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Cuento Ramón Preocupón

Ramón era un niño muy preocupado que se angustiaba por muchas cosas pequeñas. Una noche se quedó en casa de su abuela y no podía dormir debido a sus preocupaciones. Su abuela le dio unos muñecos "quitapesares" que se suponía debían preocuparse por él mientras dormía, lo que le permitió descansar. Más tarde, Ramón se sintió mal porque les había cargado todas sus preocupaciones a los muñecos, así que hizo muñecos quitapesares para los propios muñecos quitapesares. Desde
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Cuento Ramón Preocupón

Ramón era un niño muy preocupado que se angustiaba por muchas cosas pequeñas. Una noche se quedó en casa de su abuela y no podía dormir debido a sus preocupaciones. Su abuela le dio unos muñecos "quitapesares" que se suponía debían preocuparse por él mientras dormía, lo que le permitió descansar. Más tarde, Ramón se sintió mal porque les había cargado todas sus preocupaciones a los muñecos, así que hizo muñecos quitapesares para los propios muñecos quitapesares. Desde
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RAMÓN PREOCUPÓN, de Antony Browne

ROCHI:
Ramón era un preocupón.
Le preocupaban muchas cosas…
Se preocupaba por los sombreros… y se preocupaba por los zapatos.
Ramón se preocupaba por las nubes, por la lluvia y por los pájaros
enormes.
Su papá trataba de ayudarlo: —No te preocupes, hijo —le decía—. Esas
cosas sólo suceden en tu imaginación.
Su mamá también le tranquilizaba: —No te angusties, mi amor —le
decía—. No permitiremos que nada te suceda.
DANI E:
Pero, aun así, Ramón seguía preocupado. Lo peor era dormir fuera de
casa.
Una noche tuvo que quedarse en la de su abuela, pero no podía
conciliar el sueño. Estaba demasiado preocupado.
Aunque se sintió un poco tonto, se levantó a contárselo a su abuela. —
No te apures, cariño —le dijo ella—. Cuando yo tenía tu edad, también me
preocupaba por todo. Tengo justo lo que necesitas. Y fue por algo a su
habitación.
DANI S:
—Estos muñecos se llaman “quitapesares” —le explicó—. Sólo tienes
que contarles tus preocupaciones y guardarlos debajo de la almohada.
Mientras tú duermes, ellos se preocuparán por ti. Ramón siguió las
indicaciones de su abuela y durmió como un lirón.
A la mañana siguiente, Ramón regresó a su casa. Por la noche volvió a
contar sus pesares a los muñecos, y durmió como un tronco. La noche
siguiente, Ramón durmió muy bien, y la siguiente, también.
GA;
Pero la cuarta noche, Ramón empezó a preocuparse nuevamente. No
podía dejar de pensar en los muñecos. Les había cargado todas sus
preocupaciones. No era justo.
Por la mañana, Ramón tuvo una idea. Se pasó todo el día trabajando en
la mesa de la cocina. Era algo difícil y tuvo que repetirlo varias veces, hasta
que al fin lo logró… ¡Muñecos quitapesares para sus muñecos “quitapesares”!
Esa noche TODO EL MUNDO durmió bien. Ramón y todos los muñecos.
Desde entonces, Ramón ya no es tan preocupón. Tampoco sus amigos,
pues Ramón hizo muñecos “quitapesares” para TODOS ellos.

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