Cien Réquiem
Modo de practicar esta piadosa devoción
Para hacer este ejercicio, cada uno puede servirse de un rosario común de cinco decenas,
recorriéndolo dos veces para formar las diez decenas, o sea la centena de Réquiem.
Se empieza rezando un Padrenuestro y después una decena de Réquiem en esta forma:
Dales, Señor, el eterno descanso y haz brillar sobre ellas tu eterna luz.
En cada cuenta grande se dirá la jaculatoria y ofrenda siguientes:
Jaculatoria
Almas santas, almas purgantes, rueguen a Dios por nosotros, que nosotros
rogaremos por ustedes para que Él les de la gloria del paraíso.
Ofrenda
Padre eterno, te ofrecemos la sangre, pasión y muerte de Jesucristo, los
dolores de la Santísima Virgen y los de San José, por la remisión de
nuestros pecados, la libertad de las almas del Purgatorio y la conversión
de los pecadores.
A continuación, se rezan la segunda y demás decenas de Réquiem sobre las cuentas pequeñas,
repitiendo la jaculatoria y la ofrenda sobre cada cuenta grande. Acabadas las diez decenas, o
sea la centena de Réquiem, se rezará la siguiente oración:
DE PROFUNDIS
Salmo CXXIX de David
Desde el profundo abismo de mis penas
a Ti clamo, Señor, de noche y día;
oye, mi Dios, los incesantes ruegos
de un corazón contrito que se humilla.
Estén gratos y atentos tus oídos
a mi voz lamentable y dolorida:
a Ti mis ayes y gemidos lleguen
pues a escucharlos tu piedad se inclina.
¿Si siempre airado tus divinos ojos
sobre las culpas de los hombres fijas,
quién estará confiado en tu presencia,
confundiéndonos sólo ante tu vista?
Más la eterna palabra de tu seno
que aplaque espero tus terribles iras;
porque son inefables tus promesas
y con tus gracias pecador invitas.
Así aunque mi alma acongojada gime
contemplando el rigor de tu justicia,
por tu palabra la indulgencia espera,
de que la hacen culpas tan indigna.
¡Oh pueblo electo! De mañana y noche,
en todos tus peligros y fatigas,
acógete al Señor con la confianza
que en su ley soberana nos intima.
Porque es inagotable su clemencia;
se muestra con los flacos compasiva;
de todas sus miserias los redime,
y siempre que le claman los auxilia.
Este Dios abrevie el tiempo
en que logre Israel su eterna dicha
cuando de tus pecados la liberte,
que con tanto rigor la tiranizan.
Encomendémonos ahora a las almas del Purgatorio y digamos:
¡Almas benditas! nosotros hemos rogado por vosotros que sois tan
amadas de Dios y estáis seguras de no poderlo más perder: rogadle por
nosotros miserables que estamos en peligro de condenarnos para
siempre.
¡Dulce Jesús, dad descanso eterno a las benditas almas del Purgatorio ¡
Rosario de los Cien Réquiem por las almas del Purgatorio
Rosario de los Cien Réquiem
Esta es una devoción carmelita y por la tanto también se conoce como “Devoción carmelita de
los cien réquiem”.
Santa Catalina de Bolonia dejó escrito, que muchas veces se obtiene más fácilmente las gracias
que deseamos por medio de las almas buenas que están el purgatorio, que por la intercesión
de los santos.
Esta piadosa devoción carmelita es antigua y muy efectiva para ayudar a las Benditas Almas del
Purgatorio. Es una oración sencilla que fácilmente puede hacerse a diario en beneficio de las
Benditas Almas del Purgatorio.
Deben saber que el ofrecimiento desinteresado que uno hace por las Benditas Almas del
Purgatorio es tan valioso para Dios que, aun pidiendo solo por aquellos que no conoces, Dios le
concede Sus Gracias también a tus familiares, amigos y conocidos.
¿Qué es un Réquiem?
Réquiem significa “descanso”, y en la liturgia romana, es la misa de difuntos, un ruego por las
almas de los difuntos, llevado a cabo justo antes del entierro o en las ceremonias de recuerdo
o conmemoración.
Su nombre proviene de las primeras palabras del introito en latín: «Requiem æternam dona
eis, Domine, et lux perpetua luceat eis» («Concédeles el descanso eterno, Señor, y que brille
para ellos la luz perpetua»).
Cómo rezar el Rosario de los cien réquiem:
Se puede utilizar un rosario común dos veces, para completar los 100 réquiem, ya que el
rosario sólo tiene 50 cuentas pequeñas.
Señal de la Cruz
Invocación al Espíritu Santo:
Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego eterno
de tu amor. Envía Señor tu Espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la tierra.
Oración a Dios Padre
Oh Dios, que instruiste los corazones de tus fieles con la luz de tu Espíritu Santo,
concédenos que animados y guiados por este mismo Espíritu, aprendamos a obrar
rectamente siempre y gocemos de la dulzura del bien de sus divinos consuelos. Por
Cristo nuestro Señor. Amén.
Oración a las santa ánimas:
Animas santas, ánimas que están purgando, rueguen a Dios por mí; que yo rogaré por
ustedes, a fin de que cuanto antes se les conceda la gloria del Paraíso Celestial.
En las cuentas grandes: Un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.
En cada cuenta pequeñas: Un Réquiem
(Dales, Señor, el descanso eterno y brille para ellos la luz perpetua ).
(Completa 10 decenas, es decir, dos veces el rosario)
De Profundis:
Salmo CXXIX de David
Desde el profundo abismo de mis penas
a Ti clamo, Señor, de noche y día;
oye, mi Dios, los incesantes ruegos
de un corazón contrito que se humilla.
Estén gratos y atentos tus oídos
a mi voz lamentable y dolorida:
a Ti mis ayes y gemidos lleguen
pues a escucharlos tu piedad se inclina.
¿Si siempre airado tus divinos ojos
sobre las culpas de los hombres fijas,
quién estará confiado en tu presencia,
confundiéndonos sólo ante tu vista?
Más la eterna palabra de tu seno
que aplaque espero tus terribles iras;
porque son inefables tus promesas
y con tus gracias pecador invitas.
Así aunque mi alma acongojada gime
contemplando el rigor de tu justicia,
por tu palabra la indulgencia espera,
de que la hacen culpas tan indigna.
¡Oh pueblo electo! De mañana y noche,
en todos tus peligros y fatigas,
acógete al Señor con la confianza
que en su ley soberana nos intima.
Porque es inagotable su clemencia;
se muestra con los flacos compasiva;
de todas sus miserias los redime,
y siempre que le claman los auxilia.
Este Dios abrevie el tiempo
en que logre Israel su eterna dicha
cuando de tus pecados la liberte,
que con tanto rigor la tiranizan.
Gloria
Réquiem aeternam:
Dales, Señor, el descanso eterno
Y brille para ellos la luz perpetua
De las puertas del infierno
Saca, Señor, sus almas,
Descansen en paz.
Amén.
También se puede terminar con un Padre Nuestro y un Réquiem más
(“Dales, Señor, el descanso eterno y brille para ellos la luz perpetua”)
Indulgencias para quien rece De Profundis seguido del Réquiem aeternam:
El Papa Clemente XII, el 14 de agosto de 1736 concedió 100 días de indulgencia a quienes
recen arrodillados y devotamente el De Profundis seguido del Réquiem aeternam y concede
Indulgencia Plenaria, a los que la rezaren por un año. El día es a elección de cada cual,
confesados y comulgando. Las oraciones se deben realizar al oscurecer.
¿Por qué los Cien Réquiem?
Santa Gema Galgani rezaba cada día cien “réquiem” por las almas del purgatorio. Su ángel la
estimulaba en este deseo de liberar a estas almas. Un día le dijo: “Cuánto tiempo hace que no
has rogado por las almas del purgatorio? Desde la mañana no había rogado por ellas. Me dijo
que le gustaría que, cualquier cosa que sufriera, la ofreciera por las almas del purgatorio. Todo
pequeño sufrimiento las alivia, sí, hija, todo sacrificio por pequeño que sea, las alivia” (Diario,
6-8-1900).
¡Dulce Jesús, dale descanso eterno a las Benditas Almas del Purgatorio!
Oración para salvar 1000 almas del Purgatorio
ORACION DE LOS CIEN REQUIEM
2 Macabeos 12, 46
“Es, pues, un pensamiento santo y
saludable el rezar por los difuntos a fin de
que sean libres de las penas de sus
pecados.”
Oración para salvar 1000 almas del
Purgatorio cada vez que se rece.
Nuestro Señor le dijo a la gran Santa
Gertrudis que la siguiente oración salvaría
1000 almas del Purgatorio cada vez que se
rezara:
“Oh Padre Eterno, os ofrezco la más preciosa Sangre de vuestro Divino
Hijo, Jesús, unido a las Misas celebradas hoy alrededor del mundo, por
todas las Santas Almas del Purgatorio. -Amen”
Recomendación: Hacer esta oración, por lo menos dos veces, para sacar, dos veces, la
cantidad de almas del Purgatorio. Después de la oración, pídale a las almas libradas del
Purgatorio que oren por sus intenciones. La Santísima Virgen nos asegura que, si hacemos
estas oraciones, “¡Podremos liberar muchas, pero muchísimas Almas!”
Para las Almas del Purgatorio, las Santas Llagas son un verdadero Tesoro de Tesoros.
Modo de practicar esta devoción
Para hacer este ejercicio, cada no puede servirse de un rosario común de cinco decenas,
recorriéndolo dos veces para formar las diez decenas, o sea la centena de Réquiem.
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
Se pronuncia el misterio:
Concédeles Señor el descanso eterno. Y brille para ellas la luz perpetua.
(10 veces)
En latin: Requiem aeternam dona eis. Domine et lux perpetua leceat eis.
Al final de cada decena:
Almas santas, almas del purgatorio, oren a Dios por mí y yo pediré al
Padre les de la gloria del paraíso. Amén
Padre Eterno os ofrecemos la Sangre, Pasión y Muerte de Nuestro Señor
Jesucristo, los dolores de la Santísima Virgen y los de San José por la
remisión de nuestros pecados, la libertad de las Almas del Purgatorio y la
conversión de los pecadores. Amén
PRIMERA DECENA
Te ofrezco, mi adorado Jesús, en ayuda de las Almas del Purgatorio, los méritos de tus
padecimientos y dolores sufridos, por nuestra redención. Y comienzo contemplando la
Sangre que trasudó de tu cuerpo, por la tristeza y la angustia que te asaltó en
Getsemaní.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria…almas santas…Padre eterno.
SEGUNDA DECENA:
Te ofrezco, mi adorable Jesús, por las Almas del Purgatorio, la inmensa aflicción que te
oprimió el corazón al ver que Judas, discípulo Tuyo, por Ti amado y favorecido, se hizo
perseguidor, y con beso sacrílego te traicionó para entregarte en manos de crueles
enemigos
Padre Nuestro, Ave María, Gloria……almas santas…Padre eterno.
TERCERA DECENA:
Te ofrezco, mi adorado Jesús, pro las Almas del Purgatorio, la admirable paciencia con
la que soportaste tantos ultrajes de esa vil soldadesca que te condujo de Anás a Caifás,
de Pilato a Herodes, el cual, para mayor desprecio, te impuso la vestidura de los locos,
entre las burlas y los agravios del pueblo, y te envió al gobernador romano……
Padre Nuestro, Ave María, Gloria……almas santas…Padre eterno.
CUARTA DECENA:
Te ofrezco, mi adorable Jesús, por las Almas del Purgatorio, la amargura que perturbó
tu Espíritu, cuando por los judíos fuiste pospuesto por Barrabás, sedicioso y homicida.
Luego atado a la columna, Tú, el Inocente y el Justo, fuiste golpeado con innumerables
azotes, sin piedad alguna……
Padre Nuestro, Ave María, Gloria……almas santas…Padre eterno.
QUINTA DECENA:
Te ofrezco, mi adorado Jesús, por las Almas del Purgatorio, la humillación que
toleraste, cuando, para tratarte como falso rey, pusieron sobre tus hombros un manto
de púrpura, te dieron por cetro una caña y ciñeron tu cabeza con la corona de espinas,
y así Pilato te presentó al pueblo diciendo: “¡He aquí al Hombre!”
Padre Nuestro, Ave María, Gloria……almas santas…Padre eterno.
SEXTA DECENA:
Te ofrezco, mi adorable Jesús, por las almas del Purgatorio, la piadosa compasión y el
dolor profundo que sentiste cuando, con tanta violencia, fuiste separado de tu
amadísima madre, que había venido a encontrarte y abrazarte.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria……almas santas…Padre eterno.
SEPTIMA DECENA:
Te ofrezco, adorado Jesús mío, por las almas del Purgatorio, los inauditos tormentos
padecidos cuando, extendido sobre la cruz tu ensangrentado cuerpo, fuiste
horriblemente traspasado por clavos en las manos y en los pies, y elevado en el
ignominioso patíbulo.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria……almas santas…Padre eterno.
OCTAVA DECENA:
Te ofrezco, mi adorado Jesús, por las almas del Purgatorio, la ardiente sed que
padeciste en este tiempo de Calvario, sed de agua, pero también de almas que calmen
tan cruel agonía y por la cual recibes tan solo vinagre e ingratitudes.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria……almas santas…Padre eterno.
NOVENA DECENA:
Te ofrezco, mi adorado Jesús, por las almas del Purgatorio, las angustias y las penas
que durante tres horas continuas soportaste suspendido de la cruz, y las contracciones
que sufriste en todos tus miembros, acrecentadas por la presencia de tu dolorida
madre, testigo de semejante desgarradora agonía.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria……almas santas…Padre eterno.
DECIMA DECENA:
Te ofrezco, mi adorado Jesús, por las almas del Purgatorio, la desolación que oprimió a
la Virgen Santísima asistiendo a tu muerte, y el pesar de su tierno corazón, acogiéndote
exánime entre sus brazos cuando fuiste bajado de la cruz.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria……almas santas…Padre eterno
Acabadas las diez decenas, orar: SALMO 129
IMPLORACIÓN DE LA DIVINA MISERICORDIA/ De profundis
Desde lo hondo a Ti grito, Señor; Señor, escucha mi voz;
Estén tus oídos atentos a la voz de mi súplica.
Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿Quién podrá resistir?
Pero de Ti procede el perdón, y así infundes respeto.
Mi alma espera en el Señor, espera en su Palabra;
Mi alma aguarda al Señor, más que el centinela la aurora.
Aguarde Israel al Señor, como el centinela la aurora;
Porque del Señor viene la Misericordia, la redención copiosa;
Y él redimirá a Israel de todos sus delitos.
PARA TERMINAR:
Señor Jesús: Por los méritos de tu Santísima Pasión y Muerte, compadécete de nuestros
hermanos difuntos. Amén.
ORACIÓN PARA LAS ALMAS DEL PURGATORIO:
Dios omnipotente, Padre de bondad y de misericordia, apiadaos de las benditas almas
del Purgatorio y ayudad a mis queridos padres y antepasados.
A cada invocación se contesta: ¡Jesús mío, misericordia!
Ayudad a mis hermanos y parientes.
Ayudad a todos mis bienhechores espirituales y temporales.
Ayudad a los que han sido mis amigos y súbditos.
Ayudad a cuantos debo amor y oración.
Ayudad a cuantos he perjudicado y dañado.
Ayudad a los que han faltado contra mí.
Ayudad a aquellos a quienes profesáis predilección.
Ayudad a los que están más próximos a la unión con Vos.
Ayudad a los que os desean más ardientemente.
Ayudad a los que sufren más.
Ayudad a los que están más lejos de su liberación.
Ayudad a los que menos auxilio reciben.
Ayudad a los que más méritos tienen por la Iglesia.
Ayudad a los que fueron ricos aquí, y allí son los más pobres.
Ayudad a los poderosos, que ahora son como viles siervos.
Ayudad a los ciegos que ahora reconocen su ceguera.
Ayudad a los vanidosos que malgastaron su tiempo.
Ayudad a los pobres que no buscaron las riquezas divinas.
Ayudad a los tibios que muy poca oración han hecho.
Ayudad a los perezosos que han descuidado tantas obras buenas.
Ayudad a los de poca fe que descuidaron los santos Sacramentos.
Ayudad a los reincidentes que sólo por un milagro de la gracia se han
salvado.
Ayudad a los padres que no vigilaron bien a sus hijos.
Ayudad a los superiores poco atentos a la salvación de sus súbditos.
Ayudad a los pobres hombres, que casi sólo se preocuparon del dinero y
del placer.
Ayudad a los de espíritu mundano que no aprovecharon sus riquezas o
talentos para el cielo.
Ayudad a los necios, que vieron morir a tantos no acordándose de su
propia muerte.
Ayudad a los que no dispusieron a tiempo de su casa, estando
completamente desprevenidos para el viaje más importante.
Ayudad a los que juzgaréis tanto más severamente, cuánto más les fue
confiado.
Ayudad a los pontífices, reyes y príncipes.
Ayudad a los obispos y sus consejeros.
Ayudad a mis maestros y pastores de almas.
Ayudad a los finados sacerdotes de esta diócesis.
Ayudad a los sacerdotes y religiosos de la Iglesia católica.
Ayudad a los defensores de la santa fe.
Ayudad a los caídos en los campos de batalla.
Ayudad a los sepultados en los mares.
Ayudad a los muertos repentinamente.
Ayudad a los fallecidos sin recibir los santos sacramentos.
Dadles, Señor, a todas las almas el descanso eterno.
Y haced lucir sobre ellas vuestra eterna luz.
Que en paz descansen.
Amén.
ORACIÓN DE SAN AGUSTÍN POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO
Dulcísimo Jesús mío, que para redimir al mundo quisisteis nacer, ser circuncidado, desechado
de los judíos, entregado con el beso de Judas, atado con cordeles, llevado al suplicio, como
inocente cordero; presentado ante Anás, Caifás, Pilato y Herodes; escupido y acusado con
falsos testigos; abofeteado, cargado de oprobios, desgarrado con azotes, coronado de espinas,
golpeado con la caña, cubierto el rostro con una púrpura por burla; desnudado
afrentosamente, clavado en la cruz y levantado en ella, puesto entre ladrones, como uno de
ellos, dándoos a beber hiel y vinagres y herido el costado con la lanza. Librad, Señor, por tantos
y tan acerbísimos dolores como habéis padecido por nosotros, a las almas del Purgatorio de las
penas en que están; llevadlas a descansar a vuestra santísima Gloria, y salvadnos, por los
méritos de vuestra sagrada Pasión y por vuestra muerte de cruz, de las penas del infierno para
que seamos dignos de entrar en la posesión de aquel Reino, adonde llevasteis al buen ladrón,
que fue crucificado con Vos, que vivís y reináis con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de
los siglos. Amén.
VISITA AL CEMENTERIO
Yo me postro sobre esta tierra donde reposan los restos mortales de mis queridos
padres, parientes, amigos, y todos mis hermanos en la fe que me han precedido en el
camino de la eternidad.
Mas ¿qué puedo hacer yo por ellos? ¡Oh divino Jesús, que padeciendo y muriendo por
nuestro amor nos comprasteis con el precio de vuestra sangre la eterna vida; yo sé que
vivís y escucháis mis plegarias y que es copiosísima la gracia de vuestra redención.
Perdonad, pues oh Dios misericordioso, a las almas de estos mis amados difuntos,
libradlas de todas las penas y de todas las tribulaciones, y acogedlas en el seno de
vuestra Bondad y en la alegre compañía de vuestros Ángeles y Santos para que, libres
de todo dolor y de toda angustia, os alaben, gocen y reinen con Vos en el Paraíso de
vuestra gloria por todos los siglos de los siglos. Amén.
Coronilla por las Almas del Purgatorio
La oración por las Benditas almas del Purgatorio
es el más maravilloso acto de amor que un alma
puede dar. Orar por ellas es una demostración de
fe en el Reino prometido por Jesús, es una prueba
de amor por aquellos que más lo necesitan ya que
nada pueden hacer por cuenta propia para
acortar sus penas, y es un gesto de unión en la
Comunión de los santos, de la iglesia peregrina en
la tierra, con la iglesia purgante que está camino a
la Iglesia Glorificada, la de los santos que están en
el Cielo…
Les presentamos esta coronilla a las Almas del Purgatorio, breve y simple de rezar, para que
nos unamos cada día al pedido que Jesús les hizo a tres almas santas: a Santa Gertrudis la
Grande, a Santa Faustina Kowalska y a Sor Maria Consolata Betrone. A estas tres esposas Jesús
les pidió especial devoción por las almas purgantes, les mostró los sufrimientos de las almas en
el lugar de la purificación, les enseñó el misterio del purgatorio, y también les entregó
oraciones para realizar por las almas.
Conjugando las revelaciones que Jesús hizo a estas tres almas es que surge esta Coronilla:
Se reza con las cuentas de un Rosario tradicional.
Introducción
Oh Sangre y Agua, que brotaron del Corazón de Jesús como una fuente de
Misericordia para nosotros, en Ti confío. (Se repite tres veces)
Padrenuestro, Avemaría y Credo ….
Jaculatoria, se reza antes de iniciar las cuentas pequeñas
Padre Eterno, te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Tu
Amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, en unión con las Misas celebradas hoy en
todo el mundo, por las Benditas Almas del Purgatorio, y por los pecados y pecadores
del mundo entero.
En cada una de las diez cuentas de cada decena se reza
Jesús, María os amo, salvad las almas.
Entre las decenas se reza la Jaculatoria.
Al final del Rosario, se reza en las tres últimas cuentas antes de la Cruz:
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del
mundo entero.
CORONILLA MEDITADA A LA VIRGEN MARÍA
Primer misterio:
Os suplicamos, Señor, saquéis tantas almas del purgatorio y convirtáis tantos pecadores,
cuantas fueron las sensaciones de dolor que sufrió vuestro amantísimo corazón y el de vuestra
Purísima Madre, en la noche de vuestra dolorosa Pasión y cruel agonía en el huerto de las
Olivos.
Y vosotras, almas santas, alcanzadnos del Señor las gracias que deseamos conseguir por
intercesión de la Santísima Virgen, saludándola diez veces con la jaculatoria. ¡Oh María! sin
pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos.
Segundo misterio:
Os suplicamos, Señor, saquéis tantas almas del purgatorio y convirtáis tantos pecadores,
cuantas fueron las sensaciones de dolor que sufrió vuestro amantísimo corazón y el de vuestra
Purísima Madre con el tormento de los crueles azotes que sufristeis amarrado a una columna.
Y vosotras, almas santas, alcanzadnos del Señor las gracias que deseamos conseguir por
intercesión de la Santísima Virgen, saludándola diez veces con la jaculatoria. ¡Oh María! sin
pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a vos.
Tercer misterio:
Os suplicamos, Señor, saquéis tantas almas del purgatorio y convirtáis tantos pecadores,
cuantas fueron las sensaciones de dolor que sufrió Vuestro amantísimo Corazón y el de vuestra
Purísima Madre con la cruel coronación de espinas, burlas y escarnios.
Y vosotras, almas santas, alcanzadnos del Señor las gracias que deseamos conseguir por
intercesión de la Santísima Virgen, saludándola diez veces con la jaculatoria. ¡Oh María! sin
pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos.
Cuarto misterio:
Os suplicamos, Señor, saquéis tantas almas del purgatorio y convirtáis tantos pecadores,
cuantas fueron las sensaciones de dolor que sufrió vuestro amantísimo corazón y el de vuestra
Purísima Madre en el encuentro de la calle de la Amargura caminando con pesada cruz de
nuestros pecados.
Y vosotras, almas santas, alcanzadnos del Señor las gracias que deseamos conseguir por
intercesión de la Santísima Virgen, saludándola diez veces con la jaculatoria. ¡Oh María! sin
pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos.
Quinto misterio:
Os suplicamos, Señor, saquéis tantas almas del purgatorio y convirtáis tantos pecadores,
cuantas fueron las sensaciones de dolor que sufrió vuestro amantísimo corazón y el de vuestra
Purísima Madre en las tres horas de mortal agonía y afrentosa muerte en la Cruz.
Y vosotras, almas santas, alcanzadnos del Señor las gracias que deseamos conseguir por
intercesión de la Santísima Virgen, saludándola diez veces con la jaculatoria. ¡Oh María! sin
pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos.
Se concluye esta coronilla rezando el Credo y la Salve.
Coronilla de santa Gertrudis por las almas del Purgatorio
Coronill
a de santa Gertrudis por las almas del Purgatorio
Cómo rezar la Coronilla de santa Gertrudis
Señal de la cruz
Credo
Padre Nuestro
3 Ave María
Gloria
En cada cuenta grande rezamos un Padre Nuestro
En cada cuenta pequeña:
Padre Eterno, yo te ofrezco la Preciosísima Sangre de Tu Divino Hijo Jesús, en unión con las
misas celebradas hoy día a través del mundo por todas las benditas ánimas del purgatorio.
Amén.
El propio Jesús le reveló a Santa Gertrudis ésta oración, diciéndole que Él liberaría miles de
almas del Purgatorio cada vez que se dijera. Con mucha más razón debemos tener fe en la
liberación de las almas purgantes cuando rezamos la coronilla completa, es decir 50 veces esta
oración.
Si gustas puedes agregar el siguiente texto a esta oración, el cual fue agregado
posteriormente, no por santa Gertrudis:
Por todos los pecadores del mundo, por los pecadores en la Iglesia universal, por aquellos en
propia casa y dentro de mi familia.
Al final de cada decena:
Sagrado Corazón de Jesús, abre el corazón y la mente de los pecadores a la verdad y la luz de
Dios, el Padre. Inmaculado Corazón de María, ruega por la conversión de los pecadores y del
mundo entero.
Gloria