LOS CONCILIOS LIMENSES NOS INDICAN.
QUE
Los indios no cristianos fallecidos debían ser enterrados en un lugar público, pero
Para la Iglesia, lo peor era que los indígenas después de haber sido bautizados, iban
donde sus difuntos para ofrecerles sacrificios.
El concilio prohibió cualquier estipendio por los funerales y entierros, prohibió duelo
superior a un día, Los enterramientos fuera de los lugares designados, los sacrificios,
se penaban con encarcelamiento,
Se trató de adoctrinar a los indígenas, los hombres cuando mueren solo muere el
cuerpo y nuestra alma nunca muere, sino que vive para siempre, los bautizados van
al cielo de gloria y alegría, máxima que había sido popularizada por Bonifacio VIII
(1294-1303), inspirado en un decreto del IV Concilio Lateranense, de 1214.
el I Concilio Límense, se hizo inspirado en el Apocalipsis, destacaron la ausencia de
dolor en el cielo, los que no son hijos de Dios, los no bautizados, los que no cumplían
los mandamientos iban al infierno, Dios no quiere que mueran, sino que para
siempre estén allí padeciendo por sus pecados”. La afirmación conclusiva es
maximalista y exagerada: pero esto tiene su lógica en un proceso evangelizador ya
que los indígenas no adoraban a Dios sino que adoraban al sol y a las piedras
II CONCILIO LIMENSE (1567-1568)
El II Límense, celebrado después de la conclusión del Concilio Tridentino, ofrece en
latín sus “constituciones para españoles” estos decretos de reforma Tridentino son
de una técnica de mayor calidad (es decir, más oficio teológico) este Trento influyo
con mucho rigor en la expresión teológica y esto se dio en la facultad de teología de
la Universidad de San Marcos. Que ofrecía esos cursos desde 1551
El ambiente reformista, promovido por Trento tambien advierte muchas
observaciones
Por ejemplo: los que tenían autoridad para corregir a otros, señala que examinen
ellos antes su propia conducta, citando al margen a san Ambrosio, san Agustín y san
Gregorio) pues el médico tiene que lavar primeramente sus pecados, antes de sanar
los ajenos.