UNIVERSIDAD PERUANA LOS ANDES
FACULTAD DE INGENIERÍA
ESCUELA PROFESIONAL DE INGENIERÍA CIVIL
TRABAJO MONOGRÁFICO
LA VEJEZ
CÁTEDRA : Psicología General
CATEDRÁTICA : VERA PRADO, Luz Aurora
INTEGRANTES :
ARANA CESAR, Roy Yebin
GAGO CARHUAVILCA, Diego
LLIHUA CÁRDENAS, Miguel Ángel
HUANCAYO – PERÚ
2020
DEDICATORIA
El presente trabajo monográfico es dedicado a
las personas que investigan e indagan sobre el
tema de la Vejez ya sea por diferentes motivos.
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INTRODUCCIÓN
La vejez una de las etapas que en la actualidad es de mucha atención, es aquella donde
empieza alrededor de los 65 años de edad y su finalización se da con el fallecimiento. Por esta
etapa pasarán toda las personas que cumplan el ciclo de vida , la mayor parte de veces no
resulta fácil adaptarse a esta etapa ya que se generan diversos cambios ; pero es algo inevitable el
envejecimiento ; en la actualidad cotidianamente enlazamos al envejecimiento con conceptos
como miedo, tristeza, alejamiento de nuestros seres queridos.
En la siguiente monografía daremos a conocer lo que es la vejez, así como las diversas
características de esta etapa, asimismo los cambios físicos, psicológicos y sociales que están
asociados a la vejez.
Toda persona puede llegar a la vejez, y estar en esta etapa levando una vejez satisfactoria,
o también conocido como envejecimiento activo siempre y cuando cumpla ciertos requisitos
como el llevar una vida saludable durante las diversas etapas por la cual atravesamos, también el
afecto por parte de nuestros familiares.
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INDICE
INTRODUCCIÓN.....................................................................................................................................3
LA TERCERA EDAD – VEJEZ..............................................................................................................4
1.1. CARACTERÍSTICAS DE LA VEJEZ....................................................................................................5
1.2. CAMBIOS BIOLÓGICOS.................................................................................................................6
1.3. CAMBIOS PSICOLÓGICOS...........................................................................................................10
1.4. CAMBIOS SOCIALES....................................................................................................................13
CONCLUSIONES.........................................................................................................................................16
BIBLIOGRAFÍA.....................................................................................................................................17
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LA TERCERA EDAD – VEJEZ
Entendemos por tercera edad el grupo de personas mayores o ancianas. El intervalo de edad es
muy amplio, existen varias generaciones. La vejez es un proceso fisiológico de todo ser humano,
donde se producen cambios físicos así como psicológicos y sociales. El envejecer es un proceso
dinámico, gradual, natural e inevitable.
Se suele decir que a partir de los 65 años ya empieza la tercera edad. Este punto de inflexión para
un individuo suele ser caótico. La persona puede haber dejado de trabajar y se enfrenta a una
serie de cambios físicos, psíquicos, personales y económicos a los que no sabe hacer frente, o no
dispone de las herramientas suficientes.
El grupo de población mayor no es un grupo homogéneo. Cada persona en función de las
experiencias vitales desarrolla procesos cognitivos, destrezas o sensibilidades específicas. Por
tanto, no todos los individuos envejecen de la misma manera. Además, la etapa de la vejez
supone actualmente una tercera parte de la vida de una persona, por tanto es lógico que sus
necesidades vayan cambiando.
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1.1. CARACTERÍSTICAS DE LA VEJEZ
Los cambios que se pueden producir en la vejez comportan varios aspectos:
Cambios fisiológicos: las células envejecen, cambia la estructura corporal, se pierde
elasticidad e hidratación en la piel (aparecen las arrugas).
Cambios en la salud: aumenta la prevalencia de enfermedades (morbilidad y mortalidad).
Cambios nutricionales: las necesidades metabólicas ya no son las mismas, y por tanto la
alimentación debe ser más específica.
Cambios en la eliminación: pueden aparecen incontinencias, que tienen consecuencias
psíquicas y sociales muy importantes para el anciano.
Cambios en la actividad: el ritmo de ejercicio disminuye, si bien es más necesario que
nunca que el individuo se mantenga activo.
Cambios en el sueño: el patrón de descanso cambia, el individuo no sigue rutinas.
Cambios en la percepción: los órganos de los sentidos pueden verse afectados, lo que lleva
a problemas sensoriales (sordera, problemas de visión.,)
Cambios sociales: las relaciones sociales y los roles son distintos, incluso dentro de la
familia.
Muchas veces la persona tampoco se implica activamente en la sociedad.
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Cambios sexuales: por limitaciones físicas en órganos sexuales, y pensamientos erróneos
arraigados en la sociedad.
Cambios en autoconcepto: la actitud, la identidad así como la imagen corporal de uno
mismo cambia, y suele ser negativa. Disminuye la autoestima.
Debemos saber observar la vejez como una etapa más del ciclo evolutivo. Sí que es cierto
que en esta etapa de la vida se producen muchas pérdidas a nivel físico o psíquico, pero
hemos de evitar estigmatizar la vejez y verlo simplemente como una etapa más que requiere
intervenciones más específicas. Es importante que lo enseñemos a nuestros mayores. La
vejez no es sino la última etapa de una vida completa y llena de momentos e historias.
Nuestra misión es potenciar las vivencias positivas y fomentar las habilidades y capacidades
del anciano, dentro de sus limitaciones.
1.2. CAMBIOS BIOLÓGICOS
El envejecimiento es parte normal del ciclo vital, en la que los cambios anatómicos y
fisiológicos reducen la reserva fisiológica y la capacidad funcional, de ahí que la
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disminución de la reserva homeostática sea una de las mayores características del
envejecimiento.
De acuerdo con el punto de vista biológico los cambios se engloban desde tres perspectivas:
molecular, celular y sistémica, las cuales pueden traducirse en pérdida celular, declinación
fisiológica y pérdida de la vida. Cada órgano o sistema envejece de manera particular y
heterogénea. En la piel se observa disminución de su grosor y elasticidad que contribuye a
dar un aspecto arrugado y flácido a la piel de la cara, el cuello y los brazos. El cabello de los
ancianos es gris o blanco debido a una reducción del número de melanocitos funcionales y a
la sustitución del pelo pigmentado por otro no pigmentado. El número de papilas gustativas
de la lengua disminuye, lo que da lugar a hipogeusia o pérdida de la capacidad de degustar
que se observa después de los 70 años. También disminuye la función salival, lo que puede
dar lugar a una excesiva sequedad de la mucosa bucal. En la visión se observa disminución
de la agudeza visual que produce disminución de la capacidad para leer y discriminar los
colores y atrofia de las glándulas lagrimales lo que produce ojos secos.
El envejecimiento produce pérdida gradual de la audición bilateral que aparece
frecuentemente entre los 50 y los 60 años en cuanto a los cambios específicos en el sistema
cardiovascular con el envejecimiento es de resaltar la hipertrofia miocárdica, un aumento del
tamaño de las células musculares del miocardio y también las válvulas cardíacas que se
hacen rígidas debido a fibrosis y calcificación. La función de los riñones en una persona de
85 años es tan sólo de aproximadamente el 50% de la de una persona de 30 años. Con el
envejecimiento se producen cambios en la respuesta y rendimiento sexual, aunque es
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importante mencionar que se presenta respuesta y actividad sexual en el anciano. Tanto en
hombres como en mujeres, el cambio principal relacionado con la edad es el tiempo; es
necesario más tiempo para conseguir una excitación sexual, más tiempo para completar las
relaciones y más tiempo hasta una nueva excitación sexual.
En el sistema musculo esquelético se ha observado que en el anciano el hueso se endurece,
se debilita y se hace más quebradizo. La pérdida de estatura media es de 1 a 2 cm cada dos
décadas, este cambio es debido a diversos procesos que producen el acortamiento de la
columna vertebral. Cuando el anciano entra en la década de los 80 y 90 años, se observa una
disminución más rápida en la altura vertebral debido al hundimiento osteoporótico de las
vértebras, el resultado es un acortamiento del tronco. A los 75 años, la mayoría de las
personas pierden la mitad de la masa muscular esquelética que tenían a los 30 años, este
proceso se conoce como sarcopenia. La fuerza muscular disminuye lentamente, aunque a
partir de los 50 años de edad se aprecia a menudo una disminución de la resistencia física.
El cartílago hialino que recubre las articulaciones se erosiona y desgarra con la edad
avanzada, lo que permite que los huesos entren en contacto entre sí, esto da lugar a malestar
y retardo en el movimiento de la articulación.
Dos problemas endocrinológicos de máxima importancia para el cuidado de la población
anciana son la Diabetes Mellitus y la Enfermedad Tiroidea. La Enfermedad Tiroidea es
frecuente, muchas veces sin diagnóstico y puede tratarse fácilmente en personas de todas las
edades. Su diagnóstico precoz evita la incapacidad y pérdida de función innecesarias. La
Diabetes Mellitus es una enfermedad crónica que se caracteriza por unos niveles de
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glucemia elevados debidos a alteraciones de la producción, la acción, o ambas de la insulina.
La regulación de los niveles de glucemia puede minimizar las complicaciones vasculares y
neurológicas que se producen con frecuencia.
En cuanto al sistema nervioso central se ha observado que el peso cerebral disminuye, pero
esta disminución parece selectiva, hay una mayor pérdida cortical y subcortical, el flujo
sanguíneo cerebral declina entre 15 y 20%, de manera proporcional. Se aprecia mayor
pérdida en la corteza, cerebelo e hipocampo. A nivel histológico se ve una disminución de
interconexiones dendríticas, con un aumento de la glía, deterioro en el número de dendritas
totales y aparición de lesiones neurofibrilares. A nivel bioquímico se aprecia una
disminución en la producción de neurotransmisores, lo cual se traduce clínicamente en una
disminución en la capacidad de memorización y menor atención y concentración, sin
embargo los requerimientos cognitivos de la vida independiente se mantienen intactos en
ausencia de enfermedad.
En la década de 1980, el Instituto Nacional de Salud Mental, de Estados Unidos, y otros
grupos de investigación europeos propusieron el término alteración de la memoria asociada
a la edad para diagnosticar a personas de más de 50 años con quejas por pérdida gradual de
memoria que afectan la vida cotidiana, demostradas objetivamente por medio de tests
estandarizados de memoria, con un adecuado rendimiento intelectual y ausencia de
demencia u otra condición médica que pudiera producir deterioro cognitivo.
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1.3. CAMBIOS PSICOLÓGICOS
La tarea general en la vejez de acuerdo a Havighurst será la adaptación a un cuerpo que se
deteriora, y las pérdidas, por ejemplo, de la pareja que deben compensarse con mejores
contactos sociales con los propios hijos y otros familiares o amigos. Otra adaptación
esencial, se refiere a la jubilación y su consecuente descenso de recursos económicos. Los
procesos que pueden iniciarse para alcanzar éxito en estas tareas pueden ser la ampliación de
las actividades de ocio o el ajuste de las disposiciones financieras.
Todo ello debe acompañarse de una gran flexibilidad en los cambios de roles a desempeñar.
Esto se consigue, con frecuencia, potenciando los roles familiares, por ejemplo, el rol de
abuelos. Al explicar los retos especiales de la vejez, Peck propone cuatro problemas o
conflictos presentes en esta etapa:
Aprecio de la sabiduría frente al aprecio de la fuerza física: A medida que
empiezan a deteriorarse la resistencia y la salud, las personas deben canalizar gran
parte de su energía de las actividades físicas hacia las mentales.
Socialización frente a sexualización en las relaciones humanas: Es otro ajuste
impuesto por las restricciones sociales y por los cambios biológicos. Los cambios
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físicos pueden obligar a redefinir las relaciones con miembros de ambos sexos, a dar
prioridad a la camaradería sobre la intimidad sexual o la competitividad.
Flexibilidad emotiva frente a empobrecimiento emotivo: La flexibilidad emotiva es
el origen de varios ajustes que se hacen en la madurez, cuando las familias se
separan, cuando los amigos se marchan y los antiguos intereses dejan de ser el
centro de la vida.
Flexibilidad frente a rigidez mental: El individuo debe luchar contra la tendencia a
obstinarse en sus hábitos o a desconfiar demasiado de las nuevas ideas. La rigidez
mental es la tendencia a dejarse dominar por las experiencias y los juicios anteriores,
a decidir, por ejemplo, que "Toda mi vida he rechazado la política, de modo que no
veo por qué deba cambiar de opinión ahora".
Peck, también fija tres tareas principales para el envejecimiento:
A. Transcendencia corporal frente a preocupación por el cuerpo. Teniendo en cuenta
el más que previsible riesgo de enfermar a esta edad y la disminución del
rendimiento físico, es obligado "transcender" los problemas físico-corporales, es
decir, centrar las metas vitales en el rendimiento mental y espiritual, y en las
relaciones sociales.
B. Diferenciación del ego frente a preocupación por el trabajo. Al llegar la jubilación
y abandono del puesto de trabajo, la persona mayor debe valorarse a sí misma, a
través de actividades independientes de su anterior vida laboral y de las
características positivas adquiridas en su personalidad.
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C. Transcendencia del ego frente a preocupación por el ego. El temor a la propia
muerte debe verse sobreseído por las aportaciones personales a cualquier nivel:
aportaciones por medio de los hijos y del legado material o cultural para las futuras
generaciones. De acuerdo con Erikson, el problema fundamental que se encara en la
vejez es el de la generatividad frente al estancamiento.
Respecto a la generatividad, Erikson afirma que operamos dentro de tres dominios:
El procreativo, que consiste en dar y en responder a las necesidades de la
siguiente generación
El productivo, que consiste en integrar el trabajo a la vida familiar y cuidar a
la siguiente generación.
El creativo, que consiste en hacer aportaciones a la sociedad en gran escala.
La alternativa es el estancamiento y el sentido de ensimismamiento y de tedio. Algunos no
perciben el valor de ayudar a la siguiente generación y tienen sentimientos recurrentes de
llevar una vida insatisfactoria. Alcanzan pocos logros o rebajan los que han obtenido. En la
última etapa de la vida, con la octava crisis de integridad del yo frente a desesperación, la
contradicción se expresa entre el deseo de envejecer satisfactoriamente y la ansiedad que
producen los pensamientos de pérdida de autonomía y muerte. Durante este período se
analizan los estadios anteriores, metas, objetivos fijados, alcanzados y no logrados, etc. El
individuo entra así en un proceso filosófico orientado hacia la espiritualidad, las relaciones
sociales y la búsqueda del envejecimiento satisfactorio (sabiduría), que según Erikson muy
pocos individuos llegan a experimentar del todo.
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1.4. CAMBIOS SOCIALES
Conforme las personas envejecen, tienden a pasar menos tiempo con otros. Con frecuencia,
el trabajo es una fuente conveniente de contacto social; por tanto, los que llevan mucho
tiempo de jubilados tienen menos contactos sociales que los jubilados más recientes o
quienes continúan trabajando.
Para algunos adultos mayores, las enfermedades hacen más difícil salir y ver a otras
personas. Los estudios también muestran que los ancianos con frecuencia pasan por alto
oportunidades para aumentar el contacto social y es más probable que, a diferencia de los
adultos más jóvenes, se sientan satisfechos con redes sociales más pequeñas. Sin embargo, el
contacto social que los ancianos sí mantienen es más importante para su bienestar que nunca
antes. Aunque es posible que los ancianos establezcan menos relaciones cercanas que las
personas más jóvenes, tienden a sentirse bien con las que tienen.
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A pesar de que el tamaño de la red social y la frecuencia de los contactos se reducen, la
calidad del apoyo social evidentemente no lo hace. Gran parte de la vida de los ancianos está
enriquecida por la presencia de amistades de mucho tiempo y miembros de la familia.
Aunque es posible que los ancianos vean a las personas con menos frecuencia, las relaciones
personales continúan siendo relevantes, quizás incluso más que antes. Las relaciones con los
miembros de la familia continúan siendo importantes a una edad muy avanzada. Entre estas
relaciones se encuentran los lazos con la familia en la que uno crece (con padres, hermanos y
hermanas) y con las nuevas familias que los hijos construyen cuando son mayores. En
muchos países la familia nuclear, una familia de dos generaciones conformada por padres y
sus hijos en crecimiento, es la unidad familiar común. Los hijos adultos y los padres por lo
general quieren ser mutuamente independientes. El lazo entre los hijos en la adultez media y
sus padres ancianos es fuerte, se nutre de los vínculos más tempranos y continúa a lo largo
del resto de sus vidas. Las relaciones entre la mayoría de las personas en la adultez media y
sus padres son cercanas y se basan en un contacto frecuente y en la ayuda mutua.
Muchas personas en la adultez media consideran a sus padres más objetivamente que antes,
los ven como individuos que tienen tanto fortalezas como debilidades. Algo más ocurre
durante estos años: un día un hijo o hija ve a su madre o padre y lo ve como anciano, y este
descubrimiento puede ser estresante. Por otra parte, los ancianos pueden observar a un hijo
en la adultez media que está en la cima de sus logros con una nueva y más respetuosa
mirada.
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El equilibrio de la ayuda mutua que fluye entre los padres y sus hijos adultos tiende a
cambiar conforme los padres envejecen, cuando los hijos proporcionan una mayor cantidad
de apoyo. Sin embargo, incluso ahí, los ancianos realizan importantes aportaciones al
bienestar familiar, por ejemplo, a través de labores domésticas y cuidado de los niños.
Los padres ancianos cuyos hijos enfrentan problemas serios tienen más probabilidad de
deprimirse. Para las madres las relaciones más estresantes son aquellas en las que una hija ha
perdido contacto con la familia; para los padres, las relaciones más estresantes son con los
hijos que continuaban dependiendo emocional y financieramente de ellos. Aunque la
mayoría de los adultos ancianos se encuentran físicamente en buenas condiciones, vigorosos
e independientes, algunos buscan la ayuda de sus hijos para tomar decisiones e incluso
pueden depender de ellos para las tareas diarias y apoyo financiero. Si los ancianos enferman
o son frágiles, sus hijos pueden enfrentarse con el manejo de la vida de sus padres. Es
probable que lo ancianos se depriman si necesitan ayuda de sus hijos. En una sociedad en la
que ambas generaciones valoran su independencia, la posibilidad de ser dependiente puede
resultar desmoralizadora. Los padres no quieren ser una carga o agotar los recursos de sus
hijos. Aunque los padres también pueden deprimirse si temen que sus hijos no los cuidarán.
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CONCLUSIONES
La tercera edad indudablemente va ser una de las etapas por la cual toda persona
cumple siguiendo el ciclo de la vida.
La Vejez es una edad crítica en la cual se diferencian características diferentes en los
ámbitos sociales, biológicos y sociales, que debemos tomar en consideración para un
buen manejo emocional de la persona que esté pasando por esta etapa.
No debemos de considerar a la vejez como uno de los puntos más bajos del ciclo de
vida, ya que si nosotros llevamos un envejecimiento satisfactorio lo podemos pasar
de la mejor manera, saludablemente y disfrutando de esta etapa.
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BIBLIOGRAFÍA
Recuperado de: [Link]
Galvanovsky L. Psicología y envejecimiento. Editorial Mexico,S.A.;1997.
Vega Vega [Link] educativa en la tercera edad. En:Psicología evolutiva.
Desarrollo psicológico y educación. Compilación de Jesús Palacios, Álvaro Marchesi y
César Coll. España: Editorial Alianza; 2005, p.561-563.
Ericsson EH. Chilhood andsociety. New York: Norton;1963.
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