0% encontró este documento útil (0 votos)
369 vistas10 páginas

Análisis del cuento "El collar"

La novela narra las historias entrelazadas de las familias Aragón y los conflictos generados por la explotación minera en la región andina del Perú a inicios del siglo XX. Los hermanos Fermín y Bruno Aragón representan visiones opuestas del progreso que chocan con la llegada de una compañía minera extranjera y generan tensiones con la población local indígena.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
369 vistas10 páginas

Análisis del cuento "El collar"

La novela narra las historias entrelazadas de las familias Aragón y los conflictos generados por la explotación minera en la región andina del Perú a inicios del siglo XX. Los hermanos Fermín y Bruno Aragón representan visiones opuestas del progreso que chocan con la llegada de una compañía minera extranjera y generan tensiones con la población local indígena.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

El collar 

de Guy de
Maupassant

RESUMEN DE LA OBRA
Es un cuento corto en el que se
narra la historia de una mujer, que
sufre por no poseer riquezas ni lujos
y que por no poseer dote (herencia
que recibían las mujeres al casarse),
se casa con un modesto empleado
del Ministerio de Instrucción Pública.
 
Son invitados por el primer ministro
y su esposa a pasar una velada en
compañía de otros personajes de
clase alta, en el momento en que ella
lee la invitación se preocupa
demasiado porque no tiene ropa
nueva ni joyas para esta ocasión, a lo
que el esposo responde - por ver su
profunda tristeza y desesperación -
diciéndole que sólo le puede dar
para que se compre un vestido
nuevo y que tal vez le debería pedir
prestado un collar a su mejor amiga,
quien poseía muchas joyas que
siempre admiró.

La cena es un éxito, muchos la


admiran; pero todo cambia cuando
llegan a su casa, Matilde y su
esposo, y se dan cuenta de que no
encuentran el collar. Deben pagar el
collar. Se endeudan con el fin de
comprar un collar idéntico al que su
amiga le había prestado, y ésta
deuda la deben pagar con sacrificios
y esfuerzos durante mucho tiempo;
tanto que cuando terminan de pagar
la deuda Matilde se ve más
envejecida y peor vestida. Cuando se
encuentra de nuevo con su amiga, y
después de saldada la deuda (que ella
nosabía lo que tuvieron que hacer para
tener devuelta su collar), esta le
dice: ¡Oh! ¡Mi pobre Matilde! ¡Pero si el
collar que yo te presté era de piedras
falsas!... ¡Valía quinientos francos a lo
sumo!...

Lo que Guy de Maupassant hizo con


este cuento fue una crítica a la
burguesía y a los complejos que
algunas personas tienen por parecer de
una clase social mejor y por ser
aceptados; definitivamente, puede uno
darse cuenta de que aunque el cuento
fue escrito en 1884, refleja uno de los
complejos que a veces vemos en
nuestra realidad.
TODAS LAS SANGRES
La novela se inicia con la aparición de
don Andrés Aragón de Peralta, jefe de
la familia más poderosa de la villa de
San Pedro de Lahuaymarca, en la sierra
del Perú. Don Andrés, ya viejo, se sube
al campanario de la iglesia del pueblo y
desde allí maldice a sus dos hijos, don
Fermín y don Bruno, a quienes acusa de
apropiarse de sus tierras; asimismo,
anuncia su suicidio, dejando en
herencia a los indios todos los bienes
que aún conservaba. En efecto, se retira
a su casa e ingiere veneno.
Los dos hermanos, don Fermín y don
Bruno, viven en perpetua discordia. Don
Bruno es dueño de la hacienda «La
Providencia» donde viven varios
centenares de indios como colonos
o siervos. Don Bruno es un católico
tradicional y fanático, que se opone a
que el progreso llegue a sus tierras
pues cree que eso corromperá
inevitablemente a sus indios, al
inoculárseles el llamado veneno del
lucro. Un rasgo característico de don
Bruno es su ardor sexual desenfrenado
que lo lleva a poseer y violar a muchas
mujeres, de toda raza, edad y condición
social. Por su parte, don Fermín es el
propietario de la mina Aparcora, que
trata de explotarla prescindiendo de la
voracidad de las empresas
transnacionales. Don Fermín representa
al capitalismo nacional y desea que el
progreso y la modernidad lleguen a la
región, oponiéndose así a su hermano.
Pero para explorar la mina necesita
como trabajadores a los indios de
Bruno, quien acepta entregárselos, a
condición de que lo deje vivir en paz en
sus tierras. Es entonces cuando entra en
escena Rendón Willka, un «ex indio», es
decir un nativo transculturado, que ha
vivido varios años en Lima y que ha
perdido parte de su herencia cultural,
pero que ha conservado sus valores
tradicionales más valiosos. Rendón
Willka es contratado como capataz de
la mina, pero tiene ya el soterrado
propósito de encabezar la lucha por la
liberación de sus hermanos de raza y
cultura.
Don Fermín empieza a explorar la mina
Aparcora en busca de la veta principal,
para lo cual empieza a usar la mano de
obra de unos 500 indios enviados por
don Bruno. El sistema de trabajo que
impone es el de la mita, es decir por
turnos, pero los indios no reciben jornal
y solo se les da alimentos. Estos indios
laboran como lampeadores y
cargadores, mientras que otros obreros
especializados trabajan como
jornaleros. Para continuar su proyecto
don Fermín calcula que necesitará más
suelos con agua, por lo que enfoca su
interés en las tierras de su hermano y
en las de los vecinos de San Pedro.
Empieza por comprar tierras de algunos
de estos vecinos.
Pero el consorcio internacional Wisther-
Bozart, que ha puesto sus miras en la
mina, infiltra en ella al ingeniero
Cabrejos para que boicotee las labores
y haga fracasar la exploración; de esa
manera don Fermín se vería obligado a
vender la mina al consorcio. Cabrejos
logra la ayuda del mestizo Gregorio,
quien planea una estrategia. Se sirve de
las creencias indígenas sobre una
serpiente gigantesca, el Amaru o espíritu de la montaña,
que supuestamente vive los socavones de la mina. Gregorio da aullidos desde el
interior, simulando al Amaru, a fin de asustar a los indios, algunos de los cuales
efectivamente se espantan, pero de pronto ocurre una explosión dentro de la
mina y Gregorio muere despedazado. Rendón Willka tiene la certeza de que el
causante de esa muerte es el ingeniero Cabrejos. Gregorio estaba enamorado
de una joven de San Pedro, la señorita Asunta de La Torre, quien más adelante
se vengará asesinando al ingeniero Cabrejos.
Entretanto don Bruno sufre una transformación milagrosa, tras asesinar a una
de sus amantes, de nombre Felisa. Abandona la vida lujuriosa, uniéndose
definitivamente a una mestiza, Vicenta, de quien espera un hijo. Redimido por el
amor, Bruno visita a los comuneros de Paraybamba, a quienes ayuda a elegir a
su alcalde y regidores, así como les ofrece semilla para la siembra. De pronto se
asoma en la plaza del pueblo don Adalberto Cisneros, un hacendado cruel y
abusivo que había arrebatado sus tierras a los indios. El nuevo alcalde de
Paraybamba humilla públicamente a Cisneros, a quien hace azotar y pasear
desnudo por las calles. Don Bruno se despide de Paraybamba aclamado por los
indios, pero el incidente con Cisneros origina después que el alcalde y los
regidores sean arrestados, y que el mismo don Bruno sea denunciado por
Cisneros. Ambos se encuentran en la capital de la provincia, ante las
autoridades, pero don Bruno se defiende bien y Cisneros se marcha jurando
vengarse.
Volviendo a la mina, al fin se encuentra la veta del metal argentífero y don
Fermín viaja a Lima para tratar de formar una sociedad con capitales peruanos,
ya que se había quedado descapitalizado. Sin embargo, la Whistert-Bozart tiene
mucho poder e influencias y logra finalmente que don Fermín le venda la mina,
tras una reunión que se realiza en un edificio capitalino. Don Fermín terminar
por ceder pues no puede competir con la gigantesca transnacional. La empresa
le reconoce un porcentaje de las acciones de la mina y le cancela los gastos
iniciales de la exploración. Don Fermín decide invertir este dinero en la industria
pesquera, adquiriendo fábricas de harina y conservas de pescado en Supe, de la
que se encargará administrar su cuñado, mientras que él vuelve a San Pedro,
dispuesto a ampliar y modernizar su hacienda «La Esperanza».
Mientras tanto, la compañía minera necesitaba agua para represarlas en
beneficio de la mina y a fin de ello consigue una orden judicial que obliga a los
propietarios de San Pedro a vender sus tierras de labranza de la hacienda «La
Esmeralda». Los vecinos se niegan a hacerlo, y como protesta deciden quemar
el pueblo, marchándose del lugar. Son acogidos temporalmente por una de las
comunidades indígenas. Mientras tanto llegan las maquinarias pesadas de la
compañía y cientos de indios como jornaleros. Empieza también a proliferar en
la región los locales de vicios nefandos (bares y burdeles).
Don Bruno, que retorna a San Pedro, encuentra destruida la iglesia, por lo que
siente honda pena. También llega don Fermín, trayendo todo lo necesario para
modernizar su hacienda «La Esperanza» y promete que el pueblo volvería a
renacer con su ayuda. Se anuncia también la llegada del hacendado Cisneros,
quien quiere vengarse de don Bruno, para lo cual se entrevista con el
subprefecto. Este se ofrece para matar a don Bruno a cambio de dinero, pero su
plan se desbarata.
La empresa minera, continuando con la expropiación de la hacienda «La
Esmeralda», comienza a aplanar la pampa con máquinas bulldozer. Pero uno de
los residentes de esa zona, Anto, un antiguo empleado de don Andrés (el padre
de don Fermín y don Bruno) se niega abandonar su propiedad y cuando una de
las máquinas ya se acercaba a derrumbar su casa, se tira contra ella con varios
cartuchos de dinamita en la mano, volando en pedazos con todo.
Don Bruno se culpa de todas esas desgracias por haber contribuido con la
explotación minera, y decide purificar el mundo acabando con los responsables.
Encomienda a su hijo y a su mujer Vicenta a Demetrio Rendón Willka, coge sus
armas y se dirige a la hacienda de don Lucas, gamonal cruel y abusivo que no
pagaba a sus trabajadores y que tenía a sus indios famélicos y harapientos. Don
Bruno mata a don Lucas, ante el regocijo de los indios; luego se dirige a la
hacienda «La Esperanza» de su hermano don Fermín, a quien acusa de ser
responsable de todas las desgracias del pueblo y le apunta con su revólver. Al
verse amenazado, don Fermín corre pero cae herido en las piernas. Al ver lo que
ha hecho, don Bruno se derrumba y llora, pidiendo que lo lleven a la cárcel. Don
Fermín es trasladado a Lima donde se recupera de sus heridas, mientras que
don Bruno es encarcelado en la capital de la provincia.
En la hacienda de «La Providencia», Demetrio Rendón Willka se entera de la
prisión de don Bruno y la probable muerte de don Fermín. Entonces, con la
aprobación de Vicenta, se proclama administrador de la hacienda y protector
del niño Alberto, hijo del patrón. Los colonos trabajarían en adelante para ellos
mismos, sin patrones. Esto significa ya una revolución, por lo que el gobierno
envía a los guardias civiles a sofocar la revuelta que considera de inspiración
comunista. Vicenta y su hijo se esconden en el pueblo de Lahuaymarca.
Mientras que Demetrio se queda alentando a los indios a resistir. Los guardias
irrumpen a sangre y fuego, encuentran a Demetrio Rendón Willka y lo fusilan
junto con otros indios. Pero Demetrio ha cumplido la misión de despertar la
conciencia de sus hermanos de raza dejando abierto el camino para la
liberación.

También podría gustarte