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Intervención Psicológica en Menores

Este documento resume un libro sobre la intervención psicológica con menores expuestos a la violencia de género. El libro presenta conceptos y marco legal sobre estos menores, e impacto de la violencia de género en niños de 0 a 5 años. También cubre daño y recuperación del vínculo materno-filial, conducta agresiva en niños expuestos a la violencia, e intervención con niños huérfanos. Otros capítulos analizan la figura paterna en casos de violencia, relaciones mater
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Intervención Psicológica en Menores

Este documento resume un libro sobre la intervención psicológica con menores expuestos a la violencia de género. El libro presenta conceptos y marco legal sobre estos menores, e impacto de la violencia de género en niños de 0 a 5 años. También cubre daño y recuperación del vínculo materno-filial, conducta agresiva en niños expuestos a la violencia, e intervención con niños huérfanos. Otros capítulos analizan la figura paterna en casos de violencia, relaciones mater
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INTERVENCIÓN

PSICOLÓGICA EN
MENORES
EXPUESTOS/AS A
LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. APORTES
TEÓRICOS Y
CLÍNICOS

Coordinadora:
Inmaculada Romero Sabater

Autoras:
Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid Alejandra de Ándres Martín Beatriz Atenciano Jiménez
Cuesta de San Vicente, 4. 6ª planta - 28008 Madrid Mónica Caballero Laín Ana Isabel Cano Pérez
Raquel Castro Cavero Estíbaliz de Celis Matute
Sofía Czalbowski Mercedes López Díez
Laura Rodríguez Navarro Beatriz Sánchez Silva
INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA EN MENORES
EXPUESTOS/AS A LA VIOLENCIA DE GÉNERO
APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
Edita: Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid
Cuesta de San Vicente, 4 - 28008 Madrid
Tel: 91 541 99 99 - Fax: 91 547 22 84
e-mail: [email protected] - www.copmadrid.org
I.S.B.N.: 978-84-87556-75-3
Depósito Legal: M-43406-2016
Imprime: Gráficas Nitral, S.L.

El Colegio está comprometido con el uso de un lenguaje igualitario y no sexista. No obstante, en aras de la
brevedad del texto y la facilidad de la lectura, en el resto de este documento se entenderá que “niños” hace
referencia a niños y niñas, “hijos” a hijos e hijas, “padres” a padres y madres, etc.

2 INTERVENCION PSICOLOGICA CON MENORES EXPUESTOS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEORICOS Y CLINICOS
ÍNDICE

PRESENTACIÓN..................................................................................................................... 5

iNTRODUCCIÓN..................................................................................................................... 7

CAPÍTULOS
– Menores expuestos a la violencia de género: conceptos y marco legal. Beatriz Atenciano
Jiménez y Estíbaliz de Celis Matute...................................................................................... 11

– Desde el embarazo hasta la escuela: impacto de la violencia de género de 0 a 5 años.


Beatriz Atenciano Jiménez................................................................................................... 27

– Daño y recuperación del vínculo materno-filial en víctimas de violencia de género. Laura


Rodríguez Navarro................................................................................................................ 35

–  Conducta agresiva en niños y niñas: una mirada desde la perspectiva de crecer bajo la
violencia de género. Alejandra de Andrés Martín y Mercedes López Díez........................... 41

– Intervención con niños y niñas huérfanos por violencia de género (de 0 a 6 años). Raquel
Castro Cavero y Mercedes López Díez................................................................................ 49

– La figura paterna en violencia de género y régimen de visitas. Ana Isabel Cano Pérez,
Estíbaliz de Celis Matute y Beatriz Sánchez Silva................................................................. 63

– Relaciones materno-filiales en violencia de género. Aspectos prácticos. Ana Isabel Cano


Pérez y Raquel Castro Cavero.............................................................................................. 79

– La resiliencia: fortalezas de una infancia dañada. Mónica Caballero Laín........................... 93

– Intervencion grupal en la exposición a la violencia de género. Sofía Czalbowski................ 99

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 3
4 INTERVENCION PSICOLOGICA CON MENORES EXPUESTOS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEORICOS Y CLINICOS
PRESENTACIÓN

Fernando Chacón Fuertes*

El Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid Pero este grupo de excelentes profesionales no


siempre ha sido especialmente sensible a las víc- se ha limitado a intervenir con las madres y meno-
timas de violencia de género incluyendo, como no res afectados por la violencia de género, sino que
puede ser de otra manera, a los menores expues- ha querido recoger su experiencia en este libro que
tos a este tipo de violencia. incluye cómo abordar algunos de los aspectos más
problemáticos de su labor, incluyendo temas tan
Desde hace más de una década el Colegio viene controvertidos como las situaciones derivadas del
colaborando con el programa MIRA de la Dirección régimen de visita con el padre acusado o condena-
General de la Mujer, incluyendo el equipo itinerante do por violencia de género, el impacto del mode-
de atención a los y las menores. lo del agresor sobre la conducta de los menores,
cómo ayudar a reconstruir psicológicamente a las
Desde entonces, un grupo entusiasta de psicó- víctimas y fortalecer su resiliencia, etc.
logas especializadas en violencia de género ha es-
No albergo la menor duda de que este docu-
tado interviniendo para conseguir que las víctimas
mento ayudará a formar a un gran número de pro-
superen los traumas provocados por su situación,
fesionales de la Psicología que quieren dedicarse
cronificada en la mayoría de los casos por una a este apasionante y a la vez doloroso campo de
violencia execrable mantenida durante años que intervención.
afectaba a todas sus esferas: personal, familiar y
social. Como ciudadano no puedo más que mostrar
agradecimiento por la labor de este equipo, y como
No son meras palabras cuando se dice que las Decano del Colegio Oficial de Psicólogos de Ma-
heridas emocionales, las afectivas, las del alma, drid me siento orgulloso por cómo representáis los
tardan más en recuperarse que las físicas. mejores valores de nuestra profesión.

* Decano del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 5
FERNANDO CHACÓN FUERTES

6 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
Introducción

Inmaculada Romero Sabater*

El fenómeno de la violencia de género que afec- cia otro lado, ya no se les podía considerar como
ta a un gran número de mujeres y a sus hijas e hi- asuntos privados en la intimidad y el secreto del
jos, tiene un largo recorrido social en cuanto a su hogar.
visibilidad.
Eran muchas mujeres, demasiadas mujeres.
Inicialmente, la violencia de género que afecta-
ba a las mujeres representaba un fenómeno opaco Comenzaba una época de información, de re-
socialmente (tan solo tomado en cuenta por las or- cuentos oficiales y estadísticas de víctimas, de
ganizaciones de mujeres) hasta que la realidad se publicaciones científicas sobre sus perfiles psico-
impuso trágicamente: con la aparición en un pro- lógicos, las características de la violencia de géne-
grama televisivo de testimonios de Ana Orantes re- ro, sus secuelas, la promulgación de leyes de pro-
latando su experiencia de maltrato (año 2008), los tección a las víctimas. Como todo cambio social,
medios de comunicación pusieron de frente y enfo- fue un proceso lento, iniciado en nuestro país en
caron este fenómeno largamente esquivado. Poco los años 80, con enormes avances hasta llegar a
después de su aparición en televisión y tras relatar nuestros días. Todas estas iniciativas fueron visibi-
una larguísima historia de violencia, Ana Orantes lizando el fenómeno, sensibilizando a la sociedad y
era quemada viva por su marido. bajando el umbral de tolerancia de la ciudadanía.

Parte de la sociedad se escandalizó, se des- Hoy, el recorrido que va desde “un crimen pa-
prendió de las vendas que le impedían ver la rea- sional” a un caso de violencia de género, da la me-
lidad, una realidad que llegaba hasta sus vecinos, dida del cambio social llevado a cabo, y del co-
sus amigos, incluso sus propias familias. Poco a nocimiento del fenómeno que va impregnando a la
poco este problema social ha ido adquiriendo ma- sociedad.
yor visibilidad por el gran número de víctimas y la
gravedad de sus efectos. Los colectivos profesionales no fueron ajenos
a estos cambios y médicos/as, psicólogos/as, tra-
Los medios de comunicación comenzaron a in- bajadores sociales, policías, jueces, comenzaron a
formar sobre este aspecto, adquiriendo categoría formarse y especializarse en la comprensión e in-
de fenómeno social. Ya no era posible mirar ha- tervención en esta realidad social.

* Dirección General de la Mujer. Psicóloga Col. M-02297. Coordinadora del Monográfico.

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 7
Inmaculada Romero SABATER

Pero, de acuerdo con el estudio llevado a cabo Los efectos de la violencia de género se detectan
por Save The Children (2010), para denunciar la también en menores que no la han presenciado.
violencia que padecían los menores expuestos a la El mero hecho de vivir en un ambiente en que
violencia de género en sus hogares, “en la violencia existen estas dinámicas de maltrato, tiene conse-
de género no hay una sola víctima”. cuencias en los niños y niñas que pueden acabar
interiorizando modelos inadecuados de identifica-
En efecto, al profundizar en el fenómeno de la ción que, en muchos casos, se repiten en la edad
violencia de género, pronto se advierte que existen adulta.
otras víctimas afectadas: los y las menores que vi-
ven y crecen en un hogar en que existe esa violen- Y en estos momentos, de nuevo, se exige un
cia y que necesariamente resultan afectados, estén esfuerzo de puesta en marcha de recursos para la
o no presentes en el momento de la agresión, o atención de estas víctimas junto con la formación y
resulten o no dañados físicamente. especialización profesional necesaria.

Volvemos a encontrar aquí las mismas dificul- En este contexto, la Comunidad de Madrid a
tades y la misma invisibilidad que se daba con través de la Dirección General de la Mujer (organis-
respecto a sus madres. Al igual que nos encontrá- mo competente para la atención a las víctimas de
bamos al abordar la intervención con mujeres que violencia de género según la Ley 5/2005, de 20 de
sufrían malos tratos, frecuentemente no se detecta diciembre, Integral contra la violencia de género de
a los menores víctimas de la exposición a la violen- la Comunidad de Madrid) pone en marcha en 2005
cia y no hay datos oficiales sobre los menores que el Programa MIRA para la atención psicológica de
están afectados. Solo muy recientemente comien- mujeres y menores víctimas de violencia de géne-
za a realizarse un recuento de los menores que re- ro, y más tarde, en 2010, el Grupo de Psicólogas
sultan muertos en una agresión de violencia de gé- Infantiles Itinerantes que acerca la atención psico-
nero, y de los que quedan huérfanos por el mismo lógica infantil especializada a los menores víctimas
motivo. Todavía hay escasa producción científica de esta violencia en sus municipios de residencia.
en lengua castellana, y solo muy lentamente se em- Ambos proyectos se inician con la colaboración del
pieza a disponer de recursos de protección y aten- Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.
ción específicamente diseñados para los menores.
Las psicólogas itinerantes atienden a los y las
Igualmente empiezan a producirse cambios le- menores expuestos a la violencia de género, cu-
gislativos que, de señalar que a los menores les yas madres están siendo atendidas en la Red de
“afectaba” la violencia padecida por sus madres, Recursos de la Dirección General de la Mujer de la
pasan a reconocerles actualmente como víctimas Comunidad de Madrid. Esta atención psicológica a
de violencia de género por el hecho de estar ex- menores se lleva a cabo de forma itinerante en 20
puestos a ella, superando la vieja distinción entre de los 52 PMORVG (Puntos Municipales del Obser-
víctimas directas e indirectas. vatorio Regional de la Violencia de Género).

En el mismo sentido, en el año 2015 se lleva- Gracias a la implementación de estos progra-


ron a cabo diversas reformas legislativas que han mas, son muchos los menores expuestos a violen-
impulsado la visibilización, asistencia y protección cia de género beneficiados por esta atención. Las
hacia los y las menores víctimas de violencia de psicólogas que se ocupan de estas intervenciones
género. están altamente especializadas, tanto en psicotera-
pia infantil como en violencia de género.
En estos momentos se admite que la violencia
de género tiene un gran impacto en el desarrollo Esta especialización, su experiencia clínica en
psicológico de los niños y niñas expuestos a ella. la atención directa a las víctimas y sus resultados
Durante la infancia, la exposición a estas situacio- es lo que se pretende mostrar en este Monográfi-
nes tiene repercusiones negativas significativas a co sobre Intervención Psicológica en Menores Ex-
corto, medio y largo plazo en el desarrollo emo- puestos a Violencia de Género. De forma paralela,
cional, social, cognitivo y académico, pudiendo y en el mismo contexto, el Colegio Oficial de Psicó-
afectar incluso al funcionamiento en la vida adulta. logos de Madrid ha puesto en marcha un curso de

8 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
Introducción

formación en Intervención Psicológica en menores Ana Isabel Cano Pérez, Estibaliz de Celis
expuestos a violencia de género, que ya cumple su Matute y Beatriz Sánchez Silva, del Programa
cuarta edición y que cuenta con una gran acepta- MIRA, nos plantean cómo la mayoría de estudios
ción entre los y las profesionales. sobre violencia de género se refieren a las conse-
cuencias que ésta tiene sobre las y los menores
A lo largo del Monográfico, las autoras nos van mientras dura la convivencia de la pareja, pero la
trasladando parte de su experiencia. separación en la que existe violencia de género no
implica el fin de dicha violencia.
Beatriz Atenciano Jiménez y Estíbaliz de Ce-
lis Matute, del Programa MIRA, nos describen el El artículo analiza, a través de un análisis esta-
largo recorrido histórico que ha tenido el concepto dístico y un caso clínico, si los procesos civiles de
“menores expuestos a la violencia de género”, pa- establecimiento de comunicación y visitas entre el
ralelo a la evolución de las sensibilidades sociales, padre y los menores tienen en cuenta la existencia
así como las reformas legislativas más relevantes de violencia en el hogar.
en este ámbito y el marco legal actual vigente.
Se pone de manifiesto que la situación de estos
Beatriz Atenciano Jiménez realiza a continua- y estas menores durante y después del proceso de
ción una revisión bibliográfica para dar a conocer la separación requiere una especial atención
victimización por violencia de género, ya que como
señala, a pesar de la evidencia en contra, persis- Raquel Castro Cavero y Mercedes López
te el mito de que las y los más pequeños “no se Díez, del Programa MIRA y del Grupo de Psicó-
ven significativamente afectados por la exposición logas Itinerantes, respectivamente, nos acercan a
a hechos traumáticos” y que, de producirse daño, la más dura realidad en la violencia de género, la
éste se superará de manera “natural” con el mero muerte de la mujer. Cuando las mujeres, además,
paso del tiempo. Se ocupa en su revisión del seve- tienen hijos e hijas, el feminicidio se convierte en
ro riesgo que representa para el feto, el desarro- la secuela más terrible que éstos tienen que sufrir.
llarse en un contexto violento.
Estos menores se enfrentan a un doble duelo, el
Laura Rodríguez Navarro, del Grupo de Psi- de su madre asesinada, y el de su padre, que entra
cólogas Itinerantes, destaca la importancia del rol en prisión o se suicida, quedando expuestos a una
materno en las situaciones de violencia de género, doble situación traumática.
y cómo se ve afectado. El estrés debido al con-
A través de dos casos clínicos, nos ilustran so-
texto violento afecta a la madre, a los menores y
bre cómo ayudar a estos menores a superar tan
al proceso vincular, dando lugar a una variada sin-
dramáticas situaciones.
tomatología emocional. Pero a la vez, el vínculo
materno-filial puede suponer un fundamental factor Ana Isabel Cano Pérez y Raquel Castro Ca-
de protección. vero, del Programa MIRA, nos plantean un enfoque
de intervención en la reparación del vínculo mater-
Alejandra de Andrés Martín y Mercedes Ló- no-filial. Este enfoque incluye un tratamiento indi-
pez Díez, del Grupo de Psicólogas Itinerantes, vidual con las mujeres en su rol maternal, con sus
analizan el comportamiento agresivo como una de hijos e hijas de modo individual, a nivel de fratría y
las respuestas que con más frecuencia aparecen a nivel del conjunto del nuevo sistema familiar. Ex-
en la infancia que crece bajo la violencia de género. ponen su experiencia de un grupo terapéutico de
Las autoras exponen, a través de un caso clínico, madres.
cómo una mirada diferente, que ponga el foco en
la violencia en que están inmersos, y no solo en Mónica Caballero Laín, del Grupo de Psicólo-
su comportamiento agresivo, puede contribuir a la gas Itinerantes, se centra en su artículo en la re-
despatologización de los y niñas, y posiblemente a siliencia, factor de protección y de recuperación
mejorar su futuro. que hace a los menores capaces de responder

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 9
Inmaculada Romero SABATER

adaptándose a situaciones de grave violencia. Destaca asimismo la importancia de los aspec-


Analiza los factores protectores del entorno vin- tos creativos como factor resiliente en las dinámi-
cular del menor que favorecerán comportamien- cas grupales
tos resilientes y ofrece algunas reflexiones sobre
el trabajo terapéutico. Este Monográfico pretende compartir y dar a
conocer entre los psicólogos un ámbito de cono-
Sofía Czalbowski, práctica privada, trabajó en cimiento y experiencia emergentes para poder in-
un PMORVG. Desde su experiencia en trabajo gru- tervenir de forma profunda, eficaz y temprana en
pal, la autora nos expone el fundamento y la meto- estas situaciones, que creemos será de gran ayuda
dología de los grupos psico-educativos para niños, a los profesionales.
niñas y adolescentes expuestos a la violencia de
género, en varias de sus modalidades: grupos de El objetivo final de este esfuerzo pretende paliar
niños y niñas, grupos de madres, grupos de ma- en lo posible los efectos de la violencia sobre estas
dres con sus hijos e hijas, grupos de adolescen- pequeñas víctimas, proporcionándoles una oportu-
tes, intervenciones vinculares madre-hijo. Propone nidad para su buen desarrollo emocional, así como
igualmente un modelo de intervención grupal se- tratar de detener la transmisión de la violencia a las
sión a sesión. siguientes generaciones.

10 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
MENORES EXPUESTOS A VIOLENCIA DE GÉNERO: CONCEPTOS Y MARCO LEGAL

MENORES EXPUESTOS A VIOLENCIA DE


GÉNERO: CONCEPTOS Y MARCO LEGAL

Beatriz Atenciano Jiménez y Estíbaliz de Celis Matute

1. introducción como víctimas de la misma. No decimos que no


exista, sino que todavía no la hemos encontrado.
La violencia de género es un fenómeno históri- Y no podemos dejar de notarlo, porque ahora que
co, tan antiguo como la familia y los estereotipos aceptamos, que sabemos, que las hijas e hijos de
que segregan a seres humanos. Está presente en mujeres maltratadas son víctimas también, ahora
todas las culturas conocidas y clases socioeconó- que este estatus ya no causa sorpresa, la ausencia
micas existentes. La ejercen hombres sobre mu- de los menores en esas definiciones técnicas seña-
jeres, en ámbitos públicos y privados. Comprende la el camino que nos queda por recorrer, a profe-
una gran variedad de fenómenos (por ejemplo, sionales, y a instituciones.
acoso sexual en el entorno laboral, explotación se-
xual, mutilación genital femenina, matrimonios for- Para poder llegar a una futura hoja de ruta, va-
zados, etc.) Los malos tratos contra la mujer, en el mos primero a recorrer el camino que la investiga-
marco de la pareja, son una de las formas más pre- ción, y las experiencias de profesionales en inter-
sentes en nuestra sociedad, y solo recientemente vención, han desarrollado desde los años setenta
hemos iniciado la toma de conciencia necesaria del siglo pasado.
para afrontarlos, con medidas legales, educativas,
sociales, o sanitarias. El objetivo final es una socie-
dad más justa, donde los Derechos Humanos sean 2.1. De invisibles a presentes
una realidad, independientemente del género de
las personas. Pero el objetivo inmediato es la pro- Los recursos contemporáneos que asisten a las
tección de las víctimas frente a una violencia que supervivientes de violencia de género se los debe-
ha demostrado ser persistente en el tiempo, cuyos mos al movimiento feminista, que los creó y gestio-
efectos en la salud mental y física de las mujeres nó en la primera mitad de los años setenta. A me-
pueden llegar a ser devastadores, a veces incluso dida que las mujeres llegaban a las primeras casas
a costarles la vida. de acogida en el Reino Unido y en Estados Unidos,
las activistas comenzaron a observar a esos me-
nores que se alojaban con sus madres. Como re-
2. Menores expuestos a violencia de flexionan McAlister y Gerwitz (2006), el avance en el
género en la bibliografía científica reconocimiento de las necesidades de los niños y
niñas, dentro del movimiento a favor de las mujeres
Nunca hemos leído una definición de malos tra- maltratadas en EE.UU., se topó con la dificultad de
tos contra la pareja que incluya a las hijas e hijos estas primeras activistas para definir cuál era la for-

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 11
Beatriz Atenciano Jiménez y EstÍbaliz de Celis Matute

ma adecuada de aproximarse al rol materno de las para investigar, en aquel momento). Pero su valor
víctimas: asumir que eran las únicas responsables reside en haber dado inicio al proceso de sacar a la
del bienestar de su prole, y por tanto no interve- luz el hecho de que la violencia contra una mujer en
nir; o bien hacerlo con un mensaje asistencialista la pareja, cuando ésta es madre, tiene consecuen-
implícito, que parecía dar a entender que no eran cias negativas para sus hijos e hijas. (Jaffe, Wolfe,
madres suficientemente buenas. Es fácil discernir Wilson y Zak, 1986).
que esta segunda opción chocaba con el plantea-
miento feminista de los primeros recursos, para
el cual el empoderamiento de las mujeres que 2.2. Testigos y “quizás” víctimas
escapaban del agresor, era un elemento central
Desde la segunda mitad de los años ochenta
en el discurso e intervención norteamericanas en
(Jaffe, Wolfe y Campbell, 2012), se inicia una nueva
esta fase (Nichols, 2014, p. 2). Pero había además
fase de publicación de artículos, capítulos, y textos
cuestiones de orden práctico que les impedían
completos dedicados a lo que ahora se denomi-
avanzar, como la falta de recursos económicos,
nará frecuentemente “Children witness of domestic
que no permitía afrontar la incorporación en las
violence/partner violence”: niños testigos.
casas de acogida, de programas específicos para
niñas y niños (McAlister y Gerwitz, 2006). Desde este punto de vista, se entiende que las
niñas y niños sufren los efectos de la violencia en la
Holden (1998), en su revisión bibliográfica, afir-
pareja cuando “ven o escuchan agresiones físicas
ma que los dos primeros artículos publicados so-
entre sus padres u observan sus consecuencias”
bre este colectivo aparecieron en 1975 (un médico,
(Wolak y Finkelhor,1998, p. 80), “o cuando pasan
por un lado, y un trabajador social por otro, ambos
a ser parte de la violencia al intentar intervenir para
ingleses, fueron los autores). Se trataba de infor-
proteger a su madre” (Rudo y Powell, 1996, p. 4).
mes que describían algunos problemas de esta
población (conducta agresiva, trastornos de ansie- En los textos de esta etapa, ya procedan de
dad, insomnio y absentismo escolar). Tras estos investigadores o de profesionales en intervención
pioneros, no se publicó ningún artículo sobre esta directa, se aprecia una progresiva comprensión de
cuestión en los siguientes cinco años, y el primer que niñas y niños no son ajenos a las dinámicas
estudio que incluyó un grupo control se publicó en de la violencia, aunque tradicionalmente se había
1981. Además, una revisión de artículos de carác- considerado que éstas eran exclusivas de la pareja.
ter empírico publicados, llevada a cabo en 1995, Pero todavía la visión es parcial, y no contempla to-
encontró solo 56 artículos entre 1975 y 1995 (Hol- dos los grados en que sufren, conocen, y viven, la
den, 1998). violencia que hay en su familia. Esta visión reduc-
cionista se hizo insostenible gracias al volumen de
Los términos que se han empleado a lo largo investigación que ha demostrado, en lengua ingle-
del tiempo, son indicativos del avance en la com- sa y desde los años noventa, que las niñas, niños y
prensión, y la importancia de las vivencias de estas jóvenes que crecen expuestos a malos tratos con-
niñas y niños. Los primeros artículos y textos se tra sus madres, sufren importantes secuelas, que
refieren de manera sucinta a “hijos de mujeres mal- pueden acompañarles a lo largo de su ciclo vital.
tratadas” (Children of battered women, publicado
en 1990, es el primer libro dedicado en exclusiva
a este tema, y sus autores, Jaffe, Wolfe y Wilson, 2.3. Víctimas por exposición a malos tratos
compartieron sus experiencias de intervención en contra la madre
Ontario, Canadá).
Desde aproximadamente la segunda mitad de
Las investigaciones de esta etapa tienen dificul- la década de los noventa, aparece el término “me-
tades metodológicas, como muestras con proble- nores expuestos a violencia en la pareja” (children
mas para ser significativas (por tamaño u homo- exposed to intimate partner violence o domestic
geneidad), o falta de grupos control, y una sobre violence). Esta expresión ha sido adaptada al con-
representación de las poblaciones en recursos texto español, donde solemos referirnos a los ma-
residenciales de emergencia (las más accesibles lostratos en la pareja como “violencia de género”.

12 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
MENORES EXPUESTOS A VIOLENCIA DE GÉNERO: CONCEPTOS Y MARCO LEGAL

Vamos a detenernos en una explicación lo más tica el abuso sexual infantil puede cursar con al-
precisa posible de esta denominación. tos niveles de maltrato psicológico, la exposición
a malos tratos contra la madre va acompañada de
Comencemos por la noción misma de violencia otras formas de maltrato infantil por parte de los
de género. Esta categoría incluye una multiplicidad cuidadores. En población estadounidense se ha
de crímenes contra los derechos más básicos de señalado que el solapamiento entre exposición y
las personas. Los malos tratos contra las mujeres maltrato físico está en un intervalo de entre el 30
en las relaciones de pareja son una de las manifes- y el 60% de los casos (Edleson, 1997). Para po-
taciones de esta violencia. Otros ejemplos desgra- blación española hay evidencia estadística de la
ciadamente presentes son las agresiones y abusos coexistencia entre formas directas e indirectas de
sexuales, el aborto e infanticidio selectivo en base violencia. Patró y Limiñana (2005) señalan que un
al género, la ablación del clítoris, la castración par- 66,6% de las y los menores expuestos han sufrido
cial o total, los ataques homofóbicos, o el tráfico de otras formas de violencia en el hogar. Los datos
personas con fines de explotación sexual. obtenidos por la Macroencuesta sobre violencia de
género del año 2011, indican que del total de me-
Niños y niñas son víctimas de violencia de gé- nores expuestos en aquel momento, 840.000 per-
nero cuando sufren cualquiera de las formas que sonas, casi 517.000 sufrían además otras formas
ésta pueda adoptar. Cuando la forma específica de victimización directa. Esa cifra suponía el 6,2%
que padecen es que su madre es objeto de malos de los menores de edad residentes en nuestro país.
tratos a manos de su pareja o expareja, decimos
que las y los menores son víctimas por exposición a
los mismos, independientemente de que el agresor 2.4. Multiplicidad de experiencias
ejerza otras formas de maltrato infantil (físico, se-
xual, negligencia, abuso sexual), algo que sucede Cuando decimos que niñas y niños son víctimas
en un importante porcentaje de esta población. de los malos tratos a sus madres por exposición,
estamos empleando un término que nos permite
La Victimología del Desarrollo se refiere a las referirnos a una amplia variedad de experiencias
formas de maltrato infantil antes señaladas como (Fantuzzo y Morr, 1999), superando los reduccio-
formas directas de victimización, y a la exposición a nismos de las denominaciones anteriores. Como
violencia (en la familia, en la comunidad), como una “testigos”, nos quedábamos en la imagen del niño
forma de victimización indirecta (Finkelhorn, 2007, que observa o escucha una acción violenta, física
p. 12). Esta diferenciación no implica en ningún o verbal, pero cuando la palabra es “expuestos”,
caso que el grado de perjuicio y sufrimiento que estamos siendo mucho más inclusivas con la gran
van a experimentar sea de menor grado o impor- variedad de violencias que niñas y niños han sufri-
tancia. Ni mucho menos secundario. Por ejemplo, do, todo el abanico de tipos de malos tratos que
un estudio meta-analítico sobre 118 investigacio- se dan en la unidad familiar, además de denotar el
nes, encontró que las consecuencias psicológicas contexto tóxico que esta familia llega a suponer, ya
de estar expuestos a violencia de género contra que compromete su primera experiencia de los vín-
la madre no eran significativamente diferentes de culos, salud mental, física, su comprensión de las
las consecuencias psicológicas de menores que interacciones humanas y de su propia valía. Todos
habían sufrido maltrato físico (Kitzmann, Gaylord, ellos elementos centrales para la felicidad de los
Holt y Kenny, 2003). seres humanos.

Lo cierto es que toda división es arbitraria, y fa- La violencia ejercida contra la madre forma
lla a la hora de describir las experiencias de toda parte de las vivencias de su prole a lo largo de los
la población infanto-juvenil con la violencia. Como años, desde la concepción misma, y en múltiples
señala Finkelhorn, la fragmentación en el estudio escenarios no excluyentes (Holden, 2003). Veamos
de las diferentes formas de maltrato a menores, algunos ejemplos: la salud del feto puede verse
da lugar a un escenario teórico que no refleja la comprometida por los elevados niveles de estrés
realidad (véase por ejemplo, Turner, Finkelhorn y de la madre cuando ésta es agredida por su pa-
Omrod, 2010). Igual que sabemos que en la prác- reja, en ocasiones con la intención de interrumpir

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 13
Beatriz Atenciano Jiménez y EstÍbaliz de Celis Matute

el embarazo; los bebés a menudo están en brazos 2.5. Impacto en salud y desarrollo
de sus madres mientras éstas son golpeadas y su-
fren lesiones por ello; niñas y niños desde edades En la actualidad sabemos, gracias a un cuerpo
tempranas tratan de impedir las agresiones, con teórico-práctico con más de treinta años de de-
acciones verbales o físicas, y al coste de asumir un sarrollo, que la exposición al maltrato de la madre
alto nivel de miedo, estrés, o incluso incorporar la en la pareja, compromete el desarrollo saludable
agresión como respuesta válida a la violencia del de sus hijas e hijos. “Los efectos de la exposición
padre; o pueden ser victimizados verbal o física- a violencia de género se han observado a lo largo
mente con la intención de aterrorizar o controlar a de todas las etapas evolutivas de los menores de
la madre y hermanos; se puede observar un hecho edad, variando en función de la intensidad, historia,
violento, escucharlo desde otro cuarto, o llegar a tipos de violencia, vulnerabilidad de los niños, niñas
casa cuando ha finalizado y las consecuencias in- y de los adolescentes en ciertos puntos de desarro-
mediatas son lesiones y enseres destrozados; se llo, de la interacción entre etapas de desarrollo y la
escuchan conversaciones sobre hechos que suce-
exposición a la violencia; de los factores de riesgo
dieron cuando no se estaba en casa; se les obliga
y protectores los cuales pueden promover la vul-
o enseña a participar en el maltrato y control de
nerabilidad o la resiliencia frente a la exposición a
sus madres, propiciando el aprendizaje social de
violencia de género”. (Alvarado, 2015, p. 109).
la violencia; y se sufren las consecuencias, ya sean
económicas, el aislamiento social, los problemas
Está comúnmente aceptado que las secuelas
de salud de la cuidadora principal, etc., que pue-
no adoptan un patrón o desorden concreto, sino
den extenderse hasta la edad adulta.
que esta población presenta problemas de amplio
Esta multiplicidad de vivencias y escenarios nos rango, clínicamente significativos, por encima de
permite apreciar que la exposición a violencia no lo esperable en población general (por ejemplo:
implica ser receptores pasivos. Jóvenes y niños Wolak y Finkelhor 1998, p. 80). El fenómeno de la
tratarán de afrontar las situaciones en casa con las resiliencia se sigue con interés en las investigacio-
herramientas evolutivamente a su alcance, más o nes con estos menores (Alvarado, 2013; Hughes,
menos adaptativas: llamar a la policía, negociar con Graham-Bermann y Gruber, 2001; Martínez-Torte-
adultos, distraer al maltratador, oponerse a él (con ya, Bogat, Von Eye y Levendosky, 2009).
o sin violencia), escaparse o salir de casa, evadirse
en la ficción y el ocio (lectura, videojuegos, televi- Como ejemplos de los resultados para infancia
sión, música), en los estudios o el deporte, en su y adolescencia españolas expuestas, contamos
imaginación (pudiéndose llegar a estados disocia- con una investigación de 91 menores entre 6 y 17
dos), concentrarse en proteger a los hermanos… años, población clínica en intervención en un recur-
Son ejemplos de algunas de las acciones que se so específico para víctimas de violencia de género
pueden poner en marcha (Atenciano, 2015; Cun- (Álcantara, López-Soler, Castro y López, 2013). La
ningham y Baker, 2004). muestra se caracterizaba por haber sido expuesta
al maltrato emocional y físico hacia sus madres, y
Pero además, en el seno de las relaciones en la una alta presencia del maltrato psicológico directo
familia, las hijas e hijos van a verse constreñidos a las y los menores (por encima de la negligencia
por roles que comprometen su salud y la calidad de
y el maltrato físico, también presentes). Los resul-
sus relaciones, presentes y futuras (Cunningham y
tados de este trabajo indicaban que las y los niños
Baker, 2004).
padecían graves problemas conductuales y emo-
Sabemos que la violencia, para muchas víc- cionales clínicamente significativos: ansiedad/de-
timas, no va a terminar con la separación, y esto presión, retraimiento, quejas somáticas, problemas
mismo sucederá con los hijos, que mantienen el sociales, de atención, conducta disruptiva, y agre-
contacto con el padre agresor a través de los re- sividad. La prevalencia clínica en la mayoría de los
gímenes de visitas. Aparecen riesgos nuevos, que síndromes era “cinco veces superior a la registrada
pueden sumarse a los que ya existían, como el se- en población normal, y en algún (caso) hasta diez
cuestro, o el incremento en la probabilidad de ser veces superior”. (Alcántara, López-Soler, Castro y
asesinados. López, 2013, p. 746).

14 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
MENORES EXPUESTOS A VIOLENCIA DE GÉNERO: CONCEPTOS Y MARCO LEGAL

2.6. Publicaciones españolas contra la mujer, o violencia por motivos de géne-


ro (Convención sobre la Eliminación de todas las
Como una estimación, que no pretende ni pue- Formas de Discriminación contra la Mujer de 1979,
de ser exhaustiva, puede afirmarse que los últimos Conferencia Mundial para los Derechos Humanos
diez años marcan el inicio de la publicación sobre Viena y Declaración de Naciones Unidas sobre la
menores expuestos en nuestro país. Uno de los pri- Eliminación de la Violencia contra la Mujer, ambas
meros artículos con mayor difusión es el de Patró de 1993a y b, Conferencia Mundial de Mujeres de
y Limiñana (2005) “Víctimas de Violencia Familiar: Beijing de 1995,…) (Bosch y Ferrer, 2000), han teni-
Consecuencias Psicológicas en Hijos de Mujeres do que transcurrir treinta años más para encontrar
Maltratadas”. A este le siguieron los manuales de explícitamente el término “menores expuestos a la
Save The Children (2006 y 2008) cuya difusión on- violencia de género” en un texto legal.
line y en medios de comunicación tuvo un gran
impacto entre profesionales y despertó el debate Realizamos a continuación un modesto reco-
sobre el daño y la reparación de este colectivo. rrido cronológico por las normativas legales más
relevantes de los últimos años. Modesto por breve
Con el objeto de proporcionar herramientas y en el tiempo, y humilde, en tanto que pretendemos
un marco conceptual a los equipos en interven-
analizar, desde nuestra mirada de psicólogas, las
ción, se han publicado diversas guías, por ejemplo,
complicadas definiciones y conceptos legales que,
la del Instituto Aragonés de la Mujer y la Fundación
pese a su dificultad, necesitamos para encuadrar
Adcara (2011), “Una Mirada hacia los Hijos e Hijas
y posibilitar nuestra labor de protección y apoyo a
Expuestos a Situaciones de Violencia de Género.
niños, niñas, adolescentes y mujeres víctimas de
Orientaciones para la Intervención desde los Servi-
violencia de género.
cios Sociales en Aragón”. En Andalucía hay iniciati-
vas similares, una de ellas del Defensor del Pueblo
en Andalucía (2012), quién publica el estudio “Me-
3.1. Año 1989: La Convención de los Derechos
nores Expuestos a la Violencia de Género: Víctimas
del Niño (y de la Niña1)
con Identidad Propia”. Encontraremos trabajos si-
milares desarrollados por los equipos del Institu-
Iniciamos nuestro camino en esta obligada re-
to Canario de Igualdad del Gobierno de Canarias
ferencia internacional para la infancia, dado que su
(2012), o la Fundación la Caixa (2012).
cumplimiento es preceptivo para todos los países
El primer texto multidisciplinar, en lengua cas- firmantes (todos los estados del mundo, excepto
tellana, dedicado íntegramente a esta población, Estados Unidos y Somalia). La Convención sobre
se publicó en el año 2015, se titula “Detrás de la los Derechos del Niño (CDN), de 20 de noviembre
pared. Una mirada multidisciplinar acerca de los ni- de 1989, firmada y ratificada por el Estado Espa-
ños, niñas y adolescentes expuestos a la violencia ñol en 1990 y que entró en vigor en enero del año
de género”, y ha sido coordinado por Sofía Czasl- siguiente (Disposición General 31312, 1990). La
bowski (2015). edición de UNICEF en 2006 la introduce como “el
reconocimiento de la necesidad de establecer un
entorno protector que defienda a los niños y niñas
3. Menores expuestos a violencia de de la explotación, los malos tratos y la violencia”.
género en la legislación (UNICEF, 2006, p. 7).

La consideración de los y las menores como La CDN establece en su Preámbulo los prin-
víctimas de la violencia de género en el ámbito cipios básicos que rigen el estatus jurídico de las
familiar es un área que solo recientemente ha re- personas menores de 18 años, y desarrolla en su
cibido la atención que merece, tanto en la litera- articulado los derechos que les amparan. Destaca-
tura científica, como aún más, en la legislación al mos como imprescindibles, aunque obvios, el de-
respecto. Si tuvimos que esperar hasta la última recho a la vida y al desarrollo, a que se respete su
década del siglo XX para encontrar en tratados y interés superior, a la no discriminación, a la liber-
leyes internacionales conceptos como violencia tad, a la vida privada, a la salud, a la educación…

1
No renunciamos a incidir en la necesidad de utilizar lenguaje inclusivo, algo que por lo general es ignorado sistemáticamente en los
textos legales.

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 15
Beatriz Atenciano Jiménez y EstÍbaliz de Celis Matute

Aunque no realiza ninguna referencia específica En resumen, la CDN insiste en el derecho de


a menores expuestos a violencia de género (rea- los y las menores a crecer y desarrollarse en un
lidad apenas visibilizada en esos años, como de- entorno sano y libre de violencia, como base im-
cíamos), sí podemos extraer de su lectura algunos prescindible para su bienestar. Derechos que, sin
aspectos claves para el asunto que nos ocupa. Por embargo, se ven vulnerados al crecer en un hogar
ejemplo, en el Preámbulo, la CDN establece como
intoxicado por la violencia de género.
principio rector de sus contenidos: “Reconociendo
que el niño, para el pleno y armonioso desarrollo
de su personalidad, debe crecer en el seno de la
3.2. Año 2003: Ley 27/2003 del 31 de julio,
familia, en un ambiente de felicidad, amor y com-
prensión…” (UNICEF, 2006, p. 8). Reguladora de la Orden de Protección de
las Víctimas de Violencia Doméstica
Y continúa en el articulado, instando a los Esta-
dos Partes a garantizar a las personas menores de En el ámbito nacional, esta ley introdujo una
edad, entre otros, el derecho a permanecer con sus herramienta esencial para la protección a las víc-
progenitores, salvo que sea contrario a su interés timas, al ofrecer “a través de un rápido y sencillo
superior (Art. 9); su derecho a expresar su opinión procedimiento judicial (…) un estatuto integral de
en los asuntos que le conciernan, cuando “esté en protección que concentre de forma coordinada
condiciones de formarse un juicio propio” (Art. 12); una acción cautelar de naturaleza civil y penal”
a que tanto el padre como la madre sean corres- (Exposición de motivos, párrafo II). El objetivo era
ponsables de su crianza y educación (Art. 18); o el
doble, por un lado minimizar la ocurrencia de fu-
derecho a recibir, en casos de abuso, explotación
turas agresiones, y por otro, “proporcionar seguri-
o violencia, las medidas institucionales necesarias
para su recuperación física y psicológica (Art. 39). dad, estabilidad y protección jurídica a la persona
agredida y a su familia, sin necesidad de esperar a
Destacamos especialmente el Artículo 19, sobre la formalización del correspondiente proceso ma-
la protección frente a los malos tratos y la violen- trimonial civil”. (Exposición de motivos, párrafo II).
cia, y que por su relevancia, reproducimos en su Estatus que activa, además, los servicios de aten-
integridad: ción psicosocial.

ARTÍCULO 19 La posibilidad de adoptar medidas en el ámbi-


to de familia en el mismo procedimiento, abría la
1. Los Estados Partes adoptarán todas las
puerta a atender específicamente a la situación de
medidas legislativas, administrativas, socia-
les y educativas apropiadas para proteger al niñas, niños y adolescentes implicados. En este
niño contra toda forma de perjuicio o abuso sentido, se menciona en el Artículo 2.7 la posibili-
físico o mental, descuido o trato negligente, dad de solicitar, junto con las medidas relativas a
malos tratos o explotación, incluido el abuso custodia, visitas, comunicación y alimentos, “cual-
sexual, mientras el niño se encuentre bajo la quier disposición que se considere oportuna a fin
custodia de los padres, de un representante de apartar al menor de un peligro o de evitarle per-
legal o de cualquier otra persona que lo ten- juicios”.
ga a su cargo.

2. Esas medidas de protección deberían


3.3. Año 2004: Ley Orgánica 1/2004, de 28 de
comprender, según corresponda, procedi-
diciembre, de Medidas de Protección Inte-
mientos eficaces para el establecimiento de
gral contra la Violencia de Género (LOIVG)
programas sociales con objeto de proporcio-
nar la asistencia necesaria al niño y a quienes
Esta Ley supuso sin duda un hito en la visibiliza-
cuidan de él, así como para otras formas de
prevención y para la identificación, notifica- ción y el reconocimiento de la violencia de género
ción, remisión a una institución, investigación, como vulneración de los derechos humanos, y un
tratamiento y observación ulterior de los ca- enorme avance en las posibilidades de protección,
sos antes descritos de malos tratos al niño y, atención y recuperación para las mujeres que han
según corresponda, la intervención judicial. sufrido violencia de género en el ámbito familiar.

16 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
MENORES EXPUESTOS A VIOLENCIA DE GÉNERO: CONCEPTOS Y MARCO LEGAL

Pero, ¿supuso esta Ley el mismo avance para la las propias menores. Como muestra, recordemos
seguridad y asistencia a los y las menores expues- el paupérrimo dato de que sólo el 3% de las Ór-
tos a la violencia de género? Parece claro que no denes de Protección concedidas llevan aparejada
fue un asunto que los y las legisladoras ignoraran, la suspensión del régimen de visitas para el padre
ya que afirman en el Preámbulo que: “Las situacio- agresor, y sólo en el 0,4% de los casos se suspen-
nes de violencia sobre la mujer afectan también a de el ejercicio de la patria potestad2.
los menores que se encuentran dentro de su en-
torno familiar, víctimas directas o indirectas de esta La LOIVG modifica varios artículos del Código
violencia. La Ley contempla también su protección Penal, introduciendo aspectos de relevancia en el
no sólo para la tutela de los derechos de los me- abordaje penal de la violencia de género. Respecto
nores, sino para garantizar de forma efectiva las a los y las menores, se les tuvo en cuenta al cas-
medidas de protección adoptadas respecto de la tigar con penas superiores los delitos de violencia
mujer”. (Exposición de motivos, párrafo II). de género (Artículo 153 del Código Penal) cuando
se cometen su presencia. También prevé la posi-
Una de las principales modificaciones aporta- bilidad de imponer al condenado, como pena ac-
da por la LOIVG, y que mayor impacto ha teni- cesoria, la inhabilitación para el ejercicio de la pa-
do sobre la protección y asistencia recibida por tria potestad3 por un periodo de hasta cinco años
mujeres y menores víctimas, es la creación de los “cuando el juez o tribunal lo estime adecuado al
Juzgados de Violencia sobre la Mujer, que mate- interés del menor”. (Art. 37, LOIVG). Durante el pro-
rializa la unión de medidas penales y civiles antes ceso, también se establece la posibilidad (artículos
mencionada, buscando una respuesta integral a 65 y 66) de suspender al inculpado para el ejercicio
la problemática familiar provocada por la violen- de la patria potestad o del régimen de visitas hacia
cia machista. Imaginamos que la intención de sus hijos e hijas. Y en caso de que esta suspen-
los y las legisladoras fue aportar una visión glo- sión no se produzca, debe determinarse el modo
bal a las situaciones familiares dañadas por la de ejercer esta relación y adoptar medidas de “se-
violencia, pero consideramos que su puesta en guridad, integridad y recuperación”, tanto para los
práctica ha resultado sin duda insatisfactoria. La menores como para la madre.
tónica general durante estos años ha sido la de
En el Artículo 19, clave para el reconocimiento
dictar medidas provisionales que respondían a
y articulación de la atención y asistencia integral a
una visión disociada de la realidad, aplicándose
las víctimas, la LOIVG reconoce los mismos dere-
simultáneamente contradictorias medidas de ase-
chos de acceso a los servicios sociales para “los
guramiento (incluida Orden de Protección) con el
menores que se encuentren bajo la patria potestad
establecimiento de un régimen de visitas están-
o guarda y custodia de la persona agredida”, es-
dar, mediante el que niños, niñas y adolescentes
tableciendo la necesidad de disponer de recursos
continuaban en contacto, sin protección alguna,
y profesionales específicos a fin de protegerles
con el agresor. Consideramos que estas resolu-
y evitar daños físicos y psíquicos a los menores
ciones probablemente respondan a la falsa creen- afectados.
cia, aún firmemente instaurada, de que el impu-
tado puede ser agresor de su pareja (y ameritar
por tanto sanción y medidas de aseguramiento), y 3.4. Año 2011: La Observación General nº 13 del
al mismo tiempo “buen padre”, manteniendo sus Comité de los Derechos del Niño (y de la
derechos familiares hacia sus hijos e hijas, e im- Niña)
poniendo así una aparente normalidad en las rela-
ciones paterno-filiales, que en muchas ocasiones Con el ánimo de respetar el orden cronológico
choca frontalmente con la realidad vivida por los y que nos hemos impuesto, volvemos al ámbito in-

2
Fuente: Datos de denuncias, procedimientos penales y civiles registrados, Órdenes de protección y medidas de protección y
seguridad solicitadas en los Juzgados de Violencia sobre la Mujer y sentencias dictadas por los órganos jurisdiccionales en esta
materia en el segundo trimestre del año 2015. Observatorio contra la violencia doméstica y de género del Consejo General del Poder
Judicial.
3
…tutela, curatela, guarda o acogimiento…

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 17
Beatriz Atenciano Jiménez y EstÍbaliz de Celis Matute

ternacional retomando la CDN, a través de la Ob- los Estados a apoyar a las familias en el adecuado
servación General nº 134. cumplimiento de su papel, y a tomar medidas de
protección cuando sea necesario.
En 2011, alarmados/as por la “magnitud e in-
tensidad de la violencia ejercida contra los niños”, Un punto esencial para el reconocimiento de la
(Epígrafe I, párrafo 2º), los expertos y expertas que violencia de género en la familia como una forma
forman el Comité redactaron la presente Observa- de maltrato infantil, es la inclusión expresa de la
ción General, relativa al ya mencionado Artículo 19 exposición a la violencia doméstica6 dentro de la
de la CDN, sobre la protección frente a los malos descripción de “violencia mental” al mismo nivel
tratos. Su objetivo es aportar una visión global de que los insultos, amenazas, aislamiento, desaten-
la violencia que sufren los menores, que permita ción afectiva, humillaciones o trato degradante.
adoptar políticas integrales de protección y recu- Más adelante incluye a los menores “que son víc-
peración. timas y testigos de actos de violencia en el hogar y
en las comunidades” (Epígrafe VI, párrafo 72, punto
Y en este sentido aporta interesantes matizacio-
g), en un exhaustivo listado de colectivos infantiles
nes sobre el concepto de violencia que manejan,
que se encuentran en situaciones de especial vul-
entendiendo ésta en sentido amplio, como toda
nerabilidad.
forma de daño a los menores, ya sea físico, psico-
lógico, abuso físico o mental, negligencia, abuso El Comité “subraya la necesidad de intervenir en
sexual, o explotación, sea o no intencional. Alude
las familias en las que los niños estén expuestos a
también a la necesidad de proteger a los y las me-
actos de violencia cometidos por familiares” (Epí-
nores que hayan sido “víctimas o testigos de viola-
grafe VI, párrafo 72, punto d) y resalta la responsa-
ciones de derechos humanos5” (Epígrafe I, párrafo
bilidad de los Estados de implementar medidas de
5º), y a la obligatoriedad de centrar la protección
prevención, identificación, protección, tratamiento
y defensa de los menores en sus necesidades y
y reparación de los y las menores víctimas de ma-
derechos. Establece como supuesto principal que
los tratos.
“la violencia contra los niños jamás es justificable”
(Epígrafe I, párrafo 3º, punto a) independientemen-
te de la frecuencia, gravedad o intencionalidad:
3.5. Año 2014: Instrumento de ratificación del
todo tipo de violencia contra las niñas y los niños
Convenio del Consejo de Europa sobre
es inaceptable.
prevención y lucha contra la violencia
La Observación General nº 13 remarca la im- contra la mujer y la violencia doméstica
portancia de una crianza respetuosa y libre de
Conocido como Convenio de Estambul (Dis-
violencia para el adecuado desarrollo del menor,
reconociendo los efectos devastadores sobre su posición General 5947, 2014), esta herramienta de
bienestar. derecho internacional fue redactada en 2011, en-
trando en vigor en España en 2014. Su puesta en
Destaca también la importancia de la familia marcha ha supuesto un salto cualitativo en la con-
para la atención a los niños y niñas, reconocien- sideración legal de niños y niñas como víctimas de
do al mismo tiempo que es precisamente en este violencia de género en el ámbito familiar, al reco-
contexto donde con más frecuencia sufren los me- nocer en el Preámbulo que “los niños son víctimas
nores actos violentos, y alude al papel de padres, de la violencia doméstica, incluso como testigos
madres y adultos de referencia para la protección de violencia dentro de la familia”. (Preámbulo, p.
de las personas menores de 18 años, instando a 42948).

4
Las Observaciones Generales son interpretaciones que realiza el Comité de los Derechos del Niño, encargado de la supervisión y
vigilancia del cumplimiento de la CDN, con el objetivo de clarificar el contenido de la Convención y orientar a los países firmantes en
su aplicación.
5
Y recordemos que la violencia de género es una violación de los Derechos Humanos.
6
No es voluntad ni descuido de las autoras el uso aparentemente aleatorio de los términos violencia de género y violencia doméstica.
A lo largo de todo el artículo nos referimos a la violencia de género, entendida según la definición ya clásica de la ONU. Utilizamos el
término “violencia doméstica” cuando así viene expresado en los textos legales que comentamos.

18 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
MENORES EXPUESTOS A VIOLENCIA DE GÉNERO: CONCEPTOS Y MARCO LEGAL

Anima a aplicar una visión global para la adop- (Art. 45), en caso de que no pueda garantizarse el
ción de medidas de protección y recuperación de interés superior del menor.
las víctimas, basándose en “un enfoque integrado
que tome en cuenta la relación entre las víctimas,
los autores de los delitos, los niños y su entorno 3.6. Año 2015: el año del reconocimiento
social más amplio” (Art. 18.3), y buscando dar res- explícito
puesta efectiva a las víctimas más vulnerables, en-
tre las que incluye a los y las menores. El año 2015 ha sido prolijo en leyes que han
dado un importante impulso a la visibilización,
El Artículo 22 insta a los Estados firmantes a asistencia y protección hacia los y las menores víc-
proporcionar “servicios de apoyo especializado” timas de violencia de género. Analizaremos cada
tanto para las mujeres víctimas de violencia ma- una de ellas.
chista como para sus hijos e hijas, por ejemplo,
casas de acogida (Art. 23). Este compromiso se
remarca más explícitamente en el Artículo 26, de- 3.6.1. Ley 4/2015, de 27 de abril, del Estatuto de la
dicado específicamente a los menores expuestos, Víctima del Delito.
que utilizando ya el concepto exacto, dice:
El objetivo de esta Ley es recoger los derechos
ARTÍCULO 26 de las personas dañadas, de manera directa o in-
directa, por cualquier tipo de delito que cause un
Protección y apoyo a los menores ex- daño físico, moral o material. Establece un nivel de
puestos protección superior para las víctimas especialmen-
te vulnerables, realizando una mención específica a
1. Las Partes tomarán las medidas legisla-
las y los menores de edad, y apelando a su interés
tivas u otras necesarias para que, en la oferta
superior “como guía para cualquier medida y deci-
de servicios de protección y apoyo a las víc-
sión que se tome” (Preámbulo, párrafo III).
timas, se tengan en cuenta adecuadamente
los derechos y necesidades de los menores
En relación al tema que nos ocupa, destaca que
expuestos a todas las formas de violencia in-
“…se busca visibilizar como víctimas a los meno-
cluidas en el ámbito de aplicación del pre-
res que se encuentran en un entorno de violencia
sente Convenio7.
de género o violencia doméstica8, para garantizar-
2. Las medidas tomadas con arreglo al les el acceso a los servicios de asistencia y apoyo,
presente artículo incluirán los consejos psi- así como la adopción de medidas de protección,
cosociales adaptados a la edad de los meno- con el objetivo de facilitar su recuperación integral”
res expuestos a todas las formas de violencia (Preámbulo, párrafo V).
incluidas en el ámbito de aplicación del pre-
sente Convenio y tendrán en cuenta debida- La Ley ofrece a las víctimas, entre otros, los si-
mente el interés superior del niño. guientes derechos, aplicables también a las perso-
nas menores de edad: derecho a entender y ser
Prestan también especial atención a que se ten- entendida (Art. 4); a la información (Art. 5 y 7); a
gan en cuenta las situaciones de violencia vividas la reflexión (Art. 8); acceso gratuito y confidencial
en una pareja en el momento de establecer medi- a los servicios de asistencia y apoyo, remarcando
das legales sobre guarda y custodia y derechos de especialmente este derecho para los “hijos de las
visitas, y antepone los derechos de los y las meno- mujeres víctimas de violencia de género o de per-
res y su seguridad y de las demás víctimas frente sonas víctimas de violencia doméstica”, (Art. 10);
al derecho de visitas (Art. 31), o la patria potestad derecho a la protección (Art. 19, 21, 25); especí-

7
Artículo 2. Ámbito de aplicación del Convenio
1. El presente Convenio se aplicará a todas las formas de violencia contra la mujer, incluida la violencia doméstica, que afecta a las
mujeres de manera desproporcionada.
8
Esta distinción se establece tal cual en la propia Ley.

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 19
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ficamente para los y las menores y personas con La Ley del Estatuto de la Víctima introduce, en
discapacidad (Art. 26); derecho a evitar el contacto las Disposiciones Finales, varias modificaciones en
con el agresor durante el procedimiento penal (Art. la Ley de Enjuiciamiento Criminal que establecen la
20); derecho a la protección de la intimidad (Art. obligatoriedad de adoptar medidas civiles dentro
22); a la evaluación individual de las víctimas a fin de la Orden de Protección cuando existan menores
de determinar sus necesidades especiales de pro- implicados/as (como el régimen de guarda y custo-
tección (Art. 23). dia, la regulación de las visitas, el uso de la vivienda
o la pensión de alimentos). Lo que antes se dejaba
Dada la relevancia de este último artículo, nos al arbitrio del juez o la jueza, se convierte en pre-
vamos a detener en su análisis. Antes de aplicar ceptivo apelando al interés superior del menor.
las medidas de protección mencionadas, se reco-
mienda la realización de una valoración que ten-
ga en cuenta las circunstancias personales de la 3.6.2. Modificación del Sistema de Protección a la
víctima (incluyendo a los y las menores expuestos Infancia y la Adolescencia
a violencia de género), considerando la concurren-
cia de factores de vulnerabilidad (edad, situación También en 2015 se aprueban dos leyes con
de discapacidad o dependencia con respecto al decisivos cambios para los y las menores en situa-
ción de riesgo, y también para quienes están ex-
agresor). Se valoran también las circunstancias
puestos a la violencia machista en el hogar: la Ley
del delito, su naturaleza, gravedad, grado de vio-
Orgánica 8/2015, de 22 de julio, de modificación
lencia o riesgo de reincidencia, considerando es-
del sistema de protección a la infancia y a la
pecialmente necesaria la adopción de medidas de
adolescencia, desarrollada en la Ley 26/2015, de
protección para víctimas de, entre otros delitos,
28 de julio, de modificación del sistema de pro-
aquellos “cometidos sobre el cónyuge (o análoga
tección a la infancia y a la adolescencia. Ambas
relación9) o sobre los descendientes, ascendientes
son reformas y modificaciones de otras leyes10.
o hermanos (…) propios o del cónyuge o convivien-
te” (Art. 23.2, punto b, 3º). Determina también el La LO 8/2015, argumenta en el Preámbulo la
Artículo 23 que, en el caso de víctimas menores de necesidad de modificar la Ley Orgánica 1/1996 de
edad, se tendrán en cuenta factores como sus ne- Protección Jurídica del Menor, con el objetivo de
cesidades inmediatas, nivel de madurez, edad, gé- reforzar el derecho a que su interés superior sea
nero y discapacidad; y atribuye estas funciones de prioritario, recogiendo en este sentido jurispruden-
valoración a los jueces y juezas que entiendan de cia y las Observaciones Generales del Comité para
la causa en cada momento procesal. El Artículo 24 los Derechos del Niño (y de la Niña). Explicita que
insta a tomar en cuenta la voluntad y opinión de la este “concepto jurídico indeterminado” debe ser
víctima (expresamente si se trata de un niño, niña o aplicado teniendo siempre en cuenta los derechos
adolescente) en la adopción de medidas de seguri- de los y las menores a la hora de tomar medidas
dad. De nuevo el Artículo 26 plantea consideracio- que les conciernan, priorizándolos sobre otros in-
nes especiales para la protección de las personas tereses legítimos con los que puedan entrar en
menores de edad (y con discapacidad o especial- conflicto, ponderándolos adecuadamente en caso
mente necesitadas de protección), que incluyen de que haya otros intereses en juego, e interpre-
el compromiso de minimizar el efecto que las in- tando las disposiciones jurídicas en la forma que
vestigaciones y procedimientos judiciales puedan les sea más beneficiosa, siempre con el objetivo
tener sobre ella, como por ejemplo la emisión del de “asegurar el respeto completo y efectivo de to-
testimonio o la declaración de manera indirecta por dos los derechos del menor, así como su desarro-
medios tecnológicos o a través de profesionales. llo integral” (Preámbulo, párrafo II). Enumera como

9
El paréntesis es de las autoras.
10
Ley Orgánica 1/1996 de Protección Jurídica del Menor; Ley 54/2007 de Adopción Internacional; Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de
Protección Integral contra la Violencia de Género; Código Civil; Ley 1/2000 de Enjuiciamiento Civil; Ley de Enjuiciamiento Criminal;
Ley Orgánica 6/1985 del Poder Judicial; Ley Orgánica 4/2000 sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integra-
ción social; Ley 39/2006 de promoción de la autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia; Ley 41/2002,
reguladora de la autonomía del paciente; así como otras leyes sobre educación, empleo y administrativas.

20 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
MENORES EXPUESTOS A VIOLENCIA DE GÉNERO: CONCEPTOS Y MARCO LEGAL

criterios a tener en cuenta para valorar el interés lencia”, dejando claro ya desde el inicio la concep-
superior del y la menor, los siguientes: tualización de las personas menores de edad ex-
puestas a situaciones de violencia de género como
- El derecho a la vida, el desarrollo y la satisfac- víctimas, sin matiz alguno.
ción de sus necesidades básicas.
A continuación establece unos cambios con
- La participación del menor y la consideración de respecto a las decisiones que deben adoptar los
sus deseos y opiniones. jueces en los procedimientos relacionados con la
violencia de género. Reitera la obligatoriedad, ya
- Su derecho a vivir en un entorno familiar ade-
establecida en la Ley del Estatuto de la Víctima del
cuado y libre de violencia.
Delito, de que jueces y juezas valoren y establez-
- El respeto a su identidad, cultura, idioma, reli- can medidas cautelares de protección y asegura-
gión u otra característica personal. miento, especialmente las referidas a la medida de
alejamiento del inculpado (es decir, desde el inicio
Esta ley introduce modificaciones de enverga- del procedimiento penal) con respecto a las vícti-
dura para la protección de los y las menores vícti- mas, la suspensión de la patria potestad o del régi-
mas de violencia de género. En el Preámbulo dice men de visitas. Y en caso contrario, la jueza o juez
lo siguiente, que reproducimos textualmente por su está obligado a determinar en qué forma se ejerce-
relevancia: rá esta relación, a adoptar medidas de seguridad y
recuperación para la mujer y los menores, así como
“Cualquier forma de violencia ejercida so- un compromiso de seguimiento de la evolución de
bre un menor es injustificable. Entre ellas, es la situación.
singularmente atroz la violencia que sufren
quienes viven y crecen en un entorno familiar Por su parte, la Ley 26/2015, introduce (modi-
donde está presente la violencia de género. ficando el Artículo 12 de la Ley Orgánica de Pro-
Esta forma de violencia afecta a los menores tección del Menor) una mención específica a los
de muchas formas. En primer lugar, condi- menores dependientes de una víctima de violencia
cionando su bienestar y su desarrollo. En se- de género, instando a los poderes públicos a ga-
gundo lugar, causándoles serios problemas rantizar el apoyo necesario para que permanezcan
de salud. En tercer lugar, convirtiéndolos en con su madre, así como “su protección, atención
instrumento para ejercer dominio y violencia especializada y recuperación”.
sobre la mujer. Y, finalmente, favoreciendo la
transmisión intergeneracional de estas con- También aporta modificaciones al Código Civil,
ductas violentas sobre la mujer por parte de la más interesante de las cuales (para el tema que
sus parejas o ex parejas. La exposición de los nos ocupa) se refiere al Artículo 158, que introduce
menores a esta forma de violencia en el ho- la posibilidad de que el juez o jueza adopte, cuando
gar, lugar en el que precisamente deberían sea necesario para “apartar al menor de un peli-
estar más protegidos, los convierte también gro o evitarle perjuicios”, medidas de alejamiento
en víctimas de la misma”. y contacto hacia el niño con respecto a padres, tu-
tores, parientes o terceras personas, insistiendo de
La Disposición final tercera recoge los cambios nuevo en la recomendación de escuchar al menor
introducidos en la LOIVG DE 2004, y comienza de y tener en cuenta sus intereses.
manera contundente al introducir un cambio con-
ceptual en la definición de víctima de violencia de También introduce un interesante cambio en el
género. En el Artículo 1.2 de la LOIVG, donde esta- Artículo 160, que aunque no se refiere específica-
blece que el objeto de la Ley es plantear medidas mente a los casos de violencia de género, resul-
de protección, prevención, sanción y erradicación y ta de muy relevante aplicación. Sustituye el texto
prestar asistencia a las víctimas, sustituye el gené- anterior, que decía: “Los progenitores, aunque no
rico “víctimas” de la redacción anterior por “… a las ejerzan la patria potestad, tienen el derecho de re-
mujeres, a sus hijos menores y a los menores sujetos lacionarse con sus hijos menores…”, por una nueva
a su tutela, o guarda y custodia, víctimas de esta vio- redacción que declara: “Los hijos menores tienen

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 21
Beatriz Atenciano Jiménez y EstÍbaliz de Celis Matute

derecho a relacionarse con sus progenitores aun- creemos, pueden contribuir a mejorar nuestro co-
que éstos no ejerzan la patria potestad…” en lo que nocimiento de la realidad de la infancia y adoles-
parece una apuesta por la primacía de los dere- cencia expuestas a malos tratos contra la madre:
chos de los y las menores frente a otros intereses
en conflicto. - Es indispensable reconocer siempre de manera
inequívoca que se trata de una forma de victimi-
zación infanto juvenil, con un amplio abanico de
4. Reflexiones experiencias y posibles consecuencias.

La capacidad que tiene la violencia contra las - Tomando como marco las aportaciones de la
mujeres para impactar en la vida de sus hijas e hijos, Victimología del Desarrollo (Finkelhorn, 2007),
es un hecho reconocido recientemente en nuestro es prioritario considerar la polivictimización
país. En el 2011 una macro encuesta arroja por pri- como un fenómeno habitual en las vidas de es-
mera vez una cifra estatal fiable: 840.000 menores tas niñas y niños, lo cual implica cuestiones de
crecen en familias donde la madre es maltratada orden práctico tales como que en la clínica y
por su pareja. El 10% de la población infantojuvenil recursos sociales, debemos evaluar de manera
en ese año. Desde el año 2013 se recogen insti- consecuente, y en el ámbito de la investigación,
tucionalmente las cifras de menores asesinados y fomentar la investigación en población general,
huérfanos en el contexto de la violencia de género sobre la coocurrencia de múltiples formas de
en la pareja. Pero no podemos pasar por alto que violencia.
ha habido un desfase de diez años entre la promul-
- Son necesarios más estudios que obtengan sus
gación de la LOIVG, y el firme reconocimiento de
datos a través de menores y jóvenes, en lugar
los menores como víctimas directas.
de sus madres, en distintos momentos de su
proceso (población general, recursos residen-
Damos pasos institucionales, conferencias, cur-
ciales, y recursos de intervención no residencia-
sos, los medios de comunicación se hacen eco en
les).
noticias y reportajes… Todo esto impensable hace
menos de una década, es ahora la prueba de que - Pongamos a la infancia y adolescencia expues-
no se permitirá que siga habiendo víctimas secun- tas en el lugar que les corresponde, como suje-
darias, invisibles, en los crímenes que se cometen tos activos (no objetos) de derechos, a través de
dentro de la familia. más investigación cualitativa, que nos permitirá
mayor conocimiento sobre sus vivencias con-
Tras el doble recorrido histórico planteado,
cretas, sus mecanismos frente a la violencia, o
podemos celebrar moderadamente los avances
sus representaciones de la misma.
logrados en estos últimos años. Desde un reco-
nocimiento general del derecho de niños, niñas y En cuanto a la conceptualización legal de los
adolescentes a crecer y desarrollarse en un en- y las menores expuestas a violencia de género, y
torno libre de violencia, hemos avanzado hacia la dada la enorme trascendencia que la aplicación de
visibilización y conceptualización de la exposición las leyes tiene en su vida, bienestar y desarrollo,
a la violencia de género en el hogar como una si- quisiéramos incluir las siguientes propuestas:
tuación que viola este derecho y que debe ser pre-
venida, sancionada y reparada, poniendo a salvo - Establecer la obligatoriedad de una formación
a las personas menores de edad de vivir estas cir- específica en infancia, victimología y género
cunstancias. Este reconocimiento supone sin duda para los y las profesionales del ámbito jurídico,
un avance en el modo en que la sociedad afronta de tal manera que se posibilite realmente la va-
esta problemática, y específicamente a la mirada loración integral de los y las menores en los pro-
de los y las profesionales que deben decidir sobre cesos legales que les incumben, especialmente
estas cuestiones. en los procedimientos de familia. El nivel de to-
lerancia hacia la violencia sobre los y las meno-
Para continuar con el necesario e imparable res debe ser cero, y la jerarquía de derechos en
avance en pos de este objetivo, quisiéramos ha- litigio encontrarse claramente establecida: que
cer una serie de propuestas a la investigación, que siempre sea prioritario, de manera absoluta e

22 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
MENORES EXPUESTOS A VIOLENCIA DE GÉNERO: CONCEPTOS Y MARCO LEGAL

inequívoca el interés y bienestar del niño, niña o Comité de los derechos del niño (2011). Observación
adolescente. General nº 13 Derecho del niño a no ser objeto de
ninguna forma de violencia (CRC/C/GC/13). Recu-
- Tomar medidas que aseguren que, en los pro- perado de http://srsg.violenceagainstchildren.org/
cesos civiles, la valoración específica de la pre- sites/default/files/documents/docs/crc-c-gc-13_
SP.pdf
sencia de violencia en la familia, y sus efectos
sobre las y los menores no se supedita a la exis- Cunningham, A. y Baker, L. (2004). What About Me!
tencia de una Orden de Protección o un proceso Seeking to Understand the Child’s View of Violen-
penal paralelo. Dado el alto porcentaje de mu- ce in the Family. Londres, Reino Unido: Centre for
jeres que no denuncian la situación de violencia Children & Families in the Justice System.
vivida, además de aquellas que ven frustradas Czaslbowski, S. (Coord.). (2015). Detrás de la Pared.
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divorcio se convierten en ocasiones en un es- niñas y adolescentes expuestos a la violencia de
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- En la misma línea, resulta imprescindible asegu- fensordelmenordeandalucia.es/sites/default/files/
rarse de que el acceso a recursos de seguridad, menores-expuestosviolencia-genero/index.html
protección y recuperación, y concretamente el
Disposición General 31312 de 21 de diciembre. Instru-
derecho a recibir tratamiento y asistencia psico- mento de ratificación de la Convención sobre los
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Beatriz Atenciano Jiménez y EstÍbaliz de Celis Matute

26 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
DESDE EL EMBARAZO HASTA LA ESCUELA: IMPACTO DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO DE CERO A CINCO AÑOS DE EDAD

DESDE EL EMBARAZO HASTA LA ESCUELA:


IMPACTO DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO DE
CERO A CINCO AÑOS DE EDAD

Beatriz Atenciano Jiménez

1. Introducción Saxe, Putnam, Pynoss y Lieberman, 2006), que


pueden manifestarse en la personalidad adulta
La exposición a malos tratos contra la madre en (Gerhardt, 2008, pp. 161-178).
su relación de pareja representa un severo riesgo
para el feto, el bebé, las y los más pequeños. Se
trata de una de las poblaciones más expuestas y 2. Experiencias tempranas de exposi-
con mayor riesgo de sufrir por ello, dada su de- ción a violencia de género
pendencia de las figuras adultas, y la importancia
de los primeros años en el desarrollo psicológico y Para el bienestar y desarrollo del recién nacido,
físico de los seres humanos. no solo la genética y la biología resultan fundamen-
tales. El contexto comunitario de sus progenitores
Este artículo es una revisión bibliográfica, con (entendido como entorno social y físico) será tam-
el objeto de dar a conocer la victimización por vio- bién relevante. Pero el espacio intrauterino, la total
lencia de género en este bloque edad (de cero a dependencia fetal del cuerpo de la madre, hace
cinco años), e introducir al impacto que tiene en que la salud de ella, y todos los factores que pue-
apego, desarrollo, y sintomatología postraumática. dan comprometerla, sean de vital importancia para
Y es que, pese a la cantidad de evidencia en con- la infancia y por tanto la sociedad.
tra, persiste el mito de que las y los más pequeños
no se ven “significativamente afectados por la ex- La violencia de género durante el período ges-
posición a hechos traumáticos”, y que de produ- tacional supone un impacto traumático en la madre
cirse daño, este se superará de manera “natural” y el bebé no nacido, con consecuencias para la sa-
con el mero paso del tiempo (Osofosky, 2011, p. lud de ambos, y para el establecimiento del primer
1). Al parecer los adultos preferimos pensar que en vínculo.
las primeras fases de la vida no hay comprensión
del hecho traumático, y consecuentemente este se Estudios de la Organización Mundial de la Salud
olvidará, si no se les hace recordarlo (Van Horn y (World Health Organization, 2011) sobre prevalen-
Lieberman, 2006, p. 88). cia de malos tratos contra la mujer embarazada en
la pareja, arrojan cifras muy dispares en diferentes
Sin embargo, la investigación y la práctica clí- países, lo cual podría deberse a las diferentes ac-
nica reflejan todo lo contrario (Carpenter, Stacks, titudes culturales sobre la gestación. El intervalo
2009). El trauma temprano tiene importantes se- oscila entre el 1% de mujeres gestantes en Japón,
cuelas a corto y largo plazo (por ejemplo: Kaplow, hasta el 28% de las embarazadas de un entorno

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 27
Beatriz Atenciano Jiménez

rural de Perú. La OMS estima una prevalencia mun- das por esta, pudiendo considerarse un predictor
dial de entre el 4 y el 9%. temprano del mismo (Campbell, Soeken, McFarla-
ne y Parker, 1998, mencionado en Huth-Bocks et
En nuestro país, el estudio de Alonso (2004, ci- al, 2002).
tado en Aguilar Redorta, 2015) sobre 214 mujeres
que acudieron a servicios de urgencias hospitala- Los riesgos en la salud del feto y el recién nacido
rias, encontró que el 20% había sufrido violencia son también alarmantes: indicadores de bajo peso
a lo largo de su vida, y de ellas, el 13% estando al nacer, prematuridad, problemas de alimentación
embarazadas. Además, de las mujeres gestantes y de sueño, más susceptibles de contraer infec-
que completaron su entrevista, el 7% sufrió violen- ciones que población no expuesta a violencia de
cia por su pareja. género (Aguilar Redorta, 2015, p. 96). Además, es
frecuente la no ganancia o pérdida de peso (World
Una revisión meta-analítica de 92 estudios in- Health Organization, 2011). Los bebés prematuros
dependientes (James, Brody y Hamilton, 2013, p. y de bajo peso requieren atención médica y cuida-
368), encontró que durante el embarazo, la preva- dos especiales durante el primer año de vida, y es
lencia del maltrato psicológico era del 28,5%, la del posible que estos estresores añadan una dificultad
físico del 13,8%, y para el sexual, un 8%. Resulta- más a una relación en la que hay maltrato (Lewis-
dos de este mismo estudio indicaron que el mal- O’Connor, Sharps, Humphreys, Gary y Campbell,
trato previo al embarazo era el factor de riesgo que 2006).
mejor predecía sufrir violencia durante el mismo (p.
369). Un ejemplo importante del vínculo que une la
salud mental de la madre y la salud general del feto,
Las consecuencias de la violencia en este pe- es el impacto de los altos niveles de estrés mater-
ríodo vital incluyen daños a la salud física y men- no en el desarrollo del sistema nervioso fetal, pero
tal (Huth-Bocks, Levendosky y Bogat, 2002; Sil- también en el sistema inmunológico, y en otros ór-
verman, 2006; World Health Organization, 2011). ganos (Aguilar Redorta, 2015).1
De entre las consecuencias físicas, estos autores
describen la poca ganancia de peso en la embara-
zada, hemorragias, infecciones, anemia, enferme- 3. Impacto en el vínculo de apego
dades de transmisión sexual, lesiones, tres veces
más complicaciones en el parto que la población La Teoría del Apego, desarrollada en su origen
general, y más cesáreas. Todo esto agravado por por John Bolwy, postula que el desarrollo humano
la falta de suficientes controles de salud durante tiene lugar gracias a las interacciones entre el bebé
la gestación, y el abuso de sustancias durante el y el cuidador adulto. En los primeros años de vida,
embarazo, como nicotina, alcohol, y drogas (World las necesidades centrales de niñas y niños son el
Health Organization, 2011). Como consecuencias amor parental, la protección, y la socialización, y
para su salud mental, se han descrito niveles altos cuando estas necesidades son satisfechas de ma-
de estrés, depresión postparto más prolongada en nera consistente, el sentido del self se organiza en
el tiempo, estrés postraumático, y signos de trau- torno a dos ideas fundamentales: la confianza en
ma (mencionado en Huth-Bocks et al, p. 171). los cuidados de los progenitores, y la convicción
de que se es merecedor de esos cuidados (Lieber-
A esto se suma el elevado riesgo de ser asesina- mann y Van Horn, 2011, p. 12). En sí mismo, el ape-
das por su pareja, o perder el bebé a consecuencia go es la manifestación de la representación interna
de las agresiones (ver estudio de la World Health que el niño tiene de su relación con el cuidador pri-
Organization antes mencionado). En relación a este mario. La cualidad central de esa representación
dato, resulta alarmante que el hecho de sufrir mal es la seguridad que el infante experimenta en la
trato por la pareja durante el embarazo presenta relación, cuidados, y comunicación con ese otro,
una alta correlación con el riesgo de ser asesina- adulta/o emocionalmente disponible, lector de las

1
Para una revisión de la relación entre el estrés materno, el eje hipotalámico-hipofisario-adrenal, el cortisol, y el desarrollo fetal, remiti-
mos al texto de Aguilar Redorta (2015).

28 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
DESDE EL EMBARAZO HASTA LA ESCUELA: IMPACTO DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO DE CERO A CINCO AÑOS DE EDAD

necesidades y emociones del pequeño, y provee- Graham-Bermann y Levendosky (2011) indican


dor predecible de soluciones y afecto. que las mujeres que pueden equilibrar sus repre-
sentaciones en el postparto, aumentan sus posi-
Un ejemplo de investigación sobre apego y bilidades de usar mejores estrategias marentales
maltrato en la pareja, es el trabajo de Huth-Bocks, que las mujeres que mantienen representaciones
Levendosky, Theran, y Bogat, del año 2004. Entre- negativas.
vistaron a 206 mujeres, de una muestra comunita-
ria, en su último trimestre de embarazo. De ellas, Otro escenario posible es el de las adultas con
el 44% comunicó haber sufrido violencia en su capacidad para vincularse positivamente con su
embarazo. Y fueron las mujeres maltratadas de la bebé, y que efectivamente han logrado un vínculo
muestra quienes en la evaluación posterior de los seguro. Como señala Lieberman (2004), las adultas
datos, presentaban representaciones significativa- pueden verse traumatizadas por los mismos acon-
mente más negativas respecto a sus bebés, y ex- tecimientos que sus hijos, y esto puede suponer
presaban emociones negativas (enfado, depresión) un deterioro en un apego anteriormente seguro “al
al hablar sobre ellos. Pero también se mostraban inducir (el hecho traumático) en el progenitor res-
negativas respecto a sí mismas como madres, y el puestas emocionalmente alienantes como la culpa,
vínculo con sus bebés fue clasificado en la catego- miedo, ira, sobreprotección, desregulación emo-
ría de apego inseguro, con más frecuencia que las cional, y por dañar la creencia del niño (de que el
integrantes del grupo control. Existe evidencia em- adulto es un cuidador digno de confianza)” (Liber-
pírica anterior sobre el apego inseguro en esta po- man, 2001, p. 338). El impacto de la onda expan-
blación (Zeanah, Danis, Hirshberg, Benoit, Miller siva de la violencia contra la madre, en el vínculo
y Heller, 1999), en un estudio en el que participaron con el hijo, es muy significativo, porque del vínculo
72 mujeres y sus bebés de 15 meses, y de cuya de apego y la calidad de los cuidados disponibles
muestra de menores, el 61,5% fue clasificado de para los más pequeños, dependerá su recupera-
apego inseguro (la mayoría en la categoría de ape- ción de las consecuencias de la violencia en la fa-
go desorganizado), con solo un tercio de sujetos en milia (Lieberman, 2004).
la categoría de apego seguro. Los resultados rela-
cionaron directamente la severidad de la violencia
sufrida en la pareja, con la probabilidad de tener un 4. La exposición en los primeros años
bebé cuyo apego entrase en la categoría de desor-
ganizado. Las y los más pequeños están desproporcio-
nadamente representados en las familias donde la
La relación de apego entre la cuidadora y el madre sufre maltrato por la pareja (Fantuzzo, De-
bebé puede estar en riesgo ya antes de nacer, de- Paola, Lambert, Martino, Anderson y Sutton, 1991).
bido a la violencia de género durante la gestación. Una encuesta llevada a cabo en cinco grandes ciu-
Es sabido que durante el segundo trimestre de em- dades norteamericanas, encontró que en relación
barazo, la mujer está construyendo su representa- con la población general, las familias con inciden-
ción de sí misma como madre, y del futuro bebé tes documentados de violencia doméstica tenían
(Alvarado, 2015, pp. 113-114). Estas representa- una mayor cifra de niñas/os menores de cinco años
ciones van a estar influenciadas por su propia his- en el hogar (el 49% de los menores en casa esta-
toria de apego en la infancia, del número de hijos ban en ese intervalo de edad), con el agravante de
(su experiencia previa de la maternidad), y de si el haber presenciado múltiples incidentes de violen-
embarazo actual ha sido planeado o no. La victimi- cia (Fantuzzo, Boruch, Beriama, Atkins, y Marcus,
zación a manos de la pareja puede distorsionar los 1997). También en Estados Unidos, otros investi-
modelos internos previos y esas representaciones gadores, como Graham-Bermann y Perkins (2010),
incipientes. Un sesgo negativo condicionaría las han señalado que un 64% de los menores de su
respuestas afectivas y primeros cuidados al recién estudio fueron expuestos a la violencia contra sus
nacido, y por lo tanto, impregnaría la cualidad y ca- madres por primera vez, antes de los dos años de
lidad del tipo de apego que se establece con este edad. Este dato es muy importante, porque la in-
en el primer año de vida (Bogat, Levendosky, Von vestigación existente afirma con contundencia que
Eye, Davidson, 2011). la característica que de manera más consistente se

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 29
Beatriz Atenciano Jiménez

asocia con menores problemas de ajuste general, al que muchas familias se ven sometidas, pueden
es no haberse visto expuestos antes de los cinco conllevar privaciones importantes en las necesida-
años de edad (por ejemplo: Graham-Berman, Gru- des básicas, con consecuencias en la salud física y
ber, Howell y Girz, 2009), aunque la investigación mental de las y los más pequeños.
apunta a que el daño se explicaría por el efecto de
la cantidad acumulada de violencia a lo largo del Estas vivencias van a condicionar la exploración
tiempo (Graham-Berman y Perkins, 2010). y el juego, indispensables para el desarrollo salu-
dable en esta etapa de la vida. Así mismo, también
Sobre los tipos de malos tratos que presencian, en los ritmos de sueño y la alimentación podemos
en un estudio noruego con 157 madres en contac- encontrar problemas importantes (Aguilar Redorta,
to con los servicios de atención e intervención en 2015).
violencia de género en Oslo y alrededores, estas
Sabemos, por los trabajos de epidemiología del
informaron de que sus hijas e hijos, antes de los
maltrato en la infancia que hay una especial vul-
cinco años de edad, fueron expuestos a la violencia nerabilidad a padecer maltrato infantil desde el
que se ejercía sobre ellas. En concreto, un 62,2% a nacimiento hasta la edad preescolar (por ejemplo,
violencia psicológica, un 40% a física, y un 33% a para datos en población estadounidense, ver en
violencia sexual. En este estudio y para esta mues- Van Horn, Gray, Pettinelli y Estassi, 2011, p. 61). El
tra, los resultados implican que a mayor frecuencia hogar donde hay violencia de género puede incre-
de violencia física y psicológica contra la adulta, mentar este riesgo. Hay investigadores que hablan
mayor riesgo de exposición para las hijas e hijos, de un porcentaje de coexistencia del maltrato in-
y además, a más duración de la relación de pareja, fantil y la exposición a violencia contra la madre del
más riesgo de exposición a las agresiones físicas 40% (Graham-Bermann y Levendosky, 2011, p. 3),
y sexuales contra la madre (Vatnar, Bjørkly, 2011). si bien, desconocemos los datos exactos desglo-
sados por edades.
A una edad en la que toda seguridad depende
de sus figuras de apego, la violencia contra la ma-
dre crea una paradoja irresoluble: los adultos que 5. Exposición de 3 a 5 años de edad
deben ser el centro de la exploración del mundo, el
lugar seguro en el que buscar consuelo cuando me Entre los tres y los cinco años de edad, las y los
caigo, los brazos que me contengan cuando tengo pequeños aún pasan la mayor parte de su tiempo
miedo, esos mismos adultos, me aterrorizan, gritan en contacto con sus progenitores. De hecho, se
con ira, lanzan cosas, lloran sin consuelo, veo el ven totalmente inmersos en las dinámicas de es-
miedo en su rostro, me caigo al suelo en sus bra- tos, ya que no pueden salir por sí mismos del lugar
zos. donde se produce una agresión, ni ir a refugiarse
en la casa de los vecinos, o pedir ayuda de manera
A una edad en la que el aprendizaje se basa en autónoma. Solo pueden “permanecer y soportar o
la repetición, la estabilidad de las rutinas y los ho- absorber la violencia y/o refugiarse en un escondi-
rarios, la predictibilidad de los cuidados, y de ser te, su propia fantasía, o anulando sus emociones”
acompañados de al menos una figura adulta emo- (Howell y Graham-Bermann, 2011, p. 89). Además,
las y los más pequeños son grandes observadores
cionalmente disponible, estas niñas y niños viven
de los comportamientos adultos, y están constan-
en un escenario impredecible, en el que hay golpes
temente infiriendo cuál es su lugar en los mismos
súbitos y gritos (de ira, de dolor), donde pueden lle-
(Lieberman y Van Horn, 2011) lo que puede lle-
gar a presenciar lesiones y sangre, en casos terri-
varles a interpretar que, de alguna manera, son la
bles (que saltan a las noticias) incluso el asesinato.
causa de las agresiones hacia la madre, generando
La violencia de género implica riesgos físicos para sentimientos de responsabilidad, culpa y angustia,
bebés y preescolares, puesto que los pequeños ya que aunque puede no haber aún comprensión
pueden estar en brazos de la madre cuando esta es (de la violencia), ellas y ellos perciben y sufren la
agredida, o buscar el consuelo del contacto, ate- tensión (Cunningham y Baker, 2007).
rrorizados por la agresión que ella sufre, o ser ob-
jeto de violencia por el maltratador. Las otras vio- Entre las consecuencias para las y los pequeños
lencias, como la económica, o el aislamiento social de tres a cinco años, se describen en la literatura

30 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
DESDE EL EMBARAZO HASTA LA ESCUELA: IMPACTO DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO DE CERO A CINCO AÑOS DE EDAD

profesional (Howell, 2011) hechos como los proble- trabajos cuantitativos. El objetivo final es lograr una
mas emocionales (por desregulación emocional y descripción sensible al desarrollo en los primeros
pobre comprensión de situaciones emocionales) y años de vida, que nos permita identificar en be-
comportamentales. Persisten los problemas para bés, niñas y niños, signos de daño por exposición
explorar el entorno, y puede darse una pérdida de a hechos traumáticos. Una de las propuestas más
confianza en los adultos (por ejemplo, una pobre mencionadas en las publicaciones es la clasifica-
representación materna). También se han descrito ción diagnóstica DC: 0-32 una alternativa al DSM
en esta etapa los primeros indicadores de una au- para la salud mental desde el nacimiento hasta los
toestima y autoimagen dañadas, y dificultades en tres años de edad. Según los criterios de aque-
el desarrollo social. Entre los problemas de salud lla, en esta etapa de la vida los signos de estrés
física, destacan la incidencia del asma y la derma- postraumático más relevantes para el diagnóstico
titis atópica, en relación al estrés en la etapa ges- pueden agruparse en tres categorías, y manifestar-
tacional y primeros años de vida (Aguilar Redorta, se en los siguientes indicadores (en Liebermann,
2015, pp. 95-98). 2007; Stafford, Zeanah y Scheeringa, 2003):

• Reexperimentaciones del hecho traumático:


6. Síntomas de estrés postraumático manifestadas en juego traumático, recuerdos
reiterados del hecho en situaciones distintas al
Una vivencia se convierte en traumática cuando juego, pesadillas, malestar ante recordatorios
la intensidad de los hechos pasa a percibirse como del trauma, episodios de flashbacks y disocia-
una amenaza para la integridad física y psicológi- ción
ca. En términos generales, la descripción y el diag-
nóstico del trauma y el estrés postraumático en los • Embotamiento de la responsibidad: retraimiento
primeros años de vida, representan un reto para social, pérdida de habilidades previamente ad-
la ciencia psicológica, con una estimulante discu- quiridas, reducción de la experiencia y expre-
sión entre investigadores y clínicos (por ejemplo: sión emocional, reducción del juego.
Sheeringa, Zeanath, Drell, Larrieu, 1995; Stafford,
Zeanah, y Scheeringa, 2003), sobre la falta de sen- • Aumento de la activación (arousal): terrores
sibilidad de los criterios diagnósticos estandariza- nocturnos, dificultad para conciliar el sueño,
dos de la clasificación DSM, a la hora de reflejar las despertares nocturnos, hipervigilancia, descen-
respuestas tempranas (hasta la etapa preescolar). so de la concentración, e intensas respuestas
La cuestión es que las reacciones emocionales y de sobresalto.
comportamentales ante un hecho traumático va-
rían enormemente entre la experiencia de adultos y Además de estos tres aspectos, la propuesta
niños, ya que están mediadas por el nivel de desa- incluye otros elementos “asociados”: pérdida tem-
rrollo cognitivo y emocional alcanzados. Por ejem- poral de logros del desarrollo, y aparición de nue-
plo, un pequeño puede internalizar una agresión a vos síntomas tras el evento traumático (por ejem-
su madre como severa, independientemente de la plo: miedos nuevos, agresividad, comportamientos
naturaleza objetiva de la misma, puesto que para sexualizados no ajustados al nivel evolutivo).
él es “absolutamente real” su representación del
evento (Liebermann y Van Horn, 2011, p. 11). Estos cambios en su comportamiento y emo-
ciones, debidos al impacto traumático, pueden
Las autoras y autores que se han interesado por aparecer inmediatamente después de los hechos,
investigar e intervenir sobre trauma y TEPT en esta pero también días, o incluso semanas más tarde
etapa del desarrollo, realizan el esfuerzo de dar (Osofosky, 2011, p. 6). Respecto de la severidad
cuerpo a un campo teórico y práctico, a menudo a del impacto, se ha afirmado que la exposición re-
partir de descripciones de casos, grupos terapéu- petida a violencia en la pareja puede ser tan trau-
ticos, y un creciente pero aún limitado número de matizante para los pequeños, como ser objeto de

2
Diagnostic Classification of Mental Health and Developmental Disorders of Infancy and Early Childhood, 2005, elaborada por la organi-
zación norteamericana en pro de la salud mental en los primeros años, Zero to Three.

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 31
Beatriz Atenciano Jiménez

maltrato directo (Scheeringa y Gaensbauer, 2000, preciso considerar si las decisiones legales respec-
en Rossman, Rea, Graham-Bermann y Butterfield, to del contacto con el padre pueden entrar en con-
2004). Scheeringa y Zeanath, en el año 1995, estu- tradicción, cuando no directamente comprometer,
diaron las respuestas postraumáticas de 41 niños y la estabilidad de los cuidados y rutinas que tan ne-
niñas, menores de cuatro años a diferentes eventos cesarios son para el desarrollo óptimo, no digamos
potencialmente traumatizantes. Encontraron mayor la recuperación y especial protección indispensa-
presencia de sintomatología postraumática cuando bles para niñas y niños expuestos a traumas tem-
el trauma implicaba una amenaza a la integridad de pranos, dentro de los vínculos.
sus cuidadores principales, en concreto, más sínto-
mas de aumento de la activación, nuevos temores, A la vista de las investigaciones, las intervencio-
y agresividad. En contraste, presentaban menos nes deben ser tempranas, contemplar a la figura
síntomas de embotamiento. Aquellos que sufrieron adulta no maltratante, y estar fundamentadas en
la situación traumática después de los dieciocho las teorías del desarrollo, apego, trauma, y resilien-
cia. En sesión serán imprescindibles las habilida-
meses de edad sufrían más reexperimentaciones.
des para trabajar con las y los más pequeños, pero
Ante las dificultades que la clasificación diag- también la capacidad para hacerlo con adultas, a
nóstica supone, las investigaciones sugieren que menudo, severamente dañadas por el maltrato.
la metodología de evaluación debe contemplar
Como en otros aspectos de la violencia de gé-
múltiples informantes e instrumentos, observación
nero, la investigación se centra casi exclusivamen-
directa de las y los menores, uso del juego en pro-
te en la superviviente y su prole, siendo muy nece-
tocolos de entrevista, y profesionales con habilida-
sario poner el foco sobre el agresor, sus violencias,
des y experiencia en esta población y bloque de
su forma de vincularse con los hijos, y demás as-
edad (por ejemplo, Stover y Berkowitz, 2005).
pectos relevantes para el desarrollo y la seguridad
de los más pequeños.
7. Conclusiones
Es necesario que las próximas macroencuestas
de violencia de género recojan datos sobre las hijas
La infancia y adolescencia expuestas a malos
e hijos expuestos a malos tratos contra la madre,
tratos contra la madre son una población que re-
desde edad en el momento de la encuesta, hasta
cibe el interés investigador y clínico desde hace
tipos de violencia ejercida por el agresor sobre la
aproximadamente treinta años. Desde los años es-
prole. También es importante conocer las expe-
colares hasta la mayoría de edad, hay una cantidad
riencias de violencia durante la gestación y el post-
de evidencia científica que permite afirmar, clara-
parto. Todo esto mejoraría nuestro conocimiento
mente, que las experiencias con la violencia de gé-
de esta población, y facilitaría el diseño de accio-
nero que el maltratador ejerce en la familia, tienen
nes de prevención, y de recursos de intervención.
un impacto en el desarrollo y la salud de las hijas
e hijos. Para la etapa prenatal, y hasta los años de Las acciones formativas sobre menores y vio-
preescolar, la evidencia es aún escasa, pero sus lencia de género pueden contribuir al conocimiento
resultados permiten afirmar que esta violencia sobre el impacto de la exposición en el crucial pe-
compromete la calidad de sus vínculos de apego, ríodo de los primeros años, si se les incluye de ma-
supone un conjunto de experiencias estresantes nera específica. Estos contenidos podrían difundir-
potencialmente traumatizantes, y es un riesgo para se a profesionales de la salud y educación, para
su salud física y mental. Estos riesgos, debido a la facilitar la detección y la intervención precoces, en
especial relevancia que los primeros años de vida servicios de pediatría, escuelas infantiles, grupos
tienen para el desarrollo de la personalidad adul- de padres y madres, etc.
ta, comprometen muy a largo plazo su desarrollo y
bienestar futuros. Los primeros años de la vida nos acompañarán
siempre. Porque las experiencias vinculares y los
La especial vulnerabilidad de este grupo de cuidados van a condicionar el desarrollo del cere-
edad (cero a cinco años) requiere de una reflexión bro, de la respuesta al estrés, y de las bases de la
en todas las instituciones que trabajan con ella. Es personalidad adulta. Como dicen Alicia Silverman

32 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
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34 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
DAÑO Y RECUPERACIÓN DEL VÍNCULO MATERNO-FILIAL EN VÍCTIMAS DE VIOLENCIA DE GÉNERO

DAÑO Y RECUPERACIÓN DEL


VÍNCULO MATERNO-FILIAL EN VÍCTIMAS
DE VIOLENCIA DE GÉNERO

Laura Rodríguez Navarro

1. Introducción género, y aunque las mujeres se han visto como


eje central en el bienestar de sus hijos e hijas, se ha
Cuando trabajamos con mujeres víctimas de prestado poca atención a la cuestión de la materni-
violencia de género trabajamos con mujeres que dad en este contexto (Lapierre, 2008).
piensan, sienten, actúan, se relacionan y además
educan. Educan a otras personas que también Sin embargo, si profundizáramos en ese daño
piensan, sienten, se relacionan… y que en un fu- que la violencia de género les hace como mamás,
turo serán las que conformen nuestra sociedad. seríamos capaces de obtener más información so-
Por este motivo, resulta fundamental, en el trabajo bre cómo afecta la violencia de género no sólo a
que las profesionales hacemos con ellas, dedicar ellas, sino a sus pequeños. Seríamos conscientes
un tiempo a trabajar esta parte, a ayudarles en las de la repercusión que tiene ser víctima de malos
dificultades que puedan surgirles en su tarea como tratos por parte de su pareja en todos los ámbitos
madres y a que, a pesar de las circunstancias en de su vida. Asimismo, esto nos serviría para apren-
las que se encuentran, puedan ejercer su labor de der a ayudarles en su proceso de recuperación.
educar del mejor modo posible.
Que la relación con sus hijos e hijas y el impacto
Alrededor de las tres cuartas partes de las mu- que ha tenido la violencia estén poco visibilizadas
jeres que sufren Violencia de Género son madres. en los espacios de apoyo, puede afectar a los me-
(Bancroft, 2002; Lorente, Sánchez de Lara y Nare- nores, al vínculo materno–filial y a la propia recupe-
do, 2005; Ministerio de Sanidad, Asuntos Sociales ración de las mujeres (Plaza y Cantera, 2015).
e Igualdad, 2012). Sin embargo, los esfuerzos rea-
lizados hasta ahora por parte de las instituciones Es por ello que se considera importante resaltar
y de las y los profesionales que trabajamos con diversos aspectos a tener en cuenta cuando ha-
estas mujeres han estado encaminados al trabajo blamos de una mujer que es víctima de violencia
con ellas como mujeres y no tanto a su labor de de género y que además es madre y por tanto sus
madres. Es tan grande la onda expansiva que cau- hijos están expuestos a ese tipo de violencia.
sa el maltrato, son tantos los daños que la mujer
sufre como persona que, en ocasiones, el trabajo
de recuperación de estas mujeres como madres 2. El rol de la mujer como madre
queda relegado a un segundo plano.
Nuestra sociedad viene marcada históricamen-
A pesar de la creciente preocupación de la si- te por el patriarcado, un patriarcado que determi-
tuación de los menores expuestos a la violencia de na en muchas ocasiones cómo debe estructurarse

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 35
Laura Rodríguez Navarro

una familia y cuáles son los roles de cada uno de como madre llegando a cumplir con las exigencias
sus miembros. Y ¿cuál es el rol de la mujer? La de la sociedad, unas exigencias que había hecho
mujer, por el mero hecho de serlo, en el momento propias y que sólo cuando tiene que ponerlas en
en que se convierte en madre, debe desempeñar práctica es cuando se da cuenta de que son una
una serie de tareas que la sociedad de algún modo utopía. Además, habría fantaseado con la idea de
le exige. En nuestra sociedad ser “buena madre” que el maltrato cesaría con la llegada del bebé,
pasa por cumplir con varias ideas que están muy pero no ha sido así.
instauradas: la mujer es la responsable del bienes-
tar familiar y la madre es la responsable de la crian- ¿Qué siente esta madre entonces? Se siente,
za (Lizana, 2012). muchas veces, culpable ya que piensa que ha fra-
casado, no ha llegado a cumplir con lo que “debe-
Estas ideas erróneas implican que: una “buena ría” para ser una buena madre.
madre” no tiene sentimientos negativos hacia sus
vástagos, ni se siente cansada ni aburrida; siem- Se atribuye esa culpa como si fuera su falta de
pre está disponible y las necesidades de sus hijos habilidades lo que le impide una completa protec-
e hijas están antes que las de ella (Davies, Krane, ción y fomento del desarrollo psicoevolutivo de sus
Collings y Wexler, 2007). hijos; cuando en realidad el hecho que dificulta el
cuidado óptimo de éstos es fruto de la violencia de
Independientemente de cómo se encuentre una género que sufre (Irwin, Waugh y Wilkinson, 2002;
mujer y en qué momento vital esté, al tener un hijo, McGee, 2000; Mullender et al., 2002).
estas ideas se convierten en exigencias que ella
misma se auto impone para poder satisfacer las Este sentimiento de culpa es el que nos encon-
necesidades que necesite su criatura. tramos en muchas ocasiones cuando mantenemos
una primera entrevista con la madre. Ella misma se
Esa autoexigencia puede comenzar en el mismo culpa por los problemas que relata de sus peque-
momento en el que una mujer descubre que está ños y porque hayan tenido que vivir episodios tan
embarazada. Son muchos los pensamientos que dolorosos. Por todo ello, es importante entender
se le vienen a la cabeza y los planes que tiene para la imagen que tienen de ellas mismas ya que nos
sí misma y para su futuro, planea cómo será su vida da mucha información sobre cómo se vinculan con
con su bebé y se imagina a sí misma en su nueva sus hijos e hijas, una vinculación que indudable-
vida, su vida como madre. mente influye en el estado emocional de éstos.

¿Y qué ocurre cuando esa madre está sufriendo


violencia de género? Una mujer que ha sufrido vio- 3. La actuación del maltratador fren-
lencia de género presentará unos daños que harán te a la maternidad
que sus recursos para satisfacer las demandas fa-
miliares y de crianza se puedan ver mermados. Sin Cuando nace un bebé, el padre violento puede
embargo, se le exigirá que cumpla su rol de “buena emplear distintas formas de maltrato hacia la ma-
madre” igualmente (Lizana, 2012). dre que le hacen dudar de sus capacidades como
cuidadora. Surge un maltrato psicológico en el que
La misma persona que tiene la responsabilidad, se siente cuestionada constantemente tanto en su
social y personal, de cuidar de sus hijas e hijos es la faceta de madre como de pareja. El maltratador le
que también recibe la violencia y, por lo tanto, está puede echar en cara que ya no pasa tanto tiempo
en constante situación de alerta, miedo y angustia, con él y que dedica demasiado tiempo a la mater-
se siente agotada e incapaz de tirar adelante, etc. nidad (Lizana, 2012).
Esta situación emocional causada por la violencia
de género y la presión social que vive la madre no Por otro lado, con frases como: “eres mala
es la más facilitadora para desarrollar una materni- madre”, el maltratador va trasmitiendo a la mujer
dad positiva (Plaza y Cantera, 2015). la sensación de que no hace bien las cosas y de
que todo es su responsabilidad (Bancroft, 2004).
Sin embargo, esa maternidad positiva es la que De este modo, la mujer no solo tiene que lidiar con
ella había planeado, se había imaginado a sí misma las exigencias de la sociedad y las suyas propias,

36 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
DAÑO Y RECUPERACIÓN DEL VÍNCULO MATERNO-FILIAL EN VÍCTIMAS DE VIOLENCIA DE GÉNERO

como hemos reflejado anteriormente; sino que, Cuando escuchamos frases como “pensaba
además, tiene que lidiar con unas exigencias que que cuando se separaran acabarían los gritos, pero
son imposibles de cumplir: las del maltratador. no ha sido así, mamá sigue llorando todos los días
y papá sigue haciéndole daño”, nos damos cuenta
A medida que estos bebés van creciendo, lo ha- de que a pesar de que los progenitores se han se-
cen en un ambiente hostil en el que los reproches, parado, la violencia no ha cesado: son frases que
los insultos y el maltrato psicológico y en ocasio- reflejan cómo el maltratador utiliza las visitas para
nes físico, impregna su día a día. Se van convir- continuar con el maltrato hacia la madre y por ende
tiendo poco a poco en personas independientes en al vínculo materno-filial.
su pensamiento y en su comportamiento, aunque
siempre influidos por el modelo familiar en el que
están creciendo. Van formando sus propias opinio- 4. Consecuencias de la violencia de gé-
nes y valores que les marcarán a lo largo de su vida nero en el vínculo materno-filial
como adultos.
Ser madre y además ser mujer víctima de vio-
Es en ese momento cuando, en ocasiones, el lencia de género puede tener efectos negativos
padre trata de conseguir que sus hijos hagan con en la infancia. Basándose en el trabajo de autores
él una alianza contra la madre. Les obligan a tomar como Wolfe y Paul Breitner, Pedreira Massa habla
partido en la violencia haciendo que adquieran el de la teoría del Círculo Interactivo de la Violencia
rol de aliado del maltratador (Lizana, 2012). Familiar (Pedreira, 2004). En él, describe las con-
secuencias que tiene para la madre y para sus hi-
En cualquier caso, el objetivo del padre será jos el maltrato. Por un lado, este maltrato hace que
romper el vínculo materno-filial para tener más con- la madre desempeñe su función materna con una
trol sobre el conjunto de la familia (Bancroft, 2004). elevada tasa de estrés, lo que provoca un proceso
vincular donde predomina el estrés y la aparición
Y ¿qué ocurre una vez se produce la separa- de síntomas psicológicos y físicos. Esto puede lle-
ción? La actuación del maltratador puede continuar var a una reducción en sus habilidades de manejo
yendo encaminada a dañar el vínculo materno filial. con sus hijos e hijas.
En su afán por controlar y por imponer sus normas,
en muchas ocasiones, se siente impotente al com- Por otro lado, una segunda consecuencia es
probar que, a pesar de sus desvalorizaciones, exis- que estos niños padecen también una situación de
te un vínculo madre-hijo/a difícil de romper. Esa estrés, fundamentalmente referido a la respuesta al
impotencia es la que le lleva a tratar de controlar proceso vincular y al establecimiento y desarrollo
ese vínculo también dañándolo en la medida que de las conductas de apego, incrementándose en
le es posible. Los menores, durante las visitas con los menores síntomas emocionales tales como:
su progenitor son utilizados como instrumento para irritabilidad, trastornos afectivos, trastornos soma-
dañar a la mujer, se produce una instrumentaliza- toformes y comportamentales (agresividad), oposi-
ción que no deja de ser una forma más de maltrato cionismo, pasividad y acomodación extrema.
hacia la madre, pero también hacia ellos por parte
de su progenitor. La alteración del proceso vincular afectado va
a potenciar en el polo materno un incremento en el
Un fuerte vínculo con la madre, la figura que no estrés a la hora de poder establecer la marentalidad
maltrata, es importante para la recuperación del y en el polo filial se constata una tensión crecien-
daño de estos niños y niñas víctimas de violencia te en las relaciones madre-hijo/a, (Pedreira, 2003).
de género (Jaffe y Geffner, 1998). Ayudar a las ma- Inevitablemente esto repercute negativamente en
dres y a sus hijos a sanar sus relaciones es uno de el estado emocional de ambos. En los menores, la
los aspectos más importante (Erickson y Hender- exposición a la violencia altera el establecimiento
son, 1998). Sin embargo, el camino hacia esta meta del vínculo afectivo con su madre al sentir que éste
puede verse erosionado si el maltratador usa las está amenazado o incluso que se pueda perder.
visitas como un tiempo para animar a los menores
a no respetar a su madre, o para desafiar su autori- Un niño o una niña, por el mero hecho de ser-
dad (Bancroft y Silverman, 2002). lo, presenta unas necesidades de cuidado que irán

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 37
Laura Rodríguez Navarro

variando en función de su edad y momento evolu- El niño o la niña se convierte en “cuidador” de


tivo. Y si es víctima de violencia de género, presen- su madre y/o responsable del bienestar familiar.
tará además necesidades derivadas de los efectos Algo que las propias madres observan y, en algu-
de la violencia del padre (Lizana, 2012). na ocasión me han verbalizado de este modo: “Mi
hijo, antes de acostarse tiene que comprobar que la
Estas necesidades vienen recogidas por la ma- puerta esté bien cerrada con llave”.
dre, es ella la que se hace cargo de ellas y la que
pretende dar estabilidad y tranquilidad a sus criatu- La propia situación de violencia de género que
ras. Pero no olvidemos que es una madre dañada, viven en el entorno familiar entra en contradicción
marcada por la violencia de género. con su mundo infantil, de tal forma que el menor, en
lugar de estar pendiente de lo que le corresponde
Una violencia de género que puede afectar a su por su edad, se encuentra inmerso en situaciones
estilo de crianza. Cuando una mujer está siendo de un mundo adulto donde no tiene las herramien-
víctima de maltrato, en ocasiones, estas vivencias,
tas suficientes para hacer frente a los problemas
la llevan a volverse más autoritaria o más permisiva
que surgen.
en su forma de educar (Lizana, 2012). Por un lado
tendríamos madres más autoritarias: frente a la su- Por otro lado, en muchas ocasiones son niños y
pervivencia, los hijos e hijas tienen que obedecer niñas tan preocupados por el estado emocional de
con rapidez y para ello, ellas se tienen que mostrar sus madres que se olvidan del suyo propio. Están
autoritarias para conseguirlo. tan centrados en que su madre esté bien que no
son conscientes de su propio malestar o afectación
Por otro lado, estarían las madres cuyo estilo
emocional por la violencia que han presenciado.
educativo se torna más permisivo, como una forma
de compensación, una forma de resarcir los daños
Son muchas las ocasiones en las que el mundo
causados por el maltratador, (Olaya, Ezpeleta, De
infantil del niño se ve relegado a un segundo plano.
La Osa, Granero y Doménech, 2010).
El adulto crea expectativas sobre el niño y la rela-
“Lo que sea para que mi niña esté bien”. Esta ción que se establece entre ellos está más centra-
fue la respuesta de una madre cuando le pregunté da en la amistad. Se pierde el equilibrio adulto-niño
por qué continuaba dándole de comer a su hija de (Lizana, 2012).
seis años.

Es tanto el sufrimiento de estos menores y por 5. Vínculo madre-hijo/a como factor


ende el sufrimiento de estas madres, que la rela- de protección
ción que se establece entre ellos, en ocasiones, se
convierte en poco o nada afín al momento evolutivo En palabras de Antonio Escudero (2015), “el
de sus hijos e hijas. Las necesidades de los niños, a apego es considerado como una propiedad de las
medida que van creciendo, son distintas, y hay de- relaciones psicosociales, entendidas éstas en su
terminadas tareas que pueden ir realizando solos y forma básica, como patrones conductuales que,
que les ayudan en su independencia y percepción incluidos en el desarrollo evolutivo del sujeto, al
positiva sobre sí mismos. Sin embargo, es tanto el tiempo que favorecen la supervivencia a través de
sufrimiento que las madres ven en sus pequeños la dependencia, le dirigen y capacitan progresiva-
que intentan evitarles cualquier dificultad, a pesar mente hacia su autonomía como adulto” (p. 152-
de que esa dificultad sea adaptativa para su desa- 153).
rrollo.
Un vínculo seguro con la madre es, por tanto,
En ocasiones, por el mismo motivo, con el fin uno de los factores más importantes para lograr
de evitarles mayores dificultades, se produce una paliar los efectos negativos de la exposición al mal-
vinculación excesiva que se convierte en un refugio trato. Ayuda a los menores a desarrollar la capaci-
ante la violencia. Sin embargo, esta extrema cerca- dad de autorregulación física y emocional, a sentir-
nía les puede hacer perder también algunos lími- se seguros y a percibirse como personas valiosas,
tes y propiciar en ocasiones roles inversos (Lizana, lo cual es esencial para su autoestima y percepción
2012). de autoeficacia (Lizana, 2012).

38 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
DAÑO Y RECUPERACIÓN DEL VÍNCULO MATERNO-FILIAL EN VÍCTIMAS DE VIOLENCIA DE GÉNERO

La comunicación entre las madres y sus hijos o Por todo ello, cuando una mujer decide cesar la
hijas sobre la existencia de conflictos que ellos han convivencia con el maltratador y padre de sus hi-
presenciado disminuye la posibilidad de que mues- jos, necesita ayuda psicológica y legal para asimilar
tren problemas de comportamiento y de violencia su nueva situación vital; pero además necesita ayu-
manifiesta, siempre y cuando ese diálogo no vaya da para manejar esa nueva situación con sus cria-
acompañado de hostilidad, culpabilidad o rabia ha- turas. Necesita pautas educativas que le ayuden a
cia la pareja (Save the Children, 2008). entender el proceso por el que están pasando sus
hijos e hijas, cómo lo viven y cómo les pueden ayu-
Debido a la importancia que tiene para los me- dar. Necesitan, por tanto, ayuda para vincularse de
nores la figura materna como referencia, se podría un modo positivo con ellos.
decir que uno de los factores de protección más
importante para estos niños y niñas, es el vínculo No se entiende la intervención con estos niños y
que se establece entre ellos. niñas si no trabajamos su vinculación con la figura
materna y reparamos el daño que la violencia de
Por lo tanto, cuando trabajamos con menores
género pueda haber causado.
víctimas de violencia de género, la reparación del
daño que haya podido causar la violencia de géne- Estas madres siguen siendo, en la mayoría de
ro al vínculo materno-filial es esencial para que la casos, referentes de protección y seguridad para
recuperación de los síntomas que presentan. sus hijas e hijos. Si ellas pueden recibir una inter-
vención individual especializada podrán explicar a
sus niños, niñas y adolescentes el por qué de la
6. La intervención con mujeres, ma-
violencia, desculpabilizarles, mostrarles de nuevo
dres víctimas de violencia de género
que pueden protegerles y acompañarles en su pro-
En ocasiones, cuando el sufrimiento y daño que ceso de recuperación (Plaza y Cantera, 2015).
la violencia de género ejerce sobre los niños y las
Una intervención con estas mujeres víctimas de
niñas es visibilizado por sus madres, éste se con-
violencia de género, para que sea completa, debe
vierte en el motor de arranque hacia la separación.
Frases como “lo he hecho por ellos” o “gracias a incluir una intervención en su faceta de “madres”.
mis hijos saqué la fuerza que necesitaba para de- Debemos escuchar sus miedos, sus limitaciones,
cir basta”, son las que señalan que, en ocasiones, su perspectiva de la infancia en general y de sus hi-
una mujer víctima de violencia de género es capaz jos en particular. En definitiva, debemos hacer que
de denunciar lo que está viviendo o de separarse visibilicen cómo la violencia de género ha afectado
para evitar que su pequeño siga sufriendo. Algo a su función como madres y al vínculo que han es-
que hasta ahora no había sido capaz de hacer para tablecido con sus pequeños.
protegerse a sí misma.
De este modo lograremos ayudar tanto a los
Muchas mujeres afirman que es cuando son menores en su recuperación como a sus madres.
conscientes de que la violencia también afectaba a Les ayudaremos a que se deshagan de ese sen-
sus hijos, y no sólo a ellas, cuando deciden buscar timiento de culpa por no cumplir con las exigen-
algún tipo de ayuda (Lizana, 2012). cias de la sociedad para ser una buena madre. Les
ayudaremos a educar del mejor modo posible a
Se mantienen en su decisión de “acabar” con la esas personas que piensan, sienten y se relacionan
violencia, teniendo en cuenta que esto está fuera como ellas: sus hijos, la sociedad futura.
de su alcance y que depende siempre del maltra-
tador (Lizana, 2012). Pero esto no siempre es fácil
ya que, en ocasiones, son los propios niños y niñas BIBLIOGRAFÍA
los que no quieren que se separe y realizan presión
sobre ella para que no lo haga (Radford y Hester, Bancroft, L. (2002). The parenting of men who batter.
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INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 39
Laura Rodríguez Navarro

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40 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
CONDUCTA AGRESIVA EN NIÑOS Y NIÑAS: UNA MIRADA DESDE LA PERSPECTIVA DE CRECER BAJO LA VIOLENCIA DE GÉNERO

CONDUCTA AGRESIVA EN NIÑOS Y NIÑAS: UNA


MIRADA DESDE LA PERSPECTIVA DE CRECER
BAJO LA VIOLENCIA DE GÉNERO

Alejandra de Andrés Martín y Mercedes López Díez

El comportamiento agresivo es una de las res- nera de manisfestar el sufrimiento y no todos los
puestas que con más frecuencia aparecen en la menores que viven inmersos en violencia lo expre-
infancia que crece bajo la violencia de género en sarán de esta forma, pero sin duda, como ilustrare-
el hogar. mos más adelante con un caso concreto, las ma-
nifestaciones agresivas generan un gran impacto a
nivel social, familiar y escolar que no siempre se
1. Introduccción conceptualiza de forma adecuada en los diferentes
ámbitos en los que se desarrollan niños y niñas. En
Existen estudios, como el realizado en España muchas ocasiones estos menores son rechazados
por Patró y Corbalán (2005) que han comprobado por su entorno y etiquetados erróneamente como
mayor presencia de conductas agresivas en meno- “mal educados”, “violentos,” “difíciles”, “antiso-
res expuestos a violencia en la familia; en concreto ciales”, atribuyéndoles en la mayoría de los casos
estas autoras constataron en una muestra de 40 una intencionalidad de causar daño que socava su
mujeres que sufrían malos tratos y residían en cen- autoestima y retroalimenta la visión negativa que
tros de acogida con sus hijos e hijas, que éstos pre- tienen de sí mismos.
sentaban comportamientos problemáticos como
Nos centraremos en el periodo evolutivo que
la violencia hacia iguales (35%), comportamiento
abarca de los seis a los doce años, etapa que se
violento hacia la propia madre (22%), y en menor caracteriza por la apertura a la vida social y esco-
medida, la conflictividad en la escuela (10%). lar donde niños y niñas tendrán que relacionarse
con sus iguales y con otros adultos diferentes a sus
Los estudios de Adamson y Thompson (1998), y
padres (profesores, monitores). En este escenario
Ballif-Spanvill, Clayton, Hendrix y Hunsaker (2004), es donde pondrán a prueba sus recursos internos
mencionados por Alcántara (2010), también encon- para afrontar los conflictos y frustraciones diarias,
traron que los menores expuestos a violencia do- siendo la agresividad muchas veces la única he-
méstica eran más propensos a responder mediante rramienta que poseen para reafirmarse frente a los
la agresión a los conflictos con sus compañeros, demás. A nuestro modo de ver detrás de este com-
aumentando con ello, los problemas en las interac- portamiento violento hay un daño en la base del
ciones con los iguales y las relaciones sociales. “edificio” emocional y vincular que la convivencia
con la violencia de género les ha generado.
En este artículo, queremos poner el foco en la
agresividad como una forma de expresar el dolor Con la escolarización, comienza el proceso gra-
emocional en la infancia; no se trata de la única ma- dual de independencia y autonomía apareciendo el

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 41
Alejandra De Andrés Martín Y MERCEDES LÓPEZ DÍEZ

grupo de pares como referente fundamental, ade- bilidad constante, baja tolerancia a la frustración,
más de la familia. Este proceso de socialización se resolución de conflictos de forma violenta, y re-
ve afectado por la exposición a modelos de con- producción de conductas paternas hacia la madre
ducta violentos, pudiendo mostrar como conse- -control, exigencia, agresiones verbales y físicas-
cuencia dificultades en la relación con iguales, uso (Save the Children, 2008).
de la violencia, posibilidad de padecer bullying o
ejercerlo, o aislamiento (Baker y Jaffe, 2003; Baker, El objeto, por tanto, del presente trabajo es co-
Jaffe y Moore, 2004; Cunnigham y Baker, 2007; nocer y comprender cómo determinadas áreas que
Gewirtz y Edleson, 2004; Groves, 2002; James, conforman la personalidad de niños y niñas se van
1994; Sudermann y Jaffe, 1999). a ver alteradas por efecto de crecer bajo la violen-
cia de género y van a generar este comportamiento
También en esta etapa, se acelera el desarro- hostil y violento que expresan.
llo intelectual y se va consolidando el juicio moral
sobre lo que está bien o mal; los niños y niñas uti- Se trata de analizar desde el punto de vista de
lizarán en estas edades los mecanismos de racio- un niño o una niña, cómo la vinculación afectiva
nalización (Lizama, 2012) a la hora de justificar la con sus cuidadores, su capacidad de regulación
violencia y establecerla como un valor en su código emocional, su autoestima, el patrón de comporta-
de conducta. miento que manifiesten, y los valores y creencias
que aprendan, se verán afectadas por la conviven-
Otro hito evolutivo afectado por la violencia de cia en un hogar con violencia de género.
género en esta etapa será la interiorización de los
roles de género: la identificación de lo masculino y Estas cinco áreas recogen aquellos aspectos
femenino puede verse influenciado por la exposi- que son adquiridos en el seno de la familia y que
ción al modelo de hombre que maltrata y la mujer desde nuestra experiencia en este ámbito son cen-
víctima, determinando el comportamiento desigual trales para un adecuado desarrollo socio-emocio-
en niños y niñas. nal.

La forma que estos menores tienen de manifes- La agresividad en los niños y niñas será una ma-
tar agresividad es muy diversa, desde conductas nera, y quizá la única, de responder y/o de com-
desafiantes y desobedientes -sobre todo ante la pensar las carencias que sufren. A continuación
figura materna-, a explosiones de ira y rabia, irrita- definiremos cada una de ellas, su afectación por

Figura 1
Representación de la violencia de género ejerciendo una influencia transversal
en las diferentes áreas de desarrollo

VIOLENCIA DE GÉNERO

VINCULACIÓN AFECTIVA - AUTOESTIMA - REGULACIÓN - PATRÓN COMPORTAMENTAL - ACTITUDES Y CREENCIAS

NIÑO/A

COMPORTAMIENTO
DAÑO/SUFRIMIENTO
AGRESIVO

42 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
CONDUCTA AGRESIVA EN NIÑOS Y NIÑAS: UNA MIRADA DESDE LA PERSPECTIVA DE CRECER BAJO LA VIOLENCIA DE GÉNERO

la violencia y la respuesta que manifiestan niños y disponibles y sensibles a las demandas de los ni-
niñas. ños, la agresividad será una respuesta ante la frus-
tración y la ansiedad.

2. Vinculación afectiva La ira como emoción, y la agresividad en su ma-


nifestación conductual, se conformarán como se-
La vinculación afectiva es el pilar sobre el que ñales de comunicación hacia las figuras de apego
se construye todo el edificio emocional y cognitivo (Bowlby, 1985, 1988).
en la infancia, “el sentimiento que se genera en el
vínculo con las figuras de referencia es el de segu- En palabras de José A. Castillo Garayoa (2012)
ridad afectiva. Se moviliza por el deseo de proximi- “Si éstas no responden, no contienen, no protegen,
dad y contacto y va acompañado de ansiedad si se no ayudan a pensar y a regular la emoción, estas
siente amenazado” (Dio Bleichmar, 2005, p. 109). respuestas de ira se convertirán en una pauta esta-
ble de relación con los demás”.
Una vinculación afectiva segura es determinan-
te en la adaptación psicosocial de los menores y
está íntimamente ligado a otras funciones esencia- 3. Regulación emocional
les en el desarrollo evolutivo (Gavarrel, 2013). En
esta relación afectiva los adultos de referencia son La regulación emocional merece una considera-
los que van a proporcionar a los niños y niñas la ción aparte para profundizar más extensamente en
capacidad de regularse en situaciones de estrés las dificultades que estos niños y niñas presentan
emocional; la seguridad que transmitan va a permi- en el control de su comportamiento.
tir que se perciban como personas valiosas y com-
petentes en la relación con su entorno; favorecerá Tiene que ver con la capacidad para manejar
el desarrollo de la mentalización (Fonagy, Gergely, las emociones siendo aprendida y transmitida en el
Jurist y Target, 2002) como capacidad que permite entorno familiar y en la propia vinculación afectiva
comprender las emociones propias y ajenas y por con la madre y el padre. Precisamente en situacio-
tanto afrontar de forma más eficaz los conflictos nes de estrés emocional es donde las figuras pa-
interpersonales. rentales ayudarán a sus hijos a calmarse, a poner
palabras a lo que sienten y por tanto, dar sentido a
Sin embargo en un hogar con violencia estas sus reacciones. Posteriormente, serán capaces de
experiencias que generan un apego seguro se van autorregular sus emociones por sí mismos desde
a ver alteradas. esta experiencia de reconocimiento y legitimidad
de los afectos que el adulto proporciona (Dio Blei-
Se producen multitud de episodios de fuerte chmar, 2005).
estrés que comprometen la seguridad de la ma-
dre y sus hijos. La mayoría de ocasiones la madre Sin embargo el clima familiar que genera un
no puede proporcionar una contención emocional hogar con violencia no permite que se desarrollen
o experiencia de seguridad en el menor viéndose de forma adecuada estas capacidades en los niños
atrapada por el torbellino de la violencia. El padre, y niñas ocasionándoles una serie de dificultades.
hacia el que el niño y la niña se siente vinculado
afectivamente, genera miedo y temor y por supues- En primer lugar, estos menores presentan difi-
to ningún sentimiento de protección. cultad para identificar las emociones en uno mismo.
A nuestro modo de ver los niños y niñas aprenden
En este escenario los niños y niñas procesan en a estar pendientes de evitar o amortiguar el conflic-
su memoria emocional (Le Doux, 1998) repetidas to de forma permanente, por lo que no hay lugar
experiencias de vulnerabilidad, soledad e impre- para registrar las emociones propias. La madre no
dictibilidad. siempre puede realizar esta experiencia de recono-
cimiento emocional ante la ansiedad que también
Como consecuencia van a buscar restablecer le inunda a ella. No hay espacio para desarrollar un
su seguridad afectiva demandando atención y con- pensamiento reflexivo: impera el mundo emocional
tacto con sus figuras de apego. Si éstas no están del agresor.

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 43
Alejandra De Andrés Martín Y MERCEDES LÓPEZ DÍEZ

Al no identificar y por tanto, comprender las Convivir con la violencia expone a los menores
emociones en uno mismo -viéndose muchas veces a un mundo inseguro, impredecible y con multitud
interrumpida la transmisión afectiva madre-hijo ne- de experiencias negativas venidas del lugar que
cesaria para contener y calmar la ansiedad-, éstas tiene que aportar seguridad y confianza. El am-
se manifiestaran de forma descontrolada, dando biente familiar no estimula y refuerza a los niños
lugar a respuestas de cólera y agresividad. La ma- y niñas en sus logros, en su individualidad, en su
yoría de los niños y niñas presentan dificultades en autonomía: la madre no puede estar sensible y dis-
graduar la intensidad de las emociones o adecuar- ponible sobrepasada por la situación de violencia y
las a la situación pertinente (Gavarrell, 2013). De enfrentando sola la tarea de crianza (Mullender et
aquí se derivan niveles muy bajos de tolerancia a al., 2002), y la figura paterna daña, exige de forma
la frustración manifestando rabietas e impulsividad desmedida, o desprecia al menor inundándole de
ante cualquier circunstancia que les genere males- mensajes negativos.
tar.
Si ponemos en relación una baja autoestima
Finalmente, si no identifican ni gestionan sus con la socialización entre iguales que comienza a
emociones ¿cómo reconocer las de los demás? ser central en esta etapa evolutiva , a nuestro modo
La consecuencia será la falta de empatía, proceso de ver, muchos de los niños y niñas van a sentir la
más complejo y que implica un nivel suficiente de relación con los demás como una amenaza a su
inteligencia emocional. Los niños y niñas no sien- autoconcepto. En este caso las conductas agresi-
ten ni parecen entender los sentimientos ajenos de vas van a manifestarse como un medio para resta-
forma que mantienen de forma unidireccional su blecer la imagen de sí mismos (Bleichmar,1997); en
perspectiva ante las diferentes situaciones socia- la violencia van a encontrar una manera de sentirse
les que implican una interacción emocional mutua.
reconocidos y valorados frente a los demás.
La falta de comunicación emocional con los hijos
e hijas unido a que los menores buscan control y
seguridad frente a los demás, explicaría esta falta 5. Patrón de comportamiento
de comprensión de las emociones de los otros que
genera multitud de conflictos en el área social. Todo lo que hasta ahora exponemos determi-
na la conducta del niño y la niña, sin embargo, el
comportamiento se encuentra además condiciona-
4. Autoestima do por el propio sistema educativo que el menor
recibe en la familia; el conjunto de normas, límites
La autoestima es otro de los sistemas profun-
y reglas de convivencia que las figuras parentales
damente dañado en los menores que crecen en un
transmiten.
hogar sometido a la violencia de género (Lizana,
2012).
La violencia de género genera un estilo educa-
tivo disfuncional, muy confuso. Hay una descoor-
De forma general la autoestima se va desarro-
dinación total donde el agresor desautoriza y des-
llando a partir de las experiencias vividas en el en-
torno familiar y las identificaciones con los adultos precia a la madre cuando ésta intenta establecer
de referencia. Desde aquí se crea una descripción sanciones o normas, o por el contrario, establece
del sí mismo que guía la conducta (Dio Bleichmar, un sistema punitivo desproporcionado al motivo de
2005). desobediencia. Los niños y niñas perciben que sus
acciones tienen consecuencias sólo a veces, de-
En la infancia se observa de distintas formas: pende de con quién estén, si es la figura paterna se
una buena autoestima se manifestará en un com- frenarán por temor, si es la madre la ignorarán, y de
portamiento vital, optimista, con iniciativa, capa- forma arbitraria, depende del estado emocional del
cidad de disfrute y principalmente, en tolerar y agresor (Lizama, 2012). El resultado es que no se
aceptar los propios errores. Una niña o niño con produce una adecuada interiorización de normas y
baja autoestima mostrará apatía, pesimismo, inse- límites que regulen y guíen la conducta. El respe-
guridad en lo que hace y una actitud muy negativa to hacia la autoridad ha sido aprendido desde el
hacia sí mismo cuando se siente frustrado. miedo: si no se teme al adulto que trata de aplicar

44 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
CONDUCTA AGRESIVA EN NIÑOS Y NIÑAS: UNA MIRADA DESDE LA PERSPECTIVA DE CRECER BAJO LA VIOLENCIA DE GÉNERO

disciplina, no se actuará de acuerdo a lo que se respeto, resolver conflictos y alcanzar lo que uno
espera de ellos. quiere de los demás de forma rápida (Spaccarelli,
Coatsworth y Bowden, 1995). Niños y niñas la asu-
A nuestro modo de ver, es muy frecuente que men como algo normal y aceptable incorporándola
interpreten la autoridad y la disciplina de forma de- a su repertorio de conducta tanto dentro de la fa-
sadaptativa: es percibida como un ataque y una milia como en las relaciones con iguales y primeras
forma de dominación (tal como la han observado y relaciones de pareja. En este sentido, no podemos
vivido en sus hogares) defendiéndose frente a ella, olvidar la relación indisoluble que se aprende entre
dando lugar a conductas desafiantes y oposicio- amor y violencia (Lagarde, 2005) y que sostiene la
nistas tanto con la madre como con otras figuras creencia del sufrimiento como máxima expresión
relevantes, principalmente del entorno escolar y del amor romántico y demás mitos que perpetúan
formativo de los niños y niñas: profesores, monito- la tolerancia de la violencia en la pareja (Yela, 2003).
res, entrenadores deportivos.
Por último, los niños y niñas adoptarán la creen-
Por este motivo, una vez producida la sepa- cia de que el mundo no es un lugar seguro sino
ración de la pareja las madres se encuentran con peligroso y hostil. Pierden ese sentimiento univer-
muchas dificultades para establecerse como figu- sal de confianza en las relaciones humanas ya que
ras de autoridad; los niños y niñas solo reaccionan la seguridad básica no ha sido transmitida en el
al miedo, situándose en el polo opuesto cuando no hogar (Cunningham y Baker, 2007) reflejándose en
perciben amenaza en el entorno: se comportan de una actitud de fuerte desconfianza y defensa frente
forma desobediente y con alta desregulación con- a los demás.
ductual (Peled y Gil, 2011).
Es importante mencionar que estos valores mu-
chas veces son interiorizados de forma sutil e invi-
6. Actitudes y valores sible y llama nuestra atención la enorme resistencia
a la hora de intentar, como mínimo, su cuestiona-
Un aprendizaje esencial que los menores ad- miento. Detrás de una conducta agresiva existen
quieren en el entorno familiar tiene que ver con el creencias muy arraigadas en las niñas y niños que
sistema de valores y creencias que condiciona la sostienen su autoestima y refuerzan su identidad.
forma de mirar el mundo y entenderlo. Los niños
y niñas obtienen en la familia el código moral que
guiará su conducta como futuros adultos (Gava- El caso de Pedro: una mirada diferente
rrell, 2013).
Hasta aquí se ha descrito cómo a través de la
Siguiendo a Raúl Lizana (2012) las actitudes y conducta agresiva, los niños y niñas muestran los
valores que se transmiten en un hogar donde existe efectos que la violencia a la que han sido expues-
violencia se pueden resumir en una serie de creen- tos les ha producido y cómo, de una forma trans-
cias asociadas a los roles de género, a la violencia, versal, esta violencia trastoca su mundo afectivo,
y a la concepción del mundo y las relaciones afec- social, y cognitivo, al tiempo que enmaraña y sesga
tivas. sus creencias y valores.

La relación hombre-mujer está claramente mar- Para ilustrarlo, presentamos un caso clínico que
cada por la desigualdad de género. Los menores nos clarifica la realidad de los menores víctimas de
conviven en un hogar donde el hombre ejerce po- violencia de género:
der y dominación con violencia, y la mujer debe de
asumir y aceptar la sumisión. El estereotipo de gé- Menor de siete años (al que llamaremos Pedro)
nero está ya servido y las identificaciones con las que acude al Punto Municipal del Observatorio Re-
figuras parentales se darán en este sentido condi- gional de Violencia de Género (PMORVG). Sus pa-
cionando la conducta de niños y niñas. dres se han separado hace dos meses, con Orden
de Protección hacia la madre por ser víctima de vio-
En lo referente a la violencia, ésta se constituye lencia de género, lo que ha conllevado que Pedro
como un valor, ya que es efectiva, para imponer haya tenido que ser trasladado a un nuevo colegio.

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 45
Alejandra De Andrés Martín Y MERCEDES LÓPEZ DÍEZ

En los dos meses que lleva en el nuevo centro, su sores, nuevos amigos y nuevo entorno y asumir que
actitud ha generado gran alarma en el profesora- su padre ya no vive en casa.
do, no le entienden y se sienten asustados con sus
comportamientos; pega, empuja, escupe, insulta, Además, este menor no ha dejado de estar ex-
emplea palabras soeces y habla continuamente de puesto a dicha violencia tras la separación de sus
muerte. Las profesoras se sienten desbordadas y padres, al tener que seguir escuchando en las vi-
piden que sea valorado por el Equipo de Orienta- sitas paternas, cómo se habla mal de su madre,
ción Educativa y Psicopedagógica de la zona. cómo se la desacredita, se la culpa y se la amena-
za, lo que le origina confusión ¿será verdad? ¿mi
El informe realizado por dicho equipo, concluye madre será la culpable?
que Pedro “presenta un trastorno del comporta-
De aquí, la importancia de conocer la realidad
miento y de las emociones con componente hipe-
en la que viven muchos niños y niñas, que se sien-
ractivo y trastorno de conducta acusado”, recomen-
ten sobrepasados por una realidad familiar que no
dando ser derivado a Salud Mental y si no mejorase
pueden manejar ni entender, y que necesiten ser
valorar la posibilidad de ingreso en un centro de día
visibilizados y mirados como víctimas, para no ser
para menores con problemas de comportamiento.
culpabilizados, para no etiquetarles como raros,
patológicos, malos, disruptivos, hiperactivos, psi-
La sintomatología que presenta Pedro, y que
cópatas.
tanto sobresalto y alarma ha generado en el cole-
gio, es la manera de expresar su sufrimiento, como Siguiendo con el caso de Pedro, podemos
secuela de la violencia en la que ha estado y sigue analizar cómo la vinculación afectiva con sus cui-
estando inmerso. dadores, su capacidad de regulación emocional,
su autoestima, y los valores y creencias que está
Si lo valoramos desde otra mirada diferente a la
aprendiendo, están afectados por ser víctima de
que fue sometido en el colegio no nos centraríamos
violencia de género.
únicamente en la sintomatología, sino también en
el contexto familiar profundamente disfuncional en En primer lugar, los vínculos que este menor ha
el que ha crecido. generado con sus progenitores, no son vínculos
sanos ni seguros. Este niño vive angustiado con la
Siguiendo la taxonomia de Holden (2003), po- posibilidad de que su madre sea dañada, y con un
demos concretar cómo este menor ha estado ex- padre, que en muchas ocasiones, le provoca mie-
puesto a violencia de género. En primer lugar desde do y terror.
pequeño ha presenciado episodios de violencia de
su padre hacia su madre (gritos, insultos, empujo- Respecto a la regulación emocional, nadie le ha
nes, puñetazos, tirones de pelo, amenazas de muer- enseñado a Pedro a regularse; ha tenido que ejer-
te...). Ha intervenido en las agresiones con el fin de cer de cuidador y defensor en lugar de haber sido
detenerlas o minimizarlas (poniéndose en medio de contenido, cuidado y protegido por los adultos.
sus padres, llamando por teléfono para pedir ayuda,
gritándole a su padre: “no hagas daño a mamá”). Asimismo su autoestima está minada, las cons-
Ha observado las consecuencias inmediatas de la tantes desvalorizaciones recibidas por su padre en
violencia: daño físico (heridas, hematomas, obje- sus siete años de vida, le han dejado en un estado
de absoluta fragilidad.
tos rotos), reacciones emocionales de gran inten-
sidad en su madre (gritar, llorar, descontrolarse), la
Este menor ha aprendido a interactuar con su
intervención de personal ajeno a la familia (policía, entorno desde la desconfianza, desde la necesidad
ambulancia, vecinos). Ha recibido de forma directa de dominar para poder sentirse seguro, al vivir un
insultos y amenazas por parte de su padre cuando modelo de relación violento, donde el hombre so-
éste agredía a su madre. Ha experimentado las se- mete a la mujer.
cuelas de vivir la violencia, como es tener una madre
dañada psicológicamente y desacreditada como tal, En definitiva, observamos cómo la violencia de
tener que trasladarse de colegio con nuevos profe- género a la que está sometido este niño, le está

46 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
CONDUCTA AGRESIVA EN NIÑOS Y NIÑAS: UNA MIRADA DESDE LA PERSPECTIVA DE CRECER BAJO LA VIOLENCIA DE GÉNERO

afectando de forma transversal en todas las áreas Baker, L., Jaffe, P. y Moore, K. (2004). Understanding
importantes de su desarrollo. domestic violence and its impact on children. On-
tario, Canadá: Centre for Children & Families in the
Justice System.
7. CONCLUSIÓN Ballif-Spanvill, B., Clayton, J. C., Hendrix, M. y, Hun-
saker, M. (2004). Individual Differences in the Use
Podemos concluir, que si la violencia en la que of Violent and Peaceful Behavior in Peer Conflicts
están inmersos estos niños y niñas pasa desaper- among Children Who Have and Have Not Witnes-
cibida, la intervención que recibirán estará centra- sed Interparental Violence. Journal of Emotional
da únicamente en la sintomatología que presenten Abuse, 4(2), 101–123.
-como Pedro-, con el riesgo de patologizarles de Bleichmar, H. (1997). Avances en Psicoterapia Psicoa-
forma innecesaria; silenciando su dolor y haciendo nalítica. Barcelona, España: Paidós.
invisible una realidad que les acompaña y les im-
Bolwby, J. (1985). La separación afectiva. Barcelona,
pacta negativamente en sus vidas (Lizama, 2012). España: Paidós.

Estos niños y niñas expuestos a violencia de gé- Bolwby, J. (1988). Una base segura: aplicaciones clí-
nero, necesitan un espacio terapéutico donde re- nicas de una teoría del apego, Barcelona, Paidós.
parar el daño traumático y sus secuelas, potenciar Castillo Garayoa J. A. (2012). Apego y violencia fa-
sus capacidades de resiliencia (recuperar aquellas miliar. Temas de psicoanálisis, 4. Recuperado de
dañadas y/o instaurar capacidades nuevas) e im- http://www.temasdepsicoanalisis.org/apego-y-
pedir futuras relaciones violentas, bien como vícti- violencia-familiar/
mas o agresores. Cunningham, A. y Baker, L. (2007). Little eyes, little ears.
How violence againts a mother shapes children as
Abogamos en definitiva, por espacios terapéu- they grow. Ontario, Canadá: Centre for Children &
ticos especializados en violencia de género, donde Families in the Justice System.
los menores puedan ser valorados adecuadamen-
Dio Bleichmar E. (2005). Manual de psicoterapia de la
te. Asimismo, creemos fundamental la formación
relación padres e hijos, Barcelona, España: Pai-
y la difusión a los profesionales relacionados con dós.
la infancia (personal educativo, personal sanitario,
juristas, puntos de encuentro, etc.) de las conse- Fonagy, P., Gergely, G., Jurist, E. L. y Target, M.
(2002). Affect Regulation, Mentalization and the
cuencias que tiene para miles de niños y niñas vivir
Development of the self. Nueva York, NY, Estados
en un hogar expuesto a violencia de género, para Unidos: Other Press LLC.
que la mirada, la intervención, y el futuro de estos
menores, no les deje condicionados para siempre. Gavarrel Sanfélix, (2013). Consecuencias psicológi-
cas del maltrato en menores expuestos a violen-
cia de género. Regulación emocional, Funciones
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Alejandra De Andrés Martín Y MERCEDES LÓPEZ DÍEZ

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INTERVENCIÓN CON NIÑOS Y NIÑAS HUÉRFANOS POR VIOLENCIA DE GÉNERO (DE 0 A 6 AÑOS)

INTERVENCIÓN CON NIÑOS Y NIÑAS


HUÉRFANOS POR VIOLENCIA DE GÉNERO
(DE 0 A 6 AÑOS)

Raquel Castro Cavero y Mercedes López Díez

1. Introducción Esta situación se vuelve desoladora para estos


menores encontrándose con una doble situación
La violencia de género es un grave problema en traumática, por un lado tienen que asumir la muerte
nuestra sociedad, que no distingue entre clases so- de su madre, y por otro, integrar que el asesinato
ciales, nivel cultural o nivel económico. A pesar de ha sido cometido por otra persona a la que también
las campañas de concienciación sobre este tema y están vinculados afectivamente. De acuerdo con la
de las medidas preventivas para su erradicación, la Asociación Civil La Casa del Encuentro (2013), el
violencia machista hacia las mujeres es un fenóme- daño en estos menores se acrecienta, no solo por
no todavía imparable, que arrasa el ámbito familiar perder a su madre sino por quien es el causante de
y que tiene consecuencias nefastas para la mujer y
la muerte. ¿Cómo se sobrevive al asesinato de la
sus hijos e hijas, y que con demasiada frecuencia,
propia madre a manos del padre o de alguien que
termina con la muerte de la mujer.
cumple dicho rol? ¿Qué supone ser hijo/a del ase-
El abanico de consecuencias que sufren estos sino de tu madre? Indudablemente esta realidad
niños y niñas al crecer y desarrollarse en un en- constituye una situación traumática severa para es-
torno familiar donde se convive con la violencia tos niños y niñas, su mundo inmediato se destruye,
de género, según sostienen Cunningham y Baker no solamente quedan huérfanos de madre sino que
(2007) es muy amplio y variado, yendo desde el también ausentes de padre, ya sea porque se haya
daño psicológico hasta la muerte, pasando por se- suicidado después del asesinato, o porque haya
cuelas físicas, educativas, sociales y de relación, huido o esté cumpliendo condena de prisión. Estos
de comportamiento o de vínculo con los propios niños y niñas deben sobrevivir al horror, teniendo
progenitores, entre otras. como punto de partida la vulnerabilidad emocional
en la que la violencia de género les ha dejado.
La manifestación más extrema de esta violen-
cia, es el asesinato de las mujeres por parte de sus En estos menores, la muerte de la madre supo-
parejas o exparejas. Cuando estás mujeres ade- ne además, la muerte de la familia misma. El con-
más son madres, el feminicidio se convierte en el texto del asesinato por parte del padre, hace que
daño más terrible que tienen que soportar sus hijos sea imposible que el sistema familiar pueda adap-
e hijas. No solamente constituye una vulneración tarse a un cambio, si no que más bien el sistema
de sus derechos básicos, sino que supone un te- familiar desaparece.
rrible daño psicológico, sumado a que en ocasio-
nes son testigos del asesinato de su propia madre Por tanto, estos hijos e hijas tras el asesinato,
(Asociación Civil La Casa del Encuentro, 2013). experimentan grandes cambios en su vida diaria,

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 49
Raquel Castro Cavero y Mercedes López DÍez

a los que deben adaptarse; por delante tienen un Worden (1993), en su importante estudio sobre
futuro incierto sobre quién les cuidará, dónde les el duelo en la infancia, atribuye un importante papel
cuidarán y cómo les cuidarán. Es probable que al contexto familiar.
tengan que cambiar de domicilio, de escuela, de
amigos, de rutinas, en definitiva, de todo aquello La primera infancia, de 0 a 6 años, es una etapa
que hasta ese momento les había aportado estabi- en la que la personalidad y los recursos del niño/a
lidad y seguridad, convirtiéndose los cambios, en están en proceso de desarrollo, por lo tanto existe
circunstancias potencialmente adversas, que junto una dependencia del adulto para afrontar y resolver
al duelo por la pérdida de su madre, ralentizarán su situaciones problemáticas.
recuperación emocional.
Ante un feminicidio, toda la familia de la madre
En España, según las estadísticas publicadas asesinada se enfrenta a esta pérdida, cada miem-
por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e bro va superando las etapas de duelo a su propio
Igualdad desde el año 2003 hasta el 2015 inclui- ritmo, pero influyen en el grado de adaptación de
dos, el número de mujeres asesinadas asciende los demás, así se dan dos procesos independientes
a 826. Sin embargo, el número total de menores pero simultáneos, a nivel individual y grupal, donde
huérfanos como consecuencia de dicha violencia todos han de reorganizarse, adaptarse y establecer
de género se desconoce, al haber sido considera- nuevos objetivos vitales dentro de la nueva familia.
dos durante mucho tiempo, meros apéndices de
sus madres, y no víctimas directas de la violencia Por tanto es natural, que si los nuevos cuidado-
de género. En 2011, con el fin de empezar a visibili- res del menor forman parte de la familia extensa,
zarles, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales muestren dolor, tristeza, rabia, delante del niño/a,
e Igualdad incorporó en la macro encuesta sobre así el menor puede empatizar con ellos y expresar
violencia de género por primera vez, información lo que él siente, al igual que percibe a los nuevos
sobre la existencia de menores expuestos a violen- tutores como más cercanos y accesibles, de lo
cia de género en el hogar (hijos, hijas u otros meno- contrario los menores podrían aprender a bloquear
res), y es a partir de 2013 cuando se incorporan a
o “congelar” también sus emociones como mani-
los datos estadísticos oficiales, el número tanto de
festación normal ante un acontecimiento traumá-
menores víctimas mortales de violencia de género,
tico.
como de menores huérfanos por dicha violencia
(Reyes, 2015). No obstante, es conveniente evitar expresio-
nes intensas de rabia, dolor, violencia o pérdida de
Desde 2013 a 2015 los hijos e hijas que han
control, no olvidemos que los nuevos tutores pasan
quedado huérfanos, según las estadísticas del Mi-
a ser las figuras de referencia y modelos de los ni-
nisterio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad,
ños/as, de tal manera que comenzarán a imitar sus
son 134, de un total de 168 mujeres asesinadas.
comportamientos, y que después de un episodio
de máxima violencia, los menores necesitan segu-
2. Papel de los cuidadores / tutores ridad, acogimiento, tranquilidad, amor. Por lo tanto
en caso de que se den estas manifestaciones, es
El feminicidio no sólo afecta a la familia nuclear, aconsejable apartar al menor unas horas o los pri-
sino que conlleva una crisis en toda la familia ex- meros días.
tensa (padres, hermanos/as, abuelos, tíos/as, pri-
mos/as) que tienen que elaborar la pérdida traumá- En definitiva, el papel del cuidador/a en estos
tica de un ser querido; en la mayoría de los casos momentos es mantenerse física y emocionalmente
estos familiares directos, serán los que acogerán cerca del niño/a.
a estos hijos e hijas que han quedado huérfanos.
En consecuencia, la recuperación psicológica de No debemos dejar al niño “a solas” con su mun-
estos menores, en gran medida, dependerá de la do de fantasía, cuando nos pregunta es porque ne-
actitud, la estabilidad y la protección de los adultos cesita aclarar lo que él mismo va construyendo (Cid
que se hagan cargo del menor. Egea, 2011).

50 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
INTERVENCIÓN CON NIÑOS Y NIÑAS HUÉRFANOS POR VIOLENCIA DE GÉNERO (DE 0 A 6 AÑOS)

Pero por supuesto, siempre será necesario bus- En base a nuestra experiencia práctica, enten-
car momentos para estar separados del niño/a, que demos el duelo como un conjunto de representa-
esté con otros familiares, o con amigos, que juegue ciones mentales, conductas y emociones vincula-
un rato solo en su habitación, etc. No obstante, en das con una pérdida afectiva. Estos niños y niñas
estos momentos siempre se le darán mensajes de se enfrentan, por lo tanto, a un doble duelo, el de su
seguridad y tranquilidad, que el niño/a entienda madre que ha sido asesinada, y el de su padre, que
que están ahí para lo que necesite. entra en prisión y se rompe toda comunicación, o
bien se suicida posteriormente, con la consiguien-
Esto último es importante ya que los menores te explosión de emociones y sentimientos de todo
huérfanos de violencia de género normalmente ex- tipo para el menor.
perimentan miedo a un nuevo abandono o desapa-
rición de una figura de referencia, por eso necesi- Las alteraciones que el duelo provoca en el
tan mensajes de seguridad, de que todo está bien. menor y su intensidad, van a depender de varios
También es adecuado que los nuevos tutores ayu- factores, como son la edad del niño/a, la relación
den al niño/a a recuperar cuanto antes las rutinas emocional y de dependencia con su madre y con
y actividades cotidianas, al igual que las relaciones su padre, las circunstancias de la muerte, la forma
familiares y de amistad importantes para el niño/a, en la que se recibe la noticia, la presencia o no del
para garantizarle la mayor estabilidad posible. niño/a en el feminicidio, el ambiente socio familiar,
los recursos psicoemocionales de los que dispone
Un riesgo en este tipo de episodios, es que los
el menor y su personalidad.
nuevos cuidadores, -si son familiares de la madre
asesinada-, manifiesten resistencia a hablar con
El duelo en sí no es un trastorno mental, son las
el niño/a de la persona fallecida hasta el punto de
reacciones del duelo las que pueden llegar a ser
que se convierta en un tema tabú en la familia. Es
anormales o desadaptativas para la vida del niño/a,
necesario para que el niño/a siga recordando a su
y por tanto requerir una atención clínica especiali-
madre, que pueda seguir queriéndola, que tenga
zada.
la posibilidad de recuperar algún objeto simbólico.
Como dice Jorge Montoya (2002), en ninguna
En estos menores, el silencio suele instalarse
otra situación como en el duelo, el dolor produci-
desde el momento en que reciben la noticia. Su
do es total: biológico (duele el cuerpo), psicológico
familia y cuidadores serán los encargados de pro-
piciar un ambiente seguro, receptivo y abierto que (duele la personalidad), familiar (duele el dolor de
favorezca la comunicación. Si su familia recuerda otros), y espiritual (duele el alma).
con cercanía y afecto a la madre, y expresa sus
Sigmund Freud (1917/1996), en “Duelo y Me-
sentimientos, es más fácil para los niños encon-
lancolía”, fue el primer autor en elaborar una teoría
trar caminos de expresión y que les resulte menos
del duelo, en la que afirmaba que el sufrimiento de
complicado hablar de lo sucedido.
una persona en duelo es debido a su apego interno
con la persona fallecida, y que el objetivo del duelo
3. El duelo en los niños huérfanos por es conseguir separar estos apegos y sentimientos
violencia de género del objeto perdido. El duelo es un trabajo muy do-
loroso y requiere tiempo, y al finalizar un proceso
Una de las situaciones más estresantes y sig- de duelo, el “yo” queda liberado de sus antiguos
nificativas para cualquier menor, es vivir la pérdida apegos y disponible para vincularse de nuevo con
de uno de sus progenitores, produciendo esta au- otra persona viva.
sencia un impacto mayor, que la muerte de cual-
quier otro ser querido (Lacasta y Soler, 2004).
4. Impacto y mecanismos de defensa en
En el caso de los niños/as víctimas por violencia niños de 0 a 6 años
de género, se da el agravante de que la pérdida es
su madre, normalmente su figura de apego, de la Según Sipos y Solano (2001), en niños menores
que depende afectivamente y su principal fuente de 3 años no existe concepto de muerte debido a
de satisfacción de necesidades. las limitaciones en la percepción del tiempo y es-

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 51
Raquel Castro Cavero y Mercedes López DÍez

pacio. A esa edad, la muerte equivale a una sepa- tas, juegos ruidosos, etc. Es importante que pue-
ración, que es vivida como un abandono y pone en dan expresar esta rabia, gritando, corriendo, sal-
peligro su seguridad. tando, jugando, etc…

Entre los 3 y los 5 años, los niños son capaces Estos comportamientos son una expresión de
de diferenciar entre estar muerto y estar vivo, pero miedo a quedarse solos y desprotegidos, a que sus
la muerte y la vida son procesos intercambiables y figuras de referencia desaparezcan, a ser abando-
reversibles. nados, por eso a veces manifiestan exigencia y de-
pendencia hacia sus cuidadores, que no responde
Entre los 6 y los 9 años, la muerte se vive como más que a una demanda de atención extra y cui-
algo externo, y es a partir de los 9 años cuando dado.
la muerte adquiere las características de universa-
lidad, inevitabilidad e irreversibilidad. Aparecen los Los niños/as que se enfrentan a un duelo por
sentimientos de fragilidad y mortalidad del yo. el asesinato de su madre por violencia de géne-
ro, en esta situación de inseguridad, de explosión
Para Bowlby (1993, 1999), ya desde los 6 me- o bloqueo emocional, inconscientemente utilizan
ses, un bebé puede expresar reacciones de duelo, mecanismos de defensa como herramientas de
pero los niños desde los 4 años pueden presentar protección que les permiten continuar, moverse y
un duelo por la pérdida de una figura parental igual desenvolverse en un mundo nuevo, inseguro y des-
concertante.
que un adulto. Pueden presentar ansiedad y miedo
a sufrir una pérdida similar de otra figura parental, Estos mecanismos de defensa pueden ser:
al igual que accesos de rabia.
Negación: el menor rechaza y niega la realidad,
Puede suceder que ante la pérdida de un ser no está preparado para afrontar una experiencia
querido, los niños reaccionen tratando de negar la tan dolorosa y muestra resistencia.
realidad, como si no pudieran procesar la noticia
que se les acaba de transmitir. Este impacto puede Represión o bloqueo emocional: el niño/a no
hacer que hagan preguntas o hablen de cosas que puede expresar los sentimientos que provocan an-
no tenga nada que ver con lo que ha ocurrido. siedad, tristeza, rabia, miedo, angustia, etc.

Los niños/as tienen una tendencia natural a vivir Fijación: se manifiesta con ideas obsesivas res-
el presente y una mayor dificultad para recordar el pecto al suceso traumático ocurrido, se trata de un
pasado, por lo que su estado de ánimo ante la pér- parón en el desarrollo evolutivo.
dida puede ser cambiante. Este aspecto confun-
Racionalización: es cuando la razón domina a
de mucho a sus nuevos cuidadores, que a veces
la emoción. Cuando las emociones son tan negati-
lo interpretan como que si el menor no estuviese
vas, intensas y dañinas, como las que sufren estos
afectado por dicha pérdida.
menores tras el asesinato de su madre, utilizar lo
puramente racional ayuda a controlar lo emocional.
Hay ocasiones en las que los niños pueden
darnos muestras de que han entendido la noticia Aislamiento: el niño o la niña se “retira”, se nie-
y aceptado lo que ha pasado, y sin embargo pa- ga a establecer nuevas relaciones, a emprender
sados unos días, comienzan a preguntar cuando nuevos retos, a aprender cosas nuevas. En oca-
pueden ver a la persona fallecida o la buscan por siones, se da también un aislamiento en el plano
diferentes sitios. Esta conducta de comprobar la académico, el niño/a muestra dificultad para los
realidad de la pérdida forma parte del proceso de nuevos aprendizajes que se traduce en una altera-
asimilación de lo sucedido. ción del rendimiento escolar.

También pueden sentir rabia, enfado, ira, por Cabe resaltar que un niño/a que no ha proce-
haber sido abandonados, por lo que pueden estar sado una experiencia traumática, tiene un bloqueo
irritables, con pesadillas, hacer travesuras, rabie- que puede llegar a afectar al desarrollo normal y

52 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
INTERVENCIÓN CON NIÑOS Y NIÑAS HUÉRFANOS POR VIOLENCIA DE GÉNERO (DE 0 A 6 AÑOS)

saludable, a su proceso de aprendizaje y a su au- anormal pueden generar episodios depresivos u


toestima. (Lovett, 2000). otros trastornos mentales.

Regresión: se trata de una serie de comporta- Los niños expresan su dolor a través del juego;
mientos que corresponden a estadios anteriores en el proceso de duelo, pueden jugar con el tema
del desarrollo evolutivo del niño/a. de la muerte, entierros, y estos comportamientos
son normales, y tienen que ser respetados, pero
Se puede dar una excesiva dependencia de las también explicados de tal manera que favorezcan
figuras de cuidado en esos momentos, pesadillas, la expresión de emociones en el niño/a.
encopresis, enuresis, negarse a comer solos, pedir
el biberón, chuparse el dedo, llorar con facilidad, Existen dos señales que nos indican que el
enfadarse por todo, ponerse en postura fetal cuan- niño/a está superando el duelo por su madre asesi-
do se habla del suceso ocurrido, etc. nada, la capacidad de hablar y recordar a la perso-
na querida sin llorar, desconcentrarse ni disociarse,
Somatización: en ocasiones estos niños/as
y la capacidad de establecer nuevas relaciones y
víctimas de violencia de género no liberan comple-
aceptar retos de la vida.
tamente sus emociones, y la tensión, la angustia,
son absorbidas por el organismo, y es el cuerpo Según Parkes y Weiss (1983), hay tres tareas
el que lo expresa normalmente en forma de daño, que tiene que realizar la persona en duelo para re-
molestias, dolores, fiebre, enfermedades, etc.
cuperarse:
Estas reacciones no significan que los niños/as
1. Reconocimiento intelectual y explicación de
no hayan entendido lo que ha pasado, lo que se
la pérdida. El niño/a necesita esta explicación
les ha contado o que no les haya afectado, sino
para mitigar su ansiedad y no sentir la continua
que tiene que ver con la dificultad para asimilar y
amenaza de una nueva pérdida entre sus seres
procesar la información.
queridos.

2. Aceptación emocional de la pérdida. Conec-


5. Elaboración del duelo en niños/as
tar con las emociones que supone la pérdida y
huérfanos por la violencia de género
situarla en el pasado, no en el “ahora”, y con-
El duelo no es una enfermedad (Poch y Herre- seguir no sentir los recuerdos de la pérdida tan
ro, 2003), es un acontecimiento vital estresante de dolorosos como para no poder aceptarlos.
primera magnitud. Se trata de una lucha para con-
seguir el ajuste y la adaptación a la nueva situación 3. Asunción de una nueva identidad. El niño/a
en la que no existe la persona fallecida. tiene que desarrollar una nueva identidad que
refleja sus nuevas circunstancias, este es un
Ante acontecimientos traumáticos similares, proceso muy lento pero necesario para la supe-
unas personas presentan un comportamiento ración del duelo.
adaptativo y otras quedan profundamente trauma-
tizadas (Echeburúa, 2004). Cuando trabajamos el proceso de duelo con
menores huérfanos de violencia de género, los ob-
Para Caplan (1964), un duelo bien manejado y jetivos principales a tener en cuenta para su recu-
superado, llevará a la persona hacia una salud y peración serán:
una madurez mayor, para lo cual es vital la existen-
cia de una red social de apoyo y protección para • Que el niño/a pueda expresar su duelo desde la
el niño/a. consciencia, la integración, la comprensión y la
aceptación.
Por lo tanto, el duelo no es sinónimo de depre-
sión ni psicopatología, no obstante, está demostra- • Que el niño/a consiga aceptar la realidad de la
do que duelos no elaborados o con una evolución pérdida.

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 53
Raquel Castro Cavero y Mercedes López DÍez

• Que el niño/a se adapte al nuevo ambiente, ho- de Violencia de Género. Convive con la abuela ma-
gar, familia, en el que su madre ya no está pre- terna de 45 años -viuda-, y con su hija adolescen-
sente. te (tía de la menor), desde hace un año, cuando
su madre es asesinada por su pareja y padre de la
• Establecer nuevos vínculos, relaciones sanas
niña, en un episodio de violencia de género.
con las que el niño/a pueda expresar emocio-
nes. La menor se incorporó por primera vez a la guar-
dería a las dos semanas del asesinato de su madre,
• Que consiga recordar a su madre sin síntomas
disociativos, que pueda conectar su emoción en la actualidad cursa 2ª de Educación Infantil, con
de tristeza con el suceso traumático, siendo buena adaptación escolar.
capaz de recomponerse emocionalmente en el
presente. El padre de la menor se encuentra en prisión a la
espera de juicio, la niña no tiene relación con la fa-
• Normalizar y legitimarlas emociones asociadas milia paterna desde el suceso (viven fuera del país).
a su progenitor (rabia, confusión, odio, ira) ayu-
dando al niño/a a canalizarlas de forma adecua-
da. Análisis del motivo de consulta

El motivo de consulta planteado por la abuela,


6. Descripción de casos clínicos de es su preocupación por el bienestar de su nieta,
menores huérfanos por la violencia tras el asesinato de su madre. Refiere que la me-
de género nor estaba presente cuando sucedió, y desde en-
tonces se despierta por las noches con pesadillas;
Con el fin de visibilizar de forma práctica los
asimismo relata que tiene mucha rabia y que ma-
argumentos teóricos expuestos anteriormente, y
nifiesta comportamientos violentos hacia la abuela
poder plasmar la intervención psicológica especia-
(“me pellizca”, “me dice, te voy a matar”, “quita,
lizada realizada con estos niños/as, vamos a ex-
poner dos casos clínicos, que han sido atendidos no te quiero”, “vete”) y se muestra celosa cuando
por los recursos que la Comunidad de Madrid tie- están con otras personas.
ne para menores víctimas de violencia de género,
en concreto el Centro de Intervención Psicosocial La abuela expresa sentirse desbordada porque
-Programa Mira-, y el Servicio Itinerante de Aten- no sabe qué contarle sobre la muerte de su madre;
ción Psicológica a Menores Expuestos a Violencia refiere que a veces la niña le pregunta cuándo va
de Género en los Puntos Municipales del Observa- a venir su madre, y no sabe que responder, y le
torio Regional de Violencia de Género ( PMORVG). asusta cuando empiece a preguntar por el padre.

En primer lugar presentamos el caso de una


niña, que un día, estando con sus padres en casa Historia del problema
presencia cómo su padre asesina a su madre en
un episodio extremo de violencia, (la niña tenía tres La menor, vivía con sus padres, cuando en un
años de edad), y en segundo lugar, el caso de un episodio de violencia machista, el padre asesina a
niño de 6 años, cuyo padre después de incumplir la madre en su presencia. Se desconoce realmen-
la orden de alejamiento en varias ocasiones, vuelve te qué estaba haciendo la niña durante el episodio
a hacerlo pero esta vez terminando con la vida de violento, ¿qué escuchó?, ¿qué vio?, ¿cómo reac-
su madre.
cionó?, ¿qué hizo hasta que llegó la policía, y fue
avisada la familia materna? La menor tenía tres
Primer caso años de edad.

Identificación de la menor A raíz del asesinato, es acogida por la abuela


materna. El padre entra en prisión y cesa el contac-
Menor de 4 años, que acude al Servicio Itineran- to padre-hija. La menor no ha preguntado en nin-
te de Atención Psicológica para Menores Víctimas gún momento desde entonces por su padre.

54 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
INTERVENCIÓN CON NIÑOS Y NIÑAS HUÉRFANOS POR VIOLENCIA DE GÉNERO (DE 0 A 6 AÑOS)

La familia materna (madre y hermana) de la falle- motivo las entrevistas con la abuela son difíci-
cida no ha elaborado el duelo; en casa es un tema les, la situación es muy dolorosa para ella y la
tabú del que no se habla. vive con mucha angustia.

Ha tenido que pasar un año, gracias a un trasla- - La abuela no sabe qué información trasmitir a
do de domicilio, para que esta menor y sus cuida- su nieta sobre su madre; a veces le dice que
doras, hayan sido acompañadas y atendidas tanto está trabajando lejos y otras le cuenta que está
a nivel psicológico, jurídico y social por las institu- en el cielo.
ciones públicas.
- Presenta dificultades para manejar las conduc-
tas y las reacciones de la menor.
Análisis y descripción de las conductas problema
- Se siente desbordada por las dificultades ad-
De la menor:
ministrativas con respecto al acogimiento de su
- La menor presenta miedos no específicos, in- nieta, sintiéndose muy poco respaldada por las
quietud y alteraciones del sueño (pesadillas). En administraciones públicas.
las sesiones se muestra inquieta y nerviosa, con
continuo cambio de actividad y una actitud vigi-
lante, pendiente de todo lo que pasa alrededor. Objetivos terapéuticos

- Asimismo le cuesta aceptar las normas, tanto Con la menor:


en el espacio terapéutico como en casa.
- Establecer vínculo afectivo con la menor, en el
- Presenta un apego excesivo con la abuela, no espacio y tiempo terapéutico por y para ella.
permite estar sola con la terapeuta en las sesio-
nes, y tampoco que se muestre afectuosa con - Conseguir que se quedase sola con la terapeuta
otras personas. en sesión sin ningún síntoma de ansiedad o ner-
viosismo.
- Muestra dificultad para expresar emociones, en
concreto no tolera la tristeza, la niega en sus - Trabajar el reconocimiento e identificación de
juegos y en sus experiencias diarias. sus emociones y las de los demás, así como po-
der expresarlas en el momento en que las vive, y
- Muestra irritabilidad y en ocasiones agresividad, encontrar un modo de que no le desborden, en
sobre todo cuando está cansada.
especial la tristeza.
- Tiene dificultades para entender su realidad fa-
- Clarificar su genograma familiar, e incluir a su
miliar: cuando habla de la abuela o se dirige a
madre y a su padre en su historia familiar.
ella, lo hace llamándola mami y cuando se refie-
re a su tía la denomina hermana.
- Comenzar a hablar de la muerte de su madre, su
- Dificultades para hablar de su padre y de su ma- significado, y las emociones que conlleva.
dre: no están presentes en sus dibujos, y si se
Con la relación menor-familia materna:
les menciona, se pone nerviosa, no responde y
cambia de actividad.
- Derivar a la abuela y a la tía a atención psicoló-
De la relación menor-familia materna: gica, con el fin de que puedan elaborar el duelo
traumático que ha supuesto el asesinato de su
- Tanto la abuela como la tía no han elaborado el hija y hermana, ya que si no se resolviera ade-
duelo, en casa no se habla de la muerte, ni del cuadamente, pudiera generar mayor vulnerabi-
asesinato, se sienten tristes pero no comparten lidad psíquica en la menor.
esa tristeza en familia, tampoco comparten re-
cuerdos, ni fotografías de la fallecida. Por este - Acompañarles en su proceso de duelo.

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 55
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- Psico-educación a la abuela sobre el duelo en es normal” y que a su vez comenzase a permitirle


los niños: sus reacciones y necesidades, para que expresase sus sentimientos de rabia, miedo,
que pueda interpretar adecuadamente las reac- tristeza, poniéndole palabras a dichas emociones.
ciones de la menor y dotarla a la vez de estra-
tegias para afrontarlas y manejarlas adecuada- El relato de historias pasadas vividas con sus
mente. padres, la visualización de videos y fotos, contri-
buyó a que la menor pudiese recolocar a su madre
- Facilitar y enseñar a la abuela, a expresar su biológica dentro de su historia de vida: “mi mamá
tristeza delante de la niña, empezar a compartir está en el cielo y me cuida desde allí”.
recuerdos con ella, a través de relatos familia-
res, fotos, videos. Respecto a su padre, la menor conoce que su
padre está en prisión, vive esa situación con cier-
ta normalidad y no muestra de momento inquietud
Evolución del caso
respecto a la figura paterna.
Las sesiones de intervención con esta menor y
Se decide cerrar la intervención, al desparecer
su familia fueron semanales, con una duración total
la sintomatología inicial que la menor presentaba,
de ocho meses.
siendo consciente, y así se le explica a la familia,
Por su momento evolutivo, esta niña conside- que a medida que la menor vaya creciendo y vaya
raba la muerte como algo reversible y temporal, no integrando los hechos ocurridos, preguntará y ne-
como un suceso irreparable y definitivo. Por tan- cesitará más información sobre la muerte de su
to fue necesario ser paciente para explicarle una madre así como también de su padre, por lo que
y otra vez el significado de no retorno: “cuando al- será previsible la necesidad de una intervención
guien se muere se va al cielo, pero ya no pueden futura.
volver” asimismo fue necesario hablarle sin eufe-
mismos, del tipo, “mama se ha marchado”, “se ha
ido”, “se ha quedado dormida para siempre”, ya Segundo caso
que estas expresiones alimentan en los menores
Identificación del paciente
una mayor confusión. Para explicarle el concepto
de muerte, el apoyo en acontecimientos naturales
Menor de 6 años de edad, que acude al Centro
de muerte como la de las plantas o animales, sirvió
de Intervención Psicosocial -Programa MIRA-, de
de gran ayuda.
la Comunidad de Madrid. En ese momento, el niño
Se trabajó asimismo con la abuela para que en- convive con sus abuelos y tíos maternos, a raíz de
tendiese el momento evolutivo en el que se encon- que hace 6 meses su padre asesinara a su madre.
traba la menor, y que sus reacciones ante la pérdi-
Sus padres estaban separados y el niño con-
da eran normales. Se le explicó cómo la ausencia
de su madre, para ella era un abandono que no era vivía con su madre, quien tenía orden de protec-
capaz de entender y como consecuencia le esta- ción que el agresor incumplió en varias ocasiones
ba generando ansiedad y miedo a ser nuevamente al igual que el día del asesinato. La madre había
abandonada. denunciado el quebrantamiento de la orden. El niño
no presenció la agresión que le causó la muerte a
A medida que la abuela pudo empezar a mani- su madre.
festar abiertamente el dolor y las emociones que la
pérdida de su hija le hacía sentir, facilitó también la Cuando el niño llega a consulta, el padre se en-
expresión emocional de la menor. Se le enseñó a cuentra en prisión a la espera de juicio, habiendo
que le contase abiertamente a su nieta cómo ella se sido denegadas las visitas que solicitó para ver a
sentía: “cuando me acuerdo de tu mamá, me pon- su hijo; el niño tampoco tiene relación con la familia
go muy triste porque le echo de menos, pero esto paterna.

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INTERVENCIÓN CON NIÑOS Y NIÑAS HUÉRFANOS POR VIOLENCIA DE GÉNERO (DE 0 A 6 AÑOS)

Análisis del motivo de consulta A raíz del asesinato, el padre entra en prisión, y
son retiradas las visitas con su hijo.
El motivo de consulta que plantean los tíos ma-
ternos es la preocupación que tienen por su sobri- El niño no cuenta detalles de lo que ocurrió,
no, ya que creen que tiene mucha rabia conteni- pero a grandes rasgos sabe lo que ha pasado.
da. Comentan que tiene una actitud rebelde, que
da malas contestaciones y en ocasiones le cuesta Cuando el niño acude a terapia está a cargo de
acatar las normas, además no expresa emociones los abuelos y tíos maternos, quienes siempre apo-
acerca de lo sucedido y no saben cómo le puede yaron en todo a la madre y al menor.
estar afectando el asesinato de su madre a manos
de su padre.
Análisis y descripción de las conductas problema
Los tíos también están asustados porque el me-
nor tiene pesadillas y terrores nocturnos muy in- Del menor:
tensos, con episodios de sonambulismo, además
- El menor vive el asesinato de su madre como
manifiesta mucho miedo a “los toros, los ladrones,
un tema tabú, en un principio la familia materna
los asesinos”; solicitan ayuda para hacer frente a
habló de lo sucedido, pero después apenas se
esos episodios nocturnos.
volvió a hablar del tema con el menor.
Igualmente, han detectado la dificultad del me-
- Dificultad del niño para hablar de la figura ma-
nor para quedarse solo en una habitación, siempre
terna y paterna.
necesita estar acompañado, y muestra miedo a la
soledad y a la separación con sus figuras actuales - Dificultades para entender su propio genogra-
de referencia. ma familiar, las relaciones familiares.
El menor no estuvo presente en el asesinato, - Presencia de pesadillas y terrores nocturnos ha-
pero los tíos afirman que el niño ha estado expues- bituales, con episodios de sonambulismo.
to en muchas ocasiones a situaciones de violencia
de género de su padre hacia su madre, tanto física - Síntomas de disociación.
como psicológica.
- Dificultad para expresar emociones.
El motivo de consulta del menor es poder ha-
blar con alguien de una situación muy grave que - Bloqueo ante los conflictos, necesidad de libe-
le preocupa, expresa abiertamente que la única rarse rápidamente de los problemas.
condición es “no escucharse”, por lo que después
de ofrecerle diferentes alternativas (dibujar, hacer - El niño siente mucha presión, situación estre-
mímica, escribir palabras, etc.) decide gritarlo ta- sante, sin defensa al alcance.
pándose los oídos “mi madre está muerta”, “la ha
- Ansiedad, excitabilidad.
matado mi padre”. A partir de la siguiente sesión,
el menor se desconecta de esta realidad, niega el
- Tiene muchas llamadas de atención.
episodio que contó en la primera sesión y muestra
síntomas de disociación. - Ansiedad de separación de los tíos, miedo a
quedarse sólo.

Historia del problema - Necesidad de aprobación de las personas cer-


canas a él.
El menor vivía con su madre, sus padres se se-
pararon cuando el niño era muy pequeño aunque - Pensamiento “mágico”, utiliza una rica fantasía
retomaron la relación en varias ocasiones pero e imaginación.
nunca como algo definitivo. El niño ha estado ex-
puesto a violencia física y psicológica de su padre - Atrapado en la cognición negativa de “Estoy en
hacia su madre en muchas ocasiones. peligro”.

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 57
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- Varios factores que favorecen la resiliencia en el - Aprender a manejar los conflictos familiares,
niño: apoyo familiar y recursos personales. con sus iguales.

De la relación menor-familia materna: - Ofrecer al niño pautas para relajarse y manejar


las situaciones estresantes.
- Dificultades de la familia materna para abordar
con el menor la figura paterna y la ausencia de Con la relación menor-familia materna:
la figura materna.
- Trabajo en el afianzamiento del vínculo positivo
- El niño tiene ansiedad de separación de los tíos. con sus tíos maternos.

- Dificultades para hacer frente a las llamadas de - Que los tíos puedan abordar y reelaborar con el
atención del niño. niño la historia familiar y de violencia de género
que ha vivido.
- Los tíos están preocupados porque no saben
cómo reaccionar ante los miedos y pesadillas - Ofrecer a los tíos estrategias para el manejo de
perturbadoras y frecuentes que el niño mani- la ansiedad de separación del niño.
fiesta.
- Apoyo a los tíos para su consolidación como fi-
gura de autoridad competente y positiva.
Objetivos terapéuticos
- Aportar pautas a los tíos para el manejo con el
Con el menor: menor de la emoción de miedo a “estar en pe-
ligro”, al igual que las pesadillas y los terrores
- Establecer un vínculo terapéutico. nocturnos.

- Facilitar un espacio de expresión y recepción


emocional. Evolución del caso

- Elaboración de la historia familiar de violencia La intervención con el niño y la familia materna


vivida. comenzó pasados siete meses del asesinato de su
madre por parte de su padre. Las sesiones fueron
- Ayudar al niño a procesar los episodios traumá- en un primer momento semanales, pasando poste-
ticos asociados a emociones negativas. riormente a quincenales a medida que el menor iba
evolucionando en la terapia, con una duración de
- Trabajar el duelo por la pérdida de su madre. un año y medio, continuando en la actualidad. Las
sesiones con los tutores del niño se han ido inter-
- Expresar las emociones asociadas a la figura
calando con las sesiones del menor durante toda
paterna.
la terapia.
- Enseñarle a conectar con las emociones negati-
En la primera sesión el menor fue capaz de re-
vas y a canalizarlas de forma adaptativa.
latar de forma clara lo ocurrido, pero a partir de la
- Superar los miedos que manifiesta el menor, siguiente sesión, el niño se desconectó de dicha
asociados a la experiencia traumática. realidad y negó rotundamente el episodio expresa-
do en un primer momento, utilizando la negación
- Analizar y procesar las pesadillas, terrores noc- como mecanismo de defensa.
turnos.
A lo largo de la terapia, algunas de las preocu-
- Reestructuración cognitiva. paciones más relevantes tanto por parte del niño
como por parte de sus cuidadores fueron las pe-
- Entrenamiento en habilidades sociales, empa- sadillas y terrores nocturnos, con episodios de
tía, autoafirmación. sonambulismo. El niño manifiestó desde el princi-

58 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
INTERVENCIÓN CON NIÑOS Y NIÑAS HUÉRFANOS POR VIOLENCIA DE GÉNERO (DE 0 A 6 AÑOS)

pio un miedo atroz a los toros, ladrones, asesinos, abordar con el niño su historia y genograma fami-
personajes que suelen aparecer en sus pesadillas. liar, por lo que se continúa trabajando en la actuali-
Como se pudo detectar posteriormente en las en- dad en este objetivo terapéutico. Es positivo para la
trevistas con el niño y sus cuidadores, las experien- evolución y la integridad psicológica del menor que
cias taurinas en la vida del niño fueron vividas junto pueda elaborar su historia de vida después de lo
a su padre, y el menor relató sensaciones de mie- sucedido, rescatando tanto la figura materna como
do y angustia en estas experiencias, que conectan la figura paterna, pero es un paso costoso y delica-
directamente con el trauma después del asesinato do tanto para el niño como para los nuevos tuto-
de su madre. El niño, a través de estos recuerdos res. Ellos son parte de la familia materna, que antes
e imágenes re-experimentaba algunas emociones de implicarse en este objetivo con el niño, tienen
asociadas al trauma, por ejemplo, ansiedad, an- que trabajar su propio duelo y sus disparadores de
gustia, daño, impotencia, muerte, abandono, etc. emociones negativas, para poder contener las po-
sibles reacciones emocionales del niño y solventar
Con el fin de alcanzar el reprocesamiento ade- las dudas generadas por el menor al abordar este
cuado de estas experiencias traumáticas, a través objetivo.
de la terapia con EMDR, se consiguió que la expe-
riencia quedara integrada en su memoria pero si- Por este motivo, y para conseguir todos obje-
tuada en el pasado de forma funcional y adaptativa tivos propuestos, se continúa en la actualidad la
para el menor. El menor consiguió procesar aque- terapia con el menor y la familia materna, quienes
llas experiencias que estaban “congeladas” que le llevan asistiendo al Programa MIRA desde hace un
producían miedo y angustia. año y medio.

Se le ofrecieron pautas a los cuidadores a la


hora de calmar y apoyar al niño en el momento de 7. Claves en la intervención con meno-
las pesadillas y los episodios de sonambulismo, al res huérfanos por la violencia de
igual que en momentos en los que el niño rechaza- género
ba quedarse solo en una habitación o separarse de
un adulto. A la hora de facilitar el proceso del duelo en es-
tos menores, es conveniente tener en cuenta los
A medida que fue evolucionando la terapia, las siguientes aspectos:
pesadillas y terrores nocturnos, al igual que los
miedos que el niño manifestó comenzaron a dismi- a) Manejo de la información sobre lo sucedido;
nuir en intensidad y frecuencia, por lo que el niño y estos niños/as son especialmente vulnerables,
sus tíos percibieron una mejoría a este nivel. por tanto se debe cuidar mucho la manera en
que se les transmite lo sucedido y acompañar-
La sintomatología del menor fue disminuyendo, les en la elaboración del duelo (Acinas, 2012).
el niño logró expresar emociones asociadas al he- Los adultos deberán estar atentos a la informa-
cho traumático sin síntomas de disociación, por lo ción que el menor recibe del exterior para poder
que fue capaz de conectarse con la realidad, ca- guiarles adecuadamente.
nalizar de forma adaptativa la emoción de rabia y
tristeza, manifestar inquietudes al respecto, al igual b) Romper el tabú de un asesinato en una fami-
que plantear dudas y preguntas. lia es un objetivo de los más complicados, los
adultos se sienten tan dañados que en ocasio-
La familia materna ha desarrollado en todo mo- nes no están preparados para hablar de lo que
mento un papel activo en el cuidado, apoyo, víncu- pasó. Por otra parte los niños/as corren el riesgo
lo y protección del menor, consolidándose como de que lo que no se les explica y se habla con
figuras de autoridad competentes y positivas, al claridad, se tiende a fantasear, aspecto que fa-
igual que una fuente afectiva y de seguridad para vorece la activación del mecanismo de defensa
el niño. de negación. Por eso es necesario que los nue-
vos cuidadores puedan abordar este tema con
Desde el principio, se ha respetado el tiempo ellos, siempre adaptándose a su nivel evolutivo
que los tíos maternos han necesitado a la hora de y su desarrollo personal. Se puede considerar

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 59
Raquel Castro Cavero y Mercedes López DÍez

tomarse un tiempo de descanso e informar al que algo que pensaron, dijeron o hicieron en al-
niño de este paréntesis para después retomar la gún momento fue la causa del episodio traumá-
explicación que el niño/a necesita. tico.

c) Restablecimiento de la rutina y la estabilidad;


estos niños/as van a sufrir cambios importantes 8. Herramientas para la Intervención
en sus vida; hay que hablar de ello, y asegu- terapéutica
rar que las decisiones aunque sean transitorias
sean rápidas, con el fin de garantizarles cierta - Una característica de los niños y niñas peque-
estabilidad y normalidad en su vida. ños es el “pensamiento mágico”, por tanto para
elaborar y expresar todo lo sucedido y cómo se
d) Intervención con los nuevos cuidadores. sienten se utiliza el juego simbólico, el dibujo.
Hablar a través del dibujo ayuda a los menores
Acompañarles en su duelo, para que puedan
a expresar sus inquietudes, emociones, y evita
mantenerse física y emocionalmente cerca de
los menores, manifestándoles su afecto, com- que sus defensas no les bloqueen completa-
partiendo su dolor, y ofreciéndoles estrategias mente.
de afrontamiento.
Respecto al juego, no debemos alarmarnos si
Ayudarles a entender que los niños y niñas pue- juegan a entierros, accidentes donde mueren
den poner en marcha mecanismos de defensa y personas, agresiones, etc. El niño está expre-
expresar su duelo a través de síntomas conduc- sando y tratando de elaborar lo sucedido. A
tuales o desadaptativos. través de los personajes del juego, nuestra in-
tervención consiste en aclarar inquietudes, te-
Trabajar para evitar que tengan una actitud de mores y creencias erróneas que detectemos.
excesiva sobreprotección y permisibilidad como
consecuencia de una compasión exagerada, o - Asimismo mediante la dramatización, pode-
nieguen el impacto de la muerte en el menor. mos trabajar miedos, duelo, trauma, vínculo, ya
que está técnica nos ayuda a contener y sos-
Intentar que puedan estar disponibles de forma tener las diferentes emociones que vayan sur-
tranquila y coherente, para responder a las pre- giendo de una forma segura para el menor, al
guntas repetidas que los niños y niñas formulan permitir alejar o acercar la emoción en función
a lo largo del tiempo como forma de acercarse de las situaciones.
a la realidad.
- Un eje transversal en la terapia es entrenar al
e) Favorecer la expresión de las emociones a es-
menor en técnicas de relajación, para que si
tos niños y niñas y el dolor de la pérdida. Hablar
en algún momento se da reexperimentación de
de la madre fallecida y del padre ausente no es
lo sucedido con síntomas de ansiedad, pueda
producirles sufrimiento, sino una ayuda para
realizar una relajación guiada si ocurre en se-
elaborar las pérdidas. No se trata de olvidar a la
sión, o si le sucede en su vida cotidiana, pueda
persona fallecida u olvidar lo ocurrido, si no que
pueda seguir queriendo a su madre aunque no llevar a cabo alguna técnica de relajación que el
esté y vaya adaptándose a la nueva situación. menor haya aprendido.
Es fundamental dedicarles tiempo con juegos y
- La intervención psicoeducativa es clave en la
manifestaciones de cariño, besos, abrazos, ca-
terapia con estos menores, se trata de promo-
ricias.
ver cambios cognitivos y conductuales estables
f) Ayudar a los menores a eliminar el sentimiento en el tiempo, como la reducción de la ansiedad,
de culpa, trasmitiéndoles con firmeza que no ha la promoción de estrategias de afrontamiento
sido culpa suya y enseñarles a diferenciar el de- en situaciones críticas, la reducción de trastor-
seo y la realidad, ya que la fantasía y el mundo nos de sueño, la prevención de la violencia en
mágico de los niños/as puede llevarles a creer todos los ámbitos.

60 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
INTERVENCIÓN CON NIÑOS Y NIÑAS HUÉRFANOS POR VIOLENCIA DE GÉNERO (DE 0 A 6 AÑOS)

- Mediante las terapias cognitivas se trabaja el 9. Conclusión


pensamiento mágico del niño, aclarando dudas,
mitos, fantasías, expectativas, falsas creencias. El feminicidio, no solamente acaba con la vida
La reestructuración cognitiva ayuda al pacien- de la mujer, sino que arrasa con el sistema familiar
te a identificar los inevitables pensamientos y deja a los hijos e hijas expuestos a una doble si-
tuación traumática: la muerte de su madre a manos
automáticos disparadores de sentimientos ne-
de su padre o de una figura importante de referen-
gativos asociados al trauma. Un trabajo previo
cia. En el año 2015 han sido 51 menores los que
es que el niño aprenda a expresar e identificar
han quedado huérfanos por la violencia de género.
emociones, tanto positivas como negativas.
Romper el bloqueo emocional que estos niños/ La vivencia de esta experiencia traumática hace
as experimentan, es básico para empezar a que estos niños y niñas necesiten una atención
“descongelar” la experiencia traumática. psicológica especializada, como la que se realiza
desde los programas específicos para menores
Las cogniciones perturbadoras de “soy culpa- víctimas de violencia de género que tiene la Co-
ble”, “estoy en peligro” y “no soy protegido” munidad de Madrid, como son el Centro de Inter-
son características en los niños/as víctimas de vención Psicosocial -Programa MIRA-, y el Servicio
violencia de género. Hay que trabajarlas en te- Itinerante de Atención Psicológica a Menores Ex-
rapia mediante la reestructuración cognitiva y la puestos a Violencia de Género en los Puntos Mu-
superación de los miedos que los niños/as ex- nicipales del Observatorio Regional de Violencia de
perimentan asociados al trauma. Género (PMORVG).

- La terapia EMDR (Desensibilización y repro- Un aspecto crucial a tener en cuenta en la inter-


cesamiento por movimientos oculares) es útil vención con estos menores, es que se encuentran
para que los menores puedan procesar las ex- ante el mayor miedo que puede existir en la infan-
periencias traumáticas y “colocarlas” en el pre- cia, el abandono. Estos niños y niñas han sufrido la
sente sin síntomas de disociación. pérdida de su figura de apego, su madre, su mayor
fuente de afecto y seguridad, y de forma tempo-
Cuando los recuerdos permanecen sin procesar ral han perdido también su visión del mundo como
pueden convertirse en la base de los síntomas un lugar seguro y predecible, tienen miedo de que
del Trastorno de Estrés Postraumático (Shapiro, algo parecido vuelva a ocurrir, que vuelvan a que-
2013). darse solos.

En los casos de niños/as que se quedan huér- De ahí que sea fundamental para su recupera-
fanos por violencia de género, existen algunos ción, el restablecimiento de nuevos vínculos que
palien su incertidumbre, su inseguridad y donde
temores que hay que abordar en terapia, por
puedan empezar a expresar su dolor.
ejemplo: ¿causé yo la muerte?, ¿me pasará a
mí?, y ¿quién me va a cuidar?, ¿le pasará tam- Por eso, además de atender a estos menores,
bién a ellos? es fundamental el apoyo a los nuevos cuidadores,
en la superación de su propio duelo, en el manejo
En las muertes traumáticas se produce una exa-
de la información que pueden transmitirles, y en su
cerbación de los sentimientos de culpa (Worden, reacción ante los diferentes comportamientos que
2002). Por lo tanto, en terapia hay que abordar a muestren los menores a raíz de la pérdida de su
nivel cognitivo este sentimiento de culpabilidad madre. Su papel va a ser clave, para dotarles de
en los menores y garantizarles una estabilidad protección, apoyo y seguridad en esta nueva etapa
física y psicológica. a la que se enfrentan estos niños y niñas, con el fin
de facilitarles una recuperación más rápida, com-
- Con la terapia cognitivo-conductual, se po- pleta y estable.
tencia la adquisición de habilidades y estrate-
gias de afrontamiento que facilitan el ajuste y la Por todo esto, sería deseable, que desde las
adaptación a la nueva situación del niño/a. instituciones públicas, se prestase desde el mo-

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 61
Raquel Castro Cavero y Mercedes López DÍez

mento del suceso, una atención integral (acompa- Echeburúa, E. (2004). Superar un trauma: el tratamien-
ñamiento, apoyo psicológico, asistencia jurídica y to de las víctimas de sucesos violentos. Madrid,
social) a estos menores huérfanos por la violencia España: Pirámide.
de género, y a sus nuevos cuidadores, para evitar Freud, S. (1996). Obras completas, Duelo y Melancolía,
como en el primer caso expuesto, que la atención volumen XIV. Buenos Aires, Argentina: Amorrortu
recibida por la menor y sus cuidadores se lleve a Editores. (Trabajo original publicado en 1917).
cabo al año de haber sucedido el asesinato de su
Lacasta, M. A. y Soler M. C. (2004). El duelo: preven-
madre.
ción y tratamiento del duelo patológico. Cuidados
después de la muerte. En C., Camps, J., Caru-
Comenzar en un primer momento una inter-
lla, A. M., Casas, M., González, J., Sanz-Ortiz y
vención psicológica especializada en este tipo de
V.Valentín. Manual SEOM de Cuidados Continuos
casos es clave para la curación del trauma, la su- (pp. 713-730). Madrid, España: Dispublic S.L.
peración del duelo tras la muerte de su madre, la
adaptación a la nueva familia, y en definitiva, para Lovett, J. (2000). La curación del trauma infantil me-
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62 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
LA FIGURA PATERNA EN VIOLENCIA DE GÉNERO Y EL RÉGIMEN DE VISITAS

LA FIGURA PATERNA EN VIOLENCIA


DE GÉNERO Y EL RÉGIMEN DE VISITAS

Ana Isabel Cano Pérez, Estíbaliz de Celis Matute y Beatriz Sánchez Silva

1. La violencia de género más allá de ta, y más de un 30% padecen alteraciones físicas
la separación a largo plazo derivadas de esa violencia (Lorente,
2004), secuelas que, como tendremos ocasión de
Quienes trabajamos en violencia de género ob- ver a través del caso clínico recogido en este artí-
servamos claramente cómo, durante o tras la sepa- culo, los y las menores pueden seguir experimen-
ración, la violencia de género no sólo puede conti- tando tras la separación de los progenitores.
nuar, sino que puede llegar a incrementarse.
Para ir adentrándonos en el tema, comenzare-
En una pareja en la que ha existido violencia mos haciendo una análisis de la realidad a través
de género, el momento de la separación constitu- de los casos con los que trabajamos, para ir pos-
ye un factor de riesgo, como se desprende de los teriormente al análisis de un caso concreto, que
datos recogidos en la web del Ministerio de Sani- nos facilitará la compresión y consecuente debate
dad, Servicios Sociales e Igualdad1, que indica que sobre la situación de las y los menores tras la sepa-
la manifestación más brutal de dicha violencia, el ración de los progenitores y la necesidad concreta
asesinato de la mujer, se produce en el 50,9% de de atender a las medidas que regirán los futuros
los casos tras la separación. En cuanto a los y las contactos con el padre no custodio.
menores, según recoge la misma fuente a fecha de
4 de septiembre de 2015, no existía convivencia Los datos aquí expuestos están extraídos de
entre los progenitores en el 50% de los casos de casos atendidos en el Centro de Atención Psico-
menores asesinados. social, Programa MIRA, servicio especializado en
la atención psicoterapéutica y social para mujeres
Las investigaciones más recientes sobre las y menores víctimas de violencia de género, depen-
secuelas de la exposición de los hijos e hijas a la diente de la Dirección General de la Mujer (Conse-
violencia de género en su familia indican que prác- jería de Políticas Sociales y Familia, Comunidad de
ticamente todos los menores inmersos en esas Madrid), que tiene como objetivo la recuperación
relaciones sufren algún tipo de consecuencia en emocional y social de las mujeres, sus hijas e hijos
forma de diferentes alteraciones. Pero además, un y personas dependientes, víctimas de violencia de
40% de ellos sufre también violencia física direc- género. Ofrece programas de intervención a largo

1
Apartado de estadísticas, encuestas, estudios e investigaciones de violencia de género a fecha de septiembre de 2015. http://www.
violenciagenero.msssi.gob.es/violenciaEnCifras/home.htm

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 63
Ana Isabel Cano Pérez, EstÍbaliz de Celis Matute y Beatriz Sánchez Silva

plazo con el objeto de acompañar y apoyar su pro- niños (n = 31). Su edad media es de 8,01 años, con
ceso de protección, recuperación e integración en un rango entre 3 y 16 años. En una amplísima ma-
la vida social, laboral y económica, mediante la ad- yoría (84,61%) son de nacionalidad española (n =
quisición o recuperación de sus habilidades y ca- 44), y solo dos están afectados por algún tipo de
pacidades personales. La intervención se rige por discapacidad (3,84%).
la defensa de los derechos humanos, la perspecti-
va de género y el respecto a la diversidad cultural En ninguno de los casos atendidos en el Pro-
y funcional. grama MIRA continúa la convivencia entre las víc-
timas y el agresor. Las madres han iniciado pro-
cesos de separación (legalmente o de hecho) en
2. Valoración de la violencia de géne- la búsqueda de protección y seguridad para ellas
ro en la determinación de regímenes y sus hijos e hijas. La mayoría de los niños, niñas
de visitas. Análisis de la realidad y adolescentes de la muestra (n = 37, 71,15%) re-
siden, al momento de iniciar la intervención, en un
El objetivo es analizar si en los procesos civiles domicilio familiar. El 28,84% (n = 15) restante se
de establecimiento de comunicación y visitas entre encuentra residiendo en dispositivos residenciales
padre y menores se tiene en cuenta la existencia de de la Red, ya sean Centros de Emergencia o Casas
violencia de género en el hogar. Para ello estudia- de Acogida.
mos las medidas civiles concedidas a una muestra
de niños, niñas y adolescentes atendidos en el Pro- El tiempo medio de convivencia entre el/la me-
grama MIRA. nor y el agresor es de seis años y medio. Como
promedio, los y las menores del estudio han con-
vivido con su padre agresor más de dos tercios de
2.1. Descripción de la muestra sus vidas. Y la separación parental se produjo hace
menos de un año en el 48,08% de los casos, en-
La muestra está seleccionada entre los niños, tre uno y cinco años en el 44,23% y hace más de
niñas y adolescentes cuya atención psicosocial 5 años en un 7,69% de las situaciones, con dos
en el Programa MIRA se inició durante los prime- casos extremos de 14 años transcurridos desde la
ros diez meses del año 2015. Se compone de 52 separación.
menores que han recibido medidas civiles. Se ex-
cluyen aquellos casos en los que los agresores no Las madres de los menores disponen de Orden
eran los padres, no se habían establecido medidas de Protección (OP) en el 59,61% de los casos (n =
civiles o no existían datos al respecto. 31). En los otros 21 casos (40,38%) no existe OP,
debido a que nunca fue solicitada (4), fue denega-
De los 52 menores que componen la muestra da (4), retirada (5) o concedida anteriormente, pero
definitiva, el 40,38% (n = 21) son niñas, y el 59,61%, caducada en el momento actual (8).

SEXO NACIONALIDAD
Española Marroquí
Niños Niñas Nigeriana Rumana

6%
4%
6%
40%
60% 84%

64 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
LA FIGURA PATERNA EN VIOLENCIA DE GÉNERO Y EL RÉGIMEN DE VISITAS

ORDEN DE PROTECCIÓN A FAVOR DE LA MADRE


Sí Nunca solicitada Denegada
Retirada Caducada

15%
10%
8% 59%

8%

Tan sólo en un caso (1,92%) tenemos constan- seimiento del procedimiento) en un 23,07% del to-
cia de que se haya solicitado expresamente Orden tal (n = 12), y condenatoria en un 28,84% (n = 15).
de Protección para los y las menores, con resul-
tado de denegación. Dos hermanos (3,84%) dis- Con respecto al momento procesal en el ámbi-
pusieron de OP sobre su padre hace varios años, to civil, las medidas civiles estudiadas pueden ser
encontrándose actualmente sin efecto. provisionales, dado que el procedimiento se en-
cuentra en proceso (48,07% n = 25) o definitivas
Estos datos sobre la ausencia de medidas de (51,92% n = 27), existiendo ya una sentencia firme.
protección específica hacia los y las menores, y
más aún, de la falta de valoración de las mismas En el momento de iniciarse la intervención en el
durante el proceso penal, contrastan con la consta- Programa MIRA, y según se desprende del relato
tación de que la totalidad de los menores en estudio de la madre y de las primeras valoraciones clínicas
han sufrido diferentes formas de violencia durante del equipo técnico, 30 (57,7%) de los y las menores
la convivencia con el agresor. En todos los casos en estudio continuaban expuestos a situaciones de
los menores han estado expuestos a la vivencia de violencia tras la separación en el contexto de las
los diversos tipos de violencia hacia sus madres. visitas. Se registran en esas primeras entrevistas
Además de esta inevitable exposición a los abu- indicadores de riesgo por maltrato físico, emocio-
sos ocurridos en el hogar, 30 menores (57,7%) han nal, negligencia, abuso sexual, explotación laboral
experimentado diversas formas de violencia física, e instrumentalización. En cinco casos, hay inter-
psicológica, sexual, o instrumentalización por par- puestas denuncias por malos tratos hacia las y los
te de la figura paterna. menores.

En un 9,6%, no existe en el momento presente


un procedimiento penal abierto, bien sea porque 2.2. Análisis de las medidas civiles adoptadas
no han sido iniciadas acciones legales por parte de
la víctima, o porque, dichas acciones se iniciaron La patria potestad es compartida en la totalidad
hace años y ya no están vigentes. En un 38,4% de de la muestra salvo en dos casos (dos hermanos),
los casos el proceso penal se encuentra en pro- lo que supone un 3,84% del total. En todos los ca-
ceso. Las medidas adoptadas por tanto son aún sos en estudio la guarda y custodia está asignada a
provisionales. En el 52% restante (n = 27), existe la madre, factor que es requisito previo para recibir
sentencia penal, siendo absolutoria (o por sobre- atención en el Programa MIRA2.

2
Y nos da pie para lamentar el número de menores que no pueden recibir esta atención por haber recibido medidas de guarda y cus-
todia compartida, que impide el ofrecimiento de la intervención, al carecer de consentimiento paterno. A fecha del estudio (31 octubre
2015), de las 118 mujeres atendidas en el recurso, tres se encontraban en esta situación.

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 65
Ana Isabel Cano Pérez, EstÍbaliz de Celis Matute y Beatriz Sánchez Silva

Con respecto al ejercicio del régimen de comu- (horas sin supervisión; fines de semana alternos sin
nicación y visitas, en la Tabla 1 se recogen las reso- pernocta; fines de semana alternos con pernocta;
luciones judiciales que establecen las modalidades y fines de semana alternos con visitas intersema-
de visitas otorgadas a los y las menores. nales), que denominaremos “medidas estandariza-
das”.

Para comprobar si la adopción de medidas


Tabla 1
“protectoras” o “estandarizadas” tiene alguna re-
Regímenes de visitas establecidos
lación con las violencias vividas en el seno familiar,
judicialmente a los y las menores de la muestra
se operativiza esta circunstancia a través de las si-
guientes variables:
Régimen de visitas n %
Retirada de la Patria Potestad 2 3,84 - Orden de Protección hacia la madre.
Suspensión del Régimen de Visitas 3 5,78
- Sentencia condenatoria hacia el padre.
Horas Supervisadas 8 15,38
Horas sin Supervisión 2 3,84 - Conductas violentas o abusivas hacia el menor
Fines de Semana Alternos sin Per- durante la convivencia.
5 9,61
nocta
Fines de Semana Alternos con Per- - Conductas violentas o abusivas hacia el menor
22 42,32
nocta durante las visitas.
Fines de Semana Alternos con Visi-
10 19,23 - Actitud del menor hacia la figura paterna.
tas Intersemanales

La Tabla 2 recoge de manera exhaustiva la


combinación de las variables mencionadas.
Como podemos apreciar en un primer vistazo, el
régimen de visitas más frecuentemente establecido De los 31 casos en los que la madre dispone de
es el de fines de semana alternos con pernoctas, es Orden de Protección, 8 tienen medidas protectoras
decir, el estándar en los procesos de separación y y 23 no, lo que implica un 25,8% de casos en los
divorcio. que hay cierta supervisión, y un 74,2% de casos
en los que no se adopta ninguna medida extraordi-
Podemos establecer en estas modalidades de
naria de protección sobre la relación paterno-filial.
régimen de visitas una progresión de mayor a me-
nor protección, desde la completa interrupción del En los casos en los que hay una sentencia con-
contacto con el padre agresor que supone la reti- denatoria para el agresor (15), 4 tienen medidas
rada de la patria potestad, hasta la máxima exposi- protectoras (26,26%) frente a un 73,73% (11) que
ción, sin supervisión ni protección alguna, que im- reciben medidas estandarizadas de régimen de vi-
plica un régimen de visitas amplio, como el de fines sitas.
de semana con visitas intersemanales, que supone
de facto una especie de custodia compartida, por Sobre la situación de violencia vivida, de los 30
las repercusiones que tiene en la cotidianeidad del menores que han sufrido actos abusivos además
menor. de la exposición, 10 reciben medidas protectoras
(33,33%); y 20 no (66,66%).
Con el objetivo de simplificar el análisis, pode-
mos agrupar las modalidades de régimen de visitas En relación a la variable “indicadores de ries-
en dos categorías: aquellas en las que la medida go detectados por el equipo”, en 7 de los casos
adoptada comporta la finalización o supervisión de (23,33%) la respuesta a la situación de riesgo es
la relación paterno-filial (retirada de la patria po- protectora, mientras que en 23 casos (76,66%), el
testad, suspensión del régimen de visitas y horas contacto con el padre agresor no está supervisado.
supervisadas), que llamaremos “modalidades pro-
tectoras” y aquellas en las que la relación entre el o Con respecto a la actitud del menor, el 100%
la menor y su padre agresor continúa tras la sepa- de los menores que tienen una actitud positiva
ración sin ninguna limitación más que la temporal (17), el 70% de los que se muestran ambivalentes

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LA FIGURA PATERNA EN VIOLENCIA DE GÉNERO Y EL RÉGIMEN DE VISITAS

Tabla 2
Relación entre indicadores de violencia de género y medidas adoptadas

MEDIDAS MEDIDAS
PROTECTORAS ESTANDARIZADAS

SUPERVISADAS

SUPERVISIÓN
SUSPENSIÓN

TOTAL
HORAS SIN

PERNOCTA

PERNOCTA

INTERSEM
RETIRADA

FDS CON

FDS CON
FDS SIN

VISITAS
HORAS
PP

RV
Madre dispone de OP 2 2 4 1 3 15 4 31
Sentencia condenatoria 2 2 9 2 15
El menor ha sufrido violencia 2 3 5 2 3 11 4 30
durante la convivencia
Valoración de riesgo en las - 3 4 1 2 14 6 30
visitas
Actitud del menor
Positiva 2 9 6 17
Ambivalente 1 5 1 9 4 20
Rechaza 1 2 2 3 3 11
Sin datos 1 1 1 1 4

y el 54,54% de los que rechazan la figura paterna, dad, el secreto de identidades, y cumpliendo la Ley
mantienen un modelo de visitas amplio de los que Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protec-
hemos denominado “normalizado”. El 30% de los ción de Datos de Carácter Personal, lo que implica
que presentan una actitud ambivalente y el 45,45% unos nombres ficticios para el desarrollo del caso
de los que rechazan al padre han recibido una mo- práctico.
dalidad protectora de régimen de visitas.

3.1. Historia de violencia /antecedentes


3. Análisis de un caso
Menor varón de 8 años de edad. Madre de 37
La manera de plasmar estas realidades encon- años.
tradas en los y las menores expuestos a violencia
de género es mediante la exposición de un caso María es una mujer de nacionalidad extranjera,
clínico. A través de él veremos cómo después de conoció al padre de su hijo y al mes ya estaban
la separación y tras medidas de seguridad en prin- conviviendo. María había tenido una relación ante-
cipio protectoras para el bienestar de los niños y rior en su país de origen, la cual se rompió por la
niñas, las consecuencias de la violencia de género imposibilidad de María de tener hijos, según descri-
siguen estando presentes en sus vidas. be en la entrevista de su historia personal. El padre
de Carlos es español y 10 años mayor que María.
Escogemos un caso atendido desde el año En el relato de su historia, María refiere que Anto-
2013 hasta la actualidad, en el que el menor tiene nio (padre de su hijo) era una persona con enfren-
impuesta una medida de las que hemos denomina- tamientos con todo el mundo. Al poco tiempo de
do “protectoras”. convivir se queda embarazada de Carlos, Antonio
duda de esa paternidad, ya que conocía su historia
La exposición de este material se realiza con pasada de esterilidad, estuvo semanas sin hablarla
conocimiento y autorización, bajo la confidenciali- y refiere pasar sola su embarazo, no la acompa-

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ñaba al médico ni participaba en su cuidado. No de género. El menor y su madre pasan a residir


manifiesta violencia física en el embarazo, pero sí temporalmente en un centro protegido; el padre es
describe violencia psicológica, con desprecios, detenido.
insultos y constantes dudas de paternidad, lo que
genera en la madre situaciones de estrés continua-
do. También sufre en esta etapa aislamiento social, 3.2. Situación legal
impidiéndola estar en contacto con amistades. En
referencia a estudios en este sentido, el estrés que Se impone Orden de Protección para la mujer.
se vive por actitudes de control, dominación, vio- En el ámbito civil, recae sentencia firme. En este
lencia verbal y ambiental que provoca el agresor caso se evidencia judicialmente el riesgo en el que
de manera continua, expone a la mujer embaraza- el menor se encuentra, e instan medidas de restric-
da repetidamente a niveles de estrés perjudiciales ción de la relación paterno-filial. En estas medidas
que constituyen factores de riesgo en su embarazo según consta en sentencia se dicta lo siguiente:
(Brownridge et al., 2011). “Se establece que la patria potestad del menor,
será atribuida únicamente a la madre, todo ello con
A los días de nacer el menor, la mujer relata suspensión del ejercicio de la patria potestad res-
cómo les echó del dormitorio por que no podía dor- pecto del demandado. Se establece que la guarda
mir por los llantos del bebé. En esta etapa refiere y custodia sobre el menor sea a favor de la ma-
discusiones diarias y amenazas tanto a ella como dre. Se fija a favor del padre un régimen de visitas
al bebé. RESTRICTIVO, consistente en visitas de carácter
supervisado a desarrollar en el Punto de Encuentro
El menor ha sido víctima directa del maltrato del sábados y domingos alternos. Las visitas tendrán
padre hacia su madre, Carlos ha estado expuesto a una duración de dos horas a fijar por el Punto de
violencia psicológica, física, social y ambiental que Encuentro Familiar (PEF)”. Las visitas podrán ser
la figura paterna ejercía sobre la madre. Ha expre- ampliables mediante informes favorables del desa-
sado en consulta cómo su padre apuntaba con un rrollo de las visitas en PEF, éstas se podrán ampliar
arma a su madre amenazándola con matarla, ha en número de horas (7 al día) con la supervisión de
sido encerrado con su madre durante noches en un un familiar de la figura paterna con quien el menor
garaje. Ha presenciado cómo su padre golpeaba tiene buena relación. La pernocta podrá ser con-
a su madre intentando el menor separarles, sien- siderada a partir de los 9 años de edad y previos
do él mismo golpeado en esos momentos. Ha sido informes favorables en cuanto al desarrollo de las
víctima directa de insultos, amenazas de muerte, visitas por parte del PEF.
vejaciones por parte de su padre.
Se realizó un peritaje psicosocial previo en el
El menor ha podido expresar en consulta su que el menor fue escuchado. La sentencia tuvo en
reactividad frente a la violencia, manifiesta que so- cuenta las declaraciones del menor y recoge en el
lía irse a su habitación, si podía salía al jardín o se texto parte de sus vivencias, para la toma de deci-
iba a casa de un amigo que vivía enfrente; “no que- siones.
ría oír, no quería sentir”. Queda patente el grado de
evitación del menor como mecanismo de defensa Queda patente en esta sentencia el daño que la
ante la amenaza que el padre suponía para él. Re- violencia de género ha causado en el menor, impo-
lata cómo en alguna ocasión, sobre todo en la últi- niéndose estas medidas restrictivas. No obstante,
ma parte de la convivencia, gritaba a su padre para como se verá más adelante, en estas visitas el me-
que dejara en paz a su madre, a lo que su padre le nor continuará expuesto a una figura paterna muy
respondía: “¡calla mierda! ¡Eres igual que tu madre!” limitada para ejercer la paternidad de modo positi-
vo, a pesar del control de la supervisión.
Estamos ante un caso de exposición del menor
a violencia grave, durante sus seis primeros años.
3.3. Motivo de consulta
Cuando Carlos tiene 6 años, unos vecinos aler-
tan de las peleas constantes en la familia, perso- Cuando Carlos acude a terapia, se encuentra
nándose la policía en casa y activándose el pro- conviviendo con su madre en un centro residencial
tocolo de actuación para situaciones de violencia protegido y tiene visitas supervisadas en PEF.

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El menor es derivado por el centro residencial te del modelado para la conducta del menor, lo que
en el que se encuentran debido a sus comporta- deja con muy pocas herramientas de actuación a
mientos disruptivos en las diferentes áreas de so- una mujer víctima de violencia de género, con un
cialización. Motivo de consulta que es corroborado deterioro en su autoestima, y secuelas psicológi-
por su madre y el centro escolar. Carlos manifiesta cas a lo largo de los años de convivencia (Bancroft,
numerosos enfrentamientos con las figuras de au- 2002)
toridad (profesorado), así como con sus iguales; le
es fácil hacer amigos, es sociable, pero su incapa- En este caso María percibía la relación con su
cidad de gestión emocional le lleva a estallidos de hijo como amenazante, los problemas de conducta
rabia ante las dificultades. En el ámbito residencial que tenía Carlos le suponían una dificultad que no
el menor también tiene comportamientos antiso- se veía preparada para afrontar, invadida por senti-
ciales y agresivos tanto con otros niños y niñas del mientos de culpa, inseguridades y miedos.
centro como con los educadores y educadoras. La
madre refiere que Carlos tiene pesadillas y un com-
portamiento agresivo con rabietas, patadas, insul- 3.4. Evaluación
tos y gritos hacia ella.
Para establecer el diagnóstico y elaborar del
La relación materno-filial, se ve muy dañada, plan de intervención se realizan entrevistas clínicas
tanto por las consecuencias psicológicas que el con la madre, así como entrevistas de observación
maltrato ha causado a la madre, como por la propia directa del menor mediante juego libre y simbólico.
sintomatología del menor y su dificultad de vincu- Se realizan test proyectivos gráficos como el dibujo
larse de forma segura. libre, el test de la familia (Corman, 1961), persona
bajo la lluvia (Querol y Cháves, 1997). Se diagnosti-
María, en su tratamiento psicológico individual, ca en el menor un cuadro de estrés postraumático
presentaba en el momento de iniciar la intervención (TEPT).
con su psicóloga un cuadro de estrés postraumáti-
co crónico y elevado (Escala de Gravedad de Sínto- El trastorno de estrés postraumático en la in-
mas del Trastorno de Estrés Postraumático. Eche- fancia tiene como una de sus principales causas
burúa, Corral, Amor, Zubizarreta y Sarasua, 1997, la violencia de género en el ámbito familiar, según
Adaptación), con reexperimentaciones constantes, constatan algunos estudios (Moreno y Pedreira
dificultades para dormir y concentrarse; Cuadro 1999).
depresivo grave (50/63 en escala BDI-II: Inventa-
rio de Depresión de Beck-II (Beck, Steer y Brow, En este caso, Carlos ha sido víctima de la vio-
1996. Adaptada al castellano por Sanz y Vázquez, lencia de su padre hacia su madre y hacia él mismo.
2011); ansiedad alta (PC: 99 en STAI: Inventario de Esto ha causado en el menor un fuerte sentimiento
Ansiedad Estado-Rasgo (Spielberger, Gorsuch y de indefensión, miedo y preocupación porque las
Lushene, 1970). amenazas del padre hacia ellos puedan ser cier-
tas (amenazas de muerte que el menor describe y
María presenta dificultades en la consolidación vivencia como posibles y probables a lo largo del
de la figura de autoridad. Las mujeres tienen doble tratamiento). El daño que causa que una de las fi-
afectación ante la violencia de género, queda da- guras de referencia y seguridad para el menor (fi-
ñado su rol de mujer, pero también su rol de ma- gura paterna) sea a su vez la que propicie el miedo
dre. Vivir en situación de constante alerta, angustia y la inestabilidad, hacen que tanto el sentimiento
y miedo dificulta el cuidado óptimo hacia sus hijos de seguridad, como la confianza en el mundo y en
e hijas, no se trata de una falta de habilidades o ca- las personas se vean invadidas por el miedo y te-
pacidades sino de secuelas del maltrato al que son mor a que las experiencias traumáticas se repitan,
sometidas (Plaza y Espinosa, 2015). El ejercicio de generando altos niveles de ansiedad (Patró y Limi-
la autoridad por parte del agresor mediante pose- ñana, 2005). Las situaciones vividas por Carlos son
sividad, el sentirse con derecho y el control, hacen percibidas como incontrolables, impredecibles y
que la amenaza, el miedo y la coacción formen par- mantenidas en el tiempo.

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Carlos presenta dificultades en la regulación nes, borraduras). Indefensión ante el conflicto, ex-
emocional, teniendo explosiones de ira y rabia ante puesto al daño sin defensa (no hay protección ante
normas, límites o situaciones que él entiende como la lluvia).
amenazantes (la hiper vigilancia como consecuen-
cia de la vivencia de violencia, hace que aumente En el test de la familia (Corman, 1961), dibujo
la percepción de estímulos amenazantes). Esto le de gran tamaño de los personajes (agresividad). Su
lleva a tener conductas antisociales y agresivas ha- madre es dibujada en primer lugar (figura de refe-
cia su entorno. Se manifiestan alteraciones en la rencia). Carlos se coloca en medio de ambos pro-
identificación emocional, con desconexión y evita- genitores, con la misma vestimenta que su padre
(modelado de roles, evitación del conflicto). En la
ción de las emociones negativas. Presenta una sin-
realización del padre hay numerosas borraduras
tomatología disociativa, en la que el pensamiento
sobre todo en la cara (ansiedad y conflicto en esta
y la emoción se encuentran desconectados como
figura). Los personajes tienen bocas pintadas de
mecanismo defensivo. Sintomatología que correla-
rojo y de gran tamaño (ojos muy abiertos y vigilan-
ciona con las consecuencias de la exposición a la
tes). Carlos se refleja en igualdad de tamaño con
violencia de género, abarcando dificultades en el
sus padres, en un intento de defensa y de autopro-
desarrollo social, en el desarrollo emocional y cog-
tección.
nitivo según Ordoñez y González (2012).
Presenta reexperimentaciones intrusivas del
En las primeras sesiones Carlos muestra un jue-
trauma, que se manifiestan en pesadillas y dificul-
go libre violento, agresivo y estereotipado. Con la tades para dormir; también se dan somatizaciones
muerte como referente en cuanto a matar y ser ma- a la hora de acudir a las visitas paternas (dolores
tado. Presenta un mundo dicotómico entre buenos de tripa, hambre compulsiva en las horas previas
y malos, donde los malos matan y hacen daño a los y posteriores). El niño verbalmente manifiesta estar
buenos de manera reiterada. En este juego simbó- contento de ver al padre; contento de verle en un
lico posiciona al padre en “los malos” y representa sitio vigilado donde no le puede hacer nada a él ni
escenas vividas en el ámbito familiar. Es un juego a su madre; pero su cuerpo reacciona con estas
repetitivo en el que se manifiestan compulsivamen- somatizaciones y problemas conductuales.
te frases como: “soy más grande que tú y te voy a
matar”, “no vales para nada”. Los niños y niñas víctimas de la violencia de gé-
nero presentan un doble daño psicológico, por un
En el test de la persona bajo la lluvia (Querol y lado su vivencia del maltrato, y por otro la separa-
Cháves, 1997), se interpreta una gran angustia y ción de sus padres (Bancroft, 2002). Carlos en las
ansiedad (lo primero que dibuja son grandes gotas visitas se encuentra a una figura paterna sobreac-
de lluvia alineadas en forma de lágrima). Inseguri- tuada y controlada en relación a lo que el menor ha-
dad, retraimiento, baja autoestima (figura humana bía vivido, lo que le hace situar en contradicción su
pequeña). Presencia de conflictos abiertos (tacho- vivencia de peligro y su experiencia actual de padre

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LA FIGURA PATERNA EN VIOLENCIA DE GÉNERO Y EL RÉGIMEN DE VISITAS

(como una figura de cambio y positiva, que ahora sana y positiva que pueda servir de base para la
le trae regalos y le trata bien). Estos sentimientos recuperación de ambos.
ambivalentes y opuestos que el menor siente le
posicionan en un conflicto de lealtad; debido a su En las sesiones de intervención con la madre,
corta edad (6 años) y a su sintomatología, Carlos se trabajan los recursos para ejercer la autoridad
no puede gestionar emocionalmente su estado por de manera positiva, la descarga de la culpabilidad,
lo que los comportamientos de oposicionismo y explicando la situación de violencia vivida y cómo
reactividad son frecuentes. esto afecta a su hijo, a la relación entre ambos y a
su vinculación.

El trabajo terapéutico con la madre se centra


3.5. Intervención
en el restablecimiento y empoderamiento de sus
Se comienza un trabajo terapéutico basado fortalezas y habilidades marentales, en el estable-
en el presente, para ir llegando al pasado (suce- cimiento de una relación con su hijo basada en la
sos traumáticos) y poder mirar hacia el futuro, tal y empatía, en el conocimiento de lo que el menor ha
como plantea Judith Hermann (2004). estado viviendo y en las consecuencias que todo
ello le ha causado. Se potencian las capacidades
Este trabajo comienza en el momento en que intrínsecas que esta mamá tenía, el valor del cariño,
la familia es puesta a salvo en un centro residen- del afecto, la comunicación positiva y la escucha.
cial, donde la protección y la seguridad serán aho- Se pretende fortalecer el vínculo entre ambos de tal
ra parte de la vida de madre e hijo. Es necesario manera que actúe de escudo ante la figura paterna
ir afianzando terapéuticamente el sentimiento de que estará presente mediante las visitas. El apego
protección, el decirse “estás a salvo” es imprescin- seguro y la vinculación sana fomentarán una esfera
dible para la recuperación del daño. De ahí la nece- afectiva de buen trato que será referente para la re-
sidad terapéutica de comenzar en el presente del cuperación de Carlos (Barudy y Dantagnan, 2010)
menor, en establecer unos límites y normas claros,
En coordinación con el centro residencial se
en ir definiendo una nueva forma de relación con el
plantea un apoyo para empoderar la figura de auto-
mundo, basada en la predictibilidad de los aconte-
ridad materna. La madre se encuentra en un proce-
cimientos que ocurren y están por venir.
so personal de recuperación del daño que dificulta
en estos momentos el ejercicio de autoridad con
Las sesiones tienen lugar los lunes para poder
respecto a su hijo. Se establecen técnicas como
establecer comparativas comportamentales tras
economía de fichas, registros conductuales basa-
las visitas paternas quincenales. Se observa cómo
dos en el refuerzo positivo para ir consiguiendo pe-
durante y tras el fin de semana de visita, el menor
queños objetivos que afiancen tanto a la madre en
manifiesta mayores problemas de adaptación al
su marentalidad positiva, como asentar en Carlos
centro residencial y mayores conflictos con su ma-
la capacidad de control de su conducta y su auto-
dre así como reacciones violentas en el centro es-
rregulación.
colar (información obtenida a través de entrevistas
clínicas con María y coordinaciones con el centro La evolución fue positiva, consiguiendo logros
residencial). Los lunes después de las visitas pa- paulatinamente en relación a la visión de materni-
ternas mostraba más reactividad y una expresión dad competente que tan dañada tenía María. Esto
sintomatológica más activa en consulta (juego des- a su vez incrementó la sensación subjetiva de pro-
tructivo, dificultad de concentración, oposicionis- tección y contención del menor. Este mínimo punto
mo a las tareas propuestas), en comparación con era la base imprescindible para que Carlos pudiera
los lunes en los que Carlos no había tenido visitas. organizar su comportamiento, regular sus emocio-
nes y así poder tolerar el trabajo terapéutico de ela-
El vínculo materno filial es objeto de ataques di- borar la historia familiar de violencia y trabajar el
rectos por parte del agresor, a la vez un elemento daño vivido.
sustancial en la recuperación de los menores (Aten-
ciano, 2009). Por este motivo, el principal objetivo En el trabajo con Carlos, se comenzó con un
de trabajo es establecer entre ellos una vinculación encuadre en el presente, con la seguridad como

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eje principal de actuación. Es necesario un trabajo En coordinaciones con el PEF, en las entrevis-
de enraizar de nuevo en un contexto de protección. tas con la madre y las verbalizaciones del menor,
Esta seguridad en cierta medida se ve dificultada se pone de manifiesto las dificultades que el padre
por el factor estresor de afrontar la relación con el de Carlos tiene para establecer una relación sana
padre. Con este estresor presente, el menor se ve con su hijo.
en la necesidad de mantener activos sus estados
de alerta inconscientes, lo que dificulta el acceso Durante las visitas supervisadas se han produ-
a la recuperación del trauma mediante recuerdos. cido enfrentamientos entre padre e hijo, quedando
Carlos tiene que enfrentar cada quince días a la fi- en evidencia la falta de habilidades del padre para
gura paterna que tanto daño le ha causado. Para él manejar las situaciones de conflicto con Carlos. Ha
es mucho más fácil no recordar ese daño si tiene utilizado la violencia verbal y psicológica para ges-
que seguir enfrentándose a él, es un mecanismo de tionar los problemas con el menor, conductas que
supervivencia esencial, se bloquea la información han sido controladas durante la supervisión y que
traumática para continuar en cierta medida afron- el padre ha justificado en el comportamiento de su
tando la realidad. Esto hará que la evolución del hijo más que en el suyo propio (el victimismo, el
caso sea muy lenta y gire en torno a esta exposi- locus de control externo, junto con la sensación de
ción a las visitas de Carlos con su padre. injustica son conductas habituales de los hombres
agresores según Bancroft, 1998). Esto se hace re-
En estudios realizados se observa que en la at-
levante durante la supervisión de las visitas. Carlos
mósfera generalizada de crisis que ocurre en los
relata ser interrogado por su padre acerca de su
hogares donde se da violencia de género, tanto las
madre y del lugar de residencia. Fue necesaria la
víctimas adultas como los niños y niñas expuestos
intervención de los y las profesionales del PEF para
tienen dificultades para nombrar o describir lo que
informar al padre de que esa información no podía
les está sucediendo, es necesaria una distancia fí-
ser facilitada por el niño. El padre utiliza las visitas
sica y emocional suficiente, que el miedo y la ansie-
como una oportunidad para continuar ejerciendo el
dad disminuyan para poder trabajar en la violencia
control y la manipulación hacia María y Carlos.
sufrida (Bancroft, 2004).
En estas visitas hay verbalizaciones del padre
Para Carlos la distancia con su padre no es su-
que Carlos cuenta en consulta; “tu madre no me
ficiente, a pesar de ser supervisadas las visitas, el
daño que el niño percibe le impedirá durante bas- deja verte más tiempo”, “me gustaría que vinieras a
tante tiempo tener acceso a los recuerdos traumá- casa para coger tus juegos”. Frases que confunden
ticos para elaborarlos. a Carlos y que hace necesaria una reexplicación
continua de lo vivido para que pueda entender las
situaciones que acontecen: no es su madre la que
3.6. Evolución no le deja ver a su padre, sino el comportamiento y
la conducta del padre lo que lo impide.
En la actualidad y a lo largo de todo el 2015 el
padre ha cumplido de manera muy irregular con Actitudes como éstas son una constante du-
las visitas en PEF. Durante el periodo en el que se rante las visitas cada quince días, lo que hace que
incumplen las visitas se observa que la evolución Carlos se desestabilice por informaciones contra-
del menor es más rápida, remitiendo su sintoma- dictorias, mensajes de culpabilidad “esto no pasa-
tología, tanto a nivel conductual (menos enfrenta- ría si no contaras mentiras”, actitudes negligentes
mientos con el entorno y con la figura materna), (el padre no acude al PEF ni avisa, con el consi-
como emocional; puede expresar cómo se siente guiente desgaste psicológico de esperar ver a su
y ha podido tener acceso a recuerdos pasados del padre y no poder hacerlo sin saber motivo).
trauma, ayudando a su integración. Esta distancia
física de la figura paterna ha permitido que Carlos Carlos ha estado en tratamiento durante dos
pueda poner nombre a lo sucedido, verse a sí mis- años, en la actualidad se encuentra en fase de se-
mo, a la relación de daño vivida y a comenzar la guimiento, debido a la reducción de la sintomato-
aceptación. logía.

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Hemos podido elaborar e integrar en terapia las frida por María y Carlos, en el que hay un control en
experiencias traumáticas vividas, en la medida en las visitas y la situación legal es favorable, vemos
la que Carlos ha podido hablar, representar lo vivi- el daño que aún así viven y tratan de superar. La
do y lo ha podido diferenciar de su yo. La violencia figura paterna, dentro de la limitación de la super-
de género vivida forma parte de su historia perso- visión y el control, sigue ejerciendo daño a ambos.
nal, no de su identidad, se ha trabajado con Carlos Queremos visibilizar en este punto a todas aquellas
la búsqueda de sus puntos fuertes, fortalecimiento familias en las que no ha podido llegar a ser tan vi-
de sus capacidades y la valoración y respeto hacia sible su situación y se hallan en situaciones de des-
los demás como norma de convivencia esencial. protección legal con visitas amplias en las que los y
las menores continúan siendo expuestos al daño.
A lo largo del 2015 se aplica de nuevo el test de
la familia (Corman, 1961), en el que se visibiliza la Tras la separación la violencia de género no
mejoría del menor respecto a la situación familiar. acaba, tanto la madre como el menor están en un
Uno de los indicadores de mejora es cómo Car- tratamiento continuo manejando las dificultades
los es capaz de ampliar el concepto familiar, inclu- que se presentan en la relación con la figura pate-
yendo a otras personas que en la actualidad son na. Tienen apoyo psicológico para reestablecer el
importantes para él: dibuja a su abuela y al novio daño, para recuperar una vida más saludable, libre
de su madre con el que convive en la actualidad (fi- de violencias, para aprender a ser una familia dife-
gura masculina referente para el menor, al dibujarlo rente de la que han sido, con vinculaciones sanas y
lo menciona como “mi otro padre”). El aislamiento apegos basados en el afecto, la empatía y la edu-
en el que Carlos estuvo en los primeros años de cación positiva.
su vida, le impedía ver más allá del núcleo fami-
liar padre-madre e hijo. El orden del dibujo también
es significativo, dibuja en primer lugar a su madre, 4. Reflexiones, aportaciones y debate
al igual que en la administración anterior del test;
La mayoría de estudios sobre violencia de gé-
después a su abuela materna, luego a él mismo, y
nero se refieren a las consecuencias que dicha vio-
por último al novio de su madre, dando por termi-
lencia tiene sobre las y los menores mientras dura
nado el dibujo. Cuando se le pregunta si dibujaría
la convivencia de la pareja, pero como decíamos
a alguien más, Carlos dice que a su padre, duda,
anteriormente la separación de la pareja en la que
tarda en hacerlo, finalmente le dibuja en un plano
existe violencia de género no implica el fin de dicha
superior, en el cielo, volando con una mochila–co-
violencia y en este sentido, la situación de estos
hete que le hace irse muy lejos (deseos del menor
y estas menores durante y después del proceso
de que esta figura no esté presente).
de separación requiere una especial atención que
En este caso en el que todo ha sido favorable en necesitaría un mayor estudio y exposición de los
torno a la visibilización de la violencia de género su- datos al respecto; es justo aquí donde queremos
influir con nuestras reflexiones.

En primer lugar queremos hacer mención a la


conclusión evidente que arroja el análisis de la rea-
lidad del primer apartado y que es que la presencia
de indicadores de riesgo para el menor en la rela-
ción paterno-filial, no aumenta la probabilidad de
que se adopten medidas civiles de comunicación
y visitas con el padre, responsivas a estos indica-
dores, y protectoras de las posibles situaciones
de riesgo que está enfrentando el o la menor. En
los casos en estudio como veíamos, la tendencia
imperante es a establecer regímenes de visitas
estándar aplicados a procesos normalizados de
separación y divorcio, sin que la existencia de vio-

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 73
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lencia de género en la familia antes de la separa- psicológicamente. “La conducta de estos hombres
ción (acreditada por los parámetros mencionados) no es producto de su especial conciencia de lo que
parezca influir en las medidas adoptadas sobre los es su deber de padre ni con el objetivo de formar o
y las menores y su presente y futura relación con el educar al menor, sino una prolongación de la agre-
padre agresor. sión a la mujer” (Lorente, 2004, p. 194). El agresor
puede intentar recuperar el control y dominio sobre
Desde nuestro punto de vista, esta tendencia la mujer, con sus hijos e hijas en el epicentro, lo que
adolece de una falta de visión de los derechos de convierte la separación en uno de los momentos de
las y los menores y de protección de su interés mayor riesgo.
superior, al obviar el hecho de que la existencia
de una relación abusiva del padre hacia la madre Incidimos por tanto en que es fundamental lle-
afecta a los hijos e hijas, e incrementa el riesgo de var a cabo una detenida valoración de las necesi-
ser víctima de otras formas de violencia, tal y como dades de las y los menores en estos momentos. En
refiere el Informe Mundial sobre la Violencia contra primer lugar, por lo que para ellos y ellas significa
los Niños y las Niñas (Pinheiro, 2009). Y que esta haber vivido en una relación familiar en la que su
desimetría de poder, potencialmente dañina, se ex- madre ha sido agredida por su padre, en el entor-
tiende más allá de la separación, por lo que, como no donde justamente debería darse una situación
venimos haciendo referencia a lo largo del artícu- de seguridad para todos los miembros, como base
lo, es fundamental que la relación paterno-filial sea segura y sustentadora de un adecuado desarrollo
revisada y estudiada en detalle, y las medidas a físico, psicológico y social; en segundo lugar, por
adoptar, ajustadas a las necesidades y derechos las futuras dinámicas en las que se desarrollará la
de las y los menores afectados. relación padre-hijos/as-madre.

El caso expuesto, por su parte, nos acerca más La consideración del bienestar de las y los me-
a la situación concreta de las y los menores. Tras nores durante y después del proceso de separa-
la separación, es necesario para el o la menor que ción requiere tener muy presente que han sufrido
la respuesta legal sea protectora y por tanto con- las consecuencias psicológicas (a veces las físicas
gruente con el mensaje de que la violencia es con- también) de las agresiones a la madre, de la violen-
denable y debe finalizar. Lo contrario sería legitimar cia mantenida y de sus efectos en la madre y en la
que el daño sufrido no ha existido, que por tanto relación materno-filial, y que como consecuencia,
no merece una consecuencia y un cambio. Sin em- “los hijos e hijas sienten hacia el padre más miedo
bargo, como bien sabemos que ocurre en muchos que cariño, y actúan más bajo la amenaza de ese
casos, y como ilustramos con el ejemplo, a pesar temor que por el impulso del amor” (Lorente, 2004,
de la limitación y control de la relación con la figura p.194).
paterna, el daño puede continuar. Estas situacio-
nes son aún más graves para todas aquellas fami- Entendemos que en las situaciones de separa-
lias en las que no se visibiliza de manera tan clara ción y divorcio en casos de violencia de género, las
la violencia vivida y se hallan en situaciones de des- medidas a tomar con respecto a la posterior rela-
protección legal con visitas amplias en las que los ción entre los y las menores y el padre agresor han
menores continúan siendo expuestos al daño. de garantizar primordialmente la seguridad y bien-
estar de estos menores. Así, consideramos que los
La posición teórica que se refuerza con la expe- agentes implicados han de hacer valer todos los
riencia clínica, es la desarrollada por Lorente (2004) recursos existentes en la legislación civil y penal
según la cual, tras la separación, el agresor conti- para garantizar esos objetivos.
núa actuando en función del concepto que tiene de
la relación familiar y del papel que según él desem- Frente a la tendencia que los datos anterior-
peñan la mujer y los hijos e hijas. Con la prole como mente expuestos mostraban, de normalizar las vi-
único nexo con la víctima, los hijos e hijas son la sitas paterno-filiales en casos de violencia de gé-
única vía de continuar ejerciendo control y daño a nero, consideramos que garantizar la seguridad y
la mujer víctima, y pueden ser utilizados como for- bienestar de los y las menores implica la valoración
ma de llegar a la madre, como manera de agredirla del daño sufrido en el contexto de la relación de

74 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
LA FIGURA PATERNA EN VIOLENCIA DE GÉNERO Y EL RÉGIMEN DE VISITAS

violencia en la pareja, y la adopción de medidas en la intervención con hombres que han ejercido
restrictivas en la relación paterno-filial, incluso la violencia de género, entre los cuales se encuentra
retirada de la patria potestad. Entendemos que la la necesidad de que exista una motivación para el
patria potestad es un derecho y una obligación del cambio por su parte, así como que los programas
padre por el hecho de serlo, pero siempre habrá de aplicados trabajen desde una perspectiva de géne-
ejercerse en beneficio del menor y la menor, y por ro (Montero y Bonino, 2006). La experiencia clínica
tanto su retirada no es un castigo al agresor, sino pone en evidencia que, quien el día anterior a la se-
un beneficio para el niño, niña o adolescente. paración ejercía violencia de género, al día siguien-
te, una vez que la pareja se ha separado, no ha
Estas restricciones en la relación paterno-filial cambiado de manera automática por el simple he-
permitirían a los y las menores recuperarse del cho de que un documento recoja que la situación
daño sufrido, elaborar su vivencia e interpretarla legal es diferente. Por ello, los programas específi-
como algo alejado de la normalidad; al tiempo que cos para hombres que ejercen violencia de género
contribuyen a la protección y seguridad de la ma- (en los que debería ser un punto ineludible las re-
dre (Lorente, 2004). laciones con sus hijos e hijas tras el daño sufrido)
serían un paso previo necesario para el restableci-
Aunque en la práctica, como hemos visto en el miento del contacto con los hijos e hijas. Si bien es
análisis de datos, la retirada de la patria potestad cierto que el mero hecho de realizarlo no es garan-
se establece con frecuencia ínfima, autores como tía de haber llevado a cabo un cambio real. Habrá
Rossman, Hughes y Rosenberg (1999), recomien- de atenderse al resultado final de aprovechamiento
dan que la separación de los niños y niñas y el mal- del programa o no, a la hora de tomar decisiones
tratador debe ser como mínimo de doce meses. En sobre la pertinencia de recuperar el contacto del
ese tiempo podría darse el espacio y tiempo nece- padre con las hijas e hijos.
sario para trabajar la recuperación de estas y estos
menores, la de la madre y la del vínculo materno-fi- Nos parece fundamental un concepto que rei-
lial; y por otro lado, podría darse la posibilidad, bajo vindica Lorente (2004) y que es la necesidad de
determinados criterios que después enunciaremos, investigar la paternidad afectiva para la toma de
de que el agresor realice los cambios necesarios decisiones. Es el ejercicio de la paternidad y no el
para garantizar que el restablecimiento de las rela- mero hecho biológico o legal de ser padre lo que
ciones padre-hijos/as sean positivas en los casos debe ser valorado.
que sea posible.
En un estudio que recoge los criterios de calidad
La adopción de unas medidas paterno-filiales para intervenir con hombres que ejercen violencia
que no tengan en cuenta las necesidades específi- de género (Geldschläger et al., 2010), se indica que
cas de estas y estos menores víctimas de violencia uno de estos criterios es la protección de los y las
de género, impide su recuperación y les deja en una menores.
situación de desprotección. Los y las menores no
pueden integrar la violencia vivida, con las conse- Excedería el objeto de este artículo, pero sí
cuencias psicológicas que ello supone, y además queremos hacer mención a la necesidad de que
tienen que continuar en relación con un progenitor los programas que se llevan a cabo desde Institu-
que, de no haber hecho un proceso real de cambio, ciones Penitenciarias con penados por delitos de
no podrá actuar en pro de la reparación del daño violencia de género atiendan de manera específica
que estos niños y niñas víctimas necesitan. a la relación con los y las menores como víctimas
de dicha violencia, como un tema ineludible en la
Asimilar que estos niños y niñas son realmen- intervención.
te víctimas requiere visibilizar la necesidad de que
mantengan una relación sana para su bienestar y Entendemos que todo ello supone un reto para
desarrollo, y que en el caso de que se mantenga la Administración de Justicia, que deberá traba-
esa relación con el padre agresor, éste debe ser jar muy en concordancia con los recursos socia-
capaz de realizar un proceso de cambio con ga- les que trabajan con este colectivo y disponer de
rantías. Para ello, deben observarse unos criterios profesionales formados desde una perspectiva de

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 75
Ana Isabel Cano Pérez, EstÍbaliz de Celis Matute y Beatriz Sánchez Silva

género si se quiere abordar dicha problemática con (sin posibilidad apenas de ser visto su daño); se ha
las garantías que supongan una verdadera protec- conseguido apenas ver el daño anterior, el de la
ción para estas y estos menores. En un estudio rea- convivencia con la violencia.
lizado por Haselschwerdt, Hardesty y Hans (2010),
se comprobó cómo cuando los y las profesionales Pero aún no somos capaces de ver el daño de
tienen una visión feminista (frente a quienes con- después, el que continúa cada quince días.
taban sólo con formación en intervención familiar),
son capaces de identificar los casos de violencia
Bibliografía
de género y diferenciarlos de aquellos en los que
se han dado situaciones de violencia situacional, Atenciano, B. (2009). Menores Expuestos a Violencia
y en consecuencia anteponer la seguridad de las y contra la Pareja: Notas para una Práctica Clínica
los menores frente al derecho del padre a ver a sus Basada en la Evidencia. Clínica y Salud, 20, 261-
hijos e hijas, incidiendo así en la crucial protección 272.
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Bancroft, L. (2002). The batterer as parent. Court re-
nes sobre la continuidad de la relación o no entre
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estos menores víctimas de violencia de género y su
progenitor agresor, suponen un beneficio para las Bancroft, L. (2004). When Dad hurts Mom. Helping
y los menores, frente a la victimización que impli- your children heal the wounds of witnessing abuse.
New York, NY, Estados Unidos: Berkley Books.
ca el tomar decisiones al margen de sus intereses,
haciendo prevalecer únicamente el derecho del pa- Barudy, J. y Dantagnan, M. (2010). Los desafíos invisi-
dre. Como veíamos anteriormente, es común que bles de ser madre o padre: manual de evaluación
en los casos donde ha existido violencia de género, de las competencias y la resiliencia parental. Bar-
los hijos e hijas actúen bajo el control del miedo ha- celona, España: Gedisa Editorial.
cia el padre, circunstancia que debe ser tenida de- Beck, A. T., Steer, R. A., y Brown, G. K. (1996). Ma-
talladamente en cuenta cuando los y las menores nual. BDI-II. Inventario de Depresión de Beck-II
ejercen su derecho a dar su opinión en los proce- (Adaptación española: Sanz, J., y Vázquez, C.
sos y exámenes judiciales. Insistimos nuevamente 2011). Madrid, España: Pearson.
en la necesidad de contar con profesionales forma- Brownridge, D. A., Taillieu, T. L., Tyler, K. A., Tiwari,
dos y sensibles a la problemática de la violencia de A., Chan, K. L. y Santos, S. C. (2011). Preg-
género para evitar revictimizarles, exponiéndoles nancy and Intimate Partner Violence: Risk
a declarar y pronunciarse sobre asuntos para los Factors, Severity, and Health Effects. Violen-
que pueden no estar preparados sin el apoyo de ce Against Women 17, 858–881. http://dx.doi.
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profesionales que entiendan la situación por la que
están pasando. Corman, L. (1961). El test del dibujo de la familia. Bue-
nos Aires, Argentina: Editorial Kapelusz.
De nuevo reflexionamos sobre las figuras pater-
Echeburúa, E., Corral, P., Amor, P. J., Zubizarreta, I.
nas, sobre estos padres agresores, como Antonio,
y Sarasua, B. (1997) (Adaptación). Escala de Gra-
que no se manejan en las relaciones sanas, que se vedad de Síntomas del Trastorno de Estrés Pos-
vinculan con sus hijos e hijas a través del miedo, traumático: propiedades psicométricas. Análisis y
desde la autoridad punitiva, el control, la manipu- Modificación de Conducta, 23(90), 503-526.
lación, el sentido de posesión o pertenencia. En
Fantuzzo, J. W., DePaola, L. M., Lambert, L. (1991).
relaciones de violencia de género que provocan di-
Effects of interparental violence on the psycholo-
námicas paterno-filiales tóxicas que no se ven, que gical adjustment and competencies of young chil-
quedan invisibles a ojos de la ley, en niñas y niños dren. Journal of Consulting and Clinical Psycholo-
que tienen que permanecer en esa relación dañina gy, 59, 258–265.

76 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
LA FIGURA PATERNA EN VIOLENCIA DE GÉNERO Y EL RÉGIMEN DE VISITAS

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Ana Isabel Cano Pérez, EstÍbaliz de Celis Matute y Beatriz Sánchez Silva

78 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
RELACIONES MATERNO-FILIALES EN VIOLENCIA DE GÉNERO. ASPECTOS PRÁCTICOS

RELACIONES MATERNO-FILIALES EN
VIOLENCIA DE GÉNERO. ASPECTOS PRÁCTICOS

Ana Isabel Cano Pérez y Raquel Castro Cavero

1. DAÑOS PROVOCADOS POR LA VIOLENCIA El sentimiento de seguridad de un niño/a depen-


DE GÉNERO EN LA VINCULACIÓN de de la seguridad de su vínculo con sus figuras de
apego tempranas, la calidad de estas relaciones
1.1. Daños provocados por la violencia de sirve como modelo de relación en su vida adulta.
género a nivel Individual: Niños y Niñas Los menores expuestos a situaciones de violencia
de género en sus hogares se ven afectados en el
El vínculo está compuesto por una serie de
desarrollo de relaciones de confianza y seguridad,
sentimientos, memorias, fantasías, expectativas y
por eso pueden responder a la ira del adulto con un
deseos, que se establecen dentro de la mente de
alto grado de estrés y pueden ser más agresivos
una persona con respecto a otra que representa
con sus iguales como expresión de su malestar e
una relación cercana y una referencia importante.
inseguridad. Enfrentan muchas dificultades dada la
El tipo de vínculo desarrollado por el niño o niña
gran carga afectiva que esto conlleva. Cuando se
dependerá del tipo de respuesta que el adulto le
muestre frente a su demanda de afecto. sienten muy dependientes de los adultos, su per-
sonalidad es aún débil para protestar incluso men-
Zazzo (1977), destaca la vinculación como una talmente, en ocasiones la situación “les obliga” a
necesidad primaria, al igual que la alimentación o la someterse a la voluntad del agresor olvidándose
autoconservación. Se trata de un efecto de impulso totalmente de sí e identificándose con el referente
primario que para realizarse, probablemente dispo- violento. Estos menores se encuentran atrapados
ne de mecanismos innatos. en conflictos de lealtad y han aprendido a sobrevi-
vir en contextos de violencia.
Un componente básico de la naturaleza huma-
na es la tendencia a establecer lazos emocionales. Una de las respuestas defensivas que pueden
Bowlby (1989) afirma que la búsqueda de cuida- desarrollar los hijos/as para la supervivencia en es-
dos es una conducta que se podría considerar pre- tos entornos violentos es situarse al lado del padre.
programada, del orden de lo biológico, que se de- La explicación es variada, dependiendo de la justi-
sarrolla, en un entorno “normalizado” los primeros ficación intrapsíquica que el menor realice:
meses de vida, y que tiene el efecto de mantener
al niño en una proximidad más o menos estrecha - “Porque me da pena”- le consideran también
con la figura materna. La conducta de apego es ac- una víctima de la situación, padre victimario y
tivada por el dolor o algo que atemoriza, así como víctima a la vez. Lo argumentan con afirmacio-
también por la accesibilidad o no de la madre. nes y preocupaciones como “ha tenido que salir

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 79
Ana Isabel Cano Pérez y Raquel Castro Cavero

de casa, vive sólo, ha ingresado en prisión, se ha Las mujeres que sufren violencia de género tie-
quedado sin trabajo, etc.”. nen una doble afectación, en su faceta de mujer y
en su rol de madre. El significado de la maternidad
- “Porque me da miedo”- temen repercusiones para estas mujeres, tiene un impacto relevante en
por parte del padre hacia ellos, hacia sus her- sus vivencias, experiencias y en su proceso de re-
manos y/o hermanas o hacia su madre, si no cuperación (Plaza y Cantera, 2015).
hacen lo que él les dice.
La violencia de género impacta en la materni-
- “Porque creo que mi padre tiene la razón”- en dad y en el establecimiento de vinculaciones sa-
ocasiones las madres nos han comentado ex- nas reforzado por una cultura social patriarcal que
presiones como “ya se ha encargado de traba- concibe la maternidad desde unos roles de géne-
jarse a las niñas”, refiriéndose a que el padre ha ro estereotipados donde se coloca a los hombres
puesto en marcha estrategias para conseguir en posición dominante y autoritaria, situando a las
que sus hijos/as se posicionen a su lado. Esta mujeres en posición subordinada reforzando roles
instrumentalización de los menores por parte de mujeres cuidadoras, guardianas del bienestar
de la figura paterna es común en la utilización de la familia (Goodrich, Rampage, Ellman y Hals-
de los mismos para continuar ejerciendo el con- tead, 1989).
trol sobre la madre tras la separación (Bancroft,
2004). Por otra parte, los hijos e hijas pueden Cuando una mujer se convierte en madre, re-
utilizar el mecanismo de “idealización de la figu- cibe ciertas presiones sociales de tal manera que
ra paterna”, que responde a la no aceptación de deja de lado su faceta de mujer, y si no lo hace va
la desvinculación con su padre. a verse influida por expectativas y juicios sociales
que van a provocar sentimientos de culpa, consi-
- “Porque estoy mejor con él”- aliarse con el más
deradas como “malas madres” si no priorizan su
fuerte es una estrategia defensiva para sentirse
función maternal.
seguros. También puede deberse a la percep-
ción por parte de ellos de que van a tener una
Una mujer que ha vivido violencia de género
mayor estabilidad económica con el padre. Este
presenta secuelas psicológicas que se mantienen
aspecto suele ser muy influyente para los ado-
también después de dejar de estar expuesta a la
lescentes.
violencia, lo que va a dificultar las tareas de crianza
Los menores aprenden a entender el mundo y y vinculación que tiene que llevar a cabo. En oca-
a relacionarse con él a partir de lo que observan siones, los niños y niñas perciben a su madre como
en su entorno más próximo, en su familia. Cuando una persona sumisa, carente de autoridad, a la que
se crece en hogares violentos se aprenden e inte- no hay que respetar, y esta idea la sigue reforzando
riorizan creencias y valores negativos como este- el padre en la convivencia con los menores, por lo
reotipos de género, desigualdades entre hombres y que en muchas ocasiones, la violencia psicológica
mujeres, o legitimidad del uso de la violencia como hacia la mujer y por consiguiente, hacia ellos, con-
medio para resolver conflictos en futuras relaciones tinúa tras la separación.
de pareja.
Un aspecto de esta violencia psicológica que el
maltratador ejerce sobre la mujer que es madre, es
1.2. Daños provocados por la violencia de la desvalorización y el desprestigio de sus capaci-
género a nivel individual: madres dades personales, relacionales y educativas, que
hace que la madre se cuestione continuamente sus
¿Qué entendemos como maternidad positiva? actuaciones y no pueda ejercer la autoridad en las
Es el comportamiento de las madres basado en funciones educativas con sus hijos (Plaza y Roche,
el interés superior del hijo o hija, de quién cuida, 2011).
fomenta el desarrollo de sus capacidades, reco-
noce y acompaña su proceso de crecimiento sin Por lo tanto, la violencia de género no sólo afec-
violencia, y establece límites que le permita vivir en ta directamente a la mujer y a sus hijos e hijas in-
un entorno seguro y protegido, pero que al mismo dividualmente, sino que inevitablemente también
tiempo pueda explorar (Barudy y Dartagnan, 2010). daña las habilidades y capacidades de la madre en

80 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
RELACIONES MATERNO-FILIALES EN VIOLENCIA DE GÉNERO. ASPECTOS PRÁCTICOS

relación con sus descendientes y a la inversa. El En las familias donde la violencia de género está
deterioro en la vinculación materno-filial suele ser presente, se desarrollan mecanismos que dañan
grave y debe tenerse en cuenta en el tratamiento y la relación materno-filial, como son la proyección
recuperación. maternal, la subjetividad como madre, la alteración
emocional y la disociación (Levendosk, Bogat y
1.3. Daños provocados por la violencia de Huth-Bocks, 2011). Los patrones vinculares tien-
género a nivel diádico: madre e hijos/as y den a desorganizarse, la madre tiene dificultades
nivel fraternal para conectar con sus propias emociones y por lo
tanto, con las de sus hijos, además se generan re-
Las relaciones entre las madres y sus hijos e hi- laciones de dependencia y sentimientos de culpa.
jas, comparten un contexto de violencia de género
respecto a la misma persona amada/agresora. Ello Algunos estudios relacionan la experiencia de
crea un vínculo que hay que explorar y que variará haber vivido violencia de género durante el emba-
en función de: razo con una mayor probabilidad de desarrollar una
maternidad distorsionada (Huth–Bocks, Levendos-
- Cómo se posicione la mujer respecto a sus hijos ky, Theran y Bogat, 2004).
y respecto a la persona maltratadora.
Las consecuencias de la violencia de género
- Cómo se posicione el niño, niña o adolescente, que observamos con más frecuencia en la madre
respecto a su madre y a su padre. respecto al daño en la relación materno-filial son:

La misma persona que recibe la violencia de - Dificultades en la capacidad de empatía con


género, a la vez tiene la responsabilidad personal, sus hijos/as. Cuando una mujer ha vivido una
social y cultural, de cuidar y proteger a sus criatu- situación de violencia de género, en ocasiones
ras, que son también expuestas a dicha violencia, utiliza mecanismos de negación o minimización
por lo que su nivel de angustia, hiperalerta y miedo de la violencia, por lo que hay mujeres que no
es constante. En ocasiones, la madre siente ago- llegan a denunciar la violencia sufrida. A veces,
tamiento, indefensión y sensación de incapacidad la madre presenta dificultades para reconocer
sus propias necesidades y conectar con sus
para salir adelante con ella misma y por supuesto,
emociones, al igual que con las de sus hijos.
con sus hijos. Esta dificultad para ejercer una ma-
ternidad positiva es debido a este desborde emo- - Dificultades como figura de autoridad positiva.
cional como secuela de la violencia de género y a En la convivencia, el padre ha cuestionado las
la presión social y cultural. competencias marentales, contradiciendo a la
madre, desacreditándola, en presencia de los
No son la falta de capacidades y/o habilidades
menores. El abuso y la violencia han estableci-
de la madre lo que dificulta la vinculación optima
do en estos niños y niñas modelos de compor-
con sus hijos e hijas, sino que el impedimento para
tamiento agresivo hacia sus madres (Bancroft,
la completa protección y fomento del desarrollo 2002). En muchas ocasiones, los descendientes
psicoevolutivo de los menores es fruto de la vio- también repiten conductas o defienden creen-
lencia de género (McGee, 2000; Mullender et al., cias que culpabilizan o desautorizan a la madre
2002). porque son utilizados por el agresor para seguir
maltratando a la madre (Bancroft, 2004). Es ne-
En cualquier caso, la naturaleza y las caracte-
cesario empoderar a la madre en su rol materno
rísticas de este vínculo son dinámicas y se pueden para que pueda ejercer autoridad, protección y
modificar en el tiempo a medida que evolucionen aportar seguridad.
las circunstancias, con la posibilidad de estas ma-
dres y sus descendientes de recibir una interven- - Adultización de los hijos/as. Hay casos en los
ción psicológica para su recuperación tanto indi- que la mujer delega en los menores responsa-
vidual como en la reparación del vínculo entre sí, bilidades que no les corresponden por edad,
formando una nueva organización familiar libre de por ejemplo, cuando en las relaciones fraterna-
violencia y en un entorno de seguridad. les, se le otorga al primogénito la responsabili-

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 81
Ana Isabel Cano Pérez y Raquel Castro Cavero

dad de cuidado y protección de los pequeños, la perpetuación de la violencia hace que se hayan
o cuando se les hace partícipes de decisiones aprendido valores y actitudes de normalización de
que corresponden exclusivamente a adultos. métodos violentos para resolver conflictos. Mu-
chos niños y niñas aceptan aspectos referidos a
- Infantilización de los hijos e hijas. En ocasiones la distorsión de género que impera en el sistema
la madre sobreprotege a los menores y no les de creencias del agresor (las mujeres exageran, las
deja crecer, coartando su proceso de individua- víctimas son culpables, los hombres son superio-
lización. res) (Bancroft, 2002).

Una demanda generalizada de las madres víc-


timas de violencia de género cuando les pregun- 1.4. Daños provocados por la violencia de
tamos en qué podemos ayudar a su prole, es “que género a nivel Familiar
no se vean nunca inmersos en una relación de vio-
lencia”, sin diferenciar que sean niños o niñas. Para La familia es la principal fuente de transmisión
ello, hay que trabajar en esta línea, para romper de valores y normas de una cultura, en ella se crean
con lo transgeneracional de la violencia. y establecen los roles de género, se darán afectos
positivos y negativos, es la fuente de interacción
Tal y como indican algunos estudios, las ma-
emocional y de desarrollo más importante en la
dres relatan que la recuperación de los hijos no po-
que se sitúa el individuo. Según describe Minuchin
dría ser posible sin la intervención directa de ellas
y Fishman (1984), “la familia es un grupo natural
mismas (Agustín et al., 2007).
que en el curso del tiempo ha elaborado pautas de
El sistema fraternal está muy dañado en violen- interacción. Estas constituyen la estructura familiar,
cia de género. La influencia del maltrato en los hijos que a su vez rige el funcionamiento de los miem-
e hijas ha sembrado divisiones en los miembros de bros de la familia, define sus gamas de conducta y
la familia, se han creado durante años coaliciones facilita su interacción recíproca”.
y/o triangulaciones entre hermanos motivadas en
En violencia de género, cuando la relación con
ocasiones por favoritismos por parte del agresor
el agresor es todavía una realidad, la estructura
para favorecer una relación especial con uno o
de la familia está sostenida por factores altamente
varios de sus vástagos, lo que genera rivalidades
dañinos y perjudiciales. La estructura familiar está
entre ellos. Se han podido ocasionar manipulacio-
basada en un sistema autoritario dictatorial-patriar-
nes en este sentido que elevan los conflictos entre
cal, donde el miedo, la coacción y el sometimiento
hermanos/as. Es también reconocido por estudios
hacen imposible un sistema democrático participa-
cómo en los hijos varones se ha fomentado el sen-
tido de superioridad sobre las hermanas mujeres y tivo dentro del núcleo familiar, creando jerarquías,
sobre la propia madre (Bancrof, 2002). Esto genera alianzas, coaliciones y triangulaciones que ponen
focos de conflicto en la relación entre los miembros en riesgo los subsistemas familiares (conyugal o de
de la familia a pesar de que la convivencia con el pareja, paterno/materno-filial y fraternal).
agresor haya cesado.
Este sistema familiar encajaría en términos de
Las dificultades a las que hacen frente los her- Virginia Satir (1998) en los denominados sistemas
manos y hermanas son comunes; cambio de domi- familiares cerrados, donde los estilos de comuni-
cilio en ocasiones, cambios en la estructura familiar cación son indirectos, poco claros, limitantes para
en convivencia solo con la madre, con otras fami- el crecimiento de sus miembros, se facilita una
lias o con familiares de apoyo, acudir a las visitas baja autoestima en sus miembros. El estilo que se
paternas (tanto en puntos de encuentro, como en el maneja en estas familias cerradas está basado es
propio domicilio paterno o de familiares) procesos estilos acusadores, aplacadores, calculadores y
judiciales, etc. distractores. Mediante reglas fijas, inhumanas, en-
cubiertas, donde se cambian las necesidades indi-
En la resolución de conflictos en el sistema fra- viduales de sus miembros para adaptarse a unas
ternal se dan también las mayores problemáticas. reglas nocivas establecidas. Por lo tanto dan un
La creación de modelos de conducta basados en resultado de inadecuación, de destrucción en sus

82 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
RELACIONES MATERNO-FILIALES EN VIOLENCIA DE GÉNERO. ASPECTOS PRÁCTICOS

miembros, un modo de relación basado en el caos, dres, se traten las repercusiones psicológicas, se
en la impredictibilidad de los comportamientos de les eduque en valores de igualdad y no violencia.
los miembros del sistema.
Los objetivos en la terapia individual para la
En situaciones de violencia de género es normal reparación del vínculo materno-filial con estos ni-
que las relaciones familiares estén basadas en el ños, niñas y adolescentes, pasan por que puedan
ejercicio de poder, creando un desequilibrio basa- elaborar su historia de violencia, de lo sucedido en
do en un modelo patriarcal familiar (modelo adulto su familia. Esta elaboración se va construyendo en
desde la superioridad masculina) que se tiende a base a la posibilidad de expresar sus emociones
reproducir en las generaciones posteriores. Cris- libremente, sin prejuicios ni culpabilizaciones, en
un entorno terapéutico libre de amenazas. Los me-
tina Ravazzola (1997), compara los sistemas de
nores tienen que comprender y aceptar la nueva si-
género familiares con los sistemas políticos auto-
tuación familiar en la que se encuentran, necesitan
ritarios, en ambos sistemas las jerarquías son ina-
conocer nuevas maneras de comunicarse, desde
movibles, tienen argumentos para justificar la opre-
la vinculación sana, desde la confianza. Para ello
sión y utilizan medidas disciplinarias para llevarla a
trabajaremos en crear vínculos basados en la em-
cabo. Los sistemas organizados en base al género patía, en la comprensión de los procesos psíquicos
tienen, según esta autora, unos principios tan na- y sociales que están inmersos en la violencia de
turalizados que forman parte de la identidad de los género que sufren, para desterrar estereotipos y
sujetos, mediante discursos y lenguajes que invisi- roles de género en su nuevo proceso de camino a
bilizan tal opresión. Vemos así en terapia cómo un la resiliencia.
adolescente puede justificar y apoyar la conducta
violenta de su padre e incluso seguir ejerciéndola La realidad hace que no podamos dejar atrás a
en la familia con su madre y/o hermanos/as. la figura paterna, ya que se encuentra presente en
la terapia, como figura causante del daño, porque
así lo está en la vida de sus vástagos. Está presente
2. ENFOQUES DE INTERVENCIÓN EN LA de manera simbólica en las palabras y sentimientos
REPARACIÓN DEL VÍNCULO EN VIOLENCIA de estos niños/as. Nunca podría estar presente en
DE GÉNERO el espacio terapéutico por ser este un lugar seguro
y de protección para estas familias.
Para la reparación del vínculo consideramos
importante tener una perspectiva terapéutica que
pueda abordar todos los aspectos de las personas 2.2. Intervención terapéutica en la reparación
implicadas en la relación vincular dañada. Un tra- del vínculo a nivel individual: madres
tamiento psicológico que pueda ir desde la terapia
Algo imprescindible en el tratamiento psicológi-
individual con las mujeres en su faceta maternal,
co con madres, es que hayan recibido, previamen-
con sus hijos e hijas de modo individual, a una te- te y/o en paralelo, una intervención centrada en su
rapia familiar de reparación del vínculo que aborde proceso de recuperación personal como mujeres
los niveles de madre e hijos, nivel fraternal, y el ni- víctimas de violencia de género. Para abordar una
vel del conjunto del nuevo sistema familiar. Tam- intervención desde el rol de madre, con el fin de
bién se expondrá como complemento terapéutico visibilizar y acompañar el proceso de sus descen-
en la reparación vincular un grupo terapéutico de dientes, la mujer ha tenido que realizar un trabajo
madres. de contención y elaboración de diferentes aspec-
tos de su vida.

2.1. Intervención terapéutica en la reparación La mujer y madre víctima de violencia de géne-


del vínculo a nivel individual: niños y niñas ro sufre un desgaste emocional y un nivel de daño
generalizado que puede hacer que en un primer
Algo imprescindible para que estos menores se momento, no pueda darse cuenta del impacto de
recuperen es que crezcan alejados de la violencia, la violencia en sus hijos e hijas. Es parte de la tera-
dejen de ser instrumentalizados contra sus ma- pia con las madres, que visibilicen el impacto y las

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 83
Ana Isabel Cano Pérez y Raquel Castro Cavero

repercusiones en sus hijos, a la vez que se trabaja • Empoderarse como figuras maternales, reforzar
el sentimiento de culpa de “haber sido mala madre” la identidad maternal.
que muchas mujeres manifiestan cuando son ca-
paces de percibir el daño en ellos. • Ser figuras de protección y seguridad.

Los efectos nocivos sobre la vinculación que El apoyo y trabajo terapéutico con las madres
genera la violencia de género pueden ser reversi- en el vínculo materno-filial también genera un efec-
bles si la mujer recibe el apoyo adecuado en un to a largo plazo, que es la prevención de futuras re-
contexto exento de violencia. Las competencias y laciones de sus hijos e hijas basadas en la violencia
habilidades marentales pueden restablecerse y for- de género (Cyrulnik, 2002, 2003).
talecerse en la gran mayoría de los casos siempre
que se den tres factores:
2.3. Intervención terapéutica en la reparación
- Que la mujer visibilice la violencia sufrida y sus del vínculo a nivel fraternal
dificultades en la relación materno-filial.
Surge la necesidad de facilitar un espacio te-
- Que reciba apoyo terapéutico con el fin de me- rapéutico en el caso de los hermanos y hermanas
jorar sus competencias y habilidades marenta- para trabajar el deterioro en su vinculación. El re-
les. fuerzo del vínculo fraternal pasa por ir establecien-
do terapéuticamente un adecuado desarrollo de
- Que conecte mínimamente con sus propias los roles. Muchas veces los hermanos/as mayores
emociones para poder conectar con las de sus desempeñan funciones de maternaje/paternaje no
hijos e hijas. adecuadas para su desarrollo emocional que si-
guen generando conflicto tras la separación de sus
Las madres tienen miedo a la ruptura del vín-
padres.
culo, detectan distancia afectiva, sobre todo con
los adolescentes, y no comprenden las reacciones Una alianza fraternal en positivo, basada en el
emocionales y conductuales de ellos. Esto hace respeto mutuo, igualdad y apoyo, hace que estas
que las madres pidan ayuda para trabajar el víncu- dificultades puedan enfrentarse de un modo más
lo materno-filial. sano con soportes emocionales de seguridad y
protección adecuados.
Objetivos en la terapia con madres basada en el
vínculo materno-filial: El trabajo conjunto terapéutico en las relaciones
del sistema fraternal para establecer funcionamien-
• Ofrecer a sus hijos e hijas la posibilidad de co-
tos sanos, favorecerá la generalización de patrones
municar lo que les pasa.
más adaptativos en su convivencia familiar entre sí,
• Tomar conciencia de lo que han vivido e iden- así como en la relación con su madre, otros familia-
tificar las consecuencias que ha tenido en los res, amistades y grupo de iguales.
menores.
Estas sesiones terapéuticas conjuntas entre
• Convertirse en un modelo para ellos de cara a hermanos son complementarias a la terapia indi-
identificar las emociones y expresarlas sin vio- vidual de cada niño o niña y son llevadas a cabo
lencia. por ambas psicólogas de referencia de los y las
menores.
• Reforzar la capacidad de empatía con sus des-
cendientes, para que encuentren en sus madres Algunas de las actividades propuestas en estas
una persona de referencia a quien puedan ex- sesiones son: la elaboración del genograma fami-
presar lo que sienten, sin culpa ni miedo. liar, juegos de mímica conjuntos para la identifica-
ción y expresión emocional, listados de cualidades
• Comprender las repercusiones de la afectación positivas (así como listados de cosas a mejorar),
de la violencia de género y diferenciar entre sen- role-playing de situaciones inversas relacionales
timiento de culpa y responsabilidad. entre ellos y ellas, creación de historias conjuntas

84 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
RELACIONES MATERNO-FILIALES EN VIOLENCIA DE GÉNERO. ASPECTOS PRÁCTICOS

que describan su proceso fraternal en las dificulta- familiares y espacios individuales que permitan la
des y momentos felices, elaboración conjunta en diferenciación de sí mismos dentro de su sistema
arte-terapia de dibujos y objetos, etc. familiar (Bowen, 1991). Desde una perspectiva de
trabajo sistémica consideramos que el cambio no
puede darse solo a nivel individual, sino entre las
2.4. Intervención terapéutica en la reparación personas que forman la familia e incluso en la red
del vínculo a nivel familiar social que acompaña a estas familias en su nuevo
camino (instituciones, profesionales de referencia,
Cuando el sistema familiar de origen (de con-
desde abogados/as y jueces, hasta profesionales
vivencia con el agresor) se rompe, se crean sub-
en los ámbitos residenciales y de apoyo psicoló-
sistemas familiares que es necesario reestructurar.
gico y social). Cada miembro de la unidad familiar
Esta ruptura de la convivencia con el agresor es
en su nuevo sistema, influirá en los demás y a su
sin duda el primer paso para la recuperación de los
vez será influido, en un modo de relación circular
subsistemas materno-filial y fraternal. En estos mo-
(Peroni y Patró, 2012).
mentos el sistema familiar cambia, y pasa a estar
compuesto por dos sistemas familiares monopa- Las relaciones familiares se pueden trabajar en
rentales independientes y a la vez entrelazados por conjunto en terapia, facilitando la retroalimenta-
vinculaciones emocionales de parentesco (madre e ción del nuevo sistema familiar libre de violencias,
hijos/as - padre). de tal manera que comiencen a acoger conceptos
estructurales dentro de valores de igualdad, de-
A la hora de llevar a cabo una intervención fami-
mocracia, tolerancia, de percepciones y lenguajes
liar en violencia de género, hay que tener en cuenta
responsables y resilientes, de creación de vincula-
varios factores que hacen que esta terapia no sea
ciones sanas entre ellos y ellas. Es la calidad de los
una terapia familiar al uso. Uno de esos factores
es la integración del enfoque de género en el en- vínculos y no la composición familiar la que favo-
foque sistémico, adaptando de este modo teorías rece procesos y arreglos familiares basados en la
que pueden llegar a ser complementarias para la comunicación, que potencian el amor y la valora-
recuperación psicológica de las mujeres y sus hi- ción, la diferenciación y separación, la pertenencia,
jos e hijas. Uno de esos puntos importantes que la capacidad de elección y toma de decisiones, la
requieren adaptación a la hora de llevar a cabo te- autonomía y la autoestima (Peroni, 2005).
rapia familiar en violencia de género, es la supues-
La vinculación a nivel familiar irá enfocada en te-
ta neutralidad que se exige a los y las terapeutas
rapia hacia aspectos fundamentales que están da-
familiares, aquí es donde la perspectiva de género
ñados por la afectación de la violencia como son: la
hace que dicha neutralidad no solo no sea posible,
adaptación a un nuevo sistema familiar, la consoli-
sino que es necesaria una postura ética de rechazo
dación de roles familiares funcionales, el apoyo en
a la violencia que es perpetrada en el seno de re-
laciones familiares basadas en un orden patriarcal el nivel emocional-relacional entre los miembros,
y adultocéntrico, que marca un claro desequilibrio así como en la resolución de conflictos.
de poder del hombre hacia la mujer, de los adultos
Las familias tienen que adaptarse a la conviven-
frente a los niños y niñas (Ravazzola, 1997).
cia en centros residenciales con otras familias, o
En la intervención familiar para la reparación del a la convivencia con familia extensa de apoyo, en
vínculo en violencia de género consideraremos el definitiva en una nueva organización monoparen-
término familia en relación al sistema monoparental tal familiar. Un ejemplo de esta adaptación es el
formado por la madre y su prole, que están en con- establecimiento de nuevas normas y límites que
vivencia en un modo seguro frente a la figura que hay que fortalecer y consolidar en una base demo-
ha ejercido violencia. crática de comportamiento en contraposición a lo
vivido, autoritarismo y abuso. El objetivo es esta-
Esta nueva condición familiar tiene que ser tra- blecer dichas normas desde una terapia conjunta
bajada tanto de modo individual, como de manera llegando a acuerdos legitimados tanto por los hijos
conjunta en sistemas de vinculación (madres-hijos/ e hijas como por las madres en estilos democráti-
as, hermanos/as), creando espacios terapéuticos cos de convivencia.

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 85
Ana Isabel Cano Pérez y Raquel Castro Cavero

Las familias que sufren violencia de género se Son llevadas a cabo por las psicólogas infantiles
han construido sobre una culturización patriarcal, de referencia de los hermanos/as, ya que forman
se observan desigualdades entre hombres y mu- parte de la reparación del vínculo materno-filial y de
jeres en el funcionamiento del sistema familiar. Es la terapia individual de los menores.
fundamental trabajar los estereotipos y roles en la
terapia familiar; hay que fomentar el trabajo coo-
perativo entre todos los miembros de la familia y 3. EXPERIENCIA PRÁCTICA: GRUPO TERA-
desmitificar los roles de género establecidos que PÉUTICO DE MADRES. PROGRAMA MIRA
resultan dañinos para el establecimiento y fortale-
cimiento de los vínculos familiares. Se promueve Como complemento a la intervención psicológi-
la expresión emocional bidireccional de los miem- ca, exponemos una experiencia práctica, paralela
bros de la familia ante conductas inadecuadas o al programa de recuperación por niveles que se ha
conflictos. descrito en este artículo.

Consideramos necesario que la familia pueda


sentarse en un mismo espacio terapéutico común 3.1. Fundamentación
para expresarse emocionalmente de manera sana,
con respeto mutuo. Pondremos en práctica la es- El trabajo terapéutico grupal es un objetivo tan
cucha activa, la empatía, la expresión y recepción antiguo como la humanidad misma, desde los ri-
de emociones (permitiremos salir emociones nega- tos primitivos chamánicos, pasando por tragedias
tivas dándoles espacio, también facilitaremos las griegas y teatros medievales buscaban movilizar
muestras de afecto y expresión emocional positi- y promover curaciones y cambios de conducta
va). en las personas. Hersey Pratt, Joseph (1905), es
considerado el precursor de este tipo de terapias,
Se buscan en este espacio terapéutico alterna- iniciándolas con pacientes tuberculosos para la
tivas en relación a lo vivido bajo la violencia y en mejora del tratamiento. El término “terapia de gru-
la resolución de conflictos. Se ponen en práctica po” fue utilizado por primera vez por Jacob Levy en
otros modos de relacionarnos frente a las dificulta- 1923 y Carl Rogers tras la segunda guerra mundial
des, ejemplificamos en el día a día y buscamos que generalizó este tipo de terapias para combatientes.
la familia aprenda a ser un referente de apoyo, para En la actualidad es muy habitual la utilización de la
generar otras formas más democráticas respecto terapia de grupo como complemento de los proce-
al uso del poder para resolver dificultades. sos individuales e incluso como una propia terapia
en sí misma.
En este modelo de terapia familiar se estable-
cen sesiones conjuntas entre madres e hijos/as en
Desde el Centro de Atención Psicosocial - Pro-
las que se llevan a cabo diferentes técnicas como
grama MIRA, recurso de la Comunidad de Madrid
por ejemplo, la elaboración de genograma familiar
para mujeres víctimas de violencia de género y
conjunto, contratos conductuales, juego familiar
sus hijos e hijas, en la intervención con las ma-
simbólico libre, sesiones de creación artística, rela-
dres dentro del proceso terapéutico con los me-
jación, juegos de colaboración y cooperación, role-
nores, vemos una realidad y una necesidad común
playing, …
de estas madres en su proceso de recuperación
Estas terapias familiares están supeditadas a la de la violencia de género. Estas mujeres, aunque
mejoría del proceso individual de cada miembro de hayan dejado atrás la situación de violencia vivi-
la familia, lo que implica establecer una estrecha da, comparten en mayor o menor medida daño en
coordinación entre las profesionales del equipo de la vinculación con sus infantes, dificultades para
trabajo que participan en las diferentes áreas de in- establecer en la nueva organización familiar unas
tervención con la familia (psicólogas de la mujer, normas y límites claros, lo que limita una maren-
educadora, mediadora intercultural, trabajadora talidad positiva basada en una figura de autoridad
social, psicólogas infantiles de otro miembro de la competente. Se ve en común una necesidad de ex-
familia). plicación del proceso terapéutico de sus hijos/as,

86 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
RELACIONES MATERNO-FILIALES EN VIOLENCIA DE GÉNERO. ASPECTOS PRÁCTICOS

de facilitar empatía, de entender su realidad, lo que Específicos:


las facilitará retomar una vinculación sana libre de
violencias en su nuevo entorno familiar. Hay dudas - Explicar el impacto de la violencia de género en
y dificultades en muchas de estas madres sobre sus descendientes.
cómo manejar las visitas paternas ante niños y ni-
- Crear un espacio de reflexión en el que las ma-
ñas que se resisten a acudir o por el contrario que
dres puedan compartir experiencias en cuanto a
acuden contentos. También surgen dudas sobre
la relación materno-filial.
cómo manejar con ellos la información judicial y del
proceso de separación en los que está inmersa la - Favorecer la expresión y recepción emocional.
familia. Los procesos judiciales son muy largos en
el tiempo con consecuencias para los menores y - Aportar pautas para el establecimiento de nor-
que en muchas ocasiones se ven en la tesitura de mas y límites.
explicar y necesitan un apoyo para llevarlo a cabo
de la mejor manera. Se trata en definitiva, de empo- - Aprender a manejar las dificultades y la tensión
derar a estas madres para ser figuras de protección emocional que suponen las visitas paternas,
y apoyo para sus descendientes. tanto para sus hijos como para ellas mismas.

Por lo tanto se crea este grupo terapéutico - Dotar de estrategias de afrontamiento ante los
como apoyo al proceso individual de las madres conflictos y en el proceso de toma de decisio-
víctimas de violencia de género que acuden al Pro- nes.
grama MIRA. Hemos de destacar que no todas las
- Orientar a las madres en la autonomía de sus
madres que acuden al grupo tienen a sus hijos e
criaturas para fortalecer un vínculo de apego se-
hijas en proceso de intervención psicológica en el
guro e independiente.
programa MIRA, ya que por diversas situaciones
legales (custodias compartidas, negativa de auto-
rización de la figura paterna) hay menores que no 3.3. Metodología
pueden ser atendidos dentro de la red de recursos
de violencia de género. El grupo se lleva a cabo mediante una meto-
dología participativa, se da especial importancia a
Se realiza una valoración previa por parte tan- las experiencias vividas que son compartidas por
to de las psicólogas de referencia de las mujeres las asistentes, favoreciendo un clima de expresión/
como de las psicólogas infantojuveniles que tra- recepción emocional.
bajan con sus hijos, para detectar la necesidad de
completar la terapia a este nivel. Se realizaron dinámicas grupales para el trabajo
y reflexión de algunos contenidos, además de ejer-
No se establece un límite de edad de los hijos/ cicios prácticos.
as, ya que se prioriza la existencia de dificultades
en la relación materno-filial. El hilo común y transversal de todas las sesio-
nes se llevó a cabo mediante la reflexión a través
El grupo se realiza con ocho madres y es lleva- de relatos y cuentos, se facilitó a las mujeres al fi-
do a cabo por dos psicólogas infantojuveniles. nal de la sesión un cuento o historia para llevar a
casa y reflexionar, en la sesión siguiente se trabaja
al respecto de la metáfora y aprendizaje de dicho
3.2. Objetivos relato en cuanto a las experiencias personales y fa-
miliares en relación con sus hijos e hijas.
General:
El grupo se llevó a cabo de forma quincenal,
Fortalecer a las madres dotándoles de habilida- con un total de ocho sesiones de una hora y me-
des de protección y apoyo hacia sus hijos e hijas dia de duración, siendo este proceso paralelo en el
expuestos a violencia de género, con el fin de repa- tiempo a las sesiones individuales con las madres
rar el vínculo materno-filial. y los menores.

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 87
Ana Isabel Cano Pérez y Raquel Castro Cavero

En el grupo terapéutico asistieron ocho madres, cilitación de empatía al respecto de las situaciones
con una implicación activa y una actitud positiva y y conflictos que se generan en su día a día como
participativa. madres. Se trata de aprender a manejar las dificul-
tades y la tensión emocional que suponen las visi-
tas paternas, tanto para ellas mismas como para
3.4. Desarrollo del grupo todo el sistema familiar.

Sesión 1: “Esta soy yo” Sesión 4: “¿Qué hemos vivido?” Continuación

Se comienza con la presentación de terapeutas En esta sesión se continúa con la explicación


y asistentes mediante la dinámica de “¿Quién soy de la tipología y sintomatología del daño en meno-
yo?” res expuestos a violencia de género para el reco-
nocimiento de la misma, y así fomentar la empatía
En esta primera sesión también se presentan y
respecto a las situaciones expuestas en la sesión
contextualizan los objetivos del grupo a las asis-
grupal.
tentes así como las normas del mismo. Se hace
hincapié en “no juzgar, escuchar y respetar”, se re- Sesión 5: “Lo estoy haciendo bien como madre”
salta el valor de la confidencialidad tanto entre ellas
como con sus hijos. En esta sesión se trabaja el favorecimiento de la
capacidad de autonomía de su prole y se estable-
Los objetivos de esta primera sesión fueron fo- cen pautas para fomentar dicha autonomía.
mentar el acercamiento y conocimiento de cada
situación familiar de las integrantes del grupo, fa- Se dan herramientas para aprender a poner lí-
vorecer la expresión y recepción emocional en su mites personales en la práctica, y cómo reforzar los
relación materno-filial e ir creando el espacio de re- cambios y objetivos que sus hijos consiguen.
flexión en el que se puedan compartir las experien-
cias de la situación de violencia de género vivida y Se realiza un registro de actitudes positivas en
de las relaciones familiares. el maternaje y los aspectos a mejorar, con el fin
de comenzar a diseñar un proceso de cambio con
Sesión 2: “Estos son mis hijos” conductas y actitudes muy concretas, reales, con
posibilidades de llevar a cabo y delimitadas en el
Se comienza realizando una dinámica de pre- tiempo.
sentación familiar mediante el dibujo gráfico, para
describir cinco cualidades positivas de cada uno Sesión 6: “Aprendo a cuidarme”
de sus hijos e hijas y una negativa.
Se lleva a cabo el análisis del registro de acti-
Los objetivos de esta sesión fueron la creación tudes positivas y avances como madres, así como
de un espacio de reflexión en el que compartir ex- unos objetivos claros para empezar a poner en
periencias respecto a su rol como madres, favore- práctica en el día a día con sus hijos/as.
cer la expresión y recepción emocional, trabajar la
empatía y favorecer la capacidad de visualizar las Se facilitan pautas de autocuidado. Igualmente
cualidades positivas de los menores. se da importancia al establecimiento y manteni-
miento de ocio y tiempo libre compartido, suma-
Sesión 3: “¿Qué hemos vivido?” mente necesario para el afianzamiento del vínculo
materno-filial, así se comienza a diseñar un plan de
Se expone la tipología y sintomatología del actividades en esta línea.
daño en los niños y niñas expuestos a violencia de
género. Sesión 7: “Aprendo a apoyar a mis hijos/as”

Los objetivos en esta sesión son el reconoci- Se expone un caso práctico para favorecer la
miento de la sintomatología de sus hijos para la fa- reflexión respecto a la relación paterno-filial, y los

88 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
RELACIONES MATERNO-FILIALES EN VIOLENCIA DE GÉNERO. ASPECTOS PRÁCTICOS

conflictos que en muchos casos suponen las visi- 4. CONCLUSIONES GENERALES


tas paternas.
Es sumamente importante la intervención psi-
Se ofrecen pautas para la gestión y sosteni- cológica especializada en violencia de género tanto
miento como madres en los altibajos emocionales con las mujeres/madres como con sus hijos/as que
que suponen las visitas paternas. sufren este tipo de situaciones. Se trata de conse-
guir la recuperación emocional, paliar las secuelas
Sesión 8: “Aprendo a apoyar a mis hijos/as” psicológicas que presentan, la superación del trau-
Continuación ma vivido, pero también de reconstruir el vínculo
materno-filial, fraternal y familiar, con el fin de evitar
Se continúa trabajando en las pautas a las ma- que la violencia se perpetúe y que estos menores
dres para el manejo de las visitas paternas, que y sus madres puedan iniciar una nueva etapa en
supone una fuente de estrés y conflicto tanto para sus vidas alejados de la violencia y unidos en una
las madres y los hijos e hijas, como para el vínculo relación afectiva sana y estable.
materno-filial.
El daño ejercido mediante la violencia de género
Se profundiza en la importancia de filtrar la in- al vínculo materno filial genera en su efecto más
formación que las madres ofrecen a los menores, grave trauma (Escudero, 2015). Es por ello que las
adaptándola a su edad evolutiva. madres víctimas de violencia de género son refe-
rentes de protección y seguridad para sus hijos/as
Se llevan a cabo conclusiones y feedback res- y son la base en la recuperación de los mismos.
pecto a la experiencia en el grupo terapéutico de Necesitan recibir una atención especializada para
madres. que puedan, por una parte visibilizar el impacto de
la violencia en sus hijos, y por otra parte, aportarles
una explicación del porqué de la violencia, descul-
3.5. Conclusiones del grupo terapéutico de pabilizarles, apoyarles, protegerles y acompañarles
madres en su proceso de recuperación.
En las valoraciones expresadas por las mujeres Las mujeres con las que trabajamos exponen
integrantes del grupo terapéutico en la última se- varias dificultades relacionadas con la relación ma-
sión, se concluye que tras pasar por el grupo se terno-filial, sobre todo tienen que ver con la des-
sienten más capacitadas a la hora de abordar con autorización ejercida por el agresor que lleva a la
sus hijos e hijas las experiencias vividas, más for- dificultad de poner límites a sus hijos/as, también
talecidas y empoderadas a la hora de poner límites con el daño emocional tanto de la madre como de
y normas, con mayores capacidades de escucha los menores que produce distancia afectiva, y con
empática hacia las dificultades que la violencia la sensación de ellas de no poder protegerles de
de género sufrida ha ocasionado en la familia, así una violencia continuada, incluso después de la
como con mayores estrategias de afrontamiento separación en muchos casos, durante las visitas
frente a las dificultades, mejorando así la vincula- paternas.
ción materno-filial.
Una visión más global de la intervención psico-
Las mujeres expresan que se han sentido có- lógica, adaptando diferentes perspectivas, facilita
modas a la hora de compartir sus reflexiones y di- la recuperación del daño provocado en las relacio-
ficultades con el resto de compañeras, lo que ha nes vinculares en violencia de género. Incluir estra-
ayudado a generar entre ellas una vinculación posi- tegias adaptadas de la terapia familiar nos permite
tiva como red a poyo mutuo. ampliar visiones y generar en estas familias cam-
bios establecidos desde espacios compartidos te-
En este grupo terapéutico podemos concluir rapéuticos.
que los objetivos propuestos al inicio del proceso
se han conseguido satisfactoriamente y ha sido un Cuando intervenimos a nivel familiar, tenemos
importante complemento de la terapia individual de que ver y sentir el mundo como cada uno de los
las mujeres participantes. miembros de la familia; indagar y conocer cómo

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 89
Ana Isabel Cano Pérez y Raquel Castro Cavero

vive cada miembro las diferentes relaciones den- Cyrulnic, B. (2002). Los patitos feos. La resiliencia:
tro de su familia. De esta manera hará que con- una infancia infeliz no determina la vida. Barcelona,
trolemos los aspectos contratransferenciales (Ro- España: Gedisa Editorial.
dríguez, Barbagelata y Gastañaga, 1999). Y es que Cyrulnic, B. (2003). El murmullo de los fantasmas.
según afirman Brazelton y Cramer (1993), lo que Volver a la vida después de un trauma. Barcelona,
una persona piensa sobre una relación puede ser España: Gedisa Editorial.
más importante que la interacción que tiene lugar Escudero, A. (2015). Trauma por los efectos de la vio-
en la realidad. lencia de género sobre el vínculo afectivo del menor
con los progenitores. La alteración en el apego. El
Una colaboración y coordinación estrecha en- concepto de desnos, o trauma complejo. S. Czal-
tre los y las profesionales es fundamental ya que la bowski (coord.). Detrás de la pared, una mirada
recuperación de estas mujeres, madres y sus hijos multidisciplinar acerca de los niños, niñas y adoles-
centes expuestos a la violencia de género (pp. 149-
e hijas no solo puede darse en intervenciones tera-
176) Bilbao, España: Desclée de Brouwer.
péuticas individualistas, que dividan a las personas
en parcelas aisladas. Destacamos como necesario Goodrich, TJ. Rampage, C. Ellman B. y Halstead, K.
e importante ampliar visiones y estrechar vínculos (1989). Terapia familiar Feminista. Buenos Aires,
Argentina: Paidos
profesionales para conseguir una mejora en los ob-
jetivos de recuperación de estas familias.. Huth-Bocks, A.C., Levendosky, A.A., Theran, S.A. y Bo-
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90 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
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INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 91
Ana Isabel Cano Pérez y Raquel Castro Cavero

92 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
LA RESILIENCIA: FORTALEZAS DE UNA INFANCIA DAÑADA

LA RESILIENCIA: FORTALEZAS
DE UNA INFANCIA DAÑADA

Mónica Caballero Laín

1. Introducción abordar tareas de reconstrucción, elaboración y


creación, que sin las capacidades de estos niños y
En algunas culturas, cuando se repara objetos niñas no sería posible.
rotos, se enaltece la zona dañada rellenando las
grietas con oro. El resultado es que la cerámica no M. B. es madre de dos hijos, cada uno de ellos
sólo queda reparada, sino que es aún más fuerte de una pareja diferente. Ambos fueron tutelados
que la original. En lugar de tratar de ocultar los de- por las Comunidades Autónomas donde residían a
fectos, éstos se acentúan, haciendo que esa parte muy temprana edad por consumo abusivo de sus-
se convierta en la más fuerte de la pieza. tancias por parte de M. B..

La resiliencia es un concepto que fue inicial- M. B. es madre de nuevo, pero su historia de


mente usado en los metales, y que determinaba la violencia y abandono se repite y su nueva pareja, el
capacidad de estos para resistir y ser flexibles a las padre del menor J. A., la maltrata física y psicoló-
diferentes pruebas a las que podían ser sometidos. gicamente. Ambos progenitores consumen alcohol
Posteriormente, este concepto ha sido utilizado y drogas.
por otras disciplinas como la Psicología. Aplican-
do el foco a lo humano, este proceso se pondrá Este es el contexto familiar en el que J. A. ha de-
en marcha en multitud de situaciones de crisis, ca- sarrollado sus primeros 6 años de vida. Cuando la
tástrofes naturales, genocidios, violencia, abusos, madre acude por primera vez a consulta con J. A.,
donde se pondrá a prueba la resistencia de los di- ya no convive con el agresor; éste se encuentra en
ferentes grupos humanos. prisión. Ella acude a un recurso de desintoxicación
y rehabilitación para su problema de adicción.
En este artículo hablaremos de los procesos re-
silientes en los menores víctimas de violencia de Cuando salgo a buscar a J. A. a la sala de es-
género. pera, se esconde detrás de su madre, no mira a los
ojos y parece muy asustado. Pude imaginarme a
J. A. un ejemplo de resiliencia infantil través de sus ojos lo aterrador y amenazador del
mundo que le rodeaba. Desde el inicio de la terapia,
Quiero comenzar resaltando cómo el trabajo descubro cómo J. A. tiene altas capacidades resi-
con estos menores supone un aprendizaje diario lientes, de manera que sus vivencias pasadas no
junto a estos niños y niñas. Aprendizaje mutuo, en han hecho que se muestre violento con su madre u
el que terapeuta y menor se ponen en marcha para otros adultos de referencia. Tampoco han afectado

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 93
Mónica Caballero Laín

a su rendimiento académico que es excelente y sus El episodio/os traumático/s provocará estados


habilidades sociales son las de un niño muy capaz alterados en la psique, generando ansiedad, que
de relacionarse correctamente con sus iguales. En conformará la personalidad del niño y la niña. Las
el plano emocional, J. A. expresa sentimientos de vivencias traumáticas, ya sean simples o complejas
forma clara y reconoce estados emocionales en los (situaciones únicas o por repetición durante tiempo
demás. prolongado), provocan que el menor esté en con-
tacto con la sensación de peligro para su integridad
¿Por qué J. A. no ha desarrollado patrones de
o en contacto con el peligro para las figuras de su
comportamiento agresivos y/o clínicamente sinto-
máticos? Responderemos a esta cuestión en los entorno significativo, hermanos/as y/o madre, im-
siguientes apartados. pregnándose en su temperamento y personalidad
el terror y el miedo (Cyrulnik, 2002). Gran parte de
los niños y niñas presentan estados emocionales
2. El trauma y sus efectos sobre el de elevada y significativa ansiedad, dada la cons-
psiquismo en la infancia tante percepción de peligro en sus vidas.

En la atención directa a menores expuestos a Harán falta dos variables para que el hecho vivi-
violencia de género observamos y nos pregunta- do se convierta en trauma. La primera de ellas será
mos cómo las niñas y niños expuestos a la relación que el hecho que ocurra sea interpretado como un
de maltrato que el padre ejerce sobre la madre, peligro para la propia existencia o de las figuras de
pueden llegar a tener un funcionamiento adapta- apego significativas, en nuestro caso la madre. La
tivo en su vida cotidiana. Dadas las característi-
segunda variable consistirá en lo que estos meno-
cas de este tipo de relación abusiva, estos niños
res hacen con lo que han vivido, es decir, la repre-
y niñas no pueden desarrollarse en la seguridad y
sentación posterior de lo sucedido, donde influirá
protección básicas que deben otorgar sus figuras
de apego. Pero sorprendentemente, son capaces no sólo la propia mirada del niño o la niña sino la
de responder adaptándose a situaciones de grave mirada de los demás acerca del hecho.
violencia física y psíquica.
El efecto que el trauma ejerce en la mente de los
Según las diferentes definiciones acerca del niños y las niñas expuestos a la violencia de géne-
trauma infantil en la literatura, existe un consen- ro, no va a ser el mismo según la edad, la frecuen-
so acerca de que consiste en una experiencia que cia de la exposición a la violencia y la cronicidad
constituye una amenaza para la vida de la niña y/o por tanto del maltrato.
niño. Desde el primer impacto de la violencia, se
verá destruido el pilar de seguridad y protección Los menores de más corta edad, son terrible-
que los adultos son para el menor (De Andrés, mente sensibles a las separaciones y/o pérdidas
Caballero, López-Díez y Rodríguez, 2015). Se verá afectivas. Los niños y niñas muy pequeños, sue-
fragmentada su base segura, ¿si mi padre hace len responder con mucha ansiedad, que mostrarán
daño a mi madre, cómo va a protegerme a mí? que- a través de respuestas de tipo regresivo como el
dando por tanto amenazada su integridad física. A descontrol de esfínteres, alteraciones en el dor-
nivel psicológico, se verán expuestos a una fragili- mir, terrores nocturnos, y en definitiva, pérdida
dad psíquica en la que estarán detenidos aspectos
de aprendizajes ya consolidados anteriormente
del desarrollo psico-afectivo, que difícilmente serán
(Cyrulnik, 2002).
salvables sin una psicoterapia especializada. Estar
expuesto a violencia de género supone un trauma
Conforme los niños y las niñas expuestos a vio-
para el niño y la niña que lo vive.
lencia de género, van avanzando en su desarrollo
Los efectos que deja el trauma sobre la mente evolutivo, evolucionará su psiquismo, pudiendo
de la niña y el niño, son como heridas que marcan en la edad escolar, en torno a los 6-8 años (según
la forma de procesar la información del mundo y nivel madurativo del menor), dotar de otro tipo de
de los otros. El hecho traumático no es reversible, significados a los hechos y comprender el compor-
pero sí lo es la recuperación del mismo (Cyrulnik, tamiento del otro. Esto es, entender que los otros
2002). poseen una mente diferenciada (Beilin, 1992).

94 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
LA RESILIENCIA: FORTALEZAS DE UNA INFANCIA DAÑADA

Una niña de 13 años en consulta me refirió una mo y quedar en un déficit permanente (Grotberg,
vez que fue con 8 años cuando comenzó a pensar 1995).
que “lo que hacía mi padre no era normal”. Verbali-
zaba en sesión “cuando comencé a ir a casa de mis Destacaremos a Barudy, como uno de los auto-
amigas me di cuenta de que lo que mi padre hacía res centrales que defenderá los contextos ambien-
a mi madre no era normal. Vi que sus padres eran tales de buenos tratos como base para el fomento
buenos, no pegaban ni insultaban a sus madres”. de la resiliencia infantil.
La menor pudo expresar su malestar ante el des-
concierto y la no comprensión de las actuaciones “El afecto y el respeto entre padres e hijos, y de
de su padre durante años. Con el tiempo, elaboró hijos hacia sus padres, es el resultado de los cuida-
en el espacio terapeútico el daño emocional que dos, la protección, la educación y la socialización
había arrastrado. que las madres y padres entregan a sus hijos e hi-
jas. Esto les prepara para crecer sanamente y hacer
El efecto del trauma en un menor víctima de vio-
frente a las adversidades, lo que se conoce como
lencia de género, tendrá consecuencias diversas
resiliencia” (Barudy y Dantagnan, 2011).
en función de las respuestas afectivas del entorno,
el contexto social del que se disponga y las propias
Respecto a los contextos ambientales de vio-
variables de personalidad de la niña o niño.
lencia, este autor explicará que la sobre-excitación
producto de agresiones y/o estrés alterará el de-
3. Definición y teorías al respecto sarrollo y la organización del cerebro emocional, o
sistema límbico. Los cuidados y los buenos tratos
Según García-Vesga, M. C. y Domínguez-de la de los padres o de otros adultos son indispensa-
Ossa, E. C. (2013), los teóricos de la resiliencia en bles para la configuración y desarrollo del cerebro
la infancia, detectaron a través de estudios pros- infantil y de sus funciones.
pectivos, cómo determinados menores que habían
estado expuestos a situaciones de fuerte impacto Por último, encontraríamos los autores que in-
emocional, así como a situaciones traumáticas di- cluyen los factores ambientales y los biológicos en
ferentes, no desarrollaban problemas psicopatoló- constante relación; los procesos intrapsíquicos y
gicos en su vida adulta. Comenzaron definiendo a los sociales en conjunto determinarán esta variable
estos menores como “invulnerables” (Rutter y Rut- (Rutter y Rutter, 1992).
ter, 1992). Este concepto dio paso al de resiliencia
infantil, entendiéndose éste, como la capacidad Este breve análisis teórico que realizan García-
que poseen los niños y las niñas de enfrentarse con Vesga y Domínguez de la Ossa, (2013), pone en
éxito a situaciones adversas. evidencia la complejidad del fenómeno objeto de
estudio, siendo difícil establecer una causalidad
En dicha evolución conceptual, nos encontra-
lineal y existiendo por tanto, desacuerdos por par-
mos con aquellos estudiosos que explican el origen
te de los profesionales. Podemos definir el origen
de la resiliencia dentro de factores individuales del
como multifactorial y no permanente, pudiendo
niño o la niña, basándose en características de su
personalidad y temperamento. Pertenecen a esta modificarse a lo largo de todo el desarrollo del niño
categoría, las teorías biologicistas, las cuáles expo- o la niña.
nen que “existirán rasgos intrínsecos al infante, que
permitirán una historia de adaptaciones exitosas ¿Cómo intentan por tanto sobrevivir estos niños
a futuros estresores emocionales” (Luthar 2006; y niñas? los menores víctimas de violencia de gé-
Werner 1992). nero con capacidades resilientes, aprenderán a lo
largo de su desarrollo mecanismos de defensa que
Otros autores definen la resiliencia infantil como les protegerán de sus complejas realidades.
el resultado de variables ambientales que tienen su
efecto tras la vivencia del trauma en el niño o la Exponemos a continuación algunas de las res-
niña, y permiten a éste/a evolucionar positivamente puestas resilientes en los menores, siguiendo a
en su desarrollo o por el contrario detener el mis- Boris Cyrulnik, (2002):

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 95
Mónica Caballero Laín

Aislamiento: Consiste en un distanciamiento la niña y el niño entender el porqué de los hechos


emocional, un posicionamiento dirigido a la no ex- acontecidos.
presión y desconexión emocional.

Podrá manifestarse de diferentes formas, la 4. Factores de Protección


más empleada serán las conductas de desapego:
los niños y niñas víctimas de violencia de género, Tal y como se mencionó en las teorías acerca
pondrán en marcha respuestas para no sentir en del origen de la resiliencia infantil, ésta se encuen-
las relaciones afectivas y así evitar el contacto y no tra en constante interacción entre las variables indi-
sufrir. Evitarán lugares, personas que puedan re- viduales del propio niño o niña y su entorno.
cordarle los hechos devastadores.
¿Cuáles podrían ser los factores de protección
Negación: Podrá presentarse con la minimi- que favorecerían respuestas resilientes en menores
zación de hechos graves y dañinos para el propio víctimas de violencia de género?
niño y/o niña que ha sufrido el trauma de la violen-
cia, o negando que aquello ocurrió. Muchos de los Si miramos en el entorno del niño y la niña, la
menores, niegan explícitamente que su padre haya resiliencia infantil se va a construir en la relación
ejercido violencia física, psicológica o sexual hacia con el otro significativo. Desde el momento del
su madre, a pesar de haber estado presentes du- embarazo, los esquemas mentales acerca de las
rante los episodios de maltrato. expectativas e ideas que la madre y el padre tienen
acerca del futuro bebé, van a tener un efecto sobre
Creatividad: La imaginación puede ser una de el mismo. Influirá sobre la forma en que lo miren
las estrategias usadas por los menores “el niño que desde el momento en que conciben que son padre
utiliza su imaginación y los seres que la pueblan y madre. En los casos en que existan graves caren-
para resolver sus problemas, es un ser que trabaja cias en la satisfacción de los sistemas motivacio-
para su propia salud mental. Puede mantener sus nales del niño y niña (Dio Bleichmar, 2005), como
vínculos humanos y su buen contacto con la rea- el caso de las niñas y niños expuestos a violencia
lidad, al mismo tiempo que conserva su universo de género, la aparición de una persona afectuosa y
imaginario” (Fraiberg, 1980). cuidadora, en cualquier momento, aportará en ellos
y ellas la capacidad para poder superar obstáculos
Una menor de 13 años, relata en una sesión (Salvador, 2015).
como el haber pasado por un centro de protección
a la edad de 6 años, lo vivió como si fueran unas En relación a esta idea, “crear una relación con
vacaciones. “Me imaginaba que estaba en una una persona en cualquier momento de la vida, que
casa con niños y niñas pasando las vacaciones y no focaliza la atención en los comportamientos
que pronto volvería a casa”. negativos del menor, sino que con sus conductas
responde para reconocer y promover la autonomía,
El humor sería otra de las estrategias creativas se podrá convertir en tutor de resiliencia, siendo el
que estas niñas y niños poseen. El sentido del hu- vínculo que establezca con el menor un vínculo re-
mor como mecanismo de protección, supone para parador” (Cyrulnik, 2002).
el infante una forma de desahogo emocional.
Guedeney (1998), expone algunos de los facto-
Por último, otra respuesta creativa de estos res protectores del entorno del niño y la niña que
menores, es la utilización de la fantasía y el juego; favorecerán comportamientos resilientes:
esta capacidad para poder jugar e imaginar a tra-
vés de la fantasía, es una herramienta básica que Capacidades parentales: capacidad de escu-
permitirá a las niñas y niños víctimas de violencia cha, sensibilidad, empatía, conversaciones signifi-
de género liberar y elaborar los efectos asociados cativas con los hijos e hijas
al trauma.
Para que un menor pueda sobrellevar una situa-
Intelectualización: Intentar comprender a tra- ción difícil, necesita ser aceptado por un adulto. Los
vés de la razón, es un mecanismo que permite a niños y niñas necesitan ser amados, ya que amar

96 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
LA RESILIENCIA: FORTALEZAS DE UNA INFANCIA DAÑADA

significa la aceptación profunda de la persona, su Autoeficacia


reconocimiento a través del otro, aún cuando se
manifiesten comportamientos poco aceptables. “El sentimiento de poder dominar la existencia
personal y la capacidad de poder planificar” (Be-
A pesar del grave impacto que la violencia de nard, 1991). Lo que se denomina locus de control
género tiene en la vida de las niñas y niños víctimas por otros autores, supone un elemento crucial. El
y en sus madres, observamos cómo cuando el en- percibir que se tiene cierto control sobre la propia
torno no es amenazante, por ejemplo en la consulta existencia supone favorecer las respuestas resi-
del terapeuta, estas madres pueden conversar ac- lientes.
tivamente y de forma sensible con sus hijos e hijas.
Humor y optimismo vital
Red de apoyo y relaciones informales
El sentido del humor con el que muchos de los
En muchos de los casos, debido al secreto con niños y niñas se relacionan en consulta, genera res-
el que se desarrolla la violencia de género, la red puestas protectoras resilientes. Es asombroso ver
de apoyo es escasa; aún así, los contactos de los cómo algunos de ellos/as ríen a carcajadas al jugar
niños y las niñas con el entorno escolar, ya sea con y percibir el disfrute de estas experiencias lúdicas.
compañeros y compañeras de clase y con el profe-
sorado, va a favorecer en muchos momentos, res- Toma de decisiones y resolución de problemas
puestas resilientes en estos menores.
Temperamento, englobando aquí los factores
Figura/s significativa que ofrezca respuestas cognitivos y afectivos
sensibles y de apoyo a las necesidades del menor

Una gran parte de los déficits que pueden darse 5. Trabajo Terapeútico
en alguna etapa evolutiva del niño y la niña, puede
frenarse si el entorno cambia a mejor. Las figuras Los especialistas en menores víctimas de vio-
significativas que el niño o niña pueda tener para lencia de género como forma de maltrato a la infan-
recibir este tipo de respuestas, pasan por ser muy cia, abordaremos a estos niños y niñas en sus ca-
dispares y diferentes, no teniendo por qué ser figu- pacidades resilientes, detectando qué mecanismos
ras de apego primario y pudiendo ser desde niños de defensa son los que utiliza el niño y la niña para
o niñas de su edad, hasta profesores o adultos del afrontar su realidad o para superar lo que ocurrió.
entorno que mantengan algún contacto puntual
En todo momento debemos trabajar desde las
con el menor.
respuestas de resiliencia infantil. No podemos des-
En relación a los factores de protección indivi- pojarles de sus defensas, aunque en muchos casos
duales (Luthar, 2006; Rutter y Rutter, 1992) descri- sean poco adaptativas en el momento presente. El
birán diversas dimensiones de personalidad que motivo por el que no podemos hacerlo, es que les
estarán relacionadas con capacidades resilientes han permitido en gran parte sobrevivir. Deberemos
en los menores. por tanto, dotarles de recursos individuales, que
favorezcan un avance hacia un desarrollo psico-
Autoestima afectivo normalizado que ha quedado detenido por
la violencia, para que poco a poco el niño o la niña
Los menores víctimas de violencia de género pueda ir teniendo recursos más adaptativos al mo-
presentan severos problemas en su narcisismo. mento actual y familiar.
Los adultos significativos del entorno del niño y
niña son las figuras que deben mirar y nutrir de esta El trabajo con la experiencia traumática de ha-
capacidad al menor. La exposición a la violencia de ber estado expuesto siendo niño o niña a la vio-
género, provocará sentir inseguridad en el mundo lencia de género, continúa tras la transmisión de
generando esta percepción de inseguridad en el sí recursos, con la elaboración de una narrativa de los
mismo. hechos.

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 97
Mónica Caballero Laín

Desde el momento en que el niño o la niña pue- Cyrulnik, B., (2002). Los Patitos Feos. Barcelona, Es-
de hablar y elaborar el relato de lo sucedido, se paña: Gedisa.
produce la expresión de esos afectos encerrados
De Andrés, S., Caballero, M., López-Díez, M. y Rodrí-
que no se podían entender, y esta experiencia que- guez, L. (2015). A Fondo. Crecer con violencia de
da grabada como liberadora. Sus sentimientos se género. Impacto y recursos de intervención en
transformarán así como sus interacciones. infancia y adolescencia. Guía del Psicólogo, 362,
3-5.

6. Conclusiones Dio Bleichmar, E. (2005). Manual de Psicoterapia de la


relación padres e hijos. Buenos Aires, Argentina:
Desde la perspectiva clínica y terapeútica de la Paidós.
infancia, se focalizó durante muchos años, el traba- Fraiberg, S.H. (Ed.) (1980). Clinical Studies in Infant
jo en los déficits que los niños y niñas presentaban Mental Health: The First Year of Life. Nueva York,
a nivel de comportamiento, emocional y cognitivo. Estados Unidos: Basic Books.

Con la exposición de este artículo, queremos García-Vesga, M. C. y Domínguez-de la Ossa, E. (2013).


señalar a la resiliencia como el enfoque desde el Desarrollo teórico de la Resiliencia y su aplicación
en situaciones adversas: Una revisión analítica.
que mirar a los niños y niñas víctimas de la violen-
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Ni-
cia de género, siendo los propios protagonistas de
ñez y Juventud, 11 (1), 63-77.
estos sucesos los que, acompañados en algún mo-
mento de su vida por personas afectuosas, podrán Grotberg, E. (1995). The Internacional Resilience Pro-
redefinir su historia. yect: Promoting Resilience in children. Wisconsin,
Estados Unidos: Wisconsin University.
“La terapia resiliente es un enfoque biográfico y
Guedeney, A. (1998). “Les determinants precoces de
contextual. Se basa en el vínculo afectivo, la toma
la resilience, en B, Cyrulnik (Ed), Cés enfants qui
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98 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
INTERVENCIÓN GRUPAL EN LA EXPOSICIÓN A LA VIOLENCIA DE GÉNERO

INTERVENCIÓN GRUPAL EN LA EXPOSICIÓN


A LA VIOLENCIA DE GÉNERO

Sofía Czalbowski

1. Aspectos generales de la tarea (Maite y Juan están muy inquietos, no terminan


grupal con niños y niñas que han de acomodarse a su rol)
padecido la exposición a la violen-
cia de género Luis: ¡Hola cazador! Tu querías darnos una bol-
sa de oro por los niños?
Tres niñas y dos niños juegan. Tienen entre 5
y 6 años. El objeto de su juego es representar el Gisella: Pues sí…
cuento infantil Hansel y Gretel.
Maite: (se levanta)… Que no me gusta el juego.
Luis: Venga... a que vosotros sois los hijos y no- Juguemos a otra cosa...
sotros los padres.
Juan: A mi tampoco me gusta…
Juan: ¿Y qué hacemos?
Luis: Pues juguemos a que nos íbamos de vaca-
ciones en este coche grande…
Diana: Pues dormir. Nosotros nos iremos.
Se montan en una especie de “coche” y empie-
Maite: Pero es de noche. No nos dejarían solos.
zan a gritar: Vamos súper-rápido. Que chocamos!
Juan: Que sí, que nos van a dejar solos. Cuidado! (Se desparraman por el suelo y finalmen-
te se quedan en silencio e inmóviles)
Maite: No, que así no es el cuento.
Luis: ¡Tuvimos un accidente, estamos todos
Luis: Si, así empieza. muertos!

Maite y Juan se acuestan sobre una colchoneta Esta escena1 podría desarrollarse en distintos
y mientras tanto Luis y Diana se alejan un poco. ámbitos: juego espontáneo en un cumpleaños in-
fantil, clase extra-escolar infantil de técnicas ex-
Gisella que se mantenía aparte, interviene: ¿Yo presivas o grupo psico-educativo para menores
cuándo juego? ¿Era cazador? expuestos a la violencia de género.

1
Todas las viñetas que se presentan en este capítulo son ejemplificaciones adaptadas a los fines didácticos, basadas en casos reales

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 99
Sofía Czalbowski

Ya que la intervención grupal con niños y niñas Por ejemplo: Una niña llegaba al grupo sistemáti-
expuestos a la violencia de género es el tema que camente tarde, con lo cual interrumpía el trabajo
nos ocupa en este capítulo, veremos cuál es el grupal y ella misma se encontraba desconectada
abordaje diferencial en este caso. de la tarea que realizaba el resto del grupo. Se con-
vocó a la madre a una entrevista y en la misma, ella
La intervención grupal no tiene una función edu- expresó dificultades laborales que incidían también
cativa o de ocio en sí, aunque sus participantes lo en otros aspectos de la organización familiar. Se
puedan interpretar así. buscaron entonces recursos de orientación (con-
sulta con la asesora laboral), para que pudiera en-
Los niños y niñas que participan de un grupo contrar un marco de mayor estabilidad horaria que
psico-educativo, generalmente primero han pasa- redundaría en beneficio de todo el grupo familiar.
do por una evaluación que ha determinado que su
inclusión sería beneficiosa. Otro elemento distintivo de este tipo de gru-
pos es la presencia de la persona que coordina.
La etapa de evaluación previa es fundamental. Esta debería ser una profesional de la psicología
A través de la misma se podrán inferir distintas hi- con amplia experiencia clínica y de coordinación
pótesis sobre su funcionamiento mental, así como de grupos. Asimismo sería deseable que posea un
de la influencia de su entorno y las secuelas que recorrido terapéutico personal profundo ya que los
podrían padecer por estar expuestos a la violencia grupos movilizan ansiedades y defensas que de
de género (Czalbowski, 2015a). estar suficientemente esclarecidos, sirven de apor-
te para el trabajo grupal.
Puede ser que haya niños, niñas o adolescentes
que estén inhibidos o bloqueados y eso no sería De ser posible, la concurrencia de dos personas
una contraindicación para su participación en el al frente de la coordinación, es lo ideal.
grupo. Sin embargo no es aconsejable la inclusión
de niños o niñas sumamente disruptivos y con es- También se pueden incluir personas observa-
caso o nulo control, en cuyo caso se aconseja una doras (profesionales formados) que en una ulterior
intervención individual previa. reunión de equipo volcarán su registro y posibilita-
rán una evaluación más exhaustiva de la dinámica
Un elemento distintivo es el encuadre. Este será grupal acaecida.
explicitado a las madres en una reunión informativa
previa. Así, se hablará de los días y horas de reu- La estabilidad de un espacio de trabajo con las
nión, frecuencia, duración de la sesión. Se incluirá condiciones necesarias para el desenvolvimiento
también la información sobre días festivos y dura- del grupo, es otro de los requisitos indispensables.
ción total de la intervención. Es importante comen- Son necesarias condiciones mínimas de seguridad
tar que avisen si no van a asistir y que respeten la para los integrantes del grupo, con espacio sufi-
puntualidad. ciente y materiales idóneos para el trabajo grupal.

Se ha observado que las reuniones previas con Por último, es aconsejable que los grupos sean
las madres de los niños, niñas o adolescentes inte- mixtos, en cuanto al género. De ser posible con
grantes de los grupos, permiten también además paridad con respecto al número de varones y mu-
de la explicitación del encuadre, el establecimiento jeres. Con respecto a la edad, también el trabajo
de un diálogo sobre la actividad a realizar que en se desarrolla mejor con grupos que compartan una
muchos casos se acompañó de una disminución misma etapa evolutiva. En general períodos que
en la deserción. abarquen dos o tres años. Por ejemplo: Grupo de
6 a 8 años.
El encuadre es un elemento importante del dis-
positivo grupal ya que marca los límites dentro de La duración de los grupos se plantea de diez
los cuales se desarrollará la tarea prevista. Todo a doce sesiones (dependiendo del grupo) con fre-
desvío de las condiciones fijadas, servirá para la in- cuencia de una vez por semana y de una hora y
vestigación de ese grupo en particular ya que brin- media de duración cada una. En ocasiones, se
da información para la elaboración de hipótesis. vuelve a establecer un nuevo grupo a continuación

100 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
INTERVENCIÓN GRUPAL EN LA EXPOSICIÓN A LA VIOLENCIA DE GÉNERO

de la finalización del primero para ahondar en as- En cuanto a programas, la publicación: “Deseo
pectos que todavía deben ser trabajados con ma- que los golpes paren” de Susan Patterson (Patter-
yor profundidad. son, 1995), refiere un programa completo para el
trabajo grupal con niños y niñas de distintas eda-
des. A veces se puede utilizar el programa com-
1.1. Técnicas a utilizar pleto o que sirva como una guía y adaptarlo a las
necesidades específicas del momento grupal.
Existe variada bibliografía acerca de las técnicas
que se utilizan en estos grupos. Por ejemplo, en En el desarrollo de la tarea en sí, si nos ma-
“La fiesta mágica y realista de la resiliencia infantil” nejamos con las nociones de grupo operativo de
(Barudy y Dantagnan, 2011), los autores plantean Pichón Rivière, veremos que en cada sesión pro-
técnicas para niños y niñas destinadas a facilitar la pondremos una tarea a cumplir. El modo en que
resiliencia infantil. Se abordan temas como los sen- el grupo lo realiza y sus desvíos en su adecuada
timientos, la identidad, la autoestima, las destrezas concreción, marcarán la dinámica que la persona
comunicativas y el trabajo en equipo, a través de que coordina explicitará a través de distintas inter-
juegos y actividades simples y variados. venciones (Bauleo, Monserrat, y Suárez, 2005).

En el documento elaborado por la Fundación En líneas generales según Graciela Jassiner


Meniños (Muñiz de la Peña et al., 2012), que se (Jassiner, 2007) se trata de poder reflexionar a tra-
halla disponible en Internet, también se detallan vés de la tarea propuesta. A lo largo de la sesión se
una serie de técnicas relacionadas con interven- presentarán conflictos. Es importante ir resolvién-
ción grupal, incorporando juegos psicodramáticos, dolos y buscar soluciones nuevas, marcando la
cambio de roles, etc. repetición de respuestas estereotipadas que se re-
piten a pesar de haber fracasado en sus objetivos.
También el documento del Ayuntamiento de
Barcelona, (Alemany, Oliva, Roig y Saiz, 2012), que Se interviene sobre lo particular (corte) y sobre
se encuentra en la Web, refiere distintas posibilida- lo general que une (trama). Esto significa que se
des de intervenciones grupales con este colectivo. busca la originalidad de las participaciones indi-
Resulta interesante el aporte de técnicas a utilizar viduales y al mismo tiempo o en otro momento,
en casas de acogida de larga estancia. Hay que según corresponda, se alude al comportamiento
tener en cuenta que el enfoque de las autoras de grupal para esclarecer las conductas que se van
dicho documento es desde la perspectiva de los produciendo.
servicios sociales y no desde un punto de vista psi-
cológico, aunque se puede adaptar. En el ejemplo anterior, la coordinadora posee
información previa de otras sesiones de este gru-
Es útil la utilización de cuentos. Estos pueden po. Sabe que Luis es líder, que a veces sabotea
ser específicos para la temática de la exposición a las tareas, y que especialmente Maite tiene un gran
la violencia de género, como “La historia de Laura” temor al abandono. Podría suponer que el cuento a
(Czalbowski, 2009) u otros relacionadas con temas representar ha disparado fantasías que hacen que
que debieran tratarse más a fondo, según el gru- cada integrante reaccione según sus particularida-
po. En este último caso, por ejemplo, para niños y des.
niñas pequeños, tenemos el cuento “¿Qué le pasa
a Mugán?” (Ibarrola, 2007) que facilita explorar as- Por lo tanto, interviene con Luis mostrándo-
pectos relacionados con la tristeza, a partir de los le cómo se aparta de la tarea propuesta y lleva al
tres años. grupo a otro terreno. Sin embargo el movimiento
anterior es tenido en cuenta, ya que ha permitido
Los libros de Turín y Bosnia: “Arturo y Clementi- que todo el grupo pueda expresar sus sentimientos
na” (Turín y Bosnia, 1995) y “Rosa Caramelo” (Turín ambivalentes con respecto a sus padres y madres.
y Bosnia, 2000), son un clásico a la hora de tratar En la historia representada, las figuras parentales,
las cuestiones de género. que deberían ser sinónimo de cuidado, son el peli-

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 101
Sofía Czalbowski

gro potencial que podría llevar a una amenaza con críticamente los estereotipos que repiten en su ca-
peligro de muerte, en la fantasía. Estas hipótesis racterización del género, ya que esto se había pro-
se devuelven al grupo en un lenguaje comprensi- ducido también en un trabajo de collage, donde los
ble para sus integrantes, manejándose con los ele- hombres estaban representados mayoritariamente
mentos expresivos del juego que ellos y ellas han por ejecutivos, deportistas u hombres con poder, y
construido. las mujeres en su mayoría eran modelos.

Temas importantes para incluir en los grupos


psico-educativos para niños, niñas y adolescentes 2. La primera sesión de grupo
expuestos a la violencia de género (Czalbowski,
2011a; 2015a; Czalbowski Cano y Monzón, 2005): Es una sesión fundamental, ya que en ella se
empieza a conformar un modo de funcionamiento
• Tratar las problemáticas comunes en un grupo grupal. Cada asistente aporta al grupo su marco
de pares. Ayudar a expresar sus vivencias trau- de referencia específico y particular. Es su modo
máticas. de ver el mundo, de experimentar los vínculos y
responder a las demandas del medio, entre otras
• De manera específica y transversalmente abor- funciones. Según Pichón Rivière sería el ECRO
dar el tema de los estereotipos de género. (Esquema Conceptual, Referencial y Operativo) (Pi-
chón Rivière, 2010). Este esquema debe ir varian-
• La violencia en general y la violencia padecida. do para que el sujeto en cuestión pueda ir evolucio-
nando y enriqueciéndose.
• Trabajo con las emociones, en especial, culpa,
enojo, miedo y vergüenza. También temor al Así, ya desde la primera sesión se observa el
abandono. Mejorar la tolerancia a la frustración. ajuste entre similitudes y diferencias de los miem-
bros del grupo, lo que será determinante para la
• Incorporar planes de seguridad como aspecto realización de la tarea grupal propuesta y echará
preventivo. Estos serán diseñados de manera luz tanto sobre el funcionamiento individual como
personalizada a través del trabajo grupal, con el grupal a través de las intervenciones de la coor-
ejemplos que provengan de los y las participan- dinación.
tes.
Por ejemplo en una sesión de niños y niñas de
Por ejemplo en un grupo de 8 y 9 años al pedir- 5 y 6 años, los y las integrantes tienen en claro lo
les a los niños y niñas que anotaran en la pizarra que es una psicóloga: “Ayudan a los padres y a las
cuáles eran los diferentes atributos en cuanto al madres”, “a que todo se arregle”.
sexo y género se obtuvo el resultado reflejado en
la tabla 1. Al notar que se refieren a la coordinadora como
“profe” y hacen referencia a la sesión como “cla-
Si bien se nota en el resultado que han incor- se”, se hace propicio esclarecer el ámbito dentro
porado la noción de sexo y género como dos as- del cual trabajarán para establecerlo como marco.
pectos distintos, el paso siguiente sería evaluar Así dentro de las respuestas a la pregunta a qué se

Tabla 1
Atributos diferenciando sexo y género

SEXO GÉNERO
Hombre Mujeres Hombre Mujeres
Aparato reproductor Senos Más trabajo Más bondadosas
Nuez Voz aguda Más severos Tacones (a veces)
Faldas (a veces)
Forma de andar

102 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
INTERVENCIÓN GRUPAL EN LA EXPOSICIÓN A LA VIOLENCIA DE GÉNERO

viene al grupo, un niño, que opera como portavoz, lencia de género en el mismo centro. Si bien el ob-
dice: “Para aprender a defenderse”. La coordina- jetivo general del proceso grupal es investigar las
dora pregunta “¿a defenderse?” y el niño explica:“a dificultades que encuentran en la crianza de sus
decir socorro, socorro…” hijos e hijas, la propuesta se desdobla en cada se-
sión en aspectos particulares que contribuyan a
A partir de aquí se abren, entre otras, dos posi- esclarecer las respuestas que ellas puedan brindar
bles líneas de trabajo. Una, la cuestión de diferen- a los conflictos que aparecen en dicha relación.
ciar el aprendizaje en el grupo del realizado en la
escuela. Otra es la expresión del posible peligro al En este grupo al que nos referimos, las edades
que se ven sometidos estos niños y niñas. de sus hijos e hijas son dispares. Esto no es un
factor que dificulte la integración grupal. Aunque
Dado que es una primera sesión, se toma nota a distintas edades los niños, niñas y adolescentes
del segundo aspecto para trabajarlo más adelan-
presenten diferentes aspectos a tratar, su posi-
te y se profundiza en la discriminación del espacio
cionamiento como madres es lo que interesa y se
psico-educativo para así ir replanteando también
observa que las distintas perspectivas que tienen,
los distintos aspectos del encuadre.
enriquecen la tarea grupal.
Así también se hace referencia a los integrantes
Para este día en particular, el tema a tratar
que no han acudido a la cita y se expresa que es
será la autoestima. Se ha propuesto la lectura y
importante avisar cuando no se puede asistir a la
discusión del texto “El cuento de Vasalisa”, del li-
cita.
bro “Mujeres que corren con lobos” (Pinkola Estés,
Sin embargo el tema de la agresividad se va 2007). El análisis se basa en la interpretación de la
filtrando dentro de las actividades propuestas por “Guía para el desarrollo personal” (Instituto de la
comentarios espontáneos de los participantes so- mujer, 2004).
bre escenas escolares acerca de “enemigos”, “pe-
gar”, “defenderse”, “cabrearse”, etc. Si bien la sesión transcurre teniendo como eje
la lectura y comprensión crítica del texto, van sur-
Dentro de una primera sesión es importante in- giendo a modo de emergentes distintos temas que
troducir el tema de confidencialidad. Dada las eda- verbalizan las integrantes.
des de los y las integrantes, se plantea a través de
la actividad más concreta de la “Caja de los Secre- Estos temas son por ejemplo: la diferente crian-
tos” (se explica en un apartado posterior). za que reciben las niñas y los niños, qué pasa con
los hijos e hijas a partir de rehacer la madre su vida
Finalmente una actividad libre como realizar un con una nueva pareja, la puesta de límites, la rela-
dibujo en conjunto, permite seguir estableciendo ción con la nueva pareja del padre de sus hijos e
los vínculos entre los participantes y la expresión hijas, la relevancia de la función de la madre.
de sus temáticas recurrentes (muchas expresiones
verbales seguían con el tema de diferenciar a los Después de una sesión movilizante para algu-
“enemigos” y este aspecto se tomó en cuenta para nas, se realiza una breve sesión de relajación.
retomar más adelante con actividades específicas).
En general, el tema de discusión o la tarea a rea-
lizar se elige en función de un diagnóstico previo de
3. Grupos de madres las necesidades de ese grupo en particular.

Siete mujeres se reúnen de 6 a 7 y media de la Los temas que se desarrollan en un grupo de


tarde todos los martes en el Centro de la Mujer de madres que han sido víctimas de violencia de gé-
un Ayuntamiento de la Comunidad de Madrid. nero son (Czalbowski, 2015a):

La característica común de este grupo de mu- • Aspectos de las distintas etapas evolutivas de
jeres es que sus hijos e hijas acuden a un grupo los niños, niñas y adolescentes para compren-
psico-educativo para menores expuestos a la vio- der mejor su funcionamiento.

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 103
Sofía Czalbowski

• Las funciones de crianza. primeros momentos de vida del mismo. Se están


realizando intervenciones individuales en ese sen-
• Ambivalencias del rol materno. tido (Czalbowski, 2015b; Graham y Levendosky,
2011), pero el dispositivo grupal, como ya hemos
• Repaso de la propia historia como uno de los
visto, posibilita otros modos de elaboración.
elementos determinantes al ser proyectados
muchas veces en la relación con sus hijos e hi-
jas. 4. Grupos de menores con sus madres
En algunos grupos se volverán a trabajar, de Cuatro madres acompañadas de sus hijos e hi-
manera transversal y/o específica, temas como gé-
jas de 5 años asisten por primera vez a un grupo
nero, visibilización de la violencia, secuelas de la
psico-educativo. Se enfatizan los aspectos lúdicos
misma, etc.
en las tareas propuestas, ya que el objetivo es for-
Las técnicas son variadas. Por ejemplo la lec- talecer el vínculo dañado por la violencia vivida.
tura y comprensión de textos, visionado y discu-
En un artículo dedicado al tema (Rabenstein y
sión de videos, realización de trabajos expresivos,
Lehman, 2000), se destaca la posibilidad de utilizar
como collages, dramatizaciones y rol-playing.
distintas técnicas para trabajar con madres y sus
Se insiste en que el material utilizado debería hijos e hijas para construir un futuro sin violencia.
adaptarse a la modalidad imperante y momento Se crea un espacio seguro y de confianza donde
específico de ese grupo en particular. Así como se paulatinamente se puede hablar de la violencia vivi-
posee una evaluación previa de las características da y de cómo prevenir posibles rebrotes de la mis-
de sus integrantes obtenida a través de entrevistas ma que pueden ser secuelas de lo vivenciado. En
individuales previas, también es necesario un diag- este sentido, utilizan la metáfora del fuego para que
nóstico grupal. Por ejemplo, existen grupos más se pueda comprender cómo algo que puede ser
depresivos, melancólicos en los cuales impera el útil, como el fuego, puede transformarse también
sentimiento de pérdida, grupos con tendencia a la en un instrumento de destrucción cuando queda
negación y la omnipotencia o grupos centrados en fuera de control.
la acción.
Presentan también otras técnicas, como por
Dentro de los grupos, a través de la dinámica ejemplo, la Caja de secretos, que representa la
grupal, surgirán roles que permitirán a la persona confidencialidad o el Arco iris de los sentimientos
que coordina, realizar intervenciones que apunten que permite el abordaje del mundo afectivo, que
a romper con la hegemonía de un pensamiento úni- señalan caminos para un acercamiento del grupo a
co y apuntar a las diferencias como constructoras su problemática.
de subjetividad al mismo tiempo que faciliten una
identidad grupal más plástica y contenedora. Un modelo para trabajar a partir de la bibliogra-
fía mencionada sería:
En este sentido, es importante dar voz también a
las integrantes que permanecen calladas. Muchas Primero se realiza una entrevista con la madre.
veces ellas pueden expresar un mensaje emergen- Luego una evaluación diagnóstica de cada niño o
te que apunte a aspectos reprimidos o negados del niña.
resto del grupo.
La inclusión en un grupo de menores con sus
Además de estos grupos de madres, que gene- madres, no implica que se excluya con posteriori-
ralmente ya se implementan de forma habitual, se- dad otro tipo de intervención.
ría conveniente poder conformar grupos de madres
gestantes que hayan o estén padeciendo violencia Está especialmente indicado cuando:
de género. Esta tarea significaría un aporte fun-
damental para la prevención de dificultades en el • Se deben tratar o robustecer los vínculos ma-
vínculo de la madre con el bebé por nacer y en los dre-hijo.

104 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
INTERVENCIÓN GRUPAL EN LA EXPOSICIÓN A LA VIOLENCIA DE GÉNERO

• No hay una buena comunicación a nivel familiar, soluciones o desenlaces posibles a las situaciones
en especial acerca de los episodios de violencia de conflicto.
vividos.

Está contraindicado: 4ª Sesión

• En caso de patología de algunos de los inte- Expresar los distintos sentimientos trabajados
grantes, como por ejemplo: fobia severa, depre- en la sesión anterior en una lámina conjunta y em-
sión, estrés postraumático, etc. pezar a relacionarlos con la violencia e inseguridad
vividos a través de láminas con gráficos y “colla-
ges” que después pueden colorear.
4.1. Un posible modelo de contenido de las
sesiones:
5ª Sesión
1ª Sesión

Consigna de confidencialidad “Caja de los se- Metáfora de “fogata” para terminar con seguri-
cretos”. Esta actividad permite trabajar de manera dad. En esta actividad (Rabestein y Lehman, 2000),
concreta cómo los contenidos de la sesión que se se propone ir visualizando en una tarea muy con-
desarrollan durante la misma, permanecen “guar- creta, los aspectos dañinos de la falta de control de
dados” y no se utilizan fuera de sesión. Se presen- la agresividad. Se trabaja con piedras (que rodean
ta una caja atractiva con cerradura y se introducen “el fuego”) y se simula el fuego con trozos de pape-
allí, cintas de colores, por ejemplo (los “secretos”). les de colores que rasgan y componen los miem-
Esta caja permanece abierta durante la sesión, bros del grupo. Se escriben en las piedras palabras
pero al finalizar, se cierra. que tienen que ver con la contención. Se realiza
una discusión grupal viendo si se pueden dar ejem-
Trabajo sobre “Foto familiar” con manos. Se plos de las propias experiencias.
pide previamente que traigan fotos de la familia y
luego en sesión se seleccionan y pegan en una car-
tulina (una cartulina por familia). 6ª Sesión

En las manos que dibujan los y las integrantes, Procesar con la familia lo que el grupo represen-
se ponen mensajes. tó para ellos, señalar sus fortalezas y ver áreas que
debieran trabajarse más, si es necesario.

2ª Sesión Se pueden agregar más sesiones si es nece-


sario. Por ejemplo: según la edad de los niños y
Cuento “La historia de Laura” (Czalbowski,
niñas, se puede improvisar una dramatización con
2009). Para elaborar situaciones de violencia vivi-
diferentes conejitos: Cada uno hace actuar a uno,
das y para trabajar temas de seguridad.
por ejemplo le adjudican a cada uno un nombre
y/o cualidad: Naranjín (miedoso), Rojín (enfadado),
3ª Sesión Apacible (tranquilo), Feliz (amarillo), Tristón (verde)
y Pensador (amarillo claro).
Trabajo de “Arco iris” para diferenciar emocio-
nes. En esta actividad se colorea un arco iris atribu- El libreto lo escriben los integrantes del grupo y
yéndole a cada color un sentimiento. después se discute.

También se puede trabajar en esta sesión algún


video de una película como por ejemplo, “Del re- 4.2. Ejemplo de una primera sesión grupal de
vés” (“Inside Out” de Pixar/Walt Disney). En este menores con sus madres
último caso habría que cuidar de no repetir los
mensajes que propone la película automáticamen- Asistieron 7 madres con sus hijos e hijas, 1 avi-
te, sino hacer una lectura crítica, proponiendo otras só que no podía venir y 2 no vinieron nunca.

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 105
Sofía Czalbowski

Tras las presentaciones del equipo y una breve Se proponen dos tareas para ver el funciona-
introducción sobre los objetivos, se trabajó sobre miento grupal. La primera, la realización de un “co-
la confidencialidad con ”La caja de los secretos”. llage” y la segunda la lectura crítica de un texto: “La
Luego se planteó el trabajo donde cada madre con piedra de hacer sopa” que se refiere a realizar un
su hijo o hija debían pegar sus fotos en una cartu- trabajo en conjunto.
lina y dibujar el contorno de sus manos. En cada
mano podían poner algo personal de cada uno y En principio hay un pronóstico positivo en cuan-
cada una y en el resto de la cartulina algo más ge- to a su funcionamiento, si bien la participación es
neral. desigual. Desde un primer momento de expectati-
va, se va perfilando una integrante como portavoz.
Todo el grupo se puso a trabajar con entusias- El varón parece empezar a ejercer el liderazgo, y
mo, salvo Nuria que estaba muy pendiente de lo genera propuestas de trabajo.
que hacían los demás.
Empieza un proceso de vinculación que se ex-
Ana se mostró con mucha iniciativa y se vio un
terioriza en el deseo de conocerse más y trabajar
buen vínculo con la madre. Se observaron fricciones
en conjunto la próxima sesión.
entre Daniel y Enrique con gestos como de pegar.
Los grupos de adolescentes implican un desafío
José se inhibió mucho y no pudo explicar su
por las resistencias iniciales que manifiestan mu-
trabajo. Por el contrario Nuria, en esta instancia,
chas veces sus integrantes.
asumió un papel muy desenvuelto. María y su ma-
dre tuvieron un desempeño adecuado al igual que
Es habitual que en las primeras sesiones se pro-
Carla con su madre, si bien se las vio más infantiles
duzcan bloqueos e inhibiciones.
a las dos niñas en presencia de la madre.
Muchas veces no han querido asistir al grupo y
Se planteó que los trabajos quedaban expues-
han sido obligados por sus madres.
tos para las próximas sesiones y que se lo podrían
llevar cuando termine el grupo.
Es muy importante captar su interés a través
En esta primera sesión, las intervenciones se de actividades que los involucren. Aquí se tiene en
basaron en promover la tarea, señalando puntos cuenta la conexión a internet para escuchar música
de bloqueo o conflicto. Se tomó nota de las obser- y ver videos.
vaciones como elementos para utilizar en futuras
sesiones (ver si hay cambios, en qué sentido, cómo Al respecto es relevante tener en cuenta que los
es la evolución, etc.). diferentes contenidos obtenidos, (música, letras,
argumentos de películas, etc.), sólo formarán parte
del “material en bruto”. Éste debe ser trabajado en
5. Grupos de adolescentes la sesión, para dar cabida a exteriorizaciones sub-
jetivas (asociaciones, recuerdos, reflexiones, etc.)
La escena transcurre durante una primera se- que puedan luego incluirse en la trama grupal (Czal-
sión de grupo de adolescentes de 12 a 14 años. bowski, 2012). Por ejemplo, depende de la temáti-
ca a tratar, se puede pedir que seleccionen videos
Asisten 5 integrantes, 4 mujeres y un varón. Las
o música que tenga que ver con el tema propues-
coordinadoras se presentan y luego invitan a las y
to. Es de una gran relevancia que se promueva el
el integrante que hagan lo mismo. Hay un momento
trabajo grupal, pues con las elecciones que cada
de vacilación pues desde el grupo, no sabían quién
iba a tomar la palabra en primera instancia. Final- uno o cada una pueda hacer, finalmente hay que
mente lo hace el varón. presentar un resultado conjunto que de cuenta de
por qué se ha hecho esa selección. Los temas mu-
Se discute sobre los aspectos esenciales del sicales, por ejemplo, son un material idóneo para
encuadre, como asistencia, frecuencia, normas de trabajar identificaciones y proyecciones, a través
trabajo y confidencialidad. de sus letras. La tarea de la persona que coordina

106 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
INTERVENCIÓN GRUPAL EN LA EXPOSICIÓN A LA VIOLENCIA DE GÉNERO

puede ser un auxiliar eficaz en la consecución de la traumático, dándole otra forma, exteriorizándolo y
tarea, si bien manteniendo la neutralidad, a la hora otorgando un nuevo significado revelador. (Torres
de señalar los estancamientos e intervenir en la di- Mirco, 2015)
námica grupal teniendo en cuenta los roles que van
asumiendo los participantes y su forma de vincu- La técnica del “collage” es muy útil para usar de
larse, además de la elaboración de los contenidos forma grupal. Se requiere de una cartulina suficien-
que van surgiendo. temente grande (depende del número de integran-
tes del grupo), tijeras, pegamento y revistas varias,
folletos, papel de propaganda, papeles varios,
6. Intervención vincular (madre-hijo o rotuladores y otros materiales que se consideren
hija) idóneos para el dibujo. Además de cortar el papel,
también se pueden rasgar los elementos seleccio-
La violencia ejercida sobre la mujer tiene mu- nados si así lo desea algún participante.
chas veces un impacto en la relación que la mis-
ma establece con sus hijos e hijas. En estos casos La consigna es realizar de forma conjunta un
la intervención sobre el vínculo resulta eficaz para “collage” en base a un tema (amplio) que designará
modificar estilos vinculares dañinos (Czalbowski, la persona que coordina el grupo.
2011b).
Así, a un grupo de niños y niñas de 7 y 8 años
Una madre consulta por su niño de 4 años. Du- se le pidió que lo hicieran en base a lo que sabían o
rante el proceso de evaluación se observaron difi- pensaban acerca de la violencia de género.
cultades en el vínculo. La familia está conformada
además por dos hijos mayores. El padre había mi- Los aspectos más llamativos de trabajo realiza-
grado a otro país y tenía escaso contacto con ellos. do tenían que ver con la carga de violencia de todo
La madre había sufrido malos tratos durante más tipo que transmitían. Desde una foto de travesía
de 15 años y estaba en tratamiento individual. por el desierto en condiciones extremas y niños y
niñas llorando hasta una imagen de Enrique VIII.
El niño presentaba negativa a comer y a través
de las horas de juego vinculares conjuntas se pudo El trabajo posterior fue muy enriquecedor pues
ir trabajando la excesiva sobre-protección materna se pudo poner en palabras el impacto emocio-
que generaba en el niño una actitud de rechazo ex- nal que experimentaban estos niños y niñas ante
presada en su síntoma. el tema. Entre las múltiples fantasías expresadas,
estaban las de sufrimiento y peligro, hacia ellos y
ellas y hacia sus madres (la imagen de Enrique VIII
7. Los aspectos creativos como factor como asesino de sus esposas fue especialmente
resiliente en las dinámicas grupales movilizante).

Las técnicas grupales recurren muchas veces Las características de llevar a cabo esta tarea
a los aspectos creativos de los participantes para grupal, tiene además un efecto positivo en cuanto
que, a través de expresiones “artísticas”, puedan a la posibilidad de vincular a los miembros del gru-
manifestar aspectos de su interioridad que no tie- po y se puede intervenir a partir de los intercam-
nen fácil acceso a lo verbal. bios que realizan entre sí. Además en la dinámica
personal, permite una detención temporal, una de-
En su libro “El diván y el pincel. Hacer arte en el mora en el tema tratado, que facilita su elabora-
consultorio del psicoanalista”, Norma Torres Mirco ción. Incluso al escribir alguna palabra alusiva, ya
nos explica la riqueza de la inclusión del arte en las encontramos un esbozo de idea que es interesante
intervenciones. desarrollar en conjunto.

Así por ejemplo, se puede detener la repetición Además a través del proceso creativo, se puede
sintomática de lo vivido y experimentado como ir buscando el sentido de lo producido hacia atrás,

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS 107
Sofía Czalbowski

hacia su origen, pero también hacia adelante como Czalbowski, S. (2015a). Intervención Grupal. Grupos
apertura del proceso (Torres Mirco, 2015). psico-educativos para menores expuestos a la vio-
lencia de género. En Autor, (Coord). Detrás de la
En este sentido, funcionaría como aspecto re- pared. Una mirada multidisciplinar acerca de los
siliente, pues puede crear un sentido nuevo del niños, niñas y adolescentes expuestos a la violen-
cia de género. Bilbao, España: Desclée de Brou-
cual pueden apropiarse los integrantes del grupo.
wer.
Conclusiones: La intervención grupal es un ins- Czalbowski, S. (2015b). Los niños, niñas y adolescen-
trumento indispensable para la recuperación en las tes expuestos a la violencia de género. En I. Ro-
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Sofía Czalbowski

110 INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MENORES EXPUESTOS/AS A VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS
INTERVENCIÓN

INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA EN MENORES EXPUESTOS/as A LA VIOLENCIA DE GÉNERO. APORTES TEÓRICOS Y CLÍNICOS


PSICOLÓGICA EN
MENORES
EXPUESTOS/AS A
LA VIOLENCIA DE
GÉNERO. APORTES
TEÓRICOS Y
CLÍNICOS

Coordinadora:
Inmaculada Romero Sabater

Autoras:
www.copmadrid.org Alejandra de Ándres Martín Beatriz Atenciano Jiménez
Mónica Caballero Laín Ana Isabel Cano Pérez
Raquel Castro Cavero Estíbaliz de Celis Matute
Sofía Czalbowski Mercedes López Díez
Laura Rodríguez Navarro Beatriz Sánchez Silva

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