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Hipófisis: Conexión entre mente y cuerpo

La glándula pituitaria, situada debajo del cerebro, juega un papel importante en la regulación de las secreciones hormonales de otras glándulas endocrinas. Actúa como una especie de "jefe de orquesta" coordinando las respuestas hormonales del organismo y ayudando a mantener un estado de armonía. Transmite rápidamente señales nerviosas al detectar estímulos en el entorno, haciendo que se segreguen hormonas que preparan al cuerpo para la acción de manera más duradera que las neuronas individuales.

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Hipófisis: Conexión entre mente y cuerpo

La glándula pituitaria, situada debajo del cerebro, juega un papel importante en la regulación de las secreciones hormonales de otras glándulas endocrinas. Actúa como una especie de "jefe de orquesta" coordinando las respuestas hormonales del organismo y ayudando a mantener un estado de armonía. Transmite rápidamente señales nerviosas al detectar estímulos en el entorno, haciendo que se segreguen hormonas que preparan al cuerpo para la acción de manera más duradera que las neuronas individuales.

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HIPÓFISIS y PSICOLOGIA

La glá ndula hipó fisis o pituitaria, tiene el tamañ o de un guisante y está situada en la
base del cerebro.
Es la glá ndula maestra de todas las demá s y el enlace entre el cerebro y la mente
superior del ser humano. Por medio de ésta, los humanos pueden llegar a
reconocer la importancia de su YO SOY. Todo problema en esta glá ndula indica
un bloqueo entre el mundo material y el espiritual. Esto se produce en la
persona que no quiere aceptar la parte divina del ser humano y especialmente la
suya. Es una persona que se considera demasiado pequeñ a.
Cualesquiera sean las razones que te hacen temer reconocer la persona
extraordinaria que eres, no te benefician. Tu cuerpo te habla con fuerza para que
modifiques tus creencias con respecto a ti. Este tipo de problema es tan sutil, que
es muy difícil que la medicina pueda descubrir su causa. Es hora de que te
permitas ver la vida má s allá de su plano físico.

La glándula pituitaria es una glá ndula endocrina situada debajo del cerebro, por debajo
del hipotálamo y que, secretando las estimulinas que actú an sobre otras glándulas
endocrinas, juega un papel mayor en la regulació n de las secreciones hormonales. Actú a pues
como gran maestra con relació n a las demá s glá ndulas del cuerpo. Juega un papel de jefe de
orquesta. Su buen funcionamiento ayuda al equilibrio de mis facetas racional e intuitiva. Si se
manifiesta un desequilibrio, o si se “sobrecalienta” mi lado racional sin que deje lugar a mis
aspectos intuitivo, creativo y emocional,  también mi lado intuitivo, mis dones psíquicas se
“sobrecalientan” a su vez, porque quiero ir demasiado de prisa, tomando clases, leyendo todo
tipo de libros, ensayando todo tipo de técnicas, etc., y creo un desequilibrio porque mi cuerpo
físico no puede soportar todos los cambios interiores que se producen. Ya que la glándula
pituitaria controla el buen funcionamiento de mi organismo, me aseguro que mi cuerpo y mi
mente está n en equilibrio evitando los excesos y me aseguro el dominio de mis pensamientos
y de mis emociones. Si mi hipó fisis está afectada por un tumor, puedo vivir un sentimiento
profundo de impotencia, teniendo la impresió n de no ser capaz de alcanzar los objetivos que
me había fijado. En sentido figurado, es como si me alargase el brazo cuanto má s para
alcanzar la manzana que está en el á rbol, pero no lo consigo. El obstá culo puede ser físico o
emocional. Tengo la sensació n de ser “demasiado pequeñ o” (en sentido literal o figurado)
para alcanzar el objetivo y puedo tener miedo de los medios que deba utilizar para conseguir
mis propó sitos. ¿Có mo puedo alzarme hasta la cumbre? Tomo consciencia de que los objetivos
que me he fijado quizá s son demasiado altos. Aprendo a ser comprensivo y paciente hacía mí
– mismo, sabiendo que hago siempre mi posible y que quiero lo que está mejor para mí y para
los demá s. Siendo verdadero, siempre estaré orgulloso de mí, cualesquiera sean mis
realizaciones.
Todos los procesos mentales que se producen a partir del sistema
nervioso del ser humano no dependen únicamente de la actividad de
las neuronas.

Entre las partes del cerebro, hay varias cuya actividad depende


directamente de lo que está ocurriendo en el sistema endocrino, es decir,
el conjunto de órganos que segregan hormonas.

La glándula pituitaria (o hipófisis) es, justamente, una de las


estructuras de nuestro encéfalo en la que se traza un puente entre el
mundo de las hormonas y el de los impulsos nerviosos que recorren
nuestras neuronas. Gracias a la hipófisis aquello que pensamos y
percibimos a través de los sentidos tiene un impacto en el modo en el
que entramos en uno u otro estado emocional.

La hipófisis es una glándula endocrina que nos ayuda a hacer que todas
aquellas respuestas hormonales que ocurren en el organismo estén bien
coordinadas entre sí y nos mantengan en un estado de armonía en
relación a lo que ocurre en el entorno.
La glándula pituitaria es una de las zonas por las que se transmiten
rápidamente las órdenes de producir ciertas hormonas cuando se
detectan ciertos estímulos en el entorno. Por ejemplo, si vemos una
serpiente, esta información visual, antes de llegar a las áreas de la
corteza cerebral encargadas de convertir esta señal en algo en lo que se
pueda pensar en términos abstractos, pasa por una región
llamada tálamo.

El tálamo procesa esta información visual y, al detectar patrones de


información que relacionan estos datos con el peligro, transmite una
señal que pasará rápidamente a la hipófisis, situada muy cerca, y esta
hará se empiecen a segregar hormonas relacionadas con el uso de la
fuerza, la rapidez de reacción y la fuerza. Estas hormonas navegarán
por el torrente sanguíneo y activarán otras glándulas repartidas por
el cuerpo, con lo cual se logrará hacer que todo el organismo se
encuentre en una situación de activación determinada durante varios
minutos.

Todo esto, sin esperar a que la corteza cerebral haya procesado la


información visual y se haya producido el razonamiento de que las
serpientes son venenosas.
La glándula pituitaria y el sistema límbico
El ejemplo que acabamos de ver es una muestra del modo en el que la
hipófisis convierte señales nerviosas en producción de hormonas que
permanecen durante varios segundos flotando en el torrente sanguíneo.
Mientras que cada “acción” de una neurona dura milésimas de
segundo, los efectos hormonales de la glándula pituitaria son más
duraderos, aunque sus efectos son también menos precisos.

Mientras que las neuronas se conectan sólo con algunas otras células
nerviosas, y no con todas, las hormonas quedan navegando en la sangre
sin control, activando zonas del cuerpo muy alejadas entre sí, y en un
marco temporal más amplio. Es por eso que, una vez hemos terminado
de correr, no solo nos cuesta más respirar durante los siguientes
segundos o minutos, sino que nuestra manera de pensar se ve también
alterada; es un efecto colateral de las hormonas, algo que no nos es de
utilidad pero que ocurre de todas formas debido al amplio alcance
temporal del sistema endocrino.

La hipófisis y Descartes
La glándula pituitaria es una de las partes del cerebro que se encuentra
más centrada. De hecho, se encuentra justo debajo del hipotálamo. otra
de las estructuras que componen el sistema límbico.

Es en parte por esto por lo que el famoso filósofo René Descartes la


identificó como el posible lugar en el que, según su perspectiva dualista,
el alma (res cogitans) interactúa con la materia del cuerpo humano (res
extensa). Por supuesto, esta teoría es rechazada por la comunidad
científica, ya que realmente no aporta una explicación sobre el
funcionamiento de la hipófisis.

Concluyendo
La glándula pituitaria es un ejemplo de que los procesos psicológicos
están totalmente ligados a los procesos hormonales y, por lo
tanto, también a la vertiente emocional de nuestra personalidad. 

Tener en cuenta esto es importante, ya que nos recuerda hasta qué


punto la racionalidad y la irracionalidad no son dos compartimentos
estancos y, también, que hay ciertas respuestas emocionales
automáticas que no dependen de nuestra manera de reflexionar acerca
de lo que nos ocurre.

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