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www.flacsoandes.edu.

ec

Los Páramos
del Mundo

Editado por:
Robert Hofstede
Pool Segarra
Patricio Mena Vásconez

Proyecto Atlas Mundial de los Páramos


2003

UICN
Unión Mundial para la Naturaleza
Global Peatland
Initiative
H
ÍCOCIENCIA
Sugerimos citar este libro así:
HOFSTEDE, R., R SEGARRA y R MENA V. (Eds.). 2003. Los Páramos del Mundo. Proyecto Atlas
Mundial de los Páramos. Global Peatland Initiative/NC-IUCN/EcoCiencia. Quito.

Para cada artículo:


<AUTOR/A/ES/AS>.2003. < Titulo del artículo>. En: HOFSTEDE, R., R SEGARRA y R MENA V. (Eds.).
2003. Los Páramos del Mundo. Proyecto Atlas Mundial de los Páramos. Global Peatland Initiative/NC-
lUCN/EcoCiencia. Quito.

Diseño,diagramación e impresión: Sara Santacruz y Efrén Icaza (SARA COM UNICACION VISUAL)
[email protected]

Traducción inglés-español (África y Asia): Rossana Manosalvas


Fotografías portada:
Oso andino (Tremarctos ornatus) © 2003 Patricio Mena/Ecociencia
Alpaca en Cotopaxi, Ecuador © 2003 Robert Hofstede/EcoPar
Mujer indígena bajando de los páramos de Atapo Quichalán, Ecuador © 2003 Patricio Mena/Ecociencia
Deshielos del nevado Cayambe, Ecuador © 2003 Santiago López/Ecociencia
Frailejones en el Parque Nacional Llanganates, Ecuador © 2003 Galo Medina/Ecociencia

Fotografías contraportada:
Laguna La Carbonera, Venezuela © 2003 Minan Yépez-Zulimar Hernández/Universidad de los Andes en
Mérida
Chagra joven, Ecuador © 2003 Robert Hofstede/EcoPar
Páramos de Cochapamba © 2003 Patricio Mena/Ecociencia

ISBN: 9978-43-505-0
_________________________________ ÍNDICE
Presentación 11

LOS PÁRAMOS EN EL MUNDO: SU DIVERSIDAD Y SUS HABITANTES 15

La extensión y la diversidad de los páramos 15


¿Qué es páramo? 15
Una descripción general de los páramos 16
¿Dónde más están los páramos? 18
Origen 20
Zonas y tipos de páramo 20
La gente en el páramo 25
Impactos y amenazas 27
Gestión para la conservación de los páramos neotropicales 30

COLOMBIA 39

Contexto histórico 39
El páramo en Colombia 39
Páramos transformados 39
Distribución del páramo en el pasado y presente 40
El uso histórico del páramo 41
Inventario y caracterización de los páramos 41
Condiciones ambientales 41
La biodiversidad de los páramos colombianos 44
Fauna 52
Bienes y servicios ambientales 53
Oferta de bienes y servicios ambientales 53
Situación actual 54
Descripción general de actividades e impactos 54
Comunidades humanas asentadas en los páramos 55
Uso del suelo 58
Agricultura 58
Ganadería 60
Áreas protegidas 61
Las áreas no protegidas bajo el SINAP 65
Otros esfuerzos desde la sociedad civil 66
Gestión en páramos 67
Marco legal 67
Políticas y programas nacionales 72
Acuerdos internacionales 73
Instituciones 74
Generación de conocimientos 74
Acciones 75
La valoración del páramo 78
Recomendaciones 83
Subprogramas del programa para el manejo sostenible y restauración
de ecosistemas de la alta montaña 83
COSTA RICA

ECUADOR

Contexto histórico 91
Los páramos dentro del contexto ecuatoriano 91
El origen antiguo de los Andes y los páramos 92
Los límites del páramo 93
El uso histórico de los páramos 93
Inventario y caracterización de los páramos 95
Condiciones ambientales 95
Humedales y corrientes de agua 98
Los tipos de páramo en el Ecuador 99
Caracterización biofísica 102
La diversidad biológica de los páramos 105
Fauna 108
La agrobiodiversidad en los ecosistemas páramo: una primera
aproximación a su inventario y situación actual 111
Clasificación de la agrobiodiversidad de las zonas altoandinas 113
Situación actual 121
Caracterización socioeconómica 121
Principales indicadores sociales y económicos de los páramos
ecuatorianos 134
Conservación de los páramos del Ecuador 148
Gestión en Páramos 149
Marco legal 150
Actores 152
Acuerdos 152

PERÚ 159

Introducción 159
El páramo jalea en el Perú 159
Caracterización biofísica de los ecosistemas del páramo jalea 160
¿Qué es el páramo jalea del norte de Perú? 160
El páramo jalea como generador de agua 162
Los páramos jalea y su importancia socioeconómica en el norte peruano 162
Origen geomorfológico 163
Tipos y zonas de páramos jalea en el norte peruano 163
Biodiversidad vegetal 165
Biodiversidad animal 181
La gente en el páramo jalea 184
La población actual 189
Organización social y manejo del espacio 190
Principales actividades productivas en el páramo jalea 194
La ganadería extensiva 194
La agricultura de complemento en el páramo jalea 195
El comercio 195
La minería del oro 196
La forestación de la jalea 196
Gestión para la conservación de los páramos jalea 197
La investigación para la gestión de los páramos jalea en
la región de Cajamarca 197
El herbario de la universidad 198
Políticas y legislación 198
Áreas protegidas 199
Impacto de la actividad humana sobre el páramo 199

VENEZUELA 205

El paisaje y su diversidad 205


El ambiente páramo 205
Distribución de los páramos 206
Origen y formación actual 209
Historia geológica 210
Clima 210
Biogeografía 211
Los hábitats de páramo y su biodiversidad 212
Pisos altitudinales 212
Principales ecosistemas 213
Biodiversidad 216
Biodiversidad amenazada 216
Biodiversidad de uso tradicional y comercial 218
Agrobiodiversidad y diversidad cultural 219
Servicios ambientales 219
Producción de agua en los páramos 220
La gente en el páramo 221
Historia del uso de la tierra 221
Aspectos culturales 223
Aspectos socieconómicos 223
Distribución de la población actual 225
Impactos y amenazas 225
Intensificación y expansión de la agricultura 226
Agricultura, cultivos descriptivos y agua 227
Ganadería 228
Impacto sobre la fauna silvestre 229
Gestión para los páramos 230
Políticas y legislación 230
Principales actores 231
Áreas protegidas 234

ÁFRICA 237

Los Ecosistemas Afroalpinos 237


Clima 238
Geología 238
Vegetación 239
Explotación humana 242
Conclusiones 243
ASIA Y OCEANIA 245

Los Ecosistemas alpinos de Nueva Guinea y el Sudeste de Asia 245


Orígenes 246
El ambiente alpino 247
Características biológicas 248
La historia de la ocupación humana enNueva Guinea 251
Características sociales 251
Servicios ambientales 251
Los impactos y el estado de conservación 252
El impacto de la agricultura y la ganadería 252
Minería 252
Otras actividades 252
Actividades de conservación 253
Reconocimientos 253

Literatura Citada 255

Mapas y Fotografías 279

Lista de Autores 297


AGRADECIMIENTOS
ste libro es el resultado de una serie de activi­

E dades realizadas por el proyecto Atlas Mundial de


los Páramos, el cual no hubiera sido posible sin
el apoyo de muchas personas e instituciones que ayu­
daron de manera incondicional y esforzada durante
este proceso. Dar las gracias no sería tarea complicada
si no fuera por temor a olvidar a una persona u organi­
zación; por tal razón queremos anticipar un Gracias
enorme a todas y todos. Agradecemos a Global
Peatland Initiative y NC-IUCN por el financiamiento y
apoyo a la gestión completa del proyecto y a la fun­
dación EcoCiencia por la coordinación técnica y admin­
istrativa del proyecto. Específicamente se agradece a
Willem Ferwerda y Marcel Silvius por su empuje para
lograr este proyecto. A los autores y autoras de cada
uno de los artículos en este libro e instituciones que los
auspician por dedicar parte de su tiempo a escribir
sobre el ecosistema páramo de cada país o región, y a
los numerosos miembros de los Grupos de Trabajo en
Páramo que han aportado datos, ideas, sugerencias y
referencias bibliográficas. También queremos agradecer
a W W F Colombia, Environmental Systems Research
Institute (ESRI) y proyecto Carta Digital del Mundo
(DCW) por la información cartográfica de cada país. Al
equipo de trabajo del proyecto: María Augusta Almeida,
Malena García, Estela Luje, Sebastián Carrasco,
Fernando Espíndola, Paulina Alava, Belén Jiménez,
Érica Narváez y Juana Sotomayor. Expresamos un
reconocimiento a las siguientes personas que nos apo­
yaron y aportaron valiosa información para el proyecto:
Olga Lucía Hernández, Jairo Gamboa, Jorge Recharte,
Marcos Castro y Zulimar Hernández. Rossana
Manosalvas realizó la traducción de los capítulos de
África y Asia escritos en inglés. Las fotografías fueron
tomadas por Robert Hofstede, Patricio Mena, Juan
Pablo Ruiz, Galo Medina, Mirian Yépez, Zulimar
Hernández, Luis González y Rick Warnett.
Agradecemos a la Corporación ECOPAR por el apoyo
logístico durante los últimos meses de este proyecto.
Finalmente, queremos agradecer a los páramos y todos
sus habitantes, quienes nos inspiraron para empezar,
ejecutar y culminar esta tarea.
PRESENTACION
n todo el cinturón tropical, en los tres conti­

E
El páramo funciona como un corredor biológi­
nentes que tienen territorio sobre la línea co para muchos de sus habitantes más importan­
ecuatorial (Suramérica, África y Oceania) tes. El espectacular oso andino (Tremarctos orna-
hay montañas que sobrepasan altitudes que per­ tus) merodea por el corredor y por los bosques nu­
miten la formación de bosques y cuyas cumbres blados asociados, desde la Cordillera de Mérida
están cubiertas por ecosistemas no boscosos pero en Venezuela hasta el Perú. Una de las aves vola­
muy biodiversos, social y económicamente impor­ doras más grandes del mundo, el cóndor (I/ultur
tantes y paisajísticamente espectaculares. En los gryphus), puede volar fácilmente 150 km/día. El
Andes y en Costa Rica, este paisaje se llama pá­ puma (Felis concolor) opera a través de un mosai­
ramo. En los otros continentes su nombre es dife­ co de páramos y bosques. Muchas de las aves del
rente según sus idiomas locales, pero tienen una páramo dependen de las "islas" remanentes de
muy llamativa similitud con el páramo andino. To­ Polylepis que les proveen de alimento y albergue
dos están dominados por pajonales y un mosaico a lo largo de todos los Andes altos. Tanto la espe­
de humedales y turberas con una presencia de es­ cie de colibrí más grande (Patagona gigas) como
pectaculares formas de vida como el frailejón en la más pequeña (Oreotrochilus chimborazo).
los Andes y su primo africano, el Senecio gigante. La biodiversidad de los páramos tiene más va­
Es un fenómeno muy fascinante observar cómo la lores impresionantes. Aparte de su alto grado de
naturaleza en áreas tan distintas en la evolución endemismo, un aspecto interesante de su flora
ha reaccionado de la misma manera a las condi­ son las adaptaciones morfológicas de las plantas
ciones climáticas extremas. al ambiente. El frailejón (más de 120 especies de
Estos ecosistemas están repletos de valores espeletia y aliados) y el Senecio gigante (Senecio
extremos. El páramo es el ecosistema natural de keniodendron y S. brassica) son probablemente
mayor altitud en el mundo, es el ecosistema con las plantas que más adaptaciones presentan a un
mayor irradiación solar del planeta, tiene una flo­ clima extremo que cualquier especie en el mundo:
ra más rica que toda la flora de los ecosistemas de tienen una forma de crecimiento con la roseta ele­
montaña en el mundo. Tiene una diferencia entre vada, protegiendo el punto de crecimiento, man­
día y noche de a veces más de 20 grados, pero a tienen hojas muertas para aislar el tronco y para
la vez la diferencia entre “invierno” y “verano" retener nutrientes, tienen un tronco grueso que re­
prácticamente no existe. Seis de cada diez espe­ tiene agua, tienen las hojas suculentas y peludas,
cies de plantas no crecen en ningún otro bioma, tienen una resistencia muy alta para rayos UV-B e
lo que es un valor muy alto para ecosistemas con­ inclusive contienen sustancias químicas en las cé­
tinentales. Muchos páramos y sus similares en los lulas para inhibir congelación del citoplasma.
demás continentes tienen condiciones geológicas También la paja, mucho menos vistosa, tiene una
especiales. La mayor montaña aislada -Kilim anja­ gran serie de adaptaciones al frío, al viento, a la
ro-, el volcán activo más grande -Cotopaxi-, una gran irradiación y a la humedad. La paja forma la
de las áreas volcánicas más activas -Sangay-, la principal cobertura en el páramo, da protección a
montaña costera más alta -Sierra Nevada de San­ una gran variedad de plantas menores y fauna, y
ta Marta-, el punto más lejano del centro del pla­ protege el suelo cubriéndolo y permitiendo así la
neta -Chimborazo-, y el área con el 60% de toda regulación hídrica.
la extensión de nieve perpetua en el trópico -C o r­ La regulación hídrica es el valor más notable
dillera Blanca-, están cubiertos o rodeados por pá­ de los páramos tanto en Latinoamérica como en
ramo. África y Oceanía. Esta importancia se debe a un
12

balance hídrico positivo (la resta entre precipita­ agua potable, de agua para electicidad y para rie­
ción y evapotranspiración es casi siempre positi­ go de producción de alimentos sale de los pára­
va, y a veces llega hasta 3.000 mm), a la neblina mos. Afortunadamente hay cada vez más concien­
que cubre grandes extensiones durante la mayoría cia y respeto de la gente urbana para el páramo,
del tiempo, a la estructura de la vegetación que lo que se evidencia por el aumento de turismo na­
capta el agua, la conduce al suelo y a su vez lo cional e internacional a este ecosistema. Relacio­
protege contra erosión y disecación, y, por supues­ nado a esto hay otro récord mundial: el teleférico
to, al suelo humífero. El carácter humífero del sue­ más alto del mundo tiene como principal destino
lo de alta montaña es causado por la lenta des­ los páramos de Mérida, Venezuela.
composición de la materia orgánica por tempera­ La agricultura, el turismo y el aprovechamien­
turas bajas y características específicas de cenizas to de plantas y fauna forman el nexo por excelen­
volcánicas. Ésta es tan grande que los suelos pue­ cia de la gente con el ecosistema, lo que ha hecho
den caracterizarse como “turberas minerales". Es­ que el páramo hoy en día contenga una gran di­
tos suelos negros y profundos son esponjas natu­ versidad de paisajes. Entre los distintos tipos de
rales capaces de contener hasta dos veces su pe­ páramo que se conocen y que son determinados
so seco en agua. Por esta razón pueden retener to­ por su naturaleza, como páramos secos, páramos
da la lluvia de varios meses de invierno (hasta herbáceos, páramos de almohadillas etc., encon­
500 mm) en su estructura y liberarla lentamente tramos ahora varios grados de intervención huma­
durante la época seca. Se puede decir que cada na que ha transformado al páramo en menor o
metro cuadrado de páramo “produce” 1 litro de mayor grado en un mosaico de paisajes. De esta
agua por día. manera se pueden encontrar ahora en un área que
Los pajonales montanos también sirven como originalmente contenía páramo de pajonal con
fuente de germoplasma silvestre para las papas unos bosquetes y algo de pantano, potreros, culti­
cultivadas (Solanum spp) y ocas (Oxalis tubero­ vos, una plantación forestal artificial, pajonal que­
sa). Un análisis del banco de datos de germoplas­ mado, pajonal en recuperación, etc.
ma del Centro Internacional de la Papa indica que La convivencia del ser humano, con sus distin­
un 45% de las especies de Solanum silvestres (de tos usos de la tierra, con el páramo se puede con­
un total de 5.200) y un 30% de las especies de siderar como un aporte positivo mientras que a la­
ocas (de un total de 400), fueron recolectadas por do de los potreros y cultivos se mantenga el pajo­
encima de los 3.500 msnm, donde prevalece la nal con unos bosquetes y algo de pantano. Desa­
pradera montana. fortunadamente, por muchas razones las activida­
El páramo también es un importante espacio des humanas son muy intensivas y no siempre
de vida para mucha gente. Sólo en Colombia y sustentables por lo que, en muchas áreas, los re­
Ecuador viven cerca de 450.000 personas dentro manentes de bosque son talados y los pantanos
de este ecosistema; para otros países no existen drenados y el resto del páramo consisten en potre­
datos. Sin embargo, más de 100 millones de per­ ros degradados y cultivos sin rendimiento. A este
sonas en los Andes, en las montañas de África y nivel, este beneficio del páramo ha perjudicado
en Nueva Guinea dependen indirectamente del los otros beneficios (hidrología y diversidad) e in­
agua que viene de este bioma. La gran mayoría de clusive se está afectando a sí mismo. Actualmen­
los habitantes de los páramos viven en una pobre­ te, cerca de 30% de todos los páramos están
za extrema, pero son supremamente ricos en di­ completamente transformados o degradados (“ya
versidad cultural: todos los pueblos indígenas de no son páramos"), un 40% se encuentra modifi­
los Andes tienen sus representantes en los pára­ cado (natural; pero con quemas, ganado, carrete­
mos y todavía existe mucho conocimiento y tradi­ ras, plantaciones forestales, etc.) y apenas un ter­
ción viva en sus comunidades. A pesar de que el cio de todos los páramos están en condiciones na­
páramo es el único ecosistema natural visible des­ turales; normalmente son los más inaccesibles.
de las ciudades en muchas partes de los Andes El presente libro tiene como objetivo analizar el
(ya que han desaparecido los bosques), la gente estado actual de los páramos y de otros ecosiste­
urbana no conoce mucho del páramo porque les mas de alta montaña en los trópicos. Se presen­
parece frío e inhóspito. Sin embargo, dependen tan por cada país los datos conocidos de la diver­
mucho de él porque el 85% de las fuentes de sidad biológica, la situación histórica y actual de
13

su población y el estado de conservación y ges­ plataforma idónea para el intercambio de informa­


tión. Cada capítulo está organizado por país (o por ción, puntos de vista sobre el valor y la gestión de
continente en el caso de África y Oceanía) y pre­ páramos, y la discusión sobre temas actuales. El
senta mapas sobre la extensión y posición de los Grupo Páramo pretende unificar criterios y tener
páramos, datos de su diversidad y fotos de su una posición conjunta respecto a la importancia
apariencia. Se espera que el libro pueda convertir­ estratégica de los Andes dentro del contexto regio­
se en una herramienta para tomadores de decisio­ nal y global, y sobre las acciones inmediatas que
nes sobre el páramo, para que su gestión tenga deben ser adoptadas para su manejo y conserva­
efectos positivos para el ecosistema, su diversidad ción.
y la población. Es de destacar que aún países como Bolivia y
Argentina, que no tienen en su geografía ecosiste­
mas de páramo como tal pero sí ecosistemas de
El Grupo Páramo altura muy similares, han mostrado interés en par­
ticipar en el proceso. Además, existe un subgrupo
Entre el 25 de noviembre y el 2 de diciembre aparte para aglutinar a todos/as los/as científico-
de 2001 se llevó a cabo en la ciudad de Mérida s/as-ecólogos/as, especialmente quienes no viven
(Venezuela) el IV Simposio Internacional de Desa­ en los países andinos.
rrollo Sustentable en los Andes, una iniciativa de Como primer trabajo del Grupo Páramo se
la Asociación de Montañas Andinas (AMA). Parte adoptó la actualización de información existente
del evento fue la organización del taller de pára­ mediante la construcción de bases de datos con
mos. Como iniciativa de algunos de los organiza­ bibliografía y con actores en el páramo (personas,
dores del taller, y apoyado por la asistencia al sim­ proyectos y organizaciones), y la elaboración de
posio, se conformó un Grupo Internacional de Tra­ diagnósticos nacionales con el fin de presentar a
bajo en Páramos (Grupo Páramo). El objetivo la comunidad interesada en el bioma páramo una
principal del grupo es conformar una plataforma visión de la situación de cada país en la conserva­
amplia dentro de un territorio altoandino que tras­ ción y gestión, con el fin de contribuir a evidenciar
cienda las fronteras de los países latinoamerica­ requerimientos para su funcionalidad, causas co­
nos que abarcan estos ecosistemas, dando paso a munes de degradación y líneas de trabajo afines
un corredor para todas las especies animales y ve­ entre los países donde se encuentren ecosistemas
getales que lo componen y necesitan de la unidad de páramo. Los capítulos de este libro son una
de regiones para sobrevivir. El grupo se consolidó versión adaptada de estos diagnósticos naciona­
en el Congreso Mundial de Páramos que se reali­ les.
zó en Paipa, Boyacá, Colombia (mayo 2002),
donde se aprobó un plan de acción para el grupo
y sus subgrupos en cada país. Los Editores:
El Grupo Páramo, aglutinando a varios cente­ Robert Hofstede
nares de personas, organizaciones, instituciones y Pool Segarra
gobiernos de muy diferente índole, debe ser una Patricio Mena Vásconez
28

des extensiones de páramo (¿la mitad de todo?) se razo, Oña-Saraguro (Ecuador) y Cajamarca (Perú).
han convertido en pajonales monotípicos, quema­ Aunque hay suficientes evidencias sobre el efecto
dos regularmente y con las primeras señales de negativo de estas plantaciones, la polémica sobre
deterioro. Éstos, sin embargo, se encuentran toda­ su justificación sigue vigente. En general, son
vía en un estado de conservación mayor que las aceptadas al ofrecer una alternativa económica y
áreas con ganadería ovina. Dado que normalmen­ energética para el campesinado local y con menos
te las ovejas o borregos están en manadas gran­ impactos que la ganadería o la agricultura y aun­
des y que su hocico les permite arrancar el pasto que cada vez hay más experiencias con especies
desde muy abajo, las áreas afectadas por ovinos arbóreas nativas de altura, todavía éstas no pue­
generalmente son convertidas en una pradera cor­ den competir económicamente con las exóticas.
ta con alta tendencia a la desaparición. Finalmente, los programas de fijación de CO 2 at­
Los problemas para poder manejar los impac­ mosférico están financiando nuevas plantaciones
tos de agricultura y ganadería en los páramos es­ forestales, lo que aumenta nuevamente la discu­
tán en parte relacionados con la falta de conoci­ sión (Cortés et al. 1990, Hofstede et al. 2002).
miento. No existen suficientes estadísticas para
determinar si se necesita tanta producción en los
páramos para abastecer el mercado. Del otro lado, Minería
no hay suficientes experiencias de mejorar los sis­
temas productivos y así reducir su impacto. Sin En Perú, el sur del Ecuador y ciertas partes de
embargo, lo que más se necesita son incentivos Colombia, la actividad minera es una amenaza
(políticos, económicos y técnicos) para ofrecer al­ muy fuerte. No hay muchos estudios sobre este
ternativas a la gente que depende de estos tipos impacto pero tampoco es necesario para poder
de agricultura y ganadería. decir que es devastadora por su impacto directo
sobre el ecosistema (minas), por el impacto de su
infraestructura (carreteras, campamentos) y evi­
Deforestación y reforestación dentemente, por los cambios drásticos que provo­
ca en la organización social de las comunidades
La deforestación es una práctica que no afecta (Recharte 2002).
tanto directamente al páramo, pero sí termina con
la zona amortiguadora de éste. La deforestación
de los bosques andinos (por diferentes razones) ya Impactos de actividades
es casi completa en el valle interandino del Ecua­
menores
dor, en el sur de Colombia y en Boyacá, mientras
que las vertientes externas de la Sierra ecuatoria­ Otras actividades humanas, menos frecuentes
na, la cordillera Central colombiana, el Macizo Co­
pero de igual impacto, son las formas de recolec­
lombiano, los Santanderes y parte de Mérida, tie­
ción de recursos como cacería, recolección de le­
nen todavía una franja de bosque montano. En la
ña y de hierbas medicinales y minería de tierra, y
cordillera Occidental colombiana y alrededor de
también el turismo.
los páramos de Costa Rica los bosques montanos
La cacería supuestamente contribuyó mucho a
todavía ocupan espacios considerables.
disminuir la densidad de animales, pero es proba­
Especialmente donde hubo mucha deforesta­
ble que la destrucción de hábitat natural por las
ción, se produjo una demanda política y local de
quemas y la deforestación tenga más impacto que
actividades de reforestación. Por la falta de expe­
la cacería. Sin embargo, es un hecho que, espe­
riencia técnica con especies nativas andinas y por
la coyuntura desarrollista de los años 60-70, em­ cialmente la población de los animales grandes
pezaron grandes programas de plantación de ár­ como dantas, osos, cóndores y venados se ha
boles exóticos (Pinus) en los páramos bajos. Zo­ reducido bastante por la cacería. Es más, existen
nas donde hay grandes extensiones de estas plan­ ejemplos donde venados y ganado viven lado a la­
taciones son Mucubají (Venezuela), Cundinamar- do en un área donde se ha dejado de cazar total­
ca, Cauca-Nariño (Colombia), Cotopaxi, Chimbo- mente durante dos décadas (Cotopaxi).
29
Los Páramos en el Mundo: Su diversidad y sus habitantes

Una forma especial de cacería es la pesca. Pa­ el mismo fin. Así, se usan arbustos, frailejones,
ra satisfacer la demanda, ya desde hace muchas pantano seco y hasta paja como combustible pa­
décadas se introdujo la trucha arco iris en casi to­ ra la cocina. Por esto, el impacto de la recolección
das las aguas superficiales de los páramos. La tru­ de madera para uso doméstico depende mucho
cha ya se hizo un habitante tan pertinente de los del grado de deforestación.
páramos, que la mayoría de la población andina Otra forma de recolección de recursos del pá­
piensa que es un animal nativo que merece pro­ ramo es la minería de suelo que se ve en varios lu­
tección. Pero, a pesar de que la trucha conlleva gares. El suelo de páramo, en sí con muchos pro­
muchas ventajas como alimentación para comuni­ blemas para los cultivos por la inmovilización de
nutrientes, se convierte en un suelo muy fértil
dades andinas y, además, es un buen indicador de
cuando se deposita en áreas más calientes. Por
calidad de agua, vale destacar que es un elemen­
esto hay un interés en llevar volquetas llenas de
to foráneo que ha desplazado a la fauna nativa de
suelo negro de páramo para viveros de plantas or­
los ríos y lagunas. En los páramos no hay eviden­
namentales, para la floricultura, para urbanizacio­
cia de que la trucha realmente reemplazó a peces
nes en la periferia de grandes ciudades y hasta pa­
nativos, pero en el lago Titicaca se habla de una ra la venta como abono bajo el nombre de “tierra
disminución de 80 a 2-3 especies de peces nati­ mágica”. Aunque esta actividad tampoco llega a
vos después de la introducción de la trucha. devastar extensiones mayores de páramo (¿toda­
El impacto de los usos domésticos que dan los vía?), sí es una actividad muy depredadora y con
habitantes de las comunidades andinas, incluye el poca justificación social o económica. En un mun­
de la recolección de flora en forma de leña, hier­ do donde existen tantas opciones de manejo de
bas medicinales y frutas. Aunque se puede espe­ suelos y de fabricación de abonos orgánicos, no
cular que inclusive una actividad tan humilde co­ hay necesidad de minar el suelo o el páramo por
mo la recolección de morímos (fruto) o de sunfo lujo.
(para aguas medicinales) puede tener un cierto El turismo siempre es nombrado como una al­
impacto leve sobre la vegetación (diversidad, dis­ ternativa sustentable frente a las actividades agrí­
tribución, dispersión natural, etc.), en realidad ca­ colas, que genera ingreso y empleo en el páramo.
si no es medible. Además, son actividades tan im­ Pero el mismo turismo tiene sus efectos negativos
portantes cultural y socialmente, que a nadie se le también. No todo turismo es ecoturismo y existen
ocurriría cuestionar la sustentabilidad de las mis­ ejemplos supremamente dañinos como el “depor­
mas. La recolección de leña ya es un tema más te” off-road en los páramos (especialmente Pie­
polémico. Una familia campesina necesita una dras Blancas - Mérida- y Cotopaxi - Ecuador; Pé­
pequeña cantidad de leña por año (entre 5 y 15 rez 1991). Otras actividades turísticas, más hu­
m3). Esta cantidad, correspondiente a unos 25 a mildes, no siempre son tan sustentables como pa­
50 troncos de árboles altoandinos, es fácilmente recen. Actividades como caminatas, escaladas,
recogida cuando todavía hay bosques extensos, camping, picnic, navegación sobre lagunas, etc.,
con densidades de dos a tres mil árboles por hec­ pueden tener efectos como contaminación con
tárea. Este leve disturbio es probablemente prefe­ deshechos, perturbación de la fauna, destrucción
rible sobre la alternativa, que consiste en traer gas de bosques por la necesidad de leña y hasta in­
o madera de plantaciones de áreas lejanas, lo que cendios (Narváez 2001). Claro que los carros y
implica contaminación ambiental y la necesidad las motos tienen el mayor efecto destructivo, pero
de más recursos económicos. El problema de la también la gente que usa el páramo para cabalga­
recolección de madera para uso doméstico está en tas, bicicletas de montaña o incluso para camina­
que hay mucho páramo sin fragmentos de bos­ tas tiene que considerar que cada paso deja una
ques. Así, recolectar la pequeña cantidad necesa­ huella que no se quita durante un buen rato. Agui-
ria sí puede terminar con los últimos remanentes. rre (2001) encontró que en el páramo del Parque
Una vez desaparecido el último árbol, la gente sin Nacional Podocarpus (Ecuador), un camino donde
capacidad de comprar gas doméstico, empieza a transita un máximo de 100 turistas al año, ha te­
usar cualquier otra parte de la vegetación para nido un efecto directo sobre la diversidad de la ve­
combustible, en todos los casos menos eficiente getación en una franja de cinco metros de ancho.
por lo que se necesita sacrificar más material para Sin embargo, es relativamente fácil mitigar estos
30

efectos por medio de una buena campaña de con- norte de Mérida, Boyacá y Chimborazo. Las acti­
cienciación, la construcción de infraestructura con vidades de gestión local están lentamente encon­
sentido ecológico y el evitar actividades intensivas trando ecos en gobiernos mayores y otros sectores
en áreas vulnerables. Los posibles efectos negati­ de interés. Sin embargo, falta mucho para un
vos sociales y culturales del turismo masivo sobre ajuste de agendas entre todos los sectores de la
las comunidades andinas son más difíciles de sociedad que permita hablar de una gestión inte­
manejar. gral por el bien de los páramos, sus habitantes y
sus usuarios y usuarias.
Un sector que nunca ha dejado el interés en
GESTIÓN PARA LA los páramos es la academia. Desde los explorado­
res naturalistas europeos de hace 200 años (Mu­
CONSERVACIÓN DE tis, Humboldt, La Condamine, etc.) muchas gene­
raciones de, especialmente, biólogos/as y geógra-
LOS PÁRAMOS fos/as nacionales y extranjeros/as los han visitado,
NEOTROPICALES estudiado y publicado. A pesar de que hoy en día
es difícil justificar que "el páramo es un ecosiste­
ma desconocido” , falta todavía mucho por estu­
Es preocupante que ningún país con páramo diar antes de poder tomar todas las decisiones de
tenga una legislación especial para ecosistemas manejo basadas en conocimientos técnicos. Pero
frágiles no boscosos o en áreas de alta montaña. probablemente más que conocimiento técnico-
Solamente los dos países con mayor cantidad de ecológico, hay una falta de conocimiento social,
páramo incluyen en la entidad gubernamental ofi­ económico y político para realmente poder apro­
cial personal vinculado con la conservación de vechar todo el conocimiento técnico sobre el eco­
este ecosistema dentro de sus cargos oficiales. Es­ sistema, su funcionamiento y sus alternativas de
to es sorprendente ya que todos los países tienen uso.
sus leyes para bosques y entidades gubernamen­ Si el objetivo de la mayoría de iniciativas de
tales completas para su manejo y la conservación. conservación de páramos es manejar el páramo
Además, cada país reconoce la gran importancia con un enfoque ecosistémico, es decir, como un
de los páramos como regulador de agua, como espacio de vida, un espacio de desarrollo humano
ecosistema con una biodiversidad singular y como pero a la vez de alta importancia para la conser­
espacio de vida para comunidades rurales (evi­ vación de la biodiversidad y la preservación de
denciado por la visión de la conservación de la servicios ambientales (Ministerio del Medio Am ­
biodiversidad de la CAN y la Resolución de los hu­ biente 2002), se necesita generar alternativas de
medales de Alta Montaña en América Latina en la manejo basadas en tres pilares interdependientes:
Convención Ramsar), pero poco se ha puesto en a. Investigaciones científicas multidisciplina-
práctica en el ámbito nacional y menos aún en el rias sólidas,
ámbito internacional. Esta falta de acciones lega­ b. Participación comunitaria activa, y
les, a pesar de las buenas intenciones, probable­ c. Marco institucional y político coherente.
mente se ha dado porque la atención masiva ha­ Esto llevará a tener:
cia los páramos es aún reciente. • datos concretos y aplicables que rescaten
Dicho esto, la conservación o manejo susten­ e incluyan el saber tradicional,
ta r e de los páramos sí ha recibido mucha aten­ • una población capacitada, concienciada,
ción a niveles locales, entre ONGs, gobiernos sec­ empoderada y apropiada de estos saberes
toriales y empresas. La principal razón para la y
preocupación en el campo es que en muchas • una voluntad política para apoyar a largo
áreas se están empezando a sentir las consecuen­ plazo las iniciativas de conservación y ma­
cias de su falta de conservación. No es casualidad nejo (Hofstede y Mena 2000).
que la mayor cantidad de actividades multidisci-
plinarias y de gestión local empezaron en zonas
de mayor población, mayor escasez de agua y ma­
yor presión sobre los páramos: ejemplos son al
31
Los Páramos en el Mundo: Su diversidad y sus habitantes

Políticas y legislación están las convenciones internacionales (Biodiver­


sidad, RAMSAR, Cambio Climático, Lucha contra
la Desertificación, CITES). Un acontecimiento im­
En ningún país hay una ley especial para pára­ portante es el reconocimiento, en el ámbito de la
mos. La regulación de su uso está dividida bajo di­ convención RAMSAR, del valor biológico e hidro­
versas leyes. En Colombia está vigente la ley am­ lógico, pero también social y económico de los hu­
biental 99 (1993) que reconoce el valor de los pá­ medales de Alta Montaña en América Latina ha­
ramos, pero no menciona cómo regular su uso o ciendo mención especial a los páramos (Resolu­
conservación. Es más, en la política de aguas del ción COP V III-3 9 ; www.ramsar.org/key_res-
país se regula mucho más el uso del páramo que _viii_index_e.htm). Entre los organismos interna­
en la política de biodiversidad. Sin embargo, am­ cionales con interés en páramos está la Comuni­
bas políticas son recientes y buenos ejemplos de dad Andina de Naciones, quien elaboró y está im-
la actual preocupación por los páramos. En el plementando, conjuntamente con las autoridades
Ecuador, la situación no ha sido mejor, todos los andinas de ambiente y con fondos del BID, la es­
páramos están bajo la ley forestal que práctica­ trategia para la conservación de la biodiversidad
mente ni menciona el ecosistema, pero actual­ ( w w w .c o m u n id a d a n d in a .o r g / n o r m a t iv a -
mente hay dos leyes en evaluación (ley de biodi­ /dec/D523.htm). En esta maniobra, los páramos
versidad y ley forestal) que están muy relaciona­ son el único ecosistema mencionado específica­
das, ambas declaran los páramos como ecosiste­ mente como estratégico en la conservación andi­
mas especiales y específicamente prohíben ciertas na. También están la FAO (Programas de Manejo
actividades como la forestación industrial. de Cuencas y Forestación), la UNESCO (reservas
Tanto en Colombia como en el Ecuador recien­ de biosfera y patrimonios naturales) y el GEF (en
temente se han elaborado y presentado progra­ el 2002 hay ocho proyectos que incluyen pára­
mas nacionales para la conservación de los pára­ mos en ejecución). Desde el primero de julio del
2003, el Programa Ambiental de las Naciones
mos (“Programa para el Manejo Sostenible y Res­
Unidas (PNUMA/UNEP), en acuerdo con el BID,
tauración de Ecosistemas de la Alta Montaña Co­
está implementando un proyecto full-size para la
lombiana”, Ministerio de Medio Ambiente 2002; y
conservación del páramo en cuatro países (pro­
“Plan de Acción para la Conservación de los Pára­
puesta CONDESAN). Finalmente, la banca inter­
mos del Ecuador", GTP y Ministerio del Ambiente
nacional (BID, Banco Mundial, CAF) también es
2001). En el Perú se está trabajando actualmen­
un actor importante.
te en una política integral de pastizales de altura,
Entre las ONGs internacionales con incidencia
que incluye el páramo. Aunque la metodología pa­
en los páramos a nivel internacional están WWF,
ra la elaboración de los diferentes programas fue
The Nature Conservancy, UICN y Conservación In­
distinta, el resultado ha sido sorprendentemente
ternacional. Entre las entidades de investigación
similar. La mayoría de las líneas de acción entre
que están activas ¡nternacionalmente se mencio­
ambos países coincide al igual que el objetivo ge­
nan el Grupo Consultivo sobre Investigaciones
neral que es, en pocas palabras, la conservación Agronómicas Internacionales (CGIAR), dentro del
de la biodiversidad de este ecosistema y sus ser­ cual el Centro Internacional de la Papa (CIP) tiene
vicios ambientales, mediante el aumento de cono­ mucha actividad en el páramo y sus zonas aleda­
cimientos, la promoción de técnicas de manejo ñas. Las universidades que tradicionalmente tie­
sustentable, la participación activa de la pobla­ nen más estudios adelantados en páramos, son la
ción y un marco legal-político adecuado. Universidad de los Andes en Mérida, la Universi­
dad Nacional en Bogotá (Colombia), Universidad
Nacional en Heredia (Costa Rica) y la Universidad
Principales actores en la de Ámsterdam (Holanda). En las últimas décadas
muchas universidades, principalmente latinoame­
conservación de los páramos
ricanas, pero también internacionales, han estu­
diado y publicado sobre el páramo. Sin embargo,
A diferente nivel, se han venido desarrollando es llamativo que las publicaciones internacionales
actividades para la conservación de los páramos. todavía vienen en mayor proporción de universida­
De los actores principales, a nivel internacional des europeas y norteamericanas.
32

Entre las redes ¡nterinstitucionales que tienen les tienen más incidencia en sus recursos natura­
el páramo en su agenda, está en primer lugar el les, incluyendo las áreas protegidas.
Grupo Páramo, que busca agrupar a todos los ac­ Tanto en el Ecuador como en el Perú, hay una
tores que se interesan (o que deben Interesarse) fuerte participación de ONGs en la toma de deci­
en los páramos (Hofstede y Mujica 2002). CON­ siones. Probablemente porque ambos tienen una
DESAN es un consorcio de casi 200 instituciones historia con mucho apoyo para el desarrollo y tie­
internacionales y nacionales, que trabaja para el nen una fuerte organización campesina, las ONGs
desarrollo sustentable de la ecorregión andina. de desarrollo y conservación han hecho su propia
Aunque su énfasis es hacia actividades producti­ forma de gestión en el manejo de las áreas natu­
vas y ambientales a nivel de la cuenca entera, és­ rales, incluyendo los páramos. También porque el
tas están muy relacionadas con la conservación instrumento gubernamental es más pequeño (y
de los páramos (Estrada y Posner, 2001). Una por esto menos técnica y personalmente equipa­
nueva iniciativa internacional, dentro del ámbito do), son las ONGs las que apoyan a nivel técnico,
de humedales, es la Iniciativa Global de Turberas organizativo y financiero la construcción de pla­
(Global Peatland Initiative), iniciada por Wetlands nes, políticas e instrumentos de manejo de pára­
International y UICN. Los páramos son uno de los mo. En Colombia la participación de ONGs es me­
ejes temáticos de esta iniciativa (Resolución COP nor porque, de un lado, hay menos ONGs y, de
VIII - 17; www.ramsar.org/key_res_v¡ii_index_e.htm). otro lado, las CAR son muy fuertes y ocupan en
A nivel nacional los actores son muy diferentes parte el “nicho" que tienen las ONGs en otros paí­
en cada país, aunque a nivel del gobierno nacio­ ses. En Colombia también hay una historia cientí­
nal hay bastante similitud. Venezuela, Ecuador, fica más fuerte que en Perú y Ecuador y las Uni­
Colombia y Costa Rica tienen un Ministerio de versidades Nacionales, Andes y Javeriana (entre
(medio) Ambiente y una Unidad de Áreas Protegi­ otras) han generado una parte muy grande del co­
das que administra grandes extensiones de pára­ nocimiento actual sobre los páramos en general.
mo. Perú no tiene un ministerio pero el Consejo En Venezuela, dado que la extensión de pára­
Nacional de Ambiente (interministerial) y el Insti­ mos no es muy grande y que la Universidad de los
tuto Nacional de Recursos Naturales (en el Minis­ Andes es enorme, la misma universidad ha gestio­
terio del Agricultura) son las autoridades principa­ nado muchos proyectos y programas en el páramo
les para administrar los páramos y las áreas pro­ y es uno de los actores más fuertes. En Venezue­
tegidas. En todos los países también hay otros mi­ la y más aún en Costa Rica, gracias a su gran por­
nisterios que tienen influencia directa sobre el pá­ centaje de páramos protegidos, las entidades que
ramo (agricultura, obras públicas, defensa, mine­ administran los parques nacionales son actores
ría, salud, etc.) y uno de los problemas comunes importantes a nivel local.
a nivel andino es la falta de coordinación en las
agendas de estos ministerios. Una excepción, al
menos en papel, es Colombia, donde se creó el Iniciativas de conservación y
Sistema Nacional Ambiental (SINA) que agrupa
todos los ministerios y entidades de la sociedad manejo participativo de
civil. páramos
Existen diferencias grandes en la administra­
ción de los recursos naturales entre las diferentes
entidades del estado y/o de la sociedad civil. El En todos los países y especialmente en este
sistema de corporaciones regionales en Colombia ecosistema, el tomador de decisiones directo (pe­
es muy fuerte y estas entidades tienen una gran ro por mucho tiempo no tenido en cuenta) es el
influencia sobre el manejo de los páramos. En el campesino minifundista. Es el grupo de actores
Ecuador, originalmente la administración de sue­ más numeroso, más directo y que más influencia
los y aguas (incluyendo los de páramos) estaba en tiene. Según Hofstede (2001), especialmente pa­
manos de entidades nacionales (instituto de Re­ ra el páramo es funcional considerar el manejo in­
cursos Hídricos, Instituto Nacional de Desarrollo tegral participativo, por las siguientes razones:
Agrario, etc.) pero en el actual proceso de descen­ (1) No hay un apoyo de la sociedad para la
tralización, cada vez más los gobiernos secciona­ protección total del páramo. El páramo
Los Páramos en el Mundo: Su diversidad y sus habitantes 33

es un ecosistema con menos aprecio en la les. La primera es la relación entre todas las insti­
sociedad civil que un bosque. Esto no es tuciones, organizaciones y personas que tienen un
ninguna sorpresa sino un fenómeno gene­ interés en el páramo. Esta relación se resume co­
ral a nivel mundial en el que la imagen mo participación e institucionalización. La segun­
clásica de naturaleza y diversidad está da relación es la relación entre el páramo y la zo­
mucho más asociada con una selva que na baja, haciendo realidad la visión de manejo in­
con un pajonal, un humedal o una zona tegrado a nivel de cuenca. La tercera relación es
árida. Así es que existe un menor cimien­ la relación entre conservación y desarrollo; para
to en la sociedad para la voluntad de apo­ cada restricción con fines de protección de natu­
yar la protección total. Para un bosque to­ raleza, debe haber una oportunidad de desarrollo
davía se puede encontrar suficiente apoyo de sus usuarios y usuarias (Hofstede 2001).
para convertirlo en reserva total, para un Durante los últimos años se han empezado va­
páramo esto es casi imposible. rias iniciativas, a diferente escala, en la conserva­
(2) En la mayoría de los páramos hay gente. ción de los páramos y en el desarrollo de sus ha­
Debido a que no hay que transformar el bitantes. A nivel internacional, existen ya dos pro­
páramo para usar toda su superficie, la yectos en marcha, ambos con el objetivo de prio-
colonización de este ecosistema ha sido rizar áreas y actividades para la conservación de
rápida y hoy en día, prácticamente todos la biodiversidad en los Andes del Norte (CAN y
los páramos se encuentran bajo algún uso W W F). El proyecto del CAN-BID es más político
de la tierra. En comparación, a una selva mientras que el del W W F es más técnico-acadé­
hay que tumbarla antes de usarla comple­ mico. Un tercer proyecto regional es un proyecto
tamente y muchas de las selvas que toda­ de ejecución y dirigido completamente al páramo.
vía existen no reciben ningún uso de la Este proyecto, desarrollado en consorcio con
tierra; y donde hay uso de la tierra, ya no CONDESAN y presentado al GEF por UNEP, está
hay selva. al borde de arrancar.
(3) La gente en el páramo necesita desarro­ En Costa Rica, dentro del proyecto EcoMapas,
llarse. La mayoría de la gente que utiliza se están inventariando y mapeando en detalle los
directamente los páramos pertenece a los páramos de Centroamérica por primera vez. Los
grupos más pobres de Latinoamérica. Un integrantes del Grupo Páramo de Costa Rica, ba­
manejo integral participativo ofrece la sados en este proyecto y en otras fuentes, están
oportunidad de combinar efectivamente la elaborando el libro sobre los Páramos de Costa Ri­
conservación con el desarrollo de la gen­ ca.
te. En Venezuela un proyecto grande e innovador
(4) Al páramo hay que manejarlo afuera del es el Programa Andes Tropicales que, otra vez en
páramo. Por el frío, que hace que la recu­ estrecha colaboración con la Universidad de los
peración de la vegetación sea lenta y por Andes, está implementando diferentes proyectos
la gran humedad y los suelos humíferos de desarrollo agrícola y conservación de páramos.
que hacen que los suelos sean muy sua­ Uno de los elementos que lo destaca es el sistema
ves y fáciles de perturbar, el páramo es de microcréditos agrícolas y el sistema de alber­
probablemente el ejemplo ideal de un gues para turistas, manejados por los campesinos.
ecosistema frágil. Cada actividad humana En Colombia actualmente hay dos grandes
tiene su impacto directo. Por esto hay que proyectos GEF en ejecución: Proyecto Andes
tener tanto cuidado con el uso de la tierra (Istituto von Humboldt-MMA-BM-Holanda) y el
en el páramo, casi imposible lograr un uso Proyecto Biomacizo (U AESPN N -M M A). El
ecológico y económicamente sustentable Proyecto Andes trabaja con inventarios y conser­
dentro de él. Hay que buscar la integridad vación de ecosistemas estratégicos en los Andes
con el manejo de las partes de la cuenca de Colombia, tiene una fuerte línea de trabajo en
más abajo, lo que requiere la participa­ los páramos del nororiente colombiano. El Proyec­
ción de todavía más actores. to Biomacizo trata de la conservación integral de
Para lograr éxito en el manejo integral partici­ los páramos y bosques andinos del Macizo Colom­
pativo, se necesita establecer tres relaciones vita­ biano, con un enfoque de corredores entre las cin-
34

co áreas protegidas en esta zona. Otros proyectos Áreas protegidas


GEF en Colombia que incluyen páramo (Sierra Ne­
vada de Santa Marta y Macarena-Sumapaz) están En la Tabla 4 se presenta una lista completa de
esperando su aprobación final. áreas protegidas nacionales con páramo en los
Algunos proyectos de mediano tamaño en Co­ cuatro países andinos. En total hay 36 áreas pro­
lombia incluyen las iniciativas en Boyacá-Santan- tegidas nacionales, variando entre unos pocos ki­
der de diferentes ONGs y CARs, unidos en el GE- lómetros cuadrados hasta enormes áreas como
NOR y anteriormente en la Red de Páramos. Es­ Cocuy, Sumapaz, Sangay y Huascarán (jalea). A
tos proyectos tienen objetivos relacionados a la éstos se suma la gran cantidad de áreas privadas,
elaboración e implementación de planes de mane­ reservas municipales y provinciales, “bosques pro­
jo participativo en los páramos. También en este tectores” y otros tipos de conservación, normal­
marco se menciona la iniciativa de Cl y de la CAR mente de menor tamaño. En el oriente de África y
en el páramo de Guerrero. Entre Los Nevados y en Costa Rica la gran mayoría de los páramos es­
Las Hermosas se está empezando un programa de tá protegida. En Nueva Guinea no, pero no hay
corredor biológico a través del manejo participati­ mucho acceso por la dificultad del terreno y los
vo de páramos, entre las CARs (CRQ, CVC, COR- problemas sociales.
TOLIM A, CORPOCALDAS, CARDER), con apoyo En total, menos del 40 % de todos los pára­
del MMA. mos está protegido oficialmente. En comparación
En el Ecuador el Proyecto Páramo (EcoCiencia- con otros ecosistemas, esto es un valor aceptable.
Instituto de Montaña y Universidad de Ámster- Sin embargo, más vale determinar si estas áreas
dam) ha logrado poner el páramo sobre la agenda realmente representan toda la biodiversidad y és­
política nacional durante los últimos años. Este te no es el caso. Por ejemplo, en Colombia se ha
proyecto tenía un enfoque de manejo participativo identificado que se necesita casi doblar el área
de páramos con comunidades campesinas y protegida para poder realmente representar la bio­
ONGs locales, pero también colaboró con proce­ diversidad (Van der Hammen 1997). El WWF, en
sos interinstitucionales, nacionales y con el desa­ conjunto con un grupo de varias decenas de espe­
rrollo de políticas del país. Varias ONGs en el cialistas en biodiversidad andina, ha identificado
Ecuador (IEDECA, Fundagro, Jatun Sacha, DFC, un sinnúmero de áreas críticas para la conserva­
Arco Iris, Fundatierra, Fundación Natura, etc., to­ ción de la biodiversidad que actualmente se en­
das reunidas en el Grupo de Trabajo de Páramos cuentran desprotegidas (W W F 2002). En el Ecua­
del Ecuador) tienen experiencias con manejo inte­ dor se determinó que más de la mitad de las plan­
gral de páramos, con participación comunitaria y tas parameras endémicas al país fueron halladas
apoyo al Ministerio del Ambiente. Un proyecto solamente fuera de las áreas protegidas (León Yá-
grande (Fortalecimiento de Áreas Protegidas) y nez 2000).
dos GEF medianos (Humedales y Andes-Chocó) Más que el hecho de si hay suficiente áreas
tienen influencia en páramos. protegidas, importa más si estas áreas están bien
En el Perú las experiencias de manejo se con­ protegidas o no. Y allí es donde existe realmente
centran en la zona de Jalea. En Cajamarca hay al­ la mayor preocupación. Más que los bosques, los
gunas iniciativas productivas y forestales, mien­ páramos fueron incluidos en áreas protegidas
tras que sólo en el Parque Nacional Huascarán mientras había dueños con escrituras y ganado.
hay iniciativas dirigidas al manejo del parque (Ins­ Así, muchos de los páramos dentro de las áreas
tituto de Montaña). En el extremo norte recién se protegidas todavía tienen dueños porque nunca se
están desarrollando iniciativas sobre los páramos pudieron expropiar sus terrenos. Debido a que las
en la frontera Perú-Ecuador (Grupo de Trabajo en unidades de parques tienen recursos limitados, no
Páramos Loja-Piura Perú; W W F Perú, Conserva­ hay suficiente apoyo para buscar alternativas pa­
ron International). ra los dueños de predios dentro de las áreas pro­
tegidas. Igual donde no hay dueños, hay colonos
o, en los últimos tiempos, grupos armados y cul­
tivos ilícitos. No se puede esperar que una unidad
de parques, donde cada guardaparque tiene dece-
Los Páramos en el Mundo: Su diversidad y sus habitantes 35

ñas de miles de hectáreas para proteger, controle mas de gestión conjunta (SIRAP en Colombia; Re­
el ingreso de colonos o, peor aún, de grupos arma­ servas de Biosfera en Venezuela y Costa Rica; Bio-
dos. Más que todo en áreas enormes, con menos reserva en Ecuador), la participación activa de los
atención nacional, resultan “parques en papel" y habitantes en el manejo (Los Nevados, El Ángel,
no importa si un páramo está adentro o afuera de Sangay, Huascarán, entre otros) y una atención
un área protegida. Considerando todo esto, no pa­ fuerte hacia las áreas naturales aparte de las
rece lógico declarar más áreas protegidas mien­ áreas protegidas (corredores biológicos, alternati­
tras no se aumenten los recursos financieros, per­ vas de uso en zonas de amortiguamiento) parecen
sonales y técnicos de las administraciones. ser la solución para la gran amenaza sobre los pá­
Afortunadamente hay mucho avance hacia un ramos, tanto para aquellos dentro como para
mejor manejo de las áreas protegidas. Los siste­ aquellos fuera de las áreas protegidas.

Tabla 1. Extensión de páramo por países

Extensión páramo
PAÍS Extensión país km2
km2 %

COLOMBIA 1/141.500 14.434 1,3

ECUADOR 249.080 12.603 5,1

PERÚ 1/296.500 4.200 0,3

VENEZUELA 914.100 2.661 0,4

COSTA RICA 51.200 80 0,2

Total 3 /6 5 2 .3 8 0 3 3 .9 7 8 1
36

Tabla 2. La extensión de diferentes tipos de páramo por país

PAÍS Tipos de páramo Extensión

Páramos Húmedos 1.291.425

COLOMBIA Páramos Secos 86.425

Su perpá ramos 65.575

Páramo Arbustivo de los Andes del Sur 13.947

Páramo de Frailejones 24.593

Páramo de Pajonal 911.367

Páramo Herbáceo de Almohadillas 147.229

Páramo Herbáceo de Pajonal y Almohadillas 70.363

ECUADOR
Páramo Pantanoso 32.257

Páramo Seco 17.797

Páramo sobre Arenales 16.298

Superpáramo 18.951

Superpáramo Azonal 7.416

PERÚ Páramos Húmedos y Jaleas 420.000

VENEZUELA Páramos de Mérida y Trujillo 263.696

COSTA RICA Páramos Húmedos 8.000


Los Páramos en el Mundo: Su diversidad y sus habitantes 37

Tabla 3. Estimación de la población en la alta montaña en Colombia y Ecuador

Zonas de distribución Población de alta montaña


PAÍS Total población de la población No. de
habitantes % del total

Sobre los 2.744 msnm 560.087 1,39


COLOMBIA 40.214.723
De éstos, sobre los 3.300
119.500 0,30
msnm.
ECUADOR 12.000.000 Sobre los 3.000 msnm. 321.220 2,68

Tabla 4. Áreas protegidas con páramo

NOMBRE TIPO DE PARQUE ÁREA (Km2) % PÁRAMO


A. VENEZUELA
Sierra Nevada Parque nacional 2.764 25
Sierra La Culata Parque nacional 2.004 40
General J.P. Peña loza Parque nacional 752 33
Guaramacal Parque nacional 210 08
El Tamá Parque nacional 1.390 26
Teta de Niquitao-Guirigay Monumento nacional 180 50
Dinira Parque nacional 453 12

B. COLOMBIA

Sumapaz Parque natural 1.540 85


Cocuy Parque natural 3.060 35
Sierra Nevada de Santa Marta Parque natural 3.830 30
Los Nevados Parque natural 583 90
Las Hermosas Parque natural 1.500 30
Nevado del Huila Parque natural 1.580 24
Ch ingaza Parque natural 503 50
Pisba Parque natural 450 50
Puracé Parque natural 830 14
Tamá de Cali Parque natural 480 15
Las Farallones de Cali Parque natural 1.500 4
Las Orquídeas Parque natural 320 15
Iguaque Santuario 1 100
Galeras Santuario 109 25
38

Tabla 4. Áreas protegidas con páramo

NOMBRE TIPO DE PARQUE ÁREA (km2) % PÁRAMO

C. ECUADOR

El Ángel Reserva ecológica 157 70

Cotacachi - Cayapas Reserva ecológica 2.044 8

Cayambe -Coca Reserva ecológica 4.031 21

Antisana Reserva ecológica 1.200 41

Cotopaxi Parque nacional 334 72

Llanganates Parque nacional 2.197 35

Chimborazo Reserva 586 46

D. PERÚ

Tabaconas - Namballe (Páramo) Reserva nacional 295 100

Huascarán (Jalea) Parque nacional 3.400 80

Calipuy (Jalea) Reserva nacional 640 > 80

Sunchubamba (Jalea) "Coto de caza" 597 >80


ERRATA - Página 38
Tabla 4. Áreas protegidas con páram o

NOMBRE TIPO DE PARQUE ÁREA (km2) % PARAMO

C. ECUA DO R

El Ángel Reserva ecológica 157 70

Cotacachi - C ayapas Reserva ecológica 2.044 8

Cayam be -C o c a Reserva ecológica 4.031 21

Antisana Reserva ecológica 1.200 41

Cotopaxi Parque nacional 334 72

Llanganates Parque nacional 2.197 35

Chim borazo Res. de prod. fauna 586 46

Sangay Parque nacional 5.178 28

Cajas Parque nacional 288 80

Podocarpus Parque nacional 1.463 8

Pasochoa Ref. de vida silvestre 5 30


COLOMBIA

Carlos Castaño Uribe


Lorena Franco Vidal
Robert Hofstede © 2003

Instituto de Hidrología, Meteorología y


Estudios Ambientales, IDEAM
César Rey
Unidad Administrativa Especial de Parques Nacionales Naturales
(Ministerio del Medio Ambiente)

CONTEXTO HISTÓRICO xión, como consecuencia de la descongelación


diurna en las grandes alturas tropicales y gelifrac-
ción (desintegración de las crestas de la monta­
El páramo en Colombia ña). Aquí la atmósfera menos densa permite una
mayor intensidad de la radiación solar y un mayor
enfriamiento en la irradiación nocturna. Las con­
En el lenguaje regional colombiano, los pára­ diciones ambientales extremas del ecosistema
mos son sitios abiertos donde crece el frailejón y producen lo que este autor describe como “el te­
abundan las lloviznas finas o parameras y donde rror del páramo”.
Mapalina (la Diosa de la Niebla) aparece cuando Van der Hammen (1997) define al páramo an­
alguna persona se entromete en el páramo sin pe­ dino como la zona con vegetación abierta, semia-
dirle permiso. Ante la presencia de un intruso, la bierta, arbustiva y boscosa baja que se extiende
Diosa de la Niebla se enfurece y comienza a “pa­ más allá del límite altitudinal del bosque andino o
ramear”, produciéndole a la persona un mareo la vegetación xerofítica que reemplaza este bos­
(Castaño Uribe 1996). que. Por su parte, Rangel (2000) integra lo huma­
Cuatrecasas (1958) definió este ecosistema no como parte del ecosistema en su definición.
como: "... extensas regiones desarboladas que Para él, la región de vida paramuna comprende
coronan las sumidas de las cordilleras por enci­ las extensas zonas que coronan las cordilleras en­
ma del bosque andino, desde 3.800 m (¡ocal­ tre el bosque andino y el límite inferior de las nie­
ves perpetuas. Está definida como región natural
mente 3.200 m) y que pueden dividirse en los
por la relación entre el suelo, el clima, la biota y
subpisos: subpáramo, páramo propiamente dicho
la influencia humana.
y superpáramo". El concepto de páramo para
Guhl (1982) es ecológico (biogeográfico). Se refie­
re a regiones montañosas de los Andes ecuatoria­ Páramos transformados
les húmedos, por encima del límite superior del
bosque, con una geomorfología periglacial carac­ En Colombia, los ejemplos más notables de
terizada en el alto páramo por morrenas, soliflu- transformación de los páramos están en Boyacá,
40 Los Páramos del Mundo

Santander y Norte de Santander, donde las zonas hace 5 y 3 millones de años, durante el gran le­
paramunas han sido las predilectas para el esta­ vantamiento final de los Andes. Además, se ha es­
blecimiento de hatos ovinos, caprinos y vacunos. tablecido que la extensión actual de la alta mon­
En el siglo XIX, los efectos de las transformaciones taña colombiana se corresponde con la mayor ex­
ya eran evidentes a través de la geometrización tensión del hielo durante la última glaciación. Es
del territorio, la alteración de los ciclos hidrológi­ decir, las áreas que estuvieron directa e indirecta­
cos, la reducción de la capacidad productiva de mente influenciadas por los glaciares durante el
los suelos, la pérdida de la biodiversidad y la alte­ período comprendido entre 70.000 y 100.000
ración del clima regional y local (Molano 1995; años antes del presente (AP) aproximadamente,
Villa et al. 1994). Durante la guerra de indepen­ corresponden a la distribución de los ecosistemas
dencia, los páramos fueron escenario y territorio de páramo actuales (IDEAM y Universidad Nacio­
de los conflictos. Estos espacios permitían y per­ nal de Colombia 1997).
Van der Hammen (1997) reconoce una fase
miten en la actualidad, controlar los caminos que
del páramo hipotética antes de ese gran levanta­
comunican los valles interandinos, los altiplanos,
miento: el prepáramo. En las cimas podría haber­
los llanos y algunas vías hacia los litorales (Villa et
se encontrado vegetación de tipo sabana de mon­
al. 1994). Hoy, en su mayoría los páramos son
taña definida edáfica y/o climáticamente. Algunos
espacios productivos dedicados a la papa y, en
elementos arbustivos como Aragoa y Polylepis, así
forma extensiva, a la producción de leche y carne.
como ciertos elementos de origen sabanero actua­
El páramo no sólo es del campesinado pobre. Au­
les, podrían haber migrado y evolucionado para
sentistas y magnates de la papa se adaptan en
llegar a constituir la vegetación actual.
breve tiempo al ambiente y aprovechan el ecosis­
La génesis de formación continúa con el proto-
tema.
páramo (Van der Hammen 1997). Esta etapa se
En el presente se observa cómo el páramo ha
dio al finalizar el levantamiento de los Andes (al fi­
sido transformado y el efecto de esa transforma­
nal del Plioceno, hace 2 millones de años) cuan­
ción sobre otros ecosistemas que dependen de su
do ya habían alcanzado su altitud actual. Aquí pu­
aporte hídrico (Rojas 1989). Además, hay que do haber ocurrido la evolución de las especies
considerar la pérdida de la riqueza cultural y las adaptadas a las temperaturas más bajas. Durante
formas de manejar y utilizar el ecosistema sin pro­ el protopáramo, el límite superior del bosque se
ducir en él transformaciones profundas. Histórica­ encontraba más bajo, entre 2.500 y 2.600 m, y
mente se han entendido los páramos como una la temperatura anual parece haber sido superior
expresión de culturas que llevan siglos dependien­ en el límite inferior del subpáramo. Los páramos
do de él; bajo esta condición, la problemática de todavía eran muy pobres en géneros, pero ya ha­
la ocupación del ecosistema en la actualidad no bía elementos actuales típicos que contribuyeron
debe ser entendida como un fenómeno desligado al enriquecimiento del elemento fitogeográfico
de la condición natural, pues los campesinos co­ templado. Como estas condiciones abarcaron una
nocen su medio y entienden su funcionamiento. gran extensión y duraron cerca de un millón de
La problemática debería ser interpretada más co­ años, se vio favorecida la migración de taxones
mo la ausencia del mecanismo para articular los desde el Holártico y el Austral-Antártico, y es po­
conocimientos científicos con los ancestrales, lo sible que la mayoría de los géneros haya llegado
que conduciría a interactuar con el medio garanti­ durante este período (Van der Hammen 1997).
zando la supervivencia sin causar transformacio­ La sucesión de ciclos de glaciales e interglacia­
nes profundas. les pronunciados, de 100.000 años de duración
cada uno, condicionó la extensión del páramo:
máxima durante los interglaciales y mínima du­
Distribución del páramo en rante los glaciales. Durante estas fases se forma­
ron las islas de páramo en las partes más altas.
el pasado y en el presente Asimismo, la secuencia de aislamiento y unión de
las especies, determinada por los procesos de
Van der Hammen (1997) describe el inicio de unión y aislamiento de las áreas de páramo, favo­
la formación de los páramos al final del Plioceno, reció especiaciones que produjeron mayor o me-
Colombia 41

ñor diversidad biológica en las tres cordilleras: sagrados fueron transformados por la presión de la
menor en la Central con respecto a la Oriental. En colonización española. Entonces, el ecosistema se
la Cordillera Occidental los páramos son más pe­ empezó a usar para cultivar y pastar. De España
queños y se cree que sólo en el norte algunos de vino el cultivo intensivo de los cereales. Así, los
ellos pudieron haber estado unidos durante las valles destinados por las personas indígenas para
glaciaciones (Van der Hammen 1997). Así, la for­ los cultivos resultaron insuficientes, por lo que se
mación de los páramos puede entenderse como debió ampliar la frontera agrícola hacia las lade­
una secuencia de eventos de movimientos tectóni­ ras. Sin embargo, por la fragilidad de los sitios,
cos, cambios climáticos, migraciones entre cordi­ empezó el proceso de erosión y degradación que
lleras y desde las zonas Holárticas y Austral-An- se incrementó por el pastoreo. Además, los bos­
tártica, y evolución. ques que antes no se habían empleado para el
cultivo, empezaron a ser talados y quemados, lo
que estrechó la distancia entre la frontera agríco­
El uso histórico del páramo 1 la y la paramuna (Monasterio 1980).

Durante la época prehispánica, los páramos


estuvieron ocupados temporalmente por algunas
poblaciones humanas. Éstas aprovecharon los re­
INVENTARIO Y
cursos de los diferentes pisos térmicos. Durante la CARACTERIZACIÓN
conquista y colonización españolas se produjo una
profunda transformación de las relaciones ances­ BIOFÍSICA DE LOS
trales con el páramo. Éste comenzó a ser ocupa­
do, intervenido y transformado por poblaciones in­
PÁRAMOS
dígenas y colonos; los segundos estimularon la
pequeña propiedad privada, el valor de la familia
y la importancia de los páramos para la produc­ Condiciones ambientales
ción económica (Minambiente 2002).
Según Guhl (1989, 1991), la presencia per­
manente del ser humano en el páramo convierte a
Clima
ese espacio natural en un lugar de representacio­
nes culturales. La concepción que hoy se tiene de El ecosistema de páramo en Colombia está ba­
páramo es una síntesis histórica, una expresión jo la influencia de corrientes de aire húmedo origi­
cultural a través de un paisaje que dibuja la histo­ nadas en los océanos y en la selva del Amazonas.
ria del ser humano en las cúspides frías y húme­ Estas corrientes producen la mayoría de la preci­
das de las altas montañas colombianas. Hay evi­ pitación anual en el país. También los fenómenos
dencia de que la presencia humana es muy anti­ convectivos locales y la Zona de Convergencia In­
gua, aún antes de iniciarse la tradición oral indí­ tertropical (ZCI) originan las precipitaciones que
gena de los primeros colonizadores de este hábi­ afectan a las zonas montañosas de Colombia.
tat natural (Castaño Uribe 1996, González y Cár­ En las vertientes de las cordilleras de sotaven­
denas 1995). Existen registros que demuestran to (lado protegido del viento), las precipitaciones
ocupación en páramos colombianos desde hace son menores que en las de barlovento (lado ex­
más de 10.000 años. En ese entonces y por efec­ puesto al viento). En barlovento, las corrientes de
to de las glaciaciones, los páramos se encontra­ aire se elevan al chocar con la montaña, se enfrían
ban en altitudes menores a 2.800 m y la gente y se condensan, lo que da como resultado las
usaba ciertos recursos de la vegetación paramu­ abundantes nubosidad y precipitaciones. Estos fe­
na, así como el mastodonte y otros mamíferos nómenos atmosféricos dan origen a las vertientes
(González y Cárdenas 1995). húmedas y vertientes secas, determinando en los
El páramo no era ocupado de manera perma­ páramos singularidades en las diversas regiones.
nente. Según Molano (1995), para la población Estos fenómenos explican por qué los sectores pa­
Kogui de la Sierra Nevada de Santa Marta, la alta ramunos de la Cordillera Oriental, expuestos a las
montaña era un espacio sagrado. Pero los recintos masas de aire continental, los páramos de la Cor­

1Síntesis preparada por Luisa Gaiindo, Universidad de Los Andes.


42 Los Páramos del Mundo

dillera Occidental, a barlovento de las masas de fluctúan entre -11° C y 25° C (Guhl 1982).
aire del Pacífico y los del norte del país, a barlo­ Rangel (2000), con base en datos de estacio­
vento de las corrientes de aire del norte, tienden a nes meteorológicas, propuso esta clasificación pa­
ser más húmedos que los situados a sotavento de ra los páramos según la precipitación:
estas masas. Así, los páramos orientales de la •.Páramos secos: entre 623,5 mm y
Cordillera Oriental presentan altas precipitaciones 1.196,5 mm;
(mayor humedad) durante el año. Por el contrario, • Páramos semihúmedos: entre 1.196,5 y
en la parte sur del país, en la región del nudo de 1.770 mm;
los Pastos, la cadena de páramos es más seca y • Páramos húmedos: entre 1.770 y 2.344 mm;
las lluvias menos abundantes (en promedio entre • Páramos muy húmedos: entre 2.344 y
500 y 1.000 mm/año; Rivera 2001). 2.918 mm;
Bioclimáticamente, el páramo se caracteriza • Páramos superhúmedos: entre 2.918 y
por condiciones ambientales extremas y con gran 3.492 mm;
influencia biológica: baja presión atmosférica, es­ • Páramos superhúmedos-pluviales: entre
casa densidad del aire, baja temperatura media 3.492 y 4.066 mm;
pero alta del aire y del suelo, con directa insola­ • Páramos pluviales: mayor a 4.066 mm.
ción y muy bajos valores cuando no se realiza tal Una aproximación realizada por el IDEAM, de
radiación de calor (Guhl 1982). La humedad del acuerdo con una clasificación bioclimática que
aire cambia más rápida y bruscamente que la contempla la variable de precipitación media
temperatura, la fuerza del aire es moderada y pe­ anual, agrupa los diferentes distritos de páramo
riódica, lo que sucede también con las heladas acorde con su ubicación dentro de los ramales de
nocturnas. En general, los páramos tienen un ré­ las cordilleras del país (Tabla 1). La clasificación
gimen de temperatura bastante uniforme durante por distritos de páramo es la propuesta por Her-
el año. Sin embargo, las temperaturas extremas nández-Camacho y Van der Hammen, y presenta­
absolutas muestran una marcha irregular, de ma­ da en Van der Hammen (1997). Para una clasifi­
nera que cuando se presentan las temperaturas cación más exacta se deberían considerar otras
más altas se registran las mínimas más bajas. En­ variables como la lluvia horizontal.
tre los 2.800 y más de 3.000 m las extremas

Tabla 1. Clasificación de los distritos de páramo en Colombia según la precipitación.


Fuente: IDEAM 2001

CLASIFICACIÓN BIO­ TENDENCIA INDICATIVA


DISTRITO DE PÁRAMO UBICACIÓN DE PRECIPITACION
CLIMÁTICA SIMPLIFICADA MEDIA ANUAL (mm.)
La Serranía de Perijá Cordillera Oriental Secos a Semihúmedos 1.771-2.918

Húmedos a muy húme­


Santa Inés Cordillera Central 1.771-2.918
dos
Sur del Macizo Húmedo a muy
Putumayo-Troncal Sur 1.771-2.918
Colombiano Húmedo
Húmedo a muy
Cerro Calima Cordillera Occidental 1.771-2.918
Húmedo
Húmedo a muy
Citará-Tatamá Cordillera Occidental 1.771-2.918
Húmedo
Húmedo a muy
Paramillo-Frontino Cordillera Occidental 1.771-2.918
Húmedo
Serranía de Los Húmedo, Superhúmedo
Cordillera Oriental 1.771-4.066
Cobardes a superhúmedo pluvial
Colombia 43

CLASIFICACIÓN BIO- TENDENCIA INDICATIVA


DISTRITO DE PÁRAMO UBICACIÓN
CLIMATICA SIMPLIFICADA DE PRECIPITACIÓN
MEDIA ANUAL (mm.)
Sierra Nevada de Sierra Nevada de Húmedo a
Santa Marta Santa Marta 1771-4.066
superhúmedo pluvial

Farallones de Cali Húmedo a


Cordillera Occidental 1.771-4.066
Superhúmedo

Cerro Plateado Superhúmedo a


Cordillera Occidental 2.918-4.066
Superhúmedo Pluvial

Macizo Colombiano Macizo Colombiano Seco a Semihúmedo 624-1.770

Santander Cordillera Oriental Seco a Semihúmedo 624-1.770

Paramos de Boyacá Cordillera Oriental Seco a Semihúmedo 624-1.770


Paramos de
Cordillera Oriental Seco a Semihúmedo 624-1.770
Cundinamarca

Páramos de Quindío Cordillera Oriental Seco a Semihúmedo 624-1.770

Tolima-Huila Cordillera Central Seco a Semihúmedo 624-1.770

Geomorfología En el Sistema Oriental, la distribución de la es-


correntía es bimodal en las agrupaciones del Su-
mapaz y Chingaza, mientras que en la agrupación
La geomorfología de los páramos colombianos
del Nevado Güicán y la Sierra Nevada del Cocuy
corresponde a un paisaje suavizado por la acción
de las lenguas glaciares que descendieron, en pro­ se convierte en unimodal, con las mayores distri­
medio, hasta los 3.000 m. Este proceso dejó un buciones en los meses de mayo a noviembre. En
modelado de rocas cepilladas y aborregadas, así el Sistema Central, Nevados del Ruiz, Tolima, Hui-
como la presencia de depósitos heterométricos de la y Santa Isabel, el régimen depende en gran me­
origen glaciar organizados en morrenas de fondo dida del deshielo de los nevados, mientras que el
laterales y frontales en los valles. Por la acción del sistema de la Sierra Nevada de Santa Marta es de
hielo se formaron numerosas cubetas de sobreex­ régimen unimodal.
cavación glaciar, en las cuales actualmente se en­ Los análisis realizados por el IDEAM compa­
cuentran lagunas y pantanos, así como depósitos rando la escorrentía anual en diferentes décadas
de turberas (IDEAM-Universidad Nacional de Co­ (80 y 90 del siglo pasado) muestran una tenden­
lombia 1997). cia a la disminución en los diferentes páramos del
La escorrentía en los diferentes sistemas pue­ país. Sin embargo y a pesar de la tendencia obser­
de ser de régimen unimodal o bimodal. En el Ma­ vada, hace falta más información de series de
cizo Colombiano es unimodal: los meses de junio tiempo en esta variable para poder concluir más
a agosto corresponden al periodo húmedo, con el contundentemente sobre esta disminución.
40 % de la escorrentía del año. Los meses de sep­ Las amenazas de desequilibrio del modelado
tiembre a marzo son los secos; sin embargo, la es- glaciar heredado y sus coberturas de páramo se
correntía no disminuye por debajo del volumen to­ relacionan con la intervención humana. En esta
tal aparente. Lo anterior indica que las condicio­ unidad, la protección ejercida por la vegetación a
nes climáticas que caracterizan al páramo garan­ las formaciones superficiales se pierde por la que­
tizan una escorrentía uniforme durante todo el ma y el pastoreo, lo que facilita la acción del es-
año. currimiento superficial difuso y concentrado. Las
44 Los Páramos del Mundo

actividades agropecuarias, en general, producen entre los departamentos del Valle del Cauca y To-
un coluvionamiento que colmata las lagunas, con lima. Sobresalen las del Macizo de Cumanday en
la consecuente disminución de la capacidad de re­ el Parque Nacional Natural Los Nevados. Una de
gulación y almacenamiento del sistema hídrico. El las más conocidas es la Laguna Verde, entre los
drenado de pantanos y lagunas para el estableci­ Nevados del Cisne y Santa Isabel. Aquí también
miento de cultivos aumenta la disección. Igual­ se encuentra la laguna del Otún o Tataquí, una de
mente, la destrucción de los bosques achaparra­ las lagunas en mejor estado de conservación en
dos, instalados sobre las morrenas laterales, gene­ toda la región altoandina de Colombia. Otro con­
ra derrumbes que semejan arañazos, efecto que junto importante de lagunas de páramo está al in­
desestabiliza las laderas medias de los valles gla­ terior del Parque Nacional Natural Puracé. Éste
ciares. cubre el Macizo Colombiano y es cuna de los prin­
Por la pérdida de los sistemas radiculares, la cipales ríos del país: Magdalena, Caquetá, Cauca
resistencia disminuye y las morrenas se derrum­ y Patía. Este conjunto constituye la estrella hidro­
ban. También hay formación de cárcavas, surcos gráfica más importante de Colombia y los ríos que
aquí nacen son los de mayor influencia sobre
y túneles por escurrimiento superficial y subsuper­
grandes y apartadas regiones del país. Así, el Ma­
ficial. Este último es especialmente relevante en
cizo Colombiano y el nudo de Los Pastos confor­
los suelos volcánicos poco resistentes. Estos pro­
man una gran unidad orogràfica de donde se bi­
cesos están determinados en gran medida, en la
furcan dos sistemas hídricos que forman un im­
actualidad, por el establecimiento de la ganadería
portante reservorio de agua.
extensiva y el cultivo de la papa con una frontera
agrícola en ascenso. Además, la construcción de
surcos para el cultivo contribuye a pequeños des­
Suelos
plazamientos y formación de terracetas que se de­
gradan más si hay pisoteo por el ganado (Rangel
El rigor del clima, la débil meteorización quí­
2000).
mica, la pobreza de diversidad vegetal y el relieve
accidentado, no proporcionan en conjunto las in­
teracciones que conduzcan ni a la génesis, ni a la
Hidrología
evolución, ni a la diversificación de suelos en el
páramo. Los suelos, en términos generales, son,
Colombia es rica en lagunas de alta montaña. por una parte, poco evolucionados y por lo tanto
Éstas pueden alcanzar un número de 1.600, con de perfil poco diferenciado en horizontes y, por
características que dependen de los patrones eco­ otro, suelos humíferos (con acumulación de mate­
lógicos y ambientales, a su vez resultados de un
ria orgánica), desaturados (sin o bajos en nutri­
factor principal: la altura sobre el nivel del mar. En
mentos), desarrollados bajo condiciones de clima
Colombia, las lagunas del páramo son muy nume­
frío y húmedo. Por consiguiente, las clases, sub­
rosas en las cordilleras Central y Oriental y están
clases y grupos de suelos tienen características
prácticamente ausentes en la Occidental. En el
comunes en todo el conjunto latitudinal y son me­
páramo de Sumapaz, en la Cordillera Oriental, se
nos diversos que los suelos de la alta y media
encuentra la mayor concentración de lagunas de
montaña andina con cobertura boscosa cerrada.
alta montaña del país. Allí, en torno al Cerro Ne­
vado, ordenadas en escalones a lo largo de valles
glaciares en forma de U, se encuentran, entre mu­
chas otras, las lagunas de Sitiales, La Negra de Al- La biodiversidad de los
sacia y La Guitarra. En el páramo de La Rusia, en­ páramos colombianos
cajonada profundamente en impresionantes fara­
llones, está la laguna de Cachalú. Otras lagunas
de la Cordillera Oriental son La Verde del páramo Los páramos en Colombia conforman un eco­
de Guerrero y la laguna del Verjón, donde nace el sistema de una diversidad y complejidad notables
río Teusacá. que se manifiestan en los varios niveles en los que
En la Cordillera Central sobresale el espectacu­ se entiende la biodiversidad. En términos ecosis-
lar conjunto de lagunas de páramo enclavado en témicos amplios, Van der Hammen (1997) esta­
los profundos valles glaciares de las Hermosas, blece una primera agrupación: los páramos zona­
45
Colombia

les y los páramos azonales. Los zonales general­ nal de las turberas de plantas en cojines de Plan-
mente están bajo condiciones climáticas regiona­ tago rígida o de Dlstichia muscoides en los pára­
les que en gran medida favorecen un desarrollo mos de las cordilleras Oriental y Central.
máximo de las comunidades vegetales (Rangel
2000). La vegetación de páramo azonal está de­
terminada por condiciones edáficas relativamente Las unidades biogeográficas de
extremas, como sucede en los suelos rocosos o en
los pantanos donde se encuentra un nivel freático
los páramos colombianos
alto (Van der Hammen 1997) en donde se forman
páramos fuera de su distribución determinado por Una clasificación biogeográfica jerárquica más
el clima. Las variaciones locales en aspectos tales detallada de los páramos del país se presenta en
como el contenido del agua en el suelo o las con­ Van der Hammen (1997), la cual se basa en la
diciones de determinado nutrimento, ocasionan inicial de 1992 de Hernández-Camacho et al.,
cambios en la composición florística que pueden que clasificó los páramos en Provincias y Distritos.
llegar a constituir fitocenosis diferentes (Rangel El autor la complementa añadiendo las categorías
2000). Un ejemplo de esto es la vegetación azo­ de Sectores y Complejos (Tabla 2).

Tabla 2. Unidades biogeográficas de los páramos según la clasificación propuesta por Hernández-Camacho y colaborado­
res en 1992 y complementada por Van der Hammen (1997).
Fuente: Van der Hammen (1997)

PROVINCIA NORANDINA

Sector Páramos de la Cordillera Oriental Sector Páramos de la Cordillera Central


Distrito Páramos Perijá Santa Inés-Alto Hierbal
Distrito Páramos de los Santanderes Distrito Páramos Quindío
• Complejo Jurisdicciones Distrito Páramos Huila-Tolima
• Complejo Santurbán • Complejo Nevado del Huila
• Complejo Tamá Distrito Páramos Macizo Colombiano
• Complejo Almorzadero Distrito Páramos Nariño-Putumayo
Distrito Páramos de Boyacá Sector Páramos de la Cordillera Occidental
• Complejo Cocuy • Distrito Páramos Paramillo-Frontino
• Complejo Pisba-Tota • Distrito Citará-Tatamá
• Complejo Guantiva-Rusia • Cerro Calima
• Complejo Iguaque • Distrito Páramo Farallones de Cali
Distrito Páramos Cundinamarca • Cerro Plateado
• Complejo Guerrero Sector Páramos Santa Marta
• Complejo Chingaza-Cruz Verde • Distrito Páramos de Santa Marta
• Complejo Chisacá-Sumapaz
• Cordillera Los Cobardes
• Los Picachos
• La Fragua-Cerro Punta

Las diferencias entre los niveles de la jerarquía cias entre sectores se deben, de manera compar­
se deben a los géneros y especies de flora y, para tida, a las especies y a los géneros. La diferencia­
el caso de los complejos, a la separación geográ­ ción basada en géneros y especies de plantas
fica (Van der Hammen 1997). Así, las diferencias también puede ser aplicada a los diferentes com­
entre distritos de un mismo sector se deben, en plejos de un mismo distrito.
general, a las especies presentes; pero las diferen­
46
Los Páramos del Mundo

Las diferencias en la composición de géneros y tablece que en Colombia no hay coincidencia


especies son la base de la clasificación de los cua­ exacta de los límites altitudinales de las subzonas
tro Sectores: Cordillera Oriental, Cordillera Occi­ del páramo pues el subpáramo en la Cordillera
dental, Cordillera Central y Sector de Páramos de Oriental es fácilmente diferenciable por la presen­
Santa Marta (Van der Hammen 1997). cia característica de algunas especies, pero en la
Para la desagregación por distritos se tuvieron Cordillera Central es difícil hacer la diferenciación
en cuenta cuatro criterios: debido a la continuidad del bosque andino y al-
• Composición de especies; toandino hasta el páramo propiamente dicho; asi­
• Presencia de especies endémicas; mismo, las áreas que en la Cordillera Central co­
• Coincidencia de los límites de las distribu­ rresponden a bosque altoandino en la Oriental son
ciones de varias especies; de subpáramo, con algunas manchas de bosque
• Relaciones de intercambios históricos. altoandino. Además, el límite inferior del páramo
De acuerdo con Van der Hammen (1997), las se ve altamente influenciado por la precipitación,
áreas de superpáramo son cruciales para la dife­ la humedad y la temperatura, haciendo que la zo­
renciación en distritos. En estas áreas, el ende- na de vegetación varíe entre los 3.000 y 4.000
mismo es alto, lo que incide de manera funda­ m. Por ejemplo, en algunos lugares muy húmedos
mental al incluir especies diferenciales de este ni­ de la Cordillera Central, el límite de bosque está
vel jerárquico. entre los 3.700 y 4.000 m, mientras que en el va­
lle del Chicamocha, el límite de vegetación xerofí-
tica y de páramo está a 3.000 m.
Zonación altitudinal Van der Hammen (1997) identifica también
vegetación de páramo en ciertos sitios de condi­
El páramo se ha divido tradicionalmente en ciones edáficas y climáticas especiales, como la
tres subzonas: subpáramo, páramo propiamente cima de los cerros entre los 2.900 m y el límite
dicho y superpáramo (Cuatrecasas 1958). Estas regional del bosque. También sucede esto en el
subzonas no son siempre fáciles de diferenciar y fondo de valles, donde, por el fenómeno de inver­
están determinadas principalmente por la tempe­ sión térmica, la temperatura es más baja en el
ratura media, pero también por la precipitación y fondo que en las laderas. Asimismo, donde exis­
la humedad (Van der Hammen 1997). Estas tres ten pantanos (páramo azonal) o donde hay condi­
variables ambientales, así como factores edáficos, ciones edáficas y climáticas relativamente extre­
influyen y determinan la composición florística, la mas (“paramillo”, específicamente en la Cordillera
cobertura y la fisonomía en los páramos. También Occidental), hay presencia de elementos de la flo­
el factor fisiográfico-topográfico influye en la ex­ ra propia de los páramos.
tensión de las franjas o subzonas del ecosistema
(Rangel 2000).
Según la delimitación de subzonas de páramo La influencia del ser humano
de Rangel (2000), se encuentran cuatro franjas
donde se expresa la altísima diversidad del ecosis­ Los factores edáficos, climáticos, fisiográficos
tema: y topográficos inciden de modo natural en la deli­
• Altoandina-subpáramo o zona de ecotonía, mitación de las franjas de páramo. Sin embargo,
entre 3.000 y 3.200 m; las transformaciones antrópicas de la alta monta­
• Subpáramo (páramo bajo), entre 3.200 y ña colombiana han contribuido al desdibujamien-
3.500 (3.600) m; to de estos límites naturales. Así, la vegetación
• Páramo propiamente dicho, entre 3.500 original de la zona de ecotonía prácticamente de­
(3.600) y 4.100 m; sapareció porque las áreas originales fueron dedi­
• Superpáramo, por encima de los 4.100 m y cadas al pastoreo o al cultivo de la papa; en la
hasta el límite inferior de las nieves perpetuas. franja altoandina de las tres cordilleras (3.000-
Para Barbosa y Cruz (2002), también como 3.200 m), ya casi no hay sitios con condiciones
subpáramo se puede considerar la franja entre originales (Rangel 2000). Al contrario del super­
2.400 y 3.200 m. Van der Hammen (1997) es­ páramo, la franja de páramo propiamente dicha
47
Colombia

es un espacio relativamente estable en condicio­ Los pastizales o pajonales paramunos son de


nes naturales, pero potencialmente inestable fren­ naturaleza diversa y pueden estar conformados
te a las formas de intervención humana. por pastos naturales o haber sufrido procesos an-
trópicos para el establecimiento de algún tipo de
ganadería (Barbosa y Cruz 2002). En los páramos
Las comunidades vegetales y la colombianos, las comunidades de pastizales me­
flora jor representadas son las de Calamagrostis effusa
en las cordilleras Central, Oriental y Occidental,
las de Calamagrostis recta en la Cordillera Central
Según Rangel (2000), en los páramos Colom­
y las de Agrostis tolucensis en la Cordillera Orien­
bianos hay 327 comunidades vegetales, la mayo­
tal (Rangel 2000).
ría de las cuales se refiere a bosques, matorrales,
Los chuscales son agregados de gramíneas ca­
pajonales y frailejonales. Éstas están asociadas a
racterizadas estructural mente por agregados casi
las franjas altitudinales en las cuales se ha dividi­
puros o consocies, muchas veces alrededor de
do el páramo:
cursos de agua y otras veces mezclados con los
La primera, Altoandina-subpáramo o zona de
bosques altoandinos y andinos (Barbosa y Cruz
ecotonía (entre 3.000-3.200 m), según la clasifi­
2002). En el páramo, la comunidad está domina­
cación de Rangel (2000), está entre la vegetación
cerrada de la media montaña y la abierta de la da homogéneamente por el bambú paramuno
parte alta. Este autor establece que las comunida­ Chusquea tessellata, que se establece en sitios
des tienen bosques altos dominados por especies desde húmedos hasta pantanosos (Rangel 2000).
de Weinmannia (enanillos), Hesperomeles (mor­ En Colombia, las comunidades de Chusquea tes­
ímos), Clethra y Escallonia (tibar, rodamonte). En sellata pueden encontrarse como vegetación azo­
la franja de Subpáramo (páramo bajo, entre nal en las orillas de las lagunetas y charcas en la
3.201-3.500 m), la vegetación predominante es mayoría de los páramos o como vegetación azonal
la arbustiva (Diplostephium, Pentacalia, Gynoxis, cubriendo homogéneamente grandes extensiones,
Hypericum, Pernettya, Vaccinium, Bejaria y como en el páramo del Nevado del Huila en la
Gaultheria). Se presentan zonas de contacto con Cordillera Central (Rangel y Lozano 1986 citados
la vegetación de la región de la montaña media y por Rangel 2000) y en los páramos del macizo de
se conforman unidades mixtas. Tatamá, Cordillera Occidental (Rangel 2000). Los
El páramo propiamente dicho, entre 3.500 chuscales no son unidades exclusivas de los pára­
(3.600) y 4.100 m, presenta gran diversidad de mos. Algunas especies, como Chusquea latifolia,
comunidades y en él se encuentran casi todos los también pueden estar presentes hasta a 500 m
tipos de vegetación (Rangel 2000). Aquí predomi­ (Barbosa y Cruz 2002).
nan los frailejonales o rosetales, los pajonales y Otros tipos fisonómicos frecuentes en esta
los chuscales (Barbosa y Cruz 2002). Los últimos franja son los bosques achaparrados, los matorra­
describen los frailejonales como una gran alianza les, prados-turberas-tremedales o agrupaciones de
denominada Espeletion que se caracteriza por la plantas vasculares en cojín y los rosetales con es­
presencia de estas plantas. Dentro de las comuni­ pecies de Puya (Rangel 2000). Los primeros, bos­
dades más importantes de esta alianza están Es- ques achaparrados, contienen árboles pequeños
peletia uribei y Espeletia argéntea, que suelen de 8-10 m de altura, con dominancia de uno o
crecer en áreas recién intervenidas; la comunidad dos especies. Se encuentran los bosques de Esca­
de Espeletia grandiflora, una de las especies más llonia myrtilloides (tibar, rodamonte), Hespero­
comunes en Colombia y la comunidad de Espele­ meles (mortiño) y los bosques de Polylepis (palo
tia hartwegiana centroandina, característica de colorado o coloradito) (Rangel 2000). Estos bos­
los páramos del sur y centro de Colombia. Ade­ ques están segregados en respuesta a la distribu­
más, existen otras especies de Espeletia con ca­ ción de la especie dominante: bosques de Polyle­
racterísticas de endemismo y otros frailejones per­ pis incana en el sur (Nariño) y de P. sericea en el
tenecientes incluso a géneros diversos como el ca­ centro-occidente (Quindío-Caldas) y en las cordi­
so de Libanothamnus de la Sierra Nevada de San­ lleras Central y Oriental, y de P. quadrijuga en Bo-
ta Marta, el único frailejón que se bifurca. yacá y otras localidades de la Cordillera Oriental.
48 Los Páramos del Mundo

Los matorrales son un nombre genérico para especies en 415 géneros y 102 familias, y la fran­
designar cualquier estadio sucesional temprano o ja del páramo medio, con 1.575 especies en 361
los bosques enanos altoandinos y también aque­ géneros y 90 familias. La franja más pobre es el
llos que crecen sobre los afloramientos rocosos superpáramo, con 443 especies en 136 géneros y
(Barbosa y Cruz 2002). Rangel (2000) describe 42 familias. El patrón establece claramente una
los matorrales como la vegetación arbustiva don­ disminución en el número de especies conforme
de predominan los elementos leñosos y que se es­ aumenta la altitud. Con base en las comparacio­
tablece desde el páramo bajo hasta el superpára- nes florísticas de numerosas localidades paramu­
mo. Estos tipos fisonómicos encuentran su mayor nas del país y en las caracterizaciones de la vege­
distribución en los matorrales que están domina­ tación de varias publicaciones al respecto, que en
dos por especies de Asteraceae, Castilleja e Hy­ los páramos de Colombia existe un rango básico
pericum. de especies de flora, integrado entre otras por: Ca-
Al estrato con predominio de vegetación rasan­ lamagrostis effusa, Gaultherla erecta, Eryngium
te o, en algunos casos, con un estrato herbáceo humile, Castilleja fissifolia, C. integrifolia, Festu­
pobre en cobertura, pertenecen los prados, turbe­ ca dolychophylla, Agrostis tolucensis, Pentacalia
ras o agrupaciones de plantas vasculares en cojín andícola, Pentacalia vaccinifolia, Hypochaeris
(Barbosa y Cruz 2002). Las turberas son más que sessiliflora, Bartsia stricta, Coprosma granaden-
una cobertura vegetal. Son áreas que se caracteri­ sis, Galium hypocarpium, Pentacalia vaccin¡oi-
zan por formarse sobre cuerpos de agua y zonas des, Geranium sibbaldioides, Oritrophium peru-
en proceso de colmatación. En el páramo poseen vianum, Luzula racemosa, Valeriana plantaginea,
el aspecto de zonas pantanosas cubiertas de mus­ Niphogeton ternata, Conyza bonariensis, Hiera-
gos (Sphagnum sp.) y otras especies. Otras veces cium avilae, Gaiadendron punctatum, Cortaderia
están cubiertas por diminutas plantas arrosetadas nítida, Agrostis hankeana, Escallonia m yrtilloi-
de Plantago u otros que tienden a formas rosetas des, Senecio formosus, Xyris subulata, Orthro-
(Barbosa y Cruz 2002). santhus chimboracensis, Bidens triplinervia,
Los grupos de bromeliáceas arrosetadas cons­ Acaena elongata, Lachemilla nivalis, Polylepis
tituyen los púyales, que pueden contener espe­ sericea, Hesperomeles obtusifolia y Excremis
cies, como Puya goudotiana, de hasta 3 m de al­ coarctata.
tura. Los púyales pueden encontrarse indistinta­
mente en laderas expuestas a vientos fuertes o
cerca de humedales (Barbosa y Cruz 2002). Consideraciones fitogeográficas
En el superpáramo, las condiciones son extre­ y endemismo
mas: vientos fuertes y temperaturas por debajo de
0°C. La vegetación es discontinua y las escasas Un análisis fitogeográfico de la flora genérica
plantas están aisladas; es apreciable el suelo des­ de páramo muestra siete elementos: a) páramo,
nudo con predominio del sustrato rocoso (Rangel b) otros elementos neotropicales, c) austral-antár-
2000). La vegetación típica es de rosetas con cre­ tico, d) holártico, e) templado amplio, f) tropical
cimiento de plantas aisladas y gramíneas (Barbo­ amplio y g) cosmopolita. (Van der Hammen
sa y Cruz 2002), y criptógamas, generalmente so­ 1997). En general, la mitad de los géneros de
bre las rocas expuestas (Churchill y Linares plantas vasculares es de origen (Neo)tropical
1995). Rangel (2000) describe el tipo fisonómico (44%) y la mitad de las zonas templadas (48%),
más común en esta franja: el de tipo prado, con donde la proporción de elementos Holárticos y
especies de Draba y Senecio canescens. Asimis­ Austral-Antárticos es aproximadamente igual.
mo, los matorrales con Loricaria son frecuentes en Dentro de los elementos neotropical, tropical am­
esta franja. plio y cosmopolita se incluyen veinte géneros que
Según Rangel (2000), en la zona de transición el páramo tiene en común con la sabana neotro­
o ecotonía altoandina-subpáramo se encuentra el pical, varios de ellos probablemente con origen en
mayor número de especies: 2.384, en 486 géne­ la misma sabana (por ejemplo Axonopus, Bul-
ros y 115 familias. En segundo lugar y por impor­ bostylis, Eriocaulon, Paepalanthus, Paspalum,
tancia numérica, están el subpáramo, con 1.958 Sporobolus y Xyris) (Van der Hammen 1997)).
Colombia 49

Asimismo, el número de géneros endémicos en el getación acuática está dominada por (Rangel
páramo es del orden de 25 (8% del total) y se re­ 2000):
conoce la superioridad, en número de géneros, es­ • Drepanocladus revolveos, Elatine chilen-
pecies y endemismos, de la flora de la Cordillera sis y Elaeocharls macrostachya;
Oriental, hecho que se relaciona con su mayor su­ • Isoétes spp.; Hydrocotyle ranunculoides,
perficie y más larga historia geológica. El mismo Myriophyllum quitensis yCrassula vene-
autor cita a las asteráceas y las poáceas como las zuelensis-,
dos familias que contribuyen con el mayor núme­ • Callitriche cf. nubigena-,
ro de géneros. De igual manera, reconoce alrede­ • Ranunculus limoselloides.
dor de 35 géneros de fanerógamas que se pueden Por otro lado, los microorganismos del suelo
considerar endémicos de los páramos (desde Cos­ son considerados como el principal agente trans­
ta Rica a Ecuador) y a Floscaldasia como el úni­ formador de los nutrimentos del ecosistema y co­
co género endémico de los superpáramos. mo una fuente importante del alimento para las
En Colombia, por lo general, en todas las fran­ plantas durante sus ciclos de renovación (Rivera
jas del páramo predominan representantes de las 2001). El incremento de tales microorganismos
familias Asteraceae, Poaceae y Scrophulariaceae
influye en la diversidad que se presenta después
(Rangel 1995 citado por Rangel 2000). Las Or-
de más de 20 años de un cultivo de papa. La bio-
chidaceae dominan hasta el páramo medio y, aun­
masa microbiana es una fuente de nitrógeno que
que llegan al superpáramo, son sustituidas en do­
puede explicar la mayor fertilidad a partir de los
minancia por otras familias como Apiaceae, Car-
12 años de descanso. Además, la simbiosis entre
yophyllaceae y Brassicaceae; Ericaceae tiene bue­
micorrizas y bacterias contribuye a superar las de­
na representación en el subpáramo y en el pára­
ficiencias en nitrógeno y el fósforo, elementos
mo medio (Rangel 2000).
esenciales para las plantas cuando los suelos son
Según Rangel (2000), en el páramo colombia­
no se repite la totalidad de las combinaciones fi- muy ácidos. Por la relación entre microorganismos
toecológicas de los páramos de la región biogeo- se facilita un reciclaje directo de iones y nutrimen­
gráfica. Los chuscales de Costa Rica están muy tos para que sean aprovechados por la planta y no
bien representados en la Cordillera Occidental se pierdan en el ecosistema (Rivera 2001).
(Macizo del Tatamá) y en los páramos húmedos R Martínez (com. pers.) considera que la in­
de las cordilleras Central y Oriental. Los pajonales vestigación microbiana en ecosistemas paramu­
de la Sierra Nevada de Mérida y de otros páramos nos es aún incipiente en Colombia. Los estudios
venezolanos tienen amplia representación en la con que se cuenta son una medida de la poca im­
Cordillera Central colombiana. Los frailejones del portancia que se otorga a los microorganismos a
norte del Ecuador son similares a los que se esta­ pesar de su papel en el mantenimiento y regula­
blecen en los volcanes del sur de Colombia. Los ción de ciclos biogeoquímicos, reciclaje de mate­
frailejonales de Colombia (equivalentes a los rose- ria orgánica y degradación de compuestos conta­
tales de Venezuela) son igualmente variados como minantes. La mayoría de los estudios se ha enfo­
los del vecino país norteño. En general, la varie­ cado sobre la biota fúngica, con especial énfasis
dad de los matorrales de la región paramuna de en las micorrizas arbusculares. Este grupo esta­
Colombia no tiene comparación con los de la re­ blece relaciones simbióticas con el 80-90% de las
gión global desde Costa Rica hasta Perú (Rangel especies vegetales; en el páramo y subpáramo es­
2000). tas relaciones funcionales se hacen con las gramí­
neas, las compuestas y árboles de baja estatura
como Weinmarmia tomentosa. El interés que han
Vegetación acuática, despertado las micorrizas arbusculares y que da
cuenta de las investigaciones que se realizan, se
microorganismos y fitoplancton debe a su función como recuperadoras durante la
sucesión vegetal de ecosistemas alterados (Ponti­
Los párrafos anteriores se refieren a faneróga­ ficia Universidad Javeriana 1995-2000a). En es­
mas terrestres. Es necesario complementar esta tado experimental se encuentra el potencial bio­
información con otros grupos importantes. La ve­ tecnología) como controlador de fitopatógenos de
50 Los Páramos del Mundo

importancia comercial y funcional de algunas co­ Con respecto a la dominancia de las especies, se
munidades fúngicas que se encuentran en la aso­ destaca que en los lagos de las cordilleras Orien­
ciación típica pajonal-frailejonal (Pontificia Uni­ tal y Central, Peridinium inconspicuum, Gymno-
versidad Javeriana 1995-2002b; Gualdrón y Suá- dinium sp., Aulocoseira ¡talica, Cryptomonas
rez 1983). Otros estudios, también escasos, se ovata y Frustulia rhomboides son las más abun­
han centrado en bacterias y otros microorganis­ dantes, mientras que las especies predominantes
mos en los páramos para estudiar su papel como de la Cordillera Occidental y nudo de los Pastos
fijadoras de nitrógeno y solubilizadoras de fosfatos son Trachelomonas volvocina, Tetrastum triangu­
(García y Martínez 2001). lan y Cyclotella stelligera (Donato 2001).
Los estudios con que se cuenta, en relación
con el total de páramos del país, representan sólo
el 4% y, además, su alcance es demasiado restrin­ Especies de la flora colombiana
gido. Aunque estos trabajos contribuyen enorme­ en riesgo2
mente a descubrir la gran diversidad microbiana
de los páramos colombianos (en los estudios con­
sultados se han registrado aproximadamente 60 En la actualidad, el Instituto Humboldt se en­
géneros), casi no hay investigación que permita cuentra en el proceso de edición de los Libros Ro­
establecer la dinámica poblacional de estos gru­ jos de la Flora y Fauna Colombianas y ya publicó,
pos (García y Martínez 2001). de manera preliminar, un listado de flora en ries­
En cuanto al fitoplancton, correspondiente a la go (Calderón 2001). En éste se cuentan 1.534
flora de las desmidiáceas, Donato (2001) encuen­ especies de plantas con algún riesgo según los cri­
tra que en los lagos de la Cordillera Central hay terios de la UICN. De este total, 274 especies,
más riqueza de especies que en la Oriental. Ade­ que corresponden aproximadamente al 18 % del
más, anota que los lagos de la Cordillera Central, total (Tabla 3), están presentes a alturas mayores
por su dominancia en desmidiales, se relacionan de 2.800 m. Aunque no se estableció cuáles de
con los lagos andinos de Bolivia y Ecuador, mien­ ellas son propias del páramo, el dato de altitud da
tras que los lagos Guamuez, Cumbal y Tota, por la una buena ¡dea de las especies de alta montaña
importancia de las clorococales, son parecidos a en riesgo.
los lagos del Perú y al Lago Titicaca (Perú-Bolivia).

Tabla 3. Número de especies de plantas en riesgo reportadas para Colombia


con distribución en altitudes superiores a 2.800 m.

Porcentaje de especies de
No. de especies de plantas plantas en riesgo de la alta
No. de especies de plantas de la alta montaña Colombiana montaña Colombiana
totales en riesgo para Colombia (altitud >2.800 m) en riesgo (altitud >2.800 m) con
respecto al total
1.534 274 Aprox. 18%

Las 274 especies de plantas reportadas en Brunellia (12 especies), Passiflora (11 especies),
riesgo pertenecen a 93 géneros. De estos, Espele- Aragoa (11 especies), Salvia (9 especies) y So/a-
tia contribuye con el mayor número (Tabla 4): 42 num (6 especies). Otros géneros tienen entre 5 y
especies incluidas en la lista y que representan el 1 especies. Además, hay 14 especies para las
15 % del total de las especies de páramo amena­ cuales el criterio de riesgo se da en el nivel de su­
zadas. En importancia numérica sigue Masdeva- bespecie o variedad.
llia (28 especies), Espeletiopsis (14 especies),

2 Síntesis preparada por Fernando Salazar y Lorena Franco, IDEAM, con base en la lista preliminar de especies de plantas en riesgo de Colombia del
Instituto Humboldt (Calderón 2001).
Colombia 51

Un análisis del número y porcentaje de espe­ pecies en riesgo (entre 33 y 35). El resto de de­
cies con algún riesgo por departamentos reveló partamentos tiene un número menor de estas es­
que el mayor número de especies está en Cundi- pecies, aunque no por ello merecen menor aten­
namarca y Boyacá y en orden numérico siguen ción. De igual manera, se estableció que el mayor
Santander, Norte de Santander y Cauca con 56 a número de especies endémicas corresponde a los
52 especies. Para estos departamentos también departamentos con mayor número de especies
se registra el mayor número de especies en ame­ amenazadas. Departamentos como el Amazonas,
naza: EX (taxón extinto), EW (taxón extinto en es­ aunque no tienen alta montaña, se presentan en
tado silvestre) y CR (taxón en peligro crítico). Tam­ la tabla ya que también en ellos hay especies en
bién Nariño, Valle del Cauca y Antioquia tienen un riesgo y que en otros están a más de 2.800 m.
número representativo, con respecto al total de es­

Tabla 4. Géneros de plantas de alta montaña (altitud >2.800 m) colombiana con especies en riesgo (número de especies
en riesgo y porcentaje del total de las especies de páramo en riesgo).

# spp y% Género # spp y % # spp y% # spp y%


Género del total del total Género del total Gènero del total
Ajouea 1 / 0,36 % Chevreulia 1 / 0,36 % Libanothamnus 5/ 1,82% Passiflora 11/4%
Anchietea 1 / 0,36 % Chrysophyllum 1 / 0,36 % Lycaste 3/ 1,09 % Pentacalia 3/ 1,09 %
Anthurium Dendrophorbiu
1 / 0,36 % m 4/ 1,45 % Uerasia 1 / 0,36 % Psrissocoelum 1 / 0,36 %
Aphelandra 1 / 0,36 % Dicksonia 1 / 0,36 % Macleania 1 / 0,36 % Pleurothallis 1 / 0,36 %
Aragoa 11/4 % Draba 1 / 0,36 % Siptxxampylus 1 / 0,36 % Podocarpus 1 / 0,36 %
Baccharis 5/ 1,82% Eccremocarpus 1 / 0,36 % Sphaeradenia 1 / 0,36 % Poiyiepis 1 / 0,36 %
Bégonia 4/ 1,45% Erytrodes 1 / 0,36 % Macleania 1 / 0,36 % Porroglossum 1 / 0,36 %
Bejaria 0,72 % Espeletia 42/ 15 % Ruilopezia 1 / 0,36 % Pouteria 1 / 0,36 %
Berberis 5/ 1,82% Espeletiopsis 14/5,1 % Masdevallia 28/ 10, 2 % Prumnopitys 1 / 0,36 %
Bocona 1 / 0,36 % Evolvulus 1 / 0,36 % Maxillaria 1 / 0,36 % Prunus 1 / 0,36 %
Brunellia 11/4% Floscaldasia 1 / 0,36 % Mutisia 5/ 1,82% Pseudoœntmm 1 / 0,36 %
Cabreriella 1 / 0,36 % Flosmutisia 1 / 0,36 % Myrsine 1 / 0,36 % Quercus 1 / 0,36 %
Calceolaria 3/ 1,09 % Gaultheria 1 / 0,36 % Nageia 1 / 0,36 % Renealmia 1 / 0,36 %
Castanedia 1 / 0,36 % Geissanthus 1 / 0,36 % Nephopteris 1 / 0,36 % Restrepia 3/ 1,09 %
Cavendishia 3/ 1,09 % Guzmania 1 / 0,36 % Ocotea 1 / 0,36 % Ruagea 3/ 1,09 %
Cedrela 1 / 0,36 % Habracanthus 1 / 0,36 % Odontoglossum 4/ 1,45 % Salvia 9/ 3%
Centronia 1 / 0,36 % Hedyosmum 1 / 0,36 % Odontophyllum 2/ 0,72 % Soianum 6/ 2 %
Ceroxylon 4/ 1,45 % Hypericum 8/2,91 % Otoba 1 / 0,36 % Stenandrium 1 / 0,36 %
Cinchona 2/ 0,72 % Huilaea 2/ 0,72 % Otoglossum 1 / 0,36 % Tamania 1 / 0,36 %
Cordia 1 / 0,36 % Jalcophila 1 / 0,36 % Paepalanthus 1 / 0,36 % Tourmonia 1 / 0,36 %
Cyathea 1 / 0,36 % Jaramilloa 1 / 0,36 % Panopsis 3/ 1,09% Tillandsia 1 / 0,36 %
Cybianthus 1 / 0,36 % Juglans 1 / 0,36 % Parajubaea 1 / 0,36 % Valeriana 2/ 0,72 %
Chaptalia 1 / 0,36 % Lepanthes 1 / 0,36 % Paramifios 1 / 0,36 % Wigginsia 1 / 0,36 %
52 Los Páramos del Mundo

Fauna 200 1 ).
Para los páramos, Van der Hammen (1997)
anota que las mariposas diurnas están representa­
Biogeografía das por especies de las familias Hesperiidae, Pie-
ridae, Satyridae, Nymphalidae y Lycaenidae. Aun­
Hoffstetter (1986) citado en Rivera (2001), que los detalles sobre los patrones de distribución
sugiere tres grandes períodos de cambio de la fau­ y diversificación de las especies de este grupo no
na de la alta montaña andina. El primero sucedió son bien conocidos, se sabe que el número de es­
en el Mioceno-Plioceno (hace unos 6 millones de pecies disminuye al aumentar la altitud.
años) y el segundo en el Plioceno-Pleistoceno (ha­
ce 2 millones de años), cuando hubo la llegada
masiva de fauna desde América del Norte: masto­ Herpetofauna
dontes, caballos primitivos, llamas y vicuñas, ve­
nados, tapires y pecaríes. El tercer gran cambio se En anfibios se han reportado 90 especies; Ar-
dio hace más o menos 10.000 años, en el límite dila y Acosta citados por Rangel (2000), destacan
del Pleistoceno-Holoceno. La fauna quedó confor­ como los elementos más representativos de este
mada por los géneros modernos ya que los gran­ grupo a Osornophryne bufonifromis, Atelopus
des carnívoros que migraron a través del istmo de ebenoides, Eleutherodactylus boulengeri e Hy-
Panamá diezmaron la fauna autóctona (Rivera lopsis buckleyi. Castaño et al., citados por Rangel
2001). En Colombia se ha encontrado evidencia (2000), anotan a Liophis epinephelus y Anadia
fósil de mastodontes de clima frío Cuvieronius sp. como las especies de reptiles más representa­
hyodon, un cráneo de Stegomastodon y un Haplo- tivos. Para el grupo se han encontrado registros de
mastodon, encontrados en la Sierra Nevada del 15 especies.
Cocuy, a 4.000 m. Los mastodontes ocupaban to­
dos los pisos térmicos de la zona intertropical de
Sudamérica. También otros registros fósiles reve­
laron la existencia de tapires (de los que se derivó Aves
Tapirus pinchaque) y de pecaríes o cafuches, ca­
mélidos, cérvidos, grandes felinos y cánidos (Rive­ En el grupo de las aves hay registros de 31 fa­
ra 2001). Estos grandes mamíferos tienen un am­ milias y 154 especies. Los datos tomados del tra­
plio rango de distribución vertical y utilizaron el bajo de Stiles (en Van der Hammen 1997) indican
páramo como extenso corredor biológico; la fauna que de las 120 especies reportadas, 80 son habi­
que migró hacia las montañas permaneció como tantes regulares de los páramos. En cuanto a ri­
fauna “preparamuna" y se adaptó al nuevo am­ queza de especies, la Cordillera Occidental es in­
biente, y en la actualidad está compuesta por 460 termedia en diversidad de aves: 48 en total (Van
especies. der Hammen 1997). De acuerdo con el trabajo de
Stiles, se cuentan entre las aves propias del pára­
mo a pato paramuno (Anas flavirostris), pato an­
Artrópodos dino (Oxyura jamaicensis), cóndor de Los Andes
(Vultur gryphus), águila paramuna (Geranoaétus
En el páramo, los microhábitats son refugio de melanoleucus), águila variable (Bufeo poeciloch-
artrópodos que lograron adaptarse a un ecosiste­ rous), guaraguaco paramuno (Phalcoboenus ca-
ma de condiciones extremas. En una comunidad runculatus), pellar de páramo ( Vanellus resplen-
de frailejonal-pajonal puede haber hasta 10 mi­ dens), caica cordillerana (Gallinago stricklandii),
crohábitats diferentes. Éstos son el resultado de la caica imperial (Gallinago imperialis), tortolita pa­
arquitectura de la vegetación paramuna, con gran ramuna (Metriopelia melanoptera), periquito de
cantidad de nichos disponibles para la artropofau- los nevados (Bolborhynchus ferrugineifrons), es­
na. Los daños a la vegetación por quemas y pas­ trella ecuatoriana (Oreotrochllus chlmborazo), ala
toreo alteran los procesos naturales, disminuyen­ de zafiro (Pterophanes cyanopterus), cometa coli-
do por lo tanto la distribución de nichos y extin­ negro (Lesbia victoriae), metalura verde (Metallu-
guiendo varias especies de artrópodos (Rivera ra williami), pico de tuna broncíneo (Chalcostig-
Colombia 53

ma heteropogon), pico de tuna arcoiris (Chaleos-


Bienes y servicios
tigma herrani), barbudito paramuno (Oxypogon
guerinii), cínclodes cavador (Cinclodes excelsior),
cinclodes colirrufo (Cinclodes fuscus), coludito Oferta de bienes y servicios
frailejonero (Leptasthenura andícola), rastrojera
andino (Schizoeaca fuliginosa), rastrojera de Pe-
ambientales
rijá (Schizoeaca perijana), canastero rayado (Ast-
henes wyatti), canastero flamulado (Asthenes Agua
flammulata), tororoi leonado (Granaria quitensis),
cachudito paramuno (Anairetes parulus), atrapa­
La importancia hidrológica de los páramos es
moscas canoso (Myiotheretes erythropygius),
bien reconocida y cada vez más valorada. Los pá­
atrapamoscas coliblanco (Agriornis montana),
ramos tienen un gran potencial de almacenamien­
dormilona cenicienta (Muscisaxicola alpina), bis-
to y regulación hídrica por lo cual han sido consi­
bita paramuna (Anthus bogotensis), conirrostro
derados ecosistemas estratégicos. Muchas de las
gigante (Oreomanes fraseri), diglosa pechirrufa
cabeceras municipales dependen directa o indi­
(Diglossa gloriosissima), diglosa lustrosa (Diglos-
rectamente del agua que allí se genera. Además,
sa lafresnayii) y gorrión paramuno (Phrygilus uni­
en los páramos el agua lluvia se convierte en po­
color).
table al filtrarse hasta cierta profundidad y sufrir
algunas modificaciones. Este proceso del agua
freática se constituye en el tesoro más valioso de
Mamíferos
que dispone el ser humano en los pisos altitudina-
les inferiores (Guhl 1982).
Para los grandes mamíferos, como el puma, el En los páramos colombianos se encuentran
oso, el venado, el zorro y la danta de altura, el pá­ suelos de turba estrechamente relacionados con la
ramo representa un hábitat transitorio. El ecosis­ hidrología de los pantanos e innumerables lagu­
tema para ellos, con su característica de hábitat nas localizadas entre los 3.000 y 3.500 m. Estas
abierto, es un espacio que les hace vulnerables. turbas son capas de gran espesor de suelo orgáni­
En su lugar, prefieren permanecer en cercanías del co saturado que constituyen la esponja del pára­
límite superior del bosque o en la franja de subpá­ mo de donde el agua fuertemente adherida se va
ramo con mayor oferta de recursos y refugios pa­ filtrando y liberando hasta formar ríos. Las turbas
ra evadir el peligro. A pesar de que para algunas desempeñan diversas funciones como control de
especies de mamíferos el páramo no es su hábitat inundaciones, ya que actúan como esponjas al­
característico (entre otros, por la falta de recursos macenando y liberando lentamente el agua de llu­
alimenticios), han sido reconocidas como emble­ via, recargando y descargando acuíferos, contro­
máticas de este ecosistema por ser especies caris- lando la erosión y reteniendo los sedimentos.
máticas y por las presiones de naturaleza antròpi­ La región paramuna, que en el concepto de
ca que se ejercen sobre ellas. Tal es el caso del mucha gente es de “poca utilidad”, desempeña
oso de anteojos, Tremarctos ornatus y los venados funciones importantes para la vida en los Andes,
Odocoileus virginianus y Mazama americana (Ri­ como la de ser “fábrica de aguas freáticas”, con
vera 2001). una enorme actividad química, hasta hoy todavía
Para los pequeños mamíferos el páramo ofrece no conocida en todos sus aspectos. Según Guhl
gran cantidad de recursos (Rivera 2001). Aquí, (1982), la lluvia se mezcla con diversas sustan­
especies como el borugo (Agouti taczanowskii) y cias en la capa el humus, que en su mayoría va
conejo de páramo (Sylvilagus brasiliensis) en­ entregando en su camino de infiltración, hasta lle­
cuentran protección entre los pajonales y las ro­ gar al piso inferior del suelo, donde el agua lluvia
cas. En Colombia se tienen registros de 21 fami­ limpia, pero con una carga complementaria de
lias, 45 géneros y 66 especies de mamíferos para sustancia minerales, pasa a formar parte del sub­
el páramo (Rangel 2000). suelo. En los decímetros superiores se descompo­
nen y disuelven los minerales, dejando libres áci­
do silícico, hierro, potasio y otras sustancias. Allí
54 Los Páramos del Mundo

viven bacterias, algas y hongos que se apropian las plantas silvestres arbustivas de ecosistemas en
de las sustancias minerales disueltas y las entre­ peligro como bosque altoandino, subpáramo, su-
gan como productos de metabolismo. Las sustan­ perpáramo y nevados, presentan niveles de riesgo
cias orgánicas muertas vuelven con la ayuda del si no se controla el volumen que se comercia en la
agua a la compleja molécula gigante del humus, actualidad.
que a su vez se disuelve en agua y se separa, en Como usos potenciales están la pesca comer­
parte, en capas inferiores. También los denomina­ cial, la comercialización de plantas medicinales
dos minerales arcillosos -que vuelven a formarse como la viravira, la manzanilla dulce, el guaco, la
frecuentemente por medio de la erosión- son acti­ árnica, la cineraria y el diente de León (Salaman­
vos químicamente, esponjándose y absorbiendo el ca, en Minambiente 2002), al igual que la pesca
agua o entregándola en tiempos de sequía, junto deportiva y los usos potenciales futuros que en el
con “pequeños” átomos o grupos de átomos tales campo de la medicina y la biotecnología pueden
como potasio, sodio y amonio. tener los recursos genéticos y demás organismos
del páramo (Minambiente 2002).

Carbono
Atractivos escénicos y científicos3
Otro aspecto de la función reguladora de los
El páramo proporciona oportunidades para el
páramos está relacionado con su capacidad acu­
turismo ecológico, la educación, la fotografía y la
muladora de carbono. Según Minambiente
observación e investigación científicas, como en
(2002), en las zonas andinas de páramo los pajo­
los casos de los Parques Nacionales Naturales Los
nales no disturbados presentan una reserva de
Nevados, Cocuy, Chingaza, Nevado del Huila, Su-
carbono aérea alta en comparación con otros pa­
mapaz, Las Hermosas y el Santuario de Fauna y
jonales en el mundo, contribuyendo a la mitiga­
Flora Galeras. Ésta situación sólo se ha manteni­
ción del cambio climático. Igualmente, la forma
do constante en número de visitantes (para los
de las plantas y la estructura de las hojas de las
dos años anteriores) para el Parque Nacional Na­
rosetas gigantes de Espeletia hacen que estas es­
tural Los Nevados y el Santuario de Fauna y Flora
pecies resistan el flujo de CO 2 y el de calor, acer­
Galeras (según estadísticas de la Unidad de Par­
cándose la temperatura de la hoja al óptimo de la
ques Nacionales Naturales).
fotosíntesis, lo que redunda en un mejor aprove­
chamiento del carbono. Las turberas de páramo
también acumulan carbono cumpliendo una fun­
ción importante como reguladores bioquímicos, SITUACIÓN ACTUAL
especialmente significativos en relación con el
efecto invernadero.
Descripción general de
Producción
actividades e impactos

Como sistema productor, las comunidades hu­ Como se logró establecer para el Programa de
manas usan el páramo para desarrollar cultivos y Páramos realizado por la Dirección General de
establecer pastizales (Salamanca, en Minambien­ Ecosistemas del Ministerio del Medio Ambiente
te 2002). Igualmente de aquí se extraen especies (2002), en Colombia las condiciones de transfor­
de flora silvestre para diferentes usos, se cazan es­ mación son diferentes en cada páramo. Sin em­
pecies cinegéticas y se establecen estanques piscí­ bargo, hay características generales del proceso
colas. Asimismo, se establece que entre 100 y de intervención y la alteración que ésta conlleva:
243 especies de plantas silvestres, con categoría • Avance ascendente de la colonización de
de medicinales y aromáticas, son vendidas en el vertiente;
mercado informal (plazas de mercado). Además, • Falta de tierra para las comunidades loca­
la flora silvestre de más alta distribución en el co­ les (tipos dominantes de tenencia de la
mercio está en los ecosistemas transformados y tierra);

’Síntesis preparada por César Rey, Unidad de Parques Nacionales Naturales.


Colombia 55

• Tala de las selvas andinas superiores (in­ sez de tierras aptas para el cultivo ocasiona la
cluyendo leña y carbón de palo); pauperización de estas comunidades y son cada
• Agresivo avance de la producción papera vez menos ios suelos fértiles en las áreas de res­
bajo la modalidad de monocultivo; guardo.
• Implementación de la producción ganade­ La mayor parte de la población campesina en
ra de doble propósito; los páramos colombianos son de raza mestiza.
• Impacto de las obras de ingeniería sobre la Entre éstos, hay dos tendencias marcadas: los del
estabilidad y condiciones del ambiente pa­ complejo cultural antioqueño y los del complejo
cultural cundi-boyacense. Los primeros se expan­
ramuno (construcción de embalses, oleo­
dieron por las dobles vertientes de las Cordilleras
ductos y carreteras);
Occidental y Central, y los páramos se convirtie­
• Proliferación de los cultivos de amapola;
ron en lugares importantes para la producción
• Actividades extractivas de plantas (pastos,
económica. Por su parte, los campesinos del com­
musgos, turbas) y animales (cacería);
plejo cundi-boyacense se radicaron en los Santan-
• Corte de matorrales para leña, carbón de deres, Boyacá y Cundinamarca. Aquí el latifundio
palo y cercas; se fortaleció debido a que la tenencia de la tierra
• Explotación de minas de calizas, carbón, era considerada símbolo del nivel social. También
oro y canteras; y con marcada ascendencia indígena, en los pára­
• Disposición de residuos sólidos y líquidos; mos están los campesinos que habitan los altipla­
• Siembra de especies forestales exóticas; nos caucano y nariñense.
• Turismo sin control; En la actualidad, se considera que aproxima­
• Incendios; damente el 10% de la población mundial vive en
• Impacto de grupos armados sobre los eco­ las zonas de laderas altas de las montañas y el
sistemas. 40% ocupa las zonas adyacentes de las cuencas
Además, el país ha empezado a tomar en bajas y medias. Estas cuencas presentan graves
cuenta el cambio climático global como uno más problemas de deterioro ecológico. Por ejemplo, en
de los procesos que se suma a la ya larga lista de las zonas andinas de Sudamérica una gran parte
de la población rural se enfrenta hoy al rápido de­
tensores sobre el ecosistema (Castaño Uribe
terioro de las tierras (FAO 2000 en Minambiente
2002) .
2002). Según el Departamento Nacional de Esta­
dística, la población Colombiana actual se estima
en 40.200.000 habitantes, de los cuales cerca
Comunidades humanas del 70% se encuentra concentrado en áreas urba­
asentadas en los páramos4 nas de la región andina. Se calcula para el año
2007, que de una población de 50 millones de
habitantes el 80% se ubicará tanto en las zonas
Según Rodríguez (1996, en Geoíngeniería urbanas de media como en las de alta montaña
1999), las comunidades humanas asentadas en (Cortés 1989, en Geoíngeniería 1999). Esta con­
áreas de páramo incluyen una diversidad de pue­ centración de población causará una gran presión
blos indígenas. Dentro de este tipo de comunida­ y alteración de los ecosistemas de páramo, a no
des se destacan: ser que se tomen las medidas preventivas perti­
• Pastos en el departamento de Nariño; nentes (Minambiente 2002).
• Paeces en los departamentos del Cauca, Con el fin de contar con algunos indicadores de
Valle del Cauca y Huila; número de habitantes y algunos de calidad de vi­
• Guambíanos en el departamento del Cau­ da, la Subdirección de Población y Asentamientos
ca; Humanos del IDEAM identificó los municipios co­
• Arsarios en el departamento del Cesar y lombianos cuyas cabeceras municipales se en­
Magdalena; cuentran ubicadas por encima de 2.744 msnm.
• Koguis en los departamentos de Magdale­ Esta altitud es considerada, en general, como la
na y la Guajira. mínima en la que quedan incluidos los ecosiste­
Estos grupos desarrollan la ganadería y la agri­ mas de la alta montaña colombiana: bosque al-
cultura de pequeña escala; sin embargo, la esca­ toandino, subpáramo, páramo y superpáramo.

‘Síntesis preparada con base en el documento de la Subdlrecclón de Población y Asentamientos Humanos-IDEAM. 2002: Proceso de ocupación, dis­
tribución poblacional y calidad de vida de los asentamientos humanos de la alta montaña colombiana y en otros documentos.
56 Los Páramos del Mundo

Asimismo y en un análisis más puntual, se tomó La estimación más confiable sobre el número
la cota de 3.300 m para identificar los municipios de habitantes en la alta montaña colombiana
con una porción de territorio relacionado con pá­ (IDEAM-Universidad Nacional de Colombia 1997)
ramos. Sin embargo, no se determinó la población estableció un número de 560.087 habitantes,
que se encuentra propiamente en este ecosistema que corresponden al 1,4 % de la población del
debido a la dinámica poblacional que se ha dado país (Tabla 5). Del total, se estima que alrededor
en los últimos años en el país y que pone de ma­ del 21 % (119.500 habitantes) se localiza en las
nifiesto la necesidad de un análisis a escalas más unidades físicas que coinciden con el piso biocli-
detalladas. Este dinamismo obedece, en gran me­ mático de páramo. El estudio también identifica a
dida, a fenómenos como la violencia, que ocasio­ la Cordillera Oriental como la más densamente
na grandes desplazamientos (campo-ciudad) y a poblada, que igualmente es donde se encuentra la
la proliferación del cultivo de la amapola, que ha mayor distribución de los páramos colombianos.
llevado a la ocupación de los páramos.

Tabla 5. Distribución de la población de la alta montaña por unidades geográficas


Fuente: Subdirección de Población y Asentamientos Humanos- IDEAM 2002, con base en IDEAM-UN (1997)

No. de Distribución de población con Distribución de población


Localización habitantes respecto al total nacional % en la Alta Montaña %
Sierra Nevada de Santa Marta 821 0,002 0,15

Cordillera Oriental 211.100 0,525 37,69

Cordillera Central 142.353 0,354 25,42

Cordillera Occidental 1.602 0,004 0,29

Cordillera Centro Occidental 204.211 0,508 36,46

Total alta Montaña 5 6 0 .0 8 7 1,393 100,00

Total Nacional 4 0 .2 1 4 .7 2 3 1 0 0,0 0 0

El análisis identificó 476 municipios con terri­ hectáreas). Le siguen Santander (9,4% ), Cundina-
torios en alturas superiores a los 2.744 m y 272 marca (9,3%), Cauca (8,1%), Tolima (7,9% ), Na-
con superficies ubicadas a alturas superiores a los riño (7,5%), Meta (6,9% ), Magdalena (6,3%),
3.300 m. Estos representan el 46,8 % y el 26,7 Valle (5,9% ) y otros. Las cifras de porcentajes son
% , respectivamente, del total de municipios del tomadas de Geoingeniería (1999).
país. Para afinar el estudio y dadas las limitacio­ El análisis estableció que la altura de 2.700 m
nes de la aproximación realizada, se optó por in­ es el umbral a partir del cual se limita la densidad
cluir los municipios cuyas cabeceras municipales poblacional, ya que precisamente por debajo de
están a altitudes mayores de 2.744 m, conside­ esta se localizan las grandes concentraciones de
rando así que son éstos los que, por su ubicación, población (por ejemplo, Bogotá está ubicada en
ejercerían una mayor influencia sobre el ecosiste­ un altiplano). La mayoría de los municipios esta­
ma. Así se logró establecer que son 40 los que tie­ blecidos a partir de los 2.744 m tienen baja den­
nen cabeceras municipales ubicadas a 2.744 m. sidad. Éstos cuentan en general con poblaciones
El departamento con mayor distribución de pá­ no superiores a los 10.000 habitantes (13 muni­
ramos en el país es Boyacá (18,3%). De los 120 cipios de 37) y de este número cerca del 80 % de
municipios de este departamento, 70 coinciden la población se ubica en el área rural. Sin embar­
con área de páramo (aproximadamente 650.000 go, existen algunos que superan los 50.000 habí-
57
Colombia

tantes como es el caso de Tunja (Boyacá) e Ipia­ visita intermitente de algunos funcionarios
les (Nariño). Además, la evaluación de los niveles que desarrollan actividades de legitimidad
de ruralidad mostró que en el 48 % de los muni­ política y social.
cipios identificados más del 75 % de la población 2 .En cuanto al índice de participación, el
es rural y en aproximadamente la mitad de ellos el 52,5% de estos municipios se encuentra
número de habitantes no supera los 30 hab/km* 23
1.
4 en las categorías de incipientes, frágiles y
En las áreas de alta montaña de Colombia precarios. Esto se interpreta como perfil
existe un número considerable de pequeñas loca­ organizacional débil y con baja capacidad
lidades rurales dispersas y de baja densidad po- para representarse en las instancias de de­
blacional. Esto conlleva a establecer que los eco­ liberación y decisión del Estado. En gene­
sistemas de páramo sean áreas bastante despo­ ral, sus esfuerzos se orientan hacia la
bladas, pero con alta intervención del territorio de­ atención de problemas más permanentes,
bido al uso que se le ha dado a estos ecosistemas mediante la provisión de servicios o bene­
y a su cercanía a las grandes concentraciones ur­ ficios en una perspectiva de corto y media­
banas. En las localidades rurales ubicadas por en­ no plazo.
cima de los 3.300 m, más del 50 % de los hoga­ 3 .Según el índice ambiental, existe un 63%
res presentan necesidades básicas insatisfechas de los municipios en las categorías de pre­
(NBI) y en el 32 % de los municipios entre el 10% carios, frágiles e incipientes. Son munici­
y 20 % de los hogares viven en condiciones de mi­ pios rurales en terrenos de bajo potencial
seria. En estas viviendas se carece de acceso a natural para actividades agrícolas tradicio­
servicios públicos. Por ejemplo, el agua es capta­ nales. Esto se podría traducir en deterioro
da de las quebradas y nacimientos a través de generalizado del entorno. Por lo tanto, fun­
mangueras ya que los acueductos veredales se damentar el desarrollo de estos munici­
ubican en las zonas más bajas del páramo propia­ pios rurales en agricultura y ganadería es
mente dicho (Minambiente 2002). En departa­ un error en el mediano y largo plazo ya
mentos como Boyacá, Cundinamarca, Santander que los costos ambientales podrían ser
y Tolima, más del 60 % de los acueductos se sur­ muy altos. De igual manera, este tipo de
ten de quebradas, ríos pequeños y arroyos. En las producción tampoco representa una solu­
poblaciones rurales de la alta montaña, las aguas ción plausible para las comunidades loca­
negras son vertidas a través de zanjas a las fuen­ les.
tes hídricas o son arrojadas a los potreros cerca­ 4.Según el índice económico, un 75% de los
nos. municipios está dentro de la categoría de
Del índice sintético de desarrollo y sostenibili- frágiles y precarios. En gran parte son te­
dad social y ambiental5 utilizado por Fundación rritorios con importantes funciones am­
Social (1998) para la categorización de los muni­ bientales, por lo cual su dinámica de de­
cipios con cabeceras municipales a altitudes ma­ sarrollo y sostenibilidad debería ser en un
yores de 2.744 m se obtienen las siguientes con­ futuro diferente al estilo seguido por el
clusiones: país.
l.E I 82,5 % de los 40 municipios se en­ 5.Por último, con respecto al índice sintéti­
cuentra en las categorías de precario, frá­ co, el 85% de los municipios se ubica en
gil e incipiente según el índice de Estado. las categorías de precario, frágil e incipien­
Aquí hay municipios con estructuras orga- te. Esto es coherente con los índices ante­
nizacionales y capacidades institucionales riores.
mínimas y la presencia nacional es muy
poca. Además, sólo procede por la vía de
los recursos de las transferencias y por la

5Este índice resulta de la relación estructural entre cuatro factores:


1. El ambiente es estudiado en las dimensiones de oferta natural y demandas de la sociedad, estableciéndose el grado de conflictos en su expresión
espacial.
2. La riqueza social es mirada a través de la organización y la participación de la sociedad civil, teniendo en cuenta indicadores de densidad y diversi­
dad organizacional, la influencia y continuidad de los movimientos cívicos, asi como la tasa de participación en la elección de alcaldes municipales e
intereses que representan.
3. Las formas de presencia del Estado contemplan los aspectos institucionales, financieros y de recursos humanos.
4. La aproximación a la economía tiene en cuenta la calidad del empleo, los flujos del sector financiero y el desarrollo industrial.
58
Los Páramos del Mundo

variación en hectáreas del cultivo de papa entre


Uso del Suelo
1987 y 1999. A esta actividad se dedican aproxi­
madamente 95.000 familias, de las cuales el
Agricultura 65% son de economía campesina.

De especial relevancia como factor transforma­ Figura 1. Área cultivada en hectáreas en el periodo com­
dor del ecosistema es la agricultura. Aunque los prendido entre 1987 y 1999.
suelos de los páramos requieren de muchos recur­
sos económicos para hacerlos aptos para la acti­
vidad, han sido empleados para cultivos y en un
lugar de importancia se encuentra el de la papa
(Solanum tuberosum). La agricultura, especial­
mente de papa, encuentra en el páramo benefi­
cios climáticos para su desarrollo, pero la tecnolo­
gía utilizada deja los suelos inestables propensos
a procesos de reptación, solifluxión, sofucción,
subsidencia deslizamientos y derrumbes. El dre­
naje de los suelos hidromórficos y las quemas
afectan la función reguladora en la alta montaña y
la materia orgánica, su flora y fauna6.
La papa se encuentra cultivada básicamente
en la región andina, en los departamentos de Bo-
yacá, Cundinamarca, Nariño, Antioquia y Santan­ Según información del Ministerio de Agricultu­
der7. Las zonas aptas para la producción están en ra, ha habido un incremento en el área de cultivos
formaciones ecológicas de altitudes entre 1.500 y en Colombia y entre los cultivos transitorios el de
4.000 m, con temperaturas entre 6 y 18°C y plu- la papa es, junto con el arroz, el que ha presenta­
viosidad de 500 a 2.000 mm anuales. La franja do el mayor y más sostenido crecimiento en la su­
entre los 3.000 y 3.500 m es la más utilizada pa­ perficie sembrada en los últimos 45 años. En
ra la producción comercial de semilla ya que las 1950 se sembraban menos de 40.000 ha de pa­
condiciones climáticas de los páramos los hacen pa y a finales de la década de los ochenta el área
ideales para su producción y almacenamiento li­ total era de 155.000 ha. Es decir, el incremento
bres de patógenos, especialmente áfidos, ácaros y correspondió, en casi cuarenta años, al 400% y el
pulgones (Rivera 2001). período de 1987 a 1998 representó aproximada­
Los suelos de páramo son de relieve ondulado mente el 6% del total de área bajo cultivo en el
a quebrado con pendientes mayores del 25%. En país (Figura 2). La incorporación de áreas de cul­
los páramos de los departamentos de Cundina­ tivo de papa ha sido generalizada en los principa­
marca y Tolima con cultivos de papa, la formación les departamentos productores, debido especial­
ecológica (sensu Holdridge) que se presenta es la mente al crecimiento estable de la demanda del
de Bosque Húmedo Montano. La zona papera de producto y al papel que ejerce en los esquemas
Nariño se encuentra localizada entre 2.500 m en rotacionales de los productores de clima frío.
el Valle de Atriz y 3.200 m en la parte baja del pá­ El cultivo de papa utiliza insumos como pesti­
ramo y comprende los valles altos e intermonta­ cidas, herbicidas y fertilizantes en niveles impor­
nos de Pasto, Túquerres e Ipiales. tantes que deberían ser materia de regulación y
El área de cultivo en el país se ha mantenido control por parte de las autoridades sanitarias y
alrededor de la media de 170.000 hectáreas por ambientales. Para el año de 1999 se estimó que
año entre los años 1988 y 2000. El valor más ba­ de los costos directos de producción de la papa, el
jo registrado se presentó en el año 1992, con 31,8% corresponde al uso de agroquímicos, de
146.568 ha y el más alto en 1993, con un área los cuales 15,8% se invierte en abonos y fertili­
de 185.080 ha (Ministerio de Agricultura, Con­ zantes y 16% en insecticidas y fungicidas.
senso Agropecuario). En la Figura 1 se observa la

6 Con base en la síntesis de suelos de los páramos preparada por la Subdirección de Geomorfología del IDEAM (2002).
’ Síntesis elaborada por Jesús Emilio Peinado Solano, Dirección Ambiental Sectorial del Ministerio del Medio Ambiente y Patricia Martínez Nieto, IDEAM.
Colombia 59

Figura 2. Representación porcentual de la contribución tagónicos pasando a secundarios y, en los casos


del área de cultivo de papa con relación al área total del más drásticos, han desaparecido.
país en el periodo comprendido desde 1987 a 1998. Los insumos químicos, además del daño am­
Fuente: Ministerio de Agricultura.
biental que generan, son causa de problemas de
salud. En la mayoría de los casos, la intoxicación
por pesticidas está asociada con el mal manejo de
los equipos de fumigación aérea y terrestre, por
desconocimiento sobre las normas mínimas de
aplicación que deben tenerse.
La producción de papa genera al año más de
22 millones de jornales directos. Sin embargo y a
1.0 pesar de que ésta actividad agrícola ha mejorado
el nivel de ingresos de mucha gente colombiana,
1987 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998
AftO S el costo ambiental es grande. Esta práctica agríco­
la también ha generado patrones desordenados de
ocupación del territorio que han causado la defo­
Al igual que otros cultivos, en la papa se pre­ restación de los ecosistemas más frágiles y a su
senta un desequilibrio biológico por la utilización vez más estratégicos para la supervivencia del ser
de agroquímicos de manera frecuente, masiva y, humano.
en ocasiones, antitécnica. El fenómeno de la tole­ A la problemática de intervención antròpica
rancia de algunas plagas ha exigido mayores ci­ que están sufriendo los ecosistemas altoandinos
clos de aplicación, mayores dosis y mezcla de pro­ se le debe sumar el establecimiento de cultivos ilí­
ductos para su control. La calidad del suelo y del citos. El cultivo de la amapola (Papaver somnife-
agua, tanto desde el punto de vista físico-químico rum) encontró un escenario favorable en regiones
como orgánico y bacteriológico, se ve afectada por marginales agrícolas por considerarse una forma
la utilización de estos agroquímicos, en especial el rentable de producción. El proyecto Alta Montaña,
de fungicidas e insecticidas. De igual manera, la que ejecutaron la CRQ, CVC, CORPOCALDAS,
aplicación de fertilizantes por calendario, unida a CORTOLIMA y UAESPNN en el 2002, encontró
excesos en los volúmenes de agua para aplicación que la disminución del área bajo cultivo de papa
de agroquímicos en superficie, contribuye al arras­ en la Cordillera Central, encima de los 2500 m
tre y lavado de productos, lo que afecta no sólo las (de 10.000 has en 1990 a 6.500 has en el
condiciones fisicoquímicas sino biológicas de los 2000) coincidía con el área bajo cultivos de ama­
cuerpos de agua residuales provenientes de las pola en esta región (3.000 has). Un cultivo ilícito
fincas y/o lotes regados. La carga de sólidos y re­ se comporta en cierta forma igual a los otros cul­
siduos de plaguicidas para el control de malezas, tivos ya que, después de la tala y quema de bos­
insectos plaga y enfermedades no es monitoreada ques, se procede con la implementación del culti­
ni eliminada, y estas aguas no reciben ningún tra­ vo. Este proceso conlleva las etapas inherentes a
tamiento previo a su derrame como afluentes a los la siembra, cuidado y cosecha de los plantíos y,
cuerpos de agua superficiales naturales. para obtener la mayor productividad, se introduce
Otro punto de importancia, pero igualmente di­ al ambiente una gran cantidad de bioestimulan-
fícil de evaluar y cuantificar, es el de los efectos a tes, abonos y pesticidas (Uribe 2000; Veláidez
largo plazo, como son los desequilibrios en las ca­ 2000).
denas tróficas, la acumulación paulatina de tóxi­ La evidencia de un patrón de desplazamiento
cos en los componentes bióticos y abióticos, y la geográfico en la década de los noventa del siglo
desaparición progresiva de la fauna silvestre y de pasado hacia el norte y occidente entre departa­
la microflora del suelo que actúa como reguladora mentos y dentro de ellos, obedece, entre otros fac­
natural de las diferentes interacciones y de las po­ tores, al programa de erradicación, a la crisis
blaciones “plaga” en nichos no perturbados. És­ agraria, el conflicto armado y a la demanda de
tos, a la luz de la producción agrícola monoculti- narcóticos en el mercado. Esto explica el patrón
vista e intensiva, han dejado de jugar papeles pro- observado en la Figura 3. Los ecosistemas altoan-
60 Los Páramos del Mundo

dinos se ven afectados principalmente por cultivos tral de Huila y Tolima en la producción casera de
de amapola, especialmente en bosques de niebla, amapola y en la obtención de látex de alta cali­
encontrándose cultivos hasta los 3.100 m (Capi­ dad. A principios de la década de los noventa del
tán Tunjano, com. pers.). Los núcleos de mayor siglo pasado, los cultivos de amapola aumentaron
densidad se ubican en la Cordillera Central en los de cerca de 700 ha a 16.000 ha en el año de
departamentos de Cauca, Huila, Tolima, Valle y 1994, para luego descender en el año 2000 a un
Nariño; sin embargo, a excepción de Nariño, se ha área total de 6.500 ha (Tavera 2000).
visto una disminución en la extensión cultivada en Las coberturas vegetales de alta montaña a
el año 2000. En la Cordillera Occidental se ha ex­ partir de 2.744 m afectadas por la implementa-
tendido a los bosques altoandinos que dividen ción de cultivos de amapola son, principalmente,
aguas hacia la región Pacifico en la zona cafetera. pastos con un 44,1 % , seguida por bosque al-
Igualmente sucede hacia el oriente de la Cordille­ toandino 26,5 % , cultivos 16.2 % , arbustos de
ra Oriental, en los departamentos de Cundinamar- páramo 7,4 % y páramo 5,9 % (Figura 4); se ob­
ca y Boyacá. Últimamente se han detectado culti­ servan igualmente marcados los patrones de sus­
vos en el Caribe, en las zonas altas de la Serranía titución de áreas destinadas a la actividad agrope­
de Perijá (Cesar- La Guajira) (Policía Antinarcóti­ cuaria (cultivos y pastos) como la ampliación de
cos 2002b). esta frontera en ecosistemas de alta montaña.

Figura 4. Porcentaje de participación del total de cober­


Figura 3. Tendencia departamental de intervención de
turas vegetales afectadas por núcleos de amapola.
amapola en los últimos cuatro años.

Arbustos de

- HUILA - TOLIMA
-CAUCA - META
- GUAJIRA CAGUETA En el territorio nacional los cultivos de amapo­
la han afectado principalmente las zonas de alta
montaña pluviales y secas a semihúmedas y en
menor proporción las áreas húmedas a semihú­
Según la Dirección Nacional de Estupefacien­
medas.
tes, se presenta recientemente siembra continua
de amapola en las estribaciones de la Serranía del
Perijá con desplazamientos a zonas de ecosiste­
mas sensibles. En general, se estableció que para
Ganadería
el departamento del Cesar, el 76 % de los cultivos
se encuentra en bosque medio denso húmedo an­ La ganadería es otro agente transformador de
dino medianamente intervenido, un 20 % en los páramos. A pesar de que se considera que no
áreas intervenidas y un 4 % en bosque bajo den­ es posible una actividad ganadera económica­
so altoandino y de niebla. mente rentable en este ecosistema, el pastoreo de
A finales de los ochenta surgieron comercian­ ganado vacuno, equino, lanar y caprino es amplio
tes que iniciaron y asesoraron a campesinos e in­ en los páramos ubicados por encima del límite de
dígenas de las partes altas de la zona andina cen- los cultivos (3.500 a 4.000 m). Estos animales se
Colombia 61

alimentan de los pastos naturales que se encuen­ conservación;


tran en los pajonales-frailejonales del páramo y, • Interdependencia entre diversidad biológi­
en un pequeño porcentaje, de especies mejoradas ca y cultural con grupos étnicos;
como Poa, Gordura, Raygrass, Carretón y Puntero. • Estrategias de validación de beneficios y
Los rebaños de ganado se desplazan libremente y de generación de alternativas económicas.
aprovechan los valles glaciales, los sitios bien dre­ Otro de los instrumentos para la gestión es el
nados, las turberas e incluso los lugares más ac­ análisis de efectividad del manejo de áreas prote­
cesibles de los superpáramos ubicados por enci­ gidas con participación social (Uniparques- W W F
ma de los 4.200 m (Rivera 2001). 2002) .
El pisoteo permanente del ganado sobre el Por otra parte y luego de un esfuerzo de varios
suelo genera erosión laminar y fragmenta y desin­ meses y a través de la coordinación de la Oficina
tegra las macollas de gramíneas (Rivera 2001). de Cooperación Técnica Internacional del Ministe­
De igual forma, se producen huecos en la superfi­ rio del Medio Ambiente, se ha logrado que el fon­
cie y se forman grandes charcos que perturban to­ do Global Environmental Facility (GEF) del Banco
talmente la microtopografía del suelo y producen Mundial apoye dos proyectos que benefician a los
líneas de terraceo. La producción ganadera, que parques nacionales de las regionales surandina,
conlleva la siembra de pastos y la compactación suroccidental y norandina. El objetivo general del
del suelo, impide la sucesión natural de la vegeta­ primer proyecto, conocido como BIOMACIZO, es
ción y afecta a los procesos de descomposición de conservar la biodiversidad de importancia global,
la materia orgánica y la respiración del suelo. Así la oferta de bienes y servicios ambientales y la di­
mismo, se pierden los poros por donde transita el námica de los Ecosistemas de Páramo y Bosque
agua y el aire, por lo que se genera un desequili­ Alto Andino del Macizo Colombiano. La entidad a
brio de la capacidad de almacenamiento, reten­ cargo de la ejecución directa del proyecto es la
ción y regulación de agua en el suelo. Unidad Administrativa Especial del Sistema de
Parques Nacionales Naturales del Ministerio del
Medio Ambiente.
*
Este objetivo se alcanzaría a través de la cons­
Areas Protegidas
trucción de un subsistema de áreas protegidas del
Macizo Colombiano. De esta manera se espera
consolidar los Parques Nacionales Naturales Pára­
Los Parques Nacionales Naturales
mo de las Hermosas, Nevado del Huila, Cueva de
los Guácharos y Puracé, a través de la promoción
La Unidad de Parques, según su documento de de reservas naturales municipales y departamen­
política (Uniparques 2002), plantea su gestión en tales (Departamentos y Corporaciones Autónomas
conservación en las áreas del Sistema de Parques Regionales), reservas campesinas, reservas de la
Nacionales Naturales (Tabla 6). La estrategia de la sociedad civil y, desde su propia autonomía, reser­
Unidad de Parques consiste en cruzar la ética de vas de las comunidades indígenas. Así se confor­
la conservación de la naturaleza con los principios marán corredores de continuidad y conectividad.
de equidad social para hacer de la conservación Para esta iniciativa, el GEF aprobó una financia­
un ejercicio de interacción social. Los criterios de ción inicial de 2,8 millones de dólares. La ejecu­
desarrollo de la gestión se pueden resumir así: ción se inició en el 2003.
• Construcción conjunta de largo plazo; Otro proyecto grande con influencia en los pá­
• Construcción de abajo hacia arriba; ramos de áreas protegidas (principalmente en la
• Recursos como resultante de procesos y región Norandina) es el Proyecto Andes, que está
no como punto de partida de proyectos; en ejecución por el Instituto Alexander von Hum­
• Construcción conjunta con base en pro­ boldt, en coordinación con las CAR, UAESPNN y
puestas y/o procesos sociales en marcha; algunas ONG. Este proyecto, que inició en el
• Formación y nivelación de actores sociales 2001, recibe fondos del GEF, del Gobierno de los
e institucionales; Países Bajos y de las corporaciones (total ca. US$
• Fortalecimiento organizativo como fin y co­ 30 millones)
mo medio para el logro de objetivos de
62 Los Páramos del Mundo

Tabla 6. Áreas del Sistema de Parques Nacionales con Ecosistema de Páramo


Fuente. Grupo SIG. Unidad Administrativa Especial del Sistema de Parques Nacionales Naturales.
*. Los datos para PNN Los Nevados fueron tomados de Wyngaarden y Fandiño (en prep.). Análisis de representatividad y
vulnerabilidad del PNN Los Nevados y zona amortiguadora. CRQ-Uniparques-Universidad Javeriana.

Extensión
No. Área del Sistema Extensión en Páramos (ha) Total páramos
total (ha)
Páramos Páramos Superpáramos
húmedos secos

1 Sierra Nevada de Santa Marta 3 8 3 .0 0 0 8 3 .6 0 7 37.133 1 2 0 .7 4 0

2 Tam á 4 8 .0 0 0 3 .2 6 7 3 .2 6 7

3 Param illo 4 6 0 .0 0 0 1.001 1.001


4 El C o cu y 3 0 6 .0 0 0 1 0 3 .6 6 5 8 .7 5 3 1 1 2 .4 1 8

5 Guanentá - A lto R ío Fonce 1 0 .4 2 9 2 .3 8 6 2 .3 8 6

6 Iguaque 6 .7 5 0 2 .4 1 6 2 .4 1 6

7 Los Nevados*. 6 1 .8 7 1 4 0 .1 7 9 7 .1 6 9 4 0 .1 7 9

8 Chingaza 5 0 .3 7 4 2 5 .3 0 0 2 .4 8 7 2 7 .7 8 7

9 Sum apaz 1 5 4 .0 0 0 1 0 2 .9 4 5 1 0 2 .9 4 5

10 N evado del H uila 1 5 8 .0 0 0 3 2 .2 4 1 3 2 .2 4 1

11 Farallones de C ali 1 5 0 .0 0 0 7 .5 01 7 .5 01

12 C ordillera de los P icachos 4 3 9 .0 0 0 4 .0 2 3 4 .0 2 3

13 Puracé 8 3 .0 0 0 7 .1 6 2 7 .1 6 2

14 Galeras 7 .6 1 5 7 .2 1 6 7 .2 1 6

15 Pisba 4 5 .0 0 0 1 7 .7 0 4 1 7 .7 0 4

16 H erm osas 1 2 5 .0 0 0 5 0 .5 3 0 5 0 .5 3 0

17 Puracé 8 3 .0 0 0 1 1 .0 6 0 1 1 .0 6 0

18 Tatam á Sin datos

19 A lto Fragua Indi W asi Sin datos

20 C ueva de los G uácharos Sin datos

TO TA L 2 .5 4 7 . 1 6 8 5 0 2 .8 3 0 4 .9 0 3 5 8 .3 3 0 5 6 6 .0 6 3

tección cultural, que permite la construcción y el


El Sistema Nacional de Áreas
logro de objetivos comunes desde la autonomía
Protegidas (SINAP) particular y bajo el reconocimiento de diversos
modelos de uso de los ecosistemas.
El Sistema Nacional de Áreas Protegidas (Sl- Dentro de las categorías mencionadas en el
NAP) es la organización de una serie de categorías Marco Legal, se cuenta con las Reservas Foresta­
territoriales de conservación de la naturaleza (bio- les del orden nacional, de las cuales contienen pá­
diversidad y bienes y servicios ambientales) y pro­ ramo: Páramo del Atravesado, Cerro Patascoy, Pá­
Colombia 63

ramo de Urrao, Predio La Bolsa y ríos Chorrera- sarrollos legislativos para armonizar y
Concepción. complementar la legislación vigente, tra­
Hace falta una relación detallada de las áreas bajar en la unificación consensual del sis­
protegidas y en general de los esfuerzos de con­ tema de categorías integrando las necesi­
servación de las Corporaciones Autónomas Regio­ dades de conservación y las dinámicas so­
nales y de Desarrollo Sostenible, de los Munici­ cioeconómicas, culturales y políticas e in­
pios, de los Territorios indígenas y del sector pri­ corporar, como propuestas de manejo, los
vado, que permita dimensionar las áreas con al­ distintos sistemas reguladores como ex­
gún tipo de protección y lo que resta por asumir presiones organizativas y culturales de los
en este sentido. pueblos indígenas, las comunidades afro-
La gestión propuesta en los Sistemas de Áreas colombianas, raizales y campesinas.
Protegidas es diferencial de acuerdo con las carac­ 5. Generar y fortalecer procesos de ordena­
terísticas propias de sus condiciones biofísicas y miento ambiental del territorio, que inclu­
humanas. Sin embargo, se puede hacer la siguien­ yan valores de conservación y estrategias
te lista general de objetivos de gestión: de desarrollo con criterios de sostenibili-
1. Identificar necesidades de conservación dad. Se intenta aquí generar consenso en
conjuntas en el marco de diversidad natu­ torno a lineamientos de ordenamiento te­
ral, bienes y servicios ambientales y ele­ rritorial en ecosistemas comunes (depen­
mentos naturales fundamentales para la dencias interregionales), lo mismo que cri­
supervivencia de las culturas tradiciona­ terios y metodologías efectivas para la eje­
les. Dentro del término “conjuntas" se en­ cución de sistemas productivos o extracti­
tiende que cada uno de los actores socia­ vos sostenibles, que en todo caso trabajen
les expresan y comprenden los diversos in­ sobre la fragmentación de ecosistemas, la
tereses de conservación, de acuerdo con sobreexplotación y la contaminación, los
las territorialidades por cada uno de ellos cuales afectan las metas de conservación
representada. Posteriormente se podrá definidas.
concluir lo que conviene conservar en el 6. Desarrollar y poner en marcha mecanis­
ámbito de lo colectivo, en la escala res­ mos que incentiven a los actores hacia la
pectiva. adopción de prácticas y comportamientos
2. Crear y consolidar un sistema de planifica­ acordes con las conveniencias de conser­
ción y gestión del Sistema de Áreas Prote­ vación en cada escala. Identificación y
gidas, impulsando la creación de instan­ gestión de instrumentos económicos, lega­
cias que trabajarán con base en una estra­ les e institucionales para la conservación
tegia concertada, donde primen los crite­ de la biodiversidad, estrategias de com­
rios de corresponsabilidad en la conserva­ pensación y corresponsabilidad, técnicas
ción, ordenamiento territorial y participa­ de valoración de beneficios, alianzas con
ción social efectiva. el sector privado y mixto, con base en la
3. Fortalecer la capacidad social para lograr inversión en conservación (relación de
un adecuado manejo de las áreas protegi­ oferta y demanda en bienes y servicios
das y el desarrollo de esfuerzos de conser­ ambientales).
vación complementarios. Con este objeti­ 7. Generar y desarrollar procesos de investi­
vo se pretende aumentar o generar capa­ gación que incrementen el conocimiento
cidad a través de procesos de formación sobre las metas de conservación en cada
ambiental y del desarrollo de mecanismos escala, permitan monitorear su estado y la
para el manejo de la información, orienta­ eficacia de la gestión realizada. Con este
dos a la planificación, la participación y la objetivo se pretende monitorear el estado
gestión de recursos financieros. de avance de la estrategia desarrollando
4. Promover la creación y reconocimiento de indicadores, mecanismos para superar va­
sistemas reguladores para el ordenamien­ cíos de conocimiento y diálogos intercultu­
to ambiental del territorio, valorando e in­ rales a través de procesos de investiga­
tegrando figuras y mecanismos preexisten­ ción.
tes. Este objetivo persigue consolidar de­
64 Los Páramos del Mundo

Con respecto al primero de estos objetivos, se ción de los Distritos Biogeográficos, proponiendo
han desarrollado en el país varios ejercicios de un total de 196 áreas en el país. Los principales
priorización de áreas protegidas desde varios en­ Sistemas de Áreas Protegidas en marcha que in­
foques. Uno de ellos es el efectuado por Bioco- cluyen acciones en páramos8 se presentan en la
lombia (2000) para el Ministerio del Medio Am ­ Tabla 7.
biente. En él se parte del concepto de representa­

Tabla 7. Sistemas de Áreas Protegidas, donde se incluyen gestiones en Fuente: Subdirección de Gestión,
Unidad Administrativa Especial del Sistema de Parques Nacionales Naturales.

PROCESO D E S C R IP C IÓ N Y A V A N C E S (h a s ta M a yo 2 0 0 2 )

Existen varios esfuerzos sim ultáneos en proceso de agregación. A la U n id a d de Parques se le aprobó


un proyecto G E F a 7 años para la conservación del cinturón de páram os y bosques a ltoan din os des­
de Las H erm osas (lím ite s de Tolim a y Valle) hasta la Doña Juana (N a riñ o ). Se han realizado jornadas
M acizo de discusión en P opayán, M ocoa, Pitalito, se ha convenido a poyo recíproco con C orporaciones A u tó ­
C olom b ian o nom as Regionales a través del C on ven io Intercorporativo del M acizo, se han propuesto trabajos espe­
cíficos con algunos pueblos indígenas y organizaciones cam pesinas, se han establecido planes de tra ­
bajo con agencias com o F A O que tienen recursos para propuestas com plem en ta ria s. En el D eparta­
m ento del H u ila se avanza en la construcción del sistem a D epartam ental de Áre as Protegidas.

Se celebró un acuerdo en n oviem bre del 2 0 0 0 entre 3 0 organizaciones pú b licas, indígenas, no g u ­


bernam entales y program as de cooperación para atender problem as territoriales com u nes con solu ­
ciones c om pa rtid as. Se levantó un acta y se estableció una instancia con 19 orga n iza cion es p a rtici­
pantes. Se identificaron cada uno de los procesos, sus líderes y sus cond iciones de trabajo. Se han
adelantado caracterizaciones biofísicas, socioeconóm icas y p o lític o -o rg a n iza tiv a s particulares en las
zonas del A lto Fragua, C hu ru m b e lo s y Patascoy con diferentes niveles de profundidad . La prim era c u l­
Piedem onte m in ó con la solicitu d indígena y posterior declaratoria de un nuevo Parque N acional (A lto Fra gu a -In ­
A m a zó n ico di W a si). C orpoa m a zon ía es actualm ente responsable de ejecutar la caracterización del área de C h u ­
rum belos y C orpon ariñ o del Páram o de B ord on cillo -P a tascoy, de m odo que se disponga de inform a­
ción técnica y procesos sociales para avanzar con los actores participantes. El M inisterio del M edio
A m b ie n te , organizaciones locales com o A D C y organism os internacionales com o W W F continúan con
el proceso del S itio R am sar en la laguna de La C och a. El Instituto H u m b o ld t está com prom e tid o con
la cap acitación técnica regional para el d esarrollo de las evaluaciones b iológicas que se requieran.

El tra b ajo interinstitucional en áreas protegidas en la región data de la década de los 8 0 . Fue forta le­
ciendo su visión regional en el año 1 9 99 , integrándose a través de una mesa regional en la que con ­
fluyeron las corporaciones autónom as regionales, institutos de investigación, O N G s internacionales y
regionales, U n ive rsid ad e s y algunas O N G s . Esta mesa se ha visto forta lecid a por la agregación gra­
dual de los procesos en cada uno de los D epartam entos a través de sus respectivas m esas de tra b a ­
Eje jo. En estas ú ltim as han pa rticipa n d o de m anera diferenciada y de acuerdo con sus particularidades:
Cafetero U n ive rsid ad e s, O N G s , la C orporación respectiva, la U n id a d de Parques, representantes del sector pri­
vado, entre otros. Se tienen avances a pa rtir de convenios firm ad os entre todas las partes, instancias
form ales de carácter d irectivo y técnico, proyectos finan ciad os y ejecutados a través de una coo rd in a ­
ción cen tra liza d a en C A R D E R , una prim era a p roxim ación a las áreas protegidas actualm ente existen­
tes en la ecorregión, m apas y d ocum entos básicos, y un grupo té cn ico consolidado.

Sierra Nevada
de Santa Se ha desarrollado la propuesta institucional a pa rtir del c ono cim ien to y experiencia de los fu n c io n a ­
Marta rios de las áreas de la U n id ad de Parques, la cual se som ete a la discusión a través del desarrollo de
Ciénaga talleres con actores institucionales, académ icos y sociales en los tres departam entos, y de las cuales
Grande de saldrán las estrategias particulares de actuación.
Santa Marta

•información de la Subdirección de Gestión de la Unidad Administrativa Especial del Sistema de Parques Nacionales Naturales del Ministerio del Medio
Ambiente.
Colombia 65

PROCESO D E S C R IP C IÓ N Y A V AN CE S (h a s ta M a yo 2 0 0 2 )

La estrategia de trabajo apunta a a rtic u la r la institucion alidad en función de la conservación con el


fin de m ejorar la capacid ad para atender las necesidades de los procesos, en los siguientes aspectos:
H o m o lo g a r conceptos para lograr una gestión unificada en la región, d efin ir m etas tem áticas concre­
tas de trabajo (tra ba jar en ecosistem as estratégicos, generar una red de am igos de procesos e im p le -
m entar un sistem a de inform ación ), consolid ar la institucion alid ad a través de la firm a de un conve­
Nororiente
nio y la búsqueda de recursos para los proyectos en el m arco de los tem as acordados. Es de anotar
que los dos procesos fund am entales E N O R y la serranía de Yariguies, ésta ultim a esta em pezand o a
ejecutar a través de la C A S en el m arco de un c om ité de d irección con pa rticipa ción de la U n id a d de
Parques, la gobernación de Santander, el M inisterio del M edio A m b ien te y la A socia ción de A lca ld es
de los Yarigu ies-A m a y.

Apoyos a
D entro de la d in ám ica de construcción del Sistem a N acional de Á reas Protegidas y de sus procesos
Corporaciones
regionales, diferentes C orporaciones han ven id o asum iend o un ejercicio en áreas de su Jurisd ic ció n ,
para sus
que aporta a estos niveles y aporta un m arco orientad or a los procesos locales. A lg u n a s de las corp o­
Sistemas de
Áreas raciones son: C A R D E R , C O R P O C A L D A S , C R Q , C O R T O L IM A , C V C , C A M , C A R , C O R A N T IO Q U IA , en­
Protegidas. tre otras.

Las áreas no protegidas bajo Rejoya, se conservan páramos bajos en


los alrededores del Valle del Sibundoy.
el SINAP 3. Macizo Colombiano, Páramo de las Pa­
pas, Cauca. Se trabaja con la Reserva Oso
de Anteojos y la comunidad local sobre la
Las reservas naturales de la conservación de los páramos y su biodi­
sociedad civil9 versidad.
4. Cordillera Central, Departamentos del Toli-
ma, Valle y Quindío. Una serie de reservas
Las Reservas Naturales de la Sociedad Civil se conservan ecosistemas de páramo de la
constituyen en esfuerzos privados de conservación Cordillera Central, en el sector de Las Her­
que comprometen voluntaria y activamente a los mosas y se está desarrollando un corredor
propietarios de tierras privadas, en la protección de páramos y selvas altoandinas entre los
de sus recursos. En este sentido, las reservas na­ PNN Las Hermosas y Los Nevados, algu­
turales de la sociedad civil toman importancia por nas reservas en este corredor son Semillas
la función que cumplen respecto a la conservación de Agua de Cajamarca (Tolima), Aguas
de la biodiversidad. Claras, de la Fund. Las Mellizas arriba de
Acciones para la conservación del ecosistema Génova (Quindío) y las Reservas La Pal­
de páramo han sido emprendidas desde las inicia­ mera y Aguas Claras en la divisoria entre
tivas privadas a través de esta Red de Reservas: Tolima y Quindío, arriba del municipio de
1. En la Cocha, Nariño, con la Asociación pa­ Salento.
ra el Desarrollo Campesino (ADC) y la Red 5. Existe una Red Local de Reservas asocia­
de Reservas José Gabriel de la Cocha. das en la zona de amortiguamiento del
Aquí se conservan páramos azonales en la gran Páramo de Sumapaz.
planicie del Guamues entre los 2.760 y 6 . Una nueva reserva, La Bolsa se ubica en
los 2.800 m, así como páramos propia­ el Páramo de Cruz Verde, municipio de
mente dichos, sobre los 3.500 m. Existen Choachí, Cundinamarca. Aquí, además de
más de 45 reservas con este tipo de eco­ la conservación, se adelantan experiencias
sistema en una zona que hoy se encuentra de producción sostenible.
cobijada bajo la Convención RAMSAR de 7. En los municipios de Duitama y Sogamo-
humedales. so, Boyacá, la Asociación Comunitaria Se­
2. Valle del Sibundoy, Putumayo. Con la orga­ millas, conserva áreas de páramos y pro­
nización local Corpoamazonía y la RN La mueve el desarrollo sostenible.

9 Preparado por Marta Suárez. Subdirección de Gestión de la Unidad Administrativa Especial del Sistema de Parques Nacionales Naturales.
66 Los Páramos del Mundo

8 .En la región circundante al Páramo de Centro y sur del Cauca/Nariño


Sonsón, Antioquia la RN Tierra Viva pro­ Piedemonte Putumayo
mueve la conservación y el desarrollo sos-
tenible para la región. 1. Recuperación, conservación y propagación
de biodiversidad local mediante prácticas
de conservación de ecosistemas naturales
Otros esfuerzos desde y propuestas agroecológicas en las comu­
la Sociedad Civil nidades indígenas de la zona indígena No­
roriente Municipio de Caldono, Piendamó
Se cuenta con el trabajo de la Red de Páramos y Silvia (Cauca).
y Bosques de Niebla, considerada como la articu­ 2. Programa de recuperación y manejo co­
lación de procesos organizativos y por lo tanto las munitario sostenible de las unidades pro­
organizaciones que están involucradas, la deben ductivas y los recursos naturales de la
Subcuenca del Río San Francisco por par­
constituir en sus respectivas zonas de trabajo. Su
te de los indígenas del Resguardo Indíge­
misión es “Intercambiar valores, construir una éti­
na del Puracé
ca del desarrollo y de relaciones entre los grupos
3. Establecimiento de un jardín botánico co­
sociales, las zonas de páramos y bosques de nie­
munitario para la educación, investigación
bla. De esta manera se consolidará una cultura
y conservación (in situ-ex situ) del ecosis­
ambientalista para producir e intercambiar los co­
tema alto andino en el Páramo el Abejón,
nocimientos mediante una estrategia organizati­
Resguardo Indígena de Guambia
va'.
4. Planificación, manejo gestión y conserva­
Además se ha planteado como visión solucio­
ción ambiental de unidades agropecuarias
nar los problemas de deforestación, sobreexplota­
de las veredas de la zona de amortigua­
ción, degradación del suelo, manejo inadecuado
ción del Parque Nacional Natural Puracé,
de áreas de páramos y bosques Altoandinos y na­
en el municipio de Sotará, Cauca
cientes de agua; mediante la búsqueda y difusión
de nuevas alternativas de manejo de estos ecosis­
Cundinamarca
temas para mejorar la calidad de vida de los ha­ 1. Plan de manejo comunitario de la reserva
bitantes del páramo y bosques Altoandinos. forestal Pionono formulado e implementa-
La Red de Páramos y Bosques de Niebla fun­ do
ciona a través de nodos regionales-. Red Regional 2. Plan de Acción comunitaria para la recu­
de Páramos del Nororiente (Cundinamarca, Bo- peración ambiental de la microcuenca
yacá y Santander), Red Semillas de Agua, (Toli- Santa Librada
ma, Huila, Quindío, Caldas), Red Regional de 3. Hacia un modelo comunitario de experi­
Antioquia, Red Regional Nariño, Cauca y Valle mentación en restauración de bosque alto
del Cauca y Red Regional de Páramos del Noro­ andino e iniciación agroecológica de alta
riente (Santander y Norte de Boyacá). montaña en veredas Páramo Alto y Que­
Por otra parte, hay otros esfuerzos desde la so­ brada Honda en el municipio de Cogua,
ciedad civil que se están desarrollando en diversas Cundinamarca
partes de Colombia, por ejemplo, a través de las
juntas de acción comunal, asociaciones de cabil­ Chicamocha
dos indígenas, organizaciones no gubernamenta­ 1. Implementación del programa ambiental
les locales y asociaciones comunitarias. Los si­ "Semillas del Mundo” en los municipios
guientes son algunos de estos proyectos: de Socotá y Betéitiva en el Departamento
de Boyacá
2. Plan de manejo comunitario integral de las
Antioquia y viejo Caldas microcuencas Arnaia y Golondrinas que
surten los acueductos del municipio de To­
1.Estrategia integrada de conservación para na
la Vereda Tenche, Municipio de Anorí
Colombia 67

GESTIÓN EN PÁRAMOS procedimiento para el uso eficiente y ahorro del


agua. El procedimiento se debe basar en el diag­
nóstico de la oferta hídrica de las fuentes de su­
Marco legal'" ministro y la demanda de agua e incluir las metas
de reducción de pérdida y la identificación de zo­
nas de páramo, bosques de niebla y áreas de in­
No existe en la legislación ambiental colombia­ fluencia de nacimiento de acuíferos y de estre­
na una normatividad exclusivamente dirigida a la llas fluviales. Estos deben ser adquiridos de ma­
preservación y conservación de los ecosistemas nera prioritaria por las entidades ambientales de
de páramo. En su lugar, se cuenta con varias ca­ la jurisdicción correspondiente.
tegorías legales que podrían ser aplicadas a los En relación con la compra de terrenos en áreas
ecosistemas. La legislación determina que los de reserva, según el decreto 2.666 de 1994 (re­
ecosistemas se deben preservar, entre otras razo­ glamentario de la ley 160 de 1994, llamada Ley
nes por los servicios ambientales que estos pro­ de la Reforma Agraria) se dispone que el Instituto
veen. Sin embargo, esto se confunde y se trata a Colombiano de la Reforma Agraria (INCORA) po­
los ecosistemas como si fueran por sí mismos drá adquirir tierras o decretar su expropiación pa­
áreas protegidas. ra reubicar a los propietarios u ocupantes de zo­
Lo más cercano que se tiene en la reglamenta­ nas que deben tener un manejo especial o interés
ción con respecto a los ecosistemas son disposi­ ambiental o están situadas en los Parques Nacio­
ciones mediante las cuales se recomienda prote­ nales Naturales. El INCORA podrá realizar estas
ger y someter a manejo especial ciertos ecosiste­ acciones cuando los predios hayan sido adquiri­
mas. En relación con el páramo las disposiciones dos con anterioridad a la declaración del área de
de este tipo son: protección.
• Artículo 1 de la ley 99/93: protección es­ También en el Código de los Recursos Natura­
pecial de páramos, subpáramos, zonas de les se encuentran disposiciones que podrían inci­
recarga de acuíferos y del paisaje. dir en la protección de ecosistemas y biomas co­
• Artículo 10 de la ley 373/97: define la via­ mo los páramos. El Código establece que los sue­
bilidad de otorgar las concesiones de los se deben usar de acuerdo con sus condiciones
aguas subterráneas. y que los factores físicos, ecológicos y socioeconó­
• Artículo 33, parágrafo 3, articulo 33 Ley micos de una región influirán en la determinación
99 de 1993: cuando dos corporaciones o del uso potencial y clasificación de los suelos. De
más, compartan un ecosistema o cuenca igual manera, si una persona realiza prácticas
hidrográfica, se deben poner de acuerdo agropecuarias, forestales o de infraestructura que
para la definición de las políticas ambien­ puedan afectar los suelos, esta persona deberá lle­
tales. var a cabo recuperación y conservación de los
• Ley 99/93: en relación con la adquisición suelos afectados. Aunque el código reglamentó de
de los ecosistemas estratégicos para pro­ manera extensa el aprovechamiento de los recur­
tección, ordena a las corporaciones autó­ sos naturales renovables, para la utilización del
nomas regionales con el apoyo de las en­ suelo no se exigen permisos ambientales.
tidades territoriales, que se diseñen planes La Constitución Política de 1991 consideró el
para adquirir estas áreas para la conserva­ proceso de ordenamiento territorial como política
ción, recuperación y preservación de los de Estado y un instrumento de planificación. En
recursos naturales. éste el ordenamiento ambiental del territorio es un
• Articulo 107/ley 99: declara de utilidad componente fundamental, ineludible e indisocia-
pública e interés social adquirir bienes de ble (DNP y otros, 1996 en MMA, 1998. Linea-
propiedad privada para realizar obras en mientos para la Política Nacional de Ordenamien­
beneficio de la conservación del medio to Ambiental del Territorio). Con relación a las ca­
ambiente y sus recursos. De igual manera tegorías de áreas protegidas utilizadas, se presen­
la declaración y linderación de áreas del ta en la Tabla 8 un consolidado realizado por Uni-
Sistema de Parques Nacionales Naturales parques en 2002, en su documento (en prepara­
y la ordenación de cuencas hidrográficas. ción) para el Sistema Nacional de Áreas Protegi­
Así mismo y según la ley 373/99, todo plan das.
ambiental regional y municipal debe incluir un1 0

10 Este componente es una síntesis con base en el análisis realizado por Eugenia Ponce De León del IDEAM sobre legislación alrededor del páramo para
Castaño Uribe (en prensa) y con base en el trabajo de la Subdirección de Planificación de la Unidad de Parques del Ministerio del Medio Ambiente.
68 Los Páramos del Mundo

Tabla 8. Definiciones de categorías de áreas protegidas en la legislación Colombiana


Fuente. Subdirección de Gestión. Unidad de Parques Nacionales Naturales 2002.

C A TE G O R ÍA D E F IN IC IÓ N

Á R E A S DE La zona de propiedad pública o privada reservada para destinarla exclu sivam en te al establecim iento
RESER VA o m a n ten im iento y utilización racional de áreas forestales productoras, protectoras o pro d u c to ra s -p ro -
FO RESTAL tectoras. (C R N A rt. 2 0 6 )

l.A R F La zona que debe ser conservada perm anentem ente con bosques naturales o artificia les para obtener
Productora prod uctos forestales para c o m ercia liza ción o consum o. (C R N art. 2 0 3 )

La zona q ue debe ser conservada perm anentem ente con bosques naturales o artificia les para prote­
ger estos m ism os recursos u otros naturales renovables En esta área prevalece el efecto protector y
2 .A R F sólo se perm ite la obtención de frutos secund arios del bosque. (C R N a rtícu lo 2 0 4 )
Productora
Se podrán d eclara r com o protectoras áreas forestales, cuan do sea necesario para proteger especies en
vía de extin ción . (D e c. 1 6 08 art. 2 0 )

3 .A R F La zona que debe ser conservada perm anentem ente con bosques naturales o artificia les para prote­
P rotectora- ger los recursos naturales renovables y que, adem ás puede ser objeto de a ctivid a d es de prod ucción
Productora sujeta necesariam ente al m a ntenim iento del efecto protector. (C R N a rtícu lo 2 0 5 )

Entiéndase por te rritorio fá un ico el que se reserva y a linda con fines de conservación, investigación y
m anejo de la fauna silvestre para exh ib ición . (C R N a rt.2 5 3 )

O b je tivo s de los Territorios Faúnicos:


- Conservar, restaurar y fom entar la flora y fauna silvestre.
- C on ocer los ciclos b iológicos, la dieta alim e nticia y la ecología de poblaciones naturales de las es
4 .Territorio pecies da la fauna silvestre.
Fáunico - A d e la n ta r investigaciones básicas y experim entales en cuanto a m anejar y estud iar el m ejoram iento
genérico de las especies de fauna silvestre.
- Investigar aspectos ecológicos y de prod uctivid ad prim aria que puedan in c id ir en el m anejo de la fau­
na silvestre y ser a plica b le en áreas ecológicam ente sim ilares.
- P rod u cir ind ivid u os de fauna silvestre para repoblación de ecosistem as prim arios.
- E stablecer y estud iar sistem as y técnicas para el control biológico de especies de la fauna silvestre.
- In vestigar la prevención y tra tam ie nto de zoonosis de la fauna silvestre. (D e c. 1 6 08 art. 165)

El área que se reserva y alinda con fines de conservación, investigación y m anejo, para fom ento de
especies cinegéticas en donde puede ser perm itid a la caza con sujeción a reglam entos especiales.
5. Reserva de (C R N A rt. 2 5 5 )
Caza
Se podrá pe rm itir la caza c ie ntífica , de fom ento, control y deportiva (si no se ha d eclarado veda o pro­
h ib ició n ). (D e c. 1608/78 art. 171)

El área q ue se reserva y alinda con fines de conservación, investigación y m anejo, para fom ento de
6. Coto de especies cinegéticas en donde puede ser perm itid a la caza con sujeción a reglam entos especiales....
caza destinada al m antenim iento, fom ento y a provecham ien to de especies de la fauna silvestre para caza
d ep ortiva. (C R N a rtíc u lo 2 5 5 y 2 5 6 )

C orresponde a la a d m inistración pública:


7. Área de a) D eterm in ar las p roh ib icion es o vedas respecto de especies e ind ivid u os hid rob iológicos;
manejo inte­ f) E stablecer o reservar áreas especiales de m anejo integrado para protección, propagación o cría de
grado para
especies h id rob iológicas, de acuerdo con estud ios técnicos;
recursos
i) R eservar zonas exclusivas para la pesca de subsistencia o para la exp lotación de especies en bene­
hidrobiológi-
fic io de cooperativas de pescadores, em presas com u nita ria s u otras asociaciones integradas por tra ­
cos
bajadores artesanales. (C R N art. 2 7 4 )
Colombia 69

C A TE G O R ÍA D E F IN IC IÓ N

Con el fin de asegurar el desarrollo sostenido del recurso pesquero, corresponde al IN P A :


1) P roponer a la entidad estatal com petente, la d elim itación de áreas de reserva para la protección
de determ inadas especies.
3 ) D elim ita r las áreas que, con e xclu sivid a d , se destinen para la pesca artesanal. (L e y 13/90 art. 5 1 )
8. Áreas de
Reserva de Se denom ina área de reserva a la zona geográfica seleccionada y d elim itada en la cual se prohíbe o
pesca se cond iciona la explotación de determ inadas especies, C orresponde al IN P A d e lim ita r y reservar és­
tas áreas. (D e c. 2256/91 art. 120)
En desarrollo en lo previsto en el num eral 11 del a rtícu lo 13 concordante con el a rtícu lo 51 de la Ley
13 de 1 9 90 , corresponde al IN P A proponer a la entidad estatal com petente el establecim iento de ve­
das y la d elim ita ción de áreas de reserva para los recursos pesqueros. (D e c. 2256/91 art. 121)

Paisajes urbanos y rurales que contrib u ya n al bienestar físico y espiritu al. Para la preservación del pai­
saje corresponde a la ad m inistra ción : a) D eterm inar las zonas en los cuales se prohibirá la construc­
ción de obras; b) P roh ib ir la tala, la siem bra o la alteración de la configuración de lugares de paisa­
9 .Zon a s de
je; c) F ija r lím ites de altura o determ ina r estilos para preservar la uniform idad estética o histórica.
protección
(C R N A rt. 3 0 2 , 3 0 3 )
del Paisaje

Proteger una zona a lado y lado de las carreteras determ inada por M in. O b ras P ú b lica s e Inderena
(D ec 1715/78)

Á R E A S DE
Es área de m anejo especial la que se d elim ita para ad m inistra ción , m anejo y protección del a m b ien ­
M A N E JO
te y de los recursos naturales renovables. (C R N art. 3 0 8 )
E S P E C IA L

Para que constituyan m odelos de aprovecham iento racional (C R N A rt. 3 1 0 );


"espacio de la biosfera que, por razón de factores am bientales o socioeconóm icos, se d elim ita para
q ue dentro de los criterios del desarrollo sostenible se ordene plan ifique y regule el uso y m anejo de
10. D istritos los recursos naturales renovables y las actividades econ óm ica s que a llí se desarrollen" (Dec.
de M anejo 1974/89)
Integrado R equisitos para la identificación y d elim ita ción de un D M I: q ue posea ecosistem as que representen
rasgos naturales inalterados o ecosistem as alterados su sceptibles de recuperación, que la oferta a m ­
biental perm ita orga n iza r prácticas com patib les, cond iciones para educación, investigación, d ivu lg a ­
ción, que incluya valores paisajísticos. (D e c. 1974/89 )

Podrán crearse áreas de recreación urbanas y rurales destinadas a la recreación y a las actividades
11. Áreas de deportivas. (C R N A rt. 311)
Recreación Se planeará el desarrollo urbano determ inando, entre otros, sectores de recreación así com o zonas
oxigenantes y am ortiguad oras y c ontem p la n d o la necesaria arborización ornam ental. (C R N , art. 187)

12. Distrito Á rea que se d elim ita para som eterla a m anejo especial orientad o a la recuperación de suelos altera­
de dos o degradados o la prevención de fenóm enos que causen alteración o degradación en áreas espe­
Conservación cialm en te vulnerables por sus cond iciones físicas o c lim á tica s o por la clase de utilidad que en ellas
de Suelos se desarrolla. (C R N art. 3 2 4 )
70 Los Páramos del Mundo

C A TE G O R ÍA D E F IN IC IÓ N

C on ju n to de áreas con valores excepcionales para el pa trim on io nacional que, en beneficio de los ha­
bitantes de la nación y deb id o a sus características naturales, culturales o históricas, se reserva y d e­
clara com pren d id a en cualquiera de las categorías que adelante se enum eran. (C R N art. 3 2 7 )

Finalidades del SPNN: (C R N art. 3 2 8 )


a) C on servar valores sobresalientes de fauna, flora y paisajes o reliquias históricas, culturales o ar­
S IS T E M A DE
q ueológicas, para darles un régim en especial de m anejo fu nd ad o en una planeación integral con p rin ­
P AR Q U ES
cip io s ecológicos, para que perm anezcan sin deterioro;
N A C IO N A L E S
b) Perpetuar en estado natural m uestras de com u nid ad es bióticas, regiones fis io g ra fía s , unidades
biogeográficas, recursos genéticos y especies silvestres am enazadas de extinción, para: 1) Proveer
puntos de referencia am bientales para investigaciones cie ntíficas, estud ios generales y educación a m ­
b iental; 2 ) M antener la diversidad b iológica; 3 ) A seg ura r la estabilidad ecológica, y
c) Proteger ejem plares de fenóm enos naturales, cultu rales, históricos y otros de interés internacional,
para c o n trib u ir a la preservación del pa trim on io com ún de la hu m an id ad .

Área de extensión que perm ita su autorregulación ecológica y c uyos ecosistem as no han sido altera­
13. Parque dos su stancialm ente por la explotación u ocupación hum ana y donde las especies vegetales y anim a ­
Nacional les, com plejos g eom orfológicos y m anifestaciones históricas o culturales tienen va lo r cie ntífico , edu­
cativo, estético y recreativo nacional y para su perpetuación se som ete a un régim en adecuado.

14. Reserva Área en la cual existen cond iciones prim itivas de flora, fauna y gea, y está destinada a la conserva ­
Natural ción , investigación y estudio de sus riquezas naturales.

15. Área
Área que, por poseer cond iciones especiales de flora o gea es escenario natural raro.
Natural Única

16. Santuario Área dedicada a preservar especies o com u nid ad es vegetales para conservar recursos genéticos de la
de Flora flora nacional.

17. Santuario Área dedicada a preservar especies o com u nid ad es de anim ales silvestres, para conservar recursos
de Fauna genéticos de la fauna nacional.

18. Vía Faja de terreno con carretera, que posee bellezas pa n orám icas sin gu lares o valores naturales o c u l­
Parque turales, conservada para fines de educación y esparcim iento.

19. Parque
Funciones de las C A R s : Reservar, alinderar, a d m inistra r o sustraer, los parques naturales de carácter
Natural
regional, y reglam entar su uso y fu nciona m ien to. (L e y 99/93 A rt. 3 1 )
Regional

2 0 . Reserva La parte o el todo del área de un inm ueble que conserve una m uestra de un ecosistem a natural y sea
N atural de m anejado bajo los p rin cipios de la sustentabilidad en el uso de los recursos naturales renovables,
la Sociedad cuyas a ctivid a d es y usos se establecerán de acuerdo a reglam entación, con la pa rticipa ción de las
C ivil orga n iza cion es sin á nim o de lucro de carácter a m b ien tal. (L 9 9 /93 art. 109)

La selección de hum edales deberá basarse en su im portan cia internacional en térm in os ecológicos,
21. botánicos, zoológicos, lim no ló gicos o hid rológicos. En prim er lugar deberán incluirse los hum edales
Humedales q ue tengan im po rtan cia internacional para las aves acuáticas. (L e y 3 5 7 de 1997 art. 2)
de Los hum edales podrán com pren d e r sus zonas ribereñas o costeras adyacentes, así c om o las islas o
Importancia extensiones de agua m arina de una profundidad su pe rior a los seis m etros en marea baja, cuando se
Internacional encuentren dentro del hum edal y especialm ente cuan do tengan im portan cia com o hábitat de aves
a cuáticas.
Colombia 71

CATEGORÍA DEFINICIÓN

Constituido por las zonas .... que por sus características geográficas, paisajísticas o ambientales, o
22. Áreas de por formar parte de las zonas de utilidad pública para la ubicación de infraestructuras para la pro­
Conservación
visión de servicios públicos domiciliarios o de las áreas de amenazas y riesgo no mitigable para la
y Protección
(municipal) localización de asentamientos humanos, tiene restringida la posibilidad de urbanizarse. (Ley 388 / 97
art. 35)

Elementos del componente rural del plan de ordenamiento: (Ley 388/97 art. 12-14 y Dec. 879 /
98 art. 11)
- El señalamiento de las condiciones de protección, conservación y mejoramiento de las zonas de pro­
ducción agropecuaria, forestal o minera.
- La delimitación de las áreas de conservación y protección de los recursos naturales, paisajísticos,
geográficos y ambientales, incluyendo las áreas de amenazas y riesgos, o que formen parte de los sis­
temas de provisión de los servicios públicos domiciliarios o de disposición final de desechos sólidos
o líquidos.
- La determinación de los sistemas de aprovisionamiento de los servicios de agua potable y
saneamiento básico de las zonas rurales a corto y mediano plazo y la localización prevista para los
equipamientos de salud y educación.

Elementos del componente urbano del plan de ordenamiento: (Ley 388/97 art. 12-13 y Dec. 879
/ 98 art. 10)
- La delimitación, ... de las áreas de conservación y protección de los recursos naturales, paisajísti­
cos y de conjuntos urbanos, históricos y culturales, de conformidad con la legislación general aplica­
ble a cada caso y las normas específicas que los complementan en la presente ley; así como de las
áreas expuestas a amenazas y riesgos naturales.

Se encuentran en la legislación figuras de orde- den inscribir otro tipo de categorías,


namiento territorial, que no tienen estrictamente Por otra parte, hay ciertos reconocimientos
objetivos de conservación, cuya afectación es que contempla la legislación a ciertas áreas con­
transitoria, mientras se desarrollan los estudios o cretas de la geografía Colombiana, o lo ligan al
se toman las decisiones políticas de su mejor asig- concepto de patrimonio cultural y natural en el
nación en términos del ordenamiento o que pue- marco de la Ley 45 de 1983 (Tabla 9).

Tabla 9. Distinciones para sitios de importancia ambiental, diferentes a categorías de áreas protegidas
Fuente: Subdirección de Gestión. Unidad de Parques Nacionales Naturales, 2002.

Nombre DEFINICIÓN

Proteger el medio ambiente chocoano como área especial de reserva ecológica de Colombia, de inte­
rés mundial y como recipiente singular de la megabiodiversidad del trópico húmedo.
Es función principal de la corporación, fomentar la integración de las comunidades indígenas y negras
que tradicionalmente habitan la región al proceso de conservación, protección y aprovechamiento sos-
Área tenible de los recursos y propiciar la cooperación y ayuda de la comunidad internacional para que
Especial de compense los esfuerzos de la comunidad local en la defensa de ese ecosistema único.
Reserva Proteger el medio ambiente del Sur de la Amazonia Colombiana como área especial de reserva eco­
Ecológica lógica de Colombia, de interés mundial y como recipiente singular de la megabiodiversidad del trópi­
co húmedo.
Es función principal de la corporación, fomentar la integración de las comunidades indígenas que tra­
dicionalmente habitan la región al proceso de conservación, protección y aprovechamiento sostenible
de los recursos y propiciar la cooperación y ayuda de la comunidad internacional para que compen­
se los esfuerzos de la comunidad local en la defensa de ese ecosistema único.
72 Los Páramos del Mundo

N o m b re D E F IN IC IÓ N

D eclárase la Sabana de Bogotá, sus páram os, aguas, va lle s aledaños, cerros circun d a ntes y sistem as
m ontañosos co m o de interés ecológico nacional, cuya destinación prioritaria será la agropecuaria y fo ­
Área de restal.
interés El M M A determ inará las zonas en las cuales exista com p a tib ilid a d con las exp lotaciones m ineras, con
ecológico base en esta d eterm inación la C A R - otorgará o negará las correspondientes licencias a m bientales. Los
nacional m u n icipios y el D istrito Capital expedirán la reglam entación de los usos del suelo, teniendo en cuen ­
ta las d isp osicion es de que trata este a rtícu lo y las que en el á m b ito nacional expida el M M A . (Le y
9 9 / 9 3 art. 6 1 )

Se consideran Patrim onio N atu ral: (L e y 45/83 art. 2 )


-. Los m onum entos naturales con stitu id os por form a cion es física s y b iológicas o por grupos de esas
form aciones que tengan un va lo r universal excepcional desde el punto de vista estético o científico;
-. Las form a cion es geológicas y fisiográficas y las zonas estrictam ente d e lim ita d a s que constituyan el
S itios de hábitat de especies anim al y vegetal am enazadas, que tengan un va lo r universal excepcional desde el
Patrim onio punto de vista estético o científico,
N atural y -. Los lugares naturales o las zonas naturales estrictam ente d elim ita d a s, que tengan un va lo r univer­
Cultural sal excepcional desde el punto de vista de la cie ncia, de la conservación o de la belleza natural.

Los Estados Partes se o b lig a n ,... , a prestar su concurso para identificar, proteger, conservar y revalo­
rizar el pa trim on io cultural y natural de que trata el a rtíc u lo 11, párrafos 2 y 4 , si lo pide el Estado
en c u yo te rritorio esté situad o. (L e y 4 5 de 1983 art. 6)

acuerdos, tratados, la cooperación técnica nacio­


Políticas y programas
nal e internacional y la participación directa y per­
nacionales manente de las comunidades asociadas a estos
ecosistemas, considerándolos espacios de vida.
Colombia cuenta con el “Programa para el Ma­ De esta manera, Minambiente (2002), plantea
nejo Sostenible y Restauración de Ecosistemas de que la aplicación del Programa implica: a) la fun­
la Alta Montaña Colombiana: PÁRAMOS" (Mi- ción y estructura de los ecosistemas; b) la organi­
nambiente 2002). El objetivo general es el de zación social de los grupos humanos y la forma
orientar a nivel nacional, regional y local la gestión como esta afecta la funcionalidad de los sistemas
ambiental en ecosistemas de Páramo y adelantar naturales y c) el esquema económico que estos
acciones para su manejo sostenible y restaura­ grupos sociales planteen para obtener beneficios
ción, mediante la generación de conocimiento y específicos de un sistema natural. El accionar del
socialización de información de su estructura y Programa de Páramos se complementa con otras
función, la restauración ecológica, la consolida­ políticas (Tabla 10), las cuales se han tratado en
ción de sus potencialidades hídricas, la planifica­ el documento en Preparación del Sistema Nacio­
ción ambiental del territorio, el uso sostenible de nal de Áreas Protegidas (Unidad de Parques
los recursos naturales presentes, el desarrollo de 2002) .
Colombia 73

Tabla 10. Políticas relacionadas con el Sistema Nacional de Áreas Protegidas


Tomada de Unidad de Parques (2002). Documento en preparación, Sistema Nacional de Áreas Protegidas.

Política Objetivos

Proyecto C olectivo A m b ie n ta l “Som os Restaurar y conservar las ecorregiones estratégicas, prom oviend o y fom en ­
Agua” tando el desarrollo regional y sectorial sostenible, en el contexto de la cons­
trucción de la paz

Prom over la conservación, el c ono cim ien to y el uso sostenible de la b lo d i-


Política N acional de B iodlversidad versidad, así com o la d istrib ución justa y equitativa de beneficios d eriva ­
dos de la utilización de cono cim ien tos, innovaciones y prácticas asociados
a ella por parte de la com u nid a d científica nacional, la industria y las co­
m unidades locales.

Lineam ientos para la Política de O rie ntar y regular los procesos de ocup ación, apropiación y uso del territo­
O rd en am ie nto Territorial rio y los recursos naturales, con el propósito de gara ntiza r su adecuado
a provecham ien to y desarrollo sostenible
Política de C onsolid ación
del Sistem a de Parques N acionales C on solid ar la conservación de los ecosistem as y los recursos naturales de
N aturales, con base en la participación C olo m b ia , y a pa rtir de ellos c o n trib u ir a forjar, de m anera pa rticipativa,
social en la conservación nuevas alternativas de desarrollo local y regional.

G enerar las cond icione s necesarias para el uso y a provecham ien to sosteni­
Política de G estión A m b ie n ta l para la ble de la fauna silvestre com o estrategia de conservación de la b iod iversi-
Fauna Silvestre en C olom bia dad y alternativa socioeconóm ica para el desarrollo del país, garantizando
la perm anencia y fu nciona lid ad de las poblaciones y de los ecosistem as.

Lograr el uso sostenible de los bosques, con el fin de conservarlos, incor­


porar el sector forestal en la econom ía nacional y c o n trib u ir al m ejoram ien­
Política de Bosques
to de la calidad de vida de la población.

Acuerdos internacionales ña como uno de sus diez programas ope-


racionales.
4 . El Grupo Consultivo sobre Investigaciones
Minambiente (2002) considera los siguientes
Agronómicas Internacionales (GCIAI) y el
escenarios internacionales como relativos a la ges­
Programa Internacional Geosfera-Biosfera
tión de la Alta Montaña y especialmente a la de
(IGBP) trabajan en el aprovechamiento in­
los páramos:
tegral de la observación, modelamiento e
1. Conferencia de las Naciones Unidas sobre
investigación del fenómeno del cambio
el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNU-
global y el impacto en las regiones monta­
MAD). Reconoce la importancia del pára­
ñosas". (Newsletter 2000 en Minambien­
mo en el Capítulo 13 del documento final
denominado “Ordenación de ecosistemas te 2002).
frágiles: desarrollo sostenible de las zo­ 5. Convención sobre Cambio Climático
nas de montaña". (CCC). En el marco de esta convención se
2 . Desde 1993, la FAO actúa como coordina­ advierte que todas las variaciones en los
dor sectorial del Capítulo 13 de la CNU- parámetros del clima provocarían impac­
MAD. tos irreversibles en los ecosistemas de la
3 . En 1995 el Consejo del Fondo para el Me­ alta montaña. Debido a esto se constitu­
dio Ambiente Mundial (FMAM), seleccio­ yen en claves para evidenciar estos cam­
nó el tema de los ecosistemas de monta­ bios.

Global Change and Mountain Regions en Newsletter No. 5. Octubre de 20 00


74 Los Páramos del Mundo

6. Convenio sobre diversidad biológica (CBD) tónoma Regional de Nariño (CORPONARIÑO),


(ratificado por la Ley 165 de 1994). Insta Corporación Autónoma Regional de la Orinoquía
a lograr la conservación y uso sostenible (CORPOORINOQÍA), Corporación Autónoma Re­
de la diversidad biológica, y a velar por la gional del Tolima (CORTOLIM A), Instituto de Hi­
distribución y participación justa y equita­ drología, Meteorología y de Estudios Ambientales
tiva de los beneficios que resulten de la (IDEAM), Ministerio del Medio Ambiente (MMA) y
utilización de los recursos genéticos. la Unidad Administrativa Especial de Sistema de
7 . Convención sobre el Comercio Internacio­ Parques Nacionales Naturales (UAESPNN). Se de­
nal de Especies Amenazadas de Fauna y satacan CAS, CORPOGUAVIO, CDMB, CORNARE
Flora Silvestres (CITES) (ratificada me­ y CORPOCHIVOR por la ejecución de un mayor
diante Ley 17 de 1981). Regula el comer­ número de proyectos.
cio con las especies amenazadas de extin­
ción, las cuales son establecidas por la
Convención y los países miembros. Ade­ Generación de conocimientos
más, reglamenta y vigila el comercio de
especies que son vulnerables de llegar a Se presenta en este punto el contexto del Sub­
dicha condición. programa Generación de Conocimiento y Sociali­
8. Convención relativa a los humedales zación de Información de la ecología, la diversi­
(RAMSAR). Su objetivo principal es garan­ dad biológica y la parte sociocultural de los eco­
tizar la conservación y manejo racional de sistemas de páramo, del Programa para el Mane­
los humedales reconociendo la importan­ jo Sostenible y Restauración de Ecosistemas de la
cia de las funciones que cumplen en la re­ Alta Montaña Colombiana: Páramos. (Minambien-
gulación hídrica, su riqueza en flora y fau­ te 2002). Posteriormente se presenta un breve re­
na, y su valor económico. sumen del Decreto 309 de Febrero 25 de 2000,
9. La declaración del año 2002 por las Na­ por el cual se reglamenta la investigación científi­
ciones Unidas como el Año Internacional ca en diversidad en Colombia.
de las Montañas. Así mismo la Coopera­ En el ámbito internacional, la capacidad de in­
ción Andina de Naciones (CAN) y el Ban­ vestigación científica del país es muy baja. El
co Interamericano de Desarrollo, BID, han 94% de los científicos en el planeta pertenecen a
planteado la Estrategia Andina de Conser­ países desarrollados; 1% son latinoamericanos y
vación (www/comunidadandinadenacio- de estos, 1% son colombianos. Colombia, viene
n e s .o rg / d o c u m e n to s / a c ta s / d e c 3 -7 - haciendo grandes esfuerzos por impulsar la cien­
Ol.htm). cia y el desarrollo tecnológico pero la inversión
aún es muy baja. En 1982 y 1987 invirtió 0.1%
y 0.2% de su PIB, respectivamente, en investiga­
Instituciones ción y formación de recurso humano12 (instituto
Humboldt y otras instituciones 1997 en Minam-
Se encontró que son trece instituciones guber­ biente 2002).
namentales las que han ejecutado proyectos en el La Ley 29 de 1990 de ciencia y tecnología ha
tema páramos y ecosistemas asociados: Corpora­ permitido algunos avances pero aún es necesario
ción Autónoma Regional del Alto Magdalena adelantar un análisis profundo sobre su impacto
(CAM), Corporación Autónoma Regional de San­ en cuanto a la financiación, desarrollo de proyec­
tander (CAS), Corporación Autónoma Regional de tos y programas de investigación, capacitación y
Defensa en la Meseta de Bucaramanga (CDMB), formación del recurso humano, especialmente en
Corporación Autónoma Regional de las Cuencas las áreas relacionadas con la conservación y el
de los Ríos Ríonegro y Nare (CORNARE), Corpo­ uso sostenible de la biodiversidad.
ración Autónoma Regional de Boyacá CORPOBA- Colombia, aunque posee una zona importante
YACÁ), Corporación Autónoma Regional de Chivor de páramos, tanto por superficie como por diver­
(CORPOCHIVOR), Corporación Autónoma Regio­ sidad hay zonas donde el conocimiento es poco.
nal del Guavio (CORPOGUAVIO), Corporación Au­ Por ejemplo, la Cordillera Occidental es muy poco

“ Instituto A. von Humboldt. 1997. Informe Nacional sobre el estado de la biodiversidad en Colombia. Tomo III: Capacidad nacional actual para la con­
servación y el uso sostenible de la diversidad biológica.
Colombia 75

estudiada y existen pocas colecciones biológicas importancia estratégica de estos ecosistemas y


(Instituto Humboldt y otras instituciones, 1997 en plantear mecanismos para la protección y manejo
Minambiente, 2002). De igual manera el conoci­ de su oferta ambiental. Una de las conclusiones
miento sobre la fauna paramuna es todavía limi­ de este evento fue la necesidad de crear la Red
tado (Minambiente 2002). Es necesario también Nacional de Páramos y Bosques de Niebla. Para
estudiar la oferta-demanda ambiental de los eco­ ello se agruparon la Corporación Amigos del Pára­
sistemas de alta montaña para nutrir los procesos mo, Censat "Agua Viva”, Ecofondo, Asojuntas del
de ordenamiento territorial. Sin embargo, en la ac­ Cerrito, Semillas de Agua, Asocpáramos, Red de
tualidad se está generando conocimiento entorno Reservas de la Sociedad Civil, Adc y La Fundación
a este tema por los Municipios, Corporaciones Au­ Ecológica Las Mellizas13.
tónomas Regionales e Institutos de Investigación, Después de la primera reunión en Sonsón se
con el apoyo del Ministerio del Medio Ambiente han realizado tres más. En 1995 en Santa Rosa
(Minambiente 2002). de Viterbo, Antioquia, la tercera con el nombre de
En la planificación de ecosistemas de páramo III Conferencia Nacional de Páramos y Selvas A l­
también es conveniente incluir información sobre mandinas en Murillo, Tolima en 1998 y una cuar­
las geoamenazas y amenazas sísmicas, adelantar ta en Málaga, Santander: IV Conferencia Nacional
proyectos específicos para su conocimiento a nivel de Páramos y Bosques Altoandinos y Conferencia
departamental, estudios de detalle de microzonifi- Internacional en 1999. De manera muy general a
cación sísmica en municipios críticos de la alta través de estos encuentros se ha querido estimu­
montaña colombiana y efectuar campañas de so­ lar los procesos que conduzcan a propiciar el es­
cialización de la información (Minambiente pacio para el fortalecimiento del proceso organiza­
2002). Igualmente aspectos de propiedad, uso de tivo entorno al manejo y uso de los páramos, co­
áreas de recarga de acuíferos y desarrollo de in­ nocer los actores y escenarios en los páramos y
fraestructura, entre otros selvas Alto Andinas y su impacto social y ambien­
La socialización de la información, es un pro­ tal en el ecosistema.
ceso en donde es indispensable involucrar a las Por otra parte a través de recursos del crédito
comunidades desde el inicio. Para ello se deben BID-BIRF y la contrapartida nacional compuesta
habilitar espacios informativos, de intercambio de por los recursos de las entidades ejecutoras y los
experiencias y de educación ambiental para propi­ aportes de las comunidades, el Ministerio del Me­
ciar la apropiación de los procesos y proyectos dio Ambiente contrató en el periodo 1994-1998,
(Minambiente 2002). actividades que involucran el proceso de protec­
ción, rehabilitación y establecimiento de 41.542
ha de coberturas vegetales en microcuencas del
Acciones país, incluyendo las de la alta montaña, por un
monto de inversión de $39.849/611.219. Has­
ta el momento se han atendido 341 microcuencas
Antecedentes de la gestión nacional de la geografía nacional (Minambiente 2002).
Recientemente, los esfuerzos de inversión se
Eventos relacionados con los Páramos Colom­ concentran en las Ecorregiones Estratégicas del
bianos, según Minambiente (2002), están: El Se­ orden nacional, regional y local. Es así como se
minario Internacional sobre el Medio Ambiente de están formulando proyectos en ecorregiones estra­
Páramo, 1977 en Mérida; El Seminario Interna­ tégicas del ámbito nacional, sobresalientes en
cional sobre la Alta Montaña, Popayán, 1991; Se­ cuanto al cubrimiento de superficie en zonas de la
minario Taller sobre Cambio Global y la Alta Mon­ alta montaña, especialmente en Páramo y Subpá­
taña Colombiana, Bogotá, 1993. En diciembre de ramo. Ellas son el Macizo Colombiano, la Sierra
1995 se llevó a cabo la I Conferencia Nacional de Nevada de Santa Marta, la Región Nororiental-
Páramos y Bosques de Niebla en Sonsón, Antio- Sierra Nevada del Cocuy, la Cordillera Central y la
quia. El objetivo de este encuentro fue discutir la Serranía de Perijá (Tabla 11).

,3 Síntesis preparada por Alejandro Galeano, Corporación Ecofondo.


76 Los Páramos del Mundo

Tabla 11. Ecorregiones Estratégicas del orden Nacional con Ecosistemas de Alta Montaña y Páramos
Fuente: MMA (Plan Verde), 1998

E C O R R E G IÓ N D E P A R TA M E N TO M UN ICIPIOS E X TE N S IÓ N A P R O X IM A D A

C auca, C aquetá, Pu tu m a yo, N aríño,


M acizo C olom b ian o 53 3 / 2 6 8 .2 3 7 ha
H uila y Tolim a

Sierra Nevada de Santa M arta M agdalena, G uajira y C esar 10 1 / 2 0 0 .0 0 0 ha

Sierra Nevada del C o cu y B oyacá, C asanare y Arauca 4 3 0 6 .0 0 0 ha

A lta M ontaña de la C ordillera


Tolim a, Risaralda, C aldas y Q u in d ío 14 4 0 0 .0 0 0 ha
Central

M acizo de S u m apaz C un d in am a rca , M eta, H uila y Tolim a 1 5 4 .0 0 0 ha

N udo de Santurbán N orte de S antander 10 1 2 0 .0 0 0 ha

La siguiente es una descripción del comporta­ han ejecutado proyectos en el tema pára­
miento de la inversión ambiental en páramos. In­ mos y ecosistemas asociados.
cluye ecosistemas de bosque alto andino, subpá­ 4. Entre 1996 y 1997 se registró un aumen­
ramo, páramo y superpáramo y ecosistemas aso­ to en la inversión, debido a la cantidad de
ciados a través de proyectos financiados con Pre­ proyectos inscritos una vez que se estruc­
supuesto General de la Nación -PGN entre 1995 turó administrativamente el SINA (Ley
y 200214 : (Figura 5). 99/93). Este incremento también puede
1. En general la tendencia indica una dismi­ ser atribuido a los aportes a recursos del
nución en el número de proyectos ejecuta­ PGN por motivo de las privatizaciones y
dos con recursos del PGN. Los temas que apalancamiento de recursos externos y por
la línea específica que se dio en el Plan de
más se han desarrollado en los proyectos
Desarrollo El Salto Social: Ecosistemas es­
son los de conservación y uso sostenible
tratégicos.
ligado a acciones de conservación. Desde
5. Por último, la inversión ambiental, en el
1999 sólo se han desarrollado proyectos
tema páramos con recursos del PGN, ha
relacionados con acciones de conserva­
presentado una tendencia decreciente en
ción.
los últimos 4 años. El año 2001 fue el de
2. En 1997 hubo un mayor número de pro­
la menor inversión.
yectos exclusivamente en el tema páramos
desarrollando actividades de conservación
y acciones conjuntas de uso sostenible y
conservación. Los otros temas que han de­
sarrollado los proyectos en páramos y eco­
sistemas asociados son conocimiento y
conservación, uso sostenible, conocimien­
to y uso sostenible y por último aquellos
proyectos que integran los 3 objetivos del
Convenio de Diversidad Biológica-CDB.
3 . En cuanto a las entidades se encontró que,
como ya se mencionó, son trece las que

Síntesis preparada por María José Calderón, Dirección de Política Ambiental, Departamento Nacional de Planeación.
71
Colombia

Figura 5. Inversión anual en Páramos y ecosistemas asociados, bosques alto andinos en la Unidad Biogeo-
con recursos del Presupuesto General de la Nación. gráfica de Santurbán (Santander y Norte
de Santander)
3. Formulación e implementación participati-
In ve rsió n anual c o n re cu rsos del P G N
va del plan de manejo integral en el pára­
Precios constantes
mo de Rabanal(Boyacá)
4. Conservación y uso sostenible de la biodi­
versidad en la región nororiental de los An­
des (financiación GEF)
5.Implementación participativa de los planes
de manejo y uso sostenible de los pára­
mos de Mamapacha y Bijagual (Boyacá)
6. Conservación y manejo sostenible de los
páramos Cristales, Cuchilla del Choque y
nacimiento del río Bogotá (Cundinamarca
Arto
y Boyacá)
Cordillera Central
¡.Formulación del Plan de Manejo del Par­
que Nacional Natural Los Nevados y de su
Ecorregiones estratégicas
zona amortiguadora e implementación de
acciones concretas de restauración
En las Ecorregiones estratégicas, algunos de
2 .Conservación de los ecosistemas de alta
los proyectos desarrollados, en desarrollo o por
montaña en la Cordillera Central (Caldas,
desarrollarse por parte de las Corporaciones Autó­
Quindío, Valle del Cauca y Tolima), un
nomas Regionales del Medio Ambiente (CARs),
aporte a las ecorregiones estratégicas.
Institutos de Investigación adscritos al MMA y la
Además de lo anterior y con base en la infor­
Unidad de Parques Nacionales Naturales, entre
mación solicitada a los integrantes del Grupo de
otros, con apoyo del MMA, son:
Trabajo en Páramos-Colombia acerca de los pro­
Macizo Colombiano
yectos desarrollados o en proceso, en relación con
1. Convenio Intercorporativo del Macizo co­
los páramos se logró establecer que, en general, la
lombiano
gestión está orientada a la definición de planes de
2 . Conservación de la Biodiversidad en los
manejo y, en los casos más avanzados, a su im­
ecosistemas de Páramo y Bosque Monta­
plementación. Los componentes de estos planes
ñoso del Macizo Colombiano (financiación
incluyen la participación de las comunidades que
GEF)
influyen sobre el ecosistema y se encuentran in­
Sierra Nevada de Santa Marta
fluenciadas por él. El reconocimiento de las comu­
1. Plan Sierra: Desarrollo Sostenible de la
nidades humanas como elemento clave en el éxi­
SNSM (Unión Europea)
to de la gestión es un paso fundamental en el pro­
2 . Conservación y Uso sostenible de la Biodi­
ceso.
versidad en la Sierra Nevada de Santa
Algunos ejemplos de lo anterior se pueden en­
Marta
contrar en los procesos de planificación participa­
Serranía de Perijá
tiva de las acciones orientadas hacia la ¡mplemen-
1 . Plan de Manejo Ambiental de la Serranía
tación de prioridades para la conservación, recu­
del Perijá (Guajira y Cesar)
peración y uso sostenible del páramo. Aquí las co­
Región Oriente
munidades se organizan y se capacitan en torno a
¡.Restauración y manejo sostenible de los
un ambiente que les provee de bienes y servicios
Páramos, Subpáramos y Selvas Andinas
ambientales, además de valores simbólicos para
del Nororiente Colombiano
sus culturas. El desarrollo de todas las fases de
2 . Marco Estratégico para la planificación y el
implementación de los planes de manejo, esto es
manejo ambiental de los ecosistemas
desde la propuesta hasta su ejecución y monito-
compartidos de páramos, subpáramos y
reo, propone el acompañamiento por parte de las
78 Los Páramos del Mundo

comunidades locales. Éste se considera el medio objetivo es que éstos aporten con el conocimiento
para favorecer el que éstas se apropien del proce­ que han obtenido a través del contacto con el eco­
so y del esfuerzo en torno al ecosistema, garanti­ sistema para la construcción colectiva de modelos
zando así su sostenibilidad. de uso y aprovechamiento de los biomas altoandi-
En Colombia, los planes de manejo proponen nos. Esto evidencia la tendencia a reevaluar la vie­
trabajar en una serie de componentes y pasos. Es­ ja premisa de excluir el componente humano de la
tos pasos incluyen: conservación. Así, por ejemplo, la formación y ca­
1. Caracterización ecológica básica de las di­ pacitación de guías de ecoturismo, que pertene­
ferentes unidades del ecosistema, valora­ cen a las comunidades locales y que poseen el co­
ción económica y simbólica de los bienes nocimiento que les otorga el ser parte integrante
y servicios ambientales del ecosistema, son planteadas como actividades
2 .Identificación de actores locales y de posi­ fundamentales de gestión compartida15.
bles alianzas para la conservación y el ma­ Lo anterior permite concluir que se está orien­
nejo tando la gestión hacia el establecimiento de una
3 . Capacitación de representantes de las co­ sana relación entre la gente y el páramo, como
munidades locales en aspectos técnicos una estrategia para posibilitar que el ecosistema
de las acciones de conservación, restaura­ siga sus dinámicas naturales y no se cruce el lími­
ción y manejo te de su resistencia.
4. Propuestas de reconversión de prácticas Es importante anotar que los procesos partici-
tradicionales de explotación de los recur­ pativos, en especial los de orden ambiental, han
sos naturales y del entorno natural tenido que abordar múltiples requerimientos. En­
5. Desarrollo de propuestas de ordenamiento tre los más relevantes, se anotan:
de las diferentes unidades del ecosistema • Los procesos participativos necesitan mu­
como herramienta fundamental para ma­ cho tiempo, compromiso y constancia por
nejo. parte de los facilitadores externos y de las
En el planteamiento de estos componentes es mismas comunidades.
importante resaltar la relevancia que se da al de­ • Se requiere de una permanente sensibili­
sarrollo de investigaciones tendientes a entender zación, capacitación y acompañamiento,
la estructura y la dinámica del sistema. Este cono­ tanto sobre el desarrollo organizacional
cimiento permite una mayor especificidad en las como sobre los variados mecanismos y
herramientas ambientales y del desarrollo
acciones de conservación, manejo y restauración,
y una mayor integración del componente humano sostenible.
• En algunas regiones de nuestro país, en
con su entorno.
Las propuestas de reconversión de tecnologías virtud de los conflictos, muchos de ellos
armados, es esencial la aplicación de mé­
y prácticas de uso establecen una fase piloto. Es­
todos de resolución de conflictos, lo que
to es, el diseño de proyectos modelo en pequeñas
implica procesos aún más prolongados,
áreas destinadas a ser manejadas, de acuerdo con
complejos y de mayor compromiso.
estándares que garanticen la estabilidad (constan­
• Además, exigen que los planes, agendas,
cia) de los diferentes componentes estructurales y
programaciones y procesos contractuales
funcionales del ecosistema. Además, se promueve
institucionales sean mucho más flexibles y
la identificación colectiva de proyectos producti­
adaptativos, toda vez que los procesos
vos sostenibles como alternativa socioeconómica
participativos no obedecen al ritmo de las
y estrategia de conservación. Estas fases piloto
exigencias o requerimientos instituciona­
buscan, como ganancia adicional, el reconoci­
les.
miento del componente humano como parte del
ecosistema que interactúa con él y, además, la ur­
gencia de establecer los límites de resiliencia del
ecosistema.
La valoración del páramo
La verdadera participación de los actores loca­
les es un paso de especial importancia en las pro­ Según Molano (1996), las montañas cubiertas
puestas de gestión compartida del ecosistema. El de selvas y páramos existen como construcción y

Preparado por Felipe Rubio, grupo ENOR.


Colombia 79

expresión social desde hace milenios y no surgen, cundantes del altiplano de Bogotá son espacios
como lo expresan algunas personas, con la visión ecológicos, sitios estratégicos de control militar,
conquistadora del siglo 16. Los indígenas le dan lugares adecuados para estaciones transmisoras,
al páramo una identidad mítica, religiosa y simbó­ espacios de conflictos sociopolíticos, áreas de pro­
lica. El pueblo Yanacona del Macizo Colombiano ducción en varios renglones agropecuarios, obje­
toma plantas, animales y minerales de uso medi­ tos de recreación y de investigación, reservas y
cinal y ritual, donados por los dioses de reinos an­ parques nacionales naturales, oficiales y privados
cestrales que se encuentran en la tierra. Estos dio­ y zonas captadoras de agua para el Distrito Capi­
ses habitan en las aguas pero su poder desapare­ tal.
ce cuando llega el “hombre blanco" y cultiva,
construye o quema.
Los abrigos rocosos paramunos eran usados Ejercicios de valoración económica
por las comunidades indígenas para el resguardo
durante travesías de caza (Correal y van der Ham-
La valoración económica de bienes y servicios
men 1977 citados por Rangel 2000). En las lagu­
ambientales se ha planteado como una herra­
nas y lagos del páramo se llevaban a cabo cere­
mienta para el manejo, la gestión y las políticas en
monias religiosas y manifestaciones cosmológicas
torno a los ecosistemas. Juega un papel en la to­
(Minambiente 2002).
ma de decisiones concerniente al aprovechamien­
Los animales tienen para la gente indígena es­
to de los recursos naturales. Sin embargo, una de
peciales significados dentro de la práctica ritual y
las causas de disminución y conversión excesiva
chamanística (Castaño-Uribe 1996). Por ejemplo,
de estos recursos se debe a que sus valores co­
para el pueblo Coconuko, el venado, el oso y la
merciales no son tomados en cuenta en las medi­
danta son animales muy importantes. La sacrali-
das concernientes al desarrollo. A través de la va­
zación de estos animales es total; muchas de sus
loración económica se miden y comparan los di­
partes sirven para curar las enfermedades y males
versos beneficios de los ecosistemas. Este balan­
del páramo. Las plantas silvestres del páramo cu­
rativas y medicinales se dividen en dos grupos: las ce puede servir de instrumento efectivo de facili­
plantas con espíritu y las que sirven al nivel del tación y mejoramiento del uso racional.
cuerpo. Las primeras las utiliza el macuco para A pesar de que el páramo es generador de im­
sacar los vientos, aires, envidias y maleficios, cu­ portantes procesos socioeconómicos, no se cuen­
rar espantos y cerrar el cuerpo, mientras que las ta en el país con información acerca de la valora­
segundas sirven para curar síntomas físicos (Faust ción económica en ecosistemas de alta montaña.
1988 citado por Castaño-Uribe 1996). Hasta ahora, sólo el Instituto Humboldt, Corpochi-
Otros seres espirituales viven en los páramos. vor, El W W F y el Departamento Nacional de Pla-
Por ejemplo, el Duende tiene una marcada predi­ neación están gestando un proceso de construc­
lección por plantas como la chupana negra, con la ción de conocimiento alrededor del tema de la va­
que confecciona su sombrero, o la ruda y uvilla de loración económica y los incentivos a la conserva­
duende que le sirven de alimento (Castaño-Uribe ción. Por el momento, el proceso ha empezado
1996). El arco iris es considerado el dueño de los con Corpochivor en los páramos de Mamapacha y
musgos y de las llamas de agua, que son las que Bijagual en Boyacá. Además, hay otras institucio­
precisamente curan la enfermedad que él mismo nes interesadas en sumarse a este proyecto de
produce, “picada de arco” o “cuiche" (Faust 1988 construcción de conocimiento.
citado por Castaño-Uribe 1996).
Los páramos para el campesinado se definen
de forma espiritual y comercial. En él se lucha por Incentivos a la conservación
la supervivencia y por una vida digna (Molano
1996). Además de guardar en él su cultura, la El Instituto Humboldt y otras instituciones
poesía, la leyenda y la raza del páramo, el páramo (2.000), presentan de manera general los incenti­
le sirve de sustento. Pero el páramo ha sido civili­ vos que pueden ser aplicados a la conservación de
zado. Otros proyectos y significaciones han surgi­ la diversidad biológica y en el caso de otros bienes
do (Molano 1996). Por ejemplo, los páramos cir­ y servicios ambientales.
80 Los Páramos del Mundo

En este contexto se encuentra que las institu­ veles de decisión e implementación de políticas,
ciones, entendidas como las formas de organiza­ sin omitir la dimensión global, en la cual los bene­
ción entre los grupos humanos que determinan las ficios se extienden más allá del ámbito en que se
“reglas del juego”, estipulan la manera como la generan las acciones de conservación; esto es la
sociedad usa y distribuye los activos derivados del relación país - comunidad internacional y comuni­
desarrollo socioeconómico. En materia ambiental dad local - comunidad global.
ha predominado un esquema centralista, en don­ Lo anterior implicaría la adopción de nuevos
de el Estado es garante mediante la formulación esquemas de negociación, de acuerdos que sean
de políticas de conservación, protección y mane­ legal y jurídicamente respetados entre las partes,
jo. Se hace necesario entonces, analizar los aspec­ que permitan construir un criterio de corresponsa­
tos institucionales en relación con los conflictos bilidad dirigido a la distribución equitativa y justa
socio-ambientales en el nivel local y regional, en­ de los beneficios y costos derivados del uso y la
tendiendo así mejor los efectos redistributivos conservación de la biodiversidad. Aquí radica el
(costos y beneficios) de las políticas e instrumen­ mayor desafío para conseguir el apoyo necesario
tos y los factores que influyen en la eficiencia y para la gestión del Páramo, su biodiversidad y su
efectividad de la gestión. oferta de bienes y servicios ambientales.
Los mecanismos para estimular que los acto­ Se entienden pues los incentivos como el con­
res económicos adopten prácticas y comporta­ junto de señales dirigidas a los actores sociales
mientos favorables con la conservación de la bio- para que establezcan criterios de decisión en
diversidad, se deben basar en el análisis de los
cuanto al uso de los recursos naturales y de la di­
conflictos locales en el aprovechamiento de los
versidad biológica (Instituto Humboldt, 2.000).
elementos de la diversidad biológica, la identifica­
En la Tabla 12 se presentan algunos instrumentos
ción de las fallas de mercado, los limitantes insti­
tucionales y la identificación del potencial econó­ de política en los ámbitos nacional, regional y mu­
mico derivado de la conservación y uso sostenible nicipal, los cuales si bien no son específicos para
de la biodiversidad. El éxito de estos mecanismos páramos, son pertinentes en el marco de la acción
depende además de la coordinación entre los ni­ que para este ecosistema se emprenda.

Tabla 12. Algunos instrumentos de política del ámbito nacional/regional/municipal


Fuente: Pardo Fajardo, M.P. 1999. Biodiversidad: Análisis normativo y de competencias para Colombia. LEGIS,
citado en Humboldt y otros, (2000) y ajustado para este Informe de País.

Á m b ito d e c re a c ió n
T ip o d e In s tru m e n to
d el In c e n tiv o

C IF de conservación (decreto 9 0 0 de 19 97 )
Tasas de uso de agua (L e y 5 0 8 de 1 999 que m od ifica el a rtícu lo 4 3 de la
N ivel N acional
Ley 99/93)
Venta de inm uebles que ayudan a proteger ecosistem as (A rt. 171 de la Ley
1. Incentivos económ icos
2 2 3 de 1 9 9 5 ).
N orm a tivid ad en fauna silvestre (D e c. Ley 2 8 1 1 /7 4 , Ley 17/81. Ley 13/90,
2. Incentivos trib u ta rios
Ley 99/93, Ley 165/94 y decisión A n d in a 3 9 1 ).
Legislación en m ateria de flora silvestre en conservación y preservación (D ec.
3. Instrum entos reglam entarios
Ley 2 8 1 1 /7 4 , Dec 622/77, Ley 99/93, C ó d igo Penal C olom b ian o en sus
a rtículos 2 4 2 a 2 4 7 , Ley 299/96, C IT E S m ediante Ley 17/81).

N ivel regional/m unicipal C IF Local de conservación (in ic ia tiva de C O R N A R E )


Tasas de uso del agua (C aso de C V C )
1. Incentivos econ óm icos C om pensación económ ica (M u n ic ip io de C h in a vita )
D escuento del im puesto predial para C on servación (casos m u n ic ip io s de
2 . In centivo tributarios Pitalito, Pasto, A rm en ia y otros, algunos de ellos con P áram o)
C on trib u ción voluntaria m ediante la asociación de usuarios de m icrocuencas.
3. In centivos institucionales M ecanism os de pa rticipa ción de acuerdos sociales.
81
Colombia

A continuación se exponen con un poco más viene el agua, el Sistema de Parques Na­
de detalle los instrumentos económicos disponi­ cionales Naturales de Colombia, el desa­
bles en el orden Nacional, que pueden ser usados rrollo de sistemas y tecnologías ahorrado­
para atender las áreas de páramo; aclarando que ras del recurso, programas de investiga­
éstos no ha tenido aún un desarrollo suficiente, ción e inventario sobre el recurso, de co­
salvo contadas excepciones: municación educativa sobre el uso racio­
• El CIF (Certificado de Incentivo Forestal) nal del agua en las regiones y sistemas de
de conservación. Esta dirigido a la conser­ monitoreo y control del recurso. No obs­
vación del bosque natural, como forma de tante estos avances, aún faltan mecanis­
compensación por los servicios ambienta­ mos para su implementación y reglamen­
les que los actores asumirían por la pre­ tación.
servación del mismo (Decreto 900 de Aunque el Ministerio del Medio Ambiente no
1.997). El efecto esperado sería evitar el ha reglamentado el artículo 43 de la ley 99, es
cambio de uso del bosque con impacto so­ importante señalar que ha realizado numerosos
bre la biodiversidad (extensión de la fron­ esfuerzos en este sentido como la búsqueda de
tera agropecuaria). Sin embargo, el CIF se apoyo técnico mediante el estudio “diseño de una
encuentra debilitado por las restricciones metodología para el cálculo de las tasas por uso
presupuestarias que afronta actualmente de agua (Octubre/97) cuyas conclusiones mues­
el Estado. (Instituto Flumboldt y otras ins­ tran la imposibilidad de reglamentar dicho artícu­
tituciones, 2.000). Desde la perspectiva lo. Esto por el amplio número de factores costo
económica el CIF de conservación busca que intervienen en la determinación del precio del
reconocer parte del costo de oportunidad agua al usuario final y documentan que la fijación
de áreas forestales de interés con el fin de de precios por procedimiento administrativo no es
desincentivar actividades económicas que recomendable dados los altos requerimientos de
sustituyan las áreas naturales. información que exige el sistema y método expre­
• Las tasas de uso de agua. Son un cargo sado en la ley. Esto debido a que el sistema y mé­
que se fija para estimular un uso racional todo de la tasa retributiva están ligados al artícu­
del recurso y propender por la conserva­ lo 42 de tasas retributivas que está diseñado pa­
ción y restauración de los recursos hídri- ra atacar un problema de contaminación y no de
cos. Esto se consigue al destinar los recur­ uso que es un concepto más amplio que la conta­
sos recaudados por este concepto en pro­ minación.
yectos relacionados con la conservación y Teniendo en cuenta la importancia de diseñar
restauración del agua (de acuerdo a lo dis­ e implementar un esquema eficiente para el uso
puesto en la ley 99/93 y la ley 373 de del agua y que ha transcurrido un tiempo pruden­
1997 de uso racional del agua). El Gobier­ cial desde la expedición de la reglamentación de
no Nacional a través de la Ley 508 de las tasas retributivas por contaminación hídrica, la
1999 (declarada inexequible) que sancio­ actual política que tiene como eje articulador al
na la Ley del Plan Nacional de Desarrollo, agua, contempla dentro de su plan de acción la
modificó, en su Artículo 58, el Articulo 43 reglamentación de la tasa por uso de agua. Ade­
de la Ley 99/93 con el fin de llenar los va­ más el Ministerio del Medio Ambiente inició el
cíos de la normatividad existente al seña­ proceso de concertación de la propuesta regla­
lar un sistema, método y mecanismo de mentaria con las autoridades ambientales regiona­
asignación más acorde con la disponibili­ les (corporaciones autónomas regionales de desa­
dad de información. La utilización de rrollo sostenible y departamentos administrativos
aguas por personas naturales o jurídicas, del medio ambiente), gremios, academia y otras
publicas o privadas, dará lugar al cobro de entidades públicas relacionadas con el tema del
tasas fijadas por el Ministerio del Medio agua. Se espera que esté reglamentado en el
Ambiente, que se destinarán equitativa­ transcurso del presente año.
mente a programas de inversión en: con­ En cuanto al ordenamiento territorial, como
servación, restauración y manejo íntegro elemento de gestión, se debe tener en cuenta que
de las cuencas hidrográficas de donde pro­ por la precaria situación socioeconómica en las
82 Los Páramos del Mundo

partes más altas de las montañas se requiere una nal de los usuarios que derivan beneficios directos
gestión para el ordenamiento ambiental integral de corto plazo de los ecosistemas. Algunos de los
(Minambiente, 2002). Así el Instituto Humboldt y elementos de análisis para la aplicación de incen­
otras instituciones (1997), plantean que es nece­ tivos a la conservación se plantean en el docu­
sario que desaparezca el cultivo mecanizado en mento del Instituto Humboldt:
grandes extensiones. Para los pequeños campesi­ 1. Altas tasas de interés, caída de produc­
nos será necesario elaborar un plan de ordena­ ción, precios bajos, desempleo para el
miento y manejo que reglamente el uso y lo limi­ sector agropecuario.
2 . La política agropecuaria obedece a una vi­
te a áreas reducidas, con separación de funciones,
sión productivista y extractivista de los re­
dejando grandes áreas intactas, para lo cual se
cursos naturales.
debe diseñar un sistema de subsidio con base en
3 . Gran variedad de instrumentos normativos
el agua.
sin unidad de criterio y coherencia para su
En materia de política se plantea sustituir las
aplicación. No hay articulación entre las
medidas policivas por mecanismos de coopera­
políticas ambientales y agrarias. La aplica­
ción y gestión local/regional (Instituto Humboldt y
ción de los instrumentos está directamen­
otras instituciones, 1997).
te relacionada con la permanencia de una
Por último, el tema de la institucionalidad en institucionalidad cuyos enfoques y premi­
Colombia y el de la coordinación entre los toma­ sas de gestión no valoran e incorporan la
dores de decisión se ha identificado como el críti­ importancia de la biodiversidad hacia el
co en la capacidad de gestión, monitoreo y segui­ sector, por ejemplo: a) en ciencia y tecno­
miento de muchas de las políticas. Por ley, el Es­ logía, los enfoques investigai ivos están ba­
tado ha definido una organización de la gestión sados sobre línea de cultivos y no sobre
ambiental a través del SINA. Pero hay discrepan­ sistemas integrales de producción; b) la
cias en la definición de competencias y responsa­ Reforma Agraria no se ha basado en un or­
bilidades entre entidades gubernamentales y entre denamiento territorial que permita incor­
éstas y las entidades territoriales. Se evidencia porar tierras agroecológicamente aptas a
igualmente una falta de integración y cooperación la producción (compra de tierras en zonas
intersectorial que permita abarcar la problemática marginales); c) en la adecuación de tierras
ambiental como eje integrador dentro de las polí­ no existe una valoración de los bienes y
ticas de desarrollo del país (Instituto Humboldt y servicios ambientales que representa el
otras instituciones, 1997) agua para el sector; d) capitalización y fi-
nanciamiento: las altas tasas de interés y
el otorgamiento de créditos diferenciales
Incentivos sectoriales dependiendo de la actividad productiva.
4 .Incentivos: gran variedad de incentivos pa­
Los páramos eran considerados baldíos y por ra el fomento a la producción, aplicados
esto se realizaron esfuerzos institucionales para sin criterios de integralidad y complemen-
colonizarlos. De acuerdo con la Carta Agraria tariedad sin enfoque sistèmico. Incentivos
No.282 de 1987 esta era la visión que se tenía amarrados a la institucionalidad pública y
sobre el páramo: “Cuando se hacen prácticas cul­ dependientes de los aportes del estado.
turales como arar, rastrillar, o introducir anima­ 5.Costos de administración y de transacción
les, la fertilidad del suelo mejora y la vegetación bajo esa estructura muy altos, limitando el
cambia en composición botánica y en calidad acceso de los diferentes usuarios potencia­
nutritiva. Por tanto es evidente que parte del pá­ les.
ramo se puede mejorar y aprovechar debidamen­ 6 .Incentivo a la capitalización rural: ha faci­
te" (Fergusson et al. 1987 en Geoingeniería litado la incorporación de recursos econó­
1999). micos en beneficio de productores con en­
Hoy existen incentivos económicos que ocasio­ foque netamente empresarial, sin incorpo­
nan sobreexplotación de los ecosistemas locales rar en su diseño, objetivos y mecanismos
sobrepasando los límites de su resiliencia. Esta de evaluación de las variables relaciona­
sobreexplotación se origina en la respuesta racio­ das con la biodiversidad.
Colombia 83

RECOMENDACIONES ra de áreas naturales protegidas en los


ecosistemas de páramo.
3. Subprograma de Restauración ecológica
en ecosistemas de páramo.
Subprogramas del programa Pretende fortalecer los procesos que per­
mitan la restauración de páramos degra­
para el manejo sostenible y
dados, generando y consolidando proce­
restauración de ecosistemas sos partici pati vos de investigación en res­
tauración.
de la alta montaña
4. Subprograma de Identificación, evalua­
colombiana: PÁRAMOS ción e implementación de alternativas de
manejo y uso sostenible en ecosistemas
Los Subprogramas del Programa para el Ma­
de páramo.
Pretende identificar y evaluar experiencias
nejo Sostenible de Ecosistemas de Alta Montaña
de manejo comunitario sostenible en los
Colombiana: Páramos (Minambiente, 2.002),
páramos; identificar, promover e imple­
constituyen un resultado de concertación de más
mentar alternativas de uso sostenible; y
de dos años, liderado por el Ministerio del Medio
fortalecer la gestión dirigida a la protec­
Ambiente. El proceso vinculó, tanto el Enfoque
ción de las fuentes de abastecimiento hí-
Ecosistémico como los aportes de las CARs, Auto­
drico y el saneamiento básico.
ridades Ambientales, ONGs, e investigadores en el
tema en todo el ámbito nacional. Con este progra­
ma se pretende orientar el manejo sostenible y
restauración de los ecosistemas de páramo duran­
Recomendaciones
te los próximos diez años. Las metas y acciones complementarias16
de cada uno de ellos pueden ser consultadas en el
documento de dicho programa (Minambiente, Estas recomendaciones complementan el tra­
2 . 002). bajo exhaustivo y atienden a recoger de manera
A continuación se presentan los cuatro subpro­ expresa, algunas propuestas del Grupo de Trabajo
gramas y su objetivo: en Páramos- Colombia y que han resultado del
1.Subprograma de Generación de conoci­ presente ejercicio de construir este Informe:
miento y socialización de información de 1.Integrar el Programa para el Manejo
la ecología, la diversidad biológica y el Sostenible y Restauración de Ecosistemas
contexto sociocultural de los ecosistemas de la Alta Montaña Colombiana:
de páramo. PÁRAMOS, con los programas de las otras
Tiene por objetivo obtener una línea base políticas de las cuales sea dependiente y
para la gestión, desarrollar e implementar de aquellas otras, con las cuales pueda
sistemas estandarizados de captura y al­ aprovechar oportunidades y complemen­
macenamiento de información; y estable­ tar esfuerzos.
cer una estrategia de comunicación sobre 2 .Dentro del Subprograma de Generación de
la importancia y funciones de los ecosiste­ Conocimiento, se reitera la necesidad de
mas de páramo. generar una modelación ecosistémica (sín­
2 . Subprograma de Planificación ambiental tesis de procesos e interacciones a diferen­
del territorio como factor básico para te nivel de organización biológica), que
avanzar hacia el manejo ecosistémico permita generar modelos (matemáticos
sostenible. y/o descriptivos) de funcionamiento a par­
Su objetivo es consolidar procesos de pla­ tir de la información existente y que
nificación ambiental de los ecosistemas de además, permita detectar los vacíos de
páramo, incorporar factores de riesgo eco­ conocimiento sobre el funcionamiento de
lógico y de incidencia en la ocurrencia de los ecosistemas sujetos a diferentes esce­
desastres naturales, y ampliar la cobertu­ narios de disturbio natural o antròpico. Es

‘‘ Síntesis preparada por César Rey, Unidad de Parques Nacionales, Minambiente, con base en aportes el Grupo de Trabajo de Páramos.
84 Los Páramos del Mundo

fundamental que con los Sistemas de In­ 7 . Propiciar un cambio de concepción tecno­
formación se generen modelos espaciales lógica tendiente a racionalizar, cambiar o
complementarios claves en la visualiza- minimizar al máximo el uso de los agroin-
ción de escenarios tendenciales y desea­ sumos, sin perder su competitividad res­
bles, que orienten el manejo; incluyendo pondiendo al contexto de desarrollo soste-
también el monitoreo y constante evalua­ nible. El lograr proyectar sectores como el
ción de los procesos de gestión. papicultor hacia una agroindustria sosteni-
3 . Vincular los diversos sistemas de conoci­ ble y competitiva mantendría su importan­
miento, tanto en la generación de informa­ cia socioeconómica para el país sin detri­
ción, como en las estrategias de manejo y mento del medio ambiente. Es necesario
monitoreo, en una verdadera construcción identificar un sistema de incentivos (com­
pluriétnica y multicultural. Esto con una binación de instrumentos económicos,
sensibilización y educación en doble vía. financieros, institucionales, reglamentar­
Con una metodología que involucre los ios y de tipo cultural) que permitan llegar
procesos institucionales en una gestión in­ al cumplimiento de objetivos de conser­
tegrada con lo comunitario, que permita vación, vinculando las escalas global,
ejecutar permanentemente acciones prác­ nacional, regional y local que se encuen­
ticas que se consoliden en la cotidianidad tren beneficiadas de su logro.
de los habitantes y logren los objetivos 8 . Es necesario coordinar el conjunto de los
ambientales requeridos e identificados co­ instrumentos de política macroeconómica
lectivamente. y sectorial de manera que contribuyan al
4. Identificar mediante un ejercicio sistemáti­ mismo objetivo de conservación y uso
co, que contemple las diferentes escalas sostenible. Se deben identificar los incen­
de la gestión, las prioridades de conserva­ tivos perversos de las políticas sectoriales
ción, tanto de la diversidad natural como y que tienen por efecto estimular activi­
de la oferta de bienes y servicios ambien­ dades adversas a la conservación.
tales necesarios para el desarrollo huma­ 9. Se deben precisar los requerimientos de
no. En una gama amplia de posibilidades recursos financieros para la conservación
de manejo, que en todo caso no ponga en de los ecosistemas andinos y con ello
riesgo la estabilidad ecológica de la alta garantizar que desde las instancias corpo­
montaña, ni de los ecosistemas depen­ rativas y nacionales se designen los recur­
dientes de la misma. sos.
5 . Tomar las decisiones necesarias para la 10. La articulación del Grupo de Trabajo en
conservación de los páramos, con base en Páramos, es el mejor mecanismo para
acuerdos que tengan en cuenta los diver­ atender la problemática relacionada. La
sos intereses generales. Temas como el de cooperación mutua ha de ser la constan­
la ganadería extensiva y la agricultura me­ te. Ésta debe incluir la coordinación y la
canizada, deben estar en primer orden. En expresa complementariedad entre fuentes
una justa distribución de cargas y benefi­ de recursos, con el fin de evitar duplicida­
cios por parte de la sociedad en general. des y propiciar una variedad de fortalezas
6. La adaptación natural relativa a los efec­ institucionales que permita una mayor efi­
tos del Cambio Climático requiere del con­ ciencia y eficacia conjunta en la gestión.
trol de la actividad humana hacia las zo­ 11. La información, aquella para cuya genera­
nas de páramo, así como llevar a cabo una ción, la Sociedad (global, nacional, regio­
política orientada a limitar gradualmente nal o local) ha aportado, ha de ser expe­
la actividad socioeconómica en el ecosis­ ditamente accesible, tanto en mecanis­
tema. Estas medidas sin embargo requie­ mos como en lenguaje, a todos los acto­
ren la consideración de las especificidades res del manejo de la Alta Montaña.
y la profundización de los estudios socioe­ 12. Generar capacidad en las instituciones y
conómicos y de tenencia de la tierra en ca­ comunidades para el manejo de las situa­
da páramo. ciones de contexto, las cuales forman un
Colombia 85

escenario más amplio de la gestión de lo mación es fundamental para las labores


Nacional, como por ejemplo los temas de de conservación.
tenencia de la tierra, conflicto armado y 14. Se debe establecer y poner en fun­
cultivos ¡lícitos. cionamiento un programa de manejo del
13. Se debe establecer un mecanismo efi­ fuego en Colombia con énfasis en ecosis­
ciente de la labor informativa respecto a la temas de Alta Montaña.
problemática de los incendios. Esta infor­
COSTA RICA
Luis González, INBio © 2003

Maarten Kappelle
Instituto Copernicus, Universidad de Utrecht
Utrecht, Holanda
e INBio
San José, Costa Rica

El páramo corresponde a la zona neotropical una fuerte mezcla de géneros vasculares con una
(11° latitud N y 8° latitud S) del bioma pantropi- distribución restringida a las zonas templadas
cal alpino-subalpino húmedo. Es una formación (50%) y al Neotrópico (30%). Como resultado del
vegetal altomontana (altoandina), heterogénea, ligado proceso de especiación se nota hoy día una
psicrofítica, muy vellosa, herbácea y generalmen­ gran abundancia de especies endémicas (60% de
te desarbolada o con doseles abiertos de arbolitos la flora vascular paramuna), lo que contribuye a
tupidos. En Costa Rica, hoy día corona la Cordi­ una única y extraordinariamente rica flora, com­
llera de Talamanca, por encima de los bosques ponente fundamental del sobresaliente "punto ca­
montanos, entre los 3.000-3.200 m (límite supe­ liente” (“hot spot” sensu Myers) de Mesoamérica.
rior de bosque) y los 3.819 m, elevación que Las actuales condiciones climáticas del pára­
coincide con la cumbre del pico más alto de Cos­ mo en Costa Rica presentan ciclos diurnos con
ta Rica, el Cerro Chirripó. En la Cordillera de Ta­ cambios climáticos bruscos (oscilaciones diarias
lamanca los páramos se encuentran en las partes de 20 a 35°C). Existe un frío extremo con tempe­
altas de los macizos de los cerros Las Vueltas, raturas promedio anuales por debajo de los 10°C,
Buenavista (La Muerte), Cuericí, Urán, Chirripó, una isotermía mensual a lo largo del año (es de­
Ventisqueros, Amo, Kamuk, Dúrika y Echandi, en cir, sin estacionalidad térmica) y períodos de es­
la frontera con Panamá (Fig. 1). En este último carcha generalmente nocturnos. La zona del pára­
país también alberga un tipo de páramo en la mo se encuentra muy frecuentemente cubierta
cumbre del Volcán Barú, en la región occidental por nubes o neblina, con una humedad atmosfé­
de Panamá, precisamente en la zona alta de Chi- rica relativa mayor al 70%. La radiación ultravio­
riquí. En Costa Rica, además, hay un tipo de ve­ leta es muy intensa y la desecación por los vien­
getación paramuna, poco desarrollada, pero sí tos común. El fotoperiodismo es casi constante,
pertinente, en las cumbres de los volcanes Irazú y pero las tasas de crecimiento son bajas. Las pre­
Poás, en la Cordillera Volcánica Central, justa­ cipitaciones promedio anuales son generalmente
mente al norte de la ciudad de Cartago. mayores de los 2.000 mm (de 500 a 3.000
Durante el Pleistoceno el páramo costarricen­ mm), mientras que la evapotranspiración resulta
se ha estado bajo la influencia de una serie de baja. Los suelos funcionan como reguladores del
glaciaciones consecutivas (alternaciones de gla­ recurso hídrico. Los órdenes edáficos más impor­
ciales e interglaciales). Ésta dinámica ha causado tantes son los Histosoles (saturación de agua, ca­
88 Los Páramos del Mundo

pa gruesa de humus) y Andosoles (desarrollados predominan en Costa Rica son: 1) plantas arrose-
en cenizas volcánicas). También se presentan En- tadas (con hojas radicales arregladas en rosetas
tisoles e Inceptisoles. básales), muchas veces con hojas radicales y lar­
El páramo costarricense se subdivide en dos gas raíces engrosadas, subdividas en: la ) plantas
pisos altitudinales: 1) el subpáramo arbustivo arrosetadas acaulescentes (Draba, Hypochaeris),
transicional subalpino (páramo bajo, de 2-3 a 7- y Ib ) plantas arrosetadas, caulescentes, frecuen­
10 m de alto, con una reducida sinusia leñosa temente gigantes, llamadas caulirrósulas o stem
achaparrada, normalmente enana), justamente rosettes (Blechnum, Puya)-, 2) plantas en forma
por arriba del límite superior de bosque montano de cojín, cojinete, almohadón o almohadilla, en
alto, dominado por robles del género Quercus; 2) inglés conocidas como cushion plants (Arenaria,
el páramo alpino propiamente dicho (páramo de Oreobolus, Plantago, Xyrls); 3) plantas graminoi-
gramíneas o poáceas bambusoides, de 0,25-0,5 des, cespitosas, fasciculadas, densamente ama­
a 2-3 m de alto). Es aquí donde predomina el colladas, en inglés llamadas bunch o tussock
bambú Chusquea subtessellata. El llamado su- grasses (Cortaderia, Stipa), incluyendo aquellas
perpáramo (páramo desértico), que se ubica entre del tipo bambusoide (.Chusquea)-, 4) plantas arbó­
el páramo propiamente dicho y el límite con la reas y arbustivas perennifolias, micrófilas, acha­
nieve permanente, como en los Andes septentrio­ parradas, enanas y esparcidas, muchas veces con
nales, no se presenta en Costa Rica. hojas coriáceas y esclerófilas (Buddleja, Diplos-
Recientemente se presentaron los resultados tephium, Escallonia, Gaultheria, Hypericum, M i-
del inventario y mapeo de los ecosistemas del pá­ conia, PentacaUa), que pueden formar bosquetes
ramo realizado por el proyecto ECOMAPAS en el o matorrales; 5) plantas arbustivas enanas rastre­
Área de Conservación Amistad Pacífico (ACLAP). ras postradas (Arcytophyllum, Disterlgma, Lupi-
En este proyecto se empleó la metodología de la nus, Pernettya, Senecio s.l.)-, 6) plantas geófitas
Evaluación Ecológica Rápida (EER) que consistió que sobreviven la época desfavorable del año me­
en la interpretación de fotografías aéreas recien­ diante órganos subterráneos (Orthrosanthus); y 7)
tes, la comprobación de campo y la posterior cla­ plantas no vasculares a ras del suelo como las
sificación y mapeo digital de los ecosistemas a briofitas (musgos como Sphagnum y hepáticas) y
una escala de 1:50.000 dentro de un sistema de algas, más especies del grupo taxonómico de los
información geográfica (SIG). Durante varias giras hongos liquenizados o liqúenes.
al campo, entre el año 2000 y 2002, se estable­ Géneros vasculares característicos del páramo
ció un total de 40 puntos de muestreo en los pá­ costarricense son: Acaena, Alchemllla, Arcy­
ramos. En estos puntos se recolectaron datos eco­ tophyllum, Arenaria, Baccharis, Berberís, Blech­
lógicos y geográficos, y se registró la composición num (Lomarla), Bromus, Buddleja, Calamagros-
florística. Especímenes botánicos de especies des­ tls, Calceolaria, Cardamlne, Carex, Castllleja,
conocidas fueron recolectados para su posterior Chaetolepis, Chusquea sect. Swallenochloa, Cor­
identificación en el herbario del Instituto Nacional taderia, Diplostephlum, Disterlgma, Draba, Esca­
de Biodiversidad. Utilizando la clasificación ecoló­ llonia, Festuca, Fuchsia, Gaultheria, Gentiana,
gica propuesta por la UNESCO (1973), se identi­ Geranlum, Gnaphalium, Halenia, Hesperomeles,
ficó un total de 21 ecosistemas, distribuidos entre Huperzia, Hypericum, Hypochaeris, Jamesonia,
13 ecosistemas subalpinos (3.100-3.300 m) y Loricaria, Lupinus, Lycopodium, Miconia, Paepa-
ocho alpinos (3.300-3.819 m). Tres de estos eco­ lanthus, Pentacalia, Pernettya, Plantago, Poten-
sistemas son boscosos, ocho arbustivos y 10 pre­ tilla, Puya, Rhynchospora, Ribes, Senecio, Ste-
dominantemente herbáceos. La caña conocida co­ via, Stipa, Vaccinium, Valeriana y Xyris. Las dos
mo batamba (Chusquea subtessellata) fue la es­ familias de plantas vasculares más importantes
pecie más abundante, dándole un aspecto bam- son las Asteraceae y las Poaceae. Otras familias
busoide al bioma del páramo en Costa Rica. En la muy diversas son: Apiaceae, Brassicaceae, Bro-
Tabla 1 se presentan los 21 ecosistemas recono­ meliaceae, Campanulaceae, Cariophyllaceae, Cy-
cidos hasta ahora. peraceae, Ericaceae, Gentianaceae, Geraniaceae,
Las formas de vida de las plantas vasculares, Hypericaceae, Lycopodiaceae, Melastomataceae,
con sus especiales adaptaciones al rigor del clima Orchidaceae, Pteridaceae s.l., Rosaceae, Scrop-
(como, por ejemplo, una densa pubescencia), que hulariaceae, Solanaceae y Valerianaceae.
89
Costa Rica

Géneros de briofitas ricos en especies son: permanentemente por los seres humanos. Sin em­
Campylopus y Plagiochila, seguidos por Adelant- bargo, son frecuentemente visitados por turistas
hus, Bartramia, Bryum, Daltonia, Frullania, Lep- que afectan la fragilidad de los páramos, princi­
todontium, Leptoscyphus, Macromitrium, Metz- palmente en el Cerro de la Muerte, por donde pa­
geria, Radula y Sphagnum. Entre los liqúenes es­ sa la Carretera Interamericana y donde hay varias
peciosos sobresalen Cladonia, Erioderma, Ever- torres de los canales de televisión y radio, y en el
niastrum, Heterodermia, Hypotrachina, Lepto- Parque Nacional Chirripó (50.150 ha), donde se
gium, Oropogon, Peltigera, Stereocaulon, Sticta y ubica un centro de visitantes en el páramo a los
Usnea. 3.400 m. Actualmente, por la alta visitación men­
En total, se han podido identificar más de 350 cionada, el páramo en Costa Rica se encuentra
especies de plantas vasculares en los páramos de frecuentemente expuesto a la acción del fuego,
Costa Rica, alrededor de 230 especies de briofi­ irracionalmente inducido por el ser humano. La
tas, unas 215 especies de liqúenes, cerca de 270 recuperación del páramo es generalmente lenta,
especies de hongos (Eumycota), casi 20 especies por lo que un manejo sostenible es de suma im­
de anfibios y reptiles (en páramo y en bosque ad­ portancia para garantizar la conservación a largo
yacente), 70 especies de aves y unas 30 especies plazo de la vulnerable biodlversidad endémica y el
de mamíferos, incluyendo en este grupo también mantenimiento de los frágiles recursos edáficos e
las especies que se espera encontrar (para mayor hídricos, de importancia económica, más los valo­
detalle, ver: Kappelle, Horn & Chaverri, en prep.). res escénicos y espirituales que culturalmente en­
En Costa Rica, los páramos no son ocupados riquecen la vida humana paramuna.

Figura 1.
90
Los Páramos del Mundo

Tabla 1. Los ecosistemas del páramo reconocidos por el proyecto ECOMAPAS (2002) en el Área de
Conservación Amistad Pacífico (ACLAP) utilizando la metodología de la Evaluación Ecológica Rápida (EER)
y el sistema de clasificación de la UNESCO (1973).Fuente: Rappelle et al. (en prensa).

Páramos Subalpinos (3100 - 3300 m s.n.m.)

Páramos Subalpinos Arbustivos


1. Bosque tropical denso siempreverde latifoliado subalpino bien drenado;
2. Bosque tropical ralo siempreverde latifoliado subalpino bien drenado;
Páramos Subalpinos Boscosos
3. Matorral tropical denso siempreverde latifoliado subalpino bien drenado;
4. Matorral tropical denso siempreverde latifoliado subalpino bien drenado dominado por encino
(Quercus costaricensis);
5. Matorral tropical denso siempreverde latifoliado subalpino bien drenado dominado por arrayán
(Comarostaphylis arbutoides);
6. Matorral tropical denso siempreverde latifoliado subalpino bien drenado dominado por Ceanothus
caeruleus;
7. Matorral tropical denso siempreverde latifoliado subalpino bien drenado dominado por el bambú
batamba (Chusquea subtessellata);
8. Matorral tropical ralo siempreverde latifoliado subalpino bien drenado dominado por arrayán
(Comarostaphylis arbutoides)
Páramos Subalpinos Herbáceos
9. Herbazal tropical denso siempreverde subalpino bien drenado dominado por gramíneas;
10. Herbazal tropical denso siempreverde graminoide subalpino bien drenado dominado por el
bambú batamba (Chusquea subtessellata);
11. Herbazal tropical ralo siempreverde subalpino bien drenado dominado por gramíneas;
12. Herbazal tropical arbustivo siempreverde subalpino bien drenado dominado por gramíneas;
13. Herbazal tropical arbustivo siempreverde graminoide subalpino bien drenado dominado por el
bambú batamba (Chusquea subtessellata);

Páramos Alpinos (3300 - 3819 m s.n.m.)

Páramos Alpinos Boscosos


14. Bosque tropical denso siempreverde latifoliado alpino bien drenado;
Páramos Alpinos Arbustivos
15. Matorral tropical denso siempreverde latifoliado alpino bien drenado (Fig. 3);
15. Matorral tropical denso siempreverde latifoliado alpino bien drenado dominado por arrayán
(Comarostaphylis arbutoides);
Páramos Alpinos Herbáceos
17. Herbazal tropical denso siempreverde alpino bien drenado dominado por gramíneas;
18. Herbazal tropical denso siempreverde graminoide alpino bien drenado dominado por el bambú
batamba (Chusquea subtessellata)
19. Herbazal tropical ralo siempreverde alpino bien drenado dominado por gramíneas;
20. Herbazal tropical arbustivo siempreverde alpino bien drenado dominado por gramíneas;
21. Herbazal tropical arbustivo siempreverde graminoide alpino bien drenado dominado por el bambú
batamba (Chusquea subtessellata).
ECUADOR
Robert Hofstede <£> 2003

Doris Ortíz (Compiladora)


EcoCiencia - Proyecto Páramo
Grupo de Trabajo en Páramos del Ecuador (GTP)
Quito, Ecuador

CONTEXTO terizado por una vegetación dominante no arbó­


rea, alta irradiación ultravioleta, bajas tempera­
HISTÓRICO turas y alta humedad.
Para efectos de esta definición, se considera a
los páramos como el área en el Ecuador que está
sobre la cota de los 3.500 metros en los páramos
Los páramos dentro del
ubicados al norte del paralelo 3 de latitud sur, y
contexto ecuatoriano sobre los 3.000 metros al sur de dicho paralelo.
Esta definición, que resulta práctica para efectos
de propuestas de leyes y otros instrumentos simi­
En el Ecuador, “páramo" puede significar bási­
lares, no refleja en realidad la diversidad y la com­
camente dos cosas. Por un lado se refiere a las
plejidad inherentes al ecosistema páramo, en ge­
partes más altas de los Andes, que la gente aso­
neral y al ecuatoriano en particular.
cia principalmente con los pajonales y el clima in­
En términos biológicos1, los páramos constitu­
hóspito. Por otro lado, "páramo” es el nombre de yen una parte importante de la extraordinaria di­
la lluvia fina e intermitente que también es típica versidad ecológica de un país relativamente pe­
de estos sitios (está “parameando”). Detrás de es­ queño como el Ecuador pero con una variedad
tas denotaciones generales, aparentemente senci­ ambiental y biológica mayor a la de países con ex­
llas, hay muchas connotaciones de orden científi­ tensiones muy superiores (Mittermeier ef al.
co, económico, legal antropológico y cultural. 1997). Esta diversidad ecológica, debida funda­
La definición del ecosistema páramo, de mentalmente a la posición tropical, a la presencia
acuerdo con lo que consta en las propuestas de de las cordilleras andinas y al paso de corrientes
Ley de Desarrollo Forestal Sustentable del Ecua­ oceánicas frías y cálidas cerca de sus costas, ha
dor, así como, en la Ley de Conservación y Uso llamado la atención y ha sido estudiada desde ha­
Sustentable de la Biodiversidad, es la siguiente: ce siglos; sin embargo, solamente en los últimos
Páramo: Ecosistema tropical altoandino que 40 ó 50 años se ha tratado de establecer un sis­
se extiende en los Andes septentrionales, entre el tema claro de clasificación de esta diversidad.
actual o potencial límite superior de bosque an­ Los intentos de clasificación ecológica del
dino cerrado y la línea de nieve perpetua, carac­ Ecuador más conocidos son los de Acosta Solís

Esta sección está basada íntegramente en Medina y Mena (2001).


92 Los Páramos del Mundo

(1966), Harling (1979) y Cañadas (1983). Todos cesos como el continuo avance del páramo por
estos sistemas, a pesar de que usan terminología ciertas prácticas humanas y su destrucción por
diferente y criterios variados, contienen una serie otras, hacen que su extensión varíe con el paso
de divisiones (equivalentes, en términos genera­ del tiempo. Además, hay discusiones fundamen­
les, a ecosistemas) basadas en variables como la tales si un área degradada o una plantación de pi­
altitud, la temperatura, la precipitación y el tipo no es todavía páramo o no. Una estimación de la
de vegetación. En algunos casos se ha tomado en extensión del páramo en el sentido estricto de la
cuenta el tipo de uso que el ser humano ha dado palabra, es decir, sin considerar otros ecosistemas
a los ecosistemas. muy parecidos pero conocidos con otros nombres
Ante el avance de la tecnología y los métodos y presentes en otros continentes, arroja la cifra
de clasificación ecológica, los sistemas indicados aproximada de 35.000 km2 en Suramérica. El
están quedando obsoletos. Sierra (1999) y sus Proyecto Páramo (1999), con base en interpreta­
colaboradores produjeron un nuevo sistema de ción de imágenes satelitales del 1998 y conside­
clasificación de formaciones vegetales que utiliza rando solamente los páramos que todavía mantie­
tecnología de satélites y sensores remotos. Los nen su cobertura vegetal típica, generó el dato de
páramos aparecen en todas estas clasificaciones que los páramos en el Ecuador cubren cerca de
en varias divisiones. Sierra (1999) denomina a 12.600 km2, lo que equivale a casi el 5% del te­
estas divisiones "formaciones vegetales” y consi­ rritorio nacional. Medina et al. (1997) estimaron
dera seis para el páramo (Valencia et al. 1999). de modo preliminar que pueden ser 500.000 per­
Esta clasificación ha sido reinterpretada y refina­ sonas las que usan los páramos de manera direc­
da por el Proyecto Páramo (1999), que considera ta. Indirectamente, la mayoría de la población
la existencia de 10 tipos generales de páramo a ecuatoriana (varios millones de personas) depen­
escala de país. A pesar de que en todos los siste­ de de este ecosistema de manera especial, aun­
mas de clasificación ecológica el páramo está dis­ que no exclusiva, por su importancia en el abas­
tribuido en varias zonas de vida o formaciones na­ tecimiento de agua (de riego y potable) e hidroe-
turales diferentes, sí puede ser entendido como
lectricidad (Medina 2000).
una unidad ecológica coherente, al igual que otros
ecosistemas también subdivididos en estas clasi­
ficaciones, como son el bosque andino, los valles
secos interandinos, los bosques húmedos bajos,
El origen antiguo de los
los manglares, etc. Andes y de los páramos
Los páramos están sobre el bosque andino o
sobre lo que alguna vez fue bosque andino y que
La gran cadena montañosa de los Andes em­
ahora está profundamente transformado por la
pezó a elevarse hace unos 40 millones de años y
agricultura, la ganadería, la urbanización y otros
llegó a su altitud actual hace aproximadamente 4
procesos de desarrollo. La transición del bosque
andino hacia el páramo propiamente dicho puede millones de años (Hall 1977, Hall y Mothes
ser muy abrupta o puede ser paulatina. En el se­ 1994, Ulloa y Jorgensen 1995). Entonces, es ha­
gundo caso, el gradiente arbustivo donde la parte ce relativamente poco que empezó a configurarse
del páramo que se funde con el bosque inferior es lo que llegaría a ser el páramo actual. Los pára­
llamada subpáramo. El término ceja andina, acu­ mos ocupan las partes más altas en la porción tro­
ñado por Acosta Solís (1966), se refiere a la par­ pical de la gran arruga tectónica que son los An­
te superior del bosque andino, donde éste se topa des. Durante el pleistoceno, la época de las gran­
con el subpáramo. La parte superior del páramo, des épocas glaciales, el ritmo de enfriamiento y
cercano a la nieve perpetua, donde solo sobrevi­ calentamiento global causó que los cinturones al-
ven las especies más resistentes y la cobertura ve­ titudinales de vegetación bajaban y subían cada
getal es naturalmente escasa se denomina super- periodo glacial e interglacial, respectivamente. Así
páramo. los páramos se encontraban completamente co­
Es difícil calcular la extensión del ecosistema nectadas de Norte a Sur durante los glaciales, per­
páramo en el país porque se han utilizado diferen­ mitiendo dispersión de especies de flora y fauna,
tes definiciones y métodos, y también porque pro­ y en interglaciales los páramos estaban restringí-
93
Ecuador

das a áreas limitadas en las montañas más altas, ramo es denominada subpáramo y colinda con el
permitiendo especialización de la vegetación y ra­ bosque andino.
diación en procesos evolutivos (Ulloa y Jprgensen El límite superior es más sencillo de definir:
1995). simplemente se encuentra donde termina la mon­
taña, si ésta no es muy alta, o donde la altitud es
tal que ya no puede crecer ningún tipo de planta
Los límites del páramo en las montañas más elevadas. La presencia de
nieve y glaciares es un factor que inhibe el creci­
miento de ciertas plantas como liqúenes y algunos
La definición del límite inferior del páramo es pastos diminutos que, de no existir estos elemen­
complicada porque depende de varios factores. En tos, podrían alcanzar altitudes mayores aún. Las
el Ecuador, este límite varía por muchas razones. plantas más resistentes en el superpáramo, espe­
Una es la cercanía a las fuentes de humedad. Las cialmente los liqúenes, pueden llegar a superar los
vertientes externas de los Andes, tanto hacia el es­ 4.600 metros sobre el nivel del mar.
te como hacia el oeste, al estar cerca de zonas hú­
medas que son las selvas bajas y el océano, son
más húmedas que las vertientes internas; el bos­
que es capaz de trepar más alto y, por lo tanto, el
páramo comienza más arriba. Además, el oriente El uso histórico de los
es más húmedo que el occidente, donde tiene
efectos secantes la corriente fría de Humboldt. Por
páramos2
eso, los páramos hacia la Amazonia en la Cordi­
llera Oriental, también son más húmedos que los El páramo en la época aborigen
de la vertiente pacífica. Esto hace que, por un la­
do, los bosques suban más y que, por otro, las
En esta época no se utiliza la noción de "pára­
nieves bajen más; el resultado neto es que la fran­
mo" o algo equivalente a un territorio indiferencia­
ja de páramos en el oriente es generalmente más
do. El territorio de altura se encuentra bautizado y
delgada y más húmeda que la de los páramos en
designado en sus particularidades: cada loma, ce­
el occidente. Por otro lado, los páramos del sur,
rro, huecada, piedra, bosque, se encuentra identi­
aproximadamente en la línea Girón Paute (3°
ficado en característica particular. La toponimia
Sur), comienzan más abajo por el efecto de mon­
nos muestra una enorme finura de cada designa­
taña: a partir de ese punto, la cordillera de los An­
ción.
des es más angosta y más baja, lo que causa una
La altura es un escenario de poder, es el harían
fuerte compresión de las masas de aire que están
donde estaba el control del territorio y donde se
subiendo. Esto produce una condensación y un
construyeron los pucaracuna ofensivos y defensi­
enfriamiento más intensos y, por tanto, una apari­ vos, que eran tolas para vigilar el nacimiento de
ción más baja del páramo. En Loja los páramos ya las acequias; había adoratorios y centros rituales
aparecen antes de los 3.000 metros. En Cajamar- para conectarse con los dioses, y sitios para admi­
ca, Perú, donde la cordillera vuelve a ser más al­ nistrar los territorios. Incluso en algunos sitios co­
ta y más ancha, los páramos (jaleas) comienzan mo Otavalo, donde había poco espacio agrícola,
nuevamente a unos 3.500 m. eran sitios donde se ubicaban “los pueblos viejos"
También el uso que los humanos han dado a (residencia del cacique), para no perder tierras de
los páramos determina su límite inferior. Si el bos­ cultivo.
que andino es talado en su parte superior, el pá­ El páramo es un piso ecológico de valor pro­
ramo puede cubrir el nuevo territorio. Al cortar el ductivo moderado y muy cuidadosamente mane­
bosque, las condiciones ambientales en el campo jado. Es un sitio de producción no intensiva, una
abierto se asemejan más al páramo que ai bosque zona de recolección de leña, hierba y plantas me­
(ya que no se cuenta con el microclima producto dicinales, y una zona de cacería de conejos, vena­
de una capa arbórea) y las plantas de páramo son dos y tórtolas. Los incas comenzaron un proceso
las que colonizan primero. La parte inferior del pá­ muy inicial de construcción de terrazas en las zo-

2Tomado de Ramón (2002).


94 Los Páramos del Mundo

ñas escarpadas contiguas al valle y comenzaron a pervivencia. Con seguridad, esto fue acompañado
desarrollar la producción dual: maíz en el bajío y por un lento proceso de adaptación de personas,
papa en la altura. animales y cultivos a ese ambiente. Una segunda
ola de ocupación masiva se produjo como táctica
hacendada. Entre 1900 y 1962, los documentos
El páramo en la época de y la fotografía aérea muestran una intensa ocupa­
las haciendas ción del páramo. Se trata de varios procesos: (1)
los hacendados expanden los cultivos hacia la al­
En esta época, el páramo se desvaloriza, se tura, desalojando a los matorrales que quedaban,
convierte en una zona de escaso valor económico, a través de “contratistas” que queman los mato­
abierta, sujeta a cualquier apropiación del hacen­ rrales, producen carbón y luego son habilitados
dado que controla el valle. Las tierras tienen en­ para la producción de papas; (2) reubicación de
tradas al páramo, según sus usos y costumbres. las viviendas de los huasipungueros, realizada por
El páramo se convierte en la extensa zona pa­ los hacendados para mantener la rentabilidad de
ra el pastoreo de los borregos que producen la la­ las haciendas tradicionales, que requerían un gran
na para los obrajes del valle. Los/as pastores/as se espacio físico para su manejo. Los hacendados
ubican en chozas dispersas para vigilar y apacen­ buscaban tierras de barbecho que podían producir
tar las enormes manadas. El matorral andino re­ tras un descanso prolongado, puesto que sus rota­
trocede y comienza la práctica de quema para el ciones no incluían un ciclo de leguminosas sino la
rebrote del pasto para los borregos. siembra continua. Con la legalización de las co­
La geografía sagrada y la designación minucio­ munidades en 1937, el Estado comienza a inter­
sa de cada detalle de la topografía dan paso a un venir en la adjudicación de tierras a familias en los
rebautizo, en quichua o en español. Este último páramos, con criterios realmente lamentables.
comienza a evocar el santoral cristiano. Muchas Una tercera ola de ocupación se produjo con la
acequias desaparecen y las tolas pierden uso. El reforma agraria, en medio y como resultado de ese
páramo adquiere una vegetación predominante­ proceso. Muchos terratenientes comenzaron a en­
mente baja, dominada por gramíneas, lo que tregar tierras de altura, en lo que se ha denomina­
constituye la imagen romántica de las canciones do “iniciativa terrateniente". En otros casos, la re­
sobre el “pajonal andino” que en los años treinta forma agraria intervino parcelando la parte alta de
cantaran los/as poetas mestizos/as. las haciendas y entregándola al campesinado. Fue
en ese momento, a partir de los años 70, cuando
se produjo la incorporación masiva del páramo.
La habilitación del páramo como Esta incorporación produjo una serie de efectos,
que hoy son materia de observación y evaluación:
zona de producción intensiva y
(1) las familias organizaron sus espacios comuna­
vivienda les, logrando controlar un territorio que ha sido la
base del proceso de revitalización étnica; (2) en
Es un proceso diferencial que tiene lugar en di­ estos espacios, las familias reprodujeron la idea
versos momentos, dependiendo de situaciones del control y manejo de varias parcelas para obte­
particulares en cada zona. Así, en Cangahua por ner productos diversificados; (3) se creó la nueva
ejemplo, el proceso de habilitación de la altura se noción de hábitat: un centro comunal, escuela,
inició en 1808, cuando el Estado y la Iglesia bus­ cancha deportiva y viviendas con sus parcelas en
caban fijar población forastera para que paguen núcleos de afinidad o “barrios”, como algunos los
tributos y sirvan a la Iglesia; la mayoría de ellos denominan. Se construyeron las vías y puentes. Es
eran mestizos/as y ladinos/as pobres. El páramo el espacio del desarrollo: riego, luz eléctrica, agua
aparece como un sitio “frigidísimo”, “casi inhabi­ potable, nuevas iniciativas productivas, centros de
table”, “poco propicio para la producción”. En artesanía y comercialización; (4) en muchos luga­
efecto, el sitio es semiabandonado hasta 1840. res se produjo una recuperación del ejercicio del
Una primera oleada de incorporación real se poder: los evangélicos pusieron sus propias igle­
produce entre 1840 y 1900. Está a cargo de in­ sias para no ir al centro parroquial; los católicos
dígenas libres que no tienen otro espacio de su­ intentaron crear su propia iglesia con milagro in­
Ecuador 95

cluido. En otros casos, los activistas políticos han calidad. El rango de precipitación en todo el pára­
intentado eliminar las relaciones comerciales con mo (es decir, en todos los países que lo poseen)
los centros parroquiales, creando su propio sitio está entre 500 y 3.000 mm por año. Así mismo,
de comercialización, sus radios y casas de capaci­ la humedad relativa tiene un rango entre 25 y
tación. Se vive una intensa disputa entre la rurali- 100%, con un promedio de 70-85% (Luteyn
dad y la zona urbana mestiza, o como en Chimbo- 1999). Las variaciones locales tienen efectos so­
razo, esta última es tomada poco a poco. bre la vegetación y sobre los animales de diversa
De este proceso, vino una serie de efectos no manera. Uno de los más claros es el de las migra­
deseables: (1) la ceja de montaña, o ceja andina ciones: los animales se mueven de un sitio a otro
(2.900-3.100 m), que es más escarpada, se ero­ buscando condiciones favorables para alimentarse
sionó brutalmente con la agricultura mecánica y el o reproducirse. No se ha estudiado mucho sobre
monocultivo de cebada; (2) los árboles desapare­ las migraciones en el páramo, pero es obvio que
cieron de los terrenos e incluso de la cultura de la existen y que son consecuencia de una mayor
gente. Los eucaliptos, pero sobre todo pinos, co­ oferta de alimento u otros recursos en determina­
menzaron a ocupar algunos sitios de altura; (3) dos meses. A pesar de que no hay estudios espe­
las vías y los nuevos caminos de agua han provo­ cíficos, se puede conjeturar que la fenología repro­
cado verdaderos deslaves de masa; y (4) muchos ductiva (floración y fructificación) de las plantas
sitios son residencia de fin de semana, habitados también depende del patrón de lluvias (para un
por mujeres que deben hacer las veces de taita y caso de plantas de las montañas hawaianas véa­
mama. se Rundel y Witter 1994).

Temperatura
INVENTARIO Y
CARACTERIZACIÓN DE La estacionalidad diaria que existe en los eco­
sistemas tropicales elevados significa que habrá
LOS PÁRAMOS varias horas de frío intenso. El promedio de tem­
peratura en toda la extensión del páramo varia en­
tre 2 y 10° centígrados (Luteyn 1999), con cam­
Condiciones ambientales3 bios notables a lo largo de cada día: en un mismo
día puede haber variación entre 0° centígrados (y
menos 6° centígrados inclusive) y cerca de 20°
Clima centígrados (Mena y Balslev 1986). La razón de
este frío está en que, al ser ecosistemas altos, la
Precipitación capa de atmósfera que tienen sobre ellos es nota­
blemente menos gruesa que la que tienen los eco­
Una consideración básica en cualquier ecosis­ sistemas bajos. En los ecosistemas altos, la capa
tema es la precipitación, es decir, la cantidad y el delgada de aire que existe no funciona como un
patrón de lluvias. La precipitación en los páramos invernadero natural y mucha de la energía solar
es generalmente abundante y relativamente conti­ que entró vuelve a salir (Christopherson 2000).
nua a lo largo del año, de modo que, a pesar de
que se puede hablar de estaciones más y menos
lluviosas, la diferencia no es drástica.
Geomorfología
Al ser un ecosistema tropical, las estaciones en
los páramos no se refieren a los cambios de tem­ La forma del paisaje es un aspecto que deter­
peratura a lo largo del año (la estacionalidad es mina la distribución espacial de seres vivos. Gra­
diaria y no anual) sino a los cambios en la preci­ cias a ciertos procesos geológicos (erupciones,
pitación. En otras palabras, hay meses más lluvio­ glaciaciones, deslaves naturales, etc.), el paisaje
sos (invierno) que otros (verano). La duración de montañoso obtuvo su forma actual con pendientes
una y otra estación y los meses exactos en que fuertes, pendientes suaves, planicies con panta­
ocurren varían según las condiciones de cada lo­ nos, cañones de ríos, peñas, etc.

3Tomado de Medina y Mena (2001).


96 Los Páramos del Mundo

Una característica directamente relacionada Un fenómeno típico resultado de la geomorfo-


con el drenaje pero que también por sí misma tie­ logía es la presencia de vientos que suben o bajan
ne efecto sobre la distribución de los seres vivos por el pendiente. Por naturaleza, el aire se mueve
en el páramo es la pendiente. Solo algunos tipos de un área caliente a un área fría. Por ejemplo, en
de plantas son capaces de permanecer en pen­ un valle el aislamiento por viento es mayor que en
dientes muy escarpadas, con consecuencias sor­ una colina y, por esto, hay más heladas en la co­
prendentes. En algunos páramos se nota que las lina. Además, si la topografía es más ondulada o
partes más pendientes y escarpadas mantienen colinada, los vientos tienden a ser más fuertes y
bosques achaparrados bastante tupidos, rodeados se presentan más heladas. Con una topografía
de pajonal o de almohadíllales, lo que nos da una más fuerte (un paisaje quebrado), los valles son
pauta muy interesante acerca de la situación ori­ más aislados y los vientos menos fuertes. También
ginal de los páramos. Es muy posible que, en rea­ importa si el viento lleva aire frío, por ejemplo des­
lidad, antiguamente los bosques hayan sido la ve­ de un nevado. Si la base de un valle es plana y an­
getación dominante de gran parte de los actuales cha (valle de U), existe un efecto de inversión en
páramos, pero el sobrepastoreo y las quemas la la noche, lo que hace que la base de estos valles
transformaron en lo que vemos ahora: manchas esté relativamente muy fría.
de bosque en medio de una matriz de pajonal. Las
manchas de bosque en las pendientes muy bien
pudieron haberse salvado precisamente porque Suelos
tanto al fuego como al ganado les resultaba difícil
llegar a estos sitios, de modo que estos bosques Tipos de suelo
serían reliquias de lo que eran los páramos antes
de las quemas y el sobrepastoreo (Laegaard Las cenizas volcánicas producidas por las
1992).En las pendientes más fuertes práctica­
erupciones volcánicas andinas cubren toda la par­
mente ya no existe suelo y, por ende, solamente
te norte del Ecuador hasta el sur de Cuenca y evo­
las plantas más tenaces sobreviven: los liqúenes y
lucionan según una clima-crono-litosecuencia a la
los musgos. Por el hecho de que estas áreas con
escala del país, pero también a la escala de un
mayor pendiente son precisamente las más inac­
área más reducida. En inglés, estos suelos se lla­
cesibles, tanto para la gente como para las vacas
man volcanic ash soils. Las cenizas volcánicas,
y el fuego, son las mejor conservadas. Una roca
por efecto de su depósito y alteración generan una
llena de musgos y liqúenes es una joya de biodi-
difuminación de las formas del relieve. Las cimas
versidad.
son suavemente onduladas y rebajadas con cum­
En el otro extremo están las pendientes suaves
bres anchas, redondas o aplanadas, de donde
y las planicies. Porque el clima en el páramo es
emergen localmente espinazos rocosos (Winckell
muy húmedo, en las planicies, en muchos casos
y Zebrowski 1997). La pedogénesis de este tipo
(especialmente si son planicies en un valle), se
de suelo depende de diferentes factores (Colmet-
forman pantanos. Los pantanos más extensos se
encuentran en los valles glaciales que son típicos Daage ef al. 1967).
de las alturas andinas. Estos valles se formaron En el Ecuador, ocurrieron dos episodios mayo­
por el paso de grandes masas de hielo que baja­ res de caídas de ceniza: las cenizas recientes (<
ron desde lo alto cuando las condiciones del pla­ 10.000 años) aparecen en la superficie de todos
neta hicieron que un fenómeno global de enfria­ los relieves de los páramos y moldean el paisaje
miento tuviera lugar (Jorgensen y Ulloa 1994). Ha con capas de espesor relativamente constante
habido varias de estas glaciaciones en la historia (Winckell ef al. 1991a).
de la Tierra. Los valles formados por el paso de es­ Las cenizas más antiguas (> 10.000 años)
tas masas gigantescas de hielo son muy diferen­ aparecen en alturas más bajas, en discordancia
tes a las hondonadas formadas por aguas corrien­ con las cenizas más recientes (Hall y Mothes
tes (ríos y arroyos): en este segundo caso, los va­ 1994). En alturas > 3.550 m en el norte (El Án­
lles son profundos y tienen una forma de V, mien­ gel), 3.400-3.500 m en el centro y 3.250 m en
tras que los valles glaciales adoptan una forma de el sur del país (Schubert y Clapperton 1990), las
U, es decir, con una planicie en medio de las fuer­ cumbres estaban cubiertas de nieve o de hielo, lo
tes pendientes. que significa que las cenizas volcánicas que se de­
Ecuador 97

positaron ya no permanecen allí. En este caso, en ña un papel muy importante para predecir su
la base de las cenizas recientes se desarrollan es­ comportamiento natural y también después de su
tructuras típicas de ambiente glaciar como una utilización por el ser humano.
reorganización de las piedras en líneas horizonta­ Los suelos de los páramos son de tipo volcáni­
les y mezcla de cenizas con piedras debido a flu­ co y se diferencian principalmente por el material
jos de hielo o de lodo asociados al derretimiento parental: existen suelos formados en cenizas vol­
del hielo. También las cenizas antiguas pueden cánicas recientes y suelos formados en roca meta­
aparecer en bolsas cerca de algunas quebradas. mòrfica meteorizada (Podwojewski y Poulenard
Cuando se disminuye de altitud estas cenizas an­ 2000). Los primeros se ubican en la parte norte y
tiguas se transforman rápidamente en capas un central mientras que los segundos están restringi­
poco endurecidas y con neoformación de arcillas dos al sur. El límite entre estas dos zonas edafolo­
de tipo haloysite. Estas capas son un freno a la co­ g ía s se encuentra cerca de Cuenca pero no coin­
lonización del perfil por las raíces de las plantas. cide exactamente con el límite entre páramo bajo
En resumen, las propiedades físicas y quími­ y alto.
cas de un suelo evolucionan en función de su al­ Los suelos del norte y centro se denominan
teración. Mientras el suelo está más evolucionado Andosoles. Son suelos jóvenes, con horizontes po­
según su posición en la lito-crono-climatosecuen- co diferenciados y, por su gran riqueza en materia
cia, va a retener más agua y acumular más carbo­ orgánica (carbono), tienen un color negro (Tablas
no y va a perder más cationes intercambiables. En 1 y 2). Poseen una elevada tasa de retención de
el grado de evolución, un andosol no alofánico es agua y una gran permeabilidad, lo que permite un
más evolucionado que un andosol alofánico que, buen desarrollo de las raíces y una notable resis­
a su vez, es más evolucionado que un andosol ví- tencia a la erosión. Ésta es una característica muy
trico. Esta evolución se observa únicamente en los especial pues es fundamental para los servicios
páramos. ambientales que provee el ecosistema paramero
En conclusión, las propiedades físicas, como la como regulador hidrológico. Pero una vez que se
retención de agua y químicas, como la retención ha perdido la estructura porosa por pisoteo o de­
de carbono, fosfatos o cantidad de cationes inter­ secación, el suelo ya no puede guardar tanta agua
cambiables, dependen directamente de la evolu­ y se vuelve hidrofóbico o repelente del agua (Pod­
ción de los suelos. El estudio de suelos desempe­ wojewski y Poulenard 2000).

Tabla 1. Porcentaje medio de la tasa de carbono (g/lOOg) de algunos suelos de páramo

PROFUNDIDAD (cm) CARCHI CAÑAR AZUAY CHIMBORAZO PICHINCHA LOJA

0 -2 0 2 0 ,4 0 1 9 ,7 0 1 8 ,00 8 ,6 0 6 ,1 0 12,0

2 0 -5 0 8 ,3 0 1 8 ,50 1 3 ,60 5 ,9 0 4 ,4 0 8 ,2 0

5 0 -7 0 + 1 5 ,00 5 ,4 0 8 ,7 0 7 ,2 0 2 ,7 0 0 ,7 5

(1) andosol evolucionado, órgano-alumínico, (3) suelo vítrico, muy joven, más pobre en
rico en materia orgánica materia orgánica
(2) andosol evolucionado, alofánico, rico en (4) sustrato no compuesto de cenizas volcá­
materia orgánica nicas recientes
98 Los Páramos del Mundo

Tabla 2. Cantidad total de carbono (T/ha) de algunos suelos de páramo

PROFUNDIDAD (cm) CARCHI CAÑAR AZUAY CHIMBORAZO PICHINCHA LOJA

A 4 63 466 364 479 356 239

B 864 676 3 64 717 567 239

A: primer metro del perfil Humedales y corrientes


B: perfil estudiado entero
En la parte sur del Ecuador, donde la cordille­
de agua
ra es diferente (no presenta dos ramales definidos
como en el norte y tiene una edad superior), los Gracias a la gran humedad de los páramos y a
suelos también son diferentes (técnicamente lla­ que en prácticamente todos ellos existen muchos
mados Inceptisoles). Estos suelos no están forma­ valles en forma de U, se han formado extensos
turberas, pantanos y lagunas en muchas partes de
dos en depósitos volcánicos sino en la roca meta­
estos ecosistemas. En partes donde la geomorfo-
mòrfica meteorizada. Esta roca originalmente
logía no está determinada por los glaciares, exis­
también era de origen volcánico, pero de una edad
ten valles en forma de V con ríos, quebradas y
mucho mayor que los volcanes que dominan el
cascadas que llevan grandes cantidades de agua
paisaje en el norte. Los volcanes del sur emitieron hacia áreas más bajas. Todos estos ecosistemas,
su material antes de que se levantaran los Andes, caracterizados por el agua, se llaman humedales.
en un ambiente tropical. Después, estas rocas vol­ Ya que hay un gran mosaico de humedales en el
cánicas fueron levantadas a la altitud actual, pa­ páramo y ya que las turberas, pantanos, lagunas
sando por una serie de alteraciones que las trans­ y ríos dependen de las demás partes del páramo
formaron en rocas metamórficas. En general, los (bosques y pajonales), que en sí también son bas­
suelos formados en este material son más super­ tante húmedos, es posible considerar el páramo
ficiales, un poco menos fértiles aunque no tienen en su totalidad como un gran humedal. Dentro de
la característica de los andosoles de inmovilizar este humedal páramo, los sitios que por sus con­
fuertemente el fósforo (Hofstede 1995). diciones de suelo e inclinación tengan un mal dre­
En el extremo Sur de la distribución de cenizas naje tendrán plantas y, por lo tanto, animales dis­
volcánicas recientes, a la altura de Cuenca, se en­ tintos a aquellas zonas donde el drenaje es bueno.
cuentra una zona con una capa muy delgada de En el páramo hay especies que prefieren vivir
cenizas volcánicas sobre lavas más antiguas. Aquí cerca o incluso dentro de las corrientes de agua.
los suelos son similares a los del Norte, pero muy Una de las especies de gramíneas más típicas de
los páramos, el sigse (Cortaderia nítida), conoci­
delgados. La vegetación, a partir aproximadamen­
da por sus hojas cortantes, prefiere vivir cerca de
te de Alausí, es un tanto diferente a la del norte.
las corrientes, ya sean éstas superficiales o subte­
Por ejemplo, la planta denominada gañal o cucha­
rráneas. De hecho, las vegetaciones dominadas
rilla (Oreocallis grandiflora) es propia de estas la­
por el sigse pueden en algunos casos servir como
titudes y no aparece más al norte. Así mismo, va­
indicadores de que hay agua cerca. Las turberas
rias plantas propias de los Andes norteños en el propiamente dichas, zonas pantanosas domina­
Ecuador desaparecen a partir de este sitio. Estas das por musgos del género Sphagnum, también
diferencias biogeográficas deben estar causadas, crecen en sitios anegados. Hay otras plantas que
por lo menos en parte, por los diferentes tipos de crecen en estas zonas, como ciertas especies de
suelos encontrados en el norte y el sur de los An­ Valeriana y Carex, y varias formadoras de almoha­
des del país (Podwojewski y Poulenard 2000). dillas (entre ellas Plantago, Oreobolus y Azorella).
Entre las plantas acuáticas, que crecen en las ori­
llas de los lagos o en charcos estacionales y cié­
nagas, están varias especies de Isoétes y la apiá-
cea Lilaeopsis, entre otras.
99
Ecuador

Los tipos de páramo en al. (1999) de 1: 500.000 a 1: 250.000, analizar


nuevamente las imágenes satelitarias y comprobar
el Ecuador en el campo las evidencias ambiguas.
La escala 1: 250.000 de los mapas en los que
Ya que los páramos pueden ser estudiados co­ se basa la descripción siguiente permite tener una
mo una unidad ecológica coherente, podría gene­ idea general de la diversidad de los páramos a ni­
rarse la idea de que, con toda su diversidad de vel de país pero no sirve para tener datos especí­
plantas y animales, son en conjunto un ecosiste­ ficos de áreas pequeñas. Por eso, no será extraño
ma bastante regular y homogéneo. Sin embargo, que en un área que corresponde a “Páramo arbus­
por ejemplo, los páramos del norte y del sur son tivo del sur” encontremos pantanos y zonas sin ar­
diferentes, y hay páramos más secos y otros más bustos, o que encontremos bosquetes sin frailejo-
húmedos. Los varios intentos de clasificación eco­ nes dentro de lo que cae dentro de la categoría
lógica del país han incluido diferentes tipos de pá­ “Páramo de frailejones”. En otras palabras, el tipo
ramo en ellos. El hecho es que, tras las caracte­ de páramo de que hablamos tiene un detalle mí­
rísticas fundamentales que unen a los páramos en nimo de varios miles de hectáreas (las manchas
el Ecuador, en el Neotrópico e incluso en el resto más pequeñas no se identifican individualmente).
del mundo (gran altitud en zonas tropicales sin ve­ Las personas que deseen detalles menores o ma­
getación arbórea continua), hay una variabilidad yores deberán usar mapas a otras escalas apropia­
notable que viene dada por factores naturales y das. Además, es importante señalar que la clasifi­
antropogénicos de diversa naturaleza. cación aquí presentada no está basada en un es­
Valencia et al. (1999) han hecho una nueva tudio detallado de composición vegetal o de rela­
propuesta de clasificación de las formaciones ve­ ciones vegetación-suelo, sino que se ha tratado de
getales del Ecuador, la que fue complementada construir un sistema simplificado que se basa en
por el Proyecto Páramo (1999), lo que dio como la estructura general de la vegetación, entendióle
resultado la siguiente propuesta de tipos de pára­ por un público general. La Tabla 3 presenta la co­
mo (mapa al final del libro). El método fundamen­ bertura de cada uno de estos tipos de páramo.
tal fue cambiar la escala del mapa de Valencia et

Tabla 3. Tipos de páramo y superficie del total de páramos existentes en el Ecuador.

DEFINICIÓN HECTÁREAS PORCENTAJE

Páram o A rb u s tivo de los A nd es del Sur 139 1,11

Páram o de Frailejones 246 1 ,95

Páram o de Pajonal 9 .1 1 4 7 2 ,3 2

Páram o H erbáceo de A lm o h a d illa s 1 .4 72 1 1 ,68

Páram o H erbáceo de Pajonal y A lm o h a d illa s 7 04 5 ,5 8

Páram o Pantanoso 323 2 ,5 6

Páram o Seco 178 1,41

Páram o sobre Arenales 163 1 ,29

S uperpáram o 190 1 ,50

Superpáram o A zonal 74 0 ,5 9

Total 1 2 .6 0 3 1 0 0 ,0 0
100 Los Páramos del Mundo

Páramo de pajonal ro y de otros muy cercanos, es propio de los pára­


mos de Venezuela y Colombia. En el Ecuador es­
Es el tipo de páramo más extenso y responde tá restringido a los páramos norteños de las pro­
de manera común a la idea que tenemos del pá­ vincias del Carchi y Sucumbíos, con una mancha
ramo. Son extensiones cubiertas por pajonal de pequeña y excepcional en los páramos de los
varios géneros (especialmente Calamagrostis, Llanganates (que no corresponden estrictamente a
Festuca y Stipa) matizadas por manchas bosco­ páramo sino más bien a un bosque andino). En el
sas en sitios protegidos (con Polylepis, Buddleja, norte se presenta como extensiones de frailejón y
Oreopanax y Miconia), arbustos de géneros como pajonal matizadas por manchas pequeñas de bos­
Valeriana, Chuquiraga, Arcytophyllum, Pernettya ques densos en quebradas protegidas. Las otras
y Brachyotum, herbáceas (que serán listadas des­ especies de este tipo de páramo son básicamente
pués) y pequeñas zonas húmedas (pantanos) en las mismas que las del páramo de pajonal. De he­
sitios con drenaje insuficiente. cho, si no fuera por la presencia de los frailejones
Los páramos de pajonal se encuentran en to­ éste sería un páramo de pajonales bastante típico.
das las provincias del país donde hay este ecosis­
tema y cubren alrededor del 70% de la extensión
del ecosistema en el Ecuador. La calidad de "na­
Páramo herbáceo de almohadillas
tural” de este tipo de páramo, el más típico de to­
dos, es un tema de discusión. Es obvio que nadie En algunos sitios el pajonal no domina y es
ha sembrado los pajonales y por lo tanto el eco­ reemplazado por plantas herbáceas formadoras de
sistema es natural, pero también es cierto que las almohadillas que pueden llegar a cubrir práctica­
acciones humanas sobre la vegetación original la mente el 100% de la superficie. A diferencia de lo
han transformado, por lo menos en parte, en los que sucede en el páramo pantanoso, estas plan­
pajonales actuales. Laegaard (1992) aboga por la tas no se encuentran en terreno cenagoso y en
tesis de que la vegetación anterior era de bosques asociación con otras plantas propias de estos si­
bajos transformados en las praderas actuales por tios, sino formando almohadillas duras, especial­
la quema y el pastoreo, dejando remanentes en mente de los géneros Azorella, Werneria y Plan-
las partes más protegidas e inaccesibles. Otra te­ tago. También se encuentran arbustos disemina­
sis dice que lo que sucede es que los pajonales dos y otras herbáceas sin adaptaciones conspi­
siempre han existido y los bosques están en las cuas como Lycopodium, Jamesonia, Gentiana,
manchas actuales porque allí es donde pueden Gentianella, Satureja, Halenia, Lachemilla, Sile-
crecer mejor de modo natural (Monasterio 1980). ne y Bartsia. Un ejemplo claro de este tipo de pá­
De hecho, este tipo de páramo se encuentra mu­ ramo se encuentra en el sector de las antenas,
chas veces con presencia de pastoreo y se puede cerca del páramo de la Virgen en la Reserva Eco­
especular que una buena extensión de los otros ti­ lógica Cayambe Coca. Al igual que en el caso del
pos de páramo (herbáceo, arbustivo, etc.) fueron páramo de pajonal, la vegetación original y la in­
reemplazados por pajonal tras un proceso de pas­ fluencia humana en el ecosistema son motivo de
toreo continuo. discusión.

Páramo de frailejones Páramo herbáceo de pajonal


y almohadillas
Es un páramo dominado, por lo menos visual­
mente, por el frailejón (Espeletia pycnophylla). Este tipo es una combinación de los dos ante­
Un estudio fitosociológico revela que, en realidad, riores en el cual no se encuentra un dominio defi­
la forma de vida dominante es el pajonal (Mena nido de una u otra forma de vida. Un análisis fito­
1984), pero es tan notable la presencia del fraile­ sociológico más detallado permitirá asegurar la
jón que se ha decidido establecer este tipo de pá­ existencia de este tipo de páramo o su inclusión
ramo como una entidad aparte. El páramo de frai­ en otro páramo de clima intermedio.
lejones, con varias otras especies del mismo géne­
Ecuador 101

Páramo pantanoso decir que necesariamente todos estos páramos es­


tén erosionados sino que el hecho de que estén
En ciertos sitios las características geomorfoló- sobre arenales los hace muy susceptible a la ero­
gicas y edáficas permiten la formación de ciéna­ sión. De hecho, hay muchas señales de erosión
gas de extensión variable, a veces notable, donde eólica en combinación de erosión por sobrepasto­
se ha establecido una asociación de plantas adap­ reo (Podwojewski et al., 2002).
tadas a estas condiciones. Los páramos pantano­
sos no necesariamente se refieren a pantanos lo­
calizados sino también a extensiones mayores ca­ Páramo arbustivo del sur
racterizadas por un escaso drenaje. Las plantas tí­
picas incluyen Isoétes, Lilaeopsis, Cortaderia, En la provincia de Loja se presenta un tipo de
Chusquea, Neurolepis y varios géneros formado- páramo (llamado localmente “paramillo”) bastan­
res de almohadillas (ya listados), Oreobolus y el te diferente, en términos vegetacionales, a los an­
musgo turbera Sphagnum magellanicum. Este ti­ teriores. El pajonal típico da paso a una vegeta­
po de vegetación se encuentra en los páramos de ción arbustiva y herbácea dominada por Puya, Mi-
la cordillera oriental, más húmeda, especialmente conia, Neurolepis, Oreocallis, Welnmannia y
en los de Cayambe, Antisana, Llanganates y San- Blechnum. Este tipo de vegetación posiblemente
gay. deba considerarse dentro de otro tipo general de
ecosistemas y no como un tipo de páramo (S.
Laegaard, com. pers.). Hay muchos elementos de
Páramo seco bosque andino y menos de páramo. Es necesario
indicar que no todos los páramos de la provincia
Por condiciones climáticas que se han visto de Loja corresponden a este tipo: también hay es­
potenciadas por acciones humanas, ciertas zonas pecialmente páramo de pajonal.
parameras presentan una notable disminución en
la precipitación. El pajonal relativamente ralo está
dominado por Stipa y otras hierbas que deben ser Superpáramo
resistentes a la desecación como Orthrosanthus y
Buddleja. Las mayores extensiones de este tipo se
Aproximadamente a los 4.200 metros, es de­
encuentran en el sur de Azuay y el norte de Loja,
cir, solo en las montañas que alcanzan estas alti­
donde hay una estacionalidad más marcada. La
tudes, las condiciones climáticas se parecen su­
influencia humana en la conformación actual de
perficialmente a las tundras templadas, donde
este tipo de páramo parece obvia pero no ha sido
únicamente las plantas más resistentes al frío, la
documentada sistemáticamente.
desecación fisiológica y el viento pueden sobrevi­
vir. El suelo se presenta con mayores áreas descu­
Páramo sobre arenales biertas, aunque en las zonas protegidas por grie­
tas y rocas, crecen plantas de los géneros Draba,
Culcitlum, Chuquiraga, Cortaderia, Baccharis y
En ocasiones los páramos se desarrollan sobre
Gentlana, entre otros y liqúenes. En la clasifica­
un suelo arenoso resultado de procesos erosivos
ción de Valencia et al. (1999) el superpáramo se
intensos, como en el caso de los arenales del
Chimborazo en la provincia homónima. Hay una llama “Gelidofitia”.
similitud con la vegetación del páramo seco pero
la humedad es mayor y la escasez de cobertura
vegetal se puede deber más bien a erosión climá­ Superpáramo azonal
tica y antropogénica. Acosta Solís (1985) consi­
dera que los arenales del Chimborazo son un El superpáramo azonal recibe este nombre
ejemplo de la puna (mencionada en el tipo ante­ porque posee ciertas características semejantes a
rior) en el Ecuador pero en realidad no lo son. Pro­ las del superpáramo típico pero se presenta a me­
bablemente esta supuesta afinidad está relaciona­ nores altitudes (por ejemplo, donde debería haber
da con procesos de fuerte erosión. Esto no quiere páramo de pajonal). La razón de esta anomalía
102 Los Páramos del Mundo

está en que estos sitios se encuentran sobre laha- Ubicación


res recientes (flujos de lodo y piedras producidos
tras la erupción de un volcán) que crean caracte­
Tradicionalmente cuando se habla de páramos
rísticas edáficas locales y que además están muy
en el Ecuador, se relaciona directamente con las
expuestas, lo que impiden el crecimiento de las
provincias de la región sierra, pero en el Ecuador,
especies que normalmente se encuentran a estas
se puede encontrar páramos en provincias con ju­
altitudes. Por ello solo hay especies como las del
risdicción de la costa y hasta la amazonia. La im­
superpáramo y, especialmente, liqúenes foliosos.
portancia política y geográfica del páramo radica
Los lahares del Cotopaxi y del Antisana son ejem­
porque está presente en 16 de las 22 provincias
plos notables.
que conforman el Ecuador. Pero la mayor concen­
tración de los páramos está repartida en cuatro
Caracterización biofísica provincias (Chimborazo, Azuay, Ñapo y Pichin­
cha); pues entre ellas abarcan cerca del 60% de
la cantidad de páramos existentes en el país. En
Llegar a determinar la superficie exacta de la la tabla 4, se presentan datos de la superficie de
cantidad de páramos que cubren los espacios de las 16 provincias ecuatorianas que tienen páramo
las altas montañas, sobre el bosque andino o lo y en la tabla 5 las extensiones de los diferentes ti­
que algún día atrás lo fue; resulta una tarea bas­
pos de páramo por provincia.
tante compleja; en primer lugar porque el páramo
Los diferentes tipos de páramos están distri­
es un ecosistema muy dinámico, es decir conti­
buidos heterogéneamente, es decir no todas las
nuamente está cambiando, ya sea por el avance
provincias con páramos tienen los diez diferentes
de la frontera agrícola y por otras prácticas huma­
tipos. Así por ejemplo se destacan las provincias
nas; y por otro lado existen algunas discrepancias
de Pichincha y Tungurahua que tienen en sus te­
como por ejemplo el caso de los límites (especial­
rritorios ocho de los diez tipos identificados, otras
mente el inferior) de hasta donde se puede consi­
derar parte de este ecosistema. Así mismo, existe provincias como Cotopaxi y Ñapo contienen siete
una discusión sobre si las áreas degradadas de estos. Pero también existen provincias como
(aquellas que fueron páramos pero que han sido Azuay, Cañar y El Oro; que a pesar que disponen
intervenidas y luego abandonadas) deben ser in­ de una gran cantidad de superficie de estos eco­
cluidas como páramos. Pero entendiendo al pára­ sistemas especialmente Azuay (con casi 200 mil
mo dentro de un concepto ecosistémico este cu­ hectáreas) solo se pueden encontrar tres diferen­
bre un poco más de 1,2 millones de hectáreas, es tes tipos de páramo.
decir abarcan casi un 5% del territorio del Ecua­
dor.

Tabla 4. Distribución provincial del páramo en el Ecuador,


extensiones y representatividad hacia el total nacional de páramos.

Extensión total de páramos Representatividad del total Extensión total de


PROVINCIA Región % Regional
porprwtwa(ha) páramos por provincia (% ) cada provincia (ha)

C h im b orazo Sierra 1 9 4 .6 9 5 1 5,52 6 5 2 .7 0 6 2 9 ,8 3

A zu a y Sierra 1 8 8 .5 1 3 1 5,03 8 0 0 .8 4 6 2 3 ,5 4

Ñ apo O riente 1 8 3 .1 8 6 1 4 ,60 1 .3 1 6 .5 2 9 13,91

Pichincha Sierra 1 6 4 .3 3 4 1 3 ,1 0 1 .3 0 4 .3 6 6 1 2 ,6 0

C otopaxi Sierra 1 0 5 .0 4 8 8 ,3 7 5 9 5 .6 8 9 1 7 ,63

Tungurahua Sierra 8 4 .0 3 0 6 ,7 0 3 4 7 .0 9 1 2 4 ,21


Ecuador
103

Extensión total de páramos RepresentaUvidad del total Extensión total de


PROVINCIA Región % Regional
por proveída (ha) páramos por ponina (% ) cada provincia (ha)

C añar Sierra 8 2 .9 6 3 6,61 3 1 6 .5 3 1 2 6 ,21

M orona Santiago Oriente 5 4 .0 3 6 4 ,31 2 .3 9 2 .9 3 7 2 ,2 6

Zamora Chinchipe O riente 4 2 .4 5 4 3 ,3 8 1 .0 5 8 .3 3 4 4,01

Im babura Sierra 4 1 .2 5 5 3 ,2 9 4 6 1 .5 7 5 8 ,9 4

B olíva r Sierra 3 7 .8 5 4 3 ,0 2 3 9 3 .7 9 8 9,61

Loja Sierra 3 1 .8 2 4 2 ,5 4 1 .0 8 5 .2 8 0 2 ,9 3

C archi Sierra 2 7 .5 9 8 2 ,2 0 3 6 0 .4 3 6 7 ,6 6

El O ro Costa 1 0 .6 7 2 0 ,8 5 5 7 3 .6 4 4 1 ,86

S ucum bíos Oriente 6 .1 0 4 0 ,4 9 1 .7 7 3 .4 7 2 0 ,3 4

Esm eraldas Costa 69 0,01 1 .5 2 3 .4 8 1 0 ,0 0

T o ta l 1 .2 5 4 . 6 3 4 100 1 4 .9 5 6 .7 1 6

Tabla 5. Distribución por provincia de los tipos de páramo existentes en el Ecuador.

P ro v in c ia s T ip o s de p á ra m o H e ctá re a s

Páram o de Pajonal 1 8 8.4 1 1


A zu a y Páram o Seco 102
Áreas diferentes a páram o 6 1 2 .3 3 3

Páram o de Pajonal 2 8 .1 9 3
Páram o H erbáceo de A lm o h a d illa s 2 .3 4 7
B olíva r Páram o sobre Arenales 7 .3 1 0
S uperpáram o 4
Á reas diferentes a páram o 3 5 5 .9 4 3

Páram o de Pajonal 8 2 .6 0 6
C añ ar Páram o Seco 357
Á reas diferentes a páram o 2 3 3 .5 6 8

Páram o de Frailejones 2 2 .1 4 6
Páram o de Pajonal 5 .2 2 4
C archi Páram o Seco 5
S uperpáram o 2 22
Áre as diferentes a páram o 3 3 2 .8 3 8
104 Los Páramos del Mundo

Provincias Tipos de páramo Hectáreas

Páram o de Pajonal 1 8 4 .7 5 7
Páram o H erbáceo de A lm o h a d illa s 3 .6 6 0
Páram o Seco 1 .4 6 4
C h im b orazo
Páram o sobre Arenales 2 .6 6 6
S uperpáram o 2 .1 4 8
Á reas diferentes a páram o 4 5 8 .0 1 2

Páram o de Pajonal 9 6 .8 0 8
Páram o H erbáceo de A lm o h a d illa s 1 .5 7 4
Páram o Pantanoso 2 .4 3 8
C otopaxi Páram o Seco 168
S uperpáram o 3 .0 1 4
Superpáram o A zonal 1 .0 4 5
Á reas diferentes a páram o 4 9 0 .6 4 1

Páram o de Pajonal 3 .8 5 7
El O ro Páram o Seco 6 .8 1 5
Áre as diferentes a páram o 5 6 2 .9 7 2

Páram o de Pajonal 69
Esm eraldas
Áre as diferentes a páram o 1 .5 2 3 .4 1 2

Páram o de Pajonal 3 9 .0 9 5
Páram o H erbáceo de A lm o h a d illa s 174
Im babura Páram o H erbáceo de Pajonal y A lm o h a d illa s 1 .3 6 0
S uperpáram o 62 7
Áre as diferentes a páram o 4 2 0 .3 2 0

Páram o A rb u stivo de los A nd es del Sur 5 .8 3 7


Páram o de Pajonal 2 2 .9 9 5
Loja
Páram o Seco 2 .9 9 2
Áre as diferentes a páram o 1 .0 5 3 .4 5 6

Páram o de Pajonal 5 0 .2 4 4
Páram o H erbáceo de A lm o h a d illa s 3 .1 5 0
M orona Santiago Páram o Seco 77
Superpáram o 5 65
Á reas diferentes a páram o 2 .3 3 8 .9 0 1

Páram o de Pajonal 4 8 .7 3 4
Páram o H erbáceo de A lm o h a d illa s 9 1 .7 5 2
Páram o H erbáceo de Pajonal y A lm o h a d illa s 1 3 .9 2 5
Ñ apo Páram o Pantanoso 2 2 .5 2 3
Superpáram o 3 .5 7 3
Superpáram o A zonal 2 .6 7 9
Á re as diferentes a páram o 1 .1 3 3 .3 4 4
Ecuador
105

Provincias Tipos de páramo Hectáreas

Páram o de Pajonal 8 0 .7 3 8
Páram o H erbáceo de A lm o h a d illa s 3 3 .1 5 3
Páram o H erbáceo de Pajonal y A lm o h a d illa s 3 1 .6 5 6
Páram o Pantanoso 6 .0 2 8
Pichincha
Páram o Seco 68 4
S uperpáram o 8 .3 8 3
S uperpáram o Azona l 3 .6 9 2
Á reas diferentes a páram o 1 .1 4 0 .0 3 2

Páram o de Frailejones 1 .1 23
Páram o de Pajonal 743
S u cu m b íos Páram o H erbáceo de A lm o h a d illa s 916
Páram o H erbáceo de Pajonal y A lm o h a d illa s 3 .3 2 2
Á reas diferentes a páram o 1 .7 6 7 .3 6 8

Páram o de Frailejones 48
Páram o de Pajonal 4 .5 4 0 5
Páram o H erbáceo de A lm o h a d illa s 1 0 .5 0 5
Páram o H erbáceo de Pajonal y A lm o h a d illa s 2 0 .1 0 0
Tungurahua
Páram o Pantanoso 1 .2 6 8
Páram o sobre Arenales 6 .3 2 2
S uperpáram o 381
Áre as diferentes a páram o 2 6 3 .0 6 1

Páram o A rb u stivo de los A nd es del Sur 8 .1 1 0


Páram o de Pajonal 2 9 .2 1 1
Zam ora C h in ch ip e
Páram o Seco 5 .1 3 3
Áre as diferentes a páram o 1 .0 1 5 .8 8 0

La diversidad biológica de paja, el lobo y la chuquiragua, etc.) no se encuen­


tran en ninguna selva. Finalmente, al nivel de ge­
los páramos4 nes, todo el mundo asocia el páramo (y las punas
en el Sur) con la multitud de diferentes tipos de
La diversidad de los páramos está mejor carac­ papa que existen, los que lastimosamente en la vi­
terizada por la palabra "única” que por "riqueza”. da cotidiana se reducen a la Chola. En esta sec­
A todos los niveles de la biodiversidad (genes, es­ ción se hace una caracterización detallada de la
pecies y paisajes) no hay más representantes en el riqueza singular que tienen los páramos del Ecua­
páramo que en otras zonas de vida, pero lo carac­
dor en términos de flora, fauna y paisajes.
terístico es “lo que hay en el páramo, no se en­
cuentra en ninguna otra parte”. En primer lugar, el
paisaje: estos grandes valles con humedales, frag­
mentos de bosque, pajonales y nevados solamen­
La diversidad florística de los páramos
te se encuentran en el Norte de los Andes. Luego,
aunque no hay tantas especies como en otras al­ El páramo en realidad posee una variedad mu­
titudes, las imágenes del páramo (el cóndor y la cho mayor de lo que la imagen clásica ("lugar yer-

* Tomado íntegramente de Mena y Medina (2001).


106 Los Páramos del Mundo

mo desprovisto de árboles") nos haría pensar. Los vasculares. Entre las plantas no vasculares los nú­
páramos, en toda su extensión en el Neotrópico, meros también son notables: 130, 365 y 1.300
cubren alrededor del 2% de la superficie de los respectivamente para familias, géneros y especies
países; sin embargo, tienen cerca de 125 fami­ (tabla 6).
lias, 500 géneros y 3.400 especies de plantas

Tabla 6: Familias más diversas en géneros y especies de varios grupos de plantas en los páramos (tomado de Luteyn, 1999)

G ru p o F a m ilia # de g é n e ro s # d e e s p e cie s

Plantas con flores Plantas con flores 4 47 3 .0 4 5

Asteraceae 101 858


Poaceae 41 27
Plantas con flores (las c in c o fa m ilia s con
O rchid aceae 25 152
m a yo r diversidad en los páram os) 14 144
Scrophulariaceae
M elastom ataceae 9 107

H eléchos y afines D ryopteridaceae 5 77

M usgos D icranaceae 17 67

H epáticas Lejeuneaceae 16 38

En términos del Ecuador, aún no se conoce el 1999), esto quiere decir que el páramo tiene
número exacto de especies de plantas que viven aproximadamente el 10% de las plantas en el 5%
en los páramos del país, pero León-Yánez (2000) del territorio ecuatoriano. Los datos de biodiversi­
sugiere que son alrededor de 1.500. Esta cifra re­ dad deben ser tomados con cautela porque toda­
lativamente alta, especialmente para sitios eleva­ vía no se tienen cifras definitivas.
dos donde la biodiversidad tiende a ser menor que Las plantas que crecen en los páramos tienen
en partes más bajas, contradice la imagen popu­ diversos orígenes. Varios estudios, resumidos por
lar del páramo como un ecosistema pobre y ho­ Luteyn (1999), han colocado a las plantas de los
mogéneo. En general, los sitios menos disturbados páramos americanos (y no sólo del Ecuador) en
son más ricos en especies, pero esta aseveración siete elementos fitogeográficos. En términos gene­
no es universal: por un lado, los sitios disturbados rales, la mayoría de géneros de plantas vasculares
pueden tener una gran cantidad de malezas que, pertenece a elementos neotropicales excepto pá­
en términos puramente numéricos, también au­ ramo (alrededor del 25%) y temperados amplios
mentan la biodiversidad (Verweij 1995) y, en se­ (alrededor del 20%), siendo los otros elementos
gundo lugar, hay sitios muy prístinos que pueden los siguientes: páramo mismo (alrededor de 6%),
mostrar una biodiversidad baja (por ejemplo, los tropical amplio (alrededor de 15%), holártico (al­
superpáramos o los sitios donde hay constante rededor de 12%), austral-antártico (alrededor de
caída de cenizas volcánicas). 10%) y cosmopolita (alrededor de 12%). Para el
Si el ecosistema cubre unos 12.600 km2 del Ecuador, los estudios más detallados al respecto
territorio nacional (Proyecto Páramo 1999) y si el son los de León-Yánez (1993) en el páramo de
número de especies de plantas vasculares del Guamaní y Ramsay (1992) en 12 páramos dise­
Ecuador es de 15.901 (Jprgensen y León-Yánez minados en la Sierra (Tabla 7).
Ecuador
107

Tabla 7: Porcentaje de géneros de plantas vasculares de los páramos ecuatorianos según el elemento geográfico (A: basa­
do en León-Yánez (1993), páramo de Guarnan!. B: basado en Ramsay (1992), varios páramos)

Origen fitogeográfico % de géneros de plantas vasculares

A B

Páram o 4 9

O tro neotropical 32 21

Tropical a m plio 10 3

H o lá rtic o 10 14

A u s tra l-a n tá rtico 10 10

Tem perado a m p lio 26 26

C osm opolita 9 17

Endemismo alturas andinas desde hace siglos. Entre los culti­


vos que se dan bien sobre los 3.000 metros (in­
El endemismo podría llegar a ser del 60% en clusive en el páramo) están especialmente los tu­
todo el páramo (es decir, seis de cada diez espe­ bérculos como la papa (Solanum tuberosum, So-
cies encontradas pueden ser únicas de este eco­ lanaceae), el melloco (Ullucus tuberosus, Basella-
sistema), pero los datos todavía no son concluyen- ceae), la oca (Oxalis tuberosa, Oxalidaceae) y la
tes (Luteyn 1992, 1999). De este tipo de ende­ mashua (Tropaeolum tuberosum, Tropaeolaceae).
mismo (la singularidad del ecosistema páramo) no Otros cultivos de altura son el maíz (Zea mays,
se tienen datos exactos para el Ecuador. Poaceae), la quínoa (Chenopodium quinoa, Che-
Otro tipo de endemismo es el endemismo del nopodiaceae), el haba (Vicia faba, Fabaceae) y los
país (especies que se encuentran en un sólo país). chochos comerciales (Lupinus mutabilis, Faba­
León Yánez (2000) sugiere que las especies endé­ ceae). Varias especies que no son nativas de los
micas ecuatorianas que están en el páramo son páramos se han adaptado bien e incluyen las ce­
alrededor de 270. Las familias parameras con bollas (Allium cepa, Alliaceae), la col (Brassica
mayor número de especies endémicas para el olerácea) y el nabo (Brassica napus, las dos últi­
Ecuador son Orchidaceae y Asteraceae. Esta auto­ mas Brassicaceae), y varios cereales, especial­
ra también señala a Gentianella (Gentianaceae), mente la cebada y el trigo (Hordeum vulgare y 7/7-
Epidendrum (Orchidaceae), Lysipomia (Campanu- ticum tritice, Poaceae;, Nieto y Estrella 2000).
laceae), Draba (Brassicaceae) y Lepanthes (Orchi­ En la actualidad se está empezando el cultivo in­
daceae) como los cinco géneros más ricos en es­ dustrial de flores de altura con fines de exporta­
pecies endémicas ecuatorianas. ción, como en el páramo de El Ángel, donde se es­
El único caso de endemismo para el país y pa­ tá sembrando la oreja de conejo (una especie na­
ra el ecosistema, a nivel de género es Cotopaxia tiva del género Culcitium, Asteraceae; Vega y
(Apiaceae) (Jorgensen y León-Yánez 1999). Martínez 2000).

Cultivos altoandinos

Varias plantas son sembradas en los páramos


y han sido parte de la diversidad florística de las
108 Los Páramos del Mundo

Fauna endemismo: Carchi, Pichincha-Chimborazo y


Azuay-Cajas. A pesar de la separación que ha ha­
bido en islas de páramo desde la última glacia­
Invertebrados ción, aparentemente no ha habido un proceso de
especiación local. Somme et al. (1996) estudia­
Los invertebrados de los páramos no han sido ron las adaptaciones de especies de escarabajos
muy estudiados pero su presencia en el ecosiste­ de la familia Carabidae a las condiciones extremas
ma no puede subestimarse. Son de especial im­ de insolación por la mañana y de enfriamiento por
portancia los anélidos, que generan condiciones la noche en el superpáramo del Chimborazo. Sus
especiales en el suelo y lo preparan para el creci­ conclusiones apoyan la tesis de que muchas
miento vegetal. Las actividades humanas como adaptaciones de los invertebrados a estos climas
agricultura, ganadería y forestación industrial drásticos son de comportamiento y no físicos o fi­
(Hofstede 2000) tienden a afectar los suelos, lo siológicos: aparentemente los escarabajos no po­
que aparentemente se evidencia a través de la de­ seen características anatómicas o fisiológicas pa­
clinación en las poblaciones y en la diversidad de ra soportar estas presiones y lo que hacen, al ser
estos animales (Suárez y Toral 1996, Zerda y depredadores de hábitos nocturnos, es cazar sólo
Chamorro 1990, Suárez y Medina 2001). en las horas del crepúsculo cuando no hay tanta
Otros invertebrados importantes son los insec­ insolación y a la vez todavía no es demasiado frío.
tos que, entre otras cosas, polinizan muchas de El resto del tiempo se esconden de la insolación y
las especies vegetales de los páramos y controlan el congelamiento bajo las piedras y la vegetación.
las especies de otros invertebrados de los que se
alimentan. Es común encontrar coleópteros (esca­
rabajos), dípteros (moscas), ortópteros (saltamon­ Peces
tes), lepidópteros (mariposas), odonatos (libélu­
las) e himenópteros (avispas, hormigas) en el sue­ Los riachuelos, arroyos, estanques y lagunas
lo y en las plantas del páramo. Los arácnidos tam­ de los subpáramos poseen una fauna de peces po­
bién son importantes como depredadores de in­ co diversa que puede llegar esporádicamente a al­
vertebrados menores, lo que explica el común ha­ titudes parameras. Se han introducido truchas en
llazgo de telarañas entre los arbustos, la paja y los muchos riachuelos y lagunas de los páramos. Las
frailejones. Algo típico, relacionado con las adap­ truchas son de las especies Salmo trutta y Salmo
taciones a un medio frío y con alta irradiación co­ gardnierii. En la actualidad hay varios proyectos
mo el páramo, es que la mayoría de invertebrados empresariales y comunitarios de desarrollo de tru­
son negros. Muchos de estos invertebrados pue­ chas en lagunas y arroyos parameros, así como en
den tener interés económico en el sentido de que piscinas artificiales (Albuja et al 1982, DFC
pueden ser beneficiosos en el control de plagas de 1998). Posiblemente la preñadilla (Astroblepus
cultivos de altura o pueden ser plagas en estos longifilis) llega esporádicamente a altitudes para­
mismos cultivos. meras pero los datos no son definitivos.
Para el Ecuador, no existen muchos datos
cuantitativos sobre la diversidad faunística en los
páramos, pero sí han hecho varios estudios sobre Reptiles y anfibios
biogeografía y comportamiento de ciertas espe­
cies. Uno de los estudios entomológicos demues­ Según Vázquez (2000), existen cinco especies
tra, entre otras cosas, que los páramos en el Ecua­ de reptiles y 24 de anfibios en los páramos ecua­
dor son islas en medio de un “océano” de bosques torianos. Castaño et al. (2000) y Ardila y Acosta
y zonas alteradas (Moret 1998, 2000). La diver­ (2000) reportan respectivamente un número ma­
sidad de las especies está influenciada por el ta­ yor para los páramos colombianos: 15 de reptiles
maño del páramo (más grande, más especies), la y 90 de anfibios, una diferencia que posiblemen­
distancia de otros páramos (más cerca, más espe­ te se explica por el mayor rango geográfico de los
cies) y la humedad relativa del microclima (más páramos colombianos o el mejor estado de su
humedad, más especies). En el caso del escaraba­ conservación, aunque también puede haber un
jo Dyscolus, se reconocen tres áreas mayores de efecto de la diferencia en la intensidad de colee-
109
Ecuador

dones y estudios en ambos países. También hay Aves


que tomar en cuenta que Rangel (2000) incluye
en su análisis de páramos colombianos, donde se El grupo de vertebrados terrestres más diverso
inserta el trabajo de Castaño et al. (2000), las al­ en el país también lo es en el páramo. Según Ca­
titudes entre 3.000 y 3.200 m, consideradas en rdón (2000), el número total de aves en el pára­
la “faja altoandina”, que no es estrictamente pá­ mo ecuatoriano es de 88, pero si se restringe es­
ramo y donde se encuentra una proporción impor­ te número a las especies que viven únicamente en
tante de estas especies. los páramos del país, el número llega a 24. En
Los anfibios representan un grupo de especial otras palabras, un 70% de las aves que viven en
interés en estas épocas de extinciones de especies los páramos también se encuentran en otras regio­
causadas por el ser humano. Hay muchas espe­ nes más bajas. Una lista de todas las aves del pá­
cies, especialmente en las montañas tropicales, ramo tomaría demasiado espacio y aquí se men­
que se han extinguido en poco tiempo. El caso cionarán solamente las más importantes.
más típico y penoso es el de los jambatos (Atelo- El cóndor andino (Vulturgryphus) es el ave vo­
pus ignescens), unos sapos de color negro y pan­ ladora más grande del mundo y todavía se puede
za roja que habitaban los páramos en grandes ver en algunos páramos, pero los censos que se
cantidades y que ahora han desaparecido. Apa­ han hecho últimamente arrojan números desalen­
rentemente, los anfibios son especialmente sensi­ tadores: parece que hay menos de un ciento de
bles a los cambios ambientales y todavía no se sa­ estas aves majestuosas, símbolo de nuestro país.
be de manera precisa la causa de estas extincio­ La creencia de que son cazadoras ha hecho que
nes (Vázquez 2000). muchas veces se les dé muerte sin razón. En rea­
Otros batracios propios de las alturas de los lidad son aves carroñeras que muy pocas veces
Andes son las ranas marsupiales (Gastrotheca rio- atacan a animales como terneros u ovejas. Pára­
bambae) que, como su nombre indica, tiene una mos donde se ven cóndores con relativa facilidad
forma especial de reproducción: los huevos que son Antisana, Cayambe, Sincholagua y El Ángel.
salen de la cloaca de la hembra son fecundados y Entre los gavilanes y parientes vale la pena
el macho, con sus patas posteriores, los introduce mencionar varios. El curiquingue (Phalcoboenus
en una bolsa en la espalda de la hembra. En esta carunculatus) se alimenta de larvas e insectos y
es común observarlo en las planicies (Black et al.
bolsa se desarrollan los renacuajos que, al nacer,
1986). Es posiblemente el ave rapaz más común,
son depositados en el agua. Es fácil ver las espal­
especialmente en el Cotopaxi. El guarro (Gera-
das de las hembras llenas de los huevos, aproxi­
noaetus melanoleucus) y el gavilán (Bufeo polyo-
madamente en el mes de septiembre.
soma) son las aves rapaces más grandes.
Las ranas acuáticas del género Telmatobius
Un ave espectacular y rara de observar es la
son típicas del bosque andino pero también llegan
bandurria (Theristicus melanopis), pariente de las
a los páramos. Un sapo típico de los páramos es
cigüeñas. Es de tamaño mediano, cuello largo, ca­
Eleutherodactylus whymperi, que vive en el pajo­
beza y cuello de color naranja pálido, pecho y
nal y cerca de los arroyos, pudiendo llegar casi
vientre castaño y patas rojizas. Se alimenta de pe­
hasta el límite con las nieves. Su característica es­
queños animales y puede ser vista volando en
pecial es que no se aprecia una fase de renacuajo
bandadas pequeñas en la cordillera oriental. Es
pues los sapitos nacen directamente del huevo.
posible verla con frecuencia al pie del Antisana.
En cuanto a los reptiles, son el grupo de her- El típico pato de las alturas andinas es el pato
petofauna más escaso en el páramo y está repre­ de páramo (Anas andium), con colores cafés y ne­
sentado solamente por las lagartijas llamadas gros, con partes inferiores blancas y alas que tie­
guagsas (Stenocercus guentheri), que llegan has­ nen un brillo verde metálico. Del orden de los
ta los 4.100m y son los únicos reptiles que sopor­ Charadriiformes tenemos en la familia Láridos a
tan las inclemencias del clima paramero. las gaviotas de altura (Larus serranus), muy pare­
cidas a algunas de sus parientes costeñas y en la
familia Escolopácidos a los zumbadores (Vanellus
resplendens), que están entre los varios pájaros
que migran desde y hacia Norteamérica.
110 Los Páramos del Mundo

Una especie notable es el colibrí estrellíta de de ellos se extrae la grasa y otros productos medi­
Chimborazo, que pertenece a la familia Troquíli- cinales y rituales. Los osos de anteojos habitan
dos dentro del orden Apodiformes. Lleva el nom­ usualmente los bosques andinos pero visitan los
bre de Oreotrochilus chimborazo y presenta un páramos para alimentarse y para trasladarse den­
comportamiento de "hibernación horaria” frente al tro de sus extensos territorios (Cuesta 2000,
“verano de todos los días e invierno de todas las Cuesta et al. 2001).
noches” que hay en el páramo; tiene las caracte­ La danta de altura (Tapirus pinchaque) es una
rísticas de ser muy pequeño y poseer un plumaje de las tres dantas que habitan en territorio ecua­
atractivo. Se alimenta del néctar que encuentra en toriano. Las otras dos viven en tierras húmedas
las chuquiraguas y otras flores del páramo (Ca­ bajas. En el Ecuador son famosos como sitios de
rrion 2000). Aparte de éste, se halla varias otras dantas las lagunas de El Compadre en el Parque
especies de colibrí en los páramos, entre ellos el Nacional Podocarpus y los páramos del Parque
Patagona gigas, el colibrí más grande del mundo. Nacional Sangay. Estos parientes del caballo tie­
Entre los típicos pájaros, es decir los del orden nen un color oscuro y labios y orejas claras, están
Paseriformes, hay varios representantes de algu­ cubiertos de pelaje denso y corto y alcanzan ta­
nas familias. La más diversa es la de los Tiráni- maños cercanos a los de un burro. Son vegetaria­
dos, aves que se alimentan de insectos. Entre los nos, más bien nocturnos y pueden permanecer
Túrdidos están los mirlos (Turdus fuscater). Entre largo rato en el agua. También la destrucción de
los Fringílidos, que son especies típicamente se- su hábitat ha disminuido notablemente sus pobla­
milleras (algo que se nota por la forma ancha del ciones (Downer 1996).
pico), está el azulejo (Phrigillus unicolor). Hay tres especies de venados en el páramo: el
de cola blanca (Odocoileus virginianus), el soche
o cervicabra (Mazama rufina) y el ciervo enano
Mamíferos (Pudu mephistophiles). Todos ellos son fácilmente
diferenciadles por el tamaño (de mayor a menor
Existen 49 especies de mamíferos en los pára­ respectivamente). El venado de cola blanca está
mos ecuatorianos (Tirira 1999). En general, los distribuido en todas las Américas y tiene varias
mamíferos de los páramos son difíciles de obser­ subespecies, una de las cuales aparece en nues­
var. Los más comunes seguramente son los cone­ tros páramos, donde no es tan común como en,
jos (Sylvilagus brasiliensis). por ejemplo, los bosques de Norteamérica. El so­
Los dos mamíferos más grandes del páramo che es del tamaño de un perro grande y posee un
son el oso de anteojos y la danta peluda o tapir de color rojizo en su pelaje. El pudu es el más peque­
altura. El oso de anteojos (Tremarctos ornatus) es ño y tiene el aspecto de una cabra joven (Tirira
el único oso verdadero que está en tierras latinoa­ 1999).
mericanas y tiene poblaciones más o menos gran­ Los carnívoros están representados por el chu-
des en algunos páramos y bosques andinos ecua­ curi y por parientes de perros y gatos. El chucuri
torianos como Podocarpus, Sangay, Antisana y (Mustela frenata) tiene la cabeza y el cuerpo alar­
Cayambe. Su nombre se debe a que muchos de gados y comprimidos. Las extremidades son cor­
ellos tienen manchas blancas en la cara que con­ tas y el pelaje oscuro, y el tamaño es como el de
trastan nítidamente contra el color oscuro, gene­ un gato mediano. Es muy activo y astuto, y tiene
ralmente negro, del resto del cuerpo. Como todo fama de sanguinario (la gente del campo le teme
oso, son omnívoros (comen de todo) pero prefie­ porque supuestamente mata más aves de corral
ren frutos y las hojas de las achupallas, que devo­ de las que puede comer). El lobo de páramo
ran como si fueran alcachofas gigantes. Son ani­ (Pseudalopex culpaeus) es uno de los más gran­
males muy difíciles de ver pero sus huellas, como des perros silvestres que viven en el Ecuador. Se
las heces y los restos de achupallas comidas, son concentra mayormente en las provincias del nor­
relativamente comunes. Ante el avance de la fron­ te. Vive en cuevas y huecos entre rocas, es noctur­
tera agrícola y la destrucción de su hábitat natu­ no, y presenta un pelaje amarillo negro. Se ali­
ral, los osos se han dedicado a comer maíz, lo que menta de roedores y conejos. Entre los felinos (fa­
causa conflictos con las comunidades campesi­ milia Félidos) cabe destacar que en raras ocasio­
nas. También son cazados por su carne y porque nes es posible ver al puma (Puma concolor), que
111
Ecuador

es el carnívoro terrestre más grande de estos luga­ deterioro en la vegetación y en el suelo. A más de
res. Hay otros felinos menores como el gato del la quema y el sobrepastoreo, o más bien como
pajonal (Oncifelis colocolo), que se alimenta de parte de este último, el pisoteo de estas especies
roedores y aves pequeñas (Tirira 1999). con cascos que alteran profundamente el suelo
Junto a los murciélagos, los roedores son el andino, ha producido drásticos cambios que lle­
grupo de mamíferos más numeroso en el mundo. gan a la desaparición total de la cobertura vegetal.
En los páramos encontramos, entre muchos otros, Los camélidos andinos poseen almohadillas sua­
ratones de campo del género Thomasomys y el ra­ ves que no apisonan tanto el suelo (White 2001).
tón acuático (Anotomys leander). Otros roedores Un caso típico y dramático de esto se ve en los pá­
son el sacha cuy (Agouti taczanowskii), nombre ramos del Antisana, donde las decenas de miles
con el cual se conoce también a otra especie, Ca­ de ovejas que han pastado libremente en estos si­
via aperea (Tirira 1999). En cuanto a los murcié­ tios durante décadas, han producido extensiones
lagos, en el Ecuador habita el murciélago orejón totalmente erosionadas.
andino (Histiotus montanus), que posee el récord
mundial de altitud para un quiróptero (4.400 m)
(Tirira 2000). La agrobiodiversidad en los
ecosistemas de páramo: una
Mamíferos domésticos primera aproximación a su
inventario y su situación actual
La gente que ha vivido tradicionalmente en los
páramos y otras partes altas de los Andes suda­ La biodiversidad comprende la variabilidad de
mericanos ha utilizado varias especies de la fami­ organismos vivos (flora, fauna y microorganismos)
lia Camelidae como bestias de carga y transporte, de una región, ecosistema o agroecosistema. En
lana y alimento. En el Ecuador los camélidos más ella se incluyen la diversidad genética dentro de
comunes son las llamas (Lama glama), las alpa­ las especies, la diversidad entre especies y la di­
cas (Lama pacos) y el guarizo, que es un híbrido versidad entre y dentro de ecosistemas, y es el re­
entre las dos. La vicuña ( Vicugna vicugna) es una sultado de procesos evolutivos naturales, en inte­
especie que continúa en estado silvestre o semisil- racción con procesos sociales y culturales propios
vestre en los países en el Sur de los Andes y que de las comunidades locales. La biodiversidad
también es aprovechada. La domesticación ocu­ constituye una de las riquezas naturales más im­
rrió, aparentemente, hace unos 7.000 años en el portantes de un país y, junto al agua y al suelo,
alto Perú. Aunque hay discusión acerca del tema, son los tres recursos naturales básicos con los
ninguna de las especies silvestres parece ser nati­ cuales se desarrollan las actividades agropecua­
va del Ecuador. En la actualidad, tres de ellas es­ rias.
tán presentes en nuestro territorio, ya sea traídas La agrobiodiversidad es el producto de la evo­
en tiempos precolombinos o a través de proyectos lución natural y de la intervención humana. Gra­
contemporáneos de introducción. En la Reserva cias a la valiosa función desempeñada por gene­
de Producción Faunística de Chimborazo y en el raciones dedicadas a la agricultura y al fitomejo-
Parque Nacional Cotopaxi están dos de los proyec­ ramiento, los recursos disponibles en el presente
tos mayores de manejo de estas especies (White son el pilar básico para sostener la producción de
2001). alimentos y mejorar los sistemas de producción en
Por otro lado, hay muchas otras especies forá­ el futuro. Los agroecosistemas de páramo son
neas que se han vuelto parte integrante del eco­ muy especiales desde el punto de vista de la di­
sistema paramero y que hacen que la fisonomía versidad genética de especies y ecotipos o razas
actual del páramo se deba a la intervención hu­ locales de flora y fauna, lo que hace que sean va­
mana. Las vacas, caballos y ovejas han homoge- riables, inestables y muy susceptibles a la inter­
nizado la vegetación del páramo, porque ciertas vención humana, en cualquiera de sus manifesta­
especies menos tolerantes desaparecieron en fa­ ciones.
vor de paja y rosetas acaulescentes. En áreas con Por otro lado, la presión por el uso de la tierra,
sobrecarga, estos animales han causado un gran entre otros factores, ha hecho que ecosistemas
112 Los Páramos del Mundo

como los de páramo sean fácilmente intervenidos, conocido interés en la producción agropecuaria.
con secuelas de destrucción y erosión acelerada No se han encontrado referencias sobre estudios
de los recursos naturales, principalmente de la que indiquen el potencial económico de la agro­
agrobiodiversidad, con todos sus componentes y biodiversidad representada en grupos como aves,
niveles de organización ecológica. Sin embargo, al reptiles, roedores, invertebrados, microbios y
mismo tiempo el ecosistema de páramo ha sido otros, con excepción de aquellas especies y razas
un factor vital que ha favorecido las relaciones de de interés fitopatológico, las cuales han sido estu­
adaptación, selección natural, introgresión y evo­ diadas con fines de detectar métodos para su
lución, dando lugar a la formación de un gran nú­ combate o control, dentro del proceso de produc­
mero de especies, cultivares y ecotipos locales, ción agropecuaria.
asociados a formas silvestres, dentro de varios En la región Sierra, en general y en la zona
grupos taxonómicos de flora y fauna. Todos estos agroecológica de los páramos, en particular, la ve­
componentes constituyen un acervo patrimonial getación natural ha sido reemplazada en gran me­
natural, base de la seguridad alimentaria de las dida por especies introducidas, bajo esquemas de
culturas y grupos humanos asentados en los pára­ monocultivo, praderas para pastoreo extensivo o
mos. En este apartado se presenta un análisis pre­ por asentamientos humanos. Los efectos e impac­
liminar de la situación actual y perspectivas futu­ tos de la “Revolución Verde” (cuya mayor expre­
ras de la agrobiodiversidad en los páramos, así co­ sión negativa es el monocultivo), han llegado a los
mo un resumen de sus principales especies de flo­ páramos con todas sus secuelas y, los recursos
ra y fauna. naturales más afectados en este proceso, han si­
La diversidad genética de la zona andina ha si­ do precisamente los relacionados con agricultura
do materia de discusión y de constante preocupa­ (agua, suelo y biodiversidad). En las estribaciones
ción por parte de investigadores/as y otros grupos internas de las cordilleras se encuentran tan sólo
involucrados. Es un hecho por demás conocido y pequeños remanentes de vegetación natural. En la
citado en múltiples ocasiones que esta zona es Sierra Central y Norte, sobre los 3.000 m y en la
uno de los grandes centros mundiales de origen y Sierra Sur, sobre los 2.600 m de altitud, la vege­
diversificación de especies vegetales y animales tación natural ha sido alterada, principalmente
de interés para la humanidad. Sin embargo de los por el sobrepastoreo y las quemas. No obstante,
grandes esfuerzos que se han hecho en los países aún hay una tendencia y un gran interés en las co­
de la región andina, el estado de conservación de munidades locales por continuar sembrando y
la biodiversidad y en especial el de la agrobiodi­ conservando variedades tradicionales de diversas
versidad, no es el más deseable. Muchas especies especies altoandinas, con fines de autoconsumo y
se han extinguido, mientras que otras se encuen­ eventualmente de mercadeo.
tran constantemente amenazadas, debido princi­ La presión por la tierra y la tala indiscriminada
palmente a la acción antròpica. de pocos bosques nativos remanentes no solo han
El páramo alberga una diversidad de especies derivado en una amenaza de extinción de especies
vegetales y animales que han sido domesticados y forestales maderables, sino también en la progre­
utilizados, y al mismo tiempo conservados, por las siva desaparición de cultivares locales y especies
comunidades locales, a lo largo de aproximada­ silvestres relacionadas a las cultivadas, tales co­
mente 10.000 años, desde el origen de la agricul­ mo papas nativas, leguminosas de grano, raíces
tura. Sin embargo, con la introducción de técnicas nativas, tomate de árbol silvestre, caricáceas
“modernas” de cultivo y cría de animales y, más (chamburo), cucúrbitas (zapallos), pasifloras (ta-
aún con la expansión de la frontera agrícola y los xos), especies medicinales y otras que tradicional­
cambios en los hábitos alimentarios de la pobla­ mente han formado parte de los sistemas de pro­
ción, la agrobiodiversidad nativa y endémica de ducción y han garantizado la seguridad alimenta­
estos ecosistemas ha sido sometida a procesos de ria de las poblaciones altoandinas.
alteración y erosión con remotas posibilidades de En lo relacionado con la pérdida de recursos
recuperación. zoogenéticos, el panorama no es diferente al des­
Los estudios relacionados con la agrobiodiver­ crito para los recursos fitogenéticos. Las deman­
sidad de los páramos se han enfocado principal­ das selectivas del mercado y las opciones de cru­
mente en las especies animales y vegetales de re­ zamiento con razas mejoradas, han llevado al
113
Ecuador

abandono de especies nativas y razas criollas y, rísticas de las especies de la agrobiodiversidad, en


consecuentemente, a una reducción general de la la tabla 8 se presenta una clasificación por grupos
variación genética en las especies de animales do­ de especies según su uso actual o potencial para
mésticos. El fenómeno se ha agudizado por la pre­ actividades agroproductivas. Esta clasificación de
sión que ejercen las asociaciones nacionales e in­ especies útiles no es hecha únicamente para el
ternacionales de criadores, en las que se vuelve páramo, ya que muchas de las especies en reali­
prácticamente obsesiva la uniformización de los dad tienen su mayor rendimiento y uso actual en
fenotipos de animales y se evita la mezcla con la zona más abajo. Una forma alternativa de cla­
otras estirpes. sificar la agrobiodiversidad sería por grupos de es­
De las especies animales nativas de los Andes, pecies nativas e introducidas. Sin embargo, des­
con excepción del grupo de camélidos (llamas y pués de más de 500 años de iniciados los proce­
alpacas), la única especie que se ha sometido a sos de introducción e intercambio masivos de es­
un manejo pecuario comercial y que tiene signifi­ pecies vegetales y animales, muchas de ellas han
cación en la seguridad alimentaria de la población logrado niveles de adaptación local, reproducción
altoandina es el cuy (Cavia porcellusyC . aperea). y selección tales que podrían ser considerados co­
Aunque en el sector rural aún se observa una re­ mo recursos nativos de las zonas altoandinas. Es­
lativa diversidad genética de esta especie, la ex­ tos fenómenos han sido denominados por diversos
plotación intensiva y las acciones de mejoramien­
autores como procesos de andinización. Ejemplos
to genético generan y multiplican “razas puras",
de estos procesos de alto grado de adaptación lo­
por ejemplo las importadas desde Perú; por ello,
cal son la cebada (Hordeum vulgare) y el haba
la diversidad genética ha disminuido notablemen­
(Vicia faba). En varios sitios de los Andes se pue­
te. Para otras especies de animales nativos altoan-
den encontrar ecotipos o variedades locales de es­
dinos, no se han encontrado experiencias docu­
tos cultivos, con tal grado de adaptación y acep­
mentadas.
tación por las comunidades locales, que pueden
Los recursos zoogenéticos introducidos, luego
ser considerados recursos nativos. Del mismo mo­
de un proceso de varias generaciones de adapta­
do, algunas especies de animales como ovejas,
ción a las condiciones del páramo, representan
cerdos y vacunos, han logrado un nivel de adap­
también una interesante variabilidad. Algunos gru­
tación local y selección que presentan muchas ra­
pos de ganado vacuno “criollo", de origen ibérico,
zas criollas con características de nativas.
se han adaptado fácilmente a determinados am­
bientes de altura de los Andes e incluso compar­
ten ecosistemas con los camélidos en varias zonas
Plantas de interés alimentario
altoandinas. Adicionalmente, cerdos, ovejas, chi­
vos y gallinas, todos introducidos, mantienen una
considerable diversidad genotípica manifiesta en Dentro del grupo de plantas de interés alimen­
fenotipos variados y con características de adap­ tario, sobresalen varios subgrupos, descritos en
tación fácilmente observables. Estos animales son los tablas 9-12. Muchas de estas especies no tie­
fuertes, rústicos y poco dependientes de insumos nen potencial comercial directo pero son la base
externos a la finca. Si bien las tasas de crecimien­ de la alimentación de los grupos humanos asenta­
to, la capacidad reproductiva y los niveles de pro­ dos en los páramos. Éste es el caso del grupo de
ducción de estos animales son bajos, estos facto­ tubérculos y raíces donde, a excepción de la pa­
res se compensan con los bajos costos de produc­ pa, de consumo generalizado, la mayoría son es­
ción y su gran capacidad de adaptación al medio. pecies básicas para la alimentación de las comu­
nidades locales. En el caso del grupo de hortalizas
y verduras (tabla 11), la mayoría son especies in­
Clasificación de la troducidas; muchas de ellas, como el caso del
brócoli, muy recientemente y con una proyección
agrobiodiversidad de las
hacia el mercado externo, antes que al interno, y
zonas altoandinas peor aún hacia la alimentación de los grupos que
habitan los páramos. De hecho, las poblaciones
Con un afán eminentemente didáctico y para altoandinas tienen una predilección muy baja por
facilitar la descripción de las principales caracte­ el consumo de hortalizas y verduras. Sus hábitos
114
Los Páramos del Mundo

alimentarios están dirigidos hacia tubérculos, raí­ variabilidad de este grupo es mucho mayor; por lo
ces y granos, como fuentes inmediatas de carbo­ tanto, es necesario completar los inventarios de
hidratos y de proteína en menor proporción. Con­ las especies con aptitud forrajera en los ecosiste­
trariamente, dentro del grupo de frutales (tabla mas altoandinos del Ecuador y complementarlos
12), la mayoría son especies nativas; sin embar­ con los estudios realizados en otros países de la
go, al igual que con el caso de las hortalizas, las región andina, tales como Perú (Flores 1993) y
poblaciones que habitan los páramos tampoco so­ Colombia (Lotero 1993), con el fin de disponer de
bresalen por ser consumidoras de frutas. una descripción completa de la abundancia, dis­
tribución y casos de endemismo de los recursos
forrajeros en estas áreas ecogeográficas.
Plantas de interés médico

El grupo de especies medicinales y especias es Plantas leñosas


un conglomerado muy representativo dentro de la
agrobiodiversidad de las zonas altoandinas. Las El grupo de plantas leñosas (arbóreas y arbus­
poblaciones rurales que habitan estos ecosiste­ tivas) promueve la dinámica de la biodiversidad
mas son muy apegadas a tradiciones y creencias de los páramos al formar parte de los hábitats de
religiosas, folclóricas y culturales, que están rela­ animales silvestres y contribuir a la protección de
cionadas con costumbres y usos etnobotánicos. los suelos agrícolas y de las fuentes de agua. Es­
Sin embargo, éste es un campo poco estudiado e tas especies son también las que históricamente
investigado. El Departamento Nacional de Recur­ han sido la fuente de energía para las poblaciones
sos Fitogenéticos y Biotecnología (DENAREF) del humanas de los Andes, además de proporcionar­
INIAP es quizá una de las pocas instituciones que les madera para construcciones, cercas, herra­
ha realizado un primer avance en la recolección mientas y varios otros usos dentro de las fincas.
sistemática, conservación y caracterización del De los resultados de investigaciones realizadas
germoplasma de plantas medicinales de la Sierra por Spier y Biederbick (1980), se identificaron por
(DENAREF 1997). lo menos 97 especies leñosas, dentro de 41 fami­
lias botánicas, con distribución en las zonas al­
toandinas del norte del Ecuador; todas ellas con
Plantas de interés forrajero potenciales de uso económico dentro de la finca.
A pesar de la amplia gama de familias, géneros,
La abundancia y distribución de especies forra­ especies y ecotipos de plantas leñosas nativas que
jeras han sido razones por las que las poblaciones han sido reportadas para las áreas altoandinas del
de las zonas altoandinas han tenido una marcada Ecuador, y pese a los varios programas de investi­
tendencia a la domesticación y crianza de anima­ gación y promoción forestal en ejecución, éste es
les. El 48% de la producción pecuaria nacional un grupo que merece especial atención en inves­
del Ecuador se encuentra en la Sierra (Alarcón et tigación y desarrollo, por tres razones fundamen­
al. 1995), con una gran parte de este porcentaje tales:
distribuida en los páramos. Sin embargo, en mu­ • Los intensos niveles de uso a los que están
chas áreas altoandinas se ha sobreexplotado el re­ sometidas la mayoría de especies que to­
curso pasto; muchas especies de pastos nativos davía quedan como remanentes en algu­
están amenazadas de extinción, no solamente por nas zonas, debido a la presión por leña de
sobrepastoreo sino también por el avance de la la gran mayoría de comunidades altoandi­
frontera agrícola. En otros casos, las quemas pro­ nas.
vocadas y no planificadas han sido causa de la • La resistencia de la mayoría de comunida­
pérdida de materiales genéticos valiosos de espe­ des a reforestar sus tierras.
cies forrajeras. En la tabla 13 se presenta un re­ • La gran promoción que se hace por parte
sumen de la variabilidad de especies forrajeras de los programas de reforestación y agro-
nativas e introducidas más sobresalientes para las forestería para las especies arbóreas y ar­
condiciones de páramo del Ecuador. Hay presun­ bustivas introducidas.
ciones y evidencias de campo que indican que la
115
Ecuador

Malezas toandina del Ecuador:


• Las formaciones ecológicas de tipo páramo
Dentro del análisis de la agrobiodiversidad de y la agrobiodiversidad que éstas contienen
ecosistemas de páramo, no se debe dejar de lado son elementos de innegable importancia
un grupo de especies que tradicionalmente ha si­ para el Ecuador.
• La agrobiodiversidad presente en cada área
do considerado o clasificado como malezas. Mu­
o microrregión andina, posee su idiosin­
chas de estas especies (o todas, en algunos casos)
crasia particular debido a procesos de es-
han sido objeto de eliminación de los campos de
peciación alopátricos y simpátricos (que
cultivo por vía química (uso de herbicidas) o por
se dan en áreas separadas y no separadas
las prácticas de roza - tumba - quema. Sin embar­
por factores ecogeográficos, respectiva­
go, poco se ha analizado la importancia que tiene
mente). Se trata, entonces, de áreas geo­
este grupo de especies para los sistemas de pro­
gráficas y componentes bióticos frágiles
ducción altoandinos del Ecuador. En la tabla 14
(desde el punto de vista de impacto am­
se presenta una relación de las principales espe­
biental), pero con amplios potenciales de
cies reconocidas en la literatura agropecuaria co­
uso.
mo malezas, pero que tienen un uso actual y/o po­
• La acción del ser humano está contribu­
tencial económico dentro de los páramos del
yendo inexorablemente al desequilibrio de
Ecuador.
las delicadas relaciones que imperan en
los páramos. Las actividades de pastoreo
en los páramos se han incrementado nota­
Animales
blemente, llegando fácilmente al sobre­
pastoreo, lo cual, con la selección que ha­
Se presenta un breve análisis sobre la biodiver-
cen los animales para su alimentación, da
sidad de especies animales, distribuidos en las zo­
como resultado una evidente alteración de
nas de páramo del Ecuador (tabla 15). Es intere­
la composición florística. Ésta es una de
sante notar que, con excepción de tres, todas las
las causas primordiales de la erosión ge­
especies domésticas que forman parte del sistema
nética de la agrobiodiversidad, especial­
de finca en las áreas altoandinas del Ecuador son
mente de las especies forrajeras.
introducidas. Dentro de las tres especies nativas,
• La expansión de la frontera agrícola sobre
merece especial mención el cuy (Cavia porcellus),
áreas frágiles de páramo, al pie de las cús­
ya que es la especie que mayor aceptación ha te­
pides de la cordillera andina, es evidente.
nido por la población altoandina. Aparentemente,
Este hecho, ligado a la poca racionalidad
el cuy es la mayor fuente de proteína de origen
en el manejo de los recursos naturales, es­
animal de que disponen las comunidades que ha­
pecialmente el suelo, explica en alguna
bitan los páramos. Esta especie presenta una gran medida la cadena deforestación - sobreex­
diversidad, identificada por colores, formas anató­ plotación - deterioro ambiental - pobreza -
micas, hábitos de crecimiento, hábitos reproducti­ migración, que es muy común en varias
vos y otras características; sin embargo, se ha no­ áreas altoandinas del Ecuador.
tado que a partir de la introducción de la raza me­ • Las praderas naturales y naturalizadas de
jorada “Macabeo” de Perú, desde hace unos 15 ó la zona altoandina del Ecuador no han re­
20 años atrás, la variabilidad ha disminuido en al­ cibido la atención necesaria, a pesar de
gunas localidades del país. Por lo mismo, es nece­ que constituyen más del 95% del área de
sario implementar con urgencia programas de res­ páramos de la zona. Es urgente el desplie­
cate e investigación de la variabilidad de esta es­ gue de acciones de conservación, manejo
pecie nativa. integral y gestión, entre otros aspectos.
Sobre la base de lo analizado es posible formu­ • Con ligeras excepciones, el conocimiento
lar las siguientes conclusiones. Éstas representan sobre la agrobiodiversidad altoandina se
el punto de vista de los autores citados y forman reduce a descripciones botánicas, caracte­
parte de un primer aporte, sobre el cual se puede rizaciones morfológicas y evaluaciones
construir el compendio de la agrobiodiversidad al­ agronómicas que no permiten aprovechar
116
Los Páramos del Mundo

su potencial de producción y menos aún con los componentes del nivel macro.
superar los problemas de erosión genética • El grupo de animales domésticos, típico de
que se ciernen sobre ella de modo acele­ los páramos que componen la agrobiodi­
rado. versidad, no es muy extenso. La gran ma­
• La agrobiodiversidad de los páramos está yoría corresponde a animales introduci­
representada por grandes grupos de plan­ dos; sin embargo, son animales que se
tas nativas e introducidas: granos, tubér­ han adaptado exitosamente a estos eco­
culos y raíces, frutales, hortalizas y verdu­ sistemas (andinización) y han generado
ras, medicinales y especias, forrajeras, ar- una considerable variabilidad genética,
bóreas/arbustivas y malezas con usos po­ que también se encuentra amenazada por
tenciales. Otros componentes de la agro­ la predilección de la población por razas
biodiversidad de los páramos son las es­ mejoradas.
pecies animales; además están aquellas • Finalmente, la presentación y discusión de
que componen la microflora y microfauna los problemas que afectan a los páramos
del suelo, pero que todavía no han sido es­ y sus agroecosistemas deben orientarse a
tudiados ni investigadas en una forma sis­ definir cuáles de estos problemas son co­
temática y continuada. Algunos ejemplos munes y prioritarios a nivel nacional y re­
de estos componentes son las bacterias gional, y por tanto, cuáles deben incorpo­
Rhizobium (fijación de nitrógeno atmosfé­ rarse en la formulación de políticas de Es­
rico) y Bradyrhizobium, ricketsias, virus, tado con un plan de acción correspondien­
viroides, micoplasmas, levaduras y hon­ te que defina e implemente soluciones co­
gos en general que han coevolucionado munes y duraderas.

Tabla 8. Clasificación arbitraria de la agrobiodiversidad de las zonas altoandinas (páramos) por grupos y áreas de interés

V egetales A n im a le s

1. De interés a lim entario 1. De interés a lim entario

G ranos, tu b ércu los y raíces; h o rtalizas y verduras; Vacunos, aves, porcinos, ovin os, cam é lid o s ;, roedores,
frutales peces, anfibios, otros

2. M edicinales 2. De carga, transporte y trabajo

3. Leñosas y m aderables Equinos, cam é lid os, vacunos

4. Forrajeras 3 . De com pa ñ ía y protección

5. Fibras y tintóreas C án idos, félidos

6. O rnam entales 4 . M acrofauna del suelo y de las plantas

7. M alezas 5. M icrofauna del suelo y de las plantas

8. M icroflora del suelo


117
Ecuador

Tabla 9.Algunas especies de granos de interés agrícola en las zonas altoandinas en el Ecuador

N o m b re c o m ú n N o m b re cie n tífic o C a ra c te rís tic a

M aíz Zea mays N ativa

Trigo Triticum vulgare Introducida

Cebada Hordeum vulgare Introducida

Triticale X Triticosecale Introducida (h íb rid o )

Centeno Secale cereale Introducida

Q uinua Chenopodium quinoa N ativa

A m a ra n to Amaranthus spp. N ativa (dos especies)*

A rve ja Pisum sativum Introducida

Lenteja Lens culinaris Introducida

Fréjol Phaseolus vulgaris Introducida/nativa

Haba Vicia taba Introducida

Chocho Lupinus mutabilis Nativa

Tabla lO.Prlncipales especies de tubérculos y raíces de interés agrícola en las zonas altoandinas en el Ecuador
* Además presenta uso e interés ornamental.

N o m b re c o m ú n N o m b re c ie n tífic o C a ra c te rís tic a

Papa Solanum tuberosum N ativa (tubérculo)

M elloco Ullucus tuberosus N ativa (tubérculo)

Oca Oxalls tuberosa N ativa (tubérculo)

M ashua Tropaeolum tuberosum N ativa (tubérculo)

Zanahoria blanca Arracada xanthorhiza N ativa (raíz)

Jic a m a Polymnia sonchifolia N ativa (ra íz de consum o directo)

M iso Mirabilis expansa N ativa (raíz)

Cam ote Ipomoea batatas N ativa (raíz)

A ch ira Canna edulis N ativa (rizom a com estible)*

C h irisiq u i Oxalis spp. N ativa (ra íz de consum o directo)


118 Los Páramos del Mundo

Tabla 11. Principales especies de hortalizas y verduras de interés agrícola en las zonas altoandinas en el Ecuador

N o m b re c o m ú n N o m b re cie n tífic o C a ra c te rís tic a

Col Brassica spp. Introducida/verdura

C oliflor B. olerácea var. botrytis Introducida/verdura

B rócoli B. olerácea var. itálica Introducida/verdura

Lechuga Lactuca sativa Introducida/verdura

A celga Beta vulgaris (var. 1) Introducida/verdura

Rem olacha Beta vulgaris (var. 2) Introducida/raíz

Zanahoria Daucus carota Introducida/raíz

C ebolla Allium cepa Introducida/bulbo

A jo Allium sativum Introducida/bulbo

A lcachofa Cynara scolimus Introducida/verdura

Espárrago Asparragus officinalis Introducida/verdura

N abo Brassica napus Introducida/verdura

A ch ogch a Cyclanthera pedata Nativa/fruto

A jí Capsicum annuum Nativa/fruto

Berro Lepidium sativum Nativa/verdura

Sam bo Cucurbita ficifolia Nativa/fruto

Tabla 12. Algunas especies de frutales y nueces de Interés agrícola en las zonas altoandinas del Ecuador
*También hay especies y cultivares nativos utilizados como fuente de alimento.

N o m b re c o m ú n N o m b re c ie n tífico C a ra c te rís tic a de la e sp e cie

Taxo Passiflora mollisima N ativa/trepadora

B abaco Carica pentagona Nativa/arbustiva

C h a m b uro Carica spp. Nativa/arbustiva

M ortiño Vaccinium floribundum Nativa/arbustiva

U villa Physalis peruviana Nativa/herbácea

Tuna Opuntia ficus indica Nativa/arbustiva

Pepino Solanum muricatum Nativa/herbácea

C ap u lí Prunus serótina ssp. capuli Nativa/arbórea (m aderable)

Tom ate de árbol Solanum betacea Nativa/arbustiva

T zím b a lo Solanum caripense Nativa/herbácea


119
Ecuador

N o m b re c o m ú n N o m b re c ie n tífico C a ra c te rís tic a de la e sp e cie

Nogal Jugtans neotropica Nativa/arbórea (m aderable/nuez)

Palm a de Q u ito Parajubaea cocoides Nativa/arbórea (nuez)

M oco Saurauia bullosa Nativa/arbustiva

S hulalac Solanum spp. Natlva/arbustiva

H uallcón Macleanla spp. Natlva/arbustiva

H igo Ficus carica Introducida/arbustlva

Mora Rubus glaucus Introducida/arbustlva*

Tabla 13.Algunas especies forrajeras de interés agrícola en las zonas altoandlnas en el Ecuador
Fuente: Adaptado de Capelo et al. (1993).

N o m b re c o m ú n N o m b re c ie n tífico C a ra c te rís tic a

G r a m ín e a s

Pasto avena Arrhenatherum alatius Introducida

A gro p iro Agropyrum spp. N ativa (siete especies)

A g ro tis Agrostis spp. Introducida (cuatro especies)

Cebad illa Bromus catharticus N ativa (anual)

Bromus inermis N ativa (perenne)

Pasto azul DactylIs glomerata Introducida (perenne)

Pasto llorón Eragrostis spp. Introducida (cin co especies)

Festuca Festuca spp. Introducida

H olco Holcus lanatus N ativa (siete especies)

Ray grass Lolium multiflorum Introducida (cuatro especies)

Lollum perenne N ativa (anual)

K ikuyo Pennisetum clandestinum N ativa (perenne)

Falaris Falaris spp. Introducida (perenne)

Poa Poa spp. Introducida (cin co especies)

Tim ó te Phleum spp. Introducida (cuatro especies)


120 Los Páramos del Mundo

Nombre común Nombre científico Característica

Leguminossas

C oronilla Coronilla varia Introducida

C uernecillo Lotus spp. Introducida (dos especies)

M eliloto Melilotus spp. Introducida (cuatro especies)

Alfalfa y otros Medicago spp. Introducida (tres especies)

Trébol Trifolium spp. Introducida (cu a tro especies)

V icia Vicia spp. Introducida (cu a tro especies)

Tabla 14. Algunas especies clasificadas como malezas de clima frío y con usos
alternativos actuales o potenciales en las zonas altoandinas en el Ecuador

Nombre común Nombre científico Característica potencial

Lengua de vaca Rumex crispus H ortaliza/forrajera

Avena Avena fatua Forrajera

N abo Brassica napus H ortaliza

D iente de león Taraxacum officinale H ortaliza/m edicinal

Llantén Plantago major M edicinal

Cebad illa Bromus catharticus Forrajera

Bledo Amaranthus blitum Hortaliza/forrajera

Q u in u a (ashpa) Chenopodium album H ortaliza/forrajera

P la ta nillo Onagracia tetragona M edicinal

Cien nudos Polygonum aviculare M edicinal

H ierba mora Solanum nigrum M edicinal

O rtiga Urtica urens M edicinal

Cerraja Sonchus oleraceus M edicinal/forrajera

C hich ica ra Lepidium bipinnatifidum M edicinal

Pacunga Galinsoga dilata M edicinal/forrajera


Ecuador
121

Tabla 15.Especies animales de interés agropecuario en las zonas altoandinas en el Ecuador

Nombre común Nombre científico Característica potencial

Toro/vaca S os taurus Introducida/carne/trabajo/leche

C ab a llo Equus caballus Introducida/transporte

A sn o Equus asinus Introducida/transporte

Oveja Ovis aries Introducida/carne/lana

Cerdo Sus domesticus Introducida/carne

Cabra Capra hircus Introducida/carne/leche

C onejo Oryctolagus cuniculus Introducida/carne

G allina Gallus gallus Introducida/carne/huevos

Llam a Lama glama Nativa/came/transporte/lana

A lp a ca Lama pacus Nativa/came/lana

Cuy Cavia porcellus Nativa/carne

SITUACIÓN ACTUAL ción presentó ciertas particularidades. Por ejem­


plo, en comunidades indígenas de páramo como
en Azuay, Cañar y Chimborazo, la gente vive en
Caracterización las mismas zonas de páramo. El principal uso del
páramo es para pastoreo de ovejas y en menor
socioeconómica 5 cantidad de ganado vacuno, caballar, llamas, cer­
dos, chivos. Dadas las condiciones ambientales
En esta sección se hace un análisis de cómo se extremas y a la falta de riego, las actividades agrí­
organizan las prácticas de manejo del páramo y colas son básicamente de subsistencia, la gente
cómo los diferentes arreglos sociales, fuerzas ma- se dedica principalmente a cultivar melloco,
croeconómicas/políticas e históricas influyen en el mashua y papa (usualmente de variedades loca­
uso actual dado al páramo. les). Los cultivos generalmente están cerca de las
casas; animales menores, como cuyes y gallinas,
son considerados importantes ya que son utiliza­
Páramos habitados y Páramos dos en épocas de necesidad o para celebraciones
sociales y religiosas. La paja es utilizada para
de pastoreo construcciones (esto se puede ver a simple vista,
y no solo es usada en los techos, sino para hacer
Generalmente estas tierras pertenecieron a ha­ adobes, inclusive toda la casa puede ser de pa­
ciendas o fueron áreas comunales que se lotiza­ ja). También una característica importante de es­
ron. La población de estos páramos es predomi­ tos tipos de páramo es que la paja es utilizada co­
nantemente indígena, aunque hay también exten­ mo combustible.
sas zonas de población mestiza (Carchi, Pichin­ En las zonas mencionadas y en otras zonas de
cha, Loja, entre otras), siendo siempre población páramo a lo largo del país, aunque la gente no vi­
rural campesina. La mayoría de familias parame­ ve en la parte más alta, suben a diario a pastorear
ras tienen más de un pedazo de tierra en diferen­ al ganado. Alguna gente acierta que el pastoreo
tes sitios. La relación de uso del páramo y pobla­ demanda todo el día y la gente empieza a bajar a

5Tomado de Mera-Orcés (2001).


122 Los Páramos del Mundo

partir de las 3:00 p.m. a sus casas, que quedan Uso del páramo y socialización
en terrenos más bajos.
Las dos formas de uso del páramo requieren
del conocimiento
de una diversificación del trabajo familiar. En el
primer caso, muchos familiares, tanto hombres Existe una particularidad interesante en los pá­
como mujeres trabajaban en otras ciudades del ramos habitados y en los de pastoreo: el conoci­
país. Se encontraron muchos casos en que mien­ miento sobre la naturaleza está socializado, es de­
tras la mujer sube al páramo a pastorear, el hom­ cir tanto hombres como mujeres son buenos infor­
bre se dedica a labores agrícolas en tierras más mantes sobre aspectos ecológicos o productivos
bajas. En las tierras más bajas los cultivos predo­ relacionados al páramo. En estos sitios las muje­
minantes (sin contar los forestales) son papa, ce­ res son usuarias activas del páramo, del que ex­
bada, trigo, maíz, habas, fréjol, etc. traen paja y leña de pequeños arbustos para coci­
A pesar que lo descrito es un patrón recurren­ nar; hierbas medicinales y plantas para alimentar
te de uso del páramo, en muchos sitios se está a animales menores. Además generalmente en es­
dando un proceso inverso: las actividades ganade­ tos lugares son mujeres (adultas y niñas) las que
ras se están limitando a tierras más bajas, mien­ pastorean los animales. En zonas donde la gente
tras que se está empezando a cultivar tierras que no habita en el mismo páramo, el conocimiento se
antiguamente sólo eran de pastoreo. Por ejemplo, está erosionando o queda solamente con determi­
en Sigsicucho, cercana al Parque Nacional Llan- nados grupos de la sociedad (particularmente las
ganates (3.900 m), desde hace un par de años mujeres y los/las ancianos/as).
estaban sembrando papas en el páramo debido a
que los terrenos más bajos "ya están cansados".
Esta situación se vio a lo largo del país: la fronte­ Algunas opiniones sobre la
ra agrícola va ganando espacio al páramo. Este fe­
privatización del páramo
nómeno está evidenciándose muy fuertemente en
la zona papera en el Norte del país (Carchi e Im-
babura) donde el monocultivo de la papa, cultiva­ Muchos páramos que están lotizados hace
da por campesinos que viven en zonas más bajas, unos años fueron anteriormente tierras comuna­
(3000 m). y que no están organizadas en comu­ les. Debido a la influencia de algunas organizacio­
nidades o asociaciones, avanza rápidamente ha­ nes estatales y algunas ONGs de desarrollo, cier­
cia el páramo, transformando completamente el tas áreas comunales se han privatizado. Aunque
paisaje natural, que hasta hace un par de décadas las lotizaciones han dado mayor seguridad sobre
todavía tenía grandes extensiones de bosque y pá­ la propiedad de la tierra, ya que cada comunero
ramo muy imperturbadas. La pregunta obligatoria cuenta con el título de propiedad del lote, por otro
a este fenómeno, es ¿Qué tierras se van a cultivar lado se ha perjudicado al pastoreo. Es decir, aun­
una vez que las tierras de páramo se cansen? que inicialmente se controló la cantidad de anima­
Desde ahora es importante considerar que en les pastoreados, se eliminó la posibilidad de com­
la misma zona puede haber varias formas de te­ partir el riesgo; lo que implica que si un terreno
nencia: en una parte el páramo se ha lotizado y particular se erosiona, el propietario no tiene la
cerca de ésta, la tierra es de propiedad comunal o posibilidad de cambiar a otros terrenos. Además,
de cooperativas ganaderas. Igualmente, las ha­ mientras el terreno fue comunal, las decisiones en
ciendas son vecinas ya sea de páramos protegi­ torno a su manejo se obtenían a partir de consen­
dos, de áreas comunales o declaradas como ‘bien sos, especialmente sobre aspectos como quemas.
público’, así también como de pequeños terrate­ Desde que los terrenos son particulares, cada due-
nientes. ño/a toma individualmente la decisión de quemar,
lo que muchas veces ha resultado en que el fuego
prendido por una persona en su lote, pase incon­
troladamente hacia los terrenos vecinos. Una vez
que los terrenos son particulares, esas decisiones
son tomadas por el/la propietario/a del terreno ex­
clusivamente.
123
Ecuador

En muchos casos las lotizaciones de bosques relacionadas a una secuencia rápida de activida­
comunales han contribuido a la rápida deforesta­ des que incluyen: quema intensa de las áreas na­
ción del bosque andino y a la quema de pajonal. tivas seguidas del alambrado, siembra de pasto,
En Fierrourco (Loja), por ejemplo, la ganadería es­ construcción de una caseta para cuidadores e in­
tá empujando al bosque y esto se aceleró desde troducción de ganado. Esto se realiza para ratifi­
que "se partió al bosque de páramo". En este sen­ car la presencia de la persona o grupo de perso­
tido, sería importante determinar más detallada­ nas en el sitio, es una forma de invasión de tierras.
mente el efecto que la privatización de las áreas Las tierras invadidas luego son declaradas en es­
comunales de páramo ha tenido tanto al nivel cul­ tamentos formales como ‘abandonadas’ y se ape­
tural como en el manejo, para ampliar el conoci­ la por su tenencia. En algunos sitios las apropia­
miento de la socioecología de montaña existente ciones de terrenos se han hecho a partir de la
hasta el momento. construcción de piscinas para cultivo de trucha,
así que en sitios donde no se puede hacer agricul­
tura, la secuencia de actividades previa la apro­
Páramos "rodeados" piación es quema, alambrado y construcción de
piscinas para la posterior siembra de trucha.
Mera (2001), denomina “páramos rodeados” Esta problemática está relacionada a la poca
a los páramos que están destinados a la cría de claridad legal y con la incapacidad estatal de im-
ganado bravo o de caballos, actividad que requie­ plementar las leyes en el manejo y estado de con­
re que cada cierto tiempo (al menos una vez por servación de los páramos del país, tema de crucial
semana) se suba a “rodear al ganado", es decir, importancia para entender las dinámicas sociales
“ver cómo están los animales y si es el caso, ha­ y de poder en torno al uso y apropiación de los re­
cer curaciones". El ganado bravo puede ser para cursos naturales en el país.
la producción de carne o para la lidia. El término El rodeo es una actividad básicamente mascu­
rodeo se utiliza como sinónimo de “merodeo”. Pa­ lina a pesar de que pueden existir excepciones. En
ra rodear al ganado, los campesinos suben a ca­ muchas comunidades de páramo y de ambientes
ballo; este tipo de páramo queda distante de las de bosque andino, se observó que la mujer mane­
comunidades y generalmente no hay rutas transi­ ja los ambientes cercanos a la casa, mientras los
tables hasta estos lugares. La ventaja de este tipo hombres realizan los trabajos de rodeo en pára­
de manejo del ganado es que no necesita trabajo mos distantes. Esta división geográfica de los pá­
intenso, ya que las curaciones y otras actividades ramos no solo determina una división de trabajo
de manejo (cuando hay) no son frecuentes. por género, sino también diferente conocimiento
La tenencia de páramos dedicados a estas ac­ de cada zona.
tividades es diversa. Pertenecen a: (1) cooperati­
vas ganaderas, (2) comunidades organizadas o
Problemas de organización en
(3) propietarios que viven en tierras más bajas o
en ciudades cercanas. Muchas cooperativas gana­ el páramo
deras se formaron a partir de la organización de
ex-huasipungueros para comprar en sociedad una El ecosistema de páramo es un “ecosistema
parte de la hacienda donde trabajaron. También doblemente comunitario”, ya que no solamente
encontramos el caso de vecinos que se unieron los actores individuales o agrupados pueden tener
para comprar una parte de páramo, ya sea al due­ acceso al uso del páramo, sino que, en la prácti­
ño de la hacienda, al IERAC o al INDA. El tercer ca, hay varias comunidades que usan el páramo
tipo de tenencia parece ser el más difícil de expli­ conjuntamente. Además, en varios sitios se dice
car ya que no siempre se pueden conseguir títulos que desde un punto hasta otro pertenece a una
de áreas de páramo. Algunas áreas se compraron comunidad, desde otro punto a otro pertenece a
legalmente a dueños anteriores, pero también hay otra comunidad; pero lo que se observa en la
casos en que un grupo de habitantes se apropió práctica es que estos puntos no son exactos y no
improcedentemente de una buena parte del pára­ se puede determinar una frontera clara entre cada
mo: “los roba cerros". Estas apropiaciones están parte. Ésta definición de fronteras poco clara no
124 Los Páramos del Mundo

siempre crea conflictos, hecho que sería intere­ Panamericana, no se utilizan para pastoreo, mien­
sante determinar si es así cuando los recursos, en tras que ocurre lo contrario en los páramos del
la zona más baja, son más limitados o cuando los otro lado de la cordillera a los que se llega des­
usuarios del páramo han excedido su capacidad pués de pasar primero por la comunidad. Este he­
de carga. cho demuestra que, para poder manejar áreas co­
No hay una forma homogénea en la que los ac­ mo comunales, es necesario controlar la influen­
tores locales determinan la capacidad de carga de cia de ciertos actores externos. Además, por cues­
los páramos pertenecientes a cooperativas gana­ tiones de inseguridad no es posible dejar el gana­
deras. Aparentemente, éstas determinan la canti­ do sin control cerca de la carretera.
dad de cabezas de ganado vacuno o caballar que Otro problema que continuamente enfrentan
cada miembro puede tener a partir de negociacio­ los páramos comunales, especialmente cuando la
nes entre sus miembros. Las cooperativas ganade­ organización local es débil, es que los individuos
ras generalmente contratan un cuidador, el que logren evadir el consenso local. Esto podría ocurrir
permanece cerca de los terrenos de la cooperativa en zonas de alta migración, ya que la migración
y es esta persona la que lleva a la práctica las de­ por largos períodos de tiempo debilita la organiza­
cisiones de manejo tomados por los miembros de ción local.
la cooperativa.
Comunidades que manejan páramos como
áreas comunales comentan que con el tiempo los El páramo como complemento
páramos comunales se están lotizando debido a de la producción
que hay presión por parte de los comuneros para
usar esas tierras para agricultura, especialmente
Para los usuarios y usuarias de las dos formas
en los últimos años en que han sentido mayor pre­
de manejo del páramo, éste es un suplemento a la
sión económica por los cambios que se están dan­
producción, ya que la mayoría de los hogares
do en el país y por la pérdida de fertilidad de otras
mantienen otras actividades productivas, tanto
tierras más aptas para la agricultura. De todas for­
agrícolas, ganaderas o de otra índole, en otros lu­
mas, para que las comunidades hayan podido te­
gares, distantes del páramo. Igual cosa ocurre con
ner derecho sobre ciertas áreas, se organizaron le­
los dueños privados de páramo. En estos casos,
galmente en agrupaciones de comuneros. Para ser
los dueños no viven en el lugar y contratan a guar­
comunero/a hay que pagar una suma mensual y
dianes o algún miembro de la familia que perma­
vivir en la comunidad. En muchas comunidades
nece en el lugar. De todas formas, los animales
ya no aceptan nuevos/as comuneros/as, lo que es­
que se mantienen en el páramo constituyen una
tá creando problemas organizativos importantes,
importante fuente de ingresos complementarios.
especialmente porque los jóvenes de la comuni­
dad se ven excluidos de su derecho a usar esas
tierras de páramo. En algunas comunidades se co­
mentó que este asunto crea un creciente conflicto
Páramos de hacienda
generacional e incentiva la emigración de gente jo­
ven. En esta clasificación están separados los pára­
En algunos páramos comunales, como los de mos de hacienda de ios páramos rodeados (de
la parte sur del Chimborazo o un sector en el Ca- propiedad privada), porque hay una fina diferen­
rihuairazo, según acuerdos de la comunidad, du­ cia, ya que las haciendas aún mantienen grandes
rante diez años no se permite que ganado pasto­ extensiones de terreno, producen grandes capita­
ree en la zona, permitiendo la recuperación natu­ les y en muchos casos, están vinculadas a conflic­
ral del páramo, hecho que ha sido posible gracias tos sociales galopantes (con comunidades veci­
a un consenso comunal. nas). Además muchas haciendas que tienen pára­
La presencia de una carretera en algunos pára­ mo, también tienen tierras bajas que permiten
mos de rodeo comunales influencia el manejo ac­ producción lechera o las actividades agrícolas
tual que se le da al páramo. Por ejemplo en el (muchas veces para la exportación), lo que permi­
área de Nabón, los páramos que son denomina­ te una diversificación económica importante. Mu­
dos “comunales” y que están atravesados por la chas de las haciendas con extensión de páramo
125
Ecuador

exceden las 3.000 hectáreas, lo cual contradice no sólo se debe a que dentro de estos sitios hay
con la idea de que las haciendas de ladera han pedazos de haciendas, sino también a que los ve­
desaparecido del país (Bernal et al. 2000) y la cinos de las áreas de amortiguamiento utilizan los
opinión común que en y de los páramos vive la terrenos de páramo para pastoreo o para criar ga­
población más pobre del país. nado bravo. Igualmente, dentro de los límites de
En algunas haciendas se cría ganado fino de li­ los páramos protegidos hay pino sembrado y zo­
dia, pero las mayores extensiones están dedicadas nas donde se han practicado quemas.
al ganado de carne, por cuanto esta actividad re­ Un problema recurrente en los páramos es
quiere poca mano de obra y las ganancias pueden que, aparentemente desde la desaparición del
ser Importantes. A pesar de que las haciendas lo­ INEFAN (hoy Ministerio del Ambiente), no hay in­
gran diversificar su producción, ésta no es necesa­ formación clara sobre la situación de las áreas
riamente ambientalmente sustentable. En muchas protegidas de páramo. Además, las entidades es­
haciendas la quema de bosquete y pajonal es la tatales no tienen recursos para que los funciona­
forma más común de limpiar el terreno, la maja­ rios puedan movilizarse a controlar o vigilar las
da del ganado no es utilizada para fertilizar las zo­ quejas de quemas o de tala de bosque andino,
nas agrícolas, la producción agrícola se realiza con problema que será topado más adelante en el
abono químico y hay un uso intensivo de pestici­ análisis del marco institucional de las áreas de pá­
das. ramo. De todas maneras, dada esta condición ins­
Algunas haciendas limitan con zonas de pára­ titucional, hay páramos en las áreas protegidas
mo que pertenecen al estado o a comunidades. que son las más desprotegidas del país.
Encontramos que muchas veces los dueños limi­
tan el paso al páramo a la gente que va a rodear
al ganado de las comunidades vecinas y solo se
puede continuar con permisos. Esto crea un con­ Influencia de la migración
flicto con comunidades indígenas de la zona baja. campesina en el uso del páramo
Parte de estos problemas se originaron en épocas
de la reforma agraria y se basa en conflictos de
Según Bernal (2000), existe una “población
tierras con las familias de los antiguos huasipun-
flotante en diversas modalidades: ausencias lar­
gueros.
gas de varios meses hasta años, ausencias tempo­
rales por épocas del año y salidas continuas a
centros poblados”. La fuerza laboral migrante
El uso agrícola de los páramos en
constituye un ingreso complementario importante
Áreas Protegidas para las comunidades de páramo. La migración es
un fenómeno antiguo en estas comunidades pues
Hay muchos conflictos de uso en páramos pro­ siempre ha habido gente que va a trabajar tempo­
tegidos. Por ejemplo, en varias áreas protegidas ralmente, ya sea a las ciudades cercanas o a los
hay haciendas dentro de los límites de las reser­ principales centros poblados del país. El ingreso
vas; tal fue el caso del Parque Nacional Cotopaxi, que aportan los miembros de la familia que traba­
de las reservas ecológicas Cotacahl-Cayapas, Ca- jan en otros lugares es importante, da un nivel de
yambe-Coca, El Ángel, Antisana y del Parque Na­ seguridad a la familia y es visto como una estra­
cional Cajas. Esto se debe a que las declaraciones tegia de supervivencia. Tradicionalmente, las prin­
de áreas protegidas se dieron mucho tiempo des­ cipales actividades laborales para los hombres
pués de que las haciendas existieran y en pocos son obras de construcción; el servicio doméstico
casos se hicieron declaraciones consensuadas en­ para mujeres; mientras que las actividades agríco­
tre las entidades ambientales y los dueños de las las son una importante fuente de trabajo tanto pa­
haciendas. Así, dentro de los límites de estas ra los hombres como para las mujeres.
áreas se pueden ver trozos de tierra alambrada, La migración puede estar acompañada por
perteneciente a haciendas. cambios en la distribución de tareas y roles. Si se
En los parques nacionales con páramo en mu­ revisa el caso de una familia entrevistada en el
chos casos se encuentra ganado pastando, lo que área del páramo del Quilotoa, el padre de familia
126
Los Páramos del Mundo

trabaja en Quito como albañil y regresa a casa ca­ este conocimiento, conjuntamente con la expe­
da quince días; así, la madre de familia junto con riencia ambiental que viven los y las campesino-
el padre de ella, tienen la responsabilidad de los s/as, lo que genera esta contradicción. En muchas
sembríos de cebada y papas. Aparte de esta res­ zonas la gente tiene una conciencia de los posi­
ponsabilidad, la señora también se encarga del bles efectos negativos de las quemas y las relacio­
pastoreo y cuidado de 40 ovejas y otros animales nan con la actual erosión y pérdida de diversidad
menores. A pesar de su ausencia por 15 días, es (animal y vegetal) de sus bosques y páramos. Sin
el padre de familia el que toma las decisiones so­ embargo, para la mayoría de pobladores comuni­
bre qué sembrar y qué hacer con el dinero obteni­ tarios, la quema es práctica común, pero más un
do con las ventas de los productos. hábito que una actividad justificada.
La migración masculina por largos períodos, Las quemas también están asociadas con pes­
que en los últimos años es hacia el extranjero, ha cadores y cazadores, ya que prenden fogatas y no
remarcado una creciente feminización de la agri­ las apagan luego, también porque queman al pá­
cultura de montaña en el país. Especialmente la ramo para poder atrapar conejos fácilmente.
provincia del Azuay está experimentando una fuer­ Además hay referencias de que muchos fuegos
te feminización del campo. La migración podría son causados como actos vandálicos o de travesu­
ser vista como causa desmovilizadora de las co­ ra.
munidades y la falta de mano de obra está impo­ La quema es femenina, es decir la mujer es la
niendo cambios en los usos de la tierra. que quema, en páramos que antes fueron descri­
tos como habitados y de pastoreo, o en zonas que
se quieren convertir en áreas de pastoreo. Esto tie­
La práctica de la quema ne sentido ya que, al ser la quema parte de una
secuencia productiva, quien se encarga del cuida­
do de los animales al pastorear también va a pro­
Desde el punto de vista ambiental, las quemas
curar que los animales puedan alimentarse. Esto
están asociadas con procesos destructivos para el
no quiere decir que solamente las mujeres que­
ambiente. Pero desde el punto de vista de mane­
man el páramo para el pastoreo, sino que las mu­
jo de recursos, la quema en el páramo sirve prin­
jeres tienen un papel activo y en muchos casos,
cipalmente para: (1) estimular el nacimiento de
predominante. La quema es masculina en los pá­
los brotes de las plantas que sirven de alimento
ramos de rodeo, de grandes propietarios o de ha­
para el ganado y facilitar, así, el crecimiento natu­
ciendas. Igual que en la explicación anterior, al ser
ral de pastizales; (2) ‘limpiar’ el terreno antes de
estas zonas generalmente manejadas por hom­
una siembra próxima de una forma barata y que
bres, van a ser ellos quienes se encargan de esta
no requiere mucha mano de obra; (3) deforestar
actividad también.
rápidamente el bosque andino; y (4) facilitar los
procesos de colonización o apropiamiento.
No hay un grupo humano asociado directa­
Páramo y cambios en los usos
mente con la quema, ya que esta práctica fue ob­
servada tanto en páramos de comunidades indíge­ de la tierra
nas o campesinas, ya sean habitados, de pastoreo
o de rodeo; en páramos de cooperativas o de pro­ Las dinámicas de los cambios en los usos de
pietarios individuales y en páramos de haciendas. la tierra en los páramos están mediatizadas por
No todas las personas informantes perciben a la fuerzas económicas, cuya presión está dirigida,
quema como adecuada. Se podría decir que el te­ especialmente, a obtener beneficios a corto plazo
ma ‘quemas’ crea una contradicción entre lo que a partir de los recursos naturales. Parece que una
la gente dice y lo que hace. Aparentemente, mu­ de las premisas es la obtención de beneficios con
chas organizaciones (tanto de desarrollo, ambien­ la menor inversión y corriendo el menor riesgo po­
talistas y agrícolas) que están trabajando en las sible. Así, la ganadería, especialmente la de car­
diferentes zonas, han implementado varias formas ne, ofrece ganancias, mientras que la inversión en
de extensión con componentes educativos que ex­ mano de obra es menor que en agricultura, al
plican los problemas asociados con la quema. Es igual que es una actividad menos riesgosa. Entre
127
Ecuador

otras razones, la presión de mercado y la falta de mos causada por estos usos. Los sistemas de pro­
mano de obra en el campo están determinando ducción agropecuaria se fundamentan en su en­
que terrenos anteriormente designados para pro­ torno biofísico, tecnológico, económico, político y
ducción agrícola o dejados como reservas locales cultural. Los cambios en dichos sistemas pueden
(como bosques andinos o páramos) se estén con­ ser explicados por la combinación de varios facto­
virtiendo a la ganadería. res: integración al mercado, acceso a nuevas tie­
La agroindustria en muchos sitios de la sierra rras, acceso a tecnologías que aumenten la pro­
de Ecuador, especialmente en Pichincha, está de­ ductividad de ia tierra, presión poblacionai y la de­
terminando que tierras antiguamente dedicadas a gradación de los recursos naturales utilizados por
la agricultura.
la producción agrícola, actualmente estén dedica­
De acuerdo a lo expuesto por Crissman
das a este tipo de producción que generalmente
(2001), siempre ha habido un uso agrícola en la
es para exportación. La principal agroindustria en
mayoría de las zonas ahora conocidas como pára­
la región es la florícola. En algunas áreas se han
mo. Con el avance de la frontera agrícola hacia las
modificado dramáticamente las dinámicas de la
zonas altas de los páramos, esta agricultura es al­
demanda y empleo de mano de obra local, como
tamente riesgosa debido a características climáti­
ocurre en Tabacundo; en donde los páramos están cas, principalmente las heladas. La agricultura en
ahora mucho más abandonados que hace una dé­ zonas altas siempre tendrá problemas especiales
cada por la oferta de trabajo en la agroindustria. con poca sustentabilidad ecológica, agrícola o
El crecimiento económico y poblacionai de estas económica. El uso actual de la tierra es un fenó­
zonas tiene una repercusión sobre toda la región, meno de cambios tecnológicos y legales en las úl­
incluyendo los páramos, porque a causa del enca­ timas cuatro o cinco décadas. Lo que vemos aho­
recimiento de viviendas y productos de primera ra representa todavía una fase de transición don­
necesidad, se incrementan o marcan niveles de de los actores siguen ajustándose a los cambios
violencia, marginalidad y crecientes conflictos so- legales de la reforma agraria y promulgaciones
cioambientales. subsiguientes que han impactado sobre la estruc­
tura agraria. También estamos en una fase de
ajuste del uso de fertilizantes inorgánicos, plagui­
Religión y conflicto cidas y tracción mecánica que permiten la inten­
sificación de la producción agrícola. Si el país pre­
senta opciones viables fuera de la zona a los mo­
Muchas comunidades indígenas y campesinas
radores de los páramos, muchos con gusto las
en el Ecuador están, desde hace unos años, divi­
aceptarán. Los procesos de inserción de la econo­
didas por conflictos religiosos entre católicos y mía del país al sistema global, enfatizan la tecni-
protestantes. Hasta podría sentarse la hipótesis de ficación de la producción agropecuaria, dentro los
que muchos páramos comunales se han dividido límites agroecológicos y culturales, y van a dirigir
por esta presión debido a que es difícil conseguir las estructuras agrarias hacia la consolidación a
consensos entre actores que no pueden entrar a la unidades de producción más grande. Los procesos
misma sala para llegar a acuerdos; es mucho más del desarrollo económico del país probablemente
fácil tomar decisiones individualmente, como se van a llegar más tarde a esas zonas, lo que impli­
hace sobre tierras privadas. ca que quizá nuestros nietos verán mayor pobreza
en zonas agrícolas parameras. Este pronóstico pe­
simista implica la priorización de políticas y accio­
La agricultura en los páramos: nes que faciliten una vida digna y minimicen los
impactos ambientales sobre esta zona frágil.
estrategias de uso del espacio

En el Ecuador, alrededor de 800.000 ha sobre El 'problema' de la agricultura


los 3.000 m están clasificadas como zonas de in­
tervención humana; la gran mayoría está utilizada
en los páramos
con fines agropecuarios. En varios sectores de la
sociedad ecuatoriana hay preocupación por la de­ Por su naturaleza, la agricultura afecta drásti­
gradación de los recursos naturales de los pára­ camente al ambiente, en particular al suelo. Los
128 Los Páramos del Mundo

estudios recientes del Proyecto Páramo resaltan identificada como la fuente del problema. Tercera:
que 800.000 ha sobre los 3.000 m están fuerte­ aparecen las explicaciones ecológicas de uso ina­
mente transformadas o degradadas, principal­ propiado con base en la clasificación de uso de
mente por la agricultura (Proyecto Páramo 2000). tierras de PRONAREG-ORSTOM. También, entre
Comparado con otros usos, éste es el mayor uso las explicaciones ecológicas están las interpreta­
del espacio. Por tanto, como grupo, los agriculto­ ciones históricas. Ramón (1993) y de Noni
res son los más importantes guardianes del pára­ (1986) proveen interpretaciones históricas sobre
mo ecuatoriano y a la vez la mayor amenaza. Hay la degradación de tierras en la Sierra con base en
preocupación en políticos, expertos en desarrollo e cambios estructurales en el uso de la tierra que
investigadores en el sentido de que la agricultura comienzan con la llegada de los españoles. La
está acelerando procesos de degradación ambien­ realidad de la degradación probablemente incluye
tal en el páramo con múltiples resultados adver­ contribuciones de los tres fenómenos.
sos posibles.

Explicación de las estrategias


La intensificación agrícola y la de­ agrícolas
gradación de tierra
La literatura sobre la agricultura paramera del
Las tecnologías agrícolas utilizadas varían en­ Ecuador ha sido producida por investigadores con
tre sistemas tradicionales extensivos con bajo uso diferentes formaciones y con fines distintos. Hay
de insumos externos a la finca y con bajo nivel de ópticas que a veces dan interpretaciones diferen­
producción; y sistemas modernos intensivos con tes del mismo entorno. Hay interpretaciones geo­
alto uso de insumos externos a la finca y nivel de gráficas, ecológicas, antropológicas, económicas,
producción elevado. Los sistemas tradicionales agrícolas y políticas. Un acercamiento amplia­
tienen que vivir dentro de sus límites ecológicos y mente utilizado ha sido el estudio de organización
son percibidos como amigables al ambiente. Pero, espacial con un enfoque en el arreglo vertical de
debido al crecimiento demográfico y la correspon­ medios de producción. Otro acercamiento es el de
diente minifundización, los sistemas tradicionales los estudios de estrategias de reproducción de la
han mostrado ser no sostenibles económica y so­ unidad productiva de la familia con énfasis en el
cialmente. Con una frontera agrícola ya cerrada en uso de mano de obra. Otro es el de sistemas de
muchas áreas de los páramos, la opción que que­ finca, una visión agrícola de sistemas y su optimi­
da para el agricultor del páramo es de incremen­ zación dentro la finca.
tar el producto físico y financiero de su finca. Es­
ta presión inexorable incentiva al agricultor a cam­
biar a sistemas de mayor producción. El reto de la El espacio legal e institucional
investigación y desarrollo de sistemas agrícolas
sostenibles es igualar la “amigabilidad” ambiental
de la agricultura paramera
de los sistemas tradicionales logrando niveles de
mayor producción. La agricultura prehispánica de la Sierra ocupa­
La degradación de tierras tiene un significado ba partes de la zona ahora conocida como pára­
especial en las zonas montañosas por sus atribu­ mo. Con su orientación de explotación de los pi­
tos especiales. Las zonas montañosas cuentan sos ecológicos, las tribus de la actual Sierra ecua­
con seis características: la inaccesibilidad, la fra­ toriana tenían una agricultura de maíz y fréjol en
gilidad, la marginalidad cultural y/o económica lo­ la franja colindante con el páramo y una zona de
cal, la diversidad biológica y socioculturaldemo- producción de raíces y tubérculos sobre 3.000 m.
gráfica fue considerada como la culpable. Las po­ En un ejemplo de un sistema agrícola impuesto,
líticas de colonización e industrialización incluye­ Landázuri (1995) notaba que los Pastos produ­
ron aliviar la presión demográfica rural como jus­ cían maíz como tributo para los Incas mientras
tificativo. Segunda: en los años 70, la estructura subsistían con papas. Existían estrategias agríco­
de tenencia bipolar de latifundio-minifundio fue las de extracción y subsistencia por siglos antes de
129
Ecuador

la llegada española. Sobre este sistema vino una por los grupos indígenas, forzando su traslado
imposición del sistema de hacienda, con sus arre­ principalmente a zonas parameras (COTECA
glos económicos y sociales feudales. El sistema 1995).
duró más de tres siglos y medio. Entre los años 30 y la reforma agraria, las es­
Solamente en los últimos 50 años, los siste­ trategias de producción de un segmento importan­
mas agropecuarios han estado sujetos a cambios te de las haciendas serranas cambiaron hacia la
irreversibles hacia procesos de integración a un producción de leche con nuevas tecnologías.
sistema capitalista. Lo que podemos observar es (Barsky y Cosse 1981). El resultado fue el trasla­
un sistema en plena transición. Los arreglos eco­ do de los huasipungueros a tierras que no entran
nómicos feudales fueron erradicados por ley. Los en la lógica de producción lechera. Éste fue un se­
arreglos sociales quizás persisten en algunos rin­ gundo flujo de gente hacia arriba. Estos procesos
cones. Las estrategias de agricultura de subsisten­ ocurrieron antes de la reforma agraria. Vale men­
cia todavía coexisten con una agricultura comer­ cionar que entre el campesinado, los huasipun­
cial. A continuación examinamos algunos factores gueros siempre fueron minoría. A menudo hubo
de este entorno institucional de las últimas déca­ grandes números de campesinos sin relación con
das. la hacienda o simplemente trabajaron en la eco­
nomía de la hacienda pero sin relación de huasi­
pungo.
Reforma Agraria La reforma agraria y colonización dio un gran
impulso a la expansión de la frontera agrícola,
La estructura agraria actual de Ecuador refleja agregando entre seis a ocho millones de hectáreas
los ajustes modernos puestos sobre la estructura a la superficie de fincas en el país entre 1954 y
creada por los españoles durante la época colo­ 1974. Vale notar que para la Sierra, la mayoría de
nial. Para nuestros intereses, lo esencial es la de­ la nueva área provino de la colonización de las fal­
sigualdad en la distribución de las tierras y la exis­ das exteriores. COTECA divide los procesos en dos
tencia de explotaciones relativamente grandes en etapas: 1964-1974 y 1975-1990. En el primero,
los valles interandinos y del minifundio en las zo­ entre las tierras adjudicadas en la Sierra, la mayo­
nas altas de ladera y páramo. A pesar de los es­ ría fueron del Estado (177.000 ha en 151 propie­
fuerzos de las reformas agrarias y del proceso del dades a 30.247 beneficiarios); en el segundo, la
desarrollo de un mercado de tierras, la situación cantidad aumentó y las fuentes fueron terrenos del
en el Ecuador sigue siendo de polaridad. Siendo Estado y del sector privado (388.985 ha a
un tema politizado, hay debate sobre la naturale­ 51.891 beneficiarios).
za de esa polaridad (Camacho y Navas 1992, Ra­ Durante la reforma agraria, el Estado impulsó
món 1993, Forster 1989). la creación de entidades institucionales para adju­
En su resumen de la historia de la estructura dicar propiedades. Comunas, cooperativas y otras
agraria y los pasos de la reforma en la Sierra, CO- entidades recibieron tierra en nombre de sus so­
TECA (1995) resalta algunos puntos claves. Pri­ cios. La nueva ley de desarrollo agropecuario de
mero, la estructura de hacienda utilizaba el siste­ 1994 desató de nuevo discusiones sobre la distri­
ma de huasipungo y llegó a la máxima expansión bución de tierras. Varios estudios reclamaron que
de su historia en la década de 1930. Esa expan­ no hubo cambios significativos de distribución de
sión se debió a la creciente demanda de produc­ tierras desde la reforma de 1964. Camacho y Na­
tos de la Costa, al incremento de demanda de los vas (1992) examinaron más de cerca los patrones
centros poblados de la Sierra, a la exportación de de distribución de tierra en tres cantones con pá­
cascarilla, cueros de res y textiles, a la construc­ ramo: Cayambe, Salcedo y Guamote. Sus resulta­
ción del ferrocarril (que posibilitó un gran movi­ dos señalan, por ejemplo, que fincas de más de
miento de los productos de las haciendas hacia la 100 ha cubren 67% de los predios rústicos del
costa) y, finalmente, a la caída de producción ca- Cantón Salcedo. Pero las fincas particulares ocu­
caotera en la Costa (que fomentó el movimiento pan apenas 13% de los predios rústicos mientras
de capital de inversión hacia la Sierra). La conso­ que las comunas y cooperativas controlan el 54%.
lidación de tierra por las haciendas con frecuencia A pesar de su lugar en la imaginación popular, la
implicó despojo de áreas usadas tradicionalmente hacienda particular es minoría.
130 Los Páramos del Mundo

Las estrategias de las comunas y cooperativas COTECA diferenció entre mercados formales e
han sido examinadas por varios autores. La más informales. En el mercado formal, la mayoría de
empleada ha sido el reparto de tierras entre los so­ transacciones se da entre pequeñas agricultores.
cios. COTECA (1995), Ibarra y Ospina (1994), En una relación no simétrica, un agricultor con
Camacho y Navas (1992), Bebbington (1991), mejor base económica compra a otro su terreno. A
Forster (1989) y CESA (1987) resaltan que du­ través de esto se crean campesinos propietarios
rante los años 1970 y 1980 muchas comunas y medianos. En el mercado informal, las relaciones
cooperativas utilizaron la repartición para aliviar simétricas entre campesinos dominan las transac­
presiones sociales de sus socios. ciones que son en su mayoría entre familiares o
En resumen, la reforma agraria cambió la es­ compadrazgos.
tructura agraria en la Sierra. El sector hacendado COTECA identifica también una relación entre
todavía existe pero en mucho menor extensión. La la dotación biofísico agrícola de una zona y la cla­
reforma creó un grupo importante de organizacio­ se de agricultura. Las zonas con mejor dotación
nes y personas con acceso a la tierra, mucha de de recursos agrícolas son las de agricultura em­
la cual está en las laderas altas de las hoyas inte­ presarial y las zonas más marginales son aquellas
randinas. La estrategia de la reforma de adjudicar donde domina la agricultura tradicional.
tierras para uso comunal ocasionó arreglos socia­ El estudio reportó diferencias altas en precios
les y productivos entre los campesinos que han te­ con relación directa a la disponibilidad de infraes­
nido resultados variados. tructura como riego, acceso al transporte y pre­
sencia de características naturales como pendien­
tes. En tanto, puede considerarse que, debido a la
Mercado de tierras existencia de un mercado de tierras que funciona
con la compra/venta, los participantes en el mer­
La ley de la reforma agraria de 1974 creó pro­ cado definen la tierra como un bien de capital. Es­
blemas en la venta de tierras productivas al esta­ te resultado esta reforzado por Lehmann (1986)
blecer numerosos pasos burocráticos (Shearer et en su estudio de clases de contractos de trabajo
al. 1990). Esas trabas impidieron el desarrollo de de aparceros en la Sierra del Ecuador.
un mercado ágil. Pero, a pesar de ello, un merca­
do informal se desarrolló para facilitar el intercam­
bio de tierras. La nueva Ley de Desarrollo Agrope­ El efecto del mercado de tierras
cuario de 1994 redujo drásticamente el rol del Es­
tado en el mercado de tierras.
COTECA (1995) identifica dos estrategias evi­
COTECA (1995) registró los mecanismos de
dentes en el mercado de tierras. Primero, hay un
transferencia de tierra y de volumen de transaccio­
sector de consolidación de individuos que pasan
nes. Se seleccionaron tres cantones de minifundio
de una condición de subsistencia a la de pequeño
de la Sierra: Cayambe, Colta y Cañar. En los tres
y mediano productor empresarial. Esta estrategia
cantones, la compra/venta domina los procesos de
exige crédito, tecnología y mercado para aumentar
transferencia de tierra y la mayor parte de las tran­
sacciones corresponde a pequeñas propiedades. la productividad. Segundo, hay campesinos que
También, una alta proporción de las transacciones no alteran sus comportamientos tradicionales que
corresponde a predios que, en algún momento, están en un proceso de deterioro, pobres y sus­
fueron adjudicados por el Instituto Ecuatoriano de ceptibles a abandonar el campo.
Reforma Agraria y Colonización (IERAC) donde el En resumen, debido al impulso de la nueva ley
vendedor es un beneficiario de la intervención es­ de desarrollo agrario de 1994, el estado eliminó
tatal. muchas de las barreras sobre las transacciones de
Con fines parecidos, Ibarra y Ospina (1994) tierras. El resultado es un mercado de tierras do­
examinaron las transacciones de tierra en varias minado por la compraventa. Hay actividad inten­
parroquias parameras de Cotopaxi durante 1987- siva en muchos sectores, especialmente entre los
1991. Se notaba que las transacciones fueron en campesinos.
su mayoría pequeña y dividas entre herencia y
compraventa.
131
Ecuador

Trabajo fuera de la finca y La infraestructura física y


migración sus impactos en la ubicación
de producción
En la Sierra rural se presenta una migración
temporal y permanente para obtener otras alterna­
Comparado a muchos países en vías de desa­
tivas de ingresos familiares. Southgate y Whitaker
rrollo, el Ecuador goza de una dotación de infraes­
(1992) notan que la tasa de crecimiento de la po­
tructura física rural bien desarrollada. Las redes
blación del Ecuador registrada en los últimos cen­
vial y de comunicaciones (precios agrícolas a tra­
sos fue superior al 2,3%, aunque en las áreas ru­
vés del teléfono y radio), los centros de acopio de
rales de la Sierra esta tasa fue 0,6% por año, du­
leche y otros productos, las ferias semanales y la
rante 1974-1990. Las principales corrientes mi­
flota de transporte, son ejemplos (Bruer 1993,
gratorias interprovinciales son dominadas por las
Crissman y Uquillas 1989). Ésta infraestructura,
migraciones desde las provincias de la Sierra ha­
con algunos elementos de origen histórico y otros
cia Pichincha (Quito) y Guayas (Guayaquil). En el
puestos por el Estado y el sector privado, ha mini­
penúltimo censo, esas corrientes explicaron más
mizado una de los características de zonas mon­
del 27% de la migración interprovincial total en el
tañosas: el aislamiento. El efecto para los produc­
país (Sosa 1994).
tores de la dotación de infraestructura rural física
En muchos casos el campesino de las zonas
es la reducción de costos por la separación física
altas no cuenta con tierra ni capital suficiente pa­
de las zonas de producción y sus mercados. Los
ra sostenerse solamente con el trabajo en su fin­
elementos sobresalientes son las reducciones de
ca. Las modalidades de trabajo en el campo han
costos de transporte e información. El impacto es
sido ampliamente estudiadas. Ibarra y Ospina
(1994) desarrollaron una matriz de opciones labo­ la eliminación de la necesidad de que las zonas de
rales en Cotopaxi. Las opciones agrícolas incluyen producción estén cerca de los mercados grandes.
trabajo en la parcela familiar, jornal en haciendas La agricultura puede trasladarse a las zonas don­
del área o de la Costa o en parcelas de otros cam­ de se goza de una ventaja comparativa.
pesinos. Las opciones no agrícolas incluyen traba­ El concepto de ventaja comparativa conlleva
jo por cuenta propia (artesanía, comercio), traba­ un juego de factores económicos, tecnológicos y
jo asalariado local o migración temporal o defini­ biofísicos. En las zonas tropicales altas con su ex­
tiva. Eberhart ef al. (1997) identifican que la ma­ trema heterogeneidad, la agricultura va ubicándo­
yoría de la gente (55%) de las comunidades estu­ se en los nichos agro-ecológicos más propicios. La
diadas en Chimborazo migran durante alguna par­ señal de este fenómeno son las zonas de especia-
te del año. lización donde la combinación de experiencia y
En resumen, el pequeño campesino frecuente­ conocimientos del pueblo local hace que haya es­
mente no puede subsistir solamente de la produc­ pecialistas en el cultivo de tal o cual producto.
ción de su finca. Su respuesta es buscar fuentes Otro importante elemento de infraestructura
de ingreso fuera de la finca o en trabajo agrícola y para la agricultura es el riego. El Ecuador posee
no agrícola. Para un sector importante del campe­ recursos hídricos para la generación eléctrica y de
sinado serrano, la migración temporal o definitiva riego muy por encima de la demanda actual. El
es una repuesta. país tiene suficiente agua de superficie disponible
para regar un área diez veces el área total actual
bajo cultivo (Whitaker y Almazora 1990). En la
Sierra, las lluvias demuestran patrones bimodales.
La demanda de agua de riego cubre la falta de llu­
vias durante los veranos. La Sierra tiene múltiples
instalaciones de riego del sector privado y público.
Huttel ef a/. (1999) notan que en la Sierra hay
más de 10.000 km de canales de riego en los sis­
temas rústicos privados. En 1990, en la Sierra, el
sector público tenía 35 sistemas de riego en mar­
132 Los Páramos del Mundo

cha y 34 más en construcción o diseño (Whitaker Los sistemas agrícolas, pecuarios


y Almazora 1990). A nivel del país, el sector pú­
blico maneja solamente 20% del área total bajo
y mixtos
riego. En la Sierra, muchos de los sistemas tienen
su bocatoma en el páramo. Como indicador del En su mayoría, los sistemas agrarios del pára­
impacto potencial de riego, casi 25% de la pro­ mo son mixtos. Hay zonas de comunidades con
ducción de papa en 1993 fue sembrado con riego orientación agrícola y otras pastoriles, pero en am­
(SEAN 1994). Además de cultivos, el uso de rie­ bas hay elementos, pecuarios en el primero y agrí­
go para mantener pastos artificiales es un elemen­ colas en el segundo. Los sistemas mixtos ofrecen
to clave de mantener un sistema pecuario intensi­ al campesino mayores opciones para manejar su
vo. flujo de caja y explotar más eficientemente la ma­
La provisión de infraestructura también tiene no de obra del hogar (Eberhart et al. 1997). Pero
sus impactos adversos. Harden (1991) nota la en términos estrictamente ecológicos, como Hess
contribución a la erosión de una red vial mal dise­ (1990) recomienda, quizá el mejor aprovecha­
ñada. La provisión de la red combinada con polí­ miento del páramo son los sistemas pecuarios. La
ticas estatales para promocionar la mecanización característica clave de los sistemas pastoriles de
ha fomentado el uso de tractores. En las zonas del altura son los pastos naturales. La naturaleza del
páramo, el inmenso trabajo de romper la vegeta­ pastoreo de animales en la Sierra está dentro de
ción para establecer un cultivo fue suficiente para límites fijos de las propiedades. Con límites fijos,
frenar incursiones en la zona, especialmente en el manejo de pastos es un elemento importante en
aquellas con falta de mano de obra. Pero con la el sistema. La productividad del sistema depende
red vial, los tractores pueden llegar más fácilmen­ de la productividad de los pastos (Astudillo et al.
te a romper la vegetación. Además de abrir nue­ 2000, Briones et al. 2000). La quema es el me­
vas zonas, el impacto de preparar terreno con canismo tradicional de manejo.
tractor causa mayor erosión por labranza compa­ La cría y engrasamiento de ganado bovino y
rado con yunta o azadón (Veen 1999). ovino han sido actividades tradicionales que han
En resumen, la dotación de infraestructura ru­ aprovechado de las grandes extensiones de pajo­
ral en Ecuador permite que la agricultura se ubi­ nales. Hoy día hay cerca de 1.400.000 cabezas
que en zonas de ventaja comparativa biofísica y de ganado bovino y 1.600.000 cabezas de gana­
económica. do ovino en la Sierra (SEAN 1994). Basile (1974)
notó que durante los siglos XVII y XVIII hubo en el
país 8.000.000 ovejas. Probablemente los enton­
Sistemas agropecuarios en ces numerosos rebaños ocupaban grandes exten­
el páramo siones en los páramos. Tener esta cantidad de ani­
males implicaba un sistema de manejo de los pas­
Un factor clave para entender los sistemas tos que probablemente ya utilizaba la quema co­
agropecuarios presentes en el páramo es recono­ mo se hace hoy día. Siglos y siglos de manejo de
cer que lo que se observa ahora todavía tiene ras­ pastos con la quema implican que las palabras
gos de sistemas en transición. Después de 350 vegetación natural usadas para describir zonas in­
años del sistema económico y social de hacienda, tervenidas del páramo hay que interpretarlas con
los cambios de la reforma agraria de los años cuidado. La vegetación natural observada en los
1960 y 1970 tienen apenas 40 años para ajus­ páramos es vegetación que resulta de un sistema
tarse. Para complicar el escenario, esas reformas de manejo con quemas.
ocurrieron justo en un momento de creciente pre­
sión demográfica. Mientras los actores principales
aprenden y responden a sus entornos, los resulta­ Estrategias de las haciendas
dos finales podrían ser muy distintos al presente.
La palabra hacienda en los diccionarios signi­
fica simplemente "finca agrícola", sin implicacio­
nes de tamaño. Pero en el contexto ecuatoriano ha
133
Ecuador

tomado significados de latifundio en el sistema Estrategias de los pequeños


explotador económico y social de latifundio - mi­
nifundio. Sus estrategias y estructura fueron obje­
campesinos
to de mucha documentación e investigación du­
rante la reforma agraria. Pero las últimas dos dé­ Los campesinos de la Sierra no son homogé­
cadas están poco documentadas en torno a sus neos y sus estrategias agrarias varían de acuerdo
estrategias agrarias y su papel económico y social con el individuo y su entorno. Eberhart et al.
en la vida rural. (1994) resalta una visión de entender las estrate­
Durante el siglo XIX los obrajes y fábricas tex­ gias dentro de sus sistemas y sus posibles futuros.
tiles desaparecieron debido a su incapacidad de Se nota la dificultad de un enfoque sectorial. Con
competir con los cambios de la revolución indus­ múltiples posibles enfoques, entre ellos económi­
trial europea. Las haciendas agropecuarias queda­ co, social, ambiental, cultural, de género, agrícola
ron como dominantes. Se entró en un ciclo de ex­ y casi un sinfín más, quedan limitadas las posibi­
pansión territorial por la aplicación de una agricul­ lidades de entenderlo. Preparar una tipología pre­
tura extensiva con base en el uso de tierra y ma­ tende simplificar y facilitar el entendimiento. El re­
no de obra baratas. Estos procesos continuaron to con tantos enfoques está en escoger una sim­
hasta las primeras décadas del siglo pasado por plificación que encuentre el balance entre la sim­
las razones anotadas anteriormente. La revolución plificación y la complejidad. Barsky (1984) pro­
en las estrategias de las haciendas se ve en el pro­ puso una tipología de campesinos empresarios y
ceso del sector privado de tecnificación lechera de tradicionales. Forman (1988) enfocó en campesi­
las haciendas ganaderas de la Sierra centro y nor­ nos con y sin tierra. Ibarra y Ospina (1994) des­
tacan sistemas campesinos de tierras comunales
te.
Barsky y Cosse (1981) investigaron este pro­ y tierras de minifundio particular. Estas bifurca­
ceso y desarrollaron una tipología de estrategias ciones son simplemente el inicio. Se puede co­
agrarias de haciendas desde hace 30-40 años. Se menzar a dividir esas categorías más y más deta­
identificaron cinco clases de haciendas en la Sie­ lladamente. O si las categorías no son exclusivas
rra al inicio de los años 1980. Hubo haciendas se puede organizar una matriz.
modernas intensivas y extensivas que en su crite­ El enfoque para entender los sistemas de pro­
rio pueden mantenerse. También hubo haciendas ducción campesina se centra en el agricultor. Con
en procesos de disolución. Se incluyeron aquí las base en sus conocimientos y su entorno biofísico,
haciendas de control de cooperativas, haciendas económico, político, comunitario y cultural, el
ya parceladas y haciendas todavía bajo control agricultor decide sobre el uso de tierra (utilizarla
público. Notables son el uso de capital y la adqui­ como bosque, pasto o cultivos) y su manejo (arar­
sición de tecnología como estrategias de sosteni­ la con o contra la pendiente, usar fertilizantes).
miento. Es la receta universal de una agricultura Sus decisiones tienen consecuencias agrícolas,
empresarial en proceso de modernización. ambientales y sanitarias. Al entender esos impac­
Aunque hay poca documentación reciente so­ tos y relacionarlos con el entorno como algo que
bre estrategias agrarias del sector hacendado, resulta de las decisiones tomadas por el agricultor,
creo que con modificaciones menores, la tipología se facilita el diseño de políticas o tecnologías pa­
de Barsky y Cosse (1981) sigue vigente. La prin­ ra mejorar el bienestar de los moradores del sec­
cipal modificación en las haciendas de manteni­ tor y minimizar las consecuencias ambientales ad­
miento es la agregación de nuevos rubros en sus versas (Crissman et al. 1998).
sistemas de producción. Hoy en día un dueño de Eberhart et al. (1994) presentan la siguiente
una hacienda puede tener su título de ingeniero tipología de sistemas de producción de los campe­
agrícola o hasta una maestría de una universidad sinos de Chimborazo.- “ una combinación más o
extranjera. Esta nueva clase de dueño lleva una menos coherente en el espacio y en el tiempo de
óptica más técnica y empresarial a la operación de ciertas cantidades de fuerza de trabajo y de diver­
la finca. sos medios de producción con miras a obtener di­
ferentes producciones agropecuarias".
Poner al campesino en el centro del análisis
permite contemplar diversas estrategias para al­
134
Los Páramos del Mundo

canzar ciertos objetivos económicos como: asegu­ producción de quínoa en las zonas muy altas son
rar la alimentación familiar, optimizar el uso de la ejemplos de esto. La exploración y aprovecha­
tierra o maximizar el ingreso por unidad de super­ miento de nichos debe ser un eje de una estrate­
ficie, maximizar el ingreso por trabajador o, final­ gia a futuro.
mente, maximizar la tasa de ganancia.
¿Cuál puede ser el futuro de una agricultura
sostenible en los páramos del Ecuador? Las zonas Principales indicadores
montañosas cuentan con seis características: la
inaccesibilidad, la fragilidad, la marginalidad cul­
sociales y económicos de
tural y/o económica local, la diversidad biológica y los páramos ecuatorianos6
sociocultural, la presencia de nichos y las adapta­
ciones de los seres humanos. Las zonas parame­
ras del Ecuador comparten muchas de estas ca­ El páramo en las parroquias
racterísticas. Una agricultura sostenible de los pá­ altas del Ecuador
ramos tiene que superar esas limitaciones y apro­
vechar las oportunidades. Si bien la entidad político-administrativa que
Las primeras características son limitaciones. tiene mayor potencial de promover actividades de
La inaccesibilidad está siendo superada, aunque manejo es el cantón municipal, las parroquias tie­
todavía existe aislamiento; la red vial y de comu­ nen organizaciones de base y representación de­
nicación ha reducido la importancia de este factor. mocrática como las Juntas Parroquiales o las Jun­
La fragilidad surge del uso inadecuado del suelo e tas de Agua que tienen capacidad formal de ¡m-
impone condiciones especiales de uso hacia tec­ plementar acciones en coordinación y con finan­
nologías de manejo que tomen en cuenta las pen­ ciación de su respectivo cantón. Si bien las Juntas
dientes, la materia orgánica y la humedad para Parroquiales son a veces organizaciones débiles,
una productividad sustentable. La repuesta a la se trata posiblemente del nivel de representación
convivencia de la agricultura en la zona del pára­ del gobierno local más cercana a los problemas y
mo es una mayor inversión en tecnologías y estra­ posibles soluciones de manejo del páramo.
tegias de manejo. La marginalidad cultural y eco­ Un total de 155 (59%) de las 261 parroquias
nómica de los pueblos de los páramos dirige a po­ que tienen páramo tienen extensiones menores a
líticas de inclusión. Las tendencias políticas de las 5.000 ha, es decir áreas de manejo correspon­
últimas décadas indican progresos en estos pue­ dientes posiblemente a secciones de cuenca o m¡-
blos a su mayor incorporación en la vida social y crocuenca. Por ejemplo la reserva de El Ángel, es­
económica del país. tablecida para proteger el núcleo de páramo de las
Las siguientes características son oportunida­ nacientes del Río El Ángel tiene 15.000 ha. Es
des. Aunque es menos importante para la agricul­ decir que desde el punto de vista de un eventual
tura, la diversidad biológica presenta opciones y manejo parroquial del páramo, en 59% de los ca­
respalda los sistemas actuales. De igual manera, sos posiblemente se requiera modalidades de con-
la diversidad sociocultural puede ser aprovechada certación entre municipios o se tratará de manejo
por sus distintas perspectivas. Los nichos y las en pequeña escala. En el otro extremo existen 11
adaptaciones de los seres humanos ya están pre­ parroquias que tienen páramos mayores a 30.000
sentes. El cultivo de papa en Carchi, la especiali- hectáreas y 3 con páramos superiores a las
zación de producción de lácteos en Salinas y la 60.000 ha.

6Tomado de Recharte y Gearheard, documento de distribución interna del Proyecto Páramo (2001).
Ecuador
135

Tabla 16. Parroquias altas del Ecuador con más de 5% de páramo

Á re a d e la P a rro q u ia en p á ra m o N ú m e ro d e P a rro q u ia s ( % )

< 5 .0 0 0 155 59%

> 5 .0 0 0 92 35%

sin datos 14 5%

T o ta l 261 100%

Las parroquias rurales altas caso de la parroquia del Paño en Tena. Algunas de
estas parroquias tienen sus páramos total o par­
del Ecuador cialmente dentro de áreas protegidas como en el
caso de El Reventador en Sucumbíos (38.031
Del total de 176 parroquias rurales (con me­ ha).
nos de 5.000 habitantes), un grupo importante de En el tercer grupo de parroquias de campo (ta­
117 (66%) tienen menos de 5 mil hectáreas de bla 17) con porcentajes de 51% a 75% de pára­
páramo en su dominio administrativo. mo, que junto con el próximo grupo son las parro­
En el primer grupo de parroquias de campo quias que podríamos clasificar también como pro­
(tabla 17) que tienen de 5 - 25% de su área en piamente del ámbito rural del páramo en Ecuador,
páramo, un porcentaje alto tienen menos de son 10 (45%) las parroquias con un área de pá­
5.000 ha (65 de las 73), pero incluye algunos ca­ ramo inferior a las 5.000 ha. Las restantes 12 pa­
sos extensos, como la parroquia de Zuñac en Mo­ rroquias incluyen dos con páramos extensos, An-
rona Santiago (15.354 ha en páramo), o la de Pa- gamarca en Pujilí, con 18.712 ha y Gualleturo en
landa en Zamora Chinchipe (9.374 ha), ambos Cañar con 19.349 ha.
del flanco oriental de la cordillera. El último grupo de parroquias (tabla 17), cuyo
El segundo grupo de parroquias de campo (ta­ territorio de páramo es mayor a 75%, tiene tres
bla 17) que tienen porcentajes de 26% a 50% de parroquias con menos de 5.000 ha, siete que tie­
páramo, hay 39 parroquias con menos de 5.000 nen entre más de 5 mil y 10 mil hectáreas y las
ha, 10 tienen entre 5.000 y 10.000 y 12 tienen diez restantes que sobrepasan esta cifra.
entre más de 10.000 y 62.005 ha, este último el

Tabla 17. Parroquias "cam po" con páramo en el Ecuador

P a rro q u ia s de C a m p o N ú m e ro M ín im o M á xim o
Á re a d e la P a rro q u ia en p á ra m o P a rro q u ia s P á ra m o (h a ) P á ra m o (h a )
De 5 % - 2 5 % 73 98 1 5 .3 5 4

De 2 6 % - 5 0 % 61 419 6 2 .0 0 6

De 5 1 % - 7 5 % 22 1 ,1 6 9 1 9 .3 4 9

De 7 6 % - 1 0 0 % 20 1 ,6 6 4 4 4 .8 9 6

To ta l 176 98 6 2 .0 0 6
136
Los Páramos del Mundo

Entre las 10 parroquias rurales con más pára­ caso. Por ejemplo en La Libertad (Carchi), el pá­
mo, que podríamos describir como las parroquias ramo alto ya no se usa pues de un lado es reser­
típicas del páramo notemos que hay una enorme va ecológica y de otro el abigeato desincentivó la
diferencia en la relación población/tierra, donde ganadería extensiva desde hace décadas. En con­
una parroquia como Guangaje tiene 3 ha de pára­ traste, una parroquia como Salinas (Bolívar) hace
mo por habitante mientras que Papallacta en Qui­ un uso intensivo del páramo alto y el bajo para la
jos más de 57 ha por persona. La realidad del uso cría de ganado lechero y siembra de pinos.
del páramo puede ser muy diferente de uno a otro

Tabla 18. Las 10 parroquias rurales con más páramo

S u p e rfic ie Porcentaje Área Superficie de la P o b la c ió n Ha P á ra m o


P ro v in c ia C a n tó n P a rro q u ia Parroquia en
Total (h a ) en Páramo Páramo (ha) Total (h a b .) /p e rso n a

C otopaxi P u jilí G uangaje 1 2 .7 8 8 83% 1 0 .6 1 4 3 .3 7 3 3 ,1 5

C archi Espejo La libertad 1 5 .1 3 4 79% 1 1 .9 5 6 3 .5 0 0 3 ,4 2

Loja Loja V ilc a bam ba 1 5 .7 2 6 90% 1 4 .1 5 3 3 .8 9 4 3 ,6 3

M orona Santiago Lim ón Yunganza 2 1 .7 1 4 94% 2 0 .4 1 1 915 2 2 ,31

M orona Santiago G ua laq u iza C higu ind a 2 4 .2 3 4 89% 2 1 .5 6 8 691 3 1 ,2 1

Ñ apo Q u ijos Papallacta 3 2 .9 7 5 89% 2 9 .3 4 8 512 5 7 ,3 2

B olíva r G uaranda S alinas 4 7 .1 3 8 78% 3 6 .7 6 8 4 .9 5 4 7 ,4 2

C otopaxi P u jilí T in g o 3 9 .1 2 9 94% 3 6 .7 8 1 3 .2 5 9 1 1 ,2 9

Pichincha Q u ito Lloa 5 4 .4 9 7 80% 4 3 .5 9 8 1 .3 57 3 2 ,1 3

Zam ora Palora V alladolid 5 1 .0 1 8 88% 4 4 .8 9 6 1 .1 4 4 3 9 ,2 4

Las parroquias urbanas altas blación rural con la cual podría coordinar acciones
de manejo; o en el caso de Baños (Tungurahua),
del Ecuador más urbana, que podría tener interés en el mane­
jo de su pequeño páramo para mantener la cali­
Del total de 71 parroquias urbanas (con más dad de su agua asociada con el turismo (Nota: en
de 5.000 habitantes y con información sobre su­ 12 de las parroquias de este grupo no tenemos la
perficie), 38 (51%) tienen menos de 5 mil hectá­ superficie de páramo)
reas de páramo en su dominio administrativo. En el segundo grupo de parroquias (26% -
En el primer grupo de parroquias urbanas que 50%), 10 tienen menos de 5 mil hectáreas de pá­
tienen hasta 25% de su territorio en páramo, 19 ramo; seis parroquias entre más de 5 mil y 10 mil
de ellas (73%) tienen menos de 5.000 ha. Cinco y seis más de 10 mil hectáreas. Entre este último
parroquias tienen entre más de 5 mil y 10 mil grupo están ciudades que tiene un hinterland ru­
hectáreas y dos, Molleturo y San Joaquín sobre ral muy importante como Cangahua (Cayambe)
11 mil y 16 mil hectáreas respectivamente. Estas que incluso tienen en su ámbito importantes in­
dos parroquias tienen apenas más de 5 mil habi­ versiones de riego agrícola cuyas fuentes de agua
tantes cada una. Algunas de las parroquias urba­ dependen del manejo del páramo; Pifo (13 mil ha
nas de este grupo, como Otavalo, que tiene un pe­ de páramo) y Píntag (20 mil ha de páramo) en el
queño páramo de más de 1.400 ha, tiene una po­ Cantón Quito.
137
Ecuador

En los dos siguientes grupos que tienen más (66.550 ha) o Archidona en Ñapo (67.021 ha).
de 50% de su territorio en el páramo y podríamos Este grupo incluye parroquias que tienen pobla­
así describir como las parroquias urbanas del pá­ ciones relativamente pequeñas, como estos dos
ramo ecuatoriano, también se presenta el mismo últimos ejemplos que son poblados de 5 y 8 mil
patrón de un número relativamente considerable habitantes, pero también ciudades de tamaño in­
de parroquias con áreas de páramo menores a 5 termedio como Cayambe que tiene 24 mil hectá­
mil hectáreas (9 entre los dos grupos). Hay sin reas de páramo y no solo interés pero capacidad
embargo parroquias urbanas que tienen áreas de financiera para iniciar acciones de manejo del pá­
páramo inmensas, de hecho las más grandes del ramo para fines de consumo humano o uso
país, como la parroquias de Achupallas en Alausí agroindustrial en la floricultura.

Tabla 19. Parroquias urbanas con páramo en el Ecuador

Área de las Parroquias


Número de Parroquias Mínimo Área Páramo (ha) Máximo Área Páramo (ha)
urbanas en páramo

De 5 % - 2 5 % 26 375 1 1 .4 4 6

De 2 6 % - 5 0 % 22 297 2 0 .0 6 1

De 5 1 % - 7 5 % 17 452 6 7 .0 2 1

De 7 6 % - 1 0 0 % 6 4 35 3 2 .8 2 7

T o tal* 71 297 6 7 .0 2 1

Las diez parroquias con más páramo en el gru­ estas parroquias urbanas tienen un hinterland ru­
po urbano (tabla 20) tienen en general una pobla­ ral que es el que propiamente usa directamente el
ción mucho mayor que las parroquias rurales y recurso páramo. Igualmente, con estas cifras no
por tanto mucho menos hectáreas de páramo por distinguimos los sesgos de acceso real asociados
habitante. Nuevamente como en el caso anterior, con la estructura de tenencia de la tierra.

Tabla 20. Las diez parroquias urbanas con más páramo en el Ecuador

P o rce n ta je Superficie de la
P o b la c ió n H a P á ra m o
P ro v in c ia C a n tó n P a rro q u ia Á re a en Parroquia en
Total (h a b .) /pe rso n a
P á ra m o Páram o (h a )

Pichincha Q u ito P ín ta g 44% 2 0 .0 6 1 1 1 .4 8 4 1 ,75

Pichincha C ayam be O lm ed o (P esillo) 59% 2 3 .2 0 2 6 .0 7 4 3 ,8 2

Pichincha C ayam be C ayam be 61% 2 4 .5 0 6 2 4 .0 8 3 1,02

Pichincha M ejía M achachi 59% 2 6 .5 9 9 18 .40 2 1,45

Tungurahua A m bato Pilagüín (Rlahuín) 65% 2 7 .8 0 6 6 .6 9 3 4 ,1 5

A zu a y Cuenca Baños 92% 2 9 .7 4 2 1 2 .9 8 4 2 ,2 9


138
Los Páramos del Mundo

P o rce n ta je Superficie de la
P o b la c ió n Ha P á ra m o
P ro v in c ia C a n tó n P a rro q u ia Á re a en Parroquia en
To ta l (h a b .) /pe rso n a
P á ra m o Páram o (h a )

A zu a y Cuenca S ayausí 91% 3 2 .8 2 6 6 .7 4 3 4 ,8 7

C h im b orazo G uam ote C ebadas 62% 3 7 .4 9 5 5 .6 2 5 6 ,6 7

C him b orazo A la u sí A ch u p a lla s 68% 6 6 .5 6 0 8 .2 41 8 ,0 8

Ñ apo A rc h id o n a A rc h id o n a 69% 6 7 .0 2 1 5 .7 5 8 1 1,64

Población en las parroquias terland rural considerable. Las tablas 21 y 22 de­


tallan un poco más como se distribuyen las parro­
altas del Ecuador
quias altas por el tamaño de su población. Las pa­
rroquias con población mayor a 10 mil personas
Las parroquias que tienen al menos 5% de pá­
incluyen algunas ciudades intermedias, pero solo
ramo se dividen en la estadística de InfoPlan en el
9 de las 26 tienen áreas de páramo mayores a
grupo rural (“campo”) con menos de 5 mil habi­
tantes y el grupo urbano (“ciudad”) si tienen más 5.000 ha que podrían dar base a un programa de
población. Hay 176 parroquias rurales y 85 urba­ manejo con base en la parroquia (las 17 parro­
nas. Esta es una división relativamente arbitraria quias restantes tienen áreas mayormente entre
pues muchas parroquias urbanas tienen un hin- 500 ha y menos de 2.000 ha).

Tabla 21. Tamaño de la población en las parroquias altas del Ecuador

P o b la c ió n To ta l (h a b .) N ú m e ro de P a rro q u ia s P o rc e n ta je

< 1 .0 0 0 28 11%

1 .0 0 1 -2 .0 0 0 51 20%

2 .0 0 1 -3 .0 0 0 47 18%

3 .0 0 1 -4 .0 0 0 32 12%

4 .0 0 1 -5 .0 0 0 18 7%

5 .0 0 1 -6 .0 0 0 21 8%

6 .0 0 1 -7 .0 0 0 17 7%

7 .0 0 1 -8 .0 0 0 10 4%

8 .0 0 1 -9 .0 0 0 3 1%

9 .0 0 1 -1 0 .0 0 0 8 3%

> 1 0 .0 0 0 26 10%

To ta l 261 100%
139
Ecuador

Si bien la parroquia es un nivel administrativo las unidades más pequeñas de ordenamiento po­
que podría en el futuro asumir algunos roles rela­ lítico administrativo del Ecuador y están normadas
cionados con la promoción del uso sustentable de por la Ley de Comunas de 1937 que las define co­
los recursos del páramo, las entidades administra­ mo centros poblados que no tienen la categoría de
tivas que en la actualidad tienen alguna capacidad parroquias. Las cooperativas son sociedades de
de iniciativa son los municipios al nivel cantonal. productores individuales (de producción o servi­
De otro lado, independientemente del rol de cios) normadas por la Ley de Cooperativas de
las entidades administrativas, quienes toman las 1966. Por último, las asociaciones son grupos de
decisiones de uso son las unidades familiares. Es­ trabajadores agrícolas que no califican como co­
tas, a su vez, están agrupadas bajo tres formas de muna o cooperativa o están en proceso de recono­
organización y tenencia de la tierra, que son inter­ cimiento según la normatividad del Acuerdo MAG
mediarias fundamentales en el acceso y uso que 374 de 1978.
hacen las familias del páramo. Las comunas son

Tabla 22. Parroquias con más de 10 m il habitantes que tienen 5 m il o más ha de páramo

P o rce n ta je Superficie de la
P o b la c ió n Ha P á ra m o
P ro v in c ia C a n tó n P a rro q u ia Á re a en Parroquia en
Total (h a b .) /p e rso n a
P á ra m o Páram o (ha)

Pichincha Q u ito Píntag 44% 2 0 .0 6 1 1 1 .4 8 4 1 ,75

A zu a y Cuenca Baños 92% 2 9 .7 4 3 1 2 .9 8 4 2 ,2 9

B olíva r G uaranda G uanujo 15% 6 .3 0 0 1 4 .2 0 8 0 ,4 4

C h im b orazo Colta C olum b e 39% 7 .9 8 3 1 5 .2 2 8 0 ,5 2

C h im b orazo G uam ote G uam ote 22% 8 .3 2 0 1 5 .3 1 0 0 ,5 4

P ichincha M ejía M achachi 59% 2 6 .5 9 9 1 8 .4 0 2 1 ,45

C otopaxi Salcedo San M iguel 45% 5 .991 2 1 .3 3 8 0 ,2 8

P ichincha C ayam be C ayam be 61% 2 4 .5 0 7 2 4 .0 8 3 1,02

C otopaxi P u jilí P u jilí 38% 1 0 .0 8 0 2 5 .6 5 6 0 ,3 9

Población en las parroquias en Zuñac de Morona. En el otro extremo, el de las


parroquias con más de 75% de páramo, las dife­
rurales altas rencias son igualmente pronunciadas, pues hay
parroquias como Chorocopte en Cañar que es el
Si bien las 20 parroquias que tienen más de caso mínimo de 1,07 ha/persona y Papallacta en
75% de su territorio en páramo tienen en prome­ Ñapo que es el valor máximo de 57,32 ha/perso­
dio más hectáreas de este recurso por habitante na.
que los demás casos, existen grandes diferencias La tabla 23 describe esta situación para todo
entre parroquias en cada uno de los 4 grupos de el universo de parroquias rurales, resaltando el he­
la tabla 23. Por ejemplo, en el grupo de 5% - 25% cho que son muy pocas las parroquias en donde
el caso mínimo es de 0,05 ha/persona en Turu- hay una relación alta de tierra de páramo por ha­
pamba de Cañar y el máximo de 129 ha/persona bitante.
140 Los Páramos del Mundo

Tabla 23. Población y el recurso páramo en las parroquias de campo

Ta m a ñ o lá m a r» prometió Prom edio de M ín im o Ha de M áxim o de Ha


P a rro q u ia s c a m p o : Á re a d e la N ú m e ro de
p ro m e d io d el de la población Ha de páram o p á ra m o por de p á ra m o p o r
P a rro q u ia en p á ra m o P a rro q u ia s
p á ra m o (h a ) lótai (hah.) por Habitantes H abitante H abitante

De 5 % - 2 5 % 73 2 .0 8 8 2 .2 3 6 3 ,21 0 ,0 5 1 2 9 ,0 3

De 2 6 % - 5 0 % 61 7 .2 9 8 2 .1 3 9 7 ,8 2 0 ,11 7 8 ,3 9

De 5 1 % - 7 5 % 22 7 .0 2 6 2 .2 9 3 3 ,4 3 0 ,3 6 9,01

De 7 6 % - 1 0 0 % 20 1 6 .4 8 6 2 .5 4 8 1 1 ,74 1 ,07 5 7 ,3 2

Total sobre 176 176 6 .4 6 8 ,9 4 2 .2 5 2 ,0 7 8 ,6 5 0 ,0 5 1 2 9 ,0 3

Población en las parroquias 23).


Reiteramos que esta relación entre población y
urbanas altas recurso páramo no representa ninguna relación
real de acceso, que solo puede ser estimada por
A pesar que indicamos antes que las parro­ datos de propiedad, pero es útil simplemente pa­
quias urbanas del páramo eran similares a las ru­ ra contrastar dos posibles formas de percepción
rales en muchos sentidos, en el caso de la rela­ distinta del páramo entre la población de parro­
ción población-tierra las diferencias son notables quias rurales y urbanas. En el primer caso el pá­
con las parroquias rurales debido a la alta densi­ ramo posiblemente sea un recurso importante pa­
dad demográfica de algunas ciudades interme­ ra la subsistencia y la percepción de la mayoría de
dias. En las parroquias urbanas hay en promedio pobladores, mientras que en muchas parroquias
1,44 ha de páramo/ persona, mientras que en las urbanas solo para una minoría de usuarios direc­
rurales la relación es de 8,65 ha/persona (Tabla tos (Tabla 24).

Tabla 24. Páramo y población en las parroquias urbanas

N ú m e ro de Ta m a ñ o p ro m e ­ Tamaño prometió Prom edio de Ha M ín im o Ha de M áxim o de Ha


P a rro q u ia s c iu d a d : Á re a d e la
P a rro q u ia s dio del p áram o de la población de páram o por p á ra m o p o r de p áram o por
P a rro q u ia en p á ra m o
(c o n d a to s ) (h a ) itid ia b ) Habitantes Habitante H abitante

De 5 % - 2 5 % 26 3 .7 1 0 1 1 .5 3 2 0 ,4 8 0 ,0 5 3 ,21

De 2 6 % - 5 0 % 22 6 .8 1 5 10.091 0,81 0 ,0 2 2 ,9 8

De 5 1 % - 7 5 % 17 19.641 1 0 .0 0 7 2 ,7 4 0 ,0 2 1 1 ,6 4

De 7 6 % - 1 0 0 % 6 1 2 .4 0 3 8 .7 4 2 1,44 0 ,0 5 4 ,8 7

Total sobre 71 71 9 .2 21 1 0 .4 9 4 1 ,44 0 ,0 5 4 ,8 7


141
Ecuador

Población Quichua en las des rurales como Calderón (60% indígena), Ota-
valo periferia (97% indígena), Pujilí (54% indíge­
parroquias altas del Ecuador na), Cayambe periferia (82% indígena), Guamote
(69% indígena), Cajabamba de Colta en Chimbo-
Las parroquias de páramo con población pre­ razo (91% indígena), Amaguaña (67% indígena)
dominantemente indígena se distribuyen práctica­ o Guamote (97% indígena).
mente igual entre los tipos urbano (49%) y rural La Tabla 25 identifica las 16 parroquias de po­
(51%), reforzando el concepto que ambas áreas blación quichua hablante que tienen páramos en
no se distinguen en sus características sociales, extensiones superiores a las 10 mil hectáreas en
económicas y culturales. De hecho un punto a en­ donde podría explorarse la idea de iniciativas de
fatizarse, es que hay 15 parroquias urbanas con manejo con una población con recursos culturales
más de 10 mil habitantes de tradición indígena y organizativos tradicionales para el manejo de los
fuerte que puede ser base para un manejo cultu­ páramos.
ral del páramo. Estas parroquias incluyen ciuda­

Tabla 25. Parroquias Indígenas con páramos mayores a 10.000 ha

Porcentaje de Población P o b la c ió n S u p e rfic ie de


P ro v in c ia C a n tó n P a rro q u ia
Quichua 1950 Total 1990 p á ra m o (h a )
C h im b o ra zo A la u sí A ch u p a lla s 77% 8 .2 4 1 6 6 .5 6 0

C h im b o ra zo G uam ote Cebadas 84% 5 .6 2 5 3 7 .4 9 6

A zu a y C uenca Baños 41% 1 2 .9 8 4 2 9 .7 4 3

Tungurahua A m b a to Pilagüín (P ila h u ín ) 77% 6 .6 9 3 2 7 .8 0 6

Pichincha C ayam be C ayam be 82% 2 4 .0 8 3 2 4 .5 0 7

Pichincha C ayam be O lm ed o (P esillo) 77% 6 .0 7 4 2 3 .2 0 3

Pichincha Q u ito Píntag 65% 1 1 .4 8 4 2 0 .0 6 1

C h im b orazo Riobam ba Pungala 88% 5 .7 7 4 1 7 .8 2 8

A zu a y Cuenca San Joa q u ín 58% 5 .1 9 7 1 6 .6 9 0

C h im b orazo R iobam ba San Jua n 80% 6 .4 9 5 1 5 .7 6 2

C otopaxi P u jilí Pílalo 79% 1 .4 66 13.211

C añ ar C añar Inga pirca 73% 7 .871 1 2 .5 8 3

C otopaxi Salcedo C usubam ba 73% 6 .7 5 7 10.981

C otopaxi P u jilí G uangaje 100% 3 .3 7 3 1 0 .6 1 4

Pichincha C ayam be C angahua 87% 9 .8 3 6 1 0 .5 4 4

C otopaxi P u jilí P u jilí (periferia) 54% 2 5 .6 5 6 1 0 .0 8 0


142 Los Páramos del Mundo

Indicadores socio económicos en Los indicadores de educación, si bien varían


mucho de una parroquia a la otra, no se notan di­
las parroquias altas del Ecuador ferencias asociadas con la altura en ninguno de
los dos grupos. Tampoco hay una diferencia en
Hemos seleccionado indicadores de educación promedio entre los indicadores de analfabetismo
y pobreza para describir la condición social y eco­ entre las parroquias rurales (23%) y las urbanas
nómica de las parroquias altas para contrastarlas (24%), si bien en el caso de las parroquias urba­
con los indicadores nacionales. nas su población tiene más años de escolaridad
(4,26) que las rurales (3,5). En los dos casos los
rangos mínimos y máximos son prácticamente
Educación en las parroquias altas iguales (Tablas 26 y 27). Tanto en las parroquias
rurales como urbanas, la predominancia de pobla­
ción indígena si esta asociada con indicadores
Los indicadores que usamos son analfabetis­
más pobres de educación, pero estos no están
mo de mayores de 15 años que señala el porcen­
asociados con la altitud (Tabla 28).
taje de personas mayores de esa edad que no sa­
ben leer ni escribir; y escolaridad, que señala el
número de años de educación formal que tiene la Educación en las parroquias
población mayor a 24 años (InfoPlan [Ecuador,
1999 #2354]). rurales altas
Los niveles de analfabetismo en las parroquias
altas (23% a 24%) son aproximadamente el do­ No existe ninguna diferencia en términos de
ble que el nivel nacional (11,7%), aproximada­ los indicadores de analfabetismo entre las parro­
mente iguales a nivel nacional rural (21%) y mar­ quias rurales altas del Ecuador en el sentido que
cadamente más altos que al nivel urbano nacional las parroquias con más páramo, las más altas, tie­
(5,7%). Los años de escolaridad formal entre la nen el mismo promedio y rangos mínimos y máxi­
población mayor a 24 años a nivel nacional (6,71 mos de analfabetismo y años de escolaridad (Ta­
años) es superior en más de 3 años al caso de las bla 26). Comparados con la media nacional
parroquias altas. Los años de escolaridad a nivel (16,4%), los niveles de analfabetismo en las pa­
rural nacional (3,9) años es un valor ligeramente rroquias rurales altas son prácticamente el doble.
mayor al que tienen las parroquias altas (3,5 Aunque no se muestra en estas tablas, el analfa­
años). En cambio, los años de escolaridad a nivel betismo entre las mujeres es consistentemente
urbano nacional son casi el doble (8,4 años) que más alto que entre los hombres, pero este es un
en la parroquias urbanas altas (4,2 años) (Info- patrón que se repite indistintamente en todas las
Plan [Ecuador, 1999 #2354]). regiones del país, incluyendo centros urbanos co­
mo Quito.

Tabla 26. Indicadores de educación en las parroquias rurales altas

Porcentaje Porcentaje Porcentaje


Á re a de la P a rro q u ia N ú m e ro de M ín im o , A ñ os M á xim o , A ñ os
Prom edio, M ínim o, Máximo, Prom edio, Años
P a rro q u ia s E s c o la rid a d , E s c o la rid a d ,
en p á ra m o
Analfabetismo Analfabetismo, Analfabetismo, Escolaridad,
M ayores de 15 M a yo re s de M a yo re s de
Mayores de 15 Mayores de 15 Mayores de 15 años
15 a ñ o s 15 a ñ o s
años años años
5% - 25% 73 2 3 ,3 % 7 ,3 % 6 1 ,8 % 3 ,4 4 1 ,2 8 6 ,1

26% a 50% 61 2 2 ,1 % 7 ,2 % 5 5 ,8 % 3 ,4 9 1 ,5 6 5 ,8 1

51% a 75% 22 2 3 ,0 % 8 ,2 % 4 5 ,3 % 3 ,4 9 1 ,5 4 7 ,0 5

76% - 100% 20 2 3 ,1 % 6 ,7 % 6 4 ,5 % 3 ,6 9 1 ,2 6 ,0 2

Total 176 2 3 ,1 % 6 ,7 % 6 4 ,5 % 3 ,5 1 1 ,2 7 ,0 5
Ecuador
143

Educación en las parroquias cias en los índices de analfabetismo en relación a


la altura de la parroquia, al punto que en este ca­
urbanas altas
so las 6 parroquias urbanas más altas tienen me­

En el caso de las parroquias urbanas no hay, jores índices educativos que las más bajas.
como en el caso de las parroquias rurales, diferen­

Tabla 27. Indicadores de educación en las parroquias urbanas altas

Porcentaje Porcentaje R ra rta je


Á re a d e la P a rro q u ia N ú m e ro de M ín im o , Años M á xim o , A ños
Promedio, Mínim o, Máximo, Prom edio, Años
P a rro q u ia s E s c o la rid a d , E s c o la rid a d ,
en p á ra m o
Analfabetismo, Analfabetismo, Analfabetismo, Escolaridad,
Mayores de 24 M a yo re s de M a yo re s de
Mayores de 15 M ayores de 15 Mayores de 15 años
24 años 24 años
años años años
5% - 25% 26 21% 5% 54% 4 ,7 3 1 ,80 8 ,4 8

26% a 50% 22 25% 6% 50% 4 ,1 9 1,21 8 ,4 4

51% a 75% 17 29% 7% 56% 3 ,7 3 1,3 7 ,3 5

76 % - 100% 6 17% 13% 28% 4 ,4 7 2 ,61 4 ,8 5

T o ta l 71 24% 5% 56% 4 ,2 6 1 ,2 1 8 ,4 8

Educación en las parroquias to de parroquias rurales predominantemente indí­


genas (Tabla 28) tiene índices más bajos. En este
quichuas altas subgrupo el analfabetismo sobrepasa el 33% y el
porcentaje mínimo es 16%, más del doble que en
Las parroquias altas predominantemente indí­ el universo de parroquias rurales y los años de es­
genas urbanas y rurales tienen índices de educa­ cuela llegan solo a 2,6 en promedio. Sin embar­
ción similares, solo ligeramente mejores en las go, las parroquias indígenas están distribuidas sin
ciudades (Tablas 27 y 28). Comparadas con el distinción entre todos los rangos de altitud.
universo de parroquias rurales altas, el subconjun­

Tabla 28. Indicadores de educación en las parroquias predominantemente indígenas rurales y urbanas altas

Porcentaje P o rce n ta je P o rce n ta je


P ro m e d io , Años M ín im o , A ños M á xim o , Años
Prom edio, M ín im o , M á xim o ,
N ú m e ro de E s c o la rid a d , E s c o la rid a d , E s c o la rid a d ,
A n a lfa b e tis m o , A n a lfa b e tis m o , A n a lfa b e tis m o ,
P a rro q u ia s M a yo re s de 24 M a yo re s de 24 M a yo re s de 24
M a yo re s de 15 M a yo re s d e 15 M a yo re s de 15
a ño s años a ños
años a ño s años

Rurales 4 0 34% 16% 64% 2 ,7 1,2 4 ,0

U rb an a s 3 9 32% 11% 56% 3 ,0 1,2 7,1


144
Los Páramos del Mundo

Pobreza en las parroquias altas Pobreza en las parroquias


rurales altas
Los indicadores de pobreza seleccionados de
InfoPlan son prevalencia de la desnutrición cróni­ Los valores promedios, mínimos y máximos de
ca que indica el porcentaje de niños entre 0 y 5 los indicadores de pobreza son similares en todas
años de edad que tienen retraso en su talla con las parroquias en los distintos grupos de altitud
respecto a la edad e incidencia de la pobreza que (Tabla 29). El caso de menor desnutrición crónica
es el porcentaje de la población que se encuentra de las parroquias se presenta en Papallacta, una
debajo de la línea de la pobreza, equivalente a los zona excepcional de orden rural pero con acceso a
$55 dólares por persona por mes que son necesa­ mercados agrícolas, urbanos, turismo y uno de los
rios para satisfacer necesidades básicas de ali­ casos de mayor disponibilidad de tierra de páramo
mentación, salud, educación y vivienda. por habitante. El caso más alto de desnutrición
En relación con el índice nacional de desnutri­ crónica esta en la parroquia de Chugchilán en el
ción crónica (45,1%) las parroquias rurales y ur­ Cantón Sigchos de Cotopaxi. La desnutrición cró­
banas con páramo tienen aproximadamente 15% nica supera el 50% en 148 (84%) de las parro­
más de su población infantil en esta condición quias rurales altas. Parroquias altas con los por­
(61% en los dos casos). Todas las parroquias ru­ centajes más altos de desnutrición crónica inclu­
rales del país tienen en promedio 53,4% de la po­ yen, por ejemplo, Guangaje (Pujilí), Imantag (Co-
blación menor a 5 años en desnutrición crónica y tacachi) y Zhud (Cañar), todas ellas parroquias de
las urbanas 37,8%. La incidencia de pobreza en población predominantemente indígena. Las pa­
las parroquias altas de Ecuador es mayor en apro­ rroquias donde la desnutrición crónica es menor
ximadamente 20 puntos porcentuales que el por­ entre las parroquias altas están todas ubicadas en
centaje nacional que es de 58,4%. Las parroquias el oriente, incluyendo por ejemplo a Limón y Zu-
rurales con páramo tienen el mismo porcentaje de ñac en Morona o Baeza y Papallacta en Ñapo.
pobres (79%) que el promedio de parroquias ru­ En 25 parroquias la incidencia de la pobreza
rales a nivel nacional (78%). Las parroquias urba­ supera el 90% y en solo seis parroquias se en­
nas con páramo tienen un mayor porcentaje de cuentra por debajo del 50% (todas en Morona y
pobres (77% ) que el nivel urbano nacional Ñapo). Las parroquias rurales altas con mayor ín­
(44,6%). dice de pobreza incluyen a parroquias como El Ai­
ró (97%) en Espíndola, Loja¡ Guangaje (97%) en
Pujilí, Cotopaxi; Juncal (96%) en Cañar; o Santa
Teresita (96%) en Espíndola, Loja.

Tabla 29. Indicadores de pobreza en las parroquias rurales altas

Prom edio, M ínim o, Máxima Prom edio, M ín im o , M á xim o ,


Á re a d e la P a rro q u ia N ú m e ro de
Desnutrición Desnutrición Desnutrición Incidencia de In c id e n c ia de In c id e n c ia de
en p á ra m o P a rro q u ia s
crónica crónica Crónica Pobreza P o b re za P o b re za

5% - 25% 73 62% 40% 73% 80% 47% 97%

26% a 50% 61 61% 41% 71% 79% 42% 96%

51% a 75% 22 63% 40% 70% 80% 48% 96%

7 6% - 100% 20 60% 39% 72% 78% 48% 97%

To ta l 176 61% 39% 73% 79% 42% 97%


145
Ecuador

Pobreza en las parroquias Achupallas (72%) en Alausí y Palmira (72%) en


Guamote, Chimborazo; Simiatug (72%) en Gua-
urbanas altas randa, Bolívar; Cangagua (71%) en Cayambe, Pi­
chincha y Cebadas (70%) en Guamote, Chimbo-
Como en el caso anterior, no se distingue dife­ razo. En el extremo opuesto los lugares donde la
rencia en los valores de los indicadores de pobre­ desnutrición es menor a 50% son 7, principal­
za entre las parroquias que tienen poco páramo y mente en el oriente incluyendo las parroquias de
aquellas cuyo territorio esta prácticamente todo en Zamora (38%), Macas (39%), Zumba (41%) en
el páramo (tabla 30). Los casos de desnutrición Chinchipe y Archidona (401%).
extrema incluyen por ejemplo a las parroquias de

Tabla 30. Indicadores de pobreza en las parroquias urbanas altas

Promedio, M ínim o, Máxima Prom edio, M ín im o , M á xim o ,


Á re a de la P a rro q u ia N ú m e ro de
Desnutrición Desnutrición Desnutrición Incidencia de In c id e n c ia de In c id e n c ia de
en p á ra m o P a rro q u ia s
crónica crónica Crónica Pobreza P o b re za P o b re za

5 % - 25% 26 59% 38% 72% 73% 48% 88%

26% a 50% 22 63% 47% 72% 77% 50% 96%

51% a 75% 17 61% 41% 72% 80% 65% 95%

7 6 % - 100% 6 63% 60% 69% 77% 69% 88%

Total 71 61% 38% 72% 77% 48% 96%

Pobreza en las parroquias nantemente indígenas más altas y más bajas tie­
nen indicadores similares de desnutrición crónica.
quichuas altas Las parroquias indígenas con mayor porcentaje de
desnutrición incluyen por ejemplo a Chugchilán,
Los indicadores de pobreza del grupo de parro­ Achupallas, Palmira, Guangaje y Simiatug antes
quias predominantemente indígenas entre las que identificadas como las de peor condición en el
contienen páramo en su territorio indican en gene­ universo de parroquias rurales (Tabla 31).
ral una peor condición. Las parroquias predomi­

Tabla 31. Indicadores de pobreza en las parroquias predominantemente quichuas rurales altas

Prom edio, M ínim o, M á rn q Prom edio, M ín im o , M á xim o ,


N ú m e ro de
P a rro q u ia In d íg e n a Desnutrición Desnutrición Desnutrición Incidencia de In c id e n c ia de In c id e n c ia de
P a rro q u ia s
crónica crónica Crónica Pobreza P o b re za P o b re za
Rural 40 67% 61% 73% 85% 62% 97%

U rbana 39 65% 52% 72% 82% 67% 96%

To ta l 79 66% 52% 73% 83% 62% 97%


146
Los Páramos del Mundo

Los cantones de páramo Principales cantones con páramo


en Ecuador
La descripción de los cantones de páramo se
basa en el universo de parroquias que tienen al La ubicación de los 82 Cantones con extensio­
menos 5% de su territorio en este ecosistema. Por nes de páramo ha sido estimada sólo a partir de
un lado, la descripción al nivel agregado de los las parroquias con más de 5% de páramo en su
cantones nos permite ver los contrastes o similitu­
territorio. El total de cantones que tienen al menos
des que puede haber entre los páramos al interior
1% de su territorio en el páramo es de 90, pero 8
de cada provincia y entre ellas. De otro lado, des­
de ellos tienen áreas muy pequeñas e inferiores a
cribir los cantones de páramo es de interés debi­
las 2.000 hectáreas. Hay 29 cantones con más
do a que estas son las unidades administrativas
de 20 mil hectáreas de páramo, cifra que podría
que actualmente tienen algún potencial de iniciar
representar una zona de manejo municipal con
actividades de promoción del manejo de los pára­
impacto en la provisión de agua para usuarios ex­
mos. En esta descripción primero identificamos
ternos a la zona alta e incluso ubicados aguas
los principales cantones de páramo, siguiendo
afuera del cantón, como en el caso de los páramos
luego una descripción de los principales indicado­
de El Ángel en Carchi (Tabla 32). Los cantones
res de educación y de pobreza que usamos a ni­
con áreas menores a 20.000 ha. Incluyendo los
vel de las parroquias, contrastando estos al inte­
muy pequeños por debajo de 5 mil hectáreas po­
rior de las parroquias y entre provincias del Norte,
drían encontrar objetivos de manejo de sus pára­
Centro y Sur del país.
mos posiblemente asociados con aspectos pro­
ductivos o de beneficio más local. Una discusión
adecuada de estas alternativas requiere describir
estos cantones de páramo en relación con las
principales cuencas.

Tabla 32. Cantones con páramo: distribución por rangos de extensión

Área de páramo (ha) Número de Cantones

> 2 0 .0 0 0 29

1 9 .9 9 9 - 1 0 .0 0 0 12

9 .9 9 9 - 5 .0 0 0 22

< 5 .0 0 0 19

Total 82

Los 29 cantones con más de 20 mil hectáreas servicios ambientales si alimentan a ciudades im­
se ubican en ambas cordilleras y posiblemente so­ portantes de la costa o hidroeléctricas como el
lo algunos de los que se encuentran en las escar­ Paute (Tabla 33).
pas occidental y oriental tengan opción de ofrecer
147
Ecuador

Tabla 33. Principales Cantones de Páramo por Provincia (> 20.000 ha)

Provincia Cantón Superficie en Páramo (ha)

A zu a y Cuenca 1 1 3 .0 4 9

P ich in ch a Q u ito 9 4 .9 3 7

C o to p a xi P u jilí 8 9 .3 9 8

C h im b o ra zo A la u s í 6 8 .8 0 5

Ñ apo A rch id o n a 6 7 .0 2 1

Ñ apo Tena 6 2 .0 0 5

C añ a r C añ a r 5 9 .8 9 1

P ich in ch a C ayam be 5 8 .7 0 0

B o lív a r G uaranda 5 4 .3 5 6

Zam ora C h in ch ip e Palora 5 4 .2 6 0

Ñ apo Q u ijo s 5 2 .5 2 9

C h im b o ra zo G uam ote 5 2 .5 2 5

Tungurahua A m b ato 4 9 .2 6 6

M orona S antiago H uam boya 4 1 .8 0 3

S u cu m b íos G o nza lo P iza rro 3 8 .0 3 1

C h im b o ra zo R iobam ba 3 7 .1 0 0

M orona S a ntia go G u a laq u iza 3 6 .5 9 3

Im babura San M iguel de U rc u q u í 3 6 .4 1 1

Zam ora C h in ch ip e Yacuam bi 3 4 .0 6 3

P ich in ch a M ejía 3 3 .8 6 8

Ñ apo El C haco 2 8 .9 0 5

C o to p axi Latacunga 2 7 .6 6 1

Loja Loja 2 7 .4 9 9

Loja S araguro 2 6 .1 2 2

A zu a y S ig s ig 2 4 .2 6 9

M orona S a ntia go Lim ón 2 3 .7 5 2

M orona S a ntia go M orona 2 3 .2 7 4

Im babura C ota ca ch i 2 3 .2 3 4

Tungurahua P ílla ro 2 1 .8 6 7
148
Los Páramos del Mundo

Conservación en los páramos portancia biológica, cultural y paisajista, ha sido


el implementar un sistema que agrupe biomas ca­
del Ecuador racterísticos y representativos. Este sistema es de­
nominado “Sistema Nacional de Áreas Protegidas”
(SNAP). Donde los ecosistemas de páramo son los
A pesar de la idea que generalmente se tiene,
que están mayormente representados, pues 12 de
de que el páramo es un ecosistema bastante regu­
las 26 áreas protegidas existentes en el país, con­
lar y homogéneo. La realidad es diferente pues si
tienen en mayor o menor cantidad ecosistemas de
comparamos los páramos del norte (páramos de
páramo (en la Tabla 34) se presentan las 12 áreas
frailejones) con los del sur (páramos arbustivos)
mencionadas con su respectivo porcentaje de pá­
se puede evidenciar una gran diferencia, esta dife­
ramos). El Sistema Nacional de Áreas Protegidas,
rencia no solo se nota en la composición florística,
en lo referente al área terrestre abarca una super­
sino también se evidencia en variabilidad de la al­
ficie de 4.669.871 hectáreas (Josse, 2000); de
titud y otras como factores climáticos y usos de
éstas alrededor de un 10% son ecosistemas de
estos sistemas. Desde esta concepción podemos
páramo. Si se analiza desde esta perspectiva, se
hablar de la existencia de al menos diez diferentes
puede decir que un porcentaje considerable del to­
tipos de páramos en el Ecuador, sin descartar la
tal de páramos (36%); están bajo categorías de
existencia de otros tipos más.
protección. Aunque en muchas no existen progra­
Los diferentes tipos de páramos están distri­
mas en marcha que aseguren su conservación; sin
buidos heterogéneamente, es decir no todas las
embargo el hecho de que estén respaldados por el
provincias con páramos tienen los diez diferentes
estado implica la potencialidad de su permanen­
tipos. Los páramos de pajonales son los que están
cia por mucho más tiempo y la generación de sus
dominando y son los representativos en el país,
externalidades ambientales propias de estos siste­
pues estos se encuentran en todas las 16 provin­
mas naturales.
cias donde existe este ecosistema; y además re­
Pero si observamos desde la otra perspectiva,
presenta mas del 70% del total de páramos del
es decir colocándonos en el lado de los páramos
país. Siendo este tipo de páramo el más típico del
que no están bajo categorías de manejo o protec­
país, su calidad natural es muy discutida, si con­
ción estatal, éstos están sujetos a ser considera­
sideramos que constituyen los espacios en donde
dos de alta prioridad y el espacio donde desarro­
mayor influencia tienen las comunidades y donde
llar programas enfocados hacia su manejo susten­
muchas de las veces se realiza el pastoreo con to­
ta re . Por la sencilla razón que están continua­
das las prácticas culturales que esta actividad re­
mente amenazados para ser integrados a sistemas
quiere.
agropecuarios, a pesar que no son altamente pro­
La importancia de conocer la existencia de es­
ductivos como otros suelos de tierras más bajas,
tos tipos de páramo por provincia y sobre todo
pero la falta de espacios para cultivo y actividades
donde están creciendo radica en que se dispondrá
pecuarias hacen de éste, el único espacio para
de la base biofísica para poder planificar su mane­ que las poblaciones, especialmente las indígenas,
jo; porque no es lo mismo diseñar actividades de continuamente ingresen a ellas y cambien su uso
conservación y desarrollo en un tipo de páramo natural a otros no tan sustentables. Por ello la
herbáceo de almohadilla que en un páramo de pa­ prioridad, la tienen las más de 800 mil hectáreas
jonal, por que su estado actual y usos actuales y de páramo que están fuera del sistema de áreas
especialmente sus potenciales son muy diferentes protegidas, es allí donde deben iniciase y en otros
y dependen de las condiciones iniciales. casos continuarse con actividades que aseguren
por un lado la permanencia del sistema como tal
y por el otro lado la generación de los servicios
Páramos y Áreas Protegidas ambientales (especialmente agua) para las gene­
raciones presentes y futuras. Por ello los esfuerzos
Dentro de las estrategias que el Ecuador ha y las acciones deberán enfocar estas áreas para
implementado para conservar ecosistemas de im­ tener impacto nacional.
149
Ecuador

Tabla 34. Reservas incluidas en el Sistema Nacional de Áreas Protegidas


en el Ecuador que contienen ecosistemas de páramos

Porcentaje
Distribución páramo en áreas protegidas Hectáreas
de páramo

R efu gio de V id a S ilve stre Pasochoa 7 45 0 ,0 6

R eserva E co ló g ica Los llin iza s 4 .9 0 2 0 ,3 9

R eserva E co ló gica El Á n g e l 1 1 .5 6 4 0 ,9 2

Parque N a cio n al P odocarpus 1 3 .9 9 7 1,11

R eserva E co ló g ica C o ta ca ch i-C a ya p a s 2 0 .1 7 2 1,6 0

Parque N a cio n al El C aja s 2 7 .7 6 4 2 ,2 0

Parque N a cio n al C o to p a xi 3 0 .2 2 7 2 ,4 0

R eserva de P ro d u cció n de Fauna C h im b o razo 3 3 .2 5 9 2 ,6 4

R eserva E co ló gica A n tisan a 4 4 .7 7 8 3 ,5 5

Parque N a cio n al Llanganates 6 4 .0 1 9 5 ,0 8

R eserva E co ló g ica C a ya m b e -C o ca 8 5 .0 2 7 6 ,7 5

Parque N a cio n al S angay 1 1 5 .6 3 1 9 ,1 8

Total de páram o en áreas protegid as 4 5 2 .0 8 5 3 5 ,8 7

P áram os fuera de áreas p rotegid a s 8 0 8 .1 3 3 6 4 ,1 3

E xtensión to ta l de p á ram o 1 .2 6 0 .2 1 8 100

Reservas privadas y páramos GESTIÓN EN PÁRAMOS7


La promoción del establecimiento de reservas La política para la gestión (conservación, uso y
naturales privadas amparadas en el Convenio so­ manejo) de los páramos ecuatorianos ha sido tra­
bre Diversidad Biológica y otras estrategias para la bajada en los últimos años a través de amplios es­
conservación in situ de la diversidad biológica; se pacios participativos, en donde se ha podido reco­
han desarrollado con bastante dinámica en el ger la mayor cantidad de sugerencias y recomen­
país; existiendo actualmente alrededor de 88 daciones de la sociedad civil ecuatoriana quienes
(hasta el año 98) reservas privadas. Josse (2000) siendo actores directos o indirectos tiene algo que
da constancia de la existencia de 41 áreas inscri­ aportar y opinar con respecto al tema. Considera­
tas en la Corporación Nacional de Bosques Priva­ mos que este es un tema que debe seguir enrique­
dos hasta el año 1999. ciéndose de manera continúa por ser un proceso
dinámico.

' Tomado de Medina y Ortiz (2001).


150 Los Páramos del Mundo

joramiento de las condiciones de vida de la gente


Marco legal
que depende de los páramos. Se enfatiza en la va­
loración de los servicios ambientales que prestan
los páramos como una forma potencialmente
Políticas nacionales y Plan de efectiva de encontrar alternativas nuevas para fi­
Acción para la Conservación y nanciar el manejo y conservación del ecosistema.
Estas políticas son el resultado de un proceso
Manejo del Ecosistema Páramo
que arrancó con la preparación de un documento
en el Ecuador borrador elaborado por miembros del Proyecto Pá­
ramo y del Grupo de Trabajo en Páramos del
Los páramos están constantemente amenaza­ Ecuador (GTP), con base en una revisión biblio­
dos por actividades humanas llevadas a cabo sin gráfica y en experiencias propias. Los resultados
planificación. La expansión de actividades agríco­ fueron presentados en una versión borrador del
las, el incremento en la actividad ganadera, los documento incorporando comentarios y sugeren­
proyectos de forestación extensiva con especies cias realizadas por parte del GTP, en un taller rea­
exóticas, el calentamiento global y un incremento lizado en abril del 2000.
en la demanda de agua son las causas de un im­
pacto sobre los páramos que afectan sus capaci­
dades de captación de agua y de recreación y, con La visión de la conservación
esto, la calidad de vida de la gente que depende
directa o indirectamente de él. A esto se suma la
del páramo en el Ecuador
falta de conocimiento y conciencia de la sociedad
sobre qué son y cuál es la importancia de estos La formulación de las políticas que se presen­
ecosistemas. tan a continuación se basa en la visión y los obje­
Las políticas nacionales para el manejo y con­ tivos de conservación que fueron identificados en
servación del ecosistema páramo en el Ecuador el proceso descrito anteriormente. La visión de
están inmersas en los esfuerzos del Ministerio del conservación propuesta para este ecosistema su­
Ambiente por implementar el Convenio de Diver­ giere lo siguiente:
sidad Biológica en el país, para lo cual ha desa­ Todos los sectores que integran el Estado
rrollado un proceso de definición de políticas na­ ecuatoriano se comprometen a conservar y utili­
cionales en varios temas. La presente propuesta zar sosteniblemente los ecosistemas de páramos
de políticas pretende armonizar disposiciones na­ de manera que se potencien sus beneficios eco­
cionales que apoyen un manejo de los páramos nómicos, sociales y ambientales, y se distribuyan
que sea difundido a todo nivel y que se base en el equitativamente entre todos los sectores de la
conocimiento local y en un marco institucional sociedad.
adecuado. Para alcanzar esta visión se proponen objetivos
En éste se subrayan la importancia de las ca­
que apoyen los esfuerzos por integrar políticas
racterísticas ecológicas, sociales y económicas re­
sectoriales, armonicen las políticas de conserva­
levantes y la necesidad de que el Estado garanti­
ción de páramos con otras políticas nacionales,
ce su protección a través de una declaratoria co­
conserven los páramos sobre la base de técnicas
mo área de manejo especial. Se pone énfasis en
de manejo sistematizadas y probadas en sitios de­
que las actividades que afecten la integridad de
mostrativos, apoyen procesos de investigación
los páramos sean llevadas a cabo de una manera
técnica y planificada de modo que se disminuya el que pongan énfasis en la inserción de la gente que
impacto que causan. La participación, el impulso vive en los páramos en la toma de decisiones de
a la investigación, la educación y la capacitación manejo, capaciten y sensibilicen a todos los sec­
son relevados como la mejor forma de crear una tores de la población ecuatoriana sobre la impor­
conciencia de la importancia de los páramos y de tancia de los páramos, establezcan formas de in­
hacer extensivas las prácticas tradicionales y nue­ tercambio y cooperación con iniciativas naciona­
vas para su manejo efectivo. De esta manera, se les y regionales de conservación de páramos y
persigue el mantenimiento de los procesos ecoló­ ecosistemas similares, y promuevan y apoyen pro­
gicos que se generan en este ecosistema y el me­ cesos de coordinación entre instituciones.
151
Ecuador

Políticas nacionales sobre zonas". Ésta política se implementa en varios es­


pacios: las leyes y reglamentos que deben incluir
conservación y manejo estas consideraciones técnicas, los esfuerzos de
ordenamiento territorial que también deben to­
Se han abordado siete temas fundamentales marla en cuenta. Se debe hacer una salvedad en
que deben ser la base para un manejo y conserva­ que las actividades con fines de subsistencia sí
ción efectivos de los páramos. La primera es que deben ser permitidas pero bajo ciertos límites.
en el Ecuador no existen políticas específicas que Existen muchos esfuerzos a nivel nacional por
promuevan la conservación de los páramos, por lo conservar y manejar los recursos naturales de los
que los procesos de destrucción de este ecosiste­ páramos pero no hay espacios de coordinación
ma son acelerados y descontrolados. que permitan la comunicación e intercambio entre
Ante esa disyuntiva se propuso la primera po­ entidades estatales y privadas trabajando en el
lítica: “El Estado Ecuatoriano promueve la con­ ecosistema así como espacios que faciliten la par­
servación de los páramos como áreas especiales ticipación de las comunidades locales en la toma
de manejo por sus características ecológicas frá­ de decisiones. Esto hace que las mismas sean im­
giles y de vital importancia para la conservación puestas a la gente que vive en los páramos y, en
de los recursos hídricos y la biodiversidad". La la mayoría de veces, no sean acogidas por ser po­
estrategia para implementar esta política es a tra­ co ajustadas a la realidad y a los intereses de la
vés de su integración en los planes de desarrollo gente.
nacionales y su inserción en las leyes del Estado La cuarta política dice: “El Estado facilita es­
como la Ley de Desarrollo Forestal Sustentable y pacios de coordinación entre los actores locales
la Ley de Biodiversidad. La ausencia de una clari­ con el fin de armonizar las políticas y disposicio­
ficación en la tenencia de los páramos ha ocasio­ nes de los gobiernos seccionales con los requeri­
nado que no exista tampoco una zonificación ade­ mientos de la sociedad civil en la búsqueda del
cuada de los páramos, lo cual permitiría definir manejo sustentable de los páramos y en el mar­
qué se debe y qué no se debe hacer en los pára­ co de la descentralización". La mejor forma de
mos. Esto ha ocasionado que las actividades de implementar esta política es fomentar estos espa­
uso de los recursos se hagan sin respetar las po­ cios y fortalecer los existentes de manera que el
tencialidades de cada área y sin consideraciones interés común permita tener éxito en la conserva­
técnicas. ción del ecosistema. Una alternativa válida para
La segunda política dice: “El Estado propicia las prácticas inadecuadas en el ecosistema es la
como parte del ordenamiento territorial la zonifi­ valoración de los servicios ambientales. Debido a
cación en el uso de los recursos naturales en los que en la actualidad estos servicios son valorados
páramos de una forma participativa y de acuerdo únicamente a través de iniciativas específicas, la
con las realidades ecológicas, culturales y so­ posibilidad de aprovechar los beneficios ambien­
cioeconómicas". La forma ideal de aplicarla se es­ tales, sociales y económicos de la valoración a ni­
tima en el fomento de mecanismos en los cuales vel nacional son desaprovechadas.
sea efectiva la participación de comunidades loca­ La quinta política establece: "El Estado valori­
les y de los pueblos indígenas en los procesos de za los servicios ambientales que proporciona el
diagnóstico e identificación de problemas y bús­ páramo con el objetivo de incentivar su conserva­
queda de soluciones para establecer el proceso de ción y manejo". Para que lo propuesto se aplique,
zonificación que considere las realidades locales. es necesario, que el Ministerio del Ambiente pro­
Las actividades forestales, agrícolas, ganaderas y mueva instancias de coordinación a nivel guber­
mineras son, en muchos casos, llevadas a cabo de namental y de la sociedad civil tendientes a defi­
manera inadecuada en los páramos. En estas nir un marco institucional, político y legal para el
prácticas inadecuadas está una de las causas de cobro y administración del pago por servicios am­
la degradación del ecosistema a nivel nacional. bientales que proporcionan los páramos. La inves­
La tercera política dice: “El Estado considera tigación biofísica y socioeconómica en los pára­
que las áreas de páramo no son aptas para acti­ mos, al igual que en todos los ecosistemas a nivel
vidades forestales, mineras y agropecuarias a nacional, no se enmarca en procesos serios, coor­
gran escala, por lo que están prohibidas en estas dinados y a largo plazo. Por esta razón, se cuenta
152 Los Páramos del Mundo

con mucha información en un solo tema o en una conservación de los páramos. Así mismo, preten­
sola localidad y por lo tanto, en algunos casos las de definir qué hacer en los páramos en los próxi­
decisiones de manejo son inapropiadas. mos 20 años, quién debe hacerlo, cómo hacerlo,
La sexta política dice: "El Estado fomenta la cuándo hacerlo y cuánto costaría.
Investigación en los páramos desde una perspec­ Para la implementación de este Plan de Acción
tiva que permita encontrar soluciones apropiadas es importante que los actores involucrados, espe­
a los problemas de manejo identificados para es­ cialmente los que conforman el GTF¡ adopten
te ecosistema". La estrategia está dirigida al esta­ compromisos que aseguren la aplicación del plan.
blecimiento de una priorización de obtención de
conocimiento a nivel temático, geográfico, meto­
dológico y de difusión de experiencias a actores Actores
interesados. Se ha dicho que el páramo es uno de
los ecosistemas invisibles por la muy escasa im­
portancia que le ha dado la sociedad en general. Acuerdos
A pesar de que eso está cambiando, no existen
programas de educación, capacitación y sensibili­
Objetivos para lograr la conservación
zación sobre la importancia del ecosistema y có­
mo manejarlo efectivamente. La consecuencia di­ y el manejo del páramo
recta de esto es que la sociedad al desconocer su
importancia no apoya iniciativas dirigidas a su Se han propuesto seis objetivos que se consi­
conservación y manejo sostenible. deran relevantes y deben ser la base para la im­
La séptima política dice: "El Estado promueve plementación de este Plan de Acción.
procesos de educación sobre la importancia y los El primer objetivo propuesto como punto de
beneficios de los páramos en todos los sectores partida es el de: "Fortalecer la institucionalidad
de la sociedad". Una de las formas ideales para la con respecto al manejo y conservación del pára­
implementación de esta política sería el comple­ mo". Las condiciones de viabilidad para que éste
mentar el tema de la importancia de los páramos objetivo sea aplicable se dan a través de un forta­
en concordancia con la Estrategia Nacional de lecimiento de la institucionalidad con respecto al
Educación Ambiental. Estas siete políticas reco­ ecosistema de páramo a nivel del Ministerio del
gen los lineamientos generales que el Estado Ambiente, como de otros sectores involucrados
ecuatoriano (sectores gubernamental, no guberna­ (organizaciones gubernamentales, gobiernos sec­
mental, académico, de la producción y población cionales, comunidades, organizaciones no guber­
urbana y rural) se compromete a respetar para ha­ namentales, universidades, gremios de la produc­
cer viable la conservación y manejo de los pára­ ción, etc.). Para ello es necesario que el Ministe­
mos en el Ecuador. Aspectos más específicos co­ rio del Ambiente, como entidad gubernamental a
mo la priorización de áreas, los temas y la puesta cargo del manejo y conservación de los páramos
en práctica de actividades puntuales, responsa­ en el Ecuador (dentro o fuera de las áreas protegi­
bles, tiempos, resultados esperados y presupues­ das) tenga una función de regulación y coordina­
tos preliminares están recogidos en el Plan de Ac­ ción antes que de ejecución.
ción para la Conservación y Manejo de los Pára­ La ausencia de espacios de coordinación gu­
mos en el Ecuador. bernamental, que permitan difundir y consensuar
políticas a nivel intersectorial, ha ocasionado que
no exista claridad en lo referente a la conservación
El Plan de Acción para la y manejo del ecosistema páramo, por lo tanto co­
mo segundo objetivo se propone: “Armonizar e
Conservación y Manejo de los
implementar políticas de conservación y manejo
Páramos en el Ecuador de los páramos a nivel nacional". Para que ésta
iniciativa sea viable dependerá del respaldo políti­
El Plan de Acción es una propuesta para opti­ co de instancias de alto nivel, como la Presidencia
mizar el apoyo político por parte de la ciudadanía, de la República y el Ministerio del Ambiente. La
Estado e instituciones con respecto al manejo y la difusión e integración de dichas políticas en los
153
Ecuador

espacios adecuados será responsabilidad del Mi­ miento continuo y al intercambio de información
nisterio, puesto que ninguna política de conserva­ de experiencias locales que han demostrado ser
ción será aplicable si no hay coherencia con otros exitosas. Sin embargo, se debe tomar en cuenta
cuerpos de política que regulan actividades econó­ que cada área de este ecosistema tiene caracterís­
micas y sociales. No obstante, es necesario defi­ ticas únicas, particularidad que impide manejarlo
nir mecanismos de coordinación adecuados que de una manera general. El manejo adecuado del
conlleven a cumplir los compromisos y resultados sistema dependerá entonces de la accesibilidad a
de dicha integración, por parte de las organizacio­ recursos financieros y técnicos que promuevan un
nes gubernamentales, seccionales y no guberna­ proceso activo de sistematización de experiencias
mentales. y especialmente de la capacidad de compartir las
Los procesos de investigación generados en el buenas experiencias, para aplicarlas en los casos
país con respecto a todos los ecosistemas en ge­ en que sea necesario.
neral y en particular para el caso de los páramos, Ya se ha mencionado que el páramo es un eco­
no cuentan con un proceso ordenado y continuo, sistema al que se ha dado muy poca importancia,
que permita ir desarrollando de manera perma­ ya sea por el desconocimiento existente o porque
nente una base sólida y clara, como referente pa­ no se han difundido apropiadamente sus funcio­
ra implementar actividades de investigación nece­ nes. Es por ello que la capacitación y la sensibili­
sarias y prioritarias en el contexto actual. El obje­ zación son herramientas fundamentales para de­
tivo 3 establece: “Apoyar procesos de investiga­ sarrollar la conciencia, destrezas y compromisos
ción para proporcionar una base científica en la de toda la población involucrada en la conserva­
toma de decisiones de manejo del páramo". Para ción y manejo de los páramos. El Objetivo 5 pro­
que lo propuesto se aplique es necesario definir un mueve: "Capacitar y sensibilizar a todos los sec­
mecanismo adecuado que identifique la informa­ tores de la población ecuatoriana sobre la impor­
ción requerida en diferentes disciplinas. Esto será tancia hidrológica, ecológica y socioeconómica
posible si se cuenta con los recursos económicos de los páramos". Para que las condiciones de via­
necesarios para desarrollar los proyectos de inves­ bilidad sean ideales, es importante contar con la
tigación, así como, con la apertura de todos los decisión política de las instituciones responsables
actores involucrados en la generación, difusión y de programas de capacitación y sensibilización,
utilización de la información. Adicionalmente, es­ para planificar actividades a nivel nacional, regio­
tas prioridades deberán responder a las presiones nal y local. Es indispensable, sin embargo, tener
actuales que tiene el ecosistema y a su vez a las una línea base que permita diseñar una estrategia
necesidades de todos los actores involucrados en nacional de capacitación y sensibilización, que
su manejo y conservación. oriente el trabajo necesario en esos temas. La par­
La ausencia de alternativas que promuevan ticipación activa de organizaciones involucradas
mejorar el nivel de ingresos de los usuarios del pá­ en capacitación es importante, si se quieren lograr
ramo, conlleva, de manera general a efectuar compromisos y acuerdos que faciliten la ejecución
prácticas de uso del suelo no necesariamente de las propuestas que se definan.
compatibles con la fragilidad de este ecosistema. Para que las ideas propuestas a lo largo de to­
De igual manera, los conflictos de tenencia de tie­ do el proceso de ¡mplementación del plan de ac­
rra existentes en el páramo y la inexistencia de ción tengan el apoyo requerido a nivel nacional e
mecanismos de promoción de actividades susten­ internacional, se promueve en el Objetivo 6: "Es­
tabas en los campos agrícola, ganadero y forestal tablecer formas de intercambio y cooperación
han incidido de manera directa en la pérdida de entre iniciativas nacionales e internacionales de
este ecosistema. El Objetivo 4 propone: “Manejar conservación de páramos y ecosistemas simila­
los ecosistemas de páramo del Ecuador sobre la res". El intercambio de experiencias de conserva­
base de formas de uso de la tierra ecológica y ción y manejo de páramos entre los países que tie­
económicamente sustentabas, implementadas a nen este ecosistema es vital. Los convenios inter­
través de procesos participativos con sus usua­ nacionales que el país ha firmado y ratificado sir­
rios directos". La ¡mplementación adecuada de ven como un paraguas bajo el que se pueden cu­
este propósito, está supeditado principalmente al brir varias iniciativas regionales que tienen como
desarrollo de un sistema de generación de conoci­ propósito proteger este ecosistema. Algunos de los
154
Los Páramos del Mundo

convenios internacionales que están relacionados ma a nivel nacional y local. A continuación pre­
con el tema son: la Convención sobre Diversidad sentamos una de las experiencias desarrolladas
Biológica (CDB), la Convención de RAMSAR sobre con respecto a este tema.
los Humedales, la Convención de Lucha contra la El Grupo de Trabajo en Páramos del Ecuador
Desertificación (CLD) y la Convención Marco de (GTP) se constituye oficialmente en 1997, como
Cambio Climático (CCC). No obstante, al igual un esfuerzo de algunas personas y organizaciones
que en los objetivos anteriores, para que se dé trabajando con el páramo por reunir a los intere­
una implementación adecuada de esta propuesta sados en la conservación del ecosistema y en los
se debe contar con la decisión política del Minis­ temas de utilización y manejo de los páramos pa­
terio de Relaciones Exteriores y del Ministerio del ra que compartan sus experiencias, comuniquen
Ambiente para implementar dichos convenios. Es los objetivos de sus proyectos, y se enteren de lo
importante, además, que las organizaciones de la que otros están haciendo en campos similares.
sociedad civil se involucren directamente en coor­ Por entonces llegaron a realizarse dos talleres y
dinar acciones, dirigidas a ejecutar los compromi­ otras reuniones con el propósito de definir cuáles
sos internacionales y a establecer vínculos con actores relacionados con el páramo debían incluir­
otros países que tienen páramo y/o ecosistemas se en el Grupo y proponer la forma de trabajo del
similares. Estas acciones deben estar centradas GTP Algunas propuestas de redes de comunica­
en fortalecer la participación del Ecuador en las ción quedaron pendientes a la espera de fondos y
convenciones y tratados internacionales, para ase­ de responsables que se encargaran de ¡mplemen-
gurar una mayor efectividad en la conservación y tarlas.
manejo de los páramos. En 1998 se inicia en el país el Proyecto Pára­
Para concluir el plan de acción, se está cons­ mo, coordinado por la Universidad de Ámsterdam
ciente de la importancia que tiene el páramo co­ y ejecutado por EcoCiencia y el Instituto de Mon­
mo recurso estratégico cuya conservación y mane­ taña y que fortaleció al GTP Poco después, a co­
jo depende del esfuerzo de todos los ecuatorianos mienzos de 1999, EcoCiencia recibe del Comité
y ecuatorianas, pero en donde los tomadores de Holandés de la UICN el compromiso de financiar
decisión tienen un rol importante para definir có­ por dos años las actividades del GTP para realizar
mo deben y pueden ser aprovechados los recursos reuniones periódicas de interesados en el páramo
brindados por este ecosistema. Por lo tanto, se y publicar una serie que recoja los resultados de
vuelve cada vez más imprescindible difundir de las ponencias y discusiones que iban a motivar es­
manera más global a todos los actores directa e tas reuniones, principalmente de carácter técnico.
indirectamente involucrados, que el uso sustenta- Había al momento varias razones para facilitar
ble de este ecosistema sí es posible y permitirá la creación de un grupo de esta naturaleza. Una
conciliar distintos intereses. Las políticas propues­ de ellas era el interés de los donantes y actores
tas en este artículo pretenden aportar, desde la ex­ por crear foros o instancias de coordinación, ante
periencia, recogida por el Proyecto Páramo, alter­ la preocupación creciente de que la falta de comu­
nativas que promuevan un mejor manejo y conser­ nicación entre diferentes proyectos y actores que
vación de este ecosistema, considerando las par­ inciden con sus actividades sobre la conservación
ticularidades existentes en cada uno de los niveles de un mismo recurso, produce una duplicación de
de toma de decisión del país. esfuerzos que resta eficiencia, así como impacto a
dichos proyectos. Otra razón era el deseo de ase­
gurar una vía de comunicación fluida entre el Pro­
El Grupo de Trabajo en Páramos yecto Páramo y un público meta interesado en te­
del Ecuador (GTP) mas de páramo, para compartir los hallazgos y las
alternativas de manejo que irían surgiendo como
La disponibilidad de información sobre el pára­ resultado de la implementación del Proyecto. Por
mo que se ha generado en el país en los últimos último, la idea de contar con una publicación pe­
años es extensa, se han ido consolidando espacios riódica y de amplia difusión, con un enfoque téc­
de reunión de diferentes interesados de la socie­ nico sobre manejo de recursos y conservación en
dad civil ecuatoriana en grupos de trabajo o plata­ los páramos, iba a incrementar el interés público
formas de intercambio de información sobre el te­ por este ecosistema, así como la conciencia de
155
Ecuador

que se trata de un sistema diverso, importante y distribución de la Serie fueron posibles gracias a
amenazado en la mayor parte de su distribución un convenio entre el GTP y la Editorial Abya Yala.
geográfica. A medida que el GTP se iba fortaleciendo, la
A comienzos de 1999 el GTP contaba con la coordinación se preocupó por incentivar la forma­
participación comprometida de Ministerio del Am ­ ción de grupos similares en el ámbito provincial o
biente, ex-INEFAN y Programa Sectorial Agrope­ regional que se hicieran cargo de llevar adelante y
cuario, entre las organizaciones gubernamentales. con una perspectiva más local, con el objetivo de
Entre las ONGs estaban FAO-DFC, IEDECA, ORS- constituir una plataforma de información, inter­
TOM, CAM AREN, FLACSO, AID, CDC, Instituto de cambio y discusión de temas relacionados con los
Montaña, CIP, EcoPar y EcoCiencia. Al final del páramos del Ecuador. Estos grupos están funcio­
año 2000 esta participación se había ampliado a nando en Loja, Cañar, Chimborazo y Carchi.
alrededor de 75 organizaciones a nivel nacional, Además de haber logrado una extensión del f¡-
entre ellas organizaciones gubernamentales y no nanciamiento para continuar durante el año 2001
gubernamentales, universidades, empresa priva­ y una parte del 2002 con las reuniones técnicas
da, proyectos y organizaciones comunitarias. trimestrales y la publicación de la Serie Páramo,
En cuanto a la operación del GTP y con los fon­ una de las metas del GTP es intensificar el proce­
dos necesarios para las reuniones y publicaciones so de descentralización de sus actividades en el
periódicas, la coordinación (a cargo de EcoCien­ Ecuador. Este objetivo es importante por cuanto
cia) optó por constituir un directorio que defina los hay que asegurar la continuidad de la comunica­
temas a tratar en las reuniones, así como otras ini­ ción y coordinación entre instituciones que están
ciativas que fueran dando forma y contenido a la interesadas y activas en el manejo sustentable de
actividad del Grupo y su futuro. los páramos. Si algún momento cesa el financia-
La selección de los temas a tratarse en las reu­ miento necesario para mantener las reuniones en
niones trimestrales ha pasado también por la opi­ el ámbito nacional, las instancias locales podrían
nión de todos los participantes del GTP a través seguir funcionando, pues este tipo de encuentros
de una consulta por cuestionarios. Estos temas tiene implicaciones de costos mucho menores.
han estado relacionados con el manejo de pára­ Por otro lado, apoyando la creación o el forta­
mos en áreas naturales protegidas, el desarrollo lecimiento de los grupos locales o regionales den­
participativo de comunidades campesinas en el tro del país, existe la posibilidad de que entre los
páramo, el inventario y manejo de la biodiversi- interesados se definan actividades y responsabili­
dad, la sustentabilidad de las diferentes activida­ dades de implementación, que a esta escala tie­
des productivas en los páramos, la capacitación a nen mayores probabilidades de cumplirse.
comunidades andinas rurales, las perspectivas pa­ Se ha cumplido también con otra de las metas
ra la conservación de los recursos naturales del propuestas por el GTP de difundir la información
páramo, el valor económico real y potencial de es­ generada hasta aquí en otros países que poseen el
tos recursos, la participación de la mujer en el de­ ecosistema de páramo (Venezuela, Colombia y Pe­
sarrollo de las comunidades campesinas andinas rú). En realidad, se espera propiciar otras iniciati­
y las políticas ambientales en el marco de este vas similares de conformación de grupos de inter­
ecosistema. cambio y discusión en estos países con miras a
Todos estos temas se han tratado con la parti­ proponer en el futuro acciones de conservación y
cipación directa de las organizaciones y personas manejo del ecosistema concertadas en el ámbito
particularmente interesadas y entendidas en ellos, regional en América del Sur. Previo a ello se dis­
las que, en la mayoría de los casos, también for­ cutió preliminarmente con organizaciones de Co­
man parte del GTP De cada una de las reuniones lombia y Perú, la posibilidad de establecer en es­
trimestrales se ha publicado una suerte de memo­ tos países instancias similares de información e
ria con el contenido de las exposiciones hechas intercambio.
durante la reunión, así como con la trascripción de En pocas palabras, el GTP espera consolidarse
las discusiones llevadas a cabo por los participan­ a través de la actividad coordinada de redes na­
tes. Esta publicación es la llamada Serie Páramo cionales e internacionales de intercambio de infor­
que ya va por el No. 13 y tiene una tirada de 800 mación y experiencias sobre las mejores prácticas
ejemplares para cada número. La publicación y de organización comunitaria, producción susten-
156
Los Páramos del Mundo

table y conservación en los páramos del continen­ go de los cultivos, llevó a otras organizaciones de
te. desarrollo agrícola y forestal de emplear proyectos
Logrando esta meta, habrá mayores oportuni­ de conservación y desarrollo en páramos. Los pro­
dades de influir en las políticas nacionales y regio­ gramas agroforestales grandes de los años 90
nales que inciden de una u otra forma en la con­ (CESA, CARE-PROM USTA y DFC-FAO-Holanda,
servación de este ecosistema. entre otros) incluyeron el ecosistema páramo den­
tro de la lógica de manejo de cuencas hidrográfi­
cas y desarrollaron actividades específicas para
Proyectos e iniciativas de conservación esta altitud, principalmente la protección de fuen­
de la sociedad civil tes y sistemas agro-silvopastoriles con especies fo­
restales nativas de los Andes.
Una característica de muchos proyectos de la La primera organización que apoyó a la cons­
sociedad civil (ONG, Universidades, etc.) de con­ trucción de un plan de manejo participativo para
servación de Recursos Naturales en el Ecuador es un área de páramo de una comunidad, fue IEDE-
que parten de programas de desarrollo social y CA. Ellos, basado en un largo proceso de concien-
agrícola. Así, en el ecosistema páramo, las prime­ ciación con la comunidad campesina, investiga­
ras actividades ambientales tenían en primer lugar ciones participativas y negociaciones entre los ha­
el fin de buscar un desarrollo sustentable para la bitantes y la Reserva Ecológica Cayambe Coca, di­
gente asociada con el ecosistema. Desde los años señaron y ejecutaron un plan de manejo para los
sesenta, esto se interpretó como un afán de imple- páramos de El Hato en las vertientes del Volcán
mentar extensas plantaciones forestales (princi­ Cayambe. Este plan consiste de un sistema leche­
palmente con pino) en los pajonales parameros, ro mejorado en la zona baja, la eliminación de fue­
que fueron considerados improductivos. Los pro­ go en la zona de páramo, la restauración de arbus-
gramas forestales con mayor envergadura fueron tales y una vigilancia permanente de la comuni­
ejecutadas en las siguientes décadas en, entre dad. Luego de los resultados exitosos de este plan,
otros, Chimborazo (BID-emdefor), Azuay (CREA), otras comunidades trabajando con IEDECA (una
Loja (Predesur) y Cotopaxi (INEFAN-Mindefensa- en Cangahua y otra en el Carihuairazo) decidieron
Curia de Quito). Aparte de varios beneficios eco­ proteger áreas de decenas de hectáreas de pára­
nómicos, esta actividad recibió mucha crítica del mo, con el doble propósito de mantener la diver­
punto de vista ambiental y social (Morris 1997, sidad biológica y proteger las fuentes de agua de
Hofstede et al. 2002). Sin embargo, en los años regadío. Esta iniciativa ha estado en funciona­
noventa, diferentes organizaciones no guberna­ miento durante siete años y el seguimiento ejecu­
mentales ayudaron a las comunidades a tener un tado por la comunidad misma (investigación par-
mejor provecho de las plantaciones, mediante sis­ ticipativa) muestra que ha habido un aumento en
temas silvopastoriles, aprovechamiento de la ma­ el volumen de agua potable y en la riqueza bioló­
dera de raleos y aprovechamiento de subproduc­ gica del área protegida.
tos de las plantaciones. En Salinas (Guaranda), el En 1998 un programa de conservación a nivel
FEPP con la comunidad estableció una empresa nacional, titulado Proyecto Páramo, fue iniciado
exitosa en base al procesamiento de los hongos en el Ecuador por EcoCiencia y el Instituto de
del pino en el páramo. En esta zona, el manejo Montaña (TMI), bajo la coordinación y asistencia
productivo del páramo es ahora diversificada, con técnica de la Universidad de Amsterdam. Este
el mejoramiento del sistema ganadero (empresa programa, financiado por el Gobierno de Holanda,
Salinerito), la introducción de camélidos, un pro­ tenía como meta desarrollar una estrategia nacio­
grama de ecoturismo y la producción de artesa­ nal para la conservación y el uso sostenible de es­
nías. Actualmente la únicas que ejercen plantacio­ tos ecosistemas en colaboración con el Ministerio
nes forestales de tamaño industrial en los pára­ del Ambiente (REF: LIBRO DE SISTEMATIZA­
mos son personas y empresas privadas, como CIÓN). Este Proyecto ha tenido éxito en “poner los
ACOSA y PROFAFOR, este último con el propósi­ páramos sobre la agenda política”, en hacer cono­
to de fijación de C02 atmosférico. cer a la población Ecuatoriana la importancia del
La conciencia de que los páramos son la prin­ ecosistema y en generar y sistematizar el conoci­
cipal fuente de agua para consumo humano y rie­ miento técnico, académico, social y cultural. Ade­
157
Ecuador

más, el Proyecto Páramo apoyó directamente a di­ manejo sustentable de los páramos en toda la Sie­
ferentes ONGs locales y a la administración de di­ rra Ecuatoriana. Muchas de estos se basan en la
ferentes áreas protegidas en la elaboración de pla­ eliminación de la quema, ordenamiento territorial,
nes de manejo, siempre con base en la participa­ reforestación de páramos bajos con especies nati­
ción de las comunidades campesinas. Dentro del vas, introducción de alpacas, pero también se de­
Proyecto Páramo, se lograron 7 planes de mane­ sarrollaron programas de ecoturismo comunitario
jo, en Carchi (con Jatun Sacha y el proyecto Man- y proyectos de conservación de fuentes de agua
recur), en Chimborazo (con el DFC, la FOCIFCH y bajo esquemas de pago por servicios ambientales.
la Fundación Natura), en Azuay (con el DFC, la Estas experiencias están comunicadas y se difun­
UNOCJ y UNOCAM ) y en Loja (con el GTPL). den a través del Grupo de Trabajo en Páramos y
A partir del año 2000, gracias al creciente in­ del Consorcio CAM AREN, que organiza módulos
terés en la conservación de los páramos, hay un de manejo de páramo, dictados por y dirigidos a
sinnúmero de nuevas iniciativas de conservación y técnicos de campo.
PERÚ
Robert Hofstede © 2003

Ing. Pablo Enrique Sánchez Zevallos


Casilla 096. Cajamarca, Perú
Jr. Silva Santiesteban N 113,
Cajamarca - Perú

INTRODUCCION racterísticas ecológicas semejantes, ubicadas en


la Cordillera Occidental, Central y Oriental de los
Andes del norte del Perú. Las áreas más importan­
tes están en la Cordillera Occidental en el centro y
El páramo jalea en el Perú
sur del Departamento de Cajamarca, la Sierra del
Departamento de La Libertad y el extremo norte
En los Andes del norte del Perú, entre los del Departamento de Ancash. La otra importante
4,15° y alrededor de 10° de latitud sur, existen zona es una larga franja casi continua que va des­
unas importantes áreas de alta montaña, ubica­ de el sur del Departamento de Amazonas y la Sie­
das entre los 3.000 metros y las líneas de cum­ rra de La Libertad hasta el Departamento de Hua-
bres que pocas veces sobrepasan los 4.300 me­ nuco. El tercer grupo corresponde a áreas disper­
tros de altura. El ecosistema que domina estos sas más pequeñas que pertenecen al Departa­
cumbres se conoce localmente como Jalea; pero mento de Piura, muy cercanas al páramo sureño
se puede considerar como la continuación del pá­ del Ecuador y los núcleos de páramo jalea de las
ramo Andino hacia el sur. Si bien no hay suficien­ Provincias de San Ignacio, Incahuasi en Lambaye-
tes estudios que demuestren claramente la simili­ que y la Provincia de Cutervo en Cajamarca, así
tud entre los páramos de Ecuador, Colombia y Ve­ como otros núcleos un poco más bajos en el cen­
nezuela y la Jalea, es claro que es un ecosistema tro del Departamento de Amazonas y el límite con
muy parecido, pero con sus particularidades espe­ el Departamento de San Martín.
cíficas. Las particularidades de carácter biofísico y Estos ecosistemas de altas montañas son de
ecológico son acentuadas aún más en la diferente gran importancia para el norte del Perú, pues en
historia de ocupación humana. Esto nos lleva a la estas zonas se originan los ríos que riegan la Sie­
propuesta de denominar el páramo de tipo Jalea rra y los valles de la Costa en la Cordillera Occi­
en el norte del Perú como "el páramo jalea del dental y los importantes ríos de la Cordillera Cen­
Perú". tral, por lo que su conservación y manejo adecua­
Este extenso ecosistema que en total alcanza do deben ser prioritarios para el Estado Peruano;
una extensión de 21.859 km2 y ocupa el 1,69% basta recordar que los valles de los ríos Piura, La
del área geográfica del Perú, no es un área conti­ Leche, Chancay-Lambayeque, Zaña, Jequetepe-
nua y más bien está formada por tres grandes que y Chicama nacen en las jaleas y podrían co-
áreas más o menos diferenciadas, aunque con ca­ lapsar si se destruye este ecosistema, debido a la
160 Los Páramos del Mundo

erosión y desaparición de la cobertura vegetal que anual está entre 8 y 10° C, siendo más frío en el
afecta fundamentalmente al ciclo hidrológico de la páramo jalea del sur y ligeramente menos frío en
región. el del norte y en la Cordillera Central.
En igual forma, allí se encuentran las poblacio­ En la Cordillera Central, debido a una casi per­
nes que habitan todas las microcuencas de la Sie­ manente cubierta de neblina, la temperatura no
rra norte y las cuencas altas de estos ríos. La po­ desciende tanto pero se siente mucho más frío en
blación que habita estos espacios es cada vez más forma permanente por la ausencia de la luz solar
abundante y más pobre, sobre todo en la Cordille­ y así da la impresión de ser más fría que en la Oc­
ra Occidental, debido a que sus suelos agrícolas cidental; inclusive a menos de 3.000 metros y so­
pierden cada vez más su fertilidad; además, dis­ bre los 2.900 metros se dan las características tí­
ponen cada vez de menos agua, lo que origina una picas de la jalea. Las jaleas en general permane­
fuerte migración hacia la Costa. De igual forma, la cen casi siempre cubiertas de neblina que son
falta de agua limitará en el futuro el flujo del agua más intensas al caer la tarde y duran hasta des­
para las centrales hidroeléctricas de la zona de la pués de la salida del sol, generando lluvias hori­
Sierra norte, así como la disponibilidad de agua zontales que son un importante recurso acuífero
potable para las ciudades y los pueblos que cre­ de estas áreas. Esta zona, sobre todo en la Cordi­
cen a ritmos acelerados. llera Central, estuvo prácticamente despoblada,
Este simple análisis nos lleva a reflexionar y a pues la temperatura era más baja y no prospera­
exigir a nuestros gobiernos de turno que orienten ban cultivos agrícolas, y tampoco existía tanta
su visión y misión estratégica hacia esta importan­ presión poblacional como ahora. En cambio en las
te zona, que además tiene una gran riqueza en Jaleas de la Cordillera Occidental, hubo siempre
biodiversidad y puede ser una inagotable fuente una población de pastores que se ha incrementa­
de energía en base al establecimiento de bosques do intensamente en estos últimos 30 años, des­
con árboles nativos y exóticos que restituyan o pués de la reforma agraria. En muchas áreas exis­
mejoren los que existieron en épocas anteriores, tían rebaños de ovinos y vacunos, que pastorea­
sobre todo precoloniales. ban libremente en estos extensos lugares y cada
año eran acorralados para su contada, marcado y
comercialización. Estas zonas correspondían prin­
CARACTERIZACIÓN cipalmente a grandes haciendas, que iban desde
las zonas cálidas o yungas hasta las altas cumbres
BIOFÍSICA DE LOS del páramo jalea, pasando por los fértiles valles
quechuas, que siempre han sido las áreas más
ECOSISTEMAS DEL pobladas desde la época preincaica.
PÁRAMO JALCA Para los habitantes del norte Peruano, ésta es
una de las zonas de gran biodiversidad y que aho­
ra tiene una significación especial, como área de
pastoreo sobre todo para el desarrollo de hatos le­
¿Qué es el páramo jalea del cheros. Este fenómeno ha sido más intenso en los
norte peruano? últimos años y también por la elevación de tempe­
ratura que se observa en esta zona y que permite
El Páramo Jalea es un extenso ecosistema o hacer agricultura productiva. Es conveniente indi­
bioma que corresponde a un área geográfica en el car que el campesino andino, aunque no es un
Norte del Perú desde donde se inician las altas viejo habitante permanente de esta zona, conoce
Cordilleras nevadas de la puna peruana. Se carac­ mucho de este ecosistema; por lo tanto si se pre­
teriza por tener cumbres, laderas, penillanuras, al­ tende manejarlo eficientemente hay que integrar
tiplanicies y mesetas cubiertas de vegetación per­ las valiosas experiencias que el campesino tiene
manente y que se ubican a partir de los 3.000 a de estos lugares o de zonas más o menos simila­
3.200 metros. Tiene una precipitación que gene­ res como la puna baja y húmeda del Centro y Sur
ralmente sobrepasa los 1.000 mm anuales, pu- del Perú; también se debe indicar que en estos lu­
diendo alcanzar hasta más de 1.400 mm en la zo­ gares han existido y aún existen bosques de gale­
na del norte del Departamento de Cajamarca y ría que ascienden desde la zona Quechua hasta la
Piura, así como en el páramo jalea de la Cordille­ jalea media, que han sido fuertemente interveni­
ra Central. El clima es frío y ventoso; el promedio dos para la obtención de madera y leña locales.
161
Perú

En los relictos de bosques que aún existen hay ár­ Esta zona en el Perú es un continuo en la par­
boles como alisos (Alnus jorulensis), quinual te centro y sur del Departamento de Cajamarca, a
(Polylepis spp.), quishuar (Buddleja spp.), una excepción de la depresión geográfica que se gene­
gramínea arbórea llamada zuro o bambú serrano ra por la cuenca del río Crisnejas, y de sus afluen­
(Chusquea spp.) y, entre otras especies, abundan­ tes al norte, el río Cajamarquino y al sur el río
tes zarzamoras (Rubus spp.). El extenso pajonal Huamachuquino, constituyendo la importante re­
casi siempre verde es más bien de tipo matojoso, gión de la Quechua y más abajo la Yunga pluvial
donde predomina una gran variedad de gramíneas que desciende hacia el río Marañón a 800 m. Es­
dentro de las que destacan Calamagrostis, Era- ta jalea se extiende hacia el sur al Departamento
grostis, Stipa, Paspalum, brisas, etc., además de de La Libertad y gran parte de la Provincia de Pa-
innumerables compuestas, geraniáceas y legumi­ llasca del Departamento de Ancash. El Páramo de
nosas, muchas de las cuales son importantes es­ la Cordillera Central es una continua pero angosta
pecies medicinales: la valeriana, la andacushma, franja que desciende desde la Provincia de Bagua
el chinchimali, la lengua del ciervo, etc. Esta bio- en Amazonas hasta el Departamento de Huanuco
diversa pradera nativa adecuadamente manejada, y alcanza sus mayores alturas en la Provincia de
puede por sí sola permitir el desarrollo de exten­ Bolívar en el Departamento de La Libertad (4.980
sos rebaños de ovinos, vacunos, caballares y es­ m) en el monte denominado Cajamarquilla, que
pecialmente de camélidos sudamericanos. según se informa anteriormente llegaba a cubrirse
de nieve.
Los Páramos jalea de la Cordillera Occidental y
¿Dónde está ubicado el páramo Central son separados por el profundo cañón del
río Marañón que asciende hacia el norte, desde el
jalea? Nudo de Pasco en el Departamento de Junín e in­
gresa a la Selva cortando la Cordillera Central en
El Páramo Jalea está formado por el ecosiste­ el Pongo de Manserriche, a partir de donde el río
ma de alta montaña del norte de la Cordillera de desvía su curso hacia el oriente selvático hasta
los Andes del Perú, comprendido aproximadamen­ unirse con el río Ucayali y formar el Amazonas
te entre los paralelos 4°15' y 10° de latitud sur, cerca de la ciudad de Nauta.
pues más allá al sur se inicia la zona geográfica La otra área significativa corresponde a un
denominada "puna”, que tiene características que continuo que se extiende desde el sur del Ecuador
difieren de la jalea, tanto en precipitación como en al Departamento de Piura y las Provincias de San
clima, que está influenciado por la latitud. Sin em­ Ignacio y Jaén en Cajamarca, encontrándose tam­
bargo, existen zonas de transición hasta llegar a la bién pequeñas áreas aisladas en la Provincia de
puna típica del centro y sur del Perú. Ferreñafe-Lambayeque, y las altas cumbres que
En cuanto a la altitud, no existe un límite alti­ separan los Departamentos de Amazonas y San
tudinal claro para designar este ecosistema, pues Martín y que corresponden a las cuencas altas de
en algunos casos puede descender hasta 2.900 y los ríos Chiriaco, Salas y Mayo.
2.850 m en los páramos de la Cordillera Central Todos los ríos de la Costa norte del Perú, des­
y Oriental, así como elevarse de los 3.000 a de el Tumbes en el Departamento de Tumbes, el
3.200 ó 3.300 m en la Cordillera Occidental; es­ río Chira, el río Piura, el río Chancay Lambayeque,
to depende del clima, influenciado por el ascenso el río Zaña, el río Jequetepeque, el río Chicama
de vientos calientes de los valles cálidos, la menor hasta el río Tablachaca afluente del río Santa, se
cobertura del cielo, la orientación con respecto al originan en los páramos del sur de Ecuador y los
sol de las microcuencas altas, así como de la pro­ páramos jalea de la Cordillera Occidental de los
tección dada por montañas más altas que rodean Andes, hasta el Nevado de Pelagatos de 5.000 m
ciertas zonas de hondonada. Consideramos que la de altura, donde se inician la Cordillera Blanca y
jalea puede iniciarse de 2.900 y llegar a más de la región geográfica de la puna.
4.000 m y que tiene una extensión de aproxima­
damente 31.579 km2, 2,44% del área del Perú.
Si consideramos el páramo a partir de los 3.000
m y entre las mismas latitudes dadas, el área de
los Páramos jalea alcanzaría 28.268 km2, equiva­
lente a 2,18% del área del Perú.
162 Los Páramos del Mundo

drica que capta el agua y asegura su disponibili­


El páramo jalea como
dad en los cursos inferiores de los ríos.
generador de agua

En los últimos años en el norte del Perú existe


Los páramos jalea y su
gran Interés en la gestión de las cuencas sobre to­ importancia socioeconómica
do de las cuencas altas que corresponden justa­
mente a los páramos jalea, lugares que son los en el norte peruano
que mantienen los caudales de los ríos que des­
cienden a las desérticas áreas costeras donde es­
tán ubicados los centros más importantes de pro­ En los últimos años, con la finalidad de regu­
ducción de caña de azúcar, arroz, maíz y algodón. lar el flujo del agua en calidad, cantidad y oportu­
En las últimas décadas se ha desarrollado un im­ nidad, se han hecho grandes obras hidráulicas co­
portante renglón frutícola con mangos, cítricos, mo las represas del Río Quiroz, Tinajones y Galli­
plátanos, vid y espárragos, entre otros de gran sig­ to Ciego, y los Canales de Chavin-Mochic, que de­
nificación económica para el país. rivan las aguas del río Santa a la Costa del Depar­
En igual forma destacamos la importancia de tamento de La Libertad; de igual forma se han
estas áreas, porque allí nacen los ríos que irrigan construido centrales hidroeléctricas como Caruha-
los valles interandinos de los Departamentos de quero y Gallito Ciego, que generan más de
Piura, Cajamarca, La Libertad, Ancash, Huanuco 50.000 kilovatios de energía.
y Amazonas, permitiendo el desarrollo de la Sierra Estas circunstancias han determinado que el
norte; allí está ubicada la segunda cuenca leche­ gobierno peruano esté desarrollando estudios pa­
ra del Perú así como importantes cultivos de pa­ ra mejorar la gestión de las cuencas hidrográficas
pa, tubérculos andinos, maíz, cebada, trigo, fréjo­ de estos ríos, cuyo origen está en las enormes
les, etc., que permiten cubrir en cierta forma la áreas de pajonales, humedales y lagunas de los
demanda de estos productos a nivel regional y na­ páramos jalea de esta área geográfica; sin embar­
cional. go, estos lugares están recibiendo un fuerte im­
En la Cordillera Central los páramos jalea, pacto de intervención humana lo que ha determi­
abarcan todas las Cumbres de la Cordillera Cen­ nado un cambio climático por el incremento de la
tral ubicadas de norte a sur entre los ríos Marañón temperatura en más de I o C; esto ha originado en
y Huallaga hasta la cuenca del río Chuntayacu en estos últimos 40 años la migración de la pobla­
el Departamento de Huanuco, San Martín y La Li­ ción de las zonas bajas, valles y laderas de la Que­
bertad. En esta área se desarrollan, con base en la chua y Yunga por ser el incremento poblacional en
acción de las comunidades campesinas, la cría de estas zonas del más de 2,5% anual. La población
ganado de carne y ovinos que se está incremen­ migrante ha desarrollado intensas actividades
tando por la creciente demanda de estos produc­ agrícolas que roturan el suelo para sembrar papas
tos a nivel regional; en menor grado se desarrolla y otros tubérculos, así como granos, produciendo
agricultura para el consumo local, pero también un grave efecto erosivo y de desertificación. Por
se está incrementando por la mayor demanda de otro lado, está incrementándose peligrosamente la
estos productos. carga animal, lo que también produce erosión. Fi­
El agua es el recurso más importante que ge­ nalmente, las necesidades de más áreas de terre­
nera el páramo jalea y por lo tanto es indispensa­ no agrícola y de leña, están determinando la des­
ble manejar adecuadamente los páramos para ob­ trucción de los montes nativos, lo que aumenta
tener el recurso agua en cantidad, calidad y opor­ aún más el efecto erosivo y altera considerable­
tunidad requerida. mente el flujo de los ríos que se originan en estas
La jalea no sólo es la zona donde las precipita­ zonas.
ciones son mayores, si no también por la gran ri­ Además, debido a las investigaciones foresta­
queza de turba de sus suelos, almacena el agua y les realizadas en los últimos años por la Universi­
la hace drenar lentamente, generando abundantes dad Nacional de Cajamarca y ADEFOR, se están
manantiales y arroyos en las zonas más bajas. La intensificando notablemente las plantaciones fo­
vegetación natural es la base de la formación de restales con especies exóticas industriales como
estas turberas y es parte valiosa de la esponja hí- son pinos, cipreses y eucaliptos en las zonas del
Perú
163

páramo jalea media y baja, así como el repobla- ta por enormes mantos de rocas ígneas, que son
miento con especies nativas como aliso, quinual, las que ahora cubren grandes extensiones de este
quishuar, colle, saúco, etc., que están cada vez ecosistema y que en muchos casos forman suelos
obteniendo mayor aceptación. Hasta ahora se ha de origen ígneo formados por la acumulación de
encontrado que la actividad forestal aún con espe­ cenizas y detritos de las rocas arrastradas por los
cies exóticas debidamente manejadas es mucho ríos y los anteriores fenómenos glaciares.
mejor que cubrir estas áreas con cultivos de escar­
da permanente, como tubérculos y granos que al­
teran gravemente el ecosistema, disminuyendo la Tipos y zonas de páramos
captación de agua e incrementando la erosión hí-
drica y eólica. jalea en el norte peruano
Los suelos de estos ecosistemas son más o
menos profundos de color negro y con alto porcen­ El páramo jalea en el Perú está en cuatro gran­
taje de materia orgánica que sobrepasan en mu­ des áreas: el del Departamento de Piura que se in­
chos casos el 30%, por lo que son altamente re­ terrumpe en la depresión de Purcuya en el sur y
tentaos de agua y captadores de anhídrido carbó­ por el Cañón del Marañón en el oriente. El de la
nico, además de generar suelos francos que pue­ Cordillera Occidental, el de la Cordillera Central y
den facilitar la formación de coloide orgánico, que los páramos aislados de la Provincia de Ferreñafe
facilita la absorción de iones para permitir el de­ en Lambayeque, de Bagua en el Departamento de
sarrollo de la vegetación permanente del lugar, Amazonas y un área un tanto más baja que co­
constituyendo verdaderos acumuladores de carbo­ rresponde al límite entre el Departamento de
Amazonas y San Martín, y que corresponde a las
no.
cuencas altas del río Mayo y el Chiriaco (que no
Estos suelos tienen como roca madre extensas
se pueden observar en el mapa por tener una al­
zonas de rocas ígneas sobre todo en el Norte del
tura menor de 2.900 metros; pero cuyo clima y
Perú, Departamento de Piura, así como también
vegetación son similares al del páramo jalea en
en menor grado en la zona centro y sur del Depar­ general).
tamento de Cajamarca y La Libertad, donde pre­ Las características de cada una de estas áreas
dominan las rocas sedimentarias calcáreas y are­ están siendo investigadas y próximamente se ten­
niscas en la Cordillera Central; la formación geo­ drán una caracterización y un conocimiento más
lógica es similar en el sur del Departamento de completos. Sin embargo, en todas ellas se pueden
Cajamarca y La Libertad, igualmente en el Depar­ distinguir tres zonas más o menos diferenciadas
tamento de Amazonas. que son:
a. La jalea baja, que linda con la zona Que­
chua de cultivos o el bosque intermedio de
Origen geomorfológico la jalea o páramo, área que en la Cordille­
ra Occidental está siendo destruida y con­
Los páramos jalea se formaron en la era Paleo­ virtiéndose en área de cultivos especial­
zoica como consecuencia del levantamiento de los mente de papas.
Andes en una extensa zona tropical que corres­ b. La jalea media, donde predominan las
mesetas, penillanuras, lagunas y humeda­
ponde a gran parte de Sudamérica; como conse­
les. Esta área está cubierta de extensos
cuencia del arrugamiento tectónico de la tierra se
pajonales, principalmente de Calamagros-
formó la gran cadena andina pero en la zona del
tls, Festuca y Stlpa. En las quebradas se
Norte del Perú no alcanzó las alturas que se pro­
observan relictos de bosques con alisos,
dujeron a partir de los 8°30’ de latitud sur.
quishuares, quinuales, chugures, zuros,
La formación puna, en muchos casos como zarzamora y unos arbustos más pequeños
ocurre en el paso de Pulcuya sur del Departamen­ denominados chinchango; son lugares de­
to de Piura, no superó los 2.500 m de altura, lo dicados principalmente al pastoreo exten­
que determinó que en esta extensa zona no se ob­ sivo, pero en la jalea de la Cordillera Occi­
serven montañas nevadas; sin embargo, no estu­ dental estas áreas disponen de agua y es­
vo exenta de abundantes procesos tectónicos que tán cercanas a las carreteras, y se están
permitieron la acción volcánica y la apertura de convirtiendo en potreros cultivados donde
fallas geológicas que facilitaron que sea recubier­ prosperan bien Ryegrass, pasto ovillo, fes­
164 Los Páramos del Mundo

tucas y tréboles. Estas zonas se están in­ malva, Aclachne, Agrostis, Ascydiogyne, Baccha-
corporando a la cuenca lechera de Caja- ris, Belloa, Calamagrostis, Dissanthelium, Festu­
marca. ca, Grammitis, Huperzia, Hypochaerls, Jalcophy-
c. La jalea brava, a la que corresponden las la, Lorlcaria, Lycopodium, Muehlenbergia, Noto-
áreas ubicadas en las cumbres de las triche, Nóvenla, Opuntia, Oreithales, Paranephe-
montañas; son generalmente pedregosas y lius, Perezia, Poa, Stlpa y Werneria.
por los fuertes vientos que las azotan son
muy frías y húmedas, pues el viento arras­
tra las neblinas que al chocar en los cuer­ Comunidad de pajonales
pos precipitan el agua, generando el fenó­
meno que se denomina lluvia horizontal. matojosos
Entre las piedras de estos lugares prospe­
ran las mismas especies de la jalea media, Cuyas matas o manojos pueden superar los 60
aunque de menor tamaño y más bien cm de alto, denominadas en la zona como "paja
achaparradas, por lo tanto con una poten­ de walte”. Estos pajonales cubren grandes super­
cialidad forrajera muy baja. ficies de laderas moderadas y fondos de pequeños
En el páramo jalea de la Cordillera Central y la
valles. Entre los principales géneros podemos des­
Oriental, la precipitación es más intensa y puede
tacar: Bartsia, Calamagrostis, Festuca, Gentiane-
llegar fácilmente de 1.300 a 1.500 mm anuales,
lla, Laccopetalum, Luplnus, Nassella, Orthro-
y como están siempre nubladas son frías casi per­
santhus, Ranunculus, Stipa, Valeriana y ltulpia.
manentemente, lo cual dificulta la colonización
humana; sin embargo, en las zonas accesibles a
las carreteras se está roturando el bosque y con­
virtiéndolo en potreros de pastos naturales, donde Comunidad de turberas
se cría principalmente ganado vacuno de carne. de D is t ic h i a
En muchos de estos lugares aún no ha interveni­
do el ser humano y fácilmente se puede estudiar
Formadas principalmente en la sucesión vege­
la biodiversidad natural.
tal de lagunas y humedales a praderas, pero con
suelos con alto contenido de humedad y materia
orgánica. En algunos lugares esta turbera puede
Biodiversidad vegetal alcanzar entre 15 y 20 cm. Los géneros notables
son: Distlchla de la familia Juncaceae; Plantago
En el páramo jalea, con clima frío y húmedo y de la familia Plantaginaceae; Werneria de la fami­
con abundante materia orgánica debido a la in­ lia Asteraceae; Alchemllla de la familia Rosaceae;
completa descomposición de los deshechos de Hypsella de la familia Campanulaceae; de la fami­
plantas y animales, por el efecto de la baja tem­ lia Orchidaceae; Sphagnum de la familia Sphag-
peratura y por la disminución de oxígeno, se for­ naceae; Castilleja de la familia Scrophulariaceae;
man turberas y suelos con abundante materia or­ Calamagrostis de la familia Poaceae y Asterella
gánica. En la extensa zona de la jalea no existe de las Flepaticae.
una uniformidad de ecosistemas, pues éstos va­
rían con la geografía, la orientación del sol, el tipo
de suelo, la altura, etc.; por lo que según Comunidades de rocas y
Monasterio et al, (1980) podemos observar siete pedregales
provincias altoandinas en la jalea, que son las si­
guientes: Características de los tres niveles de jalea, es­
pecialmente en la brava. Las rocas almacenan ca­
lor y humedad, así como generan pequeños depó­
Comunidad de césped de sitos de suelo generalmente orgánico, en donde
páramo jalea destacan las siguientes especies:
Heléchos. Cystopteris fragilis, Woodsia mon-
Formada principalmente por plantas cespito­ tevidensis, Cheilanthes moritziana, Cheilanthes
sas o de pobre desarrollo. Entre los principales gé­ notholaenoides, Cheilanthes myriophylla, Pellaea
neros encontrados podemos mencionar: Acauli- ternifolia, Polypodium lasiopus, Polypodium thys-
Perú
165

sanolepsis, Asplénium peruvianum, Asplénium ritaceae; Ranunculus de la familia Ranuncula-


resiliens, Jamesonia rotundifolia, Jamesonia im­ ceae; Zannichellia de la familia Zannichelliaceae;
brícala, Adiantum ruizianum. Nostoc (cushuro) de la familia Nostocaceae; Rup-
Arbustos. Del género Baccharis, Chuquiraga, pia de la familia Ruppiaceae; Elaeocharis de la fa­
Loricaria y Senecio (huamanripa) de la familia As- milia Cyperaceae; Hydrocotyle de la familia Apia-
teraceae; Gaultheria, Bejaria, Macleania, Per- ceae; Isoétes de la familia Isoétaceae; Callitriche
nettya y Vaccinium de la familia Ericaceae; Ant- de la familia Callitrichaceae; Juncus de la familia
hochloa de la familia Poaceae. Juncaceae; Mimulus de la familia Scrophularia-
ceae.

Comunidades arbustivas
de P o ly le p is y e s c a llo n ia Asociación de puyas

En las provincias de Celendín, Cajamarca y


Formados principalmente por Polylepis de la
familia Rosaceae; Escallonia de la familia Grossu- Contumazá, existen áreas donde se encuentran
lariaceae; Gynoxys de la familia Asteraceae; Onci- asociaciones de puyas, a alturas de 4.100 m, pe­
dium, Cranichis, Epidendrum, Masdevallia de la ro que no alcanzan la altura de la Puya raimondii
familia Orchidaceae; Tillandsia y Puya de la fami­ que se encuentra en la Cordillera Blanca (Región
lia Bromeliaceae; Urtica de la familia Urticaceae; Puna).
Calophora de la familia Loasaceae; Perezia de la
familia Asteraceae; Astragalus de la familia Faba-
ceae.
Diversidad florística del norte
del Perú - región páramo jalea
Comunidades de lagunas y Ésta es un área que está siendo más intensa­
otros cuerpos de agua mente estudiada en los últimos años en los aspec­
tos florísticos y el resumen efectuado por Gustavo
Con su vegetación característica de plantas flo­ Ibérico y Pablo Sánchez Z., recoge los trabajos
tantes o sumergidas. Entre los principales géneros realizados por A. Sagastegui A., M. 0. Dillon, S.
tenemos: Scirpus de la familia Cyperaceae; Chara Leiva G.,R Lezama A. Las principales especies ve­
de la familia Characeae; Myriophyllum de la fami­ getales encontradas en esta área sobre los 3.000
lia Flaloragaceae; Elodea de la familia Flydrocha- m son las siguientes: (Tabla 1)

Tabla 1: Familias, géneros y especies vegetales y su distribución en el Páramo Jalea del Perú

PTERIDOPHYTA Altitud Localidad

F am ilia A d ian tac e a e

Jam esonia a lstonii A.F. Tryon C ajam arca

Vittaria gram inifolia Kaulf. C ajam arca

Vittaria gardneriana Fee vel aff. C ajam arca

F am ilia A sp len iac ea e

Asplénium triphyllum Presl. 3 .1 0 0 m C om parén , B o líva r, La Lib erta d .

Polystichum nudicaule Rosenst. 3 .1 0 0 m U a gu é n , O tu zco , La Lib erta d .


166 Los Páramos del Mundo

PTERIDOPHYTA Altitud Localidad

F am ilia G ra m m itid a c e a e

Gram m itis m oniliform e (Sw.) Proctor. 3 .2 5 0 m C om pa ren , B o líva r, La Lib e rta d .

F am ilia G y m n o g ra m m a c e a e

Eriosorus elongatus (Hook & Grev) Copel C ajam arca

Eriosorus flavelatus (Hook & Grev) Copel 3 .4 0 0 m C aja m arca.

F am ilia Iso etace a e

Isoetes hew itsonil H ickey

Isoetes lech lerl Mett. 4 .0 0 0 m S a n tia go de C h u co , La Lib e rta d .

Isoetes bollviensis W eber

Isoetes socium A. Br. 4 .0 0 0 m S a n tia go de C h u co , La Lib e rta d .

F am ilia L am ario p s id ac e ae

Elaphoglossum m inutum (Feé) Moore C ajam arca

Elaphoglossum m athewsii (Feé) T. Moore C ajam arca

F am ilia Lycopodiaceae

Huperzia crassa (W illd ) Rothm 3 .4 0 0 - 3 .8 5 0 m Huaquil, Sánchez Carrión, La Libertad. Cajamarca.

Lycopodium clavatum L 3 .1 2 0 m R ío C h a m is, S á nch ez C a rrió n , La Lib e rta d .

F am ilia O phioglossaceae

Botrychlum schaffneri Underw. 3 .5 0 0 m C aja m arca.

Ophyoglossum crotalophoroides W alter

F am ilia P olyp odiac ea e

Cam pyloncurum angustifolium (Sev) Presi. 3 .2 5 0 - 3 .4 5 0 m C a ja m a rca .

Polypodium sp. (Circinatum ) 3 .6 0 0 m N evado C a ja m a rq u illa , B o líva r.

SPERMOPHYTA DIVISIÓN GYMNOSPERMAE Altitud Localidad

F am ilia E p h e d ra c e a e

Ephedra americana Humbolt&Bcnpland ex WlldenoN 4 .1 0 0 m Amazonas, Ancash, H ua^yoc, Cajamarca, Coymdache,

Ephedra americana var. rupestris (Benth) Stapf 4 .0 0 0 m S á nch ez C a rrió n , La Lib e rta d .

F am ilia P o docarpaceae

Podocarpus oleifolius D. Don 2 .0 0 0 - 3 .5 0 0 m A m a zo n a s, C a ja m arca, San M artín .


167
Perú

SPERMOPHYTA DIVISIÓN ANGIOSPERMAE Altitud Localidad

C lase M o n o co tiled o n e ae

F am ilia A m a ry llid a c e a e

Stenomesson variegatum (R. & P.) J.F. Macbr. 2 .5 0 0 - 4 .0 0 0 m A m a zo n a s, C a ja m arca, Lam bayeque.

F am ilia A recaceae

Ceroxylon parvifrons (Engel) H. Wendl. “palmera" 2 .5 0 0 - 3 .0 0 0 m A m a zo n a s, C a ja m arca.

F am ilia B ro m eliac e ae

Puya fastuosa M ez cf. 3 .0 0 0 m C elen d ín

Puya coriácea L.B. Sm ith 3 .0 0 0 m C elen d ín

Puya angusta L.B. Sm ith 3 .0 0 0 - 4 .5 0 0 m A n ca sh , C a ja m a rca , La Lib e rta d .

Puya sp. 3 .4 0 0 m C aja m arca.

F am ilia C o m m elin a c e a e

Com m elina fasciculata R. & P. “oreja de ratón" 2 0 0 - 3 .5 0 0 m A n ca sh , C a ja m arca, La Lib e rta d , P iu ra.

F am ilia C yp eraceae

Carex fecunda Steudel 3 .3 0 0 - 3 .9 0 0 m C a ja m arca.

Carex habetata Boott. 3 .3 0 0 - 3 .9 5 0 m H u a ylilla s La P acch a, Pataz.

Carex aff. M acloviana D U rville 3 .5 0 0 m C aja m arca.

Carex sp. (6829) 3 .1 5 0 m C a ja m arca.

Cyperus sp. (7014) 3 .1 5 0 m C ajam arca

Scirpus califomicus subsp. totora (Kunth) T. Koyama 3 .1 0 0 m S a usacoch a, H ua m a ch uco, La Lib e rta d .

Scirpus rigidus Boeckl. 3 .4 0 0 - 3 .8 0 0 m C aja m arca Pataz, La Lib e rta d .

F am ilia D ioscoreaceae

Dioscorea ancachsensis Kunth 3 .1 0 0 m C ajam arca

F am ilia E rio cau la ce ae

Eriocaulon m icrocephalum H .B.K. 3 .2 0 0 m C ajam arca

F am ilia Irid ac ea e

Sysirinchium brevipes Baker 3 .8 0 0 m Pataz, La Lib e rta d .

Sysirinchium trinerve Baker 3 .2 0 0 m C ajam arca

Orthrosanthus chim boracensis (H .B .K .) Baker 3 .2 0 0 m C ajam arca


168
Los Páramos del Mundo

SPERMOPHYTA DIVISIÓN GYMNOSPERMAE Altitud Localidad

F am ilia Jun cace a e

Distich i a m uscoides Nees & Meyen "cham pa" 3.500 - 4.500 m Ancash, Cajamarca, La Libertad, Ruta.

Luzula ecuadoriensis Baislev 3.500 - 3.850 m Cajamaca.

Luzula racemosa Desvaux 3 .4 5 0 -3 .8 5 0 m Cajamarca. Fbtaz, La Libertad.

Oxychloe andina P h ilip p i 3.300 m Cajamaca

F am ilia Ju n cag in a ce ae

Lilaea scilloides (Poiret) Hauman 3.200 m Cajamaica

F am ilia L ilia c ea e

Anthericum e ccrem orrhizum R. & P. 200 - 4.000 m Ancash, Cajamatca, La Libertad.

Bomarea edulis (Hooker) Beauverd 2.000 - 3.000 m Cajamarca, La Libertad, Ancash.

Bomarea du lcís (Hooker) Beauverd 3.800 m La Fbocha, Fhtaz, La Libertad.

Hypoxis decum bens L. 3.200 m Cajamarca

Trichlora peruviana Baker 2 .0 0 0 -3 .5 0 0 m Cajamarca, La Libertad, Ancash.

F am ilia O rch id a ce ae

Aa sp. 3.000 m Cajamarca

Aa paleacea (H .B .K .) Reichenbac f. 3.200 m Cajamarca

Masdevallia semiteres Luer & Escobar "gallina” 2.000 - 4.000 m Cajamaca, La Libertad.

O ncidium m acranthum Lindley 2 .5 0 0 -3 .0 0 0 m Cajamarca.

Pachyphyllum sp. 3.300 m Cajamarca

Trichoceros platyceros Reinchenbach f. “ga to" 2 .5 0 0 -3 .0 0 0 m Cajamarca, La Libertad.

F am ilia P o tam o g e to n ac ea e

Potamogetón illinoensis Morong 3.150 m Cajamarca.

F am ilia P oaceae

Aciachne acicularis Laegaard 3.100 m (ja m a ica

Agrostis boliviana Mez. 3.300 m Cajamarca

Agrostis breviculm is A. H itchcock 3 .1 5 0 -4 .0 0 0 m Cajamarca. La Libertad.

Agrostis foliata H ooker f. 3.200 m Com arca

Agrostis haenkeana A. H itchcoock 3.450 m Cajamarca.

Agrostis tolucensis Humboldt, Bonpland & Kunth 3.300 - 3.600 m Cajamarca.

Alopecurus aequalis Sobolewski 3.300 m Cham ara

Anthoxanthum odoratum L 3.100 m Cajamarca

Brom us lanatus Kunth 3.200 m Cajamaca

Brom us catharticus M. Vahl var. catharticas 3.080 m Shores Otuzro, La Libertad.

Brom us pitensis H .B.K. 3.130 m Cajamarca.


169
Perú

SPERMOPHYTA DIVISIÓN GYMNOSPERMAE Altitud Localidad

Calam agrostis em inens (Prest) Steud. 3.825 m Santiag) de Chuco

Calam agrostis heterophylla (W ed d.) Pilger 3.300 m Otuzco, La Libertad.

Calam agrostis ja mesón i i Steudel. 3.200 m Cajamarca.

Calam agrostis ligulata (H .B .K .) H itchcoock 3.300 m Cajamarca.

Calam agrostis aff. pungens Tovar 3.300 m Cajamarca.

Calam agrostis recta(H .B .K ) trinius ex Steudel 4.000 m La Fbocha, Fbtaz, La Libertad.

Calam agrostis sp. (6902) 3.100 m Cajamaica.

Calam agrostis tarmensis Pilger 3.450 - 4.100 m Cajamarca, SantiagD de Chuco La Ltetad.

Cortaderia bifida Pilger 3.200 m Cajamaica.

Cortaderia haplotricha (Pilger) Cornert 3.300 m Cajamarca.

Cortaderia sericantha(Steudel) A. H itchcoock 3.900 m FbsoAlaska, Fbtaz, La Libertad.

Dissanthelium macusaniense (Krause) R.C. Fester &LB. Smith 3.200 m Cajamarca.

Dissantheüum sp. (7123) 3.500 m Cajamarca.

Elym us cordilleranas Davidse & R. Pohl 3.100 m Cajamarca.

Festuca brevisaristata Pilger 3.300 m Cajamarca.

Festuca huam achucensis Infantes 3.100 m Cajamarca.

Festuca peruviana Infantes 3.200 m Cajamarca.

Festuca sp. (6835) 3.450 - 3.850 m Cajamarca. Huamachuoo La Libertad

Hierochloe redoleos (M. Vahl) Roemer & Schuttes 3.300 m Cajamarca.

Hordeum m uticum J.S . Presl 3.100 - 3.750 m Cajamarca.

M élica scabra H.B.K. 3.100 - 3.500 m Cajamarca. Santiago de Chuce* La Libertad.

M uhlenbergia angustata (J.S .) Presl 3.300 - 3.600 m Cham ara.

Muhlenbergia caxamarcensis Laegaard & Sánchez Vega 3.500 m Cajamarca.

M uhlenbergia ligularis (H ackel) A. H itchcoock 3.150 - 3.500 m Cajamarca.

M uhlenbergia peruviana(P. Beauvois)steudel 3.300 - 3.600 m Cajamarca.

Paspalum bonplandianum Flügge 3.400 - 3.850 m Cajamarca.

Chusquea scandens Kunth "su ru " 2.000 - 3.500 m Amazonas, Cajamarca, La Libertad, Rura.

Poa annua L. 3.150 - 3.300 m Cajamarca.

Poa huancavelicae Tovar 3.200 m C^amarca.

Poa pardoana Pilger 3 .5 0 0 -3 .5 0 0 m Cajamarca.

4.000 m Qjruvilca, La Libertad.

Poa subspicata (Presl) Kunth 3.300 m Cajamarca

Piptochaetium sagasteguii Sánchez 3.750 m Huamachuoo, La Libertad.

Piptochaetium tovarii Sánchez sups. tovarii 3.500 m Otuzoo, La Libertad.


170
Los Páramos del Mundo

SPERMOPHYTA DIVISIÓN GYMNOSPERMAE Altitud Localidad

Piptochaetium tovarii ssp. pilosa Sánchez 3.300 m Cajamarca.

Poidium monandrum (H ackel) M atthei 3.020 m Cajamaica.

Sporobolus lasiophyllus Pilger 3.250 m Cajamaica.

Stipa m exicana A. H itchcoock 3.200 m Cajamaica

Stipa hans-m eyeri Pilger 3.100 m Cajamarca.

Stipa rosea A. H itchcoock 3.100 m Cajamaica.

Stipa ichu (R & P.) Kunth 3.300 m Sánchez Catión, La Libertad.

Trisetum spicatum (L.) R ich ter 3.100 m Cajamaica.

Vulpia brom oides (L.) Gray 3.200 m Cajamaica.

Vulpia myurus (L ) C. Gmelin var. hirsuta Hackel 3.300 m Cajamaica.

C lase D ico tiled o n e ae

F am ilia A ca n th a c e a e

Aphelandra acanthifolia Hooker 2.000 - 3.000 m Amazonas, Cajamarca, La Libertad, Piura, San Martin.

Aphelandra w urdackii Wassh. 2.000 - 3.000 m Amazonas.

F am ilia A ctin id ia c e a e

Saurauia bullosa Wawra 1.500 - 4.000 m Cajamaica, Huánuoo, Lamba^eque.

F am ilia A m a ra n th a c e a e

Alternanthera d o m in ii Schinz 2.500 - 4.000 m Cajamaica, La Libertad.

F am ilia A n ac ard ia c e a e

Mauria heterophylla Kunth 2.000 - 3.500 m Amazonas, Caiamarca, Huanuoo, La Lfcertad, Fluía, San Martin.

F am ilia A p iac ea e

Azoren a corym bosa (R. & P.) Pers. 3.850 m Cajamaica.

Azorella m u ltifid a (R. & P.) Pers. 3.450 - 3.500 m Cajamaica.

Bowlesia lobata Ruiz & Pavón 3.000 m Cajamaica.

Bowlesia sp. (7028) 3.200 m Cajamaica.

Eryngium hum ile Cavanillas 3.100 - 3.900 m Cajamaica.

Hydrocotyle sp. (alchem illoides Rieh.) 3.050 m Cajamarca.

Lilaeopsis m acloviana (Gandoger) A. W. H ill 3.100 m Cajamaica.

Niphogeton stricta (W o lf) M athias 3.300 m Cajamaica.

F am ilia A raliac e a e

Oreopanax eriocephalus Harm s “maqui maqui”

"mano de león" 2.000 - 3.000 m Ancash, Cajamarca.


171
Perú

SPERMOPHYTA DIVISIÓN GYMNOSPERMAE Altitud Localidad

Fam ilia A sclep iad ac ea e

Sarcostemma andinum (B a ll) R. Holm . 1.500 - 4.500 m Cajamarca, Amazonas, La Libertad.

F am ilia A steraceae

AchyrocUne alata (H .B .K .) DC.. 3.130 - 3.450 m Cajamarca.

Ageratina azangaroensis (Schultz-Bip. ex Wedd.) King & Rob. 3.000 - 3.500 m Cajamarca.

Ageratina excertovenosa (Klatt) King & H. Robinson 3.250 - 3.500 m Cajamarca.

Antennarla linearifolia Wedd. 3.400 - 3.850 m Cajamarca.

Aphanactis vil losa S.F. Blake 3.300 m Cajamarca.

A ristiguietia discolor (D .C .) King & H. Rob. 2.000 - 4.000 m Amazonas, Arcasti, Capmarca, La Libertad, San Martín

Arnaldoa weberbaueri (Musch. In Urb.) Ferreyra 1 .9 4 0 -3 .0 0 0 m Amazonas, Arcasti, Cajamarca, La Libertad.

Ascidiogyne sanchez-vegae Cabrera 3.600 - 3.850 m Cajamarca.

Ascidiogyne w urdackii Cuatr. 3.500 - 4.000 m Amazonas.

Baccharis caespitosa (R. & P.) Persoon 3.450 - 3.600 m Cajamarca.

Baccharis gradicapitulata Hieronym us 3.150 - 3.450 m Cajamarca.

Baccharis sp. (7321) 3.200 m Cajamarca.

Belloa p lica tifolia Sagästegui & Dillon 3.100 - 3.250 m Cajamarca.

Belloa spathulifolia Sagästegui & Dillon 3.000 m Cajamarca.

Belloa turnen Sagästegui & Dillon 3.200 - 3.500 m Cajamarca

Bidens tripilinervia H .B.K . 3.100 m Cajamarca.

Cacosmia rugosa Kunth 2.000 - 3.500 m Am ainas, Caiamarca, Lambayeque, La Libertad, Rura.

Chaptalia cordata Hieronym us 3.500 - 3.850 m C^amarca.

Chersodoma deltoidea Sagat. & Dillon 3 .7 7 0 -3 .9 0 0 m Cajamarca, La Libertad.

Chevreulia acum inata Lessing. 3.450 - 3.500 m Cajamarca.

Chionopappus bentham ii S.F. Blake 700 - 3.000 m Amazonas, Ancash, Cajamarca, Lambaryeque, La Libertad.

Chuquiraga Oblongifolia Sagästegui & Sánchez 3.300 m Cajamarca, S a i M igad

Chuquiraga weberbaueri Tovar 3.000 m Cajamarca.

Chysactinium hieracioides (H .B .K .) H. 3.100 - 3.600 m Cajamarca.

Coreopsis fasciculata Wedd. 2.000 - 4.500 m Amazonas, Arcasti, Capmaca, Lamtayeque, La Libertad, San Marín

Coreopsis sp. (fasciculate W edd.) 3.000 m Cajamarca.

Cosmos peucedanifolius Wedd. 1.500 - 3.500 m Amazonas, Ancash, Chamara, Lambayeque, La Lfcertad.

Cotula australis(Sieber ex SprengeDHooker f. 3.150 - 3.200 m Cajamarca.

D iplostephlum sagästegui1 Cuatr. 3 .8 0 0 -3 .8 5 0 m Cham ara.

D iplostcphium sp. (7169) 3.400 m Cajamaica.

D iplostephium sp. (7310) 3.300 m Cajamarca.


172 Los Páramos del Mundo

SPERMOPHYTA DIVISIÓN GYMNOSPERMAE Altitud Localidad

F am ilia A sclep iad ac ea e

Sarcostemma andinum (B a ll) R. Holm. 1.500 - 4.500 m Cajamarca, Amazonas, La Libertad.

F am ilia A steraceae

Achyrocline alata (H .B .K .) DC.. 3.130 - 3.450 m Cajamaica.

Ageratina azangaroensis (Schultz-Bip. ex Wédd.) King & Rob. 3 .0 0 0 -3 .5 0 0 m Cajamarca.

A geratin a excertovenosa (K la tt) K ing & H. Robinson 3.250 - 3.500 m Cajamarca.

Antennaria linearifolia Wedd. 3.400 - 3.850 m Cajamarca.

Aphanactis v il losa S.F. Blake 3.300 m Cajamarca.

A rlstiguietia discolor (D .C .) King & H. Rob. 2.000 - 4.000 m Amazonas, Ancash, Com arca, La Libertad, San Martín

A rn aldoa w eberbaueri (M usch. In U rb .) Ferreyra 1 .9 4 0 -3 .0 0 0 m Amazonas, Ancash, Cajamarca, La Libertad.

Ascidiogyne sanchez-vegae Cabrera 3.600 - 3.850 m Cajamarca.

Ascidiogyne w urdackli Cuatr. 3.500 - 4.000 m Amazonas

Baccharls caespitosa (R. & P.) Persoon 3.450 - 3.600 m Cajamarca.

Baccharis gradicapitulata Hieronym us 3.150 - 3.450 m Cajamarca.

Baccharis sp. (7321) 3.200 m Cajamarca.

Belloa plica tifolia Sagástegui & Dillon 3 .1 0 0 -3 .2 5 0 m Cajamarca.

Belloa spathulifolia Sagástegui & Dillon 3.000 m Cajamarca.

Belloa turned Sagástegui & Dillon 3 .2 0 0 -3 .5 0 0 m Cajamarca.

Bidens tripilinervia H .B.K. 3.100 m Cajamarca.

Cacosmia rugosa Kunth 2.000 - 3.500 m Amazonas Cajamarca, Lambayeque, La Libertad, Rura

Chaptalia cordata Hieronym us 3.500 - 3.850 m Cajamarca.

Chersodoma deltoidea Sagat. & Dillon 3.770 - 3.900 m Cajamaica, La Libertad.

Chevreulia acum inata Lessing. 3.450 - 3.500 m Cajamarca.

Chionopappus bentham ii S.F. Blake 700 - 3.000 m Amazonas Ancash, Com arca, Lambayeque, La Libertad.

C huqu iraga O b lo n g ifo lia S agástegui & Sánchez 3.300 m Cajamarca, San Miguel.

Chuquiraga weberbaueri Tovar 3.000 m Cajamarca.

Chysactinium hieracioides (H .B .K .) H. 3 .1 0 0 -3 .6 0 0 m Cajamarca.

Coreopsis fasciculata Wedd. 2.000 - 4.500 m Arra ya s Arcasii, Cajamarca, Lambe^eque, La Ubatai SanMath

Coreopsis sp. (fasciculate W edd.) 3.000 m Cajamarca.

Cosmos peucedanifolius Wedd. 1 .5 0 0 -3 .5 0 0 m Amazonas, Arcash, Caiamatca, Larrtayaque, La Ltoertad.

Cotula australistSieber ex SprengeDHooker f. 3.150 - 3.200 m Cajamarca.

Diplostephium sagásteguii Cuatr. 3 .8 0 0 -3 .8 5 0 m Cajamarca.

Diplostephium sp. (7169) 3.400 m C^amarca.

D iplostephium sp. (7310) 3.300 m Cajamarca.


173
Perú

SPERMOPHYTA DIVISIÓN GYMNOSPERMAE Altitud Localidad

Ferreyranthus verbascifolius (Kunth) H. Robin & Brett 2.100 - 3.000 m Amazonas, Cajamarca, Lambayeque, La Libertad.

Flourensia cajabam bensis M.O. Dillon 2.500 - 3.000 m Cajabamba, Cajamatca.

Gynoxys dilloniana 4.100 m Incahuasi - Lambayeque

Gynoxys sp. (6807, 6854) (G. nítida M usch.) 3.500 - 3.850 m Cajamarca.

Helogyne sp. (H. calocephala M attf.) 3.400 m Cajamarca.

Hieracium sp. (6748) (H. m apirense Britton) 3.200 - 3.650 m Cajamarca.

Hypochaeris m eyeniana (W alpers) Grisebach 3 .1 0 0 -3 .4 0 0 m Cajamarca.

Hypochaeris sp. (6814) (H. gramínea Hieron) 3.100 - 3.500 m Cajamatca.

Hypochaeris taraxacoides (Walp.) Benth. & Hook. 2.800 - 4.800 m Ancasb, Cajamarca, La Libertad.

Jungia stuebelii (Hieronym us) Crisci 3.400 - 3.500 m Cajamarca.

Liabum solidagineum (Kunth) Lees 2 .0 0 0 -3 .0 0 0 m Amazonas, Com arca, Ancasb, La Libertad.

Loricaria ferruginea (R. & P.) W eddell 3.850 - 3.900 m Cajamarca.

Mniodes pulvinulata Cuatr. 2.800 - 4.800 m Ancash, Cajamarca, Lima, La Libertad.

Mniodes pulvinulata Cuatrecasas 2.800 - 4.800 m Ancash, Cajamarca, La Libertad, Lima.

M onactis flaverioides Kunth 2 .0 0 0 -3 .0 0 0 m Arnaamas, Cajamarca, Lambayeque, La Libertad, Rura.

M onactis m acbridei H. Robin 2 .5 0 0 -3 .5 0 0 m Cajamarca, Lambayeque, La Libertad.

M unnozia sagasteguii H. Robin “lla con cillo" 2.500 - 3.000 m Cajamarca.

Novenia acaulis (Weddell ex Bentham) Freire & Hellwing 3.100 - 4.600 m Ancash, Cajamatca, La Libertad.

Orithrophium hirtopilosum (Hieronymus) Cuatrecasas 3.400 - 3.500 m Cajamarca.

Orithrophium peruvianum (Lamarck) Cuatrecasas 3.800 - 3.850 m Cajamaica.

O rithrophium sp. (7036) 3.100 m Cajamarca.

Pappobolus je ls k ii (H ieron.) Panero 3.200 m Cajamarca.

Pappobolus stueb elii (H ieron) Paneron 3.300 m Cajamarca.

Paranephelius ferreyrrii H. Robinson 3.200 m Cajamarca.

Paranephelius ovatus W eddell 3.000 - 4.500 m Ancash, Cajamarca, Lambayeque, La Libertad.

Paranephelius uniflorus Poeppig 3.200 m Cajamarca.

Perezia m ultiflora (H. & B .) Lessing 3.400 - 3.850 m Cajamarca.

Philoglossa purpureodisca H. Robin 500 - 3.000 m Cajamarca, La Libertad.

Pseudonoseris szyszylow iczii (Hieron) A m a zo n a s, A n ca sh , C aja m arca,

H. Robin & Bret. Robison & B rettell 2 .0 0 0 -3 .5 0 0 m Lam bayequ e, La Lib e rta d .

Senecio andícola Turez. 3.200 m Cajamarca.

Senecio arachnolom us W eddell 3.300 m Cajamarca.

Senecio canescens (H .B .K .) Cuatrecasas 3.500 - 4.500 m Ancash, Cajamatca, la Libertad.

Senecio coym olachensis Cabrera 4.000 m Cajamaica.


174 Los Páramos del Mundo

SPERMOPHYTA DIVISION GYMNOSPERMAE A ltitu d L o c a lid a d

Senecio sp. (6760) 3.300 m Cajamaica.

Stevia mandonii Schultz-Bip. 3.500 m Cajamarca.

Taraxacum officinale Weber 3.200 m Cajamaica.

Trichocline caulescens

Trichocline peruviana Hieron 1 .5 0 0 -3 .8 0 0 m Amazonas, Ancash, Cajamaica, Huanuco, La Libertad.

Trichocline sp.(6704)(T. Beckeri B.L. Robins) 3.100 m Cajamaica, Amazonas, Ancash, La Libertad.

Werneria nubigena H.B.K. 3 .2 0 0 -3 .8 0 0 m Cajamaica.

Werneria pygmaea Gillies ex Hooker&Arnott 3.300 m Cajamaica.

Werneria villosa A. Gray 3.100 m Cajamarca.

F am ilia B asellac ea e

Anredera diffusa (Moq. - Tand.) Sperling 200 - 3.500 m Ancash, Cajamaica, La Libertad.

F am ilia B eg on iaceae

Begonia monadelpha (Klotz.) R. & P. ex A.D.C. 2.000 - 3.000 m Amazonas, Cajamaica, Huanuco, La Libertad.

F am ilia B erb erid a ce ae

Berberis lutea R. & P. 3.000 m Cajamaica.

Berberis beauverdiana C. Schn. 2 .0 00 - 3.000 m Amazonas, Cajamaica, Rua.

F am ilia B orag in ac ea e

Amsinckia hispida (R. & P.) LM. Johnston 3.400 m Cajamaica.

Hackelia andicola (Krause) Brand 3.100 m Cajamaica.

Plagiobothrys humilis (R. & P.) LM. Johnston 3.200 m Cajamaica.

F am ilia B rassicaceae

Descurainla myriophylla (W illdenow ex DC.) R.E. Fries 3.200 m Cajamaica.

Draba mathioloides Gilg & O.E. Schulz 3.400 m Cajamaica.

Draba schusterl O.E. Schulz 3.200 m Cajamaica.

Lepidium sp. (7146) 3.300 m Cajamaica.

Roripa nasturtium_aquaticum (L.) Hayek 3.300-3.500 m (Jam aica.

F am ilia B uxace ae

Styloceras laurifolium (Willd.) Kunth'haranjHto” o "naranjo" 2.000 - 3.500 m Amazonas, Cajamaica, San Martin.

F am ilia C allitric h a c e a e

Callitriche heteropoda Engelm ex Hegelmaier 3.150 m Cajamarca.

F am ilia C a m p a n u la c e a e

Centropogon sp. (7 2 1 3 ) C. vernicosus A. Zahlb 2 .0 0 0 -3 .5 0 0 m Cajamaica, La Libertad, Fluía.

Centropogon vernicosus A. Zahlbr. 2.000 - 3.500 m Cajamaica.

Lobelia weberbaueri A. Zahlbruckner 3.100 m Cajamarca.


175
Perú

SPERMOPHYTA DIVISION GYMNOSPERMAE Altitud Localidad

Lysipomis acaulis H.B.K. 3.000 m Cajamarca.

Lysipomis globularis E. Wimmer 3.200 m Cajamaica.

Siphocampylus albus E. Wimmer 2.500 - 3.000 m Rua.

Siphocampylus jelskii A. Zahlbr. 3.000 - 4.000 m Amazonas, Cajamarca.

Wahlenbergia peruviana A. Gray 3.300 m Cajamaica.

F am ilia C aryp h y lla c e a e

Arenaria sp. (A. serpens H.B.K.) 3.150 m Cajamarca.

Cerastium subspicatum Weddell 3.500 - 3.800 m Cajamarca.

Cerastium trianae Briquet 3.300 m Cajamaica.

Paronychia andina A. Gray 3.400 - 3.500 m Cajamaica.

F am ilia C o n vu lvu lac ea e

Dichondra mycrocalyx (Hallier f.) Fabris 3.000 m Cajamarca.

F am ilia C lo ran th a c e a e

Hedyosm urn seabrum (R. & P.) Solms 2.500 - 3.000 m Amazonas, Cajamarca, Huanuco, Rura.

F am ilia C lu siaceae

Hypericum laricifolium Jussieu 2.800 - 4.500 m Ancash, Amazonas, Cajamaica, Lambayeque, La Libertad.

Hypericum brevistilum Choisy 3.300 m Cajamaica.

Hypericum aciculare Kunth 3.400 m Cajamarca.

F am ilia C o lu m ellia c e a e

Columellia obovata R. & P. 2.500 - 4.000 m Ancash, La Libertad, Cajamaica.

F am ilia C rassu laceae

Crassula venezuelensis (Steyermark) Bywater & Wickens 3.500 m Cajamaica.

Crassula connata (R. & P) Berger 200 - 4.000 m Arcasti, Cajamaica, La Libertad.

Villadia reniformis Jacobsen 2.000 - 4.500 m Ancash, Cajamaica, Huanuoo, La Libertad.

F am ilia C u n o n iace ae

Weinmannia latifolia Presi. 2 .0 0 0 -3 .0 0 0 m Cajamaica.

F am ilia E latin ac ea e

Elatine peruviana Baehni &J.F. Macbride 3.000 m Cajamaica.

F am ilia E laeo carp a ce a e

Vallea stipularis L.F. “yongacil" 1.500 - 4.000 m Amazonas,Arcaci, Cajaraca, Huant» La L is ta i Rua, San Marth

F am ilia E ricaceae

Bejaria aestuans L. 1 .5 0 0 -3 .0 0 0 m Amazonas, Cajamarca, Huanuoo, La Libertad, Ruia, San Martin.

Disterigma empetrifolium (H.B.K.) Drude 3.200 m Cajamaica.

Gaultheria sp. (7209) G. erecta Vent. 1.500 - 4.000 m Amazonas, Ancash, Cajamarca, La Libertad, Rura, San Martin.
176 Los Páramos del Mundo

SPERMOPHYTA DIVISIÓN GYMNOSPERMAE Altitud Localidad

Pernettya prostrata (Cavanilles) Sleumer 3.000 - 4.000 m Cajamarca.

Vaccinium fioribumdum H.B.K. 3.400 m Cajamarca.

F am ilia Fabaceae

Astragalus uniflorus DC. 3.300 m Cajamarca.

Lathyrus magellanicus Lamarck 3.400 m Cajamarca.

Lupinus peruvianus Ulbrich 3.500 m Cajamarca.

Lupinus sp. (7022) L. Weberbaueri Ulbrich 3.500 - 4.000 m Ancash, La Libertad.

Lupinus sp. (7214) 3.000 m Cajamarca.

Vicia andicola H.B.K. 3.050 - 3.500 m Cajamarca.

Vicia gramínea Smith 3.100 - 3.500 m Cajamarca.

F am ilia F laco u rtia c e a e

Pineda incana R. & P. "manzana de mono” 2.000 - 3.000 m Ancash, Cajamarca, Huartuco, La Libertad.

F am ilia G e n tia n a c e a e

Gentiana sedifolia H.B.K. 3.400 - 3.700 m Cajamarca.

Gentianella dianthoides (H .B .K .) Fabris ex J. Pringle 3.500 m Cajamarca.

Gentianella sp. (7022) 3.500 - 3.850 m Cajamarca.

Halenia silenoides Gil

Halenia sp. (6851) 3.500 - 3.800 m Cajamarca.

F am ilia G era n ia c e a e

Geranium sessiliflorum Cavanilles 300 - 4.500 m Ancash, Cajamarca, Huancavefica, La Libertad.

Geranium sp. (6763) 3.500 m Cajamarca.

Rhychontheca spinosa R. & P. 2.000 - 3.000 m Amazonas, Cajamarca, Ruia.

F am ilia G esn eria ce ae

Gloxinia sylvatica (Kunth) Wiehler 5 0 0 -3 .0 0 0 m Amazonas, Cajamarca, Huanuoo, S a i Martín.

F am ilia G ro ssulariaceae

Ribes weberbaueri Janczewski 3.200 m Cajamarca.

Ribes peruvianum Janczewski 3.100 m Cajamarca.

F am ilia H alo ra g ac e ae

Myriophyllum quítense H.B.K. 3.200 m Cajamarca.

Gunnera margaretae Schinder 2 .5 0 0 -3 .0 0 0 m Cajamarca.

F am ilia K ram e ria c e a e

Krameria lappacea (Dombey) Burdet & B. Simp. "ratania” 500 - 4.000 m Amazonas, Ancash, Cajamarca, Huanuod La Libertad.

F am ilia L a m ia c e a e

Salvia sp.(7032)(S. lanicaulis Epling y dativa) 3.450 - 3.850 m Cajamarca.


177
Perú

S P E R M O P H Y T A D IV IS IO N G Y M N O S P E R M A E A ltitu d L o c a lid a d

Salvia florida Bentham 1.000 - 3.000 m Amazonas, Cajamarca, Rura, San Martín.

Satureja nubigena (H. B. K.) Briquet 3.450 m Cajamaica.

F am ilia Lau raceae

Ocotea arnottiana (Nees) van der Werff 2.000 - 3.000 m Amazonas, Cajamaica.

F am ilia Loasaceae

Caiophora sepiaria (G. Don) J.F. Macbride 2.900 m Oluzco, La Libertad.

Loasa grandiflora Desrousseaux 3.600 m Santíagp de Chuoa La Libertad.

F am ilia L o ganiaceae

Desfontainia spinosa R. & P. 2.000 - 3.500 m Amazonas, Cajamaica.

F am ilia L o ran th ac ea e

Tristerix longebracteatus (Desrou.) Bari. & W eim s 1.500 - 3.000 m Amazonas, Ancash, Cajamarca, La Libertad, Hura, San Martín.

F am ilia M a lv a c e a e

Abutilon peruvianum (Lam.) Kearney 2.500 - 3.000 m Cajamarca, Ancash.

A caulim alva parnassiaefolia (Hooker) Krapovickas 3.300 m Cajamarca.

A caulim alva stu e b e lii (H ieronym us) Krapovickas 3.150 - 3.520 m La Encañada, Cajamarca.

Acaulimalva sulphurea Krapovickas 3.500 - 4.000 m Sánchez Catión, La Libertad, Ancash, Cajamarca.

Nototriche artemisioides A. W. Hill 3.300 m Cajamarca.

Tarasa urbaniana (Ulbrich) Krapovickas 3.500 m Cajamarca.

Acaulimalva sp. Nov. Ined. 3.600 m Kumulca, Gelendín, Cajamarca.

F am ilia M e la s to m a ta c e a e

Brachyotum longisepalum Wurdack 3.350 - 3.600 m Bolívar; Fbtaz, La Libertad.

Brachyotum naudinii Triana 3.100 - 3.800 m Cajamarca. Huamachuoo, La Libertad.

B ra c h y o tu m sp. fß . ro s tra tu m ) 3 .1 2 0 -3 .9 0 0 m Bolívar; Otuzoo, La Libertad.

Meriania tetragona (Cogniaux) Wurdack 2.000 - 3.000 m Amazonas, Cajamarca.

Meriania tomentosa (Cogniaux) Wurdack 1 .0 0 0 -3 .0 0 0 m Amazonas, Cajamarca, Ruia, San Martin.

Miconia chionophylla Naudin 3.200 m Com arca.

Miconia sp. (M. egregia) 3.100 m Chota, Cajamarca.

Tibouchina laxa (Desrou.) Cogniaux 1 .5 0 0 -3 .0 0 0 m Amazonas, Ancash, Cajamarca, Lamba^eque, Rura.

F am ilia M e lia c e a e

Ruagea glabra Triana & Planchón 2.000 - 3.000 m Amazonas, Cajamarca, San Martín.

F am ilia M o n im ia c e a e

Siparuna m uricata (R. & P.) A. DC. "a ñ a s q u e n " 2.500 - 3.000 m Amazonas, Cajamarca, Huanuco, San Martía

F am ilia M y rsin a ce a e

M yrsine sp - (6 8 5 5 ) (M. brevis) 3.600 m La Fáccha, Fátaz, La Libertad.


178
Los Páramos del Mundo

S P E R M O P H Y TA D IV IS IÓ N G Y M N O S P E R M A E A ltitu d L o c a lid a d

F am ilia O n agrac ea e

Fuchsia ayavacensis Kunth. 1 .5 0 0 -3 .5 0 0 m Amazonas, Cajamarca, Rura.

F am ilia O xalid a ce ae

Oxalis eriolepis Weddell 3.200 m Cajamaica.

Oxalis phaeotricha Knuth 3.500 m Cajamarca.

Oxalis peduncularis Kunth 2.000 - 3.500 m Amasaras, Ancash, Cajamarca, Lambayeque, La Libertad, Rura.

F am ilia P íp era c e a e

Peperomia minuta A. W. HUI 3.000 m Cajamarca.

Peperomia parvifolia C. DC. 3.000 - 4.000 m Ancash, Cajamarca, La Libertad.

F am ilia P lan ta g in a c e a e

Plantago tubulosa Decaisne 3.200 m Cajamarca.

Plantago sericea var. lanuginosa Grisebach 3 .2 5 0 - 3.300 m Cajamarca.

Plantago australis Pilger 3.500 m Cajamarca.

F am ilia P o lem o n ia c ea e

Cantua buxifolia Jussieu ex Lamark "cantuta" 2.500 - 4.000 m Ancash, Cajamarca, Huanuoo, La Libertad.

F am ilia P olygonaceae

Muehlembeckia volcánica (Benth.) Endlicher 3.200 - 3.500 m Cajamarca

3.500 m ObuzoD, La Libertad.

Muehlembeckia sp. (6706) 3.300 m Cajamarca.

Rumex acetosella L. 3 .1 5 0 - 3.400 m Cajamarca.

3.000 - 3.500 m OtLGDo, Huamachuco, La Libertad

Rumex peruanus Rechinger f. 3.400 m Cajamarca.

F am ilia P o rtu la c a e a e

Calandrinía acaulis H.B.K. 3.150 - 3.650 m Cajamarca.

F am ilia P ro tea ce ae

Oreocallis grandiflora (Lam.) R. Br. "cuchahlla" 2.000 - 4.000 m Arcadi, Amanes, Capnarca, Huanuxi La libertad, Rura,San Marth

F am ilia R an u n c u la c e a e

Laccopetalum giganteum (Wedd.) U!brich"pacra

pacra", “huamanripa” 4.100 - 4.200 m Ancash, Cajamarca, La Libertad.

Oreithales integrifolia (H.B.K. ex DC.) Schlechtendal 4.200 - 4.600 m Santiagd efeChuco, La Libertad, Cajamarca, Ancash, Amaselas.

Ranunculus limoselloides Turczaninov 3.600 - 4.000 m Santiago de Chuoo; La Libertad.

Ranunculus peruvianus Persoon 3.250 m Fbtaz, La Ltotad.

Ranunculus praemorsus H.B.K. ex DC. 3.100 m Bolívar; La Libertad.


179
Perú

SPERMOPHYTA DIVISIÓN GYNINOSPERMAE Altitud Localidad

F am ilia R osaceae

Acaena ovalifolia R. & P. 2.900 m OIuzgo , La Libertad.

Alchemilla barbata C. Presi 3.000 m Cajamarca.

Alchemilla pinnata R. & P. 3.600 m Santiago de Chuoo, La Libertad.

Alchemilla aphanoldes var. tripartita (R. & R) Perry 3.500 m Cajamarca.

Geum peruvianum Focke 3.400 - 3.600 m Cajamarca Sánchez Catión, La Libertad.

Hesperomeies lanuginosa (R. & P.) Hooker 3.200 - 3.550 m Fátaz, La Libertad.

Kageneckia lanceolata R. & P. "Iloque" 2.500 - 3.500 m Amazonas, Ancash, Cajamarca, Huanuoo, La Libertad.

Margyricarpus pinnatus (Lamarck) Kuntze 3.200 m Sánchez Catión, La Libertad.

Polylepis racemosa R. & P. 3.500 m Cajamarca. Fátaz, La Libertad.

Polylepis weberbaueri Pilger

Rubus robustus C. Presi, “zarzamora" 2.500 - 3.500 m Amazonas, Cajamarca, Huanuco.

Rubus sp. (R. acanthophullus Focke) 3.600-3.800 m Cajamarca Bolívar; La Libertad..

F am ilia R ubiaceae

Arcythophyllum ericoides (Wllld.) Stand. 3.100 m Cajamarca.

Arcythophyllum filiforme (R. & P) Stand. 3.200 m C^amarca.

Arcytophyllum thymifolium (R. & P.) Standi. 3.000 - 4.000 m Amazonas, Ancash, Cajarraca, Huanuoo, Lambayeque, La Lisiad.

Cinchona officinalis L. "cascarilla" 500 - 3.000 m Arrearas, Cajamarca, Huanuco, Lamb^eque, Hua, San Mailh

Galium cajamarcense Dempster 3.400 m Cajamarca.

Galium corymbosum R. & P. 3.300 m Cajamarca.

Psychotria stenostachya Stand. 5 0 0 -2 .0 0 0 m Amazonas, Cajamarca, Huanuoa

F am ilia S axifrag ace ae

Saxifraga magellanica Poiret 3.000 - 4.500 m Amazonas, Ancash, Cajamarca, La Libertad.

F am ilia S cro p h u la riac ea e

Bartsia sp. (6901) (B. sericea) 3 .1 0 0 -3 .4 0 0 m Cajarraca.

Calceolaria ballotifolia Kraenzlin 3.400 m Cajarraca.

Calceolaria caespitosa Molau 3.600 m Cortumazá, Cajamarca.

Calceolaria cumbemayensis Molau 3.500 m Cajamarca.

Calceolaria hispida subsp. Acaulis Molau 3.400 - 3.500 m Cajarraca.

Calceolaria percaespitosa Wooden 3.500 - 3.600 m Contimazá, H u a ^ o c , Cajarraca.

Calceolaria rhododendroides Kraenzlin 3.300 m Cajamarca.

Calceolaria utricularioides Benth. “globito" 500 - 3.650 m Amazonas, Ancash, Comarca, La Libertad, Ruta.

Calceolaria sp. (7308) 3.400 m Cajamarca.

Castilleja fissifoiia L. f. 3.500 m Cajamarca.


180
Los Páramos del Mundo

S P E R M O P H Y T A D IV IS IÓ N G Y M N O S P E R M A E A ltitu d L o c a lid a d

Casti1leja laciniata Hooker & Arnott 3.200 m Cajamarca.

Castilleja pumita (Benth.) Wedd. ex Herrera 3.000 - 4.500 m Ancash, Huanuoa

Mimulus glabratus H.B.K. 3 .1 5 0 -3 .5 0 0 m Cajamaica.

Verònica anagallis-aquatica L 3.050 - 3.500 m Cajamarca.

Veronica peregrina L. 3.150 m Cajamarca.

Fam ilia S olan ac ea e

lochroma grandiflorum Benth. "campanilla" 2 .5 0 0 -3 .5 0 0 m Amazonas, Cajamarca, Rura.

Lycianthes lycioides (L.) Hassler 600 - 3.800 m /Vnaacnas,/rreash, Cajamaica, Huanum, Lambayeque, La Libertad

Nierembergia repens R. & P. 3.300 m Cajamarca.

Nicotiana tyrsflora Goodspeed 3.400 m Cajamarca.

Salpichroa glandulosa (Hooker) Miers. 3.000 - 4.000 m Ancash, Cajamarca, Lambayeque, La Libertad.

Salpichroa sp. (7037) (S. romosissima Miers) 3.150 - 3.400 m Cajamarca.

Solanum sp., Sec. Tuberarium (6856B) 3.200 m Cajamaica.

F am ilia T im e la e a c e a e

Daphnopsis weberbaueri Domke “chotito" 2.500 - 3.200 m Cajamarca.

F am ilia Tro p ae o lac ea e

Tropaeolum cirrhipes Hooker 1.500 - 2.000 m Cajamarca, Amazonas.

F am ilia U rtic ac e a e

Urtica echinata Behtham 2.500 - 3.500 m Cajamarca.

Urtica fabellata H.B.K. 2.500 - 3.500 m Cajamarca.

F am ilia V ale ria n a c e a e

Belonanthus longitubulosus Schmale 3.000 - 3.500 m La Encañada, Cajamarca.

Belonanthus spatulatus (R. & P.) Schmale 3.000 - 3.500 m La Encañada, Cajamarca.

Phyllactis rigida (R. & P.) Persoon 3.000 - 3.500 m La Encañada, Cajamarca.

Valeriana connata R. & P. 3.000 - 3.500 m La Encañada, Cajamarca

Valeriana cumbemayensis Eriksen 3 .0 0 0 -3 .5 0 0 m La Encañada, Cajamarca.

Valeriana interrupta R. & P. 3.000 - 3.500 m La Encañada, Cajamarca.

Valeriana lyrata M. Vahl. 3.500 - 4.500 m Rura, Cajamarca, Ancash.

Valeriana pilosa R. & P. 3.800 - 3.850 m La Encañada, Comarca.

F am ilia V io lac e a e

Hybanthus sp. 3.000 - 3.600 m Bolívar, Ffertaz, La Libertad.

Viola dombeyana DC. 3.600 - 3.900 m Bolívar, F&taz, La Libertad.

Viola micranthella Weddell 3.000 - 3.600 m Bolívar; F&taz, La Libertad.

Viola pallascaensis W. Becker 3.000 - 3.600 m Bolívar; F&taz, La Libertad.

Viola pygmaea Jussieu ex Poiret 3.000 - 3.600 m Bolívar; F&taz, La Libertad.


Perú
181

los autores Bazan H., Sánchez R, Cabanillas M.,


Biodiversidad animal
Miranda A., Plegue H. y Sánchez I., así como del
Instituto Nacional de Recursos Naturales INRE-
En cuanto a los animales del páramo jalea hay
NA, efectuado por G. Ibérico y R Sánchez.
pocos estudios, que esperamos se intensifiquen
próximamente, sobre todo en animales pequeños Presentamos a continuación los principales
como insectos, arácnidos, crustáceos, etc. Hemos animales existentes en el Páramo Jalea, sobre los
recogido sin embargo, la siguiente información de 3.000 metros en el suelo y en el agua:

Tabla 2: Fauna de Páramo jalea, sobre los 3.000 metros en el suelo y agua

M A M ÍF E R O S (e s p e c ie s ) N o m b re c o m ú n L u g a r y a ltitu d

Tapirus plnchaque "ta p ir de a ltura ” o "p in c h a q u e ” 3000 m; Cuenca alta de les ríos Quiraz, Huancabamba

y Chinchipe - Rura - Cajamarca

Odocoileus virginianus “venado g ris ”

Sylvilagus brasiliensis "co n e jo silvestre”

Felis concolor "p u m a ”

Pudu mephistopheles “ pudu norteño”

Conepatus rex “zo rrin o ” , "z o rrillo ”

Dusicyon culpaeus andinus “zorro a n d in o ”

Cavia tschudii atahualpae "c u y silvestre” , “ u llu a y”

Hippo camelus antisensis “ta ru c a ” . “c ie rvo de a ltura ”

Lagidium peruanum inca "v izc a c h a ”

Mustela frenata “c om a d re ja ” , “ h u a ih ua sh”

Didelphys marsupialis “ m u ca ” , “zarigü e ya ",

“c a n lla lu j” , “ hurón"

Tremarctos ornatus “oso de anteojos”

Conepatus semistriatus “zo rrillo ”

Ctenomys sp. “ ratón de c a m p o ”

Desmodus rotundus “v a m p iro ” ( a veces)

Oreailurus jacobita “gato silvestre”

Myotis sp. “ m u rciéla go"

La siurus sp. “ m u rciéla go"

Histiotus sp. “ m u rciéla go”

Phyllotis sp. “ m u rciéla go"

Akodon mollis “ m u rciéla go"


182 Los Páramos del Mundo

AVES N o m b re c o m ú n

Nothoprocta pentlandi oustaleti “perd iz serrana”

Zonotrichia capensis peruviensis “gorrión a m erica no” , “ind io p ish go”

Bubo virginianus nacurutu “buho a m erica no” , "tu c o ” , "le c h u za ”

Turdus chiguango chiguango “zo rza l”

Merganetta armata lencogenis “ pato de los torrentes"

Geranoaetus fuscencens australis "a g u ilu ch o g ra n d e”

Buteo polyosoma polyosoma “agu ilu ch o c o m ú n “

Fúlica ardesiaca “g a llareta"

Larus serranus “gaviota serrana” “gaviota a n d in a ”

Ptiloscelis resplendens “a vefría” , “tero real”

Patagona gigas peruviana "p ic a flo r” , “ picaflor g ig a nte” "q u in d e ”

Oreotrochilus estella "p ic a flo r"

Oreotrochilus melanogaster

Asthenes wyatti

Capella gallinago

Falco peregrinus “A lcó n peregrino”

Podiceps occipitalis juninensis "za m b u llid o r”

Anas flavirostris oxyptera “pato su tro”

Anas geórgica spinicauda “pato je rga "

Oxyura ferruginea “pato rojo"

Lophonetta specularioides alticola “ pato cord ille ra n o ” , "p a to crestón”

Geranoaetus melanoleucus “a gu ila "

Buteo polyosoma “g a vilá n "

Phalcobaenus megalopterus “china lin d a ”

Falco sparverius cinnamomeus "ce rn íca lo ”

Vanellus resplendens “ lie lie” , "liq u e liqu e”

Tringa flavipes “chorlo pata a m a rilla ” , “ pata am arilla

m e n o r” (m ig ra toria)

Calidris bairdii “playerito” , " pollito de m ar” (migratoria)

Calaptes rupicola puna “carga cha ”

Cinclodes fuscus albiventris “churrete cord ille ra n o ”

Cinclodes a. atacamensis “churrete costeño” , "rib ereñ o grande"

Agriornis montana insolens “h u a yc h a o ”


183
Perú

A VES N o m b re c o m ú n L u g a r y a ltitu d

Muscisaxicola albifrons ‘‘dorm ilona g ig a nte”

Muscisaxicola alpina grísea "d orm ilon a g ris” , "so ld a d ito "

Cardueilis magellanicus urubambensis "jilg u e ro cabeza negra”

Troglodites aedon

R E P T IL E S N o m b re c o m ú n L u g a r y a ltitu d

Stenocercus melanopygus “la ga rtija ”

Stenocercus chrysopygus "la g a rtija ” Ancash, Chamara.

Proctoporus ventrlmaculatus "lagartija”, “huatopilla”, “pilindique” (venenosa)

A N F IB IO S N o m b re c o m ú n L u g a r y a ltitu d

Atelopus peruensis “sapo”, “sapo terrestre”, “ sapito verde” Endémica Ancash, Cajamaica, Ftura, Páramo Jalea.

Bufo trifolium Endém ica Socucho, Chamales, Huánucp Junín, Páramo Amo

Gastrotheca abdita Endém ica Amazonas, Parama

Eleutherodactylus cajamarcensis Cajamarca, Ruta, Páramo; Selva Alta o Mjngp.

Eleutherodactylus lymani Cajamarca, Rura, Páramo, Selva Alta o Mjngp.

Eleutherodactylus petrobardus Cajamaica, Páramo

Phrynopus parkeri Endém ica Rura, Párama

Phrynopus nebulanastes Endém ica Rura, Páramo

Phrynopus simonsii "ra n ita ” Endém ica Cajamarca, Páramo Jalea.

Phyllonastes heyeri Endém ica Rura, Fáramo

Telmatobius ignavus Endém ica Cajamarca, Rura, Páramo

Bufo cophotis “sapo” Comarca, Páramo Jalea.

Gastroteca montícola "ra n a ” Cajamarca, Páramo, Jalea.

Telmatobius brevipes “sapo a cu ático” Cajamarca, Páramo Jalea Jalea.

PECES N o m b re c o m ú n L u g a r y a ltitu d

Oncorhynchus mikiss “tru ch a ” (Introducida)

(sin. Salmo gairdnerl)


184 Los Páramos del Mundo

mina Yanacocha muestran que el propósito de


La gente en el páramo jalea
ocupación de la jalea en este período parece que
se dio con énfasis en la minería y que se intensi­
fica desde el inicial desarrollo de la Cultura Regio­
Origen de la población
nal Cajamarca. Paralelamente a esta actividad los
antiguos pobladores también se dedicaron a la re­
No son muy abundantes los estudios sobre es­
colección y la caza, y posiblemente la cría de ca­
ta importante zona del norte peruano, sin embar­
mélidos (llamas, alpacas y guanacos) así como de
go, José Rodríguez y Pablo Sánchez han recogido
cuyes y ganado de caza como los venados y gua­
de la información existente y de la constatación in
nacos silvestres, igualmente en las zonas panta­
situ los diferentes testimonios que a continuación
nosas armadillos.
presentamos.
Estos animales proporcionaban carne y cueros;
Esta región geográfica, corresponde tanto a las
la carne la consumían como alimento asociado
altas montañas de los Andes del Norte Peruano
con las papas, ocas, ollucos, mashuas y granos
como a la Cordillera Occidental donde se encuen­
como quinua y chochos, así como maíz y fréjoles
tra la mayor parte del área y hasta alrededor de
de diferentes variedades que eran llevados desde
los 8o de latitud sur. En la Cordillera Central co­
los pisos ecológicos inferiores, a los que se agre­
rresponde a una larga pero angosta franja que va
gaban los frutales nativos. Esto se ha podido cons­
desde alrededor de 3° hasta 10° de latitud sur.
tatar en el estudio arqueológico y mediante las ex­
Asimismo, existen unas áreas a manera de islas
cavaciones, en que se encontraron restos de los
que se encuentran en el Departamento costeño de
elementos antes mencionados.
Lambayeque y en el Departamento de Amazonas.
Posteriormente en la etapa colonial, estas am­
Weberbauer en 1945 se refiere en sus estudios de
plias tierras de la Jalea se incorporan como terri­
los Andes a la jalea que corresponde a los Depar­
torio conquistado, primero de las llamadas enco­
tamentos de Piura, al Norte Cajamarca, Lambaye­
miendas asignadas a los conquistadores y luego a
que y La Libertad al Centro, la Provincia de Pallas- las grandes haciendas que caracterizaron la te­
ca en Ancash y la Provincia del Marañón en Hua- nencia de la tierra en Cajamarca hasta la séptima
nuco en la Cordillera Central. década del siglo XX. De manera similar a lo que
Es conveniente indicar que también existen refiere para el Ecuador (Robles 2001), la hacien­
unas áreas más pequeñas de Jalea, en el límite da dominó la propiedad de la tierra en la mayor
entre el Departamento de Cajamarca y Lambaye­ parte de la jalea hasta la República. La población
que, y en el límite del Departamento de Amazonas que vivía en estos espacios estaba constituida
y Loreto. Esta área es bastante similar en el as­ principalmente por colonos de hacienda “mitayos”
pecto ecológico, pero difiere un tanto en su pobla­ (pastores de hacienda) y arrendatarios, es decir,
ción, sobre todo en sus costumbres y la forma co­ por campesinos con mejores recursos que transa­
mo han colonizado esta zona. En los límites de los ban con los terratenientes el alquiler o la renta de
Departamentos de San Martín y Amazonas se en­ grandes extensiones de la jalea para dedicarlas a
cuentra el famoso paso de Pishgo guañuna que la cría de ganado ovino, vacuno, caballar y porci­
esta casi permanentemente cubierto de neblina y no.
tiene un ambiente muy frío, en donde moría mu­ Más hacia el norte, en lo que corresponde al
cha gente que venía de la Selva. espacio andino de los actuales Departamentos de
El origen de las poblaciones en esta amplia zo­ Piura y en la reducida área de Lambayeque, que
na es más o menos diferenciado, pues se trata de corresponde al Distrito de Incahuasi en la Provin­
zonas discontinuas, separadas por el Cañón del cia de Ferreñafe, cabecera de la cuenca del río la
Río Marañón en cuanto a las jaleas del Occidente Leche, sobre esta población hay varias hipótesis.
y del Centro. Para la región de Cajamarca investi­ Una la vincula a un proceso de expansión de la
gaciones recientes (TAM 1995), encuentran que cultura Cajamarca en el siglo IX. Una segunda
la gente del Páramo Jalea está asociada a los an­ asegura que la población actual de esta zona pro­
tiguos poblamientos prehispánicos (II milenio an­ viene de una agrupación de mitmas llevados des­
tes de Cristo a mil años después). Los estudios ar­ de el Ecuador (zona de los Cañaris) al final del do­
queológicos en el área actual de explotación de la minio del imperio incaico. Está a favor de ésta te­
185
Perú

sis el quechua que aún habla la población indíge­ tura inca, a través de grupos de poblaciones de
na de las partes altas, con estructura fonética si­ mitimaes fue bastante intensa y agresiva sobre la
milar al quechua ecuatoriano (Castillo 1990). En cultura local, de tal manera que los pueblos ac­
el tiempo de la colonia y la república hasta la dé­ tuales asentados en zonas de páramo jalea hablan
cada del 1970 destaca en esta zona el predomi­ quechua y castellano, y mantienen su forma orgá­
nio del sistema de hacienda, dos de ellas ubica­ nica de comunidades campesinas, pero con nive­
das en la parte media del territorio de Incahuasi y les de vida muy bajos. Entre los factores asocia­
denominadas Moyán y Janque, abarcaban territo­ dos a ello, generalmente se mencionan, el aisla­
rios de Costa pero también controlaban las tierras miento vial y el poco interés de los comerciantes
de altura dedicadas al pastoreo de ganado y al por sus productos, no existiendo mayor interés por
cultivo de tubérculos andinos. El dominio de estas las empresas productivas o inversionistas.
haciendas era tal que hasta controlaban el tránsi­
to de los campesinos a través de su territorio me­
diante la instalación de trancas y el cobro de de­ Historia de los procesos de
recho de pase. También existieron comunidades poblamiento del páramo jalea
campesinas pero no con una buena organización
como en el centro y sur del Perú, por lo que su
efecto en la gestión de la jalea no ha sido signifi­ La ocupación antigua del páramo jalea en la
cativo; por tanto, la población se mantuvo prácti­ región de Cajamarca está demostrada a partir de
camente aislada, pudiéndose observar hasta aho­ la reciente investigación arqueológica en el sitio
ra acentuados rasgos de su cultura ancestral, Maqui Maqui a una altitud de 4.000 a 4.100 m
apreciándose tanto en su vestimenta y costum­ (TAM 1994). Se realizaron excavaciones en 25 si­
bres. tios. El objetivo fue establecer la antigüedad y el
La población del páramo jalea de Piura es un carácter de la ocupación humana en el área. En
tanto diferente. Ésta etnia, si bien es cierto está todos estos sitios que son abrigos, socavones,
más vinculada al páramo ecuatoriano, tiene gran cuevas y enterramientos se han encontrado restos
influencia de la Cultura Costeña Mochica-Chimú, de caminos y abundantes vestigios arquitectóni­
pero también rasgos culturales que los diferencia cos de protección y delimitación; restos de vivien­
un tanto; en cuanto a vestimenta y costumbres del das, lascas, restos vegetales y osamentas de ani­
resto del páramo jalea cajamarquino, siendo un males, carbón, semillas carbonizadas y ceniza, lo
distintivo de su cultura el chamanismo o curande­ que se constituye en una muestra de una ocupa­
rismo de una parte de la población que habita al­ ción humana densa y continuada en la jalea, des­
rededor de las lagunas de Huancabamba. de los tiempos prehispánicos hasta la época colo­
En la zona del páramo jalea al otro lado del nial, en un lapso de por lo menos siete mil años.
Marañón, la historia de ocupación es diferente. La jalea de Maqui Maqui se presenta como un
Está basada en el predominio de grandes comuni­ medio inhóspito, “verdadero páramo”, donde se
dades campesinas que habitaron y habitan dichos asentaron algunos grupos humanos de pastores.
territorios pero no muy bien organizadas, así como Sin embargo, la investigación arqueológica ha per­
con poca presencia de haciendas que basaban su mitido sacar a la luz aspectos hasta hoy descono­
economía en la producción extensiva de ganado cidos para este tipo de espacios como la explota­
vacuno, ovino, caballar, porcino y en forma do­ ción minera asociada a centros ceremoniales don­
méstica cuyes y gallinas, salvo los porcinos que de se realizaban rituales de “pago" a los cerros, en
son criados muy cerca de sus casas; una pequeña centros poblados fortificados -como Carachugo- al
agricultura basada en cultivos de papas, ocas, que confluía una compleja red de caminos que in­
ollucos, mashuas y actualmente ajos y chochos. tegraban los diferentes sitios del área y conducían,
La cría de ovinos destaca en la ganadería extensi­ al parecer, a sitios tan distantes como Kuntur Wa-
va. Sin embargo, hay una muy débil integración al si (San Pablo) y Pacopampa (Chota). Un hecho
mercado. Estas poblaciones están vinculadas a la importante a destacar es que entre 1500 años
presencia de otra cultura regional preinca como la A.C. a 1000 años A.C. (Períodos Huacaloma Tem­
de los Sachapuyos. La evidencia etnográfica ac­ prano y Huacaloma Tardío) se inician las primeras
tual muestra que la presencia posterior de la cul­ actividades mineras en la jalea y a la vez la conti­
186
Los Páramos del Mundo

nuidad de una ganadería de camélidos y caza. Es­ zo y que era extraído de las jaleas, sobre todo de
to se evidencia en la existencia de socavones y los lugares pantanosos y de las orillas de los bos­
cortes a tajo abierto asociados a sectores de tritu­ ques, este envarillado después fue reemplazado
ración y tratamiento del mineral o la presencia de por el carrizo, sobre el cual se ponía la teja o la
fogones cavados en el suelo arcilloso y en la roca paja de walte (mezcla de Calamagrostis, Stipa y
madre, con restos de ichu (Festuca) y tallos car­ Festuca de la jalea). El cuero servía para amarrar
bonizados, instrumentos de piedra, crisoles y mer­ los útiles de labranza y la elaboración de los arne-
curio. Parece ser que la explotación minera aurífe­ ses de caballería
ra se constituyó en una de las principales activida­ La paja de walte se ha utilizado y se usa para
des económicas, con mecanismos de comerciali­ los adobes y los embarrados de las casas de los
zación transregional, especialmente con la Costa pueblos y de las ciudades; por lo tanto, la jalea
norte, durante períodos regionales como Moche, para la región de Cajamarca constituyó y constitu­
Lambayeque y Piura. Parece que luego esta explo­ ye un importante espacio productivo, que aportó y
tación minera declina en las fases tardías de la aporta al desarrollo de la región; aunque con el
cultura Cajamarca y es probable que en el perío­ advenimiento de la modernidad sus productos van
do Inca y Colonial no se desarrolló con la misma perdiendo cada vez más su valor.
intensidad. Se cuenta como anécdota que los ovinos cre­
cieron tan abundantemente en las laderas y las
jaleas cajamarquinas, que el valor de los cueros
Períodos de la conquista y era más importante que el de la carne, siendo
aceptado por los hacendados que podrían desapa­
colonia
recer o ser utilizados algunos ovinos siempre y
cuando se entregaran los cueros a los pastores pa­
Con la conquista y el posterior orden colonial, ra ser llevados a la hacienda (narración de Don
la jalea, como el resto de los espacios andinos, Bartolomé Novoa en carta dirigida a un familiar
pasa a constituir el territorio de inmensas enco­ suyo, a la sazón autoridad de gobierno en Lima).
miendas y luego haciendas que incluían grandes En ese entonces la jalea sólo estaba poblada en
espacios despoblados, utilizados solamente para los núcleos de hacienda, donde había la gran ca­
propósitos de una ganadería extensiva de ovinos y sa, galpones, pequeñas casas de mayordomos,
vacunos. Durante la Colonia, la jalea de Cajamar­ mayorales y obreros, así como almacenes y otras
ca fue priorizada para este tipo de ganado pues instalaciones. Alrededor de estos grandes centros
brindaba la materia prima para una boyante in­ se concedía el usufructo de parcelas de tierra a los
dustria textil de paños y otros objetos que se pro­ colonos o arrendatarios, a cambio del empleo de
ducían bajo el sistema de obrajes, grandes com­ su mano de obra o de un arrendamiento general­
plejos artesanales que utilizaban la mano de obra mente pagado con animales o en moneda circu­
servil y semiesclavizada de los indios y anaconas lante. El paisaje dominante era de grandes pajo­
y colonos dependientes del sistema de hacienda. nales y de vez en cuando pequeños montes y bos­
En toda la jalea de Cajamarca se ubicaron impor­ ques de galería, en las quebradas que descendían
tantes establecimientos de este tipo como Comba­ hacia las zonas más bajas donde aparecían bos­
yo, Porcón, Pallán, Sunchubamba, Chusgón, etc. ques o montes más abundantes y en forma muy
(Marcelo 1994) que tuvieron su declinación con el distante y dispersa se encontraban pequeñas vi­
desarrollo de los mercados y la entrada de paños viendas de piedra y paja (chozas) donde vivían los
y otros textiles provenientes de los centros produc­ pastores dedicados al cuidado de los rebaños. La
tivos de ultramar. jalea era un espacio aislado de los centros urba­
También era importante la producción de cue­ nos y mercados, subvalorado, inhóspito y asocia­
ros de ovinos y vacunos, los que tenían gran valor do a la residencia de los sectores más pobres y
para la producción de cueros curtidos para múlti­ marginados de la escala social campesina.
ples usos, además de zapatos y suelas. También Hacia fines del siglo XVIII, la jalea es otra vez
los cueros eran utilizados para amarrar el madera­ escenario de la explotación minera intensiva por el
men de los techos, sobre el cual se disponían un descubrimiento de los yacimientos mineros de
envarillado del zuro o chusquea parecido al carri­ plata en la región de Hualgayoc. El auge de esta
187
Perú

actividad estimula la emigración de grandes con­ crecimiento fue tan rápido y expansivo que de 20
tingentes de campesinos que abandonan los cam­ productores proveedores en 1947 pasa a alrede­
pos de las haciendas en busca de oportunidades dor de 5.000 en 1998. Su área de influencia co­
de empleo remunerado, impactando fuertemente pó ¡nicialmente las tierras irrigadas del valle y los
en la disminución de los niveles productivos y de mejores campos en las laderas de la Sierra de Ca­
uso de las tierras. Es una época de crisis para la jamarca, para posteriormente extenderse paulati­
producción agropecuaria cajamarquina. A fines namente hasta las otrora aisladas áreas de la jal­
del siglo XIX la minería de la plata decae fuerte­ ea, incorporando a éstas en el ámbito de la llama­
mente y hay una vuelta hacia la agricultura. Sin da cuenca lechera, a pesar de que por sus bajos
embargo, el contexto era ya diferente, pues la eco­ niveles tecnológicos y la calidad del ganado y los
nomía de los obrajes estaba definitivamente en pastos, los rendimientos de leche son cuatro veces
crisis y como consecuencia el ganado ovino y su más bajos que en las mejores áreas del valle de
cría en los espacios de la jalea en las haciendas Cajamarca.
ya no era atractivo para los grandes propietarios. Este fenómeno se da en forma paralela y mon­
Aquí se inicia un lento pero constante proceso de tado sobre otro proceso importante que tiene que
incorporar el espacio de Cajamarca a la crianza de ver con la ocupación masiva de la jalea de Caja-
ganado vacuno y dentro de él las tierras de la jal­ marca durante los últimos cincuenta años. Nos re­
ea. ferimos a los cambios en la tenencia de la tierra
Este proceso que se inicia moderadamente a que tienen lugar en el campo cajamarquino a par­
finales el siglo XIX cobra auge a partir de las pri­ tir de 1930. Bajo la motivación de modernizar y
meras décadas del siglo XX, con la iniciativa de capitalizar las áreas más productivas de sus fin­
unas pocas haciendas para modernizar su produc­ cas, así como bajo la presión de las protestas y los
ción ganadera en base a la importación y cría de movimientos campesinos de la época, y principal­
vacunos de raza Holstein, que son ubicados en las mente bajo el miedo de la afectación por las Re­
áreas mejor tecnificadas y con mejores condicio­ formas Agrarias de 1963 y 1970, los hacendados
nes productivas (Seifert 1990; Taylor 1995). Esto comienzan a fragmentar y vender parte de sus ha­
significa que la jalea no se incluye en este proce­ ciendas, en particular aquellas áreas de menor va­
so y sigue siendo el escenario de una crianza ex­ lor productivo como las jaleas. En una coyuntura
tensiva de vacunos, ovinos y equinos llamados de minifundización y carestía de tierras en las la­
“criollos”, con condiciones productivas y de renta­ deras y comunidades campesinas, ésta oportuni­
bilidad muy limitadas. dad es aprovechada por los excolonos y principal­
mente los campesinos arrendatarios que habían
logrado cierto nivel de acumulación en base a la
Los inicios de la producción cría de ganado en las tierras de hacienda. Es este
industrial de Cajamarca y su sector social el que compra grandes extensiones
en la jalea (parcelas de 30 a 600 hectáreas) con
influencia en la jalea el propósito de intensificar la ganadería de vacu­
nos.
Este proceso inicial es impulsado a partir de El proceso expansivo de la empresa PERULAC
1947 en que se instala en Cajamarca una subsi­ va a funcionar en esta coyuntura como un estímu­
diaria de la transnacional NESTLÉ con el nombre lo muy importante para la continua ocupación de
de PERULAC, cuya planta principal se establece la jalea, a partir de la fragmentación, reventa y su­
en la ciudad de Chiclayo, estando en Cajamarca cesión por herencia de las iniciales parcelas a
una planta de acopio y condensación y eventual­ campesinos pobres y medios que ascienden des­
mente la producción de grasa de leche (bater oil). de las laderas erosionadas y pobres en busca de
La fábrica de Chiclayo se dedicó a la elabora­ espacios para producir y buscar oportunidades de
ción de productos lácteos con gran demanda en el integrarse al mercado vía la venta de leche fresca,
Perú, lo que a su vez generó una demanda soste­ y vacunos provenientes de su saca anual. De este
nida y creciente de leche fresca, dinamizando los modo, algunas áreas de la jalea, especialmente
circuitos económicos alrededor de la provincia de aquellas cercanas a las carreteras y vías que la
Cajamarca y sectores aledaños. Su proceso de empresa lechera y sus proveedores iban constru­
188 Los Páramos del Mundo

yendo para facilitar el acopio de la leche, se co­ bien es cierto no alteran tanto la fisiografía o relie­
mienzan a densificar por la conformación de nú­ ve geográfico, sí genera un gran efecto contami­
cleos de población a manera de pequeños pueblos nante por la acumulación de sus relaves, y el efec­
o caseríos, en los que se concentran los servicios to de esto en la contaminación del agua, los sue­
educativos, de salud y de administración del Esta­ los y la vida en general. Pero si bien este proceso
do. Las viviendas se modernizan con techos de de ocupación de la jalea es bastante particular y
hojas de zinc y tejas rojas de cemento y arcilla. notorio en la zona de Cajamarca y Hualgayoc, por
Sus casas van teniendo mayores dimensiones su velocidad y los factores socioeconómicos a los
igual que sus habitaciones, que son el producto de que se asocia, no sucede igual en las otras regio­
su mejoramiento de condiciones económicas. Es­ nes del páramo jalea más al norte y al oriente.
tas viviendas reemplazan a las antiguas chozas En los departamentos de Lambayeque y Piura
cubiertas de techo de paja de walte. Como conse­ el páramo sólo ocupa una menor porción del terri­
cuencia, la condición de los nuevos pobladores de torio andino y está sujeto a los procesos de mar-
la jalea sube mucho en la escala social de los ginación que resultan de una marcada priorización
campesinos. Hemos encontrado lugares en los a las áreas de la Costa. Esto significa que las tie­
que, entre los censos de 1961, 1972 y 1981, las rras altas en estas regiones están ocupadas por los
tasas de crecimiento anuales de la población es­ sectores campesinos más pobres, dedicados a ac­
tán sobre el 6 y 10 % (Rodríguez 2002). tividades agropecuarias de subsistencia, desta­
Un factor nuevo que toma presencia en la ocu­ cando la ganadería extensiva de ovinos, caballares
pación del páramo jalea en la región de Cajamar- y vacunos para carne. Mucha de esta gente está
ca está referido a la explotación minera. A partir saliendo de sus comunidades y se va ha vivir ha­
de los primeros años de la década de 1990 se cia las ciudades. Pulgar Vidal (1996) señalaba ya
asiste al crecimiento de esta actividad a partir de el extendido fenómeno de la migración campesina
la aplicación de la tecnología de tajo abierto y li­ y el abandono de las tierras de altura, porque la
xiviación por cianuro de sodio, en yacimientos ubi­ gente en los Andes del Perú tiende a ir a vivir a las
cados sobre los 3.600 m en la cima de las mon­ zonas de la Costa y la Selva alta, en busca de me­
tañas que rodean el valle, hacia el norte de la ciu­ jores oportunidades de empleo y acceso a otros
dad de Cajamarca. Una sola empresa, Minera Ya- servicios, abandonando sus campos aislados, ale­
nacocha, subsidiaria de la Newmont de Estados jados y poco productivos.
Unidos, comprendía el año 2001 una área de ex­
plotación de 12.000 ha que luego fue incremen­
tada a 25.000, y que producía alrededor de 70 El páramo jalea en la Cordillera
TM de oro por año. Tanto por la magnitud de las Central de los Andes del norte
explotaciones como por los insumos empleados,
esta presencia minera significa un factor impor­
peruano
tante de alteración y disociación del ecosistema, y
un potencial riesgo de contaminación del suelo y En esta extensa zona geográfica que es una
las aguas en su entorno. Ya en la actualidad, los larga, angosta pero continua franja que va desde
campesinos de las comunidades del entorno in­ el centro del Departamento de Amazonas hasta la
mediato de la mina expresan su preocupación por Provincia del Marañón en el Departamento de
la sensible desaparición de elementos de la biodi- Huanuco. Es la zona ubicada a la derecha de la ri­
versidad, dentro de ellos especialmente la fauna bera alta del río Marañón. Estos ecosistemas son
(sapos) y la competencia desigual a que se ven so­ conducidos mayormente por comunidades cam­
metidos sus campos por el uso de las fuentes de pesinas que controlan y aprovechan en forma limi­
agua por parte de la empresa. tada este territorio; la población actual remonta
En los primeros años de la colonia se descu­ sus orígenes hasta la época prehispánica, época
brieron y explotaron varios yacimientos mineros, desde la cual han sabido aprovechar sus "jaique-
situados principalmente en la provincia de Hual- rías" como llaman a las tierras sobre los 3.000 m
gayoc, ubicados a más de 3.500 m que aun si­ bajo el sistema de complementariedad ecológica,
guen en explotación; sin embargo, el tipo de ex­ pues, por lo general, los pueblos y otros asenta­
plotación de minas, socavones o galerías, que si mientos humanos de importancia se asientan en
189
Perú

los pisos inferiores en la región de la Quechua y la La población actual


Yunga pluvial, y el acceso a los páramos es tem­
poral y se usan los recursos en forma colectiva,
según el ritmo que impone la demanda de pastos En términos muy generales podemos agrupar
para la cría de ganado. A diferencia de Cajamar- la población actual del páramo jalea del Perú en
ca, muy poca gente se aventura a vivir permanen­ tres sectores:
temente en estas tierras. Con frecuencia se va a la a. Los sectores de campesinos pobres, orga­
jalea sólo para “rodear” el ganado vacuno que se nizados en comunidades campesinas o ca­
cría “libre” en los pajonales, bajo el cuidado de fa­ seríos y que realizan actividades agrope­
milias de pastores. Más aún, durante las últimas cuarias de subsistencia en las áreas de pá­
tres décadas se asiste a un masivo despoblamien­ ramo jalea de Lambayeque, Piura y Ama­
to de las comunidades campesinas asentadas en zonas. El uso de las tierras y los pastos
esta parte de los Andes, cuyas familias se han obedece aún a un patrón de aprovecha­
trasladado más hacia el oriente para colonizar los miento colectivo de los recursos. Sin em­
valles de la selva alta en base a la siembra de ca­ bargo, se observa que estos sectores están
fé, coca, arroz y maíz. De tal manera, en esta zo­ en retraimiento por la emigración hacia
na, como muestran las cifras censales, se asiste zonas de mayor desarrollo en la Costa y la
más bien a un despoblamiento de las áreas andi­ Selva.
nas y dentro de ellas el páramo jalea, observándo­ b. Los sectores campesinos dedicados a la
se por lo tanto que la zona está mejor conservada-, producción ganadera de vacunos para le­
sin embargo, es de indicar que estas zonas sufren che y carne, articulados al mercado y a la
el efecto de bajas temperaturas casi permanente­ red de acopio de la empresa NESTLÉ en la
mente, debido a que están cubiertas constante­ zona centro y sur del Departamento de Ca-
mente de copiosas neblinas y lloviznas permanen­ jamarca. Estos campesinos son propieta­
tes. rios de sus parcelas, adquiridas luego de
Sólo en pequeños sectores donde la ganadería la venta de las haciendas y la fragmenta­
de vacunos para carne y leche ha cobrado cierto ción sucesiva de las iniciales propiedades.
impulso; como se puede observar en los distritos Este sector está en crecimiento por la in­
de Leymebamba y Molinopampa en la Provincia migración interna de campesinos que pro­
de Chachapoyas, se hace evidente un agresivo as­ vienen de la zona quechua. En el espacio
censo hacia las tierras altas sobre los tres mil me­ que cubre este sector se observa el surgi­
tros en busca de áreas para establecer campos de miento de pueblos y centros poblados que
pastoreo. Lo que se está haciendo actualmente es se ubican estratégicamente en las cabece­
talar los bosques húmedos y exponerlos al creci­ ras de carreteras o en los puntos de con­
miento espontáneo de gramíneas y otras yerbas fluencia de redes de intercambio.
que constituirán las "invernas” para el pastoreo c. Un tercer sector a tener en cuenta corres­
del ganado. Últimamente se está incentivando la ponde a la población transitoriamente
siembra de pastos en reemplazo de la pradera na­ ubicada en la zona del páramo jalea por
tural. Los potreros son delimitados por cercas de razones de la explotación minera del oro.
alambre o piedra. Por lo tanto, recién se está co­ Este sector comprende a los trabajadores,
menzando a ocupar intensivamente la jalea en es­ técnicos y empresarios de los complejos
tas áreas cercanas a los mercados de leche y car­ mineros asentados sobre los 3.500 m y
ne. Este fenómeno se ha iniciado en la zona de cuya actividad por su propia naturaleza,
transición entre el bosque alto y la jalea propia­ es bastante agresiva y genera impactos
mente dicha, pero donde la destrucción de los muy fuertes en la Jalea. Por las estadísti­
bosques nativos representa uno de los daños más cas del Sector Minería en el Perú, este
significativos y permanentes al ecosistema. sector tiende a ser mayor en el futuro.
190
Los Páramos del Mundo

Distribución de la población cuando se analizan las estadísticas anteriores a


1980.
Si miramos en conjunto la región del Páramo
Jalea en los Andes del Norte del Perú, éste se pre­
senta desigualmente poblado. Hacia el norte y el
Organización social y manejo del
oriente de la zona de Cajamarca encontramos el espacio
páramo jalea ocupado por una población muy dis­
persa y sin conformar núcleos. Por lo general, las En Cajamarca la historia de las tierras altas
sedes de pueblos y caseríos se ubican en los es­ atraviesa por escenarios interesantes que asumen
pacios de la zona Quechua, debajo de los 3.100 una dinámica particular durante el siglo pasado,
m. La zona de la jalea sólo se ocupa estacional­ pero especialmente a partir de la década de los
mente, conforme al ritmo de aprovechamiento de cuarenta. Caracteriza a estos procesos la incorpo­
los pastos naturales para el ganado vacuno. ración de la jalea a un sistema de producción ga­
En cambio, en la región del sur del Departa­ nadera de vacunos más intensiva y la migración
mento de Cajamarca la región del páramo jalea interna de la población campesina que asciende
esta siendo blanco de una continua y creciente desde las laderas empobrecidas en busca de opor­
migración de campesinos durante los últimos cua­ tunidades de trabajo y de producción agropecua­
renta años y más intensamente después de la re­ ria. Esta situación modifica sustancialmente los
forma agraria de 1970. Estos campesinos no sólo sistemas tradicionales de aprovechamiento de los
destruyen los montes y la pradera natural para es­ recursos, intensificando su uso e incorporando
tablecer pastos cultivados y pequeñas chacras pa­ nuevos elementos como los pastos cultivados, la
ra el cultivo de papa, cebada y otros tubérculos tala y quema de bosques nativos, empleo del agua
menores, si no que establecen pueblos permanen­ para la irrigación y conformación de caminos, ca­
tes, con autoridades que pugnan por el acceso a rreteros y centros poblados.
servicios estatales como educación, agua potable, Sin embargo, cuando los campesinos iniciaron
electricidad, vialidad, etc. Paralelamente se con­ la migración hacia la Jalea, las condiciones eran
forman numerosos mercados locales que los cam­ bastante diferentes a las de hoy. A inicios del siglo
pesinos llaman "plazas pecuarias”, cuyo dinamis­ XX las grandes haciendas de la zona incluían en
mo y articulación giran alrededor de la venta de su territorio inmensas áreas de jalea que subutili­
ganado vacuno, leche fresca, quesillo, productos zaban mediante la renta que las pocas familias de
agrícolas, alimentos y otros bienes de origen urba­ campesinos arrendatarios y colonos pagaban por
no. De esta manera se configura un área donde el usufructo de los pastos (derecho de "pastaje").
comienzan a aparecer sectores con una marcada En otros casos, las “jaleas" eran parte del territo­
densidad demográfica. Como ejemplo citaremos rio de las pocas comunidades campesinas que
el caso de la zona Celendín-Bambamarca, al nor­ controlaban extensas áreas de uso comunal, a las
te de la ciudad de Cajamarca. Toda esta zona que accedían los campesinos comuneros bajo del
(unas 50.000 hectáreas) en 1950 constituyó el sistema de “posición". En ambos casos lo que
territorio de cuatro grandes haciendas: Llaucán, existía era un aprovechamiento estacional de es­
Chanta, Jerez y Pallán. Cuatro décadas después tas tierras asociado al pastoreo extensivo de vacu­
se ubican aquí más de treinta “caseríos” o comu­ nos y a la extracción de recursos como plantas
nidades de 20 a 200 familias cada uno (Rodrí­ medicinales y leña.
guez 2002). La agricultura se limitaba a pequeños campos
Todo este proceso de poblamíento paulatino de de papas y otros tubérculos andinos en las áreas
las partes altas de los Andes (sobre los 3.400 m protegidas del ataque destructivo de las heladas.
está determinando un cambio significativo en los Aquí es importante destacar algunas formas de or­
patrones de poblamiento locales en Cajamarca. ganización social vinculadas al control y aprove­
Por ejemplo, para la provincia de Celendín, el cen­ chamiento de la jalea en el norte peruano.
so de 1993 encuentra que alrededor del 20% de
la población provincial se encuentra viviendo en
comunidades sobre los 3.000 m un hecho inusual
191
Perú

Bajo el sistema de hacienda das, es el importante rol que cumplían los suba­
rrendatarios medianos conocidos como los “cabe-
Las numerosas haciendas que controlaban el zonados”. Antes que como patrones éstos funcio­
campo cajamarquino hasta la década de 1970 en naban como cabezas de familia o líderes comuni­
el siglo pasado eran de propiedad de terratenien­ tarios que tenían la responsabilidad de vigilar el
tes, pero también de órdenes religiosas y de insti­ ganado de la hacienda y organizar su cuidado con
tuciones como colegios y sociedades de benefi­ sus “ahijados"; además, determinaban anualmen­
cencia (Valderrama 1977). Sólo algunos grandes te las áreas que se debían cultivar así como las zo­
propietarios hacían producir directamente sus tie­ nas de pastoreo. Los rodeos anuales de ganado de
rras. La gran mayoría asumía la conducción indi­ la hacienda estaban bajo su responsabilidad en su
jurisdicción. Paralelamente se encargaban de con­
recta bajo el sistema de arriendo por períodos de
trolar el orden y resolver los conflictos menores. El
varios años. Los arrendatarios eran otros hacenda­
resto del control y la administración de la justicia
dos o propietarios urbanos durante todo este tiem­
en toda la hacienda estaban bajo la responsabili­
po, el arrendatario asumía el rol de "patrón", ge­
dad de los “comisarios", campesinos que asumían
neralmente vivía en la ciudad y era el que estable­
este papel por designación del hacendado o el
cía los contratos de acceso a la tierra con los cam­
arrendatario principal.
pesinos, ya sea bajo nuevos subarriendos o bajo el
Cuando en la década de 1930 el problema del
sistema de coloniaje y aparcería. Este sistema era
abigeato y el bandolerismo se agudizó en el cam­
muy común, particularmente en aquellas hacien­
po de Cajamarca, los hacendados conformaron los
das que comprendían amplias áreas de jalea y
grupos de ronda en base a arrendatarios y colonos
otras zonas poco productivas y distantes de los
de confianza, con el objetivo de proteger el gana­
pueblos o capitales de provincia. De esta manera,
do de los robos continuos, pero también como sus
en cada hacienda existían dos tipos de campesi­
grupos armados que constituían una suerte de
nos vinculados a la explotación de la tierra. Por un
ejército particular para el enfrentamiento con otros
lado estaba el pequeño grupo de familias privile­
hacendados rivales por cuestiones de control polí­
giadas que tomaban grandes parcelas de más de
tico o conflictos por tierras (Taylor 1993). Según
trescientas hectáreas en calidad de arriendo por
los entendidos, éste sería el antecedente más cer­
una renta fija trimestral o anual. Por otro estaban
cano para el surgimiento posterior de las llamadas
los colonos y mitayos, que se obligaban al trabajo
Rondas Campesinas en la década de 1970. Todo
servil en la hacienda a cambio del usufructo del
este sistema comenzó a debilitarse y desaparecer
pasto para su ganado y pequeñas parcelas agríco­
a partir de la década de 1940 vía la fragmenta­
las. Los subarrendatarios, a su vez, volvían a
ción y venta de las tierras de hacienda, la forma­
arrendar parte de la parcela que conducían a otros
ción de los centros poblados llamados localmente
campesinos pobres, generalmente sus parientes,
“caseríos" o "estancias” en reemplazo de los anti­
que se denominaban por ello los “ahijados” y que
guos “arriendos”, la incorporación de nuevas fami­
se vinculaban a la hacienda por intermedio del
lias campesinas y la elección de autoridades vin­
arrendatario “cabezonado” que vivía permanente­
culadas al aparato estatal como los tenientes go­
mente en las tierras de la hacienda. Esto significa
bernadores y los agentes municipales.
que el manejo y la administración de las tierras y
otros recursos en el sistema de hacienda, asumía
una compleja red de interrelaciones que poco se La comunidad campesina
ha estudiado aún, pero que necesariamente re­
quería de sistemas organizativos que permitan el Se sabe que en Cajamarca, a diferencia de los
acopio de las rentas, el cuidado del ganado, el uso departamentos andinos del sur del Perú, el fenó­
de los pastos, el control de áreas de bosque, la meno de las comunidades campesinas es poco
construcción y mantenimiento de los caminos de significativo como forma de organización rural. A
acceso, la cosecha y el acopio de las sementeras, inicios de 1990 no pasaban de 110 en todo el de­
etc. partamento, representando alrededor del 12% de
Lo que hemos encontrado para las partes de la la población (Rodríguez 1986). Además, por su
jalea que constituyeron parte de grandes hacien­ debilidad, estas organizaciones se comportan sólo
192 Los Páramos del Mundo

como un cascarón jurídico donde la mayoría de yos límites se extendían sobre los 3.500 metros,
los recursos productivos y naturales son de uso y hacia las “jaleas". Estas tierras, por su naturaleza
control individual-familiar, y los órganos directivos y su distancia eran reservadas como área de uso
no tienen una efectiva presencia en la determina­ comunal, principalmente para el pastoreo extensi­
ción de las actividades productivas y de control de vo y libre, del ganado vacuno de las familias de la
recursos. comunidad, aprovechando los pastos naturales.
Esta poca presencia y la debilidad de la comu­ En San Miguel, una provincia al norte de la ciudad
nidad campesina parecen asociarse a la presencia de Cajamarca, queda todavía la memoria que da
de la gran hacienda. Se piensa que la expansión cuenta de comunidades donde, por turnos, se de­
de las haciendas y la destrucción de las comuni­ signaba una familia para que se encargue del cui­
dades indígenas en Cajamarca es un fenómeno dado de todo el ganado. En otras zonas como en
que se inició en el período colonial, a diferencia de el distrito de Sorochuco en Celendín, el aprove­
otros espacios de la sierra donde se considera que chamiento de las áreas comunales en la jalea, te­
la expansión de las haciendas es un fenómeno bá­ nía más bien un carácter estacional por el cual, fa­
sicamente del siglo XIX. Éste sería un factor para milias completas se trasladaban desde las partes
explicar por qué del menor número de comunida­ bajas llevando todo su ganado y parte de sus per­
des campesinas reconocidas y la menor presencia tenencias, en el tiempo del año que, por el estia­
de relaciones comunales en comparación con je, los pastos se hacían escasos. Esta permanen­
otras regiones andinas. cia temporal en la jalea era aprovechada tanto pa­
La organización campesina predominante en el ra establecer pequeñas chacras de papas como
campo cajamarquino es por ello la "estancia" o el para cosecharlas.
“caserío" que en ambos casos agrupa a un núme­ Este sistema de control de la tierra comienza a
ro variable de familias que controlan o son propie­ romperse a partir de la década de 1950. Por un
tarios individuales de sus parcelas dentro de un lado la demanda de tierras obligó a la parcelación
territorio delimitado. Varios caseríos conforman a y ocupación más permanente de las tierras altas,
su vez un distrito. Las familias en estas unidades y por otro la agudización del fenómeno del abigea­
administrativas, además de elegir sus autoridades to hizo imposible criar ganado sin un cuidado or­
vinculadas a la administración general del Estado, ganizado y permanente.
se organizan en grupos de trabajo ocasional para Por su parte, la jalea de la cordillera central, en
construir locales públicos, abrir y mantener sus el departamento de Amazonas, hasta la fecha to­
caminos o, bajo relaciones de reciprocidad como davía es mayormente controlada bajo el sistema
la llamada “minga" o “minka", construir sus vi­ de comunidades campesinas. Esto se explica por­
viendas, roturar los suelos y cosechar las semen­ que, a diferencia de Cajamarca, aquí hay mucho
teras. menos población y poco desarrollo de la actividad
La situación en la mayor parte de la jalea es si­ ganadera. Por otro lado, muchas familias del cam­
milar. Sus pobladores actuales proceden de diver­ po han abandonado definitivamente sus tierras
sos caseríos y comunidades de donde han salido para migrar hacia la cercana ceja de selva. Todo
en busca de mejores oportunidades de produc­ ello determina que las tierras de la jalea se man­
ción. Al encontrarse en su nuevo espacio, han ido tengan poco pobladas y con baja presión de uso
conformando núcleos de poblamiento que los ha de recursos.
ido integrando como caseríos o estancias disper­
sas, articulados alrededor de los mercados de ga­
nado locales (“plazas pecuarias”), una escuela o Las Rondas Campesinas
la posta médica. Por la gran dispersión de las vi­
viendas y la poca historia común compartida, ha El fenómeno social que caracteriza a la reali­
sido la familia individual y no la comunidad la que dad rural de Cajamarca a partir de la década de
ha tenido que enfrentar los retos de la producción 1970 es el surgimiento y desarrollo de las Rondas
y de la adecuación del paisaje. Campesinas, una forma de organización que sur­
Sin embargo, todavía era frecuente hasta la gió en el seno de los caseríos de la provincia de
década de 1960 encontrar algunas comunidades Chota, al norte de la ciudad de Cajamarca. Al de­
campesinas que controlaban amplios espacios cu­ cir de Starn (1993), las rondas representan uno
193
Perú

de los movimientos rurales más grandes y durade­ deraban que las autoridades actuaban en compli­
ros de las postrimerías del siglo XX en América La­ cidad con los delincuentes.
tina. En 1990 operaban comités de ronda en al­ Las rondas surgieron, por tanto, en un contex­
rededor de 3.435 comunidades de siete departa­ to de auge delictivo y completa desconfianza ha­
mentos del norte del Perú entre Huánuco y Piura. cia la justicia oficial, que a la vez coincidió con
En Cajamarca las rondas campesinas nacieron una cierta coyuntura favorable para la organiza­
a fines de 1976, a iniciativa de los propios cam­ ción local. Estaba fresco aún el fenómeno político
pesinos. Comenzaron como patrullas contra los por el cual se terminó con las grandes haciendas,
abigeos y luego se ampliaron a la resolución de muchas de las cuales en Cajamarca se habían
disputas y a la ejecución de pequeñas obras pú­ fraccionado incluso antes de la reforma agraria. La
blicas. La primera ronda nació en la estancia de mayoría de estancias y caseríos carecía de las ins­
Cuyumalca provincia de Chota. Uno de sus princi­ tituciones de autogobierno comunes en la sierra
pales impulsores fue Régulo Oblitas, entonces te­ sur del Perú. Por su parte la presencia del gobier­
niente gobernador de Cuyumalca. Este campesino no central en las comunidades rurales era bastan­
había trabajado cortando caña en Tumán, donde te débil y su control se limitaba a la presencia de
tenía que participar en patrullas para proteger los un teniente gobernador nominado desde las capi­
bienes de esa inmensa hacienda costeña. Cuando tales de distrito. Había, pues, un parcial vacío de
el problema de robos y asaltos se agudizó a me­ autoridad y un momento propicio para el surgi­
diados de los años 70, Oblitas pensó en la idea de miento de nuevas organizaciones comunales.
patrullas nocturnas como solución, esta vez a car­ Mientras muchas otras iniciativas populares de
go y en bien de los pequeños propietarios que pre­ los años ochenta se han debilitado o disuelto, las
dominaban en Chota. A partir de esta experiencia rondas del norte se mantienen con singular fuerza
que resultó positiva, las rondas se expandieron rá­ y extensión, a pesar que han tenido que afrontar
pidamente a todo Cajamarca y otros departamen­ diversos problemas como la represión a sus diri­
tos vecinos en el norte. gentes, el caudillismo y el divisionismo político.
Uno de los factores explicativos del surgimien­ Cuando recién surgieron y se desarrollaron en la
to de las rondas se asocia a la agudización de la década de los ochenta, debieron enfrentarse a las
crisis económica de mediados del 70, que impul­ acusaciones maliciosas de grupos de poder local y
só a un incremento de las actividades delictivas en autoridades de gobierno que las equiparaban con
el campo. El incremento del robo resultó devasta­ facciones terroristas. Finalmente, en 1986 se pro­
dor. Más del 70% de las familias rurales de Caja- mulgó el decreto ley 24571 legalizando las ron­
marca poseen menos de cinco hectáreas (CENA- das. En la actualidad, a 25 años de su nacimien­
GRO 1994). La inesperada pérdida de un cerdo, to, las rondas siguen constituyendo la principal al­
una muía, un caballo, una oveja o un vacuno sig­ ternativa de defensa del patrimonio y seguridad
nificaba un duro golpe para la familia, que acre­ colectiva en gran parte de las comunidades rura­
centaba sin éxito sus medidas protectoras, los ac­ les, así como las instancias permanentes de me­
tos vandálicos se hacían cada vez más audaces y diación entre éstas y las instituciones, autoridades
peligrosos. Eran frecuentes no sólo los robos, si no oficiales y representantes de ONGs.
las agresiones físicas, los asaltos y hasta las vio­ Hay que destacar los logros de estas organiza­
laciones a mujeres. Los campesinos estaban com­ ciones en particular en el sistema de justicia cam­
pletamente decepcionados de la justicia oficial. pesina. Las patrullas nocturnas han reducido la
Ellos compartían la percepción según la cual jue­ delincuencia de todo tipo. En animadas asam­
ces, policías y fiscales sirven sólo a los ricos y po­ bleas que pueden durar hasta la madrugada, los
derosos y que, además, sus actos estaban media­ campesinos resuelven miles de disputas: desde
tizados por coimas y su interés de enriquecerse ilí­ peleas conyugales a litigios por terrenos. Cientos
citamente. En el campo la policía era escasa y co­ de locales comunales han sido construidos. Orgu­
rrupta. Más aún, debido a pagos ilegales y malos llosos de su éxito para solucionar problemas desa­
procedimientos judiciales, el porcentaje de abso­ tendidos por la indiferencia y corrupción de los re­
luciones era muy alto entre los pocos ladrones que presentantes del Estado, muchos campesinos ha­
resultaban arrestados. Muchos campesinos consi­ blan del surgimiento de estas organizaciones co­
194 Los Páramos del Mundo

mo el acontecimiento más significativo desde la riesgo, razón por la cual se halla extendida en to­
abolición de las haciendas. das las zonas de la jalea. Sin embargo, no mues­
En la jalea de Cajamarca las rondas campesi­ tra el nivel de desarrollo y tecnificación en todas
nas están concentradas en aquellas zonas de po­ las regiones. Debemos indicar además que se ob­
pamiento más antiguo y de menos dispersión de serva en estos últimos tiempos la elevación en al­
viviendas. Como en toda el área rural su objetivo rededor de I o la temperatura de estos lugares, lo
principal está enfocado a la vigilancia y protección que incentiva el avance de la agricultura (datos
del patrimonio familiar, especialmente del ganado. proporcionados por SENAMHI Cajamarca).
Pero también incursionan en las propuestas de de­ En la región sur del Departamento de Cajamar­
ca, la ganadería de vacunos ha ido desplazando a
sarrollo local, liderando las iniciativas para cons­
los ovinos y se ha orientado hacia la producción
trucción y mantenimiento de caminos, locales co­
de leche y ganado en pie, estimulada por la pre­
munales y otras obras de bien colectivo. Conforme
sencia de una gran empresa acopiadora de leche
se resuelven los problemas de protección y desa­
fresca y una articulación de su mercado hacia la
rrollo comunal, la ronda también se aboca a la re­
demanda urbana de las ciudades de la Costa. Ello
solución de conflictos Ínter e intrafamiliares, apli­
ha determinado que esta actividad en el páramo
cando lo que se conoce como justicia campesina.
jalea, sin dejar de ser aún mayormente extensiva,
En la jalea este resulta aún más necesario tenien­
ha logrado alcanzar ciertos niveles de tecnifica­
do en cuenta la distancia y el asilamiento de algu­ ción que se expresan en las razas del ganado (pre­
nas áreas respecto a los centros de administración dominio de los cruces de Brown Swiss y Holstein),
urbana de la región. la instalación de pastos cultivados (Lolium y 7/7-
En la jalea y en general en toda el área rural de fiolium), especialización de los hatos y la relativa
la cordillera central del departamento de Amazo­ mejora de los rendimientos.
nas, las rondas campesinas han tenido muy poco En la parte hacia el oriente, la ganadería man­
impulso y presencia. tiene sus características de una actividad produc­
tiva de muy baja inversión y atraso tecnológico. Se
basa exclusivamente en el uso de pastos natura­
Principales actividades les con pastoreo libre, ganado de pobre valor ge­
nético (razas "chuscas") y orientación hacia la
productivas
producción de carne. Los rebaños son mixtos y
en el páramo jalea combinan unas pocas cabezas de vacunos con al­
gunos ovinos y equinos, que se pastorean juntos.
No se realiza ningún control sobre las enfermeda­
La ganadería extensiva des del ganado.
En lo que corresponde al norte, en los territo­
Dentro de las actividades productivas que se rios de Lambayeque y Piura todavía se mantiene
realizan en el ámbito del páramo jalea destaca la el énfasis en la ganadería extensiva de ovinos con
ganadería extensiva de vacunos, ovinos y última­ propósitos de carne y lana, a partir del aprovecha­
mente llamas y alpacas, a cargo de pequeños pro­ miento de los pastos naturales y los restos de co­
ductores campesinos. Esta actividad se comple­ secha, teniendo en cuenta que la menor altitud
menta con una agricultura de autoconsumo, res­ permite una mayor extensión de la agricultura en
tringida a algunas áreas protegidas de las frecuen­ base a cultivos como la cebada, la avena, la papa
tes heladas y basada en una reducida cédula de y otros tubérculos nativos. Sin embargo, la cerca­
cultivos adaptados a las difíciles condiciones de nía de esta región a los dinámicos mercados de la
suelo y de clima (papa, cebada, ocas, ollucos, ar­ Costa estimula también una importante ganadería
vejas, habas, chochos y mashuas). extensiva de vacunos para carne, aprovechando
Por las difíciles condiciones ecológicas reinan­ las amplias praderas de pastos naturales.
tes (bajas temperaturas, alta humedad, suelos
ácidos, más de 120 días de heladas por año, ba­
ja disponibilidad de pastos naturales) la ganadería
extensiva resulta la actividad productiva de menor
195
Perú

La agricultura de complemento El comercio


en el páramo jalea
La dinamización de esta actividad productiva
En todos los casos, esta actividad se presenta en las cinco últimas décadas tiene que ver mucho
complementaria a la ganadería; sin embargo, se con la presencia de la empresa acopiadora de le­
están incrementando los cultivos de papa, ponien­ che NESTLÉ y en los últimos tres años con la Em­
do en grave riesgo el frágil suelo de este ecosiste­ presa CARNILAC. Es significativo y sorprendente
ma. Originalmente se aprovechaban las laderas que en la región de Cajamarca, la otrora aislada y
más o menos protegidas hasta los 3.000 m don­ desolada zona del páramo jalea en el tiempo de la
de la incidencia de heladas es menor y la rotura­ hacienda, se observe hoy la eclosión de numero­
ción del suelo se efectuaba y se efectúa con ara­ sos mercados llamados localmente “plazas pecua­
do de palo y yunta, así como con herramientas rias”, que se realizan semanalmente y surgen a
manuales; en ninguno de estos espacios se utili­ semejanza de los más antiguos y grandes merca­
zan actualmente la taclla y la chaquitaclla, que dos de ganado ubicados en las ciudades capitales
son todavía usados en la Sierra del centro y sur de provincias. En estos mercados destaca la pre­
del Perú. Los cultivos con mayor presencia son la sencia de los productores campesinos que asisten
cebada, la avena, la papa, la oca, el olluco, la en masa para vender sus productos y aprovisio­
mashua, las habas y los chochos. Éstos se culti­ narse de los bienes necesarios para sus activida­
van al secano, aprovechando la humedad natural des socioeconómicas productivas, pero también
del suelo turboso y la alta precipitación. Para ob­ para intercambiar información importante para
tener resultados aceptables la agricultura se basa sus actividades de vida y producción. Los comer­
en un largo ciclo de rotación del suelo, con perío­ ciantes acopiadores vienen de las cercanas ciuda­
dos de descanso de tres a siete años y una etapa des de la región.
productiva de tres a cuatro años como máximo; Hay mercados que destacan por su vocación
sin embargo, se están alargando los periodos de ganadera. Aquí el grueso del intercambio comer­
cultivo con aplicaciones cada vez más intensas de cial gira en torno a la compra-venta de ganado en
fertilizantes y abonos externos. El uso del estiércol pie (vacunos y ovinos principalmente) y el “quesi­
del ganado como abono es generalizado. El ciclo llo" (cuajada de leche), insumo importante para
de cultivos se inicia con la papa, se continúa con abastecer la demanda urbana de la pequeña in­
la cebada y en algunos casos con la avena, luego dustria de quesos en las ciudades de la región.
las ocas, ollucos y mashuas, terminando con el Otros mercados, según su ubicación, se orientan
chocho. Generalmente los rendimientos de estos más hacia el intercambio de productos agropecua­
cultivos están bajo el promedio regional. En algu­ rios, destacando entre ellos la papa, los granos y
nas áreas de la jalea, vinculadas a los mercados y las plantas medicinales como valeriana, chinchi-
con mejores condiciones de suelo, se observa una malí y andacushma.
tendencia hacia la especialización en la produc­ Estos mercados están integrados en una com­
ción de variedades comerciales de papa, en base pleja y amplia red comercial que abarca el espa­
al uso de abonos químicos o naturales como la cio macro-regional del norte y parte el centro del
"gallinaza" (excremento de aves de las granjas en país. Por esa razón, tanto el ganado, los derivados
la Costa) e insumos químicos como insecticidas y lácteos y los productos agrícolas terminan abaste­
funguicidas para el control de las plagas y enfer­ ciendo especialmente la demanda de las grandes
medades como la “rancha". En estas áreas es fre­ ciudades de la Costa. Los campesinos de la jalea
cuente el uso del tractor para la roturación del pueden acceder ahora con mucha facilidad y a ios
suelo en los propietarios de más de 10 hectáreas. mismos precios a alimentos de origen externo co­
Es de indicar además, que el abono de los anima­ mo son: arroz, aceite, sal, ají, pescado, frutas,
les, incluso la turba, es llevado hasta los suelos pan, detergentes, etc. y a otros insumos para la vi­
más bajos de la ladera, empobreciendo cada vez da y la producción como herramientas, vestidos,
más las zonas más altas. calzado, medicinas, insumos veterinarios y agríco­
las, etc. Esta actividad comercial para el campesi­
no no sólo significa la oportunidad de vender y
196 Los Páramos del Mundo

comprar estacionalmente sus productos, sino que les de varias especies, los quishuares, el zuro y
en algunas zonas familias de campesinos se con­ otras más, lo que constituye el mejor indicador de
vierten en “comerciantes" estables que mantienen vocación forestal de la jalea baja y media.
sus “puestos” en estos mercados e incrementan Actualmente se están estableciendo bosques
así sus actividades comerciales y sus ingresos. de pinos, cipreses y eucalipto, así como de espe­
cies nativas en la jalea, aunque no es todavía una
actividad productiva generalizada pero se observa
La minería del oro que está avanzando por los importantes éxitos
económicos obtenidos en las áreas forestadas, co­
mo es el caso de la Cooperativa Agraria de Traba­
Constituye un elemento antiguo para la reali­
jadores “Atahualpa Jerusalén”, una empresa aso­
dad del páramo jalea del norte del Perú, aunque
ciativa superviviente de la etapa de aplicación de
reeditado por la magnitud de la explotación y las
la Reforma Agraria en la década de 1970, que
tecnologías en uso. Es la primera vez en la histo­
afectó y redistribuyó tierras de la exhacienda Por­
ria local que se está empleando el tajo abierto y la
rón, ubicada entre los 3.000 y 3.900 m. La Coo­
lixiviación por cianuro de sodio a gran escala para
perativa de Huacraruco, Sunchubamba y otras
obtener el oro. Por hoy está circunscrita a la región
propiedades asociativas y particulares estableci­
de Cajamarca. Aun así representa un factor de su­
das por el Proyecto 03 del Programa de Desarro­
ma importancia cuyos impactos es probable que
llo de Cajamarca, convenio entre la Cooperación
modifiquen sensiblemente el paisaje, el uso de los
Belga, la Universidad Nacional de Cajamarca, el
recursos y los modos de vida de la población en
Ministerio de Agricultura y posteriormente el PRO-
las comunidades del páramo jalea circundantes al
NAMACHCS. Actualmente ADEFOR con la mayo­
área de explotación. Como decíamos en líneas an­
ría de las ONGs, están realizando importantes
teriores, sólo la empresa Yanacocha (una de las
plantaciones forestales que alcanzan en el área de
más grandes del Perú) representa un área de in­
Cajamarca más de 40.000 hectáreas en el pára­
fluencia directa que abarca 25.000 ha, alrededor
mo jalea de la Cordillera Occidental, cuyo princi­
de 53 comunidades y 12.000 familias. El 70% de
pal centro es la Provincia de Cajamarca.
esta área se ubica sobre los 3.300 m y pronto pa­
Desde 1974 y gracias principalmente al apor­
recen explotar áreas más extensas que pueden su­
te de la Cooperación Técnica Internacional se han
perar las 100.000 ha, como es el caso de Minas-
instalado aquí alrededor de 12.000 ha de bos­
conga en el distrito Sorochuco.
ques de pino para producción de madera en la zo­
Las decisiones acerca de esta actividad pro­
na de Porcón, que han modificado significativa­
ductiva dependen de los intereses de las grandes
mente el paisaje y el clima del páramo jalea en es­
empresas y de las instancias del Gobierno Central; ta zona. Esta importante producción forestal se
la población local tiene muy pocas oportunidades complementa con la instalación de pastos mejora­
de participar en los marcos y niveles de decisión.
dos, cría de ganado vacuno, ovino y camélidos,
Por ello ya se evidencia la presencia de conflictos producción de papa y de eco y agroturismo. En
en torno a los riesgos de contaminación, usos y realidad esta experiencia constituye un modelo de
calidad del agua cuyas fuentes están en la zona de organización y aprovechamiento del territorio que
explotación minera que corresponde a la jalea, sintetiza gran parte de la experiencia de investiga­
compra-venta de tierras, la afectación de la fauna ción y desarrollo agrosilvopastoril en Cajamarca y
local y la destrucción de la biodiversidad. que puede ser replicable en otras áreas similares
del páramo jalea.
También hay que mencionar en este aspecto
La forestación de la jalea las experiencias desarrolladas por el Proyecto In­
tegral de Desarrollo Agropecuario la Encañada (Pl-
En la época colonial y en la república existie­ DAE) y la Asociación para el Desarrollo Rural de
ron abundantes bosques en la zona de intersec­ Cajamarca (ASPADERUC, en convenio entre AS-
ción entre la Quechua alta y la Jalea, los que PADERUC, PRONAMACHS y la Universidad Na­
avanzaban en bosques de galería hasta alturas de cional de Cajamarca), en zonas concentradas de
3.800 m con especies como el aliso, los quinua- los distritos. La Encañada y Cajamarca (Quinua-
197
Perú

mayo Alto y Cumbe Mayo, respectivamente), don­ ble integrarlo al desarrollo regional. Indudable­
de se trató de desarrollar un modelo de desarrollo mente que el mayor deterioro del ecosistema se
agrosilvopastoril en base a la investigación y apli­ ha dado en estos últimos 30 ó 40 años, donde la
cación de tecnologías apropiadas de conservación actividad humana ha generado un gran desequili­
de suelos, establecimiento y manejo de pastos na­ brio del ecosistema, debiéndose por lo tanto orien­
tivos, forestación, manejo de cultivos y semillas, tar y dirigir mejor las actividades humanas a fin de
etc. Gran parte de esta experiencia ha sido ya evitar estos desequilibrios energéticos y biológi­
transferida a las familias de pequeños agricultores cos. Pues si bien la naturaleza construye siempre
que desarrollan su actividad en espacios sobre los en forma positiva, si el ser humano se une a esta
3.000 m. construcción puede generarse un maravilloso eco­
sistema donde se junten el desarrollo natural con
la inteligencia creativa de la sociedad humana.
GESTIÓN PARA LA
CONSERVACIÓN DE La investigación para la
LOS PÁRAMOS JALCA gestión de los páramos jalea
en la región de Cajamarca
Los páramos jalea conforman un complejo
ecosistema que cumple una función estratégica en Desde 1962, con la creación de la Universidad
el ámbito geográfico donde se encuentran, espe­ Nacional de Cajamarca, se planteó la estrategia
cialmente en la sociedad humana que la habita, del “Ecodesarrollo" para el mejoramiento de las
por las siguientes consideraciones: condiciones de vida de la sociedad cajamarquina
a) Es el principal regulador del sistema hídri- (Sánchez, Programa de Reforestación 1963). Es­
co de la región norte del país, no sólo pa­ ta estrategia consiste en integrar la actividad fo­
ra el agua de riego y el agua para la gene­ restal a la actividad agrícola y ganadera dentro de
ración eléctrica, si no especialmente para un sistema silvoagropecuario para las laderas ca-
el agua potable de los pueblos. jamarquinas, incluida la jalea baja, la estrategia
b) El páramo jalea es un sistema ecológico pecuaria-silvo-agrícola para la jalea y la agro-sil-
que se caracteriza por una megadiversi- vo-pecuaria para la zona Quechua y la Yunga. La
dad, pues allí se desarrollan infinidad de estrategia fue ampliamente aceptada y se concre­
plantas y animales, muchos de los cuales tó en el eslogan "Recubramos de Bosques y Pra­
tienen el mérito de crecer y desarrollarse deras los Andes, hasta hacer agradable y perma­
en condiciones climáticas adversas. nente la vida del Hombre”, propuesta del Poncho
c) El páramo jalea constituye una reserva Verde para el Desarrollo de Cajamarca (Sánchez
ecológica con paisajes de singular belleza 1967).
y que deben ser incluidos en el futuro en En 1970 con el apoyo de la Cooperación Bel­
el desarrollo de la actividad turística. ga se establece en Cajamarca el Programa de De­
d) Porque brindan a los grupos humanos que sarrollo (PRODESCA), siendo uno de los principa­
viven en el páramo jalea, además de los les proyectos del Programa el Proyecto de Refores­
propios excedentes del ecosistema natural tación de Laderas, que abarcaba la zona Quechua
(praderas y bosques), actividades agríco­ y la jalea; mediante este proyecto se estableció
las que sin ser limitadamente realizadas y hasta 1976 más de 5.000 ha de bosque de espe­
en los lugares adecuados, proporcionan cies nativas, así como de pinos, eucaliptos, apre­
agricultura sustentable. ses, etc.
El ecosistema Páramo en el norte del Perú, es­ En 1976 se crea el Servicio Silvo Agropecua­
pecialmente en la Cordillera Occidental (Cajamar- rio (SESA) de la Facultad de Ciencias Agrícolas y
ca, Amazonas y La Libertad) fue poblado hace Forestales de la Universidad Nacional de Cajamar­
cientos de años, observándose que este espacio si ca, que es la etapa de consolidación de la estrate­
bien es bastante alterado aún subsiste y es posi­ gia del ecodesarrollo, pues en esta etapa se con­
198
Los Páramos del Mundo

solidaron las experiencias del Parque Forestal de más importantes del norte del país, el CPUN, que
Aylambo, El Guitarrero, Bellavista, Cumbe Mayo y se iniciará en 1983 y que está dirigido por el dis­
las experiencias de forestación de Porcón, Chotén tinguido investigador Isidoro Sánchez Vega, el
y Namora, integrándose al modelo silvoagrope- cual ha contribuido al mejor conocimiento de la
cuario la propuesta de gestión del agua que se flora y vegetación de la región norte, particular­
concreta en el mensaje de la cosecha del agua, mente de las regiones quechua y jalea. Actual­
cuyo eslogan es "Cosechemos el Agua y transfor­ mente tiene más de 13.000 colecciones ingresa­
memos gotas de agua en granos de comida”. Es­ das a su base de datos y se han generado diver­
te Proyecto se consolida con el apoyo de AID en sos artículos científicos manteniendo contacto con
los proyectos complementarios de conservación instituciones similares del país y el extranjero. Fi­
de suelos y aguas, convenio entre ASPADERUC y nalmente debemos destacar que se ha aportado
la Universidad Nacional de Cajamarca; de este con el descubrimiento de nuevas especies para la
proyecto surgiría el gran Proyecto de Conservación ciencia, lo que es motivo de orgullo para la comu­
de Suelos y Aguas en Cuencas Hidrográficas nidad universitaria.
(PRONAM ACHCS).
Posteriormente surge en Centro de Investiga­
ción y Capacitación Forestal (CICAFOR 1982-
2002), conformado por la Universidad Nacional
Políticas y legislación
Agraria, La Universidad Nacional de Cajamarca y
la Sociedad Papelera de Paramonga; actualmente, Actualmente en el Perú existe interés en el ma­
con la desaparición de dicha empresa estatal, la nejo de los ecosistemas, pero aún no se tiene su­
conforma INRENA (Instituto Nacional de Recursos ficiente conciencia de la gestión de la región de la
Naturales). ADEFOR es actualmente la institución jalea. Está, sin embargo, en el proceso de discu­
más importante de investigación silvoagropecua- sión y aprobación la Ley de Aguas, que toma co­
ria y forestal, y es la que ha conducido el avance mo base la gestión de las cuencas, que como sa­
de la experiencia de Porcón que se iniciara con el bemos en el caso de los ríos del norte del Perú,
Proyecto de laderas de la Universidad Nacional de nacen en la jalea. Asimismo está aprobada la Ley
Cajamarca en 1963. ADEFOR en sus 30 años y Forestal y está en discusión la Estrategia Nacional
en coordinación con las universidades menciona­ Forestal, que ha tomado como base la Estrategia
das, ha contribuido a la instalación de infraestruc­ Silvoagropecuaria y la Agroforestería; pues no só­
tura y servicios e importantes investigaciones, lo se trata de cubrir extensas áreas con plantacio­
dentro de las cuales destacamos: nes forestales industriales, si no más bien de una
•Instalación de 33 arboretos de especies fo­ mejor integración entre bosques de diferentes es­
restales exóticas. pecies y la agroforestería. También esperamos que
• Establecimiento de 33 estaciones meteoro­
se revise la ley de tierras y suelos que hay el con­
lógicas.
senso que se ajuste a un uso más racional e incor­
•40 inventarios florísticos, donde están ins­
porando los principios de sostenibilidad y de con­
talados los arboretos y otras zonas de im­
servación de los ecosistemas.
portancia forestal.
En los últimos tiempos en el Perú, especial­
•Estudio semidetallado de suelos en la re­
mente en el norte, se ha generado un mayor inte­
gión de Cajamarca.
rés en cuanto a la gestión de los páramos jalea, ya
• Múltiples experiencias de producción de
que además del impacto de las actividades agríco­
plantones en forma convencional a raíz
las, ganaderas y forestales se han iniciado en la
desnuda y propagación de especies nati­
región importantes proyectos mineros de oro y de
vas.
otros productos metálicos, que se realizan y se
realizarán a tajo abierto, los que si no son adecua­
damente monitoreados constituirán un grave peli­
El herbario de la universidad gro para el ecosistema de la jalea y de la región en
general. Sin embargo, existen un gran interés de la
Es importante destacar que la Universidad Na­ población y de las instituciones en que en estas
cional de Cajamarca, tiene uno de los herbarios explotaciones se tomen en cuenta los principios
199
Perú

ecológicos de la conservación, evitando la conta­ cúmulos y nimbos, por el efecto del calor se pro­
minación y el respeto de las poblaciones aledañas duce un incremento de la temperatura en el aire y
a los centros de explotación minera, así como los por lo tanto el efecto convectivo que hace que las
pueblos y las ciudades cercanas a dichos yaci­ nubes asciendan bruscamente, se condensen y
mientos. puede ocurrir la lluvia; sin embargo, si ésta que­
ma se hace en cualquier otro momento con la at­
mósfera despejada, así como con nubes de cirros
Áreas Protegidas y altos cúmulos, no ocurre nada y, al contrario, el
viento arrastra a las cenizas hasta las hondonadas
disminuyendo la fertilidad de dichos suelos.
Aún cuando existe un creciente interés de es­ Las quemas generan un efecto muy grave en
tablecer áreas protegidas en las jaleas bajas y en los bosques y en general en las plantas leñosas o
los bosques de la intersección entre la quechua y en la paja alta, los que si pueden ser casi total­
la jalea, aún no se han aprobado nuevas áreas mente destruidos. Estas quemas en muchos casos
protegidas. Existen, sin embargo, el Parque San pueden ser dirigidas, ya que después de la quema
Andrés de Cutervo en la provincia de Cutervo y y el desbroce son roturados estos suelos ricos y
norte de Cajamarca, y la reserva de Guanacos de transformados en suelos agrícolas, pero es una ac­
Calipuy al sur del Departamento de La Libertad y tividad poco sustentable. Los que son contrarios a
el Parque Tabaconas Namballe en Piura. las quemas manifiestan que las quemas no son
una práctica ancestral y que más bien se han ini­
ciado en épocas recientes porque las praderas han
Impacto de la actividad disminuido su calidad por el efecto del sobrepas­
toreo, que siempre esta práctica es negativa por­
humana sobre el páramo
que hay pocas especies que toleran la quema, so­
bre todo son más afectadas las más tiernas y pa­
Impacto de la quema en el latales. De otro lado, algunos estudios realizados
muestran que después de las continuas quemas
páramo jalea se afecta grandemente la biodiversidad, quedando
únicamente las plantas tolerantes al fuego que
En el páramo jalea son frecuentes las quemas, son las más duras, como las Stipa-, así como faci­
una de las actividades humanas que se realizan litan la germinación de otras yerbas sin mayor im­
en la estación más seca del año, entre junio y sep­ portancia forrajera como son las del género Ru-
tiembre, y que consideramos es una práctica que mex.
hace daño al ecosistema, sobre todo si se hace en Finalmente, será conveniente profundizar más
la forma incontrolada como ocurre en estos even­ los estudios sobre las quemas, pues las personas
tos. Sin embargo, existen dos corrientes, una que que las defienden indican que son buenas si son
trata de justificar las quemas que realizan los pas­ controladas y después de un mínimo de cuatro
tores o mitayos, y que manifiestan que es la prin­ años, lo cual es discutible; además, manifiestan
cipal alternativa que tienen los pastores de contar que esta práctica es parte de la cultura y el cono­
en pocos días con un pasto más suave para su ga­ cimiento campesino. Nosotros consideramos que
nado en las épocas de mayor sequía, el mayor da­ cualquier quema, inclusive de rastrojos y pajas
ño en la quema es en las plantas arbustivas o ma- aparentemente inaprovechadas, son nocivas para
tojosas, ya que las que tienen corto crecimiento el ecosistema del páramo y que, en todo caso, se
no son tan afectadas, pues el colchón de turba los pueden cortar las matas de las plantas que se de­
protege. Otra defensa que se hace se refiere al as­ sean que rebroten, por vía mecánica para conver­
pecto cultural de creencias o mitos, que indica tirlas luego en compost o en abono orgánico.
que las quemas hacen que caiga la lluvia y mu­
chos brujos la invocan. Al respecto debemos indi­
car que en las observaciones que hemos realiza­
do, si las quemas se producen cuando la atmósfe­
ra está cargada de nubes de lluvia, sobre todo de
200
Los Páramos del Mundo

Impacto de la ganadería en el dos pueden sin embargo desarrollarse bien y en


forma productiva si se controla su paso por la pra­
páramo jalea dera o el potrero. En la Universidad Nacional de
Cajamarca, hemos hecho evaluaciones de los tra­
El ecosistema páramo jalea genera excedentes bajos realizados anteriormente en la ex Granja
energéticos en sus diferentes ciclos biológicos, los Porcón, ahora Cooperativa Atahualpa Jerusalén,
cuales deben ser equilibradamente extraídos en donde se establecieron prósperos rebaños de ovi­
forma natural por los animales herbívoros o por el nos y vacunos, pero con potreros debidamente
ser humano mediante el ganado si se mejora la cercados y manejados inclusive con una adecua­
producción de la pradera, pues el extractor tiene da rotación de pastos y aprovechamiento del es­
derecho sólo a lo que genera por su accionar so­ tiércol.
bre el proceso productivo biológico. En igual forma se han recogido aunque no en
En tal sentido un pastoreo controlado con po­ forma completa las valiosas experiencias de la ne­
treros debidamente cercado y evitando el sobre­ gociación Casa Grande en las cuencas altas del río
pastoreo, es una actividad totalmente lícita y pro­ Chicama y Jequetepeque, donde se efectuó un
ductiva, pues el objetivo final es el desarrollo hu­ adecuado manejo de la pradera natural, instalan­
mano sostenible y con equidad. do bebederos y cercas, demostrando el enorme
Originalmente antes que el ser humano inter­ potencial que tenía la jalea para la producción de
venga en el páramo, los diferentes niveles trópicos leche, carne y lana.
estaban equilibrados, inclusive el excedente de Por lo que insistimos que sólo mediante el co­
materia orgánica era acumulado en forma de tur­ nocimiento y la investigación adecuada podemos
beras, pues al envejecerse las plantas cumpliendo llegar a un mejor encuentro entre el ser humano y
su ciclo biológico por la baja temperatura éstas se la naturaleza, pues si sabemos que algo es malo
transformaban en turberas. En las Jaleas los ca­ o puede ser negativo hay que ver como se supera
mélidos, venados, armadillos y otros roedores o se cambia de práctica.
consumían las yerbas y éstos además eran igual­
mente aprovechados por los carnívoros cerrando
el circuito trófico. Impacto de la forestación en el
En cualquier lugar y en la actualidad es lícito
aprovechar el excedente energético de la pradera
páramo jalea
para alimentar rebaños de vacunos, ovinos, caba­
llares, aún cuando sería mejor con rebaños de ca­ En estos últimos tiempos y debido a investiga­
mélidos que son los que mejor tratan la pradera. ciones a nuestro parecer unas con razón y otras
El mejor aprovechamiento de los pastos natu­ incompletas, se oponen al establecimiento de bos­
rales, aún de los cultivados depende del uso racio­ ques en los páramos y en los páramos jalea, so­
nal que se haga de la pastura, evitando el excesi­ bre todo con especies exóticas. Estamos de acuer­
vo pisoteo el sobrepastoreo y la época oportuna de do en que todo monocultivo puede ser perjudicial
cortarlo o pastorearlo, pues se puede atentar con­ al ecosistema del páramo, sin embargo analice­
tra la propagación de las especies más palatables. mos diversos aspectos que nos pueden conducir a
En la zona de Cajamarca, anteriormente de un encuentro feliz y a solucionar mejor los proble­
acuerdo a las exploraciones arqueológicas, éstas mas de vida de la población que habita y habita­
praderas fueron pastoreadas por camélidos y ve­ rá en ecosistemas de páramo jalea.
nados que proveyeron de pelo, carne y cueros a la Recordemos en primer lugar, que nuestro obje­
gente que vivía en dichos lugares, aunque parece tivo fundamental es el desarrollo humano sosteni­
no en forma permanente. Los españoles como he­ ble y con equidad; para lo cual el ser humano de­
mos informado anteriormente introdujeron los ani­ berá proveerse de lo que necesita para su vida sin
males llamados de castilla (vacas, ovejas, caba­ poner en peligro las posibilidades de vida de las
llos y burros) y estos animales según la historia se generaciones futuras (Conferencia de la Tierra
propagaron en la región en una forma abundante 1992 Brasilia, Agenda 21).
que hemos descrito anteriormente. Estos animales Sin embargo para lograr este equilibrio, va a
si bien es cierto afectan más el ecosistema de la depender de la capacidad de la sociedad humana
jalea, porque además del pisoteo arrancan la para conocer mejor los procesos biológicos y de
planta, en vez de cortarla como hacen los caméli­ vida, y como generar las tecnologías más adecúa-
201
Perú

das para solucionar los problemas y las necesida­ mificantes en las plantaciones jóvenes, pero luego
des de la gente. Por otro lado, la tierra es nuestro van apareciendo otros microorganismos que co­
gran ecosistema y todo lo que hay dentro de ella mienzan a descomponer las agujas de pino, pero
nos atañe a todos nosotros y si bien es cierto el no en la forma que se desearía, por lo cual será
efecto de la globalización exagerada nos puede importante que se investiguen bacterias y otros or­
traer graves problemas, no sólo de identidad si no ganismos que en los lugares de origen de los pi­
de ciertas tendencias de homogenizar productos y nos puedan permitir o facilitar su descomposición.
procesos, también debemos entender que las Se ha probado aplicar enmienda calcárea, lo cual
plantas y animales como el ser humano no son facilita la descomposición, pero esto agrega costo
exóticos a la tierra misma, pues afirmamos que ni al manejo de la plantación. Podría ser sin embar­
siquiera podemos hablar de malas yerbas, menos go, materia prima para la producción de compost.
de malas plantas y malos árboles, ya que ello de­ Las plantaciones de eucalipto prácticamente
pende únicamente de la visión y la acción del ser no prosperan en la jalea y por lo tanto su estudio
humano para su uso; si bien es cierto esto puede es menos importante; sin embargo, el efecto ale-
tener implicancias filosóficas. Si creo que pode­ lopático fácilmente desaparece con los riegos con­
mos ponernos de acuerdo en que lo malo y lo bue­ tinuos, ya que los fenoles son solubles en agua, en
no dependerá de la cantidad, calidad, oportunidad el Perú y especialmente en Cajamarca tenemos
y lugar, en que aprovechemos los maravillosos re­ ejemplos de pastizales que se desarrollan debajo
cursos biológicos que disponemos en toda la tie­ de plantaciones de Eucaliptus globulus a 2.600
rra y si éstos podemos hacerlos que se encuentren m. De toda forma, es importante seguir investi­
en los espacios donde hemos decidido vivir, me gando sobre cómo podemos generar el mínimo
refiero específicamente a que en el mundo existen impacto e inclusive la sinergia entre plantaciones
plantas y animales que pueden convivir bien en forestales y el ecosistema natural de la jalea.
los diversos nichos ecológicos que parecieran es­ Recordemos que si nuestro objetivo es mejorar
tar reservados sólo a un tipo de seres como ocu­ las condiciones de vida del poblador andino con
rre en nuestro páramo jalea, recordemos además un desarrollo humano sostenible y con equidad,
que los ecosistemas no son conjuntos terminados no existe hasta ahora ningún proceso agrario pro­
y mas bien están en constantes cambios, los que ductivo en la zona de la jalea que los bosques,
pueden ser influenciados positivamente por la ac­ pues estos generan un importante recurso made­
ción de otros seres. rable, además de otros productos del bosque. En
Conocemos de estudios que analizan los trata­ Cajamarca se obtienen más de 30 toneladas por
mientos silviculturales, sobre la hidrología, el sue­ hectárea de pino en 15 años, valor que puede ser
lo y la biología de los microorganismos en el sue­ incrementado mediante la investigación forestal y
lo del bosque, así como en el bosque mismo. Sa­ la silvicultura en general, pues estamos trabajan­
bemos que los bosques en las zonas de la jalea, si do además en las prácticas silvopastoriles o sil-
bien es cierto no incrementan el flujo del agua sí voagropecuarias, que nos pueden permitir alcan­
la regulan, ya que se ha comprobado que el flujo zar mayores rendimientos no sólo de árboles si no
del río Rejo se ha regularizado en los últimos también de pastos y cultivos, y por el efecto del
años; además, la evapotranspiración de los bos­ microclima mejorar la producción agrícola en las
ques de pinos, cipreses y de alisos no es muy al­ mejores áreas dedicadas al cultivo intensivo. No
ta, casi está en equilibrio, pues la humedad rela­ negamos de ninguna manera que se intensifique
tiva en gran parte del año es sobre el 90%. En la la investigación forestal participativa, pues la opi­
época de sequía los árboles se deshacen de gran nión de los campesinos y de los que viven en el lu­
parte de sus agujas que se acumulan en el suelo, gar será muy valiosa.
incrementado la materia orgánica del mismo. Los bosques son los que más captan el anhí­
Observamos que las agujas de pino se des­ drido carbónico y lo fijan en madera y leña, cons­
componen lentamente y acidifican el suelo que ya tituyendo ambos recursos en dos grandes alterna­
de por sí es ácido en la jalea, incrementando lige­ tivas para el desarrollo de estas áreas que por las
ramente el pH, dependiendo del tipo de la roca condiciones climáticas no presentan hasta ahora
madre del suelo-, si es volcánico se acidifica un grandes alternativas de desarrollo, salvo la explo­
tanto más, en cambio si es calcáreo el efecto es tación minera que tiene mayores peligros. El bos­
casi imperceptible. De otro lado al incrementarse que, además de madera y leña, nos proporciona
la acidez, se reduce la acción de las bacterias hu- materia prima para la producción de aceites esen-
202
Los Páramos del Mundo

cíales en el sotobosque, hongos comestibles y en que a no dudar agotan la fertilidad del suelo.
poblaciones laxas de árboles aparecen valiosas es­ Al arrancarse la vegetación natural y roturarse
pecies medicinales. Consideramos sin embargo el suelo para el cultivo de papas, ocas, mashuas,
que hay áreas con gran biodiversidad no sólo de ollucos, cebada, trigo, habas, arvejas y chochos,
arbustos, si no especies herbáceas que deben ser el suelo mullido originalmente de color negro se va
conservadas dentro de los bosques; pues éstas fa­ volviendo cada vez más claro hasta que se con­
cilitan un repoblamiento cuando los bosques son vierte en polvoriento y sin la típica estructura gra­
cortados y también facilita la adaptación de espe­ nular que tuvo originalmente, reteniendo cada vez
cies al ecosistema del nuevo bosque. menos el agua, por lo que se expone más a los di­
De toda forma, hemos observado que es bene­ versos procesos de erosión sobre todo la hídrica y
ficioso cubrir las laderas del páramo y de la zona eólica, además estos campos son irrigados en for­
Quechua con bosques, pero con prácticas de con­ ma inadecuada.
servación de suelos y aguas (acequias de infiltra­ Los campesinos actualmente están tomando
ción) en lugar de mantenerlas desnudas y expues­ conciencia de ello, motivo por el cual están orien­
tas al sobrepastoreo o a una agricultura irracional tando sus actividades a la agroforestería o trans­
e improductiva que acelera los procesos de ero­ formando sus chacras en potreros de cultivos fo­
sión. Finalmente debemos indicar, que actualmen­ rrajeros para el ganado, que tiene además deman­
te gran parte de los campesinos de Cajamarca es­ da segura y menos variación en los precios en
tán apostando por el establecimiento de bosques comparación con los productos agrícolas.
de producción con especies exóticas y nativas, pe­ Impacto de otras actividades menores como
ro en forma tecnificada, esto es, no rodeando to­ son turismo, cacería y recolección de especies me­
talmente una chacra con árboles, sino estable­ dicinales y aromáticas en el páramo jalea
ciendo rodales orientados de este a oeste y ha­
ciendo las podas de raíces a la distancia adecua­
da entre 1 y 2 m con acequias de 50 a 60 cm, Desarrollo turístico
que poden las raíces de los árboles e impidan su
ingreso a las chacras, haciendo posible una agro-
El páramo tiene características paisajísticas
forestería exitosa. También es importante mencio­
muy especiales, con lugares que son de una belle­
nar que debemos emprender una agresiva prácti­
za y atracción muy diferente a los paisajes templa­
ca de conservación de los bosques y montes natu­
dos o fríos convencionales, por lo que pueden con­
rales, que desaparecen en mayor grado que la fo­
vertirse en destinos turísticos si se les dota de ac­
restación que realizamos. cesos adecuados e instalaciones mínimas que per­
mitan alojar al turista y prestarle los servicios de
guía para recorrer los paisajes, las lagunas, los hu­
Impacto de los cultivos en medales, las cavernas y otros atractivos que gene­
el páramo jalea ren ingresos al alberguista, pudiendo prestarse
además los servicios de turismo ecológico y agro-
turismo, pero desarrollando el producto turístico
Las actividades agrícolas en el páramo jalea
en la forma más técnica, cuidando de producir un
son relativamente recientes, pues hace apenas 40
mínimo impacto en el ecosistema que debemos
años la temperatura era muy baja de menos de 1°
conservar.
y estas alturas eran inapropiadas para los cultivos
convencionales, con excepción de la papa amar­
ga, algunos tubérculos andinos y granos como el
de la quinoa. Actualmente observamos que se es­
Cacería
tá cultivando maíz hasta los 3.000 m y papas y
granos hasta los 3.500 m, lo que está significan­ En el páramo mismo y especialmente en los
do la destrucción de grandes áreas de pajonales, montes, bosques y en las hondonadas, existen
pues inclusive se hacen cultivos bajo riego, pero abundantes animales como son venados, osos,
estas áreas por su fragilidad después de tres o conejos, cuyes silvestres, zorros y pumas que pue­
cuatro años pierden su fertilidad y se convierten den ser un importante atractivo para cazadores
en áreas polvorientas y casi desérticas, y que no selectivos especializados, que vienen de distintos
producen aún con elevadas dosis de fertilizante lugares del Perú y el mundo. Esta actividad es
203
Perú

muy productiva siempre y cuando esté adecuada­ a) Es de necesidad imprescindible que el Es­
mente regulada y controlada por el estado y los tado, en concertación y coordinación con
beneficiarios, también a ésta caza se pueden agre­ los demás países que comparten estos
gar las perdices, los patos y otras especies perma­ ecosistemas, establezcan un gran progra­
nentes, cuidando de no afectar las especies migra­ ma de investigación del páramo en gene­
torias que solo deben ser observadas. ral y del páramo jalea en especial, gestio­
Estas zonas, por tener lagunas y humedales nado la adecuada financiación de los pro­
pueden ser importantes masas ictiológicas que pios gobiernos y de las organizaciones in­
permitan el desarrollo de peces como truchas y ternacionales, que considero que están in­
pejerrey, además de ranas y sapos comestibles, teresadas en evitar la destrucción de tan
constituyen un importante atractivo no sólo eco­ importantes espacios de la Cordillera An­
nómico si no también turístico. El páramo jalea dina.
también presenta abundantes hierbas medicinales b) Que se establezca un programa de investi­
y aromáticas, como son la valeriana, el chinchi- gación y capacitación en las universidades
malí, la andacushma y otras hierbas que sería lar­ y centros educativos, para que la sociedad
go enumerar, que son extraídas permanente e irra­ tome conocimiento y conciencia de la im­
cionalmente por el ser humano, afectando grande­ portancia de la jalea, con respecto al agua
mente la población de dichas especies. Estas es­ y a la vida en toda la región.
pecies tienen gran demanda en el mercado nacio­ c) El páramo jalea está habitado sobre todo
nal y mundial, pero su extracción debe ser regula­
en la Cordillera Occidental y su coloniza­
da y se debe obligar a quienes comercializan es­
ción se está incrementando, por lo que es
tas especies a cultivarlas, o en todo caso a mane­
imperioso establecer estrategias de ges­
jar adecuadamente las áreas donde existen estas
tión adecuada de la jalea que incorporen a
especies. En los últimos años mediante el Proyec­
la población porque se trata además de
to PIDAE estamos conduciendo áreas debidamen­
gente muy pobre, que está viviendo en un
te cercadas, donde se facilita la propagación y la
área de suelos muy frágiles que al des­
extracción de dichas especies.
truirse incrementaran su pobreza y alteran
más en forma negativa a todo el ecosiste­
ma, generando graves efectos de erosión y
La investigación para la gestión huaycos en las zonas medias y bajas de
del páramo jalea las cuencas.
d ) Es urgente el levantamiento de una línea
El ecosistema de la jalea es a la vez uno de los de base que permita conocer el estado real
más frágiles espacios y un ecosistema de gran im­ del ecosistema del páramo jalea, para pro­
portancia para la regulación del ciclo hidrológico, poner un adecuado programa de gestión
para la conservación de la biodiversidad y para la donde se prioricen las actividades más im­
atención adecuada al desarrollo de la población portantes, para los que se deberán esta­
que habita estos lugares; así, requiere el máximo blecer proyectos coordinados y de acción
interés y financiación para asumir la adecuada in­ conjunta entre el Estado y todas las orga­
vestigación científica, pero siempre con la partici­ nizaciones de la sociedad civil, y especial­
pación de la población. Para ello se sugiere lo si­ mente la población campesina involucra­
guiente: da.

A G R A D EC IM IEN TO S

Este documento ha sido elaborado por un equipo de Técnicos Presidido por Pablo Sánchez Zevallos, e
integrados por Gustavo Ibérico Vela, José Rodríguez Villa, Pablo Sánchez De Francesh y el apoyo secreta­
rial de Anita Izquierdo Guevara.
ZA
VENEZUELA
Miñan Yépez - Zulim ar Hernández <S> 2003

Maximina Monasterio y Marcelo Molinillo


Instituto de Ciencias Ambientales y Ecológicas (ICAE)
Facultad de Ciencias, Universidad de Los Andes. Mérida, Venezuela

bución netamente concentrada de las lluvias en


EL PAISAJE Y SU una sola época del año. Este carácter puneño de
DIVERSIDAD algunos páramos en Venezuela parece haber sido
de fundamental importancia en los patrones de
distribución del poblamiento humano altimontano
de la Venezuela prehispánica (Monasterio
El ambiente de páramo 1980b).
En los páramos de Venezuela, la actividad pe-
La región natural de páramo se encuentra en riglacial presente se evidencia por encima de los
las montañas andinas de Venezuela por encima de 3.600 m, por debajo de esta cota los rasgos peri-
los 3.000 m. Se trata de un ecosistema húmedo glaciales son fundamentalmente heredados. Las
tropical dominado por rosetas gigantes, arbustos y huellas morfogenéticas heredadas evidencian las
pastizales. En su porción inferior limita con los oscilaciones climáticas recientes de ésta región al-
bosques y selvas andinas entre los 3.000 y 3.400 timontana (Schubert 1980, Monasterio y Reyes
m. Esta cota altitudinal inferior está sujeta a varia­ 1980). El rango altitudinal que ocupan los pára­
ciones locales y pueden incluso encontrarse algu­ mos andinos en Venezuela corresponde a una su­
nos páramos a partir de los 2.500 m (Monasterio cesión de pisos altitudinales que han sufrido tan­
1980a). El límite superior se halla en el entorno to un impacto diferencial de los eventos glaciales
de las líneas de nieves perpetuas, entre 4.500 y como del grado de estrés del clima periglacial pa­
4.800 m. sado o presente, que actuaron con distinta inten­
Climáticamente, el límite altitudinal inferior co­ sidad a lo largo del gradiente altitudinal.
rresponde aproximadamente a una temperatura La vegetación dominante está compuesta por
media anual de 10°C (Cuatrecasas 1958, Monas­ formas arrosetadas (“frailejones”), que alternan
terio y Reyes 1980). En Venezuela coexiste un con arbustos y gramíneas. Los frailejones son
amplio rango de condiciones hídricas de páramo: compuestas que pertenecen al género Espeletia,
desde los permanentemente húmedos con 1.800 con especies acaules de hojas arrosetadas y espe­
mm de precipitaciones repartidos a lo largo del cies arborescentes, con un tronco recto que puede
año, hasta los páramos secos con 650 mm distri­ alcanzar hasta 3 m de altura o más y que termina
buidos en una sola estación de lluvias. Estos pá­ en una roseta de hojas lanosas. Entre las formas
ramos secos convergen a climas de Puna tanto por arbustivas se encuentran: Hypericum, Hespero-
sus valores de precipitaciones como por la distri­ meles, Pernettya, Arcytophyllum, Baccharis y
206
Los Páramos del Mundo

Stevia. Entre las gramíneas fasciculadas dominan Mérida, Barinas, Trujillo, Lara y Zulia. Ocupa una
los géneros Calamagrostis, Festuca, Agrostis y superficie aproximada de 2.660 km2, de los cua­
Cortaderia. En esta vegetación se presentan gran­ les el 75 % se encuentra en el estado Mérida, con
des endemismos genéricos y específicos, desta­ casi 2.000 km2 (Tabla 1).
cándose la gran diversificación de Espeletia (Mo­ La cartografía oficial a escala 1:100.000 iden­
nasterio 1980c). tifica 121 sitios de páramo en la zona andina ve­
nezolana, de los cuales la mayoría se encuentran
en Mérida, Táchira y Trujillo (Tabla 1). Una buena
Distribución de los páramos parte de los sitios de páramo se ubica por encima
de los 3.000 m, pero en el sur del estado Mérida,
en el centro-sur del Táchira y en los límites Truji-
El ambiente de páramo se distribuye en Vene­ llo-Lara muchos de los sitios se encuentran por
zuela por la cordillera de Mérida, serranía de Ta- debajo de los 3.000 m. En las referencias de la Fi­
má, cerranía de Trujillo y sierra de Perijá (Tabla 1). gura 2 se listan los sitios de páramo mencionados
Esto corresponde a los estados Apure, Táchira, a escala 1:100.000.

Tabla 1: Lista de estados venezolanos que contienen superficies y sitios con páramo.

S u p . p á ra m o sin S u p . > 4 .0 0 0 m
E s ta d o s S u p . e sta d o (k m 2) S u p . p á ra m o (k m 2) S itio s co n p á ra m o
p ro te g e r (k m 2) (k m 2)

A p u re 7 3 .8 7 0 23 - - 2

Barinas 3 6 .9 6 4 56 278 - 5

Lara 2 0 .9 9 4 16 - - 1

M érida 1 1 .9 0 6 1 .9 9 8 261 478 63

Táchira 1 0 .6 9 2 209 - - 24

T ru jillo 8 .7 9 7 30 4 225 - 27

Zulia 4 6 .4 5 2 55 - - 2

Nota.- Los datos de superficies con páramo han tios del 10 al 56 en la Figura 2), entre los que se
sido obtenidos de mapas realizados a partir de la destacan los páramos húmedos de Santo Domin­
imagen Landsat 006-054 del 2001 (parte central go, Los Granates, Santo Cristo y Apure en la Sie­
de la cordillera de Mérida) y considerando el lími­ rra Nevada-, y los páramos estacionales más secos
te promedio de 3.000 m para el resto del territo­ de Los Buitres, Mucuchíes, Piedras Blancas y El
rio a partir de los mapas oficiales de Cartografía Banco con sus espectaculares extensiones de Pá­
Nacional a escala 1:100.000. Los sitios con pá­ ramo Desértico. Fuera de este núcleo central, los
ramo se refieren a los lugares que aparecen como páramos por encima de los 3.000 m se encuen­
páramos en la Cartografía Oficial a escala tran fragmentados formando islas al NE y SO del
1: 100.000 núcleo central. Hacia el norte existen 12 islas de
La distribución del páramo sobre los Andes ve­ páramo, destacándose los páramos de Cendé, Las
nezolanos es netamente insular. Un gran núcleo Rosas, Turmal y Guache (sitios del 1 al 5 y del
central continuo ocupa las principales sierras (Sie­ 113 al 115) en los límites entre Trujillo y Lara, y
rra Nevada, La Culata y Santo Domingo en Méri­ Guaramacal, Los Rosarios y Agua Fría (118 al
da, y serranía de Trujillo) con una superficie de 120) en las serranías de Guaramacal. Hacia el sur
1.000 km2 y con más de 45 sitios de páramo (si­ existen 19 islas (escala 1:100.000), donde se ha-
207
Venezuela

lian los páramos en la región de los Pueblos del 15 municipios en el estado Táchira, 7 en el esta­
sur (57 al 67) como El Toro, Don Pedro, Acequias, do Trujillo, 3 en Barinas, 1 en Lara, 1 en Apure y
San José (aquí se encuentran una serie de sitios 1 en Zulia (Figura 3). Los municipios parameros
de páramo por debajo de los 3.000 m); los de la por excelencia del estado Mérida son: Rangel, Mi­
serranía de Tovar (70 al 72, 80 al 83), la gran is­ randa, Cardenal Quintero, Santos Marquina y Pue­
la del Táchira de 195,9 km2 cerca de la frontera blo Llano, donde el páramo ocupa más del 40 %
con Mérida (68,69, 72 al 78) con los páramos de de la superficie municipal (Tabla 2). El caso de
La Negra y el Batallón; los páramos de la serranía Rangel llega a ser excepcional pues casi el 80 %
la Maravilla (94 al 99) como Zumbador y Almor- del municipio es páramo protegido bajo la figura
zadero, y la isla de 41,04 km2 en la serranía del de dos Parques Nacionales. En Trujillo, el segun­
Tamá (103 a 105) con los páramos de Tamá y del do estado con mayor extensión de páramos, se
Judío, separada de la cordillera de Mérida pero destacan los municipios Urdaneta y Boconó (Ta­
conectado con el ramal oriental de los Andes co­ bla 3). En Táchira, los municipios de Uribante y
lombianos. Finalmente, las islas de páramo en la Jáuregui (Tabla 4). Aquí, las superficies de pára­
sierra de Perijá (116 y 117) que pertenecen al es­ mo de los municipios de estos dos últimos esta­
tado Zulia. dos no llegan a tener la importancia territorial de
Los páramos en los Andes venezolanos se ex­ los municipios del estado Mérida.
tienden sobre 20 municipios en el estado Mérida,

Tabla 2: Municipios del estado Mérida que contienen superficies con páramo.

E S TA D O M É R ID A

S u p . m u n ic ip io Pob. S u p . p á ra m o S u p . p á ra m o S u p . > 4 .0 0 0 m S itio s con


M u n ic ip io s
(k m 2) m u n ic ip io * (k m 2) (% ) (k m 2) p á ra m o

1. Rangel 5 2 2 ,1 8 1 7 .1 7 5 4 1 4 ,8 0 7 9 ,4 4 1 2 6 ,9 0 6

2. Libertador 8 2 4 ,9 4 2 3 2 .6 1 4 3 0 2 ,4 0 3 6 ,6 6 1 0 8 ,2 0 8

3 . M iranda 4 2 1 ,8 0 2 2 .1 1 2 2 5 1 ,7 0 5 9 ,6 7 6 1 ,4 7 2

4. C . Q u in tero 3 5 8 ,2 4 7 .7 9 7 1 6 1 ,6 0 4 5 ,11 5,71 3

5. J . B riceño 5 2 8 ,1 2 5 .2 5 9 1 4 8 ,4 0 2 8 ,1 0 7 9 ,7 7 2

6. C . Parra 9 0 9 ,1 8 2 3 .7 8 5 1 1 6 ,9 0 1 2 ,86 56,31 4

7. C . Elias 6 1 9 ,0 2 8 4 .8 6 6 1 1 3 ,8 0 1 8 ,3 8 4 ,8 7 6

8 . S. M arquina 1 9 6 ,7 5 1 2 .0 8 9 9 4 ,5 5 4 8 ,0 6 3 0 ,6 5 2

9. A n d ré s Bello 4 0 2 ,7 8 1 1 .1 3 8 5 8 ,0 3 14,41 6 ,2 4 1

10. R Llano 9 1 ,6 8 8 .8 4 9 4 0 ,0 3 4 3 ,6 6 - 1

11. R ivas D ávila 18 2,8 2 1 6 .9 5 6 2 7 ,2 6 14,91 - 2

12. A . C hacón 1 .6 7 4 ,9 3 1 7 .2 3 2 2 4 ,0 0 1,43 - 9

13. Aricagua 8 1 0 ,1 7 5 .5 2 9 2 1 ,8 4 2 ,7 0 - 1

14. G uaraque 53 8,6 1 9 .8 5 6 11,72 2 ,1 8 - 4

15. Sucre 9 5 6 ,1 0 4 2 .3 3 0 11,42 U 9 - 6


208
Los Páramos del Mundo

E S TA D O M É R ID A

S u p . m u n ic ip io Pob. S u p . p á ra m o S u p . p á ra m o S u p . > 4 .0 0 0 m S itio s co n


M u n ic ip io s
(K m 2) m u n ic ip io * (k m 2) (% ) (K m 2) p á ra m o

16. J .C . Salas 2 1 3 ,7 8 1 1 .0 2 3 5 ,7 6 2 ,6 9 - -

17. R Salinas 4 6 5 ,0 8 2 6 .5 8 5 1 ,86 0 ,4 0 - 2

18. Tulio Febres 4 6 0 ,8 6 2 3 .8 2 6 0 ,5 8 0 ,1 3 - -

19. R. de Lora 3 2 2 ,9 2 2 0 .3 5 6 0 ,5 8 0 ,1 8 - -

20 . Tovar 6 3 5 ,5 1 3 5 .2 4 0 0 ,2 4 0 ,0 4 - 1

Nota: La superficie y población de los municipios son datos de la OCEI. Para los datos de superficie y
de sitios de páramo véase la leyenda de la Tabla 1.
* Proyecciones para el año 2000

Tabla 3: Municipios del estado Trujillo que contienen superficies con páramo.

E S TA D O T R U JIL L O

S u p . p á ra m o sin S u p . > 4 .0 0 0 m
Esta d o s S u p . e sta d o (K m 2) S u p . p á ra m o (K m 2) S itio s co n p á ra m o
p ro te g e r (k m 2) (k m 2)

1. U rdaneta 5 3 2 ,6 0 2 9 .3 5 6 1 3 1 ,2 0 2 4 ,6 3 4

2 . B oconó 1 .5 9 5 ,0 0 8 3 .5 8 2 1 1 1 ,2 5 6 ,9 7 12

3. Valera 2 7 6 ,1 0 1 3 2 .2 8 4 1 8,93 6 ,8 6 1

4 . M onte C arm elo 3 6 1 ,1 0 1 3 .1 9 7 1 5 ,9 0 4 ,4 0 2

5. C arache 1 .0 6 0 ,0 0 3 0 .9 6 4 1 2 ,4 6 1 ,18 5

6. Tru jillo 5 0 1 ,2 0 5 2 .9 0 7 1 2 ,0 9 2,41 3

7. J.V . C am po Elias 8 8 ,8 2 5 .2 7 4 1,93 2 ,1 7 -

Nota: Para la superficie y población de los municipios, y la superficie y sitios de páramo véase la leyen­
da de la Tabla 1.
* Proyecciones para el año 2000
209
Venezuela

Tabla 4: Municipios del estado Táchira que contienen superficies con páramo.

E S TA D O T Á C H IR A

S u p . m u n ic ip io
M u n ic ip io s Pob. m u n ic ip io * S u p . p á ra m o (k m 2) S u p . p á ra m o ( % ) S itio s co n p á ra m o
(k m 2)

1. U rib a n te 1 .4 5 8 ,0 0 2 5 .4 8 0 7 1 ,3 4 4 ,8 9 1

2 . Jáu regui 4 4 1 ,4 0 3 2 .5 8 6 6 7 ,31 1 5 ,2 5 3

3. F. de M iranda 2 6 0 ,1 0 3 .8 5 3 3 3 ,3 1 12,81 2

4 . Sucre 3 7 8 ,5 0 1 2 .8 6 0 1 2 ,06 3 ,1 9 3

5. Ju n ín 2 9 8 ,8 0 6 2 .5 7 6 7,91 2 ,6 5 -

6. R. Urdaneta 1 8 2 ,4 0 5 .7 6 6 7 ,0 9 3 ,8 9 1

7. J .M . Vargas 1 8 6 ,5 0 8 .8 2 4 4 ,9 4 2 ,6 5 4

8. C órdoba 5 9 8 ,2 0 2 4 .3 9 8 3 ,01 0 ,5 0 1

9. S. Ju d a s T. 2 4 2 ,5 0 7 .8 4 0 1,19 0 ,4 9 1

10. S. Rodríguez 6 3 ,5 0 2 .8 9 1 0 ,6 0 0 ,9 4 -

11. C árdenas 2 5 0 ,7 0 7 1 .1 2 1 - - 2

12. Libertad 1 6 1 ,8 0 2 0 .0 2 1 - - 2

13. M ichelena 1 3 2 ,6 0 1 4 .2 1 0 - - 1

14. S. M aldonado 5 0 8 ,0 0 1 4 .2 0 9 - - 1

15. San Cristóbal 2 2 7 ,9 0 3 3 0 .2 4 4 - - 1

Nota: Para la superficie y población de los mu­ Culata, Santo Domingo, Tovar, Uribante y Trujillo.
nicipios, y la superficie y sitios de páramo véase Esta cordillera tiene la característica estructura
la leyenda de la Tabla 1. empinada y escarpada de los Andes Septentriona­
* Proyecciones para el año 2000 les, extendiéndose en altura hasta alcanzar los pá­
ramos y las nieves permanentes, particularmente
en la Sierra Nevada (Pico Bolívar). En su núcleo
central, donde presenta la mayor continuidad por
Origen y formación actual arriba de los 3.000 m, sus vertientes occidentales
descienden hacia el Lago Maracaibo y sus vertien­
E l R e lie v e d e la re g ió n a n d in a e n V e n e z u e la tes orientales hacia los llanos venezolanos (Tabla
El sistema andino venezolano está conformado 4).
por los dos ramales que penetran a partir de la En sus extensos valles lineales controlados por
Cordillera Oriental colombiana. El ramal norte, fallas se encuentran las ciudades de Mérida, Tru­
que constituye la sierra de Perijá y el ramal nores­ jillo y Valera. En esta topografía prácticamente las
te, que forma la serranía del Tamá y la cordillera únicas tierras llanas son las terrazas fluviales y las
de Mérida. mesas a lo largo de los cañones atravesados por
El continuo fisiográfico conocido como cordille­ ríos como el Motatán y el Chama, que corren pa­
ra de Mérida, de 450 km de longitud y 80 km de ralelos a la orientación noreste-suroeste hasta lle­
ancho, está constituido por las sierras: Nevada, La gar a las tierras bajas alrededor del Lago Maracai-
210
Los Páramos del Mundo

bo atravesando profundos cañones transversales. cia de los glaciares; y 3) depósitos fluviales que
En los paisajes de las partes más elevadas (gene­ forman terrazas espectaculares por debajo de los
ralmente por encima de los 3.500 m) dominan las niveles de los depósitos anteriores.
formas del modelado glaciar, como valles en U, La acción de la glaciación fue intensa por en­
circos, morrenas, lagos, etc. cima de los 3.000 m, así lo indican las múltiples
La cordillera de Mérida está compuesta princi­ evidencias geomórficas, entre ellas un complejo
palmente por antiguos esquistos y neises con in­ sistema de morrenas, los circos, aristas, picachos
trusiones graníticas expuestas en los puntos más o agujas, y los valles glaciales con sus caracterís­
elevados. Su relieve es el resultado del modelado ticas estrías, surcos, abrasión y fracturamiento,
glaciar y periglacial ocurrido durante el cuaterna­ rocas aborregadas, formas de lomo de ballena y
rio y del modelado propio en las montañas bajas bloques erráticos. Durante el último periodo gla­
como: deslizamiento, carcavamientos, vertientes y cial es muy probable que el límite inferior de los
valles. Los materiales geológicos de tipo sedimen­ páramos estuviera ubicado entre los 2.000 y
tario y de tipo ígneo han producido tierras de dife­ 2.500 m (van der Hammen 1974), lo cual signi­
rente potencial agrícola. Por encima de los 3.600 fica que el ambiente de páramo se distribuía de
m las tierras son afectadas por fenómenos perigla- manera continua en la cordillera de Mérida, a di­
ciares, producto de las temperaturas congelantes ferencia de la forma insular de los presentes días.
diarias u ocasionales. Estas zonas se caracterizan Actualmente, entre los 3.600 m y ios 4.700 m
por la existencia de suelos pautados y otros rasgos esta zona andina se caracteriza por los rasgos geo-
clásicos de las zonas tropicales alpinas. La región morfológicos de origen periglacial. Entre ellas: los
glacial está por encima de los 4.700 m y está res­ microescalones de ladera (uno de los rasgos más
tringida a la Sierra Nevada de Mérida (Schubert comunes hasta los 4.200 m), los derrubios de
1980). canto que cubren las laderas de muchos valles
glaciares, el suelo estriado omnipresente por enci­
ma de los 4.000 m, las bandas no escogidas me­
Historia geológica nos comunes y restringidas a las partes más altas
por encima de los 4.200 m, polígonos y círculos
escogidos en las áreas planas, y el hielo acicular
La historia geológica de los Andes venezolanos generalmente por encima de los 3.600 m.
es compleja y consistió en varios ciclos de sedi­
mentación en cuencas marinas, alternados con
períodos de orogénesis. Los principales son aque­ Clima
llos representados por los hiatos Precámbricos-Or-
dovícicos, Devónico-Misisipiense, Pérmico-Triási-
Según la clasificación de Kopen, el clima de la
co y Terciario Superior. Las rocas precámbricas de
región de páramos de la zona andina venezolana
los Andes venezolanos probablemente represen­
corresponde al tipo H, fríos de alta montaña tropi­
tan sedimentos marinos, los cuales han sido me-
cal; el clima está condicionado por la orografía y
tamorfizados y actualmente afloran en la parte
su influencia sobre la radiación incidente, la nubo­
central y más alta de la cordillera. Las evidencias
sidad, el gradiente térmico altitudinal, los vientos
indirectas recientes parecen indicar que los Andes
locales y las precipitaciones.
venezolanos llegaron a una elevación parecida a la
Como es característico, esta montaña tropical
actual a fines del Plioceno. Desde entonces han
presenta regímenes casi isotérmicos en los dife­
estado expuestos a los procesos geológicos carac­ rentes pisos ecológicos, disminuyendo la tempera­
terísticos del Cuaternario, periodo en el cual han tura media mensual con la altura, hasta llegar a
continuado su levantamiento hasta el presente. temperaturas medias muy bajas en la alta monta­
Los principales depósitos cuaternarios de esta ña, lo que permite la estructuración de hábitats
región son: 1) till morrénico en forma de morrenas criotérmicos tropicales y ecuatoriales. A pesar de
laterales y terminales, y diamictitas pobremente los regímenes casi isotérmicos, las diferencias de
expuestas; 2) sedimentos fluvio-glaciales, princi­ altitud condicionan diferencias de temperaturas
palmente en forma de terrazas asociadas a la de­ medias mensuales de los pisos ecológicos, que
glaciación de áreas antiguamente bajo la influen­ van desde zonas de páramo a 3.000 m con tem­
211
Venezuela

peraturas medias de 10,0 °C, hasta zonas de pá­ Dada la ubicación de la zona, la disminución
ramo desértico a 4.765 m con - 0,4 °C. de la temperatura con la altitud viene a ser una de
Mientras los páramos bajos, caracterizados por las características climáticas más importantes.
un clima frío (10 a 7 °C de temperatura media También el relieve condiciona la temperatura, pre­
anual) y un número relativamente pequeño de sentándose un gradiente altotérmico de 0,6 °C,
días con heladas al año, estuvieron sometidos a aproximadamente por cada 100 m de desnivel. La
un clima periglacial en el pasado reciente, los pá­ época más fría se presenta durante los meses de
ramos en localidades con 5 a 3°C de temperatura diciembre y enero, cuando se produce la mayor
media anual se presentan con condiciones de cli­ irradiación nocturna por la disminución de la nu­
ma periglacial activo. Los climas periglaciales in­ bosidad. También en los meses de julio y agosto
tensos se hacen sentir por arriba de los 4.000-
es cuando se producen las mayores nevadas,
4.300 m, que corresponde aproximadamente a
mientras que la época menos fría corresponde a
2°C de temperatura media anual, extendiéndose
los meses de abril, mayo, septiembre y octubre.
hasta la línea de nieves perpetuas con 0°C, ecoto-
no entre clima periglacial y clima nival.
Con respecto a las precipitaciones existe un Biogeografía
amplio rango hídrico, desde páramos húmedos
con más de 1.500 mm, hasta páramos secos con
menos de 700 mm. La distribución de las precipi­ El ambiente de páramo de los Andes venezola­
taciones está fuertemente influenciada por la po­ nos pertenece a la Provincia biogeográfica del pá­
sición del relieve. En la cordillera de Mérida, debi­ ramo, la cual forma parte del Dominio Andino (Ca­
do a que se encuentra al SE del Lago de Maracai- brera y Willink 1976). La Provincia del páramo se
bo, las laderas orientadas en esta dirección están extiende sobre las partes más elevadas de la cor­
expuestas al ritmo, frecuencia y cantidad de pre­ dillera andina septentrional, con una distribución
cipitaciones de esta cuenca hidrográfica (Monas­ insular en torno del Ecuador (11° N a 8o Sur).
terio y Reyes 1980). De esta manera, localidades
Ésta región biogeográfica, a diferencia de otros
así situadas se caracterizan por un régimen bimo-
ambientes de alta montaña, evolucionó bajo regí­
dal de distribución anual de precipitaciones. El ré­
menes pluvíométricos abundantes y poco discon­
gimen bimodal está determinado por las masas de
tinuos, con relativa isotermía anual y bajas tempe­
aire procedentes del Lago de Maracaibo y presen­
ta dos máximos, el principal en abril y mayo se­ raturas. Estas condiciones especiales contribuye­
gún las localidades. Se presentan dos mínimos: la ron a la formación de una particular flora domina­
primera inflexión ocurre a principios del año, entre da por rosetas gigantes, arbustos micrófilos, coji­
febrero y marzo, el segundo mínimo se sitúa entre nes y macollas de pastos; flora que se diferencia
junio y agosto. notablemente de otras regiones naturales de alta
En contraposición, las vertientes y valles ex­ montaña andina. En cuanto a la fauna, la mayor
puestos al SE u orientadas hacia los Llanos Occi­ parte de los mamíferos pertenecen a los bosques
dentales, presentan un régimen de las precipita­ circundantes y en las aves hay muchos elementos
ciones marcadamente unimodal, semejante en rit­ comunes con la Provincia Altoandina.
mo al patrón llanero. El régimen unimodal está in­ La flora de estos páramos ha tenido un doble
fluenciado por las masas de aire procedentes de origen. Por un lado, elementos extratropicales,
los llanos occidentales, presentándose un máximo
tanto australes como boreales, preadaptados a las
de precipitación en junio y un mínimo en enero.
bajas temperaturas; y por otro elementos de ori­
En este clima montano tropical las fluctuaciones
gen tropical, preadaptados a los climas de ritmo
mensuales de las temperaturas medias, aunque
diario, originados en los pisos mesotérmicos de la
de poca amplitud, se relacionan en gran medida
con las variaciones estacionales en el aporte hídri­ media montaña que colonizaron las alturas. Esta
co, en forma de precipitaciones o de nieve. Así, en flora de origen neotropical se vuelve dominante en
las épocas más secas se presentan los valores los hábitats más extremos del Altiandino (pára­
más bajos de temperatura media mensual, lo que mos desérticos) colonizados y estructurados por
está determinado por otros factores climáticos co­ las rosetas monocaules y gigantes del género Es-
mo insolación, radiación solar y nubosidad. peletia (Monasterio 1980a).
212 Los Páramos del Mundo

Las formaciones vegetales de estos páramos ñame, son los bosques de aliso de montaña (Al­
están dominadas fisonómicamente por cuatro for­ nus mirbellii y Alnus jorulensis) ios que limitan
mas de vida fundamentales: las rosetas leñosas, con las formaciones parameras en su porción in­
acaules o caulescentes, que constituyen las for­ ferior. En el páramo de Cendé, la selva nublada y
mas típicas de estos páramos (Espeletia, Puya, los bosques bajos siempreverdes de Espeletia ne-
Lomaría y Lupinus)-, los arbustos, especialmente riifolia alternan con el páramo. En el sector noro-
exitosos en las partes bajas de los páramos (Hy- riental más seco de la Sierra La Culata el páramo
pericum, Baccharis, Senecio, Pernettya)-, las gra­ limita con fajas de matorrales en su porción más
míneas perennes en macolla (Calamagrostis, Cor- baja. En los páramos ubicados en los límites en­
taderia, Agrostis, Festuca)-, y los árboles (Polyle- tre Mérida y Táchira (El Batallón, La Negra, Zum­
pis, Aragoa, Alnus). Las combinaciones de estas bador) los matorrales secundarios son frecuentes
como límites interpuestos entre páramos y selvas
formas originaron las diversas formaciones vegeta­
(Monasterio y Reyes 1980).
les: rosetales, arbustales, pajonales, céspedes,
bosques y desiertos. Sin embargo, las combina­
ciones que caracterizan a los páramos venezola­
nos, a diferencia de otros páramos dominados por Los hábitats de páramo y
gramíneas, son los rosetales-arbustales, los rose- su biodiversidad
tales-pajonales y, sobre todo, los rosetales casi pu­
ros de Espeletia que se hacen dominantes en los
páramos más secos del piso Andino y en el Altian- Pisos altitudinales
dino (Monasterio 1980a).
Espeletia es en estos páramos el taxón de ma­ El páramo en la cordillera de Mérida no es pa­
yor “éxito” ecológico en el poblamiento de los am­ ra nada un ambiente homogéneo. Extendiéndose
bientes más extremos desde el punto de vista tér­ sobre las tierras por encima de los 2.500 m, el
mico e hídrico. La diversidad de formas y estrate­ gradiente altitudinal se relaciona con gradientes
gias le ha permitido estar presente en una gama climáticos y de ecosistemas naturales e interveni­
amplia de hábitats y colonizar los espacios peri- dos, que en conjunto conforman verdaderos pisos
glaciales más extensos de los andes venezolanos. ecológicos a diferentes alturas. En esta zonación
De hecho, el conjunto taxonómico Espeletinae altitudinal podemos distinguir desde el nivel más
(Cuatrecasas 1976, 1978) ha desarrollado en la bajo al más alto: el Piso Andino, el Piso Altiandi-
cordillera de Mérida un centro diversificación y ex­ no y el Piso Periglacial (Monasterio 1998).
pansión (Smith y Koch 1935, Cuatrecasas 1978, En el Piso Andino (2.500 y 3.300 m) corres­
1986). ponde a la zona de Selva Nublada Montana Alta
En la región andina venezolana la Provincia del cuando las precipitaciones son suficientes y a la
Páramo limita en su porción inferior con la Provin­ zona páramos. Este piso está ocupado actualmen­
cia de las Yungas, formaciones vegetales de bos­ te por cultivos de gran productividad (tubérculos,
ques y selvas nubladas, con elementos biológicos horticultura, floricultura, etc.) que reemplazan al
afines a los amazónicos, que ocupa las laderas sistema natural paramero, especialmente en las
andinas con clima fresco y muy húmedo, no sólo tierras más planas y los suelos más fértiles. En las
por las abundantes precipitaciones, sino en espe­ partes superiores de este piso ecológico se extien­
cial por las neblinas que cubren casi continua­ den mosaicos de agroecosistemas campesinos de
mente las montañas. La vegetación predominante cultura indígena que se alternan con ecosistemas
de esta provincia es la Selva Nublada, rica en lau­ naturales y ecosistemas intervenidos en diferentes
ráceas y mirtáceas, que asciende hasta los 2.500 fases de recuperación. Aquí, las formaciones vege­
m e incluso puede llegar hasta más de 3.000 m. tales naturales son heterogéneas e incluyen desde
En las vertientes húmedas del núcleo central rosetal-arbustal, arbustal-rosetal, hasta casi ar­
de la cordillera de Mérida, el páramo se pone en bustales puros en diferentes asociaciones de espe­
contacto directo y lineal con las Selvas Nubladas cies.
Montanas Altas. Pero no siempre es común esta En el Piso Altiandino (3.300 a 4.100 m) se
situación. En la Sierra de Trujillo, páramo de Tu- encuentra el límite superior de la agricultura para­
213
Venezuela

mera campesina, que se caracteriza por ciclos in­ Bosque Paramero Andino
tercalados de cultivo y de descanso. Mediante es­
te manejo los agroecosistemas dejados en descan­ Bosques bajos que se ubican en las partes más
so entran en procesos sucesionales cuya dirección bajas del páramo (entre los 2.400 y 3.500 m),
es la regeneración de los ecosistemas naturales. distribuidos en el Piso Andino. Se localizan en
De esta manera, la frontera agrícola adquiere la condiciones microclimáticas específicas (suelos
forma de mosaicos sucesionales que van dejando en condiciones térmicas favorables y vertientes
paso a los ecosistemas naturales de manera muy secas, aunque con presencia de neblinas) que fa­
gradual. La presencia de un clima más frío, peri- vorecen la existencia de Espeletia neriifolia entre­
glacial, la cobertura vegetal menos densa y con mezclada con arbustos y un rico estrato herbáceo.
especies de rosetas gigantes de varias especies Aquí se pueden encontrar, además de los bosques
del género Espeletia, caracterizan a los ecosiste­ de Espeletia neriifolia, Bosque de Aragoa cupres-
mas naturales por encima de la frontera agrícola. sina y Bosque Siempreverde de Alnus acuminata.
A estas alturas, el único uso de la tierra es el pas­ La presencia de estos pequeños bosques sobre
toreo extensivo y estacional que se concentra es­ vertientes de fuerte pendiente y, en el caso de bos­
pecialmente en los fondos de valles glaciales cu­ ques de Alnus, en los bordes de los ríos, tiene una
biertos con céspedes de variada composición. especial importancia en la protección contra los
En el Piso Periglacial (por arriba de 4.100 m) procesos erosivos.
el ciclo de congelamiento nocturno-descongela- Principales Asociaciones y especies:
miento diurno impide toda actividad agrícola por Espeletia neriifolia, E. humbertii, E. hanburia-
las heladas recurrentes. Dos formaciones vegeta­ na, Weinmannia multijuga, W. fagaroides, W.
les: el Páramo Desértico y el Desierto Periglacial karsteniana, Persea mutisii, Roupala jahnii, Hy­
colonizan este piso ecológico. Su flora de gran en- pericum laricifolium, H. caracasanum, Arcy-
demismo ha desarrollado estrategias y formas de tophyllum caracasanum, Gaultheria cordifiora,
vida espectaculares (rosetas gigantes de Espeletia Vaccinium alaternoides, Bejaria aestuans,
y cojines acaules de diversos géneros) que afirman Drimys granadensis y Lagenophora andina.
las móviles tierras de estas regiones. Aquí, las
condiciones climáticas y topográficas, junto a una
biota adaptada a extremos de estrés hídrico y tér­ Pastizal Paramero Andino
mico, configuran un ambiente de extrema fragili­
dad, único sobre la tierra, que no puede ser utili­
Formación graminosa que ocupa fondos de va­
zado de manera directa por su baja productividad,
lles fluvioglaciales (por encima de los 3.500 m),
su elevada susceptibilidad erosiva y elevada rigu­
algunos faldeos y depósitos coluviales, con espe­
rosidad climática.
cies que forman diferentes asociaciones. Estos
pastizales, céspedes y turberas en fondos de va­
Principales ecosistemas lles están sometidos a inundaciones estacionales,
especialmente las últimas, esto es lo que permite
un crecimiento continuo y una elevada productivi­
La cordillera de Mérida alberga variados eco­
dad durante todo el año.
sistemas tanto resultado de la adaptación al am­
Principales Asociaciones y especies:
biente como producto de la Intervención humana.
a -A s o c ia c ió n de B ro m u s p i t e n s i s -A g r o s t i s
En los pisos ecológicos se extienden los ecosiste­
h a n k e a n a : valles fluvioglaciales
mas naturales de Bosques Parameros, Bosques
Altiandinos, los que se encuentran entre los bos­ Bromus pitensis, Agrostis hankeana, A. tri-
ques más altos del mundo y los hábitats más ex­ chodis, A. breviculmis, Carex bonplandii,
tremos: el Desierto Periglacial y Páramo Desértico C. acutata, Calamagrostis coarctata, Sysi-
en el Altiandino (Monasterio 1980c, Monasterio y rinchium bogotense, S. tintorum, Hyperi­
Molinillo 2000). cum brathys, Plantago rígida, Aciachne
pulvinata, Poa annua, Pittochaetium pani-
coides, Trisetum foliosus.
214
Los Páramos del Mundo

b -A s o c ¡a c ió n de S w allen o ch loa sp e n c e i: Espeletia pannosa, E. angustifolia, E. spi-


pastizales en faldeos cata,
Swallenochloa spencei, Pittochaetium pa- c - P a j o n a l R o s e t a l d e Espeletia a tr o p u r p ú ­
nicoldes, Paepalanthus meridensis, P. co- rea:
lumbensis, Syslrinchlum sp., Eryngium Espeletia atropurpúrea, £ schultzii, Orthro-
humlle, Hypochaeris setosus, Monochae- santhus chimboracensis, Puya aristiguie­
tum bonplandii, Azorella julianii, Bidens ta.
humilis, Carex am ida, C. acutata, Gnap- d - P a j o n a l R o s e t a l d e Espeletia m oritzian a:
halium meridensis. suelos húmedos y pantanos
c - P a s t i z a l R o s e t a l d e Puya aristiguieta Espeletia moritziana, Cortaderia nítida
Puya aristiguieta, Swallenochloa spencei e - P a j o n a l e s s e c o s : páramos con escasas
d - P a s t i z a l R o s e t a l d e Espeletia s p p . precipitaciones o situaciones ecológicas
Diversas especies de Espeletia con pasti­ locales más secas.
zales que varían en su composición según Stipa ichu, Calamagrostis effusa, Pitto­
las características de los páramos, chaetium panicoides, Andropogon con-
e - P a s t i z a l R o s e t a l d e Lom aría hirsuta: densatus, A. saccharoides, A. selloanus,
Lomaría hirsuta, Hypericum brathys, H. Dodonea viscosa, Fourcroya humboldtia-
laricifolium, H. caracasanum. na, Opuntia elatior.
f - P a s t i z a l a r b o l a d o d e Senecio rig id ifo liu m -
Espeletia liscanoana:
Senecio rigidifolium, Espeletia liscanoa­ Páramo Andino
na, Swallenochloa spencei
Formación vegetal heterogénea que incluye
desde rosetal-arbustal, arbustal-rosetal hasta casi
Pajonal Paramero Andino arbustales puros, que se distribuyen desde los
2.800 a 4.000 m ocupando la mayor parte del pi­
Pajonales de distribución limitada entre los so Andino. Existen diversas asociaciones de rose-
3.500 y 4.100 m. Climáticamente se encuentran tales-arbustales que son características de cada
en zonas con precipitación entre 1.000 y 1.800 serranía. Este hábitat se caracteriza por una gran
mm, distribuidas en patrones con tendencia bies- heterogeneidad desde el punto de vista climático,
tacional, pero donde no existe una verdadera es­ geológico y geomorfológico, ya que ocupa la fran­
tación seca, ni climática ni ecológica. Estos pajo­ ja mas extendida en sentido horizontal en los An­
nales son afectados por fuegos de manera aperió­ des de Venezuela. Los diversos patrones de distri­
dica, por medio del cual se busca obtener forraje bución de precipitaciones (biestacionales, tetraes-
tierno para la ganadería extensiva. tacionales, homogéneos, etc.) condicionan la exis­
Principales Asociaciones y especies: tencia de páramos estacionales y permanente­
a - A s o c i a c i ó n d e Calam agrostis p ittie ri- C or- mente húmedos, así como la frecuencia y distribu­
taderia n ítid a ción de heladas.
Calamagrostis pittieri, Cortaderia nítida, Principales Asociaciones y especies:
Calamagrostis longiaristata, C. bogoten- a - R o s e t a l - A r b u s t a l d e Espeletia sc h u ltzii:
sis, Hierochloe mexicana, Cortaderia bifi- faldeos y complejos morrénicos de valles
da, Stipa mucronata, Danthonia secundi- fluvioglaciales entre 3.200 y 4.100 m.
flora, Poa trachyphylla, Agrostis tricho- Espeletia schultzii, E. flocosa, Hypericum
des, Aciachne pulvinata, Oritrophium laricoides, Hesperomeles pernettyoides,
blepharophyllum, Gnaphalium moritzia- Arcytophyllum caracasanum, Stevia luci­
num, Hypochaeris setosus, Paepalanthus da, Oxylobus glanduliferus, Baccharis
columbensis, Rizocephalum candollei, prunifolia, Chaetolepis alpestris, Paradie-
Gnaphalium badillanum. lla eredifolia, Poa trachiphylla, Calama­
b - P a j o n a l R o s e t a l d e Espeletia pannosa: fal­ grostis effusa, Castilleja fissifolia, Orthro-
deos y derrubios de sedimentos finos en lí­ santhus chimboracensis, Pernettya elípti­
mite superior del piso Andino ca, Lupinus spp., Hintherubera sp.,
215
Venezuela

Agrostis hankeana, Aciachne pu Ivinata, cola, Bejaria aestuans, Bocconia integri-


Sysirinchium micranthum, Rumex aceto- folia, Chaetolepis alpestris, Berberís dis­
sella, Gnaphallum meridanum, Hypo- color, Drymis winterii, Baccharis prunifo-
chaeris setosus, Acaena cllindrostachya, lia, Ribes canescens, Sterra lucida, Vale­
Arenaria jahnii. riana bractescens.
b - R o s e t a l d e Espeletia panosa: suelos fuer­ E s tra to h e rb á c e o :
temente hidromorfos con encharcamiento Oxalis medicaginea, Luzula gigantea, etc.
estacional, páramos húmedos por encima
de los 3.500 m.
Espeletia panosa, especies arbustivas si­ Páramo Desértico
milares a la asociación de E. shultzii.
c - R o s e t a l d e Espeletia lin d e n ii: Filos o cum­ Rosetal alto y abierto, constituido por rosetas
bres de menor altura en los páramos más arborescentes que se distribuye en el Piso Altian­
bajos. dino en un rango entre 3.900 y 4.600 m, alcan­
Espeletia lindenii, Pteridium aquilinum, zando su máxima extensión en el Altiandino seco,
Orthrosanthus chimboracensis, Arcy- bajo clima muy frío. Esta formación se encuentra
tophyllum caracasanum, Gaultheria cor- distribuida como pequeñas islas aisladas en los
difolia, Pernettya eliptica, Macleania níti­ páramos húmedos y como cinturones en los pára­
da, Hypericum caracasanum. mos más secos. Se forman diversas asociaciones
según las características del relieve y del sustrato.
La asociación de mayor extensión es la de Espe­
Bosque Altiandino letia timotensis-E. lutescens. El clima periglacial
intenso del Altiandino condiciona ciclos frecuen­
Bosque bajo y relativamente abierto de una tes, hasta diarios de congelamiento-descongela-
gran homogeneidad estructural y florística. Se tra­ miento. A pesar de esto el ritmo de crecimiento y
ta de un bosque completamente aislado, tanto en producción del rosetal es continuo y el follaje pe­
sentido fitosociológico como en el biogeográfico. renne, algo inusual para los desiertos fríos extra­
Ocupa un rango altitudinal entre 3.500 y 4.000 tropicales.
m. Se encuentra sobre áreas de intenso modelado Principales Asociaciones y especies:
glacial (características del Altiandino) y tiene una a - R o s e t a l d e Espeletia tim otensis- E. lu te s­
distribución netamente discontinua, de pequeñas cens: faldeos montañosos, paredes de cir­
islas refugio (Arnal 1983). Su principal especie es cos, depósitos coluviales. Asociación de
Polylepis sericea, aunque también lo acompañan mayor extensión.
otras especies arbóreas. El bosque de Polylepis E. timotensis, E. lutescens, Azorella ju lia-
sericea se encuentra siempre por arriba del límite nii, Arenaria jahnii, A. musiformis, Mon­
del crecimiento arbóreo itimberline) y no entra da meridensis, Agrostis breviculmis, Poa
nunca en contacto con bosques continuos de los pauciflora, Thamnolia vermicularis.
altos Andes. A este aislamiento geográfico se su­ b - R o s e t a l d e Espeletia m oritzia n a : cumbres,
ma un aislamiento fitosociológico. Se trata de ver­ crestas de circos, afloramientos rocosos,
daderas islas suspendidas en los límites entre los escalones rocosos, derrubios periglaciales.
pisos Andinos y Altiandinos. Estas características Espeletia moritziana, Senecio imbricatifo-
únicas fitosociológicas y biogeográficas obligan a lius, S. funckii, Castilleja fissifolia, Hint-
tomar especiales medidas de conservación. herubera imbricata, H. laseguei, Draba
Principales Asociaciones y especies: funckiana, D. empetroides, D. bellardii.
E s tra to a rb ó re o : c - R o s e t a l d e Espeletia sem iglobulata: pen­
Polylepis sericea, Gynoxis meridana, G. dientes empinadas con sedimentos suel­
moritziana, Weinmannia multijuga, Espe­ tos en suelos saturados, o en suelos turbo­
letia neriifolia, E. humbertii. sos.
E s tra to a rb u s tiv o : Espeletia semiglobulata
Hypericum laricifolium, Senecio pachy- d - R o s e t a l d e Espeletia spicata: Substratos
pus, S. magnicaulyculatus, Senecio andí­ de gravas y pequeños bloques angulosos,
216
Los Páramos del Mundo

pendientes intermedias de circos. Una de las características más notable a nivel


Espeletia spicata, Azorella julianii, Mon- de hábitat para las especies vegetales y animales
tia meridensis, Senecio funckii, S. sclero- es la continuidad de los ambientes andinos tropi­
sus, Hintherubera imbricata. cales que se encuentran por encima de los 2.500
m, desde la Cordillera Oriental en Colombia hasta
la cordillera de Mérida, sólo interrumpida en la de­
Desierto Periglacial presión del Táchira, donde las alturas apenas su­
peran los 1.000 m. Esta continuidad, junto con la
Altitudinalmente ocupa una franja desde depresión, han formado interesantes patrones de
4.000 a 4.800 m, coincidiendo su límite inferior distribución de especies entre las dos cordilleras.
con el del Páramo Desértico, pero sobrepasándo­ Por otra parte, una característica importante
lo en su límite superior. La vegetación es extrema­ de estos páramos es la “insularidad continental",
damente rala, discontinua: manchones de plantas que permite a los páramos constituirse en verda­
o individuos aislados, separados entre sí por gran­ deras islas biogeográficas, cada una de las cuales
des áreas de substrato sin recubrimiento. En el lí­ puede contener especies únicas que no existen en
mite superior de esta formación la temperatura otras islas-páramos, incluso dentro de la misma
media anual es inferior a 0 °C. Debido a la altitud cordillera.
dominan los procesos periglaciales dados por el La cordillera de Mérida contiene una alta diver­
congelamiento y descongelamiento diario. sidad de hábitats contrastantes, paisajes donde se
Principales Asociaciones y especies: interdigitan desiertos criotérmicos con humedales
Draba chionophylla, Calandrina acaulis. Pre­ y ciénagas, tal es el caso de los páramos de Mifa-
dominan los cojines densos: Arenaria jahnii, A. fi y Piedras Blancas por arriba de los 4.000 m. El
musciformis, A. venezuelensis, Azorella jullianii, grupo de los frailejones (Espeletia-Espeletiinae)
Montia meridensis, Cerastium cephalanthum. contiene en Mérida el mayor número de endemis-
mos, formas de vida y estrategias funcionales y re­
productivas, considerándose a la cordillera de Mé­
Biodiversidad rida el mayor centro de diversificación y radiación
(Cuatrecasas 1986; Van der Hammen y Cleef
La flora y la fauna de los páramos en los An­ 1986; Monasterio y Sarmiento 1991).
des Septentrionales evolucionaron en ambientes
de bajas temperaturas y ritmos ecuatoriales, desa­
rrollando adaptaciones únicas y transformándose
Biodiversidad amenazada
en centros de diversificación y dispersión como es
el caso del género Espeletia (Compuesta). El uso La cordillera de Mérida es hábitat de numero­
de la tierra permitió posteriormente formar mosai­ sas especies vegetales y animales que han sido re­
cos ecológicos de alta diversidad. portadas como en peligro de extinción, amenaza­
En particular, la vegetación de los páramos al- das o vulnerables (Rodríguez y Rojas-Suárez
toandinos es considerada como una de las de ma­ 1995, Monasterio y Molinillo 2000). Entre las es­
yor atractivo científico y turístico en el mundo neo- pecies vegetales localizadas a partir de los 3.000
tropical (MARN 2000). La flora de los páramos de m (Bosque Paramero, Páramo Andino) que actual­
la cordillera de Mérida es muy rica y presenta un mente podrían estar amenazadas se encuentran
elevado grado de endemismo. las siguientes listas:
217
Venezuela

Lista de especies vegetales amenazadas

E sp e c ie s Vegetales
N o m b re c ie n tífic o N o m b re c o m ú n
Bartsia pedicularioides "D icta m o "

Bartsia laniflora “ D ícta m o”

Gentiana nevadensis “ D icta m o”

Halenia venezuelensis "D ic ta m o V en ezolan o”

Arcytophyllum microphyllum “ Rom ero Pequeño"

Arcytophyllum muticum "R om ero O b tu so"

Arcytophyllum caracasanum “ Rom ero B lan co”

Arcytophyllum nitidum “ Rom ero Rosado”

Oritrophlum peruvianum “ Frailejón M orado”

Oritrophium venezuelense “ Frailejón M orado”

Polylepis sericea "C o lo ra d ito ”

Entre las especies animales se encuentran ver­ (EP), vulnerables (V) casi amenazados (CA), de
tebrados que son reportados en las listas interna­ menor riesgo (MR), o insuficientemente conocidas
cionales y nacionales como especies en peligro (IC):

Lista de mamíferos amenazados

N o m b re cie n tífic o N o m b re c o m ú n C a te g o ría

Tremarctos ornatus “oso fron tin o" EP

Odocoileus virginianus goudotii "ven ad o caram erudo de páram o” EP

Mazama rutina bricenii “venado m atacán andino" V

Caenolestes fuliginosus “ratón m usaraña de los A n d e s” CA

Puma concolor “ pum a, león" MR

Nassuella olivácea “guache param ero" MR


218
Los Páramos del Mundo

Lista de aves amenazadas

N o m b re cie n tífic o N o m b re c o m ú n C a te g o ría

Vultur gryphus "cóndor“' EP

Merganetta armata "pato de torrentes" EP

Aegolius harrisii "curucucú" V

Campephilus pollens "carpintero gigante" V

Nothocercus julius "chócora de Tam á" V

Anas flavirostris altipetens "pato serrano" CA

Carduelis spinescens "jilgu ero triguerito" MR

Anas cyanoptera "barraquete colorado" IC

Lesbia nuna "colib rí c olu d o verde" IC

Lista de anfibios amenazados

N o m b re c ie n tífic o N o m b re c o m ú n C a te g o ría

Atelopus mucubajiensis “sapito a m arillo de pá ram o” EP

Atelopus tamaense “sapito a m a rillo ” EP

Atelopus pinango! "sa p ito de P iñango” EP

Atelopus sorianoi "sa p ito de T o va r" EP

Entre los insectos se reportan las mariposas sierra de Perijá. Dos especies del género Diapha-
marrones de los páramos de distribución muy lo­ nos están limitadas a los páramos de Niquitao y
calizada y habitantes exclusivos de los páramos de Cendé (Rodríguez y Rojas-Suárez 1995).
de la cordillera de Mérida y la sierra de Perijá. Al-
topedaliodes alborotata y A. albarregas son endé­
micas de los páramos de Mérida y Trujillo. Diap- Biodiversidad de uso tradicional
hanos huberi, Pedaliodes antigua, Penrosada
franciscae, Redonda empetrus y Tatochilaxantho-
y comercial
dice paramosa están restringidas a la Sierra Neva­
da. Dangond dangondi, Lymanopoda paramera, Las siguientes listas reportan especies de im­
Penrosada grunterae, P navarrae y Catasticta uri- portancia comercial o tradicional que se encuen­
coecheao son endémicas de las partes altas de la tran en los páramos de la cordillera de Mérida.
219
Venezuela

Lista de especies vegetales de uso tradicional y comercial

E sp e c ie s V egetales

Bartsia pedicularioides "D ic ta m o ”

Bartsia laniflora “ D íc ta m o ”

Gentiana nevadensis “ D ic ta m o ”

Espeletia (Todas las especies) "Frailejón "

Vaccinium corymbodendron “A rb ric ia s ”

Arcytophyllum nitidum “ Rom ero Rosado”

Oritrophlum peruvianum “ Frailejón M orado”

Orltrophium venezuelense "Frailejón M orad o"

Alnus acumlnata “A lis o ”

Lista de especies animales de uso tradicional y comercial

E s p e c ie s A n im a le s :

Tremarctos ornatus "oso frontino"

Odocoileus virginianus goudotii "venado Caramerudo de páramo"

Mazama rutina bricenii "venado matacán andino"

Puma concolor "puma, león"

Agrobiodiversidad y diversidad conformar novedosos sistemas sobre los altos am­


bientes tropicales, hasta la dinámica actual del
cultural uso de la tierra que conforma un mosaico de si­
tuaciones desde agricultura relictual hasta usos
Los páramos andinos de la cordillera de Méri- netamente comerciales, modernizados y orienta­
da se caracterizan por una diversidad cultural pro­ dos al mercado.
ducto de la superposición de culturas, de prácti­ En el paisaje de la cordillera de Mérida han
cas, de tecnologías y de usos de la tierra a lo lar­ quedado plasmadas todas estas gradaciones que
go de la historia. conforman un panorama ecológico, histórico y so­
Desde la época prehispánica, caracterizada cial de la región en el tiempo y en el espacio.
por culturas netamente agrícolas relativamente al A g r o e c o s is te m a s P a p e ro s : Este sistema tradi­
margen de las conocidas historias de otros centros cional se ubica generalmente por encima de los
culturales agropastoriles andinos (Andes Centra­ 3.000 m en algunos valles aislados donde se con­
les), con sus hoy todavía poco conocidos yaci­ servan antiguas prácticas de rotación de cultivos.
mientos arqueológicos, pasando por el mestizaje Se trata de la forma más tradicional de agricultu­
de culturas durante la colonización española, la ra de tubérculos en los páramos, sustentada en
apropiación de nuevos elementos culturales para gran medida sobre la recuperación de la fertilidad
220
Los Páramos del Mundo

de suelos en base a la sucesión-regeneración y al no que también han posibilitado, por los múltiples
uso de abono verde (Sarmiento et al. 1993). servicios ambientales, el desarrollo y el manteni­
Bajo estos agroecosistemas se favorece la con­ miento de la producción agrícola (Monasterio y
servación de los suelos y de la vegetación natural. Molinillo 2002).
Los paisajes bajo este uso tradicional de la tierra Los servicios ambientales que brindan pueden
se caracterizan por un mosaico de parcelas en di­ sostener y asegurar el mantenimiento en el tiem­
ferentes etapas sucesionales. po de las áreas productivas. Sobre esta base, se
Las variedades de papas ‘‘antiguas" utilizadas señala la importancia en el páramo de los pisos
por los campesinos del páramo han disminuido de ecológicos Altiandino y Periglacial como áreas de
manera notable en pocas décadas. Sin embargo, conservación de la biodiversidad (Monasterio y
todavía es posible encontrar en comunidades o fa­ Reyes 1980), la captación del agua y el equilibrio
milias aisladas el conocimiento y uso de dichas hidrológico, la estabilidad de los suelos en lade­
variedades. El rescate de esta agrobiodiversidad ras, la producción de forraje para la ganadería
está ligado estrechamente al mantenimiento de (Molinillo y Monasterio 1997a) y como fuente de
estas áreas de uso tradicional. Las prácticas de
otras alternativas económicas (ecoturismo comu­
manejo en estos sistemas han mostrado una ele­
nitario por ejemplo), que permiten el manteni­
vada adaptación a las características de los altos
miento y la producción de la importante agricultu­
páramos y han servido para sostener por siglos la
ra papera y de hortalizas en la cordillera de Méri-
ocupación humana de estos ambientes.
da.
A g r o e c o s i s t e m a s T r i g u e r o s : Este sistema se
Los fértiles suelos de mesetas, terrazas y conos
ubica en los “bolsones" secos de la Cuenca alta
del piso más bajo de páramo, unidos a la disponi­
del río Chama, en la cuenca de Nuestra Señora y
bilidad de agua, captada en las partes más altas
en algunos valles marginales a estos ríos donde
y canalizada a través de sistemas de riego, han fa­
las condiciones climáticas presentan una estacio-
vorecido el desarrollo y mantenimiento de una
nalidad hídrica marcada.
El sistema de producción triguero se implantó agricultura altamente productiva con una sucesión
a partir del siglo 16 sobre la base del “encuentro” casi continua de cosechas a lo largo del tiempo.
entre la sociedad agrícola indígena desarrollada Aunque en la actualidad se trate de una agricultu­
en la región y los colonos españoles que trans­ ra que requiere de grandes aportes externos de in­
plantaron el trigo a los Andes. Actualmente está sumos, su desarrollo y asimilación del fuerte im­
orientado hacia el autoconsumo. Aquí se preser­ pacto ambiental que produce sería muy difícil en
van prácticas y conocimientos tradicionales que otras condiciones de ambientes de montaña. Así,
se han adaptado a las condiciones del páramo y los sistemas altamente productivos de las partes
que han subsistido a lo largo del tiempo aún en bajas del páramo y los ubicados fuera de este am­
los contextos socioeconómicos actuales (De Ro- biente, pueden ser beneficiados por los productos
bert 1993). de las funciones ecológicas o servicios ambienta­
les de los ecosistemas de las altas tierras.
Los suelos, la vegetación y las condiciones m¡-
Servicios ambientales croclimáticas de fondos de valles glaciales y lade­
ras del Piso Altiandino han sido la base para el de­
Las funciones ecológicas y los servicios am­ sarrollo de la agricultura campesina con descanso.
bientales de estos ecosistemas altoandinos en ge­ Aquí, fragmentos de ecosistemas naturales en di­
neral, han cumplido un papel fundamental en el ferentes fases de intervención se encuentran in­
establecimiento de los asentamientos humanos y mersos en medio de los agroecosistemas campe­
el desarrollo de sus actividades productivas, tanto sinos, asegurando la recuperación de las tierras en
en tierras parameras como en los pisos más bajos descanso y contribuyendo a la heterogeneidad y
de los Andes y regiones llanas adyacentes. Esto se dinámica del paisaje. En los límites superiores de
debe a que los sistemas productivos han evolucio­ la agricultura campesina, las parcelas de cultivos
nado enmarcados por estos ecosistemas de alta se interdigitan con zonas naturales e intervenidas,
diversidad que no sólo han servido de asiento, si­ creando una zona de transición que disminuye
221
Venezuela

una ruptura neta entre los ambientes naturales y de las partes bajas del páramo y los ubicados fue­
los intervenidos. ra de este ambiente, en pisos boscosos y tierras
En este mismo piso ecológico, sobre los fondos bajas adyacentes.
de valle los suelos más profundos y permanente­ Un cálculo aproximado sobre un área de 100
km alrededor de la región basal andina (por deba­
mente húmedos favorecen el desarrollo de un pro­
jo de los 400 m de altitud) mostró que los ecosis­
ductivo y tierno tapiz de pastos que permiten el
temas protectores de la cordillera de Mérida abas­
mantenimiento de una ganadería extensiva, fun­
tecen de agua a más de 2.300.000 hectáreas con
damental para el sistema agrícola campesino (Mo­
vocación agrícola. Si a esto se le suma las zonas
linillo y Monasterio 1997a). Así, las parcelas ubi­ agrícolas dentro de la región andina, las cifras as­
cadas en pendiente y en suelos con buena canti­ cienden a más de 3.000.000 de hectáreas.
dad de bloques de piedra, pueden ser arados me­ Tres de las principales cuencas hidrográficas
diante bueyes y toros que subsisten del forraje na­ que se originan en los páramos de la cordillera de
tural de las altas tierras. Este ganado que pasta Mérida son la cuenca del río Chama, la cuenca del
extensivamente en el páramo también cumple río Motatán y la cuenca del río Santo Domingo.
funciones importantes en la economía campesina, Estas grandes redes hidrográficas tienen su origen
brindando mayor estabilidad productiva a los sis­ en el escurrimiento superficial desde las partes
temas tradicionales. más altas de las tierras de páramo y, en menor
Sobre las mayores alturas, en el Piso Perigla- medida, del volumen hídrico de más de un cente­
cial, la flora tan especializada que ha evoluciona­ nar de lagunas glaciares, por lo general arriba de
do in situ a lo largo de los períodos glaciales e in­ los 4.000 m (Andressen y Ponte 1973).
terglaciales del Plio-Pleistoceno y Holoceno es ca­ En la cuenca alta del río Santo Domingo los
paz de mantener en un grado de relativa estabili­ mayores valores de precipitaciones (1.200 a
dad el ambiente tan frágil de las altas tierras pa­ 1.600 mm por año) determinan una mayor dispo­
rameras. Esta protección de suelos, estabilización nibilidad de agua para riego que es utilizada fun­
de vertientes y formación de pequeños núcleos de damentalmente para una agricultura altamente
captación de agua, son fundamentales para toda comercial y diversificada (producción de papa, za­
la dinámica hidrológica de la región. De este am­ nahoria, remolacha, repollo y clavel). Mientras
biente periglacial tan frágil dependen en gran me­ que en la cuenca alta del río Chama menores pre­
dida la disponibilidad de agua para los sistemas cipitaciones (550 mm en los sectores secos a
productivos de los pisos ecológicos más bajos, la 1.000 mm en los húmedos) determinan menor
estabilidad de las tierras y los procesos erosivos disponibilidad de agua para riego, lo cual es supli­
que pueden generar fuertes alteraciones en las do mediante una buena administración comunal
vertientes y, por ende, la biodiversidad del páramo del agua de riego (Andressen 1968).
que incluye a especies vegetales únicas sobre el Un importante potencial hidroeléctrico tiene su
planeta. asiento en las fuentes de agua de las cuencas al­
tas y medias de los Andes venezolanos. Los enor­
mes caudales que llegan a la región de piedemon-
Producción de agua en los te han servido para la planificación e ¡mplementa-
ción de un sistema de producción hidroeléctrica,
páramos
entre los que se encuentra el Complejo Hidroeléc­
trico Uribante-Caparo (cuencas de los ríos Caparo
Sobre un modelado glaciar, una gran diversi­
dad de ecosistemas coloniza y protegen las cabe­ y Uríbante), el Complejo José Antonio Páez (cuen­
ceras de los ríos que se integran en la cuenca del ca río Santo Domingo) y los embalses sobre los
Orinoco en el oriente y de Maracaibo en occiden­ ríos Boconó, Tucupido y Masparro. Además, el
te. El agua es uno de los principales servicios am­ agua de las altas tierras alimenta una serie de im­
bientales que proviene de las áreas protegidas de portantes embalses que sirven para la producción
páramo de los Andes venezolanos. Este recurso ha de agua de uso agrícola y urbano, como los em­
servido para el desarrollo de todo tipo de agricul­ balses de Onia, Dos Cerritos, Agua Viva, Atarigua
tura, desde los sistemas tradicionales hasta los y Yacambú. El buen funcionamiento, la vida útil y
sistemas "modernizados” altamente productivos la viabilidad futura de los proyectos hidráulicos
222
Los Páramos del Mundo

dependen de la conservación de cuencas altas y bita sp.) etc. Igualmente conocían los usos medi­
medias de los ríos que nacen de los ambientes de cinales de una variedad de plantas autóctonas,
páramo. entre las que se destacan el “díctamo del páramo”
(Lysipomia bourgoinii) y el frailejón (varias espe­
cias de Espeletia) que además tenía múltiples
LA GENTE EN EL PÁRAMO usos en la vida diaria de la población (Wagner
1979).
Los aborígenes andinos de esta región recibie­
ron influencias directas o indirectas de los Andes
Historia del uso de la tierra Centrales a través de las regiones Chicha y Tairo-
na de Colombia. Las evidencias hasta ahora dis­
Las evidencias arqueológicas y etnohistóricas ponibles parecen indicar que el piso andino bajo
indican que los Andes venezolanos fueron pobla­ de los páramos fueron ocupados tardíamente en
dos tardíamente en tiempos protohistóricos y que tiempos protohistóricos y fueron marginales con
las zonas de páramo por encima de los 3.000 m respecto al desarrollo cultural andino global. Mu­
no sirvieron de hábitat permanente para la pobla­ chos elementos culturales propios de los Andes
ción precolombina. Los páramos tampoco fueron Centrales no llegaron a desarrollarse en estos pá­
utilizados como región de pastoreo como en el ca­ ramos. En esta región encontramos abundante
so de las Punas. Se trataba sobre todo de lugares material arqueológico en numerosos yacimientos,
de cacería para las poblaciones indígenas que se entre los que se puede citar: Chipepe, San Geró­
concentraban entre los 2.000 y 3.000 m, zonas nimo, El Mocao Alto, La Era Nueva, El Royal, Mls-
de paso en el intercambio entre las regiones mas teque, La Toma, Llano del Hato y Los Micuyes, a
bajas de Los Llanos y la Cuenca de Maracalbo, y lo largo del río Chama sobre terrazas agrícolas y
valles fluviales, y Chicua, Mesa Cerrada y Mucu-
escenarios de prácticas religiosas, como lo atesti­
yupú en la zona de Timotes. Todas estas caracte­
gua el hallazgo de objetos “ceremoniales" en cue­
rísticas históricas y arqueológicas conforman una
vas y abrigos rocosos elevados (Wagner 1978).
zona rica y atractiva desde el punto de vista histó-
Las zonas entre los 2.000 y 3.000 m de altu­
rico-cultural, reseñando una historia diferente de
ra (“Tierra Fría”) fueron desde tiempos remotos un
las demás zonas andinas (Wagner 1979).
hábitat favorable para los asentamientos humanos
Con la conquista española a partir del siglo 16
permanentes. Las huellas de estos antiguos asen­
se produjo una fusión de elementos culturales
tamientos todavía perduran y se caracterizan por
aborígenes y europeos que eventualmente generó
la presencia de construcciones de piedra (terrazas
el modo de vida de la población andina campesi­
agrícolas, murallas, cercas, basamentos de vivien­
na contemporánea. Al patrón de asentamientos
das), cerámica simple y de forma sencilla, presen­
prehíspánicos, fuertemente influido por las condi­
cia de elementos atípicos a la región que denota
ciones ecológicas de las diferentes unidades am­
el Intercambio activo con grupos de otras regio­ bientales del piso Andino, se superpuso el patrón
nes. Este patrón andino de “tierra fría” tuvo una de asentamientos coloniales, el que aprovechó
población relativamente densa y la subsistencia se tanto las condiciones ecológicas para reproducir el
basó en el cultivo de tubérculos altoandinos como sistema cerealero, como la mano de obra indíge­
el “ullucu” (Ullucus tuberosus), la "oca” (Oxalis na.
tuberosa), la papa (Solanum spp.), el cultivo de La agricultura cerealera de secano de la Mese­
maíz y, en menor grado, la caza y la recolección ta Ibérica (trigo, cebada, avena) fue transplantada
(Wagner 1973, 1978). a los Andes con su infraestructura tecnológica.-
Estos tubérculos todavía forman parte de la tracción animal por yuntas de bueyes, arados de
dieta del campesinado andino de la región. La po­ madera, eras para trillar los cereales, molinos, etc.
blación aborigen también debió consumir una se­ Se inició así un proceso de colonización agrícola
rie de frutos y vegetales silvestres que aún crecen caracterizada por el mestizaje, en el cual se super­
en la región y los cuales tienen en la actualidad pusieron e integraron los cultivos indígenas con
nombres netamente indígenas, como por ejemplo los cereales templados. Mientras la papa siguió
la “curuba” (Passiflora sp.), “cuchuva" (Physalis ocupando las terrazas y conos-terrazas, el trigo se
sp.), “michiruy" (Draba bellardi), “churi” (Cucúr­ expandió sobre laderas empinadas que bordean
223
Venezuela

los altos valles. Estas nuevas tierras aprovechadas presencia indígena con la predominancia de pa­
se caracterizaban por su elevada fragilidad, por lo trones culturales característicos de cada etnia, en
cual se iniciaron entonces procesos de degrada­ la cordillera de Mérida se ha asentado una socie­
ción y erosión que se incrementaron por el pasto­ dad agraria poliétnica y modernizada, donde pre­
reo del ganado ovino y vacuno introducido por los domina una tendencia hacia la individualización y
españoles (Monasterio 1980b). a la iniciativa privada.
En los altos Andes la historia colonial fue la En la Sierra del Perijá se encuentran comuni­
historia del trigo. El sistema trigo-papa se transfor­ dades indígenas Yukpas, Barí y Guajiro. Los Yuc-
mó en un sistema semicomercial que llegó a pro­ pas forman parte del mundo Caribe. Conocidos
ducir excedentes comercializables a nivel nacional también como motilones mansos, viven principal­
e internacional. La intensificación del cultivo del mente de la agricultura. Practican la siembra del
trigo implicó abrir nuevas tierras a la colonización maíz y la yuca dulce. Trabajan la cestería y los tex­
en áreas que se organizaron exclusivamente para tiles. Según el censo de 1992 su población as­
el monocultivo del trigo. El ciclo triguero tuvo su ciende a 4.144 personas. Por otra parte, los Bari
auge durante los siglos 16 y 17 y se prolongó has­ pertenecen a la familia lingüística chibcha y son
ta 1850 (Carnevalli 1944). Este ciclo conectó las considerados agricultores excepcionales. Se orga­
zonas altas con el exterior durante 200 años, des­
nizan en comunidades y conjuntos de familias ba­
pués de lo cual se rompió el vínculo y los altos An­
jo un jefe (ñatubai), construyen amplios conucos
des entraron en una fase de aislamiento que se
y también practican la cacería. Su población ha
acentuó a mediados del siglo 18 (Monasterio
mostrado un incremento tanto en Venezuela como
1980b).
en Colombia. En el censo de 1992 su población
La estructura agraria colonial se prolongó du­
ascendía a 1.520 personas en el estado Zulia. Por
rante una buena parte de la Independencia y pue­
último, los Guajiros de la familia Arawak, es una
de decirse que aún perdura en gran medida en
de las etnias más numerosas de Venezuela y la
nuestros días en las tierras altas, sobre todo en las
que ha alcanzado mayor participación social. Su
áreas marginales y aisladas que después del boom
actividad económica tradicional es el pastoreo.
triguero se convirtieron en zonas rurales de agroe-
Las mujeres son mayoría y sus decisiones son las
conomía relictual. Un ejemplo de ello son las lo­
que mueven a los distintos grupos. En 1992 exis­
calidades de Los Pueblos de Sur (Monasterio
tían 168.729 guajiros en Venezuela.
1980b, De Robert 1993)
En la cordillera de Mérida la mayor parte de
Con el tiempo la agricultura de los páramos y
las comunidades está integrada por campesinos,
zonas adyacentes se volcó hacia la producción de
cuyo origen ha resultado tanto del mestizaje entre
papas y hortalizas. La gran demanda a nivel na­
españoles procedentes de la colonización con in­
cional de estos productos, la introducción de las
dígenas de la zona, como también descendencia
técnicas de riego por aspersión y la inmigración de
directa de los españoles. Entre los campesinos no
españoles de las Islas Canarias con una fuerte vi­
se realizan diferencias raciales ni étnicas y en la
sión agro-comercial, dinamizaron esta región y la
ascendencia de la mayoría de los mismos los ca­
convirtieron en zonas de producción permanente
racteres de diferentes orígenes están fuertemente
con cosechas sucesivas de alta productividad y
entremezclados. La principal actividad económica
uso intensivo de pesticidas. En las tierras más al­
de la región es la agricultura tanto de autoconsu-
tas, por encima de los 3.700 m, donde las hela­
mo e intercambio (principalmente cereales) como
das son recurrentes, el uso se limita al pastoreo de
comercial (papa y hortalizas), de manera comple­
una ganadería extensiva, al turismo y a la protec­
mentaria y como una actividad secundaria se
ción de cuencas.
practica una ganadería extensiva principalmente
con bovinos.
En la mayor parte de los valles interandinos el
Aspectos culturales grado de aislamiento está fuertemente relacionado
al tipo de agricultura que se practica. En los valles
La base cultural de los páramos es diversa. más accesibles y comunicados a los centros urba­
Mientras en la sierra de Perijá existe una fuerte nos importantes por carreteras principales, existe
224
Los Páramos del Mundo

una mayor dedicación al cultivo de papas y horta­ yor producción de papa en Venezuela, represen­
lizas a nivel comercial, siendo muy variables (ge­ tando el 23% del valor de la producción agrícola
neralmente a nivel de autoconsumo) las extensio­ para el estado Mérida.
nes dedicadas a los cereales (trigo, avena y ceba­ Esta explotación intensiva es altamente depen­
da). diente de un paquete de agroquímicos, utilizados
En los valles interandinos menos accesibles o para regenerar la fertilidad del suelo y el combate
de accesibilidad reciente se han mantenido for­ de las plagas y enfermedades (fertilizantes, herbi­
mas prehispánicas de rotación de cultivos y de cidas y pesticidas), que sin embargo cobra su pre­
descanso de la tierra, así como formas coloniales cio en la sosteniblidad ecológica y en efectos ad­
de agricultura triguera, aunque siempre a nivel de versos sobre la salud humana (Monasterio 1997)
autoconsumo e intercambio regional. La accesibi­ Este sistema se caracteriza por una fuerte es­
lidad también está relacionada con la dependen­ tratificación social ligada a la posición de los indi­
cia externa de los mercados, el uso de agroquími- viduos dentro de la producción y a su capacidad
cos y la disminución de prácticas antiguas como de acceder a los recursos claves: tierra, mano de
los largos descansos de la tierra ligados a la rege­ obra y crédito. En función de este acceso existen
neración de la vegetación natural y a la recupera­ grandes propietarios (empresarios), pequeños pro­
ción de la fertilidad de los suelos. Diferentes situa­ pietarios (con propiedad y control de pocos recur­
ciones históricas, ecológicas y geográficas han sos) y medianeros (sin acceso legal a la tierra pe­
conducido a conformar en la actualidad un mosai­ ro asociados por la vía del control de la mano de
co heterogéneo de situaciones agroecológicas pa­ obra asalariada). Los medianeros y asalariados
ra la cordillera de Mérida. son mayormente de origen colombiano (Arias
El pastoreo se mantiene, en la mayoría de los 1995, Monasterio 1997).
casos, como una actividad secundaria en los am­ La mayor parte del área agrícola tiene riego por
bientes de páramos, ligada estrechamente a la aspersión. El área irrigada comprende principal­
agricultura y sus necesidades de fuerza animal pa­ mente parcelas en fondos de valle donde se prac­
ra el laboreo de la tierra. Sólo en casos especiales tica agricultura intensiva de papa, ajo y hortalizas.
existe mecanización y la misma se relaciona a un En el resto de las parcelas, generalmente ubicadas
mayor poder adquisitivo, diferentes objetivos de por encima de los 3.400 m y en pendientes de
producción y una falta de pertenencia a las comu­ moderadas a fuertes, se practica sólo una agricul­
nidades tradicionales. La hacienda ganadera, tura de secano generalmente con papa.
principalmente vacunos, pastorea de manera ex­ El sistema de riego en las comunidades agríco­
tensiva a muy extensiva, moviéndose entre los pi­ las de páramo se caracteriza por su originalidad y
sos de vegetación según la oferta de forraje natu­ sencillez, pues no proviene de los sistemas comu­
ral y cultivada, y las necesidades del calendario nes de riego que utilizan grandes embalses o gran­
agrícola. des infraestructuras rígidas. Se trata de simples
infraestructuras locales, como tomas de agua me­
diante tuberías, pequeños tanques comunitarios y
distribución del riego con tuberías y mangueras ar-
Aspectos socioeconómicos mables, que les da una gran flexibilidad para
adaptarse a las condiciones topográficas unida a
En la actualidad, el área agropecuaria de la una eficiencia en el traslado del agua y a un míni­
cordillera de Mérida entre los 2.000 y 3.700 m se mo impacto ambiental. Este sistema fue producto
dedica a la producción comercial de papa, zana­ de la "siembra del petróleo”, cuando los políticos
horia, hortalizas en general, flores en algunos si­ y los partidos de la Venezuela petrolera buscaban
tios y, recientemente, ajo, que se vende en los los votos uno a uno en la región de páramo. En­
mercados regionales a través de intermediarios. tonces cada productor recibía sus tuberías para
También existe, en menor medida, producción le­ unirse a las tomas y tanques comunitarios, lo cual
chera. La producción agropecuaria presenta dos afianzó la organización social comunitaria hasta el
tipos de sistemas: intensivo de valles altos y cam­ presente (Monasterio y Molinillo 2002).
pesino paramero. El sistema de agricultura inten­ La mayoría de la población por encima de los
siva de los valles altos es el responsable de la ma­ 3.000 m en las zonas paperas de la cordillera de
225
Venezuela

Mérida está constituida de pequeños productores pequeños productores. El patrón actual de desa­
que cuentan entre 2 y 4 hectáreas por familia. Las rrollo de las actividades agrícolas es, en su mayo­
comunidades rurales más accesibles presentan ría, de baja productividad agronómica y de alto
una agricultura fuertemente dependiente de agro- impacto medioambiental (erosión de suelos en to­
químicos y de las demandas del mercado. Mien­ pografías en pendientes y contaminación por pla­
tras que las comunidades menos accesibles prac­ guicidas). La carencia de apoyo a la comercializa­
tican una agricultura campesina basada en prácti­ ción de productos agrícolas profundiza la inestable
cas de descanso y regeneración de la vegetación. rentabilidad económica de la actividad. Como
En estos sistemas la ganadería extensiva en pára­ consecuencia de esta situación, gran parte de la
mos es un complemento crucial para el sosteni­ población joven no tiene ocupación fija, por no po­
miento del sistema. En la mayoría de los casos el seer tierras para trabajar o fondos para invertir en
laboreo de la tierra se sigue realizando por medio agricultura. El segmento de la población joven ac­
de arado con bueyes y sólo en casos especiales tiva (18 a 35 años) se encuentra en una situación
existe mecanización. laboral precaria, lo que la hace muy propensa al
Los poblados rurales y pequeños núcleos urba­ éxodo rural (Lesenfants y Molinillo 2002).
nos de la región de mayor producción de papa y
hortalizas se ubican en las cuencas altas de los
ríos Chama, Motatán y Santo Domingo. Las cuen­ Distribución de la población
cas altas de estos ríos drenan el núcleo central de
los Andes venezolanos en las jurisdicciones de los
actual
estados Mérida, Trujillo y Barinas, al occidente de
Venezuela y aseguran el abastecimiento de agua La población de los principales municipios con
para el 40 % de las mejores tierras agrícolas del alguna superficie de páramo asciende a
país. 1.619.260 habitantes (proyección al año 2000),
En las comunidades rurales de páramo del mu­ siendo Mérida, Táchira y Trujillo los estados con
nicipio Rangel (estado Mérida) la población de­ mayor población en el área de los Andes venezo­
pende para su sustento de la actividad agrícola en lanos (Tabla 2, 3 y 4). Sin embargo, casi la tota­
un 70 a 95 % . Los cultivos son dominados por los lidad de esta población se sitúa en las áreas urba­
monocultivos de la papa (70 % ) y de ajo, alterna­ nas de estos municipios, las cuales se encuentran
dos con cultivos minoritarios (zanahoria, repollo, en la mayoría de los casos por debajo de los
remolacha, ajo porro, cebollina y algunos cerea­ 3.000 m. Es decir que estas cifras no revelan la
les). Las familias cuentan con un promedio de 6- densidad poblacional en ambientes de páramo,
8 personas abarcando generalmente tres genera­ aunque pueden en algunos casos ser indicativas
ciones. La tasa de analfabetismo se ubica entre del grado de influencia sobre estos ambientes. Un
35 % para mayores de 50 años y 10 % para me­ indicador poblacional para los páramos que pue­
nores de 30 años. El 70 % de los jefes de familia de acercarse más a la realidad es la densidad de
son propietarios del predio que trabajan. El 30 % habitantes por Parroquias (división menor a muni­
restante son medianeros, es decir viven y trabajan cipios).
el predio de un tercero con el cual comparten gas­ Además de las principales concentraciones co­
tos y ganancias según un 50-50 % (PAT 1997). rrespondientes a las Parroquias de los grandes
La agricultura practicada por campesinos por centros urbanos (San Cristóbal, Mérida y Trujillo),
encima de los 3.000 m de altitud presenta eleva­ las más elevadas densidades poblacionales de Pa­
dos riesgos por las frecuentes heladas. Así tam­ rroquias con páramo corresponden a: Timotes
bién, los monocultivos de papa y ajo están sujetos (105 hab/km2), Pueblo Llano (96 hab/km2), Baila­
a ataques masivos de plagas, los cuales se regis­ dores (93 hab/km2), Maldonado (88 hab/km2) y
tran en ciclos recurrentes. Esta situación, unida al Mucurubá (51 hab/km2) en el estado Mérida; La
costo de los agroquímicos y a los oscilantes pre­ Grita (128 hab/km2), Queniquea (54 hab/km2) y
cios de los productos agrícolas en el mercado, ha­ El Cobre (47 hab/km2), en el estado Táchira; y Bo-
ce que sean inestables los ingresos para estas po­ conó (127 hab/km2), La Mesa (93 hab/km2), Jajó
blaciones. A esto debe sumarse la ausencia de (76 hab/km2), Campo Elias (69 hab/km2), Cabim-
continua asistencia técnica y de créditos para los bú (55 hab/km2) y Tuñame (35 hab/km2) en el es-
226
Los Páramos del Mundo

tado Trujillo. En estos casos, tampoco las densida­ randa (estado Mérida); y Juan Martín, Estibuco, El
des indicadas corresponden exactamente a los Pajarito y Esnacuao, en el municipio Urdaneta (es­
ambientes de páramo, pero son más indicativas tado Trujillo). En todos los casos se trata de pe­
que a nivel municipal. En Parroquias que tienen queños asentamientos. En la mayoría de los casos
gran parte de su territorio en ambientes de pára­ la población ocupa el páramo más por medio de
mo las densidades poblacionales oscilan entre 5 y caseríos aislados que les permite manejar las fin­
20 hab/km2. Tal es el caso de La Toma, San Ra­ cas agrícolas y las tierras de pastoreo por encima
fael, Mucuchíes (Municipio Rangel), Los Nevados del límite de la agricultura (3.600 a 3.700 m).
(M. Libertador), Santo Domingo (M. Cardenal
Quintero), Piñango y La Venta (M. Miranda) en
Mérida; J.R Peñaloza (M. Uribante) en Táchira; G.
Rivas (M. Boconó) en Trujillo. Las excepciones
IMPACTOS Y AMENAZAS
son.- Tuñame (M. Urdaneta) en Trujillo; Arias (M.
Libertador) y Montalbán (M. Campo Elias) en Mé­
Los ambientes de páramo han sido considera­
rida.
dos entre los ecosistemas más frágiles de Vene­
A nivel de asentamientos poblacionales dentro
zuela (MARN 2000). En estos ambientes se han
de ambientes de páramo (por encima de 3.000
identificado una serie de actividades humanas
m) la mayoría está concentrada en el núcleo cen­
que producen impactos actuales y que generan
tral de la cordillera de Mérida, donde se tiene una
una serie de amenazas potenciales (Monasterio
de las mayores áreas agrícolas parameras. Entre
1980b, Goldstein 1991, 1993, Molinillo 1992,
los principales asentamientos (escala 100.000)
Molinillo y Monasterio 1997a y 2001, Sarmiento
se encuentran: Llano del Hato, San Isidro, Aparta­
deros, Puerto Nuevo, La Asonada, Casa de Go­ 2000, Monasterio y Molinillo 2001). En la Tabla
bierno y El Águila, en el municipio Rangel (estado 5 se muestra un listado de las actividades con im­
Mérida); Mucuró en el municipio J. Briceño (esta­ pacto actual y potencial en los páramos andinos
do Mérida); Almorzadero, Cañada Cerrada, El Rin­ venezolanos.
cón, Las Tapias y El Arbolito, en el municipio Mi-

Tabla 5: Principales actividades relacionadas a impactos actuales y potenciales en páramos de la cordillera de Mérida.

A c tiv id a d e s co n Im p a c to A ctu a l Im p a c to P o te n cia l

Expansión e intensificación de la agricultura en los a m ­ A u m e n to sostenido de la frontera agrícola sobre zonas


bientes de páram o de alto riesgo y sobre áreas naturales protegidas

In troducción de especies a grícolas de fuerte im pacto, Elevación notable de la fronteras agrícola dentro de zo ­
com o el ajo nas protegidas y contam in ación generalizada de suelos

U so de productos q u ím ic o s agrícolas proh ib id os y m a­ In toxicacion es y C on tam in a ción generalizada en la c a ­


nejo inadecuado de los perm itid os dena alim enticia

A u m e n to del consum o y de las necesidades de agua pa­ U so intensivo de lagunas y fuentes de agua y agota­
ra agricultura m iento de los reservorios en el páram o altia n d ino.

A u m en to de la extensificación y de la presión sobre las


G anadería y sobrepastoreo
áreas naturales de páram o

Cacería ind iscrim in a d a y persecución de especies consi­


C on flictos entre la ganadería y la fauna silvestre deradas "plagas" para la ganadería, especialm ente el
oso andino.
227
Venezuela

A c tiv id a d e s co n Im p a c to A ctu a l Im p a c to P o te n cia l

Incendios aislados sobre pastizales en páram os y ecoto- Expansión de la frontera agropecuaria sobre los bosques
no pá ram o-selva para a b rir terrenos a la agricultura o y arbustales del ecotono con el páram o.
‘‘m e jo ra r” el forraje de la vegetación natural

C om ercia liza ción y uso inadecuado de especies silves­


Recolección de plantas en peligro o am enazadas tres a través de la explotación no sustentable

D eterioro de las áreas frágiles del desierto periglacial y


el páram o d esértico por paso de ve h íc u lo s de doble tra c ­
Turism o aventura en zonas frágiles de áreas protegidas
ción

Intensificación y expansión alto costo energético y delicadas consecuencias


ambientales y sanitarias, el desequilibrio regional
de la agricultura creado por estructuras agrarias injustas, donde los
pequeños productores se vuelven dependientes de
En la actualidad, el arreglo y transformación de los intermediarios para la comercialización, la dis­
los paisajes, y de la flora en general, responde en minución de la diversificación y la pérdida de las
buena medida a las estrategias agropastoriles in­ prácticas culturales adaptadas a las condiciones
mersas en el contexto ecológico de las altas tierras ecológicas de la región.
parameras (Molinillo y Monasterio 1997a), así co­ La introducción y generalización del cultivo de
mo también a las distintas respuestas sociales, papa blanca favoreció el aumento de las cosechas
culturales y políticas frente a un contexto domina­ por año a costa de una mayor utilización de agua
do por la dimensión económica. El grado de trans­ para riego, altas dosis de fertilizantes, agroquími­
formación en intensidad de uso agrícola y pecua­ cos y laboreo. Los suelos así utilizados requieren
rio es variable en las distintas regiones de páramo. altos insumos para seguir produciendo o el aban­
En el núcleo central de la cordillera de Mérida la dono para su recuperación en descansos que du­
agricultura de hortalizas y tubérculos, orientada ran varios años. Por otro lado, hace relativamente
hacia las preferencias del mercado urbano nacio­ pocos años, la introducción del ajo que soporta
nal, enfrenta un proceso de intensificación en el bajas temperaturas ha favorecido la colonización
piso agrícola inferior y en áreas de mayor altitud
de nuevas tierras de páramo.
donde es posible el riego, desplazando los siste­
La eliminación de los subsidios a la agricultu­
mas con descanso. La frontera agrícola de la pa­
ra también estimuló el avance sobre nuevas tie­
pa (3.700 m) tiende a rebasarse con los cultivos
rras y la disminución del descanso en las parcelas
disruptivos y de gran capital de inversión como el
agrícolas. Al respecto, se ha calculado que se re­
ajo. La ganadería de páramo tiende hacia una dis­
quiere más de 20 años para la recuperación de la
minución en la asociación complementaria con la
vegetación natural de páramo en terrenos agríco­
agricultura, convirtiéndose en un pastoreo cada
las abandonados, esto si la erosión de los suelos
vez más extensivo (Monasterio y Smith 2002; Ro­
no ha progresado lo suficiente como para compro­
mero y Monasterio 2002).
El paisaje agrícola actual configura un mosai­ meter la recuperación del ecosistema natural. Por
co heterogéneo de situaciones agroecológicas. Por esta razón, muchas tierras de páramo en los lími­
un lado existen todavía algunas áreas relicto con tes superiores de la agricultura se encuentran en
sistemas de producción paralizados en el tiempo situaciones comprometidas.
de la colonia; por otro, una agricultura caracteri­ Una de las principales amenazas de las activi­
zada por una fuerte dinamización y por la presen­ dades agrícolas poco sostenibles es la expansión
cia de una serie de desequilibrios, como la cada de la frontera agrícola, ya sea por la búsqueda de
vez mayor dependencia de los agroquímicos, de nuevas tierras menos afectadas por plagas o por el
228
Los Páramos del Mundo

agotamiento de las tierras utilizadas tradicional­ dencias para el manejo del agua en las comunida­
mente. Esta expansión ha incluido especialmente des.
áreas en el límite de la agricultura (3.600 a 3.700 En primer lugar, el aumento de los tanques pri­
m), con suelos superficiales y en medianas a fuer­ vados de almacenamiento de agua representa una
tes pendientes. clara evidencia del aumento de la demanda de
agua por aquellos que presentan parcelas bajo
agricultura intensiva y con ajo. Un segundo paso
Agricultura, cultivos en esta tendencia ha sido el aumento de tomas de
disruptivos y agua agua particulares, con la finalidad de tener entra­
das extras a los turnos de agua obtenidos en los
Comités de Riego. Un tercer paso en la evolución
Tradicionalmente la agricultura paramera ma­ de la demanda de agua ha sido la formación de
nejaba las parcelas mediante la práctica del des­ Comités de Riego independientes, con lo cual las
canso. Después de uno o dos ciclos de cultivos la restricciones de turnos disminuyen o desaparecen.
parcela era abandonada y los procesos sucesiona- El aumento de parcelas con poco o sin descan­
les tendían a la recuperación de la vegetación na­
so y la introducción de cultivos con mayores de­
tural de páramo. El descanso no solamente favo­
mandas de agua representan a escala local un
recía la recuperación de la fertilidad de los suelos
cambio en la dinámica agrícola y del uso del agua,
(Sarmiento et al. 1993) sino que también tenía
que se ha manifestado en las nuevas tendencias
un efecto positivo sobre la dinámica del agua al
hacia un manejo más individual en detrimento de
mantener los suelos más húmedos, aumentar la
una administración comunitaria del agua. A esca­
proporción de materia orgánica, disminuir la esco-
la regional estas tendencias se han traducido en
rrentía y la pérdida de suelos (Sarmiento 2000).
una mayor presión de demanda sobre las fuentes
Este tipo de manejo fue la base para el manteni­
de agua ubicadas en los pisos ecológicos superio­
miento de una agricultura sustentable en estos al­
res de los páramos.
tos páramos.
Las mayores demandas de servicios ambienta­
La disminución y/o pérdida de la práctica del
les, especialmente servicios de agua, no han sido
descanso ha acompañado la evolución de las es­
acompañadas hasta el presente por medidas efec­
trategias de uso de la tierra en los últimos dece­
tivas de conservación sobre los pisos altiandinos,
nios. El manejo de parcelas bajo una agricultura
como por ejemplo el control del pastoreo sobre las
intensiva ha significado también el aumento de las
zonas de ciénagas. Tampoco han sido tomadas
necesidades de agua, relacionado al aumento del
medidas de control para un manejo más eficiente
número de cosechas por año y al aumento de la
del agua a niveles comunitarios y supracomunita-
escorrentía superficial.
rios. Una de las principales razones es que los
En estos últimos años la introducción del cul­
problemas se encuentran en la práctica a diferen­
tivo de ajo en los valles interandinos ha aumenta­
tes escalas espaciales y esto significa diferentes
do aún más las necesidades de agua para riego.
actores, ámbitos y políticas (Monasterio, Molinillo
De tal manera, que el avance del ajo en detrimen­
y Smith 2002).
to de los cultivos tradicionales se ha realizado so­
bre aquellas regiones que ya tenían un sistema de
riego establecido.
A nivel de parcela, en términos generales, el
Ganadería
manejo de cultivos bajo agricultura intensiva ha
significado un aumento de las demandas de agua El impacto de los rebaños sobre el ambiente
sobre el sistema de riego comunitario. Así tam­ de páramo está relacionado directamente con la
bién, las nuevas parcelas con ajo en la comunidad falta de adecuación de los animales introducidos
representan una mayor presión sobre las fuentes (especialmente vacunos) para consumir el forraje
de agua. Estas diferencias de cultivos y de mane­ ofrecido por la vegetación natural dominante y a la
jos agronómicos implican diferencias en las de­ baja capacidad de la cobertura vegetal para sopor­
mandas de agua que han resultado en nuevas ten­ tar altos niveles de herbivoría (Molinillo y Monas­
229
Venezuela

terio 1997a). La falta de adecuación ha conduci­ Estos parches de céspedes de diferente com­
do a una baja eficiencia en el uso del espacio pas­ posición y estructura representan estadios suce-
toral comparado con rebaños de camélidos en pu­ sionales cuya dinámica responde en gran parte a
nas (Molinillo y Monasterio 2001). gradientes de humedad y densidad de pastoreo.
Las estrategias de pastoreo en los páramos La carga ganadera y la frecuencia con la que se vi­
más secos y estacionales de la cordillera de Méri- sita cada parche se relaciona con el calendario
da no fueron tan impactantes como la ocasionada agrícola y las estrategias agrícola-ganaderas que
por el ciclo fuego-pastoreo en los páramos húme­ cada familia y comunidad campesina desarrollan
dos de Ecuador y Colombia (Molinillo y Monaste­ en la región. La agricultura papera y los procesos
rio 2002). Aunque la ganadería utiliza de forma de intensificación (disminución del descanso, rie­
extensiva prácticamente todos los tipos de vegeta­ go, aumento de las parcelas bajo cultivos) condu­
ción, la mayor intensidad de pastoreo sólo se pro­ jeron a una mayor permanencia del ganado en los
duce sobre los céspedes de los valles glaciales por altos páramos, lo cual implicó el aumento de la in­
encima del piso agrícola (Molinillo 1992). La pre­ tensidad de pastoreo y la disminución del tiempo
sencia de estos parches de céspedes entre los de descanso en los céspedes. Bajo estas circuns­
3700 y 4.200 m, generalmente unidos a través tancias, la composición tiende hacia formas suce-
de zonas de baja pendiente en fondos de valle y sionales degradadas con dominancia de malezas
rodeados de vegetación de difícil pastoreo (roseta- nativas y exóticas y aumento del suelo descubier­
les y arbustales sobre laderas), favoreció la forma­ to (Molinillo y Monasterio 1997a, Molinillo y Mo­
ción de patrones de pastoreo “rotativos" que per­ nasterio 2002).
miten algunas semanas de recuperación a cada Ésta es la tendencia sucesional que se observa
parche de césped antes de volver a ser pastorea­ en algunos páramos relacionados con zonas de
do. Estos patrones están fuertemente influidos por agricultura papera intensiva, especialmente cuan­
la dinámica agrícola. Por lo cual, el paso del pa­ do amplios sectores de ciénagas en el piso agríco­
trón triguero (estrategia basada en el cultivo gene­ la han sido transformados en tierras arables y
ralizado de cereales) al patrón papero (estrategia cuando el cultivo de ajo comienza a formar parte
actual basada en la dominancia del cultivo de pa­ de la agricultura paramera. Estos cambios de
pa) disminuyó los periodos de descanso de los composición hacia estadios sucesionales degrada­
céspedes bajo uso (Molinillo y Monasterio 2002) dos se relacionan con impactos sobre el suelo que
Los céspedes inducidos por pastoreo están do­ pueden tener serias consecuencias sobre zonas de
minados por un tapiz continuo de Calamagrostis ciénagas, donde la corriente de agua puede co­
mulleri, Muehlenbergia ligularis, Carex albolu- menzar a arrastrar partes de la estructura de la
tescens y Agrostis breviculmis y su composición ciénaga, especialmente cuando se encuentran en
se correlaciona positivamente con buena disponi­ pendientes. Los efectos de estos procesos sobre la
bilidad de agua en el suelo, alta oferta de forraje y dinámica hidrológica y capacidad de almacena­
ligeras a moderadas cargas de pastoreo. Entre miento de agua en los altos páramos todavía no
tanto, los céspedes degradados con suelo descu­ han sido investigados a profundidad.
bierto y dominados por Acaulimalva sp., Gera- En estos páramos, experimentos con exclusio­
nium spp., Aciachne pulvinata y Rumex acetose- nes del pastoreo han mostrado la aparición en po­
lla, se correlacionan negativamente con el agua en co tiempo de gramíneas en macolla en medio de
el suelo y presentan gran cantidad de materia se­ céspedes y el aumento de gramíneas cespitosas
ca (especialmente restos de estiércol antiguo). Es­ sobre las herbáceas y los cojines, como Aciachne
tos sitios son muy poco visitados por los animales, pulvinata (Molinillo 1992). Aunque faltan todavía
pero seguramente su composición y estructura fue experimentos de cambios de vegetación a largo
modificada rápidamente por elevadas cargas ga­ plazo, estas evidencias permiten una aproxima­
naderas. En otro extremo, los céspedes y ciénagas ción a la transformación del paisaje que experi­
anegados están dominados por ciperáceas, con mentaron estos páramos como consecuencia de la
buena calidad de forraje, pero con baja presión entrada de la ganadería vacuna y equina. Uno de
ganadera por problemas de accesibilidad (los ani­ los cambios más fuertes, adjudicados a la entrada
males sólo pueden entrar a parte de la ciénaga en del pastoreo, ha sido la disminución de gramíneas
la época seca). y el aumento de compuestas en los últimos 400
230 Los Páramos del Mundo

años (Salgado-Labouriau 1980). La concentra­ destrucción de microhábitats claves para la super­


ción de los animales sobre el escaso forraje pala­ vivencia de comunidades de invertebrados, trans­
table habría conducido a la disminución de las es­ figurando el ciclo de actividad animal e inducien­
pecies de gramíneas en macollas y a la formación do cambios en la dieta de muchas especies de
de céspedes (especies cespitosas de gramíneas, mamíferos (Correa-Viana y Peñaloza 1995).
ciperáceas, rosáceas y compuestas) más resisten­ Un factor de amenaza, asociado a las activida­
tes al pastoreo. En la actualidad estos céspedes des agrícolas y pecuarias, que incide directamen­
inducidos por pastoreo sólo pueden ser manteni­ te en la modificación de los hábitats y el paisaje
dos en buen estado bajo cargas ligeras (menos de de montaña, son los incendios sobre pastizales y
0,2 UA/ha). Sin embargo, en algunos páramos ya arbustales. Es tradicional en los páramos la prác­
se registran cargas de moderadas a pesadas (0,2 tica de quemar páramos con el fin de propiciar el
a 0,4 UA/ha). rebrote de la vegetación para el ganado vacuno.
La eliminación, o la disminución sustancial del Aunque en la cordillera de Mérida no es una prác­
pastoreo, se plantea como una necesidad para la tica frecuente, cuando se realiza de forma no con­
conservación de los páramos por encima de los trolada ocasiona graves perjuicios sobre las áreas
4.000 m, especialmente del Desierto Periglacial y silvestres. Una de las causas más frecuentes es
el Páramo Desértico. En estas áreas de muy lento abrir parcelas y zonas de pastoreo mediante el
crecimiento y baja productividad la capacidad de fuego en el ecotono páramo-selva. De ésta mane­
recuperación de un impacto es muy lenta y si a ra, los paramos se desplazan altitudinalmente ha­
esto se suma la elevada susceptibilidad erosiva, el cia abajo y se produce una gran modificación flo-
ambiente se torna de extrema fragilidad. En este rística y estructural de la zona sometida al incen­
sentido todavía no se han hecho investigaciones dio.
profundas sobre el impacto que podría estar cau­ Uno de los efectos mejor percibidos por la po­
sando el pastoreo extensivo. Aunque no son luga­ blación local con respecto al impacto de las acti­
res de buena oferta de forraje ni de permanencia vidades humanas sobre la fauna silvestre son las
de animales, el sólo tránsito del ganado podría te­ interacciones negativas entre el ganado y los gran­
ner serias consecuencias para los suelos y la ve­ des mamíferos. Ya sea que las prácticas de pasto­
getación (Molinillo 1992). reo marginen a otros herbívoros silvestres de su
La disminución del pastoreo a tan elevadas al­ hábitat tradicional, o que el ganado se vuelva pre­
turas sólo será factible en la medida en que se ge­ sa de grandes carnívoros. En este último caso,
neren opciones reales para mejorar la ganadería uno de los sucesos más nombrados y de mayor re­
(cultivo de forrajeras y manejo de céspedes y cié­ lieve en los andes venezolanos son los ataques de
nagas, mejoramiento genético y disminución del osos andinos sobre el ganado en zonas de pasto­
número de animales, etc.) en los ámbitos de pas­ reo cerca de áreas boscosas (Goldstein 1991;
toreo del piso agrícola, así como la creación de al­ Mondolfi 1989). Los conflictos generados se tra­
ternativas económicas no agrícolas para la pobla­ ducen en la mayoría de los casos en persecucio­
ción campesina (Molinillo y Monasterio 1997b). nes y cacerías del predador por parte de la pobla­
ción local paramera. Los datos actuales indican
una frecuencia de un evento cada 8 a 10 años.
Impacto sobre la fauna Sin embargo, cuando éstos se producen implican
la pérdida de numerosos animales vacunos y sólo
silvestre se detienen cuando el ganado es trasladado a otra
área o cuando el oso depredador es cazado.
La agricultura y ganadería ejercen un gran im­ Goldstein (1993) señala por lo menos tres
pacto, principalmente al modificar o suprimir causas básicas -que pueden actuar independien­
áreas de páramo, reduciendo la disponibilidad de temente o pueden establecer sinergia entre ellas-
hábitat para la mayoría de los mamíferos. Por lo en el conflicto oso-ganado en los Andes venezola­
general el efecto de estas actividades se traduce nos: 1. el establecimiento forzado de áreas prote­
en eliminación de la cobertura vegetal, pérdida de gidas y las leyes de protección a la fauna silvestre,
especies vegetales nativas, modificación en las 2. la falta de recursos naturales para la supervi­
condiciones del horizonte superficial del suelo y vencia de las poblaciones de osos debida a la dis­
231
Venezuela

minución, degradación o perdida del hábitat; y 3. dera es regulada por el estado a través de conce­
las prácticas inadecuadas de pastoreo en la región siones al sector privado.
y especialmente en las áreas de conflicto. La nueva Constitución de Venezuela (Diciem­
La mayoría de las zonas de conflicto se en­ bre de 1999) enfatiza la obligación del estado pa­
cuentran dentro de los Parques Nacionales y en ra proteger el medio ambiente, la diversidad bio­
las adyacencias de los mismos. Esto se debe a lógica y genética, los procesos ecológicos y las
que las áreas protegidas fueron decretadas inclu­ áreas de importancia ecológica (Articulo 127).
yendo grandes extensiones de páramo andino que También se establece el derecho de los ciudada­
no fueron expropiados por el estado y continúan nos a disfrutar de un ambiente limpio y saludable,
siendo usadas como sitios de pastoreo extensivo y se reconoce el derecho de las poblaciones para
para el ganado vacuno y equino. Sobre la mayoría ocupar sus tierras ancestrales, realizar sus prácti­
de estas áreas los pobladores locales tienen dere­ cas tradicionales y utilizar los recursos naturales
chos legales conocidos como “derechos de pára­ dentro de los límites que señala la Ley. Bajo esta
mo" para el pastaje de animales. Así, es posible Constitución el uso de los recursos naturales de
estas tierras por parte del estado es permitido so­
encontrar varias familias que usan el mismo pára­
lamente bajo previa difusión de información y con­
mo con las mismas prácticas de pastoreo libre sin
sulta a las comunidades locales involucradas (Ar­
supervisión. En estas condiciones el ganado está
ticulo 120).
propenso a sufrir depredación por grandes carní­
En junio del 2000 fue publicado el Primer Re­
voros. Además, en las áreas de conflicto son tan­
porte de País sobre Conservación de la Biodiversi-
tos los derechantes que usan el páramo para el
dad y se define el ecosistema de páramo como de
pastoreo que sería difícil trasladar todo el ganado
importancia primaria. Venezuela tiene la ventaja
a otros lugares para disminuir o eliminar el con­
de tener una importante porción de ecosistema
flicto (Goldstein 1993).
paramero legalmente protegido bajo el sistema de
Parques Nacionales.
En mayo del 2000 entró en vigencia la Ley Na­
GESTIÓN PARA LOS cional de Diversidad Biológica (Gaceta Oficial N°
PÁRAMOS 5.468). En dicha Ley se prevé la formulación de
una Estrategia Nacional de Diversidad Biológica y
su plan de acción, los cuales fueron concretados
Políticas y legislación por el Ministerio del Ambiente en abril de 2001,
luego de una amplia consulta nacional (ENDIBIO
2001). ENDIBIO establece 15 líneas estratégicas
Venezuela tiene una amplia gama de legisla­
con sus respectivas acciones. De estas líneas, 8
ción y política ambiental moderna que provee un
serán desarrolladas en la región andina. Entre
sólido marco legal para guiar y regular el manejo
ellas: 1. incrementar el conocimiento, la valora­
ambiental y dirigir el desarrollo en áreas ecológi­
camente sensibles. Esto incluye la Ley Orgánica ción económica y la divulgación de información
del Ambiente (1976), la Ley Penal Ambiental sobre la diversidad biológica, incluyendo la pro­
(1992) y la Ley Orgánica de Zonificación del Uso moción de la investigación y la valoración econó­
de la Tierra (1983), actualmente bajo revisión. mica de la biodiversidad y los servicios ambienta­
Esta Ley de Zonificación regula el uso de la tierra les. 2. Promover la conservación ¡n situ incluyen­
principalmente a través del manejo de áreas cono­ do la consolidación del sistema nacional de
cidas como ABRAES (Áreas Bajo Régimen de Ad­ ABRAES incorporando criterios de planificación
ministración Especial), que se encuentran bajo la ecorregional y desarrollando corredores ambienta­
responsabilidad del Ministerio del Ambiente y de les para consolidar la conservación y el uso soste-
los Recursos Naturales (MARN). Las ABRAES cu­ nible de la biodiversidad. 3. Promover la partici­
bren diferentes categorías de uso de la tierra; des­ pación de la sociedad en el manejo de la biodiver­
de áreas de estricta protección, tales como los sidad. 4. Incorporar el conocimiento de la biodi­
Parques Nacionales, los Monumentos Naturales y versidad en la educación y en los procesos de ca­
los Refugios de Vida Silvestre; hasta las Reservas pacitación. 5. Involucrar a las comunidades loca­
Forestales, en las cuales la explotación de la ma­ les en el manejo de la biodiversidad. 6. Prevenir,
232
Los Páramos del Mundo

mitigar y controlar el impacto de las actividades Organizaciones de la sociedad


humanas sobre la biodiversidad. 7. Promover el
uso sostenible de la biodiversidad y de los recur­
civil a nivel municipal:
sos genéticos.
Entre las principales se encuentran:

Principales actores - Los Comités de Riego o Junta de Aguas


que son organizaciones comunitarias (al­
rededor de 57 en la zona papera) destina­
En el área de los páramos andinos de Venezue­ das al manejo del riego;
la se encuentran una variedad de actores que in­ - las Asociaciones de Vecinos;
tervienen en el manejo de los recursos y la conser­ - la Federación Nacional de Productores de
vación del medio ambiente. Desde actores a nivel Papa y Hortalizas (FENAPHOR);
nacional, tales como instituciones del estado que - Las Asociaciones de Productores de Papa
dictaminan, administran y fiscalizan: Ministerio de a nivel regional, estas incluyen: Asociación
Agricultura y Cría (MAC), Ministerio del Ambiente de Productores del Páramo (AsoProPa);
y los Recursos Naturales (M ARN), el Instituto Na­ Asociación de Productores del municipio
cional de Parques (INPARQUES); otros intervie­ Cardenal Quintero (Asoprocaq); Cooperati­
nen a nivel regional promoviendo el desarrollo o la va “La Trinidad” de Pueblo Llano, Coope­
investigación en la región, como: la Universidad rativa "La Parameña” de Mucuchíes; Aso­
de Los Andes (ULA), la Corporación para el Desa­ ciación de Productores Integrales del Pára­
rrollo Andino (Corpoandes), el Instituto Nacional mo (Proimpa); Cooperativa "La Andina” de
de Investigaciones agropecuarias (INIA), las Uni­ Timotes, Centro Campesino “El Convite"
dades Estadales de Desarrollo Agropecuario (UE- de Mucuchíes, Asociación de Productores
DA), el Centro de Investigaciones Aplicadas a la de Los Andes (Asproandes) de Bailadores,
Reforma Agraria (Fundación CIARA), el Centro In- Asociación de Productores del Táchira
teramericano de Desarrollo e Investigación Am ­ (Asopropatáchira), Asociaciones de Pro­
biental y Territorial (CIDIAT) y las asociaciones de ductores de Sanare, estado Lara.
productores nacionales (entre ellas la Federación
Nacional de Productores de Papa y Hortalizas -
FENAPHOR) y regionales que son el núcleo de un Instituciones públicas:
gran número de asociaciones locales.
También a nivel regional y local actúan una se­ - Alcaldías de la región (unas 50 con pára­
rie de instituciones universitarias y organizaciones mos);
privadas con proyectos de conservación y desarro­ - Instituto Nacional de Parques (Inparques)
encargado de la administración de áreas
llo, entre ellas: el Instituto de Ciencias Ambienta­
bajo régimen especial en la región andina;
les y Ecológicas (ICAE), el Programa Andes Tropi­
- Instituto Nacional de Investigaciones agro­
cales (PAT), Fudena, Conservación Internacional
pecuarias (INIA) realiza investigación y ex­
(Cl), WCS Venezuela y diversas empresas exten-
tensión agrícola en la región;
sionistas contratadas por el estado. A nivel local
- Corporación para el Desarrollo de Los An­
se destacan como usuarios directos y administra­
des (Corpoandes);
dores de los recursos los Comités de Riego (orga­ - Ministerio de Agricultura y Cría a través de
nizaciones comunitarias que agrupan a los pro­ las Unidades Estadales de Desarrollo
ductores de cada zona), las asociaciones locales Agropecuario (UEDA) que tienen a su car­
de productores de papas y hortalizas, las Asocia­ go la ejecución de los programas adopta­
ciones de Vecinos y las Alcaldías (50 que tienen dos por el ministerio y la asesoría a los Co­
páramos en su territorio y que abarcan los estados mités de Riego;
Apure, Barinas, Lara, Mérida, Táchira, Trujillo y - Fundación CIARA (Centro de Investigacio­
Zulia). nes Aplicadas a la Reforma Agraria) que
desarrolla un programa de extensión agrí­
cola en la región;
233
Venezuela

Universidades y Centros de versidad de Los Andes. Este proyecto permitirá


desarrollar planes integrados para la conservación
Investigación y el desarrollo sostenible. El enfoque del uso sos­
tenible y la compatibilización de objetivos de de­
- Universidad de los Andes (ULA) con sus sarrollo y conservación, cuenta con el apoyo ex­
diversos institutos que trabajan en la re­ preso de las autoridades locales (Asociación de A l­
gión, entre ellos: Instituto de Ciencias Am ­ caldes del Páramo del estado Mérida). A través de
bientales y Ecológicas (ICAE) que desarro­ un Cabildo Agrícola Abierto en Mucuchíes (sep­
lla proyectos de investigación participativa tiembre de 2000), la sociedad civil del municipio
en los páramos; Rangel, propuso que el páramo se adopte como
- el Centro Interamericano de Desarrollo e área piloto de la Universidad de Los Andes para
Investigación Ambiental y Territorial (Cl- una acción efectiva entre la Academia y los pro­
DIAT). blemas de la región.
- IVIC (Instituto Venezolano para la Investi­ El Proyecto “Fertility Management in the Tropi­
gación Científica) cal Andean Mountains: agroecological bases for a
- Universidad Simón Bolívar sustainable fallow agriculture (TROPANDES)”,
aprobado en 1997 por la Comunidad Económica
Europea (Programa INCO). El objetivo de este pro­
Instituciones, Fundaciones y yecto es analizar las bases agroecológicas de la
Organizaciones Privadas: agricultura con descanso extensamente practicada
en los altos Andes tropicales y explorar alternati­
- Fundación Programa Andes Tropicales vas para mejorar el actual manejo. Las investiga­
(PAT) desarrolla proyectos para el desarro­ ciones fueron llevadas a cabo en los páramos de
llo sostenible y la conservación en la re­ Venezuela y las punas de Bolivia.
gión andina; El “Programa Interdisciplinario para la Gestión
- Empresas de Extensión Agrícola (Técnica Sostenible de la Agricultura en los altos Andes de
Carlos Marcó, Seragro, Impravelcha) que Mérida, Venezuela" (Proyecto ULA-IN IA-CON D E-
trabajan contratadas por organismos del SAN), se inició en 1998, también bajo el lideraz­
estado; go del ICAE y bajo el financiamiento del CDCHT
- Fudena (Consejo de Desarrollo Científico Humanístico y
- Conservation International (Cl) Tecnológico).
- Wildlife Conservation Society (WCS) En el Proyecto PIC-Condesan (Consorcio para
- Corporación Andina de Fomento (CAF) el Desarrollo Sostenible de Los Andes) el estado
Mérida es uno de los nuevos sitios pilotos a nivel
andino de las investigaciones realizadas y apoya­
Iniciativas de Manejo y das por CONDESAN-CIP (Centro Internacional de
la Papa). En este sitio piloto se propone generar
Conservación
acciones que incidan sobre el sistema de la agri­
cultura papera andina venezolana para buscar en
Universidades y Centros de ellos mayor equidad social, competitividad econó­
Investigación mica y sostenibilidad ecológica-ambiental. Partici­
pan la ULA (Facultades de Ciencias-ICAE, Econo­
El Instituto de Ciencias Ambientales y Ecológi­ mía y Ciencias Políticas), el INIA, las Asociaciones
cas (ICAE), de la Universidad de Los Andes, viene de Productores y la Red interactiva CONDESAN.
desarrollando investigaciones desde hace más de
dos décadas en los Andes venezolanos. Entre los
proyectos desarrollados y en curso se destacan: Otros proyectos en curso son:
El proyecto MAB/UNESCO (1988-2000) está
culminando con el desarrollo de la Reserva de - Impacto de la intervención humana sobre la
Biosfera “Los Páramos de Mérida" que ha sido biodiversidad en cuencas de la vertiente norte de
conducido por investigadores del ICAE (Instituto los Andes venezolanos (Bioandes-Conicit). Lapso:
de Ciencias Ambientales y Ecológicos) de la Uni­ 2001-2004 (Proyecto 98003435).
234
Los Páramos del Mundo

- Biodiversidad y funcionamiento de siste­ llando un proyecto triestadal de turismo rural de


mas ecológicos en un gradiente altitudinal base comunitaria en poblaciones rurales, dentro y
tropical (Andes de Venezuela)" Proyecto en zonas aledañas a los parques nacionales Sierra
PICS financiado porCO N ICIT (Venezuela)- Nevada y Sierra La Culata. El objetivo de este pro­
CNRS (Francia). yecto es asegurar la conservación de los ecosiste­
- Efecto de las enmiendas orgánicas y de la mas andinos mediante la creación de alternativas
topografía sobre el balance hídrico, el ci­ sostenibles no agrícolas para las poblaciones ru­
clado de nitrógeno y los procesos erosivos rales y asegurar la valoración y protección de
en agroecosistemas de los Andes venezo­ áreas ecológicamente sensibles mediante la con-
lanos. Financiado por el Fondo Nacional certación con las comunidades locales.
de Apoyo para la Ciencia y la Tecnología
(FONACIT). Lapso: 2001-2002
El IV Simposio de desarrollo Sustentable en los Iniciativas a nivel Municipal de
Andes (AMA-Mérida 2000) tuvo lugar en el mes
organizaciones oficiales
de noviembre de 2001, con el objetivo de plan­
tear una estrategia andina para el siglo 21, den­ y comunitarias
tro de la cual el tema páramo contó con una sec­
ción especial denominada “Taller Los Páramos La descentralización política y administrativa
Andinos: los desafíos para el siglo XXI”. De este que se ha dado en los países andinos, ha replan­
encuentro surge la iniciativa de los Grupos de Tra­ teado el papel de las unidades políticas municipa­
bajo en Páramos por país, agrupado en el Grupo les (alcaldías) y del liderazgo y la participación de
Internacional de Trabajo en Páramos (Grupo Pára­ la sociedad local. En las áreas de páramo esta
mo) como una oportunidad de encuentro entre los mayor autonomía política y organizativa ha posi­
distintos actores involucrados en la problemática bilitado que temas como la conservación y el pa­
de conservación y uso sostenible de los páramos pel de la diversidad en el desarrollo local, pasen a
(Hofstede y Mujica, 2002). formar parte de la agenda social y de los proyec­
Finalmente, Venezuela participa del proyecto tos específicos que presentan las autoridades mu­
GEF (Global Environmental Facility) denominado nicipales. Como parte de este nuevo contexto,
“La Conservación de la Biodiversidad y el Uso existen iniciativas relacionadas con el estableci­
Sustentable del Páramo en los Andes del Norte y miento de políticas ambientales en los municipios
Centrales" (con CONDESAN, UNEP y BID). Los del páramo del estado Mérida.
sitios pilotos para este proyecto serán agrupados En los municipios paperos de la región andina
alrededor de tres grandes áreas protegidas de pá­ de Venezuela se están conformando diferentes
ramo: Sierra La Culata, Sierra Nevada y General asociaciones o gremios de campesinos, preocupa­
J.R Peña loza. dos por la gestión y planificación de los servicios
ambientales que oferta el ecosistema páramo. Es
importante señalar el papel de los Comités de
Iniciativas de las ONGs Riego que gestionan el recurso hídrico para los
sistemas agrícolas de la comunidad campesina
La Fundación Programa Andes Tropicales (riego) y el de Asociaciones Ambientales como
(PAT) viene desarrollando, con el apoyo de la Co­ ACAR cuyo objetivo es la realización de progra­
misión Europea, de la fundación española C0- mas ambientales comunitarios, entre los que se
DESPA y de varias agencias de cooperación de destacan el “Programa de rescate y protección de
países europeos, proyectos de conservación y de­ cauces y nacientes de agua en el páramo”.
sarrollo comunitario en la región del núcleo cen­ Para esta iniciativa, que requiere asesoramien-
tral de los Andes venezolanos desde el año 1996. to técnico para su ejecución, la Universidad de
El PAT trabaja, conjuntamente con las comunida­ Los Andes está dispuesta a brindar información
des locales y las municipalidades, en temas de sobre temas como la regeneración con plantas na­
desarrollo agrícola, turismo rural de base comuni­ tivas y la conservación “¡n situ”. En esta línea, se
taria, cartografía y geografía aplicada al desarrollo han conformado los Grupos de Trabajo Páramo
y la investigación. En la actualidad, está desarro­ que pretenden actuar como nexos entre las nece­
235
Venezuela

sidades y demandas de la comunidad campesina, Es así como en base a la distribución del oso an­
el aporte científico-técnico y las entidades gesto­ dino en Venezuela se amplió el número de Par­
ras municipales. La estrategia de los Grupos de ques Nacionales con la declaración de 8 parques
Trabajo Páramo consiste en interactuar a escala mas (Guaramacal, Dinira, Páramos del Batallón y
regional con los diferentes actores del páramo pa­ La Negra, Chorro El Indio, Sierra de la Culata, El
ra promover líneas de acción comunes que permi­ Guache, Tapo Capara y Teta de Niquitao/Guirigay)
tirán respuestas más sostenibles empleando he­ ampliando el área protegida a 1.424.000 ha y
rramientas como la investigación participativa que creando 2 grandes bloques de áreas protegidas.
contemplen el rescate por los miembros de las co­ En la actualidad, de estos 13 Parques Nacio­
munidades de sus conocimientos ancestrales. nales andinos, 11 protegen más de 210 mil hec­
táreas de páramo. Además de estas áreas protegi­
das se encuentra el Monumento Natural "Teta de
ÁREAS Niquitao-Guirigay” con 18.000 ha en el estado
Trujiilo. Esto representa el 79% de la superficie
PROTEGIDAS calculada de páramo que existe en la cordillera de
Mérida, sierra de Perijá, serranías de Tamá y Tru-
jillo. Más del 16 % de la superficie de estos 11
Para el año 1986, existían en los Andes de Ve­ Parques Nacionales están representados por am­
nezuela solamente 5 Parques Nacionales (Sierra bientes de páramo (Tabla 6). Todas las áreas por
Nevada, Yacambú, Terepaima, Perijá y Tamá) con encima de los 4.000 m de altitud, las zonas más
un total de 744.000 ha, que fueron establecidos frágiles representadas por el Páramo Desértico y
con la finalidad de proteger las fuentes de agua de el Desierto Periglacial, se encuentran protegidas
las principales áreas productivas del occidente ve­
por los Parques Sierra de la Culata (74 % ) y Sie­
nezolano. Sin embargo y tomando en cuenta al rra Nevada (26 % ). El Parque Nacional Sierra La
oso andino como especie bandera, los técnicos de Culata es el área protegida con mayor superficie
Inparques se percataron que estas áreas protegi­
de páramo (47,8 % del total de páramos) seguido
das sólo protegían una fracción muy pequeña de por el Sierra Nevada (36,1 % ) y el Páramos Bata­
la distribución de esta especie y no era suficiente
llón-La Negra (11,1 %).
para el mantenimiento de una población viable de Estas áreas protegidas permiten la conserva­
osos a largo plazo (Yerena 1994). Además, si pro­ ción de la valiosa biodiversidad de los páramos
tegían la distribución del oso andino en Venezue­ venezolanos, de sus fuentes de agua para la agri­
la (Goldstein 1990), a su vez se protegían gran cultura y los asentamientos urbanos, del manteni­
parte de las áreas silvestres remanentes en los An­ miento de la regulación climática, de la estabili­
des, con la consiguiente protección de la mayoría dad de suelos y laderas y la protección de los sin­
de las cuencas altas de los Andes y la conexión de
gulares paisajes parameros para el turismo y la re­
gran parte de las áreas silvestres (Yerena 1994).
creación.
236
Los Páramos del Mundo

Tabla 6: Parques Nacionales que protegen alguna porción de páramo en los Andes venezolanos.
Para los datos de las superficies y sitios de páramo ver la leyenda de la Tabla 1.

Fecha de S u p e rficie Estados donde Sup. con Sup. con Sup. >4.000 m S itios con
P a rq u e s N a c io n a le s
C reación (h a ) se e n cu en tra páramo (ha) páramo (% ) (ha) p áram o

1. El Tamá 1978 139.000 Táchira y Apure 4.532 3,26 - 3

2. Chorro El Indio 1989 17.000 Táchira - - - 3

3 . Páram os B a ta lló n -L a Negra 1989 95.200 Mérida y Táchira 2 3 .450 24,63 - 24

4. Tapo-Caparo 1993 2 0 5.000 Táchira, Mérida y Barinas 954,7 0,47 - 4

5. La Culata 1989 2 0 0.400 Mérida y Trujillo 100.500 50,15 3 5 .500 24

6. Sierra Nevada 1952 2 7 6.446 Mérida y Barinas 75.920 27,4 6 12.320 12

7. Guaramacal 1988 2 1 .000 Trujillo y Portuguesa 835,0 3,9 8 - 3

8. Dinira 1988 4 2 .000 Lara, Trujillo y Portuguesa 3.251 7,74 - 6

9. Perijá 1978 2 9 5.288 Zulia 5.477 1,85 - 2

To ta l d e S u p e rfic ie P ro te g id a - 1 .2 9 1 .3 3 4 - 2 1 0 .3 8 7 ,5 1 6 ,2 9 4 7 .8 2 0 81

El futuro desarrollo de la zona andina debe conservación de suelos, sistemas de protección de


contemplar la fragilidad y la biodiversidad de los cuencas, ganadería intensiva sólo en el piso agrí­
ecosistemas, el papel del páramo en la generación cola y actividades de turismo rural y ecoturismo
de múltiples servicios ambientales de los que de­ como única actividad en los altos páramos mane­
penden las áreas agrícolas vecinas, la belleza de jadas por las comunidades en combinación con
sus paisajes y, sobre todo, la riqueza cultural es­ los Parques Nacionales, puede brindar múltiples
pecialmente relacionada al manejo tradicional de beneficios tanto para la población local, como pa­
la tierra. ra la conservación de la rica biota, de los procesos
Un desarrollo sostenible que combine sistemas ecológicos fundamentales y de los vitales servicios
diversificados de cultivos con tecnologías para la ambientales.
AFRICA
Juan Pablo Ruiz © 2003

Olov Hedberg
Inga Hedberg
Uppsala

Aberdare, el monte Kenya, el Kilimanjaro y el


LOS ECOSISTEMAS monte Meru a lo largo del valle tectónico oriental.
AFROALPINOS Estos volcanes tienen diferentes edades: desde El­
gon (que se dice que tiene más de 15 millones de
En el África, así como en Sudamérica, se ha­ años) pasando por el Kenya (más de 2 millones de
llan extensas áreas a gran altitud. Sin embargo, en años) hasta el Meru (menos de 200.000 años).
Sudamérica estas áreas de gran altitud solamente Algunos volcanes de Virunga, como Muhavura y
se encuentran en la región occidental del conti­ Mgahinga, todavía están construyendo sus conos.
nente, mientras que las altas montañas africanas Si bien el África oriental está caracterizada por
están en las zonas noreste y este, así como en montañas aisladas, las altiplanicies de Etiopía
África del sur y África occidental. La edad de es­ constituyen un plano formado por flujos de lava
tas montañas africanas también difiere de las su­ del Mioceno y Oligoceno, que subsecuentemente
damericanas, pero la historia geológica en ambos se rompió por la formación del valle tectónico. En
continentes es larga y complicada. estas altiplanicies hay por lo menos 10 montañas
Durante la porción media del Terciario, la topo­ que alcanzan el nivel afroalpino (superando los
grafía plana que predominaba en la mayor parte 4.000 m. El área más alta incluye las montañas
del África tropical fue alterada por eventos tectó­ de Simen en el norte, donde el Ras Dejen alcanza
nicos, levantamientos diferenciales y asentamien­ los 4.543 m. El área afroalpina más extensa, que
tos (Hedberg 1997). Esto produjo la elevación de excede los 20 km2, incluye la montaña Bale (cf.
los grandes valles tectónicos de África oriental y Hillman 1990).
central, y el bloque solevantado del Ruwenzori, se Las áreas altas de Lesotho en el África del sur
alzó al menos 3.000 m. El sistema de los valles se diferencian de las anteriores en que son una zo­
tectónicos se extiende desde el lago Malawi en el na alta ondulada con sólo unos pocos picos y la
sur a través de los valles tectónicos este y oeste sierra de Drakensberg que surge de una altiplani­
del África oriental y Etiopía en el norte, y continúa cie, siendo su pico más alto de 3.484 m. En Áfri­
a través del mar Rojo y el valle del Jordán en Is­ ca occidental hay unos pocos picos, sobresalen
rael. A lo largo de estos valles se formó una serie las montañas de Camerún y Fernando Po.
de montañas volcánicas, siendo las mayores las Las partes más altas de la mayoría de estas
del África oriental, que incluyen el grupo Virunga montañas han sido incluidas en parques naciona­
a lo largo del valle tectónico occidental y Elgon, les.
238
Los Páramos del Mundo

Clima del cinturón afroalpino están las variaciones mi-


croclimáticas. Debido a una intensa radiación de
rebote hacia la atmósfera, el suelo se enfría rápi­
Las temperaturas medias anuales en el cintu­ damente y el aire frío formado en la superficie dre­
rón afroalpino se asemejan a las de las grandes la­ na pendiente abajo y se recoge en los fondos de
titudes en el Ártico. Pero, como elocuentemente los valles, de modo que la amplitud de tempera­
demostró Troll (1943, 1944, 1948, 1955, 1959, tura puede variar drásticamente entre localidades
1968), hay diferencias fundamentales entre los adyacentes (Hedberg 1964b). Uno de los efectos
climas tropical-alpinos y aquellos de las altas más conspicuos del clima extremo en los fondos
montañas extratropicales y del Ártico. Los prime­ de los valles es la ocurrencia de solifluxión, que en
ros tienen notables variaciones de temperatura áreas grandes retarda o previene la colonización
diurnas pero las variaciones estacionales son pe­ en suelos abiertos (Hedberg 1964b). En Lesotho
queñas, mientras que los segundos tienen grandes también se presentan fenómenos crionivales, tales
variaciones estacionales, siendo las diurnas las como la formación de hielo en agujas, anillos de
pequeñas (Hedberg 1957). Durante una buena piedra y polígonos (Killick 1997).
parte del día la insolación tiende a ser muy inten­ Un importante factor ecológico que interactúa
sa mientras que en la noche la radiación de rebo­ con el clima es el fuego. Los fuegos generados por
te lleva a un rápido descenso de la temperatura el ser humano están ampliamente distribuidos en
con heladas nocturnas, lo que causa un pronun­ el África, y el cinturón afroalpino no es una excep­
ciado fenómeno de solifluxión en suelos abiertos. ción. El fuego ciertamente ha modificado la vege­
El clima afroalpino es en la actualidad lo suficien­ tación afroalpina en grandes áreas de la mayoría
temente frío como para una glaciación (Hedberg de las montañas, notablemente en Elgon y el
1964b, p. 21). monte Kenya. En Lesotho el pajonal es quemado
Tan importantes como la temperatura para la en parches para mejorar los pastizales y controlar
vida en las grandes altitudes son las condiciones la invasión de matorrales.
de humedad. Éstas muestran diferencias conspi­ Un agente importante de cambio geológico en
cuas entre las diferentes montañas. Mientras el las altas montañas esteafricanas ha sido la glacia­
Ruwenzori es permanentemente húmedo, los es­ ción. Existen todavía glaciares en Ruwenzori, en
casos datos disponibles indican que el Kenya tie­ los montes Kenya y Kilimanjaro, y su extensión fue
ne unos 11 meses de humedad en el cinturón mucho mayor en el Pleistoceno, cuando también
afroalpino y el Kilimanjaro de 1 a 8 meses, depen­ existían el Elgon y en las montañas de Bale (cf.
diendo del aspecto (orientación con respecto al Nilsson 1931, 1940; Hedberg 1951; Messerli et
sol). La diferencia en humedad y nubosidad pue­ al. 1977). La glaciación ha tenido una profunda
den, por supuesto, influir también en la variación influencia sobre las partes más altas de estas
de la temperatura. El Ruwenzori es extremada­ montañas y ha provisto de enormes cantidades de
mente “oligotérmico”, con una amplitud diaria de morrenas como material parental para los suelos.
alrededor de 5°C (Hauman 1933), mientras que
el Kenya tiene una amplitud de entre 12 a 18°C
(Hedberg 1964b). En la planicie de Sanetti en las Geología
montañas de Bale, han sido registrados cambios
diarios extremos de hasta 40°C (-15°C a +26°C) Todas las montañas esteafricanas con la ex­
(Hillman 1990). cepción de Ruwenzori están formadas por lavas
En Lesotho la temperatura media anual es de de varios tipos, cuya calidad depende principal­
+ 5.7 °C y el número medio de días libres de he­ mente de la profundidad a la que se solidificaron.
ladas por año es 182. Se puede esperar nieve Así, la cima del Kenya consiste de un tapón de ne-
ocho días al año. En el África occidental la situa­ felina-sienita formado por la lava que se enfriaba
ción es más compleja: hay nueve zonas climáti­ lentamente en lo profundo de la antigua cima del
cas, tres de las cuales pueden encontrarse en las volcán, mientras que la roca circundante consiste
montañas altas: 7 (frío y brumoso), 8 (frío, muy de fonolita, que se solidificó más cerca de la su­
nublado y brumoso) y 9 (variable). perficie. Las pendientes de algunos de los volca­
Sobrepuestas en el patrón climático general nes más jóvenes todavía están cubiertas por lava
239
Africa

no erosionada. El Ruwenzori, por otro lado, difie­ número de especies de madera dura y algunas co­
re drásticamente de los otros ya que consiste de niferas, a veces incluyendo una marcada zona de
rocas precámbricas tales como granito, neis, dio- bambúes (Arundinaria alpina). El límite inferior
rita, cuarcitas, esquistos y anfibolita. del cinturón ericáceo está entre 3.000 y 3.300 m,
En la sierra de Drakensberg, el sustrato geoló­ y el superior entre 3.550 y 4.100 m. Está domi­
gico en el nivel alto es de lavas basálticas (Killick nado por árboles y arbustos de Erica arbórea y
1997). El monte Camerún está sobre una base de unas pocas especies de Philippia, que en muchos
granitos complejos de edad precámbrica recubier­ casos están muy estropeados por el fuego. Final­
ta por rocas volcánicas terciarias. mente, el cinturón afroalpino empieza sobre el eri­
Los suelos de las diferentes montañas altas di­ cáceo, es decir, sobre el límite de la vegetación
fieren mucho dependiendo de la química de la la­ ericácea (árboles o arbustos) más o menos conti­
va original, la pendiente, la precipitación y la ve­ nua y se extiende a las cimas más elevadas.
getación. Algunos de ellos, por lo menos los de El-
gon y Meru, parecen haber sido formados de ce­
nizas volcánicas. La erosión del suelo es algo en Tipos de vegetación
los terrenos inclinados pero su intensidad parece
haber aumentado, en algunas áreas de manera Un breve estudio de la vegetación afroalpina
alarmante, por actividades de sobrepastoreo y la­ en el África oriental fue presentado por Hedberg
branza. Para Etiopía, Hurni (1990) da valores de (1951), con estudios posteriores más detallados
hasta 30 mm de profundidad de suelo erosiona­ (Hedberg, 1964b). Los cinco tipos vegetacionales
dos cada año. más importantes presentados aquí están repre­
En Lesotho los suelos son delgados y raramen­ sentados por los bosques de Dendrosenecio, el
te pasan de 15 cm de profundidad, y a veces no matorral de Helichrysum, el matorral de Alchemi-
hay suelo sino sólo escombros. La superficie de la lla, el pajonal de penachos y las ciénegas de Ca-
planicie de lava del monte Camerún está cubierta rex y sus comunidades relacionadas. La importan­
por suelos húmicos ferralíticos derivados de mate­ cia relativa de estas comunidades difiere según las
rial parental de lava terciario. montañas y según la orientación de cada una de
ellas. En algunos casos, la vegetación puede apa­
recer como "una variedad infinita de mezclas “
Vegetación (White 1983, p. 169), especialmente donde ha
habido un disturbio humano a través de fuegos,
recolección de leña o pastoreo.
Zonación El "brezal alpino”, que es la comunidad clímax
en la región de la “tundra” de Lesotho, está domi­
Las altas montañas del mundo muestran una nado por especies leñosas bajas de Erica y He­
zonación vegetacional que refleja los cambios cli­ lichrysum y tiene una fisonomía muy irregular. En
máticos graduales que se presentan con el au­ partes es baja y parece incluso una turba, mien­
mento de la altitud. En África oriental, la mayor tras que en otras áreas es bastante alta, desigual
parte de esta zonación es todavía fácilmente reco­ y abierta. No es abundante pues mucho de ella ha
nocible y comprende un cinturón boscoso monta­ sido cortado para ser usado como leña. El brezal
no, un cinturón ericáceo y un cinturón afroalpino está entremezclado con extensos pajonales domi­
(Hedberg 1951). Pero en Etiopía sólo quedan nados por especies de Festuca, Merxmuellera y
fragmentos del cinturón boscoso montano y los Pentaschistis.
cinturones ericáceo y afroalpino han sido intensa­ La vegetación de los más altos picos del mon­
mente degradados por influencia humana (Scott te Camerún está dominada por varias especies de
1952, 1958; Hedberg 1971, 1978). poáceas.
El límite inferior del cinturón boscoso montano La más heterodoxa de las comunidades men­
varía entre 1.700 y 2.300 m, estando el límite cionadas es la del bosque de Dendrosenecio en el
superior en alrededor de 3.000 y 3.300 m. El cin­ África oriental. Tradicionalmente, un cinturón
turón se caracteriza por la presencia de un gran afroalpino debería estar por sobre la línea superior
240
Los Páramos del Mundo

de los bosques. Sin embargo, este Senecio gigan­ El pajonal de penachos mayormente dominado
te no es un árbol común y corriente. A través de por especies de Festuca, pero también con espe­
sus grandes "yemas nocturnas” en los ápices del cies de Agrostis, Andropogon, Koeleria y Pentas-
tronco y los “abrigos” provistos por los cilindros de chistis, está en todas las montañas involucradas,
hojas muertas marcescentes, está específicamen­ pero es menos común en las más húmedas (los
te adaptado a condiciones trópico-alpinas (Hed- volcanes Virunga y Ruwenzori). Prefiere terrenos
berg 1964b). Las especies de Dendrosenecio son, bien drenados y no muy pendientes, y es favoreci­
de hecho, una de las plantas que llegan a mayor do por las quemas en detrimento del matorral de
altura en estas montañas. Los bosques de Den­ Alchemilla. Algunos detalles acerca de la compo­
drosenecio parecen requerir un suelo comparati­ sición de este tipo de vegetación en las montañas
vamente profundo con una buena provisión de ecuatoriales esteafricanas se presentan en Hed­
agua superficial más o menos móvil. Están pre­ berg (1964b), y para el área de Simen en Etiopía
sentes en todas las montañas altas esteafricanas, por Nievergelt (1981) y Hurni (1986).
excepto Meru, cuyas partes altas son obviamente Finalmente, las ciénegas de Carex están res­
muy secas. En cada una de ellas, estos bosques tringidas a áreas de pendientes suaves con drena­
están dominados por especie vicariantes o subes­ je impedido y normalmente forman turbas. Son
pecies diferentes pero cercanamente relacionadas. más importantes en el cinturón ericáceo que en el
El género es endémico al África oriental (Hedberg afroalpino, pero ciertamente también aquí tienen
1986) y consecuentemente no hay estos bosques un papel. Sus dominantes más importantes son
ni en Etiopía ni en otras partes del mundo. Esta es Carex runssoroensis y C. monostachya, con una
la planta que muestra una semejanza asombrosa importante subdominante en Alchemilla johnsto­
con los frailejones andinos del genero Espeletia. nii. En el África ecuatorial oriental estas ciénegas
El matorral de Helichrysum también está do­ están en todas las montañas menos Meru (Hed­
minado por diferentes taxones vicariantes en las berg 1964b). También han sido reportadas desde
diferentes montañas. También aparece en Etiopía las montañas Simen de Etiopía (Hurni 1986).
y frecuentemente se encuentra sobre terreno roco­
so. Es más impresionante en Ruwenzori, donde
Helichrysum stuhlmannii forma un matorral den­ Flora
so de 2 m de alto, y es menos conspicuo en las
otras montañas pero prácticamente se encuentra El duro clima afroalpino descrito antes ha per­
en todo terreno rocoso del cinturón afroalpino. mitido que sobreviva allí sólo un número limitado
El matorral de Alchemilla prefiere pendientes de especies de plantas vasculares. Son tan pocas
suaves en terrenos bien drenados y está presente que White (1978, p. 466) clasificó para África
en todas las montañas esteafricanas. Aparte de la oriental esta zona como algo parecido a un archi­
especie ubicua A. johnstonii, contiene un grupo piélago “muy pobre en términos florísticos”. Una
de taxones cercanamente relacionados de la sec­ revisión taxonómica de esta flora afroalpina está
ción Subcuneatifoliae, con taxones vicariantes en en Hedberg 1957. Hay un número de briofitas (cf.
las diferentes montañas (Hedberg, 1957, 1964b). Potier de la Varde 1955; Arnell 1956) y liqúenes
Desde un punto de vista fitogeográfico, es intere­ que también se encuentra aquí. La flora difiere
sante que el matorral de Alchemilla en las diferen­ tanto de la de niveles inferiores en las mismas
tes montañas difiera no sólo en una de sus domi­ montañas y en las alturas circundantes (> 80%
nantes más importantes sino también en varios de sus especies son endémicas a las altas monta­
otros aspectos. Esto sugiere que esta comunidad ñas esteafricanas y Etiopía) que ha sido tratada
no debe haberse diseminado como tal, sino que se como una región florística separada (Hauman
sintetizó de nuevo en cada montaña a partir de un 1955; Monod 1957; Hedberg 1965; White
banco particular conformado por las especies que 1970). Sin embargo, su delimitación con respec­
estaban disponibles allí (Hedberg, 1964b). En el to a la flora afromontana de más abajo no es algo
sur de Etiopía el matorral de Alchemilla está do­ fácil (White, 1970, 1978). Opuesto a los páramo
minado por A. haumannii, un vicariante norteño andinos, hay pocas especies afroalpinas que están
de A. johnstonii (Hedberg, 1986). totalmente restringidas al cinturón afroalpino; la
Africa 241

mayoría de ellas ocurre también más abajo en las pueden ser clasificadas dentro de cinco formas de
montañas. En Lesotho consiste principalmente de vida principales: plantas de roseta gigante, pena­
especies arbóreas bajas. chos de pajonal, plantas de roseta acualescente,
La naturaleza extrema del ambiente afroalpino plantas de almohadilla y arbustos esclerófilos .
hace que sea natural el que muchas de sus plan­ Fig. 1. Es notable que bajo similares condicio­
tas no tengan parientes cercanos en la vecindad nes climáticas, las mismas formas de vida domi­
inmediata sino en otras áreas. Con base en el área nan la vegetación del páramo sudamericano, don­
donde tienen sus parientes más cercanos, pueden de el clima es muy similar (I. Hedberg y O. Hed­
ser distribuidas en siete "elementos florísticos ge­ berg 1979; O. Hedberg 1986; Mena y Balslev
néticos" (Tabla 1), lo que ilustra un amplio espec­ 1986)
tro de afinidades. Obviamente, el origen y desarro­
llo de la flora afroalpina ofrece mucho campo pa­
ra investigaciones interesantes (Hedberg 1986). Fauna
Uno de los aspectos más notables de la flora
afroalpina es la presencia de numerosos pares de
grupos de taxones geográficamente vicariantes, Entre las áreas de altas montañas de África,
siendo el más famoso de ellos el que se da entre Etiopía sobresale con un inventario de fauna. La
los gigantes senecios y lobelias, algo descrito de­ fauna de la parte alta de las montañas esteafrica-
talladamente por vez primera en Fries y Fries nas no ha sido inventariada todavía a ese nivel,
(1922a,b). A pesar de la reducción ulterior de los pero allí también existe un número considerable
taxones vicariantes (Hedberg 1955, 1957), la de mamíferos y aves. Algunas notas generales fue­
cantidad de endemismo local reconocido para la ron escritas por Jeannel (1950), un reporte para
flora afroalpina es muy impresionante (Hedberg el monte Kenya por Coe (1967) y algunas notas
1969, 1986). para el Ruwenzori por Burgeon (1937). Como en
Algunas de las características iniciales que lla­ muchos otros casos, las aves han atraído más
maron la atención de los primeros exploradores de atención y no solamente las bellas especies de
la flora afroalpina son las formas y tamaños raros Nectarinia.
de algunas de las plantas, tales como las rosetas Si bien es casi inevitable que cada visitante al
gigantes, las inflorescencias masivas y los troncos cinturón afroalpino en el África oriental vea un da-
cubiertos por hojas muertas de los Senecios y Lo­ mán de las rocas (Procavia johnstonii), que se
belias, el color parduzco de los densos penachos, presenta con diferentes razas en todas las altas
etc. Se ha demostrado que estas particularidades montañas y que a veces ha sido malcriado por el
morfológicas, así como varias otras, son adapta­ turismo, será mucho más difícil que vea a la rata
ciones al estrés climático impuesto por las hela­ topo gigante (Tachyoryctes rex), un roedor que
das nocturnas y el rápido aumento de temperatu­ también está presente a través de una serie de ta­
ra tras el alba (Hedberg, 1964 a,b). El Senecio gi­ xones aislados geográficamente. Esta rata excava
gante, Dendrosenecio keniodendron, por ejemplo, túneles extensos y pasa la mayor parte de la vida
tiene una gran roseta terminal que se dobla hacia bajo tierra. En sus nidos se encuentra una canti­
adentro en la noche, formando una yema noctur­ dad de insectos extrañamente especializados, es­
na. Su tronco está cubierto por un grueso abrigo pecialmente coleópteros, totalmente restringidos a
formado por hojas muertas marcescentes, lo que este ambiente (Jeannel 1950).
le provee de un aislamiento térmico perfecto para Estos nidos de la rata topo gigante proveen de
el tejido conductor de agua en el interior y la mé­ un buen ejemplo acerca de nichos ecológicos re­
dula provee de un almacén de agua para contra­ queridos por invertebrados en el ambiente afroal­
rrestar la intensa evaporación en la primera parte pino, donde las heladas nocturnas son comunes a
del día lo largo del año, impeliendo a los invertebrados a
Otras adaptaciones que favorecen la resisten­ adoptar un modo de vida criptozoico (Salt 1954).
cia a las heladas, el almacenamiento de agua y la Pueden vivir en nidos de animales, bajo rocas
resistencia a la solifluxión se encuentran en otras grandes, en las rosetas de senecios o lobelias gi­
plantas. Un estudio detallado de la flora afroalpi­ gantes o en el manto de hojas muertas de los tron­
na descubrió que todas las especies dominantes cos de Dendrosenecio. En este último hábitat,
242 Los Páramos del Mundo

Holm (1962, 1964, 1968) encontró varias espe­


cies vicariantes de un género de arañas, cada una
EXPLOTACIÓN HUMANA
restringida a una montaña y todas confinadas a
este nicho ecológico. Aparte de un par de estudios Dada la lluvia orogràfica, las pendientes de las
pioneros, la fauna de invertebrados del cinturón montañas más altas tienen una precipitación ma­
afroalpino parece haber sido muy poco estudiada yor y por tanto mejores posibilidades para la agri­
y contiene muchas especies aún no descritas. Por cultura que la mayoría de los terrenos circundan­
ejemplo, Burgeon (1937) reportó de algunas tes. La rápidamente creciente población en estas
muestras recolectadas en Ruwenzori a 4.200 m, áreas ha incrementado la necesidad de tierras y
23 especies de insectos, 19 de las cuales eran así también la presión sobre reservas y parques
nuevas para la ciencia. Dos de ellas eran suficien­ nacionales. En todas las áreas esto ha causado un
temente diferentes de otros taxones previamente aumento creciente de las incursiones hacia la ve­
conocidos como para ser descritas como nuevos getación hasta niveles bastante altos, mientras
géneros. En algunos grupos de escarabajos, la es- que la vegetación afroalpina ha sido menos afec­
peciación parece haberse vuelto loca. En un área tada. Con una excepción, no hay asentamientos
pequeña que comprende un décimo de la zona permanentes en el cinturón afroalpino y, por lo
afroalpina en Elgon, Jeannel (1950) reportó 22 tanto, no se necesitan todavía arreglos para una
especies y subespecies diferentes del género de provisión permanente de agua, etc. El pastoreo de
carábidos Trechus. Esto le llevó a generar la hipó­ animales domésticos puede ocurrir en estas áreas
tesis de que, al investigar toda el área del cráter, y éstas están muy expuestas a fuegos causados
uno encontraría 200 diferentes taxones del géne­ por la gente. Ya que la vegetación afroalpina así
ro, desarrollados como resultado de los hábitos como la de los cinturones inferiores tiene una no­
criptozoicos del grupo. table importancia para la conservación del agua y
Los animales más famosos de la fauna afroal­ el control de la erosión, deben introducirse medi­
pina son los raros y amenazados mamíferos de das de conservación.
Etiopía, tales como el íbice o rebeco de Walia (Ca- La única excepción sobre asentamientos hu­
pra ibex) y los babuinos de gelada (Theroplthecus manos se refiere a Etiopía. Las tierras altas sobre
gelada) en Simen (Nievergelt 1981), y el niala los 1.500 m comprenden el 43% del país y han
montañés (Tragelaphus buxtoni) en las montañas sido cultivadas por siglos (Hurni 1990). Así, muy
de Bale, así como el zorro de Simen (Canis simen- poco queda del bosque original y, como se dijo an­
sis) en ambas áreas (Hillman 1990). También hay tes, la zonación vegetacional está muy borrada. La
una rica avifauna afroalpina. Una lista del Parque agricultura ha sido empujada en ciertos sitios has­
Nacional de Simen enumera 31 mamíferos y 113 ta los 3.800 m de altitud (Nievergelt 1981) y en
aves (Hurni 1986). Más de 50 especies de mamí­ las montañas de Bale se explotan extensivamente
feros y 180 de aves se han reportado de las mon­ los rodales alpinos de Philippia abyssinica para
tañas de Bale (Hillman 1990). Según Hearncy (en leña.
Hillman 1990), las montañas de Bale son un cen­ El pajonal alpino de Lesotho ha sido usado pa­
tro de endemismo de fauna. Ya que 20% de los ra pastoreo de animales domésticos durante los
animales silvestres son supuestamente endémi­ meses de verano solamente, pero en años recien­
cos, esta área es considerada como la que posee tes ha habido una tendencia a dejar permanente­
el nivel más alto de endemismo de mamíferos en­ mente allí el ganado. En el monte Camerún no hay
tre los hábitats terrestres del mundo entero. pastoreo regular y no se encuentran plantas leño­
También a nivel de avifauna existen similitudes sas a ese nivel.
entre los páramos andinos y el cinturón afroalpi­ Un estudio general de la “Utilización y Conser­
no, aunque no tan llamativo que en la vegetación vación de las Altas Montañas del África Oriental"
(Dorst y Vuilleumier, 1986) fue hecho por Hedberg (1978). Un libro extrema­
damente bello basado en varios años de estudio y
con críticas e ideas constructivas para Ruwenzori
y los volcanes Virunga ha sido publicado por Yeo-
man (1989). El área afroalpina más degradada, el
Africa
243

Parque Nacional de Simen, ha sido objeto de es­ Gracias a las mismas condiciones climáticas,
tudios muy detallados que se concentran en la las áreas afroalpinas muestran una gran semejan­
conservación del rebeco de Walia Ibex, lo que ha za con los páramos andinos en términos de for­
resultado en un plan de manejo para el área (Hur- mas de crecimiento y estructura de la vegetación.
ni 1986). Un estudio paralelo e igualmente deta­ Biogeográficamente son distintas porque los An­
llado ha producido un plan de manejo para las des forman una cordillera conectada sobre todo el
montañas de Bale (Hillman 1986). Se necesitan continente mientras que las montañas esteafrica-
urgentemente planes similares para las otras mon­ nas son más separadas. Con la excepción de las
tañas altas del África oriental. tierras altas de Etiopía, hay mucho menor inter­
Se han llevado a cabo inventario en los mon­ vención humana en el paisaje afroalpino, pero su
tes Camerún desde hace años y planes de mane­ valor como fuente de agua es de igual importan­
jo para estas áreas están en preparación. cia para los asentamientos humanos a altitudes
más bajas.
El excelente resumen de Hillman (1990) para
el Parque Nacional de las Montañas de Bale tam­
CONCLUSIONES bién vale para otras áreas afroalpinas: "Es tam­
bién fácil para el campesinado y las administra­
ciones ver en la parte “no usada” del Parque una
Las áreas afroalpinas son, de varias maneras,
provisión aparentemente infinita de árboles, pasto
sobresalientes. Tienen, como se ha mostrado, una
y agua, pero les es difícil concebir los límites del
gran importancia como zonas de captación de
cambio que estos procesos ecológicos naturales
agua y tienen paisajes escénicos con una fauna y
pueden soportar. La elección está entre una eco­
una flora únicas. Su clima inhóspito los hace inap­
nomía “de robo”, de corto plazo aunque exitosa, o
tos para asentamientos humanos, de modo que su la utilización a largo plazo, regulada, autosusten-
conservación en reservas y parques nacionales no table de los recursos naturales renovables". Con­
debería, en teoría, tener problemas mayores. Pe­ flictos similares entre conservación y explotación
ro, dado el incremento muy rápido de la población se dan en todas las demás áreas montañosas al­
en las áreas aledañas, su conservación se enfren­ tas. La conservación a largo plazo de las áreas
ta con grandes dificultades. Ya que hay un conti­ afroalpinas puede que, por tanto, nunca sea al­
nuo intercambio biológico entre el cinturón afroal- canzada, a no ser que haya un entendimiento to­
pino y las partes inferiores de las montañas, la ex­ tal y una colaboración irrestricta de la población
plotación de estas últimas también tendrá su im­ local en la parte inferior de las montañas, así co­
pacto en las más altas. mo de las autoridades gubernamentales interesa­
das.

Figura 1. Esquemas de las cinco formas de vida fanerógamas más importantes del cinturón afroalpino.
A) Planta de roseta gigante; B) Penacho de pajonal; C) Planta de roseta acaulescente; D) Planta en almo­
hadilla; E) Arbusto esclerófilo. De Hedberg (1964a).
244 Los Páramos del Mundo

TABLA 1: Elementos genéticos de la flora que aparecen en la flora afroalpina (de Hedberg, 1986)
* El elemento endémico afromontano combina los elementos afroalpino y afromontano.
** El elemento sudafricano combina los elementos sudafricano y de El Cabo.

Elemento No. de taxones Porcentaje %

Elem ento A fro m o n ta n o endém ico* 82 32

Elem ento sudafricano** 25 10

Elem ento te m pla d o del hem isferio sur 6 2

Elem ento te m p la d o del hem isferio norte 34 13

Elem ento m editerráneo 18 7

Elem ento h im a layo 8 3

Elem ento pantem plad o 87 33

Total 260 100


ASIA Y OCEANIA

Geoffrey Hope
Dept Archaeology and Natural History,
Australian National University
Roger Hnatiuk
13 Ellis Place, Cook ACT 2614, Australia
Jeremy Smith
Australian Antarctic Division, Channel Highway, Kingston,
Tasmania 7050 Australia

bre Nueva Guinea y se hacen menciones circuns­


LOS ECOSISTEMAS tanciales de las otras montañas en la región.
ALPINOS DE NUEVA Nueva Guinea cubre aproximadamente
808.510 km2, lo que la hace la segunda isla más
GUINEA Y EL SUDESTE grande del planeta detrás de Groenlandia (Enci­
clopedia Británica 2002). Estructuralmente, es
DE ASIA parte de la placa australiana y se encuentra al nor­
te de Australia, limitando el flujo de agua del
Varias montañas tropicales de notable altitud Océano Pacífico hacia el índico. La isla posee una
están presentes en las islas localizadas aproxima­ forma irregular, con un eje largo que se extiende
damente entre los continentes de Asia y Australia, por cerca de 2.400 km en dirección este-oeste. Es
incluyendo el archipiélago indonesio y la isla de a lo largo de esta espina central que se elevan
Nueva Guinea (que comprende tanto Papua Nue­ montañas altas en una cadena rota y sobre las
va Guinea, en la parte oriental, como en la parte cuales se desarrolla el ecosistema alpino (Figura
occidental Irían Jaya). El punto más alto está en 1) (Loffler 1979). Hay una cordillera relativamen­
el Puncak Jaya (4.954 m) en Irían Jaya, que es la te sencilla de areniscas y calizas levantadas en
montaña más alta en cualquier isla del mundo. Papua occidental (también conocida como Irían
Otros picos importantes en otras islas son el gra­ Jaya, la provincia más oriental de Indonesia) que
nítico monte Kinabalu (4.101) en Borneo, mien­ se extiende desde las montañas Weyland en el oc­
tras que Taiwán posee varias montañas que exce­ cidente hasta las montañas Star y el monte Keri-
den los 3.800 m, como el monte Yu, el más alto gomna en Papua Nueva Guinea (PNG). Las cres­
con 3.980 m. Hay 18 elevaciones superiores a los tas están a elevaciones superiores a 3.500 m a lo
3.000 m en Sumatra, Java, Bali y Lombok, sien­ largo de su extensión y así forman la mayor área
do el más alto de ellas el monte Kerinci en Suma­ de hábitat alpino o subalpino. Los tres picos más
tra, con 3.805 m. Sin embargo, el rango más ex­ altos se encuentran en Papua occidental. El más
tenso está justo al sur del ecuador en la isla de alto, todavía con glaciares, es el Puncak (monte)
Nueva Guinea. En este artículo se pone énfasis so­ Jaya (4.954 m) (conocido anteriormente como
246
Los Páramos del Mundo

monte Carstenz). Hacia el este están el monte Tri- tañas altas de hábitats templados y tropicales,
kora (Wilhelmina), con 4.770 m, y el monte Mán­ han propuesto que no se use el término en contex­
dala (Juliana) con 4.680 m ambos con domos ne­ tos tropicales. Smith, J.M .B. (1975) ha sugerido
vados en el pasado reciente. en vez el uso del término “tropicalpino”.
En Papua Nueva Guinea (PNG) la cordillera se La “zona alpina" de Nueva Guinea ha sido de­
ensancha y tiene una sierra norte y una sierra sur, finida como "... una zona sin árboles que limita
con una geología más compleja. Los picos volcá­ con una zona transicional subalpina y a lo largo de
nicos extintos, como el monte Gluwe (4.630 m) y su límite superior está bordeada por las últimas
la masa granodiorítica del monte Wilhelm (4.509 plantas vasculares” (Royen 1979: 22). Sin em­
m), dominan las tierras altas centrales. Hacia el bargo, las plantas crecen hasta las partes más al­
nordeste de la cordillera principal está la aislada tas disponibles y es poco probable que exista un
sierra de Sarugawed-Finesterre (monte Bangeta, verdadero límite al crecimiento (Hope 1980a). El
4.121 m), formada por sedimentos. Hacia el su­ límite altitudinal del bosque varía y es más alto
doeste, la sierra de Owen Stanley, formada por ro­ sobre areniscas, donde llega hasta 4.050 m, y
cas metamórficas y sedimentarias, se extiende menor en las partes sombreadas y cenagosas de
desde el monte Albert Edward (3.990 m) en el las montañas volcánicas metamórficas, a 3.650
noroeste hacia el aislado monte Suckling, siendo m. En muchas áreas, sin embargo, la línea natu­
el pico más elevado el monte Victoria con 4.130 ral de los árboles ha sido fuertemente disturbada
m. Las montañas altas cubren un rango altitudinal y hay extensas praderas bajo los 3.000 m (Hope
entre aproximadamente 3°S a 8°S, con extensio­ 1980b). El área sobre los 3.500 m que fue afec­
nes menores en la península de Vedas hacia el oc­ tada por los glaciares se estima grosso modo en
cidente y hacia Nueva Bretaña en el este. aproximadamente 2.000 km2 (Papua Occidental
Las montañas tropicales altas de esta región 1.100 km2, PNG ca. 800 km2) (Hope 1989), de
pueden así ser vistas como elementos bastante modo que el área de hábitat alpino natural moder­
aislados. Hacia el norte, las montañas altas más no tiene en total unos 700 km2. Pero durante el
cercanas del Asia están en la porción oriental de Pleistoceno el límite de los bosques parece haber
los Himalayas en la provincia sureña de Yunnan, estado sólo a 2.200 m de altitud, lo que daba una
aproximadamente en 24°N. Al sur, solamente zona libre de árboles de cerca de 50.000 km2.
unos cuantos picos diseminados en el sudeste de
Australia exceden los 2.000 m y no se encuentran
hábitats alpinos sino hasta que aparecen Nueva
Orígenes
Zelanda y Tasmania en 38-46°S.
En el sudeste de Asia, “alpino” ha sido laxa­
mente definido como la vegetación sobre el bos­ Las cordilleras montañosas del sudeste de Asia
que cerrado y, más estrictamente, es considerada y Nueva Guinea tienen sus orígenes en los levan­
como una vegetación de cimas controlada por ca­ tamientos geológicos de rocas tanto sedimentarias
racterísticas edáficas, disturbios y vientos altos. como máficas/ultramáficas de edad terciaria y me­
En el monte Kinabalu, la espalación del granito y sozoica, cuando el borde norte de la placa tectó­
la fuerte precipitación, que causan una carencia nica Indoaustraliana se movió hacia el norte y
de acumulación de suelos, han significado la for­ chocó contra la placa tectónica Eurasiàtica y otras
mación de una cumbre de 19,7 km2 de roca des­ placas menores (Hall 2001). Este movimiento ha­
nuda y rocalla, lo que constituye el principal de la cia el norte aún continúa. La colisión produjo un
vegetación (Smith, J. M. B. 1980). La mayor par­ levantamiento rápido ya que los hábitats pliocéni-
te de las cimas volcánicas de Indonesia son alta­ cos y alpinos pueden haber aparecido entonces en
mente sucesionales por la actividad volcánica y a Nueva Guinea. Se piensa que las montañas tienen
presencia de escoria de libre drenaje, de modo 2-3 millones de años, lo que las hace geológica­
que carecen de hábitats alpinos estables (Hamzah mente jóvenes (Pigram y Davies 1987). Varias da-
et al. 1972). A pesar de que el término “alpino” taciones indican que los granitos del monte Kina­
se emplea aquí por conveniencia, algunos autores balu se enfriaron hace entre 9 y 4 millones de
(por ejemplo Smith, J.M .B. 1975), señalando los años y fueron levantados por una colisión contra
muy notables contrastes ecológicos entre las mon­ las placas del Mar del Sur de la China, Sulu y Eu-
247
Asia y Oceania

rasiática, lo que también creó la parte norocciden- El ambiente alpino


tal de Borneo. Lee y Choi (1996) señalan un gran
levantamiento tectónico de largo plazo con una ta­
Las montañas malesianas son probablemente
sa de 0,5m/año. Se han estimado tasas dos veces
más rápidas para la región de la terraza de Huon, las más húmedas de la tierra, ocupando una re­
gión que es la mayor fuente de calor latente debi­
al norte de la sierra de Sarugawed. La relativa ju­
ventud de los climas montanos en Nueva Guinea do a temperaturas oceánicas altas y a extensos
es sugerida por la aparición tardía del taxón tem­ mares superficiales. Sólo las faldas amazónicas de
los Andes orientales pueden competir con esta hu­
perado Nothofagus en los registros, en el Mioceno
tardío (Truswell 1993), a pesar de que ya existía medad y hay poca evidencia de que haya una re­
en el norte de Australia desde el Cenozoico tem­ ducción sustancial de la humedad disponible en
las áreas de cumbre, al contrario de lo que suce­
prano.
Hay amplias evidencias de glaciación en Nue­ de en las montañas africanas como el monte Ke-
va Guinea y la línea de nieve pleistocénica estuvo nia. En Nueva Guinea hay un pronunciado máxi­
aproximadamente en 3.400-3.500 m hace mo de precipitación a altitudes medias al igual
18.000 años antes del presente (AP) (Peterson et que en otras montañas tropicales. Sin embargo,
al. 2001). La evidencia de glaciaciones anteriores los totales de precipitación son tan altos (6-
no es abundante pero está claro que las fluctua­ 12.000 mm por año) y la actividad convectiva
ciones en el tamaño y la conectividad de las áreas diurna es tan intensa, que cualquier reducción en
alpinas han tenido un impacto importante sobre la la precipitación con la altitud no afecta al exceso
naturaleza de la flora alpina. El área de tierra de de precipitación versus la evaporación. La precipi­
la zona alpina en Nueva Guinea en el último má­ tación anual en las cimas está estimada en
ximo glacial (UMG) fue mucho mayor que la ac­ 2.400-3.500 mm para la cordillera principal, po­
tual. El área de hielo permanente es actualmente siblemente reducida a lo largo de la sierra de
pequeña pero en el tiempo del UGM se estima Owen Stanley. La capa de nubes a media mañana
que había entre 1.100 y 1.400 km2 de hielo, re­ es una característica de la mayoría de las áreas de
flejando temperaturas entre 5 y 8 °C menores que cumbre (Barry 1978; Hnatiuk et al. 1976). Las
las de hoy día (Loffler 1972). Diferencia de mu­ montañas tienen cambios estacionales pequeños
chas otras regiones, las condiciones fueron húme­ en el occidente de Nueva Guinea pero se puede
das, según se evidencia por la extensiva glaciación experimentar una estacionalidad mayor hacia el
y la carencia de actividad periglaciales. La nieve oriente, donde pueden ocurrir una precipitación
probablemente fue común incluso en las cimas de menor y ocasionales períodos despejados de va­
hasta 3.000 m a lo largo de la región y había cas­ rios días. Estos períodos se presentan en la esta­
cos de nieves en el monte Kinabalu y en Taiwán ción de los alisios del sudeste en algunas monta­
(Flenley y Morley 1978; Cui et al. 2002). La ve­ ñas, entre mayo y septiembre, pero en los flancos
getación alpina debe haber sido mucho más ex­ expuestos al sur, los períodos transicionales febre­
tensa que en la actualidad, cubriendo alrededor ro-mayo y septiembre-noviembre pueden ser esta­
de 20.000 km2. También es posible, con base en ciones de máxima precipitación.
evidencia palinológica, de que el límite superior Las condiciones muy húmedas reducen el ran­
del bosque haya estado más abajo, llegando a só­ go de temperatura en comparación con los Andes
lo 2.200 m, de modo que un área de alrededor de y el África, menos húmedos. Las temperaturas ba­
50.000 km2 carecía de árboles a pesar de su ca­ jo -5 °C son raras. Las temperaturas superficiales
rácter subalpino con matorrales y heléchos arbó­ en la fuerte insolación pueden a menudo exceder
reos en las praderas (Hope 1986); Peterson et al. los 25 °C, pero las temperaturas del suelo indican
2001). El matorral subalpino de Rapanea y Erica- que el límite superior del bosque está a aproxima­
ceae invadió después del año 1400 AP y se diver­ damente 6 °C. La orientación (aspecto) tiene efec­
sificó y convirtió en un bosque con la aparición de tos considerables (Smith, J.M .B. 1977a): aque­
podocarpáceas y otros taxones, luego del año llas plantas que reciben el sol de la mañana gozan
10500 AR Ésta invasión redujo el área total sin de un ambiente más caliente en los flancos occi­
árboles en Nueva Guinea a casi 1.000 km2 para dentales porque el sol está frecuentemente cubier­
el año 9000 AP. to por las nubes de la tarde. Las temperaturas del
248
Los Páramos del Mundo

suelo también son mayores en sustratos de drena­


je libre, como las calizas y así el límite superior del
Las comunidades características
bosque se eleva concomitantemente. de estas montañas son:
La variabilidad entre años diferentes puede ser
más extrema que la variación dentro de cada año.
Matorral en el límite superior del bosque. La
Los eventos de El Niño pueden producir períodos
línea superior del bosque consiste de pequeños ár­
de sequía de varias semanas de duración con in­
boles de Dacrycarpus compactus, Rapanea vacci-
tervalos de unas pocas décadas, como ocurrió en
nioides, Eurya brassii, Tasmannia sp. y varias es­
1972, 1984 y 1997-98. Las heladas fuertes pue­
pecies de Rhododendron y Vaccinium. En las
den suceder en estas épocas secas y pueden pro­
montañas de caliza (como el montes Capella y las
ducirse también extensos incendios (Ballard
montañas Star), una maraña de arbustos de 1,2
2000, Brookfield y Alien 1989).
m de alto puede extenderse hasta 200 m sobre
Los suelos alpinos humíferos se presentan en
las últimas formas arbóreas hasta cerca de los
la mayoría de estas montañas en forma de arcilla
4.000 m. En eso se incluyen los taxones mencio­
húmica o turbas arcillosas de entre 20 y 80 cm de
nados, pero en las sierras occidentales se incluye
profundidad (Bleeker 1980). Estos suelos tienden
también invariablemente una masa de hojas afila­
a estar saturados de agua y ácidos, soportando
das de Coprosma brassii. En el oriente pueden
plantas de ciénaga en las pendientes. La fertilidad
presentarse arbustos diseminados en el pajonal de
es baja, pero en PNG a veces está mejorada por
Detzneria tubata, Coprosma divergens o Halora-
lluvias de ceniza volcánica. Los litosoles son co­
gis micrantha. La quema del límite del bosque
munes en las pendientes fuertes y en las cimas
frecuentemente ha eliminado este matorral transi-
desnudas, y forman abanicos bajo los precipicios.
cional, permitiendo que el pajonal se extienda, de
Éstos varían de acuerdo con el tipo de roca y la
modo que en muchas montañas se forman par­
edad. El retroceso glacial reciente ha expuesto
ches aislados de bosques subalpinos en medio del
áreas de tierra suelta que rápidamente son coloni­
pajonal.
zadas por musgos y hierbas pioneras.
Pajonal alpino de Deschampsia klossii. Este
pajonal se encuentra en suelos turbosos en forma
de densos rodales de penachos robustos, general­
Características biológicas mente de entre 30 y 50 cm de alto. Hay peque­
ños arbustos de Styphelia suaveolens que pueden
aparecer dentro del dosel junto a una gran varie­
La vegetación alpina dad de hierbas como Epilobium, Ranunculus y
Potentilla. Polystichum papuana es un helécho
Dada la alteración, la vegetación alpina de obligadamente alpino restringido al monte W il­
Nueva Guinea sobre los 3.800 m de altitud se helm y al monte Giluwe, que se encuentra en el
funde en muchas áreas con los matorrales y pra­ pajonal. La comunidad puede que represente una
deras subalpinos. La vegetación mejor estudiada vegetación estable en suelos maduros. La especie
está en los montes Wilhelm (Wade y McBean dominante tiene una forma vivípara que se en­
1969), Carstenz (Hope 1976) y Trikora (Mangen cuentra en tierra suelta fresca. También está am­
1993), mientras que Hope (1980a) da una visión pliamente distribuida en las comunidades de pe­
más general de todas las montañas neogulneanas. nachos subalpinos pero no en todas las montañas.
La vegetación alpina está dominada por pastizales Pajonal alpino bajo. Este pajonal está domina­
pero hay extensas áreas pantanosas. Hay mato­ do por paja de tipo manojo o prado y por peque­
rrales, pero se encuentran restringidos en exten­ ños penachos, incluyendo Danthonia vestita, De-
sión. Pocas especies son obligadamente alpinas yeuxia brassii, Poa callosa y Danthonia oreoboloi-
mientras que muchas se extienden hacia las pra­ des. Juncos como Carpha alpina y una amplia va­
deras subalpinas hasta los 3.400 m o más abajo. riedad de hierbas, musgos y liqúenes también es­
tán presentes, siendo Ranunculus y Gentiana co­
múnmente prominentes. Varias formas de estos
pajonales se hallan en muchas montañas pero po-
249
Asia y Oceania

siblemente tienen límites relacionados con los nu­ Styphelia suaveolens. Las hierbas aparecen sobre
trimentos, de modo que no son comunes en las los 3.600 m e incluyen Potentilla leuconota,
montañas calizas. Los pantanos de almohadillas y Oreobolus ambiguus y Aletris rígida. Esto posible­
otros pantanos generalmente las circundan. Pue­ mente representa un brezal alpino enano con
de haber arbustos pequeños tales como Styphe- áreas restringidas de pantanos sencillos.
lia, Tetramolopium y pequeños Rhododendron es­ La fauna de la Nueva Guinea alpina es restrin­
parcidos entre el pajonal. gida en su diversidad (Flannery 1995). Son comu­
Musgales alpinos. Alfombras de musgos, he­ nes entre las rocas los pequeños roedores herbívo­
páticas y liqúenes forman una cubierta incomple­ ros (por ejemplo Rattus niobe, Rattus richardso-
ta sobre la tierra suelta y rocalla frescas en las nii) pero la rata gigante de Nueva Guinea (Ma-
áreas de cumbre. Pequeños penachos y hierbas llomys antap) es rara. Los marsupiales incluyen la
tales como Epilobium y Ranunculus están disemi­ bandicota (Microperoryctes longicauda) y el co-
nados con una frecuencia determinada por el gra­ lianillado cobrizo (Pseudocheirops cupreus), aun­
do de saturación hídrica. Wade y McVean (1969) que probablemente éstos sean visitantes del lími­
han sugerido que estas comunidades son equiva­ te superior de la zona arbustiva. Los canguros pe­
lentes a una tundra y representan el límite del cre­ queños Thylogale christensii se conocen de fósiles
cimiento vegetal. Sin embargo, están restringidas de hace 3.000 años en refugios rocosos (Hope et
a áreas afectadas por retiros de hielo neoglaciales al. 1993) y pueden haber sido alguna vez comu­
y son probablemente serales. nes en lo alpino antes de la introducción de perros
Pantanos alpinos. Están ampliamente distri­ salvajes, que ahora se encuentran en muchas
buidos y son florísticamente menos variables que
montañas. El hallazgo en cuevas a 3.000 m de
otras comunidades, tal vez debido a la dispersión
marsupiales del tamaño de un ternero, adaptados
de las semillas por aves acuáticas. Las comunida­
a comer hierba, sugieren que debió haber una
des incluyen pantano de Carpha alpina, pantano
más rica fauna herbívora alpina hace más de
de Carex gaudichaudiana, ciénega de almohadi­
30.000 años (Hope et al. 1993, Flannery 1992).
llas de Astelia papuana, ciénega de almohadillas
Las aves en las alturas de Nueva Guinea inclu­
duras y ciénega de pastos bajos. Varios de estos
yen el petirrojo de las montañas nevadas (Petroi-
tipos toleran períodos de inundación. En areniscas
ca archboldii), la bisbita alpina (Anthus guttura-
(monte Trikora) y basaltos (monte Giluwe), estos
lis), el mirlo de la montaña (Turdus poliocepha-
pantanos cubren la mayor parte del paisaje, a me­
lus), golondrinas y la cerceta de Salvadori (Anas
nudo puntuados por numerosas pozas superficia­
waigiuensis) (Schodde et al. 1975). El ave del pa­
les causadas por interrupción en el drenaje.
raíso de Macgregor (Macgregoria pulchra) es el
Brezal de arbustos enanos. Este brezal consis­
miembro de este grupo de mayor altitud, pues vi­
te de arbustos enanos de hasta 15 cm de Styphe-
ve en el límite superior del bosque a lo largo de la
lla suaveolens, una epacridácea que forma arbus­
cordillera principal excepto en las montañas cen­
tos densos a menores altitudes, junto a Drapetes
ericoides, Tetramolopium spp., Parahebe y nume­ trales donde puede ser que este extinta localmen­
rosas hierbas y pastos en los claros. La comuni­ te debido a la cacería.
dad ocupa suelos pedregosos bien drenados tales
como crestas de morrenas y bordes de cauces.
La flora alpina de Nueva Guinea comparte mu­ Biodiversidad (flora y fauna)
chos géneros, e incluso algunas especies, con la
del monte Kinabalu, donde la planicie de la cima Las zonas alpinas probablemente nunca tuvie­
y sus picos son principalmente roca desnuda, y ron un contacto directo con otras áreas de vegeta­
tienen una vegetación y suelos mínimos (Smith, J. ción alpina vía tierra firme. La flora alpina (y de
M. B. 1980). Sin embargo, un brezal abierto se manera general la flora de montaña) de las mon­
adhiere entre las grietas y crece en los barrancos. tañas tropicales se deriva de un elemento malesia-
Las especies dominantes son Eurya obovata, Ru- no tropical autóctono o, tal vez de manera predo­
bus lowii, Stranvaesia havilandii, Leptospermum minante, por migración desde fuentes templadas
recurvum, Coprosma hookeri, Vaccinium stapfia- del norte y del sur. Puede ser considerada como
num, Rhododendron buxifolium, R. ericoides y pobre y todavía en evolución (Paijmans y Loffler
250 Los Páramos del Mundo

1972, Smith, J.M .B. 1975). El establecimiento nes pero una fuerte semejanza a nivel de formas
relativamente reciente y las dificultades de la dis­ de vida que conecta estos sitios dispares y aisla­
persión a larga distancia de las especies adapta­ dos. Además hay ciertos factores climáticos que
das a climas fríos han contribuido a este bajo nú­ son similares así como diferentes, lo que ayuda a
mero de especies. Las que han sido transportadas afinar el entendimiento de los factores que contro­
por el viento o por animales desde otras regiones lan estos hábitats marginales.
contribuyen fuertemente a los pajonales de altura El factor climático más fuerte en común entre
y a otros ambientes no boscosos. Han sido llama­ estos ambientes alpinos o semejantes a alpinos
das el elemento “peregrino" por van Steenis son las temperaturas medias perpetuamente fres­
(Hamzah et al. 1972, Steenis et al. 1972). Un es­ cas a frías (Hnatiuk et al. 1976). Lo que distingue
tudio detallado en el monte Wilhelm (Smith, J. M. al ambiente tropicalpino de otros ambientes alpi­
B., 1977b, Smith, J.M .B. 1977a) indicó que cer­ nos es el grado relativamente limitado de estacio-
ca del 18% de las especies tenían afinidades nalidad, a pesar de que esto depende altamente
gondwánicas con géneros tales como Detzneria, de las fluctuaciones de humedad, lo que a su vez
Tasmannia, Keysseria, Oreomyrrhis y Pittospo- influye en las fluctuaciones de temperatura. Se
rum. Un 75% era de especies nativas pertene­ piensa que la carencia de estacionalidad en los
cientes a géneros del elemento peregrino. De hábitats tropicalpinos explica las altas tasas de fi-
ellas, 33% ocurrían fuera de Malesia, con 20% de tomasa sobre el suelo: fitomasa bajo el suelo que
áreas alpinas sólo hacia el norte, 50% desde el se encuentran en la vegetación de las alta monta­
sur y 38% tanto del norte como del sur. Cincuen­ ñas tropicales, similar a lo que sucede en la vege­
ta y ocho de los 87 géneros del elemento peregri­
tación tropical de bajío pero en contraste con la
no tenían orígenes de amplia distribución con 11
vegetación alpina o ártica (Smith y Klinger 1985).
predominantemente euroasiáticos y 18 australa-
La otra característica tropicalpina es la notable
siáticos. Veintisiete por ciento de la flora tropical-
fluctuación diurna de la temperatura, con tempe­
pina total del monte Wilhelm era de especies fo­
raturas de congelación sentidas en una buena por­
ráneas o malezas, pero entre ellas había un dina­
ción de las noches a lo largo del año, dependien­
mismo considerable, tanto con extinciones cuanto
do de la ausencia de una cubierta nubosa y de
introducciones recientes. Las especies foráneas
temperaturas sobre la de congelación todos los
estaban mayormente confinadas a los hábitats al­
días. Estos cambios termales diarios hacen del
terados.
ambiente un reto especialmente fuerte para la bio-
Las capacidades genéticas de las especies
ta. Nunca o muy rara vez las temperaturas medias
también contribuyen a su establecimiento y a su
llegan a un nivel que permite el establecimiento
estabilidad para permanecer en el frío ambiente
de árboles. A altitudes menores, o en el caso de
alpino. Sólo se ha hecho un pequeño estudio so­
bre este tema en las plantas de Nueva Guinea islas subantárticas con latitudes y altitudes meno­
(Hnatiuk 1978). Un estudio de la productividad res, hay especies de arbustos que pueden estable­
primaria y del microclima de la principal especie cerse y existir. Su presencia también depende de
formadora de penachos (Deschampsia klossii) in­ un período libre de fuego suficientemente largo;
dicó que tenía una productividad más alta en los de otro modo los arbustos pueden ser excluidos.
sitios alpinos más altos y fríos que en los fondos Hay evidencia de establecimiento arbustivo de pa­
de los valles subalpinos más abajo. Esto demostró jonal alpino-bajo y subalpino del monte Wilhelm
la existencia de una especie adaptada al frío que que ha estado libre de fuego. En Nueva Guinea las
había migrado pendiente abajo para ocupar sitios pendientes que miran al occidente son general­
sin árboles ni arbustos debido a una combinación mente más frías que las orientales debido a la
de drenaje de aire frío, lo que impulsaba heladas acumulación de nubes diurna y tienen por tanto
periódicas durante las épocas secas y de quemas un límite superior del bosque más abajo (Smith,
causadas por la gente. J.M .B. 1977a).
La flora tropicalpina neoguineana se relaciona
con las floras tanto de las regiones alpinas tempe­
radas como de las islas subantárticas (Smith
J.M .B., 1979). Hay un pequeño número de taxo-
251
Asia y Oceania

Con la introducción de cultivos más tolerantes


La historia de la ocupación
a las heladas como las papas, la col, etc., el im­
humana en Nueva Guinea pacto de las heladas es menor y la agricultura se
hace viable a altitudes todavía mayores. Hoy día,
La gente se estableció en la isla de Nueva Gui­ el límite superior de la agricultura está en aproxi­
nea posiblemente ya hace 50.000 años. Las que­ madamente 2.700-2.900 m, todavía debajo del
mas de los bosques de grandes altitudes ya ocu­ límite inferior de la zona alpina. Pero parte del im­
rrían para el año 31000 AP (Hope 1998). Ahora pacto de la gente sobre el hábitat alpino está rela­
hay asentamientos indígenas que pueden ser divi­ cionado con la cercanía de los asentamientos. La
didos por los dos troncos lingüísticos (Papuano y remoción de madera de los bosques y el impacto
Austronesio) a pesar de que hay tantos como 700 de los cerdos fuera de las granjas representa im­
lenguajes hablados en la isla. El impacto de la lle­ pactos significativos sobre el ambiente. La cacería
gada del ser humano a la isla se ha dado princi­ de mamíferos pequeños y especialmente de aves
palmente por la influencia del fuego y del clareo valiosas como el casuario y las aves del paraíso
una vez que la agricultura se volvió parte de la vi­ también impacta sobre la viabilidad de las pobla­
da diaria hace 7-9.000 años (Hope y Golson ciones de tales especies. El fuego asociado con la
1995, Swadling y Hope 1992). Mientras se ha­ cacería ha sido muy ampliamente distribuido en el
cían disponibles los nuevos cultivos, la agricultura medio alpino durante la sequía de El Niño de
pudo ser practicada a mayores altitudes y la po­ 1997-98.
blación humana creció dramáticamente en las tie­ Las primeras personas europeas de Nueva Gui­
rras altas a partir de ca. el año 7000 AP, lo que nea fueron portuguesas (1511). Los Países Bajos
resultó en un clareo extensivo de los principales reclamaron la porción occidental de la isla en
valles montanos para el año 5000 AP Este proce­ 1828. Gran Bretaña hizo lo propio con la porción
so se aceleró con la introducción del camote hace sudeste en 1884 y Alemania la porción noreste el
unos 350 años lo que permitió el asentamiento en mismo año. En la fase inicial y media del siglo 20,
los valles empinados hasta 2.700 m. la soberanía de las diversas partes de la mitad
No hay sitios arqueológicos en la zona alpina a oriental de la isla se movió entre Alemania, Gran
pesar de que frecuentemente se encuentran refu­ bretaña y Australia, y también involucró a las Na­
gios rocosos a lo largo de los senderos a través de ciones Unidas. Para 1969, Indonesia anexó la
parte occidental holandesa de la isla como una
las montañas. En uno de ellos, Mapala, a 4.050
provincia, Irian Jaya, también conocida como Pa­
m en el lado norte del monte Jaya, la ocupación
pua, mientras que Australia cedió la soberanía de
ha sido fechada en 5000 años AP (Kilmaskossu y
la parte oriental y varias islas grandes al país in­
Hope 1985). El fuego se vuelve común en dos si­
dependiente de Papua Nueva Guinea en 1975
tios cercanos en aproximadamente 10.800 años
(Enciclopedia Británica 2002). La exploración de
AF¡ de modo que la ocupación probablemente es
las montañas altas empezó en 1898 pero el pun­
considerablemente más antigua que la fecha del
to más alto, el monte Jaya, no fue alcanzado an­
refugio rocoso (Haberle et al. 2001).
tes de 1935.
Las áreas montañosas difieren grandemente en
cuanto al impacto de la gente. Algunas como los
montes Wilhelm, Trikora y Albert Edward, han si­
do ampliamente deforestadas y las historias de la CARACTERÍSTICAS
vegetación indican que esto ha estado ocurriendo SOCIALES
a lo largo del Holoceno (Hope 1986,1996). Los
montes Wilhelm y Giluwe parecen haber experi­
mentado unas tasas increméntales de alteración a
partir de hace aproximadamente 3.000 años. Las
Servicios ambientales
montañas remotas, como el monte Scorpio en las
montañas Star, no registran disturbios en el Holo­ Las montañas de Nueva Guinea son importan­
ceno. tes áreas de captación de agua, pero las conse­
252
Los Páramos del Mundo

cuencias directas para las naciones que las con­ deforestadas extensivamente a través de procesos
trolan son pocas. El turismo en las montañas está de quema a largo plazo llevada a cabo deliberada­
aún pobremente desarrollado y todavía tiene un mente por parte de gente que caza. En general, no
carácter expedicionario en muchos lugares, un hay control sobre este impacto y no se han hecho
proceso que se dificulta por el limitado transporte, intentos de regeneración. Pero con la urbanización
los permisos restringidos y los disturbios sociales. gradual de las poblaciones, el uso de estas mon­
No hay una población residente sobre los 2.900 tañas podría estar declinando. Hay áreas grandes
m (excepto dos minas), de modo que los únicos de hábitats subalpinos de los montes Jaya y Albert
usos directos son una cacería limitada y los cami­ Edward, por ejemplo, que están en proceso de re­
nos entre asentamientos. generación, algo más que nada evidente por la
Las poblaciones montañeras principalmente prevalencia de pajonales con heléchos arbóreos
comprenden un campesinado con horticultura de subalpinos.
subsistencia y con una interacción relativamente
baja con la economía externa, excepto cerca de
los poblados. Los cerdos son el ganado más co­ Minería
mún, el cual se cría para intercambios ceremonia­
les. El transporte por carreteras es limitado y la
mayoría de los contactos se hace por aviones pe­ El Grasberg, un pico granodiorítico cercano al
queños. El control gubernamental es variable y al­ monte Jaya, tiene minas de oro y cobre (Mealey
gunas partes de Nueva Guinea son significativa­ 1996), lo que ha llevado a un impacto notable so­
mente ignoradas por el estado (Hanson et al. bre el monte Jaya por parte de visitantes a las mi­
2001). En las áreas remotas de Papua, la influen­ nas y por el tránsito de la gente que trabaja en
cia del gobierno tiende a estar restringida a las zo­ ellas a través del paso de Nueva Zelanda hacia el
nas cercanas a las pistas aéreas, pero se mantie­ norte. También hay una mina grande en la parte
ne un sistema razonablemente bueno de escuelas subalpina del monte Porgera, donde ha habido un
primarias. En ambos países el ingreso viene prin­ impacto sustancial en las altitudes bajo la mina y
cipalmente del café, el ajo y otros vegetales. Las un incremento de las quemas a lo largo de las ru­
poblaciones principales están centradas en los tas de acceso a través de la parte alpina.
grandes valles intermontanos y suman alrededor
de 1,5 millones de habitantes, la mayoría vivien­
do en tierras bajo los 2.000 m y sin visitar ni de­ Otras actividades
pender de los productos de las tierras altas (Han-
son et al. 2001).
En algunas partes de las zonas alpinas de la is­
la el turismo se ha vuelto un factor significativo de
la economía local. Los típicos impactos del turis­
LOS IMPACTOS Y EL mo se presentan en la zona alpina, donde hay ero­
ESTADO DE sión de rutas, acumulación de basura, contamina­
ción del agua e introducción de malezas (Sem
CONSERVACIÓN 2002, Smith, J.M .B. 1989). Sin embargo, ha ha­
bido poco desarrollo, con sólo tres cabañas turís­
ticas rudimentarias (montes Albert Edward, W il-
El impacto de la agricultura y helm) y lago Habema (monte Trikora). Un camino
que llegaba al lago Habema, en la parte subalpi­
la ganadería na del monte Trikora, fue construido en 1996 pa­
ra fomentar el turismo (controlado por el gobier­
No hay impactos directos de estas actividades no), pero los fondos para mantenerla no están dis­
en el área alpina de Nueva Guinea. Ocasional­ ponibles actualmente y el camino se usa poco, ya
mente se pastan cerdos en la parte subalpina del que los grupos locales se opusieron a él. La ruta
monte Albert Edward. Sin embargo, las áreas hacia la mina de Ertsberg está restringida y el ac­
montanas cercanas a las poblaciones mayores son ceso generalmente es negado a los usuarios exter­
253
Asia y Oceania

nos. Así, el acceso afuereño a las montañas neo- tales como W W F han estado trabajando en planes
guineanas es sustancialmente menor que en otras de manejo para el Parque Nacional Lorentz
áreas montañosas tropicales. (Smith, A. 1992), pero los recursos, a través de la
La sierra entre los montes Jaya y Trikora y las Dirección General de Protección Forestal y Conser­
pendientes hacia la costa sur están incorporadas vación de la Naturaleza (Perlindungan Hutan dan
en el parque nacional más grande de Indonesia, el Pelestarian Alam PHPA) no han estado disponi­
Lorentz. Ésta soberbia área incluye varios asenta­ bles para ponerlos en práctica.
mientos y está limitada al oeste por el área de En general, la gente local dueña de las tierras
concesión minera de Ertsberg, pero sin embargo lleva a cabo el manejo, tanto de las áreas de re­
es un área internacionalmente sobresaliente. En serva como de las de no-reserva, cada vez más en
PNG el valle de Pindaunde del monte Wilhelm ha consulta con ONGs. Algunas están empezando a
sido concesionado a la Junta de Parques Naciona­ desarrollar negocios para atender a las visitas de
les como parque nacional. El resto de las monta­ las montañas, cobrando tarifas altas y proveyendo
ñas no tienen ninguna condición legal como áreas de guías. Sin embargo, el personal del gobierno en
de conservación y su propiedad permanece en Papua puede ignorar estas iniciativas de base y
manos locales o como parte de reclamos de tie­ construir caminos, regular la cacería, la tala y los
rras entre varios grupos competidores. cambios de límites si deciden hacerlo. Por el mo­
mento, el aislamiento y la gran extensión de los
hábitats alpinos son sus mejores protecciones. En
ACTIVIDADES DE contraste, el monte Kinabalu en Sabah está mer­
cadeado como una atracción turística. Hay miles
CONSERVACIÓN de personas que ascienden al pico Low cada año,
usualmente como una caminata de dos o tres
Las montañas de Nueva Guinea virtualmente días, permaneciendo en cabañas y empleando
carecen de actividades de conservación guberna­ guías. El grueso de estas visitas se concentra en
mentales a pesar de que ambos países tienen res­ una ruta y en una parte de la cima. Los controles
tricciones a las actividades de explotación de ani­ a través del servicio del parque nacional son muy
males y plantas en peligro. La investigación tam­ estrictos y el área protegida emplea un personal
bién está bajo control estatal y es difícil de trami­ numeroso. Los esfuerzos de conservación son
tar. Los parques nacionales no tienen personal fuertes, tanto de parte del parque nacional como
permanente ni recursos al momento. Las ONGs de la Sabah Nature Society y otras ONGs.

Reconocimientos

Los autores, que terminaron sus tesis doctorales sobre aspectos del monte Wilhelm mientras estuvie­
ron en la, en ese entonces, estación de campo de AN U, agradecen a la Australian National University por
apoyar su trabajo en las montañas. También agradecemos el apoyo de numerosas personas conocedoras
de las montañas a lo largo de Nueva Guinea y en Sabah. G. Hope también agradece a Universitas Cende-
rawasih, Freeport McMoran y al W W F por haber facilitado las visitas a las montañas de Nueva Guinea
mientras gozaba de becas de ARC.
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Mapas
y
Fotografías
Distribución del Ecosistema Páramo en el Continente Americano

Mar Caribe

R IC A M é rid a ¿ > ,

LIELA,

OCEANO PACIFICO

C O L O M B IA

EC U A D O R

PERU

Leyenda
Chiclayo
Límite internacional
90 0 90 180 Kilóm etros
Páramo
s Ciudades principales
Fuente. Elaborado por el Proyecto Atlas Mundial de los
Páramos (2002) basado en información de ESR1
W W F , Proyecto Páramo Ecuador. Universidad
de Mérida y The Mountam Instituto

-8 5 -80 -75 -7 0
Distribución del Páramo y sus Áreas Protegidas en Colombia

Barranquilli

Mar Caribe
Sierra Ne\
10

PANAMÁ

¡Parque Nacional
Natural El Cocuy

Parque ;Natural
Nacional
Nal** j
Los Farallones:

BRASIL
ECUADOR 0

LEYENDA
Ciudades principales :-:-x

Áreas protegidas en páramo

Ríos principales
Tipos páramo (W W F)
| Páramo Cord. Central
m Páramo Cord. Occidental
Páramo Cord. Oriental
Páramo de Santa Marta

______________
-75 -70
Distribución del Páramo y sus Áreas Protegidas en Costa Rica

O C É A N O P A C ÍF IC O

LEYENDA
a Ciudades principales
r\ j Ríos principales
Páramo
□ Límite internacional

Fuente: Elaborado por el Proyecto Atlas Mundial


de los Páramos (2002) basado en
Información de E S RI. W W F e INBIO

-85 -84 -83


Distribución del Páramo y sus Áreas Protegidas en Ecuador

COLOMBIA

uayaquil

160 Kifómetras

LEYENDA
H Ciudades Principales
Ríos Principales
Áreas protegidas en páramo
Formaciones vegetales en páramo
Páramo Arbustivo de los Andes del Sur
Páramo de Frailejones
P Páramo de Pajonal
| Páramo Herbáceo de Almohadillas
P Páramo Herbáceo de Pajonal y Almohadillas
| Páramo Pantanoso
Páramo Seco
Páramo sobre Arenales
Fuente:" Elaborado por el ProyetìQ Àttas;#
/ ¡s (2002} wfyfc# || Superpáramo
a liiiilM iM í ¡j| Superpáramo Azonal
Distribución del Páramo y sus Áreas Protegidas en Perú

-5

Chiclayo

Trujillo

-10

90 180 Kilómetros

Fuente: Elaborado por el Proyecto Atlas Mundial de los


Páramos (2002) basado en información de ES RI y W W F
-15
LEYENDA

■ Ciudades principales
Cuerpos de agua
Ríos principales OCÉANO
Áreas protegidas en páramo
PACÍFICO
Páramo

-80 -75 -70


Distribución del Páramo y sus Áreas Protegidas en Venezuela

M a r C a r ib e

®Maraca¡ CARACAS

Lago Maracaibo
Monumento Nato
Teta de Nlqultao
y P. Guirigay ,

Monumento Naturai
Teta de Nlqultao y

San Cristóbal
rejue Nacional
B Tama '

GUYANA

70 140 Kilómetros

LEYENDA :: :
e Ciudades principales
::í ;W ;::R ío s principales
¿¿3-; Áreas protegidas en páramo
Tipos de Páramo;
■ Páramo de los Andes del norte ; Elaborado por el Proyecto Altas Mundial de ios
Páramos (2002) basado en información de ESRI,
:r~1. Páramo de los Andes Venezolanos W W F y Universidad de ios Andes (Mórida)

-70 -65 -60


Distribución del Ecosistema Páramo en el Continente Africano

Omdurman

El Obeid Aden

10

A D IS A B E b M1

ETIOPIA

SUDAN

UGANDA SOMALIA

ZAIRE KENIA M O G A D IS H U

R uw enzori O C É A N O IN D IC O
~M onte
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N A IR O B I
RUANDA
K IG A $

-¿ßU JU l Leyenda
BURU | |Límite internacional
M om basa
Páramo
m i Lagos
H Ciudades principales
0 Dodom a
? E S S A IJKAM 100 200 Kilómetros

Fuente: Elaborado por el Proyecto Atlas


Mundial de los Páramos (2002)
basado en información de Carta
Digital del Mundo, ESRI y
TANZANIA la Universidad de Aarhus ^

-1 0
M twara
ZAMBIA

MOZAMBIQUE

30 40
Distribución del Ecosistema Páramo en Nueva Guinea

-io

135 140 145 150


C O LO M B IA
Robert Hofstede © 2003

Ecotono Páramo-bosque Andino (Nariño, Colombia)


Robert Hofstede © 2003

Familia papera (páramo de Guerrero, Cundinamarca Colombia)


COSTA RICA
Luis González INBio © 2003

Matorral tropical denso siempreverde latifoliado alpino bien drenado. Se nota la presencia de Chusquea y
Hypericum (Amistad Pacífico, Costa Rica)
Luis González IN B io © 2003 ____

Herbazal tropical denso siempreverde graminoide alpino bien drenado dominado por el bambú batamba
Chusquea subtessellata (Amistad Pacífico, Costa Rica)
EC U A D O R
Robert Hofstede © 2003

Páramo pajonal (Cerro Atacazo, Ecuador)


Robert Hofetede © 2003

Humedal con vegetación azonal de páramo de frailejones (Parque Nacional Llanganates, Ecuador)
PERU
Robert Hofstede © 2003

_________

Res en páramo de pajonal (Espíndola, Perú)


Robert Hofstede ® 2003

Arando la Jalea (Cordillera Blanca, Perú)


Miñan Yépez - Zulim ar Hernández © 2003 __________________________________________________ Mírian Yépez • Zulim ar Hernández © 2003

VENEZUELA

Cultivos de ajo (Sierra de la Culata, Venezuela)


Valle glacial (Parque Nacional la Culata, Venezuela)
AFRICA
Juan Pablo Ruiz © 2003

Un hyrax (Procavia johnhstoni mackinderi) en frente de un Senecio keniodedron (Monte Kenya, África)
Juan Pablo Ruiz © 2003

Frailejonal” (Senecio keniodedron) quemado (Monte Kenya, África)


ASIA Y O CEAN IA
Rick Warnett © 2003

Vista sobre el monte Wilhelm (Nueva Guinea)

Vista sobre el monte Wilhelm (Nueva Guinea)


LISTA DE AUTORES

INFORME REGIONAL

Robert Hofstede
[email protected]
Casilla postal: 17 11 67 06
Quito Ecuador

COSTA RICA

Maarten Kappelle
[email protected]
Instuituto Copernicus, Universidad de Utrecht
Padualaan 14, 3584 CH
Utrecht, Holanda

COLOMBIA

Lorena Franco Vidal


[email protected]
Fundación Humedales
calle 97 N° 2142
Bogotá Colombia

Carlos Castaño Uribe


[email protected]
Instituto de Hidrología y Estudios Ambientales IDEAM

ECUADOR

Doris Ortiz
Ecociencia
[email protected]
Casilla postal: 17 12 257
Quito Ecuador

PERÚ

Ing. Pablo Enrique Sánchez Zevallos


Casilla Postal : 096
E-mail : [email protected]
298

Ing. Pablo Arturo Sánchez De Francesch


Casilla Postal : 096
E-mail : [email protected]
Ing. José Rodríguez Villa
E-mail : [email protected]
Prof. Gustavo Ibérico Vela
E-mail : [email protected]

VENEZUELA

Maximina Monasterio
[email protected]
Instituto de Ciencias Ambientales y Ciencias (ICAE)
Facultad de Ciencias, Universidad de los Andes, Mérida, Venezuela

Marcelo Molinillo
[email protected]
Instituto de Ciencias Ambientales y Ciencias (ICAE)
Facultad de Ciencias, Universidad de los Andes, Mérida, Venezuela

ÁFRICA

Inga Hedberg
Olov Hedberg
[email protected]
[email protected]
Department of Systematic Botany
Evolutionary Biology Centre
Uppsala University
Norbyvágen 18D
SE-753 36 Uppsala, Sweden

OCEANIA

Roger Hnatiuk works from home


[email protected]
13 Ellis Place, Cook, Canberra ACT 2604

Jeremy Smith
[email protected]
c/ Australian Antarctic Division,
Channel Highway, Kingston Tasmania 7050,
Australia

A
299

Geoff Hope
[email protected]
Department of Archaeology and Natural History
RSPAS, AN U, Canberra 0200
Tel 61 2 61253283, 61 2 62491221 (Res)
Fax 61 2 61254917

EDITORES

Robert Hofstede (autor del informe regional)

Pool Segarra
[email protected]
[email protected]
Corporación Ecopar
Casilla postal 17116706

Patricio Mena
[email protected]
[email protected]
EcoCiencia
Casilla postal 1712257

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