
cumbre del Volcán Barú, en la región occidental por nubes o neblina, con una humedad atmosfé
de Panamá, precisamente en la zona alta de Chi- rica relativa mayor al 70%. La radiación ultravio
riquí. En Costa Rica, además, hay un tipo de ve leta es muy intensa y la desecación por los vien
getación paramuna, poco desarrollada, pero sí tos común. El fotoperiodismo es casi constante,
pertinente, en las cumbres de los volcanes Irazú y pero las tasas de crecimiento son bajas. Las pre
Poás, en la Cordillera Volcánica Central, justa cipitaciones promedio anuales son generalmente
mente al norte de la ciudad de Cartago. mayores de los 2.000 mm (de 500 a 3.000
Durante el Pleistoceno el páramo costarricen mm), mientras que la evapotranspiración resulta
se ha estado bajo la influencia de una serie de baja. Los suelos funcionan como reguladores del
glaciaciones consecutivas (alternaciones de gla recurso hídrico. Los órdenes edáficos más impor
ciales e interglaciales). Ésta dinámica ha causado tantes son los Histosoles (saturación de agua, ca
88 Los Páramos del Mundo
pa gruesa de humus) y Andosoles (desarrollados predominan en Costa Rica son: 1) plantas arrose-
en cenizas volcánicas). También se presentan En- tadas (con hojas radicales arregladas en rosetas
tisoles e Inceptisoles. básales), muchas veces con hojas radicales y lar
El páramo costarricense se subdivide en dos gas raíces engrosadas, subdividas en: la ) plantas
pisos altitudinales: 1) el subpáramo arbustivo arrosetadas acaulescentes (Draba, Hypochaeris),
transicional subalpino (páramo bajo, de 2-3 a 7- y Ib ) plantas arrosetadas, caulescentes, frecuen
10 m de alto, con una reducida sinusia leñosa temente gigantes, llamadas caulirrósulas o stem
achaparrada, normalmente enana), justamente rosettes (Blechnum, Puya)-, 2) plantas en forma
por arriba del límite superior de bosque montano de cojín, cojinete, almohadón o almohadilla, en
alto, dominado por robles del género Quercus; 2) inglés conocidas como cushion plants (Arenaria,
el páramo alpino propiamente dicho (páramo de Oreobolus, Plantago, Xyrls); 3) plantas graminoi-
gramíneas o poáceas bambusoides, de 0,25-0,5 des, cespitosas, fasciculadas, densamente ama
a 2-3 m de alto). Es aquí donde predomina el colladas, en inglés llamadas bunch o tussock
bambú Chusquea subtessellata. El llamado su- grasses (Cortaderia, Stipa), incluyendo aquellas
perpáramo (páramo desértico), que se ubica entre del tipo bambusoide (.Chusquea)-, 4) plantas arbó
el páramo propiamente dicho y el límite con la reas y arbustivas perennifolias, micrófilas, acha
nieve permanente, como en los Andes septentrio parradas, enanas y esparcidas, muchas veces con
nales, no se presenta en Costa Rica. hojas coriáceas y esclerófilas (Buddleja, Diplos-
Recientemente se presentaron los resultados tephium, Escallonia, Gaultheria, Hypericum, M i-
del inventario y mapeo de los ecosistemas del pá conia, PentacaUa), que pueden formar bosquetes
ramo realizado por el proyecto ECOMAPAS en el o matorrales; 5) plantas arbustivas enanas rastre
Área de Conservación Amistad Pacífico (ACLAP). ras postradas (Arcytophyllum, Disterlgma, Lupi-
En este proyecto se empleó la metodología de la nus, Pernettya, Senecio s.l.)-, 6) plantas geófitas
Evaluación Ecológica Rápida (EER) que consistió que sobreviven la época desfavorable del año me
en la interpretación de fotografías aéreas recien diante órganos subterráneos (Orthrosanthus); y 7)
tes, la comprobación de campo y la posterior cla plantas no vasculares a ras del suelo como las
sificación y mapeo digital de los ecosistemas a briofitas (musgos como Sphagnum y hepáticas) y
una escala de 1:50.000 dentro de un sistema de algas, más especies del grupo taxonómico de los
información geográfica (SIG). Durante varias giras hongos liquenizados o liqúenes.
al campo, entre el año 2000 y 2002, se estable Géneros vasculares característicos del páramo
ció un total de 40 puntos de muestreo en los pá costarricense son: Acaena, Alchemllla, Arcy
ramos. En estos puntos se recolectaron datos eco tophyllum, Arenaria, Baccharis, Berberís, Blech
lógicos y geográficos, y se registró la composición num (Lomarla), Bromus, Buddleja, Calamagros-
florística. Especímenes botánicos de especies des tls, Calceolaria, Cardamlne, Carex, Castllleja,
conocidas fueron recolectados para su posterior Chaetolepis, Chusquea sect. Swallenochloa, Cor
identificación en el herbario del Instituto Nacional taderia, Diplostephlum, Disterlgma, Draba, Esca
de Biodiversidad. Utilizando la clasificación ecoló llonia, Festuca, Fuchsia, Gaultheria, Gentiana,
gica propuesta por la UNESCO (1973), se identi Geranlum, Gnaphalium, Halenia, Hesperomeles,
ficó un total de 21 ecosistemas, distribuidos entre Huperzia, Hypericum, Hypochaeris, Jamesonia,
13 ecosistemas subalpinos (3.100-3.300 m) y Loricaria, Lupinus, Lycopodium, Miconia, Paepa-
ocho alpinos (3.300-3.819 m). Tres de estos eco lanthus, Pentacalia, Pernettya, Plantago, Poten-
sistemas son boscosos, ocho arbustivos y 10 pre tilla, Puya, Rhynchospora, Ribes, Senecio, Ste-
dominantemente herbáceos. La caña conocida co via, Stipa, Vaccinium, Valeriana y Xyris. Las dos
mo batamba (Chusquea subtessellata) fue la es familias de plantas vasculares más importantes
pecie más abundante, dándole un aspecto bam- son las Asteraceae y las Poaceae. Otras familias
busoide al bioma del páramo en Costa Rica. En la muy diversas son: Apiaceae, Brassicaceae, Bro-
Tabla 1 se presentan los 21 ecosistemas recono meliaceae, Campanulaceae, Cariophyllaceae, Cy-
cidos hasta ahora. peraceae, Ericaceae, Gentianaceae, Geraniaceae,
Las formas de vida de las plantas vasculares, Hypericaceae, Lycopodiaceae, Melastomataceae,
con sus especiales adaptaciones al rigor del clima Orchidaceae, Pteridaceae s.l., Rosaceae, Scrop-
(como, por ejemplo, una densa pubescencia), que hulariaceae, Solanaceae y Valerianaceae.
89
Costa Rica
Géneros de briofitas ricos en especies son: permanentemente por los seres humanos. Sin em
Campylopus y Plagiochila, seguidos por Adelant- bargo, son frecuentemente visitados por turistas
hus, Bartramia, Bryum, Daltonia, Frullania, Lep- que afectan la fragilidad de los páramos, princi
todontium, Leptoscyphus, Macromitrium, Metz- palmente en el Cerro de la Muerte, por donde pa
geria, Radula y Sphagnum. Entre los liqúenes es sa la Carretera Interamericana y donde hay varias
peciosos sobresalen Cladonia, Erioderma, Ever- torres de los canales de televisión y radio, y en el
niastrum, Heterodermia, Hypotrachina, Lepto- Parque Nacional Chirripó (50.150 ha), donde se
gium, Oropogon, Peltigera, Stereocaulon, Sticta y ubica un centro de visitantes en el páramo a los
Usnea. 3.400 m. Actualmente, por la alta visitación men
En total, se han podido identificar más de 350 cionada, el páramo en Costa Rica se encuentra
especies de plantas vasculares en los páramos de frecuentemente expuesto a la acción del fuego,
Costa Rica, alrededor de 230 especies de briofi irracionalmente inducido por el ser humano. La
tas, unas 215 especies de liqúenes, cerca de 270 recuperación del páramo es generalmente lenta,
especies de hongos (Eumycota), casi 20 especies por lo que un manejo sostenible es de suma im
de anfibios y reptiles (en páramo y en bosque ad portancia para garantizar la conservación a largo
yacente), 70 especies de aves y unas 30 especies plazo de la vulnerable biodlversidad endémica y el
de mamíferos, incluyendo en este grupo también mantenimiento de los frágiles recursos edáficos e
las especies que se espera encontrar (para mayor hídricos, de importancia económica, más los valo
detalle, ver: Kappelle, Horn & Chaverri, en prep.). res escénicos y espirituales que culturalmente en
En Costa Rica, los páramos no son ocupados riquecen la vida humana paramuna.
Figura 1.
90
Los Páramos del Mundo
Tabla 1. Los ecosistemas del páramo reconocidos por el proyecto ECOMAPAS (2002) en el Área de
Conservación Amistad Pacífico (ACLAP) utilizando la metodología de la Evaluación Ecológica Rápida (EER)
y el sistema de clasificación de la UNESCO (1973).Fuente: Rappelle et al. (en prensa).
(1966), Harling (1979) y Cañadas (1983). Todos cesos como el continuo avance del páramo por
estos sistemas, a pesar de que usan terminología ciertas prácticas humanas y su destrucción por
diferente y criterios variados, contienen una serie otras, hacen que su extensión varíe con el paso
de divisiones (equivalentes, en términos genera del tiempo. Además, hay discusiones fundamen
les, a ecosistemas) basadas en variables como la tales si un área degradada o una plantación de pi
altitud, la temperatura, la precipitación y el tipo no es todavía páramo o no. Una estimación de la
de vegetación. En algunos casos se ha tomado en extensión del páramo en el sentido estricto de la
cuenta el tipo de uso que el ser humano ha dado palabra, es decir, sin considerar otros ecosistemas
a los ecosistemas. muy parecidos pero conocidos con otros nombres
Ante el avance de la tecnología y los métodos y presentes en otros continentes, arroja la cifra
de clasificación ecológica, los sistemas indicados aproximada de 35.000 km2 en Suramérica. El
están quedando obsoletos. Sierra (1999) y sus Proyecto Páramo (1999), con base en interpreta
colaboradores produjeron un nuevo sistema de ción de imágenes satelitales del 1998 y conside
clasificación de formaciones vegetales que utiliza rando solamente los páramos que todavía mantie
tecnología de satélites y sensores remotos. Los nen su cobertura vegetal típica, generó el dato de
páramos aparecen en todas estas clasificaciones que los páramos en el Ecuador cubren cerca de
en varias divisiones. Sierra (1999) denomina a 12.600 km2, lo que equivale a casi el 5% del te
estas divisiones "formaciones vegetales” y consi rritorio nacional. Medina et al. (1997) estimaron
dera seis para el páramo (Valencia et al. 1999). de modo preliminar que pueden ser 500.000 per
Esta clasificación ha sido reinterpretada y refina sonas las que usan los páramos de manera direc
da por el Proyecto Páramo (1999), que considera ta. Indirectamente, la mayoría de la población
la existencia de 10 tipos generales de páramo a ecuatoriana (varios millones de personas) depen
escala de país. A pesar de que en todos los siste de de este ecosistema de manera especial, aun
mas de clasificación ecológica el páramo está dis que no exclusiva, por su importancia en el abas
tribuido en varias zonas de vida o formaciones na tecimiento de agua (de riego y potable) e hidroe-
turales diferentes, sí puede ser entendido como
lectricidad (Medina 2000).
una unidad ecológica coherente, al igual que otros
ecosistemas también subdivididos en estas clasi
ficaciones, como son el bosque andino, los valles
secos interandinos, los bosques húmedos bajos,
El origen antiguo de los
los manglares, etc. Andes y de los páramos
Los páramos están sobre el bosque andino o
sobre lo que alguna vez fue bosque andino y que
La gran cadena montañosa de los Andes em
ahora está profundamente transformado por la
pezó a elevarse hace unos 40 millones de años y
agricultura, la ganadería, la urbanización y otros
llegó a su altitud actual hace aproximadamente 4
procesos de desarrollo. La transición del bosque
andino hacia el páramo propiamente dicho puede millones de años (Hall 1977, Hall y Mothes
ser muy abrupta o puede ser paulatina. En el se 1994, Ulloa y Jorgensen 1995). Entonces, es ha
gundo caso, el gradiente arbustivo donde la parte ce relativamente poco que empezó a configurarse
del páramo que se funde con el bosque inferior es lo que llegaría a ser el páramo actual. Los pára
llamada subpáramo. El término ceja andina, acu mos ocupan las partes más altas en la porción tro
ñado por Acosta Solís (1966), se refiere a la par pical de la gran arruga tectónica que son los An
te superior del bosque andino, donde éste se topa des. Durante el pleistoceno, la época de las gran
con el subpáramo. La parte superior del páramo, des épocas glaciales, el ritmo de enfriamiento y
cercano a la nieve perpetua, donde solo sobrevi calentamiento global causó que los cinturones al-
ven las especies más resistentes y la cobertura ve titudinales de vegetación bajaban y subían cada
getal es naturalmente escasa se denomina super- periodo glacial e interglacial, respectivamente. Así
páramo. los páramos se encontraban completamente co
Es difícil calcular la extensión del ecosistema nectadas de Norte a Sur durante los glaciales, per
páramo en el país porque se han utilizado diferen mitiendo dispersión de especies de flora y fauna,
tes definiciones y métodos, y también porque pro y en interglaciales los páramos estaban restringí-
93
Ecuador
das a áreas limitadas en las montañas más altas, ramo es denominada subpáramo y colinda con el
permitiendo especialización de la vegetación y ra bosque andino.
diación en procesos evolutivos (Ulloa y Jprgensen El límite superior es más sencillo de definir:
1995). simplemente se encuentra donde termina la mon
taña, si ésta no es muy alta, o donde la altitud es
tal que ya no puede crecer ningún tipo de planta
Los límites del páramo en las montañas más elevadas. La presencia de
nieve y glaciares es un factor que inhibe el creci
miento de ciertas plantas como liqúenes y algunos
La definición del límite inferior del páramo es pastos diminutos que, de no existir estos elemen
complicada porque depende de varios factores. En tos, podrían alcanzar altitudes mayores aún. Las
el Ecuador, este límite varía por muchas razones. plantas más resistentes en el superpáramo, espe
Una es la cercanía a las fuentes de humedad. Las cialmente los liqúenes, pueden llegar a superar los
vertientes externas de los Andes, tanto hacia el es 4.600 metros sobre el nivel del mar.
te como hacia el oeste, al estar cerca de zonas hú
medas que son las selvas bajas y el océano, son
más húmedas que las vertientes internas; el bos
que es capaz de trepar más alto y, por lo tanto, el
páramo comienza más arriba. Además, el oriente El uso histórico de los
es más húmedo que el occidente, donde tiene
efectos secantes la corriente fría de Humboldt. Por
páramos2
eso, los páramos hacia la Amazonia en la Cordi
llera Oriental, también son más húmedos que los El páramo en la época aborigen
de la vertiente pacífica. Esto hace que, por un la
do, los bosques suban más y que, por otro, las
En esta época no se utiliza la noción de "pára
nieves bajen más; el resultado neto es que la fran
mo" o algo equivalente a un territorio indiferencia
ja de páramos en el oriente es generalmente más
do. El territorio de altura se encuentra bautizado y
delgada y más húmeda que la de los páramos en
designado en sus particularidades: cada loma, ce
el occidente. Por otro lado, los páramos del sur,
rro, huecada, piedra, bosque, se encuentra identi
aproximadamente en la línea Girón Paute (3°
ficado en característica particular. La toponimia
Sur), comienzan más abajo por el efecto de mon
nos muestra una enorme finura de cada designa
taña: a partir de ese punto, la cordillera de los An
ción.
des es más angosta y más baja, lo que causa una
La altura es un escenario de poder, es el harían
fuerte compresión de las masas de aire que están
donde estaba el control del territorio y donde se
subiendo. Esto produce una condensación y un
construyeron los pucaracuna ofensivos y defensi
enfriamiento más intensos y, por tanto, una apari vos, que eran tolas para vigilar el nacimiento de
ción más baja del páramo. En Loja los páramos ya las acequias; había adoratorios y centros rituales
aparecen antes de los 3.000 metros. En Cajamar- para conectarse con los dioses, y sitios para admi
ca, Perú, donde la cordillera vuelve a ser más al nistrar los territorios. Incluso en algunos sitios co
ta y más ancha, los páramos (jaleas) comienzan mo Otavalo, donde había poco espacio agrícola,
nuevamente a unos 3.500 m. eran sitios donde se ubicaban “los pueblos viejos"
También el uso que los humanos han dado a (residencia del cacique), para no perder tierras de
los páramos determina su límite inferior. Si el bos cultivo.
que andino es talado en su parte superior, el pá El páramo es un piso ecológico de valor pro
ramo puede cubrir el nuevo territorio. Al cortar el ductivo moderado y muy cuidadosamente mane
bosque, las condiciones ambientales en el campo jado. Es un sitio de producción no intensiva, una
abierto se asemejan más al páramo que ai bosque zona de recolección de leña, hierba y plantas me
(ya que no se cuenta con el microclima producto dicinales, y una zona de cacería de conejos, vena
de una capa arbórea) y las plantas de páramo son dos y tórtolas. Los incas comenzaron un proceso
las que colonizan primero. La parte inferior del pá muy inicial de construcción de terrazas en las zo-
ñas escarpadas contiguas al valle y comenzaron a pervivencia. Con seguridad, esto fue acompañado
desarrollar la producción dual: maíz en el bajío y por un lento proceso de adaptación de personas,
papa en la altura. animales y cultivos a ese ambiente. Una segunda
ola de ocupación masiva se produjo como táctica
hacendada. Entre 1900 y 1962, los documentos
El páramo en la época de y la fotografía aérea muestran una intensa ocupa
las haciendas ción del páramo. Se trata de varios procesos: (1)
los hacendados expanden los cultivos hacia la al
En esta época, el páramo se desvaloriza, se tura, desalojando a los matorrales que quedaban,
convierte en una zona de escaso valor económico, a través de “contratistas” que queman los mato
abierta, sujeta a cualquier apropiación del hacen rrales, producen carbón y luego son habilitados
dado que controla el valle. Las tierras tienen en para la producción de papas; (2) reubicación de
tradas al páramo, según sus usos y costumbres. las viviendas de los huasipungueros, realizada por
El páramo se convierte en la extensa zona pa los hacendados para mantener la rentabilidad de
ra el pastoreo de los borregos que producen la la las haciendas tradicionales, que requerían un gran
na para los obrajes del valle. Los/as pastores/as se espacio físico para su manejo. Los hacendados
ubican en chozas dispersas para vigilar y apacen buscaban tierras de barbecho que podían producir
tar las enormes manadas. El matorral andino re tras un descanso prolongado, puesto que sus rota
trocede y comienza la práctica de quema para el ciones no incluían un ciclo de leguminosas sino la
rebrote del pasto para los borregos. siembra continua. Con la legalización de las co
La geografía sagrada y la designación minucio munidades en 1937, el Estado comienza a inter
sa de cada detalle de la topografía dan paso a un venir en la adjudicación de tierras a familias en los
rebautizo, en quichua o en español. Este último páramos, con criterios realmente lamentables.
comienza a evocar el santoral cristiano. Muchas Una tercera ola de ocupación se produjo con la
acequias desaparecen y las tolas pierden uso. El reforma agraria, en medio y como resultado de ese
páramo adquiere una vegetación predominante proceso. Muchos terratenientes comenzaron a en
mente baja, dominada por gramíneas, lo que tregar tierras de altura, en lo que se ha denomina
constituye la imagen romántica de las canciones do “iniciativa terrateniente". En otros casos, la re
sobre el “pajonal andino” que en los años treinta forma agraria intervino parcelando la parte alta de
cantaran los/as poetas mestizos/as. las haciendas y entregándola al campesinado. Fue
en ese momento, a partir de los años 70, cuando
se produjo la incorporación masiva del páramo.
La habilitación del páramo como Esta incorporación produjo una serie de efectos,
que hoy son materia de observación y evaluación:
zona de producción intensiva y
(1) las familias organizaron sus espacios comuna
vivienda les, logrando controlar un territorio que ha sido la
base del proceso de revitalización étnica; (2) en
Es un proceso diferencial que tiene lugar en di estos espacios, las familias reprodujeron la idea
versos momentos, dependiendo de situaciones del control y manejo de varias parcelas para obte
particulares en cada zona. Así, en Cangahua por ner productos diversificados; (3) se creó la nueva
ejemplo, el proceso de habilitación de la altura se noción de hábitat: un centro comunal, escuela,
inició en 1808, cuando el Estado y la Iglesia bus cancha deportiva y viviendas con sus parcelas en
caban fijar población forastera para que paguen núcleos de afinidad o “barrios”, como algunos los
tributos y sirvan a la Iglesia; la mayoría de ellos denominan. Se construyeron las vías y puentes. Es
eran mestizos/as y ladinos/as pobres. El páramo el espacio del desarrollo: riego, luz eléctrica, agua
aparece como un sitio “frigidísimo”, “casi inhabi potable, nuevas iniciativas productivas, centros de
table”, “poco propicio para la producción”. En artesanía y comercialización; (4) en muchos luga
efecto, el sitio es semiabandonado hasta 1840. res se produjo una recuperación del ejercicio del
Una primera oleada de incorporación real se poder: los evangélicos pusieron sus propias igle
produce entre 1840 y 1900. Está a cargo de in sias para no ir al centro parroquial; los católicos
dígenas libres que no tienen otro espacio de su intentaron crear su propia iglesia con milagro in
Ecuador 95
cluido. En otros casos, los activistas políticos han calidad. El rango de precipitación en todo el pára
intentado eliminar las relaciones comerciales con mo (es decir, en todos los países que lo poseen)
los centros parroquiales, creando su propio sitio está entre 500 y 3.000 mm por año. Así mismo,
de comercialización, sus radios y casas de capaci la humedad relativa tiene un rango entre 25 y
tación. Se vive una intensa disputa entre la rurali- 100%, con un promedio de 70-85% (Luteyn
dad y la zona urbana mestiza, o como en Chimbo- 1999). Las variaciones locales tienen efectos so
razo, esta última es tomada poco a poco. bre la vegetación y sobre los animales de diversa
De este proceso, vino una serie de efectos no manera. Uno de los más claros es el de las migra
deseables: (1) la ceja de montaña, o ceja andina ciones: los animales se mueven de un sitio a otro
(2.900-3.100 m), que es más escarpada, se ero buscando condiciones favorables para alimentarse
sionó brutalmente con la agricultura mecánica y el o reproducirse. No se ha estudiado mucho sobre
monocultivo de cebada; (2) los árboles desapare las migraciones en el páramo, pero es obvio que
cieron de los terrenos e incluso de la cultura de la existen y que son consecuencia de una mayor
gente. Los eucaliptos, pero sobre todo pinos, co oferta de alimento u otros recursos en determina
menzaron a ocupar algunos sitios de altura; (3) dos meses. A pesar de que no hay estudios espe
las vías y los nuevos caminos de agua han provo cíficos, se puede conjeturar que la fenología repro
cado verdaderos deslaves de masa; y (4) muchos ductiva (floración y fructificación) de las plantas
sitios son residencia de fin de semana, habitados también depende del patrón de lluvias (para un
por mujeres que deben hacer las veces de taita y caso de plantas de las montañas hawaianas véa
mama. se Rundel y Witter 1994).
Temperatura
INVENTARIO Y
CARACTERIZACIÓN DE La estacionalidad diaria que existe en los eco
sistemas tropicales elevados significa que habrá
LOS PÁRAMOS varias horas de frío intenso. El promedio de tem
peratura en toda la extensión del páramo varia en
tre 2 y 10° centígrados (Luteyn 1999), con cam
Condiciones ambientales3 bios notables a lo largo de cada día: en un mismo
día puede haber variación entre 0° centígrados (y
menos 6° centígrados inclusive) y cerca de 20°
Clima centígrados (Mena y Balslev 1986). La razón de
este frío está en que, al ser ecosistemas altos, la
Precipitación capa de atmósfera que tienen sobre ellos es nota
blemente menos gruesa que la que tienen los eco
Una consideración básica en cualquier ecosis sistemas bajos. En los ecosistemas altos, la capa
tema es la precipitación, es decir, la cantidad y el delgada de aire que existe no funciona como un
patrón de lluvias. La precipitación en los páramos invernadero natural y mucha de la energía solar
es generalmente abundante y relativamente conti que entró vuelve a salir (Christopherson 2000).
nua a lo largo del año, de modo que, a pesar de
que se puede hablar de estaciones más y menos
lluviosas, la diferencia no es drástica.
Geomorfología
Al ser un ecosistema tropical, las estaciones en
los páramos no se refieren a los cambios de tem La forma del paisaje es un aspecto que deter
peratura a lo largo del año (la estacionalidad es mina la distribución espacial de seres vivos. Gra
diaria y no anual) sino a los cambios en la preci cias a ciertos procesos geológicos (erupciones,
pitación. En otras palabras, hay meses más lluvio glaciaciones, deslaves naturales, etc.), el paisaje
sos (invierno) que otros (verano). La duración de montañoso obtuvo su forma actual con pendientes
una y otra estación y los meses exactos en que fuertes, pendientes suaves, planicies con panta
ocurren varían según las condiciones de cada lo nos, cañones de ríos, peñas, etc.
positaron ya no permanecen allí. En este caso, en ña un papel muy importante para predecir su
la base de las cenizas recientes se desarrollan es comportamiento natural y también después de su
tructuras típicas de ambiente glaciar como una utilización por el ser humano.
reorganización de las piedras en líneas horizonta Los suelos de los páramos son de tipo volcáni
les y mezcla de cenizas con piedras debido a flu co y se diferencian principalmente por el material
jos de hielo o de lodo asociados al derretimiento parental: existen suelos formados en cenizas vol
del hielo. También las cenizas antiguas pueden cánicas recientes y suelos formados en roca meta
aparecer en bolsas cerca de algunas quebradas. mòrfica meteorizada (Podwojewski y Poulenard
Cuando se disminuye de altitud estas cenizas an 2000). Los primeros se ubican en la parte norte y
tiguas se transforman rápidamente en capas un central mientras que los segundos están restringi
poco endurecidas y con neoformación de arcillas dos al sur. El límite entre estas dos zonas edafolo
de tipo haloysite. Estas capas son un freno a la co g ía s se encuentra cerca de Cuenca pero no coin
lonización del perfil por las raíces de las plantas. cide exactamente con el límite entre páramo bajo
En resumen, las propiedades físicas y quími y alto.
cas de un suelo evolucionan en función de su al Los suelos del norte y centro se denominan
teración. Mientras el suelo está más evolucionado Andosoles. Son suelos jóvenes, con horizontes po
según su posición en la lito-crono-climatosecuen- co diferenciados y, por su gran riqueza en materia
cia, va a retener más agua y acumular más carbo orgánica (carbono), tienen un color negro (Tablas
no y va a perder más cationes intercambiables. En 1 y 2). Poseen una elevada tasa de retención de
el grado de evolución, un andosol no alofánico es agua y una gran permeabilidad, lo que permite un
más evolucionado que un andosol alofánico que, buen desarrollo de las raíces y una notable resis
a su vez, es más evolucionado que un andosol ví- tencia a la erosión. Ésta es una característica muy
trico. Esta evolución se observa únicamente en los especial pues es fundamental para los servicios
páramos. ambientales que provee el ecosistema paramero
En conclusión, las propiedades físicas, como la como regulador hidrológico. Pero una vez que se
retención de agua y químicas, como la retención ha perdido la estructura porosa por pisoteo o de
de carbono, fosfatos o cantidad de cationes inter secación, el suelo ya no puede guardar tanta agua
cambiables, dependen directamente de la evolu y se vuelve hidrofóbico o repelente del agua (Pod
ción de los suelos. El estudio de suelos desempe wojewski y Poulenard 2000).
0 -2 0 2 0 ,4 0 1 9 ,7 0 1 8 ,00 8 ,6 0 6 ,1 0 12,0
2 0 -5 0 8 ,3 0 1 8 ,50 1 3 ,60 5 ,9 0 4 ,4 0 8 ,2 0
5 0 -7 0 + 1 5 ,00 5 ,4 0 8 ,7 0 7 ,2 0 2 ,7 0 0 ,7 5
(1) andosol evolucionado, órgano-alumínico, (3) suelo vítrico, muy joven, más pobre en
rico en materia orgánica materia orgánica
(2) andosol evolucionado, alofánico, rico en (4) sustrato no compuesto de cenizas volcá
materia orgánica nicas recientes
98 Los Páramos del Mundo
Páram o de Pajonal 9 .1 1 4 7 2 ,3 2
Superpáram o A zonal 74 0 ,5 9
Total 1 2 .6 0 3 1 0 0 ,0 0
100 Los Páramos del Mundo
A zu a y Sierra 1 8 8 .5 1 3 1 5,03 8 0 0 .8 4 6 2 3 ,5 4
Pichincha Sierra 1 6 4 .3 3 4 1 3 ,1 0 1 .3 0 4 .3 6 6 1 2 ,6 0
Im babura Sierra 4 1 .2 5 5 3 ,2 9 4 6 1 .5 7 5 8 ,9 4
Loja Sierra 3 1 .8 2 4 2 ,5 4 1 .0 8 5 .2 8 0 2 ,9 3
C archi Sierra 2 7 .5 9 8 2 ,2 0 3 6 0 .4 3 6 7 ,6 6
El O ro Costa 1 0 .6 7 2 0 ,8 5 5 7 3 .6 4 4 1 ,86
T o ta l 1 .2 5 4 . 6 3 4 100 1 4 .9 5 6 .7 1 6
P ro v in c ia s T ip o s de p á ra m o H e ctá re a s
Páram o de Pajonal 2 8 .1 9 3
Páram o H erbáceo de A lm o h a d illa s 2 .3 4 7
B olíva r Páram o sobre Arenales 7 .3 1 0
S uperpáram o 4
Á reas diferentes a páram o 3 5 5 .9 4 3
Páram o de Pajonal 8 2 .6 0 6
C añ ar Páram o Seco 357
Á reas diferentes a páram o 2 3 3 .5 6 8
Páram o de Frailejones 2 2 .1 4 6
Páram o de Pajonal 5 .2 2 4
C archi Páram o Seco 5
S uperpáram o 2 22
Áre as diferentes a páram o 3 3 2 .8 3 8
104 Los Páramos del Mundo
Páram o de Pajonal 1 8 4 .7 5 7
Páram o H erbáceo de A lm o h a d illa s 3 .6 6 0
Páram o Seco 1 .4 6 4
C h im b orazo
Páram o sobre Arenales 2 .6 6 6
S uperpáram o 2 .1 4 8
Á reas diferentes a páram o 4 5 8 .0 1 2
Páram o de Pajonal 9 6 .8 0 8
Páram o H erbáceo de A lm o h a d illa s 1 .5 7 4
Páram o Pantanoso 2 .4 3 8
C otopaxi Páram o Seco 168
S uperpáram o 3 .0 1 4
Superpáram o A zonal 1 .0 4 5
Á reas diferentes a páram o 4 9 0 .6 4 1
Páram o de Pajonal 3 .8 5 7
El O ro Páram o Seco 6 .8 1 5
Áre as diferentes a páram o 5 6 2 .9 7 2
Páram o de Pajonal 69
Esm eraldas
Áre as diferentes a páram o 1 .5 2 3 .4 1 2
Páram o de Pajonal 3 9 .0 9 5
Páram o H erbáceo de A lm o h a d illa s 174
Im babura Páram o H erbáceo de Pajonal y A lm o h a d illa s 1 .3 6 0
S uperpáram o 62 7
Áre as diferentes a páram o 4 2 0 .3 2 0
Páram o de Pajonal 5 0 .2 4 4
Páram o H erbáceo de A lm o h a d illa s 3 .1 5 0
M orona Santiago Páram o Seco 77
Superpáram o 5 65
Á reas diferentes a páram o 2 .3 3 8 .9 0 1
Páram o de Pajonal 4 8 .7 3 4
Páram o H erbáceo de A lm o h a d illa s 9 1 .7 5 2
Páram o H erbáceo de Pajonal y A lm o h a d illa s 1 3 .9 2 5
Ñ apo Páram o Pantanoso 2 2 .5 2 3
Superpáram o 3 .5 7 3
Superpáram o A zonal 2 .6 7 9
Á re as diferentes a páram o 1 .1 3 3 .3 4 4
Ecuador
105
Páram o de Pajonal 8 0 .7 3 8
Páram o H erbáceo de A lm o h a d illa s 3 3 .1 5 3
Páram o H erbáceo de Pajonal y A lm o h a d illa s 3 1 .6 5 6
Páram o Pantanoso 6 .0 2 8
Pichincha
Páram o Seco 68 4
S uperpáram o 8 .3 8 3
S uperpáram o Azona l 3 .6 9 2
Á reas diferentes a páram o 1 .1 4 0 .0 3 2
Páram o de Frailejones 1 .1 23
Páram o de Pajonal 743
S u cu m b íos Páram o H erbáceo de A lm o h a d illa s 916
Páram o H erbáceo de Pajonal y A lm o h a d illa s 3 .3 2 2
Á reas diferentes a páram o 1 .7 6 7 .3 6 8
Páram o de Frailejones 48
Páram o de Pajonal 4 .5 4 0 5
Páram o H erbáceo de A lm o h a d illa s 1 0 .5 0 5
Páram o H erbáceo de Pajonal y A lm o h a d illa s 2 0 .1 0 0
Tungurahua
Páram o Pantanoso 1 .2 6 8
Páram o sobre Arenales 6 .3 2 2
S uperpáram o 381
Áre as diferentes a páram o 2 6 3 .0 6 1
mo desprovisto de árboles") nos haría pensar. Los vasculares. Entre las plantas no vasculares los nú
páramos, en toda su extensión en el Neotrópico, meros también son notables: 130, 365 y 1.300
cubren alrededor del 2% de la superficie de los respectivamente para familias, géneros y especies
países; sin embargo, tienen cerca de 125 fami (tabla 6).
lias, 500 géneros y 3.400 especies de plantas
Tabla 6: Familias más diversas en géneros y especies de varios grupos de plantas en los páramos (tomado de Luteyn, 1999)
G ru p o F a m ilia # de g é n e ro s # d e e s p e cie s
M usgos D icranaceae 17 67
H epáticas Lejeuneaceae 16 38
En términos del Ecuador, aún no se conoce el 1999), esto quiere decir que el páramo tiene
número exacto de especies de plantas que viven aproximadamente el 10% de las plantas en el 5%
en los páramos del país, pero León-Yánez (2000) del territorio ecuatoriano. Los datos de biodiversi
sugiere que son alrededor de 1.500. Esta cifra re dad deben ser tomados con cautela porque toda
lativamente alta, especialmente para sitios eleva vía no se tienen cifras definitivas.
dos donde la biodiversidad tiende a ser menor que Las plantas que crecen en los páramos tienen
en partes más bajas, contradice la imagen popu diversos orígenes. Varios estudios, resumidos por
lar del páramo como un ecosistema pobre y ho Luteyn (1999), han colocado a las plantas de los
mogéneo. En general, los sitios menos disturbados páramos americanos (y no sólo del Ecuador) en
son más ricos en especies, pero esta aseveración siete elementos fitogeográficos. En términos gene
no es universal: por un lado, los sitios disturbados rales, la mayoría de géneros de plantas vasculares
pueden tener una gran cantidad de malezas que, pertenece a elementos neotropicales excepto pá
en términos puramente numéricos, también au ramo (alrededor del 25%) y temperados amplios
mentan la biodiversidad (Verweij 1995) y, en se (alrededor del 20%), siendo los otros elementos
gundo lugar, hay sitios muy prístinos que pueden los siguientes: páramo mismo (alrededor de 6%),
mostrar una biodiversidad baja (por ejemplo, los tropical amplio (alrededor de 15%), holártico (al
superpáramos o los sitios donde hay constante rededor de 12%), austral-antártico (alrededor de
caída de cenizas volcánicas). 10%) y cosmopolita (alrededor de 12%). Para el
Si el ecosistema cubre unos 12.600 km2 del Ecuador, los estudios más detallados al respecto
territorio nacional (Proyecto Páramo 1999) y si el son los de León-Yánez (1993) en el páramo de
número de especies de plantas vasculares del Guamaní y Ramsay (1992) en 12 páramos dise
Ecuador es de 15.901 (Jprgensen y León-Yánez minados en la Sierra (Tabla 7).
Ecuador
107
Tabla 7: Porcentaje de géneros de plantas vasculares de los páramos ecuatorianos según el elemento geográfico (A: basa
do en León-Yánez (1993), páramo de Guarnan!. B: basado en Ramsay (1992), varios páramos)
A B
Páram o 4 9
O tro neotropical 32 21
Tropical a m plio 10 3
H o lá rtic o 10 14
C osm opolita 9 17
Cultivos altoandinos
Una especie notable es el colibrí estrellíta de de ellos se extrae la grasa y otros productos medi
Chimborazo, que pertenece a la familia Troquíli- cinales y rituales. Los osos de anteojos habitan
dos dentro del orden Apodiformes. Lleva el nom usualmente los bosques andinos pero visitan los
bre de Oreotrochilus chimborazo y presenta un páramos para alimentarse y para trasladarse den
comportamiento de "hibernación horaria” frente al tro de sus extensos territorios (Cuesta 2000,
“verano de todos los días e invierno de todas las Cuesta et al. 2001).
noches” que hay en el páramo; tiene las caracte La danta de altura (Tapirus pinchaque) es una
rísticas de ser muy pequeño y poseer un plumaje de las tres dantas que habitan en territorio ecua
atractivo. Se alimenta del néctar que encuentra en toriano. Las otras dos viven en tierras húmedas
las chuquiraguas y otras flores del páramo (Ca bajas. En el Ecuador son famosos como sitios de
rrion 2000). Aparte de éste, se halla varias otras dantas las lagunas de El Compadre en el Parque
especies de colibrí en los páramos, entre ellos el Nacional Podocarpus y los páramos del Parque
Patagona gigas, el colibrí más grande del mundo. Nacional Sangay. Estos parientes del caballo tie
Entre los típicos pájaros, es decir los del orden nen un color oscuro y labios y orejas claras, están
Paseriformes, hay varios representantes de algu cubiertos de pelaje denso y corto y alcanzan ta
nas familias. La más diversa es la de los Tiráni- maños cercanos a los de un burro. Son vegetaria
dos, aves que se alimentan de insectos. Entre los nos, más bien nocturnos y pueden permanecer
Túrdidos están los mirlos (Turdus fuscater). Entre largo rato en el agua. También la destrucción de
los Fringílidos, que son especies típicamente se- su hábitat ha disminuido notablemente sus pobla
milleras (algo que se nota por la forma ancha del ciones (Downer 1996).
pico), está el azulejo (Phrigillus unicolor). Hay tres especies de venados en el páramo: el
de cola blanca (Odocoileus virginianus), el soche
o cervicabra (Mazama rufina) y el ciervo enano
Mamíferos (Pudu mephistophiles). Todos ellos son fácilmente
diferenciadles por el tamaño (de mayor a menor
Existen 49 especies de mamíferos en los pára respectivamente). El venado de cola blanca está
mos ecuatorianos (Tirira 1999). En general, los distribuido en todas las Américas y tiene varias
mamíferos de los páramos son difíciles de obser subespecies, una de las cuales aparece en nues
var. Los más comunes seguramente son los cone tros páramos, donde no es tan común como en,
jos (Sylvilagus brasiliensis). por ejemplo, los bosques de Norteamérica. El so
Los dos mamíferos más grandes del páramo che es del tamaño de un perro grande y posee un
son el oso de anteojos y la danta peluda o tapir de color rojizo en su pelaje. El pudu es el más peque
altura. El oso de anteojos (Tremarctos ornatus) es ño y tiene el aspecto de una cabra joven (Tirira
el único oso verdadero que está en tierras latinoa 1999).
mericanas y tiene poblaciones más o menos gran Los carnívoros están representados por el chu-
des en algunos páramos y bosques andinos ecua curi y por parientes de perros y gatos. El chucuri
torianos como Podocarpus, Sangay, Antisana y (Mustela frenata) tiene la cabeza y el cuerpo alar
Cayambe. Su nombre se debe a que muchos de gados y comprimidos. Las extremidades son cor
ellos tienen manchas blancas en la cara que con tas y el pelaje oscuro, y el tamaño es como el de
trastan nítidamente contra el color oscuro, gene un gato mediano. Es muy activo y astuto, y tiene
ralmente negro, del resto del cuerpo. Como todo fama de sanguinario (la gente del campo le teme
oso, son omnívoros (comen de todo) pero prefie porque supuestamente mata más aves de corral
ren frutos y las hojas de las achupallas, que devo de las que puede comer). El lobo de páramo
ran como si fueran alcachofas gigantes. Son ani (Pseudalopex culpaeus) es uno de los más gran
males muy difíciles de ver pero sus huellas, como des perros silvestres que viven en el Ecuador. Se
las heces y los restos de achupallas comidas, son concentra mayormente en las provincias del nor
relativamente comunes. Ante el avance de la fron te. Vive en cuevas y huecos entre rocas, es noctur
tera agrícola y la destrucción de su hábitat natu no, y presenta un pelaje amarillo negro. Se ali
ral, los osos se han dedicado a comer maíz, lo que menta de roedores y conejos. Entre los felinos (fa
causa conflictos con las comunidades campesi milia Félidos) cabe destacar que en raras ocasio
nas. También son cazados por su carne y porque nes es posible ver al puma (Puma concolor), que
111
Ecuador
es el carnívoro terrestre más grande de estos luga deterioro en la vegetación y en el suelo. A más de
res. Hay otros felinos menores como el gato del la quema y el sobrepastoreo, o más bien como
pajonal (Oncifelis colocolo), que se alimenta de parte de este último, el pisoteo de estas especies
roedores y aves pequeñas (Tirira 1999). con cascos que alteran profundamente el suelo
Junto a los murciélagos, los roedores son el andino, ha producido drásticos cambios que lle
grupo de mamíferos más numeroso en el mundo. gan a la desaparición total de la cobertura vegetal.
En los páramos encontramos, entre muchos otros, Los camélidos andinos poseen almohadillas sua
ratones de campo del género Thomasomys y el ra ves que no apisonan tanto el suelo (White 2001).
tón acuático (Anotomys leander). Otros roedores Un caso típico y dramático de esto se ve en los pá
son el sacha cuy (Agouti taczanowskii), nombre ramos del Antisana, donde las decenas de miles
con el cual se conoce también a otra especie, Ca de ovejas que han pastado libremente en estos si
via aperea (Tirira 1999). En cuanto a los murcié tios durante décadas, han producido extensiones
lagos, en el Ecuador habita el murciélago orejón totalmente erosionadas.
andino (Histiotus montanus), que posee el récord
mundial de altitud para un quiróptero (4.400 m)
(Tirira 2000). La agrobiodiversidad en los
ecosistemas de páramo: una
Mamíferos domésticos primera aproximación a su
inventario y su situación actual
La gente que ha vivido tradicionalmente en los
páramos y otras partes altas de los Andes suda La biodiversidad comprende la variabilidad de
mericanos ha utilizado varias especies de la fami organismos vivos (flora, fauna y microorganismos)
lia Camelidae como bestias de carga y transporte, de una región, ecosistema o agroecosistema. En
lana y alimento. En el Ecuador los camélidos más ella se incluyen la diversidad genética dentro de
comunes son las llamas (Lama glama), las alpa las especies, la diversidad entre especies y la di
cas (Lama pacos) y el guarizo, que es un híbrido versidad entre y dentro de ecosistemas, y es el re
entre las dos. La vicuña ( Vicugna vicugna) es una sultado de procesos evolutivos naturales, en inte
especie que continúa en estado silvestre o semisil- racción con procesos sociales y culturales propios
vestre en los países en el Sur de los Andes y que de las comunidades locales. La biodiversidad
también es aprovechada. La domesticación ocu constituye una de las riquezas naturales más im
rrió, aparentemente, hace unos 7.000 años en el portantes de un país y, junto al agua y al suelo,
alto Perú. Aunque hay discusión acerca del tema, son los tres recursos naturales básicos con los
ninguna de las especies silvestres parece ser nati cuales se desarrollan las actividades agropecua
va del Ecuador. En la actualidad, tres de ellas es rias.
tán presentes en nuestro territorio, ya sea traídas La agrobiodiversidad es el producto de la evo
en tiempos precolombinos o a través de proyectos lución natural y de la intervención humana. Gra
contemporáneos de introducción. En la Reserva cias a la valiosa función desempeñada por gene
de Producción Faunística de Chimborazo y en el raciones dedicadas a la agricultura y al fitomejo-
Parque Nacional Cotopaxi están dos de los proyec ramiento, los recursos disponibles en el presente
tos mayores de manejo de estas especies (White son el pilar básico para sostener la producción de
2001). alimentos y mejorar los sistemas de producción en
Por otro lado, hay muchas otras especies forá el futuro. Los agroecosistemas de páramo son
neas que se han vuelto parte integrante del eco muy especiales desde el punto de vista de la di
sistema paramero y que hacen que la fisonomía versidad genética de especies y ecotipos o razas
actual del páramo se deba a la intervención hu locales de flora y fauna, lo que hace que sean va
mana. Las vacas, caballos y ovejas han homoge- riables, inestables y muy susceptibles a la inter
nizado la vegetación del páramo, porque ciertas vención humana, en cualquiera de sus manifesta
especies menos tolerantes desaparecieron en fa ciones.
vor de paja y rosetas acaulescentes. En áreas con Por otro lado, la presión por el uso de la tierra,
sobrecarga, estos animales han causado un gran entre otros factores, ha hecho que ecosistemas
112 Los Páramos del Mundo
como los de páramo sean fácilmente intervenidos, conocido interés en la producción agropecuaria.
con secuelas de destrucción y erosión acelerada No se han encontrado referencias sobre estudios
de los recursos naturales, principalmente de la que indiquen el potencial económico de la agro
agrobiodiversidad, con todos sus componentes y biodiversidad representada en grupos como aves,
niveles de organización ecológica. Sin embargo, al reptiles, roedores, invertebrados, microbios y
mismo tiempo el ecosistema de páramo ha sido otros, con excepción de aquellas especies y razas
un factor vital que ha favorecido las relaciones de de interés fitopatológico, las cuales han sido estu
adaptación, selección natural, introgresión y evo diadas con fines de detectar métodos para su
lución, dando lugar a la formación de un gran nú combate o control, dentro del proceso de produc
mero de especies, cultivares y ecotipos locales, ción agropecuaria.
asociados a formas silvestres, dentro de varios En la región Sierra, en general y en la zona
grupos taxonómicos de flora y fauna. Todos estos agroecológica de los páramos, en particular, la ve
componentes constituyen un acervo patrimonial getación natural ha sido reemplazada en gran me
natural, base de la seguridad alimentaria de las dida por especies introducidas, bajo esquemas de
culturas y grupos humanos asentados en los pára monocultivo, praderas para pastoreo extensivo o
mos. En este apartado se presenta un análisis pre por asentamientos humanos. Los efectos e impac
liminar de la situación actual y perspectivas futu tos de la “Revolución Verde” (cuya mayor expre
ras de la agrobiodiversidad en los páramos, así co sión negativa es el monocultivo), han llegado a los
mo un resumen de sus principales especies de flo páramos con todas sus secuelas y, los recursos
ra y fauna. naturales más afectados en este proceso, han si
La diversidad genética de la zona andina ha si do precisamente los relacionados con agricultura
do materia de discusión y de constante preocupa (agua, suelo y biodiversidad). En las estribaciones
ción por parte de investigadores/as y otros grupos internas de las cordilleras se encuentran tan sólo
involucrados. Es un hecho por demás conocido y pequeños remanentes de vegetación natural. En la
citado en múltiples ocasiones que esta zona es Sierra Central y Norte, sobre los 3.000 m y en la
uno de los grandes centros mundiales de origen y Sierra Sur, sobre los 2.600 m de altitud, la vege
diversificación de especies vegetales y animales tación natural ha sido alterada, principalmente
de interés para la humanidad. Sin embargo de los por el sobrepastoreo y las quemas. No obstante,
grandes esfuerzos que se han hecho en los países aún hay una tendencia y un gran interés en las co
de la región andina, el estado de conservación de munidades locales por continuar sembrando y
la biodiversidad y en especial el de la agrobiodi conservando variedades tradicionales de diversas
versidad, no es el más deseable. Muchas especies especies altoandinas, con fines de autoconsumo y
se han extinguido, mientras que otras se encuen eventualmente de mercadeo.
tran constantemente amenazadas, debido princi La presión por la tierra y la tala indiscriminada
palmente a la acción antròpica. de pocos bosques nativos remanentes no solo han
El páramo alberga una diversidad de especies derivado en una amenaza de extinción de especies
vegetales y animales que han sido domesticados y forestales maderables, sino también en la progre
utilizados, y al mismo tiempo conservados, por las siva desaparición de cultivares locales y especies
comunidades locales, a lo largo de aproximada silvestres relacionadas a las cultivadas, tales co
mente 10.000 años, desde el origen de la agricul mo papas nativas, leguminosas de grano, raíces
tura. Sin embargo, con la introducción de técnicas nativas, tomate de árbol silvestre, caricáceas
“modernas” de cultivo y cría de animales y, más (chamburo), cucúrbitas (zapallos), pasifloras (ta-
aún con la expansión de la frontera agrícola y los xos), especies medicinales y otras que tradicional
cambios en los hábitos alimentarios de la pobla mente han formado parte de los sistemas de pro
ción, la agrobiodiversidad nativa y endémica de ducción y han garantizado la seguridad alimenta
estos ecosistemas ha sido sometida a procesos de ria de las poblaciones altoandinas.
alteración y erosión con remotas posibilidades de En lo relacionado con la pérdida de recursos
recuperación. zoogenéticos, el panorama no es diferente al des
Los estudios relacionados con la agrobiodiver crito para los recursos fitogenéticos. Las deman
sidad de los páramos se han enfocado principal das selectivas del mercado y las opciones de cru
mente en las especies animales y vegetales de re zamiento con razas mejoradas, han llevado al
113
Ecuador
alimentarios están dirigidos hacia tubérculos, raí variabilidad de este grupo es mucho mayor; por lo
ces y granos, como fuentes inmediatas de carbo tanto, es necesario completar los inventarios de
hidratos y de proteína en menor proporción. Con las especies con aptitud forrajera en los ecosiste
trariamente, dentro del grupo de frutales (tabla mas altoandinos del Ecuador y complementarlos
12), la mayoría son especies nativas; sin embar con los estudios realizados en otros países de la
go, al igual que con el caso de las hortalizas, las región andina, tales como Perú (Flores 1993) y
poblaciones que habitan los páramos tampoco so Colombia (Lotero 1993), con el fin de disponer de
bresalen por ser consumidoras de frutas. una descripción completa de la abundancia, dis
tribución y casos de endemismo de los recursos
forrajeros en estas áreas ecogeográficas.
Plantas de interés médico
su potencial de producción y menos aún con los componentes del nivel macro.
superar los problemas de erosión genética • El grupo de animales domésticos, típico de
que se ciernen sobre ella de modo acele los páramos que componen la agrobiodi
rado. versidad, no es muy extenso. La gran ma
• La agrobiodiversidad de los páramos está yoría corresponde a animales introduci
representada por grandes grupos de plan dos; sin embargo, son animales que se
tas nativas e introducidas: granos, tubér han adaptado exitosamente a estos eco
culos y raíces, frutales, hortalizas y verdu sistemas (andinización) y han generado
ras, medicinales y especias, forrajeras, ar- una considerable variabilidad genética,
bóreas/arbustivas y malezas con usos po que también se encuentra amenazada por
tenciales. Otros componentes de la agro la predilección de la población por razas
biodiversidad de los páramos son las es mejoradas.
pecies animales; además están aquellas • Finalmente, la presentación y discusión de
que componen la microflora y microfauna los problemas que afectan a los páramos
del suelo, pero que todavía no han sido es y sus agroecosistemas deben orientarse a
tudiados ni investigadas en una forma sis definir cuáles de estos problemas son co
temática y continuada. Algunos ejemplos munes y prioritarios a nivel nacional y re
de estos componentes son las bacterias gional, y por tanto, cuáles deben incorpo
Rhizobium (fijación de nitrógeno atmosfé rarse en la formulación de políticas de Es
rico) y Bradyrhizobium, ricketsias, virus, tado con un plan de acción correspondien
viroides, micoplasmas, levaduras y hon te que defina e implemente soluciones co
gos en general que han coevolucionado munes y duraderas.
Tabla 8. Clasificación arbitraria de la agrobiodiversidad de las zonas altoandinas (páramos) por grupos y áreas de interés
V egetales A n im a le s
G ranos, tu b ércu los y raíces; h o rtalizas y verduras; Vacunos, aves, porcinos, ovin os, cam é lid o s ;, roedores,
frutales peces, anfibios, otros
Tabla 9.Algunas especies de granos de interés agrícola en las zonas altoandinas en el Ecuador
Tabla lO.Prlncipales especies de tubérculos y raíces de interés agrícola en las zonas altoandinas en el Ecuador
* Además presenta uso e interés ornamental.
Tabla 11. Principales especies de hortalizas y verduras de interés agrícola en las zonas altoandinas en el Ecuador
Tabla 12. Algunas especies de frutales y nueces de Interés agrícola en las zonas altoandinas del Ecuador
*También hay especies y cultivares nativos utilizados como fuente de alimento.
Tabla 13.Algunas especies forrajeras de interés agrícola en las zonas altoandlnas en el Ecuador
Fuente: Adaptado de Capelo et al. (1993).
G r a m ín e a s
Leguminossas
Tabla 14. Algunas especies clasificadas como malezas de clima frío y con usos
alternativos actuales o potenciales en las zonas altoandinas en el Ecuador
partir de las 3:00 p.m. a sus casas, que quedan Uso del páramo y socialización
en terrenos más bajos.
Las dos formas de uso del páramo requieren
del conocimiento
de una diversificación del trabajo familiar. En el
primer caso, muchos familiares, tanto hombres Existe una particularidad interesante en los pá
como mujeres trabajaban en otras ciudades del ramos habitados y en los de pastoreo: el conoci
país. Se encontraron muchos casos en que mien miento sobre la naturaleza está socializado, es de
tras la mujer sube al páramo a pastorear, el hom cir tanto hombres como mujeres son buenos infor
bre se dedica a labores agrícolas en tierras más mantes sobre aspectos ecológicos o productivos
bajas. En las tierras más bajas los cultivos predo relacionados al páramo. En estos sitios las muje
minantes (sin contar los forestales) son papa, ce res son usuarias activas del páramo, del que ex
bada, trigo, maíz, habas, fréjol, etc. traen paja y leña de pequeños arbustos para coci
A pesar que lo descrito es un patrón recurren nar; hierbas medicinales y plantas para alimentar
te de uso del páramo, en muchos sitios se está a animales menores. Además generalmente en es
dando un proceso inverso: las actividades ganade tos lugares son mujeres (adultas y niñas) las que
ras se están limitando a tierras más bajas, mien pastorean los animales. En zonas donde la gente
tras que se está empezando a cultivar tierras que no habita en el mismo páramo, el conocimiento se
antiguamente sólo eran de pastoreo. Por ejemplo, está erosionando o queda solamente con determi
en Sigsicucho, cercana al Parque Nacional Llan- nados grupos de la sociedad (particularmente las
ganates (3.900 m), desde hace un par de años mujeres y los/las ancianos/as).
estaban sembrando papas en el páramo debido a
que los terrenos más bajos "ya están cansados".
Esta situación se vio a lo largo del país: la fronte Algunas opiniones sobre la
ra agrícola va ganando espacio al páramo. Este fe
privatización del páramo
nómeno está evidenciándose muy fuertemente en
la zona papera en el Norte del país (Carchi e Im-
babura) donde el monocultivo de la papa, cultiva Muchos páramos que están lotizados hace
da por campesinos que viven en zonas más bajas, unos años fueron anteriormente tierras comuna
(3000 m). y que no están organizadas en comu les. Debido a la influencia de algunas organizacio
nidades o asociaciones, avanza rápidamente ha nes estatales y algunas ONGs de desarrollo, cier
cia el páramo, transformando completamente el tas áreas comunales se han privatizado. Aunque
paisaje natural, que hasta hace un par de décadas las lotizaciones han dado mayor seguridad sobre
todavía tenía grandes extensiones de bosque y pá la propiedad de la tierra, ya que cada comunero
ramo muy imperturbadas. La pregunta obligatoria cuenta con el título de propiedad del lote, por otro
a este fenómeno, es ¿Qué tierras se van a cultivar lado se ha perjudicado al pastoreo. Es decir, aun
una vez que las tierras de páramo se cansen? que inicialmente se controló la cantidad de anima
Desde ahora es importante considerar que en les pastoreados, se eliminó la posibilidad de com
la misma zona puede haber varias formas de te partir el riesgo; lo que implica que si un terreno
nencia: en una parte el páramo se ha lotizado y particular se erosiona, el propietario no tiene la
cerca de ésta, la tierra es de propiedad comunal o posibilidad de cambiar a otros terrenos. Además,
de cooperativas ganaderas. Igualmente, las ha mientras el terreno fue comunal, las decisiones en
ciendas son vecinas ya sea de páramos protegi torno a su manejo se obtenían a partir de consen
dos, de áreas comunales o declaradas como ‘bien sos, especialmente sobre aspectos como quemas.
público’, así también como de pequeños terrate Desde que los terrenos son particulares, cada due-
nientes. ño/a toma individualmente la decisión de quemar,
lo que muchas veces ha resultado en que el fuego
prendido por una persona en su lote, pase incon
troladamente hacia los terrenos vecinos. Una vez
que los terrenos son particulares, esas decisiones
son tomadas por el/la propietario/a del terreno ex
clusivamente.
123
Ecuador
En muchos casos las lotizaciones de bosques relacionadas a una secuencia rápida de activida
comunales han contribuido a la rápida deforesta des que incluyen: quema intensa de las áreas na
ción del bosque andino y a la quema de pajonal. tivas seguidas del alambrado, siembra de pasto,
En Fierrourco (Loja), por ejemplo, la ganadería es construcción de una caseta para cuidadores e in
tá empujando al bosque y esto se aceleró desde troducción de ganado. Esto se realiza para ratifi
que "se partió al bosque de páramo". En este sen car la presencia de la persona o grupo de perso
tido, sería importante determinar más detallada nas en el sitio, es una forma de invasión de tierras.
mente el efecto que la privatización de las áreas Las tierras invadidas luego son declaradas en es
comunales de páramo ha tenido tanto al nivel cul tamentos formales como ‘abandonadas’ y se ape
tural como en el manejo, para ampliar el conoci la por su tenencia. En algunos sitios las apropia
miento de la socioecología de montaña existente ciones de terrenos se han hecho a partir de la
hasta el momento. construcción de piscinas para cultivo de trucha,
así que en sitios donde no se puede hacer agricul
tura, la secuencia de actividades previa la apro
Páramos "rodeados" piación es quema, alambrado y construcción de
piscinas para la posterior siembra de trucha.
Mera (2001), denomina “páramos rodeados” Esta problemática está relacionada a la poca
a los páramos que están destinados a la cría de claridad legal y con la incapacidad estatal de im-
ganado bravo o de caballos, actividad que requie plementar las leyes en el manejo y estado de con
re que cada cierto tiempo (al menos una vez por servación de los páramos del país, tema de crucial
semana) se suba a “rodear al ganado", es decir, importancia para entender las dinámicas sociales
“ver cómo están los animales y si es el caso, ha y de poder en torno al uso y apropiación de los re
cer curaciones". El ganado bravo puede ser para cursos naturales en el país.
la producción de carne o para la lidia. El término El rodeo es una actividad básicamente mascu
rodeo se utiliza como sinónimo de “merodeo”. Pa lina a pesar de que pueden existir excepciones. En
ra rodear al ganado, los campesinos suben a ca muchas comunidades de páramo y de ambientes
ballo; este tipo de páramo queda distante de las de bosque andino, se observó que la mujer mane
comunidades y generalmente no hay rutas transi ja los ambientes cercanos a la casa, mientras los
tables hasta estos lugares. La ventaja de este tipo hombres realizan los trabajos de rodeo en pára
de manejo del ganado es que no necesita trabajo mos distantes. Esta división geográfica de los pá
intenso, ya que las curaciones y otras actividades ramos no solo determina una división de trabajo
de manejo (cuando hay) no son frecuentes. por género, sino también diferente conocimiento
La tenencia de páramos dedicados a estas ac de cada zona.
tividades es diversa. Pertenecen a: (1) cooperati
vas ganaderas, (2) comunidades organizadas o
Problemas de organización en
(3) propietarios que viven en tierras más bajas o
en ciudades cercanas. Muchas cooperativas gana el páramo
deras se formaron a partir de la organización de
ex-huasipungueros para comprar en sociedad una El ecosistema de páramo es un “ecosistema
parte de la hacienda donde trabajaron. También doblemente comunitario”, ya que no solamente
encontramos el caso de vecinos que se unieron los actores individuales o agrupados pueden tener
para comprar una parte de páramo, ya sea al due acceso al uso del páramo, sino que, en la prácti
ño de la hacienda, al IERAC o al INDA. El tercer ca, hay varias comunidades que usan el páramo
tipo de tenencia parece ser el más difícil de expli conjuntamente. Además, en varios sitios se dice
car ya que no siempre se pueden conseguir títulos que desde un punto hasta otro pertenece a una
de áreas de páramo. Algunas áreas se compraron comunidad, desde otro punto a otro pertenece a
legalmente a dueños anteriores, pero también hay otra comunidad; pero lo que se observa en la
casos en que un grupo de habitantes se apropió práctica es que estos puntos no son exactos y no
improcedentemente de una buena parte del pára se puede determinar una frontera clara entre cada
mo: “los roba cerros". Estas apropiaciones están parte. Ésta definición de fronteras poco clara no
124 Los Páramos del Mundo
siempre crea conflictos, hecho que sería intere Panamericana, no se utilizan para pastoreo, mien
sante determinar si es así cuando los recursos, en tras que ocurre lo contrario en los páramos del
la zona más baja, son más limitados o cuando los otro lado de la cordillera a los que se llega des
usuarios del páramo han excedido su capacidad pués de pasar primero por la comunidad. Este he
de carga. cho demuestra que, para poder manejar áreas co
No hay una forma homogénea en la que los ac mo comunales, es necesario controlar la influen
tores locales determinan la capacidad de carga de cia de ciertos actores externos. Además, por cues
los páramos pertenecientes a cooperativas gana tiones de inseguridad no es posible dejar el gana
deras. Aparentemente, éstas determinan la canti do sin control cerca de la carretera.
dad de cabezas de ganado vacuno o caballar que Otro problema que continuamente enfrentan
cada miembro puede tener a partir de negociacio los páramos comunales, especialmente cuando la
nes entre sus miembros. Las cooperativas ganade organización local es débil, es que los individuos
ras generalmente contratan un cuidador, el que logren evadir el consenso local. Esto podría ocurrir
permanece cerca de los terrenos de la cooperativa en zonas de alta migración, ya que la migración
y es esta persona la que lleva a la práctica las de por largos períodos de tiempo debilita la organiza
cisiones de manejo tomados por los miembros de ción local.
la cooperativa.
Comunidades que manejan páramos como
áreas comunales comentan que con el tiempo los El páramo como complemento
páramos comunales se están lotizando debido a de la producción
que hay presión por parte de los comuneros para
usar esas tierras para agricultura, especialmente
Para los usuarios y usuarias de las dos formas
en los últimos años en que han sentido mayor pre
de manejo del páramo, éste es un suplemento a la
sión económica por los cambios que se están dan
producción, ya que la mayoría de los hogares
do en el país y por la pérdida de fertilidad de otras
mantienen otras actividades productivas, tanto
tierras más aptas para la agricultura. De todas for
agrícolas, ganaderas o de otra índole, en otros lu
mas, para que las comunidades hayan podido te
gares, distantes del páramo. Igual cosa ocurre con
ner derecho sobre ciertas áreas, se organizaron le
los dueños privados de páramo. En estos casos,
galmente en agrupaciones de comuneros. Para ser
los dueños no viven en el lugar y contratan a guar
comunero/a hay que pagar una suma mensual y
dianes o algún miembro de la familia que perma
vivir en la comunidad. En muchas comunidades
nece en el lugar. De todas formas, los animales
ya no aceptan nuevos/as comuneros/as, lo que es
que se mantienen en el páramo constituyen una
tá creando problemas organizativos importantes,
importante fuente de ingresos complementarios.
especialmente porque los jóvenes de la comuni
dad se ven excluidos de su derecho a usar esas
tierras de páramo. En algunas comunidades se co
mentó que este asunto crea un creciente conflicto
Páramos de hacienda
generacional e incentiva la emigración de gente jo
ven. En esta clasificación están separados los pára
En algunos páramos comunales, como los de mos de hacienda de ios páramos rodeados (de
la parte sur del Chimborazo o un sector en el Ca- propiedad privada), porque hay una fina diferen
rihuairazo, según acuerdos de la comunidad, du cia, ya que las haciendas aún mantienen grandes
rante diez años no se permite que ganado pasto extensiones de terreno, producen grandes capita
ree en la zona, permitiendo la recuperación natu les y en muchos casos, están vinculadas a conflic
ral del páramo, hecho que ha sido posible gracias tos sociales galopantes (con comunidades veci
a un consenso comunal. nas). Además muchas haciendas que tienen pára
La presencia de una carretera en algunos pára mo, también tienen tierras bajas que permiten
mos de rodeo comunales influencia el manejo ac producción lechera o las actividades agrícolas
tual que se le da al páramo. Por ejemplo en el (muchas veces para la exportación), lo que permi
área de Nabón, los páramos que son denomina te una diversificación económica importante. Mu
dos “comunales” y que están atravesados por la chas de las haciendas con extensión de páramo
125
Ecuador
exceden las 3.000 hectáreas, lo cual contradice no sólo se debe a que dentro de estos sitios hay
con la idea de que las haciendas de ladera han pedazos de haciendas, sino también a que los ve
desaparecido del país (Bernal et al. 2000) y la cinos de las áreas de amortiguamiento utilizan los
opinión común que en y de los páramos vive la terrenos de páramo para pastoreo o para criar ga
población más pobre del país. nado bravo. Igualmente, dentro de los límites de
En algunas haciendas se cría ganado fino de li los páramos protegidos hay pino sembrado y zo
dia, pero las mayores extensiones están dedicadas nas donde se han practicado quemas.
al ganado de carne, por cuanto esta actividad re Un problema recurrente en los páramos es
quiere poca mano de obra y las ganancias pueden que, aparentemente desde la desaparición del
ser Importantes. A pesar de que las haciendas lo INEFAN (hoy Ministerio del Ambiente), no hay in
gran diversificar su producción, ésta no es necesa formación clara sobre la situación de las áreas
riamente ambientalmente sustentable. En muchas protegidas de páramo. Además, las entidades es
haciendas la quema de bosquete y pajonal es la tatales no tienen recursos para que los funciona
forma más común de limpiar el terreno, la maja rios puedan movilizarse a controlar o vigilar las
da del ganado no es utilizada para fertilizar las zo quejas de quemas o de tala de bosque andino,
nas agrícolas, la producción agrícola se realiza con problema que será topado más adelante en el
abono químico y hay un uso intensivo de pestici análisis del marco institucional de las áreas de pá
das. ramo. De todas maneras, dada esta condición ins
Algunas haciendas limitan con zonas de pára titucional, hay páramos en las áreas protegidas
mo que pertenecen al estado o a comunidades. que son las más desprotegidas del país.
Encontramos que muchas veces los dueños limi
tan el paso al páramo a la gente que va a rodear
al ganado de las comunidades vecinas y solo se
puede continuar con permisos. Esto crea un con Influencia de la migración
flicto con comunidades indígenas de la zona baja. campesina en el uso del páramo
Parte de estos problemas se originaron en épocas
de la reforma agraria y se basa en conflictos de
Según Bernal (2000), existe una “población
tierras con las familias de los antiguos huasipun-
flotante en diversas modalidades: ausencias lar
gueros.
gas de varios meses hasta años, ausencias tempo
rales por épocas del año y salidas continuas a
centros poblados”. La fuerza laboral migrante
El uso agrícola de los páramos en
constituye un ingreso complementario importante
Áreas Protegidas para las comunidades de páramo. La migración es
un fenómeno antiguo en estas comunidades pues
Hay muchos conflictos de uso en páramos pro siempre ha habido gente que va a trabajar tempo
tegidos. Por ejemplo, en varias áreas protegidas ralmente, ya sea a las ciudades cercanas o a los
hay haciendas dentro de los límites de las reser principales centros poblados del país. El ingreso
vas; tal fue el caso del Parque Nacional Cotopaxi, que aportan los miembros de la familia que traba
de las reservas ecológicas Cotacahl-Cayapas, Ca- jan en otros lugares es importante, da un nivel de
yambe-Coca, El Ángel, Antisana y del Parque Na seguridad a la familia y es visto como una estra
cional Cajas. Esto se debe a que las declaraciones tegia de supervivencia. Tradicionalmente, las prin
de áreas protegidas se dieron mucho tiempo des cipales actividades laborales para los hombres
pués de que las haciendas existieran y en pocos son obras de construcción; el servicio doméstico
casos se hicieron declaraciones consensuadas en para mujeres; mientras que las actividades agríco
tre las entidades ambientales y los dueños de las las son una importante fuente de trabajo tanto pa
haciendas. Así, dentro de los límites de estas ra los hombres como para las mujeres.
áreas se pueden ver trozos de tierra alambrada, La migración puede estar acompañada por
perteneciente a haciendas. cambios en la distribución de tareas y roles. Si se
En los parques nacionales con páramo en mu revisa el caso de una familia entrevistada en el
chos casos se encuentra ganado pastando, lo que área del páramo del Quilotoa, el padre de familia
126
Los Páramos del Mundo
trabaja en Quito como albañil y regresa a casa ca este conocimiento, conjuntamente con la expe
da quince días; así, la madre de familia junto con riencia ambiental que viven los y las campesino-
el padre de ella, tienen la responsabilidad de los s/as, lo que genera esta contradicción. En muchas
sembríos de cebada y papas. Aparte de esta res zonas la gente tiene una conciencia de los posi
ponsabilidad, la señora también se encarga del bles efectos negativos de las quemas y las relacio
pastoreo y cuidado de 40 ovejas y otros animales nan con la actual erosión y pérdida de diversidad
menores. A pesar de su ausencia por 15 días, es (animal y vegetal) de sus bosques y páramos. Sin
el padre de familia el que toma las decisiones so embargo, para la mayoría de pobladores comuni
bre qué sembrar y qué hacer con el dinero obteni tarios, la quema es práctica común, pero más un
do con las ventas de los productos. hábito que una actividad justificada.
La migración masculina por largos períodos, Las quemas también están asociadas con pes
que en los últimos años es hacia el extranjero, ha cadores y cazadores, ya que prenden fogatas y no
remarcado una creciente feminización de la agri las apagan luego, también porque queman al pá
cultura de montaña en el país. Especialmente la ramo para poder atrapar conejos fácilmente.
provincia del Azuay está experimentando una fuer Además hay referencias de que muchos fuegos
te feminización del campo. La migración podría son causados como actos vandálicos o de travesu
ser vista como causa desmovilizadora de las co ra.
munidades y la falta de mano de obra está impo La quema es femenina, es decir la mujer es la
niendo cambios en los usos de la tierra. que quema, en páramos que antes fueron descri
tos como habitados y de pastoreo, o en zonas que
se quieren convertir en áreas de pastoreo. Esto tie
La práctica de la quema ne sentido ya que, al ser la quema parte de una
secuencia productiva, quien se encarga del cuida
do de los animales al pastorear también va a pro
Desde el punto de vista ambiental, las quemas
curar que los animales puedan alimentarse. Esto
están asociadas con procesos destructivos para el
no quiere decir que solamente las mujeres que
ambiente. Pero desde el punto de vista de mane
man el páramo para el pastoreo, sino que las mu
jo de recursos, la quema en el páramo sirve prin
jeres tienen un papel activo y en muchos casos,
cipalmente para: (1) estimular el nacimiento de
predominante. La quema es masculina en los pá
los brotes de las plantas que sirven de alimento
ramos de rodeo, de grandes propietarios o de ha
para el ganado y facilitar, así, el crecimiento natu
ciendas. Igual que en la explicación anterior, al ser
ral de pastizales; (2) ‘limpiar’ el terreno antes de
estas zonas generalmente manejadas por hom
una siembra próxima de una forma barata y que
bres, van a ser ellos quienes se encargan de esta
no requiere mucha mano de obra; (3) deforestar
actividad también.
rápidamente el bosque andino; y (4) facilitar los
procesos de colonización o apropiamiento.
No hay un grupo humano asociado directa
Páramo y cambios en los usos
mente con la quema, ya que esta práctica fue ob
servada tanto en páramos de comunidades indíge de la tierra
nas o campesinas, ya sean habitados, de pastoreo
o de rodeo; en páramos de cooperativas o de pro Las dinámicas de los cambios en los usos de
pietarios individuales y en páramos de haciendas. la tierra en los páramos están mediatizadas por
No todas las personas informantes perciben a la fuerzas económicas, cuya presión está dirigida,
quema como adecuada. Se podría decir que el te especialmente, a obtener beneficios a corto plazo
ma ‘quemas’ crea una contradicción entre lo que a partir de los recursos naturales. Parece que una
la gente dice y lo que hace. Aparentemente, mu de las premisas es la obtención de beneficios con
chas organizaciones (tanto de desarrollo, ambien la menor inversión y corriendo el menor riesgo po
talistas y agrícolas) que están trabajando en las sible. Así, la ganadería, especialmente la de car
diferentes zonas, han implementado varias formas ne, ofrece ganancias, mientras que la inversión en
de extensión con componentes educativos que ex mano de obra es menor que en agricultura, al
plican los problemas asociados con la quema. Es igual que es una actividad menos riesgosa. Entre
127
Ecuador
otras razones, la presión de mercado y la falta de mos causada por estos usos. Los sistemas de pro
mano de obra en el campo están determinando ducción agropecuaria se fundamentan en su en
que terrenos anteriormente designados para pro torno biofísico, tecnológico, económico, político y
ducción agrícola o dejados como reservas locales cultural. Los cambios en dichos sistemas pueden
(como bosques andinos o páramos) se estén con ser explicados por la combinación de varios facto
virtiendo a la ganadería. res: integración al mercado, acceso a nuevas tie
La agroindustria en muchos sitios de la sierra rras, acceso a tecnologías que aumenten la pro
de Ecuador, especialmente en Pichincha, está de ductividad de ia tierra, presión poblacionai y la de
terminando que tierras antiguamente dedicadas a gradación de los recursos naturales utilizados por
la agricultura.
la producción agrícola, actualmente estén dedica
De acuerdo a lo expuesto por Crissman
das a este tipo de producción que generalmente
(2001), siempre ha habido un uso agrícola en la
es para exportación. La principal agroindustria en
mayoría de las zonas ahora conocidas como pára
la región es la florícola. En algunas áreas se han
mo. Con el avance de la frontera agrícola hacia las
modificado dramáticamente las dinámicas de la
zonas altas de los páramos, esta agricultura es al
demanda y empleo de mano de obra local, como
tamente riesgosa debido a características climáti
ocurre en Tabacundo; en donde los páramos están cas, principalmente las heladas. La agricultura en
ahora mucho más abandonados que hace una dé zonas altas siempre tendrá problemas especiales
cada por la oferta de trabajo en la agroindustria. con poca sustentabilidad ecológica, agrícola o
El crecimiento económico y poblacionai de estas económica. El uso actual de la tierra es un fenó
zonas tiene una repercusión sobre toda la región, meno de cambios tecnológicos y legales en las úl
incluyendo los páramos, porque a causa del enca timas cuatro o cinco décadas. Lo que vemos aho
recimiento de viviendas y productos de primera ra representa todavía una fase de transición don
necesidad, se incrementan o marcan niveles de de los actores siguen ajustándose a los cambios
violencia, marginalidad y crecientes conflictos so- legales de la reforma agraria y promulgaciones
cioambientales. subsiguientes que han impactado sobre la estruc
tura agraria. También estamos en una fase de
ajuste del uso de fertilizantes inorgánicos, plagui
Religión y conflicto cidas y tracción mecánica que permiten la inten
sificación de la producción agrícola. Si el país pre
senta opciones viables fuera de la zona a los mo
Muchas comunidades indígenas y campesinas
radores de los páramos, muchos con gusto las
en el Ecuador están, desde hace unos años, divi
aceptarán. Los procesos de inserción de la econo
didas por conflictos religiosos entre católicos y mía del país al sistema global, enfatizan la tecni-
protestantes. Hasta podría sentarse la hipótesis de ficación de la producción agropecuaria, dentro los
que muchos páramos comunales se han dividido límites agroecológicos y culturales, y van a dirigir
por esta presión debido a que es difícil conseguir las estructuras agrarias hacia la consolidación a
consensos entre actores que no pueden entrar a la unidades de producción más grande. Los procesos
misma sala para llegar a acuerdos; es mucho más del desarrollo económico del país probablemente
fácil tomar decisiones individualmente, como se van a llegar más tarde a esas zonas, lo que impli
hace sobre tierras privadas. ca que quizá nuestros nietos verán mayor pobreza
en zonas agrícolas parameras. Este pronóstico pe
simista implica la priorización de políticas y accio
La agricultura en los páramos: nes que faciliten una vida digna y minimicen los
impactos ambientales sobre esta zona frágil.
estrategias de uso del espacio
estudios recientes del Proyecto Páramo resaltan identificada como la fuente del problema. Tercera:
que 800.000 ha sobre los 3.000 m están fuerte aparecen las explicaciones ecológicas de uso ina
mente transformadas o degradadas, principal propiado con base en la clasificación de uso de
mente por la agricultura (Proyecto Páramo 2000). tierras de PRONAREG-ORSTOM. También, entre
Comparado con otros usos, éste es el mayor uso las explicaciones ecológicas están las interpreta
del espacio. Por tanto, como grupo, los agriculto ciones históricas. Ramón (1993) y de Noni
res son los más importantes guardianes del pára (1986) proveen interpretaciones históricas sobre
mo ecuatoriano y a la vez la mayor amenaza. Hay la degradación de tierras en la Sierra con base en
preocupación en políticos, expertos en desarrollo e cambios estructurales en el uso de la tierra que
investigadores en el sentido de que la agricultura comienzan con la llegada de los españoles. La
está acelerando procesos de degradación ambien realidad de la degradación probablemente incluye
tal en el páramo con múltiples resultados adver contribuciones de los tres fenómenos.
sos posibles.
la llegada española. Sobre este sistema vino una por los grupos indígenas, forzando su traslado
imposición del sistema de hacienda, con sus arre principalmente a zonas parameras (COTECA
glos económicos y sociales feudales. El sistema 1995).
duró más de tres siglos y medio. Entre los años 30 y la reforma agraria, las es
Solamente en los últimos 50 años, los siste trategias de producción de un segmento importan
mas agropecuarios han estado sujetos a cambios te de las haciendas serranas cambiaron hacia la
irreversibles hacia procesos de integración a un producción de leche con nuevas tecnologías.
sistema capitalista. Lo que podemos observar es (Barsky y Cosse 1981). El resultado fue el trasla
un sistema en plena transición. Los arreglos eco do de los huasipungueros a tierras que no entran
nómicos feudales fueron erradicados por ley. Los en la lógica de producción lechera. Éste fue un se
arreglos sociales quizás persisten en algunos rin gundo flujo de gente hacia arriba. Estos procesos
cones. Las estrategias de agricultura de subsisten ocurrieron antes de la reforma agraria. Vale men
cia todavía coexisten con una agricultura comer cionar que entre el campesinado, los huasipun
cial. A continuación examinamos algunos factores gueros siempre fueron minoría. A menudo hubo
de este entorno institucional de las últimas déca grandes números de campesinos sin relación con
das. la hacienda o simplemente trabajaron en la eco
nomía de la hacienda pero sin relación de huasi
pungo.
Reforma Agraria La reforma agraria y colonización dio un gran
impulso a la expansión de la frontera agrícola,
La estructura agraria actual de Ecuador refleja agregando entre seis a ocho millones de hectáreas
los ajustes modernos puestos sobre la estructura a la superficie de fincas en el país entre 1954 y
creada por los españoles durante la época colo 1974. Vale notar que para la Sierra, la mayoría de
nial. Para nuestros intereses, lo esencial es la de la nueva área provino de la colonización de las fal
sigualdad en la distribución de las tierras y la exis das exteriores. COTECA divide los procesos en dos
tencia de explotaciones relativamente grandes en etapas: 1964-1974 y 1975-1990. En el primero,
los valles interandinos y del minifundio en las zo entre las tierras adjudicadas en la Sierra, la mayo
nas altas de ladera y páramo. A pesar de los es ría fueron del Estado (177.000 ha en 151 propie
fuerzos de las reformas agrarias y del proceso del dades a 30.247 beneficiarios); en el segundo, la
desarrollo de un mercado de tierras, la situación cantidad aumentó y las fuentes fueron terrenos del
en el Ecuador sigue siendo de polaridad. Siendo Estado y del sector privado (388.985 ha a
un tema politizado, hay debate sobre la naturale 51.891 beneficiarios).
za de esa polaridad (Camacho y Navas 1992, Ra Durante la reforma agraria, el Estado impulsó
món 1993, Forster 1989). la creación de entidades institucionales para adju
En su resumen de la historia de la estructura dicar propiedades. Comunas, cooperativas y otras
agraria y los pasos de la reforma en la Sierra, CO- entidades recibieron tierra en nombre de sus so
TECA (1995) resalta algunos puntos claves. Pri cios. La nueva ley de desarrollo agropecuario de
mero, la estructura de hacienda utilizaba el siste 1994 desató de nuevo discusiones sobre la distri
ma de huasipungo y llegó a la máxima expansión bución de tierras. Varios estudios reclamaron que
de su historia en la década de 1930. Esa expan no hubo cambios significativos de distribución de
sión se debió a la creciente demanda de produc tierras desde la reforma de 1964. Camacho y Na
tos de la Costa, al incremento de demanda de los vas (1992) examinaron más de cerca los patrones
centros poblados de la Sierra, a la exportación de de distribución de tierra en tres cantones con pá
cascarilla, cueros de res y textiles, a la construc ramo: Cayambe, Salcedo y Guamote. Sus resulta
ción del ferrocarril (que posibilitó un gran movi dos señalan, por ejemplo, que fincas de más de
miento de los productos de las haciendas hacia la 100 ha cubren 67% de los predios rústicos del
costa) y, finalmente, a la caída de producción ca- Cantón Salcedo. Pero las fincas particulares ocu
caotera en la Costa (que fomentó el movimiento pan apenas 13% de los predios rústicos mientras
de capital de inversión hacia la Sierra). La conso que las comunas y cooperativas controlan el 54%.
lidación de tierra por las haciendas con frecuencia A pesar de su lugar en la imaginación popular, la
implicó despojo de áreas usadas tradicionalmente hacienda particular es minoría.
130 Los Páramos del Mundo
Las estrategias de las comunas y cooperativas COTECA diferenció entre mercados formales e
han sido examinadas por varios autores. La más informales. En el mercado formal, la mayoría de
empleada ha sido el reparto de tierras entre los so transacciones se da entre pequeñas agricultores.
cios. COTECA (1995), Ibarra y Ospina (1994), En una relación no simétrica, un agricultor con
Camacho y Navas (1992), Bebbington (1991), mejor base económica compra a otro su terreno. A
Forster (1989) y CESA (1987) resaltan que du través de esto se crean campesinos propietarios
rante los años 1970 y 1980 muchas comunas y medianos. En el mercado informal, las relaciones
cooperativas utilizaron la repartición para aliviar simétricas entre campesinos dominan las transac
presiones sociales de sus socios. ciones que son en su mayoría entre familiares o
En resumen, la reforma agraria cambió la es compadrazgos.
tructura agraria en la Sierra. El sector hacendado COTECA identifica también una relación entre
todavía existe pero en mucho menor extensión. La la dotación biofísico agrícola de una zona y la cla
reforma creó un grupo importante de organizacio se de agricultura. Las zonas con mejor dotación
nes y personas con acceso a la tierra, mucha de de recursos agrícolas son las de agricultura em
la cual está en las laderas altas de las hoyas inte presarial y las zonas más marginales son aquellas
randinas. La estrategia de la reforma de adjudicar donde domina la agricultura tradicional.
tierras para uso comunal ocasionó arreglos socia El estudio reportó diferencias altas en precios
les y productivos entre los campesinos que han te con relación directa a la disponibilidad de infraes
nido resultados variados. tructura como riego, acceso al transporte y pre
sencia de características naturales como pendien
tes. En tanto, puede considerarse que, debido a la
Mercado de tierras existencia de un mercado de tierras que funciona
con la compra/venta, los participantes en el mer
La ley de la reforma agraria de 1974 creó pro cado definen la tierra como un bien de capital. Es
blemas en la venta de tierras productivas al esta te resultado esta reforzado por Lehmann (1986)
blecer numerosos pasos burocráticos (Shearer et en su estudio de clases de contractos de trabajo
al. 1990). Esas trabas impidieron el desarrollo de de aparceros en la Sierra del Ecuador.
un mercado ágil. Pero, a pesar de ello, un merca
do informal se desarrolló para facilitar el intercam
bio de tierras. La nueva Ley de Desarrollo Agrope El efecto del mercado de tierras
cuario de 1994 redujo drásticamente el rol del Es
tado en el mercado de tierras.
COTECA (1995) identifica dos estrategias evi
COTECA (1995) registró los mecanismos de
dentes en el mercado de tierras. Primero, hay un
transferencia de tierra y de volumen de transaccio
sector de consolidación de individuos que pasan
nes. Se seleccionaron tres cantones de minifundio
de una condición de subsistencia a la de pequeño
de la Sierra: Cayambe, Colta y Cañar. En los tres
y mediano productor empresarial. Esta estrategia
cantones, la compra/venta domina los procesos de
exige crédito, tecnología y mercado para aumentar
transferencia de tierra y la mayor parte de las tran
sacciones corresponde a pequeñas propiedades. la productividad. Segundo, hay campesinos que
También, una alta proporción de las transacciones no alteran sus comportamientos tradicionales que
corresponde a predios que, en algún momento, están en un proceso de deterioro, pobres y sus
fueron adjudicados por el Instituto Ecuatoriano de ceptibles a abandonar el campo.
Reforma Agraria y Colonización (IERAC) donde el En resumen, debido al impulso de la nueva ley
vendedor es un beneficiario de la intervención es de desarrollo agrario de 1994, el estado eliminó
tatal. muchas de las barreras sobre las transacciones de
Con fines parecidos, Ibarra y Ospina (1994) tierras. El resultado es un mercado de tierras do
examinaron las transacciones de tierra en varias minado por la compraventa. Hay actividad inten
parroquias parameras de Cotopaxi durante 1987- siva en muchos sectores, especialmente entre los
1991. Se notaba que las transacciones fueron en campesinos.
su mayoría pequeña y dividas entre herencia y
compraventa.
131
Ecuador
canzar ciertos objetivos económicos como: asegu producción de quínoa en las zonas muy altas son
rar la alimentación familiar, optimizar el uso de la ejemplos de esto. La exploración y aprovecha
tierra o maximizar el ingreso por unidad de super miento de nichos debe ser un eje de una estrate
ficie, maximizar el ingreso por trabajador o, final gia a futuro.
mente, maximizar la tasa de ganancia.
¿Cuál puede ser el futuro de una agricultura
sostenible en los páramos del Ecuador? Las zonas Principales indicadores
montañosas cuentan con seis características: la
inaccesibilidad, la fragilidad, la marginalidad cul
sociales y económicos de
tural y/o económica local, la diversidad biológica y los páramos ecuatorianos6
sociocultural, la presencia de nichos y las adapta
ciones de los seres humanos. Las zonas parame
ras del Ecuador comparten muchas de estas ca El páramo en las parroquias
racterísticas. Una agricultura sostenible de los pá altas del Ecuador
ramos tiene que superar esas limitaciones y apro
vechar las oportunidades. Si bien la entidad político-administrativa que
Las primeras características son limitaciones. tiene mayor potencial de promover actividades de
La inaccesibilidad está siendo superada, aunque manejo es el cantón municipal, las parroquias tie
todavía existe aislamiento; la red vial y de comu nen organizaciones de base y representación de
nicación ha reducido la importancia de este factor. mocrática como las Juntas Parroquiales o las Jun
La fragilidad surge del uso inadecuado del suelo e tas de Agua que tienen capacidad formal de ¡m-
impone condiciones especiales de uso hacia tec plementar acciones en coordinación y con finan
nologías de manejo que tomen en cuenta las pen ciación de su respectivo cantón. Si bien las Juntas
dientes, la materia orgánica y la humedad para Parroquiales son a veces organizaciones débiles,
una productividad sustentable. La repuesta a la se trata posiblemente del nivel de representación
convivencia de la agricultura en la zona del pára del gobierno local más cercana a los problemas y
mo es una mayor inversión en tecnologías y estra posibles soluciones de manejo del páramo.
tegias de manejo. La marginalidad cultural y eco Un total de 155 (59%) de las 261 parroquias
nómica de los pueblos de los páramos dirige a po que tienen páramo tienen extensiones menores a
líticas de inclusión. Las tendencias políticas de las 5.000 ha, es decir áreas de manejo correspon
últimas décadas indican progresos en estos pue dientes posiblemente a secciones de cuenca o m¡-
blos a su mayor incorporación en la vida social y crocuenca. Por ejemplo la reserva de El Ángel, es
económica del país. tablecida para proteger el núcleo de páramo de las
Las siguientes características son oportunida nacientes del Río El Ángel tiene 15.000 ha. Es
des. Aunque es menos importante para la agricul decir que desde el punto de vista de un eventual
tura, la diversidad biológica presenta opciones y manejo parroquial del páramo, en 59% de los ca
respalda los sistemas actuales. De igual manera, sos posiblemente se requiera modalidades de con-
la diversidad sociocultural puede ser aprovechada certación entre municipios o se tratará de manejo
por sus distintas perspectivas. Los nichos y las en pequeña escala. En el otro extremo existen 11
adaptaciones de los seres humanos ya están pre parroquias que tienen páramos mayores a 30.000
sentes. El cultivo de papa en Carchi, la especiali- hectáreas y 3 con páramos superiores a las
zación de producción de lácteos en Salinas y la 60.000 ha.
6Tomado de Recharte y Gearheard, documento de distribución interna del Proyecto Páramo (2001).
Ecuador
135
Á re a d e la P a rro q u ia en p á ra m o N ú m e ro d e P a rro q u ia s ( % )
> 5 .0 0 0 92 35%
sin datos 14 5%
T o ta l 261 100%
Las parroquias rurales altas caso de la parroquia del Paño en Tena. Algunas de
estas parroquias tienen sus páramos total o par
del Ecuador cialmente dentro de áreas protegidas como en el
caso de El Reventador en Sucumbíos (38.031
Del total de 176 parroquias rurales (con me ha).
nos de 5.000 habitantes), un grupo importante de En el tercer grupo de parroquias de campo (ta
117 (66%) tienen menos de 5 mil hectáreas de bla 17) con porcentajes de 51% a 75% de pára
páramo en su dominio administrativo. mo, que junto con el próximo grupo son las parro
En el primer grupo de parroquias de campo quias que podríamos clasificar también como pro
(tabla 17) que tienen de 5 - 25% de su área en piamente del ámbito rural del páramo en Ecuador,
páramo, un porcentaje alto tienen menos de son 10 (45%) las parroquias con un área de pá
5.000 ha (65 de las 73), pero incluye algunos ca ramo inferior a las 5.000 ha. Las restantes 12 pa
sos extensos, como la parroquia de Zuñac en Mo rroquias incluyen dos con páramos extensos, An-
rona Santiago (15.354 ha en páramo), o la de Pa- gamarca en Pujilí, con 18.712 ha y Gualleturo en
landa en Zamora Chinchipe (9.374 ha), ambos Cañar con 19.349 ha.
del flanco oriental de la cordillera. El último grupo de parroquias (tabla 17), cuyo
El segundo grupo de parroquias de campo (ta territorio de páramo es mayor a 75%, tiene tres
bla 17) que tienen porcentajes de 26% a 50% de parroquias con menos de 5.000 ha, siete que tie
páramo, hay 39 parroquias con menos de 5.000 nen entre más de 5 mil y 10 mil hectáreas y las
ha, 10 tienen entre 5.000 y 10.000 y 12 tienen diez restantes que sobrepasan esta cifra.
entre más de 10.000 y 62.005 ha, este último el
P a rro q u ia s de C a m p o N ú m e ro M ín im o M á xim o
Á re a d e la P a rro q u ia en p á ra m o P a rro q u ia s P á ra m o (h a ) P á ra m o (h a )
De 5 % - 2 5 % 73 98 1 5 .3 5 4
De 2 6 % - 5 0 % 61 419 6 2 .0 0 6
De 5 1 % - 7 5 % 22 1 ,1 6 9 1 9 .3 4 9
De 7 6 % - 1 0 0 % 20 1 ,6 6 4 4 4 .8 9 6
To ta l 176 98 6 2 .0 0 6
136
Los Páramos del Mundo
Entre las 10 parroquias rurales con más pára caso. Por ejemplo en La Libertad (Carchi), el pá
mo, que podríamos describir como las parroquias ramo alto ya no se usa pues de un lado es reser
típicas del páramo notemos que hay una enorme va ecológica y de otro el abigeato desincentivó la
diferencia en la relación población/tierra, donde ganadería extensiva desde hace décadas. En con
una parroquia como Guangaje tiene 3 ha de pára traste, una parroquia como Salinas (Bolívar) hace
mo por habitante mientras que Papallacta en Qui un uso intensivo del páramo alto y el bajo para la
jos más de 57 ha por persona. La realidad del uso cría de ganado lechero y siembra de pinos.
del páramo puede ser muy diferente de uno a otro
Las parroquias urbanas altas blación rural con la cual podría coordinar acciones
de manejo; o en el caso de Baños (Tungurahua),
del Ecuador más urbana, que podría tener interés en el mane
jo de su pequeño páramo para mantener la cali
Del total de 71 parroquias urbanas (con más dad de su agua asociada con el turismo (Nota: en
de 5.000 habitantes y con información sobre su 12 de las parroquias de este grupo no tenemos la
perficie), 38 (51%) tienen menos de 5 mil hectá superficie de páramo)
reas de páramo en su dominio administrativo. En el segundo grupo de parroquias (26% -
En el primer grupo de parroquias urbanas que 50%), 10 tienen menos de 5 mil hectáreas de pá
tienen hasta 25% de su territorio en páramo, 19 ramo; seis parroquias entre más de 5 mil y 10 mil
de ellas (73%) tienen menos de 5.000 ha. Cinco y seis más de 10 mil hectáreas. Entre este último
parroquias tienen entre más de 5 mil y 10 mil grupo están ciudades que tiene un hinterland ru
hectáreas y dos, Molleturo y San Joaquín sobre ral muy importante como Cangahua (Cayambe)
11 mil y 16 mil hectáreas respectivamente. Estas que incluso tienen en su ámbito importantes in
dos parroquias tienen apenas más de 5 mil habi versiones de riego agrícola cuyas fuentes de agua
tantes cada una. Algunas de las parroquias urba dependen del manejo del páramo; Pifo (13 mil ha
nas de este grupo, como Otavalo, que tiene un pe de páramo) y Píntag (20 mil ha de páramo) en el
queño páramo de más de 1.400 ha, tiene una po Cantón Quito.
137
Ecuador
En los dos siguientes grupos que tienen más (66.550 ha) o Archidona en Ñapo (67.021 ha).
de 50% de su territorio en el páramo y podríamos Este grupo incluye parroquias que tienen pobla
así describir como las parroquias urbanas del pá ciones relativamente pequeñas, como estos dos
ramo ecuatoriano, también se presenta el mismo últimos ejemplos que son poblados de 5 y 8 mil
patrón de un número relativamente considerable habitantes, pero también ciudades de tamaño in
de parroquias con áreas de páramo menores a 5 termedio como Cayambe que tiene 24 mil hectá
mil hectáreas (9 entre los dos grupos). Hay sin reas de páramo y no solo interés pero capacidad
embargo parroquias urbanas que tienen áreas de financiera para iniciar acciones de manejo del pá
páramo inmensas, de hecho las más grandes del ramo para fines de consumo humano o uso
país, como la parroquias de Achupallas en Alausí agroindustrial en la floricultura.
De 5 % - 2 5 % 26 375 1 1 .4 4 6
De 2 6 % - 5 0 % 22 297 2 0 .0 6 1
De 5 1 % - 7 5 % 17 452 6 7 .0 2 1
De 7 6 % - 1 0 0 % 6 4 35 3 2 .8 2 7
T o tal* 71 297 6 7 .0 2 1
Las diez parroquias con más páramo en el gru estas parroquias urbanas tienen un hinterland ru
po urbano (tabla 20) tienen en general una pobla ral que es el que propiamente usa directamente el
ción mucho mayor que las parroquias rurales y recurso páramo. Igualmente, con estas cifras no
por tanto mucho menos hectáreas de páramo por distinguimos los sesgos de acceso real asociados
habitante. Nuevamente como en el caso anterior, con la estructura de tenencia de la tierra.
Tabla 20. Las diez parroquias urbanas con más páramo en el Ecuador
P o rce n ta je Superficie de la
P o b la c ió n H a P á ra m o
P ro v in c ia C a n tó n P a rro q u ia Á re a en Parroquia en
Total (h a b .) /pe rso n a
P á ra m o Páram o (h a )
P o rce n ta je Superficie de la
P o b la c ió n Ha P á ra m o
P ro v in c ia C a n tó n P a rro q u ia Á re a en Parroquia en
To ta l (h a b .) /pe rso n a
P á ra m o Páram o (h a )
P o b la c ió n To ta l (h a b .) N ú m e ro de P a rro q u ia s P o rc e n ta je
< 1 .0 0 0 28 11%
1 .0 0 1 -2 .0 0 0 51 20%
2 .0 0 1 -3 .0 0 0 47 18%
3 .0 0 1 -4 .0 0 0 32 12%
4 .0 0 1 -5 .0 0 0 18 7%
5 .0 0 1 -6 .0 0 0 21 8%
6 .0 0 1 -7 .0 0 0 17 7%
7 .0 0 1 -8 .0 0 0 10 4%
8 .0 0 1 -9 .0 0 0 3 1%
9 .0 0 1 -1 0 .0 0 0 8 3%
> 1 0 .0 0 0 26 10%
To ta l 261 100%
139
Ecuador
Si bien la parroquia es un nivel administrativo las unidades más pequeñas de ordenamiento po
que podría en el futuro asumir algunos roles rela lítico administrativo del Ecuador y están normadas
cionados con la promoción del uso sustentable de por la Ley de Comunas de 1937 que las define co
los recursos del páramo, las entidades administra mo centros poblados que no tienen la categoría de
tivas que en la actualidad tienen alguna capacidad parroquias. Las cooperativas son sociedades de
de iniciativa son los municipios al nivel cantonal. productores individuales (de producción o servi
De otro lado, independientemente del rol de cios) normadas por la Ley de Cooperativas de
las entidades administrativas, quienes toman las 1966. Por último, las asociaciones son grupos de
decisiones de uso son las unidades familiares. Es trabajadores agrícolas que no califican como co
tas, a su vez, están agrupadas bajo tres formas de muna o cooperativa o están en proceso de recono
organización y tenencia de la tierra, que son inter cimiento según la normatividad del Acuerdo MAG
mediarias fundamentales en el acceso y uso que 374 de 1978.
hacen las familias del páramo. Las comunas son
Tabla 22. Parroquias con más de 10 m il habitantes que tienen 5 m il o más ha de páramo
P o rce n ta je Superficie de la
P o b la c ió n Ha P á ra m o
P ro v in c ia C a n tó n P a rro q u ia Á re a en Parroquia en
Total (h a b .) /p e rso n a
P á ra m o Páram o (ha)
De 5 % - 2 5 % 73 2 .0 8 8 2 .2 3 6 3 ,21 0 ,0 5 1 2 9 ,0 3
De 2 6 % - 5 0 % 61 7 .2 9 8 2 .1 3 9 7 ,8 2 0 ,11 7 8 ,3 9
De 5 1 % - 7 5 % 22 7 .0 2 6 2 .2 9 3 3 ,4 3 0 ,3 6 9,01
De 7 6 % - 1 0 0 % 20 1 6 .4 8 6 2 .5 4 8 1 1 ,74 1 ,07 5 7 ,3 2
De 5 % - 2 5 % 26 3 .7 1 0 1 1 .5 3 2 0 ,4 8 0 ,0 5 3 ,21
De 2 6 % - 5 0 % 22 6 .8 1 5 10.091 0,81 0 ,0 2 2 ,9 8
De 5 1 % - 7 5 % 17 19.641 1 0 .0 0 7 2 ,7 4 0 ,0 2 1 1 ,6 4
De 7 6 % - 1 0 0 % 6 1 2 .4 0 3 8 .7 4 2 1,44 0 ,0 5 4 ,8 7
Población Quichua en las des rurales como Calderón (60% indígena), Ota-
valo periferia (97% indígena), Pujilí (54% indíge
parroquias altas del Ecuador na), Cayambe periferia (82% indígena), Guamote
(69% indígena), Cajabamba de Colta en Chimbo-
Las parroquias de páramo con población pre razo (91% indígena), Amaguaña (67% indígena)
dominantemente indígena se distribuyen práctica o Guamote (97% indígena).
mente igual entre los tipos urbano (49%) y rural La Tabla 25 identifica las 16 parroquias de po
(51%), reforzando el concepto que ambas áreas blación quichua hablante que tienen páramos en
no se distinguen en sus características sociales, extensiones superiores a las 10 mil hectáreas en
económicas y culturales. De hecho un punto a en donde podría explorarse la idea de iniciativas de
fatizarse, es que hay 15 parroquias urbanas con manejo con una población con recursos culturales
más de 10 mil habitantes de tradición indígena y organizativos tradicionales para el manejo de los
fuerte que puede ser base para un manejo cultu páramos.
ral del páramo. Estas parroquias incluyen ciuda
26% a 50% 61 2 2 ,1 % 7 ,2 % 5 5 ,8 % 3 ,4 9 1 ,5 6 5 ,8 1
51% a 75% 22 2 3 ,0 % 8 ,2 % 4 5 ,3 % 3 ,4 9 1 ,5 4 7 ,0 5
76% - 100% 20 2 3 ,1 % 6 ,7 % 6 4 ,5 % 3 ,6 9 1 ,2 6 ,0 2
Total 176 2 3 ,1 % 6 ,7 % 6 4 ,5 % 3 ,5 1 1 ,2 7 ,0 5
Ecuador
143
En el caso de las parroquias urbanas no hay, jores índices educativos que las más bajas.
como en el caso de las parroquias rurales, diferen
T o ta l 71 24% 5% 56% 4 ,2 6 1 ,2 1 8 ,4 8
Tabla 28. Indicadores de educación en las parroquias predominantemente indígenas rurales y urbanas altas
Pobreza en las parroquias nantemente indígenas más altas y más bajas tie
nen indicadores similares de desnutrición crónica.
quichuas altas Las parroquias indígenas con mayor porcentaje de
desnutrición incluyen por ejemplo a Chugchilán,
Los indicadores de pobreza del grupo de parro Achupallas, Palmira, Guangaje y Simiatug antes
quias predominantemente indígenas entre las que identificadas como las de peor condición en el
contienen páramo en su territorio indican en gene universo de parroquias rurales (Tabla 31).
ral una peor condición. Las parroquias predomi
Tabla 31. Indicadores de pobreza en las parroquias predominantemente quichuas rurales altas
> 2 0 .0 0 0 29
1 9 .9 9 9 - 1 0 .0 0 0 12
9 .9 9 9 - 5 .0 0 0 22
< 5 .0 0 0 19
Total 82
Los 29 cantones con más de 20 mil hectáreas servicios ambientales si alimentan a ciudades im
se ubican en ambas cordilleras y posiblemente so portantes de la costa o hidroeléctricas como el
lo algunos de los que se encuentran en las escar Paute (Tabla 33).
pas occidental y oriental tengan opción de ofrecer
147
Ecuador
Tabla 33. Principales Cantones de Páramo por Provincia (> 20.000 ha)
A zu a y Cuenca 1 1 3 .0 4 9
P ich in ch a Q u ito 9 4 .9 3 7
C o to p a xi P u jilí 8 9 .3 9 8
C h im b o ra zo A la u s í 6 8 .8 0 5
Ñ apo A rch id o n a 6 7 .0 2 1
Ñ apo Tena 6 2 .0 0 5
C añ a r C añ a r 5 9 .8 9 1
P ich in ch a C ayam be 5 8 .7 0 0
B o lív a r G uaranda 5 4 .3 5 6
Ñ apo Q u ijo s 5 2 .5 2 9
C h im b o ra zo G uam ote 5 2 .5 2 5
Tungurahua A m b ato 4 9 .2 6 6
C h im b o ra zo R iobam ba 3 7 .1 0 0
P ich in ch a M ejía 3 3 .8 6 8
Ñ apo El C haco 2 8 .9 0 5
C o to p axi Latacunga 2 7 .6 6 1
Loja Loja 2 7 .4 9 9
Loja S araguro 2 6 .1 2 2
A zu a y S ig s ig 2 4 .2 6 9
Im babura C ota ca ch i 2 3 .2 3 4
Tungurahua P ílla ro 2 1 .8 6 7
148
Los Páramos del Mundo
Porcentaje
Distribución páramo en áreas protegidas Hectáreas
de páramo
R eserva E co ló gica El Á n g e l 1 1 .5 6 4 0 ,9 2
Parque N a cio n al C o to p a xi 3 0 .2 2 7 2 ,4 0
R eserva E co ló g ica C a ya m b e -C o ca 8 5 .0 2 7 6 ,7 5
con mucha información en un solo tema o en una conservación de los páramos. Así mismo, preten
sola localidad y por lo tanto, en algunos casos las de definir qué hacer en los páramos en los próxi
decisiones de manejo son inapropiadas. mos 20 años, quién debe hacerlo, cómo hacerlo,
La sexta política dice: "El Estado fomenta la cuándo hacerlo y cuánto costaría.
Investigación en los páramos desde una perspec Para la implementación de este Plan de Acción
tiva que permita encontrar soluciones apropiadas es importante que los actores involucrados, espe
a los problemas de manejo identificados para es cialmente los que conforman el GTF¡ adopten
te ecosistema". La estrategia está dirigida al esta compromisos que aseguren la aplicación del plan.
blecimiento de una priorización de obtención de
conocimiento a nivel temático, geográfico, meto
dológico y de difusión de experiencias a actores Actores
interesados. Se ha dicho que el páramo es uno de
los ecosistemas invisibles por la muy escasa im
portancia que le ha dado la sociedad en general. Acuerdos
A pesar de que eso está cambiando, no existen
programas de educación, capacitación y sensibili
Objetivos para lograr la conservación
zación sobre la importancia del ecosistema y có
mo manejarlo efectivamente. La consecuencia di y el manejo del páramo
recta de esto es que la sociedad al desconocer su
importancia no apoya iniciativas dirigidas a su Se han propuesto seis objetivos que se consi
conservación y manejo sostenible. deran relevantes y deben ser la base para la im
La séptima política dice: "El Estado promueve plementación de este Plan de Acción.
procesos de educación sobre la importancia y los El primer objetivo propuesto como punto de
beneficios de los páramos en todos los sectores partida es el de: "Fortalecer la institucionalidad
de la sociedad". Una de las formas ideales para la con respecto al manejo y conservación del pára
implementación de esta política sería el comple mo". Las condiciones de viabilidad para que éste
mentar el tema de la importancia de los páramos objetivo sea aplicable se dan a través de un forta
en concordancia con la Estrategia Nacional de lecimiento de la institucionalidad con respecto al
Educación Ambiental. Estas siete políticas reco ecosistema de páramo a nivel del Ministerio del
gen los lineamientos generales que el Estado Ambiente, como de otros sectores involucrados
ecuatoriano (sectores gubernamental, no guberna (organizaciones gubernamentales, gobiernos sec
mental, académico, de la producción y población cionales, comunidades, organizaciones no guber
urbana y rural) se compromete a respetar para ha namentales, universidades, gremios de la produc
cer viable la conservación y manejo de los pára ción, etc.). Para ello es necesario que el Ministe
mos en el Ecuador. Aspectos más específicos co rio del Ambiente, como entidad gubernamental a
mo la priorización de áreas, los temas y la puesta cargo del manejo y conservación de los páramos
en práctica de actividades puntuales, responsa en el Ecuador (dentro o fuera de las áreas protegi
bles, tiempos, resultados esperados y presupues das) tenga una función de regulación y coordina
tos preliminares están recogidos en el Plan de Ac ción antes que de ejecución.
ción para la Conservación y Manejo de los Pára La ausencia de espacios de coordinación gu
mos en el Ecuador. bernamental, que permitan difundir y consensuar
políticas a nivel intersectorial, ha ocasionado que
no exista claridad en lo referente a la conservación
El Plan de Acción para la y manejo del ecosistema páramo, por lo tanto co
mo segundo objetivo se propone: “Armonizar e
Conservación y Manejo de los
implementar políticas de conservación y manejo
Páramos en el Ecuador de los páramos a nivel nacional". Para que ésta
iniciativa sea viable dependerá del respaldo políti
El Plan de Acción es una propuesta para opti co de instancias de alto nivel, como la Presidencia
mizar el apoyo político por parte de la ciudadanía, de la República y el Ministerio del Ambiente. La
Estado e instituciones con respecto al manejo y la difusión e integración de dichas políticas en los
153
Ecuador
espacios adecuados será responsabilidad del Mi miento continuo y al intercambio de información
nisterio, puesto que ninguna política de conserva de experiencias locales que han demostrado ser
ción será aplicable si no hay coherencia con otros exitosas. Sin embargo, se debe tomar en cuenta
cuerpos de política que regulan actividades econó que cada área de este ecosistema tiene caracterís
micas y sociales. No obstante, es necesario defi ticas únicas, particularidad que impide manejarlo
nir mecanismos de coordinación adecuados que de una manera general. El manejo adecuado del
conlleven a cumplir los compromisos y resultados sistema dependerá entonces de la accesibilidad a
de dicha integración, por parte de las organizacio recursos financieros y técnicos que promuevan un
nes gubernamentales, seccionales y no guberna proceso activo de sistematización de experiencias
mentales. y especialmente de la capacidad de compartir las
Los procesos de investigación generados en el buenas experiencias, para aplicarlas en los casos
país con respecto a todos los ecosistemas en ge en que sea necesario.
neral y en particular para el caso de los páramos, Ya se ha mencionado que el páramo es un eco
no cuentan con un proceso ordenado y continuo, sistema al que se ha dado muy poca importancia,
que permita ir desarrollando de manera perma ya sea por el desconocimiento existente o porque
nente una base sólida y clara, como referente pa no se han difundido apropiadamente sus funcio
ra implementar actividades de investigación nece nes. Es por ello que la capacitación y la sensibili
sarias y prioritarias en el contexto actual. El obje zación son herramientas fundamentales para de
tivo 3 establece: “Apoyar procesos de investiga sarrollar la conciencia, destrezas y compromisos
ción para proporcionar una base científica en la de toda la población involucrada en la conserva
toma de decisiones de manejo del páramo". Para ción y manejo de los páramos. El Objetivo 5 pro
que lo propuesto se aplique es necesario definir un mueve: "Capacitar y sensibilizar a todos los sec
mecanismo adecuado que identifique la informa tores de la población ecuatoriana sobre la impor
ción requerida en diferentes disciplinas. Esto será tancia hidrológica, ecológica y socioeconómica
posible si se cuenta con los recursos económicos de los páramos". Para que las condiciones de via
necesarios para desarrollar los proyectos de inves bilidad sean ideales, es importante contar con la
tigación, así como, con la apertura de todos los decisión política de las instituciones responsables
actores involucrados en la generación, difusión y de programas de capacitación y sensibilización,
utilización de la información. Adicionalmente, es para planificar actividades a nivel nacional, regio
tas prioridades deberán responder a las presiones nal y local. Es indispensable, sin embargo, tener
actuales que tiene el ecosistema y a su vez a las una línea base que permita diseñar una estrategia
necesidades de todos los actores involucrados en nacional de capacitación y sensibilización, que
su manejo y conservación. oriente el trabajo necesario en esos temas. La par
La ausencia de alternativas que promuevan ticipación activa de organizaciones involucradas
mejorar el nivel de ingresos de los usuarios del pá en capacitación es importante, si se quieren lograr
ramo, conlleva, de manera general a efectuar compromisos y acuerdos que faciliten la ejecución
prácticas de uso del suelo no necesariamente de las propuestas que se definan.
compatibles con la fragilidad de este ecosistema. Para que las ideas propuestas a lo largo de to
De igual manera, los conflictos de tenencia de tie do el proceso de ¡mplementación del plan de ac
rra existentes en el páramo y la inexistencia de ción tengan el apoyo requerido a nivel nacional e
mecanismos de promoción de actividades susten internacional, se promueve en el Objetivo 6: "Es
tabas en los campos agrícola, ganadero y forestal tablecer formas de intercambio y cooperación
han incidido de manera directa en la pérdida de entre iniciativas nacionales e internacionales de
este ecosistema. El Objetivo 4 propone: “Manejar conservación de páramos y ecosistemas simila
los ecosistemas de páramo del Ecuador sobre la res". El intercambio de experiencias de conserva
base de formas de uso de la tierra ecológica y ción y manejo de páramos entre los países que tie
económicamente sustentabas, implementadas a nen este ecosistema es vital. Los convenios inter
través de procesos participativos con sus usua nacionales que el país ha firmado y ratificado sir
rios directos". La ¡mplementación adecuada de ven como un paraguas bajo el que se pueden cu
este propósito, está supeditado principalmente al brir varias iniciativas regionales que tienen como
desarrollo de un sistema de generación de conoci propósito proteger este ecosistema. Algunos de los
154
Los Páramos del Mundo
convenios internacionales que están relacionados ma a nivel nacional y local. A continuación pre
con el tema son: la Convención sobre Diversidad sentamos una de las experiencias desarrolladas
Biológica (CDB), la Convención de RAMSAR sobre con respecto a este tema.
los Humedales, la Convención de Lucha contra la El Grupo de Trabajo en Páramos del Ecuador
Desertificación (CLD) y la Convención Marco de (GTP) se constituye oficialmente en 1997, como
Cambio Climático (CCC). No obstante, al igual un esfuerzo de algunas personas y organizaciones
que en los objetivos anteriores, para que se dé trabajando con el páramo por reunir a los intere
una implementación adecuada de esta propuesta sados en la conservación del ecosistema y en los
se debe contar con la decisión política del Minis temas de utilización y manejo de los páramos pa
terio de Relaciones Exteriores y del Ministerio del ra que compartan sus experiencias, comuniquen
Ambiente para implementar dichos convenios. Es los objetivos de sus proyectos, y se enteren de lo
importante, además, que las organizaciones de la que otros están haciendo en campos similares.
sociedad civil se involucren directamente en coor Por entonces llegaron a realizarse dos talleres y
dinar acciones, dirigidas a ejecutar los compromi otras reuniones con el propósito de definir cuáles
sos internacionales y a establecer vínculos con actores relacionados con el páramo debían incluir
otros países que tienen páramo y/o ecosistemas se en el Grupo y proponer la forma de trabajo del
similares. Estas acciones deben estar centradas GTP Algunas propuestas de redes de comunica
en fortalecer la participación del Ecuador en las ción quedaron pendientes a la espera de fondos y
convenciones y tratados internacionales, para ase de responsables que se encargaran de ¡mplemen-
gurar una mayor efectividad en la conservación y tarlas.
manejo de los páramos. En 1998 se inicia en el país el Proyecto Pára
Para concluir el plan de acción, se está cons mo, coordinado por la Universidad de Ámsterdam
ciente de la importancia que tiene el páramo co y ejecutado por EcoCiencia y el Instituto de Mon
mo recurso estratégico cuya conservación y mane taña y que fortaleció al GTP Poco después, a co
jo depende del esfuerzo de todos los ecuatorianos mienzos de 1999, EcoCiencia recibe del Comité
y ecuatorianas, pero en donde los tomadores de Holandés de la UICN el compromiso de financiar
decisión tienen un rol importante para definir có por dos años las actividades del GTP para realizar
mo deben y pueden ser aprovechados los recursos reuniones periódicas de interesados en el páramo
brindados por este ecosistema. Por lo tanto, se y publicar una serie que recoja los resultados de
vuelve cada vez más imprescindible difundir de las ponencias y discusiones que iban a motivar es
manera más global a todos los actores directa e tas reuniones, principalmente de carácter técnico.
indirectamente involucrados, que el uso sustenta- Había al momento varias razones para facilitar
ble de este ecosistema sí es posible y permitirá la creación de un grupo de esta naturaleza. Una
conciliar distintos intereses. Las políticas propues de ellas era el interés de los donantes y actores
tas en este artículo pretenden aportar, desde la ex por crear foros o instancias de coordinación, ante
periencia, recogida por el Proyecto Páramo, alter la preocupación creciente de que la falta de comu
nativas que promuevan un mejor manejo y conser nicación entre diferentes proyectos y actores que
vación de este ecosistema, considerando las par inciden con sus actividades sobre la conservación
ticularidades existentes en cada uno de los niveles de un mismo recurso, produce una duplicación de
de toma de decisión del país. esfuerzos que resta eficiencia, así como impacto a
dichos proyectos. Otra razón era el deseo de ase
gurar una vía de comunicación fluida entre el Pro
El Grupo de Trabajo en Páramos yecto Páramo y un público meta interesado en te
del Ecuador (GTP) mas de páramo, para compartir los hallazgos y las
alternativas de manejo que irían surgiendo como
La disponibilidad de información sobre el pára resultado de la implementación del Proyecto. Por
mo que se ha generado en el país en los últimos último, la idea de contar con una publicación pe
años es extensa, se han ido consolidando espacios riódica y de amplia difusión, con un enfoque téc
de reunión de diferentes interesados de la socie nico sobre manejo de recursos y conservación en
dad civil ecuatoriana en grupos de trabajo o plata los páramos, iba a incrementar el interés público
formas de intercambio de información sobre el te por este ecosistema, así como la conciencia de
155
Ecuador
que se trata de un sistema diverso, importante y distribución de la Serie fueron posibles gracias a
amenazado en la mayor parte de su distribución un convenio entre el GTP y la Editorial Abya Yala.
geográfica. A medida que el GTP se iba fortaleciendo, la
A comienzos de 1999 el GTP contaba con la coordinación se preocupó por incentivar la forma
participación comprometida de Ministerio del Am ción de grupos similares en el ámbito provincial o
biente, ex-INEFAN y Programa Sectorial Agrope regional que se hicieran cargo de llevar adelante y
cuario, entre las organizaciones gubernamentales. con una perspectiva más local, con el objetivo de
Entre las ONGs estaban FAO-DFC, IEDECA, ORS- constituir una plataforma de información, inter
TOM, CAM AREN, FLACSO, AID, CDC, Instituto de cambio y discusión de temas relacionados con los
Montaña, CIP, EcoPar y EcoCiencia. Al final del páramos del Ecuador. Estos grupos están funcio
año 2000 esta participación se había ampliado a nando en Loja, Cañar, Chimborazo y Carchi.
alrededor de 75 organizaciones a nivel nacional, Además de haber logrado una extensión del f¡-
entre ellas organizaciones gubernamentales y no nanciamiento para continuar durante el año 2001
gubernamentales, universidades, empresa priva y una parte del 2002 con las reuniones técnicas
da, proyectos y organizaciones comunitarias. trimestrales y la publicación de la Serie Páramo,
En cuanto a la operación del GTP y con los fon una de las metas del GTP es intensificar el proce
dos necesarios para las reuniones y publicaciones so de descentralización de sus actividades en el
periódicas, la coordinación (a cargo de EcoCien Ecuador. Este objetivo es importante por cuanto
cia) optó por constituir un directorio que defina los hay que asegurar la continuidad de la comunica
temas a tratar en las reuniones, así como otras ini ción y coordinación entre instituciones que están
ciativas que fueran dando forma y contenido a la interesadas y activas en el manejo sustentable de
actividad del Grupo y su futuro. los páramos. Si algún momento cesa el financia-
La selección de los temas a tratarse en las reu miento necesario para mantener las reuniones en
niones trimestrales ha pasado también por la opi el ámbito nacional, las instancias locales podrían
nión de todos los participantes del GTP a través seguir funcionando, pues este tipo de encuentros
de una consulta por cuestionarios. Estos temas tiene implicaciones de costos mucho menores.
han estado relacionados con el manejo de pára Por otro lado, apoyando la creación o el forta
mos en áreas naturales protegidas, el desarrollo lecimiento de los grupos locales o regionales den
participativo de comunidades campesinas en el tro del país, existe la posibilidad de que entre los
páramo, el inventario y manejo de la biodiversi- interesados se definan actividades y responsabili
dad, la sustentabilidad de las diferentes activida dades de implementación, que a esta escala tie
des productivas en los páramos, la capacitación a nen mayores probabilidades de cumplirse.
comunidades andinas rurales, las perspectivas pa Se ha cumplido también con otra de las metas
ra la conservación de los recursos naturales del propuestas por el GTP de difundir la información
páramo, el valor económico real y potencial de es generada hasta aquí en otros países que poseen el
tos recursos, la participación de la mujer en el de ecosistema de páramo (Venezuela, Colombia y Pe
sarrollo de las comunidades campesinas andinas rú). En realidad, se espera propiciar otras iniciati
y las políticas ambientales en el marco de este vas similares de conformación de grupos de inter
ecosistema. cambio y discusión en estos países con miras a
Todos estos temas se han tratado con la parti proponer en el futuro acciones de conservación y
cipación directa de las organizaciones y personas manejo del ecosistema concertadas en el ámbito
particularmente interesadas y entendidas en ellos, regional en América del Sur. Previo a ello se dis
las que, en la mayoría de los casos, también for cutió preliminarmente con organizaciones de Co
man parte del GTP De cada una de las reuniones lombia y Perú, la posibilidad de establecer en es
trimestrales se ha publicado una suerte de memo tos países instancias similares de información e
ria con el contenido de las exposiciones hechas intercambio.
durante la reunión, así como con la trascripción de En pocas palabras, el GTP espera consolidarse
las discusiones llevadas a cabo por los participan a través de la actividad coordinada de redes na
tes. Esta publicación es la llamada Serie Páramo cionales e internacionales de intercambio de infor
que ya va por el No. 13 y tiene una tirada de 800 mación y experiencias sobre las mejores prácticas
ejemplares para cada número. La publicación y de organización comunitaria, producción susten-
156
Los Páramos del Mundo
table y conservación en los páramos del continen go de los cultivos, llevó a otras organizaciones de
te. desarrollo agrícola y forestal de emplear proyectos
Logrando esta meta, habrá mayores oportuni de conservación y desarrollo en páramos. Los pro
dades de influir en las políticas nacionales y regio gramas agroforestales grandes de los años 90
nales que inciden de una u otra forma en la con (CESA, CARE-PROM USTA y DFC-FAO-Holanda,
servación de este ecosistema. entre otros) incluyeron el ecosistema páramo den
tro de la lógica de manejo de cuencas hidrográfi
cas y desarrollaron actividades específicas para
Proyectos e iniciativas de conservación esta altitud, principalmente la protección de fuen
de la sociedad civil tes y sistemas agro-silvopastoriles con especies fo
restales nativas de los Andes.
Una característica de muchos proyectos de la La primera organización que apoyó a la cons
sociedad civil (ONG, Universidades, etc.) de con trucción de un plan de manejo participativo para
servación de Recursos Naturales en el Ecuador es un área de páramo de una comunidad, fue IEDE-
que parten de programas de desarrollo social y CA. Ellos, basado en un largo proceso de concien-
agrícola. Así, en el ecosistema páramo, las prime ciación con la comunidad campesina, investiga
ras actividades ambientales tenían en primer lugar ciones participativas y negociaciones entre los ha
el fin de buscar un desarrollo sustentable para la bitantes y la Reserva Ecológica Cayambe Coca, di
gente asociada con el ecosistema. Desde los años señaron y ejecutaron un plan de manejo para los
sesenta, esto se interpretó como un afán de imple- páramos de El Hato en las vertientes del Volcán
mentar extensas plantaciones forestales (princi Cayambe. Este plan consiste de un sistema leche
palmente con pino) en los pajonales parameros, ro mejorado en la zona baja, la eliminación de fue
que fueron considerados improductivos. Los pro go en la zona de páramo, la restauración de arbus-
gramas forestales con mayor envergadura fueron tales y una vigilancia permanente de la comuni
ejecutadas en las siguientes décadas en, entre dad. Luego de los resultados exitosos de este plan,
otros, Chimborazo (BID-emdefor), Azuay (CREA), otras comunidades trabajando con IEDECA (una
Loja (Predesur) y Cotopaxi (INEFAN-Mindefensa- en Cangahua y otra en el Carihuairazo) decidieron
Curia de Quito). Aparte de varios beneficios eco proteger áreas de decenas de hectáreas de pára
nómicos, esta actividad recibió mucha crítica del mo, con el doble propósito de mantener la diver
punto de vista ambiental y social (Morris 1997, sidad biológica y proteger las fuentes de agua de
Hofstede et al. 2002). Sin embargo, en los años regadío. Esta iniciativa ha estado en funciona
noventa, diferentes organizaciones no guberna miento durante siete años y el seguimiento ejecu
mentales ayudaron a las comunidades a tener un tado por la comunidad misma (investigación par-
mejor provecho de las plantaciones, mediante sis ticipativa) muestra que ha habido un aumento en
temas silvopastoriles, aprovechamiento de la ma el volumen de agua potable y en la riqueza bioló
dera de raleos y aprovechamiento de subproduc gica del área protegida.
tos de las plantaciones. En Salinas (Guaranda), el En 1998 un programa de conservación a nivel
FEPP con la comunidad estableció una empresa nacional, titulado Proyecto Páramo, fue iniciado
exitosa en base al procesamiento de los hongos en el Ecuador por EcoCiencia y el Instituto de
del pino en el páramo. En esta zona, el manejo Montaña (TMI), bajo la coordinación y asistencia
productivo del páramo es ahora diversificada, con técnica de la Universidad de Amsterdam. Este
el mejoramiento del sistema ganadero (empresa programa, financiado por el Gobierno de Holanda,
Salinerito), la introducción de camélidos, un pro tenía como meta desarrollar una estrategia nacio
grama de ecoturismo y la producción de artesa nal para la conservación y el uso sostenible de es
nías. Actualmente la únicas que ejercen plantacio tos ecosistemas en colaboración con el Ministerio
nes forestales de tamaño industrial en los pára del Ambiente (REF: LIBRO DE SISTEMATIZA
mos son personas y empresas privadas, como CIÓN). Este Proyecto ha tenido éxito en “poner los
ACOSA y PROFAFOR, este último con el propósi páramos sobre la agenda política”, en hacer cono
to de fijación de C02 atmosférico. cer a la población Ecuatoriana la importancia del
La conciencia de que los páramos son la prin ecosistema y en generar y sistematizar el conoci
cipal fuente de agua para consumo humano y rie miento técnico, académico, social y cultural. Ade
157
Ecuador
más, el Proyecto Páramo apoyó directamente a di manejo sustentable de los páramos en toda la Sie
ferentes ONGs locales y a la administración de di rra Ecuatoriana. Muchas de estos se basan en la
ferentes áreas protegidas en la elaboración de pla eliminación de la quema, ordenamiento territorial,
nes de manejo, siempre con base en la participa reforestación de páramos bajos con especies nati
ción de las comunidades campesinas. Dentro del vas, introducción de alpacas, pero también se de
Proyecto Páramo, se lograron 7 planes de mane sarrollaron programas de ecoturismo comunitario
jo, en Carchi (con Jatun Sacha y el proyecto Man- y proyectos de conservación de fuentes de agua
recur), en Chimborazo (con el DFC, la FOCIFCH y bajo esquemas de pago por servicios ambientales.
la Fundación Natura), en Azuay (con el DFC, la Estas experiencias están comunicadas y se difun
UNOCJ y UNOCAM ) y en Loja (con el GTPL). den a través del Grupo de Trabajo en Páramos y
A partir del año 2000, gracias al creciente in del Consorcio CAM AREN, que organiza módulos
terés en la conservación de los páramos, hay un de manejo de páramo, dictados por y dirigidos a
sinnúmero de nuevas iniciativas de conservación y técnicos de campo.
PERÚ
Robert Hofstede © 2003
erosión y desaparición de la cobertura vegetal que anual está entre 8 y 10° C, siendo más frío en el
afecta fundamentalmente al ciclo hidrológico de la páramo jalea del sur y ligeramente menos frío en
región. el del norte y en la Cordillera Central.
En igual forma, allí se encuentran las poblacio En la Cordillera Central, debido a una casi per
nes que habitan todas las microcuencas de la Sie manente cubierta de neblina, la temperatura no
rra norte y las cuencas altas de estos ríos. La po desciende tanto pero se siente mucho más frío en
blación que habita estos espacios es cada vez más forma permanente por la ausencia de la luz solar
abundante y más pobre, sobre todo en la Cordille y así da la impresión de ser más fría que en la Oc
ra Occidental, debido a que sus suelos agrícolas cidental; inclusive a menos de 3.000 metros y so
pierden cada vez más su fertilidad; además, dis bre los 2.900 metros se dan las características tí
ponen cada vez de menos agua, lo que origina una picas de la jalea. Las jaleas en general permane
fuerte migración hacia la Costa. De igual forma, la cen casi siempre cubiertas de neblina que son
falta de agua limitará en el futuro el flujo del agua más intensas al caer la tarde y duran hasta des
para las centrales hidroeléctricas de la zona de la pués de la salida del sol, generando lluvias hori
Sierra norte, así como la disponibilidad de agua zontales que son un importante recurso acuífero
potable para las ciudades y los pueblos que cre de estas áreas. Esta zona, sobre todo en la Cordi
cen a ritmos acelerados. llera Central, estuvo prácticamente despoblada,
Este simple análisis nos lleva a reflexionar y a pues la temperatura era más baja y no prospera
exigir a nuestros gobiernos de turno que orienten ban cultivos agrícolas, y tampoco existía tanta
su visión y misión estratégica hacia esta importan presión poblacional como ahora. En cambio en las
te zona, que además tiene una gran riqueza en Jaleas de la Cordillera Occidental, hubo siempre
biodiversidad y puede ser una inagotable fuente una población de pastores que se ha incrementa
de energía en base al establecimiento de bosques do intensamente en estos últimos 30 años, des
con árboles nativos y exóticos que restituyan o pués de la reforma agraria. En muchas áreas exis
mejoren los que existieron en épocas anteriores, tían rebaños de ovinos y vacunos, que pastorea
sobre todo precoloniales. ban libremente en estos extensos lugares y cada
año eran acorralados para su contada, marcado y
comercialización. Estas zonas correspondían prin
CARACTERIZACIÓN cipalmente a grandes haciendas, que iban desde
las zonas cálidas o yungas hasta las altas cumbres
BIOFÍSICA DE LOS del páramo jalea, pasando por los fértiles valles
quechuas, que siempre han sido las áreas más
ECOSISTEMAS DEL pobladas desde la época preincaica.
PÁRAMO JALCA Para los habitantes del norte Peruano, ésta es
una de las zonas de gran biodiversidad y que aho
ra tiene una significación especial, como área de
pastoreo sobre todo para el desarrollo de hatos le
¿Qué es el páramo jalea del cheros. Este fenómeno ha sido más intenso en los
norte peruano? últimos años y también por la elevación de tempe
ratura que se observa en esta zona y que permite
El Páramo Jalea es un extenso ecosistema o hacer agricultura productiva. Es conveniente indi
bioma que corresponde a un área geográfica en el car que el campesino andino, aunque no es un
Norte del Perú desde donde se inician las altas viejo habitante permanente de esta zona, conoce
Cordilleras nevadas de la puna peruana. Se carac mucho de este ecosistema; por lo tanto si se pre
teriza por tener cumbres, laderas, penillanuras, al tende manejarlo eficientemente hay que integrar
tiplanicies y mesetas cubiertas de vegetación per las valiosas experiencias que el campesino tiene
manente y que se ubican a partir de los 3.000 a de estos lugares o de zonas más o menos simila
3.200 metros. Tiene una precipitación que gene res como la puna baja y húmeda del Centro y Sur
ralmente sobrepasa los 1.000 mm anuales, pu- del Perú; también se debe indicar que en estos lu
diendo alcanzar hasta más de 1.400 mm en la zo gares han existido y aún existen bosques de gale
na del norte del Departamento de Cajamarca y ría que ascienden desde la zona Quechua hasta la
Piura, así como en el páramo jalea de la Cordille jalea media, que han sido fuertemente interveni
ra Central. El clima es frío y ventoso; el promedio dos para la obtención de madera y leña locales.
161
Perú
En los relictos de bosques que aún existen hay ár Esta zona en el Perú es un continuo en la par
boles como alisos (Alnus jorulensis), quinual te centro y sur del Departamento de Cajamarca, a
(Polylepis spp.), quishuar (Buddleja spp.), una excepción de la depresión geográfica que se gene
gramínea arbórea llamada zuro o bambú serrano ra por la cuenca del río Crisnejas, y de sus afluen
(Chusquea spp.) y, entre otras especies, abundan tes al norte, el río Cajamarquino y al sur el río
tes zarzamoras (Rubus spp.). El extenso pajonal Huamachuquino, constituyendo la importante re
casi siempre verde es más bien de tipo matojoso, gión de la Quechua y más abajo la Yunga pluvial
donde predomina una gran variedad de gramíneas que desciende hacia el río Marañón a 800 m. Es
dentro de las que destacan Calamagrostis, Era- ta jalea se extiende hacia el sur al Departamento
grostis, Stipa, Paspalum, brisas, etc., además de de La Libertad y gran parte de la Provincia de Pa-
innumerables compuestas, geraniáceas y legumi llasca del Departamento de Ancash. El Páramo de
nosas, muchas de las cuales son importantes es la Cordillera Central es una continua pero angosta
pecies medicinales: la valeriana, la andacushma, franja que desciende desde la Provincia de Bagua
el chinchimali, la lengua del ciervo, etc. Esta bio- en Amazonas hasta el Departamento de Huanuco
diversa pradera nativa adecuadamente manejada, y alcanza sus mayores alturas en la Provincia de
puede por sí sola permitir el desarrollo de exten Bolívar en el Departamento de La Libertad (4.980
sos rebaños de ovinos, vacunos, caballares y es m) en el monte denominado Cajamarquilla, que
pecialmente de camélidos sudamericanos. según se informa anteriormente llegaba a cubrirse
de nieve.
Los Páramos jalea de la Cordillera Occidental y
¿Dónde está ubicado el páramo Central son separados por el profundo cañón del
río Marañón que asciende hacia el norte, desde el
jalea? Nudo de Pasco en el Departamento de Junín e in
gresa a la Selva cortando la Cordillera Central en
El Páramo Jalea está formado por el ecosiste el Pongo de Manserriche, a partir de donde el río
ma de alta montaña del norte de la Cordillera de desvía su curso hacia el oriente selvático hasta
los Andes del Perú, comprendido aproximadamen unirse con el río Ucayali y formar el Amazonas
te entre los paralelos 4°15' y 10° de latitud sur, cerca de la ciudad de Nauta.
pues más allá al sur se inicia la zona geográfica La otra área significativa corresponde a un
denominada "puna”, que tiene características que continuo que se extiende desde el sur del Ecuador
difieren de la jalea, tanto en precipitación como en al Departamento de Piura y las Provincias de San
clima, que está influenciado por la latitud. Sin em Ignacio y Jaén en Cajamarca, encontrándose tam
bargo, existen zonas de transición hasta llegar a la bién pequeñas áreas aisladas en la Provincia de
puna típica del centro y sur del Perú. Ferreñafe-Lambayeque, y las altas cumbres que
En cuanto a la altitud, no existe un límite alti separan los Departamentos de Amazonas y San
tudinal claro para designar este ecosistema, pues Martín y que corresponden a las cuencas altas de
en algunos casos puede descender hasta 2.900 y los ríos Chiriaco, Salas y Mayo.
2.850 m en los páramos de la Cordillera Central Todos los ríos de la Costa norte del Perú, des
y Oriental, así como elevarse de los 3.000 a de el Tumbes en el Departamento de Tumbes, el
3.200 ó 3.300 m en la Cordillera Occidental; es río Chira, el río Piura, el río Chancay Lambayeque,
to depende del clima, influenciado por el ascenso el río Zaña, el río Jequetepeque, el río Chicama
de vientos calientes de los valles cálidos, la menor hasta el río Tablachaca afluente del río Santa, se
cobertura del cielo, la orientación con respecto al originan en los páramos del sur de Ecuador y los
sol de las microcuencas altas, así como de la pro páramos jalea de la Cordillera Occidental de los
tección dada por montañas más altas que rodean Andes, hasta el Nevado de Pelagatos de 5.000 m
ciertas zonas de hondonada. Consideramos que la de altura, donde se inician la Cordillera Blanca y
jalea puede iniciarse de 2.900 y llegar a más de la región geográfica de la puna.
4.000 m y que tiene una extensión de aproxima
damente 31.579 km2, 2,44% del área del Perú.
Si consideramos el páramo a partir de los 3.000
m y entre las mismas latitudes dadas, el área de
los Páramos jalea alcanzaría 28.268 km2, equiva
lente a 2,18% del área del Perú.
162 Los Páramos del Mundo
páramo jalea media y baja, así como el repobla- ta por enormes mantos de rocas ígneas, que son
miento con especies nativas como aliso, quinual, las que ahora cubren grandes extensiones de este
quishuar, colle, saúco, etc., que están cada vez ecosistema y que en muchos casos forman suelos
obteniendo mayor aceptación. Hasta ahora se ha de origen ígneo formados por la acumulación de
encontrado que la actividad forestal aún con espe cenizas y detritos de las rocas arrastradas por los
cies exóticas debidamente manejadas es mucho ríos y los anteriores fenómenos glaciares.
mejor que cubrir estas áreas con cultivos de escar
da permanente, como tubérculos y granos que al
teran gravemente el ecosistema, disminuyendo la Tipos y zonas de páramos
captación de agua e incrementando la erosión hí-
drica y eólica. jalea en el norte peruano
Los suelos de estos ecosistemas son más o
menos profundos de color negro y con alto porcen El páramo jalea en el Perú está en cuatro gran
taje de materia orgánica que sobrepasan en mu des áreas: el del Departamento de Piura que se in
chos casos el 30%, por lo que son altamente re terrumpe en la depresión de Purcuya en el sur y
tentaos de agua y captadores de anhídrido carbó por el Cañón del Marañón en el oriente. El de la
nico, además de generar suelos francos que pue Cordillera Occidental, el de la Cordillera Central y
den facilitar la formación de coloide orgánico, que los páramos aislados de la Provincia de Ferreñafe
facilita la absorción de iones para permitir el de en Lambayeque, de Bagua en el Departamento de
sarrollo de la vegetación permanente del lugar, Amazonas y un área un tanto más baja que co
constituyendo verdaderos acumuladores de carbo rresponde al límite entre el Departamento de
Amazonas y San Martín, y que corresponde a las
no.
cuencas altas del río Mayo y el Chiriaco (que no
Estos suelos tienen como roca madre extensas
se pueden observar en el mapa por tener una al
zonas de rocas ígneas sobre todo en el Norte del
tura menor de 2.900 metros; pero cuyo clima y
Perú, Departamento de Piura, así como también
vegetación son similares al del páramo jalea en
en menor grado en la zona centro y sur del Depar general).
tamento de Cajamarca y La Libertad, donde pre Las características de cada una de estas áreas
dominan las rocas sedimentarias calcáreas y are están siendo investigadas y próximamente se ten
niscas en la Cordillera Central; la formación geo drán una caracterización y un conocimiento más
lógica es similar en el sur del Departamento de completos. Sin embargo, en todas ellas se pueden
Cajamarca y La Libertad, igualmente en el Depar distinguir tres zonas más o menos diferenciadas
tamento de Amazonas. que son:
a. La jalea baja, que linda con la zona Que
chua de cultivos o el bosque intermedio de
Origen geomorfológico la jalea o páramo, área que en la Cordille
ra Occidental está siendo destruida y con
Los páramos jalea se formaron en la era Paleo virtiéndose en área de cultivos especial
zoica como consecuencia del levantamiento de los mente de papas.
Andes en una extensa zona tropical que corres b. La jalea media, donde predominan las
mesetas, penillanuras, lagunas y humeda
ponde a gran parte de Sudamérica; como conse
les. Esta área está cubierta de extensos
cuencia del arrugamiento tectónico de la tierra se
pajonales, principalmente de Calamagros-
formó la gran cadena andina pero en la zona del
tls, Festuca y Stlpa. En las quebradas se
Norte del Perú no alcanzó las alturas que se pro
observan relictos de bosques con alisos,
dujeron a partir de los 8°30’ de latitud sur.
quishuares, quinuales, chugures, zuros,
La formación puna, en muchos casos como zarzamora y unos arbustos más pequeños
ocurre en el paso de Pulcuya sur del Departamen denominados chinchango; son lugares de
to de Piura, no superó los 2.500 m de altura, lo dicados principalmente al pastoreo exten
que determinó que en esta extensa zona no se ob sivo, pero en la jalea de la Cordillera Occi
serven montañas nevadas; sin embargo, no estu dental estas áreas disponen de agua y es
vo exenta de abundantes procesos tectónicos que tán cercanas a las carreteras, y se están
permitieron la acción volcánica y la apertura de convirtiendo en potreros cultivados donde
fallas geológicas que facilitaron que sea recubier prosperan bien Ryegrass, pasto ovillo, fes
164 Los Páramos del Mundo
tucas y tréboles. Estas zonas se están in malva, Aclachne, Agrostis, Ascydiogyne, Baccha-
corporando a la cuenca lechera de Caja- ris, Belloa, Calamagrostis, Dissanthelium, Festu
marca. ca, Grammitis, Huperzia, Hypochaerls, Jalcophy-
c. La jalea brava, a la que corresponden las la, Lorlcaria, Lycopodium, Muehlenbergia, Noto-
áreas ubicadas en las cumbres de las triche, Nóvenla, Opuntia, Oreithales, Paranephe-
montañas; son generalmente pedregosas y lius, Perezia, Poa, Stlpa y Werneria.
por los fuertes vientos que las azotan son
muy frías y húmedas, pues el viento arras
tra las neblinas que al chocar en los cuer Comunidad de pajonales
pos precipitan el agua, generando el fenó
meno que se denomina lluvia horizontal. matojosos
Entre las piedras de estos lugares prospe
ran las mismas especies de la jalea media, Cuyas matas o manojos pueden superar los 60
aunque de menor tamaño y más bien cm de alto, denominadas en la zona como "paja
achaparradas, por lo tanto con una poten de walte”. Estos pajonales cubren grandes super
cialidad forrajera muy baja. ficies de laderas moderadas y fondos de pequeños
En el páramo jalea de la Cordillera Central y la
valles. Entre los principales géneros podemos des
Oriental, la precipitación es más intensa y puede
tacar: Bartsia, Calamagrostis, Festuca, Gentiane-
llegar fácilmente de 1.300 a 1.500 mm anuales,
lla, Laccopetalum, Luplnus, Nassella, Orthro-
y como están siempre nubladas son frías casi per
santhus, Ranunculus, Stipa, Valeriana y ltulpia.
manentemente, lo cual dificulta la colonización
humana; sin embargo, en las zonas accesibles a
las carreteras se está roturando el bosque y con
virtiéndolo en potreros de pastos naturales, donde Comunidad de turberas
se cría principalmente ganado vacuno de carne. de D is t ic h i a
En muchos de estos lugares aún no ha interveni
do el ser humano y fácilmente se puede estudiar
Formadas principalmente en la sucesión vege
la biodiversidad natural.
tal de lagunas y humedales a praderas, pero con
suelos con alto contenido de humedad y materia
orgánica. En algunos lugares esta turbera puede
Biodiversidad vegetal alcanzar entre 15 y 20 cm. Los géneros notables
son: Distlchla de la familia Juncaceae; Plantago
En el páramo jalea, con clima frío y húmedo y de la familia Plantaginaceae; Werneria de la fami
con abundante materia orgánica debido a la in lia Asteraceae; Alchemllla de la familia Rosaceae;
completa descomposición de los deshechos de Hypsella de la familia Campanulaceae; de la fami
plantas y animales, por el efecto de la baja tem lia Orchidaceae; Sphagnum de la familia Sphag-
peratura y por la disminución de oxígeno, se for naceae; Castilleja de la familia Scrophulariaceae;
man turberas y suelos con abundante materia or Calamagrostis de la familia Poaceae y Asterella
gánica. En la extensa zona de la jalea no existe de las Flepaticae.
una uniformidad de ecosistemas, pues éstos va
rían con la geografía, la orientación del sol, el tipo
de suelo, la altura, etc.; por lo que según Comunidades de rocas y
Monasterio et al, (1980) podemos observar siete pedregales
provincias altoandinas en la jalea, que son las si
guientes: Características de los tres niveles de jalea, es
pecialmente en la brava. Las rocas almacenan ca
lor y humedad, así como generan pequeños depó
Comunidad de césped de sitos de suelo generalmente orgánico, en donde
páramo jalea destacan las siguientes especies:
Heléchos. Cystopteris fragilis, Woodsia mon-
Formada principalmente por plantas cespito tevidensis, Cheilanthes moritziana, Cheilanthes
sas o de pobre desarrollo. Entre los principales gé notholaenoides, Cheilanthes myriophylla, Pellaea
neros encontrados podemos mencionar: Acauli- ternifolia, Polypodium lasiopus, Polypodium thys-
Perú
165
Comunidades arbustivas
de P o ly le p is y e s c a llo n ia Asociación de puyas
Tabla 1: Familias, géneros y especies vegetales y su distribución en el Páramo Jalea del Perú
F am ilia G ra m m itid a c e a e
F am ilia G y m n o g ra m m a c e a e
F am ilia L am ario p s id ac e ae
F am ilia Lycopodiaceae
F am ilia O phioglossaceae
F am ilia E p h e d ra c e a e
Ephedra americana var. rupestris (Benth) Stapf 4 .0 0 0 m S á nch ez C a rrió n , La Lib e rta d .
F am ilia P o docarpaceae
C lase M o n o co tiled o n e ae
F am ilia A m a ry llid a c e a e
Stenomesson variegatum (R. & P.) J.F. Macbr. 2 .5 0 0 - 4 .0 0 0 m A m a zo n a s, C a ja m arca, Lam bayeque.
F am ilia A recaceae
F am ilia B ro m eliac e ae
F am ilia C o m m elin a c e a e
Com m elina fasciculata R. & P. “oreja de ratón" 2 0 0 - 3 .5 0 0 m A n ca sh , C a ja m arca, La Lib e rta d , P iu ra.
F am ilia C yp eraceae
Scirpus califomicus subsp. totora (Kunth) T. Koyama 3 .1 0 0 m S a usacoch a, H ua m a ch uco, La Lib e rta d .
F am ilia D ioscoreaceae
F am ilia Irid ac ea e
Distich i a m uscoides Nees & Meyen "cham pa" 3.500 - 4.500 m Ancash, Cajamarca, La Libertad, Ruta.
F am ilia Ju n cag in a ce ae
F am ilia L ilia c ea e
F am ilia O rch id a ce ae
Masdevallia semiteres Luer & Escobar "gallina” 2.000 - 4.000 m Cajamaca, La Libertad.
F am ilia P o tam o g e to n ac ea e
F am ilia P oaceae
Calam agrostis tarmensis Pilger 3.450 - 4.100 m Cajamarca, SantiagD de Chuco La Ltetad.
Chusquea scandens Kunth "su ru " 2.000 - 3.500 m Amazonas, Cajamarca, La Libertad, Rura.
F am ilia A ca n th a c e a e
Aphelandra acanthifolia Hooker 2.000 - 3.000 m Amazonas, Cajamarca, La Libertad, Piura, San Martin.
F am ilia A ctin id ia c e a e
F am ilia A m a ra n th a c e a e
F am ilia A n ac ard ia c e a e
Mauria heterophylla Kunth 2.000 - 3.500 m Amazonas, Caiamarca, Huanuoo, La Lfcertad, Fluía, San Martin.
F am ilia A p iac ea e
F am ilia A raliac e a e
F am ilia A steraceae
Ageratina azangaroensis (Schultz-Bip. ex Wedd.) King & Rob. 3.000 - 3.500 m Cajamarca.
A ristiguietia discolor (D .C .) King & H. Rob. 2.000 - 4.000 m Amazonas, Arcasti, Capmarca, La Libertad, San Martín
Cacosmia rugosa Kunth 2.000 - 3.500 m Am ainas, Caiamarca, Lambayeque, La Libertad, Rura.
Chionopappus bentham ii S.F. Blake 700 - 3.000 m Amazonas, Ancash, Cajamarca, Lambaryeque, La Libertad.
Coreopsis fasciculata Wedd. 2.000 - 4.500 m Amazonas, Arcasti, Capmaca, Lamtayeque, La Libertad, San Marín
Cosmos peucedanifolius Wedd. 1.500 - 3.500 m Amazonas, Ancash, Chamara, Lambayeque, La Lfcertad.
F am ilia A steraceae
A rlstiguietia discolor (D .C .) King & H. Rob. 2.000 - 4.000 m Amazonas, Ancash, Com arca, La Libertad, San Martín
Cacosmia rugosa Kunth 2.000 - 3.500 m Amazonas Cajamarca, Lambayeque, La Libertad, Rura
Chionopappus bentham ii S.F. Blake 700 - 3.000 m Amazonas Ancash, Com arca, Lambayeque, La Libertad.
C huqu iraga O b lo n g ifo lia S agástegui & Sánchez 3.300 m Cajamarca, San Miguel.
Coreopsis fasciculata Wedd. 2.000 - 4.500 m Arra ya s Arcasii, Cajamarca, Lambe^eque, La Ubatai SanMath
Ferreyranthus verbascifolius (Kunth) H. Robin & Brett 2.100 - 3.000 m Amazonas, Cajamarca, Lambayeque, La Libertad.
Gynoxys sp. (6807, 6854) (G. nítida M usch.) 3.500 - 3.850 m Cajamarca.
Hypochaeris taraxacoides (Walp.) Benth. & Hook. 2.800 - 4.800 m Ancasb, Cajamarca, La Libertad.
Novenia acaulis (Weddell ex Bentham) Freire & Hellwing 3.100 - 4.600 m Ancash, Cajamatca, La Libertad.
H. Robin & Bret. Robison & B rettell 2 .0 0 0 -3 .5 0 0 m Lam bayequ e, La Lib e rta d .
Trichocline caulescens
Trichocline sp.(6704)(T. Beckeri B.L. Robins) 3.100 m Cajamaica, Amazonas, Ancash, La Libertad.
F am ilia B asellac ea e
Anredera diffusa (Moq. - Tand.) Sperling 200 - 3.500 m Ancash, Cajamaica, La Libertad.
F am ilia B eg on iaceae
Begonia monadelpha (Klotz.) R. & P. ex A.D.C. 2.000 - 3.000 m Amazonas, Cajamaica, Huanuco, La Libertad.
F am ilia B orag in ac ea e
F am ilia B rassicaceae
F am ilia B uxace ae
Styloceras laurifolium (Willd.) Kunth'haranjHto” o "naranjo" 2.000 - 3.500 m Amazonas, Cajamaica, San Martin.
F am ilia C allitric h a c e a e
F am ilia C a m p a n u la c e a e
F am ilia C lo ran th a c e a e
Hedyosm urn seabrum (R. & P.) Solms 2.500 - 3.000 m Amazonas, Cajamarca, Huanuco, Rura.
F am ilia C lu siaceae
Hypericum laricifolium Jussieu 2.800 - 4.500 m Ancash, Amazonas, Cajamaica, Lambayeque, La Libertad.
F am ilia C o lu m ellia c e a e
Crassula connata (R. & P) Berger 200 - 4.000 m Arcasti, Cajamaica, La Libertad.
F am ilia C u n o n iace ae
F am ilia E latin ac ea e
Vallea stipularis L.F. “yongacil" 1.500 - 4.000 m Amazonas,Arcaci, Cajaraca, Huant» La L is ta i Rua, San Marth
F am ilia E ricaceae
Gaultheria sp. (7209) G. erecta Vent. 1.500 - 4.000 m Amazonas, Ancash, Cajamarca, La Libertad, Rura, San Martin.
176 Los Páramos del Mundo
F am ilia Fabaceae
Pineda incana R. & P. "manzana de mono” 2.000 - 3.000 m Ancash, Cajamarca, Huartuco, La Libertad.
F am ilia G e n tia n a c e a e
F am ilia G era n ia c e a e
F am ilia G ro ssulariaceae
F am ilia H alo ra g ac e ae
Krameria lappacea (Dombey) Burdet & B. Simp. "ratania” 500 - 4.000 m Amazonas, Ancash, Cajamarca, Huanuod La Libertad.
F am ilia L a m ia c e a e
S P E R M O P H Y T A D IV IS IO N G Y M N O S P E R M A E A ltitu d L o c a lid a d
Salvia florida Bentham 1.000 - 3.000 m Amazonas, Cajamarca, Rura, San Martín.
Ocotea arnottiana (Nees) van der Werff 2.000 - 3.000 m Amazonas, Cajamaica.
F am ilia Loasaceae
F am ilia L o ganiaceae
F am ilia L o ran th ac ea e
Tristerix longebracteatus (Desrou.) Bari. & W eim s 1.500 - 3.000 m Amazonas, Ancash, Cajamarca, La Libertad, Hura, San Martín.
F am ilia M a lv a c e a e
A caulim alva stu e b e lii (H ieronym us) Krapovickas 3.150 - 3.520 m La Encañada, Cajamarca.
Acaulimalva sulphurea Krapovickas 3.500 - 4.000 m Sánchez Catión, La Libertad, Ancash, Cajamarca.
F am ilia M e la s to m a ta c e a e
F am ilia M e lia c e a e
Ruagea glabra Triana & Planchón 2.000 - 3.000 m Amazonas, Cajamarca, San Martín.
F am ilia M o n im ia c e a e
Siparuna m uricata (R. & P.) A. DC. "a ñ a s q u e n " 2.500 - 3.000 m Amazonas, Cajamarca, Huanuco, San Martía
F am ilia M y rsin a ce a e
S P E R M O P H Y TA D IV IS IÓ N G Y M N O S P E R M A E A ltitu d L o c a lid a d
F am ilia O n agrac ea e
F am ilia O xalid a ce ae
Oxalis peduncularis Kunth 2.000 - 3.500 m Amasaras, Ancash, Cajamarca, Lambayeque, La Libertad, Rura.
F am ilia P íp era c e a e
F am ilia P lan ta g in a c e a e
F am ilia P o lem o n ia c ea e
Cantua buxifolia Jussieu ex Lamark "cantuta" 2.500 - 4.000 m Ancash, Cajamarca, Huanuoo, La Libertad.
F am ilia P olygonaceae
F am ilia P o rtu la c a e a e
F am ilia P ro tea ce ae
Oreocallis grandiflora (Lam.) R. Br. "cuchahlla" 2.000 - 4.000 m Arcadi, Amanes, Capnarca, Huanuxi La libertad, Rura,San Marth
F am ilia R an u n c u la c e a e
Oreithales integrifolia (H.B.K. ex DC.) Schlechtendal 4.200 - 4.600 m Santiagd efeChuco, La Libertad, Cajamarca, Ancash, Amaselas.
F am ilia R osaceae
Hesperomeies lanuginosa (R. & P.) Hooker 3.200 - 3.550 m Fátaz, La Libertad.
Kageneckia lanceolata R. & P. "Iloque" 2.500 - 3.500 m Amazonas, Ancash, Cajamarca, Huanuoo, La Libertad.
F am ilia R ubiaceae
Arcytophyllum thymifolium (R. & P.) Standi. 3.000 - 4.000 m Amazonas, Ancash, Cajarraca, Huanuoo, Lambayeque, La Lisiad.
Cinchona officinalis L. "cascarilla" 500 - 3.000 m Arrearas, Cajamarca, Huanuco, Lamb^eque, Hua, San Mailh
Calceolaria utricularioides Benth. “globito" 500 - 3.650 m Amazonas, Ancash, Comarca, La Libertad, Ruta.
S P E R M O P H Y T A D IV IS IÓ N G Y M N O S P E R M A E A ltitu d L o c a lid a d
Lycianthes lycioides (L.) Hassler 600 - 3.800 m /Vnaacnas,/rreash, Cajamaica, Huanum, Lambayeque, La Libertad
Salpichroa glandulosa (Hooker) Miers. 3.000 - 4.000 m Ancash, Cajamarca, Lambayeque, La Libertad.
F am ilia T im e la e a c e a e
F am ilia U rtic ac e a e
Belonanthus spatulatus (R. & P.) Schmale 3.000 - 3.500 m La Encañada, Cajamarca.
Phyllactis rigida (R. & P.) Persoon 3.000 - 3.500 m La Encañada, Cajamarca.
F am ilia V io lac e a e
Tabla 2: Fauna de Páramo jalea, sobre los 3.000 metros en el suelo y agua
M A M ÍF E R O S (e s p e c ie s ) N o m b re c o m ú n L u g a r y a ltitu d
Tapirus plnchaque "ta p ir de a ltura ” o "p in c h a q u e ” 3000 m; Cuenca alta de les ríos Quiraz, Huancabamba
“c a n lla lu j” , “ hurón"
AVES N o m b re c o m ú n
Oreotrochilus melanogaster
Asthenes wyatti
Capella gallinago
m e n o r” (m ig ra toria)
A VES N o m b re c o m ú n L u g a r y a ltitu d
Muscisaxicola alpina grísea "d orm ilon a g ris” , "so ld a d ito "
Troglodites aedon
R E P T IL E S N o m b re c o m ú n L u g a r y a ltitu d
A N F IB IO S N o m b re c o m ú n L u g a r y a ltitu d
Atelopus peruensis “sapo”, “sapo terrestre”, “ sapito verde” Endémica Ancash, Cajamaica, Ftura, Páramo Jalea.
Bufo trifolium Endém ica Socucho, Chamales, Huánucp Junín, Páramo Amo
PECES N o m b re c o m ú n L u g a r y a ltitu d
sis el quechua que aún habla la población indíge tura inca, a través de grupos de poblaciones de
na de las partes altas, con estructura fonética si mitimaes fue bastante intensa y agresiva sobre la
milar al quechua ecuatoriano (Castillo 1990). En cultura local, de tal manera que los pueblos ac
el tiempo de la colonia y la república hasta la dé tuales asentados en zonas de páramo jalea hablan
cada del 1970 destaca en esta zona el predomi quechua y castellano, y mantienen su forma orgá
nio del sistema de hacienda, dos de ellas ubica nica de comunidades campesinas, pero con nive
das en la parte media del territorio de Incahuasi y les de vida muy bajos. Entre los factores asocia
denominadas Moyán y Janque, abarcaban territo dos a ello, generalmente se mencionan, el aisla
rios de Costa pero también controlaban las tierras miento vial y el poco interés de los comerciantes
de altura dedicadas al pastoreo de ganado y al por sus productos, no existiendo mayor interés por
cultivo de tubérculos andinos. El dominio de estas las empresas productivas o inversionistas.
haciendas era tal que hasta controlaban el tránsi
to de los campesinos a través de su territorio me
diante la instalación de trancas y el cobro de de Historia de los procesos de
recho de pase. También existieron comunidades poblamiento del páramo jalea
campesinas pero no con una buena organización
como en el centro y sur del Perú, por lo que su
efecto en la gestión de la jalea no ha sido signifi La ocupación antigua del páramo jalea en la
cativo; por tanto, la población se mantuvo prácti región de Cajamarca está demostrada a partir de
camente aislada, pudiéndose observar hasta aho la reciente investigación arqueológica en el sitio
ra acentuados rasgos de su cultura ancestral, Maqui Maqui a una altitud de 4.000 a 4.100 m
apreciándose tanto en su vestimenta y costum (TAM 1994). Se realizaron excavaciones en 25 si
bres. tios. El objetivo fue establecer la antigüedad y el
La población del páramo jalea de Piura es un carácter de la ocupación humana en el área. En
tanto diferente. Ésta etnia, si bien es cierto está todos estos sitios que son abrigos, socavones,
más vinculada al páramo ecuatoriano, tiene gran cuevas y enterramientos se han encontrado restos
influencia de la Cultura Costeña Mochica-Chimú, de caminos y abundantes vestigios arquitectóni
pero también rasgos culturales que los diferencia cos de protección y delimitación; restos de vivien
un tanto; en cuanto a vestimenta y costumbres del das, lascas, restos vegetales y osamentas de ani
resto del páramo jalea cajamarquino, siendo un males, carbón, semillas carbonizadas y ceniza, lo
distintivo de su cultura el chamanismo o curande que se constituye en una muestra de una ocupa
rismo de una parte de la población que habita al ción humana densa y continuada en la jalea, des
rededor de las lagunas de Huancabamba. de los tiempos prehispánicos hasta la época colo
En la zona del páramo jalea al otro lado del nial, en un lapso de por lo menos siete mil años.
Marañón, la historia de ocupación es diferente. La jalea de Maqui Maqui se presenta como un
Está basada en el predominio de grandes comuni medio inhóspito, “verdadero páramo”, donde se
dades campesinas que habitaron y habitan dichos asentaron algunos grupos humanos de pastores.
territorios pero no muy bien organizadas, así como Sin embargo, la investigación arqueológica ha per
con poca presencia de haciendas que basaban su mitido sacar a la luz aspectos hasta hoy descono
economía en la producción extensiva de ganado cidos para este tipo de espacios como la explota
vacuno, ovino, caballar, porcino y en forma do ción minera asociada a centros ceremoniales don
méstica cuyes y gallinas, salvo los porcinos que de se realizaban rituales de “pago" a los cerros, en
son criados muy cerca de sus casas; una pequeña centros poblados fortificados -como Carachugo- al
agricultura basada en cultivos de papas, ocas, que confluía una compleja red de caminos que in
ollucos, mashuas y actualmente ajos y chochos. tegraban los diferentes sitios del área y conducían,
La cría de ovinos destaca en la ganadería extensi al parecer, a sitios tan distantes como Kuntur Wa-
va. Sin embargo, hay una muy débil integración al si (San Pablo) y Pacopampa (Chota). Un hecho
mercado. Estas poblaciones están vinculadas a la importante a destacar es que entre 1500 años
presencia de otra cultura regional preinca como la A.C. a 1000 años A.C. (Períodos Huacaloma Tem
de los Sachapuyos. La evidencia etnográfica ac prano y Huacaloma Tardío) se inician las primeras
tual muestra que la presencia posterior de la cul actividades mineras en la jalea y a la vez la conti
186
Los Páramos del Mundo
nuidad de una ganadería de camélidos y caza. Es zo y que era extraído de las jaleas, sobre todo de
to se evidencia en la existencia de socavones y los lugares pantanosos y de las orillas de los bos
cortes a tajo abierto asociados a sectores de tritu ques, este envarillado después fue reemplazado
ración y tratamiento del mineral o la presencia de por el carrizo, sobre el cual se ponía la teja o la
fogones cavados en el suelo arcilloso y en la roca paja de walte (mezcla de Calamagrostis, Stipa y
madre, con restos de ichu (Festuca) y tallos car Festuca de la jalea). El cuero servía para amarrar
bonizados, instrumentos de piedra, crisoles y mer los útiles de labranza y la elaboración de los arne-
curio. Parece ser que la explotación minera aurífe ses de caballería
ra se constituyó en una de las principales activida La paja de walte se ha utilizado y se usa para
des económicas, con mecanismos de comerciali los adobes y los embarrados de las casas de los
zación transregional, especialmente con la Costa pueblos y de las ciudades; por lo tanto, la jalea
norte, durante períodos regionales como Moche, para la región de Cajamarca constituyó y constitu
Lambayeque y Piura. Parece que luego esta explo ye un importante espacio productivo, que aportó y
tación minera declina en las fases tardías de la aporta al desarrollo de la región; aunque con el
cultura Cajamarca y es probable que en el perío advenimiento de la modernidad sus productos van
do Inca y Colonial no se desarrolló con la misma perdiendo cada vez más su valor.
intensidad. Se cuenta como anécdota que los ovinos cre
cieron tan abundantemente en las laderas y las
jaleas cajamarquinas, que el valor de los cueros
Períodos de la conquista y era más importante que el de la carne, siendo
aceptado por los hacendados que podrían desapa
colonia
recer o ser utilizados algunos ovinos siempre y
cuando se entregaran los cueros a los pastores pa
Con la conquista y el posterior orden colonial, ra ser llevados a la hacienda (narración de Don
la jalea, como el resto de los espacios andinos, Bartolomé Novoa en carta dirigida a un familiar
pasa a constituir el territorio de inmensas enco suyo, a la sazón autoridad de gobierno en Lima).
miendas y luego haciendas que incluían grandes En ese entonces la jalea sólo estaba poblada en
espacios despoblados, utilizados solamente para los núcleos de hacienda, donde había la gran ca
propósitos de una ganadería extensiva de ovinos y sa, galpones, pequeñas casas de mayordomos,
vacunos. Durante la Colonia, la jalea de Cajamar mayorales y obreros, así como almacenes y otras
ca fue priorizada para este tipo de ganado pues instalaciones. Alrededor de estos grandes centros
brindaba la materia prima para una boyante in se concedía el usufructo de parcelas de tierra a los
dustria textil de paños y otros objetos que se pro colonos o arrendatarios, a cambio del empleo de
ducían bajo el sistema de obrajes, grandes com su mano de obra o de un arrendamiento general
plejos artesanales que utilizaban la mano de obra mente pagado con animales o en moneda circu
servil y semiesclavizada de los indios y anaconas lante. El paisaje dominante era de grandes pajo
y colonos dependientes del sistema de hacienda. nales y de vez en cuando pequeños montes y bos
En toda la jalea de Cajamarca se ubicaron impor ques de galería, en las quebradas que descendían
tantes establecimientos de este tipo como Comba hacia las zonas más bajas donde aparecían bos
yo, Porcón, Pallán, Sunchubamba, Chusgón, etc. ques o montes más abundantes y en forma muy
(Marcelo 1994) que tuvieron su declinación con el distante y dispersa se encontraban pequeñas vi
desarrollo de los mercados y la entrada de paños viendas de piedra y paja (chozas) donde vivían los
y otros textiles provenientes de los centros produc pastores dedicados al cuidado de los rebaños. La
tivos de ultramar. jalea era un espacio aislado de los centros urba
También era importante la producción de cue nos y mercados, subvalorado, inhóspito y asocia
ros de ovinos y vacunos, los que tenían gran valor do a la residencia de los sectores más pobres y
para la producción de cueros curtidos para múlti marginados de la escala social campesina.
ples usos, además de zapatos y suelas. También Hacia fines del siglo XVIII, la jalea es otra vez
los cueros eran utilizados para amarrar el madera escenario de la explotación minera intensiva por el
men de los techos, sobre el cual se disponían un descubrimiento de los yacimientos mineros de
envarillado del zuro o chusquea parecido al carri plata en la región de Hualgayoc. El auge de esta
187
Perú
actividad estimula la emigración de grandes con crecimiento fue tan rápido y expansivo que de 20
tingentes de campesinos que abandonan los cam productores proveedores en 1947 pasa a alrede
pos de las haciendas en busca de oportunidades dor de 5.000 en 1998. Su área de influencia co
de empleo remunerado, impactando fuertemente pó ¡nicialmente las tierras irrigadas del valle y los
en la disminución de los niveles productivos y de mejores campos en las laderas de la Sierra de Ca
uso de las tierras. Es una época de crisis para la jamarca, para posteriormente extenderse paulati
producción agropecuaria cajamarquina. A fines namente hasta las otrora aisladas áreas de la jal
del siglo XIX la minería de la plata decae fuerte ea, incorporando a éstas en el ámbito de la llama
mente y hay una vuelta hacia la agricultura. Sin da cuenca lechera, a pesar de que por sus bajos
embargo, el contexto era ya diferente, pues la eco niveles tecnológicos y la calidad del ganado y los
nomía de los obrajes estaba definitivamente en pastos, los rendimientos de leche son cuatro veces
crisis y como consecuencia el ganado ovino y su más bajos que en las mejores áreas del valle de
cría en los espacios de la jalea en las haciendas Cajamarca.
ya no era atractivo para los grandes propietarios. Este fenómeno se da en forma paralela y mon
Aquí se inicia un lento pero constante proceso de tado sobre otro proceso importante que tiene que
incorporar el espacio de Cajamarca a la crianza de ver con la ocupación masiva de la jalea de Caja-
ganado vacuno y dentro de él las tierras de la jal marca durante los últimos cincuenta años. Nos re
ea. ferimos a los cambios en la tenencia de la tierra
Este proceso que se inicia moderadamente a que tienen lugar en el campo cajamarquino a par
finales el siglo XIX cobra auge a partir de las pri tir de 1930. Bajo la motivación de modernizar y
meras décadas del siglo XX, con la iniciativa de capitalizar las áreas más productivas de sus fin
unas pocas haciendas para modernizar su produc cas, así como bajo la presión de las protestas y los
ción ganadera en base a la importación y cría de movimientos campesinos de la época, y principal
vacunos de raza Holstein, que son ubicados en las mente bajo el miedo de la afectación por las Re
áreas mejor tecnificadas y con mejores condicio formas Agrarias de 1963 y 1970, los hacendados
nes productivas (Seifert 1990; Taylor 1995). Esto comienzan a fragmentar y vender parte de sus ha
significa que la jalea no se incluye en este proce ciendas, en particular aquellas áreas de menor va
so y sigue siendo el escenario de una crianza ex lor productivo como las jaleas. En una coyuntura
tensiva de vacunos, ovinos y equinos llamados de minifundización y carestía de tierras en las la
“criollos”, con condiciones productivas y de renta deras y comunidades campesinas, ésta oportuni
bilidad muy limitadas. dad es aprovechada por los excolonos y principal
mente los campesinos arrendatarios que habían
logrado cierto nivel de acumulación en base a la
Los inicios de la producción cría de ganado en las tierras de hacienda. Es este
industrial de Cajamarca y su sector social el que compra grandes extensiones
en la jalea (parcelas de 30 a 600 hectáreas) con
influencia en la jalea el propósito de intensificar la ganadería de vacu
nos.
Este proceso inicial es impulsado a partir de El proceso expansivo de la empresa PERULAC
1947 en que se instala en Cajamarca una subsi va a funcionar en esta coyuntura como un estímu
diaria de la transnacional NESTLÉ con el nombre lo muy importante para la continua ocupación de
de PERULAC, cuya planta principal se establece la jalea, a partir de la fragmentación, reventa y su
en la ciudad de Chiclayo, estando en Cajamarca cesión por herencia de las iniciales parcelas a
una planta de acopio y condensación y eventual campesinos pobres y medios que ascienden des
mente la producción de grasa de leche (bater oil). de las laderas erosionadas y pobres en busca de
La fábrica de Chiclayo se dedicó a la elabora espacios para producir y buscar oportunidades de
ción de productos lácteos con gran demanda en el integrarse al mercado vía la venta de leche fresca,
Perú, lo que a su vez generó una demanda soste y vacunos provenientes de su saca anual. De este
nida y creciente de leche fresca, dinamizando los modo, algunas áreas de la jalea, especialmente
circuitos económicos alrededor de la provincia de aquellas cercanas a las carreteras y vías que la
Cajamarca y sectores aledaños. Su proceso de empresa lechera y sus proveedores iban constru
188 Los Páramos del Mundo
yendo para facilitar el acopio de la leche, se co bien es cierto no alteran tanto la fisiografía o relie
mienzan a densificar por la conformación de nú ve geográfico, sí genera un gran efecto contami
cleos de población a manera de pequeños pueblos nante por la acumulación de sus relaves, y el efec
o caseríos, en los que se concentran los servicios to de esto en la contaminación del agua, los sue
educativos, de salud y de administración del Esta los y la vida en general. Pero si bien este proceso
do. Las viviendas se modernizan con techos de de ocupación de la jalea es bastante particular y
hojas de zinc y tejas rojas de cemento y arcilla. notorio en la zona de Cajamarca y Hualgayoc, por
Sus casas van teniendo mayores dimensiones su velocidad y los factores socioeconómicos a los
igual que sus habitaciones, que son el producto de que se asocia, no sucede igual en las otras regio
su mejoramiento de condiciones económicas. Es nes del páramo jalea más al norte y al oriente.
tas viviendas reemplazan a las antiguas chozas En los departamentos de Lambayeque y Piura
cubiertas de techo de paja de walte. Como conse el páramo sólo ocupa una menor porción del terri
cuencia, la condición de los nuevos pobladores de torio andino y está sujeto a los procesos de mar-
la jalea sube mucho en la escala social de los ginación que resultan de una marcada priorización
campesinos. Hemos encontrado lugares en los a las áreas de la Costa. Esto significa que las tie
que, entre los censos de 1961, 1972 y 1981, las rras altas en estas regiones están ocupadas por los
tasas de crecimiento anuales de la población es sectores campesinos más pobres, dedicados a ac
tán sobre el 6 y 10 % (Rodríguez 2002). tividades agropecuarias de subsistencia, desta
Un factor nuevo que toma presencia en la ocu cando la ganadería extensiva de ovinos, caballares
pación del páramo jalea en la región de Cajamar- y vacunos para carne. Mucha de esta gente está
ca está referido a la explotación minera. A partir saliendo de sus comunidades y se va ha vivir ha
de los primeros años de la década de 1990 se cia las ciudades. Pulgar Vidal (1996) señalaba ya
asiste al crecimiento de esta actividad a partir de el extendido fenómeno de la migración campesina
la aplicación de la tecnología de tajo abierto y li y el abandono de las tierras de altura, porque la
xiviación por cianuro de sodio, en yacimientos ubi gente en los Andes del Perú tiende a ir a vivir a las
cados sobre los 3.600 m en la cima de las mon zonas de la Costa y la Selva alta, en busca de me
tañas que rodean el valle, hacia el norte de la ciu jores oportunidades de empleo y acceso a otros
dad de Cajamarca. Una sola empresa, Minera Ya- servicios, abandonando sus campos aislados, ale
nacocha, subsidiaria de la Newmont de Estados jados y poco productivos.
Unidos, comprendía el año 2001 una área de ex
plotación de 12.000 ha que luego fue incremen
tada a 25.000, y que producía alrededor de 70 El páramo jalea en la Cordillera
TM de oro por año. Tanto por la magnitud de las Central de los Andes del norte
explotaciones como por los insumos empleados,
esta presencia minera significa un factor impor
peruano
tante de alteración y disociación del ecosistema, y
un potencial riesgo de contaminación del suelo y En esta extensa zona geográfica que es una
las aguas en su entorno. Ya en la actualidad, los larga, angosta pero continua franja que va desde
campesinos de las comunidades del entorno in el centro del Departamento de Amazonas hasta la
mediato de la mina expresan su preocupación por Provincia del Marañón en el Departamento de
la sensible desaparición de elementos de la biodi- Huanuco. Es la zona ubicada a la derecha de la ri
versidad, dentro de ellos especialmente la fauna bera alta del río Marañón. Estos ecosistemas son
(sapos) y la competencia desigual a que se ven so conducidos mayormente por comunidades cam
metidos sus campos por el uso de las fuentes de pesinas que controlan y aprovechan en forma limi
agua por parte de la empresa. tada este territorio; la población actual remonta
En los primeros años de la colonia se descu sus orígenes hasta la época prehispánica, época
brieron y explotaron varios yacimientos mineros, desde la cual han sabido aprovechar sus "jaique-
situados principalmente en la provincia de Hual- rías" como llaman a las tierras sobre los 3.000 m
gayoc, ubicados a más de 3.500 m que aun si bajo el sistema de complementariedad ecológica,
guen en explotación; sin embargo, el tipo de ex pues, por lo general, los pueblos y otros asenta
plotación de minas, socavones o galerías, que si mientos humanos de importancia se asientan en
189
Perú
Bajo el sistema de hacienda das, es el importante rol que cumplían los suba
rrendatarios medianos conocidos como los “cabe-
Las numerosas haciendas que controlaban el zonados”. Antes que como patrones éstos funcio
campo cajamarquino hasta la década de 1970 en naban como cabezas de familia o líderes comuni
el siglo pasado eran de propiedad de terratenien tarios que tenían la responsabilidad de vigilar el
tes, pero también de órdenes religiosas y de insti ganado de la hacienda y organizar su cuidado con
tuciones como colegios y sociedades de benefi sus “ahijados"; además, determinaban anualmen
cencia (Valderrama 1977). Sólo algunos grandes te las áreas que se debían cultivar así como las zo
propietarios hacían producir directamente sus tie nas de pastoreo. Los rodeos anuales de ganado de
rras. La gran mayoría asumía la conducción indi la hacienda estaban bajo su responsabilidad en su
jurisdicción. Paralelamente se encargaban de con
recta bajo el sistema de arriendo por períodos de
trolar el orden y resolver los conflictos menores. El
varios años. Los arrendatarios eran otros hacenda
resto del control y la administración de la justicia
dos o propietarios urbanos durante todo este tiem
en toda la hacienda estaban bajo la responsabili
po, el arrendatario asumía el rol de "patrón", ge
dad de los “comisarios", campesinos que asumían
neralmente vivía en la ciudad y era el que estable
este papel por designación del hacendado o el
cía los contratos de acceso a la tierra con los cam
arrendatario principal.
pesinos, ya sea bajo nuevos subarriendos o bajo el
Cuando en la década de 1930 el problema del
sistema de coloniaje y aparcería. Este sistema era
abigeato y el bandolerismo se agudizó en el cam
muy común, particularmente en aquellas hacien
po de Cajamarca, los hacendados conformaron los
das que comprendían amplias áreas de jalea y
grupos de ronda en base a arrendatarios y colonos
otras zonas poco productivas y distantes de los
de confianza, con el objetivo de proteger el gana
pueblos o capitales de provincia. De esta manera,
do de los robos continuos, pero también como sus
en cada hacienda existían dos tipos de campesi
grupos armados que constituían una suerte de
nos vinculados a la explotación de la tierra. Por un
ejército particular para el enfrentamiento con otros
lado estaba el pequeño grupo de familias privile
hacendados rivales por cuestiones de control polí
giadas que tomaban grandes parcelas de más de
tico o conflictos por tierras (Taylor 1993). Según
trescientas hectáreas en calidad de arriendo por
los entendidos, éste sería el antecedente más cer
una renta fija trimestral o anual. Por otro estaban
cano para el surgimiento posterior de las llamadas
los colonos y mitayos, que se obligaban al trabajo
Rondas Campesinas en la década de 1970. Todo
servil en la hacienda a cambio del usufructo del
este sistema comenzó a debilitarse y desaparecer
pasto para su ganado y pequeñas parcelas agríco
a partir de la década de 1940 vía la fragmenta
las. Los subarrendatarios, a su vez, volvían a
ción y venta de las tierras de hacienda, la forma
arrendar parte de la parcela que conducían a otros
ción de los centros poblados llamados localmente
campesinos pobres, generalmente sus parientes,
“caseríos" o "estancias” en reemplazo de los anti
que se denominaban por ello los “ahijados” y que
guos “arriendos”, la incorporación de nuevas fami
se vinculaban a la hacienda por intermedio del
lias campesinas y la elección de autoridades vin
arrendatario “cabezonado” que vivía permanente
culadas al aparato estatal como los tenientes go
mente en las tierras de la hacienda. Esto significa
bernadores y los agentes municipales.
que el manejo y la administración de las tierras y
otros recursos en el sistema de hacienda, asumía
una compleja red de interrelaciones que poco se La comunidad campesina
ha estudiado aún, pero que necesariamente re
quería de sistemas organizativos que permitan el Se sabe que en Cajamarca, a diferencia de los
acopio de las rentas, el cuidado del ganado, el uso departamentos andinos del sur del Perú, el fenó
de los pastos, el control de áreas de bosque, la meno de las comunidades campesinas es poco
construcción y mantenimiento de los caminos de significativo como forma de organización rural. A
acceso, la cosecha y el acopio de las sementeras, inicios de 1990 no pasaban de 110 en todo el de
etc. partamento, representando alrededor del 12% de
Lo que hemos encontrado para las partes de la la población (Rodríguez 1986). Además, por su
jalea que constituyeron parte de grandes hacien debilidad, estas organizaciones se comportan sólo
192 Los Páramos del Mundo
como un cascarón jurídico donde la mayoría de yos límites se extendían sobre los 3.500 metros,
los recursos productivos y naturales son de uso y hacia las “jaleas". Estas tierras, por su naturaleza
control individual-familiar, y los órganos directivos y su distancia eran reservadas como área de uso
no tienen una efectiva presencia en la determina comunal, principalmente para el pastoreo extensi
ción de las actividades productivas y de control de vo y libre, del ganado vacuno de las familias de la
recursos. comunidad, aprovechando los pastos naturales.
Esta poca presencia y la debilidad de la comu En San Miguel, una provincia al norte de la ciudad
nidad campesina parecen asociarse a la presencia de Cajamarca, queda todavía la memoria que da
de la gran hacienda. Se piensa que la expansión cuenta de comunidades donde, por turnos, se de
de las haciendas y la destrucción de las comuni signaba una familia para que se encargue del cui
dades indígenas en Cajamarca es un fenómeno dado de todo el ganado. En otras zonas como en
que se inició en el período colonial, a diferencia de el distrito de Sorochuco en Celendín, el aprove
otros espacios de la sierra donde se considera que chamiento de las áreas comunales en la jalea, te
la expansión de las haciendas es un fenómeno bá nía más bien un carácter estacional por el cual, fa
sicamente del siglo XIX. Éste sería un factor para milias completas se trasladaban desde las partes
explicar por qué del menor número de comunida bajas llevando todo su ganado y parte de sus per
des campesinas reconocidas y la menor presencia tenencias, en el tiempo del año que, por el estia
de relaciones comunales en comparación con je, los pastos se hacían escasos. Esta permanen
otras regiones andinas. cia temporal en la jalea era aprovechada tanto pa
La organización campesina predominante en el ra establecer pequeñas chacras de papas como
campo cajamarquino es por ello la "estancia" o el para cosecharlas.
“caserío" que en ambos casos agrupa a un núme Este sistema de control de la tierra comienza a
ro variable de familias que controlan o son propie romperse a partir de la década de 1950. Por un
tarios individuales de sus parcelas dentro de un lado la demanda de tierras obligó a la parcelación
territorio delimitado. Varios caseríos conforman a y ocupación más permanente de las tierras altas,
su vez un distrito. Las familias en estas unidades y por otro la agudización del fenómeno del abigea
administrativas, además de elegir sus autoridades to hizo imposible criar ganado sin un cuidado or
vinculadas a la administración general del Estado, ganizado y permanente.
se organizan en grupos de trabajo ocasional para Por su parte, la jalea de la cordillera central, en
construir locales públicos, abrir y mantener sus el departamento de Amazonas, hasta la fecha to
caminos o, bajo relaciones de reciprocidad como davía es mayormente controlada bajo el sistema
la llamada “minga" o “minka", construir sus vi de comunidades campesinas. Esto se explica por
viendas, roturar los suelos y cosechar las semen que, a diferencia de Cajamarca, aquí hay mucho
teras. menos población y poco desarrollo de la actividad
La situación en la mayor parte de la jalea es si ganadera. Por otro lado, muchas familias del cam
milar. Sus pobladores actuales proceden de diver po han abandonado definitivamente sus tierras
sos caseríos y comunidades de donde han salido para migrar hacia la cercana ceja de selva. Todo
en busca de mejores oportunidades de produc ello determina que las tierras de la jalea se man
ción. Al encontrarse en su nuevo espacio, han ido tengan poco pobladas y con baja presión de uso
conformando núcleos de poblamiento que los ha de recursos.
ido integrando como caseríos o estancias disper
sas, articulados alrededor de los mercados de ga
nado locales (“plazas pecuarias”), una escuela o Las Rondas Campesinas
la posta médica. Por la gran dispersión de las vi
viendas y la poca historia común compartida, ha El fenómeno social que caracteriza a la reali
sido la familia individual y no la comunidad la que dad rural de Cajamarca a partir de la década de
ha tenido que enfrentar los retos de la producción 1970 es el surgimiento y desarrollo de las Rondas
y de la adecuación del paisaje. Campesinas, una forma de organización que sur
Sin embargo, todavía era frecuente hasta la gió en el seno de los caseríos de la provincia de
década de 1960 encontrar algunas comunidades Chota, al norte de la ciudad de Cajamarca. Al de
campesinas que controlaban amplios espacios cu cir de Starn (1993), las rondas representan uno
193
Perú
de los movimientos rurales más grandes y durade deraban que las autoridades actuaban en compli
ros de las postrimerías del siglo XX en América La cidad con los delincuentes.
tina. En 1990 operaban comités de ronda en al Las rondas surgieron, por tanto, en un contex
rededor de 3.435 comunidades de siete departa to de auge delictivo y completa desconfianza ha
mentos del norte del Perú entre Huánuco y Piura. cia la justicia oficial, que a la vez coincidió con
En Cajamarca las rondas campesinas nacieron una cierta coyuntura favorable para la organiza
a fines de 1976, a iniciativa de los propios cam ción local. Estaba fresco aún el fenómeno político
pesinos. Comenzaron como patrullas contra los por el cual se terminó con las grandes haciendas,
abigeos y luego se ampliaron a la resolución de muchas de las cuales en Cajamarca se habían
disputas y a la ejecución de pequeñas obras pú fraccionado incluso antes de la reforma agraria. La
blicas. La primera ronda nació en la estancia de mayoría de estancias y caseríos carecía de las ins
Cuyumalca provincia de Chota. Uno de sus princi tituciones de autogobierno comunes en la sierra
pales impulsores fue Régulo Oblitas, entonces te sur del Perú. Por su parte la presencia del gobier
niente gobernador de Cuyumalca. Este campesino no central en las comunidades rurales era bastan
había trabajado cortando caña en Tumán, donde te débil y su control se limitaba a la presencia de
tenía que participar en patrullas para proteger los un teniente gobernador nominado desde las capi
bienes de esa inmensa hacienda costeña. Cuando tales de distrito. Había, pues, un parcial vacío de
el problema de robos y asaltos se agudizó a me autoridad y un momento propicio para el surgi
diados de los años 70, Oblitas pensó en la idea de miento de nuevas organizaciones comunales.
patrullas nocturnas como solución, esta vez a car Mientras muchas otras iniciativas populares de
go y en bien de los pequeños propietarios que pre los años ochenta se han debilitado o disuelto, las
dominaban en Chota. A partir de esta experiencia rondas del norte se mantienen con singular fuerza
que resultó positiva, las rondas se expandieron rá y extensión, a pesar que han tenido que afrontar
pidamente a todo Cajamarca y otros departamen diversos problemas como la represión a sus diri
tos vecinos en el norte. gentes, el caudillismo y el divisionismo político.
Uno de los factores explicativos del surgimien Cuando recién surgieron y se desarrollaron en la
to de las rondas se asocia a la agudización de la década de los ochenta, debieron enfrentarse a las
crisis económica de mediados del 70, que impul acusaciones maliciosas de grupos de poder local y
só a un incremento de las actividades delictivas en autoridades de gobierno que las equiparaban con
el campo. El incremento del robo resultó devasta facciones terroristas. Finalmente, en 1986 se pro
dor. Más del 70% de las familias rurales de Caja- mulgó el decreto ley 24571 legalizando las ron
marca poseen menos de cinco hectáreas (CENA- das. En la actualidad, a 25 años de su nacimien
GRO 1994). La inesperada pérdida de un cerdo, to, las rondas siguen constituyendo la principal al
una muía, un caballo, una oveja o un vacuno sig ternativa de defensa del patrimonio y seguridad
nificaba un duro golpe para la familia, que acre colectiva en gran parte de las comunidades rura
centaba sin éxito sus medidas protectoras, los ac les, así como las instancias permanentes de me
tos vandálicos se hacían cada vez más audaces y diación entre éstas y las instituciones, autoridades
peligrosos. Eran frecuentes no sólo los robos, si no oficiales y representantes de ONGs.
las agresiones físicas, los asaltos y hasta las vio Hay que destacar los logros de estas organiza
laciones a mujeres. Los campesinos estaban com ciones en particular en el sistema de justicia cam
pletamente decepcionados de la justicia oficial. pesina. Las patrullas nocturnas han reducido la
Ellos compartían la percepción según la cual jue delincuencia de todo tipo. En animadas asam
ces, policías y fiscales sirven sólo a los ricos y po bleas que pueden durar hasta la madrugada, los
derosos y que, además, sus actos estaban media campesinos resuelven miles de disputas: desde
tizados por coimas y su interés de enriquecerse ilí peleas conyugales a litigios por terrenos. Cientos
citamente. En el campo la policía era escasa y co de locales comunales han sido construidos. Orgu
rrupta. Más aún, debido a pagos ilegales y malos llosos de su éxito para solucionar problemas desa
procedimientos judiciales, el porcentaje de abso tendidos por la indiferencia y corrupción de los re
luciones era muy alto entre los pocos ladrones que presentantes del Estado, muchos campesinos ha
resultaban arrestados. Muchos campesinos consi blan del surgimiento de estas organizaciones co
194 Los Páramos del Mundo
mo el acontecimiento más significativo desde la riesgo, razón por la cual se halla extendida en to
abolición de las haciendas. das las zonas de la jalea. Sin embargo, no mues
En la jalea de Cajamarca las rondas campesi tra el nivel de desarrollo y tecnificación en todas
nas están concentradas en aquellas zonas de po las regiones. Debemos indicar además que se ob
pamiento más antiguo y de menos dispersión de serva en estos últimos tiempos la elevación en al
viviendas. Como en toda el área rural su objetivo rededor de I o la temperatura de estos lugares, lo
principal está enfocado a la vigilancia y protección que incentiva el avance de la agricultura (datos
del patrimonio familiar, especialmente del ganado. proporcionados por SENAMHI Cajamarca).
Pero también incursionan en las propuestas de de En la región sur del Departamento de Cajamar
ca, la ganadería de vacunos ha ido desplazando a
sarrollo local, liderando las iniciativas para cons
los ovinos y se ha orientado hacia la producción
trucción y mantenimiento de caminos, locales co
de leche y ganado en pie, estimulada por la pre
munales y otras obras de bien colectivo. Conforme
sencia de una gran empresa acopiadora de leche
se resuelven los problemas de protección y desa
fresca y una articulación de su mercado hacia la
rrollo comunal, la ronda también se aboca a la re
demanda urbana de las ciudades de la Costa. Ello
solución de conflictos Ínter e intrafamiliares, apli
ha determinado que esta actividad en el páramo
cando lo que se conoce como justicia campesina.
jalea, sin dejar de ser aún mayormente extensiva,
En la jalea este resulta aún más necesario tenien
ha logrado alcanzar ciertos niveles de tecnifica
do en cuenta la distancia y el asilamiento de algu ción que se expresan en las razas del ganado (pre
nas áreas respecto a los centros de administración dominio de los cruces de Brown Swiss y Holstein),
urbana de la región. la instalación de pastos cultivados (Lolium y 7/7-
En la jalea y en general en toda el área rural de fiolium), especialización de los hatos y la relativa
la cordillera central del departamento de Amazo mejora de los rendimientos.
nas, las rondas campesinas han tenido muy poco En la parte hacia el oriente, la ganadería man
impulso y presencia. tiene sus características de una actividad produc
tiva de muy baja inversión y atraso tecnológico. Se
basa exclusivamente en el uso de pastos natura
Principales actividades les con pastoreo libre, ganado de pobre valor ge
nético (razas "chuscas") y orientación hacia la
productivas
producción de carne. Los rebaños son mixtos y
en el páramo jalea combinan unas pocas cabezas de vacunos con al
gunos ovinos y equinos, que se pastorean juntos.
No se realiza ningún control sobre las enfermeda
La ganadería extensiva des del ganado.
En lo que corresponde al norte, en los territo
Dentro de las actividades productivas que se rios de Lambayeque y Piura todavía se mantiene
realizan en el ámbito del páramo jalea destaca la el énfasis en la ganadería extensiva de ovinos con
ganadería extensiva de vacunos, ovinos y última propósitos de carne y lana, a partir del aprovecha
mente llamas y alpacas, a cargo de pequeños pro miento de los pastos naturales y los restos de co
ductores campesinos. Esta actividad se comple secha, teniendo en cuenta que la menor altitud
menta con una agricultura de autoconsumo, res permite una mayor extensión de la agricultura en
tringida a algunas áreas protegidas de las frecuen base a cultivos como la cebada, la avena, la papa
tes heladas y basada en una reducida cédula de y otros tubérculos nativos. Sin embargo, la cerca
cultivos adaptados a las difíciles condiciones de nía de esta región a los dinámicos mercados de la
suelo y de clima (papa, cebada, ocas, ollucos, ar Costa estimula también una importante ganadería
vejas, habas, chochos y mashuas). extensiva de vacunos para carne, aprovechando
Por las difíciles condiciones ecológicas reinan las amplias praderas de pastos naturales.
tes (bajas temperaturas, alta humedad, suelos
ácidos, más de 120 días de heladas por año, ba
ja disponibilidad de pastos naturales) la ganadería
extensiva resulta la actividad productiva de menor
195
Perú
comprar estacionalmente sus productos, sino que les de varias especies, los quishuares, el zuro y
en algunas zonas familias de campesinos se con otras más, lo que constituye el mejor indicador de
vierten en “comerciantes" estables que mantienen vocación forestal de la jalea baja y media.
sus “puestos” en estos mercados e incrementan Actualmente se están estableciendo bosques
así sus actividades comerciales y sus ingresos. de pinos, cipreses y eucalipto, así como de espe
cies nativas en la jalea, aunque no es todavía una
actividad productiva generalizada pero se observa
La minería del oro que está avanzando por los importantes éxitos
económicos obtenidos en las áreas forestadas, co
mo es el caso de la Cooperativa Agraria de Traba
Constituye un elemento antiguo para la reali
jadores “Atahualpa Jerusalén”, una empresa aso
dad del páramo jalea del norte del Perú, aunque
ciativa superviviente de la etapa de aplicación de
reeditado por la magnitud de la explotación y las
la Reforma Agraria en la década de 1970, que
tecnologías en uso. Es la primera vez en la histo
afectó y redistribuyó tierras de la exhacienda Por
ria local que se está empleando el tajo abierto y la
rón, ubicada entre los 3.000 y 3.900 m. La Coo
lixiviación por cianuro de sodio a gran escala para
perativa de Huacraruco, Sunchubamba y otras
obtener el oro. Por hoy está circunscrita a la región
propiedades asociativas y particulares estableci
de Cajamarca. Aun así representa un factor de su
das por el Proyecto 03 del Programa de Desarro
ma importancia cuyos impactos es probable que
llo de Cajamarca, convenio entre la Cooperación
modifiquen sensiblemente el paisaje, el uso de los
Belga, la Universidad Nacional de Cajamarca, el
recursos y los modos de vida de la población en
Ministerio de Agricultura y posteriormente el PRO-
las comunidades del páramo jalea circundantes al
NAMACHCS. Actualmente ADEFOR con la mayo
área de explotación. Como decíamos en líneas an
ría de las ONGs, están realizando importantes
teriores, sólo la empresa Yanacocha (una de las
plantaciones forestales que alcanzan en el área de
más grandes del Perú) representa un área de in
Cajamarca más de 40.000 hectáreas en el pára
fluencia directa que abarca 25.000 ha, alrededor
mo jalea de la Cordillera Occidental, cuyo princi
de 53 comunidades y 12.000 familias. El 70% de
pal centro es la Provincia de Cajamarca.
esta área se ubica sobre los 3.300 m y pronto pa
Desde 1974 y gracias principalmente al apor
recen explotar áreas más extensas que pueden su
te de la Cooperación Técnica Internacional se han
perar las 100.000 ha, como es el caso de Minas-
instalado aquí alrededor de 12.000 ha de bos
conga en el distrito Sorochuco.
ques de pino para producción de madera en la zo
Las decisiones acerca de esta actividad pro
na de Porcón, que han modificado significativa
ductiva dependen de los intereses de las grandes
mente el paisaje y el clima del páramo jalea en es
empresas y de las instancias del Gobierno Central; ta zona. Esta importante producción forestal se
la población local tiene muy pocas oportunidades complementa con la instalación de pastos mejora
de participar en los marcos y niveles de decisión.
dos, cría de ganado vacuno, ovino y camélidos,
Por ello ya se evidencia la presencia de conflictos producción de papa y de eco y agroturismo. En
en torno a los riesgos de contaminación, usos y realidad esta experiencia constituye un modelo de
calidad del agua cuyas fuentes están en la zona de organización y aprovechamiento del territorio que
explotación minera que corresponde a la jalea, sintetiza gran parte de la experiencia de investiga
compra-venta de tierras, la afectación de la fauna ción y desarrollo agrosilvopastoril en Cajamarca y
local y la destrucción de la biodiversidad. que puede ser replicable en otras áreas similares
del páramo jalea.
También hay que mencionar en este aspecto
La forestación de la jalea las experiencias desarrolladas por el Proyecto In
tegral de Desarrollo Agropecuario la Encañada (Pl-
En la época colonial y en la república existie DAE) y la Asociación para el Desarrollo Rural de
ron abundantes bosques en la zona de intersec Cajamarca (ASPADERUC, en convenio entre AS-
ción entre la Quechua alta y la Jalea, los que PADERUC, PRONAMACHS y la Universidad Na
avanzaban en bosques de galería hasta alturas de cional de Cajamarca), en zonas concentradas de
3.800 m con especies como el aliso, los quinua- los distritos. La Encañada y Cajamarca (Quinua-
197
Perú
mayo Alto y Cumbe Mayo, respectivamente), don ble integrarlo al desarrollo regional. Indudable
de se trató de desarrollar un modelo de desarrollo mente que el mayor deterioro del ecosistema se
agrosilvopastoril en base a la investigación y apli ha dado en estos últimos 30 ó 40 años, donde la
cación de tecnologías apropiadas de conservación actividad humana ha generado un gran desequili
de suelos, establecimiento y manejo de pastos na brio del ecosistema, debiéndose por lo tanto orien
tivos, forestación, manejo de cultivos y semillas, tar y dirigir mejor las actividades humanas a fin de
etc. Gran parte de esta experiencia ha sido ya evitar estos desequilibrios energéticos y biológi
transferida a las familias de pequeños agricultores cos. Pues si bien la naturaleza construye siempre
que desarrollan su actividad en espacios sobre los en forma positiva, si el ser humano se une a esta
3.000 m. construcción puede generarse un maravilloso eco
sistema donde se junten el desarrollo natural con
la inteligencia creativa de la sociedad humana.
GESTIÓN PARA LA
CONSERVACIÓN DE La investigación para la
LOS PÁRAMOS JALCA gestión de los páramos jalea
en la región de Cajamarca
Los páramos jalea conforman un complejo
ecosistema que cumple una función estratégica en Desde 1962, con la creación de la Universidad
el ámbito geográfico donde se encuentran, espe Nacional de Cajamarca, se planteó la estrategia
cialmente en la sociedad humana que la habita, del “Ecodesarrollo" para el mejoramiento de las
por las siguientes consideraciones: condiciones de vida de la sociedad cajamarquina
a) Es el principal regulador del sistema hídri- (Sánchez, Programa de Reforestación 1963). Es
co de la región norte del país, no sólo pa ta estrategia consiste en integrar la actividad fo
ra el agua de riego y el agua para la gene restal a la actividad agrícola y ganadera dentro de
ración eléctrica, si no especialmente para un sistema silvoagropecuario para las laderas ca-
el agua potable de los pueblos. jamarquinas, incluida la jalea baja, la estrategia
b) El páramo jalea es un sistema ecológico pecuaria-silvo-agrícola para la jalea y la agro-sil-
que se caracteriza por una megadiversi- vo-pecuaria para la zona Quechua y la Yunga. La
dad, pues allí se desarrollan infinidad de estrategia fue ampliamente aceptada y se concre
plantas y animales, muchos de los cuales tó en el eslogan "Recubramos de Bosques y Pra
tienen el mérito de crecer y desarrollarse deras los Andes, hasta hacer agradable y perma
en condiciones climáticas adversas. nente la vida del Hombre”, propuesta del Poncho
c) El páramo jalea constituye una reserva Verde para el Desarrollo de Cajamarca (Sánchez
ecológica con paisajes de singular belleza 1967).
y que deben ser incluidos en el futuro en En 1970 con el apoyo de la Cooperación Bel
el desarrollo de la actividad turística. ga se establece en Cajamarca el Programa de De
d) Porque brindan a los grupos humanos que sarrollo (PRODESCA), siendo uno de los principa
viven en el páramo jalea, además de los les proyectos del Programa el Proyecto de Refores
propios excedentes del ecosistema natural tación de Laderas, que abarcaba la zona Quechua
(praderas y bosques), actividades agríco y la jalea; mediante este proyecto se estableció
las que sin ser limitadamente realizadas y hasta 1976 más de 5.000 ha de bosque de espe
en los lugares adecuados, proporcionan cies nativas, así como de pinos, eucaliptos, apre
agricultura sustentable. ses, etc.
El ecosistema Páramo en el norte del Perú, es En 1976 se crea el Servicio Silvo Agropecua
pecialmente en la Cordillera Occidental (Cajamar- rio (SESA) de la Facultad de Ciencias Agrícolas y
ca, Amazonas y La Libertad) fue poblado hace Forestales de la Universidad Nacional de Cajamar
cientos de años, observándose que este espacio si ca, que es la etapa de consolidación de la estrate
bien es bastante alterado aún subsiste y es posi gia del ecodesarrollo, pues en esta etapa se con
198
Los Páramos del Mundo
solidaron las experiencias del Parque Forestal de más importantes del norte del país, el CPUN, que
Aylambo, El Guitarrero, Bellavista, Cumbe Mayo y se iniciará en 1983 y que está dirigido por el dis
las experiencias de forestación de Porcón, Chotén tinguido investigador Isidoro Sánchez Vega, el
y Namora, integrándose al modelo silvoagrope- cual ha contribuido al mejor conocimiento de la
cuario la propuesta de gestión del agua que se flora y vegetación de la región norte, particular
concreta en el mensaje de la cosecha del agua, mente de las regiones quechua y jalea. Actual
cuyo eslogan es "Cosechemos el Agua y transfor mente tiene más de 13.000 colecciones ingresa
memos gotas de agua en granos de comida”. Es das a su base de datos y se han generado diver
te Proyecto se consolida con el apoyo de AID en sos artículos científicos manteniendo contacto con
los proyectos complementarios de conservación instituciones similares del país y el extranjero. Fi
de suelos y aguas, convenio entre ASPADERUC y nalmente debemos destacar que se ha aportado
la Universidad Nacional de Cajamarca; de este con el descubrimiento de nuevas especies para la
proyecto surgiría el gran Proyecto de Conservación ciencia, lo que es motivo de orgullo para la comu
de Suelos y Aguas en Cuencas Hidrográficas nidad universitaria.
(PRONAM ACHCS).
Posteriormente surge en Centro de Investiga
ción y Capacitación Forestal (CICAFOR 1982-
2002), conformado por la Universidad Nacional
Políticas y legislación
Agraria, La Universidad Nacional de Cajamarca y
la Sociedad Papelera de Paramonga; actualmente, Actualmente en el Perú existe interés en el ma
con la desaparición de dicha empresa estatal, la nejo de los ecosistemas, pero aún no se tiene su
conforma INRENA (Instituto Nacional de Recursos ficiente conciencia de la gestión de la región de la
Naturales). ADEFOR es actualmente la institución jalea. Está, sin embargo, en el proceso de discu
más importante de investigación silvoagropecua- sión y aprobación la Ley de Aguas, que toma co
ria y forestal, y es la que ha conducido el avance mo base la gestión de las cuencas, que como sa
de la experiencia de Porcón que se iniciara con el bemos en el caso de los ríos del norte del Perú,
Proyecto de laderas de la Universidad Nacional de nacen en la jalea. Asimismo está aprobada la Ley
Cajamarca en 1963. ADEFOR en sus 30 años y Forestal y está en discusión la Estrategia Nacional
en coordinación con las universidades menciona Forestal, que ha tomado como base la Estrategia
das, ha contribuido a la instalación de infraestruc Silvoagropecuaria y la Agroforestería; pues no só
tura y servicios e importantes investigaciones, lo se trata de cubrir extensas áreas con plantacio
dentro de las cuales destacamos: nes forestales industriales, si no más bien de una
•Instalación de 33 arboretos de especies fo mejor integración entre bosques de diferentes es
restales exóticas. pecies y la agroforestería. También esperamos que
• Establecimiento de 33 estaciones meteoro
se revise la ley de tierras y suelos que hay el con
lógicas.
senso que se ajuste a un uso más racional e incor
•40 inventarios florísticos, donde están ins
porando los principios de sostenibilidad y de con
talados los arboretos y otras zonas de im
servación de los ecosistemas.
portancia forestal.
En los últimos tiempos en el Perú, especial
•Estudio semidetallado de suelos en la re
mente en el norte, se ha generado un mayor inte
gión de Cajamarca.
rés en cuanto a la gestión de los páramos jalea, ya
• Múltiples experiencias de producción de
que además del impacto de las actividades agríco
plantones en forma convencional a raíz
las, ganaderas y forestales se han iniciado en la
desnuda y propagación de especies nati
región importantes proyectos mineros de oro y de
vas.
otros productos metálicos, que se realizan y se
realizarán a tajo abierto, los que si no son adecua
damente monitoreados constituirán un grave peli
El herbario de la universidad gro para el ecosistema de la jalea y de la región en
general. Sin embargo, existen un gran interés de la
Es importante destacar que la Universidad Na población y de las instituciones en que en estas
cional de Cajamarca, tiene uno de los herbarios explotaciones se tomen en cuenta los principios
199
Perú
ecológicos de la conservación, evitando la conta cúmulos y nimbos, por el efecto del calor se pro
minación y el respeto de las poblaciones aledañas duce un incremento de la temperatura en el aire y
a los centros de explotación minera, así como los por lo tanto el efecto convectivo que hace que las
pueblos y las ciudades cercanas a dichos yaci nubes asciendan bruscamente, se condensen y
mientos. puede ocurrir la lluvia; sin embargo, si ésta que
ma se hace en cualquier otro momento con la at
mósfera despejada, así como con nubes de cirros
Áreas Protegidas y altos cúmulos, no ocurre nada y, al contrario, el
viento arrastra a las cenizas hasta las hondonadas
disminuyendo la fertilidad de dichos suelos.
Aún cuando existe un creciente interés de es Las quemas generan un efecto muy grave en
tablecer áreas protegidas en las jaleas bajas y en los bosques y en general en las plantas leñosas o
los bosques de la intersección entre la quechua y en la paja alta, los que si pueden ser casi total
la jalea, aún no se han aprobado nuevas áreas mente destruidos. Estas quemas en muchos casos
protegidas. Existen, sin embargo, el Parque San pueden ser dirigidas, ya que después de la quema
Andrés de Cutervo en la provincia de Cutervo y y el desbroce son roturados estos suelos ricos y
norte de Cajamarca, y la reserva de Guanacos de transformados en suelos agrícolas, pero es una ac
Calipuy al sur del Departamento de La Libertad y tividad poco sustentable. Los que son contrarios a
el Parque Tabaconas Namballe en Piura. las quemas manifiestan que las quemas no son
una práctica ancestral y que más bien se han ini
ciado en épocas recientes porque las praderas han
Impacto de la actividad disminuido su calidad por el efecto del sobrepas
toreo, que siempre esta práctica es negativa por
humana sobre el páramo
que hay pocas especies que toleran la quema, so
bre todo son más afectadas las más tiernas y pa
Impacto de la quema en el latales. De otro lado, algunos estudios realizados
muestran que después de las continuas quemas
páramo jalea se afecta grandemente la biodiversidad, quedando
únicamente las plantas tolerantes al fuego que
En el páramo jalea son frecuentes las quemas, son las más duras, como las Stipa-, así como faci
una de las actividades humanas que se realizan litan la germinación de otras yerbas sin mayor im
en la estación más seca del año, entre junio y sep portancia forrajera como son las del género Ru-
tiembre, y que consideramos es una práctica que mex.
hace daño al ecosistema, sobre todo si se hace en Finalmente, será conveniente profundizar más
la forma incontrolada como ocurre en estos even los estudios sobre las quemas, pues las personas
tos. Sin embargo, existen dos corrientes, una que que las defienden indican que son buenas si son
trata de justificar las quemas que realizan los pas controladas y después de un mínimo de cuatro
tores o mitayos, y que manifiestan que es la prin años, lo cual es discutible; además, manifiestan
cipal alternativa que tienen los pastores de contar que esta práctica es parte de la cultura y el cono
en pocos días con un pasto más suave para su ga cimiento campesino. Nosotros consideramos que
nado en las épocas de mayor sequía, el mayor da cualquier quema, inclusive de rastrojos y pajas
ño en la quema es en las plantas arbustivas o ma- aparentemente inaprovechadas, son nocivas para
tojosas, ya que las que tienen corto crecimiento el ecosistema del páramo y que, en todo caso, se
no son tan afectadas, pues el colchón de turba los pueden cortar las matas de las plantas que se de
protege. Otra defensa que se hace se refiere al as sean que rebroten, por vía mecánica para conver
pecto cultural de creencias o mitos, que indica tirlas luego en compost o en abono orgánico.
que las quemas hacen que caiga la lluvia y mu
chos brujos la invocan. Al respecto debemos indi
car que en las observaciones que hemos realiza
do, si las quemas se producen cuando la atmósfe
ra está cargada de nubes de lluvia, sobre todo de
200
Los Páramos del Mundo
das para solucionar los problemas y las necesida mificantes en las plantaciones jóvenes, pero luego
des de la gente. Por otro lado, la tierra es nuestro van apareciendo otros microorganismos que co
gran ecosistema y todo lo que hay dentro de ella mienzan a descomponer las agujas de pino, pero
nos atañe a todos nosotros y si bien es cierto el no en la forma que se desearía, por lo cual será
efecto de la globalización exagerada nos puede importante que se investiguen bacterias y otros or
traer graves problemas, no sólo de identidad si no ganismos que en los lugares de origen de los pi
de ciertas tendencias de homogenizar productos y nos puedan permitir o facilitar su descomposición.
procesos, también debemos entender que las Se ha probado aplicar enmienda calcárea, lo cual
plantas y animales como el ser humano no son facilita la descomposición, pero esto agrega costo
exóticos a la tierra misma, pues afirmamos que ni al manejo de la plantación. Podría ser sin embar
siquiera podemos hablar de malas yerbas, menos go, materia prima para la producción de compost.
de malas plantas y malos árboles, ya que ello de Las plantaciones de eucalipto prácticamente
pende únicamente de la visión y la acción del ser no prosperan en la jalea y por lo tanto su estudio
humano para su uso; si bien es cierto esto puede es menos importante; sin embargo, el efecto ale-
tener implicancias filosóficas. Si creo que pode lopático fácilmente desaparece con los riegos con
mos ponernos de acuerdo en que lo malo y lo bue tinuos, ya que los fenoles son solubles en agua, en
no dependerá de la cantidad, calidad, oportunidad el Perú y especialmente en Cajamarca tenemos
y lugar, en que aprovechemos los maravillosos re ejemplos de pastizales que se desarrollan debajo
cursos biológicos que disponemos en toda la tie de plantaciones de Eucaliptus globulus a 2.600
rra y si éstos podemos hacerlos que se encuentren m. De toda forma, es importante seguir investi
en los espacios donde hemos decidido vivir, me gando sobre cómo podemos generar el mínimo
refiero específicamente a que en el mundo existen impacto e inclusive la sinergia entre plantaciones
plantas y animales que pueden convivir bien en forestales y el ecosistema natural de la jalea.
los diversos nichos ecológicos que parecieran es Recordemos que si nuestro objetivo es mejorar
tar reservados sólo a un tipo de seres como ocu las condiciones de vida del poblador andino con
rre en nuestro páramo jalea, recordemos además un desarrollo humano sostenible y con equidad,
que los ecosistemas no son conjuntos terminados no existe hasta ahora ningún proceso agrario pro
y mas bien están en constantes cambios, los que ductivo en la zona de la jalea que los bosques,
pueden ser influenciados positivamente por la ac pues estos generan un importante recurso made
ción de otros seres. rable, además de otros productos del bosque. En
Conocemos de estudios que analizan los trata Cajamarca se obtienen más de 30 toneladas por
mientos silviculturales, sobre la hidrología, el sue hectárea de pino en 15 años, valor que puede ser
lo y la biología de los microorganismos en el sue incrementado mediante la investigación forestal y
lo del bosque, así como en el bosque mismo. Sa la silvicultura en general, pues estamos trabajan
bemos que los bosques en las zonas de la jalea, si do además en las prácticas silvopastoriles o sil-
bien es cierto no incrementan el flujo del agua sí voagropecuarias, que nos pueden permitir alcan
la regulan, ya que se ha comprobado que el flujo zar mayores rendimientos no sólo de árboles si no
del río Rejo se ha regularizado en los últimos también de pastos y cultivos, y por el efecto del
años; además, la evapotranspiración de los bos microclima mejorar la producción agrícola en las
ques de pinos, cipreses y de alisos no es muy al mejores áreas dedicadas al cultivo intensivo. No
ta, casi está en equilibrio, pues la humedad rela negamos de ninguna manera que se intensifique
tiva en gran parte del año es sobre el 90%. En la la investigación forestal participativa, pues la opi
época de sequía los árboles se deshacen de gran nión de los campesinos y de los que viven en el lu
parte de sus agujas que se acumulan en el suelo, gar será muy valiosa.
incrementado la materia orgánica del mismo. Los bosques son los que más captan el anhí
Observamos que las agujas de pino se des drido carbónico y lo fijan en madera y leña, cons
componen lentamente y acidifican el suelo que ya tituyendo ambos recursos en dos grandes alterna
de por sí es ácido en la jalea, incrementando lige tivas para el desarrollo de estas áreas que por las
ramente el pH, dependiendo del tipo de la roca condiciones climáticas no presentan hasta ahora
madre del suelo-, si es volcánico se acidifica un grandes alternativas de desarrollo, salvo la explo
tanto más, en cambio si es calcáreo el efecto es tación minera que tiene mayores peligros. El bos
casi imperceptible. De otro lado al incrementarse que, además de madera y leña, nos proporciona
la acidez, se reduce la acción de las bacterias hu- materia prima para la producción de aceites esen-
202
Los Páramos del Mundo
cíales en el sotobosque, hongos comestibles y en que a no dudar agotan la fertilidad del suelo.
poblaciones laxas de árboles aparecen valiosas es Al arrancarse la vegetación natural y roturarse
pecies medicinales. Consideramos sin embargo el suelo para el cultivo de papas, ocas, mashuas,
que hay áreas con gran biodiversidad no sólo de ollucos, cebada, trigo, habas, arvejas y chochos,
arbustos, si no especies herbáceas que deben ser el suelo mullido originalmente de color negro se va
conservadas dentro de los bosques; pues éstas fa volviendo cada vez más claro hasta que se con
cilitan un repoblamiento cuando los bosques son vierte en polvoriento y sin la típica estructura gra
cortados y también facilita la adaptación de espe nular que tuvo originalmente, reteniendo cada vez
cies al ecosistema del nuevo bosque. menos el agua, por lo que se expone más a los di
De toda forma, hemos observado que es bene versos procesos de erosión sobre todo la hídrica y
ficioso cubrir las laderas del páramo y de la zona eólica, además estos campos son irrigados en for
Quechua con bosques, pero con prácticas de con ma inadecuada.
servación de suelos y aguas (acequias de infiltra Los campesinos actualmente están tomando
ción) en lugar de mantenerlas desnudas y expues conciencia de ello, motivo por el cual están orien
tas al sobrepastoreo o a una agricultura irracional tando sus actividades a la agroforestería o trans
e improductiva que acelera los procesos de ero formando sus chacras en potreros de cultivos fo
sión. Finalmente debemos indicar, que actualmen rrajeros para el ganado, que tiene además deman
te gran parte de los campesinos de Cajamarca es da segura y menos variación en los precios en
tán apostando por el establecimiento de bosques comparación con los productos agrícolas.
de producción con especies exóticas y nativas, pe Impacto de otras actividades menores como
ro en forma tecnificada, esto es, no rodeando to son turismo, cacería y recolección de especies me
talmente una chacra con árboles, sino estable dicinales y aromáticas en el páramo jalea
ciendo rodales orientados de este a oeste y ha
ciendo las podas de raíces a la distancia adecua
da entre 1 y 2 m con acequias de 50 a 60 cm, Desarrollo turístico
que poden las raíces de los árboles e impidan su
ingreso a las chacras, haciendo posible una agro-
El páramo tiene características paisajísticas
forestería exitosa. También es importante mencio
muy especiales, con lugares que son de una belle
nar que debemos emprender una agresiva prácti
za y atracción muy diferente a los paisajes templa
ca de conservación de los bosques y montes natu
dos o fríos convencionales, por lo que pueden con
rales, que desaparecen en mayor grado que la fo
vertirse en destinos turísticos si se les dota de ac
restación que realizamos. cesos adecuados e instalaciones mínimas que per
mitan alojar al turista y prestarle los servicios de
guía para recorrer los paisajes, las lagunas, los hu
Impacto de los cultivos en medales, las cavernas y otros atractivos que gene
el páramo jalea ren ingresos al alberguista, pudiendo prestarse
además los servicios de turismo ecológico y agro-
turismo, pero desarrollando el producto turístico
Las actividades agrícolas en el páramo jalea
en la forma más técnica, cuidando de producir un
son relativamente recientes, pues hace apenas 40
mínimo impacto en el ecosistema que debemos
años la temperatura era muy baja de menos de 1°
conservar.
y estas alturas eran inapropiadas para los cultivos
convencionales, con excepción de la papa amar
ga, algunos tubérculos andinos y granos como el
de la quinoa. Actualmente observamos que se es
Cacería
tá cultivando maíz hasta los 3.000 m y papas y
granos hasta los 3.500 m, lo que está significan En el páramo mismo y especialmente en los
do la destrucción de grandes áreas de pajonales, montes, bosques y en las hondonadas, existen
pues inclusive se hacen cultivos bajo riego, pero abundantes animales como son venados, osos,
estas áreas por su fragilidad después de tres o conejos, cuyes silvestres, zorros y pumas que pue
cuatro años pierden su fertilidad y se convierten den ser un importante atractivo para cazadores
en áreas polvorientas y casi desérticas, y que no selectivos especializados, que vienen de distintos
producen aún con elevadas dosis de fertilizante lugares del Perú y el mundo. Esta actividad es
203
Perú
muy productiva siempre y cuando esté adecuada a) Es de necesidad imprescindible que el Es
mente regulada y controlada por el estado y los tado, en concertación y coordinación con
beneficiarios, también a ésta caza se pueden agre los demás países que comparten estos
gar las perdices, los patos y otras especies perma ecosistemas, establezcan un gran progra
nentes, cuidando de no afectar las especies migra ma de investigación del páramo en gene
torias que solo deben ser observadas. ral y del páramo jalea en especial, gestio
Estas zonas, por tener lagunas y humedales nado la adecuada financiación de los pro
pueden ser importantes masas ictiológicas que pios gobiernos y de las organizaciones in
permitan el desarrollo de peces como truchas y ternacionales, que considero que están in
pejerrey, además de ranas y sapos comestibles, teresadas en evitar la destrucción de tan
constituyen un importante atractivo no sólo eco importantes espacios de la Cordillera An
nómico si no también turístico. El páramo jalea dina.
también presenta abundantes hierbas medicinales b) Que se establezca un programa de investi
y aromáticas, como son la valeriana, el chinchi- gación y capacitación en las universidades
malí, la andacushma y otras hierbas que sería lar y centros educativos, para que la sociedad
go enumerar, que son extraídas permanente e irra tome conocimiento y conciencia de la im
cionalmente por el ser humano, afectando grande portancia de la jalea, con respecto al agua
mente la población de dichas especies. Estas es y a la vida en toda la región.
pecies tienen gran demanda en el mercado nacio c) El páramo jalea está habitado sobre todo
nal y mundial, pero su extracción debe ser regula
en la Cordillera Occidental y su coloniza
da y se debe obligar a quienes comercializan es
ción se está incrementando, por lo que es
tas especies a cultivarlas, o en todo caso a mane
imperioso establecer estrategias de ges
jar adecuadamente las áreas donde existen estas
tión adecuada de la jalea que incorporen a
especies. En los últimos años mediante el Proyec
la población porque se trata además de
to PIDAE estamos conduciendo áreas debidamen
gente muy pobre, que está viviendo en un
te cercadas, donde se facilita la propagación y la
área de suelos muy frágiles que al des
extracción de dichas especies.
truirse incrementaran su pobreza y alteran
más en forma negativa a todo el ecosiste
ma, generando graves efectos de erosión y
La investigación para la gestión huaycos en las zonas medias y bajas de
del páramo jalea las cuencas.
d ) Es urgente el levantamiento de una línea
El ecosistema de la jalea es a la vez uno de los de base que permita conocer el estado real
más frágiles espacios y un ecosistema de gran im del ecosistema del páramo jalea, para pro
portancia para la regulación del ciclo hidrológico, poner un adecuado programa de gestión
para la conservación de la biodiversidad y para la donde se prioricen las actividades más im
atención adecuada al desarrollo de la población portantes, para los que se deberán esta
que habita estos lugares; así, requiere el máximo blecer proyectos coordinados y de acción
interés y financiación para asumir la adecuada in conjunta entre el Estado y todas las orga
vestigación científica, pero siempre con la partici nizaciones de la sociedad civil, y especial
pación de la población. Para ello se sugiere lo si mente la población campesina involucra
guiente: da.
A G R A D EC IM IEN TO S
Este documento ha sido elaborado por un equipo de Técnicos Presidido por Pablo Sánchez Zevallos, e
integrados por Gustavo Ibérico Vela, José Rodríguez Villa, Pablo Sánchez De Francesh y el apoyo secreta
rial de Anita Izquierdo Guevara.
ZA
VENEZUELA
Miñan Yépez - Zulim ar Hernández <S> 2003
Stevia. Entre las gramíneas fasciculadas dominan Mérida, Barinas, Trujillo, Lara y Zulia. Ocupa una
los géneros Calamagrostis, Festuca, Agrostis y superficie aproximada de 2.660 km2, de los cua
Cortaderia. En esta vegetación se presentan gran les el 75 % se encuentra en el estado Mérida, con
des endemismos genéricos y específicos, desta casi 2.000 km2 (Tabla 1).
cándose la gran diversificación de Espeletia (Mo La cartografía oficial a escala 1:100.000 iden
nasterio 1980c). tifica 121 sitios de páramo en la zona andina ve
nezolana, de los cuales la mayoría se encuentran
en Mérida, Táchira y Trujillo (Tabla 1). Una buena
Distribución de los páramos parte de los sitios de páramo se ubica por encima
de los 3.000 m, pero en el sur del estado Mérida,
en el centro-sur del Táchira y en los límites Truji-
El ambiente de páramo se distribuye en Vene llo-Lara muchos de los sitios se encuentran por
zuela por la cordillera de Mérida, serranía de Ta- debajo de los 3.000 m. En las referencias de la Fi
má, cerranía de Trujillo y sierra de Perijá (Tabla 1). gura 2 se listan los sitios de páramo mencionados
Esto corresponde a los estados Apure, Táchira, a escala 1:100.000.
Tabla 1: Lista de estados venezolanos que contienen superficies y sitios con páramo.
S u p . p á ra m o sin S u p . > 4 .0 0 0 m
E s ta d o s S u p . e sta d o (k m 2) S u p . p á ra m o (k m 2) S itio s co n p á ra m o
p ro te g e r (k m 2) (k m 2)
A p u re 7 3 .8 7 0 23 - - 2
Barinas 3 6 .9 6 4 56 278 - 5
Lara 2 0 .9 9 4 16 - - 1
Táchira 1 0 .6 9 2 209 - - 24
T ru jillo 8 .7 9 7 30 4 225 - 27
Zulia 4 6 .4 5 2 55 - - 2
Nota.- Los datos de superficies con páramo han tios del 10 al 56 en la Figura 2), entre los que se
sido obtenidos de mapas realizados a partir de la destacan los páramos húmedos de Santo Domin
imagen Landsat 006-054 del 2001 (parte central go, Los Granates, Santo Cristo y Apure en la Sie
de la cordillera de Mérida) y considerando el lími rra Nevada-, y los páramos estacionales más secos
te promedio de 3.000 m para el resto del territo de Los Buitres, Mucuchíes, Piedras Blancas y El
rio a partir de los mapas oficiales de Cartografía Banco con sus espectaculares extensiones de Pá
Nacional a escala 1:100.000. Los sitios con pá ramo Desértico. Fuera de este núcleo central, los
ramo se refieren a los lugares que aparecen como páramos por encima de los 3.000 m se encuen
páramos en la Cartografía Oficial a escala tran fragmentados formando islas al NE y SO del
1: 100.000 núcleo central. Hacia el norte existen 12 islas de
La distribución del páramo sobre los Andes ve páramo, destacándose los páramos de Cendé, Las
nezolanos es netamente insular. Un gran núcleo Rosas, Turmal y Guache (sitios del 1 al 5 y del
central continuo ocupa las principales sierras (Sie 113 al 115) en los límites entre Trujillo y Lara, y
rra Nevada, La Culata y Santo Domingo en Méri Guaramacal, Los Rosarios y Agua Fría (118 al
da, y serranía de Trujillo) con una superficie de 120) en las serranías de Guaramacal. Hacia el sur
1.000 km2 y con más de 45 sitios de páramo (si existen 19 islas (escala 1:100.000), donde se ha-
207
Venezuela
lian los páramos en la región de los Pueblos del 15 municipios en el estado Táchira, 7 en el esta
sur (57 al 67) como El Toro, Don Pedro, Acequias, do Trujillo, 3 en Barinas, 1 en Lara, 1 en Apure y
San José (aquí se encuentran una serie de sitios 1 en Zulia (Figura 3). Los municipios parameros
de páramo por debajo de los 3.000 m); los de la por excelencia del estado Mérida son: Rangel, Mi
serranía de Tovar (70 al 72, 80 al 83), la gran is randa, Cardenal Quintero, Santos Marquina y Pue
la del Táchira de 195,9 km2 cerca de la frontera blo Llano, donde el páramo ocupa más del 40 %
con Mérida (68,69, 72 al 78) con los páramos de de la superficie municipal (Tabla 2). El caso de
La Negra y el Batallón; los páramos de la serranía Rangel llega a ser excepcional pues casi el 80 %
la Maravilla (94 al 99) como Zumbador y Almor- del municipio es páramo protegido bajo la figura
zadero, y la isla de 41,04 km2 en la serranía del de dos Parques Nacionales. En Trujillo, el segun
Tamá (103 a 105) con los páramos de Tamá y del do estado con mayor extensión de páramos, se
Judío, separada de la cordillera de Mérida pero destacan los municipios Urdaneta y Boconó (Ta
conectado con el ramal oriental de los Andes co bla 3). En Táchira, los municipios de Uribante y
lombianos. Finalmente, las islas de páramo en la Jáuregui (Tabla 4). Aquí, las superficies de pára
sierra de Perijá (116 y 117) que pertenecen al es mo de los municipios de estos dos últimos esta
tado Zulia. dos no llegan a tener la importancia territorial de
Los páramos en los Andes venezolanos se ex los municipios del estado Mérida.
tienden sobre 20 municipios en el estado Mérida,
Tabla 2: Municipios del estado Mérida que contienen superficies con páramo.
E S TA D O M É R ID A
1. Rangel 5 2 2 ,1 8 1 7 .1 7 5 4 1 4 ,8 0 7 9 ,4 4 1 2 6 ,9 0 6
2. Libertador 8 2 4 ,9 4 2 3 2 .6 1 4 3 0 2 ,4 0 3 6 ,6 6 1 0 8 ,2 0 8
3 . M iranda 4 2 1 ,8 0 2 2 .1 1 2 2 5 1 ,7 0 5 9 ,6 7 6 1 ,4 7 2
5. J . B riceño 5 2 8 ,1 2 5 .2 5 9 1 4 8 ,4 0 2 8 ,1 0 7 9 ,7 7 2
7. C . Elias 6 1 9 ,0 2 8 4 .8 6 6 1 1 3 ,8 0 1 8 ,3 8 4 ,8 7 6
8 . S. M arquina 1 9 6 ,7 5 1 2 .0 8 9 9 4 ,5 5 4 8 ,0 6 3 0 ,6 5 2
9. A n d ré s Bello 4 0 2 ,7 8 1 1 .1 3 8 5 8 ,0 3 14,41 6 ,2 4 1
10. R Llano 9 1 ,6 8 8 .8 4 9 4 0 ,0 3 4 3 ,6 6 - 1
13. Aricagua 8 1 0 ,1 7 5 .5 2 9 2 1 ,8 4 2 ,7 0 - 1
E S TA D O M É R ID A
16. J .C . Salas 2 1 3 ,7 8 1 1 .0 2 3 5 ,7 6 2 ,6 9 - -
19. R. de Lora 3 2 2 ,9 2 2 0 .3 5 6 0 ,5 8 0 ,1 8 - -
20 . Tovar 6 3 5 ,5 1 3 5 .2 4 0 0 ,2 4 0 ,0 4 - 1
Nota: La superficie y población de los municipios son datos de la OCEI. Para los datos de superficie y
de sitios de páramo véase la leyenda de la Tabla 1.
* Proyecciones para el año 2000
Tabla 3: Municipios del estado Trujillo que contienen superficies con páramo.
E S TA D O T R U JIL L O
S u p . p á ra m o sin S u p . > 4 .0 0 0 m
Esta d o s S u p . e sta d o (K m 2) S u p . p á ra m o (K m 2) S itio s co n p á ra m o
p ro te g e r (k m 2) (k m 2)
1. U rdaneta 5 3 2 ,6 0 2 9 .3 5 6 1 3 1 ,2 0 2 4 ,6 3 4
2 . B oconó 1 .5 9 5 ,0 0 8 3 .5 8 2 1 1 1 ,2 5 6 ,9 7 12
3. Valera 2 7 6 ,1 0 1 3 2 .2 8 4 1 8,93 6 ,8 6 1
5. C arache 1 .0 6 0 ,0 0 3 0 .9 6 4 1 2 ,4 6 1 ,18 5
Nota: Para la superficie y población de los municipios, y la superficie y sitios de páramo véase la leyen
da de la Tabla 1.
* Proyecciones para el año 2000
209
Venezuela
Tabla 4: Municipios del estado Táchira que contienen superficies con páramo.
E S TA D O T Á C H IR A
S u p . m u n ic ip io
M u n ic ip io s Pob. m u n ic ip io * S u p . p á ra m o (k m 2) S u p . p á ra m o ( % ) S itio s co n p á ra m o
(k m 2)
1. U rib a n te 1 .4 5 8 ,0 0 2 5 .4 8 0 7 1 ,3 4 4 ,8 9 1
3. F. de M iranda 2 6 0 ,1 0 3 .8 5 3 3 3 ,3 1 12,81 2
4 . Sucre 3 7 8 ,5 0 1 2 .8 6 0 1 2 ,06 3 ,1 9 3
5. Ju n ín 2 9 8 ,8 0 6 2 .5 7 6 7,91 2 ,6 5 -
6. R. Urdaneta 1 8 2 ,4 0 5 .7 6 6 7 ,0 9 3 ,8 9 1
7. J .M . Vargas 1 8 6 ,5 0 8 .8 2 4 4 ,9 4 2 ,6 5 4
8. C órdoba 5 9 8 ,2 0 2 4 .3 9 8 3 ,01 0 ,5 0 1
9. S. Ju d a s T. 2 4 2 ,5 0 7 .8 4 0 1,19 0 ,4 9 1
10. S. Rodríguez 6 3 ,5 0 2 .8 9 1 0 ,6 0 0 ,9 4 -
11. C árdenas 2 5 0 ,7 0 7 1 .1 2 1 - - 2
12. Libertad 1 6 1 ,8 0 2 0 .0 2 1 - - 2
13. M ichelena 1 3 2 ,6 0 1 4 .2 1 0 - - 1
14. S. M aldonado 5 0 8 ,0 0 1 4 .2 0 9 - - 1
Nota: Para la superficie y población de los mu Culata, Santo Domingo, Tovar, Uribante y Trujillo.
nicipios, y la superficie y sitios de páramo véase Esta cordillera tiene la característica estructura
la leyenda de la Tabla 1. empinada y escarpada de los Andes Septentriona
* Proyecciones para el año 2000 les, extendiéndose en altura hasta alcanzar los pá
ramos y las nieves permanentes, particularmente
en la Sierra Nevada (Pico Bolívar). En su núcleo
central, donde presenta la mayor continuidad por
Origen y formación actual arriba de los 3.000 m, sus vertientes occidentales
descienden hacia el Lago Maracaibo y sus vertien
E l R e lie v e d e la re g ió n a n d in a e n V e n e z u e la tes orientales hacia los llanos venezolanos (Tabla
El sistema andino venezolano está conformado 4).
por los dos ramales que penetran a partir de la En sus extensos valles lineales controlados por
Cordillera Oriental colombiana. El ramal norte, fallas se encuentran las ciudades de Mérida, Tru
que constituye la sierra de Perijá y el ramal nores jillo y Valera. En esta topografía prácticamente las
te, que forma la serranía del Tamá y la cordillera únicas tierras llanas son las terrazas fluviales y las
de Mérida. mesas a lo largo de los cañones atravesados por
El continuo fisiográfico conocido como cordille ríos como el Motatán y el Chama, que corren pa
ra de Mérida, de 450 km de longitud y 80 km de ralelos a la orientación noreste-suroeste hasta lle
ancho, está constituido por las sierras: Nevada, La gar a las tierras bajas alrededor del Lago Maracai-
210
Los Páramos del Mundo
bo atravesando profundos cañones transversales. cia de los glaciares; y 3) depósitos fluviales que
En los paisajes de las partes más elevadas (gene forman terrazas espectaculares por debajo de los
ralmente por encima de los 3.500 m) dominan las niveles de los depósitos anteriores.
formas del modelado glaciar, como valles en U, La acción de la glaciación fue intensa por en
circos, morrenas, lagos, etc. cima de los 3.000 m, así lo indican las múltiples
La cordillera de Mérida está compuesta princi evidencias geomórficas, entre ellas un complejo
palmente por antiguos esquistos y neises con in sistema de morrenas, los circos, aristas, picachos
trusiones graníticas expuestas en los puntos más o agujas, y los valles glaciales con sus caracterís
elevados. Su relieve es el resultado del modelado ticas estrías, surcos, abrasión y fracturamiento,
glaciar y periglacial ocurrido durante el cuaterna rocas aborregadas, formas de lomo de ballena y
rio y del modelado propio en las montañas bajas bloques erráticos. Durante el último periodo gla
como: deslizamiento, carcavamientos, vertientes y cial es muy probable que el límite inferior de los
valles. Los materiales geológicos de tipo sedimen páramos estuviera ubicado entre los 2.000 y
tario y de tipo ígneo han producido tierras de dife 2.500 m (van der Hammen 1974), lo cual signi
rente potencial agrícola. Por encima de los 3.600 fica que el ambiente de páramo se distribuía de
m las tierras son afectadas por fenómenos perigla- manera continua en la cordillera de Mérida, a di
ciares, producto de las temperaturas congelantes ferencia de la forma insular de los presentes días.
diarias u ocasionales. Estas zonas se caracterizan Actualmente, entre los 3.600 m y ios 4.700 m
por la existencia de suelos pautados y otros rasgos esta zona andina se caracteriza por los rasgos geo-
clásicos de las zonas tropicales alpinas. La región morfológicos de origen periglacial. Entre ellas: los
glacial está por encima de los 4.700 m y está res microescalones de ladera (uno de los rasgos más
tringida a la Sierra Nevada de Mérida (Schubert comunes hasta los 4.200 m), los derrubios de
1980). canto que cubren las laderas de muchos valles
glaciares, el suelo estriado omnipresente por enci
ma de los 4.000 m, las bandas no escogidas me
Historia geológica nos comunes y restringidas a las partes más altas
por encima de los 4.200 m, polígonos y círculos
escogidos en las áreas planas, y el hielo acicular
La historia geológica de los Andes venezolanos generalmente por encima de los 3.600 m.
es compleja y consistió en varios ciclos de sedi
mentación en cuencas marinas, alternados con
períodos de orogénesis. Los principales son aque Clima
llos representados por los hiatos Precámbricos-Or-
dovícicos, Devónico-Misisipiense, Pérmico-Triási-
Según la clasificación de Kopen, el clima de la
co y Terciario Superior. Las rocas precámbricas de
región de páramos de la zona andina venezolana
los Andes venezolanos probablemente represen
corresponde al tipo H, fríos de alta montaña tropi
tan sedimentos marinos, los cuales han sido me-
cal; el clima está condicionado por la orografía y
tamorfizados y actualmente afloran en la parte
su influencia sobre la radiación incidente, la nubo
central y más alta de la cordillera. Las evidencias
sidad, el gradiente térmico altitudinal, los vientos
indirectas recientes parecen indicar que los Andes
locales y las precipitaciones.
venezolanos llegaron a una elevación parecida a la
Como es característico, esta montaña tropical
actual a fines del Plioceno. Desde entonces han
presenta regímenes casi isotérmicos en los dife
estado expuestos a los procesos geológicos carac rentes pisos ecológicos, disminuyendo la tempera
terísticos del Cuaternario, periodo en el cual han tura media mensual con la altura, hasta llegar a
continuado su levantamiento hasta el presente. temperaturas medias muy bajas en la alta monta
Los principales depósitos cuaternarios de esta ña, lo que permite la estructuración de hábitats
región son: 1) till morrénico en forma de morrenas criotérmicos tropicales y ecuatoriales. A pesar de
laterales y terminales, y diamictitas pobremente los regímenes casi isotérmicos, las diferencias de
expuestas; 2) sedimentos fluvio-glaciales, princi altitud condicionan diferencias de temperaturas
palmente en forma de terrazas asociadas a la de medias mensuales de los pisos ecológicos, que
glaciación de áreas antiguamente bajo la influen van desde zonas de páramo a 3.000 m con tem
211
Venezuela
peraturas medias de 10,0 °C, hasta zonas de pá Dada la ubicación de la zona, la disminución
ramo desértico a 4.765 m con - 0,4 °C. de la temperatura con la altitud viene a ser una de
Mientras los páramos bajos, caracterizados por las características climáticas más importantes.
un clima frío (10 a 7 °C de temperatura media También el relieve condiciona la temperatura, pre
anual) y un número relativamente pequeño de sentándose un gradiente altotérmico de 0,6 °C,
días con heladas al año, estuvieron sometidos a aproximadamente por cada 100 m de desnivel. La
un clima periglacial en el pasado reciente, los pá época más fría se presenta durante los meses de
ramos en localidades con 5 a 3°C de temperatura diciembre y enero, cuando se produce la mayor
media anual se presentan con condiciones de cli irradiación nocturna por la disminución de la nu
ma periglacial activo. Los climas periglaciales in bosidad. También en los meses de julio y agosto
tensos se hacen sentir por arriba de los 4.000-
es cuando se producen las mayores nevadas,
4.300 m, que corresponde aproximadamente a
mientras que la época menos fría corresponde a
2°C de temperatura media anual, extendiéndose
los meses de abril, mayo, septiembre y octubre.
hasta la línea de nieves perpetuas con 0°C, ecoto-
no entre clima periglacial y clima nival.
Con respecto a las precipitaciones existe un Biogeografía
amplio rango hídrico, desde páramos húmedos
con más de 1.500 mm, hasta páramos secos con
menos de 700 mm. La distribución de las precipi El ambiente de páramo de los Andes venezola
taciones está fuertemente influenciada por la po nos pertenece a la Provincia biogeográfica del pá
sición del relieve. En la cordillera de Mérida, debi ramo, la cual forma parte del Dominio Andino (Ca
do a que se encuentra al SE del Lago de Maracai- brera y Willink 1976). La Provincia del páramo se
bo, las laderas orientadas en esta dirección están extiende sobre las partes más elevadas de la cor
expuestas al ritmo, frecuencia y cantidad de pre dillera andina septentrional, con una distribución
cipitaciones de esta cuenca hidrográfica (Monas insular en torno del Ecuador (11° N a 8o Sur).
terio y Reyes 1980). De esta manera, localidades
Ésta región biogeográfica, a diferencia de otros
así situadas se caracterizan por un régimen bimo-
ambientes de alta montaña, evolucionó bajo regí
dal de distribución anual de precipitaciones. El ré
menes pluvíométricos abundantes y poco discon
gimen bimodal está determinado por las masas de
tinuos, con relativa isotermía anual y bajas tempe
aire procedentes del Lago de Maracaibo y presen
ta dos máximos, el principal en abril y mayo se raturas. Estas condiciones especiales contribuye
gún las localidades. Se presentan dos mínimos: la ron a la formación de una particular flora domina
primera inflexión ocurre a principios del año, entre da por rosetas gigantes, arbustos micrófilos, coji
febrero y marzo, el segundo mínimo se sitúa entre nes y macollas de pastos; flora que se diferencia
junio y agosto. notablemente de otras regiones naturales de alta
En contraposición, las vertientes y valles ex montaña andina. En cuanto a la fauna, la mayor
puestos al SE u orientadas hacia los Llanos Occi parte de los mamíferos pertenecen a los bosques
dentales, presentan un régimen de las precipita circundantes y en las aves hay muchos elementos
ciones marcadamente unimodal, semejante en rit comunes con la Provincia Altoandina.
mo al patrón llanero. El régimen unimodal está in La flora de estos páramos ha tenido un doble
fluenciado por las masas de aire procedentes de origen. Por un lado, elementos extratropicales,
los llanos occidentales, presentándose un máximo
tanto australes como boreales, preadaptados a las
de precipitación en junio y un mínimo en enero.
bajas temperaturas; y por otro elementos de ori
En este clima montano tropical las fluctuaciones
gen tropical, preadaptados a los climas de ritmo
mensuales de las temperaturas medias, aunque
diario, originados en los pisos mesotérmicos de la
de poca amplitud, se relacionan en gran medida
con las variaciones estacionales en el aporte hídri media montaña que colonizaron las alturas. Esta
co, en forma de precipitaciones o de nieve. Así, en flora de origen neotropical se vuelve dominante en
las épocas más secas se presentan los valores los hábitats más extremos del Altiandino (pára
más bajos de temperatura media mensual, lo que mos desérticos) colonizados y estructurados por
está determinado por otros factores climáticos co las rosetas monocaules y gigantes del género Es-
mo insolación, radiación solar y nubosidad. peletia (Monasterio 1980a).
212 Los Páramos del Mundo
Las formaciones vegetales de estos páramos ñame, son los bosques de aliso de montaña (Al
están dominadas fisonómicamente por cuatro for nus mirbellii y Alnus jorulensis) ios que limitan
mas de vida fundamentales: las rosetas leñosas, con las formaciones parameras en su porción in
acaules o caulescentes, que constituyen las for ferior. En el páramo de Cendé, la selva nublada y
mas típicas de estos páramos (Espeletia, Puya, los bosques bajos siempreverdes de Espeletia ne-
Lomaría y Lupinus)-, los arbustos, especialmente riifolia alternan con el páramo. En el sector noro-
exitosos en las partes bajas de los páramos (Hy- riental más seco de la Sierra La Culata el páramo
pericum, Baccharis, Senecio, Pernettya)-, las gra limita con fajas de matorrales en su porción más
míneas perennes en macolla (Calamagrostis, Cor- baja. En los páramos ubicados en los límites en
taderia, Agrostis, Festuca)-, y los árboles (Polyle- tre Mérida y Táchira (El Batallón, La Negra, Zum
pis, Aragoa, Alnus). Las combinaciones de estas bador) los matorrales secundarios son frecuentes
como límites interpuestos entre páramos y selvas
formas originaron las diversas formaciones vegeta
(Monasterio y Reyes 1980).
les: rosetales, arbustales, pajonales, céspedes,
bosques y desiertos. Sin embargo, las combina
ciones que caracterizan a los páramos venezola
nos, a diferencia de otros páramos dominados por Los hábitats de páramo y
gramíneas, son los rosetales-arbustales, los rose- su biodiversidad
tales-pajonales y, sobre todo, los rosetales casi pu
ros de Espeletia que se hacen dominantes en los
páramos más secos del piso Andino y en el Altian- Pisos altitudinales
dino (Monasterio 1980a).
Espeletia es en estos páramos el taxón de ma El páramo en la cordillera de Mérida no es pa
yor “éxito” ecológico en el poblamiento de los am ra nada un ambiente homogéneo. Extendiéndose
bientes más extremos desde el punto de vista tér sobre las tierras por encima de los 2.500 m, el
mico e hídrico. La diversidad de formas y estrate gradiente altitudinal se relaciona con gradientes
gias le ha permitido estar presente en una gama climáticos y de ecosistemas naturales e interveni
amplia de hábitats y colonizar los espacios peri- dos, que en conjunto conforman verdaderos pisos
glaciales más extensos de los andes venezolanos. ecológicos a diferentes alturas. En esta zonación
De hecho, el conjunto taxonómico Espeletinae altitudinal podemos distinguir desde el nivel más
(Cuatrecasas 1976, 1978) ha desarrollado en la bajo al más alto: el Piso Andino, el Piso Altiandi-
cordillera de Mérida un centro diversificación y ex no y el Piso Periglacial (Monasterio 1998).
pansión (Smith y Koch 1935, Cuatrecasas 1978, En el Piso Andino (2.500 y 3.300 m) corres
1986). ponde a la zona de Selva Nublada Montana Alta
En la región andina venezolana la Provincia del cuando las precipitaciones son suficientes y a la
Páramo limita en su porción inferior con la Provin zona páramos. Este piso está ocupado actualmen
cia de las Yungas, formaciones vegetales de bos te por cultivos de gran productividad (tubérculos,
ques y selvas nubladas, con elementos biológicos horticultura, floricultura, etc.) que reemplazan al
afines a los amazónicos, que ocupa las laderas sistema natural paramero, especialmente en las
andinas con clima fresco y muy húmedo, no sólo tierras más planas y los suelos más fértiles. En las
por las abundantes precipitaciones, sino en espe partes superiores de este piso ecológico se extien
cial por las neblinas que cubren casi continua den mosaicos de agroecosistemas campesinos de
mente las montañas. La vegetación predominante cultura indígena que se alternan con ecosistemas
de esta provincia es la Selva Nublada, rica en lau naturales y ecosistemas intervenidos en diferentes
ráceas y mirtáceas, que asciende hasta los 2.500 fases de recuperación. Aquí, las formaciones vege
m e incluso puede llegar hasta más de 3.000 m. tales naturales son heterogéneas e incluyen desde
En las vertientes húmedas del núcleo central rosetal-arbustal, arbustal-rosetal, hasta casi ar
de la cordillera de Mérida, el páramo se pone en bustales puros en diferentes asociaciones de espe
contacto directo y lineal con las Selvas Nubladas cies.
Montanas Altas. Pero no siempre es común esta En el Piso Altiandino (3.300 a 4.100 m) se
situación. En la Sierra de Trujillo, páramo de Tu- encuentra el límite superior de la agricultura para
213
Venezuela
mera campesina, que se caracteriza por ciclos in Bosque Paramero Andino
tercalados de cultivo y de descanso. Mediante es
te manejo los agroecosistemas dejados en descan Bosques bajos que se ubican en las partes más
so entran en procesos sucesionales cuya dirección bajas del páramo (entre los 2.400 y 3.500 m),
es la regeneración de los ecosistemas naturales. distribuidos en el Piso Andino. Se localizan en
De esta manera, la frontera agrícola adquiere la condiciones microclimáticas específicas (suelos
forma de mosaicos sucesionales que van dejando en condiciones térmicas favorables y vertientes
paso a los ecosistemas naturales de manera muy secas, aunque con presencia de neblinas) que fa
gradual. La presencia de un clima más frío, peri- vorecen la existencia de Espeletia neriifolia entre
glacial, la cobertura vegetal menos densa y con mezclada con arbustos y un rico estrato herbáceo.
especies de rosetas gigantes de varias especies Aquí se pueden encontrar, además de los bosques
del género Espeletia, caracterizan a los ecosiste de Espeletia neriifolia, Bosque de Aragoa cupres-
mas naturales por encima de la frontera agrícola. sina y Bosque Siempreverde de Alnus acuminata.
A estas alturas, el único uso de la tierra es el pas La presencia de estos pequeños bosques sobre
toreo extensivo y estacional que se concentra es vertientes de fuerte pendiente y, en el caso de bos
pecialmente en los fondos de valles glaciales cu ques de Alnus, en los bordes de los ríos, tiene una
biertos con céspedes de variada composición. especial importancia en la protección contra los
En el Piso Periglacial (por arriba de 4.100 m) procesos erosivos.
el ciclo de congelamiento nocturno-descongela- Principales Asociaciones y especies:
miento diurno impide toda actividad agrícola por Espeletia neriifolia, E. humbertii, E. hanburia-
las heladas recurrentes. Dos formaciones vegeta na, Weinmannia multijuga, W. fagaroides, W.
les: el Páramo Desértico y el Desierto Periglacial karsteniana, Persea mutisii, Roupala jahnii, Hy
colonizan este piso ecológico. Su flora de gran en- pericum laricifolium, H. caracasanum, Arcy-
demismo ha desarrollado estrategias y formas de tophyllum caracasanum, Gaultheria cordifiora,
vida espectaculares (rosetas gigantes de Espeletia Vaccinium alaternoides, Bejaria aestuans,
y cojines acaules de diversos géneros) que afirman Drimys granadensis y Lagenophora andina.
las móviles tierras de estas regiones. Aquí, las
condiciones climáticas y topográficas, junto a una
biota adaptada a extremos de estrés hídrico y tér Pastizal Paramero Andino
mico, configuran un ambiente de extrema fragili
dad, único sobre la tierra, que no puede ser utili
Formación graminosa que ocupa fondos de va
zado de manera directa por su baja productividad,
lles fluvioglaciales (por encima de los 3.500 m),
su elevada susceptibilidad erosiva y elevada rigu
algunos faldeos y depósitos coluviales, con espe
rosidad climática.
cies que forman diferentes asociaciones. Estos
pastizales, céspedes y turberas en fondos de va
Principales ecosistemas lles están sometidos a inundaciones estacionales,
especialmente las últimas, esto es lo que permite
un crecimiento continuo y una elevada productivi
La cordillera de Mérida alberga variados eco
dad durante todo el año.
sistemas tanto resultado de la adaptación al am
Principales Asociaciones y especies:
biente como producto de la Intervención humana.
a -A s o c ia c ió n de B ro m u s p i t e n s i s -A g r o s t i s
En los pisos ecológicos se extienden los ecosiste
h a n k e a n a : valles fluvioglaciales
mas naturales de Bosques Parameros, Bosques
Altiandinos, los que se encuentran entre los bos Bromus pitensis, Agrostis hankeana, A. tri-
ques más altos del mundo y los hábitats más ex chodis, A. breviculmis, Carex bonplandii,
tremos: el Desierto Periglacial y Páramo Desértico C. acutata, Calamagrostis coarctata, Sysi-
en el Altiandino (Monasterio 1980c, Monasterio y rinchium bogotense, S. tintorum, Hyperi
Molinillo 2000). cum brathys, Plantago rígida, Aciachne
pulvinata, Poa annua, Pittochaetium pani-
coides, Trisetum foliosus.
214
Los Páramos del Mundo
E sp e c ie s Vegetales
N o m b re c ie n tífic o N o m b re c o m ú n
Bartsia pedicularioides "D icta m o "
Entre las especies animales se encuentran ver (EP), vulnerables (V) casi amenazados (CA), de
tebrados que son reportados en las listas interna menor riesgo (MR), o insuficientemente conocidas
cionales y nacionales como especies en peligro (IC):
N o m b re c ie n tífic o N o m b re c o m ú n C a te g o ría
Entre los insectos se reportan las mariposas sierra de Perijá. Dos especies del género Diapha-
marrones de los páramos de distribución muy lo nos están limitadas a los páramos de Niquitao y
calizada y habitantes exclusivos de los páramos de Cendé (Rodríguez y Rojas-Suárez 1995).
de la cordillera de Mérida y la sierra de Perijá. Al-
topedaliodes alborotata y A. albarregas son endé
micas de los páramos de Mérida y Trujillo. Diap- Biodiversidad de uso tradicional
hanos huberi, Pedaliodes antigua, Penrosada
franciscae, Redonda empetrus y Tatochilaxantho-
y comercial
dice paramosa están restringidas a la Sierra Neva
da. Dangond dangondi, Lymanopoda paramera, Las siguientes listas reportan especies de im
Penrosada grunterae, P navarrae y Catasticta uri- portancia comercial o tradicional que se encuen
coecheao son endémicas de las partes altas de la tran en los páramos de la cordillera de Mérida.
219
Venezuela
E sp e c ie s V egetales
Bartsia laniflora “ D íc ta m o ”
Gentiana nevadensis “ D ic ta m o ”
E s p e c ie s A n im a le s :
de suelos en base a la sucesión-regeneración y al no que también han posibilitado, por los múltiples
uso de abono verde (Sarmiento et al. 1993). servicios ambientales, el desarrollo y el manteni
Bajo estos agroecosistemas se favorece la con miento de la producción agrícola (Monasterio y
servación de los suelos y de la vegetación natural. Molinillo 2002).
Los paisajes bajo este uso tradicional de la tierra Los servicios ambientales que brindan pueden
se caracterizan por un mosaico de parcelas en di sostener y asegurar el mantenimiento en el tiem
ferentes etapas sucesionales. po de las áreas productivas. Sobre esta base, se
Las variedades de papas ‘‘antiguas" utilizadas señala la importancia en el páramo de los pisos
por los campesinos del páramo han disminuido de ecológicos Altiandino y Periglacial como áreas de
manera notable en pocas décadas. Sin embargo, conservación de la biodiversidad (Monasterio y
todavía es posible encontrar en comunidades o fa Reyes 1980), la captación del agua y el equilibrio
milias aisladas el conocimiento y uso de dichas hidrológico, la estabilidad de los suelos en lade
variedades. El rescate de esta agrobiodiversidad ras, la producción de forraje para la ganadería
está ligado estrechamente al mantenimiento de (Molinillo y Monasterio 1997a) y como fuente de
estas áreas de uso tradicional. Las prácticas de
otras alternativas económicas (ecoturismo comu
manejo en estos sistemas han mostrado una ele
nitario por ejemplo), que permiten el manteni
vada adaptación a las características de los altos
miento y la producción de la importante agricultu
páramos y han servido para sostener por siglos la
ra papera y de hortalizas en la cordillera de Méri-
ocupación humana de estos ambientes.
da.
A g r o e c o s i s t e m a s T r i g u e r o s : Este sistema se
Los fértiles suelos de mesetas, terrazas y conos
ubica en los “bolsones" secos de la Cuenca alta
del piso más bajo de páramo, unidos a la disponi
del río Chama, en la cuenca de Nuestra Señora y
bilidad de agua, captada en las partes más altas
en algunos valles marginales a estos ríos donde
y canalizada a través de sistemas de riego, han fa
las condiciones climáticas presentan una estacio-
vorecido el desarrollo y mantenimiento de una
nalidad hídrica marcada.
El sistema de producción triguero se implantó agricultura altamente productiva con una sucesión
a partir del siglo 16 sobre la base del “encuentro” casi continua de cosechas a lo largo del tiempo.
entre la sociedad agrícola indígena desarrollada Aunque en la actualidad se trate de una agricultu
en la región y los colonos españoles que trans ra que requiere de grandes aportes externos de in
plantaron el trigo a los Andes. Actualmente está sumos, su desarrollo y asimilación del fuerte im
orientado hacia el autoconsumo. Aquí se preser pacto ambiental que produce sería muy difícil en
van prácticas y conocimientos tradicionales que otras condiciones de ambientes de montaña. Así,
se han adaptado a las condiciones del páramo y los sistemas altamente productivos de las partes
que han subsistido a lo largo del tiempo aún en bajas del páramo y los ubicados fuera de este am
los contextos socioeconómicos actuales (De Ro- biente, pueden ser beneficiados por los productos
bert 1993). de las funciones ecológicas o servicios ambienta
les de los ecosistemas de las altas tierras.
Los suelos, la vegetación y las condiciones m¡-
Servicios ambientales croclimáticas de fondos de valles glaciales y lade
ras del Piso Altiandino han sido la base para el de
Las funciones ecológicas y los servicios am sarrollo de la agricultura campesina con descanso.
bientales de estos ecosistemas altoandinos en ge Aquí, fragmentos de ecosistemas naturales en di
neral, han cumplido un papel fundamental en el ferentes fases de intervención se encuentran in
establecimiento de los asentamientos humanos y mersos en medio de los agroecosistemas campe
el desarrollo de sus actividades productivas, tanto sinos, asegurando la recuperación de las tierras en
en tierras parameras como en los pisos más bajos descanso y contribuyendo a la heterogeneidad y
de los Andes y regiones llanas adyacentes. Esto se dinámica del paisaje. En los límites superiores de
debe a que los sistemas productivos han evolucio la agricultura campesina, las parcelas de cultivos
nado enmarcados por estos ecosistemas de alta se interdigitan con zonas naturales e intervenidas,
diversidad que no sólo han servido de asiento, si creando una zona de transición que disminuye
221
Venezuela
una ruptura neta entre los ambientes naturales y de las partes bajas del páramo y los ubicados fue
los intervenidos. ra de este ambiente, en pisos boscosos y tierras
En este mismo piso ecológico, sobre los fondos bajas adyacentes.
de valle los suelos más profundos y permanente Un cálculo aproximado sobre un área de 100
km alrededor de la región basal andina (por deba
mente húmedos favorecen el desarrollo de un pro
jo de los 400 m de altitud) mostró que los ecosis
ductivo y tierno tapiz de pastos que permiten el
temas protectores de la cordillera de Mérida abas
mantenimiento de una ganadería extensiva, fun
tecen de agua a más de 2.300.000 hectáreas con
damental para el sistema agrícola campesino (Mo
vocación agrícola. Si a esto se le suma las zonas
linillo y Monasterio 1997a). Así, las parcelas ubi agrícolas dentro de la región andina, las cifras as
cadas en pendiente y en suelos con buena canti cienden a más de 3.000.000 de hectáreas.
dad de bloques de piedra, pueden ser arados me Tres de las principales cuencas hidrográficas
diante bueyes y toros que subsisten del forraje na que se originan en los páramos de la cordillera de
tural de las altas tierras. Este ganado que pasta Mérida son la cuenca del río Chama, la cuenca del
extensivamente en el páramo también cumple río Motatán y la cuenca del río Santo Domingo.
funciones importantes en la economía campesina, Estas grandes redes hidrográficas tienen su origen
brindando mayor estabilidad productiva a los sis en el escurrimiento superficial desde las partes
temas tradicionales. más altas de las tierras de páramo y, en menor
Sobre las mayores alturas, en el Piso Perigla- medida, del volumen hídrico de más de un cente
cial, la flora tan especializada que ha evoluciona nar de lagunas glaciares, por lo general arriba de
do in situ a lo largo de los períodos glaciales e in los 4.000 m (Andressen y Ponte 1973).
terglaciales del Plio-Pleistoceno y Holoceno es ca En la cuenca alta del río Santo Domingo los
paz de mantener en un grado de relativa estabili mayores valores de precipitaciones (1.200 a
dad el ambiente tan frágil de las altas tierras pa 1.600 mm por año) determinan una mayor dispo
rameras. Esta protección de suelos, estabilización nibilidad de agua para riego que es utilizada fun
de vertientes y formación de pequeños núcleos de damentalmente para una agricultura altamente
captación de agua, son fundamentales para toda comercial y diversificada (producción de papa, za
la dinámica hidrológica de la región. De este am nahoria, remolacha, repollo y clavel). Mientras
biente periglacial tan frágil dependen en gran me que en la cuenca alta del río Chama menores pre
dida la disponibilidad de agua para los sistemas cipitaciones (550 mm en los sectores secos a
productivos de los pisos ecológicos más bajos, la 1.000 mm en los húmedos) determinan menor
estabilidad de las tierras y los procesos erosivos disponibilidad de agua para riego, lo cual es supli
que pueden generar fuertes alteraciones en las do mediante una buena administración comunal
vertientes y, por ende, la biodiversidad del páramo del agua de riego (Andressen 1968).
que incluye a especies vegetales únicas sobre el Un importante potencial hidroeléctrico tiene su
planeta. asiento en las fuentes de agua de las cuencas al
tas y medias de los Andes venezolanos. Los enor
mes caudales que llegan a la región de piedemon-
Producción de agua en los te han servido para la planificación e ¡mplementa-
ción de un sistema de producción hidroeléctrica,
páramos
entre los que se encuentra el Complejo Hidroeléc
trico Uribante-Caparo (cuencas de los ríos Caparo
Sobre un modelado glaciar, una gran diversi
dad de ecosistemas coloniza y protegen las cabe y Uríbante), el Complejo José Antonio Páez (cuen
ceras de los ríos que se integran en la cuenca del ca río Santo Domingo) y los embalses sobre los
Orinoco en el oriente y de Maracaibo en occiden ríos Boconó, Tucupido y Masparro. Además, el
te. El agua es uno de los principales servicios am agua de las altas tierras alimenta una serie de im
bientales que proviene de las áreas protegidas de portantes embalses que sirven para la producción
páramo de los Andes venezolanos. Este recurso ha de agua de uso agrícola y urbano, como los em
servido para el desarrollo de todo tipo de agricul balses de Onia, Dos Cerritos, Agua Viva, Atarigua
tura, desde los sistemas tradicionales hasta los y Yacambú. El buen funcionamiento, la vida útil y
sistemas "modernizados” altamente productivos la viabilidad futura de los proyectos hidráulicos
222
Los Páramos del Mundo
dependen de la conservación de cuencas altas y bita sp.) etc. Igualmente conocían los usos medi
medias de los ríos que nacen de los ambientes de cinales de una variedad de plantas autóctonas,
páramo. entre las que se destacan el “díctamo del páramo”
(Lysipomia bourgoinii) y el frailejón (varias espe
cias de Espeletia) que además tenía múltiples
LA GENTE EN EL PÁRAMO usos en la vida diaria de la población (Wagner
1979).
Los aborígenes andinos de esta región recibie
ron influencias directas o indirectas de los Andes
Historia del uso de la tierra Centrales a través de las regiones Chicha y Tairo-
na de Colombia. Las evidencias hasta ahora dis
Las evidencias arqueológicas y etnohistóricas ponibles parecen indicar que el piso andino bajo
indican que los Andes venezolanos fueron pobla de los páramos fueron ocupados tardíamente en
dos tardíamente en tiempos protohistóricos y que tiempos protohistóricos y fueron marginales con
las zonas de páramo por encima de los 3.000 m respecto al desarrollo cultural andino global. Mu
no sirvieron de hábitat permanente para la pobla chos elementos culturales propios de los Andes
ción precolombina. Los páramos tampoco fueron Centrales no llegaron a desarrollarse en estos pá
utilizados como región de pastoreo como en el ca ramos. En esta región encontramos abundante
so de las Punas. Se trataba sobre todo de lugares material arqueológico en numerosos yacimientos,
de cacería para las poblaciones indígenas que se entre los que se puede citar: Chipepe, San Geró
concentraban entre los 2.000 y 3.000 m, zonas nimo, El Mocao Alto, La Era Nueva, El Royal, Mls-
de paso en el intercambio entre las regiones mas teque, La Toma, Llano del Hato y Los Micuyes, a
bajas de Los Llanos y la Cuenca de Maracalbo, y lo largo del río Chama sobre terrazas agrícolas y
valles fluviales, y Chicua, Mesa Cerrada y Mucu-
escenarios de prácticas religiosas, como lo atesti
yupú en la zona de Timotes. Todas estas caracte
gua el hallazgo de objetos “ceremoniales" en cue
rísticas históricas y arqueológicas conforman una
vas y abrigos rocosos elevados (Wagner 1978).
zona rica y atractiva desde el punto de vista histó-
Las zonas entre los 2.000 y 3.000 m de altu
rico-cultural, reseñando una historia diferente de
ra (“Tierra Fría”) fueron desde tiempos remotos un
las demás zonas andinas (Wagner 1979).
hábitat favorable para los asentamientos humanos
Con la conquista española a partir del siglo 16
permanentes. Las huellas de estos antiguos asen
se produjo una fusión de elementos culturales
tamientos todavía perduran y se caracterizan por
aborígenes y europeos que eventualmente generó
la presencia de construcciones de piedra (terrazas
el modo de vida de la población andina campesi
agrícolas, murallas, cercas, basamentos de vivien
na contemporánea. Al patrón de asentamientos
das), cerámica simple y de forma sencilla, presen
prehíspánicos, fuertemente influido por las condi
cia de elementos atípicos a la región que denota
ciones ecológicas de las diferentes unidades am
el Intercambio activo con grupos de otras regio bientales del piso Andino, se superpuso el patrón
nes. Este patrón andino de “tierra fría” tuvo una de asentamientos coloniales, el que aprovechó
población relativamente densa y la subsistencia se tanto las condiciones ecológicas para reproducir el
basó en el cultivo de tubérculos altoandinos como sistema cerealero, como la mano de obra indíge
el “ullucu” (Ullucus tuberosus), la "oca” (Oxalis na.
tuberosa), la papa (Solanum spp.), el cultivo de La agricultura cerealera de secano de la Mese
maíz y, en menor grado, la caza y la recolección ta Ibérica (trigo, cebada, avena) fue transplantada
(Wagner 1973, 1978). a los Andes con su infraestructura tecnológica.-
Estos tubérculos todavía forman parte de la tracción animal por yuntas de bueyes, arados de
dieta del campesinado andino de la región. La po madera, eras para trillar los cereales, molinos, etc.
blación aborigen también debió consumir una se Se inició así un proceso de colonización agrícola
rie de frutos y vegetales silvestres que aún crecen caracterizada por el mestizaje, en el cual se super
en la región y los cuales tienen en la actualidad pusieron e integraron los cultivos indígenas con
nombres netamente indígenas, como por ejemplo los cereales templados. Mientras la papa siguió
la “curuba” (Passiflora sp.), “cuchuva" (Physalis ocupando las terrazas y conos-terrazas, el trigo se
sp.), “michiruy" (Draba bellardi), “churi” (Cucúr expandió sobre laderas empinadas que bordean
223
Venezuela
los altos valles. Estas nuevas tierras aprovechadas presencia indígena con la predominancia de pa
se caracterizaban por su elevada fragilidad, por lo trones culturales característicos de cada etnia, en
cual se iniciaron entonces procesos de degrada la cordillera de Mérida se ha asentado una socie
ción y erosión que se incrementaron por el pasto dad agraria poliétnica y modernizada, donde pre
reo del ganado ovino y vacuno introducido por los domina una tendencia hacia la individualización y
españoles (Monasterio 1980b). a la iniciativa privada.
En los altos Andes la historia colonial fue la En la Sierra del Perijá se encuentran comuni
historia del trigo. El sistema trigo-papa se transfor dades indígenas Yukpas, Barí y Guajiro. Los Yuc-
mó en un sistema semicomercial que llegó a pro pas forman parte del mundo Caribe. Conocidos
ducir excedentes comercializables a nivel nacional también como motilones mansos, viven principal
e internacional. La intensificación del cultivo del mente de la agricultura. Practican la siembra del
trigo implicó abrir nuevas tierras a la colonización maíz y la yuca dulce. Trabajan la cestería y los tex
en áreas que se organizaron exclusivamente para tiles. Según el censo de 1992 su población as
el monocultivo del trigo. El ciclo triguero tuvo su ciende a 4.144 personas. Por otra parte, los Bari
auge durante los siglos 16 y 17 y se prolongó has pertenecen a la familia lingüística chibcha y son
ta 1850 (Carnevalli 1944). Este ciclo conectó las considerados agricultores excepcionales. Se orga
zonas altas con el exterior durante 200 años, des
nizan en comunidades y conjuntos de familias ba
pués de lo cual se rompió el vínculo y los altos An
jo un jefe (ñatubai), construyen amplios conucos
des entraron en una fase de aislamiento que se
y también practican la cacería. Su población ha
acentuó a mediados del siglo 18 (Monasterio
mostrado un incremento tanto en Venezuela como
1980b).
en Colombia. En el censo de 1992 su población
La estructura agraria colonial se prolongó du
ascendía a 1.520 personas en el estado Zulia. Por
rante una buena parte de la Independencia y pue
último, los Guajiros de la familia Arawak, es una
de decirse que aún perdura en gran medida en
de las etnias más numerosas de Venezuela y la
nuestros días en las tierras altas, sobre todo en las
que ha alcanzado mayor participación social. Su
áreas marginales y aisladas que después del boom
actividad económica tradicional es el pastoreo.
triguero se convirtieron en zonas rurales de agroe-
Las mujeres son mayoría y sus decisiones son las
conomía relictual. Un ejemplo de ello son las lo
que mueven a los distintos grupos. En 1992 exis
calidades de Los Pueblos de Sur (Monasterio
tían 168.729 guajiros en Venezuela.
1980b, De Robert 1993)
En la cordillera de Mérida la mayor parte de
Con el tiempo la agricultura de los páramos y
las comunidades está integrada por campesinos,
zonas adyacentes se volcó hacia la producción de
cuyo origen ha resultado tanto del mestizaje entre
papas y hortalizas. La gran demanda a nivel na
españoles procedentes de la colonización con in
cional de estos productos, la introducción de las
dígenas de la zona, como también descendencia
técnicas de riego por aspersión y la inmigración de
directa de los españoles. Entre los campesinos no
españoles de las Islas Canarias con una fuerte vi
se realizan diferencias raciales ni étnicas y en la
sión agro-comercial, dinamizaron esta región y la
ascendencia de la mayoría de los mismos los ca
convirtieron en zonas de producción permanente
racteres de diferentes orígenes están fuertemente
con cosechas sucesivas de alta productividad y
entremezclados. La principal actividad económica
uso intensivo de pesticidas. En las tierras más al
de la región es la agricultura tanto de autoconsu-
tas, por encima de los 3.700 m, donde las hela
mo e intercambio (principalmente cereales) como
das son recurrentes, el uso se limita al pastoreo de
comercial (papa y hortalizas), de manera comple
una ganadería extensiva, al turismo y a la protec
mentaria y como una actividad secundaria se
ción de cuencas.
practica una ganadería extensiva principalmente
con bovinos.
En la mayor parte de los valles interandinos el
Aspectos culturales grado de aislamiento está fuertemente relacionado
al tipo de agricultura que se practica. En los valles
La base cultural de los páramos es diversa. más accesibles y comunicados a los centros urba
Mientras en la sierra de Perijá existe una fuerte nos importantes por carreteras principales, existe
224
Los Páramos del Mundo
una mayor dedicación al cultivo de papas y horta yor producción de papa en Venezuela, represen
lizas a nivel comercial, siendo muy variables (ge tando el 23% del valor de la producción agrícola
neralmente a nivel de autoconsumo) las extensio para el estado Mérida.
nes dedicadas a los cereales (trigo, avena y ceba Esta explotación intensiva es altamente depen
da). diente de un paquete de agroquímicos, utilizados
En los valles interandinos menos accesibles o para regenerar la fertilidad del suelo y el combate
de accesibilidad reciente se han mantenido for de las plagas y enfermedades (fertilizantes, herbi
mas prehispánicas de rotación de cultivos y de cidas y pesticidas), que sin embargo cobra su pre
descanso de la tierra, así como formas coloniales cio en la sosteniblidad ecológica y en efectos ad
de agricultura triguera, aunque siempre a nivel de versos sobre la salud humana (Monasterio 1997)
autoconsumo e intercambio regional. La accesibi Este sistema se caracteriza por una fuerte es
lidad también está relacionada con la dependen tratificación social ligada a la posición de los indi
cia externa de los mercados, el uso de agroquími- viduos dentro de la producción y a su capacidad
cos y la disminución de prácticas antiguas como de acceder a los recursos claves: tierra, mano de
los largos descansos de la tierra ligados a la rege obra y crédito. En función de este acceso existen
neración de la vegetación natural y a la recupera grandes propietarios (empresarios), pequeños pro
ción de la fertilidad de los suelos. Diferentes situa pietarios (con propiedad y control de pocos recur
ciones históricas, ecológicas y geográficas han sos) y medianeros (sin acceso legal a la tierra pe
conducido a conformar en la actualidad un mosai ro asociados por la vía del control de la mano de
co heterogéneo de situaciones agroecológicas pa obra asalariada). Los medianeros y asalariados
ra la cordillera de Mérida. son mayormente de origen colombiano (Arias
El pastoreo se mantiene, en la mayoría de los 1995, Monasterio 1997).
casos, como una actividad secundaria en los am La mayor parte del área agrícola tiene riego por
bientes de páramos, ligada estrechamente a la aspersión. El área irrigada comprende principal
agricultura y sus necesidades de fuerza animal pa mente parcelas en fondos de valle donde se prac
ra el laboreo de la tierra. Sólo en casos especiales tica agricultura intensiva de papa, ajo y hortalizas.
existe mecanización y la misma se relaciona a un En el resto de las parcelas, generalmente ubicadas
mayor poder adquisitivo, diferentes objetivos de por encima de los 3.400 m y en pendientes de
producción y una falta de pertenencia a las comu moderadas a fuertes, se practica sólo una agricul
nidades tradicionales. La hacienda ganadera, tura de secano generalmente con papa.
principalmente vacunos, pastorea de manera ex El sistema de riego en las comunidades agríco
tensiva a muy extensiva, moviéndose entre los pi las de páramo se caracteriza por su originalidad y
sos de vegetación según la oferta de forraje natu sencillez, pues no proviene de los sistemas comu
ral y cultivada, y las necesidades del calendario nes de riego que utilizan grandes embalses o gran
agrícola. des infraestructuras rígidas. Se trata de simples
infraestructuras locales, como tomas de agua me
diante tuberías, pequeños tanques comunitarios y
distribución del riego con tuberías y mangueras ar-
Aspectos socioeconómicos mables, que les da una gran flexibilidad para
adaptarse a las condiciones topográficas unida a
En la actualidad, el área agropecuaria de la una eficiencia en el traslado del agua y a un míni
cordillera de Mérida entre los 2.000 y 3.700 m se mo impacto ambiental. Este sistema fue producto
dedica a la producción comercial de papa, zana de la "siembra del petróleo”, cuando los políticos
horia, hortalizas en general, flores en algunos si y los partidos de la Venezuela petrolera buscaban
tios y, recientemente, ajo, que se vende en los los votos uno a uno en la región de páramo. En
mercados regionales a través de intermediarios. tonces cada productor recibía sus tuberías para
También existe, en menor medida, producción le unirse a las tomas y tanques comunitarios, lo cual
chera. La producción agropecuaria presenta dos afianzó la organización social comunitaria hasta el
tipos de sistemas: intensivo de valles altos y cam presente (Monasterio y Molinillo 2002).
pesino paramero. El sistema de agricultura inten La mayoría de la población por encima de los
siva de los valles altos es el responsable de la ma 3.000 m en las zonas paperas de la cordillera de
225
Venezuela
Mérida está constituida de pequeños productores pequeños productores. El patrón actual de desa
que cuentan entre 2 y 4 hectáreas por familia. Las rrollo de las actividades agrícolas es, en su mayo
comunidades rurales más accesibles presentan ría, de baja productividad agronómica y de alto
una agricultura fuertemente dependiente de agro- impacto medioambiental (erosión de suelos en to
químicos y de las demandas del mercado. Mien pografías en pendientes y contaminación por pla
tras que las comunidades menos accesibles prac guicidas). La carencia de apoyo a la comercializa
tican una agricultura campesina basada en prácti ción de productos agrícolas profundiza la inestable
cas de descanso y regeneración de la vegetación. rentabilidad económica de la actividad. Como
En estos sistemas la ganadería extensiva en pára consecuencia de esta situación, gran parte de la
mos es un complemento crucial para el sosteni población joven no tiene ocupación fija, por no po
miento del sistema. En la mayoría de los casos el seer tierras para trabajar o fondos para invertir en
laboreo de la tierra se sigue realizando por medio agricultura. El segmento de la población joven ac
de arado con bueyes y sólo en casos especiales tiva (18 a 35 años) se encuentra en una situación
existe mecanización. laboral precaria, lo que la hace muy propensa al
Los poblados rurales y pequeños núcleos urba éxodo rural (Lesenfants y Molinillo 2002).
nos de la región de mayor producción de papa y
hortalizas se ubican en las cuencas altas de los
ríos Chama, Motatán y Santo Domingo. Las cuen Distribución de la población
cas altas de estos ríos drenan el núcleo central de
los Andes venezolanos en las jurisdicciones de los
actual
estados Mérida, Trujillo y Barinas, al occidente de
Venezuela y aseguran el abastecimiento de agua La población de los principales municipios con
para el 40 % de las mejores tierras agrícolas del alguna superficie de páramo asciende a
país. 1.619.260 habitantes (proyección al año 2000),
En las comunidades rurales de páramo del mu siendo Mérida, Táchira y Trujillo los estados con
nicipio Rangel (estado Mérida) la población de mayor población en el área de los Andes venezo
pende para su sustento de la actividad agrícola en lanos (Tabla 2, 3 y 4). Sin embargo, casi la tota
un 70 a 95 % . Los cultivos son dominados por los lidad de esta población se sitúa en las áreas urba
monocultivos de la papa (70 % ) y de ajo, alterna nas de estos municipios, las cuales se encuentran
dos con cultivos minoritarios (zanahoria, repollo, en la mayoría de los casos por debajo de los
remolacha, ajo porro, cebollina y algunos cerea 3.000 m. Es decir que estas cifras no revelan la
les). Las familias cuentan con un promedio de 6- densidad poblacional en ambientes de páramo,
8 personas abarcando generalmente tres genera aunque pueden en algunos casos ser indicativas
ciones. La tasa de analfabetismo se ubica entre del grado de influencia sobre estos ambientes. Un
35 % para mayores de 50 años y 10 % para me indicador poblacional para los páramos que pue
nores de 30 años. El 70 % de los jefes de familia de acercarse más a la realidad es la densidad de
son propietarios del predio que trabajan. El 30 % habitantes por Parroquias (división menor a muni
restante son medianeros, es decir viven y trabajan cipios).
el predio de un tercero con el cual comparten gas Además de las principales concentraciones co
tos y ganancias según un 50-50 % (PAT 1997). rrespondientes a las Parroquias de los grandes
La agricultura practicada por campesinos por centros urbanos (San Cristóbal, Mérida y Trujillo),
encima de los 3.000 m de altitud presenta eleva las más elevadas densidades poblacionales de Pa
dos riesgos por las frecuentes heladas. Así tam rroquias con páramo corresponden a: Timotes
bién, los monocultivos de papa y ajo están sujetos (105 hab/km2), Pueblo Llano (96 hab/km2), Baila
a ataques masivos de plagas, los cuales se regis dores (93 hab/km2), Maldonado (88 hab/km2) y
tran en ciclos recurrentes. Esta situación, unida al Mucurubá (51 hab/km2) en el estado Mérida; La
costo de los agroquímicos y a los oscilantes pre Grita (128 hab/km2), Queniquea (54 hab/km2) y
cios de los productos agrícolas en el mercado, ha El Cobre (47 hab/km2), en el estado Táchira; y Bo-
ce que sean inestables los ingresos para estas po conó (127 hab/km2), La Mesa (93 hab/km2), Jajó
blaciones. A esto debe sumarse la ausencia de (76 hab/km2), Campo Elias (69 hab/km2), Cabim-
continua asistencia técnica y de créditos para los bú (55 hab/km2) y Tuñame (35 hab/km2) en el es-
226
Los Páramos del Mundo
tado Trujillo. En estos casos, tampoco las densida randa (estado Mérida); y Juan Martín, Estibuco, El
des indicadas corresponden exactamente a los Pajarito y Esnacuao, en el municipio Urdaneta (es
ambientes de páramo, pero son más indicativas tado Trujillo). En todos los casos se trata de pe
que a nivel municipal. En Parroquias que tienen queños asentamientos. En la mayoría de los casos
gran parte de su territorio en ambientes de pára la población ocupa el páramo más por medio de
mo las densidades poblacionales oscilan entre 5 y caseríos aislados que les permite manejar las fin
20 hab/km2. Tal es el caso de La Toma, San Ra cas agrícolas y las tierras de pastoreo por encima
fael, Mucuchíes (Municipio Rangel), Los Nevados del límite de la agricultura (3.600 a 3.700 m).
(M. Libertador), Santo Domingo (M. Cardenal
Quintero), Piñango y La Venta (M. Miranda) en
Mérida; J.R Peñaloza (M. Uribante) en Táchira; G.
Rivas (M. Boconó) en Trujillo. Las excepciones
IMPACTOS Y AMENAZAS
son.- Tuñame (M. Urdaneta) en Trujillo; Arias (M.
Libertador) y Montalbán (M. Campo Elias) en Mé
Los ambientes de páramo han sido considera
rida.
dos entre los ecosistemas más frágiles de Vene
A nivel de asentamientos poblacionales dentro
zuela (MARN 2000). En estos ambientes se han
de ambientes de páramo (por encima de 3.000
identificado una serie de actividades humanas
m) la mayoría está concentrada en el núcleo cen
que producen impactos actuales y que generan
tral de la cordillera de Mérida, donde se tiene una
una serie de amenazas potenciales (Monasterio
de las mayores áreas agrícolas parameras. Entre
1980b, Goldstein 1991, 1993, Molinillo 1992,
los principales asentamientos (escala 100.000)
Molinillo y Monasterio 1997a y 2001, Sarmiento
se encuentran: Llano del Hato, San Isidro, Aparta
deros, Puerto Nuevo, La Asonada, Casa de Go 2000, Monasterio y Molinillo 2001). En la Tabla
bierno y El Águila, en el municipio Rangel (estado 5 se muestra un listado de las actividades con im
Mérida); Mucuró en el municipio J. Briceño (esta pacto actual y potencial en los páramos andinos
do Mérida); Almorzadero, Cañada Cerrada, El Rin venezolanos.
cón, Las Tapias y El Arbolito, en el municipio Mi-
Tabla 5: Principales actividades relacionadas a impactos actuales y potenciales en páramos de la cordillera de Mérida.
In troducción de especies a grícolas de fuerte im pacto, Elevación notable de la fronteras agrícola dentro de zo
com o el ajo nas protegidas y contam in ación generalizada de suelos
A u m e n to del consum o y de las necesidades de agua pa U so intensivo de lagunas y fuentes de agua y agota
ra agricultura m iento de los reservorios en el páram o altia n d ino.
Incendios aislados sobre pastizales en páram os y ecoto- Expansión de la frontera agropecuaria sobre los bosques
no pá ram o-selva para a b rir terrenos a la agricultura o y arbustales del ecotono con el páram o.
‘‘m e jo ra r” el forraje de la vegetación natural
agotamiento de las tierras utilizadas tradicional dencias para el manejo del agua en las comunida
mente. Esta expansión ha incluido especialmente des.
áreas en el límite de la agricultura (3.600 a 3.700 En primer lugar, el aumento de los tanques pri
m), con suelos superficiales y en medianas a fuer vados de almacenamiento de agua representa una
tes pendientes. clara evidencia del aumento de la demanda de
agua por aquellos que presentan parcelas bajo
agricultura intensiva y con ajo. Un segundo paso
Agricultura, cultivos en esta tendencia ha sido el aumento de tomas de
disruptivos y agua agua particulares, con la finalidad de tener entra
das extras a los turnos de agua obtenidos en los
Comités de Riego. Un tercer paso en la evolución
Tradicionalmente la agricultura paramera ma de la demanda de agua ha sido la formación de
nejaba las parcelas mediante la práctica del des Comités de Riego independientes, con lo cual las
canso. Después de uno o dos ciclos de cultivos la restricciones de turnos disminuyen o desaparecen.
parcela era abandonada y los procesos sucesiona- El aumento de parcelas con poco o sin descan
les tendían a la recuperación de la vegetación na
so y la introducción de cultivos con mayores de
tural de páramo. El descanso no solamente favo
mandas de agua representan a escala local un
recía la recuperación de la fertilidad de los suelos
cambio en la dinámica agrícola y del uso del agua,
(Sarmiento et al. 1993) sino que también tenía
que se ha manifestado en las nuevas tendencias
un efecto positivo sobre la dinámica del agua al
hacia un manejo más individual en detrimento de
mantener los suelos más húmedos, aumentar la
una administración comunitaria del agua. A esca
proporción de materia orgánica, disminuir la esco-
la regional estas tendencias se han traducido en
rrentía y la pérdida de suelos (Sarmiento 2000).
una mayor presión de demanda sobre las fuentes
Este tipo de manejo fue la base para el manteni
de agua ubicadas en los pisos ecológicos superio
miento de una agricultura sustentable en estos al
res de los páramos.
tos páramos.
Las mayores demandas de servicios ambienta
La disminución y/o pérdida de la práctica del
les, especialmente servicios de agua, no han sido
descanso ha acompañado la evolución de las es
acompañadas hasta el presente por medidas efec
trategias de uso de la tierra en los últimos dece
tivas de conservación sobre los pisos altiandinos,
nios. El manejo de parcelas bajo una agricultura
como por ejemplo el control del pastoreo sobre las
intensiva ha significado también el aumento de las
zonas de ciénagas. Tampoco han sido tomadas
necesidades de agua, relacionado al aumento del
medidas de control para un manejo más eficiente
número de cosechas por año y al aumento de la
del agua a niveles comunitarios y supracomunita-
escorrentía superficial.
rios. Una de las principales razones es que los
En estos últimos años la introducción del cul
problemas se encuentran en la práctica a diferen
tivo de ajo en los valles interandinos ha aumenta
tes escalas espaciales y esto significa diferentes
do aún más las necesidades de agua para riego.
actores, ámbitos y políticas (Monasterio, Molinillo
De tal manera, que el avance del ajo en detrimen
y Smith 2002).
to de los cultivos tradicionales se ha realizado so
bre aquellas regiones que ya tenían un sistema de
riego establecido.
A nivel de parcela, en términos generales, el
Ganadería
manejo de cultivos bajo agricultura intensiva ha
significado un aumento de las demandas de agua El impacto de los rebaños sobre el ambiente
sobre el sistema de riego comunitario. Así tam de páramo está relacionado directamente con la
bién, las nuevas parcelas con ajo en la comunidad falta de adecuación de los animales introducidos
representan una mayor presión sobre las fuentes (especialmente vacunos) para consumir el forraje
de agua. Estas diferencias de cultivos y de mane ofrecido por la vegetación natural dominante y a la
jos agronómicos implican diferencias en las de baja capacidad de la cobertura vegetal para sopor
mandas de agua que han resultado en nuevas ten tar altos niveles de herbivoría (Molinillo y Monas
229
Venezuela
terio 1997a). La falta de adecuación ha conduci Estos parches de céspedes de diferente com
do a una baja eficiencia en el uso del espacio pas posición y estructura representan estadios suce-
toral comparado con rebaños de camélidos en pu sionales cuya dinámica responde en gran parte a
nas (Molinillo y Monasterio 2001). gradientes de humedad y densidad de pastoreo.
Las estrategias de pastoreo en los páramos La carga ganadera y la frecuencia con la que se vi
más secos y estacionales de la cordillera de Méri- sita cada parche se relaciona con el calendario
da no fueron tan impactantes como la ocasionada agrícola y las estrategias agrícola-ganaderas que
por el ciclo fuego-pastoreo en los páramos húme cada familia y comunidad campesina desarrollan
dos de Ecuador y Colombia (Molinillo y Monaste en la región. La agricultura papera y los procesos
rio 2002). Aunque la ganadería utiliza de forma de intensificación (disminución del descanso, rie
extensiva prácticamente todos los tipos de vegeta go, aumento de las parcelas bajo cultivos) condu
ción, la mayor intensidad de pastoreo sólo se pro jeron a una mayor permanencia del ganado en los
duce sobre los céspedes de los valles glaciales por altos páramos, lo cual implicó el aumento de la in
encima del piso agrícola (Molinillo 1992). La pre tensidad de pastoreo y la disminución del tiempo
sencia de estos parches de céspedes entre los de descanso en los céspedes. Bajo estas circuns
3700 y 4.200 m, generalmente unidos a través tancias, la composición tiende hacia formas suce-
de zonas de baja pendiente en fondos de valle y sionales degradadas con dominancia de malezas
rodeados de vegetación de difícil pastoreo (roseta- nativas y exóticas y aumento del suelo descubier
les y arbustales sobre laderas), favoreció la forma to (Molinillo y Monasterio 1997a, Molinillo y Mo
ción de patrones de pastoreo “rotativos" que per nasterio 2002).
miten algunas semanas de recuperación a cada Ésta es la tendencia sucesional que se observa
parche de césped antes de volver a ser pastorea en algunos páramos relacionados con zonas de
do. Estos patrones están fuertemente influidos por agricultura papera intensiva, especialmente cuan
la dinámica agrícola. Por lo cual, el paso del pa do amplios sectores de ciénagas en el piso agríco
trón triguero (estrategia basada en el cultivo gene la han sido transformados en tierras arables y
ralizado de cereales) al patrón papero (estrategia cuando el cultivo de ajo comienza a formar parte
actual basada en la dominancia del cultivo de pa de la agricultura paramera. Estos cambios de
pa) disminuyó los periodos de descanso de los composición hacia estadios sucesionales degrada
céspedes bajo uso (Molinillo y Monasterio 2002) dos se relacionan con impactos sobre el suelo que
Los céspedes inducidos por pastoreo están do pueden tener serias consecuencias sobre zonas de
minados por un tapiz continuo de Calamagrostis ciénagas, donde la corriente de agua puede co
mulleri, Muehlenbergia ligularis, Carex albolu- menzar a arrastrar partes de la estructura de la
tescens y Agrostis breviculmis y su composición ciénaga, especialmente cuando se encuentran en
se correlaciona positivamente con buena disponi pendientes. Los efectos de estos procesos sobre la
bilidad de agua en el suelo, alta oferta de forraje y dinámica hidrológica y capacidad de almacena
ligeras a moderadas cargas de pastoreo. Entre miento de agua en los altos páramos todavía no
tanto, los céspedes degradados con suelo descu han sido investigados a profundidad.
bierto y dominados por Acaulimalva sp., Gera- En estos páramos, experimentos con exclusio
nium spp., Aciachne pulvinata y Rumex acetose- nes del pastoreo han mostrado la aparición en po
lla, se correlacionan negativamente con el agua en co tiempo de gramíneas en macolla en medio de
el suelo y presentan gran cantidad de materia se céspedes y el aumento de gramíneas cespitosas
ca (especialmente restos de estiércol antiguo). Es sobre las herbáceas y los cojines, como Aciachne
tos sitios son muy poco visitados por los animales, pulvinata (Molinillo 1992). Aunque faltan todavía
pero seguramente su composición y estructura fue experimentos de cambios de vegetación a largo
modificada rápidamente por elevadas cargas ga plazo, estas evidencias permiten una aproxima
naderas. En otro extremo, los céspedes y ciénagas ción a la transformación del paisaje que experi
anegados están dominados por ciperáceas, con mentaron estos páramos como consecuencia de la
buena calidad de forraje, pero con baja presión entrada de la ganadería vacuna y equina. Uno de
ganadera por problemas de accesibilidad (los ani los cambios más fuertes, adjudicados a la entrada
males sólo pueden entrar a parte de la ciénaga en del pastoreo, ha sido la disminución de gramíneas
la época seca). y el aumento de compuestas en los últimos 400
230 Los Páramos del Mundo
minución, degradación o perdida del hábitat; y 3. dera es regulada por el estado a través de conce
las prácticas inadecuadas de pastoreo en la región siones al sector privado.
y especialmente en las áreas de conflicto. La nueva Constitución de Venezuela (Diciem
La mayoría de las zonas de conflicto se en bre de 1999) enfatiza la obligación del estado pa
cuentran dentro de los Parques Nacionales y en ra proteger el medio ambiente, la diversidad bio
las adyacencias de los mismos. Esto se debe a lógica y genética, los procesos ecológicos y las
que las áreas protegidas fueron decretadas inclu áreas de importancia ecológica (Articulo 127).
yendo grandes extensiones de páramo andino que También se establece el derecho de los ciudada
no fueron expropiados por el estado y continúan nos a disfrutar de un ambiente limpio y saludable,
siendo usadas como sitios de pastoreo extensivo y se reconoce el derecho de las poblaciones para
para el ganado vacuno y equino. Sobre la mayoría ocupar sus tierras ancestrales, realizar sus prácti
de estas áreas los pobladores locales tienen dere cas tradicionales y utilizar los recursos naturales
chos legales conocidos como “derechos de pára dentro de los límites que señala la Ley. Bajo esta
mo" para el pastaje de animales. Así, es posible Constitución el uso de los recursos naturales de
estas tierras por parte del estado es permitido so
encontrar varias familias que usan el mismo pára
lamente bajo previa difusión de información y con
mo con las mismas prácticas de pastoreo libre sin
sulta a las comunidades locales involucradas (Ar
supervisión. En estas condiciones el ganado está
ticulo 120).
propenso a sufrir depredación por grandes carní
En junio del 2000 fue publicado el Primer Re
voros. Además, en las áreas de conflicto son tan
porte de País sobre Conservación de la Biodiversi-
tos los derechantes que usan el páramo para el
dad y se define el ecosistema de páramo como de
pastoreo que sería difícil trasladar todo el ganado
importancia primaria. Venezuela tiene la ventaja
a otros lugares para disminuir o eliminar el con
de tener una importante porción de ecosistema
flicto (Goldstein 1993).
paramero legalmente protegido bajo el sistema de
Parques Nacionales.
En mayo del 2000 entró en vigencia la Ley Na
GESTIÓN PARA LOS cional de Diversidad Biológica (Gaceta Oficial N°
PÁRAMOS 5.468). En dicha Ley se prevé la formulación de
una Estrategia Nacional de Diversidad Biológica y
su plan de acción, los cuales fueron concretados
Políticas y legislación por el Ministerio del Ambiente en abril de 2001,
luego de una amplia consulta nacional (ENDIBIO
2001). ENDIBIO establece 15 líneas estratégicas
Venezuela tiene una amplia gama de legisla
con sus respectivas acciones. De estas líneas, 8
ción y política ambiental moderna que provee un
serán desarrolladas en la región andina. Entre
sólido marco legal para guiar y regular el manejo
ellas: 1. incrementar el conocimiento, la valora
ambiental y dirigir el desarrollo en áreas ecológi
camente sensibles. Esto incluye la Ley Orgánica ción económica y la divulgación de información
del Ambiente (1976), la Ley Penal Ambiental sobre la diversidad biológica, incluyendo la pro
(1992) y la Ley Orgánica de Zonificación del Uso moción de la investigación y la valoración econó
de la Tierra (1983), actualmente bajo revisión. mica de la biodiversidad y los servicios ambienta
Esta Ley de Zonificación regula el uso de la tierra les. 2. Promover la conservación ¡n situ incluyen
principalmente a través del manejo de áreas cono do la consolidación del sistema nacional de
cidas como ABRAES (Áreas Bajo Régimen de Ad ABRAES incorporando criterios de planificación
ministración Especial), que se encuentran bajo la ecorregional y desarrollando corredores ambienta
responsabilidad del Ministerio del Ambiente y de les para consolidar la conservación y el uso soste-
los Recursos Naturales (MARN). Las ABRAES cu nible de la biodiversidad. 3. Promover la partici
bren diferentes categorías de uso de la tierra; des pación de la sociedad en el manejo de la biodiver
de áreas de estricta protección, tales como los sidad. 4. Incorporar el conocimiento de la biodi
Parques Nacionales, los Monumentos Naturales y versidad en la educación y en los procesos de ca
los Refugios de Vida Silvestre; hasta las Reservas pacitación. 5. Involucrar a las comunidades loca
Forestales, en las cuales la explotación de la ma les en el manejo de la biodiversidad. 6. Prevenir,
232
Los Páramos del Mundo
sidades y demandas de la comunidad campesina, Es así como en base a la distribución del oso an
el aporte científico-técnico y las entidades gesto dino en Venezuela se amplió el número de Par
ras municipales. La estrategia de los Grupos de ques Nacionales con la declaración de 8 parques
Trabajo Páramo consiste en interactuar a escala mas (Guaramacal, Dinira, Páramos del Batallón y
regional con los diferentes actores del páramo pa La Negra, Chorro El Indio, Sierra de la Culata, El
ra promover líneas de acción comunes que permi Guache, Tapo Capara y Teta de Niquitao/Guirigay)
tirán respuestas más sostenibles empleando he ampliando el área protegida a 1.424.000 ha y
rramientas como la investigación participativa que creando 2 grandes bloques de áreas protegidas.
contemplen el rescate por los miembros de las co En la actualidad, de estos 13 Parques Nacio
munidades de sus conocimientos ancestrales. nales andinos, 11 protegen más de 210 mil hec
táreas de páramo. Además de estas áreas protegi
das se encuentra el Monumento Natural "Teta de
ÁREAS Niquitao-Guirigay” con 18.000 ha en el estado
Trujiilo. Esto representa el 79% de la superficie
PROTEGIDAS calculada de páramo que existe en la cordillera de
Mérida, sierra de Perijá, serranías de Tamá y Tru-
jillo. Más del 16 % de la superficie de estos 11
Para el año 1986, existían en los Andes de Ve Parques Nacionales están representados por am
nezuela solamente 5 Parques Nacionales (Sierra bientes de páramo (Tabla 6). Todas las áreas por
Nevada, Yacambú, Terepaima, Perijá y Tamá) con encima de los 4.000 m de altitud, las zonas más
un total de 744.000 ha, que fueron establecidos frágiles representadas por el Páramo Desértico y
con la finalidad de proteger las fuentes de agua de el Desierto Periglacial, se encuentran protegidas
las principales áreas productivas del occidente ve
por los Parques Sierra de la Culata (74 % ) y Sie
nezolano. Sin embargo y tomando en cuenta al rra Nevada (26 % ). El Parque Nacional Sierra La
oso andino como especie bandera, los técnicos de Culata es el área protegida con mayor superficie
Inparques se percataron que estas áreas protegi
de páramo (47,8 % del total de páramos) seguido
das sólo protegían una fracción muy pequeña de por el Sierra Nevada (36,1 % ) y el Páramos Bata
la distribución de esta especie y no era suficiente
llón-La Negra (11,1 %).
para el mantenimiento de una población viable de Estas áreas protegidas permiten la conserva
osos a largo plazo (Yerena 1994). Además, si pro ción de la valiosa biodiversidad de los páramos
tegían la distribución del oso andino en Venezue venezolanos, de sus fuentes de agua para la agri
la (Goldstein 1990), a su vez se protegían gran cultura y los asentamientos urbanos, del manteni
parte de las áreas silvestres remanentes en los An miento de la regulación climática, de la estabili
des, con la consiguiente protección de la mayoría dad de suelos y laderas y la protección de los sin
de las cuencas altas de los Andes y la conexión de
gulares paisajes parameros para el turismo y la re
gran parte de las áreas silvestres (Yerena 1994).
creación.
236
Los Páramos del Mundo
Tabla 6: Parques Nacionales que protegen alguna porción de páramo en los Andes venezolanos.
Para los datos de las superficies y sitios de páramo ver la leyenda de la Tabla 1.
Fecha de S u p e rficie Estados donde Sup. con Sup. con Sup. >4.000 m S itios con
P a rq u e s N a c io n a le s
C reación (h a ) se e n cu en tra páramo (ha) páramo (% ) (ha) p áram o
To ta l d e S u p e rfic ie P ro te g id a - 1 .2 9 1 .3 3 4 - 2 1 0 .3 8 7 ,5 1 6 ,2 9 4 7 .8 2 0 81
Olov Hedberg
Inga Hedberg
Uppsala
no erosionada. El Ruwenzori, por otro lado, difie número de especies de madera dura y algunas co
re drásticamente de los otros ya que consiste de niferas, a veces incluyendo una marcada zona de
rocas precámbricas tales como granito, neis, dio- bambúes (Arundinaria alpina). El límite inferior
rita, cuarcitas, esquistos y anfibolita. del cinturón ericáceo está entre 3.000 y 3.300 m,
En la sierra de Drakensberg, el sustrato geoló y el superior entre 3.550 y 4.100 m. Está domi
gico en el nivel alto es de lavas basálticas (Killick nado por árboles y arbustos de Erica arbórea y
1997). El monte Camerún está sobre una base de unas pocas especies de Philippia, que en muchos
granitos complejos de edad precámbrica recubier casos están muy estropeados por el fuego. Final
ta por rocas volcánicas terciarias. mente, el cinturón afroalpino empieza sobre el eri
Los suelos de las diferentes montañas altas di cáceo, es decir, sobre el límite de la vegetación
fieren mucho dependiendo de la química de la la ericácea (árboles o arbustos) más o menos conti
va original, la pendiente, la precipitación y la ve nua y se extiende a las cimas más elevadas.
getación. Algunos de ellos, por lo menos los de El-
gon y Meru, parecen haber sido formados de ce
nizas volcánicas. La erosión del suelo es algo en Tipos de vegetación
los terrenos inclinados pero su intensidad parece
haber aumentado, en algunas áreas de manera Un breve estudio de la vegetación afroalpina
alarmante, por actividades de sobrepastoreo y la en el África oriental fue presentado por Hedberg
branza. Para Etiopía, Hurni (1990) da valores de (1951), con estudios posteriores más detallados
hasta 30 mm de profundidad de suelo erosiona (Hedberg, 1964b). Los cinco tipos vegetacionales
dos cada año. más importantes presentados aquí están repre
En Lesotho los suelos son delgados y raramen sentados por los bosques de Dendrosenecio, el
te pasan de 15 cm de profundidad, y a veces no matorral de Helichrysum, el matorral de Alchemi-
hay suelo sino sólo escombros. La superficie de la lla, el pajonal de penachos y las ciénegas de Ca-
planicie de lava del monte Camerún está cubierta rex y sus comunidades relacionadas. La importan
por suelos húmicos ferralíticos derivados de mate cia relativa de estas comunidades difiere según las
rial parental de lava terciario. montañas y según la orientación de cada una de
ellas. En algunos casos, la vegetación puede apa
recer como "una variedad infinita de mezclas “
Vegetación (White 1983, p. 169), especialmente donde ha
habido un disturbio humano a través de fuegos,
recolección de leña o pastoreo.
Zonación El "brezal alpino”, que es la comunidad clímax
en la región de la “tundra” de Lesotho, está domi
Las altas montañas del mundo muestran una nado por especies leñosas bajas de Erica y He
zonación vegetacional que refleja los cambios cli lichrysum y tiene una fisonomía muy irregular. En
máticos graduales que se presentan con el au partes es baja y parece incluso una turba, mien
mento de la altitud. En África oriental, la mayor tras que en otras áreas es bastante alta, desigual
parte de esta zonación es todavía fácilmente reco y abierta. No es abundante pues mucho de ella ha
nocible y comprende un cinturón boscoso monta sido cortado para ser usado como leña. El brezal
no, un cinturón ericáceo y un cinturón afroalpino está entremezclado con extensos pajonales domi
(Hedberg 1951). Pero en Etiopía sólo quedan nados por especies de Festuca, Merxmuellera y
fragmentos del cinturón boscoso montano y los Pentaschistis.
cinturones ericáceo y afroalpino han sido intensa La vegetación de los más altos picos del mon
mente degradados por influencia humana (Scott te Camerún está dominada por varias especies de
1952, 1958; Hedberg 1971, 1978). poáceas.
El límite inferior del cinturón boscoso montano La más heterodoxa de las comunidades men
varía entre 1.700 y 2.300 m, estando el límite cionadas es la del bosque de Dendrosenecio en el
superior en alrededor de 3.000 y 3.300 m. El cin África oriental. Tradicionalmente, un cinturón
turón se caracteriza por la presencia de un gran afroalpino debería estar por sobre la línea superior
240
Los Páramos del Mundo
de los bosques. Sin embargo, este Senecio gigan El pajonal de penachos mayormente dominado
te no es un árbol común y corriente. A través de por especies de Festuca, pero también con espe
sus grandes "yemas nocturnas” en los ápices del cies de Agrostis, Andropogon, Koeleria y Pentas-
tronco y los “abrigos” provistos por los cilindros de chistis, está en todas las montañas involucradas,
hojas muertas marcescentes, está específicamen pero es menos común en las más húmedas (los
te adaptado a condiciones trópico-alpinas (Hed- volcanes Virunga y Ruwenzori). Prefiere terrenos
berg 1964b). Las especies de Dendrosenecio son, bien drenados y no muy pendientes, y es favoreci
de hecho, una de las plantas que llegan a mayor do por las quemas en detrimento del matorral de
altura en estas montañas. Los bosques de Den Alchemilla. Algunos detalles acerca de la compo
drosenecio parecen requerir un suelo comparati sición de este tipo de vegetación en las montañas
vamente profundo con una buena provisión de ecuatoriales esteafricanas se presentan en Hed
agua superficial más o menos móvil. Están pre berg (1964b), y para el área de Simen en Etiopía
sentes en todas las montañas altas esteafricanas, por Nievergelt (1981) y Hurni (1986).
excepto Meru, cuyas partes altas son obviamente Finalmente, las ciénegas de Carex están res
muy secas. En cada una de ellas, estos bosques tringidas a áreas de pendientes suaves con drena
están dominados por especie vicariantes o subes je impedido y normalmente forman turbas. Son
pecies diferentes pero cercanamente relacionadas. más importantes en el cinturón ericáceo que en el
El género es endémico al África oriental (Hedberg afroalpino, pero ciertamente también aquí tienen
1986) y consecuentemente no hay estos bosques un papel. Sus dominantes más importantes son
ni en Etiopía ni en otras partes del mundo. Esta es Carex runssoroensis y C. monostachya, con una
la planta que muestra una semejanza asombrosa importante subdominante en Alchemilla johnsto
con los frailejones andinos del genero Espeletia. nii. En el África ecuatorial oriental estas ciénegas
El matorral de Helichrysum también está do están en todas las montañas menos Meru (Hed
minado por diferentes taxones vicariantes en las berg 1964b). También han sido reportadas desde
diferentes montañas. También aparece en Etiopía las montañas Simen de Etiopía (Hurni 1986).
y frecuentemente se encuentra sobre terreno roco
so. Es más impresionante en Ruwenzori, donde
Helichrysum stuhlmannii forma un matorral den Flora
so de 2 m de alto, y es menos conspicuo en las
otras montañas pero prácticamente se encuentra El duro clima afroalpino descrito antes ha per
en todo terreno rocoso del cinturón afroalpino. mitido que sobreviva allí sólo un número limitado
El matorral de Alchemilla prefiere pendientes de especies de plantas vasculares. Son tan pocas
suaves en terrenos bien drenados y está presente que White (1978, p. 466) clasificó para África
en todas las montañas esteafricanas. Aparte de la oriental esta zona como algo parecido a un archi
especie ubicua A. johnstonii, contiene un grupo piélago “muy pobre en términos florísticos”. Una
de taxones cercanamente relacionados de la sec revisión taxonómica de esta flora afroalpina está
ción Subcuneatifoliae, con taxones vicariantes en en Hedberg 1957. Hay un número de briofitas (cf.
las diferentes montañas (Hedberg, 1957, 1964b). Potier de la Varde 1955; Arnell 1956) y liqúenes
Desde un punto de vista fitogeográfico, es intere que también se encuentra aquí. La flora difiere
sante que el matorral de Alchemilla en las diferen tanto de la de niveles inferiores en las mismas
tes montañas difiera no sólo en una de sus domi montañas y en las alturas circundantes (> 80%
nantes más importantes sino también en varios de sus especies son endémicas a las altas monta
otros aspectos. Esto sugiere que esta comunidad ñas esteafricanas y Etiopía) que ha sido tratada
no debe haberse diseminado como tal, sino que se como una región florística separada (Hauman
sintetizó de nuevo en cada montaña a partir de un 1955; Monod 1957; Hedberg 1965; White
banco particular conformado por las especies que 1970). Sin embargo, su delimitación con respec
estaban disponibles allí (Hedberg, 1964b). En el to a la flora afromontana de más abajo no es algo
sur de Etiopía el matorral de Alchemilla está do fácil (White, 1970, 1978). Opuesto a los páramo
minado por A. haumannii, un vicariante norteño andinos, hay pocas especies afroalpinas que están
de A. johnstonii (Hedberg, 1986). totalmente restringidas al cinturón afroalpino; la
Africa 241
mayoría de ellas ocurre también más abajo en las pueden ser clasificadas dentro de cinco formas de
montañas. En Lesotho consiste principalmente de vida principales: plantas de roseta gigante, pena
especies arbóreas bajas. chos de pajonal, plantas de roseta acualescente,
La naturaleza extrema del ambiente afroalpino plantas de almohadilla y arbustos esclerófilos .
hace que sea natural el que muchas de sus plan Fig. 1. Es notable que bajo similares condicio
tas no tengan parientes cercanos en la vecindad nes climáticas, las mismas formas de vida domi
inmediata sino en otras áreas. Con base en el área nan la vegetación del páramo sudamericano, don
donde tienen sus parientes más cercanos, pueden de el clima es muy similar (I. Hedberg y O. Hed
ser distribuidas en siete "elementos florísticos ge berg 1979; O. Hedberg 1986; Mena y Balslev
néticos" (Tabla 1), lo que ilustra un amplio espec 1986)
tro de afinidades. Obviamente, el origen y desarro
llo de la flora afroalpina ofrece mucho campo pa
ra investigaciones interesantes (Hedberg 1986). Fauna
Uno de los aspectos más notables de la flora
afroalpina es la presencia de numerosos pares de
grupos de taxones geográficamente vicariantes, Entre las áreas de altas montañas de África,
siendo el más famoso de ellos el que se da entre Etiopía sobresale con un inventario de fauna. La
los gigantes senecios y lobelias, algo descrito de fauna de la parte alta de las montañas esteafrica-
talladamente por vez primera en Fries y Fries nas no ha sido inventariada todavía a ese nivel,
(1922a,b). A pesar de la reducción ulterior de los pero allí también existe un número considerable
taxones vicariantes (Hedberg 1955, 1957), la de mamíferos y aves. Algunas notas generales fue
cantidad de endemismo local reconocido para la ron escritas por Jeannel (1950), un reporte para
flora afroalpina es muy impresionante (Hedberg el monte Kenya por Coe (1967) y algunas notas
1969, 1986). para el Ruwenzori por Burgeon (1937). Como en
Algunas de las características iniciales que lla muchos otros casos, las aves han atraído más
maron la atención de los primeros exploradores de atención y no solamente las bellas especies de
la flora afroalpina son las formas y tamaños raros Nectarinia.
de algunas de las plantas, tales como las rosetas Si bien es casi inevitable que cada visitante al
gigantes, las inflorescencias masivas y los troncos cinturón afroalpino en el África oriental vea un da-
cubiertos por hojas muertas de los Senecios y Lo mán de las rocas (Procavia johnstonii), que se
belias, el color parduzco de los densos penachos, presenta con diferentes razas en todas las altas
etc. Se ha demostrado que estas particularidades montañas y que a veces ha sido malcriado por el
morfológicas, así como varias otras, son adapta turismo, será mucho más difícil que vea a la rata
ciones al estrés climático impuesto por las hela topo gigante (Tachyoryctes rex), un roedor que
das nocturnas y el rápido aumento de temperatu también está presente a través de una serie de ta
ra tras el alba (Hedberg, 1964 a,b). El Senecio gi xones aislados geográficamente. Esta rata excava
gante, Dendrosenecio keniodendron, por ejemplo, túneles extensos y pasa la mayor parte de la vida
tiene una gran roseta terminal que se dobla hacia bajo tierra. En sus nidos se encuentra una canti
adentro en la noche, formando una yema noctur dad de insectos extrañamente especializados, es
na. Su tronco está cubierto por un grueso abrigo pecialmente coleópteros, totalmente restringidos a
formado por hojas muertas marcescentes, lo que este ambiente (Jeannel 1950).
le provee de un aislamiento térmico perfecto para Estos nidos de la rata topo gigante proveen de
el tejido conductor de agua en el interior y la mé un buen ejemplo acerca de nichos ecológicos re
dula provee de un almacén de agua para contra queridos por invertebrados en el ambiente afroal
rrestar la intensa evaporación en la primera parte pino, donde las heladas nocturnas son comunes a
del día lo largo del año, impeliendo a los invertebrados a
Otras adaptaciones que favorecen la resisten adoptar un modo de vida criptozoico (Salt 1954).
cia a las heladas, el almacenamiento de agua y la Pueden vivir en nidos de animales, bajo rocas
resistencia a la solifluxión se encuentran en otras grandes, en las rosetas de senecios o lobelias gi
plantas. Un estudio detallado de la flora afroalpi gantes o en el manto de hojas muertas de los tron
na descubrió que todas las especies dominantes cos de Dendrosenecio. En este último hábitat,
242 Los Páramos del Mundo
Parque Nacional de Simen, ha sido objeto de es Gracias a las mismas condiciones climáticas,
tudios muy detallados que se concentran en la las áreas afroalpinas muestran una gran semejan
conservación del rebeco de Walia Ibex, lo que ha za con los páramos andinos en términos de for
resultado en un plan de manejo para el área (Hur- mas de crecimiento y estructura de la vegetación.
ni 1986). Un estudio paralelo e igualmente deta Biogeográficamente son distintas porque los An
llado ha producido un plan de manejo para las des forman una cordillera conectada sobre todo el
montañas de Bale (Hillman 1986). Se necesitan continente mientras que las montañas esteafrica-
urgentemente planes similares para las otras mon nas son más separadas. Con la excepción de las
tañas altas del África oriental. tierras altas de Etiopía, hay mucho menor inter
Se han llevado a cabo inventario en los mon vención humana en el paisaje afroalpino, pero su
tes Camerún desde hace años y planes de mane valor como fuente de agua es de igual importan
jo para estas áreas están en preparación. cia para los asentamientos humanos a altitudes
más bajas.
El excelente resumen de Hillman (1990) para
el Parque Nacional de las Montañas de Bale tam
CONCLUSIONES bién vale para otras áreas afroalpinas: "Es tam
bién fácil para el campesinado y las administra
ciones ver en la parte “no usada” del Parque una
Las áreas afroalpinas son, de varias maneras,
provisión aparentemente infinita de árboles, pasto
sobresalientes. Tienen, como se ha mostrado, una
y agua, pero les es difícil concebir los límites del
gran importancia como zonas de captación de
cambio que estos procesos ecológicos naturales
agua y tienen paisajes escénicos con una fauna y
pueden soportar. La elección está entre una eco
una flora únicas. Su clima inhóspito los hace inap
nomía “de robo”, de corto plazo aunque exitosa, o
tos para asentamientos humanos, de modo que su la utilización a largo plazo, regulada, autosusten-
conservación en reservas y parques nacionales no table de los recursos naturales renovables". Con
debería, en teoría, tener problemas mayores. Pe flictos similares entre conservación y explotación
ro, dado el incremento muy rápido de la población se dan en todas las demás áreas montañosas al
en las áreas aledañas, su conservación se enfren tas. La conservación a largo plazo de las áreas
ta con grandes dificultades. Ya que hay un conti afroalpinas puede que, por tanto, nunca sea al
nuo intercambio biológico entre el cinturón afroal- canzada, a no ser que haya un entendimiento to
pino y las partes inferiores de las montañas, la ex tal y una colaboración irrestricta de la población
plotación de estas últimas también tendrá su im local en la parte inferior de las montañas, así co
pacto en las más altas. mo de las autoridades gubernamentales interesa
das.
Figura 1. Esquemas de las cinco formas de vida fanerógamas más importantes del cinturón afroalpino.
A) Planta de roseta gigante; B) Penacho de pajonal; C) Planta de roseta acaulescente; D) Planta en almo
hadilla; E) Arbusto esclerófilo. De Hedberg (1964a).
244 Los Páramos del Mundo
TABLA 1: Elementos genéticos de la flora que aparecen en la flora afroalpina (de Hedberg, 1986)
* El elemento endémico afromontano combina los elementos afroalpino y afromontano.
** El elemento sudafricano combina los elementos sudafricano y de El Cabo.
Geoffrey Hope
Dept Archaeology and Natural History,
Australian National University
Roger Hnatiuk
13 Ellis Place, Cook ACT 2614, Australia
Jeremy Smith
Australian Antarctic Division, Channel Highway, Kingston,
Tasmania 7050 Australia
monte Carstenz). Hacia el este están el monte Tri- tañas altas de hábitats templados y tropicales,
kora (Wilhelmina), con 4.770 m, y el monte Mán han propuesto que no se use el término en contex
dala (Juliana) con 4.680 m ambos con domos ne tos tropicales. Smith, J.M .B. (1975) ha sugerido
vados en el pasado reciente. en vez el uso del término “tropicalpino”.
En Papua Nueva Guinea (PNG) la cordillera se La “zona alpina" de Nueva Guinea ha sido de
ensancha y tiene una sierra norte y una sierra sur, finida como "... una zona sin árboles que limita
con una geología más compleja. Los picos volcá con una zona transicional subalpina y a lo largo de
nicos extintos, como el monte Gluwe (4.630 m) y su límite superior está bordeada por las últimas
la masa granodiorítica del monte Wilhelm (4.509 plantas vasculares” (Royen 1979: 22). Sin em
m), dominan las tierras altas centrales. Hacia el bargo, las plantas crecen hasta las partes más al
nordeste de la cordillera principal está la aislada tas disponibles y es poco probable que exista un
sierra de Sarugawed-Finesterre (monte Bangeta, verdadero límite al crecimiento (Hope 1980a). El
4.121 m), formada por sedimentos. Hacia el su límite altitudinal del bosque varía y es más alto
doeste, la sierra de Owen Stanley, formada por ro sobre areniscas, donde llega hasta 4.050 m, y
cas metamórficas y sedimentarias, se extiende menor en las partes sombreadas y cenagosas de
desde el monte Albert Edward (3.990 m) en el las montañas volcánicas metamórficas, a 3.650
noroeste hacia el aislado monte Suckling, siendo m. En muchas áreas, sin embargo, la línea natu
el pico más elevado el monte Victoria con 4.130 ral de los árboles ha sido fuertemente disturbada
m. Las montañas altas cubren un rango altitudinal y hay extensas praderas bajo los 3.000 m (Hope
entre aproximadamente 3°S a 8°S, con extensio 1980b). El área sobre los 3.500 m que fue afec
nes menores en la península de Vedas hacia el oc tada por los glaciares se estima grosso modo en
cidente y hacia Nueva Bretaña en el este. aproximadamente 2.000 km2 (Papua Occidental
Las montañas tropicales altas de esta región 1.100 km2, PNG ca. 800 km2) (Hope 1989), de
pueden así ser vistas como elementos bastante modo que el área de hábitat alpino natural moder
aislados. Hacia el norte, las montañas altas más no tiene en total unos 700 km2. Pero durante el
cercanas del Asia están en la porción oriental de Pleistoceno el límite de los bosques parece haber
los Himalayas en la provincia sureña de Yunnan, estado sólo a 2.200 m de altitud, lo que daba una
aproximadamente en 24°N. Al sur, solamente zona libre de árboles de cerca de 50.000 km2.
unos cuantos picos diseminados en el sudeste de
Australia exceden los 2.000 m y no se encuentran
hábitats alpinos sino hasta que aparecen Nueva
Orígenes
Zelanda y Tasmania en 38-46°S.
En el sudeste de Asia, “alpino” ha sido laxa
mente definido como la vegetación sobre el bos Las cordilleras montañosas del sudeste de Asia
que cerrado y, más estrictamente, es considerada y Nueva Guinea tienen sus orígenes en los levan
como una vegetación de cimas controlada por ca tamientos geológicos de rocas tanto sedimentarias
racterísticas edáficas, disturbios y vientos altos. como máficas/ultramáficas de edad terciaria y me
En el monte Kinabalu, la espalación del granito y sozoica, cuando el borde norte de la placa tectó
la fuerte precipitación, que causan una carencia nica Indoaustraliana se movió hacia el norte y
de acumulación de suelos, han significado la for chocó contra la placa tectónica Eurasiàtica y otras
mación de una cumbre de 19,7 km2 de roca des placas menores (Hall 2001). Este movimiento ha
nuda y rocalla, lo que constituye el principal de la cia el norte aún continúa. La colisión produjo un
vegetación (Smith, J. M. B. 1980). La mayor par levantamiento rápido ya que los hábitats pliocéni-
te de las cimas volcánicas de Indonesia son alta cos y alpinos pueden haber aparecido entonces en
mente sucesionales por la actividad volcánica y a Nueva Guinea. Se piensa que las montañas tienen
presencia de escoria de libre drenaje, de modo 2-3 millones de años, lo que las hace geológica
que carecen de hábitats alpinos estables (Hamzah mente jóvenes (Pigram y Davies 1987). Varias da-
et al. 1972). A pesar de que el término “alpino” taciones indican que los granitos del monte Kina
se emplea aquí por conveniencia, algunos autores balu se enfriaron hace entre 9 y 4 millones de
(por ejemplo Smith, J.M .B. 1975), señalando los años y fueron levantados por una colisión contra
muy notables contrastes ecológicos entre las mon las placas del Mar del Sur de la China, Sulu y Eu-
247
Asia y Oceania
siblemente tienen límites relacionados con los nu Styphelia suaveolens. Las hierbas aparecen sobre
trimentos, de modo que no son comunes en las los 3.600 m e incluyen Potentilla leuconota,
montañas calizas. Los pantanos de almohadillas y Oreobolus ambiguus y Aletris rígida. Esto posible
otros pantanos generalmente las circundan. Pue mente representa un brezal alpino enano con
de haber arbustos pequeños tales como Styphe- áreas restringidas de pantanos sencillos.
lia, Tetramolopium y pequeños Rhododendron es La fauna de la Nueva Guinea alpina es restrin
parcidos entre el pajonal. gida en su diversidad (Flannery 1995). Son comu
Musgales alpinos. Alfombras de musgos, he nes entre las rocas los pequeños roedores herbívo
páticas y liqúenes forman una cubierta incomple ros (por ejemplo Rattus niobe, Rattus richardso-
ta sobre la tierra suelta y rocalla frescas en las nii) pero la rata gigante de Nueva Guinea (Ma-
áreas de cumbre. Pequeños penachos y hierbas llomys antap) es rara. Los marsupiales incluyen la
tales como Epilobium y Ranunculus están disemi bandicota (Microperoryctes longicauda) y el co-
nados con una frecuencia determinada por el gra lianillado cobrizo (Pseudocheirops cupreus), aun
do de saturación hídrica. Wade y McVean (1969) que probablemente éstos sean visitantes del lími
han sugerido que estas comunidades son equiva te superior de la zona arbustiva. Los canguros pe
lentes a una tundra y representan el límite del cre queños Thylogale christensii se conocen de fósiles
cimiento vegetal. Sin embargo, están restringidas de hace 3.000 años en refugios rocosos (Hope et
a áreas afectadas por retiros de hielo neoglaciales al. 1993) y pueden haber sido alguna vez comu
y son probablemente serales. nes en lo alpino antes de la introducción de perros
Pantanos alpinos. Están ampliamente distri salvajes, que ahora se encuentran en muchas
buidos y son florísticamente menos variables que
montañas. El hallazgo en cuevas a 3.000 m de
otras comunidades, tal vez debido a la dispersión
marsupiales del tamaño de un ternero, adaptados
de las semillas por aves acuáticas. Las comunida
a comer hierba, sugieren que debió haber una
des incluyen pantano de Carpha alpina, pantano
más rica fauna herbívora alpina hace más de
de Carex gaudichaudiana, ciénega de almohadi
30.000 años (Hope et al. 1993, Flannery 1992).
llas de Astelia papuana, ciénega de almohadillas
Las aves en las alturas de Nueva Guinea inclu
duras y ciénega de pastos bajos. Varios de estos
yen el petirrojo de las montañas nevadas (Petroi-
tipos toleran períodos de inundación. En areniscas
ca archboldii), la bisbita alpina (Anthus guttura-
(monte Trikora) y basaltos (monte Giluwe), estos
lis), el mirlo de la montaña (Turdus poliocepha-
pantanos cubren la mayor parte del paisaje, a me
lus), golondrinas y la cerceta de Salvadori (Anas
nudo puntuados por numerosas pozas superficia
waigiuensis) (Schodde et al. 1975). El ave del pa
les causadas por interrupción en el drenaje.
raíso de Macgregor (Macgregoria pulchra) es el
Brezal de arbustos enanos. Este brezal consis
miembro de este grupo de mayor altitud, pues vi
te de arbustos enanos de hasta 15 cm de Styphe-
ve en el límite superior del bosque a lo largo de la
lla suaveolens, una epacridácea que forma arbus
cordillera principal excepto en las montañas cen
tos densos a menores altitudes, junto a Drapetes
ericoides, Tetramolopium spp., Parahebe y nume trales donde puede ser que este extinta localmen
rosas hierbas y pastos en los claros. La comuni te debido a la cacería.
dad ocupa suelos pedregosos bien drenados tales
como crestas de morrenas y bordes de cauces.
La flora alpina de Nueva Guinea comparte mu Biodiversidad (flora y fauna)
chos géneros, e incluso algunas especies, con la
del monte Kinabalu, donde la planicie de la cima Las zonas alpinas probablemente nunca tuvie
y sus picos son principalmente roca desnuda, y ron un contacto directo con otras áreas de vegeta
tienen una vegetación y suelos mínimos (Smith, J. ción alpina vía tierra firme. La flora alpina (y de
M. B. 1980). Sin embargo, un brezal abierto se manera general la flora de montaña) de las mon
adhiere entre las grietas y crece en los barrancos. tañas tropicales se deriva de un elemento malesia-
Las especies dominantes son Eurya obovata, Ru- no tropical autóctono o, tal vez de manera predo
bus lowii, Stranvaesia havilandii, Leptospermum minante, por migración desde fuentes templadas
recurvum, Coprosma hookeri, Vaccinium stapfia- del norte y del sur. Puede ser considerada como
num, Rhododendron buxifolium, R. ericoides y pobre y todavía en evolución (Paijmans y Loffler
250 Los Páramos del Mundo
1972, Smith, J.M .B. 1975). El establecimiento nes pero una fuerte semejanza a nivel de formas
relativamente reciente y las dificultades de la dis de vida que conecta estos sitios dispares y aisla
persión a larga distancia de las especies adapta dos. Además hay ciertos factores climáticos que
das a climas fríos han contribuido a este bajo nú son similares así como diferentes, lo que ayuda a
mero de especies. Las que han sido transportadas afinar el entendimiento de los factores que contro
por el viento o por animales desde otras regiones lan estos hábitats marginales.
contribuyen fuertemente a los pajonales de altura El factor climático más fuerte en común entre
y a otros ambientes no boscosos. Han sido llama estos ambientes alpinos o semejantes a alpinos
das el elemento “peregrino" por van Steenis son las temperaturas medias perpetuamente fres
(Hamzah et al. 1972, Steenis et al. 1972). Un es cas a frías (Hnatiuk et al. 1976). Lo que distingue
tudio detallado en el monte Wilhelm (Smith, J. M. al ambiente tropicalpino de otros ambientes alpi
B., 1977b, Smith, J.M .B. 1977a) indicó que cer nos es el grado relativamente limitado de estacio-
ca del 18% de las especies tenían afinidades nalidad, a pesar de que esto depende altamente
gondwánicas con géneros tales como Detzneria, de las fluctuaciones de humedad, lo que a su vez
Tasmannia, Keysseria, Oreomyrrhis y Pittospo- influye en las fluctuaciones de temperatura. Se
rum. Un 75% era de especies nativas pertene piensa que la carencia de estacionalidad en los
cientes a géneros del elemento peregrino. De hábitats tropicalpinos explica las altas tasas de fi-
ellas, 33% ocurrían fuera de Malesia, con 20% de tomasa sobre el suelo: fitomasa bajo el suelo que
áreas alpinas sólo hacia el norte, 50% desde el se encuentran en la vegetación de las alta monta
sur y 38% tanto del norte como del sur. Cincuen ñas tropicales, similar a lo que sucede en la vege
ta y ocho de los 87 géneros del elemento peregri
tación tropical de bajío pero en contraste con la
no tenían orígenes de amplia distribución con 11
vegetación alpina o ártica (Smith y Klinger 1985).
predominantemente euroasiáticos y 18 australa-
La otra característica tropicalpina es la notable
siáticos. Veintisiete por ciento de la flora tropical-
fluctuación diurna de la temperatura, con tempe
pina total del monte Wilhelm era de especies fo
raturas de congelación sentidas en una buena por
ráneas o malezas, pero entre ellas había un dina
ción de las noches a lo largo del año, dependien
mismo considerable, tanto con extinciones cuanto
do de la ausencia de una cubierta nubosa y de
introducciones recientes. Las especies foráneas
temperaturas sobre la de congelación todos los
estaban mayormente confinadas a los hábitats al
días. Estos cambios termales diarios hacen del
terados.
ambiente un reto especialmente fuerte para la bio-
Las capacidades genéticas de las especies
ta. Nunca o muy rara vez las temperaturas medias
también contribuyen a su establecimiento y a su
llegan a un nivel que permite el establecimiento
estabilidad para permanecer en el frío ambiente
de árboles. A altitudes menores, o en el caso de
alpino. Sólo se ha hecho un pequeño estudio so
bre este tema en las plantas de Nueva Guinea islas subantárticas con latitudes y altitudes meno
(Hnatiuk 1978). Un estudio de la productividad res, hay especies de arbustos que pueden estable
primaria y del microclima de la principal especie cerse y existir. Su presencia también depende de
formadora de penachos (Deschampsia klossii) in un período libre de fuego suficientemente largo;
dicó que tenía una productividad más alta en los de otro modo los arbustos pueden ser excluidos.
sitios alpinos más altos y fríos que en los fondos Hay evidencia de establecimiento arbustivo de pa
de los valles subalpinos más abajo. Esto demostró jonal alpino-bajo y subalpino del monte Wilhelm
la existencia de una especie adaptada al frío que que ha estado libre de fuego. En Nueva Guinea las
había migrado pendiente abajo para ocupar sitios pendientes que miran al occidente son general
sin árboles ni arbustos debido a una combinación mente más frías que las orientales debido a la
de drenaje de aire frío, lo que impulsaba heladas acumulación de nubes diurna y tienen por tanto
periódicas durante las épocas secas y de quemas un límite superior del bosque más abajo (Smith,
causadas por la gente. J.M .B. 1977a).
La flora tropicalpina neoguineana se relaciona
con las floras tanto de las regiones alpinas tempe
radas como de las islas subantárticas (Smith
J.M .B., 1979). Hay un pequeño número de taxo-
251
Asia y Oceania
cuencias directas para las naciones que las con deforestadas extensivamente a través de procesos
trolan son pocas. El turismo en las montañas está de quema a largo plazo llevada a cabo deliberada
aún pobremente desarrollado y todavía tiene un mente por parte de gente que caza. En general, no
carácter expedicionario en muchos lugares, un hay control sobre este impacto y no se han hecho
proceso que se dificulta por el limitado transporte, intentos de regeneración. Pero con la urbanización
los permisos restringidos y los disturbios sociales. gradual de las poblaciones, el uso de estas mon
No hay una población residente sobre los 2.900 tañas podría estar declinando. Hay áreas grandes
m (excepto dos minas), de modo que los únicos de hábitats subalpinos de los montes Jaya y Albert
usos directos son una cacería limitada y los cami Edward, por ejemplo, que están en proceso de re
nos entre asentamientos. generación, algo más que nada evidente por la
Las poblaciones montañeras principalmente prevalencia de pajonales con heléchos arbóreos
comprenden un campesinado con horticultura de subalpinos.
subsistencia y con una interacción relativamente
baja con la economía externa, excepto cerca de
los poblados. Los cerdos son el ganado más co Minería
mún, el cual se cría para intercambios ceremonia
les. El transporte por carreteras es limitado y la
mayoría de los contactos se hace por aviones pe El Grasberg, un pico granodiorítico cercano al
queños. El control gubernamental es variable y al monte Jaya, tiene minas de oro y cobre (Mealey
gunas partes de Nueva Guinea son significativa 1996), lo que ha llevado a un impacto notable so
mente ignoradas por el estado (Hanson et al. bre el monte Jaya por parte de visitantes a las mi
2001). En las áreas remotas de Papua, la influen nas y por el tránsito de la gente que trabaja en
cia del gobierno tiende a estar restringida a las zo ellas a través del paso de Nueva Zelanda hacia el
nas cercanas a las pistas aéreas, pero se mantie norte. También hay una mina grande en la parte
ne un sistema razonablemente bueno de escuelas subalpina del monte Porgera, donde ha habido un
primarias. En ambos países el ingreso viene prin impacto sustancial en las altitudes bajo la mina y
cipalmente del café, el ajo y otros vegetales. Las un incremento de las quemas a lo largo de las ru
poblaciones principales están centradas en los tas de acceso a través de la parte alpina.
grandes valles intermontanos y suman alrededor
de 1,5 millones de habitantes, la mayoría vivien
do en tierras bajo los 2.000 m y sin visitar ni de Otras actividades
pender de los productos de las tierras altas (Han-
son et al. 2001).
En algunas partes de las zonas alpinas de la is
la el turismo se ha vuelto un factor significativo de
la economía local. Los típicos impactos del turis
LOS IMPACTOS Y EL mo se presentan en la zona alpina, donde hay ero
ESTADO DE sión de rutas, acumulación de basura, contamina
ción del agua e introducción de malezas (Sem
CONSERVACIÓN 2002, Smith, J.M .B. 1989). Sin embargo, ha ha
bido poco desarrollo, con sólo tres cabañas turís
ticas rudimentarias (montes Albert Edward, W il-
El impacto de la agricultura y helm) y lago Habema (monte Trikora). Un camino
que llegaba al lago Habema, en la parte subalpi
la ganadería na del monte Trikora, fue construido en 1996 pa
ra fomentar el turismo (controlado por el gobier
No hay impactos directos de estas actividades no), pero los fondos para mantenerla no están dis
en el área alpina de Nueva Guinea. Ocasional ponibles actualmente y el camino se usa poco, ya
mente se pastan cerdos en la parte subalpina del que los grupos locales se opusieron a él. La ruta
monte Albert Edward. Sin embargo, las áreas hacia la mina de Ertsberg está restringida y el ac
montanas cercanas a las poblaciones mayores son ceso generalmente es negado a los usuarios exter
253
Asia y Oceania
nos. Así, el acceso afuereño a las montañas neo- tales como W W F han estado trabajando en planes
guineanas es sustancialmente menor que en otras de manejo para el Parque Nacional Lorentz
áreas montañosas tropicales. (Smith, A. 1992), pero los recursos, a través de la
La sierra entre los montes Jaya y Trikora y las Dirección General de Protección Forestal y Conser
pendientes hacia la costa sur están incorporadas vación de la Naturaleza (Perlindungan Hutan dan
en el parque nacional más grande de Indonesia, el Pelestarian Alam PHPA) no han estado disponi
Lorentz. Ésta soberbia área incluye varios asenta bles para ponerlos en práctica.
mientos y está limitada al oeste por el área de En general, la gente local dueña de las tierras
concesión minera de Ertsberg, pero sin embargo lleva a cabo el manejo, tanto de las áreas de re
es un área internacionalmente sobresaliente. En serva como de las de no-reserva, cada vez más en
PNG el valle de Pindaunde del monte Wilhelm ha consulta con ONGs. Algunas están empezando a
sido concesionado a la Junta de Parques Naciona desarrollar negocios para atender a las visitas de
les como parque nacional. El resto de las monta las montañas, cobrando tarifas altas y proveyendo
ñas no tienen ninguna condición legal como áreas de guías. Sin embargo, el personal del gobierno en
de conservación y su propiedad permanece en Papua puede ignorar estas iniciativas de base y
manos locales o como parte de reclamos de tie construir caminos, regular la cacería, la tala y los
rras entre varios grupos competidores. cambios de límites si deciden hacerlo. Por el mo
mento, el aislamiento y la gran extensión de los
hábitats alpinos son sus mejores protecciones. En
ACTIVIDADES DE contraste, el monte Kinabalu en Sabah está mer
cadeado como una atracción turística. Hay miles
CONSERVACIÓN de personas que ascienden al pico Low cada año,
usualmente como una caminata de dos o tres
Las montañas de Nueva Guinea virtualmente días, permaneciendo en cabañas y empleando
carecen de actividades de conservación guberna guías. El grueso de estas visitas se concentra en
mentales a pesar de que ambos países tienen res una ruta y en una parte de la cima. Los controles
tricciones a las actividades de explotación de ani a través del servicio del parque nacional son muy
males y plantas en peligro. La investigación tam estrictos y el área protegida emplea un personal
bién está bajo control estatal y es difícil de trami numeroso. Los esfuerzos de conservación son
tar. Los parques nacionales no tienen personal fuertes, tanto de parte del parque nacional como
permanente ni recursos al momento. Las ONGs de la Sabah Nature Society y otras ONGs.
Reconocimientos
Los autores, que terminaron sus tesis doctorales sobre aspectos del monte Wilhelm mientras estuvie
ron en la, en ese entonces, estación de campo de AN U, agradecen a la Australian National University por
apoyar su trabajo en las montañas. También agradecemos el apoyo de numerosas personas conocedoras
de las montañas a lo largo de Nueva Guinea y en Sabah. G. Hope también agradece a Universitas Cende-
rawasih, Freeport McMoran y al W W F por haber facilitado las visitas a las montañas de Nueva Guinea
mientras gozaba de becas de ARC.
LITERATURA CITADA
Acosta Solís, M. 1962: Terminología geográfica y ecológica para América tropical andina. Revista de la
Academia Colombiana de Ciencias Exactas y Físicas 11(44): 351-358. Bogotá.
Acosta Solís, M. 1966: Las divisiones fitogeográficas y las divisiones geobotánicas del Ecuador. Revista de
la Academia Colombiana de Ciencias Exactas y Físicas 12(48):401-447.
Acosta Solís, M. 1984: Los páramos andinos del Ecuador. Publicaciones Científicas MAS. pp.220. Quito
Acosta Solís, M. 1985: El arenal del Chimborazo, ejemplo de puna en el Ecuador. Revista Geográfica
22:115-122.
Aguirre, Z. 2001: La influencia de las actividades turísticas en los páramos del sur del Ecuador. En: Mena
Vásconez, R, G. Medina, y R. Hofstede, (eds.), Los páramos del Ecuador. Particularidades, proble
mas y perspectivas:217-218. Editorial Abya Yala. Quito
Alarcón, E., E. González y K. Hammond. 1995: Hacia un sistema interamericano de recursos genéticos
animales (Memorias del taller). FAO, USDA, MCA. San José.
Albuja, L., M. Ibarra, J. Urgilés, y R. Barriga. 1982: Estudio preliminar de los vertebrados ecuatorianos.
Escuela Politécnica nacional. Quito.
Andrade, M.G. y J.A . Álvarez. 2000: Colombia diversidad biológica III. En: Rangel CH., J.O. (ed.), La
región de vida paramuna. Universidad Nacional de Colombia, instituto de Ciencias Naturales,
Instituto Alexander von Humboldt. Bogotá
Andressen, A. 1968: Ecología agrícola del valle alto del Chama. Mérida. Universidad de Los Andes, Escuela
de Geografía, Tesis de Grado. Mérida.
Andressen, A. y R. Ponte. 1973: Estudio integral de las cuencas de los ríos Chama y Capazón, Subproyecto
II. Climatología e Hidrología. Mérida. Universidad de Los Andes, Instituto de Geografía y
Conservación de los Recursos Naturales Renovables. Mérida.
Ardila, M.C. y A.R. Acosta. 2000: Anfibios. En: Rangel-Ch. J.O (ed.), Colombia: diversidad biótica III. La
región de vida paramuna. Universidad Nacional de Colombia. Bogotá.
Arias, E. 1995: Las economías campesinas en un periodo de ajuste. El caso de pueblo Llano, estado
Mérida. Tesis de Maestría. Departamento de Antropología, IVIC. Caracas.
Arnell, S., 1956: Hepaticae collected by 0. Hedberg et al. on the East African Mountains. Ark. Bot. Ser.
2(3): 517-562
Astudillo, A., L. Chicaiza, R. Chontasi, y N. Mastrocola. 2000: Sistemas de producción: Manejo de pastos
de altura. CAMAREN. Quito.
Ballard, C. 2000: Condemned to repeat history? ENSO-related drought and famine in Irian Jaya, Indonesia
1997-98. In: Grove RH, J.M .A Chappell. El Niño history and crisis studies from the Asia-Pacific
región. Cambridge: Whitehorse Press.
Balslev, H. y J.L. Luteyn. 1992: Páramo. An andean ecosystem under human influence. Academic Press.
Londres.
Balslev, H. 2001: Sin título. En: Mena Vásconez, R, G. Medina, y R. Hofstede (eds.), Los páramos del
Ecuador. Particularidades, problemas y perspectivas. Editorial Abya Yala. contraportada. Quito
Balslev, H. y J. Luteyn. 1992: Páramo, a high andean ecosystem under human influence. Academic press.
pp. 282. Londres.
Baptiste, L. 1.994: Comunidades campesinas y biodiversidad-. Una historia necesaria. La Investigación en
la Universidad Javeriana. III Congreso Memorias Tomo I. Bogotá.
256
Barbosa, C. y S. Cruz. 2002: Caracterización preliminar de los ecosistemas naturales en los ecosistemas
colombianos de alta montaña y páramo. Documento de trabajo del Instituto de Hidrología,
Meteorología y Estudios Ambientales, IDEAM. Bogotá.
Barry, R.G. 1978: Aspects of the precipitation characteristics of the New Guinea mountains. Journal of
Tropical Geography 47: 13-30.
Barsky, 0. 1984: Acumulación campesina en el Ecuador. Colección investigaciones volumen 1. Facultad
Latinoamericana de Ciencias Sociales. Quito.
Barsky, O. y G. Cosse. 1981: Tecnología y cambio social: Las haciendas lecheras del Ecuador. FLACSO.
Quito.
Basile, D.G. 1974: Tillers of the Andes: Farmers and farming in the Quito basin. Studies in Geography No.
8. Department of Geography, University of North Carolina. Chapel Hill.
Bazán H., I. Sánchez, M.Cabanillas, A. Miranda y H. Plenge. 1998: La Jalea de oro, Imp. Mundo Gráfico.
Lima, pp.128.
Beard, J.S. 1944: Climax vegetation in tropical America. Ecology 25(2): 127-158.
Beard, J.S. 1955: The classification of tropical American vegetation. Ecology 36(1): 89-100.
Bebbington, A. 1991: Indigenous agriculture in the central ecuadorian andes. The cultural ecology and
institutional conditions of its construction and change. (Disertación Doctoral sin publicar). Clark
University, Mass.
Becker, B. 1988: Degradation and rehabilitation of ecosystems - an example from Cajamarca. Angew.
Botanik (Gottingen) 62:147-160
Bernal, E, O. Sánchez, y A. Zapatta. 2000: Manejo de páramos y zonas de altura. Relaciones socio-orga
nizativas y legales en el páramo y otras zonas de alturas de altura. CAM AREN-IEDECA. Quito.
BIOCOLOMBIA. 2000: Diseño de estrategias, mecanismos e instrumentos requeridos para la puesta en
marcha del Sistema Nacional de Áreas Protegidas. Informe final de consultoría al Ministerio del
Medio Ambiente. Vol 2. Santafé de Bogotá.
Black, J., C. Solís, y C. Hernández.1983: Historia natural del curiquingue. PUCE. Quito.
Bleeker, R 1980: The alpine soils of the New Guinea high mountains. In: Royen R Van. (ed.), Alpine Flora
of New Guinea. Vaduz. Cramer-Verlag. pp. 59-74.
Bolaños, R.A. y V. Watson. 1993: Mapa ecológico de Costa Rica según el sistema de clasificación de zonas
de vida del mundo de L.R. Holdridge. Escala 1:200,000. CCT - ICE. San José.
Boza, M.A. 1984: Guía de parques nacionales de Costa Rica. Fundación de Parques Nacionales (FPN).
Editorial INCAFO. Madrid.
Brack Egg, A. 1986: Las ecorregiones del Perú. Boletín de Lima. Número 44.
Braco, L. y J.L. Zarucchi. 1993: Catálogo de las angiospermas y gimnospermas del Perú. Monographs in
Sistematic Botany. Missouri Botanical Garden. Vol. 45.
Bravo, J., Chaverri, A., y G. Solano. 1991: Plan de manejo de Chirripó. Instituto Geográfico Nacional (IGN)
- Universidad Nacional, (UN A) - Servicio de Parques Nacionales (SPN). San José.
Briones, V , C. Brusil, L. Delgado, W. Gaibor, E. Stachelscheid, y S. White. 2000: Sistemas de producción:
Manejo de animales de altura. CAM AREN. Quito.
Brookfield, H. y B. Alien. 1989: High altitude occupation and environment. Mountain Research and
Development 9: 201-209.
Brown, A.D ., H.R Grau, L.R. Malicia, y A. Grau. 2001: Argentina. En: Kappelle, M. y A.D. Brown.
Bosques nublados del neotrópico. InBio. Santo Domingo de Heredia, Costa Rica: 623-659
Bruer, T. 1993: Agribusiness, ¿Estímulo del Desarrollo? El caso de la economía lechera en los andes ecu
atorianos. Estudios de Geografía Volumen 5. Geografía Agraria: esbozos de la problemática agraria
en el Ecuador. Corporación Editora Nacional. Quito.
257
Budowski, G. 1966: Some ecological characteristics of higher tropical mountains. Num. 2. Turrialba.
Burgeon, L., 1937: La faune. In: Grunne, X., L. Hauman, L Burgeon, y R Michot (eds.), Le Ruwenzori.
Mission Scientfique Belge 1932. Bruselas.
Cabrera, A. y A. Willink. 1976: Biogeografía de América Latina.
Calderón, E. 2001: Listas rojas preliminares de plantas vasculares de Colombia, incluyendo orquídeas.
Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt. URL: http//www.hum-
boldt.org.co/conservación/amenazadas/taxa-amenaza.htlm
Camacho, S.C. y M. Navas. 1992: Evaluación del proceso de cambio en la tenencia y mercado de la tier
ra en la sierra norte y central (1964-1991). Volumen II. Documento técnico 41. IDEA. Quito.
Cañadas, L. 1983: El mapa bioclimático y ecológico del Ecuador. Banco Central del Ecuador. Quito.
Capelo, W „ J. Jiménez, y E. Samaniego.1993: Pastos, forrajes, gramíneas y leguminosas de clima tem
plado-frío. ESPOCH. Riobamba.
Carnevalli, A. 1944: Aspectos económicos y sociales del cultivo del trigo en los andes. Organización de
Bienestar Estudiantil. Universidad de Los Andes. Mérida.
Carpenter, S. y L. Cottingham. 1997: Resilience and restoration of lakes. Conservation Ecology (on line)
1(1): 2. Disponible en Internet. URL: http://consecol.org/vol/issl/art2
Carrión, J. 2000: Breves consideraciones sobre la avifauna paramera del Ecuador. En: La biodiversidad de
los páramos. Serie Páramo 7: 23-30. GTP/Abya Yala. Quito.
Castaño Uribe, C. 1996: El hombre y el continuo del páramo. En: ECOAN “El páramo. Ecosistema a pro
teger. Serie Montañas Tropoandinas II. Editorial Códice Ltda. Bogotá.
Castaño, C. (ed.), 2002: Páramos y ecosistemas alto andinos de Colombia en condición hotspot y global
climatic tensor. IDEAM. Bogotá.
Castaño, 0., E. Hernández, y G. Cárdenas, 2000: Reptiles. En: Rangel-Ch. J.O. 2000. Colombia: diversi
dad biótica III. La región de vida paramuna. Universidad Nacional de Colombia. Bogotá.
Castillo, 0., et.al. 1990: Incahuasi, Estrategias para el desarrollo. Sección de Post Grado, Maestría en
Planificación y Desarrollo Urbano y Regional, Facultad de Arquitectura, Universidad Nacional de
Ingeniería. Lima.
CCT. 1989: Mapa de tipos de suelo en Costa Rica, según la Clasificación de FAO. Escala 1:200,000.
Centro Científico Tropical (CCT). San José.
Cepario, M., S. Madriñán, y S. Pardo. 2001: Estudio preliminar de biodiversidad de microhongos de la
población de espeletia grandiflora en el páramo de Cruz Verde. Universidad de los Andes. Bogotá.
CESA (Central Ecuatoriana de Servicios Agrícolas). 1987: Proyecto T.T.R (Etapa III): Una experiencia de
participación campesina. CESA. Quito.
Chaverri, A. y A.M. Cleef. 1996: Las comunidades vegetales en los páramos de los macizos del Chirripó y
Buenavista. Revista Forestal Centroamericana 5(17): 44-49.
Christopherson, R. 2000: Geosystems. Prentice Hall. Nueva Jersey.
Churchill y Linares. 1995: Prodromus Bryologiae Novo-Granatensis: Introducción a la flora de musgos de
Colombia. Instituto de Ciencias Naturales, Museo de Historia Natural, Facultad de Ciencias.
Universidad Nacional de Colombia, Biblioteca “José Herónimo Triana”, vol. 1 y 2. Bogotá.
Cleef, A.M. 1978: Characteristics of neotropical páramo vegetation and its subantarctic relations En: Troll,
C. y W. Lauer (eds.), Geoecological relations between the Southern températe zone and the tropical
mountains. Erdwiss. Forsch. 11: xxx, 1-563 : 365-390.
Cleef, A.M. 1979: The phytogeographical position of the neotropical vascular páramo flora with special ref-
erence to the Colombian Cordillera Oriental. En: Tropical Botany. Larsen, K. y L.B. Holm-Nielsen
(eds.), Academic Press: 175-184. Londres.
258
Cleef, A.M. 1981: The Vegetation of the páramos of the Colombian Cordillera Oriental. Diss. Bot. 61: 1-
320.
Cleef, A.M. y A. Chaverri. 1992: Phytogeography of the páramo flora of the Cordillera de Talamanca, Costa
Rica. En: Balslev, H. y J.L. Luteyn (eds.), Páramo: An Andean Ecosystem Under Human Influence.
Academic Press. Londres.
Cleef, A.M ., H. Hooghiemstra, G. Noldus, y M. Kappelle. 1990: Historia del clima y la vegetación del últi
mo Glaciar Holoceno de la turbera La Chonta (c. 2300 m alt.), Cordillera de Talamanca, Costa Rica.
En: Resúmenes del V Congreso Latinoamérica de Botánica, Junio. La Habana.
Coe, M.J. 1967: The ecology of the alpine zone on Mt. Kenya. Monogr. Biol. 17. W. Junk. La Haya.
Colmet-Daage, F., F. Cucalón, M. Delaune, J. Gautheyrou, y B. Moreau. 1967 : Caractéristiques de
quelques sois d'Equateur dérivés de cendres volcaniques. 2éme partie ¡ Conditions de formation et
d'évolution. Cah. ORSTOM, sér. pédol. 5(4):353-392.
CONAM - INRENA. 1988: Diversidad Florística del Perú, Lima.
CONAM - INRENA. 1988: Estrategia Nacional para la Conservación y Uso Sostenible de la Diversidad
Biológica. Lima.
Coppus, R., L. Endara, M. Nonhebel, V. Mera, S. León-Yánez, R Mena Vásconez, R Wolf, y R. Hofstede.
2001: El estado de salud de algunos páramos en el Ecuador: Una metodología de campo. En: Mena
Vásconez, R, G. Medina, y R. Hofstede (eds.), Los páramos del Ecuador. Particularidades, proble
mas y perspectivas. Editorial Abya Yala : 219-240. Quito
Correa Viana, M. y J. Peñalosa. 1995: Situación actual y ecología del venado de páramo en Mucubají
(Estado Mérida, Venezuela). Biollania 11: 149-152.
Cortés, A., B.C. Chamorro, y A. Vega. 1990: Cambios en el suelo por la implantación de praderas,
coniferas y eucaliptos en un área aledaña al Embalse del Neusa (Paramo de Guerrero).
Investigaciones Subdirección Agrológica IGAC : 101-114
COTECA (Compañía Técnica Agropecuaria). 1995: Mercado de tierras en el Ecuador. Estudio integrado
regiones litoral y sierra. FAO. Roma.
Crissman, C. 2001: La agricultura en los páramos: estrategias de uso del espacio. En: La agricultura y la
ganadería en los páramos. Serie Páramo 8:5-31. GTP/Abya Yala. Quito.
Crissman, C.C., J.M . Antle, S.M. Capalbo (eds.), 1998: Economic, environmental and health tradeoffs in
agriculture: Pesticides and the sustainability of Andean potato production. Kluwer.
Dordrecht/Boston/London.
Cuatrecasas, J. 1958: Aspectos de la vegetación natural de Colombia. Revista de la Academia Colombiana
de Ciencias Exactas y Físicas 10(40):221-264
Cuatrecasas, J. 1968: Páramo vegetation and its life forms.. En: Troll, C. (ed.), Geoecology of the
Mountainous Regions of the Tropical Americas. Coll. Geogr. (Bonn) 9: 163-186
Cuatrecasas, J. 1976: A New subtribe in the Heliantheae (Compositae): Espeletiinae. Phytologia 35: 43-
61
Cuatrecasas, J. 1978: Comparación fitogeográfica de los páramos entre las varias cordilleras desde Costa
Rica al Perú. Seminario Internacional sobre Medio Ambiente Páramo.
Cuesta, F. 2000: El oso andino: una especie clave para la conservación de los páramos y los bosques andi
nos. En: La biodiversidad de los páramos. Serie Páramo 7: 71-86. GTP/Abya Yala. Quito.
Cuesta, F., M. Peralvo, y D. Sánchez. 2001: Métodos para investigar la disponibilidad del hábitat del oso
andino: el caso de la cuenca del río Oyacachi. Ecuador-Serie Biorreserva del Cóndor No. 1.
EcoCiencia y Proyecto Biorreserva del Cóndor. Quito.
259
Cui, Z „ Y. Chienfu, L. Gengnian, Z. Wei, W.Shin, y S. Quocheng. 2002: The Quaternary glaciation of
Shesan Mountain in Taiwan and glacial classification in monsoon areas. Quaternary International
97-98: 147-153.
De Noni, G. 1986: Breve historia de la erosión en Ecuador. En la erosión en el Ecuador. Documentos de
Investigación No. 6. CEDIG. Quito.
De Robert, R 1993: Prácticas campesinas en el páramo de Apure: fundamentos ecológicos, económicos y
sociales de un sistema de producción andino (cordillera de Mérida, Venezuela). Tesis de Doctorado.
Postgrado de Ecología Tropical. CIELAT. Universidad de Los Andes. Mérida.
Delgado, A.C. y J.O. Rangel Ch. 2000: Aves. En: Rangel Ch. J.O. 2000: Colombia: diversidad biótica III.
La región de vida paramuna. Universidad Nacional de Colombia. Bogotá.
DENAREF. 1997: Proyecto piloto: recolección, adaptación y producción de biomasa de plantas medicinales
y aromáticas de la Sierra Ecuatoriana. Informe técnico. Quito.
Dinerstein, E., D.M. Olsen, D.J.Graham, A.L Webster, S.A. Primm, M.R Bookbinder, y G. Ledec. 1995: A
conservation assessment of the terrestrial ecoregions of Latin America and the Caribbean. W W F -
The World Bank. Washington.
Donato, J. 2001: Fitoplancton de los lagos andinos del Norte de Sudamérica. (Colombia). Composición y
factores de distribución. A.C.F.C.N. Colección Jorge Álvarez Lleras. No. 17. Bogotá.
Dorst, J. y F. Vuilleumier. 1986: Convergences in bird communities at high altitudes in the tropics (espe
cially the Andes and Africa) and at temperate latitudes (Tibet). In: Vuilleumier, F, y M. Monasterio,
(eds.), High Altitude Tropical Biogeography. Oxford University Press. NuevaYork, Oxford.
Downer, C. 1996: The mountain tapir, endangered flagship species of the high Andes. Oryx 30(1): 45-58
Eberhart, C., R. Moncayo Román, POrtiz, y E. Pinto. 1997: El campesinado de Chimborazo: Situación
actual y perspectivas. Central Ecuatoriana de Servicios Agrícolas. Quito.
Eiten, G. 1968: Vegetation forms: A classification of stands of vegetation based on structure, growth form
of the components, and vegetative periodicity. Boletim do Instituto de Botánica (Sao Paulo) no. 4:
18-29.
ENDIBIO. 2001: Estrategia Nacional de Diversidad Biológica y su plan de acción. Caracas.
Estrada, R.D. y J. Posner. 2001: The watershed as an organizing principle for research and development:
an experience of evaluation in the Andean Ecoregion. Moutnain Research and Development 21(2):
123-127.
Fandiño, M. 1996: A framework for ecological evaluation oriented at the establishment and management
of protected areas. A case study of the Santuario de Iguaque, Colombia. ITC. Publication Number
45. pp. 54.
Fjeldsá, J. y M. Kessler. 1996: Conserving the biological diversity of Polylepis woodlands of the highland
of Peru and Bolivia. A Contribution to Sustainable Natural Resource Management in the Andes.
Copenhague, Dinamarca: Nordic Foundation for Development and Ecology (NORDECO). pp.250.
Flannery, T.F. 1992: New Pleistocene marsupials (Macropodidae, Diprotodontidae) from subalpine habitats
in Irian Jaya. Alcheringa 16: 7-23.
Flannery, T.F. 1995: Mammals of New Guinea. Austalian Museaum & Reed Books. Sidney.
Flenley, J.R. y R.J. Morley. 1978: A minimum age for the deglaciation of Mt. Kinabalu , East Malaysia.
Modern Quaternary Research in South-east Asia 4: 57-61.
Flores, M. A. 1993: Producción y utilización de los pastizales altoandinos del Perú. REPAAN. Quito.
Forman, S.H. 1988: The future value of the verticality concept. Implications and possible applications in
the Andes. En: Allan, N.J., G.W. Knapp, y C. Stadel (eds.), Human Impact on Mountains. Rowman
and Littlefield Publishers. Totowa. NJ.
260
Forster, N.R. 1989: When the State sidesteps land reform: Alternative peasant strategies in Tungurahua,
Ecuador. LTC paper 133. Land Tenure Center. University of Wisconsin. Madison.
Fríes, R.E. yT h .C .E . Fríes. 1922: Über die Riesen-Senecionen der afríkaníschen Hochgebírge. Svensk. Bot.
Tídskr., 16: 321-340.
Fríes, RE. y Th.C.E. Fríes. 1922. Die Riesen-Lobelien Afríkas. Svensk. Bot. Tídskr., 16: 383-416
Fundación Social 1998: Tipología municipal según niveles de desarrollo y sostenibilidad ambiental. En
Municipios y Regiones de Colombia. Una mirada desde la Sociedad Civil. Ediciones Antropos.
Bogotá.
García, D. y R Martínez. 2001: Utilización de microorganismos nativos benéficos para la biofertilización de
árboles autóctonos empleados para reforestar. Aislamiento y evaluación de microorganismos
fijadores de nitrógeno y solubilizadores de fósforo de los árboles nativos altoandinos Escallonia myr-
tilloides y Weinmannia tomentosa. Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, CAR. Bogotá.
Gentry, A.H. 1982: Neotropical floristic diversity: Phytogeographical connections between Central and
South America, Pleistocene climatic fluctuations, or an accident of the Andean orogeny? Ann.
Missouri Bot. Gard. 69: 557-593.
GEOINGENIERÍA. 1999: Identificación de prioridades para la gestión ambiental en ecosistemas de
páramos, sabanas, zonas áridas y humedales de agua dulce. Ecosistema de Páramo. Consultoría
para el Ministerio del Medio Ambiente. Bogotá.
Goldstein, I. 1990: Distribución y hábitos alimentarios del oso frontino (Tremarctos ornatus) en Venezuela.
Trabajo de Grado. Magíster en Ciencias Biológicas. Universidad Simón Bolívar. Caracas.
Goldstein, I. 1991: Spectacled Bear predation and feeding behavior on livestock in Venezuela. Studies on
Neotropical Fauna and Environment 26:231-235.
Goldstein. I. 1993: Distribución, presencia y conservación del oso frontino en Venezuela. Biollania 9:171-
181.
Gómez, L.D. 1986: Vegetación de Costa Rica. Vol. 1. En: Gómez, L.D. (ed.), Vegetación y Clima de Costa
Rica. Con 10 mapas (escala 1:200.000). EUNED. San José.
Gómez, N., W. Vargas, y D.M. Garcés. (¿?). Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca. Páramos
del departamento del Valle del Cauca, Colombia. Colección Ecosistemas Estratégicos del Valle del
Cauca. ISBN colección: 958-96637-0-2, ISBN obra: 958-96637-2-9. pp.65.
Gonzales, C. y Luc Picard. 1986: Análisis climatológico de 27 estaciones de las cuencas de los ríos
Cajamarca y Condebamba. CICAFOR. Cajamarca.
González, F. y T. Cárdenas, 1995: El páramo un paisaje deshumanizado: El caso de las provincias del Norte
y Gutiérrez (Boyacá - Colombia) En: ECOAN. Un ecosistema de alta montaña. Series tropoandinas
I. Editorial Códice Ltda. Bogotá.
Graf, K. 1989: Palinología del cuaternario reciente en los andes del Ecuador, del Perú y de Bolivia. Boletín
de Servicio Geológico de Bolivia. Serie A - Vol. IV.
Grillo Fernández, E. 1980: Proceso histórico de la explotación del campo peruano. Realidad del campo
peruano después de la Reforma Agraria, 10 ensayos críticos. Centro de Investigación y Capacitación.
Lima.
GTZ - INRENA. 1996: Diversidad biológica del Perú, Imp. Industrial Papiro S.A. Lima.
Gualdrón, C. y A.L. Suárez. 1983: Contribución al estudio de la micoflora del suelo en zonas de vegetación
natural en el Páramo de Chisaca-Colombia. Universidad nacional de Colombia. Bogotá.
Guhl, E. 1968: Los páramos circundantes de la sabana de Bogotá. Su ecología y su importancia para el
régimen hidrológico de la misma. En: Geo-ecology of the mountainous regions of the tropical
Americas. Troll, C. (ed.), Bonn: Coll. Geography 9:195-212.
261
Guhl, E. 1982: Los páramos circundantes de la sabana de Bogotá. Jardín Botánico "José Celestino Mutis”.
Bogotá.
Guhl, E. 1989: Efectos geoecológicos en la dinámica de la vegetación antropogénica en los páramos y sus
consecuencias biogeográficas en los andes ecuatoriales. En: Ecológica vol 1(2), 40-45.
Guhl, E. 1991: Las fronteras políticas y los límites naturales. Fondo FEN de Colombia. Bogotá, D.C. pp.
27.
Guhl, E. 1995: Los páramos circundantes de la sabana de Bogotá. Bogotá: Fondo FEN. pp.127.
Haberle, S.G., G.S. Hopey, y S. v.d. Cars. 2001: Biomass burning in Indonesia and Papua New Guinea:
natural and human induced fire events in the fossil record. J. Palaeogeography, Palaeoclimatology,
Palaeoecology 171: 259-268.
Hall, M. 1977: El volcanismo en el Ecuador. Instituto Panamericano de Geografía e Historia. Quito.
Hall, M. y R Mothes. 1994: Tefroestratigrafía holocénica de los volcanes principales del valle interandino,
Ecuador. Estudios de geografía 6:47-67.
Hall, R. 2001: Cenozoic reconstructions of SE Asia and the SW Pacific: changing patterns of land and sea.
In: Metcalfe, I., J.M .B. Smith, M. Morwood, y I. Davidson (eds.), Faunal and Floral Migrations and
Evolution in SE Asia- Australasia. Balkema. Lisse.
Halloy, S. 1983: The use of convergence and divergence in the interpretation of adaptations in high-moun-
tain biota. Evol. Theory 6: 233-255.
Halloy, S. 1997: Aconquija region, North-Western Argentina, pp. 478-485 En: Davis, S.D., V.H. Heywood,
0. Herrera, J.Villa Lobos, y A.C. Hamilton, (eds.), Centres of plant diversity: A guide and strategy for
their conservation. Volume 3 The Americas. IUCN Publications Unit. Cambridge.
Hammel, B.E., N. Zamora, y M.H. Grayum (eds.), En prensa. Manual de Plantas de Costa Rica. Vols. 1 -
5. Missouri Botanical Garden Press. St. Louis.
Hamzah, A., M. Toha, y C.G.G. van Steenis. 1972: The mountain flora of Java. Brill, Leiden.
Hanson, L.W., B.J. Allen, R.M. Bourke, y T.J. McCarthy, 2001: Papua New Guinea rural development hand
book. Land Management Group, Australian National University. Canberra.
Harden, C.R 1991: Land use, soil erosion, and reservoir sedimentation in an Andean drainage basin in
Ecuador. Mountain Research and Development. 13(2): 177-184.
Harling, G. 1979: The vegetation types of Ecuador: a brief survey. En: Larsen, K. y L. Holm-Nielsen, (eds.),
Tropical Botany. Academic Press. Londres.
Hauman, L. 1933: Esquisse de la végétation des hautes altitudes sur le Ruwenzori. Bull. Acad. R. Sci.
Belg., CL Sci. Sér. 5, 19: 602-616, 702-717, 900-917.
Hauman, L. 1955: La Région afroalpine en phytogéographie centro-africalne. Webbia, 11: 467-469.
Hedberg, I y 0. Hedberg. 1979: Tropical-alpine life-forms of vascular plants. Oikos, 33: 297 -307 .
Hedberg, O. 1951: Vegetation belts of the east African mountains. Svensk. Bot. Tidskr., 45: 140-202.
Hedberg, 0. 1955: Some taxonomic problems concerning the afroalpine flora. Webbia, 11: 471-487.
Hedberg, 0. 1957: Afroalpine vascular plants. A taxonomic revision. Symb. Bot. Ups., 15: 1-411, pis.
1- 12 .
Hedberg, 0. 1964: Features of afroalpine plant ecology. Acta Phytogeographica Suecica 49:1-144
Hedberg, 0. 1964a:. Etudes écologiques de la flore afroalpine. Bull. Soc. R. Bot. Belg., 97: 5-18.
Hedberg, O. 1965: Afroalpine flora elements. Webbia, 19: 519-529.
Hedberg, 0. 1969: Evolution and spéciation in a tropical high mountain flora. Biol. J. Linn. Soc., 1:
135-148.
Hedberg, 0. 1971: The high mountain flora of the Galama mountains in Arussi province, Ethiopia. Webbia,
26: 101-128.
262
Hedberg, 0. 1978: Nature in utilization and conservation of high mountains in eastern Africa (Ethiopia to
Lesotho). The Use of High Mountains of the World. A series of papers commissioned by IUCN and
published by Dept, of Lands and Survey. Wellington.
Hedberg, 0. 1986: Origins of the Afroalpine Flora. In: Vuilleumier, F. y M. Monasterio, (eds.), High Altitude
Tropical Biogeography. Oxford University Press. NuevaYork, Oxford.
Hedberg, 0. 1992: Afroalpine vegetation compared to páramo: Convergent adaptations and divergent dif
ferentiation. En: Páramo. An Andean ecosystem under human influence. Balslev,H., & Luteyn, J.L.
(eds.), Academic Press. Londres.
Hedberg, 0. 1997: High mountain areas of tropical Africa. In: Wielgolaski, F. E. (ed.), Polar and Alpine tun
dra (Ecosystems of the World 3),. Elsevier. Amsterdam.
Hernández, S. 2000: Incentivos para la conservación y uso sostenible de la biodiversidad Instituto de
Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, Bogotá.
Herrera, W. 1986: Clima de Costa Rica. Vol. 2. En: Gómez, L.D. (ed.), Vegetación y Clima de Costa Rica.
Con 10 mapas (escala 1:200.000). EUNED. San José.
Herrera, W. y L.D. Gómez, 1993: Mapa de unidades bióticas de Costa Rica. Escala 1:685.000. US Fish
and Wildlife Service - TNC - INCAFO - CBCCR - INBio - Fundación Gómez-Dueñas. San José.
Hess, C.G. 1990: Hacia arriba-hacia abajo: Un bosquejo de sistemas de producción en el Páramo del
Ecuador. Revista Geográfica de Ecuador 29.
Hillman, J.C. 1986: Bale Mountains national park, management plan. Wildlife Conservation Organization.
Addis Abeba.
Hillman, J.C. 1990: The Bale Mountains national park area, Southeast Ethiopia, and its management. In:
Messerli, B., y H. Hurni, (eds.), African Mountains and Highlands, Problems and Perspectives.
African Mountains Association, Walsworth Press. Missouri.
Hnatiuk, R., J.M .B. Smith, y D.N. McVean. 1976: Mt. Wilhelm Studies, 2. The Climate of Mt. Wilhelm.
Research School of Pacific Studies, Department of Biogeography and Geomorphology Publications
BG/4, The Australian National University. Canberra.
Hnatiuk, R.J. 1978: The growth of tussock grasses on an equatorial high mountain and on two sub-
Antarctic islands. In: Troll, C, y W. Lauer (eds.), Geoecological Relations Between the southern
Temperate Zone and the Tropical Mountains. Wiesbaden: Franz Steiner Verlag GMBH: 159 - 190.
Hnatiuk, R.J. 1978: The growth of tussock grasses on an equatorial high mountain and on two sub-antarc
tic islands.. En Troll, C. y W. Lauer (eds.), Geoecological relations between the southern temperate
zone and the tropical mountains. Erdwissenschaftliche Forschung 11. Franz Steiner Verlag,
Wiesbaden: 159-188
Hofstede, R.G.M. 1995: Effects of burning and grazing on a Colombian páramo ecosystem. Tésis de
Doctorado. Universidad de Amsterdam. Amsterdam
Hofstede, R. 1997: La importancia hídrica del páramo y aspectos de su manejo.
www.condensan.org/infoandina/foros/cdpp/cdpp31.htm
Hofstede, R. 2001: El impacto de las actividades humanas en el páramo. En: Mena V , G. Medina, y
Hofstede, R. (eds.), 2001: Los Páramos del Ecuador.Particularidades, Problemas y Perspectivas.
Abya Yala/Proyecto Páramo.Quito.
Hofstede, R. 2001: El manejo del páramo como ecosistema estratégica. En: Mena Vásconez, R, G. Medina,
y Hofstede, R. (eds.), Los páramos del Ecuador. Particularidades, problemas y perspectivas. Quito:
Editorial Abya Yala: 297-305.
Hofstede, R., W. Jongsma, J. Lips, y Y. Sevink. 1998: Geografía, ecología y forestación en la sierra alta
del Ecuador. Editorial Abya Yala, Quito.
263
Hofstede, R.G.M., J. R Groenendijk, R. Coppus, J. Fehse y J. Sevink 2002: Impact of pine plantations on
soils and vegetation in the Ecuadorian high Andes. Mountain Research and Development 22 (2):
159-167.
Hofstede, R., y R Mena. 2000: Los beneficios escondidos del páramo-, servicios ecológicos e impacto
humano. En: Recharte, J., J. Torres, y G. Medina (eds.), II conferencia electrónica sobre usos
sostenibles y conservación del ecosistema páramo en los Andes: Los páramos como fuente de agua,
mitos, realidades, retos y acciones. CONDESAN. Lima.
Hofstede, R. y E. Mujica. 2002: Birth of the Páramo Group: An international network of people, institu
tions, and projects working on páramo. Mountain Research and Development 22 (1): 83-84.
Hofstetter, R. 1986: High Andean mammalian faunas during the Plio-Pleistocene. In: Vuilleumier, F., y M.
Monasterio, (eds.), 1986: High altitude tropical biogeography. Oxford University Press. Nueva York.
Holdridge, L. 1979: Ecología basada en zonas de vida. MCA. San José.
Holdridge, L.R. 1967: Life zone ecology. Centro Científico Tropical (CCT). San José.
Holdridge, L.R., W.C Grenke, W.H. Hatheway, T. Liang, y J.A. T o s í. 1971: Forest environments in tropical
life zones: A Pilot Study. Pergamon Press. Oxford.
Holm, A. 1962: The spider fauna of the East African mountains. Zool. Bidr. Uppsala, 35: 19-204.
Holm, A. 1964: The spider fauna of the East African mountains. Part II. The genus Walckenaeria Blackwell
(Araneae, Linyphíidae). Zool. Scr. 13(2): 135-153.
Holm, A. 1968: Spiders of the families Erigonoidae and Linyphiidae from East and Central Africa.
Koninklijk Museum for Midden-Africa-Tervuren. Belgie Annalen, Reeks in 8 Zoologische
Wetenschappen, No. 171: 1-49.
Hooghiemstra H., A.M. Cleef, G. Noldus, y M. Kappelle. 1992: Upper quaternary vegetation dynamics and
palaeoclimatology of the La Chonta bog area (Cordillera de Talamanca, Costa Rica). Journal of
Quaternary Science 7(3): 205-225.
Hope G.S y J. Golson. 1995: Late quaternary change in the mountains of New Guinea. In: Allen, F.J. y
J.F. O'Connell (eds.), Transitions: 818-830.
Hope, G.S. 1976: Vegetation. In: Hope, G.S., J.A Peterson, U. Radok, y I. Allison (eds.), The equatorial
glaciers of New Guinea. Rotterdam: A.A. Balkema: 113-172.
Hope, G.S. 1980a: New Guinea mountain vegetation communities. Royen, R Van (ed.), Alpine Flora of
New Guinea. Vaduz: Cramer-Verlag: 111-222.
Hope, G.S. 1980b: Historical influences on the New Guinea flora. In: Royen, P. Van (ed.), Alpine Flora of
New Guinea. Cramer Verlag. Vaduz.
Hope, G.S. 1986: Development of present day biotic distributions in the New Guinea mountains. In:
Barlow B (ed.), Flora and Fauna of Alpine Australasia. Melbourne: CSIRO y Brill, E.J., Leiden.
Hope, G.S. 1989: Climatic implications of timberline changes in Australasia from 30,000 BP to present.
In: Donnelly, T. y R. Wasson (eds.), CLIMANZ 3. C.S.I.R.O., Div. Water Resources: 91-99. Canberra.
Hope, G.S. 1996: Quaternary change and historical biogeography of Pacific Islands. In: Miller AKSE (ed.),
The Origin and Evolution of Pacific Island Biotas, New Guinea to Eastern Polynesia: Patterns and
Process. SPB Publishing. Amsterdam.
Hope, G.S. 1998: Early fire and forest change in the Baliem Valley, Irian Jaya, Indonesia. Journal of
Biogeography 25: 453-461.
Hope, G.S., T.F. Flannery, y Boeardi. 1993: A preliminary report of changing Quaternary mammal faunas
in subalpine New Guinea. Quaternary Research 40: 117-126.
Horn, S.P. 1986: Fire and páramo vegetation in the cordillera of Talamanca, Costa Rica. Tésis de
Doctorado. University of California. Berkeley.
264
Huber, O. y R. Rima. 1997: Glosario Fitoecológico de las Amérlcas. Vol. 1. América del Sur: Países
Hispanoparlantes. UNESCO - Fundación Instituto Botánico de Venezuela. Caracas.
Huber, 0. y R. Riina. En prensa. Glosario fitoecológico de las américas. Vol. 2. Centroamérica. UNESCO
- Fundación Instituto Botánico de Venezuela. Caracas.
Hueck, K. y R Seibert. 1981: Vegetationskarte von Südamerika. Mit Erläuterungen.. En: Walter, H. (ed.),
Vegetations monographien der einzelnen Grossräume. 1:8.000.000. Gustav Fischer Verlag.
Stuttgart.
Hurni, H. 1986: Management Plan. Simien National Park and Surrounding Rural Area. Unesco World
Heritage Committee and Wildlife Conservation Organization. Ethiopia.
Hurni, H. 1990: Degradation and conservation of soil resources in the Ethiopian Highlands. In: Messerli,
B. y H. Hurni (eds.), African Mountains and Highlands, Problems and Perspectives. African
Mountains Association. Walsworth Press. Missouri.
Huttel, C., C. Zebrowski, y R Gondard. 1999: Paisajes agrarios del Ecuador. Geografía básica del Ecuador.
Tomo V Geografía Agraria. Vol. 2. Instituto Panamericano de Geografía e Historia. Quito.
Ibarra, H. y P. Ospina. 1994: Cambios agrarios y tenencia de la tierra en Cotopaxi. Cuadernos de investi
gación. No. 3. FEPR Quito.
INBIO. 2000: Lista de plantas de Costa Rica: Base de Datos Atta. Instituto Nacional de Biodiversidad
(INBIO). Santo Domingo de Heredia.
Instituto Alexander von Humboldt 1997: Mapa general de ecosistemas de Colombia. Bogota.
Instituto de Hidrología Meteorología y Estudios Ambientales, Ministerio del Medio Ambiente y Programa de
las Naciones Unidas para el Desarrollo. 2001: Colombia, Primera Comunicación Nacional ante la
Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Producción Editorial Trade
Link Ltda. Bogotá.
Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia y Universidad Nacional de
Colombia. 1997: Geosistemas de la Alta Montaña. Bogotá.
Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt. 1997: Mapa general de eco
sistemas de Colombia. Bogotá.
Islebe, G.A. 1996: Vegetation, Phytogeography and Paleoecology of the last 20,000 Years of Montane
Central America. Tésis de Doctorado. Universidad de Amsterdam.
ITCR. 2000: Atlas de Costa Rica 2000. CD-ROM con mapas digitales y documentación. Instituto
Tecnológico de Costa Rica (ITCR). Cartago, Costa Rica.
Janzen, D.H. 1983: Costa Rican natural history. University of Chicago Press. Chicago.
Jeannel, R. 1950: Hautes montagnes dAfrique. Publ. Mus. Nat. Hist., Supplement No. 1. Paris.
Jorgensen, R y C. Ulloa. 1994: Seed plants of the high Andes of Ecuador: a checklist. AAU Reports 34:
1-443.
Jorgensen, R y S. León-Yánez. 1999: Catalogue of the vascular plants of Ecuador. Missouri Botanical
Garden. San Luis.
Jorgensen, RM. y C. Ulloa. 1994: Seed plants of the high Andes of Ecuador: a checklist. Aarhus:
Department of Systematic Botany, Aarhus University; AAU reports Department of Systematic Botany
University of Aarhus: 34- 453.
Josse, C. (ed.), 2000: La biodiversidad del Ecuador. Informe 2000. Ministerio del Ambiente, Ecociencia y
Unión Mundial para la Naturaleza. Quito.
Kappelle, M. 1991: Distribución altitudinal de la vegetación del Parque Nacional Chirripó, Costa Rica.
Brenesia 36: 1-14.
265
Kappelle, M. y E. van Omme. 1997: Lista de las plantas de los bosques nubosos subalpinos de la
Cordillera de Talamanca en Costa Rica. Brenesia 47-48: 55-71.
Kappelle, M., M. Castro, A. Garita, González, y H. Monge. En prensa. Ecosistemas del área de conser
vación La Amistad-Pacífico, Costa Rica. Ministerio de Ambiente y Energía (M INAE) y Instituto
Nacional de Biodiversidad (INBio). INBio. Santo Domingo de Heredia, Costa Rica.
Kappelle, M., M. Castro, H. Acevedo, L. González, y H. Monge. 2002: Ecosistemas del área de conser
vación Osa, Costa Rica. Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) y Instituto Nacional de
Biodiversidad (INBio). INBio, Santo Domingo de Heredia. Costa Rica.
Kappelle, M., M. Castro, H. Acevedo, R Cordero, L. González, E. Méndez, y H. Monge. 2002: A rapid
method in ecosystem mapping and monitoring as a tool for managing Costa Rican ecosystem health.
In: Rapport, D.J., W.L. Lasley, D.E. Rolston, N.O. Nielsen, C.O. Qualset, y A.B. Damania, (eds.),
Managing for Healthy Ecosystems. Lewis Publishers. Boca Raton.
Kappelle, M., S.R Horn, y A. Chaverri. En prep. Páramos de Costa Rica. Instituto Nacional de Biodiversidad
(INBio). INBio, Santo Domingo de Heredia, Costa Rica.
Keating, PL. 1997: Mapping vegetation and anthropogenic disturbances in Southern Ecuador with remote
sensing techniques: implications for park management. Yearbook. Conference of Latin Americanist
Geographers 23:77-90
Kilmaskossu, M.S.E. y G.S. Hope. 1985: A mountain research program for Indonesia. Mountain Res.
Development 5: 339-348.
Killick, D. 1997: Alpine tundra of Southern Africa. In: Wielgolaski, F.E. (ed.), Polar and Alpine tundra
(Ecosystems of the World 3), 199-209. Elsevier. Amsterdam.
Laegaard, S. 1992: Influence of fire in the grass páramo vegetation of Ecuador. En: Balslev, H. y J. Luteyn
(eds.), Páramo: An ecosystem under human influence. Academic Press. Londres.
Landa, E., Camille y COLAB. 1978: Los suelos de la cuenca del río Cajamarca. Programa de Desarrollo de
Cajamarca. Cooperación Técnica Belga.
Landázuri, C. 1995: Los curacazgos Pastos prehispánicos: Agricultura y comercio, Siglo XVI. Colección
Pendoneros Volumen XIII. Ediciones del Banco Central del Ecuador. Quito.
Lauer, W. 1981: Ecoclimatological conditions of the páramo belt in the tropical high mountains. Mountain
Research and Development 1: 209-211.
Lee, D. y T. Choi. 1996: Geology of Kinabalu. In: Wong, P. y A. Kota Kinabalu Phillipps, (eds.), Kinabalu,
summit of Borneo. Sabah Society and Sabah Parks.
Lehmann, D. 1986: Sharecropping the capitalist transition in Agriculture: Some evidence from the high
lands of Ecuador. Journal of Development Economics. 23: 333-354.
León-Yánez, S. 1993: Estudio ecológico y fitogeográfico de la vegetación del páramo de Guamaní,
Pichincha-Ñapo, Ecuador. Tesis de Licenciatura. Depto. de Ciencias Biológicas. PUCE. Quito.
León-Yánez, S. 2000: La flora de los páramos ecuatorianos. En: La biodiversidad de los páramos. Serie
Páramo. GTP/AbyaYala. 7: 5-21. Quito.
Lesenfants, Y. y M. Molinillo. 2002: La práctica del desarrollo rural en los andes tropicales de Venezuela.
En: Sancho Comins, J. (ed.), Desarrollo Rural. De los Fundamentos a la Aplicación. International
Thomson Editores. Paraninfo. Madrid.
Loffler, E. 1972: Pleistocene glaciation of Papua New guinea. Zeitschr. Geomorph. N.F. Suppl 13: 32-58.
Loffler, E. 1979: Geology and geomorphology of the New Guinea high mountains. In: Royen P Van (ed.),
The Alpine Flora of New Guinea. Vol. 1 General Part. A.R. Gantner Verlag. Vaduz.
Lotero, J. 1993: Producción y utilización de los pastizales de las zonas altoandinas de Colombia. REPAAN.
Medellin.
266
Luteyn, J.L. 1992: Páramos: why study them? En: Páramo: an andean ecosystem under human influence.
En: Balslev, H. y J.L. Luteyn, (eds.), London: Academic Press:l-14.
Luteyn, J.L. 1999: Páramos: A Checklist of plant diversity, Geographic Distribution and Botanical
Literature. Memoirs of The New York Botanical Garden 84: 1-278.
Luteyn, J.L., A.M. Cleef, y O. Rangel. 1992: Plant diversity in páramo: Towards a checklist of páramo
plants and a generic flora.. En: Balslev, H. y J.L. Luteyn, (eds.), Páramo: An andean ecosystem
under human Influence: 71-84. Academic Press. Londres.
Madrigal, R. y E. Rojas. 1980: Manual descriptivo del mapa geomorfológico de Costa Rica (Escala
1:200,000). Secretaría Ejecutiva de Planificación Sectorial Agropecuaria y de Recursos Naturales
Renovables. San José.
Malagón, D. y C. Pulido. 2000: Suelos del Páramo Colombiano. Colombia Diversidad Biótica III, La región
de vida paramuna. Universidad Nacional de Colombia. Facultad de Ciencias, Instituto de Ciencias
Naturales. Bogotá.
Mangen, J.M. 1993: Ecology and vegetation of Mt Trikora, New Guinea (Irian Jaya/lndonesia). Travaux sci-
entifiques du musee national d'histoire naturelle de Luxembourg. Luxemburgo.
Marcelo Vereau, W. 1994: Región Nor-Oriental del Marañón, problemas y desafíos. Centro de Estudios
Solidaridad, CONCYTEC. Chiclayo.
MARN. 2000: Primer informe de Venezuela sobre Diversidad Biológica. Caracas, Ministerio del Ambiente
y de los Recursos Naturales.
Matos, R. y Rogger Ravines. 1980: El Periodo arcaico (5000-1800 A.C.). En Historia del Perú. Editorial
Juan Mejía Baca. Lima.
Mealey, G. 1995: Grasberg. Freeport-McMoran Copper and Gold. Nueva Orleans.
Medina, G. 2000: Los páramos: opciones para el futuro. Terra Incógnita 2(9): 32-33.
Medina, G. y D. Ortiz. 2001: Políticas nacionales y plan de acción para la conservación y manejo del eco
sistema páramo en el Ecuador. En: Mena V., G. Medina, y R. Hofstede, (eds.), 2001: Los Páramos
del Ecuador. Particularidades, Problemas y Perspectivas. Abya Yala/Proyecto Páramo.Quito.
Medina, G. y R Mena. 2001: Los páramos en el Ecuador. En: Mena Vásconez, R, G. Medina, y R.
Hofstede, (eds.), Los páramos del Ecuador. Particularidades, problemas y perspectivas: 1-23.
Editorial Abya Ya la. Quito
Medina, G., J. Recharte, E. Suárez, y F. Bernal. 1997: Perspectivas para la conservación de los páramos
en el Ecuador. Informe final de proyecto de EcoCiencia y el Instituto de Montaña a la Embajada de
los Países Bajos. Quito.
Mena Vásconez, R, G. Medina y R. Hofstede. 2001: Los páramos del Ecuador: Particularidades,
Problemas y Perspectivas. Editorial Abya Yala/Proyecto Páramo. Quito.
Mena, R 1984: Formas de vida de las plantas vasculares del páramo de El Ángel y comparación con estu
dios similares realizados en el cinturón afroalpino. Tesis de Licenciatura, Depto. de Ciencias
Biológicas. PUCE. Quito.
Mena, R 1984: Formas de vida de las plantas vasculares del páramo de El Ángel y comparación con tra
bajos similares realizados en el Cinturón Afroalpino. Tesis de Licenciatura en Ciencias Biológicas.
PUCE. Quito.
Mena, R 2000: Comentario sobre el concepto páramo. En: Recharte, J., J. Torres, y G. Medina, (eds.), II
conferencia electrónica sobre usos sostenibles y conservación del ecosistema páramo en los Andes:
Los páramos como fuente de agua, mitos, realidades, retos y acciones. CONDESAN. Lima.
Mena, R 2000: Páramo, el ecosistema de las paradojas. Terra Incógnita 2(9):5.
267
Mena, R 2002 (Comp.): Lecciones aprendidas en las alturas: Una sistematización del Proyecto Páramo.
Abya Yala/Proyecto Páramo. Quito.
Mena, R y G. Medina. 2001: La biodiversidad de los páramos en el Ecuador. En: Mena Vásconez, R, G.
Medina, y R. Hofstede (eds.), Los páramos del Ecuador. Particularidades, problemas y perspecti
vas: 27-52. Editorial Abya Yala. Quito
Mena, R y H. Balslev. 1986: Comparación entre la vegetación de los páramos y el cinturón afroalpino.
Reports from the Botanical Institute, University of Aarhus, 12: 1-54.
Mera, V. 2001: Prácticas sociales, uso de recursos y percepciones sobre la naturaleza: una caracterización
social de los páramos Ecuatorianos. En: Mena Vásconez, R, G. Medina, y R. Hofstede, (eds.), Los
páramos del Ecuador. Particularidades, problemas y perspectivas: 89-119. Editorial Abya Yala.
Quito.
Mera-Orcés, V. 2001: Páramo y Prácticas Sociales: Caracterización social de los páramos ecuatorianos.
Reporte Técnico al Proyecto Páramo. Quito.
Messerli, B., H. Hurni, H. Kienholz, y M. Winiger. 1977: Bale mountains: largest Pleistocene mountain
glacier system of Ethiopia. INQUA Abstracts. Birmingham.
Miehe, G. y S. Miehe. 1994: Zur oberen Waldgrenze in tropischen Gebirgen. Phytocoenologia
Ministerio del Medio Ambiente 2001: Programa para el manejo sostenible y la restauración de ecosistemas
de alta montaña de páramo y subpáramo en Colombia. 24:53-110. Ministerio del Medio Ambiente
de Colombia, Dirección de Ecosistemas. Bogotá.
Ministerio del Medio Ambiente de Colombia 2002: Páramos. Programa para el manejo sostenible y restau-
raión de ecosistemas de la alta montaña colombiana. MMA, Santafé de Bogotá, pp. 71.
Ministerio del Medio Ambiente, El Diario “El Tiempo”, Embajada Real de los Países Bajos y Agencia de
Cooperación Alemana GTZ. Seminario-taller Medio Ambiente, Cultivos Ilícitos y Desarrollo
Alternativo.
Ministerio del Medio Ambiente, (en prep.) Plan operativo nacional para la prevención y mitigación de incen
dios forestales.
Ministerio del Medio Ambiente. 1997: Decreto 2340 por el cual se dictan unas medidas para la organi
zación en materia de prevención y mitigación de incendios forestales, y otras disposiciones.
Ministerio del Medio Ambiente. 2002: Programa para el manejo sostenible y restauración de Ecosistemas
de Alta Montaña colombiana. Bogotá, pp. 71.
Mittermeier, R., , R Robles, y C. Gottsch-mittermeier. 1997: Megadiversidad. Los países biológicamente
más ricos del mundo. CEMEX S.A. y Agrupación Sierra Madre. México.
Molano, J. 1989: Las montañas tropicales. Cuadernos de geografía 1(1). Bogotá.
Molano, J. 1995: Paisajes de la alta montaña ecuatorial. En: ECOAN El Páramo. Ecosistema de alta mon
taña. Serie Montañas Tropoandinas I. Editorial Códice Ltda. Bogotá.
Molano, J. 1996: Problemática ambiental del Páramo Andino. En: ECOAN "El páramo: Ecosistema a pro
teger” Serie Montañas Tropoandinas II. Editorial Códice Ltda. Bogotá.
Molinillo, M. 1992: Pastoreo en ecosistemas de páramo: Estrategias Culturales e Impacto sobre la
Vegetación en la cordillera de Mérida, Venezuela. Tesis de Maestría, Facultad de Ciencias,
Universidad de Los Andes. Mérida.
Molinillo, M. y M. Monasterio. 1997: Pastoralism in paramo environments: practices, forage, and impact
on vegetation in the Cordillera of Mérida, Venezuela. Mountain Research and Development 17 (3):
197-211
268
Monasterio. 1980: Estudios ecológicos en los páramos Andinos. Universidad de los Andes, Mérida pp. 312
Mondolfi, E. 1989: Notes on the distribution, habitat, food habits, status and conservation of the specta
cled bear (Tremarctos ornatus) in Venezuela. Mammalia 53(4): 525-544.
Monod, T. 1957: Les grandes division chorologiques de I'Afrique. CCTA/CSA. London., Publ. No. 24:
1-147.
Moret, P. 1998: Les Dyscolus de la zone périglaciaire des Andes équatoriennes (Coleóptera, Harpalidae,
Platynae). Bulletin de la Societé entomologique de France 103 (1): 11-28.
Moret, R 2000 : Le genre Pelmatellus dans l'étage montagnard des Andes équatoriales (Coleóptera,
Carabidae, Harpalini). Nov. Revue. Ent. (N.S.) 17 (1): 215-232.
Morris, A. 1997: Afforestation projects in highland Ecuador: patterns of success and failure. Mountain
Research and Development 17(1) 31-42.
Muchoney, D.M., S. Iremonger, y R. Wright. 1993: A rapid ecological assessment of the Blue and John
Crow Mountains National Park, Jamaica. Unpublished report. The Nature Conservancy. Arlington.
Mueller-Dombois, D. y H. Ellenberg. 1974: Aims and methods of vegetation ecology. John Wiley and Sons.
Nueva York.
Muñoz, Y., A. Cadena, y J.O. Rangel-Ch. 2000: Mamíferos. En: Rangel-Ch. J.O. 2000: Colombia: diversi
dad biótica III. La región de vida paramuna. Universidad Nacional de Colombia. Bogotá.
Narváez, E.M. 2001: La actividad de ecoturismo en el páramo. En: P. Mena y G. Medina (ed.), Páramo y
turismo. Serie páramo 7. Editorial Abya Yala-GTR Quito.
Nieto, C. y J. Estrella. 2001: La agrobiodiversidad en los ecosistemas de páramo: una primera aproxi
mación a su inventario y situación actual. En: La biodiversidad de los páramos. Serie Páramo 7.
GTP/Abya Yala. Quito.
Nieto, C., J. Rea, E. Peralta, y R. Castillo. 1984: Guía para el manejo y preservación de los recursos fito-
genéticos. Publicación miscelánea del INIAP 47. Quito.
Nievergelt, B. 1981: Ibexes in an african environment. Ecological Studies, 40. Springer Verlag, Berlin,
Heidelberg, Nueva York.
Nilsson. E. 1931: Quaternary glaciations and pluvial lakes in British East Africa. Geogr Ann. 13: 249-349.
Nilsson. E. 1940: Ancient changes of climate in british east Africa and Abyssinia. Geogr. Ann. 22: 1-79.
Oner. 1977: Inventario, evaluación y uso racional de los recursos naturales en la zona norte del dpto. de
Cajamarca. Vol. I y II. Lima.
Paijmans, K. y E. Loffler. 1972: High altitude forests and grasslands of Mt Albert Edward, New Guinea.
Journal of Tropical Geography 34: 58-64.
PAT. 1997: Encuesta socioeconómica en la región del proyecto Andes. Programa Andes Tropicales. Mérida.
Pérez, F. L. 1991: Particle sorting due to the off-road vehicle traffic in a high Andean paramo. Catena 18:
239-254.
Peterson, J.A ., G.S. Hope, M. Prentice, y W. Hantoro. 2001: Mountain environments in New Guinea and
the late Glacial Maximum "warm seas/cold mountains11enigma in the West Pacific Warm Pool region.
In: Kershaw R B. David, N. Tapper, D. Penny and J. Brown (eds.), Bridging Wallace's Line. Advances
in GeoEcology. Catena Verlag. Reiskirchen.
Pigram, C.J. y H.L. Davies. 1987: Terranes and the accretion history of the New Guinea orogen. Bureau of
Mineral Resources Journal of Australian Geology and Geophysics 10: 193-211.
Pittier, H. 1912. Kostarika: Beiträge zur Orographie und Hydrographie. Petermanns Mittl. Erg.-Heft. 175.
Gotha.
Pittier, H. 1920: Esbozo de las formaciones vegetales de Venezuela con una breve reseña de los productos
naturales y agrícolas. Litografía del Comercio. Caracas.
270
Podwojewski, R y J. Poulenard. 2000: La degradación de los suelos de los páramos. In: Mena, RA., C.
Josse, and G. Medina (eds.), Los Suelos del Páramo. Serie Páramo 5. GTP/Abya-Yala, pp.27-36.
Quito.
Podwojewski, R y J. Poulenard. 2000: Los suelos de los páramos del Ecuador. En: Los suelos del páramo.
Serie Páramo 5: 5-26. GTP/Abya Yala. Quito.
Podwojewski, R, J. Poulenard, T. Zambrana, y R. Hofstede. 2002: Overgrazing effects on vegetation cover
and volcanic ash soil properties in the páramo of Llangahua and La Esperanza (Tungurahua,
Ecuador). Soil Use and Management 18: 45-55.
Policía Antinarcóticos. 2.002 b: Caracterización del departamento del Cesar. Documento de trabajo.
Pontificia Universidad Javeriana. 1994-2002b: Grupo de Investigación en Bio-transformación.
Departamento de Química. Ciencias Básicas. Bogotá.
Pontificia Universidad Javeriana. 1995-2000: Grupo de Investigación en Bio-transformación Departamento
de Biología. Ciencias Básicas. Bogotá.
Posada, C. y C. Cárdenas. 1999: Banco de semillas germinable de una comunidad vegetal de Páramo
sometida a quema y pastoreo Parque Nacional Natural Chingaza. Tesis profesional. Departamento
de Biología, Universidad Nacional de Colombia. Bogotá.
Potier de la Varde, R. 1955: Mousses récoltées par M. le Dr. Olov Hedberg, en Afrique oriéntale au cours
de la mission suédois de 1948. Ark. Bot. Ser., 2,3(8): 125-204.
Preamauer, J. 1999: Efecto de diferentes regímenes de disturbio por quema y pastoreo sobre la estructura
horizontal y vertical de la vegetación de páramo. Parque Nacional Natural Chingaza. Tesis profe
sional. Departamento de Biología, Universidad Nacional de Colombia. Bogotá.
Proyecto Páramo. 1999: Mapa preliminar de los páramos del Ecuador. Documento no publicado.
Universidad de Amsterdam/EcoCiencia/Instituto de Montaña. Quito.
Proyecto Páramo. 2000: Páramo: sus paisajes y sus habitantes. (Afiche). EcoCiencia/Universidad de
Amsterdam/lnstituto de Montaña. Quito.
Pulgar Vidal. J. 1996: Geografía del Perú, las ocho regiones naturales. Editorial PEISA, 10a edición, Lima
Ramón, G. 1993: Tierras y manos indias: La recuperación del suelo en las comunidades andinas de
Chimborazo. Ediciones Abya-Yala. Quito.
Ramón, G. 2000: Cambios históricos en el manejo de los suelos serranos. Manejo, recuperación y con
servación de los suelos serranos. CAM AREN. Quito.
Ramón, G. 2002: Visiones, usos e intervenciones en los páramos del Ecuador. En Páramos y Cultura. Serie
Páramo 12. GTP/ Abya Yala. Quito
Ramsar 2002: Resolution CoP 8 - 39 on High andean wetlands. Ramsar 8th Conference of Parties,
Valencia November 2002.
Ramsay, P. 1992: The páramo vegetation of Ecuador: the community ecology, dynamics and productivity
of tropical grasslands in the Andes. Tesis de Ph.D. Universidad de Gales. Bangor.
Rangel Ch., J.O. 2000: Colombia diversidad biológica III. La región de vida paramuna. Bogotá: Universidad
Nacional de Colombia, Instituto de Ciencias Naturales, Instituto Alexander von Humboldt. Bogotá.
Rangel, Ch. 2000: La región paramuna y franja aledaña en Colombia. Colombia Diversidad Biótica III. La
región de vida paramuna. Universidad Nacional de Colombia - Instituto de Ciencias Naturales,
Instituto de Investigación en Recursos Biológicos Alexander von Humboldt. Bogotá.
Rangel, O. 1995: Consideraciones sobre la diversidad y la vegetación de alta montaña en Colombia. En:
Lozano, J.A . y J.D. Pabón, (eds.), Memorias del Seminario Taller sobre Alta Montaña Colombiana.
Col. Mem. 3: 33-60. Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Bogotá.
271
Recharte H. y J. Gearheard. 2001: Los páramos altamente diversos: Ecología política de una ecorregión.
En Mena V., G. Medina y R. Hofstede (eds.), 2001. Los páramos del Ecuador. Particularidades,
Problemas y Perspectivas. Abya Yala/Proyecto Páramo. Quito.
Recharte, J., J. Torres, y G. Medina. 2000: II conferencia electrónica sobre usos sostenibles y conservación
del ecosistema páramo en los Andes: Los páramos como fuente de agua, mitos, realidades, retos y
acciones: pp. 215. CONDESAN. Lima
Reichel Dolmatoff, G. 1982: Colombia Indígena, manual de la historia de Colombia. Bogotá, Procultura.
Rivera, D. 2001. Páramos de Colombia. Banco de Occidente. ISBN obra completa: 958-95504-2-8, ISBN
volumen: 958-96749-2-5. Bogotá.
Rivera, D. y O. Vargas. 1993: Morfometría y primeras etapas sucesionales de la vegetación de un desliza
miento de suelos en bosque altoandino del Parque Nacional Natural Chingaza. En: La Investigación
en la Universidad Javeriana, II Congreso Memorias Tomo II. Bogotá.
Robles, I., S. Rouillard, y M. Guaiicha. 2001: La dinámica de los usos históricos y actuales en el Páramo:
el ejemplo de Culebrillas, Cañar. En: Mena Vásconez, R,G. Medina, y R. Hofstede (eds.), Los
páramos del Educador, particularidades, problemas y perspectivas. Abya Yala. Quito
Rodríguez Villa, José. 2002: Cambios en la ocupación de la Jalea: caso de la Zona de Chanta Alta, distri
to La Encañada, Cajamarca; 1950 - 2000.- Tesis de Maestría, Escuela de Post Grado, Universidad
Nacional de Cajamarca. Cajamarca.
Rodríguez, W. 1997: Regeneración natural y sucesión vegetal temprana en un matorral altoandino afec
tado por el fuego. Tesis profesional. Departamento de Biología. Pontificia Universidad Javeriana.
Bogotá.
Rodríguez, J.P y F. Rojas-Suárez. 1995: Libro Rojo de la Fauna Venezolana. Provita, Fundación Polar.
Caracas.
Rojas Ruiz, H. 1989: El colono: ¿Un simple depredador?. En: Ecológica vol 1(1), 13-24.
Romero, L. y M. Monasterio. 2002: Escenarios agroelógicos y socioeconómicos de la agricultura en los
altos Andes de Mérida. Ponencia en la V Jornadas de Ambiente y Desarrollo. CIDIAT. Mérida
Rundel, P.W., A.R Smith, y F.C. Meinzer. 1994: Tropical alpine environments: plant form and function.
Cambridge University Press. Cambridge.
Rundel, RW., A.R Smith, y F.C. Meinzer (eds.), 1994: Tropical alpine environments: Plant Form and
Function. Cambridge U. Press. Cambridge.
Rundel. P. y M. Witter. 1994: Population dynamics and flowering in a hawaiian alpine rosette plant,
Argyroxiphium sandwicense. En: Rundel, P, A. Smith y F. Meinzer (eds.), Tropical alpine environ
ments: plant form and function. Cambridge U. Press. Cambridge.
Salamanca, S. 1991: The vegetation of the páramo and its dynamics in the volcanic massif Ruiz-Tolima
(Cordillera Central, Colombia). University of Amsterdam. Tesis de PhD. Amsterdam.
Salgado-Labouriau, M.L. 1980: Paleoecología de los páramos venezolanos. En: Monasterio, M. (ed.),
Estudios Ecológicos de los Páramos Andinos. Edición de la Universidad de Los Andes. Mérida.
Salt, G. 1954: A contribution to the ecology of upper Kilimanjaro. J. Ecol., 42: 373-423.
Sánchez, I. 1976: Contribución al estudio ecológico de la jalea en el departamento de Cajamarca, Tésis
doctoral Univ. Nac. de Trujillo. Trujillo. 29 p.
Sánchez, I. 1990: Catálogo de géneros y especies del herbario del PPEA. Cajamarca.
Sánchez, I. 1991: Revisión de las especies peruanas del género Piptochaetium J.S. Pres. (Gramineae).
Arnaldoa Vol 1, N° 1:11-34
Sarmiento, F. 1987: Desde la selva hasta el mar: Antología Ecológica del Ecuador. Ed. Casa de la Cultura
Ecuatoriana. Quito.
272
Sarmiento, L. 2000: Water Balance and soil loss under long fallow agriculture in the Venezuelan andes.
Mountain Research and Development: 20: 246-253
Sarmiento, L , M. Monasterio, y M. Montilla. 1993: Ecological bases, sustainability, and current trends in
traditional agriculture in the Venezuelan high Andes. Mountain Research and Development: 13:
167-176.
Sayre, R., E. Roca, G. Sedaghatkish, B. Young, S. Keel, R. Roca, y S. Sheppard. 2000: Nature in focus:
rapid ecological assessment. The nature conservancy (TNC) - Island Press. Washington.
Scott, H. 1952: Journey to the Gughé highlands (Southern Ethiopia), 1948-49; Biogeographical research
at high altitudes. Proc. Linn. Soc. Lond. 163: 85-189.
Scott, H. 1958: Biogeographical research in high Simien (Northern Ethiopia), 1952 -53. Proc. Linn. Soc.
Lond. 170: 1-91.
Schneidt, J. y F. Weberling. 1992: Wuchsformuntersuchungen im Páramo Costa Ricas. III. Untersuchungen
an Ericaceen-Arten. Flora (Jena) 187: 403-427.
Schodde, R., v.J. Tets, C.R. Champion, y G.S. Hope. 1975: Birds of the Carstensz glaciers. Emu 75: 65-
72.
Schubert, C. 1980: Aspectos geológicos de los Andes venezolanos. En: Monasterio, M. (ed.), Estudios
Ecológicos de los Páramos Andinos. Ediciones de la Universidad de Los Andes. Mérida.
Schubert, C. y C. Clapperton. 1990: Quaternary glaciation in the northern Andes (Venezuela, Colombia and
Ecuador). Quaternary Science Review 9:123-135.
SEAN (Sistema Estadístico Agropecuario Nacional). 1994: Productos agrícolas transitorios, por condición
de riego y tipo de fertilizantes utilizados a nivel nacional, 1993. Encuesta de Superficie y Producción
por muestreo de Áreas, 1993. Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). Quito.
Seifert, R. 1990: Cajamarca: vía campesina y cuenca lechera. CONCYTEC, Centro de Apoyo a la
Producción Lechera en Cajamarca - CAPLECAJ. Lima
Shearer, E.B., S. Lastarria-Cornhiel, y D. Mesbah. 1990: The reform of rural land markets in Latin America
and the Caribbean: Research, Theory, and Policy Implications. LTC Paper. Land Tenure Center,
University of Wisconsin. Madison.
Sierra, R. (ed.), 1999: Propuesta preliminar de un sistema de clasificación de vegetación para el Ecuador
continental. Proyecto INEFAN/GEF-BIRF y EcoCiencia. Quito.
Simpson, B. 1983: An historical phytogeography of the higth andean flora. Revista Chilena de Historia
Natural. 56:109-122.
Smith, A.C. y M.F. Koch. 1935: The genus espeletia: A Study in Phylogenetic Taxonomy. Brittonia 1:479-
530.
Smith, A.R 1980: The paradox of plant height in an Andean giant rosette species. Journal of Ecology 68:
63-73.
Smith, A.R 1994: Introduction to tropic alpine vegetation.. En: Rundel, RW., A.R Smith, y F.C. Meinzer
(eds.), Tropical Alpine Environments: Plant Form and Function: 1-19. Cambridge U. Press.
Cambridge.
Smith, A.R y T.R Young. 1994: Tropical alpine plant ecology. Ann. Rev. Ecol. Syst. 18: 137-158.
Smith, J.M .B. 1975: The mountain grasslands of New Guinea. Journal of Biogeography 2: 27-44.
Smith, J.M .B. 1977a: Vegetation and microclimate of east and west facing slopes in the grasslands of Mt
Wilhelm, Papua New Guinea. Journal of Ecology 65: 39-53.
Smith, J.M .B. 1977b: Origins and ecology of the tropicalpine flora of Mt Wilhelm, New Guinea. Biological
Journal of the Linnean Society 9: 87-131.
273
Smith, J.M .B. 1979: Origins, affinities and distribution of the high altitude flora. In: Royen, P van (ed.),
The Alpine Flora of New Guinea Vol. 1, General Part. J. Cramer Verlag. Vaduz.
Smith, J.M .B. 1980: The vegetation of the summit zone of Mount Kinabalu. New Phytologist 84: 547-
573.
Smith, J.M .B. 1989: Environmental changes on Mt Wilhelm. Science in New Guinea 16: 13-21.
Smith, J.M .B. y A. M. Cleef. 1988: Composition and origins of the world’s tropicalpine floras. J. Biogeogr.
15: 631-645.
Smith, J.M .B. y L.F. Klinger. 1985: Aboveground: belowground phytomass ratios in Venezuelan paramo
vegetation and their significance. Arctic and Alpine Research 17: 189-198.
Somme, L , R.L. Davidson, y G. Onore. 1996: Adaptations of insects at high altitudes of Chimborazo,
Ecuador. Eur. J. Entomol. 93:313-318.
Somme, L , R.L. Davidson, y G. Onore. 1996: Adaptations of insects at high altitudes of Chimborazo,
Ecuador. Eur. J. Entomol. 93:313-318.
Sosa, R. 1994: Ecuador: Migraciones interprovinciales absolutas acumuladas hasta los años 1974, 1982,
1990. Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). Quito.
Southgate. D. y M. Whitaker. 1992: Development and the environment: Ecuador’s Policy Crisis. IDEA.
Quito.
Spier, H. R y C. Biederbick. 1980: Árboles y leñosas para reforestar las tierras de la región interandina del
Ecuador. CAAR Quito.
Stand ley, PC. 1937: Flora of Costa Rica. Field Mus. Nat. Hist. Bot. Ser. 18: 1-1571.
Steenis, C.G.G.J.v., A. Hamzahy M. Toha. 1972. The mountain flora of Java.
Stein, U. y F. Weberling. 1992: Wuchsformuntersuchungen in páramo Costa Ricas. I. Einführung. II.
Acaena cylindristachya Ruiz y Pavón, Acaena elongata L. (Rosaceae - Sanguisorbeae) und Chusquea
subtessellata Hitchcock (Poaceae). Flora (Jena) 187: 369-402.
Sturm, H. y J.O. Rangel. 1985: Ecología de los páramos andinos: Una Visión Preliminar Integrada. Bibl.
J.J. Triana. Instituto de Ciencias Naturales (ICN). Bogotá.
Suárez, E. y E. Toral. 1996: Abundancia y biomasa de lombrices en tres páramos con diferente uso del
suelo en el Ecuador. Informe. EcoCiencia. Quito.
Suárez, E. y G. Medina. 2001: Vegetation structure and soil properties in Ecuadorian páramo grasslands
with different histories of burning and grazing. Arctic, Antarctic and Alpine Research 33.
Swadling, R y G.S. Hope. 1992: Environmental change in New Guinea since human settlement. In:
Dodson, JR (ed.), The Naive Lands - Prehistory and Environmental Change in the South West
Pacific. Longman Cheshire. Melbourne.
Tam Chang, M. 1995: Proyecto de rescate arqueológico Maqui Maqui. Informe Final, Volumen 2, Minera
Yanacocha, Cajamarca. Mecanografiado. Cajamarca.
Tavera, S. 2000: Cultivos ilícitos. Erradicación e impacto ambiental. Dirección Nacional de
Estupefacientes. Memorias del Foro de Cultivos ilícitos en Colombia. Universidad Nacional de
Colombia. Bogotá.
Taylor, Lewis. 1995: Estructuras agrarias y cambios sociales en Cajamarca, Siglos XIX - XX. EDAC,
Municipalidad de Cajamarca, Asociación Obispo Martínez de Compagnón. Cajamarca.
Tirira, D. 1999: Mamíferos del Ecuador. PUCE, SIMBIOE, Ecuador Terra Incognita, CCD, Rainforest
Alliance. Quito.
Tirira, D. 2000: Tierra de musarañas y otras alimañas. Terra Incognita 2(9): 10-12.
TNC. 1994: Field Methods for Vegetation Mapping: Final Draft. NBS/NPS Vegetation Mapping Program.
The Nature Conservancy. Arlington.
274
Tosí Jr., J.A. I960 : Zonas de vida natural en el Perú, memoria explicativa sobre el mapa Ecológico del Perú.
Proyecto 39 IICA-OEA. Bol. Téc. N° 5 Lima.
Tosí Jr., J.A. I960 : Zonas de vida natural en el Perú. Memoria Explicativa sobre el Mapa Ecológico (1957)
del Perú. IICA-OEA. Zona Andina. Proyecto 39. Bol. Téc. 5: 1-127.
Tosí Jr., J.A . 1969: Mapa ecológico de Costa Rica, basado en la clasificación vegetal mundial de L.R.
Holdridge. 1:750,000. Centro Científico Tropical (CCT). San José.
Tovar, O. 1983: Las Gramíneas (Poaceae) del Perú. Ruizia, Monografías del Real Jardín Botánico, Madrid.
13:1-480.
Troll, C. 1943: Die frostwechselháufigkeit in den luft- und bodenklimaten der erde. Meteorol. Z. 60:
161-171.
Troll, C. 1944: Strukturbóden, solifluktion und frostklimate der erde. Geol. Rund.vch. 34: 545-694.
Troll, C. 1948: Der asymmetrische aufbau der vegetationszonen und vegetationsstufen auf der Nord- und
Südhalbkugel. Ber. Geobot. Forschungsinst. Rflbel., 1947: 66-83.
Troll, C. 1955: Der jahreszeitliche Ablauf des Naturgeschehens in den verschiedenen Klimagürteln der
Erde. Stud. Gen. 8(12): 712-733.
Troll, C. 1968: The cordilleras of the tropical Americas: Aspects of climatic, phytogeographical and agrar
ian ecology. En: Troll, C. (ed.), Geoecology of the Mountainous Regions of the Tropical Americas: 15-
56 Coll. Geogr. (Bonn) 9.
Troll, C. y W. Lauer (eds.), 1978: Geoecological relations between the southern temperate zone and the
tropical mountains. Erdwiss. Forsch. 11: xxx, 1-563.
Troll. C. 1959: Die tropischen Gebirge, ihre dreidimensionale klimatische und pflanzengeographische
Zonierung. Bonn. Geogr. Abh. 25: 1-93.
Truswell, E.M. 1993: Vegetation changes in the Australian Tertiary in response to climatic and phytogeo-
graphic forcing factors. Australian Systematic Botany 6: 553-557.
Tryon, R.M. y R.G. Stolze. 1989: Ophioglossaceae - Cyatheaceae. In Pteridophyta of Perú - Parte I.
Fieldiana, Botany N° 20. Field Museum of Natural History. Chicago.
Tryon, R.M. y R.G. Stolze. 1989: Pteridaceae - Dennstaedtiaceae. In Pteridophyta of Perú. Fieldiana,
Botany N° 22. Field Museum of Natural History. Chicago. U.S.A.
Ulloa, C. y PM. Jorgensen. 1995: Árboles y arbustos de los altos Andes del Ecuador. AAU Reports: 30:1-
264.
UNESCO. 1973: International classification and mapping of vegetation, Series 6, Ecology and
Conservation. United Nations Educational, Scientific, and Cultural Organization. Paris.
UNESCO. 1981: Mapa de la vegetación de América del Sur. Nota Explicativa. Investigaciones sobre
Recursos Naturales 17: 1-189. UNESCO. París.
Unidad Administrativa Especial del Sistema de Parques Nacionales Naturales, 2002: El Sistema Nacional
de Áreas Protegidas. Conceptos, estrategias y avances. Documento en preparación como propuesta
para discusión con actores sociales. Bogotá.
Unidad Administrativa Especial del Sistema de Parques Nacionales Naturales. 2002: Política de
Participación Social en la Conservación. Consolidación del Sistema de Parques Nacionales
Naturales. Bogotá.
Unidad Administrativa Especial del Sistema de Parques Nacionales Naturales, 2 0 02 - W W F OPC. 2002:
Metodología para el Análisis de Efectividad del Manejo de Áreas Protegidas con Participación Social.
Documento en preparación. Cali.
Uribe, S. 2000: Costos de producción de pequeños y medianos cultivadores de coca en Putumayo,
Caquetá y Guaviare. Memorias del Foro sobre Cultivos Ilícitos. Bogotá.
275
Valencia, R., C. Cerón, W. Palacios, y R. Sierra. 1999: Las formaciones naturales de la Sierra del Ecuador.
En: Sierra, R. (ed.), Propuesta preliminar de un sistema de clasificación de vegetación para el
Ecuador continental. Proyecto INEFAN/GEF-BIRF y EcoCiencia. Quito.
Van der Hammen, T. 1974: The Pleistocene changes of vegetation and climate in tropical South America.
Journal of Biogeography 1:3-26.
Van der Hammen, T. 1979: Historia y tolerancia de ecosistemas parameros.. En: M.L. Salgado-Labouriau
(ed.), El Medio Ambiente Páramo: 55-66 Centro de Estudios Avanzados. Caracas.
Van der Hammen, T. 1997: Ecosistemas terrestres: Páramo. En: Chaves, M. E. y N. Arango (eds.), Informe
nacional sobre el estado de la biodiversidad. Instituto de Investigación de Recursos Biológicos
Alexander von Humboldt. Instituto Humboldt, PNUM A, Minambiente. Pág 9-37.
Van der Hammen, T. y A.M. Cleef. 1986: Development of the high andean páramo flora and vegetation.
En: High altitude tropical biogeography.(F. Vuilleumier y M. Monasterio, (eds.), Oxford: Oxford
University Press, p.153-201
Van der Hammen, I , A. Pérez-P. y R Pinto, (eds.), 1983: La cordillera central colombiana: Transecto
Parque Los Nevados. Estudios de Ecosistemas Tropandinos 1: 142-149. J. Cramer. Vaduz - Berlín
- Stuttgart.
Van der Hammen, T. y R Ruiz-C (eds.), 1984: La sierra nevada de Santa Marta: Transecto Buritaca - La
Cumbre. Estudios de Ecosistemas Tropandinos 2: 139-154. J. Cramer. Vaduz - Berlín - Stuttgart.
Van der Hammen, I , S. Diaz R, y V.J. Alvarez, (1989): La cordillera central colombiana. Transecto Parque
Los Nevados (segunda parte). Berlin: J. Cramer; Estudios de Ecosistemas Tropandinos: 3. pp.600.
Vargas, J. 1997: Un modelo de sucesión - regeneración de los páramos después de quemas. Caldasia
19:1-2 (331-345).
Vargas, G. 1987: Estudio de la vegetación del páramo costarricense. Tésis. Universidad de Costa Rica
(UCR). San Pedro.
Vargas, 0. 1996: Impacto del fuego y pastoreo sobre el medio ambiente páramo. En: ECOAN. “El Páramo:
Ecosistema a Proteger”. Serie Montañas Tropoandinas II. Editorial Códice Ltda. Bogotá.
Vargas, O. 2000: Sucesión - Regeneración del páramo después de quemas. Tesis de Magister.
Departamento de Biología. Universidad Nacional de Colombia. Bogotá.
Vásquez, M. 2000: Páramos en áreas protegidas: el caso del parque nacional Llanganates. En: La biodi
versidad de los páramos. Serie Páramo 7: 55-70. GTP/AbyaYala. Quito.
Vázquez, M. 2000: Páramos en áreas protegidas: el caso del parque nacional Llanganates. En: La biodi
versidad de los páramos. Serie Páramo 7: 55-70. GTP/AbyaYala. Quito.
Veen, M. 1999: The development of land use and land management, and their effect upon soils in process
es of mechanical erosion and compaction: A case study for a potato production area in the northern
Andes of Ecuador. Tesis de maestría de ciencia. Department of Soil Science and Geology,
Wageningen Agricultural University. Wageningen.
Vega, E. y D. Martínez. 2000: Productos económicamente sustentables y servicios ambientales del
páramo. Serie Páramo 4. GTP/Abya Yala. Quito.
Velaidez, R. 2000: Impacto de los cultivos ilícitos y las fumigaciones aéreas con glifosato sobre el medio
ambiente. Memorias del Foro sobre Cultivos Ilícitos. Bogotá.
Velázquez, A. 1992: Grazing and burning in grassland communities of high volcanoes in Mexico. En: .
Balslev, H. y J.L. Luteyn (eds.), Páramo,- an Andean ecosystem under human influence:231-241.
Verweij, R 1995: Spatial and temporal modelling of vegetation patterns. Burning and grazing in the paramo
of Los Nevados National Park, Colombia. International Institute for Aerospace Survey and Earth
Sciences ITC.
276
Villa, D., A. Etter, y L. Baptiste. 1994: Análisis regional de la cobertura vegetal y la transformación históri
ca de los paisajes en el norte de Boyacá (Colombia). En: La Investigación en la Universidad
Javeriana. Ill Congreso Memorias Tomo I. Bogotá.
Vuilleumier, F. y M. Monasterio, (eds.), 1986: High altitude tropical biogeography. Oxford University Press.
Oxford.
Wade, L.K. y D. McVean. 1969: Mt Wilhelm studies I: The alpine and subalpine vegetation. Australian
National University. Canberra.
Wagner, E. 1973: The Mucuchies Phase: An extension of the andean cultural pattern into Western
Venezuela. American Anthropologist 75( 1): 195-213. Washington.
Wagner, E. 1978: Los andes venezolanos, arqueología y ecología cultural. Ibero-Amerikanisches Archiv NF
Jg. 4 HI.
Wagner, E. 1979: Arqueología de los andes venezolanos. En Salgado-Labouriau, M.L. (ed.), El Medio
Ambiente Páramo. Ediciones Centro de Estudios Avanzados. Caracas.
Walter, H. y E. Medina. 1969: La temperatura del suelo como factor determinante para la caracterización
de los pisos subalpino y alpino en los Andes de Venezuela. Sociedad Venezolana de Ciencias
Naturales 28(115-116): 201-210.
Weber, H. 1958: Die Páramos von Costa Rica und Ihre pflanzengeographische Verkettung mit den
Hochanden Südamerikas. Acad. Wiss. Abh. Math.-Naturwiss. Kl. 1956: 120-194.
Weberbauer, A. 1945: El mundo vegetal de los andes peruanos. Universidad Nacional Mayor de San
Marcos. Lima
Weberling, F. 1968: Zum Florenaustausch zwischen Nord- und Süd-Amerika. Bot. Jahrb. Syst. 88: 366-
381.
Weston, A. 1981: Páramos, ciénagas, and subpáramo forest in the eastern part of the Cordillera de
Talamanca, Costa Rica. Mimeografiado. Centro Científico Tropical (CCT). San José.
Whitaker, M. y J. Alzamora. 1990: Irrigation and agricultural development production agriculture: Nature
and characteristics. En Whitaker, M. y D. Colyer (eds.), Agriculture and Economic Survival: The role
of agriculture en Ecuador’s economic development. Westview Press. Boulder.
White, F. 1970: Floristics and plant geography. In: Chapman, J.D. y F. White (eds.), The Evergreen Forests
of Malawi. Commonwealth Forestry Institute. Oxford.
White, F. 1978: The afromontane region. In: M.I.A. Werger (ed.), Biogeography and Ecology of Southern
Africa. Junk. La Haya.
White, F. 1983: The vegetation of Africa. A Descriptive Memoir to Accompany the Unesco/AETFAT/UNSO
Vegetation Map of Africa. Unesco. Paris.
White, S. 2000: Comentario sobre la distribución de camélidos en el páramo. En: Recharte, J., J. Torres,
y G. Medina (eds.), II conferencia electrónica sobre usos sostenibles y conservación del ecosistema
páramo en los Andes: Los páramos como fuente de agua, mitos, realidades, retos y acciones. CON
DESAN. Lima.
White, S. 2001: Perspectivas para la producción de alpacas en el páramo ecuatoriano. En: La agricultura
y la ganadería en los páramos. Serie Páramo 8:33-58. GTP/AbyaYala. Quito.
Wijngaarden, W. y M. Fandiño. En preparación. Análisis de representatividad y vulnerabilidad del PNN Los
Nevados y zona amortiguadora. Corporación Autónoma Regional del Quindío, Unidad de Parques del
Ministerio del Medio Ambiente y Universidad Javeriana. Bogotá.
Winckell, A. y C. Zebrowski. 1997: Los paisajes andinos de la sierra del Ecuador. En: Los paisajes natu
rales del Ecuador. Winckell, A. (ed.), Geografía Básica del Ecuador. 4(2):3-207. CEDIG. Quito.
277
WWF. 2002: Visión de la conservación del complejo ecorregional de los Andes del Norte. CDRom, W W F
Colombia, W W F Perú, Fundación Natura, Fudena.
Yeoman, 0. 1989: Africa's Mountains of the Moon. Elm Tree Books. Londres.
Yerena, E. 1994: Corredores ecológicos en los andes de Venezuela. Serie Parques Nacionales y
Conservación Ambiental No. 4. Caracas.
Young, K.R. y C. Reynel. 1997: Huancabamba region, Perú and Ecuador. En: Davis, S.D., V.H. Heywood,
O. Herrera, J. Villa Lobos, y A.C. Hamilton (eds.), Centres of plant diversity: A guide and strategy for
their conservation: 470-476. Volume 3 The Americas. IUCN Publications Unit. Cambridge.
Zerda, M. y C. Chamorro. 1990: Influencia del uso del suelo sobre la mesofauna edáfica en el páramo de
Chisacá-Cundinamarca, Colombia. Instituto Geográfico Agustín Codazzi. Universidad Nacional de
Colombia. Investigaciones 2(1): 47-60.
Mapas
y
Fotografías
Distribución del Ecosistema Páramo en el Continente Americano
Mar Caribe
R IC A M é rid a ¿ > ,
LIELA,
OCEANO PACIFICO
C O L O M B IA
EC U A D O R
PERU
Leyenda
Chiclayo
Límite internacional
90 0 90 180 Kilóm etros
Páramo
s Ciudades principales
Fuente. Elaborado por el Proyecto Atlas Mundial de los
Páramos (2002) basado en información de ESR1
W W F , Proyecto Páramo Ecuador. Universidad
de Mérida y The Mountam Instituto
-8 5 -80 -75 -7 0
Distribución del Páramo y sus Áreas Protegidas en Colombia
Barranquilli
Mar Caribe
Sierra Ne\
10
PANAMÁ
¡Parque Nacional
Natural El Cocuy
Parque ;Natural
Nacional
Nal** j
Los Farallones:
BRASIL
ECUADOR 0
LEYENDA
Ciudades principales :-:-x
Ríos principales
Tipos páramo (W W F)
| Páramo Cord. Central
m Páramo Cord. Occidental
Páramo Cord. Oriental
Páramo de Santa Marta
______________
-75 -70
Distribución del Páramo y sus Áreas Protegidas en Costa Rica
O C É A N O P A C ÍF IC O
LEYENDA
a Ciudades principales
r\ j Ríos principales
Páramo
□ Límite internacional
COLOMBIA
uayaquil
160 Kifómetras
LEYENDA
H Ciudades Principales
Ríos Principales
Áreas protegidas en páramo
Formaciones vegetales en páramo
Páramo Arbustivo de los Andes del Sur
Páramo de Frailejones
P Páramo de Pajonal
| Páramo Herbáceo de Almohadillas
P Páramo Herbáceo de Pajonal y Almohadillas
| Páramo Pantanoso
Páramo Seco
Páramo sobre Arenales
Fuente:" Elaborado por el ProyetìQ Àttas;#
/ ¡s (2002} wfyfc# || Superpáramo
a liiiilM iM í ¡j| Superpáramo Azonal
Distribución del Páramo y sus Áreas Protegidas en Perú
-5
Chiclayo
Trujillo
-10
90 180 Kilómetros
■ Ciudades principales
Cuerpos de agua
Ríos principales OCÉANO
Áreas protegidas en páramo
PACÍFICO
Páramo
M a r C a r ib e
®Maraca¡ CARACAS
Lago Maracaibo
Monumento Nato
Teta de Nlqultao
y P. Guirigay ,
Monumento Naturai
Teta de Nlqultao y
San Cristóbal
rejue Nacional
B Tama '
GUYANA
70 140 Kilómetros
LEYENDA :: :
e Ciudades principales
::í ;W ;::R ío s principales
¿¿3-; Áreas protegidas en páramo
Tipos de Páramo;
■ Páramo de los Andes del norte ; Elaborado por el Proyecto Altas Mundial de ios
Páramos (2002) basado en información de ESRI,
:r~1. Páramo de los Andes Venezolanos W W F y Universidad de ios Andes (Mórida)
Omdurman
El Obeid Aden
10
A D IS A B E b M1
ETIOPIA
SUDAN
UGANDA SOMALIA
ZAIRE KENIA M O G A D IS H U
R uw enzori O C É A N O IN D IC O
~M onte
o
N A IR O B I
RUANDA
K IG A $
-¿ßU JU l Leyenda
BURU | |Límite internacional
M om basa
Páramo
m i Lagos
H Ciudades principales
0 Dodom a
? E S S A IJKAM 100 200 Kilómetros
-1 0
M twara
ZAMBIA
MOZAMBIQUE
30 40
Distribución del Ecosistema Páramo en Nueva Guinea
-io
Matorral tropical denso siempreverde latifoliado alpino bien drenado. Se nota la presencia de Chusquea y
Hypericum (Amistad Pacífico, Costa Rica)
Luis González IN B io © 2003 ____
Herbazal tropical denso siempreverde graminoide alpino bien drenado dominado por el bambú batamba
Chusquea subtessellata (Amistad Pacífico, Costa Rica)
EC U A D O R
Robert Hofstede © 2003
Humedal con vegetación azonal de páramo de frailejones (Parque Nacional Llanganates, Ecuador)
PERU
Robert Hofstede © 2003
_________
VENEZUELA
Un hyrax (Procavia johnhstoni mackinderi) en frente de un Senecio keniodedron (Monte Kenya, África)
Juan Pablo Ruiz © 2003
INFORME REGIONAL
Robert Hofstede
[email protected]
Casilla postal: 17 11 67 06
Quito Ecuador
COSTA RICA
Maarten Kappelle
[email protected]
Instuituto Copernicus, Universidad de Utrecht
Padualaan 14, 3584 CH
Utrecht, Holanda
COLOMBIA
ECUADOR
Doris Ortiz
Ecociencia
[email protected]
Casilla postal: 17 12 257
Quito Ecuador
PERÚ
VENEZUELA
Maximina Monasterio
[email protected]
Instituto de Ciencias Ambientales y Ciencias (ICAE)
Facultad de Ciencias, Universidad de los Andes, Mérida, Venezuela
Marcelo Molinillo
[email protected]
Instituto de Ciencias Ambientales y Ciencias (ICAE)
Facultad de Ciencias, Universidad de los Andes, Mérida, Venezuela
ÁFRICA
Inga Hedberg
Olov Hedberg
[email protected]
[email protected]
Department of Systematic Botany
Evolutionary Biology Centre
Uppsala University
Norbyvágen 18D
SE-753 36 Uppsala, Sweden
OCEANIA
Jeremy Smith
[email protected]
c/ Australian Antarctic Division,
Channel Highway, Kingston Tasmania 7050,
Australia
A
299
Geoff Hope
[email protected]
Department of Archaeology and Natural History
RSPAS, AN U, Canberra 0200
Tel 61 2 61253283, 61 2 62491221 (Res)
Fax 61 2 61254917
EDITORES
Pool Segarra
[email protected]
[email protected]
Corporación Ecopar
Casilla postal 17116706
Patricio Mena
[email protected]
[email protected]
EcoCiencia
Casilla postal 1712257