Poesía Renacentista en el Siglo XVI
Poesía Renacentista en el Siglo XVI
LA POESÍA RENACENTISTA
1
LA LITERATURA RENACENTISTA: CONTENIDOS
EL SIGLO XVI
La sociedad del siglo XVI
España en el siglo XVI
El Renacimiento
2
1. EL SIGLO XVI
3
1. EL SIGLO XVI
La burguesía, poseedora de la
PUEBLO LLANO riqueza, quiere el poder
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1. EL SIGLO XVI
FUERTES CONFLICTOS
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1. EL SIGLO XVI
SITUACIÓN SOCIAL
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1. EL SIGLO XVI
SITUACIÓN SOCIAL
Los nobles siguen ocupando el rango más alto en el escalafón social, pero hay
muchas diferencias entre la alta nobleza y la baja nobleza.
Todos desean ser nobles para gozar de los privilegios de la nobleza.
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1. EL SIGLO XVI
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1. EL SIGLO XVI
LA HONRA
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1. EL SIGLO XVI
1.3. EL RENACIMIENTO
• La cultura, las letras y las ciencias son una necesidad de los tiempos,
favorecen el desarrollo comercial y son muy útiles para el gobierno de los
Estados.
• Así los reyes conceden privilegios a las Universidades porque cumplen una
función imprescindible: en ellas se forman juristas, médicos, etc.
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1. EL SIGLO XVI
1.3. EL RENACIMIENTO
1.3.1. EL HUMANISMO
TERENCIO
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1. EL SIGLO XVI
1.3. EL RENACIMIENTO
1.3.1. EL HUMANISMO
TERENCIO
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1. EL SIGLO XVI
1.3. EL RENACIMIENTO
1.3.1. EL HUMANISMO
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1. EL SIGLO XVI
1.3. EL RENACIMIENTO
1.3.1. EL HUMANISMO
Platón Séneca
Filosofía
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1. EL SIGLO XVI
1.3. EL RENACIMIENTO
1.3.1. EL HUMANISMO
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1. EL SIGLO XVI
1.3. EL RENACIMIENTO
1.3.1. EL HUMANISMO
1.3. EL RENACIMIENTO
1.3.1. EL HUMANISMO
1.3. EL RENACIMIENTO
1.3.1. EL HUMANISMO
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1. EL SIGLO XVI
1.3. EL RENACIMIENTO
1.3.1. EL HUMANISMO
1.3. EL RENACIMIENTO
1.3.1. EL HUMANISMO
• Se abandona la idea
medieval del mundo
como un valle de
lágrimas.
• La naturaleza es ahora
sentida como un lugar de
placer. De ahí el tópico
renacentista del Carpe
diem!.
• La naturaleza es ahora
modelo de belleza.
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1. EL SIGLO XVI
1.3. EL RENACIMIENTO
1.3.1. EL HUMANISMO
El movimiento humanístico se
extendió por toda Europa
gracias a los intelectuales y
artistas que iban a estudiar a
Italia y regresaban a sus
países, a los numeroso italianos
que enseñaban en naciones DANTE GIOVANNI
FRANCESCO
extranjeras y por los ALIGHIERI PETRARCA BOCCACCIO
intercambios de personas que Autor de la Escribió el Autor del
Divina Decamerón
se producían. Comedia
Cancionero
dedicado a su
amada Laura
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1. EL SIGLO XVI
1.3. EL RENACIMIENTO
1.3.1. EL HUMANISMO
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1. EL SIGLO XVI
1.3. EL RENACIMIENTO
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1. EL SIGLO XVI
1.3. EL RENACIMIENTO
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1. EL SIGLO XVI
1.3. EL RENACIMIENTO
CULTO A LA
ANTIGÜEDAD CLÁSICA
1.3. EL RENACIMIENTO
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1. EL SIGLO XVI
1.3. EL RENACIMIENTO
ANTROPOCENTRISMO Y
RACIONALISMO
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1. EL SIGLO XVI
1.3. EL RENACIMIENTO
NEOPLATONISMO
1.3. EL RENACIMIENTO
NEOPLATONISMO
BELLEZA
BONDAD
VERDAD
Cosas
bellas Cosas
Cosas bellas
bellas
Cosas
bellas Cosas
Cosas Cosas bellas Cosas
bellas bellas bellas
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1. EL SIGLO XVI
1.3. EL RENACIMIENTO
ARMONÍA CONTENCIÓN
EQUILIBRIO SERENIDAD
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1. EL SIGLO XVI
1.3. EL RENACIMIENTO
NUEVA RELIGIOSIDAD
La figura de Erasmo de
Rotterdam fue clave en la
nueva religiosidad
Lutero Calvino
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1. EL SIGLO XVI
1.3. EL RENACIMIENTO
NUEVA RELIGIOSIDAD
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1. EL SIGLO XVI
1.3. EL RENACIMIENTO
NUEVA RELIGIOSIDAD
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1. EL SIGLO XVI
1.3. EL RENACIMIENTO
NUEVA RELIGIOSIDAD
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2. LA LITERATURA RENACENTISTA. RENOVACIÓN DE TEMAS Y FORMAS
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2. LA LITERATURA RENACENTISTA. RENOVACIÓN DE TEMAS Y FORMAS
1.2. TEMAS
AMOR
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2. LA LITERATURA RENACENTISTA. RENOVACIÓN DE TEMAS Y FORMAS
1.2. TEMAS
AMOR
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2. LA LITERATURA RENACENTISTA. RENOVACIÓN DE TEMAS Y FORMAS
1.2. TEMAS
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2. LA LITERATURA RENACENTISTA. RENOVACIÓN DE TEMAS Y FORMAS
1.2. TEMAS
1.2. TEMAS
1.2. TEMAS
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2. LA LITERATURA RENACENTISTA. RENOVACIÓN DE TEMAS Y FORMAS
1.2. TEMAS
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2. LA LITERATURA RENACENTISTA. RENOVACIÓN DE TEMAS Y FORMAS
1.2. TEMAS
PETRARCA 44
2. LA LITERATURA RENACENTISTA. RENOVACIÓN DE TEMAS Y FORMAS
1.2. TEMAS
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2. LA LITERATURA RENACENTISTA. RENOVACIÓN DE TEMAS Y FORMAS
1.2. TEMAS
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2. LA LITERATURA RENACENTISTA. RENOVACIÓN DE TEMAS Y FORMAS
1.2. TEMAS
LA NATURALEZA
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2. LA LITERATURA RENACENTISTA. RENOVACIÓN DE TEMAS Y FORMAS
1.2. TEMAS
LA NATURALEZA
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2. LA LITERATURA RENACENTISTA. RENOVACIÓN DE TEMAS Y FORMAS
1.2. TEMAS
LA NATURALEZA
1.2. TEMAS
LA MITOLOGÍA
Los mitos sustituyen a las alegorías de la Edad Media y son utilizados como
símbolos de las fuerzas de la Naturaleza y de la pasión amorosa.
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Orfeo y Eurídice Apolo y Dafne Venus y Adonis
2. LA LITERATURA RENACENTISTA. RENOVACIÓN DE TEMAS Y FORMAS
1.2. TEMAS
LA RELIGIÓN
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2. LA LITERATURA RENACENTISTA. RENOVACIÓN DE TEMAS Y FORMAS
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2. LA LITERATURA RENACENTISTA. RENOVACIÓN DE TEMAS Y FORMAS
Teatro popular: festivo y costumbrista Torres Naharro, Gil Vicente, Lope de Rueda
Teatro literario: imita la tragedia y comedia clásica 53
2. LA LITERATURA RENACENTISTA. RENOVACIÓN DE TEMAS Y FORMAS
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3. PRINCIPALES POETAS RENACENTISTAS
55
3. PRINCIPALES POETAS RENACENTISTAS
3.1.1. Biografía
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3. PRINCIPALES POETAS RENACENTISTAS
3.1.1. Biografía
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3. PRINCIPALES POETAS RENACENTISTAS
TEMAS FORMAS
-Silencio intimista. - Octosílabos
-Austeridad imaginativa. -Practica ya formas italianas.
-Desinterés por todo lo exterior. - Artificios cancioneriles: juegos de
-Influencia de Ausias March. palabras, antítesis, derivaciones…
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3. PRINCIPALES POETAS RENACENTISTAS
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3. PRINCIPALES POETAS RENACENTISTAS
ÉGLOGA I
Contiene los monólogos de dos pastores, Salicio y Nemoroso.
SALICIO NEMOROSO
Un narrador introduce las tristes quejas Llora la muerte de su querida Elisa.
de Salicio, quien se lamenta por el
rechazo de Galatea.
Ambos parecen ser el “yo” del poeta, que plantea el debate sobre qué pena es
mayor: la del que ha sido rechazado o la del que ha perdido a su amada para
siempre. El poeta concluye en una atmósfera de melancolía y afirmación del “dolorido
sentir” como condición de la existencia humana.
ESTILO
Frecuentes exclamaciones y preguntas
Énfasis en la ponderación.
Descripción hiperbólica del sentimiento amoroso
Identificación de la naturaleza con el dolor del poeta.
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Sincera confesión y contención sobria.
3. PRINCIPALES POETAS RENACENTISTAS
ÉGLOGA II
ALBANIO NEMOROSO
Se centra en el amor no Además de contar sus experiencias
correspondido de Albanio hacia amorosas, elogia las hazañas del
Camila. Albanio intenta suicidarse y duque de Alba, protector del poeta.
relata sus desventuras.
63
3. PRINCIPALES POETAS RENACENTISTAS
ÉGLOGA III
Describe un paisaje del Tajo, bellamente idealizado, al que acuden cuatro ninfas que
tejen en ricas telas escenas mitológicas de amores trágicos
ESTILO
Escrita en octavas reales.
Soltura en el uso de los recursos literarios
Perfecta estructura
Mayor distanciamiento y convencionalismo que en la Égloga I. 64
SALICIO:
¡Oh más dura que el mármol a mis quejas,
y al encendido fuego en que me quemo
más helada que nieve, Galatea!
Estoy muriendo, y aún la vida temo;
témola con razón, pues tú me dejas:
que no hay sin ti el vivir para qué sea.
Vergüenza he que me vea
ninguno es tal estado,
de ti desamparado,
y de mí mismo me avergüenzo ahora.
¿De un alma te desdeñas ser señora,
donde siempre moraste, no pudiendo
della salir un hora?
Salid sin duelo, lágrimas , corriendo. […]
…..Por ti el silencio de la selva umbrosa,
por ti la esquividad y apartamiento
del solitario monte me agradaba;
por ti la verde hierba, el fresco viento,
el blanco lirio y colorada rosa
y dulce primavera deseaba.
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¡Ay ,cuánto me engañaba!
¡Ay, cuán diferente era
y cuán de otra manera
lo que en tu falso pecho se escondía!
Bien claro con su voz me lo decía
la siniestra corneja repitiendo
la desventura mía.
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. […]
Tu dulce habla ¿en cúya oreja suena?
tus claros ojos ¿a quién los volviste?
¿por quién tan sin respeto me trocaste?
Tu quebrantada fe ¿dó la pusiste?
¿Cuál es el cuello que, como en cadena
de tus hermosos brazos anudaste?
No hay corazón que baste
aunque fuese de piedra
viendo mi amada yedra
de mí arrancada, en otro muro asida
y mi parra en otro olmo entretejida
que no se esté con llanto deshaciendo
hasta acabar la vida.
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. […]
66
……Con mi llorar las piedras enternecen
su natural dureza y la quebrantan;
los árboles parece que se inclinan;
las aves que me escuchan, cuando cantan,
con diferente voz se condolecen
y mi morir cantando me adivinan.
Las fieras que reclinan
su cuerpo fatigado,
dejan el sosegado
sueño por escuchar mi llanto triste.
Tú sola contra mí te endureciste,
los ojos aun siquiera no volviendo
a los que tú hiciste.
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. […]
67
NEMOROSO
Corrientes aguas puras, cristalinas;
árboles que os estáis mirando en ellas,
verde prado de fresca sombra lleno,
aves que aquí sembráis vuestras querellas,
hiedra que por los árboles caminas,
torciendo el paso por su verde seno;
yo me vi tan ajeno
del grave mal que siento,
que de puro contento
con vuestra soledad me recreaba,
donde con dulce sueño reposaba,
o con el pensamiento discurría
por donde no hallaba
sino memorias llenas de alegría.
Y en este mismo valle, donde agora
me entristezco y me canso, en el reposo
estuve tan contento y descansado.
68
¡Oh bien caduco, vano y presuroso!
Acuérdate durmiendo aquí algún hora,
que despertando, a Elisa vi a mi lado,
¡Oh miserable hado!
¡Oh tela delicada
antes de tiempo dada
a los agudos filos de la muerte!
Más convenible fuera aquesta suerte
a los cansados años de mi vida,
que es más que el hierro fuerte,
pues no la ha quebrantado tu partida
69
¿Dó están agora aquellos claros ojos
que llevaban tras sí, como colgada,
mi alma, doquier que ellos se volvían?
¿Dò está la blanca mano delicada,
llena de vencimientos y despojos
que de mi mis sentidos le ofrecían?
Los cabellos que veían
con gran desprecio al oro
como a menor tesoro
¿adónde están? ¿adónde el blanco pecho?
¿Dó la columna que el dorado techo
con proporción graciosa sostenía?
Aquesto todo agora ya se encierra,
por desventura mía,
en la oscura, desierta y dura tierra.
70
Después que nos dejaste nunca pace
en hartura el ganado ya, ni acude
el campo al labrador con mano llena.
No hay bien que en mal no se convierta y mude:
la mala hierba al trigo ahoga, y nace
en lugar suyo la infelice avena
la tierra que de buena
gana nos producía
flores con que solía
quitar en solo verlas mis enojos
produce agora en cambio estos abrojos,
ya de rigor de espinas intratable:
yo hago con mis ojos,
crecer, llorando , el fruto miserable.
71
3. PRINCIPALES POETAS RENACENTISTAS
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3. PRINCIPALES POETAS RENACENTISTAS
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3. PRINCIPALES POETAS RENACENTISTAS
3.1.5. Estilo
NATURALIDAD ELEGANCIA
Lenguaje sencillo
Tono dulce, triste y melancólico.
Aliteraciones
Hipérbatos…
74
Amor, amor, un hábito vestí
el cual de vuestro paño fue cortado;
al vestir ancho fue, mas apretado
y estrecho cuando estuvo sobre mí.
75
En tanto que de rosa y azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar, ardiente, honesto,
con clara luz la tempestad refrena;
76
En tanto que de rosa y azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar, ardiente, honesto,
con clara luz la tempestad refrena;
Descriptio
puellae y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena;
77
En tanto que de rosa y azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar, ardiente, honesto,
con clara luz la tempestad refrena;
78
En tanto que de rosa y azucena ELEMENTOS ROJOS
se muestra la color en vuestro gesto, PASIÓN-AMOR-JUVENTUD- CALOR
y que vuestro mirar, ardiente, honesto, Rosa
con clara luz la tempestad refrena; Mirar ardiente
Tempestad
y en tanto que el cabello, que en la vena Dulce fruto
del oro se escogió, con vuelo presto Rosa
por el hermoso cuello, blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena,
79
En tanto que de rosa y azucena ELEMENTOS ROJOS
se muestra la color en vuestro gesto, PASIÓN-AMOR-JUVENTUD- CALOR
y que vuestro mirar, ardiente, honesto, Rosa
con clara luz la tempestad refrena; Mirar ardiente
Tempestad
y en tanto que el cabello, que en la vena Dulce fruto
del oro se escogió, con vuelo presto Rosa
por el hermoso cuello, blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena,
ELEMENTOS BLANCOS
coged de vuestra alegre primavera CASTIDAD, DESDÉN, VEJEZ,
el dulce fruto antes que el tiempo airado FRIALDAD
cubra de nieve la hermosa cumbre. Azucena
Mirar honesto
Marchitará la rosa el viento helado, Clara luz
todo lo mudará la edad ligera Cuello blanco
por no hacer mudanza en su costumbre. Tiempo airado
Nieve
Viento helado
80
Escrito está en mi alma vuestro gesto
y cuanto yo escribir de vos deseo:
vos sola lo escribisteis, yo lo leo
tan solo, que aun de vos me guardo en esto.
81
A Dafne ya los brazos le crecían
y en luengos ramos vueltos se mostraban
en verdes hojas vi que se tornaban
los cabellos que al oro oscurecían;
82
A Dafne ya los brazos le crecían
y en luengos ramos vueltos se mostraban
en verdes hojas vi que se tornaban
los cabellos que al oro oscurecían;
Transformación
de la ninfa de áspera corteza se cubrían
los tiernos miembros que aún bullendo estaban;
los blancos pies en tierra se hincaban
y en torcidas raíces se volvían.
83
A Dafne ya los brazos le crecían
D
y en luengos ramos vueltos se mostraban
E en verdes hojas vi que se tornaban
A los cabellos que al oro oscurecían
R
R
I de áspera corteza se cubrían
B los tiernos miembros que aún bullendo
A
estaban
los blancos pies en tierra se hincaban
A
B y en torcidas raíces se volvían
A
J
O
Elementos humanos
Elementos vegetales
84
Aquel que fue la causa de tal daño ¡Oh miserable estado, oh mal tamaño,
a fuerza de llorar, crecer hacía que con llorarla crezca cada día
este árbol, que con lágrimas regaba la causa y la razón por que lloraba!
85
Pasando el mar Leandro el animoso,
en amoroso fuego todo ardiendo,
esforzó el viento, y fuese embraveciendo
el agua con un ímpetu furioso.
86
ODA A LA FLOR DE GNIDO
Si de mi baja lira
tanto pudiese el son que en un momento
aplacase la ira
del animoso viento
y la furia del mar y el movimiento,
y en ásperas montañas
con el suave canto enterneciese
las fieras alimañas
los árboles moviese
y al son confusamente los trujese,
no pienses que cantado
sería de mí, hermosa flor de Gnido,
el fiero Marte airado,
a muerte convertido,
de polvo y sangre y de sudor teñido […]
87
Mas solamente aquella
fuerza de tu beldad sería cantada,
y alguna vez con ella
también sería notada
el aspereza con que estás armada […]
Hablo aquí de aquel cativo
de quien tener se debe más cuidado,
que está muriendo vivo
al remo condenado,
en la concha de Venus amarrado […]
Hágale temerosa
el caso de Anaxárate, y cobarde,
que de ser desdeñosa
se arrepintió muy tarde,
y así su alma con su mármol arde. […]
88
3. PRINCIPALES POETAS RENACENTISTAS
89
3. PRINCIPALES POETAS RENACENTISTAS
3.2.1. Biografía
91
3. PRINCIPALES POETAS RENACENTISTAS
Fray Luis es un gran Fray Luis lee la Usó el endecasílabo No olvida la tradición
conocedor de los Biblia en su y la lira de la poesía
clásicos griegos y idioma original. castellana.
latinos. Conoce y asimila la
poesía de Petrarca.
Actualiza el tópico
Beatus ille de
Horacio
Su obra está
inspirada en el
pitagorismo. 92
3. PRINCIPALES POETAS RENACENTISTAS
Fervor religioso
93
3. PRINCIPALES POETAS RENACENTISTAS
94
3. PRINCIPALES POETAS RENACENTISTAS
Contemplación La armonía
de la noche universal
estrellada. sentida al
escuchar las
BEATUS ILLE notas musicales
95
ODA A LA VIDA ¡Qué descansada vida
RETIRADA la del que huye el mundanal ruïdo,
y sigue la escondida
senda, por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido!
Que no le enturbia el pecho
de los soberbios grandes el estado,
ni del dorado techo
se admira, fabricado
del sabio moro, en jaspes sustentado.
No cura si la fama
canta con voz su nombre pregonera;
ni cura si encarama
la lengua lisonjera
lo que condena la verdad sincera.
¿Qué presta a mi contento,
si soy del vano dedo señalado,
si en busca de este viento
ando desalentado
con ansias vivas, con mortal cuidado?
Jaspe: mármol veteado
96
¡Qué descansada vida
la del que huye el mundanal ruïdo,
Beatus ille… y sigue la escondida
senda, por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido!
Que no le enturbia el pecho
Poder
de los soberbios grandes el estado,
ni del dorado techo
Lujos
se admira, fabricado
del sabio moro, en jaspes sustentado.
No cura si la fama
canta con voz su nombre pregonera;
Fama ni cura si encarama
la lengua lisonjera
lo que condena la verdad sincera.
¿Qué presta a mi contento,
si soy del vano dedo señalado,
Pregunta retórica si en busca de este viento
sobre la fama ando desalentado
con ansias vivas, con mortal cuidado?
97
¡Qué descansada vida
la del que huye el mundanal ruïdo,
y sigue la escondida
senda, por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido!
Que NO le enturbia el pecho
de los soberbios grandes el estado,
NI del dorado techo
se admira, fabricado
Lo que Fray Luis del sabio moro, en jaspes sustentado.
NO quiere NO cura si la fama
canta con voz su nombre pregonera;
NI cura si encarama
la lengua lisonjera
lo que condena la verdad sincera.
¿Qué presta a mi contento,
si soy del vano dedo señalado,
si en busca de este viento
ando desalentado
con ansias vivas, con mortal cuidado?
98
ODA A LA VIDA ¡Oh campo! ¡Oh monte! ¡Oh río!
RETIRADA ¡Oh secreto seguro, deleitoso!
Roto casi el navío,
a vuestro almo reposo
huyo de aqueste mar tempestuoso.
Un no rompido sueño,
un día puro, alegre, libre quiero:
no quiero ver el ceño
vanamente severo
del que la sangre sube o el dinero.
Despiértenme las aves
con su cantar süave, no aprendido;
no los cuidados graves
de que es siempre seguido
quien al ajeno arbitrio está atenido.
Vivir quiero conmigo,
gozar quiero del bien que debo al cielo,
a solas, sin testigo,
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanzas, de recelo.
Almo: criador, vivificador
99
¡Oh campo! ¡Oh monte! ¡Oh río!
Metáfora náutica:
Navío: poeta ¡Oh secreto seguro, deleitoso!
Mar tempestuoso: Roto casi el navío,
Vida ajetreada a vuestro almo reposo
huyo de aqueste mar tempestuoso.
Un no rompido sueño, Pureza, alegría libertad
Quiero un día puro, alegre, libre quiero:
no quiero ver el ceño
NO quiero Nobleza
vanamente severo Riqueza
del que la sangre sube o el dinero.
Despiértenme las aves La naturaleza
Quiero
con su cantar süave, no aprendido;
no los cuidados graves
NO quiero Preocupaciones
de que es siempre seguido
por la fama
quien al ajeno arbitrio está atenido.
Vivir quiero conmigo,
gozar quiero del bien que debo al cielo,
Quiero Soledad
a solas, sin testigo,
Estoicismo
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanzas, de recelo.
100
ODA A LA VIDA Del monte en la ladera
RETIRADA por mi mano plantado tengo un huerto,
que con la primavera,
de bella flor cubierto,
ya muestra en esperanza el fruto cierto.
Y como codiciosa
de ver y acrecentar su hermosura,
desde la cumbre airosa
una fontana pura
hasta llegar corriendo se apresura.
Y luego, sosegada,
el paso entre los árboles torciendo,
el suelo, de pasada,
de verdura vistiendo,
y con diversas flores va esparciendo.
El aire el huerto orea,
y ofrece mil olores al sentido,
los árboles menea
con un manso ruïdo,
que del oro y del cetro pone olvido.
101
Del monte en la ladera
por mi mano plantado tengo un huerto,
que con la primavera,
Primavera
de bella flor cubierto,
Flores
ya muestra en esperanza el fruto cierto. Árboles
Y como codiciosa
de ver y acrecentar su hermosura,
desde la cumbre airosa
una fontana pura
hasta llegar corriendo se apresura. Fuente
Locus amoenus Hierba verde
Y luego, sosegada,
Flores
el paso entre los árboles torciendo,
el suelo, de pasada,
de verdura vistiendo,
y con diversas flores va esparciendo.
El aire el huerto orea,
y ofrece mil olores al sentido, Aire
los árboles menea perfumado
con un manso ruïdo, Árboles
que del oro y del cetro pone olvido.
102
ODA A LA VIDA Ténganse su tesoro
RETIRADA los que de un flaco leño se confían;
no es mío ver el lloro
de los que desconfían,
cuando el cierzo y el ábrego porfían.
La combatida antena
cruje, y en ciega noche el claro día
se torna; al cielo suena
confusa vocería,
y la mar enriquecen a porfía.
A mí una pobrecilla
mesa, de amable paz bien abastada,
me baste; y la vajilla,
de fino oro labrada,
sea de quien la mar no teme airada.
Y mientras miserable-
mente se están los otros abrasando
con sed insacïable
del no durable mando,
tendido yo a la sombra esté cantando.
A la sombra tendido,
de yedra y lauro eterno coronado,
puesto el atento oído
al son dulce, acordado,
del plectro sabiamente meneado 103
Ténganse su tesoro
los que de un flaco leño se confían;
no es mío ver el lloro
de los que desconfían,
Metáfora náutica cuando el cierzo y el ábrego porfían.
La combatida antena
cruje, y en ciega noche el claro día
se torna; al cielo suena
confusa vocería,
y la mar enriquecen a porfía.
A mí una pobrecilla
Quiero mesa, de amable paz bien abastada,
me baste; y la vajilla,
NO quiero de fino oro labrada,
sea de quien la mar no teme airada.
Y mientras miserable-
NO quiero mente se están los otros abrasando
con sed insacïable
del no durable mando,
tendido yo a la sombra esté cantando.
A la sombra tendido,
Quiero de yedra y lauro eterno coronado,
puesto el atento oído
al son dulce, acordado,
del plectro sabiamente meneado 104
ODA A FELIPE RUIZ El aire se serena
y viste de hermosura y luz no usada,
Salinas, cuando suena
la música extremada,
por vuestra sabia mano gobernada.
A cuyo son divino
el alma, que en olvido está sumida,
torna a cobrar el tino
y memoria perdida,
de su origen primera esclarecida.
y como se conoce,
en suerte y pensamientos se mejora;
el oro desconoce
que el vulgo vil adora,
la belleza caduca, engañadora.
Traspasa el aire todo
hasta llegar a la más alta esfera,
y oye allí otro modo
de no perecedera
música, que es de todas la primera.
Ve cómo el gran maestro,
a aquesta inmensa cítara aplicado,
con movimiento diestro
produce el son sagrado
con que este eterno templo es sustentado. 105
ODA A FELIPE RUIZ y como está compuesta
de números concordes, luego envía
consonante respuesta;
y entrambas a porfía
mezclan una dulcísima armonía.
Aquí el alma navega
por un mar de dulzura, y, finalmente,
en él ansí se anega,
que ningún accidente
extraño o peregrino oye o siente.
¡Oh, desmayo dichoso!
¡Oh, muerte que das vida! ¡Oh, dulce olvido
¡Durase en tu reposo
sin ser restituido
jamás a aqueste bajo y vil sentido!
A aqueste bien os llamo,
gloria del apolíneo sacro coro,
amigos a quien amo
sobre todo tesoro;
que todo lo demás es triste lloro.
¡Oh!, suene de contino,
Salinas, vuestro son en mis oídos,
por quien al bien divino
despiertan los sentidos,
quedando a los demás amortecido 106
3. PRINCIPALES POETAS RENACENTISTAS
107
3. PRINCIPALES POETAS RENACENTISTAS
ILUMINATIVA
El alma se somete a Dios, renuncia a la razón
y recibe una sabiduría especial que la
ilumina.
UNITIVA
Éxtasis: Supone la unión mística entre el
alma y Dios.
Supone la anulación de los sentidos y 108
una
sensación de felicidad inefable.
3. PRINCIPALES POETAS RENACENTISTAS
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3. PRINCIPALES POETAS RENACENTISTAS
La intención de su obra era más religiosa que artística, pero es tal su sensibilidad y el
dominio de la expresión poética que, como dice Dámaso Alonso, su obra parece
tocada por “el ala del prodigio”.
Cántico espiritual
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Llama de amor viva
3. PRINCIPALES POETAS RENACENTISTAS
CÁNTICO ESPIRITUAL
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3. PRINCIPALES POETAS RENACENTISTAS
• Es un poema de cuatro
estrofas centrado en las
sensaciones amorosas que
expresa la Amada en la
unión con Dios, el éxtasis
místico.
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3. PRINCIPALES POETAS RENACENTISTAS
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3. PRINCIPALES POETAS RENACENTISTAS
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3. PRINCIPALES POETAS RENACENTISTAS
San Juan de la Cruz lucha para expresar con palabras la experiencia mística.
RECURSOS
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NOCHE OSCURA DEL ALMA
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NOCHE OSCURA DEL ALMA
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NOCHE OSCURA DEL ALMA
La experiencia mística es inefable, es decir, no se
puede expresar con palabras. Por ello, san Juan
recurre a una alegoría, es decir, identifica lo que En la vía purgativa el alma se libra del
siente con una experiencia de amor humano. pecado mediante la penitencia y la
Alma = amada práctica de la virtud.
Cuerpo = casa
Noche oscura = vía purgativa
El hombre debe renunciar a la razón y
sumergirse en la oscuridad para que
En una noche oscura
la luz de Dios pueda entrar en su alma.
con ansias, en amores inflamada,
Por ello se repiten los elementos
¡oh dichosa ventura!,
relacionados con la noche o la
salí sin ser notada,
oscuridad.
VÍA estando ya mi casa sosegada.
PURGATIVA A escuras y segura,
La penitencia y la práctica de la virtud
por la secreta escala, disfrazada,
permiten el control de las pasiones,
¡oh dichosa ventura!,
por ello el poeta afirma que su “casa”,
a escuras y en celada,
es decir, su cuerpo, está sosegada,
estando ya mi casa sosegada.
tranquila.
En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía,
VÍA sino la que en el corazón ardía.
ILUMINATIVA
Aquésta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.
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El poema sigue con la alegoría, la amada (el
En la vía unitiva, el alma se
alma) sale del cuerpo (la casa) en medio de
somete a Dios, renuncia a la
la noche oscura (la vía purgativa) guiada por
razón y recibe una sabiduría
la luz.
especial que la ilumina.
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NOCHE OSCURA DEL ALMA
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La vía unitiva supone la unión mística
NOCHE OSCURA DEL ALMA entre el alma y Dios. Se produce el
éxtasis místico: la anulación de los
¡Oh noche, que guiaste! sentidos y una sensación de felicidad
¡Oh noche, amable más que el alborada! inefable.
¡Oh noche que juntaste
Amado con amada, ÉXTASIS MÍSTICO: expresado por
amada en el Amado transformada! medio de exclamaciones, anáforas…
En mi pecho florido, juegos de palabras que indican la
que entero para él solo se guardaba, estrecha unión del alma con Dios.
allí quedó dormido,
y yo le regalaba, El poeta expresa la anulación de los
y el ventalle de cedros aire daba. sentidos y la sensación de felicidad
VÍA El aire de la almena, mediante la figura del amante que
UNITIVA cuando yo sus cabellos esparcía, duerme sobre el pecho de la amada.
con su mano serena La imagen del viento acariciante sirve
en mi cuello hería, para proporcionar la sensación de
y todos mis sentidos suspendía. bienestar absoluto.
Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado; En la estrofa final se reproduce de
cesó todo, y déjeme, nuevo la sensación de anulación de los
dejando mi cuidado sentidos mediante la aparición de los
entre las azucenas olvidado. verbos que indican abandono.
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CÁNTICO ESPIRITUAL
AMADA
¿Adónde te escondiste,
PREGUNTA A LAS CRIATURAS
Amado, y me dejaste con gemido?
¡O bosques y espesuras
Como el ciervo huiste
plantadas por la mano del Amado!,
habiéndome herido;
¡o prado de verduras
salí tras ti clamando y eras ido.
de flores esmaltado!,
Pastores, los que fuerdes
decid si por vosotros ha pasado.
allá por las majadas al otero,
si por ventura vierdes
RESPUESTA DE LAS
aquél que yo más quiero,
CRIATURAS
decidle que adolezco, peno y
Mil gracias derramando
muero.
pasó por estos sotos con presura;
Buscando mis amores
y, yéndolos mirando
iré por esos montes y riberas;
con sola su figura
ni cogeré las flores,
vestidos los dejó de hermosura.
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.
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CÁNTICO ESPIRITUAL
ESPOSA
¡Ay! ¿quién podrá sanarme?
Acaba de entregarte ya de vero;
no quieras enviarme Apaga mis enojos,
de hoy más mensajero pues que ninguno basta a deshacellos;
que no saben decirme lo que quiero. y véante mis ojos,
Y todos cuanto vagan pues eres lumbre dellos
de ti me van mil gracias refiriendo, y sólo para ti quiero tenellos.
y todos más me llagan, Descubre tu presencia,
y déjame muriendo y máteme tu vista y hermosura;
un no sé qué que quedan mira que la dolencia
balbuciendo. de amor, que no se cura
Mas ¿cómo perseveras, sino con la presencia y la figura.
¡oh vida!, no viviendo donde vives ¡Oh cristalina fuente,
y haciendo por que mueras si en esos tus semblantes plateados
las flechas que recibes formases de repente
de lo que del Amado en ti concibes? los ojos deseados
¿Por qué, pues has llagado que tengo en mis entrañas dibujados! (...)
aqueste corazón, no le sanaste?
Y, pues me le has robado,
¿por qué así le dejaste
y no tomas el robo que robaste?
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CÁNTICO ESPIRITUAL
De flores y esmeraldas,
en las frescas mañanas escogidas,
haremos las guirnaldas,
en tu amor floridas,
y en tu cabello mío entretejidas.(...)
Gocémonos, Amado,
y vámonos a ver en tu hermosura
al monte y al collado
do mana el agua pura;
entremos más adentro en la espesura
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