TEMA 1.
Crisis del Antiguo Régimen (1808-1814): las
Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812
Introducción crisis
La crisis del Antiguo Régimen en España (1808-1814), al igual que en otros países de
Europa en esta época, es un periodo marcado por varias guerras, el derrumbe de viejas
instituciones, la inestabilidad política y la alteración de la economía. Todo esto causado por
la Revolución Francesa de 1789 y la extensión del liberalismo por Europa
Esta fue la época que inició el paso del AR al capitalismo y situó a la alta burguesía como
clase dominante. El nuevo sistema político sería el Estado Liberal y las ideologías
dominantes el liberalismo político y económico. En España la crisis del Antiguo Régimen
coincide con las guerras Napoleónicas (1803-1815)
Fontainebleau y Motín Aranjuez
En este contexto socio-político, en España se firmó el tratado de Fontainebleau en 1807, en
dicho tratado, Godoy, primer ministro de Carlos IV (Rey: 1788-1808), permitía al ejército
francés atravesar los territorios españoles con el objetivo de conquistar Portugal. El ejército
de Napoleón, sin embargo, se asentó en la península y consiguió el control de la misma. Al
mismo tiempo (1807-1808) en España había una lucha de poder entre dos bandos; los que
apoyaban a Carlos IV y los que lo hacían a su hijo Fernando (partido Fernandino). Una
fuerte crisis de subsistencias (crisis económica y de hacienda, hambruna, enfermedades)
culminó en una revuelta popular (El Motín de Aranjuez en marzo de 1808) en la que,
dirigidos por el Partido Fernandino, hicieron abdicar a Carlos IV en su hijo Fernando VII.
Guerra
Napoleón, que gracias a su ejército repartido por la península controlaba España, no
reconoció a Fernando como rey de España. En mayo de 1808, Napoleón hizo que se
llevaran a la familia real a Bayona, allí, tras un largo proceso legal conocido como “las
Abdicaciones de Bayona” (Mayo 1808) se coronó a José I Bonaparte rey de España.
(Fernando VII > Carlos IV > Napoleón I > Jose I). La salida de la familia real de España
enfureció a los madrileños y el 2 de mayo de 1808 se levantaron contra los ejércitos
franceses, estos levantamientos derivaron en la Guerra de la Independencia (1808-1814) en
la que el objetivo no era otro que echar a los franceses del territorio español. La guerra
(debido a que las fuerzas militares españolas eran bastante débiles y no pudieron ganar a
los franceses en el campo de batalla de la forma habitual) desembocó en una guerra de
guerrillas que acabó en 1813 con el Tratado de Valencay y la salida de los franceses de la
guerra gracias al apoyo de los ingleses. (No ganaron los españoles)
Organización españoles
Durante este periodo (1808 - 1814), debido a la ausencia de la familia real en España se dió
una situación de vacío de poder (Tampoco se reconoció la autoridad de José I) en una
época en la que a parte de controlar una país había que dirigir la guerra. Por este motivo los
españoles se empezaron a organizar, primero en Juntas Locales y Provinciales (1808), que
mandaron representantes para la Junta Central Suprema (1808-1810). En 1810 dicha Junta
se disolvió asegurando previamente que se formaría una Regencia para dirigir el Estado
(1810-1814) y que esa regencia convocaría las Cortes de Cádiz (1810-1814). Las Cortes se
reunieron en Cádiz ya que era el territorio español más seguro del momento (libre de
franceses por el apoyo del ejército inglés).
Obra Cortes Cádiz
Las Cortes de Cádiz fueron, esencialmente, una Asamblea Constituyente que asumió la
soberanía nacional ante el claro vacío de poder vigente. En las Cortes se distinguían
claramente dos grupos o tendencias; los liberales (grupo mayoritario) y los absolutistas. La
obra de las Cortes de Cádiz se resume en los Decretos de Abolición del Antiguo Régimen,
que suponen un cambio radical con derechos como la libertad de expresión o la anulación
del régimen señorial. Sin embargo lo más importante de las Cortes es la redacción de la
Constitución de 1812; una constitución de ideología liberal que presenta características
clave como la separación de poderes o la soberanía nacional. La forma de Estado era la
Monarquía Parlamentaria y entre otros derechos establecía la igualdad jurídica, el derecho a
la educación primaria y la libertad de imprenta. Es una de las primeras constituciones
liberales del mundo y la primera en español así que es un punto de referencia para muchas
constituciones posteriores.
Vuelta al Absolutismo
Como ya hemos visto antes la forma de estado era la monarquía parlamentaria por lo que
hacía falta un rey. Tras el fin de la Guerra de Independencia se esperó el regreso de
Fernando VII para que aprobara la Constitución. Él, sin embargo, a su vuelta en marzo de
1814, pudo comprobar que tenía grandes apoyos por parte de la iglesia, la burguesía, los
militares y del pueblo. Este apoyo se puede ver, por ejemplo, en el Manifiesto de los Persas
de abril de 1814. Por ello, en Mayo de 1814, decidió declarar ilegal la convocatoria de
Cortes de Cádiz y anuló toda su obra legisladora. Con este gesto se volvió al absolutismo
con una dura represión hacia los liberales de las Cortes de Cádiz.
TEMA 2. Construcción y consolidación del Estado
liberal 1833-1874
Esquema muy por encima (De apoyo)
● Isabel II (1833-1868) → Regencias (1833-1843)
→ Década Moderada (1844-1854)
→ Bienio Progresista (1854-1856)
→ Unión Liberal (1856-1868)
● Sexenio Democrático → Revolución “La gloriosa” (1868)
→ Serrano y Prim (1869-1870)
→ Amadeo I Saboya (1870-1873)
→ I República (1873-1874)
Introducción
La construcción del estado liberal empieza tras la muerte de Fernando VII en 1833, un
monarca absolutista que reprimió duramente el liberalismo durante su reinado (1808-1833).
En esta época (1833-1874) se van a establecer los pilares fundamentales del liberalismo
I Guerra Carlista y Desamortización de Mendizábal
Antes de que Isabel II suba al trono, a partir de 1833 hay un periodo de 10 años de
regencias ya que es menor de edad y no puede gobernar el país. Durante la primera
regencia (1833-1841), de su madre María Cristina, el evento fundamental fue la I Guerra
Carlista (1833-1840).
Este conflicto enfrentó a isabelinos (liberales) y carlistas (absolutistas, apoyo a Carlos María
Isidro, hermano de Fernando VII) y acabó con el Convenio de Bergara de 1839 entre
Espartero y Maroto. Un gran apoyo de los carlistas fueron las Provincias Vascongadas ya
que los carlistas defendían el Antiguo Régimen y con ello los fueros (Derechos propios de
los habitantes de una región como, por ejemplo, no pagar tantos impuestos o estar exentos
de ir a la guerra). Una de las consecuencias directas de la guerra fue una crisis que
promovió la desamortización de Mendizábal de 1836 que puso en venta las propiedades del
clero regular (monjas y frailes) y rompió relaciones con el Vaticano.
División liberales, Estatuto Real 1834 y Constitución 1837
Durante la regencia de María Cristina (1833-1841), los liberales se dividieron en dos grupos;
los moderados, que habían estado en las Cortes de Cádiz y los progresistas, la nueva
oleada de liberales. Ambos grupos defendían algunos temas como la Constitución o el
sufragio censitario pero mientras que unos defendían la tradición los progresistas eran
mucho más reformistas. Como muestra del liberalismo del estado tenemos dos leyes, la
primera una carta otorgada en 1834 conocido como Estatuto Real. Era una especie de
Constitución incompleta que no llegó a satisfacer a los liberales progresistas.
Dos años después, en 1836, la desastrosa situación de la hacienda y la marcha de la II
Guerra Carlista, condujeron a rebeliones en gran parte del Estado y el pronunciamiento de
los sargentos de La Granja. Este hecho obligó a restituir la Consti 1812 y entregar el poder
a los progresistas. Con ello llegamos a la segunda ley, la Constitución de 1837 (Vigente
hasta 1845). Una constitución corta, muy parecida a la 1812, bicameral (Congreso y
Senado) y basada en la separación de poderes y la soberanía nacional además de
garantizar algunos derechos a los ciudadanos.
Espartero (Inicio y obra)
Tras la victoria de los moderados en las elecciones de 1837 se acentuó de nuevo el
centralismo político con la Ley de Ayuntamientos de 1840 que otorgaba a la corona la
facultad de nombrar a los alcaldes y que firmó la reina regente María Cristina. Tras la
aprobación de esta ley, aumentó de nuevo la conflictividad social y se enfrentaron los
moderados (con María Cristina al frente) con los progresistas. Finalmente los progresistas,
liderados por Espartero ganaron y María Cristina se fue al exilio. Espartero fue un
importante general del bando isabelino durante la I Guerra Carlista.
Durante su regencia (1841-1843) gobernó de forma autoritaria aislandose de los liberales
progresistas hasta que tras varios intentos de pronunciamientos Narváez logró el poder en
1843. Con esto comenzó la Década moderada, junto con el reinado de Isabel II.
Década moderada (1844-1854)
Fue una época muy moderada y que dio pasos atrás en varios temas. Cuando Narváez
llegó al poder en 1843 inició unas reformas por las que reforzó la corona y organizó la
administración de forma centralizada (Dividida en provincias y con impuestos únicos)
además de crear la Guardia Civil en 1844. La Constitución de 1845 reducía los derechos de
los ciudadanos comparado con la de 1837 y entre otros asuntos establecía la soberanía
compartida entre las Cortes y la Reina. Aparte de esto también se firmó el Concordato de
1851 con la Iglesia según el cual se suspendía la desamortización, el Estado mantendría al
clero y la Iglesia controlaría la educación.
Bienio Progresista (1854-1856)
En 1854 O’Donell se pronunció en Vicálvaro y se unió a Serrano. Entre ellos lograron el
poder que pasó a Espartero, principal representante del progresismo. El principal objetivo
del Bienio Reformista (1854-1856) bajo el control de los progresistas, fue la elaboración de
una Constitución que no se llegó a publicar. Dentro de las reformas progresistas, en materia
económica podemos encontrar la Desamortización de Madoz de 1855 (sobre las
propiedades del clero secular y regular), la Ley de Ferrocarriles de 1855 o la creación del
Banco de España en 1856. Se formaron también nuevos grupos políticos de ideología
republicana y democrática como fueron el socialismo y el federalismo. Varios actos de
obreros y campesinos impulsaron la inestabilidad y una nueva crisis.
Unión Liberal (1856-1868)
Ante la crisis de finales del Bienio Reformista, O’Donell dió un nuevo golpe de Estado y
asumió la presidencia al mando de su propio partido, Unión Liberal. Repuso la Constitución
de 1845 y volvió al gobierno Narváez (Moderados). Continuaron dirigiendo el país de una
forma conservadora y autoritaria hasta 1866. Ese año la oposición se unió en el pacto de
Ostende para acabar con la monarquía de Isabel II e instaurar un sistema democrático. A
esto se sumó una grave crisis fiscal, industrial y de subsistencias y un descrédito de la reina
en 1866. Con todo esta etapa se acabó con la revolución “la Gloriosa” en 1868 por parte de
Topete.
Sexenio democrático
La revolución dio pìe al inicio del sexenio democrático en España (1868-1874). En 1869,
tras unas elecciones a Cortes Constituyentes que ganaron los Progresistas se aprobó la
Constitución de 1869 que establecía la separación de poderes, la soberanía nacional, la
libertad de culto y que el rey reinaba pero no gobernaba. Mientras buscaban un rey
apropiado Serrano estuvo en la Regencia siendo Prim el jefe de Gobierno. Hubo varios
candidatos para ser rey entre los que se encontraban el futuro Alfonso XII (Apoyado por
Cánovas del Castillo, el partido alfonsino), el que hubiera sido Carlos VII por parte de los
carlistas y muchos otros. Finalmente en octubre de 1870 Amadeo I de Saboya fue
proclamado rey. Sin embargo su reinado fue muy agitado y la oposición (que apoyaba el
carlismo) muy dura. En 1873 Amadeo I dimitió. Al fracaso de la primera experiencia de
monarquía constitucional le siguió la proclamación de la I República española (1873-1874)
I República Española
En la primera república española, que duró un único año, hubo cuatro presidentes. Era,
evidentemente un sistema muy poco estable y tuvo muchos problemas. Las Cortes
proclamaron el 1 de junio de 1873 una República federal. En la república hubo dos bandos
bastante diferenciados siendo los federales moderados e intransigentes. Cada uno presentó
un proyecto de ley, sin embargo, ningún proyecto de Constitución llegó a ser aprobado.
Ante esto se dio inicio a la revolución Cantonal en Cartagena, cada región se proclamaba
región independiente del poder central. Hacia el final de la república el objetivo fue
únicamente restablecer el orden; sin embargo no fue posible. Finalmente la República
acabó con el golpe de estado del general Pavía (enero de 1874) que entregó el poder a
Serrano
TEMA 3. Fueros y liberalismo: las guerras carlistas y
la cuestión foral (1833-1876)
Introducción
Durante la mitad del siglo XIX uno de los temas más importantes de la Historia de España y,
especialmente, de las provincias vasco-navarras fue la denominada cuestión foral. Es decir,
la lucha entre el liberalismo y el Antiguo Régimen. Toda la “cuestión foral” se sitúa en el
marco histórico de la Creación del Estado Liberal (1833-1876), repartido entre el Reinado de
Isabel II (1833-1868) y el Sexenio Democrático (1868-1874)”
¿Qué son los fueros?
Los fueros eran leyes propias de los que gozaban los habitantes de una región por el simple
hecho de vivir allí, en este caso en las regiones vasco-navarras, y que fueron otorgados por
un señor feudal durante la Edad Media, por ejemplo los vizcaínos tenían estas leyes. Los
principales derechos de los que gozaban eran la exención militar, unos impuestos más
bajos y los vizcaínos eran nobles.
Causas y consecuencias I Guerra Carlista
En 1833 con la muerte de Fernando VII, el estado pasó a tener tendencia liberal, dejando
de lado el absolutismo. Como ya hemos visto los fueros se derivan directamente del antiguo
régimen por lo que eran completamente opuestos al nuevo régimen liberal y un gran
obstáculo en la creación del estado liberal. Es esta una de las causas principales por las
que comenzó la Primera Guerra Carlista (1833-1840), un conflicto entre carlistas
(absolutistas) e isabelinos (liberales). Otra causa es que, antes de morir Fernando VII, se
aprobó la Pragmática Sanción por el que se derogaba la Ley Sálica las mujeres podían
reinar, Carlos María Isidro, sin embargo, no aceptó tal decreto y siguió defendiendo que era
el legítimo heredero y también el absolutismo. Es por esto que gran parte del apoyo de los
carlistas fue en las provincias vascongadas y en Navarra.
Dada la débil situación económica del país, la guerra se alargó varios años. Además supuso
un grave problema al país ya que a parte de todos los muertos y heridos retrasó
enormemente la industrialización. La guerra finalizó con el Abrazo de Bergara de 1939 en el
que el Gobierno Liberal se comprometió a respetar el régimen foral. Este compromiso se
transformó en la Ley de Octubre de 1839 y la Ley Paccionada de 1841 (por la que Navarra
deja de ser un reino y pasa a tener gran autonomía pero pierde prácticamente todo sus
fueros).
Un poquito de Espartero
Poco después de la I Guerra Carlista obtiene el poder Espartero, importante general por el
bando isabelino y firme defensor del liberalismo, y se inicia su regencia (1841-1843).
Durante este tiempo, Espartero, que tenía como objetivo fundamental centralizar el Estado,
abolió los fueros. Sin embargo; tras ser derrocado del poder por Narváez los fueros
volvieron a ser activados en 1844. Estuvieron 3 años inactivos (1841-1843)
III Guerra Carlista (1872-1876)
La tercera guerra carlista comenzó en 1872 por varios motivos. Una de las razones
fundamentales fue como en la I guerra Carlista, la cuestión foral. También tuvo un gran
papel que el monarca elegido durante el sexenio democrático fuera Amadeo I de Saboya y
no Carlos “VII” como proponían los carlistas. La gota que colmó el vaso e inició el conflicto
fueron las numerosas reformas que propusieron los liberales en varios temas como la
religión.
En 1874 se dió inicio a la Restauración (1874-1923) tras el golpe de Estado de Pavía.
Durante los dos primeros años de la Restauración (1874-1876) uno de los objetivos
fundamentales de Cánovas del Castillo fue poner fin a la guerra. El conflicto duró desde
1872 hasta 1876 en el que Carlos VII era el pretendiente al trono. Sin embargo no
consiguieron su objetivo y perdieron la guerra.
Ley de 21 de Julio de 1876 y Conciertos Económicos
La consecuencia principal de esta guerra fue la Ley de Julio de 1876 de la abolición de los
fueros en las provincias de Bizkaia, Gipuzkoa y Araba. Sin embargo, para evitar una posible
inestabilidad política Cánovas del Castillo otorgó a estas provincias unos beneficios
llamados conciertos económicos. Una de las características principales sería que la
recaudación de los impuestos, al igual que en el régimen foral, se administraría y recaudaría
localmente pero que luego se tendría que pagar una cantidad fija todos los años al Estado
(Conocido como el Cupo). La ley de Conciertos económicos es de 1878.