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DADAÍSMO 1917-1922
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Texto 1
Un nuevo modo de concebir la obra de arte surge con el movimiento dadaísta. El artista dadá en su lucha
contra todo lo preestablecido, propone una cambio profundo, no sólo en la en apariencia del objeto artístico
en si, sino en la concepción del mismo. No es en vano los dadistas denominaron a sus realizaciones antí-
artisticas, pues, en el sentido tradicional, ninguna de estas obras podría considerase como artísticas. El
movimiento dáda surge en 1916, en plena guerra mundial en la ciudad de Zurich. Su nacimiento se halla
ligado en la apertura del célebre Cabaret Voltaire, por el poeta Hugo Ball y de su compañera. Su local se
hallaba destinado a ofrecer entretenimiento de carácter cultural al público. Así su programa figuraban
lecturas de poemas, acompañados de pianos o canciones y actuaciones. Muy pronto se unió a Ball el poeta
rumano Tristan Tzará, quien con su enorme capacidad inventiva pronto siguió crear espectáculos sin igual.
Los hermanos Jancos, procedentes de Rumania, colaboraron en estas actividades desde muy temprano. Los
espectáculos de cabaret se distinguieron, ante todo, por su agresividad y audacia. Se efectuaron lecturas de
poemas, a la par que se realizaban ruidos diversos, conseguidos por medios de raras percusiones. Muchas
veces los artistas disfrazados, arremetían contra el público reunido en la sala, hasta que la gente se rebelaba y
se producían las algarabias más impensables. Aunque la vida del cabaret en Suiza no fue demasiado larga, el
espíritu dadá ya se había configurado, y con el tiempo, llegó a poseer unas características muy definidas. En
toda la actividad daísta debe verse un acto de provocación, aunque en un momento dado pude parecer
carente de finalidad, tiene como una meta conseguir una concienciación por parte de los espectadores. Es
muy difícil entender el movimiento dadá sin haber llegado a comprender la personalidad de Tzará. El propio
concepto de dadá fue hallado por Tzará al azar- tal como siempre mantuvo- al abrir un diccionario por la
letra “d”. Por ese motivo, la palabra dadá no posee ningún significado. Tzará va más allá al afirmar que
Dadaísmo nunca se fundamento en teoría y no fue nada más que una protesta. La difusión de este
movimiento no se hizo esperar, en poco tiempo, hubo focos en Alemania -en ciudades como Berlín y
Colonia-. Se establecido una estrecha vinculación entre entre el Dadaísmo y el Surrealismo. Existen varios
motivos, pero hay que señalar como fundamental que muchos surrealistas habían sido en sus inicios artistas o
literarios dadaístas -pero existió profundas diferencias- el Surrealismo nunca tuvo el afán destructivo,
presente en las actividades dadaístas que llevan a sus máximas consecuencias su actitud profundamente
nihilista ante la vida que, como es lógico, impregna todas las manifestaciones artísticas. La fecha final del
movimiento Dadá se situá en 1922, año en el que el propio Tzará se dedicó a rezar la oración fúnebre por
Dada en distintas ciudades de Alemania.
Cirlot, Lourdes (1988) Las claves de las vanguardias artísticas en el siglo XX. Barcelon: Ed. Ariel: pp.48-52
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“Para comprender como nació Dadá es necesario imaginarse, de una parte, el estado de ánimo de
un grupo de jóvenes en aquella especie de prisión que era Suiza en tiempos de la Primera Guerra
Mundial, y, de otra, el nivel intelectual del arte y de la literatura de aquella época. La guerra
ciertamente, acabó, pero más tarde vimos otras. Todo ello cayó en ese semiolvido que la costumbre
llama de historia. Pero hacía 1916-1917 la guerra parecía que no iba terminar nunca. Es más, de
lejos, y tanto para mí como para mis amigos, adquiría proporciones falseadas por una perspectiva
demasiado amplia. De ahí el disgustto y la rebelión. Estábamos resueltamente contra la guerra, sin
por ello caer en las fáciles pliegues del pacifismo utópico. Sabíamos que sólo se podía suprimir la
guerra extirpando sus raíces. La impaciencia de vivir era grande; el disgusto se hacía extensivo a
todas las formas de la civilización llamada moderna, a sus mismas bases, a su lógica y a su
lenguaje, y la rebelión asumía modos en los que lo grosero y los absurdo superaban largamente a
los valorees estéticos. No hay que olvidar que en literatura un avasallador sentimentalismo en
mascaraba lo humano, y que el mal gusto con pretensiones de elevación comparada por sus
respectos en todos los campos del arte, caracterizando la fuerza de la burguesía en todo lo que
tenía de más odioso…
(…) Dadá nació de una rebelión que entonces era común a todos los jóvenes, una rebelión que
exigía una adhesión completa del individuo a las necesidades de su naturaleza, sin consideraciones
para con la historia, la lógica, la moral común, el Honor, la Patria, la Familia el Arte, la Religión,
al Libertad, la Fraternidad y otras tantas nociones correspondientes a las necesidades humanas ,
pero de las cuales no subsistían más que esqueletos convencionalismos, porque habían sido
vaciadas de su contenido inicial. La frase de Descartes “No quiero ni siquiera saber si antes de mí
hubo hombres , la habíamos puesto de cabecera de una de nuestras publicaciones. Significaba que
queríamos mirar el mundo con ojos nuevos y queríamos reconsiderar y poner en tela de juicio la
base misma de las nociones que nos habíamos sido impuestas por nuestros padres , y probar su
justeza”
(Tristan Tzara, entrevista radial francesa en 1950)
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Texto 2
El dadaísmo de Zúrich se mantuvo en el ámbito de una violenta negación intelectual, llegando, sin embargo,
a una definición más clara de su propia actitud, llegando, sin embargo, a una definición más clara de su
propia actitud. Como en el expresionismo alemán, el fondo de tal actitud era la protesta se llevaba
furiosamente a sus últimas consecuencias, o sea, a la negación absoluta de la razón: “el agua del diablo
llueve sobre mi razón”, dirá Tazará. En otras palabras, el irracionalismo psicológico y metafísico del que
brota el expresionismo, en el dadaísmo se convierte en el eje metódico de un nihilismo sin paragón. El
expresionismo todavía creía en el arte, el dadaísmo re chazaba hasta esta noción. Es decir su negación actúa
no sólo contra la sociedad, que también es blanco del expresionismo, sino contra todo lo que alguna manera
se relaciona con las tradiciones y las costumbres de esa sociedad. Y precisamente el arte, considerándose,
como producto de esa sociedad que y hay que negar en todo.
Dadá es antiartístico y antipoético. Su voluntad de destrucción tiene un blanco preciso que es, en parte, el
mismo blanco que el expresionismo, pero sus medios son bastante más radicales. Dadá está en contra la
belleza eterna, contra la eternidad de los principios, contras las leyes de las lógica, contra la inmovilidad del
pensamiento, contra la pureza de los conceptos abstractos y contra lo universal en general. Propugna, en
cambio la desenfrenada libertad del individuo, la espontaneidad, lo inmediato, actual y aleatorio, la crónica
contra la intemporalidad, la contradicción, el no donde los demás dicen sí y el son donde los demás dicen no,
defiende la anarquía contra el orden y imperfección contra la perfección. Por lo tanto, en su rigor negativo
también está contra el modernismo, es decir, el expresionismo, el cubismo, el futurismo y el abstraccionismo.
(…) El dadaísmo es, pues no tanto una tendencia artística-literaria, cuanto a una particular disposición del
espíritu, es el acto extremo del anti-dogmatismo, que se vale de cualquier modo para conducir su batalla.
Así, lo que interesa a Dadá es más el gesto que la obra, y el gesto sea siempre una provocación contra el
llamado buen sentido, contra las reglas y contra ley, en consecuencia, escándalo es el instrumento preferido
por los dadaístas para expresarse. Dadá este punto de vista, el dadaísmo también va más allá del significado
o de la simple noción de movimiento, para convertirse en un modo de vida. El sentido de su áspera polémica
contra el Arte y la Literatura, con mayúsculas, debe verse precisamente en el hecho de que ellos
hipócritamente dedicados a captar los “valores eternos del espíritu”, la vida había sido abolida y segregada.
Dadá, en cambio, era el deseo agudo de trasformar la poesía en acción, un intento exasperado de soldar esa
fractura entre arte y vida.
De Micheli, Mario (1966) Las vanguardias artísticas del siglo XX. España: Ed. Alianza. pp. 134-135
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Actividad
a) ¿Dónde aparece el Dadaísmo y bajo que contexto histórico? ¿De dónde proviene del nombre?.
Determinalo cronológicamente.
b) En base a la entrevista Tzará: ¿Cuál era el ánimo de los jóvenes dadaístas?. ¿Dónde podemos ver el
espíritu vanguardista del Dadaísmo?
c) ¿Contra qué estaba en contra el Dadaísmo? ¿Y por qué ?
d) En base al texto De Micheli argumenta: “El Dadaísmo no fue un estilo artístico, sino una protesta”