Doctorado en Ciencias de la Educación
Análisis del Comportamiento Humano
Diana Mireya Franco Palomino
000-00-2570
Ensayo “Liderazgo en la Resolución de Conflictos
en el Contexto Educativo”
Unidad 2 (semana 2)
Ana Lucía Jiménez Pérez
Octubre de 2020
Liderazgo en la Resolución de Conflictos en el Contexto
Educativo
Son múltiples y complejas las conexiones y redes entre los individuos de
cualquier unidad societal con su propia unidad que, cuando se establecen
de un modo estable y cooperativo, generan en su interacción positiva
sentimientos de pertenencia, de compromiso y de integración.
(Rincón, 2006, p. 109)
Introducción
Durante los cambios históricos de la humanidad se han generado
transformaciones que le permiten al ser humano diferenciarse uno del otro. Al
respecto, también le han facilitado aprender, adaptarse y cambiar acorde con las
necesidades del momento; para así, establecer características propias de su
identidad, relacionadas con la personalidad y la conducta.
En este proceso el aprendizaje y el lenguaje le suministran al hombre las
herramientas para comunicarse e interactuar con otras personas en diferentes
contextos y grupos sociales, permitiéndole asumir responsabilidades y
características propias. En consecuencia, a la “educación le conciernen las
construcciones y elaboraciones de proyectos que le den a entender a la sociedad
que ella es un gestor de convivencia y formación de sujetos en el presente y con
una mirada al futuro.” (Rodríguez, 2018, p. 5) Al respecto, en cada comunidad
existen variedad de grupos en el que las relaciones humanas facilitan o dificultan la
consecución de objetivos. En este caso se considera el campo educativo, ya que
tanto directivas como docentes deben llevar a cabo acciones que les permitan
transformar y movilizar una comunidad, dejando al descubierto la pertinencia de las
habilidades de liderazgo.
El propósito de este documento es reflexionar sobre la relación entre
liderazgo y su permeabilidad en la solución de conflictos en el contexto educativo.
Organización educativa
La educación actual requiere un trabajo permanente y colectivo, que
demanda la formación de docentes con base en la reflexión y concientización sobre
los problemas que enfrenta la generación moderna. Las instituciones educativas
son espacios de intercambio, de aprendizaje y de interacción; en el que pueden
generarse discrepancias y diferencias, pero donde se mantiene el interés hacia la
formación integral del individuo. De acuerdo con Ramírez (2012),
los cambios sociales obligan a la construcción de un plan de trabajo educativo
que ayude a la formación integral de los estudiantes, donde se dé importancia
a valores como el diálogo y la convivencia, pues estos ayudan a promover
habilidades individuales para realizar ejercicios comprensivos de la realidad.
(Citado en Rodríguez, Herrera y Bañol, 2018, p. 6)
En esta perspectiva, es necesario propiciar la interacción, la convivencia y la
libertad para garantizar una educación integradora y de calidad. En este caso, los
educadores deben generar espacios en los que el educando asuma de manera
crítica su realidad. Por lo tanto, maestros y estudiantes tienen la oportunidad de
pensar sobre la realidad que desean transformar, construir y vivir. Resulta claro, que
como organización de cada institución educativa vincula miembros que adquieren
compromisos y responsabilidades personales y sociales.
Cada organización educativa es diferente, ya que se desarrolla considerando
el contexto y el legado histórico que se da con el transcurso del tiempo, el cual es
determinado por su organización y las relaciones que se establecen. Es por eso
que, pueden presentarse diferencias y dificultades entre los individuos. Los
conflictos se identifican “con incompatibilidades percibidas entre los roles, metas,
intenciones o intereses de uno o más individuos y/o grupos, por lo que empezaría
cuando un parte detecta –o percibe- que la otra le afecta, o afectará de forma
negativa.” (Pareja, 2009, p. 143) También, pueden presentarse diferencias entre las
metas institucionales y los objetivos planteados por las políticas educativas. Por
tanto, es posible decir que los conflictos pueden ser entendidos como procesos que
genera cambios y transformaciones tanto individuales como grupales.
Por otra parte, dentro de las aulas, se presentan conflictos asociados con la
evaluación y el bullying. Sobre este asunto, Echeverria et al. (2014) reconocen la
evaluación como una forma de violencia simbólica cuando pierde su carácter
formativo (citado en Rodríguez, Herrera y Bañol, 2018). Sin embargo, Rodríguez,
Herrera y Bañol (2018) ven la necesidad de construir escenarios que posibiliten a
los educandos ejercer sus derechos, consolidar el proceso enseñanza- aprendizaje
y utilizar el dialogo como instrumento para la solución de los mismos. Por lo anterior,
es viable decir que los docentes se convierten en líderes mediadores para la
solución de conflictos en su diario que hacer.
Liderazgo
El liderazgo es el componente que permite sacar a flote los subsistemas
sociales porque facilita la organización, la comunicación y el logro de expectativas
y metas (Rincón, 2006). Comúnmente este término es asociado en el sector
empresarial, pero ofrece beneficios en el campo educativo. Al respecto, Pareja
(2009) aclara que en las instituciones educativas el liderazgo supone superar en
grupo y de manera constructiva las dificultades organizativas que se generen.
En un grupo es posible reconoce las cualidades de los individuos para
conducirlo y ordenarlo, con el fin de alcanzar la visión y los propósitos
institucionales. En relación con la idea anterior, puede existir más de un líder en una
institución educativa acorde con las necesidades reales de la organización. En
palabras de Rincón (2006), “en este ambiente pueden coexistir varios líderes, a
diferencia de las sociedades más jerarquizadas en donde el poder tiende a ser
único.” (p. 146)
Impacto del liderazgo transformacional en el contexto educativo
El liderazgo es una actividad en la que es recurrente la interacción con otros
individuos, por ende, se acude a la comunicación como mecanismo para transmitir
información y adquirir conocimientos. Rolan y Martín (2004) reconocen que algunos
conflictos surgen por una comunicación defectuosa, de allí que propongan las
siguientes estrategias para facilitar el liderazgo:
Identificar las capacidades, habilidades e intereses de los docentes
para promover su participación en diferentes proyectos.
Tener claridad con relación a las funciones de cada miembro de la
comunidad.
Conocer las ventajas y beneficios que ofrecen las transformaciones
tecnológicas y científicas sobre los procesos pedagógicos que se
llevan a cabo en la institución.
Generar y utilizar un sistema de comunicación confiable y preciso.
También, considerar los tipos de lenguaje (verbal y no verbal) al
interactuar con otros. (Citados en Pareja, 2009)
Otorgar estímulos e incentivos.
En este punto, es posible aclarar que el concepto de liderazgo es considerado
como el más pertinente en las instituciones educativas ya que favorece alcanzar los
logros de manera colectiva. (Leithwood y Jantzi, 1999, citados en Salazar, 2006) El
liderazgo transformacional facilita la participación, el bienestar y el desarrollo de
todos los individuos y permite la flexibilidad para alcanzar las metas propuestas en
una organización.
Conclusiones
En todo sistema social existen diferentes tipos de roles que se establecen
dependiendo de las actitudes, las habilidades, los intereses y los objetivos de cada
individuo. Además, reconocer la individualidad de cada persona en una
organización facilita la asignación de responsabilidades, el trabajo en equipo y la
solución de conflictos.
La diferencia del contexto y del recurso humano son características que
permiten reconocer la singularidad de cada institución educativa.
Una de las principales estrategias para alcanzar las metas en una
organización es la comunicación, ya que de ella depende tener claridad sobre la
visión, la misión y los objetivos de una organización.
Por último, es conveniente acotar que, como docente investigador al tener
claridad sobre las organizaciones sociales, me permite comprender y analizar la
distribución de grupos, las características que adquirimos los docentes al ser
líderes, y las ventajas del dialogo para favorecer el clima laboral y la satisfacción
personal. Sin embargo, en mi institución es común identificar el nivel de poder que
obtienen ciertos individuos, por el rango que adquieren, en la toma de decisiones.
Bibliografía
Pareja, J. (2009). Liderazgo y conflicto en las organizaciones
educativas. Educación y educadores, 12(1), 137-152.
Rincón, A. (2006). El individuo y las organizaciones. Ecobook - Editorial del
Economista. https://elibro.net/es/ereader/ucuauhtemoc/59657?page=99 -147
Rodríguez, A. Herrera, G. y Bañol, W. (2018). Educación y escuela: espacio
para la ciudadanía, convivencia y diálogos. Poiésis, (35), 41-51. Universidad
Católica Luis Amigó. https://elibro.net/es/ereader/ucuauhtemoc/126255?page=4 –
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Salazar, M. (2006). El liderazgo transformacional ¿modelo para
organizaciones educativas que aprenden. UNIrevista, 1(3), 1-12.